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149 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica “Y SE DESENCAJÓ LA TIERRA DE SU ESTADO NATURAL”: EFECTO DE LOS DESASTRES COMBINADOS EN QUITO Y ALREDEDORES ENTRE FEBRERO Y MAYO DE 1797 “AND THE LAND WAS ALTERED FROM IT´S NATURAL STATE”: EFFECTS OF THE COMBINED DISASTERS IN QUITO AND ITS SURROUNDINGS BETWEEN FEBRUARY AND MAY OF 1797 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda 1 Universidad de Sevilla Orcid: 0000-0003-3529-8655 Resumen: Esta investigación analiza cómo una sucesión de desastres combinados asociados con la presencia, en un corto lapso, de terremotos, erupciones volcánicas, remociones en masa e inundaciones, pusieron a prueba a la sociedad de Quito y su entorno durante los primeros meses de 1797. Las respuestas que se aplicaron fueron variadas, sin embargo, en esta época existió un debate más racional que puede enmarcarse dentro de las ideas ilustradas de finales del siglo XVIII, aunque sin abandonar el enfoque religioso; este cambio en la mentalidad va a condicionar de forma clara las acciones a seguir por las autoridades de la Audiencia de Quito, el Cabildo Secular y los Corregimientos afectados y marcará una diferencia en el manejo de esta emergencia con respecto a otras anteriores. Palabras clave: Quito en 1797, procesos combinados, respuesta ante los desastres, borbones, ilustración, Nueva Granada. Abstract: This research analyzes how a succession of combined disasters associated with the presence, in a short time, of earthquakes, volcanic eruptions, mass removals and floods, tested the limits of the society of Quito and its surroundings during the first months of 1797. The answers that were applied were varied, however, at this time there was a more rational debate that can be framed within the enlightened ideas of the late 18th century, even though they hadn´t abandoned it´s religious approach; this change of mindset will clearly condition the actions to be followed by the authorities of the Audience of Quito, the Secular Cabildo and the affected Corregimientos and its handling would differ from that of previous emergencies. Keywords: Quito in 1797, combined processes, disaster response, Bourbons, illustration, Nueva Granada. 1 Miembro del grupo de Investigación: Mentalidad, sociedad y medio ambiente en Andalucía e Iberoamérica (HUM 785). Correo electrónico: [email protected]. Esta investigación forma parte de los primeros resultados del Proyecto competitivo I+D+I en el marco del Programa FEDER Andalucía 2014-2020: “Medioambiente, dinámicas urbanas y respuesta social en la Monarquía hispánica durante el siglo XVIII: un estudio comparativo entre Andalucía y América”. Referencia: US-1263159.
150 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica Introducción Cuando se inicia el estudio de las consecuencias de un fenómeno natural con resultados catastróficos para una comunidad siempre es un desafío, 2 más aún si en un período de tiempo de semanas o pocos meses se producen una serie de episodios adversos como terremotos, remociones en masa, inundaciones y erupciones volcánicas; todo lo anterior, nos lleva a plantearnos el tema del efecto de los procesos combinados, 3 en este caso como los que ocurrieron entre febrero y mayo de 1797 en la Sierra-norte y Sur de la Audiencia de Quito, 4 especialmente en el Corregimiento de Quito y su área circundante. 5 Es evidente que en una situación de estas características se ponía a prueba la capacidad de resiliencia y de gestión de una sociedad ante unos hechos que les superaban y que, en general, no comprendían y debido a la lejanía con la metrópoli sabían, por experiencia, que tenían que resolverlo con el apoyo de la comunidad en su conjunto. Por ello analizar lo acontecido en 1797 nos puede entregar una información valiosa, no solo para advertir cómo la población afectada asumió en aquella época lo que les estaba sucediendo, sino también para tomar nota de algunas lecciones que pueden servir para el presente y el futuro. Si se consideran los trabajos de investigación que han abordado el estudio del impacto de distintos fenómenos naturales que han tenido consecuencias catastróficas durante la época 2 Entiendo que existe una línea de investigación antropológica e histórica que defiende que los “desastres no son naturales” y estoy de acuerdo con esto; se trata de una escuela de pensamiento que surgió a partir de la década de los 80 del siglo XX, y sigue los planteamientos de un grupo de investigadores y discípulos vinculados a las publicaciones de La RED (Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina); pero también es cierto que los terremotos, erupciones volcánicas y otros procesos asociados son originados por la dinámica terrestre, por lo tanto, su origen no es causa de la sociedad humana y no sólo les afectan a ellos, sino a los ecosistemas en su conjunto, exista o no vida humana; haciendo entonces una distinción entre peligrosidad y riesgo. Por otra parte, los efectos, más o menos dañinos de éstos, sí que tendrán una explicación asociada al nivel de preparación de la población como comunidad para asumir la respuesta a este proceso y es lo que desarrollan las investigaciones que analizan la vulnerabilidad y la resiliencia. 3 Esta idea ya fue planteada por María Eugenia Petit-Breuilh en 1998 en “Antecedentes histórico-geográficos sobre la relación entre la actividad sísmica, erupciones volcánicas y otros procesos geológicos asociados en el sur de Chile (37º40º S), entre los siglos XVI al XX” donde en la página 152 se señala: “históricamente, muchos de estos procesos se han conjugado entre sí, agravando la situación y haciendo más dramáticas sus consecuencias”. Conferencia Internacional Sistemas modernos de preparación y respuesta antes riesgos sísmicos, volcánicos y tsunamis (Santiago de Chile: Instituto Geográfico Militar de Chile, 1998). 4 José Rosero Moncayo (dir.) Una mirada histórica a la estadística del Ecuador (Quito: Instituto Nacional de Estadística, El Telégrafo EP, 2015), p. 22. 5 El terremoto también afectó de forma significativa la zona de Riobamba, destruyendo la ciudad y abriendo un debate sobre su traslado, pero en este trabajo nos centraremos en la ciudad de Quito y su área de pueblos adyacentes.
