Full text
ÁMBITOS.ÁMBITOS. ÁMBITOS.ÁMBITOS. ÁMBITOS. Nº 13-14 - Año 2005 (pp. 357-377) Discurso político, comunicación política e historia en Hugo Chávez Uses and interpretations of the history of venezuela in the thought of Hugo Chávez Juan Eduardo Romero Historiador egresado de la Universidad del Zulia (Venezuela) RESUMEN El presente trabajo, recoge los estudios realizados en el marco del proyecto de investigación denominado Espacio público, participación y militarismo en Venezuela (1998-2002), bajo los auspicios de la Universidad del Zulia a través del Consejo Científico y Humanístico (CONDES). Se parte de elementos teóricos derivados del análisis del discurso y la filosofía política, para aproximarnos a la reconstrucción de la naturaleza del pensamiento político de Hugo Chávez Frías, particularmente se considera la idea de la historia manejada en relación con los actores y procesos del pasado, tanto en una noción de larga como de corta duración. Se establece que el manejo de la historia y los procesos históricos, se hacen en tres planos esenciales: a) como reconstrucción del pasado cercano y lejano; b) como estrategia de deslegitimación de los actores políticos opositores y c) como dinámica justificativa del desenvolvimien- to político del llamado Proyecto Bolivariano. Se concluye estableciendo que las estrategias discursivas del chavismo, forman parte del intento de establecer una hegemonía política en el sentido gramsciano del término. ABSTRACT The present work, gathers the studies made within the framework of the denominated project of investigation public Space, participation and militarismo in Venezuela (1998-2002), under the auspices of the University of Zulia through the Scientific and Humanistic Council (COUNTS). Part of theoretical elements derived from the analysis of the speech and the political philosophy, to approximate us to the reconstruction of the nature of the politic thoughtof Hugo Chávez Frias, particularly considers the idea of the history handled in relation to the actors and processes of the past, as much in a notion of long like of short duration. One settles down that the historical handling of history and processes, become in three essential planes: a) like reconstruction of the near and distant past; b) like strategy of deslegitimaciof competing political actors and c) like justificatory dynamics of the political unfolding of the call Bolivariano Project. One concludes establishing that the discursivas strategies of the chavismo, comprise on the attempt to establish a political hegemony in the gramsciano sense of the term. Palabras claves: Discurso/Historia/Venezuela/Chavismo/Política. Key words: Speech/History/Venezuela/Chavismo/Policy.
358 Discurso político, comunicación política e historia en Hugo Chávez Introducción La dinámica política reciente en Venezuela, puede ser caracterizada a través de la idea de aceleración histórica, referida sustancialmente a la sucesión de cambios (no sólo en los paradigmas políticos de la democracia) en la instrumentación del poder. Este proceso, dada la agresiva sucesión de acontecimientos, dinámicas y posturas socio-políticas ha pasado parcialmente desapercibido para el ciudadano común. La fijación ha estado centrada en la circunstancia de la animosidad política-discursiva surgida entre los actores políticos emergentes – el Movimiento Quinta República (MVR), el partido Primero Justicia (PJ), Alianza Bravo Pueblo (ABP), los nuevos movimientos sociales tales como Gente del Petróleo (GP)1, entre otrosque dirimen la hegemonía del sistema político venezolano, y por lo tanto, la capacidad de imponer un Proyecto Histórico a largo plazo. En ese escenario, cabe introducir una inquietud referida a la naturaleza de la construcción del poder, los mecanismos institucionales aplicados y las prácticas políticas y discursivas, de los actores confrontados. Al intentar responder esa inquietud, se encuentra en primer lugar, el problema del poder. Al respecto es interesante la noción weberiana, a través de la cual el poder se define como la probabilidad de que las personas o grupos hagan su voluntad aunque otros se les opongan (Weber, 1964), que se traduce en la práctica política en una forma de institucionalizar la visión, la idea, que un cúmulo de personas tiene acerca de las relaciones entre los hombres. El poder, se relaciona en la dimensión de posibilidades de construcción de las prácticas cotidianas desarrolladas en la vida pública, para ello la noción de espacio, participación y deliberación son esenciales para descubrir y entender las relaciones socio-políticas. El poder, pensado en términos exclusivos del ejercicio de la violencia, no resulta más que en dinámicas signadas por la alteración, muy cercanas al llamado estado de la naturaleza del cual nos hablaba Thomas Hobbes en su Leviathán (1980). El poder, debe estar marcado por lo tanto, por un desenvolvimiento que logre a través de otros medios que no sean la violencia, el cambio de parecer de los hombres, convenciéndoles que lo hecho por ellos es lo correcto, así no lo sea. Según esto, el ejercicio del poder se asocia, en su práctica más perfecta a la política como un arte o instrumento, es lo que explica Michelangelo Bovero (1984:37) cuando afirma: “el poder es la materia o la sustancia fundamental del universo de entes que llamamos política”, introduciéndonos en los problemas de 1 Es un movimiento social, compuesto esencialmente por profesionales ligados a la industria petrolera. Su origen debe ser ubicado en las controversias surgidas en torno a la política petrolera implementada por el presidente Hugo Chávez, durante su mandato. GP, plantea una reducción de los controles administrativos del Estado Nacional sobre los negocios y estrategias implementadas por Petróleos de Venezuela, SA (PDVSA). Su salida pública se encontró signada por la conflictividad política que derivó en el intento de Golpe de Estado de abril de 2002.
