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489 RES n.º 28 (3) (2019) pp. 489-500. ISSN: 1578-2824 RESUMEN El interés de la sociología del deporte por la situación de las mujeres ha ido creciendo en las últimas décadas en nuestro país. La inclusión de la perspectiva de género en los estudios sociales ha permitido, no solo comprender mejor la realidad deportiva, sino también denunciar las injusticias existentes. Así, el desarrollo científico en la sociología del deporte ha conducido a una multiplicidad de líneas de estudio desde la perspectiva de género. Concretamente se han abierto y desarrollado ocho grandes líneas de análisis: medios de comunicación, socioeducativa, sociohistórica, orientación e identidad de género, deporte y corporeidad, práctica deportiva, psicología social y gestión del deporte. Estas líneas no son las únicas, pero constituyen una realidad importante y actual de la investigación en sociología del deporte en España. Líneas además que deben de enriquecerse con nuevos planteamientos y nuevas metodologías ya en uso fuera de nuestro país. Palabras clave: deporte, género, feminismo, innovación, revisión bibliográfica. ABSTRACT The interest of the sociology of sport for the situation of women has been expanding in the last decades in our country. The inclusion of the gender perspective in social studies has allowed not only better understanding of the sporting reality, but also revealing current injustices. Thus, scientific development in the sociology of sport has led to a great variety of themes from a gender perspective. In particular, eight main topics of analysis have been opened and developed: Media; Socio educative; Socio historic; Orientation and gender identity; Body and sport; Sports practice; Social psychology; and Sport management. These topics are not the only ones, but they form an important and current reality of research in the sociology of sport in Spain. Besides this themes must be improved with new approaches already in use abroad and new methodologies. Keywords: sports, gender, feminism, innovation, literature review. Artículos / Articles La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro / Gender perspective in sociology of sport in Spain: present and future *Joaquín Piedra Departamento de Educación Física y Deporte. Universidad de Sevilla [email protected] Recibido / Received: 18/12/2017 Aceptado / Accepted: 25/08/2018 *Autor para correspondencia / Corresponding author: Joaquín Piedra. Departamento de Educación Física y Deporte. Universidad de Sevilla. Sugerencia de cita / Suggested citation: Piedra, J. (2019). La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro. Revista Española de Sociología, 28 (3), 489-500. (Doi: http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2019.13) Revista Española de Sociología (RES) 2019 © Federación Española de Sociología doi:10.22325/fes/res.2019.13
RES n.º 28 (3) (2019) pp. 489-500. ISSN: 1578-2824 La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro 490 INTRODUCCIÓN La sociología no es la única rama de la ciencia que se ha interesado por la situación de las desigualdades de género en el deporte. Hoy día podemos encontrar un gran número de estudios y publicaciones que analizan desde una perspectiva de género el contexto deportivo. La biomecánica, la fisiología del ejercicio, la psicología del deporte... son campos que han dedicado esfuerzos por comprender la realidad de las mujeres atletas, entrenadoras, aficionadas, gestoras, etc. Sin embargo, la sociología, en concreto la sociología del deporte, tiene la ventaja o el poder, de denunciar las discriminaciones y barreras que las mujeres (y también algunos hombres) vienen sufriendo históricamente en el deporte. Esta doble utilidad de la sociología desde la perspectiva de género (científica y reivindicativa), la convierte en una interesante herramienta para el estudio crítico del deporte. A lo largo de los últimos años, la perspectiva de género ha ido tomando mayor protagonismo en los estudios sociales del deporte en España. Desde la década de los noventa cuando las primeras académicas