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Nueva realidad educativa en Canarias. El mestizaje en las aulas. Localización territorial de los escolares extranjeros.

Díaz Hernández, Ramón,Parreño Castellano, Juan Manuel

Abstract

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85 LA NUEVA REALIDAD EDUCATIVA DE CANARIAS: EL MESTIZAJE EN LAS AULAS. LOCALIZACIÓN TERRITORIAL DE LOS ESCOLARES EXTRANJEROS Ramón Díaz Hernández Juan Manuel Parreño Castellano INTRODUCCIÓN: LA EDUCACIÓN COMO VEHÍCULO PARA LA INTEGRACIÓN, LA CONVIVENCIA Y LA CIUDADANÍA Con el ejercicio de la democracia la sociedad canaria ha ido resolviendo sus más importantes problemas económicos, sociales y de convivencia con mayor o menor acierto en las dos últimas décadas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte advertimos que esa mejora de la calidad de vida nos hace más inseguros frente a nuevas situaciones como la creciente llegada de personas desde fuera de las Islas. Prueba de ello es que las manifestaciones a favor o en contra de la inmigración están centrando un apasionado debate mediático cotidianamente a todos los niveles. La apreciable presencia en nuestras ciudades de nuevos rostros de todo el mundo está induciendo un cambio hacia una sociología diversa y, también, un posicionamiento dispar de la opinión pública, con actitudes que van desde los brazos abiertos hasta la más brutal xenofobia, pasando por el paternalismo, el mercantilismo más descarado o la reivindicación integradora de estas personas. También hay que reconocer que la llegada de inmigrantes está llevando a nuestra sociedad a vivir de forma más compasiva y cercana la intolerable situación de pobreza e injusticia que se da en los países menos desarrollados. El drama de las pateras conmueve a los isleños y provoca emociones colectivas que son en gran medida producto de esa proximidad que nos obliga a ver la situación creada cara a cara todos los días. Pero resulta que los que llegan no tienen aquí las mismas oportunidades, no son todos iguales, ni proceden del mismo lugar, presentan diferentes intenciones, se concentran en distintos lugares y no se comportan de la misma forma: unos se orientan hacia determinadas islas, otros se quedan en las ciudades, los menos se van al campo, un sector de la inmigración es eminentemente masculino y otro femenino, muchos vienen solos, en tanto que una parte importante viene con sus familiares o inicia un proceso de reagrupamiento familiar una vez consolidada su situación profesional; su relación con el mundo laboral, social y familiar suele ser distinta. Los que se instalan en las ciudades a menudo rellenan los huecos que otros han dejado en el mercado laboral al abandonar ciertas profesiones –tachadas de indeseables por los locales– y viven en unos centros desocupados también por sus antiguos habitantes; algunos se incorporan a la construcción, los servicios, el comercio o la agricultura. A través de diferentes fórmulas y modalidades, la incorporación de las dos sociedades, la receptora y la inmigrante, se tiene que dar mediante un acercamiento complejo y difícil a caballo entre la inclusión y la exclusión. Complejo, porque ese movimiento se tiene que dar simultáneamente en las dos direcciones; y difícil por la carga de prejuicios y recelos que lo acompañan. La experiencia está señalando que la integración se consigue con cierta facilidad a través del trabajo, la vivienda y la accesibilidad a servicios tan fundamentales como los XV Coloquio de Historia Canario-Americana 86 sanitarios y la educación que es lo que da verdadero sentido al reconocimiento del estatuto de ciudadanía. Sólo desde esa posición se pueden establecer los márgenes del ámbito de convivencia por ambas partes mediante el ejercicio normalizado de derechos y deberes comunes. Hace unos años que nuestra sociedad a través de sus instituciones se viene planteando esta cuestión desde una vertiente social, pero también cabe destacar lo que se hace y se puede hacer desde la educación. Y eso está dando como primer resultado una “enseñanza canaria