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Uso, producción y consumo de cultura durante covid 19, por los habitantes de La Soledad y el Poblenou

Tascón Ruiz, Manuela

Abstract

Cuando hablamos de un barrio, éste se delimita más allá de las fronteras invisibles que puede plantear un plano o un mapa. Cuando a los vecinos les gusta el lugar donde viven dan valor al espacio público y su cuidado, de esta manera entre todos tejen dinámicas propias de su entorno, que vuelven únicos a sus barrios. Este es el caso de los Barrios de estudio en esta tesis, La Soledad en Bogotá – Colombia, y el Poblenou en Barcelona – España. Son barrios donde conviven artistas, creativos y muchas personas vinculadas, laboral o voluntariamente, al sector cultural. Ante esta premisa hablamos con 36 vecinos, 18 en cada barrio, sobre cómo es vivir en su barrio, que le gusta de él, como fue atravesar los confinamientos por la pandemia, si el uso, consumo o producción cultural fue de utilidad durante el periodo, todo esto a través de charlar en entrevistas semiestructuradas.

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Universidade do Minho Instituto de Ciências Sociais Manuela Tascón Ruiz Uso, producción y consumo de cultura durante covid 19, por los habitantes de La Soledad y el Poblenou dezembroi de 2022 UMinho | 2022 Manuela Tascón Ruiz Uso, producción y consumo de cultura durante covid 19, por los habitantes de La Soledad y el Poblenou Universidade do Minho Instituto de Ciências Sociais Manuela Tascón Ruiz Uso, producción y consumo de cultura durante covid 19, por los habitantes de La Soledad y el Poblenou Dissertação de Mestrado Mestrado em Patrimonio e Cultural Trabalho efetuado sob a orientação de Professor Doutor Bruno Madeira Professora Doutora Maria Fernanda Luna Dezembro 2022 Despacho RT - 31 /2019 - Anexo 3 Declaração a incluir na Tese de Doutoramento (ou equivalente) ou no trabalho de Mestrado DIREITOS DE AUTOR E CONDIÇÕES DE UTILIZAÇÃO DO TRABALHO POR TERCEIROS Este é um trabalho académico que pode ser utilizado por terceiros desde que respeitadas as regras e boas práticas internacionalmente aceites, no que concerne aos direitos de autor e direitos conexos. Assim, o presente trabalho pode ser utilizado nos termos previstos na licença abaixo indicada. Caso o utilizador necessite de permissão para poder fazer um uso do trabalho em condições não previstas no licenciamento indicado, deverá contactar o autor, através do RepositóriUM da Universidade do Minho. Licença concedida aos utilizadores deste trabalho Atribuição-CompartilhaIgual CC BY-SA https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/ I Agradecimientos En primera instancia dar las gracias a los 36 vecinos, entre La Soledad y el Poblenou, que confiaron en mí, me regalaron un poco de su tiempo y me compartieron sus anécdotas y pensamientos. De suma importancia agradecer a mis padres, a mi esposo y a mi familia en general por su apoyo incondicional, sin el cual sería imposible leer este texto hoy. Quiero dar gracias a quienes se subieron a esta aventura conmigo, a Bruno por su comprensión y retroalimentación contante, y a Maria Fernanda por su confianza. Debo agradecer a la persona gracias a la cual sobreviví al periodo de aulas, a la burocracia portuguesa y a la vida en un periodo difícil, Alexandre. Por último un agradecimiento especial a la persona que me enseñó a pensar fuera de los límites, que me inculco el siempre buscar más allá de lo establecido, a Jaime Carrasquilla Negret en su memoria -bip bip-. II Despacho RT - 31 /2019 - Anexo 4 Declaração a incluir na Tese de Doutoramento (ou equivalente) ou no trabalho de Mestrado DECLARAÇÃO DE INTEGRIDADE Declaro ter atuado com integridade na elaboração do presente trabalho académico e confirmo que não recorri à prática de plágio nem a qualquer forma de utilização indevida ou falsificação de informações ou resultados em nenhuma das etapas conducente à sua elaboração. Mais declaro que conheço e que respeitei o Código de Conduta Ética da Universidade do Minho. DECLARACIÓN DE INTEGRIDAD Declaro que he actuado con integridad en la elaboración de este trabajo académico y confirmo que no he recurrido a la práctica del plagio o a cualquier forma de uso indebido o falsificación de información o resultados en cualquiera de los pasos que conducen a su elaboración. Además, declaro que conozco y he respetado el Código de Conducta Ética de la Universidad de Minho. III Resumen Cuando hablamos de un barrio, éste se delimita más allá de las fronteras invisibles que puede plantear un plano o un mapa. Cuando a los vecinos les gusta el lugar donde viven dan valor al espacio público y su cuidado, de esta manera entre todos tejen dinámicas propias de su entorno, que vuelven únicos a sus barrios. Este es el caso de los Barrios de estudio en esta tesis, La Soledad en Bogotá – Colombia, y el Poblenou en Barcelona – España. Son barrios donde conviven artistas, creativos y muchas personas vinculadas, laboral o voluntariamente, al sector cultural. Ante esta premisa hablamos con 36 vecinos, 18 en cada barrio, sobre cómo es vivir en su barrio, que le gusta de él, como fue atravesar los confinamientos por la pandemia, si el uso, consumo o producción cultural fue de utilidad durante el periodo, todo esto a través de charlar en entrevistas semiestructuradas. Palabras Clave: Cultura – Patrimonio – Barrio – Espacio Público – Gentrificación Abstract When we talk about a neighborhood, it is delimited beyond the invisible borders that a map or a plan can draw. When neighbors like the place where they live, they give value to the public space and care for it, in this way they weave together the dynamics of their own environment, which make their neighborhoods unique. This is the case of the neighborhoods studied in this thesis, La Soledad in Bogotá - Colombia, and Poblenou in Barcelona - Spain. These are neighborhoods where artists, creatives and many people are linked, either in their work or voluntarily, to the cultural sector. Given this premise, we talked to 36 neighbors, 18 in each neighborhood, about what it is like to live in their community, what they like about it, and what it was like to go through the confinements due to the pandemic. We also discuss if the use, consumption, or cultural production was useful during this period. This is done through semistructured interviews. Key Words: Culture - Neighborhood – Heritage – Public Space - Gentrification IV Indice Introducción ................................................................................................ 1 Capitulo 1. Memoria, identidad y Cultura. .......................................................... 8 1.1 Identidad personal y social, el rol del gobierno y el entorno ........................... 8 1.2 Geografías y fronteras, diferencias y puntos de encuentro. .......................... 11 Capítulo 2. El Barrio, el sentido de apropiación y los monumentos ........................ 15 2.1 El barrio, los mapas y sus habitantes ...................................................... 15 2.2 Apropiación del entorno y descentrado de las ciudades .............................. 17 2.3 Gentrificación o repoblamiento y el arte ................................................... 20 2.4 Monumentos, apropiación de entorno público y su seguridad ...................... 25 2.5 Importancia del espacio publico ............................................................. 30 Capitulo 3. La vida cultural y el lugar en que se habita ....................................... 35 3.1 Patrimonio y Monumentos .................................................................... 35 3.2 Involucración de vecinos al patrimonio y acciones culturales ........................ 42 3.3 Derecho cultural y procesos creativos ..................................................... 47 Capitulo 4. Historia pública y cultura en covid ................................................... 51 4.1 Historia pública y la confianza ............................................................... 51 4.2 Confianza, salud y covid-19 .................................................................. 56 4.3 Covid-19 y cultura ............................................................................... 63 Capitulo 5. Metodología de investigación ......................................................... 70 Capítulo 6. Historia, memoria y cambios contado por sus habitantes .................... 75 6.1 Los barrios y sus vecinos ..................................................................... 75 6.2 Historia y narrativas del barrio ............................................................... 81 6.2.1 Poblenou: Historia ....................................................................... 82 6.2.2 La Soledad: Historia ..................................................................... 89 6.3 Noción de procesos de gentrificación y seguridad ...................................... 95 V Capítulo 7. Relación entre el barrio y los artistas, desde su propia voz. ................ 115 7.1 Artistas y procesos creativos ............................................................... 115 7.2 Imagen del barrio y la cultura .............................................................. 121 7.3 Motivación de artistas para habitar los barrios ........................................ 126 Capítulo 8. Periodo pandémico contado por los habitantes ................................ 131 8.1 Relación de los habitantes con su barrio ................................................ 131 8.2 Interrelación entre vecinos y artistas o creativos ...................................... 138 8.3 Uso de procesos creativos durante el COVID .......................................... 145 8.4 Los espacios públicos durante COVID ................................................... 155 8.5 Solidaridad durante COVID ................................................................. 166 Conclusiones ........................................................................................... 175 Bibliografía ............................................................................................. 183 VI 1 Introducción “El primer historiador griego comprendió que la memoria es frágil, evanescente, y que cuando alguien evoca su pasado deforma la realidad para justificarse o encontrar alivio.” (Vallejo, 2021, p. 182) La labor de unir anécdotas para contar historias no es sencilla, esto lo supo Herótodo cuando se aventuró para conocer de primera mano las anécdotas que plasmaría en su libro Historíai . Han pasado siglos, desde que este aventurero griego plasmara lo que hoy en día consideramos el primer libro de historia, y aún hoy el tejer anécdotas es una labor difícil, sobre todo en la búsqueda de la imparcialidad. ¿Qué papel juega el entorno de los narradores de anécdotas, su contexto o su identidad cultural, a la hora de narrar hechos pasados? Guilherme d´Oliveira Martins sostiene que las identidades culturales solo tienen pleno sentido cuando aseguran un diálogo entre tradición y modernidad (Martins, 2017, p. 14), hablándonos sobre el constante movimiento al que se ve sometida la cultura, gracias al diálogo constante entre la historia y el contexto social. Martins da forma a esta idea hablando de la importancia de entender lo que él llama “el espíritu de los lugares”, el cual, de la mano con el diálogo con los antepasados, nos enriquece culturalmente, permitiéndonos generar lazos más fuertes con un espacio o bien patrimonial cultural. Si lo que plantea Martins es cierto, los procesos de valorización de espacios patrimoniales deberían estar constantemente en compenetración entre el pasado, su memoria y el presente. Entonces, cuando una sociedad se ve enfrentada al aislamiento social, como el vivido en diversas comunidades, entre 2020 y 2021, debido a la pandemia del COVID-19, los lazos interpersonales y espaciales resultan fuertemente afectados. Esto provoca una ruptura en dicha compenetración a partir de la cual se quebranta el estado de confianza interpersonal. Es por ello que podríamos plantear el espacio público abierto como un posible integrador social (Segovia & Neira, 2005, p. 176). Aunque los pobladores cercanos a un lugar de interés patrimonial se pueden encontrar estrechamente vinculados con el barrio o territorio en que habitan, el vínculo con el espacio cultural o patrimonial se ha difuminado. Esto debido a que las memorias con respecto 8 Capitulo 1. Memoria, identidad y Cultura. Para empezar, resulta conveniente viajar a través de los conceptos. Es así como abrimos este trabajo resolviendo lo qué son las nociones de identidad, memoria, frontera y comunidad. Con ellas buscaremos entender la relación humana con la idea de sociedad, de cultura y de interacción. Aunque es esta un área muy amplia y bastamente trabajada, resulta imposible abrazarla toda en un solo documento. Por lo que nos centraremos en los ideales necesarios para comprender específicamente el desarrollo de este documento. 1.1 Identidad personal y social, el rol del gobierno y el entorno Los seres humanos hemos estado organizados en grupos sociales desde el principio de nuestra historia. Para Halbwachs la generación de lazos entre miembros de una colectividad a través de su pasado, resulta ser la función primordial de la memoria (Peralta, 2007, p. 5). Peligrosamente, esta visión generaliza el discurso de un grupo social, obligándonos a pertenecer a una estructura social para contar con la noción de memoria. Es allí, donde se podría dar origen a una problemática racial de los individuos, o los grupos a través de su identidad genética, asegurando que el individuo lleva consigo su identidad de manera estática definida y definitiva (Cuche, 1999, p. 125) y asegurando así que su lugar de procedencia, herencia o raíces culturales, son las únicas características con la capacidad de forjar una identidad. Aunque nuestras memorias y procesos de identificación pueden estar vinculados al territorio o sociedad de la cual venimos, resulta difícil creer que es la única fuente porque muchas veces los seres individuos no creemos tener lazos directamente con dicho espacio físico o entorno social y, por el contrario, nos sentimos más cercanos a otra estructura social. Ese es el punto de vista subjetivista de la identidad, que invita a pensar que será el sujeto quien elija en qué identificarse, contrariando la idea arbitraria de la identidad como vínculo heredado, como pasado histórico o como vínculo con la raíz (Peralta, 2007, p. 15). 9 El planteamiento de la identidad es siempre un compromiso y una negociación, entre una “auto-identidad” definida por sí mismo y una “hetero-identidad” o “exo-identidad” definida por los otros (Cuche, 1999, p. 128), dándonos a entender como la identidad se encuentra fuertemente ligada a la percepción, a lo que podemos agregar que las memorias sociales son frecuentemente el producto de una construcción grupal política deliberada, pero también construcción de la memoria por los estados, son manifiestamente incoherentes con el orden social, hecha de tensiones y conflictos (Peralta, 2007, p. 7). Este proceso puede resultar en generación de desequilibrios sociales, puesto que la instrumentalización de la memoria por parte de diferentes regímenes políticos son realizados a través de los medios de comunicación social, del sistema de enseñanza, de los monumentos, museos y de celebraciones y rituales públicos (Peralta, 2007, p. 8). Pero una cultura particular no produce, por sí sola, una identidad diferenciada, esta solo puede resultar de las interacciones entre los grupos y de los procedimientos de diferenciación que esos grupos aplican en sus relaciones (Cuche, 1999, p. 128), lo que deja claro que dichos regímenes políticos precisan de estas relaciones sociales al potenciar instrumentalización de la memoria. Es entonces, cuando la oficialización de una memoria colectiva deliberadamente diseñada para simbolizar la unidad nacional, garantizar la legitimidad del estado y sustentar el consenso político-social (Peralta, 2007, p. 9), que hoy en día podemos ver gracias a investigaciones enfocadas en la forma como los monumentos, los museos, las grandes exposiciones, el cine, los manuales escolares y los discursos públicos vinculan una determinada versión del pasado. Es así que se fortalecen bases teóricas especialmente relevantes para la exploración de los medios culturales utilizados en especial por los regímenes autoritarios (Peralta, 2007, p. 10), que han generado como respuesta, una serie de reivindicaciones identitarias que se pueden observar en muchos de los estados contemporáneos, y son la consecuencia de la centralización y de la burocratización del poder (Cuche, 1999, p. 132), bajo gobiernos absolutistas. Entonces, el planteamiento de “sociedades de identidad flexible”, que son sociedades que conceden un amplio lugar a la novedad y a la innovación social (Cuche, 1999, p. 131), se puede decir que, en el contexto de los sistemas democráticos y abiertos, la construcción social del pasado está directamente relacionada con la legitimación de los poderes instituidos, ya sea de ámbito nacional, regional o local. No se puede reducir exclusivamente el concepto de “memoria social” a 10 la noción de “falsa identidad”, porque la construcción de la memoria es un proceso de negociación entre diversos actores sociales y su naturaleza es inminentemente conflictiva y en constante transformación (Peralta, 2007, p. 10). De esta manera, clasificaría a las tradiciones en términos de una dicotomía “verdadero/falso”, considerando que las comunidades que se basan en “tradiciones” más antiguas son genuinas y auténticas cuando lo que realmente importa es que estas comunidades sean colectivamente pensadas e “imaginadas” (Peralta, 2007, p. 11). Como ningún grupo ni individuo se encuentra encerrado a priori en una identidad unidimensional (Cuche, 1999, p. 133), pues un espacio cultural puede conseguir la identificación de cientos de personas de ámbitos y lugares diversos. Esto podríamos decir que es posible gracias que la identidad puede ser instrumentalizada en las relaciones entre grupos sociales (Cuche, 1999, p. 136), llegando a generarse grupos nicho o subculturas, o como en este caso, unión por causas. Completaremos proponiendo que la memoria es instrumental e influenciada por objetivos del presente, y este abordaje considera la posibilidad que las versiones del pasado sean emanadas a partir del local y del particular, pudiendo ser posteriormente utilizadas y asumidas por los poderes instituidos, haciendo un filtro de las memorias que no se ajusten a sus intenciones (Peralta, 2007, p. 12), habiendo generado así una memoria colectiva. Elsa Peralta habla de cómo Foucault consideró que quien controla las memorias de los grupos también controla sus dinámicas internas, el que torna evidente la relación entre memoria y poder (Peralta, 2007, p. 12). Esta herramienta resulta usada por muchos líderes, quienes la aplican para conseguir alcanzar de sus objetivos. Entonces podríamos decir que la identidad se construye, se deconstruye y se reconstruye según las situaciones (Cuche, 1999, p. 137). Sin embargo, debemos tener en cuenta que resultará más sencillo realizar estos procesos de formación o reescritura de la identidad para un individuo, que para un grupo social. Bajo esta idea y en un contexto completamente nuevo, será la reinvención estratégica de una identidad colectiva, a la cual responde la idea que gesta los movimientos de reivindicación de las minorías étnicas en los Estados-nación contemporáneos (Cuche, 1999, p. 137), en la cual evidenciemos el concepto de “contra-memoria” incluido en el análisis de las reparticiones del pasado es la voz de aquellos que fueron silenciados y marginados por los discursos dominantes (Peralta, 2007, p. 13). Fruto de esto, las políticas de inclusión a partir de memorias, gestando la idea de ser parte de una identidad colectiva. 11 El proceso de identificación y representación se va a generar en 2 etapas, la primera cuando los grupos sociales marginados buscan representación de las formaciones dominantes, y la segunda cuando las formaciones dominantes buscan constantemente incorporar las formaciones marginadas si quieren mantener algún nivel de consenso (Peralta, 2007, p. 13). Lamentablemente esté proceso no resulta ser siempre trasparente, pues existe una estrategia de identificación en ocultar la identidad que se asume a fin de escapar a la discriminación, a el exilio o incluso a la masacre (Cuche, 1999, p. 136). Sin embargo, suelen incorporarse rasgos de identidad en elementos culturales no textuales, estos transmitirán la identidad entre los miembros de un mismo grupo; elementos como prendas de vestir, tipos de peinados, jergas entre otros; todo esto, sin ser descubiertos por los grupos dominantes. Pero ¿cómo se genera el vínculo entre el patrimonio cultural (el pasado) con los pobladores actuales (comunidad local) de las zonas donde se encuentran (el territorio), especialmente teniendo en cuenta que las estructuras de poder han aparecido y desaparecido a lo largo del tiempo, siendo estos pilares en la construcción de identidad? 1.2 Geografías y fronteras, diferencias y puntos de encuentro. Para conseguir resolver esto primero precisamos de identificar lo que separa a los profesionales académicos, de la población no perteneciente a dicho gremio. Esto es lo que llamaremos la “frontera”, que es la voluntad de diferenciación y la utilización de ciertos trazos culturales como marcadores de su identidad específica (Cuche, 1999, p. 138). Además, tener claro que la participación e interacción con cierta cultura particular no implica automáticamente tener dicha identidad particular (Cuche, 1999, p. 138), esta noción es clave que sea entendida por los académicos al momento de acercarse a un territorio determinado. Entonces, para entender la etnicidad, lo importante es estudiar los mecanismos de interacción que utiliza la cultura de manera estratégica y selectiva, a través de los cuales crea o mantiene las “fronteras colectivas”, y no solamente estudiar el contenido cultural de esa identidad (Cuche, 1999, p. 138), pues las fronteras son levantadas de ambos lados, el académico y el no académico. Desde otro punto de vista, podríamos decir que: la memoria es parte integral de los mecanismos para la atribución de los significados propios de una cultura al relacionar eventos 12 presentes con sucesos pasados. Por ende, la cultura puede ser definida como una organización de patrones simbólicos a través de los cuales la experiencia individual adquiere un significado colectivo, así también la memoria puede ser considerada un sistema cultural articulado de atribución de significado (Peralta, 2007, p. 15). Siendo esta atribución la que consiga dibujar las diferencias entre grupos sociales, de esta manera también sus límites o fronteras. Entonces, entender el sistema cultural del otro puede ayudar a la ruptura de las diferencias. Cuando hablamos de las relaciones continuas, de larga duración, entre grupos étnicos o sociales no llevan necesariamente a terminar las diferencias culturales, por el contrario, tienden a una acentuación de la diferencia por medio del juego de la defensa (simbólica) de las fronteras identitarias (Cuche, 1999, p. 138). Desde allí, podemos pensar en la memoria como generador de referentes de significación construidos por visiones compartidas del pasado que son re/creadas en el presente y orientadas para forjar el futuro (Peralta, 2007, p. 16), pensando entonces, a partir de este punto, en la posible incapacidad para desvanecer las fronteras. De igual manera, existen maneras de desdibujar estos límites diferenciadores culturales, en un sistema de creación de esquemas prácticos que expresen memorias e identidades, se permite la adaptación a la mudanza social, organizando la forma como los individuos entienden el mundo en el que actúan, permitiendo así la adaptación al cambio social (Peralta, 2007, p. 17), de esta manera lograr una mayor empatía ante la diferencia cultural. Teniendo en cuenta que, cualquier cambio de una situación social, económica o política puede acarrear dislocamientos de las fronteras (Cuche, 1999, p. 139), aportando así, ya no solo desde lo personal, sino también desde lo global, al entendimiento entre grupos diferenciados. Pero cuando hablamos de la diferencia cultural debemos tener en cuenta la construcción de esta unión, en replanteamiento constante, de heterogeneidades. Es así con una persona contiene en si una inmensa variable de configuraciones culturales, que provienen de nuestra historia, nuestra herencia, nuestro lenguaje, las simbologías adoptadas, entre otros y se encuentran en constante cambio (Grimson, 2011, p. 194) ante nuestras experiencias y vivencias. Y si bien existen límites nacionales o regionales que demarcan algunas de las heterogeneidades culturales de un sujeto ante la sociedad, debemos tener en cuenta que muchas veces se convierten intrascendentes, u obtienen otro sentido fuera de una delimitación geografía 13 (Grimson, 2011, p. 186). Es el caso de regionalismos, como hablar de ser “Minhota” fuera de Portugal, donde describe una población y una región en el norte del país; o “Patojo” fuera del SurOccidente Colombiano, donde denomina proveniente de la ciudad de Popayán, cuyo gentilicio oficial es Payanes; por la misma línea el ser “Chilango” fuera de México, donde se ubica a los provenientes de la capital del país. Aun así, resulta importante entender que heterogeneidad de la que estamos hablando no solo se vincula a esta delimitación territorial y que, por el contrario, al interior de marcaciones más pequeñas, dígase barrios, ciudades, entidades vinculadoras de población, existen una serie de diferencias detalladas que nutren, o afectan dicha diversidad (Grimson, 2011, p. 188). Estas pueden ser por ejemplo el ser hombre o mujer, el color de la tez, la manera de vestir, bailar o caminar, la reacción ante minorías sociales o sencillamente diferentes a nosotros mismos. Es así como cada habitante crea una mezcla cultural a partir de una serie de pequeños fragmentos con los cuales encuentra empatía, convirtiendo en imposible la construcción homogénea de cultura, o la existencia de dos personas que se identifiquen exactamente igual, ni homogéneos culturalmente. Ante la creación de espacios geográficamente delimitados, como lo pueden ser los barrios, ciudades o estados-nación, sus fórmulas de gobierno acostumbran hablar de “la cultura local (o regional o nacional)” dejando de lado la multiplicidad cultural e histórica que conforman los habitantes de dicho espacio; y aunque busca elegir con sumo cuidado y delicadeza los procesos culturales, diferenciados de los identitarios, es importante que este también hable de las desigualdades y las múltiples diferencias, con el fin de evitar cegueras retoricas (Grimson, 2011, p. 168). La gestión apropiada de políticas, sin cegueras puede hacer la diferencia en la reacción en los momentos crisis. Tras esta revisión de conceptos, podemos citar a Françoise Choay cuando dice en “a invenção das particularidades espirituais e materiais que sustentam a riqueza da humanidade” hablando de que las estrategias se desarrollan para renovar y seguir adelante, en ellas, nos explica cómo la capacidad de invención y reinvención es inherente al ser humano (Choay, 2018, p. 50). En ese orden de ideas, podemos considerar, que resulta posible realizar, o generar, memoria y un proceso identitario por medio de la multiplicidad cultural, en constante cambio. 14 Para esté estudio resulta de gran importancia la revisión de estos conceptos. Pues su comprensión, así como el entendimiento del lector de las nociones tratadas, aportará a un desarrollo más fluido del trabajo y se abordaje. Ahora bien, existen llaves que consiguen condensar una parte de la heterogeneidad, la desigualdad y la multiplicidad cambiante de la cultura; estas llaves pueden ser prácticas, objetos o imaginarios grupales que logran unidad “igualitaria” temporal (Grimson, 2011, p. 138); puede ser el carnaval Barranquilla o Rio, un altar de muertos mexicano o una palabra o dicho que una porción de la sociedad ejecuta de la misma manera sin distinción social, cultural o identitaria. Si bien estas llaves son elementos fundamentales de cohesión social y cultural debemos tener en cuenta que siempre tiene algunos desertores, pero cumple su misión con la mayoría poblacional. Bajo esta idea ligada con la formación de entornos creativos se ubicarán en los centros de ciudades como Nueva York, Londres o Paris una larga lista de creativos durante el siglo XX; regalándole vida a diversos barrios que parecían no tener mayor interés monetario, poniéndolos en la mira de adinerados e inversores económicos, volviendo estos lugares “de moda”. Llevando a los creadores mismos a abandonar estos barrios, y estas ciudades, gracias al alza de los costos de los inmuebles. Por lo que migraran en busca de nuevos entornos creativos. 15 Capítulo 2. El Barrio, el sentido de apropiación y los monumentos Para esta investigación delimitamos nuestro espacio a 2 barrios, La Soledad-Bogotá y el Poblenou-Barcelona. Estos tienen sus similitudes y diferencias, pero los abraza un proceso social particular, la gentrificación, si bien cada uno llega a este de maneras diferentes es una situación inminente, además encontramos opiniones diversas por parte de sus habitantes en torno a este proceso. Para poder hablar de barrios y sus procesos propios, nos vemos en la necesidad de entender qué lo demarca geográfica y socialmente, para luego poder adentrarnos en los fenómenos sociales que a este le afectan. Es por ello que resulta importante hablar primero tanto de la noción de mapas como de la de censo, ósea dialogar con lo físico y con lo social-cuantitativo del barrio. Pues resultan estos lo métodos más tradicionales para delimitar la gobernanza de un lugar, he ahí su importancia. 