comenzaron a analizar la situación de las mujeres en el deporte español (García-Bonafé, 1992; Puig et al., 1980; Puig, 1986; Vázquez, 1993) la situación ha cambiado, gracias en gran medida a estas primeras mujeres. Desde este “descubrimiento” del campo de la igualdad para la comunidad científica en el deporte, la profundización y especialización en este ámbito social ha llevado a una ramificación y diversificación de temáticas de estudio. Muestra de este interés es la aparición de secciones específicas sobre las mujeres en revistas científicas del deporte como es el caso de la revista Apunts, o monográficos concretos sobre género como en la revista Tándem en 2013, o números especiales sobre deporte en revistas científicas feministas como el de la revista Feminismo/s también de 2013. PLURALIDAD DE LÍNEAS El objetivo de este texto es precisamente aclarar y clasificar los estudios que dentro de la sociología del deporte se están realizando con una perspectiva de género. Para ello, se ha realizado una revisión no sistemática de los trabajos de investigación realizados y publicados en revistas de prestigio, así como en editoriales académicas desde el comienzo del siglo xxi, con especial énfasis en los trabajos publicados en los últimos años. De dicha revisión se constata diversidad de líneas existentes, en algunos casos se tratan de temas puramente sociales, pero en otros se realizan de una manera interdisciplinar, aunando esfuerzos y saberes. A continuación, se presentan las grandes líneas de trabajo (aunque posiblemente no todas) que se vienen desarrollando en los últimos años en nuestro país y que aglutinan un gran número los estudios que se han publicado recientemente. Medios de comunicación El análisis del tratamiento de los medios de comunicación a las deportistas es coincidente en la mayoría de países occidentales. Las mujeres atletas están, salvo en momentos puntuales como en los últimos Juegos Olímpicos (Barbero-Gonzá- lez, 2017), infrarrepresentadas y cuando aparecen en muchos casos se les asigna un rol sexista y secundario (Ibáñez, 2001). Tanto en España como en otros países, el porcentaje de noticias sobre deporte femenino rondaba el 5 % (Musto et al., 2017; Frideres y Palao, 2006; Gómez-Collel, 2015; Sainz de Baranda, 2014), muy por debajo de la realidad de las mujeres que practican deporte competitivo en esos países. Estando esta cobertura del deporte femenino caracterizada por una menor producción de valores y ambivalencia (Bruce, 2015). Esta imagen reducida y sesgada no solo se ve en los medios de información y en el número de horas de retransmisión. En otras ramas de la comunicación más relacionadas con el ocio, como el cine, se vienen repitiendo situaciones similares. Las mujeres en estas películas aparecen mayoritariamente en actividades coreográficas, normalmente como animadoras (Ramírez-Macías et al., 2014). Asumen, por tanto, un rol de apoyo a un personaje masculino o incluso como premio para un exitoso deportista (Messner, 2002). Además, cuando ellas
La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro 491 RES n.º 28 (3) (2019) pp. 489-500. ISSN: 1578-2824 tienen papeles protagonistas, lo hacen en historias más dramáticas, donde lo deportivo tiene un papel secundario, y el enfoque del director es más intimista (Vera, 2016). Estos hechos no hacen más que redundar en mostrar una imagen de subordinación de las mujeres como individuo inferior en las películas deportivas. Películas que son consumidas por la sociedad sin necesidad de crítica, asumiendo como normales los papeles que allí se representan. Más si cabe si el público de dichas películas es infantil, que tomará como modelos a seguir a los protagonistas de estas historias (Sánchez-Labella y Núñez, 2015). En esta línea deben de ir “tomando peso” los nuevos modelos y canales de comunicación que en nuestra sociedad se están produciendo. En la actualidad, los canales tradicionales de comunicación están siendo relegados por las distintas redes sociales como medios de información, formación y entretenimiento. En nuestro país esta realidad no ha sido todavía