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Familia y eclesiásticos. Los Gómez Portugal de Santa María de los Lagos, Siglo XVIII

Cruz Lira, Lina Mercedes

Abstract

El objetivo central de esta investigación es analizar las familias que destinaban hijos a la vida en religión. Y cuestionarnos sobre ¿qué las motivaba a “dar hijos a la Iglesia”? ¿Qué intereses religiosos, sociales y económicos existían detrás de la formación de los clérigos? Y sobre los sacerdotes interesa saber el papel que jugaron los que se colocaron en un curato y a qué se dedicaron los que no. Se toma como caso de estudio a la familia Gómez Portugal, de Santa María de los Lagos, Nueva Galicia, con su análisis se pretende reflexionar sobre las élites locales que trazaron como estrategia formar hijos clérigos, planeación acompañada de un sincero fervor religioso, vinculado a la trama de intereses sociales, económicos y políticos. El estudio detallado de la familia y las historias de vida de algunos de los clérigos Gómez Portugal, es una pequeña muestra de este comportamiento.

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FAMILIA Y ECLESIÁSTICOS. LOS GÓMEZ PORTUGAL DE SANTA MARÍA DE LOS LAGOS, SIGLO XVIII FAMILY AND CHURCH. THE PORTUGAL GOMEZ DE SANTA MARIA DE LOS LAGOS, XVIII CENTURY Lina Mercedes Cruz Lira Universidad de Guadalajara / Centro Universitario de Lagos Resumen: El objetivo central de esta investigación es analizar las familias que destinaban hijos a la vida en religión. Y cuestionarnos sobre ¿qué las motivaba a “dar hijos a la Iglesia”? ¿Qué intereses religiosos, sociales y económicos existían detrás de la formación de los clérigos? Y sobre los sacerdotes interesa saber el papel que jugaron los que se colocaron en un curato y a qué se dedicaron los que no. Se toma como caso de estudio a la familia Gómez Portugal, de Santa María de los Lagos, Nueva Galicia, con su análisis se pretende reflexionar sobre las élites locales que trazaron como estrategia formar hijos clérigos, planeación acompañada de un sincero fervor religioso, vinculado a la trama de intereses sociales, económicos y políticos. El estudio detallado de la familia y las historias de vida de algunos de los clérigos Gómez Portugal, es una pequeña muestra de este comportamiento. Palabras claves: Familia, Iglesia, clérigos. Abstract: The main objective of this research is to analyze the families that allocated children to life in religion. And to question about what motivated them “to give children to the Church?” What religious, social and economic interests existed behind of the clergyman formation? And about the priests is interesting to know the role they played when they were put in the curacy; and what did of those who were not in the curacy for living? The case study the family Gómez Portugal was taken from Santa Maria de los Lagos, Nueva Galicia, because with its analysis we pretend to reflect how the local elites drew as strategic to form clergyman, planning that was accompanied by a sincerely religious fervor, linked to the social, economic and politic interest. The detailed study of a family with life stories like clergyman Gómez Portugal, it is a little proof of this behavior. Keywords: Family, church, clergy. 41 Recibido: 31/7/2015 Evaluado: 5/1/2016 Este trabajo presenta el tema de las familias novohispanas de élite rural que destinaban varios hijos a la vida en religión en el siglo XVIII. El acercamiento a esta problemática parte de una investigación más amplia de la historia de la familia Gómez Portugal, de calidad española, vecina del pueblo de españoles de Santa María de los Lagos, jurisdicción de la Nueva Galicia de 1563 a 1810. 1 Su estudio implicó la realización de la genealogía social de siete generaciones de los Gómez Portugal, con el objetivo de observar la perpetuidad de su apellido y analizar las estrategias trazadas por sus integrantes para transmitir de una generación a otra privilegios y estatus, y en lo posible heredar bienes materiales (propiedades, fortuna) e inmateriales (honor, vínculos sólidos con el grupo de poder). 2 Estrategias que con altibajos les permitió mantenerse cerca de doscientos cincuenta años en la cúspide social de su localidad. En síntesis, los Gómez Portugal, siguieron patrones de comportamiento y actitudes que les facilitaron la continuidad de su posición de dominio en el lugar donde residieron, tal y como lo hicieron la gran mayoría de las familias que pertenecían a la cúspide social novohispana. Estas familia aplicaban entre otras estrategias los matrimonios “ventajosos”, es decir aquellos que les permitían aumentar su caudal, sus vínculos sociales y poder. Pero, para alcanzar la perdurabilidad del linaje se trazaban otras maniobras que habría un abanico de posibilidades que se aplicaban según el contexto donde se