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68 LA INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL CASTILLO DE COTE (MONTELLANO, SEVILLA). CAMPAÑA 1998. MAGDALENA VALOR PIECHOTTA Mª TERESA HENARES GUERRA P. LAFUENTE IBÁÑEZ J.C. PECERO ESPÍN J. RAMÍREZ DEL RÍO UNIVERSIDAD DE SEVILLA. ÁREA HISTORIA MEDIEVAL Resumen: La investigación en el Castillo de Cote (Montellano, Sevilla, España) se planteó con un enfoque multidisciplinar del estudio del yacimiento y su entorno. Arqueólogos, geógrafos, historiadores y filólogos trabajaron juntos para diagnosticar la potencialidad del yacimiento y delimitarlo. La integración de la diferente información obtenida nos permite presentar en este artículo un yacimiento medieval muy complejo (donjon, castillo, villa intramuros, arrabal y huertas extramuros). Se identificaron y localizaron los principales hitos del paisaje histórico: topónimos, manantiales de agua dulce y salada, pozos, tierras de labor, bosques y vías de comunicación (rutas, senderos, caminos, pasos de montaña, puentes). También descubrimos los vestigios de una organización del paisaje romano precedente. Abstract: The research in Cote castle (Montellano, Seville, Spain) was planned as a multidisciplinary approach to the site and its environment. Archaeologists, geographers, historians and philologists worked together focused on diagnosing the site potentiality and on establishing its boundaries. The different data produced were combined and allowed us to depict expund in this paper a complex medieval settlement (donjon, castle, village within walls, suburb – arrabal – and outlying orchards) and its evolution. The main landmarks of the historic landscape were identified and located: place-names, fresh and salt water springs, wells, farm lands, woods and communication routes (tracks, paths, roads, mountain passes, bridges). We also found clear vestiges of the former Roman landscape layout. Palabras clave: Arqueología Medieval. Arqueología del Paisaje. Castillo. Territorio/al-Andalus. Key words: Medieval Archaeology. Landscape Archaeology. Castles. Territory/al-Andalus. 1. INTRODUCCIÓN El año 1998 presentó el Ayuntamiento de Montellano el proyecto ENTORNO DEL CASTILLO DE COTE al Programa de Desarrollo y Diversificación Económica de Zonas Rurales (PRODER). La aprobación de esta propuesta ha significado el desarrollo de una Intervención Arqueológica (entre el 9 de septiembre al 9 de octubre de 1998) y una primera fase de consolidación arquitectónica de la fortificación que tendrá lugar de forma inmediata. El proyecto de investigación arqueológica se desarrolla desde el Área de Historia Medieval de la Facultad de Geografía e Historia, bajo la dirección de la Dra. Magdalena Valor. La Intervención Arqueológica de 1998 ha consistido en una Prospección Arqueológica Sistemática del entorno del monte de Cote y en una Excavación Arqueológica en el castillo. La finalidad de esta actuación ha sido la de DIAGNOSTICAR la potencialidad de este yacimiento arqueológico que ya es Bien de Interés Cultural (B.I.C.) de forma genérica y DELIMITAR su superficie como tal. El resultado de la campaña (de 24 días de trabajo efectivo) ha sido la delimitación de espacios diferenciados: arrabal, villa, castillo y torre tetrabsidal; además de espacios de usos agrícolas como huertas, parcelamientos romanos (centuriaciones), manantiales, pozos, vías de comunicación, puente, necrópolis. 2. LAS APORTACIONES AL ESTUDIO HISTÓRICO Cote en la etapa pre-islámica no ha dejado huellas en las fuentes escritas y es exclusivamente a través de menciones generales sobre el territorio y sobre todo a través de la investigación arqueológica gracias a la que podemos aproximarnos a su realidad histórica. No ocurre lo mismo con Hisn Aqut (o el Cote andalusí). Cote aparece en varias ocasiones en las crónicas árabes, destacando muchos de los textos su posición inexpugnable y su condición de refugio de rebeldes. A través de algunas de estas crónicas obtenemos detalles toponímicos del mayor interés, al mismo tiempo que nos dejan entrever que éste era un lugar que jugaba un papel destacable en la zona. Los acontecimientos relatados con más detalle corresponden a las últimas décadas del emirato omeya, bajo los reinados de ‘Abd Allah y ‘Abd al-Rahman III (años 888 a 922). Entre ellos podríamos destacar: - En una fecha imprecisa bajo el gobierno de ‘Abd Allah (888- 912) Hisn Aqut fue entregada a un mawlà llamado Talib b. Mawl@d (esto tuvo que ser