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Procesos de dispersión y viviendas en el suelo no urbanizable de Marchena

Ojeda Jiménez, Juan Francisco

Abstract

Aunque nuestro trabajo va a ser desarrollado desde un punto de vista local, y aunque no es el motivo principal de nuestra investigación, vamos a comenzar estableciendo un marco teórico previo donde situar todos estos procesos que vamos a estudiar. Para comenzar, diremos que estos fenómenos van a tener dos características fundamentales. La primera de ellas es el encuadre de estos fenómenos dentro de los procesos de dispersión urbana que desde hace tiempo afectan a Europa (Piñero Valverde, 2015). Y la segunda va a ser su irregularidad y por lo tanto la expansión fuera del control administrativo y sin ningún tipo de planificación.

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PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ Índice 01 LOS FENÓMENOS DE DISPERSIÓN Y LAS PARCELACIONES IRREGULARES EN ESPAÑA 01_Formas de crecimiento urbano. fenómenos de dispersión. 1 02_La expansión no planificada de la ciudad. 3 03_El origen de las parcelaciones Irregulares en España. 4 04_Características de las parcelaciones irregulares. 5 02 ENCUADRE TERRITORIAL, DESCRIPCIÓN GEOLÓGICA Y GEOGRÁFICA DEL MUNICIPIO DE MARCHENA. 01_Marchena dentro del relieve andaluz. 7 02_Geomorfología. 10 03_Tipos y usos del suelo. 11 04_Hidrología. 13 05_Caminos. 15 06_ Propiedad del suelo rural. El parcelario en el suelo no urbanizable . 19 03 GÉNESIS Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LOS ASENTAMIENTOS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA. 01_Metodología empleada. 23 02_Antecedentes. Primeros asentamientos en el medio rural. 25 03_Génesis de los asentamientos. 26 04_Evolución histórica de los asentamientos. 28 05_Piscinas. 31 04 DEMARCACIÓN Y CARACTERIZACIÓN DE LOS ASENTAMIENTOS EN EL SUELO NO URBANIZABLE. 01_Demarcación. 33 02_Tipología edificatoria. 35 03_Población. 36 04_Instalaciones. 36 05 CONCLUSIONES Y ESTRATEGIAS PARA LA INTERVENCIÓN EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA. 01_Objetivos generales de la Intervención. 38 02_Ejemplo de intervención en los asentamientos tipo pixel. 39 03_Ejemplo de intervención en los asentamientos tipo mancha. 40 06 BIBLIOGRAFÍA PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 1 01 Los fenómenos de dispersión y las parcelaciones irregulares en España Aunque nuestro trabajo va a ser desarrollado desde un punto de vista local, y aunque no es el motivo principal de nuestra investigación, vamos a comenzar estableciendo un marco teórico previo donde situar todos estos procesos que vamos a estudiar. Para comenzar, diremos que estos fenómenos van a tener dos características fundamentales. La primera de ellas es el encuadre de estos fenómenos dentro de los procesos de dispersión urbana que desde hace tiempo afectan a Europa (Piñero Valverde, 2015). Y la segunda va a ser su irregularidad y por lo tanto la expansión fuera del control administrativo y sin ningún tipo de planificación. 01_FORMAS DE CRECIMIENTO URBANO. FENÓMENOS DE DISPERSIÓN. Desde el punto de vista de la morfología urbana, la ciudad ha ido creciendo a lo largo de su historia siguiendo varios modelos, aunque de una forma más o menos consensuada, se han aceptado dos grandes bloques: el modelo de ciudad compacta mediterránea, y el modelo anglosajón, ligado más al concepto de ciudad dispersa. Durante la Edad Media surge en Europa la ciudad amurallada, generando lo que más tarde será reconocido como casco histórico, y que será el “elemento depositario de los rasgos identitarios que caracterizan y cualifican a la mayor parte de las ciudades de cualquier contexto cultural” (López Casado, 2019, pag.78). Las sucesivas migraciones campo-ciudad, iban a densificar estas ciudades y a llevarlas a límites casi insostenibles, produciéndose así asentamientos fuera de las murallas, en los denominados arrabales. Las murallas, que un día fueron elementos defensivos, se convertían así en una separación, una frontera entre la ciudad consolidada y esos asentamientos mas o menos informales donde se establecía la población que llegaba desde el campo. Durante los siglos XIX y XX, las murallas de la ciudad son superadas, tanto literal, como metafóricamente. Se van a producir los ensanches, crecimientos de expansión planificados y tutelados por la administración. Estos ensanches establecerán además conexiones entre la ciudad existente y los crecimientos futuros, proponiendo acciones sobre la ciudad ya existente y mejorando sus condiciones (Capel Sáez, 2002). De forma antagónica a este proceso de generación de una ciudad compacta, y a partir de la segunda mitad del siglo XX y principio del XXI, se generará en Europa el denominado comúnmente como crecimiento en forma de mancha de aceite, donde el crecimiento se caracteriza por estar desconectado físicamente de la trama de la ciudad. Así, Horacio Capel (1981) afirma que, en la evolución y crecimiento de una ciudad, debería de estar presente cualquiera de los siguientes estadios: el casco antiguo, los ensanches, los núcleos rurales integrados en el tejido urbano, los barrios de ciudad jardín, los sectores de barranquismo y autoconstrucción y los polígonos residenciales de grandes bloques. Por su parte Ramón López de Lucio (1979) va a dividir a la ciudad en tres partes, cada una de ellas producto de una determinada época. El casco viejo, que hace referencia a la ciudad existente hasta la revolución industrial; los ensanches planeados, que comienzan durante la revolución industrial y se desarrollan creando la “ciudad liberal”; el crecimiento periférico o suburbano espontáneo, que corresponde a la ciudad contemporánea y donde el crecimiento es “de hecho indefinido, pero ya no continuo, sino fragmentado y difuso, superponiéndose y destruyendo el espacio rural circundante” (López de Lucio, 1979, pag.29). Cada una de estas partes va a tener un límite, una frontera. Así los cascos viejos están limitados por los bulevares de ronda y los ensanches planeados, por las rondas exteriores o vías límite. Pero para la ciudad contemporánea JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 2PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA de Ramón López de Lucio no hay límites, los cambios tecnológicos y socioeconómicos han permitido que la forma de vida urbana y las actividades económicas se expandan por todo el territorio, convirtiéndolo en una ciudad sin límites. Tal y como decíamos al principio, los fenómenos de ocupación irregular en el terreno no urbanizable se van a enmarcar dentro de estos procesos de dispersión urbana. Desde la literatura científica distintos autores han intentado tipificar estos fenómenos. Siguiendo la estrategia de la tesis doctoral de Diego López Casado (2019) a la hora de enmarcar las parcelaciones irregulares dentro de una clasificación, vamos a destacar las clasificaciones de los fenómenos de dispersión realizados por Antonio Font Arellano y a Juli Valdunciel. Font Arellano (2007), recurriendo al concepto de “territorios morfológicos”, propone cuatro tipos de asentamientos: Filamentos: que son una “organización lineal en los asentamientos urbanos de tamaño limitado”(pág. 103). Difusiones: Sobre una matriz territorial rural, las edificaciones van apareciendo en el borde de los caminos apareciendo diferentes usos. Urbanizaciones: “organizaciones residenciales de baja densidad, compuestas por viviendas unifamiliares (aisladas, pareadas o más recientemente en hilera), en el que se producen, antes de la ejecución más o menos atomizada de la edificación, acciones de conjunto de parcelación y urbanización, de tamaño y calidades muy diversas”(pág. 103). Ocupaciones puntuales: “ocupación de forma aislada y puntual de terrenos rústicos, tradicionalmente por viviendas y edificaciones rurales, pero más recientemente por tipologías residenciales o industriales de carácter urbano” (pág. 106). Tal y como nos comenta Diego López Casado (2019, pág. 89) va a ser dentro de estos dos últimos tipos donde mejor encaja el objeto de nuestro estudio. Estas definiciones nos pueden llevar a su vez a diferentes tipologías de fenómenos dependiendo de otras variables, como por ejemplo el contexto socioeconómico. Valdunciel (2013) por su parte, va a distinguir cinco tipos de lo que él denomina “crecimientos urbanos expansivos”: a) Las surgidas a partir de los años sesenta “tanto al amparo de la Ley de Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional, como de manera ilegal” (pag.711). b) Los grandes complejos residenciales vinculados a los campos de golf, de gran superficie territorial y con numerosas viviendas. c) Los desarrollos urbanos tipo resort, que además de viviendas ofrecían una importante oferta hotelera. d) Las urbanizaciones cerradas, realizadas bajo el modelo de las gated communities americanas; e) Los nuevos conjuntos residenciales de baja densidad de primera residencia para las clases medias emergentes. Está claro que las parcelaciones y edificaciones irregulares habría que enmarcarlas dentro del primer tipo. Valdunciel (2013) destaca el posible origen ilegal de estas urbanizaciones, a lo que añade al respecto: “muchos promotores, radicados en las ciudades, vieron un negocio en las nuevas urbanizaciones, aunque fuera a costa de vender parcelas sin los servicios básicos” (Valdunciel, 2013, pág. 712), subrayando así la otra característica principal de las parcelaciones irregulares: su expansión no planificada. Famosa analogía de Cedric Price entre la ciudad y un huevo. PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 3 02_LA EXPANSIÓN NO PLANIFICADA DE LA CIUDAD. Esta forma de expansión va a aparecer de forma paralela al desarrollo planificado y ordenado de la ciudad caracterizándose, como su propio nombre indica, por una falta total de planeamiento urbanístico que lo regule ni autorizaciones administrativas que lo avalen. Dentro de estos crecimientos podemos incluir lo que Horacio Capel (1981) denomina “sectores de barranquismo y autoconstrucción”, aunque como veremos más adelante, este fenómeno, caracterizado por su bajo nivel socioeconómico, no va a estar relacionado con el tema que aquí nos ocupa. Tal y como nos indica Capel (1981), el desarrollo de este tipo de asentamientos, sin planificación, estructura de viario interna, ausente de espacios libres y totalmente deficiente de infraestructuras, va a