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El programa de formación y apoyo familiar. Una intervención desde los servicios sociales de Sevilla con familias en situación de riesgo psicosocial

Hidalgo García, María Victoria; Menéndez Álvarez-Dardet, Susana; Sánchez Hidalgo, José; Lorence Lara, Bárbara; Jiménez García, Lucía

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EL PROGRAMA DE FORMACIÓN Y APOYO FAMILIAR. UNA INTERVENCIÓN DESDE LOS SERVICIOS SOCIALES DE SEVILLA CON FAMILIAS EN SITUACIÓN DE RIESGO PSICOSOCIAL Mª Victoria Hidalgo García1 Susana Menéndez Álvarez-Dandet2 José Sánchez Hidalgo3 Bárbara Lorence Lara4 Lucía Jiménez García5 Presentamos aquí el Programa de Formación y Apoyo Familiar que viene siendo implantado desde el año 2005 en todos los Centros Sociales de la ciudad de Sevilla, al auspicio de diversos Convenios de Colaboración entre la Delegación de Bienestar Social del Ayuntamiento de Sevilla y la Universidad de Sevilla. El Programa de Formación y Apoyo Familiar trata, tanto de optimizar a la familia como escenario de desarrollo y educación para los hijos e hijas, como de potenciar las redes de apoyo formal e informal con las que cuenta la familia en su entorno social. Los datos de evaluación disponibles hasta el momento son prometedores y permiten ser optimistas en cuanto a la eficacia de este tipo de programas de intervención para las madres y padres que se encuentran en situación de riesgo psicosocial. OBJETIVOS, CONTENIDOS Y METODOLOGÍA DEL PROGRAMA FAF El programa de Formación y Apoyo Familiar (FAF) constituye una intervención inscrita dentro del marco de las actuaciones que llevan a cabo los profesionales de los Servicios Comunitarios de la ciudad de Sevilla. Se trata de un programa de corte psiceducativo y comunitario que se integra dentro de las actuaciones preventivas y formativas que se llevan a cabo con las familias en situación de riesgo psicosocial que son atendidas por los Servicios Sociales. 1Doctora en Psicología. Prof. Del Dep. de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla. 2Dep. de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Huelva. 3Dep. de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla. 4Dep. de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla. 5Dep. de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla. Diseñado específicamente para atender las necesidades de las familias en situación de riesgo psicosocial, el objetivo general del programa es proporcionar a las madres y padres usuarios de los Servicios Sociales una fuente de apoyo que les permita desempeñar más exitosa y eficazmente sus tareas y responsabilidades educativas. Esta intervención con los padres y las madres repercute en el sistema familiar, optimizando las relaciones interpersonales y la dinámica familiar cotidiana. Este objetivo y finalidad general puede desglosarse en una serie de objetivos específicos: – Promover en los padres y las madres una reflexión sobre sus ideas evolutivo-educati- vas que les permita percibir a sus hijos e hijas como llenos de potencialidades y a ellos mismos como agentes educativos competentes para influir positivamente en ese desarrollo. – Ampliar el nivel de conocimientos que los padres y madres tienen acerca de los procesos de desarrollo y educación durante la infancia y la adolescencia. – Promover interacciones satisfactorias entre progenitores e hijos, enseñando a los padres y a las madres que hay formas de relación que son mejores y más eficaces que otras y que ellos las pueden usar cotidianamente. – Aumentar los sentimientos de seguridad, competencia y satisfacción de los progenitores tanto personalmente como en su papel como educadores. –Promover el crecimiento y desarrollo personal de los progenitores de cara a posibilitar un mejor afrontamiento de sus trayectorias vitales. – Facilitar la adaptación de los padres y las madres al cambio que suponen las diversas transiciones, normativas y no normativas, en la dinámica del ciclo familiar (la llegada de los hijos a la adolescencia, situaciones de separación y divorcio, etc.). – Posibilitar un lugar de encuentro entre padres y madres que sirva para facilitar el intercambio de experiencias y para potenciar redes de apoyo informales. Para alcanzar estos objetivos, el programa FAF adopta un formato de trabajo en grupos de madres y padres (fundamentalmente madres), con unos 10-12 participantes que son guiados por un coordinador o coordinadora (el psicólogo o psicóloga responsable del equipo de atención familiar de la zona). – El hecho de plantear un programa entre cuyos destinatarios, sin duda, existe una considerable