desenvolvía la familia, sus actividades económicas, sus propios intereses y gustos. Por supuesto, algunas estrategias estaban influidas del gran peso de la religión católica que permeaba gran parte de la vida cotidiana de la sociedad novohispana. Un ejemplo, es la familia objeto de este estudio, que poco antes de finalizar el siglo XVII la línea de sangre “directa” comenzó a formar hijos clérigos, esta inclinación no menguó sino más bien fructificó a los largo del siglo XVIII, pues varias ramas de la familia contaron entre sus filas con uno, dos o más varones formados como sacerdotes o mujeres que optaron por ser monjas, en el caso de estas últimas, su número fue menor en comparación con los hombres. Las fuentes donde aparecen los Gómez Portugal como clérigos son diversas como los libros de bautizos, defunciones y matrimonios del Archivo Histórico de la 1 Este artículo contiene fragmentos análogos del libro de la misma autora: Vecinos de casa poblada. Los Gómez de Portugal de Santa María de los Lagos, 1563-1810, Jalisco: Universidad de Guadalajara/CU- Lagos, 2014. 2 Cruz Lira, ibidem, pp. 42-43. 42 Parroquia de la Asunción de Lagos (Lagos de Moreno, Jalisco, México) en donde aparecen sus firmas como tenientes del curato; informes de limpieza de sangre; solicitudes para ordenarse; testamentos y en la fundación de capellanías localizados en el archivo particular de la familia y en el Archivo de la Arquidiócesis de Guadalajara. En este mundo de papeles encontramos Gómez Portugal bachilleres, subdiáconos, diáconos o presbíteros. En los testamentos aparecen como herederos, apoderados, tutores y albaceas. Las capellanías es una de las fuentes donde hay bastate información de las ramas de la familia. Las capellanías se conocen como patronatos fundados por un pariente para apoyar el sostenimiento económico del seminarista y si llegaba a ordenarse, le servía para su sostenimiento. Cuando se fundaba una capellanía por lo regular se gravaba una finca a perpetuidad; del monto gravado se entregaba al clérigo el 5% de réditos anual, entonces, si era de tres mil pesos, recibía ciento cincuenta. Cabe agregar que un clérigo podría beneficiarse de más de una capellanía. Y la obtenían por donación de un familiar, por herencia o por concurso de las que quedaban vacantes. 3 Los datos encontrados en las capellanías se complementan con las solicitudes para ordenarse, pues en estas últimas aparece la información de “limpieza de sangre” 4 que presentaban los candidatos a sacerdotes, requisito indispensable, pues sólo los españoles podía ordenarse como sacerdotes (aunque se presentaron excepciones). Es decir, el núcleo de esta información era demostrar que era hijo legítimo de legítimo matrimonio y que era limpio de sangre. Así, las capellanías junto con las solicitudes para ordenarse fueron las fuentes de información más valiosas para la realización de las genealogías. El detallado recuento de los miembros de la familia y sus méritos, permitió establecer las ramas del tronco familiar al que pertenecía cada clérigo. En ambas fuentes encontramos alrededor de dos decenas de clérigos Gómez Portugal, para su análisis se optó por formar una base de datos para identificar cada uno de los sacerdotes y se consideró extraer la siguiente información: fecha y lugar de nacimiento; nombre de los padres; años de inicio en los 3 Lina Mercedes Cruz Lira, “Misas para salvar el alma: capellanías, familias y clérigos de la villa de Santa María de los Lagos”, David Carbajal López (coord.), Catolicismo y sociedad, nueve miradas, Jalisco, Universidad de Guadalajara/CU-Lagos, 2013, pp. 25-47. 4 Israel, señala que el origen de los certificados de limpieza de sangre utilizados desde el siglo XV, cobraron nuevos aires cuando el cabildo de la catedral de Toledo, sede del primado de la Iglesia española, promulgó en 1547 un estatuto relativo a dicha pureza. La controversia por la pureza de sangre se trasladó a la Nueva España. Así, entre peninsulares y criollos aumentó el uso de los certificados legales para comprobar la pureza de sangre, “el cual debía estar libre de cualquier contaminación de sangre mora o judía”. Así, “cada vez más frecuente los candidatos a ocupar cargos administrativos o eclesiásticos tenían que presentar” dichos certificados legales. Jonathan I. Israel. Razas, clases sociales y vida política en el México colonial, 1610-1670. 1ª Ed. 1975. México: FCE, 2005, p. 99. 43 estudios sacerdotales; sitio donde se formaron; cuándo se ordenaron; si requirieron la fundación de una capellanía: quién fue el fundador o bien si la obtuvieron por concurso; si ejercieron un beneficio como párrocos y lugar dónde lo ejercieron; si lograron colocarse en otros puestos parroquiales y dónde; sus actividades vinculadas a la iglesia (mayordomos de cofradías), económicas (dueños de haciendas, ganaderos) o familiares (tutores, albaceas, apoderados). 