Inmunidad humoral y celular en ganado caprino : uso de calostros alternativos, conservación e higienización del calostro y efecto de la inclusión de ácido linoleico conjugado en la dieta
Abstract
Programa de Doctorada: Sanidad y patología animal
Full text
UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA FACULTAD DE VETERINARIA DEPARTAMENTO DE MORFOLOGÍA TESIS DOCTORAL INMUNIDAD HUMORAL Y CELULAR EN GANADO CAPRINO: USO DE CALOSTROS ALTERNATIVOS, CONSERVACIÓN E HIGIENIZACIÓN DEL CALOSTRO Y EFECTO DE LA INCLUSIÓN DE ÁCIDO LINOLEICO CONJUGADO EN LA DIETA Noemí Castro Navarro Las Palmas de Gran Canaria, febrero 2005 3 r»* l^ n^ ":'''''"'' ^^^JZ.Í" 3ilíi*f3 ^^^13Z^
/^ UNIVFPSIDAt) Df lAS PAli/AS DE GRAN CANARIA Departamento de Morfología D. PFDRO HERRAEZ THOMAS. SECRETARIO DEL DEPARTAMENTO DE MORFOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, CERTIFICA, Que et Consejo de Doclores del Departamento de Morfología, en su sesión de fecha 15 de octubre de dos mil cuatro tomó el acuerdo de dar el consentimiento poro su tramitación, a la tesis doctoral titulada "INMUNIDAD HUMORAL Y CELULAR EN GANADO CAPRINO: USO DE CALOSTROS ALTERNATIVOS, CONSERVACIÓN E HIGIENIZACIÓN DEL CALOSTRO Y EFECTO DE LA INCLUSIÓN DE ÁCIDO LINOLEICO CONJUGADO EN LA DIETA" presentada pot la doctoranda D^' Noemí Castro Navarro y dirigida por los Doctores Anastasio Arguello Henríquez y Juan Copóte Álvarez. Y para que así conste, y a efectos de lo previsto en el Art''' 73.2 del Reglamento de Estudios de Doctorado de esta Universidad, firmo la presente, en Las Palmas de G'"an Canaria a veinticuatro de noviembre de dos mil cuatro
UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA FACULTAD DE VETERINARIA DEPARTAMENTO DE MORFOLOGÍA PROGRAMA DE DOCTORADO "SANIDAD Y PATOLOGÍA ANIMAL" INMUNIDAD HUMORAL Y CELULAR EN GANADO CAPRINO: USO DE CALOSTROS ALTERNATIVOS, CONSERVACIÓN E HIGIENIZACIÓN DEL CALOSTRO Y EFECTO DE LA INCLUSIÓN DE ÁCIDO LINOLEICO CONJUGADO EN LA DIETA TESIS DOCTORAL Presentada por Noemí Castro Navarro Dirigida por el Dr. Anastasio Arguello Henríquez y el Dr. Juan Capote Álvarez El Director El Director r. Anastasio Arguello Henríquez Dr. Juan Capote Álvarez La Doctoranda Jv^A Noemí Castro Navarro Las Palmas de Gran Canaria, febrero 2005
ANASTASIO ARGUELLO HENRÍQUEZ, PROFESOR TITULAR DE UNIVERSIDAD EN EL DEPARTAMENTO DE PATOLOGÍA ANIMAL, PRODUCCIÓN ANIMAL, BROMATOLOGÍA Y TECNOLOGÍA DE LOS ALIMENTOS DE LA FACULTAD DE VETERINARIA DE LA UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA Y ]UAN CAPOTE ÁLVAREZ, INVESTIGADOR DE LA UNIDAD DE PRODUCCIÓN ANIMAL, PASTOS Y FORRAJES DEL INSTITUTO CANARIO DE INVESTIGACIONES AGRARIAS INFORMAN: Que Noeml Castro Navarro, Licenciada en Veterinaria, ha realizado bajo nuestra dirección y asesoramiento el presente trabajo titulado "Inmunidad humoral y celular en ganado caprino: uso de calostros alternativos, conservación e higienización del calostro y efecto de la inclusión de ácido Linoleico conjugado en la dieta" considerando que reúne las condiciones y calidad científica para optar al grado de Doctor en Veterinaria. Las Palmas de Gran Canaria, febrero 2005 Fdo. Anastasio Arguello Henriquez Fdo. ]uan (Capote Álvarez
A mis padres y hermana A Juan Miguel
AGRADECIMIENTOS
Agradecimientos A continuación quiero expresar en unas líneas mi agradecimiento a todas aquellas personas que de una forma u otra me han ayudado para que hoy se pueda presentar este trabajo. En primer lugar, y no por formalismo, quiero dar las gracias a mis Directores, Anastasio Arguello y Juan Capote, a ambos tengo que agradecerles mucho más que esta Tesis Doctoral. Tacho ha sido mi maestro desde el año 1998, momento en que yo llegué a la Unidad de Producción Animal, y a él tengo que agradecerle que unos años más tarde me brindara la oportunidad de realizar este trabajo, así como el gran esfuerzo que le ha supuesto llevarlo adelante. De él aprendo cada día cosas nuevas, siempre está pendiente de mi formación, dejando incluso de lado sus cosas para ayudarme en todo momento, pero fundamentalmente me gustaría destacar como ha sabido soportar mi difícil carácter incluso en los peores momentos. A Capote igualmente quiero agradecerle que haya confiado en mí, así como cada uno de sus sabios consejos y su gran colaboración sin la cual, tal vez, este trabajo no vería la luz. Tanto el Dr. Arguello como el Dr. Capote han sabido llevar a cabo a la perfección que el arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta. De verdad, es un gran lujo trabajar y dialogar con ambos GRACIAS A Rafa, ]uanma y M^ Jesús por su colaboración con este trabajo y por lo que me han tenido que aguantar más de una vez en muchas de nuestras conversaciones, de cada una de ellas he aprendido algo. A los miembros de la Unidad de Reproducción y Obstetricia por su gran apoyo en todo momento.
A los operarios de la Granja (Antonio, ]uan, Luis y Rosario) por su colaboración en la tarea de recogida de muestras, así como por todos los buenos ratos que me han hecho pasar, los cuatro han prestado su colaboración incluso sin entender muchas veces porqué. Asimismo quisiera agradecer a los conserjes, personal de limpieza, ]ose (mantenimiento) y jóse (jardinería) su colaboración. A todos los alumnos que han estado colaborando con las tareas de la lactancia artificial quisiera agradeceries el interés y esmero que han puesto en todo momento. A Félix, por su ayuda con los análisis de óxido nítrico, pero fundamentalmente por todo lo que me ha tenido que escuchar y aguantar esbozando en todo momento la mejor de sus sonrisas. Al personal de la Unidad de Producción Animal Pastos y Forrajes del ICIA, Marichu, Pilar, Nicolás, Sergio, Dani, Javier, Arturo, Ramón, Hilario, 3uan Ramón, Manolo y Angeles por haberme hecho muy cálidos los fríos días de enero en Tenerife y por su importante colaboración en este trabajo. A mi amigo Dani, siempre pendiente de mí cuando lo he necesitado y a Balta "mi informático de cabecera". A mis padres por haber inculcado en mí un valor tan importante como la libertad, lo cual me ha servido de gran ayuda a lo largo de mi vida y por mostrarme su máximo apoyo cuando he tenido que tomar decisiones que podían parecer difíciles y a Raquel, mi hermana, quien a pesar de no entender muy bien esto de la "ciencia" ha tenido la paciencia de aguantar todas mis "excentricidades" como ella las llama.
A ]uan Miguel tengo que agradecerle su constante apoyo y comprensión, así como su empuje en los momentos de flaqueza. Gracias por tomarte este trabajo con el mismo entusiasmo que yo y por todas esas horas de conversación (incluso de madrugada) en las que has escuchado con infinita paciencia como te relataba cada uno de los experimentos. Gracias por estar ahí. Al Cabildo de Gran Canaria por concederme la beca que me ha permitido dedicar mi tiempo a este trabajo. Por último, a todas aquellas personas a las que sin quererlo haya olvidado mencionar y que de una u otra forma hayan colaborado en la elaboración de este trabajo.
Prefacio para poder aprovechar la mayor cantidad de leche posible, bien vendiéndola o, como ocurre en muchos casos, transformándola en las propias explotaciones, lo cual permite el incremento de su rentabilidad. Por estas razones en la Unidad de Producción Animal de La Facultad de Veterinaria de La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria se han estado investigando, desde hace más de una década, diferentes aspectos relacionados con las técnicas de la lactancia artificial (Arguello, 2000). Tanto el manejo del calostro como la transferencia de inmunidad pasiva en los cabritos han sido dos de las líneas que se han considerado como prioritarias y que han generado especial motivación. Bibliografía Arguello, A., 2000. Lactancia artificial de cabritos, encalostrado, crecimiento, calidad de la canal y de la carne. Tesis Doctoral. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, España, 356 pp. Capote, ]., 1989. Agrupación Caprina Canaria. Libro de actas del 1 Simposium internacional de la explotación caprina en zonas áridas. Fuerteventura, España, 17-33. Orden APA/2420/2003 de 28 de agosto por la que se modifica el catálogo oficial de razas de ganado de España, contenido en el anexo del Real Decreto 1682/1997 de 7 de noviembre, por el que se actualiza el catálogo oficial de razas de ganado de España.
