Desarrollo de las comunidades forestales en México y la sustentabilidad
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CONSTRUYENDO LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS 653 CONSTRUYENDO LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS: LAS COOPERATIVAS AGRARIAS EN EL MOVIMIENTO DE LOS TRABAJADORES RURALES SIN TIERRA DE BRASIL (MST) S. Ortíz (1) (1) Dpto. Geografía Humana, Fac. Filosofía y Letras, Universidad de Alicante. Carretera San Vicente del Raspeig s/n, 03690- Alicante. [email protected] Building the peoples food sovereignty: the agricultural cooperative movement in the rural workers Brazil's landless (MST). La Via Campesina has become in recent years in a rural social movements most influential worldwide. He has managed to consolidate an international network of peasant movements common demands in the construction of the food sovereignty of all peoples. Amongst them the Movement of Landless Rural Workers of Brazil (MST), this has been placed on the agenda historical demands of the peasant struggle as land redistribution, land reform and improved conditions country life, earning, not without difficulties, for much of Brazilian society. Social organization, technical training, basic education, political education and production cooperatives are the instruments that the MST used to carry out a social transformation in rural areas in order to build a new society fairer more egalitarian and more dignified. Palabras clave: Via Campesina, MST, Cooperativas agrarias, Soberanía Alimentaria, Agronegocio. Key words: Via Campesina, MST, agricultural cooperatives, Food Sovereignty, Agribusiness. INTRODUCCIÓN La Vía Campesina (VC) es actualmente uno de los movimientos sociales más importantes del mundo y más influyente en el medio rural. El movimiento aglutina a campesinos y campesinas, trabajadores rurales, pequeños y medianos productores, comunidades indígenas, comunidades de río, y numerosos colectivos dedicados a la agricultura. Actualmente, la VC está integrada por 148 organizaciones distintas, distribuidos en unos sesenta y nueve países de todo el mundo, con representación en todos los continentes. Nacido en los años noventa y fue el primer en presentar el concepto de Soberanía Alimentaria con motivo de la Cumbre Mundial sobre Alimentación de la FAO celebrado en Roma a finales del año 1996. La Cumbre se celebraba ‘en respuesta a la desnutrición generalizada y la reciente preocupación por la capacidad de la agricultura para cubrir en el futuro las necesidades alimentarías’ (con el objetivo de reinvertir la situación con políticas encaminadas a la Seguridad Alimentaria. A día de hoy, casi quince años después, la propia FAO afirma que existen más de 925 millones de personas en situación de pobreza y hambre en el mundo. La “confrontación” conceptual entre Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria ha generado igualmente un distanciamiento progresivo entre los movimientos sociales del campo y las políticas institucionales a nivel internacional. Por ejemplo, en el caso del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST) podemos encontrar aún en ocasiones la defensa de la Seguridad Alimentaria en sus propuestas, no obstante, el concepto de Soberanía Alimentaria se ha ido incorporando y consolidado
S. ORTÍZ 654 a lo largo de los años con la intención de materializarse en la construcción de una nueva sociedad. Asimismo, centrándonos en el concepto de Soberanía Alimentaria, éste está lleno de dimensiones distintas, combinando ideas y propuestas de origen diverso: ecologismo, justicia ambiental, feminismo, defensa del territorio, democratización, autogestión, empoderamiento, entre otras. El objetivo final es colocar al campesinado en el centro de las políticas agrarias con el fin de defender una agricultura con campesinos y campesinas, frente al avance casi imparable de la gran agroindustria y el Agronegocio. Es decir, cambiar el sistema alimentario mundial. Es en esta línea, encajaría el propio MST, como uno de los principales integrantes de la Vía Campesina, y que en los últimos años ha contribuido de manera extraordinaria a la difusión del término y de sus objetivos. Entre los cuales está el de realizar una verdadera Reforma Agraria en el país, y ello pasa por luchar contra los intereses del capital internacional. Pero, a diferencia de lo que se pudiera