Full text
ANUARI DE FILOLOGIA. ESTUDIS DE LINGÜÍSTICA (Anu.Filol.Est.Lingüíst.) 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 Data de recepció: 26/VI/2018 Data d'acceptació: 27/VII/2018 GRAMÁTICA, DISCURSO, ORALIDAD: LAS FORMAS “INVISIBLES” DE LA POLARIDAD POSITIVA EN ESPAÑOL COLOQUIAL 1 ARACELI LÓPEZ SERENA Universidad de Sevilla [email protected] RESUMEN !Los gramáticos contemporáneos suelen aceptar que el modelo latino de respuesta eco a interrogativas totales mediante repetición del verbo, que el español mantuvo activo hasta época clásica, solo ha perdurado, en la actualidad, en dos lenguas romances: el portugués y el gallego. Sin embargo, los corpus de español coloquial muestran numerosos ejemplos de intercambios comunicativos en los que el segundo miembro de un par adyacente pregunta-respuesta (o intervención iniciativa-intervención reactiva) presenta una repetición del verbo principal del enunciado iniciativo (no necesariamente interrogativo) al que el enunciado reactivo replica. Con el fin de visibilizar estas formas, aparentemente “invisibles”, de la polaridad positiva en español coloquial, el presente trabajo hace acopio de un abundante número de ejemplos y propone acometer su análisis, de manera programática, desde la imprescindible distinción entre formas pertenecientes al saber idiomático y formas discursivamente posibles, cuya actualización o bien responde a posibilidades concepcionales –y, por tanto, universales– o bien está asociada a fenómenos de tradicionalidad discursiva. PALABRAS CLAVE: polaridad positiva, español coloquial, repetición, respuestas eco, variación concepcional, tradicionalidad discursiva. GRAMMAR, DISCOURSE, ORALITY: THE “INVISIBLE” FORMS OF POSITIVE POLARITY IN COLLOQUIAL SPANISH ABSTRACT Contemporary grammarians usually accept that the Latin model of echo-response to total interrogatives through the repetition of the verb which the Spanish language kept active until the classical period has only survived to the present day in two Romance languages: Portuguese and Galician. However, colloquial Spanish corpora include numerous examples of communicative exchanges where the second member of an adjacent question-answer [or initiative interventionreactive intervention] pair shows a repetition of the main verb in the initiative utterance (not !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 1 El presente trabajo, que forma parte del Proyecto “Tradiciones discursivas, tradiciones idiomáticas y unidades de análisis del discurso en la historia del español moderno” (FFI2014- 51826-P), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España, se gestó a partir de la invitación que Inmaculada Solís García me cursó, hace unos años, para participar como ponente invitada en las Jornadas de estudio Sistemi e strategie di affermazione dell’interazione/Systèmes et stratégies d’affirmation dans l’interaction, organizadas por ella, en colaboración con Juliette Delahaie, en la Università degli Studi di Salerno (Italia) los días 9 y 10 de abril de 2015. Agradezco a ambas, así como a los participantes en estas jornadas, sus comentarios tras mi presentación, y a los dos revisores anónimos del artículo, sus valiosas sugerencias.
58!! ARACELI LÓPEZ SERENA ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 necessarily interrogative) to which the reactive utterance replies. For the purpose of making visible these apparently “invisible” forms of positive polarity in colloquial Spanish, this work brings together a considerable number of examples and suggests undertaking their analysis, in a programmed way, from the essential distinction between forms belonging to idiomatic knowledge and discursively possible forms, the updating of which either responds to conceptional −and therefore universal− possibilities or is associated with discursive traditionality phenomena. KEY WORDS: positive polarity, colloquial Spanish, repetition, echo responses, conceptional variation, discursive traditionality 1. INTRODUCCIÓN Las presentes reflexiones –cuyo propósito es llevar a cabo una primera incursión en las formas que la repetición ecoica del verbo manifiesta en corpus de lengua hablada del español actual– tienen como trasunto un trabajo de Javier Rodríguez Molina, titulado “La gramática oculta de la polaridad positiva en español antiguo” y publicado en 2014 en un número monográfico de la revista Rilce que tuve la oportunidad de coordinar. En ese excelente estudio sobre la gramaticalización del adverbio sí como adverbio de polaridad en español antiguo, que, entre otras muchas cuestiones, atiende a las diferencias sintácticas entre el sí medieval y el sí contemporáneo, Rodríguez Molina se hacía eco del parecer de Martins (2005: 2006), según la cual, entre las lenguas romances modernas, solo el gallego y el portugués han continuado el modelo latino de respuesta eco en la réplica a una oración interrogativa total, que consiste en repetir el verbo (Martins 2005: 2006, apud Rodríguez Molina 2014: 871). Tal como señala Rodríguez Molina, el modelo latino de respuesta eco mediante la repetición del verbo en la réplica a una oración interrogativa se documenta en español hasta época clásica, en ejemplos como los siguientes: (1) a. e mandó luego llamar a Josep, e dixol: —Oí decir que te vinieran hermanos. Repusol Josep: —Señor, vinieron (GE1, 1.461, apud Rodríguez Molina 2014: 873). b. CELESTINA. ¿Quiéreslo saber? SEMPRONIO. Quiero (Celestina, 1.110, apud Rodríguez Molina 2014: 873). c. —Este cavallero que quiere la batalla por vos; ¿otorgáisle vuestro derecho? —Otorgo –dixo ella (Amadís, 1.370, apud Rodríguez Molina 2014: 873). d. —Donzella, ¿no queréis que holguemos alguna pieça? —Quiero –dixo ella mas será adelante (Amadís, 1.548, apud Rodríguez Molina 2014: 873). e. LUJÁN. —¿Eres tú, señor? COMENDADOR. —Yo soy (Lope, Peribáñez, 82; apud Rodríguez Molina 2014: 873). f. ISABEL. —¿Entró don Lucas? PEDRO. —Entró, / desnudo el airado acero (Rojas, Bobos, 70 apud Rodríguez Molina 2014: 873).
