Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica
Abstract
Programa de doctorado: Gestión costera
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DOCTORADO EN GESTIÓN COSTERA DISEÑO Y APLICACIÓN DE INDICADORES DE VULNERABILIDAD Y CALIDAD PARA PLAYAS Y DUNAS DE CANARIAS: UNA PROPUESTA METODOLÓGICA Tesis doctoral presentada por: CAROLINA PEÑA ALONSO Dirigida por: Dr. Eduard Ariza Solé Dr. Luis Francisco Hernández Calvento CU. Emma Pérez-Chacón Espino Los Directores La Doctoranda Las Palmas de Gran Canaria, a de octubre de 2015
DOCTORADO EN GESTIÓN COSTERA Tesis Doctoral DISEÑO Y APLICACIÓN DE INDICADORES DE VULNERABILIDAD Y CALIDAD PARA PLAYAS Y DUNAS DE CANARIAS: UNA PROPUESTA METODOLÓGICA Presentada por: CAROLINA PEÑA ALONSO Las Palmas de Gran Canaria, a de octubre de 2015
Amispadres,porenseñarmequeconesfuerzo yconstanciatodoesposible.
AGRADECIMIENTOS Escribir estos agradecimientos implica que esta investigación ha culminado, y no podía haber llegado hasta aquí sin las personas que me han acompañado durante este proceso que comenzó a principios de año 2010. En primer lugar quería agradecer a mis directores: Luis Hernández Calvento, que desde el principio apostó por mí y me ayudó a conseguir la posibilidad de llegar hasta este punto. Gracias por aguantarme en las tardes de sofocos, por escucharme siempre y por haberme dado tan buenos consejos. Eduard Ariza Solé, por su dedicación continúa e incansable desde el año 2012. Por su paciencia, su equilibrio y su cercanía hasta el final del proceso. Emma Pérez-Chacón, por su ayuda desinteresada en todo momento, no sólo a nivel académico sino también personal. Además de los directores, en el recorrido de la investigación han colaborado muchas personas muy importantes en su formulación y en la obtención de los datos. Quería agradecer profundamente a Pablo Fraile Jurado, profesor del Departamento de Geografía Física y Análisis Geografico Regional de la Universidad de Sevilla, por haberme ayudado con el planteamiento de algunos índices trabajados en esta tesis, por los consejos transmitidos como joven investigador y por la ayuda ofrecida en Sevilla durante la estancia realizada en 2012. También quería agradecer a Juanba Gallego, profesor del Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Sevilla, por haberme integrado en las tareas de campo realizadas en Doñana mientras realizaba la estancia de investigación. En ellas aprendí técnicas interesantes y, además, pude comprender la dinámica de dicho espacio dunar. También por las discusiones que tuvimos en esos meses, pues sirvieron para la formulación del índice de vulnerabilidad de dunas desarrollado en esta investigación. En el contexto del diseño de las encuestas a usuarios de playa participaron varias personas. Quiero agradecer a José Antonio Younis, profesor del Departamento de Psicología y sociología de esta universidad, y a Gonzalo Rodríguez López, presidente del Observatorio Canario de Estudio e Investigaciones (OCEI), por la ayuda a la hora de establecer la estructura de las encuestas. También quería agradecer a Juan Manuel Parreño, profesor del departamento de Geografía de esta universidad y a Vicente Benítez Cabrera, del Gobierno de Canarias, por las sugerencias en relación a las temporadas más adecuadas para la realización de encuestas. En cuanto a la traducción al alemán de las encuestas, agradecer a Olaf Lorek, padre e hijo, y a Fischer Winand, la dedicación, el detalle y la rapidez con la que realizaron la traducción con la única finalidad de ayudarme. Además, gracias a los compañeros del Grupo de Investigación (Natalia, Eli, Aarón y Leví) y a los amigos (Yurena y Borja), que me acompañaron a las campañas de encuestado, tanto en verano como en otoño.
Tras al desarrollo de las encuestas fue muy importante la colaboración de Beatriz López Valcárcel, profesora del Departamento de Métodos Cuantitativos en Economía y Gestión de esta universidad, por su ayuda con el tratamiento estadístico de los datos y su posterior interpretación. Con respecto al trabajo de campo realizado, más allá de la encuesta también participaron varias personas. Para comenzar agradezco a Laura Cabrera el haberme acompañado a las campañas realizadas en las dunas costeras de Caleta de Famara (Lanzarote), Las Conchas (La Graciosa) y Corralejo (Fuerteventura). También a Cintia Sarmiento y Elizabeth Fernández que se unieron en los días que estuvimos por Corralejo. También quería agradecer a Isabel Sánchez, Elizabeth Fernández y, especialmente a Leví García, por acompañarme en los largos días de campañas realizadas en las playas estudiadas en Gran Canaria. Por otro lado, la tarea de identificación de especies vegetales encontradas en las parcelas de análisis y en las playas no podría haber sido posible sin la colaboración de Antonio Hernández y Marcos Salas. En relación al análisis de los puntos de interés geológico, gracias a Pepe Mangas por su ayuda para la valoración de estos puntos en las playas analizadas, dónde no habían sido valorados previamente. Más allá de las cuestiones académicas, quería agradecer a todos los miembros del Grupo de Investigación de Geografía Física y Medio Ambiente (Eli, Leví, Natalia, Aarón, Nico, Lidia, Pablo, Emilio, Manolo, Luis y Emma) por haber formado parte de este proceso y de mi vida durante estos años. Después de tantos momentos juntos, buenos y malos, en ellos he encontrado una pequeña familia de la que me siento muy orgullosa. También han sido muy importantes José Antonio Santana y María Antonieta Torres por su labor en la biblioteca del Cruce de Arinaga, donde he pasado el último año y medio redactando esta tesis. En estos agradecimientos no pueden faltar mis amigos, algunos de ellos hasta han intentado entenderme cuando me volvía mono-tema hablando de variables, sistemas socioecológicos, de susceptibilidad y calidad de las playas. Gracias a Efraín, Antonio, Yurena, Cathy, Yessica, Nazareth, Amanda, Gloria, Virginia, Liliana, Pino, Alicia, Olaf, Roberto, David, Aday, Gerard, Mini, Sergio, Abelito, Nuria, Erika, Helios, Chico, Jordi, Mari, Carlos, Mariona, Isaac, Eli, Tino, Anita, Aridane, Almudena, Abián, Ilenia, Nayomi, Patricia, y Lolo (seguro que se me queda alguien). Gracias también a Juana Romero y Antonio García por escucharme y ofrecerme todo lo que estuviera en sus manos para que todo esto saliera adelante. Gracias a Leví García por todo, por lo académico y por lo personal, por estar siempre a mi lado, por ayudarme a relativizar los problemas, por darme ánimos, por aguantarme y sobre todo por quererme. Por último quería agradecer a mi familia que me ha apoyado siempre en mis decisiones, me han escuchado y han hecho todo lo posible para que esté bien.
ÍNDICE Listado de acrónimos y abreviaturas………………………………………………………………………..... 19 Listado de tablas…………………………………………………………………………………………………………. 21 Listado de figuras………………………………………………………………………………………………………… 28 Listado de ecuaciones…………………………………………………………………………………………………. 29 Presentación………………………………………………………………………………………………………………. 31 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN 1.1. Los sistemas socio-ecológicos: aproximación conceptual……………………………………. 37 1.1.1. ¿Qué es un sistema socio-ecológico?..................................................... 37 1.1.2. Características de los sistemas socio-ecológicos…………………………………. 38 1.1.3. El estudio y la gestión de los sistemas socio-ecológicos……………………… 40 1.1.3.1. El marco analítico de los sistemas socio-ecológicos……………. 40 1.1.3.2. Los indicadores como herramienta de análisis de los sistemas socio-ecológicos…………………………………………………… 41 1.2. Los sistemas playa y playa-duna como espacios de interacción de procesos sociales y biofísicos……………………………………………………………………………………………. 46 1.2.1. El recurso…………………………………………………………………………………………… 47 1.2.1.1. La naturaleza geomorfológica y sedimentológica de los sistemas playa y playa-duna………………………………………………. 47 1.2.1.2. La ecología de las playas y las dunas costeras……………………. 49 1.2.1.3. Los servicios ecosistémicos que ofrecen las playas y las dunas costeras a la sociedad………………………………………………. 52 1.2.2. Los usuarios del recuso………………………………………………………………………. 53 1.2.2.1. La ocupación humana de los sistemas playa-duna……………… 53 1.2.3. Los servicios y las infraestructuras públicas……………………………………….. 54 1.2.4. La gestión y los gestores de los sistemas playa y playa-duna…………….. 56 1.2.4.1. La gestión de playas y dunas en España como caso específico de gestión costera……………………………………………… 56 1.2.5. Las interacciones entre el recurso, los usuarios, los servicios públicos, la infraestructura pública y los gestores……………………………………………. 59 1.2.5.1. Los conflictos y la vulnerabilidad geomorfológica de playas y dunas………………………………………………………………….…………… 59 1.2.5.2. La calidad recreativa y la calidad para la conservación: definición y herramientas………………………………………………….. 62 1.2.5.3. La calidad recreativa, la calidad para la conservación y la vulnerabilidad geomorfológica en el sistema socio-ecológico 65 1.3. Configuración actual de los sistemas playa y playa-duna de Canarias……………….. 67 1.3.1. Ocupación y situación actual de las playas y las dunas………………………. 67 1.3.2. Estudios sobre vulnerabilidad y calidad de las playas y las dunas costeras…………………………………………………………………………………… 69
22 Tabla 3.20: Determinación del número de variables definitivo del ICRP por tipo de playas. Tabla 3.21: Listado definitivo de variables de ICRP por tipos de playa. 162 Tabla 3.22: Variables perceptuales incluidas en cada encuesta. 164 Tabla 3.23: Número de encuestas realizadas en las doce playas seleccionadas. 166 Tabla 3.24. Rangos de valoración de las variables del ICRP. Playas urbanas. 168 Tabla 3.25. Rangos de valoración de las variables del ICRP. Playas semiurbanas. 171 Tabla 3.26. Rangos de valoración de las variables del ICRP. Playas naturales. 174 Tabla 3.27: Listado definitivo de variables de ICCP. 177 Tabla 3.28: Métodos para la valoración de la calidad visual del paisaje. 178 Tabla 3.29: Rangos de valoración de las variables para la calidad visual de paisaje en playas urbanas. Método ICCP. 181 Tabla 3.30: Rangos de valoración de las variables para la calidad visual del paisaje en playas semiurbanas. Método ICCP. 182 Tabla 3.31: Rangos de valoración de las variables para la calidad visual del paisaje en playas naturales. Método ICCP. 183 Tabla 3.32: Rangos de valoración para del valor natural (VN) y cultural (VC) para todos los tipos de playas. Método ICCP. 184 Tabla 3.33: Campaña de campo para la evaluación de la calidad de las playas. 185 CAPÍTULO 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Tabla 4.1: Valores obtenidos en los subíndices del IVDRA de cada parcela. 195 Tabla 4.2: Valores promedios de los subíndices primarios por sistema de dunas seleccionado. 196 Tabla 4.3: Comparaciones múltiples (test de Dunnet) realizadas entre dunas costeras en el subíndice de Presión de Uso. 198 Tabla 4.4: Variables de la incidencia marina evaluadas en las dunas costeras seleccionadas. 199 Tabla 4.5: Variables de presión de uso evaluadas en las parcelas de observación de las dunas costeras seleccionadas. 200 Tabla 4.6: Variables de la geomorfología-sedimentología evaluadas en las parcelas de observación de las dunas costeras seleccionadas. 204 Tabla 4.7: Variables de la cubierta vegetal evaluadas en las parcelas de observación de las dunas costeras seleccionadas. 209 Tabla 4.8: Variables de resiliencia evaluadas en las parcelas de observación de las dunas costeras seleccionadas. 212 Tabla 4.9: Valores obtenidos por playa tras calcular los subíndices del IVPAG. 219 Tabla 4.10: Valores medios de los subíndices primarios del IVPAG en cada grupo de playas. 221 Tabla 4.11: Variables de incidencia marina evaluadas en los diferentes grupos de playas. 224 Tabla 4.12: Variables de presión de uso evaluadas en los diferentes grupos de playas. 226 Tabla 4.13: Variables de geomorfología-sedimentología evaluadas en los diferentes grupos de playas. 229 Tabla 4.14: Variables de resiliencia evaluadas en los diferentes grupos de playas. 231 Tabla 4.15: Valores reales y estandarizados obtenidos en la variación de la superficie de cada playa (IVPAG). 232
23 Tabla 4.16: Resumen de las preferencias de los expertos, con respecto a los factores de calidad, según su formación. 237 Tabla 4.17: Resumen de las preferencias de los expertos, con respecto a los factores de calidad, según su dedicación laboral. 239 Tabla 4.18: Perfil de usuarios encuestados en playas urbanas por temporada. 240 Tabla 4.19: Perfil de usuarios encuestados en playas semiurbanas por temporada. 241 Tabla 4.20: Perfil de usuarios encuestados en playas naturales por temporada. 242 Tabla 4.21: Valores medios de cada subíndice de calidad recreativa por playa seleccionada. 248 Tabla 4.22: Valores medios de los subíndices del ICRP, para el conjunto de las playas seleccionadas, y resultados del test de Kruskal-Wallis. 249 Tabla 4.23: Comparaciones entre tipos de playas para la determinación de diferencias significativas: resultados del Test de Dunnet. 250 Tabla 4.24. Agentes que participan a escala municipal en la gestión de las playas seleccionadas. 266 Tabla 4.25: Valores de ponderación, según la opinión de los expertos, por subíndice y tipo de playa. 277 Tabla 4.26: Valores de ponderación según la opinión de los usuarios por subíndice y tipo de playa. 278 Tabla 4.27: Ranking de playas obtenido por subíndices ponderados (expertos/usuarios) de calidad recreativa. 279 Tabla 4.28: Resultados de la correlación de los subíndices ponderados según la opinión de expertos y usuarios. 280 Tabla 4.29: Valores medios obtenidos en los subíndices de calidad para la conservación en cada playa. 281 Tabla 4.30: Resultados del Test de Dunnet para identificar diferencias entre los tipos de playas. 283 Tabla 4.31: Valores promedios y desviación estándar (DS) de las variables de CVP por tipo de playa. 284 Tabla 4.32: Valores promedios y desviación estándar (DS) de las variables de VMN por tipo de playa. 284 Tabla 4.33: Valores promedios y de desviación estándar (DS) de las variables de valor cultural por tipo de playa. 291 Tabla 4.34: Resultados de los subíndices del ICCP por tipos y subtipos de playas. 293 Tabla 4.35: Resultados de los subíndices del ICCP por los grupos de playas establecidas mediante clúster. 294 Tabla 4.36: Correlación lineal de Pearson entre los subíndices de ICRP, ICCP e IVPAG. 299 CAPÍTULO 5. DISCUSIÓN GENERAL, CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS Tabla 5.1: Componentes considerados en los principales estudios integrados del sistema socio-ecológico playa realizados hasta la fecha. 324 Tabla 5.2: Los problemas de los sistemas socio-ecológicos playa estudiados en Gran Canaria que también han sido descritos en investigaciones realizadas en otros ámbitos geográficos. 330
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25 LISTADO DE FIGURAS CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN Figura 1.1: Modelo conceptual de un sistemas socio-ecológico. 37 Figura 1.2: Selección de narrativas para la evaluación de la sostenibilidad. 42 Figura 1.3: Proceso de producción y evaluación de un sistema de indicadores. 43 Figura 1.4: Ejemplo de gráfico AMOEBA. 46 Figura 1.5: Perfil de playa expuesta a una elevada energía del oleaje. 47 Figura 1.6: Escala temporal y espacial en la que se producen los procesos físicos costeros. 48 Figura 1.7: Diferencias en la macrofaura existente en diferentes tipos de playas de Chile. 50 Figura 1.8: Diferencias geomorfológicas y colonización vegetal en dunas costeras de regiones áridas y templadas. 51 Figura 1.9: Esquema de los elementos de los sistemas playa y playa-duna, y sus relaciones, como sistema socio-ecológico. 65 CAPÍTULO 2. RASGOS GENERALES DE LAS PLAYAS Y LAS DUNAS COSTERAS DE CANARIAS Figura 2.1: Antigüedad de las Islas Canarias. 76 Figura 2.2: Tipología de playas en Canarias según las geoforrmas costeras en las que se localizan. 79 Figura 2.3: Localización de los principales sistemas eólicos de Canarias. 81 Figura 2.4: Grado de urbanización en el entorno de las playas en Canarias. 86 CAPÍTULO 3. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA Figura 3.1: Esquema metodológico. 91 Figura 3.2: Ejemplo de estructura de un índice. 93 Figura 3.3: Sistemas de dunas seleccionados para el estudio. 97 Figura 3.4: Parcelas del sistema de dunas de Maspalomas. 100 Figura 3.5: Parcelas del sistema de dunas de Corralejo. 102 Figura 3.6: Parcelas del sistema de dunas de Caleta de Famara. 105 Figura 3.7: Parcela del sistema de dunas de Las Conchas. 106 Figura 3.8: Mapa de localización de las playas seleccionadas. 108 Figura 3.9. Esquema metodológico (IVDRA). “N” indica el número de variables que contiene cada subíndice. 118 Figura 3.10. Esquema metodológico (IVPAG). “N” indica el número de variables que contiene cada subíndice. 136 Figura 3.11: Adaptación de la clasificación por estratos de Bertrand 1966 a sistemas de dunas de regiones áridas. 146 Figura 3.12: Metodología utilizada para medir los ejemplares vegetales arbustivos y arborescentes en el terreno. 146 Figura 3.13: Adaptación del método de Bertrand (1966) a la caracterización de la vegetación de la playa seca en el IVPAG. 147
26 Figura 3.14: Tamaño de las partículas, en mm y en phi, asociadas a las aberturas nominales de los tamices utilizados, y denominación de los detríticos a partir de la clasificación de Friedman y Sanders (1978). 148 Figura 3.15: Esquema metodológico del ICRP. “N” indica el número de variables que contiene cada subíndice. 154 Figura 3.16: Escala de valoración y grupos de valores establecidos. 156 Figura 3.17: Esquema metodológico del ICCP. 176 CAPÍTULO 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Figura 4.1: Impactos debidos a la presión de uso generada por los usuarios. 201 Figura 4.2: Impactos generados por acciones antrópicas. 202 Figura 4.3: Georformas observadas en las dunas costeras analizadas. 205 Figura 4.4: Relación entre el número de dunas en montículo y su altura dentro de cada parcela. 205 Figura 4.5: Relación entre la granulometría (φ) de la cara de barlomar de la duna costera y de la playa seca. 207 Figura 4.6: Elementos geomorfológicos-sedimentológicos de la duna costera de Las Conchas (La Graciosa). 208 Figura 4.7: Vegetación en las dunas costeras analizadas. 210 Figura 4.8. Coberturas vegetales clasificadas por estratos en la primera línea de dunas y en el total de cada parcela de observación. 212 Figura 4.9. Coberturas vegetales clasificadas por estratos en primera línea y en el total de la parcela. 213 Figura 4.10. Clasificación jerárquica de las parcelas analizadas en función de los subíndices secundarios del IVDRA. 214 Figura 4.11. AMOEBAS correspondientes a los resultados medios por grupos de parcelas analizadas en el IVDRA. 215 Figura 4.12: Análisis jerárquico de las playas seleccionadas en función de los subíndices secundarios de IVPAG. 220 Figura 4.13: Gráficos AMOEBAS correspondientes a los valores medios por grupos de playas según los resultados del IVPAG. 223 Figura 4.14: Impactos antrópicos generados en las playas seleccionadas. 227 Figura 4.15: Elementos característicos de la naturaleza geomorfológicasedimentológica de las playas analizadas. 230 Figura 4.16: Variación de la línea de costa en las playas de Puerto Rico (artificial) y Maspalomas (con alteración antrópica de su ciclo sedimentario). 233 Figura 4.17: Resultados de las preferencias de los usuarios en los tres tipos de playas, relacionadas con, limpieza de la arena y el agua, lugar natural, tranquilidad, confort de la playa y belleza del paisaje. 245 Figura 4.18: Resultados de las preferencias de los usuarios en los tres tipos de playas, relacionadas con, vigilancia y seguridad, accesos y aparcamientos, accesibilidad, buenos servicios y oferta recreativa. 246 Figura 4.19: Variables de accesibilidad consideradas en las playas del Inglés, Burrero N y Montaña Arena. 251 Figura 4.20: Ejemplos que muestran diferencias en la accesibilidad entre playas urbanas y naturales 252 Figura 4.21: Variables de confort consideradas en las playas de San Agustín, Pozuelo y Veneguera. 253 Figura 4.22: Valores medios anuales de algunas variables de confort climático por 254
27 sectores en la isla de Gran Canaria. Figura 4.23: Variables de calidad ambiental consideradas en las playas de El Cochino, El Cabrón y Vargas. 255 Figura 4.24: Ejemplos que muestran diferencias en la gestión de los residuos entre playas urbanas y naturales. 256 Figura 4.25: Calidad microbiológica medida en las playas de Maspalomas, Arinaga y Montaña Arena. 257 Figura 4.26: Variables de la calidad visual del paisaje estimadas en San Agustín, Salinetas N y Montaña Arena. 258 Figura 4.27: Ejemplos de panorámicas visuales en playas urbanas y naturales. 259 Figura 4.28: Variables de ocupación del entorno estimados en las playas de Melenara, Las Nieves I y Veneguera. 260 Figura 4.29: Ejemplos de ocupación del entorno en playas semiurbanas y naturales. 261 Figura 4.30: Variables de servicios estimadas en las playas del Inglés, Pozo Izquierdo y Vargas. 262 Figura 4.31: Variables de vigilancia y seguridad estimadas por tipo de playa. 264 Figura 4.32: Equipamientos de vigilancia y seguridad en playas urbanas y naturales. 264 Figura 4.33: Representación AMOEBA de los subínidices de calidad recreativa en playas urbanas metropolitanas. 368 Figura 4.34: Representación AMOEBA de los subínidices de calidad recreativa en playas urbanas turisticas. 369 Figura 4.35: Representación AMOEBA de los subínidices de calidad recreativa en playas semiurbanas de mediana población. 371 Figura 4.36: Representación AMOEBA de los subínidices de calidad recreativa en playas semiurbanas de pequeña población. 273 Figura 4.37: Representación AMOEBA de los subínidices de calidad recreativa en playas naturales inmediatas. 275 Figura 4.38: Representación AMOEBA de los subínidices de calidad recreativa en playas naturales remotas. 276 Figura 4.39: Especies de alta sensibilidad identificadas en las playas seleccionadas. 288 Figura 4.40: Figuras de protección y valor del medio natural (ICCP). 290 Figura 4.41: Bienes de interés cultural en las playas seleccionadas. 292 Figura 4.42: Clasificación jerárquica de las playas en función de los subíndices del ICCP. 294 Figura 4.43: Relación entre la calidad visual del paisaje y la presión de uso antrópica de las playas seleccionadas. 298 Figura 4.44: Relación entre la susceptibilidad geomorfológica y la ocupación del entorno de las playas. 301 Figura 4.45: Relación entre el valor del medio natural y la susceptibilidad geomorfológica de las playas seleccionadas. 302 Figura 4.46: Procesos socio-ecológicos identificados en los “sistemas playa” estudiadas en Gran Canaria. 303 Figura 4.47: Servicios de playa afectados por periodos erosivos en la playa de Maspalomas. 304 Figura 4.48: Representación AMOEBA de los subíndices de Estado, Presión-Impacto y Gestión de los sistemas playa seleccionados en Gran Canaria 305
28 CAPÍTULO 5. DISCUSIÓN GENERAL, CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS Figura 5.1: Escalas temporales necesarias para la medida de los subíndices utilizados. 316
29 LISTADODEECUACIONES Ecuación1:Cálculodelvalordelossubíndices: Is=Vi/Vpmax. Ecuación3:Cálculodelestadomodal(Battjes,1974):∑=Tanβ(Ho/Lo)0.5 Ecuación2:Cálculodelarelaciónentrelaescalaaritméticaconlaescalageométrica(mm) ensedimentos(FolkyWard,1957): φ=‐log2D Ecuación4:Cálculodelalongituddeonda: Lo=g.(Tp)2/2π Ecuación5:CálculodelasusceptibilidadenIVDRA: IVDRASus=(CV+GS)/2 Ecuación6:CalculodelaexposiciónenIVDRA: IVDRAExp=(IM+PU)/2 Ecuación7:CálculodelaexposiciónenIVPAG: IVPAGExp=(IM+PU)/2 Ecuación8:Ejemplodecálculoparalaponderacióndelossubíndicesdecalidad recreativaenfunciónalaopinióndeexpertos: ∑ Ecuación9:Ejemplodecálculoparalaponderacióndelossubíndicesdecalidad recreativaenfuncióndelaopinióndeusuarios: ∑
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Presentación 31 PRESENTACIÓN Estatesisdoctoral,titulada“Diseñoyaplicacióndeindicadoresdevulnerabilidady calidadparaplayasydunasdeCanarias:unapropuestametodológica”,seenmarcaenel programadeDoctoradoenGestiónCosteradelaUniversidaddeLasPalmasdeGran Canaria.ElproyectohasidodesarrolladoenelsenodelGrupoinvestigaciónGeografía FísicayMedioAmbiente(pertenecientealInstitutodeOceanografíayCambioGlobal)de estaUniversidad,bajoladireccióndelosdoctoresLuisHernándezCalvento,EmmaPérez‐ ChacónEspinoyEduardArizaSolé(UniversitatAutònomadeBarcelona),graciasal programadeayudasdeFormacióndelPersonalInvestigador,delaAgenciaCanariade Investigación,InnovaciónySociedaddelaInformacióndelGobiernodeCanarias,yla cofinanciaciónytasadecofinanciacióndelFondoSocialEuropeo. Eltrabajoseinsertaenunadelaslíneasdeinvestigacióndelcitadogrupo,laquese centraenelestudiodelossistemasdedunaslitorales.Estalíneatienedosobjetivos:porun lado,lacaracterizacióndelosprocesosnaturalesquetienenlugarenlasplayasyenlas dunas;porotro,elanálisisdelasconsecuenciasqueeldesarrolloantrópicohatenidoy tieneenlaevoluciónespacio‐temporaldeestossistemas.Lainvestigacióndesarrolladapor elequipoparaalcanzarambosobjetivoshaexperimentadounimportanteimpulsoenlos últimosaños,tantoatravésdediversosproyectosycontratosdeI+D,comomediantela elaboracióndetrabajosdeinvestigación(artículos,capítulosdelibros,aportacionesa congresos,tesinasdemásterytesisdoctorales).Ladifusióndelosresultados,seha realizadotantoenformadepublicacionescientíficas,comoatravésdeinformesparalas administracionesgestorasdeestossistemas,conlasquesecolaboraaportandobases científicasparasucorrectagestión,porloquecabríaañadirquelavocacióndetales investigacionesesaplicada. EntrelosproyectosdeI+D+icompetitivosenlosquesehaparticipado,cabe destacarlostitulados“Modelizacióndelosprocesosnaturalesyanálisisdelas consecuenciasambientalesinducidasporelturismoenlaReservaNaturalEspecialdelas DunasdeMaspalomas(GranCanaria,islasCanarias),(REN2003‐05947)”,“Consecuencias ambientalesinducidasporeldesarrolloturísticoenespaciosinsulares;alteracionesdelos procesosnaturalesensistemasdedunaslitoralesdeCanariasyCaboVerde(SEJ2007‐ 64959)”y“DiagnósticoambientaldelossistemasdedunasdeCanariasparalaelaboración demodelossosteniblesdegestiónterritorial(CSO2010‐18150)”,todosellosfinanciadospor elPlanNacionaldeI+D+iyconfinanciadosconfondosFEDER.Enlaactualidadsedesarrolla elproyectotitulado“Caracterizacióndeprocesossocio‐ecológicosdelossistemasplaya‐ dunasdeCanariascomobaseparasugestiónsostenibles(CSO2013‐43256‐R)”,también financiadoporelPlanNacionaldeI+D+i.Deigualforma,sehanllevadoacabootros estudios,desarrolladospormediodecontratosdeinvestigacióndeI+D,financiadospor distintasadministracionespúblicas.Entreelloscabereseñareltitulado“EstudioIntegralde laplayaydunasdeMaspalomas(GranCanaria)”,desarrolladoporlasUniversidadesde CantabriayLasPalmasdeGranCanariaporencargodelaantesdenominadaDirección
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 38 humano: el capital físico se relaciona, entre otros, con las obras de ingeniería (diques, escolleras, puertos, etc.) y el capital social hace referencia a la regulación, la gestión y el uso del SSE. Existe una relación constante entre los usuarios de los recursos y las infraestructuras públicas (flecha 6 de la figura 1.1), en el caso de que estas existan. En este sentido, el establecimiento de las infraestructuras públicas afecta al proceso en el que los usuarios se benefician de los recursos (flecha 5 de la figura 1.1). Más allá de las relaciones existentes entre estos componentes, se dan perturbaciones que dependen de factores externos (figura 1.1): por un lado, las relacionadas con alteraciones bio-físicas (flecha 7 de la figura 1.1) (inundaciones, cambio climático, temporales, etc.) que afectan a los recursos (A) y a las infraestructuras (D); y, por otro lado, las relacionadas con los cambios socioeconómicos (flecha 8 de la figura 1.1), como los cambios demográficos, económicos y políticos que generan impactos en los usuarios de los recursos (B) y en los proveedores de infraestructuras públicas (C). La dinámica de los SSE está condicionada por la relación entre el desarrollo humano y la naturaleza (Folke et al., 2011). En este sentido, cuando el desarrollo socio-económico de una sociedad se realiza ignorando la dinámica del sistema ecológico en el que se encuentra insertada, ésta entra en un estado de vulnerabilidad ligado a una disminución de su capacidad para mantener un estado de bienestar humano a largo plazo (Scheffer, 2009). Es clave que la humanidad pueda entender cómo ha de llevar a cabo la gestión del capital natural, sin dañar la dinámica natural de la biosfera (Rockström et al., 2009). Los SSE son sistemas complejos, y los conflictos existentes en ellos no son producto de una sola causa, sino de la interrelación de múltiples elementos del sistema (Holling et al., 1998). Para abordar los conflictos se requiere, pues, prestar atención a las interacciones existentes entre ellos. De este modo, más allá del estudio exclusivo de los procesos biofísicos o sociales, el análisis de la gobernanza de los sistemas ecológicos es clave para entender las características y el alcance de los conflictos, y para manejar de forma sostenible los recursos que los ecosistemas ofrecen a la sociedad. 1.1.2. Características de los sistemas socio-ecológicos. Los SSE tienen características específicas (tabla 1.1). Su elevada complejidad es la más determinante, ya que genera relaciones no lineales entre sus elementos, las cuales son la causa de procesos altamente variables a escala temporal y espacial (Folke et al., 2007). Los procesos dentro de los SSE se producen a diferentes escalas y afectan a diferentes dimensiones. Los SSE están compuestos por dos sistemas principales: el social y el ecológico. Cada uno de ellos, a su vez, está formado por otros subsistemas. Su estructura organizada en diferentes niveles jerárquicos, como en muchos otros sistemas, hace que el análisis y la representación de los mismos demanden aproximaciones a distintos niveles (Garnåsjordet et al., 2012).
Capítulo 1. Introducción 39 Además, los SSE no son sistemas cerrados, pues se encuentran expuestos a perturbaciones externas (Turner et al., 2003) (figura 1.1) que generan cambios en su funcionamiento interno. Estas perturbaciones son las causantes de que los SSE estén siempre en continua transformación. Cuando el SSE no es capaz de adaptarse a cambios sociales o naturales producidos por estas perturbaciones, a lo largo del tiempo, el sistema pierde resiliencia (Berkes et al., 2002), volviéndose más vulnerable ante posibles impactos (Turner et al., 2003). La complejidad de los SSE no permite que puedan ser diseñados o controlados al cien por cien, ni caracterizados en un marco de sistemas de indicadores de fácil medición, como la simple diferencia de inputs y outputs (Anderies et al., 2004). Los procesos que ocurren en ellos están condicionados también por el contexto circundante, por lo que su análisis está sujeto a distintas incertidumbres. La dinámica imprevisible y evolutiva de sus elementos, y de sus interrelaciones, justifican que las mediciones realizadas no son perdurables, y que antes o después quedarán obsoletas (Mayumi y Giampietro, 2006). Estas incertidumbres se trasladan también al proceso de gestión, dando lugar a incertidumbres en el grado de idoneidad de las decisiones tomadas (Mayumi y Giampietro, 2006). Tabla 1.1. Características principales de los sistemas socio-ecológicos y sus consecuencias en las instituciones encargadas de su gestión (Adaptado de Folke et al., 2007). CARACTERÍSTICAS DE LOS SISTEMAS SOCIO-ECOLÓGICOS - Sistemas complejos - Organización a diferentes escalas - Relaciones internas y externas - Sistemas evolutivamente cambiantes CONSECUENCIAS EN LAS INSTITUCIONES ENCARGADAS - Fuerte incertidumbre-procesos incontrolables al 100% - Gestión adaptativa y previsora Los conflictos de intereses y las perspectivas de los políticos, gestores y/o técnicos encargados en la gestión de estos sistemas, también dificultan la identificación de las estrategias adecuadas para la resolución de conflictos. Esta situación no ha sido tradicionalmente bien asumida por los sistemas de gobernanza de los SSE que, con mucha frecuencia, se han basado en el establecimientos de panaceas. Éstas se definen como una única solución para la gestión de diferentes sistemas, asumiendo falsamente que los problemas de la gobernanza de los recursos naturales pueden ser representados por un pequeño conjunto de modelos simples, y que la percepción de la mayoría de los usuarios de los recursos es homogénea. Este tipo de soluciones simples, sin embargo, fallan en muchos casos, pues se basan en “a prioris” y no en rigurosos procesos de diagnóstico individualizado (Ostrom et al., 2007). En este escenario, es importante entender el funcionamiento y la magnitud de los procesos a la hora de plantear medidas de gestión que contribuyan a las adaptaciones
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 40 futuras (Janssen et al., 2007). Para reducir el desajuste entre la dinámica de los ecosistemas y las medidas tomadas por las instituciones, es importante el planeamiento de una gestión adaptativa. Para ello es necesaria, por una parte, la comprensión de los patrones de funcionamiento espacial y temporal dentro del SSE; y, por otra parte, anticiparse a los posibles imprevistos que puedan darse, con el fin de que puedan ser abordados por las instituciones (Folke et al., 2007). 1.1.3. El estudio y la gestión de los sistemas socio-ecológicos 1.1.3.1. El marco analítico de los sistemas socio-ecológicos Las limitaciones de la investigación científica tradicional, como soporte para la toma de decisiones políticas relativas a la sostenibilidad, han sido descritas por Funtowicz y Ravetz (1990). De acuerdo con Ravetz (2004), los planteamientos reduccionistas que proponen las instituciones académicas son obsoletos, pues la ciencia tradicional analiza sistemas complejos como puzles que pueden montarse y desmontarse de manera sistemática, sin tener en cuenta las particularidades y los procesos cambiantes que los configuran. El sistema científico se enfrenta a una crisis de confianza, de legitimidad y de poder, como consecuencia de las distintas incertidumbres asociadas al proceso de análisis de los conflictos ambientales. Como respuesta a esta crítica, y partiendo de la descripción de Khun (1970) del proceso de cambio de los paradigmas científicos, Funtowicz y Ravetz (1990) proponen que la gobernanza de los SSE integre los principios de la ciencia posnormal, la cual plantea un nuevo enfoque de comunicación entre ciencia y política. El fundamento más importante de la ciencia posnormal es la necesidad de establecer un diálogo abierto entre todos los agentes sociales afectados por los procesos del SSE. Este diálogo, en el que la ciencia es un actor más, es imprescindible para mejorar la calidad de las deliberaciones políticas (Funtowicz y Strand, 2007). Sin embargo, para llevarlo a cabo es necesario un cambio en la percepción científica. En este contexto, es necesario superar límites disciplinarios, entender el impacto de la globalización, y atender a las incertidumbres y al aprendizaje de los estudios teóricos y empíricos sobre la dinámica de los procesos socio-ecológicos (Perrings, 2007). El planteamiento de medidas de gestión, eficaces y equilibradas requiere el análisis de los procesos ecológicos, biológicos y físicos y, además, el de los procesos éticos y sociales (Christie, 2011). Para hacer frente al estudio de sistemas complejos es clave conocer las narrativas de todos los agentes sociales implicados en su dinámica y gestión, incluyendo las diferentes disciplinas académicas. Las narrativas se definen como las experiencias explicadas por un narrador, donde se destacan detalles importantes de los procesos observados, la comprensión y la representación de una realidad (Cronon, 1999). Cada disciplina, o rama científica, tiene una narrativa propia y, por lo tanto, una manera de entender, contar y gestionar un proceso determinado.
Capítulo 1. Introducción 41 La integración de las distintas narrativas es el objetivo último de la ciencia posnormal. Esta integración debe realizarse mediante un proceso interdisciplinario que se transforma en una aproximación transdisciplinaria, en la que las diferentes disciplinas interactúan dejando atrás sus narrativas propias para fundirse en una narrativa integrada (Max Neef, 2005). De esta manera, los elementos naturales y sociales del SSE quedan conectados mediante el relato de los actores. 1.1.3.2. Los indicadores como herramienta de análisis de los sistemas socioecológicos En este contexto, los indicadores son una herramienta de análisis multidimensional de los SSE. En relación a la sostenibilidad, el desarrollo de indicadores se inicia en la década de 1990, con el objetivo de mejorar los procesos intergubernamentales (relacionados con la biodiversidad, la economía, la política o el clima, entre otros). Actualmente, son utilizados en el marco de grandes proyectos de investigación, que abarcan escalas regionales amplias (países o continentes), o de informes cuyos datos requieren un sistema de comparación común. En un ámbito especialmente normativo, como el de la “sostenibilidad”, el planteamiento de indicadores se ha convertido en un desafío importante para los científicos (McCool y Stankey, 2004). Por esta razón, el desarrollo de indicadores de sostenibilidad está ligado a la “producción del conocimiento científico” y la “normativa política”, que deben ir a la par y estar reconocidos correctamente (Rametsteiner et al., 2011). Uno de los problemas en la creación y aplicación de indicadores son las disyuntivas existentes entre las narrativas de las diferentes disciplinas (Anderies et al., 2004), y la incertidumbre en el proceso de gestión (Sarewitz, 2004). En este contexto, Garnåsjordet et al. (2012) plantean un modelo en el que las narrativas queden representadas en los procedimientos de recopilación de los datos, así como las aplicaciones de los conceptos que se desean medir y las políticas de gestión (figura 1.2). En ese modelo la pregunta de partida es: ¿cuál es la percepción del problema que queremos estructurar? (apartado 1 - figura 1.2). A partir de ella se definen los objetivos que deben alcanzarse, los atributos relacionados y la explicación de causalidades existentes. La elección de una o varias narrativas es la definición de las dimensiones y la escala con la que se estructura el problema. La observación de una referencia externa y la manera de proceder (apartado 2 – figura 1.2), es el siguiente paso, en el que se tiene en cuenta el contexto dominante en las niveles político, ambiental, económico y social. Estas dos primeras fases son las que permiten adaptar el análisis en función de las características específicas del objeto de estudio. Las fases posteriores forman parte de procedimientos estándar para la recopilación de datos y evaluación de un SSE (apartados 3-5 – figura 1.2) (Garnåsjordet et al., 2012).
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 42 Figura 1.2: Selección de narrativas para la evaluación de la sostenibilidad (adaptado de Garnåsjordet et al., 2012). Dar respuesta a las preguntas que plantea este modelo implica tener consciencia de la complejidad del análisis del SSE, al tiempo que permite dotarlo de coherencia y contextualizarlo. El establecimiento de indicadores y escenarios es el modo en el que las diferentes disciplinas convergen para dar solución a los problemas de los SSE (Hukkinen, 2006). Los indicadores actúan como las señales que permiten observar los procesos que ocurren en un SSE, y los escenarios son los marcos de referencia utilizados para interpretar dichos procesos. En función de las narrativas a las que están asociados, la selección e interpretación de los indicadores puede ser diferente, por lo que han de definirse a partir de deliberaciones consensuadas entre las diferentes disciplinas y, más allá de las esferas científico-técnicas, entre los diferentes actores implicados en los procesos que se desean analizar en un escenario determinado. Es por ello que la construcción de un sistema de indicadores, para evaluar, la sostenibilidad de un SSE, pasa por la deliberación colectiva de la opinión política, de expertos en la materia y de los usuarios del sistema. Pues el sistema ha de responder a las preguntas de todos los colectivos implicados y permitir evaluar, de la manera más robusta posible, los procesos que se desean medir.
Capítulo 1. Introducción 43 En este sentido, Garnåsjordet et al. (2012) describen el desarrollo de un sistema de indicadores de sostenibilidad como un proceso secuencial (figura 1.3). Figura 1.3: Proceso de producción y evaluación de un sistema de indicadores (adaptado de Garnåsjordet et al., 2012). De forma ideal, el establecimiento de un sistema de indicadores de sostenibilidad, sigue un proceso político (Rametsteiner et al., 2011). Así, la selección y la definición del sistema de indicadores (apartado A - figura 1.3) y la formulación de los objetivos y las acciones políticas (apartado D – figura 1.3) relacionadas con los resultados obtenidos, son dos fases estratégicas para la gestión de los entornos analizados. Estas fases, generalmente, dependen de la voluntad política a la hora de analizar determinados procesos, de que se lleve a cabo la monitorización de ciertos entornos, del cumplimiento de los objetivos y de la mejora del sistema de indicadores planteado en origen. Tras la selección y definición del sistema de indicadores se establece la producción periódica de los datos (apartado B – figura 1.3), con el fin de hacer un seguimiento continuado del proceso analizado. En algunos países, la oficina de estadística nacional es responsable tanto de la producción anual de los datos para el conjunto de variables planteadas en el sistemas de indicadores, como de la evaluación anual del mismo y del cumplimiento de los objetivos. En otros, la producción de los sistemas de indicadores se realiza por la oficina nacional de estadística, mientras que la evaluación de la sostenibilidad la lleva a cabo un ministerio o forma parte de un proceso político (Garnåsjordet et al., 2012). En el caso de España, los indicadores generales (económicos (MINECO, 2015), ambientales (MAGRAMA, 2014), turísticos (Ministerio de industria, energía y turismo, 2015), etc.) se han desarrollado por iniciativa de los Ministerios competentes siguiendo, en muchos casos, directrices marcadas por la Unión Europea. En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) mantiene una base de datos de indicadores con acceso público. Posteriormente, cuando los datos sistemáticamente producidos están disponibles, se lleva a cabo la evaluación de los mismos por parte de los organismos gestores, en el caso de España, los Ministerios (apartado C – figura 1.3). Su interpretación puede reflejar diferentes enfoques políticos o diferentes perspectivas, hecho que influye en el establecimiento de los objetivos para el desarrollo de acciones políticas (apartado D – figura 1.3).
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 44 El proceso de creación de un sistema de indicadores incluye aspectos de retroalimentación que implican, por una parte, un aprendizaje relacionado con las carencias o las necesidades observadas en el sistema (circuito único - figura 1.3). Este proceso implica una revisión periódica del sistema de indicadores con el fin de adaptarlo a las particularidades observadas durante el contraste de los resultados finales con los objetivos de gestión. Por otra parte, es necesaria una evaluación del ajuste de los indicadores a partir de las experiencias aprendidas (circuito doble - figura 1.3), lo cual conlleva modificaciones del sistema de indicadores. De este modo, los objetivos y las acciones políticas integran ajustes basados en las necesidades técnicas y sociales (Garnåsjordet et al., 2012). En este sentido, los indicadores compuestos, es decir, aquellos que partiendo de diferentes dimensiones o subíndices aportan un valor final, son una herramienta útil para el análisis de políticas y para la comunicación pública. Están formados por subíndices (conjunto de variables) que no tienen una unidad significativa común de medición, por lo que requieren la aplicación de métodos de normalización y ponderación de sus valores finales (Saisana y Tarantola, 2002). Son de gran utilidad en el análisis de procesos complejos y de amplio alcance (economía, ecología, sociología, etc.), y en su aplicación se identifican algunas ventajas e inconvenientes (tabla 1.2). Tabla 1.2. Ventajas e inconvenientes de la aplicación de indicadores compuestos. (Nardo et al., 2005: 8). VENTAJAS INCONVENIENTES - Pueden resumir la complejidad de las diferentes narrativas de los actores implicados - Son más fáciles de interpretar que una batería de muchos indicadores por separado - Pueden utilizarse para análisis del progreso de un sistema a través del tiempo - Reducen el tamaño visible de un conjunto de indicadores sin perder la información de base, pues incluso cuando no se agregan sus subíndices se parte del análisis de un proceso conjunto - Hacen posible la inclusión de información complementaria necesaria a modo de variables - Permiten identificar los problemas que existen en la dinámica de un sistema - Facilitan la comunicación con el público en general (ciudadanos, medio de comunicación, etc.) y promueve la transparencia de los resultados - Ayudan a construir y apoyar las narrativas de todos los agentes implicados - Permiten a usuarios y gestores comparar la información de los diferentes subíndices propuestos - Pueden ayudar a que se funden sobre ellos mensajes políticos engañosos, si no están bien construidos o si están mal interpretados - Pueden dar lugar a conclusiones políticas simplistas - Pueden utilizarse de manera inadecuada, por ejemplo para el apoyo de una intención política determinada, si el proceso de construcción del indicador no es transparente y/o carece de principios conceptuales - Pueden ocultar deficiencias significativas en algunas dimensiones y aumentar la dificultad de identificar medidas correctivas adecuadas, si el proceso de construcción no es transparente - Pueden conducir a políticas inadecuadas, incluso ignoradas, si las dimensiones planteadas son complicadas o no son asumibles
Capítulo 1. Introducción 45 Una de sus ventajas más importantes es que son más fáciles de interpretar, por el público en general, que los modelos unitarios planteados como fundamentalismos simples aplicables a problemas diversos. Al aplicarse de manera desagregada y sistemática en diferentes escenarios o casos de estudio, permiten la comparación de las tipologías y magnitud de los procesos que han medido. No obstante, para identificar los procesos es necesario que el sistema de indicadores esté bien construido, para que no den lugar a resultados engañosos, que den como fruto medidas de gestión inadecuadas. Son múltiples los pasos que hay que seguir para el diseño de un indicador: normalización, estandarización, pesos o agregación, entre otros (Nardo et al., 2005). Durante el proceso de creación de los indicadores, es importante tener en cuenta la “no compensabilidad” de las dimensiones analizadas, es decir que el notable desarrollo de un proceso, no compensa el deficiente desarrollo de otro. Estos desequilibrios en los valores de los subíndices de un indicador compuesto se han de tener en cuenta para la interpretación de los resultados. Aunque la posición de esta investigación esté basada en los criterios de la “no compensabilidad”, debe reconocerse la existencia de un debate importante al respecto. En este sentido, cabe señalar que los enfoques económicos neoclásicos han abogado, históricamente, por utilizar aproximaciones “compensatorias”, que reducen la información a una única dimensión, incluso cuando éstas se aplican al medio ambiente; la economía ecológica, por otra parte, se fundamenta, desde hace dos décadas, en la visión opuesta (Gomiero y Giampietro, 2005). A principios de la década de 1980, comenzaron a desarrollarse modelos de integración de múltiples criterios para evaluar procesos territoriales, con la finalidad de agregar las dimensiones examinadas en un único valor (Van der Ploeg y Vlijm, 1978; Nilsson, 1986, entre otros). Sin embargo, estos modelos, llamados compensatorios, no revelaban adecuadamente las singularidades o peculiaridades del proceso o del territorio en cuestión. Fueron criticados por la falta de legitimidad en la agregación de los valores medidos a diferentes escalas y en distintas dimensiones. Aportar una sola cifra implica que los resultados de los índices compuestos sean políticamente atractivos, especialmente para los que desean reducir la complejidad del mundo natural. Sin embargo, esta reducción matemática puede resultar engañosa (Mallarach i Carrera, 1999), ya que puede llegar a disfrazar las características de los criterios evaluados, haciendo difícil la identificación de los juicios y de los valores subjetivos subyacentes en el proceso de creación del indicador (Nilsson, 1986; Böhringer y Jochem, 2007). Actualmente, y aunque el debate todavía existe, los modelos no compensatorios están ampliamente aceptados (Wall et al., 1995; Gomiero y Giampietro, 2005; Ramsteiner et al., 2007; Galván-Miyoshi, 2008; Nilsen, 2010; Garnåsjordet et al., 2012), por su utilidad en el conocimiento del SSE a diferentes escalas, y la definición de incertidumbres en el proceso de creación del indicador. Existen distintas posibilidades de representación de los resultados de los indicadores compuestos. Entre ellas, los gráficos tipo “AMOEBA” (A General Method of Ecological and Biological Assesment) son ampliamente utilizados para la representación multidimensional de los mismos (figura 1.4).
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 46 Se trata de un gráfico radar en el que cada valor a representar se asocia a un eje (figura 1.4). Este tipo de gráficos, sin embargo, no elimina el riesgo de pérdida de información valiosa y la reducción de la transparencia y la fiabilidad de los datos (Gomiero y Giampietro, 2005), ya que se realiza a partir de una selección de información que se representa y relaciona de manera gráfica. Figura 1.4: Ejemplo de gráfico AMOEBA. Sin embargo, el AMOEBA es una herramienta que aporta múltiples beneficios a la hora de representar numerosos criterios de manera independiente, pero con la posibilidad de observarlos conjuntamente. De este modo, la información es transmitida de manera clara y sencilla. 1.2. Los sistemas playa y playa-duna como espacios de interacción de procesos sociales y bio-físicos La zona costera es una franja de transición compleja entre la litosfera, la atmósfera y la hidrosfera y la “antroposfera”. En esta franja, las playas y las dunas costeras son los ambientes más dinámicos y, por lo tanto, vulnerables ante perturbaciones de origen natural o antrópico a las que están expuestas (Barragán, 1994). Sin embargo, ese mismo dinamismo favorece que tengan una alta capacidad de recuperación, si se dan las condiciones adecuadas. A su vez, los sistemas playa y playa-duna son sistemas socioecológicos, ya que en ellos existen estrechas relaciones entre las actividades humanas, los procesos económicos, y la dinámica geofísica y ecosistémica.
Capítulo 1. Introducción 47 1.2.1. El recurso 1.2.1.1. La naturaleza geomorfológica y sedimentológica de los sistemas playa y playa-duna Las playas ocupan, aproximadamente, un cuarenta por ciento de la línea de costa del planeta (Bird, 1996). Constituyen la zona de material no consolidado que se extiende desde la línea de bajamar hasta donde existe, tierra adentro, un límite marcado por un cambio de material, forma de relieve o la presencia de cobertura vegetal continua (Williams y Micallef, 2009). Por lo que respecta a su configuración geomorfológica, las playas tienen varias secciones o sistemas secuenciales diferenciados por las geoformas, los agentes modeladores y la dinámica. Desde mar hacia tierra, se identifican cuatro zonas principales (Short, 1999): la zona de asomeramiento, donde la energía del oleaje es capaz de arrastrar sedimentos y moverlos hacia la costa; la zona de rotura del oleaje, que transcurre entre el punto de ruptura de la ola en toda la zona de rompiente hasta el punto en el que la ola colapsa en la cara inferior de la playa y se convierte en resaca; la zona de la resaca, que se extiende desde el punto de colapso de la ola hasta el límite de la playa seca o pie de la duna costera; y la zona de duna costera o foredune (figura 1.5). Figura 1.5: Perfil de playa expuesta a una elevada energía del oleaje. Las playas poco expuestas son pequeñas y tienen una escasa o inexistente zona de rotura de oleaje (adaptación de Short, 1999). Por su parte, la duna costera no aparece en todas las playas, pues para que exista es necesario que la playa tenga un estado modal disipativo, donde la escasa pendiente y energía del oleaje, faciliten el transporte de arena hacia el interior del sistema (Vallejo, 2007). También es preciso que exista vegetación, ya que las primeras dunas de la playa alta, para formarse, necesitan encontrar el obstáculo de una especie vegetal (Hesp, 2002). Además, si las condiciones son las adecuadas (disponibilidad de abundante sedimento
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 54 2000). Esta nueva concepción está ligada a unos patrones de consumo acelerados, basados en la ocupación del litoral como un espacio “infraestructura” con elevada rentabilidad económica. Los usuarios acuden a las playas y a los sistemas playa-duna por los servicios ecosistémicos que éstos ofrecen (tabla 1.3), pero también por el despliegue de servicios implementados por los organismos de gestión, que satisfacen necesidades diversas como la accesibilidad, calidad ambiental, vigilancia y seguridad, limpieza y equipamientos, etc. Los servicios e infraestructuras condicionan el tránsito de usuarios en las playas, que varía en función de la época del año, siendo mayor en la época estival y en periodos vacacionales (Wolch y Zhang, 2004; Roca y Villares, 2008). En este sentido, el análisis de la capacidad de carga de la playa permite averiguar el límite a partir del cual ésta se encuentra saturada de usuarios tanto desde el punto de vista físico (de la playa misma), como psicológico (según la percepción de los usuarios) y ecológico (Pearse y Kirk, 1986). Desde el punto de vista físico (el que se abordará en esta investigación), la capacidad de carga de una playa se define por el número de visitantes y el grado de desarrollo óptimo permitido, sin que las condiciones naturales se vean perjudicadas (Silva, 2002). La capacidad de carga está condicionada por la distancia a centros poblacionales, la calidad y la amplitud de la franja sedimentaria de la playa, las actividades recreativas y el espacio mínimo necesario ocupado por los usuarios (Hecock, 1983). Con respecto a este último aspecto existen una serie de estándares establecidos en función de grado de alteración antrópica de las playas (Holder, 1988; Ariza et al., 2010; Navarro et al., 2012). Las preferencias de los usuarios condicionan la decisión de asistir a una determinada playa, entre las que la cercanía y la tranquilidad son factores importantes (Vaz et al., 2009; Marin et al., 2009; Botero et al., 2013), así como su condición de entorno natural (Tunstall y Penning-Rowsell, 1998). En este contexto, conocer el perfil de los usuarios (edad, sexo, origen, dedicación, etc.) y su percepción, puede contribuir a la aplicación de medidas de gestión ajustadas a sus preferencias (Roca y Villares, 2008; Roca et al., 2009). 1.2.3. Los servicios y las infraestructuras públicas La dotación de servicios e infraestructuras públicas en las playas es fundamental para garantizar la estabilidad del SSE y el beneficio de los usuarios. En cada playa debe determinarse la correcta provisión de capital físico (por ejemplo, obras de ingeniería) y social (como la regulación, gestión de usos), para facilitar el beneficio de los usuarios. Los elementos implementados, mediante las políticas de gestión de las playas (accesibilidad, confort, seguridad, calidad ambiental, entre otros) (Ariza et al., 2010), deben proveerse para que la playa cumpla con sus funciones y produzca los servicios ecosistémicos que de ella se esperan. La dotación de servicios e infraestructura pública está muy condicionada por la frecuentación, las preferencias y las necesidades de los usuarios, así como los medios económicos con los que cuenten las administraciones y sus preferencias en la gestión.
Capítulo 1. Introducción 55 La provisión de servicios e infraestructuras en las playas de España ha sido determinada, tradicionalmente, por la normativa legal, la dinámica sedimentaria y, en las últimas décadas, también por la proliferación de los distintivos o normas de calidad. Entre estas últimas destacan las siguientes: la Bandera Azul, el Sistema de Gestión de Uso Público de las Playas, las normas ISO y el Sistema comunitario de gestión y auditorías ambientalesEMAS (Real Decreto 239/2013, de 5 de abril de 2013, por el que se establecen las normas para la aplicación del Reglamento (CE) n.º 1221/2009 y por el que se derogan el Reglamento (CE) n.º 761/2001 y las Decisiones 2001/681/CE y 2006/193/CE de la Comisión). En cuanto a los aspectos legales en España, en la regulación de los servicios e infraestructuras pueden intervenir administraciones desde el ámbito local, autonómico hasta el local, pues todo ello depende de las competencias establecidas en la legislación de referencia en materia de costas (Ley 22/88, de 28 de julio, de Costas; Ley 2/13 de 29 de mayo, de protección y uso sostenible del litoral y de modificación de la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas). Por su parte, la sanidad de las playas se encuentra regulada principalmente a partir del Real Decreto 1341/2007, de 11 de octubre, sobre gestión de las aguas de baño que, a su vez, se basa en las directrices marcadas por la Unión Europea en el año 2006 (Directiva 2006/7/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de febrero de 2006, relativa a la gestión de la calidad de las aguas de baño). La regulación está basada en criterios sanitarios comunes de la calidad de las aguas de baño. En ella se impone el establecimiento de puntos de muestreo y la realización de análisis periódicos, validados en función de requisitos preestablecidos. Los resultados obtenidos son publicados de manera inmediata en el “Sistema de Información de las Aguas de Baño” denominado NAYADE. En cuanto la regulación de la accesibilidad a las playas, se sustenta en un documento técnico que contiene la normativa sobre las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y la utilización de los espacios públicos urbanizados (Orden VIV/561/2010, de 1 de febrero, por la que se desarrolla el documento técnico de condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados). En este caso, la norma afecta a la accesibilidad de playas localizadas en entornos urbanos o semiurbanos, mientras que las localizadas en entornos naturales están reguladas a partir de las ordenanzas del municipio en el que se encuentran. En el caso de que la playa forme parte de un espacio natural protegido, la accesibilidad queda regulada por los instrumentos de ordenación específicos, de mayor rango jurídico que los Planes Generales y las ordenanzas municipales. Las infraestructuras y servicios se encuentran regulados por varios documentos de referencia. Por un lado, la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, establece que son los ayuntamientos los que tienen la competencia directa, y éstos la regulan a partir de las ordenanzas municipales. Los ayuntamientos se encargan, además, de servicios como la limpieza o la prestación de infraestructuras de uso público (duchas, lavapiés, hamacas, sombrillas, kioscos, pasarelas sobre la arena, etc.).
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 56 La vigilancia y la seguridad no se encuentra regulada por normas estatales, pues éstas no existen. En el caso de Canarias, se llegaron a establecer una serie de requisitos en el año 2003 (Decreto 98/2003, de 21 de mayo, regulador de las medidas mínimas de seguridad y protección que han de cumplir las playas de la Comunidad Autónoma de Canarias), pero a finales de ese mismo año se aprobó un nuevo decreto (Decreto 289/2003, de 9 de diciembre, por el que se suspende la entrada en vigor del Decreto 98/2003, de 21 de mayo, regulador de las medidas mínimas de seguridad y protección que han de cumplir las playas de la Comunidad Autónoma de Canarias) que tenía como finalidad suspender el de mayo. La razón principal fue que la regulación no era aplicable a todas las playas de Canarias, debido a las diferentes características que presentan, y a la posible falta de armonización con respecto a las competencias implicadas. Actualmente no existe una normativa que regule la vigilancia y la seguridad en España, a nivel general, y en Canarias, a nivel particular, por lo que su regulación se basa en las ordenanzas de cada municipio costero. 1.2.4. La gestión y los gestores de los sistemas playa y playa-duna 1.2.4.1. La gestión de playas y dunas en España como caso específico de gestión costera En España, las actuaciones sobre la costa, en general, y sobre las playas y las dunas costeras en particular, han estado reguladas por la Ley 22/88 de Costa y, desde 2013, por su reforma (Ley 2/13). Estas leyes se han establecido con la finalidad de asegurar el acceso público a la costa, regular su gestión, proteger sus valores naturales y preservar las zonas más sensibles. La entrada en vigor de la Ley 22/88 de Costas supuso un cambio en la gestión de playas y dunas, pues en ella se proponen mejoras sustanciales en la regulación de los usos y la gestión de la costa española, no establecidos en las anteriores leyes (Ley 28/1969, de 26 de abril de 1969, sobre Costas y la Ley 7/1980, de 10 de marzo, sobre protección de las costas españolas). La Ley 22/88 permitió regular las costas más allá de la perspectiva competencial y sancionadora, dando lugar a una regulación más completa de los bienes considerados de dominio público. En ella se definía la delimitación de las zonas de Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT) y las medidas para regular su protección y restauración; se garantizaba su uso público; se regulaba la utilización racional de los bienes naturales, paisajísticos, ambientales e históricos; y, finalmente se aceptaba la regulación de niveles de calidad de las aguas y de la ribera del mar. No obstante, la aplicación de las medidas establecidas en la Ley (especialmente las relacionadas con los límites del dominio público) se retrasó, dando lugar a conflictos territoriales (entre sectores públicos y privados, algunos ligados al régimen sancionador) que llevaron a situaciones intolerables en el marco establecido.
Capítulo 1. Introducción 57 En un contexto de urbanización insostenible del litoral, y de incumplimiento de la Ley de Costas entonces vigente, el Parlamento Europeo aprobó, en 2009, el Informe Auken, “sobre el impacto de la urbanización extensiva en España en los derechos individuales de los ciudadanos europeos, el medio ambiente y la aplicación del Derecho comunitario, con fundamento en determinadas peticiones recibidas” (Parlamento Europeo, 2009). Este informe pone de manifiesto las irresponsabilidades en la gestión urbanística llevada a cabo en el litoral español, solicita la paralización de los proyectos insostenibles y la transparencia de las promociones inmobiliarias, y propone la declaración de una moratoria aplicable a todos los planes urbanísticos que no respeten los criterios de sostenibilidad ambiental y de responsabilidad social. Ese informe propició que se replanteara la política española en materia de costas, aunque sus conclusiones no fueron bien recibidas por todos los sectores políticos, especialmente por aquellos que tenían importantes intereses económicos en la costa. Como respuesta, en los años posteriores, el Ministerio de Hacienda y Administraciones públicas llevó a cabo una evaluación de la gestión y funcionamiento de la Demarcación de Costas y su papel en la protección del DPMT (MINHAP, 2012), confirmando la persistencia de problemas en la costa, y advirtiendo de la tendencia hacia un escenario de insostenibilidad económica, ambiental y social. En 2013 se aprueba la Ley 2/2013, por la que se reforma la Ley 22/88. Esta reforma introduce importantes modificaciones en el régimen jurídico de protección de las costas españolas. Entre ellas destacan cambios en el cálculo del deslinde del DPMT, prórrogas para concesiones dadas en el marco de la antigua Ley de Costas, o regularizaciones sobre las actividades a desarrollar en las servidumbres de tránsito y de acceso al mar. Las modificaciones realizadas en esta reforma, supuestamente planteadas para la “conseguir un equilibrio entre un alto nivel de protección y una actividad respetuosa con el medio” (Ley 2/2013), indican que su finalidad es regular las actividades económicas en litoral y su protección, convirtiéndose en una herramienta legal para la urbanización y artificialización del litoral español (Losada, 2013). En este marco de ilegalidades, y de desigualdades en las decisiones políticas en la gestión de la costa Española (Losada, 2013), es necesario mejorar nuemerosos aspectos relacionados con la gobernanza, la responsabilidad, la financiación y la consideración de algunos procesos costeros (dinámica sedimentaria y ecología) (Ariza, 2007). En esta línea, en los últimos 15 años, se han desarrollado iniciativas de gestión que tienen como objetivo el desarrollo sostenible, y que pretenden revertir las tendencias de ocupación y transformación del litoral, así como anteponerse a las consecuencias potenciales del actual cambio climático (MAGRAMA, 2008). El Parlamento Europeo, basándose en experiencias previas, publicó dos documentos que son la base de la aplicación de la Gestión Integrada de las Zonas Costeras (GIZC) en Europa (COM/00/547, de 17 de septiembre de 2000, Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre la GIZC; 2002/413/CE Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo de 30 de mayo de 2002 sobre la aplicación de la GIZC
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 58 en Europa) y que también se han utilizado como referencia en España para el planteamiento de algunas iniciativas de gestión integrada de la costa española (MAGRAMA, 2002). Entre las iniciativas propuestas en 2002 destacan: la creación del Plan Director para el Desarrollo Sostenible de la Costa, como instrumento para la planificación sostenible y participativa; la implantación del Observatorio de la Sostenibilidad del Litoral Español; la creación del Consejo Nacional de la Costa, con el que se pretende dar representación a la sociedad en las medidas de gestión; y, por último, algunas iniciativas para el desarrollo del I+D+i que permitan el desarrollo del conocimiento y su transferencia a los usuarios finales y a los actores interesados. El concepto de GIZC se define como “un proceso dinámico, continuo e iterativo destinado a promover el desarrollo sostenible mediante la integración de políticas, objetivos, estrategias y planes sectoriales en el espacio y en el tiempo, así como la integración de los componentes terrestres y marinos del litoral” (Barragán, 2003). Se trata de un instrumento al servicio de una política pública basada en la cooperación y la participación. La GIZC incluye el análisis y la planificación coordinada entre varias disciplinas (mediante la integración de las narrativas de todos los agentes implicados en los procesos socio-económicos y socio-ecológicos), con el concepto de la sostenibilidad como objetivo preferente. La GIZC fue asumida en las estrategias de gestión de la costa española en paralelo al desarrollo del marco legislativo estatal. En 2005 se publicó el Plan Director para el desarrollo sostenible de la costa española (MAGRAMA, 2005), en el que se plantea un plan de convergencia entre la administración estatal y las administraciones autonómicas. Este planteamiento se reforzó en 2008 con la publicación de las bases del protocolo relativo a la gestión integrada de las Zonas Costeras del Mediterráneo, ratificado en 2011 por el gobierno central (Instrumento de ratificación 70/2011 del Protocolo relativo a la gestión integrada de las zonas costeras del Mediterráneo, hecho en Madrid de 21 de enero de 2008). La evaluación de la gestión de la Demarcación de Costas para protección del Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT) (MINHAP, 2012), también recomienda la aplicación de las estrategias propuestas en el protocolo de la GIZC del Mediterráneo. En la actualidad, el marco legislativo impuesto por la Ley 2/2013, en beneficio de la privatización de la costa española (Losada, 2013), y las bases del protocolo de GIZC, para la gestión sostenible del litoral, con una visión holística de lo que debería ser su gestión (Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo de 30 de mayo de 2002 sobre la aplicación de la GIZC en Europa-2002/413/CE), tienen objetivos muy diferentes. La Ley 2/2013 se basa en una regulación jurídica de los bienes y los usos del litoral, mientras que la GIZC está ligada a la gestión y gobernanza integradas del litoral. Esta falta de coherencia dificulta la aplicación de las medidas propuestas en el marco europeo, y explican la escasa efectividad que ha tenido la GIZC. En este contexto, las medidas planteadas para la GIZC han sido poco efectivas hasta ahora en nuestro país. Informes institucionales previos (MAGRAMA, 2005; Parlamento Europeo, 2009; MINHAP, 2012) advertían de la necesidad en avanzar en la gestión integrada, sin embargo pasaron desapercibidos en el proceso de
Capítulo 1. Introducción 59 Reforma de Ley de Costas (2/2013), en la que no se establecen las bases para el desarrollo de estrategias integradoras. Resulta paradójico que la legislación en materia de costas y las estrategias para la implementación de la GIZC partan del mismo organismo institucional, el Gobierno de España, cuando siguen caminos tan diferentes. La puesta en marcha, con éxito, de una GIZC, permitiría a los órganos políticos-administrativos liderar un proceso colectivo de gobernanza de las áreas costeras. Pero para que esto ocurra, en la actualidad, haría falta un cambio rotundo en la percepción de esta necesidad en la actuación política y económica. Se trata, pues, de un reto para aquellas regiones costeras que quieran mantener los usos en armonía con la dinámica natural de cada sistema, sin renunciar al bienestar y a la prosperidad actual y futura (MAGRAMA, 2002; Suárez de Vivero y Rodríguez-Mateos, 2005). 1.2.5. Las interacciones entre el recurso, los usuarios, los servicios públicos, la infraestructura pública y los gestores 1.2.5.1. Los conflictos y la vulnerabilidad geomorfológica de playas y dunas En las últimas décadas las playas y dunas son, generalmente, entornos muy frecuentados, en los que se produce la alteración de sus condiciones naturales. En consecuencia, se han generado una serie de impactos, entre los que destacan los siguientes: 1) alteración del suministro de sedimentos por la artificialización de las cuencas hidrográficas o de tramos del litoral (Andrés y Gracia, 2002); 2) las variaciones del perfil de la playa, relacionadas con el tránsito de vehículos (Roig-Munar, 2004; Hernández-Calvento, 2006; Schlacher y Thompson, 2008) y las extracciones de áridos (Sanjaume y Pardo, 1991; Roig-Munar, 2004; Roig-Munar, 2005); 3) la reducción de la superficie de la playa y dunas causada por la urbanización y la artificialización del borde de la playa (Paskoff, 1993) y la asignación de parcelas para el desarrollo de usos recreativos cercanos a la orilla de la playa (Fernandes y Neves, 1997); 4) la fragmentación paisajística y ecosistémica (Berlanga-Robles y Ruiz-Luna, 2002); 5) la contaminación del medio natural por vertidos antrópicos (autorizados y no autorizados); 6) la alteración o desaparición de hábitats naturales y de la diversidad biológica (Beatley, 1991; Agardy et al., 2005); 7) la pérdida de su resiliencia (Nordstrom et al., 1990); 8) la degradación del valor estético y recreacional (Cruz, 1996; Demirayak y Ulas, 1996); y 9) la reducción del patrimonio natural (Nordstrom et al., 2000). Previsiones para el año 2025 (Brown y McLachlan, 2002), a escala mundial, advierten de cambios en los litorales arenosos relacionados con el incremento de la erosión debido al aumento del nivel del mar y el aumento de las tormentas asociadas al calentamiento global, al represamiento de los ríos o a la alteración que producen los diques, escolleras, puertos y otras estructuras que alteran el transporte de la arena. En relación con la ocupación antrópica del borde costero, se espera que las poblaciones aumenten, a la vez que el turismo se intensifique (Brown y McLachlan, 2002). El actual
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 60 modelo de expansión urbana consume el capital natural y agota los servicios ecosistémicos de la costa y, por ello, es insostenible a largo plazo (Herrero, 2006). La degradación del medio natural es paralela a la demanda creciente de la sociedad para ocupar el espacio litoral, lo que da lugar a numerosos conflictos entre el desarrollo y la conservación de los recursos costeros. En este contexto se ha desarrollado el concepto de vulnerabilidad, que procede del campo de los riesgos naturales (Füssel, 2007). La vulnerabilidad es considerada una función de los factores de exposición a los que está sujeto el sistema, su susceptibilidad y su resiliencia (Cardona y Barbat, 2000; IPCC, 2007). En los ambientes costeros, especialmente en playas y dunas, la vulnerabilidad se ha estimado mediante índices formulados con diferentes objetivos: valorar las consecuencias del aumento del nivel medio del mar ocasionado por el calentamiento global (Brunn, 1954; Hughes et al., 1992; Gornitz y White, 1992; Gornitz et al., 1994; Shaw et al., 1998; McLaughlin et al., 2002; Kokot et al., 2004; Doukakis, 2005; Abuodha y Woodroffe, 2007; Ojeda et al., 2009; Klein y Nicholls, 2010; Pendleton et al., 2010; Fraile-Jurado, 2011; Fraile-Jurado et al., 2014), conocer la acción de los temporales (Pethick y Crooks, 2002; Jiménez et al., 2009; Bosom y Jiménez, 2011; Lozoya, 2014); y evaluar la alteración de litoral por causas antrópicas (construcción y artificialización, contaminación, modificación del perfil de la playa, gestión inadecuada, etc.), como plantean los trabajos de Malvárez et al. (2000), Pethick y Crooks (2002) y McLaughlin y Cooper (2010), entre otros. En general, se aprecia la necesidad de que todos los agentes implicados en las playas y las dunas participen de manera activa en la planificación y la vigilancia de la gestión (Defeo et al., 2009). En España, el gobierno nacional ha incentivado una serie de actuaciones, basadas en estudios, recomendaciones y estrategias, que prevén a mediolargo plazo la subida del nivel del mar y su afección a quienes viven en el primer anillo costero (Medina et al., 2004; Losada et al., 2014). Pese al interés suscitado por esta temática, no existe un procedimiento aceptado para el análisis de la vulnerabilidad de playas en España, que otorgue un soporte técnico científico a la gestión a partir de la identificación de problemáticas relacionadas con los agentes de exposición (costeros y antrópicos), por una parte, y del conocimiento de las particularidades geomorfológicas de las playas, por otra. 1.2.5.1.1. Vulnerabilidad geomorfológica de las dunas costeras La importancia de las dunas costeras en la estabilidad de las playas, y su contribución en la formación del resto del sistema de dunas, es objeto de estudio en numerosos trabajos. Algunos de ellos se han dedicado a la elaboración de indicadores para la evaluación ambiental de los sistemas playa-duna (Williams et al., 1993b; Klein et al., 1998; García‐Mora, 2000; Martínez et al., 2006; Gracia et al., 2009; Chousa et al., 2014), con el objetivo de determinar su capacidad de respuesta a perturbaciones naturales o antrópicas. Estos trabajos tienen como precedente el realizado por Boderé y colaboradores
Capítulo 1. Introducción 61 en 1991, que desarrollaron un índice de vulnerabilidad de los sistemas de dunas. Esta investigación se realizó utilizando un listado de indicadores que incluían aspectos geomorfológicos, biológicos, marinos, antrópicos y eólicos. Tras este trabajo, los índices de vulnerabilidad de dunas han sido adaptados a las particularidades de sistemas de dunas de diversas en partes del mundo, como en el Este de Francia (Williams et al., 1993a), en Reino Unido (Williams et al., 1993b), en el Sureste de Portugal (Alveirinho‐Dias et al., 1994), en el sur y sureste de España (García‐Mora et al., 2000; Chousa et al., 2014) y en el Golfo de Méjico (Martínez et al., 2006). Estas experiencias han mostrado que el método es válido para identificar el origen de los impactos que sufren estos sistemas. Desde el punto de vista de la gestión de estos espacios en España, los trabajos llevados a cabo por García-Mora y colaboradores, en los años 2000 y 2001, sirvieron de referencia para definir la problemática de las dunas en el marco del “Manual de restauración de dunas costeras” en España (Ley et al., 2007). Este documento, encargado por el Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino (actual, Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente), tenía por objetivo ser la base del análisis de las problemáticas, seguimiento y gestión de las dunas costeras en España. 1.2.5.1.2. Vulnerabilidad geomorfológica de las playas En general, los estudios realizados hasta ahora sobre la vulnerabilidad de las playas han tenido en cuenta, principalmente, los efectos derivados de la subida del nivel del mar y del incremento en número y energía de las tormentas. Sin embargo, son escasos los análisis de la vulnerabilidad de playas mediante indicadores, que reflejen la interacción de los distintos procesos bio-físicos y sociales. A finales de la década de 1990, Ferreira et al. (1998) desarrollaron un índice de vulnerabilidad que calcula las variaciones anuales del volumen de sedimentos. Este método no incluye, sin embargo, variables que permitan identificar las causas de esas variaciones y analizar su intensidad. En 2001, se creó otro índice, aplicado a las islas Seychelles (CazesDuvat, 2001), que valora la vulnerabilidad de las playas en función de seis aspetos: la variación de la superficie de la playa y la línea de costa en las últimas décadas, la abundancia de sedimentos, la existencia de arrecifes, la capacidad adaptativa ante periodos erosivos, y la presión de uso generada por la existencia de equipamientos en el entorno de las playas. Recientemente, se han elaborado otros índices que han contribuido a mejorar el procedimiento para estimar la la vulnerabilidad. Entre ellos se encuentra un índice aplicado a la isla de Creta (Alexandrakis et al., 2011), cuya aportación más importante es el análisis específico de la erosión de las playas como factor determinante de su vulnerabilidad geomorfológica; así como un reciente análisis que adopta el concepto de vulnerabilidad establecido por IPCC: “grado en el que los sistemas geofísicos, biológicos y socioeconómicos son susceptibles e incapaces de hacer frente a los impactos del cambio climático” (IPCC, 2007). Este trabajo, aplicado a playas turísticas (Perch-Nielsen, 2010),
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 62 desarrolla un sistema de indicadores, con el objetivo de valorar la vulnerabilidad ante el cambio climático en playas ocupadas por la industria turística. 1.2.5.2. La calidad recreativa y la calidad para la conservación: definición y herramientas El concepto de calidad de las playas tiene diferentes acepciones, unas asociadas a la existencia de bienestar ambiental, y otras a su potencial como recurso económico de un territorio (Yepes, 1999). El término de “Calidad” se ha utilizado durante los últimos años como objetivo de la gestión de playas (Williams y Micallef, 2009), y su conceptualización ha sido el soporte teórico para crear distintos galardones de playas (Leatherman, 1997; Nelson et al., 2000; Nelson y Botterill, 2002). Existen diferentes definiciones del término “calidad”. La Real Academia Española (RAE) la define como “la propiedad o conjunto de propiedades inherentes a una cosa que permite apreciarla como igual, mejor o peor”. En este caso, se podría entender que la playa está compuesta por una serie de elementos que, valorados y comparados, pueden mostrar el grado de calidad de sus atributos o de ella misma. En un mismo sentido, se encuentra la definición recogida en las Normas ISO 9000 (ISO 9000/2008), que define la calidad como el grado en el que un conjunto de características inherentes cumple con una serie de requisitos establecidos. En otro ámbito, la calidad también se relaciona con la economía de servicios. En este caso, el concepto apunta hacia la satisfacción de los clientes (Larrea, 1991). Así, la playa se define como lugar de consumo o disfrute de una serie de servicios (producto) por parte de los usuarios (clientes). De acuerdo con esta concepción, que se enmarca en una relación sociedad-naturaleza basada en criterios de mercado, la valoración de los procesos y recursos de los sistemas playa se establece exclusivamente en términos monetarios. En esta investigación el concepto de calidad engloba las definiciones anteriores, pues atiende a las propiedades que tiene la playa, en función del cumplimiento de una serie de requisitos establecidos que, en parte (atributos perceptuales como el confort y el paisaje), se basan en las preferencias de los usuarios de las mismas. Teniendo en cuenta esta acepción de calidad, se han seleccionados atributos concretos para la calidad recreativa y la calidad del medio natural de las playas. El paisaje (Bolós, 1992; Rougerie y Beroutchachvili, 1991; Zonneveld, 1995; Consejo de Europa, 2000; Burel y Baudry, 2002; Wu y Hobbs, 2002; Swanwick, 2002; Gómez-Zotano y Riesco-Chueca, 2010) es el nexo de unión entre ellas. Esta aproximación, desde la “ciencia del paisaje”, permite enfocar la planificación territorial (Pérez-Chacón et al., 1995; Bailey, 2002) desde una perspectiva integrada. El concepto actual de paisaje se sintetiza en la definición del Convenio Europeo del Paisaje (Consejo de Europa, 2000) cuando señala: “Paisaje designa cualquier parte del territorio, tal como es percibida por las poblaciones, cuyo carácter resulta de la acción de factores naturales y/o humanos y de sus interrelaciones”. Es decir, que se combina la consideración del paisaje como objeto
Capítulo 1. Introducción 63 territorial concreto, incorporando su dimensión ecológica (Burel y Baudry, 2002), con la del paisaje percibido, integrando su dimensión social y la imagen que proyecta. Desde el punto de vista de la valoración de la calidad visual del paisaje, los análisis tienen en cuenta la relación de sus formas básicas, líneas, colores, texturas, escala, espacio, etc. (Daniel y Vining, 1983; Aramburú et al., 1994 y Sánchez et al., 1995), que, al relacionarse, forman un producto que puede describirse en función de su contraste, dominancia visual o a partir de la importancia relativa de las características visuales (Aramburú et al., 1994). Desde esta perspectiva, la evaluación del paisaje tiene una fuerte componente perceptiva, sujeta a la vivencia de cada observador, por lo que su estimación depende, en gran parte, de su perfil particular. Este aspecto está relacionado con factores como la percepción personal, el nivel educativo y cultural, así como la relación que existe entre el observador y el paisaje percibido (González, 2012). Esta complejidad también afecta al proceso de evaluación del paisaje en playas desde el punto de vista técnico, ya que los técnicos también tienen percepciones o sensaciones personales (Groves y Kahalas, 1976). 1.2.5.2.1. Calidad recreativa de las playas El término “recreación”, considerado en el contexto del uso de las playas, hace referencia a aquellas actividades o situaciones de diversión, relajación o entretenimiento que los usuarios realizan en ellas. Concretamente, la recreación tiene lugar cuando los individuos participan libremente en una serie de actividades, de acuerdo a sus intereses y preferencias. Estas acciones generan placer, hacen sentir a los usuarios cómodos y les permiten tener buenas experiencias (ABC, 2014). Los hábitos recreativos en las playas son diversos (pasear, practicar deportes, descansar, disfrutar de la naturaleza, etc.), de acuerdo con las motivaciones de cada persona (Morgan, 1999b; Roca y Villares, 2008; Vaz et al., 2009; Lozoya, 2012). Los trabajos relacionados con la calidad recreativa en playas se inician después de que, en las décadas de 1960 y 1970, las playas comenzasen a ser percibidas como espacios de ocio y esparcimiento. Desde entonces son numerosos los trabajos científicos que abordan el análisis de la calidad recreativa de las playas (Leatherman, 1997; Morgan, 1999a; Nelson et al., 2000; Ariza, 2007; Barbosa y Da Costa, 2008; Cervantes y Espejel, 2008; Williams y Micallef, 2009; Ariza et al., 2010; Botero et al., 2014, entre otros). En líneas generales, estas investigaciones tienen como objeto de estudio playas localizadas en zonas urbanas, ya que es en ellas donde la interacción entre el ser humano y el medio genera los conflictos más intensos (Nonn, 1987). En contrapartida, los estudios sobre la calidad recreativa de playas naturales han sido bastante más escasos. No por ello, sin embargo, estos trabajos son menos interesantes, ya que comprenden un tipo de entorno muy valorado por un determinado perfil de visitantes. Una de las técnicas frecuentemente utilizada en la que se basan la mayoría de los estudios que han abordado la calidad recreativa, es la de las encuestas de satisfacción de
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 70 los fenómenos a los que se encuentran expuestos estos sistemas y la intensidad con la que puedan ser afectados. En este sentido, en el año 2011, se realizó una tesina de máster (Peña-Alonso, 2011) en la que se presentó una primera propuesta de adaptación del método señalado por Ley et al. (2007), utilizando como ámbito de estudio la duna costera de Maspalomas. El trabajo permitió realizar una selección de las variables, así como mejorar la estructura del índice. En el último año se ha realizado una mejora del sistema de indicadores planteado en Peña-Alonso, 2011, en el que se plantea además la incorporación de la cobertura vegetal como variable (Peña-Alonso et al., 2015b). Por lo que respecta a las playas, existen informes realizados por encargo de diferentes administraciones públicas. Así por ejemplo el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Medina et al., 2007) solicitó un estudio sobre las playas del Inglés y Maspalomas (al sur de la isla de Gran Canaria), o el Organismo Autónomo de Parques Nacionales para conocer la dinámica sedimentaria de la isla de La Graciosa (PérezChacón et al., 2010). También existen investigaciones académicas basadas en el análisis de procesos geomorfológicos y climáticos (relacionados con la subida del nivel del mar) en playas concretas de las islas de Gran Canaria (Alonso, 1993; Di Paola et al., 2011; FraileJurado et al., 2014) y Fuerteventura (Alonso et al., 2007; Bru y Alonso, 2013). Durante este año se ha desarrollado un primer acercamiento del análisis de la vulnerabilidad de las playas en Gran Canaria como zona de estudio piloto en el contexto de Canarias, a partir de indicadores para su gestión (Peña et al., 2015a). Además de estos estudios, hasta la fecha, no se ha realizado ningún análisis global sobre la sensibilidad de las playas de Canarias, a pesar de ser un aspecto clave para su mantenimiento y gestión integrada. 1.3.2.2. Estudios de calidad de playas En el ámbito de Canarias no existen estudios previos, realizados por instituciones científicas, que hayan abordado el análisis de la “calidad” en el conjunto de las playas de las islas, y que establezcan el grado de adecuación a la demanda recreativa o el estado patrimonial de los recursos naturales, culturales o paisajísticos. Únicamente es posible encontrar recopilaciones de información al respecto. Entre estas, una de las más conocidas es la “Guía de playas” (MAGRAMA, 2013b), donde aparece una selección de datos realizada a escala nacional. En ella se incluye información sobre los servicios, la seguridad, el transporte, los accesos, el medioambiente y el tipo de playa, y tiene como finalidad exclusiva, la divulgación del patrimonio español de playas. Algunas administraciones públicas han realizado estudios sobre la percepción de quienes visitan las playas. Así, el Gobierno de Canarias elaboró una encuesta en el año 2008 sobre “Turismo y Medio Ambiente” (Gobierno de Canarias, 2009), en la que se abordó la satisfacción con el medio ambiente, la movilidad y las actividades de ocio (identificando el hecho de ir a la playa) de los visitantes. De acuerdo con los resultados, las playas son uno de los principales motivos en la elección de Canarias como lugar de visita, especialmente para los turistas de la isla de Gran Canaria (64% de los encuestados) (Gobierno de Canarias, 2009). Otro ejemplo, en este caso a escala municipal, es la encuesta realizada anualmente
Capítulo 1. Introducción 71 por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, para medir el grado de satisfacción de los usuarios de la playa de Las Canteras (miplayadelascanteras.com, 2015), en la que el “aumento de la vigilancia nocturna” es una de las prioridades para la mejora de la gestión en esta playa metropolitana. A nivel internacional, durante los años 2011 y 2012, algunas playas de Fuerteventura, Lanzarote, La Palma y La Gomera obtuvieron el certificado de calidad “QualityCoast” (QualityCoast, 2014) que valora el turismo sostenible en islas y destinos costeros de Europa. Este galardón está basado en el cumplimiento de parámetros relacionados con la gestión de la sostenibilidad, los beneficios económicos, el patrimonio cultural y el estado medioambiental. Fue atribuido a las playas tras ser presentadas como candidatas por iniciativas de los Cabildos insulares de dichas islas, y valoradas dentro del programa de la organización “European Coastal & Marine Union (EUCC), promovido por la Unión Europea. Finalmente, diferentes periódicos, utilizando medios digitales, y a diferentes escalas geográficas, también han realizado encuestas que sirven como orientación para el conocimiento de la satisfacción de los usuarios con las playas que visitan. Cabe destacar, como ejemplo, la encuesta realizada por el periódico digital “20minutos.es”, cuyos resultados indican que Canarias es un destino preferido para los usuarios de esta web, especialmente en los meses de invierno (20minutos.es, 2014a). También esta publicación ha creado un mapa interactivo para la selección de las mejores playas de España (20minutos.es, 2014b). Cabe señalar que en Canarias no se han realizado, hasta la fecha, encuestas sobre calidad en diferentes tipos de playas (urbanas, semiurbanas o naturales) que permitan contrastar las diferencias entre las preferencias y la percepción de sus usuarios. Tampoco se han estudiado otros aspectos que contribuyen en la calidad recreativa de las playas, como la frecuentación, los servicios, la accesibilidad, entre otros. En definitiva, y por lo que respecta a la vulnerabilidad geomorfológica y a la calidad, no existen estudios que identifiquen características, procesos y problemáticas para el conjunto de playas y dunas costeras de los sistemas móviles de Canarias. Tampoco existen propuestas de gestión que definan con claridad las medidas a tomar a partir del conocimiento generado previamente. Por ello se constata la necesidad de identificar las características propias de estos sistemas socio-ecológicos en las islas, y determinar las presiones a las que se encuentran expuestos, su estado, los impactos que sufren (tipología e intensidad), así como las medidas de gestión aplicadas y la necesidad de establecer otras nuevas. Cuestiones, todas ellas, que se pretenden abordar en esta tesis doctoral.
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 72
Capítulo 2. Rasgos generales de las playas y las dunas costeras de Canarias 75 2.1. Localización del archipiélago Canario El archipiélago Canario está compuesto por siete islas y cuatro islotes de origen volcánico que se localizan en el sector oriental del Atlántico medio y, desde el punto de vista tectónico en la placa africana. La distancia más cercana entre África y Canarias se da entre la isla de Fuerteventura y el Cabo Jubi (Sahara Occidental), que están a escasos 95 kilómetros. El conjunto insular se extiende unos 515 km de este a oeste y se trata del Archipiélago más extenso de la Macaronesia (7.447 km2), abarcando un 50,87 % del total de la región (Fernández-Palacios y Dias, 2001). Por otro lado, la naturaleza insular determina que el perímetro costero de las islas (1.553 km, ISTAC, 2012) sea significativo con respecto a la superficie que ocupan. Atendiendo la naturaleza insular de Canarias, existen diferencias con respecto al resto del litoral español. Éstas están determinadas por la geología y geomorfología de carácter volcánico, la oceanografía, el clima, la biodiversidad y la historia de la ocupación humana. 2.2. Geoformas costeras: la caracterización de playas y dunas costeras La formación volcánica de las islas Canarias comprende desde el Mioceno hasta la actualidad, aunque cada isla tiene materiales con edades variadas (figura 2.1). La más antigua es Fuerteventura (20,2 m.a.), con fases eruptivas subaéreas comprendidas entre el Mioceno inferior y el medio (hasta los 12 m.a.), mientras que las islas de La Palma (1,8 m.a.) y el Hierro (1,2 m.a.) son las más jóvenes del Archipiélago, pues sus fases de crecimiento en escudo se producen durante el Plioceno y el Cuaternario, respectivamente (Hernán, 2001). Las erupciones submarinas que formaron las islas están menos estudiadas, pero en Fuerteventura se han datado basaltos submarinos del Oligoceno (unos 33,4 m.a., según Anguita et al., 2002). La edad de cada isla determina sus características morfológicas, observándose diferencias importantes entre las islas orientales y occidentales (figura 2.1). La costa de las islas occidentales, las más recientes en el contexto geológico del Archipiélago, se caracteriza por ser muy accidentada, como se observa en la costa de la isla de El Hierro (figura 2.1). La presencia de salientes costeros y la escasa plataforma marina insular impiden la existencia de derivas litorales largas. Las playas que se forman suelen ser calas de pequeñas dimensiones (100-300 m de longitud), asociadas a la desembocadura de barrancos o al retroceso de los acantilados. Por lo general, están formadas por arena negra gruesa y cantos rodados o bolos de naturaleza basáltica (tabla 2.2). Por otro lado, las islas orientales, al ser geológicamente más antiguas que las islas occidentales y haber estado expuestas durante más tiempo a procesos erosivos, presentan líneas de costa más rectas y plataformas litorales y marinas de mayor extensión, como se aprecia en la isla de Fuerteventura (figura 2.1). Sobre estas plataformas existen importantes acumulaciones de granos de tamaño arena (tabla 2.2) con un alto porcentaje de elementos de origen organógeno. En estas islas son características las playas de mayores dimensiones, rectilíneas y asociadas, en algunas ocasiones, a sistemas de dunas. Por otro lado, en
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 76 Tenerife y Gran Canaria se aprecian geoformas litorales mixtas debido a la combinación de acantilados de diversa envergadura, en las costas septentrionales y occidentales, y costas poco accidentadas en los tramos costeros del sur de estas islas, con playas de diversa longitud y sedimentología (Haroun, 2001). Figura 2.1: Antigüedad de las Islas Canarias. La edad de cada isla, en millones de años (m.a), corresponde al inicio de la fase de crecimiento en escudo subaérea (Carracedo et al., 2008). Las ortofotos de la parte superior de la figura (Cartográfica de Canarias S.A.) relativas al año 2012 representan tramos costeros con diferentes grados de erosión, pertenecientes a islas de menor (El Hierro) a mayor (Fuerteventura) antigüedad. En algunas islas se han producido manifestaciones volcánicas en época histórica, es decir, a partir del siglo XV, cuando las islas son conquistadas y anexionadas a la corona castellana (tabla 2.1). Además, destaca la isla de Gran Canaria, que ha tenido una reactivación tardía (durante el Holoceno), aunque no histórica, que sigue la dirección NO-SE (Rodríguez et al., 2008) (figura 2.1), siendo la última erupción en esta isla el conjunto volcánico de Bandama, con una edad de 70 años después de Cristo.
Capítulo 2. Rasgos generales de las playas y las dunas costeras de Canarias 77 Tabla 2.1: Manifestaciones volcánicas históricas y recientes registradas en Canarias (Anguita et al., 2002). ISLA MANIFESTACIONES VOLCÁNICAS HISTÓRICAS El Hierro 1793 Volcán de Lomo Negro 2011-2012 Erupciones submarinas de La Restinga La Palma 1470-1493 Erupciones de Tacande 1585 Erupciones de Tahuya 1646 Volván de Tagalate 1677-1678 Volcán de San Antonio 1712 Erupción de El Charco 1949 Volcanes de Hoyo Negro, El Duraznero y Llano del Banco 1971 Volcán de Teneguía Tenerife 1430 Erupciones del Valle de la Orotava 1704-1705 Volcanes de Fasnia, Siete Fuentes y Arafo 1706 Volcán de Garachico 1708 Volcán de Pico Viejo 1909 Volcán del Chinyero Lanzarote 1730-1736 Erupciones de Timanfaya 1824 Volcanes de Tao, Nuevo del Fuego y Tinguatón Estos eventos de actividad volcánica han generado la modificación de algunos sectores costeros, dando lugar a geoformas costeras diferenciadas en el contexto de cada isla. En la terminología local, los terrenos ganados al mar por coladas recientes se denominan “isla baja”. Tabla 2.2: Longitud (km) de las playas de Canarias en función de su granulometría (ISTAC, 2012). PLAYA DE CANTOS RODADOS PLAYA DE CANTOS Y ARENA PLAYA DE ARENA FINA Y GRUESA SUPERFICIE TOTAL DE PLAYAS % DE PLAYAS CON RESPECTO AL PERÍMETRO TOTAL Lanzarote 6,64 16,94 9,64 33,22 15,58 Fuerteventura 3,10 22,29 51,69 77,08 23,65 Gran Canaria 24,26 13,37 18,94 56,57 23,91 Tenerife 29,64 12,40 25,10 67,14 16,86 La Gomera 0,05 14,62 0,30 14,97 12,72 La Palma 1,90 8,11 1,10 11,11 7,13 El Hierro 0,00 5,30 0,00 5,3 4,98 CANARIAS 65,59 93,03 106,77 265,39 100,00 Teniendo en cuenta las particularidades de las costas canarias, de acuerdo con su antigüedad geológica, sus particularidades geomorfológicas y sus características sedimentológicas, las playas de Canarias pueden clasificarse según las geoformas de tipo estructural que predominan (conos volcánicos, pie de acantilado, islas bajas y tómbolos) o de interferencia con otros procesos, como por ejemplo las desembocaduras de barrancos, plataformas aluviales o fan-deltas. Asociadas a conos volcánicos (A) Se trata de playas que se han formado bien en la base de edificios volcánicos estrombolianos como, por ejemplo, la playa de Las Conchas, en la isla de La Graciosa (figura 2.2); bien, en el interior de conos volcánicos que han sido erosionados (playa del Hombre,
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 78 en Gran Canaria), o en contacto directo con los materiales freato-magmáticos como, por ejemplo, la playa de La Cocina, en la Isla de La Graciosa, o la playa de los Clicos, en Lanzarote. De pie de acantilado (B) Son aquellas playas originadas por el retroceso de los acantilados, o asociadas a las cicatrices de grandes deslizamientos gravitacionales, tan comunes en islas oceánicas. En Canarias existe una gran variedad morfológica de acantilados, abarcando casi todos los tipos reconocidos por la geomorfología litoral (Yanes, 2004), debido a la diversidad que presentan en cuanto a altura, naturaleza geológica y tipo de erosión. La acción del oleaje y las corrientes costeras actuales erosionan el material rocoso, lo acumulan al pie del acantilado y lo siguen erosionando, formando una playa de dimensión variable en función de las características morfológicas del borde costero en el que se genere. En Canarias se pueden encontrar, en unos casos, playas kilométricas asociadas a acantilados de grandes dimensiones, relacionados con el deslizamiento gravitacional de grandes volcanes en escudo o estratovolcanes. Un ejemplo es la playa formada al pié del acantilado de Famara (Lanzarote) en la que, además, se identifica la formación de un sistema sedimentario eólico activo, favorecido por la suavidad de la pendiente de la zona supramareal en el sur de la misma y por la disponibilidad de depósitos sedimentarios marinos de origen organógeno en medios submareales. En otros casos, aparecen playas de dimensiones más reducidas, a modo de pequeñas calas, como la playa de Los Nogales (figura 2.2), al noreste de La Palma o la playa de Los Patos, al norte de Tenerife. Vinculadas a desembocadura de barrancos (C) En Canarias son numerosas las playas asociadas a las desembocaduras de los barrancos. La longitud de la playa estará relacionada con las dimensiones de estas desembocaduras, con la morfología de la costa circundante, junto con la disposición y cantidad de sedimentos transportados por el barranco y por la dinámica marina, principalmente. En muchos casos se trata de playas con predominio de material lítico, generado por los aportes de barranco y la costa cercana, y en ellas aparecen partículas de diferentes tamaños, desde la fracción de cantos rodados, hasta gravas y arenas (Ej. playa de Veneguera, al suroeste de Gran Canaria y playa de Hermigua (figura 2.2), al norte de La Gomera). También existen casos en los que la dinámica litoral aporta fundamentalmente arenas organógenas que se depositan en la zona intermareal para formar la playa (Ej. playa del Ámbar en La Graciosa, playas del sureste de Fuerteventura, o playa de Salinetas en Gran Canaria).
Capítulo 2. Rasgos generales de las playas y las dunas costeras de Canarias 79 A) Playa de La Cocina (Isla de La Graciosa); B) playa de Los Nogales (La Palma); C) playa de Hermigua (La Gomera); D) playa de Las Escamas (Lanzarote); E) playas de Maspalomas y El Inglés (Gran Canaria); F) playa de Las Alcaravaneras (Gran Canaria). Fotos tomadas de la “Guía de playas de España” del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Figura 2.2: Tipología de playas en Canarias según las geoforrmas costeras en las que se localizan. Asociadas a islas bajas (D) Las islas bajas se forman por la progradación de la costa debido a la llegada de coladas volcánicas, como se especificó anteriormente, y se caracterizan por ser una costa rocosa de pendientes variables. Cuando los frentes son acantilados, su erosión tiende a formar conos y taludes de derrubio a los que se asocian pequeñas playas principalmente rocosas; cuando los frentes presentan pendientes suaves pueden caracterizarse por ser zonas de entrada de arenas, en el caso de que ésta se encuentre disponible. En Canarias son bastante comunes las islas bajas, a excepción de la isla de La Gomera (Criado, 2001). Existen algunos ejemplos de playas asociadas a este tipo de geoformas costeras, como son: las playas que se localizan en el malpaís de La Corona (figura 2.2), al noreste de Lanzarote; la costa de Bañaderos, al norte de Gran Canaria; o la “costa de los Malpaíses” de Güimar, al este, y de La Rasca, al sur de la isla de Tenerife. Asociadas a fan-deltas y plataformas aluviales (E). Estos espacios de interferencia fluvio-marina no son frecuentes en las islas Canarias. Las playas asociadas a las plataformas aluviales vinculadas a la desembocadura de barrancos bien desarrollados, dependen del material existente en el entorno, así como a la propia morfología en forma de deltas y las dinámicas marina, aluvial y eólica a la que se exponen. De este modo, podemos encontrar planicies rocosas depositadas sobre islas
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 86 escasas. Algunos ejemplos son: las playas de Güigüí, al oeste de Gran Canaria, la playa de Vargas al este de Gran Canaria o la playa de Mesas del Mar, al norte de Tenerife (figura 2.4C). Figura 2.4: Grado de urbanización en el entorno de las playas en Canarias. Fotos: Guía de playas de España. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
Capítulo 3. Objetivos y metodología 89 3.1. Premisas y objetivos Antes de iniciar esta investigación se establecieron una serie de premisas vinculadas a la aplicación de los métodos (sobre vulnerabilidad y calidad) desarrollados en playas y dunas costeras en Canarias, las cuales se presentan a continuación: - Las dunas costeras y las playas en Canarias son espacios de elevada fragilidad, muy demandados para realizar en ellos actividades recreativas específicas, en ocasiones de manera intensiva. Esta combinación entre fragilidad e intensidad de uso justifica la necesidad de investigar en metodologías que permitan diagnosticar su vulnerabilidad y su calidad. - Los sistemas de dunas móviles en Canarias, concretamente las dunas costeras, están preservados por figuras de protección locales, estatales y comunitarias. Por esta razón, el análisis de su calidad para la conservación no se abordará en este trabajo, pues sus valores naturales ya están reconocidos. - En las playas se realizan numerosas actividades recreativas legales, sin embargo, los sistemas de dunas litorales, son espacios “protegidos” con usos limitados. Por este motivo, se ha decidido, realizar el estudio de la calidad recreativa únicamente en las playas objeto de estudio y no para las dunas costeras. - Las playas y los sistemas playa-duna poseen dinámicas socio-ecológicas exclusivas, caracterizadas por factores físicos, naturales, sociales, culturales, económicos y paisajísticos específicos, que interaccionan entre sí. Para comprender el funcionamiento de cada sistema es básico analizar las interacciones entre sus distintos componentes. El+ análisis se realizará a nivel de variable y subíndices en el contexto de cada indicador planteado en esta investigación. En este sentido, el análisis que se propone sobre la vulnerabilidad y la calidad, son factores claves para el conocimiento de los sistemas playa-duna en Canarias, que se enmarcan en el concepto de sistema socio-ecológico señalado en el apartado de antecedentes. Partiendo de las premisas establecidas y del enfoque de las los sistemas playa-duna como sistemas socio-ecológicos, a continuación se detallan tres objetivos principales y una serie de objetivos específicos que se pretenden conseguir en este estudio. 1. Desarrollar un sistema de indicadores que permita conceptualizar y medir la vulnerabilidad geomorfológica y la calidad de las playas 1.1. Definir la vulnerabilidad geomorfológica, y desarrollar un sistema de indicadores que permita estimarla, en las playas objeto de estudio.
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 90 1.2. Definir la calidad recreativa y la calidad para la conservación, y desarrollar un sistema de indicadores que permita estimarla, en las playas objeto de estudio. 1.3. Realizar un diagnóstico de la vulnerabilidad geomorfológica de las playas objeto de estudio a partir del sistema de indicadores previamente definido. 1.4. Diagnosticar la calidad de las playas objeto de estudio a partir del sistema de indicadores previamente definido. 2. Adaptar un sistema de indicadores para el análisis de la vulnerabilidad geomorfológica de las dunas costeras en Canarias 2.1. Definir la vulnerabilidad geomorfológica de las dunas costeras objeto de estudio y estimarla a partir de la adaptación de un sistema de indicadores. 2.2. Diagnosticar la vulnerabilidad geomorfológica de las dunas costeras objeto de estudio a partir del sistema de indicadores previamente definido. 3. Realizar un diagnóstico integrado de los sistemas socio-ecológicos playa en una muestra representativa de la isla de Gran Canaria 3.1. Analizar las relaciones entre la vulnerabilidad, la calidad recreativa, la calidad para la conservación en las playas objeto de estudio. 3.2. Elaborar un modelo integrado de las interacciones principales del sistema socioecológico en las playas estudiadas. 3.2. Aspectos metodológicos generales En este trabajo se ha desarrollado un método basado en indicadores para identificar y evaluar determinados procesos significativos de los sistemas de playa y de playa-duna en Canarias (figura 3.1). Para analizar los distintos procesos que se han considerado en este método se ha planteado una aproximación interdisciplinar, en la que se incluyen las dimensiones física, biológica, y social de estos sistemas. La vulnerabilidad es uno de los dos factores de análisis utilizados en este trabajo. A partir de él se pretenden analizar las condiciones que hacen que estos sistemas sean susceptibles a los efectos dañinos de una amenaza, la cual, a su vez, puede estar condicionada por agentes de origen natural (el mar o el viento) o de origen antrópico (presión de uso). El otro factor de análisis utilizado en la investigación es la calidad. Este concepto permite valorar el estado de los elementos del sistema directamente relacionados con la acción humana (aspectos recreativos, naturales, culturales o paisajísticos).
Capítulo 3. Objetivos y metodología 91 Figura 3.1: Esquema metodológico. Las playas y las dunas costeras son espacios que presentan una dinámica natural, estructura geomorfológica, funciones, usos y prácticas de gestión, que las diferencian de otros sistemas naturales o intervenidos por el ser humano. Teniendo en cuenta las premisas planteadas en esta investigación, se propone evaluar la vulnerabilidad para las playas y las dunas costeras, y la calidad (recreativa y para la conservación) solamente para las playas (figura 3.1). El proceso metodológico sigue una serie de pasos comunes: 1La creación del indicador La creación de cada indicador implica dos etapas: 1) el desarrollo de los subíndices, el establecimiento de la estructura general y la elección de las variables que definen cada indicador; y 2) el establecimiento de los rangos (la métrica) con los que se valoran las variables de cada subíndice. En la primera etapa ha sido necesario definir, en primer lugar, los objetivos y los aspectos a medir. Posteriormente, se ha realizado una extensa búsqueda bibliográfica sobre indicadores aplicados en otras zonas costeras. Esta revisión ha permitido seleccionar las variables a utilizar en la definición de cada indicador, teniendo en cuenta las especificidades del ámbito territorial de estudio. A continuación se procedió a revisar la selección de variables mediante la consulta distintos grupos de expertos. Por un lado, las metodologías relacionadas con la vulnerabilidad de las playas y de las dunas han sido elaboradas conjuntamente con miembros del Grupo de investigación de “Geografía Física y
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 92 Medio Ambiente” de la ULPGC. Por otro lado, para el desarrollo de las metodologías relacionadas con la calidad recreativa y la calidad para la conservación de las playas, se ha contado con la opinión de un grupo de expertos en la materia, con diversas formaciones y dedicaciones. Una vez establecido el listado de variables, éstas fueron clasificadas con el fin de establecer grupos o subíndices. En la segunda etapa se establecieron los rangos para la valoración de cada una de las variables. Para ello también se realizó una revisión bibliográfica de aquellos rangos probados con éxito en otros lugares y que a su vez fueran aplicables al caso de Canarias. Para las variables específicas de la zona de estudio (o no tratadas en la literatura previamente) se ha consultado a expertos en la materia, que realizaron aportaciones para establecer el procedimiento de valoración de la vulnerabilidad. En el caso de las metodologías relacionadas con la calidad de playas se realizaron campañas de encuestas a usuarios in situ. De este modo se determinaron los rangos para la valoración de las variables perceptuales, para las que no existen estudios previos que consideren las especificidades de Canarias. 2La estructura del indicador Un indicador o índice está compuesto por indicadores individuales, o subíndices. A su vez, estos subíndices están formados por variables, que son las unidades mínimas de análisis. Hay dos conceptos que son claves en la estructura de los indicadores compuestos: - Subíndice o dimensión: hace alusión a la naturaleza de los grupos de indicadores, que son tratados a un mismo nivel de jerarquía dentro del índice (figura 3.1). - Escala del índice: define la jerarquía que organiza el índice en varios niveles de complejidad. Del nivel más general al más concreto están: el índice, los grupos de indicadores o subíndices y las variables (figura 3.2). Para ilustrar esta jerarquía se adjunta un ejemplo (figura 3.2) de este trabajo, concretamente el que trata sobre el índice de vulnerabilidad, que será desarrollado en su totalidad más adelante.
Capítulo 3. Objetivos y metodología 93 Figura 3.2: Ejemplo de estructura de un índice. El caso de la Vulnerabilidad/Exposición en el “Índice de vulnerabilidad de dunas costeras de regiones áridas” (IVDRA). El establecimiento de un buen sistema de indicadores depende, en gran parte, de la calidad de las variables subyacentes. Idealmente, las variables se deben seleccionar en función de distintos aspectos, como su importancia, su validez analítica, o la facilidad para su valoración (Nardo et al., 2005). Por este motivo, el desarrollo metodológico de este trabajo tiene una fuerte componente multidisciplinar. - Codificación de las variables Con el fin de identificar cada variable dentro del sistema de indicadores al que pertenece, éstas han sido codificadas. Poniendo como ejemplo la variable “% del sistema dunar activo ocupado por infraestructuras permanentes” incluida en el Índice de vulnerabilidad de dunas costeras de regiones áridas, se muestra cómo se ha realizado la codificación: Convine señalar que no existe un orden correlativo en los códigos utilizados para identificar las variables de cada índice desarrollado. Esto se debe a que durante la Dónde: 1= Indicador compuesto (vulnerabilidad de dunas) 2= Subíndice primario (exposición) 3= Subíndice secundario (presión de uso) 4= Variable
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 94 investigación se han modificado determinadas variables, se han incluido otras, y algunas se han eliminado. Ello no resta precisión, pues los códigos de las variables son identificadores inequívocos y, por lo tanto, corresponde uno sólo a cada variable en el marco de este trabajo. 3La estimación de las variables Una vez establecidos los rangos de valoración, se ha procedido a obtener los datos de cada una de las variables. Para ello se han utilizado una serie de técnicas: - Técnicas de laboratorio: para el análisis granulométrico de las muestras de arena recogidas en playas y en dunas. - Trabajo de campo: para la recogida de muestras de vegetación y de sedimentos, y para la cumplimentación de las fichas de campo. También ha sido utilizado para el análisis y contraste de campo de algunos resultados obtenidos en este trabajo. - Sistemas de Información Geográfica (SIG): para la medición y el análisis de parámetros espaciales actuales, así como para el estudio de la dinámica espacio-temporal de playas y dunas. - Consultas de bases públicas de datos: para la elaboración de catálogos específicos (vegetación, fauna, información meteorología, información sanitaria, etc.). - Consultas a personal técnico: para la estimación de variables que dependen de la gestión directa de estos espacios. Estas consultas se han realizado especialmente en el ámbito de las playas, donde la gestión de los servicios y equipamientos es realizada por los ayuntamientos. Durante el desarrollo metodológico se especificarán los detalles de las técnicas utilizadas en cada caso. 4Valoración general Los indicadores deben ser ponderados y agregados de acuerdo con el marco teórico del que se parte. Aspectos como la correlación y compensabilidad entre variables y subíndices deben considerarse en el proceso de agregación. 4.1La asignación de los pesos En este trabajo la asignación de pesos permite ponderar los subíndices con el fin de calibrar la importancia de unos sobre otros. Los criterios para realizar esa ponderación se sustentan en las opiniones obtenidas de los expertos y los usuarios. Todo ello facilita la comparación entre variables y, al mismo tiempo, establecer prioridades en cuanto a la
Capítulo 3. Objetivos y metodología 95 gestión de estos espacios. La relación entre la opinión de expertos y usuarios ha sido aplicada en el ámbito de las playas, para establecer el procedimientos de valoración de su calidad. Existen varias técnicas estadísticas (análisis factorial, modelos de componentes inobservados, análisis de componentes principales, procesos de asignación del presupuesto, y análisis de conjunto) que permiten realizar estas ponderaciones (Nardo et al., 2005), pero no hay que olvidar que la asignación de pesos se basa principalmente en juicios de valor. Por ello, también existen otras técnicas que, sin alejarse de la estadística, se fundamentan en la opinión de expertos y de usuarios relacionados con los procesos y área de estudio en cuestión. En este caso, teniendo en cuenta la información disponible, se trabaja con información obtenida mediante las encuestas a usuarios y expertos sobre los subíndices de calidad recreativa. No se aplican ponderaciones a la vulnerabilidad y a la calidad para la conservación, ya que no se dispone de información sobre la opinión de expertos (eq. 8) y usuarios (eq.9) para la totalidad de los subíndices incluidos en cada factor. 4.2La agregación de los subíndices La agregación se ha realizado teniendo en cuenta el criterio de “no compensabilidad”. Un ejemplo claro de este aspecto es el siguiente: en una playa en la que existe una política de desarrollo turístico, donde es importante el confort de los usuarios o los servicios: ¿hasta qué punto compensa el hecho que exista una calidad microbiológica pésima? Si se valoran estos aspectos del mismo modo y se agregan en un único valor, se daría el caso de que una playa muy cómoda, con los servicios adecuados para los usuarios, pero con periodos anuales de contaminación, se trate como si fuera una playa con una calidad recreativa aceptable, pero, ¿realmente sería así? ¿Algunos de los aspectos positivos podrían llegar a compensar una baja calidad microbiológica de las aguas de baño? Por este motivo es fundamental conocer cómo se comportan los elementos con los se trabaja, pues sólo así se podrá seleccionar adecuadamente el mejor método de agregación, sobre todo cuando se trata de abordar ámbitos con relaciones complejas. Teniendo en cuenta los métodos de agregación (Nardo et al., 2005), se ha decidido no realizar una agregación global de los índices establecidos en cada procedimiento, y analizar en su lugar los subíndices que componen las dimensiones de cada índice. Esta decisión ha sido tomada porque los procesos que dan lugar a la vulnerabilidad y a la calidad podrían quedar disfrazados por una agregación global, perdiendo el detalle que se merece en cada caso. El establecimiento de prioridades adecuadas en la gestión de estos sistemas de alta complejidad, no sería posible sin el conocimiento específico de los elementos más importantes en las diferentes procesos que ocurren en estos espacios. El procedimiento establecido para la agregación de las variables pertenecientes a cada subíndice es común en los cuatro procedimientos metodológicos diseñados en este trabajo: Índice de vulnerabilidad de dunas costeras de regiones áridas (IVDRA), Índice de
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 102 viento en esta zona, y a la presión de los usuarios que la utilizan como apoyo para la construcción de “goros” (cortaviento), así como su utilización como urinarios improvisados (Hernández-Calvento, 2006 y Hernández-Cordero, 2012). En esta parcela, la duna costera se encuentra fragmentada. Las dunas en montículo que la forman presentan reducidas dimensiones y, en su parte de sotavento, se identifican amplias superficies de deflación (Hernández-Calvento, 2002; Díaz-Guelmes y Hernández-Calvento, 2004). Sistema de dunas de Corralejo (Fuerteventura) Atendiendo a estudios previos, el sistema de dunas de Corralejo presenta un balance sedimentario negativo (Alonso et al., 2006). Sin embargo, no se han identificado áreas de deflación en las parcelas de observación ubicadas en las dunas costeras. En este sistema de dunas se han seleccionado cuatro parcelas de estudio (figura 3.5). Figura 3.5: Parcelas del sistema de dunas de Corralejo. Corralejo 1 (Corr_1): esta parcela se localiza en el extremo septentrional del sistema de dunas. No se encuentra influenciada directamente por ningún tipo de edificación pero sí está expuesta a una presión constante por los usuarios de playa. Tras la franja de duna costera existe uno de los ejes viarios principales de la isla de Fuerteventura (FV-1). En el borde de esta vía, a unos 50 metros de la parcela, es posible aparcar para acceder al mar. El camino de acceso a la playa no está definido con pasarelas o caminos marcados, por lo que los usuarios acceden libremente por toda la zona. En la playa se
Capítulo 3. Objetivos y metodología 103 dispone de una serie de equipamientos (dos lotes de hamacas, un kiosco y un puesto de vigilancia), que atraen la presencia constante de usuarios. La vegetación presenta una cobertura considerable, y está compuesta principalmente por individuos de Traganum moquinii, entre los que conviven otras, habituales de áreas donde se dan proceso eólicos activos, como Euphorbia paralias, Ononis hesperia y Launaea arborescens. Estas especies acompañantes ocupan una menor cobertura (Fernández-Cabrera et al., 2011). Corralejo 2 (Corr_2): se encuentra en un entorno bastante antropizado, al localizarse justo al norte del hotel “Riu Tres Islas”. En la franja correspondiente a la playa, existen equipamientos (dos lotes de hamacas y sombrillas, un kiosco y un puesto de vigilancia) frecuentemente utilizados por los usuarios. Además, el acceso es bastante sencillo, al existir una vía rodada que une la zona hotelera con la vía principal (FV-1). En este sentido, entre la vegetación herbácea de la parcela aparecen una serie de senderos generados por los usuarios que transitan desde las inmediaciones del hotel. En comparación con la parcela “Corralejo 1”, la proporción de herbáceas es más elevada en las zonas interiores de la parcela que en el frente costero de la misma. En la primera línea de vegetación del frente costero aparecen individuos de Traganum moquinii, cuya cobertura es mayor que la del resto de vegetación de esta parcela. El desarrollo de herbáceas en la parte interna de la parcela indica una mayor estabilización de sistema, respecto a la externa (más cercana al mar). Dado que no se identifican geoformas erosivas, se entiende que en esta parcela el balance sedimentario es neutro, es decir, que la parcela se encuentra en equilibrio sedimentario. Corralejo 3 (Corr_3): se trata de una parcela caracterizada por la presencia de equipamientos, que se localiza a unos 200 metros al sur del hotel “Riu Oliva Beach”. Además de los equipamientos ubicados en otras parcelas (kioscos de playa, hamacas y sombrillas), en ésta se localiza un bar-terraza con capacidad para atender a 50 personas. La oferta recreativa, conjuntamente con la facilidad de acceso, hacen que la zona esté bastante transitada por los usuarios. En cuanto a la vegetación, destacan ejemplares de Traganum moquinii, de notable porte y cobertura, que se entremezclan con vegetación herbácea. La presencia de estas herbáceas indica que la zona no presenta una alta movilidad de sedimentos, cuestión que les permite germinar y sobrevivir. Por lo que respecta al viento en esta parcela, se caracteriza por tener una fuerte componente de N-NO (Malvárez et al., 2013). Al norte de esta parcela se encuentra la zona hotelera, cuyos edificios podrían estar actuando como obstáculo para el transporte libre de sedimentos. En esta zona no se observan superficies de deflación, pero sí se han encontrado afloramientos de depósitos de rocas sedimentarias pleistocenas en la zona intermareal (García, 2013), lo que podría estar indicando que la parcela tiene un balance sedimentario negativo (Alonso et al., 2006).
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 104 Corralejo 4 (Corr_4): se localiza a un kilómetro al sur de la zona hotelera, y la parcela está alejada de cualquier edificación. No obstante, a unos 350 metros hacia el oeste discurre la vía rodada FV-1 paralela a la línea de costa. Los usuarios aprovechan la escasa distancia existente entre la carretera y la playa para aparcar sus coches al borde de la vía, y desde ahí transitan por el entorno de esta parcela. En ella no se localiza ningún tipo de equipamiento, pero la actividad humana se hace notar con la presencia de “goros” (cortavientos), localizados en la zona de la playa y sobre los ejemplares de Traganum moquinii más cercanos al mar. Esta especie es la única que se observa en la parcela, lo que denota un tránsito de sedimentos notable, que a su vez impide el desarrollo de las herbáceas. Se detectan zonas con un sustrato de color marrón, que se corresponden con paleosuelos (García, 2013). Estos afloramientos indican un balance sedimentario negativo, hecho que se confirma con la aparición reciente, en la orilla de la playa, de una plataforma litoral labrada en materiales volcánicos y sedimentarios correspondientes al Pleistoceno medio y superior y al Holoceno (García, 2013). Esta parcela se localiza en un área mixta pues se produce la entrada de sedimentos por la playa, pero también la salida de arena al mar, procedente del norte del sistema (Malvárez et al, 2013). El balance en este punto no se ha analizado con exactitud en la actualidad. Sistema de dunas de Caleta de Famara (Lanzarote) Este sistema se corresponde con la zona de mayor disponibilidad de sedimento, y de mayor tasa de transporte efectivo del denominado Jable de Lanzarote. También es, la zona de entrada de sedimentos de origen marinos al sistema (Cabrera, 2010). En esta zona se han seleccionado cuatro parcelas distribuidas a lo largo de su duna costera (figura 3.6). Caleta de Famara 1 (CalF_1): es la parcela localizada más al oeste del sistema y se caracteriza por incluir un tramo de la carretera (LZ-402) que une Caleta de Famara con la zona sur de Lanzarote, además de por contener parte del núcleo poblacional de Caleta de Famara. A pesar de la cercanía de la parcela al núcleo urbano, no existen en la playa equipamientos destinados a los usuarios. La vegetación de la zona se caracteriza, principalmente, por la presencia de ejemplares de Traganum moquinii y Launaea arborescens que conviven formando la duna costera (Cabrera, 2010). En ella, las dunas en montículo pueden alcanzar hasta dos metros de altura. El sustrato es arenoso en toda la parcela, a excepción de la zona más cercana al mar, donde afloran cantos rodados (Cabrera, 2010). Caleta de Famara 2 (CalF_2): se localiza al este de la parcela anterior, y se caracteriza por encontrarse en un entorno bastante transitado. Por la parcela discurren dos vías importantes: la primera, LZ-402, con disposición N-S, conecta el núcleo urbano de Caleta de Famara con el sur de Lanzarote; y la segunda, de disposición transversal a la primera (E-O), atraviesa por la mitad la parcela, uniendo el núcleo poblacional de Caleta de Famara con la urbanización turística “Los Noruegos”. Los bordes de esta segunda vía se utilizan como zona de aparcamiento de vehículos, a partir de los cuales los usuarios
Capítulo 3. Objetivos y metodología 105 acceden a la playa. A pesar de ser una zona muy frecuentada, no hay equipamientos de playa, tales como hamacas y sombrillas. No obstante, se observa la construcción, por parte de los usuarios, de goros cortaviento a lo largo de la primera línea de vegetación. La construcción de estas estructuras se ve favorecida por la disponibilidad de cantos rodados en la playa. En cuanto a la vegetación, en la parcela aparecen individuos de Traganum moquinii, que se localizan desde el frente costero hasta la carretera que atraviesa la parcela. Desde esta vía, hacia el interior, se encuentran también ejemplares de Launea arborescens. La altura de éstas dunas normalmente es inferior a un metro (Cabrera, 2010). Figura 3.6: Parcelas del sistema de dunas de Caleta de Famara. Caleta de Famara 3 (CalF_3): se localiza en el extremo occidental de la urbanización turística “Los Noruegos”. Se construyó en la década de los sesenta del siglo pasado, sobre el manto eólico y en la entrada de sedimentos desde el mar. Éstos entierran actualmente algunos equipamientos comunes de esta promoción, que han sido abandonados. Entre otras construcciones, existe un muro semicircular que desestructura la forma potencial de la duna costera en la zona. A pesar de ello los sedimentos, por ahora, superan el obstáculo y circulan hacia el SO. A diferencia de las dos parcelas anteriores, aparece, como equipamiento de playa, una torre de vigilancia de usuarios en la zona de baño. También se distinguen una serie de goros cortaviento, esta vez localizados principalmente sobre la playa. La especie vegetal dominante es Traganum moquinii. A partir de los individuos
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 106 vegetales se forman dunas, que llegan a alcanzar los dos metros, en la zona occidental de la parcela, y cuatro metros en su parte más oriental (Cabrera, 2010). Caleta de Famara 4 (CalF_4): se trata de la parcela menos afectada por las transformaciones antrópicas en este sistema de dunas. En ella no hay carreteras ni urbanizaciones en su entorno inmediato, aunque es posible acceder a pie desde la urbanización turística “Los Noruegos”, que se encuentra a unos 100 metros. En la playa no hay equipamientos, aunque la ocupación por goros cortaviento es significativa. Las especies vegetales que aparecen en la zona son Traganum moquinii y Launaea arborescens. La altura de las dunas oscila entre 1 y 1,5 metros (Cabrera, 2010). En esta parcela, la zona de duna costera es estrecha, si se compara con el resto de parcelas seleccionadas. En el sustrato se ha observado un porcentaje mayor de sedimentos coluviales procedentes de los Riscos de Famara (Cabrera, 2010) y, en las zonas intermareales, aparecen indistintamente arenas y cantos rodados según la época del año. Sistema de dunas de Las Conchas (La Graciosa) En el sistema de dunas asociado a la playa de Las Conchas se ha ubicado una única parcela, debido a la escasa extensión del frente costero en este sistema (figura 3.7). Figura 3.7: Parcela del sistema de dunas de Las Conchas.
Capítulo 3. Objetivos y metodología 107 Las Conchas 1 (LCon_1): esta parcela se caracteriza por encontrarse en un lugar muy poco antropizado, alejado de los dos núcleos de población de la isla. En la parcela no existen equipamientos de ningún tipo y para acceder a ella sólo se puede hacer a pie, en bicicleta o mediante taxis que circulan por la isla. Los automóviles tienen prohibido, por la normativa del espacio protegido (Gobierno de Canarias, 2006a), transitar por la playa, y el acceso se encuentra cortado a unos 200 metros de la misma. Por todo ello, en la playa en general, y en la parcela en particular, no suele haber demasiada afluencia de personas, salvo en la época estival. En cuanto a la vegetación, se encuentran en la parcela comunidades de herbáceas formadas por Cakile maritima, Lotus lancerottensis y Euphorbia paralias; y subarbustivas de Astydamia latifolia. Los individuos de estas comunidades dan lugar a pequeñas dunas en montículos, que llegan hasta la falda del volcán contiguo, “Montaña Bermeja”. También es destacable la presencia de algunos ejemplares de Traganum moquinii (Pérez-Chacón et al., 2010) que, con una cobertura bastante extensa, se localizan en el frente costero de la parcela. Desde el punto de vista geomorfológico, destaca la presencia del edificio volcánico de Montaña Bermeja, que supone un obstáculo para el tránsito de sedimentos que entra por la playa de Las Conchas. En unas zonas favorece la acumulación de sedimentos, y en otras contribuye a canalizar el flujo eólico procedente del norte, facilitando con ello la creación de un pasillo de dirección N-S, en el que se desarrolla este sistema sedimentario eólico. En la zona supramareal de la parcela aparece un nivel de un metro de paleosuelo rojizo arenoso-limoso, con conchas de moluscos marinos, gasterópodos terrestres, icnitas de himenópteros y lapillis negros y rojizos. Sobre este paleosuelo se encuentra la duna costera (Pérez-Chacón et al., 2010). En este sistema no se aprecia con facilidad la delimitación de la zona de duna costera, ya que la vegetación se distribuye homogéneamente hacia el interior de la parcela de observación. Se aprecian dunas en montículo de pequeño tamaño, y otras de mayor envergadura. En la actualidad, no se dan unas entradas al sistema lo suficientemente importantes como para mantener un campo de dunas móviles (Pérez-Chacón et al., 2010), pero tampoco hay signos de erosión. 3.3.2. Selección de playas En Gran Canaria, las diferencias en los aspectos socio-ecológicos de sus playas, y de su entorno, permiten una muestra suficientemente contrastada para probar los métodos diseñados en esta investigación, que tienen el objetivo de analizar la vulnerabilidad y la calidad de estos espacios. Para ello se han seleccionado 34 playas (figura 3.8), siguiendo criterios relacionados con la configuración física (oleaje, viento, pendiente, anchura, granulometría, material, etc.), la ocupación antrópica (afluencia de visitantes, actividades que se realizan, uso general de la playa, disponibilidad de servicios y equipamientos, etc.), así como con el grado de urbanización del entorno (tabla 3.2). Esta selección de las playas se ha realizado, por un lado, a partir de la experiencia de miembros del Grupo de Investigación de Geografía Física y Medio Ambiente (GFyMA) de la Universidad de Las
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 108 Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Y, por otro, se ha considerado la información disponible, en la base de datos pública de la página web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA, 2013b), sobre las playas de España; así como información contenida en el visor web de la infraestructura de datos espaciales del Gobierno de Canarias (GRAFCAN-IDECANARIAS, 2013). Figura 3.8. Mapa de localización de las playas seleccionadas. La diversidad de playas de la isla de Gran Canaria está determinada por los siguientes aspectos: - La existencia de un litoral geológicamente muy contrastado. Teniendo en cuenta las variaciones que se dan en la costa del Archipiélago en función de su edad geológica (figura 2.1), como se explicó en el capítulo anterior, es posible encontrar, a escasos kilómetros de distancia, playas labradas sobre materiales geológicos de cronología muy diferente. Estas diferencias también son de tipo geomorfológico, por lo que, en el litoral se alternan playas resguardadas por los salientes costeros y playas kilométricas expuestas al oleaje; playas en las que predomina arena y otras formadas únicamente por cantos; playas asociadas a sistemas de dunas que transgreden centenares de metros hacia el interior de la isla, y playas estrechas obstaculizadas por grandes acantilados. Una gran diversidad de materiales y geoformas, en diferentes escalas, que permite
Capítulo 3. Objetivos y metodología 109 seleccionar tipos de playas homologables a las que existen en el resto de archipiélago canario. - La presencia de diferentes grados de ocupación antrópica. La isla tiene dos polos de atracción primordiales: al norte, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y, al sur, la amplia zona turística que se extiende por los municipios de San Bartolomé de Tirajana y Mogán (figura 3.8). En ambos entornos se localizan playas que son ampliamente utilizadas como espacios de ocio y recreo. Igualmente existen otras playas localizadas a lo largo de la línea de costa de la isla, en las que el número de visitantes es inferior. Se trata de playas cercanas a entidades de población medias, como las localizadas en los municipios de Agaete, Arucas, Telde, Ingenio, Agüimes o Santa Lucía. En otros casos, algunas playas se localizan alejadas de las zonas edificadas y en muchos casos presentan un acceso difícil. Esta diversidad en la ocupación de la costa, a la que se asocian varios modelos de gestión de las playas, hacen de la isla un laboratorio para este estudio.
110 Tabla 3.2. Características básicas de las playas seleccionadas. ID PLAYAS LONG. (m) LITOLOGÍA GEOFORMAS ASOCIADAS VEGETACIÓN DOMINANTE FIGURAS DE PROTECCIÓN GRADO DE OCUPACIÓN FRECUENTACIÓN 1 LAS NIEVES I 250 Cantos Artificial Cinturón halófilo costero de roca semiárido - Semiurbana Alto 2 LAS NIEVES II 210 Arena/Cantos Barranco Cinturón halófilo costero de roca semiárido - Semiurbana Alto 3 EL PUERTILLO 360 Arena Pie de acantilado Escasa vegetación vascular - Semiurbana Alto 4 CANTERACÍCER 520 Arena Barranco Escasa vegetación vascular ZEC marino Urbana Medio 5 CANTERAS-PUNTILLA 2250 Arena Tómbolo Escasa vegetación vascular ZEC marino Urbana Alto 6 ALCARAVANERAS 550 Arena Tómbolo Escasa vegetación vascular - Urbana Alto 7 LA LAJA 1200 Arena Pie de acantilado Vegetación escasa o nula - Semiurbana Alto 8 LA GARITA 260 Arena Barranco Vegetación escasa o nula - Semiurbana Alto 9 POZUELO 130 Arena Barranco Vegetación escasa o nula - Semiurbana Alto 10 EL HOMBRE 270 Arena Pie de acantilado Vegetación escasa o nula - Semiurbana Alto 11 MELENARA 350 Arena Barranco Vegetación escasa o nula - Urbana Alto 12 SALINETAS NORTE 250 Arena Barranco Vegetación escasa o nula - Semiurbana Alto 13 SALINETAS SUR 100 Arena Barranco Vegetación escasa o nula - Semiurbana Alto 14 AGUADULCE 140 Arena Pie de acantilado Comunidad nitrófila frutescente ZEC terrestre y Sitio de Interés científico Natural Bajo 15 TUFIA 110 Arena Pie de acantilado Escasa vegetación vascular ZEC terrestre y Sitio de Interés científico Semiurbana Medio 16 OJOS DE GARZA 450 Arena/Cantos Barranco Escasa vegetación vascular - Semiurbana Medio 17 EL BURRERO NORTE 300 Arena/Cantos Pie de acantilado Escasa vegetación vascular - Semiurbana Medio 18 EL BURRERO SUR 200 Cantos Barranco Escasa vegetación vascular - Semiurbana Bajo
111 Tabla 3.2. Características básicas de las playas seleccionadas (Continuación). 19 VARGAS 1300 Arena/Cantos Barranco Matorral halo-psamófilo y nitro-psamófilo con comunidad de caméfitos y/o hemicriptófítos de saladares ZEC terrestre Natural Bajo 20 EL CABRÓN 290 Arena Pie de acantilado Escasa vegetación vascular ZEC terrestre ZEC marino Semiurbana Medio 21 ARINAGA 700 Arena/Cantos Barranco Escasa vegetación vascular ZEC marino Semiurbana Alto 22 POZO IZQUIERDO 1280 Cantos Barranco Comunidad de caméfitos y/o hemicriptófítos de saladares - Semiurbana Bajo 23 TARAJALILLO NORTE 2240 Arena/Cantos Barranco Comunidad de caméfitos y/o hemicriptófítos de saladares ZEC marino Natural Medio 24 TARAJALILLO SUR 430 Cantos Barranco Escasa vegetación vascular ZEC marino Semiurbana Medio 25 EL ÁGUILA 670 Arena/Cantos Barranco Escasa vegetación vascular ZEC marino Semiurbana Alto 26 SAN AGUSTÍN 300 Arena/Cantos Barranco Escasa vegetación vascular ZEC marino Urbana Alto 27 EL COCHINO 250 Arena Artificial Escasa vegetación vascular ZEC marino Urbana Alto 28 EL INGLÉS 2700 Arena Sistema de dunas Matorral halo-psamófilo y nitro-psamófilo Sitio de Interés Científico ZEC terrestre ZEC marino Urbana Alto 29 PUNTA DE LA BAJETA 450 Arena Sistema de dunas Matorral halo-psamófilo y nitro-psamófilo Sitio de Interés Científico ZEC terrestre ZEC marino Natural Alto 30 MASPALOMAS 2710 Arena/Cantos Sistema de dunas Matorral halo-psamófilo y nitro-psamófilo Sitio de Interés Científico ZEC terrestre ZEC marino Urbana Alto 31 MONTAÑA ARENA 250 Arena Pie de acantilado Matorral halo-psamófilo y nitro-psamófilo ZEC marino Natural Alto 32 ANFI DEL MAR 120 Arena Artificial Escasa vegetación vascular ZEC marino Urbana Alto 33 PUERTO RICO 250 Arena Artificial Escasa vegetación vascular ZEC marino Urbana Alto 34 VENEGUERA 370 Arena/Cantos Barranco Escasa vegetación vascular ZEC marino y Sitio de Interés científico Natural Alto
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 118 pautas seguidas para el desarrollo y evaluación de este indicador se muestran esquemáticamente en la figura 3.9. Figura 3.9. Esquema metodológico (IVDRA). “N” indica el número de variables que contiene cada subíndice. La metodología para elaborar este índice, que se presenta en los próximos apartados, se ha planteado como una herramienta destinada a las instituciones encargadas de las sostenibilidad de las dunas costeras, con el fin de que éste les facilite la gestión de estos sistemas. 3.4.1.1. Adaptación de variables a los sistemas de dunas de Canarias A continuación se concretan los detalles de la adaptación realizada, que parte de la metodología indicada en el “Manual de restauración de dunas costeras” en España (Ley et al., 2007). El listado de variables de referencia se divide en cinco subíndices: geomorfologíasedimentología, incidencia marina, incidencia eólica, características de la cubierta vegetal y presión de uso. En esta investigación, se ha reorganizado la estructura del índice de vulnerabilidad de Ley et al. (2007). Para ello se han establecido unos subíndices principales, susceptibilidad (Sus), exposición (Exp) y resiliencia (RS); y otros subíndices secundarios, entre los que figuran la incidencia marina y la presión de uso (Sus), cubierta vegetal y geomorfologíasedimentología (GS). Además, la selección de las variables se ha realizado en función de las particularidades de los sistemas de dunas de regiones áridas de Canarias.
Capítulo 3. Objetivos y metodología 119 3.4.1.1.1. Variables eliminadas y modificadas El proceso de adaptación a Canarias del listado de indicadores propuesto por Ley et al. (2007) necesitó la eliminación o modificación de algunas variables (tabla 3.4). Tabla 3.4: Variables eliminadas o modificadas del listado propuesto por Ley et al. (2007). Variables eliminadas Variables modificadas A. GEOMORFOLOGÍA-SEDIMENTOLOGÍA 1. Longitud del sistema dunar activo (km) X 2. Anchura del sistema dunas activo (km) X 3. Anchura de la duna primaria en % con respecto a la del sistema dunar activo X 4. Altura modal de las dunas del sistema dunar costero (m) X 5. Altura modal de la duna primaria (m) X 5a. Si cordones dunares paralelos: nº X 5b. Si duna rampante: pendiente de la base X 5c. Si duna rampante sobre acantilado: altura del acantilado (m) X 6. Superficie relativa de las depresiones interdunares húmedas X 7. Grado de fragmentación del sistema dunar X 8. Granulometría de la ladera de barlomar de la duna primaria (Φ) X B. INCIDENCIA MARINA 1. Fetch geográfico (km) X 2. Estado modal de la playa X 3. Anchura de la zona intermareal (km) X 4. Carrera de marea (m) 5. Exposición costera al oleaje 6. Nº de barras arenosas sumergidas o emergidas X 7. Anchura de la playa seca (m) X 8. Superficie relativa de los cortes en la duna costera con escarpes X 9. % de la longitud de la duna costera con escarpes de erosión debidos al oleaje X 10. Granulometría del sedimento de la playa seca (Φ) X C. INCIDENCIA EÓLICA 1. Aporte de sedimento a la duna primaria X 2. % de la playa seca ocupado por dunas embrionarias X 3. % de la superficie del sistema dunar ocupado por cubetas de deflación X 4. % de la superficie de la duna primaria ocupado por pasillos de deflación X 5. Si pasillos de deflación, profundidad cómo % de la altura de la duna primaria X 6. % de la superficie de la playa seca cubierto por residuos orgánicos X 7. % de la superficie de la playa seca con cobertura de gravas X 8. % de la superficie de la playa seca con cobertura de conchas X 9. % de la superficie de la ladera de barlomar de la duna primaria con cobertura vegetal X 10. % de la superficie del sistema dunar sin vegetación X NOTA: Las variables que no han sido eliminadas y/o modificadas permanecerán en el listado de variables seleccionados para este estudio.
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 120 Tabla 3.4: Variables eliminadas o modificadas del listado de variables propuesto por Ley et al. (2007) (Continuación). Variables eliminadas Variables modificadas D. CUBIERTA VEGETAL 1. % de la superficie de la playa seca cubierto por especies Tipo III X 2. % de la sup. de ladera de barlomar de la duna primaria cubierto por especies Tipo II X 3. % de especies Tipo II en la ladera de barlomar de la duna primaria X 4. % de especies Tipo I en la ladera de barlomar de la duna primaria X 5. % de especies exóticas en la ladera de barlomar de la duna primaria X 6. % de especies Tipo I y II en los primeros 100 m a sotamar de la duna primaria X 7. % de plantas vigorosas en la ladera de barlomar de la duna primaria 8. % de plantas con raíces expuestas en la ladera de barlomar de la duna primaria X 9. % de plantas con evidencias de daño físico en ladera de barlomar de la duna primaria X 10. % eliminación antrópica de cubierta vegetal en ladera de barlomar de duna primaria X E. PRESIÓN DE USO 1. Presión de visitantes X 2. Frecuencia de visitantes 3. Dificultad de acceso 4. Tránsito de vehículos sobre el sistema dunar activo X 5. Tránsito de vehículos sobre la playa seca X 6. Paseos a caballo sobre el sistema dunar X 7. % de la superficie de la duna primaria con pasillos de deflación de origen antrópico X 7a. Anchura de los pasillos de deflación de origen antrópico en la duna primaria (m) X 7b. Profundidad de los pasillos cómo % de la altura de la duna primaria X 8. % de la superficie del campo dunar ocupada por residuos sólidos urbanos X 9. Extracción de áridos X 10. Frecuencia de limpieza de las playas 11. % playa seca afectada por las actividades de limpieza 12. % del sistema dunar activo ocupado por infraestructuras permanentes X 13. % del sistema dunar activo ocupado por infraestructuras temporales X 14. % de línea forestal 200m a sotamar de la duna primaria X 15. % de línea de cultivos a sotamar de la duna primaria X 16. Pastoreo en el sistema activo X 17. Presencia de conejos X NOTA: Las variables que no han sido eliminadas y/o modificadas permanecerán en el listado de variables seleccionados para este estudio. - Variables eliminadas Se han eliminado seis variables del subíndice relacionado con la geomorfologíasedimentología (tabla 3.4). Se ha prescindido de aquellas variables que explicaban procesos relativos al sistema de dunas en general (A1, A2, A3 y A4), así como aquellas que hacían referencias a la existencia de dunas rampantes (A5b y A5c). En el primer caso, se ha considerado que la existencia de variables que aluden al sistema, en general, puede dar lugar a resultados no comparables entre dunas costeras de diferentes sistemas de dunas. Por ejemplo, si se valorara la longitud (A1) y la anchura (A2) del sistema dunar activo, podría ocurrir que sistemas de dunas de menor dimensión obtengan, como resultado, una vulnerabilidad alta por no ser sistemas muy extensos y, sin embargo, podría tratarse de dunas costeras poco vulnerables que, simplemente por las condiciones del medio, son más reducidas. Por ello, se ha decidido trabajar solamente con los elementos ubicados en las parcelas de observación de la duna costera, obviando el diagnóstico del sistema de dunas interior. En el segundo caso,
Capítulo 3. Objetivos y metodología 121 porque las dunas rampantes no aparecen en las dunas costeras de los sistemas de dunas analizados. En cuanto a la incidencia marina, se han eliminado dos variables. La primera de ellas se relaciona con el “fetch geográfico” (B1), o longitud rectilínea máxima que recorre una gran masa de agua superficial (mares y océanos) y que, uniformemente, se ve afectada por la dirección y fuerza del viento. Esta variable ha sido eliminada debido a que existen dos variables en este subíndice, más directas, que aportan la misma información. Se trata de las variables relativas a la exposición costera al oleaje y a la intensidad del oleaje. Por último, ha sido eliminada la variable relacionada con la “longitud de la duna costera con escarpes de erosión debidos al oleaje” (B9). En el caso de Canarias son apreciables los escarpes de erosión en dunas, pero sólo ocasionalmente, cuando se producen temporales procedentes del Suroeste. Pasados estos fenómenos, el perfil de las dunas suele reequilibrarse. Dada la alta variabilidad de la longitud de dunas afectadas (horas/días), resulta complicado estimar esta variable. En el subíndice relacionado con la incidencia eólica se han eliminado tres variables. Dos de ellas se encuentran relacionadas con la existencia de pasillos de deflación (C4 y C5), que no son visibles en las dunas costeras analizadas. Ello es debido a que, en los sistemas de dunas de las regiones templadas, esta geoforma erosiva genera la fragmentación de la duna costera, dada a su morfología rectilínea y continua. En el caso de Canarias, las dunas costeras suelen presentar una morfología en montículos, por lo que se encuentran fragmentadas de manera natural. En contrapartida, existen otras geoformas generadas por el viento que indican la erosión de la duna costera, como son las superficies de deflación, incluidas en el subíndice de “geomorfología-sedimentología”. La otra variable eliminada (C1) hace referencia al aporte de sedimentos a la duna primaria, es decir, a su balance sedimentario. Por lo general, los sistemas de dunas analizados muestran signos de retroceso de la extensión de la superficie móvil (Hernández-Calvento, 2002; Alonso et al., 2006; Cabrera, 2010; Pérez-Chacón et al., 2010), por lo que el balance general de los sistemas de dunas móviles en Canarias es negativo. No obstante, la entrada de sedimentos desde el mar, y su aporte específico a las dunas costeras, varía en cada uno de los sistemas de dunas analizados pero, lamentablemente, este aspecto no ha sido valorado con precisión. Por ello no se dispone de datos, ni generales, ni específicos para las parcelas de observación de esta investigación. Por todo ello, se ha decidido eliminar esta variable, y valorar los aportes de arena de manera indirecta, a partir de las características de las geoformas y del grado de colonización vegetal, cuestiones que si son observables en cada una de las parcelas. En el caso del subíndice relacionado con las características de la cobertura vegetal, se han eliminado seis variables. Cuatro de ellas (D2, D3, D4 y D6) derivan del estudio llevado a cabo por García Mora, en el año 2000, a partir del cual se establecen una serie de “tipos funcionales de vegetación”. Esta tipología se desarrolla a partir de la identificación de la presencia/ausencia de adaptaciones de la vegetación a las diferentes restricciones que existen en este tipo de sistemas (Ley et al., 2007). Para la aplicación de esta clasificación en Canarias es necesario que se cumplan dos requisitos básicos: por un lado, es necesario tener claro el límite de la duna costera desde el mar hacia la tierra, con el fin de definir las especies que forman
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 122 parte de esta franja. En el caso del sistema de dunas de Maspalomas (Gran Canaria), y de gran parte de la franja costera del sistema de dunas de Corralejo (Fuerteventura), es posible identificar sin dificultad esta geoforma. Sin embargo, en el resto de sistemas seleccionados (Caleta de Famara, en Fuerteventura y Las Conchas, en La Graciosa), la duna costera es difusa, y la vegetación se adentra hacia el interior del sistema progresivamente, sin que se pueda observar un límite preciso que permita delimitar la duna costera propiamente dicha. A todo esto se le suma la necesidad de conocer las características ecológicas y función de la vegetación localizada en la duna costera cuestiones que, en Canarias, todavía no han sido suficientemente estudiadas. Por estos motivos se ha decidido prescindir de los “tipos funcionales de vegetación”, quedando a la espera de que se realicen estudios específicos en esta línea. También se ha eliminado la variable relacionada con el porcentaje de plantas, con raíces expuestas, en la ladera de barlomar de la duna primaria (D8). Las raíces de los arbustos que se encuentran en las dunas costeras de Canarias pueden estar expuestas o no dependiendo de la estacionalidad, debido a la diferente incidencia del viento y del oleaje en cada época del año. Esta variabilidad dificulta enormemente la toma de datos, por lo que se ha desestimado considerarla. En el caso de que la aparición de raíces sea por causa antrópica, ésta se considera en el subíndice relativo a la presión de uso. Por último, se ha decidido prescindir también de la variable relativa a la eliminación antrópica de la vegetación, localizada en primera línea de barlomar (D10). En Canarias no se realizan prácticas de gestión destinadas específicamente a la eliminación de la vegetación. La vegetación que desaparece por causas antrópicas es por la presión que ejercen los usuarios o por las actividades desarrolladas por las labores de mantenimiento de los servicios de playa (limpieza con maquinaria pesada o tránsito de vehículos). La solución pasa por el control de estos ejemplares a lo largo del tiempo, pero este aspecto se ha considerado en esta investigación en el grupo de variables relacionadas con la resiliencia, por lo que sería redundante considerarlo aquí también. En este sentido, se evalúa el porcentaje de la vegetación que existía dentro de las parcelas en el pasado y en el presente, observando la variación entre los intervalos temporales considerados. No obstante, averiguar la causa de su desaparición a lo largo del tiempo requeriría de otro tipo de estudios, en la línea de la reconstrucción histórica, a través de fuentes gráficas y bibliográficas de archivos históricos, o a través del análisis de fuentes orales, que se alejan ampliamente de los objetivos de este trabajo. Finalmente, del subíndice relacionado con la presión de uso en Ley et al. (2007) se han eliminado diez variables. En primer lugar, se ha prescindido de una variable relacionada con el tránsito de vehículos en la playa seca (E5), debido a que este aspecto se encuentra relacionado con la limpieza de la playa ya estimado por otra variable (E10) que se tendrá en cuenta para el análisis de la vulnerabilidad. En segundo lugar, se han eliminado tres variables relacionadas con actividades antrópicas que no se dan en el ámbito de Canarias: los paseos a caballo por el sistema dunar activo (E6), la existencia de cultivos (E15) y plantaciones forestales (E14) a sotamar de la duna y el pastoreo en el sistema dunar (E16) (solamente en la zona de Jandía, al sur de la isla de Fuerteventura). Además, dos de estas variables (E6 y E16) hacen referencia al sistema en general, y no a la duna costera, en particular, que es donde se han establecido las
Capítulo 3. Objetivos y metodología 123 parcelas de observación. También se han eliminado las variables relacionadas con la presencia de pasillos de deflación de origen antrópico (E7, E7a y E7b), por la misma razón por las que se eliminaron las variables relacionadas con la existencia de pasillos de deflación (C4 y C5) en el subíndice de incidencia eólica. Otra variable eliminada es la relativa a la superficie del campo dunar ocupada por residuos sólidos urbanos (E8), porque hace alusión al sistema de dunas en general, y no sólo a la franja de playa-duna costera. Por último, la presencia de conejos (E17) también ha sido desestimada como variable. Estos mamíferos roedores se alimentan principalmente de herbáceas, y causan grandes problemas en sistemas de dunas de regiones templadas, donde la duna costera se forma a partir de este tipo de especies. Sin embargo en Canarias, la presencia de conejos no está suficientemente estudiada en los sistemas de dunas, por lo que se carece de datos. - Variables modificadas La modificación de las variables se ha realizado en función de dos aspectos. En primer lugar se han hecho cambios en la denominación de las variables, con el fin de adecuarla a las particularidades de los sistemas de dunas de Canarias. En segundo lugar, durante el proceso de adaptación, algunas variables se han considerado en subíndices diferentes a los señalados en la propuesta de Ley et al. (2007). En algunas de las variables que se han adaptado se han hecho los dos cambios señalados a la vez. En el subíndice relacionado con la geomorfología-sedimentología se han modificado cinco variables (tabla 3.5). Tabla 3.5: Variables modificadas en el subíndice de geomorfología-sedimentología. El guión índice que la variable no ha cambiado de subíndice. A. GEOMORFOLOGÍA-SEDIMENTOLOGÍA (GS) DENOMINACIÓN ORIGINAL (Ley et al., 2007) MODIFICACIÓN CAMBIO DE SUBÍNDICE 5. Altura modal de la duna primaria (m) Altura media de la duna costera - 5a. Si cordones dunares paralelos: nº Cantidad de dunas en montículo en la parcela - 6. Superficie relativa de las depresiones interdunares húmedas % de la superficie de la parcela cubierta por depresiones interdunares húmedas - 7. Grado de fragmentación del sistema dunar Distancia máxima de los individuos vegetales de la primera línea de dunas en montículo - 8. Granulometría de la ladera de barlomar de la duna primaria (Φ) Granulometría de la ladera de barlomar de la duna primaria en montículo (Φ) - La variable “altura modal de la duna primaria” (A5) es aplicable a una duna costera con una cresta continua, que puede dar lugar a un resultado de altura unimodal. En el caso de Canarias, los montículos que forman la duna costera presentan alturas diferentes, por lo que se ha considerado más apropiado aplicar la media que la moda. Por su parte, la variable relacionada con la existencia de “cordones dunares paralelos” (A5a) también ha sido modificada, considerando en este caso el número de dunas en montículo de la parcela. En cuanto a la “superficie relativa de las depresiones interdunares húmedas” (A6), la metodología de Ley et al. (2007) considera este tipo de superficies con respecto al total de depresiones
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 124 interdunares del sistema. En nuestro caso se plantea una nueva variable, más acotada, que reduce el ámbito de observación a las parcelas seleccionadas, de modo que se calcula, en cada caso, el porcentaje de la parcela donde se localizan estas geoformas. También se ha modificado la variable relacionada con el “grado de fragmentación del sistema dunar” (A7). Debido a la existencia en Canarias de dunas en montículo, se ha planteado sustituir A7 por el cálculo de la distancia máxima de los individuos vegetales de la primera línea de este tipo de dunas. De este modo, atendiendo a casos identificados de fragmentación de dunas costeras en Canarias, se han establecido unos rangos específicos para la valoración de esta variable. Finalmente, en el caso de la variable “granulometría de la ladera de barlomar de la duna primaria” (A8), se ha cambiado su denominación añadiendo “en montículo”. El subíndice de incidencia marina cuenta con seis variables modificadas (tabla 3.6): Tabla 3.6: Variables modificadas en el subíndice de incidencia marina. El guión índice que la variable no ha cambiado su denominación original. B. INCIDENCIA MARINA (IM) DENOMINACIÓN ORIGINAL (Ley et al., 2007) MODIFICACIÓN CAMBIO DE SUBÍNDICE 2. Estado modal de la playa - GS 3. Anchura de la zona intermareal (Km) - GS 6. Nº de barras arenosas sumergidas o emergidas - GS 7. Anchura de la playa seca (m) - GS 8. Superficie relativa de los cortes en la duna costera con escarpes - GS 10. Granulometría del sedimento de la playa seca (Φ) - GS NOTA: La abreviatura se refiere al subíndice de destino de la variable modificada.GS: geomorfología-sedimentología Las variables señaladas en la tabla 3.6 han pasado del subíndice de incidencia marina al de geomorfología-sedimentología. Ello es así porque en esta investigación la incidencia marina se ha considerado como un factor de exposición. En este sentido, las variables traspasadas hacen alusión a las características intrínsecas del sistema, indicando por tanto la susceptibilidad del mismo. En el subíndice de incidencia eólica se han modificado siete variables (tabla 3.7). Las variables relacionadas con la presencia de conchas (C7) y gravas (C8) en la arena se han mantenido con la misma denominación, pero han sido asignadas al subíndice de geomorfología-sedimentología, debido a su naturaleza. En cuanto a la existencia de dunas embrionarias (C2), se ha tomado como criterio la presencia de dunas embrionarias observables desde ortofotos, y verificadas en campo. De este modo, no se calcula el porcentaje de la playa ocupada, sino la longitud relativa a la línea de dunas embrionarias existentes en el frente de la duna costera, con respecto a la longitud de la parcela (200 m). Por lo que respecta a la presencia de cubetas de deflación (C3), hay que tener en cuenta que éstas no se han descrito en Canarias. Por esta razón se ha decidido sustituir esta variable por otra relacionada con las superficies de deflación, que no estaban incluidas en la metodología original (Ley et al., 2007).
Capítulo 3. Objetivos y metodología 125 Tabla 3.7: Variables modificadas en el subíndice de incidencia eólica. El guión índice que la variable no ha cambiado su denominación original. C.INCIDENCIA EÓLICA (IE) DENOMINACIÓN ORIGINAL (Ley et al 2007) MODIFICACIÓN CAMBIO DE SUBÍNDICE 2. % de la playa seca ocupado por dunas embrionarias % de la línea de playa seca ocupado por dunas embrionarias GS 3. % de la superficie del sistema dunar ocupado por cubetas de deflación % de la superficie de la parcela ocupada por superficies de deflación GS 6. % de la superficie de la playa seca cubierto por residuos orgánicos % de la superficie de la playa seca cubierta por residuos PU 7. % de la superficie de la playa seca con cobertura de gravas - GS 8. % de la superficie de la playa seca con cobertura de conchas - GS 9. % de la superficie de la ladera de barlomar de la duna primaria con cobertura vegetal % de la superficie de la primera línea de barlomar de la duna costera con vegetación CV 10. % de la superficie del sistema dunar sin vegetación % de la superficie de la zona de duna costera sin vegetación GS NOTA: Las abreviaturas se refieren al subíndice de destino de la variable modificada. GS: geomorfologíasedimentología; CV: características de la cubierta vegetal; PU: presión de uso. Por otro lado, la presencia de residuos orgánicos en la playa (E8) ha sido modificada, considerando la totalidad de los residuos, sin tener en cuenta su origen. En la metodología de partida (Ley et al., 2007) esta variable se plantea, esencialmente, por la llegada de arribazones de algas y, especialmente, fanerógamas marinas. Éstas se acumulan en las playas a modo de cordones que dan lugar a un incremento de la rugosidad superficial, modificándose perfil y la velocidad umbral del viento que condicionan el transporte sedimentario (Ley et al., 2007). Estos arribazones son comunes en las costas mediterráneas (Roig i Munar et al., 2005; De Falco et al., 2008), indicando que las playas se encuentran en buenas condiciones ecológicas, al formar en la playa una berma vegetal o banquette característico (Roig-Munar, 2001). Mientras, en Canarias la llegada de arribazones a las playas no se produce de manera continuada a lo largo del año, sino que se encuentra asociada a periodos puntuales relacionados con temporales de invierno o con periodos de mar de fondo y grandes mares de viento (PortilloHahnefeld, 2008). Además, es común encontrar residuos de otro tipo, transportados por la deriva litoral desde otros lugares de la isla o desde embarcaciones que navegan por el entorno. Es por ello, que se ha considerado generalizar esta variable y reubicarla en el subíndice de presión de uso. La variable relacionada con la superficie de la ladera de barlomar de la duna primaria con vegetación (C9) también ha sido modificada. En este caso para incorporar la especificidad de la duna costera en montículo, que es propia de las regiones áridas o semiáridas, y está bien representada en los sistemas de dunas de Canarias. Otra adaptación es que esta variable se ha sido trasladada del subíndice de incidencia eólica al subíndice relacionado con las características de la cubierta vegetal. Por último, la variable relacionada con la superficie del sistema dunar sin vegetación (A10) es evaluada en sistemas de dunas de regiones templadas, de modo que a mayor superficie sin especies, mayor grado de vulnerabilidad. En las regiones áridas, este hecho no tiene por qué expresar un aumento de la vulnerabilidad, ya que la escasez de agua hace que el grado de cobertura de la vegetación sea bajo, y que sean frecuentes las dunas libres en el sistema. En este sentido, se ha considerado la
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 126 mencionada variable en el área de las parcelas planteadas, y no en el sistema de dunas en general. En el subíndice relacionado con las características de la cubierta vegetal se han modificado tres variables (tabla 3.8). Tabla 3.8: Variables modificadas en el subíndice relacionado con las características de la cubierta vegetal. El guión índice que la variable no ha cambiado de subíndice. D. CARACTERÍSTICAS DE LA CUBIERTA VEGETAL (CV) DENOMINACIÓN ORIGINAL (Ley et al., 2007) MODIFICACIÓN CAMBIO DE SUBÍNDICE 1. % de la superficie de la playa seca cubierto por especies Tipo III Cobertura de la vegetación en la playa seca - 5.% de especies exóticas en la ladera de barlomar de la duna primaria % de especies introducidas o ruderales PU 9.% de plantas con evidencias de daño físico en la ladera de barlomar de la duna primaria % de plantas con evidencia de daño físico en la primera línea dunas de la duna costera PU NOTA: La abreviatura se refiere al subíndice de destino de la variable modificada. PU: presión de uso Entre las variables relacionadas con la cobertura vegetal se consideró la que evalúa la vegetación en la playa seca (D1). Pero, a diferencia de lo que indica la metodología de partida (Ley et al., 2007), donde se hace alusión a los “tipos funcionales” planteados por García Mora en el año 2000, para el caso de Canarias se ha anotado simplemente la cobertura de la vegetación ubicada en la playa seca. Pues, ya se ha señalado, esta clasificación en tipos funcionales no se adapta al patrón vegetal de las dunas transgresivas (Lubke, 2004; Hernández-Cordero, 2012). Por lo general, el interés de esta variable es que la vegetación de la playa seca cumple el papel de obstáculo, a partir del que se forman pequeñas dunas embrionarias. Por otro lado, la variable relacionada con la presencia de especies exóticas en la duna primaria (D5) ha sido modificada por una más amplia, que hace referencia a la existencia de especies introducidas y/o ruderales, típicas de los entornos antropizados. Esto hecho también ha implicado el traslado de esa variable al subíndice relacionado con la presión de uso. Lo mismo ocurre con la variable que tienen en cuenta evidencias de daño físico en la vegetación de la duna primaria (D9). En este caso, además, se ha modificado su denominación, haciendo referencia a la existencia de dunas en montículo. Por último, en el subíndice de presión de uso se han modificado cinco variables (tabla 3.9). La presión de visitantes (E1), ante la imposibilidad de contabilizar el número de usuarios, se ha estimado a partir de la distancia existente entre los accesos y equipamientos de playa y la parcela. Se estima que esos elementos se comportan como focos de atracción antrópica, de modo que a partir de ellos puede estimarse la presión potencial de personas que utilizarán estos espacios. En cuanto al tránsito de vehículos sobre el sistema dunar (E4), se ha acotado el área de análisis al sector de la duna costera que se localiza en el interior de las parcelas de observación. En la playa el estudio del tránsito de vehículos es importante, ya que causa la compactación del sedimento.
Capítulo 3. Objetivos y metodología 127 Tabla 3.9: Variables modificadas en el subíndice de presión de uso. El guión índice que la variable no ha cambiado de subíndice. E. PRESIÓN DE USO (PU) DENOMINACIÓN ORIGINAL (Ley et al., 2007) MODIFICACIÓN CAMBIO DE SUBINDICE 1. Presión de visitantes Presión potencial de visitantes - 4. Tránsito de vehículos sobre el sistema dunar activo Tránsito de vehículos sobre la duna costera - 9. Extracción de áridos Removilización de áridos - 12. % del sistema dunar activo ocupado por infraestructuras permanentes % de la parcela ocupada por infraestructuras permanentes - 13. % del sistema dunar activo ocupado por infraestructuras temporales % de la parcela ocupada por infraestructuras temporales - Sin embargo, mayor incidencia tiene la limpieza mecánica de estos espacios (E10 y E11). Pues no sólo interviene en la compactación del sedimento, sino que afecta también al perfil natural de la playa, pues elimina las estructuras embrionarias y perturba el perfil del frente dunar, al removilizar y aplanar la playa a su paso (Roig i Munar, 2004). Finalmente la extracción de áridos es una actividad que ya no se lleva a cabo, debido a su prohibición en España desde la promulgación de la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas. Prácticamente todos los sistemas de dunas seleccionados como, por ejemplo, el sistema de dunas de Maspalomas (Hernández-Calvento, 2002), constituyeron una fuente importante del material para la construcción de los núcleos urbano-turísticos, que se desarrollaron a partir de la década de los sesenta del siglo pasado. En la actualidad, sin embargo, esta actividad ha cesado por completo en las áreas costeras. No obstante, se identifican ciertas actividades realizadas con maquinaria pesada, tales como el aplanamiento diario de la playa, o la movilización, por medios mecánicos, de sedimentos en la playa tras periodos de temporales, que dan lugar a la removilización de áridos en la playa (E9), que generan un aumento de la vulnerabilidad de estos entornos. El análisis de la superficie ocupada por infraestructuras temporales (E12) y permanentes (E13) se analiza en esta investigación dentro del área de las parcelas y no en el sistema de dunas en general, pues con ello se permite su comparación. - Variables incorporadas Las variables incorporadas a este listado mejoran la aplicabilidad del método al ámbito de Canarias. Se han incluido nuevas variables en tres subíndices existentes en la metodología de partida (incidencia marina, cubierta vegetal y presión de uso). Además se han establecido las variables necesarias para la estimación del subíndice de resiliencia, que se introduce, como novedad, en este trabajo (tabla 3.10), con respecto a la metodología desarrollada en Ley et al. (2007) Se ha introducido una nueva variable al subíndice de incidencia marina. Ésta hace referencia a la intensidad del oleaje (IM-A), con el fin de ajustar el análisis de la intensidad de este agente sobre el sistema playa-duna. Se analiza la altura significativa media (Hs media) en profundidades indefinidas, que ha sido obtenida de los puntos SIMAR-44 localizados cerca de cada zona de análisis (tabla 3.19) y estandarizada según el estudio de Pendleton et al (2010).
134 Tabla 3.12: Rangos de valoración de las variables del IVDRA. CÓDIGO 0 1 2 3 4 MÉTODO FUENTE EXPOSICIÓN IM VD_Exp_IM_1 <2 - 2 a 4 - >4 Ley et al., 2007 Bibliografía VD_Exp_IM_2 20 - 90° - 1-20° - 0° Ley et al., 2007 SIG VD_Exp_IM_3 <0,55 0,55-0,85 0,86-1,05 1,06-1,25 >1,25 Pendleton et al., 2010 Bibliografía PU VD_Exp_PU_1 <5 >5 >15 >25 >50 Ley et al., 2007 Campo VD_Exp_PU_4 <5 >5 >15 >25 >50 Grupo de inv. GFyMA Campo VD_Exp_PU_5 <5 >5 >15 >25 >50 Grupo de inv. GFyMA Campo/SIG VD_Exp_PU_7 Ninguno - Alguno - Muchos Ley et al., 2007 Campo VD_Exp_PU_10 0 <25 <50 <75 >75 Ley et al., 2007 SIG VD_Exp_PU_11 0 <25 <50 <75 >75 Ley et al., 200700 Campo/SIG VD_Exp_PU_13 <5 <15 <30 <60 >60 Peña, 2011 Campo/SIG VD_Exp_PU_16 Estacional/Corta temporada - - - Continua/Larga temporada Ley et al., 2007 Bibliografía/SIG VD_Exp_PU_17 Alta - Media - Baja Ley et al., 2007 Campo VD_Exp_PU_18 Nula - Moderada - Alta Ley et al., 2007 Campo/SIG VD_Exp_PU_19 0 <25 <50 <75 >75 Ley et al., 2007 Campo VD_Exp_PU_20 0 <5 (Puntual) >5 (frecuente) >25 (abundante) >50 (generalizado) Ley et al., 2007 Campo VD_Exp_PU_21 0 <5 (Puntual) >5 (frecuente) >25 (abundante) >50 (generalizado) Grupo de inv. GFyMA Campo VD_Exp_PU_22 >1000 <1000 <750 <500 <250 Grupo de inv. GFyMA SIG RESILIENCIA RS VD_RS_1 >30% ≤30% ≤20% ≤10% ≤1% Grupo de inv. GFyMA SIG VD_RS_5 >50m ≤50m ≤25m ≤10m ≤1m Grupo de inv. GFyMA SIG VD_RS_3 >30% ≤30% ≤20% ≤10% ≤1% Grupo de inv. GFyMA SIG VD_RS_4 >30% ≤30% ≤20% ≤10% ≤1% Grupo de inv. GFyMA SIG NOTA: El significado de los códigos es el siguiente: VD_Exp_IM_1: rango mareal; VD_Exp_IM_2: exposición costera al oleaje; VD_Exp_IM_1: intensidad del oleaje; VD_Exp_PU_1: % de plantas con evidencia de daño físico en la primera línea de dunas en montículo; VD_Exp_IM_4: % de especies introducidas o ruderales; VD_Exp_IM_5: cobertura de especies introducidas o ruderales; VD_Exp_IM_7: tránsito de vehículos sobre la duna costera; VD_Exp_IM_10: % de la parcela ocupada por infraestructuras permanentes; VD_Exp_IM_11: % de la parcela ocupada por infraestructuras temporales; VD_Exp_IM_13: número de goros cortaviento; VD_Exp_IM_16: frecuencia de visitantes; VD_Exp_IM_17: dificultad de acceso a la zona de duna costera y a la playa; VD_Exp_IM_18: frecuencia de limpieza con maquinaria pesada; VD_Exp_IM_19: % de la playa seca afectada por actividades de limpieza mecánica; VD_Exp_IM_20: % de la superficie de la playa seca cubierta de residuos; VD_Exp_IM_21: removilización de áridos; VD_Exp_IM_22: presión potencial de visitantes; VD_RS_1: variación de la superficie de la duna costera; VD_RS_2: variación de la cobertura vegetal en la duna costera; VD_RS_3: variación de la continuidad de la primera línea de dunas; VD_RS_4: variación de la distancia máxima de los individuos vegetales en primera línea de dunas.
135 Tabla 3.12: Rangos de valoración de las variables del IVDRA (Continuación). CÓDIGO 0 1 2 3 4 MÉTODO FUENTE SUSCEPTIBILIDAD CV VD_Sus_CV_1 >75 >50 >25 >10 <10 Ley et al., 2007 Campo VD_Sus_CV_3 >3m 3 - 2,1m 2 – 1,1m 1 – 0,6m <0,5m Peña, 2011 Campo/SIG VD_Sus_CV_4 >3m 3 - 2,1m 2 – 1,1m 1 – 0,6m <0,5m Peña, 2011 Campo/SIG VD_Sus_CV_11 >60% 51-60% 41-50% 31-40% ≤30% Peña, 2011 SIG VD_Sus_CV_12 >230 <230 <125 <60 <10 Peña_2011 SIG VD_Sus_CV_13 >50 >25 >15 >5 <5 Grupo de inv. GFyMA Campo/SIG GS VD_Sus_GS_1 <5 <10 <25 <50 >50 Peña, 2011 SIG VD_Sus_GS_2 0 <5 <20 <50 >50 Ley et al., 2007 SIG VD_Sus_GS_6 ≥40 ≥20 ≥10 ≥5 0-4 Ley et al., 2007 SIG VD_Sus_GS_7 >2m 1,5-2m 1-1,4m 0,5-0,9m <0,5m Grupo de inv. GFyMA SIG VD_Sus_GS_11 ≤-1 0 1 2 3 Ley et al., 2007 Laboratorio VD_Sus_GS_13 >50 <50 <25 <5 0 Ley et al., 2007 Campo/SIG VD_Sus_GS_15 0 <5 <25 <50 >50 Ley et al., 2007 Campo VD_Sus_GS_17 0 <5 >5 >25 >50 Ley et al., 2007 Campo VD_Sus_GS_18 <0 - 0 a 2 - >2 Ley et al., 2007 Laboratorio VD_Sus_GS_19 >75 <75 <25 <10 0 Ley et al., 2007 SIG VD_Sus_GS_20 >1 - 1 - 0 Ley et al., 2007 Campo/SIG VD_Sus_GS_21 >500 >200 >100 >50 <50 Ley et al., 2007 SIG VD_Sus_GS_22 Disipativa - Intermedia - Reflejante Ley et al., 2007 Laboratorio VD_Sus_GS_23 <10 <20 <40 <75 >75 Ley et al., 2007 SIG VD_Sus_GS_24 ≤ 5 >5 >10 >20 >40 Ley et al., 2007 SIG VD_Sus_GS_25 0 a 5 m <15 <25 <50 >50 Grupo de inv. GFyMA SIG NOTA: El significado de los códigos es el siguiente: VD_Sus_CV_1: % de plantas vigorosas en la primera línea de barlomar de la duna costera; VD_Sus_CV_3: cobertura vegetal máxima por estratos en la primera línea de dunas; VD_Sus_CV_4: cobertura vegetal máx. por estratos en la duna en montículo; VD_Sus_CV_11: % de la superficie de la primera línea de barlomar de la duna costera con vegetación; VD_Sus_CV_12: cobertura media de los individuos vegetales; VD_Sus_CV_13: cobertura de vegetación en playa seca; VD_Sus_GS_1: % de la superficie de la parcela cubierta por depresiones interdunares húmedas; VD_Sus_GS_2: superficie relativa de la duna costera con escarpes o erosionada; VD_Sus_GS_6: cantidad de dunas en montículo en la parcela; VD_Sus_GS_7: altura media de la duna costera en la parcela; VD_Sus_GS_11: granulometría de la ladera de barlomar de la duna costera; VD_Sus_GS_13: % de la línea de playa seca ocupada por dunas embrionarias; VD_Sus_GS_15: % de la superficie de la playa seca con conchas; VD_Sus_GS_17: % de la superficie de la playa seca con gravas; VD_Sus_GS_18: granulometría del sedimento de la playa seca; VD_Sus_GS_19: anchura de la playa seca; VD_Sus_GS_20: número de barras arenosas o rocosas; VD_Sus_GS_21: anchura de la zona intermareal; VD_Sus_GS_22: estado modal de la playa; VD_Sus_GS_23: % de la superficie de la zona de duna costera sin vegetación; VD_Sus_GS_24: % de la superficie de la parcela ocupada por superficies de deflación; VD_Sus_GS_25: distancia máx. de los individuos vegetales de la primera línea de dunas.
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 136 Por lo general, los rangos de valoración de las variables del método IVDRA (tabla 3.12) se han desarrollado y probado previamente con éxito en estudios realizados en otros lugares del planeta, pudiendo ser aplicados de igual manera a los sistemas de dunas de Canarias. Esto ocurre con la mayor parte de las variables que fueron incorporadas desde la metodología de partida (Ley et al., 2007). No obstante, aquellas variables que fueron modificadas o incorporadas en la presente investigación, se han medido con rangos de valoración establecidos a partir de la experiencia de miembros del Grupo de Investigación de GFyMA de la ULPGC, o en función de los resultados de la tesina de máster previa a esta tesis (Peña, 2011). 3.4.2. Vulnerabilidad de playas Teniendo en cuenta los antecedentes metodológicos planteados en el estado de la cuestión, esta investigación se propone diseñar un método que no sólo analice la incidencia de agentes naturales en la vulnerabilidad, sino que incluya también los antrópicos, el estado de las playas y su evolución en décadas recientes. Para ello se crea el “Índice de vulnerabilidad de playas aplicado a la gestión” (IVPAG). Éste sigue la estructura planteada en estudios previos sobre el análisis de la vulnerabilidad de dunas costeras en España (Ley et al., 2007). Los pasos a seguir para el desarrollo de esta metodología se indican en la figura 3.10: Figura 3.10. Esquema metodológico (IVPAG). “N” indica el número de variables que contiene cada subíndice. El objetivo de este método es la creación de una herramienta de fácil manejo, destinada a las instituciones encargadas de la gestión de las playas. Su aplicación permite identificar los procesos y los elementos relacionados con la susceptibilidad, exposición y resiliencia, que indican la vulnerabilidad de estos espacios. Se aplica a Gran Canaria, como primer acercamiento metodológico, por la diversidad de sus playas. Una vez puesto a punto el método, es probable que se pueda aplicar al resto de playas de Canarias.
Capítulo 3. Objetivos y metodología 137 3.4.2.1. Recopilación de información y construcción del listado de variables del IVPAG El listado de variables utilizado en este método ha sido elaborado a partir del análisis bibliográfico de investigaciones similares realizadas en otros entornos, y la experiencia del Grupo de Investigación de GFyMA de la ULPGC. Este se estructura según los subíndices implicados en la vulnerabilidad (susceptibilidad, exposición y resiliencia). Durante el proceso de selección, algunas variables inicialmente planteadas se han eliminado (tabla 3.13). Tabla 3.13: Listado de variables iniciales (Ley et al., 2007) y definitivas del IVPAG. VARIABLES CÓDIGOS EXPOSICIÓN IE Velocidad del viento VP_Exp_IE_1 IM Rango mareal (m) VP_Exp_IM_1 Exposición costera al oleaje VP_Exp_IM_2 Intensidad de oleaje (Hs media) VP_Exp_IM_3 Apertura del horizonte marino de la playa VP_Exp_IM_4 Aporte de sedimentos a la playa VP_Exp_IM_5 Frecuencia de limpieza de la playa con maquinaria pesada VP_Exp_PU_1 PU % de la superficie de la playa seca cubierta por residuos VP_Exp_PU_2 Grado de urbanización del entorno de la playa VP_Exp_PU_3 Frecuencia de visitantes VP_Exp_PU_4 Dificultad de acceso a la playa VP_Exp_PU_5 Removilización de áridos en la playa VP_Exp_PU_6 % de la playa seca afectada por la limpieza mecánica VP_Exp_PU_7 Número de goros cortaviento VP_Exp_PU_8 Tránsito de vehículos sobre la playa VP_Exp_PU_9 Cobertura relativa de especies introducidas o ruderales VP_Exp_PU_10 Presencia de vegetación en mal estado VP_Exp_PU_11 % de la playa ocupada por equipamientos VP_Exp_PU_12 Capacidad de carga física VP_Exp_PU_13 % de especies vegetales introducidas o ruderales VP_Exp_PU_14 Presencia de diques o escolleras VP_Exp_PU_15 RS RS Variación (m) de la línea de costa (década 1960 - actualidad) VP_RS_1 Variación (tantos por 1) superficie playa (década 19 60 - actualidad) VP_RS_2 SUSCEPTIBILIDAD CV Cobertura de vegetación en playa seca VP_Sus_CV_1 Altura modal de la vegetación en playa seca VP_Sus_CV_2 GS Existencia de escalones o bermas VP_Sus_GS_1 Número de barras rocosas o arenosas sumergidas o emergidas VP_Sus_GS_2 Presencia de dunas embrionarias en la playa seca VP_Sus_GS_3 Estado modal de la playa VP_Sus_GS_4 Longitud de la playa VP_Sus_GS_5 Existencia de dunas costeras VP_Sus_GS_6 Anchura de la zona intermareal (m) VP_Sus_GS_7 Anchura de la playa seca (m) VP_Sus_GS_8 Curvatura de la playa VP_Sus_GS_9 Material de la playa VP_Sus_GS_10 % de la playa seca con gravas VP_Sus_GS_11 % de la playa seca con conchas VP_Sus_GS_12 Origen de los sedimentos VP_Sus_GS_13 Granulometría del sedimento de la playa seca VP_Sus_GS_14 Existencia de beachrock o afloramientos lávicos en la orilla VP_Sus_GS_15 NOTA: En negrita se identifican las variables definitivas y en gris las que han sido desechadas. En primer lugar se han descartado variables que, en Gran Canaria, no tienen una incidencia significativa en la estabilidad de la playa: En el caso con la presión de uso, se han
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 138 eliminado las variables relacionadas con la cobertura y con la presencia de especies introducidas o ruderales (VP_Exp_PU_10 y VP_Exp_PU_14), ya que la cobertura vegetal, por lo general, suele ser escasa en las playas de Canarias. Por la misma razón, se ha eliminado la variable relacionada con la existencia de vegetación en mal estado (VP_Exp_PU_11), que además suele ser poco frecuente en nuestro caso. Por lo que respecta a los goros cortaviento (VP_Exp_PU_8), que sí se consideraron al calcular el “Índice de vulnerabilidad en dunas costeras de regiones áridas (IVDRA)”, no se han contemplado en el “Índice de vulnerabilidad de playas aplicado a la gestión (IVPAG)”. Se ha observado que en ese caso los goros cortaviento no generan geoformas erosivas que afecten a su estructura, sobre todo cuando se trata de playas de roca. En cuanto a la geomorfología de las playas, se han desechado dos variables relacionadas con la existencia de barras arenosas o rocosas (VP_Exp_GS_2), y con la longitud de las playas (VP_Exp_GS_5). En el primer caso, se trata de un elemento que varía estacionalmente y, en el segundo, porque depende de la morfología de la costa. En relación a las variables vinculadas a las “características de la vegetación” hay que destacar que la existencia de coberturas vegetales (VP_Sus_CV_1) extensas dan lugar a una mayor retención de los sedimentos, al igual que su altura por estratos (VP_Sus_CV_2). Tras haber analizado en campo (figura 3.13) y mediante sistemas de información geográfica (SIG) se observó que la cubierta vegetal era, por lo general, escasa o inexistente en la zona de playa seca. Las playas seleccionadas se localizan en ambientes áridos y/o antropizados en los que la vegetación no se desarrolla con la suficiente cobertura y porte como para influir en la estabilización de los sedimentos de la playa de manera significativa. Por ello, estas dos variables y, por consiguiente el subíndice correspondiente a la “cubierta vegetal” han sido eliminados. En segundo lugar, se ha prescindido de una variable para la que no se dispone de datos suficientes para su correcta estimación. Esta se relaciona con los aportes de sedimentos (VP_Exp_IM_5) que reciben las playas. Se prescinde de ella por la razón indicada, y porque ya se analizan otros aspectos geomorfológicos indicativos del balance sedimentario, como la presencia de geoformas erosivas o acumulativas, o la evolución de la superficie de la playa. Finalmente, se eliminaron algunas variables redundantes con otras incluidas en el listado. Ello sucede con las variables relacionadas con la presencia de gravas (VP_Exp_GS_11) y de conchas (VP_Exp_GS_12) en las playas, pues esa información se incluye en las variables relativas al material de la playa (VP_Exp_GS_10); lo mismo sucede con la variable relacionada con la granulometría de la playa seca (VP_Exp_GS_14). También se eliminó la variable relacionada con la curvatura de la playa (VP_Exp_GS_9), dado que ya se valora una variable similar, incorporada en el subíndice de incidencia marina (VP_Exp_IM_4). Entre las variables eliminadas hay que destacar la relacionada con la velocidad del viento (VP_Exp_IE_1), única variable del subíndice de incidencia eólica. Por un lado, la incidencia eólica es responsable de los cambios superficiales, especialmente en la zona de playa seca, y su acción sólo es efectiva en playas de arena, mientras que en el resto de las playas estudiadas en esta investigación no generaría cambios significativos. Por otro, su incidencia, en los casos en los que se produzca, puede ser considerada de manera indirecta. Es decir, la erosión que podría generarse en una playa de arena, debida a la acción eólica, estaría
Capítulo 3. Objetivos y metodología 139 condicionada por la disponibilidad de sedimentos. En el caso de que ésta fuera escasa, habría un retroceso de la línea de costa o de la superficie de la playa. Estas variaciones pueden ser estacionales, relacionadas con las fluctuaciones anuales de la dinámica del oleaje y del viento. Por todo ello la evaluación de la exposición de las playas se realiza considerando sólo la incidencia marina y la presión de uso antrópica. A continuación se explica la configuración de los subíndices establecidos para el IVPAG. IVPAG. Exposición (Exp): 16 variables La valoración de la exposición se realiza a partir de estimar la incidencia marina y la presión de uso antrópico, que se han considerado como los principales agentes responsables de los cambios estructurales de la playa. La incidencia marina es el proceso natural que afecta más a la configuración física de una playa, y depende de tres aspectos fundamentales relacionados con las mareas, el oleaje, y la morfología de la costa. En el caso de las mareas, es relevante el rango con el que éstas afectan a las playas (VP_Exp_IM_1), pues cuando son rangos amplios dan lugar a playas más expuestas a la incidencia marina. En relación al oleaje, es importante tener en cuenta la dirección del mismo (VP_Exp_IM_2), siendo los ángulos más bajos los que generan una acción más directa en la playa. Asimismo, la intensidad del oleaje (VP_Exp_IM_3) es un factor fundamental, que determina el perfil de las playas y su estado modal de las mismas. En este caso, y a pesar de haber sido utilizado en otros estudios (Pendleton et al., 2010), el dato de oleaje obtenido ha de ser tomado con cautela, ya que hace referencia a la altura significativa media del oleaje (Hs media) en profundidades indefinidas. Esta opción se toma porque no se cuenta con datos de oleaje modelizados para cada playa. No obstante los resultados obtenidos permiten realizar una primera aproximación a las condiciones de oleaje de cada zona. Oleajes extremos dan lugar a perfiles acusados y, por consiguiente, estados modales reflejantes. Oleajes débiles, en cambio, generan perfiles suaves y estados modales disipativos, caracterizados por la generación de playas de sedimentos finos. Finalmente, la morfología de la costa es también un factor fundamental en la incidencia marina. La apertura de horizonte de la playa, es decir, su grado de curvatura, también repercute en la incidencia del oleaje. Las playas cerradas se encuentran menos expuestas al oleaje que las playas rectilíneas o convexas. La presión de uso es el otro proceso considerado como relevante en el modelado de las playas. En el caso de Canarias, ha sido especialmente relevante a partir de la década de 1970 del siglo pasado, a partir del desarrollo de la industria turística. La presión de uso antrópica ha sido capaz de modificar totalmente el borde costero en pocos años, generando cambios irreversibles. Para el presente trabajo se han identificado las actividades llevadas a cabo, tanto por los usuarios como por los gestores de las playas. Entre estas actividades se distingue la limpieza de la playa con maquinaria pesada (VP_Exp_PU_1 y VP_Exp_PU_7), la existencia de residuos (VP_Exp_PU_2), la removilización de áridos (VP_Exp_PU_6), el tránsito de vehículos por la playa (VP_Exp_PU_9) y la ocupación de la playa por equipamientos (VP_Exp_PU_12). Estas actividades modifican constantemente la superficie de la playa seca. Otras variables relacionadas son la construcción del borde costero (VP_Exp_PU_3) o la
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 140 existencia de diques o escolleras (VP_Exp_PU_15), que modifican los límites de las playas, a la vez que alteran la deriva costera y, por tanto, el transporte natural de los sedimentos en la misma y en su entorno (Yepes y Medina, 2005). La antropización de estos espacios también puede ser medida a través de la frecuencia de visitantes (VP_Exp_PU_4) a lo largo del año, así como de la capacidad de carga física de la playa (VP_Exp_PU_13). Finalmente, se ha considerado la presencia de especies vegetales introducidas o ruderales (VP_Exp_PU_14), como un indicador de grado de alteración de las condiciones naturales de la playa. IVPAG. Resiliencia (RS): 2 variables Las playas, por la propia naturaleza de los procesos que las originan, presentan una dinámica estacional muy marcada. A pesar de los cabios que ello conlleva, en condiciones de estabilidad dinámica, conservan su estructura. Cuando las variaciones observadas no responden a la estacionalidad, se considera que son producto de perturbaciones, que pueden estar alterando las geoformas estructurales del sistema. Cambios en la disponibilidad de sedimentos, o en la morfología del borde costero, pueden generar modificaciones perdurables a lo largo del tiempo. La capacidad de estos espacios para retornar a las condiciones de funcionamiento iniciales, previas a la perturbación, indica cuál es su resiliencia. En este caso, la resiliencia se estima a partir de dos variables observables a lo largo del tiempo: la posición de la línea de costa (VP_RS_1) y la superficie de la playa (VP_RS_2). Si estas dos variables regitran una alta variación entre la década de 1950 y la actualidad, se considera que la resiliencia de las playas es escasa, pues no ha mantenido sus estructuras geomorfológicas básicas. Cuando la variación estimada es negativa indica un déficit sedimentario, o una regresión de la playa, mientras que si es positiva, supone la acreción de la playa. IVPAG. Susceptibilidad (Sus): 10 variables La susceptibilidad de la playa, está determinada fundamentalmente por sus características geomorfológicas. La configuración geomorfológica-sedimentológica de las playas y de su entorno son especialmente relevantes a la hora de estimar la susceptibilidad de estos espacios. El material de la playa (VP_Sus_GS_10) y la granulometría de sus sedimentos (VP_Sus_GS_14) indican la capacidad que tiene la playa de hacer frente al oleaje incidente. El origen de los sedimentos (VP_Sus_GS_13) es un factor que también influye en la susceptibilidad de la playa. Los sedimentos de origen puramente organógeno son menos densos que los de origen lítico y, por tanto, son más susceptibles de ser transportados. Otro aspecto a tener en cuenta es la formación de dunas costeras asociadas a la vegetación. La existencia de dunas costeras (VP_Sus_GS_6) y dunas embrionarias (VP_Sus_GS_3) en la trasplaya son una garantía de estabilidad, ya que en los periodos de déficit sedimentario estas estructuras suponen la reserva necesaria de arena para el mantenimiento del perfil de equilibrio de la playa. También influyen en la disponibilidad de sedimento en la playa, la anchura de la zona intermareal (VP_Sus_GS_7) y la de la playa seca (VP_Sus_Gs_8). Pues, al aumentar la superficie expuesta al oleaje, disminuye la intensidad de este agente sobre la playa, promoviendo la deposición de
Capítulo 3. Objetivos y metodología 141 sedimentos en la playa, que pueden ser transportados por el viento para la formación de playas de arena y de dunas costeras (Ley et al., 2007). En periodos concretos, como la llegada de temporales marinos, pueden generarse escalones o bermas acusadas (VP_Sus_GS_1), que indican un aumento de la energía a la que se están exponiendo estos sistemas. Otras estructuras de protección de la playa son las “beachrocks” o los afloramentos del sustrato lávico (VP_Sus_GS_15) en la orilla. Estas cumplen el papel de barrera de protección natural ante la incidencia del oleaje, impidiendo la erosión de los sedimentos de la playa. Por último, el estado modal de la playa (VP_Sus_GS_4) es un aspecto relevante en la caracterización de su perfil. Estados disipativos indican que la exposición costera al oleaje es escasa, lo que facilita la retención de sedimentos finos. 3.4.2.2. Establecimiento de los rangos de valoración del IVPAG Los criterios establecidos para la estimación de las variables se categorizan en 5 rangos de valoración (tabla 3.14). Estos rangos se valoran de 0 a 4, siendo 0 el valor indicativo de una vulnerabilidad escasa o nula y 4 el valor de vulnerabilidad máxima. Por lo general, el establecimiento de los rangos de valoración se ha basado en referencias bibliográficas, salvo en el caso de algunas variables nuevas que se han incorporado. En ellas los rangos se determinaron a partir de la experiencia de miembros del Grupo de Investigación de GFyMA de la ULPGC.
142 Tabla 3.14: Rangos de valoración de las variables del IVPAG. CÓDIGOS 0 1 2 3 4 MÉTODO FUENTE EXPOSICIÓN IM VP_Exp_IM_1 <2 2 a 4 >4 Ley et al., 2007 Bibliografía VP_Exp_IM_2 21 - 90° 1-20° 0° Ley et al., 2007 SIG VP_Exp_IM_3 <0,55 0,55-0,85 0,86-1,05 1,06-1,25 >1,25 Pendleton et al., 2010 Bibliografía VP_Exp_IM_4 1/4 1,5/4 2/4 3/4 Grupo Inv. GFyMA SIG VP_Exp_PU_1 Nula Estacional Continua Ley et al., 2007 Campo PU VP_Exp_PU_2 0 a 5% 5 a 15% 15 a 25% 25 a 40% >40% Ley et al., 2007 Campo VP_Exp_PU_3 0 <25 <50 <75 >75 Grupo Inv. GFyMA SIG VP_Exp_PU_4 Estacional/puntual Continua Ley et al., 2007 Bibliografía/SIG VP_Exp_PU_5 Alta Media Baja Ley et al., 2007 Campo VP_Exp_PU_6 0% 1 a 15% (Puntual) 15 a 50% >50% Grupo de Inv. GFyMA Campo VP_Exp_PU_7 0 <25 <50 <75 >75 Ley et al., 2007 Campo/SIG VP_Exp_PU_9 Nulo Puntual Continuo Ley et al., 2007 Campo VP_Exp_PU_12 0 a 5% 5 a 15% 15 a 25% 25 a 40% >40% Ley et al., 2007 Campo/SIG VP_Exp_PU_13 Sin saturación Saturadas puntualmente Saturadas permanentemente Grupo Inv. GFyMA SIG VP_Exp_PU_14 <5% 5 a 15% 15 a 25% 25 a 50% >50% Grupo Inv. GFyMA Campo VP_Exp_PU_15 No Sí Grupo Inv. GFyMA SIG RS RS VP_Resil_1 <-100m -25m a 100m >0m a -25m >0 o igual Grupo Inv. GFyMA SIG VP_Resil_2 <-1 -0,15 a -1 <0 a -0,15 >0 o igual Grupo Inv. GFyMA SIG SUSCEPTIBILIDAD GS VP_Sus_GS_1 No Sí Grupo Inv. GFyMA Campo VP_Sus_GS_3 Sí No Ley et al., 2007 Campo/SIG VP_Sus_GS_4 Disipativa Intermedia Reflejante Ley et al., 2007 Laboratorio VP_Sus_GS_6 Sí No Grupo de Inv. GFyMA SIG VP_Sus_GS_7 >100 >50 <50 Ley et al., 2007 SIG VP_Sus_GS_8 >75 <75 <25 <10 0 Ley et al., 2007 SIG VP_Sus_GS_10 >75% cantos 50-75% cantos 25-50% cantos 1-25% cantos 0% cantos Grupo Inv. GFyMA Campo VP_Sus_GS_13 Principalmente lítico Lítico y organógeno Principalmente organógeno Grupo Inv. GFyMA Campo/Laboratorio VP_Sus_GS_14 >2 0 a 2 <0 Ley et al., 2007 Laboratorio VP_Sus_GS_15 Sí No Grupo de Inv. GFyMA SIG NOTA: El significado de los códigos es el siguiente: VP_Exp_IM_1: rango mareal; VP_Exp_IM_2: exposición costera al oleaje; VP_Exp_IM_3: intensidad del oleaje; VP_Exp_IM_4: apertura del horizonte marino de la playa; VP_Exp_PU_1: frecuencia de limpieza de la playa con maquinaria pesada; VP_Exp_PU_2: % de la superficie dela playa seca cubierta por residuos; VP_Exp_PU_3: grado de urbanización del entorno de la playa; VP_Exp_PU_4: frecuencia de visitantes; VP_Exp_PU_5: dificultad de acceso a la playa; VP_Exp_PU_6: removilización de áridos en la playa; VP_Exp_PU_7: % de la playa seca afectada por la limpieza mecánica; VP_Exp_PU_9: tránsito de vehículos sobre la playa: VP_Exp_PU_12: % de la playa afectada por equipamientos; VP_Exp_PU_13: capacidad de carga física; VP_Exp_PU_14: % de especies vegetales introducidas o ruderales; VP_Exp_PU_15: presencia de diques o escolleras; VP_RS_1: variación de la línea de costa; VP_RS_2: variación de la superficie de la playa; VP_Sus_GS_1: existencia de escalones o bermas; VP_Sus_GS_3: presencia de dunas embrionarias en la playa seca; VP_Sus_GS_4: estado modal de la playa: VP_Sus_GS_6: existencia de dunas costeras; VP_Sus_GS_7: anchura de la zona intermareal; VP_Sus_GS_8: anchura de la playa seca; VP_Sus_GS_10: material de la playa; VP_Sus_GS_13: origen de los sedimentos; VP_Sus_GS_14: granulometría del sedimento de la playa seca; VP_Sus_GS_15: existencia de beachrocks o afloramientos lávicos en la orilla.
Capítulo 3. Objetivos y metodología 143 3.4.3. Procedimiento para la obtención de datos en los métodos de vulnerabilidad Los procedimientos vinculados a la obtención de datos de vulnerabilidad geomorfológica en los sistemas playa (IVPAG) y playa-duna (IVDRA) son de diversa naturaleza. En ellos se combina la obtención y edición de datos mediante sistemas de información geográfica (SIG), el trabajo de campo, la consulta bibliográfica y las técnicas de laboratorio. En algunos casos, ha sido necesaria la combinación de varias fuentes y procedimientos (tabla 3.14). 3.4.3.1. Sistemas de información geográfica La información espacial disponible sobre los sistemas playa y playa-dunas seleccionados se ha volcado en un SIG. Además, se ha generado nueva información que ha permitido localizar elementos relevantes para el estudio, como, por ejemplo la cobertura vegetal, geoformas y elementos antrópicos. En el caso del análisis de las dunas costeras se han utilizado fotografías aéreas correspondientes a las décadas 1950 y 1960, y las ortofotos de diversas fechas recientes (tabla 3.15). Los aspectos analizados mediante SIG fueron digitalizados a escalas de detalle, comprendidas entre 1:500 y 1:1.000. Tabla 3.15: Bases cartográficas utilizadas en el IVDRA. SISTEMA DE DUNAS FECHA TIPO ESCALA FUENTE ANÁLISIS MASPALOMAS 25/02/2012 Ortofoto (WMS) 1:6000 GRAFCANGobierno de Canarias RS/Sus/Exp 03-05/2012 Ortofoto (WMS) - GRAFCANGobierno de Canarias Sus 01/10/2011 Ortofoto (WMS) 1:25000 GRAFCANGobierno de Canarias Sus 01/10/2008 Ortofoto (WMS) 1:25000 GRAFCANGobierno de Canarias Sus 01/03/1961 Fotografía aérea 1:5000 Mancomunidad Cabildos de Las Palmas RS CORRALEJO 06/01/2013 Ortofoto (WMS) 1:16071 GRAFCANGobierno de Canarias RS/Sus/Exp 03-05/2012 Ortofoto (WMS) - GRAFCANGobierno de Canarias Sus 01/10/2011 Ortofoto (WMS) 1:25000 GRAFCANGobierno de Canarias Sus 01/11/2007 Ortofoto (WMS) 1:25000 GRAFCANGobierno de Canarias Sus 01/01/1969 Foto aérea 1:5000 Mancomunidad Cabildos de Las Palmas RS CALETA DE FAMARA 01/01/2013 Ortofoto (WMS) 1:2500 GRAFCANGobierno de Canarias Sus/Exp 03-05/2012 Ortofoto (WMS) - GRAFCANGobierno de Canarias Sus 01/10/2011 Ortofoto (WMS) 1:25000 GRAFCANGobierno de Canarias Sus 23/03/2008 Ortofoto (WMS) 1:6000 GRAFCANGobierno de Canarias RS/Sus 28/03/1966 Foto aérea 1:20000 GEOCART RS LAS CONCHAS 30/01/2013 Ortofoto (WMS) 1:25000 GRAFCANGobierno de Canarias RS/Sus/Exp 01/10/2011 Ortofoto (WMS) 1:25000 GRAFCANGobierno de Canarias Sus 03-05/2012 Ortofoto (WMS) - GRAFCANGobierno de Canarias Sus 01/12/2008 Ortofoto (WMS) 1:25000 GRAFCANGobierno de Canarias Sus 18/12/1954 Foto aérea 1:5000 CECAF RS NOTA: Los significados de las abreviaturas contenidas en la columna “análisis” son las siguientes: Sus: susceptibilidad; RS: resiliencia y Exp: exposición. Hacen referencia a los subíndices principales del IVDRA.
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 150 que quedan registradas la mayor parte de las condiciones de oleaje, en cada caso. El punto SIMAR 44 (1025015), localizado frente el sistema de dunas de Corralejo (Fuerteventura), y el punto SIMAR 44 (1025017), ubicado entre los sistemas de dunas de Caleta de Famara (Lanzarote) y Las Conchas (La Graciosa), se han valorado del mismo modo que los puntos analizados en Gran Canaria, aunque con la diferencia de que el registro de datos es de ocho años, contabilizados entre 8 y 24 datos diarios (tabla 3.19). Todos estos datos se han obtenido mediante una metodología de retrospección (Hidcasting), en base al modelo numérico WAM (Wave Model) y campos de viento suministrados por la “Agencia Estatal de Meteorología” (OPPE, 2012). Se ha calculado la longitud de ondas en profundidades indefinidas (Lo) (eq.4) para poder estimar el estado modal de la playa (eq.3). Para ello se ha seleccionado, en las direcciones de oleaje con una probabilidad superior al 1%, la altura de ola significante (Hs), periodo de pico (Tp) y dirección del oleaje (tabla 3.19). Tabla 3.19: Datos asociados a los puntos SIMAR necesarios para el análisis del estado modal de las playas. HS TM TP Lo SIMAR 44. WANA ISLA REGISTRO DIRECCIÓN DOMIN. CASOS DE ESTUDIO MEDIA MÁX. MEDIA MÁX. MEDIA MÁX. MEDIA MÁX. PLAYAS 1017013 GC 1985 - 2001 N Playas de Las Nieves I y Las Nieves II 1,3 6,7 4,8 13,3 9,6 21,4 144,3 715,0 1018013 GC 1985 - 2001 NNNE Playas de El Puertillo, Canteras-Cícer, CanterasPuntilla 1,9 8,0 6,1 15,7 10,5 21,4 171,8 715,0 1019012 GC 1985 - 2001 N Playas de Alcaravaneras, La Garita, Pozuelo, El Hombre, Melenara, Salinetas N, Salinetas S, Aguadulce, Tufia y Ojos de Garza 1,7 7,0 5,7 15,7 10,2 21,5 162,1 721,7 1019011 GC 1985 - 2001 NNE-N Playas de Burrero N, Burrero S, Vargas, Arinaga, Pozo Izquierdo, Tarajalillo N, Tarajalillo S, El Águila y San Agustín. 1,6 6,9 5,4 15,1 9,7 21,4 146,3 715,0 1018010 GC 1985 - 2001 NE Playas de El Cochino y El Inglés 1,3 3,4 4,7 11,4 8,9 21,4 13,68 715,0 1017010 GC 1985 - 2001 NE-NNE Playas de Maspalomas, Montaña Arena, Anfi del Mar y Puerto Rico 1,3 6,7 4,8 13,3 9,6 21,4 144,3 715,0 1016011 GC 1985 - 2001 NNE-N Veneguera 1,5 7,0 5,3 12,9 10,1 21,2 159,3 701,7 DUNAS COSTERAS 1018010 GC 1985 - 2001 NE Duna costera de Maspalomas 1,3 3,4 4,7 11,4 8,9 21,4 13,68 715,0 1025012 FV 22/10/1995 a 9/10/2013 NE Duna costera de Corralejo 0,8 3,5 3,9 6,8 6,7 21,8 70,5 742,0 1025017 LZ y LG 22/10/1995 a 9/10/2013 N Dunas costeras de Caleta de Famara y Las Conchas 1,9 7,0 6,1 15,2 10,5 21,8 171,2 742,0 NOTA: Los acrónimos de los campos de datos son los siguientes: HS: altura de ola significante profundidades indefinidas; TM: periodo medio; TP: periodo de pico; Lo: Longitud de onda. El cálculo de la longitud de onda (Lo) se realiza a partir de la siguiente fórmula: Lo= g. (Tp)2/2π (eq.4) Dónde: Lo= Longitud de onda en profundidades indefinidas. g= Fuerza de aceleración de la gravedad ≈ 9.81 m/s2. Tp= Periodo de pico.
Capítulo 3. Objetivos y metodología 151 De este modo, considerando la pendiente batimétrica estimada y los datos sobre el oleaje, se ha calculado el estado modal de cada una de las 34 playas y de las 12 parcelas ubicadas en las dunas costeras, tanto en condiciones normales (media) como en condiciones extremas (máximo). 3.4.4. Procedimiento para el cálculo de los subíndices de vulnerabilidad Tras haber estimado las variables, con valores que oscilan entre 0 (vulnerabilidad escasa o nula) y 4 (vulnerabilidad alta), se procedió a la valoración de cada uno de los subíndices secundarios (características de la cubierta vegetal (CV) (solo en IVDRA), geomorfología-sedimentología (GS), incidencia marina (IM) y presión de uso (PU)), que conforman el IVDRA (eq.1). Posteriormente, los subíndices secundarios se han agrupado con el fin calcular los subíndices principales. En el caso de las dunas se han agrupado la susceptibilidad (IVDRASus), compuesto por los subíndices secundarios “geomorfología-sedimentología” y “cubierta vegetal” (eq.5). La exposición (IVDRAExp), por otro lado, agrupa los subíndices secundarios “incidencia marina” y “presión de uso” (eq.6). En este caso, la resiliencia no tiene subíndices secundarios. IVDRASus= (CV+GS)/2 (eq.5) IVDRAExp= (IM+PU)/2 (eq.6) En el caso de las playas solo se agrupa la exposición (IVDRAExp), que al igual que en el IVDRA está compuesto por los subíndices IM y PU (eq.7). Por tanto este subíndice y el de resiliencia no están compuestos por subíndices secundarios. IVPAGExp= (IM+PU)/2 (eq.7) De este modo los índices primarios y secundarios quedan estandarizados. El resultado se expresa entre 0 y 1. Un valor cercano a 1 representa un valor alto, mientras que los valores cercanos a 0 indican valor bajo en los procesos que se evalúan en los subíndices principales del IVDRA e IVPAG (susceptibilidad, exposición y resiliencia). 3.4.5. Procedimientos para el análisis de los resultados obtenidos tras la estimación de los índices de vulnerabilidad Al finalizar el proceso de estimación de cada una de las variables contenidas dentro de los índices IVDRA e IVPAG se estudiaron los resultados obtenidos. Para ello se consideraron dos niveles de análisis: los resultados de los subíndices principales, y los resultados correspondientes a los secundarios. Así, por una parte, se consideraron los subíndices principales (susceptibilidad (Sus), exposición (Exp) y resiliencia (RS)) y, por otra parte, los subíndices secundarios (incidencia marina (IM), presión de uso (PU),
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 152 geomorfología-sedimentología (GS) y, en el IVDRA, además, las características de la cubierta vegetal (CV)). Este tratamiento diferenciado permite detectar más matices y profundizar en los procesos que se manifiestan en cada una de las parcelas analizadas. Los resultados obtenidos en los subíndices secundarios permitieron la clasificación jerárquica, mediante un análisis clúster, de las parcelas analizadas en el caso del IVDRA y de las playas en el caso del IVPAG. La interpretación del dendrograma resultante sirvió como base para la creación de grupos de casos con características diferenciadas. Con el fin de buscar diferencias significativas entre las dunas costeras analizadas y las playas, se aplica el test de Kruskal-Wallis. En el caso de las dunas costeras, el análisis de estos grupos se realizó a partir de gráficos AMOEBA, con el fin de identificar los procesos que permitían diferenciar cada grupo de parcelas. Cada gráfico AMOEBA dispone de 5 ejes, que se corresponden con los subíndices secundarios. En este caso, la representación de la vulnerabilidad se hace desde el centro de la AMOEBA (origen del eje =0), donde la vulnerabilidad es escasa, hacia el extremo de cada eje (final del eje =1) donde se representa la vulnerabilidad máxima en cada caso. El eje de la resiliencia se expresó de modo inverso, expresando la variabilidad (VR=1-resiliencia). De este modo se hace referencia a la variabilidad media (VR) que ha experimentado cada grupo de parcela desde los años 60 hasta la actualidad. Finalmente, el eje relacionado con la resiliencia discurre en la misma dirección que el resto de ejes. En el caso de las playas, tras la obtención de los resultados del clúster, se realizó una agrupación de las playas, a partir de los cuales se realizan los análisis de los resultados por subíndices y por variables. Hay que destacar, con respecto a este índice (IVPAG), que a diferencia del resto de metodologías abordadas en esta investigación, este análisis no se rige por una clasificación previa de los casos seleccionados basada en el grado de artificialización y ocupación del entorno (playas urbanas, semiurbanas y naturales), debido a que los factores que generan vulnerabilidad están relacionados con procesos diferenciados a los de la calidad (incidencia marina, geomorfología-sedimentología o resiliencia), para los que si se utiliza dicha clasificación. 3.5. Calidad de las playas El concepto de calidad, asumido en este estudio, considera la propiedad de las playas para la existencia bienestar ambiental, así como su potencial desarrollo como recurso económico (Yepes, 1999). Si se entiende la playa como un producto, las personas no son consideradas únicamente como clientes del “producto playa” sino que, más allá de la existencia de una simple relación comercial, son parte del medio y su vínculo con éste es múltiple, complejo y variable. En esta tesis se han utilizado un conjunto de procedimientos para intentar capturar este concepto. Para el análisis de la calidad de las playas se han empleado dos procedimientos complementarios que, a su vez, resultan útiles para la gestión. En primer lugar, se ha desarrollado y aplicado una metodología que tiene como objetivo la determinación del “Índice de calidad recreativa de las playas” (ICRP), es decir, la calidad que presentan las playas
Capítulo 3. Objetivos y metodología 153 seleccionadas para el esparcimiento adecuado, confortable y seguro de los diferentes tipos de usuarios que las visitan. En segundo lugar, se estima el “Índice de calidad para la conservación de las playas” (ICCP), con el fin de determinar zonas o sectores de las mismas que deben ser salvaguardados. En esta línea, hay que destacar que el factor “paisaje”, considerado como recurso, es determinante en la recreación de las personas que se acercan a la playa (Klein et al., 2009), pero también implica una determinada configuración de los elementos naturales y culturales en un territorio (Mallarach, 1999). En ambos casos, el paisaje revela la relación entre el hombre y el medio (Sauer, 1963) elevando, en ocasiones, a un estado espiritual la experiencia personal de quienes lo conciben (Nasr, 1968) hecho que, además, ha justificado la protección de numerosos espacios naturales. La “calidad visual del paisaje” es un factor importante para la determinación del ICRP y del ICCP, por lo que se ha considerado como un subíndice. A pesar de que pueda parecer redundante la inclusión del mismo subíndice en dos procedimientos de valoración distintos, se ha decidido incluirlo para atender a las dimensiones mencionadas. Cabe destacar que, en coherencia con la concepción multidimensional de las playas, en ningún momento se agregan los resultados obtenidos mediante ambas metodologías. Otro aspecto a tener en cuenta es que la estimación de la “calidad visual de paisaje” se realiza del mismo modo en ambas metodologías: siguiendo un proceso de encuestas a expertos, en primer lugar, y a usuarios de playa, en segundo lugar. Se ha seguido esta metodología debido a que se parte de la premisa que el paisaje perceptual está muy relacionado con la calidad recreativa, por lo que resulta importante la opinión de los usuarios desde ese punto de vista. Por lo que respecta a la inclusión de la calidad visual del paisaje, desde el punto de vista técnico, en el modelo de valoración de la calidad visual, no sólo se han considerado los elementos visuales básicos como la textura, el color, el contraste, etc. (Aramburú, 1994); sino que también se ha incluido la existencia de un horizonte terrestre y un horizonte marino, por su importancia en el fondo escénico de la playa. 3.5.1. Calidad recreativa de las playas Las playas de Canarias son un excelente “laboratorio” por su diversidad. Concretamente, la isla de Gran Canaria se caracteriza por tener un litoral tan variado que, en cierta forma, se podría decir que están representadas buena parte de las playas del resto de las islas de Archipiélago. Con el fin de estimar el “Índice de calidad recreativa de las playas” (ICRP) se ha diseñado un procedimiento, adaptado a las playas de Canarias, cuya estructura general se muestra en la figura 3.15.
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 154 Figura 3.15: Esquema metodológico del ICRP. “N” indica el número de variables que contiene cada subíndice. A continuación se presentan los pasos llevados a cabo para la construcción del índice, su estimación en las playas seleccionadas y el análisis de los resultados obtenidos. 3.5.1.1. Selección del listado de variables del ICRP mediante encuestas a expertos El establecimiento del listado de variables, con el que se ha estimado la calidad recreativa de las playas, se aborda a partir de la consulta, mediante encuestas, a expertos conocedores de estos entornos, así como a los usuarios que visitan los diferentes tipos de playa. Entre las variables seleccionadas, existen algunas relacionadas con la percepción del entorno. Pues el grado de satisfacción visual de un paisaje depende de preferencias estéticas condicionadas por las emociones, el sexo, el nivel cultural, el lugar de procedencia, el entorno, etc. Su evaluación, por tanto, se basa en el análisis perceptual, cuestión que requiere la realización de encuestas a los usuarios de las playas. Por su parte, la selección de las variables para estimar otros aspectos, no relacionados con la percepción, se ha hecho a partir de consultas a un panel de expertos. La composición del panel se ha establecido teniendo en cuenta las características de las distintas cuestiones a valorar (dotación de servicios, contaminación, ocupación del entorno, etc.). Por ello se ha
Capítulo 3. Objetivos y metodología 155 recurrido a un equipo multidisciplinar de profesionales (geógrafos, oceanógrafos, ingenieros, geólogos, biólogos, arquitectos y ambientólogos), conocedores de aspectos físicos, sociales y económicos de estos entornos, y que parten de narrativas distintas en sus análisis del socioecosistema playa. 3.5.1.1.1. La preparación de las encuestas a expertos Para la realización de las encuestas, se utiliza el software ofrecido por la página web eencuesta.com (e-encuesta, 2011). Se seleccionan dos tipos de expertos (anexo C.1): - Expertos generales: que trabajan en aspectos relacionados con la gestión y/o investigación de las playas y de sus entornos. Se ha obtenido la respuesta de 33 expertos generales, tras el envío de 46 cuestionarios. - Expertos específicos: que pertenecen a empresas o instituciones implicadas en el desarrollo de actividades relacionadas con un subgrupo de variables específico. En este caso, se ha obtenido la respuesta de seis expertos (todos los consultados) en aspectos relacionados con la accesibilidad a la playa para personas con movilidad reducida. Por lo que respecta al último tipo de expertos señalado, su participación estuvo motivada por el hecho de que, tras hacer un reconocimiento de la naturaleza de las variables, se observó que había un grupo bastante específico relacionado con la accesibilidad: las de la movilidad de personas con movilidad reducida. Por esta razón, este grupo de variables fue tratado de manera especial, contactando, como ya se ha indicado con seis expertos en la materia (anexo C.2). La encuesta, en este caso, permitió averiguar las variables a tener en cuenta con la accesibilidad de las playas “urbanas y salvajes o naturales”. La valoración de las variables obtenida para las playas urbanas fue extrapolada a las playas semiurbanas, dada su similitud. Las propuestas realizadas por estos expertos en una pregunta abierta, ubicada al final de las encuestas, fueron incorporadas en el estudio, completando la información de partida. Este cribado de información en accesibilidad contribuyó a la mejora del listado inicial de variables con el que se consultó, posteriormente, a los expertos generales. El listado general de variables contaba con 90 variables, que fueron agrupadas en 51 (anexo C.4), para simplificar la encuesta de los expertos generales (anexo C.3). Tras la agrupación de las variables se diseñó la encuesta para la consulta a los expertos generales (anexo C.5). En ella se incluyeron preguntas para que cada experto valorase la importancia de cada variable en cada tipo de playa. Por ejemplo, la importancia de valorar el “grado de urbanización del entorno de la playa” en playas urbanas, semiurbanas y naturales. Entre las variables consultadas no se integró la calidad microbiológica, pues se consideró un elemento fundamental en el análisis de la calidad recreativa de las playas.
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 156 3.5.1.1.2. Proceso de cribado de la información Una vez obtenida la respuesta de los 33 expertos consultados, se desestimaron una serie de variables por tipo de playa, en base a las puntuaciones obtenidas. Para ello, y en primer lugar, se establecieron tres grupos de valores (figura 3.16), que permitieron clasificar los resultados de cada variable en una escala 1 al 10. Figura 3.16: Escala de valoración y grupos de valores establecidos. Tomando como referencia los estudios llevados a cabo por la Generalitat de Catalunya, en 2011, para el establecimiento de un consenso entre expertos en materia de salud pública (Salvat-Playa y Abilleira, 2011), se establece el criterio de desestimación de variables en función del grado de acuerdo que existe entre los expertos. El acuerdo o consenso se da cuando ≥ 75% de los expertos puntúan la variable en dos grupos consecutivos. Si la opinión de este porcentaje de expertos recae en un solo grupo, también habrá consenso, pero dependiendo del grupo, se tomarán ciertas decisiones: - Grupo inferior: se desestiman las variables, ya que no hay un acuerdo de que estas sean válidas para la evaluación de las playas en cada caso. - Grupo medio: las variables que recaen en este grupo son de carácter neutro y por lo tanto, han de ser evaluadas nuevamente. - Grupo superior: son variables que se aceptan, al existir un acuerdo en cuanto a la conveniencia de ser evaluadas. - En el caso de que ≥ 85% de los expertos hayan puntuado con valores ≥ 5 se considera acuerdo, y las variables, en este caso, serán aceptadas como idóneas para la valoración de las playas en cada caso. El desacuerdo ocurre cuando, al menos un 30% de los expertos han puntuado las variables en el grupo inferior y superior simultáneamente. Otra posibilidad es la existencia de una indefinición, es decir, que no existe ni consenso ni desacuerdo, debido a que las proporciones de los votos se encuentran bastante repartidas. En este caso, seguirán en el estudio aquellas variables que, en la mayor proporción de los votos, se localicen en el grupo superior. 3.5.1.1.3. Listado de variables obtenido Tras incorporar el consenso de los expertos, las agrupaciones de variables que se tuvieron en cuenta para el estudio se disgregaron nuevamente (anexo C.4). Por ejemplo, la
Capítulo 3. Objetivos y metodología 157 variable “AG_OCU_3” denominada “Infraestructuras permanentes y/o temporales en la playa” es una agrupación de variables realizada para la encuesta de expertos generales. Tras haber sido definida como una variable importante en el proceso de evaluación de la calidad recreativa en las playas (anexo C.3), esta variable se volvió a dividir en las dos variables de origen (anexo C.4): infraestructuras permanentes (CR_Ocu_5) e infraestructuras permanentes en las playas (CR_Ocu_3). Las variables disgregadas forman la unidad mínima de valoración de este sistema de indicadores (tabla 3.20). Tabla 3.20: Determinación del número de variables definitivo del ICRP por tipo de playas URBANAS SEMIURBANAS NATURALES Nº de variables iniciales (agregadas) 51 51 51 DESESTIMADAS 13 20 32 Consenso negativo 8 9 4 Desacuerdo 3 4 11 Indefinición no aceptada 2 7 17 APROBADAS 38 31 19 Consenso positivo 36 30 13 Indefinición aceptada 2 1 6 Nº DE VARIABLES DEFINITIVAS (desagregadas) 69* 60* 32* * Variables desagregadas = unidad mínima de estudio De este modo, se han establecido tres nuevos listados de variables para valorar la calidad recreativa (tabla 3.21), uno para cada tipo de playa considerados en la investigación (urbana, semiurbana y natural). A partir de éstos se han valorado todos los subíndices de calidad recreativa, entre los que se encuentra la calidad visual del paisaje, integrada también en el bloque de calidad para la conservación de las playas (ICCP), que se explica más adelante (ver apartado 3.5.2). Los resultados obtenidos en esta encuesta también han permitido establecer pesos relativos a los subíndices de la calidad recreativa. Las variables se han agrupado en 8 bloques. Cada grupo está formado por un conjunto de variables (tablas 3.21, 3.24, 3.25 y 3.26), diferenciadas según el tipo de playa. Las playas urbanas y semiurbanas están valoradas con un mayor número de variables que las playas naturales. En este estudio, como en otros relativos a la calidad de playas (Ariza, 2010), aspectos como la accesibilidad, el confort, la vigilancia o la seguridad requieren ser examinados con mayor exigencia, especialmente cuando se trata de evaluar playas con una ocupación continua, como ocurre en las playas urbanas, o de manera ocasional, en las playas semiurbanas. A continuación se explican los subíndices establecidos. ICRP. Accesibilidad (Acc): El concepto de accesibilidad se entiende como la “característica del urbanismo, la edificación, transporte o los medios de comunicación que permite a cualquier persona su utilización y la máxima autonomía personal” (Cuyás, 2003: 34). En el ámbito de una playa, este concepto puede definirse como la facilidad con la que las personas pueden visitar la playa,
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 158 utilizar sus equipamientos y acceder a sus servicios, sin importar sus capacidades físicas o cognitivas. En este caso, la accesibilidad está relacionada con la disponibilidad de puntos para acceder, la distancia de los accesos a la playa y la adaptación de las instalaciones de acceso o los servicios que se encuentran implicados. Hay variables de la accesibilidad, como el cumplimiento de la legislación vigente en materia de accesos en la zona costera (CR_Acc_16 y Acc_17), y existencia de información y señalización para llegar a la playa (CR_Acc_26 y Acc_24, entre otros), que son importantes en todo tipo de playas. Además, en playas urbanas y semiurbanas, a las que acuden usuarios con diversas necesidades, se tienen en cuenta otro tipo de variables, como la disponibilidad de aparcamientos para coches (CR_Acc_4 y CR_Acc_5), el transporte público (CR_Acc_11 y CR_Acc_21), o la accesibilidad orientada a personas con movilidad reducida (CR_Acc_8, CR_Acc_9 y CR_Ex_10). Asimismo, en playas urbanas, con una presión de visitantes continua a lo largo del año, se tienen en cuenta, además, variables específicas para el análisis de la accesibilidad para colectivos de personas con movilidad reducida, como es la existencia de pasarelas para el tránsito de usuarios sobre la playa (CR_Acc_1), la presencia de paneles informativos en braille (CR_Acc_14) o la disponibilidad de señales de socorro visuales (CR_Acc_15). ICRP. Confort (Con): Según la Real Academia Española de la lengua, el concepto de confort hace referencia a aquello que produce bienestar y comodidades (RAE, 2014). Según las variables seleccionadas por los expertos generales, se puede decir que, este aspecto, en las playas, se encuentra determinado por las condiciones climáticas, por el estado del mar y/o por la configuración física de la playa. Las variables seleccionadas por los expertos generales permiten hacer las siguientes consideraciones para las playas de Canarias. En las playas naturales, el confort simplemente se mide a partir de una única variable: la presencia de animales molestos (CR_Con_19), tales como moscas, mosquitos, o palomas, aspecto que también resulta importante en los otros dos tipos de playas. No obstante, en el caso de las playas urbanas y semiurbanas, se han incluido más variables que explican el confort en entornos más frecuentados. En estos entornos el confort se encuentra condicionado por las condiciones ambientales, especialmente las relacionadas con el clima terrestre (CR_Con_6, CR_Con_7, CR_Con_10, CR_Con_20 y CR_Con_21) y marítimo (CR_Con_1, CR_Con_5 y CR_Con_8). En el caso de las playas urbanas, que deben satisfacer un mayor número de necesidades, son importantes también variables relacionadas con las condiciones físicas de la playa, como es el caso del material que la forma (CR_Con_11) y la anchura de la playa en marea baja (CR_Con_14). ICRP. Calidad ambiental (CalAmb): La calidad ambiental hace referencia a condición o esencia natural de los diferentes recursos de la naturaleza (Pérez, 1996). En el caso de las playas, entendidas como un medio
Capítulo 3. Objetivos y metodología 159 natural, se analiza la presencia de posibles alteraciones (ruido, olor, blooms biológicos, residuos y contaminación). La opinión de los expertos generales encuestados han permitido conocer las siguientes observaciones: en las playas urbanas y semiurbanas es importante la valoración de la existencia de ruidos (CR_CalAmb_1) y de malos olores permanentes (CR_CalAmb_3), que alteran sensorialmente la percepción de los usuarios. La existencia de alcantarillas o emisarios submarinos legales (CR_CalAmb_11), los episodios de contaminación del agua (CR_CalAmb_8) y de arribazones de algas y medusas (CR_CalAmb_5), son cuestiones que pueden se dan debido a una perturbación de las condiciones climáticas (temperatura del agua y energía del oleaje) normales de la playa. Por su parte, en las playas naturales, la calidad ambiental solamente se ha estimado a partir de la presencia de residuos en la arena (CR_CalAmb_10) y en el agua (CR_CalAmb_12). Estas variables también han sido valoradas en playas urbanas y semiurbanas. ICRP. Calidad microbiológica del agua (CalMic): La calidad microbiológica se relaciona con la aptitud sanitaria que presentan las aguas de baño. Para su valoración se toman muestras periódicas, que son analizadas con el fin de observar la proporción de microorganismos presentes en ellas, que puedan afectar a la salud de los usuarios. En este sentido, solamente se ha tenido en cuenta una variable (CR_CalMic_1), que indica la calidad de las aguas de baño en función de la existencia de dos bacterias: Escherichia coli y Enterococo intestinal. La identificación de estas dos bacterias se realiza una vez al mes por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias. La inexistencia de análisis en las playas seleccionadas será valorada con el peor resultado, ya que los usuarios se encuentran expuestos a un contagio sin control por estas dos bacterias. El control de estos microorganismos es un objetivo prioritario en la sanidad ambiental (González y Palau, 2013), señalado en las normativas nacionales (RDL 1341/2007, de 11 de octubre) y europeas (Dir. 2006/7/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de febrero de 2006). ICRP. Calidad visual del paisaje (CVP): En el contexto de las playas, la calidad visual del paisaje hace referencia a la confluencia entre los elementos naturales y antrópicos que forman parte de la escena paisajística. El usuario desde la playa percibe tres zonas diferenciadas: - El horizonte terrestre representa lo que el usuario observa, de espaldas al mar, tras la playa propiamente dicha. Desde esta perspectiva pueden ser observables, salvo en el caso de algunas playas naturales, elementos antrópicos, como edificaciones ubicadas en el borde de la playa (CR_CVP_28) o los accesos a la misma (CR_CVP_30). También son visibles elementos naturales del entorno de la playa, como la vegetación y su contraste (CR_CVP_32), la presencia de masas de agua (CR_CVP_31) interiores, o las características del relieve colindante (CR_CVP_47). - Los elementos situados en la playa hace alusión al grado de integración visual de los distintos equipamientos (CR_CVP_29), como kioscos (CR_CVP_42), equipamientos de descanso
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 262 física (CR_Ocu_2), que refleja la disponibilidad de arena (m2) por persona que existe en cada playa. Esta superficie es variable, en función de la época del año, en las playas semiurbanas y naturales, mientras que, generalmente, en las playas urbanas, la ocupación suele ser continua (anexo D.1.1). Finalmente, en las playas urbanas y semiurbanas suelen haber dos o más puntos de vertidos ilegales (CR_Ocu_14) en un radio de un kilómetro, como ocurre en las playas del Puertillo, El Hombre, Pozuelo, La Garita, Arinaga, Tarajalillo S y El Águila (GRAFCAN S.A. Gobierno de Canarias, 2013). De éstos, no se tiene control sobre el tipo, concentración y cantidad de residuos que se vierten al mar. En playas naturales no suelen haber puntos de vertidos cercanos, ya que éstos se encuentran ligados a zonas urbanas y/o industriales, que suelen estar alejadas estas playas (anexo D.1). Servicios: los resultados medios obtenidos (tabla 4.22) revelan que las playas urbanas han sido las mejor valoradas (0,66), teniendo en cuenta el grado de cumplimiento de los criterios establecidos (tabla 3.21); mientras que en las playas naturales, se registran los valores medios más bajos para este subíndice (0,38). No existen diferencias significativas entre los tipos de playa establecidos (tabla 4.22). CR_Ser_1: Servicios en la periferia de la playa CR_Ser_7: Limpieza del fondo marino de la playa CR_Ser_2: Cantidad de kioscos y/o restaurantes en la playa CR_Ser_8: Limpieza de la playa CR_Ser_3: Cantidad de sombrillas y hamacas CR_Ser_9: Abundancia de papeleras CR_Ser_4: Disponibilidad de instalaciones para niños CR_Ser_10: Disponibilidad de duchas y lavapiés CR_Ser_5: Disponibilidad de teléfonos públicos CR_Ser_11: Disponibilidad de aseos CR_Ser_6: Disponibilidad de instalaciones deportivas Figura 4.30: Variables de servicios estimadas en las playas del Inglés, Pozo Izquierdo y Vargas. En este sentido, las playas urbanas cuentan con el mayor despliegue, en cuanto a diversidad de servicios se refiere, mostrándose en concordancia con las necesidades expresadas por los usuarios que las visitan. Teniendo en cuenta esto, en la playa del Inglés (figura 4.30) se observa que, entre las variables estimadas, los relacionados con la existencia de equipamientos de higiene (CR_Ser_9, CR_Ser_10 y C_Ser_11), limpieza de la playa emergida (CR_Ser_8), y la disponibilidad de servicios en el entorno de la misma
Capítulo 4. Resultados y discusión 263 (CR_Ser_1), se encuentran bien establecidos, al igual que sucede, por lo general, en el resto de las playas urbanas (anexo D.1.1). No obstante, el caso de la playa del Inglés es particular, por lo que a los servicios se refiere, los de restauración y descanso (CR_Ser_2 y CR_Ser_3) se disponen a muy poca distancia unos de otros, siendo elevada su cantidad en la playa, según la opinión de los usuarios (anexo C.7.1). Por lo general, la disposición de estos servicios es adecuada en la mayoría de las playas de este tipo (tabla 3.24). Otra variable destacable es la disponibilidad de instalaciones infantiles y deportivas (CR_Ser_4 y CR_Ser_6), que no aparecen en la mayor parte de las playas urbanas (anexo D.1.1). En las playas semiurbanas, al contrario que en lo que ocurre en playas urbanas, son los servicios de higiene (CR_Ser_9, CR_Ser_10 y CR_Ser_11) los que, por lo general, escasean o se encuentran en mal estado (anexo D.1.2). Concretamente, en la playa de Pozo Izquierdo (figura 4.30), se encuentran muy separados entre sí, por lo que tienen el mínimo valor en la estimación realizada (tabla 4.21). Sin embargo, este tipo de playas cuenta con una limpieza adecuada en su parte sumergida (CR_Ser_7) y emergida (CR_Ser_8). En cuanto a las playas naturales, éstas presentan el valor más bajo, en lo que a los servicios se refiere, con respecto a los otros tipos de playas (tabla 4.22). La valoración de este subíndice en playas naturales se basa en el análisis de un servicio bastante básico, como es la limpieza de la playa sumergida (CR_ser_7) y emergida (CR_Ser_8). En el caso de la playa de Vargas (figura 4.30), el resultado obtenido para la limpieza de la playa emergida pone de manifiesto la existencia de una notable cantidad de basura traída por el mar, que no ha sido retirada (figura 4.24). De lo que se deduce, que este servicio no es una prioridad en la gestión de este tipo de playas. Desde un punto de vista general, en la limpieza del fondo marino de la playa (anexo D.2) se observa que en los tres tipos de playas se han alcanzado valores moderados similares. En el análisis previo, realizado para identificar los agentes implicados en las playas (tabla 4.24), se observó que ciertos municipios llevaban a cabo este tipo de actividad periódicamente. En este caso se observa claramente que, por lo que respecta a algunas variables relacionadas con los servicios, la gestión de las playas seleccionadas no solo depende de que sean de tipo urbana, semiurbana o natural, sino que parece estar estrechamente vinculada a la política municipal. Vigilancia y seguridad: los resultados obtenidos, en relación al cumplimiento de los criterios establecidos en cada tipo de playa (tabla 4.22), revelan que las playas urbanas son las que presentan mejores condiciones de vigilancia y la seguridad (figura 4.31). Sin embargo, tanto las playas semiurbanas (0,51), como las naturales (0,51), presentan valores medios para este subíndice. Por su parte, no se detectan diferencias significativas en la vigilancia y seguridad entre los tipos de playas (tabla 4.22). Las playas urbanas cuentan con un buen sistema de vigilancia policial (CR_Vig_2), una buena señalización del estado de la mar (CR_Vig_3) y avisos de emergencia (CR_Vig_5), además de un sistema de vigilancia y salvamento (CR_Vig_1), valorado con la puntuación máxima en todas las playas urbanas. Un ejemplo claro es la playa de Las Canteras (zona de
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 264 La Puntilla), cuya seguridad es la adecuada para el grado de frecuentación que presenta (figura 4.32. Vig-A). CR_Vig_1: Vigilancia y salvamento CR_Vig_4: Balizamiento de las zonas de baños vigiladas CR_Vig_2: Presencia de vigilancia policial CR_Vig_5: Sistema de aviso y emergencia en la playa CR_Vig_3: Señalización del estado de la mar Figura 4.31: Variables de vigilancia y seguridad estimadas por tipo de playa. Las playas semiurbanas seleccionadas, por lo general, no cuentan con un buen sistema de vigilancia y salvamento (CR_Vig_1), ni con una señalización adecuada del estado del mar (CR_Vig_3) (anexo D.1.2). Aunque, en la mayoría de los casos, estos dos aspectos se cuidan en la temporada de verano, cuando la cantidad de personas aumenta en las playas semiurbanas como sucede, por ejemplo, en la playa del Águila (figura 4.31). En este tipo de playas, la vigilancia y la seguridad depende de la gestión directa del municipio, tal y como queda reflejado en la tabla 4.24. NOTA: Vig-A: evidencias de vigilancia y seguridad en la playa urbana de Las Canteras-Puntilla); Vig-B: cartel informativo sobre seguridad en la playa natural de Aguadulce. Figura 4.32: Equipamientos de vigilancia y seguridad en playas urbanas y naturales. Las playas naturales fueron valoradas sólo con un criterio (CR_Vig_2), la presencia de vigilancia policial. Los resultados por playa (anexo D.1) muestran que un 66.7% de las
Capítulo 4. Resultados y discusión 265 playas naturales tenía vigilancia ocasional (anexo D.1.3). En este sentido, existen notables diferencias entre municipios en cuanto al equipamiento de las playas en materia de vigilancia y seguridad. En el caso de la playa de Aguadulce (figura 4.31), perteneciente al Municipio de Telde, cuenta con una boya salvavidas y un cartel que informa de posibles desprendimientos del cantil que delimita la playa (figura 4.32. Vig-B). Son medidas básicas para este municipio, que se toman para informar y proteger a los usuarios que frecuentan sus playas (tabla 4.24). A nivel general, como se observa, las tipologías de playas establecidas en este trabajo (urbana, semiurbana y natural) son relevantes para definir el comportamiento de ciertos aspectos relacionados con los subíndices de accesibilidad, calidad ambiental, calidad visual del paisaje y ocupación del entorno. Sin embargo, se observa que otros subíndices están más relacionados con otras dos cuestiones: por un lado, con la existencia de patrones geográficos (figura 4.22) que explican diferencias climáticas entre las playas seleccionadas; y por otro lado, con procesos vinculados a la naturaleza geológica y geomorfológica de la playa y de su entorno. Estos procesos físico-climáticos afectan directamente al confort de los usuarios, independientemente del tipo de playa. Otro aspecto que no se encuentra directamente relacionado con los tipos de playa son las medidas de gestión municipal (tabla 4.24). Éstas se presentan, en ocasiones, semejantes entre las playas de un mismo municipio, especialmente en las definidas como urbanas y semiurbanas, aunque en ocasiones se aplican del mismo modo en las playas naturales. Por lo general se trata de medidas relacionadas con los equipamientos de playa, la vigilancia, la seguridad y los servicios. En ocasiones estos servicios se realizan con personal y equipamiento propios del municipio, pero a veces son empresas subcontratadas las encargadas de ciertas tareas. Esto sucede, por lo general, con las actividades de vigilancia y seguridad en los municipios más turísticos (San Bartolomé de Tirajana o Mogán), o con la limpieza en municipios con playas definidas como semiurbanas o naturales (Ingenio). La gestión municipal es variable, tanto por los cambios periódicos de las empresas subcontratadas, dependiendo de los pliegos de condiciones de los concursos de adjudicación; como por las estrategias de gestión planteadas por cada entidad local. Finalmente, hay que destacar el valor de la opinión de los usuarios, que es fundamental para conocer la percepción de la calidad recreativa en cada tipo de playa.
266 Tabla 4.24. Agentes que participan a escala municipal en la gestión de las playas seleccionadas. NOTA: Las abreviaturas correspondientes a cada municipio son las siguientes: AG= Agaete; AR=Arucas; AU=Agüimes; IN=Ingenio; LP=Las Palmas de Gran Canaria; MG=Mogán; SB=San Bartolomé de Tirajana; SL=Santa Lucía de Tirajana; TD=Telde. TIPO DE PLAYA URBANAS SEMIURBANAS NATURALES MUNICIPIO LP LP LP TD SB SB SB SB MG MG AG AG AR LP TD TD TD TD TD TD IN IN AU AU SL SB SB TD AU SB SB SB MG Las Canteras (Cícer) Las Canteras (Puntilla) Alcaravaneras Melenara El Cochino San Agustín El Inglés Maspalomas Anfi del Mar Puerto Rico Las Nieves I Las Nieves II El Puertillo La Laja La Garita Pozuelo El Hombre Salinetas N y S Tufia Ojos de Garza El Burrero N El Burrero S El Cabrón Arinaga Pozo Izquierdo Tarajalillo S El Águila Agua Dulce Vargas Tarajalillo N Punta de la Bajeta Montaña Arena Veneguera Usuarios y Org. Soc Bañistas X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X Pescadores profesionales - - - X X X - X X X X X Pescadores deportivos - - - - X X Acampada - - - - X Caravanas - - - - X Asociación de vecinos - - - - X X X X X X X X X Servicios sociales (justicia) - - - X - X X X X X X X Limpieza y mantenimiento Limpieza playa (Ayto.) - - - X X X - X X X X X X X Limpieza playa (Empresa. Priv.) - - - X X X X X X X X - X X X X X X X X X X X X Limpieza de servicios (Ayto.) - - - - X X Limpieza servicios (Empresa. Priv.) - - - X X X - X X X Limpieza de fondo 1 (Ayto.) - - - - X X X X X X X X X Limpieza de fondo 2 (Club buceo) - - - - X X X X X X X X X Machaque del erizo diadema - - - X - X X X Escuelas taller - - - - Cabildo de Gran Canaria - - - - X X Servicio de Medio Ambiente - - - - X X Personal de centro comercial - - - - Voluntariado - - - - X X X X Ausencia limpieza/mantenimiento - - - - X Vigilancia y seguridad Protección Civil - - - X X X X X - X X X X Ayuntamiento - - - - Cruz Roja - - - X X X X X - X X X X X X Grupo de rescate Delta - - - X X - 112Salvamento marítimo - - - X X X X X X X X X X - X X X X X X X X X X X X X X X X X X X Empresa privada - - - X X X X X X X - X X X X X X Policía Local - - - X X X X X X X - X X X X X X X X X X X X Guardia Civil - - - - X X Voluntariado - - - - X Ausencia de puesto de vigilancia - - - - X X X X X X X PLAYAS AGENTES
267 Tabla 4.24. Agentes que participan a escala municipal en la gestión de las playas seleccionadas (Continuación). TIPO DE PLAYA URBANAS SEMIURBANAS NATURALES MUNICIPIO LP LP LP TD SB SB SB SB MG MG AG AG AR LP TD TD TD TD TD TD IN IN AU AU SL SB SB TD AU SB SB SB MG Las Canteras (Cícer) Las Canteras (Puntilla) Alcaravaneras Melenara El Cochino San Agustín El Inglés Maspalomas Anfi del Mar Puerto Rico Las Nieves I Las Nieves II El Puertillo La Laja La Garita Pozuelo El Hombre Salinetas N y S Tufia Ojos de Garza El Burrero N El Burrero S El Cabrón Arinaga Pozo Izquierdo Tarajalillo S El Águila Agua Dulce Vargas Tarajalillo N Punta de la Bajeta Montaña Arena Veneguera Ocio y recreación Ayto. - Concejalía de deportes - - - X - X X Ayto. - Concejalía de festejos - - - X X - X Ayto. - Concejalía de igualdad - - - X - Ayto. - Concejalía de playas - - - X - Asociación de vecinos - - - - X X Restaurantes/ Bares - - - X X X X X - X X X X Empresa privada - - - X - Usuarios - Surf - - - X - X Usuarios - Kitesurf - - - - X X X Usuarios - Windsurf - - - - X X Usuarios – Bodyboard - - - - Usuarios - Buceo - - - - X Escuela deportiva - Fútbol - - - X - X Escuela deportiva - Surf - - - X - X Escuela deportiva - WindSurf - - - - X Escuela deportiva - Kitesurf - - - - X X Escuela deportiva - Buceo - - - - X Escuela deportiva - Senderismo - - - - X X Club náutico deportivo - - - - X X Club de pesca submarina - - - - X X Club de buceo - - - - X Confort/Rest. Hamacas y sombrillas - - - X X X X X X - X Kioscos - - - X X X X - X Balneario - - - X X - Empresas concesionarias - - - X X X X - X Bares/ Restaurantes/Terrazas - - - X X X X X X X X - X X X X X X X X NOTA: Las abreviaturas correspondientes a cada municipio son las siguientes: AG= Agaete; AR=Arucas; AU=Agüimes; IN=Ingenio; LP=Las Palmas de Gran Canaria; MG=Mogán; SB=San Bartolomé de Tirajana; SL=Santa Lucía de Tirajana; TD=Telde. PLAYAS AGENTES
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 268 4.2.1.2. Análisis AMOEBA de los subíndices del ICRP Hasta ahora se había realizado un análisis basado en los subíndices como objeto de caracterización. A continuación se realiza una representación, por subtipo de playas, de los resultados obtenidos en los subíndices de calidad recreativa (tabla 4.21): NOTA: Las abreviaturas visibles en cada eje son las siguientes: CalMic (calidad microbiológica), CalAmb (calidad ambiental), Acc (accesibilidad), VigSeg (vigilancia y seguridad), Serv (servicios), OcuEnt (ocupación del entorno), CVP (calidad visual del paisaje) y Conf (confort). Figura 4.33: Representación AMOEBA de los subínidices de calidad recreativa en playas urbanas metropolitanas. Las playas urbanas metropolitanas muestran unos resultados que superan, en todos los subíndices, el valor de 0,5 (figura 4.33). Por lo general, las cuatro playas incluidas en esta categoría presentan una calidad microbiológica y ambiental excelentes (cercanas a 1), mientras que en la vigilancia y la seguridad los resultados son altos (cercanos a 0,8). Los valores de estos tres subíndices, en cada playa urbana metropolitana considerada, son similares a los resultados medios obtenidos para las playas urbanas. En el resto de subíndices se aprecian ciertas diferencias entre playas. Así, Las Canteras-Puntilla y Melenara tienen un valor muy positivo en accesibilidad (0,83 y 0,80 respectivamente), superando en ambos casos la media obtenida para las playas urbanas en este subíndice (0,60). Estas dos playas se caracterizan por ser las únicas urbanas metropolitanas con una planificación, y un despliegue de equipamientos que favorecen ampliamente el acceso para el colectivo de personas con movilidad reducida. En cuanto a los servicios, las playas de Melenara y Las Canteras-Cícer destacan sobre la media obtenida para playas urbanas (0,66), al haber alcanzado resultados cercanos al valor máximo (0,95 y 0,91, respectivamente), ya que la disponibilidad y diversidad de servicios es bastante completa. En cuanto a la ocupación del entorno, destaca el resultado obtenido en Las Canteras-Cícer, superior a la media en este tipo de playas. Se trata de una
Capítulo 4. Resultados y discusión 269 playa que, por lo general, no suele saturarse de usuarios, debido al fuerte oleaje, cuestión por la que resulta muy atractiva para el colectivo de usuarios que practican surf. Éste es menos numeroso que el de usuarios de sol y baño. La calidad visual del paisaje es similar al valor medio obtenido en playas urbanas (0,75), a excepción de la playa de las Alcaravaneras, asociada al resultado más bajo (0,50). Ello se debe a que se trata de una playa con vistas a una zona portuaria, cuya agua no suele ser transparente y que, además, tiene edificaciones del fondo escénico terrestre escasamente integradas a nivel paisajístico. El confort en este subtipo de playas urbanas se presenta más bajo que la media obtenida en este subíndice (0,56) a excepción de la playa de Melenara, que se mantiene similar. Esto se debe a la presencia de animales molestos (palomas, moscas, etc.), la energía del oleaje, especialmente en la playa de Las Canteras (Cícer y Puntilla) y a las molestias ocasionadas por la intensidad del viento durante varios meses. NOTA: Las abreviaturas visibles en cada eje son las siguientes: CalMic (calidad microbiológica), CalAmb (calidad ambiental), Acc (accesibilidad), VigSeg (vigilancia y seguridad), Serv (servicios), OcuEnt (ocupación del entorno), CVP (calidad visual del paisaje) y Conf (confort). Figura 4.34: Representación AMOEBA de los subínidices de calidad recreativa en playas urbanas turisticas. Las playas urbanas turísticas (figura 4.34), al igual que las metropolitanas, cuentan en todos los casos con el valor máximo de calidad microbiológica. No obstante, existen variaciones con respecto al resto de subíndices. En cuanto a la calidad ambiental, destacan los resultados obtenidos en las playas de Anfi del Mar y Puerto Rico (0,79 en ambos casos), más bajos que la media (0,93). Estas dos playas son las más artificializadas de las seleccionadas para este estudio. Se caracterizan por ser altamente frecuentadas y tener una estructura cóncava. Este hecho dificulta la renovación de agua, dando lugar a la presencia de residuos flotantes que pueden llegar a depositarse en el fondo marino de las zonas de baño. Además, se encuentran expuestas a dos puntos de vertidos legales de tierra a mar (GRAFCAN S.A. Gobierno de Canarias, 2013). Por lo que respecta a la accesibilidad, su valor es próximo a la
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 270 media obtenida para playas urbanas (0,60), a excepción de las playas del Cochino (0,33) y Anfi del Mar (0,47), que se corresponden valores inferiores. Aunque son playas urbanas, se encuentran alejadas del aparcamiento o de las paradas de transporte público (>300m), además de presentar un acceso a la playa inadecuado para personas con movilidad reducida. En estas dos playas también destaca la vigilancia y la seguridad. La playa del Cochino ha alcanzado un valor más bajo (0,50) que la media obtenida en playas urbanas (0,75), debido a la ausencia de señalización mediante banderas del estado del mar. Sin embargo, la playa de Anfi del Mar ha conseguido un resultado superior a la media (0,90), pues cuenta con equipamientos y personal de vigilancia adecuados. Los valores del subíndice de servicios obtenidos en las playas del Cochino (0,36), El Inglés (0,50) y Maspalomas (0,41) son inferiores a la media alcanzada en las playas urbanas (0,66). Esto se debe a que las zonas urbanizadas se encuentran localizadas en un extremo, alejadas de las playas (<500m). Esto supone que la cantidad y la diversidad de servicios no son los que cabría esperar de una playa urbana, especialmente los relacionados con la higiene personal, los espacios deportivos e infantiles o la limipeza del fondo de la playa. Algo parecido ocurre con la playa de San Agustín (0,55) que, aunque cuente con un borde costero urbanizado, dispone de pocos servicios en su periferia. No tiene espacios infantiles ni deportivos, y tampoco cuenta con la limpieza del fondo de la playa. Sin embargo, en la playa de Anfi del Mar, el resultado obtenido es superior a la media (0,82), al contar con una buena distribución de kioscos y restaurantes, teléfonos públicos, espacios deportivos, así como limpieza del fondo marino. La ocupación del entorno presenta valores inferiores a la media (0,62) en las playas de San Agustín (0,50), El Cochino (0,50), El Inglés (0,50) y Anfi del Mar (0,50). Estas playas se encuentran masificadas durante todo el año y, además, les afecta la existencia de más de dos puntos de vertidos ilegales de tierra a mar, salvo en la playa del Inglés, que sólo tiene dos. Por su parte, el resultado obtenido para la playa de Maspalomas es superior a la media (0,88), al estar menos masificada que el resto de playas de este tipo. En cuanto a la calidad visual del paisaje, la valoración es similar a la media obtenida en las playas urbanas (0,75), a excepción de las playas de Anfi del Mar (0,57) y Puerto Rico (0,59), las más artificializadas de las playas seleccionadas. Éstas playas tienen un borde costero en el que las urbanizaciones no se encuentran integradas paisajísticamente, y aunque el color del agua es turquesa, no suele estar cristalina, sino turbia. Además, son playas cerradas por diques, que impiden al usuario ver el horizonte marino. Finalmente, el confort es similar a la media de playas urbanas (0,56), a excepción de la playa de Maspalomas, que presenta un resultado superior (0,73), debido a la anchura de la playa en marea baja (entre 35 y 50m), y porque presenta una velocidad media anual del viento considerada débil (AEMET, 2012).
Capítulo 4. Resultados y discusión 271 NOTA: Las abreviaturas visibles en cada eje son las siguientes: CalMic (calidad microbiológica), CalAmb (calidad ambiental), Acc (accesibilidad), VigSeg (vigilancia y seguridad), Serv (servicios), OcuEnt (ocupación del entorno), CVP (calidad visual del paisaje) y Conf (confort). Figura 4.35: Representación AMOEBA de los subínidices de calidad recreativa en playas semiurbanas de mediana población. Las playas semiurbanas de mediana población seleccionadas (figura 4.35) se caracterizan por haber alcanzado el valor máximo en la calidad microbiológica, y un valor similar a la media en el subíndice de confort (0,63) en todos los casos. Con la calidad ambiental ocurre algo parecido, ya que todas las playas se corresponden con valores similares a la media de las playas semiurbanas (0,96), a excepción de las playas del Puertillo y del Hombre, que se corresponden con valores más bajos que la media (0,86 en ambos casos). En la playa del Puertillo este resultado se debe a la existencia cinco puntos de vertidos legales, a menos de kilómetro de distancia (GRAFCAN S.A. Gobierno de Canarias, 2013). El valor obtenido en la playa del Hombre es inferior a la media, porque se ha constatado al menos un periodo de contaminación en el año 2012, debido a la presencia de fueloil en la arena (NAYADE, 2013), así como un punto de vertido legal a menos de un kilómetro de distancia de la costa. La accesibilidad es, por lo general, similar (playas de Las Nieves II, El Puertillo y La Garita) o superior (Las Nieves I, Burrero N, Burrero S y Arinaga) a la media obtenida en las playas semirubanas para este subíndice (0,59). Las playas que han conseguido unos resultados superiores a la media (0,73 en todos los casos) cuentan con una serie de facilidades destinadas a personas con movilidad reducida, como una mayor abundancia de puntos de acceso adaptados o la posibilidad de llegar a la playa en transporte público adaptado. No obstante también existen playas en este grupo con valores inferiores a la media en relación a este subíndice. Las playas del Hombre (0,45), Salinetas N (0,45) y Salinetas S (0,46) carecen, por lo general, de señalización del acceso a la playa y de transporte público a una distancia inferior a
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 278 Según los 33 expertos consultados, la calidad ambiental y microbiológica, así como la vigilancia y la seguridad, son muy importantes en las playas urbanas; mientras que la calidad visual del paisaje es el aspecto menos priorizado. En las playas semiurbanas, la calidad ambiental y la microbiológica también son muy relevantes. No obstante, la calidad visual del paisaje y el confort son los aspectos menos importantes en este tipo de playas. Por último, en las playas naturales, la ocupación del entorno y de calidad ambiental son aspectos relevantes, mientras que la accesibilidad y servicios son los aspectos menos importantes para los expertos. En los resultados obtenidos en playas naturales destaca el hecho de que la calidad microbiológica no se encuentre entre los aspectos relevantes, a diferencia de lo que ocurre en playas urbanas o semiurbanas (tabla 4.25). 4.2.1.3.2. Ponderación de los subíndices basada en la opinión de los usuarios Mediante las encuestas a los usuarios se han obtenido valores de ponderación de los subíndices relacionados con la opinión de los usuarios (tabla 4.26). Tabla 4.26: Valores de ponderación según la opinión de los usuarios por subíndice y tipo de playa. VALORES DE PONDERACIÓN SEGÚN LO USUARIOS SUBÍNDICES PLAYAS URBANAS PLAYAS SEMIURBANAS PLAYAS NATURALES Accesibilidad 0,11 0,11 0,10 Calidad microbiológica 0,15 0,15 0,16 Calidad ambiental 0,15 0,15 0,16 Confort 0,13 0,14 0,13 Calidad visual del paisaje 0,12 0,13 0,14 Ocupación del entorno 0,12 0,14 0,15 Servicios 0,09 0,07 0,06 Vigilancia y seguridad 0,13 0,11 0,11 Tras la consulta a los 1175 usuarios de los tres tipos de playas, se observa que en playas urbanas y semiurbanas, los usuarios consideran importantes la calidad microbiológica, la calidad ambiental y el confort. La accesibilidad y los servicios son los aspectos menos relevantes. En playas naturales destaca la importancia dada a la calidad microbiológica ambiental, así como a la ocupación del entorno y a la calidad visual del paisaje. Los servicios, al igual que en playas urbanas y semiurbanas, reciben menos atención (tabla 4.26). 4.2.1.3.3. Aplicación de las ponderaciones a las playas y análisis comparativo Mediante la aplicación, a todas las playas seleccionadas, de los valores de ponderación obtenidos, se establece una jerarquización o ranking de las mismas por subíndice (tabla 4.27). A partir de las ponderaciones obtenidas, cada subíndice por playa ha sido valorado de manera diferente. Por ejemplo, en el caso de la accesibilidad en la playa urbana del Inglés (Acc=0,57), según la opinión de los expertos (0,13) y usuarios (0,11), se obtienen los siguientes resultados:
Capítulo 4. Resultados y discusión 279 - Ponderación en función de los expertos: =0,57*0,13=0,07; - Ponderación en función de los usuarios: =0,57*0,11=0,06. En el ranking de accesibilidad de playas, El Inglés obtiene el puesto 21, de 34, al ser ponderada por la opinión de los expertos; y el puesto 23, de 34, al considerarse a partir de la opinión de los usuarios. Tabla 4.27: Ranking de playas obtenido por subíndices ponderados (expertos/usuarios) de calidad recreativa. El número indica el puesto ocupado sobre el total de la s34 playas seleccionadas. Acc CalMic CalAmb Conf CVP Ocu Ser Vig Expertos Usuarios Expertos Usuarios Expertos Usuarios Expertos Usuarios Expertos Usuarios Expertos Usuarios Expertos Usuarios Expertos Usuarios PLAYAS URBANAS Canteras-Cícer 16 20 21 21 27 26 34 34 19 13 24 24 2 2 7 8 Canteras-Puntilla 1 5 22 22 15 14 33 33 12 7 26 26 6 4 8 9 Alcaravaneras 12 18 23 23 31 30 31 31 27 26 27 27 10 7 9 10 Melenara 2 6 24 24 16 15 23 27 4 1 28 28 1 1 13 13 San Agustín 20 22 25 25 17 16 17 21 6 4 31 31 15 11 14 14 El Cochino 33 34 26 26 18 17 24 28 5 2 32 32 26 20 18 18 El Ingles 21 23 27 27 19 18 18 22 13 8 33 33 18 14 10 11 Maspalomas 22 24 28 28 28 27 8 9 14 9 16 16 22 18 11 12 Anfi del Mar 25 25 29 29 32 32 26 30 25 24 34 34 4 3 6 1 Puerto Rico 13 19 30 30 33 33 25 29 23 22 29 29 7 5 15 15 PLAYAS SEMIURBANAS Las Nieves I 7 7 4 4 5 4 19 17 32 32 17 17 12 15 27 27 Las Nieves II 17 15 5 5 6 5 20 18 7 10 12 12 19 21 30 30 El Puertillo 18 16 6 6 29 28 27 23 30 30 22 22 11 13 1 2 La Laja 14 12 7 7 20 19 32 32 2 5 7 4 23 27 28 28 La Garita 19 17 8 8 21 20 28 24 8 11 25 25 5 8 2 3 Pozuelo 24 21 9 9 22 21 10 10 26 27 18 18 8 9 3 4 El Hombre 26 26 10 10 30 29 29 25 3 6 14 14 30 30 19 19 Salinetas N 27 27 11 11 23 22 11 11 9 12 19 19 3 6 4 5 Salinetas S 34 33 12 12 24 23 12 12 21 20 11 10 9 10 5 6 Tufia 28 28 31 31 7 6 13 13 33 33 10 9 13 16 29 29 Ojos de Garza 29 29 13 13 8 7 21 19 34 34 20 20 16 19 20 20 Burrero N 8 8 14 14 9 8 14 14 15 14 9 6 14 17 16 16 Burrero S 9 9 15 15 10 9 22 20 28 28 13 13 20 22 31 31 El Cabrón 30 30 16 16 11 10 30 26 24 25 21 21 24 28 21 21 Arinaga 10 10 17 17 12 11 9 8 16 15 30 30 25 29 17 17 Pozo Izquierdo 11 11 18 18 25 24 15 15 22 23 8 5 21 23 32 32 Tarajalillo S 31 31 19 19 13 12 16 16 29 29 15 15 31 31 33 33 El Águila 15 13 20 20 14 13 7 7 31 31 23 23 32 32 22 22 PLAYAS NATUR. Aguadulce 23 14 32 32 34 34 1 1 17 18 2 2 17 12 23 23 Vargas 3 1 1 1 26 31 2 2 20 21 3 3 27 24 24 24 Tarajalillo N 32 32 2 2 1 1 3 3 18 19 4 7 33 33 34 34 Punta de la Bajeta 4 2 3 3 2 2 4 4 1 3 1 1 28 25 12 7 Montaña Arena 5 3 33 33 4 25 5 5 10 16 6 11 34 34 25 25 Veneguera 6 4 34 34 3 3 6 6 11 17 5 8 29 26 26 26 NOTA: A los resultados obtenidos tras el cálculo de los subíndices, se le han aplicado los valores de ponderación correspondientes a la opinión de los expertos y de los usuarios, obtenidos para cada tipo de playa por subíndice. La escala de representación aplicada a cada subíndice es ordinal: 1=posición más alta; 34=posición más baja. El ranking de playas por subíndice se realiza a partir de un listado de playas único, sin que éstas sean divididas por tipos (urbanas, semiurbanas y naturales).
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 280 Tras el establecimiento de un ranking de playas por subíndices ponderados se observa que existe bastante similitud entre los resultados ponderados por la opinión de usuarios y expertos. Este hecho se corrobora al considerar la alta correlación existente entre los resultados ponderados de ambos modos, en los subíndices analizados por tipo de playa, y en las playas en conjunto (tabla 4.28). Tabla 4.28: Resultados de la correlación de los subíndices ponderados según la opinión de expertos y usuarios. Coeficientes de correlación de Spearman7 SUBÍNDICES URBANAS (n=10) SEMIURBANAS (n=18) NATURALES (n=6) TOTAL (n=34) Accesibilidad 1,000(**) 1,000(**) 1,000(**) ,962(**) Calidad microbiológica a - 1,000(**) 1,000(**) ,993(**) Calidad ambiental 1,000(**) 1,000(**) 1,000(**) ,922(**) Confort b ,953(**) 1,000(**) - ,945(**) Calidad visual del paisaje ,919(**) 1,000(**) 1,000(**) ,978(**) Ocupación del entorno ,980(**) 1,000(**) 1,000(**) ,988(**) Servicios ,994(**) 1,000(**) 1,000(**) ,959(**) Vigilancia y seguridad ,957(**) 1,000(**) 1,000(**) ,990(**) a. El coeficiente de correlación de la calidad microbiológica en playas urbanas no ha sido calculado porque los resultados de cada ponderación eran similares en las 10 playas de este tipo. b. El coeficiente de correlación del confort en playas naturales no ha sido calculado porque los resultados de cada ponderación eran similares en las 6 playas de este tipo. ** La correlación es significativa al nivel 0,01 (significancia bilateral). En cuanto a los tipos de playa, se observa que en las playas urbanas los subíndices de calidad ambiental y accesibilidad se han valorado de manera similar por los expertos y por los usuarios. De este modo, al aplicar los valores de ponderación a los resultados originales, se obtiene la correlación máxima (1,00). A pesar de que, por lo general, la correlación obtenida es significativa, la calidad visual del paisaje ha sido el subíndice en el que más han discrepado expertos y usuarios en este tipo de playas. En las playas semiurbanas y naturales existe una correlación muy fuerte entre los valores ponderados por expertos y usuarios. Los resultados obtenidos para el conjunto de playas demuestran que, por lo general, existe una gran relación entre las ponderaciones obtenidas a partir de la opinión de los expertos y de los usuarios. No obstante, concretando un poco más, se observa que los subíndices relativos a la calidad microbiológica, y a la vigilancia y seguridad son los que han sido valorados con mayor equidad por ambos grupos. Mientras, la calidad ambiental y el confort son los que muestran mayores discrepancias al aplicar las ponderaciones de usuarios y expertos para todos los tipos de playas. 7 Se ha aplicado el índice de correlación de Spearman con la finalidad de reflejar el grado de asociación que existe entre los resultados ponderados según la opinión de los usuarios y de los expertos para cada subíndice.
Capítulo 4. Resultados y discusión 4.2.3. Calidad para la conservación de las playas De forma general, los valores de los sub-índices de calidad para la conservación de las playas seleccionadas son moderados-altos en la calidad visual del paisaje, muy variables en relación al valor del medio natural, y bajos en el valor cultural (tabla 4.29). Tabla 4.29: Valores medios obtenidos en los subíndices de calidad para la conservación en cada playa. Calidad visual del paisaje (CVP) Valor del medio natural (VMN) Valor cultural (VC) Kruskal-Wallis 8 P = 0,15 (*) P = 0,11 (*) P = 0,809 CVP por playa Promedio DS VMN por playa Promedio DS VC por playa Promedio DS URBANAS (n=10) METROPOLIT. Canteras-Cícer 0,75 0,75 0,12 0,63 0,46 0,29 0,31 0,27 0,30 Canteras-Puntilla 0,81 0,81 0,69 Alcaravaneras 0,56 0,13 0,56 Melenara 0,88 0,38 0,44 TURÍSTICAS San Agustín 0,84 0,38 0,00 El Cochino 0,86 0,31 0,00 El Inglés 0,81 0,69 0,00 Maspalomas 0,80 0,94 0,69 Puerto Rico 0,63 0,13 0,00 Anfi del Mar 0,59 0,19 0,00 SEMIURBANAS (n=18) MEDIANA POBLACIÓN Las Nieves I 0,44 0,60 0,15 0,25 0,33 0,18 0,63 0,21 0,28 Las Nieves II 0,75 0,56 0,63 El Puertillo 0,47 0,13 0,50 La Garita 0,75 0,13 0,00 El Hombre 0,81 0,25 0,00 Salinetas N 0,75 0,25 0,00 Salinetas S 0,63 0,25 0,00 Burrero N 0,72 0,38 0,00 Burrero S 0,50 0,19 0,00 Arinaga 0,72 0,44 0,69 Pozo Izquierdo 0,58 0,44 0,31 El Águila 0,47 0,44 0,00 PEQUEÑA POBLACIÓN La Laja 0,81 0,13 0,00 Pozuelo 0,53 0,25 0,00 Tufia 0,38 0,56 0,56 Ojos de Garza 0,38 0,19 0,00 El Cabrón 0,56 0,75 0,44 Tarajalillo S 0,50 0,31 0,00 NATURALES (n=6) INMEDIATAS Aguadulce 0,60 0,62 0,06 0,75 0,69 0,17 0,31 0,19 0,22 Vargas 0,55 0,83 0,31 Tarajalillo N 0,60 0,50 0,00 Veneguera 0,63 0,67 0,50 REMOT. Punta Bajeta 0,73 0,92 0,00 Montaña Arena 0,63 0,50 0,00 *Valores significativos p<0,05. 8 El test de Kruskal-Wallis se ha utilizado para la identificación de diferencias significativas entre los tipos de playa. Nivel de confianza 95%. 281
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica Por lo que respecta al subíndice de “calidad visual del paisaje” los valores más altos (superiores a 0,80) se corresponden con las playas urbanas de Melenara, El Cochino, San Agustín o El Inglés; mientras que los valores más bajos están relacionados con las playas semiurbanas de Ojos de Garza y Túfia (0,38). En relación al “valor del medio natural” el valor más alto (0,92) corresponde a la playa de punta de la Bajeta y el más bajo (0,13) a varias playas de tipo urbano y semiurbano (Alcaravaneras, Puerto Rico, El Puertillo, La Garita y La Laja). Por último, el “valor cultural” más alto (0,69) se registra sólo en las playas de Las Canteras-Puntilla y Arinaga, mientras que el más bajo (0,00), se registra en numerosas playas de las tres tipologías consideradas (tabla 4.29). 4.2.3.1. La calidad para la conservación en playas urbanas, semiurbanas y naturales El valor promedio más alto del subíndice de “calidad visual del paisaje” (CVP) se ha obtenido en las playas urbanas (0,75) y el más bajo en playas semiurbanas (0,60) (tabla 4.29). Estos valores, comprendidos en un intervalo medio-alto, reflejan que, desde el punto de vista de la calidad visual, las playas analizadas tienen aptitudes paisajísticas positivas. Las variables que alcanzan valores más altos en todos los tipos de playas son las relacionadas con la calidad visual intrínseca, frente a aquellas relacionadas con el fondo escénico (tabla 4.31). Las variables con valores más parecidos entre tipos de playas están relacionadas con el valor del fondo escénico (VFE) hacia la zona marina (CC_VFE_5, CC_VFE_6 y CC_VFE_7) y terrestre (CC_VFE_1, CC_VFE_2, CC_VFE_3 y CCV_VFE_4). La mayor parte de esas variables están relacionadas con elementos de la naturaleza de las playas. Por lo que respecta al valor intrínseco (VI) de la playa (tabla 4.31) se han obtenido valores heterogéneos entre los diferentes tipos de playas. Esto se debe a las diferencias entre las variables relacionadas con los equipamientos (CC_CVP_VI_1), los accesos (CC_CVP_VI_7) y las transformaciones puntuales (CC_CVP_VI_8). Las playas urbanas tienen una mayor disponibilidad de equipamientos y accesos, a la vez que, por lo general, se encuentran mejor integrados que los situados en playas semiurbanas y naturales. Entre los tipos de playas se han detectado diferencias muy significativas (p<0,01) (tabla 4.30), concretamente entre playas urbanas y semiurbanas. Por lo que respecta al subíndice de “valor del medio natural” (VMN), el valor medio más elevado entre tipos de playas se registra en las playas naturales (0,69), el más bajo en las playas semiurbanas (0,33), y entre ambos valores, se encuentran las playas urbanas (0,46). El que tanto las playas naturales, como las urbanas seleccionadas, tengan valores medios-altos está relacionado con el hecho de que se encuentran incluidas en alguna categoría de protección legalmente establecida (anexo E.7), cuestión que no sucede, por lo general, con las playas semiurbanas. Esta tendencia se constata en todas las variables contenidas en este subíndice (tabla 4.32). Entre los diferentes tipos de playa se aprecian diferencias significativas, concretamente entre las playas naturales y semiurbanas (tabla 4.30), cuestión que se vincula al contraste existente en relación a los bienes naturales encontrados en las playas naturales, y el déficit observado en las playas semiurbanas. 282
Capítulo 4. Resultados y discusión Además, esta cuestión se relaciona con las diferencias significativas (p<0,05) encontradas en la variable “puntos de interés geológico” (CC_VMN_1) y muy significativas (p<0,01) en la variable “figuras de protección establecidas” (CC_VMN_7) (tabla 4.32). Por último, el subíndice de “valor cultural” (VC) sigue una secuencia lógica según el grado de antropización, de tal forma que registra los valores más elevados en las playas urbanas (0,27) y los más bajos en las playas naturales (0,19). Esta cuestión se encuentra relacionada con las actividades humanas que se realizado históricamente en el entorno de las playas y que, por lo general, coincide más con los entornos urbanos actuales. En las variables “estado de conservación” (CC_VC_2) y “valor científico de los bienes patrimoniales” (CC_VC_3) se aprecian diferencias significativas (p<0,05) (tabla 4.33), que revelan las desigualdades existentes, en relación a estos aspectos, en los puntos de interés etnográfico encontrados en las playas analizadas. Tabla 4.30: Resultados del Test de Dunnet 9 para identificar diferencias entre los tipos de playas. Variable dependiente Diferencia de medias (I-J) Error típico P valor Intervalo de confianza al 95% Límite superior Límite inferior CVP Semiurbanas Urbanas -0,156* 0,051 0,008 ** -0,273 -0,039 Naturales Urbanas -0,130 0,066 0,106 -0,283 0,024 Semiurbanas Naturales -0,026 0,060 0,855 -0,164 0,112 VMN Semiurbanas Urbanas -0,131 0,084 0,225 -0,327 0,065 Naturales Urbanas 0,236 0,111 0,074 -0,020 0,493 Semiurbanas Naturales -0,367* 0,101 0,002** -0,598 -0,137 VC Semiurbanas Urbanas -0,060 0,110 0,808 -0,315 0,194 Naturales Urbanas -0,082 0,144 0,793 -0,416 0,251 Semiurbanas Naturales 0,022 0,131 0,975 -0,278 0,322 NOTA: Las abreviaturas observadas en la primera columna, hacen alusión a lo siguiente: CVP (calidad visual del paisaje), VMN (valor del medio natural) y VC (valor cultural). *valores significativos p<0,05.; **valores muy significativos p<0,01.; ***valores altamente significativos p<0,001. Los valores obtenidos en las variables de cada subíndice son claves para analizar las diferencias entre los tipos de playa. 9 El test de Dunnet se ha utilizado para la realización de comparaciones múltiples para la identificación de diferencias significativas entre tipos de playas. 283
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica Calidad visual del paisaje (CVP)10. Los detalles de este apartado pueden consultarse en el apartado referente a los resultados obtenidos en el ICRP (ver apartado 4.2.2.1). Tabla 4.31: Valores promedios y desviación estándar (DS) de las variables de CVP por tipo de playa. URBANAS SEMIURBANAS NATURALES Valor medio DS Valor medio DS Valor medio DS CC_CVP_VI_1 2,99 1,44 2,60 1,70 2,56 1,61 CC_CVP_VI_2 a 2,91 1,49 2,40 1,69 2,52 1,60 CC_CVP_VI_3 a 2,89 1,51 2,33 1,71 2,57 1,59 CC_CVP_VI_4 a 2,91 1,57 2,03 1,72 2,46 1,59 CC_CVP_VI_5 a 2,78 1,64 2,03 1,70 2,28 1,61 CC_CVP_VI_6 a 2,74 1,64 1,95 1,68 2,29 1,60 CC_CVP_VI_7 2,55 1,67 1,91 1,64 2,24 1,62 CC_CVP_VI_8 2,46 1,67 1,83 1,65 2,22 1,58 CC_CVP_VFE_1 2,29 1,69 1,83 1,64 2,17 1,56 CC_CVP_VFE_2 2,31 1,68 1,79 1,62 2,17 1,53 CC_CVP_VFE_3 2,26 1,65 1,88 1,63 2,25 1,53 CC_CVP_VFE_4 2,22 1,66 1,84 1,63 2,07 1,56 CC_CVP_VFE_5 2,21 1,66 1,84 1,63 2,13 1,52 CC_CVP_VFE_6 2,10 1,67 1,81 1,59 2,12 1,53 CC_CVP_VFE_7 2,03 1,65 1,70 1,53 2,00 1,48 CC_CVP_VI_1: Integración paisajística de los equipamientos CC_CVP_VI_2: Si hay kioscos: integración paisajística * CC_CVP_VI_3: Si hay equipamientos de descanso: integración * CC_CVP_VI_4: Si hay sombrillas: integración paisajística * CC_CVP_VI_5: Si hay papeleras: integración paisajística * CC_CVP_VI_6: Si hay duchas/lavapiés: integración paisajística * CC_CVP_VI_7: Integración paisajística de los accesos a la playa CC_CVP_VI_8: Transformaciones puntuales CC_CVP_VFE_1: Relieve fondo escénico terrestre de la playa CC_CVP_VFE_2: Contraste vegetal de la playa y su entorno CC_CVP_VFE_3: Integración paisajística de las edificaciones CC_CVP_VFE_4: Visión escénica de las masas de agua CC_CVP_VFE_5: Apertura del campo de visión CC_CVP_VFE_6: Tipo de horizonte principal CC_CVP_VFE_7: Transparencia del agua de la playa a Variables que agrupadas dan valor a la variables “CC_CVP_VI_1” Valor del medio natural (VMN). Tabla 4.32: Valores promedios y desviación estándar (DS) de las variables de VMN por tipo de playa. URBANAS (n=10) SEMIURBANAS (n=18) NATURALES (n=6) Valor medio DS Valor medio DS Valor medio DS Kruskal-Wallis11 (P valor) CC_VMN_1 2,03 1,60 1,42 1,30 2,10 1,32 0,12 (*) CC_VMN_2 a 1,83 1,61 1,31 1,37 1,83 1,43 0,59 CC_VMN_3 a 1,92 1,67 1,24 1,36 1,72 1,39 0,40 (*) CC_VMN_4 a 1,80 1,55 1,49 1,42 1,72 1,39 0,75 CC_VMN_5 1,69 1,50 1,35 1,44 1,64 1,37 0,71 CC_VMN_6 1,73 1,54 1,37 1,53 1,63 1,45 0,78 CC_VMN_7 1,80 1,55 1,30 1,63 1,71 1,59 0,00 (**) CC_VMN_1: Puntos de interés geológico CC_VMN_2: Geodiversidad* CC_VMN_3: Interés científico* CC_VMN_4: Interés didáctico/turístico* CC_VMN_5: Especies vegetales protegidas CC_VMN_6: Especies faunísticas protegidas CC_VMN_7: Figuras de protección establecidas a Variables que agrupadas dan valor a la variables “CC_VMN_1”; *Valores significativos p<0,05; **Valores muy significativos p<0,01. 10 La codificación de las variables de “calidad visual del paisaje” en este índice (ICCP) es diferente a la utilizada en calidad recreativa (apartado 4.2.2), pero las variables son comunes en ambos métodos. 11 Test de Kruskal-Wallis. Diferencias significativas entre tipos de playa. Nivel de confianza 95%. 284
Capítulo 4. Resultados y discusión En las playas urbanas el valor geológico-geomorfológico (CC_VMN_1) es moderado (tabla 4.32). Para estimar esta variable se ha considerado el interés científico, didáctico/turístico y desde el punto de vista de su geodiversidad (geoformas y materiales). En este sentido, las playas con mayor interés científico (CC_VMN_1) son las asociadas al istmo de Guanarteme (playa de Las Alcaravaneras y Las Canteras (Cícer y Puntilla)), así como las que se localizan al sur de la isla, donde aparecen sistemas de dunas y mantos eólicos activos (anexo E.8). En estas playas, además, se desarrollan iniciativas para la divulgación del valor de elementos geológicos-geomorfológicos (centros de interpretación, guías didáctico-turísticas y paneles informativos) (CC_VMN_4) desde un punto de vista didáctico/turístico (anexo E.3). Otro aspecto que contribuye en el valor final es que las playas seleccionadas cuentan con una geodiversidad (CC_VMN_2) (anexo E.8) generalmente media-alta (tabla 4.32), debido a que en estas playas el número de materiales y geoformas identificadas es superior a 5. Las excepciones son las playas de Anfi del Mar y Las Alcaravaneras, porque presentan un alto grado de artificialización. En las playas urbanas, el promedio de la variable especies vegetales protegidas (CC_VMN_5) es moderada (tabla 4.32), debido a que el valor de esta variable es alto (de 3 a 5 especies protegidas) en algunas playas como, Canteras-Puntilla, Melenara, El Inglés y Maspalomas, y muy bajo (ausencias de especies protegidas) en otras, como en Las Alcaraveneras, Anfi del Mar y Puerto Rico, altamente artificializadas. En general, en las playas urbanas es común la presencia de Cymodocea nodosa, catalogada en “Régimen de protección especial” por el catálogo español de especies amenazadas (Real Decreto 139/2011). Además, en aquellas playas con un mayor número de especies protegidas, destacan algunas asociadas a una entrada de arena significativa, como, Cystoseira abiesmarina y Sargassum vulgare, consideradas de “interés para los ecosistemas canarios”; Gelidium arbusculum, Traganum moquinii y Limonium tuberculatum, clasificadas como “vulnerables”, y Zostera noltii (figura 4.39. VMN-B) y Atractylis preauxiana (figura 4.39. VMN-A), en “peligro de extinción”, según el catálogo canario de especies protegidas (Ley 4/2010) (anexo E.4). La presencia de especies faunísticas protegidas (CC_VMN_6) es, en general, escasa (<2 en Las Alcaravaneras, Melenara y San Agustín) o nula (El Cochino, Anfi del Mar y Puerto Rico) en buena parte de las playas urbanas seleccionadas. Sin embargo, las playas de Las Canteras-Cícer, Canteras-Puntilla y Maspalomas tienen un considerable número de especies protegidas (>10) en el ámbito canario, tales como Caretta caretta, Haliotis tuberculata coccinea, Kogia breviceps, Hippocampus hippocampus, Palythoa canariensis, Fulica atra y Gallinula chloropus (catalogadas de “interés para los ecosistemas canarios”) y Anguilla anguilla, Charadrius alexandrinus, Globicephala macrorhynchus (consideradas “vulnerables” por el catálogo canario de especies protegidas (Ley 4/2010). De igual forma, algunas también están reconocidas en el ámbito estatal, pues se han identificado especies catalogadas en “régimen de protección especial” en el catálogo español de especies amenazadas (RDL 139/2011), y otras que lo están como especies reconocidas en “peligro de extinción” (anexo E.5), como es el caso de Pimelia granulicollis (figura 4.39. VMN-C). Según 285
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica los resultados, una buena parte de las especies vegetales y animales catalogadas se encuentran en aquellas playas urbanas que presentan ambientes con una entrada de arena abundante desde el mar. El medio natural de varias playas urbanas consideradas está protegido mediante figuras de protección. Por lo general, la zona marina está catalogada con la figura de ámbito europeo denominada “zona de especial conservación (ZEC)” terrestre y marino (Directiva 92/43/CEE; Ley 12/1994; Decreto 174/2009) (anexo E.7). En las playas de El Inglés y Maspalomas, además, la zona terrestre está protegida por la figuras autonómica “Reserva Natural Especial” (Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo, por el que se aprueba el Texto Refundido de las Leyes de Ordenación del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias)(anexo E.7). Por lo que respecta a las playas semiurbanas, los valores relacionados con los puntos de interés geológico oscilan entre bajo y moderado (anexo E.8). Estos resultados dependen de la geodiversidad y el valor científico y turístico/didáctico de los elementos geológicos y geomorfológicos identificados en las playas (anexo E.8). La geodiversidad de estas playas es, por lo general, entre baja y moderada, debido a la presencia de menos de 7 materiales y/ o geoformas diferenciados. No obstante, algunas playas, como las de dentro de Pozuelo, Salinetas S, Ojos de Garza y Burrero N, presentan una mayor geodiversidad (anexo E.1). El interés científico es nulo en la mayor parte de las playas, a excepción de Tufia y Aguadulce, cuya importancia se evidencia en las publicaciones científicas que, sobre sus características geológicas/geomorfológicas, existen a nivel internacional (anexo E.2). Por último, el interés didáctico/turístico registrado es, generalmente, moderado-alto. Es común encontrar paneles informativos, así como guías didácticas, que informan de sus características naturales relacionadas con la biología, pero también con la geología de las mismas (anexo E.3). Las especies vegetales y faunísticas identificadas en este tipo de playas (anexos E.4 y E.5) son escasas (tabla 4.32). No obstante, algunas de las existentes están catalogadas como especies protegidas o amenazadas (Ley 4/2010; Real Decreto 139/2011). Éstas se encuentran en las playas de Las Nieves I, Las Nieves II, Burrero N, El Cabrón y Pozo Izquierdo (anexo E.8). Las especies vegetales de alta sensibilidad identificadas en los hábitats marinos, son Cymodocea nodosa, Dendrophyllia laboreli, Sargassum vulgare y Cystoseira abies-marina, consideradas de “interés para los ecosistemas canarios” (anexo E.5). En los hábitats terrestres, las especies son Traganum moquinii y Convolvulus caputmedusae, clasificadas en la categoría de “vulnerables” por el catálogo canario de especies protegidas, y Lotus arinagensis, clasificada como de “interés para los ecosistemas canarios”. Entre las especies identificadas, destaca Atractylis preauxiana (figura 4.39. VMN-A), catalogada en “peligro de extinción” a nivel autonómico y estatal (anexo E.4). En cuanto a las especies faunísticas sensibles, existe una mayor diversidad de especies que en el caso de la vegetación. Destacan, por su sensibilidad (anexo E.5), Caretta caretta y Burhinus oedicnemus distinctus, catalogadas como “vulnerables” a nivel nacional (RDL 139/2011, de 4 de febrero), así como Charonia lampas lampas y Alsidium corallinum, 286
Capítulo 4. Resultados y discusión consideradas “vulnerables” a nivel autonómico (Ley 4/2010). Las especies Pimelia granulicollis y Patella candei (figura 4.39. VMN-D) están consideradas en “peligro de extinción”. Por lo general, las playas semiurbanas se encuentran en entornos donde no se han establecido figuras de protección, aunque existen algunas excepciones (anexo E.8). Las playas de Arinaga, Pozo Izquierdo y Tarajalillo S, están reconocidas como “zonas de especial conservación (ZEC)” (Directiva 92/43/CEE y Decreto 174/2009), que incluye también la franja marina de estas playas (anexo E.7). Otras playas, como Tufia y El Cabrón, tienen dos figuras de protección: el entorno de la playa de Tufia está considerado “sitio de interés científico” por la Comunidad Autónoma de Canarias (Decreto legislativo 1/2000, de 8 de mayo); mientras que la playa del Cabrón y parte de su entorno están catalogados como ZEC marino y terrestre (Directiva 92/43/CEE y Decreto 174/2009). En las playas naturales, la variable puntos de interés geológico ha obtenido valores medios (3.32). Las playas de Aguadulce y punta de la Bajeta son las que alcanzan los valores más altos (anexo E.8). En este sentido, la geodiversidad se caracteriza por ser moderadaalta (anexo E.8) en el conjunto de las playas seleccionadas. Entre éstas se identifican las playas de Vargas, Tarajalillo N y Montaña Arena (anexo E.1), todas ellas con más de 7 materiales y/o geoformas. Se observa que las playas con mayor geodiversidad son las que se localizan en desembocaduras de barrancos y en la base de acantilados. El interés científico es variable, ya que una parte de las playas naturales (Aguadulce, Vargas y Tarajalillo N) tienen un valor científico nulo, mientras que en otras (punta de la Bajeta, Montaña Arena y Veneguera) es alto, al contener aspectos geológicos que han sido el objeto de investigaciones nacionales e internacionales (anexo E.2). En cuanto al interés didáctico/turístico, los esfuerzos de los organismos gestores para divulgar los valores geológicos/ geomorfológicos han sido escasos (anexo E.3). La diversidad de especies vegetales y faunísticas es escasa en las playas naturales (tabla 4.32) seleccionadas. De las especies vegetales destaca el valor obtenido en las playas de Vargas y punta de la Bajeta (anexo E.8), donde se han identificado entre 3 y 5 especies protegidas. En el hábitat marino sobresale la especie Cymodocea nodosa de “interés para los ecosistemas canarios” según el Catálogo canario de especies protegidas (Ley 4/2010), y en “régimen de protección especial” según el Catálogo español de especies amenazadas (Rea Decreto 139/2011). En el hábitat terrestre destacan Convolvulus caput-medusae, catalogada como una especie “vulnerable” en el ámbito de Canarias y en “régimen de protección especial” en el ámbito estatal, así como Lotus arinaguesis de “interés para los ecosistemas canarios”. Otras especies identificadas, clasificadas como “vulnerables” en el ámbito de Canarias son Traganum moquinii y Limonium tuberculatum. En estas playas no se han identificado especies vegetales en peligro de extinción (anexo E.4). En cuanto a especies de fauna, la mayoría de las playas naturales tienen entre una y dos especies protegidas. La playa de Vargas destaca entre las demás, con seis especies protegidas (anexo E.8). Entre ellas, las que tienen mayor sensibilidad son: Caretta caretta, Charadrius alexandrinus y Globicephala macrorhynchus, catalogadas como especies 287
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica Figura 4.42: Clasificación jerárquica de las playas en función de los subíndices del ICCP. Tabla 4.35: Resultados de los subíndices del ICCP por los grupos de playas establecidas mediante clúster. GRUPO 1 GRUPO 2 GRUPO 3 GRUPO 4 GRUPO 5 GRUPO 6 DS DS DS DS DS DS CVP 0,65 0,14 0,77 0,06 0,49 0,07 0,81 0,01 0,78 0,08 0,58 0,11 VMN 0,28 0,12 0,80 0,16 0,17 0,07 0,88 0,09 0,46 0,10 0,66 0,13 VC 0,00 0,00 0,00 0,00 0,56 0,06 0,69 0,00 0,58 0,13 0,39 0,11 NOTA: Las abreviaturas de cada eje son las siguientes: VMN=valor del medio natural, CVP=calidad visual del paisaje y VC=valor cultural. GRUPO 1 (N=17). Compuesto por las playas de Tarajalillo N, Montaña Arena, El Águila, Pozuelo, Tarajalillo S, Burrero S, Anfi del Mar, Salinetas, S, Puerto Rico, Ojos de Garza, La Laja, La Garita, El Hombre, Salinetas N, San Agustín, El Cochino y El Burrero N. 294
Capítulo 4. Resultados y discusión Estas playas tienen en común una calidad visual del paisaje media-alta (0,65), y unos valores de medio natural (0,28) y cultural (0,00) muy escasos. Son playas localizadas generalmente en entornos artificializados o que han tenido un rápido crecimiento urbanístico reciente. Ello explica la inexistencia de puntos de interés etnográfico en su entorno más inmediato (≤200m). Los elementos geológicos-sedimentológicos son poco diversos (anexo E.1) y con escaso interés científico, didáctico y/o turístico (anexo E.3). La presencia de especies vegetales (anexo E.4) y animales (anexo E.5) protegidas es escasa. Desde el punto de vista paisajístico, tienen un fondo escénico formado por acantilados, aunque en algunos casos éste lo forman las edificaciones con un grado de integración bajo o nulo. GRUPO 2 (N=2). Lo forman las playas del Inglés y punta de la Bajeta, asociadas al sistema de dunas de Maspalomas. Están asociadas a valores del medio natural (0,80) y de calidad visual del paisaje (0,77) elevados, mientras que el valor cultural es nulo. Estas playas tienen un alto nivel de protección legal, asociado a sus geoformas dunares y a su biodiversidad. Este entorno ha despertado un importante interés científico, didáctico y turístico por sus bienes naturales (anexo E.3). A nivel biológico, ambas playas tienen especies de flora (anexo E.4) y fauna (anexo E.5) protegidas. Estos aspectos explica que cuenten con figuras de protección en diferentes escalas: europea, estatal y autonómica (anexo E.7). Desde el punto de vista paisajístico, sus características son muy singulares. Además del extenso campo de dunas transgresivo, se puede observar la vegetación que forma la duna costera. En ocasiones, en la punta de la Bajeta se forman charcas intermareales de agua salada, gracias a las barras arenosas producidas por la entrada de sedimentos. Estas acumulaciones hacen que el agua permanezca estancada un tiempo, lo que aporta valor paisajístico a la zona. En ninguna de estas playas existen puntos de interés etnográfico que aporten valor cultural a las mismas. GRUPO 3 (N=3). En él se incluyen las playas de Alcaravaneras, El Puertillo y Las Nieves I. Se diferencia de otros grupos por tener valor cultural (0,56) y paisajístico (0,49) moderados, y un valor del medio natural escaso (0,17). Se trata de zonas poco diversas a nivel geológico-geomorfológico (anexo E.1) y sin interés científico, didáctico y/o turístico (anexo E.3). No existen, por lo general, especies de flora (anexo E.4) y fauna (anexo E.5) protegidas en estas playas. La escasez de elementos de interés natural explica la inexistencia de figuras legales de protección. A nivel paisajístico, los equipamientos existentes se encuentran bien integrados. No obstante, la existencia de un horizonte cerrado por diques, escolleras o puertos (anexo E.8) hace descender el valor paisajístico de estas playas. Su aspecto con mayor valor es el cultural, pues estas playas tienen entre cuatro y siete puntos de interés etnográfico (anexo E.6). GRUPO 4 (N=2). Incluye las playas de Las Canteras-Puntilla y Maspalomas. La característica distintiva es el alto valor que alcanzan en los tres subíndices. Son playas con 295
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica un elevado valor del medio natural (0,88), por la existencia de una gran geodiversidad (anexo E.1), y un alto valor científico, divulgativo y/o turístico (anexo E.3). Las especies vegetales protegidas (anexo E.4) son escasas (tres en Maspalomas y cuatro en las CanterasPuntilla). Sin embargo, no ocurre lo mismo con las especies faunísticas (anexo E.4), pues registran entre cinco y seis. La calidad visual del paisaje también es alta (0,81) en este grupo (ambas playas son puntos emblemáticos de la isla de Gran Canaria). Esto se debe, en gran medida, a la belleza de su fondo escénico, pues tienen un horizonte marino abierto, libre y con hitos naturales, como la barra sedimentaria de la playa de las Canteras-Puntilla. En el caso de la playa de Maspalomas, son importantes algunos elementos naturales, como la charca o las dunas libres (anexo E.8). Por último, el valor cultural (0,69) también es significativo, debido a la presencia de importantes puntos de interés etnográfico (anexo E.6), como el Faro de Maspalomas, catalogado como BIC, así como los puntos de interés etnográfico relacionados con actividades comerciales en el entorno de la playa de Las Canteras-Puntilla (anexo E.6). GRUPO 5 (N=3). Formado por las playas de Las Nieves II, Arinaga y Melenara. Los valores del valor del medio natural (0,46) y cultural (0,58) son moderados, mientras que la calidad visual del paisaje es alta (0,78). El valor del medio natural es moderado, principalmente, por el interés moderado de los aspectos geológicos-geomorfológicos en las tres playas de este grupo (anexo E.8). El número de especies de fauna protegidas es escaso (anexo E.5). Por lo general, las figuras de protección establecidas son nulas, a excepción de la playa de Arinaga, protegida por la ZEC marino “Playa del Cabrón” (anexo E.7) (Directiva 92/43/CEE y Decreto 174/2009). Por lo que respecta a su paisaje, este grupo de playas se caracteriza estar vinculadas a un alto grado de integración de los equipamientos de playa y de sus accesos; un elevado contraste de la vegetación en el borde terrestre de la playa una amplia apertura del horizonte y un horizonte libre. Estos aspectos explican que el valor de la calidad visual del paisaje sea tan alto (anexo E.8). El valor cultural es moderado, debido a que las playas de Arinaga y Melenara tienen un punto de interés etnográfico, mientras que de la playa de Las Nieves II cuenta con cuatro puntos (anexo E.6). GRUPO 6 (N=7). Lo integran las playas de Aguadulce, Vargas, El Cabrón, Veneguera, Las Canteras-Cícer, Pozo Izquierdo y Tufia. El valor de los tres subíndices es moderado en todas ellas. Por lo que respecta a la calidad visual del paisaje (0,58), las playas del grupo se caracterizan por el alto nivel de integración de los equipamientos de playa y la presencia de un horizonte marino libre. No obstante, existen otros aspectos negativos, como el bajo nivel de integración de sus edificaciones, cuando están presentes, y la ausencia de vegetación en las proximidades de las playas. El valor cultural (0,39) de este grupo de playas es bajo (0,39), pues en general, sólo cuentan con uno o dos puntos de interés etnográfico, que no están catalogados como BIC (anexo E.6). 296
Capítulo 4. Resultados y discusión 297 4.3. Relación entre los procesos sociales y bio-físicos de los sistemas playas En apartados anteriores, se han abordado los resultados de los índices de vulnerabilidad (IVPAG) y calidad (ICRP e ICCP) para playas. En este apartado se tratarán de manera integrada los procesos sociales (presión de uso, valor cultural, vigilancia y seguridad, servicios, entre otros) y biofísicos (incidencia marina, susceptibilidad geomorfológica, calidad microbiológica, ambiental, etc.) que se basan en los subíndices analizados en esta investigación. 4.3.1. Relación entre subíndices de calidad recreativa (ICRP), calidad para la conservación (ICCP) y vulnerabilidad de las playas asociadas a la gestión (IVPAG) Entre los subíndices analizados para las playas existen una serie de correlaciones significativas (tabla 4.36) de carácter inter-indicador. Las principales relaciones se exponen a continuación. 4.3.1.1. La calidad recreativa y la calidad para la conservación de las playas Existe una fuerte relación positiva entre el subíndice relativo al valor del medio natural (ICCP) y el subíndice de accesibilidad (ICRP) (p<0,05) (tabla 4.36) (figura 4.46), pues los resultados de ambos presentan una tendencia, en general, parecida, de modo que al ascender el valor del medio natural, asciende también el valor de la accesibilidad. Esta relación entre ambos subíndices es debida a que, en el conjunto de playas seleccionadas, el valor del medio natural es un factor que condiciona los requerimientos de accesibilidad. Así, a las playas naturales se corresponden con los valores más altos en ambos subíndices, mientras que los valores obtenidos para las playas urbanas y semiurbanas, son más bajos (figura 4.48). El valor del medio natural está también fuertemente relacionado con el confort (ICRP) (p<0,01) (tabla 4.36) (figura 4.46), pues se observa que la tendencia de los resultados obtenidos en ambos subíndices es similar en todas las playas. Las playas urbanas donde el valor del medio natural es más alto suelen ser de arena, y tienen buenas condiciones climáticas y marinas a lo largo del año, lo que explica los buenos resultados que se obtienen en el subíndice de confort. La misma relación se observa en las playas naturales, donde se combinan los resultados más altos de valor del medio natural y un valor óptimo de confort, basado en la ausencia de animales molestos (palomas, moscas, mosquitos, etc.) en el entorno de las playas analizadas. 4.3.1.2. La vulnerabilidad geomorfológica y la calidad recreativa Entre los subíndices secundarios que valoran la exposición de las playas (IVPAG), el de presión de uso es el que presenta una mayor relación con la calidad recreativa. En la
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 298 tabla 4.36 se aprecia cómo la presión de uso (IVPAG) está fuertemente relacionada (p<0,01) con los subíndices de confort, calidad visual del paisaje y ocupación del entorno. La influencia del confort y el paisaje en la frecuentación de usuarios en las playas, y por lo tanto, en la presencia de equipamientos y servicios, ha sido ya descrita en estudios previos (Roca y Villares, 2008; Lozoya, 2012). La frecuentación, a su vez, está relacionada con la ocupación del entorno, cuestión que repercute negativamente en la dinámica natural de las playas (Roig-Munar, 2007; Roig-Munar, 2010). Curiosamente, las playas con mejor confort (buen clima, condiciones físicas e inexistencia de animales molestos) están sujetas a una presión de uso menor (figura 4.46), pues se trata de playas naturales como las de Aguadulce, Vargas, Tarajalillo N y Veneguera. Lo contrario ocurre en playas urbanas y semiurbanas, como Pozo Izquierdo, Alcaravaneras, Puerto Rico o Canteras Cícer, donde se combinan altos valores de presión de uso con bajos valores en confort. Figura 4.43: Relación entre la calidad visual del paisaje y la presión de uso antrópica de las playas seleccionadas. La representación de la relación existente entre la presión de uso y la calidad visual del paisaje refleja diferencias entre los tres tipos de playas (figura 4.43). Los valores obtenidos en playas urbanas, por lo general, son altos en ambos subíndices. En cambio, en playas semiurbanas y naturales, los valores de ambos subíndices son moderados-bajos. Probablemente, esta tendencia se explica porque, desde la década de 1960, las playas con mayor belleza paisajística (Maspalomas, El Inglés, San Agustín o Las Canteras (Cícer y La Puntilla)) han sido objeto de ocupación turística. En ellas el paisaje ha sido uno de los principales reclamos utilizados por las empresas tour-operadoras para atraer visitantes a las islas (figura 4.46).
299 Tabla 4.36: Correlación lineal de Pearson entre los subíndices de ICRP, ICCP e IVPAG 16 NOTA: Las abreviaturas tienen los siguientes significados: Acc: accesibilidad; CalAmb: calidad ambiental; CalMic: calidad microbiológica; Con: confort; Ser: servicios; Vig: vigilancia y seguridad; CVP: calidad visual del paisaje: VMN: valor del medio natural; VC: valor cultural; IM: incidencia marina; PU: presión de uso; Exp: exposicion; Sus: susceptibilidad; Rs: resiliencia 16 Las celdas color verde señalan correlaciones significativas entre los subíndices que pertenecen a un mismo indicador, ya analizadas en los resultados por índice del presente capítulo.
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 300 La ocupación antrópica intensa de las playas (personas, equipamientos de playa, servicios, urbanizaciones, obras civiles, etc.) incrementa las acciones que derivan en un aumento, además, de la presión sobre los elementos y procesos característicos de la geomorfología de la playa (limpieza con maquinaria pesada, presencia de especies introducidas o ruderales, removilización de áridos o tránsito de vehículos). A su vez, la transformación que experimenta la playa le afecta negativamente y, con ello, a su calidad recreativa, debido a la intensa ocupación de su entorno (p<0,01) (figura 4.46) (tabla 4.36). La presión de uso también está relacionada con la de la calidad microbiológica y la vigilancia y seguridad (p<0,05) (tabla 4.36). Los resultados de calidad microbiológica son aptos para todas las playas en las que se realiza un control sanitario, según la legislación vigente (Real Decreto 1341/2007). En las playas en las que no se realizan controles sanitarios de las aguas de baño (algunas semiurbanas y naturales) la frecuentación de usuarios es, generalmente escasa, a lo largo del año (figura 4.46). La relación entre la presión de uso y los servicios de la vigilancia y la seguridad ha sido ya descrita por Ariza (2007). En las playas de Gran Canaria, concretamente en las seleccionadas, la provisión de estos servicios se realiza por parte de los gestores locales en las playas más frecuentadas (por lo general urbanas o semiurbanas de mediana población), como respuesta a la demanda que los usuarios hacen por ellos, tal y como describe Lozoya (2014). En las playas poco frecuentadas (playas semiurbanas de pequeña población o playas naturales) la demanda o la prestación de servicio son menores. A su vez, la prestación de servicio puede incrementar la frecuentación de la playa de forma moderada (Lozoya, 2014), haciendo aumentar la presión de uso (figura 4.46). La susceptibilidad de las playas (IVPAG) es menor en playas cuyo entorno está poco ocupado, lo cual se corresponde, en este caso, con altos valores del subíndice de ocupación del entorno (figura 4.44; figura 4.46) (p<0,01) (tabla 4.36). Este hecho es especialmente evidente en playas naturales, donde se realizan pocas actividades antrópicas y la artificialización es reducida. Por todo ello los valores de susceptibilidad en este tipo de playas son moderadosbajos. En las playas urbanas la susceptibilidad es alta debido a la fuerte ocupación de su entorno, donde puede llegar a combinarse la presencia de bordes costeros artificializados, diques, escolleras, urbanización densa, tránsito de vehículos sobre la playa, limpieza con maquinaria pesada, etc. Todo ello altera la dinámica sedimentaria, el perfil de equilibrio de la playa y geoformas básicas, como dunas embrionarias o dunas costeras. Las playas semiurbanas son un caso intermedio, pues los valores de susceptibilidad, como los de ocupación del entorno, tienden a ser moderados (figura 4.44).
Capítulo 4. Resultados y discusión 301 NOTA: El valor máximo de la “ocupación del entorno” (1,0), desde el punto de vista recreativo, representa las situaciones en las que la playa no está muy ocupada por infraestructuras y equipamientos, y en las que no se realizan actividades molestas o no permitidas. Figura 4.44: Relación entre la susceptibilidad geomorfológica y la ocupación del entorno de las playas. Los subíndices de calidad recreativa más relacionados con la resiliencia (IVPAG) son la calidad microbiológica y los servicios (ICRP) (p<0,05) (tabla 4.36). Éstos son indicadores indirectos de la presión de uso antrópica intensiva (figura 4.46). Valores moderados-altos en el subíndice de servicios (con una adecuada provisión de servicios según cada tipología de playa establecida - tabla 3.24) se relacionan con las playas con menor resiliencia (con mayores variaciones en la línea de costa y de la superficie de la playa desde los años 60 hasta la actualidad). Un buen ejemplo la playa de Las Canteras Cícer o Maspalomas, que cuenta con los servicios básicos suficientes y otros alternativos (teléfonos, duchas y lavapiés, limpieza de la playa, etc.) necesarios en entornos altamente frecuentados. Este hecho refleja la relación existente entre la artificialización de los sistemas playa (que incluye la provisión de servicios) y los impactos humanos en su dinámica geomorfológica a lo largo del tiempo (Roig-Munar, 2004, 2005, 2007). En este tipo de playas, también es frecuente el control sanitario de las aguas de baño, donde además se registran, para todas ellas, valores óptimos en cuanto a su calidad. 4.3.1.3. La calidad para la conservación y la vulnerabilidad geomorfológica El valor del medio natural (ICCP) está muy relacionado con la incidencia marina, y con la susceptibilidad (IVPAG) (p<0,01) (tabla 4.36). La relación entre el valor y la incidencia marina es directamente relacional. Se explica, en parte, por la presencia de estructuras artificiales de protección, como puertos, diques o escolleras, en las playas artificiales (Puerto Rico y Anfi del Mar), y por la configuración generalmente artificializada de las mismas (construcción del borde costero, variación de la
Diseño y aplicación de indicadores de vulnerabilidad y calidad para playas y dunas de Canarias: una propuesta metodológica 302 línea de costa, alimentación sedimentaria artificial de la playa o existencia de especies vegetales introducidas). Así, las playas de este tipo están poco condicionadas por la incidencia marina en condiciones normales. Además, como consecuencia de su antropización, no albergan ecosistemas de alta complejidad: el valor del medio natural es bajo, pues presentan una escasa biodiversidad y geodiversidad. Las playas con altos valores en el subíndice del valor del medio natural, como las de Maspalomas, punta de la Bajeta, El Inglés y Veneguera, están ubicadas en lugares con mayor influencia del oleaje. Se trata de playas con un alto grado de naturalidad, a pesar de la urbanización turística de su entorno y de tratarse de playas intervenidas por actividades relacionadas con la gestión para su explotación desde el punto de vista recreativo (tránsito de vehículos, limpieza de la playa con maquinaria pesada, alta ocupación de la superficie de la playas por hamacas y sombrillas, entre otras), a excepción de Veneguera que persiste sin edificaciones. En ellas se mantienen activos procesos relacionados con la dinámica marina, al tiempo que perviven muchos elementos naturales (vegetación y fauna protegidas, así como elementos geológicos-geomorfológicos de interés). Figura 4.45: Relación entre el valor del medio natural y la susceptibilidad geomorfológica de las playas seleccionadas. En el caso de la relación entre el valor del medio natural y la susceptibilidad, los resultados indican que las playas con alto valor del medio natural son poco susceptibles ante la incidencia de los agentes a los que se exponen (presión de uso e incidencia marina) (figuras 4.45 y 4.46). Los resultados demuestran que el incremento de la susceptibilidad está causado, principalmente, por la presión de uso existente en las playas, relacionada con la artificialización del borde costero. Las playas altamente artificializadas, como Puerto Rico y Anfi del Mar, con un valor del medio natural bajo, son las más susceptibles, pues sus estructuras naturales básicas (bermas, barras arenosas o rocosas, extremos laterales, etc.) han sido modificadas y, por lo tanto, no se encuentran en equilibrio con las condiciones externas responsables de su modelado. Si las estructuras de abrigo sufrieran una falta de mantenimiento, o se degradaran, estas playas no
Capítulo 4. Resultados y discusión 303 tendrían la capacidad de mantenerse como se conocen en la actualidad. El oleaje incidente erosionaría los sedimentos arenosos que han sido aportados a estas playas de manera artificial dado que, en origen, eran playas de cantos, principalmente. Así, los valores más bajos en susceptibilidad y más altos en el subíndice de valor del medio natural corresponden a playas naturales, mientras que en las playas semiurbanas se da la situación inversa. La relación de ambos subíndices en las playas urbanas es variable. Esto se debe a que, a pesar de su ocupación antrópica y de las múltiples actividades que se llevan a cabo en ellas, algunas de las playas urbanas conservan importantes procesos naturales que estabilizan la playa ante factores externos, como ocurre en las playas de Las Canteras Puntilla (presencia de barra sedimentaria frente a la orilla de la playa) (Alonso, 1993) o El Inglés (presencia de dunas costeras) (Hernández-Calvento, 2002). En la figura 4.46 se muestra un esquema de las principales relaciones entre los distintos subíndices de calidad recreativa, calidad para la conservación y vulnerabilidad geomorfológica. En líneas generales, se observa que los subíndices de presión de uso, susceptibilidad y resiliencia, relacionados con la estimación de la vulnerabilidad geomorfológica de las playas, son aspectos importantes en las interrelaciones con los subíndices de la calidad recreativa y la calidad para la conservación. Figura 4.46: Procesos socio-ecológicos identificados en los “sistemas playa” estudiadas en Gran Canaria. La presión de uso (IVPAG) está relacionada directamente con todos los subíndices de la calidad recreativa (figura 4.46). Este subíndice de presión de uso está afectado por los servicios de playa, la calidad visual del paisaje, la vigilancia y seguridad, la ocupación del entorno, la calidad ambiental, la calidad microbiológica y la accesibilidad, mientras que su estado afecta a la calidad ambiental, la calidad microbiológica y la calidad visual del paisaje. La susceptibilidad geomorfológica está afectada por los subíndices de incidencia marina y resiliencia, pues ellos condicionan, de manera directa, la capacidad intrínseca de la playa para hacer frente a los agentes a los que se expone.
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