pensar, esta comunicación pasa por mostrar no el qué sino el cómo. Es decir, desde un punto de vista territorial, el MST presenta un modelo alternativo de desarrollo, objeto de numerosos estudios entre las ciencias sociales. Con veintiocho años de vida ya se ha convertido en el movimiento campesino más antiguo de la historia de Brasil. En este propósito, las cooperativas de producción y servicios, particularmente, aunque también las asociaciones, se han convertido en parte fundamental de la estrategia para la construcción de la soberanía alimentaria. OBJETIVOS El objetivo principal de esta comunicación es mostrar la propuesta de un cooperativismo alternativo (originario) por parte del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil, con el fin de avanzar en la construcción de la soberanía alimentaria de los pueblos. Es decir, discutir acerca de la propuesta material de organización del trabajo cooperativo en los asentamientos y campamentos en el seno del movimiento. Y, seguidamente, valorar cuales son las consecuencias territoriales de la organización del campesinado en cooperativas de producción y distribución de productos agrarios. Entre otros objetivos más específicos se pretende profundizar en el concepto de ‘Soberanía Alimentaria’ como proyecto de vida de los movimientos sociales del campo, de la Vía Campesina en general, y del MST en particular; por lo que esta comunicación se dispone a realizar un repaso a la evolución del concepto y a señalar las novedades y diferencias frente al concepto de ‘Seguridad Alimentaria’. Esta confrontación, en principio simplemente conceptual, implica un conflicto de carácter territorial entre dos maneras de entender el desarrollo. En última instancia, en la estrategia de construcción de la Soberanía Alimentaria y de hacer frente al modo de producción capitalista, es imprescindible el acompañamiento de un proyecto educativo. El MST ha diseñado de forma complementaria un proceso de formación cooperativo, de carácter político y técnico, que contextualizan a las propias cooperativas de producción, y en consecuencia a los asentamientos y campamentos del movimiento en una dinámica de transformación económica, social, cultural, ambiental y asimismo territorial. METODOLOGÍA Y FUENTES Para este trabajo se ha utilizado una metodología que combina una parte teórica y otra práctica. La parte teórica ha consistido principalmente en la revisión bibliográfica de diversos documentos y materiales relacionados con la organización de la producción y la
CONSTRUYENDO LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS 655 ‘cooperación agrícola’ del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). No obstante, el MST se caracteriza por una abundante producción propia de material teórico y de documentos de formación política y técnica, donde quedan diseñadas las propuestas ideológicas, políticas, sociales, económicas, culturales, ambientales, y vivenciales destinadas a aquellas personas que se incorporen al movimiento de los Sin tierra. Por otro lado, la parte práctica se ha basado fundamentalmente en la propia experiencia personal como consecuencia de la organización de cursos y seminarios relacionados con los Sin Tierra durante los años 2010 y 2011, del acompañamiento de procesos educativos y de proyectos de cooperación internacional in situ, visitas sobre el terreno a una veintena de asentamientos y acampamentos en diversos estados, entrevistas a dirigentes de MST y coordinadores sectoriales e, inclusive, a la propia participación directa en los movimientos sociales del campo tanto en Brasil como en España. En concordancia con las ideas planteadas es preciso destacar la significativa aportación de las Escuelas de Formación del MST en Brasil, distribuidas en prácticamente todos los estados del país, las cuales representan un espacio de discusión teórica y acción práctica sobre la idea de sociedad defendida por el movimiento de los Sin Tierra. Esta tarea es fundamental para contextualizar el proyecto de desarrollo territorial que supone la organización cooperativa del trabajo agrario en sus asentamientos de Reforma Agraria. Con todo ello, el MST ha logrado atravesar fronteras y sus planteamientos de transformación social han brotado en el resto de países de Latinoamérica y en otros continentes, incluida en Europa, a través de los Comités de Solidaridad (Amigos