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
Revisión Bibliográfica 1.- Revisión bibliográfica 1.1." Definición de calostro e importancia del encalostrado El calostro es la primera secreción que se forma en la glándula mamaria de las hembras de los mamíferos unas semanas antes del parto (Labadía y Tovar, 1996). En los rumiantes la ingesta de calostro es especialmente importante debido a que la placenta tiene unas características histológicas que la hacen impermeable al paso de las inmunoglobulinas (Ig). Por ello, los neonatos son muy sensibles a las infecciones y necesitan adquirir su protección inmunológica de forma pasiva a través del calostro (Brambell, 1970; Levieux, 1984). 1.2,- Síntesis del calostro Alrededor de las diez últimas semanas de gestación, la ubre empieza a manifestar los signos externos propios de la producción de leche. Así en este momento comienza la formación de un líquido, con unas características similares a las de la leche, que contiene una elevada concentración de inmunoglobulinas (Fleet et al., 1975). Dentro de los diferentes tipos de inmunoglobulinas, la que aparece en una mayor concentración (80-90%), en el suero sanguíneo y calostro bovino, es la inmunoglobulina G (IgG) (Klaus et al., 1969). Asimismo su presencia es mayoritaria en el suero sanguíneo (88,64%) y calostro (91,65%) del ganado ovino (Smith et al., 1975). La concentración de IgG del calostro caprino es superior a la del suero sanguíneo y la subclase IgGi representa un 95-98% del total de la IgG (Micusan y Borduas, 1977). Durante la formación del calostro la incorporación de la citada IgG i al mismo parece estar regulada por los niveles de estrógenos y progesterona existentes en esta fase de la gestación y
Revisión Bibliográfica se realiza mediante un transporte selectivo desde la sangre (Butler, 1969; Butler eí ai, 1971; Kiddy eí ai, 1971; Smith y Larson, 1975; Micusan y Borduas, 1977), provocando que los niveles de inmunoglobulinas en la misma disminuyan. En vacas lecheras, Lacetera et a¡. (1996) observaron la mencionada reducción de inmunoglobulinas en suero sanguíneo, con una disminución de la concentración entre 3,2 y 2,6 mg/ml en las tres últimas semanas de gestación. Por el contrario Sawyer et al. (1977) no encontraron, en ganado ovino, ninguna correlación entre la concentración de IgG e IgM en sangre y calostro, si bien trabajando con esta mima especie Ciupercescu (1977) describió un descenso brusco en la concentración de IgGi e IgM del suero sanguíneo en las dos últimas semanas de gestación. Este mecanismo de transferencia selectiva de la IgGi, se ha utilizado en ganado caprino para obtener calostros, con gran cantidad de inmunidad específica, frente a determinados patógenos, procedentes de madres previamente vacunadas (Vihan, 1993). Respecto al transporte de IgG, durante la formación del calostro, Mayer et al. (2002b) han descrito la presencia de un receptor en la glándula mamaria de las ovejas que puede jugar un papel importante cuando la citada inmunoglobulina es transportada hacia la ubre durante la síntesis del calostro. Este mismo receptor ha sido encontrado en las células epiteliales del duodeno de los corderos. Asimismo se ha observado que estos receptores cambian su distribución en la glándula mamaria antes y después del parto, hecho que lleva a pensar su relación con el transporte de IgG durante la formación del calostro (Mayer et al., 2002a). 1.3.- Concentración de inmunoglobulinas en sangre Micusan y Borduas (1977) observaron que la concentración media de IgG en el suero sanguíneo de cabras adultas no gestantes era de 19,97±1,55
Revisión Bibliográfica mg/ml (representando la IgGi el 55% de las Ig), mientras la concentración de esta inmunoglobulina en el calostro era de 53,27+5,30 mg/ml. Estos mismos autores encontraron que la evolución de la concentración de IgG en sangre de cabras preñadas fue ascendente desde las ocho a las cinco semanas antes del parto, produciéndose desde este momento hasta el parto un descenso en sus niveles. Tras el parto la concentración de IgG en el suero sanguíneo de estos animales experimentó de nuevo un ascenso. Ha et al. (1986) encontraron un tenue incremento en la concentración sérica de IgG de cabras nativas coreanas, pasando de 7,36 y 6,58 mg/ml en el momento del parto a 11,58 y 12,86 mg/ml (primíparas y multíparas respectivamente) a las 120 horas postparto. En este sentido Martín (1998), trabajando con cabras de raza Majorera, encontró que la concentración de IgG en el suero sanguíneo fue de 11,66±3,06 mg/ml en el momento del parto y de 14,01 ±4,05 mg/ml cinco días después del mismo. Similares resultados han sido descritos en animales de la misma raza por Castro (2000) quien encontró un ascenso del 44,87% en la concentración de IgG del suero sanguíneo desde el parto hasta las 132 horas postparto. Este ascenso en los niveles de la IgG sérica tras el parto, también descrito por Rabbani eí al. (1990), puede ser explicado por el cese en el transporte masivo de IgG desde la sangre al calostro o bien por la desaparición de la degradación provocada por el estrés del parto, e Incluso por la acción de ambos fenómeno simultáneamente (Meiron eí al., 1977; Logan et a/., 1981a). En ovejas Finnish x Dorset Horn, Ciupercescu (1977) halló una evolución similar, si bien la concentración de Inmunoglobulinas sanguíneas mostraba un incremento en su nivel hasta dos meses antes del parto, descendiendo posteriormente de forma ligera hasta los 15 últimos días de
Revisión Bibliográfica gestación y de forma drástica desde este momento hasta el parto. Si bien esta evolución fue experimentada por la IgGi, la concentración de lgG2 no mostró cambios significativos a lo largo de este periodo. En este sentido, Kiddy eí a/. (1971) observaron en ganado bovino que existía una correlación negativa (r=-0,43) entre las concentraciones de IgG sanguínea y calostral, de forma que al final de la gestación la concentración sérica de inmunoglobulinas descendía y la del calostro aumentaba, proceso que se invertía tras el parto. En ganado caprino esta correlación (r=-0,27) ha sido descrita por Ha etal. (1986). 1.4.- Funciones del calostro Una de las funciones del calostro más citada en la bibliografía es la transmisión de inmunidad pasiva, pero además de ésta el calostro cumple otras funciones esenciales como la elevación de la temperatura corporal y la eliminación del meconio, entre otras. 1.4.1.- Transferencia de inmunidad pasiva El calostro es una importante fuente de inmunoglobulinas y en el caso de los rumiantes, Tizard (1992) estimó que las vehiculadas en el calostro que consumían los terneros, durante las primeras 24 horas de vida, suponían la mayor fuente de las encontradas en el suero sanguíneo de los mismos durante las primeras semanas tras el parto. Evaluando la concentración de IgG en el suero sanguíneo de los cabritos en el momento del nacimiento, mediante inmunodifusión radial, se encontró que los cabritos son agammaglobulinémicos (Constant et al., 1994; Dos Santos et al., 1994; Arguello, 2000). Sin embargo, algunos autores, empleando el test de turbidez del sulfato de Zinc, han señalado pequeñas
Revisión Bibliográfica concentraciones de inmunoglobulinas en suero de cabritos antes de la ingestión de calostro (Guerrault, 1990; Sherman et al., 1990). Los cabritos dependen de la absorción de las inmunoglobulinas del calostro para su protección contra las enfermedades infecciosas durante las primeras semanas de vida (Nandakumar y Rajagopalaraja, 1983; Vihan, 1988). A pesar de ello, Rowan et al. (1994) afirmaron que la crianza con éxito de cabritos sin consumo de calostro (alimentándolos con leche de vaca) es posible siempre y cuando se les provea de tratamientos antiinfecciosos adecuados. Las inmunoglobulinas presentes en el calostro, aportan al neonato una fuente de anticuerpos que éste es aún incapaz de sintetizar. Asimismo, estos anticuerpos calostrales, además de la acción sistémica, desempeñan una acción a nivel local (IgM e IgA) tal y como observaron en terneros Babiuk eí al. (1990). La mencionada actividad ha sido descrita como profiláctica y no como curativa, al evaluar su efecto frente a diarreas producidas por rotavirus en terneros (Osame eía/., 1991). 1.4.2.- Viabilidad Tal y como se ha citado con anterioridad, una de las principales funciones que cumple el calostro es el aporte de inmunoglobulinas con el objetivo de incrementar las posibilidades de supervivencia de la cría (Tizard, 1992). La mayoría de los mamíferos, exceptuando los humanos, conejos y conejillos de indias, adquieren inmunidad pasiva en las primeras etapas de su vida sólo a través de la ingesta de calostro (Lampert, 1975; Smith y Larson, 1975; Hunter et al., 1977; Muller y Ellinger, 1981; Stott et ai, 1981; Stott y Fellah, 1983). Así, son muchos los autores (Halliday, 1971; McGuire et al., 1976; Sawyer eí al., 1977; Cay, 1983; Nandakumar y Rajagopalaraja, 1983; Morand-Fehr, 1984; Nocek et al., 1984; MorandFehr, 1989) que han demostrado que la supervivencia de cabritos, corderos
Revisión Bibliográfica O terneros depende de la adecuada adquisición de inmunidad a través del calostro. De este modo, en ganado caprino. Dos Santos et a/. (1994) trabajando con cabritos mestizos criados en Brasil, encontraron que los niveles de IgG en el suero sanguíneo eran inferiores en los animales que murieron durante la experiencia (25,6 y 33,11 mg/ml de IgG, muertos y vivos respectivamente). Asimismo O'Brien y Sherman (1993) observaron, en cabritos de raza Alpina Francesa, diferencias significativas en los niveles de inmunoglobulinas en sangre entre los animales que morían y los que sobrevivían (medidos con test de turbidez en el primer mes de vida) siendo las concentraciones 75,07 mg/ml en ios muertos y 143,91 mg/ml en los vivos. Por el contrario, Al-]awad y Lees (1985), trabajando con corderos, han afirmado que el nivel de inmunoglobulinas en sangre (valoradas mediante el test de turbidez del sulfato de zinc) no fue un factor tan determinante en la viabilidad de los mismos ya que los animales sobrevivieron, al menos durante oclio semanas, habiéndose obtenido concentraciones muy bajas de inmunoglobulinas (5,6 mg/ml aproximadamente) en sangre en las primeras 36 horas de vida. Algunos autores coinciden en la afirmación de que la falta de consumo de una adecuada cantidad de calostro con una concentración suficiente de inmunoglobulinas es la causa principal de la aparición de ciertas patologías, en corderos y cabritos, tales como el síndrome de boca mojada (García de ]alón et al., 1990) o la criptosporidiosis (Molina et a/., 1994; Goyenaeta/., 1997).
Revisión Bibliográfica 1.4.3." Transferencia de inmunidad celular La bibliografía existente respecto al estudio de la población celular en el calostro es muy escasa. En este sentido Gonzalo et al. (1988) realizaron un estudio detallado de los componentes celulares del calostro ovino en el que encontraron que éste presentaba una mayor cantidad de linfocitos y macrófagos que la leche. Los mismos autores observaron que la cantidad de linfocitos del calostro casi doblaba su presencia en la leche, hecho que para ellos podría estar asociado a un mecanismo de transferencia de inmunidad celular al neonato, lo que ha sido también apuntado por otros autores (Parmely y Beer, 1977; Lee y Outteridge, 1981; Outteridge y Lee, 1981). Por otra parte los macrófagos del calostro, debido a su elevada capacidad fagocitaria, realizarían fundamentalmente una función de protección del intestino de los corderos recién nacidos frente a las infecciones bacterianas (Lee y Outteridge, 1981). 1.4.4." Elevación de la temperatura corporal Además de las funciones anteriormente descritas, el calostro también desempeña un papel importante como fuente de energía, lo que favorece el incremento de la temperatura corporal de los terneros (Vermorel eí al., 1983). Estos autores encontraron que la producción de calor en terneros mantenidos a 10°C se incrementaba en un 18 y 9% en la primera y segunda hora tras el consumo de calostro respectivamente. Asimismo, Godfrey et al. (1991) observaron que el consumo temprano de calostro por parte de los terneros supone un aporte de energía, glucosa y moléculas precursoras de ésta, resultando todos ellos elementos fundamentales para los terneros nacidos en condiciones ambientales desfavorables. Eales eí al. (1982), trabajando con corderos, encontraron que una de las principales causas de mortalidad, en las primeras horas de vida de los
