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La investigación pedagógica en los museos. Aspectos metodológicos

Burgos Delgado, Carmen,Guallar Sancho, Ismael

Abstract

Sello FECYT

Full text

La investigación pedagógica en los museos. Aspectos metodológicos* Carmen Burgos Delgado lsmael Guallar Sancho Introducción ') Ponencia presentada a las II Jornadas Nacionales de Difusión Cultural de Museos, celebradas en Zaragoza, Octubre de 1 981 a La Investigación Pedagógica reaparece, felizmente, en la temática de las II JornaE das de Difusión Cultural de los Museos. En las I Jornadas celebradas en Barcelona ocupó un lugar destacado al ser objeto de uno de los cuatro equipos de trabajo que 3 se constituyeron, junto con el de <<Publicaciones>>, <<Exposiciones>> y <<Experiencias - 0 m Didácticas». El elevado número de personas que se alistaron en dicho equipo, así O 4 como la animada discusión en él entablada, denota que el tema no era considerado n por los asistentes como accesorio sino pieza fundamental de la educación y acción cultural del Museo. Muchas son las cuestiones que entonces se plantearon. Para mayor claridad, las ordenaremos sintéticamente en torno a cuatro núcleos temáti- = m O cos: 1-Función investigadora: ¿Debe investigar el educador de museos? ¿No es ésta una tarea propia del personal de otros Departamentos? ¿No tiene sufin ciente el Departamento de Educación con atender las tareas de educación y O O difusión cultural del museo? 2-Objeto de la investigación: Si se acepta que la investigación sea una de las funciones del educador de museo, cabe entonces hacerse la siguiente pregunta: ¿la investigación recaerá sobre la disciplina o disciplinas científicas del museo o, más bien, deberá referirse a la labor educativo-cultural que el educador desarrolla en el marco del museo? 3-Niveles de investigación: La investigación del educador de museos ¿ha de ser una investigación pura o aplicada? 4-Métodos de investigación: En cualquier caso, ¿qué métodos de investigación son los más adecuados? ¿Con qué técnicas y recursos se cuenta? ¿Qué fuentes de documentación hay disponibles?. 33 ... Por supuesto, no todas estas cuestiones se plantearon con la misma intensidad y claridad en las I Jornadas de Barcelona. La «función investigadora>>, por ejemplo, fue ampliamente discutida y hubo consenso general en la postura afirmativa. Pero no sucedió lo mismo con el <<objeto de la investigación>> que dió origen a posiciones antagónicas que, a nuestro juicio, eran consecuencia de un planteamiento insuficiente. Finalmente, los <<niveles y métodos de investigación>> que nosotros consideramos pasos previos fundamentales a cualquier investigación sustantiva, fueron aludidos pero no tratados por falta de tiempo. Por eso, al retomar en este trabajo los cuatro puntos reseñados, nos vamos a centrar de forma especial en los aspectos metodológicos. Pero antes de abordar esta problemática, nos gustaría responder a dos cuestiones que creemos la condicionan: a 1-¿Cómo se inserta la Educación en el Museo? E - 2-¿Cómo se integra el Departamento de Educación en la estructura organizativa del Museo? 3 - 0 m O 4 Presencia de la educación en los museos - - Necesidad de una tipología educativa de los Museos - - Sobre las instituciones museales gravitan factores de índole muy variada I -histórica, cultural, económica, social, política, etc.-que tienen como consecuencia $ directa la promoción u ocultación, alternativamente, de uno u otro aspecto del abanico de funciones que en teoría se asigna al museo. El estudio de esta dialéctica j ofrece notable interés a los educadores de museo, porque es precisamente la Edu- - i cación una de las funciones museológicas más olvidada, más despreciada y -cuando es asumidamás manipulada. Por otra parte, la relación Educación-Museo adopta modalidades claramente diferenciadas, constituyendo éstas base suficiente para elaborar una tipología educativa de los Museos que puede resultar muy operativá por dos razones: lo puede servir de criterio para enjuiciar el grado de eficacia pedagógica de los museos y 20 puede proporcionar el cauce adecuado para tratar de forma diferenciada la problemática pedagógica