Glorias religiosas de Sevilla o Noticia histórico-descriptiva de todas las cofradias de penitencia, sangre y luz, fundadas en esta ciudad
Full text
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GLORIAS.
RELIGIOSAS
Y
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A
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AB
RÉÁ
DL
RAR
RIVA
GLORIAS:
RELIGIOSAS
DE
SEVILLA,
NOTICIA
HISTÓRICO-DESCRIPTIVA
DE
TODAS
LAS
COFRADIAS
DE
PENITENCIA
,
SANGRE
Y
LUZ,
FUNDADAS
EN
ESTA
CIUDAD.
POR
D.
JOSÉ
BERMEJO
Y
CARBALLO,
.
ABIGADO
DE
LOS
TRIBUNALES:DE
LA
NACION
Y
DEL
ILUSTRE
COLEGIO
DE
ESTA
MISMA
CIUDAD.
AENA
DIA
SEVILLA.
IMPRENTA
Y
LIBRERÍA
DEL
SALVADOR
Calle
de
Mercaderes,
n.”
12.
1882.
o
|
Es
de
estrañar,
que
habiéndose
ocupado
los
escritores
de
Sevilla
en
dar
á
conocer
la
importante
historia
de
esta
célebre
ciudad,
sus
antigiedades
y
excelencias;
hayan
sin
embargo
prescindido
casi
por
completo
de
las
Cofradías,
que,
como
dice
Zúñiga,
son
una
de
sus
mayores
grandezas.
_Á
la
verdad,
si
se
esceptúa
el
Lic.
Alonso
Sanchez
Gordillo,
Abad
mayor
de
los
Beneficiados
de
dicha
ciudad
que
habló,
aunque
conbievedad
y
escasa
crítica
de
algu-
nas
Cofradías,
los
demás
escritores
antiguos,
Ó
nada'
han
-
dicho
de
estas
corporaciones,
6
tan
poco,
que
sus
indica=
ciones,
en
vez
de
satisfacer
á
los
que
desear
orientarse
en
-
esa
parte
de
la
historia
religiosa
de
Sevilla,
sirven
solo
pa-
ra
aumentar'su
curiosidad,
y
hacer
más
palpable
el
vacío
que
en
dicho
particular
resulta.
|
En
efecto,
Alonso
Morgado
se
contentó
con
recor-
darlas
muy
ligeramente
al
final
de
su
obra.
Rodrigo
Caro
se
limitó
á
decir
que
su
número
era
el
de
cuarenta
en
la
ciudad,
y
que
en
ellas
se
contaban
mas
de
15.000
cofrades;
y
nuestro
Analista,
que
en
general
hace
de
ellas
su
más
cumplido
elogio,
dándole
una
antig
vedad
remotísima,
señala
particularmente
seis
Cofradías.
“al
ha
blar
de
la
Semana
Santa,
y
designa
algunasotras
al
tratar
-
de
los
conventos;
mas
sin
decirnos
el
orígen,
p'
incipio
y
particularidades
de
cada
una.
Esta
falta,
table,
aún
en
e
cesiones
de
Semana
Santa
(1).
-
Empero
el
que
en
este
asunto
se
Ea
por
Ahords
ocupado
de
propósito
de
él,
es
Don
Félix
Gonzalez
de
Leon.
Este
escritor
dá
principio
á
su
obra
de
Cofradías
afirmando:
que
la
fundacion
de
estas
corporaciones
era
quizá
lo
más
obscuro
en
la
historia
de
Sevilla
despues
de
la
conquista,
por
la
ignorancia
ó
el
poco
cuidado
de
los
primeros
congre-
gados
en
ellas,
que
nada
escribieron
de
su
origen;
y
que
si
en
alguna
hubo
este
cuidado,
la
incuria
de
los
que
le
si-
guieron,
ó
las
vicisitudes
de
los
tiempos,
ocasionaron
la
pérdida
de
ese
trabajo;
por
lo
cual
nada
se
encontraba.
en-
“sus
archivos
que
revelara
el
tiempo
de
sus
fundaciones
en
años
fijos,
4
escepcion
de
alguna
otra
(2).
Aunque
es
innegable,
que
en
el
principio
de
algunas
-
Cofradías
no
hay
toda
la
claridad
deseada;
no
obstante
es
un
error
creer,
que
todas
esten
en
este
caso,
y
que
sus
archi-
-.
vosnada
contengan
que
manifieste
la
época
de
sus
respecti-
'
vas
erecciones.
Un
número
no
corto
de
Cofradías
abunda
en
-datos
que
clara
y
terminantemente
señalan
los
años
de
sus
propias
fundaciones;
y
otras,
aunque
carezcan
de
esos
me-
dios,
nose
ocultan
los
primeros
pasos
de
su
existencia,
ni
la
época
en
que
ésta
tuviera
lugar.
El
citado
escritor,
en
la
falta
absoluta
de
datos
que
su=
pone
acerca
de
los
principios
de
las
Cofradías,
dice:
que
lo
único
que
puede
referirse
de
la
existencia
de
estas
corpora=
ciones,
es
la
aprobacion
de
sus
ordenanzas
por
la
Autoridad
.
Eclesiástica
(3);
que
equivale
á
;
decir,
que
es
el
único
me-=
dio
que
acredita
suexistencia;
y
más
adelante,
olvidado,
de:
-
este
aserto,
incurre
en
una
contradicion
manifiesta,
asegu=
rando
hallarse
escrituras
de
compras,
donaciones,
etc.,
con
fechas
anticipadas
á
las
aprobaciones
de
reglas
(4).
Luego
la
autorizacion
ó
aprobacion
del
ordinario
no
es
el
único,
ni
tampoco
el
más
antiguo
documento
que
deponga
en
favor
(1)
Año
de
1.805
tomo
5.
(2)
Fólio
3.
(5)
Fólio6.
*
(4)
Fólio
7:
'
z
si
de
la
existencia
de
las
Cofradías.
El
mismo
escritor,
descendiendo
despues
á
fijar
la:
é6po-
ca
de
la
fundacion
de
estas
corporaciones,
asegura:
que
tu-
vo
lugar
este
acontecimiento
en
el
siglo
XIV,
6
muy
al
principio
del
XV;
y
que
algunas
tambien
se
erigieron
en
el
siglo
XVI
(1).
En
su
virtud,
afirma:
que
encontrándolas
erigidas
San
Vicente
Ferrer
cuando
estuvo
en
Sevilla,
ins-
tituyó
en
ellas
la
disciplina
pública.
Tan
equívocos
asertos
no
deben
circular
sin
el
compe-
tente
correctivo;
más
antes
que
nos
ocupemos
de
este
parti
cular,
como
preliminar
del
mismo,
hay
que
impugnar
otra
proposicion
no
menos
errada,
con
visos
de
credibilidad
pa=
ra
algunos
cual
es,
atribuir
á
San
Vicente
Ferrer
el
uso
de
la
pública
flagelacion.
Este
ejercicio
es
mucho
más
antiguo
de
15
que
se
cree,
puesto
que
su
Principio
se
remonta
al
siglo
XI
de
la
Igle-
sia,
y
es
el
siguiente.
Por
los
años
de
1.050
floreció
en
un
desierto
de
Italia,
llamado
Luceolo,
Santo
Domingo,
denominado
el
Loricato,
ó
de
la
Lóriga,
porque
llevó
siempre
una
de
hierro
á
raiz.
do
las
carnes
(2).
Su
penitencia
fué
extremada,
y
la
más
frecuente,
grandes
disciplinas;
refiriendo
circunstancias
singularisimas
de
este
siervo
de
Dios,
San
Pedro
Damiano
(3)
y
otros
autores
(4).
Entre
las
mortificaciones
de
varon
tan
santo,
era
notable
la
que
llamaba
penitencia:
de
cien
años,
frecuentemente
usada
por
el
mismo
y
por
los
demás
hermi-'
-
taños
con
quienes
viviera
en
aquel
desierto.
Consistia.
ésta,
en
rezar
el
salterio
de
David,
dándose
á
cada
diez
Salmos
mil
azotes;
cuyo
ejercicio
repetido
veinte
veces
se
cumplian
los
cien
años.
La
noticia
do
las
austeridades
de
este
gran
Santo,
excitó
de
tal
modo
en
los
fieles
el
deseo
de
imitarle,
que
segun
afirma
el
mismo
San
Pedro
Damiano,
se
hizo
co-
AAA
AAA
AAÁA
—
—
(1)
Fólio
4.
(2)
EL
P.
Agustin
de
Herrera
en
su
tratado
del
orígen
y
progreso
del
oficio
divi
no,
lib.
2,
cap.
47.
(5)
Epíst.
14.
(4)
Surio,
Barónio'y
Villegas
con-otros
vários.
A
A
A
NN
IN
PO
A
IAE
OA
A
A
rt,
e
eS
,
*
y
y
PO
DR
GAS
O
A
ENANA
A
A
a
>
E
Car
+
as
mun
ese
género
de
mortificacion,
usándolo
hasta
los
Prin-
cipos.
Con
ejemplos
tan
admirables,
en
muy
poco
tiempo
so
estendió
por
toda
la
Europa
el
uso
de
la
disciplina
pública,
siendo
el
medio
ordinario
á
que
se
apelaba
en
los
trabajos
y
aflicciones
generales.
En
España
se
vió
la
vez
primera
por
los
años
de
1.100;
en
cuya
época,
asolando
sus
campos
una
cruel
plaga
de
langostas,
después
de
haber
intentado
la
piedad
cristiana
vários
medios
espirituales
sin
conseguir
lo
que
desearan,
acudieron
los
españoles
al
Romano
Pontifice
para
que
les
señalase
el
que
habian
de
usar
4
fin
de
librarse
de
tan
gran
azote.
El
Papa
compadecido
de
sus
males
envió
¿4
España
unsanto
Obispo
de
Ostia,
llamado
Gregorio,
el
cual
para
reformar
las
costumbres
y
alcanzar
la
clemencia
Di-
vina,
entre
otros
actos
piadosos
estableció
la
disciplina
pú-
blica,
ordenando
numerosisimas
procesiones
de
sangre;
y
habiendo
cesado
la
calamidad,
quedó
desde
entonces
la
dis-
ciplina,
cual
autorizado
remedio
para
las
grandes
necesi-
dades
(1).
Habiendo
decaido
con
el
tiempo
este
ejercicio,
le
resta—
bleció
en
Italia
por
los
años
de
1260,
en
ocasion
de
civiles
y
destructoras
guerras
unsanto
hermitaño,
llamado
Rainero
Perusino,
con
utilidad
comun
(2).
En
España
le
fomentó
San
Vicente
Ferrer
con
su
ejemplo
y
predicacion;
LoS
cuyos
medios
ferborizada
la
piedad,
se
estendió
y
propagó
por
la
Peninsula
y
otras
partes.
De
aquí
procede
el
error
de
los
que
creyeran
que
dicho
Santo
inventó
esa
práctica.
Tal
fué
el
origen
y
principio
de
la
disciplina
pública,
y
lo
manifestado
basta
para
probar
que
el
Apóstol
de
Va-
lencia
no
fué
su
autor
como
algunos
han
asegurado
en
nuestros
dias,
no
obstante
que
el
P.
Agustin
de
Horrera
hiciera
ver
con
anterioridad
lo
equívoco
de
ese
aserto.
Ocupándonos
ahora
de
las
proposiciones
sentadas
por
el
autor
de
la
historia
de
las
Cofradías,
debemos
manifes-
(1)
Herrera
en
el
lugar
citado.
(2)
Herrera.
/
pa
y
-
tar
que
es
de
todo
punto
inexacto,
que
estas
corporaciones
se
fundaran
en
el
siglo
XIV
6
XV;
y
que
en
ellas
institu—-
yese
San
Vicente
Férrer
la
disciplina.
|
:
Para
conocer
lo
errado
de
la
proposicion
que
impug-
namos
basta
recurrir
á
los
archivos
de
las
mismas
Cufra—
dias,
y
con
particularidad
á
los
de
aquellas
que
vinculan
mayor,
antigúedad,
y
se
evidenciará
la
verdad
de
nuestro
aserto.
En
efecto,
¿cuál
de
ellas
existía
con
el
carácter
de
Cofradia
en
el
siglo
XIV
6
el
XV?
¿Cuál
era
la
que
en
ese
tiempo
hacia
estacion,
y
en
que
dia
de
la
Semana
Santa,
modo
y
forma
tenia
esto
lugar?..
Nada,
absolutamente
nada
encontramos
que
deponga
en
favor
de
lo
espuesto
por
Don
Félix
Gonzalez
de
Leon.
En
Apoyo,
no
obstante,
de
su
aseveración,
y
como
res-
pondiendo
á
los
que
con
nosotros,
niegan
que
158
Cofradías
sean
tan
anciánas,
dice
el
mismo:
que
en
vano
es
oponerse
á.
esta
antigiítedad,
cuando
al
menos
la
Cofradía
del
Smo.
Cristo
de
la
Fundacion
y
Ntra.
Sra.
de
los
Ángeles
tenia
¿probada
y
documentada
su
creacion
en
el
año
de
1.400,
ó
algunos
antes
(1).
A-buen
testimonio
apela
el
Sr.
bald
de
Leon
para
acreditar
la
antigúedad
de
las
Cofradias,
cuando
la
hermandad
que
cita
ofrece
un
A
compro-
bante
de
todo
lo
contrario.
En
efecto,
se
sabe
por
tradicion
sin
que
haya
pruebas
ni
documentos
que
lo
evidencien,
como
se
supone,
que
la
hermandad
del
Smo:
Cristo
desla
Fundacion,
ó
de
los
Ne—
eritos,
tuvo
principiopor
los
años
de
1.400.
Esta
corpora—
cion
fundada
por
D.
Gonzalo
de
Mena,
Arzobispo
de
Sevi-
lla,
no
reconoció
otro
objeto
que:el
amparo
y
socorro
de
los
Negros,
clase
por
lo
comun
pobre
y
desvalida,
para
cuyo
efecto
les
hizo
dicho
Arzobispo
una
casa
hospital.
Con
suerto
varia
continuó
esta
hermandad
hasta
la
mediacion
del
siglo
XVI
en
el
que
estando
sin
duda
perdida,
se
resta—
bleció
de
nuevo
bajo
él
instituto
de
Cofradia
de
disciplina
1)
Folio
9
.
5
A
4
E
como
aparece
de
su
regla.
Luego
si
esta
hermandad
no
fué
Cofradía,
como
ahora
decimos,
hasta
mediado
del
siglo
XVI
¿porqué
se
ha
de
considerar
con
ese
carácter
desde
su
misma
institucion?
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon
ignoró
este
cambio;
y
creyendo
que
dicha
hermandad
hubiese
sido
siempre
Cofradía,
no
dudó
presentarla
como
testimonio
irrefragable
de
la
antigiiedad
de
estas
corporaciones.
Sin
embargo
de
ser
nulo
el
ejemplo
presentado,
re-
montémonos
á
aquellos
tiempos
lejanos;
«y
con
vista
escu—
driñadora
examinemos
si
en
ellos
existió
alguna
Cofradía,
pués
todavía
podria
insistirse
en
el
propósito
que
combati-
mos,
si
el
origen
de
estas
corporaciones
fuera
tan
obscuro
.
como
se
decanta.
La
hermandad
que
se
ostenta
4
nuestra
consideracion
con
visos
de
mayor
antigúedad,
si
la
tradicion
en
que
se
funda
no
nos
engaña,
es
la
titulada,
hoy,
del
8to.
Entierro
de
Ntro.
Señor
Jesucristo.
Esta
confraternidad,
empero,
que
la
motivara
el
hallazgo
de
la
imágen
del
Señor,
no
tuvo
otro
objeto
que
el
culto
de
dicha
efigie
en
su
parbicu—
lar
capilla;
permaneciendo
en
la
huesa
del
abandono
y
del
olvido
hasta
fines
del
siglo
XVI,
que
el
piadoso
Tomás
Pesaro
la
restableció,
constituyéndola
Cofradía
de
Semana
Santa;
hecho
que
confiesa
el
mismo
Gonzalez
de
Leon.
Siguiendo
la
opinion
de
algunos,
debiamos
colocar
des-
pues
dos
hermandades
que
se
dicen
fundadas
en
un
mismo
año,
que
es
el
de
1380.
Estas
son:
la
dela
Santa
Vera”
Cruz
y
la
del
Santo
Crucifijo.
GN
'
La
primera
de
estas
corporaciones
segun
escribe
el
P.
Fr.
Juan
Lasso
de
la
Vega,
y.
se
desprende
de
su
regla
y
de
otros
documentos,
no
se
constituyó
en
hermandad
has-
ta
el
año
de
1448,
y
el
carácter
de
cofradia
lo
adquirió
en
el
siguiente
siglo.
La
del
Santo
Crucifijo
que
el
autor
de
la
historia
de
las
Cofradías
señala
«como
un
argumento
de
la
antigúedad
de
estas
corporaciones-en
su
origen
y
circunstancias,
fué
un
remedo
de
la
del
Santo
Entierro.
En
efecto,
fijese
su
prin—
dd
cipio
en
el
año
indicado,
ó
en
la
época
que
se
quiera,
pues
no
hay
documento
que
lo
revele,
es
cierto
que
su
funda—
cion,
debida
al
singular
afecto
que
desde
esa
época,
y
por
especiales
favores
profesaran
los
fieles
á
la
imágen
del
.Se-
dor,
tuvo
por
objeto
el
culto
de
la
sagrada
Imágen;
y
sl
bras
vicisitudes,
decadencia,
6
intervalos
de
prosperidad,
llegó
4
constituirse
en
cofradía,
no
adoptó
esta
forma
has—
ta
el
siglo
XVI.
Luego
si
esta
hermandad
por
su
origen
pudiese
servir
de
testimonio
para
comprobar
la
antigúedad
que
pretende
darse
á
las
cofradías,
con
mayor
razon
lo
sería
la
del
Santo
Entierro,
que
excluye
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon,
del
número
de
las
antiguas.
¿Sigue
en
órden
de
fundacion
la
hermandad
de
los
Ne-
gritos,
de
la
cual
ya
hicimos
mérito;
y
aparte
las
corpora—
ciones
indicadas
no
consta
que
al
principio
del
siglo
XVI,
existiese
otra
alguna
de
las
que
hoy
llevanel
titulo
de
Cofra=
día.
¿En
qué
se
funda,
pues,
D.
Félix,
para
decir
que
estas
hermandades
se
erigieron
en
el
siglo
XTV,
ó
muy
al
princi-
pio
del
XV;
y
en
otro
lugar,
que
muchas,
si
no
todas,
estaban
ya
establecidas
en
los
primeros
años
de
este
último
siglo?
Luego
si
resulta
improbada
su
aseveracion,
preciso
es
confesar,
que
las
Cofradías
son
de
más
moderno
origen.
Demostrada
la
inexistencia
de
estas
confraternidades
en
la
época
referida,
se
deja
conocer
desde
luego,
el
error
de
los
que
afirmaron
que
San
Vicente
Ferrer
instituyó
en
ellas
la
disciplina
pública;
¿porque
si
no
existian,
cómo
pu—
do
el
Santo
enseñarle
esa
práctica?
D.
Félix
Gonzalez,
de
Leon,
y
los
que
son
de
ese
sentir,
no
han
tenido
otro
moti-
vo
para
asegurarlo,
que
el
ver
en
las
procesiones
de
Sema—
na
Santa,
introducido
el
uso
de
la
disciplina;
y
como
quie—
ra
que
dicho
Santo
fomentase
este
ejercicio,
Ó
como
algunos
equivocadamente
dijeron,
lo
inventara,
no
dudaron
afirmar
-
que
ese
insigne
hombre
lo
instituyó
en
las
Cofradías.
¡Bas—
tarda
consecuencia!
Poryjue
el
glorioso
San
Vicente
con
*
q
'
ferviente
celo
por
la
salvacion
de
las
almas,
promoviese
ese
género
de
mortificacion
celebrando
procesiones
de
discipli-
2-
o
Ie
e
y
di
>
S
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4
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Es.
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y
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Mod
PO
E
=7
AS
E
:
na
én
los
puntos
en
que
predicaba,
¿so'ha
de
decir
por
eso
que
lo
estableció
en
las
procesiones
de
Semana
Santa
de
Sevilla,
cuando
estas
tuvieron
principio
más
de
un
siglo
despues?
De
ningun
modo.
Hay
aun
más:
afíirmase
comunmente,
aunque
sin
docu—
mento
que
lo
justifique,.
que
la
Aa
de
la
Vera—
Cruz,
fué
la
primera
que
en
esta
Ciudad
adoptó
la
discipli—
“na.
Si
esto
es
asi,
no
pudo
San
Vicente:
Ferrer
enseñarle
.
ese
ejercicio,
habiendo
fallecido
29
años
antes
que
dicha
corporacion
se
fundara.
En
su
virtud,
y
por
consecuencia
necesaria,
deduciremos,
que
el
uso
de
la
disciplina
pública,
no
lo
deben
las
cofradías
al
indicado
Santo.
Sin
que
4
esto
se
oponga
la
creencia,
en
nuestro
concepto
“equivoca,
de
que
en
la
ciudad
de
Barcelona,
hay
Cofradías
de
disciplina
que
se
dicen
fundadas
por
San
Vicente
Ferrer,
ó
en
su.
tiempo;
pues
porque
alli
tuviera
lugar
ese
acontecimiento,
no
es
razon
para
que
en
Sevilla
sucediese
lo
mismo.
Pasemos
ahora
4
examinar
los
motivos
que
impulsaran
el
establecimiento
de
las
hermandades
que
nos
ocupan.
Frágil
el
hombre
por
naturaleza,
heredero
de
mil
in-
fortunios,
legados
por un
padre
prevaricador,
apenas
el
mundo
le
enumera
entre
los
vivientes,
cuando
en
torno
su—
yo
descubre
solamente
trabajos
y
miserias.
En
la
fugaz
carrera
de
sus
dias,
su
alimento
consiste
en
disgustos
y
pe=
nas:
pues
á
más
de
los
males
y
dolencias
4
que
le
sujeta
su
débil
constitucion
orgánica,
su
espiritu
en
lucha
abierta
con
pasiones
yehementes,
empujadas
por
tres
enemigos
po-
derosos;
ora
flaquea
y
desmaya;
ora cae
en
el
lazo
que
le
tienden,
y
si
levantarse
logra
de
su
funesta
caida,
es
para
verse
más
terriblemente
combatido.
Tan
incierta
como
pro—
longada
lucha
que
ha
de
sostener
el
hombre
mientras
es
viandante,
acibarando
los
contados
dias
de
su
existencia,
le
amenaza
de
continuo
con
la
pérdida
del
Bien
Sumo,
pa='
ra
cuya
fruicion
fuera
criado.
Kn
situacion
tan
angustiosa,
la
Religion,
solamente
la
Religion,
consolar
puede
al
mor=
tal.
En
este
precioso
arsenal
halla
el
hombre
armas
victo--
sd
|
riosas,
con
las
que
hacióndoso
superiorá
sus
contrarios,
puedo
vencer
y.
triunfar
de
pos
evitando
su
eterna
«ruina,
AS
pues,
Su
las
más
eficaces
armas
ó
ide
iS
la
Religion
inspira
para
obtener
ese
logro,
.es
sin
duda
alguna,
la
memoria
de
la
Pasion
de
Nuestro
Se—
or
Jesucristo.
Este
recuerdo
es
para
el
cristiano,
cual
una
elocuente
y
viva
leccion
que
le
enseña
á
odiar
el
crimen
y
amar
la
virbud;
«pues
no
es
posible
que
teniéndola
presente,
Insistir
quiera
en
la,
sonda
de,
los
extravios,
desoyendo
la
voz
de
la
conciencia
que
le
apercibe
de
su
ingratitud.
Por
esta
causa
varones
esclarecidos.recomendaron
muy
mucho
esa
devocion,
haciendo
de
ella
los
mayores
elogios.
:
S.
Agustin
dijo:
que
la
consideracion
de
la
Pasion
del
Señor
era
do
más
méritoque
visitar
la
Tierra Santa.
S.
Gre=
gorio
el
Grande
asegura:
que
es
señal
de
predestinacion;
y
S.