y Amigas) del MST y de la propia Vía Campesina Internacional, teniendo como resultado una estrecha inter-cooperación en el sentido más amplio del término. RESULTADOS El concepto de Soberanía Alimentaria ha sido intensamente defendido y adoptado por los movimientos sociales del campo desde que la Via Campesina lo dotara de contenido en el año 1996. La esencia de este concepto radica en que los pueblos y comunidades empobrecidas adquieran el derecho básico a la alimentación mediante la autonomía territorial y el empoderamiento de sus decisiones políticas y organización económica, principalmente en todo aquello que se refiere a la producción y consumo de alimentos. Empero, esta definición todavía es incompleta. El impulso de este término viene justificado por varias razones. Por un lado, porque las políticas neoliberales aplicadas desde finales de los años setenta en el ámbito de la producción agraria y de la industria agroalimentaria, pero sobre todo en el ámbito de la comercialización y distribución de los alimentos a nivel mundial, han sido responsables directas del empobrecimiento de muchas comunidades, pueblos y personas en todo el mundo. A lo que se debiera añadir la exagerada concentración de tierras en muchos países de Latinoamérica y África, la consolidación de un monopolio agroindustrial y de grandes cadenas de distribución, y la expansión del llamado Agronegocio o Agrobusiness, que además ha supuesto la expulsión de campesinos de sus tierras, la apropiación ilegal de tierras, e inclusive la persecución y asesinato de miles de personas campesinas, trabajadores rurales, indígenas, quilombos, ribeirinhos, sindicalistas, o meros defensores de una reforma agraria. En este aspecto, Brasil presenta estadísticas excepcionales con la denuncia de más de 500 conflictos por la tierra y de una treintena de muertes, sólo en 2010. De otro lado, otras de las razones, es que el término de Soberanía Alimentaria excede las pretensiones de la mayoría de instituciones internacionales y de la mayoría de los Estados. En el año 1974 y, más tarde, en el 1996, la FAO definía el concepto de Seguridad Alimentaria como ‘la situación en el que todas
S. ORTÍZ 656 las personas, en cualquier momento, tienen acceso a una alimentación sana, nutritiva y suficiente para satisfacer las necesidades y preferencias alimentarias para llevar una vida activa y saludable. En este sentido, la Seguridad Alimentaria quedaría entendida no como aquellas políticas destinadas a la garantía de una alimentación saludable sino como aquellas encaminadas a asegurar una alimentación básica para todas las personas que habitan nuestro planeta que, evidentemente, a día de hoy, muestran un estrepitoso fracaso al no cuestionar las relaciones sociales y económicas de dependencia que impone el modo de producción capitalista. Por todo ello, los movimientos sociales del campo han conseguido apropiarse de otro instrumento de lucha política que han sembrado de vida y dignidad. Así pues, el significado al que responde el término de Soberanía Alimentaria ha ido evolucionando, completándose y enriqueciéndose a los largo de la última década. En el año 2001, en la Habana (Cuba), se celebró el Primer Forum Mundial de Soberanía Alimentaria dónde se priorizaron cuatro grandes ejes de trabajo: el derecho a la alimentación, el acceso a los recursos productivos, el carácter agroecológico de la producción y el fomento de los mercados locales. Ya en el Segundo Forum Mundial de Soberanía Alimentaria (Nyéleni, Mali) en 2007 se aprueba un documento donde la ‘Soberanía Alimentaria’ defiende el derecho de los pueblos a decidir sobre su política agraria y alimentaria así como a proteger su producción y cultura en materia alimentaria de los perjuicios externos. Además, se denuncia en esta definición la situación de abuso patriarcal para dar visibilidad al grave estado de desigualdad por parte de las mujeres, y especialmente de aquellas mujeres que habitan en áreas rurales, de las campesinas, las cuales representan un 70% de las personas consideradas empobrecidas. También se incluye con especial interés la lucha contra los transgénicos y el cambio climático. El mayor logro en este principio de siglo ha sido sintetizar gran parte de las reivindicaciones históricas de los movimientos campesinos y de los pueblos empobrecidos en el término ‘Soberanía Alimentaria’, dotada