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El Historiae encomium (1517) de Andrea Alciato: introducción, edición crítica y traducción anotada

Antón, Beatriz

Abstract

Historiae encomium es el título con el que, desde 1530, se conoce la Epístola a Galeazzo Visconti que el jurista Andrea Alciato escribió como prefacio a sus Annotationes in Cornelium Tacitum (Milán, 1517). En este texto no solo hace un entusiasta elogio de la historia, que considera superior a otras disciplinas, sino una vehemente defensa de Tácito, al que concede la primacía sobre Tito Livio. Sin embargo, no existe aún una edición moderna ni una traducción de dicha Epístola. De ahí mi intención de hacer la primera edición crítica del texto latino y la primera traducción completa y anotada, a fin de facilitar la comprensión de un opúsculo con el que Alciato marcó un hito en la pervivencia de Tácito y en la corriente tacitista.

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 El Historiae encomium (1517) de Andrea Alciato: introducción, edición crítica y traducción anotada The Historiae encomium (1517) by Andrea Alciato: introduction, critical edition and annotated translation Beatriz Antón1 Universidad de Valladolid (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3050-2733 Recibido: 16-01-2023 Aceptado: 30-06-2023 Resumen Historiae encomium es el título con el que, desde 1530, se conoce la Epístola a Galeazzo Visconti que el jurista Andrea Alciato escribió como prefacio a sus Annotationes in Cornelium Tacitum (Milán, 1517). En este texto no solo hace un entusiasta elogio de la historia, que considera superior a otras disciplinas, sino una vehemente defensa de Tácito, al que concede la primacía sobre Tito Livio. Sin embargo, no existe aún una edición moderna ni una traducción de dicha Epístola. De ahí mi intención de hacer la primera edición crítica del texto latino y la primera traducción completa y anotada, a fin de facilitar la comprensión de un opúsculo con el que Alciato marcó un hito en la pervivencia de Tácito y en la corriente tacitista. Palabras-clave: Alciato, Tácito, Tacitismo, Historiae encomium, edición crítica, traducción. Abstract Historiae encomium is the title under which the Epistle to Galeazzo Visconti that the jurist Andrea Alciato wrote as a preface to his Annotationes in Cornelium 1 ([email protected]). Catedrática de Filología Latina de la Universidad de Valladolid y miembro de la Red Internacional de Excelencia Científica Europa Renascens. Sus trabajos más recientes son: “Las Empresas de los Reyes de Castilla (y León) de Francisco de la Reguera y Serna: hierografías barrocas para instrucción de príncipes (Estudio de las empresas de los reyes de época medieval)”, en L. Cuesta Torre (ed.), El legado literario de Castilla y León desde la Edad Media al Romanticismo, Berlin, Peter Lang, 2021, pp. 189-249; “La asociación simbólica entre la salamandra, Cleón y los pescadores de anguilas en los Emblemata (1596) de Denis Lebey”, Veleia 38, 2021, pp. 251-268; “La representación zoológico-simbólica de los sediciosos y agitadores en los Symbola et Emblemata de Joaquín Camerario”, Anuario de Estudios Filológicos 44, 2021, pp. 21-51. 314 Beatriz Antón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 Tacitum (Milan, 1517) is known since 1530. In this text not only does Alciato make an enthusiastic praise of history, which he considers superior to other disciplines, but a vehement defense of Tacitus, to whom he grants primacy over Titus Livius. However, there is not yet a modern edition nor a translation of this Epistle. For this reason I have prepared the first critical edition of the Latin text and the first complete and annotated translation, in order to facilitate the understanding of an opuscle with which Alciato marked a milestone in the tradition of Tacitus and the Tacitist movement. Keywords: Alciatus, Tacitus, Tacitism, Historiae encomium, critical edition, translation. El polímata Andrea Alciato (Alzano (Milán), 1492 - Pavía, 1550)2 es una figura señera en la fortuna y pervivencia de Cornelio Tácito no solo por haber escrito el primer comentario a la obra del historiador romano, sino también por haber proclamado en la epístola praefatio, divulgada luego como Historiae encomium (en adelante HE), su preferencia por Tácito en detrimento de Tito Livio. Ambas aportaciones, absolutamente innovadoras, aparecieron en la edición “pirata” de los Opera omnia de Tácito que, en 1517, publicó Alessandro Minuziano. Alciato desempeñó, asimismo, un papel pionero en otras áreas de conocimiento, aun cuando parte de su obra permanece todavía inédita. Así, ha pasado a la posteridad como promotor del humanismo jurídico3, como fundador de la epigrafía moderna4 y como dux et praeses del género emblemático5. De las dos contribuciones arriba mencionadas que lo convirtieron en adalid de la primera generación de “tacitólogos” es la epístola la que aquí me interesa, ya que aún no cuenta con una edición crítica ni con una traducción completa. En función de esto, organizo mi trabajo en tres apartados: una sucinta introducción; la edición crítica del texto latino y la traducción profusamente anotada. De este modo, los estudiosos de Alciato, de Tácito y del Tacitismo tendrán fácil y completo acceso a un opúsculo con frecuencia citado, pero en general conocido solo de forma superficial o fragmentaria. 2 Consúltense los estudios generales de Abbondanza 1960; Callahan 1985; Russell 1997; Grendler 1999; Eisenbichler 2007; Wijffels 2021; Rolet - Rolet 2013: 33-52. 