Gramática, discurso, oralidad: las formas “invisibles” de la polaridad positiva 59 ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 g. LUCAS. —Últimadamente, ¿puedo / hablar a bulto? ANTONIO. —Podéis (Rojas, Bobos, 81; apud Rodríguez Molina 2014: 873). Como recuerda Martins, este mismo modelo pervive aún en portugués: (2) a. —Tu deste-lhe o libro? —Dei. b. —Tu compraste um carro ao João? —Comprei. (Martins 2005: 2005, apud Rodríguez Molina 2014: 872), pero, por lo que respecta a nuestro idioma, lo habitual es considerar que esta estructura ya “no es propia en español actual” (Rodríguez Molina 2014: 871). Al corregir las primeras galeradas del artículo de Rodríguez Molina sobre la gramática oculta de la polaridad positiva en español antiguo, me pareció evidente que era preciso matizar tal afirmación, que finalmente quedó como sigue: ! Esta estructura, aunque puede aparecer en interacciones coloquiales, no es propia en español actual, al menos en la variedad estándar prototípica de la máxima distancia comunicativa (Rodríguez Molina 2014: 871; la cursiva es mía). Aunque la argumentación de Rodríguez Molina no estaba destinada a mostrar la imposibilidad de emplear estos patrones de respuesta eco en español actual –sino a llamar la atención sobre el estatus particular que esta estructura poseía en español clásico, estado de lengua en el que la simple repetición del verbo (opcionalmente acompañado de alguno de sus argumentos) bastaba para conferir polaridad afirmativa a la respuesta sin que fuera necesaria la presencia de sí (Rodríguez Molina 2014: 873), así como a poner de relieve que semejante situación invita a pensar que hasta el siglo XVI este adverbio no poseía todas las propiedades típicas que caracterizan al adverbio de polaridad actual (Rodríguez Molina 2014: 873), ahora que ya ha quedado negro sobre blanco la idea de que la respuesta eco mediante la repetición del verbo, “aunque pued[a] aparecer en interacciones coloquiales, no es propia en español actual, al menos en la variedad estándar prototípica de la máxima distancia comunicativa” (Rodríguez Molina 2014: 871; la cursiva es mía), no puedo sino confesar mi absoluta insatisfacción con la formulación que finalmente consensuamos. Para empezar, si una estructura puede aparecer en interacciones coloquiales, es imposible que sea “impropia” sensu lato del español actual. Además, tampoco parece adecuado relacionar su ausencia, ni única y exclusivamente, ni necesariamente, con la distancia comunicativa (en el sentido de Koch y Oesterreicher 1985: 1990[20072]). Más exacto habría sido decir que, en la actualidad, el patrón de respuesta con verbo eco no es considerado, por los
60!! ARACELI LÓPEZ SERENA ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 hispanohablantes, como el esquema idiomático de default o como el esquema por antonomasia de la lengua española para la respuesta a interrogaciones absolutas. Es cierto que, en la actualidad, respuestas como vinieron, quiero, entró, etc. (cfr. supra (1)) no conforman, en nuestra lengua, un patrón idiomáticamente constituido susceptible de ser interpretado como un esquema gramatical o gramaticalizado propiamente dicho. Más bien estamos, en estos casos, ante una posibilidad de naturaleza discursiva (cfr. infra § 5) para la expresión de la afirmación dentro del segundo miembro de un par adyacente preguntarespuesta (o intervención iniciativa-intervención reactiva; cfr. Briz y grupo Val.Es.Co. 2003: 2014); de ahí que no sea tenido en cuenta en las descripciones gramaticales, que se concentran, obviamente, en el adverbio afirmativo sí, presente ya en la documentación antigua (3), aunque al principio únicamente en esquemas de estilo indirecto (3a, b), que posteriormente se extendieron también al estilo directo (3c, d), pero que hoy en día es ya hegemónico en los corpus de lengua hablada actual, en contextos que no se limitan a constituir respuestas afirmativas a interrogativas totales directas (4) y que a veces ni siquiera parecen constituir afirmación alguna (cfr. 5): (3) a. dize el conde don Remond: — ¡Dezid de sí o de no! (Cid, 3208; apud Rodríguez Molina 2014: 880). b. E desque ovieron comido demandól Jetró que si querié morar con él, e repusol él que sí (GE1, 2.70; apud Rodríguez Molina 2014: 880). c. ¿Pues qué? ¿Toda tu vida avías de llorar? CALISTO. — Sí (Celestina, 1.99; apud Rodríguez Molina 2014: 883). d. caballero Monseñor, ¿vee Vuestra Señoría aquella mujer que llama allí? EMBAJADOR. — Sí (Lozana, 182: apud Rodríguez Molina 2014: 883). (4) a. 18 D: ¿quiés cocacola↑ no? 19 A: síi/ echa […] (Corpus Val.Es.Co. 2002: 50). b. 180 A: [pues po- ¿tiene novio?] ¿tiene [novio]? 181 D: [sí]§ (Corpus Val.Es.Co. 2002: 54). (5) a. 310 A: me voy a comer→ 311 D: una mierda (RISAS) 312 A: mi tortilla de ajos tiernos→ 313 D: sí¯ yoo↑ habas/ con pollo§ (Corpus Val.Es.Co. 2002: 63). b. 518 D: eso está buenísimo/ en la tortilla→ 519 C: sí (Corpus Val.Es.Co. 2002: 58). c. 652 B: §¿Eh?/ Eléanor Parquer [omito nota] está bue- 653: nísima¯ tío// bueno¯ estaba 654 A: hombre¯ ahora↑ (RISAS) § 655: D: §sí y Florinda Chico↑ ¿qué? (Corpus Val.Es.Co. 2002: 66). d. 33 G: y yo digo/ estas se han olvidao de mí 34: L: ¡sí hombre! (Corpus Val.Es.Co. 2002: 82).
Gramática, discurso, oralidad: las formas “invisibles” de la polaridad positiva 61 ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 2. LAS RESPUESTAS A INTERROGATIVAS TOTALES CON VERBO ECO EN ESPAÑOL ANTIGUO, CLÁSICO Y ACTUAL Efectivamente, tal como muestran los datos reunidos tanto por Keniston (1937: 593-594) como por el Diccionario etimológico de Corominas (DCECH, s.v. así), y también los ejemplos recabados por el propio Rodríguez Molina, parece claro que la estructura <sí + V-eco> constituía, en español antiguo, a diferencia de lo que ocurre en el español actual, el patrón típico de respuesta a una interrogativa total, tanto si la interrogativa precedente contenía un adverbio de negación (6) como si no (7): (6) a. ORDOÑO. —¿Cómo fue eso? ¿No quedaban en las Gradas quando passávamos agora? ANTONINO. —Sí quedavan (Mexía, Diálogos, 326; apud Rodríguez Molina 2014: 874). b. —Dígame, señor licenciado, aquel del caballo ¿no es Sancho Panza, el que dijo el ama de nuestro aventurero que había salido con su señor por escudero? —Sí es –dijo el licenciado–, y aquel es el caballo de nuestro don Quijote. (Quijote I, 26.294; apud Rodríguez Molina 2014: 874). c. ALMANZOR. —Según eso, ¿no eres rey? SANCHO. —Sí soy, señor licenciado (Quirós, Hermano, 207; apud Rodríguez Molina 2014: 875). (7) a. PANDULFO. —Hermano Sigeril ¿está ya acostado nuestro amo? SIGERIL. —Sí está (Silva, Celestina, 137; apud Rodríguez Molina 2014: 874). b. DON TORIBIO. —¿Estamos solos? DON ALONSO. —Sí estamos (Calderón, Agua, 292; apud Rodríguez Molina 2014: 874). c. ISABEL. —¿Querrá él? LUCAS. —Sí querrá (Rojas, Bobos, 106; apud Rodríguez Molina 2014: 874). Este patrón se documenta también en el segundo miembro de un par adyacente que contiene, en el primer miembro, bien una interrogativa indirecta (8), bien un imperativo (9a), una expresión de ruego (9b) o la reproducción, en estilo indirecto, de una orden (9c), bien un condicional desiderativo (10): 2 (8) —Cierto –dixo ella–, yo sería dello muy alegre si se puede hacer. —Sí puede –dixo él (Amadís, 1.414; apud Rodríguez Molina 2014: 875). (9) a. —¡Ay, enano, por la fe que a Dios deves!, liévame allá y verlo he. —Sí llevaré –dixo el enano–, con tal que me otorguéis un don (Amadís, 1.418; apud Rodríguez Molina 2014: 875). b. —Con todo eso –replicó don Quijote–, te ruego, Sancho, que tengas buen ánimo, que la experiencia te dará a entender el que yo tengo. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 2 Esta formulación me parece preferible a la utilizada por Rodríguez Molina, quien identifica estos ejemplos como “réplicas a enunciados afirmativos, en los que sí refuerza un enunciado positivo previo, confirma una petición o refuta un enunciado negativo anterior” (Rodríguez Molina 2014: 875).
