Obituario: José Manuel Rubio Recio (1928-2017), naturalista, conservacionista y maestro de la Biogeografía española
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Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 76 , 550-552 ISSN: 0212-9426 OBITUARIO José Manuel Rubio Recio (1928-2017), naturalista, conservacionista y maestro de la Biogeografía española Fernando Díaz del Olmo Catedrático de Geografía Física Universidad de Sevilla (España) Cuando en Mayo de 1952 Tono Valverde (1926-2003) visitó por primera vez Doñana y las marismas del Guadalquivir, trazó, sin saberlo, la trayectoria vital y profesional de muchos investigadores, pero de forma especial la de su buen amigo, vallisoletano como él, José Manuel Rubio Recio (1928-2017). Junto a Tono, desde 1953, formaría parte del núcleo originario de los naturalistas españoles cuyos apellidos marcaron el camino de la conservación de Doñana: Valverde, Bernis, González Gordon, Rubio y Weicker. Imposible referirme a José Manuel Rubio Recio, por lo tanto, sin tener presente su íntima amistad con Tono Valverde. Nacida en 1942 pero fortalecida durante 1946 cuando Tono, en su casa de Valladolid, “tísico y escayolado” recepcionaba los pájaros y bichos que sus hermanos Carlos y Luis, junto a su amigo José Manuel, le cazaban y llevaban a la cama para clasificarlos, dibujarlos, disectarlos, estudiarlos y disecarlos. Allí, en aquel dormitorio-gabinete, donde el autodidactismo se desarrollaba en todo su esplendor, se comenzó a trazar la trayectoria vital y profesional del que muchos años después sería el Catedrático de Geografía Física de la Universidad de Sevilla. Las veces que los vi juntos en la biblioteca-despacho de José Manuel, en el antiguo Departamento de Geografía de Sevilla, comencé a entender el significado de la amistad en el competitivo mundo universitario. Como Tono, José Manuel fue ante todo un naturalista; pero además fue un profesor vocacional, un geógrafo viajero para ver con sus propios ojos los paisajes, un amante buscador de libros y un excelente promotor de jornadas de campo. Rubio se licenció en Filosofía y Letras. Bajo la dirección académica de Amando Melón (1895-1975) defendió su tesis doctoral en 1955 sobre su querida Ribera del Órbigo. La tesis quedó inédita pero tuve ocasión de leerla a finales de los años 70 en Villoria (León). Descubrí que aquellos años marcados por Doñana, Tono Valverde y los pájaros, se podían leer en el epígrafe biogeográfico de la Geografía Física del Órbigo: en breves pero significativas páginas se describían las formaciones vegetales mesófilas y ¡las comunidades ornitológicas del Órbigo! Allí está la forja de la Este trabajo se publica bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.
Zoogeografía española y las primeras aplicaciones de los planteamientos geobotánicos y ecológicos de Huguet del Villar, tan admirado por Tono y Rubio, lo que significaba ir más allá de la Geografía Botánica académica de Rivas Goday y Oriol de Bolós. José Manuel Rubio Recio en un acto académico de la Universidad de Sevilla, portando la medalla de Catedrático de su padre, el Profesor de la Universidad de Valladolid Julián María Rubio. La vida de geógrafo profesional parecía consolidada para José Manuel como catedrático de Geografía Económica de Escuela de Comercio, primero en Badajoz y luego en Oviedo, aquí compartiendo la docencia con cursos en la Universidad. El giro llegó cuando recién instalado en Sevilla el Catedrático de Geografía, el Prof. Juan Benito Arranz, salió a concurso-oposición una plaza de Profesor Agregado de Geografía General. Obtenida por Rubio Recio, podemos afirmar que, con ambos profesores en el curso 1968-69, se inicia la modernidad de los estudios geográficos en Sevilla. Es también el año 1969 la fecha del Decreto de creación del Parque Nacional de Doñana y cuando Tono se instala en Sevilla. Durante la década de los ’70 la Geografía Física se iniciará con fuerza en Sevilla y en los 80, con José Manuel como Catedrático de Geografía Física, cristalizará en Tesis, Proyectos y grupos de investigación diversificados, teóricos y aplicados. Dentro y fuera del aula, la didáctica de Rubio se mantenía fiel al naturalismo vallisoletano de los años 40. Lo primero ir al campo, “ver” y muestrear; y lo segundo, estudiar en gabinete. Fue durante el curso 1974-75, como becario de colaboración, cuando el Prof. Rubio comenzó a guiar mi formación en Geografía Física de carácter geomorfológico y biogeográfico. Por supuesto, como a otros, me mandó al campo y luego, en la ya citada biblioteca-despacho del antiguo Departamento de Geografía, a estudiar y debatir con él lo aprendido para volver al campo una y otra vez. En la Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 76, 550-552 551
biblioteca supe de su gusto por la aplicación de los planteamientos epistemológicos inductivos, el pensamiento estructuralista y la teoría de sistemas de K. L. v. Bertalanffy. Supe de su aprecio por la Geomorfología de M. Derruau. Me hizo advertir el contraste de ésta con los Principles of Geomorphology de W. D. Thornbury, derivados de W. M. Davis; el rigor que introducían en la Geografía Física los trabajos de H. Baulig, P. Birot, J. Tricart, F. Taillefer...; y en España, el seguimiento que hacía a los nuevos geógrafos físicos especializados (Francisco López Bermúdez, Mª Jesús Ibáñez Marcellán, Manuel Pezzi, J. J. Sanz Donaire...). Pero por encima de su interés por el relieve estaba el más activo biogeográfo de España, casi avant la lettre. José Manuel fiaba su criterio a los clásicos E. Huguet del Villar y H. Gaussen. Entre sus obras y autores de cabecera estaban los précis d’Écologie de G. Lemée, los maquis mediterráneos de P. Quezel y la presentación de las formaciones vegetales de P. Ozenda y G. Bertrand… Y siempre, por supuesto, los modernísimos trabajos de Tono convertidos en monografías ecológicas: Vertebrados de las Marismas del Guadalquivir (Introducción a su estudio ecológico) (1960) y Estructura de una comunidad de vertebrados terrestres (1967). El índice de apetencia y los cenogramas, Rubio los utilizaba con fruición en sus cursos a través de una batería de fotocopias. Para él Biogeografía y Ecología eran dos caras de una misma moneda. Y sobre todo, el trabajo de campo y los pájaros. Era de la misma opinión que Tono cuando recordaba la auténtica revolución que significaba hacer campo con una guía y unos prismáticos, ya que está al alcance de cualquiera “poner un nombre a los pájaros”. Los dos rendían homenaje a la traducción de la Guía del norteamericano Roger T. Peterson, de Mauricio González-Gordon Díez (1923-2013), la otra pata fundamental de la conservación de Doñana, simbolizando a los naturalistas que estaban fuera de los circuitos académicos. Era el autodidactismo fascinante que vivió de joven, al cual siempre se mostró fiel. Sirva el recuerdo de su apoyo a la difusión del “paraíso de las orquídeas” de la Sierra de Grazalema de Luis Velasco (1988). Rubio y Tono. Tono y Rubio. Ambos confundidos en la biogeografía-ecología, nos han legado a todos la ética de la conservación. A ello se refirió José Manuel en un trabajo breve y acaso tardío (Rubio, 1977, p. 289), en el que se dolía del “hecho de que sea necesario argumentar (la conservación de la naturaleza)”, “un índice desconsolador de irresponsabilidad científica” (Rubio, 1977, p. 290). Como expresa su ex libris “Rubio’s, lee o escribe pero habla poco”. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 76, 550-552 552