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Apología regular

Francisco de Solchaga (O.F.M.Cap.)

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^Á5 APOLOGIA RECí-ULAR© escrita POR F.JF. & rA. ? [m euiiñ •{rüdivfp . z^sr.m tdi3 míii.^?nom :> ■ .>. f> I -4 A.V HABANA : Imprenta de t). Antonio J. Valdes » tíe 1812 . úperamne perdemits Non est desperando m : fortasse non canimus sordis. Neo enim tam in malo statu res est, ut desint sanae mentes , quibus et veritas placeat, et monstratum sibi rectum iter , et videant, et .sequantur Luctani. i. 5» inst . De justicia, c, 1 ° Patiemurn igitur extinguid, aut opprimi veritatem.9 v Ubyilm^cl^iih. hoc - o m e. : d efuei'W t ~ . " , , Xact. de OpiíV Dei. C. 2p. ♦ ¡> e 1 fíiCÍí i ioí ESPAÑOLES. .Colando' por nuestro heroísmo en defender los sa¬ grados : derechos del catolicismo, de la justicia .de las leyes'v patrias , y de nuestro soberano, ños'hacemos espectáculo admirable al mundo , á los aqgeles y á dos hombres' ¿ permitiremos , ó cabrá en nosotros $1 detestable sufrimiento -de (pie en este mismo tiem¬ po y á ríuesti'a vísta sea extmgiii la ú oprimida la santidad y t la'v "verdad ? Por lo . que toca á mí 1 , 1 estoy irrevocablemente decidido (en frase del sabio Lactancio) á morir ántesqfid sucumbrir a tan vergonzosa tolerancia. j Cuando pdr el derecho de gentes y virtuosa polí¬ tica no debe existir entre nosotros ningún francés; que nos ha' invadido pérfidamente: ¡ deberá tolerarse en medió'de'nosotros tanto numero $ niaun uno sólo de los que han adoptado cómo en frenesí el espíritu trances -en lenguage, .en costumbres , en ideas, en escritos ilénós'cie impiedad y de i r religión r Yo por lo qüe -én mi pobre itiouo de penar diría, que respecto de los tales se Caucionase y realizase ia ley de lá' república romana /> á saber ? sa-Jga fueradel senado, y arrójese infamemente de Roma al senador y al cónsul, y ^ todo aquel que en asuntos de religión no sea ejemplar observante.. í. Y si . esta cmutucra tan severa como justa-debe Observarse' 'con los inobservantes en in acerías reí i-* «iosas ¿ qué dgberá hacer tódá autoridad con aqtiellos i^ordaces* filósofos -de moderno cufió , de'qnienes* se puede asegurar con mas razón que Lactancia de I09 antiguos , que son perniciosos y molestos en perturba* la verdad, qiumiam sunt ad perturbandani verítater *> pernitiosi et graves ? ?o diría que á estos fanáticos impostores, falsos calumniadores y gavilla de escribas y fariseos , que ni temen á Dios nuestro seiTor, ni respetan á los hombres , se les considere como lo» mayores enemigos de la religión y de la humanidad, entregándolos en manos de la autoridad, para que les imponga el castigo de revolucionarios, y que fomen» tan discordias entre sus hermanos. No necesitáis de alguaciles para dar con tan infa* mes reo3. Ellos se os presentan diaria y semanal* mente, á no decir en todos los momentos del dr* y de la noche desde la fatal época en que ios re¿ volucíenarios franceses invadieron con inaudita .perfi¬ dia el sagrado de nuestra España, y mas descarada* mente desde que consiguieron la libertad de. imprenta ¡ que solicitaron con furor en el seguro de que para ellos era infructuosa y de ningún estorvo toda regla» y condición de límites justos que el gobierno decretas^ en la instalación de aquella. No habió con los bueno* periodistas. ¿ Me equivoco en este modo de producir? ¿ So y temerario en esta manera de juicio? Oh ! si en estf momento pudiera alguno decirme en espíritu y en ver¬ dad mentiría ! Le retribuiría al tal con eterna acción de gracias : cantaría himnos de alabanza al Dios salu¬ dable , haciendo pública confesión de mi equivoca¬ ción, y juraría que ei zelo por la casa de mi Dio» me había hecho temer, y que el temor habia embar? gado las luces limitadas de mi entendimiento hast# violentar á mi voluntad en cierto modo, > Pero., vosotros co r e spañoles amados en naturaleza y en gracia ; vosotros sois demasiado tristes testigos de la verdad de mis sentimientos y de mis indicada» evidencias por aquella que llamó bien un juicioso.. Diarrea de periódicos aun mas en Cádiz que en el resto déla Península. Lo mas sensible ( p °r las cir¿ constancias ) es , que también se ha propagado esta epidémica enfermedad, en fas Americas corno ma cmu£ ( 3 ) frá por * un ' fatal ejemplar que desde la Habana itié teinitieron. y parece que también le ha tenido * 6 tecibiclo uno de les periodistas de Cádiz, que como buen corresponsaly decidido secuaz del mal espirité de moda impía, é irreligiosa le propina a} público coú ¿viclez lucratoria semanalmente. 