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El Principe de los Montes

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EL DE LOS l' MIhermano, yyo, Rey invicybeliirsima Priocefa, (to, ^uc comoel Ave de Arabia viváis edades eternas. Mi hermano, yyo fomos hijos de Segií-mundo, que en Grecia foc el odavo de efte nombre, tinque de Ios-dos fe pueda faber qual nació primero; porque íaÜendo la Revara, que eftaba eo cifita deentranibos, .una tarde álas floreftas, que con racimos deuljofar jas faipica el Euro, 6riega, le dio c! parto, fin tener, .mas teflígosque las yervas, mas arrimo que el de un árbol, ni masfrtVor que fus quexas. Vino ádar en fargre envueltos -dos Infantes ála arena, _ que fomos los dos: aquí rueñra emulación empieza. Dividiofe el Reyno en vandos, yviendo ia diferencia de pareceres, por fer ufo antiguo de la tierra, que fe llame Scgifmundo el Principe, que lo hereda, áer.trsmbos un miímo nombra aunque no una mifina eftrella nos dieron, hafta que el Cielo el feertto deícubriera. Viéndonos pues el Senado ya cpn bríos, quequalquicra los pudiera gobernar en guerra, óen paz, ordena, que (e de el Cetro por votos: yporque mimodefiia folicicó con callar ófu agrado, ófu conciencia, me dieron elCerroá mi; mas mi hermano coa cautela, que yá empezaba íoberbio ádar de fu invidia muefiras, convocó algunos rebeldes, yanulando la primera .. elección, a1Pueblo dice, Ique para quitar foipechas 1 I j 1 de intereffcs, yparsíones, ti aren, que la fuerte fea quien dé el Reynoal mas dichoíb 6ai que mejor lo merezca. Dexémos en cite cftado del Reyno la competencia, yvamos áNiTe, áquien por influencia de e'ftrella, como los pezes al agua, como la flor áia tierra, ycomo a! viento las aves ia «doraban mis potencias, porque era Nife fu centro, fu luz, fu gloria, yfu efphera. Supo mi hermano, que yo felicitaba efta empreffa, yíoio por molefrarme, con ñ' gidas apariencias ccnicnzó ágalantearla pubiícamente, áquien ella, viendoie amada (ay de mi ! ) de dos, que qualquiera cípera fer íu Principe, refponde, que de quien la hiciere Reyna lera efpoía, fea quien fuere, (quién tal de fu amor creyera ! ) Sin duda que fe enojo el amor de aquefla ofeoía, fi es cfcnfa, aventurar el gufto por la grandeza, pues dentro de pocos dias Je íii.tió tan mal dií puefta, que pufo en cuydado.áquanto» adosábamos !us prendas. Fuclíé anmertardo ei achaque con poifia rao groílera, que convi', tio poco ápoco los ci^Víles en violeras, Yen th cfo de un deimayo vaífalia, pues no la de xa, ni fentlr, ni rcfpírar, muda, torpe, ciada, yyertá, pidió íépúlchro áfus deudos, ylagiymas álas piedras. Penfando pues qué havia dado la refpiracion poftrera la éntétraron (qué ignorancia !) fabiendo por cola cierta, que era mi vida fu vida, ópor lo menos la media, yque pues yo eflaba vivo, no debía de íer muerta. Es coflumbre introducida de Grecia? que álas doncellas en el día de lu muerte las viftán, co«io íi fueran áuna fiefla, óáuna boda, (quién vio galas en tragedias 0 Yalsilos Padres.de, Niíe de joyas, piedras, ytelas de macera la adornaron, que un hombre por cuya cuenta acafo entonces corría el cuydadode la llevado de la codicia, pensó enriquecer con días. Yaísi en mitad de la noche con una luz baxa, yentra por la Iglefia ála Capilla, átiempoque mi terneza me traía como loco, dando ála igleíia mil vueltas» que quien la perla no halla, con la caxa fe contenta. Llegué a! Templo Ilorofo, yc! poftigo toco apenas, quandopara recibidme, fe apaita fin refiflcrcia, que ¡a piieífa del ladrón le divirtió de manera, que , que Te olvido de cerrarle; mas viendo alzada la piedra de ia bobcda: confu ib por una angofta eícálera harta el centro baxo, donde Ja rniúna muerte íe hofpeda, yen un nicho miro (ay Cielos ! ) áNiie, yjunto áella al hombre, que he referido 'á quien yo de Ja primera ’ eftoGada di la muerte, ,por la injuria, ópor