Antonio Rodríguez de Trujillo (1925-1989) y la metamorfosis de su pintura
Abstract
El presente artículo pretende descubrir al pintor sevillano Antonio Rodríguez de Trujillo, artista de proyección internacional escasamente reconocido, al menos en su país natal, a excepción de algunas noticias aparecidas en los periódicos locales. En la búsqueda intuitiva de su arte desarrolla una pintura matérica de tendencia informalista, que le acerca a los postulados de artistas como Millares, Burri o Fautrier. En este ar tículo se intenta recuperar parte de su trayectoria artística y biográfica.
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1. Perfil biográfico y formación artística Antonio Rodríguez de Trujillo González nació en Sevilla, en la antigua calle Queipo de Llano, actualmente Constitución, un 23 de noviembre de 1925. Ya desde muy joven demostró tener facilidad para la pintura, lo que no fue óbice para continuar por los itinerarios curriculares que le conducían a los Estudios Superiores. Estudió Enseñanza Media en el Colegio Francisco de Paula, el mismo centro donde comenzó sus estudios el pintor cordobés Santiago del Campo.1Más tarde inició la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla alternando a su vez, los estudios de Bellas Artes. Su padre no estaba a favor de que se dedicara a las Bellas Artes, pero tuvo que transigir, ya que Trujillo continuó con las dos carreras a la vez. Llegó su primera exposición colectiva con los alumnos del curso 47-48.2Al poco tiempo, empezó a destacar en talento y comenzó a ser premiado obteniendo la beca de Paisaje de La Rábida en Huelva, en 1948, junto a los compañeros de estudios, Ricardo Comas Fagundo y Joaquín Ojeda Osuna. Corría el año 1950 cuando participó junto a los recién licenciados de la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en una exposición colectiva donde ganó el primer premio.3Seguidamente disfrutó la beca de El Paular (Fig. 1) y más adelante, la beca de paisaje de la Fundación Rodríguez Acosta de Granada. Se unió al Grupo 49, colectividad artística encabezada por el pintor Antonio Milla y formada por compañeros recién licenciados de la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, cuyo interés era difundir un arte nuevo y darse a conocer. Esta muestra la conformaron los siguientes artistas: Antonio Milla, Antonio Rodríguez de Trujillo, Dolores Sánchez, Juan Carlos Barroso, Ri- 359 [núm. 25, 2016] ANTONIO RODRÍGUEZ DE TRUJILLO (1925-1989) Y LA METAMORFOSIS DE SU PINTURA * Fecha de recepción: 15 de febrero de 2016 / Fecha de aceptación: 6 de septiembre de 2016. 1Santiago del Campo (Córdoba 1928-Sevilla, 2015). Reconocido pintor cuya actividad se desarrolló mayormente en la ciudad de Sevilla. Participó junto a Trujillo y otros artistas locales en el certamen de la Joven Escuela Sevillana celebrado en el Ateneo de Madrid, el año 1955. 2M.O. “Exposición de trabajos escolares en la Escuela Superior de Bellas Artes”. ABC, 2/10/1948, p. 6. 3Catálogo de la exposición de pinturas y esculturas de antiguos alumnos. (Celebrada del 13 al 19 de noviembre). Sevilla: Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, 1950. A NTONIO RODRÍGUEZ DE TRUJILLO (1925-1989) Y LA METAMORFOSIS DE SU PINTURA Resumen: El presente artículo pretende descubrir al pintor sevillano Antonio Rodríguez de Trujillo, artista de proyección internacional escasamente reconocido, al menos en su país natal, a excepción de algunas noticias aparecidas en los periódicos locales. En la búsqueda intuitiva de su arte desarrolla una pintura matérica de tendencia informalista, que le acerca a los postulados de artistas como Millares, Burri o Fautrier. En este ar - tículo se intenta recuperar parte de su trayectoria artística y biográfica. Palabras clave: Abstracción / Nueva York / Sevilla / Grupo 49 / Trujillo. Abstract: This paper aims to present the Sevillian painter Antonio Rodriguez de Trujillo, an artist who had gained international recognition but who has been hardly recognized in its native country, except for some news in local newspapers. He practiced an informal painting style called “matter painting” in his search for his intuitive approach, which brings him closer to the tenets of artists like Millares, Burri and Fautrier. This paper attempts to recover part of his artistic and biographical history. Key words: Abstraction / New York / Seville / 49 Group / Trujillo. SONIA D’AGOSTO FORTEZA Universidad de Sevilla [email protected]
