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¿El “Grande Numero” participa en la ciudad 50 años después?

Jorge Huertas, Virginia de

Abstract

This discussion paper deals with the participation in the exhibition entitled The “Greater Number”. This exhibition was the ghost stage of the Milan Triennale XIV in 1968. A scenario that could be perceived as an inverted “amarcord” today. The exhibition was organized with the Italian architect Giancarlo De Carlo in a leading role. The “Greater Number” defined the construction details, invited prestigious speakers, attracted international participants, designed the physical space, and called on the media. However, it did not take place. It was absent and occupied, a priori, by a citizen’s movement, by a generalized and crystalline discontent on an international scale. In the face of the tangible crisis of May 1968, we now find the “intangible” one of May 2020. This is when the debate on The “Greater Number” and “participation” in the city arose again 50 years later

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Hábitat y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, noviembre de 2020, Universidad de Sevilla, pp. 299-304 299 http://dx.doi.org/10.12795/HabitatySociedad.2020.i13.19 Summary This discussion paper deals with the participation in the exhibition entitled The “Greater Number”. This exhibition was the ghost stage of the Milan Triennale XIV in 1968. A scenario that could be perceived as an inverted “amarcord” today. The exhibition was organized with the Italian architect Giancarlo De Carlo in a leading role. The “Greater Number” defined the construction details, invited prestigious speakers, attracted international participants, designed the physical space, and called on the media. However, it did not take place. It was absent and occupied, a priori, by a citizen’s movement, by a generalized and crystalline discontent on an international scale. In the face of the tangible crisis of May 1968, we now find the “intangible” one of May 2020. This is when the debate on The “Greater Number” and “participation” in the city arose again 50 years later. Key words Architecture; Crisis; Expositions; Triennale di Milano; Participation; Giancarlo De Carlo Resumen Este artículo de debate trata de la participación en la exposición titulada como el “Grande Numero” celebrada en torno a la Trienal XIV de Milán de 1968. Un escenario que podría ser percibido como un “amarcord” invertido en la actualidad. La exposición fue organizada con el arquitecto italiano Giancarlo De Carlo con un papel protagonista. En el “Grande Numero” se definieron los detalles constructivos, se invitó a conferenciantes de prestigio, se atrajeron participantes a nivel internacional, se diseñó el espacio físico, se llamó a los medios de comunicación. Sin embargo, no se celebró. Fue ocupada, a priori, por un movimiento ciudadano, por un descontento generalizado y cristalino a escala internacional. Frente a la tangible crisis de mayo de 1968 nos encontramos en la actualidad la “intangible” de mayo 2020. Surge entonces, de nuevo, el debate en torno a el “Grande Numero” y la “participación” en la ciudad 50 años más tarde. Palabras clave Arquitectura; Crisis; Exposiciones; Trienal di Milano; Participación; Giancarlo De Carlo ¿El “Grande Numero” participa en la ciudad 50 años después? The “Greater Number” participates in the city 50 years later? Virginia de Jorge Huertas1 Fecha de recepción: 07-04-2020 – Fecha de aceptación: 23-07-2020 Hábitat y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, noviembre de 2020, pp. 299-304. http://dx.doi.org/10.12795/HabitatySociedad.2020.i13.19 1 Doctora Arquitecta. Investigadora Postdoctoral en la Università Iuav di Venezia, Italia. E-mail: [email protected]. ORCID: 0000-0002-8698-245X Virginia de Jorge Huertas 300 Hábitat y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, noviembre de 2020, Universidad de Sevilla, pp. 299-304 http://dx.doi.org/10.12795/HabitatySociedad.2020.i13.19 La Trienal XIV de Milán de 1968 se podría percibir como un “amarcord” o “io mi ricordo” de Federico Fellini en la actualidad. Se organizó todo lo necesario para erigir la exposición, se pensaron detalles, se invitaron conferenciantes, se estimuló a las participantes, se llamó al espacio físico, se dibujaron los medios de comunicación. Pero no se celebró, quedó ocupada, a priori, por un movimiento ciudadano. Desde 1968 hasta hoy ha pasado más de medio siglo. Sin embargo, una mirada de reojo al pasado 1968 puede proveer pistas para el tiempo presente. Pistas