Procesos de construcción y transformación del espacio insular inducidos por el fenómeno turístico, el caso de Gran Canaria: una metodología para el análisis de la gestión de los recursos turísticos del territorio
Abstract
Programa de doctorado: Geografía y dinámicas territoriales (Bienio 2002-2004)
Full text
Procesos de construcción y transformación del espacio insular inducidos por el fenómeno turístico. El caso de Gran Canaria. Una metodología para el análisis de la gestión de los recursos turísticos del territorio. Facultad de Geografía e Historia. Departamento de Geografía. Programa de Doctorado: “Geografía y Dinámicas Territoriales” Bienio: 2002-2004 Doctorando: César Javier Sánchez Suárez Septiembre de 2015 Las Palmas de Gran Canaria Dirigida por el Dr. D. Guillermo Morales Matos Codirigida por el Dr. D. Santiago Hernández Torres En Las Palmas de Gran Canaria, a 28 de septiembre de 2015. Fdo. Guillermo Morales Matos (Director) Fdo. Santiago Hernández Torres (Codirector) Fdo.: César Javier Sánchez Suárez (doctorando)
INDICE DE CONTENIDOS BLOQUE A. PRESENTACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN 1.- INTRODUCCIÓN Y CONSIDERACIONES PREVIAS 1 1.1.- Introducción. Antecedentes, estado actual y justificación de la investigación. 1 1.2.- Hipótesis y objetivos de la investigación. 8 BLOQUE B. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN 2.- LA PROPUESTA METODOLÓGICA 17 2.1.- Revisión teórica y balance sintético sobre la investigación de los procesos de transformación territorial y la explotación de los recursos turísticos de interés en esta propuesta metodológica. 17 2.1.1. El marco general. 17 2.1.2. La experiencia en Canarias. 23 2.1.3. Aspectos sintéticos destacados de la revisión teórica y crítica. 37 2.2.- Estructura de la propuesta metodológica. 54 2.2.1. Escenario metodológico y etapas fundamentales del proceso. 54 2.2.2. Un ejemplo de experiencia específica para la investigación de los recursos turísticos del territorio en Canarias. 61
BLOQUE C. EXPOSICIÓN DE RESULTADOS 3.- EL ÁMBITO TERRITORIAL. EL SOPORTE DE LA ACTIVIDAD TURÍSTICA 69 3.1.- El ámbito. Rasgos generales de identificación. 69 3.2.- El proceso histórico de construcción del espacio turístico grancanario. 72 3.2.1. La fase preturística. 72 3.2.2. Aparición y primeros desarrollos del turismo de masas. 79 3.2.3. La definitiva apropiación turística del litoral. 88 3.3.- La estructura territorial actual del espacio turístico grancanario. 101 3.4.- Los recursos turísticos del territorio grancanario. 127 3.4.1.- El patrimonio natural. 127 3.4.2.- El litoral. Su carácter imprescindible en el funcionamiento del turismo en la Isla. 153 3.4.3.- El patrimonio cultural. La peculiaridad de la apropiación histórica y tradicional del espacio. 179 3.4.4.- La oferta alojativa como recurso territorial y los equipamientos complementarios. 199 4.- APLICACIÓN DE LA PROPUESTA. LOS DIFERENTES COMPORTAMIENTOS TERRITORIALES DE LA OCUPACIÓN DEL ESPACIO POR EL TURISMO 207 4.1.- El análisis de la caracterización del territorio derivado de sus inercias turísticas. 207 4.2.- Las formas de apropiación derivadas del desarrollo turístico relacionadas con la calidad medioambiental y paisajística del entorno. 226
4.3.- La organización territorial asociada al aprovechamiento de los recursos turísticos. 243 4.4.- La intervención de las estrategias y la planificación en las formas de explotación turística de los recursos territoriales. 286 BLOQUE D. DISCUSIÓN DE RESULTADOS 5.- RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN. EL POTENCIAL DEL TERRITORIO DE GRAN CANARIA PARA EL DESARROLLO TURÍSTICO 311 BLOQUE E. CONCLUSIONES, BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES 6.- CONCLUSIONES 343 7.- BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES 353 7.1.- Bibliografía. 353 7.2.- Legislación consultada. 394 7.3.- Fuentes documentales. 397
INDICE DE FIGURAS Figura 1. Modelo gráfico de la integración de los recursos territoriales en el espacio turístico. 39 Figura 2. Ejemplo de clasificación de los recursos territoriales turísticos. 49 Figura 3. Ejemplo de ficha de campo utilizada I. 58 Figura 4. Ejemplo de ficha de campo utilizada II. 59 Figura 5. Fuentes para el análisis de los recursos turísticos territoriales en Gran Canaria. 64 Figura 6. Esquema de la metodología empleada con los recursos turísticos territoriales. 68 Figura 7. Definición general del ámbito de investigación. Ortoimagen. 77 Figura 8. Evolución de la entrada de turistas en Gran Canaria entre 1967 y 1973. 87 Figura 9. Evolución de la entrada de turistas en Gran Canaria entre 1967 y 1990. 95 Figura 10. Modelo evolutivo de desarrollo del destino turístico. 97 Figura 11 Modelo del ciclo de vida de los destinos. 98 Figura 12. Evolución de la entrada de turistas en Gran Canaria entre 1974 y 2014. 102 Figura 13. Comparativa de la evolución en la entrada de turistas (1990-2014) en Gran Canaria dentro del conjunto regional I. 103 Figura 14. Comparativa de la evolución en la entrada de turistas (1990-2014) en Gran Canaria dentro del conjunto regional II. 104 Figura 15. Distribución en la entrada de turistas en Canarias por islas en 2014. 105 Figura 16. Distribución de los turistas entrados en Gran Canaria según nacionalidad en 2014. 106
Figura 17. Evolución de la estancia media (días) del turista en Gran Canaria. 2004-2014. 108 Figura 18. Evolución de la oferta alojativa en Gran Canaria entre 1982 y 2013. 111 Figura 19. Integración de la oferta alojativa de Gran Canaria en el conjunto regional I. 2014. 112 Figura 20. Integración de la oferta alojativa de Gran Canaria en el conjunto regional II. 2014. 113 Figura 21. Distribución de las plazas alojativas en Canarias por islas en 2014. 114 Figura 22. Distribución de la oferta alojativa en Gran Canaria, según municipios I. Número de establecimientos extrahoteleros. Mayo de 2015. 117 Figura 23. Distribución de la oferta alojativa en Gran Canaria, según municipios II. Número de plazas extrahoteleras. Mayo de 2015. 118 Figura 24. Distribución de la oferta alojativa en Gran Canaria, según municipios III. Número de establecimientos hoteleros. Mayo de 2015. 119 Figura 25. Distribución de la oferta alojativa en Gran Canaria, según municipios IV. Número de plazas hoteleros. Mayo de 2015. 120 Figura 26. Evolución mensual de la llegada de turistas a Gran Canaria. Año 2014. 126 Figura 27. Tipos de playas existentes en Gran Canaria, según la longitud total (km). 157 Figura 28. Morfología de las playas existentes en Gran Canaria. 160 Figura 29. Distribución del equipamiento turístico complementario de relevancia en Gran Canaria. 206 Figura 30. Factores propuestos para la delimitación de la unidad territorial turística. 212 Figura 31. Unidades territoriales turísticas propuestas para Gran Canaria. 222
Figura 32. Calidad medioambiental general en las unidades territoriales turísticas. 238 Figura 33. Distribución de los principales elementos de agrado del turista. 241 Figura 34. Formación de apropiación turística del espacio según la calidad medioambiental y paisajística del territorio insular. 242 Figura 35. Esquema de evolución del concepto de capacidad de carga en la relación entre el turismo y el territorio. 249 Figura 36. Distribución del impacto ambiental de la apropiación turística del espacio grancanario. 259 Figura 37. Evolución de la población residente en Gran Canaria durante el período de implantación del turismo de masas hasta la actualidad (1950-2014). 264 Figura 38. Distribución proporcional de la población en los municipios grancanarios, según su origen I. Proporción de población nacida en el municipio. 2011. 267 Figura 39. Distribución proporcional de la población en los municipios grancanarios, según su origen II. Proporción de población nacida en el resto del país. 2011. 268 Figura 40. Distribución proporcional de la población en los municipios grancanarios, según su origen III. Proporción de población nacida fuera del país. 2011. 269 Figura 41. Distribución proporcional de la población en los municipios grancanarios, según su origen IV. Proporción de alemanes y británicos entre la población extranjera. 2011. 270 Figura 42. Distribución del empleo en hostelería en los municipios de Gran Canaria I. Número de empleados. 2011. 273 Figura 43. Distribución del empleo en hostelería en los municipios de Gran Canaria. Proporción respecto al total empelado. 2011. 273 Figura 44. Jerarquía actual del sistema de asentamientos en Gran Canaria. 277 Figura 45. Evolución de la superficie labrada en los municipios de Gran Canaria entre 1982 y 1999. 281
Imagen 44. Paisajes rurales con singularidad turístico-sostenible. (El Roque Nublo. Tejeda). Página 234. 235 Imagen 45. La cercanía del turista a la zona de calidad ambiental como factor de competitividad. (Maspalomas. San Bartolomé de Tirajana). 240 Imagen 46. El turismo y los recursos turísticos como objeto estratégico. (Maspalomas, San Bartolomé de Tirajana). 244 Imagen 47. Imbricación completa del uso turístico y el esparcimiento de la población local. (Playa del Águila, San Bartolomé de Tirajana). 261 Imagen 48. Alteración de la estructura demográfica por el turismo. (Playa del Inglés, San Bartolomé de Tirajana). 271 Imagen 49. Recualificación del espacio urbano e introducción de dotaciones potencialmente turísticas en las cabeceras municipales. (Auditorio de Teror). 279 Imagen 50. Potencialidades turísticas de los núcleos rurales del interior insular. (Temisas. Aguimes). 280 Imagen 51. El turismo como mecanismo de conservación y rehabilitación del paisaje rural. (Veneguera. Mogán). 282 Imagen 52. Efecto territorial de la planificación urbanística del turismo. (Taurito. Mogán) 291 Imagen 53. Potencialidades del territorio grancanario para el turismo. (Playa de Amadores. Mogán) 313 Imagen 54. Potencialidades del territorio grancanario para el turismo. (Poblamiento y paisaje cumbrero. Tejeda) 315 Imagen 55. Litoral y relieve como referencias del aprovechamiento turístico. (Playa de Güigüi. Mogán). 317 Imagen 56. Recualificación del servicio alojativo como potencialidad territorial. (Hotel Lopesan Meloneras. San Bartolomé de Tirajana) 319 Imagen 57. Elementos dotacionales urbanos como potencialidad territorial. (Auditorio Alfredo Kraus. Las Palmas de Gran Canaria) 321 Imagen 58. Entorno urbano portuario como potencialidad 323
territorial. (Centro comercial EL Muelle en el muelle de Santa Catalina. Las Palmas de Gran Canaria) Imagen 59. Entorno litoral como potencialidad territorial. (Playa de Pozo Izquierdo. Santa Lucía de Tirajana) 324 Imagen 60. Historia y patrimonio urbano como potencialidad territorial. (Plaza de Santiago de los Caballeros. Gáldar). 327
AGRADECIMIENTOS La investigación que aquí se presenta no hubiese sido posible sin la colaboración y apoyo prestado por muchas personas que estos pocos renglones apenas alcanzan como sencillo reconocimiento. Todo aquel que ha desarrollado un proyecto de esta índole sabe que sería imposible sin la ayuda y consejos de los directores. En mi caso, debo realizar una mención especial a mi tutor, el Catedrático de Análisis Geográfico Regional, el Dr. D. Guillermo Morales Matos, y al cotutor y profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Dr. D. Santiago Hernández Torres. Ambos han sido la luz que ha ido señalando el camino que debía seguir la investigación. Por otro lado debo agradecer a los profesores del Departamento de Geografía por su buena disposición para colaborar y ayudar cada vez que lo he necesitado. Gracias también a mis hermanos (Vanesa y Rubén) por su constante apoyo, ánimos y por saber aguantarme tan bien. A mi padre por no olvidarse de mí. Y, muy especialmente, a mi madre por soportar todas mis perrerías, por sus infinitos ánimos y por su reconfortarte sonrisa. Sirva estas escuetas palabras como agradecimiento y como recuerdo a la persona que no me pudo acompañar, a pesar de intentarlo con todas sus fuerzas, hasta el final de este trayecto; y a la que más añoro. Y gracias al resto de mi familia por todo. Asimismo agradecer a los amiga/os, especialmente a Sandra por estar siempre ahí, a Desirée por sus ánimos y a Jacobo por sus ansias de ayudarme en lo que hiciera falta (siendo la portada buena muestra de ello). Antes de terminar tengo que reiterar el reconocimiento a Santiago Hernández, ya no solo por su codirección, sino por amistad y empuje sin el cual este proyecto hubiera sido simplemente imposible de realizar. Finalmente agradecer al resto de personas que de una u otra manera han aportado su granito de arena en algún momento de este largo y costoso proceso.
Página 1 1.- INTRODUCCIÓN Y CONSIDERACIONES PREVIAS 1.1.- Introducción. Antecedentes, estado actual y justificación de la investigación El presente documento se corresponde con la propuesta de Tesis Doctoral que se defiende en culminación del Programa de Doctorado “Geografía y Dinámicas Territoriales”, impartido en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria durante el bienio 2002-2004. Su redacción se efectúa en el marco de la convocatoria de la Resolución de 30 de octubre de 2002, por la que se conceden becas de postgraduados, cofinanciadas con el Fondo Social Europeo, para la realización de tesis doctorales, promovida por Dirección General de Universidades e Investigación del Gobierno de Canarias; concesión sin la cual esta investigación no podía haberse desarrollado y respecto a la cual se avanza la expresa gratitud de quien suscribe. El escenario científico en que se integra este trabajo se define en la línea de investigación desarrollada por el Catedrático Guillermo Morales Matos, complementada por el esfuerzo científico del Dr. Santiago Hernández Torres (ambos, codirectores de esta Tesis) dentro de varios grupos de investigación de los departamentos de Geografía y de Arte, Ciudad y
Página 2 Territorio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Universidad Carlos III de Madrid; en un proceso que desde mediados de los años 90s tiene por objeto el análisis e interpretación del espacio turístico y su ordenación territorial en los espacios insulares. La compleja realidad del espacio insular del Archipiélago de Canarias, especialmente de los ámbitos más urbanizados y sus entornos, revelan una clara participación directa del turismo. Los flujos de mano de obra, mercancías, turistas y las diversas representaciones espaciales del fenómeno en la configuración de las islas y sus distintos paisajes es buena muestra de ello. De hecho el fenómeno turístico ha propiciado la drástica modificación del sistema económico, pasándose de una estructura en la que adquiría gran relevancia el sector primario a otra en la que sector terciario adquiere la mayor parte del protagonismo, relegándose las actividades agropecuarias a un papel casi anecdótico. Por supuesto, este cambio ha traído consecuencias medioambientales, sociales, económicas, culturales y geoestratégicas para el Archipiélago, constituyendo uno de los retos fundamentales de su desarrollo sostenible a medio y largo plazo. No hay más que observar la efervescencia de la instrumentación legislativa y de normativa de planeamiento en los últimos 20 años para cerciorarse de ello. En este sentido, los procesos y formas de explotación del territorio por parte de la actividad turística justifican la necesidad de un estudio detallado y sistemático en la abundancia de fenómenos que se han ido produciendo y, sobre todo, sus distintas aportaciones a la configuración del paisaje.
Página 3 Este contexto dinámico se ha acompañado de intensas transformaciones territoriales, principalmente en el litoral, coincidiendo con que el modelo socioeconómico y de apropiación del soporte medioambiental ha sufrido una transformación a una velocidad e intensidad sin precedente a lo largo de su historia. El principal motor que ha impulsado dicho cambio ha sido la actividad turística. Por supuesto, esta dinámica espacial se ha plasmado en la configuración y especialización del espacio, tomando aspectos e intensidades muy diversas según islas y espacios intrainsulares y conformando una casuística que convierte al Archipiélago en un interesante laboratorio para el estudio de esta fenomenología extendida a nivel mundial. En efecto, el fenómeno turístico ha tenido una respuesta relativamente prolífica por parte de los investigadores y científicos del análisis y reconocimiento del territorio, y de sus elementos caracterizadores. El resultado es la existencia de una considerable acumulación de experiencias e investigaciones científicas sobre el desarrollo turístico de las islas, sus impactos económicos y medioambientales, su evolución, su planificación territorial, etc. Pese a ello, se insiste en que los resultados no han sido lo productivos que se podrían esperar de la especial relevancia de este capítulo, profundizándose en aspectos concretos y dejándose sin interpretar otras muchas variables de relevancia geográfica. En este escenario científico, la investigación pone especial énfasis en la evaluación de la capacidad de carga turística del territorio y el análisis de los procesos de transformación inducidos; utilizándose la perspectiva y las herramientas del análisis geográfico regional.
Página 4 Uno de los mayores problemas que ha provocado la implantación del turismo en el territorio canario es consecuencia del inadecuado equilibrio entre la propia apropiación turística del territorio y determinados aspectos que la constituyen, en relación con el potencial de acogida de los espacios insulares. Esta capacidad de acogida incide sobre todo en los recursos y atractivos del espacio, en tanto auténticos nodos del sistema turístico insular, sin cuyo análisis no resulta posible la comprensión eficaz de esta temática. Se define como objetivo incidir en la búsqueda de una base científica sólida y eficaz en el diseño de modelos de ordenación como principal herramienta estratégica de intervención y gestión del espacio, basándonos en la óptima integración entre el turismo y el patrimonio natural, cultural y paisajístico y, con ello, en su sostenibilidad y calidad. La selección de la isla de Gran Canaria obedece a sus idóneas condiciones de laboratorio por su especial complejidad territorial, intensidad del fenómeno turístico y rica casuística. Ésta se materializa en una estructura geográfica para las que aún existen muchos interrogantes en los ámbitos de planificación, políticas sociales y económicas. Se hace necesario, pues, un análisis de cuales son los agentes y modelos de implantación del turismo, y a su vez destacar alternativas o modelos de ocupación buscando la plena integración entre el medio natural y el turismo. Se debe destacar que el desarrollo de distintas figuras de planeamiento y ordenación territorial ha configurado modelos territoriales de desarrollo turístico que, por supuesto, tienen una implicación directa en la temática que se plantea. Es por ello que se aumentan las exigencias de argumentos científicos para analizar las complejas situaciones que se producen en el
Página 5 territorio, en sus distintas escalas, como consecuencia de la actividad turística (Hernández, S., 2006a). Así las Directrices de Ordenación General y del Turismo de Canarias, los Planes Insulares de Gran Canaria, o el planeamiento municipal, constituyen referencias fundamentales que influyen y provocan modelos de ocupación diversos, de mucha relevancia en la investigación, así como representan la importancia que puede adquirir la administración pública a la hora de planificar y gestionar la actividad turística. Sin entrar en detalles sobre la evolución histórica del turismo en Canarias, cabe mencionar que no es hasta la década de los años sesenta cuando aparece y empieza a asimilarse el modelo turístico de masas asociado a la zona litoral. Por lo tanto, la actividad turística se ha convertido en el principal motor de las transformaciones espaciales en las últimas décadas; proceso que se ha generalizado por inercia al crecimiento poblacional y urbano de la isla. Desde la construcción de las primeras urbanizaciones en la década de 60s, el fenómeno no ha hecho más que crecer, salvo puntuales excepciones. Grandes espacios de las costas del espacio grancanario se encuentran ocupadas por un continuo urbano y periurbano, en el que casi nunca ha primado la valoración racional de los recursos naturales, y la integración mimética del paisaje tradicional del entorno. Es un proceso en que ha venido acompañado en Gran Canaria de capítulos como un fuerte éxodo rural, una terciarización de la población activa, el abandono de muchas de las pequeñas y medianas explotaciones de autosubsistencia y la pérdida de suelos de valor productivo, una pugna entre el turismo y la explotación de cultivos de exportación por los mismos suelos, con la consiguiente desaparición de muchos espacios de
Página 6 cierta capacidad agrológica, el crecimiento de los núcleos-dormitorios próximos a las áreas turísticas, etc. La isla ofrece unas condiciones climáticas idóneas, caracterizadas por un clima suave, con temperaturas cálidas, escasas precipitaciones, elevada insolación, especialmente en los meses de invierno y, sobre todo, un fuerte contraste climático en estos meses con los ámbitos de origen del turista; un litoral atractivo, con abundantes playas, etc. La mejora de la accesibilidad, la reducción del coste de viaje para el visitante, la concentración de la propiedad de la tierra en unos pocos grandes propietarios o una política de urbanismo expansivo y desarrollista en materia de espacios urbanos se concretan físicamente en la preparación del suelo para y por el turismo. Hay que tener en cuenta que aún hay aprobadas una ingente cantidad de plazas turísticas a la espera de su construcción, principalmente en las islas orientales. Ni la “moratoria turística”, ni las Directrices de Ordenación General y del Turismo de Canarias, ni el planeamiento territorial insular ni la nueva legislación en materia de turismo en el Archipiélago, han podido controlar las expectativas de ampliación de la oferta de plazas turísticas y equipamientos complementarios se cernía desde los 90s que sobre dichos suelos costeros. La prensa diaria en los últimos años es una rica fuente consultiva al respecto. Constituyen un reto importante en el equilibrio entre la sostenibilidad medioambiental y la calidad-competitividad de Gran Canaria en el mercado turístico, al mismo tiempo que se buscan nuevos nichos o temas que diversifiquen y renueven la atracción e imagen del espacio en un escenario internacional con múltiples alternativas.
Página 7 De modo más local, veremos como la oferta turística urbanizada se localiza especialmente en los municipios de San Bartolomé de Tirajana (Playa del Águila, San Agustín, Playa del Inglés, Maspalomas, Meloneras), Mogán (Arguineguín, Patalavaca, Puerto Rico, Taurito, Puerto de Mogán) y, en menor medida, en Las Palmas de Gran Canaria (Playa de Las Canteras). Será en estos entornos donde mayor intensidad y amenaza resulten sobre los recursos del territorio. Paralelamente al crecimiento demográfico y turístico, se ha producido un aumento de las infraestructuras de comunicación de las islas o una intensificación del uso en las existentes, incluyendo los recorridos de menor capacidad (carreteras secundarias, carreteras rurales). Esta circunstancia se traduce no sólo en la multiplicación de piezas urbanas de dotación y equipamiento al calor de la mejor accesibilidad de los visitantes (puertos deportivos, campos de golf, parques temáticos, etc.), sino una mayor facilidad del turismo costero para acceder a los entornos rurales con mayor fragilidad medioambiental y con abundancia de potenciales atractivos. Las urbanizaciones o complejos urbanos especializados en el turismo son, en algunos ejemplos, “prolongaciones” o están anexos a núcleos poblacionales tradicionales; sirviendo estos últimos como posible residencia para la mano de obra que demanda la actividad turística. En cualquier caso, la aparición de nuevos núcleos dormitorios o el incremento de los núcleos ya existente son una de las consecuencias urbanísticas más estimables de la voracidad transformadora del proceso y, al mismo tiempo, de las más difíciles de controlar y planificar. Un ejemplo es el de Vecindario en Gran Canaria, que con el paso de los años ha adquirido muchas más funciones a las de su origen “agrario”,
Página 14 Este diseño requiere que previamente se definan los conceptos de mayor relevancia para enlazar de forma coherente el contenido, facilitando la comprensión de las conclusiones en una línea clara y concisa. El tercer de los objetivos primordiales se centrará en la realización de un recorrido por la isla de Gran Canaria con vistas a delimitar unos comportamientos que definiremos como explotación turística de los recursos territoriales, incluyendo la lectura pormenorizada de los procesos geográficos inducidos por dicho funcionamiento, valorando sus diversas implicaciones medioambientales y socioeconómicas, sirviendo de laboratorio expositivo de ciertas realidades singulares dentro del esquema científico regional y nacional. Para ello elaboraremos un inventario de las diferentes formas de ocupación turística del espacio, los tipos de actividades que en ellas se desarrollan y las características de su funcionamiento, a partir de unos condicionantes y pautas comunes. En dicho inventario se pretende otorgar un papel esencial a la observación real de los comportamientos del territorio, así como a la información cualitativa derivada de las consultas a entidades públicas y privadas vinculadas al funcionamiento del sistema turístico. Con este volumen de información, se procederá a su análisis y tratamiento con el objetivo básico de constatar y razonar, principalmente, sobre las implicaciones territoriales de los espacios turísticos, tanto desde el punto de vista medioambiental como socioeconómico. Es decir, como se organizan entre ellos, como se relacionan con su entorno inmediato, qué papel han jugado y juegan en la organización actual del territorio en el que se asientan, qué causas explican su evolución, qué elementos antrópicos posibilitan su existencia, así como que impactos ambientales ocasionan, etc.
Página 15 Este estudio requeriría la combinación de diferentes técnicas de análisis territorial incluidas en la investigación geográfica regional, por lo nos decantaremos por esta perspectiva investigadora. Asimismo hay que aclarar que los cambios de escala necesarios en este proyecto se intentarán llevar a cabo de la forma más adecuada, de manera que en todo momento sea comprensible el territorio de forma global. Como hemos mencionado anteriormente, la actividad turística y su desarrollo e implantación en el territorio, provoca necesariamente en Canarias una serie de alteraciones en el paisaje. Se modifican o aparecen nuevas formas espaciales, principalmente en áreas costeras, que se manifiesta en el caso de Gran Canaria en una serie de incidencias espaciales muy concretas y fácilmente perceptibles. La investigación que aquí se presenta, pretende analizar dichos impactos especialmente en el territorio del Sur grancanario, y con ello, dar a conocer las deficiencias de esta actividad turística e intentar promover modelos de ordenación y ocupación donde dichos impactos se vean mitigados, basándonos en la óptica de la integración óptima entre el turismo y el medio natural de la isla. Un nuevo bloque de intenciones pretende agrupar las formas de planificación que han incidido sobre estas áreas, tanto en lo referente a sus características urbanísticas y socioeconómicas, como a las características ecológicas de su entorno, en especial a los impactos e implicaciones que presentan actualmente, en base a futuras experiencias más racionales. Es por ello que analizar y contrastar el planeamiento territorial de Gran Canaria, en relación con el desarrollo y ordenación del espacio turístico, se hace una herramienta indispensable. Todo ello añadido al manejo de la bibliografía existente sobre la ordenación de los espacios turísticos.
Página 16 En definitiva, en este espacio insular existe una problemática territorial derivada del turismo muy a tener en cuenta por su participación en su desarrollo social y económico, sirviendo de laboratorio expositivo de ciertas realidades singulares dentro del esquema científico regional y nacional.
Página 17 2.- LA PROPUESTA METODOLÓGICA 2.1.- Revisión teórica y balance sintético sobre la investigación de los procesos de transformación territorial y la explotación de los recursos turísticos de interés en esta propuesta metodológica 2.1.1. El marco general. La actividad turística ha sido objeto de una incesante y voluminosa discusión científico-teórica de sus características, su desarrollo y plasmación en el territorio, sus connotaciones económicas y sociológicas; alimentada sobre todo desde los procesos de terciarización del espacio que ha tenido lugar en Europa y determinados países americanos. No obstante, observado desde la perspectiva de cómo el territorio se ha comportado ante los procesos de desarrollo y apropiación turística el tratamiento no parece tan prolífico en el momento en que rebasamos la escala de la interpretación general para pasar a una observación pormenorizada. Lejos de hacer un compendio bibliográfico mínimamente exhaustivo, podemos ayudarnos de Callizo, J., 1991 para retrotraernos a mediados del siglo XIX, cuando Kohl, 1841 insistía en la necesidad de atender y discutir ―la fuerza transformadora del medio que tenían los desplazamientos de personas hacia un lugar determinado‖; o a principios del siglo XX, cuando
Página 18 Tener, 1902, o Hassert, 1907, coincidieron en una concepción funcionalista de esta actividad al considerarla como ―un factor de transformación del paisaje cultural; su objeto debe afrontar una doble tarea: el análisis de las causas geográficas... del turismo y la explicación de los impactos provocados por el mismo‖. Estos saltos temporales en la investigación de las relaciones entre el turismo y los recursos territoriales desde una perspectiva ―pregeográficoturística‖ continuaron hasta mediados del siglo XX, cuando Ruppert y Maier, 1969, representantes de la geografía social alemana, plantearon el tratamiento científico de ―las formas de organización y los procesos con trascendencia espacial desencadenados por los grupos humanos cuando satisfacen la función vital de <recrearse>‖. A partir de esos momentos iniciales de la Geografía de Turismo, el tratamiento directo de los recursos turísticos del territorio empieza a diluirse a favor de una mayor preferencia por las formas de representación espacial y su relación jerárquica de un concepto globalista que podríamos denominar ―espacio turístico‖ y su distribución regional, nacional e internacional. En este proceso, un hito de la ciencia geográfica como W. Christaller tuvo bastante culpa. Este período, lejos de dejar de ser interesante y fundamental en el conocimiento turístico general, envolvió la experiencia española menos recientes que podemos considerar como la madre de la actual geografía turística nacional. A mediados de los ochenta, ejemplos como Marchena, M., Valenzuela, M., Zoido, F., Barceló, B., Salvá, P., Vera Rebollo, J.,... representan una serie de aportaciones que empiezan a dar luz al esquema actual en el cual podrían apoyarse los criterios y metodologías de análisis de los recursos turísticos territoriales en un espacio como el de Gran Canaria.