multicolor caracterizada por el acceso a las aulas de miles de estudiantes extranjeros”, algo insólito de imaginar hace tan sólo una década. La política educativa y la forma de abordar los conflictos sociales, la identidad y la acción pública en el ámbito de la cultura, la sanidad, los flujos demográficos y la ocupación en los diferentes sectores laborales, acertarían más aún si partiesen de una actitud abierta al diálogo y al intercambio. En todo caso, las fórmulas resultantes sin duda impulsarán la creatividad y la solidaridad en el conjunto de la sociedad. Los canarios sabemos directa o indirectamente bastante de lo que supone superar barreras tan inmensas como surcar el océano Atlántico cuando hace apenas cuarenta años emigrábamos a Latinoamérica en situación análoga a la de los que hoy llegan a nuestro territorio. La confluencia del pasado con el presente tendría que acabar en una síntesis enriquecedora. El presente trabajo pretende abordar las causas y consecuencias de la distribución territorial de los inmigrantes en la geografía canaria y sus efectos en aspectos tan vitales para la normalización convivencial como es la educación. Y en relación con esto último explicar cómo las características físicas del Archipiélago y su conocida diversidad, junto a los distintos ritmos de desarrollo económico y social, están condicionando fuertemente la generación de áreas “sobreurbanizadas” y áreas estancadas o en franco declive que dan pie para tratar una vez más la tan traída y llevada cuestión de los desequilibrios subregionales. En la dirección señalada, comprobaremos también que el estudio de la evolución más reciente (especialmente entre 1996 y 2003) de la economía canaria, con sus correspondientes desequilibrios territoriales y sociales, nos conduce al reconocimiento de una realidad cambiante en muy diversos signos según las distintas comarcas e islas. Ciertamente, a poco esfuerzo que hagamos en el cotejo de información documental, la realidad canaria nos ofrece una clasificación territorial muy variada con zonas en declive y zonas emergentes, con diferentes graduaciones intermedias desde el punto de vista sociolaboral, pero sobre todo con nuevos y más potentes espacios productivos, residenciales, concentración de servicios y nuevas infraestructuras. Estos hechos explican, por otra parte, la desigual presión que la población escolar está ejerciendo sobre la oferta pública educativa. La mayor o menor demanda de plazas escolares en Canarias está configurando espacios geográficos en donde se aprecia la paradoja mediante la cual (y simultáneamente) en determinadas zonas se tienen que cerrar aulas y/o hacer desaparecer antiguas escuelas unitarias por falta de alumnos, mientras que en otras localidades expansivas –casi siempre en las proximidades del litoral– se precisan nuevas instalaciones educativas para atender al creciente número de discentes. La escuela en Canarias está experimentando las consecuencias de las nuevas tendencias en la especialización de la actividad económica en lo que a distribución de la población se refiere. En el presente trabajo abordaremos la evolución reciente de la población escolar según las distintas áreas geográficas y sus variables más significativas, centrándonos de forma La nueva realidad educativa de Canarias: el mestizaje en… 87 especial en aquellas zonas que se están “sobreurbanizando” debido al inevitable impacto social y territorial que ello supone. Años Saldo anual Saldo anual (%) Canarias Saldo anual (%) Lanzarote Saldo anual (%) Fuerteventura 1995 7.135 4,44 8,83 10,46 1996 6.308 3,89 7,81 10,7 1997 5.318 3,22 7,12 9,72 1998 6.828 4,03 7,17 9,73 1999 6.372 3,71 7,39 9,4 Total 31.961 3,86 7,66 10,002 Cuadro Nº 1: Crecimiento Vegetativo de Canarias (1995-2000) Fuente: ISTAC. Elaboración propia. A continuación, en el análisis de la causalidad de estos nuevos procesos, estudiaremos la creciente presencia de alumnos de procedencia extranjera por municipios e islas. El rápido incremento de la entrada de foráneos (procedentes de otras Comunidades Autónomas e inmigrantes de países