3 Frente a la interpretación tradicional (mos Italicus) o bartolista (su principal representante era Bartolo de Saxoferrato † 1357), Alciato defendía la interpretación y enseñanza del derecho romano a la luz de la literatura y la historia antiguas (mos Gallicus); vid. Mesnard, 1950; Warembourg 2013; Bovier 2017; Rossi 2020: 266-273; Wijffels 2021: 251-255. 4 Mommsen (1877: 624), debido a su obra de juventud (aún inédita) Monumentorum… Collectanea o Antiquitates Mediolanenses (Antón 2016: 21; Drysdall 2022: 19-26). 5 Su Emblematum Liber (Augsburgo 1531) es la piedra angular del género emblemático (Drysdall 2008; Antón 2016). 315 El Historiae encomium (1517) de Andrea Alciato: introducción, edición crítica y traducción anotada Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 I. INTRODUCCIÓN 1. Alciato, que había estudiado humaniores litterae en Milán (ca. 1497- 1506), y derecho en Pavía (1507-1511) y en Bolonia (1511-1514), redactó unas Annotationes a Tácito poco antes de doctorarse in utroque iure en Ferrara (18 de marzo de 1516)1. Estas notas2, presididas por la epístola dedicada a Galeazzo Visconti, se incluyeron al final de la edición de Tácito que su amigo el filólogo y tipógrafo Minuziano3 publicó en Milán (1517)4. Esta edición reproducía, sin variantes (incluida la portada), la de Filippo Beroaldo el Joven (Roma 1515)5, la primera completa que se hacía del historiador romano, al incluir los primeros libros de Anales6, que habían llegado a Roma en 1508 procedentes de la abadía benedictina de Corvey (Westfalia), gracias a la mediación de Juan de Médici (papa León X desde 1513). La novedad de la edición Minutiana con respecto a la Beroaldina eran los diez folios ad calcem del libro (en 8o) con la epístola nuncupatoria y las 68 notas a las obras de Tácito elaboradas por Alciato7. He de puntualizar, primero, que Alciato no denomina a este sucinto comentario Annotationes, epígrafe utilizado a partir de la primera edición de Froben (Basilea 1519)8; y, segundo, que la epístola a Galeazzo recibió el título de Historiae encomium (sic) en la portada del volumen publicado por I. Setzer (Haguenau 1530), del que hace de Praefatio9. Y así, a partir de 1530, la epístola, desgajada de las Annotationes, adquirió plena autonomía como HE. Es incontestable que, merced a este “apéndice” que incorporó Minuziano, nuestro avezado jurista ocupa un lugar excepcional en la primera aetas aurea de Tácito, que se inaugura con la edición de Beroaldo y finaliza con la de Curzio Pichena (1607)10. 1 Russell 1997: 51; Rolet - Rolet 2013: 37; Bovier 2017: 73 n. 7. Las preces et supplicatio de Minuziano al papa León X están fechadas en 31 de marzo (Pridie calen. Aprilis.) de 1516, de modo que Alciato tuvo que haber concluido antes su comentario. Además, su interés por Tácito ya venía de atrás (Bovier 2017: 74-75; Drysdall 2022: 50). 2 Claire 2012 y 2013; Drysdall 2022: 49-52. 3 Pellegrini 2010. 4 Claire 2012: 116; 2013: 85-86. 5 En ella se lee la interdicción del papa León X de publicar otra edición de Tácito durante una década. Pero Minuziano logró finalmente la autorización papal el 7 de septiembre de 1516. 6 El códice Mediceus prior (libros I-VI de Anales), hoy en la Biblioteca Laurenziana de Florencia (plut. 68,1); vid. Mendell 1957: 354-357, Tarrant 1983: 407; Ulery 1989: 94; Antón 2007: 76-77; Martin 2009: 243-244; 248-249; Claire 2013: 85-86. 7 Tales notas, que no tuvieron émulo hasta que B. Renano publicó su comentario a Tácito (1533), fueron poco significativas para la fijación del texto tacíteo (Claire 2013: 90). 8 Al final (pp. 492 ss.) van las Annotationes, título que figura en la cabecera de esas páginas y en el colofón. 9 La cabecera de las páginas de la epístola tiene Praefatio. 10 Bartera 2016: 116. 316 Beatriz Antón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 2.- El dedicatario, Galeazzo Visconti († ca. 1529), hijo de Cecilia Simonetta Alciati (1464-1499) y Gaspare Ambrogio Visconti (1461-1499)11, fue caballero de la Orden Hospitalaria de san Juan de Jerusalén12, administrador general de la sal y lugarteniente general del ejército (1513), halconero mayor, consejero y embajador de Milán en tiempos de Ludovico Sforza, apodado “el Moro”, y ostentó importantes cargos con Massimiliano Sforza13. Alciato, que debía de tener lazos de parentesco con la familia Visconti14 y cuya domus frecuentaba15, sentía particular apego por los hermanos Galeazzo16 y Giacomo Antonio. A este le dedicó, en 1515, las Graecae dictiones17, en cuya epístola nuncupatoria elogia a su padre Ambrogio y también a Galeazzo: ¡Cuánta aplicación mostraste también en el estudio de las letras griegas! Porque es un rasgo hereditario de vuestra familia tanto el conocerlas como conceder vuestro afecto a sus cultivadores. En efecto, sin mencionar a tu padre, que ocupa el primer rango entre los patricios y que además es poeta y orador, tienes por hermano al ilustrísimo caballero Galeazzo, famoso por su virtud y especialmente querido para mí por nuestros intercambios intelectuales18. Tiempo después, en el HE (§ 20-21) corrobora la estrecha relación que lo unía a Galeazzo, afianzada tanto por su común afición a las letras griegas y latinas, como por haberle alentado a retomar los studia humanitatis y apoyarlo en su deseo de convertir el saber jurídico en un saber enciclopédico, alejándose de los juristas escolásticos. 3.- El HE es susceptible de ser dividido en dos secciones de pareja extensión: en la primera, una laus historiae (§ 1-12), se pone de manifiesto la preeminencia de la historia sobre otros saberes; en la segunda, la laus Taciti (§ 11 Cecilia era hija del todopoderoso secretario ducal Cicco Simonetta, que cayó en desgracia y fue decapitado; Ambrogio fue una destacada figura política y literaria, sobre todo en la corte milanesa de Ludovico Sforza; vid. Pyle 1993; Covini 2018; Rossetti 2012 y 2020; Albonico - Moro 2020; Moro 2021. 