Misantropía y arrepentimiento : drama en tres actos, arreglado a nuestro Teatro
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j N.320. ÉS | E Pag. 1 —MISANTROPIA 94 Y ARREPENTIMIENTO. 27 DRAMA EN TRES ACTOS: ARREGLADO A NUESTRO TEATRO. Cárlos, Baron de Menó. Y Frant£. Y Eugenio, niño de 4. años. El Mayor Horts. 4 Peters. + Una Camarera. El Conde de Walberz, $ LaCondesa de Walberg. $ Dos niños, hijos del Baron. Biterman. 4 Eulalia,baxo el nombre $ Algunos Lacayos. Tobías. de Miler, 4 Un Postsllor. AAA) ACTO PRIMERO. La escena se supone em el castillo del Conde de VValbers, em las cercanías de Cásel. PERSONAGES. al El teatro representa un bello paisage : el castillo aparece sobre una colina, y Áá la derecha de los actores , Á lo léjos , en el fondo, Á su izquierda, una pequeñuela cabaña entre algunos Árbeles que la cubren : al mismo lado y al pie de la colina empieza una arboleda, que conduce 4 la morada del Extrangero: 4 la derecha , hácia el tercero bastidor , hay un pequeño pabellon practicable , del qual se vé solamente una parte. Peters que viene del castillo, lo que mi padre me enseña: Peters. Migo Peters, señora el que gasta su dinero ; A Milerlo manda, y esfuerza es an hombre sin prudencia; levar este dinerillo pero el que lo da, merece al viejo Tobías. Ella que le rompan la cabeza. me ha encargado que lo calle; El Baron sale cruzados les brazos y pero en buenas manos queda: la cabeza baxa; vé 4 Peters, yile no , no lo sabrá ni:guno. mira con desconfianza: Peters se que- A la verdad que es muy bella. da por un momento mirando al Bamuger la señora Miler! ron con la boca abierta, se quita des” bella muger! pero necia, pues el sombrero, y con una cortesía ex” muy necia; porque vé aquí travagante se dirige hácia la cadaña» LD 4”
2 | Misantropía y arrepentimiento. baron. Quién era, Frántz? Frantz. Es el. bijo del que adiinistra las rentas del castillo. : B.uron. Por la noche mu hablaste ayer en la cenas- Frantz: De aquel labrador anciano. Baron Es verdad. Franiz. Mas sim respuesta me. quedé.- * Baron. Pues vuelve ahora á decirlo , si tte acuerdas, Frantz.Pues , señor, es pobre. Baron. Y 1ú de “qué sabes su pobreza? Frantz. El lo dice. Baron. Y €l lo dice! Con amargura. no ignora el hombre la senda , del' engaño. Frantz. Es cierto , pero esie anciano no grangea la piedad con el eng ño. Baron. Y por qué“no?, Prantz. Si quisiera explicarlo no podria; pero mi alma se interesa en su favor. Baron Franiz , que débil eres |! Frantz.Es verdad ; mas crea usted, que un necio piadoso vale mas que la soberbia de un sabio sin compasion. Baron .Necio ! Frantz.La beneficencia produce la gratitud. Baron.Ah!no es verdad. Con dolor. Frantz Quien dispensa los beneficios, yo Jjuzao que es mas feliz en la tierra, que el mismo que los recibe.' B ron. Eso tes verdad. Frintz. Qué faguezo! Y usted es un, bieobechor. Baron Quién yorx -Frantz Por veces diversas ha sido testigo Frantz. Baron. Hombre crédulo , contempla que hacer bien es la mayor de las necedades nuestras. - e A PR Frantz.O | no tanto como eso. Baron Y los hombres , en. mi idea, ¿ soñ indignos del favor. ¿Frantz. Muchos , es verdad. Baron. Pues piensa que son hipócritas tedos. Frantz.Meniirosos. Baror, Aparentan lágrimas á nuestros ojos, rien 4 espaldas nuestras. Vé aquí el hombre. Con amargura, Frantz.Sin embargo, ze hay algunos:- Baron. Dónde? Frantz. En esa cab.ña. Baron. Quién, el anciano ? Y ha llorado sus miserias delante de ti? Frantz Mil y.ces, Baron. Y quieres tú que lo crea? el verdadero infelice, : amigo Erantz, no se quejas Despues de un rato de silencio. Pero eu ht. , cuéntame toda su desgracia. . Frantz.Es tan inmensa, que ha perdido" su buen hijo. Baron. Cómo? Frantz.Baxo las banderas * militares sentó plaZa para dir á la pobreza - de su padre algun consuelo, El Baron le mira , y despues continúa, Frantz.El viejo tomó por fueZa,”. y á pesar de su dulor, el precio de la terneza la liberrad de un hijo; pero al pobre no le queda otro recurso que el cielo: evfermo , pobre y sin fuerzas para ganarle:- =s Baron. No puedo, : no puedo hacef aunque quiera nada por él: : a Frantz. Ah, señor! en favór de su indigencia usted puede” mucho. Baron. Y cómo? - Frantz Quizá con poco pudier rescatar á so buen hijo. > +. - Baron.Será “fuerza que yo vea “sal
Misantropia. y arrepentimiento. 3 al. anciano. Frantz. Bien , señor. Baron. Pero, como acaso mienta:- Frantz. No miente, no. - Baron. Que no miente! el hombre! el hombre!::- €es en esta cabaña? Frantz. En esa cabaña. El Baron entra en ella. Que alma tan noble y tan bella! pero con él se me olvida el modo de hablar ; apénas «le conozco , y ha tres años - que le sirvo. La: primera vez que vé on hombre le habla con seriedad y dureza; mas sin embargo, á ninguno ha negado en so miseria la proteccion y el consuelo. El es misanteopo , es fuerza, no hay remedio : sia embargo, -so misantropía empieza en sus mismas desventuras, porque el odio que profesa : al hombre no está en su alma, que solo está en so cabeza. Sale el Baron de la cabaña, y Peters detras. Baron. Y bien, qué me quieres? Peters. Nada, pero yo soy el que era:- Baron Qué necio! Frantz. Pues cómo es eso? tan presto, señor, de vuelta? Baron Y qué habia yo de hacer allí? Frantz.Pero en fin es cierta su desgracia? lo habeis visto? Baron. He visto á su cabecera ese bribonzuelo. Frantz. Y qué z tiene que ver (quando sea verdad) aqueste muchacho con la piedad que se alberga en usted? Baron. Tiene que ver: que estaba de inteligencia : con el viejo::- hombres perversos! Cómo hubieran, cómo hubieran hecho mofa los ingratos de mi credulidad necia, si me hubieran engañodo! Frantz. Pues usted cree que fueran::- Baron. Qué hacian juntos? d Frantz. Bien fácil o Sonriéndose de su desconfianza. es de saber. Hombre, llega, A Peters, ven acá :. di, á qué bas venido á esta cabaña? E Peters.Quál, esta? Frantz. Sí. Peters. Yo , 4 nada. Frantz. No, no, amigo, por algo has venido á ella. Peters. Toma! y por qué? vaya, vaya! Mire usted , quando me muestra Madama Miler la cara risocña , por complacerla me ccharia yo en el pozo del castillo de cabeza. Frantz. Luego ella te manda? Petersisiras , por mas que usted lo pretenda saber, no lo ha de saber. Frantz. Y por: qué? 0% Peters, Por:qué? porque ella me dixo: ve, Peters mio, Imitando la voz de Miler.: ve por Dios, y que no sepa nada ninguno; ve presto, Peters bonito, que es fuerza socorrer al viejozvamos; estas palabras me llegan. al corazon, y no puedo pegarme por mas que quiera. Frantz. Ya , pero si «lla lo manda es fuerza tener cavtela. Peters. Sí, que no la tengo, yo. Mire usted , mas de quinientas veces le dixe. á Tobías, que no pensara que era Miler. la que le mandaba el dinero; y aunque fuera el Rey mo se, lo diria, Frantz.O! tú eres mozo de prendas, Y era mucho? Peters. Yowno Ss pero habrá semana y. media Que le traxe otro" dinero, - y despues otro:-..4 la cunenta de lo que Se ahorraba : y juzgo, A 2 que