Revisión Bibliográfica mismos, fue la pérdida de temperatura corporal, por lo que recomendaron como medida profiláctica para la hipotermia un adecuado encalostrado de los animales en esta etapa crítica. Hamadeh et ai. (2000) tras realizar estudios con corderos, afirmaron que la ingesta temprana de calostro es primordial para la inducción de la termogénesis en corderos neonatos. En el caso de los cabritos, éstos sufren una evaporación de líquidos durante sus primeras horas de vida produciéndose una disminución en la temperatura rectal de los animales (Dos Santos eta/., 1994). Posteriormente Morand-Fehr (1989) y Dos Santos et ai. (1994) encontraron que un aporte temprano de calostro a los cabritos favorece la elevación de su temperatura rectal durante las primeras horas de vida. Muller y McCutcheon (1991), en una experiencia en la que compararon la resistencia al frío de cabritos y corderos, observaron que la ingesta temprana de calostro era esencial (fundamentalmente en cabritos) como aporte energético ya que, como ellos describen, el bajo peso ai nacimiento de los cabritos, la inhabilidad de estos animales para mantener la temperatura corporal elevada (tras un estrés por frío) y su menor capacidad para la producción de calor, sugiere que los cabritos tienen una mayor dificultad para resistir condiciones ambientales desfavorables (Figura 1). Figura /.- Cabritos con foco de caior
Revisión Bibliográfica IgG algo menores una hora después del parto (51,7 mg/ml), que descendían hasta niveles de 3,6 mg/ml a las 24 horas postparto. En este sentido Arguello (2000), trabajando con cabras de raza Majorera, también encontró que los niveles IgG en el calostro seguían una evolución descendente según transcurría el tiempo postparto. Así, este mismo autor cita concentraciones de IgG en el calostro de 45 mg/ml en el momento del parto mientras tres días después este valor es cercano a cero. Chen et al. (1998) trabajando con calostro caprino de raza Nubia, analizado con métodos electroforéticos, observaron que la concentración de gammaglobulinas en el calostro evolucionaba desde 72,2±11,0 mg/ml en el momento del parto hasta 17,9±3,6 mg/ml 36 horas después del mismo. En otros trabajos O'Doherty y Crosby (1996), utilizando técnicas de inmunodifusión radial (Fahey y McKelvey, 1965; Mancini et a/., 1965) encontraron grandes coeficientes de variación en la concentración de IgG (95,48%) en calostro bovino. Estas amplias variaciones también han sido descritas por otros autores (Kruse, 1970; Logan, 1977; Petrie, 1984). En ganado caprino (raza Majorera) Arguello (2000), empleando técnicas de cuantificación de IgG similares, observó coeficientes de variación del 77% en los cinco días postparto. Variabilidades análogas han sido descritas recientemente por Levieux et a/. (2002) quienes encontraron en calostro caprino concentraciones de IgG que oscilaban desde 19,9 a 94,5 mg/ml. 1.6.3.- Factores de variación de la concentración de IgG del calostro 1.6.3.1.- Genotipo En ganado bovino hay muchos trabajos que han descrito diferencias en la concentración de IgG entre diferentes razas (Tennant et al., 1969; Newstead, 1976; Halliday, 1978; Losonczy et ai, 1979; MuIIer y Ellinger, 16
Revisión Bibliográfica 1979). Cabe destacar el estudio realizado por Shearer eta/. (1992) quienes trabajando con 2045 vacas encontraron que el calostro procedente de las de raza Holstein poseía una concentración de inmunoglobulinas dos veces superior al de otras razas estudiadas. En este sentido Arguello (2000) afirmó que, si bien las razas caprinas seleccionadas para la aptitud lechera (Figura 3) presentan concentraciones de IgG calostral menores, esto no implicaba que la producción total de la citada inmunoglobulina sea inferior, ya que la producción total de calostro es generalmente mayor. Figura 3.- Aptitud ¡ectiera de la raza Majorera 1.6.3.2.- Nutrición durante el periodo de secado Shearer etal. (1992), trabajando con ganado vacuno, observaron que aquellos animales que durante el secado incrementaban su condición corporal, poseían una mayor concentración de inmunoglobulinas en su calostro que los que mantenían o veían reducida la citada condición corporal durante dicho periodo. En este sentido Quigley y Dewdry (1998) afirmaron que se debe incrementar la calidad de la ración de las vacas lecheras entre las 17
Revisión Bibliográfica dos y cuatro últimas semanas de gestación, para aumentar la concentración de inmunoglobulinas. En cuanto a la calidad de la dieta antes del parto, Hough eí a/. (1990) estudiaron la influencia que tenía la restricción en el aporte de proteína en la misma sobre la cantidad de inmunoglobulinas presentes en el calostro. Así tras alimentar dos lotes de vacas Angus con el 100 y 57% de las necesidades proteicas, comprobaron que la calidad inmunológica del calostro producido no se alteraba. Sin embargo, la cantidad de inmunoglobulinas absorbidas por los terneros era de un 21,8% menos en los que consumían calostro de vacas alimentadas con la dieta de restricción en proteínas. Estos mismos autores apuntaron que debía existir algún componente en el calostro que, con la restricción proteica, afectaba a la absorción intestinal de inmunoglobulinas. De acuerdo con lo anteriormente expuesto O'Doherty y Crosby (1996) y O'Doherty et a/. (1997) trabajando con ovejas (cruces de Suffolk y Texel) encontraron que los animales alimentados con un suplemento proteico antes del parto, poseían una mayor concentración de IgG en su calostro, si bien no hicieron pruebas de la asimilación de esta IgG. De forma análoga Pattinson et al. (1991) observaron que en ovejas Cambridge existía una ligera tendencia (P=0,064) a incrementar la cantidad de proteína en el calostro si los animales recibían una dieta más rica en proteína en el periodo de secado. En este mismo sentido Mazzone et al. (1999) encontraron que el calostro de ovejas Ramboulliet, cuya dieta estaba suplementada con proteína cruda en un 115% de sus necesidades básicas, presentaba una mayor concentración de IgG que el calostro de los animales que recibían un 85% de la citada proteína. 18
Revisión Bibliográfica 1.6.3.4." Número de lactación El aumento del número de lactación en ganado bovino producía un incremento en la concentración de IgG presente en el calostro (Kruse, 1970; Oyeniyi y Hunter, 1978). No obstante esta diferencia sólo se puso de manifiesto entre las tres primeras lactaciones y las posteriores. De forma análoga Shearer et al. (1992) encontraron que las vacas primíparas poseían una concentración menor de inmunoglobulinas en su calostro que las de segunda o posteriores lactaciones. Vijil et a/. (1986) estudiando el calostro ovino, indicaron que el número de lactación no tenía influencia sobre ninguno de sus constituyentes, si bien denotaron una cierta tendencia, sin diferencias significativas, de tal forma que las ovejas de mayor edad presentaban valores más elevados de IgG. Sin embargo, en ganado caprino explotado en Brasil Dos Santos et al. (1994), valorando el efecto del número de lactación sobre la concentración de IgG del calostro, no observaron diferencias estadísticas en la citada concentración entre cabras de segunda y posteriores lactaciones. Ha et al. (1986) afirmaron que la concentración de IgG del calostro de cabras nativas coreanas primíparas, era inferior a la de cabras multíparas (115,09±17,24 y 153,28+39,89 mg/ml de IgG en el momento del parto, primíparas y multíparas respectivamente). No obstante, estas diferencias sólo se mantenían en las primeras 24 horas tras el nacimiento. En este sentido Arguello (2000) estudiando el calostro de cabras de raza Majorera, de primera lactación y de segunda y posteriores lactaciones, no encontró diferencias significativas en la concentración de IgG (39,88±23,18 y 34,24+19,51 mg/ml, primera y posteriores lactaciones respectivamente) desde el momento del parto hasta las 132 horas postparto. 19
Revisión Bibliográfica 1.6.3.5.- Prolificidad Halliday (1978) apuntó que en ovejas con gestación múltiple, la mayor parte de los nutrientes aportados a la madre son dirigidos a la formación de los embriones, quedando así una menor cantidad de proteína disponible para la síntesis de las inmunoglobulinas destinadas al calostro. Sin embargo, Csapo et a/. (1989) trabajando con cabras y ovejas, encontraron que el calostro procedente de hembras cuya descendencia había sido múltiple tenía un contenido mayor en IgG que el de hembras con descendencia simple. Arguello (2000) también evaluó el efecto de la proliflcidad sobre la concentración de IgG del calostro de cabras de raza Majorera. Este autor no encontró diferencias significativas, pero sí una cierta tendencia a concentraciones superiores en el calostro procedente de animales de parto simple, coincidiendo con Halliday (1978) al sugerir que los animales con una sola cría tienen unas menores necesidades nutritivas lo cual puede favorecer la incorporación de IgG al calostro. 1.6.3.6.- Longitud de la gestación La longitud de la gestación ha sido estudiada por Castro (2000) en ganado caprino, comprobando la existencia de una correlación positiva (r=0,l 56) entre la misma y la concentración de IgG presente en el calostro. De esta manera los animales con gestaciones superiores a 146 días presentaron concentraciones superiores de IgG en su calostro que aquellos cuyo parto se presentó antes. No obstante, Hoerlein y ]ones (1977) trabajando con ganado bovino habían observado que la concentración de IgG del calostro de animales, cuyo parto era inducido mediante inyección de corticosteroides (el parto se 20
Revisión Bibliográfica producía entre 3 y 22 días antes de la fecha prevista) no era diferente de la concentración de IgG de las vacas que parían a término. 1.7.- Transferencia de inmunidad pasiva a los cabritos En la especie humana, en los primates y los roedores las inmunoglobulinas empiezan a transferirse desde la circulación materna a la fetal a partir del último tercio de la gestación (Gitlin eí al., 1964). Este transporte de inmunoglobulinas es selectivo para las IgG, de forma que los recién nacidos de estas especies, poseen altas cantidades circulantes de IgG en sangre (Bernier eí al., 1967; Virella et al., 1972). Al contrario de lo descrito anteriormente, las características de la placenta de los ungulados impiden el paso de inmunoglobulinas al feto (Brambell, 1970), por lo que el consumo de calostro, por parte de la progenie de estas especies, es esencial para la adquisición de una protección inmunológica en las primeras semanas de vida. Estos anticuerpos calostrales no sólo desempeñan una acción sistémica (Babiuk eí al., 1990) sino que además actúan a nivel local evitando la aparición de diarreas víricas durante la primera semana de vida del ternero. Desde hace tiempo es sabido que el transporte de inmunoglobulinas, en las primeras etapas de la vida de los ungulados, no es un proceso selectivo (Balfour y Comline, 1959; Pierce, 1961; Branden y Lascelles, 1971), si bien existen algunos factores presentes en el calostro que ayudan o colaboran para que su absorción sea máxima. Entre los primeros que se descubrieron destaca el inhibidor de la tripsina (Laskowski y Laskowski, 1951) que impide en las primeras 24-36 horas la acción de dicha enzima gástrica sobre las inmunoglobulinas. También hay que citar el papel de los "InsuHn Growth Factors" (IGF) en el recién nacido (Baumrucker y Blum, 1993). En este mismo sentido Mayer eí al. (2002b) observaron, en la glándula mamaria de 21
Revisión Bibliográfica las ovejas, un receptor que podría participar en el transporte de IgG hacia la ubre durante la síntesis del calostro. La evolución de la concentración sérica de inmunoglobulinas tras el nacimiento ha sido bien estudiada en terneros. En este sentido Bush y Staley (1980) observaron que, fruto de la ingestión de calostro durante las primeras horas de vida, la concentración de inmunoglobulinas en sangre era mucho mayor que la encontrada en los animales al nacimiento. En terneros Lacetera eí al. (1996) encontraron concentraciones de inmunoglobulinas en sangre menores a los 28 días de vida que a los dos días postparto, lo cual se explica por la degradación fisiológica de las inmunoglobulinas en la sangre y porque los animales son aún incapaces de sintetizar sus propias inmunoglobulinas (Logan et al., 1972). A partir del día 28 y hasta los 56 días de vida de los terneros, Lacetera et al. (1996) apreciaron un ligero incremento en la concentración de inmunoglobulinas en sangre debido tal vez a la producción endógena de las mismas. Los cabritos son agammaglobulinémicos en el momento del nacimiento según Constant et al. (1994) y Arguello (2000), aunque para Guerrault (1990), Rabbani et al. (1990) o para Sherman et al. (1990) existan mínimas concentraciones de inmunoglobulinas en el suero sanguíneo al nacimiento. En este sentido Logan eí al. (1972) encontraron niveles de IgG e IgM en sangre de terneros recién nacidos que no habían consumido calostro. Este hecho contrasta con lo descrito posteriormente por los mismos autores, al detectar por primera vez inmunoglobulinas en sangre a las 4 horas de vida, considerando a los terneros agammaglobulinémicos hasta este momento (Logan eía/., 1978b). Logan y Pearson (1978) han estudiado en terneros la localización de la zona de máxima absorción de inmunoglobulinas. Estos autores demostraron, mediante el uso de técnicas de inmunofluorescencia, que la 22