Ja ofenfa, 'que áNiíe, yal Cielo hacia * afus Padres, ála Iglefia, ’ ólo que mas cierto fiie, fi abuena Jüz fe contemplé, porque vi que la tocaba, que era miamor de manera, -- que piento, que tuve zeJos, ^aun COR tenerla por muerta* -Admirado deí fracaío, á- Con vida, ycon alma atenta 1Ja miro defpues, átiempo —qftede! parafifmo vueJta <Nife, empieza áertrcmecerfe, -Goía con que ahora tfeoibla el alnva de imaginario, viendo en un palmo de tierra fnmerto áun hSbre que era vivo} ^la que ya era muerta} ICon anfias de muerte aquel, eon rayos de vida aquella, el revolcado en fu larcfre, ._•cJía'aiticulando quexTsj yencrtdoen uninftante Isfotíuna tan revuelta, *que quien no eípera,-vive, yno la efpera. .al pi íncipio confufo; i ^pero el amor, que me alienta, en lugar de retirarme, mas áfu vulto me acerca} ytomándole las manos, viendo, que entre si fe quexa, apelo al pujío, dei quaJ, aunque débil, yfin fuerzas, me informo, que tiene vida, yluego en mis brazos puerta, harta íu cafa la llevo, fobre efta hermofa azuzena Untas Jagrymas llorando, de placer, ygüilo llenas, que ya efeusé, que en íu caía hicielfen Ja diligencia común de rociarle el rortrej porque ámis ojos atenta bebió el agua, que baftó para que en fu fer volviera* Con JagrymaS'finalmente, con amores, con ternezas puedo decir, que le di nuevo fer, yvida nueva, que aunque eftaba al parecef muerta Ja candida veía, como la Juz de mi vida Jiegóá Ja fuya tan cerca, con el humoque quedo, pudo volver áencenderla* Mejoró Nife, yvivió, vivióKife: quién díxera, que no me hiciera íu eípoíb, por íatisficer fiquierá con una maro, yun sí tarto linrge de deudas ? Pero mirtió mi cfperánza, ymintieren fusfinezas, porque aunque íalío la fuette enmifavor, lafoberbia de mi hermano el Reyno todo con íargre, yarmas altera, ^ápefar áe la razón pone foixe fu cabeza^ Ja -corona, que era roía, yporque e! vulgo no oyera íiiis quex3s, macdó prenderme. (Trifiedel Reypo, yla tierra, donde al que íeqnexa, quieren caftig.ar, porque íc quexa ! ) Lloro ií^iíc alos principios de agradecida, ode tierna» nías oyó al Rey, ycasofe, porque como las orejas, q»e ion los ojosdeí alma, tienen la puerta de cera, yion fgiego las palabras de un Rey, ápocas refpueuas ablandó la cera el fuego, ,yel alma rindió la puerta, Casofe NHe, ycasofe con condición que rjjc dieran libertad, como fi el daño ©n la prifion eftu viera. Casóíe Cñ fiin, íi bies fupc defpues por cola muy cierta, qle la repudió mi hermano, ginfadb de fu belleza, porque nunca dura mS lo que fe goza por yema. Salí ai campo, di mil voces, yaunque íenti mis qfenfas, mas cuerdo, que vengativo, por no verle, ypor no verla, álos montes, áios valles, ^ alos rífeos, álas peñas, áios prados, a¡as fuentes, álos yermos, yalas Iclvas me voy, de la Corte huyo, liego áAibanis} peto en ella habiroíb’o en los montes, viüo pieles, dexo fedas, miento afecics, bufeo olvidosi calzo abarcas, trato fieras, rindo brutos. Sembró flores, bebo arroyos, como yerbas, hago verfos, mito libros, _ pifio hiftorias, toco Ciencias. ycftando (ay Dios 1)una tarde yo recogido en nú cueva, oi una voz, íaü al monte, miro al Sol, hallo aClávela, doyia favor, vuelve áverme, entretepgome con ella, vino con Celia una tarde, enamóreme de Celia, fiendo Celia, labradora la que es Aurora, yPnnceía. Digole mi penlamiento, óyele atenta, ycontenta: Hablo áClávela una roche, ypara que me aborrezca, digola, que fpy villano, yque la princefa esfea. HjbUnfe las dos defpues, ^ cuentanlelo poco bailo un hombre en eljatdtn, que dicers, que la fefteja. ^>scnto, callo, dado, muero, Ve’lá forda, it g’ata, yfieia, fin Dios, fia ley, fin rázon, de fu tierra me deflierra. Eflo es lo menos que pallo, Idiga Ip demas fu Alteza. Gon licencia :En Córdoba, en la imprenta de Juan Medina, ySan-Tiago, Plazuela de las Canas, dofíde íe hallara de codo rurdtniento* de-4