que se plantea en cada tipo de Museos. ¿Cuál es esa tipología educativa? ¿Ha sido ya diseñada por los museólogos? ... guim@ada Categorías elaboradas por BENOIST-LEON La mayoría de las clasificaciones al uso se mueven entre el pragmatismo y la burocracia, buscando ser Útiles de cara a la elaboración de un Catálogo-Guía de Museos o de cara a su mejor control administrativo. En esta línea hay que situar numerosas indicaciones del ICOM y, en nuestro país, los criterios seguidos en las conocidas obras de GAYA NUNO. SANZ PASTOR, NIETO GALLO, etc. Más científicas encontramos las tipologías museológicas propuestas por AURORA LEON en El Museo. Teoría, praxis y utopía (Cátedra, Madrid, 1978), establecidas sobre la base de la disciplina, la densificación objetual, la propiedad, la localización y los niveles socioculturales e intelectuales del público. En ésta última tipología se tienen en cuenta algunas sugerencias de L. BENOIST que atañen de lleno a nuestro problema. Nos referimos, en primer lugar, a tres categorias con cierto matiz geopolítico pero en las que se advierte una intensificación de lo pedagógico: el Museo-Salón o Galería de Arte Europea. Se trata de un museo elitista y aristocrático en su origen, aunque progresivamente abierto a la cultura actual, que tiende más a la defensa y protección de un pasado memorable, bellamente presentado, que a la amplia proyección educativa que requiere el variado público que ahora accede a él. El Museo-Club Americano es un museo formado por fundaciones privadas que, preocupadas por el prestigio y la captación del mayor número posible de personas, se esmeran en las tareas educativoculturales, basando más su organización en la faceta social que en la puramente artística y conservadora. Finalmente, el Museo-Escuela Soviético es un museo volcado sustancialmente a la educación popular de masas que, si al principio de la revolución rusa funcionó como puro instrumento propagandístico de la mística socialista, en la actualidad ha encontrado una vía de mayor equilibrio entre los valores artísticos y los valores sociales de las obras, ambientándolas cuidadosamente en el marco socio-político e histórico en qtie fueron creadas. Más directamente conectadas con la pedagogía están las dos categorias siguientes: el museo-laboratorio y el museo-atracción. Se trata de dos facetas ideales a las que debería tender todo museo actual. En la la, el museo se dota de una infraestructura adecuada para servir de laboratorio a un público especializado (investigadores, eruditos, licenciados, artistas, críticos de arte, etc.); en la 2a, el museo se convierte en un centro cultural que, a través de salas de exposición, proyección y lectura, aulas y talleres artísticos, cafeterías y salas de estar, etc. atrae tanto al público culto como al gran público, motivándole hacia metas educativas y culturales cada vez más amplias. Una propuesta personal: Museos Educacionales y Museos Educativos Pensamos que el análisis de BENOIST-LEON, con ser muy sugerente, no agota el contenido de la relación Educación-Museo. Asi, por nuestra cuenta queremos aventurarnos a presentar una nueva tipologia que atienda más que a cotas ideales, a las situaciones reales en las que se desenvuelven los museos. Desde esta perspectiva, podrían clasificarse en Museos Educacionales y Museos Educativos. Museos Educacionales Entendemos por Museos Educacionales aquellos museos que cimentan en la educación su existencia, su estructura organizativo-funcional y, a veces, su mismo a patrimonio. En esta categoría cabe distinguir tres subgrupos que han merecido rei E petidamente la atención de la UNESCO a través de sus Encuentros Regionales de EsE tudios sobre .El Museo, como Centro Cultural: su papel en el desarrollo de la colec- { tividad. (Cfr. especialmente el celebrado en México en 1962). - - 0 m -El grupo 10 está representado por aquellos museos en los que la educación deviene, materialmente, en objeto museable. Su patrimonio es la historia de la educación, con sus teorías y sus figuras mas sobresalientes, sus métodos y sus instrumentos, as¡ como todo tipo de documentos histórico-pedagógicos. Generalmente estos museos se ubican en