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‘Mujeres’ de la Cueva de La Pileta. Ideomorfos femeninos calcolíticos del sur de Iberia

Simón Vallejo, María Dolores; Macías Tejada, Sara

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Conexiones Culturales y Patrimonio Prehistórico (Archaeopress 2023): 141–150 Introducción La cueva de La Pileta es uno de los yacimientos arqueológicos más conocidos del sur de la península ibérica por la cantidad y diversidad de manifestaciones gráficas rupestres que atesora (Cortés-Sánchez y Simón-Vallejo 2007). Menos trascendencia ha tenido hasta ahora la secuencia arqueológica del yacimiento, debido a la escasa entidad de las publicaciones y las sucintas informaciones sobre los materiales recuperados en las distintas excavaciones (vid. Cortés-Sánchez y Simón-Vallejo 2006). Uno de los objetos arqueológicos procedente de La Pileta más conocidos sería la denominada ‘Venus de Benaoján’, pieza que fue objeto de una breve nota de este autor por Giménez Reyna (1941). No obstante, al avance nunca le siguió una publicación detallada, de modo que, al observarlo se aprecian algunos rasgos no suficientemente descritos y que consideramos de interés para tratarlos en este trabajo. En otro orden de cosas, desde 2017 se lleva a cabo un proyecto de investigación sobre La Pileta que intenta comprender el yacimiento desde una perspectiva holística. Dentro de este marco, abordamos en este trabajo un análisis detallado tanto de la ‘Venus de Benaoján’ como de otras piezas análogas procedentes de La Pileta. ‘Venus’ de la Pileta ‘Venus de Benaoján’ La pieza fue hallada en 1934 por Tomás Bullón, guarda de La Pileta, en la denominada sala de los Murciélagos. En el trabajo publicado se indica que el objeto se encontró bajo un espeleotema que recibe el nombre del Águila (Giménez 1941), aunque nunca se presentó ningún plano de localización. No obstante, el hijo de Tomás, José Antonio Bullón, nos ha informado del lugar exacto donde se recuperó la pieza, ubicado en la sala de los Murciélagos, pero algo distante de la citada formación y que apareció en la elaboración de unos apoyos tallados en el suelo para facilitar el tránsito de los visitantes (figura1. A. y figura 2. A.). Tras el hallazgo y durante la segunda mitad de la década de 1930, la Sociedad Excursionista de Málaga realizó diversas visitas a La Pileta. En una de ellas, Tomás les mostró los materiales que había encontrado en la cavidad, entre los que se encontraba la Venus. Más tarde, a petición de uno de los miembros de esta entidad, Juan Temboury, Tomás remitió a éste, dibujos de una selección de objetos recogidos por él en La Pileta. En estos diseños aparece el primer calco realizado de la pieza (figura 3. B.). En 1938, Juan Temboury Álvarez, recién nombrado Delegado Provincial de Bellas Artes en Málaga, recogió la iniciativa de creación de un Museo Arqueológico en Málaga y proyectó su ubicación en la Alcazaba de la ciudad. Para la dotación de la institución pidió la entrega o depósito de piezas arqueológicas existentes en diversas instituciones malagueñas, entre ellas la Sociedad Malagueña de Ciencias (carta 6 de abril de 1938. Archivo Museo de Málaga) o la Sociedad Excursionista de Málaga (Archivo Museo de Málaga, documento 16/3). En esta campaña de recogida de materiales para el nuevo museo, Temboury incluyó también a La Pileta. Temboury visitó de nuevo el monumento y recogió los materiales arqueológicos acopiados por Bullón, trasladándolos a La Alcazaba de Málaga. El inventario de la colección ‘procedente de La Pileta y en depósito por D. Juan Temboury...’ lo realizó S. Giménez Reyna, según un documento fechado en enero de 19391, dándose noticia de las principales piezas en la prensa (La Vanguardia 20/08/1939: 12). Una de las más singulares era la denominada ‘Venus de Benaoján’, que aparece inventariada en el citado documento con el nº 344, aunque, con posterioridad, es catalogada definitivamente en el inventario inicial del Museo 1 Simeón Giménez Reyna, enero 1939. Catálogo de piezas prehistóricas en el Museo de la Alcazaba de Málaga. Archivo Museo de Málaga. ‘Mujeres’ de la Cueva de La Pileta. Ideomorfos femeninos calcolíticos del sur de Iberia. María D. Simón-Vallejo Universidad de Sevilla. Departamento de Prehistoria y Arqueología. [email protected] Sara Macías Tejada Universidad de Sevilla. Departamento de Prehistoria y Arqueología. [email protected] ‘Mujeres’ de la Cueva de La Pileta María D. Simón-Vallejo and Sara Macías Tejada Conexiones culturales y patrimonio prehistórico 142 Figura 1. 1. Sala Catedral, 2. Sala de los Murciélagos, 3. Camarín de las Venus. 143 María D. Simón-Vallejo and Sara Macías Tejada: ‘Mujeres’ de la Cueva de La Pileta Provincial de Málaga (5 de abril de 1939) con el número de depósito 287, nº de inventario 289 (siglas que conserva aún la pieza); además, la ‘Venus de Benaoján’ dispone de otras siglas: a) a lápiz PIL-V1, b) 289, en pintura verde y c) 3357 con tinta negra. Este último, A/ DO03357, corresponde al número de inventario actual del objeto en el Museo de Málaga. La ‘Venus de Benaoján’ fue dada a conocer por Giménez Reyna (1941). Este autor reseña que “Al ser recogida estaba rota en dos pedazos por la parte más estrecha, o sea la cintura, pero pudo ser restaurada a su forma completa, aunque faltándole algunos trocitos de tres de las esquinas, que por el uso o accidente estaban con pequeños deterioros (lám. L I X )” (Giménez 1941: 445). No obstante, en el dibujo del contorno realizado por T. Bullón se observa que la fractura que divide la pieza transversalmente y la pérdida de materia existente en el ángulo superior derecho de la pieza son posteriores al croquis inicial, no observándose rotura alguna; de modo que es probable que las pérdidas de material que presenta en la actualidad sean fruto de las copias realizadas mediante molde a los que fue sometida la figura2. En este sentido, hay que recordar que S. Giménez realizó o mandó realizar, al menos, ‘tres vaciados’ de la ‘Venus de Benaoján’, como puede observase aún en los restos de color blanco, adheridos en la superficie del objeto. La ‘Venus de Benaoján’ es una placa cerámica lisa conformada por dos triángulos invertidos, unidos por uno de sus vértices y que crean una forma bitriangular (Acosta 1967, 1968). La pieza no dispone de ningún tipo de decoración en su reverso, mientras que en el anverso aparece la representación tanto de los pechos como del triángulo púbico. En la parte superior de esta última superficie aparecen dos agujeros que, supuestamente, permitirían la suspensión mediante algún tipo de fibra vegetal o animal. Sin embargo, el orificio izquierdo ‘no atraviesa toda la masa de la pieza’ (Giménez 1941:445), de modo que se hace inviable emplearlo para la sustentación mediante un cordel fino. En este sentido, 2 Simeón Giménez Reyna, sin fecha. Relación de piezas de arqueología propiedad de S. G. R. (al menos ¡) sacados de mis notas. “Tengo en casa…3 vaciados de la Venus de la Pileta”. Archivo Museo de Málaga. Figura 2. A) Sala de los Murciélagos, B) Sala de las Venus. Localización de las piezas analizadas. Conexiones culturales y patrimonio prehistórico 144 S. Giménez apunta la existencia de los restos de otra perforación en el plano de rotura del ángulo superior izquierdo. Esta apreciación no parece verosímil si consideramos la escasa distancia entre este supuesto agujero y el extremo distal de la figura; de modo que, de existir la perforación, haría muy frágil esta área. En contrapartida, en el anverso y en el lado derecho de la parte proximal se aprecian indicios de abrasión (figura 