5 Ni vosotros, españoles rancios , ni y0 de eterna adhesión al religioso espíritu de nuestra erran de ñau Clon podemos aprobar; antes bien debemos ánatemC tizar tan chocante y escandalosa impiedad no duda '] «*« todo el que escribe coi. «¿mojante V ■ pmtu al -ael enunciado periídista es un anosfita ,¡" Ja nac.on , es dqnel hombre de pecado Tbfo t : perdición, que contraría y hace guerra L2i r:í3¿"“ <#V#S?3#flsí aversión anti-cnstrana contra su persona tuese- en cuanto criatura : antes siguiendo el e4totu de nuestro maestro Jesucristo levanto mi esníri n „ * padrelt.^T P ° r 6i td Prevaricador IclYo al padreEte* no pater: tgnosce üh qii i a ncscit id , I i*lP;£ r as=i z (le su giacia puede aterrar á este nuevo Saúlr» perseguidor, puede humillar al soberbio, buscar ai criante , y corregirle restituyéndole como á otro oróigo e la casa de su padre, y al espíritu primitivo , que no dudo recibió en el santo bautismo , y por Ja buena educación dé sus padres españoles. : Qué dL i iria ’ y roayor su felicidad, sí prestando tiocil a la voz de la gracia, aquel que ántes era bla*-*x calumniador y perseguidor de la iglesia de Dios'WV- * hijos y ministros consagrados por su profesión s sentase á la faz de la nación como báiíe¿jr- 1 ^ pregonero cristiano del nombre de Jesucristo^ V" ía ilustre porekn (en frase del 4 o corj? ■ del mismo Sr.,cl respetable cstado V^'^ .guiar i ** v . ' .jt rQ ~ En tanto que esta, suceda no puedo menos de ¿segurarle , que. el. espíritu de su periódico es., entera¬ mente de moda irreligiosa é impía * tan impropio un español como caracterist ca ó de Gillermo de Sancto Amore, ó. d.e su. discípulo Desiderio, cuyo error condenó Alexandro 4 o y reprobó el padre Si Buena¬ ventura con la dulzura y fuerza que siempre, convence. ¿Para qué he de acordar al enunciado escritor ó .co¬ piador con sus sequaces, su imitación y semejanza con Wiclef, y Ubaldenses anatematizados por los con¬ cilios Lateráñense 4 o ,y Coiistaiiciehse ?. Me. persuado es comprehensivo á los muchos perseguidores del mo¬ nacato que pudiera enumerarle como a sus perversos patriarcas, el decirle que en esta sanguinaria é, i rre¬ ligiosa persecución es no solo francés , perorambiep un fiel como detestable confidente del hombre mas pérfido , y calumniador después de Judas , á saber dé Napoleón gefe are ni mana rita soberano del materialismo, y de la irreligión , declarado y decidido enemigo del papa, del rey , y de ios religiosos ; y á seguida , ó inseparablemente también contrario á su Dios padre^, y á su hijo eterno Jesucristo, que en. si , por sí’.** por sus vicarios los sumos pontificas , y por ios, con¬ cilios nacionales, y generales inspiraron , instituyeron, canonizaron los establecimientos religiosos , hasta cour fesar el último ecuménico tridentino, que los tales son de alto esplendor , y de útdidad en la iglesia de Dios, non ignorat sancia >Sj/nodus{ dice de Itogular.-) quantum ex inondstenís pie insiitiitis , in ecclesia I)ki sptendoris , arque utílitaius aria tur. u El dudar de esta verdad seria hacer una alta in¬ juria a la sabiduría y santidad de uno de los mas ilus¬ trados y virtuosos congresos ecuménicos de la cristianodad. El oponerse y negar esta gloria, que tributa e¿ cdncilio tridentino á los institutos . regulares ,.se$qbp mirar nó soló como un acto de impiedad, sino de blasfemia cáhimnian t e, y chocante con la infalibili¬ dad , que en punto de costumbres es inherente, é in^ separable á ün concilio legítimo y general de la san* tay católica iglesia de Jesucristo , que ni. jmede mentir, ni puede cánoniz'ar lo vicioso, ni reprobar ló virtuosa. Si todavía no basta esta autorizada coiifesion de tan respetable y católico congreso; si no se convence el dicho periodista con esta prueba en nada equivoca: sí contra eha se obstina por cierto sistema pirrónico (inseparable del francés cuando se trata de piedad religiosa) en dudar calumniosamente del esplendor y útilidad eclesiástica y política de los institutos mona¬ cales y mendicantes , como de los demas regulares voy, á presentarle, un medio breve, palpable, conciso y como de diccionario * que es.el estudio favoritp de los dados mas á Venus que - á Minerva. El medio que me ocurre administrarle es ,que re¬ gistre , ( por sí ó repartiendo sus cofrades ) y especule todos los templos del orbe cristiano -y católico :todas las bibliotecas del Vaticano , de Madrid, de la Sorbona, de Bolonia , de Orforth,de Dublin , de. Lovayna; de Coimbra, de Salamanca, de ..San Petesburgo , de Pekín ; y cuantas conoce el orbe, literario , y si en dirlia especulación hubiese algún templo, ó alguna biblioteca donde no vea alguna á no decir multitud de imágenes, memorias de religiosos laureados por su -alta santidad, ó por ?u eminente omnisciencia de sa¬ biduría y conocimientos de naturaleza y de gracia, desde luego * y sin sombra alguna de contradicción, puede publicar no solo'semanarios', pero también anua¬ rios , pero también eternarios contra la institución deí monacato y su inutilidad, que en tal supuesto sería' ó hubiera sido perjudicial. Pero, si como es de notoriedad pública en la iglesia y en el estado hallase , pomo no puede ocul¬ társele en dicha investigación , de que ni el martirio mas cruento en miliares de millares no desconoce al fray le; si "el apostolado en ministerio ha sido y es, familiar á los regulares ; si el doctorado es como do¬ mestico en el religioso ; si la confesión ; si la asorn, brosa penitencia, si la imacu ada vuginhladsi las ciencias , si las altes , si los inventos , si la pluma t si la espada, si la tiara y aun el acertado manejo del cetro, si toda virtud natural, sobrenatural, política, militar, científica , ar-tifica, y universal le presenta una turba magua* ,quejvence ai guarismo.de.alumnos y. maestros de profesión claustral, reeoja, entregue luen¬ go á las llamas su libelo infamatorio. No se detenga el periodista en hacer pública confesión diciendo, ignWans feciin incredulitate mea. me engañó ni i incredulidad. Y al registrar tantos coros ordenados como exércitos del Siv en tantos fray les santos, apostóles, doctores, papas, car¬ denales , obispos , maestros , catequistas , hospitalarios; capitanes , generales , y aun regentes , exclame en al¬ ta voz, y diga de polo é polo , laudemus vivos glorio¬ sos , et parentes nos tros m generatione sita , „ gloria „ fiqueraos á los hombres ilustres, y de esplendor r „ alabemos á nuestros padres é instituidores, veneran- „ dolos en su dilatada y brillante generación. Respe- „ temos aquellos hombres ricos de virtudes , y cuyo „ hermoso estudio fué no cerca de las asquerosas efe- ,, licias do la sensualidad, sino-en los campos alegres, „ y brillantes catédras de la religión y de la sabi- „ duría. Los que nacieron de ellos , eternizaron la „ memoria y fama de tan gigantes progenitores , en* ,, su santa propagación todavia admiramos sus piado- „ sas obras. Sus cuerpos descansan en-el sepulcro de „ de la paz , pero su memoria y germen de honor y de gracia vive de generación en generación. Pú- ,, bliquen pues los pueblos su sabiduria , y cante la 5, iglesia sus glorias. ” Tal es la digna y necesaria satisfacción, que el periodista con Ínteres propio puede tomar del libro del eclesiástico, y dar 4 Dios , á los angeles, y á loshombres congregados eternamente con el Dios de Abraham , desde cuyos altos alcafares zelan , y der¬ ramarán venganza, contra los perseguidores, como ben¬ diciones copiosas sobre lo^ que protegen , y respetan,, sus santos institutos. Ni se resfrie el tal escritor, ni se detenga en ha-' cer estaconfesión laudatoria porque le ocurran á su: memoria, ó á sus píos las personalidades poco confort mes al heroísmo de los grandes patriarcas, que advertirá 1 acaso en mi respecto de mi S. P. S. Francisco; ó en el Be** uedictino, comparado con S. Benito, ó en algún dominico? en cotejo de su P. Sto. Domingo; sino que entonces si sur espíritu es de verdadera y gvaqde caridad 3 se « c ompás dezcú, de mí, pida por mí á Dios, y teniendo vene¬ ración á tan ilustres príncipes patriarcasdisimule, y cubra con la capa del silencio los defectos de algunos hijos espurios y pródigos. En esto imitará no solo á muchos sabios y soberanos, sino también seguirá el espíritu y conducta de Dios nuestro Señor, y aun del mismo estado , que por los brillantes méritos de Abrahan , de ísac , de Jacob , y de David se olvidó el Señor muchas veces de los pecados de sus descendien¬ tes, y aun juró por David su misericordia .y protec¬ ción á Judá, y á Jerusalen no pocas veces; confor¬ mándose también con esta conducta to los los* estado? cultos respetando en los hijos la gloriosa memoria de sus beneméritos y heroicos ascendíanos , corno será justo se haga con los Minas & & &. Pero todavía no acierta el periodista i detener ios gritos de su llamémosle Zelo reformador que tan embriagados tiene á todos los que por nuevo Invento filosófico llaman libera es , cuyas ob;,s, según algunos observadores, los caracterizan de , qu | co mo buenos franceses Napoleónicos todo lo quieren na ra si; honores , títulos , rentas, prebendas , y aun el ce tro todo para si, y entre sí, excluyendo para eso, y prosonbiendo a todo moderno y antiguo b ,en magistrado, a todo hombre de mentó secular ó regular , y hasta toda corporacon y ley que se ooonga.