scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Origen y evolución de las Asociaciones de Mujeres

Puñal, Selia

Full text

©Universitat de Barcelona Origen y evolución de las asociaciones de Mujeres Selia Puñal1 Introducción La mujer ha sido ignorada históricamente en el ámbito de lo público, ha sido discriminada en cuanto a oportunidades de desarrollo, en sus derechos civíles y democráticos, incluso cuando estos derechos se fueron instaurando, su consecución real en muchos de ellos todavía constituyen un anhelo para la mayoría de las mujeres. Como ejemplo histórico, recordar que a las mujeres no se nos atribuyo alma hasta el Concilio de Trento, en el siglo XVI. Las mujeres comienzan a luchar por sus derechos de forma mas o menos organizada, en el siglo XIX. Comienzan reclamando su liberación como personas y pidiendo derechos como el voto o la igualdad legal. Tras esta reivindicación vienen muchas otras, sobre todo centradas en el ámbito laboral. Este primer movimiento surge como necesidad de luchar contra las barreras sociales y legales que discriminaban a las mujeres y las hacía ciudadanas de segunda clase, dependientes y en muchos casos sometidas a los varones. Nace pues este movimiento de una forma radical en cuanto a sus planteamientos y estrategias, y fue criticado, desprestigiado y vapuleado desde el principio por todo el "poder establecido ". Las mujeres que lo conformaron tuvieron que soportar el insulto, la calumnia, la humillación y el desprecio de dicho poder. Sin duda alguna la intolerancia y el apego a ese poder detentado de manera exclusiva impidió reconocer la igualdad en cuanto a fa capacidad de las mujeres, despreciando el papel que han cumplido las mujeres en el desarrollo social y económico de la sociedad moderna. Son muchos los años que tuvieron que pasar para que el discurso feminista se hiciera hueco en la sociedad. Y en ese largo camino hubo de vencer muchas resistencias, incluida la de las propias mujeres, quienes desde el control que sobre ellas ejercían los hombres e identificadas con su papel femenino, resultaron ser de las mas beligerantes contra ese discurso. La opresión que soportaban las mujeres, el sometimiento al varón, no era consecuencia de la "maldad" o la '1 orpeza" de los hombres, sino que respondía a una estrategia clara de dominar a las mujeres para que siguiera ocupándose de! trabajo invisibl e, y sirviera de sostén y propagaci ón de los valores machistas. Concejala de la Mujer del Ayuntamiento de Albacete 1 13 ©Universitat de Barcelona De las asociaciones de mujeres Una asociación es una entidad que surge de la unión de un grupo de personas con la necesidad de cambiarlo, superando la discriminación. En nuestros días las reivindicaciones actuales de emancipación femenina son: - Las ideas, circunstancias o necesidades comunes del colectivo de mujeres. -La necesidad e importancia de transmitirlas al resto de la sociedad y del entorno. -Concienciar y sensibilizar a la sociedad sobre los objetivos y fines de la liberación de las mujeres. -Reivindicar en las instancias correspondientes todas las medidas necesarias para que sus fines sean alcanzados, consiguiendo así que tanto sus socias, como toda la colectividad se beneficie de los logros sociales conseguidos. Esta es la idea de asociación que puede canalizar unas reivindicaciones tan amplias y complejas como las que se refieren a la igualdad entre sexos. Antes de analizar el presente del tejido asociativo de las mujeres y de plantear cuál debe de ser su futuro, desde mi experiencia y mi punto de vista, me gustaría recordar algunas cosas de nuestra historia. Algunos datos de la Historia Las asociaciones por la emancipación femenina surgieron al abrigo de la Ilustración y la revolución francesa, y se desarrollaron en paf ses occidentales con regímenes par lamentarios elegidos por sufragio direc- to. La revolución burguesa y la incorporación de las mujeres a la vida laboral fueron dos factores determinantes en el nacimiento del feminismo. Este pensamiento, y este movimiento, fue alentado básicamente por mujeres que provenían de la burguesía ilustrada, mientras que las