puesta en valor por la comunidad científica en lo que al deporte y el género se refiere. Estudios sobre el uso de Twitter (Osmond, 2017; Yoon et al., 2014), Instagram (Pegoraro et al., 2017; Reichart y Sanderson, 2015) o Facebook (Pavlidis y Fullagar, 2014) surgen fuera de nuestras fronteras cada vez con más frecuencia para entender las nuevas formas de hacer, deshacer o destruir el género en el campo deportivo. Socioeducativo En este segundo caso se trata de una línea interdisciplinar que combina los aspectos sociales con los educativos, en sus diferentes etapas. Este campo de análisis no solo engloba a la figura del docente de educación física, sino que abarca aspectos como el propio currículum, pasando por las experiencias de las alumnas (y alumnos) o las distintas herramientas educativas. Los trabajos que en esta línea se han desarrollado en los últimos años en nuestro país muestran que el alumnado sigue reproduciendo los estereotipos sexistas tradicionales (Blández et al., 2007), aunque con ligeras mejorías con el paso de los años (Alvariñas et al., 2009). Situación que también se repite cuando analizamos la realidad particular del alumnado varón en las clases (Fernández-García y Sanz, 2013; Soler, 2009). Tanto chicos como chicas, especialmente durante la adolescencia, se ven constreñidos y limitados por los prejuicios, abocándolos a acatarlos o ser estigmatizados. Estas opiniones estereotipadas del alumnado en muchos casos no solo no son rebatidas por la comunidad educativa, sino que en la mayoría de los casos vienen promovidas por los propios libros de texto que ofrecen una escasez de prácticas deportivas femeninas en sus imágenes (Sánchez-Hernández et al., 2017; Taboas-Pais y Rey-Cao, 2012). Por supuesto, el currículum oculto en nuestras clases afecta negativa y directamente en la formación del alumnado, pues es mucho más sutil y desconocido para el profesorado (Devís et al., 2005). Actuar ante este tipo de barreras es complicado pues suelen pasar inadvertidas para el profesorado de educación física. Sin embargo, actuar sobre estos aspectos es esencial para eliminar prejuicios e ideas preconcebidas. Los comportamientos y motivaciones del alumnado en las clases de educación física se nutren de dichos estereotipos e ideas, encontrando divergencias considerables entre chicos y chicas a la hora de participar en las prácticas deportivas en la escuela (Lamoneda y Huertas, 2017; Murillo et al., 2014; Sevil et al., 2015). Participación que normalmente está ligada a lo que se espera de ellos y ellas, que las chicas se decanten por actividades más artísticas y los chicos por competición y deportes de equipo. Sin embargo, estos intereses y motivaciones son modificables a través de intervenciones educativas en educación física que permitan experiencias más positivas y variadas tanto a chicas como a chicos en educación física (Sevil et al., 2016). Estas diferencias asumidas por los jóvenes llevan a que los estudios universitarios de Ciencias del Deporte sean unos estudios muy masculinizados, cada vez más masculinizados si cabe. Es en esta etapa educativa donde los jóvenes mayor capacidad crítica deberían adquirir. Sin embargo, los planes de estudios no hacen más que reproducir y perpetuar el status quo, silenciando esta realidad e impidiendo que los estudiantes conozcan y reconozcan la realidad femenina en el deporte (Serra et al., 2018; Serra et al., 2016).
RES n.º 28 (3) (2019) pp. 489-500. ISSN: 1578-2824 La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro 492 Sociohistórico Al igual que la anterior, se trata de una línea interdisciplinar con la ciencia histórica. A pesar de que a lo largo de la historia española varias mujeres y clubes han surgido con la intención de promocionar y reivindicar el deporte femenino (López-Villar, 2014; Vicente-Pedraz y Brozas-Polo, 2014; Riaño, 2011; Torrebadella, 2013), este ha sido a lo largo de la historia, dominado por el modelo masculino hegemónico, relegando a las mujeres a representar un ritual simbólico en un escenario accesorio y de condescendencia (Torrebadella, 2016). El deporte no solía