4 A Misantropía y arrepentimiento. que era en un dia de fiesta, porque yo tenia puesto mi vestido nuevo. Frantz. Y esa Madama Miler es quien le socorre en sus urgencias ? Peters.Yoma, pues quién? no, mi padre no es tan tonto como ella: y dice, que es necesario guardar siempre nuestra hacienda; pero con mayor razon en estío y primavera no se debe dar limosna, que entónces la provideneia produce plantas y frutos para los hombres. Firantz. Moy. bella máxima! qué amable padre! no es verdad? Peters. Pues quién lo niega? Pero Miler no hace caso por mas que la reconvengan. Y aun hace mas. E Frantz. Qué mas hace? Peters. Mire usted , quando Isabela tenia los hijos malos, quiso enviarme á su aldea con dinero; mas mi padre mo me dexó que yo fuera porque Hlovia. Frantz. Y qué hizo? Peters. Yoma , lo llevó ella mesma, y se me puso á curar. los niños como si fueran suyos. Frantz. Moger singular! Peters. A veces da grima el verla llorar sin saber por qué; y si yo, señor, pudiera verla llorar sin llorar, vaya muy enhorabuena: pero el easo es, que si llora, que quieras , 6: que no quieras, yo me quedo sin comer, echo á llorar. >» Frantz. Y bien, queda Al Baron, usted , señor , satisfecho ? Baron. Haz que este: hablador se vuelva al castillo. Frantz. A Dios, amigo Peters. Pesers.Con que usted medexa? a de A Frantz. No , pero Madama Miler::- Peters. Ay! es verdad que me espera, A Dios, - * Saluda al Baron y que no le corresponde. Oye usted , señor, aquel está que rebienta de. rabia , porque no pudo sacarme ni esto siquiera. Frantz. Es verdad. Peters. Ah! no, conmigo no hay que venirse con fiestas, Í que para guardar secretos yo. Vaso. Frantz.Bién, á Dios. Qué simpleza! vaya, señor. ] Baron. Qué? Frantz. Que ahora la desconfianza era injusta. Baron. Oh! Frantz. Pero qué duda le queda á usted? Baron. Si me queda ó no,: calla: en fin no quiero escuehar mas. Se levanta y sigue hablando con acritud. Quién es esta Madama Miler? por qué su nombre siempre resuena en mi oido? y por qué causa, sin haber podido verla, á qualquier parte que voy ha estado primero ella? Frantz. Usted debia alegrarse. Baron. Por qué? Frantz. Porque es una prueba de que aun hay entre los hombres algunas almas modestas y hienhechoras. Baron. Sí , sí, Frantz. Procure usted conocerla. Baron. Conocerla! Con ironía. Frantz. Yo , señor, la conozco, y es muy bella. Baron. Mucho peor: la hermosura encubre con apariencia falaz un alma viciosa. Frantz. Pues la suya es eu mi idea el velo de la virtud: es tal su beneficencia::- Baron. Ah, qué incauto! mira, Frantz, : qual- i
Misantropía y arrepentimiento. qualquiera muger desea deslumbrarnos , afectando alguna virtud, y esta . será quizá mas astuta en su ficcion. | FErantz. Pero sea como seca, poco importa, con tal de que favorezca al anciano , y haga bien. Baron. Mejor , así en su probreza no necesita de mí, Frantz. No obstante , señor, en ella la buena Miler. habrá socorrida las urgencias limitadas y actuales; pero , por mas que lo sienta, no le habrá podido dar . para consolar sus penas rescatando á su buen hijo. Baron. Reparo , que te interesas Con una ironía amarga. con muche ardor por Tobías. Estarás de inteligencia tú con él para engañarme?- Frantz.Y es posible, que usted creas- Con lágrimas en los ojos. ah! no ha nacido del alma de usted tan baxa sespecha. Baron. Es verdad 5 perdóname, Con bondad le alarga la mano. amigo mio. Frantz Sí, venga la mano y la besaré Lo hace. mil y mil veces. Es fuerza que os hayan quizá burlado algunas almas perversas eruelmente , para haber concebido contra ellas ese odio. universal, aquesa injuriosa idea de la virtud y justicia. Baron. Tú lo has dicho. Quánta pena mo has' dado , Frantz! déxame, Se vuelve 4 sentar , y lee, FPrantz. Véle allí con su tristeza. sumergido en la lectura: así pasa la carrera de so vida: á los placeres muerto , á la naruraleza ” mn muerto tambien, y sumido en su dolor. Quién podiera restituirle al placer! Hice tres años que aleja la sonrisa de su boca, y otros tantos que la ideg de un suicidio faral me hace estremecer. Si fuera posible ménos, que amase la sociedad::- Si quisiera cultivar algunas flores::- Pero mada; en su tristeza sumergido , calla y lee, ó si alguna vez despliega sus labios es detestando de su mísera existencia, y maldiciendo á los hombres artífices de su pena. Lee el Baron. En la soledad adquieren mayor energía nuestras ideas ; pero tambien se renuevan las antiguas heridas, y quan- to en otro tiempo agitó con violencia las fibras de muestro cerebro , es on fantasma que: nos persigue y nos atormenta de continuo. Frantz. Tiene razon ese libro; pero tambien se me acuerda haber oido decir, Va saliendo Tobís. que por lo: mismo era fuerza huir de la soledad, y abandonarse á la inmensa multitud de los negocios. Tobías O: quán grata es la influencia del sol sobre el infelice 1 Pero mi alma se enagena de placer, y de su Dios benéfico no se acuerda. Se descubre, y levanta las manos al Cielo, : Frantz. Vé aquí un: anciano que goza El Baron cierra el libro, y mira com atencion al viejo. de poco biem en su cxirema necesidad , y da gracias á la augusta Providencia del poco bien de que goza. Baro.