5 Datos que permitieron adentrarnos a conocer su actuar como sacerdotes según el contexto donde se localizaron. En fin el análisis micro del comportamiento de las familias y de los miembros clérigos es una ventana que se abre para escudriñar en una de las estrategias más buscadas por las familias del Occidente novohispano, y conocer cómo detrás de un sincero fervor religioso, también existió un entramado de intereses sociales, económicos y políticos. Es así que al profundizar en este escenario de intereses espirituales y terrenales, encontramos que la selección del sacerdocio como estrategia de perpetuidad del estatus de la familia, se acompañó de casos exitosos, de fracasos y de cuestiones ambivalentes. Para profundizar en estas problemáticas de este trabajo se presenta en cuatro apartados, en el primero, se hace una breve introducción con el fin de precisar los términos empleados en esta investigación. En el segundo, “Iglesia y familia”, se aborda la penetración del catolicismo en los ámbitos sociales, las estrategias aplicadas por las familias para conservar su alta posición social, y el significado de formar hijos sacerdotes. En el tercero “Formación y estudios”, se analizan las ramas familiares de los Gómez Portugal con hijos que optaron por la vida en religión. En el último apartado: “Clérigos de la familia”, se presentan casos concretos de los hijos que lograron colocarse en parroquias y el papel de los clérigos que vivieron sólo de los patronatos fundados por la familia. 5 Sobre las capellanías véase María del Pilar Martínez López-Cano, Gisela von Wobeser y Juan Guillermo Muñoz Correa (comps.), Cofradías, capellanías y obras pías en la América colonial, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1998 en especial Pilar Martínez López-Cano, “Las capellanías en la ciudad de México en el siglo XVI y la inversión de sus bienes dotales”, pp. 191-209 y Francisco Javier Cervantes Bello, “Las capellanías de misas en la Puebla de los Ángeles: Una apreciación a través de los censos: 1531-1620”, pp. 174-175. En el caso específico de la familia de estudio, véase: Cruz Lira, “Misas para salvar…”. 44 Introducción El enfoque de la historia de familias de élite, 6 se ha trabajado desde la década de los setenta del siglo pasado en gran parte de los territorios de habla hispana. Con mayor ímpetu en los noventa se abordaron estudios interesados en las familias de la época moderna en España. Uno de sus principales exponentes a sido Francisco Chacón Jiménez, quien propuso analizar las actitudes familiares en relación con su visión de mundo, en este caso, entendido como el ideal de perpetuar prestigio, fortuna y poder, y la serie de estrategias que aplicaron para conseguir su propósito. 7 Actitud que se trasladó a las posesiones americanas de la Corona Española. Otro estudioso de las familias premodernas es Sebastián Molina Puche, su trabajo se enfoca en las familias rurales de los estratos altos, las nombra como élites locales y las define como “un reducido grupo social que logra adquirir –y mantenerpreeminencia social y dominio en el espacio local, merced a la posesión de una serie de capitales de distinta naturaleza que les otorgan influencia en la comunidad, capacidad de mando y prestigio”. 8 En el caso de las élites de Santa María de los Lagos, a la que pertenecían los Gómez Portugal, es posible definirla considerando la propuesta de Molina Puche: las familias de élite de la villa rural laguense respaldaron su preeminencia en su ascendencia de fundadores y primeros vecinos de la localidad, con el fin de obtener y perpetuar influencia, prestigio y capacidad de mando en la comunidad, respaldados en el cúmulo de vínculos sociales que poseían al interior y fuera de ella. 9 José María Imízcoz, señala que por capacidad de mando se entiende aquel poder que iniciaban en casa, continuaban en sus propiedades y lo extendía a las corporaciones que encabezaban. 10 Sobre las estrategias de perpetuidad, autores como Chacón Jiménez, Molina Puche, Imízcoz, Ponce Leiva y Amadori concuerdan en señalar que para mantenerse en 6 Francisco Chacón Jiménez, “Hacia una nueva definición de la estructura social en la España del Antiguo Régimen a través de la familia y las relaciones de parentesco”, Historia social, n. 21, (Madrid, 1995), p. 82. Véase también: del mismo autor, “Presentación: Propuestas teóricas y organización social desde la historia de la familia en la España Moderna”, Studia Storica. Historia Moderna, vol. XVIII, n. 18 (Salamanca, 1998), pp. 17-26. Una revisión amplia sobre los estudios sobre las familias se puede consultar en: Pilar Ponce Leiva y Arrigo Amadori, “Historiografía sobre élites en la América Hispana: 1992-2005” (col. BAC -Biblioteca de Autores del Centro), p. 4 Consultado el 9 de septiembre de 2010: http://nuevomundo.revues.org/38773. 