mujeres que se incorporaban al mundo del trabajo como asalariadas fueron llegando con posterioridad a esa reivindicación feminista, y sobre todo alentadas por su situación laboral. Anteriormente a las agrupaciones de mujeres en defensa de sus derechos, el pensamiento feminista se manifestó a través de la vanguardia intelectual, voces reclamando la igualdad, incluso en foros oficiales e institucionales. Un claro ejemplo de esas voces lo constituye el filósofo francés Condorcet quien planteó en la asamblea nacional de su país en 1790 lo siguiente: " Entre los progresos más importantes del espíritu humano para conseguir el bienestar general, debemos contar con la total abolición de los prejuicios que han establecido la desigualdad de derechos entre los dos sexos, funesta incluso para el favorecido. Sería inútil buscar los moUvos que la justifican en las diferencias de sus características físicas, en las fuerzas de su inteligencia, en su sensibilidad moral. Esta desigualdad no ha tenido mas origen que el abuso de la fuerza, aunque después se hayan tratado de excusarla por medio de sofismas». Otro fil ósofo , el inglés Jhon Stuart Mili escribió una obra titulada "la esclavitud de la mujer" y en ella afirma: "Y es que el principio regulador de las actuales relaciones socia- 1 14 ©Universitat de Barcelona les entre los sexos - la subordinación de uno al otroes intrínsecamente erróneo y constituye actualmente uno de los obstáculos más Importantes para el progreso humano". Vemos como desde el mismo inicio de las sociedades democráticas modernas la discriminación no tenía ni excusa ni argumentación sensata que la sustentara, es más, ya entonces era evidente que no sería posible conseguir el pleno desarrollo de la humanidad mientras una parte de la sociedad estuviera discriminada. Sin embargo como bien sabemos costaron muchos años y esfuerzos conseguir que lo evidente fuera aceptado. En 1791 Olimpe de Gouges reivindica para las mujeres la declaración de derechos de los hombres, reflejándo lo en la obra " Declaración de derechos de la Mujer y la Ciudadana", el artículo 40 de esta declaración dice: La libertad y la justicia consisten en devolver todo cuanto pertenece al prójimo; así pues el ejercicio de los derechos naturales de la mujer no tiene más límite que la tira - nía continua a que se ve sometida por parte del varón; esos límites deben ser modificados a través de las leyes dictadas por la naturaleza y la razón". En 1792 Mary Wollstonecraft, escribe " A vindication of the rights of women" (reivindicación de los derechos de las mujeres). Basado en las ideas de la Ilustración y de la Revolución Francesa, reclamando para las mujeres los mismos derechos civiles que los que disfrutan los varones. Además de las ideas libre pensadoras de estos dos movimientos -la ilustración y la revolución francesa - el caldo de cultivo del feminismo se vio enriquecido por las ideas sociales del protestantismo, que confiere a la mujer un papel importante en ta vida pública: de la misma manera que el individualismo de la razón, el individualismo religioso se aplicó a ambos sexos, si bien es necesario recordar que estas ideas de la burguesía ilustrada no encontraron una amplia base social y política que las respaldaran. El pensamiento feminista, como hemos podido ver, surgió básicamente del rechazo de un grupo creciente de mujeres al papel que les otorgaba la organización social predominante y que les obligaba a dedicarse de manera exclusiva a la esfera de la vida privada, renunciando a jugar papel alguno en la vida pública. Esta, y no la pretendida diferencia por "carácter" o por cuestiones genéticas, constituía la verdadera razón de la discriminación de la mujer, y por ende la causa que originó el primer e incipiente movimiento en defensa de sus derechos. Los inicios del movimiento feminista Será en el siglo XIX, cuando proliferen los clubes de mujeres y desde ahí se organicen como un movimien- to reivindicativo. Es en este siglo cuando el movimiento opera su primera "alianza", iniciando su relación con el movimiento socialista. En Europa los círculos socialistas utópicos producen un análísis del sometimiento de las mujeres sobre todo a través de su virulento ataque al matrimonio, propiciando el debate y la difusi ón de los postulados feministas. 