151 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica colonial de la Monarquía hispánica, en la mayoría de los casos se han desarrollado estudios concretos del efecto de terremotos, sequías o erupciones volcánicas, por ello es menos habitual que se hayan detenido en el análisis crítico de desastres extremos donde es necesario abarcar una variedad de procesos combinados o asociados; en este sentido, esta investigación se acerca más a la línea del conocimiento de los desastres extremos que han afectado a distintas sociedades. 6 Como precedente, se destaca la utilización del concepto de “catástrofe convergente” de Michael Moseley que ya en 1997 planteaba que históricamente existían “crisis producidas por dos o más catástrofes naturales colaterales”; 7 aunque este investigador lo esbozó para explicar la ocurrencia de episodios que se fueran desarrollando durante varios años y que combinaran situaciones de desastre para una colectividad como era el caso de terremotos o erupciones volcánicas asociadas al fenómeno de El Niño (ENSO). En este contexto, señalaba que en la medida que estos procesos naturales se mantuvieran en el tiempo generarían un “estrés compuesto” que se plasmaría en los cambios de la población afectada. 8 En este estudio se va a destacar especialmente el hecho de que en pocos meses, entre febrero y mayo de 1797 la población tuvo que resolver los daños causados por un terremoto y sus réplicas, derrumbes de ladera, inundaciones, erupciones volcánicas unido a problemas coyunturales con las autoridades de la Audiencia de Quito, conflictos locales con las comunidades indígenas que desde principios del siglo XVIII estaban complicados en aceptar algunas de las reformas borbónicas, entre otros temas. En la actualidad, que ya se ha conseguido desde la Historia una base de conocimiento de las cronologías de los desastres en la América española en su conjunto y se han contrastado distintas fuentes de información al respecto, se ha comenzado una nueva etapa de evaluación 6 Algunas de estas investigaciones con este enfoque historiográfico están recogidos en Armando Alberola (coord.), Clima, naturaleza y desastre. España e Hispanoamérica durante la Edad Moderna (Valencia: Universitat de València, 2013); Luis Arrioja y Armando Alberola (eds.) Clima, desastres y convulsiones sociales en España e Hispanoamérica, siglos XVII-XX (Alicante: Universidad de Alicante-El Colegio de Michoacán, 2016); y Armando Alberola (ed.) Riesgo, desastre y miedo en la Península Ibérica y México durante la Edad Moderna (Alicante: Universidad de Alicante-Colegio de Michoacán, 2017). 7 Michael Moseley, “Catástrofes convergentes: perspectivas geoarqueológicas sobre desastres naturales colaterales en los Andes Centrales”, Virginia García Acosta (coord.) Historia y desastres en América Latina, Vol. II (Bogotá: La RED-CIESAS, 1997), p. 44. 8 Ibíd., p. 49. Ahora se está desarrollando un proyecto competitivo del Programa FEDER Andalucía 2014-2020: “Medioambiente, dinámicas urbanas y respuesta social en la Monarquía hispánica durante el siglo XVIII: un estudio comparativo entre Andalucía y América”. Referencia: US-1263159, donde se seguirán estudiando estos aspectos.
152 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica y de revisión que tiene que ver con entender cómo han respondido las comunidades humanas ante estos fenómenos físicos, muchos de ellos calamitosos. En este sentido, interesa reconocer especialmente la capacidad de resiliencia de los habitantes del Corregimiento de Quito frente a una serie de sucesos naturales que empeoraron de forma importante la cotidianeidad en la región, arruinaron la producción agrícola y ganadera, dañaron las infraestructuras y donde se tuvieron que gestionar la muerte de cientos de personas de todas las condiciones. Asimismo, fue preciso ayudar a los damnificados y resolver las estrategias de reconstrucción e incluso debatir sobre la conveniencia del traslado de la mayoría de ciudades y pueblos de la zona afectada. 9 Se indica que el alcance del desastre fue mucho mayor a la zona próxima de la ciudad Quito, especialmente lo que se refiere a la ruina de Riobamba, pero toda esta área no será abordada en este artículo. 10 Por lo antes expuesto, se plantea que en situaciones de subsistencia extrema como fue el violento terremoto del 4 de febrero de 1797 que azotó el territorio de una parte importante de la Audiencia de Quito, 11 la población resolvió los problemas a través de sus autoridades civiles, especialmente los miembros de esta jurisdicción de la administración colonial con su Presidente a la cabeza y los Corregidores y, también sus autoridades eclesiásticas ya sean diocesanas o de órdenes religiosas. Tradicionalmente, cada vez que se produjeron desastres en la América española, la respuesta estuvo enfocada a mitigar la causa que entonces se entendía como los “pecados cometidos” o la “ira de Dios” mediante una serie de rituales y ceremonias religiosas, 12 aunque a finales del siglo XVIII destacaron las iniciativas más racionales, y de sentido común, para intentar preservar la vida, la seguridad de los vecinos y los caudales de la Corona. Además, en un proceso combinado que alcanzó semejante envergadura en el tiempo y en el espacio es inevitable que haya quedado registro documental 9 Estos temas se plantean en este estudio y se tiene conocimiento de ellos, pero se están trabajando en más detalle en una investigación que está aún en desarrollo con documentos del Archivo General de Indias y otros archivos americanos. 10 Algunos detalles de la catástrofe se desarrollan en el estudio de José Egred, El terremoto de Riobamba (Quito: Ediciones Abya-Yala, tomo 2, 2000). 11 Especialmente la Sierra-Norte y la Sierra-Sur. 12 Ver en Mª Eugenia Petit-Breuilh S., “Miedo y respuesta social en Arequipa: la erupción de 1600 del volcán Huaynaputina (Perú)”, Obradoiro de Historia Moderna, Vol. 25 (doi: http://dx.doi.org/10.15304/ohm25.3154, 2016), pp. 1-28; y “Religiosidad y rituales hispanos en América ante los desastres (siglos XVI-XVII): las procesiones”, Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, Nº 35 (Alicante, doi: http://dx.doi.org/10.14198/RHM2017.35.03, 2017), pp. 83-115.
