Estrategias de innovación como base para el desarrollo
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ESTRATEGIAS DE INNOVACIÓN COMO BASE PARA EL DESARROLLO Dra. Inmaculada Caravaca, Prof. Gema González Universidad de Sevilla-España 1. El conocimiento y la innovación como principales factores de desarrollo El interés despertado por el conocimiento y la innovación no puede considerarse precisamente como nuevo -no hay que olvidar al respecto que ya desde la Revolución Industrial se puso en evidencia que se trataban de factores claves para impulsar los procesos de desarrollo económico y el progreso de las sociedades-, pero dicho interés se ha multiplicado significativamente durante las últimas décadas al entender que tales procesos se han convertido en los principales recursos estratégicos del modelo económico hoy imperante. Se parte así de la base de que conocimiento e innovación actúan como principales factores que impulsan la competitividad y el dinamismo económico, al permitir maximizar las potencialidades productivas de las empresas, pero también el desarrollo territorial, al capacitar a las sociedades para utilizar más racionalmente los recursos existentes en los distintos ámbitos. No puede extrañar, por consiguiente, que se hayan convertido en el punto de confluencia de diferentes corrientes epistemológicas y disciplinas científicas preocupadas por las relaciones entre las actividades económicas y los territorios (Aydalot, 1986; Maillat, 1995; Maillat-Kebir, 1998; Cating-Lacour-Lung, 2001; Méndez, 2002, Moulart- Sekia, 2003…). En estrecha relación con lo anterior, junto a las interpretaciones más tradicionales dadas a la innovación, ligadas al comportamiento de las empresas, se incorporan otras interesadas en la capacidad que tienen las instituciones, las sociedades y, en definitiva, los territorios para incorporar conocimientos, desarrollar estrategias innovadoras y llevar a cabo proyectos colectivos basados en el aprovechamiento inteligente de los recursos disponibles (MacKinnon-Cumbers-Chapman, 2002; Albertos-Caravaca-Méndez-Sánchez, 2004; Moulaert, 2008…). Se centra así la atención en el potencial de los distintos ámbitos territoriales para producir y utilizar determinados conocimientos creando un ambiente favorable a la experimentación con nuevas ideas y a facilitar la propagación de soluciones útiles con las que ir adaptándose a los continuos y acelerados cambios que se vienen produciendo (Rullani, 2000). Tales argumentaciones dieron paso a la incorporación y a la generalización del uso de categorías conceptuales como las de innovación social, territorio que aprende o territorio inteligente para hacer referencia a aquellas sociedades y ámbitos territoriales en los que los procesos de aprendizaje colectivo y la innovación adquieren un mayor protagonismo (Florida, 1995; Morgan, 1997; Jambes, 2001; Martínez Fernández, 2004…). En este último sentido, está cobrando especial relevancia la expresión de sociedad del conocimiento (Drucker, 1969; Machlup, 1962; Boisier, 2001; UNESCO, 2005; Rohrbach, 2007…) que, aunque tiene sus orígenes a mediados del siglo XX, es ahora cuando ocupa un lugar destacado, no sólo en el debate científico sino también en el discurso institucional, dado que “ofrece una visión del futuro para guiar normativamente las acciones políticas” (Krüger, 2006, 2). En este contexto general de referencia, los cambios profundos y rápidos que están experimentando las sociedades y las economías como resultado de la crisis que desde los últimos años las afecta, demandan nuevas respuestas por parte de investigadores y responsables públicos para poder hacer frente a los graves problemas y retos que ahora se
perfilan. En consecuencia, aumenta el interés por el análisis de las políticas y estrategias públicas que se están desarrollando para impulsar la innovación y la integración de los territorios en la sociedad del conocimiento. No hay que olvidar, además, que “la necesidad de adquirir permanentemente nuevo conocimiento se convierte en un imperativo para quien dirige una empresa tanto como para quien dirige un gobierno territorial o un organismo de fomento del desarrollo” (Boisier, 2001, 10). 