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Las redes sociales como herramientas para el aprendizaje colaborativo : presentación de un caso desde la UPV/EHU

Meso Ayerdi, Koldobika; Pérez Dasilva, Jesús Ángel; Mendiguren Galdospin, Terese

Abstract

En esta comunicación se describe la experiencia de renovación de la metodología docente en la asignatura Modelos de los medios de comunicación, asignatura troncal de segundo curso de las licenciaturas de Publicidad, Periodismo y Comunicación Audiovisual de la UPV-EHU, a través de la introducción de la red social Facebook como parte de la estrategia de clase. Se pretende que los alumnos empleen este sitio web como un espacio de aprendizaje colaborativo. De esta manera, el estudiante se involucra en un proceso de aprendizaje permanente, donde se fomentan la colaboración y el intercambio.

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Koldobika Meso Ayerdi [email protected] Jesús Ángel Pérez Dasilva [email protected] Terese Mendiguren Galdospin [email protected] Departamento de Periodismo II Universidad del País Vasco  LAS REDES SOCIALES COMO HERRAMIENTAS PARA EL APRENDIZAJE COLABORATIVO. PRESENTACIÓN DE UN CASO DESDE LA UPV/EHU Resumen: En esta comunicación se describe la experiencia de renovación de la metodología docente en la asignatura Modelos de los medios de comunicación, asignatura troncal de segundo curso de las licenciaturas de Publicidad, Periodismo y Comunicación Audiovisual de la UPV-EHU, a través de la introducción de la red social Facebook como parte de la estrategia de clase. Se pretende que los alumnos empleen este sitio web como un espacio de aprendizaje colaborativo. De esta manera, el estudiante se involucra en un proceso de aprendizaje permanente, donde se fomentan la colaboración y el intercambio. Palabras clave: Redes sociales, web 2.0, docencia universitaria, metodología docente. Abstract: This article is the result of a research project that develops a complete change in educational methodology in the subject Media Models. It runs in the second course of Journalism, Advertising and Public Relations and Audiovisual Communication in the University of the Basque Country and introduces Facebook as part of teaching/classroom strategies. Students are expected to use this website as a space for collaborative learning. The student is involved in an ongoing training where collaboration and exchange of ideas are encouraged. Keywords: Social Networks, web 2.0, higher education, educational methodology 1. INTRODUCCIÓN Ante el nuevo panorama social en el que estamos inmersos por la revolución digital de la Web, cambian las estrategias de enseñanza y en consecuencia, también los roles de profesor y alumnos. El profesor, en lugar de suministrar conocimientos, participa en el proceso de generar conocimiento junto con el estudiante; de forma construida y compartida. Desde esta posición, se entiende claramente que los procesos centrales del aprendizaje son los procesos de organización y comprensión del material informativo, ya que el aprendizaje es el resultado de la interpretación o transformación de los materiales de conocimiento (García Sans, 2008). El estudiante, por su parte, tiene aquí un papel esencialmente activo, convirtiéndose en el verdadero protagonista del aprendizaje (Beltrán, 1996: 20). Resulta, por lo tanto, fundamental el rol del profesor como guía, como un gestor de la información que posteriormente se transformará en conocimiento, después de haberlo compartido, transferido y gestionado con destreza; el esfuerzo del profesor está enfocado en ayudar al estudiante a desarrollar talentos y competencias utilizando nuevos esquemas de enseñanza, convirtiéndose en un guía en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Y paralelamente, el estudiante se vuelve un ser más autónomo y autosuficiente, que construye sus propios conocimientos. El profesor ahora tiene la labor de ayudarle a aprender. Estas características, junto con el nuevo rol de profesor, son las que favorecerán que la educación sea efectiva. Para ello también es importante la participación activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje de todos sus actores, de manera activa e interrelacionada, es decir: profesor-alumno, alumno-alumno, profesor-profesor. Las últimas tendencias en educación propugnan el trabajo en grupo como metodología predominante, en la cual los alumnos son los protagonistas del trabajo en el aula. Ahora bien, este tipo de aprendizaje no se opone al trabajo individual, ya que puede observarse como una estrategia de aprendizaje complementaria que fortalece el desarrollo global del alumno. Por lo que respecta a los roles de los estudiantes que estén comprometidos en el proceso de aprendizaje (Collazos, Guerrero