ser uno de esos escenarios de práctica aceptables para las mujeres. Como señala Pujadas (2011), a pesar de los avances sociales, políticos y deportivos que se produjeron en algunos momentos puntuales de la historia de nuestro país, como sucedió durante la segunda república, el debate sobre la conveniencia, o no, de la práctica femenina de determinados deportes era impermeable a dichos cambios, argumentándose características biológicas de las mujeres. Los médicos de renombre seguían desaconsejando la práctica deportiva competitiva para la mujer por sus supuestos efectos nocivos sobre el cuerpo femenino (Pujadas, 2011). Ya durante la dictadura en España, el estudio realizado sobre la memoria oral de las mujeres deportistas (Pujadas et al., 2016) muestra a unas mujeres pioneras en una sociedad y un deporte dominado por hombres, teniendo que luchar contra muchas barreras culturales para desarrollarse como deportistas, más allá del modelo de mujer establecido por el régimen. La recopilación de las propias historias personales y deportivas de las protagonistas todavía vivas, permite la contrastación de dichas visiones con las de la propia historia oficialista, encontrando en muchas ocasiones discrepancias entre lo que los manuales de historia dicen y lo que las protagonistas vivieron. El siglo xx ha sido testigo de las pretensiones y presiones de las mujeres por acceder a la práctica deportiva en igualdad de condiciones con los hombres (García-Bonafé, 2001). Por todo ello, y como señala Torrebadella (2011), conocer mejor el deporte del pasado permite interpretar con mayor rigurosidad la construcción social del feminismo en nuestro país. Orientación e identidad de género Esta temática posiblemente sea la que más recientemente ha sido puesta en valor por la comunidad científica en España. No así fuera de nuestro país donde estudios en el campo de la sociología del deporte se vienen desarrollando desde finales de los años ochenta. Sin embargo, como afirmara Barbero (2003), en España se ha tratado de un tema poco valorado por los académicos hasta hace poco. Es por ello que los trabajos publicados se circunscriban en su mayoría al último lustro. En esta línea, los estudios realizados dibujan un panorama común a muchas otras sociedades. El rechazo y la hostilidad a la diversidad sexual es un rasgo común en el deporte actual en todas las culturas, incluida la española (Piedra, 2015). Sin embargo, algunas sociedades occidentales muestran indicios de que allí la cultura está cambiando hacia una mayor apertura y respeto. Por el contrario, en España esos indicios no son tan claros (Piedra et al., 2017), mostrándose en general una tendencia a manifestarse de manera pública según lo políticamente correcto, pero manteniéndose muchas prácticas de LGTBIfobia en el deporte, situaciones que se ven claramente en contextos concretos como el fútbol (Vélez y Piedra, 2018). Por el contrario, comenzamos a ver casos de deportistas que salen del armario (Vilanova et al., 2018) mostrándose como ejemplos a seguir para los más jóvenes. Esta situación es especialmente compleja y desconocida para un grupo minoritario dentro del colectivo LGTBI, las personas trans. En esta línea, el proyecto de investigación desarrollado en Valencia muestra la situación de discriminación de este colectivo (Devís et al., 2017a; Devís et al., 2017b), pero también de inclusión paulatina en determinadas prácticas deportivas (Pérez-Samaniego et al., 2017). Tan- to la transexualidad como la intersexualidad han supuesto un gran problema para el deporte, pues suponen una desestabilización de la estructura deportiva basada en la concepción dicotómica del sistema sexo-género. Así, las instituciones deportivas, basándose en la ciencia psico-médica del momento, ha ido regulando la participación de hombres y mujeres en el deporte competitivo. Multitud de pruebas se han empleado (muchas de ellas vejatorias) para determinar si una persona era apta,