a OS Misantropia y. arrepentimiento, Baron. Porque la esperanza llega con los hombres al sepulcro, y en sus límites los dexa. Frantz. A Dios, buen hombre : parece que veo mas fortaleza en usted. : Tobías. Dios , y el cuidado: de una muger que no, niega suo misericordia al ' pobre, me han conservado -en la tierra guizá por algunos .añoS.. Frantz.Sim embargo, usted demuestra bastante edad. -' Tobías. Sí, señor, > ya paso de los setenta, y pocas satisfacciones puedo ya 2ozar en ella. Frqntz. Pues yoy amigo, me quejara de mi suerte, si tan cerca de la tumba. me volviese 4 la vida y 4 la pena; que la muerte es el consuelo del infeliz. : To.óasi Usted piensa, que soy yo tan infeliz? No gozo aun de la bella luz del Sol ameneciendo? No he recobrado. mis fuerzas con la salud? ay amigo] aquel que por vez. primera, despues de un penoso mal, respira el aura serena de una plácida mañana, es el mas felie que llegan 4 ver los rayos del Sol. Frantz. Pero este bien degenera bien presto con la costumbre. To!lías. No en la vejez: muchas penas me han afligido y me «fgen, y sin embargo sintiera la muerte. Quando mi padre me dexó en suspobre herencia esa cabaña, gozaba SR yo de mi salud y fuerzas. Tomé una muger honrada, tan amante como buéna, Dios bendixo mi union con tres hijos: pere esta a dicha duró. pocos años. Dos. dellos viéron apénas : el sol de la juventud), la muerte con. fiereza los arrebaró. Yo, amigo, sufrí el golpe con paciencia; pero mi pobre mubger, ó mas débil.ó mas tierna; murió de dolor; quizá yo en mi soledad hubiera seguídolos á; la muerte, si la divina clemencia. - no me bubiera consolado. En fio quaodo wi. flaqueza adoraba sus decretos, y resignado en, su eterna misericordia vivia: con on hijo. última prenda de mi amor, algo, felice, su, generosa imprudencia le conduxo á. sentar plaza por socorrer la «miseria : .de su anciano padre::- Amigo, este golpe me condena Ala pérdida cruel del apoyo de mis fuerzas inútiles: y .0S protesto, que sin la beneficencia de una muger virtmosa, ; de. hambre. y de pesar muriera. Frontz. Y sin embargo usted ama la vida? usted la desea? Tolías Y por qué no, miéntras haya on objeto que interesa mi cor:zon, en un hijo? : Frantz.Puede que usted no le vuelva 4 ver jamas. Tobías. Siv. embergo. yo le conservo en la idea; > y aun quando esté decrerado que mis «jos no le vean, esperaria la muerte sin yo desearla.. Aquella es. la cabaña tranquila. en que nací; aquella vieja encina creció conmigo» yiu= (casi tengo vergñienza de decirlo) tengo Ub perro, que
' Misantropía y. arrepentimiento. 7 que en mi' dolor me Conabo ba la confianza enla eterna Frantz Un perro! "Riendo. “misericordia jamas Tobías. Un perro z sí; amigo, > nos engaña: Ó providencia! ríase usted gdacto quiera; - Frantz. Y quién es el generoso ? pero sepa usted , que Miler, Tobías.Su amo de usted':= ah, que pueda la generosa; la buena E gozar de su buena obra, Miler , vino” á visitarme como de la recompensa! on dia en mi cabañuela, Frantz Hombre singular! y como el perro ladraba Tobías. Ni quiso viéndola entrar , dixo ella: el buen señor que le diera por qué no da usted , Tobías, las gracias, y ya iba jéjos este animal , pues apénas ántes que: mi torpe lengua tiene usted pan que comer? se movieses Señora , y si yo le diera, Frantz Vé abí miamo.- la respondí , quién me: amara Tobías. A Dios , amigo. Ello es fuerza en mi sóledad? 2077 Correr quanto M< parwitan Frantz.No sea . los años á dar la nueva Al Baron , que piensa profundamente. de su rescate 4 mi hijo, causa “de que usted se enoje Quánta será su Jimpaciencid,» -la interrupción ; mas quisiera su placer, quando: se abrace que, Usted oyes RS. con quanto amaba en la tierras Baron Sí, Frantz, * con su amante y con su padre! todo lo escuché: ve y dea : O tú , augusta omnipotencia, ese libro 4 mi “aposento,y -. colma de favor al bombre y te dexarás abiertas 002% generoso; que tu diestra las ventanas hácia el rio. cubra $u fente de gracias: Frantz. Voy , señor. Vase.: extiéndase, su: Clemencia: Baron. No te deteng:s. Con prontitud. en la felicidad suya. Dime, anciano , qué te hu dado Que quién hay que la merezca Mier ? Tobías. Aquel - alma bella, mejor que el “hombre piadoso; * aquel alma angelical! > que tu imágen rip esenta? me ha dido quanto pudiera | Vase por.la derecha. . ¿desear para comer si Frantz. Ab! por qué no soy yo rico? hasta el invierno. : por qué yacen las riquezas Baron. No mientas! En en manos de los crucles? Y nada mis? Tobías. Y qué nat? Ah. 1si yo las poseyera, Ella, señor, bien quisiera socorrer el. infortunio librar 4 mi buen Ernestor C., serian mis. complacencias. pera por mas que lo sienta, + Vase por la arboleda, carece de ficulrades. La escena representa un salon del Baron. Salva un hijo. A Dios. -. castillo. Sale Eulalia “con una Vase con precipitación 5 despues de e carta abierta. d irle una bolsa de dinero, 00 Eulalia. Ah | vé aquí lo que me 28: ¡ge. Tobías. Qué nueva 05 Yo: estaba ya mas contenta felicidad es la mia? Abre. la bolsa. en mi. retiro, á pesar : "Válgame Dios! y monedas: , de que no siempre se alberga de oro! Amigo , miradlo: “2 el gozo en el corazon 4 Franiz' que sale. > del solitario. O, yo necia y
3 Misantropía y y desgraciada muger ! en el cláustro y en las selvas te seguirá to dolor, clavado como una flecha, Eulalia , en el corazon. Pero al fin, quando la pena le oprimia con su peso, yo lloraba sin dar cuenta 4 nadie del llanto mio; . y errando triste é inquieta. por los campos del castillo, ninguno formó la idea | de que mi alma obedecia á la irresistible fuerza de una conciencia culpable, que por siempre me condena á llorar léjos del hombre mi criminal improdencia. Misera yo! si ellos vienen, á Dios, ó dulce y amena soledad , 4 Dios lectura, que tal vez has dado treguas 4 mi dolor con tus gracias. Y si acaso la Condesa ó el Conde traen algunos de los sugetos que puedan conocerme ? ay ! qué infeliz es aquel de quien rezela el corazon criminal la inoportuna presencia de uno , de un solo testigo de su delito y su pena. Sale Peters. Peters. Aquí estoy yo- Eulalia. Muy bien, Peters: y Tobías? Peters. Allí queda tan contento el pobre viejo. Eulalia.Le dixiste de quién era el dinero? Peters. Dios me libre. Le dixe , que no creyera que era usted la que le daba . aquellas quantas monedas, que no era usted.» Eulalia.Muy bien dicho. Sorriéndose. Peters. Pero sin embargo piensa en venir 4 dar las gracias, que quieras ó que no quieras, Eulalia. Mira , Peters, no permitas, arrepentimiento. que Tobías quando venga entre 4 verme 3 dile tú que duermo , que estoy enferma, Ó que no tengo lugar. En fin, dile quanto quieras, y no le dexes entrar. Peters. Bien , y si acaso se empeña, le agarraré por un brazo::- Eulalia. No, Peters, no hagas violencia al enfermo vicjecito. Peters.Me voy,que mi padre llega. Vase. Sal: Biterman. Buenos dias , señorita, o celebro verla buena : y graciosa como siempre. Usted me llama , y quisiera saber qué novedad hay... Eulalia. A Dios, Biterman. Hoy llegan los señores del castillo. Biterm Quién! el Gonde? so Excelencia? Eulalia. $ y amigo , de aquí á dos horas llega el Conde , la Condesa, y su cuñado el Mayor de Horts. Biterman, Lo decis de veras? Eulalia. Usted sabe , Biterman, Con dulzura. que Miler no se chancea jamas. Biterm. Peters::- y es posible? Válgame Dios! quando vengan qué dirán | Perers::- Sale Peters, Señor. Biterman. Ve á buscará toda priesa al guarda bosques, y dile que me mande varias piezas de caza: que Juana limpie los quartos de su Excelencia, y le quite á los espejos el polvo para que pueda. verse en ellos la señora. Vase Peters, Corre , marcha. Qué cabeza me ha puesto la tal noticia! Pero lo que me da pena es , que la cámara verde está toda descompuesta, no habrá donde poner al Mayor. Eulalia. En la. escalera no hay un quarto hócia el oriente? Biterman.Es verdad 5 pero esa pieza está