que tal vez expliquen por qué, en 2019, se ha vuelto a producir y materializar una crónica de rebelión, desde Hong Kong hasta Puerto Príncipe. El título “Grande Numero” fue la base de la decimocuarta exposición de la Trienal de Milán e hizo su puesta en escena en 1968 (De Carlo, 1968). El “Grande Numero” hacía referencia a varios objetivos, pero principalmente se refería a los problemas que atañen a la sociedad. A pesar de ello, pasados 50 años, y observando el paisaje a través de un telescopio atemporal, ¿se han hecho propuestas a la “sociedad pensante” del “Grande Numero”? Mientras la precedente Trienal XIII de 1964 estaba sumergida en los años del “miracolo economico”, periodo retratado fervientemente por directores de cine y escritores italianos, la exposición posterior marcaría una nueva dirección. En consecuencia y por efecto dominó, la puesta en escena de la anterior Trienal XIII sugirió una aproximación al “tempo libero”. La sección introductoria estaba organizada por Vittorio Gregotti y Umberto Eco como comisarios de la exposición, con los ocho canales y el Caleidoscopio. El papel del consumo y del trabajo, como encabezado a una exposición centrada en la afición, en el deporte, en el viaje o en el espectáculo, sería el antecedente a un radical giro de lentes en la “exposición fantasma” de 1968. La exposición de 1968, la Trienal XIV, en contrapartida, llevaría por seudónimo el “Grande Numero”, en la cual, el arquitecto genovés Giancarlo De Carlo2 adquirió un papel esencial para su puesta en marcha. La exposición estaba inmersa en la revolución de 1968, caracterizada por un contexto efervescente de movimientos epidérmicos de carácter sociocultural y político espejo de una realidad cristalizada y con raíces en la contracultura a nivel internacional. Giancarlo De Carlo, cinco meses después de la ocupación del Palazzo del Arte y del “Grande Numero”, mantuvo una serie de conversaciones con estudiantes de Turín en la revuelta de otoño de 1968. Dichas conversaciones fueron realizadas de nuevo en Roma, Bari y Milán a petición del “I lunedì letterari” del Piccolo Teatro de Milán (De Carlo, 2000). Las charlas, metamórficamente transformadas de acuerdo con el contexto y a los interlocutores, acabaron publicadas en formato libro con “La pirámide rovesciata” (De Carlo, 1968). Junto a los escenarios previos, se unían los coetáneos; la publicación Complejidad y contradicción en la arquitectura (Venturi, 1966) en el debate arquitectónico, el “movimiento metabolista” en Japón, el vaivén de las bienales y las trienales, o el “cómo no construir un símbolo” de Ada Louise Huxtable (1968) en Estados Unidos son recorridos tentativos para enmarcar el aura generada por la Trienal XIV en una búsqueda del equilibrio y en la puesta en marcha de la participación. Para estratificar y tejer estos escenarios, la investigación se enfoca en la relación entre el espacio y la puesta en escena de las exposiciones de la Trienal XIV y las consecuencias para los movimientos y actores de la participación en arquitectura (de Jorge Huertas, 2018), hoy modificados, en su vertiente física y tangible por la crisis del COVID-19 junto 2 Giancarlo De Carlo (1919-2005) fue uno de los arquitectos con más protagonismo en la “arquitectura de la participación”, desde la construcción de teoría hasta la creación de la práctica, durante toda su trayectoria. La exposición “Il Grande Numero” tuvo un importante efecto colateral tanto en sus proyectos como en sus escritos posteriores. ¿El “Grande Numero” participa en la ciudad 50 años después? Hábitat y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, noviembre de 2020, Universidad de Sevilla, pp. 299-304 301 http://dx.doi.org/10.12795/HabitatySociedad.2020.i13.19 a su repercusión y efectos, ¿qué herramientas participativas se podrán desarrollar tras el escenario actual? Una lectura adicional más nítida de “Il Grande Numero” se podría establecer con el siguiente argumento: Nos enfrentamos a una sociedad de grandes números y la arquitectura y la producción deben tener en cuenta este cambio. Lo queramos o no, los autores sean de élite o no, seguimos tratando con un público que ya no es el mismo que antes. Entonces, ¿qué hacemos, cuáles son las contracciones, métodos y lenguajes que tenemos que inventar? (De Carlo, 1991, p. 9) En una entrevista realizada a Giancarlo De Carlo en 1968 por parte de la RAI (Radio Televisione Italiana), sobre el techo del Palazzo dell’Arte de la Trienal de Milán, se cristalizaba el objetivo tras el “Grande Numero”. Este objetivo se basaba en permitir incrementar la