62!! ARACELI LÓPEZ SERENA ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 —Sí tendré, si a Dios place –respondió Sancho. (Quijote I, 19-200-201; apud Rodríguez Molina 2014: 875). c. —Sobre todo, le encargó que llevase alforjas. Él dijo que sí llevaría y que ansimesmo pensaba llevar un asno que tenía muy bueno (Quijote I, 7.92; apud Rodríguez Molina 2014: 875). (10) Dixiéronle ellos: —Querriés tú ser tan amado de Dios. Diz Moisén: —Sí querría muy de grado (GE1, 2.946; apud Rodríguez Molina 2014: 875). Este tipo de estructura no es ni las más frecuente ni la más gramaticalizada en español actual, y esto ha generado la impresión, entre los gramáticos, de que el esquema de respuesta con verbo eco ha desaparecido de nuestra lengua. Ahora bien, que este esquema haya dejado de formar parte del repertorio de formas propiamente idiomáticas del español no conduce inexorablemente a concluir que se trate de una estructura impropia en el español actual. No en vano, cuando se consulta con hablantes nativos sobre la aceptabilidad de los ejemplos de (11), la mayoría de las respuestas son afirmativas: (11) a. —¿Vienes ya (o qué)? —Vooooooooy. b. —Pero entonces, ¿qué haces? ¿Vienes? —(Ya) voy. c. —¿Al final fuiste al cine? —Fui. d. —¿Queda café? —Queda. / Todavía queda / Queda un poco. e. —¿Sabes? —Sé. f. —¿Estás ya arreglada? —Estoy. 3 Si acudimos a la obra de Beinhauer, también en ella hallamos algún ejemplo de este tipo, concretamente en el apartado dedicado al “encadenamiento entre habla y réplica propio de la conversación” (Beinhauer 1958/1963[19913]: 184). Amén de recordar que “el tipo de respuesta afirmativa […] que consiste en repetir lo dicho por el hablante” era “ya usual en latín” y que este “modo de afirmación [es] especialmente frecuente en portugués (y en Galicia)” (Beinhauer 1958/1963[19913]: 185), el estilista alemán asegura que, en nuestra lengua, este tipo de estructuras ecoicas destacan por el motivo siguiente: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 3 A raíz de la consulta sobre la aceptabilidad de estos ejemplos, Antonio Narbona no tardó en proporcionarme otro más, anotado por él directamente en el curso de una conversación privada: —¿Has pagado? —HE pagado. Por su parte, Santiago del Rey Quesada añadió los dos siguientes: —¿Hay posibilidades? —Hay, pero está difícil. —¿Viene Juan con nosotros? —Viene, viene; pero llegará tarde.
Gramática, discurso, oralidad: las formas “invisibles” de la polaridad positiva 63 ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 El español parece que atiende a las palabras del interlocutor de manera más concreta y precisa que, por ejemplo, un alemán (sic). Es decir: parece que se fija más en la forma de lo que se oye que en el contenido. El alemán, por el contrario, suele fijarse más en el contenido que en la forma. Capta las ideas del interlocutor asimilándolas para luego contestar de una manera enteramente independiente, sin que influya en su réplica la forma de que venía revestido lo manifestado por el interlocutor. En otros términos: adopta en la conversación una actitud más egocéntrica que el español [omito nota]. Tal vez responda esto al modo de ser, más intelectual, más abstractivo, de las gentes del Norte, que tiende a olvidar la forma por el contenido. Es una de las más fundamentales diferencias que existe entre germanos y latinos, caracterizados respectivamente por Karl Vossler con las expresiones “hombrescosa” y “hombres-lengua” (Sachmenschen y Sprachmenschen) [Vossler, “Geist und Kultur in der Sprache”, pág. 141]. Para el germano, la lengua, por lo general, no pasa de ser un medio; para el latino es más bien un fin en sí (Beinhauer 1958/1963[19913]: 184; la cursiva es mía). Esta escrupulosa atención que el hablante español presta a lo que dice el interlocutor, y sobre todo a cómo lo dice, puede tener unas veces motivos alterocéntricos y otras egocéntricos. En el primer caso, habla y réplica se complementan formando una sola cláusula. En el segundo caso es como si las palabras del otro fuesen examinadas con lupa y vistos sus puntos vulnerables, utilizadas contra su propio autor, dándoseles entonces un significado generalmente distinto al originario. Ambos casos requieren una intensa concentración sobre lo dicho por el otro, cosa que no supone gran esfuerzo para los extrovertidos hombres meridionales, de sentidos tan agudizados por naturaleza que su atención, más que consciente, parece instintiva. Los extranjeros, incluso aquellos que dominan la fonética castellana a la perfección, suelen delatarse, entre otras cosas, por la forma de sus réplicas, que no se ciñen lo suficientemente a las palabras de su respectivo interlocutor (Beinhauer 1958/1963[19913]: 184-185). De los ejemplos que aduce Beinhauer para ilustrar este fenómeno, el que más nos interesa es el siguiente, único en el que lo repetido es exclusivamente el verbo, aunque, a diferencia de la estructura medieval, este se repite junto con el clítico que lo acompaña: (12) Juanico: ¿ME QUEDRÁ (=querrá) Mercedes? —Micaela: TE QUEDRÁ (S. y J. Álvarez Quintero, La zahorí. Madrid, 1903, pág. 12; apud Beinhauer 1958/1963[19913]: 185; la versalita es mía). En todos los demás ejemplos que nos proporciona Beinhauer, extraídos, todos ellos, de diversas obras teatrales, se repiten muy diversos elementos, pero no el verbo: (13) Laura […] ¿A QUÉ viene esto? Laura: A QUE todo era entonces distinto (Alfonso Paso, “Juegos para marido y mujer”, col. Teatro n.º 366, Madrid, 1963, pág. 37: apud Beinhauer 1958/1963[19913]: 185; la versalita es mía). (14) Micaela: JERÍO ( = herido) vienes. —Juanico: JERÍO (S. y J. Álvarez Quintero, La zahorí. Madrid, 1903, pág. 8; apud Beinhauer 1958/1963[19913]: 185; la versalita es mía). (15) ¿Y LOS DOS son soldados? —LOS DOS (Miguel Mihura, “La tetera”, en col. Teatro n.º 479, Madrid, 1965, pág. 59; apud Beinhauer 1958/1963[19913]: 185; la versalita es mía).