115 ©Universitat de Barcelona A mitad del siglo XIX, la acción para la liberación de las mujeres, solo emerge de manera esporádica en momentos de crisis política o social, en esos momentos es cuando encuentran un mayor eco asociaciones como: los clubes de mujeres bajo la revolución francesa, las saint-simonianas, las asociaciones democráticas de mujeres alemanas ... etc. Los círculos socialistas utópicos se nutren de las ideas y de las mujeres de los clubes feministas, así Anne Wheeler en 1818 conoce al grupo saint-simoniano y traslada su esencia al círculo socialista utópico de Inglaterra, quedando reflejada esta aportación en 1825 con la publicación de " Appeal on Behalf of Women" (llamamiento en nombre de las mujeres), que escribió junto con William Thompson, y donde argumentan la necesidad de la transformación de la estructura económica competitiva a favor de las mujeres. En EE.UU este movimiento nace más ligado al abolicionismo y sufragismo, concentrando su reivindicación en la igualdad de derechos de las personas y obtención del sufragio electoral para todas ellas. Desde el principio hay intentos de organizarse en el ámbito estatal, así Abigail Addams funda " Daughters of liberty" (hijas de la libertad). Entre los años 1830-1840, las mujeres de clase media que habían aprendido a expresarse en l os movimientos de la renovación religiosa que siguieron a la revolución norteamericana, encuentr an en el movimiento antiesclavista el sitio de una escuela política, ligando l os derechos de la mujer a la consecución de los derechos universal es. Sin embargo, a partir de finales del XIX, los feminismos de ambos lados se aproximan y no escapan a la confrontación con una sociedad cada vez mas dominada por el "darvinismo" social -teoría que hablaba de la inferioridad genética de las mujeres. La prensa feminista Un elemento fundamental para la consolidación del movimiento f eminista fue la prensa de mujeres que se desarrolló en toda Europa y EE.UU. Publicaciones que fueron un elemen- to aglutinante de las mujeres a la vez que resultaron ser un eficaz método de difusión de sus ideas y reivindicaciones. La palabra de las mujeres cristalizó de diferente manera según los momentos clave del feminismo. Los primeros periódicos feministas conocidos provienen del entorno del librepensamiento inglés de comienzos del siglo XIX y de los saint-simonianos franceses. Las mujeres agrupadas en asociaciones cuestionaban abiertamente la tiranía de la Iglesia y del Estado. Entre ellas Elizabeht Sharples edi ta su propio periódico, " lsis" y habla de "superstición y de razón, de tiranía y de libertad, de moral y de política". Y de cómo la mujer esta sometida al poder masculino. En 1859 aparece el Englishwoman's Journal (el diario de las mujeres inglesas), que se convertirá en sede de asociaciones como la "Society for promoting the employment of women" (Sociedad para la promoción del empleo de las mujeres). También propició que Emily Davies utilizara esta tribuna para re í- 116 ©Universitat de Barcelona vindicar la educación igualitaria de las niñas. The Revolution (La Revolución), que se publicó entre 1868-1870, que a pesar de su corta existencia sirvió a Susan Anthony para promover la organización de las obreras neoyorquinas. La Fronde (Tirar con honda), fundado en 1897, fue un auténtico foco de cultura feminista francesa, generando un nuevo modelo de vida para las mujeres. En él trabajó Caroline Rémy que está considera da como la primera mujer que vivió de sus crónicas. También trabajó aquí Héléne Sée que fue la primera mujer que realizó crónicas políticas asistiendo a la asamblea nacional junto a los periodistas varones. Al abrigo de este diario se creó una agencia de colocación para mujeres. La alemana Clara Zetkin funda un periódico que tiene como principal objetivo la formación política y feminista de las obreras. A partir de la publicación Arbeiterin fundada en Hamburgo en el año 1891, se desarrolló el órgano dirigente del movimiento