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El elemento épico en el prólogo del libro de caballerías: el caso de la Cuarta parte de Florisel de Niquea

Izquierdo Andreu, Almudena

Abstract

[Resumen] Este artículo tiene como objetivo mostrar la presencia de elementos y notas épicas en los libros de caballerías castellanos. Como muestra, se analiza el prólogo de la Cuarta parte de Florisel de Niquea (1551) escrito por Feliciano de Silva. En el trabajo se plantea que el verdadero homenajeado en el paratexto en Carlos V, y no su hija la reina María, a quien se dedica el libro. El prólogo narra la batalla de Mülhberg con un tono heroico y con un marcado detallismo épico del escenario bélico. Se inscribe dentro de toda la maquinaria artística que busca realzar la imagen del Carlos V como el gran héroe renacentista por medio de conceptos como la virtud heroica o el tópico del monarca como miles Christi. Silva consigue que su proemio contenga las ideas básicas de configuración de la imagen del poder imperial.

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JANUS 9 (2020) 487-508 ISSN 2254-7290 ! El elemen o épico en el p ólogo del lib o de caballe ías: el caso de la Cua a pa e de Flo isel de Niquea Almudena Izquie do And eu Uni e sidad F ancisco de Vi o ia (España) [email p o ec ed] JANUS 9 (2020) Fecha ecepción: 11/05/20, Fecha de publicación: 6/10/20 <URL: h ps://www.janusdigi al.es/a iculo.h m?id=144> Resumen Es e a ículo iene como obje i o mos a la p esencia de elemen os y no as épicas en los lib os de caballe ías cas ellanos. Como mues a, se analiza el p ólogo de la Cua a pa e de Flo isel de Niquea (1551) esc i o po Feliciano de Sil a. En el abajo se plan ea que el e dade o homenajeado en el pa a ex o es Ca los V, y no su hija la a chiduquesa Ma ía, a quien se dedica el lib o. El p ólogo na a la ba alla de Mühlbe g con un ono he oico y un ma cado de allismo épico del escena io bélico. Se insc ibe den o de oda la maquina ia a ís ica que busca ealza la imagen de Ca los V como el g an hé oe enacen is a po medio de concep os como la i ud he oica o el ópico del mona ca como miles Ch is i. Sil a consigue que su p oemio con enga las ideas básicas de con igu ación de la imagen del pode impe ial. Palab as cla e Lib os de caballe ías, épica, Ca los V, p ólogo, p opaganda, Feliciano de Sil a. Ti le The epic elemen in he p ologue o he chi al ic oman: he case o he Fou h Pa o Flo isel de Niquea Abs ac This a icle aims o show he p esence o epic elemen s in Cas ilian chi al ic omans. As an example, i is analysed he p ologue o he Fou h Pa o Flo isel de Niquea (1551) w i en by Feliciano de Sil a. This wo k p oposes Ca los V is he ue ibu e in he pa a ex , and no his daugh e a chduchess Ma ía, o whom he book is dedica ed. The p ologue na a es he Mühlbe g´s ba le wi h a he oic one 488 Almudena Izquie do And eu JANUS 9 (2020) ! and a no iceable epic de ail in o de o c ea e he wa scene. Sil a makes he en i e a is ic machine y ha seeks o enhance he image o Ca los V as he g ea Renaissance he o h ough concep s like he he oic i ue o he mona ch's opic such as Miles Ch is i. Sil a achie es his p ologue con ains he basic ideas o he impe ial powe ´s image´s con igu a ion. Keywo ds Chi al ic omans, epic, Ca los V, p ologue, p opaganda, Feliciano de Sil a. 1. ÉPICA Y LIBRO DE CABALLERÍAS: DOS TRAYECTORIAS PARALELAS A mediados del siglo XVI, la poesía épica esu gía en España con ue za, in luenciada po los poemas i alianos de Boia do, el O lando Fu ioso de A ios o, y po el edescub imien o de au o es clásicos como Lucano. El e dade o es allido del géne o se p oduci á cuando la poesía épica cul a se mul iplique y expanda has a llega a mediados del siglo XVII (Vilà, 2009). Es al su ampli ud, que b o a de ella una mezcolanza de ma e ias que componen es os poemas endecasílabos. Su gi á así oda una se ie de subgéne os en la épica, además de un amplio abanico de público, iel a la epopeya cas ellana de los Siglos de O o. En e los de o os lec o es de sus his o ias se pueden encon a clé igos, le ados, ca ed á icos o miemb os de las al as capas de la sociedad, quienes conside aban es e ipo de composiciones un “géne o hono able”, es deci , una lec u a digna en e a los c i icados lib os de caballe ías, condenados po sus men i as y su al a de igo didác ico. Sin emba go, la épica y el lib o de caballe ías no eco e án la península ibé ica po caminos sepa ados, sino que se e minan po conjuga en un géne o que bebe muy especialmen e de las icciones: los poemas caballe escos. Se a a, en palab as de Juan Ca los Pan oja (2008), de un ipo