Misantropía y arrepentimiento. está para el Secretario: no obstante tengo una idea excelente : la casilla - que linda con nuestra huerta se la podríamos dar. Bulalis. Y cómo , si vive en ella el extrangero ? Biterman. No importa, que se vaya, Eulalia. O | bueno fuera cometer una injusticia, Usted sabe, que no media el interes en su elogio; pues ai le he visto siquiera; pero quantos le conocen tienen repetidas pruebas de su virrud; y yo creo que la morada que arrienda _la paga liberalmente. | Biterman. Cierto , yo no tengo queja nioguna 5; pero::- ES Enlalia.Qué? vamos. Biterman. En fin, Miler, yo quisiera saber quien es. Qué demonio ! siempre va huyendo diez leguas quando me vé, y aunque bnsco mil ocasiones diversas para hablar con el criado, nit tampoco me contesta. Hoy hace buen dia. Sí. Ya los árboles empiezan 4 brotar. Sí. Me parcee que hoy el amo se pasea con gusto. Sí. Mil demonios se lleven. tanta reserva y tal callar, vaya , vaya. Eulalia. Bien , pero con la impaciencia olvida usted á los Condes. Biterman. Pues si es verdad ¡Usted vea qué motivo habrá:;-> Eulalia. Las nueve. o me voy á mis haciendas: 4 Dios, Biterman. Vase, Biterman. Sí y sí; tambien usté es linda pesca; ni tampoco sé quien es. Madama Miler! qué buena! hay tanta Madama Miler en el mundo! La Condesa la recibió hace tres años, para darle la intendencia del castillo 5 pero bien, quién es esta aventurera? de dónde viene , y por quét Vé aquí lo que me condena. Vaya, que es fatalidad no averiguar tan siquiera:i- Sale Peters, Padre, padre,queha llegado on señor, venga usté apriesa, que es el Mayor de::- de::- vamos, que llega el señor. Sale el Mayor Horts.Peters imita 4 su padre entoda esta escena, Biterman. Merezca Con muchas cortesías, un mayordomo, señor, ofrecerse á la ebediencia de Usía, y mas quando tiene el honor de hablar de cerca y rostro á rostro al ibostre cuñado de su Excelencia el gran Conde de Walberg. Peters. De Walberg, Mayor.O 1 «vamos , dexa cumplimientos , Biterman: ya vés que un hombre de guerra ni dos hace, ni recibe. . Biterman. Señor ) con vuestra licencia, 20nque estamos cn el campo veneramos la grandeza de los cuñados de un Conde. Peters. Conde. Mayor. Muy bien, como quieras. Mi hermano y yo hemos pensado pasar esta primavera .. en el castillo, Biterman. Aungue fuese un año; pues sin que sea vanidad, he acumulado, Señor , y puesto en reserva con que admirar á los Condes. Peters. A los Condes. Mayor. Bien , muy bella precaucion. Tu economía exige , segon mis cuentas, ' un disipador , y creo B E que
16 Misantropia y arrepentimiento, en derredor de nosotros, sl vive tranquila el alma? fuera de que, no está usted contento en su solitaria habitacion ? Baron. No : mil gentes desconocidas acaban de llegar 4 este castillo; y los que ignoran las gracias de la soledad acaso llamarán extravagancia y ridiculez mi humor. Frantz.No , señor , la temporada que le babiten será corta: es un enxambre que vaga aquí y allí. , sin deseo de posar sobre las ramas de la soledad: la moda le trac aquí , y mañana el frio y la moda misma le llevarán de reata á so primera colmena. Baron. Me parece que aeibaras tu reflexion. Con desconfianza. Frantz. Ello es fuerza | mezclar tal vez con las gracias la seriedad. Baron. Y presamo, que acaso quaudo le falta objeto 4 la burla tuya, lo soy yo.' Frantz Quién, usted? vaya, yolved 4 caer de nuevo en esa desconfianza universal. Es posible::- Baron. Pero aguarda, Frantz, aguarda: Mirando adentro. qué uniformes , qué plumages son aquellos que se alcanzan á ver ? buyamos, Frantz. Huyamos. Baron. Y presto : si yo tardara en bacerlo , era. preciso cerrar por siempre mi estancia á su importuna visita, - yo en' ellos no extrañara, que 4 mi pesar penetrasen hasta mi retiro : basta, que llegan , voy á cerrar. mis puertas y mis ventanas. Vase. Frantz. Y yo aquí de centinela. Paseando. Con efecto no se engañan en que á nosotros nos buscan; pero al cabo , si ellos tratan de saber quien es mi amo, será en valde : no sé nada, y nada sabrán. Salen al bastidor la Condesa y sa hermano. Condesa. Hermano, aquel que por allí anda será su criado. Mayor. Amigo, Se acercan. podríamos ver mi hermana y yo al extrangero? Frantz. No. Mayor.Con pocos minutos bastan para verle. Frantz.Se ha encerrado. Cendesa. Dígale usted , que una Dama se losuplica. Frantz. Ay señora, es en vano. Condesa.Cosarara!. aborrece 4 las mugeres? Frantz.A toda la especie humana, Condesa. Y por qué? , Frantz. Acaso le habrán engañado. Condesa. Extravaganciá poco galante! Frantz.Es verdad: - pero tambion quando halla ocasion de dar la wida á un hombre, corre y le salva, exponiéndose á la muerte. Mayor Mas vale que no la falsa y necia palantería: pero tampoco una vana ceremonia nos conduce aquí para derle gracias. La esposa pues y el cuñado de aquel 4 quien de las aguas ha libertado , desean hacerle ver la eficacia de su gratitud. Frantz. Tampoco ensta mucho de eso, Condesa. Vaya, que es un hombre singular, Frantz.Que solo vive en la calma de la soledad. Condesa.No obstante. yo quisiera verle para 6 sa- a
saber quien es. Frantz. Yo tambien. Condesa. Pues usted que le acompaña Ro le conoce? Franz. Y muy bien: esto €s , conozco el alma virtuosa que le anima; porque á la verdad, Madama, juzga Vuecencia que solo con saber el nombre basta para conocer el hombre? Condesa. Tiene usted razon, me agrada ese modo de pensar, Y usted quién es? Frantz. Yo , Madama::- un criado de Vuecencia Vase. Condesa. Sin duda la extravagancia de parecer singular encierra en esa cabaña á este hombre. Mayor. Y el: criado le imita bien. Condesa. Pues ya' basta de importunidad. Ahora volvamos atras, que tardan mi marido y nuestra Miler. Mayor. Escúchame ántes , hermana. El accidente del Conde nos interrumpió en la sala del castillo, y aun ignoro lo que le importa con tanta verdad 4 mi corazon, Quién es esta muger sábia, esta muger singular, CUyas virtudes y gracias me han enamorado tanto? yo te lo suplico, habla. Condesa. No sabes ya, que lo ignoro? qué te admira? es una exácta verdad. Quando yo la ví por primera vez en casa, me. pareció sumergida en su dolor, y entregada 4 la tristeza. Con todo no le pregunté la causa E de su pesar, porque juzgo que los secretos que guarda el desrenturado , sen Misantropía y arrepentimiento, ] 17 su desventura, y un alma sensible ha de distraer al infelice que calla del objeto de su llanto; Mayor. Pero cómo tuvo