Desde mi retiro : poesías de José Lamarque de Novoa
Full text
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OBRAS DE JOSÉ LAMARQUE DE NOVOA Poesías.—Un tomo en 4.0—Sevilla, 1867.—Imprenta de Manuel P. Salvador. España por D. Alfonso (poesías patrióticas).—Un tomo en 4. menor.—Sevilla, 1875.—Imprenta de Gironés y Orduña. (Estas poesías han sido reimpresas en el tomo de poesías líricas, 2.2 edición.) Recuerdos de las Montañas (baladas y leyendas), con un prólogo de D. José M.2* Asensio y Toledo.—Un tomo en 4.0—Sevilla, 1879.—Imprenta de Gironés y Orduña. Desde la Montaña.—Cartas de impresiones de viaje, dirigidas al Director de El Eco de Andalucía.—Un tomo en 4.0—Sevilla, 1883.—Imprenta de Gironés y Orduña. Sueños de Primavera (leyendas).—Con un prólogo de Luís Montoto y Rautenstrauch.—Edición ilustrada por Eduardo Bermejo y Teodoro Arámburu.—Un tomo en 4.2 prolongado.—Barcelona, 1891.—Pons y Comp.", Editores católicos. Cristóbal Colón (poema), con un prólogo de José M.2 Asensio y Toledo.—Ilustrado con reproducciones fototípicas de cuadros de los mejores artistas españoles, hechas por Francisco Saña.— Un tomo en 4.0—Sevilla, 1892.—Imprenta de E. Rasco. Poesías líricas, con un prólogo de Fernando de Gabriel y Ruiz de Apodaca.—Segunda edición, aumentada con las inéditas. —Un tomo en 4.2 prolongado.—Sevilla, 1895.—Imprenta de E. Rasco. El fondo de mi cartera.—Colección de poesías con un prólogo de Francisco Rodríguez Marín.—Un tomo en 8.2—- Sevilla, 1898.—Imprenta de E, Rasco.
DESDE MI RETIRO
Edición de 400 ejemplares, no destinados para la venta.
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Desde mi retiro, 13 EL SOLDADO ESPAÑOL, REPATRIADO Á MI MUY QUERIDO AMIGO EL INSIGNE LITERATO Y POETA PORTUGUÉS D. XAVIER DA CUNHA Dj 1a nave en la lóbrega bodega, Cual vil carga, entre miles, hacinado, Torna á su tierra el pobre repatriado, Si la muerte á su lecho antes no llega. Ante el frío y la fiebre se doblega, Porque ni abrigo tiene el desdichado; Y, aunque hambriento y de todos olvidado, De hogar y patria aun el amor le ciega. Pálido y tembloroso llega al puerto, De harapos ¡oh baldón! sólo cubierto, ¡Él, que luchó sin tregua en la campaña! Y si, al pisar la tierra apetecida, Mira huir su esperanza con la «vida, Aun grita agonizante: «¡Viva España!»
14 José Lamarque. VERSIÓN ITALIANA DEL SONETO ANTERIOR POR EL ILMO, SEÑOR DON PRÓSPERO PERAGALLO D'us battel nella stiva in schifo aspetto, Fra i mille, come vil merce, stipato, Riede alla patria il póvero soldato, Se morte pria nol coglie nel suo letto. Freddo ha patito e febbre nel tragetto, Che derelitto fu lo sventurato; Pure, benché famélico e obliato, 1" amor pel patrio suolo arde il suo petto. Giunge in porto tremante, smorto in volto, Ed in láceri cenci, oh obbrobrio! avvolto Quel che audace lottó nella campagna. E se al rientrare nella patria ambita, Vede fuggir la speme colla vita, Grida anco agonizzante: «Viva Spagna!»
Desde mi retiro. 15 o EN EL REGRESO Á LA PENÍNSULA DE LOS SOLDADOS QUE LUCHARON POR LA PATRIA EN CUBA Y EN FILIPINAS Á MI MUY QUERIDO AMIGO EL EMINENTE POETA SR. D. JOSÉ DE VELILLA Esos los héroes son: su valentía Y su constancia anotará la historia: Que si, al fin, no obtuvieron la victoria, Jamás les faltó arrojo ni osadía. Mas ¿dó el pueblo que ayer los aplaudía? ¿Al éxito no más se rinde hoy gloria? ¡Ay, España, de ti, si en tu memoria No guardas el recuerdo de este día! Jóvenes poderosos, sin quehaceres, Que dedicáis la vida á los placeres, Volved la vista al pobre repatriado: Y del oro que en vanas diversiones Prodigáis con exceso, en ocasiones, Dadle un poco siquiera: eso es lo honrado.
16 Fosé Lamarque. VERSIÓN ITALIANA DEL SONETO ANTERIOR POR EL SABIO PRESBÍTERO DON PRÓSPERO PERAGALLO Gi eroi son questi: la lor valentia E la costanza narrera la storia; Che se infine non ébbero vittoria, Mai lor manco coraggio e gagliardía. Ma ov' e il pópolo d' ier che gli applaudía? Solo al trionfo omai si rende gloria? Guai a te, o Spagna, se fedél memoria Non conservi di questo infausto dial Gióvani, che vivete in ozi molli, E vi snervate nei piaceri folli, Date un guardo al guerrier, guardo d'amore; E dell'oro, che con pródighe mani Sprecate in lusso ed in sollazzi vani, Slate larghi con lui: qui sta 1' onore.
Desde mi retiro, 17 ANTE LOS RESTOS DE COLÓN EN EL SOLEMNE ACTO DE SU DESEMBARCO EN EL PUERTO DE SEVILLA Fu cruel su destino: que aherrojado Vióse Colón en vida, y pobre en muerte; Y en nuestra edad, por implacable suerte, Sin razón ni justicia calumniado. Y aún hay quien en sus restos degradado Gozara al contemplarle ¡oh trance fuerte! Y que es justo dejarlo, alguno advierte, Entre sucios papeles olvidado. ¿Esto oís, y os admira ver á España, La que el gran Genovés cercó de gloria, Humillada á los pies de gente extraña? Hombres honrados, de Colón la historia De ejemplo os sirva, y, pues veneno entraña, De esta noble Nación barred la escoria.
18 Fosé Lamarque. Á LOS RESTOS DE COLÓN en el conmovedor y solemne acto DE SU ENTRADA EN LA CATEDRAL DE SEVILLA Bajo las altas bóvedas severas De nuestra insigne Catedral cristiana, Tus cenizas, Colón, desde mañana, Preces tendrán y lágrimas sinceras. Preces, que se alzarán á altas esferas En que no triunfa la maldad humana; Lágrimas tristes: que, por suerte insana, Rotos fuimos de Cuba en las riberas. Sólo nos quedas tú, del vasto imperio Do ocaso no halló el sol, que este hemisferio Al otro uniste en fraternales lazos, Nuestro amor á tus restos será un culto, Y antes que sufras del Extraño insulto, Rasgarán nuestro pecho en mil pedazos.
Desde mi retiro. 19 VERSIÓN ITALIANA DEL SONETO ANTERIOR POR EL ILMO, SEÑOR DON PRÓSPERO PERAGALLO Sorro le vólte altissime e severe Del nostro insigne tempio, ove riposa, O Colombo, la tua salma gloriosa, Avrai preghiere e lágrime sincere. Preci che andranno alle celesti sfere, In cui non entra vile umana cosa; Lágrime tristi, che, per sorte odiosa, Sconfitte in Cuba fúr le nostre schiere. Solo ci resti tu, del vasto impero Che il sol raggiava ognor nel suo tragetto, Fu, che all' antico unisti un nuovo mondo. Al céner tuo darém culto profondo, E pria che soffra síbilo straniero, Squarcierán mille dardi il nostro petto.