necesitar de un mayor esfuerzo por parte de la administración local para que queden absorbidos e integrados dentro de la trama urbana. En este sentido José Estébanez (1989) va a relacionar estos asentamientos con el crecimiento formal de la ciudad, de forma que la ciudad, en un intento de absorber a estos crecimientos informales, va a producir nuevos ensanches. Tras incluir estos asentamientos dentro de la trama urbana regulada, nos vamos a encontrar que, tras los nuevos límites establecidos por los nuevos ensanches, asentamientos suburbanos, generándose así una dinámica de retroalimentación. Frente a estos asentamientos irregulares, Horacio Capel analizará otros dos tipos de asentamientos suburbanos, que tienen la peculiaridad de ser asentamientos imposibles de ser absorbidos por la trama urbana, bien por la situación del enclave, muy alejado de la ciudad, bien por las diferentes afecciones que sufre, como puede ser la inundabilidad, incendios, suelo público. El primero de ellos es el que López Casado (2019) denomina “urbanizaciones de segunda residencia”, y que cobraría una gran importancia a partir de la segunda mitad del siglo XX. Horacio Capel (1981) relacionará estos crecimientos con una tergiversación de los ideales de la famosa ciudad jardín de Howard: [...] de las primitivas ideas de ciudad-jardín los propietarios del suelo, convertidos en promotores y propagandistas, solo adoptaron algunos de los aspectos como es la idea de residencia unida a la naturaleza domesticada - es decir, de casa y jardín o casa y huerto - olvidando las ideas de lucha contra la especulación del suelo o de organización de equipamientos colectivos que eran también esenciales en la obra de Howard. Para los promotores se trató en bastantes casos de una concepción que les ayudaba a parcelar y comercializar terrenos situados en lugares periféricos de acceso relativamente difícil (pág. 47). Este tipo de asentamientos se desarrollarán en las áreas periurbanas de la mayor parte de las ciudades españolas a partir de los años 50, y va a ser este fenómeno el que de lugar durante los años 70 al segundo tipo de asentamiento que analizara Capel (2002) y que corresponde con el objeto de nuestro estudio: “las parcelaciones ilegales y clandestinas”. Construcciones de segunda residencia. Fuente E. Bayo JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 4PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA 03_EL ORIGEN DE LAS PARCELACIONES IRREGULARES EN ESPAÑA. Dentro de los procesos de dispersión anteriormente descritos, las parcelaciones irregulares un fenómeno relativamente reciente. Tal y como mencionábamos en el capítulo anterior, las urbanizaciones de segunda residencia se van a dar, entre las clases medias y altas, a partir de los años cincuenta del siglo XX. Estas dinámicas, como veremos a continuación, van a ser la antesala de las urbanizaciones y parcelaciones irregulares, al ir generalizándose hacia sectores más amplios de la población durante los años setenta y ochenta (López Casado, 2019). Tal y como indica José Ortega Valcárcel (1979) y Manuel Valenzuela Rubio (1976), el fenómeno de la segunda residencia tiene su origen en los años cincuenta del siglo XX, aunque alcanza su máxima intensidad en los sesenta. En un principio esta dinámica se va a dar principalmente en Madrid, pero rápidamente se va a exportar a otros lugares de España. Para ambos autores, el motivo principal de la aparición de las urbanizaciones de segunda residencia va a ser el crecimiento económico que se experimenta en nuestro país a partir de los años cincuenta y la consolidación de la jornada laboral de cinco días, que permite utilizar el fin de semana para el ocio. Estos autores también van a destacar otros factores que van a influir en la aparición de estos asentamientos, como por ejemplo la utilización del automóvil, que se va a generalizar entre las clases medias, y la consecuente mejora de las carreteras, que va a permitir mejor acceso a zonas rurales. Otro factor es la idea de la adquisición de una propiedad inmobiliaria como una inversión, como refugio de capital. También van a coincidir estos autores en que la percepción de deterioro de las condiciones de vida en la ciudad, provocado por la creciente contaminación, los ruidos, el estrés… va a ir generando un sentimien- to de insatisfacción cuyo remedio va a ser la vuelta al campo y el contacto con la naturaleza. En este sentido también se pronuncia el sociólogo Mario Gaviria, que bautizará este sentimiento, esta necesidad por volver a la naturaleza, como la “ideología clorofila” (Gaviria Labarta, 1971). Varios autores van a coincidir en que estas motivaciones no van a ser exclusivas de la clase media-alta y de las élites, sino que otras estructuras sociales más humildes van a querer tener acceso también a una segunda vivienda en el campo. Es aquí donde entran en juego las parcelaciones irregulares, en una suerte de democratización de la segunda vivienda, un acceso a clases más humildes de lo que antes sólo estaba reservado a una élite. Así Mario Gaviria afirma como las parcelaciones ilegales “serían una forma de supervivencia de los más débiles, los más extraños o, dicho de otra manera, los que no pueden comprarse un chalet” (Gaviria Labarta, 1997, pág. 133). Este autor describe como estas parcelaciones responden a una imitación de las clases más populares de una moda que años antes sólo estaba al alcance de una élite, “la caseta es el chalet del pobre” (Gaviria Labarta, 1997, pág. 135). Xavier Sust (1973) va a descartar la idea de que este tipo de urbanizaciones respondan a la falta de viviendas en el mercado, sino que responden a la oportunidad que se le presenta al propietario de un piso en un barrio obrero a satisfacer una de sus mayores aspiraciones: “poseer un suelo propio en el que se pueda levantar la casa de sus sueños” (Sust i Fatjó, 1973, pág.22). Son dos ejemplos, pero otros autores como Alberto Gil (1983), García-Bellido (1983) o López Casado (2019), se van a pronunciar en el mismo sentido, es decir, hay un consenso más o menos generalizado de que estos fenómenos no responden a una falta de vivienda o forman parte de procesos marginales, sino que son el último estadio de un proceso continuo que empezó en los años 50 del siglo XX con las urbanizaciones de segunda residencia de las clases más acomodadas, continuó a finales de los 60 y a lo largo de los 70 con la demanda de una segunda residencia por parte de una incipiente burguesía y clase media, que despegaba en nuestro país durante el llamado desarrollismo, y que por último, a finales de los 70, pero sobre todo durante los años 80 y 90, estos procesos aparecerán en toda su plenitud como respuesta a una demanda de la clase obrera que desea imitar a la élite. Debido al origen del fenómeno, como un estadio avanzado de los procesos de segunda residencia, cuando se analizan los motivos que han llevado a estas personas a adquirir una parcela irregular, pues nos vamos a encontrar una motivación muy parecida, preocupación por las condiciones ambientales de la ciudad, aumento del poder adquisitivo, una jornada laboral que permite el ocio en fin de semana, acceso al coche en las clases más populares… a todos estos motivos habría que añadirle la otra motivación que apuntaba Mario Gaviria (1997), la imitación del habitus, que diría Bourdieu, de las clases más populares hacia las clases más altas. Todo esto irremediablemente nos lleva a otra pregunta: ¿por qué se recurre a la parcelación ilegal en lugar de al mercado legal? José María Ezquiaga (1983) nos va a responder a esa pregunta afirmando que la principal motivación a la hora de decantarse por el mercado ilegal en lugar de hacerlo por el legal, va a ser principalmente la cuestión económica. Esto sucede porque el precio del suelo no urbanizable es sensiblemente inferior y por el ahorro PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 5 que supone el recortar los gastos derivados de la redacción y ejecución de un proyecto de urbanización, de un proyecto arquitectónico y de las licencias y cesiones obligatorias al ayuntamiento. A esto hay que añadirle que al saltarnos los tiempos administrativos podemos disfrutar de la parcela casi desde el momento mismo de la compra. A esta situación de irregularidad va a ayudar mucho la inacción por parte de las instituciones, que provocará un rápido desarrollo del proceso. Esta inacción se deberá en un primer momento a la inexistencia de un corpus normativo que proporcione a las administraciones unas herramientas para atajar estas irregularidades totalmente inéditas hasta el momento. Tras ese primer momento inicial y en pleno apogeo del fenómeno, habría que destacar la laxitud con que las administraciones fueron aplicando las diferentes normativas que se van aprobando. Esto es así tanto por la incapacidad técnica, derivada de la falta de recursos y personal, como por la falta de voluntad política a la hora de atajar de raíz esta problemática (García-Bellido, 1983). García-Bellido (1983) detecta también el problema de una rigidez en la normativa urbanística, una falta de figuras que permitan dar respuesta a esta demanda social, lo que a la postre dará lugar a que estas personas se decanten por la irregularidad ante la imposibilidad de respuestas por parte del mercado inmobiliario. Así Arias Sierra (2003) destaca como desde la legislación urbanística se ha intentado imponer un modelo de ciudad donde se renuncia a la periferia urbana y los fenómenos de dispersión como parte integradora de la misma. 