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La evolución de Solidaridad de Obreros Vascos en la II República : Análisis de las publicaciones El Obrero Vasco, Lan Deya y Euzko Langille

Larrañaga Zubizarreta, José

Abstract

El artículo trata de averiguar a través de las publicaciones El Obrero Vasco, Lan Deya y Euzko Langille el grado de evolución del sindicato vasco SOV – STV hacia una republicanización y radicalización programática y reivindicativa. El contexto de libertades de la II República ayuda a la evolución que se comenta.

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1 La evolución de Solidaridad de Obreros Vascos en la II República Análisis de las publicaciones El Obrero Vasco, Lan Deya y Euzko Langille José Larrañaga Zubizarreta Profesor asociado de Periodismo de la UPV-EHU Licenciado en Historia y Ciencias de la Información jose.larranag[email protected] 946 012318 RESUMEN : El artículo trata de averiguar a través de las publicaciones El Obrero Vasco, Lan Deya y Euzko Langille el grado de evolución del sindicato vasco SOV – STV hacia una republicanización y radicalización programática y reivindicativa. El contexto de libertades de la II República ayuda a la evolución que se comenta. ABSTRACT: This article researches the evolution of the Basque union SOV – STV during the Second Republic (1931 -11937). The autor explains the change in favour of a Republican regime and the evolution towards a working-class programme radicalisation. Freedom context of the Republic was a strong point to develop this change. 2 Indice 0. INTRODUCCIÓN 1. LA II REPÚBLICA: DEL ESCEPTICISMO AL RESCATE 2. LA RADICALIZACIÓN PROGRAMÁTICA 3. DE SOV A STV, DE LAS AGRUPACIONES DE OFICIO AL SINDICATO 4. ESCASA INFLUENCIA DE LA PRENSA OBRERA 5. PROTAGONISMO DE LOS GRANDES DIARIOS EUZKADI Y EL LIBERAL 6. CONCLUSIONES ________________ 0. INTRODUCCIÓN Los investigadores de la historia social del País Vasco de finales del XIX y principios del XX 1 subrayan la evolución de Solidaridad de Obreros Vascos y la necesidad de su adaptación tanto en estructura interna como de principios programáticos a los tiempos cambiantes. La llegada de la II República y la promulgación de diversas leyes laborales y sociales empujaron a la central obrera solidaria a dar un cambio organizativo importante en 1933, año de su II Congreso celebrado en Vitoria, pasando de ser una Federación de agrupaciones obreras de oficios a una Confederación de agrupaciones de sector y territoriales. Un paso significativo a este respecto fue la inserción de la importante organización (autónoma hasta la fecha) Solidaridad de Empleados Vascos en la Confederación, lo que hizo cambiar de nombre al propio sindicato, pasándose a llamar Solidaridad de Trabajadores Vascos a partir de 1933. Junto a esta evolución organizativa, SOV - STV adquirió una madurez sindical como organización de clase. Del antisocialismo de los primeros años pasaron a otros planteamientos, que aun estando lejos en la filosofía cultural, religiosa y estatutista vasca, la reivindicación obrera fue cada vez más un terreno que sin dejar de ser competitivo iba adquiriendo compromisos reivindicativos comunes en las empresas y en la conciencia de los propios trabajadores. Podemos hablar en este sentido, de una radicalización de las posturas supliendo en el caso de SOV a actitudes armoniosas respecto al capital y adoptando actitudes de confrontación a las posiciones de la patronal, aunque fueran éstas de tinte “patriótico vasco”. Esta evolución de SOV no se explica de manera lineal, tal y como comentan autores como Ludger Mees (1992: 151), ni tuvieron un desarrollo uniforme, sino más 1 Existe unanimidad a la hora de interpretar y valorar las causas próxima de la fundación en 1911 de la central obrera cristiana y nacionalista vasca Solidaridad de Obreros Vascos. Autores como Mees, Olabarri, Garde, Aurrekoetxea, Unanue o el propio Larrañaga, entre otros, argumentan que la conflictividad social provocada por las reivindicaciones de los trabajadores mineros agrupados en UGT reclamaba una respuesta alternativa de una organización obrera no socialista. En sus orígenes y hasta la II República, la filosofía de los solidarios era eminentemente antisocialista. Se sustentaba en la idea de querer mantener los valores tradicionales de los vascos por encima de la identidad de clase, y los principios cristianos frente a los valores laicos anticlericales de los “extraños” (foráneos, “maketos”) obreros de las minas, organizados principalmente en el sindicato UGT de ideología socialista. La acción del socialismo y del sindicalismo de UGT era, en este sentido, percibida como opresora de lo vasco y su representación reforzaba los valores que harían perder las costumbres y cultura autóctona. 