153 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica de posibles conflictos personales entre los encargados de tomar las decisiones relevantes que afectaban a los pobladores, a los bienes y a la imagen de la Corona frente a sus súbditos americanos. Por todo lo anterior, la posibilidad de estudiar los avatares de esta catástrofe es de interés en muchos sentidos. Dentro de los objetivos de este trabajo está demostrar que esta catástrofe no solo tiene que ver con las consecuencias registradas para el terremoto del 4 de febrero de 1797, sino de toda una serie de otros procesos naturales que se encadenaron para conformar un escenario mucho más complejo para quienes lo padecieron; por este motivo se pondrá especial atención en este aspecto. También es necesario entender las complicaciones que tuvieron que resolver aquellos funcionarios o gestores que asumieron la toma de decisiones en variados aspectos que tenían que ver con la comunidad como fue la seguridad ciudadana, el abastecimiento de alimentos, el manejo de los cadáveres y la vigilancia de las relaciones con los indígenas y dirigir las faenas precisas para la reconstrucción o el traslado de los asentamientos dañados entre otros asuntos. Para desarrollar este artículo, se utilizó el enfoque de la historia sociocultural que busca adentrarse en el análisis crítico de las fuentes documentales, y de esta forma realizar, en la medida de lo posible, una valoración de los datos cruzando toda la información disponible para tener un mayor entendimiento de los efectos que causó este suceso extremo, entendiendo que no solo fue el terremoto, sino todos los demás procesos naturales que se produjeron durante los meses siguientes, así como de las consecuencias del mismo. En este sentido, también se explora el rastro de la realidad de las personas que vivieron este hecho de la historia y se trata de entender cómo lo concibieron e interpretaron. Así, el análisis se posiciona principalmente en el sujeto, su grupo y sus redes. Como se ha indicado antes, a pesar de que existen algunos estudios sobre esta catástrofe de 1797 como el de Jorge Núñez Sánchez en 1995, 13 los de José Egred en 2000 y 2004, 14 y una obra más reciente de Franklin Barriga López en 2015, 15 en general, la mayoría 13 Jorge Núñez Sánchez, El cataclismo de 1797 (Guaranda: Colección Todo es Historia, Universidad Estatal de Bolívar, 1995). 14 J. Egred, El terremoto de Riobamba; y José Egred, Terremoto de Riobamba el 4 de febrero de 1797 (Quito: Instituto Geofísico, 2004), pp. 68-76. 15 Franklin Barriga López, Historia de los desastres naturales en el Ecuador (Quito: Academia Nacional de Historia del Ecuador, 201)5, pp. 225-232, en su apartado “La hecatombe de 1797”.
154 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica son bastante descriptivos y no se plantearon como objetivo el análisis del conjunto de desastres, ya que toda esta situación afectó a la población desde variados frentes y tampoco se han cuestionado cómo se resolvieron las variadas dificultades que surgieron tras la ruina de un extenso territorio, considerando la distancia con la metrópoli; especialmente, se ha desatendido la información relacionada con la respuesta social que se tuvo en aquel momento uniéndola con las ideas ilustradas que se estaban propagando en aquella época. En este contexto, el hecho de que fuera un acontecimiento que dañó considerablemente una vasta región del virreinato de Nueva Granada se generó un fondo documental amplio que puede consultarse en el Archivo General de Indias; con todo, para poder contrastar esta información también se utilizaron fuentes diversas obtenidas en el Archivo de la Real Academia de la Historia y otros antecedentes disponibles de archivos americanos y así, ha sido posible realizar una valoración crítica de los mismos. Se destaca el manejo de fuentes primarias, donde se ha buscado conocer el efecto de estos procesos combinados como una singularidad de este artículo. Los sucesos de 1797: procesos combinados Los territorios más afectados por el terremoto sentido en la Audiencia de Quito 16 y alrededores el 4 de febrero de 1797 fueron la propia capital, y los Corregimientos de Latacunga, Ambato, la Villa de Riobamba, el Corregimiento de Guaranda y el asiento de Alausí. 17 En estas localidades se destruyeron viviendas y “muchas iglesias” que con sus escombros sepultaron a cientos de vecinos y pobladores de todas las condiciones; algunos pudieron ser rescatados con vida gracias a la ayuda inmediata de los supervivientes. Fue conocido el caso del corregidor de Ambato, Antonio Pastor, quien después de ser “desenterrado de su casa” atendió personalmente a los vecinos que pudo. 18 Sin duda, un suceso como éste, saca lo mejor y lo peor de las personas; no importa el antes, solo ese 16 A finales del siglo XVIII la Audiencia de Quito se dividía territorialmente en 5 gobernaciones, 10 corregimientos, de los cuales los más perjudicados fueron: Quito, Tacunga y Riobamba; además de 16 tenencias, donde Ambato y Alausí fueron las más afectadas. Archivo General de Indias (en adelante AGI), Quito, 223. Idea del Reino de Quito en 1791, f. 2r-v. 17 AGI, Quito, 403, doc. nº 123. Carta del presidente de la Audiencia de Quito a SM, fechada en Quito, 22 de noviembre de 1797. 18 Ibíd. Todos estos méritos y comentarios fueron expuestos por del Presidente de la Audiencia.
155 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica momento en que deben decidir si ayudar a los “otros” o aprovecharse de la situación. La zona más afectada es la que se encuentra en el mapa 1, justamente en la parte superior izquierda. Según señaló el propio Presidente de la Audiencia en algunos documentos este seísmo se produjo “entre las siete y las ocho de la mañana” y habría tenido una duración de tres a cuatro minutos”; 19 en todo caso es preciso recordar lo inexacto que resultaba en esta época el cálculo del tiempo. Ese escenario post-sísmico se mantuvo y el 22 de febrero se produjo una réplica importante, casi tan violenta como el mismo terremoto del 4 de febrero, al menos fue sentido de esa manera, según la percepción de los habitantes de Quito. 20 Por informes de funcionarios de la citada Audiencia realizados a finales de marzo sabemos que los movimientos telúricos de baja magnitud se mantenían constantes ya que aún eran sentidos por la población hasta ese momento. 21 Figura 1: Representación gráfica de la Audiencia de Quito, 1779 por Francisco Requena, ingeniero ordinario, gobernador de Maynas y primer comisario de límites. Fuente: Biblioteca Virtual. Banco de la República de Colombia. 19 AGI, Estado 72, Nº 27, f. 1v. Carta nº 10 del Presidente de la Audiencia al Príncipe de la Paz para que informe al Rey, fechada en Quito, 20 de febrero de 1797. 20 AGI, Quito, 403. Expediente nº 7 de los sucesos de 1797. 21 AGI, Quito, 403. Carta nº 118 sobre lo ocurrido en Quito en 1797.