Revisión Bibliográfica misma se encuentra en la región pilosa del intestino delgado. La duración de la permeabilidad intestinal a las macromoléculas en los ungulados es breve, estimándose entre 24 y 48 horas (McCarthy y McDougall, 1953; Pierce, 1955; Lecce y Morgan, 1962; Jeffcott, 1971). Algunas experiencias realizadas con ganado porcino, han conseguido, mediante el ayuno o la ingestión de agua en las primeras horas tras el parto, alargar el periodo de absorción de las inmunoglobulinas hasta las 86-106 horas de vida (Lecce y Morgan, 1962; Payne y Marsh, 1962). Al contrario de lo que sucede en ungulados, el periodo de absorción de inmunoglobulinas en ratas o ratones, se puede alargar hasta los 14 ó 18 días de vida (Halliday, 1958; Bamford, 1966). El mecanismo de absorción de macromoléculas en el recién nacido se cree que se realiza mediante pinocitosis en el lumen intestinal y pinocitosis inversa en la parte basal de la célula. Así, las macromoléculas son vertidas a los conductos linfáticos aferentes hasta alcanzar el conducto torácico (Sibalin y Bjorkman, 1966; Krahenbuhl y Campiche, 1969; Yoffey y Courtice, 1970). Por otra parte, parece que el mecanismo de cierre intestinal está mediado por la acción de la glándula suprarrenal que es activada en el momento del nacimiento (Clark, 1959; Halliday, 1959). Con posterioridad, Nightengale y Stott (1981) encontraron una correlación negativa parcial entre el nivel de cortlsol en los terneros a las 24 horas de vida y la concentración de IgG, completando lo publicado por Stott (1980) quien, en una revisión sobre el efecto del estrés en la absorción de inmunoglobulinas de los terneros neonatos, explicó que la relación entre los glucocorticoides y el cierre intestinal no estaba clara. Sin embargo, en un trabajo más reciente realizado en cabritos, Chen et al. (1999b) observaron que el nivel del pico de gammaglobulinas, alcanzado 18 horas después de la primera toma de calostro, fue superior en los animales que habían nacido con mayor concentración de cortisol en su suero sanguíneo, por lo que concluyeron que 23
Revisión Bibliográfica es deseable la presencia de elevados niveles de cortisol al nacimiento de los cabritos, si bien el mecanismo por el cual ocurre todo esto está en discusión. Algunas de las teorías más actuales sobre el final del periodo de absorción de macromoléculas en el intestino del recién nacido, apuntan hacia la maduración de las células de la mucosa intestinal y el desarrollo del aparato digestivo intracelular, tal como indicaron ]ochims eta¡. (1994). Así, una de las mejores descripciones del proceso de cierre intestinal ha sido la citada por estos autores quienes afirmaron que el mismo puede ser interpretado como un evento multifactorial que comprende el reemplazo de los enterocitos fetales (capaces de absorber macromoléculas) por una población madura, un cese retrógrado de la transferencia y un incremento de la actividad proteolítica intracelular a cargo de los lisosomas. Además hay que tener en cuenta que el factor inhibidor de la tripsina está más presente en la fase inicial del calostro y según éste disminuye, aumenta la actividad de la tripsina en el abomaso (Quigley et a/., 1995). 1.7.1.- Evolución de la concentración de inmunoglobulinas en el suero sanguíneo de rumiantes neonatos Respecto a la evolución de la concentración de IgG en los neonatos, en el caso de los terneros (Logan et al., 1978b) los niveles máximos de IgG se alcanzaron entre las 16 y 48 horas (21,5+2,6 mg/ml). En corderos Finnish x Dorset Horn (Ciupercescu, 1977) se alcanzó la máxima concentración de IgCi a los 3 días de vida (22 mg/ml), descendiendo el nivel hasta casi el 50% en las primeras 2 semanas (12 mg/ml), y manteniéndose este descenso a lo largo del primer mes (8 mg/ml). A partir de este momento la concentración de IgGi incrementó ligeramente su valor hasta las 14 semanas de vida (12 mg/ml). La IgG2 con una evolución inicial similar (0,25 mg/ml a los 3 días de vida) sufrió un gran incremento hacia el final del periodo de estudio (1 mg/ml a las 14 semanas de vida). 24
Revisión Bibliográfica En ganado caprino Chen et al. (1999a) trabajando con cabritos de raza Nubia encontraron un pico en la concentración de inmunoglobulinas en suero sanguíneo de 33,3 mg/ml a las 24 lioras de vida. Sin embargo O'Brien y Slierman (1993) describieron fallos en la transferencia de inmunidad pasiva en cabritos, cuando los niveles en sangre no superaban los 120 mg/ml, si bien en este último trabajo no se hace referencia a la técnica empleada para la determinación de inmunoglobulinas. En cabritos de raza Majorera, Arguello et a/. (2004) observaron que el pico en la concentración de IgG en el suero sanguíneo se producía entre las 24 y 60 horas de vida de los animales. Los niveles de IgG encontrados por estos autores en este momento fueron de 22,21, 17,89 y 18,34 mg/ml, en animales encalostrados con su madre y en lactancia artificial {ad libitum y restringida) respectivamente. Al igual que sucede en el calostro hay muchos autores que describen grandes coeficientes de variación (55,82, 62,44 y 51,20%) en la concentración de inmunoglobulinas en el suero sanguíneo de cabritos (Sherman et al., 1990; O'Brien y Sherman, 1993; Chen et a/., 1999a). Coeficientes de variación análogos han sido observados por Arguello (2000), en cabritos de raza Majorera, quien encontró valores del 60% en cabritos encalostrados con sus madres, 50% en cabritos encalostrados en lactancia artificial ad libitum y del 20% en los cabritos que recibieron el calostro en cantidad restringida. 1.7.2.- Comienzo de la producción endógena de inmunoglobulinas Logan eí al. (1972) tras experimentar con terneros, y citando varias fuentes, afirmaron que podía existir una influencia de la presencia de inmunoglobulinas procedentes del calostro en sangre sobre el comienzo en la producción de inmunoglobulinas endógenas, de forma que en animales encalostrados con calostro de buena calidad inmunológica (alta 25
Revisión Bibliográfica limitante. Así, Haliiday (1976) encontró que, en razas ovinas con escasa producción de calostro. Merino o Caras negras, el tamaño de la camada y como consecuencia el peso al nacimiento de los corderos, sí afectaba a la concentración de inmunoglobulinas en sangre de los mismos. 1.7.5.4.- Sexo En terneros, existen opiniones contradictorias respecto al efecto del sexo sobre la concentración de inmunoglobulinas. De esta manera para Roy (1990) las hembras poseían una mayor capacidad de absorción que los machos. Sin embargo, Vann eí al. (1995) no encontraron diferencias entre géneros ni en Bos indicus ni en Bos taurus. En ganado caprino Chen eí al. (1999a), si bien no observaron efecto del sexo en cabritos de raza Nubia sobre la concentración sérica de inmunoglobulinas, apuntaron una tendencia a una mayor concentración en las hembras (37,3 y 29,7 mg/ml, hembras y machos respectivamente, medidas mediante electroforesis). Por el contrario, aunque O'Brien y Sherman (1993) tampoco encontraron diferencias estadísticas entre sexos en cuanto a la concentración de inmunoglobulinas séricas, mostraron la existencia de una mayor concentración en los machos 135,2 mg/ml que en las hembras 91,4 mg/ml (medidas realizadas con test de turbidez). En trabajos más recientes Arguello (2000) afirmaba que el sexo no afectó a los niveles séricos de IgG en cabritos de raza Majorera, a la vez que tampoco observó efecto alguno sobre la concentración máxima ni sobre el pico de aparición de la misma. En el comportamiento inicial de los cabritos Ramírez etal. (1998) tampoco encontraron diferencias entre sexos. Resultados análogos a los descritos en caprino han sido encontrados por Ciupercescu (1977) en ganado ovino, al no observar diferencias en los niveles sanguíneos de IgG i, IgGz e IgM, entre sexos en corderos Finnish x 32
Revisión Bibliográfica Dorset Horn. Akdogan et al. (2000) tampoco observaron diferencias en las concentraciones de IgG del suero sanguíneo entre corderos machos y hembras. 1.7.5.6." Cantidad y calidad del calostro consumido Dos Santos eí al. (1994) no encontraron, en cabritos cruzados de raza Saanen y Anglonubia con cabras locales de Brasil, relación entre la concentración de IgG en el calostro a la hora postparto y los niveles de IgG en el suero de los cabritos a las 25 horas de vida. Asimismo Chen eí al. (1999a) tampoco encontraron diferencias, en cabritos Nubios, cuando los animales tomaban un calostro de alta concentración proteica (200 mg/ml) y baja (100 mg/ml). Por el contrario, teniendo en cuenta las concentraciones de inmunoglobulinas, estos autores observaronn que aquellos alimentados con calostros ricos en inmunoglobulinas (aproximadamente 100 mg/ml) obtenían mayores tasas de las mismas en sangre a las 24 horas de vida (40,1 y 21,8 mg/m! de IgG, encalostrados con calostro rico y pobre en inmunoglobulinas respectivamente), que los alimentados con calostro de baja concentración de inmunoglobulinas (65 mg/ml). En este sentido Arguello (2000) encontró una alta correlación positiva (r=0,79) entre la cantidad de IgG consumida y la encontrada en el suero sanguíneo de cabritos de raza Majorera, principalmente en las primeras 72 horas de vida. Para Stott et al. (1979a), ingestas superiores a los 2 litros de calostro en terneros están relacionadas positiva y linealmente con la proporción de inmunoglobulinas absorbidas. Respecto a la cantidad de calostro Orsel et al. (2000) encontraron que los cabritos que ingerían 100 mi del mismo, tenían una menor concentración de inmunoglobulinas en sangre que los que consumían entre 150 y 200 mi. Asimismo en ganado caprino. Arguello et al. (2004) no encontraron diferencias estadísticas en los niveles de IgG en el 33
Revisión Bibliográfica suero sanguíneo de cabritos de raza Majorera, aportando calostro ad Ubitum o calostro de forma restringida (10% del peso nacimiento/día). Si bien los autores citados anteriormente hacían referencia a la cantidad de calostro consumido, Stott y Fellah (1983), trabajando con terneros, afirmaron que la concentración de inmunoglobulinas presentes en el calostro era un factor fundamental en la absorción de las mismas. Así, los terneros que consumían un litro de calostro con una concentración de 60 mg/ml, poseían un mayor nivel de inmunoglobulinas en sangre que aquellos que consumían dos litros con una concentración de inmunoglobulinas de 30 mg/ml. De igual forma, Muller y Ellinger (1981) encontraron coeficientes de correlación positivos entre la concentración de IgG (0,52), IgA (0,56) e IgM (0,36) presentes en el calostro y la resultante en el suero de los terneros. En contra de lo expuesto anteriormente, Michanek et al. (1989a y b) observaron que en terneros la ingesta de grandes cantidades de inmunoglobulinas, en las primeras tomas de calostro, podía provocar el cese de la transferencia de inmunidad pasiva. También en terneros otros autores encontraron que la relación entre las inmunoglobulinas consumidas y la concentración de las mismas en el suero sanguíneo era lineal (McEwan et a/., 1970b; Stott y Fellah, 1983). Por el contrario, Al-]awad y Lees (1985) no encontraron diferencias en la eficacia de absorción en corderos Clun Forest al proporcionarles inmunoglobulinas, procedentes de diferentes fuentes, que oscilaban en su concentración entre 139 mg/ml (calostro ovino) y 38 mg/ml (suero sanguíneo ovino). Este hallazgo concuerda con lo expresado por Sawyer etaí. (1977) quienes, trabajando también con corderos, afirmaron que si la cantidad de calostro suministrada no era limitante, la concentración no jugaba un papel fundamental en la absorción, sino que lo serían factores de absorción intestinales. 34
Revisión Bibliográfica El consumo de leche no calostral previo a la Ingesta de calostro, no afectó a la absorción de IgG por parte de terneros Holstein (Michanek et a/., 1990). En este caso las concentraciones halladas fueron de 10,2±2,3 y 9,6±2,7 mg/ml de IgG, en terneros que no Ingirieron leche antes del calostro y en los que sí lo hicieron respectivamente. 1.8.- Alternativas al uso de calostro natural El uso de fuentes alternativas de calostro está especialmente indicado en casos de ausencia de la producción de éste por parte de las madres, partos múltiples, crías débiles o con escaso peso al nacimiento, así como en caso de muerte de la madre o en el manejo propio de la lactancia artificial, el cual, como ya se ha citado reiteradamente con anterioridad, se ve dificultado por una relación larga entre la cría y la madre (Larson et al., 1974; Eales et a/., 1982; Al-]awad y Lees, 1985; Sherman et al., 1990; WInter y Clarkson, 1992; Arguello et a/., 1998). Asimismo el empleo de alternativas al calostro de la madre (Figura 5) está también establecido como método de profilaxis ante ciertas patologías, como la artritis-encefalitis caprina (CAEV) cuya principal vía de transmisión es galactogénica (Peretz, 1992; Greenwood et a/., 1995; Nord eí al., 1998; Contreras etal., 2003). 35