La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro 493 RES n.º 28 (3) (2019) pp. 489-500. ISSN: 1578-2824 o no, para participar en la categoría masculina o femenina. En este sentido muchos académicos y académicas se han aventurado a plantear y proponer nuevas formas de configurar el deporte más allá de la actual separación dicotómica. En nuestro país Vicente-Pedraz y Brozas-Polo (2017) han planteado recientemente la necesidad de repensar los esquemas actuales. Al tratarse de una línea reciente, los pocos estudios realizados hasta a la fecha impiden mostrar el panorama social completo para el colectivo LGTBI en el deporte español, sin embargo, suponen los primeros pasos para conseguir este objetivo. Deporte y corporeidad Una de las características de la sociedad occidental actual ha sido la construcción de unos modelos de corporeidad para hombres y mujeres muy estrictos. Así, el cuerpo se ha constituido como una forma de capital que da primacía a quienes se amoldan a ellos. Dichos modelos son muy claros y conocidos por todos pues en los medios de comunicación, en las escuelas, en los gimnasios... se está constantemente reproduciendo. Según Bourdieu (1986) el cuerpo es el centro de diversas actuaciones (médicas, estéticas, deportivas...) mediante las cuales las personas tratamos de adecuarlo a los patrones sociales considerados más legítimos. El capital corporal, como forma de capital cultural, refleja y reproduce relaciones de poder y dominación entre grupos sociales, planteándose diferentes culturas corporales. La masculinización del cuerpo masculino y la feminización del cuerpo femenino ha llevado a una relación de poder y dominación de los primeros sobre los segundos, ocupando la masculinidad la posición central entre los sexos (Gao, 2015). Las distintas sociedades y culturas marcan una serie de patrones con respecto al cuerpo que delimitan las relaciones sociales. Los patrones pueden ser distintos para las distintas culturas y épocas históricas, pero son sobre todo, distintos para hombres y mujeres. Estos patrones para el cuerpo son lo que conocemos como estereotipos corporales y hacen referencia al cuerpo masculino y al femenino. Estos estereotipos corporales son generalizaciones de las características que el cuerpo masculino y el cuerpo femenino han de tener. Esta construcción no solo se refiere a los aspectos más visibles, como puede ser la morfología corporal, sino también a aspectos mucho más profundos como son la identidad corporal y la relación que cada uno establece con su cuerpo (Vázquez, 2014). Así, las mujeres que practican deporte de competición, especialmente los tradicionalmente considerados masculinos, cuestionan la “natural” relación de adecuación entre cuerpo masculino y deporte, la cual, por definición, excluye el cuerpo de las mujeres (Martín, 2006). Sin embargo, esta construcción social del cuerpo no tiene que ver únicamente con la manera en que los individuos las asimilan y desarrollan. Como hemos dicho, socialmente unos cuerpos están por encima de otros en una escala de adecuación. En el caso de las mujeres en el deporte, es muy frecuente que los medios de comunicación hagan uso de este cuerpo femenino deportivo como medio para atraer más aficionados y espectadores, usándolas como reclamo (Castañer y Camerino, 2012). Práctica deportiva Una de las líneas más desarrolladas en la sociología del deporte desde la perspectiva de género es la que tiene que ver con el estudio de los hábitos deportivos de las mujeres. No en vano los resultados de las encuestas de hábitos deportivos que se realizan periódicamente en nuestro país incluyen un desglose por género. Así, se observa que en los últimos años ha habido un fuerte incremento de la práctica física de las mujeres, llegando en 2015 al 47,5 % de las mujeres (CSD, 2015). Sin embargo, las motivaciones de las mujeres para acercarse a la actividad deportiva son diferentes de las manifestadas por los hombres. Las principales diferencias las encontramos en el deporte competitivo donde solo el 22,3 % de las licencias federativas son de mujeres1. Sí que es cierto que desde comienzos del siglo xxi este porcentaje se ha incrementado, pero todavía está muy lejos de la práctica masculina. 1 Datos de licencias del año 2018.