de ela o híb ido compues o po una mezcolanza de elemen os como la épica cul a i aliana, ya de po sí con una aíz caballe esca, la o ma p opia de los poemas épicos españoles, que gene almen e es aban en oc a as, y los lib os de caballe ías cas ellanos, muy en boga en el momen o que esu ge la poesía épica de los Siglos de O o. En es e sen ido, no se puede ol ida la in luencia que las icciones caballe escas u ie on sob e o os géne os, de modo que se encuen an omances, ob as de ea o o poemas épicos alimen ados con la ma e ia caballe esca. Los poemas caballe escos cas ellanos son un esqueje que nace del lib o de caballe ías en p osa, y se ap o echan de su éxi o, an o El elemen o épico en el p ólogo del lib o de caballe ías: el caso de la Cua a pa e de Flo isel de Niquea 489 JANUS 9 (2020) ! cul u al como edi o ial, pa a na a po medio de la o ma del poema de épica cul a, no malmen e en oc a as, las a en u as de unos caballe os andan es que siemp e an a man ene las “p emisas no elescas” que ca ac e izaban las icciones en p osa (Pan oja, 2008). Po o o lado, apa e de los poemas épicos caballe escos, el p opio géne o del lib o de caballe ías ambién pod á con ene no as o e azos épicos en algunos ela os. Si bien la p osa caballe esca se ha dis inguido po su hib idismo, capaz de a eso a guiños p o enien es de la li e a u a pas o il, mo isca o bizan ina (Lucía Megías y Sales Dasí, 2008: 214-217), el ing edien e épico no se ha mencionado, al menos de o ma habi ual, como pa e de la ece a del lib o de caballe ías. Tal ez es o se deba a que el componen e épico iene una mayo inculación con los can a es de ges a medie ales o con los poemas épicos enacen is as, más que con el oman cou ois, semilla de las icciones caballe escas hispanas. Resul a muy complicado ca ila has a qué pun o exis en elemen os épicos den o de las his o ias na adas en es os lib os, pues las luchas en e caballe os se ca ac e izan más bien po la búsqueda de la ama indi idual. Más que una épica en p osa o una epopeya na ada, c eo que se puede habla mejo de aspec os o pinceladas he oicas a lo la go las páginas de los lib os de caballe ías. Se a a en odo caso de cie a emá ica épica que sald á a eluci en de e minados momen os pun uales de las ob as, como aquellas elacionadas con las g andes ba allas que en en an a dos ejé ci os con sus eyes a la cabeza, o con la pa icipación de los caballe os que ienen como misión sal agua da la C is iandad del bando pagano. Pa a ilus a la idea de que el lib o de caballe ías con iene ambién ecos he oicos en sus páginas, es e a ículo p e ende mos a un ejemplo de dicha idea con uno de los ex os más cla os donde se expone la aplicación de la na ación épica en el lib o de caballe ías: el p ólogo de la Cua a pa e de la c ónica del excelen ísimo p íncipe don Flo isel del Niquea, esc i o po Feliciano de Sil a e imp eso po p ime a ez en Salamanca en las p ensas de And ea de Po ona is en 1551. El lib o cons i uye la segunda pa e del onceno lib o del ciclo de Amadís de Gaula. An es de en a de lleno en el con enido del p ólogo, con iene hace unos apun es sob e la di usión de los lib os de caballe ías en las p ensas hispánicas du an e los siglos de O o, así como e alua la dimensión del p ólogo den o del conjun o pa a ex ual del lib o. Vale la pena dedica unas líneas al caso de la di usión del lib o de caballe ías en gene al, y de Salamanca, en la medianía del siglo XVI1. En !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 1 En es e pun o, ale des aca ambién el p oyec o de COMEDIC Ma ía Jesús Laca a de la Uni e sidad de Za agoza, sob e la di usión de la ma e ia caballe esca an e io a 490 Almudena Izquie do And eu JANUS 9 (2020) ! es e sen ido, apa e del g an éxi o en e el público a lo la go de odo el siglo, es necesa io ema ca el enómeno de la di usión de los lib os de caballe ía en las p ensas hispánicas. Como ya señaló Lucía Megías (2002), se p oduce una es echa inculación en e cie os ex os y una ciudad, lib e o o imp eso pa icula , po lo que el p opio ex o caballe esco pasa a se un p oduc o come cial suje o a los gus os del público y a unas expec a i as de en as. Tal es el caso, po ejemplo, de la amilia C ombe ge en Se illa en la p ime a mi ad del siglo XVI, cuando u ie on el monopolio casi en exclusi a pa a la publicación de la saga de Amadís2. Po o o lado, Salamanca, la ciudad en la que se imp ime la p inceps de es a Cua a pa e, ambién des acó po se un núcleo imp eso impo an e, animado especialmen e po la p esencia de la p opia uni e sidad, que se con i ió en un alicien e pa a la indus ia edi o ial de la ciudad. En el