Equilibrio de poderes en oriente medio
Abstract
Algunos de los actores estatales más fuertes de Oriente Medio están inmersos en una competición de supremacía que incluye el control de las riquezas de la zona, pero también lograr el prestigio que les proporcionaría el liderazgo ante su opinión pública y dentro del escenario mundial. Para ello, no dudan en aumentar los problemas ya existentes en los otros países de la zona, e incluso utilizar a su favor la grave situación del pueblo palestino. Entre otras medidas, algunos de estos países han decidido dotarse de armamento nuclear, lo que podría resultar en una inútil, pero muy peligrosa, nuclearización de toda la región.
Full text
· 105 · EQUILIBRIO DE PODERES EN ORIENTE MEDIO. Marisa Rodríguez Mojón (suffolk University, Madrid campus) ResUMeN: Algunos de los actores estatales más fuertes de Oriente Medio están inmersos en una competición de supremacía que incluye el control de las riquezas de la zona, pero también lograr el prestigio que les proporcionaría el liderazgo ante su opinión pública y dentro del escenario mundial. Para ello, no dudan en aumentar los problemas ya existentes en los otros países de la zona, e incluso utilizar a su favor la grave situación del pueblo palestino. entre otras medidas, algunos de estos países han decidido dotarse de armamento nuclear, lo que podría resultar en una inútil, pero muy peligrosa, nuclearización de toda la región. PALABRAs cLAVe: Relaciones internacionales, Oriente Medio, Liderazgo Mundial ABsTRAcT some of the stronger state actors in the Middle east are struggling in a competition for hegemony that includes the control of the wealth of the zone, as well as a desire to increase both their prestige among the public opinion of their own countries and their leadership within the international scenario. To attain this goal, they do not hesitate to reinforce the problems of the zone, and even use the suffering of the Palestinian people, in their own benefit. Among other things, some of those countries have decided to give themselves nuclear armament, which could result in a useless, but very dangerous, nuclearization of the whole region. KeY WORDs: international Relations, Middle east, World Leadership 1. Introducción El final de la Guerra Fría, y por tanto, de la política de bloques, abrió la posibilidad de reestructuración de los equilibrios mundiales, lo que a medio plazo se ha traducido en movimientos de ocupación, cambio de esferas de influencia, revueltas étnicas o de minorías (a veces inspiradas por intereses externos, pero otras resultado de una genuina necesidad de controlar los propios recursos, tantos materiales como políticos), multiplicación de la actividad militar en términos reales, y una enorme actividad diplomática en ámbitos que durante la etapa previa parecían resueltos. Algunos países medianos han pensado que les resultaría útil dotarse de armamento nuclear. Si esto es cierto a nivel global, lo es más en relación con aquellas zonas del mundo en las que había ya conflictos regionales no resueltos. Tal es el caso de Oriente Medio, en donde han variado sustancialmente las aspiraciones de los principales actores desde el final de la guerra fría, pero en donde también existen una serie de factores específicos de la región que complican las posibilidades de actuación de dichos actores estatales. Anduli, 7 (2007), 105-116
Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 7 – 2007 · 106 · Es una región muy dividida: primeramente, es zona de especial relevancia para tres importantes religiones: la judía, la cristiana, y la musulmana; a lo que hay que añadir los contenciosos territoriales suscitados por la creación del Estado de Israel, el problema de la escasez de recursos de agua, y la aparición de grupos armados no gubernamentales difíciles de controlar, así como los intentos de estos por consolidar su influencia sobre localidades claves que les puedan servir de refugio seguro para sus actividades. Por encima de todo esto están las divergencias ideológicas: tanto entre los líderes como entre los distintos grupos de la sociedad civil de la región, que tienen ideas muy distintas