RES n.º 28 (3) (2019) pp. 489-500. ISSN: 1578-2824 La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro 494 Estas diferencias en los gustos y motivaciones de las mujeres en el deporte han centrado un gran número de investigaciones en nuestro país. Recientes estudios como los de Moreno-Murcia et al. (2016) o Macarro et al. (2012), destacan que para las mujeres las cuestiones ligadas a la salud y la estética tienen mucha mayor importancia a la hora de practicar deporte que para los hombres. Estas diferencias hunden sus raíces en las diferencias históricas entre los roles de hombres y mujeres. A pesar de que los tiempos han cambiado, y las mujeres tienen los mismos derechos a nivel legal, la realidad es que los estereotipos siguen influyendo de manera subliminal y soterrada en nuestra sociedad. De las mujeres se espera (los medios de comunicación, las familias, las escuelas así lo fomentan) que sean delicadas, emocionales, familiares y bellas, mientras que de los hombres se espera que sean valientes, competitivos, independientes y fuertes. Estas diferencias, que inculcamos a nuestros hijos e hijas desde pequeños, muchas veces sin darnos cuenta, son la explicación de que, con el paso de los años, los chicos se decanten más por un tipo de actividades y las chicas por otras. Si las familias no fomentan la práctica de deportes competitivos en sus hijas (o de deportes artísticos entre sus hijos) difícilmente una chica se sentirá atraída y motivada por practicarlos, pues tampoco desde los medios se lo muestran. Psicología social Esta rama de la psicología ha tratado de dar explicación, desde diferentes corrientes teóricas, a los porqués de las prácticas físicas y deportivas de chicos y chicas que hemos mencionado anteriormente. Así, estudios como los de Codina et al. (2016), han tratado de describir los tiempos de ocio de chicos y chicas, encontrando diferencias entre ambos que perpetúan los estereotipos de género. Los chicos prefieren los deportes (especialmente de equipo) y las chicas se decantan más por estudios y actividades recreativas que por el deporte (prefiriendo los deportes individuales y sin contacto). Igualmente, se ha tratado de entender cómo el contexto social influye en las elecciones y experiencias deportivas (Revuelta y Esnaola, 2011), así como en su abandono (Isorna et al., 2013). De esta manera, se ha demostrado la relevancia del clima familiar hacia el deporte, donde padres y madres juegan un papel clave en incentivar determinadas prácticas física en sus hijos e hijas en edades tempranas. Por ello, parece interesante e importante profundizar en las maneras en que, a nivel familiar, se construye o deconstruye el género ante la práctica deportiva. Igualmente, durante la adolescencia, dicho rol de promotor del deporte, lo juegan los iguales (Codina y Pestana, 2012), influyendo en sus compañeras y compañeros a la hora de practicar actividades físicas. En esta línea de estudios encontramos también investigaciones sobre comportamientos que influyen negativamente en la práctica de las mujeres, como es el caso del acoso en el deporte (Martín, 2011; Martín y Juncà, 2014; Vázquez et al., 2001). Muchas mujeres plantean las situaciones incómodas con los hombres o con su propio cuerpo como causa de abandono de actividades deportivas. Fruto de estas situaciones han surgido iniciativas a nivel mundial para crear espacios propios y exclusivos para las mujeres, buscando (aunque no siempre consiguiendo) espacios libres de discriminación y acoso (Hentges, 2014; Mansfield, 2008). Gestión del deporte Una de las últimas barreras de las mujeres en España, no solo en el deporte, es alcanzar puestos de toma de decisión. Los cambios que se necesitan acometer para alcanzar la igualdad pasan siempre por las instituciones y los organismos deportivos. Sin la participación e involucración en la promoción femenina en el deporte de estas instituciones los frutos que se puedan cosechar de las diferentes iniciativas serán mínimos. En este sentido, los estudios realizados sobre puestos de dirección deportiva marcan y señalan una serie de barreras y límites a la promoción de las mujeres en los puestos de decisión (Soler et al., 2018). De manera generalizada, los puestos en que están más presentes las mujeres son los cargos menos importantes y de menor relevancia (Puig y Soler, 2004), teniendo en la mayoría de los casos que amoldarse al modelo de gestión masculino y
