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Identidad digital y estructuras epistémicas: aproximación a la figura del influencer

Tacea Fernández, Paula

Abstract

Teniendo como centro el concepto de experto, el objetivo de este trabajo es arrojar luz acerca de qué es y sobre qué se sustenta la figura del influencer. Para ello, delimitaremos la noción de experto y la relación de confianza que tiene lugar entre el lego y el experto, así como entre el influencer y sus seguidores. El objetivo final será mostrar que el auge del influencer está motivado en gran medida por el papel que juega la identidad en las interferencias que se dan entre la estructura epistémica y la de poder que coexisten en la sociedad actual.

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IDENTIDAD DIGITAL Y ESTRUCTURAS EPISTÉMICAS. APROXIMACIÓN A LA FIGURA DEL INFLUENCER Trabajo de Fin de Grado Grado en Filosofía Curso 2020-2021 Presentado por: Paula Tacea Fernández Tutor: Prof. Dr. D. Jesús Navarro Reyes Dpto. Metafísica y Corrientes Actuales de la Filosofía, Ética y Filosofía Política Facultad de Filosofía Universidad de Sevilla Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    Resumen: Teniendo como centro el concepto de experto, el objetivo de este trabajo es arrojar luz acerca de qué es y sobre qué se sustenta la figura del influencer. Para ello, delimitaremos la noción de experto y la relación de confianza que tiene lugar entre el lego y el experto, así como entre el influencer y sus seguidores. El objetivo final será mostrar que el auge del influencer está motivado en gran medida por el papel que juega la identidad en las interferencias que se dan entre la estructura epistémica y la de poder que coexisten en la sociedad actual Palabras clave: experto, influencer, estructura, identidad, confianza Abstract: Focusing on the concept of expert, the objective of this investigation is to clarify what is an influencer and his base. For that reason, we are going to define the notion of expertise and the trust relation between the expert and a layperson and also the relation between an influencer and his followers. The final objective will be to show the influencer’s rise is caused by the important role which is being played by the identity in the fight between the two structures which constitute the actual society: the epistemic one and the power. Key words: expertise, influencer, structure, identity, trust Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    ÍNDICE INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………….4 1-. LA EPISTEMOLOGÍA DEL EXPERTO: UNA APROXIMACIÓN………………..5 1.1-. CONCEPCIÓN EPISTÉMICA DEL EXPERTO…………………………..5 1.2-. CONCEPCIÓN SOCIAL DEL EXPERTO………………………………...7 1.3-. HACIA UNA CONCEPCIÓN MIXTA DEL EXPERTO………………....10 2-. EL SUSTENTO DEL EXPERTO: LA CONFIANZA………………………………11 2.1-. PRIMER ACERCAMIENTO A LA CONFIANZA………………………12 2.2-. EL TESTIMONIO COMO CASO PARTICULAR DE CONFIANZA…..16 3-. INTERACCIONES ENTRE LA ESTRUCTURA EPISTÉMICA Y LA ESTRUCTURA DE PODER…………………………………………………………...17 4-. ACERCAMIENTO A LA FIGURA DEL INFLUENCER………………………...20 4.1-. EL EXPERTO EN EL IMAGINARIO POPULAR………………………20 4.2-. CARACTERÍSTICAS DE INFLUENCER……………………………....21 4.3-. APROXIMACIÓN CRÍTICA AL INFLUENCER……………………….23 CONCLUSIÓN………………………………………………………..……………….25 BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………………….27 Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    INTRODUCCIÓN En numerosas ocasiones nos encontramos en momentos de precariedad epistémica en los que carecemos de los conocimientos necesarios para afrontar una situación determinada, por lo que necesitaremos la ayuda de un experto en la cuestión. Idealmente, el conocimiento debería fluir desde las personas cuya posición es epistémicamente superior hacia el resto. Sin embargo, es evidente que esto no ocurre siempre, pues hay situaciones en las que alguien sabe pero no es creído o no sabe, pero sí que es creído. Podríamos pensar que esto tiene lugar por las simpatías o antipatías de unas personas hacia otras, pero creo que su base va más allá de simples razones de carácter personal. En este sentido, mi tesis se basa en que vivimos en una sociedad formada por dos estructuras: una de conocimiento y otra de poder cuya convivencia no es armónica y afecta directamente a la noción de experto. Esta afección se hace patente en la comparación entre el experto y otro tipo de figuras, como el influencer. Por este motivo, aunque mi base parte de la delimitación de la figura del experto como un depositario acreditado de un conocimiento especializado, mi pretensión es la de realizar una aproximación crítica hacia el influencer, tratando de ver porqué no es un genuino experto y porqué a pesar de ello hay casos en los que goza de una posición en la que sus consideraciones son tratadas como las de un experto. Por esta razón, en el primer capítulo abordaré la cuestión del experto desde el enfoque de la epistemología. La primera postura apuesta por una concepción epistémica que le define por sus capacidades y habilidades para impartir sus conocimientos a otras personas. Sin embargo, creo que termina resultando insatisfactoria, pues cuando un lego se enfrenta a un debate entre dos expertos en el mismo ámbito, no tendría las herramientas necesarias para poder decidir quién es más experto o cuál de las dos posturas favorece más a sus intereses. Así, el otro enfoque del experto se centra más en su dimensión social, cuya cualidad más destacada es la reputación, por lo que ser un experto radicaría en constituir una referencia a la que acudir. Personalmente, apostaré por una concepción mixta, en la que las virtudes epistémicas sean una condición necesaria pero insuficiente, pues tendrá que poseer un prestigio y un peso social que le constituyan en una autoridad en su campo. No obstante, aunque el experto posea cualidades tanto epistémicas como sociales, su sustento se encuentra en la relación de confianza que se establecerá entre él y lego. Por ello, en el segundo capítulo trataré la cuestión de la confianza, que a su vez también posee una vertiente epistémica, fundada en la confianza en las habilidades del experto y otra Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    social, que se sostiene sobre la buena voluntad y la cooperación. Asimismo, el testimonio constituye un caso particular, pues es un elemento necesario para la transmisión de conocimientos, pero necesita un acto de confianza para prosperar, pudiendo quedar totalmente invalidado por razones relativas al propio testimonio, como inconsistencia en el discurso o incapacidad de resolver dudas y razones de carácter social, como prejuicios identitarios. En el tercer capítulo, podría explicarse el fracaso del testimonio observando que las interferencias entre la estructura epistémica y la de poder producen una distribución desigual del conocimiento, donde ya no importa la veracidad o falsedad de la información que circula, sino que se buscan reacciones desmedidas a favor o en contra acordes un sentimiento de pertenencia a un grupo determinado. Así, el deseo de identidad es la fuerza más poderosa en términos de rentabilidad política y económica. En este sentido, en el cuarto y último capítulo, me centraré en la figura del influencer, ya que su influencia no se basa en el prestigio y la credibilidad epistémica, parece más bien que su autoridad se sustenta sobre su capacidad para expresar sus opiniones, experiencias o consideraciones sobre un asunto. Lo importante es tener una cierta credibilidad y una imagen formada por sus valores, estilo, tono, personalidad y edad acorde con la lo que desea transmitir una marca. Así, la fama del influencer tiene más que ver con la identidad y su manera de “ser uno mismo” que con una posición epistémicamente privilegiada. 