64!! ARACELI LÓPEZ SERENA ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 (16) —¿Pero le has hecho TÚ ese trajecito de marinero que llevaba? —YO (Carlos Arniches, Es mi hombre, Madrid, 1922, pág. 25; apud Beinhauer 1958/1963[19913]: 185; la versalita es mía). (17) —¿Todo eso se lo has dicho TÚ? —YO (Beinhauer, Frases y diálogos de la vida diaria. Leipzig, 1925; apud 1958/1963[19913]: 991: 185; la versalita es mía). (18) Antonio: …Porque si tú la oyeses, Marcos, te cautivaba, te… Marcos: ¿A MÍ? Antonio: ¡A TI! (Carlos Arniches, Es mi hombre, Madrid, 1922, pág. 72; apud Beinhauer 1958/1963[19913]: 185; la versalita es mía). 3. OBJETIVOS Alentada por ejemplos como los de (11) y (12), me parecía que quedaba pendiente, empero, dar aún algo más de sustento a la obligada matización acerca de la desaparición, en el español actual, de la posibilidad de construir respuestas eco afirmativas mediante la repetición del verbo, con datos procedentes no solo de mi cosecha particular, y fundamentados, por tanto, bien en mi propia competencia, bien en la de otros hablantes nativos como Narbona o Del Rey, 4 sino allegando también, en la medida de lo posible, datos de corpus de lengua hablada conversacional que sirvieran para poner, al menos, en duda la consideración de tales estructuras ecoicas como impropias del español actual. Así las cosas, el planteamiento inicial de este trabajo era bien sencillo: mi aportación consistiría en compilar datos de corpus; analizar las estructuras sintácticas de los ejemplos encontrados; examinar, asimismo, las configuraciones discursivas que propiciaran la utilización de respuestas de verbo eco en lugar de esquemas alternativos como sí, claro, pues claro, pues claro que…, o sí que; extraer las conclusiones pertinentes, y formular posibles preguntas de investigación para trabajos futuros. La convicción de partida subyacente a este planteamiento era que, una vez más, la descripción gramatical –en este caso de los procedimientos de expresión de la afirmación en nuestra lengua– se había construido completamente al margen de muestras lingüísticas procedentes de situaciones de oralidad o de inmediatez comunicativa; de ahí que me propusiera dar visibilidad a formas de afirmación habituales en la co-construcción del discurso (cfr. Blanche-Benveniste 1998, Blanche-Benveniste et al. 1991) propia de las interacciones eminentemente coloquiales (en el sentido de López Serena 2007a), aún “invisibles” para nuestras gramáticas (cfr. Narbona 2003), debido, en gran parte, al sesgo escriturista (cfr. Harris 1980, 1981, 1987, 1990, Linell 1982, 1988, 2005, López Serena 2008a, Moreno Cabrera 2005, 2011) del que la lingüística contemporánea continúa adoleciendo. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 4 Datos que, como señala Barra (2008), también constituyen, por otra parte, una suerte de corpus.
Gramática, discurso, oralidad: las formas “invisibles” de la polaridad positiva 65 ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 4. RESPUESTAS ECO CON REPETICIÓN DEL VERBO EN CORPUS DE LENGUA HABLADA ACTUALES Para la localización de respuestas eco con repetición del verbo en el español actual, tomé como referencias fundamentales el Corpus de conversaciones coloquiales del grupo Val.Es.Co. (Briz y grupo Val.Es.Co. 2002) y el Corpus Val.Es.Co. 2.0. (Cabedo y Pons, eds., en línea). Aunque también consulté otros corpus, como el COLA (cfr. Jørgensen 2008), al no haber obtenido, en este último caso, resultados significativos, me ceñiré únicamente a los ejemplos atestiguados en los materiales transcritos por Val.Es.Co. Las ocurrencias más parecidas al tipo de estructuras que me interesaban que arrojan estos corpus son las siguientes: (19) 0272 D: ¡¿se iba?! 0273 B: se iba se iba¯ marii¯ (Corpus Val.Es.Co. 2.0. [en línea], conversación 0010; la cursiva es mía). 5 (20) 0030 B: seguro que se pegan ¿eh? 0031 D: se pegan// si la M [estaban= (Corpus Val.Es.Co. 2.0. [en línea], conversación 0018; la cursiva es mía). (21) 94 A: hay quien tiene costumbre/ la broma/ de cuando llega ese 95 momento→/ [llamar por teléfono] 96 C: [sí sí] 97 D: sí¯ también también§ 98 A: § y no dicen nada pero [(( ))] 99 B: [¿pero de algún 100 premio o algo?]§ 101 C: § de un premio/ de un premio de cinco mil 102 pesetas// un premio de cinco mil pesetas/ dice mire ¯ es de aquí 103 de RADIOVALENCIA// la llamamamos↑/ le vamos a hacer una pregun- 104 ta/ si en cinco segundos/ usted nos responde↑/ gana cinco mil pese- 105 tas/ claro¯ yo/ digo pues bueno/ ¿LE PREGUNTAMOS? PUES PREGUNTE 106 [¿¡qué vas a decir!?] (Corpus Val.Es.Co. 2002: 235; la versalita es mía). Más numerosos son los ejemplos de estructuras de réplica o respuesta con verbo eco pero precedidas o sucedidas por un sí que actúa como proforma oracional (ejs. 22 a 28), y tanto en discurso directo (22 a 27) como indirecto (28) –o en el seno de estructuras con sí que, que la gramática describe como construcciones afirmativas enfáticas (cfr., por ejemplo, González Rodríguez 2009), que responden tanto a preguntas con polaridad positiva (29-30) como !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 5 En todos los ejemplos extraídos de los corpus de conversacionales coloquiales del grupo Val.Es.Co., tanto el editado por Briz y grupo Val.Es.Co. (2002) como el puesto a disposición en línea bajo la dirección de Cabedo y Pons (eds.), se respetan escrupulosamente las convenciones de transcripción de este grupo de investigación, que se pueden consultar en https://www.uv.es/valesco/sistema.pdf
72!! ARACELI LÓPEZ SERENA ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 (62) 608 E: § esto queda precioso puesto/ [¿eh?] 609 R: [¡oy!] precioso del todo (Corpus Val.Es.Co. 2002: 273). (63) 528 B: pues no/ es que hace frío ¿eh? 529 C: es que [hace frío/ Jose] (Corpus Val.Es.Co. 2002: 305; la cursiva es mía) Y otras, en fin, la respuesta ecoica elide el verbo y mantiene únicamente sus argumentos (ejs. 64 y 65): (64) 125 B: pero ¿te refieres a nosotros? 126 A: A NOSOTROS Y A TODO LO DEMÁS /// […] (Corpus Val.Es.Co. 2002: 75; la cursiva es mía). (65) 153 C: ¿TÚ NO ME HABÍAS DICHO QUE HABÍAS COGIDO UNAUNA 154 BOVEDILLA D’ESAS Y QUE TE HABÍAS QUEDAO ASÍ/ [QUE TE 155 DOLÍA↑?] 116 A: [una bo-] 117 una bovedilla ¯ síi (Corpus Val.Es.Co. 2002: 296; la cursiva es mía) O consiste, simplemente, en una estructura ecoica de naturaleza no verbal (66, 67), que se construye en paralelismo con la pregunta parcial o total: (66) 31 A: no sé ((si hacen o)) si harán otra línea por el caucee¯ pero eso 32 no sé yo ((que)) 33 G: ¿por elpor el cauce? 34 A: por el cauce (Corpus Val.Es.Co. 2002: 168; la cursiva es mía). (67) 125 A: […] ¿sabes dónde 126 está la protectora?/// es una cdonde está la iglesia esa de saan/ 127 no sé cuántos↑/ pequeñaja↑// pasao la vía 128 G: ¡AH SÍ!/ eel// pasaoo- ¿cómo?// ¿pasao la vía? 129 A: pasao la vía (Corpus Val.Es.Co. 2002: 170; la cursiva es mía). Y también hay –y este es ya el último ejemplo– ocasiones en que el verbo se repite sin que se haya preguntado por su contenido: (68) 299 M: ¿sabes cuánto dice que había engordao?// ocheinta y dos kilos/ 300: la tía 301: P: [había engordao] (Corpus Val.Es.Co. 2002: 283; la cursiva es mía). 5. CONCLUSIONES. HACIA UNA MODELIZACIÓN TEÓRICA DEL PATRÓN DE RESPUESTA ECOICA COMO ESTRUCTURA AFIRMATIVA EN ESPAÑOL El vaciado de dos corpus de transcripciones de conversaciones coloquiales, llevado a cabo en esta primera incursión en busca de la presencia, en el español actual, de respuestas eco con repetición del verbo de la intervención iniciativa a la que se replica, ha devuelto una enorme cantidad de ejemplos, de casuística