2. Objetivos, metodología y fuentes En el marco general de referencia antes comentado, el objetivo principal de esta ponencia es realizar un análisis de las estrategias de actuación llevadas a cabo por las instituciones públicas en Andalucía (España) para promover el interés por el aprendizaje y la capacidad innovadora de las sociedades y los territorios. Este objetivo general, se concreta en otros más específicos tales como: considerar las diferentes capacidades de innovación de los municipios que conforman la región y diferenciar las estrategias y medidas implementadas por instituciones de distintos niveles administrativos. Se presta, además, especial atención a las actuaciones públicas implementadas por la administración local en Alcalá de Guadaíra, una ciudad media ubicada en la mayor aglomeración urbana de la región, donde las estrategias se están dirigiendo fundamentalmente hacia la promoción del conocimiento y la innovación; lo que puede ser de crucial interés para difundir comportamientos de este tipo desde Sevilla, núcleo central del área metropolitana, hacia el resto del territorio, actuando de este modo como ciudad intermedia (Gault, 1989; Bellet y Llop,2004). Para plantear este análisis se parte de las siguientes hipótesis de trabajo: • En coincidencia con lo que suele ser habitual en otros ámbitos, el modelo de distribución espacial de la actividad innovadora está asociado en Andalucía a las economías de urbanización y aglomeración. • Pese a ello, el desarrollo e incorporación de innovaciones por algunas ciudades pequeñas y medias que cuentan con sistemas productivos locales especializados pueden estar modificando y matizando este modelo tradicional. • Frente a las estrategias públicas llevadas a cabo por las instituciones en etapas anteriores, las actuales políticas de innovación pueden estar potenciando las capacidades locales, prestando así una mayor atención al equilibrio y la cohesión territorial. • Algunos de los ámbitos más dinámicos y con mayor capacidad de innovación en Andalucía se caracterizan por la existencia de procesos de interacción entre sus actores económicos, sociales e institucionales, lo que parece poner en evidencia que en esta región la innovación no es ajena al territorio en el que se desarrolla. El trabajo se ha elaborado utilizando como base la información generada en otras investigaciones anteriores realizadas muy recientemente. Buena parte de la misma es de carácter cuantitativo, como la empleada para el establecimiento de categorías territoriales en función de la capacidad innovadora, pero también se incluye alguna de carácter cualitativo que ha sido obtenida mediante un riguroso trabajo de campo. Partiendo de todo lo anteriormente expuesto, la ponencia se divide en tres partes principales:
• Una primera en la que se consideran las capacidades innovadoras de los distintos ámbitos territoriales que conforman Andalucía. • Una segunda, en la que se analizan las políticas de innovación que está llevando a cabo el gobierno regional. • Una tercera en la que se estudian las estrategias que a escala local viene desarrollando el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, municipio situado en la primera corona de la aglomeración metropolitana de Sevilla (mapa 1). A ellas hay que añadir, la breve introducción de carácter teórico y las conclusiones. Mapa 1. Localización del ámbito de estudio
3. La capacidad territorial de innovación en Andalucía Situada en el sur de España, Andalucía es una región periférica, tanto en el contexto europeo como en el español, y está aquejada de un conjunto de debilidades socioeconómicas estructurales que dificultan su proceso de desarrollo. Desde la perspectiva que ahora interesa, al protagonismo detentado por actividades basadas en el uso de trabajo barato, hay que añadir la debilidad de su industria, especializada en ramas maduras de baja demanda e intensidad tecnológica; es por ello por lo que la apuesta por el aprendizaje y por la innovación se convierte en un importante pero difícil reto. Tales condicionantes exigen un gran esfuerzo a las instituciones, las empresas y la sociedad en su conjunto para superar las dificultades inherentes a tales circunstancias y lograr que la región se integre con una buena posición en la llamada sociedad del conocimiento. No obstante, y como contrapunto a lo anterior, Andalucía dispone de ciertos recursos y potencialidades que deben ponerse en valor: la presencia de dos aglomeraciones urbanas con más de un millón de habitantes que cuentan con una significativa concentración de recursos de conocimiento; un sistema urbano formado por una malla de ciudades de tamaño medio, que pueden contribuir a la difusión de conocimiento e innovación desde las mayores aglomeraciones urbanas hacia el conjunto del territorio; algunos sistemas productivos locales que parecen evolucionar hacia la conformación de lo que se ha dado en llamar medios o ambientes innovadores. Un análisis de los factores y componentes que parecen ser determinantes para la innovación puede ofrecer un panorama del potencial y capacidad innovadora de Andalucía. Los espacios definidos por su talante innovador son aquellos que cuentan con un capital humano cualificado capaz de incorporar mejoras continuas, un eficaz sistema de financiación, unos servicios avanzados y equipamientos que favorezcan los procesos de innovación, un esfuerzo institucional y empresarial en el desempeño