El signo pictórico de Ljubinka Jovanovic Mihalovich
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Revista Fuentes 2 - 2001 EL SIGNO PICTÓRICO DE LJUBINKA JOVANOVIC MIHALOVICH Mª José Garcia del Moral y Mora Universidad de Sevilla RESUMEN: En la obra pictórica de Ljubinka hay una constante: el sentido lumínico de lo supraconsciente que se traduce en la trama del color y el laminado de oro que baña buena parte de sus cuadros, como si esos dorados fuesen reminiscencias de las raíces latentes en el alma de la pintora, una representación del pasado espiritual de su pueblo (Serbia) en el que la tradición de la religión ortodoxo-bizantina dejó huella en el arte de los iconos y de las iglesias. La semántica de su obra pictórica va por la línea del amor a lo que observa y pinta. Hay un sentido místico en toda su obra creativa. Es una mística de la ternura a las cosas y a las gentes. En su obra, además de poesía, hay música callada, silencio sonoro. Sus lienzos más que inquietar, calman. París y Nueva York no cercenan su universo, por el contrario, ella pone al alcance de Occidente su herencia de Bizancio. ABSTRACT: There is a constant in Ljubinka’s pictorial work: the light sense of the supra consciousness that is translated into the colour weft and the gold sheet that covers a good part of her paintings, as if those gilts were reminiscences of the roots living in the painter’s sould, a performance of spiritual past of the country (Serbia) in which the ortodox-byzantine religious tradition left a trace in the icon art and churches. The semantics of her work follows the line of love for what she sees and paints. There is a mystic sense in her whole creative work. It is the tenderness mysticism for things and people. In her work, besides poetry, there is silent music, sonorous silence. Her paintings more than disturb, calm. Paris and New York don’t clip her universe, on the contrary, she puts her Byzantine legacy within the rearch of the West. EL SIGNO PICTÓRICO DE LJUBINKA JOVANOVICMIHAILOVIC María José García del Moral y Mora Jedna se rodila (Ha nacido un canto) Hay en la obra pictórica de Ljubinka, pintora, una constante, el sentido lumínico de lo supraconsciente, que se traduce en la trama del color en el laminado de oro que baña buena parte de sus cuadros, como si esos dorados fuesen reminiscencia de las raíces latentes en el alma de la pintora, una repristinación del pasado espiritual de su pueblo, en el que la tradición de la religión ortodxo-bizantina dejó honda huella en el arte de los iconos y de las iglesias. Ahí se encuentra una de las claves de la pintura de Ljubinka, como ella misma confiesa:
Revista Fuentes 2 - 2001 Un jour que j’avais découvert chez ma grand-mère un paquet de feuilles d’or, j’ai voulu retrouver la petite lumière des icônes et j’ai commencé à peindre. Con qué sencillez y, al mismo tiempo, inteligente ternura manifiesta esta excelente creadora la raíz de su vocación. El laminado de oro será, pues, el material distintivo de la semiótica pictórica de su obra posterior. A partir de ese descubrimiento habremos de considerarlo como la expresión textual en la tela del contenido profundo que encierra una cosmovisión recuparadora de un sentido supraconsciente de la vida que subyace en toda su trama pictórica, sentido trascendente, pues, que no supone una reacción arcaica o folklórica, sino una reelaboración y recuperación de la tradición pictóricoespiritual del icono bizantino, con un nuevo lenguaje que asume dicho acarreo de material: J’ai toujours subi cette mystérieuse présence de l’icône et de la fresque... J’en suis consciente. Dans les monastères serbes, que je ne me lasse pas de visiter depuis mon enfance, l’icône et la fresque sont associées dans un même ensemble architectural. Dans l’obscurité des lieux, l’or de l’icône prend tout de suite le mince rayon de soleil qui filtre par une ouverture dérobée. En Serbie, il y a des monastères qui cachent leurs vieilles pierres dans les rochers, une rivière coule à leurs pieds et l’eau brille sous le ciel bleu. Quand je peins, il me suffit de remplacer l’eau par l’or. No es extraño ver que en la entrega de los