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M. Vlpius Traianus Pater

Caballos Rufino, Antonio F.

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M. VLPIVS TRAIANVS PATER / En este homenaje a nuestro profesor D. Octavio Gil Munilja nada parece más idóneo que rememorar aquí la figura de un ilustre antepasado nuestro, quién, a pesar de su trascendencia histórica y ser aparentemente conocido, plantea aún muchos, variados e importantes interrogantes históricos. Nos estamos refiriendo a M. Vlpius Truiunus, el padre del emperador homónimo; en cuyo análisis pretendemos aportar nueva luz y contribuir, en la medida de nuestras posibilidades y en la que permiten las fuentes, a desembarazar nuestro conocimien to del lastre de algunos erróneos lugares comunes. No es éste el lugar de insistir en que el proceso de romanización de nuestra región fue uno de los de más trascendencia y de más fruc tíferos y perdurables resultados experimentado por lo que hoy cono cemos con el nombre de Andalucía. En un análisis de este proceso tie ne plena virtualidad la realización de un estudio prosopográfico de este tipo, no únicamente por el análisis de las posibilidades de promo ción de la nobleza provincial, sino por el hecho de que el cursus de todo prestigioso procer romano, manifestado fundamentalmente a tra vés de la epigrafía, va más allá de la pura biografía y tiene el valor de servir de propaganda y autoafirmación del orden aristocrático roma no, al proponer como valores absolutos y modelo de comportamiento a imitar por la totalidad del cuerpo social las virtudes morales tradicio nales, que el ordo senntoríus simboliza (1). Nada sabemos con certeza sobre la fecha de nacimiento de M. Vl pius Traianus, puter; pero como el emperador Trajano había nacido en Itálica el 18 de Septiembre probablemente del año 53 (2), la fecha de nacimiento de su padre con mucha verosimilitud debería haber sido la de los años 25/30 del siglo I p.C., en pleno reinado de Tiberio; (1) G. ALFÖLDY: Individualität und Kollcktivnorm in der Epigraphik des rö mischen Senatorenstandes, Epigrafia c ordine senatorio I, Titilli» 4. 1982. pägs. 37-53. (2) R. SYMF;.. Taeitus. Oxford - 1958. päg. 31. nota 5. 10 ANTONIO CABALLOS RUFINO cuando la provincia Hispania VIteríor comenzaba a experi mentar las espléndidas consecuencias de las reformas de toda índole llevadas a cabo por Augusto (3). Por entonces, una vez concluido prácticamente el proceso de or ganización política y administrativa de la Bética por parte de Roma, la romanización, entendida como el complejo y paulatino proceso aculturador de asimilación de los modelos romanos y de integración de la Bética en el «Estado Mediterráneo» que irá a definir al Imperio, había alcanzado una fase avanzada de su evolución. Como consecuencia de estas transformaciones, de la extensión de los derechos ciudadanos, de la expansión económica y de la gradual y profunda asimilación de los valores y la ideología romana, algunos de los provinciales mejor situa dos política, social, cultural y económicamente habían comenzado a intentar la aventura romana, emigrando a la capital del Imperio en busca de mayores posibilidades de promoción (4). Estos provinciales, pertenecientes a las clases rectoras de los núcleos urbanos de la Béti ca, que identificándose plenamente con los ideales y principios del sis tema imperial, se habían beneficiado de la conservadora política so cial implantada por éste, seguían un modelo de comportamiento que, como veremos, también habrá de ser pronto el de la familia de los VIpii Traiani. En un texto de los Breviarii ab Vrbe condita de Eutropio (5) sólo se explícita que el Emperador Trajano nació en Itálica, y no se dice nada del lugar concreto del nacimiento del padre. Sin embargo, el ori gen también italicense de este último parece obvio, máxime si conoce mos la trayectoria y vinculaciones familiares (6). Como confirmación contamos además con la mención de un M. Trabius en un mosaico posiblemente de época augústea hallado en el área del foro de la antigua Itálica, como resultado de unas excavacio nes de urgencia llevadas a cabo en Agosto de 1984 (7). El texto,frag mentario, fue reconstruido por nosotros de la siguiente manera: (3) Véase al respecto, e.g., el artículo de G. CHIC GARCIA: Aspectos económi cos de la política de Augusto en la Bctica, «Habis» 16. 