04_CARACTERÍSTICAS DE LAS PARCELACIONES IRREGULARES. Durante todo el apartado anterior hemos destacado como el fenómeno de las parcelaciones irregulares es una evolución de las segundas residencias de las clases altas, que surgen en nuestro país a partir de los años cincuenta. Sin embargo, y aunque su origen y motivaciones pueden ser parecidas, el desarrollo de estas parcelaciones irregulares contrasta con las urbanizaciones de segunda residencia, las cuales en su mayoría se construyen a partir de una planificación urbanística y con las autorizaciones administrativas pertinentes para asegurarse todos los servicios e infraestructuras necesarias. Tal y como indica José María Ezquiaga (1983) “el bajo nivel de urbanización, la escasa calidad de la edificación, la flagrante ilegalidad y el atípico dinamismo del proceso “ (pág. 61) van a ser las principales diferencias entre los dos procesos, haciendo así una diferenciación no sólo temporal, sino también de características morfológicas y sociodemográficas. Así, uno de los aspectos definitorios de las parcelaciones irregulares, va a ser la carencia o mala calidad de los servicios e infraestructuras urbanas propias de las zonas urbanizadas. Destacar también cómo en su inicio, el fenómeno de las segundas residencias estaba vinculado a lugares con condiciones ambientales y paisajísticas notables. Sin embargo, en el caso de las parcelaciones ilegales está ligado a espacios más vinculados a usos agrícolas, e incluso su ubicación va a estar relacionada con la presencia de agua para el riego. (López Casado, 2019). Esta ligazón con lo rural va a ser otro de los elementos diferenciadores entre los dos fenómenos. Así en las urbanizaciones de segunda residencia, el espacio libre tiene un uso ornamental, mientras que en el caso de las parcelaciones irregulares vamos a observar una tendencia hacia el cultivo hortícola y frutales para el autoabastecimiento (Ezquiaga Domínguez, 1983). Algunos autores como Alberto Gil (1983) o López Casado (2019) explican este fenómeno como una vuelta a lo rural de los obreros que veinte años antes habían salido de sus pueblos para trabajar en la ciudad. Alberto Gil (1983) y José María Ezquiaga (1983) van a destacar también la calidad de las construcciones, “más cerca de la chabola que del chalet”, como diría el propio Alberto Gil. Al ser procesos sin ningún tipo de control administrativo, ni necesidad de un proyecto técnico, la construcción queda a merced de la habilidad de los albañiles que ejecuten la obra, que en numerosas ocasiones son los propios dueños de la parcela, siendo la autoconstrucción una dinámica bastante habitual en estas parcelaciones. La ocupación de la parcela no tiene porqué hacerse de forma inmediata, sino que es común que se realice de forma gradual, ajustándose a la economía y a las necesidades del propietario en cada momento. De esta forma, no hay que esperar a un sinfín de trámites administrativos, ni siquiera de la realización y ejecución de un proyecto arquitectónicos, el disfrute de la parcela se produce desde el mismo momento de la compra. En inicio la construcción suele ser un simple cobertizo autoconstruido o incluso una pérgola de cañizo que nos protege del sol. Poco a poco esta caseta, o cuarto de aperos, se va consolidando y se va reconstruyendo con materiales más perdurables, conformando un edificio de planta rectangular, con muros de carga. A partir de aquí las edificaciones en la parcela irán aumentado y complejizándose, con edificaciones mayores, piscinas, instalaciones deportivas, incluso no va a ser raro encontrarse instalaciones industriales o parcelas que se JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 6PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA dividen para que los hijos hagan un uso independiente de la misma (Ezquiaga Domínguez, 1983). Es importante destacar que, aunque la urbanización y todos los servicios derivados de ella seas deficientes, y aunque abunden los procesos de autoconstrucción, y la calidad tanto estética como técnica de las construcciones sea muchas veces cuestionable, no hay que confundir este fenómeno con las dinámicas de barrios marginales de los suburbios. Hay que decir también que, aunque desde un primer momento hemos descrito las parcelaciones irregulares como un fenómeno ligado a la segunda residencia y al ocio, también nos vamos a encontrar a un sector de la población que va a hacer de estas parcelaciones su residencia habitual, y no sólo por un motivo económico, sino también por un motivo ideológico. Estos habitantes de los enclaves irregulares serán atraídos por los beneficios que va a tener el vivir en zonas de baja densidad unido a una ligazón con lo rural (López Casado, 2019). PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 7 02 Encuadre territorial, descripción geológica y geográfica del municipio de Marchena. Los procesos de dispersión que vamos a estudiar van a producirse en el terreno no urbanizable. Esto nos va a obligar a describir de forma minuciosa el término municipal de Marchena, tanto desde el punto de vista geológico, como geográfico local, ya que estas cuestiones van a estar íntimamente relacionadas con cómo se va a desarrollar el fenómeno, tanto geográfica como morfológicamente hablando. Comprender cuestiones como la composición del suelo, el relieve, la hidrografía, o la forma de ocupación del suelo van a ser vitales para el asunto que nos ocupa. 01_MARCHENA DENTRO DEL RELIEVE ANDALUZ. Andalucía está formada por tres unidades de relieve fácilmente diferenciadas, Sierra Morena, las Cordilleras Béticas y el valle del Guadalquivir. Sierra Morena está formada por montañas de poca altitud, siendo en realidad el borde sur de la meseta, de origen herciano, y levantado y fracturado por las fuerzas alpinas que se ejercían desde el sur. Este conjunto se caracteriza por las rocas metamórficas (Pizarras) y plutónicas (granito). Las cordilleras o sistemas Béticos: su formación se produce al final del paleógeno y principio del neógeno, hace aproximadamente veintidós millones de años, en el denominado plegamiento alpino. Aunque su formación es contemporánea a los Pirineos, es más compleja, porque además de la placa Ibérica y Africana, entra en juego la microplaca de Alborán, que empujará hacia el oeste, provocando el levantamiento de los depósitos marinos que se encuentran entre las mismas. La cuenca o valle del Guadalquivir se encuentra dentro de las denominadas “cuencas cenozoicas”. Presenta una forma triangular y durante mucho tiempo constituyó una comunicación marítima entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. Debido al empuje de las Cordilleras Béticas, a parte del material sedimentario propio del régimen marino, constituido en este caso por margas azules, vamos a encontrar el denominado olistroma, que son materiales que se han depositado gravitacionalmente desde los sistemas Béticos hacia la cuenca. El olistroma va a estar configurado por rocas no autóctonas formadas por materiales margosos mezclados con depósitos gravitacionales de distinta antigüedad provenientes del ámbito subbético. Durante todo el Tortoniense el mar sigue instalado, dando lugar a depósitos de margas azules, siendo en el inicio de la siguiente época geológica, el Andaluciese, el momento donde se produzcan los niveles más altos de estas margas. Al final del Andaluciense, hace cinco millones de años, el mar se retira a la vez que se eleva la cuenca y se llena de materiales típicamente recesivos, como las arenas, las areniscas y las calcoarenitas. El término municipal de Marchena se sitúa en la unidad del valle del Guadalquivir. Sin embargo, se sitúa muy próximo, por el sur, al inicio de las cordilleras béticas, razón por la cual va a aparecer ese material alóctono que hemos mencionado antes, el Olistroma. Este material se irá depositando desde el Triásico hasta el Mioceno superior. A partir del Tortoniense hasta la actualidad se irá produciendo el depósito de una serie de materiales autóctonos. Situación de Marchena en el contexto geográfico andaluz. Elaboración propia sobre dibujo del atlas geográfico de la Junta de Andalucía. JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 8PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA 1. El olistroma Los deslizamientos de esta masa de materiales se producen en diferentes momentos, creando una amalgama, una continua mezcla de materiales de distintas épocas. Es el llamado olistroma indiferencidado, formado por margas de diferentes colores y edades que podemos datar entre el Triásico, doscientos millones de años, y el Mioceno Inferior, veinte millones de años. 2. Albarizas. Dentro del olistroma vamos a distinguir unas formaciones para-autóctonas, es decir, que se han formado en cuencas cercanas, y se han movido poco desde su origen, denominadas Albarizas. También son denominadas Moronitas, ya que fue en Morón de la Frontera el primer lugar donde se estudiaron. Aparecerán en la parte norte del término municipal, aflorando por encima del olistroma, en la parte alta de los cerros de la zona. 3. Mioceno autóctono Son los primeros sedimentos autóctonos de la cuenca del Guadalquivir. Se producen durante la entrada del mar en esa depresión que mencionábamos antes, en la llamada transgresión Tortoniense. Estos materiales no van a aflorar en el termino municipal de Marchena. 4. Margas azules Se depositan justo después del Mioceno, tras la transgresión Tortoniense. No va a ser un sedimento homogéneo, en las zonas más antiguas, la presencia de margas es mayor, a medida que el estrato va creciendo, la presencia de arena va aumentando de forma gradual hasta alcanzar su techo en el límite con el Andaluciense Regresivo. Los afloramientos de estos materiales van a ser muy escasos en el término municipal, sin embargo, la impermeabilidad de estos va a ser vital para comprender la articulación de las aguas subterráneas en el término municipal. 