3A), producidos posiblemente por el rozamiento de anudamientos corredizos con algún tipo de fibra orgánica que, en este caso, sí posibilitaría la suspensión de la pieza. Por otra parte, el ángulo inferior derecho, el único conservado íntegramente, está redondeado (Bécares, 1990). Dos pequeños apliques semiesféricos representan los senos (figura 3.A.), de los que el izquierdo presenta un ligero pinzamiento, probablemente debido a la acción de sujeción-presión del aplique sobre el cuerpo. En la parte inferior del anverso de la pieza se diseña una nube de puntuaciones realizadas a punzón (figura 3.A.). La mayor parte de los orificios diseñados no disponen de una impronta cuidada y son poco profundos. La excepción la encontramos en dos pequeñas impresiones, más superficiales y aplicadas con más cuidado, que ocupan una posición central dentro del conjunto y que articulan el resto de orificios (figura 3.A.). Las ‘Venus perdidas’ La presencia de piezas similares a la ‘Venus de Benaoján’ son apuntadas desde las primeras exploraciones de La Pileta. Así, cabe reseñar la información oral que recoge Breuil sobre ‘Certains figurines en terre, comme de poupée’ que fueron observadas y extraídas del yacimiento por los primeros visitantes de la cavidad (Breuil et al. 1915: 3). Breuil se refiere a algunos elementos que fueron expoliados en momentos anteriores a la campaña Figura 3. A) ‘Venus de Benaojan’, B) Calco de Tomás Bullón (Archivo Temboury: tbms_ BNJ_0175.1_1), C) Grabados de la cueva de Nerja (según Sanchidrián 1994). 145 María D. Simón-Vallejo and Sara Macías Tejada: ‘Mujeres’ de la Cueva de La Pileta de 1912, en el sector de Grajas y probablemente en la sala denominada Catedral (figura 1.1.), donde son perceptibles todavía algunas zonas de remoción de sedimentos. Además, esta zona corresponde al área donde la iluminación procedente de la boca de la sima de las Grajas llega de forma indirecta y no es necesario el uso de iluminación artificial. Así mismo, en la intervención arqueológica llevada a cabo en la Sala de los Murciélagos en 1942 (figura 4) se reseña que ‘...aparecieron dos pedazos del mismo tipo de ídolo [que el de la Venus de Benaoján] pero estas de más volumen, en lugar de semejar una plaquita...’ (Giménez Reyna, 1963: 48) y que procedían del estrato A (Giménez Reyna, 1958), atribuido a la Edad del Cobre y la Edad del Bronce. Los materiales de la excavación de 1942 fueron trasladados a Madrid para su estudio por José María Mañá de Angulo y Domingo Fletcher Valls, pero nunca Figura 4. Cueva de La Pileta, campaña de excavación de 1942. Estratigrafía de la Sala de los Murciélagos (a partir de Cortés-Sánchez y Simón-Vallejo 2007). Conexiones culturales y patrimonio prehistórico 146 se publicó monografía alguna acerca de estos materiales (vid. Cortés-Sánchez y Simón-Vallejo, 2007). Ninguna de las piezas reseñadas han podido ser localizadas; tampoco tenemos constancia de su depósito en las diversas instituciones museísticas en las que se han rastreado (Museo de Málaga, Museo Arqueológico Nacional, etc.), del mismo modo que no hemos hallado fotografías ni calcos en los archivos consultados. Sin embargo, sí sabemos que eran piezas de mayor tamaño que la ‘Venus de Benaoján’ y probablemente que se trataran de figuras troncocónicas. Nuevas ‘Venus’ de La Pileta Entre los objetos que se conservan en la colección de la familia Bullón se encuentran dos piezas que corresponderían a la categoría de representaciones muebles calcolíticas. Ambas proceden de la Sala del Castillo, sector Venus (figura 1.3.; figura 2.B. y figura 5 y 6.). Pieza nº 1. Pieza troncocónica formada por tres fragmentos reintegrados. Tanto la base, como la parte superior han sido trabajados para crear una morfología aplanada. No obstante, la figura solo se mantiene en equilibrio