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Desarrollo del turismo cultural de la ciudad histórica de Ouro Prieto (Minas Gerais-Brasil), Patrimonio de la Humanidad

Reis Duarte, Antonia,Reis Duarte, Antonia

Abstract

Programa de Doctorado: Turismo y Sostenibilidad

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UNIVERSIDAD DE LAS PALM AS DE GRAN CANARIA Departamento de Geografía D. JUAN MANUEL PARREÑO CAS TELLANO SE CRETARIO DEL DEPARTAMENTO DE GEOGRAFÍA DE L A UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, CERTIFICA, Que el Consejo de Doctores del Depart amento en su ses ión de fecha 3 de diciembre de 2009 tomó el acuerdo de dar el consetim iento para su tramitación, a la tesis doctoral titulada “Desar rollo del turism o cultural de la ciudad histórica de Ouro Preto (Minas Gerais-Brasil), Patrim onio de la Humanidad” presentada por la doctoranda Dª Antonia Reis Duarte y dirigida por el Doctor Juan Sebastián López García. Y para que así conste, y a efectos de lo previsto en el Artº 73.2 del Reglamento de Estudios de Doctorado de esta Universidad , firmo la presente en Las Palmas de Gran Canaria, a 3 de diciembre de dos mil nueve. UNIVERSIDAD DE LAS PALM AS DE GRAN CANARIA Departamento de Geografía TESIS DOCTORAL DESARROLLO DEL TURISMO CUL TURAL DE LA CIUDAD HISTÓRICA DE OURO PRETO (MINAS GERAIS-BRASIL), PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD Tesis Doctoral presen tada para la o btención del título de Doctor por la universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en el Program a de Doctorado en Turismo y Sostenibilidad. Director : Doctoranda: Dr. Juan Sebastián López García Antonia Reis Duarte Las Palmas de Gran Canaria, diciembre 2009 Dedicado A la memoria de mis padres: João Claudio Ferreira y Maria Fernandes Duarte y de mi hermano: Nelson Ferreira Duarte Agradecimientos Como soy dada a la reflexión, en la últim a fase de este trabajo, cuando pensaba en los agradecimientos que debía hacer, m e ocurría una cierta inquietud, posiblem ente por saber que las palabras muchas veces no expresan tod o aquello que uno le gustaría transm itir. Además, siento la necesidad de d ejar plasma do m i ‘estado de ser’. Antes de empezar a agradecer, quiero revelar a todos que en es tos años de duro y arduo desarrollo de esta investigación, cuando veía que el tiempo se pasaba, y cada vez, la dedicación se hacía más intensa, consum iendo totalmente todo mi tiempo, privándom e de disfrutar de periodos vacacionales y de ocio, me preocupaba y m e cuestionaba sobre mi calidad de vida. Sin embargo, la satisfa cción que proporciona el apre ndizaje y el conocimiento es tan gratificante, que supera con creces los mo mentos difíc iles. También este trabajo me brindó la oportunidad de conocerme aún m ás, y a la vez, de comprender y entender mejor el comporta miento del hombre f rente a distin tas situacion es y distintas relaciones. Esto me ha hecho más fuerte y m ás segura de mi s convicciones y creenc ias, pero de forma flexible, y, sedimentó en m í ser algo distinto. En fin, hablo de un logro y percepción muy personal e íntim a, de un acercamiento importa nte entre el ser, el querer y el poder. Entonces, cuando empecé a redactar dije a m i misma: sólo escribiendo desde el co razón conseguiré de verdad expresar mi gratitud a todos que de una forma u otra contribuyeron a la realización de esta tesis. Agradezco, primeram ente, a Dios por cuidar de mí, por darm e fuerzas, por iluminarme, por indicarme el sendero y proporcionarm e la presencia de personas tan bondadosas y amables en la trayectoria de m i vida. Gracias a toda m i familia, que siempre m e ha apoyado, que me ha tenido constantemente en sus preces, en especial, a mi herm ana A ltêmia Ramos Duarte, que h a cuidado de m is cosas, de mis intereses en Brasil, posibili tándom e mayor tranquilidad para estar en Canarias. Mi más caluroso agradecim iento. A seguir mis palabras se dirigen a mi esti mado y querido Director Dr. Juan Sebastián López García, que por más que le agradezco, sería poco. P odría destacar muchas de sus calidades profesionales, pero esto es un hecho de sobra conocido. Gracias maestro por conducirme y enseñarm e el camino placentero d el investigar, del s ondear, del descubrir. Gracias por hacer parte de mi trabajo, de este periodo de mí vida, gracias por todo que me ha aportado, instruido, con tanta atenci ón y cariño. Agradezco las muchísim as horas de tutorías, de correcciones y re visiones de la tesis, especial m ente, en los últimos meses. Gracias, lo tendré eternamente en mí corazón. Ahora, record ar su apretada agenda de trabajo me divierte, de sus m uchísimos viaj es nacionales e internacionales y d e la cantidad de cosas que intentab a compaginar a la vez, entre ellas, un hueco para mis citas, ocurriendo muchas veces en el último hor ario laboral o hasta fuera del mismo. En Ouro Preto, agradezco a mi prima Ildete Araújo y su familia por el apoyo que me han ofrecido. Al departamento de licenciatura en turismo de la UFOP (Universidad Federal de Ouro Preto), por contar con la colaborac ión de ocho alumnos de de esta institución, que participaran en la aplicac ión de las encu estas, a todos ellos mi cariño. A la Secretaria de Cultura y Patrimonio, de Turism o, de Medi o Ambiente por el a poyo. Al director del IPHAN, a la Cámara Municipal, a los func ionarios de las bibliotecas, del archivo municipal, al alcalde, por sus valiosas aportaciones en la entrevista grabada. Por último, al vereador (concejal) Flavio, al historiador Alex y sus compañeros de trabajo, y demás personas de esta ciudad que me apoyaron y que he tenido la ventura de conocerlas, m is sinceros agradecim ientos. En la Palmas de Gran Canaria, agradezco a los profesores de la ULPGC que me impartieron clases, extendiendo m i gratitud a todos los maestros que he conocido y que de una forma u otra contribuyero n a ampliar mi pequeña fracción del saber. Al Departamento de Arte, Ciudad y Territorio de la E.T.S. de Arquitectu ra, al Departamento de Geografía, en especial, a los profesores Antonio Santana y Ramón Díaz. A los funcionarios de las Bibliotecas d e Huma nidades, Arquitectura y General, por la profesionalidad y amabilidad en el tr ato. Además quiero nombrar algunas personas que de form a más directa participaron de mi trabajo, leyendo algunas partes , haciendo revisiones en la estructura gramatical, corrigiendo y aportando observa ciones, etc,. Entre ellas es tán Clara Hernández Navarro, Rose Rivero, José Gregorio y Braulio. Tamb ién m i especial agradecimiento a Alberto Benjamín Rodríguez por su enorm e colaborac ión, por cuidarme el ordenador, por todo que me has enseñado de inform ática, por la paci encia, a pesa r de poca, por discutir con él varios aspectos del trabajo, por sus búsquedas en Internet de tem as de mi interés, por escucharme y oírme en m omentos muy duros , por estar siempre cerca y dispuesto a ayudarme, gracias. A Juan Del Río, por su c ontribución en la parte de estadística. Además no podría olvidar a Mª Dolores Brit o, secretaria del Departamento de Arte, Ciudad y Territorio por su am abilidad, cariño y asistencia; asim ismo a Antonio Bueno García por la ayuda dada, mejorando la calidad de las im ágenes. Por último, m i cariño enorme a los am igos de Brasil, a los compañeros de la UFMG (Universidade Federal de Minas Gerais), que tanto los quiero, por el ánimo, por el afecto que siempre m e han demostrado y manifesta do. Así que, term ino para no alargarme más, y sepan todos, nom brados o no, que ya hacen parte de la historia de mi vid a, gracias. Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciudad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad i ÍNDICE GENERAL CAPÍTULO INTRODUCTORIO Introducción ………………………………………………………………………. 3 Justificación ………………………………………………………………………... 10 Metodología General ………………………………………………………………. 11 Formulación del Problema …………………………………………………………. 13 Objetivos …………………………………………………………………………... 13 Planteamiento de las hipótesis .……………………………………………………. 14 Estructura del trabajo ……………………………………………………………… 15 PRIMERA PARTE: TURISMO Y PATRIMO NIO CAPÍTULO PRIMERO EL DESARROLLO DEL TURISMO Preliminar ………………………………………………………………………… 27 1.1 Los primeros indicios – etapa pre-rom ana ……………………………………. 27 1.2 Los viajes en el Imperio Rom ano …………………………………………….. 29 1.3 Las posteriores etapas ………………………………………………………… 30 1.3.1 Edad Media-Siglo XIX ……………………………………………………... 30 1.3.2 La importancia del fe rrocarril: Siglo XIX ………………………………….. 33 1.3.3 Entreguerras: Siglo XX ……………………………………………………... 38 1.3.4 Desplazamientos m asivos: 1945 - Siglo XXI …………………………......... 40 1.4 Sector turístico o indus tria turística ………………………………………….. 42 1.4.1 Naturaleza y características ………………………………………………… 42 1.4.2 El problema de la definición ………………………………………………... 44 1.4.3 Conceptos y definiciones …………………………………………………… 46 CAPÍTULO SEGUNDO CULTURA Preliminar ………………………………………………………………………… 53 2.1 La cultura ……………………………………………………………………… 54 2.2 Antropología: teorías y conceptos ……………………………………………. 56 2.3 Teóricos notables y sus de finiciones de cultura ...…………………………….. 61 Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciudad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad ii 2.4 Aproximación a los conceptos turism o y cultura …………………………….. 65 2.4.1 Acercamiento al concepto turism o …………………………………………. 65 2.4.2 Acercamiento al concepto cultura ………………………………………….. 68 2.4.3 Relación entre turismo y cultura ……………………………………………. 69 2.5 Objetos culturales: recursos y usos …………………………………………… 70 2.5.1 Objetos culturales …………………………………………………………... 71 2.5.2 Valor y uso de los obj etos culturales ……………………………………….. 73 2.5.3 Potencial de los recu rsos históricos ………………………………………… 76 2.5.4 Bienes patrimoniales: Recurso y uso social ………………………………… 78 CAPÍTULO TERCERO TURISMO, SOSTENIBILIDAD Y GLOBALI ZACIÓN Preliminar ………………………………………………………………………... 81 3.1 Importancia del turism o en la sociedad actual ……………………………….. 82 3.2 Impactos del turism o …………………………………………………………. 86 3.2.1 Impactos específicos o ambientales ………………………………………… 87 3.2.2 Impactos microsociales o socioculturales ………………………………….. 90 3.2.3 Impactos dinamizadores o socioeconóm icos ……………………………….. 91 3.3 Desarrollo sostenible …………………………………………………………. 93 3.3.1 Desarrollo turístico sostenible ……………………………………………… 98 3.4 Globalización neoliberal y efect os en el turismo …………………………….. 106 CAPÍTULO CUARTO PATRIMONIO Y TURISMO CULTURAL Preliminar ............................................................................................................... 109 4.1 Patrimonio: una herencia valiosa ……………………………………………... 110 4.2 Patrimonio y turismo …………………………………………………………. 113 4.3 Turismo cultural y su manejo ………………………………………………… 115 4.4 Interpretación del patrimonio ………………………………………………… 119 4.5 Planeamiento, gestión y conserv ación del patrim onio cultural ………………. 123 4.6 Función del Sector Público y Privado ………………………………………… 127 4.7 Estrategias de promoción del turism o cultural ……………………………….. 129 Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciudad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad iii CAPÍTULO QUINTO LA CIUDAD HISTÓRICA: TURISMO Y PROTECCIÓ N Preliminar ………………………………………………………………………... 133 5.1 La ciudad histórica y el nuevo valor …………………………………………. 133 5.2 Los Visitantes: organización de vi aje, perfil y permanencia …………………. 135 5.3 Los efectos de los eventos turístico-cu lturales en las ciudad es históricas …….. 138 5.4 Ciudades Patrimonio de la Hum anidad y protección ………………………… 141 5.4.1 Los primeros docum entos que tratan de la protección de los bienes culturales 143 5.4.2 UNESCO y la protección de los bienes culturales y n aturales ……………... 147 5.5 Legislación brasileña: preservación y pr otección del patrimonio cultural ….... 154 SEGUNDA PARTE : IBEROAMÉRICA Y B RASIL CAPÍTULO SEXTO ASPECTOS GENERALES: IBER OAMÉRICA Preliminar ………………………………………………………………………… 163 6.1 Los europeos en Iberoamérica: el en cuentro con el Mund o Am ericano ……... 164 6.2 La nueva organización territorial Iberoamericana ……………………………. 166 6.3..Legislación urbana y coloniz ación del territorio ……………………………… 175 CAPÍTULO SÉPTIMO BRASIL: CONTEXTO HISTÓRICO POLÍTICO Preliminar ………………………………………………………………………… 180 7 .1 Siglos XVI -XVIII: trayectori a colonial y urbanismo ………………………… 180 7.1.1 Llegada de los portugueses …………………………………………………. 180 7.1.2 Los lusitanos en la fa se pre-colonial ………………………………………... 182 7.1.3 La expansión colonial .……………………………………………………… 183 7.1.4 “Entradas e Banderas”: expansi ón interior (XVII - XVIII) .……… ………… 189 7.1.5 Descubrimientos m ineros …………………………………………………… 192 7.1.6 Leyes reglamentarias y efectos de la Ilustración en Brasil .………………… 196 7.2..Siglos XIX y XX: Imperio y República cons olidación de la pol ítica nacional .. 199 7.2.1 Preliminares sobre el cont exto político europeo ……………………………. 195 7.2.2 Período Monárquico: traslado de la real eza a la colonia bras ileña (1808) … 201 7.2.2 1 Del reinado de Don Pedro I a la caída del imperio (1821–1889) ………… 205 7.2.3 Periodo Republicano: de 1889 a la sucesión de Kubitschek ……………….. 213 7.2.4 El gobierno militar (1964 – 1985) ………………………………………….. 227 Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciudad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad iv 7.2.5 De la redemocratización hasta nuestros días ……………………………….. 230 CAPÍTULO OCTAVO CIUDAD Y TERRITORIO Preliminar …………………………………………………………………………. 234 8.1 Trayectoria general …………………………………………………………… 234 8.2 Evolución morfológica ……………………………………………………….. 239 8.2.1 Siglo XVI: el tanteo ………………………………………………………… 239 8.2.2 Siglos XVII y XVIII: la expansión …………………………………………. 247 8.2.3 Siglos XIX y XX: la c onsolidación nacional ……………………………….. 258 8.2.4 La herencia urbana y sus transformaciones ………………………………… 274 CAPÍTULO NOVENO MINAS GERAIS Y LA CI UDAD DE OURO PRETO Preliminar ………………………………………………………………………… 279 9.1 Minas y su formación ……………………………………………………….... 279 9.1.1 La topografía y cons ecuente población ……………………………………... 283 9.2 La ciudad de Ouro Preto ……………………………………………………… 284 9.2.1 Origen de Ouro Preto: Referencias hist óricas y ocupación del territorio …... 284 9.2.2 Apreciaciones sobre la historio grafía de Ouro Preto ……………………….. 290 9.3 Evolución urbana de la ciudad ………………………………………………... 294 9.3.1 Primera fase (1693-1727): El descubrimie nto del oro. Declarac ión de la Villa y el establecimiento del poder local ……………………………………………….. 294 9.3.2 Segunda fase (1727-1747): La consolid ación urbana de la Villa …………... 304 9.3.3 Tercera fase (1747-1823): El declive m inero y el auge comercial …………. 308 9.3.4 Cuarta fase (1823-1897) Ciudad Imperial: Capital de la Provincia de Minas 314 9.3.5 Quinta fase (1897-1938) Ciudad educac ional e inicios de preservación …… 319 9.3.6 Sexta fase (1938-2007): Recuperación y de safíos de la preservación. Desarrollo de las actividades educacionales, in dustriales y turísticas ………………………… 323 9.4 Aspectos determinantes de la form a urbana ………………………………….. 328 9.4.1 Aspectos geográficos ……………………………………………………….. 328 9.4.2 .Aspectos culturales ........................................................................................ 330 Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciudad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad CAPÍTULO INTRODUCTORIO Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 3 INTRODUCCIÓN El turismo y todo el mundo que lo rodea, con stituye un tema de alto interés para la sociedad actual. Uno de sus enfoques lo relaciona directamente con la denom inada industria cultural, la cual ge nera cada vez un mayor índi ce de rendimiento económ ico, con una fuerte incidencia social. En esta relación de turismo y cultura, los centros históricos juegan un papel re levante, de tal m anera que se constituyen casi como un paradigma del fenóm eno, ya que concentran en si muchos aspectos de índole diversa y son reflejo de la identidad de los pueblos. La situación de las últim as décadas del siglo XX y de estos prim eros años del XXI, así como todas las previsiones de futuro, indican que el turism o cultural es un fenómeno social en auge y una fórmula de ocupación del ocio que es preciso aprovechar, pues presenta unas inmejorables perspectivas para los sectores eco nómicos y para el desarrollo de las regiones y las ciudades que di sponen de un importante legado patrimonial. Turismo y cultura son dos realidades destinad as a converger en sus objetivos, intereses y programas, y a coord inar su potencial y su cap acidad de atracción de visitan tes, a partir de lo que conocemos como turism o cultural. Es te concepto, que respond e en la actualidad a una nueva demanda social y supone un alto consum o de servicios, debe revertir en beneficio tanto del patrimonio histórico y su conservación, como en el desarrollo socioeconóm ico de la zona de atracción turí stica. En este contexto, com enta Troitiño Vinuesa “que en la era de la globalizaci ón, las ciudades compiten por encontrar un lugar en el mundo, y no hay duda que las Ciudade s Patrim onio de la Humanidad ocupan uno bien destacado” 1 . Brasil es uno de los destinos turísticos mundial es de prim er orden, con una oferta variada que, en principio, ofrece m ás la imagen de su potente n aturaleza de selvas y playas. Sin embargo, en su variedad, el patrim onio cult ural también es un im portante recurso que ya está en uso, pero que requier e de investigaciones c oncretas. En esta lín ea de trabajo se inscribe la presente tesis doctoral, que tien e a la ciudad histórica de O uro Preto, en el estado de Minas Gerais, listada en el Pa trimonio de la Humanidad, com o objeto 1 AAVV., 2 000d, p. 114 . Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 4 particular de estudio, dado su alto interé s en el fenómeno de poner en relación la industria turística c on el acervo artístico. Hablar de desarrollo turístico implica factor es y agentes diversos, cada uno con su nivel de complejidad y funciones es pecíficas que les caracterizan y que, como tales, deben ser considerados, respetados y trabajados, son pi ezas del engranaje imprescindibles para que la industria funcione adecuadamente. Cons iderando la íntim a relación que guarda el turismo con el m edio ambiente y con el propio clima, las m anifestac iones regionales del cambio climático repercutirán decisivam ente en los destinos turísticos y los turistas, lo cual obligará a todos los inte resados del sector a adaptarse, recom endándoles a reducir considerablemente sus em isiones de ga ses de efecto invernadero, generados fundamentalmente por el transporte y el alojam iento. Todo esto adquiere mayor importancia en el m omento actual, debido a las graves alteraciones climáticas que ponen en riesgo la continuidad de la vida en la tierra. Este problema despierta enorm e preocupación en el m undo del turismo de sde hace años, cuando la OMT y otras organizaciones afines, convocaron en 2003 en Djerba (Túnez) la Primera Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y Turismo 2 . Por un lado, la actividad turística ejerce sus efectos negativos sobre el cl im a y, por el otro, contribuye de forma significativa a disminuir la pob reza mundial. Por es ta doble vertiente que conlleva de riesgos y beneficios a la humanidad, el turi smo debe ser cuidadosamente planificado y gestionado para que los resultados se an gratificantes y no perjudiciales. El nuevo modelo de desarrollo económico, defendido y aceptado por la sociedad moderna, basado en principios sostenibles, e s un reto que los gestores tien en que asimilar, asum ir y poner en práctica, si se qui ere garantizar el éxito de la administración, aportando un modelo turístico de alta calida d. Cada vez hay m ayor grado de conciencia de la relevancia que representa el crecimiento de esta actividad a lo lar go de los últimos años, siendo considerada uno de los fenómenos m ás notables desde el punto de vista económico, social y cultural. Día tras día se percibe que el turism o supone para muchos países una oportunidad de inversio nes, crecimiento económ ico, creación de empleos, y representa la vía m ás eficiente e inmediat a d e valorar sus recursos am bientales. 2 Cambio Climático y Tur ismo, 2007, p. 5, disponib le en www.unwto.org Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 5 Sobre el crecimiento del sector, afirm a la OMT que el turismo mundial ha superado las expectativas en 2007. Las llegadas pasaron de 800 m illones a 908 millones en sólo dos años, casi 7,0 % de crecimiento, 58 m illones m ás de entradas internacionales que en 2006. Además destaca que este desarrollo se ha visto apoyado por una economía m undial fuerte, experimentando su periodo m ás largo de crecimiento sostenido desde hace m ás de dos decenios 3 . Sin embargo, estas perspectivas optim istas y globalmente positivas para 2008 se han visto afectadas por el desplome de la econom ía mundial. Las llegadas de turistas internacionales alcanzaron lo s 924 m illones en ese año - 16 m illones más que en 2007-, representando un crecimient o del 2,0%, pero los estudios dem uestran que el 2 por ciento de crecimiento en 2008 se debe a los notables resultados de la primera parte del año, es decir, antes del derrumbe de los m erc ados financieros, ya que en el segundo semestre la tendencia cambió bruscam ente, empezando a dar muestras de un crecim iento negativo en cada uno de los seis últimos meses de l año. Por estas cifras ya se percibe la repercusión de la crisis financ iera en el sector turístico a unque, los expertos afirman que el turismo ha resistido inicialm ente mejor a la desaceleración económ ica, comparado a otros sectores como la construcción, el sector inm obiliario o la automoción. Por otro lado, las previsiones económicas para 2009 no pronostican buenos resultados, así que la OMT prevé que el turismo intern acional se estanque o incluso se contraiga ligeramente durante el año. Sin em bargo, toda vía existe un alto grado de incertidumbre y su comportam iento dependerá en gran pa rte de la evolución de las condiciones económicas. En esta inseguridad, p ueda que el turismo crezca ligeramente o tener que revisarse a la baja 4 . El turismo cultural, tem a centr al de esta investigación, c onforma una de las variantes tipologías de la actividad. La industria de la cultura y del ocio, según estudios realizados, constituye un sector económico de enorm e di namismo. En los últimos años el interés por la cultura ha dado un salto cualitativo, pasó de constituir un placer escaso a una exigencia de muchos ciudadanos, es decir de m inoritaria y elitista, al consumo de m asa. Se puede afirmar que la cu ltura y el ocio en la actu alidad es una importante fuente de riq ueza, capaz de generar bienestar a millones de pe rsonas. En este sentido, comenta López García, “el patrimonio cultu ral constituye uno de los recursos que actualmente están 3 Barómetro OMT del Turism o Mundial (e nero/200 9). Vo l. 7, nú mero 1, disp onible en www.unw to.org 4 Desafortunadam ente, la actividad turística se ve fuerte mente afectada por la crisis económica, como demuestran l os Ba rómetros de la OM T de juni o y octu bre (núm eros 2 y 3 2009). Vi d. www.u nwto.org Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 6 considerados com o uno de los mecanismos de desarro llo más viables en muchas áreas del mundo. Este enfoque ha determinado un auge sin preceden tes de la denominada industria cultural, la cual se ha situado a la cabeza de las actividades económicas en distintos lugares” 5 . Sin embargo, para alcanzar los variados be neficios inherentes al turismo, hay que imbricarlo con la sociedad local, establec iendo una serie de interrelaciones, donde cada parte tiene que ajustar algo, siendo prim ordial el ofrecer un carácter e identidad propios. Posiblemente, entre m ás se ofrezca, más se recibirá. Cuando la pobl ación percibe que el turismo contribuy e a elevar su calidad de vida, en un concepto más am plio, su comportam iento hacia los visitant es se m odifica, aum enta el grado de tolerancia, resultando una interacción más satisfactoria en tre turistas y com uni dad receptora, actitud importante q ue corrobora a una im agen positiva del lugar. Con el desarrollo cada vez más significativo de la industria tu rística, m arcad a por un gran dinamismo, eje relevante en la econom ía mund ial, se genera beneficios de importante magnitud y un im pacto positivo en todos lo s se ctores de la economía. Es una industria distinta de las demás en relación a la com ercialización de los productos, ya que no gestiona en gran parte los pr oductos y experiencias que vende. Transporta los turistas a los destinos para que conozcan las atraccione s culturales, los patrimonios naturales, las actividades económicas, la forma de vida de los pueblos de todo el m undo, y sobre todo para que disfruten del paisaje, proporcionando oportunidades para enriquecer el universo cultural de cada uno, con el cam bio y asim ilación de las experi encias vividas. En suma, el turismo no lleva el producto a los consum i dores, al revés, conduce éstos al producto, lo que hace que la industria turística sea partic ularm ente frágil, vulnerable a los cam bios del entorno natural, cultural y económico, princi palm ente hoy en día, con una demanda cada vez más exigente y cu idados a con el medio am biente. Consciente de que las ciudades históricas son ecosistem as ambientales de innegable valor, irrepetibles, depósitos de un patrimonio cu ltural en el cual se registran las señas de identidad, herencia que no se resumen sólo en sus singulares arquitecturas y conjuntos urbanos, (castillos, ciudades fortificadas, viviendas, puentes, palacios, iglesias, monasterios, erm itas, jardines, sitios y yacim ientos arqueológicos, arquitecturas 5 LÓPEZ GARCÍA, Juan Sebasti án 2007, (Director del pr oyecto), p. 5. Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 7 populares, fuentes, bienes etnográ ficos etc.,) sino en otros bienes muebles, documentales, intangibles, etc., de ahí la especial consider a ción por estas áreas turística s, privilegiadas y de incalculable valor. El patrimonio histórico-cultural se co mpone por todos aquellos elementos y manifestaciones tang ibles o inta ngibles, producidos por las sociedades a lo largo del tiempo. La m asificación turística pone en pe ligro estos sitios, en m uchas ocasiones conlleva a la transformación, el deterioro y la destrucción de los referidos recursos, a causa del interés económico de maxim izar los be neficios, lo que evidencia la im portancia de adoptar medidas concretas para proteger y conservar es tas regiones de gran valor histórico. La industria turística, planteada desde un desarrollo sostenible, propone estrategias diversificadas que permitan en gran escala m ejorar la realidad social, política, econó mica y ambiental específica de cada destino. El tu rism o, en su eje de acción puede y debe preservar y valo rar este patr imonio, siendo éste el elemen to o recurso básico para garantizar su continuidad a la rgo plazo. En el m arco de la sustentabilidad, el tu rismo plantea la necesidad de dar re spuestas a estas realidades co n la revalorización del legado, sea cultural o natural, y es en este pro ceso d e cambio y readaptació n en el que se encuentran muchos destinos. Teniendo en cuenta esto, el de sarrollo de esta inve stigación pretende analizar las p osibi lidades que el turismo cultu ral ofrece para conservar, gestionar y valorar el patrimonio históric o-cultural con un modelo de desarrollo sostenible, una gestión particip ativa, que involucre a la com unidad en la búsqueda de la imagen representativa de la sociedad y la transf ormación del patrim onio como producto turístico. Sustentado en esta base, un turismo planificado con tribuirá a un desarrollo local sostenible. El crecimien to turístico está cada vez más asociado a la of erta cultural de los destinos. A causa de esto, los gestores buscan de todas la s form as incrementar, diversificar y hacer más atractiva esta oferta para garantizar el éxito. Y para cumplir es te objetivo, el uso de los recursos se vuelve intensivo: medioambie nte, ocio, deportes, espacios, todo tipo de eventos y la cultu ra local son aptos para tal desarro llo. No obstante, se debe tene r en cuenta que ni todos los elementos poseen la capacidad de poder ser presentados, contemplados y entendidos debido a su gra do de com plejidad. Deben ser preparados y adaptados para la mirada, no para la l ectura, en un uso repe titivo, rápido, am eno y Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 8 sencillo. Lo que hace reflexionar que sobre un m ismo sitio, evento o artefacto patrimonial puedan pesar diversas interpreta ciones, argumentos, versiones, según usos y público de destino. Vale repetir que el negocio tu rístico tiene un peso relevante en las sociedades actu ales, y esto, se puede comprobar a través de los efectos económicos proporcionados por esta actividad, percibiéndolos al estudiar las estadísticas internacionales, nacionales, regionales y locales, de tal m anera que mejora el nivel de vida de la s personas, cuando el desempleo da paso a una situación de posi tivo rendim iento, reperc utiendo primero sobre la productividad regional, y luego s obre las re ntas familiares. Este papel tan importante de la actividad acons eja que ex ista un programa que evite cris is posteriores por falta de planificación y reclam a preparación para llevar a cabo el desarrollo de una actividad tan sensible al medioambiente. El origen del prob lema suele estar en el fom ento de las actividades, que busca a priori las gananc ias económicas, sin cr iterios previos de protección natural, cu ltural y socioeconóm ica, olvidando o ignorando que el elemento paisaje es la fuerza motriz de motivación de las dem andas turís ticas, de inversiones públicas y privadas, y este mismo elem ento si no recibe la aten ción y cuidado debido también puede inducir al rechazo de dichas acciones. Una explot ación inadecuada tendrá sus efectos negativos reflejados directam ente en el escenario s ocial local. La marca de un destino producida de form a aleatoria, resultado de demandas de inversiones oportunistas, como por el contrario la imagen creada, planificada en sus mínimos detalles, atendiendo a criterios de sostenibilidad, contribuyen de forma fundamental y distinta en el proceso de formación de un m odelo de desarrollo socioeconómico, cultural y de la conserva ción y protección o no del m edio natural. Considerando estos aspectos se puede decir que los impactos producidos por el turismo en una determinada zona, son los reflejos inme diatos del tipo de m odelo adoptado para la explotación de los recursos. En consecuencia, el modelo de explotación escogido puede generar im pactos, tanto de orden positivo o negativo, y retratar obviamen te una buena o m ala gestión. La idea expuesta sirve para una imagen creada de forma aleatoria, arriesgada, donde ninguno parámetro de ordenación y planificación fue tenido en cuenta, y por ende inconsecuente con el medio, com o para una planificada que busca atender a principi os de sostenibilidad dentro de una política diri gida al desarrollo local. Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 9 La importancia de la industria turística en la econom ía mundial, como antes se ha señalado, es cada vez más significativa. Otrosí , el rápido crecimiento, el tipo de modelo gestionado, el interés económico desm edido, produjo impactos negativos que en muchos casos es cuestionable, tanto que puede que no sean compensados a plazo m edio por los positivos. Esto no quiere decir que la activid ad turística d eba ser frenada, s ino crear modelos de desarrollo s ostenible ajustados a cad a realidad regional o local, com o medios tentativos para atenuar los impactos negativos . Por los cam inos de la sostenibilid ad, se puede alcanzar el equilibrio entr e naturaleza, turismo y acción humana. En el orden de las apreciacione s y valoraciones personales, las experiencias subjetivas de los turistas están influidas por la natural eza, prof undidad y calidad de las interacciones que se producen con la población local. El desarrollo sosten ible en una com unidad busca una relación arm oniosa entre el visitante, la comunidad receptora y el lugar, sin disminuir los recursos, engañar a los visitantes o e xplotar a la población local. Además, los residentes en un destino deben ser la meta pr ioritaria y obje tivo principal del desa rrollo turístico, con el fin de propor cionarles bienestar y calidad de vida. Todos los proyectos deben ser pensados, elaborados, ejecutados y ajustados en función de tal prioridad. La investigación desarrollada en este trabaj o busca dar respuesta al problema planteado, a través del estudio de la ciudad de Ouro Pr eto y del turismo cultural allí practicado. Para tal, se ha considerado sobre todo el cumplim iento de las normativas internacionales sobre el turism o cultural, las exigencias de la UNESCO a los sitio s que están en la selecta lis ta de bienes patrimonio de la hum anidad, y como ha influido en la actividad turística el formar parte de este distinguido grupo. Ouro Preto, sin sombra de duda, puede ser cons iderada una de las m a yores riquezas de la historia brasileña, y uno de los más importa ntes acervos b arrocos del mundo. Su primera protección oficial se produjo en 1933 cua ndo fue declarada Monumento Nacional, mientras en 1980 ha sido inscri ta en la lista de Bienes de la Humanidad. Su conjunto arquitectónico construid o a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX, reúne cuarenta y cinco monum entos protegidos individualm ente y aproximadam ente mil edificaciones catalogadas por su alto interés a rtístico 6 . La ciudad tiene com o marco natural una exuberante naturaleza, contrastando el verde de la vegetación del entorno con los colo res 6 OLIVEIR A, Benedit o Tadeu de, 2002, p. 4. Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 10 blanco y azul que predominan en los edif icios del núcleo urbano. Además su enclave geográfico con las edificaciones emplazadas en d istintas lomadas, la distingue de otras urbes setecentista, añadiéndole una visión panorámica m uy peculiar. Los objetivos de este trabajo están centra dos en analizar las conductas y acciones de desarrollo adoptadas para la ciudad por las autoridades competentes y responsables en su gestión. Entre las cuestiones que serán aborda das están el evaluar cómo se ejerce la protección, conservación y mantenim iento de los recursos culturale s y naturales, la sostenibilidad, la pa rticipaci ón y el aprovechamiento por la comunidad ciudadana, así como la promoción del producto turístico. Los re sultados obtenidos en la investigación se fundamentan en fuentes primarias y secundari as, así como en la aplicación de o tros métodos, como el análisis estratégico DAFO. Éste perm ite detect ar las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades, y así, pudiendo comparar las am enazas y oportunidades externas, con las fuerzas y debili dades internas de los actores y elementos del sistema turístico, con éstos recursos m etodol ógicos, se podrá identif icar si el turismo desarrollado y practicad o en la setecentista ci udad, satisface o no el grado de exigencia requerido por la UNESCO en sus normativas de protecc ión de sitios Patrimonio de la Humanidad, si se observan las recom endaciones de la Carta de Turismo Cultural, y de otros documentos elaborados por organismos comprom etidos con el desarrollo sostenible a nivel mundial. Tam bién se considerará el grado de satisfacción del visitante. Justificació n Este trabajo de investigación se justifica, considerando que: La ciudad elegida para este estudio, Ouro Pret o, con sus orígenes en la últim a década del siglo XVII, fue la primera en Brasil en ser declarada Patrimonio Mundial en septiembre de 1980 y la tercera del continente america no (las dos prim eras fueron Quito en 1978 y La Antigua Guatemala en 1979). Otro punto a considerar es la gran im portancia y representatividad de la urbe en la historia po lítica del Brasil co lonial. Lo expuesto justifica que fuera necesaria una investigación de base para conocer y analizar la trayectoria histórica y urbanística de este sitio barroco tan repr esentativo y singular. También ha sido preciso es tudiar su actu al situación, las políticas adoptadas en el desarrollo del tu rismo cultural, lo s efectos pr oducidos por éstas a nivel de sostenibilidad, población local y benefi cio socioeconómico. Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 11 El interés de este traba jo queda justificado por la especial relevancia que el turismo cultural ha adquirido en zonas históricas bras ileñas en los últim os años. Teniendo en consideración el alto niv el de fragilidad de estos sitios, la gran dem anda requerida, los impactos inevitables y la carencia de planific ación, se debe estable cer un pronóstico de la situación y tomar a tiempo m edidas profiláctic as para que los daños no alcancen un grado de carácter irreve rsible. La originalidad del trabajo está en que, ha sta el momento, dentro de las investigaciones realizadas, no se haya enc ontrado una tesis doctoral u otros docum entos de carácter científico sobre el sitio, con objetivos semeja ntes respecto a la am plitud de la propuesta de este trabajo con relación al desarro llo de las actividad es del turismo cultura l, la aplicación de políticas públicas, la sostenib ilidad y el bienesta r de la comunidad. En los momentos actuales es m ás que necesario o m ejor dicho, es imprescindible, para el desarrollo de cualqu ier actividad económica el respeto, la observa ncia y aplicación de normativas sostenibles. Cuando éstas se refieren al turismo cultural, todos los principios de la carta internacional ICOMOS y los basa dos en directrices de la UNESCO sobre esta modalidad de turismo, todos deben ser observa dos y cum plidos con rigor, para alcanzar el tan deseado y necesario desarrollo sostenib le. Además, no se debe olvidar que esta actividad es una g ran devoradora del patrim onio natural y cultural, y que los impactos provocados suelen ser de gran relevancia. En resumen, el objetivo prim ordial de esta investigación es conocer el estado actual de la referida ciudad histó rica, las in iciativas apli cadas al desarrollo del turism o y la calidad de éste y como consecuencia, el nivel de bienes tar de la población, en lo que concierne a la calidad de vida que se traduce en educaci ón, salud, empleo, poder adquisitivo, ocio, etc. Partiendo de los resultados obtenidos y analizados de la encuesta pe rsonal aplicada sobre cuestionario estructurado y de la literatu ra consultada, derivarán las conclusiones y recomendaciones finales. Metodología General La complejidad del trabajo ha obligado a que en el m ismo concurran di stintas disciplinas, que aquí tienen su convergencia en el fenómeno turístico, de ahí que para la com prensión del caso particular de Ouro Preto, haya sido necesario acudir a otras instancias. La Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 18 demandadas por el turismo. También trata este capítulo sobre los visitantes, la for ma de cómo generalm ente organizan sus viajes, trazán dos e el perfil de esta categoría de turistas y los efectos propagandísticos de los eventos culturales, así como el tipo de dem anda que atraen. Al referirse a las ciuda des que están incluidas en la lista de bienes mundiales, se enfatiza la sostenibilidad, la necesidad de innovar y del comprom iso social. También se señalar la necesidad de acuerdos y alianzas de colaboración y cooperación con los diversos organismos nacionales, internaci onales y con la indust ria turística para conseguir un desarrollo armónico, lleva ndo a una adecuación f uncional y una recuperación integrada. Uno de los apartados se dedica al estudio de los primeros documentos que cuidan de la protección de los bienes culturales, describ iendo las primeras acciones realizadas desde finales de l siglo XIX e inicio del XX, los diversos instrumentos no gubernam entales como declarac iones y cartas formuladas en el decurso de la pasada centuria hast a el momento, destacando la Ca rta de Atenas y Venecia, también se hace referen cia a iniciativas de organizaciones internacionales, señalando el Pacto de Roerich de carácter universal, con el fin exclus ivo de proteger los bienes culturales inm uebles en tiem po de guerra y de paz. Examina además el proceso de creación de la UNESCO (1945), destinada a promocionar políticas de cooperación cultural y educacional, dando inic io a un orden jurídico internacional, que dispuso de instrumento s legales exclusi vos para la protección d e los bienes culturales a escala mundial. Concluye el capítulo exponiendo sobre la legislación brasileña que regula, organiza y disciplina la protec ción del patrim onio histórico y artístico nacional, a través del decreto lei número 25 de 30 de noviem bre de 1937, resaltando la im portancia de las constituciones brasileñas en la elab oración del referido decreto y en la salvaguarda del patrimonio, especialm ente la últim a Carta Magna (19 88), que introduce muchas innovaciones. Se refiere también al estatuto da cidade creado en 2001, docum ento de gran importancia, cuya función primordial es regular el o rdenamiento territo rial de la ciudad brasileña en diversos aspectos. Segunda Parte: Iberoamérica y Brasil: aspecto s históricos El capítulo seis inicia la segunda parte de este trabajo con un estudio general sobre aspectos históricos de Iberoamérica, pa ra deternernos en el caso de Brasil y particularmente en Ouro Preto. La motiv ación es recordar las acciones de los descubridores y colonizadores, con un análisis de los fundamentos históricos y políticos. A la vez se busca identificar las difere ncias y semejanzas entre los portugueses y Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 19 españoles a la hora de colonizar, explotar las riquezas, la m ano de obra nativa y fundar las ciudades. En resumen, descri be la política colonial, los modelos de asentam iento en tierras hispanas y lusas, consecuencia de las experincias y vivencias de los conquistadores, señalando las primeras f undaciones con el nivel de evolución y desarrollo de las ciudades. Es un estudi o del modelo urbaní stico aplicado en Latinoamérica en el periodo colonial y su re flejo en la geografía urbana, ayudando a entender la ordenación y crecimiento de las urbes iberoam ericanas. Además, aborda el tema de la legislación urbanística, citando pe rsonajes y leyes ante riores que aportaron elementos importantes a su formulación, de m anera que se intenta en un estudio sistemático y ordenado describir su evolució n y aplicación en el nue vo continente, pero de forma bastante resum ida. Señala la impor tancia de las ordena nzas de población de 1573, como instrum ento para ratificar las expe riencias urbanas españolas y americanas en la planificación homogeinizada y así consolid ar la traza ortogonal, al m ismo tiempo, se enfatiza también la importancia del docum en to en el urbanismo portugués y su reflejo en Brasil. Todo lo estudiado son antecedente s de suma importancia para entender y conocer la génesis de las ciudades actuales de Iberoamérica, y en el caso particular de esta investigación, los fundamentos de la histórica ciudad de Ouro Preto. El capítulo s iete, analiza la evo lución históric a y política de Brasil. La descripción abarca desde la llegada de los portugue ses hasta los días actuales. El estudio se ha dividido en dos grandes partes, enmarcadas de la siguien te manera: la prim era se corresponde con la trayectoria colonia l y su urbanismo (siglo s XVI-XVIII), donde se analizan la s acciones colonizadoras y la expansión urbanística en la costa e interi or del país y sus resultados; la segunda etapa es el imperio y república (siglo s XIX y XXI), donde se registra la política europea de aquellos tiempos, para comprender la hu ida de la familia real portuguesa a Brasil y el análisis de los hechos del periodo monárquico y republicano, en orden cronológico, describiendo las acciones admini strativas adoptadas y formas de gobierno, la larga trayector ia hasta la c onsolidación de la política naci onal. Se juzgó pertinente una exposición más detallada de lo s hechos sociales y políticos de la nación, ya que son fundamentos que implican y contribuyen a com p render la evolución y el desarrollo de las decisiones dirigidas al sector turístico. El capítulo ocho describe resumidam ente la form a urbana en Brasil, desde el inicio hasta la actualidad, con el objetivo de comprender la e volución morfológica a lo largo de los siglos. En el siglo XVI se re gistran los prim eros intentos de ordenar y urbanizar el Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 20 territorio, destacando en este m omento la unión de las co ronas ibéricas, lo cual tuvo su importancia en dicho desarrollo. En este pr imer periodo, correspondien te a una situación de tanteo en el territorio brasileño, se experi mentan diversas polític as de reparto de la tierra y se realizan las prim eras fundacione s. En las centurias XVII y XVIII sigue la expansión urbana, destacándose entre las innumerables acciones realizadas, la reestructuración de la política colonizador a en el XVIII por la metrópoli portuguesa, impulsada por la adm inistración del ma rqués de Pombal, que introduce normas urbanísticas bien cla ras y el trabajo d e los ingenieros m ilitares. Adem ás se comenta sobre la doble vertiente del urbanismo portugués, el de origen vernáculo, derivado del sistem a territoria l organizativo d e las “capitanías”, y el erudito, consecuencia de estudios previos, pensado y planificado, con la aplicación e importancia de estos com ponentes (vernáculo y erudito) en el desarrollo de las ciudades y villas brasile ñas del periodo colonial. El primero, m ás espontáneo, cede ante la evoluc ión del trazado ortogonal o reticular durante los tres siglos de colonización, acelerado por los efectos de los descubrimientos mineros, de tanta incidencia en el acto urbanizador. Siguiendo la evolución cronológica, se continúa con las grandes transf ormaciones urbanísticas ocurri das en los siglos XIX y XX, impulsadas por hechos políticos, culm inando con la fundación e inauguración de Brasilia en abril de 1960, consolidando en este momento el urbanism o moderno brasileño, creando una identidad propia. El último apartado, diserta sobre el legado urbano colonial y el cambio sufrido por las exigencias tem porales, estética s y tecnológicas. En el capítulo nueve se estudia la formación del Estado de Minas Gerais y de la ciudad de Ouro Preto, fundada el 8 de julio de 1711. También se abordan los aspectos geográficos y culturales que fueron determinante s en la evolución urbanística, entre los que se encuentra la accident ada topografía y la labor de las órdenes y hermandades religiosas. En un acercamiento al estudio porm e norizado de la ciud ad, se investigó sobre el origen de la antigua Vila Rica, a partir de las referencias hist óricas y ocupación del territorio, así com o algunas apreciaciones sobr e su historiografía. A continuación, se estudiaron las diversas fases del proceso urbano de la ciudad, determ in ándolas en los seis periodos de tiempo que marcaron el desarrollo de la urbe, destacando los principales hechos acaecidos. En el capítulo diez y último de la segunda parte del marco teórico, prim eramente se hace una breve reflexión sobre la evolución del c oncepto y valoración actual de los núcleos históricos y un análisis del casco antiguo de Ouro Preto. A continuación, se recapitula Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 21 sobre los antecedentes de la ciud ad mine ra, con el fin de proporcionar una mejor comprensión y acercam iento de los hechos que a seguir se desarrollan; donde se destacan acontecimientos, políticas y m edidas legisl ativas, que de una forma u otra tuvieron importancia en el desarrollo y consolidació n de la secular Vila Rica. Además, se introducen otros temas de relevancia que c ontribuyen al entendimiento de la situación actual del centro histórico. Otros aspectos contemplados son la creación del Parque Industrial y sus efectos, de los problemas adm inistrativos, de las monitorías y/o inspecciones del ICOMOS en el sitio y consecuentes adverten cias, la responsabilidad de los organismos instituc ionales en la protección y la ausencia de planific ación turística. A la vez, en el capítulo se evalúan las iniciativ as de la vigente administración, y su intento de cambiar la crítica situación de la ciudad, que ha sido m otivo de varias denuncias en los diversos estam entos políticos del país. Por último, se abo rdan las políticas brasileña s del turismo, ya que éstas tienen im portancia fundamental en el de sarrollo de polít icas locales, destacando las acciones en Minas Gerais. Tercera Parte: El turismo en Ouro Preto El capítulo once da inicio a la tercera y última parte de esta investigación, donde se describe la metodología específica adoptada para el m ismo y se expresan las razones que despertaron el interés por es te estudio. Ya se ha señala do que para realizar esta investigación ha sido necesario el planteamiento de dis tintos acercam ientos metodológicos. Com o quedó referenciado, uno en relación al marc o de carácter m ás teórico y otro, centrado en es ta Tercera Parte, fundamenta do en trabajos de campo y de elaboración propia. A continuación, se expli can las diversas etapas de la metodología aplicada, desde la definición del tamaño de la muestra, la selección, el diseño del trabajo de campo y la explicación de la ficha. Se de tallan todos los pasos utilizados para elegir los encuestadores, entre namiento, test piloto y aplica ción de la encuesta. El test detectó la necesidad de pequeños ajustes para m ejor co mprensión, y a la v ez permitió conocer el tiempo m edio de aplicación, como consecuenci a, se pudo calcular cuántos cuestionarios tocaría a cada encuestador, el número que de bía ser aplicado diariamente y los días necesarios para realizar dicho trabajo. El capítulo doce se dedica a la descrip ción, análisis e inte rpretación de los datos obtenidos en la encuesta. Primeramente se procede a la descripci ón de los resu ltados, seguido del análisis e interpre tación de los mismos, ilustra ndo con tablas y gráficos las Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 22 informaciones. Para co ntrastar y hacer una lectura d iferenciada de los resultados y distintos sujetos se realizaron varios cruces entre las muchas variables y com ponentes de la muestra, lo que ha perm itido confrontar los resu ltados y emitir parece res bien precisos y fiables. El capítulo trece trata de explicar los fundamentos, ap licación y utilidad del método analítico DAFO, en virtud de su elección para dem ostrar los resultados obtenidos en esta investigación. Resalta las estrategias y ventajas que esta m etodología presenta en estudios de dichas características, entre ellas la claridad y facilida d que posibilita en la lectura y anális is de determ inadas situacion es y la percepción sobre qué es trategias adoptar para atacar el problema diagnosticado. Se ha ejemplificado gráficam ente la estructura de una m atriz DAFO y la combin ación de los factores internos y externos, derivando cuatro estrategias bá sicas, y una de ellas retrata la situación que atraviesa la empresa u organización estudiada, conduciendo a plantear nuev as acciones. A continuación se elabora el DAFO de Ouro Pr eto y en consecuencia una tabla de impacto que deriva de los cruces entre los factores in ternos y externos, indi cando la estrategia a que deben recurrir los gestores de la urbe y del turism o, con el fin de desarrollar medidas y acciones adecuadas, que conduzcan al aprov echam iento de los recursos culturales y naturales, para e l desarrollo ex itoso y sostenib le de la actividad turística. Y, finaliza el capítulo, con la comprobación de las hipótesis form uladas inicialmente, observando los objetivos propuestos. Conclusiones y recomendaciones Se completa esta tesis doctoral con las conc lusiones y recomendaciones. Se presentan los principales resultados del estudio. Al mismo tiempo, para que la tesis no resulte sólo un trabajo estrictamente académ ico, se ofrecen una serie de recom endaciones que pueden resultar de utilidad para Ouro Preto. Dicho de otra forma, sugiere algunas m edidas que puedan contribuir para que la ciudad desarrol le un turismo sostenible, adecuado con las políticas socio culturales de nuestro tiempo, obedeciendo y cumpliendo las norm ativas de las organizaciones que se dedican al estudio de l tema turístico. Por último, la bibliograf ía e indexación de los anexos. Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciu dad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais - Brasil), Patrimonio de la Humanidad 23 Figura 1: Estructura de los contenidos CUERPO DEL TRABAJ O Marco Teórico Marco Aplicado I Parte Turismo y Cultura 1. Turi smo 2. Cultura 3. Sostenibilidad 4. Turismo Cultural 5. Ciudad Histórica II Parte Iberoamérica y Brasil 1. Iberoamérica 2. Brasil 3. Ciudad y Territorio 4. Minas Gerais/Ouro Preto 5. Centro Histórico III Parte El turismo en Ouro Preto 1. Trabajo de campo 2. Resu ltados y análisis 3. Dafo e hipótesis CONCLUSI ONES Y RECO MENDACIO NES INTRODUCCIÓN BIBLIOGRAFÍA Y ANEXOS Desarrollo del Turismo Cultural de la Ciudad Histórica de Ouro P reto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad PRIMERA PARTE: TURISMO Y PATRIMONIO Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 27 CAPÍTULO PRIMERO EL DESARROLLO DEL TURISMO Preliminar Se puede decir que el turismo es una m ani festación de su tiempo, expresa una realidad socio-económ ica e histórica en general, y acercarse a su cronología ex ige identificar sus orígenes. En esta línea de trabajo, a continuación, describiremos sobre la trayectoria histórica del turism o, tema éste tan importa nte en nuestra época, moviendo m illones de personas en todo el mundo y contribuyendo de form a positiva a la balan za de pago de muchos países. Hoy, es materia abierta a la investigación de distintas ram as del mundo académico, ya sea po r su importancia económica, geográfica, social o cultural, así como por su papel entre gobernantes, políticos , empresarios y otra s clases, ocupados y preocupados con la gestión, administración y planificación de esta nuev a industria que mueve el mundo. Muchos autores remontan el origen de esta actividad a la era primitiva, es tá claro que no se refier en al turism o de nuestros días. Tratan sim plemente de llevar al lector a mirar hacia atrás y reflexio nar que desde época bien remota de la historia, sin que el hombre pudiera percib ir y concebir ese fenómeno, por razones diversas, el embrión del turism o ya se impl antaba de forma sutil. Cuando el hom bre se trasladaba de form a primitiva, era viaj ero, buscaba satisfacer su s necesidades e inquietudes, a través de nuevas experiencias , conocimientos y m ejo res condiciones de supervivencia. Búsquedas éstas, inherentes a la propia cond ición hum ana, y por lo tanto existentes desde que el hombre habita el planeta Tierra. 1.1 Los primeros indicios – etapa pre-romana La historia enseña que el hom bre siempre ha viajado. En la época prim itiva los grupos humanos eran nóm adas y solamente después de una evolución social bien larga y dependiendo de los lugares, los agrupamientos hum anos se hacen sedentarios. Tras tener un lugar habitual, por varias razones y entr e ellas la necesidad de conocer, descubrir, innovar, supervivir, y saciar la curiosidad, es te hom bre cambia de un lugar a otro. Por lo tanto, se puede concluir que los viajes se rem ontan antes de la anti gua Babilonia, Grecia, Roma y otros im perios de la Edad Media y son hechos que dieron su contribución al desarrollo del tu rismo. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 28 Autores como Mclntosh y Gupta relacionan el invento del dinero por los sumerios (babilonios) y el auge del comercio, que t uvo inicio aproximadame nte en el año 4.000 a.C., con el comienzo de la era moderna de los viajes. Fueron ellos tam bién los inventores de la escritura y la rueda, por lo que pueden ser considerados com o fundadores de los viajes, ya que a partir de ahí el hom bre podía pagar por el transporte y el alojamiento con dinero o por trueques de bienes. Se concretaba desde entonces las transacciones comerciales con el pago en m oneda 9 . Uno de los primeros “cruceros” conocidos, quizá s el prim er o reali zado con fines de paz y turismo, fue el de la reina Hatshepsut, de las tie rras de Punt, donde ho y se cree que es la actual Somalia, en el año 1490 a.C. En los muros del tem plo de Deir el Bahari, en Luxor, quedaron registrados los sucesos de este viaje, ilustrados con textos y bajorrelieves que constituyen una de las obras de arte m ás originales y raras, admiradas universalmente por su m aravillosa belleza y cualidad es artísticas 10 . Los fenicios, son tal vez los primeros verdaderos viajeros, en el sentido m oderno, teni endo en consideración que ellos se desplazaban de un l ugar a otro como comerciantes. Herodoto, el historiador griego, nacido en el año 484 a.C., real izó largos viajes por el mundo conocido de la época: Eg ipto, Fenicia, Babilonia, Pe rsia, Asia Menor, colonias griegas, Tracia, Macedonia y otros. Le fu e posible organizar una vasta documentación, basado en lo que veía y observaba, escribió su s “Historias” en dialecto jónico, ob ra de gran valor que ofrece una rica inform ación geográfica y etimológica 11 . Este autor heleno, llamado por Cicerón “el padre de la história”, así com o para otros es “el padre de los escritores de turismo”, se puede considerar el prim er turista conocido que visitó Egipto, él buscaba material para el libro segundo de su historia , con cuyo objetivo recorrió el país de norte a sur, llegando hasta Asuán 12 . Las denominadas “siete m aravillas del m undo” se construyeron en la antigüedad y compusieron los p rimeros “atractiv os turístic os”, nombrados a con tinuación: las grandes pirámides d e Egipto, incluida la esfinge; los ja rdines colgantes de Bab ilonia, a veces incluidos los muros de Babilonia y el palacio, en lo que hoy es Irak; la estatua de Zeus en 9 McINTOSH y GUPTA, 1990, p. 17. 10 McINTOSH, GOELDNER y RITCHIE, 2001, p. 46. 11 ORTE BERMÚ DEZ, 1997, p . 36. 12 Ibídem , pp. 36-3 7. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 29 Olimpia, el tem plo de Artemisa o Diana en Efeso, la tum ba de Ma usolo en Halicarnaso (Asia Menor), e l coloso de Rodas en Grecia, y el Gran Faro de Alejandría, Egipto 13 . En otras partes del planeta, con el protagonismo de otras cultu ras, hay que señalar que los primeros viajes en el Oriente, en particul ar China y en la India, se basaban en el comercio. Se relatan m uchos viajes sorprend entes de la antigüedad, entre ellos se citan los de los polinesios, q ue realizaban recorridos desde el su deste de Asia a través de las islas de Micronesia y Polinesia , llegando al archip iélago Tuamoto y a las islas Sociedad. Algunos de estos periplos abarcaron desde Ta hití hasta Hawai, distan cia superior a los 3.200 kilómetros. Considerando las condiciones de las em barcaciones, pequeñas canoas con flotadores laterales y velas m uy primitivas , la falta de instrumentos de orien tación espacial, se orientaban por las es trellas y el sol, los problemas de agua potable y alimentos, e ntre otros, esos viajes constituy eron increíbles proezas 14 . 1.2 Los viajes en el Imperio Romano Los romanos dieron unidad política al m undo antiguo, debido a su alto nivel de organización y dom inación. Para facilitar la comunicación en el imperio y poder desplazar con mayor rapidez las legiones, necesarias para mantener la unidad del territorio y seguir con su expansión se extendi eron las calzadas, así Apio Claudio m andó construir la Vía Apia 15 . Ellos viajaban tanto por la pení nsu la, como a Egipto y Grecia, sus viajes ya tenían sentido de placer. La ciudad de Pompeya recibí a a la privilegiada sociedad rom ana, era un centro recreativo de lu jo, hasta que la brutal violencia del volcán Vesubio en el año 79 a.C., inte rrumpió la co rriente turística 16 . También buscaban sitios antiguos y religiosos, baños term ales y playas para el descan so, razón por la cual Egipto y Grecia fueron lugares a los que viajaron. En es ta época ya existían posadas primitivas, así como guía de viajeros. La llegada del cristianismo contribuyó al de sarrollo de otro tipo de viaje desde época bien remota. Los cristianos fueron duram en te perseguidos, hast a que el emperador Constantino otorgó tolerancia y protección absolu ta a los s eguidores, en virtud del E dicto de Milán convirtiéndose entonces en protecto r de la iglesia. Con los nuevos preceptos de 13 TORRE, 1989, p, 12. 14 McLNTOSH y GUPTA, 1990 , p. 18. 15 Ibídem. 16 Ibídem, p. 13. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 36 incluido. Pronto este pionero de la industria turística ofrecía una gama de viajes por Europa, América, Egipto y hasta destinos má s lejanos. Los acontecim ientos sociales eran los propulsores de los prim eros paquetes turísticos. Resumiendo, Cook puede ser llamado el “P adre del Turism o Moderno”. En 1872 organizó el primer viaje alrededor del m undo con nueve personas, que duró 222 días. Entre los turistas estaban el Káiser de Al emania y la reina Victoria, hecho que llevó a Julio Verne a escribir la cél ebre novela “La vuelta al mundo en 80 días”. En este mismo año inauguraba en Broadway, New York, su primera oficina fuera de Europa. Thomas Cook murió en 1892, después de haber organi zado y perfeccionado el sistem a de viajes, dejando al mundo una profesión basada en un conjunto de t écnicas que se fundamentan en el campo multidic iplinario 31 . Debido a la expansión de los viajes, constr ucción de in fraestructuras, etc., algu nas ciudades evolucionaron rápidame nte, pasando de pueblos pesqueros a focos turísticos en pocos años. Los balnearios alemanes, fom ent ados por la crecient e demanda, gozaron de notable popularidad, hasta que la corriente turística se mueve hacia e l mar llevando a la expansión los centros del Mediterráneo, en particular Niza y Cannes en Francia. Es oportuno señalar , que el turismo deportivo de invierno en Suiza, re cibió la influencia de visitantes británicos para su creación. Ti empos después, esta m odalidad de turismo llegaba a otros sitios, provocando inve rsiones masivas en las montañas. Con el progresivo aumento de los viajes, los hoteles construidos por las propias compañías de ferrocarril que, en especial, es taban cerca de las terminales, se ven relegados frente a las nuevas necesidades de los viajeros, surgiendo una nueva red hostelera. Las posadas de paso perdieron cl ientela o m ejor dicho, éstas nunca habían servido a desplazamientos m asivos, las cuales siguieron con sus “viajeros de paso” en ciudades pequeñas y zonas rurales. El necesario cambio en la red de alojam iento se hacía presente, y en el inicio del siglo-XX ya se desarrollaban nuevas práctic as en la hosteler ía, se implantab an las cadenas hoteleras, así como la extensión de los se rvicios en salones de té y restau rantes. A la vez, las ciudades y complejos turísticos eran prom ocionados a través de las actividades de entretenimie nto y marketing. En Montecarlo, los hoteleros 31 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 37 iniciaron el famo so rally antes de l914 con el objetivo de atraer negocio fuera de temporada. Ya en 1860 cuando comenzaron los viajes de placer en los transatlánticos, desd e el continente americano, la salud y el ocio no motivaban tanto, pues podían ser satisfechos en la propia América. El con cepto del gran tour estab a presente. Los transportes mejorados y el aum ento de la riqueza fueron al encuentro de una fuerte demanda, ésta motivada por la curios idad, valores educativo s y nuevas experiencias. Los atractivos eran el patrimonio, los intereses culturales, los co ntactos personales y de negocios, junto con la predisposición por conocer nuevos lugares. Es interesante observar en estos entonces el crecimiento de viajeros estadounidenses al extranjero. En 1860 no superaban los 26.000, pero la cifra fue subiendo, alcanzando los 50.000 por año en 1880. Los desplazamientos en este m omento sufren otra expansión espectacular, llegando a 120.000 en 1900 y superando los 286.000 en 1913. El movimiento de viajeros desde Europa hací a Norteamérica tuvo su increm ento en gran parte relacionado con el fe nómeno de la em igración, y en los años 1910-1913 excedía un millón anual, alcanzando 1.689.000 pasajeros en 1914 en el tráfico marítimo, cifra nunca superada 32 . Como se ve, buena parte del incremento estadístico no se debe al turism o en sí, sino a movim ientos poblacionales. Hay que hacer hincapié que los viajes especi alizados con fines no de ocio, como los de negocios, profesionales, o por motivo de salud o educación, recibían en aquellos tiempos muchas críticas, es decir, no gozaban de la aprobación de todos. Sin embargo, con una visión favorable, el famoso estadist a británico, Gladston e escribía: Entre los artilug ios humanizadores de la época, pienso que se deb e prestar atención al sistema fundado por Mr. Cook y ahora muy extendido bajo el cual un buen número de personas e incluso cl ases enteras por primera vez han encontrado acceso fácil a los paíse s extranjeros y han adquirido cierta familiaridad con ello s, lo cual no causa desprecio sino amabilidad 33 . 32 Ibídem, p. 36. 33 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 38 Muchos se equivocan pensado que las modern as prácticas de m arketing son creación de nuestros días, ya que muchas de ellas fueron inve ntadas por los victorianos, que ya practicaban la segmentación del m ercado, sien do los complejos turísticos diseñados en función de la demanda. El nuevo com ercio requería entretenim ientos, espectáculos teatrales y acontecimientos especiales. Toda vía hoy las herram ientas del marketing más utilizadas para vender e informar siguen siendo los carteles, folletos y guías aunque evolucionados y perfeccionados, especialme nte con las nuevas tecnologías de la información. En todas las épocas los escrito res de viajes desempeñaron una función importante, com o lo es en la actualidad. El cambio de viajar por necesidad a viajar por placer sucedió de forma gradual. El desarrollo d e los complejos tur ísticos, añadid os a la expansión de los viajes de ocio especializados, deportes y aficiones, condujo al crecimiento de agencias especializadas y organismos sin fin de lucro, ofreciendo a sus colectivos actividades deportivas y culturales a precios razonables. Esta nueva tendencia no sólo se regis traba en Gran Bretaña, sino en otros países europeos. En 1890 fue fundado el Touring Club de Francia y en 1898 la Alliance Inte rnationale de Tourisme 34 . 1.3.3 Entreguerras: Siglo XX Antes de la primera guerra m undial en 1914, el turismo moderno ya estaba configurado y establecido, con lo s elementos principales en sus lugares respectivos. Para la época ya existía una infraestructura conside rable de complejos tur ísticos servidos por el ferroc arril en toda Europa. Las atracciones, organizaci ones y las prácticas de marketing alcan zaron un buen nivel de desarrollo. El transporte marítim o había crecido de forma notable, principalmente el tráf ico transatlánt ico a trav és de grandes barcos a vapor relativam ente rápidos. El automóvil y el autobús ya habí an surgido, pero el ferrocarril seguía dominando el tráfico de los viajes. El período de entreguerras, relativamente corto, de 1918 a 1939, se vio muy afectado por las grandes recesiones mundiales que se inic iaron en 1930. La recuperación de los viajes tras la Primera Guerra Mundial se produjo con relativa rapidez, aunque la contienda aportó cambios im portantes a la humanidad, con nuevas actitudes, gr andes expectativas, 34 Ibídem, p. 37. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 39 aumento de nivel de vida, preocupación por la paz y entendim iento mutuo, gozando un orden social menos rígido, con una m ujer más activa en la sociedad. Los avances técnicos acelerados por las necesidades bélicas trajo la mejora en la eficacia de los coches y autobuses, incluso el aprovechamiento de gran núm ero de vehículos usados por las fuerzas armadas y que sobrantes, sirvieron a que tour operadores importantes pudieron ofrecer viajes más económ icos, lo que repercutió positivamente en el turismo con un aumento significativo en la dem anda. También en este mom ento la aviación se convierte en un práctico m edio de comunicación, evidenciando el inicio de una época de mayor movilidad y comunicación, lo que com ple ta el ciclo del cambio, con resultad os de largo alcance en el contexto mundial. En esta etapa perm anece la tendencia anterior de buscar nuevas form as de vacaciones. Se popularizan los campam entos, se expanden lo s albergues juveniles, aumentan los campings y se introduce el uso de las cara vanas. Seguía predominando el periodo de vacaciones de una o dos semanas al m áximo, en un año. Sin embargo, la vena del turismo social se inflaba y aum entaba en Europa las organizaciones ori undas de sindicatos obreros o recibían de éstos su inspiración y apoyo. Progresaba el interés por los aspectos sociales del turismo y las vacacion es, con la intervención estatal. Las organizaciones surgieron en países con preocupaciones social es y las más importantes se encontraban en Reino Unido, Francia y Bélgica. Grandes organizaciones son fundadas también en Alemania y Italia, pero no se puede olvi dar el ideal m anipulativo y peligroso que ocultaban algunas de ellas, a títu lo de ejem plo citamos la OND – Ópera Nazionale Dopolavoro del gobierno facista de Mussolini y KdF.- Natio nalsozialistischen Gemeinschaft Kraft durch Fraude , esta organización alem ana, hermana gem ela de la italiana , que se “preo cupaba” de orga nizar el tiempo libre de los trabajado res, era dirigida por hombres que ocupaban a la vez altos carg os en el Partido hitleriano, el objetivo mayor era difundir la ideología nacionalsocialis ta, resultando así, en última instancia, una consecuencia de la superestructura ideológica implantada 35 . Cerrando un paréntesis en estas actividades socialistas sospech osas; el trabajo de los sindicatos continúan, y, en 1939 con la acción gubernam ental cada vez más in tensa, el número de trabajadores que disfrutaban de vacaciones pagadas ya alcan zaba una cifra considerable 36 . 35 Sobre el t ema Vid. K NEBEL, 19 74, pp. 71-83. 36 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 40 En el desarrollo de los viajes al extranje ro, estimulado por las conquistas sociales y, en consecuencia, la mejora en el nivel de vida, en especial para las clases media europea y americana, radicó el gran cam bio de esta ép oca. Algunos autores refi eren a los años de entreguerras com o si fueran un ensayo de lo que sería el despegue del turismo después de la Segunda Guerra Mundial. Lo s factores de crecimiento que crearían desplazam ientos masivos a partir de 1945 estaban activados , aunque con menor extensión. A pesar de existir muchos atrac tivos que motivaban lo s viajes, com o precios extremam ente bajos ofrecidos por países co mo Alemania e Italia , q ue en estos mom entos se enfrentaban a grande dificultades económicas, la severa reces i ón de los años treinta in fluenciaba en la limitación de los viajes turísticos. Incluso, m u chos flujos que pres entaron rápido ascenso hasta 1930-1931, como fue el caso del tráfico atlántico, sufrió un descenso, y cuando se iniciaba una recuperación, esta lla la Segunda Guerra Mundial 37 . Por lo tanto, el desarrollo fu e interrumpi do duramente, primero por la rigurosa recesión económica y segundo por la guerra, pero el ge rm en para los cambios seguía vivo. El hombre m oderno ya había incluido en su vida las vacaciones y los viajes, de form a que era normal desplazarse con sent ido de disfrutar de un perio do de descanso, así que esta actividad de jó de ser ejercida sólo por la el ite o clase privile giada , pasando también a ser disfrutada por la clase media y asalariada, lo que se debe en gran medida a la conquista de las vacaciones pagadas y más tiempo para el ocio. 1.3.4 Desplazamientos masivos: 1945-Siglo X XI La etapa de los años de posguerra desde 1945 hasta nuestros días, puede ser denominada era tecnológica, - una segunda Revolución Industrial -, te niendo com o resultado el aumento m asivo de la riqueza y de la renta disponible, asociados con cambios en los estilos de vida y los comportam ientos. Nunca, en la sociedad se había presenciado cambios de tam aña magnitud y con tal velocidad. Como se ha visto, en todo el proces o contem poráneo, el ferrocarril contribuyó muchísimo al desarrollo del turism o. Sin em bargo, aún perdiendo la fuerza de antaño en el liderazgo de los viajes actuales, el tren siguió siendo, una opción que en el siglo XXI gracias a los avances tec nológicos, han perm itido trenes de alta velocidad, com o el AVE 37 LICKORISH y JENKINS, 20 00, p. 38. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 41 en España, TGV en Francia, etc., reduciendo de forma significativa la duración de los viajes. Entretanto, en nuestros días, el uso de este m edio de locomoción está muy distante del automóvil y del av ión, siendo éstos los má s elegidos para los desplazam ientos de largas distancias, a nivel m undial, dominando incontestablem en te los referidos medios de transporte en el tráf ico de viajeros. Actualm e nte, otra faceta interesante del tren es su poder para constituir la razón de un v iaje y no sólo el medio p ara realizarlo, como son los casos de productos como el fam oso Orient Express o los trenes turísticos recuperados en España como el L imón Express en la Costa Blanca, y porq ue no citar “A Maria Fumaça ” que hace la conexión entre Ouro Preto y Marian a, antiguo trayecto construido en el B rasil imperial, reactivado en 2006 co m o valoración del patrimonio natural. Con referencia a los avances tecnológicos, no podr íamos dejar de citar el Euro túnel que atraviesa el Canal de la Mancha, conectando las ciudades de París y Londres 38 . El transporte y otros medios d e comunicación, en especial la televis ión, reforzaron los factores económ icos favorecedores de la expansión del turism o. Esta actividad, en un primer m omento se ha dado de forma masiva en los países industrializados y más ricos por razones obvias. Es im portante tener en cuenta que “sustitu ir” el producto nacional (turismo interno o doméstico), y hasta el sup erar el hábito de quedarse en cas a, e interesarse p or los atractivos de o tros lugares, ocurrió de form a gra dual. En este sentido Lickorish y Jenkins comentan: el extranjero, los sitio s desconocidos o distantes atraían, la gente se movía en los países m ás desarrollados , a la par se proliferaba la adquisición de coches por la población. 