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Influencia de variables de personalidad en la ocurrencia de violencia de pareja en adolescentes y jóvenes adultos

Moral Prado, Marta del

Abstract

En la actualidad, la violencia de pareja es un problema con un gran impacto social. Este fenómeno no es exclusivo de parejas casadas, sino que también aparece en relaciones adolescentes, teniendo una incidencia incluso mayor en la población más joven. Se conoce con el término inglés Dating Violence. El presente estudio, basándose en las teorías de personalidad y tipologías, analiza la posible relación entre ciertas variables de personalidad y la ocurrencia de violencia en parejas adolescentes. Se llevó a cabo con una muestra de 100 universitarios, mediante el instrumento "Cuestionario Exploratorio de Personalidad III" (CEPER-III) y el inventario sobre violencia de pareja "Conflict in Adolescent Dating Relationships Inventory" (CADRI) que distingue entre cinco tipos de violencia. Se realizó un análisis de correlaciones bivariadas de Spearman entre variables de personalidad antisocial y dependiente y las variables de violencia en la pareja. Adicionalmente, se utilizó un cuestionario general de personalidad basado en el modelo de los Cinco Grandes para estudiar si existe influencia de alguna otra variable de personalidad en las relaciones violentas. Los resultados obtenidos permiten concluir que existe relación entre el tipo de personalidad y la ocurrencia de violencia en la relación de pareja, además de la resolución de conflictos en la misma.

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Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología DEL MORAL PRADO, MARTA Influencia de variables de personalidad en la ocurrencia de violencia de pareja en adolescentes y jóvenes adultos 10, junio, 2017 LÓPEZ-CEPERO BORREGO, JAVIER RODRÍGUEZ MORA, ÁLVARO Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 2 DEL MORAL PRADO, MARTA Influencia de variables de personalidad en la ocurrencia de violencia de pareja en adolescentes y jóvenes adultos 10, junio, 2017 LÓPEZ-CEPERO BORREGO, JAVIER RODRÍGUEZ MORA, ÁLVARO Fdo: Marta del Moral Prado Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 3 Declaración de autoría responsable Apellidos y Nombre: del Moral Prado, Marta Número de DNI o documento análogo: 28846938-Q DECLARO bajo mi responsabilidad que Este proyecto fue escrito por mí y con mis propias palabras, a excepción de las citas procedentes de las fuentes referenciadas que están claramente indicadas y reconocidas como cita textual. Tengo constancia de que la incorporación de material público sin su correspondiente cita, la paráfrasis de este material sin referenciar o la utilización de textos, imágenes, metodologías, datos o resultados procedentes de algún trabajo previo o del que no sea autor/a individual, se considera plagio y por lo tanto es susceptible de conllevar el suspenso en el trabajo o la asignatura, así como posibles medidas disciplinarias. Por ello he tenido cuidado en citar cualquier texto, imagen, figura, tabla o ilustración que no sea consecuencia de mi propia investigación, observación o redacción. Por otro lado, asumo que el profesorado podrá utilizar herramientas de control del plagio que garanticen la autoría de este trabajo. En Sevilla, a 10 de junio de 2017 Fdo. Marta del Moral Prado Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 4 ÍNDICE DE CONTENIDOS INTRODUCCIÓN...............................................................................6 MÉTODO.........................................................................................11 Participantes...........................................................................11 Instrumentos...........................................................................11 Procedimiento.........................................................................13 RESULTADOS................................................................................14 DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES....................................................19 REFERENCIAS...............................................................................23 ANEXOS..........................................................................................26 Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 5 Resumen En la actualidad, la violencia de pareja es un problema con un gran impacto social. Este fenómeno no es exclusivo de parejas casadas, sino que también aparece en relaciones adolescentes, teniendo una incidencia incluso mayor en la población más joven. Se