Alberto
Magno
en
su
tratado
de
la
Misa
afirma:
que
la
simple
memoria
Ó
meditacion
de
la
Pasion,
era
de
mayor
merito
que:
ayunar
á
pan
y
agua
por
espacio
de
un
año
to—
dos
los
viernos;
que
tomar
todas
las
somanas
una
discipli—
na
de
sangro,
y
que
rezar
diariamonto
los
ciento
cincuen--
ta
salmos
del
salterio
de
David.
)
Las
cofradías,
pues,
tuvieron
por
objeto
promover
tan
santa
como
útil
deyocion.
En
efecto,
siendo
esta
como
un
freno
en
las
demasías
del
hombre,
una
voz
viva
que
le
advierto
sus
defectos,
y
un
medio
seguro
que
le
conduce
al
camino
de'la
perfeccion,
conocieron:
los
piadosos
fundadores
-
de
dichas
corporaciones,
que
para
reformar
las
costumbres
y
bien
espiritual
de
los
fieles,
era
muy
apropósito
y
eficaz
el
establecimiento
de
hermandades,
cuyo
objeto
fuese
re-
cordar
al
pueblo
cristiano
el
beneficio
grande
de
la
Reden—
cion,
como
el
portento
más
admirable
y
el
misterio
más
digno
de
su
creencia.
Con
este
fin
fueron
instituidas
esas
utilisimas
confraternidades,
dedicadas
ú
la
contemplación
*de
la
Pasion
y
Muerte
de
nuestro
Señor
Jesucristo;
y
para
que
su
memoria
se
renovase
con
más
eficacia
en
los
corazo—
nes
cristianos
en
los
dias
que
la
Iglesia
con
especialidad
la
recuerda,
dispusieron
un
culto
público,
cual
es,
llevar
pro-
cesionalmente
y
con
la
mayor
devocion
la
imágen
de
nues=
tro
Divino
Salvador
en
algunos
de
los
pasos
de
su
Pasion
eruenta;
por
cuyo
medio,
teniendo
presente
los
fieles
el
ba=
neficio
de
la
redencion,
agradecidos
al
amor
que
el
Señor
“nos
mostrara
cuando
por
nuestra
salud
se
sometió
gustoso
-
á
muerte
de
Cruz,
se
imitase
á
ese
divino
modelo,
y
con
las
reformas
de
las
costumbres
dieran
pruebas
de
verdadoros
discípulos
de
tan
gran
Maestro.
¡Institucion
santa!
¡Pensa-
miento
inspirado
por
el
Cielo,
y
el
más
útil
y
conveniente
de
cuantos
los
hombres
pudieran
imaginar!
Tal
fué
el
objeto
y
fundamento
de
las
Cofradías,
que
algunos
atribuyeron
ú4
el
uso
de
la
disciplina,
sin
adver=.
tir,
que
si
éste
hubiese
sido
su
objeto,
todas
las
cofradías
sin
distincion
la
hubieran
adoptado:
resultando
que
algu
nas
nunca
la
admitieron,
y
otras,
despues
de
muchos
años
de
establecidas,
se
evidencia
que
el
ejercicio
de
la
pública,
flagelacion
no
motivó
la
fundacion
de
esas
Corporaciones.
Su
admision
en
las
procesiones
de
Semana
Santa,
fué
debida
al
fervor
de
los
fieles,
que
la
adoptaron
en
memoria
de
la
sangrienta
flagelacion
que
sufrió
nuestro
adorable
Redentor
atado
á
la
columna,
y
con
el
objeto
de
acompañar
sus
Sagradas
Imágenes
de
un
modo
más
penitente
y
devo-
to.
Por
identidad
de
razon
usaban
aleunas
cofradías
de
ins-
trumentos
de
mortificacion,
como
llevar
los
hermanos
Oru=
ees
al
hombro,
y
Otras
cosas
a
todo
alusivo
á
á
la
Pasion
del
Señor.
|
:
Domostrado
quo
el
origen
de
estas
Corporaciones
no
es
tan
antiguo
como
se
supone,
indicado
tambien
el
objeto:
y
fundamento
de
su
establecimiento,
veamos
ahora
la
épo-
-
ca
en
que
tuvieron
principio.
-
Digimos
ántes,
que
en
los
primeros
años
del
siglo
XV
“aun
no
eran
conocidas
las
cofradías,
porque
si
bien
exis
.
id
*
tian
las
hermandades
que
enumeramos,
estas
eran
cor.
poraciones
solo
de
luz.
En
el
discurso
del
propio
siglo
se
aa
oa
erigieron
despuos
cuatro
hormandados:
la
de
Nuestra
Seño-
ra
de
la
Iniesta,
fundada
en
1412;
la
del
Traspaso
en
1431;
la
de
la
Santa
Vera-Oruz
en
1448,
y
la
titulada,
entónces,
do
la
Santa
Faz
y
Nuestra
Señora
do
la
Encarnación,
y
ahora
de
la
Coronacion
deospinas,
en
1450:
pero
estas
con—
_fraternidades,
segun
vemos
por
repetidos
documentos,
no
reconocieron
el
origen
cofradistico
hasta
el
siglo
XVI.
In-.
dicada,,
por
tanto,
está
ya
la
época
en
qua
tuvieron
princi-
pio
las
cofradías.
Y
en
efecto,
si
en
los
siglos
anterioras
al
XVI,
segun
so
ha
demostrado,
no
fué
conocido
ese
instituto,
y
en
esto
vemos
que
se
erigieron
muchas
con
dicho
carácter,
al'pro=
|
“pio
tiempo
que
las
hermandades
mencionadas,
y
otras
de
que
se
hará
mérito
en
su
lugar
respectivo,
5
adoptaron,
por
una
consecuencia
natural
y
lógica
deduciramos,
que
el
principio
de
las
cofradías
fué
en
el
siglo
XVI,
y
que
á
el
debo
recurrir
el
que
quiera
encontrar
ó
saber
su
origen.
Conocida
pues,
la
época
del
establecimiento
de
estas
corporaciones,
convendria
muy
mucho
saber
tambien,
y
se-
ñalar
la
primera
que
se
erigió,
ó
que
adoptó
ese
instituto
:
para
perpétua
memoria
de
ess
acontecimiento
y
eterno
ho—
nor
de
la
que
vinculase
tal
gloria.
Este
deseo
tan
natural
como
justo,
veamos
si
puedo
ser
satisfecho.
Es
innegable,
que
en
la
noche
de
los
siglos
es
may
di-
fícil,
si
no
imposible,
averiguar
un
estremo,
del
que
ni
los
escritores
antiguos
se
ocuparon,
ni
las
hermandades
áquie-
nes
interesaba
su
esclarecimiento,
procuraron
consignarlo,
ó
si
lo
hicieron,
sus
noticias
no
han
llegado
hasta
nosotros.
Por
esta
causa
creemos,
que
hoy.
ninguna
hermandad
pue-
de
presentar
una
prueba
concluyente
de
pertenecerle
e
esa
'
prerogativa.
Empero
si
por
rumbos
extraños
4
veces,
se
viene
en
-
conocimiento
de
cosas
que
no
habiamos
podido
saber
por
modios
directos;
si
por
indicios,
conjeturas,
hechos
d
razo-
nos
especiales
só
justifican
particularidades
destituidas
de
prueba
logal
competente,
es
indudable
que
en
nuestro
caso
dr”
14-
hay
motivos
poderosos
para
resolver
el
punto
que
se
ventila,
y
para
resolverlo
en
favor
de
la
hermandad
de
N.
P.
Jesús
de
la
Pasión.
Dejamos
consignado
como
cosa,
en
nuestro
conceptoindu=
bitada,
que
en
el
siglo
XVI
radicaba
la
antigúedad
de
las
Co
—fradias.
Dedicándonos,
ahora,
ú
recorrer
este
siglo
desde
su
principio,
no
descubrimos
en
sus
primeros
años
Cofradía
al-
guna
en
esta
Ciudad.
Mas
siguiendo
su
curso,
casi
al
final
de
su
primer
tércio
vemos
ya
una
establecida,
que
es,
la
de
N.
P.
Jesús
de
la
Pasión,
fundada
en
1531.
Ahora
bien,
si
antes
do
este
tiempo
no
habia,
ó
no
aparece
que
hubiera
Cofradias
en
Sevilla,
y
en
dicho
año
la
del,
Señor
de
la
Pa-
sión,
y
solo
ella
resulta
establecida,
hay
motivo
fundado
para
creer
que
fuese
la
primera
que
se
erigió.
El
título
de
la
Pasión
de
Nuestro
Señor
Jesucristo,
ó.
lo
Nuestro
Padre
Jesús
de
la
Pasión
con
que
la
misma
se
ha'distinguido
desde
su
fundación,
es
también
otra
particu—-
laridad
que
corrobora
esa
creencia.
En
efecto,
siendo
este
título
4
nombre
el
mas
propio
y
conveniente
que
pudiera
escogitarse
para
designará
las
Cofradías
por
ser
el
que
expresa
con
más
propiedad
el
olje=
to
y
fundamento
de
estas
corporaciones,
el
no
haberle
adoptado
otra
alguna
Cofradia,
fuera
de
la
insinuada,
debió
ser
por
distinguirse
con
él
yá
la
de
la
Pasión,
de
lo
que
po-
demos
deducir
que
la
fundación
de
esta
hermandad,
fué
sin
duda,
antes
que
las
de
las
demás
Cofradias.
Mas
prescin—
diendo
de
dichas
particularidades,
hay
dos
fundamentos
poderosos,
en
los
cuales
vamos
á
fijarnos,
porque
ellos
solos.
bastan
para
nuestro
objeto.
El
primero
es,
las
circunstancias
espeziales
que
se
dida
en
la
fundación
de
la
Cofradia
del
Señor
de
la
Pasión.
En
efecto,
consta
que
ciertos
buenos
hombres,
como
dice
su
regla,
feligreses
de
la
collación
de
Santiago
de
la
ciudad
de
Valladolid,
consultaron
con
el
Cura,
Beneficiado
y
Sa
cristán
de
dicha
Iglesia,
sobre
la
fundacion
de
la
misma,
y
-
que
sienlo
aprobada
por
ellos,
se
verificó
en
Seyilla,
segun
apo
tenian
premeditado.
¡A
profundas
reflexiones
da
lugar
esta
circunstancia,
y
todas
Us
FOMAS
para
la
hermandad
de
que
se
trata!
Y
á
la
verdad
¿qué
causa
hubo
para
que
esa
institucion
pro-
yectada
en
Valladolid
se
verificase
en
Sevilla?
¿Qué
razón,
qué
motivo
particular
asistió
á
sus
virtuosos
fundadores
para
escoger
esta
ciudad
entre
tantas
y
tan
insignes
como
cuenta
la
España,
y
la
prefirieran
á
todas
pera
la
realiza
ción
de
sus
piadosos
designios?
D.
Félix
Gonzalez
de
León
atribuyendo
á
las
Cofra—
dias
una
antigútedad
remotisima,
al
hablar
de
la
de
Pasión
dice:
que
sus:
fandadores,
sin
duda,
tuvieron
noticia
del
auge
en
que
estuvieran
entonces
|
a
hermandades
en
Sevilla,
es
decir,
en
la
época
en
que
se
erigió
la
misma,
y
que
por
eso
vinieron
á
fundarla
en
esta
Ciudad
y
no
fueron
á
otra
parte.
|
Pocas
palabras
bastan
para
hacer
ver
el
error
de
tan
gratuita
aseveración;
tanto
por
haberse
demostrado
yá,
que
cuando
se
estableció
la
de
la
Pasión,
no
existian
Cofradías
en
esta
Ciudad,
como
por
ser
contraproducentes
las
razo-
nes
en
que
dicho
escritor
funda
su
proposición,
ó
lo
que
es
lo
mismo,
que
prueban
todo
lo
contrario
de
lo
que
aquel
afir—
ma
y
sostiene,
En
efecto,
si
en
el
indicado
histo
hubiese
tenido
Se=
villa
corporaciones
del
instituto
manifestado,
y
en
auge
¿es
creible
que
de
puntos
tan
distantes
viniesen
á
establecer
otra
en
ella,
sufriendo
para
esto
las
dificultades
y
molestias
que
lleva
consigo
cualquier
empresa
que
ha
de
realizarse
en
paraje
distinto
del
que
su
autor
la
concibe?
En
ese
caso
sin
.
objeto
plausible
tal
mision,
era
inútil
plantear
lo
que
ya
es-
taba
erigido
y
consolidado.
¿Qué
resultado,
eritonces,
hu-
biera
producido
esa
institución?
Aumentar
el
número
de
las
Cofradías
existentes,
esterilizando
el
fruto
que
en
donde
fueran
desconocidas
producir
pudiera
su
establecimiento.
Luego
es
preciso
confesar
que
la
causa
del
establecimiento
dela
Cofradía
de
la
Pasión
fué
distinta
dela
que
se
le
señala.
DAS
a
j
A
Esta
sin
duda
alguna
no
pudo
ser
otra
que
la
de
saber
esos
piadosos
Vallisoletanos
que
la
religiosa
Sevilla
carecia
de
una
institución
de
la
clase
que
ellos
proyectaban,
y
prome-
berse
de
su
creación
en
dicha
Ciudad
mayores
y
más
felices
resultados
que
en
otra
alguna
población
de
España,
por
la.
piedad
caracteristica
de
sus
naturales.
En
su
virtud,
es
de
creer,
qua
deseosos
los
mismos
su=
jetos
que
tan
esclarecida
Metrópoli
tuviese
una
herman-
dad
que
al
culto
interno
que
tributara
4
los
adorables
mis-
terios
de
la
religion:
verdadera,
y.
principalmente
al
de
la
Redencion
del
mundo,
rouniese
el
externo,
como
medio
muy
eficaz
para
aumentar
la
devocion
del
cristiano
y
avivar
su
fé,
erigieron
en'
ella
la
cofradía
do
la
Sagrada
Pasión
do
N.
S.
Jesucristo,
óde
N.
P.
Jesús
de
la
Pasión,
nombra
que
le
dieron
por
razon
pa
su
objeto
é
instituto,
segun
que-
da
indicado.
y
Tal
fué,
sin
duda
alguna,
el
origen
de
dicha
confrater—
nidad,
y
el
motivo
de
su
establecimiento
en
Sevilla;
porque
de
no
ser
asi,
no
se
concibe
la
causa
que
hubo
para
esa
fun—
dacion,
ni
la
razon
que
asistiera
á
sus
autores
para
realizar
la
fuera
de
su
pátria
y
en
un
punto
tan
distante.
“No
es
de
omitir,
que
en
Valladolid
existe
de
tiempo
an-
tiguo
un
templo
con
el
título
de
la
Pasión,
auxiliar
de
la
parroquia
de
Santiago,
de
la
que
fueron
feligreses
los
indi=
*
cados
fundadores,
y
dos
calles
que
Hovan
el
mismo
nom-
bre.
Estas
particularidados,
al
parecer
insignificantes,
y
tal
vez
de
ningun
valor
para
algunos,
para
nosotros
tienen
cierta
importancia,
pues
revelan,
que
en
esa
piadosa
ciu-
dad
subsistia
vivo
el
reguerdo
de
los
padecimientos.
del
Salvador
del
mundo,
y
que
possidos
de
61
los
mencionados
varones,
deseando
que
todostuvissen
Pr
el
beneficio
de
la
Redención,
sa
dedicaron
á
recordar
9
fomentar
entre
los
fieles
su
memoria,
y
que
entre
los
medios
que
al
i1tento
escogitaran,
fuese
uno
el
establecimiento
de
la
hermandad
que
nos
ocupa.
Por
dicha
causa
sus
piadosos
fundadores
os:
puedon
sa
pa
17-
tenidos
por
Apóstoles
9
propagadores
de
esa
devoción,
ha=
biéndose
extendido
tanto
por
su
celo.
¡Díganlo
si
no
las
in-
numerables
cofradias
que
á
ejemplo
6
imitacion
de
la
de
N.
P:
Jesús
de
la
Pasión
se
fundaron
despues
en
esta
ciu=
dad
y
otras
partes,
“y
el
templo
del
mismo
titulo
erigido
en
nuestra
Metrópoli!
¡Díganlo,
tambien,
los
solemnes
y
multiplicados
cultos
que
se
tributan
en
ella
4
los
adorables
misterios
de
la
Redención
por
las.
mismas
cofradias!
¡Digam—
lo,
en
fin,
la
devoción
proverbial
de
los
sevillanos.
á
tan
au—
gustos
Misterios
y
la
liberalidad
y
el
empeño
que
han
mos-
trado
siempre
por
sostener
el
lucimiento
de
esas
hermanda-
des
y
de
sus
procesiones
tan
grandiosas
como:
dignas
de
la
Fé
que
profesamos!
¡Cuánto,
pues,
les
debe
Sevilla!
Y
tú
¡hermandad
privilegiada!
puedes
tener:
una
santa
compla--
cencia
por
haber
sido
la
fuente
en
que
bebieron
los
que
ani-
mados
del
mismo
espíritu
que
tus
ilustres
fundadores
tra—
taran
de
hacer
idénticas
instituciones.
¡Tú
has
sido
el
plan--
tel
que
produjera
tantas
y
tan
insignes
cofradías.
como
hoy
:
“honran
á
esta
ciudad
y
al
mundo
entero!
A
es,
pue”
4
tanta
gloria!
Empero
basta....
nos
habiamos
dicten
do
sin
code
-
rar
que
la
apología
de
la
hermandad
de
la
Pasión
no
nos-
pertenece,
y
que
nuestra
pluma
sin
recelo
de
parcial
'no-
puede
escribir
sus
grandezas.
Mas,
tiempo
es
ya,
de
que
veamos
el
otro
fundamento
que
anunciamos,
el
cual
con=-
vence
aun
más
nuestro
aserto.
Este'es,
el
lagar
que
se
dió:
á
la
antedicha
hermandad
en
su
estación,
y
la
posesión
no
*
interrumpida
en
que
ha
estado
del
mismo.
Habiéndose
determinado,
segun
después
indicaremos,
que
las
cofradías
hiciesen
estación
4
la
Santa
Iglesia
Cate=-
dral,
para
evitar
confusión
y
los
inconvenientes
que
pudie—-
ran
resultar
de
dirigirse
todas
á
un
mismo
punto
y
querer:
cada
una
ocupar
el
lugar
que
le
pareciese,
fué
preciso
ha=
cer
un
señalamiento
para
fijar
á
cada
hermandad
el
sitio.
que
le
correspondia.
Pues
en
este
acto,
que
para
llevarse
á.
cabo
se
tuvo
presente
la
antigiiedad
ds
las
hermandades,
y
A
E
de
yes
di
A
A
IA
a
As
acreditada
competentemente,
se
concedió
á
la
de
la
Pasión
el
lugar
proferente
en
el
juéves,
que
es
el
último
entre
las
que
hasen
estación
de
dia
y
el
primero
en
las
de
madru-
-
gada.
Y
como
el
principal
lugar
en
cada
uno
de
los
dias
de
la
Semana
Santa
no
se
concedió
sino
á
la
que
enel
mis-
mo
acreditó
mayor
antigitedad,
no
pudo
otorgarse
esa
dis-
tinción
á
la
cofradia
de
Pasión,
sin
haber
llenado
ese
re-
qujsito.
Luego
siá
esta
corporación
se
le
señaló
el
sitio
in-
aicado,
y
además
consta
por
la
historia
que
las
cofradias
del
Juévos
Santo
fueron
las
primeras,
que
se
fundaron
en
esta.
ciudad,
y
á
vista
y
conocimiento
de
todas
tuvo
lugar
ese
hecho,
es
indudable
que
alegó
y
probó
ser
más
antigua
que
lay
demás.
Este
arreglo
fué
entónces
fácil
de
hacer;
ora.
porque
los
principios,
aun
de
las
más
ancianas
cofradias
no
eran
tan
remotos
que
se
ignoraran
sus
pormenores;
ora:
porque
're=
cientes
y
|
BORDAdAS
de
fundar
las
más
de
las
corporaciones»
y
en
el
apogeo
de
su
primer
fervor,
habia
datos
suficientes
que
justificasen
el
origen
de
cada
una;
pues
todavia
ni
el
abandono
ni
la
indiferencia
habian
penetrado
en
ellas.
Por
estas
causas
y
por
la
aquiescencia
y
conformidad
de
las
hermandades
interesadas,
se
descubre
la
justicia
y
acierto
de
ese
arreglo,
pues
de
lo
contrario
la
energía
y
en-
tereza
que
han
mostrado
las
mismas
en
la
défensa
de
sus
derechos,
cuando
los
han
creido
desatendidos,
se
hubiera
desde
luego
manifestado,
segun
lo
han
hecho
siempre
y
lo
comprueban
multitud
de
ejemplos,
tanto
antiguos
como.
mo=
dernos;
bastando
recordar
entre
los
muchos
casos
de
los
pa
sados
siglos
el
pleito
que,
en
el
año
de
1603,
ántes
del
indi
cado
arreglo
siguió
la
cofradia
de
las
Tres
Necesidades
con
la
de
S.
Juan
Bautista,
sobre
presidencia
en
los
actos
de
cos
munidad
del
extinguido
colegio
de
S.
Francisco
de
Paula.
Y
nose
crea
que
el
derecho
de
presidir
haya
“sido
só-
lo
cuestionado
por
las
hermandades
ó
cofradías,
lo
ha
si-=
do
tambien
por
Corporaciones
é
institutos
de
distinta
indole
y
naturaleza,
como
nos
lo
demuestra
el
litis
que
tu-
,
A
?
,
4
>
A
oasis
vÓ
Jas
on
1604
entro
los
religiosos
Minimos
de
la
Victo
ria
on
Triana,
y
los,
Terceros
de
S.
Juan
de
Aznalfarache
sobre
presidencia
en
la
procesion
de
Corpus
de
esta
ciudad.
En
su
virtud,
y
omitiendo
otras
razones
PORO
exten—
dernos
más,
es
preciso
confesar,
que
cuando
á
la
cofradía
del
Señor
de
la
Pasión
se
dió
el
lugar
mencionado,
y
en
su
posesión
ha
venido
quieta
y
pacíficamente
desde
entónces
hasta
nuestros
dias,
motivos
poderosos
habria
para
ello.
Resumiendo
cuanto
hemos.
dicho:en
órden
4
1a
prima-
cía
de
esta
hermandad,
resulta,
de
lo
expuesto
y.
alegado,
que
á
favor
de
esa
creencia
existen
fundamentos
robastlsis
-
mos,
cuales
son
entre
otros:
las
particularidades
especiales
que
se
advierten
en
la
fundación
de
dicha
hermandad,
y
el
lugar
que
se
le
dió
en
su
estación,
con
la
posesión
no
inter
-
rumpida
del
mismo
por
espacio
de
más
de
dos
siglos
y
me-
'
dio;
pudiendo,
en
nuestro
concepto
afirmarse,
que
la
cofra-—
día
de
Jesús
le
la
Pasión
fué
la
primera
que
se
conoció
en
esta
ciudad;
pues
el
conjunto
de
tantos
y
tan
poderosos
por-
menores
constituye
una
prueba
de
eso
particular.
-
d.
Esta,
pues,
es
nuestra
creencia,
la
que
juzgamos
ten-—
:
drá
toda
persona
que
imparcialmente
vea
las
cosas
por
el
prisma
de
la
razon;
pero,
si
estamos
equivocados,
si
apesar
del
cuidado
y
esmero
puesto
por
indagar
la
verdad,
hemos
incurrido
en
un
error,
si
se
nos
prueba
lo
contrario,
estamos
prontos
á
rectificar
nuestra
opinión,
hija,
sólo,
de
la
convic=
ción
profunda
que
arrojad
los
particulares
oboe
Des-
nudo
de
afectos
y
pasiones
al
tomar
la
pluma,
cuanto
es
da-
ble
á
nuestra
fragilidad,
deseamos
sólo
la
verdad
y
el
escla—
recimiento
de
los
puntos
dudosos
de
la
historia.
A
la
conse=
cución
de
este
logro
tienden
nuestros
esfuerzos
en
la
pre
sente
obra;
mas
terminando
ya
E
asunto
cometes
adelante.
|
Establecida
que
fué
la
hermandad
de
N.