39 . Una encuesta realizada por la Comunidad Europea a finale s de la década de los ochenta del siglo XX, revela que el automóvil privado era el transporte vacacion al más importante, con unos 58% del total. Los trenes y el transporte público por carretera perdieron su hegemonía. El f errocarril en los Estados Unidos pasó a ser un proveedor diminuto de transporte de pasaje ros. Por el contrario, los viajes aéreos se expandieron y esto era sólo un principi o, porque el tráfico no regular (servicios chárter) se incrementó de form a notable, co ntribuyendo en un 18% en los años ochenta del siglo XX al movimiento total, y a un 50% o más en las rutas europeas, llegando este a 38 OMT, 1998, pp. 115-116 . Los tren es Shuttle y Euro star poseen una l ongitud de 775 m etros, listos para transporta r coches, autoca res o cualqui er tipo de vehícu lo. La distancia recorrida es de 50 kil ómet ros, de los cuales 38 se hace a 40 m etros de profundidad bajo el m ar. 39 LICKOR ISH y JE NKINS, 2 000, p. 39. A m odo de comparación , en 197 0 el núm ero de c oches registrad os en el mundo era de 100 m illones, pasando e n 1987 a 394 m illones. S ólo en Europa h ubo un crecimient o de 135% e n este period o, de 68 millones pas ó a 159 m illones Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 42 asumir la m ayor parte de los movimien tos vacacionales. Los tours operadores desarrollaban sus propios servicios 40 . Antes de la Segunda Guerra Mundial la avia ción era un medio de transporte de m enor escalón, siendo los viajes transa tlánticos realizados exclusiv amente por m ar. El aumento del transporte aéreo de pasajeros después de la contienda se debe en gran parte por la introducción revolucionaria de av iones reacto res de cabina ancha y la efic acia en cuanto a equipamiento, reduciendo de forma sensible el tiem po de viajes y un descenso continuo del precio. Frente al en orme crecimiento de la demanda, principalmente en Europa, los tour operadores ampliaron los servicios char ter, con el objetivo de a un menor precio atender a más clientes, y en consecuencia, increm entar las ganancias. Asistimos con estos cambios a la consolidación del turism o como industria, el mundo se movía, las distancias se acortaban, la expansión no tenía sim ilitud. Según datos de la OMT, de 1960 a 1994 la llegada de turistas en el mundo alcanzó casi el 800 por ciento, aumentando de m anera constante, salvo rara s in terrupciones, pasando de 69 m illones en 1960 a 537,4 millones en el 1994 41 . Sin embargo, en el m ome nto actual, con la grave crisis econ ómica m undial, los prim eros datos estadísticos oficiales no son nada estimulantes, aunque según los expertos el tu rismo está afrontando mejor el desplome financiero si se le compara con otros im portantes sectores de la economía. 1.4 Sector turístico o industria turística 1.4.1 Naturaleza y características El turismo presenta algu nas dificultades a la hora de describirlo como “industria”, por ser una actividad que carece de la habitual f unción de producción formal y tam bién porque su resultado no se puede medi r físicam ente, pues trasciende los sectores convencionales de la economía, necesitando de aportaciones de distinto orden (económ ica, social, cultural y medioam biental), dado su carácter y naturaleza multifacé tica, multidisciplinar. Las estructuras se diferencian de país a país, por ejem plo en Francia e Italia, son atractivos fundamentales los restaurantes y los establecimientos com erciales, cosa ésta, que no se ocurre en Rusia, mientras el clim a y las playas son los atractivos de España. 40 Ibídem. 41 Citado, Ibíd em. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 43 También el alojam iento y el transporte, compone ntes esenciales de la industria turística, pueden sufrir alteraciones dependiendo de lo s países. Muchos turistas en Reino Unido utilizan el alojamiento de cam a y desayuno en casas privadas, esto no sucede en Tailandia. Debido al número de coches priv ados y el desarrollo de las car reteras en Europa Occidental y Estados Unidos, cada día aumentan los turistas que usan sus coches y autocares, mientras qu e en destinos insulares, la gran m ayoría del transporte tur ístico se realiza en avión. Frente a la comp lejidad que presenta el tema, muchos autores han decidido emplear el término “sector tu rístic o” en vez de “industria turística”. Sin embargo, en todo m omento y en los variados me dios se utilizan ambos términos, usados de manera indistinta 42 . La industria turística, día tras día, incrementa su abanico de actuaciones, crece de forma espectacular y genera empleos a millones de personas en todo el m undo. Ésta se ha visto favorecida por los grandes av ances tecnológ icos, esencialmente en los transportes, comunicaciones e inform aciones. Además pro liferan las investig aciones académ icas que mucho aportan al desarrollo de las actividades , lo que quizás se debe sobremanera a su gran importancia en la econom ía de los países y los grandes impactos que provoca el turismo en cualquier sitio donde se instal a, que pueden ser tanto positivos com o negativos. Los estudios se intensifican y, por consiguiente, surg en nuevos métodos y orientaciones, objetivando alcanzar el binom io productividad-calidad. El enorme crecim iento de la industria turís tica en las últim as décadas del pasado siglo y particularmente en estos primeros años del siglo XXI, se confirma en el barómetro OMT del turism o mundial. En el año 2000 se registraron 682 millones de lleg adas internacionales, y en enero de 2007 ya se alcanzaban 908 m illones 43 , presentando una media de más de 32 millon es de entradas anuales. Sin embargo, el derrumb e de los mercados financieros en el último sem estre de 2008, generando la actual crisis económica, se deja sentir en el sector turístico, que ya se percibe en el descenso de las llegadas de turistas inte rnacionales, para esto basta com parar los dato s estadísticos de los últimos tres años 44 . 42 LICKORISH y JENKINS, 2000 , p. 15. 43 OMT - “Barómetro O MT del Turismo Mundial”, enero de 2008 y 2009 disponible en ww w.unwto.org . 44 -vid. Barómetr os OMT 2008/2009 disponib les en www.unwto.or g. En los dos últimos, el del jun io y octubre/2009, se nota fuertemen te el descenso en la activ idad turística. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 44 Se quiere señalar que entre los diversos tipos de turism o que componen el universo de los viajes, el turismo cultura l se ha intensificado en todos los países en los ú ltimos decenios, especialmente en los asentam ientos urbanos de carácter histórico, que son cada vez más promocionados, y aún m ás, los declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. De form a que, se asiste a la consolidació n de esta rama del turis mo, y a la vez, la exigen cia de nuevos planteamientos en la gestión y administración de los bienes llamados culturales. Así que, el turismo cultural basado en las atracciones que poseen el destino, ya sean permanentes o temporales, tales com o lo s museos, actividades teatrales o m usicales, danzas, etc., o basado en las características cu lturales y/o sociales de una población que dispone de un estilo tradicional de vida o de unas características patrimoniales propias, que puede ser tanto el urbanismo, la arquitectur a, la pintura , las ar tes en general o el paisaje natural, requieren unos cuidados y atenciones específicas que se traducen en la planificació n del destino, lo cual implica el trabajo en equipo de las diversas áreas interrelacionadas. Asim ismo, se deben conoc er las necesidades del consumidor, sus posibilidades económicas y el tiempo libre, así com o la capacidad del destino y las necesidades de los residentes, objetivando una explotación sin riesgos de los recursos que garanticen la calidad de los m ismos, los cuales gratifiqu en a la co munidad local, los visitantes y aseguren su permanencia en el fu turo. Todo lo referido se aplica en el objeto de estudio de esta investigación, la ciudad de Ouro Preto, situada en el estado de Minas Gerais, sureste de Brasil. En este contexto, es importan te resaltar el incremento de la legislación de protección de los sitios y bienes de interés cultural, a nivel naciona l e internacional, aspecto muy necesario, considerando los grandes riesgos a q ue está expuesto el legado histórico, sea tangible o intangible. Además, las autoridade s p olíticas locales de ben crear sus propias normas protectoras, atendiendo a las particul aridades de cada ciud ad, respetando la naturaleza y características del producto ofertado, acción fundamental para que el patrimonio siga cum pliendo su función social, en el presente y en el futuro, basado en una explotación sostenible de lo s recursos, en sentido amplio. 1.4.2 El problema de la definición La definición de turismo siempre ha sido un tema lleno de interrogantes para los investigadores. Según la OMT no existe una defi nición absoluta de turismo y eso se debe justo a su carácter multidisciplinar, que e ngloba una gam a de sectores económicos y de Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 45 disciplinas académ icas; en realidad, existe una falta de definiciones conceptuales precisas que delimiten la actividad turística y la dife rencia de o tros sectores. Para la ref erida institución, el tema es amplio y provoca debates en los m edios académicos que buscan respuestas exactas sobre qué es el turism o, qué elementos lo com ponen y qué clase de viajeros debe ser considerado turista. El resu ltado es la gran vari edad de definiciones, cada una destacando aspectos distintos de la mism a actividad. Esto ha llevado a la aceptación de todas, no considerando ningún crit erio para evaluar si una es com pleta o incompleta, correcta o incorrecta, m ejor o pe or, lo que interesa, según la OMT es la contribución que cada una ofrece para profundizar en el entendim iento y conocimiento del turism o 45 . Entretanto, la creación de un marco conceptual que actúe como punto de referencia es de extrema necesidad p ara servir, entre otras cosas, de herram ienta fundamental para fabricar fiables estadísticas turística s internacio nales ya que, debido a la plu ralidad de sistemas qu e existen actualmente, no resu lta nada fácil plasm ar la importancia d e la actividad turística en toda su plenitud. Los datos disponibles hoy son de gran valor para comercializar y desarrollar un producto tu rístico, m edir los im p actos del turismo o analizar otros datos relaciona dos con otras industrias y de m ás grupos de interés, pero existen problem as de comparabilidad y calidad en dichas esquem as estadísticas. Lo más coherente, según los com entarios de la OMT, sería que todos los países se basaran en los mismos principios a la hora de elaborar sus estad ísticas, pero esto no es así, existen naciones con m últiples fuentes de datos turístic os, cada una con su concepto y definición sobre el turismo, de tal m anera que algunas consideran en sus estadísticas las entradas, otros las pernoctaciones, etc., y existen algunos más que hasta el m omento no trabajan con ninguna herramienta oficial de es tadísticas turísticas, por el m otivo de no haber desarrollado un sistema en esta área 46 . Siendo el turismo un potencial de sum a importancia para el desarrollo y progreso en el futuro, es imprescindible disponer de datos estadísticos fiables y homogéneos, no sólo para atender a las necesidades de las admini straciones nacio nales en cuanto a aspectos específicos del turismo, sino para la utilizac ión en diferentes segmentos de la sociedad 45 OMT, 1998, p. 41 46 Ibídem, p. 42. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 52 El turismo comprende las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año con fines de ocio, por negocios y otros motivos, y no por motivos lucrativos 63 . Se ha podido observar que se tr ata de una definición am plia y flexible, además reúne las características m ás importan tes del turism o como: desplazam ientos, personas, viajes, estancias, tiempo, ac tividades y fines. Vale resaltar la im portancia de los elem entos que son comunes en las definiciones expuestas anteriormente y tenerlos en cu enta a la hora de formular conceptos y definiciones propios:  Desplazamientos de las personas fuera de su lug ar de residencia  Estancia en el sitio por un determinado período, no perm anente  El turismo abarca el viaje hacia el des tino, así como las activ idades realizadas, tanto por los turistas como por los excursionistas  El turismo comprende los servicios y productos creados para satisfacer a las necesidades de los turis tas, independiente del motivo de lo viaje. A modo de conclusión sobre las definiciones de turism o, formulamos dos conceptos, introduciendo los elem entos anteriores (4), fr ecuentes en las concep tu alizaciones de los distintos autores antes citados. En nuestra observación comparativa del estudio, el turismo, por ser un producto con gran dependenc ia de o tros sectores, y por su carácter multidiciplinar, se aproxima a la idea del “aquel todo com plejo” por el grado de complejidad que presenta a la ho ra de definir y estudiar el fenóm eno 64 , reafirmando aún más en este contexto la gran co rrelación entre tu rismo y cultura. a) Para que haya turismo es necesario despl azam iento voluntario de personas, turistas o excursionist as, sea nacional o intern acional, por un tiempo determ inado y que no sea por 63 OMT, 1998, p. 44. 64 En este sentido se refiere “aq uel todo co mplejo” que Edward B. Tyl or describe al de finir “cul tura”, es decir, él refería al am plio se ntido etnográfico del término “ culture ”, con todas sus im plicaciones, así tambié n entendemos el fenómeno tu rístico. So bre la def inición de Tyl or, Vid. Lesl ie A. Whi te, text o compi lado y prolo ngado po r KANS, 197 5, p.129. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 53 razones de trabajo, relac iones con gente y cultu ra del sitio receptor, aunan do actividades realizadas en dichos sitios, y sobre todo y por todo, proporcionar la satisfacción del turista, agente pr ovocador del fenómeno. b) Turismo es una actividad dinám ica, frágil, poderoso factor económico que necesita de una infraestructura básica y turística, personal calificad o, capaz de satisfacer las necesidades del turis ta, interacción entre tu ristas/residentes y m antenimiento sostenible del medio ambiente. CAPÍTULO SEGUNDO CULTURA Preliminar Nuestro objetivo en este capítulo e s determinar el perfil de la idea de cultura, marco conceptual que establezca un mejor y m ayor entendimiento y aproxim ación entre ésta y el turismo. El intento versará en describir dentro de un cierto orden cronológico, los movimientos teóricos desarrollados en la antropología, ya que entendemos que para comprender el proceso es necesaria una lectura dialéctica y lineal. La proposició n es dibujar de forma sintética la evolución cultura l y relacionarla con el turismo. No está de más decir que el concepto de cultura ocupa un lugar central en la historia antropológica, idea oriunda del notable antropólogo británico Edward B. Tylor, investigador de sum a importancia en el estud io de la ciencia general del hombre - la antropología - y por ella se entiende: … el estudio sistemático y comparativo de las variant es de los grupos humanos, considerando tanto sus caracteres físicos como culturales 65 . 65 ROSSI y O’HIGG INS, 1981, p . 14. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 54 2.1 La cultura Desde los albores de la hi storia humana, los hom bres se distinguen entre sí por diferencias en el habla, costum bre, creenci a y ropaje. El hombr e siempre ha conocido aquellas diferencias que apartaban su grupo de los otros. En este sentido podemos decir que la humanidad ha ten ido siempre cierta conc iencia d e la cultura, aunque los inte ntos de dar cuenta de las variaci ones culturales ex istentes en la humanidad, data al menos desde los tiempos de Herodoto. Algunos teóric os explicaban las diferencias culturales relacionándolas con la influencia del ambiente: cada clase d e hábitat produciría un tipo de cultura. Otros atribuían la variación cultural a diferencia s m entales o temperam entales innatas. Las nuevas ciencias de la sociología y la psicología social elaboraron principios generales de una ciencia de la conducta social , pero entendiendo que tales principios eran comunes a toda la hum anidad y no se presta ban, por consiguiente, para explicar las diferencias culturales entre tribus y nacione s. La interacción social es un proceso universal: conflicto, cooperación, acomodaci ón, etc., son m undiales; servirían para explicar uniformidades culturales, pero no las diferencias. Es tas ciencias estaban limitadas, se puede decir, casi enteram ente a la estructura de una sola cultura, la civilización occidental, de ah í la razón de no haberse dedicado al problema de la variación cultur al. Cuando el cuestionam iento se dirigía a las diferencias c ulturales de los pueblos, se detectaba que la so ciología y la psicología social no tenían virtualmente nada que ofrecer 66 . Aparte de las teorías d el determinismo am biental, que considera m eramente la relación entre hábitat y cultura, todas la s interpretaciones previas a los estudios de la antropología, tomaron a hom bre y cultura como un todo; na die consideró a la cu ltura aislada de sus portadores humanos. La evolució n de la ciencia trajo un r econocim iento de la cultura como una clase distinta de hechos, como un orden distinto de fenómenos. Entonces fue posible comprender que la cultura no refleja sencillamente una respuesta al hábitat, ni tampoco una sim ple y directa manifestación d e la naturaleza humana. La cultura es continua, sucesión de hechos, que fluye libr emente a través del tiem po de generación a generación y litera lmente de una raza o háb itat a otro. Acabó por percibir que los determinantes de la cultura re siden dentro de la m isma corri ente de la cultura; qu e un lenguaje, costum bre, creencia, herramienta o ceremonia, es el producto de preceden tes y 66 Vid. WHIT E, 1982, p. XVII. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 55 concomitantes elem entos y procesos culturales. En conclusión, se ha descubierto que la cultura puede ser considerada, desde la ve rtiente de la interp retación y análisis científicos, como una cosa sui generis 67 , como una clase de hechos y causas que se comporta en térm inos de sus propios princi pios y leyes, y que, por consiguiente, sólo puede ser explicada en su contextualización. En este se ntido, la cultura puede ser considerada como un proceso autónomo y cont enido en sí m ismo, y como tal, debe ser explicado. A la antropología se debe este profundo desc ubrim iento y progreso científico, en este sentido consideró Kroeber que fueron los antr opólogos quienes “descubrieron” la cultura. En contraste con las ciencias hermanas de la psicología social y la sociología, la antropología se encontró en el centro mi smo de las diferencias culturales, ya que ocuparse de estas diferencias fue de hecho pa rte importante de sus obj etivos. Esta cien cia estaba en una posición para not ar qu e, en muchos casos, una m anifiesta variación cultural se halla asociada con una uniformidad de tipo físico hum ano. Ejemplificando, com o dice White “entre las tribus de indios norteam ericanos, que presentaban un tipo físico sumamente uniform e, sin embargo, la vari edad de tipos culturales era grande” 68 . Una constante biológica, claro está, no podía explicar una variable cultural. Tam bién el antropólogo estaba en condiciones de ver que , un cierto tipo de hábitat acondiciona la forma y contenido de una cultura, pero no la determina. Para m ejor claridad, añade el autor citado: “un clim a ártico, no significa necesariamente vestim entas de pieles y viviendas abrigadas”, es decir, cualquier tipo de medio ambiente es compatible con una gran variedad de culturas, en un estudi o com parativo de reg iones o el material arqueológico de una sola zona y acumula do en largos periodos de tiem po, los antropólogos, liberados de prejuicios interp retativos de que la cultura era determ inada por el hábitat y por la naturaleza huma na, descubren la determ inación culturológica de la cultura 69 . 67 Expresión p roferid a por Low ie, citado en KAHN, 1975 , p.145, significa qu e “la cultur a debe ser explicada en sus propios té rminos...” siendo m antenida dicha afirm ación por much os autores, si n embargo, ha sido m al interpretada po r otros que la rechazaron. 68 Vid. WHIT E, 1982, p. XVIII. 69 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 56 2.2 Antropología: teorías y conceptos Algunos autores que escriben sobre antropología sostienen que ésta tiene intereses comunes con la ciencia política, la econom ía y la geografía, no tanto porque comparta con ellas métodos y conceptos, sino porque analiza m aterial que éstas estudian para poder explicar la cultu ra en su totalidad 70 . En esta perspectiva, la antropología es una ciencia holística, en grado único, por estudi ar de forma integral la condición hum ana: pasado, presente, futuro, biologí a, sociedad, lenguaje y cultura 71 . Tylor, el famoso antropólogo británico fue el primero en com prender claramente este nuevo concepto, en su importante obra Primitive Cultur e (1871) 72 , donde formuló sucintamente el punto de vist a culturológico y delin eó el alcance de la ciencia de la cultura. Fue seguido por Durkheim, Kkroeber, Lowie, W issler y muchos otros en el desarrollo de esta nu eva ciencia 73 . La teoría del evolucionismo del siglo XIX, con la idea de “progreso cultural”, fue la precursora del con cepto de evolució n cultural que dom inó las teo rías sobre la cultu ra a lo largo del siglo XIX, creyéndose que las culturas se desp lazaban a través de diversas etapas de desarrollo. Uno de los autores que más influyó en este periodo (1860-1890) fue el antropólogo norteamericano Lewis Henry Mo rgan, que dividió la evolución de la cultura en tres im portantes etapas: salvajism o, barbarie y civilización 74 . Esta taxonomía, según Harris, figuraba en los esquemas evoluci onistas desde el siglo XVI, pero Morgan creó una subdivisión, con la cual comp letó con más detalle s y con más referencias las evidencias etnográficas sobre cualquier otra consideración. Harris Marvin, en su obra In troducción a la Antropología Ge neral (1999) com enta sobre la teoría antropológica conocida como darwinismo social, la cual postulaba la fusión del evolucionismo biológico con el evolucionismo cultural, te oría ésta, según el autor, atribuida a menudo, pero incorrectamente al i nglés Charles Darwin, ya que este se vio 70 ROSSI y O’HIGG INS, 1981, p. 22 . 71 KOTTAK, 19 97, p. 2. 72 Citado en WHITE, 1982, p. 97. 73 Citados, Ibídem , pp. 3 78-379. Es d e buen grado recordar q ue antes de la teo ría del e volucio nismo, encabezada por Tylor en el siglo XIX, en el periodo conoc ido como la Ilustración, (última década del siglo XVII y culmina c on la Revolución Francesa), em piezan a surgir los prim eros intentos sistem áticos de proponer teorías científicas. 74 Citado en HARRIS, 1999, p. 739. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 57 influido en gran medida por filósofos sociales com o Thomas Malthus y Herbert Spencer 75 . En este sentido, comentan Rossi y O´ Higgins que los citados pensadores “no parecían distinguir muy bien entre sociedad y cultura, y oscilaban constantem ente entre ambos términos” 76 . El periodo conocido como el e volucionismo marxista, cuando el alemán Karl Marx se opuso de forma diametral en sus escritos al darwinismo social, no dejó de experimentar una gran influencia de las nociones vigentes en el siglo XIX sobre la evolución cultural y el progreso. Basándose en Morgan, Marx y su colaborador Freder ich Engels, creyeron encontrar una confirmación de sus ideas de que durante la prim era etapa de la evolución cultural, no existía la p ropiedad privada y qu e las etapas d e progreso cultural habían sido provocadas por cambios en los “m odos de producción”. A principios del siglo XX se le criticó a esa corriente su etnocentrism o, y en los Estados Unidos, surge una posición teór ica dominante en contra de l evolucionismo, liderada por Franz Boas, llamada particularismo histórico . Boas a su vez desarro lló una crítica contra el esquema evolucionista y difusionista, sost eniendo que cada cultura en particular tiene su larga y única historia. De esta forma, se creaba la teoría de que la unicidad de cada cultura significa la negación de la perspectiv a o afirmación de una ciencia de la cultura generalizadora 77 . Esta es una de las ideas de rea cción ante el evolucionism o del siglo XIX; otra es el difusionismo, que está basa do en el análisis histórico-cultural, donde se destaca el papel de contac to cultural. Esta teor ía era consider ada por muchos antropólogos como la explic ación más im portante de la s diferencias y sem ejanzas sociocultura les 78 . En el siglo XX, el funciona lismo británico surge como una form a de describir las funciones recurrentes de costumbres e instituciones, m ás que para e xplicar los orígenes de las diferencias y semejanzas c ulturales. Uno de sus autores m ás importantes es Bronislow Malinowski 79 , quien adoptó un enfoque muy amplio de la antropología y supera a Boas. Una de las características del fu ncionalism o fue la de ser anti-historicista, entendiéndose por esto el desa rrollo de un estudio sincrónico de la articulación de los 75 Cita dos, Ibíde m, pp.73 9-740. 76 ROSSI y O’HIGG INS, 1981, p. 40 . 77 HARRIS, 1999, p. 741. 78 Ibídem, p. 742 79 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 58 diferentes elementos de una sociedad o de una institución entre sí, estableciendo la manera de com o forman un sistema y la func ión que cada uno desempeñ a dentro de éste. La antropología británica abandonó el concep to de cultura formulado por Brolislaw Malinowski -1931; (1884-1942) y la inspiración teórica de las ge neraciones ulteriores de antropólogos británicos, se fundamentó en Radcliffe-Brown (1881-1955), principal defensor de la teoría estruc tural-funcionalista, según la cu al se obliga a renunciar a fines grandiosos y aceptar la inevitabilidad de una pl uralidad de marcos de referencia para el estudio de la sociedad 80 . Según Kaplan y Manners 81 , la contribución de la escuela británica consistió en desa rrollar un sinnúmero de trab ajos de campo intensivos (fieldwork) en pequeñas comunidades aisladas de aborígenes, centrados en torno al tema de las relaciones funcionales sincrónicas (exp loración de los rasgos sistem áticos de las culturas). Muchos antropólogos influidos por los escritos de Sigmund Freíd (siglo XIX), intentaron interpretar las culturas en térm inos psicológicos. Los escritos de Freud y el antievolucionism o de Franz Boas (inicio sigl o XX), abrieron el cami no para el desarrollo de la concepción de cultura y personalidad 82 . De esta teoría algunos intentan explicar las diferencias y semejanzas culturales com o consecuencia de una personalidad básica o modal. 83 . En la segunda mitad del siglo XX, los antr opólogos estaban insatis fechos con el anti- evolucionismo y la carencia de generalizacione s y explicaciones causales , características de la prim era mitad del siglo 84 . Uno de los autores m ás infl uyentes fue White, quien parte de la perspectiva del determinism o cultural: “la conducta de los pueblos está determinada por sus respectivas tradiciones culturales, hablando de otra fo rma: es pues, la cultura la que determina la conducta del hom bre, y no el hombre el que c ontrola la cultura” 85 . Lo que pretende la culturología o ciencia de la cultura, en un proceso metodológico común a 80 KANS, 1975 , p. 22. 81 Citados en SANTANA, 1998, p. 8. 82 HARRIS, 1999, p. 743. 83 Ibídem. 84 Ibídem . En este peri odo, b ajo la infl uencia del ant ropól ogo norteam ericano Lesl ie White, se buscó a través de lo s trabajos e volucioni stas del sigl o XIX, com o los de Lewi s H. Morga n, corregi r sus errores etnográficos y sacar aspect os positivos de su contri bución al desarrollo de una ciencia de la cultura o culturo logía – en las ciencias sociales. 85 Citado en ROSSI y O’HIGGI NS, 1981, pp.112-113 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 59 todas las ciencias, es explicar los procesos y variaciones cultura les en términos de fenómenos culturales 86 . El referido autor veía la evolución de la cultura como algo a la vez progresivo y en una dirección global, que estaba determ inada, en gran medida: “... por un cierto montante de energía per cápita , se increm enta y se distribuye, o bien según se incrementa su eficiencia o econom ía, o lo s medios de controlar esta energía, o ambas cosas a la vez” 87 . Según el determ inismo de la cultu ra, se puede llegar a descubrir las leyes y el desarrollo del proceso cultural, es to perm ite llegar a dirigirlo de manera consciente 88 . Por su parte, Julian Steward (a lrededor de 1940 a 1950) sentó la s bases para el desarrollo de la perspectiva conocida com o ecología cult ural, que ponía el acento en el papel de la interacción de la naturaleza o sus condiciones; com o el suelo, la lluvia y la tem peratura en factores culturales, tecnología y economía, com o causant es tanto de diferencias como de semejanzas cultu rales 89 . En oposición a Boas, Steward consideraba al entorno natural como un factor de creatividad y no solam e nte de limitación, con relación a la cultura 90 . Por trabajar con las caracterís ticas de las teorías que Marx y Engels enunciaron (siglo XIX), White y Steward (Siglo XX) se vieron influidos por estos pensadores que creían que “Los cambios de los aspectos m aterial es de los modos de producción fueron la principal causa de la evolución cultural” 91 . Sin embargo, ninguno de los dos aceptaba todo el conjunto de las propuestas expresad as en el punto de vista conocido como materialismo dialéctico , que consiguió una popularidad considerable entre los antropólogos occid entales por primera vez en los años sesenta y setenta de la centuria decimonónica. 92 . Los defensores del materialism o dialéctico so stienen que la historia tiene una dirección determinada ― a saber, hacia el surgimiento del com unismo y la sociedad sin clases. Los orígenes de este movim iento son las co ntradicciones internas de los sistemas 86 Ibídem. 87 Ibídem, p. 111. 88 KAHN, 1975, p. 23. 89 Citado en HARRIS, 1999, p. 744. 90 Ibídem. Corroborando esto, hay ev idencia s arqueoló gicas y paraleli smos de la e volución de antigu as civilizaciones de Perú, México, E gipto, Mesopotamia y China. Steward tuvo extrem o cuidado en istingui r su esquem a de la evoluci ón cult ural de las versiones m ás extrem istas del evol ucionism o del sigl o XIX. 91 Ibídem. 92 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 60 socioculturales. Comenta Harris, que para comprender las causas de las diferencias y semejanzas en la sociedad, los científico s sociales no sólo deben estudiar estas contradicciones, sino que de ben tomar parte en los propósito s “dialécticos” que conducen al progreso hacia el comunismo. El desarrollo teórico del ma terialism o cultural presentado por Harris preconiza una aplicación más comp leta de los principios deterministas implícitos en algunos de los trabajos de Steward, a la vez que defi ende una reafirmación de “la prioridad metodológica de la investigaci ón de las leyes históricas dentro de las ciencias humanas” 93 . Él cree que habría que de sarro llar una teoría de la “evo lución sociocultu ral” mediante principios análogos a la doctrina de la selección natural de las especies. Volviendo a las “contradicciones” de los sistemas socioculturales de que habló Harris, el autor aboga que la más importante en todas las sociedades es la existente entre los medios (en general, tecnologí a) y las relaciones de produc ción (quién posee los medios de producción). Según Karl Marx, “el modo de producción en la vida material determ ina el carácter general de los proc esos sociales, políticos y espir i t u a l e s d e l a v i d a . N o e s l a conciencia de los hombres lo que determ ina su existencia , sino que, al contrario, su existencia social es la que determ ina su conciencia” 94 . Con posterioridad a esta corriente, elaborada de sde la óptica de que la tarea principal de la antropología es “dar explicaciones causa les a las diferencias y semejanzas que se encuentran entre los grupos humanos en el pensamiento y la conducta” 95 , surge el llamado m aterialismo cultur al, basado en perspectiv as teóricas de Marx (sig lo XIX), White y Steward. Marvin Harris (siglo XX) es uno de los exponentes de esta teoría, en una de sus obras, El Desarrollo de la Teoría Antropol ógica. Una Historia de las Teorías de la Cultura (1978), sostiene que “la aplicación de tecnologías sim ilares a entornos similares tiende a producir dis posiciones sim ilares de la pr oducción y la distribución lo que, a su vez, da lugar a tipos de agrupación social similare s, que justifican y coordinan sus actividades por medio de sistem as similares de valores y creencias” 96 . 93 Citado en ROSSI y O’HIGGIN S, 1981, p. 118. 94 Citado en HARRIS, 1999, p. 745. 95 Ibídem. 96 Citado en K AHN, 197 5, p. 24. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 61 Para él, otra corriente considerada importa nte en la antropología, pero que no está encaminada a explicar las diferen cias y semejanzas culturales, es el estructuralism o francés, que surge en los años 1940 y 1950, que tiene en Claude Lévi-Strauss a su más destacado representante 97 . Desde el punto de vista estruc turalista, según Harris, cuanto más cambian las culturas, m ás siguen sien do iguales, ya que todas son simples variaciones sobre el tema de las oposicio nes recurrentes y sus resoluciones. El estructuralismo se ocupa, entonces, de explicar las semejanza s entre las culturas, pe ro no las diferencias. Hemos visto que la antropología se presen ta como la ciencia general del hombre, incorporando tanto la vertiente biológica como la social, y como tal, en sus discip linas y subdisciplinas, además de las distintas tradic iones nacionales, incide en los conceptos sobre cultura. 2.3 Teóricos notables y sus definiciones de cultura En este apartado se detallarán algunas definiciones de cultura, tomando como ejem plo los teóricos que se dedicaron al estudio de la antropología cultural y que se perfilan com o exponentes en la evolución de este concep to. La cultura, como se ha señalado se encuentra en el centro de la historia antropo lógica, con su origen en la definición de Tylor, hace más de cien años. P or consig uiente, las definicione s de l a misma e n antropología son variantes del “t odo complejo” del gran maestro. Tomamos a Tylor como punto de partida, debi do a su im portancia en el evolucionismo de las ciencias sociales de l siglo XIX, pudiendo considerár selo su representante, y además fue el prim ero en formular una defini ción de cultura bien próxima a definiciones modernas. La teoría de Tylor difiere en alguno s aspectos básicos de otras teorías de la época, acercándose en su interés general a otros teóricos com o Morgan o Spencer. Él consiguió con su definición, dar a la cultura o civ ilización un sentido etnográfico amplio, al decir: Cultura o civilización, en sentido etnográ fico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las 97 HARRIS, 1999, pp. 146-147 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 68 2.4.2 Acercamiento al concepto cultura Las principales corrientes teóricas del pens am iento antropológico ya fueron brevemente expuestas en el apartado dedicado a la antropología, donde quedó evidente que el principal objetivo de esta d isciplina es el estudio comparati vo de las variaciones culturales, y que, la cultura constituye el foco de ocupación de distintas subáreas. Enfatizando aún más, el concepto de cultura es de central importancia en esa m ateria 110 . La antropología o estudio del hombre, según los es pecialistas en cienci as sociales, es una ciencia empírica porque form ula conclusiones acerca de la naturale za de los seres humanos, no basadas en deducciones abstractas, sino en un conocim iento derivado de observaciones sistem áticas y recopilaciones de datos con un criterio co mparativo de las variantes de los grupos humanos, consider ando tanto sus caracteres físicos como culturales. Cultura es el término que usan los antropól ogos para describir el objeto de su disciplina. En cuanto a definiciones, Tylo r en 1871 versa sobre determin adas cualidades que poseen los humanos com o miembros de una sociedad, y que éstas abarcan la cultura no material (creencias, normas y valores), como a la cultural material (tecnología y artefactos resultantes), m ientras no hace referencia a gru pos o interacciones sociales. Son, por lo tanto cualidades no innatas, sino adquirida s como resultante del crecim iento de una determinada cultura 111 . Resumiendo, la cultura es todo aquello qu e los individuos han producido com o forma para poder adaptarse a su ento rno físico y entre sí. A los antropólogos culturales les interesan las creen cias, valores, co nocimientos y técn icas materiales q ue garantiza n la continuidad de la interacción social y no en la s formas en que ésta se da, esto es tema para los antropólogos sociales. Dichos pr ofesionales pueden estudiar las mismas personas, sin embargo sus intereses, aunque interdependientes, versan sobre facetas distintas de su actividad. Por tanto, sociedad y cultura son términos que indican aspectos correlativos del modo de vida de la gente en un contexto determin ado. Es decir, que el objeto de estudio del 110 Vid. a partado 2.2. A ntropolo gía: teorí as y c oncepto s, p. 53 . 