359Juan Eduardo Romedro la legitimidad del poder2y sus implicaciones para la comprensión de los problemas de la gobernabilidad democrática. Legitimidad y legalidad3, son problemas derivados de la relación de la política y el poder. La primera, permite distinguir entre gobernantes y gobernados, y es clave para explicar la acción pública; por su parte la legalidad nos introduce en la idea del buen gobierno y el mal gobierno, y por lo tanto a los problemas del orden y el caos en las sociedades modernas. En cualquiera de los casos, resultan esenciales en cualquier intento de comprender y explicar las dinámicas sociopolíticas modernas. La construcción de la legitimidad y la legalidad, si bien están asociadas al derecho y la práctica pública (la eficacia y atención de las necesidades sociales), también lo están a la manera como se “presenta” la realidad vivida, para ser comprendida por el ciudadano en el espacio público, es decir, la naturaleza del discurso, y en el caso particular, la naturaleza del discurso político. Cuando hablamos de discurso, se aplica a una forma de utilización del lenguaje, a discursos públicos o más general, al lenguaje oral, pero asimismo se encuentra referido a un suceso de comunicación que incorpora aspectos funcionales que expresan ideas, creencias, que en sí mismas son parte de procesos más complejos que indican un reflejo de situaciones sociales concretas, en las cuales nos vemos reflejados como ciudadanos4. Para Adriana Bolívar (1997:26-27), “...el discurso es social porque las afirmaciones , las palabras y los significados, dependen de los grupos sociales que las empleen, de los lugares en que se usen, y de los propósitos con que se utilicen”, ello implícita que los actos del habla emitidos no sólo consisten en estructuras de sonidos e imágenes, o en formas abstractas de oraciones o complejas estructuras de sentido local o global, sino que es necesario describirlos como acciones sociales que llevan a cabo los usuarios del lenguaje cuando se comunican entre sí en situaciones sociales y dentro de la sociedad yla cultura en general. En este sentido, el discurso contribuye a la constitución y/o transformación de la sociedad y la cultura, a través de tres dominios de la vida social: a) las representaciones del mundo; b) las relaciones sociales entre las personas y c) las identidades individuales y sociales de las personas. Lo que se quiere expresar, es 2 Norberto Bobbio, uno de los más resaltantes pensadores de la filosofía política moderna, señala al respecto “... que el poder legítimo se distingue del poder de hecho en cuanto a un poder regulado por normas,... sólo la justificación, cualquiera que esta sea, hace del poder de mandar un derecho y de la obediencia un deber, es decir, transforma una relación de mera fuerza en una relación jurídica” (1984:29) 3 Bobbio señala al respecto: “Entre legitimidad y legalidad existe la siguiente diferencia: la legitimidad se refiere al título del poder, la legalidad al ejercicio. Cuando se exige que el poder sea legítimo se pide que quien lo detenta tenga el derecho de tenerlo (no sea un usurpador). Cuando se hace referencia a la legalidad del poder, se pide que quien lo detenta lo ejerza no con base en el propio capricho, sino de conformidad con reglas establecidas (no sea un tirano)” (1984:30) 4 Un estudio amplío y detallado de la importancia y significado del discurso, puede encontrarse en la obra de Van Dijk (2000), en donde se establece una aproximación a los problemas del análisis del discurso.
360 Discurso político, comunicación política e historia en Hugo Chávez que el discurso, más allá de una mera emisión de signos y símbolos, es parte sustancial para comprender las formas de relación de la política y el poder, a través del discurso político, más aun cuando se asiste a un proceso generalizado en Latinoamérica de deterioro de la idea de democracia, cuyos efectos se han registrado en una disminución de las creencias en las posibilidades de los partidos y sus representantes, para solventar las necesidades sociales del ciudadano común. En las dinámicas cambiantes de la democracia en América Latina en general, y de Venezuela en particular, se asiste a una situación donde la precariedad de la situación social y política, hace necesaria la construcción de una serie de estrategias destinadas a lograr el “convencimiento general”, entendido en términos de legitimación de las relaciones de poder, y para lograrlo el discurso político5debe perfeccionar sus mecanismos de implementación, recurriendo a acciones que propenden a legitimar los actos del habla de unos y deslegitimar los de otros, y eso se logra a través de lo que Michel Foucault (1970:11) denomino procedimientos de exclusión, que tienen por función “...conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su terrible materialidad. Ya que el discurso no es simplemente lo que manifiesta el deseo; es también lo que es el