y Vergara, 2001), éstos presentan las siguientes características: -Responsables por el aprendizaje, ya que ellos se hacen cargo de su propio aprendizaje y son autorregulados. -Motivados por el aprendizaje. -Colaborativos, ya que entienden que el aprendizaje es social; están ‘abiertos’ a escuchar las propuestas de los demás. -Estratégicos, ya que continuamente desarrollan y perfeccionan el aprendizaje y las estrategias para resolver problemas. La interacción que se produce en el aula no sólo es la de profesor-grupo. Es fundamental también tener en cuenta la interacción entre el alumno y el profesor y la de los alumnos entre sí. En múltiples ocasiones los estudiantes aprenden más de sus compañeros (del compañero experto) que del propio profesor. (Santamaría, 2005). Sin embargo, existen varias razones por las que los profesores no utilizan el aprendizaje colaborativo como un mecanismo para apoyar el proceso de enseñanza-aprendizaje en el aula asumiendo su nuevo rol de guía y orientador. Collazos, Guerrero y Vergara (2001) mencionan algunos de ellos: pérdida de control en la clase; falta de preparación por parte de los profesores; miedo a no poder entregar toda la información con respecto a unos contenidos; falta de material; ego del profesor; resistencia de los alumnos al trabajo en grupo; y falta de familiaridad con algunas técnicas del proceso colaborativo. En pleno siglo XXI, es imposible pensar en una enseñanza basada únicamente en la lección magistral, según el modelo vertical. El profesor ha dejado de ser el “orador sagrado, dispensador único de la ciencia”, tal y como recuerda Santamaría (2005). Y el mismo autor señala que el aprendizaje se considera como una actividad social. Un estudiante no aprende sólo del profesor y/o del libro de texto ni sólo en el aula; aprende también a partir de muchos otros agentes: los medios de comunicación, sus compañeros, la sociedad en general, etc. Y de las nuevas tecnologías, en general, y de Internet, en particular, añadiríamos nosotros. La sociedad cambia a un ritmo frenético y como dice Claxton (1990) “la mayoría de los conocimientos escolares no equipan a la gente para sobrevivir en un mundo de explosión de la información y de la tecnología informativa”. El aprovechamiento de las herramientas que nos brinda la Web 2.0, plataformas gratuitas y accesibles, resulta una ventaja altamente competitiva para trabajar de forma colaborativa en el aula, favoreciendo la motivación y el interés de los alumnos por su propio aprendizaje. Con la irrupción de las nuevas tecnologías, especialmente las relacionadas con la Web 2.0, la educación ha sido una de las disciplinas más beneficiadas (Cobo y Romaní, 2007: 101). Ha favorecido esencialmente el trabajo en grupo, la colaboración entre pares. Y aunque las aplicaciones son cada vez más sencillas de utilizar, y nuestros alumnos ya son nativos digitales, es necesario darles una formación en términos de alfabetización digital. Es probable que nos encontremos con estudiantes expertos en sociabilizar a través de Facebook y conocedores al máximo de los videos que se suben a YouTube, pero no son tantos los que saben reconocer el fenómeno social que se esconde detrás de cada aplicación, ni de las posibilidades formativas que éstas tienen. 1.1 Aprender colaborando en la universidad Actualmente, la mayoría de las propuestas en términos de Tecnologías de la Información y la Comunicación en el aula se están desarrollando en el ámbito de la educación primaria y secundaria. Pero todavía falta mucho por hacer en el sector de la educación superior. Además de la poca investigación que existe al respecto, se percibe un cierto recelo por parte de los profesores hacia la tecnología utilizada por los estudiantes (sms, chat, Facebook, YouTube…), ya que la sienten como un elemento perjudicial para el flujo natural de la enseñanza tradicional (Handley, Wilson, Peterson, Brown, Ptzaszynksi, 2007: 1). En este sentido cabe preguntarse qué tipo de ventajas reporta la cooperación en el ámbito universitario y si éstas pueden compensar los posibles inconvenientes. Organizar nuestro trabajo, compartir información, crear, aumentar y actualizar nuestro conocimiento, mejorar la calidad de la enseñanza, mejorar el proceso de aprendizaje, prepararse para un futuro laboral, etc., pueden ser algunas de las razones que nos impulsen a trabajar de forma cooperativa (Bauerová y Sein-Echaulce, 2007). En la misma línea, Onrubia (2007) hace hincapié en el hecho de que la mejora de la docencia universitaria con las TIC depende más del uso efectivo que los profesores y estudiantes realicen en las aulas, que de la cantidad o complejidad de la tecnología en sí. 2 ¿QUÉ SON LAS REDES SOCIALES? Las redes sociales como Facebook han aumentado considerablemente su