extranjeros) en el Archipiélago tiene una repercusión territorial muy clara, además de los conocidos efectos sociolaborales y económicos. Piénsese que este proceso se ha efectuado en un escaso intervalo de tiempo: entre 1981 y 1990 llegaron a Canarias unos 44.000 inmigrantes, cifra que se quintuplicó (entre 1991 y 2001) hasta alcanzar los 220.000. Para que se tenga una idea aproximada de este fenómeno basta sólo con indicar que nuestra Comunidad ha pasado de 6.455 alumnos extranjeros en el curso 1997/98 para llegar a sobrepasar las 18.000 matriculaciones durante el 2002-2003.1 Pero junto al dato de su multiplicación por tres hay que añadir información sobre la extraordinaria diversidad de sus orígenes por cuanto que en el período de referencia de 99 países de procedencia se ha pasado a 126. Pero lo que añade complejidad a esta nueva realidad multicolor en el panorama de la nueva escuela canaria es que nos encontramos ante un crecimiento relativo y absoluto considerable justo en el preciso momento en que el número de escolares insulares no hace sino menguar cada año como consecuencia de la progresiva caída de la fecundidad.2 Caída que sería aun más fuerte si las parejas extranjeras arraigadas en las Islas no contribuyesen en más de un 10% sobre el total de los nacimientos que se producen en nuestra comunidad (véase cuadro 1). Ciertamente no podemos afirmar que este panorama se haya extendido y generalizado por todo el espacio insular; es por lo que en nuestra comunicación nos centraremos en destacar que tan sólo en unos pocos municipios, comarcas e islas, y por razones ligadas a su especial modelo de desarrollo socioeconómico, basado en la especialidad de los servicios, el turismo y actividades concomitantes, este fenómeno se aprecia con mayor nitidez. Mientras que en el resto, es decir, en la mayor parte del territorio canario, los rasgos de continuidad siguen marcando el rumbo de los días. Pero, la “escuela multicolor” que está aflorando en Canarias –aunque hasta ahora ofrezca únicamente manifestaciones puntuales– abre por “primera vez” nuevos retos de futuro ya que la integración y normalización de la población foránea pasa por el ejercicio pleno de un derecho constitucional tan elemental como es la enseñanza; pero, además, la educación abre espacios para la adaptación, convivencia y multiculturalidad; cuestiones estas que exigen esfuerzos de aproximación tanto a la sociedad acogiente como a los colectivos agregados. XV Coloquio de Historia Canario-Americana 88 EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA ECONOMÍA CANARIA Y SU INCIDENCIA EN LA ORGANIZACIÓN DEL TERRITORIO: LOS DESEQUILIBRIOS TERRITORIALES Y SOCIALES Consideraciones generales previas Canarias ha vinculado su modernización económica y social a su integración desde 1986 en la Unión Europea. Desde entonces las Islas han sabido combinar las oportunidades que ofrecía la accesibilidad directa a un gran mercado como el europeo sin trabas aduaneras y su reconocida condición de región ultraperiférica para subrogarse un trato diferenciado altamente beneficioso.3 Esta condición de ultraperificidad ha propiciado el trasvase de cuantiosos fondos europeos a las Islas destinados a superar barreras por la lejanía y a compensar por la pérdida de sus históricas especificidades comerciales y fiscales. Gracias a las casi dos décadas de adecuación al nuevo marco comunitario, nuestra región se ha habituado a compartir las principales ratios de éxito económico y social con las comunidades autónomas españolas mejor posicionadas. Entre 1996 y 2001 el Archipiélago canario fue el espacio económico en donde más creció la renta familiar disponible (40-45%), acercándose con ello cada vez más a las previsiones de convergencia europea en materia de mejora del nivel de vida y cohesión social.4 Pero, además de duplicar la media española en poder adquisitivo, también fue la sexta comunidad autónoma con mayor crecimiento acumulado del PIB al registrar un incremento del 29,3%, casi un 3% por encima de la media estatal, según el INE. Mientras todo eso sucede en