á su regenera¬ ción, que consiste en trasladar las cosas de una mano buena , o menos malaá otra pésima , y desconocida por alguna virtud, pero muy conocida por toda cla¬ se de desórdenes. He aquí el espíritu de Napoleón „ he aquí el origen de los prodigiosos reformadores.;, ( siendo ellos irreformables ) y que sin carácter, sia representación, y sin autoridad de Dios ni de los hombres , por medios reprobados en toda ley, pre¬ tenden no reformar sino deformar y aun abolir toda corporación, que en lo político y en lo sagrado se opone, ó se les figura estorvo para realizará plan déspota de disponer, y repartir a su voluntad lo que solo es propio ó de la nación congregada en tranquila propiedad y plenitud, o de la iglesia universal en le¬ gitima congregaciónpurgue .pox donde uíl ^ Cüsa tíe la total sugecion ó dependencia de los regulare» de sus respectivos obispos , fastidiando al sabio pú¬ blico con la reiteración de* la -antigua disciplina ¿ puef lo que conseguirá será únicamente el que le diga y á todos sus rutineros, esta sabia expresión , á Saber de que á los habladores de moda de la antigua disci¬ plina solo les ha quedado y conservan de la antigüe¬ dad el carácter y verdad de perseguidores Sobre es¬ to le diré , que de esta materia habló yá la iglesia (á quien corresponde) en el sapientísimo y santo con¬ cilio Tridentino, donde después de seria discusión se fixaron los limites , y armonía entre los señores obis¬ pos y prelados regulares. Y asi , ni el señor perio¬ dista, ni yo, ni aun algún señor obispo en particular puede introducir otra disciplina baxo el especioso tí¬ tulo da antigüedad , ó derechos primitivos. Baxo esta disciplina del enunciado santo concilio ha habido mu¬ chos santos sumos pontífices , obispos, y prelados con beneficios bien notorios en ambos estados. Dexo en, el sagrado del silencio los motivos de la instalación de disciplina eclesiástica, que teniendo muy presente lo dispuesto desde los apóstoles , se ■ estableció con universal . sabiduría en uno de los mas ecuménicos, y sabios como ságra los concilios, á saber, el enunciado Tridentino, adintegrado de no corto número de ar¬ zobispos, de obispos, regulares, de abades , de teó¬ logos , de canonistas y de generales, de jurisperitos , de oradores los mas eminentes en sabiduría y virtud de nuestra España, y por el gran rey Felipe segundo cuya verdad y sublimidad se explica bastante con la memoria siempre brillante de un Antonio Agustín, de un Carranza, de un Laynez , de un Benito Arias Mon¬ tano , capaces de enoblecer muchos concilios , y de saber sostener los derechos primitivos, como de ense¬ ñar los verdaderos en Cristo y su iglesia, en esta y en el estado , en el sumo pontífice, y en los obispos, á los semi-sábios y noveleros de nuestros miserables dias , discipuíos (mas del conciliábulo Pistoyénse con¬ denado por el S. y sapientísimo sumo papa, y aun le dictaré mártir Pió VI. ) que del legítimo y gene¬ ral de freato couimoado ( a soiiciiud de 1 os padres jgj mismo’ concilio) por la santidad del señor papa* Pro. VJ. Si á nombre de aquellos gloriosos padres, resucitaran solos dos españoles, a saber .ios sa'pientísU hios señores D. Diego de Covarrubias y Ley va, y D. Juan Chacón , para examinar a loscharlatanes DiscU piineros , me figuro , estoy viendo , que losconfun- Uirian como a ignorantes, diciendoles, crratis nescien¬ tes scripiums , ñeque v ir tute m Delvos ex üeo non estis, vos, ex putee Diqbolo estis , nescitis quidquam y a esta imperiosa voz de la. sabiduría de aquellos, no hallaría mas recurso la vergonzosa ignorancia ali¬ mentada déla malicia de esto&.si no correren precipita¬ da confusión hacia los montesgritándoles , cádite su-* ■ per nos , y á los collados., oper ¿te nos * v , Pero no. quiero sea tan fatal la petulancia del pobre periodista , ni tan desgraciada, la suerte de sos colegas. Les deseo si , y espero , que con reconoci¬ miento. maduro prevenga tanta ira y confusión , so¬ metiéndose como yo. a ia disposición y disciplina’ del citado santo concilio , tanto en dogma de fe, como en disciplina y reforma de costumbres, asegurándoles, que si lo. hacemos , asi, sin necesidad de inovaciones privadas, ó de. espíritu privado, veremos - cuanto ne¬ cesitamos ( y és