Revisión Bibliográfica Figura 5.- Cabrito mamando de su madre Tampoco se debe obviar, como ya se ha mencionado, que el calostro además del aporte de inmunidad cumple otra serie de funciones, entre las cuales está la de actuar como laxante al estimular el peristaltismo de la mucosa intestinal (García de Jalón et ai., 1990). En este sentido Heath (1985) afirmó que el aporte de la misma cantidad de calostro bovino que de calostro ovino a un cordero, disminuye a la mitad la cantidad de grasa ingerida, reduciendo el efecto laxante de la misma, por lo que recomienda añadir aproximadamente 55 g de aceite vegetal por litro de calostro bovino que se proporcione a corderos. En el ganado caprino el uso de calostro bovino también se encuentra extendido. Greenwood (1993) realizó un estudio con animales de raza Saanen y Alpina Británica, en Australia, donde un lote de cabritos fue encalostrado con un producto de origen bovino, no observándose ningún efecto adverso. Sin embargo, Nord et ai. (1998) tras encalostrar a 229 cabritos con calostro de vaca, encontraron un ligero aumento en los problemas respiratorios, achacables a la ausencia de ingesta de calostro caprino. El uso de calostro bovino para encalostrar cabritos es un manejo seguido habitualmente como medida profiláctica del contagio de la artritis encefalitis caprina (Nord et al., 1998) o de la enfermedad de ]onh (paratuberculosis). Guerrault (1990) trabajando con cabritos, probó cuatro 36
Revisión Bibliográfica tipos de calostro, caprino pasteurizado, bovino sin tratar, calostro en polvo y una preparación comercial a base de calostro liofilizado, encontrando que las concentraciones séricas de los cabritos eran de 15, 11, 1 y 3 mg/ml el segundo día. En el caso del ganado ovino (Logan eí ai, 1978a; Eales eí a! 1982; Al-]awad y Lees, 1985; Sherman et a/., 1990; Winter y Clarkson, 1992) uno de los principales substitutivos del calostro materno ha sido también el de origen bovino, dada la gran producción por parte de las vacas y el escaso uso comercial que se hace de él. Así, Larson et al. (1974) demostraron la efectividad del calostro bovino liofilizado en la transferencia de inmunoglobulinas específicas contra antígenos de Escherichia coíi. El suero sanguíneo bovino también ha sido usado satisfactoriamente como alternativa al calostro ovino en corderos (Al-]awad y Lees, 1985), si bien estos autores lo acompañaron en su experiencia de un lactorreemplazante que actuaba como fuente energética. Por el contrario, estos mismos autores no recomendaron el uso de sangre entera (bovina u ovina) como reemplazante del calostro ovino en corderos, ya que ésta que no aportaba los suficientes niveles de inmunidad. Uno de los principales problemas que ocasiona el uso de calostros heteroespecíficos, es la aparición de anemias hemolíticas en los animales recién nacidos. Este hecho se debe a la ingesta de anticuerpos sensibilizados a la propia especie. La anemia hemolítica por consumo de calostro bovino ha sido descrita en cabritos y corderos por Winter (1990) y Perrin et al. (1995). Como una nueva alternativa en el encalostrado, se considera el uso de calostros comerciales, cada vez más ampliamente distribuidos, principalmente en ganado ovino (Solanes et al., 1995), si bien se encuentran además en la bibliografía algunas referencias respecto al uso de calostros comerciales en 37
Revisión Bibliográfica ganado bovino (Chelack eí ai, 1993; Wereme eí a/., 2001) y, aunque en menor medida, también en ganado caprino (Zadoks etaL, 2001). Generalmente se trata de productos concentrados y esterilizados procedentes de ganado bovino u ovino y, liasta el momento, su utilización como única fuente de Inmunoglobulinas no ha tenido resultados satisfactorios. Así, usando calostro comercial de origen caprino, Constant eí al. (1994) no obtuvieron en su experiencia concentraciones sanguíneas de IgG en cabritos superiores a las encontradas en cabritos encalostrados con calostro natural caprino pasteurizado. La presencia de ciertas enzimas, liormonas y factores de crecimiento podrían explicar este hecho o, tal vez, porque el mecanismo de absorción de macromoléculas en el intestino no es selectivo para las inmunoglobulinas, con lo que una mayor proporción de albúmina en los calostros comerciales podría competir con la absorción de inmunoglobulinas, tal y como sucede en terneros, donde la adición de albúmina al calostro disminuye la absorción de IgCi de un 59 a un 36% (Besser y Osborn, 1993). Zadoks eí al. (2001), tras probar distintos calostros comerciales en cabritos, concluyeron que ninguno de ellos era adecuado para sustituir al calostro de cabra como fuente de inmunoglobulinas. Solanes eí al. (1995) encontraron mayores mortalidades en lotes de corderos, criados sólo con calostro comercial (60 g/animal), que en lotes donde se había usado como complemento del encalostrado natural. Asimismo Bernabé eí al. (1998) asociaron el uso de un calostro comercial con la aparición de casos de poliartritis asociada a Klebsiella pneumonlae en cabritos. Quigley y Welborn (1996) han utilizado la vía parenteral (intravenosa y subcutánea), con cierto éxito, para solucionar problemas de fallo de transferencia pasiva de inmunidad en terneros. Estos autores emplearon 38
Revisión Bibliográfica soluciones concentradas de inmunoglobulinas, procedentes de sangre bovina obtenida en mataderos. Los resultados encontrados difirieron según se tratase de inyección endovenosa o subcutánea. Así, mientras la solución administrada por vía intravenosa incrementó la concentración de IgG de los terneros en 2,9 mg/ml, cuando ésta se administraba por vía subcutánea los niveles séricos de los terneros no variaron. La diferencia probablemente estribaba en el método de obtención del concentrado de inmunoglobulinas. No obstante, el uso de concentrados de inmunoglobulinas por vía parenteral puede ser empleado como fuente de inmunidad en terneros en los que ha concluido el periodo de transporte intestinal de macromoléculas (Crowley et al., 1994; Crawford etal., 1995; Quigley y Welborn, 1996). 1.9.- Métodos de conservación del calostro El manejo de la lactancia artificial lleva asociada la necesidad de conservar calostro para tener suficientes reservas en el momento del nacimiento de las crías. Actualmente hay varios métodos de conservación descritos en la bibliografía, si bien las referencias hasta el momento son escasas. Congelación Chelack eí al. (1993) consideraron que la congelación del calostro no es un método óptimo en ganado bovino, debido a que habitualmente se solían congelar los calostros de los seis ordeños postparto sin contrastar su contenido en inmunoglobulinas. Otra de las razones que aportaban estos autores es que se necesitaba un amplio espacio en condiciones de congelación y, además, a la hora de proporcionárselo a los terneros era necesario realizar tareas de descongelación y atemperado que podían ser largas y tediosas, por lo que proponían como alternativa los calostros deshidratados. En cambio KIobasa et al. (1998) encontraron que no había 39
Revisión Bibliográfica diferencias ni en ios niveles de inmunoglobulinas en el suero de terneros ni en su coeficiente de absorción independientemente de que los terneros Iiubieran sido encalostrados con calostro congelado o liofilizado, si ambos tenían la misma concentración. Deshidratación La elaboración de concentrados de calostro mediante diversos métodos de deshidratación ha sido una práctica común en el ganado bovino. Chelack et al. (1993) testaron tres métodos de deshidratación, liofilizado, evaporación por microondas y evaporación por secado, encontrando que el de mayor eficacia y retención de anticuerpos, y con menor costo y gasto energético, era la evaporación por secado. No obstante observaron que la liofilización resultó muy efectiva para la conservación de la función de las inmunoglobulinas, pero que tenía la desventaja de que era un proceso lento y con alto consumo de energía. Acidificación En lugares con clima cálido la acidificación del calostro con formaldehído es una alternativa viable cuando los métodos de refrigeración o deshidratación no están disponibles (Mbuthia etal., 1997). 1.10.- Acido ünoleico Conjugado (CLA) El ácido Linoleico conjugado, más conocido con el acrónimo CLA es un ácido graso derivado del ácido Linoleico. El ácido Linoleico (ácido 9,12octadecadienoico) es un ácido graso esencial de 18 átomos de carbono con dos insaturaciones (dobles enlaces) situados en las posiciones 9 y 12 y en configuración cis. 40
Revisión Bibliográfica De esta forma, ácido Linoleico conjugado es un término genérico que se usa para definir a un grupo de isómeros posicionales y estructurales del ácido Linoleico (Figura 6). De entre todos los isómeros hay que destacar el trans-W, c/s-12 (tl0,cl2) y el ds-9, trans-1 l(c9,t 11), siendo este último uno de los isómeros biológicamente más activo (Cook, 1999). Asimismo Martin y Valeille (2002) han descrito que los diferentes isómeros del CLA ejercen efectos fisiológicos diferentes. Figura 6.- C18:2 (t10,c12; c9,t1 Í;c9,cí2) Kepler etal. (1966) observaron que el isómero c9,tl 1 era producido por Butyrivibrio fibrisolvens, de la flora gastrointestinal de los rumiantes, cuando esta bacteria era incubada con ácido Linoleico. De esta forma McGuire et al. (1997) propusieron que se denominara ácido Bovínico, nombre que no se consideró apropiado ya que este Isómero también es sintetizado en el rumen de otras especies. Por ello, Kramer et al. (1998) sugirieron denominarlo ácido Ruménico, que es el nombre que tiene mayor aceptación e la actualidad. Recientemente, en relación a la nomenclatura del CLA, Ellen y Elgersma (2004) han propuesto utilizar diferentes términos para denominar al CLA, y ya que, en leche, el principal isómero es el cis-9,trans-\ 1, estos autores plantearon utilizar el término ácido Ruménico en lugar de CLA. Esto 41
BIBLIOGRAFÍA
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CAPÍTULO I.- USO DE CALOSTROS ALTERNATIVOS EN GANADO CAPRINO
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino lo cual la albúmina, presente en la mayor parte de estos productos, compite con las inmunoglobulinas (Besser y Osborn, 1993). De la misma forma Arguello (2000) no detectó presencia de IgG a los tres días de vida de los cabritos que habían ingerido exclusivamente calostro comercial como fuente de inmunidad. En el manejo de la lactancia artificial no se recomienda realizar el encalostrado directamente de la madre, debido a que el vínculo materno-fllial se establece en las primeras horas tras el parto (Ramírez eía/., 1996), lo que tendría como consecuencia una peor adaptación de los cabritos a las tetinas artificiales, produciéndose posteriormente un retraso en el crecimiento de los animales. Dada la necesidad de encalostrar a los cabritos fuera del entorno de la madre, podría estar justificado el uso de calostros comerciales. En segundo lugar, proporcionar el calostro de forma artificial minimizaría o eliminaría el contagio de enfermedades como la artritis encefalitis caprina, la paratuberculosis o la micoplasmosis, que se transmiten por vía calostral. Esto resulta de especial interés en aquellos lugares donde existe la presencia de este tipo de enfermedades (Guerrault, 1990). En este sentido Arguello (2000) encontró que era posible proporcionar a los cabritos el calostro en biberón, utilizando cantidades restringidas del mismo y reduciendo así el tiempo empleado en esta tarea. Otros trabajos han afirmado que el calostro liofilizado es un producto estable, de fácil manejo y adecuado para la transferencia de inmunidad pasiva en terneros (Husu etai, 1993; KIobasa etal., 1998). Por otra parte Dos Santos et al. (1994) no encontraron relación entre la concentración de IgG presente en el calostro y la concentración de la citada inmunoglobulina en el suero de los cabritos al día de vida. Chen et al. (1999) observaron diferencias estadísticas en la concentración de IgG del suero sanguíneo entre cabritos que habían ingerido calostro con alta (20 78
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino mg/ml) o baja (10 mg/ml) concentración de IgG. En terneros se ha detectado que es más importante la concentración de IgG presente en el calostro que la cantidad del mismo (aportando la misma cantidad total de inmunoglobulinas). Así hay autores que han observado niveles mayores de IgG en suero sanguíneo de terneros que habían tomado un litro de calostro que contenía 60 mg/ml de IgG, que en los animales que ingirieron dos litros de calostro con un contenido en IgG de 30 mg/ml (Stott y Fellah, 1983). En este sentido en cabritos de raza Majorera la cantidad de IgG consumida mostró una elevada correlación positiva con la presente en sangre, lo que ocurría especialmente dentro de las 72 primeras horas de vida de los cabritos. No obstante, la citada correlación disminuía de forma significativa a las 84 horas postnacimiento (Arguello etaL, 2004b). Es por todo lo anteriormente expuesto que los objetivos planteados en el presente capítulo son: 1.- Evaluar la capacidad de transmisión de inmunidad pasiva de un calostro comercial de origen ovino en comparación con el calostro caprino refrigerado y calostro caprino congelado. 2.- Evaluar el efecto de la liofilización del calostro sobre la transferencia de inmunidad pasiva en cabritos. 3." Examinar el efecto de la cantidad de IgG presente en el calostro sobre la obtención de inmunidad pasiva de los cabritos. 4.- Evaluar la influencia del número de tomas y tiempo de encalostrado sobre los niveles de inmunidad pasiva adquiridos por los cabritos. 79
MATERIAL Y MÉTODOS