antes del año 895 año en que se rebeló el tal Mawlud. Este personaje al recibir Hisn Aqut lo reedificó, pero además construyó las fortalezas de Yabal al-Hiyara (o Monte de las Piedras) y Montefiq, en las orillas del Guadaira1. - 895, Talib ben Mawlud se rebela en su territorio, y para someterlo el emir ‘Abd Allah manda una expedición de castigo que se dedica a destrozar los cultivos, quemar los árboles, saquear la región y destruir las alquerías. En el caso concreto de Hisn Aqut, que era la base militar del rebelde, se produjo un grave enfrentamiento en el que Talib fue derrotado, muriendo hasta setenta de sus caballeros. En esta batalla, la crónica de al-Muqtabis de Ibn Hayyan recoge unos datos preciosos que es necesario mencionar: Los soldados del emir se apoderaron de su campo al pie del monte con todo lo que había en él. Se echaron hacia la cumbre del monte y saquearon (...) Lo que habían abandonado. Los vencieron en los baños y en la almunia, que fueron demolidos y quemados. Se refugiaron Talib y sus compañeros en Hisn Aqut, y siguieron los derribos, el corte de árboles, el incendio y la destrucción de las alquerías que hay alrededor2. Finalmente Ibn Mawlud se sometió al emir Omeya. Seguramente después de estos acontecimientos se rebela de nuevo un caballero de Talib, que entrega Hisn Aqut al rebelde ‘Umar
69 Ibn Hatsun, situación que no parece durar mucho tiempo, volviendo este rebelde a la obediencia al emir de los creyentes3. -915, No obstante, la relación con el rebelde ‘Umar Ibn Hatsun (bajo cuyo dominio estaban buena parte de las coras al sur de la de Morón) parece que continuó, así en una de las treguas con el rebelde se menciona explícitamente a uno de sus clientes, un tal Ibn Humayd señor de Aqut4. -921-922, en este año se acomete la definitiva campaña de supresión del territorio bajo el dominio de Ibn Hatsun, en el relato de estos hechos se menciona explícitamente a: Bobastro, como capital de los descarriados, a Hisn Aqut y Yabal al-Hiyara5. De todas estas noticias cabe extraer diversas conclusiones: 1)- Una fundamental es que Hisn Aqut es la cabecera de un territorio del que dependen diversos castillos. Este territorio como tal unidad parece conformarse en el emirato, ya que en el caso de Aqut la fortaleza es reconstruida, pero en Montefiq y Yabal al- Hiyara son de nueva planta. Cote formaba parte de la provincia de Mawror, seguramente Aqut era la cabecera de un distrito o iqlam de esta kora. 2)- En el grave proceso de disgregación del Emirato cordobés, y concretamente a propósito de la rebeldía de ‘Umar Ibn Hatsun, Hisn Aqut jugó un papel primordial, dando lugar incluso a la construcción de fortalezas para su vigilancia y control, caso de la erección de Isbera (Espera) en la cora de Sidonia, en el año 9146. - 1013-1066, 53 años durante los cuales la cora de Morón se constituyó en un territorio independiente, en un reino de taifa. La dinastía reinante, los dammaríes eran beréberes originarios de Túnez, venidos a al-Andalus en tiempos de Almanzor e integrados en las tropas del dictador. Durante este medio siglo se sucedieron cuatro monarcas, el último de los cuales acabó renunciando al trono en favor del rey de Sevilla al-Mu‘tadid. A pesar de ser unos años en los que este territorio juega un papel geoestratégico fundamental, otras taifas beréberes eran las de Sidonia (capital en Arcos), la de Carmona y la de Takurunna (capital en Ronda); no se conservan datos en las fuentes árabes. - 1144, Una noticia nueva corresponde a la época almorávide, del año 538H/ 1144. Se trata de un rebelde, Abu-l-Qasim b. Qasi, que procedente de Silves se hizo fuerte en el hisn de Mont Aqut, donde Los almorávides le acometieron antes de que pudiera prepararse, de esta manera le asediaron y le mataron7. Preciosos textos que nos transmiten la imagen de un lugar bien protegido, seguro, en el que sólo un combate ardiente permite su conquista y en el que seguramente debieron producirse muchas acciones militares de las que desgraciadamente no conservamos noticias. En cuanto a la etapa medieval cristiana, es decir, después de la conquista en 1240 podemos establecer dos grandes momentos, que son: 1) 1240 a fines del siglo XIII, años en los que Cot debió mantenerse jugando un papel similar al que había desempeñado en la etapa andalusí, no sólo como fortificación inexpugnable, sino también como lugar densamente poblado. 