scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La Basílica de Nuestra Señora del Pino y su incierta estabilidad histórica

Rodríguez Guerra, José Miguel

Abstract

En el tema que nos ocupa hoy podemos estudiar y caracterizar los terrenos, conocer cómo pueden estar variando sus características desde la superficie, por medio del conocimiento de su resistividad al paso de la corriente y desde luego usar técnica como el geo-radar, que en los años sesentas eran impensables. Los estudios de laderas por nuevas fórmulas y ábaco a través del mecanismo circular de rotura y deslizamiento se nos ofrecen ahora como algo que en dichos años no nos eran familiares. Son ejemplos ya muy experimentados que pueden venir al caso.

Full text

UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA DEPARTAMENTO DE CONSTRUCCIÓN ARQUITECTÓNICA TESIS DOCTORAL LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA Tesis Doctoral presentada por D. José Miguel Rodríguez Guerra. Dirigida por el Dr. D. Francisco Ortega Andrade El Director El Doctorando LAS PALMAS DE GRAN CANARIA JUNIO 2015 AGRADECIMIENTOS: El largo tiempo que ha demandado este trabajo, ha sido posible gracias a la aportación de muchos tiempos de dedicación y ayuda, sea para todas esas personas que directa o indirectamente han colaborado, mi más sincero agradecimiento. A la Parroquia de Nuestra Señora del Pino, desde sus responsables religiosos, a todo el personal laboral y de archivos, por las facilidades dadas para acceder a la basílica, ayudándome en más de una ocasión en los trabajos de levantamientos y toma de datos, como a sus archivos parroquiales, en las labores de localización y estudio de los numerosos documentos manejados. Al Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Teror, en las personas de su Alcalde y de su Concejal de Cultura, por las facilidades en el acceso a cuanta información pudiera demandar de los Archivos Municipales, donde la profesionalidad de su máximo responsable, D. Francisco J. Sánchez ha sido fundamental en los trabajos de búsqueda y recopilación documental. Un recuerdo especial a la memoria del D. Vicente Hernández Jiménez, Cronista Oficial de la Villa de Teror, quien por su destacada dedicación al estudio de la historia de este pueblo, así como por su reconocida calidad humana, puso a mi disposición su archivo particular y contribuyó en parte a definir el trabajo ahora desarrollado. Gracias a los compañeros del Departamento de Construcción Arquitectónica, no solo por su estímulo y apoyo durante estos últimos tiempos de redacción del trabajo, sino por los múltiples años de aprendizaje y docencia compartida. Mi agradecimiento y admiración al director de este trabajo, el Profesor Francisco Ortega Andrade, quien ha sido capaz de apasionarse por este particular tema, y con su magistral sabiduría, junto a su reconocida y sorprendente capacidad de trabajo, ha aportado su experiencia en la orientación y el desarrollo del mismo, dispuesto siempre a salvar cualquier dificultad que pudiera plantearse durante esta investigación. El poder trabajar dia a dia, al lado de un excepcional profesor, el sentir la cercanía personal que transmite por su gran calidad personal y contar además con su amistad, han sido para mí todo un orgullo. Gracias a mi familia, que con su presencia y ayuda han contribuido directamente en la culminación de esta histórica labor. A mis hijos Raquel, Lucía y José Miguel, por su constante apoyo y ayuda. En especial a mi esposa Lucia por su presencia, por su inagotable capacidad de colaboración, por su disposición a la hora de colaborar en los trabajos de búsqueda y localización de datos y en especial por haber compartido este largo tiempo, con cariño y generosidad . Gracias. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. INDICE 1 INTRODUCCIÓN...........................................................................................................5 1. 1 CONTENIDO Y ENTORNO DE LA INVESTIGACIÓN.......................................5 1. 2 RAZONES QUE JUSTIFICAN LA INVESTIGACIÓN......................................10 2 HIPÓTESIS U OBJETIVOS.........................................................................................21 2. 1 HIPÓTESIS U OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓ.......................................23 3 VALOR PATRIMONIAL E HISTÓRICO DEL OBJETO INVESTIGADO............................................................................................................31 3. 1 HECHOS HISTÓRICOS QUE CONFIGURAN A TEROR COMO VILLA MARIANA..................................................................................33 3. 2 VALOR MONUMENTAL DE LA ACTUAL BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO......................................................................41 4 EL ESTADO DEL CONOCIMIENTO...........................................................................67 4. 1 CARACTERÍSTICAS DEL MUNICIPIO DE TEROR. LOCALIZACIÓN Y ASPECTOS MEDIO AMBIENTALES................................69 4. 2 LA VERTIENTE HISTÓRICA DE LAS SUCESIVAS RUINAS DE LAS IGLESIAS DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO................................................................................................................75 4. 3 ASPECTOS DE LO INVESTIGADO. AUSENCIA DE LA VERTIENTE TÉCNICA..................................................................................121 5 EL METODO INVESTIGADOR. ASPECTO METODOLÓGICO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN.................................................................125 5.1 FASES CONTEMPLADAS EN EL MÉTODO DE LA INVESTIGACIÓN...........................................................................................127 5. 2 LA BUSQUEDA DOCUMENTAL....................................................................129 5. 3 ANÁLISIS DE LA DOCUMENTACIÓN TÉCNICA..........................................133 5.4 OBJETIVOS DEL PROYECTO Y DE LA OBRA REALIZADA...................................................................................................177 6 LA CONSOLIDACIÓN Y REPARACIÓN DE 1968...................................................183 6. 1 TRABAJOS Y RECONOCIMIENTOS PREVIOS A LA INTERVENCIÓN............................................................................................185 6. 2 ANALISIS DE LOS RESULTADOS Y PROCEDIMIENTO PARA LA DEFINICIÓN DE LA INTERVENCIÓN...........................................204 JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 6. 3 EL PROYECTO DE CONSOLIDACIÓN Y REPARACIÓN DE 1968..........................................................................................................................226 7 CONCLUSIONES......................................................................................................251 7. 1 CONCLUSIONES..........................................................................................253 8 LINEAS DE INVESTIGACIÓN..................................................................................267 8. 1 LINEAS DE INVESTIGACIÓN.......................................................................269 9 FUENTES DOCUMENTALES...................................................................................273 9. 1 BIBLIOGRAFÍA GENERAL............................................................................275 9. 2 INFORMES TÉCNICOS.................................................................................289 9. 3 ARTÍCULOS DE PRENSA.............................................................................292 ANEXOS LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 9 que sus sucesivas moradas se cimentasen en la vecindad del “árbol santo”……. postulado que publica en un tiempo previo a la urgente consolidación y rehabilitación señalada, entendemos que la elección de este título sobre la INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA del santuario, recoge de forma precisa el sentir de unos feligreses que continúan creyendo en ese privilegio divino de reunirse al amparo del árbol santo. Pero que permite a la razón poder estudiar esas “circunstancias de peligro” con el deseo de poder establecer las medidas oportunas que permitan que no se altere la serenidad y espiritualidad de este Santuario de Nuestra Señora del Pino. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 10 1.2 RAZONES QUE JUSTIFICAN LA INVESTIGACIÓN Nacido en Teror viví muchos años sin imaginarme que los edificios pudieran tener problemas de inestabilidad. Mucho menos que ello pudiera ocurrirle a la iglesia de mi pueblo, la Basílica de Nuestra Señora del Pino. Pero con la llegada de la primavera del año 1968 un gran revuelo nacía en la Villa Mariana. De pronto, desde muy temprano, cada mañana las máquinas comenzaban a trabajar en la Iglesia y en su entorno. Los golpes, los ruidos y el movimiento de numerosos obreros fuera de lo habitual, era la novedad en un pueblo hasta ese momento tranquilo. La casa de mis padres quedaba a menos de cien metros de la iglesia era un lugar estratégico para presenciar el desarrollo de las mismas, obras que se prolongaron por más de dos años. No sé si éstas se apoderaron de la vida del pueblo o si por el contrario las obras formaron parte no solo de la historia de la villa, sino que condicionó su modo de vida a partir de ese año. Sí es cierto que en los años anteriores a 1968, todos los habitantes de este pueblo, “conocían” el estado de deterioro que presentaba el edificio, ya que durante los prolongados oficios religiosos daban tiempo suficiente para revisar el estado de grietas que presentaba el edificio. Calle Real de Teror. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 11 Por aquellos años, ya era un estudiante de bachillerato y recuerdo sentir una curiosidad enorme por el misterio que rodeaban aquellas obras tan “diferentes” a las que observaba en mi entorno. Por ello no sé cuánto pudo haber significado esta importante actividad de recalce de la Iglesia y del Palacio Episcopal de mi pueblo en que finalmente mis estudios universitarios se encaminaran hacia la titulación de arquitecto. Quizá el resto de esa determinación se lo debiera a mi madre que me había trasmitido su pasión por la arquitectura y que adversas circunstancias truncaron aquella vocación. Así las obras que estamos comentando no sorprendieron a nadie. Casi toda la población las deseaba y se alegraba ver ese movimiento de obreros y máquinas. Era un secreto a voces, los movimientos de las enormes grietas que recorrían los muros y el suelo de la iglesia y todos conocían las zonas de goteras de la cubierta en invierno. Se “sabía” de la peligrosidad del edificio pero se ignoraba a sabiendas que lo que verdaderamente se necesitaba era dotar a la Villa Mariana de una gran Basílica, “una importante catedral”, acorde con el creciente sentimiento religioso que existía en esos momentos. Calle Real con cartel de obra en fachada. Fuente: Editorial Prensa Canaria Detalles testigos de grietas en interior de la Basilica.1964. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 12 La Villa de Teror, se tenía como el centro de devoción mariana de toda la provincia y en particular de Gran Canaria. No es de extrañar, la discusión que se plantea ante la forma de actuar en este caso. Mientras algunos defendían que las obras de consolidación del dañado templo, eran la postura más acertada, otros, gran parte de los vecinos de la isla esperaban la demolición del arruinado edificio y la construcción de un gran centro de peregrinación, en el espacio que ocupa el Palacio Episcopal, lo que permitía que, con el retranqueo de la nueva construcción se generara una gran plaza previa, atrio de entrada de los miles de peregrinos. Por suerte para la historia, pudo más en esta decisión las “numerosas lágrimas y oraciones derramadas en este templo, a los largo de los años por los muchísimos devotos de la Virgen” que el deseo de “progreso y visión de futuro” religioso y económico de la villa mariana. Aunque las obras atraían mi atención, no sabía muy bien el alcance de las mismas, ya que eran muchos los comentarios que se oían alrededor de ella. Los más habituales se centraban en los problemas del terreno, en las aguas subterráneas, en la mala calidad de los materiales empleados, etc. si bien todo se resumía más o menos en que la estaban arreglando. Sistema de estructura de apeo durante las obras de consolidación.1968. Vista hacia el Altar Mayor. Archivo municipal. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 13 Recuerdo cuando acudíamos a misa, que se seguía celebrando en la propia Basílica, durante el desarrollo de las obras, a pesar de haber sido desmontada totalmente su arruinada cubierta. Esta era una de las condiciones principales, impuestas a la constructora adjudicataria de las obras, la no interrupción del culto durante los fines de semana. De esta forma, era frecuente, sorprenderse cada fin de semana con el espacio habilitado para la celebración de los oficios religiosos, o con el aspecto que presentaba la iglesia en cada momento. Dentro de este entramado complejo, lo que más me llamaba la atención, eran los enormes andamios que rodeaban el espacio interior y las columnas, que sirvieron, primero como soporte de la lona tendida de cubrición del templo y posteriormente para construir la nueva cubierta. Tras comenzar los estudios de Arquitectura, en los primeros cursos, oí al profesor, Don Agustín Juárez que hablaba de las arcillas y de la peligrosidad de aquellas que se conocían como arcillas expansivas. Ya interesado por el tema, comencé a observar los curiosos desplomes de los edificios que configuraba el núcleo urbano. No pasó mucho tiempo para que en el pueblo alguien comentara sobre la caída de algún muro o la situación de algún edificio que después de unos días de lluvia se había puesto a caminar. No obstante, allí se hablaba más de los corrimientos de los terrenos y de cómo se iba algún tramo del camino o de la carretera que de la repercusión que esta circunstancia podría tener en los edificios. Así, aprendí que en esta isla de Gran Canaria en la que los terrenos de cimentación son, en general, muy buenos, en mi pueblo, en Teror, en las abundantes medias laderas de la comarca, los terrenos son, en buena parte, arcillas colapsables y que los mismos se ven sometidos al temido fenómeno de los deslizamientos. Asociar estos fenómenos que ocurrían en las construcciones rurales o en los bordes de las carreteras, con la posible inestabilidad de la Basílica de Nuestra Señora del Pino, era algo que empezaba a preocuparme. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 14 Ya siendo arquitecto, colaboro como asesor técnico del Ayuntamiento desde 1987 a 1990. Es a lo largo de esta etapa profesional, cuando la responsabilidad del cargo me lleva a conocer y a intervenir en algunos casos de esa inestabilidad. De esta forma cada invierno o períodos de lluvias continuada me preocupaban y en algunos casos me llegaron hasta quitar el sueño aquellas obras de contención de terrenos, o recalces de edificaciones o caminos, situaciones relacionadas con las deleznables arcillas en las que se afinca el núcleo urbano de Teror y en particular la Basílica de Nuestra Señora del Pino. Fue aquí quizá, sin saberlo, donde empezó mi tesis doctoral y la razón de este estudio. Obviamente empecé por buscar estudios del terreno, si se habían hecho antes o durante las obras de recalce. Pude encontrarlos y hacerme con ellos. También necesitaba conocer la magnitud y las particularidades de las obras realizadas. No sé si estudiando el problema me dejaba más tranquilo o intranquilo, pero el no tener ya responsabilidad técnica en el municipio mitigó algo esta inquietud. Pero he aquí que ésta ha sido mi razón y preocupación para seguir conociendo este estudio. Detalle de falta de verticalidad en vivienda privada en la calle Real. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 15 En esta búsqueda documental, descubro que la preocupación por el comportamiento del terreno ya existía en los responsables del municipio, al mismo tiempo que la propia iglesia, así las razones técnicas que se argumentan en cada situación crítica a lo largo de los tiempos, es de lo más diverso y peculiar. Es en este tiempo, cuando cobra sentido uno de los muchos comentarios que había oído a los mayores, unos años antes de la ejecución de las obras, la presencia en el pueblo de unos técnicos extranjeros a finales de 1963 y principios de 1964, que estaban realizando unas extrañas “perforaciones” en los aledaños de la Basílica, no podían pasar inadvertidas, y fueron de acuerdo con la sabiduría popular, los responsables de que con los golpes de su maquinaria, generaran un mayor daño en la Basílica, tras aquel lluvioso invierno. A pesar de todo, la actual Basílica de Nuestra Señora del Pino, sobre la que no existen dudas sobre su firmeza y estabilidad, hoy quizá con más o con menos razón, se muestra de esta forma gracias a un conjunto de actuaciones técnicas en cierto modo complejas, que nos despejan múltiples incógnitas y que por ende nos obligan a indagar sobre estas intervenciones. Imagen de prensa sobre los trabajos geotécnicos previos a la obra. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 16 Nuestra responsabilidad, preparación o, quizá, deformación profesional nos fuerzan a ello.Con frecuencia me pregunto si el tiempo forma parte de un banco de prueba que juega a favor de la estabilidad del edificio y de la consolidación del suelo o si realmente, “el diablo”, esas arcillas y la media ladera, siguen estando ahí debajo tratando de atentar contra esa “sagrada” confianza. Permaneciendo en esta cierta intranquilidad, ya en la labor del presente estudio, hacemos referencia a uno de los informes analizados, en el que podemos leer “Solo me tranquiliza saber que estos edificios siempre se mueven más de un lado que de otro y que, en general, avisan con cierto margen de tiempo”.La referida seguridad no puede ser producto de un desconocimiento científico. Hemos de indagar no solo cómo se actuó, sino también investigar sobre las causas que ocasionaron los síntomas. Necesitamos conocer y analizar el conjunto de daños ocasionados y que hicieron necesarias aquellas intervenciones. Es obvio que las formas y la instrumentación de la que se disponía para la prospección del suelo en aquellos tempranos años sesenta, en nuestro país y desde luego en nuestras islas, poco tienen que ver con los medios tecnológicos que en el tema de las campañas de reconocimiento del terreno podemos disponer hoy. Detalle batache interior de la Basílica a pie de columna. Fuente: Parroquia de Teror. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 17 Otro tanto podríamos decir de los medios de excavación y formas de recalce. Las excavaciones de aquellos trabajos, vistos desde una perspectiva actual, se nos antojan limitadas, penosas e inhumanas para los operarios, como así ha quedado reflejado en la documentación fotográfica recabada. Las garantías que aquellos medios y estudios podían ofrecer como suficientes, van mostrándose más dudosas y menos estables en la medidas que la investigación ahonda en el conocimiento. La investigación genera nuevas preguntas al tiempo que la tecnología va buscando respuestas y la forma de ofrecerlas. Así aquellos medios y técnicas dieron satisfacción en la medida de sus propias posibilidades. Pero la investigación posibilita el desarrollo porque la demanda o las preguntas siempre encierran muchas más esperanzas de respuestas que las que suponemos que los medios pueden darnos. Detalle del estado de la cimentación. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 18 Así cual actuación, requiere de su revisión en el tiempo y con nuevos medios que denuncian nuevas incertidumbres. Pero estas incertidumbres siempre estuvieron ahí y no son más que deficiencias de esa garantía de seguridad que el técnico carga o cubre con su responsabilidad. En el tema que nos ocupa hoy podemos estudiar y caracterizar los terrenos, conocer cómo pueden estar variando sus características desde la superficie, por medio del conocimiento de su resistividad al paso de la corriente y desde luego usar técnica como el geo-radar, que en los años sesentas eran impensables. Los estudios de laderas por nuevas fórmulas y ábaco a través del mecanismo circular de rotura y deslizamiento se nos ofrecen ahora como algo que en dichos años no nos eran familiares. Son ejemplos ya muy experimentados que pueden venir al caso. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 25 Podría decirse que se trató de una construcción muy lenta, aunque en realidad lo que debió ocurrir es que nunca se tuvo como definitivamente acabada. En el año 1710 se puede fijar la fecha de coronación de la enorme “Torre Amarilla” y en 1725 se pavimentó el templo con losas de piedra azul de Arucas, que ya era material de categoría. Es decir, se proyectaban continuamente obras de mejoras de la calidad, sobretodo, el camarín de la Virgen que se fue enriqueciendo sin solución de continuidad. De pronto, el arco de la capilla mayor se desperezó y una grieta se abrió en su intradós al tiempo que el pilar derecho mostró un claro desplome. Los daños debieron ser realmente peligrosos, pues tras la consulta a los expertos que realizaron las inspecciones técnicas determinaron que el 15 de febrero el año 1760, se decretó el cierre de la iglesia y el traslado de la imagen de la Virgen del Pino a la Casa de la Cofradía. Tan determinante debió ser el siniestro que nunca se propuso ninguna obra de refuerzo. Todo lo contrario, de manera bastante inmediata se pensó en la construcción en un nuevo templo. La denominada tercera iglesia de la Virgen del Pino. La actual Basílica del Pino. Imagen del pueblo de Teror a principios del S. XIX. Fuente: FEDAC JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 26 Como ya hemos señalado esta construcción fue objeto de una importante obra de drenaje del terreno, la construcción de “la Mina” allá por el comienzo del siglo XIX y que ya en el último tercio del siglo pasado se llevó a cabo una seria obra de recalce. El análisis de ambos trabajos y la evolución de los comportamientos del terreno constituyen el cuerpo principal de nuestra investigación. Lámina detalle sobre el estado y situación de la Basílica. Informe Arquitecto Juan del Corro. Fachada principal de la Basílica. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 27 Solo hemos querido en estos párrafos argumentar las razones de nuestro segundo objetivo. Es decir, en 450 años se han podido registrar, en relación con el extraño comportamiento del terreno en esta parte de la Villa de Teror, al menos tres incidencias con consecuencias no deseadas. Por otro lado hace ya 45 años ó tan sólo 45 años, según la perspectiva desde la que se quiera mirar, que se llevaron a cabo las últimas y señaladas obras de recalce de la iglesia actual. “Sólo 45 años” porque aún no se ha dado el tiempo estadístico requerido como para pensar que se ha roto el ciclo perverso y “hace ya 45 años” para que no podamos admitir que permanecen constantes las condiciones que garantizaron la eficacia de la intervención. Por ello insistimos en nuestro objetivo de estudiar la necesidad y conveniencia del seguimiento de los posibles cambios de características del terreno en el que levanta la actual Basílica de Nuestra señora del Pino. La Tercera de las Hipótesis que se propone el presente trabajo se plantea como una revisión científica y minuciosa desde una perspectiva actual de las intervenciones señaladas en los párrafos anteriores, en relación con la efectividad real de los recalces y la del sistema del drenaje. Lo entendemos como la confluencia de un conjunto de otros muchos objetivos que constituyen etapas previas e imprescindibles en la obtención y consolidación de un conjunto de datos verificados que nos permitan, a partir de la información existente, poder aplicar los procedimientos y métodos teóricos actuales, encaminados a establecer el grado de confianza que puede suponerse en relación con la estabilidad y firmeza de la Basílica de Nuestra Señora del Pino. Se pretende indagar en la información de los documentos y estudios elaborados antes y durante las intervenciones que se han citado en los párrafos de los apartados anteriores. Tanto en lo relativo a los recalces del año 1968 habidos en la Basílica como validar el sistema de drenaje realizado en 1812 “La Mina”, verificando su origen, la idoneidad de su trazado y su capacidad de drenaje y eficacia actual. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 28 Para la aplicación de las teorías desarrolladas a partir de los mecanismos circulares de roturas de los taludes y laderas es necesario conocer una serie de datos teóricos que caracterizan los materiales de las laderas y otros que determinan la geometría de la ladera y las direcciones de escorrentía. Con todo, insistimos, se pretende determinar y proponer las actuaciones necesarias para eliminar las carencias que pueden determinar las dudas sobre las garantías de estabilidad y firmeza actual de la Basílica de la Virgen del Pino. Plano del trazado de las dos minas sobre cartografía reciente del núcleo urbano. 3 Valor patrimonial e histórico del objeto investigado 3.1 HechoshistóricosqueconfiguranaTeror como Villa Mariana. 3.2 Valor monumental de la actual Basílica de Nuestra Señora Del Pino LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 33 3. 1 HECHOS HISTÓRICOS QUE CONFIGURAN A TEROR COMO VILLA MARIANA. Sin duda el desarrollo de la Villa de Teror está vinculado a ciertos acontecimientos religiosos, la aparición de la imagen de la Virgen del Pino el año 1481 encadenaba una sucesión de hechos que aún hoy serían intocables. La aparición de Nuestra Señora en el corazón del pino en el Bosque de Doramas en la parte central de la Isla, hizo que junto a él se levantara una pequeña ermita con espadaña y campana, muy pronto quedaba claro que el lugar elegido no disponía de un terreno firme. Las múltiples situaciones de inestabilidad de esta primera iglesia, terminó por sufrir la caída de la espadaña. Así la campana para la llamada de los feligreses a los actos religiosos vino a colgarse del Pino de la Virgen mientras la Ermita seguía luchando por tenerse en pie. Cien años más tarde, en 1590 aquel incipiente poblado de agricultores fue proclamado “Villa Mariana” hecho que reconocía al lugar como punto de peregrinación. Ya hemos definido cómo estas laderas de Teror, por su riqueza en empinados barrancos derramaban agua como el mejor regalo a un pueblo agrícola y ganadero. Para el año 1600 la ermita se había arruinado totalmente y la Virgen que había sido trasladada a otro lugar provisionalmente, ocupaba la capilla central de la recién terminada nueva iglesia de Nuestra Señora del Pino. Esta segunda iglesia se levanta nuevamente junto al Pino de la Virgen, es decir, en la misma ladera por la que las aguas descendían hacia el Barranco de Teror. El empeño de la feligresía de la Villa Mariana insistió en emplazar la iglesia nuevamente en aquel lugar santo. Sólo 150 años de vida útil, consumidos en obras de reparaciones, duró el nuevo templo de planta basilical, y todo este tiempo, nuevamente, de continuo esfuerzo por mantener en pie aquel edificio ruinoso. Mientras tanto el pino centenario que seguía portando la campana también se cansó de sostenerla, “el pino campanario” se cayó el 3 de abril del año 1684, en 1708 la campana de esta segunda iglesia de Nuestra Señora, se colocó en la parte más alta de la Torre Amarilla. Torre que se levantó como campanario en la esquina Suroeste de la segunda iglesia y que ahora luce en la esquina izquierda de su fachada la tercera iglesia o actual templo de la Virgen del Pino. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 34 Pero un hecho importante volvía a potenciar a la Villa de Teror como Centro Mariano de Peregrinación. El año 1607, cuando comenzaba su andadura esta segunda iglesia, tuvo lugar la primera bajada de la Virgen de Teror a la Catedral de Las Palmas. Naciendo así otro hecho que periódicamente se celebra para mantener conmemoración y relevancia de la Villa Mariana. Con todo ello no puede extrañarnos que surgiera que en 1867 la construcción del Palacio Episcopal como residencia de verano de los Obispos, que quedó emplazado, detrás de la tercera iglesia o templo actual. Cometiendo el mismo error de emplazamiento y que el terreno le haría pagar por ello rompiéndolo en dos partes por una grieta abierta en el terreno, que recorría la plaza de parte a parte. Foto actual de la Torre Amarilla sobre el basamento. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 41 3. 2 VALOR MONUMENTAL DE LA ACTUAL BASÍLICA DEL PINO El actual templo de Nuestra Señora del Pino de la Villa de Teror, en la Isla de Gran Canaria, consagrado el 17 de noviembre del año 1767, puede definirse como una iglesia de planta basilical de tres naves, con transepto que se prolonga, tímidamente, más allá del ancho de las naves laterales, por lo que su amplitud se manifiesta en las fachadas de ambos costados del edificio. Como es frecuente en el trazado de esta tipología, la nave central mantiene un ancho claramente mayor que las naves laterales, alcanzando una amplitud de 8,06 m. La nave lateral derecha abarca un ancho de 5,65 m. mientras que la nave lateral izquierda alcanza un ancho de 5,56 m. La nave central, se separa de las laterales por sendas arquerías que pueden definirse como idénticas y que constan de cuatro vanos, más el que, adentrándose en el transepto como prolongación de la nave central, define el correspondiente costado del crucero. La amplitud de estos vanos, medidos respecto a los ejes de las columnas que la conforma, son todos ligeramente distintos aunque pude tenerse como amplitud media una distancia muy próxima 6,20 m. ya que la suma de los cuatro vanos toma una longitud de 25,17 m. El ancho del transepto, tomando su luz interior entre muros mayores, es de 7,37 m. en tanto que el vano del crucero, en el sentido de la prolongación de las arquerías de la nave central, es de 8,25 m. De esta forma el crucero queda definido como un rectángulo de un frente igual a 8,06 m. y una profundidad Vista actual del interior de la Basílica. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 42 de 8,25 m. Ambas medidas están expresadas respecto a los ejes de las cuatro gruesas columnas mixtilíneas que soportan la bóveda del crucero. La nave central y sus dos naves laterales junto al transepto y al altar mayor, definen el cuerpo delantero de la Basílica, manteniendo todas estas partes una sola planta, es decir, sin matroneo sobre las naves laterales. El ábside o capilla mayor sobre la que se remonta el Camarín de la Virgen del Pino mantiene el mismo ancho que la nave central y se resuelve, tras superar el ancho del transepto, como prolongación de la misma. La capilla mayor o área del clero se separa de la nave central por medio de un pequeño desnivel constituido por un solo escalón y una balaustrada de madera que recorre longitudinalmente el eje del transepto. Planta baja. Planta alta. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 43 El lugar del altar y del retablo mayor se eleva tras una corta escalinata central de cuatro escalones, elevando este lugar y acercándolo al Camarín de la Virgen. A uno y otro lado del presbiterio encontramos sendas puertas de entradas a ambas sacristías. Estos locales corren paralelos al sentido longitudinal del templo. Así el edificio mantiene el mismo ancho en el cuerpo del presbiterio y trascoro que en el cuerpo delantero o de los feligreses. Detrás del altar mayor encontramos el coro-trasagrario y las elongaciones de las sacristías laterales de forma que, sobre el fondo de la sacristía del lado derecho se desarrolla una elegante y delicada escalera circular, de construcción pétrea y acabado de madera, que se tiene como trazada por Diego Nicolás Eduardo, arquitecto de la Catedral de las Palmas. Esta escalera nos conduce a la parte alta desembarcando junto al Camarín de la Virgen. Desde aquí la Virgen se asoma sobre el altar mayor a través de una amplia ventana acristalada que se abre en el retablo del altar mayor para estar presente sobre el sagrario. Detrás de estos locales, de ambas sacristía y del coro, aún se desarrolla una edificación que por su compartimentación claramente doméstica y desde luego Detalle Altar Mayor. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 44 por su configuración estructural, porticada de hormigón armado, manifiesta que se trata de una parte tardía y añadida al edificio. Sabemos que esta construcción fue levantada después de las reparaciones que sostuvo la Basílica, hacia el año 1971. Con todo ello el ancho del edificio, exteriormente, es de 21,50 m. y la longitud total se acerca a los 57,00 m. manteniendo el templo una planta claramente rectangular, aunque como ya hemos adelantado, emergen de este perímetro el leve adelantamiento de los fondos del transepto, que se manifiestan levemente hacia la mitad de los lados mayores de la basílica. En relación con la altura de los espacios o partes del edificio podemos diferenciar dos cuerpos. El trasero, que se desarrolla detrás del muro posterior del transepto y del retablo mayor que dispone de dos plantas. En este cuerpo se incluye el Camarín de la Virgen que se resuelve sobre el trascoro del sagrario. En esta planta alta además del citado aposento de la Virgen y de las dependencias del tesoro, encontramos sobre el muro de la fachada Occidental cuartos de almacén o de enseres propios de la iglesia. Las dependencias del tesoro se disponen en el lateral contrario, es decir sobre la fachada Oriental. Igualmente dispone de dos plantas el cuerpo rectangular del fondo del edificio que hemos calificado como de construcción reciente. El cuerpo delantero, compuesto por las naves de la iglesia, el transepto y el altar mayor, disfrutan de doble altura es decir, de una sola planta. Plano Casco Histórico de Teror. (Detalle) LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 45 En la fachada trasera del edificio, junto a la esquina más oriental, se abre la puerta de la sacristía en cuyo vestíbulo encontramos la tienda de recuerdos religiosos de la visita de los devotos. Desde este vestíbulo se accede al pie de una escalera de tres tramos que conduce a los feligreses que desean subir a admirar a la Virgen del Pino en su Camarín. Sobre la fachada principal, el templo dispone de tres puertas, la mayor se sitúa en el centro de ella y las otras dos, ligeramente menores, se emplazan a uno y otro lado de la principal, dado que esta fachada es totalmente simétrica. Las puertas laterales se abren directamente como entradas de las correspondientes naves laterales de la iglesia, en tanto que la puerta principal nos adentra a un pequeño nártex o atrio poligonal, construido totalmente en madera con dos pequeñas puertas que se abren definitivamente al templo. Entre estas pequeñas puertas del atrio y la cara posterior del muro de esta fachada principal, se elevan dos cuerpos cilíndricos, uno a cada lado de dichas puertas que, el de la derecha encierra una apretada escalera de caracol, igualmente de madera, que nos remonta hasta el lugar del órgano. Este plano se resuelve sobre el techo del atrio que acabamos de describir y se vuelca sobre la nave central de la Basílica a través de un balcón volado de planta poligonal. Plano Casco Histórico de Teror. (Detalle) Dibujo de la Fachada de la Basílica. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 46 Manteniendo la total simetría que dispone esta parte de la entrada, en el lado izquierdo de ella, nos encontramos con otro cuerpo cilíndrico, entre la puerta y el ya señalado muro de la fachada principal, en el que en vez de una escalera, encontramos un tubo que aloja al contrapeso del reloj que luce la parte más alta de la fachada, en su eje de simetría. Volvamos al interior de la iglesia, y ahondando en la descripción de sus elementos estructurales podemos exponer que los cuatro arcos de medio punto que conforman cada una de las arquerías que separan la nave central de las laterales, se muestran construidos mediante dovelas de toba volcánica, piedra marrón, que define la directriz del arco con un espesor igual al intradós y con un frente de dovela relativamente pobre. De manera que, mecánicamente se constituyen como un filete integrado en la fábrica que resuelve la verdadera mecánica del arco. Estos arcos descargan en capiteles labrados en el mismo tipo de piedra que hemos señalado para las endebles dovelas del arco y se definen como capiteles clásicos pocos esbeltos, compuestos de volutas jónicas de esquinas, sobre hojas de acanto de corto desarrollo. Vista interior hacia el coro. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 47 En relación con las columnas es necesario diferenciar entre las menos voluminosas, que soportan la parte central de las referidas arquerías, de las que, a modo de seudo-columnas, quedan embebidas en los muros perimetrales y de las cuatro gruesas columnas poli-lobuladas que definen las esquinas del crucero, y que descargan la gran bóveda sobre pechinas, que cubre e ilumina esta parte de la Basílica. Las columnas que se manifiestan como embebidas en los muros laterales de la iglesia, se alinean transversalmente con el paso de las columnas de las arquerías de la nave central, y aunque se adornan con los mismos capiteles o grandes entablamentos que más tarde describimos, no reciben arcos. La coronación de estas seudo-columnas se unen y rematan horizontalmente por una suave cornisa pétrea que define la línea en la que el muro recibe los elementos estructurales de la cubierta. En general todas las columnas son de fustes lisos y nacen de un corto basamento o zócalo de planta cuadrada y de una basa clásica de traza ática triple-tórica. Igualmente, todas las columnas se conforman mediante tambores aparejados de sillares de piedra basáltica gris azulada, mostrando juntas horizontales y verticales, tendeles y llagas rejuntadas con mortero de cal pintadas de blanco. Los fustes de ambas arquerías son circulares, lisos y decrecen de diámetro según se acercan a la coronación de los mismos. Las cuatro grandes columnas Detalle de descarga de los arcos en el capitel de la arquería. Vista interior hacia el coro. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 48 sobre las que descarga la bóveda del crucero son de mayor sección transversal y disponen de forma tetra-lobuladas. Están labradas con el mismo material basáltico de color gris y aparejadas por tambores con juntas horizontales y verticales, selladas con mortero de cal. Sin lugar a dudas el elemento más singular que encontramos a lo largo de esta parte de la estructura o de la arquería de la iglesia, es la potente presencia de las importantes ménsulas que conforman un entablamento clásico y que se cuelgan de los muros laterales de la Basílica, de las cuatro columnas del crucero y de la parte alta de las arquerías, por ambas caras, que separan la nave central de las laterales. Estas ménsulas de toba amarilla y de sillares aparejados, quizá constituyan la firma más definitiva de la personalidad del Coronel de la Rocha, autor del proyecto, quien debió ser un fiel observador y estudioso de los elementos de la arquitectura romana. Estas cornisas parecen traídas de las provincias orientales de Imperio Romano, de La Palmira Romana, de otros lugares de Siria o simplemente de la Basílica de Majencio o de la de Diocleciano, aunque en nuestra iglesia no encuentre ninguna función mecánica y solo jueguen un papel puramente decorativo. Detalle del capitel de columna y ménsula superior. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 49 Estos complejos entablamentos los podemos ver en la Basílica de Nuestra Señora del Pino, por ambas caras, sobre las columnas de las referidas arquerías, donde se disponen naciendo del encuentro de las arquivoltas de sus arcos y en prolongación de los ejes de las columnas. Desde estos puntos en los que se encuentran los sillares de los arcos ascienden y conforman el señalado notable entablamento. Cornisas que se prolongan con un corto pilarillo para dibujar el alfil junto a la pequeña repisa que corona el muro para esperar los elementos de cubierta. Aún más potente se hace la presencia de estas ménsulas sobre los muros laterales de la Basílica, situándose entre las ventanas altas de los paños del mismo y disponiendo, sus entablamentos, sobre los ejes de las semi-columnas, adosadas a estas paredes. Aquí podemos ver como sobre la gran cornisa aún nace otra repisa de menor orden para alcanzar la coronación del muro, nivel en el que descarga la cubierta. Dibujo Cabecera de las Naves Central y Laterales. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 50 Es sobre las cuatro grandes columnas que definen el crucero donde estas ménsulas alcanzan su mayor potencialidad. Aquí las vemos crecer sobre los capiteles compuestos dotados de volutas jónicas de esquina, igualmente, encontramos estos entablamentos duplicarse creando un segundo orden y conformando el nivel donde espera la descarga de la bóveda que cubre el citado crucero. Los arcos que separan las cabeceras de las naves, central y laterales, del crucero y de transepto respectivamente, son todos de medio punto, de manera que por la configuración de la cubierta, el arco central dispone sus arranques o estribos por encima del nivel definidos por las claves de los arcos de las naves laterales. En coherencia con la amplitud de la nave central y en relación con el ancho de sus colaterales, el arco de la cabecera de dicha nave es de mayor diámetro que el de sus vecinos en este plano del transepto. De esta manera son los cuatro arcos de medio punto los que conforman el crucero, los mayores que encontramos en la Basílica. Todos estos arcos mantienen idénticas características formales y constructivas que los arcos de las arquerías de la nave central, es decir, se dibujan con dovelas pétreas de corta altura, que se desarrollan como débiles arquivoltas sobre los tímpanos blancos pintados a la cal. Puerta lateral y semi-columnas. Cúpula sobre pechinas en el crucero. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 57 El claro rectángulo en el que rotundamente se enmarca la fachada queda dividido en tres cuarteles igualmente rectangulares de fondo blanco y orientación vertical. Cada uno de estos planos mantiene total identidad y correspondencia con las naves que hemos descrito para la planta de la iglesia, de manera que separados por notorias pilastras pétreas cada uno de ellos albergan una de las tres puertas de entrada a la basílica, por este frente principal. Como hemos adelantado las pilastras a las que acabamos de referirnos se levantan mediante una obra de pequeños sillares bien aparejados y tomados con mortero de cal con blancas juntas horizontales y verticales, bien marcadas. Con igual obra de fábrica aparejada, tomando con mortero de cal a los sillares de basalto se elabora el corto zócalo del que se resaltan suavemente las basas sobre las que arrancan las pilastras que hemos descrito en el párrafo anterior. Las mismas ascienden separando los mencionados cuarteles de fondo blanco hasta la cornisa del edificio, adentrándose en el amplio y liso friso donde, se coronan y desarrollan, de manera casi imperceptible, con un disimulado capitel de traza ecléctica y definitivamente toscana. Fachada principal de la Basílica. Detalle de la pendiente del espacio público. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 58 De estos tres rectángulos blancos o paños entre pilastras, el central es de mayor anchura en coincidencia con la anchura de la nave central. Cada una de las tres puertas de la fachada principal son enmarcadas por una portada en la que se cobija una ventana de ejes coincidentes. Estas portadas, aunque la central toma mayores dimensiones y asciende hasta superar la cornisa del edificio, alcanzando casi el gran reloj, se componen sensiblemente de manera idéntica en cuanto a los elementos que la conforman y se aparejan con la misma fábrica pétrea de pequeños sillares de basalto con rejuntado a la cal. Las puertas se resuelven mediantes arcos de medio punto que se enmarcan en su respectivo alfil de columnilla y repisas. Por encima de esta cornisa se dibuja otro arco ciego con arquivolta y por encima de ésta nace la ventana igualmente abrigada por la portada que estamos describiendo. Estas ventanas altas que constituyen una unidad compositiva con sus correspondientes puertas y vidrieras, se resuelven, también, con arcos de medio punto y se coronan con capialzados a modo de clave o peineta, en las dos portadas laterales. En el caso de la puerta central, la portada que abriga a su correspondiente vidriera alcanza mayor altura, de manera que, tras superar el friso de platabandas se sirve de la cornisa general del edificio para utilizarla como arquivolta de sí misma. Estas vidrieras emplomadas de vistoso colorido vistas desde el interior, se decoran con motivos religiosos. Puerta lateral izquierda. Detalle de daños. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 59 En la parte más alta de esta fachada, sobre la cornisa, se alza una barandilla de balaustres y machones, y sobre estos últimos se alzan vasos de traza clásica. En este nivel y sobre el eje central de la portada, resaltando la total simetría de la misma se eleva la espadaña-campanario, o cuerpo del reloj. En este elemento central de coronación pueden diferenciarse dos cuerpos. El bajo, cuadrado flaqueado con cartabones curvos es ocupado totalmente por el reloj y el cuerpo alto que conforma un pequeño pabellón que aloja la campana. En las fachadas laterales e incluso en la fachada trasera de la iglesia, vemos como a lo largo de su longitud se alzan pilastras que elevándose desde el pie del muro alcanzan y superan la coronación del mismo. Así dichos muros se fraccionan en paños separados por distintos elementos verticales, secuenciándolo en coincidencia con la posición en planta de los elementos estructurales. De esta forma, si observamos la cara exterior del muro del primer cuerpo de la iglesia, desde el transepto hasta la fachada principal, éste queda dividido en cuatro paños en correspondencia con los cuatro vanos que disponen las arquerías de la nave central de la Basílica. En el segundo tramo de estos paños de muros, a partir de transepto, nos encontramos, en ambos costados, la puerta que da acceso directo a la cada una de las naves laterales. Particularmente, en este primer cuerpo localizado por delante de los costados del transepto, las referidas pilastras se manifiestan como elementos con importante relieve o saliente de forma que mecánicamente actúan como Vista exterior, detalle de la torre y el volumen adjunto del Baptisterio. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 60 verdaderos contrafuertes o al menos como pliegues de inercia de muro perimetral. Evidentemente entendemos esta solución como adecuada a la longitud del muro y de su “altura libre de pandeo” e incluso frente a los empujes derivados de la cubierta inclinada. El cuerpo posterior o tramo que discurre desde el transepto hasta el final del edificio, vemos que queda dividido en tres paños blancos entrepilastras. Dos de ellos se corresponden con muros de la construcción original y el último se identifica con la obra de reciente ampliación. Observemos que estos tres fragmentos de muro no son de amplitud idéntica y sobretodo que las pilastras son simuladas, es decir, no presentan resalto en la superficie del muro, son puramente decorativas y carentes de toda función mecánica. La situación mecánica a la que queda sometido el muro nada tiene que ver con la que hemos descrito para la parte delantera del mismo. El costado trasero del templo queda fraccionado por dos pilastras intermedias, queriendo dibujar una cierta imagen que refleja un espacio central de mayor amplitud y dos de menor anchura, en una simetría con bandas laterales. Todos los paños en los que se ha fraccionado el muro perimetral de la Basílica disponen de un hueco que aloja en la parte alta sobre el eje central del paramento. Estos huecos se resuelven mediante un arco escarzano o circular muy deprimido y abocinado hacia el exterior para mayor captación de luz ya que estos ventanales se cierran con vidrieras emplomadas con decoración religiosa. Fachada lateral posterior desde la Alameda Pío XII. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 61 Todas las pilastras de los tres costados que estamos describiendo, se coronan con un corto pináculo labrado en el mismo tipo de piedra amarilla que luce la Torre y las fachadas laterales, de sección transversal cuadrada, al que en todos los casos, le precede una visible gárgola. Respecto a este último elemento de la cubierta hemos de señalar que las que vuelan en las pilastras del cuerpo delantero de la iglesia y de los costados del transepto están labradas en mismo tipo de piedra que acabamos de señalar y reproducen enanos o cuerpos deformados con cabezas de ancianos o de animales feroces. Las gárgolas que evacuan las aguas de la cubierta del cuerpo posterior o trasero son metálicas, de hierro fundido, reproduciendo cañones de sección circular. La cubierta general del edificio se constituye por un tejado de dos vertientes, con una pendiente media, cercana a los veinte grados, quedando la cubierta dividida, longitudinalmente, por el cuerpo del transepto, en dos partes. El tejado del transepto se resuelve con el mismo tipo de material cerámico, aunque obviamente, su cumbrera se dispone perpendicular al eje longitudinal de la Basílica. La mitad delantera de la cubierta se resuelve claramente a dos aguas con cumbrera sobre el eje longitudinal que acabamos de definir. Detalle de gárgolas en cubierta. Foto: Editorial Prensa Canaria S.A. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 62 La mitad posterior se cubre con faldones a dos aguas con igual cumbrera y material. No obstante en su tramo final la cumbrera se abre en dos limas dando entrada a tres faldones. Así el agua de la cubierta es recogida por una canal interna al alero que recorre las tres fachadas secundarias y que desagua por las gárgolas que hemos descrito en el párrafo anterior. Si hemos descrito a la cúpula observada desde el interior como bella y bien controlada o no demasiado grande, vista desde el exterior se nos presenta como una gran cúpula hemisférica, dividida, en concordancia con la decoración interior, en ocho sectores esféricos de 45º o gajos, separados por bandas de ancho notorio y claro resalto. Estas bandas pintadas de amarillo u ocre claro, peinan la superficie de revolución por su arco directriz, ascendiendo desde el estribo de la cúpula hasta el arranque de su esbelta linterna. La linterna se abre con cuatro amplias y peraltadas ventanas resueltas por arcos de medio punto, que proporcionan al interior del crucero la magnífica iluminación cenital que podemos comprobar desde cualquier lugar de la iglesia. Foto de cubierta principal con cúpula y crucero. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 63 Estos huecos están acristalados sobre carpintería de madera, practicable y de tipo guillotina, siendo el tímpano superior fijo con carpintería radial. Para las labores de mantenimiento, la cúpula escalona una de sus bandas entre-gajos y, la linterna, en su pie, se rodea de una barandilla de seguridad para dicha labores que simula un ligero balcón girola. Finalmente la linterna se cubre con un cupulín que se fracciona en sectores con banda de resalto, similares a la de la cúpula. En su cúspide luce una delicada cruz con aureola. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 64 Cúpula vista interior. Fuente: Editorial Prensa Canaria S.A. Cúpula vista exterior. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 73 La cadena montañosa que cierra el borde Oeste, que se inicia por el extremo Norte con el Pico de Osorio siguiéndole la Degollada del mismo nombre. Se continúa con las elevaciones del Morrón y El Zumacal descendiendo hacia El Secuestro y enlazando con La Laguna, el Balcón de Zamora y los Montes de Valleseco en el vecino municipio de este costado. Esta pantalla de montañas de admirable belleza es la que filtra y absorbe todo el agua y las precipita por sus activas escorrentías de aguas subálveas para, tras descalzar los edificios de la alameda, incorporarse al Barranco de Teror. La Geología del municipio está ocupada por materiales basálticos y arcillas muy deleznables y de bastante inestabilidad. Ésta ha sido la causa que históricamente ha ocasionado la ruina de muchos taludes y de otras tantas edificaciones de la Comarca. La historia y la dudosa antigüedad de la de la Villa de Teror han sido fijadas siempre en base a determinados acontecimientos de carácter religioso. Cuando se trata de estudiar o datar el primer asentamiento de los pobladores de Teror, se asevera que se trata de uno de los más antiguos de la isla pero que su desarrollo tiene lugar a partir del año 1481, año en que tuvo lugar la aparición de la Virgen. Propio de una población eminentemente agrícola y ganadera, lejana de la costa habría de tratarse de un asentamiento muy diseminado. También es lógico que al construirse una ermita para honrar el lugar de la aparición de Nuestra Señora comenzara a tomar cuerpo una feligresía y un poblado en torno a dicho lugar. No obstante, es cierto que los colonos prehispánicos necesitaran de un poblado como asentamiento administrativo pero éste debió ser muy débil y con facilidad a romper el sedentarismo. Se sabe de la existencia de una primera capilla o iglesia en el área de San Matías que permaneció con culto hasta la mitad del siglo XVIII y que pudo tenerse como una primera invitación al afincamiento pero como pueblo agrícola y ganadero la riqueza de agua en el predio de Fuente Agria, debió constituir prioridad básica para la formación del primer poblado. San Matías, lugar en donde se emplazaba la ermita a la que hemos hecho referencia, se encuentra al Norte del actual núcleo urbano, en la zona conocida como Capellanías, en la carretera que une Teror con Arucas y antes de llegar al sitio conocido como El Palmar y donde hoy encontramos el Convento de Las Dominicas. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 74 Pero volviendo a las razones del emplazamiento del núcleo urbano de la Villa de Teror, sin duda, es más que posible que la aparición de la Virgen constituyera el factor determinante para que el desarrollo del núcleo histórico de la Villa se diera en el lugar que conocemos. Foto del acceso a la Fuente Agria. Principios del siglo XX. Publicación del Ayuntamiento de Teror Lámina del Archipiélago Canario realizada por el ingeniero Leonardo Torriani. Siglo XVI. Isla de Gran Canaria con referencia al nucleo urbano de Terori. Leonardo Torriani. Siglo XVI. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 75 4. 2. 1 LA PRIMERA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE TEROR 4. 2. 1.1 Breve referencia histórica de la Primera Iglesia Como ya hemos expuesto en los apartados anteriores en los que hemos pormenorizados las razones que justifican la elección del presente tema de investigación y al señalar los objetivos se pretenden alcanzar con ella, el templo que actualmente presta culto a Nuestra Señora de Santa María de Teror, en la Villa de Teror, se tiene como la tercera iglesia, de otras anteriores levantadas en el mismo lugar. No obstante se podría incluso tener como por la cuarta, de las allí levantadas para alojar la imagen de Nuestra Señora si admitimos que pudo existir una ermita menor y anterior a la que, ahora, se tiene por primera. Menos difícil sería entender la existencia de una cadena de iglesias arruinadas en dicho lugar, teniendo en cuenta que esta ermita que se tiene como fundacional fue reiteradamente rehecha en casi todas sus partes o elementos. Según el historiador Marín de Cubas, en su “Historia de las siete Islas Canarias” existió una ermita anterior a la que se tiene como primera iglesia, “de piedra seca, arrimada al árbol de la Virgen, que debió ser como las construcciones de los canarios aborígenes, de bajas paredes, armado el techo con maderas unidas, cubiertos con tierra y paja”. Para quien redacta el presente trabajo, estudioso de los vicios que pueden coincidir en el arte o ciencia de construir, entiende que esta cadena que de edificios arruinados sistemáticamente emplazado en el mismo lugar, la misma Dibujo de Marín y Cubas sobre el Pino y la primera ermita de Therore. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 76 ladera, no puede obviar la necesidad de determinar el grado actual de confianza que frente a la firmeza y estabilidad puede mantener el terreno y otras cuestiones que también he expresado en los objetivos. En el capítulo tercero de este trabajo describimos minuciosamente el actual templo o tercera iglesia de Santa María de Teror, con objeto de exponer el valor intrínseco, el valor objetivado así como la magnificencia del monumento actual como edificio religioso. No obstante, el verdadero valor histórico y cultural radica en la religiosidad que el pueblo canario presta a la Virgen de Teror. Este valor obliga a llevar a cabo los estudios que actualmente ofrece la tecnología para conocer la confianza de la estabilidad del terreno donde de la referida ladera. Las primeras noticias que encontramos de la existencia de la que aquí definimos como primera iglesia, data del primer cuarto del siglo XVI, cuando el Cabildo Catedralicio resuelve, en el Tercer Sínodo Diocesano (octubre de 1514) tomar posesión y vincular la iglesia de Santa María de Therore y la “huerta de Halcón o Falcón” anexa a la iglesia, a la Catedral de Santa Ana. Con la vista del Obispo Diego de Daza en abril de 1558 se abre el “Primer Libro de Fábrica” en el que se recogen las actas, y asientos de donaciones y gasto, en favor de actuaciones para el mantenimiento de la iglesia. Así, es este el libro más antiguo del archivo parroquial de Teror, iniciándose en dicha fecha y abarcando hasta 1635 de manera que comprende setenta siete años de historia, período en el que se señalan los mandatos de intervención ordenados por los diferentes obispos y de los inventarios y cuentas de fábricas redactados por los sucesivos mayordomos, responsables del provecho y utilidad de la Iglesia de Santa María de Therore. La iglesia a la que nos estamos refiriendo era una pequeña ermita de planta rectangular constituida por una sola nave, cuyo eje longitudinal se orientaba según la dirección Norte-Sur. No obstante, en la cabecera debía señalarse un área definida para el presbiterio en la que se emplazaba el altar o gran arcón de madera en el que se guardaran los útiles sagrados por ausencia de sacristía. A esta parte de la cabecera Norte se hacen referencias en los textos más antiguos que hemos encontrado, para significar la necesidad de diversas reparaciones de la primitiva construcción. Más tarde, esta parte Norte o Capilla Mayor debió LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 77 significarse más por medio de un cancel de madera pintada de verde y ordenado por un gran crucifijo, igualmente de madera. Esta reja de madera ya constaba en el inventario del Mayordomo D. Bartolomé Ortega del año 1558. Son las distintas visitas pastorales y anotaciones de los mayordomos las que, en los “libros de fábricas” en razón de los costos y partidas libradas van dando datos o pistas de las reparaciones y modificaciones que a lo largo de la historia, sufrió esta pequeña y primitiva ermita. Igualmente sabemos que había un área próxima a la puerta principal en la que se consolidó el baptisterio, constituido por una pila de piedra colorada y que, el señalamiento de esta parte de la iglesia era, reiteradamente recomendada en las distintas visitas de los obispos y mayordomos, aconsejando que se colocara una reja de madera que le diera dignidad al lugar de los neófitos y la separara del resto de la iglesia. El historiador José García Ortega dice que la Capilla Mayor fue construida por el Sr. Pérez de Villanueva, probablemente después de alguna demolición por riesgo de ruina de esta parte del presbiterio. Este hecho fue tan admitido que, en distintas ocasiones en las que hubo que reparar los muros y la cubierta de esta Capilla Mayor, los obispos recaban a dicho señor, que como dueño de ella le correspondía abonar los gastos de las reparaciones. Por último digamos que, en la lectura del testamento fechado el 23 de noviembre de 1951 del tal Pérez de Villanueva, se leía “... mando que mi cuerpo sea enterrado en la Capilla Mayor de la Iglesia de Nuestra Sra. Del Pino, pues es mía, ya que yo la hice a mi propia costa”. Pero volviendo al renombrado inventario de 1558 llevado a cabo por D. Bartolomé de Ortega, se reseña cuidadosamente la existencia de un púlpito con escalera. Así además de las áreas que hemos descrito, que debieron quedar separadas por canceles de madera y el púlpito con escalera que ahora añadimos, aunque quedaba lugar para colocar cuatro bancos de oración para los fieles. A estos cuatro bancos, se le sumaron ya en 1589, tras las obras de reparación que por tercera vez sufría la sacristía, otros dos nuevos bancos de madera. Con el cálculo mínimo de estas áreas diferenciadas en el cuerpo principal de la ermita y en base a la que en el ya mencionado inventario de 1558 se cuentan 900 ladrillos apilados en la Sacristía que se habían comprado para enladrillar la iglesia, se ha estimado que la superficie de este cuerpo mayor de la iglesia (salvo JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 78 la sacristía) debió estar comprendida entre 37 y 43 m2. Hacia 1560, dos años más tarde de inventariarse dicha partida de la compra de 900 piezas cerámicas se finalizó las obras del enladrillado de la iglesia, que constituyó una obra bien apreciada por los feligreses. De la existencia de la Sacristía no sabemos si es que no se levantó a la vez que la iglesia o que se arruinó totalmente desde muy reciente su construcción. Lo que sí conocemos es que la iglesia anduvo un largo tiempo sin sacristía. Así encontramos referencia de la necesidad de construirla y a la vez reiteradas ocasiones y con fechas muy cercanas relativas a la urgencia de continuas reparaciones y retejados, casi constantemente. Todavía en tiempo del mencionado Mayordomo Bartolomé de Ortega, en 1560 después de trastejar el desvencijado tejado de la iglesia, empieza la construcción o reconstrucción de la Sacristía, “.... porque está mal aderezada y tiene necesidad de repararse”. En 1577 prácticamente se reconstruyó la sacristía y buena parte de la iglesia. Dos veces más debió recibir la Sacristía reparaciones de consideración. En 1582, ya en tiempo del obispo D. Fernando de Rueda, incluso con el convencimiento de abandonarla por un nuevo templo, “… por estar arruinada y ser muy pequeña”, el nuevo obispo ordenó la reparación de 1580 a pesar de estar toda la iglesia apuntalada y andando la construcción de una nueva Basílica. Esta reparación venía obligada por seguir la pequeña ermita abierta al culto. 4. 2. 1.2 Características tipológicas y constructivas de la Primera Iglesia De esta forma, la construcción de la llamada “Primera Iglesia” de la Virgen del Pino constituyó una edificación cuya planta tomó la forma de “ele”, cuya ala mayor alojaba en una única estancias las distintas partes de la iglesia y en el menor se dispuso la pequeña sacristía como construcción anexa. A pesar de sus constantes deterioros debidos a la inestabilidad del terreno de emplazamiento, se levantó con serios muros de fábrica pétrea. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 79 Dichos muros respondían a una mampostería ordinaria bien cuajada y argamasada con mortero de cal, superando la amplitud de éstos los 80 cm. de espesor. Por pura tradición de los pueblos de alta pluviometría de las medianías canarias, los referidos muros debieron quedar revestidos, tanto interior como exteriormente, con mortero de cal y arena y pintado a la cal. Es muy posible que quedaran protegidos exteriormente, en su arranque del terreno, por un corto zócalo de piedra careada y desnuda, pero bien rejuntada. La cubierta más primitiva que pudo inicialmente acabarse como cubierta vegetal, debió constituirse por una estructura de par e hilera, leñosa sobre la que se disponía una tablazón continua visible desde el interior y cubierta vegetal. Sabemos que muy pronto quedó acabada con teja curva, cerámica, tomada mediante torta de barro fresco, sobre tablazón continua y que fue retejada un gran número de veces y repuestas las tablas, también con excesiva frecuencia. Con todo, la cubierta de la iglesia se definía como a dos vertientes en tanto que la sacristía lo hacía a una sola, es decir, a la molinera, ambas tratadas en la forma más rural y tradicional de teja canal, teja cobija y bocateja cegada con mortero de cal. La nave de la iglesia obedecía a un rectángulo cuyo lado mayor y lateral debía superar los 8,50 m. y un ancho de nave que se acercaba a los 4,80 m. de amplitud. La Sacristía se construyó bajo la orden del Obispo Fernando de Rueda dispuesta en el costado de la segunda puerta de la iglesia y tras sobrepasarla, siendo ligeramente rectangular, no alcanzaba ni los cuatro metros cuadrados de superficie. Sabemos que el piso terminó resuelto mediante un solado de ladrillo. No obstante, debió estar buena parte de su vida útil conformado por una sub-base de tierra apisonada y estabilizada de cal y acabado con un mortero de cemento maestreado sobre gravilla fina. La fachada menor, hastial de orientación sur, disponía de la entrada principal de la ermita y se mostraba coronada como de doble pendiente o frontispicio. Sobre este muro descargaba y se alzaba una espadaña, labrada en sillería pétrea, que se acompañaba de una campana alojada en un hueco rematado por un arco de medio punto bien trazado y aparejado. Este campanario se coronaba con una cruz, dispuesta sobre el eje de simetría de la fachada. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 80 Bajo el campanario, en el referido eje de esta fachada menor, se emplazaba la también citada puerta principal de la iglesia. Como hemos dicho la fachada principal se orientaba hacia el sur. Otras dos puertas acompañaban los accesos a la Ermita, ambas situadas en el costado Este. Una con acceso directo a la nave de los fieles y la otra, con igual orientación daba entrada directa a la Sacristía. En cuanto a la ornamentación y elementos de valores de arte que contenía esta primera iglesia nos limitaremos a reseñar el contenido que el ya referido historiador Martín y Cubas que cuenta lo que sigue. “...En el altar mayor presidía la imagen de la Virgen del Pino, que tenía a ambos lados, una imagen pequeña de otra Virgen sin niño y la de un niño Jesús. Planta y alzados estimados de la primera Iglesia de Santa María del Pino LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 81 Detrás del altar estaba un paño de Flandes, pintado en que está un Crucifijo e Ntra. Sra. ..... Delante de la capilla mayor, una reja con un Crucifijo de bulto grande en una cruz de madera teñida de verde ....... También había en esta iglesia un retablo viejo de madera en que está pintada Nuestra Señora. 4. 2. 1.3 Situaciones ruinosas de la Primera Iglesia. Nos ocupamos ahora de analizar y exponer un breve recorrido cronológico de los estados ruinosos a los que se vio sometida la Primera Iglesia “Ermita de Nuestra Señora del Pino”, con la única intención de justificar la dificultad o inestabilidad el terreno en el que se emplazaba esta primera iglesia, que no es otro, que el que ocupa la actual Basílica de Nuestra Señora Santa María de Teror en dicha villa, y que obviamente da argumentos a los objetivos propuestos en nuestra investigación. En la magnífica obra literaria de Don Julio Sánchez Rodríguez titulada “Las Iglesias de Nuestra Señora del Pino y las Ermitas de Teror, en la página 41 encontramos, en relación con nuestro estudio, el interesante apartado “Los once Mandatos del Visitador Aceytuno” en él, podemos leer “...la iglesia está otra vez desbaratada, a los pocos años de su arreglo ...” y a este valioso informe de clara orientación técnica, se debe la sabia expresión “El clima lluvioso y húmedo de Teror podía más que sus piedras y que sus maderas”. No obstante, entendemos que los daños no se debían al clima lluvioso que hacía que la iglesia se lloviese por todos los lados, sino que las inestables arcillas de una ladera deslizante, fluidas por lluvia movía el suelo y a la edificación, los muros se retorcían y la coronación de las paredes de la iglesia introducían los desplazamientos de los armazones de cubierta y la rotura de las tejas. De todas formas de lo que hemos señalado en estos párrafos, la iglesia aguantaba mal las reparaciones continuas. Por ello cuando el Obispo Diego de Daza visita la iglesia en 1558 y relata en su informe que “la iglesia está otra vez por arreglar”, es que ya el Obispo había ordenado otra reparación en el mismo edificio, dos años antes, que de poco había servido. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 82 En 1560, ya nombrado por el citado Obispo a Don Luis de Padilla como Provisor de la Iglesia de Santa María de Teror, encuentra la necesidad de trastejar el tejado e incluso la conveniencia de reponer algunas de las tablas de la base del techo que se mostraban podridas por la humedad y desplazadas por los propios movimientos del tejado. También por recomendación de Don Luis de Padilla que a su vez informó por escrito que “la sacristía está mal aderezada” (sus muros movidos). Por todo ello, para esa fecha hubo de intervenirse en el aplomo de los muros y reparación de grietas encontradas en las paredes de la sacristía. Antes de acabarse el año 1564 es nombrado como Visitador, supervisor o asesor técnico y otras funciones recogidas en los libros de fábricas, al ya citado licenciado Aceytuno. El Obispo Diego de Daza encontró en el Visitador Aceytuno el más cualificado celador de la Ermita de Teror. En su primera visita realizada el 6 de Marzo de 1964 redacta el informe que hemos referido de “Los Once Mandatos de intervención” y su primer trabajo fue llevar a cabo la obra de solar o enladrillar la iglesia. Al año siguiente, en julio de 1965 inició otra gran obra de reposición de las tejas, pues según un informe de esa fecha, “la iglesia se llueve por todas partes”. El primer mandato de los once, ordenados por el Licenciado Aceytuno se tituló como “Cuidado de la iglesia”; en este se dice: “Primeramente que el Mayordomo que repare la iglesia que está desbaratada y se llueve toda, que la vea y que con el dinero de la iglesia y con la de los vecinos la reparen con toda diligencia y cuidados, pues es honra de Dios Nuestro Señor y de todos los vecinos a los cuales encomienda ayude con sus limosnas.” Cuando ya el Visitador Aceytuno nombra como mayordomo, responsable permanente de la iglesia a Don Bartolomé de Ortega, vino a caerse la espadaña que alojaba la vieja campana, y que terminó rota en pedazos. Igualmente quedó ampliamente dañado el muro frontal en su parte alta. Después de realizarse la nueva espadaña en similares condiciones, y características fue colocada una nueva campana. Ésta era de mayor tamaño pero notoriamente más endeble. Tan endeble era, que en cinco años terminó rota por el golpeo de su badajo. Finalmente, y por no alargar demasiado este lamentable tema, se terminó por procurársele a la iglesia una, mayor y más pesada, que por su peso y tamaño LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 89 La tragedia vivida en Gran Canaria en este año de 1590, cuando el 26 de Junio las tropas holandesas invaden e incendian la ciudad de Las Palmas, capitaneada por el almirante Pieter Van der Does, va a tener una incidencia negativa en el control y gestión de las obras que se realizaban en la nueva iglesia de Nuestra Señora del Pino. La muerte del cura párroco Juan Riberos en la batalla librada contra los holandeses, donde se había alistado como un soldado más del regimiento formado en el pueblo y mandadas por Baltasar de Arencibia, pone fin a un período de prosperidad en el desarrollo de las obras de la nueva iglesia. Consternado por esta desgracia, el maestro mayor Bartolomé Díaz y Salvador Riberos, hermano y en representación de los herederos del cura párroco, presentan a petición propia el 5 de octubre de 1599 el estado de cuentas ante el previsor Martín García de Cenicero, con el deseo de cerrarlas mismas y dejar el cargo. Terminado el cuerpo de la iglesia, bajo la dirección de Bartolomé Díaz, es el nuevo mayordomo, Juan de Quintana el que acomete las obras de construcción de las tres capillas. La mayor en la nave central y las dos colaterales en las cabeceras de las naves laterales. Obras que se le encargan al carpintero mayor de la catedral Pedro Bayón, quien cobra por el maderamiento y su colocación la cantidad de 80.000 maravedíes (160 doblas), y que realiza desde los primeros meses de 1.600 hasta la mitad de 1601. Ataque holandés a la ínsula de Gran Canaria. Grabado. Siglo XVII JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 90 Capillas que estaban presididas; la mayor por la imagen de Nuestra Señora del Pino, la del evangelio por Nuestra Señora del Rosario y la de la epístola por San Sebastián. De la cubrición de estas capillas por el maestro mayor de carpintería de la catedral Pedro Bayón, se da cuenta en la presentación del ejercicio, que el nuevo mayordomo Juan de Quintana hace en mayo de 1601 ante el notario público Mateo Martín. Dentro de este estado de cuentas generales, se constata la intervención de otros oficiales, entre los que aparecen el maestro Bartolomé Díaz quien continuaba al frente de las obras, a pesar de haber abandonado su cargo. La presencia por tanto de estos dos maestros mayores de carpintería y de obra en la iglesia de Teror, viene a significar la relación tan directa que la misma tiene, con las obras que en ese tiempo se desarrollan en la Catedral de Las Palmas. Cabe pensar que por estas fechas, última década de 1590 ya la primera iglesia se encontraba totalmente arruinada y abandonada, por lo que la atención se centra en la ejecución de la nueva fábrica, al tiempo que las labores pastorales y la atención a la feligresía se realiza en la ermita de San Matías, a donde se han trasladado el Santísimo y la imagen de Nuestra Señora del Pino. En el estado de cuentas presentado por Juan de Quintana el 16 de octubre de 1603, ante el previsor Hernández de Medina, se confirman las abundantes limosnas que los vecinos aportaban y el detalle de las obras realizadas. Que se centran principalmente en la terminación de las tres capillas y donde la intervención de nuevo, de los dos maestros mayores es fundamental. Con la ocupación de forma interina del alférez Antonio Díaz en el cargo de mayordomo y siendo párroco de esta iglesia el licenciado Pedro Márquez, se inicia la última fase en la construcción de la nueva iglesia de Nuestra Señora del Pino. El maestro cantero Luis de Morales y el carpintero Andrés Medina, son los responsables de la construcción de la portada, a la que se obligaron por un total de 800 reales. Éste último es también autor de la hechura de las demás puertas de la iglesia, el oficial Juan Gómez es el encargado de ejecutar las paredes sobre los arcos, así como los apoyos para sentar las vigas de la cubierta. Con la madera sacada de la montaña de Doramas, y preparada por el aserrador Domingo Jorge, el maestro carpintero Alonso Pérez realiza la cubierta del resto de la iglesia. El albañil Juan Gómez y su hijo fueron los encargados de trastejar la misma, empleando para ello “seis millares y medio de tejas”. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 91 No existe constancia de la fecha exacta de la bendición y apertura al culto de la nueva iglesia, si bien para la mayoría de los historiadores, es el 28 de octubre de 1608 cuando se realiza la primera celebración litúrgica solemne, datada con la visita canónica del Previsor Gaspar Rodríguez del Castillo. Por fin los vecinos de esta parroquia de Teror, y el resto de habitantes de Gran Canaria cuentan con una iglesia amplia y acorde con las necesidades espirituales demandadas. A raíz de esta visita, se realiza el primer inventario con el que cuenta la nueva iglesia donde junto al conjunto de imágenes y retablos, hay que considerar numerosos objetos litúrgicos de plata, libros y muebles. La imagen de Nuestra Señora del Pino con el Niño, preside la capilla mayor y en un lateral de ésta, se sitúa un Cristo grande con su Cruz. Nuestra Señora de la Encarnación con corona de plata, un niño Jesús, un busto de San Matías, otro de San Sebastián, junto a los retablos del Descendimiento de la Cruz y otro de San Matías y San Gregorio completan la imaginería de las dos capillas colaterales. Una vez abierta al culto la nueva iglesia de Nuestra Señora del Pino, continúan las obras de conclusión y remate de la fábrica. El previsor Gaspar Rodríguez del Castillo, dicta para ello una serie de mandatos, nombrando al capitán Baltasar de Arencibia nuevo mayordomo, y responsable de cumplir los mismos “…que es muy necesario para la dicha iglesia tapar el mojinete sobre la portada y hacer la sacristía que habiendo para ello se haga con brevedad.” Obra realizada por Matías de Morales y sus operarios con un coste de 165 reales. “….que la pila del Bautismo se ponga en su lugar y se haga una reja para que esté con la decencia que convenga…”. Durante el tiempo que ocupa Baltasar de Arencibia la responsabilidad de la fábrica de Nuestra Señora del Pino, se realizan varias mejoras, entre ellas el enladrillado de las tres capillas, así como las continuas obras de reparación del tejado y encalado de las paredes. En los años sucesivos, la iglesia de Nuestra Señora del Pino, continúa su labor de mejora y embellecimiento. Tal es el caso de la balaustrada y reja de madera colocada en el espacio del baptisterio, o el enladrillado del resto de la iglesia en 1623. Todo lo relacionado con la imaginería y los utensilios por el culto, experimentan también un considerable aumento en su inventario, gracias a este tiempo de bonanza, donde la devoción por Nuestra Señora del Pino continuaba creciendo. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 92 Durante el episcopado ejercido por Don Cristóbal de la Cámara y Murga, varias son las referencias de intervenciones directas que el prelado tiene con el pueblo de Teror y específicamente con la parroquia de Nuestra Señora del Pino. Cabe destacar, por su interés la descripción que el obispo Murga hace del pueblo de Teror y de su devoción Mariana. “TERORI, es un lugar fresco… con linda iglesia por la singular devoción de Nuestra Señora del Pino, adonde acude mucha gente devota por los muchos milagros que ha hecho y hace. Apareció en un pino alto que está junto a la iglesia, en el cual están dos árboles de drago parejo, cosa maravillosa, plantados en el mismo pino…” Reseñamos en este sentido, uno de los mandatos dados por el prelado en su visita del 8 de septiembre de 1631, para proteger el dicho “pino sagrado”…... “Primeramente mandamos se cerque el pino que está a la puerta de la iglesia de lo que mejor pareciere del cura y mayordomo, porque se tiene devoción con é por la advocación de la iglesia y ser de tradición antigua que apareció en é la Santa Imagen u por quitarle las cáscaras, se podrá secar”. Disposición que nos permite localizar la situación del pino de forma más directa, al tiempo que pretende evitar los daños al árbol por la acción de los devotos, en su afán por tener una reliquia. Retrato del Ilustrísimo D.Cristóbal de la Cámara y Murga. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 93 Con relación a las obras del templo, los mandatos dados por el obispo Murga, se refieren al enladrillado de la iglesia, ajustando y renovando los mismos, a la ejecución de unas tarimas para los altares, y un atril nuevo, sin olvidar las constantes obras de reparación y mantenimiento de la cubierta donde se emplearon 110 reales por la compra de dos millares de tejas y 300 reales al albañil Manuel de Acosta por el trabajo realizado. Tras la despedida del Obispo Cámara y Murga de la diócesis de Canarias para ocupar su nuevo cargo como obispo de Salamanca, se inicia un período de normalidad en la parroquia de Teror, donde las continuas obras de reparación parcial de la fábrica son las únicas notas a destacar. Que a excepción de la restauración de la portada de la iglesia en 1638 bajo la mayordomía de Gaspar de Quintana, se centra en la compostura de las paredes, el enladrillado de la iglesia y la reparación del tejado. El hecho más destacable en la historia de la iglesia, durante estos años, se refiere a la construcción del nuevo camarín de la Virgen, como así queda datado en el estado de cuentas presentado en Mayo de 1668 por el mayordomo, el alférez Bartolomé Rodríguez ante el previsor y bajo el apostolado del Obispo García Jiménez de Rabadán, obra realizada por el maestro albañil Luis de Acosta. Es de nuevo la sacristía, como volumen adosado a la edificación principal, la que presenta un estado de deterioro manifiesto, por lo que en 1675 de nuevo se datan las cuenta de gastos ocasionados por la reconstrucción de esta dependencia, a la que en una referencia posterior, en julio de 1676, se detalla el pago de 100 reales por dorar las puertecillas del camarín y de 24 reales por la hechura de la escalera y meseta del camarín. El lunes de Pascua, 3 de Abril de 1684, un tremendo temporal derriba el “pino sagrado”, baluarte durante dos siglos de la devoción a Nuestra Señora del Pino que durante más de setenta y cinco años, ejerció como majestuoso campanario. Al estudiar las distintas crónicas, que los historiadores hacen de este fatal acontecimiento, es fácil entender la situación de pena y desconcierto que vive la feligresía por esta tragedia, hecho que también tiene su impacto en el resto de los habitantes de Gran Canaria. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 94 Los detalles y testimonios que de este hecho recoge en su libro el canónigo José García Ortega comienza describiendo el pino como “Majestuoso y esbelto sobre toda ponderación con cuarenta brazas de altura y cinco de circunferencia en su tronco sin que en una legua de contorno existiera otro de su misma especie” para a continuación, narrarnos cómo el cura párroco Juan Rodríguez de Quintana acompañado de los capellanes Roque Pérez de Quevedo y Francisco Gil de Ojeda y los vecinos de la parroquia viven los trágicos momentos. “…Pidió el fraile la llave y entrando acompañado de los dichos, vio que el Pino estaba quebrándose y amenazaba con caerse por constantes…, deliberado brevemente sobre lo que procedía hacer en aquellos críticos momentos porque el Pino apenas distaba dos varas de la puerta de la iglesia a la dirección del viento la empujaba sobre ella, mientras los más ágiles y decididos trataron de poner a salvo las campanas…..hicieron con ligereza y acierto las maniobras necesarias, mientras el Pino se inclinaba lentamente contra el viento, alejando todo peligro de la iglesia….”. Tras la desaparición del pino, se decide construir un campanario de piedra junto a la iglesia. De nuevo son las limosnas de los vecinos junto a la ayudas del Cabildo Catedralicio las que hacen realidad la Torre Amarilla, ejecutada con piedra de cantera del mismo pueblo, de planta octogonal se realiza según el modelo de las antiguas torres de la Catedral de Las Palmas, muestra de la influencia manuelista portuguesa en Canarias. Una unidad arquitectónica de la que no se tiene referencia en los libros de fábrica, se desconoce el proyecto, los Lienzo de la Aparición de la Virgen.1934. Autora: Sor Anunciación Cardoso. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 95 maestros que en ella participaron y los costes ocasionados. Tampoco dejan claro los cronistas, la fecha de su construcción, si bien la sitúan, en la primera década del siglo XVIII, es el historiador García Ortega el que señala 1708, como el año de su finalización. Durante este tiempo, mientras los vecinos de Teror se hacen cargo de pagar las deudas ocasionadas por la construcción de la torre, el mayordomo Juan Rodríguez de Quintana, rendía cuentas ante el obispo Juan Ruiz Simón en su visita a Teror. En ellas se deja constancia de la hechura del baptisterio como espacio litúrgico acotado y situado a un lado de la puerta principal, así como de las ya constantes obras de trastejos y aderezos de la iglesia, lo que supone un gasto total de 2.367 reales. El 19 de agosto de 1718, la explosión de medio quintal de pólvora que se almacenaba en la sacristía, provocaba un incendio en esta zona baja que penetró hasta el camarín de la Virgen. Ante este desgraciado accidente, el Cabildo Catedralicio responde con celeridad, aportando una partida de “mil reales de limosna para reparos del incendio que hubo en la iglesia de Teror con estrago de ella”. Las referencias que en el Libro de Fábrica se hace en los años posteriores, nos permiten dimensionar el alcance del incendio y los daños ocasionados en la sacristía y en el camarín. Detalle interior de la Torre Amarilla. Vista exterior de la Torre Amarilla y Baptisterio JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 96 Tras el incendio, con la llegada al cargo de mayordomo de dicha santísima imagen y de la fábrica parroquial, in solidum, del prior de la Catedral, Don Felipe Machado Spino y del licenciado Don Francisco Ramos Quintana, el primer proyecto que se proponen ejecutar es la construcción de un nuevo camarín más amplio y realizado en piedra de cantería. Para permitir esta ampliación, se adquiere una casa y corral colindante con la fábrica y propiedad de Don Isidro Romero, al tiempo que se contrata a “…. Domingo González pedrero y Juan González, carpintero y demás oficiales para la obra del camarín” La reconstrucción de la sacristía, la fábrica de las puertas mayores y de ventanas, la realización de un coro noble de cantería y madera que diera esplendor al culto en el templo, realizado por los mismos maestros encargados de las obras del camarín, son acciones que esta mayordomía realiza durante estos años, a las que se ha de añadir las referencias constantes a la compra de material y a la mano de obra empleada en aderezar y trastejar la iglesia. Tras la muerte del Prior Machado Spino, a finales de 1722, su compañero en el cargo, el licenciado Ramos Quintana, solicita el relevo de esta responsabilidad, con lo que se pone fin así, a un productivo período de trabajo. Es en 1727, cuando tras haber sido nombrado de nuevo, como mayordomo de la iglesia, Sebastián Sánchez de Ojeda, se acometen las obras de pavimentación de todo el templo, realizadas con piedra de cantería azul de Arucas, lo que supone, a parte del esfuerzo económico, 1.718 reales y 6 cuartos, un notable avance en la prestancia de la Iglesia de Nuestra Señora, encargo de obra que realiza el maestro cantero Marcos González. Durante el largo período que Sánchez de Ortega, ostenta el cargo de forma unipersonal, se acometen diversas obras, las más significativas se corresponden con el proyecto de una nueva capilla mayor, según se data en las cuentas presentadas en 1732, en las que queda reflejado el gasto por acopio de madera para tal finalidad. Tras el Sínodo Diocesano de 1735, bajo el apostolado del Obispo Dávila Cárdenas, el cargo de mayordomo es de nuevo compartido, por el prelado José Domingo del Castillo y por el responsable hasta ese momento D. Sebastián Sánchez de Ortega. Equipo responsable, que desde los primeros momentos, ante la situación real de la fábrica, solicita al Obispo Dávila autorización para LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 97 ejecutar numerosos reparos y obras en la Iglesia de Teror, tal y como se reseña en el encabezamiento del comunicado remitido “…..hallando ahora que es preciso hacer muchos reparos y obras así en la iglesia como en el camarín.” En mayo de 1742 se recoge el inventario de los ingresos y gastos que suponen lo ejecutado en este período, de las numerosas obras relacionadas se detalla en el informe “….en cuyo tiempo se han edificado la capilla mayor, nave, las capillas colaterales y medias naves de aquella iglesia…… se ha hecho el pavimento enlosándose la sacristía y se han puesto vidrieras en todas las ventanas de dicha iglesia, con otros reparos que son todos bien notorios .