3 bien cíclico y con continuas contradicciones en la práctica por su relación con la organización madre del movimiento nacionalista vasco, el partido PNV, confesional católico, de tintes democristianos en el aspecto social e interclasista y con un programa tardío y poco desarrollado en el aspecto social y laboral. La hipótesis de este trabajo remarca la influencia de la instauración de la II República y de su implantación, tanto en el aspecto de las libertades civiles y políticas en general, como en el desarrollo legislativo en materia social y laboral, que posibilitó el incremento cuantitativo de afiliados a la central obrera vasca solidaria, el desarrollo interno organizativo y la puesta en marcha de una acción programática en la praxis reivindicativa nunca alcanzada por SOV-STV. Hemos querido acercarnos a las propias fuentes de la prensa obrera solidaria El Obrero Vasco (1919-1933), Lan Deya (1933-1937) y Euzko Langile (1935-1937), pero hemos encontrado carencias y lagunas hemerográficas importantes. Nos referimos a la falta de los números de la publicación El Obrero Vasco de 1933, año de cambio organizativo y programático de vital importancia. El trabajo de Ricardo Miralles sobre la publicación del sindicato UGT (1986: 631-641) refleja también el hueco para los investigadores que no disponen de números pertenecientes a varios años de la publicación ugetista-socialista. La hemeroteca de la prensa sindical vasca tiene así una laguna importante, quizá sea una muestra de la poca importancia pública o la subordinación de estos órganos en cuanto a su influencia en la opinión pública respecto a los grandes diarios Euzkadi y El Liberal, verdaderas tribunas de las respectivas publicaciones sindicales, tal y como se comentará posteriormente. Estas líneas constituyen una aproximación parcial al precario estudio de la prensa solidaria y el intento de recuperación de la voz de una organización que llegó a ser la segunda fuerza sindical en la II República, en reñida competencia con la UGT al final del período republicano. 1. LA II REPÚBLICA: DEL ESCEPTICISMO AL RESCATE Con el advenimiento de la II República UGT seguía siendo el gran sindicato de los trabajadores del País Vasco. Sin embargo, SOV empezó a dar pasos importantes desde el I Congreso de 1929 de Eibar en aras de convertirse en una Confederación. La República no hizo sino ayudar en esta evolución. Uno de los impulsores principales y teóricos de la acción social cristiana y de Solidaridad, el sacerdote Policarpo de Larrañaga (1977: 196-197) argumenta en esta línea […] el ambiente político-social formado alrededor de la República y las interesantes leyes sociales que se iban publicando y que afectaban directamente a la vida del trabajo, habían impulsado a los obreros a cobijarse en las organizaciones sindicales. [ ratificación de la jornada de ocho horas, ley de cooperativas, colocación obrera, contrato de trabajo, subsidio contra el paro forzoso, asociaciones profesionales…] Algunas de esas básicas leyes aconsejaban, casi exigían, una nueva estructuración de `Solidaridad, para mejor adaptarse a sus exigencias, y desenvolverse con más libertad y acierto en sus delicadas intervenciones. La legitimidad republicana favorecía un desarrollo de las libertades tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera. El contexto de la libertad de expresión tuvo sus repercusiones negativas de censura gubernativa en la prensa de carácter nacionalista en el primer año de la implantación del nuevo régimen, a la vez que se constata un 4 crecimiento de los contenidos políticos en la prensa favorecido por la coyuntura de libertades republicanas. A este respecto, Yosu Bilbao (1986: 641-659 ). analiza las secciones gráficas de los diarios bilbaínos y corrobora que la II República creó una coyuntura de mayor libertad y un desarrollo de la expresión gráfica de contenido político Desde 1931 hasta el inicio de la Guerra Civil, el uso de la información gráfica mantuvo un proceso ascendente. No sólo se beneficiaba de los avances alcanzados en la década anterior, sino de la nueva coyuntura político social de mayor libertad, reflejada en una más grande pluralidad de opciones políticas que supuso el descenso de la información gráfico-deportiva a favor de la de índole política. Dos días después de proclamarse la II República española, el órgano de Solidaridad de Obreros Vascos El Obrero Vasco, marcaba la posición del sindicato ante el advenimiento del nuevo régimen. Su director, Adolfo Larrañaga, escribe en portada y a una columna el artículo donde acepta “el hecho consumado de la llegada de la República” y exige a la misma un respeto al pueblo vasco, a quien considera de carácter republicano y demócrata de manera intrínseca e “inmemorial”. Extraemos el párrafo inicial y el final del artículo “Nuestra posición”: “Nuestra posición” Nosotros seguimos donde estábamos. Y no claudicamos jamás. Aceptamos el hecho consumado de la llegada de la República española, a la que saludamos con la mayor complacencia, porque los vascos de pura raza, por nuestro abolengo inmemorial, por el concepto de nuestra familia, por la soberanía del pueblo, el más demócrata que ha existido en la historia del mundo, por encima de Grecia, de Roma, de España, de las repúblicas aristocráticas y burguesas de las actuales democracias del mundo de la libertad…. ….No ofrecemos ni la paz ni la guerra, nos limitamos a querer vivir, amar y morir con nuestro ideal. Honor para todos que sepan mantenerlos en sus palabras y en sus hechos. ¡Viva la República federal española! ¡Gora la República vasca! 2 Policarpo de Larrañaga comenta que instaurada la II República, los socialistas amparados “en los mil resortes del poder” no encontraban más obstáculos que SOV y el PNV para “sus propagandas”. Dicho esto, el autor subraya la inclinación de los solidarios por la República condicionando su apoyo a la consecución de un Estatuto vasco, por el que se empeñara de forma notoria la central solidaria Sobre el tapete de la política española, la cuestión de la nueva estructuración política del Estado, Solidaridad, consecuente con su doctrina y orientaciones, se inclinó resueltamente por la República Federal Democrática, y dentro de ella, por un Estatuto vasco amplio, que garantizara el gobierno del país por sus propios hijos, y resolviera el problema 2 Larrañaga de, A. (1931, 16 de abril). Nuestra posición. El Obrero Vasco, pág 1, portada. 5 social, poniendo en práctica, sin vacilaciones, el problema social cristiano, base para llegar al imperio de la justicia social. Un año más tarde, el propio articulista-director conmemoraba con estas palabras el aniversario de la República: “Primer aniversario de la República” Solidaridad de Obreros Vascos, siempre cristiana, trabajadora, progresiva y con un hondo sentido de la realidad y de la responsabilidad histórica, saluda con su bandera a la República española en su primer aniversario, aun cuando sus finalidades son bien distintas, porque esperamos que respeten nuestra personalidad…. ….Pedimos a la República, proteja nuestros intereses obreros, y así lo esperamos; pues de otro modo, creeríamos que todo regocijo de este aniversario, va a ser un canto fúnebre de la República de los trabajadores. La democracia vasca, es ante todos, decente, y quiere que como tal sea tratada; y los obreros son en ella no solo la esperanza más halagüeña, sino la realidad más fuerte, no quiere tiranos, ni esclavos, solo aspira a que en su Nación, reinen la paz, la justicia y la libertad. 3 Iniciada la guerra y ante la inminente caída de Bilbao, STV se enfrentó a la sublevación franquista y defendió el marco republicano como única alternativa para luchar a favor del trabajador y del Estatuto vasco. El sindicato de los solidarios actuó de forma unitaria con UGT y CNT, como no se había visto anteriormente. Forzados por las circunstancias extremas, sindicalistas solidarios, socialistas y anarquistas se ponían de acuerdo y cuando justo se celebraba el VII aniversario de la II República, el 14 de abril de 1937 el órgano de los solidarios guipuzcoanos Lan Deya publicaba un comunicado conjunto con el título “14 de abril”. 