entrada en tu casa? Condesa, Veslo 2quí. Tres años habrá que estaba yo en el castillo, y Us día por la tarde mis criadas me dixeron , que una jóven solicitaba la gracia de hablarme. Dixe que bien; quando pareció Midama Miler con esta modestia, esta sencillez que arrastra el amor; pero sos OJOS con mil signos demostraban el tormento roedor, : que se ha convertido en grata y dulce melancolía. Ella se arrojó 4 mis plantas, pidiéndome que salvase á la mas desventurada de la tierra. Yo sensible á so llanto y á las gracias de su juventud, la alcé, prometiéndola mi casa, mi proteccion Y mi amparo, sin afligir mas so alma con preguntas dolorosas; Pero procuré con ansia conocerla : y. advirtiendo la virtud que se hospedaba en ella, muy desde luego no la admití por criada como pidió, sino amiga, Un dia pues que pasaba con ella por estos campos, la ví absorta, enagenada, y con el alma en los OJOS, contemplando la inexhausta é imponderable belleza c estas plácidas campañas, Por lo mismo. la propuse mi castillo por morada Constante de su iofortunio. las sin que otra palabra nes articular , coge JA ST
18 mi mano , la besa y baña con llanto 3 su corazon agradecido ¿brillaba en su llorar silencioso. esde éntónces , retirada en mi castillo , prodíga su piedad en las cabañas del contorno con secreto: en fin, Mayor, adorada de quantos la vén, habita en mis campos solitaria. Vé aquí, amigo, lo que sé. Mayor. Poco , á la verdad , Ó nada ara dexar satisfecho . mi deseo 3 pero basta para mi resolucion. Ayúdame 3 tu eficacia puede hacer que se declare; con tal que. sea honrada su familia, ces mi mbger. Condesa. Quién? Mayor. Miler. Condesa. Hermano::- Mayor. Hermana: querrás decir:i- Condesa. Poco ápoco. Las máximas que reclaman la igualdad de los estados no juzguen que «son extrañas : ara mí:;.pero vivimos en sociedad, y la vara de la opinion::- Mayor. Enriqueta, en vano, en vano te Cangas: la virtudes siempre noble. Una pasion no esperada, tan rápida como activa, me subyuga y arrebata. Yo no repugno 4 esconderme en la tranquila morada de la obscuridad , si em ella puede reposar el alma en paz y dichosa. Condesa. Pero ya vés tú y que no me falta ye responder : tú y Mayor, debes respetar, tu” cada: y 4 tus amigos, cA Mayor. Yo debo - (concluyamos» pues, hermana) ser feliz y hacer felices ; , Misantropia y arrepentimiento. “ £ á mis hijos, y me basta mi corazon para guia. - Condesa. Ahora el amor apaga las luces de tu razon, y no adviertes en las causas que pudieran destruir tu intencion. Quizá Madama Miler podrá recibir tu oferta” sinrepugnancia ? Mayor. Vé ahí para lo que imploro to persúasion y tú gracia. Bella Enriqueta, conoces . «mi cotfazon á quien cansa y siempre cansó. la necia galanterías La Mama ' del amor, Ó lo que usurpa su nombre y .no' tuvo entrada jamas en él, y un amigo en otro tiempo llenaba toda su capacidad: hoy amo en fin, y me arrancas la felicidad , si estorbas pe una union tan deseadas Pero compadéceme, habla por mí. Condesa. La: palabra. > te doy de hacerlo , aunque veo tu error. No te persuadas, é sin embargo , que confio eonvencerlas:- pero calla, que ¿llegan aquí:- | Salen Eulalia y el Conde por la derecha. Conde. Por Dios, ; señora Miler , que anda usted por doce : no, amiga, para el necio que apostara con usted. E Eulalia. Esto es costumbre). y 4 las dos Ó tres semanas que Vuecencia lo exeiciera, no le. costaria Mida | el andar. Conde. Y dónde está Biterman ? le daré gracias por su puente á la chinesca, que á fe mia, es Una alhaja digna de un Príncipe. : Condesa, Y bien, dime , ahora dónde estabas, - que
que te íbamos 4' búscar? Conde. Dónde estaba? con Madama venia 5 yo'no sé mas, porque , amiga, miéntras habla Miler no sé donde estoy. Eulalia. En la colina cercana, hemos estado en la orilla del: rio que su, pie baña, y fertiliza el contorno. nde. A la verdad , que es muy grata y amena la perspectiva SEN que ofrece nuestra comarca; mas oir la descripcion poética y entusiasta de las bellezas del campo. en la boca de la sábia * Miler , es mas agradable. Con todo, si no se enfada usted , basta de paseo: me ha cansado la mañana, y luego el salto que he dado por Biterman. Condesa. Si te cansas, vamos al casillo. Conde, No; yo estoy fatigado para andar de nuevo, y la sed me molesta; que nos traigan cerbeza Inglesa, Mayor, qué tal? baxo la enrramada la beberémos. Condesa. Muy bien; y en tanto que tú descansas, la bella Miler, si gusta, me acompañará. Conde.Pues vaya, 5 no os alejeis. Voto va! que no hay ninguno de Casa, que vaya por la cerbeza. Ello es cierto, que me enfada. en holgazan de lacayo, que me cuente las pisadas; mas abora::- allí está Peters, Mirando adentro. que anda 4 vueltas con las ramas de un peral. Peters, muchacho, eres sordo? ; j Dentro Peters. Quiéx me llama? Conde. Yo;: ven acá, que otro. dia te comerás las que faltan, A Miller. Misantropta y arrepentimiento, 19 Dentro Peters. Voy. allá. Conde. Pronto. E Sale Peters con muchas peras en ¿88 el seno. | Petres. Aquí estoy. Conde. Mira , vete sin tardanza . al castillo por un frasco de cerbeza (y no te caigas con él) que lo. llevarás allí debaxo + despacha. Peters. Voy corriendo. Vase, Conde. Señoritas, hasta luego. : Se van por el fondo de la derecha, Condesa. A Dios. Madama. Miler , y bien, qué os parece mi hermano? Eulalia. Que en €l se hallan mil prendas que le hacen digno de serlo. Condesa. Ya yo esperaba una lisonja de usted. : Eulalia. Muy léjos de qualquier vana consideracion , le miro como á un hombre á quien no falta ni el valor, ni-la virtud. Condesa.Bella Miler, ni gallarda persona: no es verdad? Eulalia. Sí. . Condesa. Pero un sí, dicho con tanta Remedándola con amistad. indiferencia es un no: y sin embargo idolatra en Miler. Qué dice usted ? Eulalia. Que "una burla poco urbana. es digna de Vuecelencia; : pero esta será una chanza inocente y y sin embargo está mi alma tan lejana de admirarla::- Condesa. Como usted de ser el objeto: basta, que os hablo con seriedad. Eulalia. Yo no afectaré una falsa Llena de embarazo, modestia ; pero Vuecelencia me confunde y embaraza. Fué un dia, es verdad, señora, en que brilló alguna gracia Ca en