156 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica Como se ha indicado, después de la gran sacudida del 4 de febrero en algunas fuentes de la época quedó registrado que se produjeron también supuestas erupciones en la región como fue el caso del volcán Altar e Igualata. 22 En este contexto, según el Presidente de la Audiencia de Quito, Luis Muñoz y Guzmán, un testigo presencial indicó bajo juramento que tras el terremoto “se desencajó la tierra de su estado natural, le tiró con el caballo en que iba montado, y cayó aturdido”, 23 y que cuando se levantó del suelo “vió cinco bocas en la cumbre de Igualata por las que salían llamaradas de fuego y saltaderas de lodo que formaban ríos por la falda, de mucha extensión…”. 24 Aparte de lo observado en el macizo antes citado, el Presidente señalaba en otro informe sobre lo sucedido en febrero de 1797: Lo que se hace increíble acaso, es el trastorno de los Altos Montes de estas cordilleras, de modo que todo el terreno contenido entre los volcanes Cotopaxi, Tunguragua y Macas, 25 ha trastornado su faz, levantándose a esfuerzos de un impulso perpendicular el terreno y desquiciando de su fundamento los montes más altos que se comprendían en él. 26 Realmente, no existe seguridad en qué es lo que vio efectivamente este testigo, ya que se supone que ambos macizos ígneos no han tenido actividad eruptiva histórica, pero ya fuera por el desasosiego de la experiencia o por la percepción de los sucesos que le parecieron extraordinarios, quizá realmente pudo haber observado alguna de las decenas de derrumbes de ladera que se produjeron en la región tras el seísmo. Siguiendo los antecedentes de la apreciación de los que sintieron el terremoto, el movimiento se habría originado desde la orientación del volcán Pichincha, incluso algunos creyeron que se había producido una erupción “por atrás, y que también ha anegado el Partido de Magdalena y según el celaje se 22 Parece ser que estos volcanes no han estado activos en época histórica, aunque se cree que el volcán Altar tuvo una erupción algunos años antes del Descubrimiento, en 1460. Minard Hall, El volcanismo en el Ecuador, 1977, citado por F. Barriga López, Historia de los desastres naturales, p. 223. 23 AGI, Estado 72, Nº 27, f. 3v. Carta nº 10 del Presidente de la Audiencia al Príncipe de la Paz para que informe al Rey, fechada en Quito, 20 de febrero de 1797. 24 AGI, Quito, 250. Informes sobre el terremoto de 1797. 25 El volcán Macas es conocido desde el siglo XIX como volcán Sangay o de Sangay. Este macizo ígneo estuvo bastante activo desde 1728 hasta 1816 donde las informaciones de la época, como la entregada por Antonio de Alcedo y Alexander von Humboldt, lo señalan con “frecuente actividad a nivel del cráter”. Según las descripciones la actividad de este volcán sería generalmente de tipo estromboliana. Mª Eugenia Petit-Breuilh, Desastres naturales en la historia de Hispanoamérica: las erupciones volcánicas (siglos XVI al XX), tesis doctoral inédita (Huelva: Universidad de Huelva, 2003), tomo II, p. 738. 26 AGI, Quito, 403, doc. 119. Carta del presidente de Quito dando aviso de los temblores en la provincia, fechada en Quito, 21 de marzo de 1797.
157 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica teme repetición”. 27 Sin embargo, la fecha que se registra en los documentos para una actividad explosiva en el Pichincha es el 18 de marzo de ese año, 28 y al parecer no habría causado daños, pero es preciso recordar que toda esta información se originó dentro de un contexto donde se estaban produciendo diversos procesos naturales combinados y en un ambiente de miedo colectivo y tensión social. Por su parte, los habitantes cercanos al volcán Cotopaxi sabiendo que con frecuencia los terremotos de la zona iban unidos a erupciones, tuvieron temor de que éste se reactivara, sobre todo, cuando sintieron ruidos subterráneos y “algunos estallidos en el aire”. 29 Para evitar males mayores, una acción o decisión de las personas sobre este asunto fue alejarse del citado macizo ígneo hasta que pudieran averiguar lo que estaba pasando, lo cual resultaba ser una medida muy lógica y razonable. 30 Después de estas primeras semanas con una alta sismicidad regional se produjo un terremoto de gran intensidad el 21 de marzo de 1797 en las inmediaciones del volcán Tungurahua; 31 seguramente este seísmo sería de origen volcánico al ser sentido solo a un nivel local, según las fuentes consultadas. Considerando que en la mayoría de los informes que describen este suceso relacionan el origen de las erupciones y derrumbes o “reventazones” con el volcán Tungurahua, lo cierto es que nadie registró por escrito la emisión de materiales sólidos desde su cráter principal durante o después del terremoto del 4 de febrero. Algunos llegaron a plantear que la gran cantidad de derrumbes de ladera producidos en el entorno del citado macizo ígneo fue producto de una “erupción subterránea” del citado volcán. El hecho concreto fue que se produjeron varias de las llamadas “reventazones” que provocaron que los materiales removidos cayeran sobre algunos ríos creando embalses efímeros que después de algunas semanas evacuaron aguas abajo dañando a las personas, sus distintos cultivos e 27 Ibíd. 28 Mª Eugenia Petit-Breuilh, Desastres naturales y ocupación del territorio en Hispanoamérica (Huelva: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva, 2004), p. 84. 29 AGI, Quito, 403, f. 3v. Informe de los sucesos de 1797. 30 Mª Eugenia Petit-Breuilh, Desastres naturales y ocupación, p. 177. 31 AGI, Quito, 403, doc. 119. Carta del presidente de Quito, 21 de marzo de 1797.