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino 2.- Material y métodos El presente trabajo ha sido realizado en las instalaciones de la Unidad de Producción Animal, Pastos y Forrajes del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias ubicada en el municipio de La Laguna al norte de la isla de Tenerife (España), la cual se encuentra a 28° 28' latitud Norte y 16°20' longitud Oeste y a una altura sobre el nivel del mar de 653 m. 2.1.- Preparación del calostro Para la realización de las experiencias que componen este capítulo fue necesario preparar los calostros refrigerado, congelado y liofilizado que se iban a proporcionar a los cabritos. El proceso de la preparación se describe a continuación y el calostro resultante se denominó pool. Preparación del calostro para el experimento 1 (refrigerado y congelado) Para elaborar el pool con el que se iba a encalostrar a los dos lotes de animales, incluidos en el experimento, se recogieron calostros caprinos procedentes del primer ordeño tras el parto. Con ellos se elaboró un pool que contenía 30,69 mg/ml de IgG. La mitad de este pool se conservó en refrigeración (4°C) y la otra parte fue congelada (-20°C) hasta el comienzo de la experiencia. En el momento de suministrar el calostro a los cabritos, el que estaba conservado a -20°C se descongeló a temperatura ambiente y a continuación fue atemperado (40°C) en microondas (temperatura final 55°C). El calostro refrigerado fue atemperado de la misma forma. 80
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino Preparación del calostro para los experimentos 2, 3 y 4 (liofilizado) Para la elaboración de este pool se recogieron calostros de cabra procedentes del primer ordeño tras el parto. Cuatro litros de este pool fueron congelados (-20°C) y 30 litros fueron liofilizados (Figura 1) en un liofilizador Telstar Cryodos 80. La concentración de IgG del calostro congelado fue de 16,84 mg/ml mientras que el calostro liofilizado tenía una concentración de 61,041 mg de IgG/g de calostro. Figura /.- Liofilizador procesando el calostro Para el proceso de liofilización del calostro, el pool inicialmente era congelado a -80°C y a continuación se colocaba en el liofilizador. Tras cinco días en el mismo, el calostro liofilizado era envasado al vacío hasta el momento de su uso. Una vez nacidos los animales que formaban el grupo experimental, el calostro liofilizado era reconstituido con agua atemperada (40°C). El calostro congelado era descongelado a temperatura ambiente y se atemperaba en microondas (55°C temperatura final). 2.2.- Animales En las cuatro experiencias que forman parte de este capítulo participaron un total de 225 cabritos machos y hembras de raza Majorera 81
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino que fueron criados en régimen de lactancia artificial. Estos animales procedían de partos vigilados de forma que eran separados de sus madres, justo tras el nacimiento y trasladados a una sala de lactancia. Tras la limpieza y secado del animal y posterior desinfección del cordón umbilical, ios cabritos fueron pesados, identificados con una cadena numerada y posteriormente asignados a un lote experimental. Experimento 1 Para la primera experiencia que conforma este capítulo se establecieron tres lotes de 15 cabritos cada uno (8 machos y 7 hembras), tal y como se describe a continuación: Lote CR: a los cabritos se les suministró en biberón, durante dos días, calostro caprino refrigerado (4°C), previamente atemperado (40°C). Todos los animales recibían dos tomas diarias ingiriendo un volumen igual al 5% de su peso nacimiento en cada una (Arguello, 2000). Lote CF: a los cabritos se les proporcionó, en biberón, calostro caprino congelado (-20°C), previamente descongelado y atemperado (40°C). Cada animal recibía dos tomas diarias durante dos días, ingiriendo en cada toma un 5% de su peso al nacimiento (Arguello, 2000). Lote CC: se suministró un calostro comercial de origen ovino cuya composición estaba formada por 32,88% de humedad, 6,62% de proteína bruta, 22,50% de grasa (hidrolizada), 0,15% de celulosa, 1,34% de materias minerales, 2,76% de sacarosa, 0,94% de cenizas, 0,79% de nitrógeno total, 0,14% de calcio, 0,11 % de fósforo y 0,1 % de sodio (datos suministrados por el fabricante). Cada animal recibía la cantidad de calostro recomendada por el fabricante, 20 g, divididos en dos dosis (al nacimiento y a las cinco horas de vida). 82
Capítulo 1." Uso de calostros alternativos en ganado caprino Experimento 2 Para la segunda experiencia 40 cabritos (20 maciios y 20 Iiembras) fueron distribuidos en dos lotes. En este experimento se valoró el efecto del uso de calostro liofilizado frente a calostro congelado sobre la concentración de IgG del suero sanguíneo de los cabritos. A todos los animales se les suministró el calostro en biberón. Lote GL: A este grupo se le suministró calostro caprino liofilizado repartido en dos tomas diarias durante dos días, aportándosele en cada toma el 5% del peso al nacimiento. La pasta elaborada con el calostro liofilizado, una vez reconstituido, tenía una concentración de IgG de 22,88 mg/g. Cada cabrito recibía, por toma, 36,80 g de calostro reconstituido por kg de peso al nacimiento. Como consecuencia, los animales de este grupo experimental recibieron un total de 3368 mg de IgG en la fase de encalostrado por kg de peso nacimiento. Lote GF: A estos animales se les suministró 50 mi por kg de peso al nacimiento en cada toma de calostro caprino congelado (16,84 mg/ml de IgG), previamente atemperado. En total recibieron dos tomas diarias durante dos días. La cantidad de IgG proporcionada fue de 3368 mg. Experimento 3 La tercera experiencia se diseñó para valorar el efecto que pudiera tener la cantidad de IgG ingerida por los cabritos, durante la fase de encalostrado, sobre la concentración de IgG en el suero sanguíneo de los mismos. Para ello se establecieron tres lotes de animales con 20 cabritos (10 machos y 10 hembras) cada uno. Todos los cabritos de esta experiencia recibieron dos tomas diarias (en biberón) de calostro liofilizado durante dos días. Los tres lotes fueron: 83
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino Lote GLA: El calostro reconstituido que se aportó a los animales de este lote tenía una concentración de IgG de 22,88 mg/g. Cada cabrito recibía 36,80 g de calostro liofilizado por kg de peso al nacimiento en cada toma, lo cual representó 842 mg de IgC por toma. La cantidad total de IgG que recibían los animales durante los dos días que duró su encalostrado fue de 3368 mg/kg de peso al nacimiento. Lote GLM: El calostro liofilizado reconstituido que se empleó para este grupo de animales tenía una concentración de IgG de 11,44 mg/g, lo que supuso la mitad de la cantidad ofertada al grupo anterior. Cada cabrito de este lote recibía 36,80 g de calostro por kg de peso al nacimiento en cada toma, lo cual representaba una cantidad de IgG de 421 mg por kg de peso al nacimiento y toma. De esta forma, la cantidad total de IgG recibida por los cabritos del lote era de 1684 mg por kg de peso al nacimiento. Lote GLB: Los cabritos recibían 36,80 g de calostro reconstituido por toma y kg de peso al nacimiento. La concentración de IgG del calostro reconstituido utilizado con este grupo de animales era de 5,72 mg/g. Esto representaba 210,5 mg de IgG por toma y kg de peso nacimiento. Como a los animales se les suministraron cuatro tomas, recibieron un total de 842 mg de IgG por kg de peso nacimiento a lo largo de la experiencia. Experimento 4 En este experimento se utilizó calostro liofilizado para evaluar el efecto del número de tomas y del tiempo en que los cabritos recibían calostro, sobre la concentración de IgG del suero sanguíneo de los mismos. La citada valoración se realizó aportando dos niveles de IgG (alto y bajo). En este caso se trabajó con cuatro lotes de 20 cabritos cada uno (10 machos y 10 hembras). 84
Capítulo 1.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino Lote GLA-ID: Este grupo de animales recibió calostro con elevada cantidad de IgG un solo día, suministrándose en dos tomas. La concentración de IgG en el calostro que se proporcionaba era de 22,88 mg/g. Así, cada cabrito del lote ingirió 36,80 g de calostro liofllizado reconstituido por kg de peso al nacimiento en cada toma, lo que representaba una cantidad de IgG de 842 mg por kg de peso nacimiento y toma. Por lo tanto la cantidad total de IgG que se ofertó a los cabritos GLA-ID fue de 1684 mg por kg de peso nacimiento. Lote GLA-2D: Este lote de cabritos recibió un total de 1684 mg de IgG por kg de peso al nacimiento pero durante dos días. A cada animal se le suministraban dos tomas diarias de calostro, por lo que la fase de encalostrado de los cabritos de este lote constaba de 4 tomas. La concentración de IgG del calostro reconstituido que se aportaba era de 11,44 mg/g. Cada cabrito recibió 36,80 g de este calostro por kg de peso nacimiento, lo que representaba 421 mg de IgG por toma y kg de peso nacimiento. Lote GLB-ID: Este lote recibió calostro liofllizado un día repartido en dos tomas. La cantidad total de IgG aportada a los cabritos fue de 842 mg/kg peso nacimiento. La concentración del calostro reconstituido proporcionado era de 11,44 mg de IgG/g. Cada cabrito recibía 36,80 g de calostro por kg de peso al nacimiento en cada toma, lo que representa 421 mg de IgG por toma y kg de peso al nacimiento. Lote GLB-2D: A este grupo se le proporcionó calostro durante dos días, suministrándose en dos tomas diarias. La concentración de IgG del calostro liofllizado reconstituido era de 5,72 mg/g. Cada animal recibía 36,80 g de calostro por kg de peso al nacimiento en cada toma, lo que representaba 210,5 mg de IgG por toma y kg de peso nacimiento. De esta 85
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino forma, la cantidad de total de IgG proporcionada a los cabritos, de este grupo experimental, fue de 842 mg por kg de peso al nacimiento. Tabla í.- Manejo empleado en los experimentos 2,3y4 Días de encalostrado Tomas por día Tomas totales mg de IgG por toma y kg de PN Total de IgG ingerida (mg/kg PN) Experimento 2 GF 2 2 4 842 3368 GL 2 2 4 842 3368 Experimento 3 GLA 2 2 4 842 3368 GLM 2 2 4 421 1684 GLB 2 2 4 210,5 842 GLA-ID 1 2 2 842 1684 Experimento 4 GLA-2D 2 2 4 421 1684 GLB-ID 1 2 2 421 842 GLB-2D 2 2 4 210,5 842 PN.- Peso nacimiento. GF.- Grupo calostro congelado. GL.- Grupo calostro liofilizado. GLA.- Alto nivel de IgG. GLM.- Nivel medio de IgG. GLB.- Bajo nivel de IgG. GLA-ID.- Alto nivel de IgG en 1 día. GLA-2D.- Alto nivel de IgG en 2 días. GLB-ID.- Nivel bajo de IgG en 1 día. GLB-2D.- Nivel bajo de IgG en 2 días. Una vez finalizada la fase de encalostrado, que tal y como se describe anteriormente para unos cabritos fue de dos días y para otros fue de uno solo, todos los animales fueron alimentados con lactorreemplazante (4,5% humedad, 23,6% proteína, 22,7% grasa, 0,1% fibra y 3,3% almidón) preparado al 16% p/p en una nodriza automática (Mini Robot, Divasa Farmavic, S.A.), siguiendo lo propuesto por Arguello et al. (2004a), hasta finalizar cada experiencia. 2.3.- Toma de muestras Se recogieron muestras de sangre de todos los cabritos incluidos en las cuatro experiencias. Estas muestras fueron obtenidas mediante punción de la vena yugular. A continuación la sangre se centrifugó (Figura 2) a 3500 86
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino extrapolando las medidas de los diámetros de las muestras problema de cada placa en la citada recta se determinaban los resultados en concentración de IgG caprina. 2.5.- Tratamiento estadístico Para el análisis estadístico de la primera experiencia, el efecto del tipo de calostro utilizado, se valoró empleando un modelo lineal general mediante análisis de medidas repetidas. En la segunda experiencia, el efecto del uso de calostro liofilizado o calostro congelado, se analizó empleando un modelo lineal general con análisis de medidas repetidas. El efecto de la cantidad de IgG recibida por los cabritos durante el encalostrado (tercera experiencia) se analizó empleando un modelo lineal general y haciendo una prueba post-hoc Tul<ey. Por último el efecto del número de tomas se evaluó empleando un modelo lineal general con análisis de medidas repetidas entre los grupos de alto nivel de IgG (GLA-ID y GLA-2D) y de bajo nivel de IgG (GLB-1D y GLB-2D). Para todos los análisis estadísticos se empleó el Programa estadístico SPSS(v. 11.0). 93
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Capítulo I.- Liso de calostros alternativos en ganado caprino 3.- Resultados y discusión 3.1." Experimento 1: Uso de calostro refrigerado, congelado y comercial Los cabritos de los lotes estudiados en este experimento no presentaron niveles detectables de IgG en el suero sanguíneo en el momento del nacimiento (Tabla 2 y Gráfica 1), lo cual coincide con lo ya descrito por Constant et a/. (1994) en ganado caprino (sin especificar el genotipo), así como con lo encontrado por Arguello (2000) en cabritos de la misma raza. Este hecho puede explicarse debido a que las características histológicas de la placenta de las hembras rumiantes impiden la transferencia de inmunoglobulinas al feto a través de ella. En contra de lo descrito anteriormente Sherman et al. (1990), empleando como método de determinación el test de turbidez del sulfato de Zinc, encontraron niveles bajos de IgG en cabritos justo tras el nacimiento. En la Tabla 2 y en la Gráfica 1 se muestran los resultados obtenidos con el uso de calostro caprino refrigerado, congelado y calostro comercial. El pico de absorción de IgG se alcanzó a las 24 horas de vida en los cabritos encalostrados con el pool congelado (25,5±19,9 mg/ml) mientras el lote de animales encalostrado con el pool refrigerado tuvo su máxima absorción a las 36 horas postnacimiento (15,8±5,9 mg/ml). 94