objeto del deseo; y ya que el discurso no es simplemente aquello que traduce luchas o sistemas de dominación, sino aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse”. Por lo tanto, aproximarnos a los referentes socio-históricos del discurso chavista, como un discurso del antipoder, que se transformo en hegemónico a partir de 1998, nos permitirá entender la naturaleza del conflicto político experimentado por la sociedad venezolana en los últimos años, sin que con ello queramos señalar que no existió el conflicto socio-político en el período precedente (1958-1998). Esa transformación del discurso político del chavismo6,deun discurso antipoder a uno del poder, debe ser entendido dentro de una dinámica signada por el agotamiento del modelo democrático venezolano, instituido a partir de 1958, y construido sobre una serie de representaciones e ideas que han sido progresivamente desmontadas a través de una estrategia de deslegitimación del chavismo, mediante la cual ha logrado establecerse y mantenerse como opción de poder. 5 Según Fabbri y Marcarino (2002: 18): se define como: “... un discurso de campo, destinado a llamar y a responder, a disuadir y a convencer; un discurso de hombres para transformar hombres y relaciones entre los hombres, no sólo un medio para reproducir lo real.” 6 En un trabajo anterior, señalamos que “...cuando hablamos de Chavismo, lo hacemos para referir el fenómeno político construido en torno a la figura de Hugo Chávez Frías, ex comandante del Ejército venezolano, que insurgió en contra del gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1992. A partir de ese momento emergió con un liderazgo popular que fue consolidándose progresivamente hasta alcanzar el poder en las elecciones de 1998. El chavismo propugnó la ruptura del viejo clima de consenso en la sociedad venezolana propiciada por el Pacto de Punto Fijo (1958)” (Romero, 2003: 128)
361Juan Eduardo Romedro 1. EL CONTEXTO SOCIO-HISTÓRICO DE SURGIMIENTO DEL DISCURSO POLÍTICO DEL CHAVISMO (1992-1998). El sistema político venezolano (SPV), puede ser caracterizado a partir de su instauración en 1958, como una democracia representativa constituida sobre tres grandes condiciones: a) la insistencia en el consenso como expresión políticademocrática, que permitiera la búsqueda de soluciones a las divergencias surgidas entre los actores políticos en la implementación de las relaciones de poder; b) la evasión del conflicto, a través del cual se aseguraba que las divergencias debían ser solucionadas a través de los marcos institucionales establecidos por el sistema de partidos y los actores socio-políticos y nunca mediante medios violentos, ello por intermedio de un sistema de pactos o acuerdos y c) el desarrollo de un Programa Democrático Mínimo (PDM), destinado a la expansión del Estado de Bienestar, y a través de esté, el incremento del Gasto Público y la generación de respuestas sociales a las necesidades del ciudadano, mediante la intermediación de los partidos. Antes de 1958, se asistió a un proceso de consolidación y /o modernización, que tiene sus inicios en los años finales del siglo XIX. En este sentido, la dinámica política que se inaugura en la segunda mitad del siglo XX, no puede ser vista más que en una relación de continuidad histórica con ese pasado, a través del cual se inaugura la creación de unas bases institucionales que tendrán como actotun principal al partido político (Bracho, 1992:39-88; Molina y Pérez, 1996:25-61). Este sistema funciono, con gran eficacia hasta mediados de la década de los ochenta, cuando comenzó a experimentar un agotamiento de sus potencialidades y supuestos, generando una crisis de representatividad que afectó la capacidad del partido político – especialmente de los partidos hegemónicos AD y COPEI- para asegurar la gobernabilidad democrática. Ese comportamiento político al cual hacemos referencia, reflejó la crisis del SPV como un proyecto hegemónico planteado por intermedio de los partidos políticos, los grupos económicos, las fuerzas armadas, la iglesia y los demás actores sociales. La crisis, no tuvo resolución, por el contrario los agentes históricos que en 1958 tejieron las relaciones de poder sobre la base del entendimiento, devinieron en una confrontación caracterizada por el paso de una relación pura coincidencia a otro puro conflicto, deteriorando la estructura institucional que habían construido previamente7. La política se conformo en un ejercicio de la conflictividad, con una doble consecuencia: por un lado, en lo que respecta a los partidos políticos produjo un “desencanto democrático”, que los transformo de actores esenciales para la vida pública a grandes responsables de la crisis. En este contexto de crisis de represen- 7 Pueden ser consultados los trabajos de Álvarez (1992, 1996), Kornblith (1992,1998), Valecillos (1992), Caballero (2000), donde se abordan desde diversas ópticas el agotamiento del SPV.