111 ROSSI y O’HIGG INS, 1981, p. 40 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 69 antropólogo es la forma co m o un grupo de individuos vive en un tipo concreto de hábitat y cómo funciona este grupo tant o a ni vel social como cultural 112 . La antropología, como se ha señalado, sólo com ienza a ser tema académico en la segunda mitad del siglo XIX, atenuando las dim ensiones a la vez prácticas y críticas procedentes de la Ilustración. Esta nueva disciplina em pieza a cargarse de espíritu positivo, ya qu e su dedicación se centraba en encontrar las leye s del desarrollo cultural o las relaciones invariantes entre elementos cultu rales. Actualmente se d istingue en la esfera an tropológica dos posiciones dom inantes: la materialista , que acentú a los factores materiales de la vida cultu ral y la mentalista , que resalta los aspectos mentales o ideacionales de la cultura. Este problema de enfoque materialista, cada vez más alejado de lo hum a no, tendría que corregirlo para bien de la disciplina, y así és ta podrá se guir contribuyendo de m anera constructiva a la superación de la actual crisis, dando luga r a una nueva re vitalización cultural, en el sen tido de la recuperación de los valores. Respecto de las diversas posturas asumidas por los antropólogos al definir la cultura y su posición personal, Ma rvin Harris sostien e que en las definiciones antropológicas de la mism a, el único ingrediente fidedigno es de tipo negativo: “la cultu ra no es lo que se obtiene estudiando a Shakespeare, escucha do música clásica o asistiendo a clases de historia del arte” 113 . En esta negación impera la confus ión, que se puede constatar en las distintas vertientes definito rias de los antropólogos, punt ualizadas en el apartado 2.3. 2.4.3 Relación entre turismo y cultura Turismo y cultura pueden ser llam adas disciplinas gemelas , por lo que conllevan en semejanza y afinidad, y, por tener al hom br e como elemento prim ordial a la hora de form ular teorías y técnic as de investigación, que resulten importantes para el desarrollo de tecnologías que conducen a la humanidad a una m ejor calidad de vida, tanto en lo espiritual, social y económico, condición ésta que re sulta de varias condic ionant es. Con relación a esto, sostienen algunos autores que los bienes inmateriales forman la base del “humanismo m oderno”, porque de ellos depe nde el desarrollo in tegral del hombre. 112 Ibídem , pp. 45-4 6. 113 HARRIS, 2000a, p. 17. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 70 A través de la historia se aprecia que los naturales tienen su im portancia desde la remota antigüedad. La fascinación que siempre ha senti do el hombre frente a lo desconocido y la intuición de que nuevos descubrimientos lo cond uciría al pro greso so cial y cultural, actuó como m otor propulsor para buscar los medios de satisfacer sus necesidades. El turismo, históricamente, siem pre ha sido un fenómeno social relacionado con la cultura, pues a menudo ha contribuido a su rees tructuración. La función protect ora y socializadora de la cultura ha sido im portante en el desarrollo tu rístico d esde hace siglos e incluso en el presente con mayor razón. La intrínseca re lación entre ambos la podemos detectar m ás directamente cuando observam os el fenómeno turístico como m ovimiento de gentes de diversas razas y naciones, co n sus diferentes m odos de hablar, ves tir, estar, actuar y reaccionar. Esta relación se estrecha aún más con los efectos de la glob alización. Sin sombra de dudas, el turism o funciona co mo forma de preservación de las diversas manifestaciones de la cultura, abarcando tant o el patrim onio tangible como intangible. Del interca mbio entre visitados y visitantes, resulta una cultura cada día más enriquecedora a la medida que esto se da mutuam ente y simultán eamente. En la actualidad se asiste y se com prueba con mayor frecuen cia el crecimiento turístico relacionado con la oferta cultural de los destinos, f undam entado en el patrimonio resultante de siglos y siglos de sedimentación y evolución de la hist oria de las culturas. Así que, turismo y cultura se ven estrecham ente relacionados por poseer la fortuna de proporcionar conocimiento, experi encia y a la vez, reforzar o estimular la autoestim a del hombre, ejerciendo un papel tera péutico de sum a importancia en una sociedad cada vez más estresante. En el objeto de este estudio, la relación es más que directa. El patrim onio cultural, esp ecialmente urbanístico, arquitect ónico y artístico, m ás que otros aspectos, se han presentado como el recurso principal a la hora de convertir Ouro Preto en un destino turístico, donde la cultura es el at ributo primordial, substancial. 2.5 Objetos culturales: recursos y usos Hasta ahora se han visto algunos fundamentos de dos disciplinas que están íntimamente relacionadas en el desarrollo de la actividad turística. En este apartado, se ofrecen apreciaciones y valoraciones de los objetos culturales y su importancia actual como recurso turístico. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 71 2.5.1 Objetos culturales El objeto cultural es resulta do de la creatividad del ho mbre en sentido amplio, manifestación que en el mundo contem poráneo puede adquirir valor patrimonial según el valor que la sociedad y las institu ciones le otor guen. Como es sabido, estos “objetos” respondieron en su momento a necesidades prácticas o espir ituales, pero una vez perdida su función primigenia y convertirse “en obj etos musealizados” o “m useables”, forman parte de los repertorios de la identidad de los pueblos, es decir de su cultura. Por eso, incluye tant o aspectos materiales c omo inm ate riales, en lo que se denomina “patrimonio diverso”. Los objetos culturales que nos ha legado la historia y con los cuales trabajan historiadores, arqueólogos y museólogos, adem ás de otros profesionales, presentan una nueva lectura debido a su nuevo uso. La soci edad actual está redescubriendo la enorme riqueza, la variedad y el poder del legado hist órico, que no se centra sólo en los objetos artísticos de carácter m ás erudito, sino en ot ros más cotidianos (herramientas, utens ilios domésticos, arm as, etc.), y en historias materializadas, plasmadas, con su poder comunicativo. Los objetos, con sus excepcion es, han sido muy valorados por los seres humanos, y, en la actualidad, esta valoración y aprecio se encuentra en alza, gracias a las investigaciones, divulgaciones, concienciación del hombre con respecto al bien heredado y su enorme importancia económ ica en la so ciedad contemporánea. Por cierto, esto se fundamenta hoy en las necesidades del hom bre moderno, sea en el sentido espiritual, económico o social. Pero, el sustancial apreci o que se centra en “estos objetos” se encausa prioritariam ente al factor económico. No obstante, esta fuente de recurso exige una gestión rigurosa, revestida de conocimient os y mucho criterio para lograr la máxim a rentabilidad en beneficio de la sociedad, con vistas a una mejo r calidad de vida, y a la vez preservando, protegiendo y manteniendo este recurso para disfrute del hom bre de mañana. En todo, este legado de be ser bien interpretado, pa ra que sea tanto un recurso económico, com o además de social, educativo y cultural, lo demás se podría interpretarse como una “canalización de la cu ltura”. El aprecio que se tiene hacia determinados objetos por el mérito que poseen, por su utilidad o por su capacidad de satisfacer nece sidades o proporcionar bienestar, se debe en gran parte a su valor instrumental o valor cultural como recurso, que en este caso, se refiere a su importante capacidad para el uso turístico. El antr opólogo norteam ericano W. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 72 D. Lipe ha planteado esta cuestión, cuando sost iene que “los restos del pasado configuran un depósito de recursos potenciales a nuestro al cance para ser utilizados en el presente y en el futur o para el desarrollo cu ltural de nuestra soc iedad” 114 .En esta línea de pensamiento la industria turística, es actualm ente el mayor consum idor de bienes culturales , qu e utiliza como herramienta altam ent e poderosa para satisfacer los ensueños de los humanos y a la vez, fortalecer e in crementar el desarro llo social, cultural y económico, en el ámbito local, regional, nacional e internacional, aportando en consecuencia una mejora de la calidad de vi da de m uchas poblacion es y facilitando la comunicación y/o aprox imación entre m illones de personas. El potencial de los bienes patrimoniales como recurso cu ltural, debe ser considerad o en contextos específicos, p ues la atribución de valor, eviden temente se producirá en función de realidades históricas y sociales determinadas. En es te sentido, B allart comenta y resume una propuesta form ulada por Lipe, en la cual hay cuatro escalas de valores: Valor económico - cuando el bien es visto como r ecurso utilizable, al alcance de la sociedad. Valor estético - cuando determinado por criterios de gustos dom inantes, tradiciones estéticas y aun relacionados con la psicología de los individuos. Valor asociativo - el tipo de conocimiento tradicional o el im aginario colectivo, asociado a tradiciones orales y escritas, a leyenda s m itológicas, reconocer en estos objetos legítimos docum entos de la historia que expresan cosas sobre las personas que los crearon y utilizaron. Valor inform ativo - originado por la investigación form al sobre la cultura m aterial que practica la historia, la antropología, la arqueología o la historia del arte 115 . En este esquema que sirve de instrum ento orie ntativo, se intenta sistematizar las razones por las cuales los seres humanos de nuest ro tiem po siguen apreciando, conservando y utilizando los objetos del pasado. Sin embargo, es un intento que hay que interpre tar a la luz de una situación determinada, ya que a menudo los gestores del patrim onio, otros 114 citado en BALLART, 199 7, p. 63. 115 Ibídem, p. 64. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 73 profesionales y la opinión pública se ven oblig ados a pronunciarse y tomar decisiones, en el caso de los políticos, sobre qué sacrificar y qué salvar del legado histórico. Con respecto a las situaciones reales de atri bución de valor, asocia da a los bienes, se describen tres categorías. Así de forma simp lista y con carácter formalista, se adm ite incluir y categorizar las vari as posibilidades de atribució n de valor que los hombres pueden otorgar a los objetos culturales: Valor de uso – es el valor que nos referimos en el sentido de pura utilidad, o mejor dicho, es una evaluación pensando que se puede hace r alguna cosa con el objeto, que satisface una necesidad m aterial, de conocimiento o un de seo. Esta es la dimensión utilitaria del objeto histórico. Valor formal – es el valor indiscutible de atr acción que poseen determinados objetos a los sentidos, por el placer provocado en raz ón de la forma y adem ás de otras calidades sensibles, y por el mérito que presentan. Valor simbólico-significativo – es el valor que tienen los objetos del pasado com o vehículos de relación entre individuos que lo s produjeron o los utili zaron y sus actuales receptores. Actúan co mo presencias sustit utivas y hacen de nexo entre individuos separados por el tiempo, siendo testigos de ideas, hec hos y situaciones del pasado 116 . En estas categorizaciones se puede captar que todo objeto histór ico es un vehículo portador de mensajes, y que las relaciones es tablecidas entre el patrimonio cultu ral y las personas son muy complejas. Pa ra aclarar aún más sobre esto s aspectos sería necesario profundizar en técnicas de otras disciplinas, como la semiología 2.5.2 Valor y uso de los objetos culturales Es importante tener en cuenta que el hom bre para subsistir y progr esar ha necesitado producir objetos materiales, y éstos, en núm ero potencialmente infinito responden siempre a una utilidad. Con el paso del ti em po se produce una evolución tecnológica que unida a nuevas necesidades posibilitan una constante renovación en la producción 116 Ibídem , pp. 65-6 6. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 74 material de objetos y bienes inm uebles, mu ebles y de otro tipo. Este proceso produce un legado que, como se ha visto, se ha reconoci do com o cultura en el mundo contem poráneo y cuyo valor y uso actual está en relación con la función de su utilidad, que no es necesariamente coincid ente con la original. En el caso d e un centro histórico com o el de Ouro Preto, al hablar de objetos culturales se estaría in cluyendo todo el acervo acumulado en la historia de la ciudad duran te más de tres siglos, aunque dentro del concepto tan amplio de “patrim onio cultural” , hay varias categorías que exijan enfoques y tratamientos diferentes en cuanto a su utilización actual como recurso. Sin entrar en detalles, la puesta en valor de cara a la industria turíst ica tiene que adaptarse a las características de cada grupo de bienes en la diversidad de sus aportaciones, no es lo mismo como “objeto cultural” la arquitectura, ni dentro de ella una vivienda, una iglesia o un concierto, que la pintura, platería, costum bres, etc. En general, la sociedad contemporánea ha adquirido conciencia del patrimonio heredado, recuperando cosas y objetos an tiguos, confiriéndoles valor. En cierto sentido, es un “volver a la historia”, generalizándose la idea de su preserv ación como algo positivo. El consumo cultural es hoy en día una moda, que en realidad tiene importantes efectos en la recuperación y restauración d e los restos del pasado y, en par ticular, consecuencias económicas de am plia dimensión social. Como se ha visto se incluye en estos bienes lo inmaterial o intangible , y el valor de uso va a depender de la investigac ión que reciba, cuyo resultado proporciona y contribuye a in crem entar el depósito del conocimiento humano. Un bien cultural es un objeto que ha acum ulado teoría, práctica, experiencia e investigación, y todo esto se transmite a través de inform ación, que el observador puede captar total o parcialmente. Acla rando aún m ás, cuando el cien tífico trata de recuperar, extrayendo hacia afuera, la información que contiene un objeto, es ev idente que el bien hace de vehículo transmisor de conocim ientos, así que, todo el contenido que incorpora un objeto cultural o histórico , como siempre tiene un origen m uy lejano en el tiempo, esta circunstancia contribuye que sea aún más valorado 117 . En cuanto a los procesos de uso, cambio e intercam bio de los obj etos cultu rales, se aprecian dos campos de sum a importancia: la economía y el mercado. Este último es justamente el lugar donde dichos objetos reci ben m ás o menos valor, regulado siempre en función de su utilidad, por otro lado, se sabe que no habrá expansión económica sin un 117 BALLART, 19 97, pp. 66-68 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 75 mercado receptivo y para que esto ocurra de be responder a sus anhelos y satisfacer sus necesidades inm ediatas. Para el alca nce de tal meta, en nuestro caso, el objeto histórico debe ser manipulado sin ningún prejuicio de su s componentes básicos, así com o de su entorno, utilizando herramientas m odernas de planeamiento, marketing y adm inistración o gestión, siempre atentos a las nuevas exigenci as de una sociedad cada vez más prudente y selectiva a la hora de consumir. Como se ha señalado, el valor de uso de los objetos está siem pre condicionado con su utilidad, aunque ésta en las últim as décadas se entiende relaci onada con su potencialidad en el desarrollo de las comunidades, cuyo cr ecim iento debe siempre observar y aplicar los criterios y norm ativas de sostenibilid ad, ta nto local, regional, nac ional e internacio nal, reconocidos y legislados por la s autoridades competentes. Este enfoque sustentable es actualmente de gran im portancia, al entender que estos “objetos culturales” con stituyen un bien no renovable, de ah í que no sólo sea importante encontrarles un valor y uso actual, sino que éstos sean adecuados para su óptim a conservación, ya que si son explotados de forma no sostenible se pondría en peligro su integridad m aterial e, incluso, la de sus ap o rtes inmateria les simbólic os. Estos aspectos incluyen, además el entorno natural, m uy im portante en muchos conjuntos históricos, entre los que encuentra O uro Preto. Para el us o adecuado y bien gestionado de los objetos culturales las instituciones responsables de la gestión del patrimonio deben desarrollar funciones precisas con la ayuda de profesionales específi cos, las principales son: a) identificar, recup erar y reunir gr upos de objetos y colecciones, b) documentarlos, c) conservarlos, d) estudiarlos, e) presentarlos y exponerlos públicamente, f) interpretarlos o explicarlos 118 . Estas funciones se dividen en in ternas (a, b, c, d), y externas (e, f, d). Así las funciones internas se contraponen a las externas y ésta s tienen que ver con la dimensión pública o social de la gestión patrimonial. 118 BALLART y TRESSERRAS, 2001, p. 23. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 76 2.5.3 Potencial de los recursos históricos En apartados anteriores del trabajo se ha destacado el valor y uso de los “objetos culturales”, no obstante, hay que tener en cuenta que los bi enes patrim oniales valen por lo que son en sí mismos y por el conteni do de información asociado a e llos en cuanto a su puesta en valor. Cualquier objeto del pasado pierde gran parte de su importancia si no es bien estudiado e investigado, es decir, interpretado de forma adecuada. Es esencial saber su origen, procedencia, cuándo fue real izado o construido y su significado, es decir, tener un conocimiento lo m ás completo pos ible del mismo. Caso contrario, nunca tendrá el merecido y justo reconocim iento, pues el supuesto potencial ex istente no podrá ser explotado en su totalidad por desconocimie nto, dejando por tanto de cum plir de forma integral su función social, y en consecuenci a, disminuye su capacidad de contribuir al desarrollo de los pueb los; esto no só lo se refleja en lo material, sino va más allá en lo que puede ser la integración total d el hombre en su medio . Así que, estos recursos históricos en la soci edad moderna representan un papel de sum a importancia, una gran fuente de riqueza en el mundo contemporáneo, que no se traduce sólo en el plan material, com o antes se ha destacado, sino en el espiritual. En este contexto los bienes culturales sign ifican un activo útil y valioso, que deben ser bien preparados y administrados para sacar les el m ejor provecho, al mismo tiem po dispensarles las condiciones adecuadas pa ra seguir proporcionando a la humanidad su más importante m isión: el nexo con el pasado . En esta dimensión enfatiza Ballart que este “nexo” nos perm ite una cierta cercanía c on las sociedades de antaño, que en parte es claramente física por la conservación de los objetos. Además, este legado ocupa actualmente un lugar particular, m ejor dic ho, es siempre desvelado, interpretado y aprehendido en una situación es pacial y temporal determinada, es hijo al m ismo tiempo del presente, de sus contingencias y ambigüedades 119 . Es decir, que ese patrimonio, aunque heredado del pasado, se valora e inte rpreta desde nuestra contemporaneidad. Estos bienes patrimoniales o históricos llam a dos “recursos” en la term inología actual, se revisten de determinadas características, en tre ellas la más destacada es sin duda cuando se torna realidad sensible, ya que siendo herencia hay que trascender y encontrar su destino en el futuro. En este momento se le confiere el verdadero sentido y distinción, 119 AAVV., 2003c, Cuad ernos 5, pp. 224-225. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 77 transitando integralmente del pasado al futu ro. Es en este contexto donde los pueblos deben asumir el com promiso con la preser vación del legado que han heredado, para que pueda llegar a su destino, ya que en realidad no es el presente sino el futuro. De ahí su valor últim o, el de relacionar una generac ión con otra. En este sentido, el hombre contemporáneo cons ciente del potencial que contiene dichos recursos, emplea todos los medios a su alcance para hacer que este producto tan precioso sea cuidadosamente explotado, sin deterioro en el presente, a la vez prom etiéndole su pase al futuro en la mejor condición posible , para que las sociedades venideras puedan disfrutar de ellos y trans mitir su rica historia . Actuando de esta form a se cumple una de las normativ as más im portantes de la act ua lidad a nivel inte rnacional, la de explotar los recursos sin perjuicio de los mismos , aportando de esta forma su contribución a la sostenibilidad del plan eta Tierra. En esta perspectiva, los recursos históricos o patrim onio cultural de los pueblos, deben ser trabajados con una visión am plia. Es neces ario no perder de vista que estos bienes fueron creados en una determinada circun stan cia existen cial, y que ellos en efec tivo actúan como m ensajeros culturales del pasado al presente. En cuanto a esto se puede afirmar que cualquier objeto, por m uy sencillo y humilde que sea, contiene un potencial enorme y variado de cultura m aterial. Tanto un alfiler com o un ferroca rril son m ensajeros de claves culturales desde que constituyen una prueba m ateri al, referente a determinados hechos humanos o relaciones sociales que se desarrollaron en un de terminado espacio y en un momento dado. De esta forma, los objetos asum en hoy como ayer papeles socializadores, al reproducir materialm e nte normas, valores y visiones del m undo, tornándose parte inseparable de los procesos de interlocución social. En este contexto, se puede decir que la cultura material ha dese mpeñado siempre una parte activa y n ecesaria en los procesos de construcción de las re laciones sociales, y por consiguiente, del desarrollo social y humano. Todas estas va loraciones y consideraciones sobre el potencial de los recursos sirven co mo refl exión para los profesi onales y gestores de bienes patrimoniales y aún más cuando ad m inistran una ciudad histórica por la complejidad, divers idad y fragilidad de los recurs os. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 84 Gráfico 1 - Llegadas de turistas internacionale s (millones) M undo Tur i sm o Rece pt or 924 908 850 805 763 692 702 682 682 633 610 593 536 570 500 550 600 650 700 750 800 850 900 950 1000 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 M i l l ones de Tur i stas Fuente: O MT - Barómetro enero 200 9 (UNWTO) Las llegadas internacion ales en 2008 alcan zaron la cifra de 924 millones – 16 m illones más que en 2007-, lo que representa un creci miento del 2,0%. En su conjunto, todas las regiones mostraron resultados positivos, ex cepto Europa, con un estancamiento del número de entrad as. Los mejores resulta dos f ueron los de Orie nte Medio (+11,0%), África (+5,0%) y las Américas (+4,0%) – en este caso, h ay que señalar la fortaleza de los viajes a los Estados Unidos hasta agosto y el comportamiento favorable de la m ayoría de los destinos de América Central y del Sur. Como contraste, se obs ervan cifras negativ as en los últimos meses del año, tanto en Europa (-3,0%) com o en Asia (-3,0%). En es te último continente, la caída ha s ido aún más significativa, pues había experim entado un crecimiento superior al 10,0% en 2007 y un buen comportamiento durante la prim era parte de 2008 (+6,0%). Por otra parte, las Américas (+1,0%), África (+4,0%) y Orie nte Medio (+5,0%) siguieron presentando resultados positivos en la segunda m itad del año, aunque con una desaceleración importante en com paración con el periodo de enero a junio de 2008. En los estudios de los datos por regiones, para el conjunto del a ño, las estadísticas m ues tran cifras positivas salvo Europa, debido al estanc amiento en las lleg adas. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 85 En relación a los ingresos por turismo intern acional en 2008, éste tiende a ir paralelo al número de movimiento de pasajeros. Las te n dencias evidencian que los países mejor situados entre los que aportaron los datos hast a el mes de octubre son España e Italia y, entre los que aportaron sus estadís ticas en noviembre están Francia y Estados Unidos. La nación norteamericana tiene un aumento estim ado del 17,0% en ese año, lo que supone más del doble en su recuento de llegadas de turistas, dato que contrasta con el 1,0% de ingresos y un -2,0% de entradas correspondien te a España. Por su parte, en Francia se estima una caída de 6,0% en lo s ingresos y un descenso de l 3,0% en los regis tros en hoteles. En este sentido hay que destacar que la cifra provisional para Francia se basa sólo en los huéspedes, lo que no refle ja plen am ente las inclinaciones del turismo receptor del pase por las fronteras 129 . Según la citada organización, la falta de precisión en este momento es consecuencia al retraso de envío de información estadística de la mayoría de los países, además es necesario contar con datos sobre los tipo s de cambio del dólar y de la inflación para obtener resultados fiables. De los primeros 50 destinos m undial de mayor ingreso por turismo internacional, 42 han aportado datos de por lo m enos tres trimestres de 2008, pero, dada la brusca caída en las llegadas en el último trim estre del año, se presume también la m isma tendencia en los ingresos. Considerando todo esto, es interesante reflexi onar cómo los expertos en materia turística valoran la capacidad de resis tencia de la act ivid ad a factores externos como: turbulencia de los mercados financieros, subida de ta sas de interés, m odalidades de créd itos más rigurosas, aumento de los precios del com bustible y cuestiones de seguridad y salud . En este sentido, apuntan la fortaleza de la economía mundial hasta 2007, que ha contrarrestado en gran medida las referi das circunstancias poco favorables, adem ás, señalan el importante regist ro de crecimiento sostenib le presentado desde 2004, que según la OMT es el m ayor período de produc ción sustentable registrado durante más de 20 años. Por otro lado, el mom ento actua l de crisis económica, cuando todos los mercados financieros tienden a la baja, la industria turística a pesar de todo lo negativo 129 Se habl an de ci fras provisio nales debi do a que: l as estadíst icas completa del año ant erior sól o publican en el Barómetro OMT del Turismo Mundial en el mes de junio. Actualizando esta nota, tanto los índices estadísti cos de juni o y octubre/ 2009 de referi do docum en to m uestran un fuerte de scenso en la entrada de turistas inte rnacionales, obviam ente con sus repe rcusion es en las regi ones y países del mund o. Las estadísticas y análisis de los expert os están disponible en www.unwto.o rg. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 86 está afrontando mejor a la crisis que indus trias tradicionales com o la automoción, lo inmobiliario , la construcción y otros. En este contexto, no es difícil de entender por qué la gran m ayoría de los países ha elegido el turismo como una carrera rápida hacia el desarrollo, aunque esa elección les pueda traer grandes cambios so ciales, psicológicos y biológico s en la interacc ión de los turistas con el medio receptor. Así se entiende q ue las naciones en vías de desarrollo se han visto fuertemente es timuladas por el gran crecimiento de la activ idad turística en el mundo hasta agosto de 2008, lo que consecuentemente ha generado una dem anda de mano de obra especializada en tan poderosa actividad económica. Hecho que ya se puede constatar en varios países de Latinoaméri ca, con un creciente núm ero de escuelas de formación en turismo, sea de nivel m e dio, superior o t écnico profesional 130 . 3.2 Impactos del turismo Es de sobra conocido que la industria turís tica contamina o degenera el territorio, hecho que ya no es novedad en la sociedad actual, aunque también es innegable que genera beneficios económicos y desarrollo. Frente a lo positivo y negativo de esta actividad, queda entonces elegir y poner en práctica normas y conductas de actuación que adecuen este desarrollo sin perjuicio a las poblaciones actuales y a las generaciones futuras, siempre consum iendo los “bienes” en la mism a proporción en que se pueden regenerar. Para alcanzar tan importante e imprescind ible meta, uno de los caminos es poseer profesionales con buena formación y conocim iento, competentes para gestionar el negocio turístico, actividad de gran significado e im porta ncia en la econom ía de los países. Además, se debe m antener una estrec ha relación entre los profesionales de las diversas áreas del conocimiento involucrados en el tem a, por la inte rdisciplinaridad que este exige, debido su alto ni vel de complejidad. Con alta concurrencia de m aterias, y juntos, con visión de futuro, se puede planear la mejor forma de explotar los recursos sin dañar esta enorme fuente de riqueza, busca ndo soluciones para maximizar los im pactos positivos y m inimizar los negativos, enco ntrando fórmulas p ara que los efectos degradadores de los turistas sean m ínimos, y que éstos, no se valoren desfavorablem ente por las comunidades receptoras. S in embargo, hay que tener en cuenta que desde que la 130 Sin embargo, todas las co nsideraciones a respecto quedan vulnerables fren te al crítico momento que atraviesa la ec onomí a mundial , lo que pi de prudenci a y cautela en cualquie r pronóstico. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 87 actividad turística está presente en una zona las alteraciones son evidentes. Éstas las podemos denominar de impactos, que a la vez se cl asifican en:  Globalizantes: fuertes y continuadas alteraciones sociales, culturales y económicas.  Específicos: con carácter sectorial, espacial o local, en este ámbito entran los impactos ambientales, urbanísticos, territoriales, intersectoriales, etc.  Microsociales: efectos derivados del contacto con los visitantes, cambios actitudinales, m odificaciones de conduc tas de comportam iento relacional.  Dinamizadores: Relacionado al crecimiento económ ico, los cambios tecnológicos mejoras en infr aestructura, equipamientos y servicios sociales, control ambiental, m ejora de los niveles de renta, calidad de vida, etc. 131 . 3.2.1 Impactos específicos o ambientales Para el desarrollo del fenómeno turístico es necesario espacio físi co y depende de los atractivos q ue éste posee, tales como: recursos naturales e h istórico-culturales tangibles e intangibles, ya que son los principales in strumentos que atraen a los turistas. Para entender mejor el progres o del turism o y sus impactos am bientales, se tomará c omo base los estudios realizados por el Centro Europeo de Formación Ambiental y Turística (CEFAT), donde se analiza la relación entr e turism o y medio ambiente. La referida institución llevó a cabo una investigación de la actividad turística en relación a este fenómeno desde los años cincuenta del pasado siglo. Como es sabido, a m ediados de esta centuria el hecho turístico toda vía tenía un carácter de exploración y comenzaba el turismo de m asas 132 . En la década siguiente, en los años sesenta, el escenario mundial se veía ma rcado por características de concienciación, protestas e intervención pública an te los problemas de la socied ad, mientras el turismo se 131 Vid O MT, 1998, pp. 215-254 . 132 CEFAT, 1998, pp. 96-104. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 88 desarrollaba con rápido crecimiento y se ofrecían elem entos del entorno como atracciones singulares. En los años setenta se em pieza a discutir y/ o plantear la cuestión de la sostenibilidad mundial. La primera Conferencia abordando el tema se realizó en Estocolm o en 1972, como consecuencia de la crisis energéti ca. Esta época está en marcada por la preocupación derivada de la contaminación del aire, agua y visual de los entornos urbanos y rurales. A partir de este m oment o, el medio académ ico empieza a investig ar el turismo con m ás profundidad a causa de su s importantes impactos, periodo en que el crecimiento de esta actividad se desa rrolla con m ucha fuerza y mucho m arketing. En los ochenta, años de gran expansión del turism o en los mercados mundiales y avances tecnológicos, aparecen en el contexto mundial los m ovimientos de protesta ambientales, de preocupación por substancias tóxicas, la llu vi a ácida, el calentamiento del planeta, el agujero en la capa de ozono, et c., como síntoma de un aument o de la conciencia por el medio ambiente. En los noventa, el escenario está marcado por la deforestación, los cambios climáticos, la desertificación y se detecta que los impactos son cada vez má s globales. Surge con fuerza el ecoturismo, el turismo rural y el desarro llo sostenible, continuándose las tendencias iniciadas de las déca das anteriores en cuanto a una m ayor sensibilidad por la naturaleza 133 . En los estudios ambientales del CEFAT y otros, se com prueba que el turismo deja sus huellas en el medio ambiente. Los agente s im plicados en promoverlo acab an por sacrificar la naturaleza en función de un turismo masivo. Hoy gracias a una mayor concienciación, reglamentos, norm as, planif icación, intervenciones gubernamentales, jurídicas y trabajos científicos en diversas áreas, se ha demostrado la importancia de la preservación de la natura leza, englobando todos los asp ectos relacionados con la supervivencia y disfrute del hombre, sacan d o de la “madre tierra” los elem entos esenciales para el desarrollo, al mismo tiempo que se trabaja para recom poner su revitalización tota l. En este contex to, no se pue de olvidar que el prot agonista principal en la preservación se denomina capacidad de carga, concep to que está relacionado con la 133 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 89 fuerte inter relación entre turism o, territo rio, m edio ambiente, calidad de vida y desarrollo. Dentro de esta c oncepción integrada de desarroll o turístico, se puede obtener un porvenir que satisfaga las necesidades hum anas, sin daño del patrimonio am biental y así poder garantizar nuestro futuro y el de las generaciones venideras. Según los expertos, la capacidad de carga es el límite supuesto para m antener la presión humana en el área, aunque gran parte de ésta sea en realidad pobl ación flotante y, por tanto, fluctu ante en su número Esta idea se ex pr esa, en el caso de los espacios turísticos, en los aspectos medioambiental, sociocultura l y económico. Dicho de otra forma, es el nivel de uso por parte de los visitantes que una zona puede asumir o aguantar ofreciendo un alto grado de satisfacción para los turistas y con un impacto escaso sobre los recursos. En la práctica, la determinación de esta capacidad no es fácil ni prec isa, dependiendo de tres factores m edulares como el ecológico, el so cial y el económico. En consecuencia, según O´Reilly existen varias d ilucidaciones de capacidad de carga que se pueden clasificar 134 :  Capacidad de carga física: el niv el a partir del cual el espacio disp onible no puede acoger más visitas de turistas sin que eso implique un claro deterioro de la estancia de los mismos.  Capacidad de carga ecológica: nivel de visitantes a part ir del cu al los impactos ecológicos producidos, tanto por los turistas como por lo s servicios que requieren, resultan inaceptables para el medio.  Capacidad de carga cultural: el número de visitantes a partir del cual lo s recu rsos c ultural es, hi stóri cos, ar queológicos comienzan a deteriorarse.  Capacidad de carga social-turística: el nivel a partir del cual la satisfacción d e los visitantes em pieza a devaluarse co mo consecuencia de la masificación.  Capacidad de carga de la comunidad receptora: el nivel a partir del cual el crecim iento resulta inconveniente en térm inos de detrimento de los valores ético s, sociales y culturales de la comunidad. 134 Citado en FU LLANA, Pere y AYUSO, Silvia, p. 32. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 90 3.2.2 Impactos microsociales o socioculturales Para comprender m ejor estos impactos bast a observar los acontecim ientos de modo m ás humanista o sea del punto de vista sociológ ico o antropológico, en una concepción no sólo basada en reflexiones teóricas sino ta mbién pragm áticas, dado que el turismo no se puede proyectar con una visión aislada, sino que está intrínsicam ente relacionado con la cultura, las artes y el ocio. Entre los muchos impactos generados por el tu rismo y estudiados por diferentes áreas de la ciencia, se ponen en relieve los fenómenos sociales y culturales cuando se producen el contacto entre turistas y re sidentes. Según Mathieson y Wa ll, entre los más divulgados, está el derivado del hecho de que el turi smo m odifica la estructur a interna de las comunidades, dividiéndolas entre aquellos qu e no tienen y los que ti enen una relación con el turismo y los turistas 135 . Otros autores se refieren al turism o como una especie de colonialismo, que tiene el poder de sustraer de la com unidad local su capacidad decisoria autonómica sobre el qu é hacer. Se ha resaltado la importancia del turism o en la sociedad contem poránea. Éste genera oportunidades a trav és de la creación de nuevo s empleos, amplia el m ercado de trabajo para las mujeres, m ejora las infraestructura s locales, actúa como elemento propulsor y consecuentemente instiga a cam bios soci ales. Por un lado, el turismo proporciona beneficios socioeconómicos con extrem a de pendencia de esta actividad, y por otro provoca discrepancia social. En este sentido E. Kart considera qu e el contacto entre turistas y residentes puede tener l ugar en tres diferentes contextos 136 : 1. Cuando el visitante adquiere un bi en o servicio de un residente 2. Cuando residentes y visitantes, co mparten el m ismo espacio físico 3. Cuando intercambian inform aciones e ideas El referido autor, en su punto de vista, considera más frecuente s las dos primeras situaciones, en particular tratándose de turi smo de m asas, ya que los turistas no se integran en la cultura ni en las estructuras sociales de la población. 135 MATHIESON y WALL, 1990, pp. 120-1 22. 136 Citado en CEFA T, 1998, p. 100. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 91 Otro factor muy importante a ten er en cu enta se relaciona con la tipología de los visitantes. Para Inskeep, la importancia o m agnitud de los impactos “dependerá en gran medida de las diferencias sociocultu rales existentes entre visitan tes y residentes, pudiendo ser de índole religiosa, de estilo de vida, de creencias, de comportamiento, de actitudes, de valores, etc.” 137 Así que, se puede concluir que las relaciones entre la población y visitantes pueden ser favorables o desfavorables, con comportamientos activos o pasivos. A través de estudios soci ológicos y psicológicos se ha observado que este contacto provoca cam bio de actitudes, percepciones y e scala de valores por parte de los residentes, aunque este sea de carácter superficial. Los impactos pueden ser directos e inducidos según Cooper. Los directos son resultantes de “transform aciones ligadas al establecimiento de nuevas formas de com unicación, transporte e infraestructu ras” y los inducidos , resultan de la m ejora del nivel económico de la población originado por el turismo, “m odificando la im portancia relativa de las necesidades de consum o y acelerando los cambios sociales” 138 . Otro aspecto muy importan te a observar es com o la capacidad de carga física está relacionada con la capacidad de carga psic ológica, donde el propio turista se siente incómodo, molesto con la presencia de m uchos otros turistas, pudiéndose malograr de esta manera su estancia y la consecuenc ia será la no repeti ción de la visita. Por otro lado y positivam ente, el turismo puede actua r como un factor de conciencia ción sobre la continuidad histórica y cultural de una comunidad, contribuyendo a la rehabilitación y conservación de sus monum entos, edificios y lugares históricos valiosos y valorados por los visitantes, y los valores y m anifestacion es culturales locales, co mo costumbres, tradiciones, artesanía, folclo re, gastronom ía y música, todo eso que se incluyen en el p atrimonio inmateria l Es con esta visión que se espera que sea desarrollado el tu rismo cultural en la urbe de Ouro Preto. 3.2.3 Impactos dinamizadores o socioeconómicos Sin duda, todos los impactos generan efectos positivos y negativos y están estrechamente relacionados, sean de carácter ambiental, sociocultural o socioeconómico. Por toda la 137 Ibídem. 138 Ibídem, p. 101 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 92 importancia que conllevan estos hechos en un a planificación de desa rrollo turístico, se deben tener en consideración lo s diver sos t ipos de impact os y sus efectos. En el caso de los socioeconóm icos, hay que trabajarlos para lograr el máxim o beneficio y encontrar soluciones para que los problemas sean mínimos. Para alcanzar tal objetivo será necesario vigilar y gestionar constantemente estos im pactos para reforzar los positivos y atenuar los negativos ; para lograr tal meta, es impres cindible conocerlos bien. Entre los socioeconómicos positivos se pueden citar: 1. Contribución al e quilibrio de la balanza de pagos 2. Contribución al Producto Nacional Bruto (PNB) 3. Generación de empleos e ingresos 4. Turismo como m otor de la actividad em presaria 5. Aumento y distribución de la renta (en térm inos de población y al equilibrio regional de un país). 6. Aumento de nivel de compra 7. Mejora en la calidad de vida Además de estos impactos positivos aportados por el turism o, los defensores de esta actividad af irman que a largo plazo ésta pued e ser un sustituto de las exportacio nes tradicionales, como exportador invisible de bienes y servicios turísticos en el país receptor, con la ventaja del control y m anipul ación de los precios turísticos, con un gran margen de m aniobra, y así, incentivar las lleg adas internacionales e influ ir en el aumento de los beneficios. Por otro lado, se reconoce que la actividad tu rística como cualquier otra vía de desarrollo, conlleva ciertos costes o riesgos, lo s cuales se denominan impactos negativos , y éstos, deben ser observados atentamente, al m i smo tiempo que los beneficios. Con esta combinación, se puede evaluar correctam ente lo s impactos económ icos de esta actividad sobre un destino. A continuación se expone n algunos impactos negativos de m ayor relevancia : 1. Uso excesivo de los recursos 2. Economía pendiente de la actividad turística 3. Inflación derivada de la actividad tu rística 4. Dependencia excesiva de capital inv ersor extranjero 5. Competencia del tu rismo con otros sectores econ ómicos Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 93 Todos los impactos negativos que derivan del desarrollo turístico pue den ser evitados o minimizados, teniendo una adecuada planific ación y gestión de los recursos de un destino, como también podrían ser corregidos a posteriori, con una política turística que adopte las medidas correspondiente s a los efectos surgidos. No obstante, com o se sabe, en cualquier situación lo m ejor es la prev ención, ya que la “cura ción” resulta siempre más costosa y los resultados quizás n o sean tan satisfacto rios. En resumen, los beneficios económicos del turism o han sido resaltados por los investigadores del sector a lo largo de las últim as décadas; sin embargo, el alcance de los costes económ icos relacionados con esta ac tividad no han sido c onsiderados en su globalidad hasta hace relativam ente poco tiempo . Para logra r una competitiv idad a largo plazo y maxim izar el bienestar de los gr upos involucrados, hay que dar un enfoque más equilibrado, que valore ambos aspectos a la hora de planif icar y desarrollar un destino turístico. Los impactos en cualquier situación, es decir “positivos o negativos”, deben ser cautelosamente estudiados, para la adopción de m edidas concretas de salvaguarda del patrimonio natural y cultural 139 . 3.3 Desarrollo sostenible Las dos guerras mundiales y las gran des depresiones económicas de las primeras décadas del siglo XX, marcaron el com portamiento de las relacione s internacionales. Los p aíses industrializados no centraron sus esfuerzo s solamente en su reconstrucción y abastecimiento, sino también en el logro del pleno em pleo y en la revitalización de un orden económico internacional. Al m ismo tiempo hubo que dar respuesta a las nuevas exigencias; transformaciones profundas de las relaciones internacionales, la desintegración de los sistemas coloniales y a la necesidad de insertar cam bios en la estructura productiva, con el objetivo de aceler ar el ritmo de progreso económ ico y social y, elevar los niveles de vida en zonas menos desarrolladas. En 1945 se funda la Organización de las Naci ones Unidas (ONU), en la Conferencia de San Francisco, creándose también organism os especiales cuyos objetivos eran materializar el nuevo orden de relaciones in ternacionales. En la Carta de la ONU, los propósitos de promover el desarrollo económ ico y social quedan claramente explicitados, 139 Sobre el t ema Vid. OMT, 1998, pp. 215-22 2. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 100 garantizar una distribución justa de sus costes y beneficios. Esto im plica generar empleo local, tanto directamente en el sector turístico com o en dive rsos sectores de apoyo y de gestión de recursos, estimulando la creación de industrias locales rentables: hoteles y otras instalaciones de alojam iento, restaurantes y otros servicios de alimentación, transportes, artesanía, et c. Contribuye, pues, a divers ificar la economía local, especialmente en zonas rurales, donde el empleo agrícola puede ser esporádico o insuficiente. El turismo de naturaleza estim ula y contribuye a costear la conserva ción del patrimonio, favoreciendo el uso pro ductivo de terrenos m arginales para la agricultu ra, permitiendo que grandes áreas naturales permanezcan bien conservad as. Por otro lado, el turismo cultural ref uerza la autoestima de la com uni dad local, que ve que su patrimonio es atractivo e interesante para otros, al mism o tiempo que ofrece la oportunidad de un mejor entendimiento y com unicación entre pueblos de culturas diferentes. El turismo sostenible, desde el punto de vista del medio am biente, pone de relieve la importancia de los recursos natu rales y culturales para el bi enestar económ ico y social de una comunidad y puede contribuir a preserva rlos. En esta concepción , esta actividad vigila, valora y gestiona los impactos del turism o, de sarrolla métodos fiables de seguimiento am biental y contra rresta cualquier efecto negativo. En este contexto, la OMT ha adoptado el enfoque so stenible para el tu rismo y aplica sus principios en todos sus estudi os de planificación y desarrol lo. A los efectos, ha tomado como referencia la definición de desarrollo sustentable del Informe Brundtland titulado Our Common Future de la Comisión Mundial sobre Me dio Am biente y Desarrollo de las Naciones Unidas (1987). La institución define así el turismo sostenible: El desarrollo del turismo sostenible satisface las necesidades de los turistas actuales y regiones receptoras, al mismo tiempo protege y fo menta las oportunidades para el futuro. Se concibe como una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacerse la s necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mism o tiempo la integridad cultural, los Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 101 procesos ecológicos esenciales, la di versidad biológica y los sistemas que sostienen la vida 144 . Esta definición contiene dos factores elemen tales que son: las necesidades humanas y las limitaciones del ecosistem a global. En el marco de la declaración fundamental , los principios del desarrollo turístico sostenible se amplían de la siguiente forma:  Los recursos naturales, históricos, cultu rales y de otro tipo empleados por el turismo se conservan para su uso continuado en el futuro, reportando así al m ismo tiempo beneficios a la sociedad actual.  El desarrollo turístico se planifica y gestiona de forma que no cause serios problemas ambientales o sociocultu rales en la zona de turismo.  La calidad ambiental global de la zona turística se m antiene y mejora donde sea necesario  Se mantiene un alto nivel d e satisfacci ón turística de form a que los destinos retienen su comerciabilidad y prestigio.  Los beneficios del turismo se reparten ampliamente por toda la sociedad.  Es esencial también que el turism o sea políticamente aceptable sin poner por ello en peligro su sostenibilidad. Si no se cu enta con una voluntad política de turismo sostenible, los planes turísticos basados en principios de sostenibilid ad no se convertirán en realidad. La mejor forma de conseguir un turism o sostenible es a través de rigurosos planes de planificación, desarrollo y gestión del sector turístico.  Aplicar la filosofía de la so stenibilidad a la industria turística requiere la adopción de decisiones en todos los órdenes social es, incluidas las poblaciones locales, de form a que la actividad turística p ermita co m patibilizar otros usos de los recursos. 144 Vid. FULLAN A, Pere y AYUSO, Silv ia, 2002, p. 30 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 102  Evaluar la capacidad de acogida e incor porar la planificación y ordenación del territorio (Protección y calificación de te rrenos), para garantizar un desarrollo turístico adecuado a la capaci dad turística del ecosistema.  Mejorar las infraestructuras de trans porte, de las teleco municaciones y otras infraestructuras básicas, así como instal aciones de esparcimiento que pueden ser usadas por la comunidad lo cal o por los visitantes.  Un sector turístico sostenible a largo plazo reclam a la preservación del entorno como medida indispensable no sólo por representar un importante argum ento de venta, el entorno es la base sobre la que se sustenta la actividad turística y s u degradación arrastraría a ésta de form a inexorable hacia el fracaso.  El turismo y el m edio ambiente son interd epend ientes y se necesitan el uno al otro para garantizar su permanencia.  Alcanzando un equilibrio perdurable entre el hombre y su entorno medioambiental y sociocultural se desprende rá el m odelo de desarrollo turístico sostenible, nunca al revés 145 . Frente a todo esto, Fullana y Ayuso ven los conceptos de desarrollo y turismo sostenibles carentes de criterios objetivos en los que basa r su puesta en práctica, y por tanto, con una carga significativa de s ubjetividad 146 . Sin embargo, dichos autores consideran que los principios han sido un important e vehículo para que los prom otores de esta actividad aumenten su atención y nivel de concienc ia de la importancia de los recursos socioculturales y medioambientales en el desenvolvim iento turístico. En este sentido, lo importante en nuestra evaluación es que este tem a ha sido y sigue siendo discutido en todos los niveles, y, muc hos com promisos se han firm ado para que el turismo sea desarro llado respetando la riqu eza am biental y divers idad cultu ral, y por consiguiente, la vida. En func ión de esto se incre mentan lo s trabajos de las com unidades 145 OMT, 1998, pp. 257-273. 146 FULLANA, Pere y AYUS O, Silvia, 2002, pp. 30-31. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 103 locales, industria turística, turistas y ONGs, con resultados positivos y esperanzadores, aunque todavía hay muchas barreras que superar. A continuación se enum eran las principales declaracio nes internacionales sobre el turismo sostenible 147 . 1980 Declaración de Manila sobre el Turismo Mundial (OMT) 1982 Documentos de Acapulco sobre los Derechos a las Vacaciones (OMT) 1985 Declaración de Derechos del Turismo y Código del Turista, Sofía (OMT) 1989 Declaración de la Haya sobre el Turismo (OMT) 1995 Carta del Turismo Sostenible de la Conferencia Mundial del Turismo Sostenible de Lanzarote (OMT, PNUMA, UNESCO, UE) Guías para un Turismo Ambientalmente Responsable (PNUMA) Declaración del Cairo sobre la Prevención de Turismo Sexual Organizado (OMT) 1996 Agenda 21 para la Industria de Viajes y Turismo (OMT,WTTC, EC) 1997 Declaración de Berlín sobre la Di versidad Biológica y Turismo Sostenible Declaración de Calviá sobre Turismo y Desarrollo Sostenible en el Mediterráneo Declaración de Manila sobre el Impacto Social del Turismo (OMT) 1998 Declaración de las ONGs del Med iterráneo sobre Turismo Sostenible y Participación de la Sociedad Civil (Med Forum) 1999 Decisión de la Comisión de las Nacione s Unidas sobre Desarrollo Sostenible Turismo y Desarrollo Sostenible (ONU) 2001 Carta de Rimini de la conferencia In ternacional sobre Turismo Sostenible en Rimini . De estos docum entos, dos se encuentran en este trabajo, uno es la Carta de Turismo Sostenible (anexo núm. IV), prom ulgada por ocasi ón de la primera Conferencia Mundial del Turismo Sostenible en la isla de La nzarote – Canarias, en abril de 1995, por las organizaciones intern aci onales PNUMA, UNESCO, OMT, UE y distintas administraciones del Estado español. En sus 18 pr inc ipios apuesta por la sostenibilidad a nivel local. Considera el desarrollo sostenible como “un proceso orientado que 147 FULLANA, P ere y AYUSO, Silvia, p. 35. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 104 contempla una gestión global de los recursos con el fin de asegurar su durabilidad, permitiendo conservar el capita l natural y cu ltural” 148 . El documento pone de relieve la necesidad de preservar el entorno y prevé una evolución aceptab le respecto a la incidencia del tu rismo sobre los rec ursos natu rales, la biodiversida d y la capacidad de asimilación de los im pactos y residuos producidos. El otro documento es la Agenda 21 para la Industria de Viajes y Turismo ( a nexo núm.V), publicada en septiem bre de 1996 por la OMT, WTTC y EC, primer plan de acción sectorial tras la Cum bre de Rio. Esta Agenda determina una serie de aspectos básicos para la integración de l turismo y el medio ambiente, de forma que el turismo no sólo sea sostenible en sí m ismo, sino que garantic e la sostenibilidad local. Adem ás, asigna las medidas prácticas que los gobier nos pueden tom ar, así como las empresas turísticas privadas, para al can zar los objetivos fijados en la Conferencia de R io de 1992 149 . Se puede decir que desde la Declaración de Manila (1980) sobre turi sm o sostenible, hasta hoy se ha hecho mucho para m inimizar los impactos negativos característicos de la actividad sobre los sectores con los cuales m antiene estrecha relación. La evaluación se presenta positiva en muchos aspectos, pero hay que tener en cuenta que todavía se precisa de mucho trabajo para que se alcance un nivel óptim o. La valoración, vigilancia y medición debe estar presente en todas las fase s del des arrollo turístic o y de su gestión, con el fin de que la población local pueda benef iciarse de las oportunidades o reaccionar ante los cambios perjudiciales. Para viabilizar una gestión tu rística sostenible, los involucra dos en esta actividad deben hacer uso de instrum entos que les orienten la s acciones. La Agenda 21, resultante de la Cumbre de Rio, estab lece el desarrollo, la adopción e implantación de in iciativas voluntarias por parte de los dis tinto s sectores de la actividad com o prioridad principal para alcanzar los objetivos del desarrollo sustentable. Especí ficam ente, en el capítulo 30, que trata del fortalecimiento del papel del comercio y de la i ndustria, se pone en manifiesto que estas em presas deberían garant izar una gestión responsable y ética de los productos y procesos desde el punto de vist a de la sanidad, la seguridad y el medio ambiente. Para conseguir tal m eta deberían aumentar la autorregul ación, orientados por 148 Ibídem, p. 36. 149 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 105 códigos, reglamentos voluntarios e iniciativ as adecuados, integrad os en todos los elementos de la plan ificación y toma de decisiones em presariales, y fomentando la abertura y el diálogo con los empleados y el público 150 . Todo esto es un intento de mostrar a estas empresas sus responsabilidades ante los impactos negativos sobre el entorno natura l y sociocultural, al mismo tiempo que se fomenta una nueva conciencia en la explot ación de los recursos . Así que el sector turístico ha adoptado diferentes instrument os voluntarios com o códigos de conducta, guías de buenas prácticas, ecoe tiqu etas, sistemas de ges tió n ambiental e indicadores. De forma que estos recursos tienen diferentes niveles de aplicación en el m arco de la empresa y el objetivo es abarcar distin tas dimensiones de sostenibilidad (ambiental, sociocultural y económica). En un principio se puede decirse que los distintos medios son compatibles entre sí, no obstante, debe no tarse actualm ente que dichos recursos consideran casi exclusivam ente la vert iente ambiental de la sustentabilidad 151 . Así que, para alcanzar un desarrollo turístico sost enible, el proceso exige la conjunción e interrelación dinámica de los tres factores físico-ecológico, sociocultural y económ ico, con la meta lograr un eq uilibrio final en el s i stema turístico entre los recursos div ersos y su uso responsable. Esto está directamente relacionado con el concepto de capacidad de carga , que implica que los destinos tienen lím ites en el volumen e intensidad de desarrollo turístico, es de cir, lo que puede soportar un determinado lugar. En este contexto, se entiende por capacidad de carga total de un destino o zona “el máximo uso que se puede obtener del destino sin que se causen efectos negativos sobre sus propios recursos biológicos, sin reducir la satisfacción de los visitantes, o sin que produzca un efecto adverso sob re la sociedad receptora, la economía o la cu ltura del área” 152 . De manera que para alcanzar lo deseab le en este caso, o m ejor dicho, que no sobrepase la carga permitid a, la vigilancia y se guimiento deben ser pe rmanentes con respecto a los indicado res de la sostenib ilidad en todas las d imensiones. Siendo el turismo una de las actividades que m ás cr ece en el mundo, independiente de ser o no desarrollado de forma espontánea o planificada, existe siempre el riesgo de que en un momento dado, alcance el m áximo en la capacidad receptora y se produzca la saturación, 150 Ibídem, pp. 36-39 y 14 0. La Agenda 21 (Cum bre de Rio) tam bién está disponi ble en el sit e http: //www.u n.org/esa/ sustdev/ag enda21.htm ). 151 A los inter esados en ob tener mayor conoci miento sobr e los instrumento s volun tarios p ara empresas turísticas consultar FULLANA, Pere y AYUSO, Silvia, pp. 45-84. 152 OMT, 1998, p. 262. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 106 teniendo como consecuencia los impactos negativos, que en determinadas situaciones pueden ser irreversibles. 3.4 Globalización neoliberal y efectos en el turismo En este apartado, es oportuno hacer algunas referencias a la política de globalización neoliberal, no sólo por tener implicaciones di rectas con el turism o y la sostenibilidad, a causa de su devastador impacto social, económ ico y cultural, sino por la im portancia que el tema requiere en la actualidad. La ideologí a que sustenta el neoliberalismo pretend e naturalizar la globaliz ación económ ica como proceso, y as í, postularlo como inevitable. Las fuentes inte lectuales del neoliberalismo actual encuentran su b ase en las idea s filosóficas defendidas por Hayek, llamada “filosofía” K eynesiana; él denominaba y defendía tal idea como “colectivismo”. La esencia cons istía en la creencia o fe en el mercado autorregulado, o m ejor dicho, en un si stema de intercam bio voluntario; en ese marco tendría que retornar al Estado “m ínimo”, negando la concepción de justicia distributiva asociada al Estado del Bienestar (aceptando algunas excepciones) y a una política fiscal progresiva, y reconociendo la necesidad de una democracia lim itada que garantizara, eso sí, el respecto a las libertades “negativas”, es decir, de la propiedad privada y de la libertad de mercado. Todo e llo, basado en una concepción individualista de la naturaleza humana que parte del prototipo Homo economicus y del consumidor soberano 153 . El gran desarrollo económico que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial, es referencia básica para entender el pro ceso de globalización vivido hoy e im pulsado por las ideas de su base filosófica. Europa y Japón, asolados por la contienda, tienen com o labor de primer orden la reconstrucción de su s territorios en todos los ámbitos, m ientras Estados Unidos florecía como potencia económica, buscando éste, su hegemonía mundial. En este periodo una serie de fact ores tuvieron su importancia, tales como: aprovechamiento de la tecnología militar favor ecida por la contienda, re vitalización de la demanda, ordenación de nuevos m étodos de pr oducción, etc., y sobre todo, la superación del negativismo originado por la crisis de los años treinta del siglo XX. Estas condiciones prepararon el terreno para que el capital ismo germinara y floreciera de form a espectacular, consolidándose el des arrollo económ ico en la década de los sesenta. 153 AAVV., 2 002b, pp. 29-30 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 107 El incremento en la econom ía se refleja en la sociedad, ya que las naciones estaban gozando de un cierto excedente y podían atender demandas de tipo social, lo que lleva a modificar algunos hábitos sociales, mejorando la calidad de vida, y a la vez vaticinaba un futuro prometedor. Se inicia de esta forma el llam ado Estado de Bienestar , como consecuencia de la puesta en marcha de las ideas de Hayek. Todo conducía a planteamientos de que en el seno del capitalismo podían convivir los elem entos que determinan su esencia con una cierta justicia distributiva , sin em bargo, eso fue mera ilusión. Los principios que condujeran a la refe rida situación - el crecimiento económ ico -, empezaro n a ser cuestionados en los años s etenta, debido a aconteci mientos de carácter político y la concienciación colectiva de que los recursos energéticos y las materias primas eran agotables , por lo tanto los recu rsos tenían que ser regenerados y cuidados para la salud del planeta. El hecho conduce, en las décadas subsiguien tes, al surgimiento de m ovimientos sociales que reivindican respeto a la naturaleza y al hombre y una di stribución más equitativa de los bienes. En este momento, la marginación y la pobreza crecían de form a galopante. A partir de ahí, hubo más preocupación de lo s gobernantes y organism os internacionales, que dictan varias medidas para am inorar los impactos negativos derivados del proceso de globalización neoliberal. Sin embargo, com o ya se ha visto, sólo después de la Cumbre de Rio (1992), el tem a adquiere otras dime nsiones, gana respaldo popular y multiplica las acciones por parte de los dirig entes de las naciones, involucrando instituciones gubernamentales y ONGs. Ante tantos riesgos y problemas provocados por la política neoliberal, que conquista una hegemonía global, provocando integración y de sintegración, inclusión y exclusión, se producen contradicciones que hoy son más vi sibles conduciendo a riesgos de crisis financieras globales, desastres ecológicos, as censo de la pobreza y de las injus ticias de forma general. Todos ellos conllevan alta do sis de peligro, pero los efectos negativos relacionados con la ecología, debido a sus dr ásticas consecuencias, poniendo en juego la supervivencia de todos los seres vivos del planeta, es algo m ás que preocupante, porque con la “mundialización” todo se mueve en ca dena. Como respuesta a este estilo de producción, de consumo y de vida, conoci do como globalización, el mercado “se autorregula”, pero esto sólo es de fach ada, pues quien dicta las reglas son las transnacionales, que por “coincidencia”, la mayoría son norteamericanas. Al fin y al cabo, se puede decir que la globalización es controlada por tres grandes núcleos Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 108 tradicionales del capitalism o: Estados Unidos de América, Europa y Japón. Para hacer frente al problema, crecen las fuerzas de resistencia, llam ada s “populistas” en el Norte y “antioccidentales” en una parte del Sur, reaccionando por m ucho tiempo contra el malestar global. No obstante, por fortuna, és tas vienen seguidas por la extensión de un “movimiento de m ovimientos”, dispuesto a ir más allá afirm ando la necesidad de un proyecto alternativo basado en la co nvicción de que “otro m undo es posible” 154 . Con relación al tema hay m ucho que hablar , pero nuestro objetivo no es profundizar en los fundamentos y desarrollo, ventajas y de sventajas del sistem a neoliberal, sino abordarlo y enfocarlo en el cont exto de la industria turística, ya que sus efectos producen resultados de extrema importancia en el desarrollo de esta actividad. El mundo globalizado trajo sin duda beneficios y a la vez riegos de gran m agnitud para la humanidad. En el caso del turismo, el punt o crítico, quizás está en la llamada “globalización de las culturas”, que es bien distinto de la “cultura de la globalización”. Desde el último decenio del pasado siglo se d ifunden en casi todo el planeta las mismas informaciones, se ven las m ismas películas , se escuchan las mi sm as canciones y se emiten los m ismos anuncios pub licitarios, esto pr esenta sus ventajas y no hay como negarlo. El mundo se hace pequeño, intensifi can las relaciones hum anas, mejora y aumenta las perspectivas de m anifestación y expansión de las cu lturas, propicia una reacción desde lo local y provoca, en fin, el despliegu e de fórmulas de criollización o hibridación 155 . En este sentido, la actividad turíst ica desarrollada de form a planificada juega un papel importante, porque introduce un cierto equilibrio frente a la mundialización, ya que busca preservar lo s valores locales, haciendo de ellos herramientas im portantes para el desarrollo de las comunidades y m antenimiento de la identidad de los pueblos. Hoy, se asiste al desarrollo de actividades distintas con el objetivo de preservar y valorar la cultura, com ercializarla en beneficio de la comunidad, hecho que cada vez más es asumido por las sociedades, esto se debe en parte a los riesgos de descaracterización que conlleva la política dominante. De forma que este es uno de los rasgos positivos del momento presente. Según García Canclini todaví a se pu eden encontrar sociedades en las que “las tradiciones aún no han desaparecido y la modernidad no ha llegado 154 Ibídem , pp. 32-3 3. 155 TAIBO, Carlos, 2003, p. 53. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 109 completam ente” 156 , por todo de beneficioso que conlleva situaciones com o ésta, se deben intensificar las políti cas de preservación, con el fin de asegurar un futuro digno para las próximas generaciones. En este contexto y por infortunio, hay que destacar que los efectos negativos de la globalización son más rápidam ent e atendibles, estamos hablando de la radical im posición de las formas culturales propias de los poderosos. Detrás del rótulo de una cultura global lo que despunta es el influjo devastador de la cultu ra norteamericana u occid ental, llamado éste , imperialismo cultural , que presenta varios disc ursos de dom inación. Así ha sido expresado por John Tomlinson: “El Estados Unidos de Am érica sobre Europa, el de Occidente sobre el resto del mundo, el del centro sobre la periferia, el del m undo moderno sobre el tradicional, que desaparece rápidam ente, el del capitalismo sobre el más o m enos todo y todos” 157 . CAPÍTULO CUATRO PATRIMONIO Y TURISMO CULTURAL Preliminar En este capítulo, se pretende desa rrollar en los a partados siguiente s, la estrecha re lación o dicho de otra forma, la dependencia exis tente entre patr imonio y turismo cultura l en nuestros días. De un lado, el turismo depende del patrimonio para generar riqueza y bienestar social, y de otro, el patrimonio se puede beneficiar d e esta actividad para su conservación y salvaguarda. Esta es una re lación que se intensifica en la m edida que estos dos elementos son cada vez m ás valorados en la economía de los países, ya que poseen la fuerza de alterar de forma positiv a la condición d e vida de las poblaciones, y como resultado, proporcionarles una existenc ia más digna, mejorando su calidad. Para conseguir tal logro, los responsables de la gestión del patrimonio, de la cultura y del turismo deben unir sus fuerzas, contar con un a planificaci ón coherente, utilizar los instrumentos disponibles que orientan e indi can com o explotar, y a la vez conservar los 156 Citado, Ibíd em. 157 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 116 científico. Se cree, por todo esto, que no está de m ás reforzar la definición de cultura, ésta nace junto con el hombre, es decir, tod o universo que lo envuelve, creado o modificado por él, es lo que se denomina cultura. Marco Tulio Cicerón fue el primero que se refi rió al concepto cultural relacionándolo con la razón humana y señalando que “la filosofí a es la cultura de la razón”. Según Johan Goofried Von Hender, “la cultura es aquello que cohesiona a la gente en un todo y que se manifiesta com o resultado y estímulo del desarrollo social” 163 . La cultura es un complejo subsistem a multifuncional que aparece con determ inados grados de integridad y dinamismo en cualqu ier sistema social concreto, ejerciendo su función protectora y socializadora. Protectora en relación a las influencias nocivas y a los cambios del medio ambiente, y socializad ora refiriéndose a la asim ilación de conocimientos, aptitudes, norm as y experienci as sociales acumuladas durante muchas generaciones y su proceso educativo 164 . Después de este breve hincapié sobre la cultur a, se abordará propiamente el tem a turismo cultural, desde una perspectiva global. Por ello se entiende al conjunto de todos aquellos productos turísticos que tienen objetos o at ractivos culturales como su principal motivación generadora de despl azamiento. Tales objetos o atra ctivos pueden ser: m useos, patrimonio histórico y natural, entornos m onumentales, gast ronomía, festivales y eventos artísticos o culturales de cual quier tipo. Es difícil de precis ar esta definición sobre los productos reales, ya que lo que se entiende por cultura, motivación o atractivo cultural puede variar mucho según la sociedad, el ám bito geográfico o la perspectiv a filosóf ica desde la que se contemple. El turism o cultural es la bifurcación de identid ad es culturales de d istinto orden en lo que se concreta la unidad y la di versidad, lo cual tiene por ba se la relación entre lo que proviene de otros entornos con lo local y la s nuevas formas híbridas que puedan surgir y que son parte del desarrollo social. En es te sentido, es importante reconocer que el turismo como fenóm eno constituye una rees tructuración cultural , modificacion es que afectan a todos los componentes del sistem a turístico, o sea, factores económicos, sociales, políticos y tecnológi cos. Así pues, puede surgir autocreaciones que conduzcan 163 Concep tos dispon ibles en: http//www.monogra fías.com/trabajo s/11/revecult/rev ecult.shtml 164 ASCANIO, Alfr edo 2003, p. 34 ; también disponible en www.p asosonline.or g Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 117 al fortalecimiento de la iden tidad y el enriquecim iento plur al de las diferentes regiones turísticas, lo cual sería in compatible con las formas culturales im portadas 165 . Esta tipología de turismo adquiere cada día m ayor protagonismo y como tal debe ser considerada y valorada. Las ciudades históric as son áreas privileg iadas de atracción turística, junto con los espacios naturale s declarados como recurso patrimonial. En España, en la última década del sig lo pasado, gran parte del patrimonio histórico ya había sido reconocido oficialmente y gozaba de un buen nivel de estudio, investigación y planes de desarrollo para una explot ación satisfactoria de dicho potencial 166 . En este ámbito general, la alternativa de tur ismo cu ltural despuntó con fuer za a finales de los años ochenta de la última centuria, perm itiendo el desarrollo e im plantación de nuevas estrategias vinculad as principalmente al terr itorio interior y m ás concretamente al uso y disfrute de los recursos disponibles, esen cialm ente los naturales y los históricos monumentales, unión que agrupa lo cultural. Esta alternativa o tipolog ía turística es uno de los sectores donde más claram ente se pone de manifiesto la importancia del patrimonio cultural de cara a los ingresos y puestos de trabajo. Es un turism o cuya principal motivación es el conocimiento del recurso histórico y natural de determ inado sitio o región. Es un proceso que no es único ni especial , sino reflejo de una tendencia europea, continente que desde donde surgiero n teorías sobre la importancia de c ompatibilizar la renta económ ica resultante de esta actividad, c on la garantía de la conservación de los recursos, en una acción sim biótica, es decir, en perfecta sincronía. En el que uno y otro se concilian y evitan las tensione s que pudieran ser pr oducto de la excesiva presión de uno de los sectores que pusiera en eminente peligro la desaparición del contrario 167 . En síntesis, el objetivo es garantizar el verd ade ro equilibrio entre tu rismo y patrim onio, transformando esta explotación en una fuen te de riquezas para la conservación y desarrollo local. En este contexto, a la hora de identif icar me rcados y potencialidades, se debe extremar el cuidado para no equivocarse, estimando que todo sea “turism o cultural u ocio cultural”. Del conocimiento profundo del grado de m otiv ación cultural de los visitantes va a 165 Ibídem. 