cardo Comas, José Duarte, Joaquín Ojeda y Francisco Reguera.4Sería la única exposición que se celebrase bajo el apelativo “Grupo 49”, pero también el precedente de lo que más adelante pasaría a llamarse “Joven Escuela Sevillana”, a la que se agregarían nuevos talentos del mundo del arte hispalense. Trujillo participó en el primer Salón de la Joven Escuela Sevillana que se celebró en el mes de diciembre, experiencia que volvió a repetirse en el Ateneo madrileño en 1955 y en el cuar- to y último Salón, celebrado en el Ateneo hispalense en diciembre de 1956.5 Participó en la Exposición Hispano-Portuguesa de Primavera de 1952 en el Pabellón Mudéjar de la Plaza de América, con dos paisajes: Sepúlveda y Carretera de Castilla (Sepúlveda). Se enamoró de una muchacha de 24 años llamada Águeda Lago García con la que acabó casándose el 5 de febrero de 1953, a sus 29 años de edad. De aquel matrimonio nacerían cuatro hijos: Antonio, Guillermo, Josefina y Águeda. Ese mismo año participó en la Primera Muestra de Arte Contemporáneo celebrada en el Liceo Artístico y Literario de Córdoba, Círculo de la Amistad, presentando las obras Retrato y Cuevas de Sacromonte.6Dicho certamen alcanzó una considerable repercusión nacional por la variada presencia de artistas de toda la geografía nacional, experiencia que fue continuada en los meses de verano con el Primer Congreso Internacional de Arte Abstracto de Santander.7 Trujillo animado por el ambiente artístico del Club La Rábida y las exposiciones que se estaban celebrando, decidió participar en la II Bienal Hispanoamericana de Arte que se iba a celebrar en La Habana en los inicios del año 1954. Su aportación fue un paisaje de Arcos de la Frontera, localidad en la que instaló su estudio por un tiempo (Fig. 3). 2. Nueva York, 1956 Rodríguez Trujillo fue un pintor de espíritu inquieto que no dudó en salir del país para progresar en su carrera artística. Había pensado en irse a Australia, pero al final se dirigió a la ciudad de Nueva York donde permaneció dieciocho años de su vida. Durante ese largo tiempo, su pintura y trabajo continuado dieron paso a una nueva forma de crear y experimentar. Salir de España, suponía para el pintor una gran oportunidad. Nueva York le había cogido el relevo a París y esta vez, la vanguardia se iba a producir al otro lado del Océano Atlántico. Trujillo no fue ajeno a todas las novedades que se producían a su alrededor y se afanó en emplear nuevas técnicas para hacer un arte distinto a todo lo que había aprendido anteriormente. En 1956 obtuvo la beca de la Fundación Karman que le ayudó en su nueva formación, hasta el año 1960. Un año más tarde obtuvo otra beca a través de la Fundación Snackember. Gracias a estas ayudas consigue salir de España y comenzar su aven- 360 [núm. 25, 2016] SONIA D‘AGOSTO FORTEZA 4Exhibición en la que Rodríguez de Trujillo presenta cinco obras: Retrato de Don Faustino Gutiérrez Alviz, Las Trampas (Sepúlveda), Cuenca del Duratón (Sepúlveda), Bloque de casas (Apunte) y Las Trampas (Apunte). Catálogo de la exposición del Grupo 49. (Celebrada del 14 al 30 de abril). Sevilla: Academia Studio, 1952; OLMEDO, Manuel. “Exposición del Grupo 49”. ABC, Sevilla, 18/04/1952, p. 18. 5En el primer Salón de la Joven Escuela Sevillana presenta Retrato y dos paisajes: Uno de Arcos de la Frontera y otro de Granada; en el Ateneo madrileño vuelve a presentar un paisaje de Arcos de la Frontera y en el cuarto Salón, sabemos que participó aunque desconocemos la obra que presentó, por falta de información. 6La Primera Muestra de Arte Contemporáneo fue organizada por Miguel Pérez Aguilera, Fernando Carbonell, Carlos Pascual de Lara y el arquitecto Rafael de la Hoz. 7AREÁN, Carlos. Treinta años de arte español: (1943-1972). Madrid: Ediciones Guadarrama, 1972, pp. 93 y 96. Carlos Areán, destacado crítico de arte que trabajaba para el periódico La Vanguardia de Barcelona, señalaba la importancia del movimien- to pictórico de la ciudad de Córdoba, considerándolo como la tercera de las escuelas de pintura españolas, después de la de Barcelona y Madrid, con suficiente entidad y empuje. Fig. 1. Premio de la Dirección de Bellas Artes de la Residencia Internacional de Artistas de Segovia (Beca El Paular), 1950. De izquierda a derecha: el primero, Agustín Albalat, el tercero Antonio R. de Trujillo, Josefina Fuentes, el sexto Martínez Vázquez, profesor de Paisaje de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, el séptimo José María Ascunce y a su lado el Marqués de Lozoya, Director General de Bellas Artes.
