Segunda parte de los pensamientos morales de Plutarco
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TOMO UNDÉCIMO. SEGUNDA PARTE DE LOS PENSAMIENTOS MORALES DE PLUTARCO: TRADUCIDOS DEL FRANCÉS AL CASTELLANO P O R D. Enrique Ataide y Portugal. Biblioteca PixeLegis. Universidad de Sevilla. CON LICENCIA. «~e~~~~1~~~ En Madrid, en la Oficina de AZNAR. AÑO M.DCCC.III., Se hallará en la Librería de Castillo, frente á las gradas de ,.Felipe.
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E 3 • n • n •••••••••• n • n ••••• n • n ••~1www.....~~ PENSAMIENTOS MORALES DE PLUTARCO. E l que siente no ser á un tiempo el Leon vigoroso , que lleno de confianza en su fuerza, vive en la soledad de las montafias , y el Perro afortunado que se duerme en la falda de una viuda rica, es un necio. I I. La naturaleza ha preparado alimentos diferentes , á los diferentes animales. No ha querido A 3
[ que todos se alimenten de carnes , de granos ó de raíces. Ella ha separado Cambien los diferentes modos de vivir : á cada uno toca el elegir aquel que le conviene , exercitarse en el género de vida que ha escogido , y dexar quietos á los otros. Pero no: ellos quieren que Hesiodo no haya dicho bastante guando dixo, que el Alfaharero envidia al Alfaharero , y el forgerón al forgerón. No son solo los hombres que han abrazado el mismo género de vida , y que siguen la misma carrera los que se tienen envidia , sino que los ricos envidian á los sabios , los hombres célebres á los ricos , y los hombres eloqüentes á los filósofos tambien se ven hombres libres y de gran consideracion en su país,
C 71 tener envidia á los Comediantes, á los Baylarines y á los criados de Corte. Los insensatos descuidan y desprecian los bienes que gozan: todos sus pensamientos se dirigen á lo futuro : los sabios hacen presentes con sus recuerdos los bienes que gozaron ; y hasta .despues de haberlos perdido , gozan todavía_ de ellos I V. Quando vinieron á anunciará Anaxágoras la pérdida de su hijo: " Ya sabia , dixo , que era »3 mortal." No hasta admirar este dicho , sino aplicarselo á sí mismo , y decir en cada suceso A 4
C g ] desgraciado que se experimente: " Bien sabía que la riqueza es • pasagera , y que nada tenia de 2, sólido : yo sabía que podía ser ›, despojado de la magistratura • por aquellos mismos que me • hablan revestido de ella : sabía » que tenia una muger honesta, )1 pero que al fin era una muger; 35 y sabía que mi amigo no era ' ,sino un hombre , y segun Ea- ,' tón , un animal sujeto á Mil.' P, darse." En preparándonos así para los sucesos , si nos ocurren algunos que no quisieramos experimentar , y que teniamos previsto podían suced¿rnos algun día, no dirémos "Jamás lo habria »9 creído : yo tenia las mas funda- »das esperanzas ; ved lquí líos golpes que , estaba bien dis-. »9 tante de esperar."
E9) Carneado decía , que si las desgracias :nos afligen y aterran, es yorque no hemos tenido la prúdencia de preveerlas. V I. El Reyno de Macedonia es una bien débil parte del Imperio Romano ; sin embargo , guando Perséo fué despojado de él , gimió , acusó á su destino , y no se halló uno que no le mirase como el mas desgraciado de los hombres ; pero su vencedor Paulo Emilio , abandonando á su succesor el mando de mar y tierra , ciñó sus sienes con una corona ; ofreció un sacrificio solem-
[ /o] ne , y todo el mundo celebró su felicidad : era con razon. Paulo Emilio , recibiendo el mayor poder , sabía que se vería obligado á hacer dexacion de él : Perséo no esperaba perder el suyo. VII. A los acaecimientos dolorosos por su naturaleza , como las enfermedades ,li s fatigas , la pérdida de los amigos y de los hijos , pueden oponerse estas palabras de Euripides " Hay ! pe- !, ro por qué me quejo ? los mas, les que sufro están atados á los », mortales." VIII. La naturaleza puede enviarnos enfermedades , arrebatarnos
[ I 3 las riquezas , hacernos odidsos al pueblo ó al Príncipe ; pero no está en su poder el hacer cobarde, báxo ni envidioso á un hombre valeroso , honesto y magnánimo. IX. Aquel que conoce la naturaleza del alma , hasta donde nos es permitido el conocerla ; que cree que despees de esta vida será mas dichosa , ó que á lo menos no será mas desgraciada , tiene un gran medio de conservar su tranquilidad de espíritu , porque no teme la muerte. El alma que se representa á ella misma lo que es la enferme-
[ 8 I estaba indispuesto ; pero Polis-. perchón fué á verle , y le dixo: " Muchacho , imita la compla- • cencia y familiaridad de tu pa- » dre con sus amigos , á menos ›, que nos creas capaces de cons- ›, pirar contra tu vida." El débil Hércules no tuvo valor para defenderse , y fué degollado en la mesa. XVI. Es menester exercitarse en cosas de poca importancia ,yen ocasiones fáciles á sacudir la vergüenza perjudicial. Tú has bebido bastante y continúan brinclandote ; no te hagas violencia á ti mismo por debilidad , y dexa la copa. Si en el exceso de una comida te proponen una partida ,44 dados , no te detengas en ex-
[ coarté , y no temas las vanas bufonadas. Imita á Xenofano. Laso le trataba de cobarde , porque no quería jugar á los dados con él : "Bien cobarde soy : convengo en ello , respondió Xeno- /, fano , guando se trata de ac- 2! ciones poco decentes." Si encuentras á un charlatán que se apodera de tí , líbrate de sus portunidades , y continúa en tus negocios. XVII. Los Atenienses se apresuraban para socorrer á Harpalo , y se armaban contra Alexandro: de repente apareció en medio de la asamblea Filoxeno , que mandabá las tropas de mar y tierra este Príncipe. El pueblo embargado de temor , mantuvo el mas B 2
[ 20 profundo silencio. " ¿Qué haréis,. //, pues , dixo Demostenes , á la » claridad del Sol , si no podeis » sostener la escasa luz de una • lámpara ? " Del mismo modo puede decirtese : " ¿ Qué harás tía , pues , en los negocios im- 3 , 2 poi tantes , guando sea necesa- 3, rio sostener el aspecto de un $› Monarca ó despreciar las des-, » confianzas de un pueblo, si no » puedes rehusar una coa de la p » mano de un ,hombre que te con- >, vida á beber , ni substraerte de Y, las importunidades de un ha- 1, talador ?" X V III. Tampoco es inútil al hombre tullido el acostumbrarse , en las cosas pequeñas , á no prodigar alabanzasque no sean mere-
21 cidás. Un Cantor , al sueldo de un amigo tuyo, canta mal en una comida un Comediante , que ha costado bien caro , estropea versos de Menandro : todo el mundo aplaude , y todo el mundo esa tá admirado :a te será muy dificil el callar , y no alabar baxamen, te lo que desapruebas en tu corazon ? Si no sabes ganar sobre ti mismo esta victoria , ¿qué harás guando este amigo te consulte sobre un poéma á su modo, y guando te haga leer un discurso que acabe de componer ? ¿Te harás ridículo , ó representarás el papel de un necio , dando elogios á sus tristes producciones ? Vas á gritar con la ba.- xa tropa, de aduladores , que es grande la belleza de sus obras ? ¿Cómo podrás reprehenderle lue- B 3
[ 2 2 3 go que corneta graves faltas en los negocios de estado ; guando no sepa conducirse en la magistratura ; guando arruine los intereses de su casa , y guando se manifieste inexperto para economizar los de la repáblica XIX. Diógenes daba vueltas al rededor de las estatuas en el Ceramico , y las peda limosna. Algunas personas le manifestaron su admiracion. " Yo me acostumbro' P, así , las dixo , á experimentar »Y negativas." Es menester exercitarnos , desde luego, en cosas de poco momento, y en rehusar cosas poco convenientes , si queremos ponernos en estado de resistir las solicitaciones mas importantes.
