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El tratamiento de la historia en las «novelas serias» de Eduardo Mendoza. De la Restauración a la España socialista de los 80

Garbisu Buesa, Margarita; Álvarez Serrano, Manuel

Abstract

Este trabajo aborda un estudio comparado entre Mauricio o las elecciones primarias, novela publicada en 2006 por Eduardo Mendoza, y dos de sus obras previas: La verdad sobre el caso Savolta (1975) y La ciudad de los prodigios (1986). El aspecto analizado es el tratamiento de la realidad histórica de España y su vínculo con la ficción narrativa en todas ellas; pero mientras que las dos primeras transcurren durante la época de la Restauración, Mauricio se adelanta hasta la España socialista de los 80. En esta última, Mendoza se vale de recursos narrativos similares a los empleados en las dos anteriores, si bien caben ciertas discrepancias que aportan nuevo datos en el estudio de su trayectoria.

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237 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» EL TRATAMIENTO DE LA HISTORIA EN LAS «NOVELAS SERIAS» DE EDUARDO MENDOZA. DE LA RESTAURACIÓN A LA ESPAÑA SOCIALISTA DE LOS 80 MARGARITA GARBISU BUESA UNIVERSIDAD A DISTANCIA DE MADRID (UDIMA) (ESPAÑA) MANUEL ÁLVAREZ SERRANO UNIVERSIDAD C.E.U. SAN PABLO (MADRID, ESPAÑA) Resumen: Este trabajo aborda un estudio comparado entre Mauricio o las elecciones primarias, novela publicada en 2006 por Eduardo Mendoza, y dos de sus obras previas: La verdad sobre el caso Savolta (1975) y La ciudad de los prodigios (1986). El aspecto analizado es el tratamiento de la realidad histórica de España y su vínculo con la ficción narrativa en todas ellas; pero mientras que las dos primeras transcurren durante la época de la Restauración, Mauricio se adelanta hasta la España socialista de los 80. En esta última, Mendoza se vale de recursos narrativos similares a los empleados en las dos anteriores, si bien caben ciertas discrepancias que aportan nuevo datos en el estudio de su trayectoria. Palabras clave: Eduardo Mendoza, narrativa española, siglos XX-XXI, historia, ficción, Restauración, socialismo, felipismo. Abstract: This article describes a comparative analysis between the novel Mauricio o las Elecciones Primarias, written by Eduardo Mendoza in 2006, and two previous ones: La Verdad sobre el Caso Savolta and La Ciudad de los Prodigios, published in 1975 and 1986, respectively. The analysis focuses on the way the Spanish historical reality is portrayed and how the author blends it into the fiction. But whereas Savolta and La ciudad both take place in the Restoration period, Mauricio jumps forward in time to the Socialist Spain of the 80s. In the latter Mendoza makes use of similar narrative devices to those used in his earlier novels. Some differences, however, are noted and pointed out, which may contribute to the study of his trajectory. Key words: Eduardo Mendoza, Spanish narrative fiction, XX-XXI Century, Restoration, socialism, felipism. Résumé: Ce travail fait une étude comparative des romans de Eduardo Mendoza: Mauricio o las Elecciones Primarias (publié en 2006), et deux de ses romans précédentes, La Verdad sobre el Caso Savolta (1975), et La Ciudad de los Prodigios (1986). L’aspect analysé dans ce travail est le traitement de la réalité historique de l’Espagne et son lien dans la fiction narrative dans ces romans. Mais tandis que les deux premières ont lieu aux temps de la Restauration, Mauricio reflect l’Espagne socialiste des années 80. Dans Mauricio, «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 238 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» Mendoza utilise des recours narratifs semblables à ceux qu’il avait employés dans les autres romans; il y a quand même quelques divergences qui apportent des nouveautés à l’étude de son trajectoire. Mots-clés: Eduardo Mendoza, littérature narrative espagnole, XX-XXI siècles, histoire, roman, Restauration, socialisme, ‘felipismo’. Con motivo de la publicación en 2008 de la novela de Eduardo Mendoza El asombroso viaje de Pomponio Flato, Javier Rodríguez Marcos entrevista al autor del título y al filósofo donostiarra Fernando Savater, en una amena charla a dos que edita el diario El País (Rodríguez Marcos, 2008: 4). En ella se da a entender que esta obra pertenece al grupo de las que la crítica ha calificado como novelas ligeras dentro de la trayectoria del escritor catalán, en contraposición con las llamémoslas serias. Entre las primeras, además de la mentada, El misterio de la cripta embrujada (1979), Sin noticias de Gurb (1991), La aventura del tocador de señoras (2001). Entre las segundas, La verdad sobre el caso Savolta (1975), La ciudad de los prodigios (1986) y Mauricio o las elecciones primarias (2006). En estas tres se centra precisamente el presente escrito. Cuando unos meses antes de la muerte de Franco salió a la luz La verdad sobre el caso Savolta, todos, público y crítica, encontraron en ella un soplo de aire