5. Andaluciense Regresivo. Formación compuesta por arena, arenisca y limos, se trata del material que marca el comienzo de la retirada del mar de la cuenca del Guadalquivir, produciendo sedimentos típicos de playas y mares poco profundos. Tiene una edad de 6-5 millones de años. 6. Pliocuaternario. Formado por conglomerados de areniscas, limos y arcillas. Por sus diferencias litológicas, estos materiales fueron depositados en una cuenca endorreica que tras un hundimiento del olistroma se instauró en la zona. Llanuras del Cuaternario con las Albarizas al fondo. Foto del autor. PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 15 05_CAMINOS. Junto al parcelario, los caminos van a ser los elementos que articulen la propiedad en el suelo no urbanizable. Los caminos van a ser las urdimbres donde se apoye la propiedad del suelo, nos van a permitir recorrer el territorio, van a estructurar el parcelario rural y van a dar acceso al mismo. Marchena dispone de una red de caminos con una estructura radial, cuyo centro está establecido en el casco histórico y cada uno de los radios confluye en una de las puertas históricas de la ciudad. A esos radios hay que añadirle otros caminos concéntricos al casco histórico que van a intercomunicarlos. Este tipo de estructura es muy común en las poblaciones de la zona debido a la planeidad de la orografía del terreno, que hace que estas estructuras comuniquen unos centros históricos con otros de forma lineal, sin tener que hacer grandes desviaciones para sortear los obstáculos que se presentan el territorio. Manuel Ramón Ternero, en su libro Los Caminos Históricos de Marchena (2019), hace una clasificación de los caminos históricos del municipio. Los localiza, describe, clasifica y realiza una jerarquía de los mismos en función de las diferentes ramificaciones que se sufren. En dicho libro llega a catalogar hasta setenta y siete caminos históricos diferentes. Según Manuel Ramón todos estos caminos de Marchena presentan unas características comunes: Su antigüedad: su existencia es medieval, posiblemente existían desde la época andalusí. Prueba de ello es que cuando se hace el reparto de tierras tras la conquista de Marchena en el siglo XII se tienen en cuenta estos caminos. Ajustandose el parcelario y la repartición de tierras a los mismos, y no al revés. Carácter rectilíneo: los caminos presentan una trayectoria rectilínea, y esto se debe a dos motivos, el primero de ellos lo hemos comentado anteriormente, una orografía plana que no presenta grandes obstáculos a la hora de trazar un camino. El segundo motivo es que los caminos se trazaron antes de la parcelación del suelo agrícola, por lo que no se tuvieron que ajustar al trazado de las lindes de la propiedad. Radial: como también hemos comentado antes, los caminos tienen por origen las distintas puertas históricas del casco urbano, generando así una estructura radial. Asimetría: como hemos estado viendo a lo largo de este capítulo, la asimetría norte-sur va a ser toda una constante en el término municipal marchenero. De nuevo los motivos de esta asimetría radican en la historia geológica del municipio y la composición del suelo. En el norte, sobre las tierras del cuaternario, más fértiles, se van a establecer cultivos extensivos y parcelas agrícolas de gran tamaño. Mientras que en el sur, sobre las arenas del Andaluciense, va a ocurrir lo contrario, lo que va a provocar que la red de caminos al norte del municipio sea menos densa que al sur. Además de la asimetíra norte-sur, también vamos a encontrar, en el sector más meridional, dos ejes de trashumancia. Uno este-oeste, con un marcado carácter provincial e intercomarcal, con la Cañada Real de Osuna y la de Sevilla. El otro eje, norte-sur, tiene un carácter meramente comarcal, comunicando Marchena con los núcleos más cercanos en esa dirección, como Puebla de Cazalla, Morón o Arahal. Carácter público: que va a permitir la posibilidad de recorrer estas vías por parte de la población, estableciendo toda una red de caminos para el disfrute de la misma. Unión radial mediante caminos de los distintos publos del entorno de Marchena. Elaboración mediante capas DERA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 16 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA 1. Proyecto de clasificación de vías pecuarias. Históricamente, la clasificación, delimitación y localización de las vías pecuarias está registrada en el Archivo Municipal de Marchena. Allí podemos encontrar un legajo denominado Caminos y Veredas donde se puede encontrar una relación de documentos que describen las principales veredas y caminos. Casi todos los documentos están fechados en la segunda mitad del siglo XIX, siendo el primero de 1842. En estos documentos, además de describir y localizar los caminos, también se fijan las anchuras de los mismos (Ternero VIllalobos, 2019). En 1963 se va a aprobar el Proyecto de Clasificación de las Vías Pecuarias de Marchena. En este proyecto se recoge por primera vez la clasificación de Cañada Real, Cordel, y Vereda. Esto cambia la nomenclatura de los caminos de la localidad, ya que hasta entonces se habían usado indistintamente diferentes nomenclaturas locales para denominarlos, siendo la más común la de “vereda” (Ternero VIllalobos, 2019). Otra de las cuestiones que también va a cambiar con dicho proyecto va a ser la anchura legal de los caminos. Hasta entonces la anchura se establecía de forma independiente a la denominación de la vía, a partir de 1963 se producirá la estandarización de 75,22m, 37,61m, y 20,89m, para Cañadas, Cordeles y Veredas respectivamente. CañadaReal Cordel Vereda CaminosHistóricos MAPACAMINOS Escala:1:50.000 Realizado mediante capas de elaboración propia y DERA PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 17 2. Plan de ordenación y recuperación de las vías pecuarias de Andalucía. El 27 de marzo de 2001 se aplica el plan de ordenación y recuperación de las vías pecuarias de Andalucía, el cual se elabora en base a los siguientes criterios: • “Continuidad de la red y su integración en la Red Nacional. • El régimen establecido en la Disposición Adicional Tercera de la ley 3/1995 de Vías Pecuarias respecto a las Vías Pecuarias que atraviesan las Reservas Naturales y Parques. • Tránsito ganadero existente. • Realidad física de las Vías Pecuarias. • Valor ecológico e importancia como corredor para la biodiversidad e intercambio genético de las especies faunísticas y florísticas. • Potencialidad para su uso público y enlace entre Espacios Naturales de interés.” Decreto 155/1998, del 21 de julio De las 19 vías que recoge el proyecto de clasificación de las vías pecuarias de Marchena, el plan de ordenación y recuperación recoge 17 de ellas. El plan va a definir cuatro tipos de usos: uso ganadero, uso ecológico y conexión de espacios naturales, uso ecológico para el lince y uso turístico recreativo. A cada uno de ellos le va a dar un nivel de prioridad, definiendo cómo debería de fomentarse esa vía. Como veremos en el caso de Marchena, el plan prioriza sobre todo el uso ganadero. Prioridaddeuso1(Max.) Prioridaddeuso2(Med.) Prioridaddeuso3(Min) SinUso PRIORIDADDEUSOS Escala:1:300.000 USOGANADERO Prioridaddeuso1(Max.) Prioridaddeuso2(Med.) Prioridaddeuso3(Min) SinUso PRIORIDADDEUSOS Escala:1:300.000 USOTURÍSTICO Prioridaddeuso1(Max.) Prioridaddeuso2(Med.) Prioridaddeuso3(Min) SinUso PRIORIDADDEUSOS Escala:1:300.000 USOECOLÓGICO Prioridaddeuso1(Max.) Prioridaddeuso2(Med.) Prioridaddeuso3(Min) SinUso PRIORIDADDEUSOS Escala:1:300.000 USOLINCE Prioridaddeuso1(Max.) Prioridaddeuso2(Med.) Prioridaddeuso3(Min) SinUso PRIORIDADDEUSOS Escala:1:300.000 USOLINCE Realizado mediante capas de elaboración propia y DERA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 18 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA 3. Estado de las vías La ocupación de las vías agropecuarias es casi total. Según los datos que nos muestra el Avance del Plan General de Ordenación Urbana de Marchena los tramos donde la anchura de las vías se parece al estipulado por el Proyecto de Clasificación se reducen a 3,3 km, es decir a un 2% del total. La mayor parte de esa ocupación (66,5%) se produce por la expansión de los cultivos limítrofes, siendo habitual los tramos donde apenas quedan evidencias del trazado de la vía. La segunda ocupación más importantes van a ser las carreteras (26%), debido tanto a las intersecciones que se producen con los caminos, como a los tramos donde la carretera aprovechó el trazado original del camino para su construcción. Esta última afección de las vías va a presentar un problema añadido porque, además de la pérdida de superficie, va a afectar gravemente a la continuidad de las vías debido a los numerosos cortes. La ocupación de las vías pecuarias por parte de la edificación diseminada va a representar el 2,7% del total. El Avance del Plan, tras analizar las vías y dejar de manifiesto el grado de deterioro que presentan, señala cuatro funciones que pueden realizar estas vías: • Una importante función en la conexión de los enclaves forestales que aún se conservan, representando un importante papel como elementos canalizadores de las relaciones entre los distintos ecosistemas y hábitats naturales. • Funciones de accesibilidad a los paisajes y a la lectura e interpretación del territorio, siendo a veces el único acceso a los escasos enclaves forestales, elementos patrimoniales, o tramos fluviales de gran interés, con el Corbones. • Ofrecen un gran potencial para acoger algunas actividades recreativas en pleno auge y de gran demanda, como puede ser el cicloturismo, el senderismo y las actividades ecuestres. • Su propia entidad como hitos de diversidad como consecuencia de la presencia de lindes y formaciones forestales en sus límites, función especialmente interesante en las amplias campiñas agrícolas más deficitarias de hechos diferenciales y rasgos de naturalidad. Funciones que contrastan con las señaladas el Plan de Ordenación y Recuperación de las Vías Pecuarias de Andalucía. Los redactores del Plan ponen en valor estas vías, dotándolas de una función de conexión con la ciudad además del uso meramente agrícola y productivo. Cordel de Jarda en un magnífico estado de conservación. Foto: Taller Verde. Vertedero improvisado en la Cañada Real de Pruna. Foto: Taller Verde. PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 19 06_PROPIEDAD DEL SUELO RURAL. EL PARCELARIO EN EL SUELO NO URBANIZABLE. Como hemos mencionado anteriormente, junto a los caminos, el parcelario rústico va a configurar el suelo no urbanizable del municipio. Marchena presenta una estructura de la propiedad típica de los municipios de la Campiña, donde la propiedad se concentra en unos pocos propietarios y el nivel de explotación es elevado. Sin embargo, Marchena va a presentar un elemento diferenciador, la gran cantidad de pequeñas explotaciones (Mata Olmo R., 1995). Las explotaciones menores a 30 Ha no solo van a dominar la periferia de la ciudad, el ruedo, donde el factor distancia sería determinante, sino que también se va a extender hacia el sur, a distancias donde este factor difícilmente podría explicar la alta parcelación (Mata Olmo R., 1995). Estas pequeñas explotaciones que van a aparecer en el sur del municipio van a situarse sobre las tierras del Andaluciense recesivo, acentuando esa asimetría norte-sur que, como hemos visto en los apartados anteriores, afecta a los diferentes ámbitos geológicos-geo- gráficos que hemos tratado. Estas tierras, como ya mencionamos, son de una calidad inferior, pero a su vez son muy fáciles de labrar. Este minifundio de tierras poco fértiles va a estar en manos de pequeños propietarios, mientras que los grandes propietarios de la tierra van a establecerse sobre la zona norte y este del municipio, tierras difíciles de labrar, pero muy favorables al cultivo de