asimismo de un claro significado ideológico, político, económico, social, ambiental, cultural y, por supuesto, territorial. La ‘Soberanía Alimentaria’ se ha convertido actualmente en un instrumento de supervivencia, de lucha y de resistencia de los movimientos sociales del campo (y también urbanos) frente al modo de producción capitalista y de las políticas neoliberales. Sin embargo, la principal importancia de este concepto no descansa en la novedad de sus propuestas de actuación, sino simplemente en la necesidad vital de hacer realidad la conquista de unos derechos fundamentales. Para ello defiende básicamente las siguientes medidas: una reforma agraria y distribución de tierras, un modelo de agricultura basada en técnicas agroecológicas y la eliminación de las semillas transgénicas, no considerar los alimentos como mera mercancía haciendo frente a las políticas del libre comercio de alimentos, lograr un acceso universal al agua, acabar con la desigualdad estructural de los hombres sobre las mujeres, y acabar, de verdad, con el hambre en el mundo. Un mundo en el que paradójicamente cuanto más se produce más hambre existe (Duch, 2011). He aquí, en este camino hacia la Soberanía Alimentaria, donde podríamos encajar al Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil. El MST nació en el año 1984 logrando rescatar una larga tradición de luchas centenarias en defensa de la Reforma Agraria y de lucha por la tierra como fueron las luchas de los indígenas, negros, trabajadores rurales o el de las propias Ligas Camponesas, sofocadas a mediados de los sesenta. El Movimiento, popularmente conocido como el de los Sin Tierra, crece en las últimas horas de la dictadura militar y se desarrolla en un contexto de apertura económica y de políticas neoliberales. No estaría de más recordar que Brasil ocupa una superficie total de 8,5 millones de km2 donde viven 193,7 millones de personas y en el que el 5,2% de la población total, es decir, 41,6 millones de brasileños, viven por debajo del nivel de pobreza. Además, como indica el propio Censo Agropecuario, publicado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística
CONSTRUYENDO LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS 657 (IBGE) en 2006, Brasil es uno de los países con mayor concentración de tierra del mundo. Por tanto, un país de inmensas dimensiones, de grandes desequilibrios territoriales y de exagerados niveles de desigualdad social. Sin embargo, en esta comunicación no se ha querido resaltar el qué sino el cómo. Dicho de otra manera, el estudio y conocimiento del MST nos ha llevado a valorar sus principios y sus ideales, pero inevitablemente nos ha conducido a preguntar con atención entusiasta de qué manera se pretende aplicar y estructurar su proyecto de nueva sociedad. En este sentido, es fundamental estudiar con detenimiento la forma material de organización de la producción agraria, del trabajo y de la comercialización de los productos de la agricultura familiar salida de sus asentamientos y campamentos. Con la particularidad de proponer un análisis del mismo desde una perspectiva económica, social y espacial del sistema de cooperativas del Movimiento Sin Tierra. Una cooperativa agraria, por definición, debería ejercer la posesión colectiva de los medios de producción, llevar a cabo una gestión democrática, participativa y autónoma, y crear un espacio de ayuda mutua y de solidaridad. En suma, las cooperativas del MST son al mismo tiempo un espacio de educación social, de formación política, de capacitación técnica y de convivencia. Proponen inicialmente una coordinación colectiva y una distribución de rentas proporcional a la participación de cada socio en la actividad cooperativa, que también deben ser contribuciones en la práctica política de la cooperativa. La idea, pues, es constituir un sistema de cooperativas económicamente independientes y autogestionada, demostrando la eficacia del trabajo colectivo, implicada socialmente, y respetando asimismo el entorno natural en el que se localiza. Además, puede y debe representar una herramienta de transformación de los hábitos individualistas, competitivos, materialistas y de ignorancia impuesta por el capitalismo. Es decir, tratar de generar nuevas formas de organización social con el fin de ampliar la Reforma Agraria en la región. Las cooperativas contribuyen, al mismo tiempo, a