7 Sebastián Molina Puche, “Élite local: Análisis de un concepto a través de las familias de poder del corregimiento de Villena-Chinchilla en el siglo XVII”, Estudis, n. 31 (Barcelona, 2005), p. 202. 8 Ibidem. 9 Ibidem. 10 José María Imízcoz, “Comunidad, red social y élites. Un análisis de la vertebración social en el Antiguo Régimen”. José María Imízcoz. Las élites del País Vasco y Navarra en la Edad Moderna. Bilbao: Universidad del País Vasco, 1996, pp. 30-33. 45 la cúspide social las familias trazaban ciertas estrategias siendo las más frecuentes: invertir en diferentes actividades económicas –agrícolas y ganaderas, mineras y comerciales-, planear matrimonios “ventajosos” y colocar parientes en cargos políticos temporales y espirituales. 11 Sobre la familia y la formación de hijos sacerdotes, existen varios estudios que ya se han interesado en esta problemática como los de Rodolfo Aguirre Salvador, Roberto Di Stefano, Antonio Irigoyen y Cristina Ramos Cobano, quienes subrayan que formar hijos sacerdotes, servía como estrategia de perpetuación de las familias, porque se vinculaba la tierra para formar una capellanía, como se mencionó líneas arriba, era un patronato que generaba rentas para que los hijos estudiaran y después siendo sacerdotes, vivieran de estos réditos. 12 De esta manera difícilmente se podría vender una propiedad gravada, es decir, la propiedad vinculada también se perpetuaba junto con la familia. 13 Di Stefano, menciona que la capellanía se convertía, por un lado, en una maniobra que les proporcionaba a las familias una cuota de dominio en la localidad y sus alrededores. También, honor y reputación social en su localidad y por supuesto, les permitía demostrar plenamente su religiosidad. 14 Iglesia y familia La religión católica después de la Contrarreforma, hizo patente su intención de influir en la vida cotidiana de sus feligreses. Esto fue notorio en la formación de hijos en el sacerdocio, lo cual pasó a ser un asunto frecuente para las familias y la Iglesia, se trataba entonces, de “canales de participación de las familias en la vida religiosa y [a la vez] espacios relacionales en el seno de los cuales esa élite se conformaba y reproducía”. 15 La familia dirigía el destino de sus vástagos, veía por su futuro con fin de proteger la perdurabilidad del linaje. La familia que no practicaba el “dirigismo” ponía 11 Autores citados a lo largo de este trabajo. 12 Rodolfo Aguirre Salvador, “De las aulas al cabildo eclesiástico. Familiares, amigos y patrones en el Arzobispado de México, 1680-1730” (Tzintzun. 47. Enero-junio de 2008), pp. 75-114. Roberto Di Stefano. El púlpito y la plaza. Clero, sociedad y política de la monarquía católica a la República Rosista. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2004, Antonio Irigoyen, “La Iglesia y la perpetuación de las familias: clero y mayorazgo en Castilla durante el Antiguo Régimen”, Mónica Ghirardi (org.). Familias iberoamericanas ayer y hoy. Una mirada interdisciplinaria. Río de Janeiro: Asociación Latinoamericana de Población, 2008. Cristina Ramos Cobano, “Las ordenaciones eclesiásticas como estrategia de perpetuación familiar: los Cepeda durante el siglo XVIII”, Erebea, revista de Humanidades y Ciencias Sociales, n. 1, (La Rábida 2011), p. 399. http://rabida.uhu.es/dspace/handle/10272/5230, [consultado el 23 de marzo de 2013, pp. 397-418]. ISSN: 0214-0691. 13 Di Stefano, op. cit. 14 Irigoyen, op. cit., Ramos Cobano, op. cit., p. 399. 15 Di Stefano, op .cit., p. 43. 46 en juego la continuidad de su estatus. 16 Como lo reitera Imízcoz, en el caso de las nupcias: “Una buena política matrimonial podía acrecentar las relaciones y la influencia, siendo un elemento decisivo en procesos de ascensión social emblemáticos […], mientras que la dejadez o la incapacidad para establecer alianzas útiles podían suponer un retroceso de la familia”. 17 Así, apunta Aguirre: las familias sustentaban, educaban, protegían y recomendaban a sus hijos con el fin de que tuvieran una fructífera carrera eclesiástica. Se unían al apoyo los tíos o primos sacerdotes, quienes “eran un modelo a seguir y si estaban bien colocados podían influir poderosamente en las carreras de los descendientes; más aún, los lazos familiares entre clérigos podían determinar el ascenso al alto clero”. 18 Aunque hubo sacerdotes que no buscaron ningún beneficio porque estaban más inclinados a manejar los negocios de la familia o los propios. Formación y estudios El concepto de devoción “hace referencia a los seglares comprometidos con la espiritualidad. [En el] Concilio de Trento […], la imagen del devoto [fue] indisociable de la Reforma católica, […] pues ésta constituyó ‘un verdadero ascenso de los fieles en la vida de la Iglesia’.” 