o E 3 3 X X. No solo en los intereses pecuniarios se conduce mal la timidéz , sino que freqüenteinente no se atreve en los mas serios negocios á seguir el partido que aconseja la, razon. Estarnos malos , y no llamamos á un Médico hábil , por temor de no disgustar á otro que es conocido. En vez de poner á nuestros hijos con buenos Preceptores , les damos aquellos que nos importunan , ofreciéndonos sus servicios. Tenemos un proceso , y debíamos tomar un Abogado sabio, versado en la práctica de Tribunales ; y abandonamos nuestra causa al hijo de un pariente , de alguno que nos es familiar. B 4
[ 24 En . fin , hombres se ven Cambien que se dan á amar la filosofía, y se hacen Epicuristas ó Estoicos , no por eleccion , sino por una mala vergüenza , y porque sus amigos los empellan en la una ó la otra de estas sectas. X X Prepárate , pues , en circunstancias que se renueven todos los dias , para manifestar valor en las que aún están distantes. Ten bastante fuerza para escoger á tu gusto un Barbero ó un Pintor; y mientras está en tu mano el entrar en una buena Hostería, no entres en una mala , porque el dueño de ella ha tenido freqiientemente la destreza de saludarte guando has pasado por delante de su Bodegón.
C 25] .• XXII. Se ven muchas gentes que por la falsa vergüenza de negar una peticion indiscreta , se exponen á un justo bochorno , y á reconvenciones bien fundadas. Ellas temen una ligera qaeja , y aguantan , por culpa suya , quejas graves deffialiado merecidas. No tienen dinero , y sin embargo no se atreven á negar á un amigo el prestárselo : Bien pres- to despees , guando se trata de cumplir la palabra , se hallan convencidos de qué sus ofertas fueron falsas. Otro promete á alguno el defender su causa ; pero no sabe resistirse á la parte contraria ; se dexa ganar de ella, y se oculta por no cumplir el
[ 26 primer empéño que tomó. Otro, por no saber negar nada , promete su hija ó su hermana en casamiento al hombre que jámás querria ver esposo de ellas , y despees se vé obligado á manifestar su mala fé. XXI I Uno decía chanceando , que todos los habitadores del Asia se encontraban báxo el yugo de un solo hombre , por no saber pronunciar una sola sílaba , no. Pero sucede con freqüencia , que los hombres débiles , para salir del paso , no tienen tampoco una sílaba que pronunciar ; bastaríales el arrugar , ó levantar las cejas para desembarazarse de una peticion que no deben , ni guíe-
e 27) ren conceder ; y ni aun este valor tienen. X XI V. Puede decirse de las gentes débiles , que saben: de antemano el mal que van á hacer ; pero que no tienen bastante firmeza para evitarlo. Ellos no ignoran la falta que van á cometer guando se disponen á recomendar gentes indignas de recomendacion , á dar un testimonio falso, á pronunciar una sentencia iniqua , á dar su voto contra su conciencia , y á prestar dinero que, jamás volverán á ver. No solo despees de la accion experimentan el arrepentimiebto , sino aun antes de executarla.
[34] XXXIV. ¿Pero qué hará quien tiene la desgracia de hallarse sin un buen hermano ? Que se acuerde 111 de que en parentesco , en amistad , en amor , nada hay perfec- to ; que sepa , que vale mas aguantar sus males domésticos, que exponerse á sufrir los extrafios. Estos son de nuestra eleccion , y aquellos nos los ha impuesto la naturaleza : . - no puede ‘echarsenos en cara el haberlos .t buscado y no es lo mismo con los otros. XXX V No guando se ama , sino antes de amar , es necesario juzgar al amigo ; pero en punto á
e [ 3 5 I los que la naturaleza nos prescribe que amemos antes de haber podido conocerles , no debernos , ni ser jueces severos , ni investigadores rigorosos de sus faltas. Qué dirémos de esas gentes-, que todo lo disimulan á amigos que adquirieron en la mesa , en el juego , en los 1u- gares de exercicios , y son inexórabies con sus hermanos ? de aquellos que mantienen cab-allos Viciosos , perros coléricos , que los aman , y no pueden aguantar la viveza de un hermano , su ignorancia y su ambicion ? ¿ que regalan tierras y palacios á las cortesanas , y pleytean contra un hermano por un pedazo de tierra , ó por un rincón de casa ?
36 X X X V I. Los zelos irritan á los ambiciosos contra aquellos que les sobrepujan en gloria. Es , pues, bueno que los hermanos no busquen en la misma carrera su gloria y su adelantámiento. Los animales que se mantienen del mismo género de 'alimentos , están siempre en guerra , y los atletas sol enemigos -guando disputan los premios en los mismos generas de ctmbates. Tindaro tuvo dos hijos : Polux no tenia igual en el Pugilato , ni Castor en la carrera. XXXVII. En siguiendo caminos dife--
37 rentes no pueden ayudarse los unos á los otros; pero en siguiendo diferentes generos de vida, se evitan los zelos , y pueden prestarse socorrosmutuamente. XXXVII I. Es menester imitar á los Pitagóricos. Ellos no estaban unidos por los vínculos de la sangre , sino solamente por la conformidad de sus principios Si sucedía el que por un movimien- to dei cólera se suscitaban querellas entre ellos , se reconciliaban antes de ponerse el Sol, se daban la mano , y se abrazaban los unos y los otros. C3
C 38] XXXIX. No se ha olvidado el dicho penetrante de Euclides , uno de los discípulos de Sócrates. Su hermano le decía "Yo quiero », morir si no me vengo de tí. Y )1 yo , yo quiero morir dixo Euclides , si no te persuado á que » apagues tu cólera p y me ames 39 corno antes." XL. Lo que deben observar bien los hermanos que ¡untos tienen algunas diferencias , es freqüentar , sobre todo , sus amigos comunes, evitar sus recíprocos enemigos , y no prestarse á escucharlos. El agua penetra todas las aberturas que encuentra y
E 39 I lo mismo sucede con ciertas gentes , las quales se introducen con los amigos separados , para impedir que reunan. XL I. I. El Gato preguntaba á la Gallina si estaba bien convalecida de su enfermedad. "Yo es- ,' toy muy buena , le respondió, i) siempre que tá te mantengas ya lejos de mí." Lo mismo podria decirse tambien á hombres que vienen á preguntar á los hermanos cómo, están en sus disensiones , que quieren sondar las causas de sus disturbios , y tratan de penetrar el secreto de sus quejas : "Nosotros estamos muy bien 9, juntos , siempre que vos no os ,› mezcleis en nuestros asuntos." C 4
C4°] XLII. La destemplanza de la lengua ofrece una cura dificil á la filosofía. El filósofo sana con palabras : éstas no obran sino en los que escuchan , y el loquaz no escucha. Este habla siempre, y su enfermedad consiste en no poder escuchar , ni callar. Es sordo por eleccion : yo creo tambien que él acusa á la naturaleza de haberle prodigado dos. órejas , y de no haberle, dado sino una lengua. XLIII. Podria creerse qun el loquaz , los canales del oído no conducen al asiento del entendimien- to , sino á la lengua. El no pue.