1985, págs. 277-299. (4) Es el paradigmático caso de la familia de los Annaei cordobeses. (5) EUTROPIO 8,2. (6) De Caes. 13.1; CASIO DIóN 68,4,1; APIANO, íber. 38 v en el va citado F.UTROPIO 8,2. (7) F. DE AMORES CARREDANO y J.M. RODRÍGUEZ HIDALGO, Pavi mentos de opus signinum en Itálica, «Habis» 17, 1986, págs. 549-1564; A. CABALLOS RUFINO, M. Trahius, C.f., magistrado de la Itálica tardorrepublicana «Habis», 18-19, 1987-1988, págs. 299-317 y J. GIL, La inscripción italicense de Trahius, «Gerión» 4, 1986, págs. 325-327. M. VLPIUS TRAIANVS PATER 11 M. TRAHIVS C(aii) F(ilius) PR(aefectus ?, -aetor?) AP(ollini?, -ollinensium?) [templum?] / DE STIPE IDEMQ(ue) CAVL(as) [d(e) s(ua) p(ecunia) f(acienda ?) c(urauit) ?] El personaje es el primer miembro de la familia y posible antepa sado del emperador Trajano del que tenemos noticia. En nuestro artí culo (8) proponíamos dos hipótésis, entre las muchas posibilidades existentes, para completar el stemma familiar, rellenando los huecos existentes entre las dos generaciones conocidas de la familia: a / c .n n n s c. i h v s • « .m an e, 1 J 1? n W IB | % miA ? r! TWV^ C« f.| pr. jp. m u ? x? n vnsnurs? i wns'wns ? x «Jns...? n vns'mwR, m. I ii im wtim, *. b/ tiuns vws ? H. TWfS, pr. m?!lpws iu m m im m (8) Cfr. la nota anterior. A el remitimos para el desarrollo de la problemática planteada por ej estudio del texto. 12 ANTONIO CABALLOS RUFINO Vàisànen (9) hizo un amplio estudio sobre los VI pi i, concluyendo que los portadores del gentilicio eran posteriores a Trajano, a cuya fa milia, o a familias colaterales, deben el nombre. Los Vlpii del estamente ecuestre habrían tenido un gran papel en la propagación del gentilicio. La zona de primera difusión de esta familia supone un área muy extensa, abarcando Italia central, Hispania, Africa, la costa dàl mata y el oriente griego. Para nuestros Vlpii Traiani solamente en las Historiae tae de Aurelius Victor (10) se indica un lugar de procedencia concre to, refiriéndose a la última origo: «Vlpius Traianus, ex urbe Tudertina, Vlpius ab auo dictus, Traianus a Traio paterni generis auctore uèl de nomine Traianipatrís sic apellatus,...». J. Schlumberger (11) corri gió «ex urbe Tudertina», referente a la ciudad de Tuder en la Umbría, por «ex urbe Turdetana». Pero esta hipótesis, aunque pudiera ser pro bable, es criticada por Vàisànen (12) por contradecirse con otra afir mación del mismo Schlumberger de que el autor del «De Caes.» solía dar los nombres geográficos en forma detallada, y no de una manera tan genérica, tan obsoleta administrativamente hablando, y tan mal delimitada como era la de citar la Turdetania. Syme (13) creyó que Tuder había sido efectivamente el lugar de procedencia de los Vlpii italicenses, apoyándose también en el estudio del gentilicio Traius,tal vez de origen ilirio, en la etimología de «Vl pius» (14), y en el parentesco con los Aelii que, a su vez, eran origina rios del Piceno. Parece muy probable un origen centroitaliano para la familia del emperador italicense. Con respecto a Tuder (la actual Todi), aunque para nosotros muy hipotéticamente, tal vez (15) el autor de la tan dis cutida cita dedujera de una cuidadosa investigación con documenta ción inasequible a nosotros este origen tudertino (16). (9) M. VÄISÄNEN: Su una Gens Romana: gli «Ulpii», Helsinki, 1979, n.° 1, pägs. 16-21. (10) 13,1. Obra tradicionalmente conocida como el Liber de Caesaribus. (11) J. SCHLUMBERGER: Die Epitomc de Caesaribus. Untersuchungen zur heidnischen Geschichtsschreibung des 4. Jh. n. Chr., Munich - 1974. pag. 81. (12) VAISANEN, op. cit.. pág. 17, nota 11 y pág. 19, nota 17. (13) R. SYME, op. cit., págs. 30; 31, nota 1 ; 34; 233; 595; 603 y 604, nota 8; 664; 785-786 y 792 s (14) De origen osco-umbro, según J. BONFANTE: Le latin et le nom osco-umbríendu loup. «Latomus» 3. 1939, págs. 79 ss. (15) Cfr. VÀISÀNEN. loe. cit. en la nota II. (16) El autor, como panegirista de Teodosio, habría dado mucha importancia a la biografía de su paisano Trajano. Además, muchas de sus afirmaciones, no conservadas por ningún otro autor, se han vis to corroboradas por la epigrafía (SCHLUMBERGER. op. cit.. pág. 78. nota 6 y 80 s.. nota 24). M. VLP1US TRAIANVS PATER 13 Es posible que el origen tudertino del Epit. de Caes, se refiera no exclusiva y específicamente a los Vlpii, sino a los de donde de rivaría sin lugar a dudas el cognomendel emperador. No sólo por su origen itálico (17), más concretamente ilirio, como expusimos más arriba (18), sino por el hallazgo en Tuder de una inscripción mencio nando un Traius, incluso precisamente con el mismo praenomen del