posibilidad de elección y con ello, y de forma directamente proporcional, incrementar la posibilidad de participar. Incrementar la participación de cada persona individual que forma parte de la “masa individualizada” por antítesis a la “masa gris” de inicios del siglo XX. Participar como sinónimo de “libertad de opciones” lleva consigo indudablemente la creación de soluciones y la mejora del ambiente físico y virtual. Los escenarios desde mayo de 1968 hasta mayo de 2020, desinhibidos a través de catedrales evanescentes, están siendo múltiples. Entre ellos podemos encontrar el movimiento de los paraguas, las zonas cero, las franjas, las fronteras, la caída de muros, los muros de Lennon, la construcción de nuevos muros, la quema del pulmón medioambiental del Amazonas, la exhumación del Valle, la entrada de bestias navales a la joya petrificada lagunar, los movimientos independistas, los chalecos amarillos o la inestabilidad de alto voltaje, entre otros tantos innumerables. Un sinfín de escenarios, de los cuales no está ausente la arquitectura, sino todo lo contrario, absorbe, se asfixia o se alimenta de ellos. La anquilosada interpretación de una exposición suele venir predeterminada en primer lugar por “quien” la ha orquestado. En realidad, depende directamente del “quién” pero también del “para quién” y del “con quién” y junto a las anteriores interpretaciones depende del “porqué” y del “cómo”. En todas las preguntas subyace la participación. ¿Es el objetivo de una exposición, crear valor, a través de la puesta en marcha de escenarios con valores? ¿Es el objetivo de una exposición, participar en ella? ¿Cómo se muestra la arquitectura si no es a través de su apropiación? La exposición, si tiene en mente permitir participar a un “amplio público” (De Carlo, 1970), aquello que está expuesto, debería servir como plataforma de intercambio. Debería cumplir la finalidad de instrumento de transmisión, deleite y debate de culturas. Una exposición, si es un espacio de divulgación, debería ir directamente estratificada e interrelacionada para cumplir ese fin. La ausencia de canales de difu- Figura 1. Crisis global intangible. Fuente: Collage de la autora. Virginia de Jorge Huertas 302 Hábitat y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, noviembre de 2020, Universidad de Sevilla, pp. 299-304 http://dx.doi.org/10.12795/HabitatySociedad.2020.i13.19 sión de la cultura, o la tergiversación de la información volcada a ellos, en muchos casos premeditada, lleva consigo la destrucción de su comprensión por parte de grandes estratos aislados a propósito para ser manipulables, y, con ello, anulados del “sistema”. De nuevo, este “Grande Numero” no es aislado, sino un proceso cíclico y con tendencia al déjà-vu. Mudando de piel, es la responsabilidad de quienes ponen en exposición la arquitectura no convertirse en “Wendy” o “Peter Pan” a modo de protagonistas galopantes de un guion estancado y ausente de evolución y crecimiento. “Neverland” no puede ser extrapolable a situaciones en las cuales se requieren nuevas, reencontradas o rescatadas soluciones. Se requieren opciones a problemas acuciantes como la falta de vivienda digna, la quema dantesca de recursos naturales, la ausencia de opciones al dualismo propiedad y alquiler, las democracias escenográficas, la alteración de los ecosistemas, la disfuncionalidad sistemática de los gobiernos, la creación de dictaduras invisibles, las pandemias... Todos estos retos pertenecen a las fuerzas anónimas de la colectividad. Si se apela al “tríptico” vitruviano Venustas-Firmitas y Utilitas, “lo social” no debería ser una cuestión opcional. Tampoco debería ser únicamente una red digital, motivo de empoderamiento ciudadano, por un lado, pero de distopía Fahrenheit de control totalitario y oligárquico por otro. Se debería “mostrar” a través de una “lógica de interés colectivo” (De Carlo, 1976, p. 50). En la búsqueda del interés colectivo para mostrar la arquitectura, ¿por qué no cultivamos la puesta en campo de la participación desde la arquitectura con las exposiciones?, entendiéndola no como la repetición de un patrón, dada la multiplicidad de voces en la sociedad, sino a través del giro del caleidoscopio cuando sea necesario. En este sentido, si no se produce la avería “agnóstica o apologética, o dogmática o sectaria” (De Carlo, 1995), se provoca una ausencia de polos múltiples y abanicos policromáticos. La ausencia de policromía está íntimamente relacionada con la imposición de una única vía. La imposición de una única trayectoria está ausente de magia creativa y lleva consigo