362 Discurso político, comunicación política e historia en Hugo Chávez tación, de desencanto y desilusión con el SPV, y ante la imposibilidad de salidas institucionales al agotamiento del modelo de representación, es que surgen las intentonas de Golpe de Estado de febrero y noviembre de 19928, donde un grupo de militares emergen como una opción ante la decadencia de la democracia venezolana, entre ellos Hugo Chávez Frías, teniente coronel del Ejército. Si bien la intentona fracasó, la breve aparición pública del militar marcó significativamente la psiquis del venezolano promedio, desatándose un revuelo que fue recogido por los medios de comunicación en Venezuela y el mundo.. Se constituyeron en una referencia identitaria, en un factor de congregación y aglutinación de las voluntades políticas del ciudadano. El discurso de los complotados del 4 de febrero de 1992, rompió con algunas de las determinantes básicas del simbolismo surgido durante la instauración de la democracia a partir de 1958: a) con la idea que los partidos políticos podían satisfacer los requerimientos del ciudadano común, pero al mismo tiempo beneficiarse del ejercicio del poder mediante un clientelismo sin límites; b) los partidos políticos tradicionales (AD y COPEI principalmente, pero también URD), y por lo tanto sus líderes – Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Jóvito Villalbaeran los “padres de la democracia”, equiparados en su majestad e impacto histórico con los “padres de la patria” y como ellos impolutos e intocables; y c) que el centro de la actividad pública estaba no en el ciudadano, sino en el líder surgido de la militancia política, que señalaba al pueblo ignorante el camino a seguir. El discurso de Chávez, y los otros miembros del MBR-200, comenzó a construir una Doctrina, que hoy en día se asume como totalmente cierta, compuesta por tres afirmaciones esenciales: 1) que la insurgencia del 4 de febrero adquiere un carácter reivindicativo de la condición política de los ciudadanos, y con ello se desprenden del hecho cierto, que su acción significó una reacción legítima contra el SPV; 2) la acción de los complotados en 1992, por su significado ético y moral, provee por osmosis de capacidad técnica y política para gobernar a todos ellos y 3) se plantea una nueva lectura de la historia política venezolana, con un antes y después del 1992, que es en sí misma un intento de reconstruir los referentes de interpretación de todo el pasado histórico – reciente y lejanovenezolano y de la venezolanidad misma. Los intentos de Golpe de Estado de 1992, no sólo introdujeron el problema del resurgimiento de la conflictividad entre el poder militar y el poder civil en el SPV, sino que también agregaron condiciones socio-políticas que incrementaron la ya difícil gobernabilidad democrática de la sociedad venezolana. Con ello, se entró 8 Sobre los intentos de Golpe de Estado en 1992, pueden consultarse los trabajos de Catalá (1998), Sanoja (2001), Zago (1993), Machillanda (1993), Muller Rojas (1992), entre otros.
363Juan Eduardo Romedro en un proceso que algunos teóricos han denominado como coyuntura crítica9, que en el caso de Venezuela significó el debilitamiento institucional de la estructura de poder, los símbolos de su ejercicio y los actores hegemónicos que le daban jerarquía, de forma tal que se produce la aparición del fenómeno de la antipolítica, (Rivas Leone, 1999: 22). En ese contexto determinado por la antipolítica, y la aparición de outsiders, es que se desarrolla la transformación del discurso político de Hugo Chávez Frías, entre su liberación de la cárcel en 1994 y el triunfo abrumador en las elecciones de diciembre de 1998, iniciando una transición política que aun hoy no ha culminado10 . 2. LA RECREACIÓN DE LA HISTORIA DE VENEZUELA EN EL DISCURSO POLÍTICO DE HUGO CHÁVEZ (1998-2003) 2.1. Los manejos simbólicos del discurso político hegemónico (1958-1998). En el caso de la historia de Venezuela, la legitimidad ha estado asociada – entre otros elementos- a la construcción de proyectos nacionales y la forma cómo los actores políticos que la proponen, logran la aceptación y el sometimiento de los demás sectores sociales. El proyecto nacional, esbozado en la 1era mitad del siglo XIX, llegó a expresar el inicio de la ideologización del pasado histórico, como una fuente para la justificación del orden y las relaciones de poder establecidas por la élite política surgida triunfante de la independencia. El siglo XX, no fue la excepción, y a través de un planteamiento que sustentaba la continuidad de la lucha por la libertad, la participación y la democracia, desde los inicios de la vida republicana, se manipulo la historia11 para establecer una unidad o continuó histórico, con la gesta independentista, que asociaba la lucha por la instauración de la democracia con los procesos desarrollados en el siglo XIX. A través de la cultura del petróleo, se llegó a hablar de una “segunda independencia”, para justificar el ascenso al poder de una elite sociopolítica surgida paralelamente a la expansión de la explotación del petróleo en Venezuela, durante el período 1926-1945. 9 Collier y Collier (1991:29) la definen como: “un período de cambio significativo que ocurre de distintas formas en países diferentes y que genera un nuevo legado /herencia que será incorporado a otro nuevo período de crisis o de coyuntura crítica”. 10 Consúltese a Romero y Lares (2002b: 71-98), en donde se aborda a partir de la conceptualización de transición política sugerida por Manuel Alcántara Sáez, el proceso venezolano entre 1993-2002. 11 Germán Carrera Damas (1998:6-73), es quién desarrolla la idea del manejo historiográfico realizado por la historia oficial para justificar la hegemonía de los grupos de poder. Dice: “La historiografía patria – consagrada a la justificación de la independencia-, y la nacional – dedicada a fundamentar el proyecto nacionalhan fomentado sobre este trance creencias engañosas. Movidas por un elemental patriotismo, acorde con los tiempos, esas historiografías han pretendido dar por sentado que la aspiración de independencia y de organización nacional ha caracterizado, desde siempre, a la sociedad venezolana. Es más, esa aspiración habría estado, desde el inicio, asociada con el régimen republicano. Se han producido, de esta manera, deformaciones históricas de larga proyección”.