12 Litta 1823-1828: Tavola XIII; Pyle 1993: 567 (árbol familiar); Rossetti 2012: 76 n. 36. 13 Barni 1953: 9 n. 4; Rossi 2020: 275 n. 25. 14 Gaspare Ambrogio Visconti era hijo de Gaspare Visconti y Margherita Alciato, posible pariente lejana de nuestro jurista, lo que explicaría la expresión affinitate iungamur usada por Alciato en el HE (§ 20). 15 Gaspare Ambrogio Visconti ejerció una importante labor de mecenazgo; entre sus protegidos estaba Alciato (Moro 2021: 151 n. 39); y poseía una rica biblioteca en la que no faltaba Tácito (Rossetti 2012: 73). 16 Rossetti 2013. Alciato lo cita en dos cartas fechadas en 1520 (Barni 1953: 4, lín. 4; 5, lín. 72). 17 Su primera obra impresa, In tres posteriores Codicis Iustinianei annotationes (Estrasburgo 1515) incluye las Graecae dictiones (a partir del fol. 28r), omitidas en el Digesto por los impresores; vid. Maclean 2013. 18 Quam diligentiam in Graecis quoque litteris maximam ostendisti, ut familiae uestrae haereditarium sit, et has scire, et earum cultores amore prosequi. Nam ut patrem tuum, inter patritios primarium hominem eundemque poetam et oratorem, missum faciam, frater tibi est splendidissimus eques Galeatius, uirtute insignis studiorumque commercio mihi perquam charus. 317 El Historiae encomium (1517) de Andrea Alciato: introducción, edición crítica y traducción anotada Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 13-23), aportación novedosa y medular, se enuncian las cualidades y méritos del historiador. El empeño de Alciato por enriquecer la iuris sciencia con la filología y la historia clásicas, presentándose como un nuevo tipo de jurista, el jurista “humanista”19, queda patente en la importancia que, desde el incipit mismo, concede al conocimiento histórico. Con convicción proclama la suma autoridad y la excelsa reputación que, sin excepción y a diferencia de otras disciplinas, ha tenido la historia desde los primeros historiadores de Roma, los analistas (§ 1-3). Es más, a diferencia de otras profesiones, los historiadores no escriben por motivos crematísticos, sino solo por el deseo de gloria. Por esa razón, no la ha cultivado el pueblo llano (§ 4), sino grandes personajes, tanto de la antigua Roma, v. gr. César y miembros de la gens Julio Claudia (§ 5), como de la historia reciente, v. gr. Zízimo / Cem (siglo XV), hijo del sultán turco Mehmed II (§ 6). Sospecho que este ejemplo casi coetáneo lo añadió Alciato para agradar a Galeazzo, quien ‒como ya apunté‒ era caballero de la orden hierosolimitana, siendo precisamente los caballeros de esa orden los que acogieron en Rodas al exiliado Cem. Frente a los riesgos y avatares del arte militar se alza la sólida enseñanza de la historia, cuyos vívidos ejemplos son didácticamente más efectivos que los meros preceptos de la filosofía moral20 (§ 7). En este punto, y para demostrar que los antiguos aceptaban la superioridad de la historia, recuerda la costumbre romana de colocar pequeños tritones en los templos de Saturno, cuyo simbolismo elucida (§ 8). Tras comparar otras disciplinas con la historia, que siempre sale triunfante, deja para el final la astrología, recriminándole a Plinio que la juzgue mejor que la historia21. Es más, Alciato de manera inapelable juzga que la historia constituye la filosofía más eficaz (§ 9). Para concluir esta laus historiae, añade, a manera de bisagra con la laus Taciti, unas líneas sobre el modo en que la escribían los griegos (más bien, algunos griegos) y los romanos. Declara que, al igual que los sucesos históricos son anteriores al relato que se hace de ellos, el lector prima los hechos por su valor intrínseco frente a la elocutio y la compositio de la narración (§ 10). Esto le lleva a censurar y tildar de “sofistas” a los historiadores que anteponen el ornato estilístico a la verdad. Esta clase de historiadores elogiosamente concede la primacía a Heródoto, historiae pater (Cic., leg. 1,5), título que ‒conviene advertir‒ no aceptaban todos los humanistas22. Siguen al de Halicarnaso otros autores, Diodoro, Filino y Arístides, que se caracterizan más por su estilo florido 19 Rossi 2020: 266, 271. 20 En los siglos XVI y XVII, la historia, magistra vitae (Cic., de orat. 2,36), adquiere un valor instrumental y moral, una finalidad pragmática y ejemplar, y se convierte en fundamento del saber político (Antón 2005: 339-345). 21 Plinio no expresa tal opinión de forma explícita (vid. Trad. n. 14). 22 Se tenía a Heródoto por el primus inventor de la historia, pero también por un fabulador (vid. Trad. n. 18). 318 Beatriz Antón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 que por la veracidad histórica (§ 11). No sucede lo mismo con los historiadores latinos, porque cuidan el estilo sin adulterar la verdad (§ 12). Por fin, llega Alciato al miliario que tenía en mente desde que emprendió este recorrido, i. e., Cornelio Tácito (§ 13), del que hace una entusiasta defensa. Empieza por no creerlo inferior a ninguno de los historiadores latinos y arguye que, a diferencia de lo que sucede con varios de ellos, a Tácito no se le puede achacar defecto alguno. Ahora bien, dado que este historiador apenas era conocido en el Medievo23 y que parte de su obra no hacía mucho que había sido descubierta24, no podía ganarse un lugar preeminente entre los humanistas si antes no triunfaba sobre Livio, un autor escolar con larga tradición medieval25. De ahí que se vea en la necesidad de compararlos (§ 14-16). Y en su prelación por el historiador del Imperio26 resulta notorio el peso que confiere a la similitudo temporum entre la Roma imperial retratada por Tácito y la vida cortesana y los gobiernos autocráticos de la Europa de su tiempo27. Igualmente, enfatiza la capacidad de