la financiación de otros sectores del movimiento y están coordinadas con el conjunto del MST. Sin duda alguna, la parte más compleja y complicada de conseguir es la independencia económica y la autonomía de la cooperativa. De hecho, sería muy difícil encontrar cooperativas totalmente independientes y plenamente autónomas, sobre todo en este contexto actual de proceso de globalización del modo de producción capitalista. Ello requiere un alto nivel de inversión y de compromiso, en todos los ámbitos, que permita una evolución exitosa de la cooperativa. No obstante, es necesario trabajar en este camino y avanzar en los logros que se acerquen a la consecución de estos propósitos. El 5º Encuentro Nacional del MST, celebrado en el año 1989, definió uno de los lemas (‘palabra de orden’) más representativos del movimiento: “Ocupar, Resistir y Producir”; abriendo el camino para crear a principios de los noventa el llamado Sistema Cooperativista de los Asentados (SCA) que se convertiría, a la vez, en un sector más del MST. En el SCA quedan aglutinadas todas las experiencias de cooperación agraria, tales como las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPAs), Cooperativas de Prestación de Servicios (CPS), Asociaciones y otros Grupos Colectivos. Seguidamente, en mayo de 1992 se constituye la Confederación de las Cooperativas de Reforma Agraria de Brasil Ltda. (CONCRAB) donde se coordinan las Cooperativas Centrales Estaduales, con particular representación en la región Sur y Sudeste. La propia Concrab promovió en el año 2003 un Programa de Acompañamiento a las Empresas Sociales (PAES) con el objetivo de implantar formas de cooperación entre los agriculturas y revalorizar el trabajo cooperativo en todas las áreas de reforma agraria, cuyo informe definitivo fue publicado en 2008. Entre las tareas realizadas por los técnicos se encontraba: realizar un diagnostico de la empresa social (cooperativa o asociación); estudiar el plan de actuación y, si fuese necesario reestructura la planificación; impulsar proyectos de agroindustria y
S. ORTÍZ 658 producción agropecuaria y de crédito; y por último, promover actividades de reorganización de la empresa social así como el fomento renuevas empresas asociativas en asentamientos. Antes de proceder a la presentación de nuestras consideraciones hemos de realizar algunas advertencias. En primera instancia, los campamentos del MST localizados en tierras ocupadas por las familias Sin Tierra cuentan siempre con la incertidumbre de ser expulsados en cualquier momento, por lo que nuestro interés científico se centrará en los Asentamientos. Estos espacios poseen el derecho de propiedad y la legalidad de la tierra por lo que la organización de los núcleos de base, la planificación de la producción y la ordenación territorial depende, ahora sí, de las propias familias asentadas y de los correspondientes sectores. En segundo lugar, en la actualidad, las cooperativas agrarias y de servicios son una realidad minoritaria en el seno del movimiento, por lo que hemos de entender el análisis dentro de un proceso dinámico de construcción, lucha o resistencia de los campesinos frente a los embates del modo de producción capitalista, inmersos obviamente en el contexto de globalización actual. Por tanto, el desarrollo y la consolidación de estas iniciativas populares de cooperación agraria no están exentas de contradicciones, dificultades y limitaciones; por otro lado, lógicas y explicables. Actualmente, según los datos del Sector de Producción, el Movimiento Sin Tierra cuenta aproximadamente con un centenar de cooperativas de producción, cinco cooperativas de crédito, y dos mil asociaciones de producción y servicios localizados en veinticuatro de los veintiséis estados del país. Aunque no en todos los estados donde está representado el MST existen emprendimientos cooperativos, la cooperación agraria está presente en sus diferentes expresiones (asociaciones, mutirâo, núcleos de base, etc.), y representa, sin duda, el proyecto de vida al que dedicarse, un horizonte de ideales que marca el caminar en cuanto a la organización del trabajo y la vertebración del territorio. En la constitución de los asentamentos y las agroindustrias existen varios modelos de distribución de la propiedad de la tierra y de organización de la producción. Entre los diferentes modelos de organización se pueden