apoyada sobre la superficie que hemos considerado basal. Esto es debido a que la forma troncocónica está mucho más ampliada en esta zona, ofreciendo mayor área de apoyo para una sustentación vertical. También, en la parte superior de la figura existen apliques semiesféricos adheridos con posterioridad al modelado del cuerpo y que representan la expresión de los pechos. Por encima de esta zona existen dos perforaciones que no llegan a atravesar la figura de lado a lado, hecho que ocurre en una gran parte de este tipo de figuras (como ocurre también con la ‘Venus’ de Benaoján) y que no obedece a un aspecto funcional. Por último, cabe añadir que el aspecto de la pieza se asemeja o evoca la forma de un húmero, algo ya apuntado Change: por Siret (1995 [1908], Lám. VI) para piezas análogas. La observación mediante lupa binocular permite identificar el uso de fragmentos cerámicos reciclados en la pasta (figura 5). Pieza nº 2. Fragmento de la parte inferior de otra pieza mueble en cerámica, que conserva cinco puntuaciones realizadas a punzón, y que posiblemente Figura 5. Pieza nº1 147 María D. Simón-Vallejo and Sara Macías Tejada: ‘Mujeres’ de la Cueva de La Pileta pertenezcan a la representación del triángulo púbico. Por la morfología, puede identificarse con otra figura troncocónica (figura 6). Discusión Terminología El uso del término ‘Venus’ para este tipo de objetos que venimos tratando presenta aspectos discutibles, apuntados por diversos autores (p.ej. Conkey and Spector 1984; Gero 1983; Joyce 2005; Rueda, et al. 2021). En primer lugar, por sus vínculos con conceptos de belleza clásica, sexuales, etc., que no consideramos idóneos para denominar a estos elementos de cultura material; todo ello, sin entrar en los graves sesgos ideológicos y de género que presenta esta denominación. Así mismo, también parece dudoso emplear ídolo (Hurtado 2010:139), pues desconocemos la naturaleza cultual o representación de deidades, si es que las hubiese, de estos grupos humanos. Estamos pues ante un ‘término’ poco adecuado para denominar este tipo de representaciones humanas. En este sentido, consideramos más adecuado emplear Ideomorfos, en este caso femeninos, o masculinos, en cuanto están cargados de un gran componente ideológico/ simbólico (Hurtado 2010: 139). Nuestra propuesta excluye el término antropomorfo por ser un concepto propio de la zoología, vinculado muy estrechamente a lo masculino. En este sentido, generalizar esta denominación alternativa constituiría un paso más en la interrupción del sesgo de invisibilidad de género (Conkey and Spector 1984: 4). Paralelos formales y cronológicos Los elementos que damos a conocer los podríamos agrupar en dos conjuntos, atendiendo a misma cronología o por analogía morfológica: a. Formas bitriangulares o de triángulos invertidos con la expresión de senos y presencia de triángulo púbico o carente de él. b. Formas troncocónicas estilizadas o asemejando en su morfología a un húmero, con indicación de uno o los dos atributos femeninos. Este grupo suele presentar mayores dimensiones. En cuanto a la morfología nos recuerdan a algunas figuras por ejemplo de Almizaraque (Cuevas del Almanzora, Almería), realizadas sobre soporte óseo (Siret 1995 [1908]: Lám. VI; (Hurtado 2010). Ambos grupos hacen explícita la naturaleza femenina de la representación a través de dos elementos, el triángulo púbico y las mamas aumentadas. No obstante, estos elementos pueden aparecer conjuntamente o tan solo uno de ellos. Sin embargo, aunque en este caso ambos elementos aparecen juntos, también pueden encontrarse de forma individual. No obstante, en cualquiera de las situaciones explicitan, sin ningún género de duda, la identificación de atributos anatómicos femeninos. El prototipo iconográfico mobiliar en el que se encuadrarían las piezas