muchísimo ) de santidad , de catolicis¬ mo , de disciplina écíesiastica, y de moralidad en el papa, en los obispos, en los reyes, en ios regulares y en ambos estados de España , y_.del orbe entero. Dixe sin necesidad de esprintu. privado, no solo por¬ que, le repruebo , sino para manifestar la obligación y pronta voluntad en que con toda el estado mona¬ cal ó rel'gioso ,me considero y juro, obedecer á toda disciplina , que la iglesia católica congregada en el Espirita-Santo, ó el sumo pontífice como ge fe supre¬ mo de la cristiandad establezcan de nueva en la mis¬ ma iglesia. Yo sé ( y .con alta deseo )„ que tenga necesidad proporcioi ahílente como el periodista de reforma. Tamban sé, que no sojo. los. dos, pero también todas las corporaciones, eclesiásticas y seculares, están en el caso de deber ser reíorn adas ; pero esto debe hacerse p,or.. quien tiene la uiitonUail de Píos en respeto ti los estados con legitimidad, con propiedad, con ple¬ nitud , y en tranquilidad : no en revolución , no sin misión , no en suplementos , no parcialmente, y menos por intrusa privada autoridad, y mucho ménos por medio de calumnias , y sarcasmos , y aun infinitamente ménos por personas ignorantes , impías , irreligiosas , inciviles , escandalosas , francesas , y de absoluta imoralidad, con quienes por mandato de Dios no po»- demos comunicar sin próxima exposición de conta¬ minarnos , y por eso nos previene el apóstol diciendo, €t hos devita , huye, guárdate de estos. En lo dicho podra convencerse de equivocado el Í >eríódista , ó quien haya tenido la debilidad, ó maicioso recurso de decir, que la oposicwn á la refor¬ ma en lo ectesiásiico y civil és solo de los que temen ser reformados : pues seguramente los que deben te¬ merla y procuran huir de ella son aquel , ó aquellos mismos , que a los antiguos y modernos menos de¬ fectuosos , quieren argüir ó dar en rostro con esa hw¡ pócrita frase. Es un herrar Napoleónico, señores congregantes del nuevo sanculotismo irreligionario y revolucionario^ es. un error muy perjudicial el que ustedes siembran en la España católica, monárquica, y Fernandina. Nosotros los eclesiásticos seculares y regulares con to¬ do el pueblo sabio y sano 'somos fieles decididos has¬ ta morir por una santa católica apostólica y romana iglesia, por una monarquía católica española indepen¬ díente con su legitimo y jurado soberano D. Fernando 7*. el deseado, y el amado: queremos desterrar los abusos y errores introducidos contra unas y otras leyes sabias y santas por el desorden y falta de cumplimien¬ to en vasallos y en reyes; pero lo queremos según y conforme á las mismas leyes, con adiciones con¬ formes á la necesidad y por los medios y autoridad de Dio» y de los hombres buenos en plena legitimi¬ dad española. Mas reforma de mano y por d espí¬ ritu de aquellos, que son adictos á Naoleon en frases, en costumbres, en irreligión, en sistema político y eclesiástico; (si tienen iglesia) reforma á la francesa m ia queremos, ni ia podemos querer , por que de tal tuervo serd tal hueve: y porque-entre lo intolerable, la cosa^ mas insufrible es, que la necedad mande y dirija a la sabiduría, la ignobilidad á la nobleza, y «•i vicio á la vju'.tnd. 3 J Me ocurre aquí que si Demócrito y Eraclito resucitarany considerasen la casta de gentes que hoy triscan y charlatean. sobre disciplina antigua y reforma t endrian seguramente motivo y objetos de risa y de llanto : se les presentaría eín tinos lo mas ri¬ dículo , y lo mas funesto en otros; 6 todo en unos mismos : verian trastornado todo el orden que man¬ da la naturaleza y la gracia : mirarían realizada aque¬ lla vanidad , que sorprendió á Salomón cuando vió ¿ la impiedad sentada en el trono reservado á ] a razón y virtud : verian que hasta las mismas cosas habían perdido sus nombres propios sosí Huyéndoles sus con trunos., llamando felicidad á la infelicidad - libertad á la esclavitud; dulce á lo amargo; bueno á lo malovenan finalmente, éntrelos síntomas de risa y llanto’ resucitado aquel máximo delirio del filósofo Anaoagoras ostra vagante, que afirmaba ser negra la nieve X,o aire en mui expresión ; se verian resucitados los-’ famosos pretendidos reformadores Wiclef, Latero, CaL vmo, Benito Espinosa, Lucillo Baniao , Voííayre • con mas; la detestable secta. Farisaica, que á la negia sombra mas que alhaguena especiosidad de refor¬ ma y regeneración, lian jurado no sólo la deformación ) i urna-del monacato sino también de la tiaray del cetro. , Sé8or ,periodista recobre Vsted, ó estudie en