Francisco Umbral y la aventura del héroe
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INTRAMUROS 12 Francisco Umbral y la aventura del héroe Pilar Bellido* En el fondo, pese a sus infi nitas variantes, la historia del hombre implica una suerte de viajes repetidamente iniciáticos. Viajes reales y viajes interiores cuya suma y descripción ofrecen el panorama de una vida siempre heroica, no porque sea guerrera o audaz sino porque, en su crecimiento y en sus cambios, el ser humano sufre experiencias que lo transportan de una manera de ser a la siguiente: de la desesperación a la esperanza, de la debilidad a la fortaleza, del amor al odio, de la locura a la sabiduría, de la seguridad a la inseguridad, y nuevamente de vuelta. La reiteración es hasta tal punto persistente que nos lleva a pensar que en el trayecto temporal y espacial que separa el nacimiento de la muerte se reproduce, en sucesión reiterada, la estructura mítica de la aventura del héroe. El gran viaje en la vida literaria de Umbral se inició a los veintiocho años. A principios de 1961, el joven escritor decide abandonar su entorno vallisoletano y leonés cómodo y cotidiano de la infancia, la adolescencia y la primera juventud escritora para embarcarse en una empresa que habrá de conducirlo a través de un mundo nuevo plagado de desafíos. Se trata de un viaje muy complejo, porque es real, hacia una ciudad, Madrid, pero también interior, de aventura y de conquista, que se manifi esta en su reivindicación del derecho a poseer un espacio en el centro de las letras madrileñas. Comienza así el proceso de un viaje iniciático, donde confl uye un juego de tensiones que difi cultó la consecución de sus metas: vivir de su pluma sin otro respaldo profesional que sus colaboraciones periodísticas y situarse en lo más alto de la vida literaria madrileña. Madrid era una ciudad dura con los escritores de provincias y controlada por una jerarquía literaria de la que era imposible prescindir. La conquista del “centro literario” y del reconocimiento de los poseedores de ese espacio fue una aventura que convirtió a Umbral en el héroe de su propio viaje vital. Tres de sus mejores libros, Retrato de un joven de provincias, La noche que llegué al café Gijón y Trilogía de Madrid describen con detalles la peripecias de este viaje que el escritor modeliza literariamente a partir de los ejes espaciales que le conducen de un “estar abajo” a un “situarse arriba”, de vivir en las “afueras literarias” a posicionarse “dentro del mundo cultural”. Umbral, a su llegada a Madrid, se sabe sujeto de una aventura con claros objetivos: conquistar el “arriba” social y el “dentro” literario. Ello le exigirá el conocimiento de los nuevos modelos morales, sociales y culturales madrileños, y la comparación entre lo propio y lo ajeno. En defi nitiva, cualquier viaje supone una acción que conlleva la reorganización del universo conocido. En el traslado se defi ne el “yo” con respecto al “otro” y, en la misma medida, es tan importante para conocer lo “otro” como para conocer el “yo”. Así, el viaje de Umbral a Madrid fue un viaje real, pero también la historia de un viaje hacia el conocimiento no sólo de lo ajeno, puesto que el movimiento signifi có además una transformación y el enriquecimiento de la propia conciencia personal y literaria. La búsqueda del reconocimiento con el cual ubicarse en el espacio más elevado del círculo cultural madrileño le exigió un gran esfuerzo intelectual y físico. El escritor novel tuvo que construir su identidad literaria y para ello fue imprescindible el conocimiento profundo de la historia en la que pretende implicarse y que tiene el canon literario como gran protagonista. Nuestro escritor llegó a Madrid sabiendo que quería ser escritor, pero sin una idea clara de qué tipo de escritor quería ser. Su aprendizaje fue en esta dirección, buscando su propia teoría estética y la tradición literaria en la que insertarse. Sus lecturas no son simples ni ingenuas, sino minuciosas y preocupadas por detectar lo aceptable y lo desechable, el modelo y el antimodelo. En efecto, Umbral buscó a sus maestros, aquellos que el joven escritor necesita como guías para poder vencer las pruebas que le difi cultan su camino hacia el triunfo. Su indagación literaria le llevará por sendas estéticas que le harán cambiar de formas e ideas, hasta encontrar un linaje literario íntimo y personal que se objetivará/subjetivará en el espacio de su propia escritura. A la búsqueda intelectual hay que sumar el esfuerzo físico: la lucha por la vida, que se tradujo en la necesidad de encontrar algún editor, periódico o revista donde publicar sus escritos, le permitió conocer Madrid, le obligó a caminar por las calles y las plazas que formaron la geografía de su nuevo universo, hasta alcanzar la apropiación subjetiva de una ciudad que ya nunca se independizará de su mundo literario. Desde esta perspectiva, el viaje de Umbral a Madrid responde al diseño de la aventura del héroe: un jo- FRANCISCO UMBRAL Y LA ESCRITURA AUTOBIOGRÁFICA LA CONQUISTA DEL “CENTRO LITERARIO” Y DEL RECONOCIMIENTO DE LOS POSEEDORES DE ESE ESPACIO FUE UNA AVENTURA QUE CONVIRTIÓ A UMBRAL EN EL HÉROE DE SU PROPIO VIAJE VITAL UMBRAL, A SU LLEGADA A MADRID, SE SABE SUJETO DE UNA AVENTURA CON CLAROS OBJETIVOS: CONQUISTAR EL “ARRIBA” SOCIAL Y EL “DENTRO” LITERARIO NÚMERO 32.indd 12 NÚMERO 32.indd 12 24/11/2010 06:53:50 p.m. 24/11/2010 06:53:50 p.m.