166 Carlos Mart ínez en AAVV., 20 00d, pp. 99- 100. 167 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 118 depender mucho el tratam iento informativo e inte rpretativo de los r ecursos, desde la ordenación de los museos al diseño de los itinerarios cu lturales, des de los mensajes promocionales a la clase de inform ación que se en trega a los visitantes en el destino ; o el personal más o m enos especializado que se pone a su disposición. Así que, el turismo cultural puede ser un producto básico en un destino, o un elemento de valor añadido, esencial para captar otro ti po de producto-mercado, com o el turismo urbano y el turismo de congresos-convenciones o para plantear una diferenciación o caracterización en el caso de destinos maduros. Para gestionar un turismo de calidad, el concepto de sostenibilidad debe es tar presente en todo momento e insertado en todas las acciones. En este tipo de desarr ollo es inseparable el hombre y su entorno, ya que lo que se b usca y desea en la actualidad de forma vehemente es reducir los dilem as culturales dañinos, pero aprovechando las oportunidades para un desarrollo sostenible de los pueblos. En este enfoque, comenta Ascanio que lo im portante antes de de sarrollar políticas de turismo cultural es im prescindible investig ar varios tem as como los que se citan a continuación:  Las percepciones y actitudes de la poblaci ón local con respecto a la presencia y comportamiento de los turistas  Los deseos, motivaciones y conducta de los tu ristas y el impacto en la comunidad de acogida  La aculturación causada por el turismo  Evaluación del impacto m edioambiental  Participación de las comunidades en el desarrollo turístico y sus decisiones  Las disputas de los sectores públicos y privados en relación al turismo cultural 168 . Así que, las políticas turísticas deben nacer de un consenso aunque sea parcial de los actores interesados. No hay que olvidar que existen un a serie de cosas que las comunidades no están dispuestas a negociar, y que éstas va n más allá de lo lega lmente permisible; pero con todo, los cambios cultu rales no son ilegítimos siem pre que sean superados por los propios dueños de su cultura . En este sentido, hay que considerar que 168 ASCANIO, Alfr edo 2003, p. 36 y también disponib le en www.paso sonline.org Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 119 lo denunciado con mayor énfasis es el hecho que la mayoría de las decisiones que afectan a las comunidades turísticas no son tomadas por ellas, sino qu e provienen de la actividad privada involucrada en el negocio y del propio gobierno. Esto ha llevado a muchos profesionales e investigadores a desarrollar propuestas para que en el modelo de gestión elegido se coloquen a las comunidades en el centro de la planif icación. Es en esta contextualización, del manejo del turismo cultu ral, que esperemos que sean desarrolladas las políticas turísticas en el sitio investigado. 4.4 Interpretación del patrimon io Se han trabajado con anterioridad los con ceptos de patrimonio, cultura y manejo del turismo cultural, en adelante el prop ósito es plantear cómo com unicar y hacer entendible los bienes culturales, que como se sabe, bien adm inistrados pueden proporcionar bienestar a las comunidades en sentido am plio. Para alcanzar tal logro, Ballart insiste que una de las funciones básicas de la s instituciones que custodian esta valiosa herencia es dar a conocer y hacer accesible al público este legado. Adem ás añade que la difusión no se restringe a revelar la información inherente al objeto o lug ar, sino a hacer reflexionar, estimular, p rovocar y comp rometer 169 . La herramienta con la cu al se cuenta para concretar lo que seña la el autor es la interpretación, que debe ser estudiada con todo el rigor, buscando analizar todos los signos que transmiten un objeto o una m anifestación cultural, utilizando para eso los métodos adecuados. Obviamente, para inte rpretar es necesario investigar el recu rso patrim onial, los elementos y conjuntos de un determinado sitio. E l ob jetivo es dinam izar el patrimonio en su contexto original. Gener almente está form a do por la arquitectura, museos, las artes en general, todo que es testigo del pasado, el entorno natural, además de los bienes intangibles que ref leja la identid ad local, tales com o: las fiestas , el folclore, la gastronomía, la m úsica, la artesa nía y otros. A partir de ahí, se plantearán las estrategias para difundirlo mejor. Sin em bargo, la interpreta ción sólo será viable si está integrada en un proyecto global de comunicación. Ella facil ita la presentación y el uso social del patrimonio, ofreciendo difere ntes lecturas y opciones para un disfrute activo de los bienes, utilizando para ello todos los recursos y dispositivos de difusión y animación. 169 BALLART y TRESSERRAS, 2001, p. 173. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 120 Los primeros bienes “in terpretados” fueron de carácter medioam biental, ya que en su origen se aplicó en zonas natu rales de Estados Unidos de A mérica. En ese país, después de definir las políticas y cons olid ar las estrategias de actuación en los parques nacionales, éstas no se centraban sólo en la conserva ción, sino también en la divulgación al público de los valores naturales. A partir de esto s antecedentes norteamer icanos se produce la consolidación y expansión de la interpre tación, como un mét odo generalizado, en principio en los países anglosajones y posteriormente, en todo el mundo 170 . Así que, debido a su origen, la interpretación en su in icio se centró especialm ente en los espacios naturales, por este motivo, en los años sesenta recibió apelativos como interpretació n ambiental. En la ac tualidad, esta h erramienta se denom ina interpr etación del patrimonio y se consolida en el I Congreso Mundial de Inte rpretación del Patrimonio realizado en Banff, Canadá, en 1985. Según Morales Miranda, ésta es una concepción muy amplia que agrega el natural y el cultur al, sea tangib le e intangible, por lo tanto es un concepto integral e indisociable d e lo creado por la natura leza y por el hom bre 171 . La interpretación se introdujo de form a definitiva en Europa en la década de los noventa del siglo XX, época de crisis de los modelos museísticos tradicionales, donde se debatían entre las teo rías tradicionales y el nuevo c oncepto m useológico. Fueron necesarios diez años tras el primer congreso realizado en Canadá, cuando se afianzó esta disciplina fuera de los países anglosajones. El hecho que ha contribuido a ello fue el IV Congreso Mundial de Interpretación del Patrimonio, celebrado en marzo de 1995 en Barcelona. Hasta entonces, España bajo la influencia de los modelos fr ancés e italiano, no adoptó el concepto de interpretación, y es sólo a partir del referido ev ento cuando se planteó la necesidad de planificar desde un modelo de desarrollo sostenible de l patrimonio, con base en un equilibrio entre la calidad de los bienes, la calidad de la experiencia de los visitantes y la calidad de vida de la población local. En este am biente, se crea la Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP-España), con el objetivo de fomentar el desarro llo profesional de la inte rpretación en el marco español. El concepto que adopta esta entidad, estima que “La interpretación del patrim onio es el arte de revelar 170 Ibídem , pp. 174- 175. 171 Citado, Ibíd em, p. 175. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 121 in situ el significado del legado natu ral, cultural o histórico al público que visita esos lugares en su tiempo de ocio” 172 . En el Estado español, como en los Estados Unidos, tam bién en un primer momento las actuaciones se centraron en los parques naturales, a unque en la actualidad el trabajo se ha extendido a sitios arqu eológicos, monumentos , conjuntos históricos, m useos locales, manifestaciones culturales, etc. Hoy, la “inter pretación” es un concepto consolidado, se usa como estrategia as ociada a iniciativas de desarrollo local y regional, en especial relacionadas con el turismo cultural, rura l y ecológico. Es una herramienta con fuerte poder de cambio, ya que bien explotada y utilizada, sirv e para dar respuesta a la necesidad de cada regió n de posicionarse frente a sus competido res. Entendida en esta perspectiva, ella se co nvierte en un instru mento de plan ificación de estrateg ias para desarrollar áreas y/o territorios. Este enfoque la hace aún más com pleja, porque aunque pueda estar amparada por la supuesta objetivid ad científica, no se debe olvidar que es un arma ideológica capaz de afectar directamente a la vida de la población. Vista en esta amplitud, la inte rpretación actúa como un instrumento funda m ental en la definición de políticas de intervención y uso social de l patrimonio, y consecuentemente, como base para desarrollar políticas de marketing y ex plotación de los recu rsos turísticos del territorio, objetivando de un lado la conserv ación y preservación, y del otro, elevar el nivel de vida de los pueblos involucrado Como disciplinas cercan as, para la “interpretac ión” integral de un bien se puede acudir al método de la historia y al del turismo cultural, ya que ambos ofrecen campos afines y válidos en sus aspectos teóric os y prácticos. Profesionales de estas áreas tratan con la interpretació n de culturas y las transform a n en un producto de di ve rsa categoría. El historiador busca comprender el legado histór ico a través de fuentes docum entales de variada especie, del estudio resulta la in terpretación reveladora de acontecim ientos y acciones humanas pasadas. El resultado d e este tipo de investigación ofrece explicaciones a determinados problem as, a la vez que contribuye al conocimiento de las ciencias sociales que inte resan al m undo actual. En un mundo cada vez m ás especi alizado, aparece la figura del turismólogo (licenciado en turismo), que se dedica al planeam iento y desarrollo d el turismo cultural, su traba jo se 172 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 122 basa fundamentalmente en la interpretaci ón de m anifestaciones culturales que él aprehende, inventaría, documenta y transform a en atractivo para visitantes y comunidad local. Busca conocer el pasado y hacer de ese conocimiento deleite para su tiem po de ocio. Así que, tanto un texto interpretativo (d el historiador) como un plan de explotación turística (del turismólogo) pueden ser transf orm ados en productos comerciales, aunque la naturaleza de los comercios sea distinta. Sin em bargo, ambos profesionales pueden hacer uso compartido de sus trabajos, donde la produ cción de uno sirve al otro o puede recurrir a fórm ula interdiscip linar. En este contexto de “interpretación” es intere san te reflexionar sobre el cambio referencial del historiador a partir de mediados del sigl o X X. En este momento la historia asum e el papel de disciplina crítica de la memoria iden titaria del país, dejando por tanto de ser sólo una “crónica nacional”. Esta nueva concep ción no supone pérdida de identidad y aún menos se olvida de la noción de especificidad nacional, regional o local; por el contrario, esta forma de percibir la historia, se gún afirma Meneses Coelho, privilegia la especificidad, pero surge como un conocim iento que se produce para enriquecer las interpretaciones y buscar significados 173 . Esta postura del historiador, en cuanto a interpretar las culturas pasadas, contribuyó sustancialmente a una nueva perspectiva para el turism o cultural, ampliando de este modo el abanico de posibilidades de convertir a estas culturas en atractivos que sean valorados por los visitantes, de tal manera que estos acto res logren asimilar y comprender el pasado com o recurso turístico. En las posibilidades interpre tativas del patrimonio a través de los diferentes profesionales que pueden tener una visión más o menos humanística (turism ólogos, museólogos, hi storiadores, arqueól ogos, sociólogos, arquitectos y otros), pero orientando su in terés hacia el turism o sostenible, hay que enfocar los contenidos del producto para qu e transmita a l visitante la inform ación de forma más clara. Para lograr este ob jetivo se precisa de una buena planificación, asociada con la realidad local y sin perder de vista una relación muy directa de los recursos culturales con el m edio natural y alcanzar un desarrollo armónico de la actividad. 173 MENESES, José, 2004, p. 48. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 123 4.5 Planeamiento, gestión y conservación del patrimonio cultural Para explotar sa tisfactoriamente una región o sitio turístico y gestion ar un turismo de calidad, se requiere sobre t odo planificar esa activida d, llevando a cabo un proceso sistemático de fijación de objetivos, es tudio y análisis, form ulación del plan y recomendaciones, y ejecución. A todo ello habrá de seguir una gestión continuada 174 . Esta manera de organizarse d ebe insertarse en el cont exto global del uso del suelo, creando de esta form a las condiciones esenci ales para lograr un desa rrollo turístico integrado, controlado y sostenible. En este sentido, los divers os componentes del desarrollo turístico de ben ser considerados, abarcando aspectos como el m edio ambiente local, natural, cultural o socioeconómico. Aún teniendo en cuenta, que esta planificación puede darse en diferentes niveles, desd e los macros, regional y nacional hasta los diversos microniveles locales, se debe considerar que los plan es municipales en los casos en que se ejecuten de form a independiente, resulta im prescindible que to dos se encajen o ajusten en el contexto de otros marcos de ám bito mayor. Además, para conseguir un turismo sostenible es importante comprender algunos pr incipios generales de éste, los cuales se encuentran descritos en el aparta do 3.3.1 del capítulo tercer o de éste trabajo. Al contrario de un turismo planificado, es tá la actividad desarrollada de form a espontánea y sin criterios en su ordenación, y lamentablem ente, sigue sucediendo en nuestros días y lo peor, de forma muy signifi cativa. Este tipo de explotación presenta como rasgos característicos en los procesos de desarro llo de la actividad en el territorio, resultados como: desperdicio del suelo, irracion alidad al utilizar los espacios y recursos, falta de referencias orientador as en las intervenciones púb li cas o privad as, los impactos ambientales, poca o ninguna referencia de la s actuaciones dentro de un m arco global de implantació n del turismo, que exige una vis ión supramunicipal y mu ltidisciplinar en el planteamiento de la actividad 175 . Este tipo de enfoque que se puede calificar com o dañino e insostenib le, preocupa a la adm inistración pública, que para frenarlo elabora u nos instrumentos que partiendo de las diferentes estrategias y prioridades de desarrollo del turismo, deben organizar su im plantación en el territorio. Hay que reconocer que esta forma espontánea de implantar una activid ad turística ocurre por falta de información adecuada, de legisl ación efectiva, de pe rsonal capacitado, de 174 OMT, 1993, p. 57. 175 AAVV., 1997, pp . 381-384. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 124 financiación y otros. A pesar de todo esto, la OMT señala que durante las dos últimas décadas del siglo pasado , el reconocimiento de la importancia de plan ificar la actividad turística se ha extendido considerablemente, de la misma m anera, el enfoque de la planificación ha variado a lo largo de los años 176 . Es decir, en un pr incipio los proyectos se centraban en una preocupación ex clusiva por la organización física de las capacidades turísticas y por su promoción posterio r, pasando luego a un enfoque m ás amplio, considerando tanto las necesid ades de las em presas, como de los propios turistas y de la comunidad recepto ra, existiendo así una mayor preocupación por crear sinergias entre el turismo y el entorno social, económ ico y medioambiental 177 En el contexto de la espontaneidad, en cual quier alternativa de de sarrollo turístico, la falta de planeamiento puede conducir al caos a un territorio, la coyuntura se agrava aún más cuando el marco de referencia de esta act ividad son sitios históricos con patrimonio cultural. Estos enclaves requieren una especial atención, por la fragil idad de los bienes allí depositados, y su preservación y conser vación, deben ser aún más reforzada debido a las estrechas relaciones existentes entre p a trimonio y turismo. El reto a afrontar se convierte en un gran desafío, desafío éste cuya s directrices deben ser ordenar el turismo y regular los flujos de visitantes. Ahí radica la importancia de la planificación y gestión del turismo, teniendo siem pre presente que si la actividad es adecuadamente gestionada y controlada puede resultar un poderoso instrumento de recuperación urbana. Un turism o bien explotado tiene como respuesta una in tegración satisfactoria entre visitantes y residentes, perm itiendo el progreso con logr o económ ico, sociocultural y ambiental, y por supuesto, la salvaguarda del patrimonio. La filosofía de gestión del patr imonio cultu ral va a depender principalm ente de la conjunción de dos líneas fundamentales a saber: el valor intrínseco de la conservación del patrimonio y el interés por el di sfrute de turistas y resident es. Un gestor que tenga bien claro estas directrices de actuación a desarro llar, ya cuenta con un buen pronóstico para un trabajo exitoso. De forma que, la conservación del patrimonio para las g eneraciones futuras entraría así mismo en el ám bito conceptual de la sostenib ilidad. Para m uchos, éste es un rasgo puramente técnico, que queda para los expertos y técnicos en gestión y conservación; si 176 OMT, 1998, p.186. 177 Ibídem, pp.186- 187. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 125 bien es cierto que dentro de él, se pr oducen frecuentes cam bios de concepto sobre diversos aspectos que afectan a la activid ad tu rística com o las estrategias de res tauración, la capacidad de carga de los monumentos, el pr ecio de las visitas, las intervenciones para la adecuación de monumentos y espacios a las visitas turís ticas, la capacidad de acogida de los monum entos y espacios históricos, y otras muchas vari ables. La conservación del patrimonio tiene en este esquem a un valo r propio, con independencia de su valor turístico. Como se sabe el turismo en general y, en p articular el cultural, es sobre todo una actividad multisecto rial y de por sí, resu lta una planificación compleja, incluyendo vertientes institu cionales y físicos. En este sen tido, se señalará los com ponentes básicos considerados necesarios por la Guía de Plan ificadores Locales de la OMT en un pro ceso de planificación turística:  Actividades y puntos de interés: naturales o artificiales.  Servicios e instalaciones de aloja miento: hoteles, moteles, posadas, casas de hospedaje, “cam a y desayuno”, pensiones, camping y parques de caravanas, autoservicio s, etc.  Otros servicios e insta laciones: servicios de informaci ón, restaurantes, tiendas de arte, de artesanía o de productos de primera necesidad, bancos y cam bio de moneda, atención médica, segur idad pública, correo, etc.  Servicios e instalaciones de transporte: acceso a la zona turística y movim iento dentro de ella.  Otros elementos de infraestructura: abastecim iento de agua, electricidad, alcantarillado y eliminación de residuos sólidos, drenaje y telecomunicaciones.  Elementos institucionales: planes de marketing y program as de promoción, legislación y reglamentación turística, estructuras organizativas públicas y privadas del turismo, incentivo s a la inve rsión privada en turismo, program as de educación y capacitación para em pleados en turismo, program as de Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 132 tangibles e intangibles acumul ados por el destino com o re putación, marca, etc., aspectos a los que hay que añadir la valoración actua lizada de la im agen de marca del destino 187 . En la promoción de un producto de ocio de turismo cultural es imprescindible la existencia de un elemento atrayen te con re ferencias a eventos o personajes históricos, música o literatura, espe cialidades o curiosid ades regionales o locales , y que tenga cierta relevancia cultural pa ra el público potenci al. La m eta es encontrar algo único y preferiblem ente enraizado en el lugar para poder ser competitivos. Esta búsqueda del tema diferenciador-atractivo de ocio cultural d ebe ser apoyada localmente, ya qu e la población puede ser muy sensible al respecto. Otro aspecto a considerar y cuidar a la hora de promocionar un producto, es la autenticidad de los recursos que lo constit uyen, ya que su estrategia se complica en muchos de los lugares históric os, al no ser rigurosos e inte ntar ofrecer a los visitantes un patrimonio atrofiado y poco fiable. Tam bién es causa de preocupación la gran saturación estacional de turistas. En es te mercado tan específico, es imprescin dible buscar la diferenciación, pero no a cualquier precio, sien do necesario un conocimiento exhaustivo de todo el acervo cultural y encontrar la me jor fórm ula que supere las dificultades que puedan aparecer en su gestión. En la elaboración de u na imagen estable y con perspectiv as de fu turo de un destino turístico, es importante la aportación de elem entos consistentes que sirvan com o punto de referencia de la formación y consolidación de esta m arca. Este producto, al ser tan específico, sea nacional, regional o local, deberá contemplar un contenido de mayor notoriedad y atracción, ya que se orienta a una clientela b a stante particular, asociado a una promoción ajustada a la realidad de los valores culturales y natu rales, en consonancia con unos visitantes exigente y con un nivel cultural medio-a lto. Así que, para construir un producto realmente sostenible, hay que basars e en recursos reales, si se pretende una imagen que sea durab le. 187 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 133 CAPÍTULO QUINTO LA CIUDAD HISTÓRICA: TURISMO Y PROTECCIÓ N Preliminar Este capítulo tiene como objetivo es central la ciudad histórica y su importanc ia como receptáculo de cultura en su acepción m ás am plia y su valor socioeconómico en la sociedad actual. Ella guarda y refleja el trab ajo, pensamiento y sue ño del hom bre durante siglos, y que, paulatinamente fue transformando el medio natural en paisaje de cultura, es decir, se pasó a lo largo del tiempo de un ecosistem a virgen a otro construido por el hombre, son sitios im pregnados de simbología y significados. Estas ciudades a partir del último decenio del sig lo pasado recibieron nuevo estímulo y va loración debido al formidable desarrollo de l turismo cultural. En este enfoqu e la industria turística aliada con los gestores culturales y administrativos ya ha logrado en varios casos pioneros importantes beneficios para las ciudades receptoras, dado que ha n tenido una visión amplia del contexto socio turístico. 5.1 La ciudad histórica y el nuevo valor Se empezará este apartado parafraseando a Troitiño Vinuesa. Son en las ciudades históricas donde sin duda encontramos el mejo r ejem plo de paisaje y patrimonio cultural, ya que estos espacios urbanos son los lugares que concentran gran parte del patrimonio urbanístico, arquitectónic o monumental y artístico 188 . En este contexto, añade López García: “de la aceptación de las ciud ades an tiguas como poseedoras de valores h istóricos y culturales, derivó su concep tualización como ‘espacio cu lto’ preferencial y que la presencia de los espacios especializados para la cultura se debe entender, pues, que es uno de los aspectos específicos y propios de las ciudades históricas, que se convierte en un lugar de encuentro y cohesión de la entidad territorial” 189 . Y son estos sitio s, los que en los últimos años han asistido a un expres ivo y rápido desarrollo del turismo cultural, en respuesta a la necesidad de desarrollar priorita riamente region es interiores. En consecuencia, estos lugares se han enfrenta do a los desafíos culturales, económicos, medioambientales y funcionales que el uso responsable del patrim onio cultural y la 188 TROITIÑO VINU ESA, Miguel Ang el, 1998, p. 211 . 189 LÓPEZ GARCÍ A, Juan Sebastián, 1993 b, p. 161. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 134 presión del turismo plantean. En este sentido, se ha hecho un esfuer zo en la adecuación de estos recursos para enfrentarse a una situac ió n particular. Ya se sabe que para obtener éxito en la com ercialización del tu rismo es im prescindible que trate y cuide con t odo esmero la variable sostenibil idad, aún más cuando se trata de recursos tan frágiles como es el caso del patrimonio cultura l de los centros históricos. En relación con todo eso radica la importancia de la coordinación de políticas sectoriales con implicación urbana, com o la formulación explíc ita de políticas turísticas, s iempre atentas a las recomendaciones de la Agenda 21 Local, la cual ha sido referida en este trabajo. Este importantís imo documento ofr ece políticas y program as para conseguir un equilibrio entre los negocios y la sostenib il idad, com o única vía para garantizar la lucha contra la pobreza y evitar la destrucción del medio, involuc rando en esta batalla a toda la sociedad, desde los mandatarios hasta los ni ños, cada uno contribuyendo en su medida en el espacio que se ocupa. Sin duda, el valor de la ci udad histórica será aún más apreciado si se cuida la sostenibilidad. Una inadecuada integ ración del f enómeno turístico en la realidad urbana lo puede convertir en un foco permanente de conflictos, con pé rdida substancial de visitantes. Para evitar que eso ocurra, es necesario aplicar las estrategias de multifuncionalidad, don de los agentes implicad os busquen acuerdos para desa rrollar las tareas de forma armoniosa y responsable, ha ciendo uso de un plan de acciones. No se puede olvidar que el patrimonio y el m edi o ambiente de estas ciudades nos otorgan identidad, además de ser un factor de cohesión social. Al referir a estos sitios tan peculiares, López García también opina que sufrieron significativos cambios a finales del pasado si glo, que afectaron de forma am plia a todos los aspectos del patrimonio, recibiendo los centros históricos nuevas lecturas y valoraciones, donde la herencia cultural pa sa a ser vista como un recurso económ ico y social y así se le intenta comercializar. Se gún el autor, en C anari as (España) el legado cultural estaba relegado por el enfoque “sol y playa”. El r econocimiento y valoración del patrimonio histórico vino com o una demanda cultural a consecuencia de una mayor concienciación ciudadana, y en ocasiones hast a como un reclam o social. Es más, esto ocurrió desvinculado del fenómeno turístico, aunque éste lógicamente aprovechó lo que le interesaba para complem entar la oferta turística. Y concluye diciendo, fenómenos totalmente contrarios a este se produjer on en algunas ciudades iberoamericanas que Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 135 supieron unir su promoción a su rico legado histórico, como Habana, Salvador de B ahía y otras 190 . Con relación a las diversas tipologías de turism o, algunos autores consideran que el creciente in terés por modalidad es y destinos ajenos a la concepción más trad icional de sol y playa, viene a tr ansformar profundamente las actividad es turísticas. Si bien muchas de estas variantes y lug ares tienen orígenes rec i entes, en otros casos se trata d e fórmulas antiguas, pero eclipsadas por la asociación en tre el turismo de m asas y de costa. Para ellos, las ciudades históricas conforman uno de los destinos turísticos más antiguos, en gran medida ligados a la génesis de los viaj es en el periplo romántico. La identidad de estas urbes corresponde a su legado históric o, siendo el casco antiguo el referente principal de la aglomeración ur bana. La potencia patrimonial de estos sitios priv ilegiados resulta ser la primera atracción de v isitantes 191 . No obstante, a pesar de que estas ciudades depo sitarias de la historia sean los destinos turísticos más antiguos y visitados, comenta Calle Vaquero, que hasta fechas recientes no han sido objeto de una i nvestigación sistem ática 192 . En España, a partir de 1995, el grup o de investigación “Turismo y Ciudades Histór icas”, de la Universidad Complutense de Madrid, desarrolla una línea de trabajo centr ada en el análisis de las relaciones e interdependencias entre turismo y destinos urbanos de dominante patrimonial, así como en el estudio del papel de esta actividad en los nuevos procesos de renovación urbana, y de forma especial, en la puesta en valor de l patrim onio cultural y en la dinamización funcional de los centros históricos y áreas monum entales de las ciudades 193 . 5.2 Los visitantes: organización de viaje, perfil y permanencia El crecimiento de la afluencia de visi tantes en las ciuda des históricas, según investigaciones al resp ecto, indican que este se debe a factores dive rsos, los cuales provocan el despliegue. De un la do, el incremento de las vi s itas está relacionado con la 190 López Garcí a, en AAVV., 2003d, pp.163-1 71. En el artí culo el aut or discur re sobre patri monio cult ural, turismo y repercusi ones en Canarias. Interesante p ublicación para entender el proceso de explotación del patrimonio cu ltural en el archip iélago. 191 Troitiño, Calle y García en AAVV., 2003a, (Coord. Enr ique Ortega), pp. 37-64. 192 Ibídem, p. 38. 193 Ibídem. Las publicaciones del grupo han contri buido enorm emente a la creación de políticas de explotaci ón y desarrollo de éstas áreas privil egiad as. Adem ás de ser referenci a im portante para l os estudioso s del tema. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 136 mejora educacional de amplios colectivos de la población, aunado a una mayor disponibilidad del tiempo de ocio. Por otro lado, también se valora cierta nostalgia a cosas del pasado y una apelación a favor de las cultu ras locales y valor aciones asociadas a la conservación del patrimoni o. Quizás el m omento actual de cam bios constantes, ha contribuido a aumentar el valor de lo auténtic o, de m anera que el legado cultural de estos lugares que cuentan la h istoria se ve cada día más dem andado; es el conjunto patrimonial tangible e intangible, contrasta ndo con la era de la realidad virtual, m undo irreal donde impera la artificialidad y el uniform ismo. Los visitantes de estas ciudades suelen real izar sus viajes de tres form as básicas diferentes: a) Lo organiza el propio visitante, sin ninguna reserva previa de servicios turísticos, como mucho, solicita algún servicio sue lto directamente con el proveedor o contratando alguno a través de un agente in termediario. En resumen, el turista se encarga de diseñar su viaje, en determinadas situacione s cuenta con la ayuda de proveedores y/o intermedia rios. Esta es la forma dom inante de viaje, más relacionada con viajeros nacionales. b) La segunda forma, son los viajes organiza dos por distintos ag entes sociales, que en gran parte los gestionan los centros de enseñaza, aso ciaciones culturales, religiosos, grupos de tercera edad y otro s. Este tipo de desplazamiento no im plica ganancias y generalmente se trata de tras lados cortos. Para largas distancias, lo común es acudir a agentes especializado s y casi siempre utilizan los paquetes turísticos. c) La última form a se refiere a viajes or ganizados por un agente comercial, pero previamente diseñado por un tour operador que se encarga de m ontar el producto turístico, incluyendo generalmente trasla dos, alojam iento, manutención, visita a monumentos y espectáculos, etc., es el fam oso viaje combinado, paquete turístico o todo incluido, con origen en la idea de Thomas Cook. Esta modalidad de viaje no siempre está cerrada, pudiendo incluir al ternativas a concretar en el destino, como visitas opcionales y otras. En líneas generales, es más dem andado por turistas de lejanía, principalmente cuando se trata de desplazam ientos internacionales. En suma, este tipo de serv icio ofrecido por los agentes turísticos Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 137 profesionales se incrementa a medida que aumenta la distancia entre la re sidencia y el lugar a ser visitado. La incorporación de las clases medias y popular es a los viajes turísticos después de la Segunda Guerra Mundial, contribuyó a una tran sform ación radical en la actividad, con un incremento espectacular, ya que hasta ento nces el turismo que era practicado por las elites pasa a ser una actividad de masas. Sin embargo, merece destacar que aún en los países más desarrollados, un contingente im por tante de la población se queda al margen de los viajes de ocio, siendo notable las di ferencias sociales. Dife rencias éstas que se acusan en el nivel educativo y categorías pr ofesionales. Hecho que se puede percibir claramente en los visitantes de ciud ades hist óricas, principalmente en lo referido al nivel de estudios. De forma que, el perfil de los visitantes o demandantes de patrim onio cultural está marcado por una fuerte presencia de ocupa dos en labores que requieren titulación universitaria y de estudiantes. De hecho, el notable incremento en la demanda de esta tipología de turism o acaecido en los último s años, m antiene estrecha relación con la mejoría de los niveles educativos. Es un produc to que interesa particularmente a personas con capacidad de interp retarlo 194 . Sin em bargo, se debe tener en cuenta que los destinos históricos poseen dos compone ntes propios qu e motivan el desp lazamiento. De un lado está el ocio, la diversión en un tiempo y es pacio, con sentido de ruptura rutina ria; del otro, existe el interés de ap rendizaje, de conocimiento, de contacto con una realidad diferente, que aquí corresponde al elemento patrimonial. Según los estudios la mayoría de los visitantes tienen interés en el com ponente “cultural”, sin em bargo, el “ocio” atrae un porcentaje significativo. Resumiendo, en concreto lo que predom ina es una experiencia cultural, un acercam iento al patrimonio, al apren dizaje. Otro aspecto a considerar se relaciona con la duración de la estanc ia, que en general es bastante reducida. Esto viene a coincidir c on el modelo de visita patrimonial, que en general resulta en un contacto somero con el patrim onio, que casi siempre se centra en un número lim itado de monumentos. Adem ás la pe rmanencia en el sitio tam bién varia en función de la posición de cada ciudad dentro de l ciclo de vida de los destinos turísticos, es decir, presenta mayor duración en las fase s inicia les del ciclo, que tiende a dism inuir 194 Ibídem , pp. 45-4 6. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 138 conforme aumenta el núm ero de visitantes y, por tanto, el destino alcanza mayores niveles de popularidad turística. Otra característica se encuen tra en el predominio de los excursionistas (visitantes que no pernocta n), con tendencia al crecimiento. Muchas proyecciones apuntan al incremento del turism o cultural, pero no tanto en términos del turismo trad icional 195 . Así que, para tener una idea de la situaci ón, basta con que tengan en cuenta los datos manejados por Borg y Gotti (1995). Para Ven ecia y Salzburgo, ciudades que presen taron un porcentaje de excursionistas superior al 80 por 100. Por su parte Brujas alcanza la misma cifra, Oxford llega a 69 por 100 y Flor encia a 50 por 100. En síntesis, las ciudades más visitadas son aquellas que registran un po rcentual elevado de excursionistas. Las ciudades españolas presentan va lores sim ilares, aunque vari ando conforme su nivel de popularidad turística y su contexto territorial 196 . 