Gramática, discurso, oralidad: las formas “invisibles” de la polaridad positiva 73 ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 muy diversa, que podríamos sintetizar diciendo que manifiestan esquemas de repetición (i) únicamente del verbo, (ii) del verbo en compañía de sus argumentos principales (sujeto y complemento directo) o (iii) del verbo en compañía de algún complemento. Estos esquemas de repetición se dan (iv) tanto en ausencia como en presencia del adverbio sí –que, en caso de concurrir, puede anteponerse o posponerse al esquema de réplica ecoica, o incluso comparecer como sí que–, (v) tanto en discurso directo como referido, (vi) tanto con interrogativas totales como parciales, e incluso (vii) sin necesidad de que se haya formulado pregunta explícita alguna en la intervención iniciativa del par adyacente. A la luz de estos datos, que plantean un panorama discursivamente mucho más complejo de lo que se podía percibir en el tratamiento hasta ahora escaso –y fundamentalmente gramatical– de la expresión de la afirmación en español, varias son las consideraciones que me parece pertinente destacar en relación con el análisis y la descripción de estos esquemas de afirmación. En primer lugar, aunque parece indudable que se impone matizar el juicio, aventurado por Rodríguez Molina, de que las respuestas con verbo eco sean impropias del español actual, en tanto en cuanto, como hemos visto, continúan produciéndose en la lengua contemporánea, el número de ejemplos con repetición ecoica exclusivamente del verbo que ha sido posible detectar en los corpus es realmente muy escaso e insuficiente, por tanto, para realizar ninguna afirmación tajante en este sentido. Además, el hecho de que en español actual sea posible detectar también estas estructuras no puede, en ningún caso, servir para ocultar la evidencia de que el estatus de tales patrones de respuesta es, en la lengua actual, muy diferente del que tenían en español medieval y clásico. En segundo lugar, pese a que para que se produzca la respuesta ecoica es preciso que concurra el parámetro de dialogicidad, y pese a la intuición de que la frecuencia de ejemplos de esta estructura será necesariamente mayor en contextos de conversación cotidiana y mímesis de la oralidad en la literatura, no parece del todo acertado establecer una correlación entre la diferencia de estatus que muestran las estructuras ecoicas de afirmación del español antiguo y el actual y los factores de variación que subsumen los conceptos de inmediatez y distancia. Y es que, en efecto, para la modelización de las semejanzas y desemejanzas atestiguadas entre las estructuras de afirmación estudiadas por Rodríguez Molina en la historia del español y las halladas por mí en el español coloquial actual resultan mucho más adecuadas otras dos distinciones teóricas: por un lado, la diferenciación entre (i) nivel universal del lenguaje, (ii) nivel histórico de las lenguas y de las tradiciones textuales y discursivas y (iii) nivel individual, en los términos propuestos por Coseriu y, por otro, la distinción entre el plano concepcional de la estructuración del discurso (cfr. Koch/Oesterreicher 1985, 19902[2007]/20113) y el plano histórico de la configuración del sistema y la norma lingüísticos. Como sabemos, a partir de su definición del lenguaje como “actividad universal que se realiza por individuos particulares, en cuanto miembros de
74!! ARACELI LÓPEZ SERENA ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 comunidades históricas” (Coseriu 1955-56[19672]: 286), Coseriu propone el siguiente esquema conceptual: NIVEL UNIVERSAL SABER ELOCUCIONAL saber hablar en general, de acuerdo con los principios generales del pensar y con la experiencia general humana acerca del mundo CONGRUENCIA NIVEL HISTÓRICO SABER IDIOMÁTICO saber hablar de acuerdo con las normas de la lengua que se realiza CORRECCIÓN NIVEL DISCURSIVO SABER EXPRESIVO saber hablar en situaciones determinadas, saber estructurar los discursos de acuerdo con las normas de cada uno de sus tipos ADECUACIÓN FIGURA 1. Los niveles universal, histórico y actual del lenguaje según Coseriu Esta dimensión tripartita está también en la base del modelo de la cadena de variedades propuesto por Koch y Oesterreicher (cfr. López Serena 2002, 2007b, 2013): ! FIGURA 2. La cadena de variedades (Koch y Oesterreicher, 1990[20072])
Gramática, discurso, oralidad: las formas “invisibles” de la polaridad positiva 75 ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 En ella el nivel universal del lenguaje, que da lugar a la variación concepcional, o variación provocada por los diferentes parámetros situacionales que determinan las diferencias entre inmediatez y distancia comunicativa (cfr. fig. 3), está representado en la celda (1a); el nivel (1b) se corresponde con la variación concepcional idiomáticamente conformada, es decir, con la variación provocada por los factores que constituyen las situaciones de inmediatez y distancia comunicativa, que no es universal en el sentido de racionalmente necesaria, ni tampoco está constatado como universal empírico, al tiempo que las celdas 2, 3 y 4 aprehenden la variación diasistemática diferente, también, en cada lengua histórica. FIGURA 3. Interrelaciones entre medio y concepción en las estrategias de verbalización de los discursos (Koch/Oesterreicher, 1990[20072]: 12) Inmediatez Distancia Condiciones comunicativas gráfico Condiciones comunicativas a) comunicación privada b) confianza c) emocionalidad d) anclaje en situación y acción comunicativas e) posible referencialización desde aquí y ahora del hablante f) proximidad física g) fuerte cooperación h) carácter dialógico i) espontaneidad j) libertad temática k) etc. a') comunicación pública b') desconocimiento c') ninguna emocionalidad d') independencia de la situación acción comunicativas e') imposible referencialización desde el aquí y ahora del hablante f') distancia física g') débil cooperación h') carácter monológico i') reflexión j') fijación temática k') etc. fónico Estrategias de verbalización Estrategias de verbalización - contextualización extralingüística, gestual, mímica, etc. - alta planificación - carácter provisional - sintaxis agregativa - etc. - contextualización lingüística - escasa planificación - carácter definitivo - sintaxis integrativa - etc.