1931-1937 “Rescate de la República” Desde la actitud escéptica de hechos consumados que se discernía en el artículo de 1931 hasta la defensa realizada ya durante la guerra marca la evolución del sindicato vasco respecto de la legalidad republicana. De hecho, no hay más que mirar el tipo de 3 Larrañaga de, A. (1932, 16 de abril). Primer aniversario de la República. El Obrero Vasco, Pág. 1, portada. 6 titulares y el espacio concedido en las tres portadas reproducidas para darse cuenta del proceso evolutivo comentado. De un titular a una columna, pasando por un recuadro específico a dos columnas y terminar con el tratamiento dado en el número de 1937, con el significativo título de “1931-1937 Rescate de la República” El artículo, sin firma, termina de esta forma (en contraste con el distante recibimiento de 1931): “¡¡ Hoy es 14 de abril de 1937!!” 4 Sería el último aniversario de la II República. 2. LA RADICALIZACIÓN PROGRAMÁTICA Martín Aurrekoetxea (2003: 35-36) indica que la evolución de las posiciones mantenidas por SOV y STV va desde el antisocialismo en su nacimiento (1911) al sindicalismo de clase (1934-1935). Nació – dice el autor, enfrenta a UGT y PSOE llegándose a puntuales unidades de acción en diversas huelgas desde 1914, para volver a duros enfrentamientos en los años 20. En 1911 es sabido que para SOV la huelga y el conflicto eran importados, eran foráneos y exóticos. `Solidaridad´ añoraba la paz social como recuperación de un patrimonio arrebatado y así el “problema social” era una cuestión nacional, un “problema nacional”. Unanue (2002: 51) sitúa el nacimiento de SOV en el contexto antisocialista de la época, pero deslinda a su vez la frontera ideológica cristiana de los solidarios respecto de los sindicatos católicos Además del sentimiento nacionalista que tenían muchos trabajadores vascos, era evidente que, en el marco de la confrontación política entre el socialismo y el nacionalismo vasco, el PNV ni podía resignarse a dejar a los trabajadores en manos de los socialistas ni apostar por la alternativa de los sindicatos católicos, organizaciones que se inscribían en las claves políticas de la Restauración española. Respecto a la confesionalidad de SOV no hay dudas de su poclamación pública del Catolicismo: “SOV era confesionalmente católica, -dice Olabarri (1978: 147)- pero tampoco debe confundirse con ningún patronato. A diferencia de los sindicatos católicos, SOV era dirigida por los propios obreros socios, no por clérigos o religiosos; no existían consiliarios en ella, aunque sí asesores, que eran considerados como socios protectores o cooperadores.” Mess (1992: 346) afirma que SOV llegó a una radicalización de su praxis tras una lenta proletarización del sindicato y colaboró de forma puntual con UGT en conflictos como las rebajas salariales de 1922. Pero la distancia de UGT y SOV se refleja también en la muy tardía formación de una específica cultura obrera nacionalista que integrara festejos y símbolos durante muchos años rechazados como “socialistas”, como por ejemplo el festejo del Primero de Mayo. El primer llamamiento a la celebración del Primero de mayo por parte de SOV fue en 1920. Un año antes, hubo graves enfrentamientos cuando trabajadores de la UGT querían asaltar el recinto de la fábrica del astillero Euskalduna de Ramón de la Sota porque los SOVistas trabajaban allí el día Uno de Mayo. Meess relata que 4 Portada de Euzko Langille. Bilbao, 14 de abril de 1937. 7 […] todavía después de 1920 (año en el que la Comunión nacionalista votó con los republicanos y los socialistas en el ayuntamiento de Bilbao el reconocimiento del 1 de mayo como día festivo) había voces dentro de la prensa sindical nacionalista que abogaban por que el día del trabajador de los sindicalistas fuera el día de San Andrés ( 30 de noviembre), declarado por Sabino Arana día festivo nacional vasco. Una vez instaurada la II República, el Primero de Mayo no se pudo celebrar en la calle por prohibición gubernativa en temor a enfrentamientos públicos. Fue en 1932 cuando tuvo un carácter festivo y de celebración, año en el que el órgano de los solidarios proclama como suya la fiesta del trabajo “es tanto tuyo como de los socialistas”, escriben desde El Obrero Vasco. He aquí dos párrafos significativos del comunicado publicado en primera página bajo el título EL 1º DE MAYO: EL 1º DE MAYO Por encima de todas las Patrias, a través de todas las vicisitudes, nos encontramos hoy, unidos, todos los obreros del mundo…. Hermano vasco, obrero noble y valeroso del País, recuerda que el 1º de Mayo es tan tuyo como de los socialistas, comunistas y sindicalistas, es preciso que sepas que nosotros hay una levadura mística de trabajo, especie de abeja del pañal de oro, de la Patria, por cuya reina, el amor fraternal, trabajamos todos sin descanso para ofrecer la miel más dulce y virgen de nuestra liberación económica, política y social. ¡Gora el 1º de Mayo de los trabajadores vascos! […].Quiera el cielo que los patronos incomprensivos de su misión histórica en nuestro País, abdiquen de su egoísmo, y laboren por la cosecha futura en beneficio de la gran familia vasca, dentro de la gran familia humana. 5 Es preciso recalcar la importancia que tuvo para STV la posición del sindicato ante la revolución de Octubre de 1934, lo que traería como consecuencia el cierre de locales e ingreso en prisión de militantes solidarios. Olabarri señala que desde el PNV siempre se ha negado que los solidarios apoyasen al movimiento revolucionario, pero tal y como indica Payne (1974, citado en Olabarri: 1978: 146), “en algunos distritos (donde se manifestaba un respecto por parte de los solidarios a la huelga general declarada por las organizaciones marxistas) se reflejaba un auténtico apoyo de la STV a los objetivos revolucionarios.” Olabarri (1978:147) apunta que no deja de ser significativo que durante la campaña electoral de 1936 se buscasen desde La Lucha de Clases los votos solidarios, haciendo en ocasiones referencia expresa a su participación en el movimiento de octubre. El último 1º de Mayo del período republicano, a mes y medio de la entrada de los requetés y falangistas en Bilbao, el órgano de los solidarios guipuzcoanos publicaba a toda página un llamamiento a los solidarios para que redoblaran la lucha contra los sublevados, en un día especial para todos los trabajadores. 5 (1932, 30 de abril). Primero de Mayo. El Obrero Vasco. Portada. 8 1º de Mayo Es sintomático que en el propio titular haga hincapié en la identificación con el día del Trabajo remarcando el adjetivo “nuestra” fiesta 6 Otro detalle de enorme significación es el dibujo de Utrilla quien remarca dos identidades: el que viene a representar la boina de los dos trabajadores que aparecen en el dibujo y la fuerza expresiva de las caras y los propios cuerpos de los protagonistas. El sol irrumpe con fuerza en el horizonte, signo y mensaje de esperanza para los trabajadores vascos que están en vísperas de caer bajo las tropas nacionales franquistas. El antetítulo que elige Euzko Langile para la celebración de este último 1º de Mayo revela el carácter clasista y de solidaridad obrera al subrayar la dignidad del trabajo: “Todo lo que es grande en el hombre procede del trabajo”. Un titular que no se publicaba a principios de la II República. La participación activa mancomunada en la guerra hizo posible un giro de SOV-STV hacia postulados republicanos y de clase. Innumerables comunicados firmados de forma conjunta por CNT, UGT y STV fueron publicados en los órganos y publicaciones de los solidarios. La evolución de SOV-STV es patente si se relaciona con el contexto político y su reflejo en los tres grandes diarios de Bilbao en la II República, El Liberal, Euzkadi y La Gaceta del Norte, exponente de las corrientes ideológicas principales del momento. Hagamos un símil grosso modo donde los binomios El Obrero Vasco-Lan Deya y Euzko Langile (órganos de SOV) con el diario EUZKADI por un lado, La Lucha de Clases con El Liberal por otro y por último entre los sindicatos católicos y La Gaceta del Norte. De la Granja (1986: 665) nos traza la relación dialéctica entre los tres grandes diarios a lo largo de la II República y marca dos etapas diferentes que vienen a