pabellones anejos a las Escuelas Normales, contribuyendo as¡ a la formación de las nuevas generaciones de maestros. De esta manera estos museos vienen definidos disciplinar y funcionalmente por la educación, recibiendo en consecuencia el nombre de Museos Pedagógicos, Museos Didácticos o simplemente Museos de Educación. En una Relación compuesta en 1977 por el Centro de Documentación de la UNESCO-ICOM se enumeran 33 Museos Pedagógicos distribuidos por todo el mundo; y, aunque en España no tenemos actualmente ninguno, es preciso recordar que la I.L.E. fundó uno en Madrid el año 1882 y que, bajo la dirección de MANUEL B. COSSIO, promovió numerosos proyectos pedagógicos hasta su desaparición durante la contienda civil del 1936-39. -El 20 grupo está representado por los Museos que, formando parte integrante de un Centro Educativo, están al servicio permanente de la educación institucionalizada, por lo cual son llamados Museos Escolares y Museos Universitarios, según los casos. Su patrimonio es tan variado como las disciplinas en las que son instruidos los estudiantes. En 1978 el citado Centro de Documenta- ción de la UNESCO-ICOM contabilizó más de una treintena de Museos Universitarios; y, aunque no proporcionó datos numéricos sobre los Museos Escolares, se sabe que éstos son muy numerosos en Estados Unidos, en Europa, Brasil, Argentina y México. Este ultimo país precisamente está siendo escenario del más ambicioso Programa de Museos Escolares tendente a crear un museo en cada escuela; en efecto, en 1972 el Instituto Nacional de Antropología y de Historia lanzó este programa que ha cosechado abundantes frutos y que cuenta en la actualidad con el total apoyo de las autoridades mexicanas, como se ha puesto de relieve en la reciente Asamblea General del ICOM celebrada en México (Cfr. IKER LARRAURI, «Le Programme des Musées Scolaires au Mexique., en Museum, vol. 27, n. 2, 1975, pp. 61-69. También el Report CECAICOM 1980, p. 30 donde ROSA Ma SOUZA GONZALEZ informa sobre los .Museos Escolares. de México). -En el grupo 30 de Museos Educacionales la Educación se concibe en un sentido más amplio, no institucional, que se confunde con la cultura y abarca una amplia gama de museos, cuya diferencia especifica viene dada por el sector humano al que se destina: Museos de Niños, Museos de Jóvenes, Museos de la Tercera Edad, Museos para Impedidos Físicos especialmente Ciegos y Mudos, Museos Fronterizos (dirigidos fundamentalmente a sectores turísticos), Museos de Centro Comunitario, Museos Flotantes (que salen al encuentro de poblaciones analfabetas), etc. Los más extendidos hasta ahora son los Museos de Niños que, según los cálculos del ICOM (1977), suman un total de 28 en el mundo, estando localizados principalmente en Estados Unidos y algunos paises europeos como Francia, Inglaterra, Alemania Federal, etc. No obstante, los restantes museos citados van poco a poco introduciéndose; recuérdese, por ejemplo, la experiencia Gasa del Museo. destinada a la población marginal del Distrito Federal de México que, iniciada en 1972, está teniendo un rotundo éxito (Cfr. ORDONEZ GARCIA, Coral, <<La Casa del Museo., México, D.F. en Museum, c. 27, n. 2, pp. 71-77 y, en Report CECA-ICOM 1980 antes citado, p. 30, la reseña de M. C. ANTUNEZY M. ARROYO). - Museos Educativos En contraposición a estos <<Museos educacional es^^, en los que la Educación comporta un protagonismo esencial, se sitúan los restantes Museos a los que hemos calificado de <<Museos Educativos», por ser la Educación y Difusión Cultural una de su múltiples funciones. Atendiendo al mayor o nlenor grado de consistencia que se otorgue a esta dimensión educativa de los Museos, se pueden hacer cuatro subgrupos: -En el 1 o se incluyen aquellos museos que no tienen conciencia de sus responsabilidades en el campo educativo-cultural o, incluso, desprecian las actividades pedagógicas considerándolas como algo espurio. En cambio, estos museos suelen enfatizar otras funciones especialmente la de conservación, a menudo reducida a la mera custodia, dando así la imagen de un gran «Almacén o Cementerio del Pasado.; por ello a este tipo de museo le llamaremos Museo-Panteón que, como