de las mujeres socialistas tanto en el ámbito alemán como internacional: "La Gleichheit", a cuyo éxito, por su constante expansión e influencia, colaboraron las lideres del movimiento de las mujeres socialistas: Angélica Balabanoff, Mathilde Wibaut y R. Roland-Holst (Holanda), Hilia Parssinen (Finlandia), Adelheid Popp (Austria), Inés Armand (Rusia), Laura Lafargue, Kathe Duncker, Lou is e Zietz entre otras. Las primeras reivindicaciones Emancipación, liberación, igualdad de derechos democráticos. Estas fueron las ideas que aglutinaron al movimiento feminista, que entró en contradicción y confrontación con el papel que se otorgaba a las mujeres en aquella época, en la que se les consideraba menores de edad y podían llegar a soportar la esclavitud sexual dentro del matrimonio con amparo legal, cabe recordar que la obligación de mantener relaciones sexuales con sus maridos estaba recogido en la legislación civil, y que no fue abolida hasta finales del siglo XIX o principios del XX, (en España dicha obligación fue abolida en 1931) Las principales críticas a un sistema que negaba a las mujeres sus derechos, las mas difundidas y sentidas por las mujeres, consistían en: - El rechazo a la dependencia conyugal de la mujer, la esposa era considerada como propiedad del marido. Las mujeres empezaron a reivindicar el derecho a decidir sobre su cuerpo y su sexualidad. -La denuncia de la patria potestad del padre sobre sus hijas, lo que las condenaba a ser menores de edad de por vida, estando sometidas a la voluntad paternal en todos los aspectos de su vida. Solo superaban este sometimiento a través del matrimonio, momento a partir del cual pasaban a depender de los maridos. - A la injusticia que padecían las madres solteras, y con ellas sus hijos e hijas, no solo por soportar la humillación a que eran sometidas por su situación, sino también por las consecuencias que suponían para sus hijos o hijas, al privarse a estos últimos de los mismos derechos que los hijos o hijas que nacían en el seno conyugal. 117 ©Universitat de Barcelona -Al veto que padecían las mujeres para acceder a la educación superior. Es más, siempre hubo una discriminación entre los contenidos educativos que se impartían a niños y a niñas, de manera que el curriculum de las mujeres estaba adaptado al papel que les asignaba la sociedad y por ello muy centrado en las labores domésticas y el cuidado de los demás. -En el rechazo a las leyes que regulaban la prostitución, por su clara discriminación hacia las mujeres que la ejercían. -Las condiciones laborales de las mujeres constituyeron otro gran asunto de crítica, el menor salario por el mismo trabajo, la menor importancia de la labor de las trabajadoras que de los trabajadores. Lamentablemente, al igual que en la actualidad, el trabajo de la mujer siempre se consideró inferior y complementario al del hombre. - Y por supuesto la oposición a un sistema que le negaba la igualdad de derechos democráticos y consolidaba legalmente su discriminación, simbolizados por la petición del sufragio electoral para las mujeres, y que llevaba detrás la reclamación de todos los derechos ciudadanos de los que disfrutaban los varones. Clara Zetkin calificó estas reivindicaciones y su petición práctica como "El heroísmo de las peticiones". Y ciertamente mucho de heroísmo tenía el enfrentarse a toda una sociedad patriarcal y sus sistemas de control. El mantener a la gran mayoría de las mujeres sin autonomía económica fue una de las estrategias patriarcal es más eficaces, pero no menos eficaz resultó que fuesen las propias mujeres quienes criticasen la osadía de las feministas, creando una profunda ruptura de género entre las mujeres, de la que todavía hoy quedan secuelas. Anita Angspurg, una jurista radical de l movimiento de mujeres alemanas, estaba convencida, y así lo reflejó en sus escritos, que: "La cuestión de las mujeres es en gran parte una cuestión económica, y quizás mas aún una cuestión cultural .. ... pero, ante todo, es una cuestión de derecho, pues únicamente sobre la base del derecho escrito ..... podemos aspirar a una solución segura" Sobre las re ivindicaciones