19 Esta definición es representativa del comportamiento de los Gómez Portugal, y de otras familias de la localidad como los Altamirano, de Isasi, Moreno de Ortega, Tavera de la Vega, Guerra Valades y González de Ruvalcaba, así gran parte de los vecinos españoles expresaban su devoción católica al pertenecer a las cofradías, órdenes terceras y hermandades; al participar en las celebraciones y festividades religiosas, al aportar limosnas, fundar obras pías y colaborar en construcciones de templos y conventos. En el caso de los Gómez Portugal, en las primeras generaciones no encontramos sacerdotes de la rama directa de la familia. Aunque tempranamente fundaron una capellanía por tres mil pesos en 1634 que ocupó el bachiller Lucas de Sepúlveda, quien los puso en aprietos financieros al denunciarlos ante la Mitra de Guadalajara porque no 16 Ángel Rodríguez Sánchez, “El poder familiar: la patria potestad en el Antiguo Régimen”, Tiempos Modernos. Revista electrónica de Historia Moderna, vol., 3, n. 6, (España, 2002). http://www.tiemposmodernos.org/tm3/index.php/tm/article/view/22/40, [consultado el 16 de noviembre de 2011] ISSN-e: 1699-7778. Véase también Di Estefano, op. cit., p. 48. 17 Imízcoz, op. cit., p. 33. 18 Aguirre Salvador, op. cit., p. 85. 19 David Carbajal López. Utilité du public ou cause publique. Les corporations religieuses et les changements politiques à Orizaba (Mexique), 1700-1834. Tesis para obtener el grado de doctor en Historia de la Universidad de París I-Sorbona, Francia, septiembre de 2010, p. 128. 47 recibía los réditos que le correspondían. Pese a ello la familia logró solventar el pago y retuvo la capellanía. El bachiller Juan Rodríguez Gómez de Portugal, ocupó el patronato en 1682, a partir de este año y hasta 1820 aproximadamente seis generaciones de la familia gozarían de esta renta. 20 Esta capellanía no sería la única, pues siete generaciones de los Gómez Portugal a lo largo del siglo XVIII fundaron otras para sus hijos eclesiásticos, los montos variaron entre quinientos y dos mil pesos. Con la formación del bachiller Juan Rodríguez Gómez de Portugal, varias ramas de la familia iniciaron la carrera por tener entre sus filas uno, dos y hasta tres hijos formándose en los seminarios, conducta que mantuvieron aproximadamente hasta 1850. El aumento de hijos en la vida religiosa no es un caso aislado, más bien se trató de un comportamiento constante en los reinos americanos. Recordemos que la Reforma Católica del siglo XVI, se propuso darle una nueva formación al clero con la creación de los seminarios conciliares, para hacer de los sacerdotes verdaderamente “personas sagradas”, 21 y a los fieles por su parte, “devotos”. El resultado de esta innovación en el catolicismo se reflejó en el aumento de demostraciones piadosas, de templos y de hijos para la Iglesia. 22 Así, en la Nueva España a lo largo del siglo XVIII, el mayor número de eclesiásticos caminó a la par de la creación de parroquias. Por ejemplo, en la diócesis de Guadalajara, los curatos aumentaron de “76 en 1708, a 90 en 1767, a 96 en 1774, a 122 a principios del siglo XIX”. 23 En el caso de los sacerdotes, en 1767 había 234 en Guadalajara, a principios del siglo XIX, el número creció a 300. 24 Un buen ejemplo de los excelentes resultados de dicha reforma es la familia Gómez Portugal, porque muestra la gran cantidad de hijos, que apoyados principalmente por sus padres, pasaron a engrosar las filas de eclesiásticos en el siglo XVIII. 20 Dicha capellanía se disolvió con las reformas anticlericales aplicadas por los liberales en la década de 1860. 21 Es en el Concilio de Trento donde se agregaron varios decretos que afectaban todos los aspectos de la vida sacerdotal, por ejemplo se reforzó la autoridad ejercida por los obispos sobre capítulos y colegios, se restringió la posibilidad de apelación a Roma, se decretaron visitas regulares a diócesis y cesar al sacerdote que incumpliera el voto del celibato. Ronnie Po-Chia Hsia. El mundo de la renovación católica, 1540-1770. Madrid: Akal, 2010, pp. 27-44. 22 Además la Contrarreforma fomentó el culto mariano, la devoción de los santos, así como las peregrinaciones y devociones. Carbajal López, op. cit. Po-Chia Hsia, op. cit. 23 Taylor aclara que también este rápido incremento “se debió en parte a la transferencia de los distritos de Ocotlán, La Barca, Zapotlán el Grande y Colima de la diócesis de Michoacán en 1795 y 1797”. William Taylor. Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del siglo XVIII. Vol. I. México: El Colegio de México/Secretaría de Gobernación/El Colegio de Michoacán, 1999, p. 115. 24 Ibidem. 48 Una muestra del incremento de sacerdotes en la familia lo encontramos en el certificado presentado por Ignacio de la Trinidad Gómez Portugal, en 1746, en donde aparece un testigo que señaló “que sabe y le consta que de ambas descendencias ha habido y hay muchos sacerdotes”. 