se sabe, tuvo su máximo esplendor en el siglo XIX, . pero que no es infrecuente todavía en nuestro tiempo y en nuestro país. -En el 20 grupo se sitúan aquellos museos que se enorgullecen de su transcenE dente misión cultural, pero que creen haberla cumplido satisfactoriamente cuando han logrado exponer de forma bella y didáctica sus colecciones. Ex- [ posiciones que se dejan estáticas para siempre, rodeándose de una sacrali- - dad casi religiosa que tiende a fomentar las actitudes contemplativas de los visitantes a quienes se deja, pasivamente, extraer de las obras el fruto y disfrute 3 de que sean capaces; todo lo más que se permite a los visitantes es hacerse i acompañar de un cicerone oficial o leer un libro guía cargado de erudición, a C fin de interiorizar univocamente el mensaje de las obras. Por todo ello, a este j tipo de museo le llamaremos Museo-Exposición, del que son partidarios fervientes Directores y Conservadores celosos de su oficio, al estilo de Gomj brich. - - -Al 3er grupo pertenecen aquellos museos que conciben la función educativa j - del museo de una forma más dinámica: sus exposiciones tienen gran movilii dad, promoviendo contínuamente programas educativos y culturales, que tienen como punto de partida las obras expuestas pero que no se quedan en ellas solamente. Estos programas se dirigen de manera diferenciada a los diversos sectores del público, especialmente al gran público al que hacen actuar a través de múltiples estrategias adaptadas a su edad, intereses y nivel cultural. Actividades que se desarrollan tanto en medio de las Salas de Expocisiones como en espacios específicos (Aulas, Talleres artísticos, Salas de proyección, etc.) o incluso fuera del museo a través de excursiones. A todos los presentes les resultará bien familiar la imagen dinámica, vital y popular de este muevo museo., centro autónomo de cultura y educación integral, en el que se ha producido esa revolucionaria metamorfosis de la que habla A. LEON: ~uitzigziada la preeminencia del hombre sobre el objeto. A este museo le cuadraría el nombre de Museo-Acción y, como sabemos, está equipado con un Servicio Pedagógico, de donde emanan los programas educativo-culturales. -Finalmente, nos gustaría aludir a un 40 grupo de museos que cifran su auténtico patrimonio no tanto en las obras que en ellos se conservan y exponen, sino en las aportaciones espontáneas de la colectividad que en ellos se reune. Se trata de un museo experimental, vanguardista, muy utópico y, sin embargo, realizable como así lo testimonia el Centro Pompidou, de París, o el Centro Alfa, de Monterrey, en México. Es el denominado <<museo-beaubourg., al que nosotros preferimos llamar Museo-Comunidad. ... Como es obvio, la problemática de la investigación pedagógica sólo tiene plena cabida en aquellos museos que hemos calificado de <<Educacionales>> y en aquellos «Museos Educativos>> que han logrado tomar conciencia de su auténtica función educativo-cultural en el seno de la sociedad. Sin embargo, en este trabajo nos referiremos sobre todo a aquellos Museos convencionales en los que se dispone de un Departamento de Educación. El Departamento de Educación en la estructura organizativa del museo Departamentalización de los Museos Toda institución moderna con cierta complejidad en sus actividades y que deba ser atendida por varias personas, precisa de una división en unidades organizativas. Para el establecimiento de estas unidades, suele utilizarse hoy el criterio de la «función>>. Así, se origina la llamada <<organización horizontal>>, cuyo principal problema es la Departamentalización, e.d., la creación de Departamentos integrados por un conjunto de personas que mantienen responsabilidades específicas en un área determinada. No cabe duda de que la mayoría de los museos actuales son -o pretenden seruna institución moderna para la realización de un objetivo tan importante como es el de poner al servicio de la comunidad una parcela del patrimonio cultural heredado. Ahora bien, la división y clasificación de los elementos que en el museo coadyuvan a la consecución de esa finalidad, pertenecen a cuatro órdenes distintos: lo La Administración, a la que se asigna con frecuencia la política de adquisiciones. 