caso del lib o de caballe ías, hubo imp eso es des acados, como Juan Va ela de Salamanca que sacó en 1514 la p ime a edición de Lisua e de G ecia, ob a con la que Feliciano de Sil a se es enó como au o de la saga amadisiana. Es necesa io eco da que el esc i o es o igina io de Ciudad Rod igo, municipio salman ino. Asimismo, a lo la go de la década de los cua en a, en Salamanca se localiza alguna ob a caballe esca b e e imp esas po Juan de Jun a: una His o ia del empe ado Ca lomagno y los doce pa es de F ancia (1544) y una C ónica del muy es o çado ca alle o Cid Ruy Diaz (1546). Po su pa e, And ea de Po ona is ambién imp imió Las Sie e Pa idas del sabio Rey don Alonso en 1555 y 1565, ex o de ca ác e más legal que li e a io, pe o con cie a conexión con la ma e ia caballe esca. De cualquie o ma, en gene al la imp esión de ob as li e a ias ue impo an e, en su mayo pa e de au o es i os y en cas ellano, si uándose as eología y de echo como el g upo emá ico más impo an e (Ruiz Fidalgo, 1994). And ea de Po ona is des acó po edi a los ex os de p o eso es de Salamanca como Melcho Cano o Domingo de So o, ob as de au o es clásicos o de esc i o es conocidos del momen o como ay Luis de G anada, Diego de Co a ubias o F ancisco de Vi o ia (Fuen e A anz, 2009-2012). Si bien publicó alguna ob a de icción como la p ime a edición del lib o de caballe ías que aquí nos ocupa, es a no ue su p incipal labo . Aun así, la p oducción de And ea de Po ona is des acó an o po su can idad como po su can idad, con un o al de 181 ediciones, lo que lo con ie e en el imp eso con mayo núme o de ob as publicadas en Salamanca en el siglo XVI (Ruiz Fidalgo, 1994: 66). !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 1500 en la imp en a, así como la base de da os Cla isel, ligada al mismo p oyec o, que ecoge un g an núme o de e e encias bibliog á icas sob e es e campo de es udio. 2 Pa a amplia sob e los C ombe ge y su his o ia edi o ial éase G i in (1991).! 3 El ejempla de la p ime a edición de la Biblio eca Nacional con iene solo el Lib o El elemen o épico en el p ólogo del lib o de caballe ías: el caso de la Cua a pa e de Flo isel de Niquea 491 JANUS 9 (2020) ! Po o o lado, es á la cues ión el p ólogo y del p ólogo dedica o ia de los lib os de caballe ías, aspec o cen al del a ículo. En es e caso, cuando se habla de la dimensión pa a ex ual o de los pa a ex os del lib o de caballe ías, se e ie e al conjun o de ex os an e io es y pos e io es que en uel en el lib o y la his o ia que se cuen a; en es e sen ido, se hallan la po ada, el índice o el epílogo. Aho a bien, en es e abajo solo nos cen amos en un aspec o muy pa icula de odo el conjun o pa a ex ual: el p ólogo li e a io o, su a ian e el p ólogo-dedica a io, muy popula en el lib o de caballe ías, al y como señaló Lucía Megías. Dejando de lado abajos clásicos como el de Gene e sob e el ni el pa a ex ual, o el que Po que as Mayo sob e el p ólogo en el Siglo de O o, me cen a é únicamen e en el papel que juega es e espacio pa a ex ual en el lib o de caballe ías. El p ólogo y la dedica o ia, ya como apa ados independien es, o man pa e de los p elimina es li e a ios del lib o an iguo, lo que no es una excepción en el lib o de caballe ías. Sin emba go, el p ólogo li e a io i á omando una mayo complejidad según a anza la cen u ia, pa a undi se con los p ólogos-dedica o ias cuando es os úl imos amplíen sus con enidos.!De es a o ma, la g an mayo ía de lib os de caballe ías es án encabezados po p ólogos-dedica o ias con dos inalidades cla as: la búsqueda de la p o ección del des ina a io g acias a su p es igio, y la con igu ación de la imagen del lec o ideal, es deci , se desc ibe a la pe sonalidad en cues ión con los asgos ca ac e ís icos del des ina a io idóneo de la ob a (Lucía Megías, 2000: 373-376). En es e plano eó ico se desa olla jus amen e el p ólogo-dedica o ia al que se dedica el análisis en es e abajo, de o ma que Sil a (al igual que hizo en sus an e io es ob as) se enma ca en la línea composi i a clásica del lib o de caballe ías. Una ez plan eadas es as cues iones, solo queda menciona las di e en es ediciones que exis en de es a Cua a pa e, así como de su di usión en el ex anje o. G acias a los da os apo ados en la bibliog a ía de Eisenbe g y Pina (2000), se sabe que, apa e de la p inceps de 1551, hubo una segunda edición en Za agoza en 1568 po Pie es de la Flo es a, y una e ce a en la misma ciudad, en casa de Domingo de Po ona iis, que da a de 1584. Hay que des aca que Domingo e a hijo de And ea de Po ona iis, quien había imp eso en Salamanca la p ime a edición del lib o (1551). A la mue e de su pad e en 1568 he eda la imp en a pa a aslada se diez años más a de a Za agoza donde en 1584 publica una nue a edición de la Cua a pa e. Po o o lado, desde 1561 a 1594 se aduce al i aliano en Venecia, p obablemen e desde la ob a en cas ellano ealizada po Feliciano Sil a lo que pe mi ió su di usión eu opea po ie as i alianas. No se a a de ninguna excepción, pues el lib o de caballe ías, especialmen e las his o ias de Amadís y Palme ín cob a on una ue e imp on a en I alia con di e sas aducciones y con inuaciones o áneas. Incluso pe du an a comienzos del siglo XVII 492 Almudena Izquie do And eu JANUS 9 (2020) ! (Bognolo, 2008). Po o o lado, ambién se dio el paso a F ancia con ediciones en ancés imp esas en Lyon y Ambe es en 1576, país donde la icción caballe esca ambién cob ó mucha ue za y popula idad (Roubaud, 2008). Sin emba go, debido a la na u aleza cambian e del p ólogo, sob e odo en los casos de las aducciones en es e abajo solo nos cen a emos en las ediciones cas ellanas. T as consul a las di e en es ediciones, pa a es e abajo se puede desca a la de Za agoza de 1584, conse ada en la Biblio eca Nacional (R- 2522), pues ca ece de p ólogo li e a io y de dedica o ia, de o ma que el lib o comienza di ec amen e en el p ime capí ulo, as los pa a ex os legales de las licencias de imp esión. El caso de la dos p ime as ediciones (Salamanca, 1551 y Za agoza, 1568) es di e en e, pues ambas conse an el p ólogo-dedica o ia a la in an a Ma ía p ác icamen e idén ico en cuan o al con enido. La di e encia adica en que es e pa a ex o se dis ibuye en di e en e núme o de páginas po cues ión del amaño y la disposición de la le a. Además, hay pequeñas a ian es a lo la go del ex o con la inclusión, sus i ución o sup esión de alguna palab a pun ual, pe o que no a ec a al sen ido gene al ni al con enido de la ob a. Pa a ello, hemos consul ado el ejempla de la p inceps de la Biblio eca de Ca alunya de la p ime a edición (Bon. 9-IV-7), y los ejempla es de la Biblio eca Nacional de España (R/15453) y la Biblio eca de Ca alunya (Bon. 7-IV-34) de la segunda edición3. No sé puede de e mina el po qué de la ausencia del p ólogo en la edición de Za agoza, 1584, pe o no es un hecho so p enden e dado que las piezas del pa a ex o e an elemen os cambian es y en el caso conc e o de es e p ólogo es aba muy ligado a la igu a y exal ación del empe ado Ca los, como se e á más adelan e. Posiblemen e, la his o ia que con iene a no iene ningún in e és pa a el público en 1584, echa de la e ce a edición. T as es a sín esis de la si uación edi o ial del lib o y su p ólogo, es momen o de cen a nos en su con enido. A modo de esumen, Sil a ealiza en su p ólogo una la ga dig esión, bas an e más ex ensa que los p oemios habi uales del au o , en la que se ela an las hazañas de Ca los V, una na ación que mues a el alo y la g andeza de la es i pe de la que p ocede la a chiduquesa Ma ía. La ob a se esc ibi á como un signo de su dignidad, sin que apa ezcan bu las que no puedan se omadas sino po me á o as (Villa e de Embid, 2002: 11). Según C a ens (1976: 33) hay dos posibilidades que mo i a on dicha elección, bien como un eco da o io elado de los dos años de se icio que Sil a p es ó al empe ado o bien como un simple egalo de bodas pa a la in an a Ma ía de Aus ia, ecién !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 3 El ejempla de la p ime a edición de la Biblio eca Nacional con iene solo el Lib o II, po lo que no esul a pe inen e pa a es a compa a i a al al a el lib o que con iene el espacio pa a ex ual es udiado. El elemen o épico en el p ólogo del lib o de caballe ías: el caso de la Cua a pa e de Flo isel de Niquea 493 JANUS 9 (2020) ! casada en 1548 con su p imo, el a chiduque Maximiliano de Aus ia, ambos egen es en Valladolid en ausencia del empe ado . Es a nue a en ega supone el cie e, jun o con el lib o segundo de es a Cua a pa e, de la se ie de a en u as de los descendien es de Amadís. Técnicamen e, el ex o se si úa as el Sil es de la Sel a de Ped o de Luján, publicado en 1546, icción que hab ía animado a Feliciano de Sil a a comple a su ob a li e a ia caballe esca an es de su mue e en 1554. El p olí ico esc i o , después de dedica se du an e casi cua en a años de su ida a la esc i u a de la saga amadisiana, consigue de ini odo un es ilo li e a io que luego ha pasado a la pos e idad como el pa adigma p opio de los lib os de caballe ías. En él, se unen di e en es ipos de a en u as caballe escas, mul i ud de pe sonajes o mix u as de di e sos géne os li e a ios, en e los que se encuen an la no ela pas o il o las a