cuadros y apuntes inspirados en su estancia en Nueva York, el río Hudson y el East River se conviertan metafóricamente en una hoja dorada que rodea un Manhattan de colores sombríos. Y es que Ljubinka, como afirma el crítico Georges Boudaille: De même, elle a su trouver la ferveur des monatères orthodoxes de son pays dans de compositions en forme de croix, où les ors ternis, les fragances d’inscriptions à demi effacées par le temps, une palette aux sonorités assourdies recréent un espace et surtout une atmosphère. Peut-on comparer les ouvres peintes dans cet esprit aux icônes médiévales? Elles ont perdu toute valeur religieuse pour n’en conserver que la poésie et l’élan, l’amour faudrait-il dire. Más atrás comentaba el mismo crítico: ... Ljubinka a cristallisé un style qui est un véritable prisme, à travers lequel se métamorphosent toutes ses sensations; toutes ses émotions et qui leur confère cette saveur particulière à quoi se reconnaît l’artiste et le créateur. Ainsi, les ouvres qu’elle rapporta récemment de New York ne sont ni une image stéréotypée de l’Amerique, ni une transposition systé matique, mais une évocation, précise à travers une personalité au tempérament défini. Elle n’a retenu que les grands aplats que dessinent les bassins du port, les grillages qui entourent les parcs de West-End, les enseignes et les rythmes de la bizarre architecture de Down-Town. Avec ses éléments, ell a reconstruit l’atmosphère de New York à sa manière. Otro estilema pictórico constante recuperado para el nuevo lenguaje es la cruz griega, cuyo significado no es ya meramente cristiano, sino que sirve de expresión significante,
Revista Fuentes 2 - 2001 recomponiendo un quiasma en el que se reparten las masas de color del cuadro, creando así una gramática de sugerencias múltiples: Parfois le suet de son tableau est l’architecture elle-même, elle met en poésie colorée les panoramas des villes de son pays natal; et la ligne des toits devient l’arabesque la plus fantaisiste et la plus vraie qui soit. L’invention plastique renonce à l’expérimentation pour se nourir de reminiscences visuelles et se concrétiser sur le plan du tableau. L’art de Ljubinka est à base de liberté dans le graphisme et de rigeur dans la composition, d’elements lyriques se mélant à une structure linéaire, de couleurs vives assemblées selon des harmonies insolites possédant un fort pouvoir de suggestion. S’y manifestent tout ce qu’on est en droit d’exiger d’une ouvre actuelle, les qualités murales, le modernisme, un espace recréé, et surtout une poésie et un espirit. No cabe duda de que la semántica de su obra pictórica va por esa línea de amor a lo que observa y pinta. Hay un sentido místico en toda su obra creativa. Es una mística de la ternura a las cosas, a los objetos y a las gentes. Por eso, su pintura se relaciona con el poeta nacional servio Petar Petrovic Njegoch, muerto en 1843, admirado por Goethe, quien aprendió la lengua de Servia sólo por leer su poesía en el original. Este era un apuesto príncipe, hijo del rey de Montenegro (Zernagora), quien se hizo monje eremita, llegando a archimandrita, y quien construyó la capilla de Lovchin para ser enterrado allí, en esa montaña, rosa en la pintura de Ljubinka. Recientemente fue destruida esa ermita para construir un horrible monumento en el mismo emplazamiento cerca de Budva. Ljubinka firmó un escrito en protesta contra tamaño atentado al arte. Otro motivema en las telas de Ljubinka es la lona de circo o tienda nómada, que traduce una indudable carga espiritual y abriga una sed de naturalidad, palpable en la textura del entramado pictórico. Nada es gratuito en su construcción del cuadro. Así, en el tríptico del silencio, se evidencia el trasfondo de una nostalgia de la serenidad, frente a la sordidez acechante. Pero la composición está tan bien acabada que no se pueden deslindar las partes de un todo, ya que hay una cohesión interna en su manifestación lineal de superficie cromática: La ligne chromatique éclaire la portée poétique de l’inspiration. On pourrait dire que chaque élément de la composition vient soutenir les autres et renforcer le sens profond de l’oeuvre. Tout, dans