el ámbito socioeconómico, se registra como consecuencia directa de todo ello una continuación (y acentuación) de los flujos inmigratorios tanto legales como irregulares. A lo largo de la década de los noventa estas corrientes han experimentado niveles muy notables relacionados con hechos de carácter coyuntural, ligados a la expansión de los sectores productivos insulares de la construcción, agricultura y servicios. Estos flujos pueden sufrir, todavía, importantes cambios debido a factores externos a la situación de las Islas. Pero, mientras tanto, se constata una creciente supremacía de las arribadas sobre las salidas del Archipiélago. Por una parte, cabe destacar la continuación de la llegada de residentes extranjeros procedentes de diferentes países de Europa occidental y nórdica, hecho vinculado con las funciones residenciales del territorio canario (turistas de larga estancia, prejubilados y jubilados), que por su número configura el principal colectivo foráneo en nuestras Islas, después de los procedentes de otras comunidades autónomas españolas. Por otra parte, en relación con los conocidos movimientos Sur-Norte cabe destacar la cada vez más numerosa inmigración laboral ligada a las actividades turísticas y a los servicios residenciales. Todos ellos contribuyen a potenciar una inmigración laboral de tipo económico procedente de manera cada vez más notable desde Latinoamérica, países del Magreb y de África en general, en unión de contingentes extracomunitarios venidos recientemente desde Europa central y oriental, así como desde Asia. En consecuencia, la aportación foránea es hoy por hoy la principal fuente de crecimiento de la población canaria como se puede ver en el cuadro 2. La nueva realidad educativa de Canarias: el mestizaje en… 89 Saldo Vegetativo Saldo Migratorio Canarias 29,1 70,9 Lanzarote 17,6 82,4 Fuerteventura 15 85 Gran Canaria 53,4 46,6 Tenerife 26 74 La Gomera 11,6 88,4 El Hierro 1,5 98,5 La Palma -11,7 111,7 Cuadro Nº 2: Contribución en % de los saldos vegetativo y migratorio al crecimiento de la población canaria (1996-2000) Fuente: INE. Elaboración propia. Conjuntamente a los aspectos señalados anteriormente, se constata además una continuación del incremento e intensidad de ocupación de los municipios litorales y/o turísticos en los que se concentra una parte importante de la población insular. Estas áreas más dinámicas registran en la actualidad un número elevado de jóvenes y unas estructuras demográficas todavía muy vigorosas. Sobresale en este sentido el dinamismo de la población de los municipios especializados en actividades turísticas o afectados por su proximidad como Tías, Yaíza, San Bartolomé (en Lanzarote); Pájara y La Oliva (en Fuerteventura); Ingenio, Agüimes, Santa Lucía de Tirajana, San Bartolomé de Tirajana y Mogán (en Gran Canaria); Puerto de La Cruz, Arona, Adeje, Santiago del Teide y Guía de Isora (en Tenerife); y Valle de Gran Rey (en La Gomera).5 Características generales de los desequilibrios insulares La situación descrita en apartados anteriores está evidentemente muy lejos de afectar por igual a las distintas islas, y ni siquiera dentro de ellas, a sus diferentes comarcas. Circunstancias geográficas e históricas bien conocidas han contribuido a configurar un auténtico mosaico de contrastes entre islas centrales, orientales y occidentales, de realengo y de señorío; entre comarcas norte y sur de cada isla; periferias de las metrópolis capitalinas, comarcas aisladas por la distancia como Betancuria, La Aldea de San Nicolás o Tijarafe, además de las conocidas diferencias entre el litoral, las medianías y las cumbres. Esta pluralidad de situaciones genera desequilibrios socioeconómicos y territoriales que afectan al bienestar y a las oportunidades de desarrollo de sus habitantes. Los censos de 1991-2001 asignan a nuestra región un crecimiento de 200.693 nuevos habitantes, que elevan la población canaria a 1.694.477 lo que supone un crecimiento intercensal del 13,37%, es decir, el segundo más elevado de España después de Baleares. En el cuadro 2 se aprecia la