….” a los que hay que añadir las mejoras e incrementos del patrimonio litúrgico entre los que se señala la realización de la media luna de plata hecha para Nuestra Señora. Con el nombramiento, como cura párroco de la Iglesia de Nuestra Señora del Pino, en noviembre de 1750, de Don Lázaro Marrero y Montesdeoca, la designación como Obispo de Canarias de Fray Valentín Mora y Estrada en marzo de 1751 y la aceptación del cargo de mayordomo de la fábrica por Don Bernardo Sánchez del Toro en julio de 1752, se inicia el principio del fin de ésta, la segunda iglesia, ya que son los protagonistas directos de la situación de ruina que presenta el edificio. Es en la visita de septiembre de 1756, del tesorero de la Catedral D. Estanislao de Lugo, donde se pone de manifiesto su estado de ruina dejando en evidencia la deteriorada seguridad y estabilidad del templo. Por lo que ordena que tanto al mayordomo como al cura párroco que “…hagan reconocer por el maestro de pedrero más inteligente que hubiere, el arco de la capilla mayor y el pilar junto a el cual se haya el púlpito porque a la vista de uno y otro amenazan ruina, y tomando declaración jurada al maestro que lo reconociere…” Tras el informe del maestro de obras designado, la situación de la iglesia de Nuestra Señora del Pino no dejaba duda sobre la eminente amenaza de ruina. Tras conocer el prelado las conclusiones del informe, decreta el cierre de la iglesia el 15 de febrero de 1760, autorizando al párroco Lázaro Marrero al traslado de las imágenes y del santísimo a la capilla provisional situada en la planta baja de la casa de la cofradía. Así, esta, la segunda iglesia de Nuestra Señora del Pino, se arruinaba a los 160 años de su construcción. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 98 4. 2. 2.2 Características tipológicas y constructivas de la Segunda Iglesia. “…para que los susodichos puedan hazer… la dicha iglesia de Nuestra Señora del Pino del dicho lugar de Terore, de tres naves con cuatro pilares redondos e cinco arcos cada una nave de manera que son ocho pilares redondos a diez arcos conforme el modelo que está presentado en nuestro nombre e de la dicha iglesia ante el licenciado Saravia, previsor deste obispado y conforme está obligado a la hacer Bartolomé Díaz, maestro mayor, conforme a la escritura que sobre ello se otorgó ante Alonso de Balboa, escribano público e del cabildo desta ysla…” Planta y alzados estimados de la segunda Iglesia de Santa María del Pino. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 105 4. 2. 3 LA TERCERA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO 4. 2. 3.1 Breve referencia histórica de la actual Basílica Sin casi ninguna pausa respecto a la declaración ruinosa de la segunda Iglesia del Pino, se decide la construcción de la nueva iglesia. Se eligió para ello a D. Antonio Lorenzo de la Rocha, un ingeniero militar y también arquitecto. Un hombre culto, con una formación técnica muy sólida y de reconocida experiencia. Para entonces el arquitecto de la Rocha había cumplido los 52 años y como su padre, alcanzó el grado de Coronel en el Ejército. Las obras debieron comenzar con el inicio de 1760 y duraron poco más de siete años. Fray Valentín de Morán y Estrada, Obispo de la diócesis de Canarias, el 15 de Febrero de 1760 envió al Párroco Don Lázaro Marrero y Montesdeoca una carta ordenándole el cierre de la Basílica, segunda iglesia de la Virgen del Pino, por estar en peligrosa ruina. El obispo Morán, era un viajero incansable, había viajado a América y durante ocho años residió en El Vaticano donde ocupó puestos de alta responsabilidad. En Canarias pasó diez años (1551-1561), abandonando el Archipiélago por razones de grave enfermedad, muriendo cinco años más tarde en su tierra asturiana. Hombre de gran cultura y formación fue personalmente quien, tras la visita a la iglesia de Teror, decidió su cierre y quien solicitó los servicios del Teniente coronel D. Antonio de la Rocha. Así mismo puso su empeño en recaudar los fondos para la construcción de la nueva iglesia, de manera que el día 26 del mismo mes envía una carta al Cabildo Catedralicio en la que le comunicaba la persona desinada para proyectar y dirigir las obras a la vez que le solicitaba que se recaudasen los fondos para el soporte de las mismas. Prueba de su empeño fue que en tan sólo siete meses del cierre de la segunda iglesia, se iniciaban las obras del nuevo templo. Así, el día 5 de agosto de 1760 el Obispo Morán acude al acto de la colocación y bendición de la “Primera Piedra” que quedó dispuesta bajo el cimiento de la pared que habría de servir de respaldo del Altar Mayor. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 106 Al llamamiento para conformar las cuadrillas de obreros y maestros de obras se formó un cuerpo de voluntariado. En el libro de cuentas de D. Estanislao de Lugo se puede leer “…… la isla entera tenia puestos los ojos y el corazón en aquella obra, efecto de la devoción y la generosidad común”. Por otro lado que todos los habitantes de Teror participaron con total dedicación y entrega a la construcción de su nueva iglesia. La basílica de Nuestra Señora del Pino. Tras la grave enfermedad del Obispo Morán que no pudo conocer el seguimiento de la construcción, pues antes de un año de la colocación de la primera piedra tuvo que trasladarse en barco que partiendo de Tenerife le llevara a Avilés. La obra siguió su normal marcha de construcción y tras una larga espera, el nuevo obispo D. Estanislao Delgado y Venegas en el mes septiembre de 1766 visita por primera vez la obra “…quedose asombrado de lo avanzada de la obra”. Detalle del acta redactada en la ceremonia de la colocación de la primera piedra de la actual Basílica. Detalle de la ceremonia de colocación de la primera piedra. Archivo Parroquial de Teror. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 107 Un año más tarde, en 1767, con motivo de las fiestas patronales de Nuestra Señora la Virgen del Pino, que dieron comienzo el 28 de agosto y que se continuaron hasta el 16 de septiembre, se consagró y se tuvo por finalizadas las obras del nuevo templo de Nuestra Señora, en presencia del nuevo obispo y del Presbítero de la Santa Iglesia Catedral de Las Palmas, Don Diego Álvarez de Silva. La fachada principal, en su extremo izquierdo, siendo mirada desde la Plaza muestra una torre de planta octogonal que sobrepasa, ligeramente, la coronación de la misma, esta torre se construyó en una sillería pétrea y se corona con chapitel piramidal. La sillería regular de medianos sillares, de una piedra local de vivo color amarillo al que debe su nombre “Torre Amarilla” heredada de la segunda iglesia y datada de 1708, aunque tuvo que se recalzada durante la construcción de la nueva iglesia. El templo que ahora estudiamos, fue declarado Basílica en 1916 y junto a otros edificios del entorno y a la Plaza, en 1979 recibió la declaración de Conjunto Histórico-Artístico. Foto de la calle Real de Teror. Fuente: FEDAC JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 108 4. 2. 3.2 Características tipológicas y constructivas de la actual Basílica. Solo haremos en este apartado una breve reseña de las trazas y aspectos generales que definen la Basílica de la Virgen del Pino en la Villa Mariana de Teror, con objeto de mantener la estructura del capítulo que viene tratando de establecer las sucesivas ruinas de las distintas iglesias que fueron demoliéndose y remplazándose en el mismo lugar de emplazamiento. Así, se trata de recordar las características formales y tipológicas del actual templo, que se han detallado en el capítulo anterior donde hemos querido poner en valor y la magnificencia de edificio y el interés por conservarlo con las mínimas garantías de su persistencia. La planta del actual templo de Teror, observada desde el exterior, responde a un trazado que puede tenerse como perfectamente rectangular de cuyo perímetro se adelantan, en ambas fachas laterales marcadas pilastras, casi como torres contrafuertes. Éstas se coronan con un corto pináculo seudo gótico, labrado en el mismo tipo de piedra que luce la Torre Amarilla. A estos pináculos que coronan los contrafuertes les preceden unas visibles gárgolas cuya decoración, de traza medievalista, enanos o cuerpos deformados con cabezas de ancianos o de animales feroces, se labraron en la misma piedra amarilla. Las gárgolas evacúan las aguas de la cubierta. En los costados mayores del templo, se adelantan los extremos o cabeceras de la nave del transepto. Estos piñones se manifiestan como muros ciegos, tras los cuales, se alojan los retablos laterales de las cabeceras de la nave del Evangelio y de la nave de la Epístola, respectivamente. Planta general de la Basílica. Junio de 1967. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 109 En relación a la tipología con la se resuelve el actual templo, se trata de una iglesia de planta basilical de tres naves, con transepto que como acabamos de decir, prolonga sus brazos más allá del plano que definen las fachada laterales, es decir, más allá del ancho que mantiene el conjunto de las naves o ancho de la iglesia. Como es normal en este tipo de planta, la nave central mantiene un ancho marcadamente mayor que las laterales y se separan entre sí por arquerías que pueden definirse como idénticas y que constan de cuatro vanos en cada una de ellas. Ambas arquerías se prolongan atravesando el transepto para definir el crucero. Estos arcos laterales son claramente mayor que los cuatro arcos anteriores de las arquerías. De esta forma, el crucero queda definido por cuatro gruesas columnas que soportan la bóveda del crucero. La forma de la planta del crucero es rectangular, pues el ancho del transepto es ligeramente mayor que el ancho de la nave central. La nave central, tras atravesar el crucero, se adentra en el ábside o capilla mayor. De planta rectangular, mantiene el mismo ancho que la nave central. Más allá se encuentra el Coro y sobre él, se remonta el Camarín de la Virgen del Pino, asomándose a la iglesia por una gran ventana acristalada que se abre por encima del Altar Mayor. A uno y otro lado del presbiterio encontramos sendas sacristías. Es en la de la derecha, donde se desarrolla una elegante y delicada escalera de caracol, de construcción pétrea y acabado de madera, Sección transversal de la Basílica. Proceso constructivo de la 1ª fase. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 110 por la que se accede al Camarín de la Virgen y que se tiene como trazada por el gran arquitecto Diego Nicolás Eduardo, arquitecto de la Catedral de las Palmas. En 1781 el arquitecto Diego Nicolás Eduardo regresó de la Península donde ejercía su profesión en Madrid y otras provincias para aceptar su nombramiento como arquitecto de las obras de la Catedral de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria. La participación del insigne arquitecto de la Iglesia del Pino se reduce al trazado y construcción de la referida escalera. Las columnas de las arquerías que separan las naves disponen de fustes lisos y decrecen de diámetro según se acercan a la coronación de los mismos. Éstas nacen de un corto basamento de planta cuadrada de corta altura y de basas clásica. El fuste se conforma mediante tambores aparejados de sillares de piedra basáltica, gris azulada, mostrando juntas horizontales y verticales rejuntadas con mortero de cal y pintadas de blanco. Los arcos que conforman la arquería que estamos definiendo mantienen idénticas características formales y constructivas. Aparejados en fábrica para revestir y acabados a la cal. Conforman su intradós con dovelas pétreas de corta altura, Plano y alzado de la escalera de a cceso al camarín proyectada por Diego Eduardo, 1784. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 111 que se manifiestan como débiles arquivoltas bajo los tímpanos blancos que como hemos dicho se han pintados a la cal. Así, estos arcos, descargan en capiteles labrados en el mismo tipo de piedra amarilla que hemos señalado para las endebles dovelas del arco. Los referidos capiteles clásicos, pocos esbeltos y compuestos por volutas jónicas de esquinas que emergen sobre hojas de acanto de corto desarrollo. De todas formas, el elemento más singular que encontramos a lo largo de esta parte de la estructura o de la arquería de la iglesia, es la potente presencia de las importantes ménsulas que conforman un entablamento clásico de gran voladura y que se cuelgan de los muros laterales de la basílica sin ninguna función mecánica y con mera función decorativa. Estos grandes y barrocos capiteles, ocuparon la coronación de las cuatro columnas del crucero. Aún más potente se hace la presencia de estas ménsulas sobre los muros laterales hacia el interior de la Basílica, donde sobre la gran cornisa aún nace otra repisa de menor orden para alcanzar la coronación del muro, nivel en el que descarga la cubierta. Como ya hemos dicho, todas estas ménsulas pétreas y recargadas de formas clásicas están labradas en la toba amarilla, constituyen la firma más definitiva de la personalidad del Coronel de la Rocha, autor del proyecto, quien debió ser un fiel observador y estudioso de los elementos de la arquitectura romana. La cubierta general del edificio se resuelve por un tejado de tejas curvas que recoge las aguas a dos vertientes o dos aguas con una pendiente media, Plano y alzado de la escalera de a cceso al camarín proyectada por Diego Eduardo, 1784. Columna y mensula. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 112 cercana a los veinte grados con cumbrera sobre el eje longitudinal del templo. Así, dicha cumbrera del tejado queda interrumpida, longitudinalmente, por la cubierta de la nave del transepto. El tejado del transepto se resuelve con el mismo tipo de material cerámico, y faldones a dos aguas, aunque su cumbrera se dispone perpendicular al eje longitudinal de la Basílica y sobre un plano de cota de arranque algo superior al primero. El crucero se cubre mediante pechinas que resuelven la transición de la forma cuadrada de su planta, a la forma circular con la que nace la gran cúpula hemisférica dotada de óculo central, cerrado por una linterna bien iluminada. Esta prolongada linterna puede verse desde el exterior, luciendo cuatro grandes huecos rematados con arcos de medio punto, acristalados. La linterna se cubre con una bóveda gallonada de cuatro gallones mayores y cuatro menores. Los primeros, en coincidencia con los cuatros huecos de la linterna y los cuatros gallones menores sobre los paños ciegos de la linterna. Las tejas están tomadas con mortero, sobre un forjado aligerado de hormigón sobre una estructura metálica de perfiles laminados. Desde el interior, los techos de madera se resuelven con artesonados planos o castellanos, aunque en el la nave central, en el Camarín de la Virgen y otros techos de la planta alta, se resuelven como preciosos artesonados de trazado mudéjar, con planta ochavada en las esquinas y faldones de limas doble o de moamares artesonados planos de lacería y tirantes dobles, igualmente con estrellas de lacería. Primitiva fachada principal proyectada por Don Antonio de la Rocha. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 113 La fachada principal de la Basílica está diseñada en base a un rectángulo que queda definido por un zócalo pétreo de cortísima altura y un potente friso, igualmente pétreo, sobre el que se dispone una barandilla pretil de balaustres que es interrumpido por dos escudo y el remate central o cuerpo del reloj. Dicho rectángulo queda divido en tres cuarteles separados unos de otro por medio de amplias pilastras aparejadas de piedra basáltica, de color gris-azulado y juntas pintadas a la cal. Las pilastras anuncian los anchos de las naves, en consecuencia, el cuartel central toma un ancho mayor, y los otros dos, un ancho un poco menor y en coincidencia a las naves laterales. En cada uno de estos tres cuarteles y sobre su eje de simetría, se abre una puerta, con arco de medio punto y sobre ella una ventana resuelta también con arco de medio punto y cerrada por una vidriera emplomada. Este conjunto puerta-vidriera mantienen su mismo eje y quedan abrigadas por una portada pétrea, basáltica aparejada con el mismo orden y color que la piedra descrita para las pilastras. La puerta central es de mayor tamaño que las dos laterales y de mayor altura que las otras colaterales, de manera que la portada que envuelve la puerta y su correspondiente ventana se eleva hasta sobrepasar el friso de coronación, superándolo con una arquivolta bien compuesta y ordenada. Ventanas abiertas en la parte alta de los muros laterales, iluminan estas naves, dotadas de vidrieras emplomadas de la misma categoría que las que lucen sobre las Primitiva fachada principal proyectada por Don Antonio de la Rocha. Dibujo de la fachada principal de la Basílica. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 114 puertas de la fachada principal. Estas espléndidas vidrieras, que cierran los vanos laterales de la Basílica, reflejan los Sagrados Misterios Gozosos y Gloriosos del Santo Rosario. Fueron traídas desde el Norte de la Península, pues fueron adquiridas por el párroco D. Juan González en San Sebastián, el año 1920 Quizá, viendo los tardo romanos capiteles y entablamentos que encontramos en el interior del templo y siendo construidos al mismo tiempo, sorprenden las diez gárgolas situadas en las pilastras de los muros costeros del templo que sirven de desagüe a los tejados del mismo, una serie de figuras paganas creadas en piedra amarilla, extrañas al orden del interior del templo mariano. En la esquina Sureste del rectángulo que estamos describiendo, se dibuja la planta octogonal de la “Torre Amarilla”, ya heredada como torre campanario de la segunda iglesia de Nuestra Señora del Pino. En este lugar pero componiendo la fachada del costado sur de la iglesia, se adosa a nuestro rectángulo principal, otro menor y quebradizo que compone la planta del “Primitivo Baptisterio”. Esta capilla se cierra por su costado oriental con uno de los lados de la torre campanario, sin que entre ambos espacio, el baptisterio y la torre, medie acceso a la iglesia. Detalle exterior del Baptisterio y de la Torre Amarilla. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 121 4. 