que tratamos en este trabajo ha sido incluido dentro del Calcolítico pleno o, más genéricamente, a lo largo del III milenio cal. BC (Acosta 1968; Almagro 1973; Hurtado 1979-80; Nocete 1999.; Hurtado 2010.; Vera et al. 2010.; Martínez et al. 2020). Atendiendo a la documentación disponible para las figuras muebles postpaleolíticas del sur peninsular, los yacimientos con elementos más parecidos a las piezas aquí presentadas, tanto por analogías claras como por cercanía geográfica, los tendríamos en Málaga, en la necrópolis de las Aguilillas en la comarca del Guadalteba (Espejo et al. 2005); en Córdoba, en los ‘ídolos’ de Doña Mencía (Fortea 1963); y en Huelva, en Cabezo Juré (Nocete et al. 1999) y en Orden-Seminario (Vera et al. 2010). En el ámbito geográfico más cercano de La Pileta podemos mencionar las figuras localizadas en Setenil de las Bodegas (Cádiz), excavaciones de Calle Calcetas. Además de la pieza publicada, se hallaron fragmentos de otras dos figurillas, una cabeza triangular, con la zona superior más ancha que la inferior, con dos orificios a modo de ojos, y un tercer fragmento de figurilla femenina que conserva uno de los pechos (Guerrero Misa 1999). Figura 6. Pieza nº 2 Conexiones culturales y patrimonio prehistórico 148 Para finalizar, cabe recordar algunos paralelos en el arte rupestre postpaleolítico peninsular, como los bitriangulares grabados de la cueva de Nerja en Málaga (Sanchidrián 1982) (figura 3. C.) y algunos paralelos gráficos en pintura de yacimientos andaluces, extremeños y manchegos como El Almendral y Gabal (Almería); Las Viñas-Abrigo Grande y Moriscas del Helechal (Badajoz); Escorialejo y Puerto Palacios (Ciudad Real); entre otros elementos muebles más o menos paralelizables a las piezas presentadas y tratadas por diversos autores (vid. Acosta 1968; Bueno y Soler 2020; Martínez et al. 2020). Interpretación La representación del pubis en la ‘Venus de La Pileta’ presenta una singularidad. El número de los orificios diseñados es de 28, si tenemos en cuenta solo los perforados, o 29, si tenemos también en consideración uno a medio realizar, que puede ser accidental. Esta cifra podría ser el resultado del azar, aunque parece evocar el número que expresa un ciclo lunar sinódico, tan vinculado con la idea de ciclo menstrual. La contabilización del tiempo lunar y su entronque con el ciclo reproductivo de la mujer, de carácter repetitivo, da lugar al calendario de 13 lunas de 28 días, que constituye un calendario perpetuo, armónico y muy simple de computar, tan vinculado al control del tiempo en las sociedades agropecuarias. En este sentido, cabe recordar la conexión que ha existido entre la contabilización del tiempo y la observación del cielo y los astros de forma más regular, al menos desde momentos avanzados del Neolítico; sin mencionar las propuestas de calendarios en algunas piezas de arte mueble paleolítico (Marshack 1972). Este cómputo del tiempo, en 13 lunas, es sorprendentemente simple y constituye el primer modelo de cómputo sideral que se conoce de modo escrito (Depuydt 1997) entre las sociedades productoras de alimentos ha constituido un valor intrínseco a los modos económicos (Belmonte 2012). En otro orden de cosas, cabe apuntar la idea de la utilización del cuerpo a modo de panel gráfico, como superficie donde recrear o contener elementos de la esfera simbólica (Joyce 2005). El cuerpo constituye, de este modo, un espacio de expresión de un relato simbólico. Así, de ser correcta la vinculación de la decoración de la ‘Venus de La Pileta’ con el ciclo lunar estaríamos ante una expresión de ese tipo. En este sentido, durante el Calcolítico tenemos otros ejemplos de este uso. Así, mencionaremos el ‘Torso de Nerja’, un antropomorfo masculino elaborado en cerámica y de cronología de la Edad del Cobre que reúne