popularidad en los últimos años; lo están invadiendo todo. Forman parte de la ya tan nombrada Web 2.0, como un tipo de aplicación más entre las miles que pueblan la Red. Se trata de utilizar el alcance de la Red para ampliar el círculo de contactos y poder compartir intereses, de la naturaleza que sean, con un gran número de personas sin ninguna limitación física Según Cobo y Romaní (2007), las redes sociales describen “todas aquellas herramientas diseñadas para la creación de espacios que promuevan o faciliten la conformación de comunidades e instancias de intercambio social”; las redes sociales fomentan la posibilidad de estrechar vínculos desconocidos y dispersos, crear un espacio para compartir conocimiento. Esta ‘moda’ en expansión de momento sólo se caracteriza por poner al alcance de los internautas una serie de herramientas para facilitar la creación y mantenimiento de nuevos contactos, sin una finalidad claramente visible para los miembros (Rojo, 2005). Son, como explica Antonio Delgado1, “un pub virtual que de  1 <http://www.caspa.tv/archivos/000631.html> repente se ha puesto de moda porque está toda la gente cool de Internet” y “cuya finalidad no la sabe ni el propio creador”. Los nombres que más suenan son MySpace, Facebook, Bebo, LinkedId,… Algunas son de uso genérico y otras están especializadas, pero el elemento integrador y esencial de todas ellas son los usuarios, sus grandes protagonistas, que son quienes van engrosando con sus contenidos (textos, fotos, videos…) las redes a las que pertenecen. En ningún caso hay que perder de vista que sólo con más usuarios, y siendo éstos cada vez más activos, tienen sentido las Webs 2.0 (Nafría, 2007). La Web 2.0 engloba conceptos más allá de la tecnología, pues la característica fundamental de este tipo de servicios es el ‘capital social’ generado por los usuarios y sus interacciones, en otras palabras, es una actitud hacia esas tecnologías y las aplicaciones y servicios Web. Un servicio Web 2.0 debe tener miles o millones de usuarios para ser considerado como tal y es, precisamente, este ‘capital social’ lo que le otorga valor (Grisolia y Pagano, 2008). O’Reilly (2005), quien sentó las bases de lo que vendrían a llamarse Web 2.0, habla de la existencia de una “arquitectura de participación” implícita, algo así como una ética de colaboración entre los usuarios, donde se favorece y potencia la cooperación y el intercambio. Desde un punto de vista mediático, desaparece el paradigma clásico de la comunicación emisor-mensaje-receptor, con un leve feedback por parte de este último, y el receptor pasa a ser este usuario activo que genera los contenidos de la red. “Con la Web 2.0 las cosas han cambiado, y mucho. De hecho, haber convertido al usuario en el rey de Internet es posiblemente la característica más importante y más definitoria de la Web 2.0” (Nafría, 2007). Hay quienes definen la Web como una gran conversación (Dan Gillmor). Quizás el ejemplo más claro de la Web como conversación, sea el espacio que ocupan las redes sociales. Las redes sociales se han convertido en poderosos lugares de interacción entre grupos sociales, algunos cada vez más especializados, donde es posible ir conociendo gente que comparta los mismos intereses. Esto se debe precisamente gracias a la Web 2.0, y su acento en lo social, porque se ha favorecido la conformación de comunidades virtuales y redes de colaboración entre pares. (Cobo y Romaní, 2007). El cambio tecnológico causado por las herramientas de la Web 2.0 también ha generado un cambio cultural en lo relativo a los tipos de comunicación, el conocimiento y el aprendizaje. En su mapa basado en el aprendizaje en internet, Hornung-Prähauser et al. (2008) asumen que las nuevas aplicaciones web interactivas y colaboradoras como wikis y blogs son particularmente adecuadas para definiciones participativas de objetivos y procesos de aprendizajes dirigidos como para las producciones colaboradoras de conocimiento dentro del marco de un aprendizaje auto organizado. En su opinión el aprendizaje auto organizado como tal, constituye una estrategia adecuada de aprendizaje para conseguir el objetivo de la política educacional de una formación continua. La educación está cambiando y renovándose. La presencia, cada vez mayor, de medios tecnológicos en los centros, la evolución imparable de la Red social a través de Internet y las nuevas competencias plantean nuevos retos y posibilidades a la comunidad educativa. Es necesario que los docentes nos planteemos cómo incluirlas en nuestra práctica diaria ya que facilitan la innovación pedagógica (Álvarez, 2008). 