tura en Nueva York. Allí estudió pintura, composición y artes gráficas, desde 1956 hasta 1959, en la Art Students League of New York, donde obtuvo el primer premio anual (1958). Trabajó en Alderson Research Laboratories (Fig. 2)8como director de arte donde realizó trabajos relacionados con el Proyecto Apollo, actividad que desarrolló desde 1957 hasta 1965. Esta última actividad lo estimuló no solo para usar nuevos materiales y técnicas para la creación de sus obras, sino que además le abrió un mundo nuevo donde tomar ideas y ensayar con ellas. Las arquitecturas de acero de la gran ciudad y la amistad que mantuvo con el físico Theodore von Karmann, pudieron ser las más fuertes motivaciones que tuvo el pintor en su futura creación artística.9A partir de este momento su vida y su corazón quedarían divididos para siempre. Por un lado estaría Sevilla, con su color y su luz, y por otro lado estaría la metrópolis de Nueva York y toda su grandeza. Instaló su primera vivienda en Riverside Road, en pleno Manhattan. Allí comenzó a trabajar intensamente para poder reunir a su familia. Gracias a las becas obtenidas y a su amistad con Karmann, iba lentamente haciéndose un hueco en los círculos artísticos. En la primera mitad de la década de los sesenta, participó en varias colectivas y consiguió ser miembro de dos instituciones:10 en Art Students League of New York y en Painters and Sculptors Society of New Jersey. Entre las colectivas a las que concurrió estaba el Guggenheim Museum de Nueva York y la Corcoran Gallery de Washington D.C. (1961). Asimismo, fue seleccionado por el director de Pittsburgh International para participar en la Bienal del Museum of Art Carnegie Institute con los pintores abstractos españoles. Realizó individuales en la Washington Gallery of Modern Art, Georgetown (1961), en la Galería Internationale de New York (1962), en la Jason Gallery, Nueva York (1963-65), en el Jersey City Museum, donde obtuvo el premio Bocour (1964), en el Brooklyn Museum (1964) y en la Irving Gallery, Milwaukee (1965). En todo este tiempo el pintor consiguió ahorrar y buscar un hogar para su familia en Queens, concretamente en Chester Court. Las cosas le fueron bien y llegó a abrir estudio de pintura: The Trujillo Studios of Fine Arts, en Flatbush Avenue, local que estaba situado muy cerca de su casa. Allí enseñaba sus conocimientos a los pintores noveles, obteniendo a cambio unos ingresos que le permitían vivir y mantener a su familia. En los últimos años de su estancia en Nueva York, montó una modesta tienda de antigüedades que también contribuyó a la economía familiar. 3. Sevilla, 1974 Trujillo se alegró de volver a su tierra natal pero por otro lado, su vuelta significaba un retroceso en su andadura artística y el comienzo de una producción en solitario. Participó en muchas colectivas pero su arte fue escasamente reconocido en los circuitos del arte locales. 361 [núm. 25, 2016] ANTONIO RODRÍGUEZ DE TRUJILLO (1925-1989) Y LA METAMORFOSIS DE SU PINTURA 8Compañía fundada por Samuel W. Alderson que diseñó el maniquí antropométrico que iba a ser usado para todo tipo de ensayos, en búsqueda de la seguridad del ser humano. 9Fue muy amigo de Theodore von Karmann, hasta el punto de que fue padrino de su hija Josefina. 10 SADER, Edwin. “Art world is set aflame by painter”. Daily Mirror, 21/5/1962, p. 6. Fig. 2. Diseño de muñeco antropométrico en el que colaboraba Trujillo aportando su visión artística.