sobre las distintas superficies conservadas motivos gráficos del arte rupestre de este período (Simón y Cortés 2009). En cuanto a la procedencia de estas figuras, son fruto por lo general de recogidas antiguas, depósitos secundarios y, en muchos casos, carecen de un contexto claro. A pesar de ello, se han atribuido a lugares de culto, funerarios, etc. En investigaciones recientes, sí se ha prestado más atención al apartado metodológico, lo que ha permitido conocer algunos contextos de muy diversa naturaleza, donde se ubican estos objetos de cultura material: en ambientes domésticos / de consumo / descanso / producción / funerarios / depósito ritual, cultual / abandono /desecho, etc. A pesar de ello, los datos nos son concluyentes para dar una interpretación global de estos objetos muebles (Hurtado 2010:170; Vera et al. 2010.; Nocete et al. 1999). Así pues, esta heterogeneidad de contextos, apuntarían a que estas representaciones estarían presentes en todas las esferas de la vida cotidiana de estas sociedades (Hurtado 2010:172). Conclusiones La Pileta es una cavidad bien conocida que tuvo una fuerte carga simbólica durante la Prehistoria Reciente. Esta percepción se sustenta sobre todo en la profusión de horizontes gráficos expresados sobre sus paredes y que corresponden a diversos episodios del Paleolítico Superior y Prehistoria Reciente. La secuencia arqueológica es menos conocida, aun cuando atesora una dilatada sucesión cronocultural. De los materiales arqueológicos procedentes de La Pileta, pocos se han estudiado. Una de las piezas más conocidas es la denominada ‘Venus de Benaoján’. En este trabajo hemos intentado complementar la información sobre esta pieza y contextualizarla en el marco del conocimiento que tenemos en la actualidad de este tipo de objetos. Así mismo, completamos el inventario con los datos disponibles de otras dos piezas descubiertas recientemente. La revisión de este material permite apuntar que, al menos en el caso de la ‘Venus’ de Benaoján, la decoración puntillada que expresa el pubis de la figura, puede ser una trasposición de un ciclo lunar sinódico (vinculado en las sociedades tradicionales, al cómputo del tiempo) y el ciclo menstrual de las mujeres. Agradecimientos Este trabajo es una contribución al proyecto HAR2016- 77789-P del Ministerio de Economía y Competitividad y US-1264079/I+D+i FEDER Andalucía 2014-2020, del grupo de investigación PAMSUR (HUM-1089) (Universidad de Sevilla) e ICArEHB (Universidad de Algarve, Portugal). Así mismo, este trabajo se ha desarrollado en el contexto de los proyectos IDPH/JT/18/05/PU/MA y PGI SIDPH/DI100/PI/MA/16 autorizados por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Agradecemos a Francisco Hoyos Méndez la fotografía fig. 2A. A la 149 María D. Simón-Vallejo and Sara Macías Tejada: ‘Mujeres’ de la Cueva de La Pileta familia Bullón, agradecemos la información facilitada de su archivo familiar y las facilidades y apoyo para el desarrollo del presente estudio. Bibliografía Acosta Martínez. P. 1967. Representaciones de ídolos en la pintura rupestre esquemática en España. Trabajos de Prehistoria 24: 1-75. ___. 1968. La pintura rupestre esquemática en España. Memorias del Seminario de Prehistoria y Arqueología. Volumen 1. Salamanca: Universidad de Salamanca. Almagro, M. J. 1973. Los ídolos del Bronce I Hispánico. Volumen 23. Madrid. Hispana. Bécares Pérez, J. 1990. Unidad conceptual en los ídolos del Calcolítico peninsular. Zephyrvs 43: 87-94. Belmonte, J. A. 2012. Pirámides, templos y estrellas. Astronomía y arqueología en el Egipto Antiguo. Barcelona: Crítica. Breuil, H.; H. Obermaier, W. Verner 1915. La Pileta à Benaoján (Málaga, Espagne). Mónaco: Institute de Peléologologie Humaine. Bueno Ramírez, P. y J. A. 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