conoce con el término inglés Dating Violence. El presente estudio, basándose en las teorías de personalidad y tipologías, analiza la posible relación entre ciertas variables de personalidad y la ocurrencia de violencia en parejas adolescentes. Se llevó a cabo con una muestra de 100 universitarios, mediante el instrumento "Cuestionario Exploratorio de Personalidad III" (CEPER-III) y el inventario sobre violencia de pareja "Conflict in Adolescent Dating Relationships Inventory" (CADRI) que distingue entre cinco tipos de violencia. Se realizó un análisis de correlaciones bivariadas de Spearman entre variables de personalidad antisocial y dependiente y las variables de violencia en la pareja. Adicionalmente, se utilizó un cuestionario general de personalidad basado en el modelo de los Cinco Grandes para estudiar si existe influencia de alguna otra variable de personalidad en las relaciones violentas. Los resultados obtenidos permiten concluir que existe relación entre el tipo de personalidad y la ocurrencia de violencia en la relación de pareja, además de la resolución de conflictos en la misma. Palabras clave: violencia de pareja, personalidad antisocial, personalidad dependiente, resolución de conflictos, relaciones adolescentes. Abstract Nowadays, partner violence is a problem with a huge impact in society. This phenomenon is not exclusive of married couples; it appears as well in adolescent relationships, with an incidence even higher in the youth population. It is known with the English term Dating Violence. The present study, based on personality and typology theories, analyzes the possible relation between certain personality variables and the occurrence of violence in young couples. It was carried out with a sample of 100 university students, using the personality questionnaire "Cuestionario Exploratorio de Personalidad III" (CEPER-III) and the "Conflict Adolescent Dating Relationships Inventory" (CADRI), that distinguishes five types of violent behaviors. A Spearman bivariate correlation analysis was performed between antisocial and dependent personality variables and partner violence. Additionally, a general personality questionnaire based on the Big Five Model was used to study if there is any influence of a different personality variable. The results obtained allow us to conclude that Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 6 actually, there is a relation between the type of personality and the appearance of violent behaviors in a relationship, in addition to conflict resolution. Keywords: partner violence, antisocial personality, dependent personality, conflict resolution, dating relationships. Introducción Violencia, maltrato, agresión… Son palabras ampliamente conocidas y que aparecen a diario en los medios de comunicación. Sin embargo, la forma de definirlas puede resultar contradictoria. La Organización Mundial de la Salud (2002) define la violencia como: “El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”. En el gran iceberg que representa la violencia, esta definición estaría en la pequeña parte visible, la de la violencia física, ya sea ejercida, o en forma de amenaza. No obstante, hay mucho más, aunque la triste realidad es que no parece tenerse tan en cuenta. El maltrato hacia una persona abarca cualquier atentado contra su dignidad e integridad, así como cualquier violación de sus derechos como ser humano. No es necesario un golpe para hablar de violencia; violencia es insultar, humillar, coaccionar, amenazar… Existen muchos tipos en el resto del iceberg que no se ve: abuso psicológico, verbal, sexual, económico, entre otros, pero que tienen consecuencias tan o incluso más graves que la agresión física sobre la víctima. La violencia de pareja es un problema con un gran impacto en nuestra sociedad actual, siendo este tipo de agresiones una de las formas más frecuentes de violencia (Wolfe, Wekerle y Scott, 1997, citado en Fernández-Fuertes, Fuertes y Pulido, 2006). Sin embargo, no es un fenómeno exclusivo de parejas adultas y casadas. Su incidencia es igual o incluso mayor en parejas de adolescentes o jóvenes adultos. Straus y Ramírez indican una prevalencia entre el 25 y el 45% en estudiantes, mientras que en parejas casadas oscila entre el 10 y el 15% (Rodríguez-Díaz, Herrero, Rodríguez-Franco, Bringas-Molleda, Paíno-Quesada y Pérez, 2017). Se conoce con el término inglés "Dating Violence" (violencia en el noviazgo). Aunque se trata de un fenómeno ampliamente estudiado en las últimas décadas, no existe una investigación tan amplia a diferencia de la violencia en parejas adultas (Fernández-Fuertes et