Tácito para analizar los acontecimientos y la psicología de los personajes28, amén de ponderar su estilo grave y pregnante, que exige una lectura reposada y reflexiva. De nuevo, Alciato recurre a la antigua Roma, en concreto al emperador Publio Anio Tácito (sc. Marco Claudio Tácito), para confirmar el alto aprecio en que tuvo al historiador que creía su antepasado, pues mandó hacer copias de sus obras y custodiarlas en bibliotecas públicas (§ 17). Pese a este celo en preservarlas, el hado, envidioso de tan egregio autor, casi logró que parte de ellas desapareciera para siempre, si no fuera porque Juan de Médici adquirió a los bárbaros (sc. los germanos) el manuscrito (Mediceus prior) con Anales I-VI. Y a los plácemes al Papa por conseguir que Tácito regresara a su patria (por el derecho de postliminio) siguen los que dedica a su padre, Lorenzo de Médici, por proteger las letras clásicas (bonae litterae) (§ 18). Ahora (§ 19) es cuando Alciato alude a su comentario a Tácito, trabajo que precisamente motivó este HE. Se presenta como castigator de las erratas que ha detectado en las obras del clásico29 y algunas otras que han pasado por alto los críticos. Todas ellas, en forma de cuadernillo, se las ofrece a Galeazzo (§ 20) 23 Solo se conocían tres manuscritos de ese periodo y, a diferencia de César, Salustio, Tito Livio o Valerio Máximo, no existía ningún comentario sobre la obra de Tácito (Reynolds 1983: 406-411; Claire 2013: 85). 24 Antón 2007: 67-71; Claire 2013: 85; Bartera 2016: 115-116. 25 McDonald 1971; Reynolds 1983: 205-214; Maréchaux 2015. 26 En el siglo XVI, Tito Livio y Tácito protagonizaron una auténtica rivalidad, decantándose los historiadores y los tratadistas del ars historica por uno o por otro (Antón 2000: 286-287; 2005: 343). 27 Antón 1992: 24-25; 2000: 286-287; 2005: 419. Sobre la figura del tirano en la literatura, vid. Boulègue et alii, 2013; sobre las tiranías en el Renacimiento italiano, vid. Buckhardt, 2004: 48ss. 28 Aunque con notables carencias bibliográficas, el libro de Mellor (1993: 68-112) puede ser útil para conocer las facetas, interconectadas, de Tácito psicólogo y Tácito analista político. 29 Sobre las ediciones (parciales todas hasta la de Beroaldo de 1515), vid. Mendell 1957: 349-378; Ulery 1986: 93-94; Martin 2009: 248-249. 319 El Historiae encomium (1517) de Andrea Alciato: introducción, edición crítica y traducción anotada Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 como testimonio de afecto y de gratitud por haber favorecido sus estudios. Fue también Galeazzo ‒agrega (§ 21)‒ quien lo animó a que, para extrañeza de sus colegas juristas (sc. los bartolistas), se ocupara de los historiadores antiguos, imitando en este cultivo de los studia humanitatis30 a los antiguos juristas. En consecuencia, el tiempo libre que le dejaba el ejercicio de la jurisprudencia se lo consagró a Tácito, por gusto (animi causa) y para hacerlo más inteligible a los doctos. El explicit del HE lo conforman dos conocidos adagios, con los que en tono jocoso y familiar se despide. En suma, esta vehemente defensa de Tácito coadyuvó poderosamente a promocionarlo, impulsando de paso la prolífica y polifacética corriente tacitista31, que convirtió al historiador romano en el Euangelium de los políticos de los siglos XVI y XVII32. 4.- Pese a la trascendencia que ha tenido la epístola en el Fortleben de Tácito, no existe ninguna edición de ella hasta la fecha. Barni (1953: 220-224 n. 154) la transcribe completa, con erratas33, a partir de la edición de los Opera omnia (vol. 2) de Alciato (1547); Ulery (1986: 102-104) la reproduce solo parcialmente; Bovier (2017) recoge algunas líneas34; Rossi (2020), que hace una paráfrasis de buena parte del texto, se limita a citar unos cuantos párrafos al hilo de su exposición35; y Drysdall (2022) no llega a la decena de referencias y estas sin texto latino36. Por lo que respecta a la presente edición, he introducido una división en párrafos para facilitar tanto las referencias al texto como la digestio de los conceptos en él expuestos. En el establecimiento del texto he tenido en cuenta las ediciones de Tácito que, en vida de Alciato, incluían las Annotationes y la epístola37, en un arco temporal de tres décadas: la Minutiana (Milán 1517), las tres Frobenianas 30 En la epístola dedicatoria de In tres posteriores Codicis Iustinianei annotationes (Estrasburgo 1515) lo expresa así: et leges scire, et humanitatis studia profiteri; vid. Bovier 2017: 72-73. Dicha epístola está fechada en Bolonia, 5 de enero de 1514 (Bononiae, Nonis Ianuariis, MDXIIII), pero Mesnard (1950: 123, 127), Barni (1953: 220 nº 153) y Bovier (2017: 72) la datan en 1513. 31 Tanto es así que Alciato encabeza la vía italiana de la receptio del Tacitismo en España (Antón 1992: 108-111; 2005: 422; 2007: 73). 32 Antón 2005: 420. A decir verdad, la aplicación de Tácito a la realidad política la había iniciado Leonardo Bruni (Ulery 1986: 93; Antón 2005: 343). 33 V. gr. excitamentis por exercitamentis; gentes por gentis; plerumque fastidiosa por plerunque fastidio sit. 34 De los textos que inserta se colige que utiliza la transcripción que hizo Barni, ya que reproduce la misma errata plerumque fastidiosa (por plerunque fastidio sit). Si bien indica que para las Annotationes sigue “la basiliense”, entiendo que se refiere a la Frobeniana (1519), que cita justo antes. 35 Dice seguir el texto de la ed. de los Opera omnia (vol. 4) de 1582 (cols. 1079-1082) y que este es del todo conforme al de la princeps de 1517 y de las otras ediciones que salieron después (2020: 275 n. 24). Pero, como se verá, hay notables diferencias entre la Minutiana y las ediciones siguientes. 36 Declara (p. 49 n. 102) que ha usado la edición de Froben (Basilea 1519). 