P.
Jesús
dela:
Pasión,
á
su
ejemplo:
é
$
imitación
se
erigieron
otras
sucesi-
vamente
con
el
mismo
objeto;
de
modo
que
en
poco
tiempo
llegó
á
ser
crecido
el
número
de
cofradías
que.
contára
esta
=20."
1
ciudad,
el
cual
se
aumentó
tambien
con
muchas
hermanda-
des
de
luz,
entónces
existentes
que
dejando
su
propio
regi
men
nplaada
el
nuevo
instituto.
El
Correo
de
Sevilla
supone
el
principio
de
muchas
co—
fradias.en
casas
particulares;
asegurando
tambien
que
en
sus
primeros
tiempos
fueron
unos
cuerpos
informes
sin
ba=
se
ni
órden
determinado,
y
faltos
de
reglas
ó
estatutos
pa—
ra
su
gobierno
(1).
-—
D.
Felix
Gonzalez
«de
Leon
aunque
no
avanza
hasta
ese
punto,
cree
al
ménos,
que
dichas
corporaciones
no
se
re-
gularizaron
al
momento,
pues
afirma,
que
todas
existieron
muchos
años
ántes
de
formar
reglas
(2).
Ambos
autores
han
padecido
por
cierto
muy
grande
equivocación;
porque
ni
las
cofradias
tuvieron
el
principio
que
se
les
señala,
ni
todas
por
mucho
tiempo
carecieron
de
-
reglas
que
las
dirigiesen;
pues
si
bienes
innegable,
que
algunas
de
ellas
contaban
años
de:
existencia
cuando
apro—
bara
sus
ordenanzas
la
Autoridad
Eclesiástica,
única
potes-
tad
que
en
aquellos
tiempos
entendia
de
ese
particular,
otras,
sin
embargo,
obtuvieron
dicho
requisito
al
erigirse,
Ó
poco
después;
y
aun
varias
de
aquellas
apesar
de
carecer
de
apro—
bación
solian
tener
reglas
y
regirse
por
ellas,
como
en
su
lugar
respectivo
advertiremos.
Todas
estas
hermandades
celebraban
anualmente
fun—
ciones
solemnes
y
Otros
actos
religiosos;
pero
nada
dicen
sus
antiguos
estatutos
de
Novenas,
Quinarios
y
Setenarios.
De
sus
actos
era
el
más
notable,
la
procesion
que
efectuaban
en
la
Semana
Santa,
haciendo
estacion
la
mayor
parte
do
.
ellas
á
la
Santa
Iglesia
Catedral;
varias
á
la
Oruz
del
Cam-
-
po,
y
no
pocas
á
otras
iglesias,
cuyos
sagrarios
visitaban.
Comunmente
las
palabras,
Estación,
Procesión
y
Cofra-
día
se
tienen
por
sinónimas,
y
se
hace
uso
de
ellas
para
sig-
nificar
las
procesiones
de
Semana
Santa,
expresando
á
la
(1)
Tomo
Hi
año
de
1805.
2)
Fótio6.
-=21]
-
verdad
diferentes
cosas;
pues
la
palabra
Estación,
proceden—
te
del
verbo
latino
Sto,
indica
el
término,
templo
ó
paraje
4
donde
se
dirije
una
procesión,
y
en
el
que
hace
parada
pa—
ra
la
práctica
de
algun
acto
ó
ceremonia.
-
Damos
el
nombre
de
Procesión,
voz
derivada
del
verbo
tambien
latino
Procedo,
ó
de
la
palabra
Processio,
igualmen—
te
latina,
que
quiere
decir
marchar
ó
pasar
adelanto,
al
ac—
to
en
que
son
conducidas
ó
llevadas
las
Sagradas
Imágenes
con
pompa
y
solemnidad;
ora
públicamente
por
las
calles
y
plazas
de
una
poblacion;
ora
privadamente,
ó
sea
por
el
in-
terior
de
un
templo;
y
por
Cofradía
se
entiende
la
reunión
ó
congregación
de
personas
con
el
objeto
ántes
expresado.
Algunas
procesiones
de
Semana
Santa
en
sus
primeros
tiempos,
iban
por
lo
común
del
modo
siguiente:
Un
Estan
darte,
ú
otra
insignia
semejante
daba
principio
al
acto,
acompañándole
algunas
luces.
Seguian
después
los
herma—
nos
en
dos
filas,
y
las
personas
que
por
su
religiosidad
que-
rian
tener
parte
en
esta
devoción,
y
al
final
un
Crucifijo,
“lleyado
casi
siempro
por
un
Sacerdote,
precedido.de
varias
hachas.
|
Y
El
señor
Gonzalez
de
Leon
dice:
que
ninguna
herman-
dad
en
esta
clase
de
procesiones
llevaba
pasos
del
misterio
con
que
se
titulara,
ni
parihuela
alguna,
exceptuando
la
de
Jesús
Nazareno;
y
que
el
conducir
en
parihuelas
los
mis-
terios
como
ahora
se
practica,
debió
tener
lugar
en
el
si-
glo
XVII,
porque
ántes
de
esta
época
no
se
encontraba
en
las
cofradías
peana
ni
imágen
alguna;
siendo
las
más
anti-.
guas
que
se
conocieran
de
dicho
tiempo
(1).
Mas
se
equivo—
có
en
esto,
como
en
otras
muchas
cosas
el
susodicho
escri-
tor;
pues
como
veremos
al
tratar
particularmente
de
cada
cofradia,
muchas
llevaron
siempre
pasos
en
sus
procesiones,
aunque
más
pequeños
que
los
quo
ahora
se
usan;
y
respec—
to
á
que
en
estas
corporaciones
no
haya
Imágenes
anterio=.
res
al
siglo
XVII,
rechazando
como
lo
hacemos
este
error,
—
——
—
A
A
==
$
f
(1)
Historia
de
las
cofradías
fólio
45.
no
podemos
mónos
que
patentizar
la
contradicción
má-
nifiesta
que
so
advierte
entre
este
aserto
y
otros
posberio-
res
del
mismo
oscritor,
pues
hablando
de
la
Cofradía
de
los
Negritos
dico:
que
la
efigie
del
Señor
tomó
el
título
de
la
Fundación,
porque
fué
la
que
se
puso
en
la
capilla,
y
que
para
ella
se
fundó
ésta
y
el
hospital
(1);
con
lo
cual
dá
á
entender
que
dicha
imágon
es
dol
siglo
X1V;
y
haciendo
mérito
de
la
hermandad
de
la
Veracruz,
afirma:
que
el
si-
mulacro
del
Señor
era
antiquísimo,
quizá,
dlice,
de
la
crea-
ción
de
la
Cofradía
(2).
Luogo
contrariando
en
los
dos
in=
dicados
lugares
lo
que
anteriormente
digera,
vieneá
confe—
sar
el
expresado
autor
la
existencia
de
imágenes
de
más
antigñodad
que
la
primeramente
señalada.
Establecida
en
las
cofradías
la.
disciplina
por
las
ra—
zones
ya
anunciadas;
los
dedicados
á
oso
ejercicio
empeza-
ron
á
distinguirse
con
el
título
de
hermanos
de
sangre
ó
disciplina;
nombre
que
se
trasmitió
á
las
mismas
corpora—
ciones,
y
los
demás
con
el
de
luz.
Empero
unos
y
otros
asis-
tian
á
la
procesión
de
Semana
Santa:
los
primeros
iban
azo-
tándose
hasta
derramar
sangre,
0
haciendo
otras
peniten-
cias,
vestidos
de
un
traje
de
lienzo
blanco,
basto,
que
lla-
mamos
túnica,
con
una
cabellera
d
capirote
que
les
cubria
el
rostro
para
no
sor
conocidos,
y
una
soga
ceñida
á
la
cin-
tura,
llevando
en
el
pecho
el
escudo
de
la
hermandad
ros-
pectiva
estampado
on
cuero
ó
cordobán
y
los
piós
descalzos.
Los
segundos
llevaban
hachas
para
alumbrar
á
las
Sa—
gradas
Imágenes;
y
en
el
cuerpo
de
la
procesión
iban
tam-
bien,
situados
á
proporcionadas
distancias
entre
los
disci-
plinantes,
para
evitar
las
tinieblas
de
la
noche.
Su
trajecra
igual
al
de
estos
para
ir
con
mayor
recogimiento
meditan-
do
la
Pasión
del
Señor.
El
uso
de
dicho
vestido
en
los
disciplinantos
se
remon—
ta
al
principio
del
siglo
XIV,
y
su
origen
es
el
siguiente:
(1)
Historia
de
las
cofradías
fólio
14
(2)
1d.
fólio
155.
obra,
demuestran,
que
las
cofradías
de
Sevilla,
celosas
siempre
de
la
conservación
de
sus
derechos,
no
han
sido
nunca
indolentes,
cuando
so
han
creido
perjudicadas
en
ellos,
ó
los
han
visto
menoscabados.
Hablando
Alonso
Morgado
de
estas
corporaciones
dice:
“contemplar
á
Sovilla
por
una
Semana
Santa
toda
regada
de
sangre
derramada
en
memoria
de
la
Pasión
de
nuestro
Maostro
y
Redentor-Josucristo,
y
tantas
procesiones
de
po-
nitencia
que por
su
órden
duran
por
ser
tantes
desde
el
Juovos
Santo
hasta
la
mañana
de
Resurrección,
verdadera—
mento
hace
un
espectáculo
y
devotisima
representación
de
la
Sagrada
Pasión
de
nuestro
Redentor.»
(1)
Infióreso
de
aqui,
que
por
los
años
de
1586,
en
que
es-
cribió
dicho
historiador,
salian
las
cofradías
solamente
en
los
dias
de
jueves
y
viernes
Santo;
empero
en
este
mismoaño,
la
hermandad
de
Ntra.
Sra.
de
la
Iniesta
acordó
trasladar
su
estación
á
la
tarde
del
miércoles;
en
cuyo
dia
continuó
:
hacióndola
desde
as
hasta
la
época
en
que
la
sus-
pondió.
Las
muchas
COErAAS
que
oxistian
á
principios
del
siglo.
XVII,
y
la
práctica
establecida
de
hacer
estación
entrada
la
noche,
como
mas
propia
para
el
recogimiento
interior,
y
la
meditación
de
los
sagrados
misterios,
produjeron
con
el
tiempo
algunos
incovenientes,
y
abusos,
propios
del
hom-
bre,
que
en
todo
ha
de
mostrar
siempre
su
miseria.
Estos
fueron:
usar
algunos
disciplinantes
de
signos
ó
señales
para
ser
conocidos,
ostentar
su
valor
y
fervor
religioso
derra—
mando
copiosamente
su
sangre,
y
alquilar
algunas
herman—
dades
los
disciplinantes,
cuando
carecian
de
número
sufi-
ciente
de
ellos.
Por
esto,
y
porque
convenia
ya
regularizar,
y
reducir
á
.
mejor
forma
unas
corporaciones,
que
tanto
llamaran
la
aten
ción,
se
ocupó
de
ello
el
Sínodo
celebrado
el
año
de
1604,
por
el
Cardenal
Arzobispo
de
Sevilla,
D.
Fernando
Niño
de
(12
Alonso
Morgado,
historia
de
Sevilla.
Libro
6
cap.
25.
1
O
-30-
Guevara.
En
61
se
mandó,
que
todas:
las
cofradías
hiciosen
estación
de
dia,
á
no
ser
que
salieran
muchas,
y
no
basta-
se
la
tarde;
en
cuyocaso
podian
estenderso
hasta
las
nuevo
de
la
noche;
hora
en
que
deberian
estar
recogidas.
(1)
Se
dispuso
asimismo,
que
el
Provisor
señalase
las
calles
por
donde
cada
una
habia
de
ir,
y
la
hora
de
su
salida;
prác—
tica,
que
segun
el
literal
contexto
de
dicho
Sinodo
estaba
ya
AO
da
pues
dice:
Mandamos
que
nuestro
Provisor
con
las
personas
que
con
él
se
suelen
7
y
acostumbran
ajuntar
pa—
ra
este
objeto
en
esta
ciudad,
y
en
los
demás
lugares
de
nuestro
Arzobispado
donde
hubiere
más
de
una
procesión,
el
Vicario,
y
donde
no
lo
hubiere
el
Cura
más
antiguo
les
señale
las
calles,
et—-
cétera
(2).
|
Se
provino
OS
que
las
tínicas
fueran
de
lienzo
basto,
sin
bruñir,
guarniciones,
ni
señal
alguna
para
ser.
conocido;
y
que
los
que
acompañasen
á
las
sagradas
Imágo-
nes
en
su
traje
particular
con
luces,
fueran
con
el
primer
estandarte
ó
guion;
que
el
provisor
visitase
las
Imágenes
é
insignias,
que
salieran
en
las
procesiones,
y
mandase
quitar
Ó
reformar
las
que
no
tuvieran
la
devoción,
autoridad
y
gravedad
que
al
efecto
se
requiere;
y
finalmente
se'
prohi-
bió
el
alquiler
de
los
disciplinantes,
como
asimismo,
el
que
saliera
cofradía
alguna
ántes
del
miércoles
(3).
Mas,
no
obstante
se
previniera,que
las
hermandades
hiciesen
de
dia
sus
estaciones,
algunas
continuaron
efectuándola
de
noche,
como
advertiremos
en
su
lugar
respectivo.
Me
Posteriormente,
y
en
cumplimiento
á
lo
dispuesto
en
di-
cho
Sinodo,
para
evitar
la
confusión
y
los
inconvenientes
que
eran
de
resultar,
de
dirigirse
las
cofradías
á
distintos
parajes,
se
Ads
oportuno
la
concurrencia
de
todas
ú
un
mismo
punto;
y
en
su
virtud
mandó
la
autoridad
ecle-
siástica,
que
las
de
Sevilla
hiciesen
estación
á
la
Catedral,
y
las
de
Triana,
á
su
iglesia
parroquial.
Con
este
fin,
so
for—
a
a
>
e
A
PP
(1)
Dicho
Sinodo,
cap.
25,
título
de
cblebrabione
misarun
eto.
(2)
Dicho
Sinodo,
en
el
cap.
y
título
citado.
(5)
Dicho
cap.
y
título.
-31-
mó
una
lista
d
mómina
de
todas
estas
corporaciones,
en
la,
que
colocadas
por
órden:
do
antigúedad,
próvia
la
práctica
de
los
requisitos
necesarios
á
esclarecerla,
quedó.
designado
el
lugar
propio
decada
una,
para
que
con
arreglo
á
él,
y
por
su
órden
se
hiciera
el
señalamiento
de
las
horas
de
sus
salidas.
la
|
La
antigúedad
que
sirvió
de
tipo
para
la
designación
do
sitio
en
dicha
nomina,
fué
la
que
contaban
las
herman—
dades
en
el
concepto
de
cofradías,
sin
consideración
al
nú-
mero
de
años
que
algunas
tenian,
como
corporaciones
de
luz;
porque
siendo
en
este
caso
otro
su
instituto,
la
anti-
giiodad
que
bajo
este
concepto
contaran,
no
podian
aprove-
charlos
al
refundirse
en
cofradías,
toda
vez
que
por
ese
cambio
se
constituyeron
en
hermandades
de
diversa
indole
y
naturaleza.
Además
de
la
expresada
circunstancia,
se
tuvo
tambien
presente
la
antigúedad
de
las
cofradías,
respecto
al
dia
en
que
hicieran
estación;
pues
algunas,
al
verificarse
este
arre—
elo
efectuaban
sus
salidas
en
distintos
dias
de
los
que
en
sus
principios
eligieron.
La
antigúedad
de
las
corporacio=
nes
que
se
hallaban
en
este
caso,
se
graduó
por
el
tiempo
transcurrido
desde
esa
variacion,
sirviendo
de
tipo
para
se-
ñalarles
el
lugar.que
les
pertenecia.
lenal
práctica
se
ha
observado
después
con
las
cofradías
que
variaran
el
dia
de
su
estación;
por
cuyo
motivo
vemos
á
hermandades
an—
tiguas
presididas
por
otras
más
modernas.
Mas
como
los
primeros
llamamientos:
de
Cofradías
han
desaparecido,
y
todos
los
relativos
al
siglo
XVII,
y
á
los
dos
primeros
tercios
del
XVIIL,
en
términos,
que
el
más
antiguo
que
se
conserva
en
el
archivo
del
provisorato,
es
el
del
año
de
1775;
hoy
ignorariamos
el
sitio
6
puesto
de
cada.
'
corporación,
si
no
lo
revelasen
las
mismas
nóminas
de
Co-
fradías,
papeles
y
memorias
de
aquellos
tiempos,
y
un
ma-
nuscrito
del
siglo
XVII,
que
existia
en
el
archivo
de
la
Universidad
de
señores
Baneficiados
de
esta
Ciudad.
Por
estos
datos
vemos:
que
el
órden
fijado
á
las
Cofra=
dias
en
la
lista
ó
nómina
formada
para
el
señalamiento
de
horas,
es
ol
que
subsiste
en
nusstros
dias,
con
las
diferen—
cias
producidas
por
la
fundación
de
nuevas
cofradías,
ex-
tincion
de
otras,
y
cambios
hechos
en
los
dias
de
salida
de
algunas.
|
-
Apesar
de
esto,
la
falta
do
los
expresados
llamamientos
nos
impido
sabar
el
sitio
que
tonian
sois
cofradías,
que
co-
mo
tales
dejaron
do
figurar
en
el
propio
siglo
XVII,
y
que
conozcamos
el
número
de
cofradias
de
cada
año,
con
otras
noticias
y
particularidades.
Las
comprondidas
en
el
soña-
lamiento
de
1775,
ántes
mencionado,
con
el
órden
y
nombre
que
las
distinguiera,
son
las
siguientos:
SESVIT
TA.
CAR
”
MIERCOLES
SANTO.
1.
La
cofradía
del
Santísimo
Cristo
de
la
Salud
y
Ntra.Sra.
del
Refugio,
de
la
parroquia
do
S.
Bornardo.
2."
La
del
ita
Cristo
de
la
Salud
y
Ntra.
Sra.
do
las
Angustias,
situada
entónces
en
la
iglesia
del
Pópulo.
3."
La
del
Santísimo
Cristo
del
Siloncio
y
Ntra.
Se-
ñora
de
la
Amargura,
de
la
Pare
hn
de
S.
Juan
do
la
Palma.
4.*
La
do
la
Entrada
en
Jerusalen,
do
la
AA
de
log
Terceros,
entóncss.
5."
La
de
Ntra.
Sra.
de
Rogla,
de
la
parroquia
de
Sta.
Lucia.
6.*
La
del
Desredituautó
y
Virtudos,
de
la
parroquia
de
$.
Isidoro.
had
7.
La
de
S.
Juan
Evangolista,
de
la
iglesia
del
Cármen.
AA
-8.*
La
do
la
Presentacion,
dela
parroquia
de
S.
Ilde-
e
A
Ni
-
ple
:
9."
La
del
Buenfin,
do
la
iglesia
de
S.
Basilio.
JUEVES
SANTO.
10.
La
cofradía
del
Dulcísimo
Nombre
de
Jesús,
de
S.
Pablo,
:
11.
La
de
la
Columna
y
Azotes,
de
la
iglesia
de
los
Terceros.
12.
La
de
las
Cinco
Llagas,
de
la
iglesia
de
la
Santi-
sima
Trinidad.
)
13.
La
del
Dulce
Nombre
de
Maria,
de
la
iglesia
de
Niñas
Huéríanas.
14.
La
de
las
Angustias,
del
Cármen.
15.
La
do
la
Verónica
y
Coronación,
de
la
iglesia
del
Valle.
:
16.
La
del
Traspaso,
de
la
parroquia
de
S.
Lorenzo.
17.
La
de
la
Humilda1
y
Cona,
de
S.
Basilio.
.
18.
La
dela
Sagrada
Oración
del
Huerto,
de
Monte-
sion.
19.
La
de
S.
Juan
Bautista,
do
la
iglesía
de
S.
Fran-
cisco
de
Paula.
|
|
29.
La
de
Ntra.
Sra.
de
la
Antigua,
de
S.
Pablo.
21.
La
dela
Santa
Veracruz,
de
la'iglesia
de
S.
Fran-
CISCO,
|
22.
Y
la
del
Santo
Cristo
de
la
Pasión,
da
la
Merced.
2
VIÉRNES
SANTO
POR
LA
MAÑANA.
'
23.
La
cofradía
de
Jesús
Nazarsno,
da
la
iglesia
de
S.
Antonio
Abad.
E
24.
La
de
la
Sentencia,
de
la
parroquia
de
S.
Gil.
25.
La
de
las
Tres
Necesidades,
de
su
capilla.
26. Lia
de
la
Exaltación
de
la
Santa
Cruz,
de
la
par-'
roquia
de
Santa
Catalina.
27.
La
de
las
Tres
Caidas,
de
la
parroquia
de
S.
Isi-
doro.
|
28.
Y
la
de
Ntra.
Sra.
de
los
Ánge
les,
de
su
capilla.
6
EA
e
“VIERNES
SANTO
POR
LA
TARDE.
29,
La
cofradía
de
Ntra.
Sra.
de
Montserrat,
de
su
ca—
pilla.
|
30.
La
de
las
Lágrimas
de
S.
Pedro,
de
la
parroquia
de
$.
Idelfonso,
31.
La
de
Ntra.
Señora
de
la
Piedad,
de
Sta.
Ma-=
rina.
32.
La
del
Sto.
Crucifijo,
de
la
iglesia
de
S.
Agustin.
33.
La
de
la
Sagrada
Espiracion,
de
la
Merced.
34.
La
del
Santo
Entierro,
de
la
iglesia
de
5.
Lau-
reano.
35.
Y
la
de
la
Soledad
de
María
Santísima,
de
su
ca=
'
pilla,
en
el
Cármen.
pasa
ap
MIERCOLES.
SANTO.
1.*
La
cofradia
del
Santo
Cristo
de
las
Aguas
y
Nues-
tra
Sra.
del
Mayor
Dolor,
de
la
iglesia
de
S.
Jacinto.
2.*
La
del
Buen
Viaje,
de
la
parroquia
de
Señora
Sta.
Ana.
JUEVES
SANTO.
3."
La
cofradía
del
Santo
Cristo
de
la
Espiración
y
Ntra.
Sra.
del
Patrocinio,
de
su
capilla.
La
de
Ntra.
Señora
del
Camino.
La
de
Ntra.
Sra.
de
los
Peligros.
6."
Y
la
del
Santo
Cristo
de
las
Penas
y
Ntra.
Seño-
a
4.
5.”
“ra
de
la
Estrella,
«de
la
iglesia
de
la
Victoria.
VIÉRNES
SANTO
POR
LA
MAÑANA.
7.
La
cofradía
de
Ntra.
Sra.
de
la
Esperanza
y
Cai-
ada
-35-
das,
de
la
iglesia
de
Sancti
Spiritus.
:
8.*
La
de
Ntra.
Sra.
de
la
O.,
de
su
iglesia.
VIÉRNES
SANTO
POR
LA
TARDE.
9.*
La
cofradía
de
Ntra.
Sra.
de
la
Encarnacion,
de
su
capilla.
?
:
10.
La
de
Ntra.
Sra.
de
la
Parra.
11.
Y
la
de
Ntra.
Sra.
del
Desconsuelo.
En
este
relato,
segun
se
evidencia,
no
aparecen
las
seis
cofradías
más
que
tuvo
esta
ciudad,
y
una
de
Triana;
aunque
ésta
se
cree
que
nunca
ha
estado
anotada
en
lasac="
tas
de
Cofradías,
por
ser
del
Domingo
de
Ramos.
De
las
indicadas
hermandades,
algunas
han
dejado
de
llamarse
y
otras
han
variado
los
dias
de
sus
estaciones.
La
Cofradia
de
la
entrada
en
Jerusalén
pocas
veces
es
llamada;
La
de
Regla,
la
de
las
Angustias,
del
Pópulo
y
la
-
del
Silencio
se
enumeran
en
primer
lugar
y
por
el
órden
consignado
entre
las
de
Jueves;
pues
la
primera
y
última
de
estas
tres
Cofradías
en
el
pasado
siglo
hacían
ya
esta—
cion
en
el
expresado
dia.
La
del
Traspaso
está
colocada
hoy
en
el
llamamiento
después
de
la
de
Jesús
Nazareno,
á
continuación
la
de
las
Tres
Necesidades,
y
detrás
de
esta
la
de
la
Sentencia.
La
Cofradía
de
la
Exaltacion,la
delas
Tres
Caidas,
y
la
de
Ntra.
Señora
de
los
Ángeles,
que
no
obstante
hicieran
estacion
el
Viérnes
por
la
tarde,
casi
desde
el
principio
de
dicho
siglo
estaban
colocadas
en
la
mañana
de
este
dia,
aparecen
ya
en
primer
lugar
y
por
el
órden
relacionado
en
las
de
su
tarde.
En
las
de
Triana
se
nota
tambien
alguna
variacion.
La
del
Sto.
Cristo
de
las
Aguas,
ahora
es
llamada
en
J
uéves;
la
de
la
Espiracion
y
la
de
Ntra.
Señora
de
la
O,
én
la
tar—
de
del
Viérnes.
Con
estas
variaciones,
el
aumento
de
nuevas
Cofra—
dias
y
colocando
en
el
Domingo
de
Ramos
las
que
por
ser
de
este
dia
deben
en
él
llamarse
y
las
demas
en
los
dias
=
26
pa
e
que
sus
estatutos
les
señalan,
y
no
en
el
que
por
gracia
es-
pecial
hacen
algunas
estacion;
el
órden
actual
del
llama-
miento
es
el
que
sigue.
DOMINGO
DE
RAMOS.
La
Cofradía
de
Ntro.
P.
Jesús
de
las
Penas
y
Ntra.
Señora
de
los
Dolores,
de
la
parroquia
de
San
Vicente.
La
de
Ntro.
P.
Jesús
del
Silencio
y
Ntra.
Señora
de
la
Amargura
en
la
Parroquia
de
San
Juan
de
la
Palma.
La
de
la
Sagrada
Entrada
en
Jerusalén,
Santísimo
-Cristo
del
Amor
y
Ntra.
Señora
del
Socorro,
de
la
Iglesia
del
Dulce
Nombre
de
Jesús.
MIERCOLES
SANTO.
La
Cofradía
del
Santo
Crucifijo,
llamado
de
San
Agus-
tin
y
Ntra.
Sra.
de
Gracia,
de
la
Parroquia
de
San
Roque.
La
del
Smo.
Cristo
de
la
Salud
y
Ntra.
Señora
del
Re-
fugio,
de
la
Parroquia
de
San
Bernardo.
La
del
Despedimiento
de
Ntro.
Señor,
Santo
Cristo
de
las
Virtudes
y
Ntra.
Señora
del
Dulce
Nombre,
de
la
Pa-
rroquia
de
San
Isidoro.
La
del
Smo.
Cristo
de
las
Sioto
Palabras
y'Ntra.
Seño-
ra
de
los
Remedios,
de
la
indicada
Parroquia
de
San
Vi-
cente.
La
de
Ntra.
Señora
de
la
Presentacion,
de
la
Parro-
quia
de
San
Ildefonso.
La
de
la
Lanzada
y
Ntra.
Sra.
del
Buen
fin,
de
la
SS
sia
del
Santo
Ángel.
JUEVES
SANTO.
La
Cofradía
del
Prendimiento
y
Ntra.
Señorade
Regla,
de
la
Iglesia
de
los
Terceros.
La
del
Smo.
Cristo
de
la
Salud
y
Ntra.
Señora
de
las
Angustias,
de
la
Parroquia
de
San
Roman.
La
del
Dulcisimo
Nombre
de
Jesús,
de
la
Iglesia
de
San
ESTE
Pablo.”
La
de
la
Columnay
Azotes,
de
diéha
Iglesia
de
los
Terceros.
La
del
Dulce
Nombre
de
María,
del
Beaterio
de
la
Sma.
Trinidad.
La
de
la
Humildad
y
Cena,
de
la
e
Omnium
Sanctorum.
La
de
la
Sagrada
Oracion
del
Huerto,
de
la
Telesia
de
Montesion.
La
del
Descendimiento
y
ir
Angustia,
de
la
Igle—
sia
de
San
Pablo.
La
de
la
Verónica
y
Coronacion,
de
la
ano
dela
de
San
Andres.
La
de
San
Juan
Bautista,
de
la
Iglesia
que
fué
de
San
Francisco
de
Paula.
A,
La
de
Ntra.
Señora
de
la
Antigua,
de
su
capilla
en
San
Pablo.
La
de
la
Sta.
Vera-Cruz,
de
la
Iglesia
de
San
Alber-
to,
y
La
de
N.
P.
Jesús
de
la
Pasión,
de
la
parroquia:
del
Salvador.
VIERNES
SANTO
POR
LA
MAÑANA.
La.
cofradía
de
Jesús
Nazareno,
de su
ie
en
$.
An-
tonio
Abad.
La
de
N.
P.
Josús
del
Gran
Poder,
de
la
parroquia
de
S.
Lorenzo.
La
de
las
Tres
Necesidades,
de
su
Capilla,
én
la.Car-
reteria.
La
de
la
Sentencia,
dé
la
parroquia
de
S.
Gil,
y
|
La
de
Ntra.
Sra.
de
la
Iniesta,
de
la
parroquia
de
San
'
Julian.
VIERNES
SANTO
POR
LA
TARDE.
La
cofradia
de
la
Sta.
Oruz
en
el
Monte
Calvario
y
Ntra.
Sra.
de
la
Soledad,
de
la
iglesia
de
S.
Buenaventura.
=38=
La
de
las
Cinco
Llagas,
de
la
iglesia
de
la
TriniTad.
La
de
la
Exaltacion
de
la
Sta.
net
de
la
parroquia
de
Santa
Catalina.
La
de
las
Tres
Caidas,
de
la
parroquia
de
S.
Isidora.
La
de
Ntra.
Sra.
de
los
ángeles,
de
su
capilla
en
el
barrio
de
S.
Roque.
La
de
Ntra.
Sra.
de
Monserrat,
de
su
capilla,
compás
de
S.
Pablo.
La
de
las
Lágrimas
de
San
Pádio!
de
la
parroquia
de
este
nombre.
La
de
Ntra.
Sra.
de
la
Piedad,
de
la
parroquia
de
San-
ta
Marina.
La
de
la
Sagrada
Espiracion,
de
su
Capilla.
La
del
Sto.
Entierro,
de
la
parroquiade
S.
Miguel,
y
.
La
de
Ntra.
Sra.
de
la
Soledad,
de
la
parroquia
de
San
Lorenzo.
pra
a/a
—“
EII
-
DOMINGO
DE
RAMOS.
La
de
la
Entrada
en
Jerusalen,
de
la.
iglesia
de
los
Remedios.
MIERCOLES
SANTO.
La
cofradía
del
Buen
Viaje,
de
15
parroquia
de
Santa
pa
JUEVES
SANTO.
La
cofradía
del
Smo.
Cristo
de
las
Aguas
y
Ntra.
Se-
fora
del
Mayor
Dolor,
de
la
iglesia,
de
$.
Jacinto.
:
La
de
Ntra
Sra.
del
Camino.
La
de
Ntra.
Sra.
de
los
Peligros,
y
La
del
Smo.
Cristo
de
las
Penas
y
Ntra.
Sra.
dela
39
Estrella,
de
la
indicada
de
S.
Jacinto.
VIERNES
SANTO
POR
LA
MAÑANA.
La
cofradía
de
Ntra.
Sra.
de
la
Esperanza
y
Caidas,
de
la
misma
iglesia
de
S.
Jacinto.
VIERNES
SANTO
PORLA
TARDE.
La
cofradía
del
Smo.
Cristo
de
la
Espiración
y
Nues-
tra
Sra.
del
Patrocinio,
de
su
capilla,
La
de
Ntra.
Sra.
de
la
O,
de
su
iglesia.
La
de
Ntra.
Sra.
de
la
Encarnación,
de
su
capilla.
La
de
Ntra.
Sra.
dela
Parra,
y
La
de
Ntra.
Sra.
del
Desconsuelo.
Como
las
cofradias
del
Domingo
de
Ramos
y
otras
pue-
den
por
sus
estatutos
salir
en
otros
dias
de
la
Semana
San-
ta,
conviene
indicar
el
lugar
que
en
cada
uno
de
ellos
les
corresponde.
La
de
las
Penas
será
siempre
la
primera;
la
del
Silen—
cio,
el
mártes
Santo
irá
detrás
de
la
Entrada
en
Jerusa—
len;
el
miércoles
después
de
la
del
Sañorde
S.
Acustin;
y
el
juéves
detrás
de
las
del
Prendimiento
y
las
Angustias.
La
cofradia
de
la
Lanzada
saliendo
de
madrugada
irá
después
de
la
Sentencia
y
ántes
que
la
de
la
Iniesta:
y
últimamen-
to
la
delSeñor
de
la
Pasión,
el
viernes
Santo
se
colocará
despues
de
la
de
S.
Buenaventura
y
de
las
de
Triana.
Para
el
señalamiento
de
horas
se
forma
todos
los
años,
el
Mártes
Santo
un
juzgado,
compuesto
del
Sr.
Provisor
con
sufiscal,
y
el
Presidente
del
Excmo.
Ayuntamiento,
ó
algu—-
node
sus
tenientes,
asistidos
de
notario,
secretario
y
de
otros
oficiales
de
estas
autoridades,
y
á
su
presencia
llamadas
las
cofradías
por
el
órden'
prefijado,
se
designa
á
las
que
están
dispuestas
á
efectuar
su
estación,
la
hora
en
que
lo
han
de
verificar;
estendiéndoso
acta
duplicada
de
esta
diligencia
para
los
archivos
de
ambas
jurisdicciones.
Este
acto
realizado
mientras
en
la
Santa
Iglesia
Cate
dral
se
cantaba
la
Pasión
el
Mártes
Santo,
hasta-el
año
de
184
3
se
celebró
en
la
Capilla
que
en
la
misma
Santa
Iglesia
-
40-
lleva
el
titulo
de
las
Doncellas,
y
desde
el
siguiente
tiene
lugar
en
el
antecabildo.
]
Respecto
al
dia
ha
habido
.también
variación
última
mente,
pues
desde
el
pasado
año
de
1880
se
hace
el
señala
miento
de
horas
el
Sábado,
vispera
del
Domingo
“de
Ramos,
en
razon
á
que
en
este
dia
empiezan
á
salir
las
cofradías,
y
á
que
el
motivo
que
hubo
para
fijar
en
el
Mártos
la
práctica
de
esa
diligencia,
fué
porque
en
lo
antiguo
ninguna
her-—
mandad
hacía
estación
antes
del
Miércoles
con
arreglo
á
lo
dispuesto
en
el
referido
Sinodo.
Mas
es
de
advertir,
que
aun
cuando
sigue
celebrándose
el
acto
de
señalamiento
de
horas
hoy,
propiamente
hablando
no
hay
llamamiento
de
cofradías,
pues
aquel
acto
se
reduce
á
lá
lectura
de
una
lista
comprensiva
de
las
cofradias
que
por
notoriedad
se
sabe
que
hacen
estación,
colocadas
sin
ór-
den
de
dias
y
de
antigiiedad,
y
por
ella
se
dan
las
horas.
Esta
práctica,
como
más
de
una
vez
hemos
indicado
en
se
mejantes
ocasiones
además
de
quitar
á
el
acto
novedad,
tie-
ne
entre
otros
el
inconveniente
de
que
restableciéndose
en
la
actualidad
alguna
de
las
antiguas
cofradías
que
estaban
perdidas
al
presentarse
por
primera
vez
4
tomar
hora,
co-
mo
se
ingnora
el
sitio
que
les
corresponde
se
promueven
disputas
y
cuestiones
sobre
este
particular,
lo
cual
se
evita=
ria
observando
la
costumbre
hasta
aqui
seguida.
D.
Felix
Gonzalez
de
León
cree
que
la
concurrencia
de
la
autoridad
Municipal
al
señalamiento
do
horas,
fué
moti-
vada
de
la
Real
órden
del
Sr.
D.
Cárlos
TIT
de
25
de
Junio
de
1783;
mas
se
equivocó,
pues
un
siglo
antes
estaba
ya
esta=
blecida
esa
prática.
En
virtud
á
las
disposiciones
del
Sínodo
de
1604,
yá
_las
que
posteriormente
'se
dictaron
para
su
debido
y
más
exacto
'cumplimiento,
mejoraron
muy
mucho
las
cofra-—
días.
Contribuyó
no
poco
á
este
adelanto
su
concurrencia
á
la
Santa
Iglesia
Catedral;
puesentrando
en
ellas
el
estímulo
adquirió
nuevos
brios
el
fervor
de
sus
individuos,
con
lo
que
se
elevaron
á
un
auge
hasta
entónces
deconocido.
ME
>
>
-
3
lua
A
,]
Tar
hi
Daza
ds
RA
o
cl
,
.
E
id
Los
grandes
y
Uslobres
Artifices
que
en
aquel
tiempo
flo
recieron
ennuestro
suelo
enriquecieron
las
hermandades
con
esas
Imágenes
y
Misterios,
asombro
hoy,
del
mundo
artis-
tico
por
su
belleza
y
porfección.
Entónces,
también
se
cons
truyeron
esos
magnificos
y
grandes
pasos,
.
de
los
que
por
desgracia
muy
pocos
se
conservan
en
nuestros
dias,
sirvien—
do
de
sublimes
modelos.
El
conjunto
de
tantas
circunstan-
cias
hizo
que
las
procesiones
de
Semana
Santa
fuesen
des-
de
ese
tiempo
mas
brillantes
y
suntuosas.
,
Notable
es,
en
los
fastos
cofradisticos
el
año
de
1621,
pues
Segun
se
asegura,
en
su
Semana
Santa
hicieron
esta
ción
36
cofradías,
entre
Sevilla
y
Triana;
acontecimiento
que
despues
no
se
ha
repetido.
La
salida
de.
tantas
hermandades
en
dicho
año
debió
producir
algun
inconveniente,
cuando
el
Consejo
de
Casti-
lla
en
4
de
Febrero
de
1623
Jiandó,
que
el
asistente
de
es-
ta
ciudad
D.
Fernando
Ramirez
de
Fariñas
redujese
el
nú-
mero
de
cofradias;
disposición
que
publicada
en
Sevilla
en
23.
del
mismo
mes,
tuvo
cabal
cumplimiento,
haciéndose
sa=
.
ber
por
un
bando
de
dicha
autoridad
de
1
de.
Abril
del
indicado
año
el
arreglo
ejecutado.
En
esta
ocasión,
dos
y
más
cofradías
fueron
unidas,
formando
un:
solo
cuerpo;
otras,
empero,
quedaron
en
su
mismo
estado,
sin
novedad
alguna,
como
indicaremos
en
el
lugar
ds
de
cada
una.
Los
resultados,
no
obstante,
de
esta
disposición,
fueron
transitorios,
pues
Hombidds
asistente
de
Sevilla,
en
1626,
D.
Lorenzo
de
Cárdenas,
Conde
de
la
Puebla
del
Maestre,
se
separaron
las
bie
de
la
unión
4
que
se
les
sujetara,
constituyéndose
en
la
forma
que
tuvieron
ámbos;
aunquo
todas
no
lo
hicieron
á
la:
vez.
D.
Félix
Gonzalez
de
Loon
pone
en
duda
dicha
reu-
nión,
asegurando:
que
no
constaba
se
hubiera
llevado
á
cabo
como
si
su
falta
de
noticia
acerca.
de
este
y
de
otros
muchos
pormenores
que
ignoró
relativos
4
la
historia
de
nuestras
cofradías
fuese
un:
titulo
suficiente
para
dudar
ZA
42
pa
¡de
los
mismos.
ds
Continuaron
dichas
corporaciones
con
igual
fervor;
y
«si
bien.
algunas
suprimieron
ó
suspendieron
sus
estaciones
después
de
la
mediación
del
siglo
X
VIT;
efecto
sin
duda
de
la
cruel
peste
que
padeciera
esta
ciudad,
otras,
no
obstante
se
erigieronen
el
propio
siglo,
ántes
y
después
de
aquel
«acontecimiento.
D.
Diego
Ortiz.de
Zúñiga
hablando
de
tan
i
insignes
“hermandades
dice:
“en
las
cofradías
se
vé
una
de
las
mayo-
«pres.
grandezas
de
Sevilla
en
“la
cantidád
de
la
cera,
en
lo
-»lucido
de.
estandartes,
guiones
y
banderolas,
en
la
plata
de
-«ninsignias
y
varas,
en
lo
rico
de
los
pasos,
á
que
con
mu-
«“chos
grados
no
es
comparable
lo
que
se
'hace
en
otra
al-
»guna
ciudad
de
España,
y
en
que
siendo
en
la
cristiana
«devoción
que
las
fomenta
igual
en
todas
el
fruto
de
la
de-
»voción
á
lo
ostentoso
de
la
esterioridad
no
puede
desearse
-»
cosa
de
mayor
ejemplo
y.
«de
más
cristiana
grandeza
(1).
Más
adelante
añade
el
mismo
escritor:
“Desprecian
las
co=
-nfradias
en
las
insignias,
cruces,
candeleros,
varas,
campa
»nillas
y
otras
alhajas
cuanto
no
es
preciosa
plata;
desde-
«“»ñan
en
faldones
-de
los
pasos,
palios,
estandartes,
guio-
«nnes
y
banderolas
cuanto
no
es
costosos
bordados,
subidas
«stelas
Ó
terciopelos.
En
$us
pasos
la
mejor
talla
y
la
más
perfecta
escultura
solo
se
miran
sin
ceño
y.
la
emulación.
«y
(loable
en
esto)
adelanta
siempre
sus
demostraciones
(2).
Tal
era
el
aparato
y
grandeza
de
las
cofradías
en
tiempo
de
“Zúñiga,
contribuyendo
no
poco
á
su
celebridad
la
multitud
«de
imágenes
con
que
por-ese
tiempo
las'
enriquecieran.
el
nt
ec
Pedro
Roldan
y
su
hija
Luisa.
-
Alemnos
desórdenes
ocurridos
en
las
cofradias
de
Maz
«drid
dieron
causa
para
que
el
presidente
de
Castilla
man=
«dara,
queen
las
procesiones
de
Semana
Santa
de
la
Corte
llevason
los
rostros
descubiertos
dos
que
las
acompañaran;
A
AA
KXÉÁ
A
A
A
AKÁÉÁ
4)
Año
de
1506,
-
(2)
Año
de
1506.
=143
-
disposición
que
se
hizo
estensiva
á
la
mayor
parte
de
las:
ciudades
de
España
por
idénticos
motivos.
En
Sóovilla
tra-
taron
de
hacer
lo
mismo
el
$1.
Arzobispo
D.
Ambrosio
de:
Spinola
y
Guzman,
y
el
asistente
D.
Pedro
de
Villela,
con-
de
de
Lonces
y
de
Triviana.
Mas
ántes
de
resolver-cosa
al-
guna,
considerando,
que
las
personas
que
regian
las
cofra-
días
de
esta
ciudad
eran
de
mucho
ejemplo
y
virtud,
acor-
daron
participar
á
las
mismas
la
práctica
establecida
en
las
cofradías
de
Madrid
y
otros
puntos,
invitándolas:á
que
si-
_guieran
ó
imitasen
su
ejemplo
por
el
bien
que
de
ello
resul-
tára.
En
su
virtud,
el
Dr.
D.
Gregorio
de
Bastan
y
Aroste—
gui,
Provisordel
Arzobispado,
tuvo
el
encargo
de
noticiar”
á
las
Corporaciones
dicha
resolucion,
como
lo
efectuó,
asis=-.
tiendo
con
un
notario
á
los
cabildos
que'las
cofradías
con:
este
objeto
y
de
su
órden
celebraran:
Una
do
las
últimas
que
fueron
sabedoras
de
la
indicada:
determinacion,
fuéla
de
Ntra.
Sra.
de
los
Ángeles;
y
al
cabildo
que
al
intento
efectuó
la
misma
el
domingo
27
de:
Octubre
de
1675
asistió
tambien
dicho
Provisor
con
el
No-
tario
Antonio
Espinosa,
y
después
de
indicar
aquel
su
co-
metido
manifestó:lque-las
demás
cofradías
estaban
conformes
en
salir
con
el
rostro
descubierto.
La
de
los
Negritos,
en
su
vista,
acordó
en
el
propio
acto,
que
todos
los
que
asistieran:
4
su
procesión
del
Viérnes
Santo:
por:
la
mañana
fuesen
con
el
rostro
descubierto
y
sin
capirote,
ménos
los
que
se:
azotáran,
llevaran
cruces
al
hombro
ó
se
ejercitasen
en
otra:
penitencia,
que:
parecian
excluidos
de:
la
determinacion.
Asi
consta
del
libro
segundo
de:actas
de
dicha
hermandad,
desde
el
fólio
3
al
4;
cuyo
acuerdo
está
firmado
del
referi—
do
Provisor
y
de
los
hermanos
que
supieron
hacerlo,
auto—
rizándolo
el
mismo
Notario
Antonio
Espinosa.
Lo
relacionado
convence
dos
cosas;
primera,
el
crédito:
y
estimación
que
tuvieran
las
cofradías
de
Sevilla;
pues
apesar
de
haberse
prohibido
en
otras
partes
el
llevar
el'
rostro
cubierto
en
las
procesiones
de
Semana
Santa,
las
au--
toridades
de
esta
ciudad
no
se
atrevieron
4
dictar
igual.
Ao
*
providencia,
cráneos
so
lénenta:
con
old
4
las
hermandados
aquella
novedad,
y
recomendarle
su
práctica:
La
segunda
es,
la
equivocación
que
padeciera
el
autor
de
la:
-
historia
do
las
cofradías
al
afirmar,
que
éstas
no
usaban
de
túnicas
con
capirotes,
segun
ántes
indicamos.
Sin
embargo
de
la
resolución
adoptada
por
las
cofradías
respecto
á
los
hermanos
de
luz;
de
ropetirse
su
observancia
en
los
edictos
que
varios
años
publicara
la
autoridad
eclesiástica
en
la
Se—
mana
Santa,
y
de
prohibirse.después
por
el
Gobierno
ol
uso
'
del
rostro
cubierto
en
los
indicados
hermanos,
subsistió
osa
práctica
ón
algunas
corporaciones.
Empero
las
procesiones
del
Juéves
Santo
por
la
noche
cesaron
4
principios
del
si-
glo
XVI;
«celebrándose
desde
entónces
por
la
tarde.
:
El
año
de
1729,
hallándoso
la
Corte
en
esta
ciudad,
e].
Sr.
D.
Pelipe
V
y
su
real
familia
vieron
desde
una.
iliqala:
formada:
en
la
capilla
mayor
de
la:
Santa
Iglesia
las
cofra=
-
días
que
salieran
el
Juéves
y
Viórnes
Santo
de
os
año,
que
fueron
seis
cada
tarde
(1).
Por
este
tiempo
el
acompañamiento
de
las
procesiones
de
Semana
Santa
consistia
en
los
hermanos
de
luz
general-
mente;
pues
el
uso
de
la
disciplina
se
habia
desterrado
de
muchas,
y
en
las
que
permanecía
era
muy
corto
el
número
delos
«
que
se
azotaban.
Cesó
del
todo
esta
práctica,
en
vir
-
tud
de
una
real
órden
del
Sr.
D.
Cárlos
TIT,
expedida
en
el.
palacio
del
Retiro
á
20
de
Febrero
de
1777,
por
la
cual
en
las
procesiones
de
Semana
Santa
y
en
obras
semejantes
se
prohibieron
los
disciplinantes,
empalados
y
otros
géneros.
de
penitencia
y
mortificación
pública;
cuya
órden
fué
pu=
blicada
en
esta
ciudad
el
23
de
Marzo
del
mismo
año,
por
D.J
uan
Antonio
de
Santa
María,
teniente
primero
do
asis-
A
A
»
Aunque
en
dicha
disposición
no
se
hizo.
mérito
del
tra=
je.
llamado
de
Nazareno,
que
es
la
túnica
con
capirote,
por
“cuya
causa
podia
considerarse
permitido,
en
la
práctica
no.
(1)
Olimpiada
ó
lustro
de
la
Corte
en
Sevilla,
SAN
sucedió
asi;
pues
exceptuada
alguna
que
otra
cofradía
no
se
toleró
sino
con
la
condición
de
llevar
el
rostro
descubierto;
en
lo
que
hubo
pór
algun
tiempo
gran
vigor
y
fué
causa
un
año
de
sérios
disgustos
en
Triana,
que
anotaremos
al
hablar
de
la
cofradía
do
las
Penas.
Las
hermandades
no
queriendo
aceptar
la
condición
indicada,
como
contraria
%
Sus
prác—.
ticas
y
costumbres,
prefirieron
hacer
estación
en
traje
de
sério
por
el
estilo
de
las
demás
procesiones.
Para
exacto
cumplimiento
de
la
real
órden
mencio-
nada,
tanto
respecto
al
traje
y
forma
en
que
debieran
ir
los
hermanos
en
las
cofradías
como
en
cuanto
á.
las
ho=-
ras,
por
haberse
tambien
prohibido
en
dicha
disposición
las
cofradias
de
noche,
ordenando
se
recogiesen
las
de
la
tardo
ántes
de
ponerse
el
sol;
tuvo
lugar
una
novedad,
cual
fué,
formarse
una
sala
en
el
zaguan
de
una
casa,
-alsitio
de
la
Cruz
de
la
Corrajería,
en
la
que
se
situa=
ban
los
tenientes
del
Sr.
Asistente
con
escribanos,
alguaci-
les
y
fuerza
armada;
debiendo
las
hermandades
estaren
aquel
punto
á
la
hoi!
señalada,
bajo
multa
y
prohibición
de
continuar
la
estación.
Mas
como
esta
medida
se
considerase
de
dificil
ó
de
imposible
cumplimiento,
por
mil
y
mil
causas.
que
ocurrir
pudieran,
agenas
de
la
voluntad
de
las
mismas*
corporaciones,
se
escogitó
un
medio
que
fué
llevar
la
Man
gui-
lla
particular
que
todaslas
Corporaciones
tenian
al
juzgado,
enel
momentoen
quelas
cofradías
principiaban
á
salir
de
sus
iglesias,
á
la
hora
designada,
y
con
esta
ceremonia
se
cum-
plia.
La
Manguilla
estaba
en
dicho
punto
hasta
la
llegada
de
la
procesión
á
que
pertenecia,
y
entónces
incorporándose
en
ella
continuaba
la
estación.
Frente
de
la
llamada
cárcel
Real,
en
otro
zaguan,
for=
maba
tambien
la
Audiencia
un
tr
dl
denominado
la
Sa-
lota,
donde
se
colocaban
los
Alcaldes
del
crimen
para
obser—
var
si
las
cofradias
cumplian
con
las
reales
órdenes
concer
nientes
á
sus
salidas.
Hoy
no
se
forman
dichos
tribunalos.
Indicamos
ántes,
que
el
a
de
las
proce-
siones
de
Semana
Santa
quedó
reducido
á
los
hermanos
do
.
luz
en
traje
da
sério;
esta
práctica,
empero,
duró
poco
tiem=
po;
pues
las
cofradías
empezaron
otra
vez
4
usar
de
túni-
cas
con
capirotes,
hasta
el
punto
de
adoptarlas
todas
las
que
quisieron.
Mas
para
salvar
el
inconveniente
del
rostro
cu-
bierto,
que
no
se
toleraba,
se
eligió
el
medio
de
lovantarse
el
antifaz
al
pasar
por
delata
de
dichos
tribunales,
y
al
en-
trar
en
la
Catedral;
resolución
quo
satisfizo.
Algunas
cor—
poraciones
por
privilegio
particular
ó
gracia
de
las
autori-
dades
se
eximieron
de
esa
práctica;
la
cual
hoy
del
todo
ha
cesado.
!
Las
cofradías
de
Alia
lo
mismo
que
las
demás
cor-
poraciones
piadosas,
sibsibtiár
on
en
lo
antiguo
sin
otra
aprobación
que
la
del
Ordinario
Helesiástico.
Hubo
tam-
bién
un
tiempo,
en
que
las
hermandades
de
todos
institutos
se
erigian
por
su
autoridad
propia,
formando
estatutos,
que
ó
nopresentaban
á
la
jurisdicción
eclesiástica,
0
lo
hacian
con
demasiado
retraso.
líste
abuso,
que
aun
permanecia
ú
fines
del
siglo
XVI.,
dió
causa
4
que
en
el
Sínodo
celebra=
do
por
el
Cardonal
Arzobispo
de
Sevilla
D.
Rodrigo
de
Castro,
el
año
de
1586,
se
prohibieso
la
fundación
de
her=
mandad
alguna
sin
licencia
dol
Prelado
ó
de
su
Provisor;
disponiéndose
también,
quo
los
estatutos
que
las
hubieran
de
regir
se
A
á
estas
autoridades
para
su
oxámoen
y
aprobaci
ón.
sin
cuyo
requisito
no
pudieran
cumplimen-—
tarse.
Ñ
Desde
este
tiempo,
4
la
fundación
de
una
hermandad
ó
co=
fradia
precedía
la
competente
licencia
de
la
autoridad
ocle=
siástica,
la
que
después
aprobaba
las
ordenanzas
formadas
-
para
su
gobierno,si
las
consideraba
oportunas,
ó
bien
las
mo-
*
-dificaba
y
arreglaba
en
la
parte
conveniente.
La
indicada
disposición
Sinodal
“confirmada
en
1604,
por
el
Sr.
Arzo=
|
bispo
Niño
de
Quevara
(1)
manifiesta
el
error
en
que
incu=
rriera
el
autor
del
correo
de
Sevilla,
afirmando,
que
des-
pués
del
año
de
1604,
se
regularizaron
las
cofradias,
y
or=
A
a
S
EOF
,
Ñ
(1)
Sinodo
celebrado
en
1694,
Título
de
Constitutionibus,
Cap.
2
SE
y
47
-
denaron
sus
reglas.
|
Dependientes,
por
tanto,
las
hermandades
del
brazo
“eclesiástico,
en
la
forma
y
con
los
requisitos
expresados
existieron
hata
el
tiempo
del
Sr.
D.
Cárlos
III,
no
obstan—-
te,
que
el
Sr.
D.
Enrique
IV
hallándoseen
Santa
Maria
de-
Mp
el
año
de
1473,
revocára
todas
las
hermandades
esta—
Blsadas
desde
1464,
sin
licencia
real
y
la
autoridad
del
Prelado;
y
mandaso
que
en
lo
sucesivo
ninguna
se
erigiera
sin
dichos
requisitos
(1).
El
emperador
Cárlos
III
confirmó
esta
disposición
en
Madrid,
el
año
de
1534;
mandando
se
llevara
4
debido
efecto;
ordenando
despues
en
1552,
la
ex—
tinción
de
las
hermandades
gremiales,
aunque
estuvieren
aprobadas
(2).
Sin
embargo
de
la
doble
sanción
que
obtu-
viera.
aquella
Ley,
estuvo
siempre
en
desuso,
y
en
comple-
ta
inobservancia
la
misma,
tanto
en
esta
ciudad,
como
en
las
demás
de
España;
autorizando,si
se
quiere,
esta
corrup-
tela
nuestros
monarcas,
que
más
de
una
vez
se
dignaron
inscribirse
en
estas
corporaciones.
Algunos
abusos
introducidos
en
varias
hermandades
de
luz,
de
Cataluña,
comunicados
al
gobierno
por
el
Capi-
tan
General
del
mismo
principado,
fueron
causa,
de
que
el
Consejo
de
Castilla
en
10
de
Enero
de
1770,
mandara
que
en
el
término
de
60
dias
las
autoridades
de
dicha
provincia
re-
cogiesen
las
ordenanzas
de
todas
las
hermandades
no
apro
badas
por
el
poder
temporal;
y,
que
las
corporaciones
que
quisieran
subsistir
acudieson
45.
M.
6
al
mismo
Consejo,
á
usar
de
su
derecho;
sin
que
entretanto,
y
hasta
su
reso-
lución
pudieran
continuar.
:
Algunas
indicaciones
hechas
posteriormente
al
Rey
por
diferentes
personas,
pero
particularmente
una
larga
expo=
sición
del
Consejo
de
Castilla
impulsaron,
al
Sr.
D.
Cár=
los
TIT
para
que
en
25
de
Junio
de
1783
extinguiese
las
hermandades
gremiales,
y
todas
las
erigidas
sin
autoridad
a
A
€IAIAOAOA
—
(1)
Ley
5.til.
14,
lib.
S
de
la
Recopilacion.
(2).
Ley
4,
de
dicho
Lit.
y
libro.
e
nosotros.
y
¡dea
de
da
spa
procesionos
de
Semana
Santa,
como
exposiciones
artísticas,
segun
algunos,
tal
vez
deal
protendan;
pero
juzg
amos
útil,
conveniente
y
aun
nocesa-
«Tia
una
reforma
en
el
particular;
reforma
que
puede
hacer-
se
sin
sacrificio
ni
gasto
por
parte
de
lás
Corporaciones.
|
Esta
consiste
en
sustibuir
las
Imágenes
indicadas,
con
algunas
de
las
SAR
buenas
que
se
conservan
en
esta
ciudad,
pertenecientes
á
los
suprimidos
conventos,
de
las
oñalos
puedo
disponer
la.
Autoridad
eclesiástica,
dueña
hoy
de
ellas,
|
por
la
extinción
de
las
Comunidados
religiosas.
Tales
son,
por
ejemplo,
la
hermosa
Efigio
del
Señor
Crucificado,
sbra
de
Montañés,
que
existe
en
la
iglesia
del
Santo
Angel;
y
otra
del
mismo
autor,
que
se
venera
en
la.
de
los
Menores,
una
y
otra
perteneciente
á
las
Comunid
ados
religiosas
que
|
en
ambas
partes
“hubo.
El
bellísimo
Jesús,
en
el
acto
de
pronunciar:
desde
la
Cruz
sus
Siobo
últimas
Palabras,
Coms-
0
-truido,
segun
se
creo,
por
Juan
do
Mosa,
discipulo
insigne
de
Montañés,
A
olbcado
hoy
en
la
iglesia
58
Sta.
Isabel,
y
que
pertenecía
al
convento
de
S.
José,
de
Mercedarios
descal=
zos,
y
otras
muchas
Imágenes:
que.
pudiéramos
señalar,
y
que
omitimos
en
obsequio
á
la
brovedad.
Mas
con
todo,
no
queremos
dejar
en
el
olvido
la
admirable
ofigi
ie
del
mismo
«y
Montañés,
que
existe
en.
la.
iglesia
de
la
quo
fué
Casa
Pro-
-
fosa
de
la
Compañía
de
Jesús,
y
ahorá
Universidad
litera-
cria;
cuyo
simulacro,
0
al
menos
su
uso
por
Semana
Santa
t
podía
concederse
á
alguna
Hermandad,
por
quien
corres-
-ponda;
lo
cual
se
hizo
el
año
de
1833,
con
la
Cofradía
de
la
Lanzada;
y
lo
mismo
decimos
del
Auodmo
do
Pedro
Del-
gado,
colocado
al
final
del
retablo
mayor
de
la
Parroquia
do
$.
Julian,
obra
que
no
se
puedo
apreciar
dignamente'por
la
altura
en
que
se
halla.
Terminado
esto
incidente,
con—
|
y
tinnemos
adelante.
:
*
Una
de
las.
particularidades
notables
Eo
lás.
procesio—
“nes
de
Semana
Santa,
es
el
nombre
nAZArOno,
con
el
cual
se.
designan
á
los
que
lévan
túnicas.
D.
Fólix.
Gonzalez
de
*
Leon
hablando
de
este
particvlar.
dice:
qe
ese
nombre,
im
"5%
1
“¿de
San
Antonio
Abad,
los
cuales
lo
tomarón
no
por
la
tú-
Y
-
propiamente
dado
4
los'que
visten
túnica
con
capirote,
per.
-'tenece
solamente
á
los
'hermanos
de
la
Cofradia
de
Jesús,
nica,
sino
por
su
imágon
titular
(1).
Si
el
nombro
nazareno
tiene
la
procedencia
indicada,
se
equivoca
el
autor
de
la
historia
de
las
cofradías,
al
ha=
"
derlo
exclusivo
y
propio
de
dicha
hermandad
solamente;
pues
teniendo
igual
título,
la
imágen
del
Señor
de
la
co-
fradia
de
Ntra.
Sra.
de.
la
Antigua,
y
la
de
la
O,
aunque
se
;
haya
querido
hacer
creer
otra
cosa/en
estos
últimos
años;
y
habiéndose
tambien
distinguido
de
ese
modo,
las
efigies
>
do
otras
corporacionos,
no
obstante
se
conozcan
hoy
por
otros
títulos,
á
todas
ellas,
y
en
particularidad
4
á
las
dos
in=
dicadas
corresponde
dit
nombre;
pues
no
hay
razón
para
estimarlo
exclusivo
y
peculiar
de
una
hermandad,
cuan
do
otras
demuestran
igualos
derechos
para
usarlo.
Em-
pero,
tal
vez,
sea
otro
el
a
SE
as
ese
nombre
en
las
co-
—fradias.
|
ps
Dos
acepciones
8
Sa
18
bado
tiene
la
álabea
nazareno:
ibn:
de
esto
modo,
los
naturales
de
Nazaret,
ciudad
de
Galiléa;
y
por
esta
deuda
Ntro:
Señor
Jesucristo,
que
fué
con=
*
cebido
en
dicha
ciudad,
y
vivió
en
ella
despuós
de
su
vuel=
ta
de
Egipto,
fué
llamado
por
los
Hebreos,
Jesús
Nazarono,
6
de
Nazaret.
Usaban,
tambien,
los
judíos
do
la
referida
palabra,
6
la
de
Nazareo,
que
en
sentir
de
Covarrubias
son
sinónimas
(1),
para
significar
4
ciertos
hombres
de
su
na—
ción,
que
4
semejanza
de
nuestros
Anacoretas
*
vivian
sepa=
le
.«rados
del
trato
humano
y
dol
ruido
del
mundo,
dedicados
-4
la
vida
e
A
los
quo
gastaban-
una
larga
cd.
-bellera.
sE
OL
el
nombre
Nazarono
se
INIA
en
las
cofradías
por
habórso
distinguido
con
él
nuestro
Redentor,
no
hallamos
_
inconveniente
alguno,
en
que
los
inscriptos.
en
dichas
cor
—poraciones,
militando
hajo
las
bandoras
de
ose.
divino
Naza-
Si
a
ESA
“iólios
65
y
66.
j
,
e
OS
My"
Covarrubias.
Tesoro
de
la
lengua
castellana
[.0
561
y.2
'
di
(
,
+
E
he
At
A
A
4
;
»
,
'
;
4
:
4
j
$
£
'
.
:
é
a,
a
/
—
-.
pi
1
4
,
A
A
'
e
o
.
reno
lleyen
el
nombre
de
tan
BSevañad
capitan,
y
so
mar-
quen
con
su
divisa;
y
si
de
Cristo,
Salvador
dol
mundo,
son
llamados
cristianos,
los
que
Asian
su
Ley
sacrosanta,
¿qué
razón
hay
para
que
no
suceda
lo
mismo
con
el
PES
to
de
Nazareno?
Mas
si
esta
denominación
la
tomaron
las
cofradías
por
la
otra
acepción
ó:
significado
de
dicha
pala—
bra,
no
hallamos
ménos
motivos
para
que
le
usen;
tanto
*
porque
el
instituto
de
estas
corporaciones,
siendo
segun
se
ha
dicho
ántes,
la
meditación
de
los
misterios
de
la
Reden-
ción,
constituye
el
objeto
y
fundamento
de
la
vida
nazare-
na,
realizadas
y
cumplidas
ya
las
Profecias;
como
porque
el
trajo
usado
antiguamente
en
las
procesiones
de
Semana
Santa,
con
capirotes
tendidos,
ó
largas
cabelleras,
era
un
'
remedo
del
que
gastaran
los
nazarenos
de
la
Palestina.
Además
de
lasindicadas
razones,
hay
otra
de
alguna
verosimilitud,
que
pudo
dar
causa
para
que
el
nombre
Na=
zareno
se
introdujera
en
las
cofradías,
y
es,
que
en
algunas
de
sus
procesiones
iban
hermanos
con
Cruces
largas
al
hom-=
bro;
y
como
en
esto
imitasen
al
Salvador
Divino,
que
llevó
«la
de
nuestra
Redención
hasta
la
cumbre
del
Gólgota,
no
es
extraño,
que
el
vulgo,
al
verlos
en
tan
dovota
aptitud,
les
llamase
Nazarenos,
ó
imitadores
de
Jesús
Nazareno;
y
que
una
vez'
dado
eso
nombre
continuara
hasta
nuestros
lias
en
los
quo
visten
la
túnica,
por
asemejarsoal
trajo
an-
tiguo;
sirviendo,
tambien,
de
titulo
4
las
mismas
cofradías.
Cualquiera,
pues,
de
las
causas
Ó
razones
señaladas
que
in-
-
fluyese
en
la
adopción
de
dicha
nomenclatura,
no
da
moti-
vo
para
creerla
peculiar
y
privativa
de
una
Hermandad
so=.
q
la.
Mas
pudo
suceder
que
la
hermandad
de
Jesús
la
adopta-
se
primero
que
otra
alguna,
y
que
de
ella
se
extendiese
su
uso
á
las
demás.
Particularidados
notables
de
las
procosiónesi
de
Somána
Santa,
son
tambien,
las
insignias
que
en
ellas
se
llevan;
pra
cuya
causa
ya
á
ocuparnos
ahora
este
particular.
La
Santa
Oruz
con
que
hoy
dan
principio
esos
actos,
en
vez
de
la
Manguillá
que
ántes
lleyaban,
no
es
nueva
en
ados
las
cofradías,
como
lo
dá
á
entender
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon.
En
lo
antiguo,
fué
conocida
en
sus
procesiones
conservándose
todavía.
algunas
de
aquel
tiempo,
entre
ellas,
la
de
la
cofradía
de
los
Negritos.
El
lugar,
em-
pero,
que
entónces
ocupaba
.era
distinto;
pues
iba
en
el'
centro
de
la
procesión,
llevada
por
un
sacerdote
ó
religio—
so;
y
de
los
brazos
del
sagrado
Madero
pendia
un
sudario,
por
lo
cual
le
llamaban
la
Cruz
del
sudario
ó
de
las
toallas.
La
bandera,
insignia
de
las
cofradías,
y
más
antigua-
tambien
de
lo
quese
creo,
la
adoptaron
sin
duda
estas
her
mandades,
á
imitación
del
Cabildo
Eclesiástico,
que
la
tre-
mola
en
los
dias
de
Semána
Santa,
para
inspirar
en
los
fie—
les
el
sentimiento
que
debe
causarle
la
muerte
del
Reden-
tor;
práctica
trasladada
á
la
devoción
cristiana
de
la
leal-
tad
de
los
antiguos
guerreros,
que
anunciaban
con
dicho
signo
la
muerte
de
sus
caudillos,
batiendo
la
bandera
ó
es-
tandarte
de
la
victoria
sobre
los
soldados
que
habian
servi-
do
á
las
órdenes
de
aquellos.
El
Senatus,
llamado
asi,
por
las
iniciales
S.
Pp.
Q.B.,
«que
quieren
decir:
Senatus
oq
da
Romanas,
el
senado
y
pueblo
romano,
es
la
insignia
que
usaban
las
tropas
de
esta
nación.
Las
cofradías
debieron
adoptarla,
en
memoria
de
la
quellevaban
las
tropas
romanas
que
acompañaron
á
nuestro
Redentor
en
el
camino
del
calvario,
y
asistieron
4
la
sangrienta
escena
del
Grólgota:
su
uso
es
bastante
anti-
guo
en
las
procesiones
de
Semana
Santa,
Las
bocinas
ó
trompetas,
que
en
estos
actos.
llevan
al-
gunos
hermanos
de
túnica,
más
bien
que
para
dar
la
señal
de
andar
ó
parar,
como
dice
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon,
debieron
introducirse,
segun
se
desprende
de
reglas
anti-
guas,
para
recordar
con
sus
ecos
lastimeros
la
Pasión
de
Ntro.
Sr.
Jesucristo;
y
tambien,
en
memoria
de
la
que
lle-
vaban
los
soldados
que
escoltaron
al
Salvador
hasta
el
mon=
te
de
su
sacrificio.
El
uso
de
las
mismas
se
remonta
por
lo
tanto
á
los
principios
de
las
cofradías;
y
llevaban
general-
mente
cuatro;
aunque
en
un
edicto
que
publicó
con
Le
-
58
-
de
30
de
Marzo
de
1776,
el
cabildo
eclesiástico,
sede
vacan—
7
te,
del
que
tenemos
un
ejemplar,
entre
otras
cosas
se
dice:
que
en
ninguna
cofradia
habian
de
admitirse
más
de
tres
trompetas.
Las
canastillas
que
llevan
algunos:
nazarenos,
fueron
establecidas
para
recoger
la
cera
desprendida
de
los
cirios
ó
hachas
que
van
en
estas
procesiones;
y
tambien,
para
que
cuidasen
los
que
las
llevan,
de
las
luces
6
alumbrado
de
los
acompañantes.
En
algunas
hermandades
las
atribucio-
nes
de
los
hermanos
canastillas
son
las
de
los
diputados
de
«gobierno.
Del
Estandarte,
insignia
antiquísima,
y
tal
vez
la
pri-
mera
que
tuvieran
las
cofradias,
nada
particular
hay
que
decir,
sino
que
era
la
enseña
que
usaban
en
todos
los
actos
«que
celebraban,
y
á
que
asistian;
por
cuya
causa
solian
te-
“ner
dos
Estandartes;
uno,
para
las
procesiones
de
gloria,
y
«otro
para
las
de
Semana
ES
Resta
hablar
de
la
insignia
conocida
con
el
nombre
«de
Sin-pecado,
la
cual.de
propósito,
hemos
dejado
para
es-
“ho
lugar,
por
ser
puco
sabida
su
historia;
áun
cuando
los
'
precedentes
de
su
origen
sean
muy
conocidos
en
esta
«ciudad.
En
las
fiestas
de
la
Natividad
de
la
Santísima
Virgen,
del
año
de
1613,
predicó
un
religioso,
manifestando
con
to—
da
claridad,
que
era
contrario
á
la
opinión,
entónces
pia-
“dosa,
que
aclamaba
á
la
Sma.
Virgen
exenta
de
la
origi-
nal
culpa
en
su
Concepción
privilegiada;
creencia
tan
arrai-
gada
en
los
corazones
sevillanos,
que
sin
ser
[todavia
de
Fé,
cual
verdad
dogmática
era
reputada.
Este
sermón
causó
un
gran
escándalo
en
toda
la
ciudad,
en
términos,
que
segun
las
historias,
faltó
poco
para
que
fuese
victima
del
furor
popular
la
familia
religiosa,
que
entre
sus
individuos,
con-
tara
al
dicho
predicador.
Los
escritores
de
aquel
tiempo
por
justas
considera—
ciones
callarou
el
nombre
del
religioso,
y
del
convento
á
«que
pertenecia;
particulares
que
hoy
ignorariamos,
si
por
-59
tradición
no
hubiera
llegado
su
noticia
hasta.nosotros,
con
signados
en
una
octava,
compuesta
en
aquella
época,
por
el
vulgo,
que
dico
así;
Aunque
le
pese
á
Molina
y
á
los
Frailes
de
Regina;
al
Prior
y
al
Provincial
y
al
padre
de
los
anteojos,
'
sacados
tenga
los
ojos
y
6l
colgado
de
un
peral,
fué
María
concebida
sin
pecado
original.
-Ló6ese
tambien
en
un
papel
de
aqueltiempo,
que
yen-—
do
por
la
calle
llamada
ahora
de
Colón,
y
ántes
del
Arqui-
llo
do
la
seda,
un
religioso
trinitario
Calzado,
empezaron
unos
muchachos:á
apedrearlo,
croyendo
que
fuese
domini-
co,
de
modo
que
para
librarse
de:sus
iras
tuvo
el
fraile
que
decirle
el
órden
á
que
pertenecia,
y
enseñarles
su
escudo;
y
se
añado,
que
entónces
los
religiosos
Trinitarios
para
dis—
tinguirse
de
los
Dominicos,
determinaron
llevar
la
capilla.
partida
por
delante,.
y”
oia
en
el
hombro
el
escudo
de:
su
religión.
Sobreexcitada
la
piedad
delos
fieles
con
el
aconteci—
miento
indicado,
deseando
reparar
el
ultraje
causado
á
la
Santísima
Virgen,
se
hicieron
en
su
desagravio,
suntuosas
fiestas,
procesiones,
octavarios
y
Otros
actos,
en
tanto
nú—
mero,
que
creemos,
que
en
esta:
ocasión
se.
alzó
Sevilla.
con
el
glorioso
titulo
de
ciudad
Mariana..
Entre
las
demostraciones
hechas,
entónces,
á
favor
del
misterio
de
la
Concepción
purisima
de:
la
Soberana
Reina,
hubo
una,
que:
mereció
la
aceptación
de
todos.
Esta
fué
la
colocación
de
una
hermosa
inscripción,
que
orlada
de
una:
corona
y
dos
palmas
doradas,
apareció
puesta
una
mañana,
de
órden
del
cabildo
eclesiástico,
sobre
la
puerta
colorada:
de
la
Catedral
ó
sea
la
del
Crucero
del
lado
del
Evangelio
que
decia:
María
concebida
sin
macula
de
pecado
original.
Este
rasgo
de
devoción
aumentó
de
tal
modo
el
fervor
de
los
sevillanos,
y
su
afecto
al
misterio
de.
la
original
Pu-
roza
de
la
Santísima
Virgen,
que
segun
dice
D.
Pablo
Es-
pinosa
(1),
no
quedó
iglesia,
lugar
Público,
ni
puerta
de
casa
donde
no
se
colocára
la
inscripción
de
Maria
concebida
sin
pecado
original;
excediéndose
4
competencia
en
acompa-
ñiarlo
con
primorosas
imágenes
de
la
Concepción
que
ilu-
minaban
de
noche,
con
tanta
copia
de
luces,
que
parecia
toda
la
ciudad
un
cielo,
en
expresión
del
mismo
Espino
sa
(2).
El
número
de
estas
inscripciones
ó
rótulos
fué
tan
grande,
que
asegura
el
Dr.
D.
Jerónimo
de
Ormachea
haber
contado
más
de
diez
mil
dentro
de
la
ciudad;
y
que
en
una
mañana
sola,
aparecieron
puestos
más
de
dos
mil
(3).
Algu—
nos
rótulos
de
esta
clase
han
permanecido
hasta
nuestros
dias,
colocados
en
las
fachadas
de
casas
antiguas.
”
Las
hermandades
de
Sevilla,
que
tanto
se
distinguie-
ran
en
sus
obsequios
á
la
Purisima
Reina,
colocaron
tam-
bien
inscripciones
sobre
las
puertas
de
sus
capillas
y
salas
de
cabildos;
empero,
no
satisfechas
las
mismas
con
esta
muestra
de
su
ardiente
devoción,
para
presentar
al
mundo
entero
un
testimonio
visible
de
la
piadosa
creencia
que
las.
animaba,
y
tener
un
signo,
que
cual
simbolo
de
su
Fé,
pu-
.
diera
llevarse
en'
lós
actos
públicos,
hicieron
como
una
bandera
6
banderola,
pendiente
de
una
asta,
con
tna
cruz
por
remate,
y
EI
en
ella
la
imágen
dE
la
Soberana
-Reina
con
la
inscripción
de:
Sin
pecado
concebida
ú
la
de
Maria
concebida
sín
pecado
original.
Esta
insignia,
si
con
otro
objeto
6:
destino
fuó
conocida
ántes,
al
ménos'
en
la
forma
indicada
tuvo
principio
ahora,
ignorando
la
her
maudad
que
primero
la
usó;
mas
did
la
adoptaron
todas
las
Corporaciones
de
Sevilla,
cualquiera
que
fuese
su
clase
é
instituto;
y
su:
rótulo
ó
Rncdmógion
dió
causa
para
que
se
le
distinguiera
con
el
título
de
Sin=peca—
(1)
-D.
Pablo
Espinosa,
historia
de
Sevilla,
libro
VUL,
cap.
l.
(2)
Dicha
historía
y
lugar
citado.
(3)
Ormachea,
tom.
L
Cant.
Prolog.
FV,
núm.
226.
E
do;
nombre
que
hasta
hoy
retiene,
no
obstante
que
algunas
de
estas
insignias
en
muestros
tiempos
no
llevan,
como
de-
bian,
Imágenes
ni
signos
de
la
Santísima
Virgen,
con
la
indicada
inscripción.
Tal
fuó
el
origen
de
la
sagrada
Ense-
ña,
conocida
por
Sin—pocado,
y
el
motivo
de
su
especial
no-
menclatura.
;
Tiempo
es
yá
do
advertir,
que
las
cofradías,
como
to—
das
las
instituciones
piadosas,
tienen:sus
particulares
con=
trarios
6
enemigos.
De
estos
unos,
y
son
de
los
que
ahora
vamos
á
ccuparnos,
afectando
una
religiosidad
extremada,
menoscaban
el
crédito
y
buen
nombre
de
las
mismas,
con
proposiciones
en
extremo
perjudiciales,
como
son:
afirmar
que
las
cofradías
no
están
impulsadas
de
espiritu
y
fervor
religioso;
que
son
causa
de
irreverencias
y
de
públicos
desa—
catos,
y
que
sólo
sirven
para
distraer
la
atención
de
los
fie=
les
de
objetos
más
dignos
de
la
consideración
del
cristiano,
-
en
dias
tan
santos.
Unas
breves
reflexiones
evidenciarán
la
inexactitud
de
cada
uno
de
estos
aserbos.
Penetrar
el
corazón
del
hombre
para
conocer
sus
afec
tos,
y
saber
la
causa
de
sus
operaciones
y
movimientos,
á
so=
lo
Dios
es
dado,
jamás
á
la
criatura
mortal.
Dotada
esta
de
facultades
limitadas
y
finitas,
no
puede
salir
de
la
esfera
de
la
materialidad,
y
áun
en
su
órbita
¿cuánto
no
se
equi-
voca?
Sus
juicios
son
falibles; sus
cálculos
errados,
y
sus
más
razonadas
determinaciones,
ilusión
y
engaño
¿que
será
cuar—
do
trate
de
entrar
en
el
sagrado
de
las
interioridades
del
corazón
humano,
para
registrar
sus
senos,
y
cerciorarse
de
sus
deseos,
aspiraciones
é
intentos?
Si
esto,
pues,
no
es
per—
mitido
á
la
inteligencia
del
hombre
¿podremos
calificar
los
actos
humanos,
y
discernir
las
intenciones,
para
dar
á
aque-
llos
el
valor
que
les
sea
propio?
De
modo
alguno.
Luego,
es,
un
arrojo,
una
osadía
temeraria
censurar
las
operaciones.
y
censurarlas
cuando
se
relacionan
con
objetos
venerandos.
Fiscalizadores
de
acciones
estrañas
¿no
meditais
las
conse—
cuencias
de
vaestro
ligero
proceder?
Pues
escuchad:
con
vuestras
indiscretas
aseveraciones
preciándoos
de
religio—
hd
'
-
62
-
sos,
haceis
coro
con
los
mismos
enemigos
de
nuestra
Fé,
pues
aunque
ineonscientemente
alentais
al
indiferente
en
su
frialdad
y
apatía,
y
al
impio
en
sus
desprecios
y
burlas
á
la
religión
del
Crucificado,
dando
ocasión
al
descrédito
de
sus
más
augustas
prácticas.
En
una
palabra:
vuestras
in—
meditadas
reflexiones
son
armas
que
dais
á
los
adversarios
del
nombre
cristiano,
para
que
hieran
y
vulneren
lo
más
sagrado
de
la
Religión,
impune
y
cruelmente.
Ved,
pues,
los
efectos
de
tan
irreflocxiva
proposición.
Si
en
las
cofradías
se
han
notado
faltas,
si
las
hay,
y
puede
haberlas
¿qué
institución,
áun
de
aquellas
que
por
su
clase
y
naturaleza
distan
más
de
las
contingencias
huma—
nas
ha
carecido
de
ellas?
Y
suponiendo
que
las
haya
¿no
será
una
injusticia
juzgar
á
la
generalidad
por
el
resultado
que
ofrecer
pudieran
una
que
otra?
¿Qué
cosa
hay
que
esté
exenta
de
faltas,
ó
de
que
el
hombro
no
haya
abusado?
Si
á
este
hubiera
de
privársele
de
todo
cuanto
abusa,
necesa
rio
sería
privarle
hasta
de
su
existencia,
porque
de
nada
hace
peor
uso
que
de
esa
preciosa
dádiva
del
cielo,
segun
dijo
muy
oportunamente,
hablando
de
este
mismo
asunto,
un
periódico
de
esta
capital
(1).
Si
el
espíritu
religioso
no
es
el
alma
de
las
procesiones
do
semana
santa,
si
la
piedad
no
es
el
elemento
que
las
di-
rije
y
vivifica
¿qué
poder,
que
fuerza
mágica
las
ha
sosteni-
do
en
todo
tiempo,
principalmente
on
el
nuestro,
que
la
falta
de
recursos
por
un
lado,
la
sá
tira
de
la
impiedad
por
otro,
y
mil
encontrados
obstáculos
tenazmente
las
contrarian?'
Luego
el
poder,
la
eficacia
de
la
Religión
debe
de
ser
el
fundamento
firmisimo
de
las
Cofradías,
y
el
brazo
poderoso:
que
las
ha
sostenido
y
las
sostiene
y
ampara.
Si
estas
.cor—
poraciones
cifraran
su
objeto
en
ideas
mundanales,
hubiesen
ya
concluido,
como
termina
y
acaba
todo
lo
que
estriba
en
fundamentos
etereos
y
deleznables.
Por
tanto,
forzoso
es
confesar,
que
la
piedad
y
religiosidad
más
acendrada
for—
(1)
Piario
de
Seyilla
del
7
de
Abril
de
1830.
4
:
AAA
ici
-
63
a
-man
el
carácter
y
especial
distintivo
de
las
procesiones
de
semana
santa.
;
|
Dícese
tambien
que
estas
son
causa
de
desacatos
ó
de
públicas
irroverencias;
¿sucedo
lo
contrario
con
las
demás
procesiones?
Si
el
celo
religioso
es
tanto
en
los
declamadores
de
esos
abusos,
deben
con
especia
lidad
manifestarlo
en
las
ocasiones
que
saliendo
la
Magestad
Suprema
Sacramentado,
porlas
calles,
recibe
ofensas,
en
vez.
de
adoraciones;
pues
aquellas
entonces,
son
de
tanta
ma
yor
diferencia,
cuanta
es
la
que
hay
de
lo
real
á
lo
figurado.
Se
alegará
ta
1
vez,
que
las
procesiones
de
semana
santa
siendo
innecesarias,
su
omisión
evitaria
las
irreverencias
que
con
ellas
al
Supremo
Ser
se
causan.
Mas
¿qué
razón
hay
para
que
estendiéndose
el
mal
á
toda
clase
de
procesiones
el
remedio
sea
privativo
de
las
cofradías?
Y
si
las
de
estas'
corporaciones
producen
algunas
faltas
¿qué
acto
de
feligión,
áun
el
más
augusto
y
vonerando
no
las
motiva?
Si
todo
lo
que
da
ocasión
á
ellas
hubiera
de
prohibirse,
era
preciso
que
cesaran
todas
las
prác=
ticas
religiosas,
y
hasta
cerrar
los
templos,
porque
á
veces
en
ellos
se
cometen
mayores
desacatos
y
desmanes
que
en
otro
lugar
alguno.
|
Empero,
si
las
procesiones
de
Semana
Santa
no
están
exentas
de
algunas
irreverencias,
son
estas
ménos
que
las
que
ocasionan
otros
actos
6
prácticas.
En
efecto,
la
piedad
y
devoción
que
respiran,
el
órden
y
compostura
que
las
ca—
racteriza,
con
la
autoridad
y
magnificencia
que
les
da
el
génio
y
el
talento
que
en
ellas
se
admiran,
son
otros
tantos
atributos
y
elementos
que
combinados,
escitan+:los
más
bellos
sentimientos
del
corazón,
inspirando
en
los
concurrentes,
cuando
no
religiosidad,
respeto
al,
ménos,
y
aprecio
por
la
ocasión
que
les
proporcionan
de
conocer
las
producciones
del
talento
y
del
saber
humano.
Este
respeto,
que
se
estien—
de
hasta
al
indiferente
y
el
incrédulo,
crece
y
sube
á
todo
su
colmo,
despues
de
haberse
contemplado
las,
maravillas
artisticas
del
génio
creador
de
nuastros
mayores;
pues
asal-
tada
lá
imaginación
del
hombre
con
la
representación
viva
»
Poe
—
64
de
de
aquellos
objetos,
al
través
de
la
patética
escena
que
á
su
vista
se
presenta;
mil
y
mil
ideas
le
acometen,
halagieñas
unas,
tristes
otras;
fluctuando
el
mortal
en
ese
océano
de
esperanzas,
de
dudas
y
de
temores,
por
un
sentimiento
in—
voluntario,
de
que
no
puede
precindir,
dobla
la
rodilla,
y
bajando
su
cerviz,
tributa
al
Criador
el
homenaje
que
le
es
propio.
¡Triunfo
magnifico!
¡Triunfo
brillante
y
glorioso
que
consigue
la
Religión
del
corazón
humano
por
medio
de
las
procesiones
de
semana
santa!
Luego
estos
actos,
más
bien
que
irreverencias,
como
dicen
sus
injustos
adversarios,
producen
importantes
resultados,
como
despues
más
lata-—
mente
demostraremos.
:
Mas
tambien
afirman,
que
dichas
procesiones
solo
sir-
ven
para
distraer
la
atención
de
los
fieles
en
dias
tan'
san—
tos,
de
objetos
más
dignos
de
la
consideración
del
cristiano»
última
proposición
de
las
que
nos
propusimos
refutar.
¿Qué
objeto
hay
más
digno
de
la
consideración
de
un
creyente,
que
aquel
que
con
mayor
relieve
manifiesta
el
amor
del
Hacedor
Supremo
al
hombre,
y
los
deberes
de
es-
te
por
su
bondad
y
misericordia?
Aluden,
empero,
los
auto—
res
de
aquel
aserto,
4la
asistencia
á
los
templos
en
los
dias
de
Semana
Santa;
á
la
visita
de
Sagrarios,
y
á
otros
ejerci-
cios
devotos
que
creen
desatendidos
de
los
fieles
por
la
sa
lida
de
las
cofradías.
¡Qué
error!
La
piedad
sevillana
no
-
desmiente
su
acrisolada
reputación;
para
ella
no
hay
obs-
-táculos
en
el
desahogo
de
su
fervor,
ni
inconveniente
que
su
celo
no
venza.
Los
deberes
religiosos
son
sus
primeras
y
más
sagradas.
obligaciones;
nada,
pues,
le
perjudican
las
procesiones
de
Semana
Santa.
¡Díganlo;,
si
nó
esos
templos
henchidos
en
dichos
dias,
y
4
todas
horas,
de
personas
de
todas
clases
y
condiciones,
dirigiendo
fervientes
preces
al
Todopoderoso!
¡Díganlo
esas
ceremonias
sagradas,
que
se
celebran
con
tanta
pompa,
como
concurrencia
cristiana!
¡Díganlo
esa
multitud
de
4ctos
devotos,
que
á
espensas
de
la
liberalidad
de
los
fieles
se
hacen
y
practican
en
ese
tiem-
po
santo!
¡Díganlo
en
fin!,..
Mas
basta:¿para
qué
detenernos
1
-
65
-
en
más
prolijos
detal
15
cuando
todo
lo
que
vemos
y
ES
senciamos
enesos
dias
á,voz
en
cuello
habla
y
grita
á
favor
de
nues
tro
intento?
Los
que
con
tanta
ligereza
se
han
atre-
vido
á
producir
esas
razones
desconocen
la
historia
y
tra-
diciones
de
Sevilla,
y
que
el
espiritu
religioso,
savia
que
la
sostiene
y
vivifica,
es
el
mayor
distintivo
y
blasón
de
sus
hijos.
.
Pulyerizados
los
sofísticos
é
injuriosos
cargos
dirigidos
á
las
cofradías
y
sus
procesiones
de
Semana
Santa,
debemos
hacer
mérito
de
otros
adversarios
de
las
mismas,
los
cuales,
por
estar
inoculados
con
el
virus
mortifero
del
protestantis-
mo,
son
enemigos
de
ellas,
por
serlo
del
culto
externo,
y
particularmente
de
las
procesiones
públicas.
A
esas
perso-
nas
para
su
confusión
y
enseñanza
les
decimos:
que
el
culto
externo
que
anatematizaran
y
proscribieran
los
apóstatag
Lutero
y
Calvino,
está
admitido
en
todos
los
paises
en
que
se
reconoce
una
causa
suprema.
La
Iglesia
Católica
no
podia
desecharlo,
tanto,
porque
4
Dios
de
justicia
se
le
debe,
co-
mó
porque
conoce
que
el
hombre
material
y
terreno
necesi-
ta
do
ciertos
actos
exteriores,
que
avivando
su
E6,
le
ha=
san
comprender
con
mayor
eficacia
la
bondad
de
su
Cria=
dor,
y
los
respetos
y
homenajes
que
le
pertenecen.
El
cul=
to
externo
es
de
tal
valor
y
eficacia,
que
por
su
medio
sub-
siste,
se
aumenta
y
vivifica
el
interno,
de
modo,
que
al
fal-
tar
aquél,
cesaria
éste,
y.con
él
concluiria
hasta
la
idea
de
religión.
Las
cofradías
lo
deben
todo
á
sus
actos
exteriores
ó
públicos.
Por
sus
procesiones
de
Semana
Santa
se
han
elevado
á
la
altura
en
que
están
constituidas:
por
ellas,
han
obtenido
siempre
las
simpatias
de
los
sevillanos;
y
por
ellas,
tambien,
en
todos
tiempos
y
ocasiones,
han
descollado
y
so=
bresalido
entre
la
multitud
de
corporaciones
insignes
que
decoran
á
esta
Ciudad.
Tmútil
es,
por
lo
tanto,
detenernos
en
demostrar
la
conveniencia
y
necesidad
de
las
prácticas
,
de
nuestra
religión,
siendo
su
importancia
tan
notoria,
y
tan
marcables
las
razones
que
las
recomiendan.
Contrayéndonos,
empero,
á
las
procesiones
públicas,
10
:
-
66
-
objeto
privilegiado
de
las
invectivas
de
los
que
aspiran
las
_miasmas
pútridas
del
error,
debemos
manifestar:
que
esos
:actos,
cualquiera
que
haya
sido
el
motivo
y
objeto
de
su
celebración,
se
consideraron
siempre
útiles
y
áun
necesa
rios.
Todos
los
pueblos,
todas
las
naciones
y
los
hombres
de
-
todas
las
creencias,
las
han
reconocido
y:«admitido;
su
uso,
por
lo
tanto,
no
sólo
es
de
derecho
divino,
sino
de
particu-
lar
y
de
gentes.
Si
consultamos
los
libros
santos,
veremos
que
las
procesiones
públicas
fueron
conocidas
en
la
Ley
an-
tigua,
del
pueblo
escogido:
siendo
notables,
la
que
dispuso
Jogué
por
órden
de
Dios
alrededor
de
los
muros
de
Jericó;
la
que
hicieron
los
israelitas,
vueltos
del
cautiverio
de
Ba-
bilonia,
para
celebrar
la
reedificación
y
dedicación
de
los
muros
de
Jerusalen;
y
la
que
tuvo
lugar
para
trasladar
el
Arca
desde
la
casa
de
Obededón
al
Templo.
De
la
ley
antigua
se
trasmitio
á
la
de
Gracia
el
uso
de
las:procesiones
públicas;
siendo
conocidas
yá
en
los
prin—
cigios
de
la
Iglesia,
y
áun
en
los
mismos
tiempos
Apostó-
licos,
como
dice
el
P.
Agustin
de
Herrera,
citando
al
car—
denal
Baronio,
yá
los
Padres
Tomás
de
Sailio
y
Nicolás
"Serario;
aquél
en
su
libro
titulado:
Tesaurus
Lytaniarum;
y
«éste
en
su
opúsculo
Litanenutico.
La
piedad
cristiana
se
valió
de
ellas;
ora
en
ópocas
de
necesidad
y
aflición
pública,
para
aplacar
á
la
Magestad
Suprema,
y
obtener
su
auxilio;
ora
en
justa
accion
de
gra—
cias,
en
ocasión
de:algun
favor
especial
recibido;
ora
para
mayor
culto
de
Dios,
de
la
Santísima
Virgen
y
de
los
San—
tos,
y
fomento
de
la
devoción.
Los
Romanos
Pontífices
no
sólo
alentaron
á
los
fieles
en
esa
piadosa
práctica,
sino
que
celebraron,
y
establecieron,
tambien,
muchas
procesio-
nes,
en
todos
tiempos
y
ocasiones;
cuyo
número,
4un
el
de
las
más
principales,
es
imposible
determinar.
Baste
recordar
la
solemnisima
que
dispuso
y
celebró
el
Papa
S.
Gregorio
el
Grande,
con
asistencia
de
todo
el
¡pueblo
romano,
en
ocasión
de
la
peste
que
afligió
á
esta
Ciudad;
y
laque
de
órden
del
Papa
Sergio
se
efectuaba
en
-67-
la
misma
capital
del
mundo
cristiano,
en
la
noche
del
14
de
Agosto
de
cada
año,
llevando
en
ella
la
imágen
de-la
So—
berana
Reina,
con
la
mayor
pompa
y
solemnidad.
Los
principes
temporales
favorecieron
y
fomentaron
esos
religiosos
actos,
dictando
al
efécto
disposiciones
con—
ducentes,
como
se
obyerva
en
el
emperador:
Justiniano,
en
las
Novelas
23
y
123.
En
vista,
pues,
del
origen
y
procedencia
de
las
proce
siones
públicas,
y
del
aprecio
y
estimación
que
merecieron:
á
ámbas
potestades
¿será
justo
impugnarlas,
caracterizán-
dolas
de
ocupación
vana,
0
de
entretenimiento
supersticio—
so?
Pero
si
o
son
esas
prácticas,
por
su
origen
y
objeto,
no
lo
son
ménos,
porlas
ventajas
que
producen.
No
es
nuestro
ánimo
ocuparnos
detenidamente
de
un
particu—
lar
que
tan
vasto
campo
ofrece:
dos
palabras
diremos
para
demostrar
dicha
verdad.
En
efecto,
cual
arma
poderosa
sirvieron
en
mil
ocasio—
nes
para
triunfo
y
vencimiento
de
enemigos
poderosos.
¿Cuántos,
que
despreciaran
útiles
consejos,
y
ensordecieran
á
la
voz
de.la
razon
y
de
la
conciencia,
no
han
podido're—-
sistir
á
la
impresión
que
les
causara
la
presencia
de
una
imágen
llevada
procesionalmente?
¡Qué
efectos
tan
tiernos
y
variados
producen
entónces,
esos
venerandos
objetos!
¡Y
qué
espectáculo
tan
edificante
y
conmovedor
ofrece
en
esos
instantes-la
multitud
agrupada!
Lágrimas
y
ayes
profundos
del
corazón,
se
advierten
por
do
quier,
al
par
que
plegarias
mil
se
dirigen
al
trono
del
Excelso.
Si
hay
quien.
dude
de
esta
verdad,
concurra
á
nuestras
procesiones,
y
particular—
mente
á
aquellas,
cuyas
imágenes
vinculan
más
devoción
y:
renombre
en
esta
Ciudad.
|
Mas
si
estos
efectos
producen
las
procesiones
de
las
hermandades
de
luz,
no
son
ménos
dignos
de
notar
los
que
causan
las
de
nuestras
cofradías,
de
los
cuales,
una
idea,
aunque
somera,
dimos
ántes;
ampliándola
ahora
con
nen
nas
consideraciones,
que
vamos
á
añadir..