de proyectos innovadores y unos resultados de tales actividades que evidencian la rentabilidad de las mismas (González, 2006 y 2010; Méndez y otros, 2009). El estudio sintético de estos componentes junto con el de su distribución espacial permite dibujar el mapa de la innovación en esta región. Con tal propósito, se ha diseñado un indicador sintético para Andalucía sobre la selección de aquellas variables que, en mayor medida, pueden condicionar los procesos de innovación o ponen de manifiesto la propensión innovadora de los distintos municipios. Para ello, se han escogido, de entre las disponibles, las que se han considerado más representativas de las referidas a los recursos, los esfuerzos y los resultados de la capacidad de innovación, así como a la especialización en actividades intensivas en I+D. Con esas consideraciones de partida, los indicadores con los que se ha trabajado son: Ocupados técnicos y profesionales científicos e intelectuales, y profesionales de apoyo/ población ocupada (%) 2001; Establecimientos de servicios avanzados/establecimientos totales 2008; Inversiones en proyectos innovadores incentivados por el Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial 2006-2008; Inversiones en proyectos innovadores incentivados por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa 2006- 2008; Empresas de Base tecnológica, 2009, Número de patentes y modelos de utilidad concedidos por la Oficina Española de Patentes y Marcas 2006-2008; Empleo en sectores de alta intensidad de I+D/ empleo total (%) 2008; y Establecimientos en sectores de alta intensidad de I+D/ establecimientos totales (%) 2008. Del análisis integrado de las variables seleccionadas, mediante su tipificación, se ha obtenido un valor sintético de la capacidad de innovación de cada uno de los municipios de la región. Para ello se ha procedido a sustituir los valores z de cada indicador en función de en cuánto llegan a superar a la media regional. Así, cuando el valor z de la variable excede en 2 o más unidades de desviación típica al promedio se le asigna 2, pero si sólo lo hace de
1 a 2 unidades se puntúa con un 1. En caso de que el valor z esté por encima de la media entre 0 y 1 unidades de desviación típica, se sustituye por 0,5 y, si una vez tipificados los valores originales, se obtienen cifras negativas, se cambian por 0. Con los resultados de la suma de estos nuevos valores se han establecido cinco categorías de municipios en función de su capacidad innovadora: 1. Capacidad de innovación muy alta. Ámbitos que destacan, sobremanera, respecto al comportamiento medio andaluz en el conjunto de las variables seleccionadas, con cifras próximas a las que pueden observarse en el contexto nacional. El valor del sumatorio oscila entre 8 y 16. 2. Capacidad de innovación alta. Municipios con una predisposición innovadora por encima del promedio regional, fluctuando el resultado de la suma entre 5 y 7. 3. Capacidad de innovación media. Poblaciones que tienen sólo algunas variables con valores ligeramente por encima de la media, de ahí que el resultado sea 3 o 4. 4. Capacidad de innovación baja. Localidades que destacan escasamente sobre la media, alcanzando un valor final de 1 o 2. 5. Capacidad de innovación muy baja. Se corresponde con aquellos municipios en los que el sumatorio no llega ni a 1. Por cuanto al tamaño municipal se refiere, el cuadro 1 evidencia cómo éste parece ser un condicionante para el potencial innovador de un territorio. De esta manera, los que cuentan con las mayores ciudades se identifican fundamentalmente con aquellos que disponen de una muy alta capacidad de innovación. Por su parte, más del 20% de los que tienen entre 10.000 y 100.000 habitantes destacan por una capacidad media o alta, que llegan al 35% en el caso de los mayores de este grupo. A diferencia de ello, más del 90% de los de menos de 10.000 habitantes tienen una baja o muy baja capacidad de innovación. Cuadro 1. Capacidad innovadora y tamaño municipal <10.000 10.000<20.000 20.000<50.000 50.000<100.000 >=100.000 Municipio s % Municipios % Municipios % Municipios % Municipios % Muy alta 3 6,1 1 5,9 7 58,3 Alta 2 0,3 2 2,7 4 8,2 1 5,9 3 25,0 Media 50 8,1 15 20,6 10 20,4 5 29,4 2 16,7 Baja 167 27,0 37 50,7 29 59,2 10 58,8 Muy Baja 400 64,6 19 26,0 3 6,1 TOTAL 619 100 73 100 49 100 17 100 12 100 Fuente: Elaboración propia El mapa 2 ilustra cómo se distribuye territorialmente la capacidad de innovación regional y, por tanto, los contrastes internos existentes al respecto. Como cabría esperar, los municipios que más destacan se corresponden con los ubicados en las aglomeraciones urbanas de la región, observándose los valores más altos en sus núcleos. Aunque en menor medida, también sobresalen algunos de los de tamaño medio que forman parte de las coronas metropolitanas.