2.1. El barrio, los mapas y sus habitantes Si bien el libro de Benedict Anderson “Comunidades Imaginadas” (Anderson, 1993, p. 235) nos invita a conocer el mundo de las colonias del sureste asiático, deja en claro conceptos y nociones importantes a la hora de hablar de organización social. Antes que hablar de mapas debemos hablar de censos, pues estos van a aparecer en primera mitad del siglo IXX, con el fin de saber cuantitativamente la población y así tener mayor control de las cobranzas de impuestos por parte del regidor, antecediendo a los mapas, pues la importancia de las ciudades o poblados no radicaba en su urbanismo; si no en el dinero que sus habitantes entregaban a la corona (Anderson, 1993, p. 242). Debemos tener en cuenta que los primeros trasados de mapas no eran más que el imaginario de un gobernante; donde este marcaba los límites de sus terrenos e imaginaba como quería se expandiera dichos límites. Pero cuando se encuentran el mapa y el censo ayudan a la cohesión unificadora de un territorio, acabando definitivamente, o al menos intentándolo, las subdivisiones al interior de un espacio geográfico; facilitando así la instauración de políticas al 16 interior del lugar gobernado (Anderson, 1993, p. 248). De igual manera, en los siglos venideros, el mapa ha sido una herramienta de unión social, de “bandera”, durante un sinfín de movimientos sociales; gracias al sentido de pertenencia que este produce, el cual conlleva a una empatía comunitaria (Anderson, 1993, p. 258). El mapa y el censo crean las gramáticas propias de un espacio o un lugar, que con el tiempo hacen posibles ejemplos de unión y empatía social, por medio de apropiación del espacio que se habita más allá del hogar, la calle, el barrio, la cuidad, la región, el país e inclusive la continental; esto es gracias a la noción de sentirse parte de una sociedad. Ahora bien, podemos preguntarnos entonces ¿Qué es un barrio?, teniendo en cuenta que es la delimitación de este estudio. Existen una amplia cantidad de estudios que aseguran no existe manera exacta de delimitar lo que es un barrio (Tapia Barría, 2015, p. 126); la National Strategy Report aclara que “No existe una definición exacta a propósito de qué eso qué conforma un barrio” (National Strategy Report, Social Exclusion Unit, Inglaterra, 2001). Por otro lado, encontramos acercamientos desde un punto de vista más administrativo; Esta tiene su raíz en los noventa (del siglo XXI). Cuando en la urgencia por cumplir las metas de las Naciones Unidas para el Milenio que buscaban un equilibrio económico y social para las naciones miembro; los gobernantes de las ciudades, en distintos continentes, encuentran que las políticas urbanas tienen mayor impacto cuando son vistas desde una escala barrial, así podían realizarse focos de atención principalmente en barrios reconocidos con población en situación de pobreza y/o vulnerabilidad (Tapia Barría, 2015, p. 123). Es esto una visión administrativa y política, si bien muy importante para muchos desarrollos, no es la que viven día a día las personas que habitan en la ciudad. Entonces asumiremos en este estudio el Barrio más allá del mapa y de la administración gubernamental. Vamos a hablar del lugar que habitan los vecinos y donde estos mismos hacen su vida social, que se separa de otros Barrios gracias a su “Geografía”: sus espacios al aire libre y su topografía en aquel pequeño territorio, que lo harán distintivo a la vista y al habitar; lugar donde se desarrolla la vida cotidiana y se cubren las primeras necesidades del diario vivir (Tapia Barría, 2015, p. 133). Esta manera de ver el barrio nos lleva obligatoriamente que a hablar del encuentro 17 entre personas que pueden terminar en tradiciones o festejos locales, costumbres comunitarias y apropiamiento del entorno, tema que desarrollaremos más adelante. Ahora bien, al entrar en la delimitación de barrios para el estudio resulta importante explicar por qué, si bien los barrios seleccionados son La Soledad y el Poblenou, en el caso de este último tenemos entrevistas que geográfica y administrativamente corresponden al barrio de Llacuna, un vecino colindante del Poblenou. Pues durante los diálogos con los vecinos estos habitantes sienten a este barrio parte, de lo que nosotros aquí hemos descrito anteriormente como, el Barrio. A diferencia de La Soledad que, al estar rodeada de vías principales, más difíciles de cruzar, esta “división imaginaria” se vuelve mucho más real y tangible, tanto para los vecinos del barrio como para los habitantes de los barrios colindantes. 2.2 Apropiación del entorno y descentrado de las ciudades Si bien las geografías que componen los Barrios y ciudades las hace únicas e irrepetibles, son sus habitantes y su manera de interacción con esos entornos los que dan la vida a los lugares. En El derecho a la calle , Manuel Delgado afirma que interacciones, desde las más banales, como la diversificación de rutas para volver a casa o la identificación de negocios locales, consiguen en sumatoria una memoria colectiva (Delgado, 2014, p. 6) para los habitantes o vecinos de un barrio. Esto podríamos decir que ocurre gracias a que es la calle quien nos afronta a personas que desconocemos, pero con quienes compartimos un mismo territorio. Es así como cuando salimos de casa podemos encontrarnos con perfectos desconocidos, pero también cruzarnos con personas a las cual ya identificamos, las cuales posiblemente también nos identifiquen (Delgado, 2014, p. 4). Consiguiendo así la generación de dicha memoria colectiva. Henri Lefebvre en su libro Derecho a la Ciudad, nos va a decir que esta vivencia del espacio es el derecho a la vida urbana, a todo esto que trae consigo una urbe; y no exclusivamente el hecho de visitar monumentos, lugares icónicos o bellos espacios arquitectónicos, pues la vida de una ciudad está más allá, de las geografías, en lo que él denomina lo urbano (Lefebvre, 2017, p. 139). 24 únicamente por una puerta; este contraste hace posible el entendimiento de la diferencia (Delgado, 2014, p. 2). Aunque contrastantes, estos dos espacios son complementarios, pues como buenos opuesto resulta necesario uno para entender al otro (Segovia & Neira, 2005, p. 182). Socialmente ambos son absolutamente necesarios en el desarrollo humano, fortaleciendo habilidades y fortalezas diferentes pero necesarias no solo en el crecimiento sino en la creación de memorias colectivas y de lo que hemos decidido denominar lo urbano, gracias a Lefebvre. El espacio público, como el espacio de encuentro, se ve atravesado por las nociones de lo urbano y las culturas del barrio. Es así como zonas sujetas a gentrificaciones fuertemente culturales, como lo explicamos anteriormente, ven reflejado esto no solo en el embellecimiento de las calles; sino también en los usos y costumbres que se desenvuelven, permaneciendo en el tiempo, en los espacios públicos. Podríamos hablar entonces de eventos esporádicos, claramente destinados a vecinos, o el uso de los espacios público-privados locales como los pequeños cafés, restaurantes, tiendas de diseño, galerías o teatros, destinados al público local. Entonces podemos decir que, el nivel de uso de los espacios públicos refleja el grado de integración y apropiación de los vecinos del barrio (Segovia & Neira, 2005, p. 170). Esto lo vemos reflejado también en el uso, cuidado y valor que el vecindario le da los objetos más básicos del entorno público (bancas, faroles, basureros, arboles, etc.) (Delgado, 2014, p. 3), los cuales también pasan a tener un importante valor en la memoria colectiva, pues son los ejes narrativos de conocimiento público. Los espacios públicos resultan de vital importancia, pues como ya vimos, son el lugar de encuentro no necesariamente planificado; son además lo que da narrativa e identidad a un simple espacio geográfico. Pero para este estudio, además de lo anterior, es fundamental puesto que es el lugar que une a las personas que lo habitan, con sus geografías cruzadas por alamedas, parques, calles y demás. Si bien hablamos de barrios con fuertes procesos de gentrificación, también tenemos habitantes que buscan constantemente mantener viva la memoria de los barrios en que viven. Esto gracias, en gran medida, a su fuerte tendencia cultural y convicción por la preservación del entorno en que habitan. 25 2.4. Monumentos, apropiación de entorno público y su seguridad Existen en las ciudades y barrios monumentos o espacios icono del lugar, estos pueden ser arquitectónicos, arqueológicos, esculturas o demarcaciones urbanísticas que caracterizan el lugar. A su vez estos ayudan a la apropiación, pues ante la búsqueda de preservación y el buen uso, la mayoría de los vecinos se unen para mantener en buen estado su entorno. Llegan a ser tan importantes que se vuelven icono del sector, muchas veces desdibujando el nombre del barrio o sector, ya que al ser más populares se convierten en punto de referencia, tanto de habitantes como de forasteros (Anderson, 1993, p. 257). Estos lugares icono no lo serian si su entorno no se encontrara en las condiciones óptimas, son aquello objetos básicos del espacio público, que juegan un papel crucial en la memoria como lo vimos en el subcapítulo anterior. Entonces podemos pensar en el espacio público como un todo, pues sus monumentos solos, sin el entorno adecuado, pierden valor y viceversa. Los espacios al aire libre de fácil identificación como lo son la playa, los parques o las ramblas del Poblenou; o el Parkway y su ruptura a la cuadricula urbanística de Bogotá, los parques o la arquitectura de La Soledad, no serían tan valiosas sin faroles y bancas funcionales, por ejemplo; además estos espacios no serían los iconos de los barrios que hoy en día son. Pero la importancia de estos espacios va más allá de la iconología que pueden ser en sí mismos, la trascendencia cruza la puerta y trae al espacio privado. Pues cuando la familia, o el grupo cercano de amistad, se traslada al parque o al espacio público conservan el sentido de intimidad que trae desde el espacio privado. Entonces los espacios públicos usados con este sentido de familiaridad o camaradería crean mayor sentido de pertenencia; pues al sentirlo propio, me identifico con él y busco preservarle (Segovia & Neira, 2005, p. 167). Esto apoya el punto, tocado en el sub capitulo anterior, donde hablamos de como el fortalecimiento tanto de lo público como de lo privado, y las habilidades para afrontarnos a ello, solo conducen a una compensación entre ambos, dando como resultado un mejor uso de ambos (Segovia & Neira, 2005, p. 175). Debemos tener en cuenta que lo Urbano, la manera en que enfrentamos el espacio público, es primordialmente un acuerdo social; donde el buen uso y funcionamiento depende de estrategias y acuerdos sociales (Delgado, 2014, p. 2), algunos de forma tácita y otros más formales. Están fuertemente vinculadas con la manera en que gestionan los vecinos, pues lo privado se ve reflejado en lo público. Segovia y Neira hablan de Coleman en su investigación 26 Espacios públicos urbanos: Una contribución a la identidad , desarrollando la idea del capital social nos dicen que esto no solo se encuentra en la colectividad, sino también en lo individual: Ello porque tiene que ver con el grado de integración social de un individuo y su red de contactos sociales, e implica relaciones, expectativas de reciprocidad y comportamientos confiables. Por tal razón, el capital social no sólo tendría una repercusión pública, sino que mejoraría la efectividad privada (Segovia & Neira, 2005, p.169). Esto nos confirma como están fuertemente vinculados lo privado y lo público. Si lo pensamos bien el espacio público es al final un lugar de encuentro, fortuito o programado; por ende, al igual que podemos sentirnos en confianza, o intimidad, con una persona conocida; a su vez estamos expuesto a miradas o juzgamientos ajenos, positivos o negativos, notables o no (Delgado, 2014, p. 2). Este contraste nos ayuda a crecer emocionalmente, al manejo de frustración y a desarrollar habilidades interpersonales. Ahora bien, estas habladurías, rumores, se desarrollan de manera diferente en cada geografía y su sentido urbano, logran por medio de una comunicación meramente oral un importante control social (Delgado, 2014, p. 4); aplicable tanto para casos como el control de ruido en la calle en las noches, como para la comunicación de eventos y ágapes, propios de la comunidad. Estas voces de control suelen estar fuertemente ligadas con memoria, principalmente ejercida por quienes han vivido mayor cantidad de tiempo en el barrio; estas personas han acumulado historias y actividades barriales, a las cuales poco a poco se van sumando nuevos habitantes, o habitantes pasajeros, de esta manera entre todos aportan al crecimiento a esa memoria colectiva, de la que hablábamos en subcapítulos anteriores. Estas historias y experiencias, de la mano con el control social que conllevan, ayudan a incrementar la calidad de uso de los espacios públicos y, como habíamos visto anteriormente, afianzar los lazos de apropiación con el espacio y su confianza hacia este; generando unas bases para una identidad local integradora (Segovia & Neira, 2005, p. 169). De esta manera es normal sentirse orgulloso del barrio, incluso de la calle en que se vive, al sentirlo propio inmediatamente empezamos a tener un bien común con las personas que lo habitan, entonces vamos conformando un nicho en el cual se crean hábitos, acuerdos, o incluso tradiciones y se mantiene activo (Delgado, 2014, p. 7). 27 Aquel espacio en el mapa de una ciudad al que llamamos barrio, desarrollado en el primer subcapítulo, corresponde íntimamente con mi manera de pensar, mis intereses, de esta manera resulta tácito el desarrollo de “las normas sociales” o “las nuevas tradiciones” (Delgado, 2014, p. 6). Esta elección es gracias a que los encuentros en los espacios públicos van a resultar inevitables, y necesitamos entendernos para llevar una convivencia eficaz. Claramente se ve reflejado, también, cuando existen cambios o afectaciones de uso en el espacio compartido, el público, que nos preocupan, indignan y generan rabia, o por el contrario estamos de acuerdo como comunidad; estas convicciones afines sobre nuestro territorio nos ayudan a tomar acciones comunes, por un bien común; son entonces los barrios una pequeña escala para los cambios sociales (Delgado, 2014, p. 9). Bien lo dicen Segovia y Neira, hablando de Borja y Castells, todos estos recursos en los barrios “desde diferentes puntos de vista se asocia al capital social una oportunidad de fortalecer las capacidades de la sociedad civil ” (Segovia & Neira, 2005, p.170); debemos involucrar además estructuras como la económica, la cultural o la ambiental. De hecho la Cepal, en varios de sus textos, nos habla de ese capital social como la reunión de entidades e instituciones que por medio de reglas promueven la confianza y vida comunitaria entre personas o conjuntos de personas. Bien nos explica Maurrasse en Listening to Harlem que, para conseguir una participación activa y permanente de los vecinos, es fundamental que estos cuenten con organizaciones comunitarias, pues de esta manera será más fácil abogar por sus necesidades, disgustos, o plantear las mejorías en su barrio, de manera sencilla por ellos mismos (Maurrasse, 2006, p. 56). Así que, aunque vivamos en una misma porción de un mapa la organización comunitaria de mi entorno, y el estar activa en ella, ayuda a la mejoría del entorno mismo; pues contamos así con mejores oportunidades de ser escuchados por las administraciones locales; además encontrar un mejor desarrollo de aquellos acuerdos de convivencia, tácitos o no. De todas maneras, esto es posible únicamente cuando existe un entorno de reciprocidad y compromiso cívico, donde los vecinos se ven entre sí como iguales (Segovia & Neira, 2005, p. 169). Los procesos de gentrificación, revisados en el sub capitulo anterior, traen consigo un largo número de agentes, o actores, del proceso y todos están en la capacidad de decir “que es lo bueno para aquel barrio”; de esta manera administraciones locales pueden hablar de iluminación pública o inyección al potencial económico de una u otra manera, el sector privado de 28 gran escala posiblemente crea que es mejor que los vecinos cuenten con grandes plataformas de comercio, los urbanistas pueden hablar de nuevos parques o re pensar las normas de construcción del sector, así podríamos continuar con infinidad de agentes con poder administrativo o económico. Ahora bien, generalmente las consultas a los vecinos son poco escuchadas, y todas aquellas declaraciones de los sectores con mayor poder en las decisiones rara vez se informan sobre la historia del barrio para para así sugerir cambios consecuentes (Maurrasse, 2006, p. 142), únicamente toman en cuenta necesidades actuales, sin enfrentar los problemas de raíz. Es allí donde las organizaciones vecinales fuertes pueden tener un mayor efecto en las decisiones. Cuando las decisiones del entorno se toman de manera independiente por sectores administrativos o económicos, sin tener en cuenta a los vecinos, puede verse quedan una serie de falencias que al final están interconectadas y deberían revisarse como un todo, para así darle los vecinos mayores beneficios (Maurrasse, 2006, p.77). Podemos revisar un alto número estas falencias, principalmente en la política publicas locales, pero para el entendimiento en las diferencias entre el Poblenou y La Soledad resulta innegable, hablar de la noción seguridad. Si bien, una mayor apropiación de los espacios públicos de un barrio está estrechamente vinculada con una mejor convivencia vecinal, esto nos lleva a pensar que deberían ser, por ende, espacios seguros. Pero muchas veces cuando nos enfrentamos a ellos desconfianza, si bien en ciertos casos de uso lo encontramos íntimo, otras muchas nos genera miedo o incertidumbre, esto está muy vinculado por quien nos acompañe, o si estamos solos; también es afectado por la dimensión del espacio al que nos enfrentamos, por ejemplo un lugar reducido con personas de confianza es un lugar que imprime seguridad, en cambio el mismo espacio con desconocidos tendera a generar desconfianza (Segovia & Neira, 2005, p. 175). Al salir al espacio público nos enfrentamos a un sinfín de posibilidades, así como también la necesidad de socializar con desconocidos, a diferentes niveles, es así como al salir de casa con enfrentamos a una exposición pública, para bien o para mal y en diferentes niveles; esto puede llevar consigo miradas o habladurías, tanto para como de nosotros (Delgado, 2014, p. 2). Ahora bien, cuando estas situaciones se muestran de forma negativa y además cruzan ciertas líneas de lo personal, el espacio público empieza a generar desconfianza y probablemente inseguridad; es allí cuando el espacio público deja de ser un motor para el capital social, con este su abandono gracias al miedo (Segovia & Neira, 2005, p. 177). Al desvanecer el sentido de pertenencia, el 29 deterioro ser inminente, ya que no habrá interés ni comunitario, ni administrativo, para revitalizar espacios en abandono social. Si bien, la calle suele ser el lugar para escabullirse de las normas de casa o escuela, especialmente en la adolescencia, para vivir aventuras y nuevas experiencias. Debemos tener en cuenta, no todos podemos afrontarnos de la misma manera al espacio público a medida que crecemos, las mujeres somos consideradas vulnerables, con lo cual nos convertimos en objetivo de ataque mayor cantidad de veces que lo hombres; con el agravante de que no solo están en juego nuestras pertenencias sino también nuestra integridad física e incluso psicológica, especialmente en casos de violación. Es allí donde el espacio mixto público-privado, en muchas ocasiones, se ha convertido en una puerta de salida para las mujeres bajo abuso intrafamiliar, pues como ya dijimos una mujer en los espacios públicos enfrenta inseguridad, con mayor frecuencia que los hombres. Al revisar la base de la inequidad de la situación, de la cual podríamos desarrollar un sinfín de investigaciones propias, podemos encontrar puntos tan diarios como los significados en el uso del lenguaje; por ejemplo: “Perro” y “Perra” en jergas locales hablan de un can de sexo masculino y de una mujer que ha tenido muchas parejas, más referente a este caso, y más conocido, a las mujeres se nos dice “la calle es de hombres” con lo cual “mujer de la calle” tiene una connotación negativa (Delgado, 2014, p. 5). Esto solo mejorará cuando dejemos de implantar pensamientos de inequidad en la educación, pero si además apoyamos con el control colectivo a mujeres víctimas sin dudar de ellas. Las calles y el espacio público nunca dejan de ser observadas, ya sea por comunidades vecinas o estamentos policiales, que escrutan permanentemente, aunque esto resulte muchas veces insuficiente como vimos anteriormente (Delgado, 2014, p. 6). Pero, si no combatimos esto desde otras aristas como la educación, y decidimos sobreproteger con vigilancia el espacio público con observación permanente, o necesidad de solicitar autorizaciones para todo tipo de uso, el proceso de apropiamiento del espacio se vuelve extremadamente difícil, casi imposible (Segovia & Neira, 2005, p. 178); pues al tener que solicitar permisos o estar sobre una mirada ajena, de un único agente social, el espacio empieza a tornase propiedad de otro, sea este un grupo o institución, rompiendo la esa importante vinculación “afectiva” con la calle y su entorno. Ahora bien, la seguridad no es exclusivamente la personal, también podemos hablar de seguridad alimentaria, social o económica, entre otras. En las entrevistas pudimos encontrar las 30 diferencias diametrales entre ambos casos de estudio; pues, evidentemente mucha de la población colombiana basa su economía en las ganancias día a día, si bien muchos de nuestro entrevistados no hacen parte de este común denominar, si hablan de esta situación que se vio agravada con las cuarentenas totales. Además de esto la realidad europea no solo contaba con ayudas como los seguros de desempleo, sino que además tienen organizaciones sociales como las Xarxa y en algunas ayudan comunitariamente a seguridad alimentaria, o los hurtos urbanos comunitarios, por ejemplo. Cabe resaltar también como durante las entrevistas a los vecinos de La soledad, estos denuncian robos con arma blanca, saqueos a apartamentos e incluso escopolamina a jóvenes en el Parkway (alameda icónica del barrio); si bien las organizaciones vecinales han presionado y generado métodos de control propio, la seguridad ha mejorado, pero demandan atención administrativa para conseguir el 100% de su objetivo ante la seguridad del barrio. Por otro lado, los vecinos del Poblenou entrevistados hablan de que hace años había sensación de inseguridad en el barrio, esto lo adjudican a la falta de iluminación, pero coinciden que era sencillamente una sensación pues no pasaba absolutamente nada; hoy en día aseguran vivir en un barrio 100% seguro. Eso sí, aunque las diferencias son notables también las cosas en común, como los vimos anteriormente los procesos de gentrificación y sus resultados son similares: el apoyo por parte de vecinos al comercio local, a los negocios culturales que les da parte su identidad barrial, que le regalaron revitalización al barrio, con esto una mayor seguridad, o al menos sensación de ella, son algunos de los ejes que comparten. Ahora bien, el aporte de las artes y la cultura en estos barrios es notable, estos espacios ayudan al desarrollo comunitario y económico del sector, como lugares de encuentro o empleadores; además, contribuyen al embellecimiento de espacios públicos y a la presión por una buena administración pública (Lin, 2019, p. 203). 2.5. Importancia del espacio publico Hemos hablado a lo largo del capítulo de la importancia los desarrollos sociales en el espacio público, ósea del desarrollo y consolidación de organizaciones vecinales. Pero, aunque lo que hemos nombrado, que también lo hemos pasado por alto, es la importancia del espacio 31 público el desarrollo humano, lo personal o privado, más allá de lo colectivo o comunitario. Pues debemos considerar que se requiere ante todo de individuos para lograr colectivos, y que el reflejo de estas personas se ve en lo comunitario y su relación con este. Lo que delimita al espacio público es tanto su estatuto jurídico como el uso; lo jurídico delimita los espacios propiedad privada de los espacios públicos y la manera en que abordamos un espacio también dibuja el este límite; Por ejemplo una construcción en abandonada seguramente tiene una escritura y un dueño, pero con el paso del tiempo una comunidad puede apropiarse del espacio como lugar de encuentro o reunión, considerando a esta construcción un “espacio público” pues no le pertenece a ningunos de los presentes (Segovia & Neira, 2005, p. 170). Hoy en día no basta con tener calles, plazas, parques y andenes como sinónimo de espacio público, resulta inminente la necesidad de que estos cuenten con el mobiliario adecuado para niños, jóvenes, adultos o ancianos según necesidad; a esto se le ha llamado espacios de calidad (Delgado, 2014, p. 10), donde los vecinos se pueden sentir acogidos pues cuentan con una banca para sentarse o un parque de juegos para los más chicos, son espacios con el mobiliario necesario y adecuado para la comunidad. La existencia de estos espacios de encuentro de buena calidad puede inspirar a la comunidad a la creación de acciones de embellecimiento barrial, ya sea de gestión propia o por medio de instituciones, o generación de asociaciones solidarias de habitantes locales; todas las acciones ayudan en la creación y fortalecimiento del capital social del barrio (Segovia & Neira, 2005, p. 169). Este capital social, y sus buenas bases, es fundamental en la calidad de vida de la comunidad, esto se ve directamente reflejado en las personas habitantes del barrio. El capital social es entonces esa “invitación” tacita de formas de cooperación por el espacio común; a través de esta los vecinos ayudan a disminuir las diferencias sociales, por media del aumento de acciones sociales en el barrio (Segovia & Neira, 2005, p. 167). De esta manera se busca crear entornos sanos y equitativos para los habitantes. En diversos textos el filósofo Suizo Jean-Jacques Rousseau, habla sobre la importancia de que el niño se encuentre ubicado geográfica, pero también espacialmente, para facilitar y mejorar su experiencia pedagógica. Cuando contamos con un espacio público que genera confianza y 32 seguridad podemos pensar en que la vida personal, o proceso educativo, allí desarrollado tenga un mayor beneficio; esto gracias a la existencia de una identidad social y espacial (Segovia & Neira, 2005, p. 172). Aunque el espacio público juega, muchas veces, el valor de válvula de escape a las rutinas y normas del hogar y sus habitantes; también es el espacio donde constantemente y a lo largo de nuestras vidas desarrollamos capacidades socialización (Segovia & Neira, 2005, p. 171). Durante la infancia y la adolescencia, principalmente, el espacio público juega un papel fundamental en su desarrollo, en efecto, los niños y los jóvenes reciben en la calle informaciones clave sobre el funcionamiento de la sociedad y sus requisitos y reciben entrenamiento en formas de sociabilidad grupal diferentes, pero complementarias, de las que les suministran la escuela, la familia o los medios de comunicación. La calle es, sin duda, el escenario en que se entiende y se asume el paso de la esfera privada a la pública (Delgado, 2014, p.4); es entonces donde el barrio juega su papel primordial, pues es el espacio público más próximo y con el que más interactúan los pequeños, además es donde aprenderán las bases del capital social y las nociones de lo urbano. Tendrán los primeros encuentros sociales ajenos a la familia, y consolidarán sus primeras amistades propias. De esta manera, si los afectos son socialmente positivos y solidarios, será reflejado en el aprendizaje; aunque más adelante en la adolescencia se vea por veces quebrantado, gracias a la urgencia de la edad por encontrar una voz personal. Durante dicha etapa será el barrio quien les regale el grupo de amigos, las primeras experiencias nocturnas y posiblemente los primeros “amores” (Delgado, 2014, p. 4), ellos le darán también vida a la calle, ayudando a que estas no estén desoladas. Todo esto repercudirá en los individuos posteriormente adultos, razón suficiente para intentar mantener a flote, de manera positiva, los barrios en vivimos y su vida comunitaria. Cuando estamos apropiados de nuestro barrio, nuestro entorno, el espacio privado no se convierte en un opuesto, estos dos se complementan y de alguna manera se convierten en extensión el uno del otro (Segovia & Neira, 2005, p. 181). Así aplicaremos igual cuidado, con la basura, por ejemplo, en ambos espacios; llenando de significados y recuerdos también el espacio público, manteniendo contactos con extraños, así sea únicamente una mirada; resultan infinitas las opciones, pero si contamos un espacio consiente y en constante revitalización, el resultado no 33 será otro que la apropiación del barrio, del espacio público que este alberga (Delgado, 2014, p. 4). Segovia y Neira en el texto ya citado, hablan de Manuel Castells cuando dicen que la apropiación está vinculada a la identidad y al yo y sus diversas conjugaciones (Segovia & Neira, 2005, p. 171). Si esto lo