Durante la segunda mitad de los sesenta y hasta 1974, fecha en la que regresó a España, continuó celebrando individuales en la Phoenix Gallery y en la Saluster Gallery, ambas de Nueva York. A su vuelta a España participó sobre todo en exposiciones colectivas como Expresionismo Gráfico en Galería Amplitud (Sevilla), y Cuatro formas de Estampación, en Caja de Ahorros de Sevilla. Ambas celebradas en el año 1975. En 1976 participó en Dibujantes en Sevilla, Caja de Ahorros Provincial San Fernando;11 en la exposición de Pintores Latinoamericanos de Arte Contemporáneo, organizada por The Xerox Corporation, Rochester NY y en una individual en Kutztown, Pensilvania. A lo largo de la década de los setenta y en adelante, vale la pena citar las siguientes exposiciones en las que participó: Doce pintores sevillanos de la Sala Zurbarán del Ateneo;12 Galería Melchor, Pequeño Formato; Catorce pintores sevillanos que trabajan en Sevilla del Centro Cultural de la Villa de Madrid;13 en 1980 exhibió en solitario, en la Galería de Arte Magdalena Mesa;14 participó en 40 años de pintura en Sevilla, organizada por la Diputación provincial, Sala de la Caja de ahorros de San Fernando de Sevilla y en la Exposición homenaje de artistas sevillanos a Picasso 1881-1981, celebrada en el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla.15 En 1981 decidió trasladar su residencia para impartir clases en el Instituto de Bachillerato piloto de Tafira, en Las Palmas de Gran Canaria. Allí continuó pintando y celebró una individual, entre los meses de febrero y marzo del año 1984, organizada por la Caja Insular de Gran Canarias, y más tarde expuso en la Casa de Colón de la misma ciudad. Murió el 19 de octubre de 1989, a los sesenta y cinco años de edad, debido a un cáncer que presumiblemente pudo ser provocado al manejar aquellos materiales tóxicos (sustancias sintéticas a base de acrilonitrilo o cianuro de vinilo), de su etapa experimental en los EE.UU.16 4. Evolución estética Antonio Rodríguez Trujillo fue un incansable trabajador y un apasionado investigador, con multitud de habilidades para su creación artística. Esa versatilidad hacía que estuviese continuamente buscando nuevos materiales y técnicas para sus obras. Según testimonio del crítico de arte Olmedo: Ha enriquecido la pintura con la incorporación de materiales diversos: metales, madera, arena, acrílicos... En muchas de sus producciones empleó estas sustancias sintéticas, cuya base es el acrilonitrilo o cianuro de vinilo, en técnicas mixtas, idóneas para promover atractivas texturas, ennoblecedoras del amplio decorativismo de estas obras, que, en su vertiente representativa, tienen raíces biológicas y geológicas; son reflejos de los ciclos de la evolución de la vida. Finura, elegancia, variedad dentro de una fecunda unidad, y cierto sentido de cálida monumentalidad son también caracteres importantes de las sugeridoras creaciones de R. de Trujillo, sólidamente estructuradas, compuestas como sinfonías, en las que el artista hizo etéreo lo pétreo y logró un perfecto equilibrio entre forma y contenido, que es la ecuación suprema de las artes plásticas.17 Colomina Abril definía de forma bastante acertada la pintura del artista, con ocasión de la muestra celebrada en 1984, en el Centro Cultural de la Caja de Canarias: Antonio Rodríguez de Trujillo es un pintor vocacional y capaz sobradamente reafirmado por su obra. Cada uno de sus lienzos contiene los problemas y so- 362 [núm. 25, 2016] SONIA D‘AGOSTO FORTEZA 11 OLMEDO, Manuel. “Dibujantes de Sevilla. Pinturas y dibujos de Inacio Matsinhe. Obra gráfica de Velickovic”. ABC, 27/1/1976, pp. 49-50. Catálogo Dibujantes en Sevilla. (Celebrada en Sevilla enero-febrero, 1976). Sevilla: Caja de Ahorros Provincial San Fernando, 1976. 12 PÉREZ CALERO, Gerardo. Las Bellas Artes y el Ateneo de Sevilla. La vida artística de la ciudad (1951-2009) II. Sevilla: Emasesa y Ateneo de Sevilla, 2010. Participa con once artistas más: Francisco Borrás Verdera, Ricardo Comas Fagundo, Federico Delgado Montiel, Francisco García Gómez, Justo García Girón, Manuel Flores, Antonio González-Alba, Juan López Barreto, Antonio Milla, Armando del Río y Antonio Zambrana. Los comentarios críticos vinieron de la mano de Manuel Ferrand Bonilla, presidente de la Sección de Literatura del Ateneo. 13 ANÓNIMO. “Pintores sevillanos en Madrid”. ABC, Sevilla, 16/6/1978, p. 68. 14 FERRAND, Manuel, Pinturas de Antonio Rodríguez de Trujillo (Sevilla, del 7 al 28 de marzo). Sevilla: Magdalena Mesa, 1980. 15 Exposición homenaje de artistas sevillanos a Picasso 1881-1981 (Sevilla, del 24 de noviembre al 20 de diciembre). Sevilla: Museo de Arte Contemporáneo, 1980. 16 Cita textualmente en una entrevista para el periódico Canarias: Yo llegué a intoxicarme con resinas plásticas, me salió un tumor, tuve suerte porque el experimentar con nuevos materiales se cargó a más de uno, por ejemplo recuerdo a un pintor sudamericano que experimentaba con polivinilo... CAMPOS-HERRERO, Dolores, “Rodríguez de Trujillo, la felicidad y la pintura”. Canarias, 28/02/1984, p. 23. 17 OLMEDO, Manuel. “Antonio Rodríguez de Trujillo”. ABC, 6/11/1989, p. 14.