al., 2006). No obstante, el estudio de las agresiones en parejas jóvenes es esencial, ya que es en estas relaciones en las que los adolescentes forman sus expectativas sobre cómo funcionan las relaciones amorosas Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 7 y cómo comportarse en ellas, además de influir en un futuro en sus relaciones adultas (Dion y Dion, 1993) y en sus relaciones sociales con los iguales (Sussman, Unger y Dent, 2004, citado en Fernández-Fuertes et al., 2006). A pesar de que la prevalencia de la violencia en parejas adolecentes puede variar, se estima que un tercio de los jóvenes han experimentado al menos una relación violenta (Rodríguez-Franco, Antuña, López-Cepero, Rodríguez-Díaz y Bringas, 2012). En un estudio de González y Santana (2001) con jóvenes españoles, se observó que el 7,5% de los varones y el 7,1% de las chicas admitían haber empujado o pegado a su pareja en una o varias ocasiones. Además, en una investigación de Fernández Fuertes y Fuertes Martín (2005) se demostró que un gran número de jóvenes reconocen la ocurrencia de agresiones sexuales en sus relaciones. También se han documentado casos de homicidio (Instituto de la Mujer, 2006, citado en Rodríguez-Franco et al., 2012). Esta situación parece ser similar en otros países (Medina-Ariza y Barberet, 2003). En una serie de estudios en Canadá y Estados Unidos se ha estimado que la prevalencia de violencia en la pareja durante el noviazgo oscila entre el 20 y el 33% (Smith, Thompson, Tomaka y Buchanan, 2005, citado en Finchman, Cui, Braithwaite y Pasley, 2008). En un estudio de Straus y Ramírez (2002), se demostró que el 34% de los jóvenes informaron de la ocurrencia de agresión física en una relación en los últimos 12 meses. Además, Straus realizó un estudio posterior en 2004 con una muestra de 31 universidades en 16 países diferentes, y encontró que el 29% de los estudiantes habían agredido a su pareja en los 12 meses previos a la investigación (rango del 17 al 45%). A pesar de todo ello, como se mencionó anteriormente, la evidencia empírica es aún escasa. Esto puede deberse a la falta de instrumentos creados para el estudio de la violencia de pareja en adolescentes (Rodríguez-Franco, López-Cepero, Rodríguez-Díaz, Bringas, Antuña y Estrada, 2010). Muchos de los cuestionarios creados han sido adaptaciones de instrumentos para evaluar el maltrato en parejas de adultos, por ejemplo el "Conflict Tactics Scale" (Straus, 1979). Sin embargo, es esencial la creación de instrumentos específicos para parejas adolescentes, ya que la violencia a estas edades no es equiparable a la que tiene lugar en parejas casadas (Fernández-Fuertes et al., 2006). Actualmente, podemos destacar dos cuestionarios que han sido creados especialmente para parejas jóvenes (Rodríguez-Franco et al., 2012): el "Conflict in Adolescent Dating Relationships Inventory" (CADRI) (Wolfe, Scott, Reitzel-Jaffe, Wekerle, Grasley y Straatman, 2001) y el "Dating Violence Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 8 Questionnaire" (DVQ; Cuestionario de Violencia de Novios, CUVINO en español) (Rodríguez-Franco, López-Cepero, Rodríguez-Díaz, Bringas et al., 2010). Definir el concepto de violencia de pareja, y más concretamente, el término Dating Violence no es tarea fácil, ya que entran en juego diversas corrientes ideológicas que contrastan en su forma de entender el maltrato en las relaciones, y en las que podemos encontrar evidencias empíricas y ciertas limitaciones al mismo tiempo. Por un lado, encontramos las teorías socioculturales en las que están las teorías feministas y de coacción. Estas teorías explican la violencia de pareja como el ejercicio de poder y control del hombre sobre la mujer en una relación dentro de un contexto social e institucional de desigualdad de género mucho más amplio (Hester y Donovan, 2009, citado en Dardis, Dixon, Edwards y Turchik, 2015). Según estas teorías, la violencia surge cuando el hombre percibe una falta de recursos o de poder en la relación, y la utiliza para mantener o recuperar dicho poder (Hotaling y Sugarman, 1986). Este tipo de control coercitivo sigue un patrón de intimidación, aislamiento, y control, mediante el cual el hombre restringe la libertad de la mujer, y que puede ir acompañado de abusos físicos, sexuales o verbales, que aparece debido a las desigualdades estructurales que proporcionan una mayor parte de los recursos a los hombres en comparación con las mujeres (Stark, 2007, citado en Dardis, Dixon, Edwards y Turchik, 2015). Por otra parte, aparecen las teorías de aprendizaje social: teoría de la transmisión intergeneracional