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Aportaciones al conocimiento anatómico de la cabeza en el dromedario (Camelus dromedarius L.) mediante tomografía computerizada y cortes macroscópicos

Blanco Sucino, Diego

Abstract

Programa de doctorado: Clínica y terapéutica

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A mis padres, hermanos y sobrinos A mi aldeana y a nuestro niño, deseando esté pronto en nuestros brazos Y a Gilberto, que espero que desde el cielo pueda ver acabado este trabajo AGRADECIMIENTOS Al Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, en especial a la Dra. Patricia Alemán, por su asistencia en la obtención de las imágenes de tomografía computerizada. A José Luís Gallardo Hernández por su ayuda en la obtención de las cabezas, realización de los cortes y en las numerosas ocasiones en las que me asistió. A Noé F. Rodríguez González y a Carlos Gutiérrez Cabrera por la colaboración en la obtención de las piezas anatómicas del dromedario para este estudio. A David Santana González por su ilusión y esfuerzo en la realización de la portada de esta tesis. A Miguel A. Rivero Santana por la ayuda en el tratamiento informático de imágenes y en procesado de cortes macroscópicos. Y por último a Alberto Arencibia Espinosa, persona sin la cual no hubiera sido posible el desarrollo de este proyecto de investigación. Gracias por las miles de horas dedicadas a todas y cada una de las diferentes etapas que se han sucedido a lo largo de todos estos años. También quiero expresarle mi gratitud, pues durante el desarrollo de este estudio, he crecido personal y profesionalmente. Añadir que la dirección de esta tesis ha sido excelente. Deseo y espero que sienta una satisfacción tan inmensa como la que siento yo. I. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS En los últimos años, las aplicaciones de las modernas técnicas de exploración clínica basadas en la utilización de la imagen analógica y digitalizada, han evolucionado considerablemente en los estudios anatómicos y procedimientos diagnósticos de patologías asociadas a diferentes regiones corporales, tanto en medicina humana como en veterinaria. Entre estas técnicas, destaca la tomografía computerizada (TC), que representa una variante técnica tomográfica que permite la obtención de cortes o secciones corporales, adquiriéndose una imagen conformada por una escala de grises, en función al mayor o menor grado de atenuación a los rayos X que ofrecen los tejidos orgánicos, lo que permite visualizar la estructura anatómica interna y la composición del organismo, utilizándose como herramienta de diagnóstico clínico. En 1971, Hounsfield en colaboración con su equipo, desarrolló el primer tomógrafo aplicado al diagnóstico por imagen del cuerpo humano, publicando un año más tarde, las primeras investigaciones sobre TC aplicada a la cabeza. Desde entonces, los sucesivos avances tecnológicos han permitido el desarrollo de seis generaciones de equipos de TC, que han ido mejorando la calidad de las imágenes, acortando el tiempo de barrido, posibilitando diagnósticos cada vez más precisos de los procesos patológicos y planificando más correctamente sus tratamientos (Teixeira, 2004). Actualmente, además, existe una enorme gama de recursos informáticos disponibles, como es el software de distintas ventanas tomográficas de visualización médica para la valoración de diferentes tejidos orgánicos. Las aplicaciones de la TC han mejorado en la cantidad y en la calidad de los equipamientos existentes en los Hospitales públicos y privados, así como en los centros de referencia de diagnóstico por imagen. Estas técnicas de TC han sido ampliamente aplicadas tanto al conocimiento anatómico como al diagnóstico clínico en la especie humana. En medicina veterinaria, pese a ofrecer una mayor resolución diagnóstica que cualquier otra técnica de imagen convencional (radiología, ultrasonografía, etc.), no ha alcanzado todavía la importancia en la medicina de grandes animales, debido a las dificultades de acceso a estas nuevas tecnologías, al elevado coste, así como por la escasez de infraestructuras e instalaciones específicas para estas especies. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS 2 Sin embargo, su aplicación en pequeños animales (perro y gato) se ha incrementado en los últimos años debido a la creciente colaboración con hospitales de medicina humana y a la progresiva instalación de equipos de TC en las Universidades y centros veterinarios. Las aplicaciones más importantes se han realizado sobre regiones anatómicas de difícil acceso mediante otras técnicas convencionales de diagnóstico como la radiología o ecografía. En este sentido, en los carnívoros han sido numerosas las experiencias encaminadas a profundizar en el conocimiento morfológico y clínico de la cabeza (Probst and Kneissl, 2006; Van Der Vlugt-Meijer et al., 2007; Parry and Volk, 2011), del sistema musculoesquelético (Axlund et al., 2003; Hecht et al., 2009; Dennison et al., 2010; Sunico et al. 2012), y de las cavidades viscerales (Teixeira, 2004; Rivero et al, 2005; Bertolini et al., 2006; Teixeira et al., 2007; Millward et al., 2011). En los animales ungulados domésticos, las investigaciones encaminadas a la aplicación de estas técnicas exploratorias de diagnóstico por imagen han sido escasas. La mayoría de los trabajos se refieren al caballo (Arencibia et al., 2000; Morrow et al., 2000; Probst et al., 2005; Puchalski et al., 2007; Van Der Vekens et al. 2011), por su mayor interés clínico y valor económico. Para nuestro conocimiento, no existe material científico publicado referente a estudios anatómicos completos de la cabeza en el dromedario, lo que nos ha impulsado a plantearnos el presente trabajo. Por otra parte, los camélidos constituyen una especie representativa de la Comunidad Autónoma de Canarias en el contexto ganadero regional como animal de aprovechamiento en el sector turístico, y las actividades veterinarias en los municipios donde se desarrollan estos animales de elevado valor económico, se han visto incrementadas por el aumento del censo de animales, por lo que se requiere de una especialización para el diagnóstico clínico de enfermedades que acontezcan en diferentes regiones corporales. OBJETIVOS Objetivo general: Aportar un catálogo de imágenes de TC y de cortes macroscópicos de la cabeza en el dromedario en los planos transverso y sagital, proporcionando a los profesionales clínicos un material que pueda servir como referencia anatómica que los ayude en el conocimiento de las posibilidades diagnósticas que ofrece la TC. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS 3 Objetivos específicos: ■ Analizar las estructuras anatómicas de naturaleza ósea que conforman el esqueleto del cráneo (base y bóveda) y el esqueleto de la cara (macizo facial, aparato hioideo y mandíbula). ■ Evaluar los tejidos blandos de naturaleza muscular, glandular, vascular y visceral de la cabeza del dromedario, así como las estructuras anatómicas relacionadas con las vías aéreas y digestivas. ■ Analizar los sustratos nerviosos correspondientes al cerebelo, tronco del encéfalo y cerebro, así como las características del sistema ventricular encefálico en el dromedario mediante imágenes de TC obtenidas mediante la aplicación de las ventanas ósea y de tejido blando. ■ Interpretar las características anatómicas de la cabeza del dromedario mediante la obtención de cortes macroscópicos, con vistas a correlacionarlos con las imágenes de TC obtenidas en el presente trabajo. Por último, quisiéramos significar que este trabajo se enmarca dentro de las líneas de investigación que actualmente desarrolla el Grupo de Investigación “Anatomía Aplicada y Herpetopatología” de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, referida a la aplicación de modernas técnicas de Diagnóstico por Imagen en la medicina veterinaria, en colaboración con el Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria.  II. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA  II. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA II. 1. PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA TOMOGRAFÍA COMPUTERIZADA En este primer apartado, al no tratarse de un objetivo específico de esta Tesis Doctoral, realizamos una breve revisión donde se recogen aquellos conceptos básicos de esta moderna técnica de diagnóstico por imagen. La tomografía computerizada (TC) fue descrita y puesta en práctica por el Dr. Godfrey Hounsfield en 1972, quién advirtió que los rayos X contenían información de todos los constituyentes del cuerpo en el camino del haz de rayos X que pasaban a través del cuerpo humano. La TC es una técnica de diagnóstico por imagen que utiliza un haz de luz de rayos X para generar imágenes en el plano transversal de las diferentes regiones corporales, en base al coeficiente de atenuación de los rayos al atravesar los diferentes tejidos orgánicos. El grado de atenuación depende fundamentalmente de la densidad, grosor de corte y número atómico de las estructuras orgánicas, y se mide en Unidades Hounsfield (HU) o números de TC (Barrie, 1990; Owens, 1999). Con estos grados o coeficientes de atenuación, se reconstruye una imagen analógica constituida por pequeños puntos denominados pixels, los cuales, establecen la formación de la denominada matriz, al distribuirse en filas y columnas. La matriz representa una sección transversal del área explorada. El vóxel representa el elemento de volumen de cada sección corporal. (Fig. 1). Cada vóxel va a presentar un grado de atenuación a los rayos X, en función a la naturaleza de los tejidos que lo integran (Feeney et al., 1991; Ottesen and Moe, 1998; Owens, 1999). Figura 1. Representación esquemática de un pixel y un vóxel (modificada de Owens, 1999). REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 6 Con el procesado informático y mediante un algoritmo matemático, se obtiene una “Escala de grises”, correspondiente a las diferentes densidades que ofrecen los tejidos orgánicos. Los diferentes órganos y tejidos presentan valores UH característicos que pueden observarse en la siguiente tabla (modificada de Rivero, 2002). TEJIDO ORGÁNICO NÚMEROS DE TC (HU) GRADO DE ATENUACIÓN HUESO 1000 HIPERATENUADO BAZO 75↔80 INTERMEDIA HÍGADO 70↔75 INTERMEDIA RIÑÓN 45↔55 INTERMEDIA SANGRE 40↔50 INTERMEDIA CEREBRO 25↔45 INTERMEDIA AGUA 0 INTERMEDIA GRASA -50↔-150 INTERMEDIA AIRE -1000 HIPOATENUADO REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 7 II.1.1. COMPONENTES DEL TOMÓGRAFO Los componentes básicos del equipo de exploración de TC (Fig. 2) son los siguientes (Barrie, 1990; Hsieh, 2009): • SISTEMA DE RECOGIDA DE DATOS: GANTRY. Es una de las partes más importantes del equipo y se encuentra en la sala de exploración. Presenta un área abierta central, por donde se introducen los pacientes preparados y posicionados adecuadamente en la camilla de exploración. Contiene los siguientes elementos: ■ Tubo de rayos X: es el dispositivo técnico capaz de producir la radiación ionizante mediante una fuente artificial de alimentación de tipo eléctrico. Los tubos de RX de los equipos de TC son muy similares a los tubos de radiología convencional, aunque poseen condiciones especiales que han ido variando técnicamente en el tiempo (generaciones). Encargado de emitir el haz de luz de tipo monocromático, con fotones emitidos con la misma longitud de onda. Su potencia oscila entre los 120-140 Kv, con intensidades de corriente que pueden superar los 600 mA. Para evitar los efectos nocivos de un exceso de radiación, el haz de luz de rayos X es filtrado antes de alcanzar al paciente, absorbiéndose fotones de bajo poder de penetración. ■ Matriz de detectores: miden la energía depositada en ellos después de ser impactados por los fotones de Rx que han atravesado el cuerpo del paciente. Esta energía la transforman en corriente eléctrica que llegará al ordenador y será cuantificada por un sistema electrónico. Los primeros equipos utilizaban un solo detector y los modernos emplean más de 2.400 detectores. ■ Generador de alta tensión. ■ Sistema de adquisición de datos (DAS): convierte las señales procedentes de los detectores en datos digitales y las transmite al ordenador. Para la reconstrucción de la imagen es necesario que el ordenador reciba múltiples señales después de explorar al paciente en diferentes ángulos. ■ Colimadores: aquellos medios técnicos que se emplean para diafragmar el haz de radiación X. Es necesario utilizar la colimación para disminuir la dosis que recibe el paciente al disminuir el área de tejido irradiado y para mejorar el contraste de la imagen al disminuir la radiación dispersa. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 8 • SISTEMA DE PROCESADO DE DATOS Y DE RECONSTRUCCIÓN DE LA IMAGEN: EL ORDENADOR. • SISTEMA DE VISUALIZACIÓN Y ARCHIVO: LA CONSOLA DE CONTROL. Figura 2. Equipo exploratorio de TC y áreas de ubicación. C = consola del operador; c = camilla; G = gantry; I = sistema informático o computadora; T = transformador (modificado de Hsieh, 2009). REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 15 Defalque et al. (2005), Hammond et al. (2005), Cole and Samii (2007) y por Eom et al. (2008). • CAVIDADES CEFÁLICAS En este apartado, destacar los trabajos anatómicos que aplican la TC en estudios de la cavidad nasal y senos paranasales (Burk, 1992, Delisle and Begon, 1995 y Losonsky et al., 1997). Por otra parte, se han realizado trabajos específicos sobre el conducto nasolacrimal y su sistema de drenaje, en perro (Nykamp et al., 2003), y en gato (Nöller et al., 2006). • CUELLO En referencia al Cuello, significar que la mayoría de las citas bibliográficas no tratan esta región anatómica aisladamente, sino que lo hacen conjuntamente con la cabeza (Fike et al., 1980; George and Smallwood, 1992) y con la columna vertebral (Barrie, 1990). Sin embargo, existen trabajos específicos que abordan el estudio de la glándula tiroides en carnívoros (Drost et al., 2004 y Taeymans et al., 2008), la evaluación morfológica de la tráquea en pastores alemanes (Kara et al., 2004), así como la apariencia topográfica de linfonódulos cervicales realizada por Kneissl and Probst en el año 2007. Por último, Rivero (2002) realiza un estudio completo del cuello, cavidad torácica y abdomen craneal mediante TC y cortes macroscópicos con repleción vascular. • TÓRAX En este apartado, abordamos diferentes trabajos que aplican la TC al conocimiento morfológico de la cavidad torácica en carnívoros. En este sentido, citar los estudios realizados por Chen et al. (1992) sobre el parénquima pulmonar y de Smallwood and George (1993) que valoran el tórax en conjunto, haciendo una exhaustiva descripción anatómica. Por su parte, Wisner et al. (1994, 1995) aportan a la topografía de las estructuras nodulares linfáticas en el perro, Hoffman et al. (1995) contribuyen con nuevos datos referidos al parénquima pulmonar y Wood et al. (1995) sobre el árbol bronquial. En 2005, Rivero et al realizan un estudio completo de tórax en perro correlacionando cortes macroscópicos e imágenes de TC. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 16 Posteriormente, Cannon et al. (2009) establecen el ratio de la luz bronquial con el diámetro de la arteria pulmonar en perros sanos, con el fin de proporcionar una herramienta para el diagnóstico de enfermedades que afectan directamente a los bronquios como la bronquiectasia, y Reid et al. (2012) hacen un estudio similar en gatos. En otro sentido, en el año 2011, Habing et al. y Drees et al. realizan estudios de angiografía pulmonar en perros sanos, y en el año 2012, Santana estudia el corazón en gatos utilizando un tomógrafo multidetector. Por otra parte, en 2011, Vignoli and Saunders estudian procedimientos intervencionistas guiados por imagen en perro y gato utilizando ecografía y TC en tórax y otras regiones. Más recientemente, en el año 2012, Henao-Guerrero et al. comparan protocolos de ventilación para TC en gatos sanos, Henjes et al. llevan a cabo una valoración de la función ventricular izquierda en perros normales comparando ecocardiografía con TC con equipo multidetector, y Lee et al. realizan una linfografía del conducto torácico en gatos. • ABDOMEN Entre los estudios anatómicos que aplican la TC en el Abdomen en carnívoros, significar los de Rohde et al. (1980), Smallwood and George (1993), Voorhout et al. (1995), Samii et al. (1998), Teixeira (2004) y Teixeira et al. (2007), que hacen una valoración global del mismo; así como diferentes estudios anatómicos parcelarios: riñones y glándulas adrenales (Voorhout, 1990; Bouma et al., 2003; Bertolini et al, 2006 y Lee et al., 2011); hígado (Tiemessen, 1992; Kneissl et al., 1997), páncreas (Probst and Kneissl 2001; Head et al., 2003), glándulas mamarias (Patsikas et al., 2010) y tracto gastrointestinal (Hoey et al., 2013). Por su parte, Zwingenberger and Schwarz (2004) describen una angiografía de la vasculatura hepática y portal en el perro utilizando TC y Winter et al (2005), utilizan TC tridimensional en esta misma región anatómica. Más tarde, Cáceres et al. (2006) realizan de nuevo una angiografía del páncreas canino y, posteriormente, Echandi et al. (2007a) comparan una portografía con una angiografía transesplénica utilizando TC en perros sanos. Ese mismo año, Yamada et al. efectúan una endoscopia virtual usando un tomógrafo multidetector. En el año 2011, Millward et al. realizan una linfangiografía del conducto REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 17 torácico para comparar los nódulos linfáticos poplíteo y mesentérico y Kim et al. llevan a cabo un estudio similar, inyectando medio de contraste en el nódulo linfático mesentérico para observar el conducto torácico en gatos. Más recientemente, en el año 2012, Fields et al aplican el TC multidetector en la cavidad abdominal mediante la administración de medio de contraste, y estos mismos autores, realizan una comparación de TC y ultrasonidos en el abdomen de perros. • PELVIS En este apartado, destacar los estudios morfológicos completos de la cavidad pelviana realizados por Fike et al. (1980) y Smallwood and George (1993). Más específicamente, el aparato urinario y su sistema vascular han sido abordado mediante la administración de medios de contraste por Barthez et al., 1998, Rozear and Tidwell (2003), Samii (2005), Cáceres et al. (2008), O’Dell-Anderson et al. (2006), Granger et al. (2012) y por Secrest et al., (2013). • SISTEMA MUSCULOESQUELÉTICO En el Sistema Musculoesquelético, las referencias bibliográficas consultadas las agrupamos en dos subapartados: uno relacionado con el esqueleto axial, haciendo referencia a la columna vertebral, y otro relacionado con los miembros torácico y pelviano. • ESQUELETO AXIAL En la columna vertebral, destacar las aportaciones al conocimiento anatómico en esta región realizadas por Resnik et al. (1983), Sande (1992), Jones et al. (1994), Jones et al. (1995a; 1995b), Feeney et al. (1996) y Axlund and Hudson (2003) a nivel lumbosacro. Por su parte, Kneissl and Schedlbauer (1997) aportan al conocimiento de la columna vertebral en el gato mediante imágenes sagitales de TC y Adams (1999) plantea un estudio completo del raquis en la especie canina. Posteriormente, Gómez et al. (2004) describen el sistema venoso de la región cervical del perro y Drees et al. (2009) realizan un estudio general de la región cervical y lumbar en la misma especie. Más recientemente, Higgins et al. (2011) analizan los REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 18 efectos de la posición del paciente, del plano tomográfico y del observador en las medidas de la región del agujero intervertebral lumbosacro. • MIEMBROS Entre los trabajos anatómicos por TC de los miembros destacar el realizado por Van Bree and Van Ryssen (1996) sobre la articulación del codo en el perro y los de Samii and Dyce (2004), Soler et al. (2007) y Almeida et al. (2011) sobre la articulación de la rodilla en la misma especie. Determinadas investigaciones de TC tratan específicamente de la arquitectura ósea, refiriéndose sobre todo a su mineralización y densidad ósea. En este sentido, citar los trabajos de Markel et al. (1990; 1991a; 1991b; 1992). Por otra parte, Wang et al. (2005) estudian el efecto de la posición del paciente y los parámetros técnicos en la obtención de imágenes de la región acetabular, y más recientemente, Sunico et al. (2012) aportan un atlas de la musculatura del miembro pelviano. II.3. ESTUDIOS CLÍNICOS DE TC EN CARNÍVOROS • CRANEOENCÉFALO En este segundo subapartado, debemos considerar aquellas investigaciones referidas a las aplicaciones clínicas de la TC en carnívoros, contribuyendo al diagnóstico de diversas patologías craneoencefálicas en estas especies. En este sentido, citar diferentes trabajos sobre diagnóstico mediante TC de procesos neoplásicos cerebrales en el perro y gato (Tarocco, 1963; Fike et al., 1981b, 1982, 1984b, 1986; Lecouteur et al., 1981; Lecouteur et al., 1983; Illukka et al., 1986; Turrel et al., 1986; Lang et al., 1988; Moreau et al., 1989; Plummer et al., 1991; Harari et al., 1993; Iwamoto et al., 1993; Wolf et al., 1995; Bagley and Gavin, 1998; Kraft and Gavin, 1999; Bergman et al., 2000; Fuchs et al., 2003; Vernau et al., 2001; Fuchs et al., 2003; Tomek et al., 2006; Hernández-Guerra et al., 2007; Mercier et al., 2007), Parker et al., 2010; Martin-Vaquero et al., 2011), y del seguimiento de su evolución durante el tratamiento (Turrel et al., 1984; Moreau et al., 1986; Niebauer et al., 1991). La TC ha contribuido también a la valoración diagnóstica de retenciones de líquido, como procesos de hidrocefalia (Kay et al., 1986; Legrand and Carlier, 1986; Thomas, 2000; REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 19 Nykamp et al., 2001), quistes de los plexos coroideos (Galano et al., 2002). Otras afecciones vasculares han sido consideradas por distintos autores (Gobbel et al., 1991; Cauzinille, 1997; Dennler et al., 2007). Asimismo, otros procesos patológicos de distinta naturaleza han sido objeto de estudio mediante TC en carnívoros: afecciones de la glándula pituitaria (hipófisis) en procesos que cursan con hiperadrenocorticismo (Emms et al., 1986; Voorhout, 1988a; Voorhout et al., 1988b; Widmer and Guptill, 1995; Kooistra et al., 1997; Corgozinho et al, 2010); alteraciones producidas por exceso de radiación (Fike et al., 1988); infartación cerebral (Morton, 1992; Tidwell et al., 1994); procesos que afectan al cerebelo, concretamente a nivel del tentorio óseo (Drost et al., 1996); inflamaciones (Dzyban and Tidwell, 1996; Ducote et al., 1999; Seiler et al., 2007); enfermedad fúngica en cerebro (Saito et al., 2002 y Shubitz and Dial 2005); abscesos y quistes intracraneales (Thrall, 1989; Bilderback and Faissler, 2009); la enfermedad intracraneana (Morozumi et al., 1997; Curtis, 1998); la TC ha sido aplicada para la obtención de biopsias del cerebro (Moissonier et al., 2000; Giroux et al., 2002). Finalmente, diferentes investigaciones han profundizado en la aplicación clínica de la TC para la valoración diagnóstica de procesos patológicos de huesos del cráneo (Zafra et al., 2012) y de la articulación temporomandibular en carnívoros (Hudson et al. 1994; Schwarz et al., 2002a; Maas and Theyse, 2007; Frazho et al., 2008). • ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS Diversos son los trabajos que valoran neoplasias que interesan a la órbita y globo ocular en carnívoros (Lecouteur et al., 1982; McCalla and Moore, 1989; Calia et al., 1994; Ramsey et al., 1994; Daniel and Mitchell, 1999; Miller et al., 2000; Penninck et al., 2001, Attali-Soussay et al, 2001) y al oído, en concreto al oído medio (Hoskinson, 1993; Love et al., 1995, Travetti et al, 2010). Por otra parte, enfermedades de naturaleza no neoplásica, han sido definidas y diagnosticadas mediante TC en el oído y, en definitiva, han puesto de manifiesto las aplicaciones clínicas de la utilización de dicha técnica en esta región anatómica (Cook et al., 2003; Garosi et al., 2003; Ziemer et al., 2003; Gotthelf, 2004; Bischoff and Kneller, 2004; Rohleder et al., 2006; King et al., 2007). Por su parte, Roza et al. (2011) hacen una revisión de diagnóstico por imágenes de diferentes patologías del oído. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 20 • CAVIDADES CEFÁLICAS En diferentes trabajos se ha empleado la TC como procedimiento diagnóstico para la valoración clínica de diversas enfermedades de la cavidad nasal y senos paranasales en carnívoros. En este sentido, existen referencias bibliográficas sobre patologías de naturaleza no tumoral (Koblik and º, 1988; Hawks and Daniel, 1991; Codner et al., 1993; Halenda and Reed, 1996; Mathews et al., 1996; Saunders et al., 2002; Saunders and Van Bree, 2003; Saunders et al., 2003; Whitnney et al. , 2005; Windsor and Johnson, 2006; Kuehn, 2006; Jolie et al., 1990; Burk, 1992; Schoenborn et al., 2003; Reetz et al., 2006; Tromblee et al., 2006; Jiménez et al., 2007 y Karnik et al., 2009). En cuanto a la aplicación de la TC para el diagnóstico de patologías de naturaleza tumoral que afectan a la cavidad nasal, senos paranasales y faringe señalar los trabajos de Sackman et al. (1989), Thrall et al. (1989), Moore et al. (1991), Park et al. (1992), Rogers et al. (1995), Seitz et al. (1996), Tidwell et al. (1997), Adams et al. (1998), Van Camp et al. (2000), Aupperle et al. (2011), Laurenson et al. (2011), You et al. (2011) y de Oliveira et al. (2012). Por otra parte, Boutoille and Hennet (2011) aplican la TC para el estudio de la hipoplasia del esmalte dentario. • CUELLO Diferentes investigaciones aplican la TC en estudios clínicos. Así, Fife et al. (2003) evalúan un tumor a nivel carotídeo en un perro y Bertolini and Zotti (2006) analizan la ausencia de las venas yugulares externa e interna en un gato. Más recientemente, en el año 2008, Kang et al. evalúan un caso de anormalidad congénita del aparato hioideo en un perro y Francis et al. diagnostican un caso de colapso laríngeo consecuencia de una fractura del cartílago cricoides. Más recientemente, Taeymans et al. (2013) aplican la TC en el diagnóstico de un carcinoma de la glándula tiroidea en perros. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 21 • TORAX Respecto a trabajos de patologías torácicas, citar los llevados a cabo por CaronPoitreau (1980) y Burk (1991) sobre procesos en los pilares del diafragma y por Rishniw et al. (1992) sobre afecciones cardíacas referidas a cambios producidos en la contractilidad del miocardio. Diferentes procesos neoplásicos del pulmón en carnívoros han sido analizados por Tidwell (1992), Spann et al. (1998) Waters et al. (1998) y Schwarz and Tidwell (1999) y por Marolf et al (2011); así como también neoplasias mediastínicas (Yoon et al., 2004; Scherrer et al., 2008; Ballegeer et al., 2010) y otras neoplasias de la región (Essman et al., 2002; Schuller et al., 2005; Echandi et al., 2007a; Eberle et al. (2011); Reetz et al., 2012). Mencionar también el estudio mediante TC de fístulas que afectan esta región anatómica (Yamagishi et al., 2000 y Packer et al., 2004). Alteraciones vasculares como estenosis o aneurismas del corazón y grandes vasos han sido objeto de análisis mediante TC, por autores como McGregor et al. (2006), Joly et al. (2008) y Toaldo et al. (2010). Además, Schwarz et al. (2002b) y Douglass et al. (2003) estudian el proceso de mineralización de la aorta y las válvulas cardíacas en el perro. Debemos también referir el trabajo de Cunningham et al. (2009) sobre el tratamiento de una trombosis de la vena cava craneal en 2 perros. Otros estudios también frecuentes en la bibliografía son los referentes a torsiones de lóbulos pulmonares (Guglielmini et al., 2007; Schultz et al., 2009a; y Seiler et al., 2008); infecciones y parasitosis (Dvir et al., 2001; Kirberger and Zambelli, 2007; Van Der Merwe et al., 2008; Jung et al., 2010; Oliveira et al., 2010; Seiler et al., 2010 y Dennler et al., 2011); nódulos pulmonares (Alexander et al 2012); enfermedades de las vías respiratorias (Winters et al., 2006) u otras enfermedades torácicas no cardiacas (Cipone et al., 2003; Henninger, 2003 y Prather et al., 2005). También resultan interesantes otros trabajos como los de Walker et al. (2005) sobre el diagnóstico por imagen de lesiones agudas del pulmón de un perro con un shock anafiláctico REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 22 y el de Schultz and Zwingenberger (2008) en el que describen las lesiones producidas por la migración de espigas de hierba en el perro y gato. En otro sentido, mencionar los trabajos de Zekas et al. (2005), que describen la toma de muestras de lesiones intratorácicas guiadas por TC, de Oliveira et al. (2011) sobre enfermedad pulmonar en gatos sometidos a TC sin sedación ni anestesia, el de Stadler et al. (2011) sobre obstrucciones laríngeas y traqueales en perros, y el de Scrivani et al. (2012) quienes relacionan los hallazgos tomográficos e histopatológicos en perros con enfermedad pulmonar. • ABDOMEN Diferentes son las valoraciones diagnósticas mediante TC de procesos patológicos en esta región anatómica. Así, citar la experiencia para determinar los cambios producidos en un riñón isquémico (Jaschke et al., 1985), el trabajo sobre distintos tipos de masas neoplásicas abdominales y extraabdominales (Bailey, 1986; Yamazoe et al., 1994; Moe and Lium, 1997; Nell et al., 1998; Rosenstein, 2000; Fife et al., 2004; Tanabe et al., 2005; Iseri et al., 2007; Morandi et al., 2007; Hammond and Regan, 2008; Mai and Cáceres, 2008; Schultz et al., 2009b; Lee et al., 2010 y Fukushima et al., 2012). En otro sentido, debemos hacer mención a trabajos específicos que aplican la TC en el diagnóstico de enfermedades que afectan a las glándulas adrenales en perro y gato (Tidwell et al., 1997; Chiaramonte and Greco, 2007; Peterson, 2007 y Bertolini et al., 2008), al páncreas (Head et al., 2003) y al bazo (Patsikas et al., 2001). Citar también los trabajos de Scharf et al. (2004) en el que investigan la apariencia de la echinococcosis en perros utilizando TC, radiografía y ecografía, el de Marolf et al. (2008), en el que comparan las características de imagen del pneumoperitoneo usando radiografía y TC, y el de Llabrés-Díaz et al. (2010), en el que diagnostican un pseudoaneurisma de la arteria celíaca asociada a la migración de una espiga de hierba. Valoraciones de distintas patologías que afectan al tracto gastrointestinal son aportadas por Lamb (1999) y, respecto a patologías vasculares, referir las investigaciones de Kleiter et al. (1999) Frank et al. (2003), Zwingenberger et al. (2005a, 2005b), Bertolini et al. (2006b), REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 23 Stieger et al. (2007) y Nelson and Nelson (2011) sobre el shunt portosistémico, y las de Thompson et al. (2003), Fischetti and Kovak (2008) y Bertolini (2010) sobre otras alteraciones del sistema circulatorio. • PELVIS Respecto a procesos patológicos, mencionar los trabajos que aplican la TC en esta región corporal. Así, Kook et al. (2010) describen un quiste rectal en un gato y Spector et al. (2011) diagnostica distintas masas intrapélvicas. • SISTEMA MUSCULO-ESQUELÉTICO • ESQUELETO AXIAL Referente a estudios exploratorios del raquis para la valoración diagnóstica de procesos patológicos, debemos considerar los trabajos sobre afecciones de los discos intervertebrales: ya sean extrusiones (Bagley et al., 1995; Hecht et al, 2009; Klumpp et al., 2010; Schroeder et al. 2011) o protrusiones (Hara et al., 1994; Olby et al., 2000; Israel et al., 2009; Kent et al., 2011 y Robertson and Thrall, 2011). Otro estudio interesante a destacar es el de Kloc II et al. (2001) sobre casos de angiomatosis vertebral en gatos; los centrados en diversos procesos traumáticos (Kinns et al., 2006; Liehmann et al., 2006 y Joslyn et al. 2010) o los que estudian casos de malformaciones congénitas (Fatone et al. (1995) y Kiviranta et al., 2011). Frecuentes son los trabajos que describen o diagnostican quistes aracnoideos o subaracnoideos especialmente en el perro (Rylander et al., 2002; Gnirs et al., 2003 y Gonçalves et al., 2008). Mención también para los trabajos de Granger et al. (2007) y Maeta et al. (2010) sobre un caso de empiema epidural en un gato y Da Costa and Samii (2010) que, de manera general, desarrollan su estudio en la columna vertebral, analizando los parámetros para su correcta visualización tanto en TC como con otros métodos diagnósticos para la resolución de distintos casos clínicos. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 24 Diversas patologías de la región cervical son estudiadas por distintos autores como Warren-Smith et al. (2009) y Da Costa et al. (2012), que analizan una incompleta osificación del atlas, Parry et al. (2010), que estudian los cambios a este nivel en casos de luxación atlantoaxial y Tassani and Kosfeld (1998) y Bali (2011), que describen, utilizando TC, fracturas también de atlas. En otro sentido, Thomas (2000) presenta un trabajo sobre diferentes procesos infecciosos a nivel vertebral. En cuanto a exploraciones de procesos de tipo tumoral, considerar las siguientes contribuciones: diagnóstico de una neoplasia paravertebral (Shores et al., 1992), análisis de diferentes afecciones neoplásicas (Van Ham et al., 1995; Nitzl et al, 2009) el diagnóstico de tumores meníngeos con afección ósea (Reif et al., 1998), el diagnóstico de un astrocitoma en la raíz de un nervio cervical (Elmer et al., 2011), las características de la imagen mediante distintas técnicas de un cordoma en un perro (Pease et al., 2002), el diagnóstico de un hamartoma con origen en la zona cervical en un gato (Parkes et al., 2009) y la descripción de un condrosarcoma asociado a espirocercosis en un perro (Lindsay et al., 2010). En relación con el canal vertebral y, más concretamente, con la médula espinal y sus raíces nerviosas, citar el trabajo sobre patología tumoral del plexo braquial (McCarthy et al., 1993), así como el referido a procesos patológicos que afectan, conjuntamente, al cordón medular y a su soporte óseo (Drost et al., 1996). Otros estudios abordan patologías en alguna región medular concreta, tales como: estenosis a nivel lumbosacro (Selcer, 1989; Chambers et al., 1994; Jones et al., 1996), presencia de una espondilo-mielopatía a nivel cervical (Sharp et al., 1995), cauda equina (Ramírez and Thrall, 1998) o el diagnóstico de anormalidades en animales de edad avanzada (Jones and Inzana, 2000) y, más recientemente, la evaluación de distintas técnicas para el diagnóstico de la mielopatía aguda canina (Dennison et al., 2010). • MIEMBROS A nivel clínico, Carpenter et al. (1993) estudian diversos traumatismos, y diferentes procesos tumorales malignos, del tipo osteosarcoma, son analizados por Lamb et al. (1993), Wallack et al. (2002) y Karnik et al. (2012). Por su parte, Braden et al. (1994) diagnostican una fractura a nivel de las apófisis coronoides de la articulación radiocubital. En otro sentido, las repercusiones del aporte de vitaminas sobre el hueso han sido investigadas por Cline et al. (1997) y, ese mismo año, un trabajo sobre atrofia muscular de origen neurogénico REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 31 ósea en una tortuga, género Geochelone, mediante TC y RM. Por su parte, McKlveen et al. (2000) utilizan la TC como técnica diagnóstica preoperatoria de elección para extirpar un absceso aural en una tortuga caja. En el año 2006, Arencibia et al. estudian la cabeza de la tortuga boba. Más recientemente, Pees et al (2009) aplican la TC al estudio de pulmones en diferentes especies de serpientes. Banzato et al. (2011) realizan una evaluación de la anatomía de la cabeza de boa constrictor combinando y comparando la misma con radiología y TC. • PECES: En la clase peces hemos hallado dos citas bibliográficas referida al estudio en carpas mediante TC (Bakal et al., 1998 y Pees et al, 2010). En el año 2004 Gumpenberger et al. realizaron un estudio de un adenoma renal. En MAMÍFEROS MARINOS encontramos tres estudios normales de TC; uno de Liste et al (2006) que realizó un atlas tomográfico de la cabeza de un delfín nariz de botella, y dos en leones marinos (Dennison and Schwarz, 2008 y Juczynski et al, 2011). En otro sentido, existe un trabajo realizado por McEvoy et al. (2009) sobre la evaluación tomográfica de la enfermedad pulmonar en zorros y más recientemente, GrossTsubery et al (2010) analizan mediante TC un caso de hiperostosis del cráneo en leones en cautividad. Para concluir este epígrafe de Revisión Bibliográfica, decir que los trabajos en PRIMATES, con fines no experimentales, también son muy escasos. Las