sobre cómo deben de organizarse y de regirse. Y todo ello englobado por una importante competición por ocupar la situación predominante en una reestructurada configuración de los centros de poder regionales, cuyo propósito es romper el equilibrio que se diseñó en el momento de configurar la estructura estatal de la zona, que respondía a una adaptación de las realidades nacionales existentes a los intereses coloniales de los vencedores en la guerra mundial. Como es habitual, los actores más frágiles son las primeras víctimas de la actual competición, por lo que la comunidad internacional tiene que enfrentarse al reto de desarrollar un tipo de actividad que permita evitar que los elementos que en su día fueron aceptados como legítimos sufran alteraciones que puedan convertirse en una amenaza para el equilibrio, no solo regional sino mundial. Una mirada rápida a la situación actual en la zona de Oriente Medio, con la amplitud de la perspectiva político-estratégica, más que la geográfica, nos muestra que hay varios factores importantes que están variando en esa región. De acuerdo con nuestro antiguo Ministro de Defensa, y actual Presidente de la Fundación CIDOB, Narcís Serra (Serra, 2007: 11-17) estos factores serían: la pérdida de peso relativo de los países árabes, la creciente influencia del arco chiíta, y la aparición de actores no-estatales violentos. Este mismo autor considera indispensable promover soluciones multilaterales y que incluyan un compromiso activo de darle solución a conflictos históricos, como el árabe-israelí. La multilateralidad es probablemente imprescindible debido al elevado número de actores implicados, o interesados, en la zona, porque que en ella se juega el control de un recurso estratégico para los países industriales: el petróleo. 2. El contencioso entre Israel y el pueblo palestino Israel necesita estabilidad para completar su proyecto de construcción de un Estado para los judíos en la zona habitada por sus antepasados. Pero también necesita controlar territorio suficiente para acomodar en él a todos los inmigrantes miembros de su grupo religioso que llegan de otras partes del mundo, por docenas de miles, y asegurarse de que controla el agua. Entre sus prácticas se incluyen desde las iniciales acciones de expulsión violenta de los primitivos habitantes de la zona en las décadas de 1940 y 1950, hasta la actual construcción de un muro de segregación étnica, pasando por una gama variada de acciones de exclusión, que incluyen las zancadillas a cualquier actividad económica ren-
· 107 · Artículos · Marisa Rodríguez Mojón table en los territorios palestinos. La respuesta terrorista iniciada por una parte del pueblo palestino contra objetivos judíos ha dañado todavía más la relación entre estas dos comunidades religiosas, y el gobierno de Israel ha optado por contrarrestarla a través de acciones militares, policiales y de inteligencia, como el asesinato selectivo de líderes terroristas, el bombardeo de casas, o incluso barrios completos, tanto dentro de los límites de Israel y Palestina como en otros países, como el Líbano. Dado el clima de hostilidad de los países de la región hacia la realización del proyecto israelí, su gobierno se ha reforzado militarmente y ha conseguido salir vencedor de los varios ataques de que ha sido objeto desde su creación, pero nunca rectificó su política de apropiación de toda la tierra posible e intimidación de los antiguos habitantes. Ha logrado dotarse de un poder militar sin comparación en Oriente Medio, ya que en la actualidad es una potencia en su dimensión de ejército de tierra y de aire (entre otros méritos, son ellos quienes inventaron los aviones sin piloto humano) y están poniendo los medios para convertirse también en una potencia naval. Paralelamente, ha reforzado sus lazos con las potencias occidentales con el fin de equilibrar la hostilidad de la zona. Israel es el más importante apoyo de los intereses de Estados Unidos en la región, y los Estados Unidos el gran apoyo de Israel. Aunque Israel no lo ha reconocido oficialmente, la comunidad internacional tiene constancia de que poseen armas nucleares, o al menos la capacidad