2) Fines del siglo XIII, siglos XIV y XV, fechas de abandono y despoblación no sólo de la villa, sino también de los campos de cultivo. La existencia de este lugar, dependiente de Morón, estuvo justificada como lugar de vigilancia y control de la frontera con el reino de Granada. 1) Desde 1240 a 1277. Este período lo conocemos bien gracias a una fuente escrita de primer orden es la documentación que se conserva emitida por la cancillería del monarca castellano Alfonso X. Entre estos diplomas hay varios de los que podemos extraer referencias que nos permiten hacernos una idea de la situación de este lugar en los primeros decenios posteriores a la conquista cristiana de 1240. Los datos más significativos de este periodo son: - 1240 conquista por capitulación por el rey castellano Fernando III8. - ¿? El monarca lo donó en fecha imprecisa a su tercer hijo el infante Don Enrique. Según un privilegio de 1253, la donación de Fernando III estaba condicionada a la conquista de Lebrija, Arcos y Jerez que pasarían directamente a Don Enrique, debiendo ceder sus posesiones de Morón y Cote9. Alfonso X rompió este privilegio el 24 de marzo de 125310 - Pocos meses después, el 8 de diciembre del mismo año. Cote es donado por el rey Sabio al concejo de Sevilla con todos sus terminos tal y como los tuvo en tiempo de los moros. En esta misma fecha, el rey se reserva disponer de los alcázares (de los castillos entregados) mientre yo quisiere11 . - Datado el 3 de abril de 1255, se conserva un diploma en el que a propósito del acuerdo logrado entre Gonzalo Vicente (alcalde del rey) y los moros de Morón, se cita: heredad, en riego e fuera de riego, en termino de aldeas de Cot, que se tienen con Silebar12. - Un nuevo diploma de 1256, 6 de septiembre, concede las rentas del almojarifazgo a Cote, Tejada y Constantina pora las tenencias de los castielllos que yo les di por terminos e pora sus pros. Lo que probablemente signifique que los alcázares fueron administrados desde el propio concejo de Sevilla13 . - 1277, agosto. Aún después de ser conquistado el territorio de la Sierra Sur por las tropas castellanas, nos encontramos con otro relato estremecedor a propósito de las incursiones de los benimerines en la que se cita explícitamente este lugar a propósi- to de una de las expediciones de saqueo: El primero de los husun por el que pasaron, la primera fortificación y defensa, fue hisn Aqut, en el que se daban todas las condiciones para que fuera inexpugnable; en su región había provisiones de víveres y la más fértil extensión, y en él había lo que desean los corazones y lo que es placentero a los ojos en frutos, frutas y uvas. Contra él atacaron con la más firme disposición, y quedó cubierto por las alas y protegido por el calor intenso, hasta que llegaron los soldados al paso del gran río (Guadalquivir), en el que confiaban los infieles como si del más inexpugnable muro se tratara. Comparando este relato, con otros de la misma crónica, da la impresión de que los Banu Marim no lograron tomar esta fortaleza, aunque sin duda causaron un estrago importante14 . Los datos que tenemos nos trazan un cuadro muy limitado de lo que debía ser Cote en los primeros decenios de su incorporación a Castilla, sin embargo podríamos destacar un par de realidades: - Una que nos parece muy destacable es que en el reparto posterior a la conquista se respetaron los límites de términos en la etapa andalusí. En el caso de Cote se mencionan: aldeas, tierras con riego y sin riego. - La consecuencia de la incursión de 1277 debió ser la cesión de Morón y Cote a la Orden de Alcántara, en un intento de mantener seguras y protegidas las poblaciones de la frontera. 2) Desde el desastre de 1277 a fines del siglo XV. Contrastando las fuentes escritas y los vestigios arqueológicos hay un momento de inflexión muy claro en el que Cote comienza a abandonarse y en el que logra subsistir el castillo como punto de vigilancia con la frontera de Granada. Las referencias a la villa son ya prácticamente inexistentes, aunque todavía en la documentación del siglo XV se alude a infraestructuras como calera, pozo de sal, huertezuelas, etc. - 1279, 14 de diciembre. Alfonso X concede a la Orden Militar de Alcántara la villa e el castiello de Cot, mencionándose que su término es igual al de tiempo de moros, salvo que el rey acuerde otras particiones. Los maestres de la Orden deben respetar los términos del acuerdo firmados con los pobladores del lugar15 . - 1285, 6 diciembre. El nuevo rey Sancho IV reconoce a la Orden de Alcántara la posesión de el castiello de Cot16 .