regular y rectificar su juicio; y dónaos á Dios lo que es de Dios , al César lo que es del César, y á la iglesia lo que es déla iglesia: y pues que esta habló yá en el citado-último concilio general cerca de los régularesy sus exenciones reduciéndolas á justos límites sin violar el orden y justicia, callemos norsotros, y todo otro juez incompetente cerca de los derechos primitivos, pues el abuso de estos elevó justas quexas á los sumos pontífices San Gregorio magno, Inocencio cuarto , y aun al grande concilio cuarto de Toledo presidido por el sapientísimo padre Ban Isidoro, donde se reprehenda y - conmina a losc ¿tíiGpoi'y por las opresiones que padecían losmbft- ges ; itu ufa (táce el ¡canon 5\) p<ené ex coe>iobio pos - sesiofiat , attf iie illiistris Portio Christi ad ignominiam servítiitemque prevemat . No renovemos ,• pues , motivos de mas pesadumbre; bástale al dia su malicia. Ob¬ servemos escrupulosamente lo dispuesto por el santo concilio tridentino, Vstéd por lo que le comprenda, yo por 16 que debo en mayor obligación, y todos los cristianos de ambos'estados por lo que les corresponde é interesan. Puede V. hacerme la justicia de creerme en la mas decidida y voluntaria resolución de refor¬ marme, y de mandar por mi parte (en nuestra san¬ ta reunión ) la mas exácta reformación , para estaño juzgó necesario mas código de disciplina , ni mas comprehensivo qué él citado concilio; asi como V. no neéesita en lo político civil sino las sabias leyes de nuetros mayores, que repruevan los absurdos de Go~ doy , y de todos los violadores de aquellas. Paréceme yá hacer poco favor al talento del periódista en tratar aquí de losbiénes monásticos y e»* los que 1 (según él mismo mencionado concilio) pue¬ den tener posesiones; y dé r la'S limosnas, que en li¬ citud, y en justicia pueden : recibir los qué por un heroísmo evangélico renovaron mili su solemne renun¬ ciación de toda propiedad terrena. No puede ocul¬ társele al consabido, que en los tiempos nO bárbaros sino verdaderamente ilustrados, y cuando no era mo¬ da lá impiedad y se disputaban á porfia los obispos, los reyes-’ 1 , los grandes, y los pueblos en fundar y procurar las fundaciones de monasterios, dotándolos con tal generosidad, que el concilio noveno -nacional de Toledo tuvo presicion de prohibir á los obispos, que np pudieren clonar á los monasterios*'mus de la quincuagésima p a rte de 1 los bienes de su obispado. Tampoco puede ignorar, que en justo obsequio de monacales y mendicantes es muy acertada y, oportuna la doctrina del P. Tomasino con Ivo de Chartres a súber: T T a F'que los bienes* de los pobres no podían distribuirse ¿ 16 ! con exceso de liberalidad entré aquellos que se habían i consegrado á la pobreza evangélica:: : ¿ ^ si algún ce¬ lo indiscreto'pudo tener iníiuxo en los bienes y Ji~ mosnas de los regulares, ¿ Acaso los que por tantos modos han salido fie sus manos no recompensan con yen tajas este abuso? Ahí bien seguro, y efectivo es, que , en cumplimiento de aquel proverbio, de qne el indigente es misericordioso , homo ¿ncligens misericors i:st, exceden en esta virtud los pobres voluntarios de Jesucristo á los mayores príncipes y Ricos^Homes, y por las manos de aquellos las lentas y bienes mo¬ násticos se convierten en provecho de todas las clases de la sociedad , al paso qt e saliendo de sus manos Y de su cuidado son infructuosas á la república. Sea bastante prueba la de los bienes de los regulares de la compañía de Jesús , en cuyas manos eran tan fruc¬ tíferas aun en beneficencia pública; y fuera de ellas se miran en tanta, esterilidad. Dexemos en santa libertad al pueblo cristiano para que explique ios sentimientos de su corazón y de sus votos en esta y otras calidades del! lo? insti¬ tutos monásticos, Yo, sé, que haré justicia en afirmar que ellos-son los verdaderos filósofos, ellos el asilo del afligido, del necesitado y del pobre , que jamas encuentra cerradas sus porterías , distribuyendo el pan en unas todo los dias, en otras semanalmente, ó mu¬ chas veces en la semana. Ah! cuan distantes están, aun los mendicantes, de perjudicar á la sociedad , cuando el P. S. Buena¬ ventura dice; que á tales pobres evangélicos, y ope¬ rarios incansables en la vina del señor'se.