fresco en un momento de excesivo experimentalismo formal en la literatura española. Mendoza supo combinar «la recuperación del lenguaje narrativo, del arte tradicional de contar», como dice Santos Alonso (1988, VII), con una contenida osadía literaria que abarcaba desde la mezcla de géneros, hasta el mestizaje de técnicas narrativas. En palabras de Martínez Cachero: «las cartas de diversos remitentes, los informes policíacos y judiciales, las noticias periodísticas se integran muy hábilmente a la narración […] y a los diálogos. Historia, intriga policíaca, ingrediente picaresco y barojiano […] hay en esta excelente primera novela de Mendoza» (Martínez Cachero, 1985: 449). En 1986, con La ciudad de los prodigios, los elogios se repitieron –si no aumentaronpor motivos similares, pues sus páginas rememoran la picaresca, la novela negra y la novela histórica, en una trama en la que convergen un sinfín de personajes en la ciudad de Barcelona. Barcelona fue también el espacio elegido en La verdad; la Barcelona, en ambos casos, de la época de la Restauración, entre las dos repúblicas (1875-1931)1. Un 1 El periodo conocido en la historia de España con el nombre de la Restauración tiene su origen el 29 de diciembre de 1874 con el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto a favor de Alfonso XII. De este modo regresa la monarquía a España en la figura de este rey, de la dinastía Borbón, que gobierna entre enero de 1875 y 1885; le sucede su esposa María Cristina de Habsburgo, reina regente hasta 1902, año en que Alfonso XIII cumple su mayoría de edad; permanecerá en el país hasta 1931. El 14 de abril de ese año se proclama la II República. Se puede considerar, sin embargo, que la Restauración abarca desde 1875 hasta 1923 con la Dictadura de Primo de Rivera. Por lo general, los historiadores hablan de dos etapas en la Restauración: la primera, desde 1875 MARGARITA GARBISU BUESA, MANUEL ÁLVAREZ SERRANO «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 239 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» espacio y un tiempo similares con los que Mendoza juega, para convertir a su ciudad natal en el recipiente de una realidad histórica que adquiere un peso fundamental en el desarrollo de la ficción. Este recurso sorprendió gratamente a la crítica, que lo estudió y analizó en ensayos varios2. En 2006, con Mauricio o las elecciones primarias, Mendoza repite técnica, y vuelve a localizar la trama en la Barcelona de un periodo histórico concreto, que gana relevante protagonismo. Sin embargo, en clara divergencia con las anteriores, salta ahora varias décadas en el tiempo y se sitúa en los años 80 del siglo XX, con Felipe González como presidente del país, superada ya la transición democrática3. Si como acabamos de mencionar, la relación historia-ficción ha sido ampliamente tratada en La verdad y La ciudad, el estudio no se ha prolongado a Mauricio o las elecciones primarias; de ahí que nuestra intención sea realizarlo ahora desde estas páginas. No se pretende hacer historia, esto es, reproducir objetivamente determinados acontecimientos que se recogen en la trama; se pretende comprobar de qué manera esos acontecimientos se entremezclan con la ficción, influyéndola o incluso definiéndola, y convirtiendo a la realidad de España en elemento clave en el desarrollo del argumento. Para ello se ha optado por analizar la novela partiendo de una comparativa con las dos obras previas; comenzaremos, por tanto, con ellas, con las novelas del 75 y el 86, y la Barcelona de la Restauración, recogiendo la opinión de los expertos, para avanzar en nuestro viaje en el tiempo hasta la Barcelona del felipismo. Se seguirá un esquema fijo en el estudio de cada cual: la delimitación del marco cronológico exacto y de la estructura -externa y, si cabe, interna-, acudiendo a los propios datos que aporta la obra; la alusión, a muy grandes rasgos, a algunos de los hechos históricos que en sus páginas se mencionan, para finalmente abordar nuestro objetivo de partida, esto es, la vinculación realidadficción en los tres argumentos. La metodología elegida, quizá excesivamente rígida, encuentra su sentido en el carácter didáctico con el que este trabajo fue concebido, ya que en un principio constituyó el argumento de un seminario universitario4. hasta 1902, con la subida al trono de Alfonso XIII, y la segunda, desde 1902 hasta 1923, con la proclamación de la dictadura. (Véase Julio Arostegui (coord.) (1982): La España de los caciques. Del sexenio democrático a la crisis de 1917, Madrid, Historia 16, Colección Historia de España, vol. 10). 2 Por ejemplo, ha sido tratado en, entre otras: Miguel Herráez (1998): La estrategia de la postmodernidad en Eduardo Mendoza, Barcelona, Ronsel; o Santos Alonso (1988): La verdad sobre el caso Savolta. Guía de lectura, Madrid, Alhambra. 3 Felipe González fue presidente del gobierno de España entre 1982 y 1996, el llamado periodo del felipismo. 