en u as pe eg inas. Buena pa e de esa ama se debe al gus o de don Quijo e po sus lib os dado que “ningunos le pa ecían an bien como los que compuso el amoso Feliciano de Sil a”. Es a Cua a pa e no se á ninguna excepción, pues o que con a á con odos los eso es necesa ios pa a con igu a un lib o de caballe ías des inado al en e enimien o y el solaz de los lec o es, g acias a la mul iplicidad de a en u as y pe sonajes an ás icos que se dan ci a en la ob a. De es a mane a, hab á elemen os de co e pas o il, gigan es y amo es que complemen en el uso de los e sos poé icos que se enga zan a lo la go de los olios caballe escos (Villa e de Embid, 2002: 9-10). Como b oche al ciclo amadisiano, Sil a dedica el lib o en su p oemio a la más al a pe sonalidad de su ca e a, la a chiduquesa Ma ía de Aus ia, hija de Ca los V, he mana de Felipe II y esposa del empe ado Maximiliano II. Lo p ime o que llama la a ención de es a dedica o ia es la pe sona a quien se di ige Sil a. Si bien no esul a ex año que se dedique un lib o de caballe ías a una muje , pues an e io men e habían sido obje o de ello la ma quesa de Oso io en el Pla i o doña Mencía de Mendoza en el Vale ián de Hung ía, sí pa ece no able si se conoce la pe sonalidad y los gus os de la a chiduquesa Ma ía. Según pa ece, ue una muje de p o undas con icciones eligiosas; ce cana a la o den anciscana, a su uel a a España as queda iuda i ió jun o con su hija Ma ga i a en el con en o de las Descalzas Reales de Mad id. Ello no le impidió se una impo an e mecenas de las a es, al con e i el Colegio Impe ial de los jesui as en su p incipal p oyec o y conside a lo un pila de la Con a e o ma en su lucha con a la he ejía. Su dedicación con la casa ue al que a su mue e les legó la o alidad de su he encia (Galende Díaz, 2009-<2012>). Sin emba go, a pesa de que es e p oemio se di ige a la a chiduquesa doña Ma ía (bajo la o ma de un p ólogo-dedica o ia), el e dade o homenajeado esul a se su pad e el empe ado Ca los V: el p ólogo se 494 Almudena Izquie do And eu JANUS 9 (2020) ! con ie e así en una excusa pa a alaba la igu a del iejo gobe nan e y can a sus ges as y ic o ias con a los p o es an es. Las e e encias a la in an a Ma ía son mínimas y apenas se desg ana ninguna mención a su ca ác e o cualidades como mona ca, dado que el e dade o p o agonis a de la dedica o ia es el empe ado Ca los V. F en e a él, la a chiduquesa se asimila como una igu a pasi a que ecibe una semblanza cuasi épica de su pad e, de mane a que no gene a ningún ipo de inspi ación pa a la esc i u a del p ólogo, y es simplemen e un agen e ci cuns ancial al que dedica la ob a. Fue a de las ocasiones en que el au o se di ige di ec amen e a ella, al inicio y inal del p ólogo, la a chiduquesa es una igu a in isible y ausen e que cede paso a su pad e, el p o agonis a indiscu ible de la dedica o ia4. Mas po aquí se saca, quan o mayo ue la me ced, que en igual na u aleza hizo a los P íncipes y Reyes, desigualándolos en el seño ío de los de su na u al, haziendolos seño es de aquellos a quien Dios dio el seño ío de odas las o as cosas, donde sale la mayo y más admi able me ced, que Dios hizo a la S. C. C. M. del in ic ísimo Cesa , pad e de ues a Al eza Empe ado de los Romanos, Rey de España, y Seño nues o. (Sil a, 1551: A2 ). La ca ac e ización de la a chiduqesa Ma ía se desg ana a a és de la elación ilial que iene con el empe ado Ca los, de modo que se omi e un dibujo ní ido de la egen e. No en ano, casi al inal del p ólogo, el au o insis e en con es a a aquellos que le c i iquen po la ex ensión de su ela o, a gumen ando que ha in en ado mos a la g andeza y la dignidad del linaje de doña Ma ía: “[…] a mos a quan emon ada es á la g andeza, alo , y me ecimien o de ues a Al eza, en el seño io de se nacida, y a e manado de an cla a y esplandecien e uen e, que es el mayo es ado y mayo loo y g andeza, que se puede da a ues a Se enidad (Sil a, 1551: A4 )”. La úl ima e e encia iene unas líneas más adelan e, cuando el au o alude a los con enidos del lib o pa a jus i ica la p esencia de cie os pasajes poé icos: “Tocanse en la his o ia algunas Bucolicas, a la o ma del e so de España, y sone os, y epig amas en e so hendecasilabo, po a e sabido se les ues a g andeza a icionada (Sil a, 1551: A4 )”. El supues o gus o de la a chiduquesa po es e ipo de composiciones le si e a Sil a pa a in oduci , po cues iones o males y p o ocola ias, una úl ima de e encia con la egen e, la única cla a en la que se e ie e di ec amen e a ella de mane a indi idualizada, sin que sea un me o ins umen o mediado en e el au o y el empe ado Ca los. A pesa de es a excusa, en e dad Sil a ya había !