37 Excluyo la Aldina de 1534, porque la epístola no aparece como prefacio a las Annotationes (pp. 152-160). 320 Beatriz Antón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 (Basilea 1519, 1533, 1544) y la Gryphiana (Basilea 1542). De igual modo, he cotejado la edición Isingriniana, la primera que se hizo de los Opera omnia alciáteos (Basilea, 1547-1550, 4 vols), donde las Annotationes con la epístola están en el vol. 2 ad calcem (1547)38; y la edición de Setzer (Haguenau 1530), en la que por primera vez la epístola adquiere entidad propia como HE. La Minutiana es la menos clara visualmente y aparece deturpada por numerosas erratas, que fueron corregidas en las ediciones posteriores; la Isingriniana es la más depurada de todas39. A continuación, informo de algunos casos dignos de ser comentados que afectan a la fijación del texto, advirtiendo que a veces podrían tratarse de simples errores tipográficos: - mantengo el grafema u con valor de consonante y de vocal, como en latín clásico, presente en todas las ediciones; - opto por la desinencia clásica ‒ii, que tiene la Minutiana, en vez de ‒ij, que ofrecen las restantes; - en las palabras auctor y auctoritas (§ 1, 2, 16, 21) prefiero la forma clásica con la velar implosiva, que documentan la Minutiana y las tres Frobenianas, mas no la Isingriniana y la Gryphiana (autoritas, autor); la Seceriana ofrece dental aspirada (authoritas, author), confusión habitual en latín clásico; - no asumo los casos de hipercorrección en que el latín usa y para transcribir la ípsilon (υ) de las palabras griegas. Así, la Minutiana y las tres Frobenianas ofrecen stilus (forma etimológica) frente a stylus (al confundirse con στῦλος) (§ 12); todas, salvo la Minutiana, tienen syncerus en vez de sincerus (§ 12), dobletes que se daban en latín clásico; la Seceriana usa y también en desyderes y desyderii (§ 1, 23); - asimismo, conservo la geminada en littera (§ 18, 19), que simplifican (litera) todas con excepción de la Minutiana y la Gryphiana, y en dissertauit (§ 21), que solo muestra la Seceriana. 38 En el colofón del vol. 2 se dice que se imprimió en Basilea, en marzo de 1546 (Basileae […] Anno a Christo nato 1546, mense martio); pero, la carta “Al lector” de Alciato en el vol. 1 está fechada en Milán, 1 de marzo de 1547 (Mediolani, Calen[dis] Martiis, 1547); la epístola, en pp. 522-523; las Annotationes, en cols. 524-535. 39 Destaca solo la asibilación ‒ti‒ > ‒ci‒ (negociis § 23), también presente en la Frobeniana de 1544 y la Seceriana. 321 El Historiae encomium (1517) de Andrea Alciato: introducción, edición crítica y traducción anotada Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 El aparato crítico (negativo) es muy breve (los parágrafos 10 y 19 no tienen variantes reseñables), limitándome únicamente a señalar las variantes peculiares de cada edición40 y a transcribir las breves glosas marginales (marg.) que añadieron las tres Frobenianas41 y la Isingriniana. Mi intervención en el texto, aparte de las opciones de grafía apuntadas arriba y de algunos cambios formales que no afectan al sentido42, se extiende también a la puntuación, que he adaptado a los criterios usuales del castellano, porque la de las ediciones humanistas cotejadas, dispar entre sí, resultaría extraña a los lectores no familiarizados con ellas. En la traducción, la primera completa que ve la luz, he procurado como criterio básico respetar el estilo del original alciáteo con periodos largos y complejos, y frecuentes hipérbatos. Las notas que la ilustran tal vez pequen de excesivas o incluso de farragosas, pero las considero imprescindibles para una mejor y más provechosa comprensión del texto. Sigla M = Editio Minutiana, 1517 F = Editio Frobeniana, 1519 f = Editio altera Frobeniana, 1533 R = Editio tertia Frobeniana [B. Rhenanus recognouit], 1544 G = Editio Gryphiana, 1542 I = Editio Isingriniana [Alciati... Opera omnia, t. 2], 1547 S = Editio Seceriana [Historiae Encomium], 1530 marg. = marg(ine) om. = om(ittit) 40 No informo de la separación o unión indebida de palabras ni de evidentes errores tipográficos que considero baldíos, como mauuultque (§ 13) y tempribus (§ 22) de la Minutiana; y tampoco de los contados casos de e caudata (v. gr. quę). 41 Las glosas de las ediciones de 1533 y 1544 son idénticas; la ed. de 1519 tiene menos glosas y son más breves. 42 Unifico el uso de mayúsculas y minúsculas (v. gr. Medicina / medicina; Digestorum / digestorum) y desarrollo las escasas abreviaturas (v. gr. la vírgula indicadora de nasalización). 328 Beatriz Antón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 eternidad, pues habían alcanzado la celebridad por tenerlos como pregoneros. 9 De manera que, con fundamento, juzgo no poco condenable la opinión de Plinio Segundo, quien considera el cultivo de la astronomía mejor que [el de] la historia14, aunque sea un arte de pura y propia superstición, incierta y a menudo falsa, la cual es alegremente acogida solo por los oídos de los curiosos. En cambio, con grandes premios para la gente de bien, con la justa severidad de las leyes contra los malvados y con los ejemplos de una vida recta y feliz15 nos exhorta la lección de la historia, la única que verdaderamente me parece ser la filosofía más eficaz. 10 Añádase que incluso es muy grata ya de por sí y capta el interés del lector, así que, se escriba como se escriba, su lectura deleita sobremanera16. Y al igual que los hechos son previos a las palabras, las más veces leemos los sucesos por sí mismos con suma avidez y juzgamos que el estilo y la composición deben ser apreciados en último lugar. 