1-. LA EPISTEMOLOGÍA DEL EXPERTO: UNA APROXIMACIÓN En este capítulo voy a presentar dos concepciones contrapuestas en la epistemología del experto. La primera defiende que lo realmente importante para que un experto lo sea son sus cualidades epistémicas, es decir, que posea un conocimiento extenso y profundo sobre un tema concreto, así como las habilidades que le permitan ayudar a responder de forma verdadera cuestiones que otras personas no podrían resolver por sus propios medios. La segunda aproximación al experto da más peso a su vertiente más social dándole un mayor protagonismo a la reputación. De esta manera, ser un experto radicaría en ser una referencia a la que acudir en busca de respuestas. En la tercera parte apostaré por una combinación de ambas, ya que el conocimiento constituye una condición necesaria pero no suficiente para ser un verdadero experto. Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    1.1-. CONCEPCIÓN EPISTÉMICA DEL EXPERTO Para saber quién es un experto, Alvin Goldman enumera las que dice que son, al menos, las dos condiciones centrales para ser un experto: la primera, tener conocimientos e información (sobre un tema) y la segunda, las habilidades o capacidades para presentarlo. Sin embargo, otros autores como Matt Stitcher consideran que estas dos condiciones básicas son insuficientes pues hay un elemento social clave: la reputación. Stitcher lo aclara con un ejemplo en el que alguien puede declararse a sí mismo como un experto, pero solo lo será si los demás le consideran como tal. No obstante, Goldman rechazará esto, pues: S es un experto en un dominio D si y sólo si S tiene la capacidad de ayudar a otros (especialmente legos) a resolver una diversidad de problemas en D o a ejecutar distintas tareas en D que sin este último no habría sido capaz de resolver por su cuenta. S puede proporcionar esa ayuda impartiendo a los legos (u otras personas) sus conocimientos o habilidades (Goldman 2018, 3) Para Goldman, ser un experto no es una cuestión de reputación, pues como él mismo explica, alguien puede ser un total desconocido en una ciudad y a la vez ser una eminencia en un tema concreto, pero el hecho de que los demás no lo sepan no implica que deje de ser un verdadero experto. Igualmente, afirma más adelante, que la capacidad para ayudar a otros a resolver problemas tampoco te convierte en un experto. De hecho, considera que hay, al menos, dos capacidades que podrían cualificarte como tal: la primera, las capacidades intelectuales que le ayudan a responder de forma verdadera preguntas que otras personas no podrían contestar por sus propios medios (o bien porque no disponen de los conocimientos adecuados o porque desconocen la técnica) y la segunda, las habilidades que tenga el experto le hacen capaz de enseñar unos conocimientos o técnicas que en un primer momento otras personas no son capaces de llevar a cabo. Asimismo, añade que, aunque se haya centrado en lo referente al conocimiento más técnico no quiere restringir su definición a los expertos científicos, pues hay expertos que no requieren de una formación específica, aunque suele ser una condición básica. Pone como ejemplo a alguien interesado en la historia de la ópera que puede llegar a ser un experto en el tema por sus propios intereses o incursiones en vez de seguir una instrucción reglada o académica. En este sentido, el autor nos presenta otra posible definición del experto: Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    S es un experto sobre un dominio D si y sólo si tiene más creencias verdaderas (o grados de creencia más altos) y menos creencias falsas que la mayoría de las personas en proposiciones relativas a D, de forma que el número absoluto de creencias verdaderas que tiene S sobre proposiciones en D es muy sustancial . (Goldman 2018, 4) En resumen, esta propuesta no considera que la reputación sea crucial para el experto. Sin embargo, aunque sí que suscribo esta última definición, la considero incompleta, pues como se podrá ver en el siguiente apartado, el experto no es nada sin un lego que requiera de sus conocimientos. Por lo tanto, ser un experto conlleva un importante peso social y será realmente uno cuando haya un otro que no sepa con tanta destreza y profundidad lo que él sabe. Otro punto que señala es que uno de nuestros hábitos es consultar en Google para buscar sobre aquello que no sabemos, tratando de buscar respuestas verdaderas a nuestras dudas. Consultar a un experto y confiar en lo que nos dice es algo que tiene sentido cuando hay altas probabilidades de obtener la verdad, pero de acuerdo con Goldman, esto no da garantías de que el experto elegido sea un experto genuino, ya que a veces pedimos consejo a alguien considerándole como un experto pero no porque sepa mucho de un tema, sino porque pertenece a la élite de la sociedad, que puede ser, económica o social o como dirá K. Hawley, confiamos en aquellos que conocemos, por lo que puede que nuestra elección no haya sido la más acertada para nuestros intereses. En ese sentido, la reputación puede jugar un papel desfavorable para el lego porque puede verse cegado por el peso social de aquel a quien consulta aun cuando esa persona no sepa nada. Es decir, lo ideal es acudir a personas especializadas, pero el hecho de que alguien pertenezca a una élite parece otorgarle un aura de autoridad capaz de aconsejar en cualquier aspecto, incluso en aquellos donde no sabe. No obstante, en relación al experto (y a la epistemología social) Goldman ve otros problemas que enmarcan la cuestión del experto y que van más allá de su identificación, a saber, el testimonio y la discusión entre pares (Goldman 2018, 7). Respecto al primer caso, un oyente recibe el testimonio de un hablante que puede creer o no. El testimonio de los expertos parece constituir, a su vez, un problema dentro de la teoría del testimonio, pues ¿cómo otorgaríamos credibilidad al testimonio de un experto frente al testimonio de otro? ¿Cómo decidimos quién es “más experto? Piensa que esta cuestión no es asunto de la naturaleza de la figura del experto, sino que más bien responde a la problemática que conlleva su identificación. Sin embargo, los expertos, que son especialistas en un área Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    concreta del conocimiento suelen usar un vocabulario técnico que los legos en la materia no entenderán. Además, es posible que el lego atienda a otros aspectos que no son puramente epistémicos, como el tono o las formas del discurso. Asimismo, puede que la persona no experta no tenga los conocimientos de base necesarios para dilucidar la veracidad de aquello que le están contando, por lo que, por mucho que atienda al debate, no sabrá nunca con la profundidad suficiente, si aquello que le cuentan sirve de forma favorable a sus intereses. Por este motivo, considero que la propuesta de Goldman es insatisfactoria. 