164 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica y misas de acción de gracias. De esta forma, los quiteños interpretaron como un nuevo milagro el hecho de que la virgen de Guápulo 50 se encontrara casualmente de peregrinación en la ciudad. 51 Además, las personas debido a la “culpa” que se les cultivaba en aquella época desde los discursos de la Iglesia Católica y la propia Corona para mantener la visión providencialista que explicaba el origen de estos desastres, trataron de saldar las supuestas deudas contraídas con la divinidad para poder restaurar el equilibrio de la naturaleza; Alexander von Humboldt se refirió a este asunto cuando reseñó algunos años después este devastador suceso: Quito, cuando el terrible sismo del 4 de febrero de 1797, muchas personas que vivían en concubinato, al margen de la bendición nupcial de la Iglesia, contrajeron matrimonio sacramental; algunos niños fueron reconocidos por sus padres, que los habían repudiado; gente que nunca había sido sospechosa de fraude, prometían restitución; familias que llevaban largo tiempo enemistadas se reconciliaron bajo la impresión de la desgracia colectiva. 52 Lo anterior es una muestra de que incluso a finales del siglo XVIII, en pleno apogeo de la aceptación de las ideas ilustradas, se seguían conservando ciertos comportamientos que mantenían a la población sumida en unas creencias que parecían superadas si se revisan los informes de las autoridades y técnicos de la época. Con todo, paralelamente a estas ceremonias tradicionales, el empeño de las autoridades y de algunos particulares, estuvo mucho más encaminado a buscar respuestas racionales y a plantear soluciones para procurar el bienestar de la población y resguardar el erario de la Corona. Por otra parte, los resultados en la economía regional debido a esta catástrofe fueron importantes ya que, según la documentación consultada, dos años después del terremoto del 4 de febrero de 1797 la situación seguía siendo crítica. En este sentido, se indica que “no solo se destruyeron las cuatro más laboriosas y pobladas provincias de ella y perjudicando a las demás en sus edificios, haciendas y ganados”. Se destaca que la dificultad en la recuperación económica de la región de Quito tras los sucesos de 1797, según palabras escritas por el 50 Las advocaciones más importantes de Quito eran advocaciones de la virgen María protectora contra terremotos y erupciones volcánicas como la de la Merced, del Quinche y de Guápulo. 51 “Resúmenes de cartas de Luis Muñoz sobre los efectos del terremoto de Quito en febrero de 1797”, Biblioteca General de Humanidades, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, Fondo Jiménez de la Espada, nº 3709. 52 Alexander von Humboldt, Del Orinoco al Amazonas. Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente (1799-1804) (Barcelona: Editorial Labor, 1988), p. 135.
165 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica Presidente de la Audiencia en 1800, en esta época el barón de Carondelet, se debía principalmente a las consecuencias de: …el libre comercio concedido a la Metrópoli debida…causa sacrificio que la política parece deber aprobar…la época de la decadencia de estas provincias ha sido, sin la menor duda, la de sus Fábricas y Obrajes ocasionada por la grande introducción de los Paños de segunda, lienzos, y demás ropas en estos Reinos por el Cabo de Hornos, con los cuales no pueden competir sus géneros en los mercados de Lima. 53 A esto añade que no es por “falta de ingenio, actividad, industria y aplicación a las artes de sus habitantes, llamados entonces con razón los chinos de la América”. 54 Para Carondelet, los dañinos efectos del sistema de libre comercio aplicados en el reino de Quito se vieron rematados por el “destructivo terremoto de 1797”; siendo la despoblación en las provincias antes florecientes como Riobamba, Guaranda, Ambato, Latacunga e Ibarra una característica lamentable debido a la ruina y a la falta de trabajo. Así, el citado funcionario señala un gráfico ejemplo: “la mujer más laboriosa, no puede hilar en todo el día por más del valor de la mitad de su alimento diario: de aquí el deshonor, el desaliento, la pereza, el fuego, el hurto”, etc. 55 Esta era una más de las reformas borbónicas aplicadas en la América española que produjeron reacciones adversas por parte de la población. Lo antes expuesto es solo una muestra de que el estudio de los desastres nos entrega una posibilidad de realizar un análisis más detallado y preciso de la sociedad afectada, en un momento donde salen a relucir todos estos aspectos que en tiempos de “normalidad” podrían pasar inadvertidos; sin embargo, en este tipo de informes y documentos se describe el estado del territorio antes y después, sirviendo estos datos para realizar comparaciones. De todas formas, aparte de esta valoración, la actividad económica de la región que se reducía a algunos obrajes, la cría de ganado, huertas, cañaverales y poco más, se vio perjudicada especialmente por el aislamiento en el que quedó la zona debido a los derrumbes. Así, uno de los mayores efectos del sismo de 1797 fue la destrucción de la ruta de San Antonio Tariragua, ubicado en el Corregimiento de Guaranda y por el que se comunicaba la 53 AGI, Quito, 223, carta nº 4, Reservada. Carta del Presidente de Quito, barón de Carondelet, fechada en Quito, 21 de noviembre de 1800. 54 Ibíd. 55 Ibíd.