11 Por eso, estimo que quienes exponen los hechos con estilo muy florido apartándose de la verdad merecen el infame nombre de sofistas. Todos estos ensalzan y le otorgan el lugar principal a Heródoto, a quien, con el beneplácito de los dioses17, llaman el padre de la historia18. Siguen Diodoro19, Filino20, Arístides21 y otros muchos en los que se puede echar de menos la verdad, pero no se puede echar en falta la elegancia expresiva. 12 Más rigurosos son los latinos y más fidedignos, y en ellos es posible percibir en grado sumo que cuanto más pulido estilo y mayor 14 En la antigüedad, astronomía y astrología abarcaban un mismo ámbito de conocimientos. Alciato parece aludir al elogio que hace Plinio de los astrólogos (nat. 2,12(9),54): “¡hombres extraordinarios y sobrehumanos […], sed ensalzados por vuestra genialidad, intérpretes del cielo y capaces de comprender la naturaleza del universo, descubridores de la razón, con la que habéis vencido a los hombres y a los dioses!” (uiri ingentes supraque mortalia […] macte ingenio este, caeli interpretes rerumque naturae capaces, argumenti repertores, quo deos hominesque uicistis!); vid. Herbert-Brown 2007: 118; Hübner 2014. El tema interesaba a Alciato, que se mostró crítico con las ciencias ocultas y con la astrología en particular, dedicando a los falsos astrólogos dos emblemas: Quae supra nos, nihil ad nos / In astrologos. Sobre la relación de Alciato con la astrología, y con el filósofo, matemático y astrólogo Girolamo Cardano (1501-1576), que publicó la carta astral del jurista, vid. Grafton, 1999: 101, 110, 127-128. Cardano y Alciato no compartían la misma postura ante la astrología, pero tampoco con respecto a Tácito, al que vilipendia al inicio mismo del Neronis Encomium (Basilea 1562: 138): “Pues Tácito fue sacerdote de ídolos, y hombre de suma ambición e improbidad, si quieres imaginar su vida a partir de sus palabras” (Namque Tacitus sacerdos fuit idolorum, et uir summa ambitione atque improbitate, si uitam ex verbis etiam eius coniicere uelis). 15 La expresión bene beateque vivendi la aclara Cicerón (parad. 1,15): “No es otra cosa vivir bien y felizmente que vivir honesta y rectamente” (Nihil est aliud bene et beate uiuere, nisi honeste et recte uiuere). 16 Plin., epist. 5,8,4: historia quoquo modo scripta delectat. 17 Porque antes (§ 8) Alciato había dicho que la historia había empezado con Saturno, dios del tiempo. 18 El título se debe a Cicerón (leg. 1,5: Herodotum patrem historiae), que también lo llama narrador de mitos (ibid.). Para la reputación (a veces cuestionada) de Heródoto en época de Alciato, vid. Momigliano 1958: 8-13; Van der Dussen 2016; Habaj 2016; Priestley ‒ Zali 2016: 213-253. 19 Diodoro Sículo (s. I a. C.), autor de Bibliotheca Historica; vid. Rathmann 2016; Muntz, 2017. 20 Filino de Agrigento (s. III a. C.), historiador pro cartaginés y fuente de Polibio; vid. Hoyos 1985; Champion 2012. 21 Arístides de Mileto (ca. 100 a. C.), rétor de la Segunda Sofística; escribió discursos también de tema histórico como In Romam Oratio y Panathenaica Oratio; vid. Oudot 2016; Jarratt 2016. 329 El Historiae encomium (1517) de Andrea Alciato: introducción, edición crítica y traducción anotada Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 enseñanza exhiben, más veraces son también sus relatos, lo que confirma el consenso de todos los que transmiten esos mismos eventos a la posteridad. 13 Con todo, de la misma forma que en esta materia no osaría privar de alabanza a los restantes, así afirmaré con rotundidad que Cornelio Tácito no es inferior a ninguno. Valga que Asinio22 no apruebe en Livio su “paduanidad”, que Leneo23 recrimine a Crispo el léxico mendigado a los arcaicos, que justifique la brevedad de Julio César el título de su obra24, que los críticos acusen a Trogo de negligencia25 y a Quinto Curcio de emplear el mismo tono26, pero es indudable que a Tácito ninguno de estos defectos se le podría achacar sin ser objeto de chanza: su gravedad expresiva compite con su elegancia y prefiere reservar algo para que el lector reflexione en vez de dejarlo apesadumbrado con largas narraciones. 14 Por este motivo, sucede que el lector, por muy delicado que tenga el gusto, nunca se sacia de él, porque a quienes son de tal naturaleza también a menudo les provoca hastío la nutritiva abundancia27 de Livio; siendo así, a aquel no le añadirías nada a no ser indebidamente, al igual que a este no le quitarías nada a no ser irreflexivamente. Por otro lado, más solemne28 es Tácito y se hincha más29, ya sea porque lo demande la dignidad de los hechos, ya sea porque en tiempos de Vespasiano esa clase de estilo agradase más. Pero, considerando justo que Tácito es inferior en antigüedad a Livio y a Crispo, mayores que él30, como también lo es en estimación31, sin duda nadie en su sano 22 Asinio Polión (76 a. C. - 5 p. C.) recriminó a Livio su “paduanidad” (patavinitas) en alusión mordaz a su tierra natal, Padua (Patavium) (Quint. 1,5,56; 8,1,3). Sobre la acusación de patavinitas y sus diferentes interpretaciones, vid. Adamik 2008; Muñiz Coello 2009. 23 El gramático Lucio Pompeyo Leneo (Gell. 17,16) compuso contra Salustio una acerba sátira, atacando su inmoralidad y ridiculizando sus arcaísmos; vid. Calentano 2010: 215-216. 24 El título original era C. Iulii Caesaris Commentarii rerum gestarum, luego diferenciados en Bellum Gallicum y Bellum ciuile. El equivalente griego de commentarii es ὑπομνήματα [hypomnémata] (‘notas’). Cicerón (Brut. 75,262) alaba la brevedad en la historia (nihil est enim in historia pura et inlustri brevitate dulcius); vid. Nousek 2017: 97-101. 25 Pompeyo Trogo, de época augústea; sus Historiae Philippicae han llegado a través del Epítome de Justino (s. IV). El texto es incoherente, confuso y salpicado de errores, quizá presentes en el original; vid. Borgna 2018. 