personaje ahora aparecido en Itálica (19). No sabemos cuando habría emigrado la familia a Hispania y son gratuitas las opiniones que lo hacen llegar a Itálica en época de los Escipiones (20). Pero de lo que no parece haya lugar a dudas, tras el ha llazgo del nuevo mosaico italicense, es de que la vinculación entre las familias de los Vlpii y de los Traii tuviera lugar precisamente en Itáli ca; surgiendo aquí el cognomen «Traianus» como propio de |a familia imperial. Del nuevo mosaico de Itálica también se deduce que el ori gen familiar del emperador Trajano no fue en sentido absoluto tan os curo como afirmaba Eutropio (21), ya que, a pesar de que efectiva mente el padre del emperador había sido el primero en acceder al consulado, el cargo desempeñado por Trahius nos testimonia su prestigio y su integración en los grupos rectores de la ciudad de Itáli ca. De la familia de nuestro Trajano conocemos a su hijo el empera dor y a su hija mayor (Vlpia) Marciana (22), casada probablemente con el magister de los Arvales C. Salonius Matidius Patruinus (23), como se deduce del hecho de que su única hija se llamara «Matidia». Conocemos a un L. Vlpius C. fil. Clu. [Fijrmus, mil. coh. XIII del siglo I (VÄISÄNEN, op. cit., pág. 86), muy posiblemente de Tuder por su inclusión en la tribu Clustumina (KUBITSCHEK: Imperium Romanum tributím discriptum , Viena - 1889, pág. 77). Otra posibilidad que no hay que dejar de lado es la de vincular a la familia de los Traii con la ciudad de Trea en el Piceno, teniendo en cuenta de que ella derivan térmi nos tales como «Traienses» o «Traiana» (H. PHILIPP RE 6 A.2250 s.v. «Trea» y CIL IX, págs. 538-539) y que de la misma región, centro de reclutamiento de las clientelas pompeyanas, o de zonas próximas procedía un gran número de familias que emigraron a la Península (los Aelii, Petrucidii, Vibii Paccieci, etc.). (17) W. SCHULZE, Zur Geschichte lateinischer Eigennamen, Berlin - 1904, pág. 234. (18) De la región del Samnio proceden los conocidos L. Traius L. f. Honoratus, con cretamente de Ligures Baebiani (CIL IX, 1484) y L. Traius del Pagus Veianus (CIL IX, 1529). (19) CIL XI 4686. (20) Véase I. RUBEL, Die Familie des Kaisers Trajan, «ZOEG» LXVII, 1916, págs. 481 s. (21) EUTROPIO 8,2,1: «familia antiqua magis quam clara, nam pater cius primum cónsul fuit». (22) RUBEL, op. cit., págs. 488 s. y ECK RE S. 15.932.56 a. (23) PIR'SSI. 14 ANTONIO CABALLOS RUFINO Del nombre de su htj a se ha deducido que su mujer sería una Marcia (24), aunque todavía este extremo no se halle documentado, así como tampoco el origen, por tratarse de un gentilicio muy difundi do. Syme (25) hace también mención de una probable hermana (26) llamada Vlpia M. f. Plotina, conocida por una tablilla de cera de Herculano datada en los años 60-79 (27), y por un epígrafe del año 70 (28).Hasta este momento los personajes que hemos mencionado co rresponden a la familia del emperador y, salvo en los casos de éste y del magistrado M. Trahius, ninguna de las fuentes que los mencionan. lo hacen en relación con la ciudad de Itálica. Sin embargo no faltan las vinculaciones directas de otros VIpii o Traiani con Itálica. Este es el caso de la inscripción de la orchestra del teatro italicense mencionan do un L. Blattius L. f. Traianus Pollio, que fue Iluir y pontifex primus creatus (29). Por su gentilicio este personaje perte necería a una familia distinta a la del emperador, aunque el cognomen indica claramente que ambos debieron contar con antepasados comu nes por línea colateral. También de Itálica son los libertos L. Vlpius L. lib. Rusticus (30) y el niño M. Vlpius Heuretus (31). Este último recordado por sus padres Vibius Zoticus (32) y Valeria Sponde. Estas son muestras suficientes del enraizamiento de la familia im perial en su patria, con la cual debió tener suficientes muestras de evergetismo, de las que no ha quedado testimonio directo, aunque en parte serían la causa de que por entonces fuera cuando Itálica alcanzó uno de sus momentos de mayor esplendor. Esplendor manifestado no únicamente en el elevado número de senadores italicenses de la época (24) R. SYME, op. cit., pág. 603. (25) Id., pág. 604, nota 8. (26) Podría ser además una hija de un anterior matrimonio. (27) «La parola del Passato», 1, 1946, págs. 383 s. (28) AE 1955, 198. (29) A. BLANCO FREIJEIRO, Epigrafía torno al acueducto de Segovia, «Segovia y la Arqueología romana», Barcelona - 1977, pág. 131: A. M.a CANTO, Nota sobre los pontificados coloniales y el origen del culto imperial en ¡a Bética, «La religión romana en Hispania», Madrid - 1981, págs. 143 s.; J. M.a LUZóN NOGUé, El teatro romano de itálica, «Actas del Simposio «El teatro romano en la Hispania Romana», Badajoz - 1982, págs. 186 s. (30) CIL II 1158. (31) CIL II 1157. (32) WIEGELS (Die römischen Senatoren und Ritter aus den hispanichen Pro vinzen bis Diokletian. Prosopographie und Herkunft, Friburgo - 1971, n.