aportación que hacen al crecimiento general los saldos vegetativos e inmigratorios de las diferentes islas y el destacado papel que estos últimos desempeñan en el mismo. A nivel provincial observamos una clara asimetría en el ritmo del crecimiento por cuanto que las islas occidentales lo hicieron por debajo de la media general, en tanto que las islas orientales superaron dicho índice con amplitud. A escala insular, apreciamos aspectos tan novedosos como que las dos islas centrales presentan un crecimiento inferior a la media regional; La Palma decrece sin paliativos, mientras que las restantes islas se sitúan (en cuanto a crecimiento poblacional intercensal se refiere) a mucha distancia por encima del promedio regional con magnitudes que van desde un 14,55% para La Gomera, hasta un 63,31% para Fuerteventura. XV Coloquio de Historia Canario-Americana 90 Como hemos venido insistiendo, el sistema territorial insular acusa notables desequilibrios en cuanto a la distribución de los recursos humanos y de las actividades económicas. Dentro de un desigual proceso de crecimiento demográfico que determina una posición eminente en el ‘ranking’ de las Comunidades Autónomas, las dos islas centrales concentran más del 84% de la población, presentando densidades, del orden de 419 y 542 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que Lanzarote y La Palma cuentan con densidades medias de 125 y 178 habitantes por kilómetro cuadrado, respectivamente. Las tres islas restantes ofrecen densidades mucho más reducidas que oscilan entre 39 y 73 habitantes por kilómetro cuadrado. Estas diferencias tienden a incrementarse, al mantenerse por un lado el peso específico de las dos islas capitalinas, al mismo tiempo que por otro lado asistimos a un vertiginoso despegue de las dos islas más orientales6 a la par que un decrecimiento y envejecimiento de las tres islas más occidentales. Con lo cual distinguimos cómo se están conformando en estos momentos tres grupos diferenciados, por disimilitudes en su dinámica sociodemográfica y económica en término generales puesto que, pese a lo dicho, quedan todavía aspectos muy significativos que matizar. A nivel municipal, más del 50% de la población del Archipiélago reside en las dos áreas metropolitanas centrales, mientras que las capitales insulares restantes tienen una importancia respetable respecto a los totales insulares, aunque también destaca el desigual peso específico dentro de cada isla, en una horquilla muy amplia que va desde el 21% de Santa Cruz de La Palma al 50% de Arrecife de Lanzarote y Las Palmas de Gran Canaria. En la última década nos encontramos con municipios como Adeje, Arona o San Bartolomé de Lanzarote que han visto aumentar su población nada menos que en un 108,64; 79,68 o 91,67%, respectivamente. Entre 1991 y 2001, un total de 26 sobre los 87 municipios canarios han incrementado su población en más de un 10%. De esos, 14 municipios corresponden a las Canarias orientales y 12 a las occidentales, con lo que se aprecia en estos momentos un cambio en el proceso de crecimiento por cuanto que las capitales provinciales pierden población, mientras que un grupo importante de municipios medianos o con un potencial demográfico destacado (son, por ejemplo, los casos de Telde o de San Cristóbal de La Laguna) crecen con mayor firmeza que en etapas anteriores. Las diferencias demográficas en términos de crecimiento y distribución recientes responden a desigualdades paralelas de la actividad económica, que presentan en síntesis un crecimiento moderado en Gran Canaria y Tenerife, acelerado en Lanzarote y Fuerteventura y atenuado en La Gomera y El Hierro, añadiéndose finalmente La Palma con estancamiento de su capacidad productiva. La correlación dinámica demográfica y desarrollo económico es muy estrecha. Es lo que explica el que las tres islas más occidentales compartan un menor desarrollo del sector turístico, un peso todavía significativo de los sectores productivos primario y de la construcción, con presencia irrelevante de la industria y los servicios, pero sobre todo con