20 Misantropia y arrepentimiento. en mí; pero' el inforiunio ha borrado en su venganza las facciones de mi rostro. Ay! Solo la p.z, la calma del corazon embellecen: á la muger, y las gracias de que se enamora el justo debe anonciar vn alma tan pura como tranquila. Condesa. Oxalá que yo probara | la satisfaccion de ser tan venturosa/ Eulalia. Madama, Con vehemencia. ó no lo: permita el Cielo! Cintesa. Cómo ? Admirada. Eulalia. Perdonad. la causa de mi agitacion. Señora, soy una desventurada. Tres años de pena y llanto no hacen digna mi desgracia del amistad de Vue.encia; pero sí de su inexhausta misericordia. Quiere irse. Condesa. No , Miler, venga usted acá; se trata de un asunto , que merece atencion. La inesperada sentencia , que usted se impone, á la verdad, no me causa extrañeza : usted parece á un enfermo que juzgaba ver el infierno á su lado, y este infierno solo estaba en su cabeza. Eulalia. Ab señora! que el infierno me acompaña en el corazon por siempre. Condesa. Miler, la amistad es grata Tomándole las manos. y consoladora. Nunca exigí la confianza de usted sobre su infortunio, ha tres años que mi casa oculta su desventura; mas hoy otra nueva causa, me anima para saberla, Usted habla con su hermana, con su. amiga, y para prueba un homere de bien os ama Usted quizá llamará : ligereza lo que acaba de Oir; pero y amiga mia, mi hermano posee una -alma sensible , un corazon noble, y una virtud no violada. El boscaba una muger, Es que reuniese la sábia educacion y belleza; y la virtud y las gracias lc han enamorado en Miler. La primera vez que hablaba con usted, su 'compasion, su beneficencia::- vaya, Miler demuestra vergienza, cara Miler, no prosigo, porque juzgo que se agravia la modestia generosa de usted. En una palabra, él aspira á ser su esposo: so felicidad descansa en usted sola; y supuesto que psted me vé interesada en sabur su desventura, haga usted mas confianza de su amiga. Bella Miler, Con la ternura de amistad. mi corazon se dilata ¿para recibir sus penas, haga usted por derramarlas en él, y. lloremos juntas, sI yo no puedo aliviarlas, Eulalia. No hay remedio , el sacrificio mas doloroso que el alma me sugiere arrepentida... es renunciar voluntaria á la estima de los buenos. . Es preciso. ( Triste Eulalia, Aparte. cmpieza á pagar $0 culpa.) Ss Nunca oyó Vueceocia::- Á y] basta). Apartándose con miedo. perdon::- Nunca oyó Vuecencia el nombre? ::- Desventurada! Quánto es cruel disipar Ja ilusion ea que apoyaba Vuecencia su compasion | (Pero una muger Culpada Aparte, po==:
Misantropia y arrepentimiento. * podrá ser tan orgullosa ! ¡No hay remedio. ) En fin , Madama, nunca oyó Vuecencia el nombre de la criminal Eulalia, Baronesa de Munó? Condesa. Que vivia en la cercana Corte ? Sí, Miler , y juzgo que ha causado la desgracia de un hómbre de bien. Eulalia. Dios mio! de. un hombre de bien! Condesa. Ingrata! y dicen que con un jóven hoyó la infiel de su casa. — Eulalia. Verdad , verdad::- ah señora! Se arrodilla. dexa que inunde tos plantas con mi llanto ;no me niegues una infelice morada donde pueda yo morir. Condesa.Gran Dios! y qué es lo que habla Apartándose de ella. esta moger ? usted es?:- : Eulalia. Yo , la mas desventurada y abominable criatura, Condesa. Usted será ?::- Desgraciada ! El corazon se le rompe de dolor, y mis entrañas $e commueven con su llanto, Vamos, alce usted : su amarga Situacion me: compadece; pero. evitemos que salga de nosotras un secreto, que usted con razon callaba. Eulalia. Ab! mi conciencia, señora, mi conciencia Me amenoza con su grito vengador. No me aborrezcais. Condesa. Eulalia, : no , yo no aborrezco á usted, Sus virrodes , sus desgracias, SD Mismo remordimiento no borrarán ona falta tan odiosa ; pero nunca negoré á usicd en mi casa un aposento en que llore de un esposo que la amaba: la pérdida irreparable. 2Y Empieza á vagar furiosa Por el teatro. Eulalia. Irreparable !. 4 Condesa. O inocente, -Ó desgraciada muger! Eulalia. Y mis hijos! Condesa. Basta , basta, por Dios. Enlalía, El sabe si viven 1 Condesa Pobre madre! Eulalia. Me arrebatan al hombre mas virtuoso. Condesa. Infeliz! s Eulalia Que idolatraba en esta moger indigna. Mísera yo! Si su alma inocente me acrimina ante Dios! Condesa. Ah 1 cómo vagan sus ojos con el furor! Eulalia. Murió para mí! Condesa. La espada del dolor hiere su pecho. Eulalia. Padre mio ! to malvada hija te cuesta la vida. Condesa.Quán ctuel es la Venganza de la ultrajada virtud! Eulalia. Y yo vivo! En todo el incremento de Condesa. Desdicheda, quién habrá que te aborrezca, viéndote llorar? La falta A ella con amor. de usted , infelice amiga, quizá no habrá sido tanta. La debilidad de usted : ha sido un sueño, una vana > y pasagera ilusion. ' Eulalia con viveza. Enlalia.No, no, mi culpa es bien clara, bien horrorosa , y querer hacerla menor agrava mi tormento::- Áb! nanca, nunca es mayor , que quando trata mi razon de disculparme: no hay disculpa , ni se halla: para mi crímen. El triste consuelo mio dimana de saber que he merecido la exécracion de las almas Con terror. la pasion. jus- RS
A O 22 - - Misantropta y arrepentimiento; * justas. Condesa.Pero tambien ellas no Je negarán su gracia á las lágrimas de usted. Enlilia. Ah ? si Vuecencia lograra Mas tranquila. conocer á mi buen Cárlos! quando esta muger ingrata le vió:- ay ! él reunia las virtudes y las gracias: apénas tenia yo , quince años. Condesa. Y casada quánto estuvo usted primero que abandonase la casa de sa marido? Eulaliz. Dos años. Condesa. Pues luego vé aquí la causa de un yereo 4 que no asentía el corazon: so temprana juventud. Eulalia La juventud no me disculpa, Midama. O inocente padre mio! tú: grabastes en mi infancia los principios del honor. Condesa. Lo creo ; pero la incanta inexperiencia resiste á la seduccion? y quántas, quántas veces ha cáido la virtud en las lazadas de un corruptor cauteloso ! Eulalia. Pues vé aquí lo que se Hama incomprebensible en mi yerro. El autor de mi desgracia y cómplice del delito se confundia en su nada comparado con mi esposo. Mas su lengua inveterada en la seduccion , sabia pintar croel y tirana la virtud de Cárlos : este tampoco lisonjeaba los caprichos de mi luxo, que tanto aprecian das almas nuevas como yo improdentes, y la eloqiencia malvada de mi corruptor indigno seducia é inflamaba mi vanidad. En fin::- ay! padre, esposo , hijos::- (Ó caras ve - > > A pi prendas!) todo lo dexé . : '. por seguir::- 4 quién ? La innata providencia se ha vengado, permitiéndome que abra los ojos sobre mi culpa. Mil tormentos desped.zán mi corazon. Ah! yo siento - Se señala al corazon, aquí, aquíz- Justicia sonia de mi Dios! yo lo. merezco, Y te adoro en tus venganzas. Condesa. Pero un alma virtuosa no pudo” bacer dilatada su ignominia, Eulalia. Lo bastante para Jiumas expiarla, Ab ! sin duda mi embriagnez pasó presto , y en la ama:ga pena que me circula, invoqué desconsoluda el hombre á quien ofendí; pero en vano :' procuraba tal vez escuchar el llanto de mis hijos , que llamaban á su madre ,'pero en vano... Condesa. Dexemos ya tan ingratas memorias. Usted , en fin, huyó de aquella tirana - cautividad ? Eulalia.No pudiendo soportar:la odiosa carga de mi error , vine á boscar on asilo en la: morada de la virtud generosa, donde pueda mi desgracia llorar y morir. Condesa. Amiga, , desde ahora se derrama en mi corazon su llanto: oxalá hiciera mas grata la suerte” de usted mi amor, . animando su esperanza! Eulalia Ah | nunca, Nunca, Condesa. Y «usted qué sabe del Baron? Eulalia. Nada. Solo sé que abandonó su mansion amancillada COn