26 Fosé Tamarque. Á MI MUY QUERIDO AMIGO EL EMINENTE POETA ALEMÁN EXCMO. SR. D. JUAN FASTENRATH iniciador de los Fuegos Florales en Alemania. Sarve, ilustre poetal Tú la historia De España y de Alemania enalteciste, Y de Sevilla, cual cantor, supiste Narrar sucesos de eternal memoria. Tú de noble amistad prueba notoria Á egregios vates de mi patria diste: Con tus versiones en Teutonia fuiste Heraldo de su fama y de su gloria. Por ti las leyes de la gaya ciencia, De los Juegos Florales la excelencia, De hoy más Colonia ostentará en su escudo. ¿Quién este lauro disputarte puede? Hoy toda gloria ante la tuya cede: ¡Poeta sin igual, yo te saludo!
Desde mi retiro. 27 A ESPAÑA VÍCTIMA DE LAS INFLUENCIAS REGIONALISTAS Srerk siglos de lucha hórrida y fiera ¡Oh España sin igual! ¡patria queridal Por conseguir tu unión apetecida, Sostuviste con fe, con alma entera. Desde Pelayo hasta Isabel primera ¡Cuántos héroes perdieron ¡ay! la vida Por verte poderosa, ennoblecida, Y vencedora alzando tu bandera! Fuiste por Albas, Leyvas y Cisneros, Cual patria de estadistas y guerreros, Pasmo del mundo, espejo de enseñanzas. Hoy de necios al sórdido egoísmo, Eres sólo, rodando hacia el abismo, La patria de Quijotes y de Panzas.
28 Fosé Lamarque. A£ PORTUGAL ÚNICA NACIÓN QUE SOSTIENE CON HONRA EL NOMBRE DE LA RAZA LATINA Raza viril que dominaste un día La tierra, el mar, y descubriste un mundo, Y por nobleza y genio sin segundo De saber fuiste espejo y de hidalguía: ¿Qué hiciste de tu ciencia y tu energía? Impávida hoy, sintiendo odio infecundo, Ves arrastrar tu nombre en lodo inmundo Allende el mar, donde aun ayer lucía, Perdiste, España, allí tu fama toda; Tú, Italia, en Abisinia, y en Fashoda Tú, Francia, ante el Inglés la frente inclinas. Tú sola ¡oh Portugal! sin humillarte, Alzas en tus colonias tu estandarte, Do aun resplandecen con honor las Quinas.
Desde mi retiro. 20 LOS REGENERADORES DE ESPAÑA Tonos, Patria infeliz, regenerarte Pretenden, con audacia desmedida: Los que ayer te infirieron honda herida, Dulcamaras son hoy para sanarte. La Prensa, que de guerra el estandarte Ayer puso en tu mano, decidida, Hoy niega su torpeza, fementida, Y anhela en nuevo error precipitarte. Todos al ver tu angustia fingen llanto; Mas tu herida mortal nadie restaña, Y en fiestas mil insultan tu quebranto. Rugen vientos de Fronda en la campaña... ¿Quién guiarte podrá en peligro tanto? ¿DÓ está tu salvador? ¡Ay! ¡Pobre España!
Fosé Lamarque. EL TIRANO DEL MUNDO Para dar de comer 4 sus hijuelos Mata el ave al insecto pernicioso; Y al defender su hembra, valeroso, El gallo á su rival mata por celos. Del luchar por la vida en los desvelos La pantera, el león, el tigre, el oso, Matan, mas sin intento rencoroso, Para saciar del hambre los anhelos. Así en la tierra, como humilde grey, Todos los seres, del Poder divino Cumplen, dichosos, la suprema ley. Sólo el hombre, trocando su destino, De la Creación tirano más que Rey, Por odio ó por placer es asesino.
Desde mi retiro. 31 LA DEMANDA DEL JUSTO EN LA SENTIDA MUERTE DE MI RESPETABLE Y BUEN AMIGO EL SEÑOR CONDE DE IBARRA M uri6! Lo dice el funeral tañido De la campana: á los hogares llega, Y el pueblo todo, que al pesar se entrega, Contesta á su clamor con un gemido. En vano ya su queja el desvalido Alza, y con llanto su sepulcro riega; El mármol, duro, á responder se niega Del anciano al acento dolorido. ¿Y eternos serán ya vuestros clamores, Oh infelices?... Mas no, que esos dolores En breve alcanzarán dulce consuelo. Él se abrasaba en caridad ardiente, Y ante el trono del Sér Omnipotente Pedirá por vosotros en el Cielo.
32 Fosé Lamarque. ANTE EL SEPULCRO DE MI RESPETABLE Y QUERIDO AMIGO EL SR. CONDE DE IBARRA Ane tu losa, venerable amigo, Temblando de emoción, caigo de hinojos; Que este llanto que brota de mis ojos De mi agudo pesar es fiel testigo. No tuviste jamás ni un enemigo Que pudiera en la tierra darte enojos; Y, apartando del pobre los abrojos, Siempre en tu hogar le concediste abrigo. ¡Descansa en paz, varón incomparable! Tus virtudes ejemplo saludable Den al gran mundo, que hoy las desconoce: ¡Ay! porque en esta sociedad menguada, Si existe caridad, va disfrazada, Y la cristiana Fe no la conoce.
Desde mi retiro, 33 EN LA SENTIDA MUERTE DE LA INSIGNE ESCRITORA É INSPIRADA POETISA STA. D.* ISABEL CHÉIX MARTÍNEZ Porrre amiga!... Tenaz padecimiento Que sufrió, cual creyente, resignada, Vencióla al fin: la muerte, despiadada, Ni la virtud respeta, ni el talento. Raudal de inspiración y sentimiento Fué su poesía noble y levantada: Á la Patria, y á Dios, y á la preciada Amistad, consagró su entendimiento. ¡Descansa, amiga, en paz! Ya tu alma pura Goza en la Gloria de eternal ventura, Al fin logrando su constante anhelo. Y, pues loaste, fiel historiadora, A Teresa, la angélica doctora, «Vén á mis brazos», te dirá en el Cielo.
34 Jose Lamarque. Á LA ORDEN SALESIANA CONTINUADORA DE LA OBRA DE DON BOSCO Dun vicio separar y la vagancia Al niño, por el mundo abandonado; Disipar en su pecho acongojado Las nieblas de la duda y la ignorancia; Guiarlo, con insólita constancia, Por cristiana moral, al fin ansiado; Proporcionarle bienestar honrado, Del trabajo en la fiel perseverancia: Tal de Don Bosco la misión sublime. ¡Gloria á él, y á su obra, que redime Á la niñez de amargo desconsuelo! ¡Gloria á vosotros, que, en perenne ofrenda A su memoria, proseguís su sendal... ¡Justos varones, que os bendiga el Cielo!
Desde mi retiro, 35 UN POETA DE FIN DE SIGLO H UBO un tiempo en que el vate enaltecía, Fabio amigo, al artista y al guerrero, Y en que sólo, con fe y ánimo entero, Para lo grande inspiración sentía. Hoy alguno hace ardiente apología De la bestial bravura de un torero, Rebajando ante oficio el más grosero El arte divinal de la poesía. ¡Cuánta hipérbole absurda! ¡Cómo llora Y en ampulosos términos deplora Que el buen diestro se corte la coleta! —¿Y ése es un vate? —Sí; mas yo consigno Que de herir la guitarra será digno; ¡Nó de pulsar la lira del poeta!