364 Discurso político, comunicación política e historia en Hugo Chávez El pensamiento político democrático (PPD), durante el período 1958-1993, hizo uso de un planteamiento que sustentaba el accionar de toda la dinámica de participación y toma de decisiones sobre los partidos políticos, asegurándose de esa forma el control sobre los beneficios derivados de la renta petrolera. Este control, vino acompañado de ciertas restricciones simbólicas, expresadas en el caso venezolano, por el uso exclusivo de la simbología bolivariana como representación del poder político. El pueblo, en esta perspectiva se construye a sí mismo como simple espectador, que no anhela otra cosa que la satisfacción de sus necesidades sociales mediante el accionar del partido político, pero al mismo tiempo la noción histórica que maneja se encuentra imbuida de una profunda religiosidad, mediante la cual se extrapola la fe y la obediencia en Dios, a la fe y obediencia al líder político resurgido. Se generó todo un ritual, de gran contenido simbólico, mediante el cual se establece una analogía religiosa (Dios-mediación de Jesús ante todossalvación) con los actores políticos (el partidoel líder mediadorla satisfacción de las necesidades), y por lo tanto, tal como sucede en el acto religioso, no todos pueden acceder al uso de las representaciones de esa religiosidad (no todos imparten la misa, no todos los ciudadanos ejercen el poder). Por supuesto, al constituirse a partir de 1958, un discurso democráticopopular marcado por esa relación ritual partido-líder-satisfacción de necesidades, se produce un proceso a través del cual se genera la aceptación del todo social de una forma de gerenciar y administrar los recursos públicos, se crea una “creencia política”12 , que resultó vital para el control político efectivo. El mantenimiento de esa creencia política, a través de la protección de los símbolos-rituales que la caracterizan, hizo posible la precondición del SPV de evitar el conflicto e insistir en el consenso. Por lo tanto, el proceso suscitado a partir de 1992, significó una interrupción de la dinámica social hegemónica de las creencias políticas surgidas desde 1958, y el inicio de una nueva construcción de creencias que compiten por el espacio, el poder y el convencimiento del pueblo, que no tenían como protagonistas a los partidos históricos tradicionales (AD, COPEI, grupos económicos, entre otros). 2.2. El discurso del poder en Hugo Chávez. Consideraciones generales. El caso que nos ocupa, la construcción del discurso del poder en Hugo Chávez tiene -según hemos señalado con anterioridad (Romero, 2001a:229-245; Romero, 2002c)- un elemento contextual que lo explica y le da significado: la crisis del sistema de partidos en Venezuela. 12 Geovanni Sartori (1999:119) señala que son “... ideas tenidas por ciertas, que se dan por descontadas, y por lo tanto ampliamente exoneradas de inspección y revisión. Si se quiere, las creencias son ideas enraizadas en el subconsciente cuya función es la economizar el pensar”. Por lo tanto, cuando hablamos de creencias políticas, lo que hacemos es señalar como surge y se institucionaliza una idea del relacionamiento entre grupos, actores y ciudadanos en un espacio público, que sirve para explicar las relaciones de poder.
365Juan Eduardo Romedro El discurso político chavista, por lo tanto, encaja en unas condiciones de cambio histórico en la concepción, valores y tradiciones de la democracia venezolana, construida a partir de 1958. De lo que se trata, es de una relación mediante la cual se va planteando una reconstrucción del discurso del poder, con la inserción de algunas determinantes diferentes en las asociaciones simbólicas, las creencias y valores que habían sido hegemónicos y dominantes durante una temporalidad prolongada (1958-1998), es decir, se asiste a una estructuración lógico-discursiva que basándose en la crisis como soporte, llega a plantear la problemática en términos concretos de lucha o superación cultural de los referentes que le dieron sentido y significado a un modelo de vida democrática.13 Para otros autores como Molero (1999:145-157), el discurso de Chávez, encaja en una situación de deterioro de la realidad política venezolana, a través de la cual se ha venido estructurando una descomposición de las instituciones, actores y dinámicas del sistema, y por lo tanto, su propuesta plantea un cambio radical de las condiciones que caracterizaron al SPV. La idea de encontrarse en una situación sin salida, signada por la desesperanza y el desánimo pasan a constituirse en referentes enunciativos de la situación cotidiana del venezolano, y en esta situación el discurso chavista del poder logra encajar en los códigos de expresión manejados por el ciudadano común, más personales y menos formales que los acostumbrados discursos de los líderes políticos. Está forma personal de expresarse discursivamente, se aleja de las formas verbales tradicionalmente empleadas por el discurso del poder en la historia de Venezuela, que había mantenido una distancia declarativa con el agente histórico objeto de su atención: el pueblo. Esa caracterización, impuesta por el populismo, es desestructurada en la dinámica discursiva de Hugo Chávez, estableciendo un manejo más incluyente de la representación del pueblo, a partir del cual éste se constituye en el referente sustancial, en el sujeto predominante, en la razón de ser, de sus constantes alocuciones públicas, señalando de esa forma una “ruptura” significativa, con las formas de construcción y representación de lo sujetos sociales en el discurso del poder. En la práctica, esta situación no sufre grandes cambios, pero la capacidad de persuasión del discurso chavista, para representar una idea de pueblo como sujeto histórico activo es efectiva, congruente y dinámica, permitiendo construir una base de apoyo para establecer una forma de socialización política, que al contrario del discurso puntofijista / populista, no tiene como actor primordial al partido. 13 Consúltese los trabajos de Ramos Jiménez (2002ª, 2002b), donde se aborda el desarrollo de lo que el autor llama el fenómeno Chávez, como un proceso signado por el deterioro del sistema democrático.