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 4!Ci amos según el ejempla conse ado en la Biblio eca Nacional de Ca alunya, (Bon. 9-IV-7,1) al se la edición p inceps ! El elemen o épico en el p ólogo del lib o de caballe ías: el caso de la Cua a pa e de Flo isel de Niquea 495 JANUS 9 (2020) ! in oducido ex os en e so en sus an e io es ob as del ciclo amadisiano, donde apa ecen es os poemas en boca de di e en es pe sonajes como los pas o es, que los en onan acompañados de su chu umbela, den o de esa mix u a gené ica con la que Sil a eno ó el géne o caballe esco (Río Nogue as, 2001; 2002). No obs an e, es e pa a ex o nos a oja luz sob e un hecho impo an e y común en odos los p ólogos: las pinceladas que ec ean un momen o his ó ico e ídico con ibuyen ambién a que los pe sonajes eales es én amizados po un c is al de icción que el esc i o coloca sob e su p ólogo. Las igu as del empe ado y de la a chiduquesa Ma ía no se ían eales, sino pe sonajes li e a ios, un modelo ideal de ambos que cub e odas las ca ac e ís icas p e igu adas que debían ene desde la piedad eligiosa has a el e o gue e o, que en el caso del empe ado llega a adqui i unas dimensiones e dade amen e épicas. Vol iendo a la alabanza al empe ado al comienzo del p ólogo, Sil a echa mano del ópico u pic u a poesis, ya u ilizado an e io men e en el p ólogo de Amadís de G ecia median e la mención del pin o Apeles, cuyo ejemplo se ía el ideal con el que e a a al empe ado . En es a nue a en ega, po medio de la e e encia a una se ie de igu as clásicas, el au o desea ene la lengua y la elocuencia de Cice ón, así como el e so de Home o y Vi gilio pa a dibuja la imagen del Césa : O Se enísima Seño a, quién u iesse la lengua de Tulio, con su eloquencia, jun o con la de Demós enes, quién el e so de Home o, con el de Ve gilio. Pa a con los pinzeles de al eloquencia igu a , dibuxa y saca al i o la imagen del in ic issimo Cesa , con los colo es an subidos de sus i udes. De e dad digo a ues a Se enidad (muy sobe ana seño a) que c eo, que no se puede hace al pin u a, sino con los de ec os que el excelen e pinzel de el g an pin o Apeles dexó, a odos lo que quissiessen acaba la ymagen de Venus, que el con an a he mosu a y pe ición dexó començada, y no acabada (Sil a, 1551: A2 ). Feliciano de Sil a es ablece de nue o la unión en e la poesía y la pin u a po su capacidad de o ece una imagen. Si la pin u a es un elemen o isual, cuyo e ec o es inmedia o, la poesía pin a imágenes en la men e del lec o o del oyen e. No en ano, en el Renacimien o la unión en e es as a es llegó a se al que se in e cambian las écnicas p opias, ejemplo de ello es Sil a, quien asegu a se i se de di e sos colo es con los que aza la imagen de la o aleza del Césa . Todo ello mo i ado po un deseo: la sal agua da de la memo ia del empe ado del paso del iempo, como pago po odo lo que hab ía hecho po sus súbdi os. P ecisamen e, es a es la azón po la que Sil a con iesa que es á plasmando es a pin u a del empe ado con palab as, un 502 Almudena Izquie do And eu JANUS 9 (2020) ! clemencia del empe ado se elaciona con la gene osidad, la mansedumb e y el pe dón y se opone al u o , la u bación o la enganza, como demos a ía Sil a en su na ación. Asimismo, den o del sen ido clásico, la clemencia de i a ía de la emplanza, de o ma que se pod ía elaciona a su ez con el es oicismo que embebe al caballe o enacen is a y que, en el caso de Ca los V, hace e e encia al concep o de la i ud he oica. A modo de sín esis, la idea de un p íncipe i uoso cons i uye la o mulación en cla e acional de la igu a del gobe nan e desde el pun o de is a eligioso con la imagen del buen pas o , y supone un p oceso idealizado de una imagen mí ica del p íncipe c is iano. Las i udes c is ianas lo con igu an como pe ec o p íncipe, pe o la ac i idad impe ial de ipo polí ico y bélico hace que se elacione sob e odo con emas mili a es. Es os explican el es ue zo enacen is a po supe a el concep o inicial de i ud c is iana po uno nue o, la i ud he oica en la que Ca los V se á el máximo exponen e den o de la cul u a del Renacimien o (Checa C emades, 1987: 175-176). Po o o lado, pa a la na ación de la ba alla, Sil a asegu a que se ha inspi ado en o o ex o, en conc e o en los Comen a ios (1549) de Luis de Á ila, comendado mayo de la O den de Alcán a a, quien había es ado allí y o o ga una elación idedigna de los hechos. Es e de alle esul a de singula alo , pues la na ación de la ba alla de Sil a en el p ólogo u iliza como uen e di ec a los Comen a ios de Á ila, un ex o que se había con igu ado