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El desden con el desden

Moreto, Agustin

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* EL DESDEN CON EL DESDEN, DE DOS ^íf'GFSftS MORETO. ttJ YAfab*s Gcn'.o en Uígél tuvr, antes de mi partid], dci amor dei de Bearne, yelde Fox largas noticias. De Diana pretendientes, dieron con fus bizarrías voz ála fama, yaHombro arodas citas Provincias. El xér de amor tan rendidos, como la fama publica» dos Principes tan bizarros, que aun los alaba la invidia, me llevo áver, fi cito en ellos era por galantería, güito, opinión, óviolencia deíu hermofura divina; Entre, pues, en Barcelona, viiaen fu Palacio un dia, fin íuíto del ccrazon, ni admiración de la villa. Una hermofura modefta, con muchas feñasde tibia; ^ mas fin def ¿lo común, ni perfección peregrina di aquellas, áquien el juicio, quando las vemos queridas, por la admiración apela aino sé qu é, óala dicha. La oca(ion devérme entre ellos, quando al valor defafian, en pub ¡car competencia?, con que el favor folicitan, ya que no pudo ámi amor; empeño mi bizarría. ya en Relias, yya en torneos, yotras tmpreflas debidas .alcu'to déla deidad, «cuya feberania, fin el empeño de mior, la cb’igacion Lciific?. Tuve en todas tal fortuna, que dtxindo deslucidas fus acciones, faüfiempte coronado con las’ miar. Yel vulgo con el fueeíTb, la Corona merecida con la fuerte, dio ámi frente por mérito, fiendo dictu, que quaIquiera de los dos, que en ella me competia, la mereció mas que yo; pero para confeguirla, tuve yo el faltarme amor; yno tener la codicia con que ellos la defeaban; yafsi por fuerza fue roia: que en los cafos de la fuerte, por tema de Tu malicia, fe v«n fiempre las venturas *quien no las íolieita. Siendo, pues, mis alabanzas de rodos tan repetidas, foloen Diana hallé fiempre una entereza, tan hija de fu efquiva condición; que fiendo misbizartias dedicadas afu apiaufo; nunca me dexo noticia; ya que no de favorable; ,;p íiqjícra de agradecida: Ycito con tanta efquivez; que en todos dexó la mifmi admiración que en mis ojos* pues la extraña demafia de fu entereza, paliaba del decoro la medida, yexcediendo di recato, tocaba ya en grolleria: que ilas Damas de tal nombre pufo el tcfpeto éo; lineas, una es la defatenáon, yotra el fiVo.*; mas la avifa, que ponga entre ellas la planta tan ajuftada, ymedida, que en una, ni en otra toqu?, porque (i de agradecida adelanta mucha el pie, la raya del favor pifa, yes ligcrcz; yíi entera mucho la planta retira, por no tccat el favor, pifa en la deícotteíia; Eñe error halle en Dian?¿ que empeñomi bizarría ámoverla, por lo menos, «atención, fino a caricia* yche defeo, en las fichas ni: obligaba árepetirlas, abufear nuevos empeños; yal valor, yla oiladia. Mas nunca pude facat de fu condición efquiva, mas, que mas caufa ala quexa, ym3scu¡pa ála malicia. Dedos nació el inquirir, íi ella conmigo tenia alguna adveifion, óquexa mal fundada, óprefumida, yiVtrigué. que Diana, del dílcurfo las primicias, con las luces de fu ingenio. le dió 4 1aPhilofophia; Defteeltudio.y la lección de las Fábulas antiguas, refultó un común deíprecio de los hombres, unas iras contra el orden natural del amor, con quien fibtica el mundo afu duración A'cazares en que vuva: tan etiab'e en fu Opinión, que da con fentcncia fixa, el querer ben por pafsion de las mugeres indigna. Tanto, que fiendo heredera delta Corona, ypreciffa la obligación de cifarfe, la renuncia, ydefeltima, por no ver que haya quien triumphe de fu condición altiva. Afu quarto hace ia felva de Diana, yfonlisNymphas íus Damas* yen elle eíiudio las emplea todoeldia. Solo adornan fus paredes, de las Nymphas fugitivas, pinturas que petfuaden aldcfden* aíli te mira áDaphne huyendo de Apolc: áAnaxatte convenida en piedra, por no querer* «Arstufaenfuentccilla, que al tierno llanto de Alfeo pga en lagrymas efqúiva',] Yviendo el Conde fu padre, que en eñe error fe confi ma cada día con mas fuerza, que la razón no la <b'iga, que ía ru go no la abunda; ycon tal furia fe irrita en hb ¿ndola de amor, que teme, que la encamina aun furor deíefperadt * que el medio m.s bl.ndo elija, le le aconfeja fu prudencia; yálos