la peintutre de Ljubinka s’intègre si parfaitement à l’ensemble qu’il est difficile et arbitraire d’analyser, de décomposer. Dès que le scalpel s’attaque à un corps aussi parfaitement homogène, il risque de lui ôter la vie. Il faut aller au-delà de la valeur symbolique des lignes et des couleurs, s’abandonner non seulement aux séductions èpidermiques de la peinture mais à la poésie profonde de chaque tableau. Hay poesía, cierto, en su obra, pero hay también música, música callada, silencio sonoro. Sus lienzos, más que inquietar, calman, serenan. Se está bien en su universo, pues convierte en acogedor lo inhóspito, lo siniestro; así sus apuntes neoyorquinos muestran el pletórico conjunto de pequeñas casas en el sur de Manhattan, cercadas por los rascacielos amenazantes de negra textura. Lo mismo ocurre cuando pinta puertos o montañas. Todo se resuelve en ternura en su paleta. La dimensión supraconsciente está siempre latente, el sosiego, la quietud del oro y de la plata, vence, domeña a la
Revista Fuentes 2 - 2001 inquietud, a la zozobra del negro y del rojo: Au plus profond d’elle-même Ljubinka sait ce que les peintres de Byzance, source à laquelle elle a bu, sentaient déjà: l’or et l’argent servent non seulement à éclairer matériellement la toile, mais également et surtout à faire jaillir sa lumière intérieure. De l’Orient aussi Ljubinka a appris la sagesse: sa peinture est une réflexion. Réflexion de son environnement, certes, (mot à la mode), et Ljubinka est un peintre d’aujourd’hui, mais réflexion qui transforme les choses qu’elle a logées dans l’atelier de son âme et qu’elle a imprégnées de la paix, de l’equilibre et du dépouillement de celui qui n’a besoin de presque rien. Elles en ressortent quasi statiques, comme si tout s’était arrêté un instant, le temps de les fixer sur la toile. C’est peut-être cette apparente quiétude qui donne cette sensation de sérénité, de bonheur parfois, et qui fait dire au grand écrivain colombien Gabriel García Márquez: "j’écris heureux car j’ai des Ljubinka chez moi". Et cet homme "heureux" devant une usine peinte par Ljubinka rêve peut-être de quelque immense soleil bien chaud, sauveur d’un monde un petit peu trop froid. La calidad de su pintura se explica por la conjunción dialéctica de un mundo propio, rico en valores, no prestados, sino recuperados de sus orígenes eslavos, a lo que se une la maestría de las técnicas más acabadas del arte contemporáneo, del arte de la aventura y de la búsqueda en la abstracción. Pero estas técnicas no se han enfriado un ápice, sino que han potenciado, actualizándolo, el legado espiritual tan sabiamente salvado por Ljubinka, vertiéndolo en un nuevo molde asequible a la sensibilidad de la modernidad. París, Nueva York, no coartan, no cercenan su universo, por el contrario, ella pone al alcance de Occidente su herencia de Bizancio. Ljubinka salva su tradición y nos salva a todos: Est-ce à dire que la peinture de Ljubinka est une peinture archaïque et folklorique? Il suffit de la regarder pour s’apercevoir qu’au contraire, aucune peinture n’est plus moderne, ne participe mieux des recherches actuelles. (...) Lorsqu’elle arriva en France, elle possédait déjà son métier et sa personalité. Restait le plus difficile: donner une forme moderne aux impulsions lyriques qui la poussaient à s’exprimer avec des couleurs. (...) La peinture de Ljubinka s’élève au niveau de l’art en trascendant cet attacchement au sol natal, en le dépouillant de tout caractère anecdotique, en lui conférant une valeur universelle. No se puede asociar Ljubinka a una escuela tal o cual de pintura. Su universo no es surrealista ni geométrico, ..., sino que supone la maduración de una pintura puesta al servicio de una cosmovisión abierta, enriquecedora, llena de una gran fe en la vida y en la obra del hombre. Parece decirnos que el color, la luz, ese "primer animal visible de lo invisible", como decía José Lezama Lima, está siempre ahí, derramándose e iluminándonos, al igual que en el poema de Amalio: TU NOMBRE, LUZ, tu nombre como hierro Que cauterice afanes y fatigas. Tu nombre, granazón de las espigas. Cañaveral de crines. Alto cierro.