5.3 Los efectos de los eventos turístico- culturales en las ciudades históricas El espectac ular crecim iento del turismo en los destinos urbanos duran te las últimas décadas y la búsqueda de alternativas para dive rsificar y complem entar la oferta, como se ya señalado es indiscutible. Sobre esto es interesante reflexionar. Cuando se refiere al tema, en un prim er momento lo relacionamos con las ciudades históricas, quizás por ser éstas la cuna del turismo cultural, sin emba rgo, se asiste cada vez más a la com petencia entre las ciudades para quedarse con una cota de este creciente mercado. En este sentido, ciudades con escasa o nula tradición turística se promocionan como destinos incipientes, en muchos casos en la base tradicional del binom io historia- patrimonio, y el resultan do se registra positivo. En España se pueden citar ejemplos como Zamora, Teruel, Valladolid, etc. Por otro lado, ciudades que han recibido miles de visitantes en los últimos años , sin hacer prácticam ente nada, como Granada, Salam anca, Ávila, etc., buscan diversificar y complementar su oferta turísti ca tradicional adoptando estrategias claras, e in cluso actuando como re spuesta a la fase de madurez del producto turístico urbano 197 . En efecto, se busca la recuperación urbana dent ro de una estrategia global de reposicionarse en el competitivo mer cado de las ciudades. Esto es el reflejo de 195 Sobre el tema Vid. Ibídem, pp. 48- 49. 196 Citados, Ib ídem. 197 Troitiño, Calle y García en AAVV., 2003a, (Coord. Enrique Ortega), pp. 51. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 139 los tiempos modernos, hay que innovar, crear nuevos productos, estim ular para que el turista o excursionista repita la experiencia y la tran smita a los de su entorno. En España, el desarrollo de la s estrategias turís ticas urbana s se dieron en gran medida a partir de los Planes de Ex celencia y Dinamización Turística, apoyados por la Secretaría de Estado de Turismo, y actuando con fu erte protag onismo en dicha labo r la administración local. Son proyectos que abar can un am plio abanico de manifestaciones, yendo desde mejoras en la accesibilidad y m ovilidad turística, reord enación urbana, convenios para la apertura de monum entos cerrados al público, formación de recursos humanos y muchas otras. En esta dimensión, el foco de atención está en la importancia crec iente de los eventos llamados culturales. Son productos diseñados para actuar como v ector de renovación y diversificación del producto turístico urba no. En los últim os tiempos las auto ridades locales y los agentes culturales han centr ado y multiplicado los esfuerzos en la organización y realización de eventos o m ega-e ventos de distinta na turaleza, tales com o: conciertos, festivales, macro exposiciones, celebración de centenarios, m ercados temáticos, com peticiones deportivas, ferias y otros. Los objetivos de estas promociones en un primer m omento se dirigían a la capt ación de visitantes, y a largo plazo, cambio de determinada s imágenes turísticas y urbanas, as í como en reforzar la posición de la ciudad en el mercado turís tico, los últimos aspectos más difíciles de cuantificar según alg unos expertos. De los eventos culturales disf rutan ta nto los residentes como los foráneos, éste espacio actúa también com o una oportunidad para mejor integra ción entre visitan tes y anfitriones, en un amplio aspecto sociológico. El perfil básico de los visitantes de los eventos culturales suele ser fundamentalmente de “proximidad” en viaje individual, en gene ral ya conocen los destinos, son en buena medida excursionistas, característica ya señ a lada en la afluencia turística de m uchas ciudades históricas. De acuerdo con datos estad ísticos de locales d e entrada controlada , la cifra de los visitantes que no pernoctan siempre supera en m ás de la mitad al resto, hecho antes confirm ado por los datos de Borg y Gotti. Informaciones estadístic as que varían en función de la situación geogr áfica y de la época de cele bración del evento, haciéndose más patente en tem porada turística media o baja , otro factor que influye es la densidad demográfica y/o potencia turística de los núcle os emisores y remisores de visitantes de proximidad. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 140 En síntesis, el perfil de los visi tantes de los eventos se asem eja bastante al visitante de las ciudades históricas. Las difere ncias son ligeras y están re lacionadas con la condición socioeconóm ica, gran presencia de titulados superiores y profesionales ligados al campo de la formación y la educación. Además se observa diferenciaciones en cuanto a la forma de organizar y realizar el viaje. No obstante, en la medida que se popularizan las promociones culturales, se diversifica el perfil de su público desde el punto de vista socio-profesional, tendiendo éste a estar más en consonancia con las ca racterísticas de un turismo “m asivo” 198 . Cabe resaltar que la presencia de excursionistas se acentúa en los eventos culturales, con repercusión positiva par a el sector de la r est auración local. Con ref erencia a los turistas, éstos buscan formas de alojam iento extra hotelero, rasgo m ás frecuente si se lo compara con la visita turística más convencional a las ciudades históricas . En resumen, los dos seguimientos presentan su im portancia en la economía local, representando una importante fuente de ingresos turísticos pa ra la ciudad. Además este tipo de promoción, los eventos , actúan como un vector im portantís imo de renovación del producto urbano. Generalmente, el fuerte de la demanda se compone de visitantes que ya conocen el destino. De manera que estas p romociones son capaces de suscitar un nuevo interés y, dependiendo de los métodos empleados de difusión, pueden conseguir popularización más allá de las fronteras nacionales. Este epígrafe se ci erra con algunas notas para reflexión. “La ciudad es que la conocemos un artefacto, una creación cultural, desde lu ego la m ás compleja de las creacio nes culturales de la humanidad. La s ciudades, las de ayer y la s de hoy, las m ás cosmopolitas o las más circunscritas a contextos loca lizados, fueron siempre una especie de condensadores de la evolución cultural de su tiempo y de las ci rcunstancias de la historia” 199 . Son lugares de poder, de productores y difusores de la cultura, marcan sus épocas más glorios as por una intensa actividad cultural co mo la Atenas de Pericles, la Roma Imperial, la Venecia de los Duces y el poderío com ercial de las ciudades-estados del renacimiento italiano, la Lisboa o Sevill a de los descubrimientos , el Amberes de los Fugger y el dominio de Flandes. Y, ya en nuestros días se constituyen en dignos ejemplos de la relevancia de las ciudades : Nueva York, París, Lo s Angeles, Londres o Tokio, ciudades productoras de la “cultura glo bal”, cultura o por lo menos un cierto 198 Ibídem, p. 57. 199 Gom es Domingue s en AAV V., 2000 d, p. 349 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 141 concepto de cultura, fuertemente ins titucionaliz ado y mediatizado , ha marcado intensam ente las políticas urbanas. A título re cordatorio, el “G rand Travaux” de París, los juegos Olímpicos de Barcelona , en otra escala, aunque equi valente a efectos mediáticos, el Guggenhaim de Bilbao 200 . Así que, las ciudades de hoy viven un clim a de competitivid ad por los grandes eventos o lo s grandes pro yectos culturales, ac tuando como m otores de la propia revitalización urbana y de su proyección a nivel internacio nal, como se ha venido señalando. 5.4 Ciudades Patrimonio de la Humanidad y protección Según Troitiño Vinuesa, las ciudades inscriptas en la Lista del Patrim onio Cultural de la Humanidad, se es tán constituyendo en hitos de referencia en las rutas del turism o, tanto cultural como de m asas 201 . Al mismo tiempo, el autor hace referencia al valor de este recurso como generador de riqueza y a la vez advierte que, al explotarlo se deben tener siempre presentes las razones de la realizaci ón d e la Convención de 1972 en París, sobre Protección de Patrimonio M undial, Natural y Cultural. Ad em ás cita algunos simposios realizados en la década de lo s noventa de l siglo p asado, que profundizaban en la explotación de las ciudades hi stóricas, donde planteaban estrat egias acordes para alcanzar una gestión sostenible de estos lugares notab les, con vistas a la conservación y haciendo uso de esta herencia de forma responsable. En este sentido, representa el patrimonio edificado de estas c iudades un “capita l fijo cultural” d e incalculable valor, qu e para aprovecharlo en su totalidad, se exige un plan de valoración que abarque desde los proyectos de animación dirigi dos a públicos genéricos, al trabajo de análisis de la divulgación de estudios especial izados sobre distintas vertientes com o la arquitectura, el urbanismo, el arte sacr o, la historia, etc. Para lograr una gestión sost enible de las Ciudad es Patrim onio de la Humanidad, hay que contar con apoyo para innovar y compromiso so cial con la conservación de los recursos. En este sentido, se deben es tablecer alianzas y acuerdos de colaboración y cooperación entre las ciudades, organism os internacionale s, bancos, estados, ag encias de desarrollo, centros de enseñanza e inve stigación, ONGs, y otros. En relación con la industria turística destacan : touroperadores, cadenas hoteleras, agencias de viajes, com pañías aéreas, etc., y organizaciones in ternacionales de turism o. La labor consiste en concienciar 200 Ibídem. 201 Troitiño Vinuesa, en AAVV., 2000d, p. 113. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 246 ninguém arm asse casa nem alicerçase sem sua permissao 397 ”, en 1575 otra norm a que impedía la apertura de puertas sin auto rización. Las normativas se iban sucediendo, con el objetivo de regularizar el desarrollo, la construcción y el aspecto o apariencia de la ciudad. Medidas idénticas se encontraban en otras urbes del país. Comenta Teixeira que estas reglas no siempre eran cum plidas por lo s particulares, sin embargo, la intervención municipal en el control de lo s poblados crecía de manera si gnificativa. En el inicio del siglo XVIII en Minas Gerais ( 1712), ya se puede observar esta creciente intervención. En la ciudad de Ouro Preto se vedaba la construc ción de casas sin la licen cia de la Cámara, bajo pena de demolición, com o se comprueba en esta cita “toda a pessoa que leuantar Rancho sem a dita lisença seia condenado na postura do conselho e se lhe mande botar abaixo a sua custa e o mesmo se em tenderá com os que os tiuerem prencipiados am tes de d.º edital naõ estando Realmte. acabados, e com todos aquelles que quizerem comsertar ou redificar alguã caza das que estão feitas p.ª que desta Sorte se uaõ em direitando as Ruas” 398 . En este sentido, se debe te ner en cuenta que las ordenaciones reales, no siem pre se ajustaban plenamente a la realidad de la colonia, aunque ellas constituían la base de todo el ordenamiento jurídico brasileño, incluso la legislación ref erente a la vida urbana. Por este motivo necesitaban ser complem entadas por otros docum entos oficiales o legales, que eran los Reglam entos, las Cartas Regias y los Forais . Estos docum entos aún estando sujetos a las disposiciones de las referida s Ordenanzas, poseían algunas especificidades permitiendo complementar y aclarar algunos puntos omisos y poco entendibles del documento m aestro, por lo que a través de ello s es posible percibir las particula ridades del proceso de urbanización y de las morfologías urbanas brasileñas. Los Reglamentos eran una sistematización de las determinaciones, contenidas en las Ordenanzas, que se referían a u na determinada ac tividad o circunsc ripción territorial. Por o tro lado estaban las Cartas Regias, documento particularmente importante para el entendim iento y comprensión del urbanism o brasileño, pues, eran determinaciones reales dirigidas a autoridades responsables por tareas especí ficas, por tanto envi adas a gobernadores, capitanes generales y ouvidores (m agistrados), ordenando la fundación de villas y ciudades, en las que casi siempre se descri bían las características urbanísticas y arquitectónicas que se debían adoptar en los n uevos asentamientos. Los Forais, a la 397 TEIXEIRA, C. Manuel y VALLA, Margarida, 1999, p. 220 . 398 Affonso de E . Taunay, Histori a da Cidade de São Paulo; “Atas da Câmara de Vila Rica” citado en TEIXEIRA, C. Manuel y VALLA , Margarida, 1999, p. 220. (ortografía por tugués arcaico). Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 247 imagen de la leg islación del reino, f ijaban los derechos públicos de los consejos, así como los foros y tributos debidos 399 . Como se ha visto en la construcción de la s ciu dades y villas brasileña s intervinieron diferentes promotores entre los que se encuen tran los donatarios, el poder real, la iglesia y las órdenes religiosas, las autoridades muni cipales y los propios colonos, desarrollando cada uno de ellos su papel, contribuyeron a la consolidación del proyect o colonial, el cual se pudo llevar a cabo a partir de la participación directa de la Corona desde m ediados del XVI, pero de forma m ás intensa a partir del siglo XVIII. Se debe tener en cuenta que a finales del siglo XVI algunas de las principales ciudades brasileñas estaban fundadas presentando una in cipiente regularidad en su trazado, con una morfología procedente de una f usión vern ácula y erudita heredada de la forma de hacer ciudades de los lusitanos. Por estas fechas, entre 1580 y 1640, las dos potencias colonizadoras de Sudamérica se encontraban unidas, lo que influyó y contribuyó, de forma directa en la ordenación y urbanizaci ón del territorio, abarcando aspectos que iban desde la elección del sitio para el asentamien to, hasta la búsqueda y evolución del trazado rectilíneo. Además la unión de las coronas posibilitó el aumento del área territorial portuguesa, conquista propor cionada por la libertad de pe netración en el territorio, reivindicando a poster iori la posesión de las tier ras. Es destacable así mismo el auge de la economía azucarera debido a la expansión del m ercado europeo y los consecuentes efectos en el proceso urbanizador. 8.2.2 Siglos XVII y XVIII: la expansión Con la economía basada en la producción azucarera y su exportaci ón a los mercados europeos, era fundamental que la ubicación de las unidades producti vas se estableciera próxima a los puertos de em barque. Cuando éstos se vieron congestionados se vio la necesidad de alejarse de estas zonas, adoptá ndose la solución de ubicar los ingenios junto a una corriente de agua. Con ello se cumplía la doble función de di sponer m ediante los cauces de fuerza motriz y vía de transporte, lo que se constituyó en el principal m otivo para adentrarse en el interior, pues estas ru tas seguían siem pre el curso de los ríos mayores, de tal m odo que la comunicación m aríti ma y fluvial se convi erte en un referente 399 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 248 importante en la localización de las ci udades. Sin em bargo, esta penetración no contribuyó a la fundación de ciudades, como m ucho influyó en que se retardara el proceso de crecimiento de las ciudades cost eras, ya que los ingenios azucareros eran unidades prácticamente autosuficientes. Lo s beneficios obtenidos con la industria azucarera eran invertidos en la compra de esclavos y en la importación de productos europeos, resultando que la clase de mayor pode r adquisitivo, los señores de los ingenios, no establecieron un mercado interno para el desarrollo de las clases medias urbanas. La debilidad administrativa sobre las posesiones portuguesas fue otro factor negativo en el desarrollo de los centros urbanos, hecho que contrasta con la América española donde la burocracia real constituyó un me rcado interno estable y de alto poder adquisitivo en las capitales virreinales 400 . En los siglos XVII y XVIII el proyecto colon ial continúa con su trayectoria urbanís tica, progresando la traza regular. La creciente necesidad de asentam ientos cada vez m ás alejados de la costa, con el apoyo de la ingen iería militar, in corpora a la u rbanización, en opinión de Nuno Portas, criterios de durabilidad (extens ibilidad o fo rtificación adem ás de la centralidad), de tal forma que a partir del siglo XVII, se atenúan las diferencias urbanísticas entre los dos lados de la línea de Tordesillas . En este siglo em pieza la urbanización de la costa norte de Brasil, siendo fundadas las ciudades de São Luis de Maranhão en 1615 y Belém en 1616 (la primera tom ada de los franceses), ambas son ejemplos de trazados regulares, inspirados en los ideales urbanos renacentistas. La traza de la primera es de Francisco Frias de Mesquita, presenta una cuadrícula ortogonal 401 . Sin embargo, las señas origin ales permanecería n hasta los tiempos presentes, lo que se puede comprobar en las ciuda des del ciclo minero, donde la orografía determ inaba la forma urbana, no siendo favorables los ensanc hes planos, excepto en la ciud ad de Mariana, Minas Gerais 402 . Comenta Teixeira, que la aceptación de traza dos regulares es cada vez más notable en todo el transcurso de la centuria setecentista. La geometría está presente en los planeamientos de nueva planta o en los pla nos de extensión de ci udades ya existentes. Para la adopción de la línea recta han sido mu y im portante factores como la elección de 400 Carmen Ara novich, “Notas sobre urba nización co lonial en la Am érica portuguesa” en SOLANO, Francisco de, (Coord.), 19 83, p. 396. 401 Nuno Portas en AAVV ., 2004a, p. 18. 402 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 249 sitios planos, el sucesivo aum ento de ingenieros militares, tanto de origen portugués como de otras nacionalidades, especialm ente italianos, y a finales del siglo, la creación de una escuela de ingeniería m ilitar en Pernambuco, debid o a la creciente dem anda de esta categoría profesional. Posteriormente otras escuelas fueron fundadas, siendo importantísim as para la diseminación de centr os urbanos de raíz er udita. Como antes se ha señalado, la unión de las Coronas Ibéri cas contribuyó a la evolución del trazado ortogonal en las ciudades brasileñas. Por estas fechas, el Código de las Nuevas Ordenanzas ya había sido promulgado (1573) , y en sus 148 artículos trataban del planeamiento y organización política de la ciudad. Otra influencia importante en el urbanismo portugués fue la actuación de lo s jesuitas, ya referenciada por Ramón Gutiérrez, en cuyas tempranas urbanizacione s se p erciben traz os de regularidad. Afirmando y ampliando lo dicho por el autor argentino, Teixeira añade que no sólo influenciaron a través de las activid ades didácticas desarrolladas en sus colegios, sino en la acción creadora, ejerciendo gran importancia a la teoría y práctic a urbana portuguesa. Es una referencia esencial para la comprens ión de estru cturas regulares en las ciudades de origen portugués en Brasil. En las aldeas jesuitas (Re ducciones), la co nfiguración era una gran plaza central y en un lado de ella se distribuían la iglesia, la re sidencia de los curas, la escuela y las oficinas y en los demás lados, las casas de los indios convertidos a la fe cristiana 403 . Tras la separación de las Coronas Ibér icas en 1640 por la restauración de la independencia portuguesa y hasta 1700, la coloni zación se in tensifica en las capitanías de São Vicente y de Rio de Janeiro, originando muc hos centros en el curso de los ríos Tieté y Parnaiba, produciendo una com unicación má s estrech a del litoral con el altiplano. Surgieron también en Bahia una m edia do cena de nuevas fundaci ones, no obstante la penetración en el interior siguió siendo lenta, exceptuando la zona paulista. La colonización se expande hacia el sur y en 1660 se funda Para naguá y São Francisco do Sul. Veinte años después, en 1680, son fundadas Santa Catarina y la Colonia de Sacramento (hoy Uruguay), la últim a en una región que pertenecía a España, motivo de conflictos entre las dos potencias colonizador as por largo tiempo. Después de más de una década, en 1693 se funda Curitiba. Estas f undaciones, según Aranovi ch ejercieron como 403 Ibídem , pp. 222- 223. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 250 barrera a la expansión española que desde la región paraguayo-mesopotám ica trataba de encontrar una salida al océano Atlántico 404 . Además hay que tener en cuenta que a part ir de la segunda m itad del XVII, con los cambios efectuados en el m ercado internacional del azúca r, establecier on los primeros cuestionamientos en esa dependencia casi absoluta, alterando las relacio nes Metrópoli- Colonia. Según Reis Goulart, eso provocó una reevaluación del proyecto colonial, llevando a nuevas formas de exploración y dominación. Para alcanzar lo propuesto, el gobierno portugués necesitó implantar una m a yor centralización del poder y a la vez, dinamizar la vida de los centros urbanos. En ese momento, con el bajo precio del azúcar y el control fiscal más riguroso, sum ado a la intermediación hecha por las com pañías del comercio, m ediante monopolios efectuados por empresarios portugueses, a los que la corona les daba pleno apoyo en detrimento a los grandes latifundistas, en cons ecuencia, surgen dive rgencias con relación a los intereses de los colonos y los del reino. A partir de entonces estos colonos de origen portugués comienzan a identificarse com o brasileños, perdiéndose el sentimiento de portugueses del Brasil. El comercio externo se les cerraba y la m engua da renta del sector se destinaba a Portugal, im posibilitando el aum ento de la producción del azúcar, así como el desarro llo de otras actividades pr oductivas. A partir de estos problemas los conflictos van a ser inevitables, por lo que la corona con el objetivo de controlarlos envía tropas regulares instalándose en las principales villas y ciudades y se reforzarán los cuadros administrativos. Esta circunstanc ia genera por prim era vez y a escala significativa una población urbana permanente, lo que constituye uno de los objetivos del proyecto colonizador. La efectiva actuación de la empresa colonial reforzando su dominio tuvo un precio: la transferencia de un gran contingente de poblaciones urba nas lusitanas a la colonia brasileña, y la consecuente ins talación de una infraestructura urban a hasta entonces inexistente. Un porcentaje de la renta rural era inyectado en el sector urbano, generando un mercado que se desarrolla de form a gradual, que aunque inci piente debía garantizar la reproducción del sistema colonial, es decir, que ampliase el coste de esa reproducción , 404 Carmen Ara novich, “Notas sobre urba nización co lonial en la Am érica portuguesa” en SOLANO, Francisco de, (Coord.), 19 83, p. 397. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 251 reduciéndose la dependencia de la colonia a nivel de prod ucción y ampliándola a nivel político 405 . Junto a esta acción, la metrópoli busca otras so luciones para increm entar la actividad económica de la colonia entre ellas la estim ul ación de las poblaciones del interior en la búsqueda de oro y piedras preciosas, dirigiéndos e principalmente a los habitantes de la región de São Paulo, que al no estar dire ctamente vinculados al sector azucarero emprendería m ejor tal aventura. Los prim eros indicios de riqu ezas minerales empiezan a aparecer en los últim os años del siglo XVII en Minas Gerais, y en las prim eras décadas del XVIII en Mato Grosso y Goiás. Los factores fundamentales para la expansi ón urbana de Brasil fueron la existencia de una población de carácter más perm anente, el crecimiento de un m ercado interno (todavía tímido), el descubrimiento de m etales preciosos (incipiente), la inversión agraria en otros productos distintos del azúcar, el com ienzo de una economía pecuaria y la afirmación de los colonos de origen portugués com o brasileños. Al finalizar el siglo se podía reconocer, como ya se ha señalado, un a estructura regular en algunas ciudades, apreciándose ahora la evolución y la consta nte búsqueda en la perfección del trazado ortogonal. Entre las ciudades fundadas en la segunda mitad del siglo XVII que presentan un trazado regular, de base ortogonal, se encu entran la ciudad de Parati (1660-Rio de Janeiro), Colonia del Sacramento ( 1680 hoy Uruguay) y Sant a Catarina (1680, Florianópolis) entre otras. A pesar de los ejemplos citados, los planos geom etrizados, según comenta Teixeira eran m ás la excepción que la regla y sólo en el XVIII los planos geométricos se convertirían gradualm ente más en norma, en la construcción de las ciudades brasileñas 406 . Entrado el siglo XVIII y con la euforia pr oporcionada por los buenos augurios de los hallazgos del oro, comienza a cambiar la fisonom ía del Brasil colonial. Se altera profundamente el cuadro político, económico, so cial y urbano y se modifican de manera substancial las relaciones intern as de la colonia, de ésta con la Metrópoli y las de la metrópoli con otras po tencias colonizadoras 407 . Es importante observar que en este 405 Reis Goulart, “Urbanismo em Brasil. Séculos XVI -XVIII” e n ALOMAR, Ga briel (Dir. y Co ord.), 1987, pp. 360-3 61. 406 TEIXEIRA, C. Manuel y VALLA, Margarida, 1999, p. 224 . 407 Relaciones que vend rían m odificando de f orma im portante y gradual, des de la queda del azúcar e n el mercado internacional. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 252 discurso de las relaciones de explotaci ón colonial, los cambios o transform aciones ocurridos en Brasil, no estuvieron rest ringidos a las relaciones coloniales, pues redefinieron de forma general las relaci ones del reino, provocando adem ás un fuerte desequilibrio demográfico en el interior del país ibérico, estim ándos e que se desplazaron a Brasil unos 800.000 portuguese s en cincuenta años 408 . La carencia poblacion al en Portugal trajo consecuencias en la dinámica de la econom ía, que sólo pudo ser superada con los productos mineros, que por su valor, garantizaban a la m etrópoli ventajas en los cambios con el m ercado europeo. Hasta aquí se ha visto que la trayectoria urba nística brasileña se caracteriza por una lenta evolución, y los resultados de ese proceso son bastan te comp lejos, no sólo por el hecho en si mismo, sino por las m últiples variab les que lo componen. En este desarrollo, algunos factores resultaron favor ables y otros desfavorables en los dos primeros siglos, y obviamente, entre ellos están las implicacion es políticas. No obstante, la creación de villas y ciudades pasa a ejercer un papel im por tante y significativo sólo e n el siglo XVIII. En este momento el proyecto urbanizador actúa com o un componente fundamental de ocupación efectiva de l territori o, ya que los sucesivos conflictos con otras naciones colonizadoras exigían tal pro cedimiento. Entender que coloni zar era explotar, edificar arquitectura defensiva y hacer prevalecer la hegemonía geográfi ca en un territorio, quedaba obsoleto, pues además era necesario p oblarlo. Ahora los portugueses pasan a asimilar el concepto de que el m edio más ef iciente de dem ostrar la soberanía y defender un territorio es edifican do villas y ciudades en toda su extensión, y no sólo en la costa como era habitual. Conviene destacar que la acción urbanizadora se tecentista debe ser comprendida en el contexto político de la delim itación de fronteras entre Portugal y España, en Sudamérica. Era necesario consolid ar la dominación interna para lo qu e sería fundamental poner en práctica una po lítica urbanística coherente. El aumento de la población introdujo cam bios en la composición de los colectivos sociales, los cuales resultaron m ás relevant es en los centros m ás importantes, como Salvador de Bahia y Rio de Janeiro. En es te sentido comenta Reis Goulart que “nuevas áreas fueron ocupadas y edificadas y la pr opia configuración gene ral del esp acio fue 408 Reis Goulart, “Urbanismo em Br asil. Séculos XVI-XVIII” en ALOMAR , Gabriel (Dir. y C oord.), 19 87, p. 361. Además, hay que consid erar que por estas fechas la pob lación de Portugal no llegab a a 2 millones, con el fl ujo inm igratorio se redujo casi a la m itad. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 253 alterada” 409 . En estas ciudades y en otras se cons truyen una serie de edificios públicos de mayor dimensión, de carácter m onumental. En Rio, por ejemplo, fue construido un gran acueducto para abastece r las fuentes públicas de la ciuda d, de hecho, para llevar a cabo estas obras públicas fue necesario un m ayor soporte técnico, aumentando el número de ingenieros militares en territorio brasileño. El desarro llo urbanístico alcanzado a lo largo del dieciocho se debe sobre t odo al gran trabajo realiza do por los m aestros de la ingeniería m ilitar y sus alumnos de las es cuelas d enominadas Aulas M ilitares de Ingeniería, fundadas en Pernambuco y Ba hia (entre 1696 y 1700), y Rio de Janeiro (1735), prestando apoyo técnic o al proyecto colonizador portugués, que se vino a consolidar en la administración de Pom bal. Mu chos historiadores y es critores atribuyen a estos profesionales las primeras preocupacione s por el trazado regular de las calles y con las normativas de edificaciones. 410 . Según Gourlart, las soluciones t écnicas de las viviendas eran extrem amente rudimentales, lo que no obedecía a un desconocimiento técnico sino al aprovecham iento del trabajo esclavo, personas que además de la cons trucción y m antenimiento de las casas, ejecutaban las tareas dom ésticas, desde el ab astecimiento de agua que cargaban de las fuentes públicas, hasta la retirada de los ba rriles con excrementos, siendo incluso m uchas veces obligados a luchar o hace r guerra en lugar de sus am os 411 . De cierta forma se establecieron unos patrones de explotación de l trabajo esclavo que eran homogéneos del norte a sur del país y que se mantendrían hast a la caída del régim en esclavista a finales del siglo XIX. Además se debe de señalar que las condicione s urbanísticas de partida en las regiones mineras eran m uy diferentes a las del lito ral. Las villas se f orman a partir de la agregación de algunos núcleos mineros, desa rrollando en general desde el fondo de los valles hacia las colinas por su clima m ás saludable. Las cal les se conformaban en los antiguos caminos, normalmente irregulares, acomodándose habitualm ente a la topografía existente, de forma que iban contornando los obstáculos y ajustándose a los senderos o rutas preestablecidos. También es interesant e observar que, al mismo tiempo que crece la racionalidad geométrica y la búsqu eda del perfeccionamiento del trazado regular, continúan surgiendo ciudade s de procesos vernáculo s y trazados informales, 409 Ibídem , 364. 410 Ibídem , 364-365. 411 Ibídem, p. 367. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 254 manteniéndose en estos casos, según Teixeira , intacta la m aleab ilidad intelectual permitiendo su configuración sin esfuerzo, amoldándose a las condicion es topográficas. Minas Gerais, posiblemente sea el sitio donde m e jor se refleja esta situación, retratada en las fundaciones del XVIII. Éstas, en su m ayor parte, no fueron objetos de un plano estructural global, allí se condensa todo el conocimiento vernáculo de épocas anteriores 412 . No obstante, consolidadas las poblaciones, se inician las obras de ampliación y m ejora, siendo los trazados geométricos cada vez m ás constantes cuando las condiciones lo permiten. Las residencias crecieron en altura, ampliándose de una sola planta a dos, a la vez se van introduciendo técn icas m ás livianas que dan co mo resultado un trabajo más elaborado, acercándose a los pa trones de las ciudades coster as. La regularización, tanto en el planeamiento del trazado urbano como en las norm as de edificación arquitectónica, ya se hacían notar, sin embargo la gran tr ansformación en los patrones urbanísticos vendría a ocurrir en la administ ración de m arqués de Pombal (Ministro de la Marina y de Asuntos Ultramarinos), en el reinad o de D. José I. La política de colonización planteada con una estrategia global perfectamente estructurada, requería una política de urbanización que abarcara los aspectos de estructuración de la red, descendiendo a los mínimos detalles, lo que para Reis Goulart pod rían se r reconstruidos como partes de un colonialism o cultural 413 . Esta política de urbanización se hará m ás patente en sectores con problemas políticos sensibles, destacando las re giones fronterizas con la Am érica española, la región amazónica o aquellas do nde la presencia jesuítica se había hecho m ás fuerte, así como en las capitanías del sur, o en aquellas que eran menos dinámicas (caso de la costa norte), pues en estos lugares fue más f ácil ejercer el control por part e del poder. De las villas y ciudades fundadas en el XVIII, muchas son resultado de la política urbanizadora de Pombal en la segunda m itad del siglo, entr e las que se mencionará las de m ayores dimensiones: São José de Macapá, 1758; Vila Nova de Mazagão, 1 770; Vila Bela do Mato Grosso, 1777; y Vila de São João de Parnaíba, 1798. Es importante señalar que las fundaciones de este período en general eran pequeñas, tanto las construidas por los jesuitas (las aldeas) u otras órdenes religiosa s, como las realizadas por el poder civil y 412 TEIXEIRA, C. Manuel y VALLA, Margarida, 1999, p. 38. 413 Reis Goulart, “Urbanismo em Brasil Séculos XVII–XVII I” en AL OMAR, Gabr iel (Dir . y Coord.) , 1987, p. 367 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 255 militar, las cuales re spondían al objetivo político de ocupación efectiva y defensa del territorio, entre sus ejemplos se puede citar la Aldea de Sã o Miguel, 1765; Vila Viçosa, 1769; Vila de Alcobaça, 1774; Alde a Maria de 1782 y otras tantas 414 . La urbanización pombalina se sobrepuso y sus tituyó a la actividad ur banística de los padres misioneros. Según relata Manuel Teix eira, en m uchas situaciones se construía literalmente sobre fundaciones ur banas m isioneras, en otr as, sólo cambiaba el e statuto administrativo, pasando de aldea a villa y dá ndole un nom bre portugués, y en otros casos se construían de nuevo los edificios instituci onales de carácter civil o religioso, o bien se reordenaban sus trazado s. Las cuestiones troncales de la política de Pombal estaban en la delimitación de fronteras entre Portugal y Es paña, así como en la afirmación del poder del Estado sobre territorios y poblaciones hasta entonces bajo dom inio de los misioneros. Donde más se pudo notar la acción urbanísti ca del ministro portugués fue en la región amazónica, iniciada por Francisco Xavier de Mendonça Furtado (medio herm ano de marqués de Pom bal), gobernador del Esta do del Grão Pará y Maranhão (1751-1758). En el conjunto de las medidas políticas y económ i cas a desarrollar en es ta zona estaba la creación de la Compañía General de Grão Pa rá y Maranhão con el objetivo de fomentar el desarrollo económico de la región y establ ecer la ley de libertad de los indios, poniendo fin al dominio tem poral de los misi oneros sobre ellos. Con la expulsión de los jesuitas en 1759, se aceleró es te proceso, tornándose más f ácil la integración de las comunidades indias 415 . Según Aroldo de Azevedo, “no menos de 118 villa s fueron creadas en el siglo XVIII, de manera particular en el tercer cuarto de esta centuria, bajo el reina do de D. José I, cuando 57 pueblos fueron elevados a la catego ría de villas” 416 . Com o se ha señalado, las fundaciones obedecían cada vez más a normati vas reglam entarias, ejerciendo un papel importante las Cartas Regias y los autos de fundación en estos nuevos núcleos urbanos. Por estas fechas ya se asocia la idea de em bellecimiento de la ciudad a la regularidad del trazado y a la arquitectura uniforme, estando es tos rasgos urbanísticos incluidos en los documentos referidos, lo que está en consonancia con los principios renacentistas en la concepción y trazado de estas ciudades, revelando algunos de los grandes temas del urbanismo clásico. 414 TEIXEIRA, C. Manuel y VALLA, Margarida, 1999, p. 253 . 415 Ibídem,253- 254. 416 Citado e n TEIXEIR A, C. Ma nuel y VALL A, Margari da, 1999, p. 255. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 262 producción agrícola y el desplazamiento de las personas, aum entando considerablemente el número de villas y ciudades. De forma que, durante la Primera República el incremento de la vía férrea in tensificó la actividad urbanizadora, sin embargo, esta acción sufre un descenso, por un periodo, el que vino después de la crisis de 1929. En las regiones pioneras del ferrocarril los trazados de la ciudad presentaban form a ajedrezada, con solu ciones urbanísticas estereotipadas en consonancia co n el pragmatismo de estas inicia tivas que reflejaban la naturaleza m ercantil y la urgencia de las inversiones. En estos mom entos la va riable topográfica era poco considerada. Así que, delante de la estación ferroviaria se re servara un espacio con amplia dim ensión que tenía la función de plaza co mercial, y en áreas próxim as, una o dos más que ejercían funciones cívicas, religiosas, sociales y cultu rales 426 . Alrededor de la estación se ordenaban los locales con equipamientos y m aqu inarias necesarias para la preparación de maderas y cereales para su comercialización. Desde la plaza d e la estación, generalm ente partía la calle del comercio que conducía al ayuntam iento, a la iglesia y al teatro. Según Goulart, en estos patrones, el m ejor y má s importante ejem plo ur banístico es Belo Horizonte, planeada para ser la nuev a capital de Minas Gerais. Sus obras fueron iniciadas en 1894 y su inauguración tuvo lugar en diciem bre de 1897. El proy ecto le confería un carácter monumental en el área central. Las amplias y largas avenidas, así com o los espacios públicos, ejercieron adecuadamente sus funciones en periodos posteriores 427 . En este sentido, Ramón Gutiérrez añade que ju nto a Belo Horizonte, será la ciudad de Petrópolis (1843), próxima a Rio de Janeiro, las que representen dos tipologías urbanas de nueva fundación que ejemplifican bien el urbanismo brasil eño de la cen turia decimonónica. La ciudad m inera muy pronto ocuparía un papel destacado debido a su localización en el circuito comercial produc tivo del Brasil, presen tando un plano sim ilar al de La Plata, en lo que se refiere a las diagonales y áreas verdes. La ciudad fluminense, Petrópolis, presenta una estructura que recupe ra el valor topográf ico, rompiendo a priori el esquema geom étrico como referente de or denamiento urbanístico, y a la vez, im pone un criterio de diseño ab ierto como idea rector a de su “com posición urbana”. El plan con 426 Ibídem. 