primeras experiencias sobre el uso de la TC se realizaron en simios, con vistas a su posterior aplicación en medicina humana (Drayer et al., 1977; 1978). Una sola referencia sobre primates (Siebert et al., 1998) se refleja en la bibliografía adjunta, en ella se evalúa el diagnóstico de un caso patológico de paladar blando en un gorila recién nacido (Gorilla gorilla gorilla). III. MATERIAL Y MÉTODOS  III. MATERIAL Y MÉTODOS III.1. ANIMALES EMPLEADOS En la realización de nuestro trabajo, hemos empleado 10 cabezas de dromedarios en edad adulta (Fig. 3), con vistas a realizar un estudio de la conformación de las estructuras craneoencefálicas y faciales en esta especie. Para ello, se utilizaron cabezas de animales fallecidos o eutanasiados por patologías no relacionadas con la región anatómica objeto de nuestro estudio, procedentes de la explotación camellar “Camellos Fataga, S.L.”, sita en Cercados de Fataga (Gran Canaria). Las cabezas se desarticularon a nivel de la articulación atlantoccipital. Posteriormente, fueron sometidas a un proceso de congelación a -20º C, con vistas a paliar las posibles alteraciones post-mortem de los diferentes tejidos orgánicos que conforman la cabeza. En dos de ellas se realizaron estudios de TC. Ocho cabezas se destinaron a la realización de cortes macroscópicos en los planos transversal y sagital, disecciones anatómicas y obtención de preparaciones óseas. Figura 3. Imagen del dromedario (Camelus dromedarius L). MATERIAL Y MÉTODOS 34 III.2. ADQUISICIÓN DE DATOS MÉDICOS Y ANATÓMICOS III.2.1. OBTENCIÓN DE LAS IMÁGENES DE TC Las sesiones de TC se llevaron a cabo en el Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, utilizando un equipo tomográfico o escáner de tercera generación modelo SOMATOM PLUS (Fig. 4). Figura 4. Aparato de TC Somatom Plus (Servicio de Radiodiagnóstico, Hospital Universitario Insular de Gran Canaria). En el estudio exploratorio, las cabezas fueron situadas con las mandíbulas apoyando sobre la camilla de exploración del escáner, con vistas a conseguir la mayor simetría posible, y así evitar posibles errores en la obtención e interpretación de las imágenes de TC (Fig. 5). Figura 5. Cabeza de dromedario situada en el interior del escáner. MATERIAL Y MÉTODOS 35 Se adquirieron imágenes en los planos transverso y sagital de la cabeza, con los siguientes parámetros: IMÁGENES TRANSVERSALES DE TC PARÁMETROS VENTANA OSEA (WW: 4000; WL: 335) VENTANA AMPLIA O DE TEJIDO BLANDO (WW: 328; WL: 75) APARATO SOMATOM PLUS 4 SOMATOM PLUS 4 KILOVOLTAJE (Kv) 120 120 MILIAMPERAJE (mA) 200 200 TAMAÑO MATRIZ 512X512 512X512 GROSOR DE CORTE 3 mm. 3 mm. TIEMPO DE EXPOSICIÓN 5 seg. 5 seg. IMÁGENES SAGITALES DE TC PARÁMETROS VENTANA OSEA (WW: 4000; WL: 335) APARATO SOMATOM PLUS 4 KILOVOLTAJE (Kv) 120 MILIAMPERAJE (mA) 200 TAMAÑO MATRIZ 512X512 GROSOR DE CORTE 3 mm. TIEMPO DE EXPOSICIÓN 5 seg. MATERIAL Y MÉTODOS 36 En nuestro trabajo, utilizamos centros y amplitudes de ventana específicos y establecimos los patrones de la ventana ósea y la ventana amplia o de tejido blando (Fig. 6), para resaltar los distintos componentes de los sustratos óseos que conforman el esqueleto de la cabeza, así como las estructuras anatómicas blandas de dicha región anatómica. Figura 6. Imágenes de TC de la cabeza del dromedario con ventanas de visualización. (A) Ventana ósea; (B) Ventana amplia o de tejido blando; Visión rostral. III.2.2. OBTENCIÓN DE CORTES MACROSCÓPICOS Con vistas a facilitar la interpretación de las imágenes de TC de la cabeza del dromedario hemos recurrido a la obtención de criosecciones o cortes macroscópicos, en los planos transversal y sagital. Previamente a la obtención de los cortes, las cabezas fueron posicionadas en un recipiente para sujetar y posicionar las cabezas, con vistas a obtener una correcta simetría de las estructuras anatómicas. Para ello, empleamos espuma de poliuretano expandible como material de relleno y estabilizador de la cabeza en el recipiente (Fig. 7). A B MATERIAL Y MÉTODOS 37 Figura 7. Imágenes del procedimiento de preparación de las cabezas del dromedario en moldes de espuma de poliuretano para la realización de los cortes. Las cabezas fueron seccionadas mediante una sierra eléctrica de cinta perteneciente al Departamento de Morfología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Fig. 8). Figura 8. Imágenes de la sierra de cinta para la realización de los cortes. MATERIAL Y MÉTODOS 38 Diferentes cortes anatómicos fueron realizados en los planos anatómicos transversal y sagital (Fig. 9). Las secciones transversales se realizaron en cinco cabezas, con un grosor aproximado de 2-3 cm, y con una secuencia de obtención en sentido rostrocaudal desde los niveles aproximados de los cartílagos alares de la nariz hasta la médula oblongada. Se realizó una sección sagital media observada en visión medial. Figura 9. Imágenes de los cortes anatómicos transversales (A) y sagital medio (B) de la cabeza del dromedario. A B MATERIAL Y MÉTODOS 45 MATERIAL Y MÉTODOS 46 MATERIAL Y MÉTODOS 47 MATERIAL Y MÉTODOS 48 MATERIAL Y MÉTODOS 49 MATERIAL Y MÉTODOS 50 MATERIAL Y MÉTODOS 51 LÁMINAS DE DISECCIÓN DE LA CABEZA DEL DROMEDARIO MATERIAL Y MÉTODOS 52 MATERIAL Y MÉTODOS 53 MATERIAL Y MÉTODOS 54 IV.1. TOMOGRAFIA COMPUTERIZADA (Figs. 10-39) Este apartado correspondiente al capítulo de resultados, y para una mejor sistematización de la iconografía, presentamos los resultados derivados del análisis de las imágenes de TC en dos apartados: en primer lugar, analizaremos las imágenes de TC obtenidas en las cavidades nasal y bucal, y posteriormente, abordaremos la serie de las tomografías correspondientes al craneoencéfalo y estructuras relacionadas. En ambos casos, presentamos las imágenes en parejas correspondientes a la ventana ósea y la ventana amplia o de tejido blando en las TC transversales, mientras que las correspondientes TC sagitales se muestran con ventana ósea. IV.1.1. CAVIDADES NASAL Y BUCAL (Figs. 10-23) En primer lugar, para un mejor entendimiento de las imágenes de TC presentamos dos tablas, donde se muestran los diferentes grados de atenuación que muestran los diferentes tejidos orgánicos de las cavidades nasal y bucal, en las correspondientes ventana ósea y ventana amplia o de tejido blando. La figura 10 se corresponde con una imagen sagital donde se reflejan los niveles aproximados de la serie de cortes realizados en el plano transversal. A continuación, se muestran la serie de siete imágenes transversales de TC (Figs. 11-17). Estas tomografías se presentan secuenciadas de rostral a caudal, desde los niveles aproximados de los cartílagos alares y dientes incisivos inferiores hasta los niveles aproximados del laberinto etmoidal y terceros dientes molares. La figura 18 se corresponde con una imagen transversal donde se muestran los niveles aproximados de la serie de cortes realizados en el plano sagital. En este sentido, presentamos cinco imágenes obtenidas en el plano sagital de la cabeza del dromedario (Figs 19-23), que aparecen secuenciadas de lateral a medial, desde los niveles aproximados de la articulación temporomandibular hasta los niveles aproximados del cartílago del septo nasal. RESULTADOS 60 VENTANA ÓSEA TEJIDO ORGÁNICO ATENUACIÓN ● HUESOS: frontal; nasal; maxilar; incisivo; cigomático; vómer; etmoides; mandíbula. ● Cortical y subcondral ● Médula ● DIENTES: incisivos; caninos; premolares y molares. ALTA INTERMEDIA ALTA ● MÚSCULOS: - SNM masticador: m. milohioideo. - SNM facial: Mm. elevador nasolabial; canino; buccinador; lateral de la nariz y orbicular de la boca. - SNM hipogloso: Mm. lingual propio; genihioideo; geniogloso; estilogloso e hiogloso. INTERMEDIA ● MUCOSAS y CARTÍLAGOS: cartílago alar; cartílago nasal lateral dorsal; septo nasal; conchas nasales dorsal, media y ventral; conchas etmoidales y mucosa palatina. ● GLÁNDULAS: bucales. ● GLOBO OCULAR: - Cámara acuosa - Cámara vítrea - Cuerpo adiposo intraperiorbitario INTERMEDIA INTERMEDIA INTERMEDIA ● AIRE: orificio nasal; divertículo de la nariz; divertículo nasal lateral; meatos nasales; senos frontales; senos maxilares; bullas conchales y senos de las conchas nasales; celdillas etmoidales; cavidad propia de la boca; vestíbulos labial y bucal. BAJA ● VASOS SANGUÍNEOS: a. y v. infraorbitaria; a. y v. alveolar inferior; plexos nasales y plexos palatinos; v. bucal; v. lingual y v. facial). ● NERVIOS: palatino; infraorbitario y alveolar inferior. BAJA INTERMEDIA RESULTADOS 61 VENTANA AMPLIA O DE TEJIDO BLANDO TEJIDO ORGÁNICO ATENUACIÓN ● HUESOS: frontal; nasal; maxilar; incisivo; cigomático; vómer; etmoides; mandíbula. ● Cortical y subcondral ● Médula ● DIENTES: incisivos; caninos; premolares y molares. ALTA ALTA ALTA ● MÚSCULOS: - SNM masticador: m. milohioideo. - SNM facial: Mm. elevador nasolabial; canino; buccinador; lateral de la nariz y orbicular de la boca. - SNM hipogloso: Mm. lingual propio; genihioideo; geniogloso; estilogloso e hiogloso. INTERMEDIA ● MUCOSAS y CARTÍLAGOS: cartílago alar; cartílago nasal lateral dorsal; septo nasal; conchas nasales dorsal, media y ventral; conchas etmoidales y mucosa palatina. ● GLÁNDULAS: bucales. ● GLOBO OCULAR: - Cámara acuosa - Cámara vítrea - Cuerpo adiposo intraperiorbitario INTERMEDIA INTERMEDIA ● AIRE: orificio nasal; divertículo de la nariz; divertículo nasal lateral; meatos nasales; senos frontales; senos maxilares; bullas conchales y senos de las conchas nasales; celdillas etmoidales; cavidad propia de la boca; vestíbulos labial y bucal. BAJA ● VASOS SANGUÍNEOS: a. y v. infraorbitaria; a. y v. alveolar inferior; plexos nasales y plexos palatinos; v. bucal; v. lingual y v. facial. ● NERVIOS: palatino; infraorbitario y alveolar inferior. BAJA INTERMEDIA RESULTADOS 62 Imágenes de TC de las cavidades nasal y bucal RESULTADOS 63 Figura 10 . TC sagital realizada a nivel de las cavidades nasal y bucal del dromedario. Visión lateral derecha. R: rostral; C: caudal. Cada línea vertical y sus números (1-7) indican los niveles aproximados de las tomografías obtenidas en el plano transversal (Figs. 11 - 17) . RESULTADOS 64 Figura 11 . TC transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de los cartílagos alares de la nariz y dientes incisivos inferiores (nivel 1). (A) Ventana ósea; (B) Ventana amplia o de tejido blando. (B) Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. H. incisivo. Vómer: p. rostral (en B). Cuerpo de la mand.: p. incisiva. 1º incisivo inf. 2º incisivo inf. 3º incisivo inf. Cartílago alar. Cartílago del septo nasal. Labio sup. Labio inf. Mucosa palatina. Lengua: vértice. Orificio nasal. Divertículo de la nariz. Cavidad propia de la boca. Vestíbulo labial inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. RESULTADOS 65 f Figura 12 . TC transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel del cartílago nasal lateral dorsal y dientes caninos inferiores (nivel 2). (A) Ventana ósea; (B) Ventana amplia o de tejido blando. Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. H. incisivo: ap. nasal. H. incisivo: ap. palatina. Vómer. Diente canino inf. Cuerpo de la mand.: p. incisiva. Cartílago nasal lateral dorsal. Concha nasal dorsal: pliegue recto. Concha nasal ventral: pliegue alar. Concha nasal ventral: pliegue basal. Cartílago del septo nasal. Plexos cavernosos nasales. Mucosa palatina: plexo palatino. M. lateral de la nariz. Mm. elevador nasolabial y canino. Labio sup. Lengua. Labio inf. Meato nasal dorsal. Meato nasal medio. Meato nasal ventral. Meato nasal común. Cavidad propia de la boca. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. RESULTADOS 66 4 Figura 13 . TC t ransversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de la articulación intermandibular (nivel 3). (A) Ventana ósea; (B) Ventana amplia o de tejido blando. Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. H. nasal. Maxilar. Vómer. Maxilar: ap. palatina. Concha nasal dorsal. Concha nasal ventral. Cartílago del septo nasal. Plexos cavernosos nasales. Mucosa palatina: plexo palatino. Art. intermandibular. Mm. elevador nasolabial y canino. M. buccinador y glands. bucales. Lengua. Mm. genihioideo y geniogloso. Meato nasal dorsal. Meato nasal medio. Meato nasal ventral. Meato nasal común. Divertículo nasal lateral. Cavidad propia de la boca. Vestíbulo de la boca. V. lingual. Vv. bucales. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. RESULTADOS 67 Figura 14 . TC transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de los 2º dientes premolares (nivel 4). (A) Ventana ósea; (B) Ventana amplia o de tejido blando. Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. H. nasal. H. nasal: cresta etmoidal. Maxilar. Vómer. Maxilar: ap. palatina. 2º premolar sup. 2º premolar inf. Cuerpo de la mand.: p. molar. Concha nasal dorsal (en A). Concha nasal ventral (en A). Cartílago del septo nasal. Plexos cavernosos nasales (en A). Canal palatino. Mucosa palatina. Lengua. M. geniogloso. Mm. milohioideo y genihioideo. M. buccinador y glands. bucales. Meato nasal dorsal. Meato nasal común. Meato nasal ventral. Canal infraorb.: a., v. y n. infraorb. Cavidad propia de la boca. Vestíbulo de la boca. V. lingual (en B). Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. RESULTADOS 68 Figura 15 . TC transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de los 1º dientes molares (nivel 5). (A) Ventana ósea; (B) Ventana amplia o de tejido blando. Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. H. nasal. Maxilar. Vómer. Maxilar: ap. palatina. 1º molar sup. 1º molar inf. Cuerpo de la mand.: p. molar. Concha nasal dorsal (en A). Concha nasal media (en A). Concha nasal ventral (en A). Cartílago del septo nasal. Plexos cavernosos nasales. Canal palatino. Mucosa palatina. Mm. elevador nasolabial y canino. Lengua. M. geniogloso. Mm. estilogloso e hiogloso. Mm. milohioideo y genihioideo. M. buccinador y glands. bucales. Meato nasal común. Meato nasal ventral. Seno maxilar. Cavidad propia de la boca. Vestíbulo de la boca. Canal infraorb.: a., v. y n. infraorb. V. lingual (en B). V. facial (en B). Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. RESULTADOS 75 Figura 22. TC sagital de la cabeza del dromedario re alizada a nivel del 1º diente incisivo inferior (nivel 4). Ventana ósea. Visión lateral derecha. R: rostral; C: caudal. Concha nasal media. Concha nasal ventral. Meato nasal ventral. Cartílago nasal lateral dorsal. Nariz externa. Mm. de la cara. Labio sup. Vestíbulo labial inf. Labio inf. Lengua: vértice y cuerpo. Cavidad propia de la boca. Paladar blando. Rugosidades palatinas. Lengua: torus lingual. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. H. frontal: p. nasal. H. nasal. Maxilar: ap. palatina. H. incisivo: ap. palatina. H. incisivo: cuerpo. Cuerpo de la mand.: p. incisiva. Cuerpo de la mand.: p. molar. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1º incisivo inf. 2º incisivo inf. 3º incisivo inf. Diente canino inf. Concha nasal dorsal. Meato nasal dorsal. RESULTADOS 76 Figura 23 . TC sagital de la cabeza del dromedario realizada a nivel del septo nasal (nivel 5). Ventana ósea . Visión lateral derecha. R: rostral; C: caudal. Divertículo de la nariz. Labio sup. Labio inf. Vestíbulo labial inf. Coana. Paladar blando. Cavidad propia de la boca. Lengua: vértice y cuerpo. Lengua: torus lingual. Mm. genihioideo y geniogloso. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. H. nasal. H. nasal: ap. rostral. Vómer. H. incisivo: ap. palatina. Maxilar: ap. palatina. Cuerpo de la mand.: p. incisiva. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1º incisivo inf. Septo nasal. Nariz externa. RESULTADOS 77 IV.1.2. CRANEOENCÉFALO (Figs. 24-39) En primer lugar, para un mejor entendimiento de las imágenes de TC presentamos dos tablas, donde se muestran los diferentes grados de atenuación que muestran las diferentes estructuras craneoencefálicas, en las correspondientes ventana ósea y ventana amplia o de tejido blando. La figura 24 se corresponde con una imagen sagital donde se reflejan los niveles aproximados de la serie de cortes realizados en el plano transversal. A continuación, se muestran la serie de 9 imágenes transversales de TC (Figs. 25-33) que se presentan secuenciadas de rostral a caudal desde los niveles aproximados de los bulbos olfatorios hasta los niveles aproximados de la médula oblongada. La figura 34 se corresponde con una imagen transversal donde se muestran los niveles aproximados de la serie de cortes realizados en el plano sagital. En este sentido, presentamos 5 imágenes obtenidas en el plano sagital de la cabeza del dromedario, que aparecen secuenciadas de lateral a medial, desde los niveles aproximados de la articulación temporomandibular hasta los niveles aproximados del esqueleto central de la base del cráneo (Figs. 35-39). RESULTADOS 78 VENTANA ÓSEA TEJIDO ORGÁNICO ATENUACIÓN ● HUESOS: frontal; maxilar; vómer; etmoides; palatino; temporal; parietal; occipital; basiesfenoides; presfenoides; mandíbula y aparato hioideo. ● Cortical y subcondral ● Médula ● DIENTES: molares. ALTA INTERMEDIA ALTA ● MÚSCULOS: - SNM masticador: Mm. masetero; temporal; terigoideo lateral y terigoideo medial. - SNM facial: M. digástrico (vientre caudal). - SNM faríngeo: Mm. constrictores de la faringe; elevador y tensor del velo palatino. - SNM hipogloso: Mm. lingual propio; geniogloso; estilogloso e hiogloso. - Mm. laríngeos. - Músculos del cuello: Mm. dorsales y ventrales del cuello. INTERMEDIA ● MUCOSAS y CARTÍLAGOS (mucosa palatina; faringe; epiglotis y disco articular de la Atm). ● GLÁNDULAS: parótida, mandibular. ● Cuerpo adiposo extraperiorbitario y grasa INTERMEDIA ● AIRE (senos frontales; seno esfenoidal; cavidad propia de la boca; vestíbulo de la boca; porción nasal de la faringe; porción oral de la faringe; porción laríngea de la faringe; cavidad de la laringe; meato acústico externo y cavidad timpánica). BAJA ● VASOS SANGUÍNEOS (a. y v. alveolar inferior; v. maxilar; seno sagital dorsal; senos cavernosos; seno temporal; seno transverso, etc). BAJA ● SISTEMA NERVIOSO: ● Encéfalo, meninges y nn. craneales ● Sistema ventricular encefálico y espacio subaracnoideo INTERMEDIA BAJA RESULTADOS 79 VENTANA AMPLIA O DE TEJIDO BLANDO TEJIDO ORGÁNICO ATENUACIÓN ● HUESOS: frontal; maxilar; vómer; etmoides; palatino; temporal; parietal; occipital; basiesfenoides; presfenoides; mandíbula y aparato hioideo. ● Cortical y subcondral ● Médula ● DIENTES: molares ALTA ALTA ALTA ● MÚSCULOS: - SNM masticador: M. masetero, temporal, terigoideo lateral, terigoideo medial. - SNM facial: M. digástrico (vientre caudal). - SNM faríngeo: Músculos constrictores de la faringe, elevador y tensor del velo palatino. - SNM hipogloso: Mm. geniogloso, estilogloso e hiogloso. - Mm. laríngeos. - Músculos del cuello: Mm. dorsales y ventrales del cuello. INTERMEDIA ● MUCOSAS y CARTÍLAGOS (mucosa palatina; faringe; epiglotis y disco articular de la Atm). ● GLÁNDULAS: parótida, mandibular. ● Cuerpo adiposo extraperiorbitario y grasa. INTERMEDIA ● AIRE (senos frontales; seno esfenoidal; cavidad propia de la boca; vestíbulo de la boca; porción nasal de la faringe; porción oral de la faringe; porción laríngea de la faringe; cavidad de la laringe; meato acústico externo y cavidad timpánica). BAJA ● VASOS SANGUÍNEOS (a. y v. alveolar inferior; v. maxilar; seno sagital dorsal; senos cavernosos; seno temporal; seno transverso, etc). BAJA ● SISTEMA NERVIOSO: ● Encéfalo, meninges y nn. craneales ● Sistema ventricular encefálico y espacio subaracnoideo INTERMEDIA BAJA RESULTADOS 80 Imágenes de TC del craneoencéfalo RESULTADOS 81 Figura 24 . TC sagital de la cabeza del dromedario realizada a nivel del esqueleto central de la base del cráneo. Visión lateral derecha. R: rostral; C: caudal. Cada línea vertical y sus números (1-9) indican los niveles aproximados de las tomografías obtenidas en el plano transversal (Figs. 25-33). RESULTADOS 82 H. frontal. Septo de los senos frontales. H. etmoides: lam. perpendicular. H. presfenoides: ala. H. presfenoides: cuerpo. Vómer. H. temporal: ap. cigomática. Maxilar. 3º molar sup. H. palatino: lam. perpendicular. 3º molar inf. Cuerpo de la mand.: p. molar. Aparato hioideo. Cuerpo adiposo extraperiorbitario. Mm. elevador y tensor del velo palatino. Paladar blando. Lengua. Mm. estilogloso e hiogloso. Mm. geniogloso. M. masetero. Senos frontales. Seno esfenoidal. P. nasal de la faringe. Cavidad propia de la boca. Vestíbulo de la boca. Bulbo olfatorio en fosa etmoidal. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. Figura 25. TC transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de los bulbos olfatorios (nivel 1). (A) Ventana ósea; (B) Ventana amplia o de tejido blando. Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. RESULTADOS 83 H. frontal. Septo de los senos frontales. H. etmoides: lam. perpendicular. H. presfenoides: ala. H. presfenoides: cuerpo. Vómer. H. palatino: lam. perpendicular. H. temporal: ap. cigomática. Maxilar. 3º molar sup. 3º molar inf. Cuerpo de la mand.: p. molar. Aparato hioideo. Cuerpo adiposo extraperiorbitario. Mm. elevador y tensor del velo palatino. Paladar blando. Lengua. Mm. estilogloso e hiogloso. M. geniogloso. M. masetero. Senos frontales. Seno esfenoidal. P. nasal de la faringe. Cavidad propia de la boca. Vestíbulo de la boca. Hemisferio cerebral: corteza frontal. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. Figura 26. TC transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de la corteza frontal (nivel 2). (A) Ventana ósea; (B) Ventana amplia o de tejido blando. Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. RESULTADOS 84 Cresta sagital externa. H. parietal. H. temporal: p. escamosa. H. presfenoides: cuerpo. Vómer. H. temporal: ap. cigomática. Ap. coronoidea. Rama de la mand. H. palatino: lam. perpendicular. Aparato hioideo. M. temporal. M. terigoideo lateral. Mm. constrictores de la faringe. M. terigoideo medial. M. masetero. Paladar blando. Lengua. P. nasal de la faringe. P. oral de la faringe. Espacio subaracnoideo. Hemisferio cerebral: corteza parietal. Hemisferio cerebral: corteza temporal. Seno sagital dorsal. Diencéfalo. Seno cavernoso. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. Figura 27. TC transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel del cuerpo del presfenoides (nivel 3 ). (A) Ventana ósea; (B) Ventana amplia o de tejido blando. Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. RESULTADOS 91 Figura 34 . TC transversal realizada a nivel de la hipófisis. D: derecha; I: izquierda. Cada línea vertical y sus números (1-5) indican los niveles aproximados de las tomografías obtenidas en el plano sagital (Figs. 35-39). RESULTADOS 92 Figura 35. TC sagital de la cabeza del dromedario realizada a nivel de la articulación temporomandibular (nivel 1). Ventana ósea . Visión lateral derecha. R: rostral; C: caudal. Ap. condilar. Ap. coronoidea. H. temporal: tubérculo articular. H. temporal: ap. retroarticular. Atm.: disco articular. Seno temporal. M. temporal. Cuerpo adiposo extraperiorbitario. Cavidad propia de la boca y lengua. Gland. parótida. Agujero retroarticular. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. H. frontal. Seno frontal. Maxilar. Seno maxilar. 2º molar sup. 3º molar sup. 2º molar inf. 3º molar inf. Mand.: ángulo. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. Ap. angular. RESULTADOS 93 Figura 36. TC sagital de la cabeza del dromedario realizada a nivel del seno temporal (nivel 2). Ventana ósea . Visión lateral derecha. R: rostral; C: caudal. Seno temporal. H. temporal: tubérculo articular. H. temporal: ap. retroarticular. Escama occipital. Cresta de la nuca. Mm. dorsales del cuello. M. temporal. Cuerpo adiposo extraperiorbitario. M. temporal. Gland. parótida y mm. ventrales del cuello. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11 . 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. H. frontal. Laberinto etmoidal. Maxilar. 2º molar sup. 3º molar sup. 2º molar inf. 3º molar inf. Cuerpo de la mand.: p. molar. Rama de la mand. Ap. condilar. RESULTADOS 94 Figura 37. TC sagital de la cabeza del dromedario realizada a nivel de la articulación temporohioidea (nivel 3). Ventana ósea. Visión lateral derecha. R: rostral; C: caudal. Cavidad propia de la boca. 2º molar inf. Cuerpo de la mand.: p. molar. Ángulo de la mand. Art. temporohioidea. Estilohioides. Mm. dorsales del cuello. M. temporal. M. terigoideo medial. Epihioides. Hemisferio cerebral (retraido). Espacio subaracnoideo. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. Cresta de la nuca. Escama occipital. H. parietal. H. etmoides. H. temporal: pp. petrosa y timpánica. H. basiesfenoides: ala. H. presfenoides: ala. H. frontal. Laberinto etmoidal. Maxilar. 2º molar sup. 3º molar sup. RESULTADOS 95 Figura 38. TC sagital de la cabeza del dromedario realizada a nivel del hemisferio del cerebelo (nivel 4). Ventana ósea . Visión lateral derecha. R: rostral; C: caudal. Paladar duro. Paladar blando. Cavidad propia de la boca. P. oral de la faringe. Lengua: torus lingual. Mm. genihioideo y geniogloso. Aparato hioideo. Mm. constrictores de la faringe. Mm. recto ventral y largo de la cabeza. M. temporal. Hemisferio del cerebelo. Hemisferio cerebral. Espacio subaracnoideo. Tronco del encéfalo. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. Protuberancia occipital externa. Tentorio óseo del cerebelo. H. parietal. H. frontal. Escama occipital. H. occipital: p. lateral. H. basiesfenoides: ala. H. presfenoides: ala. H. etmoides. Seno frontal. Laberinto etmoidal. Seno esfenoidal. Coana. P. nasal de la faringe. RESULTADOS 96 Figura 39. TC sagital de la cabeza del dromedario realizada a nivel del esqueleto central de la base del cráneo (nivel 5). Ventana ósea. Visión lateral derecha. R: rostral; C: caudal. Mm. constrictores de la faringe. M. recto ventral y largo de la cabeza. Mm. dorsales del cuello. Espacio subaracnoideo. Vermis del cerebelo. Médula oblongada. Puente. Mesencéfalo. Tálamo. Hipotálamo. Hipófisis. Hemisferio cerebral: corteza frontal. Hemisferio cerebral: corteza parietal. Hemisferio cerebral: corteza occipital. Cuarto ventrículo. Tercer ventrículo. Ventrículo lateral. Cisura transversa del cerebro. Meninges espinales. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. 31. 32. 33. 34. 35. 36. 37. 38. Escama occipital. Protuberancia occipital externa. H. parietal. H. frontal. H. etmoides. H. occipital: p. basilar. H. basiesfenoides: cuerpo. H. presfenoides: cuerpo. Seno frontal. Seno esfenoidal. Laberinto etmoidal. P. nasal de la faringe. Paladar duro. Paladar blando. Cavidad propia de la boca. P. oral de la faringe. Lengua: torus lingual. Mm. genihioideo y geniogloso. Aparato hioideo. IV.2. CORTES MACROSCÓPICOS (Figs. 40-60) En este apartado del capítulo de resultados, agrupamos el análisis de las imágenes de los cortes anatómicos de la cabeza del dromedario obtenidos en los planos transversal y sagital, realizando una selección de las secciones de mayor significación anatómica y clínica, y que presentaban una mayor correspondencia con las imágenes de TC. En la iconografía de nuestro trabajo, correspondiente a la anatomía seccional, presentamos en primer lugar un corte anatómico sagital medio (Fig. 40), donde se reflejan los niveles aproximados correspondientes a los cortes anatómicos realizados en el plano transversal de la cabeza (Figs. 41-57). Esta serie de cortes son presentados secuenciados en sentido rostrocaudal, desde los niveles aproximados del cartílago alar de la nariz y dientes incisivos inferiores (Fig. 41) hasta la médula oblongada (Fig. 57). Todas las secciones que se presentan son observadas en visión rostral. A continuación, presentamos un corte sagital medio de la cabeza completa (Fig. 58), así como detalles ampliados del craneoencéfalo (Fig. 59) y de las cavidades nasal y bucal (Fig. 60) del dromedario realizados en el plano sagital. Estas tres imágenes se presentan observadas en visión lateral derecha. En los cortes macroscópicos obtenidos en los planos transverso y sagital, se identifican diferentes estructuras óseas, musculares, glandulares, vasculares, viscerales y nerviosas de la cabeza del dromedario con vistas a facilitar la interpretación de las imágenes de TC. RESULTADOS 98 Cortes macroscópicos RESULTADOS 99 RESULTADOS 100 Figura 41 . Sección transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel del cartílago alar y dientes incisivos inferiores (nivel 1). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. Cartílago del septo nasal. Labio sup. Labio inf. Mucosa palatina. Orificio nasal. Divertículo de la nariz. Cavidad propia de la boca. Vestíbulo labial inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. H. inc isivo: cuerpo. Vómer: p. rostral. H. incisivo: ap. palatina. Cuerpo de la mand.: p. incisiva. 1º incisivo inf. 2º incisivo inf. 3º incisivo inf. Cartílago alar. RESULTADOS 107 Figura 48 . Sección transv ersal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de los bulbos olfatorios (nivel 8). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. Paladar blando. Lengua. Mm. estilogloso e hiogloso. Mm. geniogloso. M. masetero. Senos frontales. Seno esfenoidal. P. nasal de la faringe. Cavidad propia de la boca. Vestíbulo de la boca. Bulbo olfatorio en fosa etmoidal. Nn. oftálmico, abducente, troclear y oculomotor; seno cavernoso. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. H. frontal. Septo de los senos frontales. H. etmoides: lam. perpendicular. H. presfenoides: ala. H. presfenoides: cuerpo. Vómer. H. temporal: ap. cigomática. H. palatino: lam. perpendicular. 3º molar inf. Cuerpo de la mand.: p. molar. Aparato hioideo. Cuerpo adiposo extraperiorbitario. Mm. elevador y tensor del velo palatino. RESULTADOS 108 Figura 49 . Sección transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de la corteza frontal (nivel 9). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. Paladar blando. Lengua. Mm. estilogloso e hiogloso. M. geniogloso. M. masetero. Senos frontales. Seno esfenoidal. P. nasal de la faringe. Cavidad propia de la boca. Vestíbulo de la boca. Hemisferio cerebral: corteza frontal. Nn. oftálmico, abducente, troclear y oculomotor; seno cavernoso. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. H. frontal. Septo de los senos frontales. H. presfenoides: cuerpo. H. presfenoides: ala. Vómer. H. palatino: lam. perpendicular. H. temporal: ap. cigomática. Maxilar. Cuerpo de la mand.: p. molar. 3º molar inf. Aparato hioideo. Cuerpo adiposo extraperiorbitario. Mm. elevador y tensor del velo palatino. RESULTADOS 109 Figura 50 . Sección transversal de la cab eza del dromedario realizada a nivel de l cuerpo del hueso presfenoides (nivel 10). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. M. temporal. M. terigoideo lateral. M. masetero. M. terigoideo medial. Mm. constrictores de la faringe. Paladar blando. Lengua. Mm. esternohioideo y omohioideo. Seno sagital dorsal. Cisura longitudinal del cerebro. Hemisferio cerebral. Canal óptico. Nn. oftálmico, abducente, troclear y oculomotor; seno cavernoso. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. H. frontal. H. parietal. H. temporal: p. escamosa. H. temporal: ap. cigomática. H. presfenoides: cuerpo. H. palatino: lam. perpendicular. Ap. coronoidea. Rama de la mand. Aparato hioideo. Seno frontal. Seno temporal. Seno esfenoidal. P. nasal de la faringe. P. oral de la faringe. RESULTADOS 110 Figura 51 . Sección transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de l tálamo e hipotálamo (nivel 11). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. Paladar blando. Arco palatogloso. Lengua. P. nasal de la faringe. P. oral de la faringe. Seno sagital dorsal. Cisura longitudinal del cerebro. Hemisferio cerebral. Cuerpo calloso. Tercer ventrículo. Ventrículo lateral: p. central. Tálamo Hipotálamo. Nn. oftálmico, abducente, troclear y oculomotor; seno cavernoso. Canal mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. Cresta sagital externa. H. parietal. H. temporal: p. escamosa. H. temporal: ap. cigomática. H. presfenoides: cuerpo. H. presfenoides: ala. H. palatino: lam. perpendicular. Ap. coronoidea. Rama de la mand. Aparato hioideo. M. temporal. M. terigoideo lateral. Mm. constrictores de la faringe. M. masetero. M. terigoideo medial. RESULTADOS 111 Figura 52 . Sección transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de la hipófisis (nivel 12). Visió n rostral. D: derecha; I: izquierda. P. nasal de la faringe. P. oral de la faringe. Seno sagital dorsal. Cisura longitudinal del cerebro. Hemisferio cerebral. Ventrículo lateral: p. central. Tercer ventrículo. Cuerpo calloso. Fórnix y septo del telencéfalo. Tálamo. Hipotálamo. Hipófisis. Nn. oftálmico, abducente, troclear y oculomotor; seno cavernoso. Atm.: disco articular. V. maxilar. Agujero mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. 31. 32. Cresta sagital externa. H. parietal. H. temporal: p. escamosa. H. basiesfenoides: cuerpo. H. basiesfenoides: ala. H. temporal: ap. cigomática. Rama de la mand. Basihioides. Tirohioides. Estilohioides. M. temporal. M. terigoideo lateral. M. masetero. M. terigoideo medial. Paladar blando. Mm. esternohioideo y omohioideo. RESULTADOS 112 Figura 53 . Sección transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de la articulación temporomandibular (nivel 13). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. Mm. esternohioideo y omohioideo. P. nasal de la faringe. Seno sagital dorsal. Cisura longitudinal del cerebro. Hemisferio cerebral. Ventrículo lateral: p. central. Cuerpo calloso. Tercer ventrículo. Tálamo. Hipotálamo. Hipófisis. Espacio subaracnoideo. V. maxilar. V. bucal. Agujero mandr.: a., v. y n. alv. inf. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. Cresta sagital externa. H. parietal. H. temporal: p. escamosa. H. basiesfenoides: cuerpo. H. basiesfenoides: ala. H. temporal: ap. cigomática. Atm.: disco articular. Ap. condilar. Rama de la mand. Tirohioides. M. temporal. M. terigoideo lateral. M. masetero. M. terigoideo medial. Paladar blando. RESULTADOS 113 Figura 54 . Sección transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de los colículos rostrales del mesencéfalo (nivel 14). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. Paladar blando. Mm. esternohioideo y omohioideo. P. nasal de la faringe. P. oral de la faringe. Seno sagital dorsal. Cisura longitudinal del cerebro. Hemisferio cerebral. Epífisis. Mesencéfalo: colículo rostral. Acueducto del mesencéfalo. Mesencéfalo: pedúnculo cerebral. A. y n. maxilar. A. carótida externa. V. bucal. G la nd . parótida. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. Cresta sagital externa. H. parietal. H. temporal: p. escamosa. H. basiesfenoides: cuerpo. H. basiesfenoides: ala. H. temporal: ap. cigomática. Atm.: disco articular. Ap. condilar. Rama de la mand. Tirohioides. M. temporal. M. terigoideo lateral. M. masetero. M. terigoideo medial. Mm. constrictores de la faringe. RESULTADOS 114 Figura 55 . Sección transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de los colículos caudales del mesencéfalo (nivel 15). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. Mm. esternohioideo y omohioideo. Cavidad timpánica. P. nasal de la faringe. Seno sagital dorsal. Hemisferio cerebral. Vermis del cerebelo. Hemisferio del cerebelo. Mesencéfalo: colículo caudal. Acueducto del mesencéfalo. Mesencéfalo:pedúnculo cerebral. A. carótida externa. V. maxilar. V. linguofacial. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. Cresta sagital externa. H. parietal. H. temporal: p. escamosa. Seno temporal. H. occipital: p. basilar. H. temporal: p. petrosa. Rama de la mand. Tirohioides. M. temporal. M. terigoideo medial. Gland. parótida. M. masetero. Mm. constrictores de la faringe. RESULTADOS 115 Figura 56 . Sección transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel del puente (nivel 16). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. Gla nd . mand r. Mm. recto ventral y largo de la cabeza. Cartílago epiglótico. Mm. esternohioideo y omohioideo. P. nasal de la faringe. Vestíbulo de la laringe. Seno transverso. Vermis del cerebelo. Hemisferio del cerebelo. Cuarto ventrículo. Puente. A. carótida externa. V. maxilar. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. Cresta sagital externa. H. parietal. H. temporal: p. escamosa. Seno temporal. Meato acústico externo. H. occipital: p. basilar. H. occipital: p. lateral. H. temporal: p. petrosa. Rama de la mand. M. temporal. M. terigoideo medial. Gland. parótida. M. masetero. RESULTADOS 116 Figura 57 . Sección transversal de la cabeza del dromedario realizada a nivel de la médula oblongada (nivel 17). Visión rostral. D: derecha; I: izquierda. Mm. recto ventral y largo de la cabeza. Vestíbulo de la laringe. Mm. esternohioideo y omohioideo. Vermis del cerebelo. Hemisferio del cerebelo. Cuarto ventrículo. Médula oblongada. A. carótida externa. V. maxilar. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. Cresta sagital externa. H. parietal. Seno temporal. H. occipital: p. basilar. Cóndilo occipital. H. temporal: p. petrosa. M. temporal. Gland. parótida. Gland. mandr. V. DISCUSIÓN En medicina veterinaria, la exploración clínica de las estructuras anatómicas que conforman la cabeza del camello, y sobre todo, la valoración de las estructuras craneoencefalofaciales y formaciones asociadas resulta dificultosa debido a su compleja organización anatómica (Smuts and Bezuidenhout, 1987), haciéndose difícil diagnosticar lesiones de esta región corporal mediante exploración física y estudio radiográfico o ultrasonográfico convencional (Osuobeni and Hamidzada, 1999 y Byers et al., 2007). Actualmente, las modernas técnicas exploratorias que utilizan la imagen analógica y digital como método diagnóstico, especialmente la tomografía computerizada (TC) y la resonancia magnética (RM) han posibilitado la adquisición de imágenes o secciones corporales en diferentes planos, obteniéndose tomografías de la cabeza con una buena resolución anatómica, alto contraste entre diferentes estructuras y excelente diferenciación tisular en la medicina de grandes animales (Chaffin et al., 1997; De Miguel, 2007; Arencibia et al., 2000; Morrow et al., 2000; Marvá, 2001; De Zani et al., 2010 y Blanco, 2012). En los camellos, los estudios anatómicos realizados hasta la actualidad mediante la aplicación de la TC y de la RM han sido muy escasos, debido fundamentalmente a la falta de equipamientos de Diagnósticos Especiales en nuestros centros docentes y de investigación, a la dificultad de acceso a estas nuevas tecnologías por parte de los profesionales veterinarios, así como al elevado coste económico de su aplicación. Estos factores condicionan tener que recurrir a convenios de colaboración con entidades médicas públicas o privadas, lo cual, abre expectativas en la investigación interdisciplinaria. En este sentido, la mayoría de las investigaciones que aplican la TC y la RM al conocimiento anatómico en los camellos se han centrado principalmente en estudios tomográficos parcelarios de la cabeza (Hathcock et al., 1995; Arencibia et al., 2004; Arencibia et al., 2005; Arencibia et al., 2012 y Blanco, 2012), cavidad torácica (Arencibia et al., 2011), abdomen (Hoogmoed et al., 1998) y miembros (El-Shafey and Kassab, 2012 y Hagag et al., 2012), no habiendo encontrado ninguna referencia en medicina veterinaria referente a estudios anatómicos completos de la cabeza en esta especie animal, lo que nos ha impulsado a desarrollar el presente trabajo. DISCUSIÓN 122 Por otra parte, el empleo de la anatomía seccional o planimétrica permite obtener secciones corporales en diferentes planos del espacio lo que contribuye enormemente a la correcta interpretación de imágenes de TC normales o patológicas (Alsafi, M.A., 2008; Arencibia et al., 2000; Dennis, 2000; Morrow et al., 2000; De Zani et al., 2010 y Blanco, 2012). Estos estudios que emplean imágenes de TC y cortes anatómicos, resultan esenciales para los profesionales clínicos de grandes animales que pretendan aplicar estas técnicas por imagen para realizar diagnósticos más precisos a nivel de diferentes regiones corporales. Una correcta interpretación de la anatomía seccional de la cabeza del dromedario mediante TC podría ser útil en la evaluación y el diagnóstico de diferentes procesos patológicos como fracturas, enfermedades congénitas, infecciones, inflamaciones, tumores, etc (Gitao, 1997; Zayed, 1998 y Byers et al., 2007). Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, el objetivo que consideramos más importante dentro de nuestro trabajo lo constituye la aplicación de la TC y cortes anatómicos al conocimiento de las formaciones craneoencefalofaciales y estructuras relacionadas en el dromedario como aplicación al diagnóstico clínico. A continuación, para una mejor sistematización y análisis, el capítulo de discusión lo dividimos en tres apartados: V.1. Aspectos discusivos sobre la tomografía computerizada V.2. Aspectos discusivos sobre la metodología anatómica V.3. Aspectos discusivos sobre la interpretación de las imágenes de TC y grados de atenuación de los tejidos DISCUSIÓN 123 V.1. ASPECTOS DISCUSIVOS SOBRE LA TOMOGRAFÍA COMPUTERIZADA En relación a los aspectos metodológicos de la TC, quisiéramos realizar algunas consideraciones: En cuanto al número de cabezas que hemos empleado en nuestro trabajo, lo consideramos adecuado para los objetivos planteados en el capítulo de introducción, ya que hemos obtenido un amplio catálogo de imágenes tomográficas en los planos transversal y sagital, lo que nos ha permitido un estudio anatómico exhaustivo de las estructuras craneoencefalofaciales y formaciones asociadas en el dromedario. Si bien otros autores han estudiado diversas regiones de la cabeza en grandes animales mediante TC (Arencibia et al., 2000; Morrow et al., 2000; Marvá, 2001; Probst et al., 2005 y De Zani et al., 2010), escasas son las imágenes presentadas en los planos anatómicos sagital y dorsal. En este sentido, únicamente Morrow et al. (2000) aportan 1 imagen reformateada obtenida en el plano sagital en su estudio completo de la cabeza en la especie equina, y De Zani et al. (2010) en su trabajo sobre los senos paranasales en la misma especie, presentan 1 imagen sagital media y otra obtenida en el plano anatómico dorsal. En nuestro trabajo, hemos pretendido aportar una serie de imágenes transversales y sagitales lo más extenso posible, que abarque las distintas estructuras anatómicas de la cabeza del camello, y así poder aportar al profesional veterinario un mayor conocimiento de aquellos niveles de sección críticos que interesan a estructuras anatómicas de gran trascendencia clínica. Así, en la iconografía de nuestro trabajo, presentamos un mayor número de imágenes de TC en los planos transversal y sagital, así como un mayor grado de identificación de estructuras anatómicas en relación a los autores anteriormente referidos. Las imágenes de TC transversales destacan mejor la situación topográfica de las estructuras anatómicas interesadas en cada una de las tomografías seleccionadas. Las TC obtenidas en el plano sagital, nos han permitido una mejor valoración de las estructuras anatómicas topografiadas en el plano mediano, fundamentalmente, las estructuras nerviosas. En relación al equipo de exploración utilizado en nuestro estudio, hemos empleado un aparato de TC de tercera generación de medicina humana, que nos permitió obtener imágenes DISCUSIÓN 124 tomográficas de alta definición. En este sentido, las TC obtenidas por nosotros presentan una excelente resolución anatómica de la mayoría de las estructuras identificadas, en comparación con aquellas obtenidas de tomógrafos de primera o de segunda generación, en los que la calidad de la imagen disminuye, observándose imágenes más granuladas. De los trabajos que hemos consultado, Arencibia et al., (2000), Morrow et al. (2000), Marvá, 2001; Probst et al. (2005), De Zani et al. (2010) y Blanco (2012) utilizó, como en nuestro trabajo, un equipo de tercera generación. Actualmente, los sucesivos avances tecnológicos han permitido el desarrollo de equipos de TC de nuevas generaciones, cada vez más complejos que han mejorado la exploración y reducido su tiempo. Entre ellos, destacan la TC helicoidal y TC multidetector que permiten obtener gran cantidad de información en poco tiempo, lo que ha contribuido a su aplicación para angiografía y a la posibilidad de generar imágenes en 3D (Bertolini and Prokop, 2011). El posicionamiento de las cabezas a la hora de realizar la exploración mediante TC es otro de los factores a considerar. En este sentido, resulta fundamental conseguir una correcta simetría de la región objeto de estudio, hecho que facilita enormemente la interpretación de las tomografías, a la vez que evita errores en la valoración diagnóstica. En nuestro trabajo, hemos posicionado las cabezas apoyando la cara ventral de los cuerpos de las mandíbulas sobre la camilla de exploración del equipo tomográfico de TC, hecho que coincide en líneas generales con otros trabajos consultados y realizados mediante TC en la región cefálica de diferentes especies animales (Arencibia et al., 2000; Probst et al., 2005; De Zani et al., 2010 y Blanco, 2012). Otros autores en sus estudios realizados en grandes animales, han empleado otros posicionamientos. Así, Morrow et al., (2000) y Marvá (2001) posicionaron las cabezas de animales eutanasiados en decúbito lateral derecho y decúbito supino, respectivamente. Por su parte, Hathcock et al., (1995) en la llama y Probst et al., 2005 en el caballo, en sus experiencias en animales vivos, emplearon la posición de decúbito supino, utilizando para ello diferentes sistemas de estabilización. En este sentido, significar que cualquier posición adoptada en este tipo de estudios de la cabeza no altera la apariencia tomográfica de las estructuras anatómicas, siempre y cuando se conserve una correcta simetría. DISCUSIÓN 125 Referente a los parámetros técnicos que hemos aplicado en nuestro estudio (Kv, mA, grosor de corte, etc), al no existir referencias bibliográficas sobre este medio de diagnóstico por imagen y especie animal, y en base a nuestros resultados obtenidos, consideramos que los parámetros que hemos utilizado pueden servir como referencia válida inicial para los anatomistas, radiólogos, clínicos y cirujanos veterinarios que se inicien en la aplicación de esta moderna técnica de diagnóstico por imagen en los camélidos. En general, al consultar otros autores en sus experiencias realizadas en otras especies, han aplicado similares parámetros (Arencibia et al., 2000; Marvá, 2001; Morrow et al., 2000; Probst et al., 2005 y De Zani et al., 2010), si bien la mayoría de ellos emplearon un grosor de corte superior (5-10 mm), al referido por nosotros (3mm) en nuestro trabajo. En este sentido, consideramos que al aplicar un menor grosor de corte nos permitió obtener un mayor número de tomografías, así como un mayor grado de identificación de estructuras anatómicas. Otro de los aspectos a considerar sería el empleo de ventanas tomográficas de visualización médica, que permiten comparar y mejorar la resolución y definición de las diferentes estructuras anatómicas de la cabeza. En nuestro trabajo de investigación, hemos empleado dos modalidades de ventanas de visualización: la ventana ósea y la ventana amplia o de tejido blando. Ambas ventanas (ósea y de tejido blando) son recomendadas para la evaluación tomográfica de la cabeza (Hathcock et al., 1995 y Blanco, 2012). Tras consultar los trabajos sobre TC de la cabeza en grandes animales, hemos encontrado que aplican amplitudes (WW) y centros de ventana (WL) muy variables. En este sentido, Morrow et al. (2000) no especifican la ventana empleada en su estudio completo sobre la cabeza en el caballo; únicamente indican que realizaron ajustes de la anchura y centro de ventana para la diferenciación de los diferentes tejidos cefálicos. Por su parte, Marvá (2001) emplea ambas ventanas, pero únicamente aporta tomografías de los divertículos de las trompas auditivas en el caballo mediante ventana ósea, al igual que Probst et al. (2005) y De Zani et al. (2010) que emplean la misma modalidad de ventana de visualización (ósea) en sus estudios sobre la cavidad nasal y senos paranasales en la misma especie. Sin embargo, consideramos que la aplicación de otras modalidades de ventanas de visualización, filtros informáticos o reconstrucciones tridimensionales obtenidas mediante escáneres de últimas generaciones aportarían mayor información al estudio tomográfico de la cabeza. DISCUSIÓN 126 La TC es una técnica diagnóstica que ofrece ventajas considerables sobre la radiografía tradicional: una falta de superimposición de los tejidos y una mayor diferenciación tisular (Probst et al., 2005; De Zani et al., 2010 y Blanco et al., 2013). Proporciona una resolución