° 159) apunta con respecto a este particular que la sobrina segunda de i rajano tue una vioia; concre tamente Vibia Sabina, la mujer de Adriano. M. VLPIUS TRAIANVS PATER 15 (33), sino también en las labores edilicias en homenaje al emperador Trajano, entre las que el magnífico y monumental «Traianeum» de época adrianea sería una de sus muestras más significativas (34). Como algunos otros provinciales de la Bética M. Vlpius Traianus pater habría comenzado su carrera en época de Nerón, según su dedu ce de la fecha en que desempeñó el consulado (35). Sin embargo su actividad pública siguió un curso relativamente lento hasta el adveni miento al poder de Vespasiano, con cuya confianza habría contado. A partir de entonces su carrera se desarrollaría con un ritmo, en relación con sus orígenes, que podemos calificar casi de vertiginoso. Como re compensa de la devoción de Trajano padre al emperador flavio, que se remontaba a la época anterior a su ascenso al trono, el senador italicense llegaría a revestir los puestos más importantes y de mayor prestigio en la administración del Estado. No conocemos los primeros puestos de la carrera de honores de sempeñados por M. Vlpius Traianus pater que, caso de comenzar de la forma habitual, lo que nada permite rechazar, se iniciaría con algún cargo dentro del vingitivirato. Por sus antecedentes familiares no es de esperar que en este primer escalón, preparatorio para su ingreso en el Senado, ejerciese la función de triumuir aere argento auro fiando feriundo, cargo más simplemente designado como triumuir monetalis, ya que éste solía ser revestido casi exclusivamente por los miembros del patriciado (36). Y no solamente Trajano padre no era patricio por nacimiento, sino que además es de suponer que fuese un nouus senator (37), por carecer, según lo que sabemos, de cualquier antepasado senador. Por tanto, si excluimos su inclusión entre los uiri , Trajano pudo haber revestido alguno de los otros cargos del vingintivirato, bien el de IVuir uiarum curandarum, el de iudicandis o el de Illuir capitalis, el último en orden de importancia y desem peñado normalmente por los homines noui. (33) CABALLOS RUFINO, A.: Los senadores hispanorromanos. De la Repú blica a Ia crisis del siglo III, Sevilla - 1983; P. Acilius Attianus, «Habis» 15, 1984, págs. 237s.; La romanización de las ciudades de la Bética y el surgimiento de senadores pro vinciales, «Revista de Estudios Andaluces» 6, 1986, págs. 13 y s. (34) LEON ALONSO, M.a P.: El Traianeum de Itálica, Sevilla - 1988. (35) Tanto si hay que datar éste en el año 70, como si hay que llevar la fecha de su desempeño al año 72. Vide infra. (36) ECK, W.: Befórderungskriterien innerhalb der senatorischen Laufbahn, dargestellt and der Zeit von 69 bis 138 n. Chr., «ANRW», IT, 1 a, Berlín - 1974, págs. 173 s. (37) Seguro sería un homo nouus, término que, en sentido estricto, designa exclu sivamente a los senadores sin antepasado consular. Para los aspectos conceptuales: M. DONDIN-PAYRE, Homo nouus: un slogan de Catón á César?, «Historia» 30, 1981, págs. 22-79. 16 ANTONIO CABALLOS RUFINO El segundo cargo antes del ingreso en el Senado, el de tribuno militar laticlave, también es una incógnita. Su conocimiento sería de gran interés para comprender mejor desde los primeros pasos de su formación militar la carrera de quién habría de pasar a la historia como experimentado general. Si el cursus de M. Ulpio Trajano hijo, que prolongó de forma excepcional su tribunado militar durante diez años (38), pudiera tomarse como modelo extrapolable hipotéticamen te al padre, éste habría adquirido ya desde entonces una profunda ex periencia militar. Pudiendo utilizarse en este caso con la debida prudencia el argu mento ex silentio, al tratarse de un personaje tan conocido, la inexis tencia de acontecimientos memorables se puede considerar como el motivo que habría dado lugar a que las fuentes no dejasen constancia alguna de los primeros puestos ya dentro del Senado, la cuestura y la pretura. El primer cargo del que tenemos noticia fidedigna a través de la documentación, correspondiente en este caso al grupo de funciones de rango pretorio, es el de procónsul Hispaniae conocido a tra vés de la inscripción del arquitrabe del Nymphaeum de Mileto (39), de cuya redacción (40) desgraciadamente no puede deducirse una datación (41). (38) PUNIO, Paneg. 