diversidad, conlleva no pocas dificultades a la hora de afrontar el diseño y la elaboración de sus materiales. Para atender a esta diversidad, la selección tanto de los contenidos como de las características formales se ha llevado a cabo de forma que permita adecuar los materiales a las características, los valores y el nivel instruccional de los diferentes grupos que componen una población tan amplia y heterogénea como es la de las madres y los padres usuarios de los Servicios Sociales Comunitarios. – En relación con los contenidos, el programa FAF se compone de catorce módulos agrupados en cinco bloques temáticos, precedidos de un bloque introductorio. Aunque los aspectos evolutivos y las habilidades parentales constituyen el eje central que articula los módulos de trabajo, distintos contenidos relacionados con el trabajo de habilidades de carácter más personal (estrategias de afrontamiento de problemas, conocimiento de las propias capacidades y autoestima, establecimiento de redes de apoyo social, etc.) están incluidos de forma transversal a la largo de todo el programa. En el cuadro 1 se recogen los contenidos correspondientes a cada uno de los módulos, así como su organización en bloques temáticos. Mª VICTORIA HIDALGO GARCÍA, SUSANA MENÉNDEZ ÁLVAREZ-DANDET, JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO, BÁRBARA LORENCE LARA Y LUCÍA JIMÉNEZ GARCÍA 414 INTRODUCCIÓN Módulo 0 Bloque I. PROCESOS Y ESCENARIOS DEL DESARROLLO HUMANO: Módulo 1. Desarrollo infantil. Módulo 2. Desarrollo adolescente. Módulo 3. Desarrollo adulto. Módulo 4. El sistema familiar. Bloque II. RELACIONES PADRES-HIJOS: Módulo 5. Actuando como padres y madres. Módulo 6. Estilos educativos: normas y disciplina. Módulo 7. Estilos educativos: afecto y comunicación. Módulo 8. Resolución de conflictos. Bloque III. OTRAS RELACIONES EN EL ÁMBITO FAMILIAR: Módulo 9. Relaciones de pareja. Módulo 10. Relaciones entre hermanos. Bloque IV. RELACIONES DE LA FAMILIA CON LA COMUNIDAD: Módulo 11. Apoyo social e integración en la comunidad. Módulo 12. Familia y escuela. Módulo 13. Ocio constructivo y hábitos saludables. Bloque V. PROBLEMAS DE AJUSTE: Módulo 14. Problemas de ajuste durante la infancia y la adolescencia. Cuadro 1. Contenidos del Programa FAF Cada uno de los módulos del programa incluye una relación de objetivos y un número amplio de actividades, con duración y dinámica diferentes. Las sesiones no tienen un forma- to único y cerrado sino que cada profesional tiene que diseñar sus sesiones de trabajo con las madres y los padres eligiendo, entre las actividades propuestas para cada módulo, aquellas que considere más apropiadas. Esta planificación se hace teniendo en cuenta tres aspectos: las características específicas del grupo de madres y padres, los objetivos concretos que se trata de alcanzar y el tiempo de que se dispone para abordar cada uno de los temas de trabajo. Los materiales tienen una estructura muy flexible y el formato final de cada aplicación del programa puede ser muy diferente dependiendo de las características de cada grupo y de los objetivos específicos que persiga el profesional responsable del grupo. La amplitud de los contenidos propuestos y la gran variedad de actividades diseñadas se relaciona con el período previsto para la aplicación del programa, que es de dos años consecutivos, con formato de curso académico, y con una periodicidad semanal. La duración de cada sesión semanal es de dos horas. 415 ELPROGRAMA DE FORMACIÓN Y APOYO FAMILIAR En relación con la metodología debemos decir que el programa FAF utiliza una fórmula activa y experiencial, basada en la reflexión y el análisis tanto de las propias prácticas educativas como de las de otros progenitores ante las mismas situaciones. Actuaciones que encajan en lo que se denomina un modelo participativo de formación (Maíquez y Capote, 2001;libro Maguisa). Los procedimientos que permiten conseguir estos objetivos son los métodos inductivos basados en la reflexión, la discusión y el trabajo de elaboración en grupo. Las actividades incluidas en el programa FAF utilizan diferentes tipos de dinámicas de grupo: lluvia de ideas, debates, role-playing, análisis de casos, trabajos en pequeño grupo y puesta en común posterior, etc. Además, dado que el nivel cultural predominante entre las madres y padres participantes en este programa no es muy elevado, muchos de los contenidos se abordan mediante actividades manipulativas que, además de ayudar a promover la reflexión, resultan sencillas y gratificantes, reforzando así la participación. IMPLEMENTACIÓN Y EVALUACIÓN: RESULTADOS PRELIMINARES La primera aplicación del programa