luciones que cualquier obra de arte requiere: plan - teamiento, estructura, composición, traza y diseño, luz, color y textura; aspectos perfectamente detectables e íntimamente ligados y equilibrados de modo que, con fuerza monolítica y sensible precisión, comunican al receptor la impresión inconfundible, rotunda y válida que sólo de una obra de arte caben desprenderse. En su obra, el interés por lo estético, por la percepción sensible que se excita en la exaltación de lo Bello, jamás queda velado por los contenidos intelectuales por más que esto se hagan notar; su Pintura es no sólo interesante sino fundamentalmente bella, de tal forma que, lo que más interés predica es el inmediato y sencillo encuentro con el placer que se deriva de su contemplación. Cumple clara y terminantemente con la finalidad primordial e insustituible del artista. Es la suya, además, una obra acabada, terminada, pulida y resuelta con absoluta complacencia técnica y rigor expresivo; se explica a sí misma rechazando complementos literarios y retóricos que la hagan comprensible y deseable fuera de su esencial plástica: nadie debe añadir comentarios al resultado que fluido, claro y serio, se desprende de la obra que el pintor ha sintetizado. Basta mirar y esperar a que nuestra sensibilidad resuene ante las válidas e innegables sugerencias que contiene.18 Estos testimonios nos guían para saber qué clase de arte hacía el pintor en una etapa, ya de madurez, de su carrera artística. Pero para entender el arte de Trujillo es necesario analizar su obra pictórica y buscar las razones que a este pintor, dibujante, grabador y diseñador, le llevaron a hacer una obra con ese marcado carácter abstractoconstructivista. En una primera etapa el pintor trabajó dentro de la figuración haciendo multitud de retratos y paisajes. Estos últimos los pintaba en su estudio de Arcos de la Frontera. Serían los años 50, periodo en el que acababa de salir de la Escuela Superior de Santa Isabel de Hungría. Realizó varias series de paisajes estudiando la construcción del espacio sobre la superficie pictórica. Eran estudios de vistas en picado donde las líneas que conformaban los caminos, el río y los bancales de tierra, trazaban una especie de mapa topográfico. Esta forma de ver la naturaleza estará presente en toda la vida del pintor, lo que va a ir cambiando es el lenguaje de su arte, el cual usará como herramienta de exploración. La obra que presentó para la Bienal de la Habana (Fig. 3) seguía en la tendencia de simplificar el caserío en volúmenes. A esta experiencia claramente heredada de Cezanne a través de su profesor Daniel Vázquez Díaz en la beca de Paisaje de La Rábida, se sumaba un rico cromatismo que no se correspondía con los colores reales de la naturaleza, remitiéndonos a la pintura fauvista. Unos viajes a Tánger y a Chefchaouen, con el profesor y amigo Miguel Pérez Aguilera, le inspiraron nuevas obras. Trujillo no dudaba en salir del hogar para conocer nuevos mundos, le gustaba descubrir y aprender. Según su hija, “era un entusiasmado, un amante de la vida”.19 Durante aquellos años continuó pintando paisaje y retrato20 hasta que hizo una obra distinta y novedosa: La Puerta de San Miguel (Fig. 4) de la catedral sevillana. El pintor tenía un estudio justo en frente de dicha puerta, y aprovechó la vista para inspirarse. Aquí utilizó resinas, cobre fundido y en placas, las cuales, golpeaba para dar forma a los elementos de la puerta. La obra es una reinterpretación que no busca la perfección sino los valores táctiles y expresivos del material. El rostro de 363 [núm. 25, 2016] ANTONIO RODRÍGUEZ DE TRUJILLO (1925-1989) Y LA METAMORFOSIS DE SU PINTURA 18 COLOMINA ABRIL, Ángel. Rodríguez de Trujillo (Las Palmas de Gran Canaria, del 20 de febrero al 2 de marzo). Las Palmas de Gran Canaria: Centro Cultural Caja de Canarias, 1984. 19 D’Agosto Forteza, Sonia. Entrevista con Águeda Trujillo, 20/09/2014 [Mp3]. Puerto de Santa María (120 minutos). 20 Con respecto al género del retrato Trujillo decía: “Nadie acepta ser interpretado sino reproducido”. FERNÁNDEZ, C., “R. Trujillo, el pintor sevillano que triunfó en América”. Sevilla, 17/09/1975, p. 9. Fig. 3. Antonio Rodríguez de Trujillo. Barrio Bajo, 1953.