el devenir opaco de la participación, anulando su cristalización. Los escenarios de la “Participación Cristalizada” se producirían multidireccionalmente en “il Grande Numero” de 1968 con motivo de la ocasión en la 14º Trienal de Milán. La exposición será totalmente destruida y ocupada el 30 de mayo de 1968 a las seis de la tarde por un grupo descontento. En una llamada de atención, con tres décadas de tiempo trascurrido, en 1991 la revista “Quarderni” de la Trienal de Milán realizó una serie de preguntas para intentar crear una mesa redonda de debate con varios autores en torno al “Érase una vez” en la Trienal. Los autores invitados fueron Sergio Asti, Ettore Sottsass Jr., Eugenio Gentili Tedeschi, Marco Zanuso, Gio Pomodoro, Carlo Ramous y el propio De Carlo, quién argumentaba como “gente que no sabía nada de lo que estaba destruyendo” (De Carlo, 1992). La naturaleza indómita de los hechos ocurridos y más tarde ocupados en mayo del 68 son una puesta en escena artificial tal vez y, muy seguramente, orquestada (De Carlo, 1998): “He tenido la experiencia de lo que una masa desprevenida puede hacer cuando es manipulada: puede hacer desastres inimaginables...” (De Carlo, 1991, p. 9). ¿Cuál era “el centinela” de aquella selva expositiva? De Carlo daba una serie de pistas al respecto: ¿El “Grande Numero” participa en la ciudad 50 años después? Hábitat y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, noviembre de 2020, Universidad de Sevilla, pp. 299-304 303 http://dx.doi.org/10.12795/HabitatySociedad.2020.i13.19 El tema era el “Grande Numero” y hacer las exposiciones de joyas, aunque fueran de los hermanos Pomodoro, no tenían que lidiar con el gran número. ( …) Cuando decidimos excluir estas exposiciones sectoriales ( …) Yo, que soy un mal político, no entendía qué consecuencias podía tener este gesto … (De Carlo, 1991, p. 10). El objetivo tras el título “Grande Numero” era precisamente darle una respuesta. Una respuesta múltiple y abierta, un método no una tipología. Crear una exposición como una suma de exposiciones no debilita su potencia comunicativa, al contrario, la refuerza. El “Grande Numero” fue una “exposición espectro”, pero a pesar de su aparente invisibilidad y destrucción “material”, será una exposición visibilizada y analizada repetidamente a posteriori. De hecho, lo será con mayor interés que una muestra visitada, tanto en el mundo del periodismo como en el del arte, el de la arquitectura, del periodismo o híbrido internacional e interdisciplinar (Scott, 2014) de modo manifiestamente cíclico. Su visibilidad coincide, quizás, con descontentos, decepciones y desarraigos de la sociedad. Su manifestación es visible por la falta de euforias, el hastío político, la ira enfrentada, el aumento de los dualismos y la inexistencia de ilusiones y arraigos producidos por la desquebrajada situación económica, política y social, y su estrecha relación con la revolución de la “sociedad pensante” (De Carlo, 1998), en contraposición, o, en paralelo, a la “rebelión de las masas” (Ortega y Gasset, 1930). Cristalizado el debate, definida la Trienal del “Grande Numero”, se podría quizás afirmar que esta exposición ha sido, cuanto menos, radicalmente (Scott Brown, 1968; Colomina, 2000) revolucionaria. Pero, queda preguntarse, frente a la “tangibilidad” de 1968, se nos presenta la aparente “intangibilidad” del 2020. Entonces, ¿cómo participará el “Grande Numero” en la ciudad 50 años después? El artículo de debate se ha llevado a cabo en el marco del proyecto de investigación: “Giancarlo De Carlo: Mettere in Mostra l’Architettura. Indagine Critica nei fondi archivistici relativi all’ opera di GDC”. Responsable científico: Prof. S. Marini, cofinanciado por el Archivio Progetti, Università Iuav di Venezia. Virginia de Jorge Huertas 304 Hábitat y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, noviembre de 2020, Universidad de Sevilla, pp. 299-304 http://dx.doi.org/10.12795/HabitatySociedad.2020.i13.19 Referencias bibliográficas Colomina, Beatriz (2000). Clip, Stamp, Fold: The Radical Architecture of Little Magazines, 196X to 197X. Nueva York: Actar. De Carlo, Giancarlo (1995). Intervento di Giancarlo De Carlo al convegno sulla triennale, 19/10/1957 nel dattiloscritto dell’archivio dell’MSA. En Baffa, Matilde et al. (eds.), Il Movimento di Studi per l’Architettura (p. 365). Bari: Laterza. De Carlo, Giancarlo; y Boeri, Stefano (1998). Cronaca di un’occupazione annunciata. Intervista a Giancarlo De Carlo a cura di Stefano Boeri. Electa, aprile 1998. 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