como la e sión o icial de la ba alla, especialmen e po los pa ida ios del empe ado , y que había c eado un discu so o icial enma cado en la maquina ia p opagandís ica de la igu a de Ca los V. Guiños como el c uce del ío Elba, o el hallazgo de un c uci ijo con el pecho aspasado po un a cabuz ambién apa ecen en las líneas del comendado de la O den de Alcán a a. Pe o no acaba ahí, sino que como ha ecogido Checa C emades (1987), expe o en la c eación de la igu a he oica de Ca los V, es as mismas pis as omadas di ec amen e en la na ación de los Comen a ios, apa ecen en di e sas ep esen aciones a ís icas que e ie en la ba alla de Mühlbe g den o de la ó bi a apologé ica del empe ado po un lado, pe o ambién po pa e del duque de Alba como la se ie de pin u as sob e la ba alla que se conse an en Alba de To mes. Ya no se a a simplemen e del e a o ecues e de Ca los V de Tiziano an e io men e comen ado, elacionado abie amen e con la adición caballe esca bo goñona y plagado de e e encias impe iales, sino que el ema de la ic o ia sob e la liga de Smalkalda apa ece en el g abado de Enea Vico, o de las pin u as de Alba de To mes en Salamanca, hechas po el i aliano Passini e inspi adas igualmen e en los Comen a ios de Á ila y Zúñiga, con la su il di e encia que buscan la exal ación del duque de Alba que acompañó al empe ado en la ba alla. El elemen o épico en el p ólogo del lib o de caballe ías: el caso de la Cua a pa e de Flo isel de Niquea 503 JANUS 9 (2020) ! Tal ue la magni ud de la ma e ia épica que se ligó al en en amien o del empe ado con a la Liga, que dio como esul ado un poema épico- alegó ico: L´Alamanna de Oli ie o, cubie o de una se ie de g abados que ec ean di e sas escenas de la campaña alemana. Las e e encias a Ca los V es án compues as po imágenes caballe escas y mí ico-he oicas, enga zadas en una ama a caballo en e la ealidad y la icción, donde la igu a del Césa enca na la ealización del bien y la es au ación del o den polí ico y eligioso como un Mesías en iado po Dios. Se a a de una dimensión he oica del empe ado que ampoco desap o echa á Sil a, y en la que basa la o alidad de su discu so, ma cado po el a eba o épico. Hay que ene en cuen a que desde el inicio el en o no de Ca los V lo es uc u a como un miles Ch is i, undiendo la ideología caballe esca de o igen bo goñón con la in luencia del in elec ualismo e asmiano y el sen ido dan esco del Impe io de los homb es. Poco a poco se pasa, a pa i de las ic o ias de Pa ía y Túnez, a una imagen c eada en o no a asgos clasicis as y omanos, enco se ados po el es oicismo (Checa C emades, 1999: 14). Al igual que en el p ólogo de Feliciano de Sil a, las ep esen aciones a ís icas de la ba alla buscan la exal ación de la igu a del empe ado , o o gando al en en amien o unas dimensiones épicas no meno es a las de la p opia igu a de Ca los V, que enca na al sal ado del ca olicismo y ampa ado po la P o idencia, y se e leja median e el símbolo de esa C is iandad he ida que ep esen a el c uci ijo pa a ob ene la ic o ia en e al duque de Sajonia. De es a o ma, el p ólogo de Feliciano de Sil a no unciona como una na ación aislada ni como una alabanza pa icula al empe ado pa a cong acia se con su hija la a chiduquesa Ma ía, sino que más bien Sil a se posiciona den o del cí culo de a is as que dibujan una imagen g andilocuen e del Césa , y que buscan enal ece la silue a del empe ado den o de odo un mo imien o p opagandís ico de las decisiones mili a es y la polí ica eligiosa. Es deci , no se puede comp ende el p e acio de Sil a de mane a au ónoma, sino insc i o den o de odo es e conjun o a ís ico ya sea de pin u a, g abados o na aciones que buscan esboza un cuad o panegí ico y solemne del Césa . Al menos, el ma e ial a pa i del cual abaja, los Comen a ios de Luis de Á ila, son la uen e o icial pa a odo es e conjun o de ep esen aciones a ís icas en aizadas en la ic o ia sob e la Liga lu e ana. En el caso de Sil a en pa icula , el hecho de si ua es e lienzo épico de Ca los V, casi pin ado con palab as, como pó ico a una con inuación del Amadís, pe mi e que la his o ia se di unda en e los lec o es del lib o de caballe ías. Es e medio esul a undamen al po dos azones, po un lado, el amplio abanico de público al que llegaban las icciones caballe escas, muy especialmen e los esc i os de Sil a que se si uaban en e las lec u as más 504 Almudena Izquie do And eu JANUS 9 (2020) ! popula es; po o o lado, la p opia inclinación de Ca los V a las lec u as de es os lib os de a en u as de caballe os. Apa e de ello, es impo an e la e sión que el au o mi ob igense da sob e la ic o ia