La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro 495 RES n.º 28 (3) (2019) pp. 489-500. ISSN: 1578-2824 demostrar con mayor exigencia su valía (Alfaro, 2012). Al ser preguntadas, las pocas directivas deportivas sobre las dificultades más importantes que experimentaron en su promoción, estas no señalaron la fuerte competitividad y la gran preparación de sus rivales, sino las barreras específicas del género (Pfister y Radtke, 2009), es decir, tener que cuidar a los niños o a los abuelos, las tareas del hogar, etc. Muchas mujeres tienen que renunciar a la maternidad, retrasarla o simplemente no tener pareja, en mayor medida que los hombres, si quieren optar a los altos puestos de dirección deportiva. Estas barreras no son exclusivas de las instituciones deportivas, sino que están presenten en cualquier organización con jerarquización vertical de nuestra sociedad. Moragas y Puig (2013) establecen tres factores clave para explicar la situación de las mujeres en la gestión deportiva. Por un lado, aquellos factores personales de las mujeres, sus motivaciones, sus trayectorias vitales, que configuran la personalidad de cada una de ellas, afectándolas positiva o negativamente. Por otro lado, factores del entorno próximo donde las mujeres deben desempeñar diversos roles y no siempre contando con el apoyo de la familia o amistades, y siempre dependiendo de la situación laboral. Por último, la propia organización del deporte que puede variar en función de la disciplina, las características de la organización en la que participa, así como las particularidades de las juntas directivas. Igualmente importante son las gestoras en el cambio de la configuración legal del deporte femenino en el deporte profesional. A día de hoy son muy pocas las mujeres que pueden vivir del deporte que practican. Muchas de ellas dependen de becas y patrocinadores, que en el caso de no conseguir el rendimiento esperado desaparecen. Casos como los de Blanca Manchón tras su maternidad, cláusulas “anti-embarazo” en el baloncesto femenino... son ejemplos de malas prácticas en la gestión del deporte, que podrían ser erradicadas, si quien gestionase el deporte tuviese una mayor sensibilización y formación en la perspectiva de género. Así, se hace necesario ampliar y continuar con los estudios desde la perspectiva feminista en este campo, al igual que revisar la legislación deportiva vigente (Leruite et al., 2015). Igualmente, puede ser interesante comparar el contexto deportivo, con otros contextos socio-económicos donde las mujeres llevan más tiempo ocupando puestos de liderazgo, y analizar así las posibles peculiaridades o condicionantes propios del campo deportivo. CONCLUSIONES La perspectiva de género se presenta como línea transversal a la investigación social en el deporte. Como tal puede ser aplicada y puesta en práctica en un gran número de temáticas de investigación. Prácticamente cualquier realidad social en el deporte, y fuera del deporte, puede ser estudiada desde un punto de vista de género. Las ocho líneas de investigación social que aquí se presentan seguramente no serán las únicas, pero constituyen una realidad importante y actual de la investigación en sociología del deporte en España. Algunas de ellas son incluso incipientes por lo que es aconsejable promocionarlas en aras de entender más y mejor la realidad y el contexto social que envuelve a nuestro deporte. En este sentido, la línea de género en la sociología del deporte debe mirar al futuro con optimismo pues existe un amplio campo de acción y de investigación. Como hemos comentado, determinadas líneas de trabajo como las que tienen que ver con la diversidad sexual e identidad de género son líneas novedosas en nuestro país que pueden tener un gran recorrido. Igualmente, la interseccionalidad puede ser un camino para comprender en mayor profundidad la práctica deportiva en España. Combinar el estudio de género con otras realidades como la raza, la etnia o la religión, son líneas de estudio que se están realizando fuera (Agergaard, 2016; Benn et al., 2012; Simon y Azzarito, 2017; Walseth, 2015) y que deben fomentarse en nuestro país. Igualmente puede ser interesante la diversificación metodológica en el estudio social del deporte, dando cabida a técnicas de investigación diferentes como las metodologías visuales ya señaladas por Ruiz-Pérez y González-Ravé (2012), y que también vienen desarrollándose fuera de nuestro país con buena acogida en los estudios de género (Azzarito y Hill, 2013; Azzarito y Kirk, 2013; Blackbeard y Lindegger, 2015). Otras metodologías