herbáceas y de secano. Mata Olmo (1995) hace referencia a las fincas menores a 30 Ha, pero nosotros vamos a tomar para nuestro estudio las fincas menores a 10 Ha, que es la extensión que se suele tomar en España como minifundio. Parcelasmenoresa10Ha. Parcelasmayoresa10Ha ArenasdelAndaluciense TAMAÑODEPARCELAS Escala:1:150.000 Realizado mediante capas de elaboración propia y DERA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 20 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA A razón de esta estructuración del suelo Rafael Mata Olmo (1995) comenta: “los procesos seculares de apropiación de la tierra parecen haber actuado de forma discriminada según los distintos niveles de potencial y de posibilidades productivas del medio, acorde con el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Eso, que es una realidad a escala regional, tiene en las tierras marcheneras uno de los mejores y más claros exponentes (pág. 95).” Para comprender cómo la propiedad del municipio se configura en esta estructura, hay que remontarse hasta finales del siglo XIX. Antes de esta fecha, según el Repartimiento de la Única contribución de 1770, la propiedad de la tierra estaba dividida en cuatro grandes bloques, las propiedades del Duque de Arcos (40%), las propiedades pertenecientes a la Iglesia (30%), los propios de la villa (12 %), y el 18 % restante se repartía entre otros grandes propietarios. Durante el siglo XIX va a haber 3 factores que van a ser determinantes para el desmantelamiento de esta estructura de la propiedad del suelo: las desamortizaciones de los bienes de la Iglesia, la caída de la casa de Arcos, y el reparto y venta de los bienes de propio de la villa. 1. La desamortización de la Iglesia. En los porcentajes anteriores hemos visto cómo el 18% de las tierras estaban en manos de grandes propietarios. Estos propietarios se podían dividir en dos clases: por un lado una pequeña nobleza, que no trabaja la tierra, que son arrendatarios y que no viven en Marchena, y por otro lado una oligarquía local que aunque no eran grandes propietarios, sí eran grandes arrendadores. Además, poseían numerosas cabezas de ganado, que los dotaba de la capacidad para labrar grandes extensiones de tierra. Esto hizo que acumularan mucha riqueza, y que ellos fueran los grandes beneficiarios de las distintas desamortizaciones del siglo XIX, ya que tenían la capacidad económica para responder a los pagos de las tierras (Gamero Rojas, M., 2002). En la misma línea Mata Olmos (1995), nos indica cómo este grupo social fue el más beneficiado de las “desamortizaciones eclesiásticas” (pág.102). 2. La quiebra de la casa de Arcos. La casa de Arcos, ligada a la familia Ponce de León va a ser una casa nobiliaria de la corona de Castilla. Fueron de gran importancia durante la conquista castellana, y establecerán su capital ducal en Marchena. Entre sus señoríos destacan: Mairena del Alcor, Paradas, Chipiona, Rota, Cádiz, San Fernando, Bornos, Casares, Manilva, Genalguacil, Jubrique, Arcos de la Frontera, Zahara de la Sierra, Villaluenga del Rosario, Ubrique, Benaocaz, Grazalema, Cardela, Garciago, Archite, las dehesas de Pruna y de Las Algámitas, Los Palacios, Guadajoz, Villagarcía y Bailén. A finales del siglo XIX, el Ducado de Arcos estará unido al de Osuna, siendo el duque Mariano Tellez Girón. En 1863, en plena crisis del ducado, pedirá un enorme préstamo hipotecario de noventa millones de reales, cuyo impago causará la quiebra definitiva de la casa. A la muerte del duque, en 1882, todas las propiedades habrán sido subastadas dejando atrás una deuda de cuarenta y cuatro millones de pesetas. En sólo unas décadas, una de las casas más poderosas de España, se había desintegrado. Esa oligarquía local que antes mencionábamos, y que a lo largo del siglo XIX se había fortalecido con las diferentes desamortizaciones, va a ser la gran beneficiaria de la caída de la casa de Arcos. Los antiguos arrendadores pasarán a ser propietarios, y esto, según Mata Olmos (1995), traerá dos consecuencias: “El afianzamiento del grupo social de los grandes propietarios labradores” (pág.106). “La notable reducción del latifundio original, no sólo por la primera enajenación del patrimonio parcelado en nueve lotes, sino sobre todo por el troceamiento continuo y, en ocasiones, muy acentuado de algunas fincas” (pág.106). 3. Reparto y venta de propios. Tras la conquista de un territorio, según las Siete Partidas, éste quedaba a disposición del rey. El territorio era dividido entre los distintos nobles que lo habían apoyado, las personas que lo venían a repoblar y el propio municipio. Por tanto, cuando quedaba terreno sin adjudicar, éstas seguían siendo del rey, eran las denominadas tierras baldías. Elaboración propia a partir de los datos de R. Mata Olmo (1995) PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 21 En estas reparticiones de tierras, los nobles eran los más beneficiados, siendo ellos los propietarios de las fincas más productivas, mientras que, tanto las tierras que iban a ser cedidas al municipio, como las tierras baldías iban a ser las tierras con peor producción y con una posibilidad de explotación menor. Las tierras pertenecientes al municipio eran usadas para el aprovechamiento de la comunidad de vecinos. Esta propiedad era un poco difusa, porque una forma habitual de aumentar estas tierras municipales era el apropiarse de las tierras baldías sin ninguna autorización superior. Por otra parte hay que distinguir también entre estas “tierras comunales” y los “propios”, que eran las propiedades que poseía el municipio como entidad privada, aunque los beneficios fueran para la comunidad. A simple vista parece que los conceptos son claros, pero con el paso de los siglos estas distinciones se fueron difuminando y tanto las denominaciones, como las demarcaciones territoriales se hicieron difíciles de distinguir. (Ramos Alfonso R., 1997). A finales del siglo XVI la corona se ve obligada por problemas financieros a vender estos baldíos. Para ello una persona designada por la Corona, un “juez de tierra”, hará una revisión de las tierras baldías, reconociéndolas, delimitándolas y subastándolas. De esta forma quedarán fijados de forma definitiva los propios del municipio. Este proceso va a ser muy beneficioso para la villa de Marchena, ya que el Cabildo logrará que muchos de los territorios que estaban bajo sospecha de ser baldíos sean reconocidos como propios, quedando oficialmente bajo propiedad municipal (Ramos Alfonso R., 1997). Dos siglos después, en la segunda mitad del siglo XVIII, las ideas ilustradas reformistas inspirarán el repar- to de los propios de la localidad. Según las Reales Provisiones del 12 de junio y 29 de noviembre de 1767, las Olistroma Albarizas Margas Azules Andaluciense Regresivo Priocuaternario Cuaternario Bienes de Propios Propiedades Ponce de León MAPA GEOLÓGICO Escala: 1:150.000 Realizado mediante capas de elaboración propia y DERA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 22 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA tierras se repartirían en lotes de tres u ocho fanegas a las clases más desfavorecidas. Una queja común en estas reparticiones es que las parcelas que eran muy pequeñas y no sacaban a sus propietarios de la pobreza, auque sí generaba una economía de subsistencia. Está documentado que hubo muchas irregularidades en este proceso en todo el reino, incluso hubo municipios que se resistieron a hacer dichos repartimientos. Sin embargo, a nivel local, los repartos se llevaron a cabo con rapidez y ajustados al espíritu de la Real Provisión. Lo que, debido a las condiciones descritas anteriormente, iba a probocar una parcelación y un aumento de los minifundios en el sur del municipio, coincidiendo de nuevo con las arenas del Andaluciense Regresivo, que como también mencionamos anteriormente, era donde se situaban estas tierras comunales. Estos repartos se realizaron desde 1767 hasta 1834 (Mata Olmo R., 1995). En vista del fracaso en la mayoría de los municipios de la repartición, en 1834 se publica la Real Orden del 24 de agosto, donde deja en manos de los ayuntamientos la responsabilidad de las ventas de las tierras de propios que aun permacían en propiedad de la villa. En Marchena la Real Orden tiene buena acogida y una parte importante de sus fincas de propios fue vendida mediante la misma. Se vendieron lotes pequeños, tres cuartas partes de los cuales era menor a diez fanegas. Esto favorecía claramente a los sectores más humildes, pero también iba a reforzar ese efecto atomizador y parcelador sobre el territorio que ya se inició con las reparticiones de 1767 (Mata Olmo R., 1995). Por último, destacar el análisis que hace Rafael Mata Olmo (1995) acerca del efecto que produce todos estos acontecimientos históricos, y cómo se van a ver reflejados sobre la estructura argrícola y el parcelario actual del municipio: “El efecto parcelador y minifundista de esta iniciativa municipal -la Orden de 1834 trasladaba a los ayuntamientos buena parte de la responsabilidad de las ventasha pervivido hasta la actualidad. El estudio catastral de la situación que hoy presentan algunos de los parajes repartidos siglo y medio atrás (Perotanal. Lapachares, Adalid, entre otros) no deja lugar a equívocos: el plano catastral conserva la traza de una morfología geométrica y minifundista, y los libros de cédulas de propiedad del mismo Catastro demuestran cómo muchos propietarios de esas parcelas son minifundistas, campesinos-jornaleros, que no cuentan con más tierra que la poseída en esos pagos. Hay que buscar, pues, en esta desamortización temprana de propios el origen de una parte significativa de la pequeña propiedad marchenera. El proceso, por lo que vamos conociendo, no parece singular o exclusivo de la localidad. Pero Marchena, en este asunto como en otros que se han ido desgranando hasta aquí, ofrece un interesante ejemplo con el que enriquecer y matizar el conocimiento evolutivo de la estructura agraria regional” (Mata Olmo R., 1995, Pag. 105). PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 23 03 Génesis y evolución histórica de los asentamientos en el suelo no urbanizable de Marchena. 01_METODOLOGÍA EMPLEADA. Antes de analizar los diferentes datos obtenidos, y en beneficio de una mejor comprensión de los mismos, vamos a explicar la metodología usada en la elaboración de este trabajo. 