una menor tasa de empleo y un descenso de la renta per cápita entre 1996 y 1999. Estos últimos rasgos convierten a la población de La Gomera, El Hierro y La Palma en las menos favorecidas por la riqueza de la región, no superando los dos tercios de la renta per cápita del Archipiélago. Los contrastes son también destacados en la distribución de la actividad turística: cinco municipios de las dos islas centrales concentran el 73% de las plazas alojativas del La nueva realidad educativa de Canarias: el mestizaje en… 91 Archipiélago y otros seis municipios de Lanzarote y Fuerteventura el 23%, con lo que el restante 4% se distribuye entre las tres islas más occidentales. EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA EDUCACIÓN NO UNIVERSITARIA EN CANARIAS Prácticamente hasta el curso 1996-1997 la Comunidad canaria registró la misma tendencia general en toda España con una pérdida de alumnos matriculados en la educación pública no universitaria apreciable en un diferencial de 0,5 puntos por encima de la media estatal. Según el Ministerio de Educación7 la variación en porcentaje de los matriculados en centros públicos insulares fue de -1,7%, cuando la media global había sido de -1,2%. La población escolar canaria no universitaria8 (que comprende los niveles de la educación infantil, primaria, educación secundaria obligatoria, bachillerato, formación profesional, ciclos formativos, BUP, COU y programas de garantía social, educación de adultos y enseñanza de régimen especial)9 descendió entre 1992 y 2002 en un 9,3%, según la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias. Pero si pasamos de un ciclo largo a otro más corto veremos como la tendencia a la contracción de las matrículas se ralentiza en el último lustro. En efecto, entre los cursos 1998/1999 y 2002/2003 el número de alumnos matriculados en la enseñanza no universitaria ha bajado en un porcentaje de 5,27%10 (véase cuadro 4). Eso se explica porque la caída de la fecundidad, que se viene experimentando desde la década de los ochenta, aunque incide en menor medida aun que en el resto de España, ha empezado a reducir progresivamente el número total de matriculaciones de alumnos, si bien su incidencia se ha amortiguado en parte por la universalización y ampliación de este servicio fundamental con carácter obligatorio a los tramos de edades comprendidos entre los 3 y los 16 años y en parte por el aporte de escolares de origen extranjero. En relación con esto último constatamos como la llegada continua de población foránea (extranjeros y peninsulares), proceso que se viene acentuando desde mediados de los noventa, hace que cada año se agreguen unos 500 nuevos escolares al sistema educativo de las islas, con lo que en parte se contrarresta la caída por reducción de la fecundidad. Además de los hijos de las familias procedentes de las restantes Comunidades Autónomas, el número de alumnos de nacionalidad extranjera en Canarias no ha hecho más que aumentar desde el curso escolar 1996/1997. En aquel momento este colectivo agregado alcanzaba los 6.456 matriculados, es decir, unos porcentajes de 1,82% en relación con el total de alumnos matriculados en centros docentes no universitarios de Canarias. Poco después, en el curso 2002-2003, aquella cifra se multiplicó por tres, pasando a 18.143 el número de escolares de procedencia extranjera que convive en nuestras aulas con niños canarios y con hijos de los inmigrantes españoles venidos desde diferentes Comunidades Autónomas, lo que viene a representar el 5,12% de la población escolar de distintos niveles obligatorios. Los escolares extranjeros se distribuyen en su mayoría entre las etapas infantil y primaria. Por este motivo, los matriculados en educación infantil aumentan en un 8,99% y los escolarizados en educación primaria experimentan un retroceso de sólo un 3,54%, cuando en los restantes niveles las pérdidas son mucho mayores (véase los cuadros 3 y 4). XV Coloquio de Historia Canario-Americana 92 97/98 98/99 99/00 00/01 01/02 02/03 Total alumnos 354.725 371.311 365.144 358.065 355.540 354.674 