3 ASPECTOS DE LO INVESTIGADO, AUSENCIA DE LA VERTIENTE TÉCNICA. Probablemente si a cualquier autor se le pide que escriba sobre la Villa de Teror, es fácil que su trabajo se orientara hacia la riqueza ambiental del entorno, a la historia de sus personajes más significativos o principalmente al hecho de la aparición de la imagen de la Virgen en aquel pino milagroso del bosque de Doramas, en torno al cual se han levantado distintas iglesias que a lo largo de estos siglos han prestado culto a Nuestra Señora del Pino. Otros autores podrían dirigir su trabajo sobre lo que la Virgen del Pino representa, no solo para esta villa mariana sino para el conjunto del territorio insular o incluso la influencia que este fenómeno religioso ha tenido fuera de nuestras fronteras, llevados por el sentimiento y el espíritu emigrante del pueblo canario. Así no es de extrañar que la enorme bibliografía publicada sobre Teror, su iglesia y su Virgen, haya tomado casi exclusivamente la dirección religiosa. Por ello conocedores de la fervorosa devoción a la Virgen del Pino y de su enorme transcendencia, cualquier intervención de carácter puramente técnico que se pretenda estudiar y plantear, ha de hacerse con suma cautela para no introducir conclusiones que puedan de una forma u otra, herir la sensibilidad de esta feligresía. Así hemos encontrado una enorme cantidad de datos y publicaciones orientadas siempre hacia el carácter religioso del templo y de su Virgen, por lo que rebuscar entre tantos legados, datos y referencias técnicas que nos permitan construir un nuevo enfoque en este conocimiento, sobre los problemas del suelo y de la forma de romperse los diversos templos, sede de esta devoción mariana, ha sido un trabajo a la vez que arduo, enriquecedor y apasionante. Del análisis de los trabajos de investigación realizados entre otros, por el catedrático de historia moderna, Don Vicente Suárez Grimón, sobre la presencia del agua en el territorio, de su consideración como bien económico y por ello conformador directo del desarrollo social del municipio o de su capacidad para generar periódicamente daños considerables en las diversas edificaciones, en su recorrido como agua superficiales desde las tierras altas de La Laguna de Valleseco hasta su llegada al cauce del Barranco Real, nos ha permitido conocer los aspectos históricos que esta situación ha generado a lo largo de los siglos. Vista general de la Plaza y fachada de la Basílica. Principios S.XX. Fuente: FEDAC JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 122 Los datos aportados por estos estudios, en referencia a las situaciones de daños acaecidos en el núcleo urbano tras los largos inviernos y las medidas adoptadas por sus responsables para poner remedio a las mismas, tiene desde nuestra referencia técnica, el interés de poder disponer de una relación histórica, que nos ha ayudado a realizar un detallado análisis de los distintos informes emitidos por los técnicos, que requeridos en cada época han emitido los dictámenes que al respecto le requerían. De la posible vinculación que desde sus referencias históricas y técnicas puedan realizarse entre estos dos trabajos, se podría establecer una línea de investigación que pudiera estudiar el trazado de estos canales de desagües y su relación con la estructura urbana del municipio, ya sea desde el uso o destino de algunas de las parcelas afectadas, al trazado de las vías de circulación resultantes. Con referencia a los problemas del suelo y a la influencia que éstos tienen, sobre la estabilidad de los templos, es necesario referirnos al extenso trabajo realizado por el teólogo, Don Julio Sánchez Rodríguez, en su libro Las Iglesias de Nuestra Señora del Pino y Las Ermitas de Teror. Investigador incansable y que en este trabajo, acumula como uno de sus mayores valores, poner en tiempo actual el estado del conocimiento sobre este tema. Dicho tratado si bien referencia múltiples datos y hechos sobre el culto y las distintas iglesias de Teror, lo hace siempre desde su aspecto más religioso. Su condición de sacerdote, le permite manejar con suma maestría, las múltiples referencias sobre el papel que desempeñan en cada momento histórico, los prelados de la Diócesis de Canarias con relación a la Virgen del Pino o bien es a través de las abundantes notas, de cómo los numerosos párrocos y mayordomos, responsables de la fábrica, nos descubren sus vicisitudes para afrontar tanto los momentos de ruina y desánimo, como los de esperanza y nueva edificación. 5 5.1 Fases contempladas en el método de la investigación. 5.2 La búsqueda documental. 5.3 Análisis de la documentación técnica. 5.4 Objetivos del proyecto y de la obra realizada. El método investigador. Aspectos metodológicos y desarrollo de la investigación LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 127 5.1 MÉTODO INVESTIGADOR. La metodología desarrollada en la presente investigación mantiene la doble vertiente de investigación histórica y documental, a la vez que, ha precisado de los trabajos propios de una investigación empírica. Esta última desde la perspectiva del análisis de los resultados de prospecciones geotécnicas e interpretación y caracterización de las propiedades de los terrenos en su columna litológica y otros datos proveniente de la búsqueda documental de los trabajos de campo. Otro tanto podemos entender al referirnos al análisis y método deductivo desarrollado para la diagnosis de las posibles causas respecto a la sintomatología descrita en los reconocimientos de daños sobre los distintos edificios o sucesivas iglesias de la Villa de Teror. Así mismo el método investigador mantiene el carácter de experimentar en el análisis y consideración de las propuestas proyectuales y su lógica frente a los resultados de los fenómenos geológicos del terreno así como, tras la investigación adecuada, entender de los aciertos o desaciertos en relación con la buena ejecución de las obras e intervenciones llevadas a cabo sobre la actual Basílica de Teror, conforme al referido proyecto de consolidación, restauración y recalce de 1968. De esta manera podemos concluir que, las fases desarrolladas pueden ordenarse y clasificarse en: a) Investigación histórica b) Investigación documental, acudiendo a: b1) Documentos de carácter Eclesiásticos b2) Documentos de carácter Municipal b3) Documentos de carácter Técnico-Administrativos perteneciente a Órganos Centrales de la Dirección General de Arquitectura. c) Estudios y análisis de la documentación en relación con los com portamientos históricos de las arcillas sobre las que se asienta la Basílica de Teror. d) Análisis del contenido de la propuesta proyectual para la Recons trucción de 1968 de la actual Basílica así como el grado de efica cia, su durabilidad, comportamiento y posibles consecuencias de las obras ejecutadas. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 128 5.1.1 LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA. Desde que antes de finalizar el siglo XV se apareciera la Virgen María en un pino a aquellos pobladores en diseminado de aquel remanso de la ladera este del barranco de Teror, se generó una historia religiosa de tal poder en su empeño capaz de desafiar o contravenir la lógica de la naturaleza. El fervor en aquella aparición daba pie a una feligresía que, en contra los hechos naturales, lluvias copiosas, laderas deslizantes y suelos inestables con arcillas colapsables y expansivas, no solo se empeñaban en mantener un templo a Nuestra Señora del Pino sino que decidió afincar en aquel ilógico lugar la población de la actual Villa de Teror, cuya fe en la Virgen, les llevó a la declaración de Villa Mariana de Teror. Nació así una inmensa historia basada en los esfuerzos, daños y limosnas, recogidas en los llamados Libros de Fábricas, escritos por los respectivos Mayordomos de la Virgen y Visitadores, mantenedores de las sucesivas ruinas físicas y económicas de las iglesias que se sucedieron y cuyas fuertes reparaciones no garantizaban más de setenta años y que afortunadamente, cada ciento cincuenta años, a pesar de mantener situaciones peligrosas de dar en el suelo, terminaron por ser demolidas sólo al quedarse pequeñas. Pero a pesar de los pesares la nueva iglesia debía levantarse allí, soportada por aquellos terrenos del diablo. Una gran historia en base a la firme creencia de una feligresía. Una historia contada por las manifestaciones de ruinas de las iglesias de la Virgen del Pino, alimentada por fenómenos físicos y mecánicos, pero carente de la aportación técnica de las causas. Nuestra investigación histórica y nuestras conclusiones quieren aportar ese granito científico a la larga y gran historia de las ruinas de las iglesias de la Virgen del Pino, aportando garantías de firmeza a la incierta estabilidad histórica. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 129 5.2 LA BÚSQUEDA DOCUMENTAL Durante el período de tiempo dedicado a buscar la información que pudiera ayudarnos a desarrollar el trabajo técnico propuesto, muchos han sido los documentos y legajos que hemos tenido que cifrar con mayor o menor dificultad. Bien en razón de su hallazgo, bien por el estado de deterioro del documento e incluso por su extraña caligrafía y estilo. Así, hemos tenido que indagar dentro de este ámbito religioso, los matices técnicos que de una forma u otra nos permitieran ir conociendo el estado de conservación y estabilidad de cada uno de los templos y de su entorno. Varios han sido los archivos visitados durante este proceso de búsqueda y análisis documental. Es a través del Archivo Parroquial de la Iglesia de Teror, donde hemos podido contrastar los datos obtenidos de sus “libros de fábrica”, con los que posteriormente de forma más ordenada nos ha relatado, de viva voz, el investigador Julio Sánchez Rodríguez, que con todo detalle ha narrado las innumerables visitas, disposiciones y descripciones que han realizado a lo largo de los años, sobre los distintos prelados o visitadores de las sucesivas iglesias de Nuestra Señora del Pino, en su labor pastoral a la feligresía. De sus libros hemos conocido el estado de ingresos y gastos datados a lo largo de estos tiempos, a favor del edificio y de su preocupación por reparar, mantener o adecentar el espacio destinado al culto de la Virgen. Se ha podido extraer los datos y notas que analizamos a lo largo de este trabajo de investigación. El expediente generado a partir de la declaración que el Maestro de Albañilería Agustín Martín Fernández hace ante el Alcalde Mayor, en su calidad de representante de la Real Audiencia, sobre las condiciones en las que se encontraba el templo tras la impugnación presentada por los vecinos de Teror, al decreto dado por el Obispo Verdugo sobre el cierre y demolición del actual templo, es otro de los documentos contrastados posteriormente por el trabajo realizado por el historiador Romeu de Armas y que publicó en uno de sus trabajos. En etapas ya más recientes, la documentación que existe sobre las obras de consolidación y reparación, considerados desde sus aspectos de procedimiento, tramitación, seguimiento político-eclesiástico, etc. son documentos que nos han JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 130 ayudado a descifrar algunos aspectos que técnicamente no quedaban completos o suficientemente claros, al compararlos con otra documentación manejada. El estudio de los diversos escritos existentes sobre las relaciones que el entonces Párroco de Teror y Prelado de su Santidad, Don Antonio Socorro Lantigua mantiene con los responsables políticos de Ministerio de la Vivienda o con el Gobernador Civil, nos dan una idea de la transcendencia que ésta actuación tuvo. Más específicamente en sus inicios, cuando los primeros informes técnicos del personal desplazado hasta Teror, planteaban la ya histórica propuesta de su derribo y de una nueva construcción. Otros datos analizados en este archivo parroquial se refieren a las relaciones e interferencias que el cura párroco tiene sobre las autoridades políticas del municipio y sus actuaciones en momentos críticos en cuanto a la estabilidad del templo. Se ha analizado y contrastado con los archivos que por su parte nos facilitó en su momento el que fuera cronista oficial de la Villa de Teror, Don Vicente Hernández Jiménez quien, con su incansable búsqueda documental y su agradecida generosidad nos hizo partícipes de datos y documentos que nos han sido de mucha ayuda. Esta labor de investigación no había sido posible sin las facilidades dadas por los curas párrocos Don Nicolás Monche y Don Manuel Reyes, que en todo momento nos han permitido el acceso a los archivos, junto a la labor de colaboración del responsable directo de los mismos Don José Luis Pulido, que queremos agradecer desde este espacio. Otra de las etapas importantes en este trabajo de búsqueda y análisis de documentación la hemos encontrado en los Archivos Municipales del Ayuntamiento de la Villa de Teror, gracias a la cualificada preparación del responsable de los mismos Don Francisco J. Sánchez, hemos tenido acceso a los distintos expedientes municipales relacionados tanto con las obras de la iglesia como con las referentes a las de su entorno. Así, los informes emitidos por Don Pedro Maffiote o Don Claudio Sarmiento como Directores de Caminos o el realizado por Don Manuel de Oraá, primer Arquitecto Provincial, como el resto de expedientes municipales abiertos con motivo de los distintos requerimientos a raíz de los daños ocasionados por la presencia de las aguas superficiales, ocupan un apartado importante en el análisis técnico del presente trabajo. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 137 Entendemos que esta expresión o actitud de desánimos es consecuencia de saber que la causa de los daños observados en la iglesia no nacían de los materiales ni de la mala ejecución del templo, sino del terreno en el que estaba cimentada la misma. Y es que este informe firmado, como hemos dicho, el 20 de marzo de 1801, estaba abriendo la puerta a pensar en llevar la iglesia a otro lugar del término municipal o a la reedificación que tendría lugar once años más tarde, que realmente, como veremos no sirvió para mucho. En 1803, dos años más tarde de haber emitido su informe, el maestro Luján Pérez fue requerido nuevamente para que emitiera su opinión sobre la posible evolución de los daños, en que los mismos progresaban y, manteniéndose en que las reparaciones se llevaran a cabo serían nada eficaces y en la necesidad de buscar un nuevo emplazamiento al templo de la Virgen de Teror. De alguna forma esta semilla produciría el motín de la población obligando a las autoridades a optar por la citada reedificación. Plano topográfico del asentamiento urbano de Teror y la posición estimada de sus tres iglesias. Imagen del barranco de Teror. Localización de la Torre Amarilla. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 138 5. 3. 1.2 EL INFORME TÉCNICO EMITIDO POR EL CAPITÁN DEL CUERPO DE INGENIEROS MILITARES, DON GONZALO LORENZO CÁCERES. AÑO 1803. Este amplio y magnífico informe técnico en relación con la situación ruinosa que, para entonces, presentaba la actual Basílica de Nuestra Señora del Pino, fue emitido tras repetidos contactos con el Obispo Don Manuel Verdugo y tratando de atender un amplio programa. No solo debía expresarse en relación al análisis de los daños y su mejor forma de reparación, sino considerando, también, el caso de tener que buscar un nuevo emplazamiento para la construcción del templo de la Virgen del Pino. Así se lee en el propio encabezado y oficio de remisión del documento al referido Obispo. “Exposición circunstanciada y razonada del fatal estado en que se halla la Iglesia de Nª Sª del Pino de Teror en la Isla de Gran Canaria; de las causas y progresos de sus graves daños y de los remedios mas propios y eficaces que podrán aplicarle a fin de repararlos y corregirlos, con señalamiento, para en caso de no adoptarlos, del sitio o paraje más adecuado para levantar de nuevo, aquel sagrado edificio”. Este informe vino a ratificar, con muchos más detalles en la argumentación, el emitido dos años antes por el gran escultor y maestro de fábricas Luján Pérez y como aquel, terminó provocando el conocido motín de los feligreses que anuló la posibilidad de trasladar la iglesia a otro lugar del término municipal y a la nefasta reedificación de 1812. Portada del informe técnico redactado por el ingeniero Gonzalo Lorenzo Cáceres. S XIX LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 139 El documento, aunque larguísimo y estar redactado en un estilo muy barroco, es muy divertido en su lectura. Tanto en la descripción de los elementos constructivo como en la precisión de la definición de los daños y sus causas, aún siendo excesivamente retórico, ceremonioso y repetitivo, es una auténtica lección de análisis técnico en la patología de los edificios. Por ello, lo acompañamos en el anexo “Informes Técnicos”. Nosotros aquí haremos referencias a las partes más técnicas del mismo. Cuando se emite este documento la Basílica estaba cerrada al culto y se encontraba apuntalada en su crucero y en otras partes fundamentales. Las imágenes, y la Virgen del Pino, habían sido traslada a la Casa de la Virgen, donde se había acondicionado una pequeña capilla. Leemos así, esta circunstancia, en el documento que estamos comentando. “Aquel santuario, uno de los más dignos que la piedad de los canarios ha erigido a la Divinidad, se ve con dolor actualmente cerrado por el ruinoso estado de su obra, cuyo necesario abandono ha consternado en extremo el ánimo de todos los de la Isla, y particularmente el de aquellos vecinos, precisados a tener por Parroquial una estrechísima capilla, habilitada provisionalmente para trasladar a ella, las Sª. Imagen, y celebrar los Oficios Divinos”. Muy pronto en la redacción del documento se acusa el peligroso fenómeno del deslizamiento del terreno, y lo explica en base a entender que el anómalo comportamiento no responde a un problema local de un edificio sino a un área propia en ladera en la que los síntomas se repiten con igual identidad y carácter en todos los edificios emplazados en este entorno. Así lo expresa en su documento. “Tales y tan graves son los daños que han sobrevenido, no solo a aquel templo casi desde su colocación, sino también a la mayor parte de los edificios particulares que forman aquel pueblo, habiéndose presentado tan considerable de algunos años a esta parte, que han infundido un prudente recelo y justo temor de una terrible catástrofe”. No obstante, no debió enterarse que ya unos sesenta años antes, cuando la segunda iglesia se arruinaba a los pocos años de su vida útil, se había planteado el cambio de emplazamiento del templo actual y tampoco fue posible su traslado JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 140 por la misma razón. La oposición de los fieles de Nuestra Señora. Esta es la parte más dura del informe. Cuando arremete contra el Coronel de la Rocha y la torpe elección del emplazamiento para levantar el edificio. Refiriéndose a la causa de los daños, se expresa de esta manera. “……… su Arquitecto, pues todos saben que fue una persona de las primeras reputaciones de estas Islas por su nacimiento, por su carácter público, y por su religiosidad; luego podemos decir sin ofender su respetable memoria que han sido causados por su falta de inteligencia e instrucción necesaria para prevenir las consecuencias de una mala edificación. En efecto es bien notorio que el artífice era un mero aficionado a la Arquitectura, cuyo estudio no había hecho por principios; así que era preciso careciese de los fundamentos de esta bella arte, y de aquellas noticias y conocimientos varios, que constituyen un cabal Arquitecto”. 5.3. 1.2.1 En relación con el emplazamiento de la Basílica y con la calidad del terreno de cimentación. En relación con la cimentación, vuelve a expresarse en la página 9 de su informe con toda rotundidad, recordándonos la trilogía de Vitrubio e impartiéndonos una auténtica lección sobre la capacidad mecánica de los terrenos. Así se expresa respecto al problema global que acompaña a la construcción. “Es un axioma que los efectos son siempre proporcionales a las causas; causa grande debe de ser sin duda la que ha producido un mal tamaño; ¿y qué mayor causa puede tener el templo de N. S. del Pino para ser arruinado y destruido enteramente, que haber sido mal plantado?. De ninguna firmeza será por cierto, dice Vitrubio, el edificio que no fuese fundado sobre fundamento sólido y firme”. … … … … “el arquitecto debe caminar con suma prudencia y tino en el reconocimiento del terreno donde se han de echar, enterrándose muy menudamente, antes de emprender la obra, y aún antes de discurrir el pensamiento de ella”, … …. … para remediar si le es posible, el más mínimo de sus inconvenientes y obstáculos; porque si bien hay cimientos naturales, cuales son la peña, la toba, la arena gorda mezclada con piedra y los terrenos pedregosos, donde se puede levantar con entera confianza edificios de enorme grandeza, hay otros terrenos donde sería peligroso fundar, tales son las arenas blandas, la arcilla, y la tierra echadiza o pantanosa, de que se debe huir siempre, o tomar, si circunstancias LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 141 particulares y de mucha entidad no lo permiten, todas las precauciones posibles para impedir las desgracias que forzosamente produciría su falta de firmeza.” … … …“aunque respetable lugar donde se dice fue aparecida la Santa Imagen de N.S. del Pino, es la primitiva causa del ruinoso estado en que se hallan aquel santuario y la mayor parte de los edificios que forman la formación de Teror. …. …. …. es absolutamente indispensable examinar muy por menor las circunstancias no sólo del paraje o sitio particular donde está fundada aquella Parroquia, sino también del total de su población o Parroquia; reconociendo al propio tiempo las grietas y hundimientos que ha hecho el terreno y los estragos que a consecuencia, han padecido varios edificios particulares o casas de aquel vecindario”. No es fácil encontrar ni siquiera en los estudios geotécnicos que hoy se emiten de la misma zona, mejor y más detallada descripción de la caracterización del terreno que las que hemos encontrados en el informe que estamos comentando. Quizá, solo sean equiparables a ellas las que un siglo y medio más tarde arrojara la campaña de prospección realizada por la empresa “GB Djurströn Geotekniska Byra” para este mismo lugar a instancia de La Dirección General de Arquitectura del Ministerio de la Vivienda y que comentamos más tarde. En el informe que estamos estudiando su autor el ingeniero militar Don Lorenzo Cáceres describe los siguientes “Estas tierras barrosas y movedizas, sueltas y entregadas, digámoslo así, a su libertad hasta el fondo del barranco sin descubrirse en toda su gran altura peña, ni veta alguna de terreno firme que pueda servirle de resguardo; encharcadas y minadas de las aguas lluvias y de las subterráneas que bajan filtrándose de las alturas, han de abrirse necesariamente y separarse en trozos, como en efecto sucede, desplomándose y hundiéndose hacia el barranco por toda la longitud del pueblo desde el barranquillo de la higuera hasta el del calvario. Primeramente se nota una abertura o grieta en las tierras de D. Pedro Bravo subiendo del barranco hacia la plaza de la Iglesia, de la que distara más de setenta varas, y finaliza o desparece en el sito llamado La Cruz de los muertos, habiéndose hundido el terreno en varios puntos.” “Viniendo a la plaza se presenta a la vista otra grieta que entra en la nave derecha de la iglesia por su puerta de fachada para causar en ella los estragos que hemos ya visto. Esta hendidura cuyo principio nos es desconocido, va a dar en JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 142 la pared o tapia de una casa, sita en el mismo paraje donde estuvo la primitiva Iglesia, ocasionando en ella los resquebrajos y desplomos que en las demás que atraviesa, hasta llegar a la casa de la escuela, donde son notables sus estragos; sigue por las casas de D. Agustín de la Rocha, toca la de D. Antoni Enriquez, continúa por la huerta de D. Andrés Rusel, y se confunde o desparece en las tierras inmediatas.” “Se sabe que esta misma abertura atravesaba igualmente la nave derecha de la iglesia antigua de forma que por ella entraba el sol, de cuya resulta viéndose que el edificio amenazaba ruina, se demolió enteramente.” “La hendidura que principiando en la puerta principal de la iglesia (basílica actual), ha causado en toda su longitud daños terribles y peligrosos, se ve aunque saliendo afuera para el testero, sigue por la plaza hasta entrar en el Palacio Episcopal, que atraviesa enteramente ocasionándole mucho detrimento.” “Adviértese otra grieta que sin duda toma su principio en el barranquillo de la higuera a espaldas del mismo palacio, la que atravesando éste, corre la plaza y entra por la puerta de la casa del monumento, donde ha causado un hundimiento considerable; y ende las casas de D Sebastián Sánchez; sigue por las de la Diputación, que hoy sirve de Iglesia parroquial; desaparece en un terreno de labrantío inmediato, y vuelve a dejarse ver con espantoso estrago en las casas de los Señores Ro, y Manrique; continúa y entra en las casas de S. Juan Rodríguez Francés, se desaparece en la huerta que dicen de Matos; atraviesa enteramente la de D. Andrés Prucel, causando en ella tales daños, que amenazan una inevitable ruina.” “Esta exacta relación de las grietas y hundimientos observados en la parte más principal del pueblo de Teror, es la prueba más convincente, y el testimonio más irrefutable de la malísima calidad y naturaleza de aquel suelo, inepto por todos títulos para plantar en él un edificio de tanta importancia, y menos una población.” 