encontrar los siguientes: a) Asentamientos de tipo colectivo: la propiedad de la tierra es totalmente colectiva y la estructura productiva y comercial se coordina y planifica en torno a una cooperativa. Por ejemplo, la Cooperativa de Producción Agropecuaria Victoria Ltda. (COPAVI) en el estado de Paraná; la Cooperativa Regional de Regional de Producción y Comercialización del Extremo Oeste Ltda (Cooperoeste); y la Cooperunião, en el Assentamiento Tracutinga en el estado de Santa Catarina. b) Asentamientos Individuales: La propiedad ha sido distribuida en lotes individuales donde la producción y comercialización queda bajo la responsabilidad de cada una de las familias asentadas o núcleos de base, mínimamente coordinadas por una asociación (de producción o servicios). En este caso podemos poner el ejemplo de la Asociación de Producción y Comercialización del Asentamento Luis Carlos Prestes, en el municipio de Irituia, estado de Pará. Se trata de la situación más generalizada. c) Asentamientos mixtos: Entre ambos modelos habría una gran variedad de posibilidades mixtas de organización de la producción y la comercialización, en el que se combinan tareas individuales y colectivas. Por ejemplo, en sus inicios, la Cooperativa de Produção Agropecuária dos Assentados de Tapes (COOPAT) en Rio Grande del Sur no consiguió integrar a todas las familias del asentamiento. Es decir, en numerosos lugares conviven ambas situaciones. En el conjunto de las cooperativas, asociaciones y, por lo general, en los distintos grupos colectivos (núcleos de base) de producción en los asentamientos, sea colectiva individual o mixta, del MST si que existen características comunes que han sido identificadas y que representan un acuerdo común del proyecto de construcción de la Soberanía Alimentaria y de transformación social: defensa de la agricultura familiar, una redistribución social de la riqueza; la búsqueda de mercados locales, para un
CONSTRUYENDO LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS 659 consumo de proximidad y confianza, saludable y de calidad; la producción exclusivamente agroecológica y diversificada; el diseño de programas de formación política y capacitación técnica. A todo ello cabe añadir que las Cooperativas de Producción Agrícola significarían, no obstante, una etapa superior de organización colectiva de la tierra (Harnecker, 2002). Entre los objetivos de la Concrab están, sin duda, la superación de las contradicciones y la mejora del trabajo colectivo. Para ello se han expuesto los retos y desafíos principales que se deben superar. Son los siguientes: 1. La comercialización de los productos de reforma agraria. Para ello se propone la instalación de una Agroindutria y el control completo de la cadena productiva en el seno de la cooperativa como estrategia necesaria. 2. Aumentar la productividad y la eficiencia técnica del trabajo cooperativo. 3. Superar las limitaciones tecnológicas y de capitalización. 4. Integración de la juventud en el trabajo de la agricultura familiar colectiva. 5. Conseguir una mejora sustancial de la renta familiar agregando valor a los productos de reforma agraria. 6. Rotación de las responsabilidades y del trabajo. Existen orientaciones de la cooperativa para que sus miembros no se acomoden en un solo sector, sino que aprendan a trabajar en todas las áreas productivas de la misma y se identifiquen con el conjunto del trabajo colectivo. 7. La financiación de los emprendimientos y la obtención de créditos para la viabilidad de los proyectos cooperativos. En el andar de esta construcción colectiva ha sido imprescindible y fundamental la construcción de escuelas y la programación de cursos. Hasta hoy se han celebrado miles de cursos de formación y seminarios sobre cooperativismo en los diferentes centros y escuelas del MST. Según los datos ofrecidos en el último congreso celebrado en 2007, ya cuentan con más de 1800 escuelas en todo Brasil. Inclusive, el proyecto Escuela del MST es un proyecto cooperativo, y asimismo el propio movimiento se construye como un sujeto pedagógico (Salete, 2004). Uno de los más prestigiosos cursos en cooperativismo ha sido el curso de Técnico en Administración Cooperativo (TAC) que desde 1993 ya ha formado a más de 200 técnicos del MST en los diferentes centros educativos, por ejemplo: el Instituto Técnico de Capacitación e Investigación de Reforma Agraria (ITERRA) localizado en Veranópolis (RS), la Escuela Nacional Florestán Fernandez (ENFF) en Gurarema, estado de São Paulo, el Instituto Latinoamericano de Agroecología (IALA) en Parauapebas, o el reciente Centro de Estudios y Formación en Agroecología y Cultura Cabana (CEFAC) en Irituia, ambos localizados en la región norte, en el estado de Pará; por citar algunos. Incluso, en el año 2006 se iniciaron cursos de cooperativismo y autogestión de militantes del MST con Mondragón Corporación Cooperativa, en la Universidad Mondragón en el País Vasco. Pero no es el único caso, desde sus inicios Cuba ha sido destino asegurado para miles de jóvenes Sin Tierra para la formación en distintas áreas de conocimientos: sanidad, educación, derecho, ciencias agrarias y políticas, etc. En definitiva, se trataría el movimiento se constituye como un proceso pedagógico y cooperativo que consistiría en “aprender a amar la tierra”, estudiar las posibilidades que brinda la tierra, conocer su funcionamiento y aplicar este conocimiento para la obtención de productos de gran calidad y más saludables, bajo unas relaciones de justicia social, con el fin de alcanzar su propia soberanía alimentaria CONCLUSIONES Para los movimientos sociales del campo el concepto de Soberanía Alimentaria se ha convertido en un instrumento de resistencia, reivindicación, lucha y dignidad, superando así el concepto de Seguridad Alimentaria, defendido principalmente por los
S. ORTÍZ 660 organismos internacionales como la FAO y la mayoría de los Estados. En este inicio de siglo, el término ha ido evolucionando y enriqueciéndose hasta convertirse en una síntesis de las reivindicaciones de movimientos muy diversos, que en definitiva colocan al campesinado en el centro de las políticas agrarias. Precisamente, en esa construcción de la Soberanía Alimentaria de los pueblos, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) propone un tipo de organización cooperativa de las familias asentadas. Con ello, las cooperativas de producción y de servicios del MST pretenden demostrar que es posible organizar la economía sobre otras bases y valores. El Sistema Cooperativista de los Asentados y la Confederación de Cooperativas de Cooperativas de Reforma Agraria de Brasil son las estancias responsables de formar y fomentar la cooperación agrícola en los asentamientos y campamentos de lo Sin Tierra, apoyándose en las escuelas y centros de formación distribuidos por todo el país. Finalmente, el proyecto de construcción de soberanía alimentaria pasa por transformar la realidad actual del medio rural y ofrecer una dinámica socioeconómica alternativa, cooperativa, basada en los valores integrados en la propuesta de Soberanía Alimentaria de los Pueblos, es decir, una agricultura con agricultores y agricultoras. Agradecimientos: A los campesinos y campesinas del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil. Especialmente al primer asentamiento que visité. La Copavi:’Voce esta em uma terra libertada’. BIBLIOGRAFIA BOGO, A. (2003). Arquitectos de sonhos. São Paulo: Expressão Popular. Concrab. (2008). Programa de formação para a cooperação e organização dos ssentamentos. Cartilha de Apoio nº2. São Paulo: MST. Concrab. (1998). Sistema cooperativista dos assentados. Caderno de cooperação agrícola nº5. São Paulo: MST. Concrab. (2008). Informe definitivo de Programa de Acompañamiento a las Empresas Sociales. São Paulo: MST. Comías Pastoral da Terra (2011). Conflictos no Campo. Brasil-2010. São Paulo: CPT. DUCH, G. (2011). Alimentos bajo sospecha. Barcelona: Panflectos del lince. Entrepueblos. (2009). Las mujeres alimentan al mundo. Soberanía alimentaria en defensa de la vida y el planeta. Barcelona: Entrepueblos. FAO (1996). Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria. Roma: FAO. HARNECKER, M. (2002). Sin Tierra. Construyendo Movimiento Social. Madrid: Siglo XXI. MORISSAWA, MITSUE. (2001). A historia da luta pela Terra e o MST. São Paulo: Expressão Popular. Revista Soberania Alimentaria, Biodiversidad y Culturas (2010-). Barceolna: Via Campesina ROSSET, P. (2004). El dret a la terra. Quatre Textos sobre la reforma agrária. Barcelona: Agora Nord-Sud. SALETE, R. (2004). Pedagogia do movimento Sem Terra. São Paulo: Expressão Popular. STÉDILE, J. P. – coord. (1994). A questão agraria hoje. (3ª ed.). Porto alegre: Ed. Universidade UFRGS.