1. Ortofotografías y catastro. El primer problema que nos vamos a encontrar a la hora de cartografiar unos procesos de dudosa legalidad y con bastante subterfugio tanto por parte de los afectados como por parte de las administraciones, es la falta de datos y, sobre todo, la falta de datos vectoriales con los que trabajar cómodamente. Ese fue el principal motivo por el que nos decidimos a crear nuestra propia base cartográfica. La base de nuestra cartografía va a ser los planos de catastro. En estos planos aparecen representadas con bastante fidelidad los elementos en el no urbanizable, además de algunos datos adicionales, como el uso de las edificaciones o la edad de estas. Si hubiéramos trabajado a una escala mayor, quizás esta cartografía hubiera sido suficiente, pero trabajando a escala local, había imprecisiones que tenían que ser corregidas, así por ejemplo, las capas de catastro no reconocían todas las piscinas, o que atribuía a uso agrícola parcelaciones claramente residenciales. Para corregir la planimetría de catastro vamos a usar la última ortofotografía del PNOA, es decir la ortofotografía fechada en 2019. Superponiendo la planimetría de catastro a la ortofotografía del PNOA, vamos a ir corrigiendo las imprecisiones de la planimetría de catastro, obteniendo así una base cartográfica precisa y actualizada a 2019. Una vez creada la base cartográfica actual, y con el fin de estudiar dónde y cómo surgen las parcelaciones, vamos a construirnos una planimetría histórica de las mismas. Para ello vamos a usar la cartografía base posterior al año a estudiar, e iremos corrigiendola con la ortofotografía del año de estudio. Así por ejemplo, si vamos a dibujar la cartografía correspondiente al año 2016, usaremos la base de 2019 y la corregiremos con la ortofotografía del PNOA de 2016. Con este procedimiento iremos “viajando en el tiempo” hacia atrás, hasta la última ortofotografía de la que disponemos, el vuelo americano. El fenómeno que estamos estudiando es un fenómeno de crecimiento, desde el momento inicial irán apareciendo más y más edificaciones mientras que desaparecen muy pocas. Este es el motivo de porqué empezamos desde la actualidad y vamos dibujando hacia atrás, en lugar de hacerlo al revés. Resulta mucho más fácil ir eliminando edificaciones, que construyendo nuevas. La serie de ortofotografías con las que vamos a trabajar van a ser las siguientes: • Ortofotografías del PNOA: 2019, 2016, 2013, 2010, 2008, 2006, 2004. • Ortofotografía SIGPAC, Ministerio de Agricultura, 2002 • Ortofotografía OLISTAT Oleícola, Ministerio de Agricultura, 1997 • Ortofotografía del IECA, 1993. • Ortofotografía del vuelo Nacional, 1984. • Ortofotografía del vuelo Interministerial, 1977. • Ortofotografía del vuelo americano, Army Map Service, 1956. Todo esto nos deja un panorama de 13 ortofotografías que abarcan un periodo de 63 años, donde vamos a poder ver desde el nacimiento del proceso y todo su desarrollo posterior. Al igual que ocurría a la hora de establecer una base cartográfica actual, hemos recurrido a las fotos aéreas en lugar de a la planimetría porque los parcelarios agrícolas no tratan este fenómeno con la exactitud requerida, o directamente lo ignoran. Sin embargo, las fotos aéreas están totalmente libres de interpretaciones, simplemente muestran un instante del territorio. JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 24 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA 2. La parcela aparente. Otro de los problemas que nos vamos a encontrar es que el parcelario no se va a corresponder con la realidad física. Es decir, va a existir un parcelario legal, y otra división territorial en el terreno. Esto nos obliga a dibujar lo que hemos calificado como “parcelario aparente”, es decir, las parcelas que realmente vemos en la foto aérea. La gran mayoría de parcelaciones están cerradas mediante cerramientos, estos cerramientos son los que van a dibujar nuestro parcelario aparente, independientemente de lo que diga el parcelario agrícola, primando la realidad material sobre la legal. Estas parcelas aparentes las vamos a clasificar en varios tipos en función del “nivel de ruralización”. Lo que nos va a indicar este nivel es el grado de uso agrícola que soporta la parcela. Esto va a ser muy importante, porque no sólo vamos a poder distinguir los diferentes usos en la actualidad, sino que también vamos a ver como evolucionan a lo largo de las ortofotografías históricas que hemos usado, indicando, así, cómo va a cambiar a lo largo de los años la relación de la población con el territorio. a) Parcela Residencial. Son parcelas donde el uso agrícola se ha perdido por completo. Algunas de ellas presentan un pequeño huerto, pero este no ocupa más del 50% de la parcela. b) Huerto Familiar. Estas parcelas mantienen el uso agrícola, pero a un nivel doméstico, para autoconsumo. El huerto como punto de encuentro familiar y verdadero núcleo de la parcela. Son parcelas cuyo huerto supera el 50% de la parcela, pero su extensión no es lo suficientemente grande para ser productiva. Su superficie no supera las 0,3 Ha. La Consejería de Agricultura marca como unidad mínima de cultivo para Marchena las 0,25 Ha, a esto le hemos añadido 500 metros cuadrados más, que corresponderían a la media de superficie que nos encontramos dedicada a vivienda, acceso, almacenes y otros espacios auxiliares que no son los netamente productivos. c) Agrícolas mixtas. Son explotaciones indudablemente agrícolas, pero que comparten este uso con el uso recreativo. La principal distinción que vamos a hacer, respecto a las siguientes, va a ser la aparición de piscinas. d) Agrícolas. Son explotaciones agrícolas sin un uso recreativo aparente, dedicadas al completo al uso agrícola-ganadero. Esta graduación deja claro otra característica de nuestro objeto de estudio, no se trata de una caracterización binaria chalet/edificio agrícola. Es un fenómeno mucho más complejo, donde aparece una graduación de usos, siendo algunas veces muy difícil la distinción y la graduación de este. Una parcela de frutales con una alberca de riego puede ser una pequeña explotación agrícola, o un huerto familiar con una piscina y un uso meramente recreativo, estableciendo dos relaciones totalmente distintas con el territorio sin que ello, aparentemente, repercuta físicamente sobre el mismo. Parcela catastral en negro, parcela aparente en azul. Elaboración propia a partir del parcelario de catastro y ortofoto PNOA 2019. Parcelas Residenciales. Fuente: Ortofoto PNOA 2019 Huerto Familiar. Fuente: Ortofoto PNOA 2019 Parcela agrícola. Fuente: Ortofoto PNOA 2019 Parcela Mixta. Fuente: Ortofoto PNOA 2019 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 31 04_PISCINAS. Cuando Ezquiaga Domínguez (1983) describe la forma en que se ocupan las parcelaciones, detalla como primero el parcelista construye un techo, y “luego se irá completando con construcciones auxiliares para aperos, garaje o chamizo, e incluso piscina (pag.63)”. A diferencia del proceso que describe Ezquiaga, en Marchena el último elemento no va a ser la piscina. Aquí la piscina va a ser un elemento vital en las parcelaciones, más importante que la huerta y el auténtico leitmotiv de la parcela. Tanto es así que podemos ver como en muchas ocasiones el primer elemento que se construye es la piscina, tras la misma se construye un elemento que dé sombra, y entonces se irá completando la parcela con distintas edificaciones. 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 2000 1956 1958 1960 1962 1964 1966 1968 1970 1972 1974 1976 1978 1980 1982 1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016 2018 NÚMERO DE PISCINAS Sobre el Acuífero Fuera del Acuífero Total en el S uelo No Urbanizable Ortofotografía del vuelo Interministerial (1984) donde se ve como lo primero que se construye en la parcela es la piscina. En la otra ortofotografía (PNOA 2019)se ve todo el desarrollo posterior que se genera. De las 1162 Parcelas Residenciales, sólo 121 carecen de piscina, es decir casi el 90% de las Parcelas Residenciales tienen piscina. Respecto a los Huertos Familiares las cifras no son muy distintas, que esta tipología le de un protagonismo especial a la huerta, no significa que la piscina no siga teniendo un papel fundamental, a veces incluso compatibilizando los usos de piscina y alberca. De los 277 Huertos Familiares, 73 no tienen piscina, es decir casi el 80% tiene piscina. En verano, las piscinas en el suelo no urbanizable van a provocar todo un éxodo rural. Hemos contabilizado las piscinas en el término municipal, de las 2049 piscinas contabilizadas, sólo 229 están en suelo urbano. Es decir, el 89% de las piscinas en el termino municipal, se encuentran en suelo no urbanizable. Otro dato también muy significativo es que de todas esas piscinas 1656 se sitúan sobre el acuífero, en las arenas del Andaluciense Regresivo. Como dato anecdótico, y para poner sobre el tapete el impacto real sobre el acuífero, hemos calculado la superficie de las piscinas, y otorgándole una profundidad media de 1,5 m, hemos obtenido que llenarlas suponen al acuífero unos 95 millones de litros de agua. Si vemos la evolución del número de piscinas a lo largo de la historia del fenómeno, nos daremos cuenta de como su crecimiento es un reflejo del crecimiento de las Parcelas Residenciales, siguiendo prácticamente el mismo esquema de crecimiento que comentábamos anteriormente. En conclusión, la piscina no es un elemento más, sino que va ser un elemento de peso en la fenomenología local que estamos tratando. Para nosotros va a ser un elemento muy útil, ya que es un elemento relativamente fácil de detectar desde la fotografía aérea, y que nos va a dar pistas del uso más o menos recreativo que se va a dar de la misma. De ahí que cuando describíamos la metodología este fuera un elemento caracterizador. Evolución de las piscinas JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 32 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 33 04 Demarcación y caracterización de los asentamientos en el suelo no urbanizable de Marchena. 