aplicamos en lo anteriormente desarrollado, entenderemos que antes la generación de nociones comunitarias o normas, tacitas o no, de convivencia está el desarrollo humano; es entonces donde el crecimiento de niños y jóvenes puede llevar a individuos, “yos”, comunitarios, consientes, con aportes sociales, entendimiento de lo cooperativo, etc. En otras palabras, lo comunitario está tejido por individuos, con sus diferencias y similitudes. Por ende, cuando vinculamos la vida privada con la publica desarrollamos, incluso de viejos, mayores y mejores habilidades, que pueden ser usadas tanto dentro como fuera, en lo privado como en lo público (Segovia & Neira, 2005, p. 182). Entonces, el fomento de las artes y la cultura en barrios puede ser vista como gentrificación en muchos casos, pero raramente con connotaciones negativas. Pues cuando se generan experiencias culturales desaparecen las diferencias sociales, pues se mezclan vecinos de generaciones, con migrantes, niños con ancianos y familias; aportan a la apropiación de calles y plazas, a veces incluso nos llevan a conocer partes del barrio que desconocemos; también en ocasiones embellecen zonas menos activas con pinturas y murales, logrando que la gente las visite (Lin, 2019, p. 199). De esta manera podemos ver, “tangiblemente”, como la vida comunitaria y cotidiana de los barrios se vuelve positiva y aporta a la memoria colectiva, a su vez al capital social y así de regreso al espacio público (Segovia & Neira, 2005, p. 181). Para concluir podemos encontrar las diferencias entre La Soledad y el Poblenou, que para este caso va más allá de su ubicación, y nos hablan de la seguridad personal y social que encontramos en ambos entornos. Por otro lado, pudimos entender la importancia del espacio público y conciencia social, que por medio de procesos de gentrificación han vuelto similares a estos 2 vecindarios. Como contexto es importante pensar que estos 2 barrios están cruzados por alamedas, donde se alojan la mayor cantidad de negocios locales, y que además son testigos de los encuentros vecinales; La Soledad cuenta con el Parkway y el Poblenou con la Rambla del 40 Para lograr el paso transgeneracional podemos usar herramientas innovadoras que nos den vistas a un futuro, que logren una comunicación más asertiva con la comunidad, en nuestro caso los habitantes de los barrios. Es así como la cooperación responsable al interior de una sociedad es de suma importancia para entregar un legado empático, aunque siempre debe tenerse en cuenta que a estos bienes patrimoniales se pueden ver afectados por poderes de voluntades políticas y económicas (Martins, 2017, p. 48), es entonces cuando podemos hablar de afectación de procesos de poder en la gentrificación de los barrios. Buscar que estos poderes cumplan de la mejor manera posible sus responsabilidades es esencial; pero, es vano si no pensamos en el patrimonio, por un lado, como parte del derecho cultural que tenemos todos los seres humanos, y por otro, que es parte del “código genético cultural” que recibimos, los valores de antepasados, de sus experiencia personales y sociales, son plasmadas racionalmente, convirtiéndose en el bien común (Martins, 2017, p. 40). Cuando hablamos de monumentos o patrimonios arquitectónicos, como los que se encuentran en nuestros casos de estudio, La Soledad con sus grandes casa patrimonio y el Poblenou con el patrimonio industrial, ambos deshabitados como lo explicamos en el anterior capitulo, debemos pensar en la reutilización de estos espacios, la reapropiación de esta herencia, actualizando sus usos para la vida contemporánea (Choay, 2018, p. 43). Durante años muchos de estos edificios vivían bajo la noción de que debían permanecer intactos, o bien podían volverse museos, con los años muchos países han dado usos diversos gracias a los cuales el edificio se mantiene vivo y cuenta con un presupuesto fijo para su manutención, con fines de sedes universitarias o bien espacios de empresa o personas naturales de forma privada; este tipo de decisiones conlleva una serie de pautas que Françoise Choay demarca muy bien: Dotar los lugares con todo lo necesario para adaptarlos a la sociedad contemporánea. Renunciar al dogma intangible del formalismo de la restauración histórica. Realizar las transformaciones necesarias con respeto por el pasado, intentando hacer uso de tecnologías de punta que afecten lo menos posible la herencia misma (Choay, 2018, p. 52). Ser conscientes de la importancia de nuestro patrimonio, y del respeto por el ajeno, es apenas un primer paso para conseguir actualizar la noción de valor de un monumento, de sus particularidades, de eso material que lo hace importante para la humanidad. Para poder actualizar esa percepción con el espacio, y dar ese “siguiente paso”, debemos: 41 i) fortalecer los procesos educativos y de formación, tanto desde la historia en la escuela como en la profesionalización en el cuidado y gestión de espacios; ii) Repensar la utilización de muchos de nuestras herencias comunes edificadas, con el fin de evitar el fetichismo o el exceso de musealización de estos espacios, regalándoles una vida útil; iii) Fomentar la participación colectiva en la producción de un patrimonio vivo en torno a la edificación, regalándole así nuevas memorias colectivas a la comunidad con el patrimonio (Choay, 2018, pág. 50); iv) Crear espacios para el entendimiento del derecho a una vida cultural por medio del patrimonio, como un factor de recreación, de “código genético cultural” y sobre todo de salud mental. Cuando hablamos de "renunciar al dogma intangible del formalismo de la restauración” no significa que dejemos caer los edificios. Es, más vale, darle protagonismo al proceso de restauración que, aunque aplicando criterios y técnicas contemporáneas, nos regalen por medio de la tradición identitaria nuestra memoria perceptual con el espacio de manera orgánica (Choay, 2018, p. 32). Con lo cual la afectación al momento del abordaje de monumento sea baja para la edificación, pero nos regale un espacio para contar historias y crear nuevas. Una visión sobre el patrimonio que integre el inmaterial, entendido como principio básico de actuación y parte fundamental de las estrategias y políticas de gestión de este; que es incorporado en todas las actividades, como la investigación, interpretación, comunicación y educación (Carvalho, 2011, p. 109) consigue ver a las personas como eje fundamental para el patrimonio, regalándole a la comunidad el valor de acción con el cual logra conseguir que el patrimonio permanezca vigente. A sabiendas de esto, no es de extrañarnos que puestos políticos, de elección popular, hablen sobre cultura, artes y procesos creativos como un potencial económico y de cuidado para el desarrollo social durante sus campañas, pues de esta forma abogan a esa memoria colectiva e identitaria, aunque siempre ha existido una preferencia por invertir el rescate para la construcción, sistemas que refuerzan el uso del automóvil, minerías, procesos militares, antes que en la cultura, una vez electos (Morales Astola, 2018, p. 68). 42 La capacidad de la organización social se ve reflejada cuando, incluso con recursos escasos, resulta un cambio de mentalidad fundamental para la evolución de un patrimonio cultural (Carvalho, 2011, pág. 114). Aunque la comunidad tenga fronteras culturales es el compromiso por el lugar que se habita, el barrio por ejemplo, el que nos lleva a repensar nuestra relación con lo urbano. De esta manera el monumento es solo una pequeña parte, una excusa, para el encuentro de personas, comunidad, patrimonios, entonces el en si espacio deja de ser el enfoque y para a ser parte de un contexto más complejo, donde la importancia va más allá de quienes visitan el espacio, y se convierte en toda la población que rodea el lugar (Carvalho, 2011, p. 120). Cuando hablamos de La Soledad y el Poblenou-Llacuna, contamos con una serie de diferencias básicamente trazadas por las políticas públicas y de ayuda al ciudadano. Pero, también contamos con similitudes, pues han sido los mismos habitantes los que se planteen el cuidado de su barrio, además de la defensa de sus iconos, solicitando constantemente a sus alcaldías o ayuntamientos locales la adecuada manutención del espacio público, intentando mantener las edificaciones patrimoniales, haciendo uso de los espacios comunes y creando eventos y encuentros en torno a su patrimonio común. 3.2 Involucración de vecinos al patrimonio y acciones culturales En el momento en que hablamos de salvaguardar la herencia arquitectónica, o monumental, nos vemos obligados a hablar de su entorno, pues el monumento se encuentra intrínseco en el territorio. Es además, el patrimonio necesario para el desenvolvimiento humano; pues, como lo hablamos anteriormente, es un punto de encuentro social, territorial de lo urbano y económico, que al ser salvaguardado sosteniblemente se desenvuelve como cuna de diversidad cultural (Martins, 2017, p. 54). Como puede conseguirse este proceso de salvaguarda, y crear la vinculación de los vecinos al patrimonio, teniendo en cuenta que los espacios de herencia arquitectónica y monumentos deben contar con planes estratégicos para su gestión, que de la mano con presupuestos locales, están en la capacidad de generar desde encuentros culturales, talleres de dinamización sociocultural, cine clubes o festivales, hasta contratación de agentes culturales, convocatorias de apoyo a procesos creativos y de educación formal (Morales Astola, 2018, p. 59). 43 Generando de esta manera procesos educativos para el crecimiento humano, por medio del conocimiento patrimonial, esto ocurre en diversas escalas desde la experiencia del vecino que lee o vive su patrimonio común, hasta la profesionalización acerca del cuidado, gestión y comunicación de la herencia intrincada en el bien patrimonial. Todo aquello que aprendemos, como seres humanos, se ve reflejado en el desarrollo del ciudadano como espectador, como creador y como gestor de sus recursos culturales. Si educamos culturalmente tendremos generaciones que, más allá de cumplir con las demandas del entorno, busquen que su vida y labor cultural crucen un proceso crítico, ético y estético con búsqueda a producir positivos cambios en su entorno (Morales Astola, 2018, p. 65). Bajo esta idea, España ha promovido un incremento de contenidos culturales en todos los niveles educativos, considerando que “dotar a las nuevas generaciones de los valores democráticos y las capacidades creativas que les serán necesarias para ser ciudadanos críticos, responsables y solidarios” como lo cita de FEAGC Rafael Morales Astola, en La (buena) praxis de la gestión cultural (Morales Astola, 2018, p. 65). Resulta evidente esta inyección por los contenidos culturales en sistema educativo en Cataluña, donde en principio las aulas son desarrolladas en catalán. En Barcelona los niños aprenden la historia de la ciudad y el barrio en que viven desde los primeros años escolares, como lo declaran algunos de los vecinos de Poblenou durante las entrevistas, esto sin dejar de lado las clases de arte, música, danza, demás y las salidas a experiencias culturales ya sean tradicionales a eventos específicos o visitas a museos, explosiones o monumentos. Cuando analizamos comparativamente con lo que ocurre en La Soledad, podemos ver como no existe, o es muy poca, la cercanía con la historia del territorio. Entonces, cuando se les pregunta acerca de la historia del patrimonio común del barrio la gran mayoría la desconoce, o conoce historias de tradición oral no del todo fehacientes. Si bien la situación en el Poblenou es mejor, las personas que llegan han llegado a vivir de adultas al barrio, en su mayoría, también desconocen las historias, pero en menor proporción comparativamente con el caso colombiano. Debemos tener en cuenta también las luchas independentistas Cataluña, con lo cual la historia local, como la lengua catalana, se han adquirido un papel político central, buscando la diferencia y autonomía regional. Esto ha llevado a que la educación en Cataluña hoy en día se desarrolle en catalán y los estudiantes conozcan su historia, desde lo local escalando a lo regional. 44 Entonces podemos ver como la educación cultural va más allá de las clases clásicas, o tradicionales de artes. Podemos decir que para entendernos como seres culturales debemos asumir una educación que abarque la importancia del vestuario, de la lengua, de las costumbres e historia común como patrones que nos distinguen culturalmente. Esos mismos que nos hacen ser y actuar socialmente de una u otra manera. No es cuestión de volver a los procesos comunitarios tradicionales, se trata, al contrario, de apelar a la formación de las comunidades cuyos miembros serian solidarios por su patrimonio común y presente de inserción de la comunidad en espacios concretos, ya sean culturales y/o sociales (Choay, 2018, p. 53). Sentimos urgencia por proteger el patrimonio cuando sentimos que, además del espacio físico, está en riesgo nuestra identidad (Choay, 2018, p. 39), es allí donde nos sentimos afectados y se enciende nuestra noción de alerta. Por esto, poner una perspectiva integrada, interdisciplinar en engrane con los vecinos, es de suma importancia para poner en valor el patrimonio (Carvalho, 2011, p. 115), ya que de esta manera conseguimos que memoria, y el trabajo interno en el patrimonio, sean a más largo plazo. Siendo la cultura parte fundamental de lo que nos constituye como seres humanos, lo procesos de teorización de esta siempre serán precarios; pues, como podemos entenderlo, el ámbito afectado es más grande de lo que llegamos a imaginar (Morales Astola, 2018, p. 55). Parte de esto podemos llamarlo patrimonio inmaterial y se refiere a una práctica social, a una tradición que vive fuera de la herencia construida y que es practicada en el seno de la comunidad, siendo sello del mismo (Carvalho, 2011, p. 113). Regalándonos al interior de los barrios la noción de lo urbano, que desarrollamos en el capítulo anterior, bajo la cual las estrategias de vinculación de vecinos al espacio patrimonio son propias de cada barrio, ya que están ligas a ese sello, usos y costumbres que se desarrollan en cada territorio en específico, allí radica la importancia de la constante comunicación con la población aledaña. Bien nos dice Ana Carvalho, en su libro Os Museus e o Património Cultural Inmaterial , que los espacios patrimoniales, monumentos o museos pueden llegar a resultar intimidantes para quienes los desconocen o a su mecanismo de funcionamiento, por ejemplo en las actividades demás, muchas veces estos espacios generan contenidos que resultan irrelevantes para el público, o los vecinos, por lo que estos lo ven de bajo interés (Carvalho, 2011, p. 114). He allí la importancia de estar en el día a día del vecindario, para producir estrategias que aporten a las inquietudes de 45 los habitantes, de esta manera usar el patrimonio común y cultural como fuente de encuentro y dialogo. Para comprender el amor propio y a su vez crear espacio de afirmación desde la racionalidad, resulta de suma importancia contar con esa herencia histórica que recibimos, la relación natural con nuestra identidad y un sentido de pertenencia saludable (Martins, 2017, p. 31); el cual debe estar siempre basado en el respeto y la empatía por el otro y sus diferencias. De esta manera cultivar la idea de la participación de las comunidades en el patrimonio, envuelve de forma activa a las comunidades que la rodean, estando en resonancia con los problemas que afectan a la sociedad actual, por medio de sus programas y actividades, siendo conscientes de la repercusión educativa de estos (Carvalho, 2011, p. 104). Así por medio de este proceso pedagógico, tangible o no, evidentes o no, aporta el patrimonio al amor propio, la identidad y la herencia histórica del individuo. Cuando los procesos nacen desde los habitantes colindantes hacia el patrimonio, ya que este genera contenido de interés, los cimientos del proceso vinculatorio serán infinitamente más sólidos (Montoya, 1998, p. 46) pues, los vecinos tendrán la noción propiedad común y proceso identitario sobre el patrimonio o el monumento. Allí se gestará una sociedad cultural, donde la dignidad humana sea de la cohesión vecinal, desde las bases del pluralismo, la libertad, la apertura, la comprensión del otro (Martins, 2017, p. 18). Debemos tener en cuenta, como ya lo hemos hablado, la existencia de las fronteras intrínsecas culturales de un monumento, pero, estas deben ser sustituidas por el compromiso por el barrio en que están albergados, tanto del monumento a la población como de los vecinos al espacio cultural (Carvalho, 2011, p. 120). Esto destacando la idea del derecho a la vida cultural, viendo este ya sea desde un área folclórica-tradicional, o bien contemporánea de procesos creativos actuales Lo cierto es que todos los pobladores deben encontrar cabida en la cultura para trazar su identidad e historia. Ahora bien, un espacio cultural debe contar con espacio en su plan estratégico para albergar a sus vecinos, generando el compromiso por la vida cultural de los habitantes y, a su vez, regalándoles el espacio para que estos se comprometan con el espacio. Como seres humanos llevamos adosada una vida cultural innegable, la organización de la cultura se da de facto en un territorio, en este momento nos vinculamos al lugar en que vivimos, 46 así tengamos intereses foráneos. A este hecho se le denomina gestión cultural, radica en tejido donde juegan parte actos concretos y aspiraciones, consiguiendo así combinar lo imprescindible y lo prescindible (Morales Astola, 2018, p. 62). Como seres culturales podemos alcanzar diferentes estancias dentro de la gestión cultural: La más básica e intrincada al hecho de existir es la cotidiana, la ejecuta un ser humano a lo largo de su vida y puede o no ser consiente; la comunitaria, es aquella que se ejerce cuando, deliberadamente, decidimos ser parte de grupo social en particular, atreves del cual nos vemos reflejados en lo público; por ultimo lo profesional, cuando se elige la gestión cultural como oficio remunerado ante cualquier instancia (Morales Astola, 2018, p. 56). Así podemos ver como voluntaria o involuntariamente ejercemos partido en nuestra vida cultural, y por defecto en nuestro entorno. Cuando hablamos de nuestro entorno y de los procesos de vinculación, debemos tener en cuenta que las personas, son cada una, auténticos sujetos de proceso, esto significa que cada una es diferente; con lo cual no existe una formula estricta para el desarrollo comunitario de ejercicios culturales, es un proceso lento que se gesta a ensayo y error. Sin embargo, una vez encausada es mucho más estable y duradera, a diferencia de los procesos de vinculación que son implementados sin la perspectiva de los vecinos como base eje del proceso. Entonces, cuando es la población la que impulsa el proceso va a la par generando un nuevo habito con el espacio cultural, una nueva realidad y percepción (Montoya, 1998, p. 51), que ayudan al sentido de apropiación por el patrimonio común. Resulta fundamental pensar en que el desarrollo local debe tener sus cimientos en los recursos propios de territorio, teniendo en cuenta que toda muestra cultural, o patrimonio cultural, es una parte importante de dichos recursos (Carvalho, 2011, p. 117). De esta manera cualquier avance que tenga el espacio cultural se hará sobre buenos cimientos; así podremos conseguir que el espacio albergue personas permanentemente, que este vivo, captando el interés de sus vecinos. Debemos tener en cuenta al momento de pensar el espacio cultural, que el patrimonio común debe gestarse como un factor de encuentro y cooperación, y no ser convertidos en ejes de conflicto, como ocurrió durante las guerras batalladas a lo largo de la historia (Martins, 2017, p. 44). En el momento en que deben tomarse los recursos endógenos del sector para el desarrollo cultural, es importante pensar en los artistas y creativos, gracias a la singularidad de su trabajo personal en el enriquecimiento cultural contemporáneo, tienen, generalmente, una vocación por 47 entender y reinterpretar el espacio, que los mantiene en constante dialogo con su entorno, con la herencia identitaria y patrimonial, como las necesidades prácticas y empáticas, que le generan constantes aspiraciones sociales (Choay, 2018, p. 42). De esta manera podemos ver como el recurso endógeno de un territorio no es necesariamente natural o material, cuando hablamos de cultura estos recursos suelen ser las personas y sus saberes en un alto porcentaje. Resulta de suma importancia, como hemos venido hablando, la vinculación de los vecinos con su patrimonio y espacios culturales, no solo por el hecho de conocer su herencia y su valor, sino también por poder gestar un crecimiento social, a futuro, bajo una cultura de paz. Esta debe, evidentemente, ser empática y reciproca, tanto entre habitantes como con los espacios de cultura, generando constante interés mutuo entre las partes, enseñando el valor de la diferencia en la diversidad y regalándonos un espacio alternativo a la rutina personal. 3.3: Derecho cultural y procesos creativos Bajo el acuerdo de los beneficios sociales de la vinculación de ciudadanía al patrimonio, o espacio cultural, debe sumarse la de los poderes públicos, para así pensar en el derecho cultural como fuente para generar un mejor lugar para vivir y como recurso de sostenibilidad, aportando desde la economía local (Morales Astola, 2018, p. 6). Pues es la cultura una fuente de recursos subutiliza y desaprovechada, donde podemos generar aulas vivenciales para procesos pedagógicos, generar empleo y movimiento económico local, sembrar empatía, celebrar la diversidad y regalar espacios de sosiego; como es el caso del aporte del consumo y creación, o práctica, cultural durante los confinamientos por la pandemia de Covid en 2020. Cuando hablamos de poderes públicos no solo nos referimos a gobiernos nacionales que defienden sus tradiciones. Hablamos de alcaldías y ayuntamientos, muchas veces ni siquiera de nivel ciudad, sencillamente de poder local; deben estos dejar de lado su postura autoritaria, convirtiéndose así en actores de su propio territorio (Montoya, 1998, p. 47), para así generar procesos de la mano de los vecinos con mayor durabilidad. Cuando hablamos del desarrollo de los seres humanos, este debe ser entendido, y pensada su realización, con el importante papel que juega la creación cultural, vinculada estrechamente con la educación y formación, con la investigación y con la ciencia (Martins, 2017, p. 7). De esta manera si la cultura esta intrincada 48 en los seres humanos debe ser ejercida como tal en los desarrollos de las políticas públicas, gestadas desde las entidades de poder. Cuando entramos a exigir las libertades fundamentales en el estado de derecho, vienen con estas el derecho de todo ciudadano a participar de la vida cultural, como lo vimos anteriormente esto puede ser involuntario pero se encuentra intrínseco al ser humano. Es así como el patrimonio pasa a ser un recurso de valor social, que cumple varios objetivos en el desenvolvimiento humano, aterrizando un modelo de desenvolvimiento social, como lo hemos venido hablando, y económico, ya que alberga a profesionales de la cultura y artistas entre otros, que en conjunto consiguen el uso durable y respetuoso de los recursos culturales; con repercusión en la dignidad de todas las personas vinculadas el espacio patrimonial y/o cultural. (Martins, 2017, p. 9) Sin importar la identidad cultural a la que pertenezcamos debemos tener en cuenta que, la diversidad cultural solo obtiene su pleno sentido cuando se encuentran abiertas a dar y recibir, y se prestan para mantener un diálogo permanente entre la tradición y lo contemporáneo; entonces pues, la novedad es el resultado de ese dialogo entre lo que recibimos y lo que creamos (Martins, 2017, p. 14). Resulta importante resaltar que la diversidad nos hace ricos, como lo hemos desarrollado anteriormente, y que la labor de artistas y creadores es fundamental para traducir o actualizar esa herencia identitaria, empática y respetuosa, de manera asertiva y sensible. Entonces como es deducible, después del subcapítulo anterior, todas las personas tienen derecho a involucrarse en la puesta en valor del patrimonio cultural; poner en centro de las prioridades del proceso de valorización a las personas, a los vecinos, da no solo un patrimonio durable, sino también una mayor calidad de vida a quienes se encuentran vinculados a esta (Martins, 2017, p. 18), nutriéndose además de las diferentes fortalezas y conocimientos que cada persona puede aportar. Podemos entender la noción de cultura, y nuestro derecho a esta, como medio para comprender un sin números de cosas y situaciones, como por ejemplo la historia, la diversidad, la complejidad del mundo pluridiverso, el sentido de responsabilidad o de la capacidad creadora y creativa de los seres humanos, entre otros (Martins, 2017, p. 19); allí radica la importancia de asumir nuestra vida cultural, trasmitir nuestro legado y fomentar espacios culturales y de 49 educación cultural. En dicha amplitud de áreas tocadas por la cultura podemos deducir que todos los intentos por teorizar la cultura resultan ínfimos; mucho más cuando asumimos que aquello que nos separa de otras especies, y nos constituye como una, es en gran medida la cultura, siendo la gestión de esta, como hemos visto voluntaria o no, la marca de nuestro paso por la vida (Morales Astola, 2018, pág. 55). Para nuestros casos de estudio debemos tener en cuenta como gracias a la inversión económica y educativa del caso catalán nos separa del caso Bogotano; si bien Barcelona a desarrollado una importante bibliografía acerca de las prácticas de gestión de cultura, estas se vuelven inviables en el caso colombiano, gracias a estas diferencias de inversión en la base. Entonces cuando hablamos del caso latinoamericano las nuevas industrias culturales y creativas se ven logradas gracias a una gestión cultural comunitaria, que se dota de una profesionalidad, o profesionalización en muchos casos, comunitarismo y emprendimiento; así han gestado un modelo propio y singular (Morales Astola, 2018, p. 58), que tiene su base en la población y en grupos creativos que se encuentran entre sí. Si bien la herencia cultural es un legado de suma importancia, nuestro accionar respecto a este patrimonio es fundamenta, como vimos los artistas cuentan con una característica particular para traducir su territorio, gracias a trabajo personal; bajo esta idea podemos pensar que, parte del valor agregado con que cuentan las nuevas generaciones de creativos y artistas, radica en la capacidad de incorporar toda la herencia cultural en la realidad dinámica en la que vivimos actualmente (Martins, 2017, p. 38). Reafirmando la idea de que la innovación se gesta en el cruce entre el legado y la creatividad. Si pensamos en nuestros casos de estudio, podemos destacar el valor de su patrimonio arquitectónico, aún en proceso de revalorización por diversos motivos, pero que cuenta con una importante voluntad de sus vecinos para su conservación, gracias a que estos les regalan memorias, noción identitaria y sentido de lo urbano. Los procesos de replanteamiento que ya se han llevado a cabo en estos barrios han invitado, en los últimos años, a una vida cultural más amplia. Esto lo podemos encontrar positivo para el cumplimiento del derecho cultural de los vecinos, pero por otro lado los ha vuelto atractivos y populares para foráneos, generando un incremento en la demanda de la vivienda, que lleva al alza el costo de vida, junto con otros hechos; a largo plazo modificando la noción misma de lo urbano intrínseca en el barrio. 56 posteriormente con los traumas; a su vez en de gran valor para la reparación de los lazos sociales afectados (UNESCO Office Venice and Regional Bureau for Science and Culture in Europe (Italy) [98], 2020), regalándonos procesos de resiliencia social en torno a las crisis. Para el desarrollo de esto debe recordarse, nuevamente, la importancia de la comunidad para el desarrollo de los seres humanos; esto está directamente vinculado con la confianza por el entorno, el conocimiento de la historia y el patrimonio material, la noción de lo urbano del lugar que se habita. Estos últimos son todos materiales para la comprensión social, con el fin de busca dar frente a las situaciones difíciles de la mejor manera. Para nuestro caso el entendimiento de la Historia Publica y la confianza resultan importantes, pues cuando se desarrolló el trabajo de campo hablamos justamente de las vivencias personales de 36 vecinos, en total entre el Poblenou-Llacuna y La Soledad, durante los confinamientos por Covid-19. Como lo hemos visto en capítulos anteriores las realidades geográficas, políticas y económicas son muy diferentes. Pero, el Covid-19 es tal vez la primera situación trasversal que afectara al mundo en su totalidad en más de una centena de años. Donde se desdibujaría un poco esos límites y se pintarían, a cambio, las paredes de los confinamientos; pero que paradójicamente con el paso del tiempo también se vieron exacerbadas estas diferencias. 