14, 1 y 15, 1 s. (39) ILS 8970 = Mileto I, 5, 1919, p. 53. (40) BOWERSOCK, G.W.: Syría under Vespasian, «JRS» 63, 1973, págs. 133 ss. [M. VIp] ium Traianum eos. lega [tum dJiui Vespas [iani et diui Titi CJaesaris diui Vespasiajni f.Vespa[s¡ani bello Iudaico legatum diui Vespasiani prouinciae Cappadociae] ct prouinciae Syriac procos. Asiac et Hispaniae B[a]eticac XVuirfum s. f. soda] lem Flauialem triumphalibus ornamentis ex S. C. KREILER, B.: Die Statthalter Kleinasiens unter den Flaviern, Munich - 1975, págs. 3238 [Imp. T. CJaesa[r dJiui Vespa[sia]ni f. Vespa[sianus Aug. pont. max. trib. pot. IX imp. XV p. p. cos. VIH censor Nymphaeum exstruxit per M. Vlpjium Traianum cos. leg. A[ug. pro pr. prouinciae...] et prouinciae Syriae procos. Asiae et Hispaniae Baeticae XVuirum s.f. sodalem Flauialem triumphalibus ornamentis ex S.C. [ornatum]. Sobre estas reconstrucciones véase el comentario de ECK en «Chiron» 12, 1982, págs. 287 y s., nota 20. (41) ECK (Senatoren von Vespasian bis Hadrian, Munich - 1970, p. 237 y Beför derungskriterien..., op. cit., pág. 203 y nota 230) propuso tres posibilidades, aunque sin definirse por ninguna de ellas en particular: antes del 67/68, en el 68/69 o en el 69/70. HANSLIK (RE S. 10.1032.1) lo fechaba en los años 72/73, lo que resulta imposible por ser la Bética una provincia senatorial de rango pretorio (ECK, Senatoren..., op. cit., pág. 1). Con los conocimientos actuales ya resultaría improcedente mantener aún la opinión de BALIL (Los procónsules de la Bética, «Sephyrus» 13, 1962, págs. 79 s.) y, siguiéndole en un primer momento, CASTILLO (Prosographia Baetica, Pamplona - 1965, n.° 311), quienes colocaban este cargo en los años 76/77, por la falsa premisa de M. VLP1US TRA1ANVS PATER 17 Tradicionalmente se venía considerando que desempeñó el man do de la legio X Fretensis (vide infra) hasta el 68, y el consulado el año 70. Según esto Alfóldy (42) excluía un gobierno de la Bética antes del mando de legión (43), y, por consiguiente databa ésta antes de la guerra judía y entre los años 68 y 70, preferiblemente en el período 68/69. De esta hipotética datación se han venido deduciendo una serie de consecuencias históricas a las que se asignaba una gran significa ción, entre ellas el importante papel que presumiblemente habría de sempeñado M. VIpius Traianus pater, como hipotético gobernador por entonces de la Bética, en la toma de postura de esta provincia (44) en favor de Vespasiano en la crítica época de la revuelta de Vindex contra Nerón, el pronunciamiento de Galba y el año de los tres empe radores. Todas estas hipótesis han quedado definitivamente excluidas con el hallazgo del miliario de Afula (45) (vida infra). Tras la aparición de esta nueva inscripción, y para todo aquél que acepte el año 70 como fecha del desempeño del consulado, no queda otra posibilidad que la de colocar el proconsulado de la Bética antes del mando militar; por tanto antes del 67. Con lo que sigue en pie la objección de Alfóldy (46), quien ya observó que los procónsules de la Bética, caso de haber ejercido un mando de legión, desempeñaron éste antes del proconsu lado. Este inconveniente no debemos considerarlo sin embargo como imposibilidad absoluta para un desempeño temprano del gobierno de su provincia natal; sobre todo por el desconocimiento de los posibles cargos revestidos en el inicio de su carrera. Si, por el contrario, aceptamos la fecha del 72 para el consulado, teniendo en cuenta que en el siglo I el proconsulado de la Bética era uno de los cargos que normalmente precedían inmediatamente al de que el gobierno de una provincia senatorial debía seguir al de una provincia imperial (en este caso Siria). CASTILLO rectificaría posteriormente (Los Senadores Béticos. Relaciones familiares y sociales, «Tituli» 5, Roma - 1982, págs. 514 s., n.,°93), pero sin acertar todavía con la solución que creemos correcta. Para WIEGELS (Die römischen Senatoren..., op. cit., n.