de las mujer es existe un grabado en el museo Carnavalet de París que recoge la imagen de una manifestación feminista en 1850, en esta imagen puede leer se ": Pedimos 12 Que la falda sea reemplazada por el pantalón; 2º Que los maridos se ocupen de la casa al menos tres veces por semana" El feminismo en España En España, el desarrollo del movimiento feminista ha sido más reciente. Aunque hemos contado con defensores y defensoras del pensamiento feminista, como el filósofo Sánchez del Río o el novelista Felipe Trigo y mujeres que con su vida o con su obra representan l os ideales feministas, como: Concepción Arenal o Emilia Pardo Bazán. El retraso obedece a distintas razones, pero sin duda destaca entre ellas el que la revolución burguesa no se produjera con la intensidad y profundidad que si t uvo en el resto de Europa. Las ideas de la Ilustración apenas 118 ©Universitat de Barcelona pudieron entrar, el fuerte rechazo a la revolución francesa que se produjo entre las clases dominantes de la sociedad español y el papel hegemónico que jugaba la iglesia católica en nuestro país, hizo que el feminismo no encontrase el caldo de cultivo adecuado para poder desarrollarse. Si a este panorama ideológico y cultural añadimos la debilidad económica del sector industrial español y en consecuencia el escaso desarrollo de las clases medias urbanas, y por tanto la menor incorporación de la mujer al trabajo remunerado, obtenemos la explicación del porque de ese retraso al que aludía anteriormente. En España la corriente de pensamiento democrático siempre había incluido un cierto número de reivindicaciones a favor de las mujeres. Así era unánime la denuncia de la situación conyugal y sexual que padecían, el rechazo de l sometimiento de las mujeres a sus maridos, la doble moral que toleraba el adulterio de los maridos y condenaba el de las mujeres etc. La constitución de 1931 La segunda República Española fue la primera oportunidad real para promover el feminismo en nuestro País. Sus principios democráticos y laicos daban la posibilidad a las mujeres de conseguir derechos como ciudadanas y como personas hasta entonces impensables. Y fueron las primeras Cortes de esta República, en 1931, las encargadas de redactar una Constitución Española donde se recogieran los derechos y deberes de todas las personas. Que la comisión formada al efecto fuese presidida por el diputado y jurista Jiménez Asúa, facilitó la consideración de las mujeres como receptoras de derechos, pues las ideas de Jiménez Asúa sobre la emancipación de la mujer eran muy avanzadas, pero sin duda fue determinante la presencia de Clara Campoamor en esta comisión, ella representó y trasmitió las reivindicaciones de las mujeres consiguiendo que en materia de igualdad de derechos entre sexos, la Constitución del 1931 fuese la mas avanzada de cuantas se habían producido hasta ese momento. En esta Constitución se consiguieron: La igualdad de derechos para ambos sexos dentro del matrimonio. La disolución de la sociedad conyugal por voluntad de los cónyuges. La igualdad de derechos para los hijos e hijas nacidos dentro o fuera del matrimonio, así como el que los padres y madres tuviesen las mismas obligaciones para con su descendencia fuese cual fuese la situación de su nacimiento. Todos los españoles y españolas podían acceder a los mismos puestos de trabajo y cargos públicos. Se reguló el seguro de enfermedad, accidente, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte para hombres y mujeres y se reguló la protección de la maternidad. Las mujeres empezaron a formar parte de la vida política con derechos reconocidos, empezaron a participar en puestos encargados de tomar decisiones y las encontramos en las Cortes como Diputadas. Desgraciadamente, la dictadura puso fin a los derechos conquistados para todos y todas, privándonos de ellos durante cuarenta años. 119 ©Universitat de Barcelona La época negra de la dictadura En esta nefasta etapa para los derechos y libertades sociales, las mujeres que habían luchado por la igualdad de sexos tuvieron que abandonar nuestro país y, las que no tuvieron esa suerte, fueron