[ 4 1 3 de oír un son , sin repetir mil al instante. Los discursos en los otros se paron y dexan una impresion en el alma ; en el loquaz vuelan.lr se escapan. Éste es un vaso vacío , que suena mucho. fl XLIV. El aváro , el voluptuoso y el ambicioso , tienen á lo menos ventaja de encontrar lo que desean ; esto es lo que no sucede al loquaz. Busca gentes que le escuchen , y no las encuentra, porque todos marchan por no estar junto á él. XLV. Un loquaz importunó largo tiempo á Aristóteles ; y despues
[ 42 de haberle hecho largas relaciones , acabó preguntándole si no hallaba digno de admiracion lo que le había contado : " No , » respondió el filósofo ; pero lo >Y que yo encuentro muy asom- ») broso es , que se aguante tu conversacion teniendo piernas." XLVI. Otro hombre de la misma especie le dixo , despues de haber hablado largo tiempo : "Yo, 35 tal vez , te he fatigado con ›, mi Ioquacidad :" = "No , por- »que no te he escuchado." XLVII. El objeto de la palabra es el hacerse creer á los loquaces 51 estos ii\6W inkit piar CSV rey pr 3
11 1 (os 01" 43 no se les cree , ni aun guando dicen la verdad. XLVIII. Un Ateniense daba una coi.- mida á Embaxadores de Persia. Estos deseaban encontrarse con filósofos , y aquel se hizo un mérito de convidarlos. Todos se picaron de hablar mucho , y pagar bien su escote : Zenón solo estuvo callando. Ido. Embaxadores , dirigiéndole uh brindis , le preguntaron lo que de él habían de decir al Rey. <' Nada , res- ,' pondió , á no ser que en Ate- », nas se encuentra un viejo que puede callar en un festín."
[ 50 hay medio ; pero no lo hay para suspender la rapidéz de una palabra que se pronuncia. El Senado de Roma tuvo , durante varios dias , una comision secreta : nadie de afuera conocía el negocio , y daba lugar á bastantes congeturas. La esposa de un Senador , muger honrada , pero. sin embargo muger , apresuraba y conjuraba á su marido para que la declaráse el misterio. Hizo contra sí misma mil imprecaciones si era capáz de revelarlo y llora y grita que no se tiene confianza en ella : " Mu- ›, ger , has ganado , la dixo el ›, Senador ; sabe , pues , lo que yo debia ocultar, un prodigio Y, asombroso. Los Sacerdotes nos 3, han anunciado que han visto ›, volar una Alondra armada de
[SI) >Y una lanza , y peynada con un n casquete de oro : nosotros in- ,' quirimos si es un presagio fe- ,' líz ó siniestro , y los adivnadores mismos están como no- ,' sotros en la mayor perplexi- ,1 dad ; pero , sobre todo , mira »que lo calles." A estas palabras , salió para ir á la plaza. Entra una criada. La muger , por empeñar la curiosidad de ésta muchacha , se golpea el pecha , y se arranca los cabellos. ¡O esposo mío ! ¡O patria lila ! ¿En qué vais á parar? La criada pregunta á su ama el motivo de tal desesperacion. Esto era lo que la muger quería : ella se lo cuenta todo , y la recomienda mucho el secreto , que es lo que hacen todos los indiscretos. La criada se despachó á dexarla para ir á con- D 2
[52] tar la cosa á una de sus compañeras , la qual la comunicó prontamente á su amante. El Senador entra en la plaza , y encuentra á un conocido que le dice: "¿Vienes de tu casa? " = Ahora mismo. = " Sabes lo que. hay ? " = No: ¿ ha sucedido algo extraordinario? = Qué! no lo sabes ? " Han visto volar una 1, Alondrapey nada \con un cas- Y, quete de oro , y armada de una 21 lanza." = " Yo admiro , dixo ›, el Senador , riyendo , la pron- 22 titud de mi muger : ella lo ha hecho tan bien , que la noti- 1, cía que la he dado , ha llega- » do á laplaza antesque yo." L V I. El charlar va acompañado de
E s3 otro vició , que es la curiosidad. Quieren saber muchas cosas , para tener mucho que hablar. Los secretos , sobre todo , son los que los loquaces quieren coger , y trabajan por penetrar. L VII. Atenas acababa de perder en Sicilia su flota y armada. Este desastre aun no se sabía. Un Barbero lo supo en Pirca por un criado de un hombre que había escapado de aquella desgracia. Al instante dexa la tienda , corre al pueblo , y teme no ser el primero que se lleve el honor de haber publicado esta noticia. Llega , habla : el pueblo se turba , se junta , y quiere remontar al origen de estas voces. Lie- D 3
[ 54 van al Barbero : es preguntado: no puede decir quién es aquel que le dió la noticia : es un incógnito, cuyo nombre ignora. El pueblo se irrita , arroja grandes gritos: " Que arresten á ese mal- »vado , que lo pongan en qües- ,) don ; él es quien ha forjado ›, la noticia., ¿ Quién otro ha oído 21 hablar de ella?" Traen la rueda , y atan á ella á mi hombre. En el mismo momento llegan fugitivos que confirman lo que acababan de saber. Todos se separan , se dispersan ; cada uno no piensa sino en sus males , y todo el mundo olvida al Barbero , que queda agarrotado en la rueda. Muy tarde fué guando pensaron desatarlo. Pero tan incorregible es la costumbre de charlar , que mientras lo desata-
[553 ban , preguntó al criado de la j usticia : "¡Eh ! saben tambien » como han hecho perecer al po- i, bre Nicias? " El mismo temor del suplicio no puede contener la lengua de un hablador. El templo de Minerva , ó templo de bronce en Lacedemonia fué saqueado , y hallaron en él una. botella vacía. Llegan de monton: esta particularidad pareció extraña , y no saben qué pensar. " Si quereis, di g o un hombre que se halla- ', ba allí , diré lo que pienso de y, esta botella. Yo pienso que 13 los sacrílegos , conociendo todo f, el peligro de la empresa , ha- ,: brán comenzado por beber ci- D 4
[ 6 cuta para morir dulcemente , y 13 sustraerse de los tormentos , si » los prendían ; y que han trai- •, do vino con ellos para beber- ', le , y disipar la fuerza del ve- >, Heno , si escapaban." Hallaron esta explicacion muy complicada , y no pudieron mirarla como una simple congetura. Rodean al hombre , y le ,preguntan " Quién eres ? quién te ›, conoce ? y de dónde sabes 39 eso ? " Al fin , el desdichado, reducido á no saber lo que habia de responder , se vió obligado á confesar , que él era uno de los sacrílegos. Cpr LIX. Si preguntaran quién era el peor y mas perjudicial de los
11 'u o, 110 [, 57] hombres , todo el mundo respondería , que el traydor. Pero Euticrates , por haber vendido su patria , recibió maderas de Macedonia , con las quales construyó la carpintería de su casa : Filocrates tuvo en pago del mismo crimen mucho oro , con el qual compró pescados y cortesanas: Euforbo y Filagero , que vendieron á Eretria , fueron recompensados con tierras ; pero el lo- <paz, es el traydor sin interés : él se ofrece por sí mismo , sin que nadie le busque : él no hace dar á la caballería en una emboscada : no entrega las murallas de su pueblo ; pero cuenta quan- to se dice en secreto en los Tribunales , en los partidos , en las administraciones. Nadie le debe reconocimiento ; y él es quien