Cristo que aparece en la clave del arco a modo de mandorla románica, resulta también producto de su imaginación. Esta obra viene a significar un precedente para su producción artística posterior que le acercaría a los preceptos de la pintura informalista europea. Ya en Nueva York (año 1956), se liberó de sus anteriores influencias de los impresionistas y neoimpresionistas franceses. Entró en contacto con lo más nuevo que se hacía, con la ruptura de aquellos años. Allí conoció a la vanguardia española: Saura, Canogar, Tàpies o Millares. Intensificó sus estudios sobre el volumen y la forma de los objetos empleando nuevos materiales, sin abandonar la figuración, aunque este lenguaje se iría agotando poco a poco. El pintor estaba interesado en las corrientes artísticas del momento y trataba de incorporarlas a su discurso artístico, dejándose llevar por la pintura abstracta. Experimentaba con resinas para fijar los materiales sobre el lienzo, látex para formar relieves, polivinilo y tintas que, en ocasiones, quemaría con un soplete. Al fundir esa amalgama de elementos aparecían formas caprichosas que tenían más que ver con la naturaleza de los materiales, que con la voluntad del pintor, circunstancia que se puede advertir sobre todo, en sus obras de la década de los años sesenta. No en vano manifestaba para el Daily Mirror: Mucho de lo que estoy haciendo es experimental. Podría ser eventualmente una especie de escultura con pintura. Me han informado otros pintores que los aceites no pueden unir con flexibilidad mis materiales. Los materiales que empleo tienen unas transparencias tremendas que los aceites no tienen. Éstos permiten expresarme mejor que nunca. Siento que puedo controlarlos.21 A medida que pasaba el tiempo, sentía mayor fascinación por las propiedades físicas de los materiales y sus colores. Usaba la materia como fuente de tensión para generar un nuevo orden estético. Encolaba, soldaba o quemaba las sustancias acelerando su deterioro y mostrando una nueva belleza. La belleza del cambio como parte intrínseca de la naturaleza. Le gustaba resaltar los valores expresivos de la materia y el color fundiéndolos para formar una misma cosa. Este quehacer artístico lo acercaba a posturas similares de artistas europeos como Burri, Fautrier, Millares o Tápies. Por esas fechas también comenzó a hacer collages con láminas de madera o placas de metal y ensayó con una técnica experimental del grabado, llamada Collagraph. En un principio, consistía en un cartón como soporte gráfico, usándose goma laca para sellar y endurecer los elementos pegados en él. Hoy en día se usan otros soportes además del cartón. Se puede usar metal o plástico, siempre que cumplan los requisitos de resistencia, impermeabilidad, que esté desengrasado y que no sea muy grueso en el proceso de prensado. En 1961 la corriente expresionista abstracta estaba en plena ebullición. En la exposición American Abstract Expressionists and Imaginists celebrada en el Guggenheim Museum, se consolidaba el trabajo de los componentes de la Escuela de Nueva York, apoyados por el teórico de C. Greenberg.22 Este ambiente no dejó impasible al pintor sino que lo animó a seguir investigando en las técnicas comentadas e ir asentando un estilo distinto en futuras etapas de producción artística. Su participación en la Galerie Internationale, supuso un hito en su carrera artística. Aquella muestra resultó ser un gran éxito, obteniendo una crítica 364 [núm. 25, 2016] SONIA D‘AGOSTO FORTEZA 21 SADER, Edwin. “Art world...”, op. cit., p. 6. 22 GUASCH, Anna María. El arte del siglo XX en sus exposiciones, 1945-1995. Barcelona: Ed. Serbal, 1997, pp. 26-27. Fig. 4. Antonio Rodríguez de Trujillo. Puerta de San Miguel de la catedral de Sevilla, h. 1954.
muy favorable.23 Contó con el patrocinio de Bárbara Rockefeller para darse a conocer en una muestra donde los beneficios irían a parar a una Fundación para niños discapacitados mentales, llamada The New Hope Guild Center. Su obra seguía oscilando entre la pura figuración y la abstracción a través de la manipulación de la materia. En algunas obras alargaba la figura humana, apelando de alguna manera, a las formas de El Greco, pintor admirado por Trujillo. En otras, fundía ceras, aplicaba polvo de mármol, de aluminio o incluso arena, para conferir a las superficies un efecto de relieve. Muchas de sus obras de esta etapa recuerdan a los Sacchi de Burri, artista célebre por su pintura polimatérica y que sin duda Trujillo tuvo que conocer, sobre todo a través de las exposiciones colectivas que se celebraron a finales de los años cincuenta como la International exhibition of contemporary painting, en el Carnegie Institute de Pittsburgh o la Recent acquisitions, en el Salomon R. Guggenheim Museum de Nueva York. Trabajó insistentemente en la fenomenología de las materias usando resinas, por su función adherente y porque al ser fundidas bajo el soplete jun- to a otros materiales como arpilleras o plásticos, adquirían nuevas texturas (Fig. 5). En esa constante indagación no dudó en experimentar con los formatos, llegando a usar bastidores circulares. De esta idea surgió una interesante serie de esferas en las que superponía a modo de collage, láminas de madera, de metal o poliéster. A medida que avanzaba la década de los sesenta, su obra adquiría una fuerza telúrica cada vez mayor y el color se iba adueñando de la superficie. En 1962, Trujillo hizo un largo viaje atravesando los Estados Unidos de costa a costa, pudiendo contemplar las rojizas tierras del Cañón del Colorado. Aquella experiencia lo dejó eclipsado sirviéndole de inspiración para obras futuras. Sentía que su sensibilidad era de raigambre española,24 pero su concepto del espacio realmente se forjó en el país norteamericano. Obras de fuerte cromatismo como Stratus (Fig. 6) o Earth brain (Fig. 7) son reflejo de esta experiencia. En la primera, los estratos de piedra roja parecen empujarse unos a otros buscando su orden natural. Son como fallas geológicas cuya fuerza brutal, fragmenta las rocas en trozos más pequeños y va generando nuevas geometrías, encerrando en potentes canales el flujo de las pulsiones que se encauzan a través de la materia y el color. Al observar esta obra, no podemos evitar recordar los Cretti de Burri.25 Aquella pintura craquelada de resonancias geográficas que llegó a inicios de los años setenta. 365 [núm. 25, 2016] ANTONIO RODRÍGUEZ DE TRUJILLO (1925-1989) Y LA METAMORFOSIS DE SU PINTURA 23 PRESTON, Stuart. “Antonio Trujillo”. New York Times, 2/6/1962, p. 16; POLIER, Betsy. “Antonio Trujillo at Gallerie Internationale”. Manhattan East, 24/05/1962. 24 “Los artistas españoles que más he admirado son El Greco, por sus alargadas proporciones y colores; a Goya por su fuerza y a Picasso por su versatilidad”, SACHAR, Ruth. The artist and his feelings. (Celebrada en Nueva York el 24 de marzo). Nueva York: Phoenix Gallery, 1974. 25 MANTURA, Bruno. Catálogo de la exposición Alberto Burri. (Celebrada en el Palacio de Velázquez, abril-mayo). Madrid: Patronato Nacional de Museos, 1977, pp. 15-16. Fig. 5. Antonio Rodríguez de Trujillo. Sin título, h. 1959. Fig. 6. Antonio Rodríguez de Trujillo. Stratus, h. 1965.
En la segunda, se advierte un potente núcleo interno que se convulsiona y emerge de la tierra. Es un magma matérico que construye, pero a la vez resulta amenazante, proyectando en él la doble pulsión interior de vida y muerte. Esa fogosa y palpitante masa orgánica que brota con forma de encéfalo, pretende evocar en el espectador la idea de que la naturaleza es inteligente y está viva. Es la pura representación de la Madre Tierra. Los formatos de bastidor de casi todas las obras de esta etapa son bastante grandes. En ellas se representan una suerte de vistas aéreas donde se observa la tierra modificada por la intervención del hombre. En un juego de llenos y vacíos se representa el trazado urbano de las grandes ciudades a vista de pájaro: avenidas, vías de tren y edificios. Todos ellos configuran un complejo entramado que está asentado sobre una quebradiza corteza terrestre, que muestra en algunos huecos, un frágil e inquietante vacío como se puede ver en Green Landscape (Fig. 8). En ese rojizo vacío o abismo, se encuentra el germen de la fuerza constructora-destructiva que posee la parte más interna y primitiva de la tierra. Tal vez, en esta reflexión última, podemos ver cierta similitud en el concepto de la pintura de Millares, artista conocido y admirado por Trujillo. Llegarían los años setenta y eclosionaba la madurez artística del pintor. Era ya una época de plenitud donde la obra se hacía sólida. Abandonó paulatinamente el uso de materia en favor de un mayor cromatismo. Fue cambiando las superficies grumosas, por las superficies lisas, hechas a base de tintas, acrílicos y lápiz graso. En esta etapa usaba más el dibujo para la construcción de sus temas y la gradación del color, para buscar una mayor sensación de profundidad. Los formatos disminuyeron de tamaño, circunstancia que iría en aumento, sobre todo en los años ochenta, debido a su enfermedad. Seguiría trabajando el tema de la tierra y su interior, pero en este momento incluiría estructuras orgánicas. Su temática pasó de representar un macrocosmos a un microcosmos, incorporando amenazadoras formas de vida primitivas. Se percibe cierta angustia en esa geología de límites inciertos donde dichas formas van germinando (Fig. 9). Esta obra parece representar un organismo en lenta metamorfosis que contrasta sus oscuras oquedades con el espesor de la materia. Al igual que Millares fue consciente de su enfermedad al final de sus días, Trujillo también lo fue, y es muy probable que las obras de esta última etapa, den sentido al comentario del artista: “Yo creo que la muerte es un proceso hacia la vida y eso trato de representarlo en mis cuadros”.26 366 [núm. 25, 2016] SONIA D‘AGOSTO FORTEZA Fig. 7. Antonio Rodríguez de Trujillo. Earth Brain, h. 1966. Fig. 8. Antonio Rodríguez de Trujillo. Green Landscape, h. 1965.