° 159 y recensión a ALFÓLDY, Fasti Hispanienses en «Gno mon» 46, 1974, pág. 194), ya en la línea, habría sido procos. Baeticae antes del 67, por no creer verosímil que hubiese dejado la campaña de Oriente intempestivamente para ir a gobernar la Bética. (42) ALFÓLDY, G: Fasti Hispanienses. Senatorische Reichsbeamte und Offizie re in den spanischen Provinzen des Römischen Reiches von Augustus bis Diokletian, Wiesbaden - 1969, págs. 157-159. (43) Como supondrá B. KREILER, Die Statthalter Kleinasiens unter den Fla viern, Munich - 1975, págs. 32-38. (44) Aduciendo para ello el conocido texto de TACITO, hist. 3, 53: «...Gallias Hispaniasque, ualidissimam terrarum partcm, ad Vespasianum conuersas». (45) «JRS» 66, 1976, pág. 15 = AE 1977, 829 (de Afula, en Judea). (46) Fasti Hispanienses..., op. cit., pág. 266. 24 ANTONIO CABALLOS RUFINO César (94), constituían uno de los cuatro grandes sacerdocios romanos (95), aquellos que recibieron la denominación de summa o amplissima collegia. Dentro del ámbito de la religión oficial sus atribuciones eran muy amplias y sus funciones muy heterogéneas (96). Eran los encarga dos de cumplir los ritos referentes a las divinidades de origen extranje ro. También ostentaban la custodia de los libros sibilinos y a ellos es taba encomendada su interpretación, siempre que recibiesen este en cargo del Senado; aunque sus dictámenes no tenían carácter vinculan te, ni su ejecución era obligatoria. Pero, ante todo, su actividad reli giosa central y prioritaria era el culto a Apolo, del cual eran sus prin cipales ministros, lo que llevaba aparejado el cumplimiento de toda una amplia serie de ceremonias y actividades religiosas, así como las tareas administrativas correspondientes. Trajano desempeñó posteriormente el cargo de sodalis Flauialis (97), creado en Roma para honrar la memoria y dar culto al divino Vespasiano (98), tomando como modelo el colegio de los Augustales. No sabemos si ingresó en esta hermandad inmediatamente tras la muerte de Vespasiano, el 24 de junio del 79, por lo que sería uno de los miembros fundadores; o que lo hiciera tras el gobierno dé Asia, lo que es bastante menos probable, puesto que tras la muerte y consagra ción de Tito en el 81 la denominación de los miembros de la herman dad era usualmente la de sodales Flauiales Tidales. Procos. Asiae (99), en la segunda mitad del año 79 y el año 80 (100). El gobierno de Asia, o el de Africa, constituían la culminación de las aspiraciones políticas y la cima de las más prestigiosas carreras de honores; y los que llegaban a desempeñarlo estarían sin duda in cluidos en el grupo de las personas más influyentes de su época (101). (94) En el aumento progresivo del número de miembros del colegio, desde los dos iniciales en época de César fueron 16, y en algunos momentos llegaron a ser más, a pesar de lo cual el nombre de XVuiri no se cambió (CASIO DION 42, 51,4 y 43, 51, 9). (95) CASIO DION 53, 1, 5; SUETONIO Aug. 100. (96) Un tratamiento suficiente del tema en G. BLOCH, en DAR.-SAGL., «Dic tionnaire des Antiquités grecques et romaines», París - 1892, t.II, págs. 426-442, «Duumviri / Decemviri / Quindecimviri sacris faciundis». (97) Ibid. (98) HOFFMANN-LEWIS, M.W.: The Official Priest of Rome under the JulioClaudians. A Study of the Nobility from 44 b. C. to 68 A. D., Roma - 1955. K. SCOTT, The Imperial Cult under the Flavians, Stuttgart, Berlin - 1936. (99) ILS 8797; ILS 8970; AE 1933, 205; PATON - HICKS, The Inscriptions Cos. p. 126; BCH 12, 1888, p. 281, n. 6; IGR 4, 1411; IGR 4, 1412; MATTINGLY, BMC III, 1936, pág. LXXXI y 100 s.; AUREL VICT., cpit. 13,1; REA 64, 1962, págs. 49 s.(100) El cargo, bien documentado por múltiples testimonios, sólo se puede datar a partir de la consagración del anfiteatro de Laodicea: IGR 4, 845. (101) ECK, Bcfordcrungskritcrien cit., págs. 220 s. M. VLPIUS TRAIANVS PATER 25 Casi sin excepción era el último de los gobiernos provinciales que po día desempeñarse, pues, al margen de los posibles y nunca descartables puestos extraordinarios, en la carrera senatorial sólo podían ejercerse con posterioridad otros consulados o la praefectura Vrbis (102). El desempeño del proconsulado de Asia es de nuevo otra manifesta ción palmaria del apoyo del emperador, en este caso Tito, continua dor de muchos de los presupuestos de la política de su padre, también en sus afinidades personales y en el mantenimiento de sus clientelas. Tras la temprana muerte de Tito y el advenimiento al trono de su hermano Domiciano enmudecen las fuentes en lo que a Trajano padre respecta. Este hecho fue puesto en relación por Váisánen (103) con un supuesto lento avance de la carrera política de su hijo en época de Do miciano, lo que podría significar