39 20 La Conservación del patrimonio cultural. 30 La Investigación cientifica y 40 la Educación y Difusión Cultural. Aunque el orden de los anteriores enunciados no implica prioridad sino que obedece simplimente al carácter histórico en que han ido apareciendo, todos sabemos que hisióricamente se ha dado preeminencia a una función en detrimento de otras. Sin embargo, la museología actual afirma que ninguna de estas funciones puede alcanzar por si misma el fin general del museo, estableciendo como axioma indiscutible la necesidad de todas ellas, debidamente estructuradas en Departamentos distintos y mutuamente integrados. En efecto, hoy nadie pone en duda la necesidad de los órganos administrativos del museo, en los que se advierte una progresiva tendencia a la dirección colegiaE da. Hoy nadie pone en duda la necesidad de los servicios de conservación, que han ido evolucionando de la mera custodia a la conservación científica sobre la base de los informes técnicos de los laboratorios. Hoy nadie pone en duda la nece- - sidad de un departamento de investigación, ya que ésta es considerada como la O clave que sostiene todo el museo, tanto en sus aspectos de conservación como de 3 difusión; investigación cientifica que exige cada vez más <<el contacto del museo i con los centros universitarios, con instituciones cientificas y culturales y con el muC seo internacional para que la producción científica se abra a panoramas ideológij - tos y metodológicoas más amplios>>. m O No obstante, cuando se trata de reconocer la entidad propia de los servicios de j educación y difusión cultural, se tropieza con grandes obstáculos, especialmente en nuestro pais donde la democratización de los museos es un fenómeno reciente, j - tímido y, en todo caso, no generalizado. No es preciso destacar en esta reunión la i necesidad que el museo tiene de estos Departamentos de Educación, porque somos nosotros mismos los que precisamente suscribimos la la de las conclusiones de las Jornadas de Difusión Cultural de Museos de Barcelona, en la que abogábamos por la <<creación de servicios de pedagogía en museos o zonas museisticas y el reconocimiento e institucionalización de los que ya funcionan». Conclusión que se apoyaba en cuatro sólidas razones: a) elevación del rendimiento cultural del museo; b) mejora de su funcionamiento general como consecuencia de la delimitación de otras funciones igualmente importantes; c) solución de un problema profesional de duplicidad de competencias que actualmente pone en peligro el patrimonio museistico y d) solución de un problema laboral que tiene como contrapartida beneficios incluso económicos. Por eso, porque somm nosotros los que suscribimos esta importante conclusión nos serán familiares las siguientes líneas de A. LEON: «la misión educativa es la fuerza primordial de las actividades museológicas ya que radica en el desarrollo y perfeccionamiento de las facultades humanas (intelectuales, culturales, artísticas, ideológicas, perceptivas, afectivas ...); e.d., se trata de predisponer la mente y la sensibilidad del visitante para el 'encuentro' con civilizaciones pasadas o actuales que le suministrarán una vía de acceso profundo a la reflexión sobre sí mismo>> (o.c., pág. 306). Partiendo de estas premisas y convencidos de que la evolución de los museos apunta hacia unas metas cada vez nias universales y pedagógicas, debemos preguntarnos por las causas que impiden se llegue a descubrir por todos los implicados la insercción del Departamento de Educación y Difusión cultural en el organigrama del Museo. A este respecto es tópico declarar belicosamente que el problema reside en intereses creados por parte del cuerpo de Conservadores, o bien achacar el problema a falta de mentalización de las autoridades competentes, quienes valorarían lo pedagógico como algo subalterno. Quizá haya algo de verdad en todo ello, aunque se podrían alegar testimonios elocuentes de Conservadores enormemente preocupados por la profesionalización de las actividades educativas y difusora~ de los museos, así como personalidades de la administración museal, por ejemplo, Javier Tusell, que el año pasado exigía al Ayuntamiento de Las Palmas, como contrapartida de un importante crédito para la creación del Museo Marítimo, la elaboración de un programa de Difusión Cultural atendido por personal cualificado. Por ello, quizá sea más objetivo señalar que la escasa importancia que a esta función se concede, se debe a que la sociedad española no ha superado aún «la idea tradicional de que el museo está esencialmente dedicado a los valores sacralizados de la cultura, cuando éste en realidad ejerce mayor proyección al difundir dilatadamente las emisiones culturales>> (A. LEON, o.