A raíz de estas últimas obras se puede extraer que Trujillo se sentía parte de la naturaleza representada. Se integraba en ella y, lógicamente, entraba a formar parte del ciclo de la vida y la muerte. Las formas rocosas de origen volcánico de las Islas Canarias, sirvieron al artista de apoyo e inspiración para desarrollar este tipo de pintura. Su labor artística, ya madura, continuó en la línea del constructivismo y la abstracción formal, que más que abstraerse de la forma, parecía que lo que hacía era imbuirse en ella. Su indagación en los materiales y las técnicas le ayudaron a avanzar tanto en su búsqueda personal, como en la vida y resulta muy significativa la frase del artista: “Si tú experimentas con materiales, después tu mente lo organiza todo. El azar no se encuentra, se busca”.27 Con esta afirmación lo que quizás quiso comunicarnos Trujillo, es que las posibilidades están ahí para comprobarlas y aprovecharlas, lo que está claro, es que el artista no las dejó escapar. BIBLIOGRAFÍA Libros AREÁN, Carlos. Treinta años de arte español: (1943- 1972). Madrid: Ediciones Guadarrama, 1972, pp. 93 y 96. GUASCH, Anna María, El arte del siglo XX en sus exposiciones. 1945-1995. Barcelona: Ed. Serbal, 1997, pp. 26-27. PÉREZ CALERO, Gerardo. Las Bellas Artes y el Ateneo de Sevilla. La vida artística de la ciudad (1951-2009) II. Sevilla: Emasesa y Ateneo de Sevilla, 2010. Catálogos Catálogo de la exposición de pinturas y esculturas de antiguos alumnos. (Celebrada del 13 al 19 de noviembre). Sevilla: Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, 1950. Catálogo de la exposición del Grupo 49. (Celebrada del 14 al 30 de abril). Sevilla: Academia Studio, 1952. Catálogo Dibujantes en Sevilla. (Celebrada en Sevilla enero-febrero, 1976). Sevilla: Caja de Ahorros Provincial San Fernando, 1976. MANTURA, Bruno. Catálogo de la exposición Alberto Burri. (Celebrada en el Palacio de Velázquez, abrilmayo). Madrid: Patronato Nacional de Museos, 1977. Exposición homenaje de artistas sevillanos a Picasso 1881-1981. (Sevilla, del 24 de noviembre al 20 de diciembre). Sevilla: Museo de Arte Contemporáneo, 1980. COLOMINA ABRIL, Ángel. Rodríguez de Trujillo. (Las Palmas de Gran Canaria, del 20 de febrero al 2 de marzo). Las Palmas de Gran Canaria: Centro Cultural Caja de Canarias, 1984. FERRAND, Manuel. Pinturas de Antonio Rodríguez de Trujillo. (Sevilla, del 7 al 28 de marzo). Sevilla: Magdalena Mesa, 1980. SACHAR, Ruth. The artist and his feelings. (Celebrada en Nueva York el 24 de marzo). Nueva York: Phoenix Gallery, 1974. Artículos de revista BROWN, Gordon. “Antonio R. de Trujillo”. Arts Magazine, September, 1974. Periódicos ANÓNIMO. “Pintores sevillanos en Madrid”. ABC, Sevilla, 16/6/1978, pág. 68. CAMPOS-HERRERO, Dolores. “Rodríguez de Trujillo, la felicidad y la pintura”. Canarias, 28/02/1984, p. 23. FERNÁNDEZ, C. “R. Trujillo, el pintor sevillano que triunfó en América”. Sevilla, 17/09/1975, p. 9. OLMEDO, Manuel. “Dibujantes de Sevilla. Pinturas y dibujos de Inacio Matsinhe. Obra gráfica de Velickovic”. ABC, 27/1/1976, pp. 49-50. Catálogo Dibujantes en Sevilla. (Celebrada en Sevilla enero-febrero, 1976). Sevilla: Caja de Ahorros Provincial San Fernando, 1976. “Exposición del Grupo 49”. ABC, Sevilla, 18/04/1952, p. 18. “Antonio Rodríguez de Trujillo”. ABC, 6/11/1989, p. 14. M.O. “Exposición de trabajos escolares en la Escuela Superior de Bellas Artes”. ABC, Sevilla, 2/10/1948, p. 6. 367 [núm. 25, 2016] ANTONIO RODRÍGUEZ DE TRUJILLO (1925-1989) Y LA METAMORFOSIS DE SU PINTURA 26 CAMPOS-HERRERO, Dolores. “Rodríguez de Trujillo...”, op. cit., p. 23. 27 Ibid. Fig. 9. Antonio Rodríguez de Trujillo. Sin título, h. 1981.