Alumnos extranjeros 6.456 7.622 8.749 10.523 14.185 18.143 Porcentaje (%) 1,8 2,1 2,4 2,9 4,0 5,12 Crecimiento anual (cifras) 1.166 1.127 1.774 3.662 3.958 Crecimiento (%) 18,06 38,52 62,99 119,72 181,03 Cuadro Nº 3. Evolución de la población escolar no universitaria en Canarias entre los cursos 1998/99 y 2002/03 Fuente: ISTAC. Elaboración propia. Niveles educativos Curso 98/99 Curso 02/03 Variación (%) Educ. Infantil 50.773 55.341 8,99 Educ. Primaria 126.044 121.587 -3,54 ESO 100.476 94.165 -6,28 Bachillerato 36.744 31.973 -12,98 CF-FP 30.923 23.783 -23,26 Total 345.030 326.848 -5,27 Cuadro Nº 4. Cambios del número de alumnos por niveles en la enseñanza no universitaria de Canarias (1998-2003) Fuente: ISTAC: Canarias en Cifras, 2002. Estadísticas de Síntesis. P.24. Elaboración propia. El 83% de los estudiantes extranjeros en Canarias se concentran en los centros públicos o concertados, pero con matices puesto que, mientras que el 90% de los niños africanos, una parte importante de los nacidos en Europa oriental y Latinoamérica (80%) prefieren la enseñanza pública o concertada, los de la UE, Oceanía y América del Norte se orientan por el contrario hacia los centros privados.11 Según el ISTAC,12 de los 126 países que se configuran como origen geográfico del colectivo escolar extranjero enraizado en Canarias, entre las quince nacionalidades más importantes y siguiendo un orden de mayor a menor, destaca en primer lugar el grupo de alumnos de origen colombiano, que supone casi un 14% del total y que es el que ha crecido de forma más rápida en este último período, seguido de los escolares germanos, venezolanos y británicos. Con cifras mucho más modestas en relación al curso 2001/2002 se encuentran los subgrupos de escolares procedentes de Marruecos (892), Argentina (752), Cuba (631), India (518), Italia (427), China (418), Ecuador (313), Noruega (223), Bélgica (221), Corea del Norte (190), República Dominicana (180), Uruguay (159), Chile (143), Suecia (140), Holanda (122), Brasil (118) o Portugal (113). Como podemos ver se manifiesta de esta forma no sólo un crecimiento cuantitativo notable y con tendencia a seguir incrementándose, sino una mayor diversidad de procedencias con representación de todos los continentes del Planeta. La procedencia europea ha dado una presencia constante, creciente y hegemónica hasta el curso 2000/2001. Sólo en los dos últimos cursos, los americanos matriculados en Canarias (especialmente los alumnos de proveniencia latinoamericana), que suponían un porcentaje de 22,8% en 1998/1999, se erigen como el principal colectivo de estudiantes no universitarios de origen extranjero al pasar a 42,52 y 48,53%. La nueva realidad educativa de Canarias: el mestizaje en… 93 1998/99 1999/00 2000/01 2001/02 2002/03 TOTAL 7.622 8.749 10.523 14.185 18.143 Europa 3.871 4.373 4.641 5.301 5.924 Asia 1.166 1.200 1.418 1.398 1.618 África 843 886 1.165 1.445 1.779 América 1.738 2.275 3.292 6.031 8.805 Oceanía 4 15 7 10 17 Cuadro Nº 5. Alumnos extranjeros por continentes (Cursos 1997/98 – 2002/03) Fuente: ISTAC (2003): Canarias en cifras 2002. Estadísticas de síntesis, p. 25. DISTRIBUCIÓN DE LOS ESCOLARES EXTRANJEROS NO UNIVERSITARIOS En cuanto a la distribución actual por islas, destacan en primer lugar las centrales o capitalinas que, con un porcentaje de 73,28%, concentran al grueso de los escolares extranjeros no universitarios de Canarias. Tenerife ostenta la primacía al absorber al 37,7% de este colectivo, seguida de Gran Canaria con un 35,58%. A continuación y a considerable distancia se sitúan en primer lugar Lanzarote, que ya cuenta con un 14,8%, y Fuerteventura con un 6,72%.13 Los resultados obtenidos por estas dos islas se deben a que recientemente han experimentado un fuerte impulso socioeconómico con notable fuerza de atracción migratoria. El restante 5,2% se distribuye de forma desigual entre las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro (véase la figura 1). Además, el porcentaje de escolares extranjeros en relación con el colectivo de escolarizados varía significativamente según cada