¿RENOVACIÓN EN LAS AREAS RURALES? MUJERES, JÓVENES Y POLÍTICA SOCIAL 661 ¿RENOVACIÓN EN LAS ÁREAS RURALES? MUJERES, JÓVENES Y POLÍTICA LOCAL M. Pallarès-Blanch (1), A.F. Tulla-Pujol (2) y L. Viladomiu-Canela (3) (1) Centro de Desarrollo Rural Integrado de Cataluña, Ctra. Coll de Jou, s/n, km 2, 25280 SOLSONA- Lleida. [email protected] (2) Dpto. Geografía, Fac. Letras, Universidad Autónoma de Barcelona. 08193 BELLATERRA- Barcelona. [email protected] (3) Dpto. Economía Aplicada, Fac. Ciencias Económicas, Universidad Autónoma de Barcelona. 08193 BELLATERRA- Barcelona. [email protected] Abstract (title of contribution): The objective of this study is to analyze the role of the primary actors in rural development and their involvement in local government and local economic renewal. Using semi-structured interviews and based on a research review by rural development experts in Spain and in other European contexts, the study attempts to explain how these limitations are perpetuated. The findings highlight women’s participation in changes observed in local governance and the energizing role of young professionals, especially women, who return to their rural origins and contribute to innovations in both the professional and governmental realms. The study concludes that the entrepreneurial attitudes of these individuals have made possible new models of local development and governance. However, a basic requirement for successful innovation in these arenas is to ensure that entrepreneurs can achieve their professional goals and see that these are valued. Palabras clave: Gobierno local, desarrollo rural, colaboración, techo de cristal, transversalidad. Key words: Local government, rural development, work teams, collaboration, glass ceiling, mainstreaming INTRODUCCIÓN En los estudios rurales, la literatura académica con perspectiva de género es especialmente abundante. Probablemente sea así porque es en las áreas rurales donde las estructuras del patriarcado se expresan de una forma más contundente (Little; 2003, Whatmore; 1990). A pesar del gran avance de las teorías de género, durante las dos últimas décadas, y del consecuente despliegue de las políticas de género, la implementación de estas políticas ha tenido poca incidencia en las áreas rurales (Casellas et. al.; 2009, Quintana, 2007). Los programas de desarrollo rural de la UE, concretamente los programas LEADER, han ofrecido útiles instrumentos de promoción local. Con ellos, se han sentado las bases para la incorporación de mecanismos de participación y cooperación permitiendo, en algunos casos, avances significativos en la gobernanza local (Esparcia; 2000). Desafortunadamente, la rigidez e inercia de los gobiernos locales no contribuye a la generación de las dinámicas participativas e imaginativas necesarias para promover auténticos procesos de desarrollo rural integrado (Shucksmith; 2000, Laguna; 2007, Pallarès-Blanch -en prensa-). Por este motivo, se ha puesto a debate hasta que punto los programas de desarrollo rural son suficientemente inclusivos (Shucksmith; 2010, Thuesen; 2010, Shortall; 2008). Más aun, la adaptación de criterios