AAA
+
A
13
00
En.
efecto,
la
pompa
y
ostentación
religiosa
que
en
ellas
se
admira;
el
órden
y
magestuoso
aparato
que
las
de=
cora;
y
sobre
todo,
la
devoción
que
inspiran
las
hermosas
y
casi
animadas
imágenes,
y
los
dolorosos
misterios
que
tan
al
vivo
nos
recuerdan;
este
conjunto
de
poderosas
circuns-
.
tancias,
hace
que
el
cristiano
como
extasiado,
y
fuera
de
si,
retrocediendo
en
la
veloz
carrera
de
los
siglos,
se
remonte
-
con
su
imaginación
á
aquellos
lejanos
tiempos,
y
al
teatro
de
tan
humillante
escena,
y
que
alli
sumergido
su
espiritu
en
un
piélago
de
consideraciones
profundas
conozca
la
bon
dad
de
un
Dios
que
por
amor
al
hombre
se
sujetó
gustoso
al
abatimiento
y
á
la
muerte.
Esta
idea,
no
puede
ménos
que
excitar
en
el
corazon
cristiano
afectos
sinceros
de
gratitud
y
reconocimiento;
pues
presentándosele
4
cada
momento
la
imágen
de
tantos
oprobios,
y
de
tan
divinos
padecimientos,
se
ve
el
hombre
obligado
al
servicio
y
amor,
del
que
por
61.
tanto
hizo.
¡Oh
iman
poderoso
de
los
corazones,
que
de
ese
modo
excita
y
atrae
la
voluntad
del
mortal!
¡Portento,
por
cierto
admirable
y
digno
de
eternos
encomios!
Y
¿nada
más?...
¿Se
limitan
4
lo
indicado
las
influencias
de
ese
ce-
lestial
resorte?...
No
por
cierto:
se
extienden
y
áun
alcan—
zan
á
criaturas
ingratas,
yá
seres
que
no
aprecian
el
be-
neficio
de
la
redención.
¿Qué
es
lo
que
ha
motivado
ese
fer
vor
religioso,
que
al
través
de
la
indiferencia,
actualmente
advertimos?
¿Quién
ha
hecho
que
personas
de
costumbres
_desregladas,
y
de
creencias
equivocas
entren
en
el
sendero
del
deber,
y
en
el
redil
del
creyente?
Las
procesiones
de
Semana
Santa,
las
cofradías;
y
el
medio
para
ese
resultado
ha
sido
salo
el
alistamiento
de
esas
personas
en
estos
ilus
tres
cuerpos;
pues
si
aquél,
4
veces,
ha
reconocido
por
cau—
S1s
consideraciones
humanas,
una
vez
inscriptas,
un
cam=
-
bio
admirable
se
ha
notado
en
ellas;
viéndose
4
muchos
de
estos
tibios
é
indiferentes
cofrades
elevarse
al
grado
de
los
más
fervorosos,
y
ser
columnas
firmisimas
de
dichos
cuer-
pos,
y
sus
más
entusiastas
sostenedores.
La
religión
por
ese
medio
ha
obtenido,
y
está
obteniendo
triunfos
rortentosos
y
69
admirables;
pues
el
buen
ejemplo
y
las
máximas
cristianas
que
las
cofradías
en
sus
piadosos
actos
inspiran,
han
bas-
tado
para
que.muchos,
tambien,
reformando
sus
costumbres,
abjuren
bastardos
errores,
pasando
de
indiferentistas
en
roligión,
á
ser
grandes
apologistas
suyos
y
defensoras.
¡Ad
mirables
y
sorprendentes
son,
pues,
los
efectos
de
nues-
bras
procesiones
de
Semana
Santa!
En
ellas
halla
el
cristia=
no
un
estimulo,
un
aliciente
poderoso,
que
como
quedain=
dicado,
le
recomienda
con
nuevos
grados
de
amor
el
servi-
cio
de
un
Dios
tan
benéfico
como
misericordioso.
El
indife=
rente,
6
el
que
estime
poco
las
cosas
sagradas,
cuando
á
vis-
ta
db:
los
sagrados
misterios
que
á
su
consideración
se
pro-
sentan,
no
parezca
decidido,
4
detestar
al
momentosu
ver—
gonzosa
conducta,
experimenta,
desde
luego,
los
latidos
de
una
conciencia
que
le
hace
cargo
de
su
ingratitud.
Esto
interior
remordimiento,
que
de
continuo
agita
al
hombre
extraviado,
al
través
de
los
placeres
de
su
vida
licen-
ciosa,
junto
con
la
idea
de
la
grandeza
de
Dios,
que
le
inspiran
la
pompa
y
magnificencia
de
las
mismas
proce-
siones,
hace,
que
más
ó
ménos
tarde,
despierte
aquél
del.
soporifero
letargo
de
sus
errores,
abriendo
sus
ojos
á
la
luz
radiante
de
la
verdad
eterna.
¡Virtud
grande
y
pro-
digiosa
de
esas
procesiones,
por
la
que
merecen
loores
eternos!
Empero,
las
ventajas
de
esos
religiosos
actos
se
estien—
den
á
el
órden
moral
y
público.
Es
notorio,
que
la
salida
de
las
cofradías;
ora
porlas
circunstancias
notables
que
en
sus
procesiones
concurren;
ora
por
las
particularidades
es-
traordinarias,
que
en
ellas,
todos
los
años
se
advierten,
es
una
novedad
siempre,
en
esta
Ciudad,
y
un
objeto
de
cu
riosidad
para
todas
las
clases
de
la
sociedad,
que
sin
distin
ción
alguna
van
d
presenciar
y
admirar
tan
magnífico
es—
pectáculo:
Esa
novedad,
causa
de
la
afluencia
de
personas
que
notamos
por
los
sitios
que
transitan
las
procesiones,
absorbiendo
la
atención
de
todos,
evita
escándalos
y
exce—
sos,
que
sin
aquellas
tendrian
lugar.
-70=
-
Enefecto,
en
unos
dias,
como
eljueves
y.
viernes
santo,
en
que
cesa
toda
ocupación
material,
y
en
los
que
faltan
los.
objetos
de
distracción
pública
al
mundano,
so
entregaría
es--
te
á
entretenimientos,
tal
vez,
ilicitos,
sino
tuviera
ese
desahogo
religioso.
Y
aun
cuando.
se
nos
conteste
con
el
cuadro
triste
de
algunos
hechos
repugnantes,
ocurridos
en
esos
dias
¿no
serian:
mayores,
y
en
más
número
los
excesos,
si
las
cofradías
con
sus
procesiones
no
embargaran
la
aten—
ción
pública,
distrayendo
la
imaginación
de
cosas
vedadas?
Sin
duda
alguna.
*
Si,
pues,
tantas
y
tan
importantes
ventajas
producen
las
cofradias,
por
sus
procesiones
de
Semana
Santa,
lo
mis—
mo
en
el
órden
espiritual
y
religioso,
que
emel
moral
y
pú-
blico;
ysi
aun
también
las
proporcionan
en
el
económico
administrativo,
por
lo
que
influyen
en
la
prosperidad
y
riqueza
de
esta
Ciudad,
no
hay
razón
para
despreciar,
como
inútiles
á
unas
confraternidades,
que
honrando
al
cristianis-
mo,
hacen
resaltar
la
magestad
y
grandeza
de
la
Religión
Católica;
y
mucho
ménos
la
hay
para
oscurecer
con
negras:
sombras
su
brillo
y
esplendor,
forjando
ridiculos
é
injurio
-
sos
asertos
para
su
descródito.
El
motivo
de
este
proceder,
es
el
odio
0
prevención
rencorosa,
que
por
el
celo
que
des—
plegan
estas
hermandades,
les
profesan
esos
hombres
sus
particulares
enemigos;
de
los
cuales,
aunque
algunos
se.
precian
de
religiosos,
imitan
á
los
protestantes
en
su
impla—
cable
ojeriza
y
crudos
ataques
muchas
prácticas
y
actos
de
nuestra
Religión.
Además,
los
que
juzgan
inútiles
las
cofradías,
y
todas
las
corporaciones
piadosas,.no
consideran.
el
apoyo
eficacisimo
que
en
ellas
tiene
la
Religión,
de
quien
son
auxiliares
poderosos;
y
que
en
nuestros
dias,
no
solo.
se
les
debe
el
mantenimiento
y
conservación
de
muchos.
Templos,
que
sin
su
auxilio
hubieran
ya
concluido,
sino
que
el
culto
que
se
tributa,
y
el
pasto
espiritual
que
reci-
ben
los
fieles,
en
su
mayoría,
es
esclusivo
de
las
herman-
dades,
en
casi
todos
los
Templos.
¿Qué
seria
de
muchas
Iglesias
si
faltaran
esas
robustas
columnas,
que
más
de
una
-71-
“vez
detuvieron
el
golpe
de
la
palanqueta
destructora?
Los
mismos
fieles
esperimentarian
su
falta,
llegando
á
carecer
«le
los
recursos
espirituales
que
las
mismas
proporcionan.
Mucho
podriamos
decir
si
hubieran
de
consignarse
en
este
opúsculo
todas
las
reflexiones
que
sobre
el
particular
se
nos
Oc
urren,
y
que
omitimos
por
ajenas
al
intento.
Concluyamos:
si
pues,
tantas
ventajas,
utilidades
y
«glorias
vineulan
las
hermandades,
y
con
especialidad
las'
cofradias,
dignas
son
estas.
corporaciones
del
aprecio
y
estimación
de
los
hombres
sensatos,
ilustrados
y
religiosos;
y
de
la
protección
que
el
Gobierno
y
particnlarmente
la
autoridades
de
esta
Capital
les
han
dispensado.
Examinadas
las
cofradías
en
general,
vamos
á4áocuparnos
ahora,
en
la
historia,
particularidades
y
circunstancias
de
cada
una
se—
paradamente.
DAS
E
IAS
a
Ue
E
E
O
AR
quo
NA.-11
PhA
E
a
A,
ES
có
ME
z
Ha
$
cd
fr
pe
de
ne
cesto
+
Ñ
q
E
JE
NN
es
LE
MO
ADIDAS
O:
AGUA?
más
ES
-
od
ODA
beldias
concluyó
el
expediente,
proveyéndose
segun
preten-
diera
la
comunidad,
aunque
con
la
cualidad
de
por
ahora;
haciéndose
cargo
de
todo
por
inventario.
Los
religiosos,
en—
tónces,
reedificaron
á
sus
espensas
la
capilla,
y
construye-
ron
al
final
de
ella
como
un
templete
ó
capillita
cuadrada,
con
media
naranja,-que
no
llegó
del
todo
á
concluirse,
ig
norando
el
objeto
que
tuviera.
Disuelta
de
hecho
la
hermandad
continuó
en
ese
esta—
do
hasta
el
año
de
1804;
que
por
el
mes
de
Febrero
resol-
vieron
fomentarla.
Con
este
fin,
tres
de
ella,
que
fueron:
Juan
Hurtado,
Juan
Narvaez
y
D.
José
Maria
Lorión,
en
12
del
indicado
mes
pidieron
á
la
comunidad
de
la
Trinidad
les
señalase
Capilla
para
colocar
las
Imágenes
de
la
propia
Corporación,
miéntras
la
de
su
pertenencia
se
habilitaba;
siéndoles
concedida
la
inmediata
á
esta.
Infié-
rose
de
aquí,
que
las
Sagradas
Imágenes
no
eran
veneradas
en
aquel
tiempo
en
su
particular
residencia,
Las
personas
devotas
que
intentaron
el
restablecimiento
de
la
hermandad,
no
obstante
los
inconvenientes
que
por
«loquiera
encontraran,
llevaron
á
cabo
su
resolución;
y
Sevi-
lla
tuvo
el
gusto
de
ver
en
el
mismo
año
á
esta
hermandad
hacer
estación,
con
bastante
lucimiento,
en
la
tarde
del
Viérnes
Santo,
después
de
26
años
que
no
lo
practicaba.
Esta
fué
la
primera
vez
que
salió
en
Viernesla
Cofradía
que
nos
Ocupa,
en
cuyo
dia
ha
continuado
después
saliendo,
sin
embargo
de
ser
aun
llamada
en
Jueves.
En
1805,
1806,
1807,
1808
y
1809
hizo
igualmente
estación.
Ocurrió
después
la
invasión
enemiga,
y
en
ella
padeció
mucho
la
hermandad,
pues
perecieron
sus
pasos
y
varios
objetos;
viéndose
obligada
4
desamparar
tambien
su
capilla.
Las
Sagradas
Imágenes
fueron
colocadas
en
la
par=
roquia
de
Santa
Lucia;
de
cuya
Iglesia,
pasadas
aquellas
circunstancias
salió
á
efectuar
su
acostumbrada
estación
el
año
de
1815;
estrenando
el
paso
del
sagrado
Decreto.
En
15
de
Febrero
de
1818,
se
trasladó
procesionalmente
á
la
iglesia
de
la
Santísima
Trinidad,
reparada
ya
del
daño
»
sufrido
durante
la
invasión;
y
lo
acompañaron
las
Cofradías
del
Prendimiento
y
de
la
Sentencia.
En
dicho
año,
teniendo
acordada
su
estación,
presentó
un
escrito
la
Cofradía
de
la
Exaltación,
solicitando
se
pro.
hibiese
la
salida
de
aquella
en
la
tarde
de
Viernes
Santo,
por
prescribirle
su
regla
el
jueves.
Sabedora
de
esta
nove-
dad
la
corporación
que
nos
ocupa,
interpuso
ante
el
teniente
primero
de
Asistente
un
interdicto de
manutención,
el
cual
mandó
esta
autoridad,
en
12 de
Marzo
del
mismo
año
pasa
se
al
Provisor.
La
hermandad
apeló
de
este
proveido,
recu-
rriendo
al
Tribunal
en
14
del
propio
mes,
en
ocasión
de
es-
tar
ya
cerrados
los
Tribunales,
por
ser
vispera
de
Ramos.
En
su
vista,
el
Señor
oidor
semanero,
D.
José
Mier,
por
pro—
videncia
dictada
en
el
siguiente
dia,
dispuso,
que
se
diese
cuenta
de
este
recurso
en
el
primer
dia
hábil,
y
que
sin
per-
juicio
de
esto,
el
juez
de
los
autos
convocara
las
dos
her-
mandades,
y
las
exhortase
4
avenirse
por
aquel
año;
y
que
dle
no
hacerlo
se
abstuvieran
de
salir,
bajo
la
multa
de
dos
mil
ducados.
Las
hermandades,
al
fin,
se
avinieron,
ha--'
ciendo
estación
sin
novedad
alguna;
mas
el
recurso
no
se
vió
en
la
Audiencia
hasta
el
18
de
Marzo
del
siguiente
año
de
1819,
en
el
cual,
se
revocó
el
anto
apelado,
segun
pre-
tendiera
la
cofradía
que
describimos.
En
el
mismo
ao
de
1819
formó
nuevos
estatutos,
que
-
aprobó
en
29
de
Mayo
el
Provisor
D.
Juan
Antonio
Urizar;
y
elevados
despues
al
extinguido
Consejo
de
Castilla,
fue-
ron
tambien
aprobados
por
el
mismo,
expidiéndose
á
este
fin
el
competente
real
despacho
con
esla
de
15
de
Diciem-
bre
del
referido
año.
Constan
dichos
estatutos
de
trece
capítulos,
segun
los
cuales
debe
la
hermandad
hacer
estación
á
la
Catedral,
en
la
tarde
del
Viérnes
Santo,
y
tres
funciones
anuales:
la
primera
á
las
Cinco
Llagas
de
Ntro.
Sr.
Jesucristo,
en
uno
de
los
dias
de
Pascua
de
Resurrección;
la
segunda
á
la
San—
'
tísima
Virgen,
en
algunas
de
sus
principales
festividades,
y
la
otra
en
el
dia
del
Santo,
cuyo
nombre
tuviera
el
Mo-
las
le
IS
o
narca
que
reinase,
dirigida
á
pedir
á
Dios
por
su
salud,
la
de
su
real
familia,
y
por
la
prosperidad
del
Estado
(1).
|
Disponen
tambiéndichos
estatutos
la
celebración
de
honras
por
los
hermanos
difuntos,
en
elmes
de
Noviem-=
bre,
de
cada
año,
y
la
asistencia
de
la
hermandad
á
varios
actos
de
la
comunidad,
como
eran:
la
fiesta
y
procesión
del
dia
de
la
Sma.
Trinidad;
la
del
domingo
infraoctavo
de
la.
Epifania;
los
oficios
de
jueves
y
viernes
Santo,
y
ú
la
absolución
general
que
en
varios
dias
del
año
habia
en—
tónces
(2).
En
4
de
Febrero
de
1820
sa
declaró
el
Rey
Fernando"
VII.
hermano
mayor
de
esta
cofradia;
y
desde
entónces
usa
la
misma
del
titulo
de
Real,
y
de
las
armas
de
España
en
su
escudo.
Este
se
compone
de
la
Cruz
de
la
órden
Trinita—
ria
calzada,
sobre
la
que
figuran
las
cinco
Llagas
y
el
Cá-
liz
en
un
lado,
y
enel
otro
las
reales
armas
de
España:
en-
cima
tiene
por
remate
la
corona,
de
la
que
sale
el
toison
de
oro
que
lo
rodea
todo.
Asimismo,
en
1824
se
incorporó
esta
cofradía
con
todas
lasórdenes
dad
y
con
varias
hermandades,
y
se
agregó
ú
los
Santos
Lugares
de
Jerusalén;
por
lo
que
disfruta
de
gracias
6
indulgencias.
En
1826
vo!vióá
hacer
su
acostumbrada
estación,
la
que
repitió
en
1833,
1844
y
1845,
no
pur
de
podido'
E,
en
1847
por
causa
de
lluvias.
Después
la
practicó
en
los
años
de
1852,
1853,
1855,
1857, 1859,
1868,
1869
y
el
pa-
sado
de
1881,
que
los
verificó
en
la
tarde
del
miércoles
San
to,
con
el
mayor
lucimiento:
habiendo
asistido
con
el
paso
del
Decreto
á
la
cofradia
del
Santo
Entierro
el
año
de
1854.
En
su
procesión
de
Semana
Santa,
como
queda
indicado,
lleva
dos
pasos:
el
primero
representa
el
adorable
Decreto
de
la
Sma.
Trinidad,
y
su
esplicación
segun
sa
halla
en
el
(1)
Dichas
reglas,
cap.
10.
(2)
1d.
id.
12
cd:
Ls
-
82
—
¿Correo
de
Sevilla,
del
que
la
han
tomado
todos;
es
como
si-
gue:
Ñ
En
la
testera
del
paso,
sobre
trono
de
nubes,
se
ve
la
Santísima
Trinidad,
y
al
lado
de
la
persona
del
Hijo
se
representa
la
Iglesia,
en
figura
de
una
matrona
dormida,
vestida
de
negro
y
con
una
estola
morada,
sobre
cuya
cabe
za
cae
la
sangre
derramada
del
costado
de
Jesucristo,
de-
notando
así
el
estado
de
sombras
y
sueño
de
la
sinagoga,
del
que
saldria
la
Iglesia
militante;
y
con
el
riego
de
la
sangro
de
nuestro
Redentor
y
sus
méritos
produciria
abun-—
“dantes
flores
de
virtudes
cristianas.
Al
lado
de
la
persona
del
Padre
está
la
Fé,
recordando
la
que
tuvieron
los
anti-
guos
Patriarcas,
mereciendo
por
ella
recibir
las
primicias
del
fruto
de
la
Pasión.
Siguen
los
cuatro
Doctores
de
la
Iglesia,
como
que
fueron
los
que
la
ilustraron
acerca
de
los
misterios
de
nuestra
redención.
Hácia
la
delantera
del
pa-
so
solevanta
una
palma,
simbolo
de
la
victoria,
y
en
su
cogollo
una
Cruz,
como
instrumento
que
fué
del
triunfo,
y
de
aquella
pende'el
Amor
Divino
en
forma
de
un
ángel,
que
asesta
un
dardo
á
la
persona
del
Verbo,
del
que
herido,
aceptó.
voluntariamente
el
decreto
de
morir
por
el
hombre
y
redimirlo
del
pecado.
Del
pié
de
la
palma
se
desenlaza
un
dragon,
al
que
espera
otro
ángel
con
una
lanza
para
ma—
tarlo;
en
lo
quese
simboliza
la
muerte
del
pecado,
y
que
asi
os
Luzbel
triunfó
del
hombre
en
un
árbol,
en
otro
seria
vencido
por
el
Verbo
humanado,
aludiendo
á
lo
que
canta
la
Iglesia:
et
qui
in
ligno
vincebat
in
ligno
quoque
vincere—
tur.
.
_
Este
paso
es
de
los
mayores
de
Sevilla,
y
uno
de
los
mas
vistosos
y
celebrados
del
público.
La
peana
de
estilo
moderno,
está
pintada
imitando
á
palo
santo
conlosadornos
dorados,
y
tiene
escudos
en
las
esquinas
y
centros.
Se
res—
tauró
en
1868.
Las
Imágenes
son
todas
de
vestir.
En
el
otro
paso
va
el
Señor
Crucificado,
titular
de
la
harmanda!,
de
cuyas
Cinco
Llagas
salen
hilos
de
sangre.
fi
zurada
7
19
recoge
en
un
cáliz
la
Magdalena
arrodillada.
h
2d
sc
A
los
lados
del
Señor
se
hallan
laSma.
Virgen
y
San
Juan,.
de
pié,
y
las
dos
Marias,
arrodilladas.
La
imágen
del
Señor
es
muy
antigua,
las
demás
son
de
regular
mérito,
y
el
San
Juan
de
ate
expresión.
La
Sma.
Virgen
lleva
túnica
y”
manto
de
terciopelo
bordado,
las
demás
Imágenes
trajes
153
sos,
pero
que
para
el
año
actual
se
tratan
de
bordar.
El
pa-
so
es
de
forma
antigua
y
de
regular
perfil.
Su
centro,
liso,
pintado
como-el
anterior,
con
adornos,
encima,
tallados
y
dorados.
Perteneció
á
la
cofradía
de
la
Antigua
y
Siete
Dolores,.
la
cual
á
principios
de
este
siglo
lo
vendió
á
la
de
Corona—
ción;
y
de
ésta
lo
adquirió
la
que
describimos.
Los
nazarenos
que
acompañan
á
este
paso
llevan
túnicas
negras,
y
los
del
primero.
blancas
con
la
Cruz
Trinitaria
en
el
antifúz.
Como
en
las
cofradías
las
imágenes
de
la
Santísima.
Virgen,
aunque
dolorosas,
tienen
títulos
especiales,
la
de
esta
tes
lleva
el
de
la
Esperanza,
que
es
uno
de
los
más
sublimes,
significativos
y
consoladores;
tanto
porque
la
misma
Iglesia
distingue
con
esta
advocación
á
la
Sobe-
rana
Reina,
como
por
ser
una
de
las
que
inspiran
mayor
devoción
y
confianza
al
hombre
en
este
valle
de
miserias.
Así
es
que
ese
título
es
de
los
más
comunes
y
generaliza—
dos,
como
lo
prueba
el
haberlo
adoptado
en
Sevilla
otras
dos
;
o
y
varias
hermandades
de
luz..
La
Capilla
de
esta
hermandad,
grande,
hermosa:
y
cla—
ra,
tiene
un
solo
altar,
de
construcción
no
jaspeado
y
dorado,
en
el
que
están
colocadas
las
Imágenes
del
Se-
ñor,
la
Virgen
y
San
Juan.
Las
domás
Efigies
se
conservan
guardadas;
pero
pudieran
estar
4
la
veneracion
pública
por
ser
la
capilla
capaz
para
ello.
“frutos
que
producía
en
beneficio
de
las
almas,
y
á
petición
COFRADIA
DEL
DULCE
NOMBRE
DE
JESUS,
PRIMERA
SANGRE
DE
NTRO.
SOR.
JESU=
CRISTO
Y
MARIA
SANTISIMA
DE
LA
ENCARNACIÓN,
ESTABLECIDA
EN
SU
CAPILLA,
EN
EL
COMPAS
DE
S.