y las infraestructuras necesarias para fabricarlas con rapidez en caso necesario. El pueblo de Palestina se siente atacado por la existencia del Estado de Israel, y de hecho muchos de ellos han sido víctimas de la expansión de este Estado. Aunque la mayor fuente de problemas se originó con la ocupación de nuevos territorios por Israel a partir de 1967, el problema comenzó ya a finales de la década de 1940. Muchos palestinos han sido forzados a abandonar sus casas y granjas, empujados por las sucesivas guerras y la necesidad de tierras para colonos judíos. varios millones de ellos se encuentran desplazados viviendo en varios otros países, en la mayoría de los casos en condiciones de gran pobreza, en campos de refugiados. La última cifra proporcionada por la ONU habla de cuatro millones viviendo en campos de refugiados, lo que engloba no solo a aquellos que tuvieron que marcharse sino también a sus descendientes. Su relación con el gobierno de Israel les ha colocado en una situación de asimetría, que ha evolucionado de la manera en que muy usualmente evolucionan este tipo de enfrentamientos: la parte más débil intenta mejorar su situación aprovechando los puntos menos fuertes del enemigo, lo que le conduce a realizar ataques contra la población civil por métodos no tradicionales, como puede ser el terrorismo. Desde la década de 1960 han aparecido varios grupos guerrilleros palestinos cuyo objetivo ha sido atacar a Israel y a sus habitantes. En la actualidad, algunos de estos grupos ni siquiera son palestinos, aunque su propósito declarado sea defender la causa palestina. Aunque sus aspiraciones de recuperar el control de su territorio original suscitan la simpatía universal, los métodos terroristas que emplean en su nombre algunos grupos guerrilleros les crea también fuerte rechazo.
Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 7 – 2007 · 108 · 3. El declive árabe Durante los primeros años posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial, Egipto jugó un papel relevante como líder del mundo árabe, e incluso de una buena parte de los países que se estaban independizando del colonialismo, pero esto se debía, fundamentalmente, a la personalidad de su Presidente, Nasser. Desde que, en 1979, el Presidente Sadat firmó los Acuerdos de Camp David y reconoció al Estado de Israel, ha perdido mucha de su influencia en la zona. Fue expulsado de la Liga Arabe (a cuyo seno ha regresado ya) y perdió gran parte de su liderazgo. Pero sigue controlando el Canal de Suez, por donde transita una buena parte del crudo proveniente de los países del Golfo hacia Europa y el continente americano, lo que le convierte en un Estado importante para occidente, de quien es actualmente un buen valedor en la región. Arabia Saudita es una gran potencia económica de la zona, y aunque su rey está considerado otro gran pilar de los intereses de Estados Unidos, tiene sus propias aspiraciones a convertirse en poder regional, en este caso, reemplazando a Egipto en el liderzago de los países árabes, lo que está buscando a través de la diplomacia. Ultimamente ha convocado varias reuniones internacionales en un intento de mediar para conseguir la reconciliación después de choques entre otros actores estatales, y como mediador en el problema palestino-israelí. También han creado un interesante centro de estudios denominado Iniciativa Arabe para la Reforma (ARI), que organiza encuentros internacionales de expertos tanto árabes como occidentales. Pero la familia reinante tiene problemas con algunos sectores de sus ciudadanos: se critica la presencia de tropas de Estados Unidos en el país, ya que los infieles no deberían de estar en la tierra sagrada que alberga a la Meca, y además tiene una importante población chiita en el sur. Las ambiciones de poder de Osama Bin Laden (miembro de una rica familia local) explotan estas circunstancias para sembrar discordia. De momento, la seguridad militar de los países árabes se garantiza a través de una fuerte presencia militar de Estados Unidos en la región. Empezando por su presencia en Irak, tiene también bases navales en Arabia Saudita, la Quinta Flota en el Golfo Pérsico y bases en Bahrein y Qatar. A partir del año 2004, con la Iniciativa de Cooperación de Estambul de la OTAN, se refuerza su presencia en el Golfo, en donde los pequeños emiratos se han resignado a aceptar la protección militar norteamericana, mientras ellos gastan alegremente sus enormes ingresos petrolíferos en proyectos arquitectónicos y de infraestructura dignos de un cuento de las Mil y Una Noches, incluyendo el mayor rascacielos del mundo. 