Desde mi retiro. 43 AMOR EN LA MUERTE TRADUCCIÓN DE UN SONETO ESCRITO EN PORTUGUÉS POR EL INSIGNE POETA ILMO. SR. D. J. RAMOS COELHO ErxaLizóse al cabo tu tormento, Mujer para sufrir y amar creada, Por la virtud en ángel transformada, Y en mártir por el duro sufrimiento. Sin llanto derramar, sin un lamento, Cuando fué de partir la hora llegada, El alma á Dios alzaste, resignada, Consagrándome al par un pensamiento. Más por mí que por ti dejar sentías El mundo, en que sin tregua padeciste, Y do apenas gozaste de alegrías. Mucho, mucho te amé: lo comprendiste; El afecto yo sé que me tenías; Y prueba de él al expirar me diste.
44 José Lamarque. ARIDEZ TRADUCCIÓN DE UNA POESÍA CATALANA ORIGINAL DEL EXIMIO POETA SR. D. MIGUEL COSTA To, que en el yermo, blanca flor, naciste, Y tu cáliz abriste á la alborada, Ni el eco llegó á ti de voz amada, Ni de otra flor jamás compaña hubiste, ¡Pobre flor! Cuando. lágrimas bebiste Que la Aurora te dió, de ti apiadada, Sonreías, y dulce temporada De amor y de ventura presentiste. Espera ¡oh florecilla! la bonanza; Espera, sí, en tu amor; aun cuando, impía, En ilusión se trueque esa esperanza. También mi corazón sueña y confía; Que es de tu triste vida fiel semblanza, Flor sin amores, la existencia mía.
AAA o, Desde mi retiro, 45 LA PRIMAVERA TRADUCCIÓN DE UNA POESÍA EN CATALÁN escrita por el eximio poeta SR. D. MIGUEL COSTA Rema ya Abril. Con flores mil vestida, Del sol la madre tierra enamorada, Sonríe, y él le envía una mirada, Presente rico en luz, color y vida. Vuela el céfiro blando en la florida Vega, esparciendo esencia regalada; Y el dulce ruiseñor, en la enramada, Con sus cantares, á cantar convida. : Doquier belleza nueva, alegre, encanta, Como si el mundo renovar quisiera De su perdido Edén la dicha santa. Nada cual tú en el mundo ¡oh Primavera! Mas no... Un abril al tuyo se adelanta: El del fiel corazón que ama y espera.
46 José Lamarque. o e 5 5 5 5 5 5 5 5 5 PARTIDA TRADUCCIÓN DEL ORIGINAL PORTUGUÉS - DEA.SOARES DE PASS0S Ay! ¡adiós! terminaron los días Que pasara dichoso á tu lado; Ya es la hora; el momento ha llegado; Es forzoso dejarte y partir. ¡Cuán hermosos y breves han sido Esos días de amor y ventura, Y cuán llenos veré de amargura Los de ausencia, en fatal porvenir! Mira atenta esos campos floridos, Ya el otoño les roba su encanto: De los montes, con gélido manto El invierno, á su vez, bajará. Todo triste, y helado, y sombrío Quedará sin verdura ni flores: Tal mi pecho, privado de amores, De ti lejos, también se verá.
Desde mi retiro, 47 Ni aun sabré si algún día el destino Me dará que te abrace, amoroso... ¡Ah! ¿quién sabe dó el mar borrascoso Llevará mi perdido bajel? Sobre el mar, ya sin norte, sin rumbo, Por el viento sin tregua azotado, De vorágine fiera arrastrado Será acaso al abismo cruel... Pase en breve esta idea sombría; Raudo pase el cruel desaliento: Tras el lapso de amargo tormento Tal vez otro de dicha vendrá. Dénme, pues, su sonrisa tus labios, Y esperanza, que dé al alma vida; Que al tornar Primavera florida Volveré con sus flores quizá. Mas si brotan las flores del campo Y no vuelvo á tu hogar, niña amada, Llora á aquel que ya en tumba olvidada Duerme lejos su eterno dormir. Y al mirar cada año al otoño Deshojar nuestros árboles, fiero, ¡Ay! recuerda este ¡adiós! postrimero Que te diera, anhelante, al partir.
POESÍAS DIRIGIDAS AL AUTOR DE ESTE LIBRO Y POR ÉL CONTESTADAS 500
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Desde mi retiro, 51 SONETO QUE ME DEDICÓ EL ILMO. SR, D. J. RAMOS COELHO CON MOTIVO DE HABER TRADUCIDO EL SUYO TITULADO AMOR NA MORTE Arma boa, afinada ao som da minha, Entendiste meus versos, Ó poeta, Porque, ferido pela mesma setta, O coragáo co'a pena te definha. Sem já ter quem na vida nos sustinha, Victimas ambos de fatal planeta, Inda mal! nos irmana dor secreta, Que, do espago atravez, nos avisinha. Nao, nao foi pelo seu merecimento Que em tua lingua esses versos traduziste Com tamanha justeza e sentimento. É que na magoa alheia a tua viste, Disseram-te o teu proprio pensamento; E como echo sonoro os repetiste.
58 José Lamarque. 11 No ponéisme, señor, en calzas prietas, Deferente al llamarme compañero. ¡Vos, un vate...! ¡Yo... mísero coplero! ¡Vos, gigante! ¡Yo un niño con nagiietas! Si llegara á subir á las veletas De las más altas torres (que no espero), Aun de allí, ¡cuán difícil considero Alcanzar el nivel de los poetas! Esto á la vista de cualquiera salta: ¿Puedo, pues, ocultar cuánto me falta Para cofrade vuestro, y no me humillo? De las sagradas musas en el culto, Cual ministro inferior, yo nada abulto: Sólo os puedo servir de monaguillo,
Desde mi retiro. 59 SONETO QUE ME DEDICÓ el eximio poeta SR. D. JOSÉ DE VELILLA Y RODRÍGUEZ CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE MI LIBRO EL FONDO DE MI CARTERA Vare insigne, que, al fin de tu carrera, Encuentras en tu pluma, todavía, Contra esta sociedad sin energía, La fe, el valor, la indignación severa; Registra, sin cesar, esa cartera Y da sus fondos á la luz del día, Entre ardientes aplausos que te envía Todo el que adora la verdad austera. Con hierro y fuego el hábil cirujano Cura impasible la doliente plaga, Separando lo enfermo de lo sano. Es crimen la piedad, si al vicio halaga, Y es preferible en el semblante humano Mirar la cicatriz y no la llaga.
60 Fosé Lamarque. CONTESTACIÓN Á MI MUY QUERIDO AMIGO EL INSIGNE POETA SR. D. JOSÉ DE VELILLA Grave mal impidióme, caro amigo, Á tu soneto dar respuesta digna, Y, además, mi labor juzgaba indigna De tu obra bella; con verdad lo digo. Sincero siempre fuí, Pepe, contigo, Y mi labio á callar no se resigna: Noble crítica hice, y no maligna, Que mata y no corrige al enemigo. Mas uno afirma que pequé por suave; Otro, á más, que mi sátira no es grave; Y entiendo que razón tienen en suma: Que de este fin de siglo las costumbres Al juzgar, y sus negras podredumbres, Usar debí escobón en vez de pluma.