la adversa actitud del nuevo empera dor para con el clan de los Vlpii; pero esta suposición dista mucho de estar documentada. Las opiniones sobre la fecha de la muerte de M. Vlpius Traianus son controvertidas. Si bien la teoría tradicional, basándose en una cita de Plinio (104), la colocaba poco antes del año 100 ó en la época de la adopción de Trajano por Nerva, Durry (105) propuso incluso que se considerase la fecha de comienzos del año 113, por la falta de testimo nios anteriores sobre su divinización (106). El único posible inconvenien te en contra de esta hipótesis es que entonces Trajano padre había llega do a alcanzar una edad muy avanzada, en tomo a los 83/88 años; mien tras que, de mantenerse la datación tradicional de su muerte, ésta le habría sobrevenido aproximadamente a los 70/75 años. Con estos datos concluimos el repaso a la trayectoria vital de M. Vlpius Traianus. El análisis de su cursus puede servirnos de modelo de (102) Id., págs. 221 ss. A pesar de las apariencias no era muy habitual la iteración en el consulado pues, al margen de los emperadores, sólo conocemos 38 ó 39 cos. II y 10 cos. III (ECK, ibid. pág. 222). (103) Loe. cit. en la nota 8. (104) Paneg. 89, 2: Sed et tu, pater Traiane (nam tu quoque, si non sidera, proximam tamen sideribus obtines sedem),... (105) Loe. cit. en la nota 76. (106) DURRY tiene en cuenta tanto las opiniones de PALADINI nc di Trajano padre, «Latomus» 58, 1962, «Hommages ä A. Grenier». págs. 1194 ss.), quién observó como Trajano padre obtuvo en el 112 el derecho de ver representada su efigie en monedas, siendo grande la aparente diferencia de edad en los retratos de pa- • 0 _ __ ______ _ _ _ _ i ___ dre e hijo, que no sería normal si el padredd hubiera muerto mucho antes (ECKEL VI, 433; fecha en la que STRACK (Untersuchungen zur römischen Reichsprägung des 2. Jhdts., Teil I: Die Reichsprägung zur Zeit des Traían, Stuttgart - 1931, págs. 199 s) co locaba su muerte, como el nuevo fragmento XI de los fasti de Ostia, casi completo y donde se hablaba de la muerte y apoteosis de Vipia Marciana, pero no se decía nada de la muerte de su padre. En CII VIII 8316 = ILS 307, una inscripción en honor de Trajano padre, éste no es designado como diuus. 26 ANTONIO CABALLOS RUFINO otras tantas carreras senatoriales de provinciales de época flavia o antonina que, salvo escasas excepciones como el caso de los Aelii, los Annii Veri, o los Messìi Rustid, no llegaron sin embargo a alcanzar el nivel del senador italicense (107). En su desarrollo se observan de for ma palpable los criterios de promoción enunciados por Eck (108): «... das Beförderungssystem., das ein kompliziertes Gebilde aus sozia lem Status, persönlicher Fähigkeit, Verwaltungsmechanismen und, zumindest in normalen Zeiten, eingeschränkter Machtvollkommen heit des Kaisers darstellte». t Como vimos en otra ocasión (109), fue precisamente el origen ita license una de las ventajas de partida con que contó Trajano frente a senadores originarios de otras localidades héticas. Y ello porque, con las normales excepciones debidas a la multiplicidad de factores que in tervenían en el nombramiento de nuevos senadores, existía una «rela ción directa entre el número e importancia de los senadores y la cate goría jurídica y antigüedad o, lo que es lo mismo, el prestigio de las ciudades de procedencia» (110). Y no hace falta recalcar en esta oca sión el prestigio de Itálica, basado en la antigüedad de su fundación, la consideración jurídica de sus primeros colonos y el grado de total romanización alcanzado. Prestigio mantenido a lo largo del Imperio, a pesar de que la ciudad no desempeñara ningún papel especial en la ad ministración provincial (111). Si el ascenso de la familia de los Vlpii, hasta llegar a la cima de la consideración política y social en Roma, no podría explicarse sin ponerlo en relación con la consideración alcanzada por su ciudad de origen, y en parte es resultado de ésta y del apoyo de la nobleza local, a la par la trayectoria personal de los Vlpii tendrá unas importantes repercusiones para el brillante desarrollo posterior de su ciudad de procedencia. El punto de partida para una familia provincial con aspiraciones políticas de altos vuelos era el desempeño de cargos políticos en su (107) Sobre los Aelii puede verse: CABALLOS RUFINO, A.: Los Senadores hispanorromanos..., cit., n.° 6, 7 y 8. Sobre los Annii Veri, id., n.