[ 58 lo debe á los que tienen la bondad de escucharle. L X. Puede decirse al hablador: lo que me cuentas , no es por amistad , ni por atencion ; tú estás malo , y tu enfermedad es el deséo de hablar. L X I. El parlero quiere hacerse amar, y se hace aborrecer ; quiere servir , é importuna ; quiere que lo admiren , y se hace ridículo ; él gasta para no recoger ; ofende á sus amigos ; sirve á sus enemigos , y trabaja en perderse á si mismo. o
ore por (o LXIL Los Lacedemonios desechaban de su estilo todo lo superfluo , y solo conservaban lo que debía hacer impresion. Ellos escribieron á Filipo : " Dionisio », Corinto." Este Príncipe les dixo : " Si ataco á Lacedemonia, !Y os arrojaré lejos de vuestros ho- ,› Bares." Y se contentaron con responderle : " Sí." Escribióles para preguntarles si le recibirían en su pueblo ; y le contestaron con letras muy grandes : " No." Demetrio se encolerizó porque no le enviaban sino un solo Embaxador : éste , sin espantarse , le dixo : "Uno solo , á uno solo." Los Anfictiones no hicieron grabar en el Templo de Apolo Pi-
[ 66 raro , lo que apenas se halla , y lo inútil. A pocas gentes falta lo que puede bastarlas : no es muy comun empeñarse para tener pan , queso y aceyte : las casas soberbias , las granjas espaciosas , los olivares , las villas, las Mulas de Galacia , y los Caballos uncidos á soberbios car-- ros , son los que nos sumergen en un abismo de préstamos usurarios , empeños onerosos y ruinosos intereses. LXXIII Aquel , decía Aristípo , que come mucho , y bebe mucho , sin poder jamás apagar la sed. , ni satisfacer su apetito, corre al Médico , le pregunta qué enfermedad tiene , y goal pueda ser el
[ 67 remedio. Pero aquel que tiene cinco camas , y que quiere tener diez ; que tiene diez mesas , y que todavía compra otras tantas ; que tiene muchas posesiones y mucho dinero , y no está satisfecho , sino que se fatiga por tener mas ; que no puede dormir , y que con la abundancia de bienes aun no está contento ; este hombre no cree te- , ner necesidad de que lo cuiden, y no busca á nadie que le diga qual es la causa de su enfermedad. LXXIV. Quando un hombre tiene sed, y no ha bebido , esperamos aliviarle dándole de beber ; pero si bebe sin cesar , y no puede satisfacerse , juzgamos que necesi- E 2
[68] ta purgarse de un humor acre, y de un calor interno , que lo atormenta. Lo mismo aquel que tiene mas de lo que necesita , y quiere tener todavía mas , no se curará dandole oro , plata ó Caballos , porque no está malo de necesidad , sino de hartura , y así es preciso purgarle de lo dezna.siado que tiene. LX XV. No es menester , dice Menandro , mas que un amigo bienhechor para socorrer la necesidad pero todos los vivos y los muertos reunidos no pueden saciar la codicia.
E 6 9 3 LxxvL La avaricia es una pasion bien singular. Las otras pasiones trabajan por satisfacerse : la avaricia se atormenta sin cesar para no satisfacerse nunca. El glotón no se priva de comer bien por glotonería., ni el ebrio del vino por embriaguéz ; pero el avaro se rehusa el uso de las riquezas , por amor á las riquezas. 1\ - :,o es una locura bien deplorable el no ponerse la capa por-y que se tiene frio , ni comer porque se tiene gana , . ni servirse del dinero porque se ama el dinero? LXXVII. La avaricia es un tirano bien E3
[ 701 cruel , porque ordena el acumular , y prohibe el uso de lo que se acumula ; ella irrita el deséo, é impide la posesion. LXXVIII. Estratónico zumbaba á los de Rudas sobre su fausto. " Voso- ,, tros construís vuestras casas, » les decía, con tanta solidéz , co- a, mo si no debierais morir , y vivís como si os quedára po- ,› co tiempo que vivir." Pero al avaro puede decírsele : tú buscas el dinero como un hombre magnífico , y tú usas de él como un hombre sórdido : tíi te condenas á la pena de rehusarte todo placer.
3 [71 Si lo necesario es lo mismo para el rico que para el pobre ; si solo lo superfluo es lo que produce el orgullo del rico , es menester confesar, que Scopas de l'esahia tenia razon. Un amigo le pidió no sé qué mueble superfluo , y por consiguiente inútil "¿No sal) bes , pues , le respondió , que por las cosas superfluas somos S> felices y ricos , y no por lo » necesario " Mentecato , guando tú debieras quitar á tu muger sus sayos de púrpura y sus joyas , finpédirla el desplegar un luxo cor- E 4
[721 rompedor , tú llamas á su rededor todos los extraños , y adornas tu casa como un teatro. Vé ahí toda la dicha de la riqueza, el tener un gran dinero de expectadores. LXXXI. ti En estando malos del cuerpo , la sana razon lo percibe ; pero guando estarnos enfermos del espíritu , la misma razon está enferma, y no tiene juez de sus males : ella , que debiera juzgarlos, se encuentra en un estado de enfermedad. La mas grave , y la mas funesta del alma , es el desarréglo , que hace el mal incurable, y que habita , vive y muere con la mayor parte de los , hombres.
C73] LXXXII. Para sanar , es preciso empezar por sentir el mal , y buscarle el remedio ; pero los enfermos del alma no sienten su mal. Los insensatos , los desarreglados , y los hombres injustos , no conocen las faltas que cometen , y algunas veces creén tarnbien que hacen bien. No se oye que nadie dé á la fiebre ,e1 nombre de salud ; á la tisis , el de gordura; á la gota, el de ligereza de miembros ; á la ictericia , el de bello color; pero sé encuentran gentes que al arrebatamiento , le dan el de valor ; al amor , el de amistad ; á la envidia , el de ernuladon ; y á la cobardía, el de prudencia. Los enfermos de cuerpo
[ 74] conocen que necesitan un Médico para sanar de sus males : los enfermos de espíritu desechan á los sabios que podían curarles; .y se lisonjean de hacer bien , en el mismo momento que hacen mal. LXXXIII. El enfermo de cuerpo no sale de su alcov'a , se está en la cama , y reposa mientras lo curan. Los enfermos del alma se mueven mas que nunca , y no dan treguas á su espíritu. Sobre todo , guando necesitan de tranquilidad , de estarse callados , y de quedarse en casa , salen á relucir el humor pendenciero , y el amor de la venganza , que les hacen obrar mal , y hablar sin raw zon. tc
75 Los , que quieran ser padres de hijos estimables., deben buscar una madre digna de darlos á luz. )11 • Eurípides dixo con razon " El hombre mas generoso co- a »7 noce que se degrada guando a k ›, debe avergonzarse por los vi- ' ,dos de su padre ó de su madre." Por el cpntrario , aquel líos que han tenido la fortuna de nacer de padres ilustres por sus virtudes , están llenos de una justa vanidad.
[ 82 ) XC II I. Es necesario que los criados que rodean á los niños , y que contribuyen á los servicios que su tierna edad exige , sean bien escogidos ; que sus costumbres sean honestas , y que su lenguage no sea vicioso. El proverbio tiene razon : " En viviendo con 31 cojos , se aprende á cogear," X C I V. Quando el niño llega á la edad en que es preciso confiarle á Preceptores , entonces es guando es necesario doblar los cuidados para no entregarle ligeramente á hombres baxos , ignorantes , y sin asiento.