RES n.º 28 (3) (2019) pp. 489-500. ISSN: 1578-2824 La perspectiva de género en sociología del deporte en España: presente y futuro 496 incipientes como las netnografías (Kozinets, 2010) ya se usan para analizar desde una perspectiva de género situaciones de discriminación en el contexto deportivo (Litchfield et al., 2016) y son una herramienta útil para analizar a las redes sociales, que poco a poco van aumentando su poder de influencia en el deporte actual. Igualmente deben comenzar a realizarse estudios en nuevos campos de la realidad social y deportiva en nuestro país, y que vienen desarrollándose fuera de nuestras fronteras desde hace algunos años. Así, cada vez son más numerosos los practicantes de los llamados eSports, creando toda una industria a su alrededor (Carrillo-Vera, 2016). Esta industria está cobrando cada vez mayor fuerza y son cada vez más visibles en los medios. Esta práctica emerge de un ámbito no deportivo, pero aspira a ser considerada como deporte (Skubida, 2016; Taylor, 2012; Witkowski, 2012), incluso deporte olímpico2. Como toda realidad social, los deportes electrónicos se construyen bajo la base de unos principios y valores comunes. Así, estas prácticas son igualmente analizables desde la perspectiva de género, ahondando en la situación de las mujeres en este contexto, las causas y soluciones a las problemáticas, etcétera. REFERENCIAS bIbLIOGRáFICAS Agergaard, S. (2016). Religious culture as a barrier? A counter-narrative of Danish Muslim girls’ participation in sports. Qualitative Research in Sport, Exercise and Health, 8(2), 213-224. doi: 10.1080/2159676X.2015.1121914. Alfaro, É. (2012). El liderazgo de las mujeres en la dirección y gestión del deporte. En M. J. Mosquera (ed.), I e II ciclo de conferencias: xénero, actividade física e deporte (pp. 31-49). A Coruña: Universidad de A Coruña. Alvariñas, M., Fernández-Villarino, M. A., López-Vi- llar, C. (2009). Actividad física y percepciones sobre deporte y género. Revista de Investigación en Educación, 6, 113-122. Azzarito, L., Hill, J. (2013). Girls looking for a “second home”: bodies, difference and places of inclu- 2 https://www.olympic.org/news/communique-of-the- olympic-summit. sion. Physical Education & Sport Pedagogy, 18(4), 351-375. doi: 10.1080/17408989.2012.666792. Azzarito, L., Kirk, D. (2013). Pedagogies, Physical Culture, and Visual Methods. London, UK: Routledge. Barbero, J. I. (2003). La educación física y el deporte como dispositivos normalizadores de la heterosexualidad. En O. Guasch, O. Viñuales (eds.), Sexualidades: diversidad y control social (pp. 355-377). Barcelona: Bellaterra. Barbero-González, M. A. (2017). Los Juegos Olímpicos de Río 2016: La explosión del deporte femenino español en El Diario ABC. Citius, Altius, Fortius, 10(1), 39-50. Benn, T., Pfister, G., Jawad, H. (2012). Muslim Wom- en and Sport. London, UK: Routledge. Blackbeard, D., Lindegger, G. (2015). The Value of Participatory Visual Methods in Young Masculinity Research. Procedia - Social and Behavioral Sciences, 165, 85-93. doi: 10.1016/j.sbspro.2014.12.608. Blández, J., Fernández-García, E., Sierra, M. A. (2007). Estereotipos de género, actividad física y escuela: la perspectiva del alumnado. Profesorado, 11(2), 1-21. Bourdieu, P. (1986). Notas provisionales sobre la percepción social del cuerpo. En C. Wright (ed.), Materiales de sociología crítica (pp. 183-194). Madrid: La Piqueta. Bruce, T. (2015). Assessing the sociology of sport: On media and representations of sportswomen. International Review for the Sociology of Sport, 50, 380-384. Carrillo-Vera, J. A. (2016). De jugadores a espectadores. La construcción del espectáculo mediático en el contexto de los e-sports. Anàlisi. Quaderns de Comunicació i Cultura, 55, 1-16. Castañer, M., Camerino, L. (2012). Juventud e iconos deportivos, el poder de la imagen corporal. Revista de Estudios de Juventud, 96, 143-164. Codina, N., Pestana, J. V. (2012). Estudio de la relación del entorno psicosocial en la práctica deportiva de la mujer. Revista de Psicología del Deporte, 21(2), 243-251. Codina, N., Pestana, J. V., Castillo, I., Balaguer, I. (2016). “Ellas a estudiar y bailar, ellos a hacer deporte”: Un estudio de las actividades extraescolares de los adolescentes mediante los
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