1.2-. CONCEPCIÓN SOCIAL DEL EXPERTO El modelo de epistemología de expertos de Goldman, como vimos en el apartado anterior, identifica cualidades del experto, como la fiabilidad de su testimonio, que le hacen merecedor de ese título. En cambio, hay otros planteamientos, como el de Carlo Martini, que prestan más atención a la relación experto/lego en la que ambos términos se encuentran íntimamente unidos (Martini 2020, 115). Además, profundiza en el término “experto” pensándolo como un término muy unido al de “lego”. Así, los expertos son personas que poseen una posición epistémicamente superior en relación a un grupo de legos. En el caso de la ciencia, los expertos suelen ser aquellas personas que han conseguido un alto nivel de competencias y experiencia en su campo. Para ilustrar esta cuestión nos propone un ejemplo muy recurrente. Imaginemos que tenemos un dolor para el que buscamos una solución, por lo que nos gustaría saber cuál es la causa y su posible remedio. De esta forma, piensa que la primera pregunta que esta situación nos suscita es: ¿podemos encontrar la información que necesitamos por nosotros mismos o tenemos que fiarnos de alguien? En caso de llegar a la conclusión de que necesitamos ayuda de un especialista en nuestra dolencia, la primera idea que acude a nuestra cabeza es que el paciente es un no experto frente al especialista, pero ¿podríamos entender al paciente como un experto en su propio dolor o su propio cuerpo? Realmente, es el paciente el que conoce mejor su dolor y las consecuencias que tiene en su vida cotidiana, pero creo que no es quien mejor conoce su propio cuerpo, aunque sea suyo porque no sabe en profundidad cómo funciona. Puede saber dónde y cuánto le duele e incluso puede conocer posibles remedios que le hagan sufrir menos pero es bastante probable que si es un lego en medicina, no conocerá Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    verdaderamente los procesos orgánicos de su cuerpo ni cómo éstos pueden afectar sus dolencias. De igual forma, tampoco conoce las consecuencias últimas de un tratamiento, ya que aun utilizando algún remedio, no sabe por qué se produce esa mejoría y es ahí, en ese saber en profundidad el funcionamiento de los procesos orgánicos de una parte concreta del cuerpo así como las consecuencias de los tratamientos, donde podemos considerar al médico especialista como a un verdadero experto frente al paciente lego en medicina, aunque este último conozca con mayor profundidad su dolor y el sufrimiento que le genera. La propuesta de Martini puede estructurarse en tres partes, cada una de ellas marcada por una pregunta a la que trata de dar una respuesta: 1. ¿Podemos obtener conocimiento de un experto? 2. ¿Cómo podemos reconocer a un experto? 3. ¿Ser un experto es una cuestión privada o relacional? Respecto a la primera pregunta, considero ya de antemano que sí que podemos obtener conocimientos de un experto siempre que nos fiemos de su testimonio. Ahora bien, podemos conseguir información verdadera (y sincera) o ser víctimas de un engaño y recibir de forma deliberada información falsa. Por ello, sería conveniente disponer de herramientas que nos permitan dilucidar si alguien es un verdadero experto o un farsante. Sin embargo, la identificación del experto no es un camino recto y sencillo (Martini 2020, 117). Podríamos pensar en un experto como una persona competente en su campo que tenga una gran experiencia, pero esto conlleva dificultades. Quizá un recopilatorio de problemas resueltos con éxito podría ser un buen indicador de sus competencias pero con la experiencia no es sencillo, pues todas sus experiencias no son útiles para la resolución de un problema concreto y tampoco se puede cuantificar. Por lo tanto, habrá que buscar otro tipo de indicadores. Para ayudarnos en la tarea de identificar al experto Martini propone una lista con algunos criterios útiles a la hora de determinar si alguien es un experto en el que podríamos confiar. No obstante, no deja de defender que es un concepto social que no puede ser medido con exactitud como si de un problema matemático se tratase. Dichas características son (Martini 2020, 118, 119): Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    en la propuesta de Hawley: hay dos personas y una tarea, que es la resolución de una duda. No obstante, falta otro elemento fundamental para el sustento de esta relación que es el compromiso entre las partes para no ser engañados de forma deliberada y maliciosa. Continuando en su análisis de la confianza, establece una distinción entre trust y reliance, cuyo matiz más importante reside en la conexión existente entre la confianza y la traición (que tiene lugar cuando la primera se rompe) (Hawley 2014, 2). En este sentido, añade que ser de confianza (trustworthy) es un valor digno de ser inculcado a los niños, mientras que ser meramente fiable (reliable) es ser simplemente predecible. Además, esta diferencia puede verse de forma aún más clara cuando hemos perdido alguna de estas cualidades. La desconfianza, señala con ahínco, no es una simple ausencia de confianza, sino que va ligada a la traición, mientras que la falta de fiabilidad va unida a la decepción. En este sentido, la desconfianza es más compleja que la no fiabilidad de igual forma que la confianza es más intrincada que la mera fiabilidad (Hawley 2014, 3). Asimismo, para aclarar esta distinción propone como ejemplo el cuidado de un jarrón valioso para ella. Una posibilidad es que te confía a ti el cuidado del jarrón, por lo que vigilarlo se convertiría en parte de tus intereses (es decir, ahora tu preocupación es la de preservarlo de cualquier daño). La otra opción para ella sería de la de dejarlo en una estantería, pero ésta no tendrá motivos específicos para cuidar de ese objeto ni ningún otro. Imaginemos que desgraciadamente el jarrón se te cae y se hace añicos. Ella se enfadará contigo, incluso podría sentirse traicionada y te exigiría una disculpa porque confiaba en ti. Sin embargo, si la estantería se hubiese desmoronado y con ella el jarrón, podría sentirse decepcionada, pero sería absurdo que le exigiese disculpas. En resumen, si el jarrón se parte por un descuido habrías traicionado su confianza mientras que la estantería sólo ha perdido fiabilidad. Ahora bien, ¿qué ocurre con la desconfianza? Ésta no sólo consiste en que hayamos decidido que alguien no es merecedor de nuestra confianza sino que además lleva consigo una actitud negativa en relación a los motivos que han provocado esta situación (Hawley 2014, 5). No obstante, la desconfianza entendida de esta forma no puede ser aplicada a objetos inanimados, es decir, han perdido fiabilidad pero no nos han traicionado de forma intencionada. Quien no puede ser merecedor de confianza no puede tampoco ser merecedor de desconfianza. En este sentido, parece claro que la desconfianza no es aplicable, a objetos, pero Hawley va un paso más allá aplicándola a las que ha denominado “situaciones impersonales” en las que realmente no sería adecuado confiar Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    o desconfiar de alguien, pues sabes que a esa persona no le importan tus intereses y no los ha interiorizado. Por ejemplo, en una conversación puede estar dando su opinión sobre un aspecto concreto sin importarle si aquello de lo que habla es una cuestión importante para ti y sus posibles consecuencias. En este sentido, no tendría sentido confiar en lo que dice ni tampoco hablar de desconfianza, más bien sería una cuestión de fiabilidad (o de su ausencia) porque esa persona no tiene un compromiso contigo. El compromiso (commitment) es un pilar importante en la propuesta de Hawley sobre la confianza, pues sólo es apropiado confiar (o desconfiar) de alguien si tiene un compromiso contigo, ya sea explícito o implícito. Para aclararlo propone el