2.1. Facebook La Web 2.0 implica colaboración, trabajo en red, interactividad, redes sociales… Por ello las riquezas y posibilidades educativas que se abren ante esta nueva tendencia son enormes. Analizando el funcionamiento de un aula integrada por “nativos digitales”, las principales aplicaciones de la Web 2.0 podrían servir de apoyo a las siguientes tareas de la Universidad: a la producción de trabajo de los alumnos, al docente, y a su función socializadora. Como apoyo a las tareas de los alumnos, podemos citar a Facebook, la primera red social más grande del mundo, por delante ya de MySpace. Primero tuvo mucha relevancia en el entorno angloparlante, fundamentalmente en Estados Unidos, pero día a día se ha ido haciendo con una comunidad mucho más amplia. Facebook se define a sí misma como “una herramienta social que te conecta con personas a tu alrededor”. Esta red social fue creada por Mark Zuckerber, estudiante de la universidad de Harvard junto con unos compañeros en febrero del 2004, con el objetivo de crear una comunidad para las universidades estadounidenses. Con el tiempo ha ido extendiéndose a lo largo y ancho del planeta, sin cerrarse al ámbito académico. Un factor de éxito de Facebook es la protección y seguridad que ofrece a los usuarios que se registran en la red social. A la hora de ingresar en el sistema, basta con introducir una cuenta de email y una contraseña. Y a partir de ahí, Facebook empieza a trabajar como red, ofreciendo la posibilidad de incluir como “amigos” a todo aquel que esté en nuestra lista de contactos y que ya tenga Facebook, al igual que nos incita a ofrecer Facebook para aquellos que aún no lo tienen. Posteriormente, las “solicitudes” de activación de aplicaciones llegan al perfil de usuario a través de la invitación de los amigos: causas sociales a las que apoyar, juegos, regalos, eventos, películas favoritas, etc., Resulta difícil no estar al día de las novedades que ofrece la red. Por si fuera poco, cuando entramos en nuestro Facebook, tenemos por delante un historial con las últimas acciones realizadas por nuestros contactos. Si no nos resulta suficiente la información brindada de antemano, también existe la opción de pinchar en el nombre de un contacto para ver su perfil y saber más de él, o bien podemos buscar aplicaciones para incluir en nuestro perfil, encontrar más amigos a partir de amigos o a través del buscador. En el perfil básico de cada usuario aparece una foto, los datos relevantes (nombre, ciudad, edad, e-mail, redes a las que pertenece, amigos), un muro de comunicación, e información sobre las últimas acciones realizadas (“mininoticias” o “mini-feed”). Son precisamente estas acciones, otra de las ventajas competitivas de Facebook, ya que antes los usuarios debían realizarlas de forma dispersa por la Web, y con Facebook las tienen integradas en una sola plataforma, incorporadas en su perfil. Citamos algunas de ellas: -Enviar mensajes privados (como una acción de e-mail). -Postear públicamente en el muro del propio usuario o en el de un amigo (como en los blogs a través de entradas y comentarios), a través de un sistema de comunicación asíncrona (intercambios “muro a muro” o “wall to wall”) -Chatear (comunicación sincrónica) -Crear una página referida a una URL externa, con posibilidad de escribir comentarios, organizar eventos de eventos relativos, tener seguidores de la página, etc. -Colocar un lector de RSS para enlazar contenidos actualizados de blogs y noticias. -Bloggear desde Facebook con BlogIT, al igual que actualizar nuestros perfiles de Twitter. -Creación de grupos de trabajos -Participar en comunidades de fans, etc. Por otra parte, gracias a su sistema de código abierto (desde mayo 2007), donde los desarrolladores pueden crear aplicaciones para este espacio virtual, el número de acciones a realizar en la red sigue ampliándose. Y uno de los ámbitos donde podemos desarrollar el potencial de esta red social es en el educativo, porque Facebook es un espacio colaborativo. (Handley, Wilson, Peterson, Brown, Ptzaszynksi, 2007) con un fuerte acento en lo social, sello distintivo de las aplicaciones 2.0 (Cobo y Romaní, 2007). Ofrece, en definitiva, gran cantidad de recursos para ilustrar aplicaciones, proponer ejercicios de aplicación, optimizar la dinámica de la clase, etc. Facebook nos brinda, por tanto, la posibilidad de conectar estudiantes entre sí en redes de aprendizaje colaborativo (Selwyn, 2007: 3). 3. EXPERIENCIAS PREVIAS En los últimos dos años las redes sociales se han convertido en la aplicación más exitosa de la sociedad de la información –el 83% de los jóvenes españoles usa al menos una red social- y este éxito las ha convertido en objeto de debate en círculos académicos por sus consecuencias en la población. Redes como Facebook o Tuenti –esta última tiene 2.843.000 visitas al mes según Comscoredan lugar a nuevas formas de establecer relaciones sociales y de compartir información, especialmente entre los jóvenes, y por ello sus efectos se han convertido en una importante línea de investigación, a la cual hace su aportación el proyecto que exponemos en esta comunicación. Nuestro estudio tiene como origen una investigación realizada el curso 08-09 con los alumnos de segundo curso de las Licenciaturas de Publicidad y Periodismo de la UPV-EHU, en el que se analizaba la influencia de estos sitios en sus prácticas comunicativas cotidianas y por qué motivos y en qué grado hacían uso de ellos. Tras trabajar con 130 alumnos el estudio demostró que estos sitios web de relaciones sociales online están muy extendidos entre los jóvenes vascos y han pasado a formar parte de sus prácticas comunicativas habituales, ya que el 87% es usuario activo de alguno y el 66% se conecta a diario, lo que es una buena muestra de la cultura de “conexión constante” y refleja que el uso de estas vías de relación interpersonal está integrado en los procesos diarios de comunicación. Es decir, estos datos indican que el universitario vasco ha aceptado estos instrumentos como algo imprescindible en su día a día y los ha integrado en sus prácticas de socialización. De hecho, sólo el 5% de los alumnos se conectan durante menos de media hora. La mayoría, el 66%, se sienta delante del ordenador durante al menos treinta minutos. Respecto a las redes sociales más extendidas entre los alumnos de la UPV, Tuenti encabeza la clasificación con un 60%, seguida de Facebook (14%), Fotolog (14%), MySpace (8%), Messenger (2%), Blogger (1%) y Hi5 (1%). Esto nos condujo a pensar que el uso de la Web 2.0 abre la puerta a un escenario diferente en el que la educación también puede salir beneficiada por las posibilidades formativas que ofrece. Por ello, en un momento en el que se cuestionan las viejas metodologías docentes –que descansan excesivamente en la lección magistral a pesar de de que existen otros procedimientos más eficaces para lograr la implicación de los estudiantes en su proceso de aprendizaje-, se pensó que podría resultar de interés utilizar Facebook como estrategia en el aula. Esta herramienta online creemos que puede contribuir a crear un nuevo entorno para el aprendizaje y a mejorar la docencia, ya que favorece el trabajo en grupo y hace que el estudiante se enriquezca y sea partícipe de su propio proceso de aprendizaje. En esta comunicación se describe a continuación la experiencia de renovación de la metodología docente en la asignatura Modelos de los medios de comunicación, asignatura troncal de segundo curso de las licenciaturas de Publicidad, Periodismo y Comunicación Audiovisual de la UPV-EHU, a través de la introducción de la red social Facebook como parte de la estrategia de clase. Se pretende que los alumnos empleen este sitio web como un espacio de aprendizaje colaborativo. De esta manera, el estudiante se involucra en un proceso de aprendizaje permanente, donde se fomentan la colaboración y el intercambio. 4. FACEBOOK COMO HERRAMIENTA DE COOPERACIÓN Dos son los aspectos que más hay que destacar de la red social a la hora de trabajar de manera cooperativa: el grado de implicación de los alumnos en la red y la posibilidad de crear grupos cerrados de trabajo. La socialización es un factor que ha cobrado una sustancial importancia con el desarrollo de la Web 2.0. Si antes primaba la información en la red, hoy son las conexiones entre usuarios, el elemento sobre el cual gira todo el funcionamiento de la Web. La colaboración, más que nunca, es común entre los estudiantes. “Los recursos en línea de la Web 2.0, además de ser herramientas que optimizan la gestión de la información, se convierten en instrumentos que favorecen la conformación de redes de innovación y generación de conocimientos basadas en la reciprocidad y la cooperación” (Cobo y Romaní, 2007). Por otra parte, a la hora de plantear experiencias de aprendizaje colaborativo en el aula, con un determinado grupo de alumnos, es necesario detenerse a pensar en la idoneidad del recurso que como docentes, vamos a proponer como herramienta de trabajo. En nuestro caso, como hemos mencionado antes, gracias al estudio realizado con alumnos de la UPV-EHU en 08-09 (véase Mendiguren y Pérez, 2009) conocemos que Facebook ha pasado a formar parte de sus prácticas comunicativas habituales –recordemos que el 87% es usuario activo de al menos una de estas redes-. Con este punto de partida, se conformaría un grupo de trabajo con el mismo nombre de la asignatura en la cual íbamos a trabajar con Facebook: Modelos de la Comunicación. Facebook ofrece la posibilidad de crear grupos abiertos o cerrados, dependiendo de los objetivos de su administrador. Para nuestros fines de trabajo en un aula, decidimos configurar el grupo como cerrado. De este modo,