4. Forzamiento persa y del arco chiíta Irán, país en donde la tendencia religiosa chiíta tiene el control, está demostrando un enorme interés por imponerse sobre los demás países de su entorno, y convertirse en una potencia regional. Tiene un gran poder potencial, ya que dispone
· 109 · Artículos · Marisa Rodríguez Mojón de poder económico y militar, lo que se completa con un importante apoyo de la población, y una coherencia ideológica, con un proyecto claro: exportar su Revolución Islámica, de 1979. Su estado está bien estructurado, acorde con sus presupuestos ideológicos, y funciona adecuadamente bien, aunque la gestión económica de sus gobernantes no sea excelente, en parte debido a la abundancia de rentas del petróleo, lo que ha favorecido el despilfarro, especialmente en armamento y en proyectos populistas poco claros. En este momento, hay que añadir el peso de las sanciones internacionales, que no le impiden seguir exportando su petróleo, pero sí limitan su acceso a los créditos internacionales. Entre unas cosas y otras, el desempleo llega actualmente al 20%, lo que no ayuda a la cohesión social y puede ser una invitación a los dirigentes para buscar otra fuente de apoyo popular, reforzando los sentimientos nacionalistas. El éxito de su revolución, y una Constitución (de 1980) en la que se comprometen a ayudar a los musulmanes de todo el mundo, les ha atraído las simpatías de muchos musulmanes no-chiítas. Tienen prestigio entre los sunníes de Turquía y de Pakistán, así como entre los palestinos. Sin embargo, su pretensión de exportar la revolución islámica fracasó en Arabia Saudita, kuwait, Bahrein, Yemen y Asia Central. Los gobernantes y los líderes de Irán aspiran a tener el liderazgo del mundo musulmán. Para conseguir sus sueños de convertirse en gran potencia, Irán parece haber decidido dotarse del arma nuclear. Esta circunstancia merece un apartado propio, que incluimos más adelante. Siria está muy involucrado en el Líbano, debido a que lo ocupó militarmente para terminar con la guerra civil que destrozó a Líbano desde 1982 a 1985. Últimamente, la comunidad internacional le ha obligado a retirar de Líbano sus tropas. Pero lo cierto es que su presencia en la zona se la debe a Irán, que lo apoya, porque por sí mismo no podría sostenerla, ya que está rodeado por países que mantienen buena relación con Estados Unidos: Jordania, Israel, Irak y Turquía. Cuenta más como “reforzador” de los intereses iraníes que por sí mismo. Irak, que fue la gran barrera para las intenciones hegemónicas de Irán, ha dejado de ser influyente en la región desde la invasión de Estados Unidos y Gran Bretaña en 2003, e incluso podría convertirse en un refuerzo de las ambiciones persas en la medida en que los líderes de su mayoritaria población chiíta acepten formar parte de los planes de Irán. Para occidente, Irak puede suponer otro problema en la medida en que se convierta en un estado fallido (Stampa, 2007), porque estos son los estados que pueden ser dominados por grupos terroristas o guerrilleros con deseos de establecer allí sus plataformas de apoyo. El fracaso de Estados Unidos en organizar adecuadamente un gobierno iraquí estable puede tener varias explicaciones, y sin duda también tiene relación con el hecho de que los actores de la zona han sido amenazados de muerte por el dirigente chiíta Al zarkawi en caso de que reconozcan a ese gobierno. De hecho, ya han muerto dos embajadores argelinos y uno egipcio. Ultimamente, la Liga Arabe ha designado embajador a un marroquí, pero este todavía no se ha decidido a irse a Irak. Es parte de la estrategia chiita para hacerse con el control de Irak, lo que le ha sido facilitado por la invasión del país en 2003.
Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 7 – 2007 · 110 · Tampoco hay que pasar por alto el hecho de que esa inestabilidad estructural puede servir en su momento para justificar la presencia de bases permanentes de Estados Unidos en territorio iraquí. 5. Actores de fuera de zona La importancia estratégica del petróleo es un factor de atracción de intereses foráneos en los juegos de poder. Los países europeos más potentes están muy interesados en que se mantengan los equilibrios actuales, en cuyo diseño participaron activamente, y además debido a la cercanía geográfica, que no aconseja crisis ni cambios bruscos. Un actor estatal muy cercano es Rusia, y probablemente quien mejor y más fuerte apuesta en esta región es Estados Unidos de América. Estados Unidos está interesado, fundamentalmente, por asegurar el abastecimiento de petróleo, a precios razonables. Pero sus gobernantes no siempre han encontrado la forma más adecuada de defender sus planes para la región. Leopoldo Stampa describe su estrategia en los siguientes términos: “El plan de Bush denominado Gran Oriente Medio consistía en asegurar las fuentes de suministro de crudo en manos amigas, deshaciéndose de Saddam Hussein y consolidando el cambio democrático en Irak, marginando a Arafat, olvidándose de Siria y condenando a Irán. Todo parece haber salido al revés” (Stampa, 2007: 104-105). Casi todos los autores coinciden en indicar que el país que más beneficiado ha salido con la invasión estadounidense de Irak ha sido Irán. Durante la Guerra del Golfo que enfrentó a Irán y a Irak durante 8 años, Estados Unidos (al igual que Gran Bretaña, Arabia Saudita y kuwait) apoyaron, incluso alentaron, a la potencia atacante, Irak, para evitar el aumento de influencia de la Revolución Islámica de Irán. Sostuvieron a Irak militarmente, proporcionándole armas, y también económicamente. Sin embargo, el escándalo conocido como Irán-Contra destapó el hecho de que los Estados Unidos no dudaron en venderle armas a Irán en 1986, con lo que también se evitaba su derrota completa. Haizam Amira, en un interesante estudio (Amira, 2007), reflexiona sobre este hecho, y concluye que, además del petróleo, a ese país lo que más le interesa es afirmar la supremacía de Israel en la zona como única superpotencia regional. Rusia, por su parte, tiene intereses básicamente geoestratégicos. Sin duda alguna, el petróleo y su precio le interesan, pero todavía está más interesada en no perder su influencia sobre las regiones que eran parte de la Unión Soviética y que en la actualidad, al convertirse en Repúblicas independientes sujetas al sistema democrático de renovación del Gobierno por medio de unas elecciones libres, han optado por estrechar sus lazos con occidente y despegarse del antiguo amigo ruso. Rusia se siente amenazada por la ampliación de la OTAN que va acercándose a sus fronteras, y en este momento le preocupa, fundamentalmente, la posibilidad de que se incorporen a la Alianza también Georgia y Ucrania. Su relación con Irán es de competición, ya evidenciado por su choque con relación al estatus legal del Mar Caspio, y a las reservas de petróleo y de gas natural
· 111 · Artículos · Marisa Rodríguez Mojón que hay debajo de sus aguas. Pero a Rusia puede interesarle, coyunturalmente, establecer una relación en la que Rusia e Irán se refuercen mutuamente frente al ascenso de influencia de las democracias occidentales en la región, aprovechando su privilegiado puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Si esta buena relación le permite, además, venderle armas a Irán, doble ganancia. China no tiene tradición de ser un actor en la región de Oriente Medio, pero tampoco hay que olvidar a este país, debido a su necesidad de petróleo. Aunque de momento están concentrando sus esfuerzos reforzando sus lazos en Africa Subsahariana y en América Latina, lo cierto es que es el único país con el que Irán ha logrado llegar a un acuerdo general, en términos tanto comerciales como diplomáticos y políticos (Halliday, 2007: 37). 