Musantropia y . con-mi desdoro, A y Condesa. Y los hijos? “Eulalia: Los llevó consigo. Condesa. Basta | Sy por ahora, que mi hermano el Conde vuelven. Eulalia, usted componga su rostro, y ocolte su desgraciada SItuaCION y yO prometo informarme donde pára el Baron. Salen el Conde y el Mayor. - Conde. Y bien, señoras, ' E no hacemos la retirada? Condesa. Quando quieras. Conde. Di, Condesa, _€s cosa de que haga falta el extrangero á la “cena? Condesa. Ni siquiera una palabra nos ha querido escuchar. Conde. A la verdad, que es bien rara eriaturaz pero no importa, es fuerza que yo le haga conocer mi gratitud. * Conduzcamos estas damas al castillo, y tú, Mayor, si quieres, me"harás la gracia, de suplicarle que vinga. Dile , que le hago la instancia por ti, porno: sonrojar su modestia; que lc »guarda el objero de su zelo generoso , y que si tarda en venir y Iré yo mismo á sacarle desu estancia, Mayor. Yo admito la comision, y la haré con eficacia y placer. Su beneficio es de aquellos que se graban en un corazon sensible, y que la amistad consagra, El Conde da la mano á Eulalia, que -apareuta serenidad: el Miyor dá el brazo 4 su hermana, que no se atye- ve á mirarle. Por la posicion, la Condesa está cerca de Eulalia, le pasa el brazo por el Cuerpo con amistad, ES 25 0256391030 210 239) 025 205 033 153 153 ACTO TERCERO. Sale Frantz con un cestillo en la mano, en el qual se supone, que trae lg comida que quiere hacer en aquel campo. Frantz. A la verdad, esta vida pacífica es de mi genio, y no las agitaciones anteriores. El sosiego del corazon hace grato qualquier frugal alimento, que como tranquilo siempre baxo este sereno Ciclo, Pero quién viene? . Sale el Mayor. Querido, llame usted al extrangero, que quiero hablarle. Frantz. Señor, es imposible ; mi dueño huye de hablar con los hombres, Mayor. Vaya usted, en el smpuesto de que no soy un ingrato. Le ofrece un bolsillo. Frantz. No necesito dinero. Mayor. Pues bien, amigo , siquiera sotivfapa usted mis ruegos. : -Dígóle usted á se amo, que el sacrificio ligero de tres Ó quarro minutos -' f no le podrá ser molesto € importuno : que yo soy vn militar tan sincéro : como él generoso; en fin, quanto pueda darle peso 4 mi súplica: sí, amigo. arrepentimiento. Frantz Voy , señor, á ver si puedo » Despues de algun silencio. , hacerle venir. E de Mayor. Muy bien. p Pero si viene, qué medio 3 tomaré para introducic mi súplica? no me acuerdo de haber tratado en mi vida misantropo Mas ausiéro ni decidido : yo ignoro 2 pee q A yA e
24 Misantropía y arrepentimiento, cómo hablar con un sugcto 4 quien su misma existencia, y á quien todo el universo se lc hen hecho insoportables. Frantz. Aquel es. El Baron y Frantz por la izquierda. Baron. Vuélvete adentro. Quién me busca? Mayor. Usted perdone, caballero , síique veo! eres tú, Menó? Baron. Horst mio! Se abrazan. - Mayor. Mi buen amigo! es un sueño? -Baron.No: yo soy. Mayor. Válgame Dios! Mirándolo con dolor. qué pesares ban deshecho tu noble fisonomía? Baron. La mano del vitmperio y la desventura::- (Cárlos! Aparte, calla , calla) y di, qué objeto te conduce á mi cabaña? ; Mayor. El de hablar 4 On extrangero insocial , y vésme aquí llorando en el dulce pecho der mi Cárlos. Baron. Luego tú no sabias que en el centro de esta soledad vivia Mcnó? Mayor.No, amigo; el suceso de haber salvado la vida de mi cuñado me ha hecho venirte á buscar en nombre de su gratitud : primero te vino á llevar mi hermana consigo al castillo, 4 efecto de hacerte gozar el fruto de tu beneficio en medio de su inocente familia; yo en fia venia de nuevo á suplicarte lo. mismo, y £€ste acaso me ha devuelto un amigo á quien lloraba perdido por largo tiempo, de quien mi corazon. necesitaba el consuelo, Le abraza. Baron. Soy to amigo, sí, tt amigo; tu corazon es sincéro ' y virtuoso, y el mio te ama como en un tiempo te amó. Horts, te lisonjea una verdad que confieso en la efusion de mi alma? pues dame una prueba de ello, dexándome para siempre. Mayor. Quanto escucho y quanto veo. es incomprehensible , Cárlos, ú ercs: pero echo ménos aquel rostro, que anunciaba tus virtudes , tu “talento, tu afabilidad y gracias, que un dia constituyéron ] tu carácter. Baron. Tú te olvidas que estás hublando de tiempos muy lejanos á nosotros. Mayor. Muy lejanos? yo comprehendo, que tu edad, que apénas llega a treinta y seis años;:-, pero por qué evitas las miradas de un amigo? tienes miedo de que conozca en tus ojos to dolor? ah! qué se ha hecho aquella penetracion : con que lejas lo interno del corazon? Baron. Sí, Mayor; Con una sonrisa dolorosa. fuí muy hábil lo confieso, en leer los corazones, Mayor. Ah, cómo agita tu aspecto esa funesta sonrisa! | qué te sucede? que es esto, amigo? Baron. Lances comunes; Afectando ligereza. el mundo::- nadu::- sucesos ordinarios::- Sino quieres Volviendo 4 su primera seriedado que te maldiga , te ruego qUe mo preguntes nada; Y si tienes en aprecio mi amor, déxame por siempre. Mayor. Qué espectáculo tan nueve para ii! Caro Menó, : que despierten en tu pecho las ideas del placer anterior, y que tu muerto corazon se reanime ( á los ojos del primero, 1 del AA CINTRA AAA APURE IRE mi
Misantropía y arrepentimiento. del mejor de tus amigos, «: Olvidas quizá los bellos dias de nuestra amistad? Aquellos dias serenos y las pacíficas horas en que el Dios: del universo apareciendo en sus obras, penetraba hasta los senos del alma, y la disponia 4 los" plácidos afectos de confianza y de amor? Ay! en aquellos momentos nos unimos para siempre! te acuerdas , Cárlos? Baron. Me acuerdo. Procurando ocultar su turbacion. Mayor. Y no merezco yo. ahora - ta confianza ? ah! no es cierto, que tú y yo fuimos amigos de Jos que reune un necio capricho por un instante, y el ¡ostante venidero los desune : siempre juntos . hemos volado al encuentro _de la muerto::- Cárlos mio, yo te juro que padereco en recordarte las pruebas de mi amor::- pero á lo ménos, reconoces esta herida? Se descubre el: pecho. Baron. Ay hermano! ese sangriento Le abraza. - golpe' libertó mi. vida; pero qué don tan funesto hiciste en ella 4 tu amigo! Mayor. Habla, por Dios. Baron. No hay consuelo , para mí. Mayor. Lloremos juntos, Baron. Vé abí lo que yo no quiero; ya no hay mas llanto em mis ojos, Mayor. Pero depon tus secretos en mi corazon , y el tuyo descansará. Baron. No hay remedio: este mio es un sepulcro cerrado ; por qué de nuevo abrirle á la luz? Mayor, Acaso para cobrar tu primero ser , tw dignidad antigna, que has perdido. Me avergiienzo de ti: un hombre tan prudente dexarse hollar indiscreto | por «la: suerte? Tú no eres mi buen Menó, compañero, maestro y amigo mio: la nobleza de tu recto corazon debió elevarte sobre tu destino adverso y la injusticia del hombre, Baron. Escucha. Que desde luego Despues de un corto silencio. piense de mí lo que quiera | ese mundo que aborrezco; pero es fuerza, que al dexar la sombra de tu primero amigo , sepas la causa que aniqueló sos afectos mas plácidos para siempre, Hermano ! desde el: momento en que dexamos las tropas de Fraocia, huyó sin remedio la aventura de tu amigo. ' El. deseo lisonjero de ser útil 4 mi patria me fixó en ella. Defectos de legislacion, y abusos del poder diéron al zelo de:mi pluma un largo espacio; y solo adquirí por premio la certidumbre terrible de que pueden ser los buenos aborrecidos sin causa. Herido en lo mas interno de mi corazon, callé.:- Tardío conocimiento ! ah! los hombres no perdonan muaca al virtuoso necio, que ha querido ser mas sabio que los. otros: y en efecto, tal fué mi suerte. Yo triste, viví solitario y léjos de la multitod. Mi patria, esperando que en sn seno, 30Zara yo de mis bienes, me dió el no pedido empleo de Teniente Coronel, -que 25.