siguiente ejemplo: un compañero de trabajo suele traer comida de más y la comparte con los demás de forma regular. Pero realmente, no se ha comprometido a suministrar el almuerzo a sus compañeros, y que traiga comida de más puede deberse a que, por ejemplo, no sea bueno calculando cantidades de comida. Por ello, dice que este tipo de casos no implican confianza o desconfianza porque esa persona en ningún momento se ha comprometido a traerle el almuerzo a nadie (Hawley 2014, 10). En este sentido, aporta su propia definición donde la confianza que se tiene en que alguien haga algo se basa en la creencia de que esa persona tiene un compromiso que llevar a cabo, mientras que en la desconfianza ese compromiso se ha roto, trayendo consigo una pérdida de fiabilidad hacia la otra persona además del sentimiento de traición. Tener un compromiso para hacer algo lleva dentro de sí la intención de acometer dicha tarea. Sin embargo, esta intención no es esencial para el compromiso. Puedo comprometerme contigo para ayudarte en una mudanza. Al principio, sí que tenía buen ánimo y disposición para hacerlo, pero ahora no y eso no afecta al hecho de que sigo teniendo un compromiso contigo. También ocurre que confiamos en personas con las que no tenemos un compromiso explícito. Hawley en este caso usará una noción muy amplia de compromiso en la que éste puede ser implícito o explícito, trivial o importante, incluso puede que se haya visto motivado por circunstancias externas o por los roles de las personas que participan en él (por ejemplo, un lego y un especialista) llevando consigo las expectativas de ambos participantes a menos que decidan romperlo (Hawley 2014, 11). ¿Encajan estas definiciones de confianza y compromiso en la relación entre un experto y un lego en la materia? ¿Un experto tiene un compromiso real con aquellos que le escuchan? Personalmente, creo que sí, pues tiene un compromiso con su audiencia que Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    le es otorgado por su autoridad en una materia concreta. En definitiva, lo destacable del experto es que es un fenómeno social porque constituye una autoridad cuyas opiniones influyen en las decisiones de otras personas. Por lo tanto, si le diese una información errónea a alguien que le pide consejo, perdería la confianza. ¿Pero y si el error no es premeditado? En ese sentido, si apelamos a la definición de Hawley, el experto sigue estando sujeto al compromiso con su audiencia. Puede ser un compromiso otorgado meramente por su rol de autoridad, implícito y no deseado porque lo considera una pesada carga, pero sigue estando ahí. Por tanto, si transmitiese una información equivocada, tanto si es un acto deliberado como si no, estaría rompiendo la confianza con aquellos que le escuchan y con ella, su autoridad quedaría dañada. Si volvemos al ejemplo del jarrón que propuso en párrafos anteriores, el hecho de romper el jarrón aunque fuese por un desafortunado accidente, también ponía en peligro la confianza (e incluso podría afectar gravemente a la relación personal entre los involucrados), pero no hay nada más en juego, mientras que en el caso del experto, la responsabilidad respecto a la información que transmite es mucho mayor. En muchos casos, la relación con el experto viene determinada por la confianza en lo que éste dice o escribe. Por tanto, no es una situación en la que esperamos que las capacidades y la disposición de alguien sean adecuadas para realizar una tarea, sino que esperamos que no nos engañe y nos diga la verdad. De esta manera, nuestra confianza puede ser traicionada porque la información es errónea ya sea por una equivocación fortuita o deliberada. No obstante, hay casos (como cuando alguien habla en sueños) en los que no confiamos en lo que dice, pero tampoco se rompe nuestra confianza en esa persona. Simplemente lo que dice no es fiable. Realmente, el experto se sustenta en gran medida por su autoridad y reconocimiento, lo que le hace ser digno de confianza (trustworthy) en lo relacionado a su campo. Por lo tanto, parece que la única opción posible es la de confiar en lo que el experto nos ha dicho, que en caso de tener un compromiso con aquellos que le escuchan, será sincero. En este sentido, volviendo al ejemplo médico del apartado anterior, ¿seríamos responsables de haber tomado una mala decisión respecto a nuestra salud o sería responsabilidad del especialista que asesoró mal? Si nos amparamos en que el especialista tenía un compromiso con nosotros para ofrecernos la mejor solución posible a nuestro problema, parece evidente que la responsabilidad sería del experto, que en este caso, habría dejado de ser digno de confianza por parte de su paciente. Incluso si esa decisión acarreó graves consecuencias Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    a su paciente, podría costarle parte de su prestigio como médico. Por ello, defiendo que el experto tiene un compromiso continuo con aquello que dice o escribe en lo relacionado a su campo, ya que tiene la obligación de ser sincero hablando de lo que sabe para no poner en riesgo su autoridad y prestigio. La relación con el experto no viene únicamente marcada por leer o escuchar lo que dice sino que a veces le interpelamos directamente: ¿qué ocurre cuando preguntamos algo a alguien porque necesitamos ayuda? En acto de preguntar, según Fernando Broncano (Broncano 2019), ocurren tres cosas: mostramos nuestro desconocimiento, concedemos al otro una cierta autoridad y si el preguntado se declara como un experto en la materia, le concedemos la palabra esperada (Broncano 2019, 244). Ahora bien, esto pasa con la pregunta, ¿y con la respuesta? En ese caso, el preguntado es consciente de la precariedad epistémica del otro y debe examinarse a sí mismo acerca de si sabe o no realmente aquello por lo que es preguntado y luego decidir en base a lo anterior si responde o no. Además, ocurre algo muy importante en relación a la cuestión del experto ya que, cuando éste es preguntado se está cuestionando su autoridad y la respuesta, así como las consecuencias de ésta, pueden poner en riesgo su credibilidad. De esta forma, el acto de preguntar no es inocente, por un lado, el lego se encuentra en una situación de precariedad epistémica porque no sabe y a la vez es aquel que aun no sabiendo, pone en tela de juicio al experto que es sabio en la medida que hay otras personas que le rodean que no lo son en ese aspecto por el que es preguntado. No sólo el lego que se encuentra ante el médico tiene un problema cuya resolución por parte del especialista es crucial para su vida, sino que el médico también tiene mucho que ganar (o perder) con la respuesta que le dé a su paciente. Sin embargo, no acaba ahí lo relacionado con la respuesta. Es posible que después de realizar ese autoexamen para ver si sabe o no sabe realmente, decida responder con su propia opinión, aunque no sepa lo suficiente sobre el tema. En el texto que he estado siguiendo, Hawley (Hawley 2014, 17) apela a otro autor (Russell Hardim), que defiende que si alguien hace una pregunta revela su interés por saber la respuesta y si dicho interés es compartido, la persona preguntada tratará de responder con sinceridad. Pero ella rechaza esta afirmación porque podría darse el caso en el que, aunque reveles tu interés por saber, la otra persona puede estar contándote algo sin importarle, porque realmente no ha establecido un compromiso contigo por el que está obligada a responderte con Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    sinceridad. Aun así, ¿tendría la obligación de responder con sinceridad aunque no haya compromiso? Personalmente, no tendría un compromiso pero sí la obligación de hacerlo. En definitiva, la confianza constituye un pilar fundamental en la constitución del experto como fenómeno social, pues ser digno de confianza (trustworthy) es vital para gozar de la autoridad y el prestigio que se le suponen. Ahora bien, un experto sería un caso especial de confianza. Es cierto que sigue el esquema propuesto por Hawley en el que intervienen dos personas y una tarea, pero no hay únicamente un compromiso que liga a estas personas. El lego se encuentra en una situación en la que no sabe, por lo que debe acudir al experto para ser asesorado. En este sentido, el experto no sólo debe dar una respuesta sincera porque tiene un compromiso con el lego, sino que tiene la obligación de hacerlo, por eso es un caso especial. Está obligado, si desea seguir siendo fiable, a dar una respuesta verdadera y sincera, de lo contrario estaría poniendo en serio peligro su fiabilidad y con ella, su prestigio. 