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino Tabla 2.- Niveles de IgG (mg/ml) en el suero sanguíneo de los cabritos Tiempo Nacimiento 12li 24 li 36 li 48 Ii 60 li 72 li 84 ii 15 días 30 días CR ND 6,4±4,7 12,8+4,6 15,8±5,9 12,2+4,7 13,1+9,4 12,4±5,3 15,0±6,7 8,3+4,6^ 6,1+2,7^ Lotes CF ND 16,4±10,1 25,5+19,9 14,7±3,4 15,8±4,9 12,3+3,8 12,8±3,5 13,7±3,3 9,3+3,4^ 6,2+1,5^ ce ND ND ND ND ND ND ND ND 0,4+0,4" 0,8+0,6" Media+desviación estándar. Letras diferentes en la misma fila indican diferencias estadísticamente significativas (P<0,001). CR.- Calostro refrigerado. CF.- Calostro congelado. CC. Calostro comercial. H.- lloras de vida. ND.- No detectabíe. Gráfica 1.- Evolución de los niveles de IgG (mg/ml) del suero sanguíneo de los cabritos CR.- Calostro refrigerado. CF.-Calostro congelado. CCCalostro comercial. 95
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino Por otra parte, y debido a la gran variabilidad que presentaron los resultados, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre los tres lotes en estudio (CR, CF y CC) tras las primeras 84 horas de vida de los cabritos, manifestándose éstas en las muestras tomadas a los 15 y 30 días de vida de los animales (Tabla 2 y Gráfica 1). La alta variabilidad en los niveles de inmunoglobulinas del suero sanguíneo de los cabritos coincidió con lo observado por Arguello (2000), quien trabajando con cabritos de raza Majorera liabía encontrado coeficientes de variación del 60, 50 y 20% en el suero sanguíneo de animales encalostrados con la madre, en lactancia artificial ad libitum y suministrando calostro de forma restringida, respectivamente. Asimismo otros autores como Sherman et ai (1990), O' Brien y Sherman (1993) o Chen eí al. (1999), han descrito coeficientes de variación similares en suero sanguíneo de cabritos encontrando porcentajes del 56, 62 y 51 % respectivamente. Los resultados observados en este trabajo, respecto al momento en que se produce el pico de absorción de IgG (24-36 horas de vida) fueron acordes con los hallados por Arguello eí al. (1998) en cabritos que habían sido encalostrados ad libitum durante tres días, fuera del ámbito de la madre. De la misma forma Logan et al. (1978) encontraron que el pico de IgG en sangre de terneros (21,5±2,6 mg/ml) se producía entre las 16 y 48 horas postnacimiento, pero Ciupercescu (1977) observó la concentración más elevada de IgG i (22 mg/ml) en el suero sanguíneo de corderos Finnish x Dorset Horn a las 72 horas de vida. Este mismo autor describió como el nivel de la citada inmunoglobulina había decrecido en un 50% a lo largo de las dos primeras semanas encontrándose valores de 12 mg/ml que continuaban en descenso hasta el mes de vida (8 mg/ml). En la presente experiencia se ha observado una evolución similar de la concentración en IgG del suero sanguíneo de los cabritos a lo largo del tiempo (Tabla 2 y Gráfica 1), apreciándose una reducción desde el pico de 96
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino absorción hasta el mes de vida del 62% en los animales del lote CR y del 72% en los del lote CF. En este sentido Lacetera et a/. (1996) encontraron que la concentración de inmunoglobulinas en el plasma de terneros era mayor a las 48 horas que a los 28 días de vida. Sin embargo, estos mismos autores describieron un ligero incremento de las mismas desde los 28 a los 56 días de vida de los terneros. La reducción inicial fue considerada, por Logan et ai. (1972), debida a la degradación fisiológica de las inmunoglobulinas en sangre y a que los animales aún son incapaces de producir sus propias inmunoglobulinas. El incremento posterior debe atribuirse al comienzo de la producción propia de inmunoglobulinas (Lacetera .etaL, 1996). Con respecto a los cabritos del lote CC, no se detectó presencia de IgG en suero sanguíneo en las primeras 84 horas de vida (Tabla 2 y Gráfica 1). A los quince y treinta días fue cuando comenzaron a observarse ligeros niveles de IgG en suero sanguíneo (0,4±0,4 y 0,8±0,6 mg/ml, 15 y 30 días de vida respectivamente) posiblemente de producción propia. Resultados análogos han sido descritos por Arguello (2000) en cabritos de la misma raza a los que se les suministró calostro comercial. En este sentido, trabajando con terneros. Logan et a/. (1972) apuntaron que la presencia de inmunoglobulinas en sangre, procedentes del calostro influía sobre el inicio de la producción endógena de las mismas. Los autores observaron que los terneros a los que se les aportaba calostro de buena calidad comenzaban la producción de inmunoglobulinas a las cuatro semanas de vida. Sin embargo aquellos animales a los que no se les proporcionaba calostro comenzaron a sintetizar sus propias inmunoglobulinas pocos días después de nacer. Así lo afirmaron Logan y Pearson (1978), quienes observaron que las placas de Peyer del intestino delgado de terneros, privados del consumo de calostro, sintetizaban inmunoglobulinas, mientras que la citada síntesis no ocurría en aquellos animales que habían ingerido calostro. Este hallazgo fue corroborado por Roy (1990) quien estableció como inicio de la síntesis endógena de 97
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino inmunoglobulinas en terneros que no habían consumido calostro los diez días de vida, aproximadamente. Estos resultados sugieren que, en cabritos, debe estudiarse con detalle el comienzo de la producción endógena de inmunoglobulinas ya que hasta el momento sólo existen estimaciones del mismo, alrededor de los 15-30 días de vida en cabritos de raza Majorera (López etai, 1999; Arguello, 2000). Las tasas de mortalidad encontradas en el presente experimento fueron del 10, O y 50% en los lotes CR, CF y CC respectivamente. Como se puede observar en estos porcentajes, el lote de animales encalostrados con calostro comercial fue el que presentó un mayor número de animales muertos, lo cual fue consecuencia del fallo en la transferencia de inmunidad pasiva ya mencionada anteriormente (Tabla 2 y Gráfica 1). Esta relación entre los bajos niveles de inmunoglobulinas en sangre y la tasa de mortalidad de los cabritos, concuerda con lo descrito por otros autores. O' Brien y Sherman (1993) trabajando con cabritos French Alpine criados en Estados Unidos encontraron que los animales saludables presentaban niveles de IgG de 14,39 mg/ml frente a los 7,51 mg/ml de aquellos que morían. Dos Santos eí al. (1994) encontraron también niveles inferiores de IgG en el suero sanguíneo de cabritos mestizos criados en Brasil que morían. La causa de esta mayor mortalidad era atribuida a la mayor susceptibilidad a las afecciones por microorganismos. Por su parte Arguello (2000) observó en cabritos de raza Majorera tasas más bajas de IgG en el suero sanguíneo de los animales que morían durante la experiencia que en la sangre de los supervivientes, llegando a ser estas diferencias estadísticamente significativas a las 12 horas de vida. 98
Capítulo 1." Uso de calostros alternativos en ganado caprino 3.2.- Experimento 2: Uso de calostro caprino congelado y liofilizado Los resultados obtenidos respecto al efecto del uso de calostro caprino congelado y calostro caprino liofilizado, sobre la concentración de IgG del suero sanguíneo de los cabritos, se muestran en la Tabla 3 y en la Gráfica 2. Si bien la concentración del calostro liofilizado era más elevada que la del calostro congelado, tanto la pauta de manejo para el suministro de calostro (2 tomas/día durante 2 días), como la cantidad de IgG proporcionada (842 mg/kg de peso nacimiento en cada toma) fueron idénticas para ambos lotes (GL y GF), tal y como se esquematizó en el apartado de material y métodos del presente capítulo (Tabla 1). Sin embargo la concentración de IgG en el suero sanguíneo mostró diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos (P=0,009). Tabla 3.- Efecto deí tipo de calostro utilizado sobre la coricentraciór] de ¡gG (mg/mí) Tiempo (horas) 0 12 24 36 48 60 72 84 96 108 Lote GF ND 7,52 5,11 5,44 4,87 6,09 5,93 4,32 5,38 5,46 Lote GL Media ND 8,82 9,72 10,07 7,87 8,85 8,24 7,30 7,06 5,79 Error Estándar P 0,009 0,83 1,25 1,09 0,65 0,95 0,63 0,66 0,59 0,59 GF.- Calostro congelado. GL.- Calostro liofilizado. ND.- No detectable. 99
Capítulo I.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino Gráfica 2.- Evolución de los niveles de IgG (mg/m¡) en el suero sanguíneo de los cabritos según el tipo de calostro utilizado O) 12 10 8 6 4 2 O GF GL 12 24 36 48 60 72 84 96 108 Horas postnacimiento GF.- Calostro congelado. GL.- Calostro liofílizado De acuerdo con lo ya descrito en ganado caprino por otros autores (Constant et al., 1994; Arguello, 2000), en el momento del nacimiento, los cabritos del presente experimento no presentaron concentraciones detectables de IgG en el suero sanguíneo, lo que tiene su explicación en las características tisulares de la placenta de los rumiantes. La primera muestra con niveles detectables de IgG fue la recogida a las 12 horas postnacimiento. Ésta y la tomada a las 108 horas de vida, presentaron valores cercanos, entre ambos lotes, con respecto a la concentración de IgG. Sin embargo, a las 36 horas de vida los cabritos del lote GL presentaban un 85% más de IgG (10,07 mg/ml) que los animales del lote GF (5,44 mg/ml). En contra de lo observado en este trabajo, KIobasa et al. (1998), trabajando con terneros recién nacidos, encontraron que las inmunoglobulinas eran absorbidas con la misma eficiencia, independientemente de si el calostro usado era liofilizado o congelado. La diferencia fundamental entre ambos resultados puede explicarse por el hecho de que los calostros congelados y liofilizados empleados en la experiencia descrita por KIobasa et al. (1998) tenían la misma concentración de IgG, mientras en el presente trabajo el calostro liofílizado reconstituido, tenía una mayor concentración de IgG que el 100
Capítulo 1.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino congelado (16,84 y 22,88 mg/ml calostro congelado y liofilizado reconstituido respectivamente). Esta diferencia en la concentración puede ser la razón de la discrepancia hallada en los resultados de ambos trabajos. Asimismo y según los resultados obtenidos por Muller y Ellinger (1981) o Stott y Fellah (1983), siempre y cuando se aportase la misma cantidad de IgG, por animal, era la concentración de IgG y no la cantidad de calostro suministrada, la que tenía una mayor influencia sobre la absorción de la citada inmunoglobulina. 3.3.- Experimento 3: Cantidad de IgG suministrada con el calostro La tabla 4 y la Gráfica 3 muestran el efecto de la cantidad total de IgG consumida por los cabritos durante el encalostrado sobre los niveles de la misma en el suero sanguíneo de los cabritos. La concentración de IgG del suero sanguíneo de los cabritos del lote GLA fue estadísticamente mayor (P<0,001) que la de los lotes GLM y GLB. Estos resultados coinciden con lo descrito por Chen et a¡. (1999) quienes encontraron niveles superiores de inmunoglobulinas en el suero de cabritos Nublos que habían ingerido un calostro con más cantidad de las mismas que en los animales que ingirieron un calostro con menos. Sin embargo no hubo diferencias estadísticas en la concentración de IgG del suero sanguíneo entre los grupos GLM y GLB, si bien los cabritos del grupo GLB presentaron, en todas las muestras recogidas a lo largo del periodo de estudio, menor cantidad de IgG en su suero sanguíneo. El hecho de que no se hayan encontrado diferencias estadísticamente significativas entre los lotes GLM y GLB puede deberse a que el error estándar fuera elevado. 101
Capítulo 1.- Uso de calostros alternativos en ganado caprino 4.- Conclusiones 1.- El uso exclusivo de calostros comerciales de origen ovino compromete la transferencia de inmunidad pasiva y por ende eleva la tasa de mortalidad. Sin embargo, suministrar dos tomas diarias del 5% del peso al nacimiento durante dos días es un método de encalostrado válido y que no presenta diferencias entre el calostro caprino refrigerado y congelado en el primer mes de vida de los cabritos de raza Majorera. 2.- La liofilización es un método adecuado de conservación del calostro caprino y su utilización muestra una tasa de inmunidad pasiva superior a la del calostro congelado. 3.- La cantidad de IgG presente en el calostro tiene mayor influencia sobre los niveles séricos de IgG en los cabritos que la cantidad de calostro suministrado. 4.- En relación al tiempo de encalostrado, proporcionando la misma cantidad de IgG, el encalostrado se puede reducir a dos tomas en un día, con la consecuente disminución de manejo y mano de obra que ello supone. 107