83 xC Vr Una cosa muy ridícula y muy comun , es el ver cómo escogen, entre lo que tienen de mejor, en punto á esclavos , los mas hábiles y fiele para que corran con las haciendas , con el pilotage de sus buques , con el gdbierno de la casa , con una partida de comercio , ó con una caxa de banca ; pero tienen un esclavo borracho , glotón , y no sabe nada, ni para nada es bueno ? Pues á ese le hallan muy bueno para confiarle su hijo. XLV I, No hay nada mas importante en la educacion , que el bus- F 2
C 8 4 3 car para los hijos maestros irreprehensibles en su conducta , superiores á toda nota en las costumbres , é instruidos por una larga experiencia. XCVI I. Los Agricultores apuntalan las plantas tiernas : los sabios maestros sostienen del mismo modo la débil juventud con buenas lecciones y prudentes avisos. Estos son apoyos que prestan á estas , todavía tiernas , plantas para prepararlas á producir algun dia buenas costumbres . y virtudes. XC VIII. ¿ Quién dexaria de indignarse contra esos padres ,, que por
Ces] ignorancia o estupidéz , sin experimentar á los que deben escoger para maestros de sus hijos, tornan para tan importante empléo hombres desconocidos o de mala fama ? Merecen , no obstante , que se les compadezca guando obran por ignorancia. Pero vé aquí el colmo de lo absurdo freqüentemente instruidos por personas ilustradas , de toda la incapacidad y de todos los vicios de los maestros que escogen , no dexan de confiarles sus hijos. Quál es la causa de semejante inconseqüencia ? Es, que los unos no pueden resistirse á los aduladores que los acarician, y los otros no tienen entereza para defenderse de las solicitaciones de sus amigos. Esto es lo mismo que si un enfermo , en F 3,
C86 7 vez de ponerse en manos de un. Médico hábil que le diese la salud , se entregára por complacencia con un amigo, á la ignorancia de un charlatán que le quitára la vida ; si , á ruegos de un amigo , un viajante se embarcára báxo la conducta de un Piloto novicio , estando en su mano el escoger el mas experimentado. Cómo pueden llevar el nombre de padre , y hacer mas caso de una súplica indiscreta, que de la educacion de sus hijos • X C I X. Crátes el antiguo tenia razon para decir , que querría subir á lo mas alto del pueblo , y gritar bastante fuerte para que todos los vecinos le oyesen: "In-
[87] »: sensatos , t en - qué pensais ? Vosotros trabajais infinito en „acumular riquezas , y apenas mirais y haceis caso de vues. y) tros hijos , á quieres las de- $9 beis dexar " Muchos padres llevan tan lejos' la avaricia , 6 mas bien podría llamarse aborrecimiento , para sus hijos , que por ahorrar algun gasto , escogen sugetos miserables para educarlos, y se contentan con haber encontrado la ignorancia á báxo precio. Aristípo se burlaba en tono de chanza de un padre desnudo de entendimiento y de sentido. F 4
[88 Este hombre le preguntó quan- to le llevaría por educar á su hijo. "Mil dracmas (I) , dixo PP Aristípo. ¡ Por Hércules , que ›, sois caro ! mil dracmas! Con esta suma podría yo comprar py un esclavo." "Y lo que es mas, I, tendríais dos , repuso el filósoll fo ; vuestro hijo , y el que ha- !, bierais comprado." C I I. Qué sucede á aquellos padres que han educado mal á sus hijos ? Quando los ven , hechos ya hombres , despreciar una vida honesta y arreglada , y sumergirse en vergonzosos desarre- (i) 3600 reales de vellon.
Sil' 893 filos , se arrepienten de haber hecho trayción á la educacion que debieron darles , y conciben demasiado \ tarde un dolor inútil. Los unos se - rodean de aduladores y comilone , hombres perdidos , que á su vez pierden á la juventud : los otros se manchan freqüentando puercas cortesanas que los arruinan : otros se entregan enteramente al desarréglo de la mesa : otros á los juegos de suerte : otros buscan también placeres mas peligrosos, se insinúan en el tálamo nupcial , y no temen exponer su vida por un deleyte instantáneo. t r. La buena educacion es la que solo puede conducir á la
[ go virtud 3 y la que solamente es capáz de procurar la felicidad. Los otros bienes tienen toda la frugalidad de la naturaleza humana , y no merecen ser muy buscados. Un brillante origen es ventajoso , pero se debe á los padres : la riqueza es honrada, pero pertenece á la fortuna y ésta freqüentemente se la arrebata a los que la poseen , para darsela á los que ni aun pensaban en esperarla. Ah ! t Qué son las grandes riquezas ? Un atractivo para los rateros , los criados pícaros y Jos delatores; lo peor que hay es , que freqiientemente se conceden á los grandes malvados ; la gloria procura respetos , pero es poco sólida ; la hermosura no es despreciable , pero dura poco..; la sa-
[913 lud es mi gran bien , pero • facilmente se pierde ; lá fuerza es digna de envidiarse , pero una enfermedad y la vejéz nos privan de ella. Cómo se engalla el hombre que se ensoberbece con su fuerza!¡ Qué poca cosa es comparada con la del. Elefante , el Toro y el Leon! c v. De todos nuestros bienes, solo la educacion es divina é inmortal. La inteligencia y) la ra7, zon , son las dos cosas que en rool la naturaleza del hombre tienen el primer lugar. La inteligencia tiene el imperio , y la razon la la ap sirve de ministro. La fortuna no puede reducirla á las prisiones; 1/1" las delaciones no pueden per- 1
(98) C X II I. • Lo mas importante es el for-:. rnar la juventud en los exercicios militares. Que tire flechas, que arroje dardos , y que se divierta con la caza. La guerra no quiere hombres que se han criado á la sombra. Un soldado flaco y seco, pero acostumbrado á los combate, triunfa de un atleta vigoroso , hace huir las falanges enemigas. cxIv. fr Con exhortaciones y raciocinios es menester conducir los jóvenes al bien los malos tratamientos y los golpes, no conviénen sino á los esclavos , y de-
[ 993 gradan á los hombres libres. Los elogios y las reprehensiones deben emplearse á tiempo éstas para apartar del mal , y aquellos para animar al bien. Es menester hacer de esto, con habilidad, una diestra mezcla , de manera que los unos sucedan á las otras, humillando al niño con desaproba- -ciones guando se hinche de orgullo demasiadamente , y animándole con elogios , guando se le vea abatido ; porque esto es imitar á las que crían , las quales , despues de haber hecho llorar á los niños , les presentan el pecho para consolarlos. He visto padres que á fuerzA , de querer á -sus, -hijos , no los G 2
[ ioo 111 amaban. -¿Qué quieres decir? me 1 preguntarán. Voy á explicarme. ;1 Ellos quieren que sus hijos -sean ;al instante una maravilla en todo, y los agobian . de - trabajosexcelm sivos. Estos pobrecillos O ,rendidos. de fatiga,.. arrojan este exceso de instruccion ,: y nada aprovechan. El agua distribuida con....inodéradon , nutrelas::plantas , y -prodP Bada con exceso, las ahoga : : '14 mismo sucede..coli,,..eI entendimien- to : un trabajo medido 'contribuye á su aumento , y el exceso de él lo abate. ! -Dése descanso y téngase presente, que nuestra. Vida entere, succesion del trabajo y el reposo. C X V Reprehensibles son los. pa-
[rol gres -; que despees de haber, en==-".' ttegádo sus hijos preceptores y maestros , no sé mezclan ya mas en su instruccion , ni _asisten j amás á las lecciones que les dan. Ellos deben exáminarlos de tiempo- en tiempo , y nó dar una confianza sin reserva á hombres mercenarios , que prestarían mas atencion á sus empleos si supiesen' 'que habian de dar cuenta de su conducta. Aquí puede aplicarse el dicho de un Caballerizo. " Nada , decía , engor- ›, da mas los caballos , que el ojo s) del Rey." CX V I I. Sobre todo, es nienester exer• citar y fortificar la memoria de los jóvenes. Dieron que la me'.. G3
[ 102 moría era madre de las musas, para hacer conocer que es ella laque engendra y nutre las ideas. CX V I I I. No solo para adquirir erudicion es útil la memoria , sino para la conducta de la vida. El recuerdo de los sucesos pasados, presta exemplos para deliberar sabiamente sobre los venideros. C X IX. Hágase de modo que, los nirios tengan horror á pronunciar palabras indecentes. "El discur- ,) so , decía Demócrito , es la ry sombra de las acciones."