Revista Fuentes 2 - 2001 Tu nombre: idea, bosque, lumbre, cerro... Para mis ojos, tú. Tú que me intrigas Con tu almenara al viento, que atosigas Mi voz con tus reflejos. Nunca yerro Cuando invoco tu nombre. Compañera, No cejes a mi lado hasta que muera En tanto hacemos juntos el camino; Tu huella es el color; vaga figura Tu eco en el cancel de mi pintura Y tu nombre ¡tu nombre! Mi destino. BIOGRAFÍA SUCINTA DE LYUBINKA JOVANOVIC-MIHAILOVIC Ljubinka Jovanovic nace en Belgrado en 1922. Su padre era matemático y pintor amateur. Sus primeros recuerdos relativos a la pintura son las reproducciones, los catálogos que rodaban por la casa familiar y una exposición de arte italiano de la que recuerda a Carpaccio y a Piero della Francesca. Desde la edad de ocho años sigue cursos de piano, después composición musical. En 1946 entra en la Escuela de Bellas Artes de Belgrado. Un profesor, el pintor Tabakovic, ejerce sobre ella una gran influencia. En 1947 marcha a Zadar donde trabaja como miembro del Grupo Zadar. En 1951 expone con el grupo "Jedanaestorica", en la Galería Ulus, en Belgrado. Su primera exposición particular tiene lugar en 1952, en la misma Galería Ulus (Asociación de Artistas de Servia). Ljubinka pasa una temporada en Italia, y en Milán descubre la obra de Van Gogh. Ese mismo año se instala en París. En 1953 presenta sus telas en la Galería Marsella, en París, así como en el Salón Populista de la misma ciudad. Expone colectivamente en los salones 56 y 59 de Rijeka (Yugoslavia). Las exposiciones colectivas en que participa en 1960 son: Salón de las Nuevas Realidades, París; "Expresión de Hoy", Lunéville; Galería Muller, Stuttgart. Las de 1961 son: Salón de Mayo, París; Salón de las Nuevas Realidades; "El impulso o la naturaleza del gesto", Dar a Ver, París; III Salón del Palacio de Bellas Artes, Toulouse; XVII Salón de Mayo del Stedelijk Museum de Amsterdam. En 1962 expone en: Salón de Mayo, París; Salón de las nuevas realidades; "Los campesinos de París", Dar a Ver II; Colección "La Piel del Gato" presentada por las Ediciones Tisné, París; Escuela de París, Galería Charpentier, París. Es el año de su primera estancia en Nueva York. Su primera exposición particular en París tiene lugar en la Galería Ariel, en 1964. También expone en las colectivas "La caja y su contenido", Galería Legendre, París; y "El Arte y la Revolución Argelina", Argel. Marcha de nuevo a Nueva York. En 1985 presenta tres particulares: París, Galería Pintores del Mundo; Nueva York, Universidad de Long Island; Umeo, Suecia: "Tres pintores de París". Otra exposición de grupo tiene
Revista Fuentes 2 - 2001 lugar en Sundsvall, Suecia. Otras colectivas: París, Museo Municipal de Arte Moderno: Salón de la Nuevas Realidades; Galería Zunini: Dar a Ver; Chântillon des Arts: "La Semana de la Cultura"; Galería Pintores del Mundo: Litografías originales; salón de Mayo; Galería Ariel: Negro y Blanco", en 1966/67. Las particulares que se han ido sucediendo son: 1974 – Lille, Galería Saint-Jaques. 1976 – Saint-Etienne du Rouvray, Centre Culturel Jean Prèvost. 1977 – París, Galería Rive Gauche; Bilbao, Galería Aritza; Belgrado, Sala de Exposiciones del Museo de Arte Moderno; Santiago de Compostela, Galería Torques. 1980 – París. Arcus. 1981 – Budva, Museo de dicha ciudad yugoslava. 1982 – París, Synart. 1983 – Mallorca, Museo de Soller; Bilbao, Galería Aritza. Sus telas han sido adquiridas por museos de París, Budva, Novi Sad, Mallorca, etc.
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