372 Discurso político, comunicación política e historia en Hugo Chávez Esta identificación, se logra con la mediación de dos construcciones claras: 1) el militar que insurge el 4 de febrero tiene el mismo nivel de compromiso de los civiles transformados en militares del siglo XIX y 2) que los factores comprometidos con el PBR, son los herederos del PBD, que fue olvidado. La primera construcción, eleva a la categoría de “nuevos héroes” a los militares que intervinieron en el intento de golpe de Estado de 1992, pero mas que revitalizar su intervención, se plantea con ello una propuesta de organización de la historia reciente, construyendo un hito temporal, una marca en el proceso histórico, dedicado a generar una identidad colectiva. Mediante esa imagen - tal como lo hicieron los “adecos” con la idea de ser creadores de la democracia - el chavismo pretende establecer una exaltación de la acción militar, que es equiparable, en cuanto a su trascendencia, logros y compromiso con el proceso de independencia, que es el gran hito referencial de la historia venezolana. Al plantear el discurso político chavista, que hay una continuidad histórica, entre el ejército Libertador del siglo XIX, y este ejército del siglo XXI, se coloca en la misma estatura moral, de los protagonistas de ambos procesos. Es decir, el chavismo y quienes se estructuran alrededor de él, se colocan en la misma categoría de los denominados “padres fundadores”, aprovechando el manejo religioso que ha caracterizado en la historiografía venezolana todo la dirección simbólica del tema. Con ello se afirma, que la dinámica sociohistórica iniciada con los acontecimientos del 19 de abril de 1810, cuando se marca la decisión de participar en el desmontaje de la estructura institucional del Imperio Español en nuestro país, tiene una continuidad en la creación de espacios de igualdad y participación social, que propenden a disminuir las diferencias sociales y económicas, con la implantación del proyecto bolivariano desde 1999. Esta primera construcción, que identificamos como un proceso de proyección de actores, esencialmente devenidos de los acontecimientos del febrero de 1992, es complementada con una serie de acciones de tipo social y económico, que teniendo como actor objeto de atención a los sectores mas desfavorecidos tradicionalmente, los que socialmente han sido excluidos, implica un planteamiento que adquiere un carácter cercano a lo que algunos autores han denominado populismo transfigurado (Novaro, 1996) Como parte de los efectos de desestructuración política de los partidos, cuyos secuelas esenciales devinieron en la desaparición casi total de los hilos de acción institucional, y con ello la disolución de los mecanismos formales no solo de entendimiento, sino de divulgación de los proyectos nacionales, como factor de cohesión social, se empezó a transitar un camino hacia el descontento ciudadano, por la falta de respuestas a sus requerimientos. En Venezuela, este fenómeno, contextualizado desde finales de la década de los años 90, significo que el chavismo implemento una segunda construcción, que pretende responder a las
373Juan Eduardo Romedro condiciones de agotamiento y cambio histórico existente desde el punto de vista de la institucionalidad que prevaleció desde 1958. El chavismo, estructura una estrategia de manejo de los histórico, que busca abarcar un doble proceso: a) responder a las condiciones de rechazo de las formas tradicionales de expresión de lo “político”, recurriendo para ello a nuevas afectividades y b) utilizar los supuestos enunciativos de problemas no resueltos en la historia de Venezuela, y planteados como base del proyecto emancipador, como factor de cohesión e identificación con los actores movilizados. El primer proceso, se explica como un producto de la desarticulación de los partidos históricos, de sus bases programáticas y de sus dinámicas de acción, y en ese sentido el MVR, como un movimiento surgido del rechazo a las practicas que le dieron sustentabilidad al proceso venezolano durante casi cincuenta años, ha planteado recurrentemente su “capacidad” para articular en su seno las necesidades no canalizadas del ciudadano mediante la estructura de los Círculos Bolivarianos. Ello denota dos cosas, en primer lugar, que la estructura organizacional del MVR, como partido, tampoco es capaz de responder a los retos de organización y cambio en el espacio público venezolano, y en segundo lugar, que la capacidad de articular un proyecto de país contextualizado en las condiciones de cambio histórico como las experimentadas por la sociedad venezolana, es por decir lo menos, mínima en cuanto a ofrecer una respuestas programática que incorpore a todos los sectores de la vida pública. Con respecto, a los problemas no resueltos en el desarrollo del proceso histórico venezolano, el PBR hace especial hincapié en una serie de temas, que circundan aspectos socioantropológico, definido por el problema de la segregación social y el acceso a la propiedad privada. Ambos están concatenados, en cuanto sí bien la democracia populista había logrado minimizar las profundas raíces de diferenciación étnica y social, en una sociedad multiétnica como la venezolana, estos problemas nunca han desaparecido de la historia, sólo que la inversión social implementada por el Estado Nacional, y el proceso de ascenso y oportunidad de escalar socialmente brindada por los programas socioeducativos, habían servido de factor de contención al conflicto. El chavismo, al contribuir con la crisis del sistema político, y con la eclosión de los factores de intermediación implementados por el Estado de Bienestar, a través de la desestructuración y desplazamiento de los actores tradicionales, coadyuvo para activar el disenso como elemento estructurante de la sociabilidad política imperante en el modelo de democracia radical sostenido por el PBR. Este planteamiento se basa en la idea, que el sistema normativo de pactos y regulaciones acordadas, vigente durante la duración del sistema político de conciliación, ya no es aceptable, pues dentro de la lógica de interpretación del PBR, negociación y acuerdos es traducible a traición y entrega.