de la violencia y teoría del fondo situacional. Estas teorías se basan en el supuesto de que los individuos aprenden a involucrarse en comportamientos agresivos de otros individuos violentos. La teoría de la transmisión intergeneracional afirma que "la violencia alimenta a la violencia" (Curtis, 1963, citado en Dardis et al., 2015), lo que indica que la observación de un patrón violento en la infancia lleva a comportamientos violentos en futuras relaciones durante la adolescencia y la edad adulta (Bandura, 1977, citado en Dardis et al., 2015). La violencia se estaría transmitiendo a través del sistema de creencias y valores, ya que los niños que la presencian, aprenden que estos métodos son los correctos para resolver los conflictos y es, por tanto, más probable que los imiten en sus relaciones adultas (Lewis y Fremouw, 2001). Sin embargo, los investigadores han demostrado que no todos los niños que presencian violencia son violentos, por lo que debe haber otras variables que intervengan. Aquí aparece la teoría del trasfondo situacional, propuesta por Riggs y O'Leary en 1996, que plantea que los factores contextuales Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 9 (presenciar abusos, características de personalidad agresiva, psicopatologías) interaccionan con los situacionales (conflictos interpersonales, abuso de sustancias, estilos comunicativos) para determinar si el maltrato ocurrirá o no en una relación de pareja. Riggs y O'Leary (1989) propusieron que los factores contextuales establecen patrones agresivos de comportamiento individuales, mientras que los factores situacionales aumentan los niveles de conflicto en la pareja, contribuyendo así a aumentar el riesgo de violencia. También cabría destacar la teoría ecológica de Bronfenbrenner (1979), que predice la violencia tanto a través de factores sociales y ambientales como de factores individuales. Por último, destacan las teorías de las diferencias individuales, donde encontramos las teorías de la personalidad y las tipologías de agresores. Estas teorías sugieren que la violencia existe debido a un perfil de rasgos de personalidad comunes entre los agresores (Dutton, 1995, citado en Dardis et al., 2015). Además, algunas teorías han intentado combinar los rasgos de personalidad con los contextos en los que ocurre el maltrato para crear tipologías. Principalmente destacan tres teorías de tipologías: Holtzworth-Munroe y Stuart (1994), Gottman, Jacobson, Rushe y Shortt (1995) y Johnson y Ferraro (2000). Según la clasificación de Gottman et al. (1995), se distinguen 2 tipos de agresores a los que le ponen los nombres de cobra (tipo 1) y pitbull (tipo 2) (Amor, Echeburúa y López, 2009). Los agresores cobra son violentos en general, es decir, pueden mostrar agresividad con sus parejas pero también con otras personas. Muestran desprecio hacia la víctima, además de características antisociales y agresivo-sádicas. Por ello, utilizan la violencia de forma instrumental, y su conducta es planificada. Además, no muestran sentimientos de culpa. Podríamos relacionar este patrón de conducta con una personalidad antisocial o psicopática. Los agresores pitbull, por otro lado, son más impulsivos, muestran una ira crónica, y tienen dificultades para expresar afecto. No obstante, pueden mostrar arrepentimiento. Este tipo, sin embargo, estaría más relacionado con una personalidad dependiente (Amor, Echeburúa y López, 2009). Además, se ha estudiado otra característica de ambos tipos de agresores que puede explicar sus diferentes formas de agredir: los agresores del tipo 1 experimentan una bajada del ritmo cardíaco durante el conflicto, lo que puede estar relacionado con su forma de actuar fría y planificada, mientras que esto no ocurre en los agresores del tipo 2 (Gottman, Jacobson y Shortt, 1995). Por su lado, la clasificación de Holtzworth-Munroe y Stuart (1994) distingue tres tipos de agresores, que se asemejan bastante a los descritos por Gottman et al. Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 16 Se obtuvieron valores de correlación positiva estadísticamente significativa entre la personalidad antisocial y el rasgo de personalidad apertura a la experiencia. Por el contrario, se obtuvieron valores de correlación inversa estadísticamente significativa entre ésta misma variable de personalidad y los rasgos amabilidad y responsabilidad. En el caso de la personalidad dependiente, se obtuvieron valores de correlación inversa estadísticamente significativa con los rasgos extraversión y apertura a la experiencia. Además, se observan valores de correlación estadísticamente significativos entre los diferentes rasgos de personalidad del Modelo de los Cinco Grandes, pero no se han considerado por no formar parte de los objetivos de este estudio. Tabla 2. Correlaciones entre las variables de personalidad antisocial y personalidad dependiente del CEPER-III y los rasgos de personalidad del modelo de los Cinco Grandes del TIPI 1. Personalidad antisocial 1 2 3 4 5 6 2. Personalidad dependiente ,107 3. Extraversión ,100 -,221* 4. Amabilidad -,387** ,096 -,235* 5. Responsabilidad -,251* -,068 -,004 ,219* 6. Neuroticismo -,178 -,144 -,058 ,535** ,220* 7. Apertura a la experiencia ,249* -,227* ,214* -,129 -,135 -,115 *p < .05 (bilateral); ** p < .01 (bilateral). Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 17 Por último, se analizó la posible relación existente entre los Cinco Grandes y las variables de violencia en la pareja. Por ello, se llevó a cabo un análisis de las correlaciones bivariadas de Spearman entre los cinco rasgos de personalidad del TIPI y las cinco subescalas de violencia, además de la variable de resolución de conflictos. Las correlaciones estadísticamente significativas aparecieron entre los rasgos de personalidad amabilidad (véase Tabla 3), neuroticismo (véase Tabla 4) y apertura a la experiencia (véase Tabla 5). Los resultados mostraron que los rasgos de personalidad amabilidad y neuroticismo muestran una relación inversa estadísticamente significativa con la violencia total, y además con las subescalas violencia verbal y emocional y amenazas. Tabla 3. Correlaciones entre la variable de amabilidad del TIPI y las variables de violencia del CADRI 1.Amabilidad 1 2 3 4 5 6 7 2.Violencia total -,372** 3.Violencia sexual -,180 ,456** 4.Violencia relacional -,112 ,282** ,254* 5.Violencia verbal -,393** ,957** ,287** ,219* 6.Amenazas -,306** ,477** ,197* ,153 ,429** 7.Violencia física -,168 ,415** ,245* ,247* ,330** ,338** 8.Resolución de conflictos ,136 ,027 ,087 -,101 ,015 -,019 -,076 *p < .05 (bilateral); ** p < .01 (bilateral). Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 18 Tabla 4. Correlaciones entre la variable de neuroticismo del TIPI y las variables de violencia del CADRI 1.Neuroticismo 1 2 3 4 5 6 7 2.Violencia total -,287** 3.Violencia sexual -,148 ,456** 4.Violencia relacional -,194 ,282** ,254* 5.Violencia verbal -,296** ,957** ,287** ,219* 6.Amenazas -,199* ,477** ,197* ,153 ,429** 7.Violencia física -,079 ,415** ,245* ,247* ,330** ,338** 8.Resolución de conflictos ,061 ,027 ,087 -,101 ,015 -,019 -,076 *p < .05 (bilateral); ** p < .01 (bilateral). Por último, se obtuvieron valores de correlación inversa estadísticamente significativa entre el rasgo de personalidad apertura a la experiencia y la subescala de violencia relacional. Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 19 Tabla 5. Correlaciones entre la variable de apertura a la experiencia del TIPI y las variables de violencia del CADRI 1.Apertura a experiencia 1 2 3 4 5 6 7 2.Violencia total -,030 3.Violencia sexual ,068 ,456** 4.Violencia relacional -,242* ,282** ,254* 5.Violencia verbal -,034 ,957** ,287** ,219* 6.Amenazas -,036 ,477** ,197* ,153 ,429** 7.Violencia física -,068 ,415** ,245* ,247* ,330** ,338** 8.Resolución de conflictos -,066 ,027 ,087 -,101 ,015 -,019 -,076 *p < .05 (bilateral); ** p < .01 (bilateral). Discusión y conclusiones A la luz de los resultados obtenidos, se puede considerar que la principal contribución de esta investigación es que existe una relación entre los tipos de personalidad antisocial y dependiente y la ocurrencia de violencia en la relación de pareja, cumpliéndose las hipótesis planteadas al comienzo del estudio. Por una parte, atendiendo al primer objetivo, la personalidad antisocial muestra relación con la existencia de amenazas dentro de la pareja. Según las teorías de personalidad y tipologías (Gottman et al., 1995; Holtzworth-Munroe y Stuart, 1994), los agresores con características antisociales actúan de forma violenta mostrando desprecio hacia la víctima, además de utilizar la violencia de forma instrumental, como una conducta planificada, al igual que ocurre con el empleo de amenazas con la pareja. Asimismo, el uso de éstas puede estar relacionado con el tipo de conducta Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 20 manipuladora que aparece en estos sujetos. Además, este tipo de personalidad parece tener relación con la ausencia de estrategias de resolución de conflictos, lo cual indica que los sujetos que muestran estas características son menos dados a emplear estrategias adecuadas para resolver los problemas que surgen en la relación de pareja. Esto puede