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La ciudad y las palabras

Equipo Editorial de Astrágalo

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LA CIUDAD Y LAS PALABRAS Y Bajo el título «La ciudad y las palabras» esta edición de ASTRÁGALO propone el análisis de la ciudad en tres niveles, tres puntos de vista distintos y correlacionados. En primer lugar, requiere la visión de las disciplinas dedicadas a la creación y búsqueda de significados a través de la palabra más que de los arquitectos y de los urbanistas que intervienen en los procesos urbanos. La filosofía, la literatura, la historia, la antropología, la sociología reflexionan entorno a la ciudad. En segundo lugar, sitúa su mirada crítica en el plano hermenéutico de los fenómenos constatando la necesidad de un exégesis crítico de lo urbano frente al carácter hermenéutico del pensamiento de nuestra época, ascendente en la medida que la confusión y el desorden crece, que moviliza e instrumentaliza el aparato lingüístico para proporcionar discursos de legitimación de los fenómenos urbanos. Ante la crisis de la representación y, como consecuencia, la crisis de la significatividad urbana, se impone un paradigma narrativo para dotar de sentido a la ciudad; léxicos figurados que van elaborando los lenguajes de la ciudad. Así que el tercer lugar es aquél donde se verifica una identificación de los hechos urbanos a un patrón lingüístico. Pero ahora logos y razón, que en el antiguo griego tenían el mismo significado y que desde el Renacimiento a la Modernidad estaban implícitos en la representación, se despliegan en dos direcciones distintas. La representación pertenece a unos conceptos previos objetivos que establecen una correspondencia entre forma y contenido, producciones materiales y lingüísticas y conciencia social. La crisis de la representación ha dado lugar a la drestrucción lingüística con la proliferación de lenguajes que son mezcla de representaciones ideológicas, discursos irracionales, informaciones sígnicas inconexas, intercambiables y efímeras. El contexto urbano se convierte en texto; textualidad carente de significatividad. Nuestra época muestra deseo de arbitrariedad, predilección por fenómenos irracionales, lenguajes inacotados y producción de objetos acotados como signos de la temporalidad; signos que reflejan la ausencia de un mundo social y de una conciencia histórica. Los cambios de las condiciones de la percepción y comprensión de la realidad que han efectuado los medios de comunicación, llámese esta realidad globalización o metápolis, han constituido un marco donde se desarrolla una iconografía como sustituto de la realidad y donde las imá- -V- 5 ASTRAGALO, 12 (1999) Attribution-NonCommercial-ShareAlike - CC BY-NC-SA Introduction to the issue, ISSN 1134-3672 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.1999.i12.01 Equipo Editorial Astrágalo genes y los símbolos que instituyen lo imaginario-social responden a la necesidad de «reforzamiento de las formas de dominio ideológico-cultural que se insertan con un papel activo en los modos de regulación social y política propios de las modalidades de acumulación flexible y de nueva urbanización del capital». La construcción de imágenes sin fundamento de memoria, conocimiento y razón obedece a una exigencia imperativa comunicacional y persuasiva que actúa sobre los procesos de transformación de la ciudad con la activación de mecanismos ideológico-culturales. En la formulación de los discursos urbanos y políticos y su recepción por la ciudanía se habilitan hoy figuras lingüísticas como la retórica o la metáfora para hacer legible el texto urbano. Los tropos lingüísticos inciden así en el control del pensamiento y acción. No se trata sólo de una manera de ver y narrar la ciudad sino que componen un nuevo marco simbólico que permita formular un nuevo orden urbano: la reformulación y reapropiación del espacio urbano por parte del capital que genera un nuevo sentido y vínculo social. Hoy se está llevando a cabo a nivel global el debilitamiento de la integración social y la desestructuración de identidades históricas y localmente constituidas que se pretende compensar con una tecnología de identidad y cultura de promoción; con la construcción de simulacros y artificios con naturaleza de pura exterioridad. La escenificación de la ciudad como una comunidad con la singularización de espacios por vía de la monumentalización y el tratamiento estético fomenta, 6 como diría Adorno, el narcisismo colectivo como compensación a la impotencia social. Traspasado un umbral del lugar de las palabras en el campo de la significación se abre un universo de palabras de la mediatización, la persuasión y el control social del capitalismo tardío. El lenguaje no solamente describe algo, sino que construye el sentido de la materialidad urbana del mundo que vamos a habitar. José Luis Ramírez trata de discernir los dos significados de la ciudad: La construcción de la ciudad como lógica y como retórica. La ciudad puede entenderse como estructura física, como edificación, pero también como comunidad humana. El espacio edificado es el escenario donde la vida urbana tiene lugar. La perspectiva del sociólogo exige pensar la ciudad como sistema de relaciones humanas que crea tanto estructuras sociales como físicas, pero la perspectiva dominante es la perspectiva física, la del arquitecto. La construcción de sentido por este procedimiento se dirige hacia fines propios. El problema de la cultura tecnológica consiste en la simplificación de creer poder manejar el mundo del sentido con la misma lógica y los mismos métodos que se manejan para ordenar la realidad física. Ese paradigma de ciudad pretende hacer posible