5.3. 1.2.2 En relación con la situación ruinosa de la fachada principal. Para este momento los daños de la iglesia debían ser notorios y sus causa tan evidentes, al menos para el redactor del informe. Pues describiendo una rápida inspección a la fachada principal del edificio, con una enorme riqueza del léxico, se expresa así sobre la roturas de los arcos de las puertas y de las grietas sobre este muro delantero. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 143 “La fachada presenta un aspecto verdaderamente sospechoso y temible; su puerta principal se ve desordenada en todas sus partes, las dovelas superiores del arco del telar, y de su capialzado, aflojadas y desunidas, han bajado tanto que ya se habrían venido a tierra, si no se las hubiese asegurado con cuñas, y sostenido con puntales. Varias veces se había procurado remediar estos mismos daños observados desde mucho tiempo, levando todos los cantos desprendidos, y cerrando bien sus juntas con mezcla, y apretándolas con cuñas de madera; pero todo fue inútil, todo infructuoso, volviendo siempre el mal con la misma o mayor fuerza; como se advierte igualmente en una formidable hendidura que corre desde esta puerta atravesando el espesor del muro por la ventana de la tribuna, hasta el techo de la Iglesia, que habiendo sido macizada fuertemente en otro tiempo se halla hoy tan abierta que con facilidad se sacan las rafas de piedra con que se había curado”. “Aún es más terrible y peligroso el estrago que ofrece a la vista, la puerta de la derecha de la misma fachada. … … … con anterioridad hubo que asegurar el arco de la puerta y su capialzado, cuyo peligro era inminente, se desprendieron y cayeron la clave y contraclave; siendo digno de admiración que no hubiese venido a tierra todo el cerrado. Se volvieron a su lugar los sillares, y se puso nueva clave, pero tardó bien poco en presentarse el mismo daño, y de tal modo que parece ya irreparable; porque a la verdad, el estado actual de esta parte de la iglesia es sumamente fatal y peligroso”. Como recreando el análisis y recorriendo verticalmente con su mirada el eje de esta parte delantera de la Basílica, y refiriéndose a estos mismos arcos de las puertas de la fachada principal, al pavimento de esta zona de entrada y a las grietas inclinadas ortogonal a la pendiente del barranco, partiendo al muro de cimentación. Aquí, se manifiesta de la forma siguiente: “……. Aquí se ve con temor y espanto, hundido notablemente el enlosado del frente de la puerta; el claro o vano de esta ensanchado más de cuatro pulgadas; hundidas y desplomadas sus jambas; las dovelas de su arco del telar y capialzado desunidas y colgadas sobremanera; la pared que carga, hendida y abierta extraordinariamente en dos tortuosas direcciones o ramales, que atravesando y desuniendo la ventana superior, corren hasta el entablamento, y balaustrada, cuyo desnivel es muy considerable por lo que más temor infunde del peligro, y menos esperanzas de evitarle es, que habiéndose descubierto por esta parte el muro del cimiento, se ha visto con asombro quebrantado y dividido en trozos por JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 144 unas quiebras en dirección inclinada hacia el barranco inmediato, dando señales nada equivocas del hundimiento del terreno en que se levanta.” Todavía en la fachada principal y analizando ahora los movimientos de la puerta del costado próximo a la Torre Amarilla, cuenta que: “En la puerta colateral de la nave izquierda se presenta igualmente a la vista la desunión y abatimiento de las dovelas superiores del arco del telar y su capialzado, cuyo movimiento produjo necesariamente en la pared que carga la abertura que corre hasta el coronamiento del edificio; si éste daño, que fue el primero que sobrevino a la iglesia a los seis o siete años de su colocación, no ha continuado, bajándose más y más las dovelas, y escurriéndose del todo hasta venir a tierra con parte de la pared, ha sido sin duda por hallarse aquéllas descansando sobre las hojas de la puerta, que desde aquella época están cerradas.” 5.3. 1.2.3 En relación con los arcos y la bóveda del crucero. Se sabía que ya para terminar el año 1780, es decir a tan solo 13 años de haberse consagrado la Basílica actual se había apreciado una fisura en la parte más alta del arco que cerrando la nave central daba paso al crucero. Los arcos del crucero son los elementos más cargados, por el peso de la bóveda, de la iglesia. Por otro lado, este arco y su paralelo, el cual da paso al presbiterio o altar mayor, mantienen su directriz sobre la dirección de la pendiente de la ladera o de asomo al barranco, por ello, los mínimos movimientos del terreno, en esta dirección, acusaron fácilmente el desperezo de estos arcos paralelos y su consiguiente fisura en clave. En relación con este problema, los daños se mostraban así para el año 1803, y el técnico lo expresaba de la siguiente manera. “… … …Por los años de 80, se empezó a notar una abertura en el arco que termina la nave principal, de cuyas resultas, aflojándose las dovelas y ensanchándose sus juntas, se desprendió y bajó la clave con los cuatro sillares inmediatos, habiendo sido necesario darles leva, calzarlos y apretarlos con cuña. Más este remedio fue pasajero y de una corta duración; las dovelas volvieron a hacer movimiento, y siendo ya el efecto de la corrosión más y más...., perturbando en todo el ámbito del arco, daban señales ciertas de querer venirse abajo, viéndose comprimidas la juntas de las superiores en el trasdós, y abiertas sobremanera en el LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 145 intradós… … … ... En este estado el peligro era, a la verdad muy inminente, y así fue de necesidad absoluta poner al arco la cimbra que actualmente tiene para contener los efectos, porque no hallándose las dovelas perfectamente sobre sus lechos, siguiendo la dirección de la juntas hacia el centro del arco, no se mantienen unas a otras, y por consiguiente se vendrían abajo con toda la carga que contiene, … … … … La misma precaución será ya preciso tomar respecto del otro arco toral de enfrente, cuyas dovelas se notan igualmente flojas, y la clave en extremo separada por un lado de la contraclave. Como la cúpula o media naranja se levanta sobre los arcos torales, que son los que forman los brazos del crucero, es evidente que la perpetuidad de aquélla pende de la firmeza y robustez de éstos, y de su resistencia: por esto, pues, se ve que la falsedad de los dos indicados arcos corre hacia la media naranja, cuya cornisa o anillo se advierte considerablemente abierto en una y otra parte, siguiendo éste daño la concavidad de la bóveda hasta casi la linterna. … …” Hasta aquí el informe se aparta poco de lo manifestado por Lujan Pérez, al fin y al cabo no hacía mas que un par de años antes, pero llegado a este “punto y seguido” del informe, que no “punto y aparte”, el Capitán ingeniero militar, saca una conclusión muy interesante, arrojando una importante luz al problema. Los jalones del suelo a favor de la ladera y al barranco, el fenómeno de las escorrentías sub-álveas y los movimientos de las arcillas saturadas de humedad y su rozamiento. Así, refiriéndose a la grieta que recorre la cúpula hacia la linterna, “punto seguido” dice: “Esta quiebra que se eleva hasta casi la linterna, que es la misma sin duda que aparece en la puerta principal, continúa atravesando el edificio, se deja ver por derecha e izquierda en la gradería y suelo del presbiterio; penetra hasta lo sótanos; rompe de alto abajo la pared del testero de la iglesia en que está el altar mayor, cuyas maderas hieden así mismo y desunen excesivamente; vence y desata la trabazón de los suelos de las piezas posteriores del templo, y dividiéndose en dos ramales acomete a la pared de su frente, y causa en las ventanas no menos estrago que los demás.” Y continua dando datos, más bien deducciones de gran contenido científico enlazando estos daños con los desplome de los muros. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 146 5.3. 1.2.4 En relación con los desplomes de los muros y desplazamientos de las basas de las columnas. En relación con los acercamientos irregulares entre los arranques de los muros y columnas y con los descensos no homogéneos de las basas de las mismas, a los que hacía referencia el maestro de la fábrica pétrea y gran escultor José Lujan Pérez en el informe emitido en 1801, ya comentados. Así como de los desplomes de los muros del templo, imponiendo una base irregular y deformada del plano de apoyo de la cubierta. El autor del informe que estamos comentando, nos dice lo que sigue: “Unos daños y detrimentos tan generales y de tal naturaleza como acabamos de observar, han de ser producidos necesariamente por la falta de perfecto equilibrio, y exacta correspondencia entre todas las partes del edificio. En efecto habiéndose practicado con la mayor escrupulosidad el aplomo de las esquinas, estribos y paredes del templo por uno y otro costado, se halló que todas estas parten están desigualmente fuera de su plomo o perpendículo hasta la cantidad de tres pulgadas. Preconocidos así mismo los basamentos de todas las columnas así exentas o aisladas, como las entregadas en las paredes laterales, se notó que todas las de esta clase en la nave de la derecha bajan de su nivel, empezando por la cantidad de cerca de dos pulgadas en la capilla colateral del crucero, hasta llegar a mas de cuatro en el ángulo o rincón de la fachada; siendo de mucho momento y peso en contra de la firmeza y la seguridad del edificio notarse además del hundimiento, ensanchado “el clajo” (luz o amplitud) de esta nave la cantidad de cuatro pulgadas, cabalmente la misma que queda advertida en el de su puerta de fachada.” 5.3. 1.2.5 En relación con los daños de los falsos techos abovedados y con la estructura de madera de la cubierta. En este apartado consideramos sólo lo referente al mal estado que observa el autor del informe en relación con la presencia de los hongos de pudrición en los techos de cañizo y yeso abovedados consecuencia de las filtraciones de agua procedente de las malas condiciones del tejado y de los movimientos de las armaduras de madera. Así lo contó en su documento. Obras complementarias de pavimentación e infraestructura de la Plaza de Nuestra Señora del Pino. 1971. 7.1 Conclusiones. Conclusiones 7 LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 253 7. 1 CONCLUSIONES Cuando el Visitador, Licenciado Aceytuno, con gran desesperanza y refiriéndose a la situación ruinosa que presentaba la Primera Iglesia de Nuestra Señora del Pino, se expresaba, en 1564 en los términos siguientes: “...la iglesia está otra vez desbaratada, a los pocos años de su arreglo ...” y seguidamente, aprecia como causa de los daños el siguiente diagnóstico “El clima lluvioso y húmedo de Teror puede más que sus piedras y que sus maderas”, anunciaba que la estabilidad de la iglesia se escapa a la calidad de los materiales y a la forma de construcción y que por el contrario el fenómeno destructor se encontraba en el emplazamiento. Las grietas que, coincidiendo con las etapas de grandes precipitaciones, se abrían a uno y otro lado de los caminos y cercados de aquellos pobladores que decidieron afincarse en torno a las sucesivas iglesias que acogieron a la Virgen del Pino, no lograron hacerles desistir de su empeño. En 1801 cuando ni siquiera habían transcurrido 35 años de la consagración de la tercera iglesia, templo actual de Nuestra Señora, el gran maestro de obra, Lujan Pérez, como ya hemos estudiado con anterioridad, es requerido por los responsables eclesiásticos para que emitiera un informe en relación con el lamentable estado en que se encontraba el edificio. Con igual desesperanza que hemos supuesto para el Licenciado Aceytuno, el gran escultor, repite el mismo diagnóstico, “llevar el templo a otro lugar”. Así, tras un preciso y cuidadoso estudio de cada uno de los elementos y de la partes del edificio, como de los daños de unos y otros, observa como arreglados con anterioridad. Siguen los desplazamientos de la nave lateral izquierda hacia el barranco, vuelven a descolgarse las claves y se aflojan los arcos de las puertas de la fachada principal e igual comportamiento se observa en los arcos frontales del crucero, cabecera de la nave central y entrada al presbiterio. Antes de terminar su informe denuncia que, en los últimos tres años, los daños de la iglesia se habían acelerado y finalmente, para dejar claro que los síntomas de la causa son ajenos a la buena o mala reparación que se haga. Termina el informe aclarando que él podría expresarse señalando como arreglar los elementos y partes dañadas de la iglesia, pero que no vale la pena porque tampoco serviría para mucho. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 254 En 1803, dos años más tarde, el maestro Pérez Luján es nuevamente consultado, y manifestándose sobre la evolución de los daños, afirmó que los mismos progresaban con la esperada celeridad y que aconsejaba buscar un nuevo emplazamiento al templo de la Virgen de Teror. ARGUMENTOS BÁSICOS PARA EL ESTABLECIMIENTO DE LA PRIMERA CONCLUSIÓN: “Esta quiebra que se eleva hasta casi la linterna, que es la misma sin duda que aparece en la puerta principal, continúa atravesando el edificio, se deja ver por derecha e izquierda en la gradería y suelo del presbiterio; penetra hasta los sótanos; rompe de alto abajo la pared del testero de la iglesia en que está el altar mayor, cuyas maderas hieden así mismo y desunen excesivamente; vence y desata la trabazón de los suelos de las piezas posteriores del templo, y dividiéndose en dos ramales acomete a la pared de su frente, y causa en las ventanas no menos estrago que los demás”. Este párrafo extraído del informe técnico que el Obispo D. Manuel Verdugo solicitó al Ingeniero militar D. Gonzalo Lorenzo Cáceres en relación con la situación ruinosa que, para el comienzo del siglo XIX, presentaba la actual Basílica de Nuestra Señora del Pino, no sólo describía un síntoma de aquellos daños, sino que constituye el documento mejor argumentado de que “el actual templo estaba longitudinalmente partido, al menos, en dos partes y que ambas caminaban hacia el barranco con marcha no acompasada”. La rotura se dibujaba coincidiendo con una curva de nivel, manteniéndose, en consecuencia, permanentemente perpendicular a las líneas de máxima pendiente de la ladera. En otra parte del informe del mismo técnico, refiriéndose a la causa de estos movimientos de terreno en el que se asienta la Basílica, leemos: “Estas tierras barrosas y movedizas, sueltas y entregadas, digámoslo así, a su libertad hasta el fondo del barranco sin descubrirse en toda su gran altura peña, ni veta alguna de terreno firme que pueda servirle de resguardo; encharcadas y minadas de las aguas lluvias y de las subterráneas que bajan filtrándose de las alturas, han de abrirse necesariamente y separarse en trozos, como en efecto sucede, desplomándose y hundiéndose hacia el barranco por toda la longitud del pueblo desde el barranquillo de la higuera hasta el del calvario”. “Primeramente se nota una abertura o grieta en las tierras de D. Pedro Bravo LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 255 subiendo del barranco hacia la plaza de la Iglesia, de la que distara más de setenta varas, y finaliza o desparece en el sito llamado La Cruz de los muertos, habiéndose hundido el terreno en varios puntos.” “Viniendo a la plaza se presenta a la vista otra grieta que entra en la nave derecha de la iglesia por su puerta de fachada para causar en ella los estragos que hemos ya visto. Esta hendidura cuyo principio nos es desconocido, va a dar en la pared o tapia de una casa, sita en el mismo paraje donde estuvo la primitiva Iglesia, ocasionando en ella los resquebrajos y desplomos que en las demás que atraviesa, hasta llegar a la casa de la escuela, donde son notables sus estragos….”. Para reafirmar la rotundidad y realidad de estas grietas que se distribuían por las distintas parte del pueblo. En nuestra búsqueda documental encontramos una carta y un plano que viene a dibujar la anterior descripción. El plano de 1862, probablemente fuera elaborado para recoger tanto los trabajos realizados en 1848 y que se describieron en las conclusiones del informe técnico elaborado por el Director de Camino D. Pedro Maffiote, comisionado para ello por el Señor Subgobernador del Distrito en el que se encuadraba el municipio de Teror. Como en el informe emitido en 1861 por el recién llegado Arquitecto provincial D. Manuel Oraá, donde estas grietas abiertas en múltiples puntos o lugares del terreno de la Villa, vuelven a manifestarse y que fue requerido por las mismas causas. La carta a la que hemos hecho referencia en el párrafo precedente, fue enviada el 15 de Mayo de 1963, cuando se preparaba el proyecto para las obras de recalce de 1964 del mismo templo, por D. Andrés Boyer Ruiz, Arquitecto Provincial de la Dirección General de Arquitectura en Las Palmas, comunicándole a D. Santiago Climent Redondo, arquitecto en Madrid de dicha Dirección General, donde le notifica en ella que le acompañaba un plano de 1862 “que tenía un señor de la localidad” (Villa de Teror), aclarándole que “las líneas que parecen ríos y que parten de la iglesia, son grietas que mostraban el terreno por aquellas fechas”. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 256 CONCLUSIÓN PRIMERA. No solo en base a cuanto hemos expuesto en los párrafos precedentes sino también a las múltiples referencias que hemos ido acumulando al estudiar la ruinas acaecidas a la primera y segunda iglesia a lo largo de nuestra investigación, y desde luego a nuestra experiencia profesional, en el área de nuestro estudio, nos autoriza a entender que estas rotura que en períodos de fuertes lluvias, en situaciones de ladera con considerables taludes que se deslizan acompañados con cuñas de hundimientos, cuyos bordes de roturas dibujaban una curva de nivel de la ladera y desprendimientos en el sentido de las líneas de máxima pendiente de las misma, nos permite establecer que, “el conjunto definido por la LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 257 Plaza de la actual Iglesia de Nuestra Señora del Pino, el Templo del mismo culto y el Palacio Arzobispal de Teror evidencian el centro de una amplia zona de deslizamiento cuyos movimientos se encaminan al Barranco de Teror”. ARGUMENTOS BÁSICOS PARA EL ESTABLECIMIENTO DE LA SEGUNDA CONCLUSIÓN. Ya en el capítulo en el que estudiamos los contenidos de los informes técnicos que consideramos como de mayor aportación a nuestra investigación documental, calificábamos el documento emitido por Ingeniero militar D Gonzalo Lorenzo Cáceres como muy interesante, de alto contenido científico y precursor en su diagnóstico. Por estas razones volvemos al mismo expediente redactado en Junio de 1803 a requerimiento del Obispo D. Manuel Verdugo con el fin de que dicho técnico se expresara sobre la situación ruinosa de la actual basílica de Nuestra Señora del Pino. Así retomamos el siguiente párrafo de su trabajo por entender que son las aguas encharcando a las arcillas la que modificando el rozamiento, cambian las características de dichos terrenos arcillosos. Lorenzo Cáceres lo exponía así en esas fechas. “Estas tierras barrosas y movedizas, sueltas y entregadas, digámoslo así, a su libertad hasta el fondo del barranco sin descubrirse en toda su gran altura….; encharcadas y minadas de las aguas lluvias y de las subterráneas que bajan filtrándose de las alturas, han de abrirse necesariamente y separarse en trozos, como en efecto sucede, desplomándose y hundiéndose hacia el barranco por toda la longitud del pueblo desde el barranquillo de la higuera hasta el del calvario. Dejando aquí como semilla estos párrafos que nos conducen a los trabajos de prospección mecánica que la empresa sueca, GB BJURSTRÖMS GEOTEKSKA BYRA, llevó a cabo bajo la supervisión por el Doctor Civil Ingeniero D. Gösta Bjurströms con objeto de determinar las condiciones del terreno en que se emplaza la Basílica de Teror, en la isla de Gran Canaria. Este amplio y cuidadoso estudio que había comenzado en 1963 tuvo como fin el conjunto de obras de Recalce y Consolidación, iniciadas en 1968 y que lograron que hoy el edificio mantenga su actividad con total normalidad. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 258 De la amplia campaña de prospección llevada a cabo en esta ocasión, dos pozos o catas de inspección para toma de muestras inalteradas por debajo del plano de la cimentación de los muros perimetrales y siete sondeos colocados rodeando la iglesia y realizados con instrumentación y tecnología SPT (Standar Penetration Test). El terreno se mantiene en toda la altura de prospección como arcilla de alto límite líquido, que cambia de tonalidad pasando de arcilla marrón rojiza en los estratos superficiales a arcilla más amarillenta con arena y algunos bolos en los planos más profundos. A pesar de su alta plasticidad es poco expansiva. Los sondeos tomaron una profundidad media, próxima a 31,00 m. con presencia de acuífero o nivel freático estacional a la cota de los 16,50 m. CONCLUSIÓN SEGUNDA. Es obvio que los terrenos en laderas de fuerte pendientes, conformando cuencas pluviométricas bien definidaS y cerradas por cadenas orográficas amplias, mantienen abundantes cantidades de aguas sub-álveas que, repartidas, discurren por frecuentes escorrentías. Los sondeos realizados en 1963 por la empresa sueca, Gb Bjurströms Geotekska Byra nos facilitaron, al menos el dato de la presencia de agua de escorrentía en torno a la cota -16,50 m., en el eje que cruza a la Basílica por un lugar próximo al transepto. 8.1 Lineas de investigación. Lineas de investigación 8 LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 269 8. 1 LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN No parece lógico que tras una investigación de la intensidad que nos ha supuesto la que ahora tratamos de concluir, no hayan surgido líneas en las que nuestro trabajo, tratando de mantener el sentido principal impuesto por sus objetivos de partida, no haya dejado en el camino, aspectos que puedan dar lugar a formular nuevas líneas de investigación. No obstante, es obvio que nuestro trabajo se ha centrado en una dirección y en un objeto concreto “La Basílica de Teror y su estabilidad” localizada sobre un lugar y un terreno igualmente concreto. Por ello, no es extraño suponer que las líneas de investigación que nos cabe proponer, se deriven de las grandes complicaciones generadas en este asentamiento del núcleo urbano de Teror, por las condiciones y composición de su suelo y a las que había que añadir anualmente las amenazas generadas por la aguas superficiales que discurrían desde tierras altas de La Laguna hacia el cauce del Barranco Real. Ante esta inquietud, el abrir y mantener limpios estos desagües o canales por los que se pretendía evacuar las aguas superficiales, fue una constante histórica de los vecinos de Teror hasta los primeros años del siglo XX. Trabajos que organizados por el Ayuntamiento, se realizaban mediante la prestación personal y voluntaria de los habitantes y que no siempre lograron evitar los temidos daños. Prueba de la importancia y trascendencia de estos sucesos, son los diversos expedientes municipales que hemos estudiados en esta investigación con relación a los informes técnicos emitidos por Don Pedro Mafiotte y Don Claudio F. Sarmiento como Directores de Camino o Don Manuel de Oraá como Arquitecto Provincial, que requeridos por los responsables políticos del municipio ante el Subgobernador de Distrito, visitaron estos lugares, para su reconocimiento y así poder emitir dictamen sobre las medidas a tomar que pudieran a su entender, paliar o evitar en su caso daños futuros. En relación con estos hechos, una línea de investigación dirigida a reconocer, inventariar y cartografiar estos canales o desagües, en el municipio de Teror y más concretamente a su paso por su núcleo urbano, junto a la aportación histórica que supone, permitiría no solo que ese espíritu de trabajo colectivo de JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 270 limpieza y mantenimiento, pueda ser recuperado por los responsables políticos del municipio, con el fin de lograr una puesta en servicio, a partir de la cual, su idónea funcionalidad pudiera evitar posibles daños futuros. Por otro lado, si tomamos como base el detallado trabajo histórico realizado por el Profesor Suárez Grimón sobre la apertura, trazado y disposición decretadas por los responsables municipales con relación a estos canales de desagües, así como de los terrenos afectados y su directa vinculación con el territorio, se podría iniciar una posible línea de investigación que, atendiendo y contrastando estos aspectos históricos con los técnicos, pueda establecer las relaciones y concordancias que estos canales de desagüe y los terrenos afectados, mantienen con la actual trama urbana del municipio. Enunciadas estas posibles vías de estudio para futuros trabajos, entendemos que la línea de investigación más importante que podría continuar a partir de la publicación de este trabajo, radica en lo argumentado en sus conclusiones finales. La necesidad de conocer el estado actual del edificio, en base a los nuevos y futuros avances, que manteniéndose actualizados serían consecuentes con una mayor argumentación técnica, en razón de la aparición de nuevas tecnologías de prospección y recalce que pueda experimentar el conocimiento de la mecánica del suelo. Permitirán no cesar en los estudios que se abren a partir de esta tesis, sobre las consecuencias del suelo en su labor de estabilidad del templo y sus edificaciones colindantes a lo largo de un futuro más lejano. Somos conscientes de que éste es un campo de trabajo único, no extrapolable a otros templos o edificaciones, lo que va a suponer una limitación en el número de investigadores y que, los que aún así, se atrevan a desarrollar esta labor, seguro han de tener una dosis bien equilibrada de necesidades de conocimiento y capacidad de investigación, junto a una manifiesta identificación religiosa y territorial. 9 Fuentes documentales 9.1 Bibliografía general. 9.2 Informes técnicos. 9.3 Artículos de prensa. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 281 Finalmente, los trabajos se acompañan de un anexo en el que se incluyen gráficas de la granulometría, de las curvas de consolidación bajo la carga de compresión, de la curva endométrica teórica para el cálculo de los asientos. También se incorporan tablas que contienen: densidad aparente, humedad contenida y los resultados de las penetraciones SPT de hinca. Las conclusiones de los trabajos realizados quedan contenidas en el apartado denominado “Trabajos y reconocimientos previos a la intervención” incluido el Capítulo Sexto, La Consolidación y Reparación de 1968, donde hemos estudiado y comentado todos y cada uno de los informes técnicos que precedieron a éste. QUINTANA MARRERO, Ignacio y CAZORLA LEÓN, Santiago (1971). LA VIRGEN DEL PINO EN LA HISTORIA DE GRAN CANARIA. Edición, La Naval. Las Palmas de Gran Canaria Uno de los aspectos de mayor valor documental de este texto lo constituye la abundancia de citas y notas que al final de cada capítulo se referencian y que dejan o ponen de manifiesto la investigación llevada a cabo por los autores en busca de documentos originales y de primera mano. Esto ha facilitado la localización de, no solo algunos documentos referenciados, sino los lugares donde consumir nuestro trabajo de indagación documental. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 282 El libro se estructura bajo un conjunto de capítulos que se enumeran cronológicamente y atendiendo, con su título, a los diferentes edificios y construcciones que se han sucedido en la historia del culto a la Virgen del Pino. Los capítulos así titulados constituyen el cuerpo central de la obra y se completa la misma con una serie de capítulos relativos a determinados lugares, hechos y personajes que conforman hitos singulares de esta historia que es relatada con verdadera fidelidad a la pasión que los autores sienten por el tema. Así desde el capítulo X, “La Primera Iglesia de Santa María de Therore” hasta el capítulo XIV, Las Ermitas de Teror, pasando por el capítulo XIII, La Actual Iglesia, tratan de las diferentes iglesias dedicadas al culto de la Virgen del Pino. No obstante, como otros muchos libros de los que hemos reflejado en nuestra bibliografía general, se ocupa exclusivamente del estudio de los Obispos, Mayordomos y Visitadores responsables de la conservación y situaciones ruinosas que alcanzaron los distintos edificios hasta su total abandono. Todo ello desde el particular punto de vista de la sucesión de hechos históricos pero ausente de cualquier interés o consideración de carácter técnico. Para nosotros, y en este sentido lo hemos incluido en esta bibliografía básica, tiene el valor por el hecho de referirse desde documentos muy tempranos en el tiempo. Relatan la falta de solidez del quebradizo terreno en el que se asienta la Villa de Teror. Como señalábamos al comienzo de este comentario, el libro destaca por su abigarrado texto cargado de citas y carente de ilustraciones. Solo unos planos de las primitivas iglesias, plegados y consecuentes con su antigüedad de escasa o ninguna aportación técnica. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 283 HERNÁNDEZ JIMÉNEZ Vicente. (2002). EL CASCO HISTÓRICO DE LA VILLA DE TEROR. Edición del Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Teror. Las Palmas de Gran Canaria 2002 Don Vicente Hernández Jiménez, hijo de Teror (1922) dispuso del título de Abogado que compartió con el de Maestro Nacional y con el de Técnico de la Administración del Estado. Ocupó puestos o cargos públicos de máxima responsabilidad en la Delegación Provincial de Educación y Ciencia, terminando por ocupar el digno cargo de Cronista Oficial de la Villa Mariana, su ciudad natal. Escritor incansable, es autor de un sin fin de obras literarias. Este libro de muy agradable lectura se estructura en 36 capítulos que podría ser un conjunto de artículos compendiados y ordenados en el que ahora comentamos. Cada capítulo responde a un conjunto de Casas de Señorío. Algunas de éstas se señalan, en primer lugar por el cargo público, de quien en cada momento lo ocupó, tal es el caso de “La Casa de Mayorazgo de Manrique” y “La Casa de la Iglesia Chica o de la Cilla “. Están precedidos por dos capítulos que ordenan los primeros lugares “La Huerta de la Virgen” y “La Huerta de la Virgen: su primer poblamiento”. Como decíamos, se enumeran por su función pública o más bien por su desempeño religioso. “La Casa Parroquial”, “La Casa de la Diputación”, “La Casa del Cura Navarro” e incluso por el nombre del noble propietario “La Casa de los Henríquez”. En cada una de éstas, se estudia el desarrollo y procedencia de cada familia, haciendo referencia a datos como la fecha de la escritura de propiedad y describiendo las ocupaciones de los Patronazgos e incluso el escudo heráldico de las familias. Después de describir, al menos veinte casas de Señorío, pasa a describir las doce calles más importantes de la Villa de Teror. “La Calle Real”, “La Alameda”, “La Calle de la Herrería”, “La Calle de la Mina” y el “Callejón del Muro” entre la docena de las referidas. De cada una de estas estudiadas señala los hechos ilustres y las transformaciones sufridas por las mismas. Termina su obra refiriéndose a las “Mejoras Urbanas” acaecidas en la Villa Mariana. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 284 HERNÁNDEZ JIMÉNEZ Vicente. (2001). APROXIMACIÓN A LOS ORIGENES DE TEROR. Edición del Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Teror. Las Palmas de Gran Canaria 2001. Como el propio autor explica mediante un corto preámbulo, que precede a los veinticinco capítulos de los que consta el libro, en cada uno de estos reflexiona sobre los orígenes y poblamiento de la Villa de Teror. A partir de las muchas notas que a lo largo de sus muchos años de participación de la vida social, en su pueblo natal, y dedicado a la enseñanza como maestro Nacional. El profesor Hernández Jiménez desarrolló su Tesis Doctoral estudiando “La Propiedad Pública, vinculada a la Iglesia” y qué duda cabe que es buen conocedor de los vínculos que relacionan la vida social de la Villa de Teror. Uno de los más interesantes de su pequeña obra, pues se trata de un libro de bolsillo y de fácil lectura, es el titulado como “Los Aborígenes y los conquistadores”. En esta parte de la obra, remitiéndose a la mitad del siglo XV, señala el rechazo que los padres franciscanos sufrieron por parte de los nativos. Igualmente manifiesta particular interés el capítulo titulado como “El origen del Culto a la Virgen del Pino” en el que se narra que la Virgen entró desde etapa muy temprana, pero de manera rotunda y definitiva, en el alma no solo en los habitantes de Teror sino en el alma de los canarios. LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 285 Tras desarrollar el capítulo catorce “La Religiosidad Popular”, se reseñan un conjunto de capítulos relativos a las familias más renombradas en la sociedad de aquellos tiempos del siglo XVI y XVII. Son estos dos libros, lo que por una razón u otra, más paralelismo tiene con el tema que nos ocupa, dentro del conjunto de los numerosos trabajos que Don Vicente publicó a lo largo de su dilatada vida de investigación. Persona de una gran humanidad, afable, cercana y generosa, que en más de una ocasión supo orientarme en los inicios de este trabajo, tema que con tanta intensidad vivía. Como él mismo señala en uno de estos trabajos, el alma de Teror está en sus paisajes, en la cordialidad de sus gentes, en su Rancho de Ánimas, en la Torre Amarilla de la Iglesia, en sus dos Monasterios y en tantas cosas más, pero sobre todo en el simbolismo del añejo Pino y de la Virgen que preside la villa. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 286 9. 1.2 Bibligrafía general ASCANIO Y LEÓN Ramón de. Gran Canaria y sus aguas subterráneas. Apuntes de Geología e Hidrología. Editorial La Laguna. 1926. DIB - 81652 FRAGA GONZÁLEZ Carmen. El Arte Barroco en Canarias. Enciclopedia Temática Canaria. Editorial Insular Canaria S.A. ISBN: 84-8554–11-4, Santa Cruz de Tenerife. GARCÍA ORTEGA José. Nuestra Señora del Pino, Historia del culto a la venerada imagen de la Patrona de Canarias. Librería y Tipografía Católica. 1936, Santa Cruz de Tenerife. HERNÁNDEZ JIMÉNEZ Vicente. Aproximación a los Orígenes de Teror Ediciones del Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Teror. Depósito Legal: G.C. 479 -2001. Las Palmas de Gran Canaria. HERNÁNDEZ JIMÉNEZ Vicente. El Casco Histórico de la Villa de Teror Ediciones del Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Teror. Depósito Legal: G.C.395-2002. Las Palmas de Gran Canaria. HERNÁNDEZ SOCORRO Mª de los Reyes y CONCEPCIÓN RODRÍGUEZ José. El Patrimonio Histórico de la Basílica del Pino en Teror. Cuadernos de Patrimonio Histórico. Nº 5 ISBN: 84-8103-420-7. 2005, Cabildo de Gran Canaria. INSTITUTO GEOLÓGICO GEOMINERO DE ESPAÑA. MAPA GEOLÓGICO DE ESPAÑA, TEROR 1ª Edición. Depósito Legal: M – 24823 - 1990. Madrid. JUSTO ALPAÑEZ José Luis, JIMÉNEZ SALAS José Antonio. Geotecnia y Cimientos I y II. Editorial Rueda. ISBN: 84-7207-003-4. 1976, Madrid. LÓPEZ COLLADO Gabriel. Ruinas en Construcciones Antiguas. Causas, Consolidaciones y Traslados. (3ª Edición) Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. ISBN: 84-7433-216-8. 1976, Madrid LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 287 NAVARRO GARCÍA Eduardo. Teror, La Fuente Agria y el Histórico Balneario. Instituto Museo Canario del Agua (IMCA). 2012 ISBN: AE – 2012 – 1201158 SÁNCHEZ RODRÍGUEZ Julio. Las Iglesias de Nuestra Señora del Pino y Las Ermitas de Teror. Colección “In diebus illis” - Volumen II 2008 – Islas Canarias. SUAREZ GRIMÓN Vicente. Teror y la separación de Valleseco. 150 aniversario. 1992 - Edición del Ilustre Ayuntamiento de Valleseco. TARQUIS RODRIGUEZ Pedro. Diccionario de Arquitectos, Alarifes y Canteros que han trabajado en las Islas Canarias. Anuario de Estudios Canarios. Casa de Colon, Las Palmas de Gran Canaria. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 288 9.1.3 Revistas, artículos y ponencias. BASA Publicación del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias Manuel de Oraá, Primer Arquitecto Provincial de Canarias. ISSN 0213-0653, Noviembre 1985. Santa Cruz de Tenerife HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ Sebastián. La Basílica y su entorno. Facsímil de la publicación El Pino. Historia, tradición y espiritualidad canaria, (2002) Editorial Prensa Canaria, Las Palmas de Gran Canaria. SUAREZ GRIMÓN Vicente. Revuelta Popular y Patrimonio: ¿Evitó el Motín de 1808 la Ruina Actual del Templo Parroquial de Teror? Catedrático de Historia Moderna de la ULPGC. Ponencia sobre Patrimonio. Abril de 2005, Teror SUAREZ GRIMÓN Vicente. Ruinas y Conservación de Teror en el Siglo XVIII: El Macho de la Virgen. Programa de las Fiestas del Pino de 1998. Septiembre de 1998, Teror LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO Y SU INCIERTA ESTABILIDAD HISTÓRICA. 289 9. 2 Informes técnicos 20 de Marzo de 1801 JOSEPH LUJÁN PÉREZ. Sobre el reconocimiento hecho de la Iglesia de Teror. Encargo del Obispo Manuel VERDUGO DE ALVITURRÍA Archivo Municipal, Ayuntamiento de Garachico. Tenerife Agosto de 1.803 GONZALO LORENZO CÁCERES. La Iglesia de Teror. Exposición circunstanciada y razonada del fatal en que se halla la Iglesia de Nuestra Señora del Pino de Teror en la Isla de Gran Canaria Encargo del Obispo Manuel VERDUGO DE ALVITURRÍA Archivo de El Museo Canario. Las Palmas de Gran Canaria. 29 de Marzo de 1.806 MAESTRO AGUSTÍN MARTÍN. Declaración sobre el reconocimiento de grietas de la Iglesia de Nuestra Señora del Pino. Encargo de la Real Audiencia de Canarias. Expediente obrado en la Real Audiencia (del folio 51 al folio 53). Archivo Parroquial de Teror. Artículo del Diario de Las Palmas, 8 de Septiembre de 1966. 23 de Enero de 1848 PEDRO MAFFIOTE, Director de Caminos. Dictamen sobre la calamidad de derrumbamientos experimentados los edificios de la Villa de Teror. Encargo del Subgobernador de Distrito. Archivo Municipal, Ayuntamiento de la Villa de Teror. 14 de Enero de 1861 MANUEL DE ORAÁ Y ARCOCHA. Arquitecto Provincial. Informe sobre las disposiciones que se han de tomar, para evitar los daños que están causando los distintos desagües en el pueblo de Teror. Encargo del Subgobernador de Distrito. Archivo Municipal, Ayuntamiento de la Villa de Teror. 7 de Febrero de 1863 CLAUDIO SARMIENTO, Director de Caminos. Informe sobre el estado lamentable en que se haya el templo, el cementerio, muchos de sus edificios y el inicio de sus calles. JOSÉ MIGUEL RODRÍGUEZ GUERRA 290 Encargo del Subgobernador de Distrito. Archivo Municipal, Ayuntamiento de la Villa de Teror. 30 de Julio de 1962 JUAN DEL CORRO RUIZ. Arquitecto Jefe, Sección de Técnica de Construcción. Informe sobre las lesiones en la Basílica de Nuestra Señora del Pino en la Villa de Teror, Gran Canaria. Encargo de la Dirección General de Arquitectura. Ministerio de la Vivienda. Archivo Central, Gobierno de Canarias, Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas. 9 de Enero de 1963 JUAN DEL CORRO RUIZ. Arquitecto Jefe, Sección de Técnica de Construcción. Informe sobre los trabajos de sondeo para la reparación de la Basílica de Nuestra Señora del Pino de Teror. Encargo de la Dirección General de Arquitectura. Ministerio de la Vivienda. Archivo Central, Gobierno de Canarias, Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas. 15 de Mayo de 1963 ANDRÉS BOYER RUIZ. Arquitecto Jefe Provincial. Informe sobre la Basílica de Nuestra Señora del Pino en Teror. Encargo de la Dirección General de Arquitectura. Ministerio de la Vivienda. Archivo Central, Gobierno de Canarias, Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas. 18 de Junio de 1963 JUAN DEL CORRO GUTIÉRREZ. Arquitecto Jefe, Sección de Técnica de Construcción. Informe sobre la Basílica de Nuestra Señora del Pino en la Villa de Teror. Encargo de la Dirección General de Arquitectura. Ministerio de la Vivienda. Archivo Central, Gobierno de Canarias, Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas.