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UNIVERSIDAD DE SEVILLA Facultad de Bellas Artes TRABAJO FIN DE GRADO Grado en Bellas Artes Curso 2023/2024 LA REPRESENTACIÓN DE LA MUJER DEPORTISTA EN EL ARTE Ana MORENO TORREÑO Junio 2024
2 UNIVERSIDAD DE SEVILLA Facultad de Bellas Artes LA REPRESENTACIÓN DE LA MUJER DEPORTISTA EN EL ARTE Realizado por: Dª Ana MORENO TORREÑO Dirigido por: Dª Rocío ARREGUI Junio 2024
3 A mi familia y a la luz de María
4 RESUMEN A lo largo de la historia del arte, la figura femenina ha sido asociada con la fecundidad, la moralidad, el vicio, el pecado e incluso la santidad. Específicamente, hay una abundancia de obras que se centran en la representación de la mujer a través de temas religiosos. En contraste, en las representaciones artísticas relacionadas con el deporte las mujeres han sido menos visibles y a menudo relegadas a roles secundarios o pasivos. Durante siglos, las normas sociales y las expectativas de género han limitado la participación de las mujeres en el deporte y han influido en cómo se las representa en el arte. Las mujeres deportistas se han enfrentado a estereotipos y prejuicios, lo que ha resultado en una falta de reconocimiento y visibilidad en comparación con sus contrapartes masculinas. Esta disparidad en las representaciones deportivas refleja las desigualdades de género arraigadas en la historia del arte y en la cultura en general. ABSTRACT Throughout the History of Art, the female figure has been associated with fertility, morality, vice, sin and even holiness. Specifically, there is an abundance of artworks that focus on the representation of women through religious themes. In contrast, in artistic representations related to sports, women have been less visible and often relegated to secondary or passive roles. For centuries, social norms and gender expectations have limited women's participation in sport and influenced how they are represented in art. Female athletes have faced stereotypes and prejudice, resulting in a lack of recognition and visibility compared to their male counterparts. This disparity in sports representations reflects gender inequalities rooted in art history and culture in general. PALABRAS CLAVES Mujer, Deporte, Arte, Historia, Sociedad
5 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN........................................................................................................4 1.1. PROYECTO PERSONAL Y MOTIVACIÓN......................................................4 1.2. METODOLOGÍA...............................................................................................11 2. LA MUJER DEPORTISTA EN EL ARTE.................................................................11 2.1. DEPORTE Y ARTE............................................................................................11 2.2. LA MUJER EN EL DEPORTE..........................................................................12 2.3. LA MUJER EN EL ARTE..................................................................................14 3. EVOLUCIÓN HISTÓRICA.......................................................................................15 3.1. PREHISTORIA...................................................................................................15 3.2. EGIPTO..............................................................................................................19 3.3. MINOICO...........................................................................................................22 3.4. MESOAMÉRICA...............................................................................................25 3.5. ETRUSCOS........................................................................................................27 3.6. ANTIGUA GRECIA. ESPECIAL REFERENCIA A ESPARTA........................29 3.7. ROMA.................................................................................................................36 3.8. EDAD MEDIA...................................................................................................40 3.9. RENACIMIENTO..............................................................................................42 3.10. SIGLOS XVIII Y XIX......................................................................................44 3.11. SIGLO XX........................................................................................................47 3.12. SIGLO XXI.......................................................................................................51 4. CONCLUSIONES......................................................................................................53 5. LISTA DE FIGURAS.................................................................................................54 6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.......................................................................59
6 1. INTRODUCCIÓN 1.1. PROYECTO PERSONAL Y MOTIVACIÓN “Desde que aprendí a andar me gusta correr.” Friedrich Nietzsche El deporte, la carrera de fondo en particular, mi gran afición desde la niñez, es la base principal que me ha inspirado en la mayoría de los trabajos realizados en las asignaturas de la facultad. La práctica deportiva y el entorno donde realizo los entrenamientos son una importante fuente de creatividad, inspirándome en obras muy diversas desde la escultura figurativa y abstracta hasta trabajos de fotografía más conceptuales. Conceptos como el movimiento, la reflexión o la visión del entorno espléndido de la naturaleza son los que pretendo reflejar en mis trabajos desde una perspectiva positiva y colorista de agradecimiento. La temática deportiva, y más concretamente el deporte en la mujer, es el punto de partida de mi trabajo artístico personal y del presente proyecto de investigación. A modo de síntesis presento tres obras escultóricas: “Corredora I”, “Corredora II” y “Árbol”. “Corredora I” (figura 1) intenta plasmar los momentos de meditación que me proporciona el deporte. El principal referente para realizar esta obra es el gran escultor inglés Henry Moore y su colección de "Figuras femeninas reclinadas"1 que comenzó en los años 20 del siglo XX. En estas obras, Moore utiliza volúmenes, formas cóncavas y convexas, así como espacios vacíos para componer sus figuras. La escultura presentada está inspirada en formas orgánicas y en el cuerpo humano femenino, utilizando volúmenes, curvas y espacios negativos para transmitir sensación de movimiento y reflexión. Está realizada en escayola con una pátina final que simula el aspecto envejecido del bronce. Esta pátina se compone de pigmentos de óxido de hierro, ocres y verdes para recrear el característico aspecto cromático del metal. El soporte consiste en una pieza rectangular de madera teñida con aguadas de nogalina. 1https://es.wikipedia.org/wiki/Figura_reclinada_de_Henry_Moore
7 Figura 1. Corredora I. 2018. Autora: Ana Torreño
8 La obra “Corredora II” (figura 2) busca resaltar el movimiento con líneas ligeras y ondulantes. Al igual que en “Corredora I” las formas son redondeadas y orgánicas, basadas en el concepto de sinuosidad. Está inspirada en el dinamismo que presenta el dibujo titulado “El corredor”2 (1907-1908) del escritor Frank Kafka. En el siguiente texto, el escritor refleja su visión de las cosas: “Los judíos no somos pintores. No sabemos representar estáticamente las cosas. Siempre las vemos en su desarrollo, en movimiento, en forma de transformación. Los judíos somos narradores” Franz Kafka3 Es la expresión artística de la obra de Joan Miró4 la que influye en la ejecución de esta escultura. Desde sus pinturas de vibrantes colores primarios, con vigorosas líneas ondulantes entrelazadas con formas geométricas simples, hasta la composición de los elementos de sus esculturas, procedentes del paisaje que le rodea, son las principales características que se intentan plasmar en la obra expuesta. Destacamos las ilustraciones del artista, concretamente la ilustración del libro “Bagatelles végétales”, de Michel Leiris (1956). La escultura está realizada con tiras de acero corten, modeladas manualmente y soldadas entre sí; círculos de madera (rodajas de ramas de árboles facilitadas por los operarios del parque donde entreno habitualmente) pintados con veladuras de acuarela de colores primarios, atornillados a la pieza y pequeños círculos de piedra de alabastro pulido. El soporte es una piedra a la que se le ha respetado la forma que presentaba originalmente en el campo. 2https://redaccion.lamula.pe/2014/03/07/estos-son-los-dibujos-que-franz-kafka-no-tiro-al-tacho/ danielavila/ 3Janouch, Gustav, 1998. “Conversaciones con Kafka”. Ediciones Destino (pág 260) 4https://catalogo.artium.eus/dossieres/artistas/joan-miro/disciplinas-artisticas
9 Figura 2. Corredora II. 2019. Autora: Ana Torreño
16 2.3. LA MUJER EN EL ARTE Según Díaz Muñiz, en la historia del arte la representación femenina más antigua parece estar asociada al concepto de supervivencia, a través de la imagen de la fecundidad. Desde las “Venus” prehistóricas, hasta las mujeres de senos marcados y vientres redondeados de las obras medievales, la acentuación de los rasgos femeninos siempre se ha relacionado con la idea de continuidad de la especie. Además, estas imágenes servían para transmitir a la sociedad el ideal de prototipo de mujer. A lo largo de la historia la representación de la mujer va modificándose, dependiendo de las creencias y valores de cada época. La figura de la mujer se ha asociado a la moralidad, al vicio, al pecado, e incluso a la santidad. En su opinión, el número de obras cuya temática se centra en la representación de la mujer, especialmente a través de temas religiosos, es sustancialmente, muy abundante (Díaz Muñiz, 2013). Por otro lado, los hombres han ocupado un lugar dominante en las representaciones artísticas relacionadas con el deporte, mientras que las mujeres han sido menos visibles y a menudo han sido relegadas a roles secundarios o pasivos. Esta disparidad en las representaciones deportivas refleja las desigualdades de género arraigadas en la historia del arte y en la cultura en general. Durante siglos, las normas sociales y las expectativas de género han limitado la participación de las mujeres en el deporte y han influido en cómo se las representa en el arte. Las mujeres deportistas han sido objeto de estereotipos y prejuicios, lo que ha llevado a una falta de reconocimiento y visibilidad en comparación con sus contrapartes masculinas (López-Crespo, Castejón- Oliva, 2017: 103).
17 3. EVOLUCIÓN HISTÓRICA 3.1. PREHISTORIA Díez García nos indica que en los inicios de la prehistoria existía una igualdad social entre hombres y mujeres influida directamente por la escasez de alimentos, lo que obligaba a ambos a una búsqueda constante de manutención para su supervivencia. Posteriormente, la aparición de herramientas de trabajo lleva a la mujer a un segundo plano, hacia la ocupación de labores de cuidados de animales, y recolección (Díez García, 2006). Centrados en el estudio sobre las teorías de la génesis del deporte, Velázquez Buendía nos expone lo difícil que resulta determinar con precisión quién y por qué participaba en las actividades deportivas que se han venido realizando en los distintos continentes desde varios siglos antes de nuestra era, y, sobre todo, qué significado atribuía el público y los protagonistas a lo que observaban y a lo que hacían respectivamente (Velázquez Buendía, 2000:1). Rodríguez López, nos manifiesta que, en base a las aportaciones de la antropología, las formas del deporte habrían ido evolucionando adaptándose a la sociedad, siendo los ejes evolutivos del deporte: la identidad social8 y el significado adaptativo o ecológico9. Como ejemplo de uno de los deportes más primitivos, reseñable para nuestro proyecto al situar la imagen de la mujer en un contexto específico, el citado autor nos presenta el de los aborígenes australianos10, el “mungan-mungan”, en el cual participan jóvenes y adultos, donde los jóvenes deben arrebatar una vara pintada de blanco, que representa a una muchacha, y que tiene en su poder alguno de los adultos; comienza el juego y se establece una lucha entre los dos grupos por la posesión de la vara (Rodríguez López, 2003:12-14). 8 Hace referencia a que jugaban entre conocidos, familiares, sin importar el sexo, la edad o el resultado. Esa identidad social se va haciendo menor conforme evoluciona la sociedad. 9 La función de sus juegos o deportes es económica, por ejemplo: mejorar las habilidades y mantenerse en forma física para la caza o para la defensa e integrar a los jóvenes pronto en sus responsabilidades de adulto. 10 El primer pueblo de Australia, conocido como aborígenes australianos, ha vivido en el continente durante más de 65.000 años. https://www.nationalgeographic.es/historia/aborigenes-australianos-historia-orginenes-lucha (consulta 2 de febrero de 2024).
18 El conocimiento que tenemos de la posición social de la mujer en la prehistoria se basa (junto a ciencias como la antropología, la sociología, etc.), en el legado artístico que ha llegado hasta nuestros días a partir de las primeras obras que dieron origen al nacimiento del arte. Hace aproximadamente unos 30.000 años, los grupos humanos realizaron las primeras obras artísticas en las cuales plasmaron el mundo que conocían, el denominado arte rupestre o arte parietal, junto al arte mobiliar (Olária, 1996:77). Referente a la actividad física, en palabras de Perla Banchs, la manifestación más destacada en este momento histórico es la danza11. La citada autora diferencia dos tipos de danza en función del modo de organización social: en los pueblos de cultura patriarcal, encontramos danzas practicadas por hombres, caracterizadas por saltos y grandes movimientos, y en los pueblos de cultura agrícola donde las danzas eran practicadas por mujeres, siendo más apacibles con balanceos y giros lentos (Banchs, 2002). En las pinturas rupestres, encontramos imágenes que muestran danzas rituales relacionadas con temas como la fecundidad, religión y la caza. Se trata de temas recurrentes cuyo carácter “mágico” y/o espiritual que perduró a lo largo de varios milenios. Destacamos el denominado arte rupestre levantino donde se pueden observar figuras humanas simplificadas claramente reconocibles (Álvarez Fernández, 2013:73/100). Cabe destacar que Martín_Cano denuncia las manipulaciones cometidas por algunos Padres de la Arqueología Prehistórica. Manifiesta que una de las temáticas que más radicalmente sufrió la manipulación fue la de mujeres con arcos y/o flechas, consideradas desde el principio, como reflejo de varones cazadores o arqueros, aun cuando presentan rasgos evidentes de feminidad, como: melena piriforme, torso triangular, cintura de abeja, anchas caderas, piernas gruesas. Por ello considera que la Arqueología académica, aunque pretenda ser científica, es una Arqueología androcéntrica (Martín_Cano, 2016:14). 11 La Danza y Expresión Corporal es una disciplina científica que ha evolucionado en los últimos años de forma notable, configurando un cuerpo de conocimientos con gran base empírica. En este sentido, progresivamente se ha ido evolucionado desde el estudio del movimiento como base de las investigaciones científicas hacia el análisis del cuerpo y de la danza en todas sus dimensiones (Amado Alonso, 2022:1) (consulta 24 de febrero de 2024)
19 En base a ello, nos centramos en la danza como representación prehistórica de la actividad física femenina. Dentro de las pinturas rupestres levantinas destacamos “La Cueva de los Grajos” (figura 4), situada en Cieza, Murcia. Antonio Beltrán comenta que lo asombroso de estas representaciones es que el tema fundamental es la danza y que hombres y mujeres12 en su totalidad, están en acusada posición de baile (Beltrán, 1969:48). Figura 4. La Cueva de Los Grajos. Datación sobre 5250 a. C. 12Según Antonio Beltrán se encuentran treinta y una figuras humanas, de ellas quince mujeres. De las divisiones que presenta en su estudio destacamos el grupo B: Figuras 6 a 14 y 20-21. Grupo de mujeres en las más diversas actitudes de baile formando línea sobre un cuadrúpedo. Según nuestra comparativa, las figuras femeninas de la imagen que presentamos se corresponden a las numeradas por Beltrán con el 8, 9, 10 y 11 de izquierda a derecha. (consulta 24 de febrero de 2024)
20 En La Roca de los Moros, situada en Cogul, Lleida, encontramos otro importante conjunto de arte rupestre levantino “Los Danzantes de Cogul” (figura 5). Descrita como danza fálica, está constituida por 9 figuras femeninas con faldas largas y torsos desnudos que bailan en torno a un hombre con un gran falo (Cárdenes, Fernández,García 2010:19-21). Figura 5. Los Danzantes de Cogul. Datación de 7.000-5.000 años.
21 3.2. EGIPTO La civilización egipcia se desarrolló entre 3300 a. C. y 332 a. C. en el valle del río Nilo al norte de África.13 Según manifiesta Albalat sobre la posición de la mujer en el Antiguo Egipto, parece ser que no podemos hablar de una igualdad social en todos los sentidos, pero si de una activa participación en el poder, además, valorando en su justa medida, la excelente posición social y jurídica, y la gran independencia económica de la que disponía (Albalat, 2007:7). En esta línea Díez García afirma que el antiguo Egipto fue la primera gran civilización en consolidar la igualdad social entre hombres y mujeres, aunque luego se iría anulando paulatinamente con las costumbres impuestas por gobernantes asirios, griegos, romanos, cristianos e islámicos. Fue un pueblo que tenía gran amor hacia los juegos y las prácticas físicas, de igual modo es conocido el culto estético de la mujer egipcia y sus cuidados. Las imágenes de las prácticas físicas nos han llegado a través de las representaciones donde la mujer aparece realizando ejercicios acrobáticos que formaban parte de la danza (Díez García, 2006). Alegre García señala que en la iconografía de este periodo histórico la presencia de música y bailarinas acrobáticas era muy relevante en el ámbito de las festividades religiosas, en rituales funerarios y tumbas (figura 6). En concreto, la postura adoptada por la mujer del ostracón de Turín (figura 7), que capta un instante de las danzas que se exhibían durante las festividades más importantes de su calendario litúrgico, ha sido localizada en otras representaciones14 (Alegre García, 2021). En la Tumba de Beni Hassan15 (figura 6), se advierten juegos de chicas haciendo malabares y acrobacias gimnásticas (Olivera Betrán 2007:4). 13https://humanidades.com/civilizacion-egipcia/ (consulta 15 de febrero de 2024). 14https://egiptologia.com/la-danzarina-del-museo-egipcio-de-turin/ (consulta 15 de febrero de 2024). 15https://spain.egypttoursportal.com/blog/atracciones-egipto/atracciones-menia/tumbas-beni-hassan/ (consulta 29 de febrero de 2024).
22 Figura 6. Malabaristas. Pintura mural. Hacia el 2000 a. C Figura 7. Acróbata. Piedra caliza pintada. Datación entre 1539 - 1076
23 En palabras de Llana et. al, el antiguo Egipto ha legado numerosos restos donde aparecen representaciones de mujeres nadando (figura 8). Es razonable que en una cultura como la egipcia, que se desarrolló alrededor de un gran río, la relación con el agua fuese inevitable (Llana, 2001:9). Figura 8. Nadadora. Marfil y ébano. Data entre 1550-1185 a.C,
24 3.3. MINOICO Los primeros indicios que demuestran la participación de la mujer en la práctica deportiva se remontan al segundo milenio a. C, en la Creta minoica, la civilización más avanzada de la época que se desarrolló entre el 2600 y el 1450 a.C.16. La cultura minoica, y su deporte en particular, marcan los orígenes del gran deporte griego (Sainz de Baranda 2013:76). Mayor Ferrándiz destaca la importancia de las representaciones femeninas en el arte minoico y manifiesta que, en base a hipótesis de arqueólogos e historiadores, en Creta se hallaban las pruebas que confirmaban la existencia de un “matriarcado”, que se manifestaba en el dominio religioso y social de las mujeres (Mayor Ferrándiz, 2011:15). En esta línea, García Romero nos indica que las fuentes arqueológicas atestiguan la intervención de mujeres en distintas actividades físicas, como la danza y particularmente la más característica disciplina del deporte cretense, los saltos del toro (figura 9). Destaca que los saltos se enmarcan en el contexto de antiguos rituales de fertilidad con la representación femenina, quienes, representando a la Diosa Madre, saltarían sobre los toros en lo que sería la escenificación simbólica de una «boda sagrada» entre la Diosa y el Dios que se aparecía bajo la forma de toro. Por último, García Romero insiste en el carácter competitivo, y por tanto deportivo de los saltos, y afirma que puede haber sido la única actividad femenina verdaderamente ‘deportiva’ de la cultura minoica, por ser competitiva, porque no se limitaba a ser una simple exhibición acrobática en un contexto religioso (García Romero, 2015:37). 16https://enciclopediadehistoria.com/civilizacion-minoica/ (consulta 2 de febrero de 2024).
25 Figura 9. Saltos del toro. Data entre el 1500 a. C. y el 1400 a. C Junto a los espectáculos taurinos, Vivas Sainz destaca el importante papel que la música tuvo dentro de la sociedad y la religión minoica. Principalmente en los rituales religiosos la danza tuvo un papel destacado, como así lo prueba una maqueta encontrada en Palaikastro (figura 10), que muestra a tres pequeñas mujeres de terracota con vestidos largos que bailan en círculo alrededor de un forminx o lira, con los brazos extendidos desde los hombros (Vivas Sainz, 1999:297).. Figura 10. Bailarinas. Datación 1350-1300 a.C.
32 En palabras de Nieto Ibáñez, en los Juegos Delios, celebrados en honor a la diosa Artemis, modelo de la mujer atleta, donde podían asistir y participar las mujeres (Nieto Ibáñez, 2005:65). En esta línea, García Romero manifiesta que la iconografía nos muestra carreras de muchachas en el santuario de Artemisa en Braurón24, las llamadas “Osas” (figuras 15-16). Unas corredoras aparecen vestidas y otras desnudas, hecho que, en base a sólidos argumentos según el citado autor, se puede interpretar como un juego competitivo de persecución en el cual una muchacha que representa el papel de “osa” debe dar caza a otra que hace de “víctima”, repitiendo así ritualmente el acto al que se hacían remontar los orígenes del culto25 (García Romero, 2005:8). Figura 15. Carrera de osas vestidas. Figura 16. Carrera de Osas desnudas. 24https://es.wikipedia.org/wiki/Braur%C3%B3n (consulta 14 de marzo de 2024) 25«Imitando a una osa llevan a cabo el ritual mistérico, y las que ‘hacen la osa’ en honor de la diosa visten una túnica color azafrán, y realizan juntas el sacrificio en honor de Artemisa Brauronia y Muniquia, siendo elegidas muchachas solteras que no sean mayores de diez años ni menores de cinco. Y llevan a cabo el sacrificio las chicas con la intención de aplacar a la diosa, porque los atenienses habían caído en una hambruna cuando le mataron a la diosa una osa domesticada» (García Romero 2015:47) (consulta 14 de marzo de 2024)
33 El citado autor destaca que además las mujeres contaban con un importante evento deportivo, los Juegos Héreos26, la competición femenina más importante de la antigua Grecia (figura 17). Una carrera pedestre en honor de Hera, en el santuario de Olimpia, cuya finalidad estaba asociada a un ritual prematrimonial por el cual las niñas pasaban de la vida “salvaje” a la “civilizada” que representaba el matrimonio y sus normas (Ibidem:7-8). Figura 17. Corredora vaticana. 26 https://historia.nationalgeographic.com.es/a/juegos-hereos-olimpiadas-mujeres-griegas_19085 (consulta 12 de marzo de 2024)
34 Además, Romero señala que existía una posibilidad de participación de la mujer en los Juegos Olímpicos, en las modalidades ecuestres (figura 18), el triunfo no se otorgaba al auriga sino al propietario del caballo que competía. Así fue como Cinisca de Esparta27 se convirtió en la primera mujer campeona olímpica de la historia en una prueba de hípica en el 369 a.C. Ésta inscripción acompañaba a la estatua que la espartana dedicó en Olimpia con ocasión de su victoria (García Romero, s/:1) “Reyes de Esparta son mis padres y hermanos. Cinisca, vencedora con un carro de veloces corceles, erijo esta estatua. Y me declaro como la única mujer de toda Grecia que ha ganado esta corona”. año 396 a.C., Olimpia Figura 18. Diosa Victoria. Fresco Tumba de Nucania. 330-320 a.C. 27https://institucional.us.es/revistas/habis/44/03%20César%20Fornis.pdf (consulta 1 de marzo de 2024).
35 Según Domingo Plácido, aunque en esta época las representaciones artísticas de mujeres en actividades deportivas son menos comunes, en la cerámica, por ejemplo, se encuentran imágenes de mujeres danzantes (figura 19), participando en competiciones atléticas durante festivales y realizando deportes como la lucha y el lanzamiento de disco (Domingo Plácido 2015). Figura 19. Mujeres danzantes. Al son del aulos, instrumento musical de viento, que encabeza la acción, las ocho figuras representadas en el interior de esta fiala, un tipo de vaso griego para libaciones, parecen conferir con su danza un cierto misterio encerrado en su ritual. Agarradas de las muñecas, unen movimiento, palabra y música en un coro que las pone en comunicación con lo divino. Como este vaso del siglo V a. e.c., tras tantas fuentes gráficas y escritas conservadas dan cuenta de la importancia capital que la danza tuvo en la Antigüedad griega como parte esencial de sus ritos cívicos y religiosos, integrada plenamente en su sociedad y su cultura. (Murga, 2023:17). Por otro lado, y siguiendo con la cerámica, Rodríguez López manifiesta que algunas piezas de cerámica griega donde se muestran mujeres participando en juegos y competiciones atléticas durante festivales, suelen ser representaciones más simbólicas que realistas, se trata siempre de mujeres excepcionales que se caracterizan precisamente por su masculinidad, como las piezas que representan a la diosa y heroína griega Atalanta (figura 20) que significa "la de alados pasos”. Según la citada autora, Atalanta es una fémina indómita y montaraz, que transgrede el rol dado a la mujer griega (Rodríguez López, 2018:168-171).
36 Figura 20. Atalanta en carrera y Eros. Lécito ático atribuido a Douris. Hacia 500-460 a.C.
37 García Romero nos informa que Esparta suponía una excepción dentro de la sociedad griega. Las mujeres recibían una educación física igualitaria y participaban en actividades deportivas. Aunque también estaban sujetas a roles de género ya que su educación estaba enfocada en la preparación para la maternidad, en la formación física y mental desde una edad temprana las niñas espartanas recibían una educación que incluía ejercicios físicos junto con los niños. Participaban en competiciones atléticas rituales que se desarrollaban sin la presencia de espectadores masculinos. En cambio, otro tipo de prácticas deportivas exigía la participación directa de los jóvenes espartanos28, por lo que se podría atribuir al deporte espartano una función “erótica” (García Romero, 2005:8-9). El autor destaca que según Pausanias “corrían con el pelo suelto, una túnica que les llegaba a la rodilla y con el hombro derecho descubierto hasta el seno”, descripción que corresponde exactamente a la corredora representada en una estatuilla de bronce (figura 21) de procedencia espartana hallada en Epiro (Ibidem:7-8). Figura 21. Corredora espartana. 520 a.C.-500 a.C. 28Recuérdese el cuadro de Degas “Ejercicios de jóvenes espartanos” de 1860-62
38 3.7. ROMA La Antigua Roma (754 a.C. hasta 476 d. C) se caracterizó por la gran desigualdad entre hombres y mujeres. La familia era la base de la estructura social bajo el sistema del patriarcado. El hombre, el miembro más importante del núcleo social, era quien tomaba las decisiones y la mujer quien se recluye en el ámbito doméstico (Cid López 2007:358). Según Díez García, a pesar de la evolución que experimenta la mujer romana en los diferentes periodos que abarca, llegando incluso a poder divorciarse, no adquiere una libertad total. (Díez García, 2006) El deporte en Roma, al igual que en Grecia, empezó como expresión religiosa, era un sacrificio ritual que los hombres ofrecían a la divinidad. La preparación física y el ejercicio, que eran esenciales, estaban directamente relacionados con la figura del hombre y también con la parte militar de Roma. Deportes como las carreras de cuadrigas, en el Circo Máximo, y la lucha de gladiadores, en el Coliseo, incitaban un nivel de popularidad máximo. Los deportes, dentro de una sociedad claramente patriarcal y machista, le concedían a la mujer deportista una posición marginal. Está documentado que hubo ocasionalmente alguna cuadriga y más habitual encontrar a gladiadoras. Pero tanto aurigas como gladiadores pertenecían a la clase infame, clase social que no tenía derechos de elección, no podía presentarse a elecciones y tampoco podía votar (Posteguillo, 2020). Mañas Bastida en su estudio sobre el combate de gladiadoras encuentra el obstáculo de la escasez de fuentes que den testimonio del mismo29. Un relieve encontrado en Halicarnaso (figura 22) es la única representación que tenemos de mujeres gladiadoras (Mañas Bastida, 2011). 29Diez fragmentos literarios y una inscripción epigráfica es toda la evidencia escrita que nos habla de aquellas mujeres.
39 Figura 22. Gladiadoras. Siglos I-II d.C. El citado autor nos presenta una estatuilla de bronce (figura 23) de hace casi 2.000 años, actualmente conservada en el Museum für Kunst und Gewerbe de Hamburgo, y manifiesta que puede ser la de una gladiadora victoriosa. Si se confirma, la estatuilla significa la segunda representación de una gladiadora de las que se conocen. Muestra a una mujer con el pecho descubierto, vistiendo sólo un taparrabos y un vendaje alrededor de su rodilla izquierda. Su cabello es largo, aunque ordenado, y eleva en el aire lo que el investigador Mañas Bastidas, cree que es un sica, una espada corta curvada usada por los gladiadores y no como han considerado tradicionalmente los estudiosos como la representación de una mujer sosteniendo un estrígil, un utensilio de metal que servía para limpiar el cuerpo de los atletas. El gesto que ella da es un "saludo a la gente, a la muchedumbre", dice Mañas, una acción realizada por los gladiadores victoriosos al final de una pelea. Por lo tanto, continúa este autor, la estatuilla ha sido mal interpretada por algunos investigadores, que la consideraban como una atleta femenina con estrigil, y que ahora, tras un análisis minucioso de la pieza, podemos asegurar que se trata de una auténtica mujer gladiadora (Ibidem).
40 Figura 23. Gladiadora. Estatuilla de Bronce.
41 En opinión de Díez García, a través de obras y relatos, también conocemos que la mujer romana nadaba en las termas a modo de ejercicio y practicaba deportes en la palestra, ataviadas con una especie de bikini, tal y como muestra el famoso mosaico de la Villa del Casale (figura 24), en Sicilia. (Díez García, 2006). Figura 24. Mosaico de la Sala de las Diez Mujeres. Finales del siglo III.
48 En referencia al arte, Vives Casas nos informa que desde el siglo XVIII se incrementaron las manifestaciones artísticas de la mujer, sobre todo desde una nueva perspectiva más realista. Ya no fueron solamente imágenes de mujeres con la apariencia de la Virgen María, de una santa o heroína, sino que fue mayor el número de retratos y escenas de género en las que ella, como dueña y señora del ámbito privado, era la protagonista indiscutible, mostrando cuáles eran las ocupaciones y actividades que la sociedad consideraba apropiadas. Al mismo tiempo se le concedió una importancia considerable a la representación de los sentimientos y la sensibilidad, rasgos asociados a la naturaleza femenina como aspecto esencial de su condición, diferente a la racional, que como se pensaba era más propia del hombre. El arte fue, también, otro medio más a través del cual inculcar a las mujeres y al resto de la sociedad, el ideal y prototipo de mujer virtuosa y sumisa que todos esperaban que ellas fueran. Pocas fueron por otra parte, las mujeres artistas en aquella época, pero de las que se conserva obra, comprobamos que por lo general se mantuvieron en una línea semejante al resto (Vives Casas, 2006:104). Por el contrario, tal y como afirma Balius Juli, muchos de los pintores innovadores del siglo XIX pintaron modelos masculinos de proporciones heroicas, que querían recordar a los clásicos. La presencia de la mujer deportista, como protagonista de las artes plásticas, era hasta entonces inexistente (Balius Juli, 2004:128). Retomando a Vives Casa, finalizaba el siglo XIX y aún seguía en pie y fuertemente enraizado aquel ideal y modelo de mujer de larga tradición: la buena esposa, madre y ama de casa, responsable del hogar en su aspecto organizativo, moral y educativo. Junto a ello, era también el elemento de unión con la sociedad a través y de la mano del hombre (Ibidem).
49 3.11. SIGLO XX El siglo XX fue un periodo de grandes transformaciones, marcado por guerras, revoluciones, avances tecnológicos y movimientos sociales que provocaron un profundo impacto en el mundo contemporáneo. Según Sierra Zamorano, este período de la historia suele considerarse como el de la democratización del arte, la cultura y la educación, en el que se celebran las primeras Exposiciones Universales en paralelo con las primeras Olimpiadas de la era moderna (Sierra Zamorano, 2010:3). Tomamos como punto de partida las palabras de Conrad Vilanou: no hay duda que, por encima de otras posibles calificaciones, podemos considerar que el siglo XX ha sido el siglo del deporte (Conrad Vilanou, 2001). A este respecto destacamos a García Bonafé, la cual manifiesta que la evolución hecha por las mujeres en todos los ámbitos y su inserción en la sociedad, no hubiera sido completa sin la presencia femenina en el ámbito deportivo. La citada autora nos informa que al tratar el papel de las mujeres en el deporte se ha querido reflexionar sobre las dificultades que han tenido que superar hasta alcanzar su integración, que no han sido menos que las sufridas en otros ámbitos de la sociedad. Según señala, los movimientos feministas surgidos a principios del siglo XX consiguieron importantes conquistas sociales y las actividades deportivas seguían un camino paralelo. La presencia femenina en el deporte se hizo patente, pero la sociedad en su conjunto, reforzada por la oposición de los máximos responsables del deporte a nivel mundial junto a los médicos y la Iglesia, obstaculizó el desarrollo y la normalización del deporte femenino (García Bonafé, 2001). En este sentido Ramírez y Rodríguez manifiestan la oposición del impulsor del movimiento olímpico, el Barón Pierre de Coubertin que hasta su muerte se opuso a la participación femenina (Ramírez y Rodríguez, 2009:3). Siguiendo con Bonafé, la autora destaca que gracias al empeño de muchas mujeres consiguieron que su presencia fuera en aumento (figura 28). Uno tras otro, los diferentes deportes fueron aceptando la presencia de deportistas femeninas en todas sus modalidades, aunque sin excesiva euforia (García Bonafé, 2001:51-52).
50 Figura 28. Maratón de Boston,19 de abril de 1967. Autor Harry Trask “Voy a terminar la carrera arrastrándome o a gatas si es necesario; porque si no la acabo, nadie creerá que las mujeres podemos hacerlo”32. Kathrine Switzer33 32https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20220418/8203136/kathrine-switzer-maratones-boston- deportes-mujeres.html (consulta 22 de marzo de 2024) 33Kathrine Switzer, con 20 años corrió la Maratón de Boston en 1967 haciéndose pasar por hombre, ya que las mujeres no lo tenían permitido. A pesar de los golpes, empujones y gritos logró llegar a la meta.
51 Los pensamientos liberales surgidos en este periodo fueron determinantes en el arte. Se desarrollan las vanguardias artísticas que representaron una ruptura radical con las tradiciones artísticas establecidas, desafiando las normas convencionales y explorando nuevas formas de expresión. La mujer comienza a ser reconocida y valorada en el arte, mostrando la calidad y el potencial de sus obras. Aunque, de igual modo que en todas las circunstancias sociales, tuvieron que enfrentarse a dificultades como el androcentrismo de los críticos, en la percepción de su imagen como artistas y también en la percepción de sus obras (Barrera Flores, 2021). Estas artistas pintan a mujeres fuertes, que practican deporte, que piensan sienten y actúan34. En esta línea destacamos a la pintora Maruja Mallo35 (figura 29). Trallero Cordero manifiesta que Mallo en sus “Estampas deportivas” retrata a la mujer moderna, aquella que practica el deporte, tal como lo hace su amiga y poetisa Concha Méndez36, campeona de natación y aficionada a los deportes en general (Trallero Cordero, 2004: p23). También importantes artistas masculinos recrean la figura de la mujer deportista, como Picasso que pinta “Dos mujeres corriendo por la playa”37, realizada durante el verano de 1922 en Dinard, en la que captura la esencia de la alegría de vivir y la belleza femenina, o Ángel Zárraga (figura 30) que, según nos informa Danilo Comino, fue el primer artista de la historia que se interesó en el fútbol femenino y realizó retratos de jugadoras de fútbol (Comino, 2017). 34https://www.otrasnosotras.org/2017/12/19/las-artistas-de-las-vanguardias-historicas-del-s-xx/ (consulta 22 de marzo de 2024) 35https://revistas.uam.es/anuario/article/view/14933/14351 (consulta 22 de marzo de 2024) 36https://www.universolorca.com/personaje/concha-mendez-cuesta/(consulta 22 de marzo de 2024) 37https://celebracionpicasso.es/noticia/obra-de-la-semana-dos-mujeres-corriendo-por-la-playa (consulta 22 de marzo de 2024)
52 Figura 29. Ciclista. Autora Maruja Mallo,1927
53 Figura 30. Las Futbolistas. Autor Ángel Zárraga,1922.
54 3.12. SIGLO XXI Es innegable, admite Noguera, que las mujeres han avanzado muchísimo gracias a los movimientos feministas, a las reivindicaciones y a políticas progresistas que han ido modificando nuestra cultura social. Pero también es cierto que las mujeres disfrutan de una igualdad que no ha penetrado todavía en la cultura patriarcal, reproduciéndose los prejuicios. En base a ello, continúa Noguera, se decía que el siglo XXI sería el siglo de la igualdad, pero los datos nos demuestran que los valores dominantes del patriarcado, el mantenimiento de una desigualdad injustificable y el silencio cómplice ante la violencia de género se mantienen (Noguera, 2017). En definitiva, persiste la ideología de superioridad masculina, afirma De Lamo, la opresión de las mujeres sigue presente, el patriarcado ha evolucionado y persiste en el siglo XXI, tiene una sólida base material, una ideología misógina y posee los mecanismos necesarios para asegurar la perpetuación de los roles y rasgos de género (De Lamo, 2021:451). Referente a la posición de la mujer en el deporte, destacamos las palabras de María José Rienda38, cinco veces olímpica en nueve pruebas diferentes, seis copas de esquí alpino y primera mujer en dirigir el Consejo Superior de Deportes, entre 2018 y 2020 : «Queda mucho que avanzar en igualdad en el deporte» (Rienda, 2024). En esta línea, Antúnez también defiende que aún falta mucho camino para poder ingresar al deporte sin las cargas culturales que pesan sobre las niñas y adolescentes, pero es indispensable que se conforme una nueva cultura deportiva que permita el completo desenvolvimiento de la mujer en todos los aspectos deportivos. Si eso se logra, inmediatamente surgirán los mecanismos que permitan que toda mujer y niña tengan la oportunidad de participar en el deporte en un ambiente que preserve los derechos y el respeto por la persona en todos los niveles, roles y funciones, reconociendo el compromiso de la mujer en el deporte como una contribución a la vida pública, desarrollo comunitario, desarrollo personal y estilo de vida. (Antúnez, 2009:7) En cuanto al arte, en el análisis que realizan López-Crespo y Castejón-Oliva sobre cómo es representada la mujer en la pintura deportiva, concluyen que la pintura sobre el deporte ofrece una imagen sesgada y desigual, reproduciendo los estereotipos respecto a la masculinización del deporte y relega la presencia femenina (López-Crespo y Castejón-Oliva, 2017:101). 38Mª José Rienda: «Queda mucho que avanzar en igualdad en el deporte» (diariodeleon.es) (consulta 31 de marzo de 2024)
55 A la luz del estudio realizado por Ramírez et al., sobre las películas deportivas en la sociedad occidental, se observa que las películas estrenadas en los primeros diez años del siglo XXI, reproducen los cánones corporales y estereotipos sociales propios de la sociedad actual en relación al género femenino. La presentación de la mujer como objeto de deseo vestida con ropa seductora, con independencia de la actividad que esté realizando; o que la práctica deportiva preferida sean las actividades coreográficas como animadoras de equipos masculinos. Además, las películas suelen encumbrar valores tradicionalmente ligados al sexo masculino: virilidad, fuerza, honor, lucha, orgullo. Este hecho no es casual y es un ejemplo más del orden social actual, altamente jerarquizado y dominado por el hombre (Ramírez et al., 2014). En cuanto a la representación de la mujer deportista en los medios, los eventos femeninos tienen menor importancia y se les da menor cobertura. El número y tamaño de las fotografías dedicadas al deporte femenino son menores en cantidad y más pequeñas en tamaño que las de los hombres. Hay menos fotografías de deportistas mujeres en acción, y las pocas fotografías de atletas femeninas suelen ser individuales y sexualizadas. El tema de la diferencia se vislumbra cuando vemos que en los medios las mujeres son atletas, pero, antes de nada, son mujeres (figura 31). El atractivo físico de las deportistas tiene mayor énfasis que sus habilidades deportivas. Así, la realidad de mujeres deportistas como competidoras competentes, fuertes y hábiles se enmascara con la imagen de los medios (Ordóñez, 2011:7). Figura 31.39 Fotografía RFEF/La República 2023 39Campeonas del mundo 2023 de fútbol femenino junto al ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
56 4. CONCLUSIONES Las normas sociales y las expectativas de género han influido en cómo se representa a la mujer deportista en el arte. Durante siglos las danzas y juegos rituales de fecundidad y religiosos son los mayores exponentes sobre la representación de la actividad física femenina. Las mujeres han enfrentado la exclusión de la participación activa en el deporte, y los estereotipos de maternidad, fragilidad y belleza han prevalecido, limitando así la visibilidad y el reconocimiento de las mujeres deportistas en la sociedad y en el arte. A medida que las actitudes hacia el género femenino han evolucionado, también lo ha hecho su representación en el arte deportivo. En el siglo XIX las primeras atletas femeninas desafiaron las normas establecidas, aunque su reconocimiento y la presencia en el arte es muy escasa. Sin embargo, en el siglo XX las mujeres comenzaron a romper barreras y a ganar terreno en el deporte profesional y olímpico. Grandes artistas crearon obras con las nuevas vanguardias representando deportistas femeninas, aportando una lectura renovada de integración. A pesar de estos avances, las mujeres deportistas enfrentan desafíos en términos de reconocimiento, patrocinio y salarios. En la actualidad existe una mayor representación artística sobre mujeres en el ámbito deportivo, pero los estereotipos de género relacionados con las mujeres deportistas persisten en nuestra sociedad y a menudo influyen en la percepción y el trato hacia ellas. La imagen que se muestra es distorsionada y desigual, un ejemplo más del orden social actual, altamente jerarquizado y dominado por el hombre. Como dato reseñable, encontramos un gran paralelismo entre la lectura que extraemos del juego de los aborígenes australianos “mungan-mungan”, del cual hemos hecho referencia en la prehistoria, con la que refleja la última imagen presentada en nuestro análisis (figura 31). Entre la objetivación de la mujer a través de una rama por la que se lucha en el juego aborigen para poseerla, y la imagen de un hombre cargando a una mujer en el hombro, poca o ninguna diferencia encontramos.
57 A pesar de los miles de años transcurridos, la mirada discriminatoria hacia la mujer persiste. Aunque cabe destacar que muchos artistas contemporáneos crean obras que celebran la fuerza, la determinación y la excelencia de las atletas femeninas, buscando empoderar y cambiar percepciones. En resumen, la historia del arte y más en concreto las obras artísticas referidas al deporte, refleja la lucha de las mujeres por la igualdad en el deporte. Aunque se han logrado avances significativos, todavía hay un largo camino por recorrer para garantizar una representación equitativa y justa de las mujeres deportistas en el mundo artístico.
64 BARRERA FLORES, Danitza, 2021. “La evolución femenina en el arte post vanguardias”. Presentación de las Vanguardias a la Contemporaneidad [en línea], (consulta: 05 de marzo de 2024). Disponible en: https://wiki.ead.pucv.cl/La_evoluci%C3%B3n_femenina_en_el_arte_post_vanguardias- _Danitza_Barrera BELTRÁN, Antonio, 1969. “La Cueva de los Grajos y sus pinturas rupestres, en Cieza (Murcia)”. Seminario de Prehistoria y Protohistoria, Facultad de Filosofía y Letras [en línea]. Zaragoza: Universidad de Zaragoza (consulta: 05 de marzo de 2024). Disponible en: https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/06/42/02beltran.pdf CÁRDENES RAMÍREZ Fayna, Pedro FERNÁNDEZ CASTILLO, Virginia GARCÍA ZAMORANO, 2010. “PHEJ: La Roca de los Moros. “Los Danzantes de Cogul”. Museo del Juego [en línea], Manuel Hernández (consulta el 05 de marzo de 2024). Disponible: http://museodeljuego.org/wp-content/uploads/contenidos_0000000515_docu1.pdf CARTWRIGHT, Mark, 2017. “Civilización etrusca”. World History Encyclopedia [en línea],Traducido por Diego Villa Caballero. (consulta: 08 de marzo de 2024). Disponible en: https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1016/la-sociedad-etrusca/ CID LÓPEZ, Rosa María, et al., 2007. “Imágenes y prácticas religiosas de la sumisión femenina en la antigua Roma. culto de «Juno Lucina» y la fiesta de «Matronalia»”. Studia Histórica. Historia Antigua [en línea], vol. 25 (consulta el 14 de marzo de 2024). Disponible en: https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/73830/ Imagenes_y_practicas_religiosas_de_la_su.pdf?sequence=1&isAllowed=y COMINO, Danilo, 2017. “Fútbol y mujeres: los retratos de las futbolistas de Ángel Zárraga”. ART&FOOTBALL [en línea], (consulta el 24 de marzo de 2024). Disponible en: https://artefootball.com/es/calcio-futbol-donne-mujeres-zarraga/ CRIADO TORRES, Lucía, 2015. “El papel de la mujer como ciudadana en el siglo XVIII: la educación y lo privado”. Apuntes de Historia de España [en línea],(consulta el 24 de marzo de 2024). Disponible en: MUJER COMO CIUDADANA EN EL SIGLO XVIII. LA EDUCACION Y LO PRIVADO.pdf (ugr.es) DE LAMO VELADO, Irene, 2021. “La persistencia del patriarcado. Análisis sociolegal sobre la desinstitucionalización de la familia nuclear patriarcal y la evolución de la opresión de las mujeres en el siglo XXI”. IgualdadES [en línea], no 5, pp.427-459. (consulta el 24 de marzo de 2024). ISSN-e 2695-6403. Disponible en: https://doi.org/10.18042/cepc/IgdES.5.05
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