FAF comenzó en el curso 2005/06 con un total de 116 familias distribuidas en 9 grupos, con una media aproximada de 13 participantes por grupo, correspondientes a distintos centros sociales de la ciudad de Sevilla. En el curso 2006/07 comenzó la segunda aplicación del programa, con un total de 87 familias distribuidas en 8 grupos y, de nuevo, en el curso 2007/08 el programa ha comenzado a aplicarse con 89 familias. Por tanto, en la actualidad son más de 300 las familias que han participado en el programa FAF. La selección de familias para la participación en el programa es realizada por los profesionales de los equipos de atención familiar responsables de cada una de las Zonas de Trabajo Social en las que está dividida la ciudad de Sevilla. De todas las familias usuarias de los centros de Servicios Sociales, los profesionales seleccionan, mediante entrevistas individuales, a aquellas que potencialmente pueden beneficiarse más de este tipo de intervención y que cumplen con unos criterios previamente consensuados entre todos los profesionales. En concreto, las familias participantes se caracterizan por tener expedientes activos por razones de preservación familiar, tener menores a su cargo y, según la tipología usada por los técnicos comunitarios, estar en situación de dificultad o riesgo moderado. Un aspecto de gran interés en cualquier programa de intervención es todo lo relacionado con la continuidad y/o abandono de los participantes a lo largo de la aplicación del programa. En este sentido, los datos disponibles sobre el absentismo sufrido durante las dos primeras aplicaciones del FAF son bastante positivos. Del total de mujeres y hombres que se incorporaron a los grupos, teniendo en cuenta el criterio de haber asistido a más de dos sesiones, abandonaron el programa aproximadamente el 10% de los participantes. En la mayoría de los casos, además, las bajas se produjeron por razones justificadas: incorporación laboral, cambio de domicilio, etc. La evaluación del programa FAF se está llevando a cabo de acuerdo con un diseño pretest-postest con grupo control, que se concreta en el seguimiento longitudinal, durante los dos años de aplicación, de las familias que participan en el programa6(grupo experimental) y de un grupo de familias también usuarias de los Servicios Sociales pero que no participan por razones de imposibilidad de horario, obligaciones laborales, etc. (grupo control). Ambos grupos son comparables en cuanto a su perfil psicosocial y sólo difieren por su participación o no en el programa FAF. Mª VICTORIA HIDALGO GARCÍA, SUSANA MENÉNDEZ ÁLVAREZ-DANDET, JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO, BÁRBARA LORENCE LARA Y LUCÍA JIMÉNEZ GARCÍA 416 6La evaluación del programa se comenzó a partir de la segunda aplicación del mismo, es decir, con las familias que comenzaron en el curso 2006/07. Esta evaluación se está llevando a cabo mediante la cobertura de un proyecto de investigación I+D (ref. SEJ2007-66105). Para llevar a cabo la investigación de evaluación, a lo largo de los dos años que dura la aplicación del programa realizamos tres recogidas de información: al inicio del grupo (fase de pretest), al finalizar el primer año (fase de seguimiento) y al finalizar el segundo año (fase de postest). En cada una de estas fases se recogen datos relativos a diversas dimensiones de análisis de la dinámica familiar que se concretan en índices tanto individuales como interpersonales y familiares. Para evaluar estos índices se utilizan diferentes instrumentos, la mayoría de ellos herramientas elaboradas por diversos autores y ampliamente utilizadas en la investigación para analizar dinámicas familiares. En algún caso, adaptamos alguna escala o bien la diseñamos nosotros mismos. Puesto que el programa FAF dura dos años consecutivos y la evaluación se comenzó con la aplicación iniciada en el curso 2006/07, en el momento de redactar estas páginas estamos en disposición de ofrecer únicamente datos preliminares del final del primer año de aplicación del programa, los recogidos hasta la fase de seguimiento, así como las principales características sociodemográficas de los participantes en la investigación de evaluación. En relación con las características sociodemográficas, podemos decir que se trata mayoritariamente de mujeres con un rango de edad relativamente amplio (oscila entre 24 y 69 años, con una media de 41) y que, respecto a otros indicadores, tienen un perfil bastante homogéneo. Así su nivel cultural es bastante bajo (un 44’4% de ellas sólo ha completado estudios primarios, y un 33’3% no ha llegado a terminarlos) y aunque presentan una alta