26 Quinto Curcio, de época imperial. Sus Historiae Alexandri Magni (incompletas) son una especie de novela histórica o de “historiografía trágica”. El tono o color de su prosa es más propio de la retórica que de la historia; vid. McQueen 1967. 27 La expresión metafórica lactea ubertas (cf. Quint. 10,1,32: illa Liuii lactea ubertas) podría significar que la riqueza de Livio es apropiada para nutrir intelectualmente a los jóvenes (Hays, 1986- 1987: 116); vid. item Quadlbauer 1983. 28 Plinio (epist. 2,11,17) expresa el único juicio antiguo sobre el estilo de Tácito. Su cualidad más eminente es la σεμνότης [semnótes], equivalente en latín a gravitas, severitas, austeritas y auctoritas; vid. Goodyear 1968; Martin 1981: 214-235; Borzsák 1991; Hellegouarc’h 1991; Antón 2007: 61-67; Oakley 2009. 29 El verbo inflatur, aplicado aquí al estilo de Tácito, lo emplean Quintiliano (12,10,16) y el propio Tácito (dial. 18) para calificar el estilo de Cicerón. 30 Las tres grandes cimas de la historiografía latina abarcan poco más de un siglo: Salustio (86-34 a. C.), Tito Livio (59 a. C.-17) y Tácito (ca. 54 - ca. 120). 31 Pues ambos eran autores escolares en el Medievo. Para Livio, vid. Introd. § 3 n. 25; sobre Salustio, vid. Smalley 1971; Reynolds 1983: 341-349; Osmond ‒ Ulery, 2003. 330 Beatriz Antón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 juicio negará que es mucho más digno de leerse lo que este escribió. 15 Las guerras, las sediciones de tribunos, las revueltas armadas, las conspiraciones de los nobles inducen muy poco con su ejemplo al buen comportamiento, pese a que también Tácito las narra. Ahora bien, no encontrarás de igual modo en otros autores las dispares opiniones de los senadores, la extraordinaria determinación de algunos incluso en el trance de morir, las deliberaciones de las empresas llevadas a cabo, las diferentes pasiones de los príncipes y las artes necesarias en tiempo de paz. 16 Es más, para mí, si se le compara con Tácito, carece de valor Livio, ya que aquel con el ejemplo de ilustres varones nos deja instruidos con múltiples preceptos: de qué modo los delitos se vuelven contra sus fautores, cuánto renombre nos procuran la constancia y la fortaleza de ánimo, con cuánta cautela hay que actuar con los malos príncipes y cuán humildes nos conviene ser con todos. A menos que alguien crea que aprovechan más a los mortales las largas narraciones de prodigios, los portentos conjurados por los pontífices y luego las magistraturas anuales explicadas demasiado prolijamente, con cuya nomenclatura cualquiera incluso podría agotar el día hablando. No osaría en modo alguno llegar a la temeridad de pretender censurar a un hombre tan sobresaliente incluso en el asunto más trivial, pero, aun cuando apruebo y admiro sumamente a ambos historiadores, sin embargo en la elección del otro antepongo mi criterio. 17 Por consiguiente, con razón fue tan valorado por el emperador P. Anio Tácito32 que, mediante un edicto33, mandó colocar la efigie del historiador en todas las bibliotecas y conservar sus libros con tanto celo, que los decuriones de las ciudades recibieron la orden de que cada año procuraran que se hicieran nuevas copias de la Historia34 de Tácito y fueran custodidas en los archivos públicos a fin de que nunca en época alguna la obra se perdiera. 18 Por otro lado, por envidiar los hados al género humano tan preciado bien, una gran parte de su obra incluso se echaría en falta aún ahora y Tácito estaría todavía acéfalo, si León X, Pontífice Máximo del mundo cristiano, no hubiese conseguido que los primeros cinco libros fuesen adquiridos a los bárbaros35 para que al fin regresasen por el derecho de postliminio36. A causa de esto, 32 Marco Claudio Tácito (275-276) en época de Alciato, e incluso después, era conocido como Publio Anio Tácito. J. Lipsio en la Taciti Vita (1574) explica que en las monedas aparece M. Claudius Tacitus y no, como vulgarmente se dice, P. Annius Tacitus. 33 Vopisc., Tac. 10.4. Alciato usa edictum, y Vopisco, iubeo. Sobre el significado jurídico de ambos términos, vid. Berger 1953: s. v. iubere y edicere. 34 Sobre el título Historia (Augusta) para designar los opera maiora de Tácito, vid. Antón 1992: 44-45; 2007: 26-28; Murgia 2012: 19-20. 35 Alciato, para referirse a los germanos de su época, utiliza la expresión peyorativa barbari en la línea de otros humanistas italianos (Strauss 1959; Krebs 2005: 118-127). En el Renacimiento, se calificaba de barbari a quienes no eran de las regiones originarias de las lenguas clásicas o a quienes eran hostiles a ellas, o a quienes eran lingüísticamente inferiores (Heckscher 1989: 11). 36 El ius postliminii trataba de favorecer el retorno a la patria del ciudadano romano que había caído prisionero del enemigo, restituyéndole sus antiguos derechos con algunas excepciones; vid. Berger 1953 (s. v. postliminium) y Periñán Gómez 2008. 331 El Historiae encomium (1517) de Andrea Alciato: introducción, edición crítica y traducción anotada Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 le deben a él todos los estudiosos tanto cuanto le deben las letras clásicas37 a su padre Lorenzo38, quien, habiéndolas abandonado los demás en Italia, fue casi el único que las conservó, sustentó y protegió. 19 Pero, aunque han visto la luz sus libros corregidos por doctísimos varones, sin embargo pasaron desapercibidas a su lima algunas erratas que sin duda podrían estorbar a un lector cuidadoso. Asimismo, había otras que, si bien no necesitaban enmienda, no obstante, por haberlas ignorado los estudiosos debido a su particular oscuridad, precisaron de mi trabajo39. 