76!! ARACELI LÓPEZ SERENA ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 Pues bien, si tratamos de integrar los dos tipos diferenciados de respuestas ecoicas que hemos visto en los ejemplos del español antiguo y el actual en la modelización de la actividad lingüística que facilitan estas figuras, tenemos varias alternativas. Podemos, en primer lugar, aventurar que mientras que las estructuras de respuesta con verbo eco del español antiguo estudiadas por Rodríguez Molina pertenecen –como también las del latín o las del portugués contemporáneo– a la configuración idiomática específica de esas lenguas y se adscriben, por tanto, al nivel histórico en el que se ubica el saber idiomático o saber hablar de acuerdo con las normas vigentes para esa lengua en cuestión, los esquemas de repetición identificados en los corpus conversacionales actuales ostentan un estatus diferente. En este sentido, una primera opción es que encarnen un patrón de alo-repetición (cfr. Tannen 1987a, 1987b, 1989[1992]) o de repetición diafónica (en el sentido de Roulet et al. 1987; cfr. Miche 1993) de carácter, en principio universal, por más que Beinhauer tratara de presentarlo como una pauta idiosincrásica española (cfr. supra). Otra posibilidad es que constituyan, en nuestra lengua, un tipo de norma discursiva –en el sentido de patrón de realización regular y constante, pero de naturaleza no funcional, puesto que va más allá de las oposiciones del sistema (cfr. López Serena 2011)–. Y cabe también, por último, que conformen fenómenos discursivos de carácter meramente individual y no asociados con ningún valor semántico-funcional estable, sino susceptibles de interpretaciones contextualmente determinadas que van desde la manifestación de adhesión y acuerdo a la del desacuerdo más absoluto, pasando por interpretaciones irónicas o interrogativas. A cuál de estos niveles –universal, de la norma histórica, o del discurso– pertenezca el tipo de estructuras de respuesta ecoica que nos ha interesado aquí no es, sin embargo, una cuestión que me halle en condiciones de responder de manera definitiva. Por una parte, parece evidente que la ecolalia es una posibilidad universal de toda situación de comunicación dialógica, incluidas las situaciones de adquisición lingüística o las del discurso conversacional de pacientes con alguna patología del lenguaje. Ahora bien, desde un punto de vista funcional, la repetición de las palabras de un interlocutor previo da lugar a un movimiento conversacional susceptible de emplearse para muy diversos fines: la expresión de acuerdo, la expresión de desacuerdo, la construcción conversacional lúdica basada en la ironía, la mera generación de discurso que en otros trabajos (cfr. López Serena 2017) he relacionado con la característica universal de la discursividad. Por otra parte, si se determina que construcciones como las de los ejemplos traídos aquí a colación manifiestan, bien en su forma, bien en su semántica, bien en su caracterización funcional, particularidades propias en nuestra lengua, y que presentan, por tanto, no solo características universales, sino también aspectos históricamente determinados, habría que considerar esos rasgos formales, semánticos y funcionales como rasgos de norma idiomática del español. Hay, sin embargo, en el nivel histórico, una segunda posibilidad: que
Gramática, discurso, oralidad: las formas “invisibles” de la polaridad positiva 77 ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 los esquemas de repetición detectados constituyan un elemento de tradicionalidad discursiva, es decir, un patrón de respuesta –o de intervención en el segundo movimiento conversacional de un par adyacente– asociado a alguna situación discursiva determinada (como el discurso profesor-alumno en el aula, el discurso lúdico-burlesco, la conversación con finalidad eminentemente interpersonal, etc.). La corroboración de esta idea precisaría, eso sí, de estudios descriptivos que sería deseable llevar a cabo. Por último, si fuera imposible determinar regularidad alguna en el nivel de la norma, quizás lo más honesto fuera concluir, simplemente, que el empleo, en nuestros productos lingüísticos, de cualesquiera patrones de repetición es un mero fenómeno discursivo cuya interpretación semántica y funcional es directamente dependiente de toda una serie de factores contextuales de carácter entera y exclusivamente individual. Ningún lingüista querría tirar la toalla y conformarse con esta última perspectiva, me parece. Pero igualmente considero que aún nos queda mucho camino para acotar, desde un punto de vista onomasiológico, cómo se afirma en español actual, mediante qué procedimientos de carácter universal, histórico e individual, y, desde un punto de vista semasiológico, qué valores, aparte de la expresión de acuerdo o de la polaridad positiva, quedan subsumidos por esquemas sintácticos de repetición, por marcadores del discurso asociados, normalmente, a la expresión de la afirmación, o por el propio adverbio de afirmación sí, y de qué factores formales y contextuales depende la interpretación de unos valores u otros. Tanto la diversidad de patrones de repetición ecoica que hemos ilustrado hasta aquí –repárese en la complejidad de la casuística formal y funcional de los esquemas ejemplificados–, como el hecho de que encontremos también estructuras ecoicas de verbo escueto fuera de esquemas de pares adyacentes de pregunta-respuesta, en secuencias de co-construcción a varias voces de un sintagma verbal con huellas del eje paradigmático en el sintagmático (cfr. ejs. 69- 71) apuntaría a que, efectivamente, este tipo de esquemas repetitivos en el español actual son de naturaleza discursiva (en principio universal) y no gramatical: (69) 0366 C: en la] feria dihiste que no te quitaba el dolor de cabeza→ que tee [aliviaba=] 0367 B: [aliviaba] 0368 C: = que tee o sea que tee 0369 A: des[pejaba] 0370 B: [despeja]ba§ 0371 C: § despejaba§ 0372 A: § ¿y qué es eso? 0373 C: [eso es quitarte elel dolor de cabeza=] 0374 A: [pues eso es quitarte el dolor de cabeza] (Corpus Val.Es.Co. 2.0. [en línea], conversación 0013; la cursiva y el subrayado son míos).