25 Su lista comenzó con los parientes de la línea paterna: Juan Gómez Lozano, cura de Tepatitlán hasta 1741. Juan Crisóstomo Gómez Portugal, capellán menor del santuario de la virgen de San Juan desde 1722, Cristóbal Gómez Portugal (hermano del anterior), teniente de cura en el templo de San Juan Bautista en el mismo año. Francisco Javier Rodríguez de Portugal, vicario y juez eclesiástico interino de la parroquia la Asunción de Lagos entre 1740 y 1742. Y, agregó que en los mismos años su tío Isidro Gómez Portugal obtuvo nombramiento de teniente de cura en el mismo lugar. Continuó con el fraile franciscano de nombre José y dos religiosas: la madre Josefa de la Encarnación del convento de Santa Teresa y sor Juana María Rodríguez del convento de Santa Mónica, ambos claustros de Guadalajara. Ellas eran hermanas del clérigo Francisco Javier y del franciscano José Rodríguez de Portugal. 26 Del lado materno: los doctores José de Araujo, quien había sido cura del Cerro de San Pedro de la ciudad de San Luis; Ildefonso de Nava párroco de Mazapil; Clemente Manuel de Nava, teniente de la parroquia de Lagos desde la década de 1730 y había cubierto dos interinatos como párroco de dicho templo. Al final mencionó al jesuita Juan de Nava. 27 Para dar una idea de los Gómez Portugal sacerdotes relacionados directamente con el tronco que de la familia, se presenta un cuadro donde que sintetiza una genealogía breve que da cuenta de ello (véase cuadro I). 25 Expediente de legitimidad de Ignacio de la Trinidad Gómez de Portugal y Nava, 1746. Archivo Particular Márquez de San Clemente (APMSC), Guadalajara, fol, 2-6 fte., y vta. 26 Ibidem. 27 Ibidem. 49 deudas. Sucedió en 1741 cuando la iglesia de San Francisco de Tepatitlán fue visitada por el obispo Juan Gómez de Parada. A escasos días de su arribo, Gómez Lozano partió a Guadalajara, según dijo, fue a buscar curación para sus malestares y agregó que con el presentimiento de que podría morir aprovechó su estancia en la ciudad para dictar su testamento. Probablemente evitaba un mal encuentro con el prelado. El obispo después de revisar los libros de bautismo, matrimonio y defunción, los encontró descuidados en los últimos años y se enteró de los conflictos económicos que tenía el cura con una cofradía de indios. Por no llevar adecuadamente los registros desde 1737 se le multó con cincuenta pesos. Según cuentas del bachiller Antonio de Cara, teniente y cura interino de Tepatitlán, el párroco debía 2 mil pesos, suma de las deudas que tenía con la cofradía de Nuestra Señora de la Limpia Concepción, del pueblo de indios de Temacapulí y también con la fábrica de la parroquia. Debido a los problemas económicos de Gómez Lozano, su testamento presentó “juicio de demanda […] impuesto por el superior gobierno del Obispo de la diócesis contra [sus] bienes […], sobre su persona, [por] cuya razón [se hagan] pedimentos, requerimientos, citaciones, protestas, suplicas, alegaciones, embargos, almonedas, trance y remate de bienes”. 41 Esta situación hizo desistir a su sobrino Francisco Rodríguez de Portugal, a sus hermanos Juan Crisóstomo y Cristóbal, de llevar el papel de albaceas, nombramiento que les otorgó Gómez Lozano en su testamento. Como los tres clérigos tenían puestos en sus respectivas parroquias, alegaron estar sumamente ocupados en sus ministerios. Aunque también influyeron las disposiciones testamentarias del cura de Tepatitlán, pues nombró como herederos a dos niños huérfanos, que según anotó, hacía algunos años los habían dejado en la puerta de su casa; el mayor apenas contaba con cinco años de edad. Su único albacea, el bachiller y presbítero Francisco Javier del Castillo y Pesquera, mayordomo del convento de Santa María de Gracia en Guadalajara, ocho años más tarde no lograba aún resolver los problemas económicos dejados por el cura Juan Gómez Lozano. 41 Proceso en contra del Juan Gómez Lozano, Tepatitlán, 1741, Indiferente Virreinal, Caja 0694, AGNM, Guadalajara, exp. 005. 56 Bachiller Isidro Gómez Portugal El caso del bachiller Isidro Gómez Portugal es interesante porque es un ejemplo de las dificultades que enfrentaban los clérigos que comenzaban a ejercer el oficio. Así, en 1727 expresó [tengo el] positivo deseo e inclinación de seguir el estado eclesiástico. Para lo cual Dios no me ha dado capellanía suficiente [por lo que] estoy estudiando y practicando la lengua mexicana para conseguirlo a título y obligación de administrar […]. Suplico rendidamente se sirva su gran benignidad de admitirme para primera tonsura y cuatro grados. 