isla. Por ejemplo, en aquellas como la de Lanzarote, la ratio alumnos extranjeros/alumnos de nacionalidad española alcanza ya un 14,8% en el curso 2002/2003 y se dan situaciones concretas en diferentes colegios de Arona, Tías, Arrecife o Pájara en donde determinadas aulas cuentan ya con fuerte mayoría de escolares extranjeros; mientras que en Gran Canaria o Tenerife, el porcentaje es más reducido. No obstante, algo similar sucede en Arona (Tenerife) y en colegios de algunos términos municipales de Fuerteventura con porcentajes comprendidos entre un 11,53 y un 10%.14 Figura Nº 1. Distribución insular de la población extranjera escolarizada. Curso 2001-02 Gran Canaria 36% Tenerife 37% La Palma 4% El Hierro 0% Fuerteventura 7% Lanzarote 15% La Gomera 1% Fuente: Consejería de Educación, Cultura y Deportes. Elaboración propia. Desagregando por islas el ritmo de crecimiento de escolares de origen extranjero vemos en primer lugar que las islas orientales superan la media regional por cuanto que su intensidad se XV Coloquio de Historia Canario-Americana 100 NOTAS 1 En los últimos diez años, entre 1991 y 2001, la población escolar inmigrante creció en España un 550%, pasando de 36.671 alumnos a 201.518. La mayoría de estos alumnos se concentran en Madrid (28%), Cataluña (18,6%) y Andalucía (11,2%). Canarias ocupa el cuarto lugar con un 7,8%, a pesar de que el aumento de escolares extranjeros en nuestra comunidad entre 1997 y 2003 supuso un 180,04% (según datos suministrados por el Defensor del Pueblo al diario El País de 27 de mayo de 2003, p. 47). 2 La evolución del índice sintético de la fecundidad en Canarias ha pasado de 1,25% a 1,19% entre 1996 y 1999 (ISTAC). En España la tasa de fecundidad se ha reducido también considerablemente pasando del 2,2% a 1,42% entre 1980 y 2002 (EUROSTAT). 3 Eso ha posibilitado la llegada de cuantiosas inversiones extranjeras, ayudas y subvenciones. Por ejemplo, entre 1997 y 2002, entraron en Canarias unos 5.384,9 millones de euros, que supusieron el 2,73% de las inversiones foráneas en España (ISTAC, 2002). 4 FUNDACIÓN LA CAIXA. Anuario Económico Español 2002. Barcelona, 2003. 5 El reparto de la riqueza en Canarias dista mucho de ser equitativo. Por ejemplo, los municipios tinerfeños son los que cuentan con mayor porcentaje de renta familiar disponible, destacando Icod, La Matanza de Acentejo y Arico, con más de 11.000 euros. En el lado opuesto se encuentran los de Antigua y Betancuria (Fuerteventura) con sólo 7.000 euros (LA CAIXA: Anuario Económico de España 2002). 6 La mayoría de los municipios de Lanzarote y Fuerteventura obtuvieron un crecimiento poblacional del 125% entre 1991 y 2001 (Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas del Gobierno de Canarias, 2003) 7 MINISTERIO DE EDUCACIÓN (2002): Las cifras de la Educación en España. Educación 2002. 8 Matriculada en centros públicos, concertados y privados de la Comunidad Autónoma canaria. 9 Idiomas, música, artes, danza y arte dramático. 10 ISTAC. Canarias en cifras 2002. Estadísticas de síntesis, 2003, pp. 24 y 25 11 ACTIS, W.; PEREDA, C. y DE PRADA, M. A. Inmigración, escuela y mercado de trabajo. Una radiografía actualizada, Edición de la Fundación La Caixa, Barcelona, 2002. 12 ISTAC. Anuario Estadístico de Canarias 1999, pp. 137-158 y Anuario Estadístico de Canarias 2000, pp. 168-183, 2002. 13 Los 1.201 escolares extranjeros que estudian en Fuerteventura proceden de 53 nacionalidades distintas. En el Colegio Público ‘Bernabé Figueroa’ (La Oliva) el 23% del alumnado es de procedencia extranjera. 14 Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, curso 2002-2003. 15 ISTAC. Anuario Estadístico de Canarias. 2.000, 2002, pp. 168-183. 16 Según un informe del Defensor del Pueblo (El País, jueves, 23 de enero de 2003, p. 28) el 36,5% de los alumnos españoles de 10 a 16 años se manifiesta contrario al fenómeno de la inmigración, y un 17% de los colegios que escolarizan a un buen número de niños extranjeros no dispone de un plan específico para atender las carencias educativas derivadas de estas circunstancias.