4.2. Confianza, salud y covid-19 Claramente el ejercicio de vinculación comunitaria es esencial, tanto en el área social como cultural e historiográfica; pero, está en la capacidad de ser aplicada a desarrollos laborales en un sinfín de otras áreas del conocimiento. Entendiendo que la vinculación comunitaria es un modelo, o filosofía organizativa, que puede ser aplicada a diversas áreas, no debemos perder de vista la importancia para su desenvolvimiento de las relaciones en base a la confianza, la empatía y comprensión. A la hora de generar proyectos estratégicos para la vinculación poblacional, en cualquier área, resulta esencial realizar una revisión de aquello con lo que la comunidad cuenta, tanto en el área de interés como en su entorno social, cultural tradicional, sus infraestructuras físicas y 57 económicas; reconociendo las normas propias de la comunidad y diversidades culturales particulares e internas, entendiendo que cualquiera puede ejercer el liderazgo, no estrictamente un profesional en el área a trabajar (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011). Es allí donde resalta la importancia de enfrentar al pasado como una experiencia compartida, una oportunidad gestar comprensión y empatía, en vez de distanciamiento y división social (Kean & Aston, 2009, p. 2). Viendo a la confianza como una construcción basada en la interacción social, muchas veces dotado de un componente afectivo que responde al vínculo emocional entre las partes (Yañez Gallardo, Osorio Baeza & Ibarretxe-Antuñano, 2008, p. 45). Durante la emergencia sanitaria desatada por la pandemia del Covid-19, que inició los confinamientos en el mes de marzo del 2020 tanto en Colombia como en España, notamos la importancia de la socialización, del apoyo y del trabajo común, entre otras. Entendimos que no estábamos preparados y que era la primera vez que nos enfrentábamos a un hecho que afectaba casi a toda la humanidad, a lo largo y ancho del globo terráqueo. Fue más cierto que nunca que al final todos somos humanos, todos somos iguales, pues la enfermedad no distinguía género, edad, color de piel, riquezas o creencias; aunque a largo plazo quedo claro que el estatus económico si afecto a la hora de los privilegios en el manejo de enfermedad y la supervivencia a los periodos de cuarentena. Allí, sin quererlo entendimos las bases de la historia publica y de la vinculación comunitaria, donde historiadoras y entrevistados, profesionales culturales y vecinos, sujeto y objeto de estudio, todo somos una misma entidad social en busca de un bien común (Kean & Aston, 2009, p. 15). Entendimos también la insuficiencia de algunos sistemas de salud, la problemática de la desinformación en la población sobre los desarrollos del área científica, muchas veces únicamente difundido entre científicos y académicos. Pero desde finales del siglo pasado existe una vertiente medica que habla de la importancia de vinculación comunitaria en el área de la salud; lamentablemente aun no es el común denominados en los proyectos estratégicos de los sistemas de salud. Esta vertiente busca trabajar desde la base, pensando los barrios como ejes sociales con la necesidad de lugares seguros para el desarrollo de actividad física, la disponibilidad de alimentos saludables de fácil acceso, y por supuesto centros médicos de calidad a bajo costo para la población (Centers for 58 Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. xi) Entendiendo que cada sociedad construye sus tradiciones, normativas, también su propio pasado y la recreación de este (Aston & Hamilton, 2009, p. 29), es indispensable la participación activa de la comunidad para la creación de estos ambientes saludables, sin discriminar edades. Para lograr la vinculación asertiva los vecinos del área, los lideres de la misma, los profesionales e investigadores (de salud, cultura, historia, etc.) deben trabajar juntos para lograr cambios la mejoría y multiplicación de estos espacios para el bienestar la comunidad (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. xi). Si la salud es diagnosticada bajo una revisión de entorno social, la respuesta a las problemáticas también tendría mejor resolución si hiciera uso del entorno social. En este orden de ideas, la participación social, por medio de vinculación comunitaria, puede ayudar a que sea la población, con su propia perspectiva aporte sobre la mejoría de vida de su comunidad; que aunque afecta a la salud, radica en el entorno socioeconómico, principalmente; es así como cualquier enfoque para la mejoría en salud, cultura, bienestar psicológico, educación, etc., debe estudiar muy bien la situación de las comunidades para generar mejores resultados, de alto impacto y a la diversidad social de la comunidad (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. 4). Socialmente basamos nuestra relación de confianza a partir de observar cómo se desenvuelve el otro frente a prácticas sociales; por ejemplo, como se comunica, que tanto aporta o se esfuerza por la comunidad, cual es la noción de cuidado que tiene, si es capaz de cumplir acuerdos. Esto lo valoramos por encima de las recomendaciones de terceros, en la mayoría de los casos (Yañez Gallardo, Osorio Baeza & Ibarretxe-Antuñano, 2008, p. 46). Ya que la confianza es entregada con demostraciones de primera mano, que además es fundamental para creación de vínculos sociales comunitarios, es importante entender que la importancia del contexto histórico, para todo proceso social, no radica en repetir el pasado, por el contrario, es conseguir hacer uso de este (Jensen, 2009, p. 44) para el crecimiento y fortalecimiento del tejido social. 59 Al interior de una comunidad podemos encontrar diferentes sectores, que además están conectados haciéndose cargo de identificar y solventar las problemáticas, con el fin de mejorar el bienestar y la salud de toda la comunidad (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. 5). Estos diversos sectores pueden existir gracias a las creencias, a las capacidades especiales, a las labores, a la cultura, entre otras. Pero esta última resulta ser columna vertebral de la sociedad, gracias a que la consumimos y practicamos todos los seres humanos de una infinidad de formas diferentes. Es las cultura quien nos crea ideas sobre como asociarnos, atreves de cuáles son las particas sociales determinantes para la confianza y cuáles son las metodologías acertadas para la negociación; es allí donde la cultura es un determinante para la vinculación social de cualquier fin, por eso la lectura previa del entorno comunitario y su cultura intrínseca son claves para un resultado exitoso en el proceso de vinculación y el mantenimiento del mismo a largo plazo (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. xvi) Entonces, para que sectores como el de la salud, anteriormente citado, pueda generar vinculación comunitaria para su interés en bienestar, es mucho más sencillo si la comunidad ya ha generado, de ante mano, un proceso asociativo comunitario. Ya que de los espacios donde la comunidad comparte costumbres, leyendas, hechos históricos de la mano entidades o asociaciones vecinales, comerciales, educativas, culturales; se gestan bases de identidad y unión social (Rojas Rabaneda, 2021, p. 75), sobre los cuales tienen mayor posibilidad de prosperar proyectos vinculatorios ajenos a la cultura. Teniendo en cuenta como la cultura juega un papel transversal en la sociedad, no podemos decir que sea diferente con la salud, pues están estrechamente conectadas. Ya que, va a ser la cultura, y el cómo leemos el mundo de nuestra noción de esta, lo que dicta nuestra percepción sobre la enfermedad y el sufrimiento, métodos de prevención, tratamientos e inclusive uso de los servicios médicos. Entonces cuando entramos hablar de un proceso de vinculación en salud, el respeto, comprensión y entendimiento de todas las hacia todos los integrantes es fundamental; allí está la íntima conexión entre la salud, la vinculación comunitaria y cultura, porque esta última afecta directamente sobre las creencias y la comprensión de la salud y las enfermedades, pero también del ser humano en general (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science 60 Awards, 2011, p. 11), con lo cual afecta lo social, lo económico, lo histórico, lo político y todo lo inherente al ser humano. Yañez, Osorio y Ibarretxe-Antuñano realizaron un estudio en que preguntaron a estudiantes universitarios ¿qué es la confianza? Encontraron diversas respuestas: la confianza es parte esencial de las relaciones interpersonales, o la situación de confianza, que genera una sensación de seguridad en el marco de los posibles riesgos de las relaciones interpersonales, también que la confianza es una parte esencial de las relaciones interpersonales y permite un adecuado desarrollo, o que es la que cohesiona a las personas que establecen relaciones interpersonales, por último que la confianza interpersonal que puede fortalecerse y tener efectos beneficiosos (Yañez Gallardo, Osorio Baeza & Ibarretxe-Antuñano, 2008, p. 49), ninguna de ella podemos asegurarla acertada o no. Pero, si pensamos en todas ellas como ejes que pueden bases para la organización comunitaria, seguramente, encontraremos ideas sobre como movilizar a la comunidad en torno a aquella mejoría social que estamos buscando; en memoria, en salud, en convivencia, etc. (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. 12). La vinculación de la comunidad trasciende la físico de la presencialidad y nos habla de personas con aportes, en capacidad de generar ideas para la mejoría del proyecto del cual son beneficiarios, deben ser oídos e involucrados, porque de esta manera la toma de decisiones y responsabilidad por el mismo serán compartidas (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. 13). De esta forma no recaerá en una institución o sector interesado y si este deja de estar presente la comunidad seguirá trabajando por su propio beneficio. La segunda edición de Principios de Vinculación Comunitaria, una publicación que revisa la importancia de la vinculación comunitaria en los beneficios de la salud; analiza el proceso desde los estudios académicos sociales y desarrolla las ventajas de este para el área de la salud. Revisa los cuatro principios del modelo socio-ecológico de Stokols, en busca de acciones para la participación comunitaria: 61 El estado de salud, el bienestar emocional y la cohesión social se ven influenciados por las dimensiones físicas, sociales y culturales del entorno del individuo o de la comunidad y por los atributos personales (p. ej., patrones de conducta, psicología, genética). El mismo ambiente puede tener efectos distintos sobre la salud de una persona dependiendo de una serie de factores, entre ellos, las percepciones de la habilidad para controlar el entorno y los recursos financieros. Los individuos y los grupos se desenvuelven en diversos ambientes (p. ej., lugar de trabajo, vecindario, comunidades geográficas más extensas) que indirectamente afectan e influyen en cada uno de ellos. Existen "puntos de influencia" personales y ambientales, tales como el ambiente físico, los recursos disponibles y las normas sociales, que ejercen una influencia vital en la salud y el bienestar. (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. 21) Esto debe ir acompañado del hecho de que la vinculación comunitaria no es un hecho único y aislado que solo ocurre una vez, por el contrario, estamos hablando de un proceso en constante evolución y adaptación (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. 23). Aquí radica la importancia de citar a la salud en este texto, pues para el marco de la pandemia mundial atravesada en los últimos años, muchos de los diagnósticos, desde el propio Covid pasando por enfermedades crónicas y psicológicas, habrían conseguido a lo mejor y más asertivas respuestas de existir mayor uso del modelo de vinculación comunitaria en salud. Todas las comunidades encuentran elementales sus manifestaciones culturales, ya que estas tienen una importante labor en su proceso identitario y la cohesión social con su comunidad; es por esta razón que cuando cesaron los encuentros a causa de Covid-19 , se cancelaron las fiestas y se suspendieron los encuentros, se vieron afectados el bienestar social y mental de las personas (Roigé Ventura & Canals Ossul, 2021, p. 20), esto demuestra la importancia del patrimonio colectivo intangible en el desenvolvimiento humano. 62 Con el paso del tiempo se ha evidenciado la importancia de la participación de las comunidades, tanto para los cimientos para la investigación como para las bases los programas en las diversas áreas, mejorando y reduciendo las disparidades sociales; buscando las mejorías desde el ámbito colectivo (Centers for Disease Control and Prevention, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, Clinical and Translational Science Awards, 2011, p. 15). Esto resulta esencial ante las crisis, por ejemplo, en la última crisis por el Covid-19 ha desenvuelto y evidenciado las carencias de la administración pública, a contraposición se han revelado las fortalezas de las comunidades (Roigé Ventura & Canals Ossul, 2021, p. 22). Estos tejidos de unión comunitaria voluntaria demuestran que la percepción de confianza está ligada a las variaciones culturales (Yañez Gallardo, Osorio Baeza & Ibarretxe-Antuñano, 2008, p. 54), mostrando que cuando estamos identificados culturalmente con una comunidad tenemos mayor tendencia a confiar. La entrada del Covid-19 presupuso, en primera estancia, un estado de alerta global, pero con confianza en los avances científicos. Estos nos daban la ilusión de que la pandemia cesaría pronto y todo seria cuestión de un par de semanas, alimentando la confianza en nuestra resiliencia y ataque contra virus (Viel, 2021, p. 308). Lamentablemente a la escritura de este documento, 2 años después de los primeros confinamientos, alcanzamos a vislumbrar que han sido más de un par de semanas. Este alargamiento ha llevado a repercusiones psicológicas sociales, principalmente en la primera etapa de los confinamientos más estrictos durante 2020. Hoy en día afrontamos una “nueva normalidad”, que nos invita a explorar nuevas formas de afrontar nuestras creencias y comportamientos, tanto social como ecológicamente. Nos hemos visto obligados a repensar nuestros lazos con la cultura y la naturaleza, replantear como habitamos el mundo, cuales son nuestros derechos y, más importante, cuales nuestros deberes, revisando nuestra posición y obligación social, buscando en nuestras memorias como trazar nuevos caminos para la equidad y la empatía (Viel, 2021, p. 308). Una vez confinados en el 2020 afloraron una gran serie de desigualdades, y todo paso a ejecutarse de modo virtual; en ese momento nos dimos cuenta lo inequitativo del acceso a conectividad, en muchos sectores de la sociedad, en diversos países (Delgado Méndez, 2021, p. 144). Una porción de los habitantes no contaba con conexión a internet o servicios digitales; estos, ante el confinamiento, se vieron sin poder estudiar, hacer uso de pantallas para ocio o distracción, 63 se quedaron sin interacción social externa al hogar o inclusive asistir a citas médicas, y muy preocupante sin trabajar, por ende sin generar ingresos (Molina Neira, 2021, p. 205), a esto debemos sumarle el alto nivel de trabajo informal en muchos países, como es el caso de América latina. Los gobiernos se vieron superados en varios temas, como el de la conectividad, la salud física y mental, mantenimiento y rescate cultural identitario, entre otros; debemos tener en cuenta que nadie sabía exactamente cuál era la manera óptima de proceder ante la crisis, pues el mundo actual no había vivido una crisis de estas dimensiones y menos en el contexto de desarrollo del siglo XXI. Esto dio pie para que la sociedad civil se organizará para replantearse y afrontar esta nueva situación (Vargas Velásquez, 2021, p. 296). Es el caso de La Universidad Nacional de Colombia, la universidad pública más grande del país, quien a través de egresados, profesores y población en general, consiguieron conectar a casi la totalidad de sus estudiantes, muchos en áreas rurales de difícil acceso en la topografía del país; como la narró la rectora de la Institución Dolly Montoya, en una entrevista canal capital el 4 de Mayo de 20203; en pleno confinamiento o cuarentena extrita en el país, consiguieron reducir la deserción estudiantil por falta de medios para asistir a las aulas virtuales. Si bien debemos tener en cuenta que la vinculación comunitaria, en todas las áreas, no va a salvar el mundo, si puede ayudar mejorar las vías de comunicación y participación de los seres humanos en la sociedad; generando un colchón para las crisis, como la sanitaria vivida los últimos 2 años, que apacigüe la manera en que nos enfrentamos a las crisis. 4.3. Covid-19 y cultura Para nadie es un secreto que los cambios en las dinámicas diarias cambiaron de un momento al otro, en 2020 con el esparcimiento del Covid-19, que lo convirtió pandemia con millones de muertos y afectados directamente de la enfermedad; sin contar las problemáticas sociales y psicológicas que se enfrentaron a la par y no se encuentran dateadas. Aun así, Xavier 3 Revisado el 27/02/2022: https://conexioncapital.co/conversaciones-en-casa-con-dollymontoya/?fbclid=IwAR1MljV0fXThwVR2vmieQJFgftmP7qnMz8mJZD6SgreJsaI_5BDNaFuWAVU 64 Roigé y Alejandra Canals, en Patrimonios confinados. Resiliencia y creatividad del PCI ante el distanciamiento social del libro Patrimonios confinados , dejan claro que: La pandemia del COVID-19 y las medidas sanitarias tomadas por los distintos gobiernos han provocado una de las mayores crisis económicas y sociales de alcance global de la historia contemporánea (Roigé Ventura & Canals Ossul, 2021, p. 9). Pero, podemos preguntarnos que papel jugó, o juega, esta crisis en conceptos desarrollados en este documento; como lo son la gestión social en el entorno vecinal, la importancia del encuentro y de la vida en comunidad, la relevancia social del patrimonio inmaterial comunitario y el papel de los espacios culturales para la comunidad, sin dejar de lado nociones como la empatía o la identidad, transversales a los conceptos. Como primicia podemos asumir que no fueron tiempos sencillos; pero también podemos asegurar que dichas dificultades suelen ser un gran motor para cambios positivos (Morales Astola, 2018, p. 66), podemos señalar dos o tres cambios positivos que la pandemia podría producir, como la búsqueda por una mayor equidad social, una mayor empatía entre iguales, inclusive más respeto al reino animal, como también un búsqueda en fortalecer los campos y los procesos agropecuarios de tan evidente importancia ante los cierres de fronteras; pero todo esto solo el tiempo lo dirá. El nacimiento y proliferación del internet, y su uso, ha tenido un gran impacto en la manera cómo estudiamos, trabajamos o nos relacionamos, en las practicas familiares, o en la investigación, inclusive, no han sido ajena a esto, con ello claramente las reuniones, encuentros o hallazgos, repercudiendo en el desarrollo mismo de las investigaciones, sin duda, ha estimulado su crecimiento y ejecución en todas las áreas, principalmente sociales (Aston & Hamilton, 2009, p. 27). Con la llegada de los confinamientos por pandemia en 2022 el uso de pantallas se incrementó notablemente, como lo dejan claro todos y cada uno de los autores en el libro Patrimonios confinados . El excesivo uso de pantallas, en consecuencia de internet, respondió al hecho de que de repente nos encontramos encerrados en casa; este espacio se convirtió, durante los confinamientos, en el único espacio en que se desarrollaba la vida, se convirtió en lo público y lo privado, el adentro y el “afuera”, todo a la vez (Rico Iñigo & Canals Ossul, 2021, p. 285). Entonces las pantallas empezaron a encenderse para el teletrabajo, la escuela online , las reuniones y 65 encuentros virtuales; a su vez eran la única “ventana” que nos permitía ver más allá de los muros de nuestros hogares (Delgado Méndez, 2021, p. 145). A esta novedad pandémica en que entramos los seres humanos se unieron, por consecuencia, comercios, escuela y universidades, oficinas y sobre todo espacios patrimoniales materiales, además encuentros sociales divulgación de patrimonio inmaterial. Estos últimos también buscaron un espacio en el mundo digital, como todos los demás; algunos intentaron replicar las experiencias, otros generar memoria entorno a una tradición, más allá de la estrategia crearon espacios de reflexión en torno al patrimonio y la tradición misma (Castellar Quinayás, 2021, p. 223), generando una labor de replanteamiento y reinvención, en busca de un patrimonio más equitativo y empático. Para todos es claro que la mayor ventaja del mundo en digital es su accesibilidad sin limitantes de tiempo o espacio; pero, la pandemia nos dejó claro que, aunque lo digital fue un gran apoyo para la sobrevivencia y continuidad de muchos eventos, en el área cultural, hasta el momento no consigue, y posiblemente jamás lo conseguirá, sustituir de las vivencias y experiencias que nos regalan los encuentros en vivo, en comunidad presente (Roigé Ventura & Soulier, 2021, p. 275). En el caso del patrimonio inmaterial es clara la diferencia entre ver una feria, o carnaval, siendo parte o trasmitido; aprender un legado tradicional en el lugar de origen con las materiales e utensilios, y sabiduría ancestrales que ver un video en la pantalla, así ejemplos a lo largo de la inmensa variedad de expresiones existentes. Eliseu Carbonell habla de una entrevista realizada a la antropóloga Rita Segato por un medio escrito en Argentina, donde nos recuerdan que muchas comunidades en diversas latitudes, históricamente, han desenvuelto rituales en absoluto silencio, pero jamás habíamos planteado la idea del ritual sin presencia física (Casbonell Camós, 2021, p. 164). Pero las mudanzas en la ejecución de las tradiciones, postergadas por Covid-19, nos han llevado a replantear no solo todas las áreas en que nos desenvolvemos, sino los rituales adosados a estas; a veces de forma negativa gracias al impedimento para salir de casa, otras veces positiva rememorándonos rituales propios, personales o familiares, vinculados a labores cotidianas como la cocina, las manualidades o las tejedurías, entre otros. 72 la ciudad, por encima de un enfoque al turismo. Así elegimos a La Soledad en Bogotá, barrio en que vivo la investigadora por más de 20 años; y el Poblenou en Bacelona, era el barrio que cumplía comparativamente las necesidades, en ciudad en la que también habito la investigadora. Al interior de los barrios buscamos personas que conocieran el barrio y vivieran en el desde antes de las cuarentenas, de igual manera pasaran estas en el barrio. Así pues, optamos por dividir la selección en dos partes, vecinos y artistas o creativos. Debemos aclarar que algunos de los entrevistados, bajo el denominador de vecinos, trabajan en el ámbito de la cultura; lo cual demuestra la fuerte vinculación de los barrio con el sector cultural. Se realizaron 18 entrevistas en cada barrio, de las cuales 4 son los artista o creativos. 2) Toma de contacto Para encontrar personas interesadas en participar se hizo uso, principalmente, del voz a voz; se realizaron primeras llamadas de 10-15minutos donde se explicó la dinámica y finalidad de la entrevista, también se visitaron los barrios en búsqueda de generar algunos primeros acercamientos, con el fin de diversificar el público interesado. Este primer acercamiento cumplía tambien la función de conocer un poco los entrevistados, con el fin de saber cuales eran las áreas de mayor interés para el entrevistado, con este contexto la entrevista tenía mayor posibilidad de ser vista como una charla informal, y no corría riesgo de convertirse en un interrogatorio. 3) Elección del momento Ante la situación pandémica que nos alejaba de los encuentros presenciales, todas las entrevistas fueron realizadas virtualmente. Queda claro que no ha sido fácil para los procesos investigativos, ha sido adaptar procesos y métodos, etnográficos y antropológicos a las limitaciones del confinamiento social (Castaño Madroñal & Hernández León, 2021, p. 130). Aun así, cabe aclarar que estas metodologías y técnicas no son nuevas, lo que, si se ha visto acelerado en el traslado e incrementado el uso de este mundo virtual en el desarrollo de investigaciones, en todo las áreas del conocimiento (Delgado Méndez, 2021, p. 145). 73 Se acordó con cada uno de los entrevistados hora y fecha, y les fue suministrado un enlace de la sala de reuniones virtual, a través de la cual se desenvolvían las entrevistas. Además de la firma y envió en digital de un acuerdo de participación en el proceso de investigación. 4) La entrevista El desarrollo de la entrevista tocaba puntos de importancia como la edad y el lugar de nacimiento del entrevistado, por cuanto tiempo ha vivido en el barrio, que lo llevo a elegir el barrio, como siente la seguridad en el barrio, cómo ve el proceso de gentrificación del barrio en los años que lleva viviendo en él, que conoce sobre la historia del barrio, de sus lugares emblemáticos y sus espacios al aire libre, como cree que es la relación entre el barrio y la cultura, como de transcurrieron sus días durante los periodos de confinamiento, como sintió, o siente, la noción de confianza en el otro teniendo en cuenta los contagios por Covid-19, por ultimo indagamos si creen que los espacios públicos y los procesos artísticos pueden ayudar a restaurar normalidad y confianza. Todas las entrevistas fueron diferentes, en algunas tocamos o ahondamos en unos puntos más que en otras; casi con la totalidad de los entrevistados de tocaron todos los temas. Con los artistas y creativos hablamos también de su proceso de creación durante el periodo. 5) Finalización de la entrevista Todos los encuentros terminaron de manera cordial, y la investigadora mantiene contacto con cada uno de ellos, con la finalidad de entregar posteriormente la retroalimentación del proyecto. 6) Grabación de la entrevista Todas las entrevistas fueron grabadas, a través de la plataforma, y posteriormente transcritas para su análisis. 7) Análisis de la entrevista A partir de la identificación de patrones y datos, abordados en las entrevistas, buscaremos rastrear las temáticas repetitivas, para analizar su raíz; sin dejar de la aquellos que no se ajusten 74 a los parámetros (Quintana Peña, 2006, p. 59). Para ello, encontraremos los capítulos posteriores, que desarrollaran el análisis de las entrevistas, y se dividirá en 3 grandes áreas, teniendo en cuenta los aspectos macro de las entrevistas por medio de la definición de unidades de análisis por tema (Cáceres, 2003, p. 60): 1) Los Barrios y los vecinos 2) Los vecinos y creativos 3) Interacción entre los vecinos y los artistas Al estar hablando de dos realidades política y geográficamente distantes, nos vemos en la necesidad también de hacer uso de técnicas de diferenciación de datos, concretamente bajo la realización de contrastes y comparaciones, en casos específicos (Quintana Peña, 2006, p. 59). En este trabajo de campo veremos como dos barrios lejanos presentan tanto problemáticas como realidades similares. También encontraremos gestiones sociales y de memoria completamente dispares. Por medio de 28 vecinos y 8 artistas y creativos entrevistados de manera individual, exceptuando una pareja que trabaja en colectivo; por solicitud de algunos de los entrevistados los nombres que encontraran aquí no son reales, cubiertas por el derecho al anonimato. 75 Capítulo 6. Historia, memoria y cambios contado por sus habitantes A lo largo de este capítulo veremos la relación de los vecinos con sus barrios, revisaremos los motivos a elegir el barrio como su lugar de vivienda, qué tanto conocen de la historia de este, y qué relación tienen con los procesos de gentrificación y seguridad al interior de sus barrios. Este análisis lo realizaremos a partir de las 36 entrevistas realizadas, en total, a los habitantes de La Soledad, en Bogotá – Colombia, e el Poblenou, en Barcelona – España. En este primer capítulo de análisis de las entrevistas tomamos de igual manera a quienes hemos denominado vecinos y a quienes hemos denominado artista o creativos. 6.1. Los barrios y sus vecinos Tal como vimos en revisión de la literatura, el momento en que elegimos el lugar para vivir tomamos una decisión que va más allá del espacio físico, donde procuramos un entorno de nuestro agrado, una comunidad en la que nos sintamos parte, una noción de lo urbano con la que nos identifiquemos. Recordamos, y narramos el espacio desde los hechos que nos parecen más relevantes, y son muchas veces gracias a ello que logramos contornar nuestra historia con el lugar en que vivimos. Esto no es ajeno a Jerónimo, el vecino con mayor edad entrevistado para este trabajo, que nos contó con claridad como fue su primer encuentro con el barrio: …los niños de esa casa estaban jugando con una fogata ahí en la zona verde porque eso no era ninguna avenida sino una reserva verde que era el Parkway y me llamó la atención y me quedó grabada, después de eso por navidad del 52…(Jerónimo, Vecino del Barrio La Soledad). La búsqueda permanente por encontrar un lugar en la convivencia refleja aquello que encuentro importante, por hallar el tipo de espacios y servicios prioritarios para cada uno, es una motivación lo suficientemente fuerte a la hora de realizar una elección. Tanto en el Poblenou como en La Soledad los vecinos destacan la tranquilidad, y la vida familiar: Yo siento sobre todo que me gusta la gente porque es muy tranquila, me he encontrado con muchas familias con las que me siento bien, es como una oportunidad de estar en comunidad, me gusta mucho. (Antonella, Vecina La Soledad). 