~., pág. 31 9). Pero, en ultimo término, nos atreveríamos a decir que el problema radica en nosotros mismos, los que nos dedicamos o sentimos el tema de la educación en los museos; porque ... ¿qué pasos hemos dado para que nuestra voz se haga oír? ¿quiénes somos? ¿cómo se nos debe llamar? Ni siquiera hemos inventado un nombre que nos identifique unívocamente: ¿Educadores o Relaciones Públicas del Museo, Difusores o Animadores Culturales? Por supuesto, no somos unos historiadores o artistas que no han encontrado su camino ni tampoco técnicos o etnólogos frustrados, etc.; somos científicos especializados en una disciplina pero con algo más: con vocación de enseñar, con preocupación por difundir la cultura y empeñados en colaborar a través del museo a una transformación sociocultural de gran envergadura que podría resumirse en este slogan programático: <<que la cultura privilegiada se transforme en privilegio 41 -¿qué personal ha atendido estas tareas?, ¿han sido los directivos, los conservadores, los científicos en general? ¿o más bien las tareas han sido iniciadas por personal ajeno al museo, ya sea en forma individual o asociados a través de los Amigos de los Museos? -en todo caso, ¿qué grado de profesionalización han ido conquistando los educadores de museos? ¿a qué sistemas de formación y selección son scinetidos? -Los educadores de museo ¿se han organizado en asociaciones: cuántas y cuáles son, qué operatividad tienen, qué vinculos mantienen entre sí?, etc., etc. Mas y otras muchas cuestiones son las que encara el método histórico. Para la elaboración de respuestas objetivas y sistemáticas el método histórico se vale de E todo tipo de fuentes y documentos, en los que pueda encontrar información, sometiéndalos a un riguroso análisis de crítica e interpretación. Pensamos que la mayoría de estos estudios históricos en el campo pedagógico-museal están aun por ha- - ter, aunque pueden encontrarse algunos intentos parciales en artículos de revistas O especializadas como «Museum>>. 4 * n - El método comparativo - - m Entre el método comparativo y el método histórico hay estrechas conexiones; i pero en el campo de las Ciencias de la Educación el método comparativo ha ido cobrando entidad propia sobre todo a partir de los trabajos que el catalán P. ROSELLO f 5 realizó al frente del B.I.E., en Ginebra. Gracias quizá a la compenetración de este organismo con la UNESCO, hoy contamos con interesantcs estudios comparativos en el ámbito de la educación de los museos. En efecto, desde 1952 la uNESC0 na venido auspiciando Encuentros de Estudios Regionales sobre *El Museo como Centro Cultural: su papel en el desarrollo de la colectividad>>. Brooklyn, Atenas, Río de Janeiro, Tokyo, México, Jos-Lagos, etc., son algunas de las sedes de estas reuniones en las que sucesivamente se ha ido repasando la problemática y el estado pedagogico-museal de amplias latitudes de nuestro planeta. En este contexto comparativista puede insertarse también el interesante libro Los Musées et les enfants (Unesco, París, 1979) que, escrito por 18 especialistas de países muy distintos, está dirigido por ULLA KEDING OLOFSSON, quien presenta en su introducción un panorama critico de i2 acción pedagógico-cultural del museo en el mundo. Pero no es preciso abarcar un área tan extensa; este tipo de investigaciones puede ceñirse a la comparación de los museos de un mismo pais o de una región, provincia o ciudad. Esto es lo que propone, por ejemplo, M. BERNARD GILMAN en Le Musée, Agent d'innovation culturelle, Conseil de I'Europe, Strasbourg, 