70 - 1342, a propósito de la reclamación de la Iglesia de Sevilla de diversos impuestos se menciona la iglesia de Cote. - 1378, carta puebla de Cote, en la que se ofrecen toda una serie de exenciones a veinte omes que moren continuamente en el castillo. Esta repoblación no pareció tener éxito, así las guardas y provisiones continuarán siendo enviadas desde Morón. - 1402 y 1404, se producen dos incursiones de moros, en el primer caso provenientes de Zahara, en el segundo de Ronda17 . - 1425, se cita la calera de Cote. - 1447, las Orteçuelas de Cote, que también se cita en 1478 junto con la Dehesilla de Cote y la Algaida del Acebuche. - 1461, año en que la Orden de Alcántara realiza el trueque de las fortalezas de Morón, Cote, y el lugar de Arahal por diversas poblaciones en la diócesis de Badajoz. La antigua encomienda de Morón pasa a formar parte del patrimonio del marqués de Villena, don Juan Pacheco. El 5 de diciembre de este mismo año, el apoderado del marqués toma posesión del castillo de Cote y de la fortaleza de la villa. - 1462, 25 de julio. Un año después de su toma de posesión el marqués de Villena realiza un nuevo trueque con su sobrino Alfonso Téllez Girón; pasando así Cote a pertenecer a los señores de Osuna, los Condes de Ureña. A partir de esta fecha la documentación del Archivo Municipal de Morón es rica en detalles acerca de las guardas enviadas al castillo, algunas informaciones referidas a la explotación agrícola y a los impuestos pagados por estos territorios. - En 1490, se citan salinas, caza y yerba como propias de su término. En cuanto a la sal, se dice que es de pozo y que la producción era tan pequeña (8 o 10 cahices) que era explotada en exclusiva para el alcaide del castillo18 . En este segundo período continúan apareciendo en la documentación los términos de castillo y villa, a los que hay que añadir la mención de algunas infraestructuras seguramente de orígenes muy anteriores, aunque todavía en uso. FIG. 1. Planta del recinto alto o castillo, donde se representan exclusivamente las fases islámicas. 3. LAS APORTACIONES DEL ESTUDIO ARQUEOLÓGICO Las aportaciones del estudio arqueológico de la campaña 1998 se producen a dos niveles de intensidad diferentes: 1) De un lado, habría que distinguir aquellas estructuras en las que hemos centrado esta intervención arqueológica y que podemos definir con mucha más certeza, es el caso del castillo y la torre tetrabsidal, puesto que es en estos dos elementos donde va a incidir la campaña de consolidación arquitectónica inmediata. 2) De otro lado, aquellos otros elementos a los que hemos hecho una primera aproximación para tratar de evaluar su cronología y su entidad como yacimiento arqueológico, caso de la villa, el arrabal y el entorno inmediato a ambos. La superficie excavada ha sido de 33 m2 en el recinto alto o castillo y de 20 m2 en el recinto bajo o villa. 3.1. El recinto alto o castillo [Fig. 1] La excavación aporta una secuencia ocupacional desde el siglo IX hasta la época bajomedieval, que se concreta en una serie de episodios constructivos y de aterrazamientos sucesivos, destacando los siglos XI y XII como los mejor documentados y de más intensa actividad antrópica, según los resultados obtenidos en los cortes estratigráficos A y B. El corte A. La secuencia estratigráfica parte de una formación de roca natural caliza, donde se acumulan suelos pardo-rojizos, sobre los que se disponen los primeros indicios ocupacionales de época emiral y califal (cota 515,05 m). Los niveles del siglo XI desmontan parcialmente los anteriores para la construcción de un aljibe [Fig 2]. El aljibe se asienta directamente sobre la roca madre (cota 514,44 m), tiene una altura mínima de 2 m y se adosa al flanco meridional de la muralla, que le sirve de muro de contención. El aljibe es de mortero de cal y conserva huellas del enfoscado de cal y de pintura a la almagra (cota 515,35 m). Las dimensiones son 7,10 m x 2,34 m, alcanzando un volumen de 43 m3. La cubierta del aljibe