° 24, 28, 29, 33, 34, 35, 36, 37 y 225; y, del mismo Colonia Claritas Iulia Ucubi, «Habis» 9, 1978, pp. 273 s. So bre los Messìi Rustid, GONZALEZ FERNANDEZ, J. y CABALLOS RUFINO, A.: Die Messìi Rustid. Eine senatorische Familie aus der , «ZPE» 52, 1983, págs. 157 ss. (108) Be fórderungskri ferien..., cit., pág. 227. (109) CABALLOS RUFINO, A.: La romanización..., cit., y, del mismo, Intro ducción al origen local de los senadores héticos en el Alto Imperio, «Actas del II Con greso Andaluz de Estudios Clásicos», Antequera - Málaga - 1988, Voi. I, págs. 335 ss. (110) CABALLOS RUFINO, A.: La romanización..., cit., pág. 23. (111) Bibliografía sobre el tema en: CABALLOS RUFINO, A.: Acilius Attianus. «Habis» 15, 1984, págs. 237 y ss. M. VLP1US TRAI AN VS PATER 27 ciudad de origen. Ello era símbolo de la plena asunción de todos los presupuestos de la romanización, y a la par prueba de la posesión de un elevado estatuto socioeconómico, basado en la riqueza en tierras. Las fuentes, como hemos visto anteriormente, nos certifican que ésta era la situación de la familia de los VIpii en la primera mitad del siglo I. a C. También de nuevo en el caso de Trajano se observa lo que con carácter general comentamos en otra ocasión (112) referente a las re percusiones de la actividad de Vespasiano en el nombramiento de nuevos senadores, o en el avance de las carreras de los ya miembros del Senado de origen hispano. Pues el reunir los requisitos necesarios, de tipo económico, jurídico, cultural, político, ideológico y moral, no era suficiente para llegar a formar parte de la Asamblea. Junto a estos requisitos, junto a las especiales facultades y prepa ración personal en los ámbitos de la administración civil y militar, ha cía falta la ocasión, y ésta se presentó tras el ascenso al poder de Ves pasiano. Emperador con el que los destinos de nuestro Vlpius Traianus estuvieron indisolublemente unidos. La permeabilidad hori zontal, término con el que Alfóldy (113) designaba la capacidad de la sociedad romana de integrar en sus estructuras administrativas y en sus círculos de poder a provinciales, adquirió con Vespasiano una nue va dimensión (114). Con él se observaron una serie de novedades im portantes en el proceso de paulatina integración de los provinciales. No sólo los miembros de la antigua nobleza fueron progresivamente apartados del gobierno de las provincias militares, sino también las funciones más importantes fueron confiadas a miembros de familias de reciente ingreso en el Senado. La mayoría de estas familias eran de antiguo origen itálico, como, según vimos, era también el caso de los Vlpü Traiani. M. Vlpius Traianus, el padre, por su lealtad política a los Flavios contaba además con el apoyo del poder imperial, absolutamente nece sario primero para el cambio cualitativo que suponía la obtención de la laticlave por los no clarissimi y, a partir de ahí, para el ingreso en el (112) CABALLOS RUFINO. A.: Los miembros del Senado de época de Vespa siano originarios de la Provincia Hispania Ulterior Baetica. «1 Coloquio de Historia Antigua en Andalucía». Córdoba - 1988, en curso de publicación. También en Los se nadores originarios de las provincias hispanas durante el reinado de Vespasiano, «I En cuentro de Epigrafía Latina (Epigrafía y Sociedad)», Sevilla - 1984. inéd. (I 13) La sociedad romana. Problemas v posibilidades de su definición, «PLAV» 11. 1975, págs. 407 ss. (114) CABALLOS RUFINO, A.: Los miembros del Senado de época de Vcspas i hiló.,., cit. Un tratamiento de la cuestión con carácter general puede verse en J. DEVR6KER: La composition du sénat romain sous les Flaviens, «Studien zur antiken So- /ialgeschichte. Festschrift F. Vitinghoff», Colonia - 1980, págs. 257 ss. 2 8 ANTONIO CABALLOS RUFINO Senado. Apoyos que se mantuvieron como vimos a lo largo de toda la vida de Vespasiano, quien no sólo lo incorporó al patriciado, sino que le fue encomendando tareas políticas de cada vez mayor calibre y res ponsabilidad, culminando en el gobierno de Asia, lo máximo a que se podía aspirar en la administración provincial. Únicamente la carrera de Trajano hijo, o la del sobrino nieto e hijo adoptivo de éste, Adriano, pueden compararse y obviamente hacer sombra a la de M. Vlpius Traianus pater. Pero en esta faceta tampoco podemos dejar de añadir como conclusión que, en el peculiar modelo romano de promoción, la proclamación de Trajano como emperador no habría sido posible sin la preparación del terreno que supone la ca rrera de Trajano, padre, trampolín para la de su hijo. Antonio CABALLOS RUFINO