76 …un barrio con muchísimos servicios con un ambiente familiar, con muchas familias y muy bien conectado y tenía unos servicios educativos muy buenos. (Lucía, Vecina Poblenou). Claramente estos barrios han cambiado entre el año 52 que el señor Jerónimo conoció La Soledad y la actualidad. No obstante, queda claro que parte de sus enfoques han sido viviendas familiares. Que, gracias a la relación de sus vecinos con el espacio, con los comercios locales, con los espacios públicos y las celebraciones propias, los barrios han conseguido mantener eso que los hace únicos; así lo describió Abril, quien nació, creció y aún vive y trabaja en el Poblenou: es un barrio muy bonito, ahora está muy diferente de cuando era yo de pequeñita, pero sigue teniendo ese encanto precioso que tiene de medio pueblo y medio ciudad, es muy bonito ha sido maravilloso de verdad, tengo muy buen recuerdo de cuando era pequeña y de ahora. (Abril, Vecina Poblenou). Esta experiencia no es aislada de quienes crecieron en el barrio y continúan vinculados a él. Estos argumentos no distan de las motivaciones que tienen quienes han llegado a estos barrios ya en su vida adulta: Siempre me gustó La Soledad y cuándo nació nuestra primera hija, estábamos en Barcelona y nos vinimos y buscamos alquiler aquí en La Soledad, nos parece un barrio chévere para la familia, los niños, es tranquilo y chévere. (Sara, Vecina La Soledad). Cuando las personas migran agregan, en muchos casos, un componente extra a su búsqueda de hogar, la búsqueda de un lugar que se sienta un poco de su lugar de origen. A veces, esto se refleja buscar vivir cerca a las tiendas o mercados que ofrecen aquello que estamos acostumbrados a consumir, o en sentir que el barrio se parece en algún aspecto al lugar de donde provengo, o que cuenta con espacios públicos similares a los que solía frecuentar. Este es el caso de Emma, quien a la hora de buscar donde vivir, lo que la motivo no fue el aspecto familiar o la tranquilidad que realzaban otros vecinos: Primero yo venía mucho porque tengo una amiga que vivía aquí, incluso en el piso donde vivo, entonces es un barrio que frecuentaba por ese motivo y cuándo lo conocí es un barrio que me recordó mucho a ciertos barrios de Argentina como Buenos Aires o el mismo Mar de Plata, como estos barrios de soldados donde hay terrenos baldíos y no hay mucho movimiento de gente con construcciones antiguas, salía un poco de la belleza entre comillas 77 que desparrama toda Barcelona y aquí no estaba eso, entonces me sorprendía y era como otra Barcelona para mí y cómo conectaba con mi ciudad de origen, con el lugar de dónde soy y la verdad es que no puedo decir que sea bello el barrio estéticamente incluso tiene muchas cosas, hay olor a cloaca por ejemplo y mucha gente en Barcelona siente el olor a cloaca pero bueno, tienen ese algo que a mí conecta con algo muy mío, por eso siempre quise vivir aquí y se me dio y aquí estoy. (Emma, Vecina Poblenou). Y es que debemos recordar que, aunque el Poblenou está en Barcelona, muy cerca del centro modernista que caracteriza a la ciudad; este barrio, por su parte, estuvo aislado por décadas, ya que era el barrio industrial de la región, donde compartían espacio las fábricas y las viviendas de los trabajadores. Esto ha cambiado, como nos lo dejo vislumbrar Abril, quien nació, creció y aun continua viviendo y trabajando en el Poblenou. Ahora bien, debemos tener en cuenta que actualmente estas ciudades son grandes y apetecidas, con lo que encontrar espacios con los que sentirnos parte, estar tranquilos, a costos accesibles y contar con espacios públicos que consideremos de calidad puede ser muy difícil. Por ello hoy en día viviendas en barrios como La Soledad son atesorados por sus vecinos; pues cuentan con un importante pulmón verde y son muy amigables con las familias con animales: Nos gusta del barrio también lo conocido que nos resulta, lo familiar también lo fácil que es convivir con animales, el parque (Celeste, Vecina La Soledad). Como te decía siempre he vivido por esta zona, pero vivir exactamente sobre el Parkway para mi implica que me genere la posibilidad de tener una zona verde, en Bogotá es difícil encontrar una zona verde, un sitio agradable donde tu no sientas una agresión de la ciudad y que en los últimos años hasta la pandemia era un sitio muy agradable y seguro, incluso de noche porque había restaurantes, bares tranquilos, no discotecas ni rumbas fuertes más bien había teatros exposiciones amigos, estos vínculos también son muy importantes a la hora de decidir dónde vives entonces todas esas razones me llevaron a decidir vivir en el barrio. (Emily, Vecina La Soledad). Y es que sentirse a gusto en el lugar en que se vive resulta fundamental para nuestro optimo desarrollo humano; esto cruza por las amistades que haces en el barrio, las familias con las que te encuentras, el ambiente cultural de este, pero también como te sientes frente al espacio. Sin lugar a duda la percepción es absolutamente personal, pues está ligada a tus memorias con 78 las sensaciones. Es por esto que resultara infinitamente diferente visitar, o habitar, una gran ciudad llena de rascacielos que una pequeña población rural, y no todos nos sentiremos a gusto en los mismos lugares. Es así como Martina, quien llego de adulta al barrio, describe la amplitud de las calles con una virtud de su barrio: hasta ahora era un barrio muy tranquilo con calles muy amplias y que estaba muy centrado últimamente en lo que es el desarrollo tecnológico, zona de oficinas, antes era una zona industrial y te decía tranquilo por eso porque desde este último año ya se está notando el cambio que ha tenido y se está viendo muchos edificios antiguos evidentemente que estaban inhabitable o inoperables y los están tirando todos y está todo lleno de obras. (Martina, Vecina Poblenou). Resultan tan evidentes los cambios, no solo al interior de los barrios, sino, en relación con el resto del mapa con el que hoy comparten en nombre bajo una sola ciudad. En algún momento estos barrios no fueron parte de la ciudad, o eran contados como periféricos o suburbanos. Por ejemplo Poblenou contaba con una muralla que le separaba del mar, e incluso del resto de la ciudad, esto generaría imaginarios colectivos de lejanía: Mira cuando yo era pequeña, no tan pequeña, que me daba más cuenta más uso de la razón, el Poblenou era como cerrado a Barcelona, de hecho, mucha gente cuando iba al centro decían que se iban a Barcelona y Barcelona está a 10 minutos igual que en cualquier transporte público o menos, estamos muy cerca de lámina vives en pueblo nuevo uff uff, cómo que qué miedo, en cambio ahora ves no se ha cambiado la tortilla ahora la gente quiere vivir el Poblenou. (Jana, Vecina Poblenou). Estos cambios de los que habla Jana son evidentes en ambos casos de estudio, pues como pudimos verlo en capítulos anteriores, los barrios mantienen un espíritu vivo, aquella noción que llamamos lo urbano, que se encuentra en habitar del espacio y se transforma continuamente. Tanto el Poblenou como La Soledad son, hoy en día, barrios apetecidos no solo por sus servicios o su vida, resulta esencial su ubicación respecto a las necesidades en el entorno respecto a la ciudad. Bien lo explican los habitantes de La Soledad: El Parkway, yo creo que el barrio es residencial pero igual están cerca del centro, no quedaba muy lejos del colegio de los niños, la arquitectura es un barrio residencial se está transformando, con algunos comercios o restaurantes, también está muy bien centrado 79 estamos cerca de la 26 de la caracas, está muy bien situado, muy central digamos. (María, Vecina La Soledad). Me parece súper chévere que un barrio en el que están muy cerca las universidades (Luciana, Vecina La Soledad). Porque todos nosotros estudiamos y trabajamos en la Universidad Nacional, entonces nos quedaba muy cómodo para el acceso. (Salomé, Vecina La Soledad). Este barrio tiene una característica que es muy difícil de buscar en otras zonas de la ciudad, digamos los espacios mixtos están ubicados sobre una vía principal, el barrio entero está mezclado (Isabella, Vecina La Soledad). Isabella nos habla de la virtud del barrio que contiene comercio, mercados, restaurantes, lugares para arreglar objetos, colegios, puntos de salud, espacios al aire libre, lugares de encuentro y hogares; esto es a lo que ella denomina en barrio mezclado, característica de ambos casos de estudio. Pero, esto no es una característica exclusivamente actual, cuando preguntamos por las memorias de la vida en el barrio, o la historia de este, pudimos notar que, al igual que ahora se contaba con una gran diversidad, y en el caso de La Soledad existen baches en la historia conocida por sus habitantes. Caso que no ocurre en la mayoría de los habitantes del Poblenou, principalmente en los que crecieron allí, pues hace parte de las materias impartidas en la escuela. Así podemos denotar la importancia de la educación, y los procesos formativos, en el mantenimiento del sentido vinculación con el entorno: Los antiguos habitantes del barrio La Soledad, tenemos mucho que acordamos de esa pastelería, dónde íbamos con nuestras novias o nuestros amigos, no es que gastáramos mucho porque uno no nadaba en plata (Jerónimo, Vecino La Soledad). Esto fue habitado mucho por extranjeros en el principio, vinieron si no estoy mal ingleses de ahí mucho de la arquitectura que hay en la zona, es lo que he podido ir averiguando porque realmente hay mucha gente que no sabe bien la historia, yo estaba averiguando con un periodista que tiene una publicación acá y a él es el que más le he preguntado; sin embargo, él también tiene muchas dudas ¿no?, he hablado con varias personas que habitan acá y hay como muchos huecos en la historia. (Samuel, Artista La Soledad). 80 Los años de historia le han regalado a estos barrios una amplia diversidad de habitantes, y si bien se han puesto “de moda” en los últimos años, son espacios que con sus encantos particulares han atraído a diversos perfiles de personas a lo largo de su historia; vecinos a los cuales los reúnen pensamientos afines a final, más que estratos sociales; esto los ha vuelto los barrios ricos culturalmente: Recuerdo de otro señor que vivía en 2 casas que había continuación por la calle 39B, salía muy elegante nunca despeinado ni nada de esas cosas con una flor en el ojal, me llamaba mucho la atención. (Jeronimo, Vecino La Soledad). Creo que una de las cosas chéveres es que es un barrio multiclase, multipersonas entonces por ejemplo mi vecino es un viejito de 65 años y el trabajo toda la vida como técnico de la ETB con los ahorros pudo comprar ese apartamento sobre el Parkway y mi vecina de la casa del lado es una señora super tradicional bogotana cachaquísima también mayor, hay muchos viejitos que viven ahí, pero de distintos orígenes sociales, creo que esto no se da mucho en Bogotá ya que esta está muy dividida en clases y creo que el Parkway logra ese espacio de convivencia que es chévere, también hay muchos niños por esto del parque, también está el parque del Brasil que es más arriba, pero también llegando a la caracas en Teusaquillo hay muchas oficinas entonces también está esa parte y abajo está la nacional entonces también es el parchadero, el lugar de estar con los amigos de los universitarios, o sea siento que es un lugar de tránsito en el que se encuentran distintas generaciones como niños chiquitos y sus familias y viejitos tradicionales que han vivido ahí toda la vida y gente que ascendió en clase social, las personas clase media y creo que es eso un espacio en el que se encuentran muchas personas de distintas partes. (Belén, Vecina La Soledad). Me gusta mucho el barrio porque conozco gente muy afín a mí. Yo no me meto con los artistas del barrio, pero si estoy con gente que piensan como yo como los profesores, gente progresista, a mí me gusta la gente así porque mi generación en general es de rompimiento. (Ana, Vecina La Soledad). Si bien en el primer capítulo hablamos de como el mayor impacto positivo de desarrollo se logra a escala barrial, también podemos plantearnos el barrio como una maqueta, un espacio escala de lo que podemos enfrentar como ciudad o como país. Es así como es esta, una vez más, una razón de peso para elegir el lugar donde vivir, implica preguntarse ¿Cómo creo yo que se debe 81 vivir en comunidad?, a su vez es la manera más directa de enfrentar cambios sociales, falencias estatales o gubernamentales, problemáticas técnicas, estructurales o culturales: Esto es lo más parecido a una ciudad que existe en Bogotá porque no hay celadores, la gente deja las puertas de la casa abiertas, son grandes, queda cerca de todo uno puede caminar por todas partes tranquilamente, es un sitio ideal, además yo soy arquitecta, mi carrera comenzó siendo urbanista entonces conocía bien la ciudad yo no me hubiera ido a vivir a otro lado que no fuera este. (Isabella, Vecina La Soledad) Nadie se hace cargo de nada y yo creo que en los barrios es dónde eso debería funcionar como en un pequeño piloto de país digamos y de ciudad. (Luciana, Vecina La Soledad) 6.2. Historia y narrativas del barrio La importancia de la educación, y los procesos formativos, en el mantenimiento, no solo de lo urbano, sino de la historia misma del barrio es fundamental; no exclusivamente para los niños y jóvenes, que abordan la temática en las aulas escolares, sino para su entorno mismo que nutre de ellos. Generando un proceso de memoria viva, que fortalece los lazos vecinales entre personas y con el espacio: Conozco poco y lo que conozco es gracias a la escuela de mis hijos porque ellos estudian el barrio y hacen excursiones por el barrio y van a los museos y después les gusta explicármelo a mí, por lo que muchas de las cosas que sé es por ellos (Lucía, Vecina Poblenou). Ahora bien, más allá de la manera en que estos saberes y recontextualizaciones de los barrios es trasladada de generación en generación, resulta inexorable hablar de la historia de estos dos espacios, mapear sus entornos, diferencias, similitudes en sus tiempos y narrativas, más allá del análisis teórico a partir de la literatura bibliográfica. Para entender las historias y narrativas diferenciales, vale pena contextualizarnos en primera instancia geográficamente; pues, Poblenou está ubicado en la ciudad de Barcelona, actualmente cuenta con un tramo de mar; por su parte La Soledad es un barrio topográficamente plano en la ciudad de Bogotá. La ciudad catalana está ubicada en el noreste de España, sobre el mar Mediterráneo. La capital colombiana se encuentra incrustada en la cordillera oriental, al centro 88 Como ya nos han narrado los Olímpicos de Barcelona 1992 va a ser un punto de quiebre entre el Barrio de loa recuerdos de Ona, Marc o Mia y el Poblenou que visitamos y conocemos hoy. Pero, si bien este proyecto deportivo-cultural va a marcar una diferencia, no está solo y el cambio no es inmediato. Hay un alcalde que a principios del 2000, decide hacer el proyecto que era el fórum de las culturas que era como un tipo de exposición universal pero reducida de presupuesto y de concepto pero que se usó mucho desde el ayuntamiento para re urbanizar la zona al mar y eso ahora mismo con el tiempo y también en el durante recibió muchas críticas porque realmente la parte del fórum de las culturas era muy cuestionable a nivel conceptual y a nivel de contenido y lo que eso significaba y aportaba a las culturas en general como evento pero está clarísimo lo que significaba a nivel de especulación económica y mobiliaria y fue una buena oportunidad para el ayuntamiento para asentar los proyectos como el “22@” que de este seguro has oído hablar más y sobre todo la conexión de la diagonal con el mar que no existía hasta esa época, yo recuerdo ir a ver a mi abuela y la diagonal terminaba en Vat de Rodo y ahora mismo es dónde tenemos el local de la asociación está justo en la cooperativa de viviendas que está en esta esquina que a mí me trae recuerdos de infancia porque era un parque que cortaba ya que acababa la diagonal aquí. (Nil, Vecino Poblenou). Ha tenido muchísimos cambios desde que ha sido un barrio totalmente industrial a ser un barrio que pasó a ser todo de transporte y ahora es un barrio mucho más moderno, con hoteles y mucho más turístico… Porque pasó a ser un barrio de agencias de transporte de camiones, cuándo se fue todo lo de industria textil y mucha empresa grande y entonces pasó a ser todo de naves, de agencias de transportes. (Ona, Vecina Poblenou). Resulta importante plantearnos el costo del cambio, y el papel que juegan los habitantes en este desarrollo; debemos cuestionar además cual es la forma positiva de mantener lo urbano, agradecer el espacio y contar la historia, sin que esta sea simplemente una fábula. La mejoría del Poblenou en aspectos de vivienda es innegable, pero hoy en día la gentrificación del mismo, el afán del turismo, parecieran sacar fuera a sus propios vecinos. La rambla de Poblenou era un paseo originalmente un poco burgués, es decir que mientras en la calle Marian Aguiló que es a que yo te digo había una zona donde vivían los trabajadores, otra los pescadores, etc. La rambla de Poblenou era donde se instalaban los propietarios de las fábricas o bien lo ejecutivos que trabajaban en estas fábricas, en una casa vivían lo que 89 aquí llamamos el amo, el dueño de la fábrica pero a lo mejor al lado estaba su gerente o el director de no sé qué… era la zona burguesa de Poblenou estoy hablando de hace 100 años, esa calle casi no ha cambiado yo la recuerdo bastante parecida como es ahora a cuándo era pequeño con salvedades porque ahora es peatonal antaño había coches que pasaban por los lados pero el único cambio grande que ha habido era evidentemente un lugar de servicios por decirlo de alguna manera, había sobre todo tiendas de alimentación, muebles, ropa y ahora es que mucho de esos comercios han desaparecido y ahora la mayoría son lugares para ir a comer como bares y restaurantes, digamos que lo que más ha cambiado es que cualquier bar o restaurante lo que ahora tienes derecho a instalar una terraza en lo que sería la rambla y entonces antaño tú podías ir sin tropezar con nada y ahora a izquierda y derecha tienes montañas de mesas… no hace falta que te diga que si antes paseaban en un momento dado durante toda la rambla 500 personas pues ahora son 2.500, ahora hay mucha más gente. (Marc, Vecino Poblenou). 6.2.2 La Soledad: Historia La historia del barrio Bogotano empieza su expansión a mediados del siglo pasado, antes de esto se ubica allí una antigua hacienda con mucho terreno. Se dice que antes de ello era parte de un cacique, en los tiempos previos a la colonia; la realidad es que la historia de este barrio esta cruzada, en alguna medida, con la sabiduría popular y el voz a voz, con lo cual se han creado narrativas muy interesantes alrededor del barrio, no todas verificables. En este caso podremos denotar como las historias más estructuradas y estudiadas del barrio provienen de estudiosos, o artistas con curiosidad por su entorno. Lo que yo he podido averiguar, indagando es que esto fue una hacienda en su momento era una hacienda alejada de la Bogotá de esa época y por eso era como la soledad de ahí nace ese nombre, es lo que yo me he enterado una hacienda dónde había una sola casita en muchas hectáreas a la redonda, pues era la hacienda la soledad le llamaban así y de ahí nació el nombre del barrio. (Samuel, Artista La Soledad). Sí claro, Teusaquillo era como la finca de recreo del Cacique de Teusacá y aquí es el barrio como más sibarita de todos culturalmente hablando porque siempre han vivido artistas, han vivido extranjeros y anteriormente las familias más pudientes vivían acá en este barrio 90 entonces siempre ha tenido una carga histórica desde el goce, las artes, cultura, la distensión, de hecho, las mismas casas también son muy así. Hubo un tiempo que hubo una pobreza muy marcada en el barrio, pero ya hasta el año antepasado había una cierta percepción de progreso y otra vez con la pandemia se volvió a marcar esta pobreza oculta, es como un ir y venir del barrio de las dinámicas que funcionan acá. Aquí se mezclan muchas cosas, hay gente que tiene mucho dinero, que han remodelado apartamentos o casas y a la misma vez hay casas muy antiguas que son de patrimonio en dónde habitan personas que no tienen los mismos recursos y muchas barreras de acceso, como desmovilizados, personas en el ejercicio de la prostitución, entonces siempre se está mezclando todo esto en esta arquitectura que es tan bonita, hay una dualidad muy grande en este barrio. (Santiago, Artista La Soledad). Santiago nos recuerda como La Soledad es un barrio con una amplia mezcla, donde se habita más por interés en el entorno que por estratificación económica meramente; además, retoma la idea de un barrio con fuertes afectos culturales, lo que lo convirtió en uno de nuestros casos de estudio. Antiguamente al haber sido un gran terreno, La Soledad, empieza a ganar nombre y credibilidad gracias a la creación de vías que unen con Bogotá, y los entonces pueblos aledaños al norte de la ciudad; además de fuertes inversiones inmobiliarias por parte del Banco hipotecario nacional, los políticos del momento y ricas familias ricas de judíos y comerciantes árabes, además de migrantes europeos adinerados. El barrio empieza a florecer en este momento en que empiezan a pavimentar la 45 hasta la séptima, llegan todos estos judíos con plata suficiente para hacer sus casas ahí y ponen negocios, en lo que antes era el Parkway que era un parqueadero. En ese momento la tendencia era más conservadora, más de derecha, digamos los conservadores ponen la casa conservadora, la soledad gana un poco ese punto central que queda entre la séptima y la 45 y de ahí viene su nombre si no entiendo mal. Con el tiempo gana esta distinción de que mucha gente llegaba ahí por ser un punto central, también a raíz de la nacional que logró que fuese un sitio de reunión de los estudiantes casi siempre y entonces empezó a tomar una tendencia distinta, empezó a suceder las cosas que sucedían en la nacional y empezaron a ver más manifestaciones culturales, políticas y ahí el barrio tomó esta nueva cara, que es más como la que tiene ahora. (Emmanuel, Vecino La Soledad). 91 Veníamos de una cultura que yo llamaría de patios porque las casas de La Candelaria no eran para salir a jugar en la calle, se jugaba en los trasfondos, la casa tiene 3 patios y jugábamos en eso, en cambio al venirnos a La Soledad nosotros ya que también coincidió con un fenómeno que fue el Capitán Duque que era el Jefe de la Casa Militar del Palacio con el Presidente Ospina, un tipo muy inteligente se hizo a la financiación del banco hipotecario para urbanizar ese barrio, ese barrio tenía unas casas extraordinarias que me da la sensación que fueron construidas por europeos con dinero, judío con dinero… esas casas de ahí de la parte en que nosotros vivimos las construyó el Capitán Duque y eran accesibles porque estaban financiadas por el Banco Central Hipotecario quién también financió casa en el barrio La Soledad en la parte occidental del Parkway, frente a la Curia de mesetas esas casas eran más económicas. (Jerónimo, Vecino La Soledad). Cuando yo estaba en el colegio todo los días pasaba por el barrio la soledad, de la historia del barrio sé que fue un barrio mayormente habitado, con mucha influencia, habitado por familias judías, inclusive algunas niñas del colegio tenían apellidos judíos, Roberts, Klein, Samuel, Jaimes, esos eran apellidos judíos y se dice que fue un barrio que los judíos construyeron ahí… al almirante padilla, no sé por qué le hicieron una estatua al almirante padilla si según la historia el traiciono a los patriotas, pero le hicieron una estatua y los vecinos han intentado mantenerla entonces sembraron unos jardines ahí cerca y plantaron unas flores. (Ana, Vecina La Soledad). Vine la primera vez al barrio de La Soledad por el año 52 vivía una tía mía que era casada con un libanés. (Jerónimo, Vecino La Soledad). En la década de los 50´s el barrio, en pleno crecimiento, sería el barrio más elegante de la ciudad, gracias a las grandes inversiones monetarias, culturales y religiosas en el sector; los vecinos eran todos figuras públicas o de alto poder adquisitivo. Esto impulsara la construcción de grandes casas, las mismas que actualmente suelen ser muy grandes para una sola familia, o demasiado costoso su mantenimiento; de allí la noción de pobreza oculta dentro de La Soledad. Pues del almirante padilla si, que fue asesinado, que era negro uno de los pocos negros con resonancia en la historia; pues, del barrio en general sé que en los años 50 fue el barrio más pupi de Bogotá, por eso estas casas, que hay mucha influencia italiana, inglesa y francesa de arquitectura y que poco a poco la gente se fue yendo hacia el norte y estas casas quedaron muchas para oficina, porque son casas muy grandes o casas tradicionales, entonces digamos que el barrio tuvo una evolución porque la gente se fue hacia el norte, del Parkway como tal 92 yo me acuerdo que una vez me la contaron pero se me olvido. la sensación que yo tengo del barrio es que es una cajita de sorpresas, descubrir un poquito en la noche en blanco, detrás de cada muro hay proyectos muy bonitos, yo siento que no es un barrio tradicional normal, no lo es. (María, Vecina La Soledad). Vamos llegando a la Soledad poco a poco pero tenemos que hacernos un poquito a la idea de que podría ser La Soledad, es un barrio que comienza a desarrollarse por los años 50, cuando digo esto hay que hacer una relación con el fenómeno social, económico y político, la Bogotá venía… primero que todo venimos de tiempos en que esos terrenos se construyó ese barrio, esa urbanización primero debe ser en los años 50 entonces veo ahí la influencia primero de los emigrantes de la guerra mundial pero también habían alemanes que tenían curiosamente mucha plata porque esas casa eran muy grandes, también los cafeteros exitosos políticamente….Sí, estoy explicando cómo se fue formando ese barrio y era gente adinerada…Ya los gringos habían vencido en la segunda guerra mundial así que ya no era Palermo sino el Parkway (Jerónimo, Vecino La Soledad). Este último comentario de Jerónimo, respecto al nombre de la alameda central del barrio, está vinculado a que el barrio inmediatamente vecino al nororiente lleva el nombre de Palermo. Entonces se van avanzando las avenidas hacia el norte, la primera que avanza es la 17 por ahí pasaba la vía del Trole y por la 39 se desviaba otra línea del Trole, 2 cuadras al sur de tu casa no se si alcanzarías a conocer, bajaba el troli y volteaba abajo por el Parkway hacia Sears…entonces estamos avanzando por la avenida del Parkway la cual no tenía árboles ni nada de esas cosas, era una zona verde. Por el año 55 - 56 el pavimento estaba frente a lo que es Carulla porque me acuerdo perfectamente porque íbamos a jugar en los charcos que se formaban en la construcción (Jerónimo, Vecino La Soledad). Claramente además de los estudiosos y Artistas contamos con la memoria de aquellos que vivieron esos primeros momentos del barrio, o del barrio antes de sus cambios, como en el caso del Poblenou. Esta memoria, aun viva, es supremamente importante, porque nos narran como era vivir en ese espacio que hoy solo habita en nuestra imaginación. Para cerrar la historia de La Soledad, narrada por sus vecinos, revisaremos los iconos, más allá de su arquitectura, que dan relevancia a este barrio; como lo son el Parkway, alameda central del barrio y la única estatua en este eje conocido es la del Almirante Padilla. Pues, lo ya contado, llama la atención de muchos urbanistas y arquitectos de carrera, o bien de vocación; que 93 son el otro lado de la página de las memorias vivas de quien crecieron en el espacio, regalándonos unas puntadas de lo que sus investigaciones y curiosidad los han llevado a indagar. El Parkway, no estoy segura, yo creo que eran como esos urbanistas catalanes y españoles porque por ejemplo la casa nuestra es de un catalán, que fueron españoles que vinieron cuando comenzó la guerra civil entonces digamos que la casa de papel es de uno de ellos que es Santiago de la Mora que diseñó también la fachada de la plaza de toros entre muchas otras casas que hizo acá y Brumer si era como alemán o austríaco no sé qué también fue un urbanista que hizo esos trazados pero digamos de escuelas contemporáneas de urbanismo pues muy modernas pensando en otras cosas, no esa ciudad apretada y colonial que se había construido durante siglos tumbando una casa y haciendo otra encima como todo el centro de la ciudad, sino una ciudad más abierta, más amplia, con jardines entonces por eso el caminar que no es solamente la retícula sino que el Parkway es de una belleza no solamente por los árboles, sino por el trazado, la arborización con los urapanes si es de mediados de los 40 cuando se supone que iban a hacer una reunión panamericana, que hicieron un edificio en la 78, que arreglaron el aeropuerto de techo y para arborizar las Américas trajo un urbanista japonés que puso el urapan porque crece a una velocidad increíble, pero no es un árbol que sea de este clima, le falta gracia. Digamos que al Parkway le han estado cambiando los árboles. (Isabella, Vecina La Soledad). El Parkway fue construido por un alemán creo, no me acuerdo el apellido del man, era un arquitecto y planificó el barrio para que se dañara la cuadrícula de la ciudad prácticamente, para cambiar la forma de cuadrícula clásica. (Santiago, Artista La Soledad). Debemos tener en cuenta que las ciudades provenientes de la colonia española heredaron de esta la formación urbanística a partir de la cuadricula, ejercicio que se repite en el grueso de la América latina hispanohablante. El trazado del Parkway es una calle que mide 50 metros de andén a andén, para la época en que construyeron eso, era una cosa super visionaria, eso lo pensaron como una gran alameda, este barrio era por ejemplo un barrio de judíos, donde había familias judías de cierto poder adquisitivo, este barrio debió ser un barrio con un esplendor económico y social en los cincuenta tal vez, que me imagino de donde son muchas de estas casas. La casa del teatro nacional era una sinagoga, pero hay algo chévere del Parkway hacia el occidente son esas casas que son super bonitas, esas casas que eran para los empleados del VCH, que en ese momento eran viviendas de interés social, que son unas casas absolutamente 94 fantásticas, ahora las casas de interés social tienes que salir para que, entre una llamada, no caben los dos en el mismo espacio. Lo que yo veo es que había una clase opulenta y una clase mediana alta, que esa es la lógica de los barrios, si todos vivimos en la misma zona, los que tienen mucho, los que tienen poco, nos vamos complementando, haciendo una sociedad mucho más igualitaria desde ahí, pero Bogotá si es una ciudad que si pone a los que no tienen en las afueras o en ciertos sectores. Aquí en este barrio vive una gente de clase media que se ha superado, mejor dicho, en este barrio sí se puede hablar de movilidad social (Emiliano, Artista La Soledad). Te confieso, yo ví construir el Almirante Padilla en el año 1964 cuando yo estaba viviendo ahí yo jugué ahí cuando eso era de arena, ese era mi parquecito al frente, en el edificio que queda al costado occidental al lado de la casa conservadora, nosotros vivíamos en el primer piso y yo vi construir ahí el Almirante Padilla, vi toda su construcción y todo e íbamos al Carulla del Parkway, que al frente era un parqueadero no era el parque que hay ahora. (Maximiliano, Artista La Soledad). Lo único que sé es que fue un barrio construido por judíos migrantes pues eso dicen y que la forman ósea pues conozco la historia del almirante Padilla como tal por algo totalmente externo, no sé bien pues mi único análisis con un amigo era que pues Padilla fue como un ehh, cómo se llama esto, un man de, no sé honestamente como se llama, como de la marina, como de la independencia y que el man lo estudian mucho por ser mulato o algo mestizo, ehh como por no ser como de los criollos y no sé qué y el man tenía pues varios discursos peleándose con Bolívar, discutiendo pues como el racismo que había dentro de esa clase de gobierno y creemos pues que la forma Parkway es un barco y el punta está como él la figura del almirante pues podía ser como una versión Colombiana de alguien que lucho contra esa discriminación y como fue construido, pero la verdad es como nuestra intuición tal pero ni idea, ósea solo sé lo que te acabo de decir. (Mariana, Vecina La Soledad). Muy curiosamente mis abuelos maternos son judíos inmigrantes de la segunda guerra mundial, entonces Teusaquillo y el Parkway fue uno de los primeros barrios judíos que hubo en Bogotá, entonces se dice que la forma del Parkway en los bordes tiene forma de ola y eso pretende ser un barco también en reconocimiento a los inmigrantes y su llegada, también muchas de las puertas de los edificios que son como alrededor de los 50 tienen estas ventanas circulares en forma de barco. Ósea hay toda esta historia del judaísmo. (Belén, Vecina La Soledad). 