71 FIG. 2. Corte A, sección norte-sur. debió ser abovedada a base de ladrillos y mortero de cal. A la altura del muro aparece asociado un pavimento de cal formado por diversas lechadas, que sella depósitos del siglo XII. El abandono del aljibe se produjo en el siglo XIII. El corte B. Junto a la única puerta del castillo, en el extremo este del mismo. Los vestigios más antiguos detectados corresponden al siglo XII (cota 513,74 m), aunque los materiales de esta época aparecen mezclados con otros emirales, califales o taifas. En este corte se detectó un hogar de forma circular asociado a un pavimento de cal sobre un preparado de cascotes y ripio. Estas estructuras fueron colmatadas por niveles de derrumbe (tejas, elementos paramentales, restos de tapial y de estuco) que acontecieron en la primera mitad del siglo XIII. En la segunda mitad del siglo XIII se reconstruyó la puerta del castillo, conservándose la jamba septentrional. La secuencia descrita es culminada por diversos rellenos que contienen materiales del siglo XV, momento en el que es documentado un nuevo derrumbe de mampuestos, esta vez perteneciente a la fábrica de la fortificación. Después de un estudio exhaustivo de la cerca del castillo, podemos concluir diversas cuestiones. Sin el menor género de dudas, el castillo es anterior al donjon, éste se monta y se adosa claramente en el flanco septentrional. En el castillo hay que definir tres fases distintas, que son: 1) La primera fase, que es la más antigua, que se detecta exclusivamente en las u.e.c. 16 y 17. Corresponde al tipo de paramento que hemos definido como de mampostería grande arriñonada. Aunque en ningún caso hemos localizado estratos directamente relacionados con este primer muro de la cerca, a través de las estratigrafías obtenidas tenemos la certeza de que los niveles más antiguos corresponden al período emiral y más exactamente al siglo IX. Teniendo en cuenta la noticia del establecimiento de Talib. Mawlud precisamente en los años finales del siglo IX, y de las obras de reconstrucción que este mawla inició, nos podemos plantear la posibilidad de que éstos sean los vestigios de aquel hisn omeya. Como dato significativo, habría que decir que el primer castillo de Aqut debía tener un aspecto completamente distinto al que hoy vemos. Se trataba de un muro de 0,66 m de anchura que se adaptaba estrictamente a la topografía del terreno y que simplemente cerraba la parte más alta del monte. 2) La segunda fase se detecta en la práctica totalidad del conjun- to y sus paramentos han quedado definidos como de mampostería mediana con esquisto. Se trata de una reforma importante, en la que hay un primer proceso de explanación de la cúspide del monte, al menos en la mitad occidental del recinto. El muro meridional se engrosó, al adosarle por el exterior un nuevo muro 0,74 m, que además se montó sobre el anterior, creando una muralla de 1,40 m de anchura. Esta nueva muralla apoya cuando es posible sobre el afloramiento rocoso labrado en talud; sin embargo la mayor parte del lienzo meridional, para ser capaz de contener el aterrazamiento tuvo que ser reforzado con un talud de mampostería. La secuencia estratigráfica en el espacio intramuros es diferente en la mitad este y oeste: - En la mitad oeste la potencia estratigráfica es de 1,62 m (515,57- 513,95 m ) habiéndose alcanzado el suelo virgen que en este caso es roca nacediza. La estratigrafía arranca desde un pequeño paquete de suelo no antropizado, hasta niveles emirales, califales, taifas y almohades continuando hasta el siglo XV. La mayor parte de los estratos corresponden al siglo XI, que es el momento en el que datamos la construcción del aljibe que se adosa a la muralla preexistente [Fig. 2]. - La secuencia estratigráfica de la mitad oeste se comporta a nivel de cotas de manera muy distinta. Aquí la potencia estratigráfica es de 1,26 m, aunque a suelo virgen sólo hemos llegado en la esquina nordeste. En el punto en el que hemos alcanzado la roca nacediza hay también un pequeño paquete de tierra no antropizado, sobre él se superponen estratos datados desde el siglo XII hasta el XV. No obstante, la interpretación de esta secuencia completa no es posible por el momento, puesto que la aparición de un pavimento y un hogar (datados en el siglo XII) y el deseo de conservarlos, nos impidió continuar la excavación hasta llegar al suelo virgen.