la vida buena y la democracia como un implemento de la estructura física, mientras que el paradigma histórico de la ciudad supone un modelo de participación en el que la acción crea el resultado edificado. El primero representa un tipo de sociedad paternalista y dirigida por expertos y políticos que se sirven de figuras retóricas para vender el proyecto en el mercado de las resoluciones; el otro repre- -VI- senta una actitud dialógica y verdaderamente democrática. La retórica se convierte en divulgación retórica de los proyectos de los expertos y en una forma de manipulación. El diálogo se eleva en cambio, sobre la lógica abierta y llena de sentido de la retórica que no es formal y que sabe unir el sentimiento y la razón. Valentín Femández Polanco en La construcción de los espacios de la racionalidad evidencia el quiebre de la significatividad de los hechos urbanos según un proceso de transgresiones y subversiones de los límites y las normas de la racionalidad. «Unos llaman desconstrucción del suje- to, otros, fin de la historia o época de la fragmentación, pero todos coinciden en definir el mundo posmodemo bajo la imagen del colapso de los ideales de la racionalidad clásica que se ha llevado por delante al sujeto de ese sueño. En su lugar, ha quedado la aceptación de la disolución del hombre en múltiples redes de intercambios, la suplantación del lagos por el caos, la quiebra de la _palabra en texto y la del valor en vacío». Para ofrecemos una exégesis de ese proceso el autor analiza cuatro figuras urbanas: la polis, el monasterio, el gabinete y el estudio del artista. La polis posibilitó la democracia ateniense; el monasterio encauzó la interioridad medieval; el gabinete gestó en su interior y ocultó buena parte de la teatralidad moderna; y el estudio del artista albergó la originalidad del genio romántico. Livio Sacchi compara la diversidad, la mixtificación, la hibridación y lo informal de Los lenguajes de las ciudades de hoy con el multiculturalismo, el carácter fragmentario y a la vez universalista de las sociedades contemporáneas. Juan de la Haba en La ciudad y sus metáforas muestra la impricación directa que las políticas actuales tratan de imprimir entre operaciones urbanísticas y procesos ideológico-culturales. Ése es el caso de la Barcelona contemporánea y sus formulaciones ideológicas en los procesos de reestructuración urbana en el marco de la economía neoliberal. Concha Femández Martorell en su texto De la ciudad de Dios a la ciudad virtual extrae de ese trabajo minucioso del lenguaje que es la obra de María Zambrano, algunos elementos que permiten descubrir cómo la realidad emerge de las palabras en una comprometida tarea de comprender intelectualmente el mundo y de explicar su articulación conceptual dando cuenta del origen de la cultura europea en el lagos. Los elementos conceptuales abordados por María Zambrano para definir «la ciudad de Dios» resultan muy útiles para analizar nuestro más inmediato futuro: la ciudad virtual. La filosofía del pasado ofrece claves para comprender el mundo contemporáneo. Georges Teyssot en La angustia del origen desarrolla un discurso de la arquitectura desde la perspectiva del lenguaje como origen; discurso que trata de elevar, a través de la conceptualización erudita, por encima del oportunismo de los discursos de legitimación de algunos mecanismos de la producción de imágenes para la sociedad contemporánea. -VII- 7 ASTRAGALO,12(1999)ISSN 1134-3672 Fernando R. de la Flor realiza una lectura a través de la literatura y de la poesía de La ciudad como teatro poético-político. La ciudad es laboratorio de las revueltas y escena de los cambios históricos donde florecen las nuevas orientaciones espirituales y tiene lugar la exaltación poética del individuo. «La política hace su aparición estelar y capta lo creativo amoroso alcanzado por cada hombre en el seno de la multitud, la energía necesaria para su acción ( ... ). El hedonismo deriva en heroísmo. Como la poética se hace política. El placer prondo abandona sus desmayados gestos para adoptar el adusto ademán guerrero de una violencia heroica;( ... ).» José Luis Sanz Botey reflexiona en tomo a las vanguardias y la desintegración del quehacer arquitectónico en puro estatuto del lenguaje en Espacios, formas, imágenes ... Ideas, lenguaje palabras. C. Gavina, A. Aparicio, L. Galiana, A. Hemández, al final presentan un estudio, en el cual a través de Las palabras de las calles -términos, definiciones y topónimosinterpretan los cambios, así como las permanencias en los significados de la ciudad española. En Foro abierto, Jean Baudrillard nos ofrece una imagen de El hipermercado y la desintegración como expresión del espacio posmodemo y el fin de lo social. El hipermercado es «el espacio homogéneo, sin mediación, de manipulación directa entre los hombres y las cosas». «Incluso la represión se integra como signo en este universo de simulación. La represión transformada en disuasión es un signo más en el universo de la persuasión.» Y también un poema de Juan Anto- 8 ni o González Iglesias, Selva de fábula. En Reseñas, Roberto Fernández comenta La invención de la arquitectura de Manuel J. Martín Hernández, editado por Celeste Ediciones. En Relatos, José Luis Sanz Botey comenta sus impresiones sobre la reunión donde Cinco arquitectos reflexionan sobre Sastres, a raíz de la exposición del arquitecto que se presentó en el COAC de Barcelona del 5 de mayo hasta el 12 de junio. Y en Postfolio, Eduardo Subirats analiza las implicaciones y asimilaciones en los lenguajes expresivos de la Globalización y cultura histórica. ASTRÁGALO agradece a las revistas Perspecta y Modo la colaboración prestada en este número de la revista. -VIII-