95 Debemos recordar que la Historia de este barrio esta cruzada por un tinte de tradición oral, que puede tener toques fantasiosos sobre todo en ejemplos como los últimos 2; o de la misma forma de falta de rigurosidad en el estudio histórico. De todas maneras, es mucho de esto lo que le regala al barrio dicha noción de lo urbano, del lugar que se habita. 6.3. Noción de procesos de gentrificación y seguridad Habiendo entendido las diferencias sociodemográficas, geo topográficas e históricas, vamos a entrar a revisar los procesos de gentrificación de ambos barrios, y la sensación de seguridad que tienen sus habitantes. Para esto resulta de suma importancia tener siempre presente las dimensiones y el número de habitantes de ambas ciudades; esto con el fin de ser conscientes de la diferencia y complicaciones en la gestión de políticas públicas, equidad social y bienestar en ambos lugares, que sin lugar a duda tienen repercusiones en los casos de estudio. Jerónimo el vecino con mayor edad de La Soledad, volvió a su barrio luego de unos años fuera y nos cuenta que sintió al regresar a habitarle: Una enorme añoranza porque yo sabía que eso me iba a afectar, porque todo lo que yo conocí había desaparecido. La última familia que yo conocí de la casa vecina había muerto hace unos 5 años, no queda sino recuerdos. Claro que la carrera tiene muchas flores, pero quedan las añoranzas y las satisfacciones. (Jerónimo, Vecino La Soledad). Y es que entre los recuerdos de más de 40 años de habitar un espacio generaron al regreso añoranzas en Jerónimo, existe todo un proceso de cambio y gentrificación de por medio. ¿Pero que desencadeno esto? ¿Cuáles son los puntos clave para saber que esto paso o esta pasando?, los vecinos nos dieron su versión de los hechos: Tengo la sensación de que yo provoqué un poco de gentrificación, yo venía de otro barrio y pude comprarme la casa aquí porque tenía más dinero que la gente que vivía en el barrio y creo que al principio mucha gente ve el entorno así médico sobre todo porque yo soy médico y vinimos a vivir todos al Poblenou porque estaba más cerca del hospital y la primera ola fue eso, después ha empezado a venir olas de extranjeros con mucho dinero que están haciendo que la gente del barrio ni se plantee vivir ahí y algunos no pueden ni plantearse en barrios 96 colindantes. Esto lo veo mal, no me gusta. Lo que me gustaba del barrio era justamente la sensación de barrio que continúa estando porque hay mucha gente aún del barrio de toda la vida y la verdad es que te cuentan historias y es súper bonito, pero sí que es verdad que los hijos de esta gente se están yendo, no viven ahí. (Lucia, Vecina Poblenou). Este barrio es de casas grandes, ya la gente ha vendido sus casas para irse a vivir a sitios más pequeños, las casas las han convertido algunas en empresas y otras en edificios, entonces se ha perdido mucho esa relación que había con las personas, ya uno sabe poco (Maximiliano, Artista La Soledad). Sobre todo en los últimos años, igual 5 o 6 años hay muchísimo más comercio de cadenas, no, tiendas que encuentras en otros barrios o sea en otras ciudades incluso en otros países, en este sentido también ha cambiado bastante, creo que también es un barrio quizá la gente que vivía aquí tenía menor poder adquisitivo y aquí ha habido un cambio también porque POBLENOU ahora viene siendo así como uno de los barrios así como COOL de la ciudad y esto no sé si es causa o consecuencia pero al final la gente que ahora vive en POBLENOU o más gente tiene un poder adquisitivo más elevado por lo cual todo el comercio también se ha ido ajustando a eso, entonces ahora hay mucho locales de brunch, así como ha cambiado un poquito el perfil creo de la persona que vive en POBLENOU, que siguen habiendo los de toda la vida y los cómo más, que ha llegado hace poco, pero sí que creo que ha cambiado un poco el perfil de habitante (Mia, Vecina Poblenou). Bien lo dice Mia, actualmente estos barrios se encuentran en la mira de muchos, lo que ha logrado que se pongan de moda, esto es una situación que lleva algunos años desenvolviéndose; empieza por los grandes espacios vacíos y su uso para pequeñas empresas, luego lo encuentra el sector cultural y ve allí una oportunidad, poco a poco se convierte en un destino de muchos ciudadanos que buscan alternativas independientes y autóctonas, más alejadas de los centros turísticos de las ciudades. Así se populariza el barrio y de repente ya es la última moda habitarlos, pero ya no existe lugares suficientes por lo cual se incrementan los costos de vida. Si quieres ser pesimista se puede decir que se ha hecho a costa de expulsar tejido industrial pero en realidad era un tejido industrial que estaba necrosado porque incluso precios industriales para muchas empresas les sale más a cuenta estar en un pueblo o estar a 30 km de Barcelona que estar aquí, entonces lo que aquí ha quedado son por un lado empresas 97 de diseño empresas tipo estudios de grabación lo que hay muchos artistas o artesanos fotógrafos diseñadores que viven y trabajan en este espacio ósea que voy a llamarlos gentrificación pero puede llamarse salvar el barrio, era un momento álgido porque momentos antes de la crisis del 2008, es cuando de repente habían comenzado a llegar estas empresas chinas y esas empresas no paraban de trabajar le habían pedido la portera de mi edificio que les dejara la llave para poder cargar y descargar por la noche, la portera dicho que ni hablar, bueno en cuanto vino la crisis en dos meses no quedaba ni uno se habían ido todos del otro lado el río que ahora parece China. Entonces esto poco a poco se fue llenando de artistas que venían expulsados por la crisis, y vieron que aquí había espacios para venir de trabajar, y ahí artistas con familia o sea que esto es una gentrificación relativa lo que si es cierto y esto me gusta qué es realmente un público muy variado esta parte del barrio es una hábitat de muchísimos extranjeros, te das cuenta que también hay gente que trabaja en las ramas de sonido de publicidad, diseño, pintura, artes gráficas, moda, pero cuando sales los restaurantes y bares están llenos te das cuenta que realmente es una gente muy efervescente la sensación de que es gente trabajando en muchas cosas tampoco es un público de jóvenes genios hay más gente de mi edad algunos que tienen hijos mayores pero también pequeños, o sea que cuando al final del día a las 7 o 8 de la tarde te paseas por aquí en las terrazas ves grupos que salen de trabajar pero hay jóvenes, hay parejas con cochecito perros hay de todo para mí tiene todas las ventajas de estar en Barcelona pero no estás en el centro bien pensante del eixample de Barcelona, es cómo estar y no estar eso me gusta mucho. (Martí, Artista Poblenou). Quienes habitan estos entornos gustan de encontrar diseño, artes, ofertas gastronómicas, moda todo alternativo y en un mismo lugar, aquel barrio que habitan. Debemos tener en cuenta que no todos los cambios que trajeron los cambios en el barrio pueden verse como negativos; pues, en muchos casos han sido útiles para revitalizar zonas con poca luz, mayor abandono o mayor sensación de inseguridad. Pero qué papel debe jugar el interés económico de inversión en estas áreas más vulnerables del barrio, podrían aportar a disminuir los costes inmobiliarios, a generar espacios de encuentro para los vecinos nutriendo su sentido de lo urbano, generar espacios de primera necesidad o entregar a grandes plataformas comerciales de cadena; al final estas decisiones suelen estar sujetas a intereses económicos y no se le consulta a los habitantes, por mucho se les cuenta con voz y sin voto. Mi abuela vivía en un callejón sin salida porque el muro que cerraba la calle era de una fábrica, ahora mismo esta fábrica se restauró y es Calalié que lo compró el ayuntamiento y 104 primeras regiones dónde la industria y el tema de las fábricas creció muchísimo y era súper grande a nivel de Inglaterra, esta zona era muy rica en eso y se ha destruido la mitad, se ha refuncionalizado muchos espacios y eso se ve porque la verdad es que se conservan chimeneas o fábricas como la biblioteca o muchos espacios culturales, espacios de coworking y se ha intentado hacer eso pero bueno, uno quiere todo se podría haber conservado todo el barrio y no se ha conservado todo y la verdad es que es triste porque además las nuevas construcciones que estéticamente son nuevas y como que a veces no pegan con el entorno y además que son construcciones de oficinas, hoteles y muy poco se utiliza para hacer viviendas sociales porque en Barcelona la vivienda es una problemática a nivel general como sucede en las grandes ciudades y en las ciudades turísticas así que el proceso de gentrificación existe todavía y también creo que a veces la Re funcionalización de los espacios hizo que se asentara otro tipo de gente en el barrio que está buenísimo porque es gente con ideas nuevas pero que a veces no tiene mucho que ver con el sentimiento y la historia del barrio y lo que le pasa a la gente como que veo muy dividido eso, un grupo muy grande de gente grande y familias que viven acá históricamente que tienen viviendas y después está la gente que viene de afuera como artistas que se ponen a trabajar en estos sitios y es como si estuviera partido el barrio y se eso por ejemplo en las fiestas del barrio, la fiesta del Poblenou es una fiesta del barrio no es una fiesta donde participan las dos partes por decirlo de alguna manera y tampoco digo que esté bueno que sea así porque también envejece de cierta manera y no da lugar a propuestas nuevas como que no hay una buena fusión de eso y me parece que es perjudicial para el barrio y también para una parte y para la otra (Emma, Vecina Poblenou). Este empalme entre habitantes es de suma importancia para el mantenimiento tanto de las fiestas tradicionales, como de los movimientos culturales más actuales. Estos habitantes que llegan a vivir a los barrios, no población flotante, le han regalado nueva vida a estos barrios, que anteriormente contaban con muchísimos espacios vacíos. La gente quiere mucho el barrio y el barrio se está valorizando mucho ¿no?, entonces no creo que la gente se vaya, más bien creo que están llegando y se está valorizando mucho el sector. (María, Vecina La Soledad). En los últimos 10 años mi generación le metió mucho la ficha y nos empezó a gustar desde entonces se ha ido gentrificado un montón por ejemplo ahorita estamos en una burbuja donde los precios de arriendo están altísimos, hay tiendas como más hípsters, hay remodelaciones de estas mismas casas históricas pero me parece que estas han sido muy 105 respetuosas en donde el material histórico se ha conservado de una manera muy bonita pero si ósea si tú vas a comprar ahora va a tener unos precios mucho más elevados que hace unos años…- Si, pero también yo creo que depende del estilo de vida me parece que todavía se conservan tiendas de barrio, verdulerías de barrio tal vez no es tan drástico como uno podría pensar, pero bueno esa es mi percepción (Antonella, Vecina La Soledad). Tanto la Soledad como el Poblenou conservan una magia, que radica en mantener vivos espacios mixtos y diversos; son barrios en que encontramos tiendas de barrio, cafés tradicionales que llevan muchos años y también galerías de arte, o restaurantes gourmet de moda, a su vez cuentan con pequeñas empresas y emprendimientos, o supermercados. Esto es gracias a que aún se encuentran, aunque gentrificados, habitados; significa que no es una colección de fachadas bonitas rehabilitadas en tiendas de moda, que en las noches queda vacío como un parque de diversiones o un centro comercial. No, por el contrario, la habitabilidad de estos barrios consigue que estos sigan vivos y requieran aun de servicios de primera necesidad; pero se nutren del hacho mismo de barrios mixtos. La verdad es que este es un barrio y como pasa en muchas otras ciudades las opciones de viviendas alternativas como son locales que normalmente es a un precio menor que el mercado de lo que son pisos de viviendas, estos barrios que tienen este tipo de edificaciones son los primeros en captar a los que se van los artistas porque tanto tienes cuatro veces el espacio a un precio menor entonces es un barrio que siempre… bueno, yo lo conocí visitando desde siempre porque mi familia estaba aquí y vivía aquí entonces lo conozco y es un barrio que ha cogido mucho la creatividad en general, tanto en las distintas disciplinas creativas ya sea televisión y radio como es lo gráfico, pintura, escultura y demás y entonces es un barrio que está totalmente ligado, es una relación entre la industria y la cultura… Exacto o que todavía por ejemplo en mi edificio compartimos industria y creativos vivienda, pero dónde estoy hay gente que produce, piezas para aparatos, hay carpinteros, sigue habiendo industria dental, bueno todo tipo de industrias y que está el espacio de fábricas que normalmente producen una especialidad y están este tipo de edificios dónde es industria pero que no necesita un entorno tan amplio como lo es una fábrica. Hay otra industria que está en estos tipos de edificios. (Julia, Vecina Poblenou). El gran cambio ha sido la desaparición de las fábrica, en los últimos 3 años han ido desapareciendo a una velocidad espeluznante realmente y creo que ahora veremos toda… entiendo por ley o por acuerdos de habitaje de la ciudad de Barcelona que tiene que haber 106 un porcentaje de viviendas, oficinas para así fomentar el crecimiento del barrio como comunidad, entonces sí que ha habido una recalibración de los terrenos de lo que antes era industrial y solo se podía ver un edificio que tuviera empresas y ahora se ha recalibrado para que puedan haber oficinas y viviendas y eso también aportará guarderías, colegios y demás, entonces yo creo que ahora mismo estamos viviendo la creación de la base para de lo que dentro de 2 años va a ser totalmente diferente (Julia, Vecina Poblenou). Si, bien lo dice Julia, los últimos años del Poblenou han estado marcados por la desaparición de las ultimas fábricas, ahora reutilizadas principalmente en espacios culturales, se han generado políticas públicas sobre el uso de los inmuebles para intentar controlar los procesos de gentrificación. Por su parte en La Soledad la problemática para habitar los espacios por parte de los vecinos más antiguos resulta cada vez más difícil, esto sin nombrar los costos de vida y demás problemáticas asociadas al proceso de cambio; en este caso, por el contrario, no se han generado o ejercido estrategias para mejorar ni los procesos ciudadanos en el espacio público, ni las normas de control de los costos de vida en el sector. El barrio cambió muy rápidamente en muy poco tiempo, hace como dos o tres años yo empecé a caminar por el Parkway y dije de dónde salió toda esta gente, ósea cantidad de gente que estaba en la calle y que no había antes, ósea para uno no trabarse tiene que cruzar el Parkway, sobre todo por esta cantidad de muchachos y la cantidad de gente que hay en el Parkway caminando… Claro, totalmente digamos que ahora los niños tienen un control más grande de lo que había cuando yo llegué, aquí jugaban en la calle todo el día, ahora no ahora los más chiquitos están vigilados siempre están con alguien, nunca están solos los niños se reúnen ya cuando son adolescentes a partir de los 15,16,17 años. Pero antes no y cuando yo llegue eso si pasaba, hay unas partes del barrio que se mejoran y hay otras partes que se deterioran más precisamente por la paranoia, porque la gente quita los árboles y tapa todos los patios. (Isabella, Vecina La Soledad). Y es que los procesos de seguridad, muchas veces, empiezan por la sensación de seguridad que tienen los habitantes; esta percepción va de la mano con el reconocimiento del entorno en que se vive, tanto físico como humano, y hoy en día muchos vecinos no se conocen, como nos lo han dejado ver. En el momento de auge que viven estos barrios resulta valido preguntarse a que quisieran destinar los vecinos aquellas construcciones nacientes, o el replanteamiento de existentes, más 107 allá de un espacio de vivienda asequible; porque no pensar en ellas como espacios de cultura, esto es lo que creen varios vecinos que sería más amable que los hoteles, oficinas o espacios públicos censurados o cerrados. Todas estas zonas de transformación industrial a la época actual dónde se ha parado la actividad de industrialización, hay espacios que se quedan vacíos Y que ojalá tuviéramos muchísima más suerte y pudiéramos todos esos espacios industriales convertirlos en caps culturales y que pasarán cosas más interesantes y que no fueran edificios, hoteles u oficinas, pero lamentablemente la economía va por un lado y muchas veces las ideas y los criterios van por otro. (Laia, Vecina Poblenou). Yo viví en Argentina unos años y siempre me imagine que la soledad los fines de semana podría ser como un san Telmo yo cerraría la carrera 24 no el uso del parque porque ahí está la atención con los ambientalistas y los ecologistas, si no las calles que quedan al lado del Parkway yo cerraría la carrera 24 y montará una feria tipo san Telmo y estoy segura que hay muchísimos creadores y creadoras que destacarían su trabajo desde artesanías que es como un montón de cosas que la gente haría, como una artesanía y moda contemporánea o artículos de diseño, artes plásticas también, música en permanente y que también tuviera una tarima en el almirante padilla y estoy segura que había muchísima oferta y ayudaría mucho a transformar esta sensación de inseguridad porque lo que nos hace falta en este momento son esos espacios de encuentro. (Celeste, Vecina La Soledad). Los vecinos imaginan que mantener su barrio por medio de la cultura y no la turistificación de la misma podría hacer de estos espacios habitables y amables para sus vecinos, pero como hemos visto los intereses institucionales y económicos muchas veces son otros. Queda claro que habitar los barrios es lo principal, no solo para tener un espacio real y vivo, sino para combatir con la soledad nocturna de los sectores y con esto la seguridad. Para mantener la cuota alta de vivienda es importante que se tome en cuenta, con voz y voto, a los vecinos ante las decisiones del barrio; por otro parte significa estar abierto a saber quiénes son mis vecinos y apoyarnos. Un lugar que no se habita pues es un lugar para que otros si lo habita, si nos mandan a guardar pues tú lo haces cumpliendo una directriz de la administración, pero ese espacio que dejas en la calle si lo habitan otras personas que no tienen exactamente el mismo deseo de cumplir la orden y tienen otros intereses. Este es un barrio muy grande con muchos recovecos, mi teoría, teoría de cafetín como decimos con mi amigo, nuestras teorías de 108 cafetín, dicen si este barrio fuera más habitado, si tuviera menos restricciones, si hubiera más comunicación, si hubiera más gente transitándolo, sería un barrio más seguro. Si hubiera exposiciones, por ejemplo, que todo el tiempo hay gente transitándolo, la posibilidad de que te salga un tipo y te asalte, tiene que bajar considerablemente. La idea es que integre a todo el mundo, sin tener miedo, a un miedo tonto y absurdo, de que no llegue gente de otro lado, de la señora que vende pinchos, lo haga en mejores condiciones, entonces la idea es darle mayor organización para involucrar a todo el mundo. (Emiliano, Artista La Soledad). Hay quienes no encuentran en el proceso de gentrificación mayor problema, pues resulta ser un proceso normal e inevitable, lo único que recalcan es la necesidad de que los nuevos pobladores entiendan lo que existe y se integren, por su parte que la población flotante sea respetuosa. Por otro lado, existen los vecinos que sienten que la inseguridad llego cuando los barrios se volvieron de moda. La verdad es que hay mucha vida, muchos vecinos antiguos que son más mayores se enfadan porque dicen que hay muchísima gente, que en la rambla hay muchos bares que molestan pero vaya a mí me gusta, personalmente me gusta; lo que no me gusta es cuándo hacen destrozos o cosas de estas pero mientras la gente sea respetuoso con todo lo del barrio y se comporten a mí no me molesta sinceramente pero si hay personas mayores que son “Es que la rambla está muy llena”, pero claro antiguamente pasábamos muy pocos, ahora hay muchos hoteles y es muy lógico, mientras sea respetuosa y la gente se comporte a mí la verdad no me molesta. (Ona, Vecina Poblenou). Yo creo que el Parkway, esa zona entre comillas de cultura, de restaurantes básicamente y bares lo que ha hecho es atraer a la inseguridad del barrio, el barrio no era así y no tenía ese tipo de problemas… (Maximiliano, Artista La Soledad). Debemos tener en cuenta las diferencias en dimensión, gestión pública y seguridad social en ambas realidades; estas disparidades se ven directamente reflejadas en el sentir y las vivencias de los habitantes de su vecindario. En términos generales los habitantes del Poblenou sienten que habitan un entorno seguro, incluso muchos de ellos hablan de su barrio como un lugar en que se sienten más seguros que en otros sectores de la ciudad. Yo lo encuentro realmente seguro no tengo ninguna duda o ninguna sensación de inseguridad y lo digo a nivel personal pero también familiar, tengo una hija de 10 años casi y no hay situaciones que te generen intranquilidad en general en la ciudad, hay inseguridad quizás 109 pero es en zonas un poco más sobrecargadas y vinculadas al turismo de masas de la ciudad, es un poco causa efecto mucho más turista y es más gente que está solo un día en la ciudad y se desplaza en un territorio muy pequeño que es dónde se van a concentrar los robos y situaciones complicadas. (Nil, Vecino Poblenou). En contra posición los vecinos de La Soledad encuentran, no solo su barrio, sino la ciudad como un territorio complicado e inseguro; a veces ni siquiera sienten su sector como un área de resguardo o mayor seguridad. Pues la verdad no he sentido mucha diferencia con respecto a los demás barrios en los que he estado en contacto como chico, rosales, chapinero. Me parece que es más un tema de Bogotá que este barrio en particular, no me siento muy tranquila trato de salir con cuidado, además desde que soy mama de dos chinos se me volvió un poquito tabú salir por las noches, pero lo dicho me han robado acá como en otras partes de Bogotá. (Antonella, Vecina La Soledad). No me siento tan segura en Bogotá y pues mi primer atraco fue muy cerquita de la casa así entonces como que le cogí un poquito de respeto y de cuidado al barrio (Mariana, Vecina La Soledad). Aunque los vecinos del Poblenou saben que habitan en un entorno seguro, mucho aseguraron tener sensación de inseguridad en la calle cuando había poca luz, terrenos baldíos o construcciones en las horas nocturnas; al final todos insisten en que esto no es más que una falsa sensación de inseguridad. Aseguran que viven en un lugar seguro tanto los vecinos de toda la vida, como los habitantes más recientes. Muy tranquila nunca he sentido miedo y nunca he tenido problemas, me he sentido muy tranquila y segura, siempre muy calmado sin problemas yo salía por las noches volvía a casa por las noches sola y no he tenido realmente ninguna sensación de miedo (Aina, Artista Poblenou). El barrio es seguro sin duda alguna. (Marc, Vecino Poblenou)- Siento que es un barrio muy seguro, digamos que para nada tengo la sensación de más miedo que en otros lugares, totalmente lo contrario se siente uno mucho más seguro (Abril, Vecina Poblenou). 