20 Todas estas, reunidas en un ceñido cuadernillo para complacerte, doctísimo y nobilísimo caballero Galeazzo, te las he dedicado con la intención de que sean un perenne testimonio de mi afecto hacia ti. Pues, ya que estamos unidos por parentesco40, ya que nos dedicamos con igual tesón a las letras griegas y latinas, ya que tú has sido el promotor y el impulsor de mis estudios, ingratísimo sin duda sería yo si no te honrara con extraordinario afecto. Por esta causa incluso puedes pedirme que, siendo tú mi auriga y guía, no titubee en acometer cualquier empresa que supere mis fuerzas. 21 Aunque sabía que para nuestros colegas41 sería un insólito ejemplo el que un jurisconsulto se ocupara también de los historiadores, sin embargo tu autoridad prevaleció, sobre todo porque afirmabas que en esto yo también imitaría a los antiguos. De entre estos, Modestino42 compuso igualmente un epítome a Virgilio43 y además disertó en griego44. También Antistio Labeón45 no solo se consagró a la ciencia jurídica, sino a otros estudios, hasta el grado de ser tenido incluso por peritísimo en ellos. En este elenco todos los entendidos ponen así mismo a Servio Sulpicio46 como orador celebérrimo, y a Javoleno47, 37 La expresión bonae litterae, acuñada en la antigüedad, se constata en todos los humanistas y está asociada al esfuerzo de adquirir conocimientos; implica estudio, doctrina, disciplina, erudición, educación y aprendizaje. Se identifican con la litteratura melior, i. e., la literatura clásica (Marino 1996: 57; 88-90). 38 El político y banquero Lorenzo de Médici o Lorenzo el Magnífico (1449-1492), el más ilustre de los Médici, encarna el ideal del príncipe humanista; vid. Busi 2016. 39 Sobre la escasa trascendencia de tales notas en la inteligencia del texto de Tácito, vid. Introd. § 1. 40 Vid. Introd. § 2. 41 Alciato puede aludir a los juristas bartolistas, seguidores del método escolástico (Bovier, 2017: 76 n. 22). 42 Herenio Modestino, discípulo de Ulpiano, fue uno de los más eminentes juristas de época de los Severos; vid. Viarengo 2009; Cursi 2018. 43 Alciato alude a las periochae en verso que aportó Modestino a la edición que Filippo di Giunta hizo de Virgilio (Florencia 1510); vid. Pesenti (1919: 81-85; ed. de los versos en pp. 86-92) y Vernier (2001: 102-125). 44 Sus Graeca responsa (o De excusationibus) se imprimieron en 1541 gracias a Alciato, sin que se sepa cómo se hizo con la obra; vid. Masiello 1983. 45 Prestigioso jurista y fecundo escritor de época augústea. Tácito (ann. 3,75,2) alaba su incorrupta libertas, y Gelio (13,10,1-2), sus conocimientos de gramática y dialéctica; vid. Schiavone 2005: 269- 294; 463-471; Kehoe 2015. 46 Servio Sulpicio Lemonia Rufo, orador y jurista (Gell. 2,10); estudió retórica con Cicerón, que lo elogia en varias obras (Brut. 41-42; Phil. 9,5,10; etc.); vid. Schiavone 2005: 214-245; 448-458; Du Plessis 2017. 47 Lucio Javoleno Prisco (ca. 60 - ca. 120), político y célebre jurista (Plin., epist. 6,15): vid. 332 Beatriz Antón Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 de cuyas “respuestas”48, como pequeñas alhajas, los libros del Digesto están con frecuencia salpicados. 22 En consecuencia, con todo derecho sustraje unas pocas horas a los clientes y en el tiempo libre, todo el que me permitieron las asiduas ocupaciones propias de los abogados, me aparté a estos amenos jardines49 de Tácito, no solo por gusto, sino para consagrar a su memoria todo lo que es propio de mi profesión, a fin de que más claro y más fácil de entender anduviera en boca de los doctos 50. 23 Si en este asunto te satisfago, cosecho el máximo fruto de mi deseo; y si no, según reza el proverbio, el plato que has preparado, debes comértelo todo tú51, que me has obligado a retomar poco a poco los estudios interrumpidos por quehaceres más importantes, estudios en los que haría lo mismo que un perro en un baño52. Adiós. Viarengo 1980; Randazzo 2018; Lovato 2019. 48 Según Gayo (1,7), los responsa son las sententiae et opiniones de los juristas a los que se permite iura condere (“crear derecho”); vid. Berger 1953: s.v. Responsa y Responsa prudentium. 49 Para la expresión amoena uireta, cf. Verg., Aen. 6,638. 50 La expresión per docta hominum ora uolitaret (nótese la hipálage) evoca el autoepitafio de Enio (Cic., Tusc. 1,15: uolito uiuus per ora uirum), que imita Virgilio, georg. 3,9: uictorque uirum uolitare per ora. El verbo uolitare, frecuentativo de uolo, se usa aquí en sentido figurado. 51 Erasmo, adag. I.1.85 (nº 85), Tute hoc intristi, omne tibi exedundum est [Ter., Phorm. 318]: “Tú has preparado el plato, tú debes comértelo todo”, i. e., tú fuiste el responsable de comenzar el asunto y tú debes acabarlo” (tu incipiundi auctor exstitisti, nunc idem explices oportet); vid. Tosi 2017: 1369. Alciato pudo utilizar alguna de las tres primeras ediciones de Adagia: París, 1500 (p. 52r) (reimpr. París, 1506 y Estrasburgo, 1509), Venecia, 1508 (I.85, p. 18r) y Basilea, 1515 (I.85, p. 41). 52 Erasmo, adag. I.4.39 (nº 339), Quid cani et balneo? Ejemplo famoso de locus dissimilitudinis et incongruentiae. Este adagio se ajusta a los que son inútiles para hacer cualquier cosa, al igual que en una sala de baño en modo alguno se emplean perros (Quadrabit in eos, qui ad rem quampiam prorsus sunt inutiles, ita ut in balneo nullus est omnino canum usus). Ed. 1500 (p. 8r: Canis in balneo); 1508 (I.336, pp. 47-48) y 1515 (I.4.59, p. 108). 333 El Historiae encomium (1517) de Andrea Alciato: introducción, edición crítica y traducción anotada Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 313-341. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.16 Bibliografía: Abbondanza 1960: R. Abbondanza, “Alciato, Andrea” [en VV. 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