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CAPÍTULO II.- CONSERVACIÓN E HIGIENIZACIÓN DEL CALOSTRO CAPRINO
Capítulo II.- Conservación e higienización del calostro caprino Resumen Para el presente trabajo se diseñaron tres experimentos diferentes. En el primero de ellos se utilizaron 50 muestras de calostro caprino que fueron conservadas a 4°C durante tres meses. A lo largo de este periodo no se observaron diferencias estadísticas en la concentración de IgG del calostro, si bien se apreció una reducción de los niveles de la misma (32,98 y 25,11 mg/ml de IgG, al inicio y final de la experiencia respectivamente). Para el segundo experimento fueron usadas 20 muestras de calostro caprino que se congelaron a -20°C y posteriormente fueron descongeladas empleando cuatro métodos diferentes de descongelación, agua caliente (60°C), refrigeración (4°C), temperatura ambiente (27°C) y microondas (55°C). El proceso de congelación y descongelación se repitió siete veces con cada uno de los métodos. El método de descongelación no afectó a la concentración de IgG del calostro. Sin embargo, el número de veces (ciclo) que la muestra era congelada y descongelada sí mostró una tendencia a la reducción de los niveles de IgG (15,50 y 10,73 mg/ml de IgG, primer y séptimo ciclo respectivamente). En el tercer experimento se utilizaron 30 muestras de calostro caprino que fueron pasteurizadas mediante dos métodos de pasteurización diferentes, observándose una reducción de aproximadamente el 35% en la concentración de IgG del calostro tras la pasteurización. 113
Capítulo II.- Conservación e higienización del calostro caprino Summary Three different experiments were designed for this study. In the first of them, 50 samples of goat colostrum were stored in a cold-storage room at a temperature of 4^0 for a three-month period. No statistically significant effects were observed within this time, although there was a síight reduction in the above-mentioned IgG concentrations (32.98 and 25.11 mg/mi IgG at day O and 91 respectively). In the second experimenta 20 samples of goat colostrum were frozen and subsequently thawed using four different methods; hot water (60°C), refrigeraron (4°C), room temperature {27°C) and microwave (55°C). The process was carried out seven times for each of the four methods. The method of thawing did not affect the colostrum IgG concentraron, while in contrast, the freezing-thawing cycle tended to reduce IgG concentrations, albeit to no significant degree (15.50 and 10.73 mg/ml IgG at cycle O and 7 respectively). In the third experiment 30 goat colostrum samples were used and a reduction of approximately 35% of IgG concentraron after pasteurization was observed. 114
INTRODUCCIÓN
Capítulo II.- Conservación e higienización del calostro caprino 2.3.- Valoración de las unidades formadoras de colonias Para contar el número de unidades formadoras de colonias se utilizó el método descrito por Beerens y Luquet (1987). Se trata de una técnica de diluciones sucesivas, que como su nombre indica, está basada en la dilución sucesiva de la muestra en solución salina. Para cada muestra a analizar se preparaban ocho tubos, con 9 mi cada uno, de solución salina estéril. Así, al primero de los tubos se le añadía 1 mi de la muestra original y se agitaba por rotación en un vortex. A continuación se tomaba de este tubo 1 mi que era pasado al segundo de los tubos con solución salina, repitiendo la misma operación anterior y así sucesivamente hasta el octavo de los tubos. Tubo con 9irL Tiincnn 9rrf, 0.1m InL Int. IrrL InL 1 nL ImL 1 ¡ ¡ • \y \y vy vy Mestra m^ m^ i(f la^ 10* la^ la' Saibrarülnt enunafiacacfe cdtiw 0000000 DQuáóifinal 10^ l(f la^ 10* 10^ 10** lO' Figura 2.- Esquema de las diluciones sucesivas 120
Capítulo II.- Conservación e higienización del calostro caprino Una vez realizadas las diluciones sucesivas descritas anteriormente, de cada tubo se vertían 0,1 mi en una placa de petry (esta operación se realizaba por triplicado), realizando una siembra en césped (Figura 2). Una vez preparadas todas las placas de petry se incubaban durante 24 horas a 37°C y tras la incubación se utilizaban aquellas placas que contenían entre 30 y 300 colonias para realizar la cuantificación. El número de colonias bacterianas contado en la placa se multiplicaba por el factor de dilución correspondiente para obtener así la cifra real presente en la muestra. 2.4.- Tratamiento estadístico En la primera experiencia la metodología estadística empelada fue un modelo lineal general con medidas repetidas para valorar el efecto del tiempo sobre la concentración de IgG. En el segundo experimento se utilizó un modelo lineal general con medidas repetidas incluyendo el ciclo y el método de descongelación como efectos fijos. Por último, en la tercera experiencia el efecto de la pasteurización sobre la concentración de IgG se valoró mediante un análisis lineal general, analizando las diferencias entre medias mediante la prueba de la t de Tukey. Todos los análisis estadísticos descritos anteriormente se realizaron utilizando el paquete estadístico SPSS (v. 11.0). 121
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Capítulo II.- Conservación e higienización del calostro caprino 3.- Resultados y discusión 3.1." Experimento 1: Conservación del calostro en refrigeración Los resultados obtenidos respecto a la evolución de la concentración de IgG en el calostro conservado en refrigeración (4°C) durante 91 días se muestran en la Tabla 1 y en la Gráfica 1. Tabla 1.- Concentración de IgG (mg/n\¡) en calostro caprino durante el periodo de refrigeración (4°C) Días 0 3 7 14 21 28 35 42 63 91 IgG 32,98+14,39 31,08+14,01 30,44+15,16 29,23+14,48 28,75+12,67 27,70+10,25 27,36+10,41 26,13+14,32 25,53+10,07 25,11+9,35 P 0,579 Media ± desviación estándar Tal y como se puede observar (Tabla 1 y Gráfica 1) no se encontró efecto estadísticamente significativo del tiempo de refrigeración sobre la concentración de IgG del calostro sometido a tratamiento durante el periodo de estudio (P=0,5 79), si bien se advierte una tendencia a la disminución en los niveles de la inmunoglobulina al final de la experiencia (24%). No obstante, la principal reducción (17%) se produjo durante el primer mes. 122
Capítulo II.- Conservación e higienización de! calostro caprino Este hecho se debió probablemente a que los fenómenos de fermentación natural se produjeron durante ese periodo de tiempo. Gráfica í.- Evolución de !a concentración de IgG (mg/ml) en el calostro durante el periodo de refrigeración (4°C) 40 1 O) c "^n c ov u> 25 20 0 3 7 14 21 28 35 42 63 91 Días 1 -IgG Los resultados hallados en el presente trabajo coinciden con lo descrito por Valenta (1982), quien trabajando con calostro bovino conservado en refrigeración (-2 a + 2°C), durante catorce días, observó sólo una ligera variación en la concentración de IgG. Por el contrario Mbuthia et al. (1997) al almacenar calostro bovino a 28°C sí encontraron una significativa disminución en la concentración de IgG del mismo. 3.2.- Experimento 2: Congelación y descongelación del calostro En la Tabla 2 se muestran los resultados obtenidos en el presente trabajo sobre la evolución de la concentración de IgG durante los siete ciclos de congelación-descongelación a que fue sometido el calostro para los cuatro métodos de descongelación ensayados (agua a 60°C, temperatura ambiente a 27°C, refrigeración a 4°C y microondas a 55°C de temperatura final). 123
Capítulo II.- Conservación e higienización del calostro caprino En el presente trabajo se observó que el número de veces que el calostro fue congelado y descongelado (ciclo) mostraba una tendencia a la reducción de la concentración de IgG del calostro (Tabla2) ya que la disminución advertida tras los siete ciclos de congelación-descongelación fue del 27, 33, 34 y 30% (descongelando en agua caliente, refrigeración, temperatura ambiente y microondas respectivamente). La reducción en los niveles de IgG, tras sucesivos ciclos de congelación-descongelación, observados en este estudio, han podido deberse probablemente al efecto de los cambios de temperatura sufridos por el calostro, aunque en ningún caso se superó los óO°C que es la temperatura a partir de la cual las inmunoglobulinas empiezan a desnaturalizarse tal y como ya ha sido demostrado por Anema (2000). Tabla 2.- Concentración de IgG en el calostro (mg/mí) según los diferentes métodos de descongelación Método de descongelación Efectos* Ciclo AC TR TA MO Ciclo Método ~0 15,50±8,36 15,50+8,36 15,50±8,36 15,50+8,36 0,069 0,959 1 15,25±7,77 15,05+4,34 14,34±5,39 14,39±2,84 2 14,40+8,54 14,96±10,01 14,16±6,00 14,38+5,09 3 13,65+5,30 14,29+8,67 14,11+6,35 14,38+3,61 4 12,96+2,98 12,82+3,60 13,04+5,14 14,37+7,48 5 12,28+3,89 10,92+4,37 12,61+7,12 12,45+6,33 6 11,84+7,69 10,70+2,82 10,97+1,84 11,84+4,18 7 11,38+2,85 10,40+2,89 10,23+0,93 10,91+5,69 Media+desviación estándar. ACAgua caliente (60°C), TR.- Refrigeración (4°C), TA.- Temperatura ambiente (27°C), MO.- Microondas (55°C temperatura final). * Valor de P. 124
Capítulo II.- Conservación e higienización del calostro caprino Por otra parte, no hubo efecto del método de descongelación usado sobre la concentración de IgG (P=0,959). Resultados similares han sido descritos por Jones eí al. (1987) quienes encontraron que las concentraciones de caseína, IgM e IgG del calostro bovino, descongelado en microondas, no se vieron afectadas de forma significativa respecto a los niveles de los citados componentes hallados en el calostro descongelado en agua a 25°C durante 45 minutos. Asimismo, en el presente trabajo tampoco se observó interacción estadística entre los dos efectos estudiados (ciclo y método de descongelación). Diversos autores han señalado la congelación como un método adecuado de conservación del calostro. En este sentido Morand-Fehr (1989) observó que las inmunoglobulinas presentes en el calostro caprino congelado no se alteraban durante al menos un periodo de dos años. Asimismo Bilbao et al. (2001) afirmaron que el periodo de conservación de las inmunoglobulinas en calostro bovino congelado era superior a los quince años. 3.3.- Experimento 3: Pasteurización del calostro Los resultados obtenidos en el presente trabajo respecto al efecto de los dos tratamientos de pasteurización ensayados (56°C una hora y 57°C diez minutos y una hora en termo precalentado con agua hirviendo) sobre la concentración de IgG en el calostro y las unidades formadoras de colonias (ufe) presentes en el mismo se muestran en la Tabla 3. 125
Capítulo II.- Conservación e higienización del calostro caprino Tabla 3.- Concentración de IgG (mg/m¡) antes y después de ¡a pasteurización Antes Tratamiento 1 Tratamiento 2 IgG 33,59±ll,9r 21,1915,70" 20,8717,24" ufe 39.300±54340^ 100±316" OlO" Mediaidesviación estándar. Letras diferentes en la misma fila indican diferencias estadísticamente significativas (P<0,05). Tratamiento 1.- 56°C, 60 minutos. Tratamiento 2.- 57°C, 10 minutos y termo precalentado 60 minutos. Los niveles resultantes manifestaron el efecto negativo de la pasteurización sobre la concentración de IgG, observándose una reducción en la citada concentración del 36,92% y 37,84% en el tratamiento 1(56°, 60 minutos) y tratamiento 2 (57°C, 10 minutos+60 minutos en termo) respectivamente. Tal y como se desprende de estos resultados se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la concentración de IgG antes y después de la pasteurización si bien no se apreciaron estas diferencias entre los dos tratamientos de pasteurización ensayados (21,19±5,70 y 20,87±7,24 mg/ml de IgG, tratamiento 1 y 2 respectivamente). La disminución en la concentración de IgG encontrada en el presente trabajo tras la pasteurización fue mayor que la descrita por Meylan et al. (1996) en calostro bovino. Estos autores observaron una reducción del 12,3% en la concentración de IgG del calostro sometido a 63°C, si bien la duración del tratamiento (30 minutos) fue inferior a la utilizada en este trabajo. También en calostro bovino y empleando el mismo tratamiento de pasteurización (63°C, 30 minutos) Godden et al. (2003) encontraron una reducción del 26,2% en la concentración de IgG. La diferencia entre los resultados descritos por los autores citados anteriormente con respecto a los observados en el presente trabajo podría deberse a la menor duración del proceso de pasteurización al que fue sometido el calostro bovino. Sin embargo, Steinbach et al. (1981), trabajando con calostro bovino no hallaron reducción alguna en la concentración de IgG del calostro tras el 126
Capítulo II.- Conservación e higienización del calostro caprino proceso de pasteurización, si bien el tratamiento aplicado por estos autores fue de 55°C durante 30 minutos. Por último en este trabajo se observó como los dos tratamientos de pasteurización ensayados producían una brusca reducción de las unidades formadoras de colonias presentes en el calostro (Tabla 3). 127
CONCLUSIONES