BIOGRAFÍAS, AUTOBIOGRAFÍAS Y MEMORIAS 13 ven sale de su entorno familiar y local para hacerse al mundo; a lo largo de un periplo lleno de descubrimientos y encuentros, acaba por conocerse a sí mismo, llega a la edad adulta y descubre su lugar y su destino. Sin embargo, para Umbral éste no es solo un viaje romántico, cuyo único punto de llegada sea el encuentro y reconocimiento del propio yo. Umbral desea la gloria, la fama social y literaria y el dinero, que alcanzará gracias a la escritura diaria, incansable y tenaz, para penetrar así en el anhelado centro, objeto de todas sus inquietudes. Sin embargo, una vez instalado en el Parnaso literario, la lucha no acabará; se repetirán las batallas por la permanencia, por la posesión continua del reconocimiento. El éxito no le proporcionó la paz ni la seguridad. El mismo Umbral escribirá en las postrimerías de su vida: “Elegí la literatura como reino fuera de este mundo, como reducto de sosiego y silencio, al margen de la guerra y el crimen, pero no es verdad”. Las aventuras se sucedieron hasta el momento en que la muerte convirtió al que ya presentía su ser de lejanías en una presencia, por fi n sí, inolvidable en el centro de nuestra historia literaria. *Pilar Bellido. Nació en Córdoba (España) en 1966. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla, donde se doctoró. Fue lectora de español en el Romanische Seminar de la Universidad de Köln (Alemania) y desde el año 1993 es profesora titular del área de Literatura Española en el Departamento de Comunicación Audiovisual, Publicidad y Literatura de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Especialista en el análisis de las relaciones de la literatura y los medios de comunicación, ha publicado: Literatura e ideología en la prensa socialista (1880-1917) (Alfar, 1993); Rosa Montero: de la realidad a la fi cción (Universidad de Sevilla, 1992); Un folletín en El Socialista: Con las dos alas... de Torralva Beci, (Anthropos, 1995); Francisco Umbral, cronista de Madrid (Antagonía. Cuadernos de la Fundación Luis Goytisolo, 1998); La retórica del periodismo en Francisco Ayala (Alfar, 1998); Impresiones de un periodista español: Julio Camba, corresponsal en Alemania (1912-1915) (Asociación de germanistas españoles, 2001); Las máscaras de lo real (Université de Lyon 2, 2003); Los espacios de la búsqueda del yo en la obra de Manuel Alcántara: Málaga en el horizonte poético (El artículo literario: Manuel Alcántara, SPICUM, Málaga 2008); Madrid en la obra de Francisco Umbral (Francisco Umbral: Una identidad plural, Pau: Edtions Utriusque Vasconia, 2009); Las muchachas progres en el tardofranquismo umbraliano (Mujeres de Umbral, Pau: Edtions Utriusque Vasconia, 2010). FRANCISCO UMBRAL Y LA ESCRITURA AUTOBIOGRÁFICA NÚMERO 32.indd 13 NÚMERO 32.indd 13 24/11/2010 06:53:51 p.m. 24/11/2010 06:53:51 p.m.