/ 32 : - Misaritropia y arrepentimiento. Bas de tres años de amargura para la culpa, tampoco no codiciar el comercio .. me le ha de negar el cielo de ua mundo que despreciaba, para explicar mi dolor. podrá concluir el resto | La Condesa y el Mayor entran de su vida en compañía en el pabellon. de su amiga. - Ay , con quánto rubor llego! . Baron. No hay remedio. Señor. Con que todos se conjuram Se acerca 4 Cárlos que, sin volver con mi corazon , 4 efecto la cara, aguarda conmovido que de trastornar mi razon! ella empiece 4 hablar. di, qué quieres de mí ? : Baron. Qué quieres, Eulalia? Mayor. Quiero Con dulzura , pero sin volver la que la veas: negarías - ; cabeza. á tu esposa este consuelo! Eulalia.No, no por Dios! hoya léjos Baron Venga pues; pero no juzgue de mi oido la delzura envilecerme': la veo que me despedaza el pecho, para-no verla jamas. hombre piadoso : resuenen ' Mayor Espérame aquí yn momento.Vas. solo en él los duros ecos Baron. Y bien, Cárlos , ya se acerca de la indignacion. el instante postrimero Baron. Y bien? E de tu dicha. La verás, : Con severidad. sí, tú verás al objeto Eulalia.Ah! si el hombre á quien ofendo de tu amor, verás la madre se dignase darme quejas, de tus hijos! ab! y no vuelo quánto aliviaria el peso. á estrechar mi corazon de mi corazon! con su enamorado pecho?::- Barox. Yo quejas ! Abrazarla yo! no es ella mis muertos ojos , el negro + la que derramó tormentos velo que los cubre , el llanto en la copa de mis dias? que derramároa un tiempo Ñ no es ella por quien padezco, se podrán quejar por mí; E y por quien maidigo al hombre? pero no yo. e | Pobre Cárlos! no hay remedio; Eulalia. Ese silencio digig tu suerte está decretada. generoso me aniquila, cad Sin embargo no pretendo moltiplica les tormentos ] tratarla con crueldad: IA de mi penar. O Dios mio! 5 ella verá, que respeto 4 quién agravié! su llanto, que la perdono, Baron. Al primero y en fin que la compadezco. y al mejor de tos amigos. Pero quién::- ay , qué es Eulalia! Pero ya vés que debemos Pundonor , orgullo , zulos, - separarnos para siempre. vé aquí la muger que me hizo Eulalia. Ah señor! sí, ya lo veo: infeliz sin merecerlo. tampoco imploro mi gracia, Salen Eulalia, la Condesa y el Ma- ni vengo con el intento yor, y Eulalia toda trémula de conseguir el perdon, y confundida dice 4 la el perdon que no merezco. Condesa: Solo pido, que algun dia Eulalia. Ah generosa muger! no maldigais al objeto dexadme : si tuve esíucizo de vuestro primer “amor. pa
Muisentropia y arrepentimiento: | 33 Baron» No; Eulalia, noz yo no puedo maldecir 2 quien me hizo -yenturoso en mas serenos dias. No, Jamas , jamas, triste MUger. Eulalia. Conociendo la iniquidad de mi ofensa, ara que volvais de nuevo á ser mas feliz esposo, vé “aquí , señor , os entrego Le presenta un papel. este papel de divorcio, en el qual, señor , confieso mi delito, Baron. O , nunca sea! Lo toma y lo TOMPEe Tú sola tuviste imperio en mi corazon , Eulalia, tu imperio será eterno. Mi honor sacro é inflexible me prohibe aun el desco de unirme 4 ti; pero nunca tendrá lugar en tn lecho nueva esposa. Eulalia. Solo pido Despues de algun. silencio. al despedirme::- Baron. Primero ? escucha. Yo he conocido quanto es sensible su pecho al: llanto del infortunio, y será justo que al ménos satisfagas to piedad, y no vivas con el riesgo de implorar la compasion agena : toma este pliego, Le ofrece uno que saca de su cartera. que te asegura Una renta 'moderada. Eulalia. No le acepto. El trabajo de mis manos será todo mi consuelo, y el pan que riegue mí llanto. me servirá de sustento. Baron. Tómale , Eulalia. Eulalia. Señor, bien lo sé que yo merezco mas humillacion , Mas pena; pero no añadais , os ruego, á mi rubor esta afrenta. Baron. Cruel hombre, hombre perverso, - ah, qué muger me has robado! En fio, Eulalia , respeto to virtud. Pero si acaso Con amor. _probases en algun tiempo la indigencia , te suplico que recurras al momento. á mí. Eulalia. Bien está. Baron. Con todo, Le da una caxita con joyas. estas joyas que te ofrezco -tómalas , pues que son tuyas, Eulalia. No , señor , estos objetos me acuerdan aquellos dias en que, digna del afecto de mi esposo y de mi padre, bendecia el universo mi ventora. Solo admito Saca de ella un relox, este relox, que mi Eugenio llevaba , y al qual rodean de mi Amalia los cabellos, Ah! yo le conservaré, yo le arrimaré á mi tierno corazon arrepentido, y le besaré muriendo. Baron. Dios mio! no puedo mas. A Dios, Eulalia::- : Hace que se va. Eulalia. Primero Le detiene, tranquilizad 4 una madre. Viven mis hijos? han muergo? Baron. Viven. Eulalia. Hombre virtuoso, no desatendais mi ruego: permitid que yo los vea, y los estreche á mi seno por última vez::- Dios mio!: Si sopierais qué tormento me arrancaba las entrañas miéntras he vivido léjos de mi Cárlos y mis hijos, al ver á los pequeñuelos inocentes de su edad en EE pacíficos juegos! Ah!
Misantropía y arrepentimiento. 4 Ab! permitidmne , señor, que yo los vea, y me alejo dellos y de vos por siempre. Baron. Eulalia, yo te prometo que los verás esta noche: los aguardo de un momento 4 otro, y apénas lleguen mi criado irá con ellos: tenlos contigo hasta el alba, pero devuélveles luego á su desdichado padre. Eulalia. En fin, que ya no debemos vernos en la tierra? Á Dios, + hombre generoso y bueno; olvidad á una infelice, que no.querrá en ningun tiempo olvidaros. Repentinamente le coge la mano, se arrodilla y la besa. Ah! dexadme, señor , que bese primero esta mano que fué mia. La Condesa tiene al niño en los bra- 205 , el Mayor Á la niña, y salen poco Á poco del pabellon , de modo que no llegan 4 Cárlos y Eulalia S hasta el último 4 Dios. Baron. Eulalia , no , alza del suelo: no te humilles, y recibe por fin el á Dios postrero. Eulalia. Para siempre ! Baron. Para siempre. Enlalia. Puedo llevar el corisuelo de que no me aburreceis ? Baro. No , Eulalia y Note aborrezco, Eulalia. En fin, quando mi dolor haya expiado mis yerros, la muerte nos unirá : con el Dios del Universo. Baron. Ante sús ojos no reyna la preocupacion del necio, y allí gozarémos juntos 9 la eternidad de los tiempos. Sus manos se enlazan > Y Mirándose con la mayor ternura, se dicen - con voz trémula: Los dos. A Dios: PA, Ellos se separan ; pero al volver el rostro encuentra Eulalia. á la Conde= sa cerca de ella que levanta al niño, y le pone Á los ojos de la madre; Eulalia le toma en sus brazos yes trecha con su corazon. Lo mismo hacen 4 la otra parte el Baron y el Mayor. Eulalia. Ayl ' Baron. Eulalia mia! abraza á tu esposo;:= » Eulalia. O cielo ! Los dos se arrojan en los brazos una de otro; y al mismo tiempo los niños, que el Mayor y la Condesa tienen en sus brazos, se abrazan al cuello de sus padres, y cae el telon, Ed Na Con EEE: En Vanncia : en la Imprenta de Joseph de Orga , donde se hallará, y en Madrid en la Librería de Quiroga , calle de las Carretas. Año 1801.