6. Los intentos de Irán por dotarse de armamento nuclear Ya se ha indicado que los actuales dirigentes de Irán desean convertirlo en el país líder del mundo musulmán, que posee las características clásicas consideradas en ciencia política como “poder potencial”, por lo que no le resultaría difícil llegar a tener el poder real. Pero también hay importantes escollos que debería superar, entre ellos y el más importante de todos, el interés de Estados Unidos para que la única potencia de la región, fuera de ellos mismos, sea Israel. Fred Halliday (2007: 31-32) opina que las aspiraciones de Irán a convertirse en potencia nuclear tienen que ver con su fuerte nacionalismo, resultado de una experiencia histórica de expansión cultural sobre los países de su entorno, que se llegó a extender hasta la India, pero todavía más con el hecho de que tiene un sistema político joven y dinámico, salido de una revolución con menos de 30 años de existencia, y una importante autopercepción de superioridad respecto al resto de los países musulmanes. En este sentido ha jugado también un interesante papel la adquisición del arma nuclear por parte de Pakistán. Cierto que esto se ha debido a la mutua desconfianza entre Pakistán y La India, pero no es menos cierto, que, en este momento, el único país musulmán que posee armas nucleares es Pakistán, lo que automáticamente convierte a ese Estado en el defensor de los intereses del mundo musulmán. Leopoldo Stampa (2007: 101), por su parte, considera que también es muy importante el hecho de que Irán se siente amenazado por los Estados Unidos. Desde los ataques del 11 de Septiembre de 2001, toda la estrategia militar posterior al fin de la guerra fría, en los países miembros de la OTAN, ha cambiado. La ocupación de Afganistán por fuerzas occidentales, desde 2001, seguida por la invasión de Irak en 2003, preocupa a Irán. Incluso a pesar de que el éxito militar se vea oscurecido por la incapacidad de organización posterior a la victoria estadounidense, y de que, por otro lado, la desaparición de Sadam Hussein facilita la penetración de Irán en ese país, a través de sus estrechos lazos con la comunidad chiíta iraquí, la tendencia estadounidense a invadir es una señal de aviso que inquieta a Teherán. Se ha sentido vulnerable cuando fue declarado parte del “Eje del Mal”, y se siente amenazado por el hecho de que Israel tiene armamento nuclear. Irán no desea ser invadido.
Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 7 – 2007 · 112 · Tenemos pues una situación de doble refuerzo: el deseo de supremacía respecto al mundo musulmán y la necesidad de defender a su Revolución Islámica del ataque de potencias militarmente superiores. Es algo que no justifica, pero sí explica, el deseo de Irán por adquirir armamento nuclear. 7. El equilibrio de la zona La adquisición de armas nucleares por parte de cualquier actor internacional es siempre un factor de alteración de los equilibrios regionales y generales. Turquía es miembro de la OTAN y amigo de los Estados Unidos, pero una alteración de equilibrios en la zona le movilizaría. Hace años que aspira a convertirse en potencia regional, lo que ya intentó por la vía económica y política a través del fracasado Proyecto de Cooperación del Mar Negro, en la década de 1990, y si se cambia la situación relativa de otro actor regional querrá, al menos, igualarlo. Si Irán adquiere armamento nuclear, Turquía solicitará de sus aliados en la OTAN que acepten su derecho a hacer lo mismo. No sabemos hasta qué punto, otros actores regionales, como Arabia Saudita, se sentirán amenazados por su exclusión del “club nuclear de Oriente Medio”, y como capacidad económica no le falta, podría suceder que se sintiera inclinada a entrar en dicho club. Israel ya las tiene. Parece, pues, posible que se creara un escenario similar al de la disuasión nuclear que imperó durante la guerra fría. A ninguno de los actores le interesa usar tal tipo de armamento, pero si lo tienen, todos tendrán que mover la ficha adecuada para evitar que otros lo utilicen, en el ya conocido juego de la disuasión nuclear. Y el escenario internacional volverá a ser muy inestable. 8. La causa palestina Llegados a esta situación, no parece que las legítimas aspiraciones de paz en el territorio de Palestina y de Israel sean lo que más interesa a las potencias de la zona. Algunos de estos países mantienen la actitud de resentimiento contra el gobierno de los palestinos que les causó la decisión de la, entonces Autoridad Palestina, de sostener a Saddam Hussein después de que este atacase a kuwait, y los posteriores acontecimientos de la Segunda Guerra del Golfo, en 1991: concretamente, Arabia Saudita y Kuwait. Este resentimiento ha influido en un cambio de su política de ayuda económica a las autoridades palestinas. El Gobierno del Líbano, y muchos de sus habitantes, están cercanos a la desesperación como consecuencia de la gran cantidad de palestinos que viven en su país y que luchan sus guerras contra Israel desde territorio libanés, al mismo tiempo que desatan escaramuzas fratricidas entre grupos guerrilleros, o terroristas, dentro de los mismos campos de refugiados. Israel sigue adelante con su política de acoso y desplazamiento de los habitantes no-judíos de los territorios ocupados, actualmente con más ahínco debido a los ataques terroristas, y a la necesidad que cualquier gobierno tiene de demostrarles a sus ciudadanos que los protege con eficacia.