2.2-. EL TESTIMONIO COMO CASO PARTICULAR DE CONFIANZA El testimonio es un elemento fundamental en la relación entre el lego y el experto ya que constituye el medio principal a través del cual el experto transmitirá sus consideraciones y conocimientos sobre un tema 1 . Sin embargo, éste requiere de un acto de confianza por parte del oyente (que en este caso será el lego) para prosperar. Es decir, no sólo tendrá que creer en las capacidades y habilidades del experto, también en su buena voluntad. Es cierto que el experto se juega su autoridad y su prestigio cuando es preguntado, pues si se equivocase en sus juicios (sin mala intención) o engañase deliberadamente, estaría comprometiendo seriamente el pilar social que le sostiene de forma que no le convendría dar testimonio de algo que en realidad no conoce. Aun cuando parece que el experto tiene la obligación de decir la verdad (aunque sea sólo por su propio beneficio y no voluntad de cooperación) el testimonio no siempre es recibido de la misma manera ya que, en la medida en que éste tiene lugar entre dos o más personas, cada una de ellas con sus respectivos prejuicios y reticencias, puede verse afectado de forma que no se produzca ninguna transmisión de conocimientos. Un ejemplo sería el caso de Elisabetta Sirani (1638-1655) (Caso 2005, 264) que fue una artista hija  1 Podría ser también a través de libros u otros medios, pero no entraré a en ese tipo de relación entre el experto y el lego. Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    de un pintor de renombre en la ciudad de Bolonia. Cuando su padre desarrolló una enfermedad degenerativa que le impidió pintar, fue ella quien cogió las riendas del taller familiar. Ella poseía las habilidades y conocimientos necesario para crear obras pero no gozaba de la confianza del público, ya que pensaban que eran pinturas de su padre aun cuando estaba incapacitado de forma evidente para realizar este trabajo aludiendo a que una mujer no podía pintar así. En definitiva, ella afirmaba que era la persona que hacía el trabajo, pero su testimonio no convenció a nadie hasta que abrió las puertas del taller durante el proceso creativo y despejó así todas las dudas. En este caso, creo que se dan dos faltas de confianza. Una hacia su testimonio porque nadie creía en su palabra cuando defendía la autoría de sus obras, pero al mismo tiempo, se da otra desconfianza hacia su saber hacer por el hecho de ser una mujer. Es cierto, que el problema quedó resuelto cuando la artista abrió el taller al público para demostrar sus habilidades, pero hasta ese momento, la comunicación entre ella y cualquier posible cliente había quedado completamente truncada por un prejuicio identitario. Cuando un lego se encuentra ante un experto tiene tres opciones: confiar en lo que el experto le cuenta, esperar y buscar una segunda opinión o desechar el testimonio recibido por una falta de confianza. En todas ellas ocurre algo curioso, el lego se encuentra en una situación de precariedad epistémica en la que necesita de los conocimientos de un experto para resolver sus dudas, pero a pesar de ello, el lego tiene que decidir si cree o no. ¿Cómo es posible que alguien que no sabe pueda decidir si confía o no en el testimonio que le han dado? ¿El oyente está atendiendo a razones epistémicas o simplemente se deja llevar por sus simpatías o antipatías a la hora de dar credibilidad? El caso de la artista no se resuelve hasta que el público no tiene un acceso perceptivo a la verdad de la proposición, es decir, hasta que la ven ejecutar la obra. Por tanto, el testimonio resulta un medio totalmente incapaz para transmitir el conocimiento, pero este fracaso no se debe por las limitaciones propias del testimonio, sino que tiene lugar por razones de carácter personal que convierten este ejemplo en un caso de injusticia epistémica. “Toda injusticia epistémica lesiona a alguien en su condición de sujeto de conocimiento y, por tanto, en una capacidad esencial para la dignidad humana” (Fricker 2017, 23) Así, Miranda Fricker establece dos tipos de injusticias epistémicas: la testimonial y la hermenéutica. La primera tiene lugar cuando un oyente otorga menos credibilidad al hablante por prejuicios de diversa índole, mientras que la injusticia hermenéutica parece ir relacionada con un vacío de recursos que impiden que el hablante Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    pueda expresar sus experiencias e ideas de forma adecuada. A su vez, la injusticia hermenéutica puede darse de dos maneras: incidental y sistémica. En el primer caso, el sujeto en cuestión padece esa afasia en uno de los aspectos de su vida, mientras que, en la sistémica, el sujeto se ve afectado en todos los aspectos de su vida, es decir, pertenece a un colectivo social que se encuentra en una situación de inferioridad, y que le han sido arrebatadas las herramientas necesarias para narrar lo que lo ocurre y “ponerle nombre”. No obstante, para el tema que nos ocupa en este apartado, que es el testimonio como un caso particular de confianza, parece mucho más significativa la injusticia de carácter testimonial. Podemos concluir que la confianza necesita de las dos vertientes que la componen para que el testimonio pueda ser tomado como válido. Necesita que el oyente confíe no sólo en las habilidades y conocimientos, también debe confiar en su voluntad de cooperación. En este sentido, parece si alguna de ellas falla, el testimonio fracasa quedando totalmente invalidado. Quien confía en el experto espera una respuesta que satisfaga ambas vertientes (epistémica y social). Sin embargo, aunque este planteamiento sea válido para la relación entre el lego y el experto, no resulta adecuado para la que tiene lugar entre el influencer y sus seguidores, pues ésta parece tener su base en un sentimiento de identificación más que en las cualidades epistémicas del hablante. Es decir, su audiencia confía en él porque le consideran como a “uno de los suyos” y por tanto, al pertenecer al grupo, no les engañará de forma deliberada. De esta manera, la relación de confianza tiene lugar por cuestiones de carácter personal más que por la fiabilidad de los conocimientos transmitidos, pudiendo ser aprovechada de forma fraudulenta y maliciosa por un falso experto.  Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    3-.  