4 Se trata de un seminario que fue impartido en el Spanish & Spanish American Studies Department del King´s El tratamiento de la historia en las «novelas serias» de Eduardo Mendoza. De la Restauración a la España socialista de los 80 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 240 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» 1. LA VERDAD SOBRE EL CASO SAVOLTA Y LA CIUDAD DE LOS PRODIGIOS: DE LA ESPAÑA DE LA RESTAURACIÓN… 1.1. La estructura y el marco cronológico: Barcelona, 1917-1919; 1888-1929 Como se ha comentado, tanto La verdad sobre el caso Savolta como La ciudad de los prodigios se desarrollan en la ciudad de Barcelona en la época de la Restauración, entre las dos Repúblicas. La elección de los años concretos del marco cronológico, se ajusta en ambos casos a las fechas de llegada y partida de sus protagonistas a la capital catalana. La primera relata los oscuros acontecimientos que acaecieron a la empresa Savolta entre los años 1917 y 1919, bajo la dirección del francés Paul-André Lepprince. Esos dos años encuadran la estancia de Javier Miranda en la ciudad, que se ve involucrado en estos acontecimientos al entablar una relación laboral y personal con Lepprince. La segunda abarca un periodo mucho más amplio, 1888-1929 (más bien se retrasa a los últimos meses de 1887), y se centra en la historia de Onofre Bouvila, de cómo llega a Barcelona con unos 11 años de edad, sin un céntimo en el bolsillo, de cómo con picardía va consiguiendo trabajos y contactos varios, y de cómo acaba convirtiéndose en uno de los personajes más influyentes y poderosos de la urbe, a menudo bajo sospecha. En ambas novelas el lector es casi siempre más o menos consciente del momento en que se encuentra, esto es, ambas novelas se ven salpicadas de fechas orientativas en las que está transcurriendo la acción. Diversos son los procedimientos para introducirlas, más difíciles en la primera que en la segunda, de acuerdo con la propia complejidad formal de la obra. La verdad se estructura en dos partes, que se dividen a su vez en cinco y diez capítulos respectivamente, organizados en cuadros o secuencias, en las que Mendoza se vale de diversos planos narrativos. El primer plano narrativo y –por así decirlofundamental se centra en la explicación de los sucesos acontecidos entre los años 1917 y 1919 en la empresa Savolta, por parte de Javier Miranda; al final de la obra se descubre que este narrador en primera está relatando el caso a posteriori, diez años después y desde Nueva York, en un mirada retrospectiva de los hechos. El segundo aborda estos mismos acontecimientos en este mismo periodo (1917-1919), pero vistos ahora desde un narrador en tercera. Un tercer discurso está constituido por la declaración prestada por Javier Miranda en un juicio que tiene lugar ante el juez F.W. Davidson en Nueva York, en enero de 1927 (el mismo año desde el que Miranda escribe el discurso en primera persona), junto con los documentos probatorios del caso; Miranda declara precisamente sobre los acontecimientos de 1917-19. Finalmente, un cuarto discurso se corresponde con el artículo aparecido en el periódico La voz de la justicia de Barcelona el 6 de octubre de 1917, firmado por Domingo Pajarito de Soto, en el que se desvelan los sucesos MARGARITA GARBISU BUESA, MANUEL ÁLVAREZ SERRANO «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 241 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» acaecidos en la fábrica Savolta en ese año. A modo de rompecabezas, estos cuatro discursos se van intercalando en la novela, si bien en la segunda parte desaparecen el juicio y el artículo. De acuerdo con tales procedimientos, Mendoza acude a diferentes recursos para introducir referencias cronológicas, que obviamente no siempre se suceden lineal y ordenadamente: o a través de la propia voz de los narradores, o por medio de la fecha del artículo de Pajarito, o con la inclusión de datos concretos extraídos del mismo artículo, y de las notas y documentos probatorios del juicio de 1927 (cartas, recortes de prensa, etc.). Acudamos como ejemplo a las páginas iniciales de la novela, en las que se reproduce el principio del escrito de Pajarito de Soto fechado el 6 de octubre de 1917, para a continuación mostrarse el primer interrogatorio de la declaración desde Nueva York, en el que el Juez Davidson pregunta a Miranda: J.D.: ¿Dónde ejerció usted sus actividades entre 1917 y 1919? M.: En Barcelona, España. J.D.: ¿Debo entender que vivía usted en Valladolid y se trasladaba diariamente a Barcelona, donde trabajaba? M.: No. […] J.D.: ¿Quiere decir que se trasladó a Barcelona? M.: Sí (Mendoza, 1992: 15). El lector puede intuir de este modo que los acontecimientos sobre la empresa Savolta que se van a ir relatando discurren paralelos a los dos años de permanencia del protagonista en Barcelona; en concreto, la primera parte abarca hasta el final de 1918 y la segunda se prolonga a lo largo de 19195. Pero el lector –insistimosno lo tiene del todo fácil, dado el aparente caos que implica semejante juego temporal. Por ello, a pesar de las marcas explícitas, debe hacer un esfuerzo por ordenar en el tiempo los acontecimientos, especialmente en la parte inicial, más compleja que la final. Como ha quedado indicado, en La ciudad de los prodigios, todo se simplifica: los acontecimientos, relatados esta vez por un narrador omnisciente en tercera que los divide en siete capítulos, siguen un orden cronológico; las fechas, por tanto, se van sucediendo linealmente a lo largo de las páginas sin excesivos trucos temporales. El marco elegido es 1888-1929, años en los que se celebran sendas exposiciones universales College London, en junio de 2008. 