Otras áreas con una capacidad de innovación muy por encima de los parámetros medios regionales, junto a los ámbitos metropolitanos y aglomeraciones urbanas, son las que incluyen a ciertos municipios identificados con sistemas productivos locales en torno a la agricultura o al turismo, y con distritos o cuasi distritos industriales. Mapa 2. Distribución territorial de la capacidad de innovación en Andalucía Fuente: Elaboración propia
El resto del territorio andaluz tiene una capacidad innovadora baja o muy baja y se corresponde con municipios localizados, mayoritaria aunque no exclusivamente, en ámbitos serranos. 4. Estrategias y actuaciones regionales para la promoción de la innovación En Andalucía el sistema de innovación recae y se soporta, fundamentalmente, sobre las actuaciones desarrolladas desde la Administración pública, que ha diseñado todo un cuerpo de políticas, acciones, instrumentos y entidades cuyo objetivo básico es impulsar el interés por la innovación. La integración de España en la Unión Europea y las competencias económicas y de investigación que tiene asumidas Andalucía en el contexto español explican que las principales líneas de actuación que guían la investigación e innovación en esta región vengan orientadas por las directrices recogidas en los Programas Marco de la Unión Europea, los Planes Nacionales de I+D+I, y los Planes Andaluces de Investigación, Innovación. Uno de los instrumentos utilizados por las administraciones públicas para implementar las políticas de fomento de la actividad innovadora es la concesión de algún tipo de incentivos a las empresas. En este sentido, y por lo que se refiere a la inversión en actividades innovadoras, las empresas instaladas en Andalucía tienen acceso a diversos programas procedentes de los diferentes niveles administrativos, aunque hay que destacar el protagonismo del supraestatal, ya que la Unión Europea, además de ayudar directamente a partir de sus propias líneas de actuación, lo hace indirectamente cofinanciando una parte de los programas vigentes en España tanto a escala nacional como autonómica. Con relación al fomento de la cooperación empresarial en innovación, la Unión Europea apoya la constitución de redes de colaboración internacional concediendo subvenciones; de la misma manera, el Estado financia la participación de empresas españolas en programas de cooperación internacionales. Además, el gobierno central ha diseñado el Programa de Agrupaciones Empresariales Innovadoras para promover la consolidación de cluster innovadores en torno a alguna actividad industrial o al turismo; para ello, se fomenta la creación de agrupaciones integradas por empresas, administraciones, asociaciones empresariales, y centros de formación, investigación e innovación relativos a un determinado sector de actividad en torno a un proyecto de carácter innovador. Igualmente, la cooperación en materia de innovación está recibiendo una especial atención por parte de la administración regional que cuenta también con programas dirigidos a promover la cooperación entre empresas y centros de investigación o tecnológicos, dedicand special atención a los proyectos de colaboración entre empresas, y entre éstas y los centros vinculados a la generación o transferencia de conocimiento; se trata de actuaciones especialmente dirigidas a concentraciones territoriales de empresas, tales como sistemas productivos locales, distritos industriales o áreas de especialización productiva, hecho éste último que supone una revalorización del territorio como importante factor con incidencia en la innovación y que constituye una inflexión respecto a políticas anteriores. Uno de los handicaps con los que tradicionalmente ha contado Andalucía en relación a la innovación es el de carecer de un suficiente número de espacios capaces de acoger a empresas e instituciones vinculadas con el desarrollo de proyectos innovadores, de facilitar la identificación precisa de oportunidades innovadoras, de adaptar la oferta tecnológica para su aplicación a productos o procesos concretos, o de proporcionar, en general, servicios avanzados. Para solucionar dicha carencia y superar tales limitaciones, desde los años 90 la administración regional está llevando a cabo un intenso programa dirigido a la creación de na Red de Espacios Tecnológicos de Andalucía (RETA), que sustenta la política de novación en esta región y que cuenta con el respaldo de la Unión Europea a través del Desarrollo e o e u in