INTERACCIONES ENTRE LA ESTRUCTURA EPISTÉMICA Y LA ESTRUCTURA DE PODER El testimonio necesita de un acto de confianza para prosperar. Precisa de un oyente que crea que aquello que le cuenta un experto es una respuesta verdadera a sus dudas. Por esta razón, la relación de confianza entre un lego y un experto se sustenta sobre un pilar epistémico (los conocimientos de un experto) y otro social (su buena voluntad y el reconocimiento social). De esta manera, el lego confiará en el testimonio del experto y los conocimientos serán compartidos. Sin embargo, esta transmisión podría quedar completamente truncada por distintas razones que podríamos clasificar en dos grupos: razones epistémicas, como inconsistencia en el discurso o incapacidad de resolver dudas y razones de carácter social, como prejuicios identitarios relacionados con la edad, género, clase social, etc. Podríamos explicar este fracaso del testimonio observando que en la sociedad coexisten dos estructuras: una epistémica y otra de poder. Idealmente, ambas deberían coincidir y hacer que el conocimiento fluya de forma que sólo aquellos que son verdaderos expertos apoyados en una voluntad de cooperación den informaciones veraces y valiosas para el conjunto de la sociedad. No obstante, es evidente que esta situación no ocurre y que se producen interacciones negativas entre las dos estructuras, dando cobijo a situaciones en las que alguien sabe y no es creído o bien, no sabe pero sí es creído. En resumen, podríamos pensar que estas situaciones pueden ser producidas por la desconfianza de unos individuos hacia otros por razones de carácter personal, pero creo que la base de dicha desconfianza es más profunda, llegando a estar enraizada en esas interferencias que tienen lugar entre la estructura epistémica y la estructura de poder. En primer lugar, quisiera destacar que la figura del experto posee una gran importancia dentro de las decisiones de las democracias contemporáneas. Sin embargo, no son los únicos que tienen un papel destacado, pues proliferan otro tipo de personajes, que a pesar de no ser verdaderos expertos porque carecen de las virtudes epistémicas necesarias, constituyen una fuente de supuesta información que, aunque probablemente no influya directamente en las decisiones políticas, sí que lo hacen en las decisiones cotidianas de sus seguidores. Hay quienes creen que las democracias no tienen que ver con la verdad, sino con la opinión, por lo que la verdad es algo de lo que se puede prescindir. Este rechazo de la Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    importancia de la verdad puede ser visto desde la cuestión del experto y la aparición de los influencers. En el caso de estos últimos, no se les exige veracidad en sus opiniones. Es cierto que si mintiese reiteradamente en sus reseñas (sobre productos, por ejemplo) probablemente perderían un gran número de seguidores que habiendo confiado en ellos han desembolsado dinero en algo inútil. De esta forma, el influencer habría establecido de forma más o menos explícita un compromiso con su audiencia y mentir constituiría una traición de la confianza de sus seguidores. Sin embargo, con quien tiene un compromiso ineludible es con una marca, no con sus seguidores. En este sentido, dejar a un lado la verdad en favor de la opinión puede convertirse en el mayor sustento sobre el que está situado el influencer, que a fin de cuentas, sólo vende una imagen, no conocimientos. No obstante, trataré con más profundidad las características básicas del influencer  y su relación con quienes le siguen más adelante en otros apartados. Fernando Broncano en Puntos ciegos (Broncano 2019) señala que nuestra sociedad, conocida como la sociedad de la información, es epistémicamente injusta. Se compone de dos estructuras, una epistémica y otra de poder cuyas interferencias entre sí afectan gravemente a las posiciones epistémicas de los individuos. Estas posiciones permiten que las personas tengan acceso a aquello que puede ser importante para sus proyectos de vida, es decir, están formadas por conocimientos cuya importancia es vital para conformarnos como personas libres de elegir aquello que pueda hacernos felices, como un proyecto de vida acorde a cómo queremos ser. Ahora bien, hay variedad en cuanto a las posiciones epistémicas se refiere. Así, podemos encontrar casos donde hay un alto poder, pero una baja posición epistémica, otros donde tanto el poder como la posición epistémica son altos o viceversa y por último, un bajo poder pero una posición epistémica alta. Aquí juegan un papel trascendental las ignorancias y los conocimientos y de ellos dependerá que una sociedad sea epistémicamente justa. En esta situación, los individuos están anclados en distintas posiciones, pero todos y cada uno de ellos se han encontrado (y se encontrarán) en momentos donde tendrán que recurrir a una tercera persona a la que se le presupone una cierta superioridad epistémica para que les ayude a resolver un problema, ¿pero tienen los individuos las herramientas necesarias para juzgar la información que reciben? Mi primera impresión es que parece que las personas quedan en muchos casos a expensas de supuestos expertos que a pesar de tener solidez en sus discursos o ser capaces de resolver dudas que su audiencia les plantea, en realidad no tienen las virtudes Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    epistémicas necesarias para lograr una transmisión real y veraz de conocimientos. En este sentido, parece que la manera de contrarrestar la proliferación de estos falsos expertos es la apuesta por unos conocimientos comunes que nos permitan articular artefactos que nos ayuden a juzgar la información que recibimos. Sin embargo, “la concepción neoliberal del conocimiento como capital en el que hay que invertir atenta peligrosamente contra la larga historia de producción común de conocimientos” (Broncano 2019, 26). Esta concepción neoliberal junto con otros fenómenos (como el de la posverdad y sus derivados) son los que están socavando estos puntos comunes. Parece paradójico que a pesar de vivir en la sociedad de la información donde los individuos pasan una parte nada desdeñable de sus vidas en instituciones de enseñanza, el conocimiento se ha convertido en una especie de posesión acabada en forma de título que se paga y se tiene. Una inversión que no deja de ser una barrera de exclusión social que influye de forma directa y manifiesta en las posiciones epistémicas de los individuos cuyas vidas son entendidas por el sistema como un capital. De esta manera, al minar las posiciones epistémicas de una parte de la población se produce una ignorancia masiva que acabará con la concepción del conocimiento propuesta por Fernando Broncano: el conocimiento como polinización, en la que las mentes de unos y otros se influyen colectivamente a través de pequeños actos. No obstante, es preciso señalar que la ignorancia puede suponer un acicate en el avance del conocimiento. En el párrafo anterior mencioné el fenómeno de la posverdad porque creo que también puede constituir un sustento para los falsos expertos. La posverdad no consiste en una mentira, sino que se ampara en la indiferencia ante los hechos para darle protagonismo a las reacciones ante una opinión o acontecimiento. Puede expresarse a través de distintas formas como la polarización de grupos, el pánico moral o las teorías de la conspiración. La polarización consta de un debate entre dos posturas enfrentadas de las que lejos de salir un consenso intermedio, lo que tiene lugar es un refuerzo de las convicciones propias y un alejamiento del contrario. En el caso del pánico moral hay una hipersensibilidad hacia ciertas informaciones, provocando una respuesta temerosa o exagerada “que al mismo tiempo anestesia sus deseos de comprobar la veracidad de la información” (Broncano 2019, 35). Por último, pero no menos importante, las teorías de la conspiración son aquellas que tratan de explicar hechos aduciendo a grupos de poder ocultos. No sería difícil comprobar los hechos para desmontar este tipo de teorías pero en general son utilizadas para evitar la investigación de las causas reales de los hechos. Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    La imparcialidad es algo prescindible para él, ya que, como se puede ver en la definición del principio del apartado, su influencia le permitirá ser un prescriptor para una marca. Tampoco necesita ser reconocido por otros expertos como alguien cuyos conocimientos son valiosos en un campo concreto. No obstante, la solidez en el discurso sí que puede suponer una ventaja a la hora dar una opinión, creando una apariencia de posesión de conocimientos. En cualquier caso, el inlfuencer  no necesita ser un depositario acreditado de conocimientos para poder ser una autoridad cuyo prestigio le convierta en una referencia para un campo concreto, sino que basta con ser capaz de traspasar los llamados círculos de influencia para tener cierta fama y un número considerable de seguidores. Por tanto, si consideré anteriormente que el experto debía poseer conocimientos y prestigio para serlo realmente, para el influencer sólo sería necesaria una imagen que sea aceptada por el público. Además, creo que es importante destacar que el influencer nunca podrá ser un verdadero experto porque la relación que hay entre el lego y el experto no tiene lugar entre un influencer y un espectador que ve sus contenidos. En el primer caso, el lego se encuentra en una situación de precariedad (no sabe algo que necesita saber) y acude al experto porque éste se encuentra en una posición de superioridad epistémica. De esta manera, el experto dará testimonio de sus conocimientos con el objetivo de ayudar o aclarar las dudas de su oyente. Pero esta relación no se da sin más, sino que son necesarios algunos elementos. En primer lugar, el experto debe albergar conocimientos que la mayoría no tiene, esto es un criterio epistémico y a la vez social, ya que se convierte en experto en la medida que hay otro (lego) que no sabe. En segundo lugar, el experto posee una reputación respaldada por sus conocimientos, convirtiéndole en una referencia digna de ser consultada y merecedora de confianza. Por último, el objetivo del lego es encontrar respuestas verdaderas a sus dudas. Por esta razón, cuando acude al experto se establece un compromiso (explícito o implícito) entre ambos que pueda dar lugar a una relación de confianza en la que el lego confiará en las habilidades y buena voluntad del experto, que a su vez tendrá que dar una respuesta sincera si no desea poner en peligro su reputación. Ahora bien, ¿ocurre algo similar entre un espectador y un influencer? Personalmente pienso que no, que es una relación diferente. El oyente no es lego que necesita el consejo de un experto. Esto no implica una ausencia de dudas y cabe la posibilidad de que esté tratando de resolverlas con lo que el influencer cuenta, pero en Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    este tipo de relación calificaré al oyente como espectador, pues como dije antes, su objetivo no es el de albergar una fuente extensa de conocimientos sobre un tema, sino generar contenidos digitales (mayoritariamente) donde da testimonio de sus opiniones, experiencias o vivencias. En este sentido, el influencer no goza de una posición epistémicamente superior. Su baza esta está en una cuestión de imagen y en “saber ser uno mismo” de forma que esa autenticidad sea compatible con los valores y el estilo que una marca busca en un embajador de sus productos. Así, su testimonio no aporta conocimientos, no sería más que la opinión de un consumidor que ya ha probado un producto. Además, no posee el prestigio de un experto, pero sí fama y seguidores. Sin embargo, la fama no está exenta de fraude, no le obliga a establecer un compromiso de ninguna clase con su audiencia. Mientras que la autoridad del experto está en juego cuando es preguntado, la fama del influencer no corre ese peligro. La fama no requiere de un compromiso que, de ser traicionado, caiga en la desconfianza. De hecho, el único compromiso que tiene es el que ha establecido con una marca. No obstante, esto no exime a las marcas de cometer un fraude con algunos de sus productos. En ese sentido, la ruptura de la confianza se produciría entre la marca y el influencer elegido para promocionarla, sería este último el traicionado, que ha puesto su nombre y su testimonio a favor de tales productos. Así, aunque pudiese caer en desgracia por promocionar algo que ha resultado ser un engaño y ser rechazado por sus seguidores, podría darse al mismo tiempo el caso contrario y ser respaldado por su audiencia a pesar de la nefasta promoción. Por ejemplo, su audiencia podría pensar que ha sido víctima (igual que ellos) de una marca maliciosa que ha jugado con ellos. Por tanto, se reforzaría aún más el sentimiento de que el influencer es “uno de los nuestros”. Podría perder seguidores, pero no supondría una caída en desgracia porque una parte de su audiencia podría seguir apoyándole gracias a esa relación de confianza basada en un supuesto vínculo de identificación. Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    CONCLUSIÓN En el inicio consideré que las fricciones entre la estructura epistémica y la de poder que conforman la sociedad afectan a la figura del experto, no sólo en aquellos casos donde se producen situaciones de injusticia epistémica, sino también en el auge de un posible competidor del experto: el influencer. Hablo de posible competidor en la medida en que constituye una figura a la que también se puede acudir (de forma desacertada probablemente) en busca de asesoramiento sobre una cuestión concreta. En cualquier caso, me pareció importante delimitar la figura del experto para poder dar paso a lo que creo que es el sustento principal en la relación que tiene lugar entre un experto y el lego que acude a él en busca de información. Así, la concepción epistémica del experto es importante porque pone el foco en sus habilidades, conocimientos, experiencia y capacidad de transmitir lo que sabe a otras personas. Sin embargo, esta propuesta me pareció insatisfactoria en cuanto al debate que se puede producir entre dos expertos. En esa situación, dos especialistas en el mismo campo sostienen posiciones opuestas y discuten para poder llegar a un consenso o bien, ver en qué punto es débil la propuesta contraria. El lego se encontraría en una situación de precariedad epistémica doble, por una parte, sigue sin saber aquello que necesita conocer para resolver sus dudas y a la vez tiene que decidir, sin las herramientas epistémicas pertinentes, quién de esos dos expertos es más experto, lo que podría llevarle a elegir de forma poco favorable a sus intereses atendiendo a cuestiones como el tono, las formas o el entusiasmo del discurso. No obstante, también se puede apelar a un enfoque más social del experto, donde la reputación constituye un punto fundamental. Es decir, el experto lo es en la medida en que hay otros que no saben lo que él sí, por lo que la noción de experto es indisoluble de la de