78!! ARACELI LÓPEZ SERENA ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 (70) 0103 D: […] cuando [h]a tiraoestaba tirando Lorenzo/ el Álvaro se quedabaa§ 0104 E: §se quedaba atrás§ 0105 D: § se quedaba atrás (Corpus Val.Es.Co. 2.0. [en línea], conversación 0015; la cursiva es mía). (71) 0126 P: mira este↑ mira este↑ [mira=] 0127 D: [eemira] […] 0130 P: pero arriesgando ¿eh?/// se la ha devuelto 0131 D: casi se la ha devuelto 0132 P: se la ha devuelto al Bautista […] 0147 D: se ha colao/ se ha colao§ 0148 P: § se ha colaoo […] 0158 P: en el paro noo↑ o no se han// [movido=] 0159 D: [o no se han movido] 0160 P: =no se han movido como él […] 0173 D: exactamente/ [que lo compras/ que lo compras] 0174 P: [como un supermecado/ que lo compras] […] […] 0179 D: § la venderás/ también la puedes vender 0180 P: también la puedes vender/ […] (Corpus Val.Es.Co. 2.0. [en línea], conversación 0015; la cursiva es mía). En relación con la posibilidad de que se trate de un fenómeno de tradicionalidad discursiva se encuentra el hecho de que sea un esquema especialmente recurrente cuando se están describiendo imágenes televisivas, que es justamente la actividad que llevan a cabo los hablantes del fragmento anterior, y también los periodistas Matías Prats y Ricardo Ortega, en el informativo del 11 de septiembre de 2001, analizado por Elena Méndez y Elena Leal (2006): (72) R.O.: [parece que ha sido otro avión] M.P.: = en la otra torre§ R.O.: § parece/ parece/ que ha sido otro avión […] (Méndez y Leal 2006: 190; la cursiva es mía). (73) M.P.: § Ricardo ¿tú estás viendo las imágenes como nosotros?/ es que§ R.O.: § yo lo estoy viendo en/ lo estoy viendo/ en/ en/ directo/ Matías/ estoy delante (de una de las torres) § M.P.: § es que/ es que es un boquete tremendo el que ha producido/ ¿es?§ R.O.: §sí/ es un boquete tremendo y además […] (Méndez y Leal 2006: 192; la cursiva es mía).
Gramática, discurso, oralidad: las formas “invisibles” de la polaridad positiva 79 ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 (74) R.O.: § sí están informando ahora que ese avión/ probablemente/ si se confirma que ha sido el avión/ el avión secuestrado es seee disponía aterrizar/ en el aeropuerto de La Guardia↑ que es un/ aeropuerto que que [está en el área de Queens =] M.P.: [que está muy cerca] R.O.:= en Nueva York sí§ M.P.: § [está muy muy cerca/ ese aeropuerto de las torres] R.O.: [sí muy cerca muy cerca de las torres] (Méndez y Leal 2006: 201; la cursiva es mía). En estos ejemplos, estamos ante estructuras paralelísticas que, como vimos en muchos fragmentos extraídos de transcripciones conversacionales coloquiales, no discriminan entre polaridad positiva o negativa: (75) R.O.: § sí habéis podido apreciar que/ que es de tamaño mayor que una/ una avioneta§ M.P.: §no la [hemos visto↑=] R.O.: [no la habéis visto] M.P.: = no la hemos visto/ hemos visto solamente/ el el impacto […] (Méndez y Leal 2006: 203; la cursiva es mía). En todo caso, es importante, además, tener en cuenta que los niveles distinguidos no son compartimentos estancos, esto es, que es factible que la ecolalia, como posibilidad universal, genere, en el nivel individual del texto como unidad de actuación lingüística (cfr. infra la fig. 4, diseñada por Loureda 2010, 2013), realizaciones ecoicas particulares que devengan, en algún ámbito discursivo concreto, una suerte de norma general y se trasladen desde la dimensión particular del texto a la dimensión tradicional. NIVEL UNIVERSAL DETERMINACIÓN PROGRESIVA NIVEL IDIOMÁTICO nivel de la palabra nivel oracional nivel de texto (texto-nivel) NIVEL INDIVIDUAL (TEXTO-UNIDAD) dimensión universal CREATIVIDAD dimensión tradicional dimensión particular FIGURA 4. La movilidad entre los niveles universal, idiomático e individual del lenguaje (Loureda, 2010) Así pues, lo que pretendía ser, en inicio, un intento por dar visibilidad a formas de afirmación que habían permanecido ocultas para quienes se habían
80!! ARACELI LÓPEZ SERENA ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 acercado a ellas desde una perspectiva gramatical y no discursiva ha desembocado, a la postre, en un planteamiento más bien programático sobre cómo sería factible abordar la descripción, tanto de estas formas “invisibles”, como de las formas a las que las gramáticas han dado mayor visibilidad (sí, evidentemente), en el marco de un modelo teórico que integrara, categorizándolos en compartimentos diferenciados, tanto los elementos gramaticales idiomáticos como los elementos discursivos y distinguiendo, entre estos últimos, entre sus dimensiones universal, tradicional y particular. Esbozado, en estas páginas, el planteamiento programático, queda para futuros trabajos el análisis pormenorizado de las diferentes formas “ya visibles” detectadas en esta primera incursión. BIBLIOGRAFÍA BARRA JOVER, M. (2008), “Tradición discursiva, creación y difusión de innovaciones sintácticas: la cohesión de los argumentos nominales a partir del siglo XIII”, en Sintaxis histórica del español y cambio lingüístico. Nuevas perspectivas desde las Tradiciones