01_DEMARCACIÓN. En 1988, con el fenómeno de las parcelaciones irregulares bastante consolidado, la Dirección General de Urbanismo encarga su primer inventario de parcelaciones irregulares. Este será el primer intento de cuantificar y delimitar estos procesos en nuestro territorio. Al ser un trabajo de ámbito territorial y no local, los datos arrojados no van a ser muy exactos y van a quedar lejos de la realidad física. Igual va a ocurrir con el catálogo del 2003. Un poco más preciso, pero también muy alejado de la realidad del municipio. No va a ser hasta el 2007, cuando en el marco del Avance del Plan General se realice una delimitación y caracterización de los asentamientos bastante más exhaustiva. En el 2014, se realiza la delimitación de los asentamientos urbanísticos y de los ámbitos del habitat rural diseminado en el suelo no urbanizable, delimitación que se realiza para el cumplimiento del decreto 2/2012 de 10 de enero. Al igual que la anterior delimitación, es bastante exacta con sus resultados, pero en este caso el documento sólo delimita los asentamientos, no entra en su caracterización y valoración como sí hacia el avance del Plan General de 2007. Todos los catálogos anteriores van a delimitar los asentamientos según la proximidad de las edificaciones. Nosotros sin embargo vamos a usar otra metodología, vamos a clasificarlos atendiendo a su morfología, a su génesis, y a su evolución. De esta forma vamos a distinguir dos tipos de parcelaciones. 1. Parcelaciones en mancha de aceite. Se van a apoyar en los caminos tradicionales, que van a servir de estructura, de urdimbre donde apoyar la edificación. Una vez iniciado el proceso, el asentamiento irá avanzando, extendiéndose por el territorio adhiriéndose más edificaciones a la vía principal y generando a su vez redes secundarias que servirán de apoyo a las nuevas edificaciones. El resultado de todo esto será un asentamiento que avanza como una mancha de aceite tomando la dirección que le marcan las vías en las que se apoya en un proceso parecido al que dio origen a los arrabales históricos. Vamos a encontrar dos parcelaciones de este tipo. La primera de ellas se apoya en los diferentes caminos históricos que se extienden hacia el sur del casco urbano. La segunda es la que toma como eje central la Vereda de Pruna. 2. Parcelaciones Pixel. Son parcelaciones que, al contrario de las anteriores, no se extienden por el territorio, sino que se desarrollan en un recinto acotado. Este recinto acotado va a estar íntimamente ligado a los procesos históricos descritos en el segundo capítulo, es decir van a corresponder con esas parcelas originadas por el reparto y venta de propios durante finales del siglo XIX. Estas parcelas, que ya eran pequeñas en el momento de su deslinde, se van a ir dividiendo cada vez más, dando como resultado parcelas cada vez más pequeñas y por lo tanto menos productivas, pixelando cada vez más el territorio. Esto va a abocar a estas parcelaciones a un cambio de uso, abandonando el uso agrícola y adoptando el uso residencial. Vamos a distinguir tres urbanizaciones de este tipo: Perotonar, Los Abrigosos y Cañaveralejo. JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 34 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA Escala:1:80.000 TipoMancha TipoPixel DEMARCACIÓN E scala:1:50.000 1956 1993 2002 2019 Mapa 12. Evolución del Perotonar. Elaboración Propia. Evolución por la cual el Perotonar se va densificando. Como podemos observar en la evolución, desde su inicio en 1956 hasta el plano basado en la última ortofotografía del PNOA (2019), no se produce ninguna expansión del asentamiento. A medida que el tiempo transcurre, las parcelaciones se van dividiendo y pixelando cada vez más, mientras que las edificaciones se van densificando. Mapa 11. Demarcación de los distintos asetamientos localizados. Elaboracion propia. PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 35 02_TIPOLOGÍA EDIFICATORIA. La tipología que domina claramente estos asentamientos es la de vivienda unifamiliar aislada. La parcela se cierra al exterior mediante un cerramiento o seto opaco que aísla totalmente al parcelista del exterior. Cuando por necesidades en la distribución, la vivienda queda pegada a uno de los laterales de la parcela, esta edificación no genera fachada, sino que se separa metro, o metro y medio del seto. Este pasillo que se genera normalmente está infrautilizado, y tiene la distancia mínima para el mantenimiento del seto y la fachada. Resulta cuanto menos paradójico que se construyan viviendas en el suelo no urbanizable con el objetivo de disfrutar del campo, para acto seguido aislarte del mismo mediante una valla opaca. Esta tipología, junto a la irregularidad del proceso y por tanto falta de legislación, generan unas parcelas donde el parcelista tiene control absoluto sobre el terreno. Al ser procesos irregulares, la gran mayoría de ellas van a carecer de un proyecto técnico que la avale, estando limitadas a los conocimientos constructivos de los operarios locales, o incluso del propio parcelista, ya que los procesos de autoconstrucción son habituales. Según el Avance del Plan General, más del 20% de las viviendas son autoconstruidas. Esto también va a limitar la tipología, siendo edificaciones construidas mediante muros de carga y, tal y como nos muestra el siguiente mapa, edificaciones de una sola planta. Al ser en su mayoría relativamente recientes, recordemos que casi la mitad de las edificaciones se realizan entre el 2000 y 2008, el estado de la edificación es bueno, aunque también nos vamos a encontrar viviendas en estado de ruina. Escala:1:80.000 Edificacionesde1planta. Edificacionesde2planta. Edificacionesde3omásplantas. NÚMERODEPLANTAS Mapa 11. Altura de la edificación. Elaboración propia con los datos de Catastro. JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 36 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA 03_POBLACIÓN. Desde el primer capítulo hemos descrito estos fenómenos como procesos de segunda residencia. A nivel local esta tesis se ve reforzada por el hecho de que el momento en el que la expansión en el suelo no urbanizable es máxima, no coincide con un crecimiento demográfico espectacular, y por lo tanto con una necesidad habitacional, sino que coincide con un momento de bonanza económica propicio para la compra de segundas residencias con un carácter lúdico y recreativo. Respecto a este tema hay que destacar también el fenómeno de la temporalidad. Según los datos del Avance del Plan General, la temporalidad alcanza casi el 90% de las viviendas, es decir las primeras viviendas en el suelo no urbanizable de Marchena suponen el 13%. Hemos tenido acceso a los datos del padrón de 2016, donde aparecen empadronados en el suelo no urbanizable 648 personas en 261 viviendas. Según nuestra base de datos, en 2016 teníamos un total de 1854 viviendas en el suelo no urbanizable, lo que supone un 14% de viviendas principales en este suelo, dato muy parecido al que ya nos adelantaba el Avance del Plan General. Estos niveles de alta temporalidad no están relacionados con la actividad turística, como sí ocurre en otras zonas. En este caso la inmensa mayoría de las viviendas están en manos de la población local de Marchena o de La Puebla de Cazalla, siendo en las cercanías de esta localidad donde, según el Avance del Plan General, se registra la temporalidad más alta. Lo cual no descarta que encontremos propiedades que sí tienen uso turístico, a modo de casa rural. Lo que sí nos encontramos es un mercado del alquiler para el periodo estival, pero este fenómeno se da entre vecinos de la misma localidad. 04_INSTALACIONES . Como hemos estado comentando anteriormente, la situación de los enclaves sobre el acuífero generado por el Andaluciense Regresivo no es casual. La mayor parte de las parcelas realizan su abastecimiento de agua mediante pozos individuales, ya sean legales o ilegales. Sin embargo podemos encontrar como que se han establecido una serie de puntos que abastecen a algunos residentes. Según la información del Avance del Plan General, estos abonados se concentran en las cercanías de la Puebla de Cazalla (con 100 abonados), y otros que se reparten en diferentes puntos cercanos a la A-92 (188 abonados). El principal problema que tiene el abastecimiento de agua potable es que el despliegue tan enorme que habría que hacer para suministrar de agua a todas las parcelaciones es totalmente inasumible por las autoridades locales. Por otra parte, destacar también que muchos parcelistas no muestran ningún interés en conectarse a la red, ya que esto supondría un gasto extra durante todo el año, cuando disponen de agua gratuita, y la molestia que supone el tener que comprar agua para el consumo, es perfectamente asumible debido a la temporalidad con que se usan estas parcelas no llega a la mitad del año. Otra situación que plantea una problemática igual o mayor es la evacuación de aguas residuales. Esta se realiza de forma indiviudal, mayoritariamente mediante pozos ciegos, aunque, según el Avance del Plan se han registrado vertidos a cauces en la parte sur de El Perotonar. Según los datos aportados por el Avance, muchos de estos pozos ciegos van a producir filtraciones en el acuífero, contaminándolo y provocando un verdadero riesgo a la salud pública. Todas las parcelaciones disponen de luz eléctrica. El enganche a la red se realiza de forma individualizada, y los contadores no se van a encontrar en la propia parcela, sino que se van a situar en el lugar del enganche, que se convierte en un nodo desde donde salen las distintas derivaciones. No existe un servicio de recogida de residuos. Hay diversos puntos a lo largo de la carretera A-380 donde hay contenedores. Esto provoca que los residuos se dejen en improvisados basureros, o se tengan que transportar hasta el núcleo urbano. Tampoco existen servicios de telefonía fija, internet o transporte público para estos asentamientos. PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 37 05 Conclusiones y estrategias para la intervención en el suelo no urbanizable de Marchena. La bibliografía que atiende el aspecto jurídico de esta situación es extensa. Incluso las publicaciones realizadas por arquitectos incluyen un capítulo donde se nos recuerda todas las leyes que han ido aprobándose y como han ido fracasando una tras otra en el intento de controlar esta situación. Cuando hemos preguntado a diferentes personas, desde políticos a compañeros arquitectos, por posibles soluciones todos han respondido siempre desde el punto de vista jurídico, discutiendo sobre la utilidad de la figura del A.F.O. o la posible incorporación a la ciudad de estos fenómenos mediante la clasificación del suelo, pero nunca ha habido una respuesta desde el punto de vista del planeamiento, desde la intervención física en el territorio. Durante