1977, publicación muy interesada por los aspectos metodológicos. Pero además del criterio geográfico, puede adoptarse un criterio epistemológico y, en general, cualquiera de las tipologías reseñadas por A. LEON. Así, se puede comparar la teoría y la práctica pedagógica de los museos dedicados a una misma disciplina: Museos de Arte, de Historia, de Etnología, de Ciencias, de Técnica; o bien, Museos de carácter General, Museos Especializados o Mixtos; Museos Públicos y Museos Privados; Museos Urbanos, Museos Rurales y Museos de Sitio, etc. Hay que destacar, por otra parte, que este método puede utilizarse con una intención meramente descriptiva o bien con intención explicativa, tanto a un nivel estático como dinámico. En éste último caso sus contribuciones tienden a identificar las posibles ((corrientes educativas,, que subyacen en el mundo de la pedagogía museal, permitiendo así determinar con cierta probabilidad cuándo una determinada estructura o práctica didáctica tiene futuro o está destinada al fracaso. Los beneficios que pueden reportar las investigaciones comparativas son evidentes, máxime en un país como el nuestro que está iniciándose en la pedagogía de los museos. Aunque no es factible la importación automática de las teorías y prácticas pedagógico-museales de otros países o de otros contextos, siempre servirá de ejemplo y estímulo saber qué se hace en otros lugares, cómo se hace y por qué se hace. El método descriptivo El método descriptivo se basa en la observación directa de los fenómenos educativos en los que de alguna manera tomamos parte, utilizando para ello todo tipo de registros o encuestas. La mayoría de las ponencias y comunicaciones que suelen presentarse a las Conferencias de CECA y a estas mismas Jornadas están realizadas con este método, ya que con ellas se pretende dar a conocer lo más exactamente posible las experiencias didácticas llevadas a cabo en los museos donde cada cual trabaja. En esta misma órbita puede insertarse el libro Una Experiencia pedagbgica. La Exposición <<E/ niño y e/ museo», de F.V. GARIN LLOMBART y otros (Ministerio de Cultura, Madrid, 1980), que, como se sabe, describe y evalúa la famosa ex- posición realizada en el Retiro de Madrid con ocasión del Año Internacional del Niño. Sin embargo, habría que advertir que para que el trabajo resultante sea científico, estas descripciones no han de limitarse a la recolección de datos, sino que deben identificar las relaciones entre dos o más variables, predecir y extraer generalizaciones significativas que, además de servir de estimulo a otros colegas, impulsen el conocimiento científico-pedagógico. Un ejemplo modélico de la aplicación del método descriptivo es The Art Museum as Educator (University of California Press, 1978), donde se recogen de forma sistemática una importante colección de guias y prácticas pedagógicas correspondientes a los museos norteamericanos asociados al CMEVA. El método experimental 3 En sentido estricto, el método experimental se refiere a la verificación o falsación de hipótesis en situaciones rigurosamente controladas, en las que se varía de forma deliberada alguna condición o condiciones para poder estudiar el efecto de la va9 riación. En su desarrollo se utilizan con frecuencia las técnicas estadísticas, espe- - cialmente las medidas de correlación, el análisis de varianza y el análisis factorial. En esta línea planteó CARMEN PRATS el estudio de la función didáctica del Museo de 4 Zoología de Barcelona, en su Ponencia presentada en las I Jornadas de Difusión Cultural de Museos, cuyos resultados prometió exponerlos en estas II Jornadas. j Esto nos ahorra tener que dar aquí más detalles de este complejo método, limitán5 donos a señalar las vertientes fundamentales a las que se puede aplicar dentro de i - la Investigación Pedagógico-Museal. O O -En primer lugar, el método experimental puede tener como objeto los elementos personales que intervienen en la acción educativo-cultural del museo, es decir, los visitantes y los educadores. El tratamiento diferencial del público según su edad, sexo, nivel intelectual, estrato socioeconómico, integridad mental o física, etc., da ocasión para