Página 19 Este constante esfuerzo a nivel nacional se ha enriquecido en la última década, cuando han venido apareciendo trabajos de alcance global que podemos considerar hojas de ruta en los criterios de investigación de esta temática, así como de diversas entidades colectivas con una destacada productividad. Los centros y organismos dedicados al conocimiento del turismo (véase el Cuadro 1) son una buena forma de mantenerse informado y actualizar conocimientos acerca del turismo (experiencias, conceptos, modelos, metodologías,…). A nivel internacional se pueden destacar instituciones como la Organización Mundial de Turismo (OMT) o Asociación Internacional de Expertos Científicos de Turismo (AIEST), cuyos informes e estudios anuales suelen proporcionar un adecuado soporte que ayuda a entender ciertos parámetros, o condicionantes, turísticos a nivel mundial que hay que tener en cuenta a la hora de desarrollar cualquier estudio del turismo de cierta escala. A nivel estatal también hay interesantes centros como Instituto de Estudios Turísticos (IET) o la Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas, S.A. (SEGITTUR), que aportan análisis y estudios que van completando el marco teórico-práctico en una escala más ―asequible‖ para estudios como el aquí presentado.
Página 20 Asimismo del cuadro anterior nos gustaría destacar dos entidades por encontrarse en el Archipiélago. Por un lado la Cátedra UNESCO de Planificación Turística y Desarrollo Sostenible (PTyDS), creada en 1991 por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Esta institución realiza proyectos de promoción y acciones de cooperación con países en desarrollo de África y América Latina en temas relacionados con el turismo. Y por otro lado el Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad de La Laguna, creado en 1982. Esta institución trata el turismo desde diferentes puntos de vista al tener un carácter interdisciplinar. Cuadro 1. Centros y organismos dedicados al conocimiento del turismo. Centros y organismos internacionales dedicados a la formación, investigación y difusión del conocimiento en materia de turismo Organización Mundial de Turismo (OMT). Asociación Mundial para la Formación Profesional Turística (AMFORT). Asociación Internacional de Expertos Científicos de Turismo (AIEST). Centre des Hautes Études Touristiques (CHET). Consejo Mundial de Viajes y Turismo. Centros y organismos españoles dedicados a la formación, investigación y difusión del conocimiento en materia de turismo Instituto de Estudios Turísticos (IET). La Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas, S.A. (SEGITTUR). EXCELTUR “Alianza para la Excelencia Turística”. Observatori de Torisme. Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales. La Cátedra UNESCO de Planificación Turística y Desarrollo Sostenible (PTyDS). La Agencia de Turisme de les Illes Balears. La Fundació CIDTUR, Centro de Investigación y Desarrollo para el Turismo. El Sistema de Información Turística de Asturias (SITA). El Centro de Estudios e Investigación Turísticas (CETUR). El Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas (Invat.tur). El Centro Internacional de Turismo de Andalucía (CINTA). La Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo (AECIT). El Parque Científico y Tecnológico del Turismo y el Ocio (PCTTO). El Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas (IUIT). Fuente: Vera, J. F. (coord.) (2013). Elaboración propia.
Página 21 Por otro lado hay que tener en cuenta las tesis doctorales, proyectos de suficiencia investigadora y memorias de licenciatura, relacionadas con la materia turística, que se han presentado en las últimas décadas y que han ido fortaleciendo el cuerpo de estudios turísticos desde diversas perspectivas. Ya desde el inicio oficial de los estudios de turismo en España (técnico de Empresas Turísticas) en el año 1963, se ha ido progresando hasta llegar a la actual estructura en la que aún persiste la Diplomatura (a extinguir) y el Grado de Turismo que podemos encontrar en medio centenar de universidades. Además hay que sumarle los diversos doctorados, master y expertos vinculados con el turismo. También nos encontramos con interesantes comunicaciones expuestas en los diferentes congresos de la AGE (Asociación de Geógrafos Españoles) y encuentros del Grupo de Trabajo de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación (Grupo 10). Desde las primeras (I Jornadas de Geografía del Turismo) en 1990 se han realizado 14 jornadas o coloquios, en su mayoría con un intervalo de dos años. Resaltar que el VI Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreativo (1998), dedicado a la temática de Turismo y ciudad, se desarrolló en Las Palmas de Gran Canaria; gracias a ello encontramos varias investigaciones realizadas en el ámbito canario. Igualmente hay otras vías como revistas y libros, muchos de los cuales se pueden descargar directamente en internet, en las que aparecen diversos artículos o monográficos de turismo que realizan aportaciones experimentales, conceptuales y/o metodológicas, o desarrollan las ya existente. También se pueden encontrar numerosas investigaciones, informes, etc. desde el ámbito empresarial e institucional. Aunque en muchos casos se
Página 22 suele acudir a la propia universidad para su desarrollo y, en gran parte de los casos, suelen ser análisis/diagnósticos parciales o sectoriales. ―La consolidación y madurez alcanzadas por la geografía del turismo, ocio y recreación han comportado implícitamente su conformación teórico-conceptual y metodológica, en el contexto señalado de coexistencia de distintos planteamientos y de su especificidad como rama independiente en el seno de la geografía‖ (Vera, J.F. y otros, 2013). Pese a todo el esfuerzo, actualmente, y pese al considerable avance y aportaciones de las últimas dos décadas, el cuerpo metodológico relacionado con los estudios del turismo sigue teniendo significativas carencias. Debido a la investigación que aquí se presenta se cree conveniente cometer un superficial recorrido sobre autores de referencia que han ido realizando destacadas aportaciones al marco conceptual y metodológico para la Geografía del turismo. Smith (1983) fue uno de los pioneros en realizar un análisis locacionales mediante métodos cuantitativos. Luego aparecen los estudios de autores como Shaw y Wiliams (1994), Burton (1991) y Pearce (1993), pero siempre con acercamientos al turismo desde una perspectiva economicista. A Pearce hay que reconocerle el esfuerzo por para ofrecer propuestas de sistematización de la geografía del turismo. En países como Francia cabe descartar los trabajos, entre otros, de Miossec (1976, 1977) o Cazes (1992). Posteriormente surgieron otros modelos (Chadefaud, 1987, Haywood, 1986), destacando, por el amplio debate posterior provocado, el famoso modelo de ciclo de la vida de los destinos turísticos de Butler (1980). Esta teoría del ciclo de vida de los destinos turísticos de Butler ha tenido
Página 23 innumerables adaptaciones o revisiones, destacando las de Priestley y Mundet 1998; Johnston 2001; y Agarwal, 2002 y 2006. 2.1.2. La experiencia en Canarias. En Canarias, puede considerarse a J. R. Vera el padre de los estudios turísticos en el Archipiélago e, incluso, en cuanto a nuestro tema de estudio se refiere al vincular los recursos con el concepto de ―imagen‖ turística. Luego, trabajos como los de Cáceres, E., (2001 y 2006) o Hernández, J. A., y otros (2001) han enriquecido en buena medida la base científica sobre los estudios de esta actividad en términos espaciales. Junto a ellos, en los años noventa han venido apareciendo trabajos concretos de análisis del desarrollo turístico sobre estos elementos territoriales, destacando a nuestro juicio Morales, G., y Santana, A. (1993) o Martín, V. (1999). Los inicios del siglo XXI han coincidido con un proceso y consolidación de una estructura científica emanada desde lo que podemos denominar la geografía turística del Archipiélago Canario en lo que se refiere al ámbito académico universitario; fruto de lo cual se ha definido un interesante bagaje de ediciones, desarrollo de proyectos de investigación, participaciones en encuentros y congresos o integración en equipos multidisciplinares relacionados con el planeamiento y la ordenación turística del territorio. En ambas instituciones universitarias de las islas (Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna) podemos constatar la existencia de grupos de investigación dedicados directa o indirectamente al análisis geográfico del turismo y sus variadas relaciones con el espacio geográfico, siendo en
Página 30 territorial que les sirve de soporte; resultando de ese modo alteraciones e incidencias medioambientales, cambios en los usos tradicionales del suelo, nuevas dinámicas y tipologías de núcleos de población asociados directa o indirectamente con el turismo, determinadas formas de sobreexplotación de los recursos espaciales de índole natural en los espacios costeros y entornos rústicos circundantes, una intensificación de la carga demográfica del litoral, la sobreoferta de la infraestructura alojativa existente y prevista, las interacciones conflictivas con los espacios de alto valor paisajístico, etc. En un período en el que se define el desarrollo sostenible del territorio como esquema básico de la configuración del espacio y, tratándose en este sentido el caso de Canarias y de cada una de sus islas de experiencias pioneras en el ámbito internacional, resulta lógico el esfuerzo que desde los respectivos departamentos de geografía se ha venido realizando con el objeto de dar respuesta a estas comportamientos globales e integrales del turismo en este conjunto insulares; tanto más cuando se ha multiplicado la instrumentación legislativa y de ordenación territorial en esta línea con respecto a etapas precedentes. Sin embargo, resulta especialmente interesante hacer mención el caso del proyecto de investigación que dirigido por el profesor Guillermo Morales se viene desarrollando sobre el sistema turístico insular de la isla de Gran Canaria derivando en esta tesis doctoral; circunstancia que concurre igualmente para la isla de Lanzarote con el proyecto de tesis doctoral de E. Acosta sobre los impactos territoriales del turismo. Este prolífico escenario centrado en el ámbito insular no ha estado ajeno de la investigación con cierto nivel de pormenorización de los municipios
Página 31 turísticos, comarcas con comportamiento específico del turismo o centros turístico-alojativos. El conjunto anterior refleja una variedad de conclusiones sobre el comportamiento del turismo y sus múltiples procesos y formas de apropiación del espacio geográfico; incluyendo la incorporación de un mayor número de investigadores de que de modo puntual aportan su esfuerzo en este sentido. Así, las peculiares relaciones del turismo con el complejo territorio de la ciudad, la configuración del espacio edificado en los centros alojativos, las potencialidades del turismo en los municipios rurales mediante productos de corte medioambiental y paisajístico-cultural como respuesta al estancamiento económico de estas zonas, etc., son temáticas comunes en el tratamiento investigador de estos emplazamientos de la geografía turística archipielágica. En esta dinámica, parece sugerente reseñar el resultado científico emanado de los proyectos de tesina del Máster Internacional de Turismo desarrollado en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria desde los años noventa, resultando variadas aportaciones puntuales sobre los mismos capítulos temáticos anteriores. De uno u otro modo, la celebración en 1998 (publicado en el 2000) en Las Palmas de Gran Canaria del VI Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación, junto con el IV Coloquio de Geografía Urbana, promovido por la Universidad y la Asociación de Geógrafos Españoles con la denominación de ―Turismo y Ciudad‖ constituyó un hito en la geografía turística de Canarias, resultando de la misma algunas aportaciones referidos a comportamientos singulares de enclaves concretos de los espacios insulares.
Página 32 La década de los años noventa y lo que llevamos de siglo XXI ha coincidido en el Archipiélago Canario con una explosión de las distintas manifestaciones jurídicas, urbanísticas, proyectos y de investigación académica relacionadas con la ordenación del territorio; período en que se ha venido consolidando el modelo de desarrollo sostenible en los espacios insulares. Cuadro 3. Congresos del Grupo de Trabajo de Turismo, Ocio y Recreación (Grupo 10 de la AGE). Nombre de las Jornadas/Coloquio Año Lugar I Jornadas de Geografía del Turismo. Turisme i Territori a l´Estat Espayol. 1990 Palma de Mallorca II Jornadas de Geografía del Turismo. 1992 III Jornadas de Geografía del Turismo. La formació, la rehabilitació i les noves modalitats tístiques. 1993 Palma de Mallorca IV jornadas de Geografía del Turismo. Los turismos de interior. El retorno de la tradición viajera. 1995 Toledo V jornadas de Geografía del Turismo. Turismo y planificación del territorio en la España de fin de siglo 1996 Tarragona VI Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Turismo y ciudad. 1998 Las Palmas de Gran Canaria VII Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Turismo y transformaciones urbanas en el siglo XXI. 2000 Almería VIII Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. La Geografía y la gestión del turismo. 2002 Santiago de Compostela IX Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Turismo y Cambio Territorial ¿eclosión, aceleración, desbordamiento? 2004 Zaragoza X Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Destinos Turísticos: Viejos problemas, ¿nuevas soluciones? 2006 Cuenca XI Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Espacios turísticos. La Geografía y la gestión del turismo. 2008 Alicante XII Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Espacios y destinos turísticos en tiempos de globalización y crisis. 2010 Madrid XIII Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Turismo y Territorio. Innovación, renovación y desafíos 2012 Barcelona XIV Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Espacios turísticos e inteligencia territorial. Respuestas ante la crisis 2014 Málaga y Sevilla Elaboración propia.
Página 33 Este fenómeno ha venido acompañado de una prolífica línea de investigación en la que aparece implicada la geografía turística regional, en tanto el turismo y sus elementos territoriales asociados aparecen directamente vinculados a la discusión estratégica de las pautas de crecimiento socioeconómico y dinamismo urbanístico en todas las escalas geográficas. El análisis de los modelos o sistemas de las islas determinados por los planes insulares de ordenación, la interpretación de las potencialidades de la actividad turística en el desarrollo económico y cualificación del espacio en los municipios o determinadas zonas urbanas o rurales, la implicación del turismo en los proyectos de rehabilitación urbanística o paisajística del territorio en ciertos enclaves insulares, el balance cronológico de las experiencias de ordenación urbanística relacionadas con el turismo, la valoración del impacto ambiental o territorial de las estrategias públicas y planes de ordenación, etc., son temáticas comunes en los que podemos representar esta línea de investigación durante los últimos años en Canarias. Se trata, a nuestro juicio, de uno de los capítulos con mayor potencial de crecimiento, en tanto la ordenación del territorio constituye uno de los principales blancos de la mirada de los geógrafos en las universidades canarias; circunstancia argumentada por la referida intensidad de la discusión sobre este apartado. De hecho, la participación del geógrafo en los equipos multidisciplinares implicados en la redacción de los planes de ordenación del territorio en distintas escalas geográficas, incluyendo el ámbito de la consultoría, ha permitido aumentar el balance de conclusiones; si bien, el grado de publicación y exposición en los escenarios científicos parece proporcionalmente reducido con respecto a las experiencias observadas.
Página 34 Asimismo, la orientación hacia esta disciplina de la titulación de geografía en su adaptación al formato europeo puede suponer un punto de inflexión relevante en la productividad de la geografía turística regional. La actualización de la producción científica relacionada con la geografía turística en Canarias durante la última década nos descubre de antemano una consolidación evidente de esta línea del análisis geográfico, tanto en Cuadro 4. Experiencias relacionadas con el turismo realizadas desde el ámbito canario. Experiencias relacionadas con la configuración y replanteamiento de los sistemas turísticos insulares. MARTÍN, V. 1999a. 69-91. MARTÍN, V. 2000a. MARTÍN, V. 2000b. GARCÍA, A., y MELIÁN, A., 2000. 245-263. HERNÁNDEZ, S., 2000a. 113-121. HERNÁNDEZ, S., 2000b. 213-228. MARTÍN, V., 2000a. 141-149. MELIÁN, A. y SUÁREZ, J. 2000. 80-88. MORALES, G. 2000. HANSEN, A. y RODRÍGUEZ, M.P. 2001. HERNÁNDEZ, J.A., PARREÑO, J.M. y otros. 2001. GONZÁLEZ, A., 2000. 365-380. GONZÁLEZ, A., 2002. 229-247. GONZÁLEZ, A. y otros. 2002. MORALES, G. y HERNÁNDEZ, S. 2003. RODRÍGUEZ, M.P. 2004. GONZÁLEZ, A. 2005a. GONZÁLEZ, A. y HERNÁNDEZ, J. A. 2005. HERNÁNDEZ, S. 2005b. HERNÁNDEZ, S. 2006b. 193-218. MARTÍN, V. 2006. RODRÍGUEZ, M.P. 2006. HERNÁNDEZ, S. 2007. HERNÁNDEZ, S. y SÁNCHEZ, C. 2007. HERNÁNDEZ, J. A. 2008. HERNÁNDEZ, J. A. 2008. 256-280. HERNÁNDEZ, S. y GINÉZ, C. 2008. HERNÁNDEZ, J.A., 2008, 256-265. SIMANCAS, M. 2008. 201-238. ACOSTA, E. 2008. SÁNCHEZ, C. 2008. GONZÁLEZ, A., 2011. Experiencias relacionadas con la implicación del turismo en la ordenación del territorio. TALAVERA, R., PÉREZ, T. 2000. 229-244. DELGADO, G. 2000. 151-184 ALVAREZ, A., HERNÁNDEZ, J., SIMANCAS, M. 2004. ARMENGOL, M., HERNÁNDEZ, S., SOBRAL, S. 2005. 105-120 GONZÁLEZ, A., 2006. 39-57. HERNÁNDEZ, J.A., SOBRAL, S., GONZÁLEZ, A. 2006. 295-330.. VERA, J.R. 2004. 150-167. DÍAZ, F., VERA, J.R. 2006. HERNÁNDEZ, S., SÁNCHEZ, C., GINÉS, C. 2008. PÉREZ FERNÁNDEZ, J.M. 2008. 117-152. GONZÁLEZ, A., SOBRAL, S., ARMENGOL, M. y HERNÁNDEZ, J. A. 2012. 7-24. Fuente: Hernández Torres, S. (2010). Elaboración propia.
Página 35 el Departamento de Geografía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria como en el de la Universidad de La Laguna. El informe sintético que concluimos nos permite cotejar una intensificación de la complejidad disciplinar del análisis geográficoturístico, rebasando con creces los propios límites temáticos de las líneas científicas ―oficiales‖ promovidas por los grupos de investigación inventariados. La participación de especialistas de otras disciplinas, o la implicación del geógrafos en otras áreas temáticas, preferentemente las ciencias económicas y empresariales cuyas facultades suelen gestionar las titulaciones de turismo, ha permitido multiplicar el ámbito de interpretación de esta disciplina territorial. Sin embargo, en esta complejidad creemos que radica una de las principales debilidades del caso canario en la geografía turística nacional. La supeditación del esfuerzo científico a las temáticas promovidas por otros agentes sociales o por las propias entidades científicas de ámbito extra regional (p.ej. el Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación de la AGE, véase el Cuadro 3) parece diluir una posible planificación de este esfuerzo científico en líneas de investigación claramente identificadas con la orientación del grupo de investigadores o con unas respuestas requeridas por la sociedad. La mezcla de conclusiones y la superposición de esfuerzos sobre apartados temáticos similares (―historia‖ urbanística, incidencia paisajística, compendio cuantitativo de indicadores básicos) descubre deficiencias importantes en la consecución de respuestas en otros apartados igualmente relevantes en la comprensión geográfica del espacio turístico insular (capacidad de carga, metodologías de
Página 36 diagnóstico, criterios de ordenación del turismo, indicadores de sostenibilidad según tipologías de comportamiento o factores geográficos implicados, interacción del turismo con distintos espacios—ciudad, espacios protegidos, entornos rurales, entornos estancados económicamente,...) y con distintas manifestaciones paisajísticas que conforman el interesante puzzle insular. En la búsqueda de conclusiones sobre ciertos temas de moda, parece observarse una dificultad en la consolidación de las líneas de investigación abiertas, pudiendo incluso deducirse una escasa vida productiva de las mismas. Por otra parte y pese a los importantes avances en este sentido, la geografía turística sigue siendo una desconocida en la administración pública potencialmente promotora del análisis del territorio, especialmente en la planificación del espacio y el urbanismo aún excesivamente referenciado en el arquitecto. La aglutinación del esfuerzo del geógrafo y las estrategias de promoción de sus habilidades en la interpretación del turismo y su relación con el diseño de nuevas políticas y actuaciones concretas parece ser uno de los apartados a potenciar desde los departamentos universitarios y otras entidades asociadas a esta disciplina.
Página 37 2.1.3. Aspectos sintéticos destacados de la revisión teórica y crítica. En este contexto científico, los últimos años han coincidido con una cada vez mayor preocupación por conocer los mecanismos que intervienen en el distinto y complejo comportamiento de los recursos del territorio en los que se apoya el turismo, y que motivan la fortaleza o vigencia de unos y la degradación o transformación de otros. Esta circunstancia, evidentemente, explica la flexibilidad de los distintos modelos de desarrollo turístico y las necesidades de una adaptación a las nuevas situaciones en la que muchos espacios salen perjudicados en el proceso de competitividad en el mercado internacional. La misma ordenación del territorio en la que se incluye el turismo como uno de sus protagonistas estrellas y como componente transformador e identificador del espacio, aumentan las exigencias de argumentos científicos a las complejas situaciones que se producen en el campo de los recursos geográficos en sus distintas escalas; planteando a falta de ellos decisiones rápidas no exenta muchas veces de incoherencias, ineficacias y conflictos.
Página 38 Imagen 1. Recurso y territorio en San Agustín. (Playa de San Agustín, San Bartolomé de Tirajana). Pero, ¿qué son los recursos turísticos territoriales?, ¿qué papel presentan en el funcionamiento de una economía turística tan fundamental en el devenir grancanario? Entendemos que un modo coherente de comprenderlo con cierta facilidad es dibujando mentalmente una sencilla cadena cuyos eslabones van reflejando la evolución de la actividad desde el momento en que se estimula a una persona para su consumo hasta el que refleja sus manifestaciones en un espacio que sirve de destino y soporte de una oferta de ocio y recreación (véase la Figura 1).
Página 39 Figura 1. Modelo gráfico de la integración de los recursos territoriales en el espacio turístico Elaboración propia. Podemos coincidir como inicio que las personas, con independencia de su origen, son potencialmente consumidoras de mitos (Andrés, J.L., 1998). Éstos constituyen imágenes representativas de una situación generada por la mente del individuo, en cuyo proceso intervienen condicionantes culturales, sociales, económicos, políticos, personales, etc.
Página 46 es inevitable. De hecho, algún autor no comparte su uso en trabajos como el que nos planteamos, interpretando que ―el uso de tipologías se ha de relativizar, y a veces, en relación con su contexto, no son necesarias, tal como se comprueba hoy día debido, probablemente, a un abuso de ellas. A escala local o comarcal pueden tener otro sentido y utilidad si se procede a una evaluación, pero la valoración anterior es válida a escala mundial puesto que en ella no tiene sentido realizar un inventario exhaustivo e inacabado de los recursos naturales y culturales‖ (Vera, J.F., 1997: 66). La identificación e inventario de los recursos es un paso previo imprescindible para la definición de su aptitud turística, y su evaluación para su determinación del potencial turístico, de esta manera conocer el patrimonio turístico de un territorio de acuerdo con el nivel de importancia de cada uno de ellos. De todos modos, atendiendo al criterio del tipo de territorio sobre el que se asientan los recursos turísticos podemos distribuirlos en cuatro sencillos grupos asimilables al caso de Gran Canaria: recursos asociados al paisaje costero, recursos asociados al paisaje rural, recursos asociados al patrimonio histórico y, por último, recursos asociados al espacio urbano (véase la Figura 2). Asimismo existen numerosas clasificaciones de los recursos turísticos. D. Barrado (2010), habla del recurso ya utilizado o real que es aquel que mediante la acción humana, que implica un proceso de producción, ya está incluido en un producto turístico como atractivo, aunque no es el producto en sí mismo; mientras que los recursos potenciales son todos los elementos que pueden ser valorados o transformados para ser posibles atractivos.
Página 47 Por su parte B. Gómez y F. Palomeque (2002) proponen clasificarlos según su naturaleza y funcionalidad, considerando al recurso como soporte de una actividad. Cuadro 5. Clasificación de los recursos turísticos Autor Año Criterio Clasificación P. Defert 19761982 Naturaleza del recurso Hidromo Phitomo Litomo Antropomo Mnémome OEA (Organización de Estados Americanos) 1978 Sitios naturales Museos y manifestaciones culturales históricas Floklore Realizaciones técnicas, científicas y artísticas contemporáneas Acontecimientos programados Fernando Fuster 1985 Naturales Socioculturales Económicos Bull 1994 Recursos libres Recursos escasos Corna Pellegrini 1973 Funcionalidad del recurso Recursos originales Recursos complementarios Burkart y Medlik 1986 Recursos propios Recursos orientados al usuario Gunn 1988 Atractivos turísticos Atractivos de destinos Leno Cerro 1991 Recursos básicos Recursos complementarios Fuente: Gómez Martin (2001); Camara, C. y Morcate, F., (2014). Elaboración propia.
Página 48 Por su parte, Camara, C. y Morcate, F., (2014) clasifican los recursos turísticos en cinco grandes categorías son: sitios naturales, museos y manifestaciones culturales históricas, folklore, realizaciones técnicas, científicas y artísticas contemporáneas, y acontecimientos programados. Pero, en resumen, puede decirse que estos cinco componentes constituyen los recursos básicos que se reagrupan en recursos culturales y naturales. Sin perjuicio de todos estos intentos selectivos, a un trabajo como el que nos planteamos le resulta muy interesante separarlos en función de su prioridad o valor dentro del propio desarrollo de la actividad turística. En este sentido, D. López (1998) y L. Cerro (1991) nos ayudan separando los llamados recursos territoriales ―básicos‖ de los ―complementarios‖.
Página 49 Figura 2. Ejemplo de clasificación de los recursos territoriales turísticos Fuente: Hernández, S., 2006. Elaboración propia. Los primeros se refieren a aquellos que tienen capacidad propia de atraer visitantes, y por lo tanto no poseen problemas de localización espacial
Página 50 (playas, clima, montañas en las estaciones invernales, monumentos en los centros patrimoniales, etc.); por tanto son aquellos que dependen fundamentalmente, de la existencia de recursos naturales y culturales, así como de actividades recreativas suficientemente interesantes que tienen capacidad propia para atraer la visita de turistas nacionales y/o extranjeros a un lugar determinado. Por su parte, los complementarios engloban al grupo no dotado de un atractivo claro y en consecuencia son más difíciles de detectar o de destacar en la imagen perceptiva de una zona. La importancia o potencial turístico de un territorio no se puede cuantificar únicamente por el número de atractivos que reúne, sino por la calidad o relevancia de estos (Cerro, L. 1991; Camara, C. y Morcate, F., 2014).Por tanto a la hora de valorar el potencial turístico de un territorio, hay que tener en cuenta no solo la cuantificación de sus recursos turísticos sino su ―calidad‖, este último aspecto más relacionado con otros factores como su singularidad. Realizando un barrido por los estudios respecto a esta temática, se pueden destacar tres enfoques básicos para la evaluación del potencial turístico de un espacio: el enfoque analítico, la evaluación económica y el análisis de las preferencias de la demanda. Asimismo M. Bertoni (2005) afirma que el valor turístico de un recurso depende de dos factores principales: un factor de oferta que hace referencia a la posibilidad de utilización de los recursos, y un factor de demanda que se concreta por las preferencias de los consumidores de tales recursos. Mientras que de acuerdo con L. Cerro (1991), se puede realizar una jerarquía según la capacidad de atracción del recursos turístico mediante
Página 51 un examen crítico de los recursos relevantes para establecer su interés turístico sobre bases objetivas y comparables. Aunque la mayoría de los autores coinciden en utilizar factores como la aptitud, accesibilidad, singularidad, tamaño, etc. para ponderar la relevancia de un recursos turístico. Imagen 4. Variedad tipológica y territorial de los recursos turísticos. Dunas de Maspalomas. (Gran Canaria, San Bartolomé de Tirajana). La explotación turística de estos recursos es, asimismo, muy diversa. Los servicios que se hace del territorio, evidentemente, encuentran un primer factor de identificación en las propias características que presenta el
Página 52 espacio geográfico, tanto desde su componente natural como cultural, socioeconómica, política e, incluso, histórica. Sin embargo, el ejercicio de promoción de una oferta determinada se condiciona en su desarrollo en el tiempo por otros aspectos más vinculados a la propia demanda, salvo determinados aspectos locales asociados a la planificación del espacio, a la accesibilidad de los servicios, la capacidad de carga de los recursos, la programación o la estrategia mercantil propia de toda actividad económica, etc. Los estímulos del turista en relación al tipo de actividades turísticas, los cambios en las preferencias, su capacidad de gasto, sus características culturales y religiosas, su capacidad física y edad, la difusión de los servicios entre los conciudadanos o el éxito de la promoción en sus lugares de origen son mecanismos con una evidente capacidad modeladora de la rentabilidad de un servicio y, por tanto, de la explotación de un recurso territorial. Este aspecto otorga una importancia fundamental al ejercicio informativo y conocimiento detallado de los comportamientos en los mercados y zonas de emisión de visitantes a lo largo del tiempo, especialmente en lo que se refiere a la reorientación de la demanda hacia nuevos destinos y el consiguiente proceso de competitividad. Del mismo modo, la planificación del territorio juega un papel fundamental en su función como herramienta de desarrollo, conservación y gestión de los recursos turísticos del espacio, tal como veremos en el caso de Gran Canaria. Y, precisamente en este apartado, es donde se suelen producir las principales discusiones y conflictos sobre este tipo de servicios.
Página 53 Imagen 5. Turismo y apropiación-tratamiento del territorio. Puerto de Mogán. (Gran Canaria, Mogán). Las diferentes interpretaciones entre los agentes sociales, económicos, ambientales y políticos sobre las estrategias, prioridades y modelos en el desarrollo del espacio turístico constituyen un capítulo cada vez más prolífico en la discusión teórica de los recursos de los que éste se sirve; circunstancia que justifica la necesidad de consolidar el ejercicio de análisis, valoración y prognosis desde los ámbitos científicos y de decisión.
Página 54 2.2.- Estructura de la propuesta metodológica. 2.2.1. Escenario metodológico y etapas fundamentales del proceso. La visión global de síntesis que aporta la geografía se cree de vital importancia en la tesis doctoral que aquí se presenta debido a la complejidad del fenómeno turístico. Asimismo las grandes líneas metodológicas de esta investigación serán las que derivan del análisis geográfico regional, de la que ya se ha podido percibir ciertas especificidades previamente. ―La aplicación de los principios del análisis geográfico regional al espacio turístico parte del reconocimiento del grado de dinamismo que la actividad turística introduce en el territorio, de modo que no se reduce a la descripción de los factores de desarrollo turístico y de las estructuras territoriales resultantes, aspectos de indudable interés, sino que también profundiza en la identificación y explicación de las dinámicas formales y funcionales que se producen en los espacios turísticos y en las implicaciones de las mismas para la planificación y la gestión territorial y turística” (Ivars, A., 2003a: 81). Pese a la extensa bibliografía relacionada con el estudio geográfico del turismo, no se ha advertido un bagaje del mismo peso en cuanto a criterios metodológicos se refiere. Esta situación se agrava cuando observamos esta misma temática aplicada al caso canario en el que, salvo contadas excepciones, los intentos han sido bastante aciagos. El diseño de los planteamientos metodológicos debe tener una determinada estructuración de contenidos, mediante apartados que, en cierto modo, son de obligado cumplimiento a la hora de abordar las relaciones entre el turismo y el territorio en un espacio determinado;
Página 55 referencias que se toman como básicas en este proyecto de tesis doctoral. “El análisis de los espacios turísticos sería parcial si no se reconocen los efectos de la interrelaciones escalares consustanciales a los agentes y procesos que intervienen en la producción turística y en la canalización de los flujos de demanda. Dichas interrelaciones, de diversa naturaleza (político-administrativas, económicas, empresariales, etc.), tienen una traducción territorial en la medida en que afectan al funcionamiento del espacio turístico y condicionan su integración en el mercado, abierto y globalizado” (Ivars, A., 2003a: 82). De ahí la importancia de tratar con coherencia y prudencia los cambios de escala necesarios para el presente proyecto de investigación. Tanto los modelos de ocupación, como las transformaciones provocadas sobre el territorio a causa del desarrollo y actividad del turismo, exigen el establecimiento de un tipo de metodología que nos muestre los problemas existentes en dicho espacio. Delimitar los conceptos y las fuentes para el estudio del tejido turístico requiere una labor consistente en delimitar el contexto teórico con el que se propone el desenvolvimiento del análisis y diagnóstico de este tema para un territorio como éste. El análisis del territorio propuesto parte de la importancia de una primera fase de descripción global de la situación actual que presenta dicho espacio, tanto a nivel físico y natural como a nivel antrópico y de ocupación del territorio por la actividad turística, y establecer el papel jugado por ellas en la configuración y formación de las patologías detectadas. Se pretende hacer un ―barrido‖ o visión global a todo el territorio insular, pero centrándonos en los espacios turísticos donde se
Página 62 dentro del proceso económico. De este modo, estos ingredientes de materializan en una diversidad de comportamientos en la intensidad de uso, grado de transformación, fragilidad, capacidad de carga, tratamiento específico por parte de la administración pública, etc. Este desarrollo evidencia una necesidad fundada en el conocimiento de los recursos turísticos territoriales como paso previo fundamental en toda valoración o interpretación de un espacio como la isla. No obstante, no se trata tanto de una descripción del espacio geográfico como de una lectura comprensiva de éste dentro del escenario concreto del funcionamiento turístico. Ya a finales de los setenta, la propia Organización Mundial del Turismo abordó la necesidad de documentalizar estos elementos territoriales con el objetivo de ―realizar un análisis tipológico y formar un inventario de los recursos turísticos actuales y potenciales de una región o país determinado y proponer medidas adecuadas de protección y aprovechamiento de estos recursos‖ (López, D., 1998). Estamos hablando, pues, de una tarea que, siendo singular, el análisis geográfico ha marginado en su intento natural de entender la globalidad del espacio turístico, pese a tratarse de un aspecto para el que presenta una profusa experiencia en otros apartados en el conocimiento del territorio. En estos términos, el planteamiento de una metodología eficaz para una investigación como la que nos planteamos combina la necesaria integración de esa experiencia con el riesgo de su adecuación a unos supuestos tan diversos como los recursos territoriales de Gran Canaria. Para empezar, las fuentes básicas para este trabajo pasan por la ineludible etapa de vaciado de la información académica o de
Página 63 investigación universitaria y del planeamiento territorial, como instrumentos generalizados de análisis y valoración del territorio en toda la isla, y del ejercicio académico referido a ciertos aspectos concretos del mismo; todo ello estructurado en una exhaustiva encuesta de campo que asimile dicha información en el contexto de los objetivos planteados. Luego, las instituciones oficiales aportan recopilaciones de información referida a ámbitos temáticos de su respectiva competencia que resultan de gran interés para el conocimiento de ciertos aspectos fundamentales de la isla (estadísticas, cartografía, valores naturales, patrimonio, infraestructuras, oferta alojativa, etc.). El proceso de inventario de los recursos turísticos del territorio está dotado de multitud de experiencias metodológicas, en las cuales se yuxtaponen una extrema variedad de capítulos de información, a cada cual de mayor valía para el conocimiento e interpretación de estos elementos del espacio geográfico-turístico. Surge, entonces, la necesidad de introducir un instrumento de síntesis que combine el ejercicio de interpretación con unos grados suficientes de rigor y detalle analítico con la facilidad y fluidez de su lectura, especialmente cuando el estudio va dirigido a su consulta externa al equipo redactor. El concepto de la ―ficha de inventario‖ se convierte en una herramienta que se entiende óptima en ese equilibrio (véase las Figuras 3 y 4). Su uso ya ha experimentado una contrastada eficacia en campos tan diversos como la investigación geográfica y el diagnóstico territorial o en los catálogos patrimoniales insertos en el planeamiento urbanístico. De hecho, la generalización de las bases de datos y el uso del Internet se ha soportado, a nuestro juicio, sobre el uso de esta documentación sintética.
Página 64 Figura 5. Fuentes para el análisis de los recursos turísticos territoriales en Gran Canaria Fuente: Hernández, S., 2011. Elaboración propia.
Página 65 La esquematización es, en este caso, el punto fuerte de una herramienta capaz de introducir gran cantidad de información en un espacio reducido. Y, precisamente, en esa cualidad radica su principal factor de riesgo. Así, la abundante y densificada información se vuelve en contra del objetivo de una fácil lectura en el momento en que no exista un adecuado orden o estructura de contenidos y una clara percepción de hacia que respuestas va destinada la ficha a través de una correcta selección de los campos de datos. En esa diversidad, pueden considerarse una serie de apartados que resultan comunes en esta etapa de obtención exhaustiva de la información. De un lado, la identificación del recurso constituye un apartado introductorio de obligado cumplimiento por lógica técnica, en tanto se refiere a la presentación nominal del mismo y su contextualización en razón a su tipología, localización u otros aspectos afines. En cierto modo, se define como la referencia básica dentro de un proceso de inventario y análisis basado en un gran número de registros, los cuales requieren de un orden o estructuración. La Sectur (Secretaría de Turismo de México) diferencia entre los términos ―recurso turístico‖ y ―atractivo turístico‖, el primero lo constituyen los elementos naturales o culturales, y cuando la actividad del hombre lo transforma o incorpora instalaciones, equipamientos y servicios a este recurso, le agrega valor, lo convierte en un atractivo turístico. La propia OMT define los atractivos turísticos como: todos aquellos bienes y servicios que por intermedio de la actividad del hombre y de los medios con que cuenta, hacen posible la actividad turística y satisfacen las actividades de la demanda, y plantea que, un recurso turístico constituye la existencia de un conjunto potencial (conocido o desconocido) de los
Página 66 bienes materiales o inmateriales a disposición del hombre y que pueden utilizarse mediante un proceso de transformación que hacen posible la actividad turística y satisfacen las necesidades de la demanda De otro, la caracterización del recurso territorial supone el ejercicio analítico en si mismo, en el cual se reseñan los aspectos que describen su origen, desarrollo, morfología, integración en un entorno geográfico mayor, infraestructura y dotación asociada, acceso, propiedad, etc. En este apartado, cobra una especial importancia el escenario jurídico y urbanístico que le resulta de afección, el cual puede servir como estímulo al uso turístico debido a su especificidad o, por el contrario, de factor de restricción al mismo a causa de su fragilidad. También, la existencia de conflictos o procesos de incidencia negativa sobre su explotación turística representa un indicador de marcado valía, sobre todo en tareas de programación de productos o de planificación territorial. Por último, el diagnóstico o valoración del recurso abarca la interpretación cualitativa o cuantitativa del grado de singularidad o interés que presenta en un contexto espacial de desarrollo turístico, que bien puede ser el ámbito local, el insular, el regional o el nacional e internacional. Por ejemplo, el criterio metodológico propio de la ordenación territorial, existe una serie de parámetros que desarrollan esa valoración, tales como pueden ser la problemática territorial o socioeconómica previa, la dinámica de transformación de la misma, la calidad general y específica desde múltiples indicadores, las limitaciones o capacidad de carga de su aprovechamiento, el grado de uso existente y, en definitiva, el potencial turístico. Su papel se entiende fundamental, dado que delimita el escenario en que debe desenvolverse la actividad turística en condiciones de equilibrio
Página 67 entre la calidad de la misma y su adecuada integración en las condiciones vigentes del entorno, tanto desde el punto de vista medioambiental, como socioeconómico y estratégico. El actual discurso sobre la sostenibilidad del turismo y la estrecha vinculación de los recursos territoriales a la competitividad del espacio grancanario en el mercado internacional no hacen más que confrontar, a nuestro juicio, dicho interés; circunstancia que hace más necesaria la adecuada selección de los indicadores de diagnóstico que soporten su eficacia en el proceso de discusión. Su materialización en el espacio geográfico de la isla puede resolverse, con suficiente grado de coherencia y racionabilidad, en la percepción de unidades territoriales que presentan tipologías de comportamientos y cualidades en los recursos. Su resultado final definiría una distribución geográfica que permita efectuar múltiples valoraciones en un contexto insular, de las cuales emanaría una interpretación general del funcionamiento del espacio turístico en este sentido.
Página 68 Figura 6. Esquema de la metodología empleada con los recursos turísticos territoriales Elaboración propia.
Página 69 3.- EL ÁMBITO TERRITORIAL. EL SOPORTE DE LA ACTIVIDAD TURÍSTICA 3.1.- El ámbito. Rasgos generales de identificación La isla de Gran Canaria tiene una formación redondeada de unos 1.560 km2, la tercera del Archipiélago Canario. Las características medioambientales y su disposición física no le son extrañas al carácter eminentemente montañoso de las islas. De hecho, vista en su conjunto parece una plataforma redondeada desde cuyo centro, aproximadamente, “parten” la mayor parte de sus barrancos separados por lomos y demás geoformas similares. No resulta extraño pues, la circunstancia de que la altitud máxima de 1.949 m., en el Pico de Las Nieves, esté ubicada cerca del centro geográfico de la isla. No obstante, esta configuración física no ha impedido el aprovechamiento humano de su territorio. Su actual población (851.157 1 hab.) es la segunda en volumen de efectivos regionales, tras Tenerife, en un proceso de crecimiento demográfico durante el final del siglo XX sin precedentes en su historia (en 1900 residían 364.408 personas). 1 Datos del ISTAC (Gobierno de Canarias) para el 2014.
Página 70 Figura 7. Definición general del ámbito de investigación. Ortoimagen. Fuente: Grafcan. Elaboración propia.
Página 71 Dispuesta administrativamente en veintiún municipios (Agaete, Agüimes, La Aldea de San Nicolás, Artenara, Arucas, Firgas, Gáldar, Ingenio, Mogán, Moya, Las Palmas de Gran Canaria, San Bartolomé de Tirajana, Santa Brígida, Santa María de Guía, Tejeda, Telde, Teror, Valleseco, Valsequillo y Vega de San Mateo), dicho aprovechamiento humano sí repite el desequilibrio geográfico del resto regional en cuanto a su distribución. Ello llega hasta tal punto que su municipio capital (Las Palmas de Gran Canaria) alcanza en apenas 100 km2 casi el 45 % de la población insular y una densidad de 3801,9 hab./km2. Frente a éste, los cinco últimos se sitúan cada uno por debajo del 1 % insular (datos del ISTAC para el 2014). Siguiendo con el análisis del ISTAC para el 2014, vemos que esta disparidad condiciona el propio dibujo del sistema de asentamientos y la distribución del dinamismo socioeconómico. De este modo, estamos ante una isla que sufre una macrocefalia importante a favor del núcleo de Las Palmas de Gran Canaria (382.283 hab.), cuando la siguiente entidad en volumen demográfico es Telde con 102.076 hab. Luego aparecen entidades entre las 50.000 y 100.000 personas (Santa Lucía y San Bartolomé de Tirajana) y en un área de influencia casi inmediata a la citada capital insular; de hecho forman, junto a Ingenio y Agüimes, la “franja o corredor de población del Este”. Solo Arucas, con 37.056 hab., influenciada directamente por la capital, podría comprarse en bolsa poblacional a éstos últimos. Si continuamos con este “cordón”, cada vez más continuo de población, hacia el Sur y Este de la isla no encontramos con los principales centros o municipios turísticos grancanarios (San Bartolomé de Tirajana y Mogán); en medio nos quedaría el aeropuerto de Gando (Telde), con lo cual se traduce en un mismo desequilibrio en cuanto al dinamismo funcional y económico.
Página 78 Otros hitos destacables fueron de un lado, la absorción de la compañía “Vapores Interinsulares” por parte de la de Trasmediterránea (1930) o la llegada de la naviera “Armas” (1936), en el campo del transporte (Montelongo, A. y Falero, M., 2000); y de otro, la visita de la Comisión de Autoridades (finales de los años 30). Después de 1945, el turismo comienza a regularizarse. Aparece el avión e irrumpen los vuelos chárter con el trabajo eficiente de las agencias de viajes. Con anterioridad, los turistas tenían que prepararse ellos mismo sus viajes, como por ejemplo contactar con el establecimiento donde se fueran a pasar sus estancias. A diferencia, ahora las agencias lo comienzan a preparar todo y el turistas se ve desligado de dichas tareas. Por lo tanto, muchas más personas se animan a viajar, al ver las facilidades que ahora tienen. Todos estos acontecimientos se potencian desde 1950. Durante estos años, Tenerife es el lugar de destino preferido por los turistas, y Santa Cruz como centro principal de la isla. Por lo tanto esta primera mitad de dicha centuria fue paralela a un difícil proceso de consolidación de la isla como destino de visitas, condicionado por la incidencia de las guerras mundiales en la navegación marítima y la prolongada crisis económica fuera de la capital. En este desarrollo turístico existen dos factores, que en conjunto, explican el desarrollo de los núcleos receptivos del turismo en Gran Canaria y Tenerife. Por un lado las condiciones del medio natural, es decir, la diversidad de paisajes, la belleza de las playas y la calidez del clima favorable a los enfermos del pulmón. Y por otro lado las condiciones del medio urbano, en el sentido de las mejoras de las infraestructuras que han permitido darle un carácter más moderno y mayor confort a las islas.
Página 79 Hemos visto como Gran Canaria siguió, por tanto, una evolución similar a lo que algunos autores (Morales, G., y Santana, A., 1993 o Vera, J.R., 1993) han planteado en Canarias para el desarrollo histórico de esta actividad durante el período anterior a mediados del siglo XX, en lo que podríamos denominar como “fase preturística”. 3.2.2. Aparición y primeros desarrollos del turismo de masas. Esta etapa también se podría denominar el comienza la era de los operadores turísticos en las islas, o del turismo moderno, etc. Finales de 1957 es una fecha clave del turismo de masas en Gran Canaria, en ese año aterrizaba en Gando un avión de la compañía aérea sueca Transair AB, con sus 54 plazas ocupadas, lo que suponía uno de los hitos de partida. Se trataba del primero de una serie de vuelos charter con el que Gran Canaria se inició en el turismo organizado de masas y en el negocio turístico moderno.
Página 80 Imagen 7. La mejora de los medios de transporte como impulsores del desarrollo turístico. (Aeropuerto de Gando. Telde. Década de los 50). Foto: Rafa Hernández Gil. Con los viajes organizados, el papel de la publicidad ofrecida por los operadores, las mejoras socioeconómicas, las características del lugar receptor, etc. el turismo comienza a ser una práctica cotidiana, dando paso a la etapa del turismo de masas. Dentro de esta etapa pueden diferenciarse varios períodos que siguen direcciones particulares. Teniendo en cuenta que la etapa anterior era pobre en infraestructuras, consideramos el legado de ésta pasa a la nueva etapa, viéndose ésta obligada a ocupar dichos espacios comenzando a construirse la nueva y necesaria infraestructura. A mediados del siglo XX se produce un punto de inflexión que, si bien no alteró las formas de evolución en el desarrollo turístico de la isla, sí marcó el origen de un proceso de apropiación del espacio y de los
Página 81 recursos territoriales protagonizado por la específica urbanización del suelo para este fin. Hablamos del turismo litoral de masas. Con unos mecanismos similares a los de la isla de Tenerife, los “escarceos” planificadores de la primera mitad de la centuria se vieron continuado por una intensificación y mayor coherencia de la intencionalidad de las administraciones públicas por desarrollar el turismo en el espacio que estudiamos. En estas fechas, al margen de continuar la mejora de la red viaria, se fueron adecuando infraestructuras de primer orden y básicas en el impulso de la calidad dotacional de este territorio; circunstancia que resultó imprescindible en la aceleración del proceso de apropiación del espacio por parte del turismo y la explotación de los recursos.
Página 82 Imagen 8. Transformación del entorno de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria) I. 1966 Fuente: IDECanarias (Gobierno de Canarias). Elaboración propia.
Página 83 Imagen 9. Transformación del entorno de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria) II. 2012 Fuente: IDECanarias (Gobierno de Canarias). Elaboración propia. En un segundo período, la infraestructura básica se consolida, participando masivamente el capital foráneo. Surge la conformación típica de “la ciudad lineal mediterránea”, donde ya se conocen los rasgos caóticos de escenarios anteriores. Ligado a este proceso camina el sector de la construcción.
Página 84 Imagen 10. Apartotel Folías. San Agustín. (Gran Canaria, San Bartolomé de Tirajana) De modo paralelo a ese proceso, desde mediados del siglo XX se venía produciendo un acopio de terrenos en el litoral de la isla por parte de los “terratenientes” agrarios, los empresarios del resto del país y de Europa, asociado a una percibida revalorización del suelo como consecuencia de la política intencionada de desarrollar el turismo. Si bien en algunos casos el objetivo era la posterior urbanización, para estos suelos, el estímulo mayoritario se centraba más en una actividad meramente inmobiliaria especulativa de adquisición de superficies para su posterior aumento de valor y venta a empresarios turísticos, en una dinámica ya extendida en las costas mediterráneas.
Página 85 La visión de futuro de estas empresas sobre los nuevos indicadores de cualificación del territorio, su conocimiento del desarrollo turístico, el escaso valor del suelo por su baja productividad agraria y la reducida costumbre empresarial local a gran escala convergieron en un contexto de apropiación del suelo por parte de agentes externos a la Isla; circunstancia que iría generando el escenario adecuado para el inicio de la urbanización con fines turísticos. Entre aquellas adquisiciones y la materialización constructiva de la urbanización turística del territorio grancanario de la época, especialmente las zonas costeras, intervino el planeamiento urbanístico como mecanismo “público” de aceptación de ese aprovechamiento definitivo del suelo y la apuesta por un modelo económico alternativo al debilitado sistema agrario que había pervivido en la isla a lo largo de su historia. La entrada en vigor a nivel estatal de la Ley del Suelo en el año 1956 representó el instrumento legal en el que se apoyaron los ayuntamientos, el Cabildo de Gran Canaria o la Diputación Provincial de Urbanismo para ir diseñando los emplazamientos y formas en que se llevaba a cabo un proceso urbanizador, que sólo se vería interrumpido en los inicios de este siglo XXI con la aparición de las Directrices de Ordenación General de Canarias. Su desarrollo con fines de interés general para el que teóricamente fue creado el planeamiento urbanístico resulta cuanto menos muy discutido, repitiéndose situaciones ya extendidas en los conjuntos turísticos del Mediterráneo español. En este sentido, la política turística siempre ha sido proclive a beneficiar las actuaciones de la iniciativa privada para el desarrollo de la actividad turística, de manera que la propia legislación ha bendecido el modelo
Página 86 especulativo... incluso las plusvalías derivadas de la ejecución de infraestructuras básicas por los entes públicos –ayuntamientos, MOPU, etc.- han sido aprovechadas para aumentar el beneficio privado al revalorizar el suelo (Vera, F., 1987). Con ciertas mejoras, esta problemática sería asumida por etapas posteriores, intensificándose en ciertos aspectos (reducida productividad de las plusvalías en la adecuación del espacio grancanario, heterogeneidad de modelos de urbanización con un predominio de la arquitectura extrahotelera destinada a la demanda general, nula preocupación privada por la regeneración del paisaje del que se sirve y al que impacta, etc.). En la actualidad, se corresponde con uno de los conflictos más acuciantes del turismo insular. Lo que sí es cierto es que la actividad turística no sólo no interrumpió su crecimiento sino que intensificó su velocidad en el proceso (véase la Figura 1), influido por el aumento del tráfico aéreo a la isla y la buena salud de la navegación marítima y los cruceros. La explotación de los recursos turísticos del territorio en Gran Canaria experimentó un avance paralelo al ritmo de crecimiento de la urbanización del espacio y a la aparición del modelo turístico de masas. Ello no solo tuvo que ver con la cualificación de esta actividad cara al mercado internacional, sino que estimuló un progresivo cambio en la valoración del entorno en la propia sociedad isleña del momento. Su potencial específico dentro del mercado europeo alcanzaba cotas, cuanto menos, llamativas, proliferando las visitas de los touroperadores y agentes especializados. Así, los recursos naturales que interesaron tradicionalmente (humedad, suaves pendientes, suelos fértiles, etc.) son desplazados por otros nuevos: línea de costa, sustrato arenoso, horas de
Página 87 sol, aridez, calas, paisajes fuertemente antropizados, etc. (Morales, G., y Santana, A., 1993). Figura 8. Evolución de la entrada de turistas en Gran Canaria entre 1967 y 1973 Fuente: CIES, (1976). Elaboración propia A finales de este subperíodo se constatan los primeros escarceos de modalidades de turismo alternativo al del “sol y playa”, adelantándose en cierto modo a las estrategias que comienzan a consolidarse en Canarias a principios del siglo XXI. Resulta significativo, a nuestro juicio, que entre esas modalidades destaque con rango propio los acontecimientos vinculados al turismo de congresos; fenómeno que continuaría en el período posterior y convertiría a la isla en un ejemplo singular en este apartado en el Archipiélago.
Página 94 Imagen 15. Transformación del entorno de Arguineguín, Patalavaca y Anfi del Mar (Mogán) II. 2012 Fuente: IDECanarias (Gobierno de Canarias). Elaboración propia. Del mismo modo, la multiplicación de la llegada de turistas (de 898.407 en 1974 a 1.880.151 en 1990) en relación a la creciente capacidad alojativa fue paralela a una mayor absorción de la capacidad de carga por parte del territorio, donde la explotación de los recursos y de los servicios
Página 95 básicos sufren una evidente aceleración y una mayor proliferación de incidencias negativas. Figura 9. Evolución de la entrada de turistas en Gran Canaria entre 1967 y 1990 Fuente: CIES (1976), AENA e ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia. Sus números dejan en la mínima expresión el apreciable crecimiento de la primera etapa en este período, notándose especialmente a finales de los ochenta cuando la infraestructura se encontraba en plena capacidad potencial. En la década de los noventa, la llegada de turistas a Canarias no dejó de crecer, hasta superar la cifra de los 10 millones de turistas al año. Y prácticamente el ritmo de transformación del paisaje inducido por el fenómeno turístico ha ido al mismo ritmo. Se ha incrementado el número de camas turísticas, en todas las islas que componen el Archipiélago Canario, especialmente en las islas Orientales (Gran Canaria, Lanzarote y
Página 96 Fuerteventura), hasta unos límites casi insostenibles, y hasta llegar al punto de casi saturar la oferta lo que sin duda está provocando graves consecuencias en el sistema turístico canario Este modelo de apropiación del territorio insular empieza a definirse como un sistema de asentamientos con una marcada diferenciación jerárquica entre la capital insular, los complejos turísticos, las cabeceras municipales, los núcleos residenciales tradicionales y de nueva planta y las urbanizaciones turísticas dispersas en el litoral. Dicho sistema lleva aparejado en los ámbitos de mayor dinamismo evidentes síntomas de saturación y sobrecarga de la capacidad ambiental del espacio geográfico, sin perjuicio de su completa humanización y su transformación respecto al paisaje percibido en fechas anteriores. Es decir, coincidimos plenamente con ciertos modelos evolutivos del espacio turístico como el de Miossec (Vera, J.F., 1997) que ya en los años setenta nos advertían de estas posibilidades. Miossec en su famoso modelo evolutivo de desarrollo del destino turístico expone que un núcleo turístico va incrementando su complejidad a medida que evoluciona, llegando a la última fase (fase de saturación).
Página 97 Figura 10. Modelo evolutivo de desarrollo del destino turístico Fuente: Miossec (1977). Elaboración propia.
Página 98 Posteriormente surgieron otros modelos (Chadefaud, 1987, Haywood, 1986), destacando, por el amplio debate posterior provocado, el famoso modelo de ciclo de la vida de los destinos turísticos de Butler (1980). Figura 11 Modelo del ciclo de vida de los destinos Fuente: Butler (1980).elaboración propia. El modelo de Butler consiste en una serie de etapas por la que pasa todo destino turístico: descubrimiento, inicio, desarrollo, consolidación, estancamiento y después pueden entrar, según cada caso, en declive, en estancamiento o en una nueva etapa de rejuvenecimiento; a lo largo del
Página 99 tiempo se ha aumentado su complejidad y se han incluido varías etapas entre las tres posibles finales. De este modo, se llega a la conclusión de que el curso de vida de los destinos no es determinístico (Martín, R. y otros, 2011). Asimismo, Butler reconoce que es muy probable que en un mismo destino coexistan un número de ciclos en diferentes etapas, relacionados a productos, resorts o atractivos individuales, y al cambio en los gustos de los turistas. De hecho, dentro del Archipiélago, de las islas y diferentes zonas turísticas dentro de ellas, que al haber surgido y evolucionado en diferentes épocas del desarrollo turístico, pueden encontrarse en distintas fases del ciclo de vida (Parra, E. y otros, 2010). Sin perjuicio de lo dicho, de forma general y teniendo en cuenta diferentes factores, se puede afirmar que, existe un amplio consenso a la hora de definir a Canarias como un destino turístico maduro, que en terminología de Butler podría ubicarse dentro de la fase de estancamiento o pos-estancamiento, según la zona turística referida, y en la terminología de Agarwal (2006), en la etapa de reorientación (Parra, E. y otros, 2010). Pese a lo simplista que pueda parecer, utilizando solo dos parámetros (número de turistas y tiempo) para su representación, hay que reconocerle su aplicación general en buena parte de los destinos turísticos mundiales. Con posterioridad se han producido mejoras a este modelo (Haywood, 1986), incluyendo las del propio Butler. Aún reconociendo el valor de este modelo, sí que creemos que puede mejorarse incluyendo otros factores o elementos (impactos ambientales, gasto turístico, condicionantes externos, etc.). Lo interesante de estos procesos y modelos, en lo que a este trabajo respecta, radica en la definitiva configuración de los modos de
Página 100 aprovechamiento masificado de los recursos turísticos del territorio. Sin perjuicio de lo comentado con anterioridad, la “turistificación” del espacio grancanario viene acompañado de un sistema global de distribución de estos recursos, cuya organización se dibuja en una red de complejas relaciones funcionales (“itinerarios” de disfrute de la isla). Las mismas, a su vez, quedan perfiladas a través de múltiples situaciones y formas de explotación, las cuales tienen que ver con la relación jerárquica entre los recursos, su tipificación, su masificación, su representatividad en la marca Gran Canaria, etc. A finales de los años ochenta, las transformaciones territoriales derivadas del turismo alcanzan su mayor amplitud, ya no sólo en la urbanización directa del litoral y el desarrollo de las infraestructuras básicas sino en el uso más o menos desequilibrado del espacio, llegando a alterar aquellos componentes medioambientales, productivos, patrimoniales y socioculturales que también configuran la esencia identificativa de la isla. Ello deriva en la aparición o, al menos consolidación, de nuevos capítulos de consideración estratégica en las políticas públicas, preferentemente en el campo de la ordenación del territorio. En esta dinámica, conviene advertir que el planeamiento urbanístico municipal casi se limitó al desarrollado sobre el espacio. En efecto, casi todos los municipios han presentado experiencias de diseño de áreas para el desarrollo alojativo, donde las expectativas privadas y previsiones de los respectivos ayuntamientos tuvieron buena parte de culpa. Actualmente Canarias está atravesando por una etapa de cierta estabilización de la demanda turística, incluso con fases de descensos provocados por diferentes factores, como la excesiva oferta o la crisis económica europea. Y desde diferentes instancias y administraciones se
Página 101 anima a reconvertir la infraestructura turística obsoleta, así como apostar por un turismo de mayor calidad. Se podría afirmar, con el riesgo que provoca la cercanía y condicionante temporal, que actualmente estamos pasando por un punto de inflexión o periodo de cambio de etapa en la evolución de la actividad turística de Canarias. Esta crisis del sector turístico canario es, muy probablemente, la de mayor relevancia a lo largo de su historia. Y esto se debe a que esta crisis viene provocada no solo por factores externos, como sí ocurría en la mayoría de las crisis anteriores, sino también por factores internos que desarrollaremos más adelante. 3.3.- La estructura territorial actual del espacio turístico grancanario El proceso de construcción del espacio turístico grancanario ha tenido como resultado la conformación de un territorio cuya estructura lo sitúa plenamente en la primera línea del mercado mundial de esta actividad, bien dentro del contexto de la marca del Archipiélago Canario como el de la suya propia. Dicha situación se explica por su caracterización singular dentro del amplio conjunto que define el turismo litoral o de “sol y playa”, manteniendo sin embargo un papel complementario a Tenerife, junto con la que predomina las cifras turísticas del Archipiélago. El número de turistas que visitaron la isla en el tránsito del siglo XX y XXI atestigua esta dinámica positiva, si bien el ritmo de crecimiento ya no resultó tan explosivo como en los años ochenta. En efecto, se pasó de los
Página 102 1.880.151 visitantes en 1990, tal como vimos en el apartado anterior, a superar la barrera de los 2 millones y medio (2.753.696 en 2006). Hay una situación de cierta estabilización desde 2001, a partir del cual empezó un ligero descenso en la llegada de turistas hasta el 2006, año en que el que se aprecia un ligero repunte. A partir de ahí vuelve a descender hasta llegar hasta el 2009 y vuelve a subir hasta la actualidad, pero con una bajada en 2012. Figura 12. Evolución de la entrada de turistas en Gran Canaria entre 1974 y 2014 Fuente: CIES (1976), AENA e ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia. Su desarrollo ha sido similar al comportamiento medio registrado en las últimas fechas por el Archipiélago (salvo pequeñas excepciones), participando de un proceso de reajuste entre la oferta y la demanda
Página 103 turística regional dentro de un modelo internacional de turismo litoral que, como vemos, puede estar registrando un momento de inflexión. Figura 13. Comparativa de la evolución en la entrada de turistas (1990-2014) en Gran Canaria dentro del conjunto regional I Fuente: AENA e ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia.
Página 110 tránsito de un siglo a otro, tanto en el concepto de los establecimientos y plazas hoteleras como en el de las extrahoteleras. En la actualidad, se han igualado mucho los dos tipos de plazas, tanto porque han descendido las extrahoteleras (422 establecimientos y 68.389 plazas para el 2014), como porque han aumentado las hoteleras (164 unidades hoteleras y 63.717 plazas para el 2014) en los últimos años. Hay que valorar la tendencia de los últimos años, sobre todo en el descenso de las plazas extrahoteleras, en varios aspectos. Por un lado en la aparición de la moratoria y las Directrices de Ordenación del Territorio (Ley 19/2003), lo que provocó en un principio un incremento del número de licencias otorgadas para la apertura de nuevos establecimientos, pero posteriormente la ralentización de dicho incremento y cierta mejora en la calidad global. Desde esta perspectiva, el Decreto 10/2001, de 22 de enero, por el que se regulan los estándares turísticos, provocaron una estrategia “de selección natural” dirigida a “competir” con la oferta alojativa extrahotelera, con el fin último de lograr su salida del mercado turístico” (Simancas, M. y García, J., 2010: 174). Por otro lado, esta “expulsión” de oferta extrahotelera ha propiciado procesos de transformación a espacios puramente residenciales. Asimismo hay que valorar que se ha cambiado la metodología, en el 2009, utilizada para la contabilización de plazas. Por ejemplo, en la nueva metodología contabilizan como establecimiento turístico alojativo solamente aquel que tiene como función principal la del propio alojamiento del turista. A lo que le suma otras condiciones más estrictas para ser considerada como legal; es muy probable que el número de
Página 111 plazas, sobre todo las extrahoteleras, sean sensiblemente mayores si le sumamos las que actúan al margen de la ley. Figura 18. Evolución de la oferta alojativa en Gran Canaria entre 1982 y 2013 Fuente: ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia. Al igual que en el concepto del volumen de turistas Gran Canaria mantiene una posición predominante junto a Tenerife en lo que a oferta alojativa se refiere.
Página 112 Figura 19. Integración de la oferta alojativa de Gran Canaria en el conjunto regional I. 2014 Fuente: ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia.
Página 113 Figura 20. Integración de la oferta alojativa de Gran Canaria en el conjunto regional II. 2014 Fuente: ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia.
Página 114 Figura 21. Distribución de las plazas alojativas en Canarias por islas en 2014 Fuente: ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia.
Página 115 Al igual que pasaba con la llegada de turistas, y como ya se ha apuntado, en el Archipiélago nos encontramos con una mayor peso en cuanto a las plazas alojativas en Tenerife y Gran Canaria, abarcando más del 60 % del total. Tenerife es la dominante en cuanto a las plazas hoteleras (36 % por 26 % de Gran Canaria), mientras que Gran Canaria es la de mayor peso en cuanto a plazas extrahoteleras se refiere (38 % por 29 % de Tenerife). Por su parte Lanzarote y Fuerteventura se intercambian el tercer puesto; teniendo Fuerteventura más plazas hoteleras (19 % por 16 % de Lanzarote) y Lanzarote más extrahoteleras (18 % por 11 % de Fuerteventura). El resto de islas (La Palmas, Las Gomera y El Hierro) están a mucha distancia en lo que a protagonismo de sus plazas alojativas con respecto al conjunto autonómico. Dentro del espacio insular, la distribución se ve condicionada al proceso de apropiación turística observada en los períodos anteriores, mediante la aparición y desarrollo de los conjuntos alojativos a lo largo del perfil costero. En este sentido, el municipio de San Bartolomé de Tirajana incorpora las mayores cifras, tanto en el caso de las plazas extrahoteleras como en el de las hoteleras, con 50.527 y 41.113 unidades respectivamente, concentrando el 74 % y 64,5 % de la isla. Por supuesto, dicho predominio viene determinado por el amplio desarrollo de gran parte de su área costera. A cierta distancia, los municipios de Mogán, con 15.416 plazas hoteleras y 16.562 plazas extrahoteleras y, ya a bastante distancia, de Las Palmas de Gran Canaria con 6.171 plazas hoteleras y 1.300 plazas extrahoteleras completan buena parte del grueso insular (datos del ISTAC para el 2014).
Página 116 Esta distribución observa diferencias apreciables en la identificación de cada municipio con respecto a un tipo de plaza u otra. De este modo, existe un predominio extrahotelero dentro del municipio de San Bartolomé de Tirajana, aunque se ha compensado mucho en los últimos años, un cierto equilibrio en Mogán, y el predominio hotelero de Las Palmas de Gran Canaria; el resto de municipios grancanarios tiene un número de plazas turísticas muy poco significativas con respecto a los tres municipios analizados. En los municipios de San Bartolomé de Tirajana y Mogán, el comportamiento ha sido similar en cuanto a la evolución del volumen de plazas y establecimientos, aunque los inicios de la trayectoria de Mogán se produjo algo más tardía; trayectoria que se encuentra con su mayor interrupción del crecimiento a lo largo de la primera mitad de la década de los noventa, condicionado por la incidencia del planeamiento insular y por otros condicionantes externos.
Página 117 Figura 22. Distribución de la oferta alojativa en Gran Canaria, según municipios I. Número de establecimientos extrahoteleros. Mayo de 2015 Fuente: ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia.
Página 118 Figura 23. Distribución de la oferta alojativa en Gran Canaria, según municipios II. Número de plazas extrahoteleras. Mayo de 2015 Fuente: ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia.
Página 119 Figura 24. Distribución de la oferta alojativa en Gran Canaria, según municipios III. Número de establecimientos hoteleros. Mayo de 2015 Fuente: ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia.
Página 126 descenso algo acuciado en los meses que van de Mayo a Septiembre, pero ni mucho menos comparable a la estacionalidad que sí afectan a otros destinos turísticos como pueden ser las Islas Baleares o Benidorm. Figura 26. Evolución mensual de la llegada de turistas a Gran Canaria. Año 2014 Fuente: ISTAC (Gobierno de Canarias). Elaboración propia. Este comportamiento también se puede observar en la ocupación de la oferta alojativa, que se mantiene en una amplitud que no provoca grandes altibajos, con unos índices que alcanzan normalmente cifras de elevada ocupación, situándose en valores que escasas veces bajan del 60 %. En definitiva, esta oferta alojativa sustenta, junto con los recursos turísticos, la base del desarrollo territorial que presenta el turismo en Gran Canaria.
Página 127 Con todo, la isla de Gran Canaria constituye un ejemplo claro de espacio turístico litoral, singularizado por su condición insular y su situación periférica dentro del escenario europeo respecto a las zonas mediterráneas tradicionales. Su desarrollo funcional sigue las pautas del conjunto regional, si bien la incidencia de sus condiciones territoriales y del planeamiento insular le aporta marcadas singularidades que definen su imagen específica. 3.4.- Los recursos turísticos del territorio grancanario En un trabajo de investigación como el que desarrollamos, es imprescindible la identificación de los valores naturales, culturales o de otro tipo específicos de cada destino y que lo diferencian de los demás, de modo que se diseñen productos acordes con la vocación turística de cada lugar y que se basen en sus rasgos o características distintivas, en vez de repetirse hasta la saciedad (Santos, E. y Fernández, A. 2010). Como soporte a la comprobación de las hipótesis, entendemos interesante exponer de modo sucinto los rasgos territoriales que conllevan la singularidad del espacio insular y su condición de atractivo o recurso potencialmente turístico. 3.4.1.- El patrimonio natural. Desde los inicios de la actividad, la isla de Gran Canaria debe buena parte de su potencial turístico al atractivo científico y “naturalista” que le reporta la singularidad de su estructura física, en la cual se mezclan importantes manifestaciones en el ámbito regional de edificios
Página 128 miocénicos con conjuntos volcánicos de menos de 500 años, relieves degradados por el modelado terrestre y marino con formaciones sedimentario-arenosas de indudable interés geomorfológico. Estas combinaciones, en un espacio geográfico relativamente reducido para la escala continental percibida cotidianamente por el turista, delimitan recursos territoriales dotados de una carga informativa que representa en una perspectiva asumible por la percepción y la visión humana episodios diversos de la construcción del espacio terrestre. Frente a las zonas continentales, la singularidad del relieve grancanario tiene como marco general el hecho de su origen volcánico. La cuestión a tener a en cuenta es que esa característica se refleja en morfologías de diversa litología, origen cronológico, proceso de evolución y estadio actual de su modelado; circunstancia que se materializa muchas veces en aspectos de difícil asociación a una figura volcánica tal como comúnmente conoce el turista a través de los medios de comunicación o ejemplos cercanos a sus lugares de origen.
Página 129 Imagen 16. Las estructuras volcánica como elementos definitorios del territorio insular. (Caldera de Bandama, Santa Brígida) El contexto cronológico de la formación insular resulta necesario en la interpretación de las cualidades intrínsecas de las formas físicas cuando éstas se convierten en recursos turísticos. En este sentido, conviene recordar que la isla se encuentra originariamente soportada sobre una extensa formación sedimentaria en el fondo oceánico, y en una orientación similar a la de la isla de La Palma (Norte-Sur). Su origen se estima en unos 14 millones de años de antigüedad. En un momento determinado (35-28 millones de años), en el continente africano, europeo y asiático se producen grandes procesos sísmicotectónicos como consecuencia del contacto de varias de las grandes
Página 130 placas de corteza terrestre sobre la que se asientan los continentes, en constante movimiento. Técnicamente, la mayoría de los especialistas coinciden en referirse a dicho proceso como “orogenia alpina”, la cual ocasionó grandes transformaciones en dichos territorios y generó las principales cordilleras de estas zonas. De manera más local a nuestro caso, el norte de África, sobre todo Marruecos, acogió una representación de estas formaciones -el Atlas-. En su formación y utilizando el modelo hipotético más argumentado de la formación del Archipiélago, la inercia física de la orogenia generó una fractura de la corteza en su entorno submarino, que se vio ejemplificada en la plataforma sedimentaria que sirve de base a la isla en un proceso similar al conjunto de Canarias. Esta irregularización provocó una secuencia de bloques levantados y hundidos, separados por aberturas en dicha base estructural. Dicha circunstancia fue aprovechada por el magma en continuo ejercicio de ascensión situado debajo de la corteza, para iniciar largos períodos de afloramientos que fueron superponiéndose en estratos sucesivos. En un momento indeterminado (en torno a los 15 millones años) (Anguita, F. y otros, 2002), estos afloramientos rebasan el nivel del mar. La formación de Gran Canaria se puede dividir en tres ciclos eruptivos, en los interperíodos de inactividad los procesos erosivos se han encargado de ir modelando y desmantelando parcialmente las estructuras creadas. El Primer Ciclo eruptivo puede subdividirse en tres momentos; en una primera fase, entre 14 y 13'5 millones de años, aparece la isla sobre el nivel del mar creciendo en altura y superficie a gran velocidad, hasta conformar un gran edificio en escudo. En una segunda fase, tras 600.000 años de intensas emisiones basálticas, acontece un cambio en la
Página 131 composición química de los magmas: rocas de tendencias más ácidas (traquitas y riolitas) hacen su brusca aparición. Tal es la cantidad de materiales y su velocidad de salida que las cámaras magmáticas que los contenían quedan vaciadas después de las primeras emisiones, produciéndose un gran colapso del edificio central de la isla. Se forma así la gran paleocaldera de Tejeda. La tercera fase comienza con la reanudación de la actividad eruptiva desde el interior de la caldera. Las erupciones son ahora más violentas. Las lavas y mantos de ignimbritas, rebosando la caldera ya rellenada, se deslizan sobre los antiguos basaltos cubriéndolos en todas las direcciones (Hansen, A. y Domínguez, J. 1993). Al término de la actividad eruptiva comenzó un largo período (desarrollado entre 9'6 y 4'5 millones de años) en el que los agentes de la erosión unieron sus fuerzas para meteorizar las rocas. En la cúpula central, aprovechando la depresión estructural que quedó entre los domos, las aguas comenzaron a excavar una red de barrancos que, uniendo sus cabeceras, conformaron una gran depresión erosiva cuyas aguas inicialmente vertieron hacia el Nordeste, labrando el primer curso de lo que fuera el antiguo barranco de Guiniguada. Además, en todas las vertientes comenzarán a entallarse profundos barrancos sobre las rampas que serán cortadas de arriba a abajo, originándose la primitiva red de desagüe radial y por tanto la primera fragmentación del relieve. El Segundo Ciclo de actividad volcánica se desarrolló entre los 4'4 y los 3'7 millones de años y se denomina del Roque Nublo por ser las rocas que constituyen este monolito las más representativas de su litología. Los focos eruptivos se concentraron en el centro geométrico de la isla, construyéndose en poco tiempo un gran estratovolcán cuyo núcleo se situó en torno a Las Mesas. Las erupciones de esta fase fueron muy
Página 132 violentas, alternándose nubes ardientes de diferentes modalidades con coladas piroclásticas, que pusieron en peligro la vida sobre la isla. Parece que el gran estratovolcán del Roque Nublo fue víctima de sus propias manifestaciones violentas que originaron su colapso y total desaparición morfológica. El cuadrante Suroeste de la isla fue poco afectado por esta actividad del Roque Nublo y sus antiguos relieves continuaron evolucionando, trabajados por la erosión sin apenas interferencias volcánicas (Hansen, A. y Domínguez, J. 1993). Durante poco menos de 1.000.000 de años de nueva inactividad de los volcanes, la erosión modela el paisaje provocando un nuevo vaciado de los materiales y evacuación hacia el mar. Se origina una segunda generación de superficies amesetadas o de aplanamiento, especialmente sobre las planchas del Roque Nublo, que son intensamente arrasadas y una segunda generación de valles de perfiles transversales poco acentuados como el de Chira, que son contemporáneos con un nivel marino al menos 60 metros más alto que el actual (Hansen, A. y Domínguez, J. 1993). Hacia 2'7 millones de años comienza el último de los tres grandes ciclos volcánicos que han construido Gran Canaria, cuya actividad se prolonga casi hasta el presente. Las erupciones de este Tercer Ciclo se concentraron casi exclusivamente en la mitad septentrional de la isla, interfiriendo sobre los paleorelieves anteriores de manera generalizada. Fue un volcanismo basáltico de tipo estromboliano, caracterizado por la aparición de innumerables conos volcánicos que originaron elevaciones puntuales del relieve tales como la Montaña de Ajodar (Gáldar). La Isleta surgió a lo largo de este período. Aunque las cronologías absolutas están poco elaboradas, el grueso de este ciclo se produjo
Página 133 probablemente en el primer millón de años tras su comienzo. Ello quiere decir que volcanismo y erosión han venido yuxtaponiéndose desde entonces creando formas típicas de interferencia como las rampas de valle que caracterizan a las vegas del Guiniguada, coladas, que discurriendo sobre los lechos de los barrancos, originan pequeños represamientos acabando por convertirse en terrazas lávicas sobre los cauces, morfologías alomadas como consecuencia de los muchos conos y mantos piroclásticos, etc. (Hansen, A. y Domínguez, J. 1993). Como ya hemos apuntado, entre un acontecimiento volcánico y otro, el modelado terrestre y los procesos sedimentarios han venido generando formaciones complementarias de gran variedad morfológica e incidencia superficial, las cuales suelen constituir elementos identificadores del relieve grancanario. Este devenir en el tiempo de la formación geológica de la isla ha motivado la actual existencia de un conjunto de morfologías, que son integradas en el funcionamiento del espacio turístico como escenarios de observación de la singularidad medioambiental en un territorio como el que estudiamos. La Cuenca o Caldera de Tejeda constituye, por decirlo de algún modo, la primera pieza geomorfológica identificativa de Gran Canaria en su estructura global. Durante nuestros días se revela como una formación longitudinal de Sureste a Noroeste en el sector centro-occidental de la isla, cuyo perfil sugiere a gran escala una gran cuenca o caldera, con una gran malla de diques, con buzamiento que desciende, a través de los barrancos excavados, hacia el Este grancanario. En su interior se observan una gran variedad de formas del relieve.
Página 134 Imagen 17. El relieve cumbrero como referencia básica de la estructura insular y su atractivo. (Roque Bentayga. Tejeda) Su construcción se formó por el colapso de la cúpula central de la isla hace unos 13,4 millones de años, antes se había iniciado el volcanismo subterráneo en Gran Canaria, emitiéndose un enorme volumen de basaltos fisurales que configuran un gran edificio volcánico en escudo (Almeida, R. 1993). La erosión marina, junto con el largo e ininterrumpido modelado desde su formación, ha motivado el retroceso de algunas de sus vertientes, mostrándose ésta mucho más irregular y acantilada que la original. Este desmantelamiento deriva en una fisonomía preferentemente abrupta, propia de los macizos basálticos miocénicos del Archipiélago Canario. En ella, los imponentes escarpes, así como la gran variedad de barrancos que dividen los lomos, y algunos característicos conos volcánicos marcan el paisaje de forma general.
Página 135 En el Nordeste de Gran Canaria, en el municipio de Las Palmas de Gran Canaria, nos encontramos con La Isleta, un espacio protegido debido a sus valores ambientales y paisajísticos. En dicho espacio nos podemos encontrar con una gran variedad de conos y coladas volcánicas en buen estado de conservación debido, en buena parte, al asentamiento militar instalado desde hace años en esta zona. La plataforma de El Rincón también en el Norte, en la salida de Las Palmas de Gran Canaria rumbo a Arucas, también tiene gran interés desde el punto de vista geomorfológico principalmente. Ello debido al afloramiento de buena parte de sus capas y con la visualización de una de las pocas fallas insulares visibles, con el valor e interés que ello suscita. Todo ello en un municipio que destaca por el denominado Complejo Detrítico de Las Palmas. En la parte Este insular sobresalen las plataformas llanas de Telde y Arinaga y el cono aluvial de Juan Grande y Vecindario. Hablamos de un paisaje que puede resultar monótono a priori, pero que engloba a una heterogeneidad ambiental no visible en muchas ocasionas en un rápida pasada. Asimismo su costa engloba gran variedad de formas, destacando buena parte de las mejores playas de cantos de la isla. En la parte meridional grancanario debemos poner especial énfasis en las Dunas de Maspalomas. Un complejo sistema de gran relevancia paisajístico y geomorfológico, objeto de gran cantidad de investigaciones debido a su gran valor. En este caso, la arena amarilla es de origen organógeno, estos biológicos, que, en una colaboración entre la deposición marina y el transporte por empuje del viento, generan los campos dunares de tanta aceptación turística en las tres islas más orientales del Archipiélago. En efecto, el
Página 238 convierte, a su vez, en un elemento contribuyente de la revalorización y conservación del entorno natural de estas unidades (Sancho, A., 1998). Figura 32. Calidad medioambiental general en las unidades territoriales turísticas Elaboración propia.
Página 239 Incluso, la participación competitiva de Gran Canaria en las posibles tendencias de impulso del turismo científico o de congresos, como mecanismos de diversificación del producto clásico, presenta una marcada dependencia de la presencia de estas unidades, como fuentes de alimentación de singularidades de indiscutible atractivo. Este bagaje ambiental, preferentemente geomorfológico, viene acompañado en ciertos casos de entornos que acogen vestigios prehispánicos y conjuntos paleontológicos, los cuales multiplican el ejercicio de cualificación de estos espacios en el marco de la interpretación turística, mediante la aportación de ciertos rasgos de la configuración insular precedente que les son propios y le aumentan el potencial para difundir y explotar lo autóctono. El litoral de estas zonas ofrece, asimismo, matices de indudable singularidad, como escenarios del esparcimiento asociado a entornos percibidos como naturales (Güigüi o Veneguera) y de la observación del contacto marítimo con frecuentes ecosistemas de interés ambiental (saladares, costas bajas, formaciones arenosas) y estructuras patrimoniales (salinas). Por tanto, el desarrollo turístico en Gran Canaria se asocia una variada gama de formas aprovechamiento del territorio por parte del sector que estudiamos, lo cual subyace en unas relaciones entre los recursos que integran las distintas unidades, entre éstas entre si y entre éstas y los agentes sociales que intervienen en el turismo; de modo que la incidencia espacial conjunta se materializa en diferentes casuísticas.
Página 240 Imagen 45. La cercanía del turista a la zona de calidad ambiental como factor de competitividad. (Maspalomas. San Bartolomé de Tirajana) Una conclusión común con respecto a esta actividad es que la incidencia del concepto de sostenibilidad sobre el desarrollo territorial del sector refleja unas condiciones de cercanía con respecto a los estímulos y valoración de la demanda, parámetro que puede indicar un desarrollo positivo del modelo ofertado por la isla. La morfología del territorio, la imbricación del turismo en el soporte ambiental de espacios como Gran Canaria, la capacidad de absorción de éstos en condiciones de desarrollo sostenible, son aspecto valorados en la evidencia empírica de que buena parte de la competitividad turística se determina por la calidad ambiental del entorno y la singularidad conservada de sus recursos (Martín, V., 2001).
Página 241 Figura 33. Distribución de los principales elementos de agrado del turista Fuente: ISTAC. Elaboración propia. El buen número de encuestas promovidas por distintas institucionales públicas, sobre todo el Cabildo Insular, demuestra unos resultados clarificadores sobre la participación del contexto medioambiental en el espacio turístico. El clima, las playas y el paisaje suelen monopolizar los principales porcentajes en la selección de parámetros de mayor valoración por parte del turista (rara es la encuesta en la que la suma de estas variables no supere el 60 %), frente a otros elementos territoriales de mayor presencia en los centros turísticos mediterráneos (hospitalidad, tranquilidad, alojamiento, vida nocturna, ocio, etc.).
Página 242 Figura 34. Formación de apropiación turística del espacio según la calidad medioambiental y paisajística del territorio insular Elaboración propia.
Página 243 4.3.- La organización territorial asociada al aprovechamiento de los recursos turísticos El devenir de las formas de apropiación turística del espacio grancanario asociado a la evolución del fenómeno y, en los últimos tiempos, al contexto operativo general de modelo de desarrollo sostenible, ha sido paralelo a un proceso de acomodación del territorio a sus acontecimientos y circunstancias. El carácter voluble y dinámico del espacio geográfico queda testimoniado en la más simple comparación mental entre la configuración de la isla en los años setenta y la existente en la actualidad, donde la complejidad del sistema territorial ha alcanzado valores y problemáticas que nos recuerda a los casos de las zonas mediterráneas. Este esquema comparativo podemos definirlo de manera común en la aparición de un nuevo poblamiento con unos modos específicos de relacionarse con el espacio, en algunos casos heredados de las etapas anteriores, y con una incidencia global sobre las condiciones funcionales y medioambientales de la isla. La transformación devenida de este proceso adquiere, precisamente, esa percepción global en tanto lleva aparejada un acompañamiento de la adecuación del sistema viario, del nuevo perfil del sistema de asentamiento, de una mayor variedad de relaciones y flujos funcionales y, en definitiva, de una nueva articulación del territorio (López, F., 2002). En el ínterin de este capítulo crucial en la historia reciente del Archipiélago, conviene tener en cuenta que la organización de la actividad turística canaria es la síntesis resultante de actuaciones que no
Página 244 son el fruto de una proyección de economía turística deseada y planificada, sino de la improvisación que ha venido produciendo la organización de un negocio con altas tasas de rentabilidad en las fases previas a la elaboración del subproducto final (fases de construcción y de especulación mobiliaria) de servicios destinados a la venta turística que ha venido siendo atractivo para la canalización de recursos financieros ociosos procedentes de otros sectores productivos (Morales, G., y Chirivella, M., 1995). Imagen 46. El turismo y los recursos turísticos como objeto estratégico. (Maspalomas, San Bartolomé de Tirajana) Es decir, el dinamismo turístico en Gran Canaria ha conseguido orientar, a distintos niveles y a través de mecanismos diversos, las expectativas particulares de desarrollo social y económico en la isla, lo cual se ha traducido territorialmente en una nueva distribución demográfica, en una
Página 245 nueva estructura socioprofesional y en una nueva priorización de las estrategias de uso del suelo, entre otros aspectos, a costa de los pilares sobre los que se soportó la organización del espacio durante buena parte de su historia contemporánea. Este poderío se ha llevado muchas veces hasta situaciones exageradas, derivadas de la capacidad del turismo para la generación de cuantiosas plusvalías, que, sin embargo, no se ha invertido parcialmente en la integración óptima del soporte territorial. Ello explica los desequilibrios que en éste último se han manifestado en materia de estructura ambiental, cultural y social de espacios como el grancanario, redundando en situaciones de rechazo hacia la misma actividad que ha dado empleo y rentas a buena parte de la población. Muchos autores estiman que la responsabilidad de estos desequilibrios no está en el turismo estrictamente, sino en una ―comercialización excesiva‖ (McIntosh, R., y otros, 2000) que ha sido hasta hace una década ajena a una política turística y una planificación territorial cohesionadora de esta importante fuerza económica. Por tanto y sin perjuicios de los detalles posteriores, desde esta investigación se sugiere que el turismo empieza a ser motivo de preocupación en el momento en que su velocidad y formas de implantación rebasan los límites de la capacidad de absorción del territorio; circunstancia intrínseca al esquema actual de desarrollo sostenible que vimos en el apartado anterior. Mientras ello ocurre, no deja de ser un elemento más dentro de unas relaciones espaciales en el que intervienen aspectos ambientales, económicos, culturales, etc., causando por esto gran interés en el análisis geográfico y urbanístico. Lo verdaderamente difícil, a nuestro juicio, es definir esos límites de la capacidad de carga en un escenario como el de Gran Canaria,
Página 246 condicionado por la drástica irreversibilidad de las acciones sobre el suelo, por su limitada extensión y características, y por la fragilidad de los elementos físico-naturales y socio-culturales que lo definen. En este sentido, ¿es correcto el nivel y forma de crecimiento de los focos alojativos e infraestructuras como principales capítulos con potencialidad para generar transformaciones?, ¿resulta idónea la estrategia de gran restricción de los nuevos crecimientos adoptada por los estamentos oficiales en relación a las inercias positivas derivadas de la nueva actividad alojativa en el conjunto del territorio?, ¿es esa realmente la intencionalidad de la sociedad y la población local cuyas expectativas se suponen el centro básico de la ordenación del territorio como instrumento público? Son cuestiones que convienen tomarse con mucha delicadeza, más allá de la enfervorizada y romántica discusión sobre el uso del territorio, con un rígido ecologismo llevado hasta las últimas consecuencias como trasfondo. Y conviene advertir que quien habla de este modo es un geógrafo, cuya naturaleza formativa y profesional no permite discutir la prioridad de la conservación de la estructura natural y cultural del territorio y sus elementos representativos como esencia fundamental de la idiosincrasia del espacio y los que viven en él. El concepto de capacidad de carga en relación al espacio turístico no es distinto o propio al de la generalidad del territorio, en tanto no se valora el uso del suelo sino la susceptibilidad de cada entorno espacial para albergar el mismo, atendiendo a distintos grados y formas de desarrollo y a la referencia de que el espacio no sea transformado (Gómez, D., 2002). De este modo, la acogida del turismo aparece como un vocablo donde intervienen aspectos como la escala de análisis, la difícil confluencia de distintos elementos espaciales en un método que sugiera la suficiente
Página 247 eficacia, la volubilidad de los parámetros de valoración de las distintas variables, la numerosidad de éstas en su proceso de intervención y definición del entorno, etc. Todo ello, en el contexto de un ente tan dinámico como el Territorio. Una cosa nos parece evidente. El planteamiento de la capacidad de carga turística en el espacio insular presenta un desarrollo horizontal con varias etapas, en las cuales la actividad turística es objeto de análisis desde perspectivas distintas. Una primera etapa se corresponde con el proceso de diagnóstico del turismo como elemento nuevo sobre un territorio, valorándose el aspecto de si debe o no implantarse en un espacio determinado. En este caso y atendiendo a las circunstancias del desarrollo histórico del turismo de masas, la explotación de los recursos suele ser un hecho consumado, siendo predominante en las zonas turísticas europeas la implantación de la actividad sin previo análisis de la capacidad de carga del entorno. Ello motiva que, salvo en las escasas zonas de nuevo desarrollo que pueden plantearse, esta fase suela coincidir con el análisis del impacto del turismo respecto a la aptitud y las condiciones precedentes del territorio. Interesa, de este modo, la deducción del grado de cercanía o lejanía respecto a esa situación técnicamente óptima. En una segunda etapa, el concepto de capacidad de carga en el funcionamiento de los recursos turístico diverge en dos planteamientos en los cuales se valora el grado y forma de integración entre la actividad y el territorio atendiendo a un principio o referencia previamente establecido –en nuestro caso, el marco del desarrollo sostenible-; obviándose la posibilidad que pudiera plantearse en relación a la interrupción del turismo como consecuencia de una incidencia no deseada en el desarrollo de la fase anterior.
Página 254 de la adecuación de playas, diques y paseos marítimos, así como del uso recreativo masificado. Alteración y/o destrucción común de las microformas del relieve litoral. Así como concentración excesiva de la población en una escasa franja litoral con la consiguiente presión edificatoria Alteración y/o destrucción común de las formas del relieve en zonas de pendiente o ―bancalización turística‖ de zonas alomadas. Este ejemplo lo encontramos en buena parte de la zona costera de Mogán, teniendo a Puerto Rico como un claro ejemplo. Proceso común de artificialización de la escenografía litoral que se vende como escenarios naturales. Contaminación lumínica y acústica sobre los conjuntos faunísticos litorales y marinos. Alteración irreversible en Maspalomas – Playa del Inglés del proceso geomorfológico singular asociado al desarrollo del sistema dunar de Maspalomas, especialmente a lo referido al transporte del jable. Destrucción irreversible de estructuras de interés patrimonialetnográfico. Introducción común de especies vegetales foráneas en el ajardinamiento de los espacios libres y zonas privadas. Red espontánea de accesos rodados al litoral periférico en zonas como el Este, Sureste y Oeste grancanario, derivadas de inercias recreativas no planificadas que inciden sobre entornos naturales costeros. Escasa presencia de zonas verdes con respecto al conjunto edificado en determinadas áreas, como por ejemplo en la zona de Playa del Águila. Inadecuación paisajística y ambiental de la mayor parte del camping o el esparcimiento, como ejemplo de dinámicas recientes de aprovechamiento ―prototurístico‖ de los recursos naturales, en las que intervienen tanto la población local como la foránea.
Página 255 Episodios locales de acumulación de residuos y escombreras asociadas la actividad constructiva en las zonas turísticas de San Bartolomé de Tirajana y Mogán. Sucesos locales de contaminación por residuos (sólidos y líquidos) asociadas la actividad turística de San Bartolomé de Tirajana y Mogán. Problemas en el abastecimiento de agua. Mejora dotacional del acceso público al litoral en entornos tradicionalmente poco frecuentados por la población local, con redundancia en los procesos de educación ambiental y calidad de vida. Degradación progresiva de los espacios naturales, en fechas anteriores inaccesibles, pero que se están poniendo al alcance de los visitantes sin el suficiente control. Un tramo intermedio en el reparto de la incidencia ambiental del turismo en Gran Canaria está representado por aquellos ámbitos en los que la participación de la actividad se ha visto materializada en densificación de las infraestructuras que soportan el sistema territorial insular, así como un conjunto de inercias asociadas a su funcionalidad. En estos casos, la capacidad de carga del territorio no se ha visto saturada, salvo en ciertos acontecimientos locales (canteras extractivas, nudos de acceso viario, etc.). No obstante, sí se ha visto afectada moderadamente dentro de un contexto estratégico global que incorpora lo que podríamos denominar como ―sacrificio necesario‖, en el cual el territorio está al servicio del interés general y en el que ha sido partícipe la propia Administración Pública. Los puntos en los que podemos ejemplificar dichas situaciones, quedan relacionadas del siguiente modo: Distribución de canteras activas y abandonadas destinadas a satisfacer la demanda de material de construcción en la urbanización turística, con grave incidencia en el paisaje y el relieve.
Página 256 Dispersión edificatoria en entornos interiores de la isla, como consecuencia de las nuevas pautas residenciales cuyo desarrollo ha sido paralelo al desarrollo turístico y con escasa previsión-respuesta del planeamiento. Crecimientos locales de los núcleos y cabeceras municipales, con frecuente carácter espontáneo y desintegrado paisajísticamente, derivado de los movimientos demográficos intrínsecos al funcionamiento turístico. Densificación de la red viaria en los entornos periurbanos, derivado entre otros aspectos de la necesaria fluidez del movimiento turístico. Aparición de instalaciones o equipamientos complementarios al turismo, con carácter de elementos aislados en entornos paisajísticos confrontados con su presencia (Palmitos Park, Aqualand Maspalomas, Salobre Golf, Aeroclub, etc.). Aparición de pequeñas urbanizaciones turísticas-segunda residencia, o de urbanizaciones netamente residenciales o el incremento de las ya existentes que tienen escaso nivel dotacional y difícil integración en el entorno. Revalorización social reciente del paisaje y el medio ambiente, impulsado por la propia demanda turística de entornos cualificados, con redundancia en los procesos de educación ambiental y mejora de la calidad de vida en la población local. Dinámica de revalorización y rehabilitación del patrimonio histórico como recurso turístico destacado. Pervivencia de paisajes históricos como consecuencia del mantenimiento de prácticas agropecuarias tradicionales promovidas por su condición de recurso turístico (prácticas pesqueras en los puertos de Mogán y Arguineguín, industria artesanal asociada al paisaje rural, etc.). Por último, la explotación del paisaje y las condiciones medioambientales singulares como recursos turísticos básicos del territorio grancanario motivan una serie de incidencias, cuyo carácter negativo suele limitarse a emplazamientos locales y con claro componente de reversibilidad por parte de la planificación pública (edificaciones irregulares, crecimientos
Página 257 desintegrados en el paisaje, cierta carga estacional por parte de usuarios, etc.). En estos casos, se entiende que el impacto más relevante no sólo no supera la capacidad de carga de los distintos escenarios sino que el turismo sirve de acicate estratégico para el mantenimiento de los niveles de calidad ambiental del territorio. Veamos algunos aspectos que nos han llamado la atención: Crecimiento edificatorio espontáneo con aspectos constructivos de difícil integración paisajística. Síntomas de saturación estacional por concentración de visitantes. Revalorización social reciente del paisaje y el medio ambiente, impulsado por la propia demanda turística de entornos cualificados, con redundancia en los procesos de educación ambiental y mejora de la calidad de vida en la población local. Estrategias pasivas o no legisladas de conservación del territorio. Dinámica de revalorización y rehabilitación del patrimonio histórico como recurso turístico destacado. Este balance presenta, por tanto, una clara disparidad entre los entornos urbanizados por la oferta alojativa y una mayoritaria superficie insular con niveles muy limitados de incidencia; entre procesos irreversibles supeditados a una política de mimetización y mejora ambiental de los conjuntos edificados, por un lado, y situaciones locales reversibles que no arriesgan la capacidad de acogida de esos espacios, por otro. En ambos casos, buena parte de los métodos de análisis de impacto ambiental concluyen estas interpretaciones, tanto en su componente cualitativa como en la aplicación de los múltiples índices matemáticos que pretenden englobar la complejidad funcional del territorio.
Página 258 El ejercicio urbanístico y de ordenación territorial de la década de los noventa y principios del siglo XXI ha supuesto, por ahora, la restricción de dicha incidencia medioambiental del turismo, como mucho, a los niveles actuales. La misma paralización de nuevos crecimientos alojativos, de la que hablaremos en un apartado posterior, la limitación de las nuevas infraestructuras, la ordenación de los espacios protegidos o el planteamiento restringido en el uso del suelo rústico condicionan las posibilidades de agravamiento de esta cuestión. Entonces, estamos ante una cuestión que en Gran Canaria presenta un matiz preferentemente destinado a la reducción de los valores de incidencia existente, a través de estrategias de mimetización y recualificación ambiental del espacio urbanizado por el turismo, y de corrección de los capítulos locales desarrollados en el resto de la isla. Incluso, la destacada calidad ecológica de la orla costera permite, en los focos alojativos, el desarrollo de actuaciones de regeneración natural en determinados emplazamientos de los mismos, elevando algunos puntos el nivel de integración (recuperación de hábitats intermareales en zonas rocosas, adecuación de entornos perimetrales que sustituyan antiguas zonas de reposo y alimento de aves migratorias, programas de reducción selectiva de la contaminación acústica y lumínica, etc.).
Página 259 Figura 36. Distribución del impacto ambiental de la apropiación turística del espacio grancanario Elaboración propia.
Página 260 Pese a estos aspectos susceptibles de preocupación por las disciplinas científicas que operan en el espacio, desde esta investigación se defiende la tesis de que donde mayor ha sido la incidencia de la explotación de los recursos turísticos sobre el territorio grancanario es en su estructura socioeconómica y funcional. Sobre la referencia de un período relativamente corto para la generalidad de la historia social y económica del Archipiélago, las formas de implantación y desarrollo del turismo en la isla, de acuerdo al modelo costero de masas, se ha caracterizado por una excesiva rapidez y una selección de emplazamientos para una urbanización ex novo de suelos históricamente rústicos. Todo ello se definió sobre una explosiva imbricación en un contexto social en el que un único núcleo urbano de cierta relevancia se situaba en un territorio insular preferentemente rural. Este proceso, bastante común en las zonas turísticas mediterráneas, se materializó en una dinámica mediante la cual el espacio adormecido en el tiempo, con unas estructuras descapitalizadas y deprimidas, observa con admiración un crecimiento urbanístico y una exigencia de servicios excesivos para sus medios de previsión y realización (Fernández, L., 1989). Es decir, podemos asimilarlo coloquialmente a una marea, imposible de contener, que amenazaba con anegarlo todo (Bayón, F. – dir.-, 1999). Estos ingredientes condicionan la valoración de la capacidad de acogida del espacio grancanario con respecto a la integración del turismo y sus formas de apropiación del suelo.
Página 261 Imagen 47. Imbricación completa del uso turístico y el esparcimiento de la población local. (Playa del Águila, San Bartolomé de Tirajana) Desde el punto de vista socio-cultural, el rápido ascenso de la llegada de turistas hasta situarse en las cifras millonarias actuales ha venido ocasionando comportamientos y actitudes novedosas diferentes al orden de valores establecidos en la sociedad tradicional de la isla (Mazón, T., 2001); provocando nuevas situaciones que afrontar. Esta circunstancia se ha traducido en una compleja sucesión de fenómenos asociados a la organización funcional del territorio. El resultado más llamativo es la importante alteración de su estructura con respecto al espacio insular de mediados de siglo XX, no sólo por la acción directa del turismo sino también por el efecto ―dominó‖ que su fuerte impulso ha generado en los restantes capítulos geográficos.
Página 262 Un apartado de interés para quien suscribe estriba en el hecho de que dichos cambios se manifiestan en un complejo conjunto de resultados; unos de supuesto cariz positivo y otros de índole negativa, con respecto a la interpretación actual de las estrategias territoriales. En un intento de resumir dicha complejidad y desde la generalidad internacional, la Organización Mundial del Turismo resalta una serie de aspectos asociados al uso de la cultural como atracción turística, a los contactos directos entre turistas y residentes, a los cambios en la estructura económica y roles sociales, al desarrollo de infraestructuras y al aumento de la población de turistas. Cuadro 19. Síntesis de la incidencia social del turismo Impactos positivos Impactos negativos El uso de la cultural como atracción turística Revitalización de las artes tradicionales, festivales y lenguas. Incremento de las culturas tradicionales. Cambios en las actividades tradicionales. Invasión de la privacidad. Contactos directos entre turistas y residentes Ruptura de los estereotipos negativos. Aumento de las oportunidades sociales. Aumento de la comercialización. Introducción de enfermedades. Efectos “demostración”. Cambios en la estructura económica y roles sociales Mayores oportunidades económicosociales. Disminución de las desigualdades sociales. Conflictos y tensión en la comunidad. Pérdida del lenguaje. Desarrollo de infraestructuras Aumento de las oportunidades de ocio. Pérdida de acceso a las actividades de recreo y ocio. Aumento de la población de turistas Mejora de las condiciones sanitarias, educación y mejora de la calidad de vida. Congestión, multitud, aumento de la criminalidad. Fuente: SANCHO, A. 1998. Elaboración propia.
Página 263 El aumento de la población y las transformaciones en su distribución geográfica es un primer hecho indisoluble del modelo de acogida grancanario en relación a la explotación de los recursos turísticos. Sólo mencionar la diferencia entre los 334.986 habitantes de hecho en 1950 y los 851.157 en el 2014 (Datos del ISTAC), datos que ya dan una idea del volumen de este fenómeno de cambio en las estructuras precedentes. Este fenómeno paralelo al desarrollo de la actividad que estudiamos ha consistido en una explosión demográfica de buena parte de los municipios de la isla, entre los cuales destacan Mogán (553,44 %), San Bartolomé de Tirajana (526,82 %) y Santa Lucía (859,87 %). Los dos primeros por influencia directa de la actividad turística y el tercero se ha desarrollado, principalmente, como municipio dormitorio en el que se han instalado buena parte de los trabajadores ocupados en los dos municipios anteriores. Las excepciones las encontramos en los municipios de Artenara (-39,55 %), Moya (-15,40 %), Tejeda (-49,21 %), Valleseco -29,47 %) y la Vega de San Mateo (-14,57 %), las cuales pierden población respecto a mediados del siglo XX, sufriendo inicialmente una importante salida de efectivos a favor de las restantes zonas insulares. Además, dicho crecimiento insular ha experimentado una aceleración en las primeras décadas, alcanzando el mismo comportamiento expansivo en la actualidad con una cierta ralentización.
Página 270 Figura 41. Distribución proporcional de la población en los municipios grancanarios, según su origen IV. Proporción de alemanes y británicos entre la población extranjera. 2011 Fuente: INE e ISTAC. Elaboración propia.
Página 271 Los municipios cercanos a otros más potentes económicamente, como Santa Lucía o Arucas, coinciden con los menores valores de paralelismo entre la residencia y el lugar de trabajo. Sin embargo, luego veremos el alto volumen de población empleada en actividades terciarias y la construcción en el primer grupo de municipios, lo cual nos lleva a pensar en un papel de zonas dormitorios en relación a los núcleos dinámicos. Imagen 48. Alteración de la estructura demográfica por el turismo. (Playa del Inglés, San Bartolomé de Tirajana) Junto con la explosión demográfica de la isla, el principal impacto de la apropiación turística del territorio en este capítulo temático se centra en la relación de la población con el sistema productivo insular en materia de empleo. Así, cualquier interpretación queda minimizada ante el carácter drástico que refleja, por un lado, el descenso a valores mínimos de los sectores tradicionales como la agricultura, la ganadería y la pesca,
Página 272 salvo el caso excepcional de La Aldea de San Nicolás y en menor medida Gáldar y Santa María de Guía, y por el otro, la multiplicación varias veces de los porcentajes dedicados a la hostelería y el comercio. El crecimiento en las últimas décadas de las actividades directamente vinculadas al ejercicio turístico ha sido parejo a la progresiva especialización del empleo en los distintos municipios, situándose la hostelería y la restauración en proporciones cercanas al 50 % en los municipios de Mogán y San Bartolomé de Tirajana, llegando a demostrar una absoluta dependencia de su desarrollo coyuntural y estructural. Este proceso de terciarización también aparece reflejado en la actividad comercial, cuya expansión ha sido generalizada, aunque con mayor acento en los municipios con centros alojativos. Esta terciarización queda aún más clara si aportamos los siguientes datos obtenidos del Boletín Nº20 del Centro de Investigaciones Económicas y Social de la Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria (―Economía canaria 73 y 74‖). Para el año 1963 aparece la siguiente estructura económica en la provincia de Las Palmas: agricultura y pesca 44,7 %, industria 26 % y servicios 32,09 %. Mientras que ya para 1973 tendríamos: agricultura y pesca 20,4 %, industria 29 % y servicios 45,4 %. En menos de una década vemos una basculación del sector primario hacia el sector servicios realmente espectacular y que plasma como influyó la introducción del turismo de masa en la sociedad canaria.
Página 273 Figura 42. Distribución del empleo en hostelería en los municipios de Gran Canaria I. Número de empleados. 2011. Fuente: INE e ISTAC. Elaboración propia.
Página 274 Figura 43. Distribución del empleo en hostelería en los municipios de Gran Canaria. Proporción respecto al total empelado. 2011. Fuente: INE e ISTAC. Elaboración propia.
Página 275 Por tanto, estamos ante unas consecuencias territoriales que no sólo se limitan a los complejos hoteleros, sino que el concepto de explotación de los recursos turísticos se manifiesta en un hecho global en la isla, alimentado por el desarrollo competitivo como destino dentro del mercado internacional que lleva reflejando en las últimas décadas. La aparición de unidades productivas destinadas al comercio y la restauración se ha convertido en un hecho masivo en los espacios interiores del sistema insular de asentamientos; circunstancia que conlleva una orientación de las expectativas de empleo y rentas hacia estas actividades, sin perjuicio de la existencia de otros aprovechamientos de cierto calado superficial (cultivos). El detalle de todas estas transformaciones demográficas puede ser representado en un comportamiento de la red de núcleos con diferencias importantes respecto a los momentos anteriores al desarrollo turístico que hoy conocemos. En una superficie relativamente reducida respecto al contexto continental de buena parte de esta fenomenología asociada al turismo, resulta paradigmático el diferente comportamiento que han tenido la franja litoral y las zonas interiores de la isla; sobre todo cuando estamos ante un espacio con cierto nivel de conexión viaria dentro del sistema de asentamientos. Lo cierto es que el desarrollo urbanístico asociado a la infraestructura alojativa y el dinamismo del ocio turístico se ha visto acompañado por un proceso de concentración de las entidades poblacionales de mayores rangos de efectivos en el tramo costero, bien como consecuencia de la aparición de nuevos núcleos residenciales, bien derivado del importante crecimiento de los tradicionales asentamientos pesqueros. Todo ello aparece ejemplificado por la explosión demográfica del espacio
Página 276 metropolitano de Las Palmas de Gran Canaria y su área de influencia, lo cual le ha permitido consolidar su papel macrocefálico en la red insular (Hernández, S., y Morales, G., 1999). Las mismas urbanizaciones turísticas constituyen unidades territoriales que han experimentado una gran acogida por parte de habitantes que han fijado su residencia en su trama urbana, en coexistencia con la propia funcionalidad que motivó su aparición o especialización. San Bartolomé de Tirajana y Mogán son, pues, nodos fundamentales en el actual sistema insular, con 77.868 habitantes (datos del ISTAC para el 2014). Junto a éstos, el caso de la franja Este insular ha jugado un papel importante como núcleo intermedio entre los centros dinámicas de Las Palmas de Gran Canaria y el Sur turístico grancanario, conformando una variada tipología de asentamientos entre los que destaca la de los barrios dormitorios de elevada capacidad de crecimiento, que con el paso de los años han aumentado su complejidad hasta convertirse en atractivos focos urbanos (como puede ser el caso de Vecindario). Tal vez, esa situación explique el hecho de que esta área se haya convertido en la segunda entidad poblacional en número de habitantes, tras la capital. En cambio, el interior de la isla se ha visto afectado por un cierto estancamiento demográfico, siendo generalizado en los municipios de Tejeda y Artenara y mostrando leves crecimientos en el resto de núcleos. La consecuencia lógica ha sido el apreciable estancamiento de su funcionalidad en el referido sistema de asentamientos, con respecto a la situación previa al turismo de masas. Esta circunstancia motiva las importantes distancias que actualmente se observan en los volúmenes y, tal vez, el dinamismo de estos núcleos con respecto a la franja costera; excepto ciertos entornos (partes del Norte y Este insular) cuya expansión moderada les sitúa en un escalón intermedio
Página 277 entre ambas zonas. Aunque también hay que destacar la revalorización de gran parte de las zonas interiores de estos municipios como agradables enclaves residenciales, gracias en parte a la mejora de su accesibilidad. Figura 44. Jerarquía actual del sistema de asentamientos en Gran Canaria Fuente: ISTAC. Elaboración propia.
Página 278 Esta incidencia en la organización territorial de Gran Canaria por parte de la explotación de los recursos turísticos tiene su plasmación en las mismas formas de apropiación del espacio y las relaciones entre las distintas funcionalidades geográficas con respecto al modelo existente a mediados del siglo XX. Junto a la transformación funcional de las unidades asociadas a los centros alojativos, que veremos con más detalle en el siguiente apartado, Las Palmas de Gran Canaria mantiene su papel de núcleo cabecera de la isla. Allí, la presencia fundamental en la estructura socioeconómica y estratégica del Puerto ha visto orientado su dinamismo en el entorno urbano a través de una mayor presencia de las actividades orientadas a los servicios y el comercio, frente a la casi desaparición de la industria pesquera y las graves dificultades de la actividad artesanal existente, excepto la flota industrial que sigue haciendo uso de las instalaciones. La explosión del espacio urbanizado ha multiplicado la superficie de la ciudad, ya a escasos metros del límite municipal, a favor de una trama residencial y un suelo industrial especializado en los servicios y dotaciones, que se han visto acompañado por una multiplicación del tejido comercial propio de las nuevas pautas funcionales de las ciudades en el Archipiélago. Por su parte, las cabeceras municipales han pasado a jugar un papel cohesionador del dinamismo de sus comarcas de influencia, combinando una función residencial con moderados crecimientos superficiales con una especialización del desarrollo local en las actividades complementarias al turismo.
Página 279 Imagen 49. Recualificación del espacio urbano e introducción de dotaciones potencialmente turísticas en las cabeceras municipales. (Auditorio de Teror). Fuente: www.panoramio.com De este modo, el crecimiento de los comercios menores y servicios de restauración coexisten, con mayor o menor equilibrio, con unas actividades agroganaderas tradicionales que tienden al retroceso. En esta confrontación, los núcleos experimentan, sobre todo en la última década, procesos de recualificación de la trama como centros de acogida del turismo de paso, representándose en un, cada vez más numeroso, actuaciones de rehabilitación del patrimonio arquitectónico y etnográfico, en la adecuación de instalaciones museísticas y en la función de acogida a los visitantes a través de las denominadas ―casas rurales‖. Fuera de estos núcleos, la actividad agrícola como principal componente tradicional de apropiación del suelo presentaba una ocupación importante
Página 286 4.4.- La intervención de las estrategias y la planificación en las formas de explotación turística de los recursos territoriales El desarrollo turístico grancanario se encuentra estrechamente condicionado por la materialización de las estrategias públicas de gestión del espacio a través de la planificación territorial o por su ausencia. En determinados casos del espacio turístico grancanario, el origen de algunos de los problemas que nos podemos encontrar obedecen “a la ausencia de planificación y definición previa de un modelo que, desde la política económica regional, permita la inserción afortunada del turismo en el territorio‖ (Vera, J. F., 1992: 210). Autores como Barrado y Ávila (2010) señalan que la ordenación urbanística y territorial de los espacios turísticos, que en muchos casos se ve materializada mediante instrumentos de planificación y procesos de gestión, es necesaria como medida para introducir criterios de sostenibilidad y principios de racionalidad en la transformación territorial que induce el desarrollo de la actividad turística, la utilización de sus recursos naturales y culturales que lo sustentan y en la cualificación del entorno en el que se integra la actividad (Lloréns, F. y Arnandis, R., 2014). Sin embargo, conviene tener en cuenta que el escenario general de toda esta fenomenología se plantea en el momento en que se percibe los problemas geográficos relacionados con uno de los pilares fundamentales en las actuales pautas de desarrollo cotidiano en zonas como la europea, el ocio (del cual el turismo es una variante).
Página 287 Dichos problemas no sólo son inherentes al funcionamiento de éste sino, en mayor medida, a lo que supone sobre el espacio, en el sentido de la concentración de población y actividades, el desbordamiento del proceso de urbanización que lleva aparejado e, incluso, las necesidades de renovación psíquica generadas por el ritmo, stress y el ambiente propios de la vida urbana (Van Doren, C, y otros, 1983). Estas nuevas necesidades se corresponden con un conjunto de actividades e instalaciones, cuyo proceso de implantación se ha desarrollado desde el tratamiento previo que, al respecto, han efectuado ciertos agentes en el territorio de soporte; tratamiento que a estas alturas hemos conocido como ―planificación‖. La explotación de los recursos turísticos no ha sido ajena a esta cuestión. Frente al ejercicio dominante de satisfacción inmediata de las expectativas en los promotores privados en materia de urbanización del suelo para fines turísticos hasta bien entrada la década de los ochenta, la actualidad urbanística de la isla y el conjunto regional se encuentra regida por un complejo sistema de instrumentos de ordenación territorial desarrollados a escalas variadas, en un difícil equilibrio jerárquico de objetivos y modelos deseados. Esta complejidad se ha determinado a través de una serie de factores comunes a todo ejercicio del planeamiento, pero que en la actividad turística ha representado episodios específicos donde la discusión y la conflictividad entre los agentes sociales y económicos han sido el denominador común. En este sentido, se asume la tesis de que los enfoques y objetivos de la política turística local están sometidos a gran variabilidad en relación a la contrastada variedad tipológica del turismo a escala local derivada de su grado de desarrollo turístico, de las condiciones geográficas, del volumen
Página 288 y tipo de oferta, del nivel de especialización productiva..., del peso del turismo en la estructura económica local o de los medios técnicos, humanos y económicos aplicados a la planificación y gestión turística municipal (Ivars, J., 2003a). Ello puede explicar la dicotomía existente en Gran Canaria entre una planificación local incidida por los vicios del planeamiento urbanístico y una política territorial insular asociada a una consolidada estructura destinada a la ordenación y gestión del turismo. En todo caso, aspectos como el carácter público de la planificación, la distinta escala de materialización de las estrategias, la disyuntiva entre la planificación física de los usos del suelo y el desarrollo económico, el contexto legal, el carácter científico, técnico o político de la ordenación (Pujadas, R., y Font, J., 1998), han incidido en una configuración del espacio turístico, tanto actual como en su perspectiva de futuro, de gran atractivo científico por sus variadas connotaciones en el espacio geográfico. Ya desde los inicios del proceso que hemos denominado como turismo costero de masas, existieron en España las primeras preocupaciones ―modernas‖ por el vincular el ejercicio del urbanismo a una fenomenología turística de importantes implicaciones en la estructura económica, especialmente desde zonas litorales que históricamente han estado al margen de las dinámicas neurálgicas del desarrollo en el país. El Archipiélago Canario y la isla de Gran Canaria no han sido una excepción. Con las primeras aplicaciones de la Ley del Suelo de 1956, quedó materializado el papel de la Comisión Provincial de Urbanismo en la tramitación de los planes parciales y especiales destinados al desarrollo de las urbanizaciones turísticas que hicieran de soporte a este fenómeno. Luego, determinados obstáculos en esta cuestión estimularon la
Página 289 promulgación de la Ley de Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional (1963), ante la dificultad de imbricar la creciente demanda de plazas en el esquema clásico del planeamiento, suponiéndosele una eficacia en la tarea de planear y realizar urbanizaciones de espacios nuevos y desligados del tejido urbano preexistente (Bayón, F. –dir.-, 1999). Siendo un instrumento que tuvo escasa aplicación práctica, se le deben algunas formas, hoy clásicas, del urbanismo turístico. Esta primera fase de planificación turística, y general, del espacio grancanario se caracterizó, pues, por un básico carácter de tratamiento geográficamente parcial o sectorial, cuyos objetivos parecían limitarse a la cobertura urbanística de unas expectativas desarrollista por parte de grandes propietarios y promotores inmobiliarios del suelo, quienes pretendían aplicar en la isla la ―marea‖ urbanizadora de la costa mediterránea. La actitud estimulante del Cabildo para el desarrollo del turismo no hizo más que acentuar esta cuestión eminentemente privada, alejada de los cánones dominantes del ―interés general‖ en el actual planeamiento. No deja de sorprender el elevado número de Planes Parciales y Planes Especiales impulsados en relación a la longitud del frente costero insular, hasta el punto de encontrarnos entornos con prácticamente toda la franja costera, con orografía que no fuera excesivamente desfavorable para su transformación, que va desde el Tarajalillo hasta Puerto de Mogán, constituyendo un continuo ordenado para estos fines. Asimismo, en los años ochenta el fenómeno seguiría avanzando, aunque a una velocidad menor. Sin embargo, esta apuesta planificadora reveló su condición principal de respuesta previa a las susceptibles necesidades de cobertura legislativourbanística de unos promotores en unos años de apreciable inseguridad
Página 290 jurídica y elevados riesgos en las inversiones sobre el suelo, así como de lejanía geográfica respecto a la exclusiva gestión estatal en materia de planeamiento general del territorio promovido por la Ley del Suelo de 1956 (Blanquer, D, -dir.- 2002). Por otra parte, recordemos que hasta bien entrado los años ochenta, el planeamiento urbanístico municipal desde los ayuntamientos se hallaba inevitablemente incidido por los propios objetivos políticos, las deficiencias de recursos técnicos y económicos, así como referencias normativas de mayor exhaustividad a la regida desde Madrid, en relación a las posibilidades de abordar el espacio municipal desde una óptica integral y con un modelo territorial de futuro. A nuestro juicio, esta fenomenología condicionó el diferente grado de materialización práctica de estos planes a lo largo de la isla de Gran Canaria, donde podemos encontrar desde el avanzado desarrollo del caso de la costa de Playa del Inglés hasta el fallido intento de urbanizar la playa de Veneguera, gracias en parte a la presión en contra de buena parte de la sociedad grancanaria. Este diferenciado grado de desarrollo del planeamiento parcial se vio asimismo caracterizado por frecuentes incoherencias entre la realidad edificada y el diseño documental correspondientemente aprobado, en especial en lo que se refiere al reducido porcentaje de dotaciones, infraestructuras no viarias y zonas verdes ejecutadas. En cambio, la red de carreteras fue el elemento de referencia de la urbanización, como fase preliminar a la construcción turística de los solares. Sin duda, que en el caso del Sur grancanario la mejora de la carretera (actual GC-1) actuó en forma de ―gusano‖ que iba devorando territorio a medida que iba alcanzando lugares más lejanos.
Página 291 Imagen 52. Efecto territorial de la planificación urbanística del turismo. (Taurito. Mogán) En estas décadas, la explotación de los recursos turísticos no fue paralela a un planeamiento municipal general que sugiera unas mínimas condiciones de lectura integral de los modelos de desarrollo previstos por cada ayuntamiento para sus respectivos territorios. Recordemos que ese es uno de los capítulos estelares del marco legislativo de la Ley del Suelo de 1956, sobre todo ante el fracaso de los instrumentos supramunicipales de ordenación incluidas en la misma. El proceso de implantación de los instrumentos de planeamiento ha sido lento como podemos ver el siguiente cuadro. Pero esto no impedía la aprobación de un gran número de Planes Parciales y Especiales que desarrollaban diferentes piezas del territorio.
Página 292 Cuadro 20. Evolución del planeamiento urbanístico en Gran Canaria hasta el año 2000 Hasta 1975 19751980 1981-1985 1986-1990 1991-1995 1996-2000 Plan General 0 0 0 1 1 2 Normas Subsidiarias 0 0 3 5 4 7 Delimitación de Usos del Suelo 3 0 0 0 0 0 Fuente: ISTAC (2001) y Gesplan. Elaboración propia. Las otras unidades administrativas mantuvieron sus respectivas Delimitaciones Territoriales de Suelo Urbano hasta los momentos actuales, en lo que por aplicación de la Ley de Ordenación del Territorio de Canarias de 1999 han tenido que diseñar los correspondientes planes generales, encontrándose la mayoría en fase de tramitación. Tanto en el planeamiento parcial como en el municipal, el denominador común de este proceso fue la exagerada oferta de crecimiento de las plazas alojativas, en un esfuerzo evidente de las instituciones locales de reproducir las experiencias otros municipios turísticos predecesores. Tuvimos que esperar hasta 1995, cuando entrase en vigor el Plan Insular de Ordenación de Gran Canaria, para así observar la materialización real de una planificación integrada y global del espacio turístico, más allá del predominio del carácter de emplazamiento puntual y desarrollista de las estrategias municipales, literalmente incididas por las expectativas privadas de urbanización del litoral. En un período a nivel regional en el que empezaba a consolidarse la preocupación por el excesivo desarrollo urbano y el irregular crecimiento constructivo en el conjunto de las islas, acompañado de procesos importantes de degradación medioambiental de los distintos paisajes, las inercias del Estatuto de Autonomía en Canarias derivaron en los ochenta
Página 293 en una sucesión de leyes reguladores de las actividades sobre el territorio. Entre ellas, en aquel momento de tránsito entre esa década y la siguiente sobresalieron la Ley de medidas urgentes en materia de urbanismo y de protección de la naturaleza (1985), la Ley reguladora de los Planes Insulares de Ordenación (1987), la Ley de Ordenación del Suelo Rústico de Canarias (1987), la Ley de Espacios Naturales de Canarias y la Ley de Ordenación del Turismo de Canarias (1995). Luego, en el tránsito de un siglo a otro, se perfiló una definitiva apuesta por el tratamiento territorial basado en un escenario de control y restricción de los nuevos crecimientos urbanos, así como de gestión espacial basada en la protección de los valores medioambientales, paisajísticos y patrimoniales, afectando de lleno incluso a las zonas urbanas. Así, la citada Ley de Ordenación del Territorio de Canarias de 1999 y el Texto Refundido de ésta con la de Espacios Naturales de Canarias del 2000 sirvieron de precedente casi inmediato a la entrada en vigor de las Directrices de Ordenación General y del Turismo, las Directrices de Ordenación del Turismo de Canarias (Ley 19/2003) con las que comenzaron la segunda etapa del proceso denominado usualmente como ―moratoria turística‖. Las Directrices de Ordenación General y del Turismo de Canarias (2003), se articulan en torno a los principios de contención del crecimiento y sostenibilidad territorial. Además con ella se potencian la modelización y caracterización del tipo edificatorio de la oferta que algunos autores han denominado como ―hotel horizontal‖ (Simancas, M. y García, J., 2010). Pero hay que tener en cuenta que este exceso de legislación y de reglamentación, lo que le ha valido el nombre de modelo burocrático para algunos autores como Simancas, M. (2010), no ha sido siempre un
Página 294 factor que haya frenado el crecimiento del espacio turístico, pues a pesar de todo este marco legislativo que intenta mejorar el control para impedir el excesivo consumo de espacio, éste se ha seguido produciendo. Asimismo en muchos casos con la complicidad de los poderes públicos (Ayuntamientos, Cabildo y Gobierno Autónomo), estableciendo excepciones a la norma general o ignorándola de forma intencionada (González, A. y otros, 2012). De un modo u otro, surgió un nuevo escenario de ordenación del territorio que, indudablemente, afectó al desarrollo de las distintas formas de explotación de los recursos turísticos. Los ayuntamientos vieron supeditada su gestión territorial a los planteamientos dictaminados desde las escalas superiores, siendo los planes insulares un elemento fundamental en los nuevos esquemas. Hay que considerar que con el sistema actual de ordenación, en el que cada municipio tiene la última palabra sobre cualquier planteamiento en materia de turismo (y urbanismo) dentro de los límites de su término, es complicado imaginar el desarrollo turístico de una comarca o mancomunidad de forma integral y global (Lloréns, F. y Arnandis, R., 2014). Por tanto, para que sea efectiva la ordenación sectorial en un ámbito tan vinculado con la urbanística como el sector turístico, debe realizarse integrando lo sectorial con lo territorial y desde una perspectiva supramunicipal (Corral, S. y Hernández, J. 2010). Se supone que estas cuestiones en parte se deben solventar con el desarrollo de figuras de ámbito superior como el Plan Insular de Ordenación de Gran Canaria (PIOGC) o el Plan Territorial Especial de Ordenación Turística Insular de Gran Canaria (PTEOTI-GC); puesto que su objetivo es realizarse desde un punto de vista global (insular) e integral.
Página 295 A lo dicho hay que añadir la actitud de las Administraciones Públicas insulares y, principalmente municipales, que se han beneficiado de una escasa aplicación del soporte jurídico de gobierno del territorio formulado desde la escala regional, lo que ha favorecido una dispersión (―municipalización‖) del proceso de toma de decisiones estratégicas (Simancas, M., 2011). En Gran Canaria, el proceso planteado se inició, como decimos, de forma algo tardía. El citado Plan Insular (PIOGC) planteó un modelo territorial de ordenación el cual, desde entonces, estructuraba el conjunto insular mediante unas cualidades de desarrollo que aún prevalecen en la actual organización del espacio, incluyendo su esencia turística. De este modo, podemos intentar resumirlo en varios aspectos: Se establecen los rasgos básicos de la nueva estructura insular. Se interviene en la Red Insular de Carreteras y en el sistema de grandes instalaciones portuarias y de transporte. Recualificación de la oferta turística / organización territorial del turismo Determinación de la función del medio natural en el uso del territorio. Se considera al turismo como una apuesta de futuro, así como al territorio como el mayor recurso con que cuenta la isla. Las directrices de ordenación del Plan Insular explicitan, con el nivel de concreción que en cada caso se establece, los criterios y finalidades a observar tanto por el planeamiento urbanístico municipal como por los Planes Sectoriales referidos al territorio
Página 302 De hecho la renovación hotelera se considera como una de las estrategias de reestructuración más reconocida en la actualidad, como una de las más importantes orientaciones para superar la pérdida de competitividad de destinos turísticos maduros (Dorta, A. 2012). De otro, y tal como se ha dicho con anterioridad, los suelos urbanizables no desarrollados son catalogados potencialmente desclasificables, al mismo tiempo que los ya planificados deben reformular sus diseños hacia contextos de marcada integración ambiental y paisajística. Los ámbitos rústicos, por su parte, consolidan su papel como escenarios de los desarrollos productivos tradicionales y como soporte de entornos medioambientales y patrimoniales singulares, siendo objeto de un marco estratégico limitado a la conservación y rehabilitación de los recursos naturales, el paisaje, así como los elementos que testimonian el interés histórico, arquitectónico, etnográfico y arqueológico del espacio. Un debate interesante al respecto es conseguir que estos entornos naturales y/o rústicos se puedan beneficiar de la actividad turística de una manera más justa, ya que también soportan su desarrollo. Una posible solución a esta debilidad, quizás la más obvia, sea la del desarrollo de instrumentos precisos de equidad interterritorial en la capacidad fiscal de las diferentes jurisdicciones que puedan compensar dicha deuda. Aún así las Directrices de Ordenación General como las de Turismo no han tenido la eficiencia que en un principio cabría esperar, puesto que dejan cierto margen de maniobra que permite que se siga consumiendo grandes extensiones de suelo para uso turístico (grandes resorts, campos de golf, etc.) sin que se termine de potenciar la rehabilitación y reformas de las zonas turísticas existentes, objetivo que se nos antoja mucho más prioritario y vital en la situación actual del sistema turístico canario. Por
Página 303 tanto las DOT no han tenido la implementación que se le suponía, y apenas ha tenido una aplicación limitada y parcial Hay que tener en cuenta que las Directrices de Ordenación del Turismo (DOT) ―concibieron a la renovación integral del espacio público y privado de las áreas turísticas maduras como una estrategia estructural, un principio básico y una prioridad, a medio y largo plazo de la política turística de las Islas Canarias (España). Asimismo, se planteó como una alternativa, a modo de contrapartida, a la limitación o moderación cuantitativa del incremento de la capacidad alojativa turística y, por ende, a la ocupación de nuevos suelos turísticos inherente a dicho proceso” (Simancas, M. y otros, 2014: 290). Asimismo el modelo que se intenta promover desde las Directrices se ―articula en torno a tres líneas estratégicas interrelacionadas: a) la transformación sostenible del modelo turístico; b) el establecimiento de una limitación o moderación cuantitativa del crecimiento de la oferta alojativa; y c) la intervención sobre el espacio público y privado de las áreas turísticas saturadas y/o en declive‖ (Simancas, M., 2011: 877). Por tanto se intenta dejar atrás un ―modelo de desarrollo turístico de marcado carácter inmobiliario y clara orientación residencial, con las disfunciones socioeconómicas, territoriales y medioambientales que ello implica‖ (Santos, E. y Fernández, A. 2010: 199) por un modelo que busca principalmente la cualificación, la diversificación, la diferenciación y la sostenibilidad. Pero plantear un buen modelo de desarrollo no es el principal problema de los destinos turísticos maduros, el principal hándicap es la puesta en práctica de ese modelo o estrategias a aplicar; hay que tener en cuenta lo complicado de llegar a acuerdos y persuadir al conjunto de los agentes públicos y privados en un diagnóstico, para seguir unos objetivos y
Página 304 estrategia común (Hernández, R., 2010; Martín Liñeiro, V. y otros, 2014). ―Se trata, por tanto, que las reformas necesarias para abordar la reconversión del modelo turístico no sólo sean aceptadas, sino, sobre todo, interiorizadas por los actores implicados‖ (Simancas, M y otros, 2010: 211). Por otro lado hay que tener en cuenta que en muchas casos la actitud indolente de las Administraciones, al no ejercer debidamente sus funciones de inspección y sanción a lo largo de la ejecución de los instrumentos de planeamiento urbanístico, principalmente en relación con los incumplimientos y retrasos en los sistemas privados, no ha ayudado a que la situación mejore (Simancas, M., 2011) En Canarias, esta situación legislativa (véase la Figura 47) se ha modificado con la Ley 6/2009, de medidas urgentes en materia de ordenación territorial para la dinamización sectorial y la ordenación del turismo, que inició otra nueva etapa de dicho proceso. Posteriormente la vigente Ley 2/2013, de Renovación y Modernización Turística de Canarias, que ha reformado y matizado a la anterior, inicia la tercera etapa del proceso de ―moratoria turística‖. Esta Ley 6/2009 creó un nuevo instrumento de ordenación territorial, que ha sido completado y consolidado por la Ley 2/2013, se trata de los ―Planes de Modernización, Mejora e Incremento de la Competitividad‖ (PMM).
Página 305 Figura 47. Instrumentos de planificación territorial y de planeamiento urbanístico Fuente: Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo, por el que se aprueba el Texto Refundido; Simancas, M. y otros (2014). Elaboración propia. Los PMM son instrumentos de carácter excepcional, vigencia indefinida y escala precisa para proceder a la transformación del modelo de ordenación de los espacios públicos y privados de las áreas turísticas maduras. Y constituyen planes de ejecutividad inmediata. Por ello, los PMM tienen capacidad para modificar (siempre que esté motivado) y ―desplazar‖ las determinaciones de la totalidad de instrumentos vigentes de planificación territorial —incluida las de los Planes Territoriales Especiales de Ordenación Turística Insulares, y de planeamiento urbanístico. Por tanto son a su vez, instrumentos de planificación territorial y de planeamiento urbanístico (Simancas, M. y otros 2014).
Página 306 Con estos PMM aparece cierto desconcierto porque, en caso necesario, son los Planes Generales de Ordenación los que deben adecuarse a dichos PMM y no al revés. Por ello, el esquema jerárquico del sistema de instrumentos de ordenación territorial de Canarias ha variado con la inserción de estos PMM, manteniendo aún cierto grado de confusión. Aunque hay que aclarar que estos PMM han tenido buenos resultados desde su aparición y, en parte, ponen de manifiesto la dificultad de desarrollar los procedimientos o planeamientos ordinarios en unos plazos coherentes. De lo dicho se extrae que el complejo sistema de ordenación canario adolece de una profunda revisión que favorezca su dinamismo y adaptación más rápida a las nuevas circunstancias que van apareciendo. Junto a las Directrices, las estrategias territoriales ejercidas desde el ámbito regional tienen en la ordenación y gestión de las distintas figuras de espacios naturales protegidos otros de los capítulos importantes que condicionan el aprovechamiento turístico del espacio grancanario. En la actualidad no se puede dudar de que los espacios naturales protegidos canarios pueden considerarse como recursos turísticos (Vacas, T., 2003). En la mayoría de los casos, la explotación de los recursos queda relegada a la observación y disfrute pasivo de las condiciones naturales, paisajísticas o patrimoniales de los que se dotan estas áreas y que motivan su definición como tales. En menor medida, aparecen las actividades didáctico ambientales como recursos turísticos en si mismo, restringiéndose el uso recreativo y productivo a ciertos emplazamientos previsto por el propio planeamiento territorial de cada figura y asumidos respecto a las preexistencias compatibles con el fin básico (véase la Cuadro 21).
Página 307 En definitiva, las estrategias públicas relativas a la ordenación territorial resuelven un contenido geográfico claramente orientado a la restricción de los nuevos crecimientos alojativos y la valoración fundamental de los paisajes de la isla, en un procedimiento afín a las pautas generales de desarrollo sostenible enmarcado en un contexto prácticamente mundial. El planeamiento en este sentido se encuentra lejos de toda duda, especialmente en un caso como el de Gran Canaria en el que existe acumulado una experiencia relativamente importante en relación al conjunto del Archipiélago Canario y de las zonas turísticas del frente mediterráneo, por expresar ejemplos de espacios turísticos costeros de masas. Cuadro 21. Instrumentos de ordenación de los espacios naturales como condicionantes del aprovechamiento turístico del suelo en Gran Canaria INSTRUMENTO SUPERFICIE (Ha.) ACOGIDA TURÍSTICA Turismo rural Senderismo Turismo e investigación Turismo y agricultura Otro Reserva Natural Integral de Inagua 3.920,3 x x Reserva Natural Integral del Barranco Oscuro 35,2 x x Reserva Natural Especial de El Brezal 107 x x x Reserva Natural Especial de Azuaje 61,1 x x x x Reserva Natural Especial de Los Tilos de Moya 91,5 x x x x - Reserva Natural Especial de Los Marteles 3.568,7 x x x Turismo de naturaleza, deportivo Reserva Natural Especial de Las Dunas de Maspalomas 403,9 x x -
Página 308 Cuadro 21. Instrumentos de ordenación de los espacios naturales como condicionantes del aprovechamiento turístico del suelo en Gran Canaria Reserva Natural Especial de Güigüi 2.920,9 x x - Parque Natural de Tamadaba 7.538,6 x x x x Turismo de naturaleza, cicloturismo Parque Natural de Pilancones 5.794,4 x x x Turismo de naturaleza, deportivo, cicloturismo Parque Rural del Nublo 26.307,4 x x x x Turismo de naturaleza, cultural Parque Rural de Doramas 3.586 x x x Turismo de naturaleza, cicloturismo, deportivo Monumento Natural de Amagro 407,7 x x Monumento Natural de Bandama 325,7 x x x X (vino) turismo de naturaleza, deportivo, cultural Monumento Natural del Montañón Negro 193,6 x x x Turismo de naturaleza Monumento Natural del Roque de Aguayro 806,6 x x x Turismo de naturaleza Monumento Natural de Tauro 1.256,6 x x x Cicloturismo Monumento Natural de Arinaga 90,7 x x - Monumento Natural del Barranco de Guayadeque 725,5 x x x x Turismo cultural Monumento Natural Riscos de Tirajana 772,2 x x x Monumento Natural del Roque Nublo 451,8 x X Monumento Natural del Barranco del Draguillo 234,5 x x x Turismo de naturaleza Paisaje Protegido de La 462,49 x x
Página 309 Cuadro 21. Instrumentos de ordenación de los espacios naturales como condicionantes del aprovechamiento turístico del suelo en Gran Canaria Isleta Paisaje Protegido de Pino Santo 3.012,3 x x x x Paisaje Protegido de Tafira 1.413,6 x x x x Turismo de naturaleza, cultural, golf Paisaje Protegido de Las Cumbres 4.329 x x x x Turismo de naturaleza, cicloturismo etnoturismo Paisaje Protegido de Lomo Magullo 176 x x x x - Paisaje Protegido de Fataga 3.004,6 x x x x Turismo de naturaleza, deportivo, “jeep safari” Paisaje Protegido de Montaña de Agüimes 285,2 Prohibido explícitame nte x x Sitio de Interés Científico de Jinámar 29,6 x x Sitio de Interés Científico de Tufia 54,1 x x x Turismo deportivo Sitio de Interés Científico del Roque de Gando 0,5 x Sitio de Interés Científico de Juncalillo del Sur 192 x x GRAN CANARIA 67.621,59 Fuente: Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial, Gobierno de Canarias. Elaboración propia. A modo de síntesis de este apartado, teniendo en cuenta la escala insular del ámbito de estudio, podemos resumir el conjunto de Las Palmas de Gran Canaria y los centros alojativos como unidades territoriales en los que el dinamismo de los recursos turísticos pasa por un continuo
Página 310 aprovechamiento de los frentes litorales y el patrimonio cultural; todo ello en un margen de maniobra caracterizado por un contexto de recualificación de la trama urbana y renovación de la planta alojativa, como expresiones públicas más evidente del tratamiento urbanístico de estas zonas. En el lado contrario de la balanza, los ámbitos protegidos representan otro de los principales retos en la adaptación del funcionamiento del espacio turístico al escenario jurídico, en condiciones de garantía al ejercicio competitivo del producto grancanario. La restricción de usos al disfrute pasivo del paisaje y sus elementos singulares, así como ciertas actividades recreativas y de esparcimiento no se entiende interpretable como una negación del turismo desde las instancias públicas, sino una preocupación desde un prisma global en la gestión del territorio que requiere un ejercicio más delicado de búsqueda de ingredientes para la conformación de la actividad en las próximas décadas. Las restantes unidades presentan un mayor nivel de indefinición respecto a la incidencia sobre la explotación de los recursos turísticos. Su ordenación contrapone la imposibilidad de nuevos ejercicios urbanizadores, excepto en el entorno de los núcleos poblacionales interiores, a un apreciable elenco de posibilidades en materia de equipamientos complementarios y un margen de maniobra en la recualificación y adaptación del espacio turístico a posibles nuevas pautas.
Página 311 5.- RESULTADO DE LA INVESTIGACIÓN. EL POTENCIAL DEL TERRITORIO DE GRAN CANARIA PARA EL DESARROLLO TURÍSTICO El inventario de los recursos turísticos del territorio y los distintos apartados en los que se ha intentado desentrañar la caracterización del espacio turístico confluyen en un complejo sistema de tipologías de aptitudes y obstáculos, mediante el cual se identifican las distintas potencialidades de la isla de Gran Canaria en el desarrollo de la actividad. De antemano, la apuesta efectuada durante su contexto cronológico y la adecuación del espacio para el desarrollo de la función turística no deja lugar a dudas sobre la especialización de este ámbito de estudio en el amplio modelo de turismo litoral, asociado preferentemente a la presencia óptima del clima y la existencia de una línea costera de gran aptitud para el uso recreativo y el esparcimiento. No difiere, pues, del marco turístico regional, ni del numeroso conjunto de zonas tropicales, subtropicales y templadas del planeta que desarrollan el producto de mayor acompañamiento de masas, dinamismo socioeconómico y transformación territorial, los cuales se imbrican en un
Página 318 El desarrollo turística precedente aporta la experiencia del funcionamiento de la actividad en los ámbitos respectivos, siempre que la misma se haya efectuado en condiciones de viabilidad funcional que no alteren los principios generales en el conjunto del espacio turístico, en nuestro caso, de desarrollo sostenible. De este modo, la dotación de infraestructuras, la imbricación de los lugares en la marca turística, la adaptación de la población local al turismo, son aspectos importantes en la valoración del potencial de las unidades territoriales. Por último, el marco urbanístico de la ordenación territorial vigente resulta fundamental en la percepción del tipo de acogida, en tanto que de él emanan los tipos de aprovechamientos turísticos del suelo susceptibles de desarrollarse y en qué condiciones. Constituye un capítulo escasamente tenido en cuenta en las distintas experiencias de diagnóstico del espacio turístico; y, sin embargo, representa un factor condicionante que puede ser restrictivo con ciertas actividades que mediante otros criterios se consideran de adecuado desarrollo. Conviene, en este sentido, no olvidar que como tal planificación del espacio se le asume un principio de participación de la población local en su diseño y selección estratégica. La convergencia de estos factores tiene como resultado en Gran Canaria la existencia de casi una decena de supuestas tipologías de acogida del territorio en relación a la explotación de los recursos turísticos. Una primera se corresponde con los centros alojativos. Su definición como espacios urbanos cruciales que sirven de base al disfrute directo del turista de los atractivos de la isla, les confiere un marco potencial que pasa por una adecuación de la trama edificada con vistas a la optimización del confort y la recreación.
Página 319 De este modo, la optimización del servicio alojativo, en la cual se incluye la constante modernización y renovación de la oferta como condición sine qua non del propio funcionamiento del mismo, es el punto de partida para el mantenimiento de los altos niveles de calidad del producto insular, aunque no para su diversificación. Imagen 56. Recualificación del servicio alojativo como potencialidad territorial. (Hotel Lopesan Meloneras. San Bartolomé de Tirajana) Dicha estabilidad requiere la adecuación de los servicios básicos propios de la vida urbana a la que los turistas están acostumbrados, preferentemente el transporte, la urbanización, el espacio público, el tratamiento de residuos, la reducción de la incidencia del tráfico, etc., lo cual, no obstante, siguen presentando ciertas deficiencias en las unidades territoriales afectadas; aspecto común a las zonas masificadas del país (García, E., 2000, Donaire, J.A. y Mundet, Ll., 2002). El reciente estudio
Página 320 del proyecto de Renovación de Playa del Inglés es un buen ejemplo de ello. La diversificación se produce en el momento en que el descanso y la recreación aparecen soportadas sobre aprovechamientos dotados de singularidad y capacidad enriquecedora de la experiencia del visitante. En estos casos, buena parte de las experiencias en otros centros alojativos foráneos pasan por la aparición de zonas de esparcimiento complementarias a la playa, en los cuales aparecen ingredientes que imbrican la personalidad sociocultural y ambiental de las zonas de destino con el uso recreativo. Los parques y zonas verdes cualificados, las instalaciones recreativoacuáticas, las escuelas náutico-deportivas, los centros de interpretación del ecosistema litoral, la reserva y muestrario de zonas de interés ecológico, geomorfológico o patrimonial, las instalaciones de intercambio sociocultural entre la población local y el turista, etc., son algunos ítems dirigidos en esta línea susceptible de adecuarse en los espacios no edificados de la urbanización turística. Las Palmas de Gran Canaria representa una única unidad territorial soportada sobre la existencia de un espacio urbano con funciones y dinamismos propios de jerarquía capitalina en la isla. Dotado de un frente costero con singularidades paisajísticas, ambientales, patrimoniales y socioculturales, su trama urbana presenta, sin embargo, importantes obstáculos para la optimización de la función turística del espacio (desintegración paisajística del conjunto edificado de borde, irregular y congestionado sistema viario, falta de una clara estructuración del uso recreativo excepto en la franja litoral, etc.).
Página 321 Imagen 57. Elementos dotacionales urbanos como potencialidad territorial. (Auditorio Alfredo Kraus. Las Palmas de Gran Canaria) Sin embargo, se trata de un territorio con una serie de capítulos que sugieren un potencial de acogida incuestionable para ciertos capítulos de la diversificación y recualificación del espacio turístico insular. El entorno paisajístico que rodea a la ciudad y el recorrido de la línea costera se entiende que conforman el corazón mismo de este potencial, en tanto concentran buena parte de la idiosincrasia social, histórica, económica y etnográfica que identifica la isla de Gran Canaria. Su adecuación para el disfrute recreativo, el contacto público con la vida y el patrimonio local y el ambiente marítimo tradicional aportarían
Página 322 interesantes inputs al ejercicio clásico del turismo costero con base en los centros alojativos. No obstante, el crecimiento de la actividad de cruceros en el puerto capitalino deviene en otros elementos complementarios de potencialidad. La adecuación de su entorno inmediato para la acogida y primera recepción de los atractivos insulares, unido a la adecuación culturalrecreativo del conjunto portuario dota a la ciudad de un capítulo singular respecto al desarrollo turístico. La mejora del Paseo Marítimo, para propiciar el encuentro del mar con la población, se entroncaría en esta dinámica. El mismo litoral urbano sorprende su coexistencia con el cúmulo y densidad de aprovechamientos propio de una ciudad con el desarrollo que ha tenido, y a la que se le añade vestigios de interés arqueológico submarino y paleontológico. En este sentido, su capacidad de acogida turística para instalaciones abiertas asociadas a estos recursos específicos otorga dosis de singularidad al disfrute del visitante. Asimismo, la propia funcionalidad urbana sugiere la viabilidad de ciertas actividades turísticas propias de estos entornos, tales como congresos o turismo comercial, que puestas en relación con el patrimonio medioambiental y sociocultural de la isla o de la misma ciudad añadiría un capítulo interesante al dinamismo turístico grancanario. De hecho el turismo de congresos se ha convertido, gracias a la mejora de infraestructura y equipamiento básico para este tipo de acontecimientos, así como por la especialización de empresas que complementan el buen desarrollo de la actividad y a la mejora de la formación de sus recursos humanos, en uno de los productos turísticos más destacables y consolidados de la capital.
Página 323 Imagen 58. Entorno urbano portuario como potencialidad territorial. (Centro comercial EL Muelle en el muelle de Santa Catalina. Las Palmas de Gran Canaria) Los entornos inmediatos a los centros alojativos y Las Palmas de Gran Canaria conforman un tercer tipo de acogida. Representan ámbitos a los que se asociaron expectativas de crecimiento del conjunto edificado y que el contexto urbanístico ha venido minimizando. Configuran espacios con amplias cuencas paisajísticas dotadas de cierta calidad ambiental, aunque la presencia de elementos singulares preexistentes no es muy común. Ello le otorga un potencial de acogida para usos turísticos integrados directamente en la propia funcionalidad urbana de las unidades anteriormente referidas. En esta cuestión entran a formar parte, a nuestro juicio, las instalaciones de ocio y recreación que requieran una superficie de suelo mayor a la disponible en los espacios anteriores, tanto más cuando se trata de uno
Página 324 de los capítulos de mayor proliferación en la nueva complejidad de la demanda; claro, todo ello entendido dentro de un escenario de calidad y singularidad del producto y de integración paisajística y ambiental que no interfiera las pautas generales de desarrollo sostenible. Imagen 59. Entorno litoral como potencialidad territorial. (Playa de Pozo Izquierdo. Santa Lucía de Tirajana) Así, los campos de golf, por ejemplo, representan un capítulo conflictivo sobre su incidencia y la aportación importante que produce en la rehabilitación ambiental y los registros recreativos que produce. Precisamente, en estos momentos existe una apreciable discusión sobre el desarrollo del Plan Territorial Especial de Campos de Golf de Gran Canaria (PTE-36a). Otra cuestión distinta es la exagerada proliferación de
Página 325 expectativas en relación a la garantía de su viabilidad en la relación a la demanda real y a la selección de emplazamientos que genera desequilibrios apreciables con respecto a las preexistencias. Otro capítulo interesante en la valoración del potencial de estas zonas se refiere a las posibilidades estratégicas en el desarrollo de intervenciones de borde a los centros alojativos y el conjunto urbano capitalino, las cuales jugarían un papel de cualificación de esas áreas a través de espacios públicos singulares, instalaciones recreativas y de esparcimiento, infraestructuras o equipamiento de rango insular vinculados al turismo, etc. Los frentes litorales ajenos a la urbanización de primer rango suelen venir acompañados de unas condiciones de elevada calidad medioambiental por la existencia de conjuntos geomorfológicos, ecológicos, patrimoniales y paisajísticos singulares, en los que el devenir del desarrollo turístico los ha liberado de la apropiación urbanizadora masiva con anterioridad a las estrategias públicas de protección. En algunos de ellos, sí existieron planes al respecto de los cuales sólo surgieron pequeños núcleos de urbanización irregular que aparecen relativamente aislados en el sistema de asentamientos. En la actualidad, constituyen espacios de indudable valor estratégico en los procesos de diversificación o, en su caso, consolidación de las actividades de disfrute turístico. La acogida del disfrute de dichos valores territoriales en condiciones de densidad controlada representa un apartado interesante del que pueden extraerse funciones locales derivadas del muestrario, tipo museístico, de los mismos, el descanso asociado a entornos con reducida presencia de personas, la observación submarina, el deporte litoral no asociado a
Página 326 infraestructuras (surfing, windsurfing,...), la participación recreativa en los procesos de gestión y promoción del litoral, pequeños usos terciarios singulares asociados núcleos poblacionales preexistentes, etc. La construcción de un centro de investigaciones marina en Taliarte (Telde), con la posibilidad de realizar un centro de visitantes, puede representar sin duda, una apuesta enmarcada dentro de este tipo de potencialidades del litoral grancanario. Un quinto tipo de acogida aparece ejemplificado en los núcleos cabecera de los municipios y determinados asentamientos de segundo rango que por su emplazamiento o participación en el devenir turístico presentan un elenco de potencialidades, que se entienden cruciales en el soporte de la diversificación complementaria al producto litoral de Gran Canaria. Son espacios que, por su evolución histórica y los acontecimientos socioeconómicos acaecidos, se encuentran dotados de recursos derivados del patrimonio arquitectónico, etnográfico y socio-cultural. Al mismo tiempo, son asentamientos que tradicionalmente han cumplido funciones de cohesión de entornos agropecuarios en escenarios paisajísticos de apreciables calidad ambiental.
Página 327 Imagen 60. Historia y patrimonio urbano como potencialidad territorial. (Plaza de Santiago de los Caballeros. Gáldar). Foto de Sergio Gil Gil. Estas circunstancias alimentan en ellos las posibilidades de desarrollo de actividades de exposición del patrimonio histórico y el devenir socioeconómico a través de instalaciones especializadas y atractivas, así como de una oferta alojativa asociada al medio rural destinada a intervalos específicos de la demanda. No obstante, entendemos que los principales retos de estas unidades son la vinculación de la población turística con la local a través de procesos de intercambio cultural con capacidad enriquecedora de la experiencia del visitante y, al mismo tiempo, generadora de dinamismos locales. Acontecimientos socioculturales, artísticos, usos terciarios singulares, itinerarios gastronómicos o manufactureros, intercambio etnográfico son aspectos que van más allá de la mera compra-venta del lugar de paso en
Página 334 Cuadro 22. Resumen de potencialidades turísticas del territorio de Gran Canaria UNIDAD TERRITORIAL TURÍSTICA TIPO POTENCIALIDADES TURÍSTICAS 07. Entorno rural de Medianías de Teror, San Mateo y Valsequillo 3 Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico arquitectónica y etnográfica. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Potenciación del casco de Teror por su valor patrimonial. Recorridos temáticos de interpretación del paisaje y el poblamiento agrícola tradicional. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Intercambios socioculturales entre turistas y población local. Mejora de la accesibilidad. 08. Entorno Natural de Doramas 8 Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico arquitectónica y etnográfica. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Recorridos temáticos de interpretación del paisaje y el poblamiento agrícola tradicional. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Intercambio sociocultural entre turistas y población local. Mejora de la red de senderos. Puntuales usos de ocio y esparcimiento.
Página 335 Cuadro 22. Resumen de potencialidades turísticas del territorio de Gran Canaria UNIDAD TERRITORIAL TURÍSTICA TIPO POTENCIALIDADES TURÍSTICAS 09. Litoral teldense 4 Mejora de espacios con potencial turístico (Playa del Hombre, Melenara). Optimización cualitativa de la trama urbana asociada. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico arquitectónica y etnográfico-litoral. Aprovechamientos náutico-deportivos Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Equipamientos recreativos y esparcimiento. Dotaciones de rango comarcal de servicio al turismo. Usos terciarios. Usos recreativos no asociados a infraestructuras Mejora paisajística de impactos ocasionados por la presión antrópica. Aprovechamiento turístico del futuro Instituto de Estudios Marinos que se situará en Taliarte. 10. Entorno Interior de Ingenio y Suroeste de Telde 3 Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico arquitectónica y etnográfica. Aprovechamientos recreativos singulares Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos y valores singulares. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Potenciación del casco de Ingenio por su valor patrimonial. 11. Litoral Sureste 4 Mejora de espacios con potencial turístico (Juan Grande, El Doctoral). Optimización cualitativa de la trama urbana asociada. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico arquitectónica y etnográfico-litoral. Aprovechamientos náutico-deportivos Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Equipamientos recreativos y esparcimiento. Dotaciones de rango comarcal de servicio al turismo. Usos terciarios. Usos recreativos no asociados a infraestructuras Mejora paisajística de impactos ocasionados por la presión antrópica.
Página 336 Cuadro 22. Resumen de potencialidades turísticas del territorio de Gran Canaria UNIDAD TERRITORIAL TURÍSTICA TIPO POTENCIALIDADES TURÍSTICAS 12. Entorno Interior del Sureste 3 Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico arquitectónica y etnográfica. Aprovechamientos recreativos singulares Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos y valores singulares. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Potenciación del casco de Agüimes por su valor patrimonial. 13. Entorno de Amurga 3 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores de índole etnográfico. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Usos terciarios limitados en su parte más cercana a la costa. Mejora de la accesibilidad. Posibilidad de implantación de algún campo de golf o parque temático de cierta dimensión.
Página 337 Cuadro 22. Resumen de potencialidades turísticas del territorio de Gran Canaria UNIDAD TERRITORIAL TURÍSTICA TIPO POTENCIALIDADES TURÍSTICAS 14. Litoral turístico de San Bartolomé de Tirajana 1 Optimización del servicio alojativo. Rehabilitación y recualificación de la planta obsoleta. Mejora de los productos turísticos deteriorados. Mejora paisajística del litoral. Optimización cualitativa de la trama urbana asociada. Protección y mejora del espacio protegido de las Dunas de Maspalomas. Control del tránsito de personas en su interior. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Aprovechamientos náutico-deportivos Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Intercambios socioculturales entre turistas y población local. Equipamientos recreativos y esparcimiento. Dotaciones de rango comarcal de servicio al turismo. Usos terciarios. 15. Entorno del Barranco de Fataga y Dunas de Maspalomas 8 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Protección y mejora del espacio protegido de las Dunas de Maspalomas. Control del tránsito de personas en su interior. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole históricos, arqueológicos y etnográficos. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Mejora de la accesibilidad.
Página 338 Cuadro 22. Resumen de potencialidades turísticas del territorio de Gran Canaria UNIDAD TERRITORIAL TURÍSTICA TIPO POTENCIALIDADES TURÍSTICAS 16. Zona interior del Suroeste insular 6 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Usos terciarios limitados en su parte más cercana a la costa. Posibilidad de un pequeño parque temático mimetizado con el entorno. Mejora de la accesibilidad. Posibilidad de implantación de algún campo de golf o parque temático de cierta dimensión. 17. Litoral turístico de Mogán 1 Optimización del servicio alojativo. Rehabilitación y recualificación de la planta obsoleta. Mejora de los productos turísticos deteriorados. Mejora paisajística del litoral. Optimización cualitativa de la trama urbana asociada. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Aprovechamientos náutico-deportivos Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Intercambios socioculturales entre turistas y población local. Equipamientos recreativos y esparcimiento. Usos terciarios. 18. Zona Interior de Mogán 8 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Usos terciarios limitados en su parte más cercana a la costa. Mejora de la accesibilidad.
Página 339 Cuadro 22. Resumen de potencialidades turísticas del territorio de Gran Canaria UNIDAD TERRITORIAL TURÍSTICA TIPO POTENCIALIDADES TURÍSTICAS 19. Entorno de Veneguera 8 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales, patrimoniales de índole histórico, arqueológico y etnográfico. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Mejora de la accesibilidad. 20. Crestas y barrancos del Suroeste 8 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico, arqueológico y etnográfico. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. 21. Macizo de Güigüi 8 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico, arqueológico y etnográfico. Descanso y esparcimiento en condiciones de soledad y silencio ambiental. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Pequeña oferta alojativa de casas rurales.
Página 340 Cuadro 22. Resumen de potencialidades turísticas del territorio de Gran Canaria UNIDAD TERRITORIAL TURÍSTICA TIPO POTENCIALIDADES TURÍSTICAS 22. Entorno de La Aldea de San Nicolás 7 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico, arqueológico y etnográfico. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos patrimoniales. Posibilidad de recorrido relacionado con la temática agrícola. Pequeña oferta alojativa. Equipamientos recreativos y esparcimiento. Mejora del servicio de restauración. Mejora paisajística de la parte litoral y de las áreas de cultivos bajo plástico. Mejora de accesibilidad. 23. Macizo de Tamadaba – Altavista – Andén Verde 8 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole arqueológicos y etnográficos. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Pequeña oferta de espacios de ocio, esparcimiento y del disfrute del paisaje. 24. Entorno cumbrero Norte 7 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico, arqueológico y etnográfico. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Mejora y potenciación de la red de senderos Mantenimiento del paisaje rural – agrícola. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Mejora de la accesibilidad.
Página 341 Cuadro 22. Resumen de potencialidades turísticas del territorio de Gran Canaria UNIDAD TERRITORIAL TURÍSTICA TIPO POTENCIALIDADES TURÍSTICAS 25. Caldera de Tejeda 8 Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Mejora de la red de senderos. Descanso y esparcimiento en condiciones de soledad y silencio ambiental. Pequeños usos terciarios asociados a la interpretación y observación anexos a los núcleos de población existentes. Intercambios de conocimiento científico medioambiental. 26. Macizo de Pajonales e Inagua 8 Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Descanso y esparcimiento en condiciones de soledad y silencio ambiental. Pequeños usos terciarios asociados a la interpretación y observación anexos a los núcleos de población existentes. Intercambios de conocimiento científico medioambiental. 27. Cuenca de Ayagaures 8 Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Mejora de la red de senderos. Descanso y esparcimiento en condiciones de disfrute del paisaje. Pequeños usos terciarios asociados a la interpretación y observación anexos a los núcleos de población existentes. Intercambios de conocimiento científico medioambiental.
Página 342 Cuadro 22. Resumen de potencialidades turísticas del territorio de Gran Canaria UNIDAD TERRITORIAL TURÍSTICA TIPO POTENCIALIDADES TURÍSTICAS 28. Entorno cumbrero Sur 8 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico, arqueológico y etnográfico. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Mejora y potenciación de la red de senderos Mantenimiento del paisaje rural – agrícola. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Mejora de la accesibilidad. 29. Entorno Noroeste (Gáldar) 8 Recorridos temáticos de interpretación del paisaje. Optimización del servicio de observación de los valores medioambientales. Optimización del servicio de observación de los valores patrimoniales de índole histórico, arqueológico y etnográfico. Emplazamientos puntuales de interpretación de los entornos. Recorridos temáticos de interpretación de los atractivos naturales y patrimoniales. Mejora y potenciación de la red de senderos Mantenimiento del paisaje rural – agrícola. Pequeña oferta alojativa de casas rurales. Mejora del litoral con mejora paisajística, haciendo hincapié en las edificaciones residenciales. Elaboración propia.
Página 343 6.- CONCLUSIONES En los capítulos anteriores se ha procurado desarrollar la propuesta de Tesis Doctoral que se defiende y que se encuentra dentro del Programa de Doctorado “Geografía y Dinámicas Territoriales”, impartido en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria durante el bienio 2002-2004. Los procesos de construcción y transformación del espacio insular grancanario inducidos por el fenómeno turístico han sido de enorme relevancia desde la implantación del turismo de masas. Como se ha podido apreciar en el desarrollo de esta investigación, estas transformaciones no solo se han ceñido a una transformación en los usos del suelo, sino que provocado otra serie de cambios en la estructura económica insular, en el mercado laboral, en el marco legislativo,… Asimismo con el análisis de las experiencias relacionadas con la planificación en relación al fenómeno turístico se aprecia un déficit a lo largo de la historia reciente en cuanto a una verdadera ordenación y política urbanísticas que aborde el territorio desde una perspectiva integral. Por otro lado, esta misma ordenación y planificación ha situado a los recursos turísticos territoriales con una importancia muy alejada de la que creemos debiera tener. También hay que tener en cuenta que estos
Página 350 La metodología que se ha planteado creemos que puede ser muy acertada precisamente como nodo de unión entre la actividad turística y el territorio (incluyendo éste sus recursos turísticos). Asimismo creemos que en la propuesta planteada se le otorga a los recursos el protagonismo y valor que, desde nuestro punto de vista, debe tener. En una tercer línea general de aplicación de esta investigación se puede enmarcar dentro del debate sobre el desarrollo sostenible se desarrolla en Canarias. La idea es encontrar un punto de encuentro de los diversos equilibrios entre la conservación del patrimonio territorial, la valoración del espacio como recurso socioeconómico y la perspectiva a largo plazo de un espacio turístico competitivo. En este tipo de debates en el que ya se lleva cierto tiempo implementando ciertas pautas sostenibles en relación al turismo, creemos que esta metodología puede proporcionar un marco de debate adecuado en torno al que puede girar la idea de que la actividad turística se pueda mantener en el tiempo, bajo unos parámetros de calidad, sin poner en riesgo la supervivencia de los recursos existentes.
Página 351 Figura 48. Líneas principales de aplicación de la Tesis Doctoral. Elaboración propia.
Página 352 Muchas gracias por su atención. Es cuanto proponemos defender en el desarrollo de la presente investigación, como humilde aportación al debate de este interesante tema.
Página 353 7.- BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES 7.1.- Bibliografía Acosta, E. (1994): “Entre la agricultura y el turismo”. Ayuntamiento de Tias. Tias (Lanzarote). Acosta, E. (2008): “Los impactos territoriales del turismo en la isla de Lanzarote”. Tesis doctoral. Departamento de Geografía, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (inédita). Las Palmas de Gran Canaria. Agarwal, S. (2002): “La reconversión del turismo costero. El ciclo de vida del destino turístico”. Annals of Tourism Research en español. Vol. 4, (1). pp. 1-36. Agarwal, S. (2006). “Coastal Resort Restructuring and the TALC Model”. En Butler, R.W. (Ed.): The tourism area life cycle: conceptual theoretical Issues. Channel View Publications. Clevedon, Reino Unido. pp 201-218. AgarwalL, S. y Shaw, G. (2007): “Managing coastal tourism resorts. A global perspective”. Clevedon. Channel View. Aguilera Klink, F.; Alcántara, V. (1994): “De la economía ambiental a la economía ecológica”. Icaria-Fuhem. Barcelona. En http://www. fuhem.es/media/ecosocial/File/Actualidad/2011/LibroEA_EE.pdf [Consultado el 4 de mayo de 2010].
Página 354 Alcaraz, E. (2000): “Diccionario de términos de turismo y de ocio”. Ed. Ariel. Barcelona. Álvarez Alonso, A.; Hernández Hernández, J. y Simancas Cruz, M. (dirección y coordinación) (2004): “Turismo y territorio en la sociedad globalizada”. Ayuntamiento de la Villa de Adeje / Instituto Pascual Madoz del Territorio, Urbanismo y Medio Ambiente. Universidad Carlos III. Santa Cruz de Tenerife. 508. Álvarez Cuervo, R. (1987): “Jerarquización de los recursos turísticos”. Estudios Turísticos, nº 94. Edita el Ministerio de Economía y Competitividad, Instituto de Estudios Turísticos. pp 77-100. En: http://www.iet.tourspain.es/img-iet/Revistas/RET-94-1987-pag77100-43199.pdf. [Consultado el 15 de enero de 2014]. Andrés Abellán, M.; Del Cerro Barja, A.; Benayas del Álamo, J. (2000): “Propuesta de un modelo para identificar impactos ambientales del turismo en espacios naturales”. Cuadernos de Turismo, nº 5. Universidad de Murcia. Murcia. En: http://www. redalyc.org/pdf/398 /39800501.pdf. [Consultado el 11 de noviembre de 2012]. Andrés Sarasa, J. L. (1998): “Turismo y territorio en la región de Murcia”. Instituto de Fomento. Murcia. Anguita, F.; Márquez, A.; Castiñeiras, P.; y Hernán, F. (2002): “Los volcanes de Canarias”. Guía geológica e itinerarios. Ed. Rueda. Madrid. Antón Clavé, S. (1993): “Consideraciones sobre la reordenación y revitalización de núcleos turísticos. Revisión de procesos y experiencias”, Papers de Turisme, nº 11. Alicante. pp. 33-47. En: http://www.papersdeturisme.gva.es/ojs/index.php/Papers/article/vi ew/392/329. [Consultado el 6 de abril de 2013].
Página 355 Antón Clavé, S. (1998): “La urbanización turística. De la conquista del viaje a la reestructuración de la ciudad turística”. Documents D’anàlisi Geogràfica, 32. Departament de Geografia UAB; Departament de Geografia UdG, pp. 17-43. Antón Clavé, S. (2004): “De los procesos de diversificación y cualificación a los productos turísticos emergentes. Cambios y oportunidades en la dinámica reciente del turismo litoral”, en Papeles de Economía Española nº 102, Fundación de las Cajas de Ahorro, pp. 316-333. Antón Clavé, S.; González Reverté, F. (2008): “A Propósito del Turismo: La Construcción Social del Espacio Turístico”. UOC. Barcelona, págs. 346. Armas Cruz, Y.; Gil Soto, E. (2011): “Alcance de la protección medioambiental en la empresa turística canaria”. En El turismo en Canarias. Capítulo IX. Fundación FYDE-CajaCanarias (Edición). Santa Cruz de Tenerife, pp 221-267. En: http://www3.gobiernodecanarias. org/aciisi/obidic/files/fyde_el_turismo_en_canarias.pdf. [Consultado el 12 de marzo de 2014]. Armengol, M.; Hernández, S. y Sobral, S. (2005): “El Plan Insular de Ordenación del Territorio. La dicotomía entre la propuesta de un modelo de desarrollo sostenible y la realidad territorial”. En Políticas urbanas y territoriales en la Península Ibérica. Junta de Extremadura. Mérida. pp. 105-120. Artigues, A.; Blázquez, M.; Yrigoy, I (2014): “La planificación territorial y la reconversión de enclaves turísticos maduros en las Islas Baleares, en el contexto de la actual crisis”. En las actas del XIV Coloquito de Geografía, Turismo, Ocio y Recreación. Espacios
Página 356 turísticos e inteligencia territorial. Respuestas ante la crisis. Málaga y Sevilla. pp 145-161. En: http://turitec.com/es/pdf/ XIV%20COLOQUIO%20AGE.pdf. [Consultado el 6 de marzo de 2015]. Ávila, M.; Gándara, J.M.; Haro, M.; Haro, C.S. (2006): “Oportunidades y propuestas para la diversificación de un tradicional destino de sol y playa a un destino de ocio activo: un análisis del caso de Florianópolis, Brasil”. En el IX Congreso de Turismo Universidad y Empresa: Sol, playa y Turismo residencial, (López Olivares, D. ed.). Tirant to Blanch. Valencia. pp. 221-259. En: http://www.uesc.br/cursos/ pos_graduacao/mestrado/turismo/artigos/oportunidades_propuestas. pdf [Consultado el 14 de septiembre de 2014]. Barrado Timón, D.; Calabuig, J. (edits.) (2001): “Geografía mundial del turismo”. Ed Síntesis. Madrid. En: http://es.slideshare.net/ gabyro14/geografa-mundial-del-turismo-diego-barrado. [Consultado el de 11 octubre de 2013]. Barrado Timón, D.; Ávila, R. (2010): “Teoría y práctica para una ordenación racional del territorio”. Síntesis. Madrid. Barrado Timón, D. (2011): “Recursos territoriales y procesos geográficos: el ejemplo de los recursos turísticos”. Estudios Geográficos. Vol. 72, No. 270. Centro de Ciencias Humanas y Sociales, CSIC. Madrid. p. 35 – 58. En: https://www.google.es/ url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CCEQFjAAahUKEw iRqPvzyYDIAhXFOBoKHQeuCQA&url=http%3A%2F%2Festudiosgeograficos .revistas.csic.es%2Findex.php%2Festudiosgeograficos%2Farticle%2Fdow nload%2F332%2F331&usg=AFQjCNEYMjIX0BbekbBeVirR09nS3w6Jzw&ca d=rja [Consultado el 3 de marzo de 2015].
Página 357 Barragán, J.M. (1993): “Ordenación, planificación y gestión del espacio litoral”. Oikos-tau. Barcelona. Págs. 304. Bayón, F. (1999): “50 años del turismo español. Un análisis, histórico y estructural”. Centro de Estudios Ramón Areces. Madrid. Bertoni, M. (2005): “Recursos naturales en nodos turísticos. Aportes y Transferencias”. Redalyc. Sistema de Información Científica. Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal. Vol. 9, Núm. Universidad Nacional de Mar del Plata. Argentina. pp. 95111. En: http://www.redalyc.org/pdf/276/27690206.pdf. [Consultado el de 23 noviembre 2014]. Besancenot, J.; (1990): “Clima y turismo”. Mason. París. Bielza, V. (coord.) (1989): “Territorio y sociedad en España”. 2 tomos. Ed. Taurus. Madrid. Blanquer, D. (dir), (2002): “Ordenación y gestión del territorio turístico”. Fundación Cañada Blanch. Valencia. Blázquez, M.; Murray, I.; Garau, J.M. (2002): “El tercer boom. Indicadors de sostenibilitat del turisme de les Illes Balears 1989-1999”. Centre d´Investigació i Tecnologies Turístiques de les Illes Balears. Lleonard Muntaner Editor. Palma. Bote, V. (2001): “Turismo en espacio rural. Rehabilitación del patrimonio sociocultural y de la economía social”. Ed. Popular. Madrid. En: http://www.gestionturistica.cl/archivos/Libros/bote.pdf. [Consultado el de 14 julio 2013]. Boullon, R. C. (1990): “Planificación del espacio turístico”. Ed. Trillas. México D.F.
Página 358 Bramwell, B.; Lane, B. (eds.) (2000): “Tourism Collaboration and Partnerships. Politics, Practice and Sustainability”. Channel View Publications. Clevedon. En: https://books.google.es/ books?hl=es&lr=&id=gUCYmClNLVcC&oi=fnd&pg=PR1&dq=Tourism+Coll aboration+and+Partnerships.+Politics,+Practice+and+Sustainability+pdf &ots=6zwECsP_wd&sig=dpxLDd6X4KlyfWhXfG346LaF1nE#v=onepage&q =Tourism%20Collaboration%20and%20Partnerships.%20Politics%2C%20Pr actice%20and%20Sustainability%20pdf&f=false. [Consultado el 2 de agosto 2007]. Bull, A. (1994): La economía del sector turístico”. Alianza. Madrid. Burkart, J.; Medlik, C. (1986): “Tourism, past, present, and future”. Ed. Heinemman. Oxford. Londres. Burton, R. (1991): “Travel Geography”. London. Pitman Publishing. Butler, R.W. (1980). “The Concept of Tourist Area Cycle of Evolution: Implications for Management of Resources”. Canadian Geographer, 24. pp. 3-12. En: https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=XHTxrqnn9s MC&oi=fnd&pg=PA3&dq=The+Concept+of+Tourist+Area+Cycle+of+Evolu tion:+Implications+for+Management+of+Resources&ots=zYbBQ4zSP1&si g=obOmhusBUgwzse0m6ROd5zVa-Sc#v=onepage&q=The%20Concept% 20of%20Tourist%20Area%20Cycle%20of%20Evolution%3A%20Implications %20for%20Management%20of%20Resources&f=false. [Consultado el 22 de septiembre 2008]. Butler, R.W. (2006a): “The tourist area life cycle. Applications and Modifications”. Vol. I. Channel View. Clevedon. Butler, R.W. (2006b): “The tourist area life cycle”. Conceptual and Theoretical Issues, Vol. II. Channel View. Clevedon.
Página 359 Cáceres, E. (2001): “Génesis y desarrollo del espacio turístico en Canarias. (Una hipótesis de trabajo)”. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Gobierno de Canarias. Las Palmas de Gran Canaria. Cáceres, E. (2006): “Estudio de las condiciones y características de la planta alojativa turística de Playa del Inglés, Gran Canaria”. Master en Proyectación Urbanística y del Paisaje. Las Palmas de Gran Canaria. Calabuig, J.; Ministral, M. (1999): “Manual de Geografía Turístico de España”. Ed. Síntesis. Madrid. Callizo, J. (1991): “Aproximación a la Geografía del Turismo”. Ed. Síntesis. Madrid. Cazes, G. (1992): “Fondements pour une géographie du tourisme et des loisirs”. Ed. Bréal. París. Chadefaud, M. (1987): “Aux origines du tourisme dans les pays de l´Adour (Du mythe à l´espace: un essai géographie historique)”. Pau, Département de Géographie et d´Aménagement de l´Université de Pau. Chávez Álvarez, M.; Pérez González, E. (2010): “La gestión e interpretación del Patrimonio Arqueológico: nuevos modelos para el desarrollo turístico en Canarias”. En Hernández Martín, R y Santana Talavera, A. (coordinadores): Destinos turísticos maduros ante el cambio. Reflexiones desde Canarias. Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad de La Laguna. La Laguna. pp. 49-69. En: http://www.pasosonline.org/Publicados/pasosoedita/ pasosrep4.pdf. [Consultado el 9 de mayo de 2013].
Página 366 García, L.M. y Ginés, C. (1993): “Las urbanizaciones marginales”. Geografía de Canarias (Volumen I). Ed. Prensa Ibérica. Las Palmas de Gran Canaria. García, M. (2003): “Turismo y conjuntos monumentales”. Fundación Cañada Blanch. Valencia. Gaviria, M. y otros (1974): “España a go-go. Turismo charter y neocolonialismo del espacio”. Ed. Turner. Madrid. Gil, A.; Gómez, J. (coord.) (2001): “Geografía de España”. Ed. Ariel Geografía. Barcelona. Gómez Martin, B.; López Palomeque, F. (2002): “Regionalización turística del mundo”. Ed. Universitat Barcelona. Barcelona. Gómez, D. (2002): “Ordenación territorial”. Ed. Agrícola Española y Mundi-Prensa. Madrid. González, A. (2000): “El desarrollo turístico en la isla de Lanzarote : las implicaciones económicas y ecológicas”. Revista Vegueta: anuario de la Facultad de Geografía e Historia, núm. 5: Las Palmas de Gran Canaria. En: http://acceda.ulpgc.es/bitstream/10553/2408/1/ 0234500_00005_0024.pdf. [Consultado el 4 de noviembre de 2009]. González, A. (2002): “La articulación entre el turismo y el espacio rural en Lanzarote”. Revista Vegueta, 6. Facultad de Geografía e Historia. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. pp. 229-247. En: http://acceda.ulpgc.es/bitstream/ 10553/2429/1/5820.pdf. [Consultado el 21 de mayo de 2011]. González, A. y otros. (2002): “Maspalomas. Guía rural y turismo activo”. Ed. Idea. Santa Cruz de Tenerife.
Página 367 González, A.; Hernández, J. (2005): “El desarrollo del turismo en Lanzarote” (2 tomos). Ed. Idea. Las Palmas de Gran Canaria. Santa Cruz de Tenerife. González, A. (2006): “Urbanismo y crecimiento turístico en Lanzarote durante la segunda mitad del siglo XX”, en Papeles de Geografía, nº 44. Universidad de Murcia. Murcia. pp. 39-57. En: http://revistas .um.es/geografia/article/view/43421/41681. [Consultado el 23 de octubre de 2013]. González, A.; Sobral, S.; Armengol, M. (2012): “El desarrollo urbano turístico de Fuerteventura: La búsqueda del desarrollo sostenible versus al crecimiento constructivo masivo”. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, nº 59. pp. 7-24. González, R. C.; Mendieta, M.D. (2009): “Reflexiones sobre la conceptualización de la competitividad del destino turístico”. Cuadernos de Turismo, nº 23. Universidad de Murcia. Murcia. pp. 111128. En: http://revistas.um.es/turismo/article/viewFile/70201/67671 [Consultado el 2 de febrero de 2014]. Grande Ibarra, J. (2008): “La planificación del turismo rural”. En Fernández Hernández, C. y Martín Torres, F. M. (eds.): Planificación y gestión del turismo rural: reflexiones desde la experiencia en Canarias. Islas Canarias: Federación Canaria de Desarrollo Rural. pp. 81-99. En: http://www.turismoruralbolivia.com/img/PlanificacionTRE .pdf . [Consultado el 11 de enero de 2014]. Grillotti di Giacomo, M. G. (1991): “La regione della geografía: verso la cultura del territorio”. Franco Angeli, Milan. Guerra, R.; Pérez, T. (2000): “Aproximación al estudio de las urbanizaciones fantasma en el término municipal de La Oliva.
Página 368 Fuerteventura, 1960-1990”. En IX Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote. Cabildos Insulares de Fuerteventura y Lanzarote. Puerto del Rosario. Guerra, R.; Sánchez, C. (2004): “Estudio de las periferias urbanas en Canarias: el caso del municipio de Telde”. Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, núm. 7. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. pp. 229-244. En http://revistavegueta.ulpgc.es/ojs/index.php/revistavegueta/article/ view/20/23. [Consultado el 1 de septiembre de 2010]. Gunn, C.A. (1998): “Tourism Planning”. (2ª edición). Ed. Taylor and Francis. New York. Hansen, A. (1993): “El relieve construido por las estructuras volcánicas I y II”. Geografía de Canarias. Ed. Prensa Ibérica. Las Palmas de Gran Canaria. Hansen, A.; Rodríguez, M.P. (2001): “Turismo rural”. Geografía de Santa Brígida. Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Santa Brígida. Santa Brígida. pp. 223-234. Haywood, K. M. (1986): “Can the tourist-area life cycle be made operational?”. Tourism Management, nº 7. 154-167. Hernández Armas, R. (2010): “Patrimonio y espacio turístico en el sur de Tenerife ¿Un matrimonio imposible?”. En Arvelo, Adolfo y Pérez, Carmen R. (coord.): II Jornadas de Historia del Sur de Tenerife. Ayuntamiento de Arona. Arona. pp.261-284. Hernández Luis, J. A. y Parreño, J. (COORD.) (2001): “Evolución e implicaciones del turismo en Maspalomas Costa Canaria”.
Página 369 Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. Las Palmas de Gran Canaria. 2 Tomos. Hernández Luis, J.A. (2001): “Sostenibilidad y turismo en Maspalomas Costa Canaria”, en Parreño, J. y Hernández, J.A. (coord.): Evolución e implicaciones del turismo en Maspalomas. Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. Las Palmas de Gran Canaria. pp. 171-187. Hernández Luis, J.A.; Sobral, S.; González, A. (2006): “Planeamiento territorial, desarrollo urbano-turístico y sostenibilidad en Lanzarote”, en Ciudad y Territorio: Estudios Territoriales, nº 148. Edita Ministerio de Vivienda. pp. 295-330. Hernández Luis, J. A. (2007): “Efectos territoriales del actual modelo de transporte terrestre en Canarias”. En Ciudad y Territorio: Estudios territoriales, nº 154. Edita Ministerio de Vivienda. pp. 657-688. Hernández Luis, J.A. (2008): “El turismo de masas. Evolución y perspectivas”. Ed. Síntesis. Madrid. Hernández Luis, J.A. (2008): “Turismo de masas y transporte. El gran reto del siglo XXI”. En Scripta Nova, nº 12. pp. 256-265. En: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-258.htm. [Consultado el 25 de noviembre de 2013]. Hernández Martín, R. (2010): “Turismo y desarrollo en Canarias. Las bases para un nuevo modelo”. En Hernández Martín, R y Santana Talavera, A. (coordinadores): Destinos turísticos maduros ante el cambio. Reflexiones desde Canarias. Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad de La Laguna. La Laguna. pp 281-305. En: http://www.pasosonline.org/Publicados/pasosoedita/ pasosrep4.pdf. [Consultado el 12 de junio de 2013].
Página 370 Hernández, S. (2000c): “Investigación. Gobierno de Canarias (PI 2000/017)”. Las Palmas de Gran Canaria. Sin publicar. Hernández, S. (2000a): “Los recursos culturales y comerciales en la oferta complementaria del turismo en Las Palmas de Gran Canaria”. En Morales, G. (editor.): Actas del IV Coloquio de Geografía Urbana y VI Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Asociación de Geógrafos Españoles: Turismo y ciudad. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Asociación de Geógrafos Españoles. Las Palmas de Gran Canaria. pp. 113-121. Hernández, S. (2000b): “Turismo y territorio en la isla de Fuerteventura. Algunas consideraciones sobre su evolución reciente”. En IX Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote. Cabildos Insulares de Fuerteventura y Lanzarote. Puerto del Rosario. pp. 213228. Hernández, S. (2005a): “Recursos territoriales turísticos I”. Una propuesta didáctica, Manuales docentes de Turismo, Las Palmas de Gran Canaria, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Hernández, S. (2005b): “Recursos territoriales y turismo en la isla de Lanzarote. Relaciones espaciales y formas de apropiación del territorio”. Proyecto de investigación. Cabildo de Lanzarote (inédito). Hernández, S. (2006a): “Territorio, recursos turísticos y capacidad de carga: una interpretación teórica del caso de Lanzarote”, en Revista Vegueta, nº 6. Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. pp. 193-218. En: http://193.145.138.35/bitstream/10553/2475/1/0234500_00009_0011 .pdf. [Consultado el 7 de noviembre de 2012].
Página 371 Hernández, S. (2006b): “Recursos territoriales turísticos I”. Manuales docentes de Turismo. Consejería de Turismo (Gobierno de Canarias) y Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. Hernández, S. (2006c): “Recursos territoriales turísticos II”. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. Hernández, S. (2007): “Turismo, ciudad y Grandes Proyectos Urbanos en Las Palmas de Gran Canaria”, en Actas del 2º Congreso Internacional del Espacio Litoral. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. Hernández, S.; Sánchez, C.; Ginés, C. (2007): “Turismo y desarrollo sostenible en los espacios urbanos. El caso de Las Palmas de Gran Canaria”. En Trotiño, M.A.; García, J.S.; García, M. (coords.): Destinos turísticos: viejos problemas ¿nuevas soluciones?. Actas del X Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación, Cuenca. Universidad de CastillaLa Mancha. pp. 201-212. En: http://acceda.ulpgc.es/ bitstream/10553/10459/5/Turismo_desarrollo_sostenible_Coloquio_Tu rismo.pdf. [Consultado el 12 de marzo de 2013]. Hernández, S.; Sánchez, C.; Ginés, C. (2008): “Perspectivas del turismo en Las Palmas de Gran Canaria a través de la planificación del territorio”. En las actas del XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana. Cabildo Insular de Gran Canaria y Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. En: http://mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/coloquios/id/1835. [Consultado el 20 julio de 2013].
Página 372 Huamantinco Cisneros, M.; Del Pozo, O. (2011): “Estrategias metodológicas para el diagnóstico de los recursos turísticos. Caso de estudio: Neuquén-Argentina”. Revista Geográfica Venezolana, Vol. 52, nº 2. pp. 47-60. En: http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/ 34401/1/articulo3.pdf. [Consultado el 11 de enero de 2015]. Huerta García, M.; Sánchez Crispín, A.(2011): “Evaluación del potencial ecoturístico en áreas naturales protegidas del municipio de Santa María Huatulco, México”. Cuadernos de Turismo, nº 27. Universidad de Murcia. Murcia. pp. 541-560. En: http://revistas.um.es /turismo/article/viewFile/140091/126131. [Consultado el 16 de julio de 2014]. Instituto de Estudios Turísticos. (2004b): “Movimientos Turísticos en Fronteras. (Frontur). Año 2003”. Secretaría de Estado de Turismo y Comercio. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Madrid. En: http://www.iet.tourspain.es/es-ES/estadisticas/frontur/Anuales/ Movimientos%20Tur%C3%ADsticos%20en%20Fronteras%20(Frontur)%2020 03.pdf. [Consultado el 19 de abril de 2011]. Ivars, J. (2003a): “Planificación turística de los espacios regionales en España”. Ed. Síntesis. Agencia Valenciana de Turismo. Madrid. Ivars, J. (2003b): “Política local y gestión de espacios turísticos”. En las Actas del VIII Coloquio del grupo de trabajo de Geografía. La geografía y la gestión del turismo. Santiago de Compostela. pp. 17-55. Jean Camara, C.; Morcate Labrada, F. (2014): “Metodología para la identificación, clasificación y evaluación de los recursos territoriales turísticos del centro de ciudad de Fort-de-France”. Arquitectura y Urbanismo vol. XXXV, nº 1. En: http://rau.cujae.edu.cu/index.php
Página 373 /revistaau/article/view/289/pdf. [Consultado el 2 de noviembre 2014]. Johnston, C.S. (2001). “Shoring the Foundations of the Destination Life Cycle Model, Part 1: Ontological and Epistemological Consideratinos”. Tourism Geographies, volumen 3, nº1. pp. 2-28. Knafou, R. (2006): “El turismo, factor de cambio territorial: evolución de los lugares, actores y prácticas a lo largo del tiempo (del s. XVIII al s. XXI)”. En Lacosta Aragüés, A.: (Turismo y cambio territorial: ¿eclosión, aceleración, desbordamiento? Actas del VIII Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Prensas Universitarias de Zaragoza. Zaragoza. pp. 19-30. Leno Cerro, F. (1991): “Los recursos turísticos en un proceso de planificación: Inventario y evaluación”. Papers de Turisme, nº 7. Alicante. En: http://www.turisme.gva.es/opencms/opencms/turisme/ es/files/pdf/observatorio/publicaciones/007.pdf. [Consultado el 24 de septiembre 2014]. Leno Cerro, F. (1993): “Técnicas de evaluación del potencial turístico”. Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Dirección General de Política turística. Madrid. Lickorish, L. F.; Jenkins, C. L. (2000): “Geografía mundial del turismo”. Ed Síntesis. Madrid. Lloréns Camacho, F.; Arnandis i Agramunt, R. (2014): “¿Por qué L´horta Nord de Valencia no es un destino turístico? Convertirlo en un espacio oportunidad” En las actas del XIV Coloquito de Geografía, Turismo, Ocio y Recreación. Espacios turísticos e inteligencia territorial. Respuestas ante la crisis. Málaga y Sevilla. pp 359-373. En
Página 374 http://turitec.com/es/pdf/XIV%20COLOQUIO%20AGE.pdf. [Consultado el 6 de marzo de 2015]. López Olivares, D. (1998): “La ordenación y planificación integrada de los recursos territoriales turísticos”. Servicio de Publicaciones de la Universitat Jaume I. Castellón. López Olivares, D (2001): “La evaluación de los Recursos Territoriales Turísticos de las comarcas de interior castellonense (Comunidad Valenciana)”. Investigaciones Geográficas, nº 25. Universidad de Alicante. Alicante. pp. 137-157. En: https://www.google.es/ url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CCAQFjAAahUKEw iczqX4vorIAhVF1BoKHd23C0Y&url=http%3A%2F%2Fwww.cervantesvirtua l.com%2Fobra%2Fla-evaluacin-de-los-recursos-territoriales-tursticosde-las-comarcas-del-interior-castellonense-comunidad-valenciana0%2F007a0f10-82b2-11df-acc7-002185ce6064.pdf&usg=AFQjCNE_ Toes1Rcxox2KaRcPhra7o-QazQ&sig2=fa0Ccr8HLlgv1O5O_Pq0Tw&bvm= bv.103073922,d.d2s&cad=rja. [Consultado el 11 de noviembre de 2014]. López Palomeque, F. Y Vera Rebollo, J. F. (2002): “Espacios y destinos turísticos”. Geografía de España: Editorial Ariel. Barcelona. pp 545571. López Palomeque, F. (2007): “Las repercusiones espaciales de los grandes equipamientos públicos y privados”. En las Actas del XIX Congreso de Geógrafos Españoles: Espacios públicos, espacios privados: un debate sobre el territorio. Santander. pp. 187-208. López Palomeque, F.; Font Urgell, X. (2014): “Gestión pública del turismo en los espacios de interior de España: el papel de las Diputaciones provinciales”. En las actas del XIV Coloquito de Geografía, Turismo, Ocio y Recreación. Espacios turísticos e
Página 375 inteligencia territorial. Respuestas ante la crisis. Málaga y Sevilla. pp 375-388. En: http://turitec.com/es/pdf/XIV%20COLOQUIO%20AGE .pdf. [Consultado el 6 de marzo de 2015]. López, D. (1998): “La ordenación y planificación integrada de los recursos territoriales turísticos”. Universidad Jaume I y Patronato Provincial de Turismo de Castellón. Castellón de La Plana. López, F. (2001): “La generalización espacial del turismo en Cataluña y la nueva dialéctica litoral-interior”. Los espacios litorales y emergentes. Lectura geográfica. En las Actas de XV Congresos de la Asociación de Geógrafos Españoles (Vol.1). Asociación de Geógrafos Españoles y Universidad de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela. López, F.; Rubio, J. M.; Cuadrat, J. M. (1992): “Geografía Física”. Ed. Cátedra. Barcelona. López, F. y Gómez, B. (2000): “Nuevos productos de turismo cultural: castillos y fortalezas en Cataluña”. En Morales, G. (editor.): Actas del IV Coloquio de Geografía Urbana y VI Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Asociación de Geógrafos Españoles: Turismo y ciudad. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Asociación de Geógrafos Españoles. Las Palmas de Gran Canaria. pp. 155-162. López, S. (1993): “Los centros históricos”. Geografía de Canarias (vol.1). Ed. Prensa Ibérica. Las Palmas de Gran Canaria. Ludwig, E. (2007): “The future of leisure travel”. Conrady, R. y Buch, M. (eds.): Trends and Issues in Global Tourism (2007). Springer. Berlin. pp. 227-235.
Página 382 A. (2006): Turismo y cambio territorial: ¿eclosión, aceleración, desbordamiento?, Actas del VIII Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. Prensas Universitarias de Zaragoza. Zaragoza. pp. 319-350. Oreja Rodríguez, J. A. (2002): “Evolución de los destinos turísticos”. En Nuevas tendencias de ocio y turismo: su especial problemática en destinos singulares. AECIT. Jaén. pp. 19-33. Oreja Rodríguez, J.; Montero Muradas, I (2011): “Competitividad geoturística del destino Islas Canarias en relación a sus competidores nacionales directos”. En el turismo en Canarias. Capítulo I. Fundación FYDE-CajaCanarias (Edición). Santa Cruz de Tenerife, pp 17-36. En: http://www3.gobiernodecanarias.org/aciisi/obidic/files/fyde_el_turis mo_en_canarias.pdf. [Consultado el 12 de marzo de 2014]. Organización Mundial del Turismo (1978): “Evaluación de los recursos turísticos”. Organización Mundial de Turismo. Madrid. Organización Mundial del Turismo (1998): “Introducción al turismo”. OMT. Madrid. Orte, J. A. (1997): “Conocimientos sobre el mundo del turismo”. Ed. Milenio. Lérida. Otero Urieta, A. (2007): “La importancia de la visión del territorio para la construcción de desarrollo competitivo de destinos turísticos”. en Cuadernos de Turismo, nº 19. Universidad de Murcia. Murcia. pp. 91-104. En: http://www.redalyc.org/pdf/398/39801905.pdf. [Consultado el 22 de abril de 2013]. Parra López, E.; Melchior Navarro, M.; Fuentes Medina, L. (2010): “Dinámicas de transformación de un destino turístico maduro”. En
Página 383 Hernández Martín, R y Santana Talavera, A. (coordinadores): Destinos turísticos maduros ante el cambio. Reflexiones desde Canarias. Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad de La Laguna. La Laguna. pp. 217-231. En: http://www.pasosonline.org/ Publicados/pasosoedita/pasosrep4.pdf. [Consultado el 23 de mayo de 2013]. Pearce, D. (1993): “Geographie du tourisme”. Nathan. París. Perera, F. (2000): “El Parador y el primer parque municipal de Arrecife”. En IX Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote. Cabildos Insulares de Fuerteventura y Lanzarote. Puerto del Rosario. pp. 135-147. En: http://www.memoriadelanzarote.com/ contenidos/20090210152733parador.pdf. [Consultado el 20 de marzo de 2005]. Perera, M.A. (1995): “Patrimonio. The island´s heritage”. Lanzarote y la Biosfera. Conferencia Mundial de Turismo Sostenible. Cabildo de Lanzarote. Arrecife. Perrelli del Amo, O. (2002): “Ordenación territorial y turismo”, en un nuevo escenario para el turismo, Revista Economistas nº 92, Colegio de Economistas de Madrid. Madrid. pp. 55-66. Picornell Cladera, M. y Arrom Munar, J. Mª (2008): “¿Un nuevo modelo turístico con soluciones fordistas? Algunas contradicciones en la reconversión de destinos maduros en las Illes Balears”, en Troitiño Vinuesa, M. A.; García Marchante, J. y Hernández, Mª. (Coord.): Destinos turísticos: viejos problemas, ¿nuevas soluciones? X Coloquio de Geografía del Turismo, Ocio y Recreación. pp. 707-720. Poon, A. (1993): “Tourism, technology and competitive strategies”. CAB International. Wallingford.
Página 384 Prats, F, y MonzónN, F. (1989): “Reflexiones sobre turismo, territorio y sociedad desde el Plan Insular de Lanzarote”. Revista BASA, nº 9. Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias. Las Palmas de Gran Canaria. Priestley, G. y Mundet, Ll. (1998). “The post-stagnation phase of the resort cycle”. Annals of Tourism Research, nº 25. pp. 85-111. Prod´Homme, J.P. (1985): “¿Turismo tentador, turismo destructor? Algunos aspectos sociológicos de los efectos del turismo en el desarrollo”. En IV Jornadas de Estudios Económicos. El turismo en Canarias. Universidad de La Laguna y Banco de Bilbao. Santa Cruz de Tenerife. Pujadas, R. y Font, J. (1998): “Ordenación y planificación territorial”. Ed. Síntesis. Madrid. Pulido Fernández, J.. (2005): “Los retos del turismo rural en España: orientaciones para la formulación de una política turística rural”. En López-Guzmán, T. J. y Lara de Vicente, F. (dirs.): Turismo sostenible. Un enfoque multidisciplinar e internacional. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba. Córdoba. pp. 73-108. Pulido Fernández, J.; Sánchez, M. (2009): “Measuring tourism sustainability: proposal for a composite inde”. Tourism economics: the business and finance of tourism and recreation, Vol. 15, nº. 2. pp. 277-296. Ribeiro, M. (2003): “El turismo y las relaciones sociales: olvido, inclusión y perspectivas en el litoral norte de Río Grande Do Sul, Brasil”. Tesis doctoral inédita. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria.
Página 385 Ritchie, J.R.B. y Crouch, G.I. (2003): “The competitive destination: A sustainability perspective”. CABI Publishing. Wallingford. Rodríguez, C. (2005): “La jerarquización de recursos en áreas turísticas no tradicionales”. Realidad, Enigmas y Soluciones en Turismo. CONDET. Año IV. vol. 4. Neuquén, Argentina. En: http://www.condet.edu.ar/cndt/images/articulos/Articulo%205%20Ro driguez%20Condet%204.pdf. [Consultado el 1 de abril de 2014]. Rodríguez, M.P. (2004): “Itinerarios turísticos en áreas protegidas. Problemática y metodología para su elaboración”. Las Palmas de Gran Canaria, Departamento de Geografía. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Tesis doctoral inédita. Rodríguez, M.P. (2006): “El Monte Lentiscal: Un espacio de larga tradición turística”. IDEA. Las Palmas de Gran Canaria. Roudié, P. (2002): “El paisaje y los parajes del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO”. Paisaje y Ordenación del Territorio. Junta de Andalucía y Fundación Duques de Soria. Sevilla. Sabaté, F. (1993): “Burgados, tomates, turistas y espacios protegidos”. Caja General de Ahorros de Canarias. Santa Cruz de Tenerife. Sancho, A. (1998): “Introducción al turismo”. Organización Mundial del Turismo. Madrid. Sancho, A. y otros. (2001): “Auditoría de sostenibilidad en los destinos turísticos”. Instituto de Economía Internacional. Valencia. Santana Talavera, A.; Rodríguez Darias, A.; Díaz Rodríguez, P.; Ramos Domínguez, A. (2010): “Innovación con compromisos. Retos en la renovación de la imagen en destinos turísticos maduros
Página 386 (Fuerteventura, Islas Canarias)”. En Hernández Martín, R y Santana Talavera, A. (coordinadores): Destinos turísticos maduros ante el cambio. Reflexiones desde Canarias. Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad de La Laguna. La Laguna. pp. 137-156. En: http://www.pasosonline.org/Publicados/pasosoedita/ pasosrep4.pdf. [Consultado el 14 de mayo de 2013]. Santos Pavón, E.; Fernández Tabales, A. (2010): “El litoral turístico español en la encrucijada: la renovación y el continuismo”. Universidad de Murcia. Cuadernos de Turismo, nº 25. Universidad de Murcia. Murcia. pp. 185-206. En: http://www.redalyc.org/pdf/398/ 39813352009.pdf. [Consultado el 5 de julio de 2012]. Santos Pavón, E.; Fernández Tabales, A.; Muñoz Yules, O. (2014): “Paisaje y planificación turística en Andalucía en tiempos de crisis: la consideración y el tratamiento del paisaje en los programas de turismo sostenible de Andalucía”. En las actas del XIV Coloquito de Geografía, Turismo, Ocio y Recreación. Espacios turísticos e inteligencia territorial. Respuestas ante la crisis. Málaga y Sevilla. pp 457-471. En: http://turitec.com/es/pdf/XIV%20COLOQUIO%20AGE.pdf. [Consultado el 6 de marzo de 2015]. Secretaría de Estado de Turismo (2009): “Buenas prácticas para el embellecimiento de destinos turísticos”. Anfitriones Turismo. Madrid. Shaw, G. y Williams, A. M. (1994): “Critical issues in tourism. A Geographical Perspective”. Blackwell. Oxford. Simancas Cruz, M. (2006): “Los modelos de uso turístico de las áreas protegidas de Canarias: una propuesta metodológica”, en Investigaciones Geográficas, nº 39. Universidad de Alicante. Alicante. pp. 25-46. En: https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=
Página 387 s&source=web&cd=1&ved=0CCAQFjAAahUKEwidtZOGoovIAhUDChoKHZx lCK8&url=http%3A%2F%2Fwww.cervantesvirtual.com%2Fobra%2Flosmodelos-de-uso-turstico-de-las-reas-protegidas-de-canarias--unapropuesta-metodolgica-0%2F014d6e46-82b2-11df-acc7-002185ce6064 .pdf&usg=AFQjCNGhhWa4avqeuuoHl5sy2k931mdj_A&bvm=bv.10307392 2,d.d2s&cad=rja. [Consultado el 21 de junio de 2013]. Simancas Cruz, M. (2008): “El sistema de cobro de una tasa pública por la prestación de servicios turísticos en las áreas protegidas de Canarias”. en Cuadernos de turismo, nº 21. Universidad de Murcia. Murcia. pp. 201-238. En: http://revistas.um.es/turismo/article/ view/25051/24341 [Consultado el 6 de octubre de 2014]. Simancas Cruz, M. (2010): “La renovación edificatoria de la oferta turística de alojamiento en destinos consolidados: la experiencia de Canarias”. Revista de Geografía (Universidad de Valencia), nº 87. pp. 23-44. En: http://mobiroderic.uv.es/bitstream/handle/10550/31503/ 23-44.pdf?sequence=1&isAllowed=y. [Consultado el 9 de septiembre de 2013]. Simancas Cruz, M.; de Souza Iglesias, A.; y Núñez Cano, M. (2010): “La renovación de los espacios públicos de las áreas turísticas consolidadas”. En Hernández Martín, R y Santana Talavera, A. (coordinadores): Destinos turísticos maduros ante el cambio. Reflexiones desde Canarias. Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad de La Laguna. La Laguna. pp. 183213. En: http://www.pasosonline.org/Publicados/pasosoedita/ pasosrep4.pdf. [Consultado el 5 de junio de 2013]. Simancas Cruz, M.; García Cruz, J. (2010): “El impacto territorial de las estrategias de mejora de la calidad de los destinos maduros: la aplicación de estándares edificatorios a los alojamientos turísticos”.
Página 388 En Hernández Martín, R y Santana Talavera, A. (coordinadores): Destinos turísticos maduros ante el cambio. Reflexiones desde Canarias. Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad de La Laguna. La Laguna. pp. 161-182. En: http://www.pasosonline.org/Publicados/pasosoedita/pasosrep4.pdf. [Consultado el 27 de abril de 2013]. Simancas Cruz, M. (2011): “El fracaso de la renovación de áreas turísticas consolidadas de litoral a través de la sustitución de la oferta de alojamiento obsoleta: la experiencia de las Islas Canarias”. Cuadernos de Turismo, nº 27. Universidad de Murcia. Murcia. pp. 875906. En: http://revistas.um.es/turismo/article/view/140271/126481. [Consultado el 30 de abril de 2014]. Simancas Cruz, M. R. (2012): “Evaluando políticas públicas de renovación de destinos turísticos maduros: el proceso de reconversión turística de Canarias”. En Vera Rebollo y Rodríguez Sánchez (eds.): Renovación y restructuración de destinos en áreas costeras. Marco de análisis, procesos, instrumentos y realidades. Colección: Desarrollo Territorial, nº 11. Universidad de Valencia. Valencia. 163-200. Simancas Cruz, M.; García Cruz, J.; Ledesma González, O. (2014): “Fortalezas y debilidades de los planes de modernización, mejora e incremento de la competitividad de las áreas turísticas maduras de Canarias”. En las actas del XIV Coloquito de Geografía, Turismo, Ocio y Recreación. Espacios turísticos e inteligencia territorial. Respuestas ante la crisis. Málaga y Sevilla. pp 289-304. En: http://turitec.com/es/pdf/XIV%20COLOQUIO%20AGE.pdf. [Consultado el 6 de marzo de 2015]. Smith, S.L. (1983): “Recreation Geography”. Longman. New York.
Página 389 Sobral, S. (1996): “La formación suburbana de baja densidad en el municipio de Las Palmas de Gran Canaria”. CIES. Las Palmas de Gran Canaria. En: http://mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/MDC/id/153342 [Consultado el 10 de abril de 2009]. Stone, O. (1995): “Tenerife y sus seis satélites”. 2º tomo. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. Suay Rincón, J. (2002): “Turismo y urbanismo: la ordenación turística del espacio. El caso de Canarias”. En Blanquer Criado, D. (coord.): Ordenación y Gestión del territorio turístico. Ed. Tirant lo Blanch. Valencia. Thomas, P. (1991): “Coastal and Marine Tourism: A conservation perspective”. En: symposium on Balancing Conservation and Economic Development. Honolulu. TNO Inro (2002): “Sistema de alerta rápida para la detección de destinos turísticos en declive y de sus mejores prácticas de prevención”. Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas. Luxemburgo. Torres, F.J. (1999): “Elementos para la ordenación del paisaje litoral”. En el Territorio y su imagen, Ponencia nº 2. Asociación de Geógrafos Españoles y Universidad de Málaga. Málaga. pp. 729-736. Torres, R. (2002): “Cancun’s tourism development from a Fordist spectrum of analysis”. Tourist Studies, nº 2. Londres. pp. 87–116. UNEP (2003): “Tourism and Local Agenda 21. The role of Local Authorities in Sustainable Tourism”. United Nations Environment Programme e International Council for Local Environmental Initiatives. Paris.
Página 390 Vacas Guerrero, T. (2000): “Los museos madrileños como oferta turístico-cultural”. Cuadernos de Turismo, nº 5. Universidad de Murcia. Murcia. pp 105-111. En: http://revistas.um.es/turismo/article /view/22751/22031. [Consultado el 19 de octubre de 2012]. Vacas Guerrero, T. (2003): “Recursos territoriales turísticos: Los espacios naturales protegidos españoles”. Working papers, Universidad Rey Juan Carlos. Madrid. Valls, J.F. (2000): “Gestión de empresas de turismo y ocio: el arte de provocar la satisfacción”. Ed. Gestión 2000. Barcelona. Van Doren, C. Priddle, G. y Lewis, J. (1983): “Suelo y ocio. Conceptos y métodos en el ámbito de la recreación al aire libre”. Instituto de Estudios de Administración Local. Madrid. Velasco González, M. (2009): “Gestión Turística del Patrimonio Cultural: enfoques para un desarrollo sostenible del turismo cultural”. Cuadernos de Turismo, nº 23. Universidad de Murcia. Murcia. 237-253. En: https://digitum.um.es/xmlui/bitstream/10201/15453/1/67591. pdf. [Consultado el 6 de septiembre de 2012]. Velasco Vázquez, J.; Martín Rodríguez, E.; Alberto Barroso, V.; Domínguez Gutiérrez, J.; León Hernández, J. (2001): “Guía del Patrimonio Arqueológico de Gran Canaria”. Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. Vera Galván, J.R. (1993): “El desarrollo turístico”. En Morales, G. (edit.): Geografía de Canarias. Ed. Prensa Ibérica. Las Palmas de Gran Canaria. pp. 469-484. Vera Galván, J.R. (2004): “Extracto del Avance del Plan Especial Ladera de Martiánez (Puerto de la Cruz, Tenerife”. Cartas Urbanas, nº
Página 391 9. pp. 150-167. En: http://acceda.ulpgc.es/handle/10553/11695. [Consultado el 24 de marzo de 2014]. Vera Galván, J.R. (2006): “La planificación del paisaje y el turismo”, en Díaz Pérez, F. (Coord.): Política turística: la competitividad y sostenibilidad de los destinos. Ed. Tirant Lo Blanch. Valencia. pp. 254-272. Vera Rebollo, J.F. (1985): “Las condiciones climáticas y marítimas como factores de localización del turismo histórico alicantino”. Investigaciones Geográficas nº 3. Universidad de Alicante. Alicante. pp. 161-178. En: http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/ 628#vpreview. [Consultado el 22 de febrero de 2009]. Vera Rebollo, J.F. (1987): “Turismo y urbanización en el litoral alicantino”. Instituto de Estudios Juan Gil-Alberti. Diputación Provincial de Alicante. En: http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/ 5470#vpreview. [Consultado el 28 de septiembre de 2008]. Vera Rebollo, J.F. (1992): “La dimensión ambiental de la planificación turística: una nueva cultura para el consumo turístico”. Papeles de Geografía. Universidad de Murcia. Murcia. 18: 195- Vera Rebollo, J.F. (COORD.), López Palomeque, F. Marchena Gómez, M. Antón Clavé, S. (1997): “Análisis Territorial del Turismo”. Barcelona. Ariel. Vera Rebollo, J.F.; Ivars, J.A. (2003): “Measuring Sustainability in a Mass Tourist Destination: Pressures, Perceptions and Policy Responses in Torrevieja, Spain”. Journal of Sustainable Tourism, vol. 11. pp. 181203.