confirmar la evolución programática de SOV y STV. El Liberal, Euzkadi y La Gaceta del Norte eran los mejores periódicos de Bilbao en la República y polemizaban dura y frecuentemente entre ellos, sobre todo Euzkadi y El Liberal en 1931-33 y Euzkadi y La Gaceta del Norte en 1934-36, en concordancia con la evolución política del PNV en esos años. 3. DE SOV A STV, DE LAS AGRUPACIONES DE OFICIOS AL SINDICATO La evolución de la acción programática de SOV está unida al factor organizativo de la propia sociedad de oficios que era desde su fundación, hasta la creación del sindicato o ente confederal que agrupaba las federaciones de industria, paso que se dio en el II Congreso celebrado en 1933 en Vitoria-Gasteiz. Unanue y Olabarri, cada uno desde su perspectiva particular subrayan este importante factor que fue clave de la radicalización de los solidarios durante la II República. 6 (1937, 1 de mayo). Primero de Mayo, la Fiesta del Trabajo, nuestra fiesta Euzko Langile, pág. 1. 9 Desde la perspectiva organizativa hay que señalar que se inició un proceso de modernización de las estructuras sindicales. Poco a poco, las sociedades de oficio, que hasta los años treinta siguieron siendo la base del movimiento sindical, fueron sustituidas por lo que genéricamente se han llamado sindicatos, que eran organismo con base en la industria. (Unanue, 2002: 59) La nueva central sindical, que se fundó veinte años después de los comienzos de la acción ugetista en Vizcaya, se afirmó durante la República como la segunda en importancia a pesar de que todavía en 1930 apenas había salido de su etapa fundacional y no había dado el paso de la sociedad de oficio al sindicato. (Olabarri, 1978: 131) Esta evolución caminaba en paralelo con el desarrollo que la política y los partidos como organizaciones iban adquiriendo. En este sentido, la II República marca una frontera La organización de los partidos como organizaciones de masas no se da hasta el advenimiento de la II República. La organización de los partidos, monárquicos (conservadores o liberales) nacionalistas, republicanos y socialistas funcionaba con un sistema organizativo basado en un grupo de notables y la afiliación era escasa, incluso ene. Partido socialista cuya base electoral y sindical era amplia. No partido de masas pero con un programa bien definido, como corresponde a un partido político moderno. La llegada de la II República cambió el panorama político en Vizcaya. (Olabarri,1978: 12) Olabarri señala los dos pasos definitivos de SOV. El I Congreso de Eibar (1929) donde se aprobó un importante programa de acción, el “primer programa de reivindicaciones bien definido de `Solidaridad´ y la decisión de constituir legalmente la Confederación en 1930”. Este segundo paso se aprobó durante la II República, en Vitoria durante la celebración del II Congreso en 1933 […]en el (congreso) de Vitoria se aprobó una importante declaración de principios y se adoptó una nueva estructura organizativa, que entre otras cosas obligó a modificar la denominación de la entidad: se dio entrada en ella a las organizaciones de empleados (Solidaridad de Empleados Vascos) y profesionales liberales (agrupaciones de médicos, maestros, abogados, etc.) paralelas a SOV, pero que hasta entonces habían permanecido al margen de ella, y solidaridad de Obreros Vascos pasó a llamarse Solidaridad de Trabajadores Vascos. (Olabarri,1978: 31) Las cabeceras del órgano solidario El Obrero Vasco de los años veinte son un fiel reflejo de las agrupaciones de oficio que constituían Solidaridad y de su carácter embrionario de su estructura confederal. Se trata de 6 escudos que simbolizan sectores profesionales o agrupaciones con implantación solidaria. Es el caso de los marinos, los obreros de la construcción, tipógrafos, metalúrgicos y trabajadores de la tierra. Esta simbología en cabecera permanece durante diez años consecutivos, hasta que desaparecen de la mancheta del semanario en 16 - Rivera, A. (2003). Señas de identidad. Izquierda obrera y nación en el País Vasco, 1880-1923. Vitoria: Biblioteca Nueva, Instituto de Historia Social Valentín de Foronda. - Ruiz de Gauna, A. (1991). Catálogo de publicaciones periódicas vascas de los siglos XIX y XX. Vitoria: Gobierno Vasco.