5 Casi al final de la novela, se terminan de relatar los acontecimientos del caso Savolta al tiempo que Javier Miranda abandona Barcelona rumbo Estados Unidos: «Y así fue como salimos de Barcelona para no regresar jamás. […] No llegamos a Hollywood. Nos quedamos en Nueva York» (Mendoza, 1992: 429). Así se explica lo dicho previamente: que las últimas páginas se sitúen en 1927 y en Nueva York, cuando Miranda, que ha declarado ante el Juez Davidson, ha revivido los recuerdos del pasado, que decide ahora relatar: «Del juicio y mis declaraciones El tratamiento de la historia en las «novelas serias» de Eduardo Mendoza. De la Restauración a la España socialista de los 80 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 242 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» en la ciudad y entre los que, como en La verdad, se encuadra la estancia del protagonista en Barcelona. La oración que abre la creación dice: «El año en que Onofre Bouvila llegó a Barcelona la ciudad estaba en plena fiebre de renovación» (Mendoza, 1988: 9). Y las últimas palabras del libro leen: «Después la gente al hacer historia opinaba que en realidad el año en que Onofre Bouvila desapareció de Barcelona la ciudad había entrado en franca decadencia» (Mendoza, 1988: 394). Las alusiones a las dos exposiciones universales inundan el inicio y el final de la novela, de tal modo que, además de servir de marco de la trama, la dividen internamente en dos, con una sección intermedia de transición. La primera parte, en torno a la exposición de 1888, abarca los capítulos uno y dos, que quedan claramente delimitados por el acontecimiento6. La segunda, en torno a la Exposición de 1929, se corresponde únicamente con el capítulo 7 -el último-, con referencias como la que sigue: «Fuera sonaban los cañonazos que anunciaban la llegada de los reyes al recinto de la Exposición» (Mendoza, 1988: 389). La novela termina con la marcha de Onofre de la ciudad el mismo día de la inauguración, que se fecha el 19 de mayo de 1929. Entre ambas partes discurren los capítulos tres, cuatro, cinco y seis, en los que se dibujan otros hechos de la época, lejos de mención alguna a las exposiciones. ¿Cuáles son esos hechos -cabe ahora preguntarse? ¿Cuáles son, en grandes líneas, los acontecimientos históricos que en ambas novelas se intercalan con la ficción? 1.2. Los acontecimientos históricos Cuando arranca la trama en La ciudad de los prodigios, rige España la reina María Cristina; en La verdad, sin embargo, reina ya Alfonso XIII, que en 1902 ha cumplido su mayoría de edad. Época de la Restauración en ambos casos (más años en una, menos en otra), que se asocia con una España caótica, inmersa en problemas eternos que no se resuelven. Como explica Miguel Herráez, el bienio 1917-19 de La verdad sobre el caso Savolta reúne acontecimientos fundamentales: exteriormente, la Gran Guerra y la revolución bolchevique; internamente, el desgaste de la monarquía, el desempleo y la migración, el obrerismo organizado, inseparable de las huelgas, y el asentamiento de movimientos revolucionarios socialistas y, sobre todo, anarquistas (Herráez, 1998: 65). En los cuarenta y tres años que abarca La ciudad de los prodigios, a los problemas mentados hay que añadir, entre otros muchos, la inestabilidad política bajo gobiernos poco duraderos, el problema nacionalista y la dictadura de Primo de Rivera. Son estos precisamente algunos de los han brotado estos recuerdos» (Mendoza, 1992: 430), anuncia. 6 Muestra de ello son alusiones como esta, de las primeras páginas de la obra: «A este parque se llamó y aún se sigue llamando ‘el parque de la Ciudadela’. En 1887, cuando Onofre Bouvila puso los pies en él, se estaba levantando allí lo que había de ser el recinto de la Exposición Universal» (Mendoza, 1988: 35); o como esta otra, del final del MARGARITA GARBISU BUESA, MANUEL ÁLVAREZ SERRANO «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 243 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» acontecimientos que Mendoza recrea en las obras. De entre todos, los conflictos sociales y el imparable crecimiento anarquista, cuentan con una especial relevancia en ambos argumentos, más si no olvidamos que las reivindicaciones obreras adquirieron una especial impronta en Cataluña7. En el caso de La verdad, nos encontramos al final de la Primera Guerra Mundial, conflicto bélico