72 FIG. 3. Planta del recinto alto o castillo con fase constructiva cristiana. En los siglos XII-XIII la diferencia de cota que hemos detectado en los cortes A y B debía ser de 1,60 m aproximadamente. De tal manera que mientras que en la etapa islámica debió producirse a consecuencia de la construcción del aljibe un proceso de explanación en su entorno inmediato, esto no ocurrió en la mitad oriental que continuó estando más baja. Esta topografía pervive en el período almohade y así debió continuar bajo la ocupación cristiana. La datación de esta segunda fase no es absolutamente segura. Evidentemente es anterior al aljibe, por lo tanto puede ser del siglo XI (taifa) o anterior (emiral o califal). La fecha de construcción de este castillo es todavía dudosa: - Tipológicamente no hay argumentos para apoyar ninguna de estas tres centurias (siglos IX, X u XI). Ahora bien, teniendo en cuenta los datos que conocemos por las fuentes escritas, es más que probable que a causa de la rebeldía obstinada de este lugar, una vez que fue tomada por el emir de Córdoba en el 914 se optara por destruirla. Así, el muro de la primera fase aparece arrasado y conservado a una cota uniforme y baja. - Las fuentes árabes que son muy explícitas a fines del emirato, enmudecen en el siglo XI. Sin embargo, el período taifa (reino independiente desde el 1013 al 1066, y dependiente de Sevilla hasta el 1090) fue especialmente significativo en este lugar y prueba de ello es el impresionante aljibe que se construyó. Hisn Aqut defendía y controlaba el límite occidental de la cora de Morón, dependiendo de él incluso otros castillos (Montefiq, Yabal al-Hiyara). Mientras que el reino Taifa de Morón fue independiente, bajo la dinastía de los Dammaríes, dinastía que mantenía contactos fraternales con los reinos vecinos gobernados también por dinastías beréberes, caso de los de Sidonia (capital en Arcos) el de Carmona y el de Takurunna (capital Ronda), Aqut era el único punto geoestratégico desde el que era posible mantener un contacto visual. Por todo ello, nos inclinamos a datar la segunda fase del castillo como del siglo XI, desde que el territorio de Mawror se constituyó como reino taifa 3) La tercera fase está muy localizada y corresponde a la torre tetrabsidal, a la puerta del recinto y al muro de contención del flanco norte [Fig. 3]. En todos los casos la edilicia es similar a la de la torre tetrabsidal, por tanto se trata de paramento de sillería y de sillarejo. 3.2. La torre tetrabsidal o donjon: El estudio estratigráfico de la torre nos ha permitido observar la edilicia y sus cambios, al tiempo que percibir la extraordinaria pericia del constructor de este edificio que con una gran habilidad supo crear ilusiones ópticas y lograr la extraordinaria armonía arquitectónica que se aprecia tanto en el interior, como en el exterior de la torre. El donjon (=o torre residencial) se construyó en el centro del castillo, adosado a la muralla septentrional. Éste debía ser uno de los puntos más irregulares del recinto, de los más altos, de manera que para crear una superficie plana fue necesario construir una plataforma. La plataforma, de forma cuadrada y con los ángulos ochavados, presenta una edilicia a base de sillarejos de caliza, que conservan muy parcialmente restos de aparejo falso. Según los datos que hemos obtenido en el corte C (en el centro de la torre), se trata de una estructura maciza en la que sobre la roca nacediza hay capas de gruesos mampuestos y de una argamasa a base de tierra roja muy compactada y dura. Todas las caras externas de la plataforma, salvo la septentrional, están careadas y en el interior rellena por el material antes descrito. Tanto en las plataformas, como en el interior de la torre, se conservan restos de un pavimento de mortero, de unos 6 cm de grosor. Los huecos y oquedades que actualmente hay en la plataforma superior se deben al deterioro propio del tiempo y en el interior a los estragos causados por los animales aquí estabulados. No hay , por tanto, ni tumbas, ni aljibe. Se trata de un ámbito macizo.
73 La torre apoya directamente sobre la plataforma, sin estar trabada con ella, seguramente ésta debe ser la razón de la exagerada anchura de sus muros [Fig. 4]. La técnica constructiva merece comentar algunos aspectos que nos parecen destacables: - Los muros de la torre son rectos. La cornisa y el cambio de tipo de paramento a partir de la cornisa nos crean la ilusión del arranque de una superficie curva. - Primero se construyen los nervios y paralelamente y apoyados en ellos los plementos de las bóvedas de ladrillo. - Se trata de arquitectura gótica, absolutamente exenta de mudejarismo. corresponde al estilo arquitectónico que llamamos Alfonsí (1240-1279)19 , del cual quedan las muestras más evidentes en edificios erigidos por los reyes Fernando III y Alfonso X, así como algunos infantes de Castilla, caso de don Fadrique. En el caso del primero, podemos citar la capilla Fernandina del Archivo Histórico Provincial de Córdoba20 ; o a una torre situada en el extremo suroeste del patio de los Silos en el castillo de Alcalá de Guadaíra. El rey Alfonso X fue el que dejó muestras más numerosas del estilo