103 Es menester acostumbrar los niños á ser afables y políticos. Nada hay mas desagradable que esos hombres despegados y faltos de afabilidad. El medio de hacerse amar es , el de ceder en las disputas , y no ignorar que no solo es bueno el vencer , sino el ceder la victoria ; y que haciéndonos odiosos , ésta podría alguna vez volverse contra nosotros mismos. Aqui el sabio Eurípides dá testimonio en mi favor. " Quando dos hombres disputan , dice , y el uno está co- P3 lérico , el mas sabio es aquel » que cede." • G4
[ 104) CX XI. Es propio del hombre sabio el no dexarse arrebatar de la cólera. Un Oven descompuesto dió una patada á Sócrates. Los que rodeaban al sabio se indignaron , y querían que delatase al culpado. "Pero , les dixo , si ' y un asno me hubiera dado una ›, coz , me aconsejaríais que le !Y diese otra ? " C X XI I. Volviendo de la guerra -don- de habla sido General , Arquitas de Taranto , encontró sus tierras incultas. Llamó á su administrador , y le dixo Hombre, perdido eras , si no, estuviera colérico."
E los) CX X I I I. Matón estaba irritado violentamente contra ún esclavo glotón y vicioso : hizo venir á su sobrino , y le dixo : " Castígapy me á ese bribón , porque yo me hallo muy acalorado para PP hacerlo." exxiv. Hay padres que despues de haber puesto á sus hijos preceptores y maestros , se creen libres de toda carga y abandonan su adolescencia á toda su impetuosidad sin embargo de que _ésta exige mas cuidado que la infancia. Quién ignora que las 1/1 ras de los niños son 1) fi eras y fá..; dio de remediar ? Estas se re-
[ roó lucen á inobédienciás á sus maestros y á terquedades ; pero muchas veces las faltas de la adolescencia pueden ser muy graves, y tener conseqüencias desastradas: tales son la incontinencia ; el ros bo hecho á los padres ; el furor del juego de suerte ; el desarreglo .de la mesa ; 'la corrupcion del - otro se g ó , y la deshonra introducida en las casas de las mugeres casadas : todos ellos , excesos queapenas podrán contenerse y encadenarse con la yor vigilancia. X X V. Esta edad no resiste al pie.- cer : se escapa , se acalora y necesita de freno. Si no se ponen barreras poderosas á su ímpetu,
[ 1071 se arriesga el abrirla la puerta del crimen. Entonces es guando un padre sabio debe sobre todo estar alerta , velar sobre las costumbres de sus hijos , conservarlos con instrucciones , amenazas, súplicas , consejos , promesas y exemplos de tantos jóvenes como han caído en la desgracia por haberse entregado á los placeres; y de aquellos , que por haberse resistido á ellos , han obtenido elogios , y han remontado á la gloria. C X X V is La esperanza de la gloria , y el temor del castigo, son, en cier- to modo , los instrumentos de la virtud.
[ I14] cxxxv. Lo mismo es obedecer á Dios, que obedecer á la razon. Para los hombres sensatos , el pasar de la juventud á la edad viril, no es sacudir toda dominacion , sino cambiarla ; esto es , sustraerse á la conducta de un preceptor mercenario , para pasar báxo la divina legisladora de nuestra vida, que es la razon. Los que la obedecen , son los solos hombres libres ; porque aquellos que han aprendido á querer lo que deben , son los únicos que viven, en efecto, como quierer • . Con las pasiones desenfrenadas de la ignorancia , no se tiene sino una libertad débil y bala , acompañada de freqüel)tes arrepentimientos., rA ' ;.•
1\1 ar CXXXVI. Teofrasto dice , que el oído es el mas apasionado de todos los sentidos ; porque nada de lo que se vé , de lo que se mira, y de lo que puede tocarse , no causa , ni las mismas enagenaciones , las mismas turbaciones , ni los mismos terrores , que ciertos ruidos , ciertos brillos , y ciertos sones excitan en nuestra alma. C X X XVI I. También puede decirse , que él es el mas racional de los sentidos. Bastantes partes de nuestro cuerpo se ofrecen al vicio, para franquearle la entrada en el alma ; pero el oído , siempre H 2
[ 116 I que sea puro , que no haya sido corrompido por la adulacion, y que desde el principio se haya conservado inaccesible á los malos discursos , es el solo que en los jóvenes da entrada á la virtud. CXXXVIII. El jóven que no ha oído nada , no solo será estéril en virtudes , sino Cambien en vicios. Su alma estará como aquellas tierras abandonadas , que vemos fértiles en plantas silvestres. CX X XI X. La inclinacion al deleyte , y la aversion al trabajo , no son en el hombre qualidades extrañas que vengan á buscar asilo en
[I 17] su seno : ellas nacieron con él , y en él hacen pacer á su vez mil pasiones , y males innumerables. En dexandolas correr libremente , en no oponiéndolas fuertes diques , en no separándolas con sábias lecciones ;:;y en no rectificando el natural del hombre, no hay animales que no sean menos feroces que el hombre mismo. C X L. La mayor parte de los hombres se exercita en hablar, antes de estar formados para oír. Ellos creen que. existe una ciencia de hablar que exige estúdio , y puede someterse á principios ; pero piensan que es bueno escuchar de qualquier modo que sea. H 3
CXLI. Para jugar bien á la pelota, es menester saberla echar , y recibir. Para hacer buen uso de la razon , es menester recibirla bien antes de esparcirla ,así como en la generacion , que es menester concebir antes de producir. CXLI Si oyes hablar de una comida , de una ceremonia , de un sueño , y de una disputa , todo te vuelves oídos , y estás con el mayor silencio ,‘ pero si se trata de oír alguna cosa útil , si te llaman aparte para hacerte ver tu obligacion , para reprehenderte sobre algun defecto , á pa-
[I193 ra apaciguarte de tus arrebatamientos de cólera , no escuchas; á entras en contestacion con quien te habla , si tienes alguna esperanza de convencerle en la disputa , ó huyes para ir á oír en otra parte mil puerilidades. CXLIII. Los que saben enseñar bien los Caballos , los hacen dóciles al freno. Los que saben educar bien los jóvenes , los enseñan á escuchar bien , y les hacen comprehender , que es necesario oír mucho , y hablar poco, ‘CXLIV. Elogiando Spíntaro á Epami«- nondas , decía , que sería dificil H 4
[ I 20 encontrar un hombre que supiera mas , y hablára menos. CXLV. El silencio es un adorno para un jóven. Si ha tomado la costumbre de callar á tiempo , ya sabe escuchar á un hombre sin turbarlo , ni interrumpirlo á cada palabra. Este hombre le dirá alguna vez cosas desagradables; no importa : él no le cortará la oracion , ni responderá tan pres- to. Quando , al parecer , lo habrá dicho todo , le dexará todavía tiempo de añadir lo que quiera , de reflexionar lo que ha dicho , y de variar lo que le parezca. Los que nunca responden con pausa, que no saben , ni escuchar , ni hacerse oír , y que siern-