múltiples investigaciones experimentales, de gran interés por las connotaciones psicológicas y sociológicas que de ellas se pueden desprender. Desde el plano sociológico, P. BOURDIE y A. DARBEL nos proporcionan un interesante estudio del comportamiento del público en el museo en L'amour de I'art. Les Musées d'art europ4es et son public, (Minuit, París, 1969). Desde el plano de la psicología del aprendizaje, se encuentran obser- vaciones valiosas en Communicating with the Museum Visitor, publicado por The Royal Ontario Museum, Toronto, 1976 ... En cambio, la figura del educador o animador cultural de museo ha sido poco estudiada desde el punto de vista experimental; la superación de esta laguna permitiría elaborar algo que es muy urgente: la profesiografia y el profesiograma de este importante elemento de la dinámica del museo que es el educador. -En segundo lugar, el método experimental se puede aplicar a las mismas técnicas de educación y difusión cultural, tanto a las propiamente didácticas como a las organizativas. Respecto a las primeras, la italiana ALESSANDRA MOTTOLA MOLFINO reconoce que no existen «modelos de didáctica museal válidos para todas las situaciones. Por ello -dice-en estas experimentaciones didácticas se deslizan algunos equívocos que sería bueno disipar.. Entre los tópicos que convendria experimentar más antes de aceptarlos ciegamente, esta autora cita el que llama mito del <<creative workshop>>, tan extendido en el mundo de los museos y que a juzgar por algunas experiencias como la del museo de Rochester (USA) no es tan eficaz como parece a primera vista (Cfr. c<Oltre il museo: la scuola>>, en Casabella, no 443 (enero, 1979), pp. 57-59. Esto viene a demostrar la conveniencia de comprobar experimentalmente todas las técnicas, recursos y estructuras didácticas que intervienen en el desarrollo de la acción educativa y cultural del museo, sin dejar nada a la mera intuición o a la moda. Sólo asi se podrá superar el diletantismo y acceder a un grado aceptable de profesionalidad, con lo que el educador de museos comenzará a ser más respetado. Similares investigaciones pueden plantearse a nivel de organización interna del Departamento de Educación y de las múltiples relaciones que éste debe mantener con otros departamentos del museo. Equipos interdisciplinares en la investigación pedagógico-museal La investigación pedagógica que se puede realizar en los museos compete, por supuesto, al Departamento de Educación y, dentro de él, las máximas responsabilidades recaen sobre el pedagogo. No obstante, muchas de las investigaciones apuntadas en las líneas anteriores requieren el conjunto de otros profesionales. Entre ellos cabe incluir a los sociólogos, a los técnicos en medios de comunicación y, lógicamente, los conservadores y directores del museo. Además, cuando en las investigaciones entran en juego grupos de visitantes provenientes de alguna institución como escuelas, universidades, residencias de ancianos, etc., habrá que contar también con la colaboración de sus profesores, asistentes sociales, psicólogos, etc. Lo importante es convencerse de que hoy en día la investigación individual es un atraso. Fuentes para la investigación pedagógica de Museos El investigador que en nuestro país pretende iniciar algún estudio relacionado con los museos españoles y más concretamente con la educación y difusión cultural que en ellos se realiza, tendrá grandes dificultades para reunir los datos necesarios. Por eso, se hace tan urgente la creación de un <<Centro de documentación>> como el mencionado en la 2a conclusión de las I Jornadas de Difusión Cultural de Museos; y por eso, es tan necesario que se continúen publicando las Actas de estas Jornadas. Ko obstante, para los aspectos generales de la investigación pedagógica de museos y para todo lo relacionado con otros paises, contamos ya en la actualidad con un centro modélico: el Centro de Documentación de la UNESCO-~COM, al que es preceptivo acudir a la hora de plantear cualquier investigación museológica. Así mismo, convendría pensar en la traducción y correspondiente publicación a nuestros idiomas de algunas obras fundamentales de la pedagogía museal.