que trajo una bonanza económica a una España neutral, que, con empresas como la Savolta, exportaba productos a las naciones europeas en guerra. La otra cara de la moneda fue el lógico incremento en los enfrentamientos entre trabajadores y patronos, que derivó en un aumento de las manifestaciones obreras, las jornadas de huelga y los disturbios populares. No en vano cuando Javier Miranda llega a Barcelona en 1917 la ciudad está inmersa en revueltas callejeras: Por la Rambla de Cataluña bajaban grupitos a la carrera, enarbolando cachiporras y gritando ¡España Republicana!, por lo que supuse que serían los ‘jóvenes bárbaros’ de Lerroux. Los separatistas les arrojaron piedras, el oficial de la pistola hizo una seña y sonó un cornetín. Hubo piedras para los guardias, volvió a sonar el cornetín, se montaron los mosquetones. Los ‘jóvenes bárbaros’ golpeaban a los separatistas, que respondían a las cachiporras con piedras, puños y puntapiés […] Cayeron algunos cuerpos al suelo, ensangrentados (Mendoza, 1992: 23-24). Y cuando la abandona casi tres años después, en el 19, Barcelona ha sufrido una jornada de huelga general: El corte de fluido eléctrico había sumido al conglomerado urbano en un laberinto tenebroso donde toda alevosía estaba encubierta y todo rencor podía saldarse impunemente. Si de día, con la luz, las calles eran el reino de las predicaciones de la igualdad y la fraternidad, por las noches se convertían en el dominio indiscutido de hampones, mangantes y atropelladores. El cierre de los comercios y la carencia de avituallamiento proviniente de las zonas rurales habían provocado la escasez de los productos más necesarios y los canallas imponían sus leyes abusivas en un mercado negro donde la compra de un pan revestía los trágicos caracteres de una degradación (Mendoza, 1992:399). Como telón de fondo de esta tensión laboral, se extiende la sombra del anarquismo, con fuerte arraigo en la Cataluña de la época, del que se alimentan no sólo los insatisfechos capítulo dos: «La Exposición Universal estuvo abierta hasta el día 9 de diciembre de 1888» (Mendoza, 1988: 117). 7 El propio Juez Davidson da los siguientes datos sobre la situación social de Barcelona en 1918: «Siguiendo con los informes que obran en mi poder, a lo largo de 1918 se produjeron en Barcelona ochenta y siete atentados de los denominados «sociales», cuyo balance de víctimas es el siguiente: patronos muertos, 4; heridos, 9; obreros y encargados muertos, 11; heridos, 43. Esto sin contar los daños materiales causados por los numerosos incendios y explosiones dinamiteras. En mayo se produce un saqueo masivo de tiendas de comestibles que se prolonga por varios días y que sólo la declaración del estado de guerra pudo contener» (Mendoza, 1992: 168-169). Al año El tratamiento de la historia en las «novelas serias» de Eduardo Mendoza. De la Restauración a la España socialista de los 80 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 244 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» trabajadores de Savolta alentados por Pajarito de Soto, sino también el propio Onofre Bouvila –y estamos ya en La ciudadcuando, recién llegado a Barcelona a fines de 1887, encuentra su primer trabajo como repartidor de panfletos de este color político entre los trabajadores de las obras de la Exposición Universal. Su jefe es Pablo, un anarquista, en principio, más utópico que revolucionario que predicaba la desaparición del Estado, de la Iglesia, del Ejército, de la organización, únicas causas de los males de la humanidad. Este el germen que da pie a que la novela refleje la fuerte oleada terrorista que asoló España ese final de siglo y que adquirió especial virulencia en Barcelona: Instigados por el ejemplo de sus correligionarios italianos, franceses y sobre todo rusos, optaron por cercenar las cabezas de la hidra, tantas cuantas tenga, y cuantas más, mejor, en frase de uno de ellos. Así empezaron las décadas negras del terror: no había acto público, desfile, procesión ni espectáculo donde no pudiera producirse de pronto la temida explosión de un artefacto (Mendoza, 1988: 162). Por citar algunos de los casos aludidos, el atentado contra Martínez Campos, en el 93 en el curso de un desfile; la bomba lanzada desde el gallinero sobre el patio de butacas del Teatro del Liceo que causó una veintena de muertos, acontecimiento al que Mendoza también se había referido en La verdad8; o la igualmente sangrienta bomba que, en 1896, fue arrojada desde un tejado sobre la procesión del Corpus en la Calle de Cambios Nuevos, atentado en el que Pablo, el antaño jefe de Onofre, se ve involucrado: En 1896, cuando (Pablo) estaba preso desde hacía varios años en las mazmorras del castillo de Montjuich, sus carceleros se cebaron en él a raíz de la bomba del Corpus Christi. Una mañana lo sacaron del calabozo amarrado con correas de cuero que le segaban la carne hasta el hueso y los ojos vendados […]. Cuando le quitaron la venda de los ojos se vio a pocos pasos del precipicio […]. Un teniente de rostro enjuto y tez cerúlea, cadavérico, le apoyó en el pecho la punta del sable. Vas a firmar una confesión, le dijo, o te mato ahora mismo […]. Le mostró una declaración supuestamente prestada por él y transcrita al dictado: decía ser él uno de los responsables de la tragedia del Corpus Christi… (Mendoza, 1988: 56) Los sucesos sociales y políticos adquieren sin duda especial relevancia en ambas novelas; no obstante, La ciudad, a diferencian de su predecesora, absorbe también noticias de otra índole: de carácter urbanístico, como la construcción del ensanche de Barcelona, desde fines del XIX, o de carácter cultural, como la expansión de la industria del cine en siguiente, en 1919, se registraron en Cataluña 403 huelgas (Tuñón de Lara, 1982: 22) 8 Se alude a este hecho cuando Lepprince explica a Miranda que Claudedeu, uno de los dueños de la fábrica Savolta, había perdido su mano en el altercado: «-¿Cómo perdió Claudedeu la mano que le falta? Lepprince se echó a reír». - Estaba en el Liceo el día que Santiago Salvador arrojó las bombas. La metralla le arrancó la mano de cuajo como si hubiera sido un muñeco de barro. Comprenderás que no aprecie a los anarquistas» (Mendoza, 1992: 101). MARGARITA GARBISU BUESA, MANUEL ÁLVAREZ SERRANO «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 245 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» las primeras décadas del XX, empresas ambas con las que Bouvila se enriquece. Y es que no olvidemos que Mendoza elige como marco de la narración las dos exposiciones universales, dos acontecimientos que, aun con connotaciones sociales, se definen por su vínculo con la cultura. 1.3. El tratamiento de la historia Una vez expuestos los hechos históricos más relevantes, surgen ahora una serie de preguntas: ¿Cuál es el verdadero peso de la historia en la ficción? ¿Por qué Mendoza se valió de la realidad de España y Barcelona en ambas novelas? ¿Cómo engarza estos acontecimientos con la fábula literaria? ¿Funciona el marco histórico como mero telón de fondo o es vinculante para el desarrollo de la trama? Intentemos responder comenzando con La verdad sobre el caso Savolta y acudiendo a lo ya dicho al respecto. Eduardo Ruiz Tosaus considera que bajo este binomio de las primeras décadas del siglo, Mendoza trató de esconder la caótica situación de una España que, en 1975, esperaba la muerte de Franco. Afirma el estudioso: «El lector de La verdad sobre el caso Savolta intuía que existía una secreta concordancia entre 1917 y 1975, intuía que los dramáticos acontecimientos que el país estaba viviendo en 1975 tenían un reflejo o, si se prefiere, una lejana resonancia con lo que aconteció en España en 1917, y la España de 1917 actuaba como espejo (¿concavo?) de la España de 1975» (Ruiz Tosaus, 2005: 3). Si en el 75 fue la represión última de la dictadura la que mantuvo en vilo al país, continúa diciendo Ruiz, en el 17 fue el anarquismo el gran protagonista, ideología a la que el autor acude para camuflar el crispante clima franquista. Sin embargo, Santos Alonso asegura que el propio Mendoza manifestó en más de una ocasión que no hay que buscar segundas lecturas a la presencia de una realidad política y social en la novela. Lo manifestó en una entrevista concedida al año siguiente de la publicación de la obra: «No, el interés político me fue un poco de rebote […] La verdad sobre el caso Savolta es una novela de intriga donde se entremezclan historias diferentes y además es entretenida […] No pretendía hacer una novela política ni social. Tan sólo pretendí hacer la epopeya del proletariado. El proletariado es un telón de fondo y la lucha anarquista también» (Tuñón, 1976: 51-52). Y lo corroboró tres años después con estas palabras: «No, nunca he pretendido hacer una novela política al narrar la existencia de mis personajes [...] Yo no pretendo más que contar una historia, casi como lo haría un niño o un adulto cuando tratan de dormir a una persona mayor» (Alzueta, 1979: 54-55). Por consiguiente y de acuerdo con Mendoza, Alonso considera que, desde un punto de vista ficcional, el peso social y político queda disminuido por el propio argumento: «la trama policial aligera de tal modo su carácter histórico y social que en ningún momento, pensamos, pueda definirse en uno y otro sentido; más bien sigue El tratamiento de la historia en las «novelas serias» de Eduardo Mendoza. De la Restauración a la España socialista de los 80 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 252 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» Bajo la ventanilla y preguntó a un peatón la causa del alboroto. -¡Hemos ganado! -¿El qué? -¿Qué va a ser? Las olimpiadas. Lo ha dicho Samaranch: La ville de Barcelone! -Menuda lata. ¿Y cuándo será eso? Clotilde cerró la ventanilla. -En el 92, dijo. -Casémonos antes, ¿quieres? -Pídemelo bien, dijo Clotilde (Mendoza, 2006: 364). Como se ha mencionado, fue el 17 de octubre de 1986, cuando Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional, proclamó la noticia. Ese mismo día Mauricio le pide a Clotilde que se casen, declaración con lo que culmina la segunda parte y -a excepción del epílogola novela completa. En medio de ambas partes, una intermedia elude los dos acontecimientos clave para cobijar otros muchos de la historia del momento (la España del felipismo), que impregnan la totalidad de la novela. Detengámonos brevemente en ellos. 