la realización de este trabajo nos hemos entrevistado con diversos afectados por la problemática, políticos y ecologistas. El sentimiento generalizado es de auténtico pesimismo. Cuando se pregunta por esta problemática, los parcelistas no entienden como, pese a pagar toda clase de impuestos, pasan los años y la parcela sigue siendo ilegal. En el lado opuesto tenemos al ciudadano que tampoco entiende como personas que reiteradamente han vulnerado el planeamiento, haciendo caso omiso a la legalidad establecida, no sólo no son castigadas, sino que son “premiadas” con mil y una argucia legal para mantener en pie la parcela sin pagar impuestos. Los políticos (hemos hablado con el equipo de gobierno, y con los líderes de la oposición Marchenera) se agarran a la figura del A.F.O. como el mesías que los salvará de sus pecados. Todos, gobierno y oposición, están de acuerdo en usar indiscriminadamente la figura del Fuera de Ordenación para salvar la situación. Y por último, los ecologistas (hemos consultado al Taller Verde, asociación ecologista de Marchena) miran con estupefacción y frustración la coyuntura, tras llevar casi 30 años advirtiendo y denunciando este fenómeno. En definitiva, cuando se pregunta por soluciones, a excepción de los ecologistas, que piensan que se debería actuar en el territorio, los demás agentes consultados sólo se preocupan por el aspecto legal y tributario, demostrando así una auténtica desconexión con el territorio. El parcelista, que vive dentro de su muralla de verde tuya y tela metálica, no va a tener ningún tipo de interés por lo que ocurra fuera de sus murallas. El campo es un mero trámite que hay que pasar para ir desde la primera a la segunda residencia. Por su parte el marchenero de a pie no entiende el terreno no urbanizable sin ser un elemento productivo. Prueba de ello es que, en todo el término municipal, sólo hay un merendero. Para este ciudadano, una intervención en el no urbanizable sería premiar con gasto público a gente que no ha pagado sus impuestos. El político por su parte sabe perfectamente que posicionarse de uno u otro lado significa una pérdida de votos. Por otra parte, cualquier intervención requeriría un gasto público que evidentemente no está dispuesto a asumir cuando sólo va a quedar satisfecha una parte de la población. Por tanto, el debate queda en el papel del A.F.O. y como va a solucionar la legalidad de la situación, importando poco o nada que el impacto sobre acuífero del Andaluciense Regresivo va a ser el mismo independientemente del régimen jurídico del pozo ciego que filtra sus aguas negras al acuífero. Revista editada por el Taller Verde donde se advierte del problema en 2005. JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 38 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA 01_OBJETIVOS GENERALES DE LA INTERVENCIÓN Tal y como nos decía José Estébanez (1989), los procesos de dispersión van a generar unas sinergias que a su vez van a crear más ciudad. En este caso que nos ocupa se da la circunstancia de que esas sinergias no se están aprovechando, ignorándose, y resistiéndose a establecer una relación más fluida asentamiento-ciudad. Vamos a establecer los objetivos que queremos cumplir a la hora de la intervención 1. Recuperar la conexión con el territorio. Debido a que Marchena es una población agrícola, la vinculación con el territorio va a ser una relación basada en la productividad. La propiedad de la tierra y su puesta en carga como relación primordial. Esta vinculación va a ser exclusiva de los propietarios de la tierra, si no eres propietario, esa conexión no existe y por tanto el suelo no urbanizable va a ser un territorio totalmente ajeno. Uno de los objetivos que nos marcamos es la reconexión del ciudadano no propietario con el territorio, y a su vez la conexión del propietario con un uso no productivo de la tierra. En este sentido, El Taller Verde, ha realizado una campaña de reforestación en la vía verde donde a cada persona se le asigna un árbol con su nombre, y esta adquiere la responsabilidad de cuidarlo. De este modo asociamos al árbol con una persona en concreto, vinculando a la persona con el territorio, en contraposición con un plan de reforestación donde el ciudadano queda ajeno al proceso. Esta iniciativa, que ha sido todo un éxito, ha llevado a muchos marcheneros a replantearse su relación con el suelo no urbanizable. 2. Compensatoria. Otro de los objetivos que nos planteamos es compensar al ciudadano no parcelista. La intervención debe ser un aportar un beneficio a este ciudadano, no puede ser percibida como un premio a la ilegalidad. 3. Recuperación patrimonial vías pecuarias. Debido a esa forma de entender el suelo como medio de producción, las vías pecuarias se van a convertir en un verdadero estorbo, y sus dimensiones son percibidas como un auténtico desperdicio de terreno. Las vías son aradas de forma sistemática, y como comentábamos en el segundo capítulo de este trabajo en la mayoría de los casos sólo mantiene la anchura necesaria para la circulación. Para cumplimentar con estos objetivos vamos a primar en nuestra intervención la liberalización del suelo de su uso agrícola, y una de las cuestiones que vamos a considerar prioritaria en este sentido es el deslinde de los caminos según las medidas legalmente establecidas. Estos caminos nos van a servir de conexión con el núcleo urbano, repoblados mediante vegetación autóctona, a modo de corredores verdes, dándoles un valor añadido que haga atractivo su tránsito y fomentando así el uso peatonal y de la bicicleta. En determinados puntos vamos también a liberar el suelo de su uso, adquiriendo determinadas parcelas agrícolas y eliminando su carácter productivo. Poco a poco y con programas de repoblación dichas parcelas se irían recubriendo con vegetación autóctona. Estarían ligeramente dotadas de merenderos y otro tipo de mobiliario, también se podría implantar algún terciario de carácter estacional, que permitiera tanto el ocio como un pequeño comercio de proximidad, para así rebajar el tráfico rodado. Estas zonas no proyectadas estarían en la línea de esos espacios urbanos que Solà Morales definiría como Terrain Vague. Espacios improductivos, indefinidos, donde el usuario tiene libertad absoluta de recorrerlos, de disfrutarlos, de modificarlos. La idea de estos puntos es atraer tanto al parcelista, sacarlo de su fortaleza opaca y redescubrir el “campo”, como al ciudadano sin vinculación con el territorio, que ahora tiene un lugar donde ir a almorzar, sembrar un árbol con su nombre, jugar con sus hijos, disfrutar de la vegetación autóctona… ahora tiene campo. Familias sembrando árboles en la Vía Verde. Fuente: Taller Verde. PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 39 02_EJEMPLO DE INTERVENCIÓN EN LOS ASENTAMIENTOS TIPO PIXEL. Tal y como muestra el esquema de la intervención, vamos a poder distinguir en el asentamiento tres capas: Una capa productiva, compuesta por todas las explotaciones agrícolas. Una capa residencial, compuesta por las parcelaciones, y una capa viario que lo conecta todo. Nuestra propuesta sería añadir una capa más a ese esquema, una capa que se aleje de los procesos productivos y adquiera las propiedades que mencionábamos antes. Como hemos dicho en apartados anteriores, estos asentamientos no van a extenderse por el territorio, sino que su extensión estaba ya predefinida por el parcelario. Esto va a generar en su viario interior una trama reticular donde una de las direcciones de esta retícula va a ser la principal, siendo la otra dirección meramente subsidiaria, incluso viéndose en muchas ocasiones interrumpida, cuestión que no ocurre con el viario dispuesto en la dirección principal. Este viario principal van a tener su origen en el nacimiento mismo del asentamiento, de ahí que no se interrumpa en ningún momento. La otra dirección sin embargo es la que ha usado el asentamiento para fraccionar las parcelas originales, generando así un parcelario muy estrecho. A su vez, este viarío interno está conectado con el resto de las vías agropecuarias, a través de una suerte de circunvalación que rodea y delimita el asentamiento. Esta cuestión va a ser muy importante para nosotros, porque a la hora de liberar el suelo de este tipo de parcelaciones vamos a proponer tener en cuenta esa dirección principal, liberando el suelo en la dirección ortogonal. De esta forma generamos recorridos peatonales transversales, ya que la distancia mínima que vamos a tener en cuenta a la hora de generar estos espacios es la que conecta dos de estos caminos principales, aunque siempre se intentará la mayor transversalidad posible. Esquema de la intervención. Elaboración propia. Capa productiva Capa viario Capa Residencial Intervención JUAN FRANCISCO OJEDA JIMÉNEZ 40 PROCESOS DE DISPERSIÓN Y VIVIENDAS EN EL SUELO NO URBANIZABLE DE MARCHENA 03_EJEMPLO DE INTERVENCIÓN EN LOS ASENTAMIENTOS TIPO MANCHA. Aquí la situación va a ser diferente que en el caso anterior. Al ir extendiéndose el asentamiento por el territorio, no nos vamos a encontrar con una masa homogénea que se va densificando, sino que nos vamos a encontrar con un fenómeno bastante heterogéneo. Cuanto más al sur nos desplacemos, más dispersa será la edificación, lo cual no quita que nos encontremos determinados enclaves bastante densos. Para ayudarnos a encontrar las zonas mas tensionadas en esa realidad tan compleja, nos vamos a ayudar de un buffer que nos va a indicar las zonas más afectadas del asentamiento. Mientras que en el caso anterior el viario sólo ejercía una labor de conexión con el núcleo urbano, en este caso va a ser estructurante. El viario es un elemento vertebrador a partir del cual el asentamiento se va a ir construyendo. En el caso concreto que nos ocupa, se va a tratar de una cañada real, con una anchura legal de 75 metros. Aunque la anchura de la cañada es grande, está tiene una vocación de tránsito, por lo que no vamos a renunciar a ocupar parcelas agrícolas para crear lo que hemos denominado “descansaderos”. Estos descansaderos se van a situar al lado de los caminos ofreciendo los diferentes servicios de los que antes hemos hablado. Para la situación de los mismos vamos a ayudarnos de buffer que nos indiquen las zona más tensionadas para la colocación de estos descansaderos. Localización de las zonas más tensionadas mediante un buffer. Elaboración propia. Propuesta de sección para la cañada Real de Pruna.