excelente y una buena discriminación entre el hueso y el tejido blando de la cabeza (Morrow et al., 2000; De Zani et al., 2010; Arencibia et al., 2012 y Blanco, 2012), y es más sensible para detectar enfermedades, y distinguir estructuras normales y anormales con mayor precisión (Gitao, 1997; Zayed, 1998 y Byers et al., 2007). Sin embargo, la TC presenta también otras desventajas en comparación con otros procedimientos exploratorios. Así, en medicina veterinaria, destacan la necesaria sedación del paciente, elevado coste económico de su aplicación, presencia de artefactos que alteran la calidad de la imagen por movimientos, así como la falta de idoneidad de los equipos exploratorios específicos para su empleo en animales domésticos y exóticos, por lo que actualmente debemos recurrir al empleo de escáner que se utilizan rutinariamente en medicina humana. En este sentido, consideramos que con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la imagen como aplicación al diagnóstico clínico y con el diseño de equipos exploratorios de TC específicos para los animales grandes, se abren amplias perspectivas en las ciencias veterinarias. V.2. ASPECTOS DISCUSIVOS SOBRE LA METODOLOGÍA ANATÓMICA En este subapartado, realizamos algunas observaciones referentes a la importancia de la aplicación de preparaciones anatómicas en la realización de este tipo de estudios que emplean modernas técnicas de diagnóstico por imagen. Así, en relación al número de cabezas que hemos empleado, lo consideramos adecuado para los objetivos planteados en el capítulo de introducción, ya que hemos obtenido un amplio catálogo de preparaciones óseas, disecciones anatómicas y cortes macroscópicos en los planos transversal y sagital, lo que nos ha permitido un estudio anatómico exhaustivo de las estructuras craneoencefalofaciales y formaciones asociadas, y así poder aportar al profesional veterinario un mayor conocimiento de aquellos niveles de sección críticos que interesan a estructuras anatómicas de gran trascendencia clínica. DISCUSIÓN 127 En nuestro trabajo de investigación, la utilización de preparaciones anatómicas de naturaleza ósea (craneofacies, mandíbulas, aparatos hioideos, etc.), así como las disecciones anatómicas realizadas sin repleción vascular, nos ha resultado fundamental para la correcta identificación de las entidades óseas y tejidos blandos en las imágenes de TC. Al consultar la bibliografía, únicamente Morrow et al. (2000) especifican que emplearon esqueletos de cabeza, pero no presentan fotografías en su trabajo, mientras que Marvá (2001) presenta un plano de disección de los divertículos de las trompas auditivas, tras repleción con silicona. Por otra parte, quisiéramos realizar algunas consideraciones en relación a los aspectos metodológicos a tener en cuenta en la obtención de los cortes macroscópicos. En nuestro trabajo, y respecto al dispositivo diseñado para estabilizar las cabezas empleando espuma de poliuretano expandible, éste nos permitió tener un alto grado de simetría y fiabilidad en la consecución de cortes macroscópicos en los planos anatómicos transversal y sagital, evitando así errores de interpretación. En el año 2000, Dennis resaltó la importancia del empleo de la anatomía planimétrica o seccional en los estudios sobre anatomía por imagen. En este sentido, y tras consultar los trabajos sobre TC de la cabeza en grandes animales, hemos encontrado que Arencibia et al. (2000) presentan cortes anatómicos transversales, Marvá (2001) aporta secciones macroscópicas en los planos transversal, sagital y dorsal, con y sin repleción vascular en el caballo, De Zani et al. (2010) presenta únicamente 1 corte macroscópico realizado en el plano transversal y Blanco (2012) presentan 7 secciones tranversales en su estudio sobre las cavidades nasal y bucal en el dromedario. Por su parte, Hathcock et al., (1995) y Probst et al. (2005) resaltan la importancia del empleo de cortes macroscópicos, pero no aportan ninguna imagen referente a los mismos. En cuanto al procedimiento de obtención de los cortes, coincidimos con otros autores en la utilización de una sierra eléctrica de banda para la realización óptima de este tipo de procedimientos (Arencibia et al., 2000; Marvá, 2001; De Zani et al., 2010 y Blanco, 2012). Sin embargo, queremos significar que su empleo puede ocasionar una pérdida de grosor de tejido orgánico (aproximadamente de 1 mm.), aunque este detalle no alteró significativamente los resultados de nuestro trabajo, dado el elevado número de cortes obtenidos. Otro parámetro importante es el relativo a los procesos de la congelación de las cabezas. En este sentido, DISCUSIÓN 128 cuanto menor sea la temperatura de congelación establecida, menor será la repercusión en la morfología y topografía de las estructuras anatómicas debida a los fenómenos de la descongelación progresiva, durante el tiempo necesario para la realización de los cortes macroscópicos y posterior fotografiado de los mismos. El análisis de los cortes cefálicos macroscópicos obtenidos en los planos transversal y sagital en cabezas de dromedarios, al estar realizados a niveles topográficos similares a las imágenes de TC, nos ha permitido reconocer e identificar correctamente la apariencia y situación topográfica de las formaciones anatómicas en la TC, al comparar mediante una visualización directa las características morfológicas y estructurales de los diferentes tejidos orgánicos. En esta misma línea, consideramos de valor, el poder establecer unas referencias de topografía craneoencefalofacial, sobre todo del encéfalo, sistema ventricular encefálico, y cavidades nasal y oral en el dromedario, para no tener que recurrir a la realización de tomografías computerizadas completas de la cabeza cuando se quiera estudiar alguna de sus porciones, desde un punto de vista experimental o clínico. V.3. ASPECTOS DISCUSIVOS SOBRE LA INTERPRETACIÓN DE LAS IMÁGENES DE TC Y GRADOS DE ATENUACIÓN DE LOS TEJIDOS En las imágenes de TC que presentamos en la iconografía de nuestro trabajo, se diferencian distintos grados de atenuación de los diferentes tejidos atendiendo a la escala de grises y a la ventana de TC empleada. En relación a las estructuras óseas que conforman la craneofacies, mandíbulas y aparato hioideo, pueden visualizarse correctamente en la ventana ósea, pudiendo distinguirse la cortical y subcondral, que se observan con una elevada atenuación y la medular, que se manifiesta con un grado de atenuación intermedia por su contenido graso, al contrario de lo que ocurre al aplicar la ventana amplia o de tejido blando, donde aparecen uniformemente hipertenuadas, no pudiendo ser diferenciadas la cortical y subcondral de la medular. Por lo que respecta a los dientes de ambos arcos dentarios, presentan similares grados de atenuación que los huesos, diferenciándose con la ventana ósea el esmalte que aparece hiperatenuado de la dentina y pulpa que manifiestan un grado de atenuación intermedia. Por el contrario, en las DISCUSIÓN 129 imágenes de ventana amplia o de tejido blando, todos los tejidos aparecen uniformemente hiperatenuados. En cuanto a la valoración de los músculos de la cabeza, pertenecientes a los sistemas neuromusculares masticador, facial, hipogloso, al igual que ocurre con los músculos faríngeos y laríngeos, aparecen en ambas ventanas de visualización con un grado de atenuación intermedia, siendo mejor visualizados por su mayor grado de diferenciación tisular en la ventana de tejido blando que en la ventana ósea. Por su parte, los cuerpos adiposos intraperiorbitario y extraperiorbitario, así como la grasa lingual y otros acúmulos de grasa se manifiestan con una atenuación intermedia, siendo mejor definidos con la ventana de tejido blando, en relación a las imágenes de ventana ósea, donde aparecen con una atenuación más homogénea en relación a otros tejidos blandos cefálicos. En relación a las mucosas, cartílagos y glándulas pueden observarse, en general, con una mayor nitidez y grado de atenuación intermedia en la ventana ósea, apareciendo con un menor grado de atenuación con la ventana amplia o de tejido blando. Con esta ventana, las mucosas correspondientes a las conchas nasales no son bien diferenciadas, apareciendo con un grado mayor de hipoatenuación. En ambas ventanas de visualización, las estructuras aéreas correspondientes a la cavidad nasal y senos paranasales, cavidad bucal, farínge, larínge, así como el meato acústico externo y cavidad timpánica son bien diferenciadas por su hipoatenuación característica. Por su parte, las estructuras oculares presentan grados de atenuación variables, en función al tipo de ventana seleccionada. Así, con la ventana ósea, las cámaras acuosa y vítrea manifiestan una homogeneidad en su apariencia tomográfica, observándose ambas con un grado de atenuación intermedia con tonalidad gris claro, mientras que con la ventana de tejido blando, pueden diferenciarse ambas cámaras por su distinto grado de atenuación, observándose más hipoatenuada la cámara vítrea en relación a la cámara acuosa que aparece con un grado de atenuación intermedia. Por lo que respecta a los vasos sanguíneos que hemos identificado en las imágenes de TC, éstos pueden observarse con una marcada hipoatenuación, debido a la ausencia de flujo vascular, al tratarse de cadáveres. En este sentido, sería necesario realizar en el futuro otros estudios sobre camellos vivos y con administración de medios de contraste para una mayor identificación de las estructuras cefálicas de naturaleza vascular. DISCUSIÓN 130 El tejido nervioso correspondiente al encéfalo, meninges encefálicas y nervios craneales manifiesta un grado de atenuación intermedia, buena resolución anatómica y escasa diferenciación tisular, siendo mejor valorados con la ventana amplia o de tejido blando, en comparación con la ventana ósea. Por último, el líquido cefalorraquídeo se manifiesta hipoatenuado en el interior del sistema ventricular encefálico y espacio subaracnoideo. Como hemos reflejado en el capítulo de revisión bibliográfica, limitadas son las aportaciones bibliográficas que estudian la anatomía de la cabeza en grandes animales mediante TC, y cuyos resultados coinciden en líneas generales con nuestro trabajo. En este sentido, únicamente Hatchcock et al. (1995) en la cabeza de llamas y Marvá (2001) en sus estudios de los divertículos de las trompas auditivas en el caballo, describen las características morfológicas de las estructuras analizadas, así como los distintos grados de atenuación. Sin embargo, Morrow et al. (2000) en su estudio completo de la cabeza del caballo, Probst et al. (2005) en su experiencia sobre la cavidad nasal y senos paranasales en caballo y De Zani et al. (2010), que profundizan en los senos paranasales en la misma especie, analizan la morfología y relaciones topográficas, sin valorar los distintos grados de atenuación de las estructuras anatómicas. Atendiendo a lo anteriormente expuesto, debemos destacar que la TC es una técnica de diagnóstico por imagen que detecta el contenido en calcio de los tejidos orgánicos, por lo que resulta más adecuada para el diagnóstico de patologías de naturaleza ósea (Chalmers et al, 2006; Huggons et al.; 2011 y Concha-Albornoz et al. (2012), en relación a otras técnicas diagnósticas. Sin embargo, la RM representa la técnica más indicada para la valoración de los tejidos blandos de la cabeza, permitiendo obtener una mayor información morfológica, dinámica y funcional en cualquier plano anatómico (Chaffin et al., 1997; Arencibia et al., 2004; De Miguel, 2007 y Cissell et al., 2012). Otro aspecto importante a considerar en nuestro trabajo, representa el hecho de haber utilizado piezas cadavéricas (cabezas aisladas) en lugar de animales vivos. En nuestro trabajo, para minimizar las alteraciones de los tejidos blandos, las cabezas fueron congeladas inmediatamente a -20º C, con vistas a paliar las posibles alteraciones post-mortem de los diferentes tejidos orgánicos que conforman la cabeza. En este sentido, tras la realización del estudio exploratorio mediante TC, se deben tener en cuenta, a la hora de interpretar nuestros resultados, las posibles alteraciones post-mortem que puedan aparecer en las estructuras