110 A mi modo de ver es un barrio muy seguro pero sí que es cierto que cuando vine aquí que venía a ver a la familia o cuándo llegué daba una sensación de inseguridad, pero no era real era solamente porque cuánta más industria hay quiere decir que el fin de semana cierra y por la noche está solo. (Julia, Vecina Poblenou). Para quienes migran la sensación de seguridad varia, para quienes vienen pueblos pequeños encuentran a las ciudades caóticas e inseguras, en muchos casos; pero para quienes vienen de lugares más complejos socialmente, como es el caso de Emma, una sur americana radicada en Barcelona, encuentran esta ciudad casi calmada y absolutamente segura. La verdad que me siento muy segura en toda Barcelona en general, más allá de que igual es una ciudad turística y tiene el tema un poco de la inseguridad en tal lado, pero bueno es una inseguridad que para nosotros que venimos de otros tipo de inseguridades en nuestros países la verdad no es algo que me de miedo para nada, yo camino por las noches o en calles oscuras, me voy a una playa por la noche y me quedo sentada en un banco y nunca tuve miedo, la verdad es que el tema de seguridad bien, más allá de que mucha gente (Emma, Vecina Poblenou). Esta diferencia de la sensación con el entorno depende plenamente de tu percepción, esta se ve alterada según tus recuerdos o vivencias; es por ello que existen vecinos que, aunque encuentran su barrio seguro, saben y concientizaron que en el Poblenou también ocurren hecho violento o delictivos. Claramente en una escala ínfima al lado del caso Bogotano. A mí no me han atracado nunca. He visto gente que, si robaba carteras y cosas de estas, pero a nivel de violencia de todos estos años que he vivido allí una vez pasó una cosa grave y es que un chaval apalizó a un vecino mío, pero sin ton ni son, pero el resto de cosas es muy seguro, de hecho, ni tengo alarma en casa (Lucia, Vecina Poblenou). La forma en que nos relacionamos con nuestro entorno puede, o no, generarnos una sensación de seguridad; a veces esta radica en la manera en que interactuamos con los vecinos, en como decidimos proteger nuestro hogar, o como esperamos que reaccione la comunidad frente a actos delictivos. La seguridad tiene que ver con eso; las relaciones entre las personas en general, la seguridad más allá de esta idea de seguridad privada, reja y cámara. Creo que la seguridad se basa en 111 el reconocimiento entre vecinos, eso genera unas redes de cuidado entre los mismos. (Belen, Vecina La Soledad). La confianza y el trabajo en conjunto con los vecinos resulta clave, más allá de la seguridad, en este hecho recaen la presentación de tradiciones, la buena convivencia, la conservación de la noción de lo urbano y su historia, entre otras. Pero más allá de la convivencia ciudadana de vecinos, pensemos como las modificaciones urbanas pueden afectar al vecindario; modificaciones que muchas veces son vistas o pensadas como un acto de protección para los bienes propios, aquello que podemos denominar privado. Ha empeorado por la paranoia, antes había menos circulación de carros, era más ordenado, antes no había tantas rejas, de un tiempo para acá empezaron hacerlo entonces la gente que pasaba y de pronto venía perseguida por alguien no tenía la manera de golpear para protegerse. Esto de la reja es lo que me ha parecido que la gente ha hecho algo atroz, a pesar de que no sea en todo el barrio sino solo en esta parte donde yo vivo, entonces ha tenido esa paranoia que hace que los ladrones circulan más libremente. (Isabella, Vecina La Soledad). La falta de seguridad social en el país sur americano se ve reflejado en Bogotá, a su vez se convierte en el diario vivir de los vecinos la convivencia con personas en situación de calle, mendicidad y problemáticas de drogas. Hay vecinos que deciden ayudar a estas personas y así llevar una relación amena con todo aquello que hace parte del entorno en que viven; así generan su propia percepción del lugar que habitan. Cuando compramos esta casa que vimos ahora, hace como 16 años la gente se alarmaba por la seguridad de las casas y eso, pero nunca hemos tenido ningún problema. Hay muchos indigentes, pero no son peligrosos, por lo menos, nunca hemos tenido esa sensación con ellos de miedo, pero si la gente habla mucho de robos de celulares y atracos y es constante conversar sobre eso en el barrio. (Sara, Vecina La Soledad). Ante la reiterada sensación de inseguridad por parte de los vecinos decidimos indagar el momento en que sienten que empezó este proceso en el barrio; y si bien encontramos historias que hablan sobre una constante de décadas, también hay dos hechos claves: el primero es que estos procesos resultan como oleadas a lo largo del tiempo, en épocas es mayor y en épocas lo encuentran como un barrio calmado; lo segundo es el hecho de que aunque tenga esquema de 112 olas, los vecinos advierten, que en la última década, aproximadamente, la marea de esta situación es alta y compleja. He tenido sensación de inseguridad desde hace un rato, incluso desde antes de la cuarentena. ¿Sabes cuándo sentí esta sensación? En el proceso de reinserción estaban todas las casas de los reinsertados cerca a Teusaquillo. (Luciana, Vecina La Soledad). Tiene ires y venires, yo creo que este barrio es un barrio, que como está densamente poco poblado, no es un barrio que tenga una densidad de casas , es un barrio con una buena arborización poco técnica , entonces , ahí unas calles que son muy oscuras, con unos árboles que sean inseguras, entonces, yo creo que el tema de la inseguridad ha ido subiendo, es un barrio que es el pasadizo perfecto para gente que recicla, es un barrio que tiene unas conexiones, unas rutas de escape perfecto, yo creo que es un barrio que a veces se torna inseguro, últimamente más inseguro que en cualquier otro momento de su historia, precisamente es inseguro porque ahí conductas que lo permiten , entonces tú te bajas, si vives en un edificio le haces ojitos al portero que abre el garaje y todo bien, pero si vives en una casa, tienes que bajarte, abrir la puerta, abrir el garaje y se presta para ese tipo de cosas. Es un barrio que va a la fija, un ladrón que atraque alguien en la soledad, sabe exactamente de que por lo menos en su picardear, que por lo menos tiene un celular que va a ser un smartphone, más o menos de una gama alta, que valga la pena el robo y si lleva una bolsa seguramente lleva una laptop o habrá una Tablet, porque mucha gente de aquí estudia o son profesores, siempre hay la posibilidad de que un robo culmine con un botín que valga la pena. Yo creo que la inseguridad ha tenido sus altibajos, pero con este tema de la pandemia pues se volvió la locura. (Emiliano, Artista La Soledad). La última oleada evidente para los vecinos de La Soledad fue la temporada de la Pandemia, el país no cuenta con garantías en salud, educación o servicios básicos cubiertos para todos sus pobladores; por el contrario, muchas personas viven de pagos diarios, trabajos no estables y no cuentan con los derechos básicos cubiertos. Esto llevó a que ante la crisis por COVID19 en 2020, que aún tiene coletazos sociales en 2022, muchas personas buscaran maneras desesperadas de poner un plato de comida en su mesa. Esto tiene que ver también mucho con el fenómeno de la pandemia que muchos vendedores ambulantes, mucha gente se quedó sin empleo, pues gente en general, las personas se 113 quedaron sin empleo, entonces empiezan a acudir a otras fuentes de ingreso como es atracar. (Salomé, Vecina La Soledad). Supimos entonces por los vecinos que la seguridad del barrio había cambiado notablemente antes y durante la pandemia. Nos contaron un poco como era y como fue cambiando. Antes de COVID desde mi mirada uno sabía por dónde podía andar, como que te sentías parte de ella, creo que la confianza tiene que ver mucho con el habitar y si tú no habitas pues no hay confianza porque no conoces, y como hay tantas restricciones no sabes cuándo salir y cuando no, si está bien o está mal. (Dulce, Vecina La Soledad). Normalmente tu podías salir a cualquier hora, como había tantos lugares abiertos el hecho de que una zona está habitada por muchos sitios te da una tranquilidad, casi que ni necesitabas a la policía, si había de pronto gente informal vendiendo sus cosas sin ningún problema, pero tampoco había una gran población flotante al respecto si había recicladores e indigentes que viven de la basura y pues no había esas carencias tan fuertes que empezaron con la pandemia muchos sitios quebraron. ahí empezó un periodo de deterioro humano muy fuerte entonces ya no era tan agradable salir a la calle, yo tengo una mascota que tengo que pasear todos los días y por eso podía ver el pulso de la ciudad y a medida que iba pasando la gente se iba deteriorando más y a raíz de esto unas personas se iban volviendo muy agresivas los indigentes que antes tranquilos encontraban comida en la basura pues ya no encontraban nada entonces obviamente el hambre causa agresión y más cuando hay problemas de consumo de adicciones y de calle (Emily, Vecina La Soledad). Cuando las restricciones se levantaron un poco el Parkway se volvió un lugar de encuentro muy popular, muchas personas de otros sectores de la ciudad se daban encuentro la icónica alameda del La Soledad; empezaron a parecer grandes fiestas a cielo abierto con música, alcohol, drogas y aglomeración humana, esto dio pie para más de un robo no solo a mano armada, también bajo el uso de estupefacientes para controlar la voluntad de las víctimas. Yo creo que desde el año pasado hasta ahora se ha acentuado mucho el tema de la inseguridad pero muchísimo, tanto así que uno desconoce el barrio, como si uno estuviera en otro lugar que no fuera como el lugar tranquilo que antes sentía al estar acá, antes uno podía caminar sobre le Parkway con toda tranquilidad a la hora que fuera, yo recuerdo que nosotros hará unos 10 años, salíamos a caminar al Parkway a cualquier hora podía ser las 120 una rica vida cultural no son exclusivamente de quienes las crean, sino también de quienes las disfrutan, pues se encuentran en una constante retroalimentación y reflexión. Antes de la pandemia, antes del parto, estaba adelantando unos pliegos sobre el espacio público ya que es uno de mis enfoques justo había hecho hace poco unas instalaciones urbanas durante un proyecto que se llamaba performance, era como una invitación a un performance ocupar un espacio público diferente de la ciudad una vez cada mes y este proyecto lo lleve adelante con otros dos artistas bueno sí que estaba muy proyectada hacia el espacio público. (Aina, Artista Poblenou) El proceso reflexivo siempre se ha basado en el cuidado en el otro porque yo soy artista relacional, entonces siempre estoy pensando en que mi posición en el mundo también se basa en la percepción que tiene mi público sobre su vida. Las obras que yo creo no son transgresoras, sino que son obras que buscan la reflexión y son obras pedagógicas que ayudan a empoderar a la gente, que crean preguntas en torno a la calidad de vida y al bienestar, a los derechos humanos, entonces me gusta trabajar este tipo de obras. (Santiago, Artista La Soledad) Los espacios culturales, a quienes muchas veces señalamos como parte del proceso de gentrificación, son quienes han regalado vida a estos barrios, en una época en que se tachaban como peligrosos y deshabitados. Requieren además de artistas, de los vecinos para mantener la cultura viva, lo urbano, además para asegurar que los creativos sigan teniendo contexto en que nutrirse o inspirarse, por ende, son abanderados de mantener un alto número de vecinos, de inmuebles habitacionales para hogares, y evitar la población flotante, aquella que solo visita el barrio durante el día o se alberga durante un par de noches. Estamos viviendo en carne propia, hemos estado todo el tiempo promoviendo el distrito tratando de habilitar espacios convertirlos en espacios con actividades y programación y ahí obviamente, nosotros no tenemos, a veces cuesta decirlo pero hay que ser sensatos y no hay relación directa con los vecinos sino cuando se programa cuándo se abren las puertas pero no hay una actividad continua social por decir pero si vas notando los precios han subido muchísimo la galería por ejemplo el espacio que se hizo una inversión grande para habilitar el espacio tenía un contrato de 7 años y cuando se venció el contrato me duplicaron el alquiler porque el barrio está de moda y claro este tipo de cosas al final dices bueno que complicado nosotros siendo el motorcito de parte lo que está ocurriendo, porque no solo somos nosotros 121 también hay una transformación urbanística dentro de Poblenou ahora qué depende mucho del 22@, qué no es solamente lo que estamos haciendo nosotros pero lo que nosotros estamos haciendo a nivel de contenido sea nivel de propuestas para que el público venga y pueda acercarse la cultura de una forma más directa y a todos estos profesionales que no solamente son galerías museos y showrooms, hay estudios productoras escuelas y salas de concierto teatro hay museos y restauración parte muy importante de nuestra asociación también vas viendo que publicó va cambiando, hay un eje comercial en Poblenou toda la parte de la rambla, Poblenou claro también hay parte de toda una vida de vecinos, de gremios de ateneos y asociaciones de vecinos y vecinas qué hacen una labor muy importante, sé que con la asociación de vecinos y vecinas de Poblenou tienen buena relación porque el presidente de la asociación siempre ha estado cercano al proyecto del Urban District y siempre le hemos invitado a charlas y a formar parte un poco de todo este proceso de transformación porque él fue uno de los que estuvo luchando para que el 22@no acabará con muchísimas viviendas están también afectadas por el proyecto, entonces sí es verdad fuerte muy, Poblenou siempre ha tenido una historia muy muy potente a nivel obrera y a nivel de comunidad y aguantado ahí y es un poco lo que nosotros decíamos desde el principio que cuando empezamos a trabajar claro que estamos como más en la parte industrial en esta parte que va desde las ramblas hacia marina que cada vez está desapareciendo más porque están quitando todo pero nosotros siempre nuestro mensaje directo hacia ellos y es que no veníamos arrestar si no a sumar ahora estamos trabajando con distintos proyectos. (Laia, Vecina Poblenou) Estos espacios son fundamentales para tejer las relaciones entre los vecinos y los artistas; demostrando y sacando a la luz, lo diversos de estos barrios y con esto la riqueza que albergan detrás de las puertas de hogares, talleres, comercios, escuelas, mercados y más, llenos de vida y mil historias que contar. 7.2. Imagen del barrio y la cultura Una parte esencial, tanto del Poblenou como de La Soledad, es lo que sus vecinos identifican como vida cultural; a veces está ligado a los establecimientos culturales del sector, como pueden ser teatros, galerías, restaurantes, espacios de danza o recitales, entre otros casos a eventos o movimientos artísticos localizados en sus barrios. Lo que denuncian todos los vecinos 122 es la falta de apoyo gubernamental, y hablan de estos espacios como gestionados por vecinos o privados, que en principio no cuentan con un trabajo o proyecto cultural de base por parte de las entidades gubernamentales. En el caso del Poblenou los vecinos identifican rápidamente el Poblenou Urban District , como su nombre lo dice, como un proyecto propio del barrio que lleva más de 10 años; un proyecto del que el grueso de los vecinos disfruta y hace parte. Poblenou ha estado muy vivo porque hay muchos eventos artísticos, de hecho no sé si conoces lo que es la organización de Poblenou Urban District porque ellos siempre cada año hacen eventos, hacen puertas abiertas de espacios, de tiendas, de discos, tiendas de otras cosas o algunas empresas incluso abren sus puertas, puertas ocultas de diseño que hay muchísimas y organizan eventos o talleres y la verdad es que siempre este año con el parón evidentemente no se han podido hacer muchas cosas, de hecho yo iba a hacer una colaboración con un evento de yoga en el Poblenou Urban District y lamentablemente se canceló porque era Junio y al final estaban los números bajando y subiendo y dijeron nos hemos equivocado, lo hemos lanzado y al final no se realizó pero normalmente siempre es muy activo el barrio, también el Windows Open, el del as luces y luego está otro que es como de que hacen grafiti o Street art tanto en paredes como en ventanas de edificios de oficinas o cosas así, son varios eventos y siempre hay cositas aunque no se una con el teatro y demás lo que son los espacios de eventos sí que también a veces montan alguna cosita, alguna especie de teatro o cosas así. (Martina, Vecina Poblenou). Se me ha olvidado una cosa, desde hace más de 10 años en Poblenou hay una organización que se llama Poblenou Urban District qué es realmente modélica, cuando realmente aquí habían muchas cosas y había que ser optimista para pensar que habrían más, las fundadoras pusieron en marcha esto que era un intento de realmente crear una red, una urdimbre, a la que se pudiera ir insertando todo lo que viniera llegando al barrio implicando, no solamente los artistas, sino a las grandes empresas que se han venido aquí, desde empresas tecnológicas hasta grandes bufetes de abogados, que participen en el barrio que vaya desde los vecinos de toda la vida hasta los nuevos creo que esto está siendo muy eficaz a pesar de que durante muchos años ha tenido una ayuda nula del ayuntamiento también tengo que decir que el ayuntamiento estuvo ausente durante mucho tiempo y ha tenido una actitud no diría hostil pero sí bastante escéptica respecto a muchas de las manifestaciones de la cultura…la labor de Poblenou es modélica creo que sus días de talleres abiertos y de 123 festivales de Poblenou Urban District en la calle funcionan muy bien el ayuntamiento está más implicado y creo que esto realmente es único en Barcelona porque además lo hacen sin excluir pero tampoco sin hacer concesiones. (Martí, Artista Poblenou) La falta de inyección en la cultura a nivel local hace que las organizaciones vecinales y privadas llenen ese vacío, saciando así el derecho a la cultura, y a la identidad por medio de esta. Es así como los emprendimientos culturales, locales propios del barrio, las fiestas vecinales, ganan importancia para los habitantes; pero, a su vez reflejan un vacío de las entidades gubernamentales. En La Soledad los vecinos no identifican un proyecto claro, como en el caso del Poblenou Urban District ; con lo cual la noción de barrio cultural se alimenta de muchos escenarios, áreas u organizaciones, tipologías de espacios que muchas veces también comparten con el barrio Barcelonés, pero que encuentran desarticulado al no tener un proyecto que los una. Pero no hay un circuito realmente cultural que integre todo, no hay un imaginario que diga ese es un sector cultural, como que no es igual que la candelaria, que es bohemio , a que pienses en Usaquén, un mercado de las pulgas de Usaquén o que vayas a comer un fin de semana en Usaquén, pero cuando piensas en la soledad, en el Parkway, es como esa palabra mágica que trajera todo y si el barrio es una alameda bonita, no especialmente bella, pero para que eso se pensara como un espacio que integra área culturales, pues deben hacerse ¿no? , no es solo nombrarla y tener artefactos o edificaciones que sean proveedores de cultura, no basta a tener a casa E en el Parkway, para que por arte de magia el barrio se vuelva una zona cultural, porque no ofrece ninguna más, casa E es un teatro donde tu entras pagas una boleta, pero no hay espacios concertados, de pronto, hay conciertos que se hacen en el almirante que son peleados con los vecinos, porque los vecinos no quieren que el Parkway se vuelva de dominio público, sino que más o menos el Parkway es de la soledad, hay vecinos si pudieran carnetizar a la gente que está en el Parkway, entonces no hay una buena oferta, se vuelve un espacio que se apropia un montón de gente, están los estudiantes de la nacional, que salen, que se fuman un bareto, se echan unas polas, pero me imagino que porque no hay una oferta que haga del Parkway que integre una agenda cultural propia, entonces pues eso es tierra de nadie, pero todo el mundo se siente orgulloso diciendo que aquí es la zona cultural de Bogotá, es falso, creo yo. (Emiliano, Artista La Soledad) Realmente, en términos de eventos culturales y actividades programadas de ese tipo no me parece muy activo la verdad, me parece chévere que el parque esté lleno de gente utilizándolo para hacer temas artísticos como cantar, hacer música, aunque ahora hay unos tamboreros 124 que nos tienen locos porque me parece que ya riñe con la convivencia, pero en general es chévere ver la gente usando el Parkway para ese tipo de actividades y hacen mucho malabarismo, cuerda floja y eso me parece genial… (Sara, Vecina La Soledad) Si bien existen las muestras a puerta cerrada, o con costo como lo son los teatros y restaurantes; también los espacios públicos, como las alamedas, se han prestado para el desarrollo de muestras culturales de forma, podríamos llamar, informal. Si bien estos espacios nutren la noción de lo urbano, diversifican el entorno y le dan vida al espacio público. Incluso a veces traen consigo problemáticas de seguridad, ante la falta de seguridad social en la ciudad de Bogotá. Lo que pasa ahora es que son expresiones espontáneas como de los músicos que vienen de la Nacional, salen de clase de la Nacional y se parcha ahí para que les den monedas, ¡del putas! ese es un espacio público digamos todo el mundo tiene el derecho o la posibilidad de hacerlo pero alrededor de eso lo que te decía, se van pegando otras cosas, el jíbaro que vende droga, el borracho que acosa a las mujeres, el ladrón que escopolamina al otro ¿no?, que no estoy diciendo que los otros espacios estén exentos de eso pero que si hay una comunidad organizada frente a eso, pues es mucho más fácil tener un control ¿no? Entonces yo creo que lo que falta es organización, al final. (Luciana, Vecina La Soledad) Otra manera en que los vecinos vinculan la cultura a su entorno es gracias a la cercanía con universidades, de hecho, dicen que la primera marca de cultura en el barrio fue gracias a los profesores y académicos que vivían en La Soledad. Este fenómeno trajo consigo las extensiones de necesidades académicas básicas, como librerías, cafés, restaurantes, espacios de tertulia, con los años llegaron lugares de artesanía, diseño, danza, música y teatro; pero aún se mantiene en el hogar un alto porcentaje de comunidad vinculada a las aulas universitarias. El barrio es entonces identificado no solo por profesores, si no por alumnos también, que encuentran en la Almeda del Parkway un espacio para ensayar música, practicar artes vinculadas con el cuerpo e incluso probar suerte con emprendimientos, en el espacio público. Inicialmente hace unos 15 años la parte cultural del barrio estaba muy ligada a la Universidad Nacional, entonces habían muchos profesores y estudiantes de la Universidad que estaban acá en el barrio y eran como los encargados de traer esa cultura, era una unión de la parte cultural con el barrio pero ahora se ve que hay más personas jóvenes, joven - adulto entre 125 los 25 y 40 años que están muy interesados por la parte de la literatura, las artes, la parte artesanal y le imprimen al barrio ese toque que es interesante. (Salomé, Vecina La Soledad) Este yo creo que es un barrio super cultural, de los barrios con más movimiento de la ciudad diría yo, no el único pero sí digo como uno entre los que se encuentran más opciones ¿no?, por eso creo que pasa que la gente se junta aquí en el Parkway como para hacer cosas distintas, tela, música, ¿no? entonces yo siento que este es un barrio super cultural y siento que esa ha sido una de las definiciones del barrio entonces era la noche en blanco por ejemplo, que fue súper chévere y otras veces algunos conciertos o lugares a los que uno podía ir, librerías y las universidades que también generan todo un movimiento cultural alrededor como orgánicamente siento yo, las universidades van generando esos movimientos, bien sea porque la gente quiere vivir cerquita dónde trabaja o estudia o porque es como alrededor donde los estudiantes y los profes tienen su vida cultural y sus actividades ¿no? Yo creo que este es un barrio súper cultural por la gente que vive acá, por los sitios que hay, por la relación de la comunidad con la cultura; no sé, yo creo que sí. No sé si en la Macarena es un poquito también así, creo que este ha sido un referente últimamente, en los últimos años de la vida cultural, del escenario cultural. (Luciana, Vecina La Soledad) Muy bien, una librería funciona por eso, por el tipo de gente también que lo habita el hecho de estar entre las universidades entre la javeriana arriba y la nacional abajo que los profesores vivan acá, yo creo que aquí vive gente que tiene una relación con la cultura bien distinta a la de cedritos, allá es más el espectáculo, aquí es una zona como más calmada, más tranquila es una buena relación porque tanto el teatro como las librerías o las cosas que han ido surgiendo no arman una pelotera como acabar con todas las calles y que la gente no pueda caminar ni nada de eso, arman más problemas las iglesias cristianas, yo creo que es esa muy buena relación de espacios como academias y acá hay de todo, faltan más librerías. (Isabella, Vecina La Soledad) Es gracias a su ritmo, a su espíritu, a su noción de lo urbano, que se alimenta de los cafés únicos del barrio, de sus emprendimientos locales, de sus negocios propios y característicos; que no solo sus vecinos identifican al barrio como un lugar de encuentro agradable, un lugar que donde cumplir ese deseo al derecho del consumo o practica cultural. Esto ha posesionado a estos barrios, o a sus iconos, más allá de quienes lo habitan, cumplen con ser un lugar cultural para los ciudadanos de Barcelona y Bogotá, sin importar la zona de la ciudad donde vivan; eso sí, aún no 126 están en la mira del turismo, al menos no del masivo, con lo cual aún mantienen sus vidas de barrio. El barrio tiene un estatus en Bogotá innegablemente, Teusaquillo es la zona más cultural digámoslo así y la parte de la soledad tiene digamos como un toque de ser un nivel social un poco más alto dentro de la zona, que entonces mucha gente viene aquí a esos cafés del Parkway. (Samuel, Artista La Soledad) Al final son las discusiones, las buenas charlas, las tertulias lo que une vecinos y desenvuelve el dialogo cultural, dando pie a la creación de espacios, o eventos, que suplen la falencia gubernamental a la vida cultural. Hay bastantes personas que se interesan mucho por las artes, músicos, literatos, entonces se reúnen para hablar, para hacer tertulias, para hablar de la situación del país, la política, la historia, hay gente que ha vivido y toda la vida se han dedicado por ejemplo al teatro, aquí hay galerías, hay teatros, algunas salas de música, muy pocas pero si hay, librerías sobre todo de esas de libros de segunda, alrededor de estos lugares se reúnen personas con sus historias. (Samuel, Artista La Soledad) 7.3. Motivación de artistas para habitar los barrios Cual fue la razón que motivo a los artistas a vivir en el barrio, tanto en La Soledad como en el Poblenou. Antes que nada, resulta importan resaltar que entre estas personas llegaron a los barrios en momentos diferentes, algunos fueron parte de los primeros artistas en replantear los grandes espacios que estos barrios ofrecían, otros han llegado allí en los años previos al periodo pandémico de 2020, cuando el barrio estaba entrando en auge. Por otra parte hay quienes tienes vínculos de décadas con el barrio, pero han empezado habitarlo y a crear en el más recientemente. Así pues, los acercamientos son diversos, pero la motivación resulta siendo muy similar. Después de salir de prestar servicio, mi primer trabajo fue en una empresa que queda aquí en la soledad, estudié psicología en la Universidad Católica, después de la adolescencia, círculo por acá mucho, me gustaban las casas, la arquitectura, estaba enamorado de la casa ensamble y juraba que algún día la iba poder comprar, pasaba las horas sentado mirándola porque me parecía una maravilla, ver esa fachada curva, la escalera, yo decía ¿quién hizo 127 esto?, vivía deslumbrado, venía de un pueblo en donde las casas y la arquitectura vernácula es la que impera, pues esto me parecía descrestante y luego volví a trabajar, estando en la universidad estaba trabajando con una revista llamada el Malpensante que quedaba aquí en la soledad y ahí conocí a mi pareja, hace 15 años, empezamos a salir y a vivir juntos ahí en el parque nacional, los amigos empezaron a ser de la soledad, como que la vida empezó a pintar en este barrio. (Emiliano, Artista La Soledad) Había espacios vacíos a unos precios asequibles todavía y que yo necesito mucho espacio entonces en el año 99 empecé a investigar y encontré un estudio maravilloso que pude comprarme a plazos, pero ya está pagado y desde entonces este es mi estudio y de hecho teniendo en cuenta que en general paso más tiempo en el estudio que en mi casa se puede decir que llevo 20 años en este barrio y no fui el primero, pero sé que fui de los primeros. (Martí, Artista Poblenou) Va a ser estos espacios vacíos el motor que va a impulsar la llegada de artistas a estos barrios; puesto que un artista necesita un amplio espacio de trabajo, para desarrollar sus procesos creativos de forma cómoda; ya sean pintores, cocineros, artes vivas o escultura, el proceso creativo requiere de un espacio destinado para crear. Es así como las grandes casas familia vacías en La Soledad, al igual que las fábricas deshabitadas del Poblenou, se convierten en espacios perfectos para estos perfiles. Sabemos que antes era un barrio industrial lleno de fábricas, y lo que ha pasado con las fábricas, bueno esta era una fábrica de harina Se han utilizado muchas estructuras cómo estás para cambiar los negocios, lo que me encanta también del barrio es eso que ves un montón de fábricas, divas fábricas qué horas son espacio gastronómico. (Biel y Paula, Artistas Poblenou) Es o una fábrica o un espacio cultural, por ejemplo Xefo tiene un espacio que es más parecido a una fábrica y ahora es solo un espacio cultural, pero en el Poblenou todavía quedan muchos edificios des estos que permiten la habitabilidad y que puedan coexistir estos dos distintos entornos. (Julia, Vecina Poblenou) Cuando los artistas empezaron a tener sus espacios taller muchas veces los combinaron con hogar, otros decidieron buscar un lugar cerca para vivir o ya eran vecinos y buscaron su espacio de creación en el mismo barrio; esta situación ha llevado a que todos los artistas, con que hablamos y otros, vivan y desarrollen sus procesos creativos en el barrio. Este hecho los convierte 128 automáticamente en vecinos, que buscan el bienestar de su entorno, se preocupan por la seguridad, la manutención de los espacios físicos, el cubrimiento de servicios básicos indispensables y todo aquello que implica sentirse para de la comunidad en que se vive. Primero porque el barrio me encantaba y segundo porque yo si soy un firme convencido que uno debe vivir cerquita de donde trabaja, creo que es la vida perfecta, nunca me vi trabajando en una empresa formalmente, en una estructura jerárquica y si me parecía que este barrio tenía unas condiciones muy bonitas, por ejemplo para tener un restaurante, también había ido a México, venía lleno como de la emoción de la condesa y la roma que son los barrios que podrían tener algo parecido aquí en la soledad, entonces decía que maravilla tener un restaurante aquí, que quede cerca a la casa. (Emiliano, Artista La Soledad) Los artistas les regalan a estos barrios un sello creativo, cultural e innovador. Pero, ellos mismos alimentan sus procesos de taller gracias a su entorno, a la arquitectura, a la historia, a la noción de lo urbano, tan particular en estos barrios, gracias a que están aún habitados por vecinos que mantienen vivas sus tradiciones, sus comercios locales y su vida de barrio. De esta manera la retroalimentación entre artistas y vecinos es plena y permanente; conjugación que a largo plazo consigue, o al menos busca, mantener los barrios vivos y habitables. Es un barrio donde hay menos turistas hay mucha gente residente hay mucha gente que es de aquí, pero no es una comunidad de vecinos que cambia semanalmente por construir una comunidad llena, también puedes ver las tiendas me puedes ver los locales qué son gente digamos de barrio, el hecho es cómo uno de los barrios de Barcelona y Barcelona está un poquito formuladas en barrios son como pequeñas ciudades dentro de una gran ciudad y Poblenou es para mí uno de los pocos barrios que aún están en el centro pero con Población de Barcelona de toda la vida , con bodegas con bares antiguos con tiendas. (Biel y Paula, Artistas Poblenou) En La Soledad me encanta el Parkway me parece un lugar para relajarse, para inspirarse, estar tranquilo, la comunidad también es muy artística, hay un nivel cultural bastante interesante no, porque es gente que se dedica a las artes, periodismo, la política, pero de una manera profunda, me encanta eso. (Samuel, Artista La Soledad) Antes llegué a otros barrios, pero este barrio me encantó porque había mucha energía muchas partes que se dedican al arte experiencias creativas queda cerca del mar y bueno tenía ya amigos allá quedaron muy bien es como si el pueblo en el centro de la ciudad, todo 129 lo que necesitas para vivir en tu cotidiano y bueno hay muchas asociaciones culturales mucha movida así que me encantó y con mi pareja nos mudamos acá y vivimos muy contentos. (Aina, Artista Poblenou) Como podemos darnos cuenta los artistas llegan al barrio enamorados de su entorno o su belleza, por la practicidad que les ofrecen estos amplios espacios, incluso bajo argumentos de una índole más esotérica. Poblenou significa pueblo nuevo entonces estamos en un lugar donde se mueve muchísima energía, yo vine a Poblenou porque después de una ceremonia de peyotes se me cayó la ficha y yo digo este es un pueblo nuevo, yo tengo que estar en un pueblo nuevo, que también es un pueblo viejo, pero si está renovando también ten una energía de máquina tragaperras es un lugar de mucho ruido. (Álex, Artista Poblenou) Cuando tocamos el concepto de la noción de lo urbano del barrio, de alma o de la energía del mismo; nosotros hablamos de el ritmo de vida, y la manera en que se desenvuelve la convivencia en un sector, que, aunque este cambiara, la noción de lo urbano se mantendría vivo, ya que tiene que ver con cómo se desenvuelven sus habitantes en su entorno. Ahora bien, existen otras concepciones bajo estas mismas palabras, a veces vinculadas el potencial de sector, o con el concepto puro del urbanismo y el planteamiento de una urbe, inclusive puede estar vinculado a procesos esotéricos. Tenemos aquí una montaña que se llama Monserrat gran parlante digamos de magnificar frecuencias como yo lo entiendo, en términos esotéricos, pero para mí es importante estar cerca de Monserrat…. como que notaba el llamado del Poblenou y me resistía a venir para acá pero no me imagino otro lugar en Barcelona mejor que Poblenou estamos en un lugar de lo más limpio y auténtico de momento. (Álex, Artista Poblenou) Los motivos para formar parte de La Soledad y el Poblenou, por parte de los artistas, son diversos, pero le regalan una segunda vida y mayor sensación de seguridad a los barrios; que en algún momento se encontraron deshabitados y en un estado de mayor abandono gubernamental, revisado desde el mantenimiento físico del barrio. Cuando estos artistas entran a habitar los barrios buscan mantener el vecindario y los vecinos, quienes los ven como parte de la comunidad; por contrario, los vecinos ven al turismo y los hospedajes turísticos en la zona, como un proceso con el poder de romper los lazos comunitarios con su entorno. 