[ 2 I pre tienen objeciones que hacer al que ha empezado á hablar, son impolíticos é inaguantables. C XL V I. Así como á uñ Odre , que quieren , llenar de algun licor , se le saca el ayre así es preciso hacer salir de la cabeza de los jó- y enes el loco orgullo y presundon ; sin lo qual , llenos de vienla to y de humo , son incapaces de recibir nada útil: CXLVII. tO' f ue La envidia , siempre maligba y aborrecedora, nunca es bue- 11 na para nada : ó mas bien , no id° hay bien alguno al qual no se oponga ; pero sobre todo es una
[122] compañera bien desgraciada , y una malísima consejera para el que escucha. Ella le vuelve tristes , desagradables y odiosas las cosas mas útiles que oye , porque lo mejor dicho , es siempre lo que menos agrada al envidioso. El envidioso de la riqueza, de la reputacion y de la hermosura , no tiene envidia sino de las ventajas de otro ; pero tener envidia de las cosas bien dichas , es envidiarse á sí mismo su propio bien , y afligirse de él ; porque Ja luz pertenece á los que la ven, y los buenos discursos á los que los oyen , si quieren recibirlos. CXLV I u-. Aquel á quien su loca am., bicion y orgullo hacen envidiar
[ 123 los buenos discursos , no puede prestar su atencion para escucharlos. En vez de gozar de ellos, siempre está turbado y distraído , y solo piensa enver si podrá exceder en talento al que habla. Tiene fixos los ojos en los otros ; no los pierde de vista ; exámina si no están contentos , y si no están admirados. El sufre , y se halla en una situacion cruel si vé que aplauden lo que oyen. Hace esfuerzos para olvidar lo que acaba de oír , porque su memoria le aflige : lo que aun no ha oído , lo escucha con temor; y tiembla , considerando si lo que queda por decir será mas bello todavía que lo ya pronunciado. El pasage mas bello del discurso es , el que con mas impaciencia desea que se acabe. Una vez
[I301 Apartemos en semejantes materias los adornos del lenguage; y miremos sqlp al fruto del 'discurso : las Abejas , y no las Ramilleteras , debemos imitar, La Ramilletera no trata mas que 41 las bellas figuras , de los colore Isonieros , y de los olores sua-7 ves : ella mÇzÇla todo esto, y compone una obra inútil', que DO durará mas que un dia. La Abeja atraviesa , sin pararse , el prado esmaltado de violetas rosas y jacintos ; pero se ..fixa el duro y ácre sérpol dÇ allí extrae sucos Miles y y vuela con ellos á su laboratorio., á compow uer la miel mas deliciosa.
11313 CLVI• Para juzgar un discurso filosófico , ha de entrar uno dentro de sí mismo , y ver si aquel ha logrado tranquilizar alguna de nuestras pasiones , algun sentimiento, aunque ligero; si ha afirmado mas nuestra razon y nuestro entusiasmo , para amar la virtud con mas A rdor. " Un bailo , ? y, y un discurso , que no limpian, 2, son inútiles. , decía Aristón." CLVIII. Es propio de un entendimiento ligero , el alabar lo que se ha dicho , sin saber , ni tomarse el trabajo , de examinar , si lo que se dixo era útil ó inútil, necesario ó superfluo. I 2
132 Muchos 'gustan de oír hablar á un filósofo de lo que no les interesa á ellos mismos. Mientras no les dice sino cosas que' les son inútiles lo admiran y aplauden ; pero si el sabio trata asuntos que les tocan , y que les son aplicables ;- si les habla con libertad , y les da graves y útiles lecciones ; ellos ven que se torna a un trabajo , y reciben con impaciencia sus consejos, porque creen que al filósofo en su escuela se le ha de oír por entretenimiento unicamente , así como á un Comediante en el teatro.
[133] C L X. En los aplausos que se dan á un discurso , es necesario guardar moderacion. Es igualmente poco digno de un hombre honrado el ser demasiado pródigo, ó demasiado aváro de alabanzas. Es un desagradable auditorio el de un hombre á quien nada place , y nada mueve. Lleno de orgullo , y solo satisfecho de sí mismo , quiere con sus desdenes hacer conocer que él sería capáz de hablar mejor. No hace un movimiento , ni habla una palabra que manifieste estar con, tent ° , sino guarda un profundo silencio , y se encierra en una gravedad estudiada. Lo que busca 95 , el pasar por hombre pro-, I3
1341 fundo. En dispensando una alabanza , cree empobrecerse , como si diera dinero. CL XI. Muchos han entendido mal el sentido de un dicho de Pitágoras. Decia éste , que habia ganado con la filosofía , no admirar nada ; pero lo que nos quita la filosofía es , la admiracion , el estupór de la ignorancia y de la estupidéz , porque nos hace CC)- nocer las causas de las cosas naturales , mas no nos quita la honradéz , ni la magnanimidad. Es honor para un hombre bueno y verídico , el rendir homenages á los que son dignos de ellos ; él mismo se ensalza con los elogios que le dá , y hace ver que tiew
I3 S ne . demasiada mérito para envidiar el ageno ; pero las gentes avaras de aplausos , pueden hacer sospechar que carecen de qualidades que los exijan. CLX • Por otro lado , es manifestar un entendimiento limitado el nó juzgar las cosas en grande , y pararse en los mas pequeños porme-' nores , haciendo-exclamaciones sobre todas. las palabras y todas lás sílabas. De este modo disgustan a menudo al orador mismo , aplaudiéndole sin venir al caso, y siempre se incomoda tambien á los oyentes , porque se les distrae guando quieren estar con la mayor atencion. En fin , un hombre. semejante pasa siempre , 4
[ 1361 por un burlón , un tonto ó urt adulador. En los Estados populares , en donde los empleos se sacan por suerte , si se logra la suerte favorable , se manda á los otros; pero si no , cada uno se queda sin quejarse en su condicion privada. Así debernos hacer con los sucesos de la vida : si somos incapaces de esta resigna.cion , no sabremos tampoco disfrutar con prudencia y moderacion la buena fortuna. CLXIV. El hombre prudente prevee todas las desgracias que pueden 5ucederle. Quando acaecen , trae
U37 ta de i aligerarlas quanto es pos ble; y si no ,puede disminuir su peso , se resigna , y las aguanta. CLXV. Quán estúpidos son aquellos hombres que , por haberse enriquecido , y elevado á alguna magistratura., y por haber obtenido algun empléo en la reitpública , miran á sus inferiores con desprecio , y los amenazan con que los han de destruir con sus grandezas ! Ellos no piensan en la instabilidad de la fortuna, y parece que ignoran la prontitud con que abate á los que están elevados , y ensalza á los que gimen en la humillacion.