deberse a que actúan de forma fría, sin mostrar ningún tipo de empatía hacia la víctima, lo que puede hacer que no muestren interés en resolver los conflictos, ya que no sienten ningún tipo de arrepentimiento tras la situación violenta. Por otro lado, respondiendo al segundo objetivo, se puede decir que la personalidad dependiente tiene relación con la violencia relacional en la pareja. Los agresores con características dependientes son muy impulsivos y muestran una ira crónica, lo cual puede hacer que se vean implicados en situaciones de violencia en la relación de pareja. Además, muestran dificultades para expresar afecto. Tras el segundo análisis, puede observarse que existe relación entre la personalidad antisocial y la apertura a la experiencia, lo que puede indicar que los sujetos con este tipo de personalidad necesitan exponerse a situaciones más estimulantes y novedosas y a la búsqueda de sensaciones. Sin embargo, también parece existir una relación inversa de este tipo de personalidad con los rasgos de amabilidad y responsabilidad, lo cual apunta a que, además, estos sujetos suelen mostrar menos comportamientos prosociales hacia los demás y puede coincidir con sus problemas para ajustarse a las normas sociales y para mostrar empatía, coincidiendo con un patrón de conducta psicopática. Con respecto a la personalidad dependiente, en este segundo análisis se pudo apreciar que correlaciona de forma inversa con la extraversión y la apertura a la experiencia, lo que puede indicar que estos sujetos con características más dependientes son más reservados y no buscan situaciones tan estimulantes, a diferencia de los sujetos con características antisociales. Por último, el tercer análisis muestra que ciertos rasgos de personalidad del TIPI influyen en los niveles de violencia de pareja y de resolución de conflictos. En primer lugar, puede observarse que los rasgos amabilidad y neuroticismo tienen una relación inversa con la violencia total, verbal y emocional y amenazas. Esto indica que los sujetos con una puntuación más alta en amabilidad y neuroticismo son menos propensos al uso de la violencia en sus relaciones de pareja, y que probablemente sientan más culpabilidad y arrepentimiento. En segundo lugar, se observa que la apertura a la experiencia correlaciona de forma negativa con la violencia relacional, lo Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 21 cual también apunta a que los sujetos más abiertos y menos tradicionales recurren en menor medida al uso de la violencia con sus parejas. El presente estudio presenta algunas limitaciones que deben tenerse en cuenta. En primer lugar, es importante prestar atención a la deseabilidad social, ya que la violencia de pareja supone un tema polémico y puede hacer que los participantes no se sientan completamente cómodos respondiendo a este tipo de preguntas, a pesar de que se asegura el total anonimato del cuestionario. En segundo lugar, al utilizar una muestra de universitarios, no es tan probable encontrar puntuaciones altas en violencia de pareja, especialmente violencia sexual y violencia física, ya que se trata de una muestra perteneciente a la población normal. Asimismo, los valores de personalidad antisocial o dependiente no pueden ser tan altos como lo serían en una muestra con sujetos que presenten psicopatías. Por último, una posible limitación podría ser el lugar de procedencia de los participantes, ya que a pesar de que la muestra está compuesta por sujetos de diferentes universidades del país, debido al método utilizado para la recogida de datos, la distribución no muestra un equilibrio, habiendo, por ejemplo, 34 sujetos de la Universidad de Valencia y 28 de la Universidad de Sevilla, y por el contrario, sólo un sujeto de la Universidad de Alicante y uno de la Universidad de Valladolid. A pesar de estas limitaciones, se obtuvieron resultados coherentes con las hipótesis planteadas. Una propuesta de mejora para este estudio sería la utilización de una muestra más grande para una mayor generalización de los resultados. Además, crear una muestra compuesta también de estudiantes de secundaria y adolescentes que no cursen estudios podría aumentar la validez de la investigación, ya que hay muchos jóvenes que pueden verse inmersos en situaciones de violencia de pareja que no sean necesariamente universitarios. Asimismo, reducir el número de ítems podría ayudar a evitar el cansancio de los participantes al completar los cuestionarios. Finalmente, esta investigación puede ser de gran relevancia debido al hecho de que no existen estudios previos con población española y, como ya se