humilladas, encarceladas y marcadas, rapándoles la cabeza para escarnio público. Conocieron violaciones, el aceite de ricino, la reeducación de sus hijos e hijas y las prisiones religiosas. Y además, las mujeres debieron soportar el sufrimiento que les es "propio": ser culpable de ser esposa, viuda o madre del vencido. El odio hacía las mujeres republicanas, se manifestó brutalmente y así era frecuente que la prensa franquista las calificase como: "viragos", "guarras" o "monstruos hambrientos de sangre". Se las culpabilizó de la catástrofe de la guerra civil, argumentando que había sido consecuencia de la destrucción de los hogares cristianos. Y crearon el "servicio social", para reeducar a las rojas y su descendencia. La educación franquista La educación en las escuelas también sufrió un serio retraso, suprimiendo los centros mixtos, segregando por supuesto el curriculum, reci - biendo las alumnas unas asignaturas obligatorias de ciencias domésticas que son impartidas por la Sección Femenina. Pilar Primo de Rivera, líder de la sección femenina, dejó claro cual era el papel asignado a las mujeres en la dictadura, así hablo en Mayo de 1939 celebrando la victoria franquista en Medina del Campo: ''La única misión que tienen asignadas las mujeres en la tarea de la patria es el hogar. Por eso ahora, con la paz, ampliaremos la labor iniciada en nuestras escuelas de formación, para hacerles a los hombres tan agradable la vida de familia que dentro de la casa encuentren todo aquello que antes les faltaba, y así no tendrán que ir a buscar en la taberna o en el casino los ratos de expansión". Esto se extiende hasta 1970, año en la que se promulga la Ley General de Educación de Villar Palasí, restaurándose la enseñanza mixta y los currículos iguales para hombres y mujeres, aunque todavía se mantuvieran la diferencia de trato y expectativas para cada uno de los sexos. Resurgir del feminismo La dictadura franquista supuso un claro retroceso para el movimiento feminista en nuestro país, pero no fue eliminado, quedo latente durante años y fue en los sesenta cuando empezó tímidamente a resurgir, ocupándose de lo que entonces se denominó "el problema de la mujer'' o la "condición femenina". Este resurgimiento vino vinculado por igual a la creciente industrialización y al crecimiento económico que se produjo en España durante esos años, así como a las mejores perspectivas de la lucha por la democracia articulada alrededor de amplios movimientos políticos y social es, que empezaban a ser muy visibles y que introdujeron progresivamente en la sociedad española una necesidad de cambio político y cultural. La ampliación de la demanda de 120 ©Universitat de Barcelona mano de obra y el aumento en los niveles de escolarización, llevaron a cuestionar el modelo de vida de las mujeres fomentado por el aparato ideológico del franquismo. Frente a la negación de derechos y la falta de libertades a que las obligaba la dictadura, las mujeres empezaron a organizarse, y las fuerzas democráticas de la oposición tomaron cada vez mas en consideración este sector social y sus reivindicaciones uniéndolas a la lucha general por la democracia y la libertad. El Movimiento Democrático de Mujeres, surgido a mediados de los 60, exigía en su programa una serie de medidas que favorecieran la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado (guarderías, igual salario por igual trabajo, creación de cantinas en las empresas etc.), el acceso a la enseñanza (enseñanza pública gratuita desde la escuela primaria a la universidad, coeducación etc.), el derecho a la atención sanitaria, el control de la natalidad y la igualdad jurídica de mujeres y hombres. A partir de 1970, se inicia una renovación del discurso con la llegada de información y textos del movimiento de liberación de la mujer de Europa y EE.UU. La democracia vuelve a España Alrededor de 1975 la formación del movimiento feminista, en nuestro País se aceleró. La celebración del año internacional de la mujer convocado por Naciones Unidas, dio lugar a dos acontecimientos importantísimos para este movimiento: -Las primeras jornadas por la liberación de la