Principes convida, para que htciendopor ella fieftas, ygalanterías, fin la pctluafun, ni el ruego; la naturaleza miíma fea quien lidie con ella» por íi teniendo ála viña aplaufos, yrendimientos, anfías, liforjas. caricias, fu proprio inteves la vetice, óla obligación la inclina; que en quien la tazón no labra, endurece la porfía dd perfuadir, yno hai cofa, como dexir iquien lidia ccn fu miíma íinrazon; pues fi ella miíma le guia al error, en dando en c, es fuerza quedar vencida; porq no hai con el que ácbfcuras por un mal paíío camina, ps ra que vea fu engaño, mejor luz que la calda. Hiviendo ya averiguado, que eftc cu fu Opinión cfqulva era defprecio común, yno repugnancia mía, claró efta, que yo debiera foflegarme en mi porñ , yconfíderando bien opinión tan exquifita, primero que alenrimiento; pudiera moverme arifa. Pues para que fe conozca la vileza mas iud gaa de nuefíra naturaleza, aquella hermefura miíma; que yo antes libre miraba con tantas partes de tibia, quando la vi defdcrLf», por lo impofib’e aia viña, la que miraba común, me pareció peregrina. O, baxeza del deleo! que aunque fea la codicia de mas precio lo que alcanza; que lo que fe le retira, folo por la privación, de mas valor lo imagina; yda el precio ilo difícil, que fu mifrno tér le quita. Cada voz que la miraba, mis bella me patecia, é:ba creciendo en mi pecho eftt fuego, tan apaña, que abíortode ver la llama aver la caufa volvía, yhallaba que aquella nieve de fu defden, muda, ytibia, producía en mi eñe incendio: qué cxemplo para el que olvida l Seguro pienfa que eüa ei que eo la ceniza f«ia tiene ya íu amor difunto: qué en ganado lo imagina ! Si amor fe enciende de nieve; quien le fía en la ceniza ? Corrido yo de mis anfias, preguntaba ámis fitigas; Ttaidor corazón, qué es eñoí Qué es edo, aleves caricias ? La que neutral no os agrada, oj parece bien efquiva ? La que viña no os íuípende, quando es ingrata os admira ? Qué le añade ála hermofura ti rigor que la ilumina ? Con el defden es hermoía la que fin defden fue tibia ? El defprecio no es in juria i La que defprecia no irrita > Pues la que no piído ?faí> e. por que «arraftra en. n.ig„ í La crueldad.» la h-tmofaii el :é; de Deidad le quita: pues qué, pan mi la enfalza 5o que para íi ia humilla? Lo tyrano fe aborrece* pues ami como me obliga ? Que es efto, amor?Es acafo heraaofa la tyrania? Loes pofsible,no,efto esfilio, no es efto amor, ni hai quien diga, que arrancar pudo inhumana, ia que no movió divina : Pues que es efto ?Efto no es fuego? Si, que mi ardor lo acredita; no, que el yelo no lo cautas fi, que tipecho lo publica* No puede fer, espoísible, no, que ala tazón implica Pues qué fea? Efto es defeoí de qué? De mi muerte roifm?* Yo mi mil querer no puedo: pues qué fera íUna codicia de aquello que fe me aparta» no, porque -no la queria el corazón: efto es temí. No: pues, alma,qué imaginas? Bxezi esdelpenfamicntc. No es fino fbberama de nueftra naturaleza, cuyacondic-O'i altiva todo lo quiere rendir, como fupecLt fe mira: yhiviendo vifto que hii pecho, que áfu halago no fe rinda, el dolor dette defd.sn le abraíi, y. le mmyriza, yproduce un íentimiento con que ádefeat le obliga, vencer aquel impofsible, yardiendo en efta fatiga, come,hai parte del deíeo, yefte defeo laftima, parece cfeéto de amor, porque apetece, yafpira, yno es fino un íentimiento equivocadoen caricia* Eftoh razón diteurre; nías !a voluntad indigna toda la razón arraftra, ytodo ei valor me quita. Sea amor,óíentimiento, nieve, ardor, llama, óceniza, yo me abrafo, yo me rindo aefta furia vengativa de amor, contra la quietud de mi libertad tranquila, yfin efperanza alguna de fofsiego en mi fatigas, yo padezco en mi filcncio» yo mifmo foi délas iras de mi dolor alimente; m; pena fe hace á*i mifma, porque mas que mi defeo, es razan que me fulmina, aunque es tan digna lacaufa, el fer la razón indigna; pues mi ciega voluntad, fe lleva, yfe precipita ^ del rigor de la crueldad, del defden la tyrania: ymuero masque de amor, de ver, que atana defdicha, quien no pudo como hermofa¿ me arraftrafle como cíquiva. FIN. • Conlicencia :En Sevilla ,porJOSEPH PADRI NO,en Calle Genova.