374 Discurso político, comunicación política e historia en Hugo Chávez Esa negación a los mecanismos de arreglo institucional, establecidos en los supuestos de una democracia conciliadora, ha llevado el plano del accionar político hacia la expresión de las diferencias mediante la territorialización (García Guadilla,2003), la ocupación de la calle, mediante manifestaciones focalizadas a demostrar el apoyo popular con el que se cuenta. Para ello, es clave la creación de una identidad histórica, definida bajo los preceptos del bolivarianismo, que sustituyen otras referencias identitarias, tales como la de militante político, agente social, entre otras, que sí son capaces de estructurar entendimientos formales. Los problemas de acceso a la educación, posesión de tierras, incorporación de los excluidos son enunciados presentes en las referencias discursivas del chavismo, en forma por lo demás recurrente y repetitiva. Con ello, se completa no sólo una forma de estructurar el proceso histórico, sino que al mismo tiempo, como se ha señalado a lo largo del presente texto, se justifica el accionar y las limitaciones organizativas del PBR. Lo interesante del caso, es que toda la estructura simbólica asignada por el discurso chavista al PBR, está basado sobre una historicidad que señala una lectura maniquea de los hechos y procesos sucedidos desde el siglo XIX y XX, como un instrumento de control ideológico y hegemónico. Bibliografía. 1. ÁLVAREZ, Ángel (1992). “Crisis política y solución constituyente”. Revista Politeia Nº 15. Instituto de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela., pp 35-49. 2. ÁLVAREZ, Ángel (1996). “La crisis de hegemonía de los partidos políticos venezolanos”. En Álvarez, A (Coordinador) .El sistema político venezolano: Crisis y transformaciones. Universidad Central de Venezuela. Caracas, pp.68- 82- 3. ARENDT, Hannah (1997). ¿Qué es la política? Editorial Paidos.México. 4. BOLÍVAR, Adriana (1997) “El análisis crítico del discurso: teoría y compromisos”, en Revista Epísteme Nº 17. Instituto de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela. Enero-diciembre, pp. 11-24 5. BOBBIO, Norberto (1984) “El poder y el derecho”en Bobbio, Norberto y Bovero, Michelangelo.Origen y Fundamentos del Poder Político. Editorial Grijalbo. México, pp.19-36. 6. BOVERO, Michelangelo (1984) “Lugares clásicos y perspectivas contemporáneas sobre política y poder” en BOBBIO, Norberto y BOVERO, Michelangelo.Origen y Fundamentos del Poder Político. Editorial Grijalbo. México,pp.37-64.
375Juan Eduardo Romedro 7. BRACHO, Pedro (1992). El partido contra la sociedad (1958-1964). Editorial de la Universidad del Zulia (Ediluz). Maracaibo. 8. CABALLERO, Manuel (2000). La gestación de Hugo Chávez. 40 años de luces y sombras en la democracia venezolana. Los Libros de la Catarata Ediciones. Madrid. 9. CARRERA DAMAS, Germán (1998). “La larga marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia: doscientos años de esfuerzos y un balance alentador”. Varios Autores en Comprensión de nuestra democracia (40 años de historia venezolana). Fondo Editorial de la Contraloría General de la República. Venezuela, pp.82-110. 10. CATALÁ, José Agustín (1998). Golpes Militares en Venezuela: 1945-1992. Papeles de Archivo. Nº 14. Centauro Ediciones. Caracas. 11. CHÁVEZ, Hugo (2001a). Alocución del Presidente de la República, Hugo Chávez, en el 81º aniversario de la Aviación Militar Venezolana (10/12/2001). (www.document) http://www.globovision.com/documentos/ discursos.transcripciones/2001.12/10/chavez.fav/index.shtml. 12. CHÁVEZ, Hugo (2002). Juramentación del Comando Político de la Revolución. Caracas, 10 de enero de 2002. (www.document) http://www.chez.com/ lito/v0149.htm 13. CHÁVEZ, Hugo (2003) Aló presidente No. 150 desde Mucuchíes, Estado Mérida. 18 de mayo 2003. (www.document)http://www.globovision.com/documentos/discursos.transcripciones/2003.05/20/alocha150/index.shtml 14. COLLIER, D y COLLIER,R (1991. Shaping the Political Arena: critical junctures, the labor movement and regime dinamics in Latin América. Princeton University Press. Princeton. 15. FABBRI, Paolo y MARCARINO, Aurelia (2002). “El discurso político”. En: Revista Designis Nº 2. La Comunicación Política. Transformaciones del espacio público. Editorial Gedisa. Barcelona. España, pp. 17-32. 16. FOUCAULT, Michel (1970) El orden del discurso. Tusquets Editores. Barcelona, España. 17. GARCÍA, María (2003) “Politización y polarización de la sociedad civil venezolana: las dos caras frente a la democracia”. Revista Espacio Abierto, Vol. 12, Nº 1, enero –marzo. La Universidad del Zulia, pp.42-55. 18. HOBBES, Thomas (1980) Leviathan. Editora Nacional. Madrid. 19. KORNBLITH, Miriam (1996). “Crisis y transformación del sistema político: Nuevas y viejas reglas de juego”. En Álvarez, A (Coordinador) .El sistema político venezolano: Crisis y transformaciones. Universidad Central de Venezuela. Caracas, pp. 76-92. 20. KORNBLITH, Miriam (1998). Venezuela en los 90: Las crisis de la democracia. Ediciones IESA. Caracas