1, [ 1 38 3 11 ', ' , / -1 I CLXVI,.159 ,\O El modo mas seguro de ha- 0' cerraos inaccesibles á las pesadumbres es , el penetrar bien la inconstancia de la suerte ,-._ y es- 1 Ir tar prevenidos para aguantarsus; 1 s 1 caprichos' . : no solo somos morra -- 0 les , sipo que quanto nos tocas rios 11, es. variable y perecedero-: 1:11/511 11111 Eres hombre , y caes en la desgracia. Qué tiene esto de extraño? ¿No es un suceso al qual están expuestos todos los, hombres? CLXVIIL CLXVIL Vé ahí una desgracia que yo
[ 1 39 I no esperaba : pues era menester haberla esperado , y -meditado antes lo incierto de todas las cosas humanas. CLXIX. El estado del hombre , despues de su muerte es el mismo que antes de nacer , á menos que no se quiera encontrar diferencia entre el no ser , y haber dexado de ser. CLXX. de Nosotros no lloramos por los- ) muertos mismcis , sino por las sa- 1Ji tisfacciones y placeres que nos procuraban ; y si lloramos por. los muertos , es preciso consov larnos con que ellos no sufren yá, mal alguno. rr
X46 1 CLXXX. .1; Es necesario ser eloqüente para dirigir los negocios de la república ; pero es una debilidad en el estadista el complacerse él mismo en su eloqüencia. , y afectar la gloria de Rector. CLXXXI. Los Estados se verán descargados de sus males , guando , por una feliz casualidad , un gran poder y una gran sabidúría , se hallen unidos á la equidad. CLXXXII. Numa empleó mas decencia y mas retentiva que Licurgo, en
[ 1471 la 'custodia de las jóvenes. Las leyes de Licurgo dexaban á las de Esparta una libertad que ha dado lugar de hablar á los poétas , como Ibico , que las trata de monstruosas de muslos , y de locas de los hombres. En efecto, los lados de su vestido no esta-. ban cosidos por abaxo , sino abiertos ; de modo que al andar ma-y nifestabán todo el müslo , y de-, xaban su casa para ir á los exer~ cicios con los jóvenes. De esta manera se hacían atrevidas , y hasta con sus maridos parcelan hombres ; gobernaban la casa , tomaban cierto imperio para mandar en ella , se mezclaban en los negocios publicas , y hablaban libremente de los mayores intereses del Estado. Por el contrario, Numa , dexando á las mugeres K 2
[ 148 el honor y la dignidad que deben tener , las inspiró mucho pudór , las prohibió la curiosidad , las enseñó á ser sóbrias, las hizo acostiimbrarse á callar, las prohibió absolutamente el uso del vino , y no las permitió hablar , ni aun las cosas mas necesarias , sino en presencia de sus esposos. Cuentan, que habiendo pleyteado úna muger ella misma su causa en la plaza , el Senado hizo consultar el Oráculo para saber lo que este suceso presagiaba á la república. La memoria que se ha conservado de las mugeres Romanas que se han conducido mal , es una gran prueba de la docilidad y dulzura de las otras. Como nuestros historiadores acostumbran se- ,fialar qual fué el primero que
E 1 49 3 se manchó con la sangre de un ciudadano.; .quién hizo la guerra á sus hermanos, quién mató ásu padre :á su Inadre-i así los Romanos traen que Spurio Carvilio fué el-primero que repudió á su muger , doscientos treinta años despues de la fundacion de Roma y que hasta entonces no se "había visto cosa semejante ; y que la• muger de Pinado, nombrado taléa, fué la. primera que tuvo una querella con su suegra Gegania , báxo el reynado de Tarquino el sobenbio : tan cierto es , que el legislador h ? bia instituído sabios reglamentos acerca de las mugeres.
150) CLXXXIII. El amor tiene tanta modestia , continencia y fidelidad, que si entra en almas extrañas , á estas virtudes se las hace concebir. Muchachas esclavas , porque ellas amaban , han rehusado el tálamo de los héroes : simples particulares , por amor,, han des- . preciado los 'favores de las Reynas. Aquellos á quienes el amor domina , quedan libres de toda otra dominacion. CLXXXIV. Una muger bien nacida , y que ama á su esposo , sufrida antes la inmediacion de los Dragones y los Osos , que las caricias
is 3 de otro hombre. Gamma nos da un exemplo de esta 'Verdad. Ella era , muy heimosa ; su esposo, llahiado Sinato , eta uno de los Jefes de la Galacia. Ella tuvo la desgracia de agradar á Sinorix , el mas poderoso de los Gálatas. Corno desconfiaba de seducirla mientras viviera su marido, le dió á éste la muerte. Gamma buscó su refugio y su consuelo en el templo de Diana: e allí no salía ; y buscada por un gran número de pretendientes , no veía á nadie. Sinorix tomó al fin el partido de hacerla proposiciones de casamiento: ella no las desechó , ni hizo al asesino de su esposo reconvenclon alguna sobre su delito. Liéno de confianza al templo: ella se adelanta á recibirle , le K4
dá la manó , e lo .conduce al aL. tar de la diosa , bebe la primera en la copa nupcial el .vino que hábia mezclado con 'veneno. , y le presenta el resto. Quando-ella vió que él :habia bebidolan ' , lanzó un profundo suspiro..:- "Ve aquí, Y> exclamó ella , mi amado Sinato, dia -qué yo esperabá ; este ,) dia , queme ha. hecho sop6rtar » una vida que me era intolera- 9, sin tí. :Recíbeme ahora á á, mí-, que:te , he , vengado del >Y. hombre ma , s..malvado. pompa- >Y fiera de tu vida he sido , y 9, ahora lo sby:.,con gusto de tu Y> muerte." Sinorix fué condp.ci-= do 'en su Literá . , -y murió poco despues : Gamma le sobre v ivió bastante para gozar del efecto de su venganza.
53 CLXXXV. ,11 Quando Solón fijé á MiIe-• to á visitar á Táles , se admiró de que este sabio no se hubiese casado , ni procurado tener hijos. Táles no respondió naLt ; pero algunos dias despues hizo venir á un extrangero, que se decía haber llegado de Atenas, de donde, no habia mas de diez días que habia salido. Solón le preguntó si dexa allí algo de nuevo. le Nada , respondió el extran- • gero , bien instr . uído de lo que • habia de decir , sino los fune- • rales de un jóven , á los qua- », les ha asistido todo el pueblo. 91 Decian que era hijo de un hom- $1 bre de consideracion , y el ciudadano mas distinguido por su
[ '54 !Y virtud. El padre no se hallaba 31 0 presente ,Øy decian qne yá hacía », tiempo que viajaba. s i Ay des- ,' graciado! exclamó S 16 . üe- ,› ro cómo se llamaba:? Yo su= • pe su nombre , dixo el extran- • fiero ; pero ya nó me, acuer- » do de él. Lo que sé decir es, • que solo se hablaba de su sa- ,i biduria y de su justicia." El sobresalto de Solón se aumenta á cada palabra , y no pudiendo disimular su turbacion, pregunta , si el puerto era hijo de Solón. Él mismo , res- ,' pende el' extrangero." Entonces se hiere Solón la cabeza , y hace y dice quanto es propio de una desesperacion. Táles lo pára sonriéndose. "Este acciden- Y, te que os agobia , le dixo , á ' y pesar de toda la * firmeza de
[ 5 5 3 » vuestra alma , es el que me ha apartado de casarme y te- !, ner hijos ; pero consolaos , na- ,) da de lo que os han dicho es /, cierto." Es menester confesar no obstante , que es locura y cobardía el rehusar un bien que debe desearse , por el temor de perderle. Por esta regla debían rehusarse la gloria , las riquezas , y hasta la sabiduría. No hay bien mas grande , ni mas agradable, que la virtud ; y puede tambien perderse ella misma por enfermedades y brevages. _Este Táles , que no se casó , no pudo, sin embargo , vivir sin miedo , á rneno's que no haya tenido amigos , parientes , ni patria. Nuestra alma se formó para amar , así como para' .sentir , para pensar,