Programa Regional de Acciones Innovadoras (PRAI-RETA) (Decisión de la Comisión uropea de 12 de abril de 2006). ntre los llamados Espacios tecnológicos y de conocimiento, cabe destacar dos ategorías: - Parques científico-tecnológicos, que se definen como “espacios ubicados en suelos urbanísticamente aptos, que albergan a empresas y entidades que tienen entre sus objetivos la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación.” (Orden de 18 de septiembre de 2006, BOJA nº 190 de 29 de septiembre de 2006 y Decreto 254/2009, de 26 de mayo; BOJA nº 109, de 9 de junio de 2009). - Parques de innovación empresarial (PIE), “espacios ubicados en suelos urbanísticamente aptos, donde se agrupan empresas y entidades ligadas a la I+D+i, que de forma conjunta pueden alcanzar sinergias e inducir el desarrollo económico de la zona que constituye su ámbito de influencia… Se interrelacionan con su entorno próximo mediante procesos de difusión, aplicación y transferencia tecnológica y del conocimiento” (Orden de 18 de septiembre de 2006, BOJA nº 190 de 29 de septiembre de 2006 y Decreto 254/2009, de 26 de mayo; BOJA nº 109, de 9 de junio de 2009). to que se encuentran, fundamentalmente, en las principales aglomeraciones rbanas de la región, localizándose 8 de ellos en capitales provinciales y el resto en E E c Como muestra el cuadro 2, existen en Andalucía 13 espacios tecnológicos y de conocimien u ciudades intermedias que forman parte de dichas aglomeraciones. Cuadro 2. Espacios tecnológicos y de conocimiento PARQUES CIENTÍFICO-TECNOLÓGICOS PARQUES DE INNOVACIÓN EMPRESARIAL (PIE) Almería Parque de Innovación y Tecnología de Almería (PITA) Córdoba Parque Joyero de Córdoba Cádiz Tecnobahía Sanlúcar la Mayor PIE Sanlúcar Sostenible Jerez de la Frontera PCT Agroindustrial de Jerez Sevilla Centro Tecnológico Palmas Altas Córdoba PCT de Córdoba Rabanales 21 Armilla (Granada) Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud (PTS) Jaén Parque del Aceite y el Olivar (GEOLIT) Málaga Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) Dos Hermanas (Sevilla) PCT Dehesa de Valme La Rinconada Parque Tecnológico Aeronáutico de (Sevilla) Andalucía (Aerópolis) Sevilla Cartuja'93 Fuente: Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, 2007 Por su parte, las entidades orientadas a la aplicación y transferencia del conocimiento están conformadas por los Centros Tecnológicos de Aplicación del Conocimiento, las Entidades de Transferencia de la Tecnología y el Conocimiento, los Centros de Creación y Consolidación de Empresas de Base Tecnológica y los Agentes del Conocimiento Acreditado.
Los Centros Tecnológicos de Aplicación del Conocimiento se subdividen, a su vez, en tres categorías: • Centros tecnológicos avanzados (CTA), creados para realizar actividades de investigación, de desarrollo tecnológico y de transferencia de conocimiento, que están dirigidos a un sector económico estratégico para Andalucía y tienen como objetivo principal la mejora de productos, servicios y procesos así como impulsar la generación de patentes. ipo de equipamiento, que sólo cuentan con 15, sino que n total. • Centros tecnológicos (CT), constituidos con el objeto de realizar actividades de desarrollo tecnológico y transferencia de resultados orientados a la innovación y dirigidos a un sector económico estratégico para la región. • Centros de innovación y tecnología (CIT), implantados para el desarrollo de actividades de innovación tecnológica y transferencia de resultados. Especialmente interesante resulta la distribución territorial de estos centros tecnológicos, pues, como puede observarse en el cuadro 3, no son las principales ciudades las que, mayoritariamente, acogen a este t son las que tienen una población inferior a 100.000 habitantes las que concentran al mayor número, 18 e Cuadro 3. Centros tecnológicos de aplicación del conocimiento CENTROS TECNOLÓGICOS AVANZADOS (CTA) CENTROS TECNOLÓGICOS (CT) CENTROS DE INNOVACIÓN Y TECNOLOGÍA (CIT) Córdoba CTA del Diseño Almería Tecnova Almería Fundación Finca Exp. UALANECOOP S. Juan de Aznalfarach e (Sevilla): CT del Sector Aeronáutico Macael CT Andaluz de la Piedra (CETAP) Almería Fundación para la Investigación Agraria en la Provincia de Almería (FIAPA) Sevilla CT de las Energías Renovables Asociación de Cosecheros Cádiz Centro Tecnológico de Almería Exportadores de Frutas y Hortalizas la Acuicultura de la Provincia de Almería (COEXPHAL) Cádiz TECNOTUR Vícar ETIFA Ubrique Cádiz Consorcio Tecnológico de Cádiz Centro Tecnológico de la Piel la Madera y el Mueble alucía (CIT Valverde del CIT del Calzado de verde del Camino Lucena de And Centro T cnológico de e MA) Camino Val aeza Pozoblanc o CICAP B Fundación CITOLIVA o de oba Centro de Innovació Tecnología Textil Prieg Córd n y de Málaga Andalucía CITAGRO Cortegana CT del Sector Cárnico Guillena entro de del Residuo (CITRA) Fundación C Innovación y Tecnología
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