376 Discurso político, comunicación política e historia en Hugo Chávez 21. LENSKI, Gerhard (1993) Poder y privilegio. Teoría de la estratificación social. Ediciones Paidos. España. 22. MOLINA, José y PÉREZ, C (1996). “El comportamiento electoral en Venezuela (1946-1993).Factores explicativos”. Revista Cuestiones Políticas.Nº17. Instituto de Estudios Políticos y Derecho Público de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia, pp.08-32. 23. NOVARO, Marcos (1996) “Los Populismo Latinoamericanos transfigurados”. Revista Nueva Sociedad, Nº 144. Julioagosto. Caracas, pp.76-89. 24. RAMOS, Alfredo (2001) “Viejo y nuevo. Partidos y sistemas de partidos en las democracias andinas”. En Revista Nueva Sociedad. Nº 173. Mayo-junio. Caracas. 25. RAMOS, Alfredo (2002ª). “Chávez en el poder. Notas sobre la transición venezolana”. Revista Reflexión Política, Junio, Año 4, Nº 7, Universidad Nacional Autónoma de Bucaramanga (UNAB). Colombia, pp. 123-136. 26. RAMOS, Alfredo (2002b). “Los límites del liderazgo plebiscitario: el fenómeno Chávez en perspectiva comparada”. En Ramos Jiménez, Alfredo (Editor) La Transición venezolana. Aproximación al fenómeno Chávez. Ediciones del Centro de Investigaciones de Política Comparada de la Universidad de los Andes. Venezuela, pp. 15-46. 27. RIVAS, José (1999). “Política y antipolítica: un debate entre viejas y nuevas formas de hacer política”. Revista Cuestiones Políticas. Nº 22. Instituto de Estudios Políticos y Derecho Público de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia, pp.11-32 28. ROMERO, Juan E et al (1999). “Relaciones entre el poder civil y el poder militar en Latinoamérica: el caso venezolano, 1958-1998”. Revista de Historia de América. Nº. 125, México, Secretaria General del Instituto Panamericano de geografía e Historia (IPGH), pp.21-44. 29. ROMERO, Juan E (2001a). “El discurso político de Hugo Chávez (1996- 1999)”. Revista Espacio Abierto, Vol. 10 – No. 2. Abriljunio. La Universidad del Zulia. Venezuela, pp. 21-38. 30. ROMERO, Juan et al (2001b). “El discurso político sobre la constituyente: Chávez y los otros actores políticos (1998-1999)”. Revista Historia de América. Nº 128, México, Secretaria General del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH), pp.55-67. 31. ROMERO, Juan E (2002a). “Militarismo, democracia y conflicto en Venezuela”. Revista Sincronía. Otoño 2002. Universidad de Guadalajara. México. (www.documento) http://sincronia.cucsh.udg.mx/jeromero02.htm 32. ROMERO, Juan E y LARES, José (2002b). “Transición política, democracia y espacio público en Venezuela (1998-2001)”. Revista Cuestiones Políticas. Nº 28. Instituto de Estudios Políticos y Derecho Público de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia, pp. 42-60.
377Juan Eduardo Romedro 33. ROMERO, Juan E (2002c). “Discurso y filosofía política en Hugo Chávez (1996-1998)”. RevistaEcuadorDebate.Nº.55.Abril.Ecuador.(www.document). http://www.dlh.lahora.com.ec/paginas/debate/paginas/debate489.htm 34. ROMERO, Juan E (2003). “Venezuela: disenso y conflicto en las elecciones de 2000”. En Revista Reflexión Política, Año 5, Nº 9. Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Nacional Autónoma de Bucaramanga (UNAB). Colombia. Junio 2003, pp.127-148. 35. SANOJA, Jesús (2001). Golpes de Estado en Venezuela, 1945-1992. Crónicas, testimonios y fotografías de la época publicados en el diario El Nacional. Ediciones El Nacional. Caracas. 36. SARTORI, Geovanni (1999). Elementos de teoría Política. Alianza Editorial. Madrid. 37. VAN DIJK, Teun (2000) “El estudio del discurso”. En VAN DIJK, Teun (Compilador) El discurso como estructura y proceso. Editorial Gedisa. Barcelona. España. 38. WEBER, Max (1964) Economía y sociedad. Fondo de Cultura Económica. México. (Recibido, 2-10-2004, Aceptado, 5-11-2004)