tasa de actividad laboral (trabaja un 77’3% de ellas) su situación profesional es bastante precaria (el 84’6% trabaja en empleos de baja o nula cualificación, empleos que, aunque son estables en un 63’3% de los casos, sólo están regulados por contrato en un 39% de las ocasiones) y aportan unos ingresos muy moderados (media de 571’35 euros, con una desviación tipo de 306’17 euros). De hecho, un 48’9% de las familias de las mujeres que participan en el programa reciben ayudas económicas de los Servicios Sociales. La precariedad laboral y económica que se acaba de describir resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta que un 63’2% de las madres de la muestra encabezan hogares monoparentales y que en un 71% de estos casos el padre no aporta pensión ni ningún tipo de ingreso a la economía familiar. Finalmente debemos destacar que las participantes en el estudio forman parte de núcleos familiares con una media de 4 miembros, de los cuales algo más de 2 son menores, y que en un 11’8% de los casos también conviven otras personas, la mayoría de las ocasiones miembros de la familia extensa. Aunque, como hemos señalado anteriormente, no podemos ofrecer aún resultados de la evaluación, disponemos de algunos datos recogidos, tanto al inicio de la aplicación del programa como en la fase intermedia de seguimiento, que pueden ofrecer una visión preliminar del impacto del programa y de la valoración que las usuarias hacen del mismo. En primer lugar, debemos comentar que las madres del estudio afrontaron su participación en el programa con unas expectativas bastante altas: el 67’1% de ellas esperaba que su participación en los grupos de formación les permitiera cambiar y mejorar mucho o totalmente su desempeño como madres, mientras que el 74’8% tenían unas expectativas igualmente optimistas respecto al impacto positivo que podría tener su participación en el programa sobre aspectos de su desarrollo socio-personal. Es interesante señalar que las diferencias entre las expectativas con las que unas mujeres y otras afrontaban su participación en el programa guardaban relación con distintas características psicosociales de estas mujeres. Así, las participantes que comenzaban el programa anticipando cambios más notables en su papel como madres eran mujeres que, por un lado, se sentían, en la fase de pretest, poco satisfechas con dicho rol (r=-.217, p<.05) y, por otro, 417 ELPROGRAMA DE FORMACIÓN Y APOYO FAMILIAR mostraban un perfil en relación con el apoyo social material o tangible caracterizado por redes relativamente amplias (r=.273, p<.01), una elevada necesidad de este tipo de apoyo (r=.279, p<.01), al tiempo que una también elevada satisfacción con el apoyo recibido, tan- to en general (r=.341, p<.001) como específicamente, en los ámbitos emocional (r=.254, p<.05) e informativo (r=.303, p<05). En cuanto a las expectativas de cambios personales asociadas a los grupos de formación, encontramos que las que esperaban este resultado del programa eran especialmente las mujeres jóvenes (r=-.244, p<.05) y justamente las que manifestaban en la fase de pretest una mayor necesidad de apoyo, tanto en general (r=.373, p<.001) como específicamente y de forma tangible o material (r=.407, p<.001). Como antes señalábamos, prácticamente a la mitad de la intervención llevamos a cabo una segunda recogida de información, la correspondiente a la fase de seguimiento. En este momento y respecto a los grupos de los que actualmente disponemos de datos, los resultados de la implicación de las participantes son variados. Las usuarias han asistido por término medio a un 62’9% de las sesiones y lo han hecho con puntualidad en un 64’3% de los casos. Los registros semanales de los técnicos indican que las razones para ausentarse de algunas sesiones, o para llegar tarde a las mismas, tienen que ver con las responsabilidades familiares de las usuarias (25% de las ocasiones), razones circunstanciales (5%), requisitos relacionados con su trabajo o con su formación (5%) o con una combinación de razones (30%); en un 35% de los casos se desconoce el motivo. Al margen de lo anterior, las participantes en los grupos se han implicado activamente en un 85’71%, en la realización de las tareas y las actividades planteadas y, mediante escalas de 1 a 3, su participación ha sido descrita, por los coordinadores/as de los grupos, con una media de 2’51 (DT= 0’41) y su motivación e interés con 2’46 (DT= 0’40). Por otro lado, la satisfacción de las madres con su participación en los grupos de formación ha resultado ser bastante elevada: en una escala cuyo valor máximo es 145, la media obtenida ha sido 121,18 (DT= 