166 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica costa con la región interandina. 56 También es preciso indicar el cese de la actividad de la Fábrica de Pólvora con su ingenio en Latacunga y los distintos obrajes, tan característicos en este territorio, 57 que igualmente fueron destruidos. Respuestas administrativas: ¿ideas o medidas ilustradas? Debido a la lejanía con la metrópoli, los territorios ultramarinos, en este caso la Audiencia de Quito, se presumía que debían contar con funcionarios competentes para hacer frente a situaciones conflictivas como fue el proceso combinado que se generó tras el terremoto del 4 de febrero de 1797. Sin embargo, precisamente en estas fechas existía un cuestionamiento del Presidente, Luis Muñoz de Guzmán, debido a supuestos negocios corruptos que además involucraba en estas tramas a otros destacados miembros de la sociedad de la región. Estos hechos trajeron como consecuencia que en 1795 el citado Presidente solicitara su traslado a otro destino ante las pruebas de sus malas prácticas en el gobierno. Debido a esto, el Rey nombró en su puesto al barón de Carondelet en 1797, pero que quien recién tomó posesión de su cargo en 1799. Lo anterior significó que cuando se produjo el terremoto y procesos asociados en la Audiencia de Quito, Muñoz de Guzmán, que se encontraba en una situación política delicada, trató más bien de salvar su imagen ante la Corona hispana que velar por el bienestar de la población que estaba, supuestamente bajo su cuidado. A pesar de lo expuesto, el Presidente de la Audiencia de Quito, Luis Muñoz de Guzmán (1791-1797) dejó constancia documental de las decisiones que adoptó tras el desastre y que fueron informadas y razonadas al Rey en noviembre de 1797. 58 En este contexto de dificultades, una vez ocurrido el terremoto se enviaron varias comisiones a cargo de miembros de la Audiencia para evaluar los daños en el terreno y de este trabajo se realizaron varios informes técnicos que nos sirven para aproximarnos a las acciones y tensiones vividas en la época. Tras esta primera valoración se tomaron algunas medidas para 56 AGI, Quito, 251. Carta del Presidente Muñoz de Guzmán al corregidor de Guaranda Gaspar de Morales, fechado en El Quinche, 13 de febrero de 1797. 57 AGI, Quito, 250 y 403. Documentos relativos a los sucesos de 1797. 58 AGI, Quito, 403, carta nº 123. Carta del presidente de la Audiencia de Quito a SM, fechada en Quito, 22 de noviembre de 1797.
167 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica mejorar la conectividad regional que se había visto perjudicada por el seísmo como la reparación de caminos, la construcción de puentes provinciales y la recaudación y posterior reparto de limosnas entre los damnificados 59 con el objetivo de mejorar su precaria situación y el aislamiento. En un primer momento, Muñoz de Guzmán solicitó al Rey en un informe del 20 de febrero de 1797, 16 días después de ocurrido el terremoto en Quito, que “se perdonaran los tributos de los indios”, pero nueve meses más tarde, recapacitó esta petición y señaló que era mucho mejor que: …lo que pedía se convierta… en una sola moratoria proporcionada a favor de los Hacendados y Obrajeros que son los que por los Indios los contribuyen: supuesto que estos, bien visto nada han padecido, con lo que al mismo tiempo que se remedie la necesidad se logrará que no se pare la labor del campo y de los obrajes como acontecería si el Indio se viera libre de este corto gravamen conformando de este modo la gracia con la justa y debida economía de la Real Hacienda. 60 Posiblemente, el citado Muñoz cambió de opinión en el sentido de favorecer a los hacendados y dueños de obrajes debido a que fue este colectivo el que le ayudó en la gestión del desastre y de ese modo, seguramente pretendía mejorar su imagen ante a los funcionarios reales. Se destaca que según sus propios informes indica que algunos de ellos como, el alcalde ordinario de Riobamba José de Larrea y Villavicencio quedó en una total ruina debido a los efectos del terremoto del 4 de febrero y por esta causa solicitaba dinero para él; incluso tuvo que hacer algunos rápidos nombramientos ya que varios de los fallecidos por los derrumbes de los edificios eran funcionarios como el Corregidor de Riobamba. 61 Destaca también el hecho de que un mes después de que ocurriera el terremoto y todos los demás procesos combinados, el Presidente en funciones consultó a los burócratas de la metrópoli si los asentamientos afectados “convendrá situarlos en los mismos parages, o si será mejor trasladarlos a otros terrenos más sólidos, en donde se hayan experimentado menos malos efectos en los muchos temblores de tierra que han antecedido en esta provincia”. 62 Esta reflexión es interesante, por lo que implica en cuanto a la mentalidad de la época, ya que la 59 Ibíd. 60 Ibíd. 61 Ibíd. 62 AGI, Quito, 403, doc. 118. Carta del presidente de Quito dando cuenta del terremoto del 4 de febrero y de las providencias que continuamente ha tomado con este motivo, fechada en Quito, 21 de marzo de 1797.
168 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica autoridad del momento, incluso cuestionado por el sistema colonial y en una situación de legitimidad dudosa, lejos de estar afanado con la preparación de diversos rituales religiosos como sucedía en siglos pretéritos, o incluso algunas décadas anteriores del siglo XVIII, estaba preocupado por el restablecimiento material de las zonas afectadas y del bienestar de los pobladores a su cargo; o al menos eso parecía. El solo hecho de pensar en el traslado como medida de seguridad ante futuros terremotos nos indica el cambio de idea sobre el origen del desastre que tanto marcó los tiempos pasados a este acontecimiento. Esto no significa que se abandonara completamente la visión providencialista, pero es evidente que estaban surgiendo otras formas de enfrentar y de responder ante amenazas naturales potencialmente destructivas, aunque hay que destacar que el debate de traslados de ciudades, efectivos o no, se dieron también el siglo XVI y XVII, aunque justificado con argumentos distintos. 63 Asimismo, también se subraya que la mayoría de los informes de Corregidores y del propio Presidente de la Audiencia señalan el origen del terremoto en los volcanes de la cordillera; algunos creían que había sido el Pichincha, el Tungurahua, Cotopaxi o Macas (Sangay), pero casi todos entendían que existía una relación causa/efectos entre ambos procesos naturales y en ese contexto, explicaron que podría ser una erupción subterránea del Tungurahua o “alguna comunicación interior de éste con el Igualata y el Altar”, 64 esto evidentemente constituye un discurso muy distinto al presentado en otros desastres, incluso de la misma época en la América española. Por otra parte, un mes después de la catástrofe originada por la serie de procesos combinados que afectaron a la provincia de Quito, el Presidente de la Audiencia consultó formalmente a la administración en la Península si sería necesario realizar algunos traslados de las localidades más afectadas, aunque sugería que en el caso de realizarse tendrían que cumplir con ciertos requisitos como que fueran “sitios realengos o baldíos y han de tener las cualidades de no hallarse fuera del distrito de la jurisdicción, con el agua necesaria y temperamento sano”. 65 63 Ver en Alain Musset, Villes nómades d nouveau monde (París: EHESS, 2002), pp. 105-286; y Mª Eugenia Petit-Breuilh, Desastres naturales y ocupación del territorio en Hispanoamérica, pp. 248-283. 64 AGI, Quito, 250 y 403. 65 AGI, Quito, 403, doc. 118. Carta del presidente de Quito dando cuenta del terremoto del 4 de febrero y de las providencias que continuamente ha tomado con este motivo, fechada en Quito, 21 de marzo de 1797.