42 El bachiller Isidro se lamentaba de esta situación al no verse favorecido por una capellanía, pues en esos momentos la familia contaba con cinco fundaciones perpetuas ocupadas por varios familiares clérigos que se servían de ellas. Estos patronatos gravaban varios pedazos de tierra por lo que muy probablemente un gravamen más no sería favorable para la familia. Como él mismo señaló: “Dios no me ha dado una capellanía suficiente”. Entonces, presentó el examen de lenguas indígenas, pero los examinadores sólo le reconocieron la primera tonsura y dos grados. 43 No todos los clérigos eran diestros para aprender estos idiomas, además, la Mitra era más exigente cuando los suplicantes no se titulaban por medio de capellanías. 44 Al año siguiente logró ordenarse de los otros dos grados para “ascender al sacro orden de subdiácono a título de trescientos pesos de réditos en cada un año cuya escritura a su favor otorgó el coronel de caballería española Don Fernando de la Campa y Cos”. El bachiller Gómez Portugal conoció a este caballero cuando se adhirió al servicio de la iglesia del Real de Fresnillo, Zacatecas. De la Campa y Coss, quien también llevaba el título de conde de San Mateo de Valparaíso, era conocido en las tierras y minas zacatecanas por bienhechor y religioso, pero también por el gran poder que su familia tenía en estos parajes. La capellanía que el conde fundó para Gómez Portugal se impuso en la hacienda conocida como Nuestra Señora de la Soledad de Ábrego de la jurisdicción de Fresnillo, con el compromiso de no vender la propiedad 42 Solicitud para ordenarse de Isidro Gómez Portugal, 1727. Sección: Órdenes Sagradas, Serie: Sacerdotes, Informaciones de limpieza, AHAG, Guadalajara. 43 Es probable que la familia de Isidro no haya podido apoyarlo fundando una capellanía familia, pues quizá fueron afectados por las crisis agrícolas de 1709-1711 y 1724-1725. América Molina del Villar. Por voluntad divina: escases, epidemias y otras calamidades en la ciudad de México, 1700-1762. México: CIESAS, 1996. 44 Rodolfo Aguirre Salvador, “Ingreso al clero desde un libro de exámenes del arzobispado de México, 1717-1727”, Fronteras de la historia, n. 011, Instituto Colombiano de Antropología e Historia INANH, (Bogotá, Colombia, 2006), p. 233. http://www.icanh.gov.co/recursos_user/ingreso%20al%20clero.pdf http://www.icanh.gov.co/recursos_user/ingreso%20al%20clero.pdf [Consultado el 12 de noviembre de 2012]. ISSN: 2027-4688. 57 mientras estuviera vigente dicha obligación; a cambio el bachiller debía decir misa los días festivos en la capilla de la hacienda. Recibiría los réditos hasta que obtuviera otra capellanía que cubriera dicho dinero. Sería en 1732 cuando Juan Gómez Lozano cura de Tepatitlán, tío de bachiller Isidro, lo apoyó con la fundación de la capellanía requerida. Impuso el capital sobre su hacienda de San José de las Tablas de la feligresía de Jalostotitlán, que se componía de tres sitios de ganado mayor y uno de menor, más nueve caballerías de tierra. La capellanía tuvo como obligación celebrar dos misas, los lunes y viernes de cada semana. El clérigo Gómez Lozano señaló que constituía el legado, para apoyar la salud quebrantada de su sobrino, quien tenía que desplazarse por caminos difíciles para cumplir con la obligación de las misas impuestas por la capellanía fundada por el conde de San Mateo de Valparaíso. El cura Juan Gómez Lozano especificó que este patronato finalizaría con la muerte de su sobrino. En 1740 el bachiller Isidro Gómez Portugal fue nombrado teniente del curato de Lagos, gracias a que su tío el bachiller y licenciado Francisco Javier Rodríguez de Portugal fue nombrado cura interino, vicario y juez eclesiástico de dicho curato. Isidro mantuvo el nombramiento hasta que falleció. Los capellanes Estos sacerdotes “sin destino” o “clérigos particulares”, celebraban misa, pero, pocas veces impartía sacramentos, y no confesaban. 45 Algunos se dedicaban a dirigir ejercicios espirituales, otros ocasionalmente colaboraban en los tiempos de cuaresma o ayudaban si en el curato se ausentaban sacerdotes. 46 La manutención de estos clérigos se sustentó principalmente en los réditos que recibían anualmente de las capellanías de la familia. 47 Residían en su lugar de origen, en casa de sus padres o de manera independiente, y eran bien recibidos por los demás parientes. Algunos realizaron actividades de importancia para la estabilidad económica de la familia. Así, en ocasiones fueron agentes de comercio, reclutadores de mano de obra y administradores de haciendas, o bien, manejaban sus propios negocios. 48 Estos clérigos se inmiscuían más en actividades administrativas, conflictos jurídicos, acontecimientos cotidianos. Por ejemplo, restablecían la armonía en los 45 Taylor, op. cit., p. 127 y Di Stefano, p. 39. 46 Taylor, op. cit., p. 127. 47 Ibidem, p. 114. 48 Di Stefano, op. cit., pp. 48-50. 58 problemas familiares, concertaban bodas y bautizos. 49 Eran albaceas en los testamentos y ayudaban en lo que podían el jefe de la casa, fuese su padre, hermano mayor o hermana viuda. 50 Por supuesto manejaban también sus propios negocios. El clérigo, sino vivía con sus padres sostenía su casa propia y vivía sólo o con algún otro pariente soltero(a) o viudo(a). 51 En ocasiones velaba por los padres envejecidos y las hermanas doncellas; 52 por ejemplo, Juan Crisóstomo capellán segundo de la virgen de San Juan, dijo que “hallábase falto de salud, y sobrado de obligaciones de madre y hermanas que mantener […] pidió que se le acrecentase la renta de capellán segundo”. 53 Aunque había sacerdotes con buenos ingresos gracias a las rentas eclesiásticas, entonces, por lo regular invertían en tierras y se involucraban en negocios como la cría de ganado, y hasta prestaban dinero. 54 A fines del siglo XVIII encontramos entre los sacerdotes sin cargo a José Ignacio y Antonio, y a su sobrino Miguel Leandro Guerra. Todos gozaban de las réditos de sus capellanías y fungían como administradores en las haciendas que tenían sus progenitores. Por ejemplo, el primero fue sumamente activo en cuestiones económicas, pues manejó las tierras de Albarradones, San Cristóbal y San Onofre de la Cieneguilla, y compró las haciendas de Cuarenta y de los Dolores en 1794, tierras ubicadas en la jurisdicción de Santa María de los Lagos; y cinco años más tarde se convirtió en albacea de su padre. El segundo se encargó de la administración de la hacienda de Santa Bárbara (villa de la Encarnación), la cual adquirió por compra a sus hermanos y coherederos en 1809. Pocos datos hay sobre Antonio, pero es probable que se haya adherido al bando insurgente en la guerra de Independencia de 1810. Comentarios finales La familia objeto de estudio nos muestra las constantes estrategias de negociación que trazaban con el claro objetivo de encabezar una parroquia con excelentes recursos económicos, si era posible en el lugar de origen o cercana a ella. Las primeras maniobras se daban al interior de la familia para seleccionar al hijo que tomaría la vida en religión. Enseguida, fundar una capellanía para sus estudios o buscar las que 49 Javier Sánchiz, “La nobleza y sus vínculos familiares”. Pilar Gonzalbo. Historia de la vida cotidiana en México. T. III, México: El Colegio de México/FCE, 2005, p. 350. 50 Ibidem, p. 350. 51 Ibidem. 52 Taylor, op. cit., p. 124. 53 Francisco de Florencia S.J. Origen de los dos Santuarios de la Nueva Galicia (1757). Introducción Miguel Mathes, Facsimilar. Zapopan: El Colegio de Jalisco, 1998, pp. 188-189. 54 Sánchiz, op. cit., p. 350. 59 entraban a concurso. El paso siguiente, correspondía personalmente al hijo, por supuesto “presionado” y a la vez apoyado por la familia, era obtener el grado y la renta suficiente para aspirar a las sagradas órdenes. Finalmente, como clérigo, seguía obtener un beneficio parroquial o un cargo auxiliar, el interés por seguir este camino, removía los hilos de la trama de parientes, colocados o no. Conjuntamente se buscaba el apoyo de la red tejida a base de amistades, paisanos, relaciones patrón-clientelares con los conocidos mejor posicionados en los gobiernos espirituales y temporales. El movimiento era dinámico no se detenían hasta colocarlos, sino se obtenía resultados satisfactorios, por lo regular el sacerdote desarrollaba actividades profanas, por ejemplo: apoyo en la casa paterna, como administradores de las propiedades rústicas y urbanas, como tutores de sobrinos o bien se convertían en empresarios dirigiendo sus propios negocios. Cabe agregar que la familia Gómez Portugal, al cambio de régimen político, en 1821, continuó formando clérigos, principalmente en el seminario de San José de Guadalajara. Pero, se debe subrayar que las nuevas generaciones ocuparon altos cargos dentro de la iglesia mexicana, la muestra más significativa fue el clérigo Juan Cayetano Gómez Portugal y Solís (1783-1850), nombrado primer obispo de Michoacán en 1831, cargo que ocupó hasta que murió en 1850. 55 En fin, este trabajo invita a los historiadores de la familia a profundizar en los estudios de las familias clericales, es decir, las que dieron más de un hijo a la Iglesia. Una muestra fue la familia Gómez Portugal que en sucesivas generaciones y en varias de sus ramas formaron hijos eclesiásticos; aunque se conoce que no fueron casos excepcionales, su estudio busca abonar a la comprensión de los comportamientos y actitudes religiosas de las familias novohispanas y neogallegas en la época colonial, así como compilar antecedentes para comprender a las familia clericales del siglo XIX y primera parte del siglo XX. 55 De hecho, fue el 30º o 31º obispo de Michoacán. Fue el primero después de la Independencia, y fue el primer cardenal mexicano nombrado en 1850, aunque no llegó a recibir el capelo porque murió unos meses antes de recibir esta noticia. 60