427 El urbanism o de la nueva capi tal de Mina s es un interesa nte objet o de estudio , por todo que impli ca su historial político , económico y socio cultural. Se ve oportuno registrar que la constru cción de Brasilia cupo al presidente que antes ha bía sido al calde de l a capital m inera, goberna dor de Mina s, y, com o jefe de la nación en 1956 , repitió el gesto pionero, a qu e pudo asistir en su infancia, la constru cción de una ciudad para ejercer la función de capitalid ad, pero ah or a en escala más amplía, ser la capital del país. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 263 loteos rurales y urbanos que continúa el apro vecham iento de los fren tes de parcelas sobre los riachos que de esta manera estructuran form almente el agrupamiento, valorando el medio geográfico. En cuanto a la nueva urbe de las Minas Gerais, cabe decir que fue la ciudad ideal para vivir hasta que la concentración poblacional y el desarrollo industrial, provocaron un crecimiento inorgánico y es pontáneo, traspasando los imprecisos lím ites del perímetro urbano planificado, adap tándose a las condiciones topográf icas 428 . Retomando la im portancia del ferrocarril, la contribución de éste al desarrollo socioeconómico y urbano ha sido fundamental, estim ulando indirectamente la expansión de las áreas urbanas que paralelamente m ejora ban su infrae structura, principa lmente las obras de saneamiento, lo que influyó en los hábitos y costum bres sociales de la población. Para tener una idea de la dim ensión de los cambi os producidos en el sistema urbanístico, un buen ejemplo es São Paul o, lugar en el que existían las m ayores ramificaciones de las lín eas ferroviarias, tal y como demuestran las cifras apuntadas por Goulart. La ciudad que contaba con una población de 19.000 habitantes en 1867, beneficiada por el tren, en el pasaje del siglo ya cont aba con 240.000 habitantes, y al finalizar la Primera Repúblic a (1930) alcanzaba 900.000 mil 429 . Esta expansión poblacional fue complem entada con ambicios os program as de infraestructura como: iluminación, pavim entación, red de abastecimien to de agua, de alcantarillado, transporte público, medios de comunicaciones, estas invers ione s eran realizadas en especial por empresas extran jeras, interesadas en la importació n de los equipam ientos de sus países. El tren acorta las distancias contribuyendo a alte rar las relaciones so ciales, lo que se percibe especialm ente en el comportamiento de los hacendados con el medio urbano, los cuales previamente a la llegada del f errocarril, residían en la ciuda d pocos meses al año, por negocios o de vacaciones, invirtiendo su capital en la residencia ru ral. Con la llegada de este nuevo medio de transporte, facilita ndo la locom oción, la clase pudiente siguió con importantes propiedades en las ciudades, só lo que ahora éstas eran destinadas a las residencias permanentes de este colectivo soci al, pasando la hacienda a ser la vivienda de temporada. En este m omento los más adiner ados, adquirieron apartamentos en Paris. 428 GUTIÉRREZ, Ramón, 1983, p. 510. 429 Reis Goulart, “Urbanismo em Brasil. Séculos XIX–XX” en ALOMAR , Gabrie l (Dir. y Coord.), 1 987, p. 377. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 264 La industria, otro sector importante, ya ve nía marcando desde finales del XIX diferencias entre los grandes centros urbanos y las ciuda des del interior por una parte y entre las regiones del país por la otra, tal y com o relata Viotti, en poco más de una década, el número de industrias pasó de 175, en 1874, a más de 600 430 . La tendencia de la industria ha sido de ubicarse en los núcleos de mayor importancia en los estados del sureste y sur del país, dándose en estas áreas las condicione s favorables para desarrollar industrias del tipo sustitución de importación. Hasta finale s del XIX este sector no llegó a afectar profundamente las estructuras socioeconómicas del país, esto sería propio del siglo XX. El proceso de urbanización en la centuria de cimonónica sería el result ado de la expans ión comercial re sultante de la integració n del país en el m ercado intern acional y, por tanto, condicionado a las fluctuaciones : esa es la causa de que São Paulo y Rio de Janeiro situadas en zonas cafeteras en expansión, de sarrollaron m ás rápidamente que otras ciudades del noreste brasileño, que vivía en función de la economía azucarera, entonces en una situación crítica en el mercado internacio nal. Según los estudios de Viotti, se debe cons iderar que aún existiendo una tendencia de concentración urbana en determ inadas regiones, el país continúa siendo esencialmente rural. En 1940 sólo el 31,3 por 100 de la población vivía en núc leos urbanos, lo que permite suponer que la cifra era aún bastante in ferior en el siglo XIX. Por estas fechas, unicamente, cuatro ciudades poseían m ás de 100.000 mil habitantes, y de éstas, dos tenían entre 200.000 y 240.000 y sólo la capital, Rio de Janeiro, gran metrópoli, centro político y administrativo contaba con 800.000 m il, cifras registradas en 1900 431 . Por su parte, Ouro Preto sólo tenia 10.000 habitantes (1902) 432 Lo importante es considerar que la urbanización del XIX, con su cará cter limitado, creó nueva s formas de sociab ilidad, da posibilidades de mayor movilidad social, aume nta el niv el de alfabetización de algunos sectores de la población introdu ciéndolos a los beneficios de la llamada “civilización”. La configuración del espacio brasileño pr esenta características estrecham ente relacionadas con la función exportadora. H acia comienzos del siglo XX tres sectores regionales con su propia dinámica e integr ación espacial abaste cían del producto exportable central al puerto de salida. Así definidos: 430 Viotti Costa, “Urbanización en el Brasil del siglo XIX” en SOLA NO, Francisco de (Coord.), 1983, p.421. 431 Ibídem, p. 429. 432 Cf. VASCONCELOS, Silvio de, 1977, p. 36. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 265 a) Franja costera de Maranhão a Serg ipe, p roductor de azúcar, algodón y cacao. A medida que avanza el si glo XX, con el declive de la activida d en la región, se a siste cada vez más el empobrecim iento del nordeste brasile ño, aún concentrando casi la m itad de la población del país. El latifundio, la organizaci ón más importante, en d ecadencia y la inmensa población con escasos recursos, sin pe rspectivas de m ejorías a nivel estatal, empieza una corrida em igratoria hacia la región centro sur del país, ento nces prometedora de m ejores condiciones de vida. b) En la región sur del país, los estados de Paraná y Rio Grande do Sul son los frentes productores de la yerba mate para exportación y la cría del ganado vacuno y cereales. En fase muy temprana, esta área regional asim ila las condiciones de Argentina y Uruguay en su estructura productiva y organizativa. c) En el centro, Rio de Janeiro, São Paulo y Minas Gerais, predomina el crecimiento geográfico y económico con base en el cultivo del café. En el inicio, la zona cafetera protagonista era la capital, puesto, que pronto pa sa a ocupar São Paulo. Según Rofman, con el transcurrir del siglo y hasta la crisis del 30, la dinámica de la economía brasileña, su potencial de acum ulación de cap ital y los procesos de organización espacial, irán progresivamente dependiendo cada vez m á s de las actividades relacionadas en torno a la producción del café 433 . Es importante tener en cuenta qu e en la so ciedad brasileña de fi nales del siglo XIX y principios del XX, el modelo de integración a la División Internacional del Trabajo se apoya en un estilo de desarrollo plenam ente acorde con la satisfacción a plenitud de la mejor adecuación posible a dicho modelo. En es ta línea se inscriben tres fenóm enos que fueron centrales como las reform as liberales de fines del siglo XI X, la implanta ción acelerada del ferrocarril y el surgimiento de es tructuras de poder locales (especialm ente en São Paulo). Los ingresos económicos en las zonas producto ras de café estim ulan la expansión urbana a través del fenómeno de la inm igración, esencialmente nordestina , que se asient a en el estado de São Paulo por el gran desarrollo que se estaba produciendo en esta región. Esta ciudad se colocará en una si tuació n privilegia da con resp ecto a las dem ás, porque se 433 Alejandro B. Rofm an, “Proceso s ocial y desarrol lo urba no en América Latina. Siglo XX”, en ALOMAR, Gabriel (Dir. y C oord.) , 1987, pp. 448- 450. Ibí dem, p. 45 0. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 266 darán en ella unas condiciones óptimas para at raer la industria manufacturera. En prim er lugar se encuentra la aparición de u n mer cado interno para atender las dem andas de la llegada de m ano de obra, en segundo la introducción del ferrocarril y por últim o la proximidad del puerto de Santos, asociado a las economías de aglom eración en constante ascenso. Para Rofman, el acelerado proceso de ur banización que experimenta Brasil por el incremento de la actividad indus trial sustitutiva, iniciado antes de la crisis del 30 y que se consolida de forma decisiva en los años 30 y 40, se ha dado en condiciones bien distintas si se compara con la vecina Argentina. El país gigante tiene una estructura socioeconómica m enos desarroll ada y un sistema espacial con una singular falta de articulación. Los distintos procesos que revierten esa presentación de la problemática económ ico- social y urbano regional del país se basan en: a) Una rápida e intensa migración interna al centro sur, esp ecialme nte las que producen fuerza de trabajo, mano de obra; b) La formación del mercado interno, prin cipal impulsor del crecimiento económico; c) Una corrida hacia el consumidor interno, pe ro aquí se tropieza con la p resencia de una sociedad fuertemente r uralizada , que se urbaniza progresivamente, im pidiendo la expansión de ese mercado a todo el territo rio nacional en un primer m omento, quedando de pronto reservado a los centros urbanos. De m anera que la dinámica de la industria se sedimenta en regiones que anteriorm ente ya gozaban de economías de aglom eración, tales como: proxim idad de los puertos, merc ado laboral diversifi cado, infraestru ctura instalada y mercado de ingresos considerado relativam ente elevados 434 . Para una mejor comprensión de la distribu ción interna del producto industrial en los principales estados brasileños, conviene observar que las manufacturas se concentran en pocos estados (centro sur), aunque crecerán co n el tiem po. En este contexto, llama la atención el espectacular avance de São Paulo, que a finales de los cincuenta sobrepasaba la mitad del total de la actividad indus trial nacional con una producción basada 434 Alejandro B. Rofm an, “Proceso s ocial y desarrol lo urba no en América Latina. Siglo XX”, en ALOMAR, Gabriel (Dir. y Coor d.), 1987, p. 459. Llama la aten ción la magnitud del flujo migrato rio, especialmente del nordeste, hacia São Pa ulo entre 19 49 y 1951, a pena s tres años, llegó a una cifra de 575.000 i nmigrante s en búsq ueda de em pleo en l os sectores in dustriale s. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 267 prácticamente en alim entación y text iles, rele gando en posición a Rio de Janeiro desde la década de veinte hasta la actualidad, tal y como se m uestra en la siguiente tabla: Tabla 2: Producción Industrial (En porcentajes del valor de l producto) Estados o Jurisdicciones 1907 1920 1938 1958 Rio D. F.............................. 33,1 20,8 14,2 11,2 São Paulo............................ 16,5 31,5 43,2 53,2 Rio Grande do Sul.............. 14,9 11,0 10,7 8,1 Minas Gerais...................... 4,8 5,5 11,3 5,7 Otros estados...................... 30,7 31,2 20,6 21,8 Total................... 100,0 100,0 100,0 100,0 Fuente: Paul Singe r: Desenvolvimen to econômico e evolução urbana . São Paulo, 1968, p. 177 435 . En esta reorganización espacial, el pr otagonismo toca a São Paulo, mayor centro de crecimiento económ ico del país, cuyo desarrollo fue llevado a cabo por una emprendedora burguesía local hasta f ines de lo s años 50, pues a este co lectivo social eran transferidos los excedentes del café , principal producto de exportación. El proceso de urbanización es impulsado por una fuerte industrialización y por los grandes flujos de migraciones, tant o interior com o exterior, que s e concentrarán e n las grandes metrópolis tal y com o se aprecia en la siguiente tabla para el periodo de 1920 a 1960, cuando cierra el proceso sustitutivo. 435 Fuente cita da por Aleja ndro B. Rofm an, “Proceso social y desarrollo urbano en Am érica Latina. Siglo XX”, en A LOMAR, Gabriel (D ir. y Coord.), 1987, p. 45 9. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 268 Tabla 3: Ciudades que concentr an más de l 1% de la población tota l del país (Metrópolis n acionales) Año 1920 1940 1950 1960 Población total del país (millones): 30,6 41,2 51,9 70,9 Población de las me- trópolis nacionales (miles): - Rio de Janeiro............. 1.157 1.764 2.377 3.307 - São Paulo.................... 579 1.326 2.198 3.825 - Recife.......................... 238 348 524 797 - Belo Horizonte........... 55 211 352 693 - Porto Alegre................ 179 272 394 641 - Salvador....................... 283 290 417 655 Fuente: Simón Schvartzm an: “Urbanización y desa rr ollo en el Brasil” en La urbanización en América Latina . Ed. por Jorge Ha rdoy y Carlos To bar, Buen os Aires, 1 969, p. 369 436 . El crecimiento en las citadas metrópo lis es abrumador, superando en m ucho el crecimiento poblacional de la nación en su totalidad. Según análisis del autor consultado, el crecimiento poblacional del país era de 130 por 100, llegando la expansión en esta aglomeraciones al 240 por 100 en Recife y un 600 por 100 en São Paulo, confirm ándose una vez más la superación de esta metrópoli con relación a la entonces capital Rio de Janeiro. En los estudios de Rofman, Argentina y Brasil son ejemplos que ilustran bien los cambios espaciales y las transform aciones en el ámbito urbano. Las alteraciones han estado m arcadas esencialmente por el naci m iento del mercado interno y de sectores económicos nacionales, com o principales agentes protagonistas de la etapa de industrialización sustitutiva en Latinoamérica. Se ha observado que la configuración del espacio reproduce y evidencia las contradicciones de las relaciones políticas, económ icas y sociales. En un análisis del crecimiento total de la población y en los núcle os urbanos a partir de m ediados del siglo XX hasta bien próximo al XXI, se constatan índices extrem adamente altos, que según Reis Goulart, establecen un fenóm eno sin para lelo en la historia, por la amplitud que 436 Ibídem, p. 460. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 269 alcanza, en un periodo de tiem po considerado reducido 437 . Para el ref erido autor, el crecimiento urbano se está dando con características bien distin tas de la fase anterior, no registrándose solamente un cam bio cuantitativo. En la región centro sur, la formación de polos internos de desarrollo or ienta el tejido viario a una or denación tipo estelar, en la cual todas las regiones se polarizan por los mercados más im portantes. No obstante, la concentración urbana no está únicamente en las regiones de m ayor industrialización, pues Brasil cuenta con varias regiones m etr opolitanas y más de un centenar de ciudades de porte mediano (entre 100.000 y 1.000.000 de habi tantes), algunas de las cuales están integradas a las primeras o en un proceso de conurbación. En todas las regiones se refleja el modelo concentrado de la organizació n productiva, y en ellas, los polos secundarios repro ducen, en sus áreas de influenc ia, las distorsiones del sistema glo bal. Esta concentración tran sformó los po los re gionales en escalas intermediarias del contro l central, éste a la vez responde a las estrategias trazadas a escala internacional. Las relaciones fundamentales se modelan o se configuran, sea en la forma de red, sea en la estructuraci ón interna de los polo s urbanos y sus respectivos segm entos. Hoy se detecta que las principales metrópo lis pasan por profundas transformaciones en su estructuración inte rna, caracterizándose como regi ones m etropolitanas, es decir: incorporan a núcleos vecinos y forman conste laciones de ciudades, en las cuales la s relaciones internas y extern as corresponden a las caracter ísticas de un único núcleo urbano de grandes proporciones 438 . El sistema de m odernas redes viarias, asociado en muchos casos a antiguas vías férreas, contri buye a la am pliación de áreas periféricas, donde se instalan los complejos industriales y las m asas trabajadoras o marginadas. El sector de servicios y residencia de colec tivos de renta m edia se asienta en áreas preedificadas. Las residencias de grupos de renta media a lta, se localizan en zonas apacibles, en determinadas áreas periféricas, pero la m ayoría de este grupo social se concentra en los antiguos barrios residencia les, en construcciones verticales. En las ciudades mayores los servicios pueden lo caliz arse en áreas cen trales y en edificios verticales, entre 15 y 40 plantas, como res puesta a la supervaloración del suelo urbano. 437 Cf. Reis Goulart, “Urbanismo em Brasil. Séculos XIX–XX” en AL OMAR, Gabri el (Dir. y Coord.), 1987, p. 390 . 438 Ibídem. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 270 Se observa que las actividad es de edificación del espacio urbano siguen la misma distribución de la economía global, de m odo que los sectores más rentables son ocupados por las empresas privadas cubriendo las necesi dades de colectivos de renta m edia y alta. Las obras de infraestructura, con m ínima rentabilidad o a fondo perdido para atender a este grupo social, son realizadas por el Esta do, mientras que la mayoría de la población resuelve sus problemas de vivienda, cont ando con pequeñas inversiones públicas, reproduciéndose de esta forma, internamente la asim etría de los cambios internacionales de periodos anteriores, sea en carácter interregional, concentr ando en los centros hegemónicos una gran riqueza, y a la inversa, en el interior de grandes aglomeraciones, una ínfima parte del espacio es ocupado por sectores de renta más elevada con tod os los beneficios. El espacio sobran te, entre el 70 y 80 por 100, es apropiado y construido en condiciones precarias po r la gran m ayoría de la población. Así asistimos en el urbanismo de forma más consistente, a fines del siglo XX, la gran desigualdad social que perdura siglo tras siglo, imponiendo el poder hegem ó nico en nombre de falsas ideologías políticas, en un mundo “globalizado”. De un lado un dinam ismo extraordinario, y del otro la pobreza de enorme contingente de la población, o m ejor dicho de la mayoría, marginada con relación al proceso de crecim iento económico. En una sociedad en que la renta de gran parte de la poblac ión es extremamente baja, se restringe o disminuye la posibilidad de adqui sición de espacios edificados conduciendo a un proceso de autoconstrucción, dándose por etapas, a lo largo de 10 o 20 años, construyendo obras con un nivel técnico casi siempre rudimentario, son las denominadas casas precarias o de periferias, conocidas también com o “viviendas a utoconstruidas”. Fabricadas en áreas sin ninguna infraestructura y muchas veces de riesgo, sólo se instalan los servicios básicos, después de una condensación de la ocup ación y de la presión de sus moradores hacia el poder público. Los sectores de renta todavía más baja, sin condiciones de adquirir lotes en regiones vecinas, demandan las chabolas, invaden antiguas residencias en barrios deteriorados , o alquilan habitaciones en casas de periferia. Así estas formas de residir, evidencian aún m ás el contraste social y el urbanism o como un juez justiciero, retratando las huellas de las políticas sociales y económicas. En síntesis, el gran flujo de migraciones internas, esti mulado o inducido por el modelo oficial de crecimiento económ ico que sólo absorbe de forma productiva a una parte reducida de la población, en los comentarios de Goulart, eso viene sucediendo desde el siglo XVII, sin embargo, la situación actual se da de m anera distinta del pasado. Los Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 271 centros urbanos más importantes viven un grave desequilibrio social, q ue se intensifica a medida que el colectivo de m arginados va aumentando, formando masas gigantescas. Por infortunio, comenta el citado autor, no hay un pla n oficial para soluc ionar la situación 439 . En este contexto, es importante registrar la preocupación de los profesionales de arquitectura y algunos de áreas re lacionadas, a lo largo de lo s 50 e inicio de los sesenta del siglo pasado, pidiendo una acción efectiva de los gobiernos en el sentido de una coordinación del crecimiento de los princ ipales centros urba nos. El proyecto de Brasilia, anterior a la oficializac i ón del modelo concentrador 440 , tenía entre otros objetivos, dirigir inversiones a regiones marginadas, especialm ent e el Brasil central, adem ás representaba la movilización de la capacidad de cuadros pr ofesionales de la nación, al servicio de un proyecto de interés nacional, en el cual el propio gobier no central era el principal protagonista. La nueva ciudad debería ser un polo irradiador de desarrollo económico y cultural en el interio r del país, con amplias perspectivas so bre el futuro. Para atender a este importante objetivo, se pensó y se dedi có atención especial a la creación y organización de su universidad, que adopt ó patrones renovadores y avanzados en la enseñanza e investigación. El curso de arquitectura y urbanism o, pudo contar en el inicio con la participación personal de Oscar Niemeyer y su equipo, realizándose los proyectos del campus universitario en la propia facultad. La fundación de Brasilia, ha sido sin duda el mejor tes tigo de la capacidad de los profesionales brasileños, allí tuvieron la opor tunidad de dem ostrar el dominio de los aspectos técnicos y conceptuales del ur banismo contemporáneo, a nivel nacional e internacional, con merecido reconocim iento y admiración en el mundo de la arquitectura y urbanismo. Esto ha servido para poner en ev idencia, que si las solucio nes urbanísticas en el presente no son las más adecuadas, el problem a está ante todo en las condiciones políticas y sociales, más que en la in madurez de los técnicos. Las críticas negativas que hoy se hacen a la capital brasileña, quizás estén motivadas por el cambio d el sistema político acaecido pocos años despué s de su inauguración, por lo cual, los planes de desarroll o regional que fueron previsto s inicia lmente, no f ueron llevados a cabo, y en consecuencia los flujos migratorios no pudier on ser absorbidos. 439 Ibídem, p. 191. 440 El modelo concent rador empieza cu ando se interrumpe el régim en constitucional en 1964, con am plia apertura a las multinacionales, c on un gobierno fuertemente centralizado. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 278 prejuicios, s e cultivaban los árboles frutales y los huertos. Tam bién en este espacio se encontraban los alojamientos de los empleados dom ésticos y los garajes de los autos, un poco alejados de las construcciones pr incipales pero en el mismo recinto. De forma que el “modernism o, la europe ización y el cosmopolismo” tuvieron sus consecuencias positivas y negativas en muchas ciudades brasileñas, pero independientemente de m edir lo s beneficios, perjui cios, ventajas y desventajas, la transformación, la necesidad de inn ovar, la búsqueda de lo diferente y lo bello, forman parte del espíritu del hombre y del propio ciclo evolutivo exis tencial, y siendo así, nadie podría impedir el “progreso” o las modificacion es del urbanismo en las tierras brasileñas. No obstante habría sido posible dism inuir las pérdidas y secuel as, como ya se ha dicho, si se hubiera contado con mecanismos eficaces en la gestión u rbana, internacionales o no. Mucho se ha perdido del pasado colonial port ugués, no sólo en las capitales, también en ciudades medias y pequeñas. En la zona rura l una rica arquitectur a propia de la fase azucarera y cafetera, las fantásti cas residencias de los “senho res” con sus ingenios y todo lo necesario para mantener una econom ía autosu ficiente, fue en buena parte destruida. Lo mismo pasó con la precursora arquitectur a industrial (alim e ntos y textiles), desapareciendo importantes fábricas, tanto lo s edificios como los equipam ientos. Lo poco que todavía existe se lo caliza en las proxim idades de algunas ciudades, o en su perímetro urbano, encontrándose en situaci ones de verdadero abandono y deterioro. En ocasiones los vecinos tienen c onciencia del valor cultural e histórico, pero les faltan recursos económicos y proyectos para llevar a cabo una restauración que pudiera reverter este patrimonio a un nuevo uso o función, en beneficio del bienestar de la comunidad. Entrando en este ámbito, se denota la necesi dad de gestiones eficie ntes y comprom etidas con la cultura y la poblaci ón, convirtiendo la herencia pa trimonial en recurso para aumentar la renta de los residentes m ejorando sus condiciones de vida, y consecuentemente disminuir la pobreza en m uchos sitios y regiones. En suma, la ciudad actual, fruto de su proces o y de los contextos históricos que le ha tocado vivir, hoy, con mayor o m enor cons ervación de sus valores urbanísticos, arquitectónicos, artísticos, intang ibles, etc., busca en la histor ia sus signos de identidad e, incluso, promociona potencial cultural como un recurso. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 279 CAPÍTULO NOVENO MINAS GERAIS Y LA CI UDAD DE OURO PRETO Preliminar El objetivo del presente capítulo es estudiar el origen del Estado de Minas Gerais, su formación, localización, topografía y poblam iento. En fin, la intención es que sirv a para conocer e interpretar mejor es ta parte de Brasil, sus principales caracterís ticas y los motivos que condujeron al asentamiento de Ou ro Preto. A continuaci ón, se describirá de forma pormenorizada la setecentista ci udad colo nial. En este contex to, se centrará en su origen, referencias históricas y ocupación del territorio, así co mo en su evolución urbana. Además, se abordarán aspectos geográficos y culturales, determinantes importantes en la formación urbanística. 9.1 Minas y su formación La región minera, antes denom inada Minas Gerais dos Cataguás, se sitúa en pleno altiplano atlántico. Éste ocupa toda la fachada oriental, desd e el nordeste hasta el sur del país, presenta una forma orográfica relativ amente estrecha y alargada, formando una especie de cordillera central que hace el “d ivortium aquarum” entre las aguas que van a parar al océano Atlántico y a las que se dirige n a las cuencas del interior, especialmente a las del río São Francisco 451 . Dicha cordillera es el elem ento unificador de toda la extensión territorial de Mina s Gerais. Llamada en este espacio Cordilheira Central o Serra do Espinhaço, es una de las principa les cadenas de sierras pertenecientes al altiplano brasileño. A pesar de que el relieve brasileño puede ser con siderado de altitude s modestas, Minas es la región más montañosa de Brasil, En este estado el sistema orogé nico tiene su punto culminante, en la Serra do Itacolom i, siendo ésta una ramificación de la Serra da Mantiqueira que se extiende a lo largo del estado recibiendo diversas denominaciones, la cual se prolonga a los estados vecinos como cen tro de la Cordillera Central. Este sistema es interceptado por varios ríos, originando tr es cuencas principales: la del norte, sur y 451 Rosália Guer rero en AAVV., 20 04a, p. 49-50 . Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 280 este. La primera se dirige al río S ão Fran cisco, la segunda al Paraná y la tercera a diversos de ellos. Comenta Thomás Brasil, que adem ás de que el terreno posee grandes riquezas m ineralógicas, es en su mayor parte, un territorio muy fértil y propicio p ara el cultivo de todo tipo de productos tropicales 452 . Por su parte Rosália Guerre iro describe así el centro m inero, “la región va emergiendo del horizonte como una gran isla, de costas escarpadas, terrenos dilacerados y rocas en forma de hojas, características de las regiones que son normalmente auríferas” 453 . Esta apariencia se debe a la estructura de la red hidrográfica y consecuentemente a la orografía, que concentra allí los nacimien tos de todos los ríos circundantes. A consecuencia de la erosión provocada esencialme nte por el escurrimient o de las aguas, el metal se encuentra extrem amente disper so, no presentando un punto de excepcional riqueza en ninguna parte, así que, Miran Latif en la siguiente cita conf irma lo descrito por Guerreiro, “…las aguas, entretanto, en su lent o y continuo trabajo, desagregando y removiendo en suspensión, para m uy leja no, las partes livianas de las rocas descompuestas, dejaron que el oro, muy denso, se acumulase en los fondos de los valles, en el lecho de los ríos , en la deras y e n las medianías. Constituy éndose, de esta forma, riquísimos depósitos de aluvión, tan fácilm ente explorados cuanto rápidamente agotables. Son depósitos que el tiempo, en millares de año s, pacientemente, consig uió concentrar. La riqueza de estos yacimientos resulta excl usivam ente de la acción prolongada de los siglos, y los primeros mineros llegando al terr itorio de las Minas, tuvieron la ventura de pisar sobre el terreno más antiguo de la tierra , paradójicamente situado en la región más nueva del mundo” 454 . La historia de Minas sin duda se confunde con la del oro en Brasil. Si atendem os a las teorías de algunos autores, la zona empieza a ser conquistada desde finales del siglo X VI, partiendo de Porto Seguro (Bahia), a través del valle del río Jequitinhonha, que parte del Atlántico, ruta un poco tortuosa hasta alcanzar a la Serra do Espinhaço. De esta aportación se deduce entonces que los “baianos” 455 antecedieron a los “paulistas” 456 en los sondeos del territorio. No obstante, hay que apuntar que esta tesis no es aceptada por todos los autores. En este c ontexto, se tienen noticias de una expedición, partiendo desde 452 Citado Ibídem, p . 50. 453 Rosália Guerrero en AAV V., 2004a, p. 50. 454 LATIF, Miran de Bar ros, (sf), pp. 71-72 . 455 Baianos , gentilicio de los que nacen en el Estado da Bah ia. 456 Paulistas , gentilicio de los que nacen en el Estado de São Paulo. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 281 São Paulo en 1601, bajo el mando de André Leã o. Éste siguió el valle del río Paraíba, alcanzó la garganta del Em baú en la Serra da Mantiquiera, penetrando enseguida en las cuencas del Rio Grande y del Rio São Francisco 457 . Sucesivam ente se van estableciendo otras rutas principales, llevándonos a concluir que la colonización de esta región se dio esencialmente a través d e las líneas de valle y de cumbre. La Serra do Espinhaço es un importante referente en la orientación del trayecto, formando con otras sierras de igual im portancia el elemento principal. De estos picos más altos o “cum eada matriz” se derivan sierras de menor tamaño, que agregadas adquieren la forma de “espinha de peixe”, es tructurando todo el territ orio de la m eseta Atlántica. Así que, el estado de Minas Gerais , está ubicado en pleno altiplano, una región “mediterrán ea” y está situada entre 14º y 23’ de latitud meridiona l, y 3º 33’ de longitud oriental y 7º 48’ occidental del Rio de Janeiro 458 . Carta 1: C arta geográfi ca de la Capit anía de Minas Gerais – 1804 Fuente: Biblioteca Nacional/Ico nografía – RJ (ARC. 31-8-22). Independiente de quién fue el primero en aden trarse en las tierras de Minas, “baiano s o paulistas” unos u otros en este moment o histórico eran nóm adas, ya que los 457 Rosália Guerrer o en AAVV., 2004 a, pp. 49-51. 458 Ibídem, p. 49. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 282 asentamientos se localizaban en la ribera de los ríos, siendo abandonados sistemáticam ente una vez agotados sus recu rsos, tal com o afirm a Rosália Guerreiro 459 . Este “nomadism o” se relaciona con fenómeno s naturales (como la lluvia, que al venir destruía todo), o tam bién c on la rápida escasez del metal, cuando se encontraba. La región sólo vino a ser co nocida en los últim os años del si glo XVII, con el descubrimiento del oro por los paulistas y la efectiva ocupación. De los re latos de algunos autores se puede concluir que durante un centenar de años, los valientes y aventureros hombres “baianos y paulistas” transitaron por el suelo minero dejando sus huellas. El referido territorio, que hoy es el Estado de Minas Gerais, se encuentra en la región sureste de Brasil, ocupando un área de 588.383,6 km2, correspondiente al 6,89% del territorio nacional. Hace front era al sur con São Paulo y Ri o de Janeiro, al este con Espirito Santo, al nordeste con Bahia, y al oeste con Goiás y Mato Grosso do Sul. Predomina el clim a tropical de altitud con te m peraturas medias de 17º a 20º C e índice pluviométrico de 1.300 mm al año 460 . Por últim o señalar que su nombre tiene origen en los importantes yacim ientos mineros. Mapa 2: Región Sures te actual-(señ alando Ouro Preto) Fuente: Perh am y Philip , 1996, p. XII. 459 Ibídem, p. 51. 460 BALLOUSS IER, Marc o André, 19 97, p. 133. Desarrollo del Turismo Cultural de la.Ciudad Hi stórica de Ouro Preto (Minas Gerais – Brasil), Patrimonio de la Humanidad 283 9.1.1 La topografía y consecuente población Los condicionantes naturales del territori o son un referente muy importante en la organización de las ciudades. La base física sobre la cual se asien tan posee una estructura propia, ésta influye directamente en la m orfología y en la localización de los asentamientos hum anos, destacando aún má s cuando la ocupación ocurre de forma espontánea, subordinada totalmente a las condiciones del m edio físico. Los centros urbanos característicos de este entorn o son el producto del diseño de una colectividad , en una determinada estructura territorial y el fruto logrado en cuanto organización u rbana. Como se ha señalado, la prim era fase o tent ativa de ocupación del territorio minero fue infructuosa, debido a fenómenos naturales que dificultaban la fijación d el hombre en esta zona, que buscaba siempre aglom erarse a las or illas de una corriente de agua, o bien por no encontrar riquezas de significa tiva im portancia. Esta situación se alteró en otra fase, fundamentalmente debido a los descubrim ient os del oro. De form a que, los nuevos asentamientos com ienzan a ubicarse junto a los ríos, desarrollándos e por los barrancos, medianías y tam bién en pequeños promontorios salientes de las vertientes m ontañosas. Estos núcleos de ocupación a los que se hace referencia, tienen sus orígenes esencialmente en la explotación del oro y dieron com o resultado las ciudades de Ouro Preto, Mariana, Sabará, São João del Rei y Tiradentes, el llamado “circuito del oro”. Así que, sin duda fueron las riquezas minerales las que determ inaron el asentamiento del hombre en esta región “m ás antigua de la tierra”. Ciertos autore s lleg an a decir que probablemente si no hubiera sido por el oro, algunas ciudades no existirían. Lo cierto es que el hombre no es indiferent e al factor topográfico, pues este proporciona ventajas y desventajas concluyentes en la ocupación del territorio. En este espacio m inero, también se aplicaron algunas normativas básicas a la hora de ocup ar. Independiente de que la ocupación se desarrollara junto a las cabeceras de las aguas, cu rvas de los ríos, zonas m ás fértiles en m etales, o en los barr ancos y me dianías, ésta se conjugaba seguram ente con una buena accesibilidad, facilidad de agua, terrenos adecuados a la agricultura, o b ien como puntos altos que perm itieran el control del territorio, sirviendo tam bién para el asentamiento del poder judicial y religioso, simbolizados por las conocidas horcas o iglesias en puntos notables o aún más tarde, el establecim iento del poder político. Como ejemplo se cita el caso de Ouro Preto, c on la actual plaza Tiradentes y sus edificios públicos, que ya se estudiará más adelante. [Document text truncated for crawler view.]