gótico castellano, ejemplos pueden ser el Cuarto del Caracol en el Alcázar de Sevilla, la Torre de la Plata, la bóveda interior del Arquillo de Miguel de Mañara, la iglesia de Santa Ana en Triana; todas ellas en Sevilla capital. Obras de infantes de Castilla, como las torres de Albaida del Aljarafe21 y la situada en los jardines del convento de Santa Clara de Sevilla del segundo hermano del monarca, don Fadrique. Todos estos paralelos, cuentan con elementos arquitectónicos prácticamente idénticos, es el caso de cornisas, columnas, capiteles, ménsulas, nervaduras, florones de claves, avalan sin el menor género de dudas la pertenencia de esta torre a este programa arquitectónico, estrictamente gótico, traído de la mano de la familia real castellana al recién conquistado Reino de Sevilla. FIG. 4. Sección este-oeste de la torre tetrabsidal. Teniendo en cuenta el tipo de edilicia, las obras cristianas no sólo afectaron a la construcción de la torre, sino que también se reformó la puerta de entrada al castillo, que debía tener un arco escarzano; y las jambas en las que vemos el aparejo de sillarejo y sillares ya descrito en la torre. Finalmente, la torre se edificó tan al borde del brusco cambio de cota del monte que sus constructores debieron temer por su estabilidad, así añadieron un auténtico muro de contención [Vide Fig. 3]. 3.3.- La villa : [Fig. 5] En la campaña de 1998 el espacio delimitado por el recinto de muralla bajo, al que llamamos villa, ha sido objeto de una prospección sistemática intensiva y de un corte estratigráfico en la esquina sudeste. A través de la prospección arqueológica sistemática sabemos que: - El poblamiento se concentra en la mitad este del monte, fundamentalmente en las zonas de menor pendiente del sureste, con algunos puntos de ocupación en el noreste. Es abundante el material rodado, de manera que la topografía medieval se aprecia con dificultad. - Hemos detectado huellas de aterrazamientos artificiales, reforzados en los taludes por muretes de mampostería basta de piedra, nivelando el terreno para permitir lo que parece ser una orientación general al este de las edificaciones, y la existencia de numerosos derrumbes de estructuras arquitectónicas de mampostería, ladrillo y tejas, que corresponderían a las ruinas de aquéllas. - En la zona norte, al límite de los precipicios verticales de los afloramientos rocosos del monte, localizamos tres salientes naturales que habían sido adaptados artificialmente para albergar edificaciones. Los denominamos “reductos”, y se encuentran a 495 m.,
74 FIG. 5. Área de prospección arqueológica sistemática, castillo y villa.
75 500 m. y 505 m. de altitud respectivamente. En todos ellos, la roca ha sido rebajada para lograr una zona llana entre un pretil de roca viva y la pared del afloramiento. En estas plataformas encontramos abundantes restos de material de construcción (mampuestos y ripios de piedra, trozos de ladrillos y tejas medievales) junto con fragmentos de cerámica. - Otras estructuras destacables son las que denominamos U.C. 594 y 595. La primera es una plataforma empedrada, de tendencia curva, situada a 501 m. de altura (entre los puntos de referencia E70 y E60 de la cuadrícula de la prospección, en el cuadro F.I del sector noreste), frente a la puerta de acceso al castillo. Está adosada a un afloramiento rocoso que presenta huellas de haber sido cortado en algunos puntos, en relación directa con lo que parece ser el derrumbe de una estructura de gran tamaño que, en su día, fue construida con grandes bloques y mampuestos de caliza local. La segunda es una escalera tallada en el afloramiento rocoso al que se adosa la plataforma, al norte de ésta, donde los rebajes en la roca dirigen los pasos con comodidad hacia un desnivel, que se salva sobre lastras y losas de piedra local dispuestas como escalones. Esta escalera facilita el acceso a la zona que termina en uno de los citados “reductos”. - En cuanto a la muralla de la villa o recinto bajo, se encuentra en mal estado de conservación y en muchos puntos está literalmente volcado, no obstante debido al cambio topográfico se detecta con seguridad su trazado. La muralla tiene unos 227, 30 m de perímetro, es de planta irregular con tendencia ovalada adaptada a una curva de nivel. Los resultados de los trabajos de campo expuestos gráficamente son la combinación de la información obtenida complementando el estudio pormenorizado de las fotografías aéreas de detalle existentes del monte del castillo (escala 1:3000) junto con un recorrido exhaustivo del recinto. La prospección sistemática del recinto permitió identificar todas las anomalías topográficas producidas por los restos soterrados de la muralla, así como localizar sobre la cartografía los restos emergentes y los lienzos aún visibles por la erosión en los taludes de las laderas. Estos resultados nos permiten ampliar la información sobre el trazado de la muralla, añadiendo a su identificación sobre el terreno, la existencia de elementos como contrafuertes externos y un doble recorrido. De manera que podemos determinar que la villa debía tener dos accesos: uno en el extremo nordeste, que llamamos para entendernos puerta de Morón; la