7,62). Además de conocer la satisfacción global, promediamos las dos subescalas que componen esta prueba para poder comparar la satisfacción de las participantes con las actividades y el desarrollo de los grupos, por un lado, y específicamente con el papel desempeñado por el coordinador o coordinadora, por otro. En este sentido, los resultados obtenidos reflejan que las madres están muy satisfechas tanto con el contenido y metodología del programa como con el papel desempeñado por los profesionales, siendo incluso más alta la valoración respecto a los coordinadores y coordinadoras (medias de 4’75 y 4’05 respectivamente), A pesar del carácter muy preliminar de estos resultados, quisimos explorar qué índices se asociaban a una mayor satisfacción entre las madres, con objeto de disponer de algunos indicadores preliminares de la primera parte de la intervención. Los resultados de estos análisis mostraron que las usuarias más satisfechas con el programa (específicamente con los aspectos de contenido y metodología) tendían a ser, por un lado, las mujeres que lo habían iniciado un año antes con unas expectativas más optimistas en cuanto a los posibles cambios personales que podían obtener con la participación en este programa (r=.485, p<.05). Por otro lado, las madres más satisfechas también resultaron ser las que tenían puntuaciones relativamente altas en la escala HOME (r= .535, p<.05), pero que se sentían en el pretest poco eficaces y más críticas con su papel de madres (r=-.49, p<.05), y mostraban un perfil moderado de riesgo, pues tendían a pertenecer al grupo que acumulaba menos circunstancias estresantes o de riesgo (F= 3’52, p<.05). Mª VICTORIA HIDALGO GARCÍA, SUSANA MENÉNDEZ ÁLVAREZ-DANDET, JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO, BÁRBARA LORENCE LARA Y LUCÍA JIMÉNEZ GARCÍA 418 CLAVES PARA AVANZAR Aunque los datos de la evaluación disponibles hasta el momento son escasos y de carácter preliminar, nos permiten ser optimistas en cuanto a la eficacia del programa. El elevado índice de satisfacción de las madres a la mitad de la aplicación del programa y el moderado índice de abandono constituyen, en gran medida, indicadores fiables de que las participantes encuentran con su participación en los grupos una forma de recibir parte del apoyo emocional que tanto necesitan. No obstante, necesitamos datos más objetivos, al final de la aplicación completa del programa, para poder extraer conclusiones definitivas sobre los cambios experimentados por las participantes entre el pretest y en el postest en las distintas dimensiones personales y familiares evaluadas. Un aspecto que nos parece especialmente destacable de los datos disponibles hasta estos momentos es lo que tiene que ver con las características de las madres que se muestran más satisfechas. Se trata de mujeres de riesgo medio, críticas con su desempeño como madres pero que se mostraron especialmente motivadas al incorporarse al programa y con expectativas positivas en cuanto a la utilidad y los beneficios que podían obtener. En suma, podemos concluir que este tipo de programas psicoeducativos y comunitarios, en los que se trabajan habilidades parentales al mismo tiempo que contenidos de desarrollo personal, parecen constituir un modelo de intervención eficaz para atender las necesidades de apoyo y formación que presentan las familias en situación de riesgo psicosocial. No obstante, este tipo de intervención familiar parece ser más adecuada para unas familias que para otras, siendo el grado de riesgo y las propias expectativas de las madres aspectos claves que parecen influir en la utilidad y eficacia del programa. Los datos completos de la investigación de la evaluación son necesarios para poder confirmar estas ideas y, sobre todo, para conocer si realmente este tipo de programas permite a las mujeres de familias en situación de riesgo crecer como personas al mismo tiempo que optimizar su desempeño como madres. BIBLIOGRAFÍA CITADA Abidin, R. R., y Brunner, J. F. (1995). Development of a Parenting Alliance Inventory. Journal of Clinical Child Psychology, 24, 31-40. Barrera, M. (1980). A method for the assessment of social support networks in community survey research. Connections, 3, 8-13. Bradley, R., y Caldwell, B. (2000). HOME inventory. Little Rock: Center for Research on Teaching and Instruction, University of Arkansas. Fowers, B. 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Intervención Psicosocial, 10(2), 185-198. Mª VICTORIA HIDALGO GARCÍA, SUSANA MENÉNDEZ ÁLVAREZ-DANDET, JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO, BÁRBARA LORENCE LARA Y LUCÍA JIMÉNEZ GARCÍA 420