2.2. Los acontecimientos históricos Entre los años 1984 y 1986, Felipe González rige el país con holgada comodidad pues en octubre de 1982 ha ganado con contundente mayoría absoluta las elecciones generales, tras varios gobiernos de la UCD. Para entonces los peores años de la transición democrática se han superado, en política exterior España ha entrado en la OTAN y a punto está de hacerlo en la Comunidad Económica Europea11, y en política interior, desde la Constitución del 78 se ha reconocido la existencia de comunidades autónomas en la Península, lo que ha dado lugar a la formulación del Estado de las Autonomías. Si en las creaciones anteriores, las revueltas obreras y el anarquismo de la Restauración eran los referentes, ahora los logros y conflictos socialistas, tras los duros años de transición, se convierten en sus sustitutos. Así se retrocede un poco en el tiempo y se alude, como cosa del pasado no muy lejano, a la agitación del país tras la muerte de Franco: «había ingresado en una universidad cuya única razón de ser en aquellos años agitados, presididos por los portentosos cambios que siguieron a la muerte del dictador, parecía no ser otra que la transformación de una sociedad injusta, anquilosada y gazmoña» (Mendoza, 2006: 43); a los momentos más duros de la transición: «Alemany y Fitó le 11 España ingresó en la OTAN en mayo de 1982 con Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del país, y en la CEE, el 1 de enero de 1986, con Felipe González. MARGARITA GARBISU BUESA, MANUEL ÁLVAREZ SERRANO «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 253 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» explicaron que el país atravesaba por un momento difícil. Después de los años turbulentos de la transición, una vez establecida la democracia […] - Afrontamos un reto muy especial, dijo Fitó. En poco tiempo la izquierda española ha tenido que improvisar una clase política» (Mendoza, 2006: 25); y a los gobiernos de la transición anteriores al PSOE, esto es los de la UCD: «Al gobierno anterior hay que reconocerle sus méritos: muchas veces sin criterio, pero con un par de cojones, consiguió reformar las instituciones del país en un tiempo récord, cuando nadie daba un duro por el futuro de España» (Mendoza, 2006: 38). En política exterior, se menciona la postura poco clara del gobierno de González ante la OTAN12: «-Esto por no hablar del desgaste, dijo Alemany. No es un secreto que el referéndum para entrar en la Alianza Atlántica nos ha restado muchas simpatías. Especialmente en Cataluña» (Mendoza, 2006: 26); y se recuerda asimismo, al principio de la novela, que España aún no ha entrado en la Comunidad Económica Europea: «Esto favorecerá nuestra entrada en la Comunidad Europea si hacemos los deberes» (Mendoza, 2006: 38). En política interna, no puede faltar un comentario sobre la conflictiva situación del País Vasco en años de constantes atentados de la banda terrorista ETA: -¿Estará buen la lubina a la vasca?, dijo Mauricio. […] -Del País Vasco no puede venir nada bueno, dijo. -Hombre, la cocina y unos cuantos futbolistas, dijo Mauricio. -Si quieren la independencia, por mí ya se la pueden dar, dijo su madre, a ver cómo se las arreglan sin nosotros (Mendoza, 2006: 213-214). o sobre los primeros casos de corrupción, que con el tiempo se duplicarían: «Los políticos habían aprendido las posibilidades del poder y se injerían en todos los campos sin disimulo. Muchos sobrepasaban los límites de lo permisible y se veían obligados a dejar sus cargos, pero el escándalo duraba poco y no tenía consecuencias prácticas» (Mendoza, 2006: 229). Pero referencias no exclusivamente políticas nos ayudan también a conocer la época: desde el hecho de que Clotilde trabaje como abogada especialista en delitos informáticos, profesión que entonces empezaba a demandarse: «Estudié Derecho en Barcelona y ahora ejerzo la abogacía. Especializada en delitos informáticos. -¿Tantos hay?» (Mendoza, 2006: 31); pasando por la obligada alusión al fútbol, deporte nacional: «En Israel había una gran afición a los deportes. Rubén sabía que el Barça había ganado la liga anterior 12 Recordemos que en el 82 el PSOE no apoyó la entrada del país en la OTAN, pero cuando subió al poder propuso un referéndum (que finalmente se celebraría el 12 marzo1986) para que el pueblo español decidiera su permanencia. Todo este asunto restó credibilidad y popularidad al gobierno. El tratamiento de la historia en las «novelas serias» de Eduardo Mendoza. De la Restauración a la España socialista de los 80 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 254 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» holgadamente13 y hablaba con entusiasmo de Johan Cruyff» (Mendoza, 2006: 265); sin olvidar una mención al cine español: «No seas anticuado, dijo Mauricio. El cine español está mejorando mucho. Y ya es hora de darle una oportunidad» (Mendoza, 2006: 99). Las palabras de Mauricio nos llevan a recordar que, aun situada la trama en Barcelona, estamos en la época de la famosa movida madrileña y de los inicios de Pedro Almodóvar, que en 1984 estrena ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, en 1985, Matador y en el 86, La ley del deseo. 