otra en el extremo oeste, que llamamos puerta de Sillibar22 . La estructura de la puerta de Sillibar es más evidente. Se trata de una puerta de acceso directo flanqueada por un torreón; no tan clara es la puerta de Morón, que futuras campañas arqueológicas deberán identificar. También pendientes de esas futuras campañas planteamos la existencia de vestigios de estructuras asociadas a la muralla, en concreto al lienzo interior del trazado paralelo del extremo noreste. Allí el terreno fue aterrazado nivelando el afloramiento rocoso para despejar una zona rectangular, a dos niveles diferentes. En cuanto a la cronología de este recinto, es islámico pero por el momento ignoramos de qué período. Los materiales arqueológicos presentan un claro predominio del período almohade, aunque también están representados los siglos XIV y XV, con material que parece rodado. La zanja abierta, llamada corte D (en la villa) fue estéril en estructuras arquitectónicas, pero fructífera en materiales arqueológicos, poco definidos, pero datados como islámicos. El corte D. Se encuentra en una ladera sometida a una erosión muy intensa, de manera que sólo parcialmente se detectan depósitos sellados por acumulaciones de tejas y otros materiales constructivos rodados. Los rellenos de escasa potencia se disponen a partir de la cota de los 488,36 m, y abarcan desde el siglo XII hasta el XIV, con predominio de materiales almohades de carácter doméstico, entre los que habría que citar tres ruedas de molineta, un punzón y una tapadera de hueso. 3.4. El barrio extramuros o arrabal : [ Fig. 6] Área objeto de prospección sistemática. Los restos del poblamiento medieval se han descubierto en las laderas meridional y oriental del monte que en algún caso parten de la cota de los 400 m, aunque generalmente aparecen desde los 360 m de altura hacia abajo, acompañados por los vestigios de un aterrazamiento artificial de las pendientes, consistentes en los muretes de contención de piedra en seco. La erosión los ha desmantelado en algunos puntos, mientras que en otros los ha cubierto de derrubios. Las estructuras arquitectónicas se desarrollan en el sentido de las curvas de nivel, apoyándose en las terrazas, son de mampostería y se encuentran en un nivel de ruina absoluto, no conservándose más que las primeras hiladas de piedra entre concentraciones de fragmentos de ladrillos y tejas revueltos con mampuestos y sillarejos. Especialmente en la mitad oriental existen unas divisiones perpendiculares a la ladera, formadas por muros de piedra trabados en seco y asociadas a materiales medievales, que parecen corresponder a los límites de un parcelario. Esta organización de terrenos cultivables está en relación con muros similares localizados en la ladera norte del monte, así podría tratarse de huertas, regadas con las aguas del arroyo de la Mujer y de las fuentes y pozos cercanos. El hallazgo que estimamos más sorprendente es el de restos del antiguo camino para subir a la fortaleza y del que quedan vestigios incluso del pavimento. Hay dos puntos de subida, que se corresponden con las dos puertas de las murallas de la villa. Uno transcurre por la ladera oeste, y otro por la este. En ambos casos no se detectan más que parcialmente, los derrumbes, la vegetación y la acción destructiva de la cantera que son los agentes que han contribuido a su casi desaparición. La detección del camino pasa necesariamente por una limpieza y desescombro de aquellos puntos por los que haya indicio de su trazado. Los materiales arqueológicos del arrabal son islámicos, predomina con mucho el siglo XIII, aunque también hay materiales del XI, e incluso algunos ladrillos bipedales romanos y otros decorados de tipo visigodo. 3.5. La cultura material. La cerámica Los materiales registrados tras la excavación y la prospección superficial llevadas a cabo en el castillo de Cote, presentan, salvo excepciones, características parecidas: son pequeños fragmentos generalmente inconexos, revueltos y rodados, con escasos hallazgos “in situ”. El análisis de las cerámicas revela la continuidad del poblamiento desde época romana hasta prácticamente la modernidad; durante el periodo islámico Cote debió de ser un núcleo importante a juzgar por la amplitud y la calidad del repertorio cerámico con producciones de lujo como los ataifores con decoración verde-manganeso, los ataifores bícromos, los bacines y brocales con decoración de cuerda seca total, o algunas tinajas estampilladas; los hallazgos de cerámicas de época medieval cristiana, principalmente del siglo XVI, son cuantitativamente escasos, tampoco ofrecen gran interés por su calidad: algunos fragmentos de cocina, de platos, jarros o escudillas, o de platos cónicos con la decoración verde sobre blanco característica del mudéjar sevillano. Las más que posibles relaciones con el reino de Granada, se confirman con hallazgos como los fragmentos de jarra y de tapadera con cubierta turquesa y decoración de lineas paralelas en manganeso, de algunas tinajas, de braseros de piedra y, tal vez, de bacines y de brocales con decoración de cuerda seca total.
76 FIG. 6. Área de prospección arqueológica, castillo, villa y laderas del monte de Cote.