D. JOSÉ LAMARQUE DE NOVOA Desde mi retiro. AL SEÑOR DEL INSPIRADO POETA D. ENRIQUE LÓPEZ LACARRA 1 M: siempre querido amigo: Triste, como el tiempo triste Por que atraviesa mi patria, Mi pobre existencia vive, Nací en mi simpar Sevilla, Do gocé gratos abriles; Que los que pasé en la Corte No fueron tan bonancibles. Hundióme el azar, ó el hado, En un pueblo en que preside Constante el aburrimiento, Sin floresta que le anime. Tócame, ¡fué mi fortuna! Ser de la fe un pobre esquife: No de la fe en un Dios santo, Sino de la que es urdimbre
62 Fosé Tamarque. De contratos y negocios Que el amor al pan exige. Cansada mi débil vista Con lo que la prensa escribe, Ni aun converso con los libros, Que tanto bueno nos dicen. Concretado el pensamiento Al cargo que atento sirve, Y á meditar, solitario, En ocios irresistibles, Miro cuál pasa la vida Rodando por el declive Á cuyo final la muerte Implacable su arma esgrime. Son las rudas circunstancias Que á esta pobre España oprimen Causa justa á las tristezas Que constantes me persiguen Y en mis largas soledades Aterradoras me afligen. 11 ¡España! ¿Quién lo diría? - La que dominó arrogante Por su valor y heroísmo
Desde mi retiro. En la tierra y en los mares; La que sacó de las sombras Á aquel pensamiento grande Que el mundo llamó demencia, Y España estimó viable, Lanzando á la empresa loca Sus bajeles y su sangre; La que probó á las naciones Que eran ciegas y cobardes, Porque á Colón no creyeron, Y temieron que al lanzarse Á ignoto mar, se cayeran En el espacio sus naves; Á esas naciones que luego Fueron á saciar sus hambres En aquella tierra virgen Para conseguir caudales: La que dió vida á ese mundo De riqueza exuberante, Hoy ve que ese mundo olvida Que á España tuvo por madre, ¡Y de Cuba y Puerto Rico La arroja con odio infame! Vencido león, ¡ay! ¡llora Ese sangriento desastre! ¡Llora, tú, madre abatida, Tus dolorosos pesares! Sólo al espíritu alienta 63
64 José Lamarque. Un consuelo en tantos males; El español es el mismo: Su valor nunca decae. Le derrotó la impericia De inexpertos gobernantes; Le ha vencido un enemigo En número incalculable, Con las máquinas de guerra Últimas obras del arte, Enemigo pertrechado De elementos admirables, Luchando mil contra ciento Muertos por la sed y el hambre, Extenuados y rendidos, Sin que un momento descansen, Siendo hospital del enfermo (Y enfermos todos combaten) Las enfangadas trincheras, Que hacen un fuego incesante. ¡Vedlos!: lucha de tres años En guerra de bandidaje Con el mambés traicionero, Bajo aquel clima implacable, Hizo espectros de los hombres, Cuyo valor nada vale Ante el norteamericano, Que, lleno de vida, invade Un terreno que defienden
Desde mi retiro, Cuerpos que viven sin sangre. Bien lo prueba el cablegrama Que al Gobierno dió Linares Después de aquellas acciones En que los fuertes titanes Ante un puñado de enfermos Contienen su audaz avance, Al ver cuál deshechas quedan Sus legiones más brillantes. Resistir más no se puede, Los soldados tienen hambre, Tienen sed, están desnudos, En cieno sus cuerpos yacen, La lluvia y el viento azota, No esperan que los amparen Refuerzos que nunca llegan, Los ciudadanos cobardes Á Santiago abandonan Huyendo de sus hogares Y en los soldados apagan Esos nobles ideales Que en Gerona levantaron Un mundo de hervicidades. Quedaron allí esculpidos, Como glorias eternales, El sublime sufrimiento, El valor siempre indomable, El santo amor á la patria,
66 Fosé Lamarque. El espíritu imperante De esos soldados de acero Que sólo en España nacen. AMí quedaron rendidos; Vencidos no: no proclame El poderoso una gloria Que ha de ser mentido alarde. Descuente sus millonadas; Descuente que fué un farsante, La insurrección engendrando Y sus horribles desmanes; - Descuente la dinamita Que dió á los feroces cafres; La vida de agotamiento En tres años perdurables Por su mano sostenida Para sus fines voraces; Descuente de sus escuadras Proyectiles denigrantes, Esas bombas de petróleo Que tienen terrible alcance Y que sin ningún peligro Destruyen barcos distantes; Descuente las mil infamias De que su maldad se vale Y Europa tranquila advierte Con tolerancia cobarde, Ó por interés mezquino
Desde mi retiro, 67 De provechos execrables: ¿Y qué le queda á ese pueblo Que así se juzga triunfante? Esta página en su historia: Con el robo me hice grande. Permita ese Dios eterno Que de ese pueblo los lares Y de sus pasivos cómplices Reciban castigo grave. Vendrá: que la vil materia De ambiciones infernales Ha de rodar ante el ara De los cristianos altares. ¿Desborda mi sentimiento? ¿Lo exaltan mis soledades? ¿Son del Español honrado Estos mis profundos ayes? Dios proteja á nuestra patria. Dios con su poder nos salve. Dispense que le trasmita La tristeza que me invade, Y no olvide que le quiere Quien le aprecia en cuanto vale.
74 José Lamorque. Que ensalzar hazañas hueras, Antes que cantar á ídolos Forjados sólo con tierra, Romperé mi tosca lira Contra una escarpada peña; Que sólo para lo grande Tuvo sones en sus cuerdas. ¡Adiós! Que te guarde el Cielo Y de males te defienda, Cual este tu buen amigo De corazón lo desea.
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Desde mi retiro. 77 EL OTOÑO Pasaron del Verano los rigores: Templando sus ardores, Del Otoño llegó la brisa leve: El árbol de su manto se despoja, Y en el bosque al caer hoja tras hoja, Copos semejan de ligera nieve. Ya en la aldea se limpian los lagares, Y se oyen los cantares De la alegre y gentil vendimiadora: Y de la pisa al rudo bailoteo De las muchachas se une el clamoreo, Las uvas transportando á toda hora.
78 Fosé Lamarque. “¡Todo es animación! Ya la carreta, De aceituna repleta, “Del buey al lento paso va al molino. El árbol á Minerva consagrado El óleo nos dará limpio y dorado, Cual la báquica cepa nos dió el vino. ¡Estación sin igual! Tú das en fruto Al hombre, por tributo, Para sus goces material riqueza; Y eres también venero de poesía, Pues á tu puro ambiente, á tu alegría, Adunas dulce y celestial tristeza. Que tras Septiembre grato y bullicioso, Tras de Octubre abundoso, Llega Noviembre destemplado y fiero, Y el toque funeral de la campana Viene del mundo y de su pompa vana Á probarnos lo nimio y pasajero. ¡Oh sagrado y tristísimo lamento! Al escucharte siento Que hasta el Empíreo elévase mi alma. AMí gozando el ¿mortal seguro Á mis amados muertos me figuro, Y mi pecho respira en dulce calma.
Desde mi retiro. 79 Y del mundo los bienes despreciando, Y su gloria olvidando, ¡Oh Antonia! de tu dicha al ser testigo, Hondo suspiro exhalo de mi pecho, Y luego exclamo, en lágrimas deshecho: ¡Ay! ¿Cuándo, cuándo me uniré contigo? Entonces me parece que del Cielo Recibo almo consuelo, Y que una voz me dice: «Sufre y calla», Y torno de esta vida á los azares; Mas al luchar en sus revueltos mares, La Fe me da vigor en la batalla. Otoño, no es tu fin de pesadumbre. - Ya asoma tras la cumbre Claro en Diciembre el sol, y el cielo encanta; Se oye en la torre el repicar sonoro, Y el católico pueblo dice á coro: «¡Bendita tu Pureza, oh Virgen Santa!»
So Fosé Lamarque. EL INVIERNO Á MI MUY ESTIMADO AMIGO EL INSIGNE POETA SR. D. LUÍS MONTOTO Enrke las sombras de su niebla fría El Invierno se acerca presuroso, Ahuyentando del campo la alegría Al embate del ábrego furioso: Perdida ya la pompa y lozanía Contémplase del álamo frondoso, Y tórnase el arroyo transparente En cenagoso y rápido torrente. Ya no se escuchan en la fértil vega Del viñador los plácidos cantares, Ni el alegre murmullo de la siega, Ni á la alondra trinar en los palmares: Ya el rumor no se siente con que juega El aura entre los olmos seculares; Sólo triste, cual fúnebre lamento, Óyese ci silbo de huracán violento.
Desde mi retiro. S1 Á su empuje tremendo y poderoso Las copas de los pinos sacudidas, En sublime concierto misterioso Parece que responden conmovidas: Las nubes en tropel impetuoso Acrecen en el éter suspendidas, Cubriendo en breve con su denso velo El puro azul del dilatado cielo. Y ora en airoso pabellón flotante Bellas se extienden por la excelsa cumbre, Ya cual las olas del soberbio Atlante Avanzan en confusa muchedumbre; Ó ya cual fiero ejército pujante, Luchando van, y con sulfúrea lumbre Las hiende el rayo, y por su oculto seno Ronco retumba rebramando el trueno. Cuadro de inmensa majestad sublime, Que vi siempre de asombro enajenado, Y que terror al corazón imprime Del hombre que á su Dios tiene olvidado: Tal vez el mundo, que doliente gime En fratricidas luchas empeñado, Á tan tremenda aparición sombría Cesa un momento en su discordia impía.
82 José Lamarque. Tú eres ¡oh Invierno! la estación que ofrece Al corazón más hondas impresiones, Y en ti mira, anhelante, el que padece La imagen de sus muertas ilusiones. Cuando el sol á tu influjo se obscurece Y rugen los temibles aquilones, Con nuevo afán, en desusado vuelo, Elévase mi espíritu hasta el Cielo. Sí, que en las graves horas de amargura, - Allí buscando amor y nueva vida, Olvidando feliz la tierra impura, Sueña quizá con su mansión querida. Tal vez de Dios la imagen se figura Por arcángeles bellos sostenida; Tal vez allí de inspiración ardiente Halla la pura y misteriosa fuente.
Desde mi retiro. 83 LA PRIMAVERA ÁMI QUERIDO AMIGO EL EMINENTE LITERATO É INSPIRADO POETA SR. D. FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN Huvó el helado Invierno: Su nívea cabellera Hundió en el hondo seno Del turbulento mar. Ya alegre se aproxima La grata Primavera, Ceñida su alba frente De rosas y azahar. De negros nubarrones Rompióse el denso velo: En cúmulos gigantes Hacia occidente van; Como dispersa hueste Caminan por el cielo, Á impulso de las brisas, Que al fin los desharán.
yo Fosé Lamarque. Y la cinta observar de nebulosas, De distancias dudosas, Que para el sabio aun es problema vago. Mi madre al contemplarla me decía: «Repárala, hijo mío, esa es la vía Que en nuestra patria recorrió Santiago.» ¡Ayl... ¿Por qué esta infantil, pura creencia, ¡Oh tú, implacable ciencia! Arrebataste de la mente mía? Ella mi patrio amor acrecentaba Y á ideales regiones me elevaba Do aspira el alma célica poesía. Mas tú, ¡oh noche serena del Estío! Aun en el pecho mío De la cristiana Fe viertes la esencia: Por ti logro, en dulcísimo desvelo, La grandeza admirar del claro cielo, Y alabo de su Autor la Omnipotencia.
Desde mi retiro, g1 VERSIÓN PORTUGUESA DE LA ANTERIOR POESÍA POR EL ILMO. SEÑOR DON XAVIER DA CUNHA Forsr das flores á estagao fagueira: Já na aprazivel eira Loirejam palhas e loireja o grao. Volveram a seu lar os segadores; Com luz intensa os estivaes calores Por largo tempo agora reinarao. Já o hortelao se intrega afadigado, No productivo prado, Das quotidianas regas ao lavor. Já nosso paladar se delicia Com fresquidao da rubra melancia, Dos mel0es ambrosiaco sabor.
92 José Lamarque. Feliz quem noites placidas do estio Pode, á beira de um rio, Desfructar entre verdes meloaes, E, respirando a brisa deleitosa, Da camponeza joven e formosa Ouvir de amor as trovas joviaes! + D' esta agradavel quadra os lindos dias Contrastam com as frias Noites eternas do hibernal rigor, Que sao da Morte as nuncias pavorosas: No estio as longas horas luminosas Dao á velhos e a inválidos vigor. Ah! que doce prazer, doce alegria, Quando bate o mei'-dia, Na fresca fonte a séde ir mitigar]... Em seguida... sob arvore frondosa Dormir á séstal!... E apoz, no cor-de-rosa Do occaso, ver o sol a declinar! Depois... é ver, no azul das noites bellas, Deslumbrantes estrellas A demonstrarem o poder de Deus! Ver o carro das Ursas reluzente, E, seguindo-lhe a pista, Arcturo ardente, Qual rei dos astros percorrendo os céos!
Desde mi retiro, 93 Porfim... a larga faixa luminosa Que a Astronomia anciosa Bem perscrutar ainda nao logrou!... De minha Mae me lembro que inlevada Me dizia em pequeno:—-«Aquella é a estrada, Por que na Hespanha Sant'Jago introu.» D' essa crenga infantil, crenga amoravel, Veio a Sciencia implacavel Dissipar-me no espirito a illusao,— Crenca, em que o patrio amor se me inflammava, E que ás regi0es do ideal me remontava Onde nos illumina á inspiragao! Mas inda sinto o milagroso affeito Da Fé que no meu peito Infundem noites de estival fulgor, Quando, ao mirar a abobada estrellada, Fica minh' alma em jubilo extasiada Ante o excelso poder do Creador.
94 José Lamarque. LA OBRA DE DON BOSCO EN LA SOLEMNE APERTURA DE LA EXPOSICIÓN DE LAS ESCUELAS SALESIANAS I No sin hogar, que vives Por esas calles vagando, De esta sociedad incrédula Y egoísta abandonado; Que duermes al aire libre En invierno y en verano; Que no recibiste nunca De una madre el tierno abrazo; Que te ves por todo el mundo Perseguido ó despreciado, De la venganza en tu pecho Los gérmenes concentrando: Niño, que, al ver tu abandono, Viertes silencioso llanto, Un porvenir de miserias Y desdichas presagiando; No llores, seca tus lágrimas;
Desde mi retiro. os Que hogar ya tienes y amparo En la morada y Escuela De los Padres Salesianos. Ellos con síncero afecto Te harán amar el trabajo, Y grabarán en tu alma Los sentimientos cristianos, Haciéndote ver que todos No son en la tierra malos; Que hay almas nobles que amparan Al huérfano y al anciano. Ellos harán que seas útil Á ese mundo vil y bajo, Que, en vez de educar, persigue Al niño desamparado: Y entonces, cuando conozca Que le eres tú necesario, En vez de burla y desprecio, De él te verás halagado; Que, aunque pequeño en fortuna, De ti necesita el alto: Por tu trabajo su aprecio Obtendrás, si eres honrado. Entonces tú, generoso, Olvidarás tus agravios, Porque fuíste por los Padres, Por los Padres Salesianos En moral .sauéa instruído,
96 TFosé Lamarque. Cristianamente educado, Y á la caridad se abre Tu pecho con entusiasmo. Tú bien sabes que tendiendo Al que te ofendió tu mano, Te levantas á la altura Del rico y del potentado: Que ante Dios no sirven bandas, Ni títulos, ni entorchados; Virtudes sirven tan sólo, Al vicio contrapesando: Que es la nobleza del alma La que hasta Él se abre paso. —Así lo harás, porque sientes En tu pecho el fuego santo De la caridad, y mitas En cualquier hombre á un hermano. —Por eso, porque eres bueno, > Feliz serás en tu estado; Que María Auxiliadora Te ampara bajo su manto. y Padres, que miráis con pena A vuestros hijos vagando,
Desde mi retiro. 97 Porque no tenéis fortuna . Para poder educarlos; No os aflijáis por más tiempo; Cese ya vuestro quebranto, Pues las Escuelas existen De los Padres Salesianos. AM, por módica ofrenda, Vuestros hijos educados Serán en la fe de Cristo, Y al par en otros cien ramos Del saber; que son los Padres, Son los Padres Salesianos, De santa piedad modelo Y en letras humanas sabios. Allí aprenderán honrosa Profesión, porque el trabajo Honra al hombre, aunque modesta Labor produzcan sus manos. De allí convertido el niño, Que ayer fué ignorante y vago, Saldrá en hombre bondadoso, Instruído y buen cristiano. Sabrá ganar su sustento, Pues oficio le enseñaron; Y aunque ya no esté al abrigo De la casa, ni al cuidado De los venerables Padres, De los Padres Salesianos,
Fosé Lamarque. Como en la Escuela, en el mundo Será feliz y apreciado; Que María Auxiliadora Lo ampara bajo su manto. 111 Poderosos de la tierra, Los que habitáis en palacios, De las miserias del pobre Completamente alejados; Que educáis á vuestros hijos En el Extranjero acaso, Ó en España, pero siempre En colegios afamados Donde del orgullo necio Acicate es el boato; Venid, venid á la Escuela De los Padres Salesianos Á admirar cómo se educan Los niños desamparados Y los hijos del obrero De corazón puro y sano. Llevad allí á vuestros hijos, Próceres y potentados, Para que admiren los frutos
Desde mi retiro, 99 De la virtud y el trabajo, Y el método y la constancia De los Padres Salesianos. AMí, á más de cien oficios Que en lo futuro abren campo Para que el sustento ganen Cual menestrales honrados, Está la imprenta, los triunfos De don Bosco publicando; Y para que todo sea Bello en el solemne acto De la exposición de obras De los niños, educados Por los dignos sucesores De aquel Varón justo y sabio, Las tres bandas militares Que en la Escuela se formaron Dan sus acordes al viento, Al público entusiasmando. ¡Eterna gloria á don Bosco Y á los Padres Salesianos! Poderosos de la tierra Que en casinos y en teatros Tiráis el oro á montones Del porvenir sin cuidaros, Vuestra mano protectora Tended á los desgraciados,
106 José Lamarque. Hymnos de grato amor e de ternura Que a terra humilde erguer aos céos procura, Té do Eterno alcangarem a mansao! Modulacoes de rythmica harmonia Que sólta o mar perante a penedia, Ou das praias na amena solidao! A” réza da manhan todos convida O «toque das Trindades», quer na ermida, Quer na torre de altiva cathedral. Dos alde0es a turba rumoreja A' Mae de Deus bemdita e bemfazeja Louvores na oragao angelical. Réza o camponio antes que nasga o dia, — Por que possa, em pacífica alegría, Da agricultura ás lidas proceder, — Como em Castella usavam cavalleiros Quando, invergando as armas altaneiros, Tinham de ir contra Mouros combater. Oragao que apprendi na tenra infancia De ouvil-a á minha mae,—casta fragrancia A exhalar-se do calix de uma flor, — Qual em tranquilla noite deleitosa Se repercute, em nota cadenciosa, De um regato aprazivel o rumor!...
Desde mi retiro, 107 Como olvidar o que apprendi no berco, Pois que, da vida nos vaivens immerso, Constantemente a Virgem me amparou?! Foi ella sempre a bonangosa estrella Que me surgiu no azul de noite bella, E que em negras tormentas me guiou. Oh! Ave, Maris Stella! em doce calma Exclamo com fervor no íntimo d' alma; E o pensamento elevo ao Creador. De ambig0es mundanaes o devaneio Quem náo sente finar-se-lhe no seio, Perante a essencia do divino amor? Tal oragao sublime e piedosa, Em louvores da Virgem gloriosa, Nunca, Hespanha, tu queiras esquecer: Se hoje innegrecem nuvens o horizonte, Inda algum dia a tua nobre fronte Has-de, mercé da Virgem, reerguer.
108 José Lamarque. LA ORACIÓN DE LA TARDE “Trawspuso el sol la cumbre de alto monte, Cubriendo el horizonte De oro y zafir con transparente velo: Tiñóse el río en vivas aureolas, Cual si quisiera en sus brillantes olas La belleza emular del claro cielo, Es esa hora de apacible calma En que abstraída el alma En santa beatitud tal vez respira; Hora al par de ventura y de tristeza En que la mente la eternal grandeza, Sin comprenderla, del Creador admira.
Desde mi retiro. 109 Al camino que cruza la ancha vega La muchedumbre llega De labriegos que torna á sus hogares: Y la aldea descúbrese á lo lejos De la tarde á los últimos reflejos, Destacando entre verdes olivares. Mas súbito de iglesia no lejana Se escucha la campana Que al pueblo invita al rezo vespertino: Todos humillan á la vez la frente - Y al Cielo elevan oración ferviente, Agrupados en medio del camino. Pía oración, que encierra dulce nombre Y en que reitera el hombre Diariamente al Creador su amor profundo: Tú eres raudal de célica poesía, Que, ensalzando las glorias de María, Has de reinar mientras exista el mundo. Aún recuerdo que, siendo yo muy niño, Con sin igual cariño Mi madre á recitarla me enseñaba, Y si, al fin, balbuciente repetía Lo que ella con fe santa me decía, De besos y caricias me colmaba.
110 Fosé Lamarque. Nunca haré, nunca, á tu memoria agravio, ¡Oh madre!; de mi labio Brotará esta oración, de mi fe en prenda: Ella es al par, y por feliz acuerdo, De mi grata niñez dulce recuerdo, De mi filial amor sagrada ofrenda. Ella de los errores y la duda El corazón escuda Del obrero infeliz, del fiel cristiano, Como el escudo y el arnés cubrían Y del contrario golpe defendían Al noble caballero castellano, ¡Oh España! tú, que corres mil azares En los revueltos mares De la ignorancia, la maldad y el agio, Repítela con fe: que ella es el arca En que, como el antiguo Patriarca, Podrás, al fin, salvarte del naufragio.
Desde mi retiro. 111 VERSIÓN PORTUGUESA DE LA ANTERIOR POESÍA POR EL ILMO. SEÑOR DON XAVIER DA CUNHA J Ao sol transpoz os cumes do alto monte, Desdobrando no lúcido horizonte De oiro e saphiras transparente véo: Já o rio se tingiu de vivas córes, Como se pretendéra em seus fulgores Rivalizar co' as purpuras do céo. Hora saudosa e de aprazivel calma, Em que abstracta, num extasi, a nossa alma Da beatitude os dons vai respirar! Hora de melancholica ventura, Em que inlevada a humana creatura Ergue no peito, a Deus, sagrado altar!
112 Fosé Lamarque. Pela vereda, que atravessa os prados, Destaca-se o tropel de afadigados Camponios no regresso do lavor: Avultando entre os verdes olivedos Avistam-se os casaes, brancos e ledos, Da vespertina luz ao resplendor. Mas subito... se escutam compassadas Da ermidinha as tres longas badaladas... Convidando á piedosa devogao: Todos a um tempo, e em modo reverente, Aos Céos levantam súpplica fervente, Ajoelhando humillimos no cháo. Doce oragao que um doce nome incerra, E em que elevámos, cá do pó da terra, Ao excelso Deus, nosso profundo amor! Manancial de celica poesia, Que, celebrando as glorias de Maria, Ha-de milh0es de seculos transpór! Lembro-me bem de quando, em tenra edade, Minha mae com fagueira amenidade Me insinava a rezar esta oragáo: E, emquanto balbuciante eu repetia No seu regago a meiga Ave-Maria, Com mil caricias me beijava entáo.
Desde mi retiro. 113 Podes certa ficar, mae adorada, Que meus labios tal súpplica sagrada Repetir hao-de sempre com fervor: Respiro nella, simultaneamente Co' a lembranga dos tempos de innocente Saudoso preito de filial amor. Tal oragao as crengas restab'lece N” alma do desditoso que esmorece, E as avigora no christao fiel, — Como outrora ao guerreiro castelhano Contra os golpes do fero musulmano Defendiam arnezes e broquel,. Tu, nobre Hespanha, exposta a mil azares Travez da furia de revoltos mares Da ignorancia e má-fé, nessa oragao (Qual succedeu na indefectivel Arca Do diluvio ao famoso Patriarcha) Refúgio incontrarás e salvagao.
114 Fosé Lamarque. Á COLONIA EN LOS JUEGOS FLORALES INICIADOS POR MI MUY QUERIDO AMIGO el eminente poeta alemán EXCMO. SR. D. JUAN FASTENRATE Corona, ciudad preciada, La de Catedral famosa, Que en la corriente anchurosa Del Rhin se ve retratada; La que su cabeza ornada Ostenta con lindas flores, Y balsámicos olores Esparce en su puro ambiente; Tú eres la patria esplendente De vates y de pintores. Guarda tu templo grandioso De arte gótico obras bellas, Que fulguran cual estrellas En límpido cielo hermoso.
Desde mi retiro. 115 Como recuerdo precioso, De Úrsula la santa vida Allí se ve enaltecida En cien tablas inmortales, Inequívocas señales De piedad no desmentida. En ti unidas aparecen Religión y bellas artes; Que con la piedad compartes Primores que te enaltecen: Ellos tu renombre acrecen; Y hoy, al admitir, gozosa, Nuestra costumbre famosa De los tiempos medioevales, En esos Juegos forales Renacerás más gloriosa. Que al aceptar el sagrado Lema de Fe, Patria, Amor, Unes tu actual esplendor Á tu grandioso pasado; Y tu pueblo, entusiasmado, Verá, en noble competencia, Luchar en la gaya ciencia Con los vates castellanos Á los poetas germanos, De ilustre dama en presencia.
122 Fosé Lamarque. Que allí en la altura del ancón es Ella Consoladora estrella Que en las noches obscuras les da amparo; Y si feroz galerna les azota, Tronchado el remo y con la vela rota, De la Ermita la lámpara es su faro. Aquella luz que ante la Virgen arde, Y que, temprano ó tarde, Al puerto siempre sin temor los guía, Es cual mirada tierna y cariñosa Con que les presta, en noche borrascosa, Valor y fe la celestial María. Mas ya se alejan de su pobre aldea; Su rostro el viento orea: Las barcas van su marcha acelerando. Desde la playa, y vistas desde lejos, Parecen, del sol vivo á los reflejos, Blancas gaviotas sobre el mar volando.
Desde mi retiro, 123 Y De la aldea los pobres moradores, Sintiendo hondos temores Del mar de fondo al ver la lucha interna, Allí, en la playa, y elevando al cielo La vista, exclaman con profundo anhelo: «Señor, ¡piedad! ¡qué horror! ¡es la galerna!» Y á poco se contempla al mar airado Elevarse agitado, Y confundirse con la nube obscura: Hiende el rayo la nube, y por su seno Rugiente rueda pavoroso trueno, Que retumba en el mar... ¡Todo es negrura! All están de los tristes pescadores Las familias, horrores ¡Ay! presintiendo en tan tremenda cuita: «¿Quién los ampara en noche como ésta?» Exclaman; y voz firme les contesta: «Nuestra Virgen del Mar, la de la Ermita.»
124 Fosé Lamarque. Tal dice un sacerdote respetable, Anciano venerable, Que les da al par consuelo y esperanza; Y estas frases humildes y sencillas Añade: «Oremos todos, de rodillas; Que así del Cielo compasión se alcanza.» Y todos se arrodillan á su ejemplo, Teniendo allí por templo Cielo obscuro y un mar que en furia aumenta; Por lámparas, del rayo los fulgores, Los silbidos del viento por cantores, Y por órgano, el són de la tormenta. De la Ermita en el alto promontorio, El buen viejo Gregorio Encaramóse, como fiel vigía: Marino experto, sabe demasiado La que las barcas, ante el puerto ansiado, Han de seguir imprescindible vía. La vista aguza, con afán prolijo, Derecha á un punto fijo, Donde el escollo está que salvar tienen: Á la luz de un relámpago un instante Las descubre, y exclama en voz triunfante: - «¡Ya se acercan las barcas!... ¡Todas vienen!»
Desde mi retiro. 125 Aún sintiendo penosa incertidumbre, - La inquieta muchedumbre, Por verlos pronto, sin temor avanza... Lentamente amainó en la costa el viento, Y la luna entre nubes un momento Vióse brillar, cual iris de bonanza. uI Y al fin llegaron: sin timón, sin velas, Tiñendo las estelas Tal vez con sangre de reciente herida. Terrible fué el azar: promesa hicieron, Y las olas calmarse al punto vieron: La Virgen Santa les salvó la vida. ¿Quién describir pudiera el entusiasmo Y, al par, el mudo pasmo Que en todo el pueblo su relato excita? Dulce llanto, perdón de alguna ofensa Se oyen sólo, y la voz, la voz inmensa De «¡Á la Ermita á dar gracias; á la Ermita!»
126 José Lamarque. Y á la luz indecisa de la aurora, Se les ve á aquella hora Por la cuesta subir al Santuario: Mas en tanto que arriban á la cumbre, Van, por piadosa, inmemorial costumbre, Recitando las preces del Rosario. Llegan al cabo'ante la Virgen pura, Y se oye, allá en la altura, Ave, maris Stella, en sus cantares: Himno de gratitud y de alabanza, Que repitiendo van en lontananza, Con su eterno rumor, los anchos mares. ¡Oh Fe cristiana, de venturas fuente! Aún en el alma ardiente Vives del pueblo, cual su amparo y guía. Yo en mí te siento, y con fervor te adoro: 'Tú eres de inspiración rico tesoro... Mientras reine la Cruz, habrá poesía.
Desde mi retiro, 127 VERSIÓN ITALIANA DE UN FRAGMENTO DE LA POESÍA ANTERIOR POR EL ILMO. SR. D. PRÓSPERO PERAGALLO 100 Srxza vele e timón giúnsero tutti, Avendo tintii flutti Forse col sangue di fresca ferita. Grande il periglio fu; ma un voto han fatto; E i marósi calmáronsi ad un tratto. La Vergin Santa lor salvó la vita. Chi quel muto stupór, chi l' allegría Descrívere potría Che eccitó nel villaggio una tal nuova? S' ódon pianto e perdón di qualche offensa, E una voce che grida, voce immensa: Al tempio, al tempio a ringraziar si muova.
128 Fosé Lamarque. E al chiarore indeciso dell' aurora Si scórgono in quell' ora Salir per Y érta che mena al Santuario; E lungo il lor cammin vanno frattanto, Per un costume immemorábil, santo, Recitando le preci del Rosario. Giúngono infin nanti la Vergin pura, E suona in quella altura 1' Ave o Stella del mar presso 1' altare, Inno di gratitúdine e di lode, Che lungi, lungi ripercosso si ode Col suo eterno rumor dall' ampio mare. Fede immortale! d' ogni ben sorgentel Nella nostra alma ardente Vivi tuttora, e ne sei scorta pia; In me io ti sento e con fervor ti adoro: Tu sei d' ispirazión ricco tessoro. Finché regni la Croce, avrém poesia.
Desde mi retiro. 129 EL ALUD Exa de Julio espléndida mañana. Por el camino estrecho Que, del alto Mont-Blanc, desde Chamouni, Va de la 7éte-Rousse al ventisquero Y al apacible lago que á su espalda Se extiende, y en invierno Conviértese en inmóvil Y triste mar de hielo, Precedidos de un guía, Pausados caminaban tres viajeros. Á espaciosa meseta, al fin, llegaron Que un día dominara prado extenso; Frente al porche de ermita abandonada Todos cuatro á la vez se detuvieron, Y así uno de ellos habla con el guía, Detalles inquiriendo:
130 Fosé Lamarque. —-¿Es verdad que ha ocurrido esa catástrofe Há pocos días? : —Excelencia, es cierto. Ocurrió en Junio último, y fué horrible. —Pues que decís que hay tiempo Para subir al lago Y pernoctar después en sitio ameno, Sentémonos ahora aquí en el atrio De esta iglesia, y contadnos el suceso.— Y sentados los tres de tosca piedra En un banco, y el guía enfrente de ellos Sobre un añoso tronco, así la historia Les refirió con tembloroso acento: «¿Veis la esplanada aquella do concluye Este angosto sendero? AMí, de bosque secular cercada Y de jardines bellos, Alzábase la aldea, dominando El que el Arve cruzaba prado inmenso Y hoy convertido veis en cenagoso Lago, do flotan destrozados restos. Era la noche de san Juan: ardía En la plaza del pueblo Enorme hoguera; en su redor danzaba La alegre juventud, mientras los viejos, Sentados, y en corrillos más distantes, Recordaban quizá pasados tiempos.
Desde mi'retiro, Á la luz de las llamas Que se agitaban por el fuerte viento, Las sombras se extendían De personas y objetos Hasta las faldas de lejanos montes, Imitando, con rudos movimientos, Danza macabra, en ronda interminable De brujas y de diablos gigantescos. Raro contraste con su luz rojiza Formaba la del cielo, Do brillaba la luna, argénteos rayos Enviando á los altos ventisqueros, Donde la nieve y las movibles brumas Semejaban de espíritus angélicos Legión alada, que en inciertos giros Cruzaba por los ámbitos sidéreos. Costumbre antigua es de esta comarca En los pequeños pueblos, Que de lícito amor en esa noche Se entablen los conciertos, Y que los novios de anteriores años Sellen su puro afecto, Estrechando su unión, del matrimonio Con el santo y sublime Sacramento. La zagala más linda de la aldea, La airosa Julia, la de talle esbelto, Para juntarse en conyugales lazos Con Luís Ferrant, el rico ganadero, 131
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POESÍAS RELIGIOSAS
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Desde mi reliro. 141 ÁLA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA O (PLEGARIA DE UN ANCIANO) Tx amé, Señora, con amor tan puro Como no lo sintió nadie en la tierra; Que en este amor del alma no se encierra De la materia vil el fango impuro. Si al cruzar por el piélago inseguro : De este siglo sin fe, que al bueno aterra, Pequé al entrar con la maldad en guerra, Siempre en Ti pude hallar puerto seguro. Hoy, moribundo, ante tus plantas llego, Exclamando: «¡piedad!»... A Ti me entrego, Contrito pecador, sumido en llanto. Concédeme, piadosa, Madre amada, Subir de Dios á la eternal morada Bajo la sombra de tu regio manto.
142 Fosé Lamarque. VERSIÓN ITALIANA DEL SONETO ANTERIOR POR EL SABIO PRESBÍTERO D. PRÓSPERO PERAGALLO T amai, Signora, con amor si puro Come nessun lo sentí mai qui in terra; Ché in questo amor divino non si inserra Nulla che sia terrén, nulla d' impuro. Se correndo pel mare infido e oscuro Di questa etá infedél che tenta, ed erra, Ho peccato all' entrar col male in guerra, In Te sempre trovai porto sicuro. Oggi, morente... a tuoi pié santi prono, Pietá chiedendo!... a Te tutto mi dono, Contrito peccator, bagnato in pianto. Concédimi, pietosa, o Madre amata, CH” entri di Dio nella mansion beata Accolto all' ombra del regal tuo manto.
Desde mi retiro. 143 VERSIÓN PORTUGUESA DEL MISMO SONETO POR EL INSIGNE POETA DON XAVIER DA CUNHA “Lesmo-1e amado com amor táo puro, Como nunca sentiu ninguem na terra, Pois neste ardente affecto nao se incerra Da vil materia o lodagal impuro. Se, atravessando pelo abysmo escuro D' este sec'lo sem fé, que aos bons aterra, Pequei ao pór-me contra os maus em guerra, Sempre en Ti pude achar porto seguro. Hoje a teus pés eu moribundo chego, Exclamando:—-«Piedade!...» E a Ti me intrego, Contricto peccador, banhado en pranto. Concede-me, piedosa, Múue amada, Subir de Deus á celestial morada Co' o patrocinio-do teu regio manto.
144 Fosé Lamarque. Á SAN ANTONIO DE PADUA AMPARADOR DE LA OBRA PÍA DEL PAN DE LOS POBRES ÑN anu, cual él, de caridad ardiente En hoguera más pura se encendía, Bien cuando al desvalido socorría, Ya sanando al tullido y al doliente. Con palabra dulcísima, elocuente, Á millares las almas atraía, Y al pecador en justo convertía, Y al contumaz incrédulo, en creyente. Mas si en vida logró tan gran victoria, Hoy del pan de los pobres, desde el Cielo, Vedle amparar la idea meritoria. Él con milagros cien le presta vuelo, Y abre las puertas de la eterna Gloria Al que da al infeliz pan y consuelo,
Desde mi retiro. Á LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN LA FESTIVIDAD DE SU PURÍSIMA CONCEPCIÓN Aza el pueblo, Señora, en este día Himnos santos de amor, en tu alabanza, Que por tu dulce mediación alcanza Trocar su aguda pena en alegría. Del mar del mundo en la azarosa vía Eres el iris, nuncio de bonanza; Para el náufrago, puerto de esperanza, Y de todos consuelo, ¡oh Madre mía! Mas Tú, que siempre fuiste Protectora De España, antes feliz, mirala ahora Rota, y luchando con su dura suerte. Ampárala, benigna, en su quebranto; Y á la apacible sombra de tu manto Surja de nuevo venturosa y fuerte.
146 José Lamarque. ANTE UNA IMAGEN DE JESÚS CRUCIFICADO (PLEGARIA) , Alrzase á 'li, Señor, mi pensamiento, Como se alza, tembloroso, al viento Tenue vapor del apacible lago: Que este eterno sufrir que en mi alma siento Es, como él, indefinible y vago. Sin tregua me combate honda tristeza, Que de mi firme pecho la entereza Con su constante batallar apoca; Que hasta la dura y centenaria roca Cede del mar á la tenaz fiereza. Pues cuando, ya rendido por los años Del cortejo de rudos desengaños Juzgué rota en cien trozos la cadena, Aún la humana injusticia, en sus amaños, Mi mente con sus restos encadena.
Desde mi retiro. 147 Vencedor me creí de mi destino, Y torno, cual cansado peregrino, Á mi hogar con los pies en sangre rojos: Hallé por cada flor, en mi camino, Punzadores, á miles los abrojos. Y por eso me abruma honda tristeza, Que de mi firme pecho la entereza, Con su constante batallar, apoca; Que hasta la dura y centenaria roca Del mar se rinde á la tenaz fiereza. De mi agitada vida en los azares, Diste siempre, Señor, á mis pesares, Si fiel te lo rogué, dulce consuelo: Desfallecido siéntome en los mares Del mundo, y alzo la mirada al Cielo. ¡Ah! ¿Dónde encontrará más dulce calma En su ansiedad incomprensible el alma Sino en tu tierno corazón amante? ¿De ventura sin fin, dónde la palma, Sino al mirar tu celestial semblante? Á tu vista mi espíritu se olvida De los rudos azares de la vida, Y en amarte, ¡oh mi Dios! su dicha encierra. ¿Quién al verte en la Cruz, con honda herida, Pensar puede en las glorias de la tierra?