2.3. El tratamiento de la historia Puesto que seguimos un esquema similar al planteado para las dos novelas previas, cabe ahora de nuevo preguntase cómo engarza Mendoza los acontecimientos históricos con la ficción, y si éstos funcionan como mero telón de fondo o son vinculantes para el desarrollo de la trama. Con La verdad y La ciudad, comenzábamos nuestra reflexión acudiendo a la voz de la crítica y a la del propio autor, pero en este caso ni existe bibliografía al respecto, ni tenemos noticias de que Mendoza se haya pronunciado en este punto en particular; por ello, no queda más que acudir al propio texto para encontrar la respuestas a nuestro planteamiento. Si en las dos anteriores afirmábamos que el periodo histórico elegido, además de marco, era fundamento en el desarrollo de los acontecimientos (las ilegalidades de la empresa Savolta y la vida de Miranda tienen su razón de ser en la España de 1917- 1919, y Bouvila despliega su carrera social y económica en vínculo directo con los hecho y tipos de la historia de entre 1888 y 1929), ahora en Mauricio, podemos igualmente llegar a una conclusión parecida. Ya que las elecciones autonómicas catalanas de 1984, aparte de abrir la novela, se constituyen como un elemento clave para un argumento que se sustenta en la candidatura de Mauricio a los comicios por el partido socialista. Gracias a esta situación el protagonista conoce a Clotilde con quien comienza un noviazgo, que transcurre al tiempo que transcurren los acontecimientos de la historia de España: la candidatura, la campaña, las elecciones, la CEE, la corrupción, ETA, el cine de Almodóvar, Barcelona sede olímpica. Este último, final de trayecto, marca, como en las anteriores, un momento conclusivo en la vida del protagonista pero, a diferencia de ellas, no se trata del cierre a su estancia en Barcelona, sino el cierre a un noviazgo que deviene en matrimonio. De este modo podemos concluir que historia y ficción de nuevo se entrelazan por motivos similares a los ya vistos: por un lado, porque también ahora corren paralelas y 13 Se trata de la liga 84-85, que el Barcelona ganó a cuatro jornadas del final de la competición. MARGARITA GARBISU BUESA, MANUEL ÁLVAREZ SERRANO «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 33 (2010)» 255 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Número 32 (2009)» la segunda carecería de sentido sin la primera; y, por otro, porque, nuevamente los dos acontecimientos históricos clave delimitan un elemento indiscutible del desarrollo argumental, esta vez, la historia de amor entre Mauricio y Clotilde. No hay atisbo, sin embargo, de la ficcionalización de la realidad, procedimiento este reiterante en La ciudad, sutilmente anticipado en La verdad, que queda obviado en Mauricio, ya que ningún ser de la historia del momento se convierte en personaje novelesco. 3. A MODO DE CONCLUSIÓN Expuesto los datos, cabe ahora una breve reflexión final que procure interpretar la irrupción de la historia de España en la trayectoria mendociana. Entre Savolta y La ciudad, aunque parezca paradójico, muchos de los recursos se repiten para crear dos obras geniales, si bien totalmente dispares. La primera, aunque más compleja formalmente, se queda, sin embargo, a la zaga en la plena asimilación de la realidad en la ficción, que Mendoza, en cambio, sí logra en la segunda. Si en ambos casos, contexto y ficción van de la mano, en La ciudad de los prodigios, la historia se integra, se incrusta, se hace ficción en un paso adelante en el empleo de este procedimiento, paso adelante que retrocede en Mauricio, ya que en esta última prácticamente nada hay nuevo con respecto a las previas. Más cercana a Savolta en el periodo abarcado, en el peso político de la trama y en el rigor histórico, lanza en cambio un guiño estructural a La ciudad, al calcar la división interna conforme a los dos hechos que la limitan. Sólo un nuevo dato destaca en Mauricio: la ya mentada elisión de fechas específicas, verdadera y única aportación de esta novela a la simbiosis realidadficción en la trayectoria del autor. Aquel que en 1975 comenzó a sorprender a todos -crítica y públicocon tal recurso, que supo llevar al extremo de la osadía literaria en el 86 y que ha recuperado, más cautamente, en el nuevo milenio, con su Barcelona eterna como telón de fondo. 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