136 Las relaciones vecinales y la cultura gestada en el barrio se tejen de múltiples maneras, una son los espacios de los que hemos hablado, otra son las asociaciones culturales que mueven el barrio a partir de eventos. Podemos hablar de espacios físicos permanentes, dedicados a la cultura, y eventos culturales que se toman el barrio por unas horas o días. Todos estos esfuerzos buscan vinculación con la amplia diversidad de vecinos que habitan en los barrios, aportando al tejido social del diario de las personas. Siempre ha tenido una alta respuesta social a actividades que sean culturales pero también de barrio pero también de unir y tejer vínculos entre vecinos a diferentes niveles y esto lo situaría en una escala cultural amplia porque todo esto responde a unas necesidades de compartir, de estar cerca, de poder desarrollar cosas de manera conjunta y eso es algo que no nos inventamos nosotros, ahora está como muy de moda el trabajo comunitario pero aquí era una realidad antes de ser una teoría era algo que se producía de manera espontánea por una situación de relación de fábricas obreras y trabajadores y situaciones complejas en un barrio sin servicio de los años 50 o 60, esto es la posguerra y eran calles insalubres, sin asfaltado, si iluminación, sin red de metros y ha sido gracias a luchas vecinales a estas dinámicas que se produjeron de reclamar unos derechos como ciudadanos que mejoró la situación y hay muchos testimonios que así lo comparten todavía…viene de lejos, por decirse que venía de un escenario social concreto y yo creo que sí podemos dar la experiencia de la asociación con lo que estamos haciendo, hay buena predisposición por parte de la gente de círculos de diferentes grupos de gente, de vecinos, amigos de la escuela y dinámicas que se generan en el entorno y que dan acceso que a nosotros nos ayuda mucho para generar estos espacios que es lo que buscamos siempre con las actividades de la asociación, abrir espacios donde la creación artística está presente pero no sería la única excusa lo que intentamos es generar intercambios, curiosidades y espacios de confort donde la gente se sienta libre para opinar, intercambiar y conocer (Nil, Vecino Poblenou). Por ejemplo hay mucha cosa de estas cooperativas dónde cada artista por ejemplo paga por estar en el espacio y hacer lo que ellos hacen y esto se ve mucho, hay un evento que se hace una vez por año el “Open Day” que abre las puertas a todos los espacios creativos del barrio y la gente lo puede ir a visitar, en ese evento no va la gente del barrio es más la gente que viene de afuera, de otros barrios y de un rango de edad como jóvenes entre 25 y 45 años pero no veo una propuesta que tenga que ver con lo que es la historia del barrio, no sé si me hago entender, es un espacio con antiguas fábricas y todo muy lindo pero después todas las 137 propuestas no tienen mucho que ver con lo que es la historia del barrio (Emma, Vecina Poblenou). Es muy bonita, creo que, si hubiera más espacios culturales, los espacios se aprovecharían bastante por ejemplo las librerías que son muy queridas por el barrio como matorral, casa tomada, están también los teatros como casa ensamble, el teatro nacional, que también son dos espacios que se mueven un montón, yo creo que le tenemos mucho cariño al espacio cultural y tal vez si hubiera más espacios se moverían un montón. (Antonella, Vecina La Soledad). Si bien la diversidad nutre el barrio y le regala un amplio espectro cultural, todos afirman que existe una mejor manera de manejar la cultura en el barrio, resulta muy difícil llegar a que toda la comunidad este completamente satisfecha. Aunque debamos admitir que en algunos casos si falta mucho trabajo, también debemos agradecer a quienes han aportado desde el ámbito privado o asociativo a cubrir las falencias gubernamentales. Ahora bien, existe una manera de ver la noción, o el concepto, de cultura que trasciende más allá del espacio físico o el evento cultural, los habitantes nos hablen de la forma en que conviven como una forma de cultura. Es allí donde podemos ver como la noción de lo urbano se encuentra fuertemente ligado a la idea de cultural, aquella imagen de la cultura propia del lugar en que se vive. Pues a mí me parece que se mueve bien el vecindario como vecinos, es decir hay gente que se mueve para el Parkway entonces ponen un jardín en el Parkway hay gente que se organiza para los perros ósea hay un movimiento también cultural no en el sentido de consumir cultura sino en el sentido de que la gente se organiza con los cacerolazos ósea hay como una convocatoria de vecinos por el fin de las personas que viven acá, entonces son como ciudadanos activos, y eso se ve y hay cosas interesantes que pasan como a nivel de ciudadano, y pues culturalmente eso también es importante (María, Vecina La Soledad). En este momento también nosotros con mi hermano que es el que me apoya tremendamente, tenemos una página llamada “Teusaquillo mi barrio”, dónde estamos informando nosotros de los acontecimientos de aquí, de lo que está pasando, lo que ocurre y es otra forma de vincularnos a nuestros vecinos (Maximiliano, Artista La Soledad). 138 Los procesos creativos y culturales están evidentemente inmersos en estos barrios. Desde como solventan las falencias gubernamentales, hasta como se comunican o intentan crear lazos comunicativos, los procesos se ven resueltos de formas creativas. Estas resoluciones dan a los barrios sus sentidos culturales, más allá de los procesos de arte que habitan en ellos, y vinculan a los vecinos unos con otros, alimentando la noción de lo urbano. Todo esto ha aportado a volverlos barrios actualmente apetecidos. 8.2. Interrelación entre vecinos y artistas o creativos Por momentos pensamos que la vida cultural de estos barrios se limita a lo sucedido posteriormente a los procesos de gentrificación, es decir, a lo que vemos y vivimos hoy en día. Pero esta noción es equivocada, ya que antes de sus cambios sociales y sus grandes espacios deshabitados, estos barrios contaban con una riqueza cultural, que si bien se tejía de forma diferente, no era inexistente. Antiguamente la cultura podemos decirlo antes de la guerra civil estaba muy bien representada es decir que en casi… se podría decir que Poblenou es un distrito grande de hecho es un barrio pero está hecho de varios barriadas que le decimos así, tienes zonas que tienen un nombre completo el barrio de La Plata, el barrio del Tomate en fin varias zonas, casi que cada barriada dentro del barrio o bien tenía un cine o un teatro y el teatro sobre todo estaba ubicado en lo que aquí se llamaba cooperativas, es decir que el obrero lo que hacía era organizarse para ver si podía conseguir mejores derechos del patrono, si era posible perfecto o si no podía de alguna manera obtener un mayor dinero o rentabilidad por su trabajo lo que hacían era intentar obtener un mayor ahorro por parte de la misma comunidad, es decir que si yo no logro que mi patrón me pague más voy a organizarme con mis compañeros para ver si podemos hacer compras a escala, entonces empiezan a crearse las cooperativas estas son obreras y el conjunto de la población es trabajadora, obrera que pueden haber facciones, gente que es católica, ácrata, socialistas, comunistas y cada una tenía su particularidad y uno se juntaba con la que mayormente sus ideas y creencias fueran más afines, con esto lograban tener algún poder de compra superior y por lo tanto la comida que era lo que más hacía falta estuviera más barata de alguna manera. Las cooperativas lo que hacía era una especie de colmado un lugar dónde se podía comprar al margen del mercado oficial, ellos tenían esa especie de supermercados propios y el que estaba afiliado 139 lo que lograba era un mejor precio para adquirir las cosas, una vez que se tenía eso asegurado el siguiente paso ya era organizarse en un aspecto cultural. Hace 100 años la gente no tenía los estudios que hay ahora, había mucha gente que no sabía leer o escribir, por lo tanto el segundo paso era culturizar a esta gente y era proporcionarles una educación que no habían logrado por los medios tradicionales que es ir al colegio, la gente escolarizada de pequeña acababa escolarizándose a una edad más madura y una vez que esto ya estaba logrado ya venían lo que sería la cultura con más mayúsculas, ya había gente que se organizaba para realizar obras de teatro, música, poemas etc. esto funcionó como una seda durante muchos años y podría haber sido desde luego mucho peor, pero luego cuándo llegó la guerra todas estas cooperativas que eran obreras y que de alguna manera eran un poco utópicas porque detrás estaba el anarquismo, el socialismo etc., al llegar un gobierno fascista lo que hizo fue desmantelarlo y hubo un páramo cultural en Poblenou que duró muchísimos años, la gente ya no podía organizarse obreramente el centro cultural sí que seguía funcionando porque eran los de derecha, el centro católico siguió funcionando porque era católico pero los que eran de izquierda todos desaparecieron, esto hasta la llegada de la democracia fue así y entonces durante muchos años aquí culturalmente habían muy pocos lugares vamos a decir el teatro la Alianza siempre ha estado y todas estas cooperativas que te decía disponían de un teatro eso desapareció y ahora afortunadamente desde hace algunos años disponemos de lugares lo cuales podemos ir a ver una exposición y que estamos hablando de gente nueva y joven, hace unos pocos años han instalado uno de los teatros más importantes de Barcelona en Poblenou que es la sala Beckett que es increíble, hay lugares donde se pueden celebrar conciertos, aquí la cultura está de una manera mejor representada que hace 50 años (Marc, Vecino Poblenou). Está claro que los vecinos, y forasteros, identifican los barrios como ejes culturales, pero esto no resulta suficiente sin una gestión adecuada para visibilizar el trabajo cultural existente. Esta labor puede ser comunitaria, gubernamental o privada. En cualquier caso requiere tiempo, dedicación y organización. En Bogotá Teusaquillo dc busca realizar esta labor a partir del mapeo de la localidad como un distrito cultural, esta iniciativa nació a principios de 2021 y aunque ha crecido de manera importante sigue siendo una iniciativa joven, que además abarca los 33 barrios que constituyen la localidad, entre ellos La Soledad. Por su parte el Poblenou Urban District cuenta con más de 10 años en el barrio, aplicando también el mapeo cultural, fue una de las primeras gestoras y promotoras en llegar al barrio barcelonés, uno de los ejes de los movimientos culturales que conocemos e identificamos hoy en este barrio. 140 Si este ya es un epicentro cultural, porque sabemos que lo es, y que se ha construido así pues organicemos. (Luciana, Vecina La Soledad). Empecé a buscar un local y el proyecto era montar una galería de arte con un estudio de producción espacio gastronómico, y dando vueltas y vueltas, Encontré este local en Poblenou que era una antigua imprenta y está imprenta llevaba 10 años abandonada, Rehabilité el espacio, como mucha gente que encontró espacios en Poblenou en esa época estamos hablando finales del 2010 estuvimos 3 meses restaurando el espacio y en 2010 el 16 de diciembre inauguramos el espacio en la plataforma, hace ya 11 años…Conocí Poblenou de qué estudia en la massana, espacio de fiesta, de after hours, Artísticas espacios que estaban ocupados, era un territorio que está bastante abandonado, una zona industrial donde habían muchos talleres de artistas…desde el principio estaba claro que con las dimensiones y las características del barrio que tiene Barcelona sitio donde tenía que crecer a nivel de ciudad era Poblenou, era un sitio bastante abandonado en ese entonces había como una barrera invisible la calle Marino donde la gente no la cruzaba y venían a Poblenou como si vinieran a la luna, toda la gente artista, productores y realizadores con los que trabajaban cuando abrí el espacio me dijeron que cómo se me había ocurrido abrir un espacio aquí, qué estaba afuera de Barcelona, entonces la gente veía Poblenou cómo algo raro, como extra raro (Laia, Vecina Poblenou). Tener esta llegada de gestores y organizaciones al Poblenou le regalo la re-habitabilidad de muchos espacios, de igual manera como ocurrió en La Soledad sin una directriz planeada, o clara culturalmente. Lo que sale a flote con este hecho es la entrada de nuevos habitantes, con nuevas ideas y nociones, a los barrios, regalándoles entonces mayor diversidad a todos los vecinos. Esta diversidad se ve reflejada en como vemos y consumimos cultura, pero también en como convivimos con el otro, que en muchos casos puede provenir de otra región del país, o de un país extranjero Bueno encuentras dos dimensiones, la ciudad de las que han vivido ahí toda la vida que han creado asociaciones culturales y locales, las asociaciones tradiciones y del otro lado hay bastante gente que desde fuera y que se ha mudado allá y que crea otras asociaciones qué lleva su cultura y muchas veces la comparten con las personas que viven allá así que a esos dos niveles y bueno creo que de un lado es un tema cultural y porqué Poblenou antes de ser incluido en la ciudad era un pueblito asimismo de pescadores y todo, y del otro lado hay un fenómeno de gentrificación, así que hay como dos tipos de asociaciones una es más 141 internacional y la otra es más local, chocan pero otras veces comparten los mismos espacios y conviven juntos (Aina, Artista Poblenou). Como percibimos nuestros vecinos del sur porque se ha creado una imagen y el orientalismo ayuda mucho a construir unas estructuras mentales y de clasificación rápida y estereotípica y estamos intentando quebrar un poco eso basándonos en realidad, la imagen de Madre Vida y el Moro porque el final estas etiquetas están en la calle, estamos intentando construir estos prejuicios a base de realidad ya que siempre que vienen artistas del sur del mediterráneo o de otras zonas lo primero que integramos son encuentros con grupos de niños, vecinos, la escena cultural y artística del barrio y de Barcelona porque al final estamos en diferente redes entonces buscamos vertebrar esta mediación esta mediación que es tan necesaria entre la creación artística y lo que eso puede generar a nivel de conocimiento y del intercambio de experiencia y de construir cosas en la experiencia propia de uno (Nil, Vecino Poblenou). A los artistas y creativos que habitan el barrio no solo les ha interesado por las directrices culturales del barrio, su interés muchas veces está vinculado al espacio físico, a su historia, a cómo abordarlo desde la creación artística. Para algunos es interesante tomar el espacio público para el arte, para otros usarlo como inspiración para un trabajo que se desarrollara al interior de un taller, otros basan su interés en el simple hecho de vivirlo y habitarlo, es así como ellos mismos generan una relación permanente entre el espacio físico del barrio y la cultura, por medio de su trabajo. Todo esto para que se, cómo se conectan energía del barrio y tradiciones y todo depende cómo están hechos los procesos artísticos de creación de obras de arte (Aina, Artista Poblenou). Yo creo que sí, antes de que comenzara la pandemia con dos grupos con los que nos estábamos reuniendo la idea era comenzar a plantear el arte a nivel no tanto galería o sitios cerrados sino afuera, aprovechando el Parkway precisamente para generar una disciplina de contemplación y reproducción artística para la gente y no como un sentido comercial y no de salir a vender la obra sino de invitar a las personas a participar, construir (Samuel, Artista La Soledad). Las personas que siempre han habitado Teusaquillo han hecho de este barrio un lugar de encuentro entonces ya sea desde la música o desde manifestaciones políticas o de pintura o de muchas formas las personas encuentran aquí un sitio para expresarse entonces de esa 142 manera se empiezan a generar nichos sean espacios abiertos o cerrados para que la gente se encuentre y comparta desde la literatura, desde la música o las artes plásticas, desde que he habitado el barrio lo he visto acá ósea nunca ha dejado de existir (Dulce, Vecina La Soledad). Un sitio tranquilo, amable, cómodo para estar y donde se puede encontrar con otra gente, eso tejió una pequeña red. En ese orden de idea, combina dos pasiones mías, a mí me gusta ser anfitrión, lo que me gusta a mi es servir, estar ahí y al hacer eso y tener amigos de otros círculos es perfecto, podemos sentarnos y hablar, del nuevo ministro, ¿qué ha pasado con los autores que han traído para la feria? y entonces eso se vuelve un tertuliadero sin que nunca nos hayamos propuesto que eso pasara (Emiliano, Artista La Soledad). Existen también aquellos que trabajan a puerta cerrada, y si bien la noción de lo urbano del lugar donde viven afecta su obra, su trabajo no necesariamente transgrede las paredes del taller y retroalimenta la noción de lo urbano. Es este, curiosamente, el caso del grueso de los artistas que habitan nuestros barrios, a quienes si no conocemos no podemos descifrar su labor. Este trabajo a puerta cerrada el que motiva la creación proyectos de gestión cultural. Y muchos profesionales tanto independientes como entidades ya potentes que estaban haciendo un trabajo que se veía más a nivel internacional qué a nivel nacional y que la gente no tenía, a nivel local nada, y era gente que tampoco sabía quién era el vecino porque todo el mundo estaba trabajando en su burbuja entonces ahí cómo comenzó un trabajo de conocer hay que tienes al lado y buscar formas de colaboración porque la idea era en esos momentos de crisis dónde no había ningún tipo de subvención, estábamos ahí luchando para que el proyecto aguantara, pero momento complicado económicamente para todo el mundo y básicamente el proyecto creo y siempre lo decimos tanto mi socia como yo que el proyecto aguantado por qué los contenidos son muy potentes y por qué todos los profesionales que están dentro del distrito hacen un trabajo maravilloso o si no sería muy complicado y además porque también hay una visión comercial como galería, el espacio la idea es qué tanto el artista como el teatro, como las salas de concierto, como el restaurante, pueden vivir de lo que hacen y puedan bien vivir, claro si hay una ADN qué es cultural y hay otro ADN qué es comercial, así es que bueno vamos a acercar la cultura al público pero también vamos a hacer que sea una necesidad de consumo porque si no es imposible (Laia, Vecina Poblenou). El comercio, las obras de arte o diseño, están fuertemente ligadas, pues para el artista, diseñador, creativo, o cualquiera que desarrolle o dedique su vida a algún área contingente, tiene 143 no solo la necesidad de expresar o contar lo que vive u observa, sino que necesita, como todos los seres humanos cubrir una serie de necesidades básicas y esto se logra, en gran medida, a través de la comercialización de su producción. Para el cumplimiento de esto existen varias estrategias, además de la planteada por Laia, y cada vez existe una mayor cantidad gracias a la vida online. Hay también varias tiendas de diseño independiente en dónde se ve como la identidad de producto o la identidad de cultura colombiana se refleja en el producto, también es una manera de dar a conocer o trabajar mediante la cultura acá el entorno del barrio (Salomé, Vecina La Soledad). Ahora hay muchísima gente de cultura de este tipo y de música y yo creo que es muy bonito porque hacen cosas muy bonitas la verdad, es mucha gente y muchos talleres pequeños de artistas que hacen bisutería y joyas y cosas de estas y hay muchísima gente, incluso hay muchas escuelas de arte floral y la verdad es que yo creo que el barrio en ese aspecto está muy bien (Ona, Vecina Poblenou). Una parte que me gusta mucho, dentro todo esto que ha pasado, esto me encanta es una cosa muy bonita dentro del barrio, ayer mismo estaban haciendo todo lo de las jumps de Barcelona y estaban en el casino, haciendo como una proyección de luces y entonces si hacen proyectos muy bonitos, la verdad a mí me gusta mucho, ¡me encanta! (Abril, Vecina Poblenou). Estos espacios a veces se basan en la venta, otras en estímulos concursables que son visita gratuita para el público, o los vecinos, como el que narra Abril. No importa la estrategia de exposición todos estos espacio y proyectos o eventos, alimentan permanentemente la vida cultural del barrio. Todas estas iniciativas son parte del mapeo que realizan los proyectos a anidan en los barrios, en búsqueda de fomentar el tejido social vecinal por medio de la cultura. Nosotros le llamamos el distrito de arte creatividad de Barcelona, llame a mi socia que fue jefe mía productora ya había cerrado la productora, entonces la llamé y le dije ahí está idea y desde que abrir la galería la apoyaba venía desde la inauguración, desde el principio y con la otra productora qué es mexicana montamos la asociación privada sin ánimo de lucro pero al principio éramos nosotras tres cómo junta directiva y teníamos que invertir un capital pequeño que teníamos cada una dónde producimos el primer mapa de Poblenou Urban District y hay empezamos a conocer a toda lo comunidad creativa, bueno a través del festival 144 que te comenté comenzamos a conocer a toda la comunidad creativa que estaba trabajando de puertas cerradas para adentro, ni nada nos tiramos como 3 años trabajando gratis con el proyecto pero con la certeza de que estábamos haciendo un trabajo necesario y con la proyección de crear este distrito de arte y creatividad en Barcelona y aquí estamos todavía explicando que era, pero muy contentos la verdad (Laia, Vecina Poblenou). Cuando trabajaba en el teatro nacional yo participe en una formulación de un proyecto que se llamaba Teusaquillo corredor cultural de los lenguajes contemporáneos, de la escena definitivamente Teusaquillo es la localidad que más cuenta con teatros de las artes escénicas y de ellos en el barrio la soledad estaba en ese momento como 4 o 5 escenarios. entonces siempre ha sido un barrio con esa vocación también por eso tiene sentido para mí el teatro nacional cuando compran la casa la sinagoga para abrir allí el centro de formación que Fanny siempre quiso entonces tenía sentido porque la localidad ya tenía esa vocación quizás por la presencia de las universidades, pero en este momento a propósito de la cuarentena pues también la mayoría de los teatros están en una crisis muy fuerte, a pesar de que ya se autorizó el aforo también están vacíos y pues no se ven abiertos (Laia, Vecina Poblenou). Estos espacios y proyectos se narran gracias a la vida de los barrios, pero ¿Qué pasó durante las cuarentenas con el sector cultural, con la producción cultural? El tiempo pandémico trajo consigo una innumerable cantidad de cambios, algunos iguales en las diversas realidades, otros diferentes en cada realidad social. Desde la cultura como entidad gubernamental la situación trajo muchos recortes económicos, para quienes habían dejado de lado un medio artístico de expresión fue bien tiempo para retomar o a veces para empezar uno nuevo, la apatía floreció en la sociedad y la búsqueda de acercarnos se hizo evidente. Tiempo tengo y podría tener tiempo de pintar ahora pero sí que me dio, como que me sobraba tiempo y no tenía mucha cosa que hacer porque a la calle no salías trabajo poco, como artista siempre digo que trabajo poco pero ya estos días trabajé” (Jan, Vecino Poblenou). Es una vida más o menos rica, como te cuento hay manifestaciones de música, no los grandes conciertos, pero si vienen muchachos a practicar su música, capoeira, inclusive en diciembre viene la filarmónica y toca, ponen las pantallas grandes, hay expresiones de algunas cosas de teatro, digamos que si la vida cultural del barrio comparado con otros es muy rica porque además se nutre de personas jóvenes que les gusta la cultura, porque también hay personas jóvenes que no les gusta, digamos la composición social de la gente en el barrio son profesores de universidad y obviamente el barrio está cerca de las 145 universidades especialmente la universidad nacional de Colombia entonces hay muchas personas intelectuales, artistas, fotógrafos, y diseñadores entonces se expresan en el barrio muchas cosas bonitas, por ejemplo en un sentido de pertenencia en el barrio la gente se cuida entre sí, le gusta la cultura le gusta un grafiti, promueve cosas y claro que obviamente durante la pandemia quedó cortado y abolido. Inclusive la crisis cultural en todo Bogotá y en todo Colombia es altísima, los sectores culturales han sido tremendamente afectados por la pandemia, todos los sectores culturales, los músicos, los escritores, los fotógrafos, los escultores todos en general han sido afectados por la pandemia, primero el gobierno no lo apoya mucho y segundo no recibe auxilio y no tiene otras alternativas (Ana, Vecina La Soledad). No se ponga a quedarse hermético en la casa esperando a que llegue el gobierno y le ayude, marica no, accione cosas y disfrute de la vida porque solamente hay una y usted puede tener a su mamá ahorita como puede que no la tenga en 10 días, entonces agencie las cosas de una manera que sea un poco más llevadera (Santiago, Artista La Soledad). La pandemia sacó a flote las problemáticas sociales, pero también ayudó a que personalmente cada uno replantease sus prioridades en la vida. Este periodo no fue ajeno a ninguno de los habitantes de los barrios, como hemos podido vislumbrar a lo largo de este análisis. Pero resulta importante entender que ayudó a los vecinos a mantener la mente sana frente al encierro y la situación de incertidumbre que ocurría. 8.3. Uso de procesos creativos durante el COVID Así como el COVID no fue la primera pandemia mundial, tampoco es la primera que llega a los rumbos de nuestros barrios, con su llegada hay quienes caen en cama y luchan con la enfermedad por su sobrevivencia, también hay quienes ejercen una labor fundamental para supervivencia de los enfermos, estos son los cuidadores. Ya sea con aguas cargadas de sabiduría tradicional o con medicamentos alopáticos, en casa u hospitales, los cuidadores se convierten en el pilar para sobrellevar la incertidumbre de lidiar con la enfermedad. Hay algo que me acuerdo en epidemias en el barrio La Soledad, había una que se vivió en el año 56 que se llamaba la gripe asiática… cayeron todos a cama por la gripe asiática y con