169 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica Un ejemplo de esto fue que tras la ruina debida al violento terremoto en el asiento de Ambato se tuvo que decidir qué hacer ante esta situación; así reunidos en la casa del Corregidor, Antonio Pastor, la junta de vecinos de la localidad debatió el tema llegando al siguiente acuerdo: “fueron todos de dictamen que se verificara en el propio suelo antiguo… y que por ningún título, motivo ni pretexto convenía su traslación a otro lugar … que es el más acomodado en todo aquel recinto”. 66 En este mismo contexto, los vecinos del Corregimiento de Alausí, también muy perjudicado por los derrumbes de ladera tras el movimiento telúrico, dudaban si era conveniente el cambio de asentamiento ya que el nuevo lugar debía cumplir una gran cantidad de requisitos en caso de ejecutarse; a pesar del debate generado se reconstruyó en el mismo sitio. 67 Sin duda, tomar estas decisiones no era tarea fácil, principalmente, porque realmente no existía el conocimiento en aquella época para argumentar que quedarían libres del efecto de los terremotos. Dentro de todos los aspectos que se tuvieron en cuenta tras el desastre, hay que indicar que se tomaron medidas defensivas por parte del Presidente de la Audiencia de Quito esperando una posible “insurrección de los indios que se temía y lo acredita el contenido de los expedientes”. 68 Este dato se refiere al levantamiento indígena que había comenzado “directamente en las comunidades” 69 y que se había intensificado durante la segunda mitad del siglo XVIII debido a aplicación de distintas reformas borbónicas. Esta situación de inseguridad para los asentamientos hispanos se mantuvo en el tiempo ya que el siguiente Presidente de la Audiencia, el barón de Carondelet, reconoció e informó sobre estos sucesos en 1800 cuando indicó: “la insurrección del pueblo de Tuquerres de la Provincia de Pasto, en la que está entendiendo actualmente el Gobernador de Popayán quien se ha visto precisado a recurrir a esta Presidencia para un auxilio de tropas”. 70 66 AGI, Quito, 403. Expediente que da cuenta de la ruina con ocasión del terremoto de San Francisco de Quito. 67 AGI, Quito, 403, doc. Nº 6. Expediente de los daños en el asiento de Alausí, 1797. 68 AGI, Quito, 403, carta nº 123. 69 Rosario Coronel Feijóo, “Los levantamientos indígenas en Quito, 1754-1814”, Americanía, revista de estudios latinoamericanos de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla, 2011), Nº 1, pp. 26-41. 70 AGI, Quito, 223, carta nº 4. Reservada. Carta del Presidente de Quito, barón de Carondelet, fechada en Quito, 21 de noviembre de 1800. El objetivo de este trabajo no es desarrollar el tema de las rebeliones indígenas, asunto del que existe bastante información en libros, artículos y trabajos de investigación que se han interesado
170 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica En varios informes donde se relatan los sucesos de febrero de 1797 se aludió al comportamiento de los indígenas, así el Corregidor de Riobamba informaba al Presidente de la Audiencia lo que había ocurrido tras el desastre en la citada Villa: “los indios lograron el terror saqueando la mayor y mejor parte de las casas, insolentándose hasta lo sumo”. Incluso, llegaron a entrar violentamente en su casa y, según él, le habrían robado “los papeles, que no han aparecido hasta ahora”. 71 Sin duda, sería interesante conocer el contenido de dichos documentos sustraídos. Quisiera explicar que este lenguaje que parece representar solo a los funcionarios de la administración colonial, se recoge en este trabajo, porque es la forma en que quedaron registrados en la documentación, que en este caso es la oficial. Es evidente que estas rebeliones tuvieron sus líderes con nombre y apellido, pero no son el objeto de este estudio. Por otra parte, se puede observar a través de este hecho, cómo los indígenas también utilizaron el desastre para fortalecer la idea en las comunidades que la naturaleza contribuía con ellos para “vengarse” por la ocupación de sus tierras por parte de los españoles; en ese sentido, el propio Presidente de la Audiencia entregaba esta información a un miembro del Consejo de Indias, don Eugenio Llaguno: …se alzaron los indios en el primer instante, publicando entre sí, que los volcanes de Tungurahua de donde procedió el estrago habían dado aquellas tierras a sus antepasados y adorando a aquellos volcanes como si fueran dioses, trataron de eliminar a los españoles que se habían escapado de la ruina general. 72 En esta misma línea argumentaba el corregidor de Ambato, Bernardo Darquea cuando señalaba que: “la culpa del siniestro la tenía el volcán Tungurahua, al que atribuían poderes y actitudes míticas y del que decía que era un cerro maestro”, asignándole de esta forma la posibilidad superior de ayudar a los indígenas al reconocer que era un “volcán conocido y declarado contra nosotros”. 73 En este sentido, se destaca el papel que tuvieron los volcanes sobre esta cuestión, dado relevancia e identificando a los líderes de aquellos movimientos donde también participaron mestizos. 71 AGI, Quito, 403. Informe del 18 de febrero de 1797. 72 AGI, Quito, 250. Carta del presidente de la Audiencia al ministro Llaguno. 73 J. Núñez Sánchez, El cataclismo de 1797, p. 73.