de empe ado , pues no se ol ide que es á na ada den o de los pa áme os de los Comen a ios de Á ila y, po lo an o, c is alizado en la e sión o icial de la polí ica mili a y eligiosa del empe ado . En es e sen ido, el pa a ex o o ma pa e de oda la maquina ia a ís ica que si e como al a oz de las ideas y de la p opaganda o icial que con ibuyen a c ea esa imagen he oica del Ca los V, maque ada den o de la ep esen ación del pode que buscaba ansmi i el cí culo ce cano al empe ado . Vol iendo al p ólogo y ya pa a inaliza , el au o insis e en con es a a aquellos que le c i iquen po la ex ensión de su ela o, a gumen ando que ha in en ado mos a la g andeza y la dignidad del linaje de doña Ma ía (Sil a, 1551: A4 ). De la misma o ma que ocu e en o os dos lib os de caballe ías, el Palme ín de Oli a (1511) y el P imaleón (1512), se ealiza una alabanza a los hechos de sus an epasados pa a demos a el o igen de la i ud y de la sabidu ía de la des ina a ia de la ob a. No se ol ide además el papel que juega aquí la épica, donde el poe a a aba de mi i ica las hazañas na adas en sus composiciones po medio de la glo i icación genealógica, de es i pe y de “nación” (Pie o, 1998: 803-804). Feliciano de Sil a, quien no debe se ajeno a la labo de mecenazgo de la a chiduquesa, coloca su ob a bajo su ampa o. Con es e p ólogo de in es épicos, mili a es, his ó icos y eligiosos, es muy posible que in en a a gana se el a o de la egen e Ma ía de Aus ia, quien enía p e e encia po labo es eligiosas y había su ido p o undamen e po las inclinaciones p o es an es más o menos eladas de su ma ido (Galende Díaz, 2009- <2012). Con un p ólogo en alabanza a su pad e, a la e ca ólica y a la piedad eligiosa po encima de odo, Feliciano de Sil a busca la p o ección más ele ada que ha p e endido en la ma e ia caballe esca en el ocaso de su ida. Pa a que acep e su ob a, dice habe la esc i o en el es ilo adecuado pa a an insigne p o ec o a, lo que a moniza con el ono g a e que p edomina en el p ólogo, debido a la ma e ia a ada (Sil a, 1551: A4 ). Po úl imo, Sil a señala que ha incluido cuen os, bucólicas y epig amas den o de su ob a, muy del gus o de su des ina a ia pe o que, además, conec an con la adición li e a io-caballe esca del au o , quien ya ha comenzado a inclui elemen os pas o iles, cuen os o poemas en di e sas ob as (Río Nogue as, 2002). Todo ello es cie o, pues el p o agonis a Rogeles de G ecia se llega a es i de pas o pa a can a sus amo es po la empe a iz A quisidea. En conclusión, Feliciano de Sil a cie a su p oducción caballe esca, a al a del lib o segundo de es a Cua a pa e que ca ece de p ólogo, con un p oemio di e en e a odos los an e io es de la saga amadisiana. Su con enido, El elemen o épico en el p ólogo del lib o de caballe ías: el caso de la Cua a pa e de Flo isel de Niquea 505 JANUS 9 (2020) ! eminen emen e épico, his ó ico y eligioso le si e al au o pa a pin a una imagen de la o aleza, del alo y de la piedad del empe ado , con la que puede enlaza las ba allas y los iun os de los caballe os de las icciones que esc ibe. El p ólogo se insc ibe den o de oda la maquina ia a ís ica que busca ealza la imagen del Ca los V como el g an hé oe del Renacimien o, echando mano de concep os como la i ud he oica o el ópico del mona ca como miles Ch is i. De es e modo, Sil a consigue que su úl imo p oemio con enga ideas que juga on un impo an e papel en la con igu ación de la imagen del pode impe ial. Todo ello bajo la excusa de sal agua da la imagen del Césa del ol ido en el iempo y alaba al p ogeni o de la des ina a ia del lib o, de quien ha he edado oda la i ud y sabidu ía que pe mi en pone la ob a bajo su ampa o. Con ello, el análisis de es e p ólogo den o del p opio lib o de caballe ías, y en compa ación con la maquina ia p opagandís ica que sublimaba la imagen de Ca los V, deja e que, aunque no esul a habi ual, el elemen o épico ambién es á p esen e en la icción caballe esca. Aunque no es uno de sus componen es adicionales, sí se pueden encon a e azos épicos a lo la go de los ex os; ello indica que los lib os de caballe ías eco en un sende o pa alelo a los poemas caballe escos (ya sean cas ellanos o i alianos), jun o con la p opia poesía épica que end á un enace b illan e en el siglo XVI. Po lo an o, los de alles épicos se án una cons an e que alcanza un amplio pano ama de la li e a u a quinien is a, incluidos los ilipendiados y a i iciosos lib os de caballe ías. BIBLIOGRAFÍA Aldana, F ancisco de, Poesías cas ellanas comple as, edición de José La a Ga ido, Mad id, Cá ed a, 1999. 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