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Zumbiehl, François. Mañana toreo en Linares. Relato, Barcelona, Edicions Bellaterra, 2010 [Reseña]

Martínez Shaw, Carlos

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Fig. n.º 14.- Zumbiehl, François (2010): Mañana toreo en Linares. Relato, Barcelona, Edicions Bellaterra. Revista de Estudios Taurinos N.º 29, Sevilla, 2011, págs. 263-266 El año 2007, cincuentenario de la muerte de Manolete, alumbró toda una serie de obras, particularmente ensayos biográficos y ficción narrativa, sobre la figura del gran diestro cordobés. Algunas, sin embargo, no acudieron a tiempo a la cita, como ocurrió con La suite de Manolete, una excelente novela de Joaquín Pérez Azaústre, publicada por Alianza Editorial en 2009, que tal vez no pueda sumarse plenamente al repertorio de la literatura taurina propiamente dicha, pero que, Carlos Martínez Shaw 264 concebida en clave de thriller y teniendo al torero como telón de fondo, reúne los más atractivos elementos de la serie negra. También ha llegado más tarde de lo previsto la obra que ahora nos ocupa, aunque en su descargo valga decir que apareció en Francia en 2008 (publicada por Autrement) y que sólo dos años después ha sido puesta a disposición de los lectores españoles por Edicions Bellaterra, en la colección Muletazos, dirigida mano a mano por Fernando del Arco de Izco y Luis Corrales y en cuyo catálogo ya figuran varios títulos de singular interés para todos los aficionados al hecho taurino. No esperábamos un relato, en este caso una verdadera nouvelle, de François Zumbiehl, doctor en Antropología, que fue consejero cultural de la embajada de Francia en España y director adjunto de la Casa de Velázquez y que actualmente es director cultural de la Unión Latina, ya que su autor se ha especializado en la producción ensayística sobre el mundo del toreo, con obras de tanta consideración como El torero y su sombra (Madrid, 1987), La Tauromachie, Art et Littérature(París, 1990), La voz del toreo (Madrid, 2002) y, finalmente, Le discours de la corrida (París, 2008), esta última con traducción castellana de J. M. González Marcén (El discurso de la corrida) publicada por Edicions Bellaterra en 2009. En cualquier caso, en su incursión literaria François Zumbiehl imagina el flujo de los pensamientos, reflexiones y remembranzas de Manolete el día anterior (como indica el título) a su actuación, cogida y muerte en la plaza de toros de Linares. Su objetivo es el de tratar de desentrañar la compleja psicología de una persona más reflexiva e introvertida que expansiva, el de tratar de captar el «misterio de su fragilidad señorial». Adoptando este método, el autor se acerca a las honduras del alma del torero, logrando una aproximación más que plausible, un retrato espiritual que resulta más que convincente. Por la mente de Manolete desfilan las constantes del hotel (el Victoria de Madrid), del coche (que conduce a la plaza por las calles de la ciudad o que aleja por carretera de la plaza de hoy para correr hacia la plaza de mañana), del hospital (una cita periódica ineludible para todo matador de toros) y de la presencia de su cuadrilla y de sus empleados y a veces consejeros, entre los que destaca por su apoyo constante su apoderado, José Flores Camará. Ytambién desfilan sus recuerdos: el servicio militar, los primeros pinitos en el Campo de la Merced y en El Lobatón, las giras con la compañía cómico-taurina de “Los Califas”, las primeras novilladas, el día de la alternativa en Sevilla de la mano de Chicuelo en julio de 1939, la confirmación en Madrid el día de la Hispanidad del mismo año. Todo ello frente al negro telón de fondo de la España de Franco, prepotente en su victoria sobre sus enemigos, todos ellos «muertos, presos o desterrados», lo que potencia la «tibieza ideológica» del torero, que en 1945 se encuentra bien a sus anchas con los republicanos exiliados en México, donde conoce a Indalecio Prieto y donde se emociona rememorando anécdotas cordobesas con el profesor Antonio Jaén Morente (declarado «hijo maldito de la ciudad» por el rencor de las autoridades franquistas) o escuchando flamenco en el Centro Andaluz: «los lamentos de un cautivo/ no pueden llegar a España/ porque está la mar por medio/ y se convierten en agua». Desde entonces México estará siempre en su corazón. En fin, sus amores. El amor de siempre, el de su madre, Angustias Sánchez. Yel amor de su vida, Lupe Sino, siempre vista con reticencia por su círculo más próximo, pero con la cual el torero conoció las dichas y las agonías de los enamorados y con la que pensó en llevar una nueva vida tras su retirada inminente en el trágico año de 1947: «si todavía nos queremos, aprenderé a cuidar a Lupe de sol a sol». Recensiones de libros 265 En el último tramo del relato, Manolete, que siempre ha evocado la angustia que subyace al aplomo que le envidiaba Carlos Arruza («una madeja de dudas y tanteos, concebidos en la soledad»), se deja llevar por un pensamiento fatalista (acorde con su toreo «ascético y patético») y llega a Linares con la conciencia asediada por un oscuro deber de restitución. El rescate (innecesario pues sólo existía en su alma atormentada) lo hará con su propia sangre. En definitiva, un relato con muchas virtudes. Primero, apoyado en muchas vivencias del mundo de los toros y en muchas lecturas sobre la vida de Manolete. Segundo, dotado de una gran penetración psicológica en el espíritu de una personalidad compleja y con un componente trágico patente con anterioridad al momento de su muerte. Tercero, poseído de una gran capacidad de evocación, que sabe extraer una rara coherencia de la suma de los sucesos de una vida de torero. En suma, un rela- to emocionante y persuasivo, que nos parece muy cerca de la verdad poética, y de la verdad a secas, de lo acontecido en el alma de Manolete, un torero para el recuerdo, sin necesidad de recurrir a la leyenda. Carlos Martínez Shaw Fundación de Estudios Taurinos Carlos Martínez Shaw 266