lego. Además, otro punto que reforzaría esta propuesta serían los cambios que sufren las habilidades y conocimientos junto con las comunidades en las que están inmersos. En definitiva, mi apuesta va hacia una concepción que combina ambos enfoques del experto. Sus virtudes epistémicas deberán ser una condición necesaria, pero éstas no son suficientes, por lo que deberá tener consigo un prestigio social que le convierta en una autoridad, una referencia a la que acudir basada en una posición epistémica privilegiada. Sus conocimientos son una base imprescindible pues el experto lo es en la medida en que hay otros que no saben lo que él sí. Además, necesita del prestigio y la reputación para constituirse como un referente digno de ser consultado. Si no tuviera dichas cualidades Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    epistémicas no sería distinto de la mayoría de personas y si las tuviera, pero no fuera reconocido por los demás como un experto, seguiría teniendo un saber muy amplio, pero no sería una figura cuyos juicios son merecedores de confianza en un ámbito específico, no gozaría del peso social que parece llevar consigo la figura del experto. El experto entonces reúne dentro de sí dos vertientes: una epistémica y otra social. Sin embargo, aunque son necesarias para ser constituido como experto, necesita de una relación de confianza con el lego, por lo que ésta se convierte en un sustento de su figura. La confianza también está formada por esas dos vertientes. Por una parte, el lego confía en los conocimientos y habilidades del experto (vertiente epistémica) y por otra, confía en su buena voluntad y deseo de cooperación (vertiente social). Así, se establece un compromiso (ya sea explícito o implícito) entre las partes por el cual el experto deberá dar una información veraz sobre una cuestión concreta. En este sentido, cuando el experto es preguntado se está poniendo en juego su autoridad y su respuesta (y las consecuencias de la misma) pueden repercutir de distintas maneras sobre él. Su caso es especial porque no sólo tiene un compromiso con su oyente para satisfacer sus dudas de forma sincera, sino que podríamos decir que se encuentra obligado a contestar de forma honesta si no quiere comprometer su prestigio dando una respuesta errónea, ya sea por error fortuito o deliberado. Pienso que es en la relación de confianza donde podemos encontrar el principal sustento de una crítica al influencer pues la relación de confianza que hay entre él y sus seguidores parece tener su base en un sentimiento de identificación más que en las cualidades epistémicas del hablante. Es decir, su audiencia confía en él porque le consideran como a “uno de los suyos”. Por tanto, al pertenecer al grupo, no les engañará de forma deliberada. De esta manera, la relación de confianza tiene lugar por cuestiones de carácter personal más que por la fiabilidad de los conocimientos transmitidos. Además, el influencer no tiene un compromiso con su audiencia, lo tiene con una marca que le contrata como embajador de sus productos y aun cuando la marca cometiese un fraude, creo que no saldría perjudicado en la relación con sus seguidores, pues aunque perdiese algunos de ellos, otros que sientan una mayor identificación le respaldarán alegando que ha sido una víctima, igual que ellos, de una marca malévola que ha jugado con ellos. Además, creo que es en las interferencias entre la estructura epistémica y la de poder donde el influencer encuentra cobijo para alzarse con la apariencia de un experto. Esos desajustes propician que los conocimientos no fluyan desde las personas que saben Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    hacia la mayoría que no sabe, sino que propicia situaciones injustas en las que hay personas que saben, pero no son creídas y otras que a pesar de no saber, son creídas. El primer caso podría tener lugar por una injusticia de carácter epistémico, como se pudo ver en el ejemplo de la artista Elisabetta Sirani, mientras que en el segundo, podríamos enmarcar los testimonios propiciados por los influencers. Su autoridad no es como la del experto, de hecho, su prestigio es más bien fama y su credibilidad depende de una cuestión de carisma. Es decir, no están transmitiendo conocimientos, su fama tiene más que ver con la identidad y su manera de “ser uno mismo” que con una posición epistémicamente privilegiada. Su supuesta autoridad no puede ser en ningún caso equivalente a la de un experto porque son modelos identitarios a imitar y vendedores de una forma de expresión supuestamente espontánea y auténtica, no depositarios acreditados de un conocimiento especializado. En este sentido, la identidad juega un papel crucial en la lucha entre las estructuras de la sociedad. La información es divulgada en muchos casos con el objetivo de provocar reacciones exageradas frente a un hecho, ya sean a favor o en contra. Así, el deseo de pertenencia a un grupo nos determinará a la hora de ver el hecho en cuestión. Lo que nos mueve es la identidad, la imagen de nosotros mismos que queremos tener. En definitiva, la noción de experto, al ser un concepto social que cambia junto con la sociedad en la que está inmerso, está directamente relacionada con el surgimiento de figuras como la del influencer. No porque sean lo mismo, sino porque ambas son utilizadas como una posible fuente de información a la que recurrir en busca de respuestas. Sin embargo, si se profundiza en las relaciones de confianza que tienen lugar entre un lego y un experto, podemos corroborar que las que tienen lugar entre un espectador y un influencer no son iguales. El experto cada vez que es preguntado pone su autoridad y prestigio en juego. Tiene el compromiso, e incluso la obligación de responder sinceramente con lo que sabe. Ahora bien, el influencer, además de poseer unas características concretas que le hacen diferente, carece de esa obligación. No constituye en ningún caso una fuente acreditada de conocimientos específicos. Su virtud no es epistémica, es únicamente un modelo identitario a imitar. Su base se encuentra en su forma de ser “uno mismo”, en un estilo interesante para un determinado grupo de personas. De esta manera, podemos concluir que el auge del influencer  está motivado por el papel que juega la identidad en las interferencias que tienen lugar entre la estructura epistémica y la estructura de poder de la sociedad, pues su principal baza es la de Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    proporcionar un estilo, una forma de ser y sólo en base a ellos, y no a unos supuestos conocimientos sobre un tema, es creído. Identidad digital y estructuras epistémicas | Paula Tacea Fernández    BIBLIOGRAFÍA Almeida, R. (2017): Influencers: la nueva tendencia del marketing online, Barcelona: Ed. Base Bauman, Z. (2005): Los retos de la educación en la modernidad líquida, Barcelona: Gedisa Broncano, F. (2019): Puntos ciegos. Ignorancia pública y conocimiento privado, Madrid: Lengua de Trapo Caso, A. (2005): Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras, Barcelona: Planeta Fricker, M. (2017): Injusticia epistémica. El poder y la ética del conocimiento, Barcelona: Herder Goldman, A. (2018): “Expertise”, Topoi, n.º 37, pp. 3-10 Hawley, K. (2014): “Trust, Distrust and Commitment”, Nous, n.º 48, pp. 1-20 Martini, C. (2020): “The epistemology of expertise” en M. Fricker, P.I. Graham, D. Hendersson, N.J.L.L. Pedersen (ed.), The Routledge Handbook of Social Epistemology, Nueva York: Routledge, pp. 15-22