ha mencionado anteriormente, es crucial impulsar la investigación en violencia de pareja en adolescentes y jóvenes, para crear así estrategias de prevención y reducción de los casos de violencia, ya que éstos pueden ser precedentes de maltrato en parejas adultas durante el matrimonio y otros problemas en relaciones con los iguales. Además, sería de gran utilidad llevar a cabo más programas de promoción de habilidades de resolución de conflictos y habilidades sociales y de comunicación para adolescentes, para fomentar el uso de estas estrategias en las relaciones Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 22 interpersonales, así como en las relaciones de pareja. Es esencial que este problema sea abordado desde sus inicios, y quizás así algún día, dejemos de hacernos la pregunta que se hizo el dramaturgo Benito Pérez-Galdós: "¿Por qué, si el amor es lo contrario a la guerra, es una guerra en sí?". Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 23 Referencias Amor, P. J., Echeburúa, E., y Loinaz, I. (2009). ¿Se puede establecer una clasificación tipológica de los hombres violentos contra su pareja?. International Journal of Clinical and Health Psychology, 9(3), 519-539. Benítez, J. L. y Muñoz, J. F. (2014). 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Hice algo para poner a mi chico/a celoso/a  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 5. Destrocé o amenacé con destrozar algo que él/ella valoraba  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 33 6. Le dije que, en parte, la culpa era mía  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 7. Saqué a relucir algo malo que él/ella había hecho en el pasado  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 8. Le lancé algún objeto  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 9. Le dije algo sólo para hacerle enfadar  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 10. Le di las razones por las que pensaba que él/ella estaba equivocado/a  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 11. Estuve de acuerdo en que él/ella tenía parte de razón  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 12. Le hablé en un tono de voz hostil u ofensivo  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 34 13. Le forcé a practicar alguna actividad sexual cuando él/ella no quería  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 14. Di una solución que pensé que nos beneficiaba a ambos  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 15. Le amenacé para que no se negase a mantener algún tipo de relación sexual conmigo  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 16. Paré de hablar hasta que nos tranquilizamos  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 17. Le insulté con frases despectivas  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 18. Discutí el asunto calmadamente  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 19. Le besé cuando él/ella no quería  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 35 20. Dije cosas a sus amigos sobre él/ella para ponerlos en su contra  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 21. Le ridiculicé o me burlé de él/ella delante de otros  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 22. Le dije cómo estaba de ofendido/a  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 23. Le seguí para saber con quién y dónde estaba  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 24. Le culpé por el problema  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 25. Le di una patada, le golpeé o le di un puñetazo  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 26. Dejé de discutir hasta que me calmé  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 36 27. Cedí únicamente para evitar el conflicto  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 28. Le acusé de flirtear o coquetear con otro/a  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 29. Traté deliberadamente de asustarle  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 30. Le abofeteé o le tiré del pelo  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 31. Amenacé con herirle  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 32. Le amenacé con dejar la relación  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 33. Le amenacé con golpearle o con lanzarle algo  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado en Psicología 37 34. Le empujé o le zarandeé  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia 35. Extendí rumores falsos sobre él/ella  Nunca  Rara vez  A veces  Con frecuencia ¡GRACIAS POR SU COLABORACIÓN!