mujer, celebradas en 121 Madrid del 6 al 8 de Diciembre del 75; - Y las primeras jornadas catalanas de la donna, celebradas en Barcelona del 27 al 30 de Mayo del 76. Estos encuentros fueron espacios democráticos que hicieron posible que el movimiento feminista fuese visible ante la sociedad; contrastando fuertemente con el legado de la dictadura y apareciendo como una fuerza social autónoma al lado de la oposición democrática. La década de los ochenta presentó dos elementos nuevos que influyeron de manera clara en el desarrollo del pensamiento feminista, por una parte lo que se ha conocido como el feminismo difuso, es decir la asunción por parte de la población f emenina de la mayoría de los postulados feministas, sobre todo la reivindicación de igualdad de oportunidades; y por otra la presencia de mujeres feministas en las Instituciones que impulsaron la puesta en marcha de políticas destinadas a las mujeres, la creación de organismos específicos para la igualdad. De igual manera, la consecución de algunos objetivos fundamentales para el movimiento feminista, produjeron sin embargo una cierta relajación en sus reivindicaciones. La situación actual. Las asociaciones de mujeres se ramifican y extienden Actualmente el discurso feminista no solo ha calado en amplísimas capas sociales que aún no reconociéndose como tales asumen lo fundamental de sus postulados, sino que lo que es más importante ha conseguido que una buena parte de sus ©Universitat de Barcelona Reflexión Oriental: ''Las mujeres sostienen una mitad del cielo. Lo cual significa que la mitad del esfuerzo y la mitad del pensamiento en el mundo esta a cargo de las mujeres. Pero para que ese cosmos sea completo ambas mitades deben trabajar juntas; nada que excluya a una mitad de la humanidad puede ser verdaderamente humano" Anónimo: Masculinidad y feminidad -Por cada mujer fuerte cansada de aparentar debilidad, hay un hombre débil cansado de parecer fuerte. -Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta, hay un hombre agobiado por tener que aparentar que lo sabe todo. - Por cada mujer calificada como "hembra emocional ", hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser delicado. - Por cada mujer catalogada Bibliografía utilizada Asamblea de Mujeres de Albacete - 2001. Guía Didáctica "Prevención de la Violencia contras las Mujeres '. Beauvoir, Simone de, El Segundo Sexo. Ediciones Cátedra. Boletín de la Marcha Mundial de Mujeres 2000, Febrero de 2001 Comisión Proderechos de la Mujer de Albacete. La Ventana, 1997. Duby, Georges y Michelle Perrof . Historia de las mujeres. Taurus, 1933 Durán , Mª Angeles. Conciliación entre la vida famí/iar y política, noviembre 1999. como poco femenina cuando compite , hay un hombre obligado a competir para que no se dude de su masculinidad. -Por cada mujer cansada de ser un objeto sexual, hay un hombre preocupado por su potencia sexual -Por cada mujer que se siente atada por sus hijos, hay un hombre a quien le ha sido negado el placer de la paternidad. -Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o a un salario satisfactorio, hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano. -Por cada mujer que desconoce los mecanismos del automóvil, hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar. - Por cada mujer que da un paso hacía su propía líberacíón, hay un hombre que redescubre el camino hacía la libertad. Martínez, Cándida; Reina Pastor; Mª José de la Pascua y Susana Tavera. Mujeres en la Historia de España, Planeta. Plataforma de Acción IV Conferencia Mundial de la Mujer. Pekín, 1995. Scalon, Geraldine M. La polémica feminista en la España Contemporánea, Siglo XXI de España Editores, S.A. 1976. Uria, Paloma; Empar Pineda y Montserrat Olivera. Polémicas feministas. Revolución, 1985. Bib li ografía recomendada Artés, Matilde. Crónica de una desaparición, Espasa, 1997. 128 ©Universitat de Barcelona Domingo, Teresa. Ni más ni menos sino iguales, 1994 Federación de Mujeres Progresistas. Nuevo contrato social Mujeres-Hombres, 1997 129 Fundación Dolores lbarruri. Mas mujeres en los poderes locales, 1998. Revista "Iniciativa Socialista", Primavera 1998.