171 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica dentro del imaginario colectivo de las culturas andinas, como huacas sagradas desde tiempos ancestrales hasta la actualidad. 74 Comentarios finales Es preciso reflexionar que la ruina y miseria de un territorio difícilmente es la consecuencia de solo un proceso negativo, en este sentido hay que reconocer que los informes sobre los efectos del terremoto y procesos combinados que rodearon el año de 1797 y posteriores, solo fueron el detonante de una realidad subyacente; en este sentido, el deterioro de la vida en Quito también fue el resultado de la aplicación de las reformas borbónicas en la región, especialmente el llamado “sistema de libre comercio” que se reglamentó por parte de la Corona en 1778 y que generó, según los documentos consultados, pobreza y despoblación, que incluso se estaba materializando antes del terremoto del 4 de febrero de 1797. Estas mismas reformas y “el mal gobierno” de algunos de los funcionarios de la Corona en la región, serían la causa de los levantamientos indígenas iniciados en 1757 y que se mantendrían hasta la época de las independencias (1814). También hay que agregar los problemas de seguridad ocasionados en esta época por la guerra entre Inglaterra y la Monarquía hispánica, que atrajo a “piratas y contrabandistas” a las costas de Guayaquil que perjudicaron especialmente la llegada de alimentos hasta la sierra; del mismo modo, se limitó el mercado interno que existía en la zona y se restringió de forma considerable la capacidad de apoyo logístico del territorio del interior como eran Quito y Riobamba. Por otra parte, el análisis de esta catástrofe originada por una serie de procesos combinados nos permitió adentrarnos en los entresijos de la vida cotidiana de esta Audiencia hispana y sus alrededores ya que, la necesidad de manejar y resolver distintos asuntos oficiales tras lo ocurrido, dejó una evidencia documental de los conflictos personales o colectivos entre los distintos agentes sociales y políticos de la época. Por ejemplo, es indudable que la situación de cuestionamiento en la que se encontraba el Presidente de la Audiencia Luis Muñoz de Guzmán era delicada, ya que algunos oidores y miembros del Consejo de Indias le habían denunciado en 1795 debido a sus manejos corruptos y el hecho 74 Sobre el simbolismo de las huaca-volcanes y la naturaleza vengadora en la América mesoamericana y andina revisar en Mª Eugenia Petit-Breuilh S., Naturaleza y desastres en Hispanoamérica. La visión de los indígenas (Madrid: Sílex ediciones, Colección Sílex Universidad), 2006, 156 págs.
172 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica de que permaneciera en Quito en 1797 solo se explica porque, el nuevo funcionario nombrado para reemplazarle, Luis Héctor de Carondelet aún no había tomado posesión de su cargo. Por este motivo, todo lo anterior condicionó las actuaciones de quienes tenían el deber de proteger a la población y tomar decisiones para restablecer el orden y la seguridad; en vez de aprovechar el desastre para su propio beneficio político o económico. También hay que agregar los progresivos conflictos entre criollos y peninsulares (“chapetones”) por temas políticos que se agudizaban a finales del siglo XVIII en el marco de la aplicación de las reformas borbónicas. En este ambiente complejo se destaca el uso del imaginario negativo sobre los indígenas por parte de un grupo de ganaderos, quienes les acusaron de robarles varios animales tras el desastre, o incluso el hecho de que algunos nativos aprovecharon el momento de vulnerabilidad hispana para organizar tumultos y seguir reclamando contra la represión que ejercía la administración colonial contra ellos, argumentando que la “naturaleza” les ayudaba en su venganza contra aquellos que estaban usurpando sus tierras. Concluyendo, el estudio donde se analizan los desastres combinados asociados al terremoto que se produjo en una parte de la Audiencia de Quito entre febrero y mayo de 1797 nos ha permitido comprobar documentalmente, que a pesar de que la visión providencialista de los desastres estaba aún vigente en un sector de la población, la respuesta de los funcionarios y las acciones adoptadas por éstos estuvieron mucho más encaminadas a buscar antecedentes en el terreno para decidir medidas de actuación con datos concretos como fue verificar los daños in situ, realizar informes sobre pérdidas humanas, evaluar los perjuicios materiales, hacer un control efectivo del incremento del precio de alimentos, etc. Este hecho marca una diferencia importante en la forma de afrontar una situación de crisis de subsistencia con los siglos y décadas precedentes. Por ejemplo, 29 años antes, tras la erupción del Pichincha en 1766, las respuestas que predominaron fueron las ceremonias religiosas como exorcismos, rogativas de sangre y otras. Por esta razón, la selección de períodos de ocurrencia de procesos combinados en distintos lugares de la América hispana y que crearon históricamente situaciones de desastres extremos nos permitirán ahondar mucho mejor en los comportamientos de la sociedad y verificar en el largo período cambios y permanencias en los comportamientos y en la mentalidad de la sociedad.
173 Número 44, junio 2020, pp. 149-174 María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda “Y se desencajó la tierra de su estado natural”: efecto de los desastres combinados en Quito y alrededores entre febrero y mayo de 1797 Dossier Terremotos, historia y sociedad en Hispanoamérica En este caso, los conflictos personales entre los miembros de la Audiencia de Quito generaron una gran vulnerabilidad en la gestión del desastre de 1797 ya que no se coordinaron las acciones debido a las desconfianzas entre ellos; en este contexto, el Presidente utilizó el desastre para intentar mejorar su imagen frente a la Corona tras estar cuestionado por sus negocios oscuros. Esto nos demuestra que en zonas donde los fenómenos naturales de este tipo son recurrentes, es preciso contar con grupos de funcionarios que coordinen los recursos y administren el desastre al margen de los políticos de turno. Además, este ejemplo nos indica que si una sociedad tiene muchos problemas sociales y políticos pendientes, cuando se produce algún fenómeno natural, éste será mucho más complicado y largo de resolver. Tras reflexionar sobre este desastre en concreto, a futuro habría que considerar que cuando se investiga desde la historia, es necesario relacionar el máximo de variables que nos expliquen los sucesos y no solo un aspecto; como sería analizar solo el terremoto dejando de lado el resto de factores que complicaron los hechos de 1797. Se demuestra una vez más, que la reacción de la población y de las autoridades ante un desastre está directamente relacionado con la idea que se tiene sobre el origen del mismo, asunto que vengo estudiando durante más de veinte años; por esta razón, la educación de los ciudadanos con respecto a las verdaderas razones de que se produzcan terremotos, erupciones volcánicas y sus procesos asociados es tan importante para mitigar el efecto catastrófico de los mismos en el futuro. El conocimiento es una forma de que la sociedad entienda la necesidad de planificar en zonas seguras y de construir según las modernas normas sismoresistentes, así como, la necesidad de exigir a los gobernantes de turno, responsabilidad y compromiso en desarrollar planes de emergencia en zonas de riesgos, en este caso geológicos, ya que, si ocurrieron en el pasado, se volverán a repetir.