íes debe de justicia la sustentación , pues en frase del aposto! no es mucho que por los beneficios y .administración de Jos bienes espirituales,- se les alarguen los terrenos , y tanto mas cuanto estos los piden no como Giró¬ vagos; ó Saravitas, sino, como ministros é imitadores •de aquel señor universal, qne por nosotros se hizo indigente Y mendigo.;: No me persuado qué llegue la irreligión y petulante como heréticaimpiedad de algún hombre á • tal exceso qué se arroge á; ddcir , que Jesucristo y sus apóstoles, qú.e abdicaron todas las cosas, y vivían de limosnas fueron por eso per¬ judiciales al estado, ni personas vagas y osiosas. No las consideró como tales ( aun imraiuiolasen sola vioa ( 20 ) contemplativa) la sabiduría eterna Jesucristo, cuando contestando las amorosas quexas de« Martha ie 'dice y que su .hermana María intenta .sólo en su meditación y obsequio ele su espíritu había elegido.-la parte óp¬ tima. Bien penetrado estaba el P. san Ambrosio de ümb.-; S[a verdad , cuando dice; no arguyas, ni juzguei irLnc ¿ ciosos d aquellos que ves vacar al estudio de la sabi- K ' 10 ' daría , por que esta fue la posesión y domicilio pacifico de Salomón. . Hasta los mismos apóstoles tuvieron por preferente y mas loable ocupación la de prediear * que la de servir a la mesa el alimento corporal ; non est ¿eqmcm (decia la congregación de los doce á presencia de la multitud de discípulos) non est cequmn Act ,-nos derelinq uere verbum J)ei , et ministrare mensis ..... 6 - escójanse personas de probada bondad entre vosotros para que los destinemos al ministerio corporal ; pero nosotros (decían los apóstoles nos entregaremos coú instancia d la oración y ai ministerio de la predicación. Disposición que fue del agrado y aprobación de aquel los primeros y primitivos santos frayies, ejemplar origi¬ nal de la vida regular activa y contemplativa , placu¿t sermo coram omni miUtiiudine i pero muy desagradable; y reprovada por la infinita necedad y perjudicial ociosidad de los modernitos charlatanes , que blasfeman de lo mas santo y de io que ignoran , ó mas bien de lo que ofende y es contrario al detestable sistema Napoleónico, que ha j urado de acabar con cuanto es P ; >s. ó dice consagración a él, en Cristo y en su iglesia católica. Pero grite, y declame en blasfemia cuanto alcan¬ ce la rivalidad impía de ios enemigos de la iglesia v del estado , pues yo con ia sabia y santa universidad cLel gobierno, del pueblo > y voto español aprovare siempre, y sostendré como el P. S. Buenaventura por .p riecto , y laboriosamente útil al estado regular , que hace profesión de estudio de sabiduría, ó de trabajo rnítrvdal baxo las reglas y votos cerca de observar ios consejos , y pobrdza evangélica á imitación de Jesu¬ cristo y sus apóstoles con los primeros discípulos. Diré, mas con el citado seráfico doctor en doctrina 'de S. Pablo, y es, que si a guuo contradice esta ver- ¿jad ,. sea anatematizado en Dios y en estado: tfQíiis (dice ) ipsiits contrariara evangélizavent , anai /tema 5ii.-D.Ba Sólo tina tan ciega prevención como la de los Apo1 * reprobados seguidores del conciliábulo de pistoya, ¿ e p aue ’ Wiclefistas, Valdenses, y Guillermos de-Santo Ámore y de Napoleón puede formar votos de persecución tan descarada como la del declamador contra el mo¬ nacato baxo la grosera calumnia de ociosidad y per¬ juicio que le impone. Me es muy doloroso que un español necesite para su vergonzoso convencimiento , el* que le acuerde honor , piedad y - verdades muy contrarias & su impostura en los escritos autorizados de los mismos franceses. Lea si no el proceso vérbal de la asamblea del año de 1780 donde se dice hablando de lok establecimientos regulares. „ Son (dice) los „ que forman en iglesia y estado otras tantas ciuda- „ délas, que velan el deposito sagrado de la fé, de „ las costumbres, de las letras y hasta dé la misma autoridad: careceríamos del tesoro de los libros ,y antiguos; dice el cardenal de Fleury , si no fuera por las bibliotecas de los monasterios . . es necesa- „ rio convenir , ( dicen dos jurisconsultos de Paris) en » que, á los monges les debemos todo lo que nos „ resta de la antigüedad asi sagrada como profana. Los „ Alexandros, los Césares , los Homeros nos serian desconocidos sino fuese por estos pobres solitarios ” Demos un grado de suprema autoridad ti nuestra doctrina contra la impiedad antimonacal, con trasladar aquí la respuesta del papa Clemente VIII. al carde¬ nal Uaudemont, h quien dice : „ Vuestra proposición „ es contrariaa á los sagrados cánones, y á todos los „ reglamentos da los concilios. Os envié para curar , v y no para sofocar á los enfermos. La órden de S. Be- „ nito iia heciio servicios tan grandes á la iglesia, que ' soto el pensamiento de aboliría es un gran crimen: - „ no hay cosa tan gloriosa como trabajar en