Discursivas, Kabatek, J. (ed.), Madrid/Frankfurt, Iberoamericana / Vervuert, 127-149. BEINHAUER, W. (1958), Spanische Umgangsprache. Zweite und verbesserte Auflage, Bonn, Ferd. Dümmlers Verlag. (trad. de Huarte Morton, F., El español coloquial, Madrid, Gredos, 1958/1963[19913]). BLANCHE-BENVENISTE, CL. (1998), Estudios lingüísticos sobre la relación entre oralidad y escritura, Barcelona, Gedisa. Blanche-Benveniste, Cl., Bilger, M., Rouget, Chr., van den Eynde, K. (1991), Le français parlé. Études grammaticales, París, CNRS. BRIZ, A. y GRUPO VAL.ES.CO. (2002), Corpus de conversaciones coloquiales, Madrid, Arco/Libros. BRIZ, A. y GRUPO VAL.ES.CO. (2003), “Un sistema de unidades para el estudio del lenguaje coloquial”, Oralia, 6, 7-61. BRIZ, A. y GRUPO VAL.ES.CO. (2014), “Las unidades del discurso oral. La propuesta Val.Es.Co. de segmentación de la conversación”, Estudios de Lingüística del Español, 35, 13-73. CABEDO, A. y PONS BORDERÍA, S. (coords.), Corpus Valesco 2.0 [en línea]. Valencia: Departamento de Filología Española de la Universidad de Valencia. Disponible en: <www.valesco.es>. COROMINAS, J. y PASCUAL, J.A. (1991-1997), Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Madrid, Gredos. COSERIU, E. (1955-56[19672), “Determinación y entorno. Dos problemas de una lingüística del hablar”, en Teoría del lenguaje y lingüística general, Madrid, Gredos, 282-323. (Publicado originalmente en Romanistisches Jahrbuch, VII, 29-54). GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, R. (2009), La expresión de la afirmación y la negación, Madrid, Arco Libros. HARRIS, R. (1980), The Language-Makers, Ithaca, Nueva York, Cornell University Press. HARRIS, R. (1981), The Language Myth, Nueva York, St. Martin's Press.
Gramática, discurso, oralidad: las formas “invisibles” de la polaridad positiva 81 ANU.FILOL.ESTUD.LINGÜÍST., 8/2018, pp. 57-83. ISSN: 2014-1408. DOI: 10.1344/AFEL2018.8.3 HARRIS, R. (1987), The Language Machine, Londres, Duckworth. HARRIS, R. (1990), “Scriptism”, en The Foundations of Linguistic Theory. Selected Papers of Roy Harris, Love, N. (ed.), Londres y Nueva York, Routledge. JØRGENSEN, A.M. (2008), “COLA: Un corpus Oral de Lenguaje Adolescente”, en Discurso y oralidad. Homenaje a José Jesús de Bustos Tovar, Cortés, L. (coord.), Madrid, Arco/Libros, vol. 1, 225-234. KENISTON, H. (1937), The syntax of Castilian prose: The sixteenth century, Chicago, The University of Chicago Press. KOCH, P. y OESTERREICHER, W. (1985), “Sprache der Nähe – Sprache der Distanz. Mündlichkeit und Schriftlichkeit im Spannungsfeld von Sprachtheorie und Sprachgeschichte”, Romanistisches Jahrbuch, 36, 15-43. KOCH, P. y OESTERREICHER, W. (1990), Gesprochene Sprache in der Romania: Französisch, Italienisch, Spanisch, Tübingen, Max Niemeyer. (trad. de López Serena, A., Lengua hablada en la Romania: español, francés, italiano, Madrid, Gredos, 1990[2007]). KOCH, P. y OESTERREICHER, W. (20112), Gesprochene Sprache in der Romania: Französisch, Italienisch, Spanisch, Berlín/Nueva York, Walter de Gruyter. LINELL, P. (1982), The Written Bias in Linguistics, Liköping, University of Liköping, Department of Communication Studies. LINELL, P. (1988), “The impact of literacy on the conception of language”, en The written world: Studies in literate thought and action, Säljö, R. (ed.), Berlín, Springer, 41-58. LINELL, P. (2005), The Written Language Bias in Linguistics. Its nature, origins, and transformations, New York, Routledge. LÓPEZ SERENA, A. (2002), “Reseña de Koch, Peter/Oesterreicher, Wulf (1990), Gesprochene Sprache in der Romania: Französisch, Italienisch, Spanisch”, Lexis, XXVI, nº 1, 255-271. LÓPEZ SERENA, A. (2007a), “El concepto de ‘español coloquial’: vacilación terminológica e indefinición del objeto de estudio”, Oralia, 10, 161-191. LÓPEZ SERENA, A. (2007b), “La importancia de la cadena variacional en la superación de la concepción de la modalidad coloquial como registro heterogéneo”, Revista Española de Lingüística, 37, 371-398 LÓPEZ SERENA, A. (2007c), Oralidad y escrituralidad en la recreación literaria del español coloquial, Madrid, Gredos. LÓPEZ SERENA, A. (2008a), “El sesgo escriptista en la historia de la reflexión sobre el lenguaje y en la ciencia lingüística contemporánea: la escritura como instrumento conceptual y filtro analítico falaz”, Lynx. Panorámica de Estudios Lingüísticos, 7, 135- 153. LÓPEZ SERENA, A. (2008b), “La escritura(liza)ción de la sintaxis oral en la edición de entrevistas periodísticas”, en Romanische Syntax im Wandel, Stark, E., Schmidt- Riese, R. y Stoll, E. (eds.), Tübingen, Gunter Narr, 531-547 LÓPEZ SERENA, A. (2011), “La doble determinación del nivel histórico en el saber expresivo. Hacia una nueva delimitación del concepto de tradición discursiva”, Romanistisches Jahrbuch, 62, 59-97 LÓPEZ SERENA, A. (2013), “Variación y variedades lingüísticas: un modelo teórico dinámico para abordar el estatus de los fenómenos de variación del español hablado en Andalucía”, en Conciencia y valoración del habla andaluza, Narbona Jiménez, A. (coord.), Sevilla, Servicio de Publicaciones de la Universidad Internacional de Andalucía, 73-127.