· 113 · Artículos · Marisa Rodríguez Mojón Por otra parte, la posibilidad de acatar las decisiones de Naciones Unidas respecto al derecho de regreso de los palestinos que viven en los campos de refugiados se minimiza con el tiempo, entre otras razones por el hecho político de que su número ha crecido tanto que ganarían las elecciones en Israel. El caso más interesante es el de Irán. Este país no apoya soluciones para terminar con el enfrentamiento entre Israel y los Palestinos, ni apoya la creación de dos Estados que se respeten mutuamente (Nicholas Burns, 2007: 41). Pero sí se ocupa de aprovisionar de armamento y mantiene económicamente al grupo armado Hezballah, que opera desde el sur del Líbano, en una actividad de acoso continuada contra los habitantes del Estado de Israel que se hallan cerca de la frontera, en contra de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas. Este grupo funciona utilizando una hábil combinación de ataques terroristas contra Israel, realizados por milicias armadas, con una actividad política dentro del territorio de Líbano, a través de su estructura como partido, al que presenta a las elecciones de los ayuntamientos, habiendo conseguido ya victorias en elecciones locales dentro de la zona Azul, fronteriza con Israel, que está bajo la protección de soldados de la ONU, pero muy dominada por las milicias de Hezballah. En dicha zona también realiza tareas sociales, como mantener el orden público, y proporcionar servicios educativos y médicos. El Consejo de Seguridad de la ONU, en su Resolución 1559 (Abril de 2005), por la que se exigió la retirada de las tropas Sirias de Líbano, incluía la exigencia de desarme de las facciones armadas, incluida Hezballah. Pero esta parte de la Resolución no fue acatada. Irán también protege a Siria, Estado que a su vez mantiene una actividad de quinta columna tanto en todo el territorio libanés como dentro de los campos de refugiados, en los que sostiene al grupo yihadista Yund al.Sham (los soldados de Siria) considerado responsable de varios ataques contra objetivos cristianos, tanto en Beirut como en otros lugares. La interferencia siria en los asuntos internos de Líbano sigue siendo importante, al punto de que existen fundadas sospechas sobre la responsabilidad siria en el asesinato del dirigente Rafik Hariri (sobre todos estos acontecimientos ver: Marisa Rodríguez, 2008). Por su parte, Israel responde a todos los ataques con fuertes represalias sobre la parte más débil: los ciudadanos palestinos que todavía intentan sobrevivir en los territorios ocupados, o la Franja de Gaza. El Gobierno de Israel se siente traicionado por los ataques realizados desde el territorio del sur de Líbano, del que se retiró en el año 2000, voluntariamente y sin haber cerrado un acuerdo formal de paz, a pesar de que la operación se denominó “territorio a cambio de paz”. Curiosamente, los acontecimientos que desencadenaron la represalia israelí sobre territorio libanés, en el verano del año 2006, respondieron a una doble afrenta: un ataque realizado a finales de Junio por el grupo Hamas, desde la Franja de Gaza, en el que mataron a dos soldados israelíes y raptaron a un tercero, ofreciendo su intercambio por prisioneros palestinos retenidos por Israel, y otro ataque realizado el 12 de Julio por Hezballah desde la zona Azul, al Sur del Líbano, con un balance de ocho soldados israelíes muertos. Para completar la provocación, el jefe de Hezballah, Hassan Nasrallah, apareció en la televisión retando a Israel al asegurar que su grupo no deseaba aumentar