su res- „ tablecimiento. ” ¿ Y qué , señor periodista, darán tan gloriosos tes¬ timonios la iglesia y el estado á institutos , ú hombros ocio o y perjudiciales ¿Tendrá V. o iavia impudencia para catiuiuiiux a los regulares coa ios iaipropios y feo» (22 y epitetos de ociosos y perjudiciales ? Ea: que no se lo permite á V. ni la caridad, ni la verdad, ni la justicia, ni la autoridad, ni aun la mi^ma Francia. Oiga V. sino Las expresiones de los citadas juriscon¬ sultos con quienes le digo yo también a V.:: „Aun olvidándonos de lo que juzgamos dejar probado, qne „ los religiosos son igualmente útiles a la iglesia y al „ estado, no podemos eximirnos de considerarlos como 5 , hombres , y como ciudadanos. ” Mal sentará á V. y á otros esta verdad, y propo¬ sición , especialmente aquella de ciudadanos ; mas á pesar de Vms. no pueden desnaturalizarla; y asi no duden ,Vms. en que los religiosos (como también S. Pablo en tanto que existió, aun con el apostolado) son ciudadanos, y el privarlos de este dictado y derechos es imprescriptible acto de injusticia, como lo es el calumniarlos con ofensa de la verdad. „ Son ciuda- „ danos no ociosos, ni perjudiciales, sino ( como di- „ ce el abad de Vely ) de quienes el gobierno saca 3, .grandes provechos, ciudadanos útiles al estado y á su 3 , industria , á quien debe una gran parte de su fe- „ cundidad industrial. ” Permítame V. señor periodista, que en verdad, y en pró de ambos estados le diga con franqueza es¬ pañola , y señale los que de seguro y sensiblemente son ciudadanos ociosos y perjudiciales. Todos aquellos que V. ve y conoce (no son pocos) que en nuestro proverbio no tienen, oficio ni beneficio, que gastan el dia y la noche en el juego, en la chocarrería, en el galanteo, en seducir á la virgen , engañar a la viuda, prostituir y profanar el tálamor esos, todo» son de un alto perjuicio en la república, y crimina^ les en ambos estados. Esa turba de celibatos por cisterna vicioso de solo fruir sin sugetarse u las res¬ ponsabilidades que son inseparables al santo mattimo- Jlio, esos, esos sgn destructivamente, perjudiciales; Esa máxima multitud , de circumceliones que corren de cera en cera , y consumen sus caudales en man¬ tener mancebas, y alimentar el teatro de impuden¬ cia, esos sobre la ociockiad fomentan el perjuicio del .escándalo y ruina de la juventud, y ele las fanu- ( 2 3 ) 'Aquellas juntas cuya vicia es el desorden mismo, ruvo estudio es la brutal sensualidad , cuyas casas, son centro de la lascivia, de la superchería, de la re¬ volución, v de la incredulidad: esos escritores, que no contentos con ser ellos perversos siembran la im¬ piedad la calumnia, y ia impostura con la con¬ tumelia contra Dios, y contra toda clase y corpora¬ ción de gente respetables , para contaminar ambos es¬ tados con la división , con el cisma revolucionario; esos, esos son no solamente ociosos ; pero también seducto¬ res pero perturbadores, pero enemigos de la religión y del estado, pero perjudiciales hasta ser reos de lesa naturaleza , y dignos de la proscripción «ion ab¬ soluto extrañamiento. Mas los venerables cuerpos religiosos intentos i instruir graciosamente la infancia, á enseñar las cien¬ cias subtimes y exactas con las artes liberales, á san¬ tificar al pecador, á pacificar las familias y los pueplos, á sanar y curar los enfermos, auxiliar & los mo¬ ribundos y destinados al suplicio, repartir el pan de su mendicidad a los otros pobres involuntarios; los religiosos cuya profesión y objeto es la obediencia , la pobreza voluntaria, la castidad perpetua, la oración frecuenté, la predicación incesante, la paz evangélica, el estudio continuo, la separación de la concurrencia viciosa, la diurna y noturna administración de "espíritu, y de vida eterna privada y publicamente en sus mo¬ nasterios, en iglesias, en plazas, en campos, en la península, en’ las américas, en mar y en tierra de uno á otro polo: los frayles que aun en esto con¬ servan el carácter de la cristiandad primitiva vos aü~ ten fni tres esiis , que émulos de S Pablo son un tódo para' todos, y que no solo trabajan en salvar sus'almas, sino que también a imitación de su divino maestro se. fatigan por salvar al mundo entero: loa rfeiioiosos finalmente, qiie están siempre en voluntad y en efecto empleados en Servir á sus próximos, á la nación, ai rey, á la iglesia, al juez, al soldado, al grande, al pequeño ,1 al párroco , al obispo, al papa en- Dios , y por Dfós . seguramente están muy léxos del ocio * y del perjuiciosoy sí los verdaderos ciu-