PABLO.
Entre
todas
las
hermandades
que
por
diferentes
causas,
fines
y
motivos
se
han
fundado
en
la
Cristiandad,
tienen
un
lugar
muy
principal
las
del
Dulce
Nombre
de
Jesus,
es-
tablecidas
para
remedio
de
la
deprabada
costumbre
de
blas-
femar,
votar
y
jurar;
ora
por
lo
sublime
y
grande
de
su
ob-
-
jeto;
ora
por
los
bienes
espirituales
y
temporales
que
pro=.
dujeran;
ora
en
fin,
por
el
tesoro
de
gracias
y
privilegios
con
que
fueron
enriquecidas;
pudiéndose
asegurar,
que
su
creacion
fué
en
gran
beneficio
del
mundo
católico.
Proceden
estas
santas
hermandades
de
la
esclarecida
religión
de
Santo
Domingo;
pues
por
el
celo
y
predicación
de
un
individuo
suyo,
el
virtuoso
Padre
Fr.
Diego
de
Vic-
toria,
por
los
años
de
1550,
se
fundó
la
primera
en
el
con
vento
de
S.
Pablo,
de
la
ciudad
de
Burgos,
del
mismo
ór=
den,
del
que
era
hijo
el
referido
Padre.
|
Fué
tan
bien
recibida
de
los
fieles
esta
institucion,
y
tan
crecido
el
número
de
personas
que
se
alistaron
en
ella,
que
haciéndose
distinguir
desde
luego,
por
el
celo
que
des-
plegó
en
la
reforma
de
la
aba
aidntS
¿DEE
de
jurar
y
blasfemar,
corrió
su
fama
por
“todas
partes,
en
vista
de
los
de
la
piedad
cristiana
se
fundaron
várias
de
éstas
corpora=
ciones
en
diferentes
ciudades,
villas
Y
lugares
de
la
Espa-
ña;
ordenando
para
su
régimen
una
regla
el
mencionado
Padre,
que
se
imprimió
en
Valladolid,
en
el
año
de
1557.
AAN
e:
Para
estabilidad
y
firmeza
de
las
mismas,
y
aprobación
de
$us
cOnSUtS
iones
recurrieron
los
religiosos
de
la
dicha
provincia
á
la
Santidad
del
Sor.
Pio
IV.
el
que
aprobó
y
confirmó
su
establecimiento
con
todos
sus
estatutos,
por
el
piadoso
fin
á
que
se
dirigtan;
concediéndoles
muchas
gra-
cias,
indulgencias
y
privilegios;
y
encomendaxfdo
estas
hermandades
á
la
órden
de
Predicadores,
como
autora
de
ellas,
persuadió
á
la'vez,
á
los
fieles
con
encarecimiento
que
entraran
en
las
mismas;
encargando
á
los
Patriarcas,
Ar—
zobispos,
Obispos
y
dembs
Prelados
procurasen
su
aumento,
ayudándolas
y
favorecióndolas:
todo
lo
cual
consta
de
e
bulas
expedidas
en
Roma,
á
13
y
15
de
Abril
de
1564.
Entre
las
gracias
concedidas
en
estas
bulas
merece
particular
mencion,
un
privilegio,
porel
cual
los
herma-
nos
de
estas
Corporaciones
en
tiempo
de
Entredicho
y
Ce-
satio
4
Divinis,
pueden
cslebrar
pública
y
solemnemente
la
fiosta
de
la
Cireuncision,
y
las
misas
mensales,
con
facul-
tad
de
comulgar
en
ese
tiempo
una
vez
al
mes,
y
de
ser
en—
terrados
libremente
con
moderada
pompa.
Pueden
también
en
el
dia
de
la
Circuncision,
ó
en
los
tres
antecedentes,
ele
gir
confesor
aprobado
que
los
absuelva
de
toda
clase
de
pe-
cados,
aun
los
reservados,
escepto
los
contenidos
en
la
bula
In
cena
Domini;
conmutándoles
cualquier
voto,
ménos
los
de
Castidad,
Religión,
Jerusalén,
Roma
y
Santiago
de
Compostela;
privilegio
que
despues
confirmó
el
Sor.
Grego-
rio
XIII,
en
9
de
Júlio
de
1589.
:
dE
las
hermandades
del
Dulce
Nombra
de
Je-
sus,
fué
tan
grande
la
utilidad
y
aprovechamiento
espiri-
tual
que
en
todas
partes
produjeron,
que
los
Párrocos
y
Rectores,
deseosos
de
tenerlas
en
sus
iglesias
las
fundaban
sin
autoridad
para
ello;
originándose
de
aquí
algunos
pléi-
tos
y
discusiones.
Llegaron
estos
disturbios
á
los
oidos
del
Romano
Pontifice
S.
Pio
V.
sucesor
de
Pio
IV;
y
cerciora=
do
de
que
la
religión
de
Santo
Domingo
había
ideado,
esta—
blecido
y
estendido
en
todo
el
mundo
las
indicadas
her-
mandades,
por
su
motu
propio
y
eonstitucion
porpabua
de-
toa
c'aró:
ser
estas
propias
de
dicha
órden;
y
que
nose
podían:
erigir
ni
establecer
fuera
de
sus
conventos,
donde
los
hubie-
ra,
y
en
los
puntos
en
que
no
existiesen,
tampoco
podia
fundarse
hermandad
alguna,
de
esa
clase,
4
no
ser
con
li-
cencia
del
Provincial,
ó
del
Prior
más
cercano;
en
cuyo
dis—
trito
estuviera
la
parroquia
6
pueblo
que
la
pretendiess.
Ordenó
al
mismo
tiempo,
que
las
que
de
otro
modo
se
ins-.
tituyesen
no
gozaban
de
las
gracias
y
privilegios
concedi-
dos;
y
para
perpetuar
esta
disposicion,
y
que
se
llevara
é:
efecto
puntualmente,
dió
el
roferido
Pontífice
autoridad:
Apostólica
á
los
jueces
conservadores
de
la
Religion
de:
Predicadores,
que
por
tiempo
fuesen,
para
que
4
su
cum—
plimiento
apremiaran
con
censuras,
penas
pecuniarias
y
otras
del
derecho,
segun
resulta
de
la
mencionada
consti
tución
y
motu
que
empieza:
-Decet
Romanum
Pontificem,
su
fecha
en
Roma
á
21
de
Júnio
de
1571.
La
Santidad
del
señor
Clemente
XTIT,
por
breve
de
1.”
de
Agosto
de
1575,
confirmó
la
antedicha
concesión,
ha-
ciendo
extensiva
á
las
hermandades
del
Dulce
Nombre
de
Jesús
la
gracia
que
disfrutaban
las
del
Santo
Rosario,
yes:
que
si
en
aleun
pueblo
estuvieran
establecidas
con
licencia
de
la
órden
Dominica,
y
en
el
mismo
se
fundase
después
convento
de
ella,
hubiera
de
trasladarse
á
éste,
con
todas
sus
indulgencias
y
gracias,
y
con
los
bienes
y
efectos
que
poseyeran.
Asi
lo
determinó
tambien
el
capitulo
general
ce'ebrado
en
Roma
por
la
Religión
de
Predicadores,
el
año
de
1589,
en
su
ordenación
duodécima.
El
mismo
Pontifice
concedió
4
estas
Corporaciones
otras
muchas
gracias
en
tres
breves
expedidos
en
9
de
Ju-
lio
y
5
de
Setiembre
de
1580,
y
en
22
de
Setiembre
de
1583.
El
Ilustrisimo
señor
D.
Cristóbal
de.
Rojas
y
Sando-
val,
Arzobispo
de
Sevilla,
sabedor
de
los
grandes
bienes
que
la
Iglesia
y
el
Estado
obtenian
por
medio
de
las
her—
mandades
de
que
nos
ocupamos,
animado
de
un
celo
santo
por
la
mayor
gloria
de
Dios,
deseando
desterrax
la
infernal
-87-
costumbre
de
las
blasfemias,
votos
y
juramentos,
por
su.
edicto
Sinodal
de
15
de.
Enero
de
1572,
instituyó
en
todos
los
pueblos
del
Arzobispado
hermandades
de
la
advocación
tantas
veces
indicada,
para
que
se
dedicaran
á
la
reforma
de
las
costumbres,
y
á
la
corrección
de
ese
horrendo
vicio;
desagraviando
á
la
vez
con
sus
buenas
obras
á
la
Magestad
Divina
de
las
ofensas
y
ultrajes
que
recibia.
En
su
virtud,
en
el
mismo
año
se
estableció
una
hermandad
y
cofradía
en
la
parroquial
de
S.
Vicente,
de
esta
Ciudad,
con
el
título
del
Dulce
Nombre
de
Jesús,
y
del
Instituto
mencionado.
En
la
de
Sra.
Sta.
Ana,
de
Triana,
ignorándose
si
en
el
“propio
año,
se
erigió
otra,
con
el
carácter
'de
luz,
la
cual
floreciente
en
sus
principios
vino
después
á
decadencia,
de
modo
que
en
1709,
no
teniendo
más
que
dos
hermanos,
que
eran:
los
Licenciados
D.
Francisco
de
Ojeda
y
D.
Luis
de
Frias,
solicitaron
estos
su
union
con
la
Sacramental
de
la
misma
iglesia
en
9
de
Junio
de
dicho
año,
como
en
efecto
se
verificó
(1).
Establecida
que
fué
la
de
la
parroquia
de
San
Vicente
formó
reglas
para
su
gobierno,
que
vistas
y
examinadas
por
personas
muy
doctas
de
aquel
tiempo,
segun
se
dice
en
-
ella
misma
(2),
fueron
aprobadas
por
la
jurisdicción
ecle-
siástica
en
25
de
Setiembre
de
1574.
Constan
de
53
capitu-
los,
sin
dos
más
posteriormente
adicionados.
Previénese
en
ellas
una
procesión
de
disciplina
en
la
tarde
del
Juéves
Santo,
como
cofradía
de
sangre;
procurán—
dose
que
esta
hermandad
fuera
la
primera
que
hiciese
esta=
ción
en
dicha
tarde,
en
razon
al
título
de
primera
sangre
de
Ntro.
Sr.
Jesucristo;
sin
obligarla
á
salir
el
año
siguien—
te
de
la
ordenación
de
su
regla,
por
carecer
de
las
cosas
ne-
cesarias
al
efecto;
pero
que
en
teniéndolas,
hiciera
estación
todos
los
años;
y
nunca
dejase
de
practicarla
(3).
¡Qué
bien
(1)
D.
Justino
Matute
y
Gaviria,
en
su
aparato
para
la
historia
de
Triana.
(2)
Reglas
de
esta
hermandad,
cap.
5).
(5)
Dichas
reglas,
cap.
24
se
cumplió
con
esta
obligación
en
tiempos
posteriores!
De-
bian
asistir
á
dicho
acto
todos
los
hermanos,
hallándose
á
cinco
leguas
de
distancia
de
Sevilla;
los
de
sangre
con
dis-
cip'ina,
y
los
de
luz:con
hachas
(1).
Determinan
tambien
las
ordenanzas
la
celebración
de
dos
fiestas
annales:
una
el
dia
de
la
Cireuncisión
de
Nues-
tro
Sr.
J
esucristo,
con
visperas
y
procesión;
y
con
asistencia
precisa
de
todos
los
he+manos
que
estuvieran
4
distancia
de
cinco
leguas
en
contorno
de
la
Ciudad,
habiendo.
antes
ada
y
comulgado;
y
la
Otra
ú
la
Resutregeión
del
Sa-
for,
con
visperas
y
procosión
tambien.
Disponen
además,
la
ce'ebración
de
una
misa
cantada,
en
el
segundo
domingo
de
cada
mes;
y
honras
todos
los
años
por
los
hermanos
y
bienhechores
difuntos
(2).
El
referido
Arzobispo
para
más
excitar
la
devoción
de
los
fieles,
enriqueció
á
esta-hermandad
con
muchas
gracias
é
indulgencias,
segun
resulta
desu
regla
(3);
y
en
efecto,
se
fervorizó
tanto
la
piedad
cristiana,
que
alistándose
en
ella
crecido
número
de
personas,
en
poco
tiempo
llegó
á
con—
tar
más
de
500
hermanos;
y
entre
ellos
los
caballeros
más
principales
y
condecorados
de
la
Ciudad.
De
la
parroquia
de
S.
Vicente
se
trasladó
esta
Corpo-
ración,
en
1576,
á
capilla
propia,
en
el
barrio
nuevo
de
Co—
lón;
hoy
de
los
Humeros;
cuya
capilla
ignoramos
el
sitio
en'
que
estuviera,
y
su
paradero.
De
aquí
pasó
al
Hospital
de
Santa
Cruz
de
Jerusalén,
llamado
tambien
casa
de
Jerusa-
lón
y
de
convalecientes,
situado
dondo
«ahora
está
la
Iglesia
del
Santo
Angel,
y
su
edificio.
|
La
proximidad
de
esta
casa
al
convento
de
$.
Pablo,
fué
causa
de
que
los
religiosos
dominicos
tuviesen
noticia
de
la:
hermandad
que
nos
ocupa,
y
de
su
advosación
é
ins-
tituto;
particularidades,
que
tal
vez,
ántes
ignoraran.
Cer-
4)
El
citado
cap.
2.
(2),
Reglas
de
esta
her
mandad,
cepiloS:
21,
55, 22,
14
y
2.
(3)
Cap.
4.0
>
e
6
A
A
a
.
y
«siorado,
pues,
de
todo
esto,
el
M.
R.
P.
Maestro
Fr.
Tomás
Durán,
Prior
de
dicho
convento,
pretendió
que
la
herman-
dad
se
trasladase
á
6l;
alogando
que
no
podía
ni
debía
es-
tar
fuera
del
mismo,
contradiciendo
las
disposiciones
ponti-
ficias;
y
que
su
fundacion
no
era
válida
por
haberse
erigi-
do
despues
de
la
bula
del
Sor.
S.
Pío
V;
no
habiendo
podi
do
el
Provisor
aprobar
su
regla
tres
años
despues
de
aque-
lla.
La
cofradia
resistió
esta
pretensión
esponiendo
las
ra—
zones
que
creyó
conducentes;
mas
insistiendo
ámbas
partes
en
sus
respectivas
determinaciones,
se
formó
un
gran
pléi—
to,
que
duró
más
de
tres
años,
en
el
que
intervinieron
ám-
bas
jurisdicciones.
Dúrante
su
curso
hubo
muchos
cabildos
en
la
hermandad,
representaciones
por
una
y
otra
parte,
consultas
de
letrados
y
de
personas
doctas,
nombramientos
de
diputados
para
el
arreglo
del
asunto,
hasta
que
por
últi-
mo
llegó
4
declararse,
que
la
hermandad
debia
precisamen—
te
trasladarse
al
convento
de
$S.
Pablo.
Avenida
la
corporación
con
la
comunidad,
se
hizo
la
traslacion
pública
y
solemnemente
el
domingo
8
de
Febrero
de
1587;
y
para
seguridad
de
la
fundacion
de
esta
cofradía,
y
subsanar
las
faltas
que
ella
y
otras
tuvieran
en
sus
erec—
ciones,
espidió
el
Papa
Inocencio
XI
un
breve,
su
data
en
Roma
á
18
de
Abril
de
1678,
en
el
que
declaró
canónica
mente
fundadas
todas
las
hermandades
del
Dulce
Nombre
de
Jesus,
establecidas
en
los
conventos
del
órden
de
predi-
cadores;
supliendo
cualquier
defecto
que
en
su
institucion
hubiesen
tenido;
dando
de
nuevo
autoridad
al
General
de
dicha
órden,
y
en
su
defecto
el
Vicario,
para
que
pudieran
fundarlas
en
sus
iglesias
por
toda
la
cristiandad.
Situada
la
que
describimos
en
el
convento
de
S.
Pablo
«quedó
como
filial
de
la
órden,
y
con
la
dependencia
que
las
demás
de
su
clase,
exenta
por
lo
tanto,
desde
entónces,
de
la
jurisdiccion
del
ordinario,
sin
que
en
tiempo
alguno
ha=
ya
sido
visitada
la
Capilla,
bienes
y
alhajas.
El
Padre
Prior
anualmente
aprobaba
y
confirmaba
los
hermanos
que
se
re
cibian;
práctica
que
continuaba
el
año
de
1764;
pues
en
él,
13
A
OR
A
A
y
o
RE
EE
io
es
p
PE
AGA
>
22
OS
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y
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RA
PARRA
o
EA
,
y
¿A
A +
e y
Es
FEOS
90
E
poor
5
9
de,
Febrero,
el
P.
Maestro
Fr.
“Manuel
de
Saavedra,
prior
entónces,
aprobó
y
confirmó
los
que
en
el
anterior
año
se
recibieron:
lo
mismo
se
efectuaba
con
los
hermanos
del
Santísimo
Rosario.
En
dicha
iglesia
de
S.
Pablo
obtuvo
la
Corporacion
la
capilla
de
Luis
de
Medina,
que
lindaba
con
la
del
linaje
de
los
Rosales,
junto
al
coro,
por
cesión
que
de
ella
le
hizo
Juan
Alonso
de
Medina,
su
poseedor
y
dueño,
dándole
paso
y
entrada
por
la
misma
capilla
de
los
Rosales,
cón
facultad
de
poder
abrirle
puerta
al
compás,
como
lo
verificó.
.
-
Posteriormente
habiendo
adquirido
la
capilla
de
Sto.
Tomás
de
Aquino,
por
donación
que
con
ciertas
condicio=
nes
le
hizo
su
patrono,
D.
Manuel
José
Gomez
de
Espinosa,
Veinticuatrode
esta
ciudad,
por
escritura
de
6
Júnio
de
1694
ante
Diego
Mejía
Carreto;
fué
ampliada
la
antedicha
capilla
por
haberse
unido
con
ésta;
formando
de
las
dos
una,
la
que
adornó
del
modo
que
subsistía
el
año
de
1851.
“Es
de
creer,
que
desde
su
institución
ó
poco
después
hiciera
la
estación
de
penitencia,
prevenida
en
su
regla,
en
razón
al
estado
floreciente
4
que
en
muy
corto
tiempo
se
elevó;
siendo
por
lo
mismo
de
inferir
que
su
procesión
fue-
se
una
de
las
más
lucidas
y
devotas
de
la
Semana
Santa.
Se
ignora,
empero,
si
desde
su
principio
llevó
en
ella
la
Sa—
grada
Imágen
del
Niño.
Esta
preciosa
escultura,
obra
de
Jerónimo
Hernandez,
es
la
admiración
de
todo
el
que
la
contempla.
¿Mas
qué
extraño
que
lo
sea,
si
el
mismo.Juan
Martinez
Montañés,
movido
de
su
belleza,
donó
á
esta
her
mandad
la
imágon
dolorosa
de
la
Sma.
Virgen,
diciendo:
que
un
Niño
de
tan
soberana
escultura
necesitaba
una
Ma-
dre
igual?
NE
E
1
Padre
Presentado
Fr.
Francisco
Ramirez
de
So-
lorzano,
en
su
historia
manuscrita
de
este
convento,
for
mada
en
1625,
hace
mención
de
esta-
cofradía,
en
el
libro
1.?,
capítulo
21;
y
celebrando
la
imágen
del
Niño
dice:
que
es
una
hechura
singular,
con
un
semblante
sumamente
de—
voto
y
penitente
cuando
se
viste
de
Pasión,
y
muy
alegre
y
agra=
AO
E
a
E
bin
ar
a
2.
ee
|
=gr=
ciado
en
tiempo
de
gloria,
que
parece
ser
distinto
siendo
uno:
MISMO.
Si
|
Esta
efigie
no
es
tan
conocida
como
debia
serlo
á
causa
del
abandono
en
que
por
tantos
años
estuvo
la
hermandad
y
á
no
haber
hecho
mérito
de
ella
los
escritores
de
esta
ciú—
dad,
exceptuando
á
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon
que
equivo-
cadamente
la
atribuye
á
Montañós;
pero
en
lo
antiguo
fué
muy
conocida
y
apreciada,
como
lo
comprueba,
además
de
los
testimonios
referidos,
la
multitud
de
veces
que
fué
pe—
dida
para
distintas
procesiones,
siendo
una
de
ellas,
en
16
de
Setiembre
de
1616;
y"ántos
parece
haber
sido
en
1592,
y.
en
1597.
Ada
|
En.8
de
Junio
do
1653,
vino
una
diputación
de
la
ilus—
tro
hermandad
de
la
Concepción
Purísima
de
Nuestra
Se-
fora,
establecida
en
la
Iglesia
de
Regina
Angelorum,
pi-
diendo
y
suplicando
á
esta
cofradia
con
el
mayor
encareci-
miento
se
sirviera
asistir
con
el
Divino
Niño,
4
una
solem—
ne
procesión
que
iba
á
celebrar,
haciendo
estación
á
la
San—
ta
Iglesia
Catedral;
y
entre
otras
cosas
dijo
la
diputación:
que
para
honra
y
autoridad
de
dicha
procesión,
á
la
gue
habia
de
concurrir.la
nobleza
de
Sevilla,
por
ser
la
milagrosa
Imágen
de
Nuestro
Divino
Niño,
joya
tan
preciosa,
hechura.
singular
y
reliquia
de
tanta
devoción
en
el
pueblo.
En
1715,
la
hermandad
sacramental
de
la
parroquia
de
S.
Pedro
solicitó
tambien,
que
esta
cofradía
con:
la
Efi-
gie
del
Niño
concurriera
4
una
procesión
de
Corpus
qu8
pensaba
efectuar;
y
en
la
contradición
que
el
fiscal
de
la
cofradia
hizo
á
dicha
petición,
entre
otras
razones
que
ale:
ga,
dice:
Que
por
los
muchos
inconvenientes
que
se
han
reconoci-
do
en
tiempos
pasados
de
quererlo
hurtar
por
su
peregrina
he
chura
de
que
nose
hallará
otra.
Estas
y
otras
causas
han
motivado
repetidos
acuerdos,
celebrados
en
los
años
de
1592,
1597,
1616,
1653
y
1715;
-
por
los
cuales
tiene
dispuesto
no
prestar
ese
soberano.
si=
mulacro,
ni
que
salga
de
la
capilla
por
pretexto
ó
razón
al—
guna,
excepto
para
las
procesiones
mensales
y
obras
de
la
e
92
Ba
Mt
corporación.
Posteriormente
determinó
en
1736,
que
de
ningun
modo
saliese
desu
trono
y
capilla,
á
no
ser
para
la
«función
principal,
estación
del
Juéves
Santo
y
procesión
de
Córpus;
y
para
observancia
de
esta
resolución
mandó
hacer
otro
Niño
más
pequeño,
é
imitando
en
lo
posible
al
anti-
guo
y
principal,
para
las
procesiones
de
los
segundos
do=
mingos
de
mes;
haciéndoles
vestidos
de
los
colores
y
ador-
nos
correspondientes,
distintos
de
los
del
otro.
En
1558,
el
Arzobispo
D.
Fernando
Valdés
instituyó
una
hermandad
con
la
advocación
de
Ntra.
Sra.
del
Ampa-
ro;
cuyo
objeto
era
cuidar
de
la
crianza
y
educación
de
los
niños
expósitos;
dejando
la
administración
y
patronato
de
esta
fundación
al
Dean
y
Cabildo
de
la
Santa
Iglesia,
quie
neslo
tuvieron
algunos
años
(1).
El
concepto,
sin
duda,
que
adquirió
la
Corporación
que
nos
ocupa,
el
aprecio
y
esti-
mación
en
que
se
tenia,
hizo
que
el
Cabildo
Catedral
le
con=
fiara
en
1590,
la
referida
administracion;
comisionando
para.
el
otorgamiento
de
las
debidas
escriturasá
D.
Pedro
Velez
de
Guevara,
Prior
de
las
hermitas,
y
al
Dr.
Isidoro
de
las
Cuevas,
Canónigo
de
la
misma
iglesia.
La
hermandad
para
el
mejor
desempeño
del
encargo
cometido,
celebrando
cabil-
do
general
en
15
de
Julio
del
mismo
año,
nombró
al
efecto
doce
diputados
para
las
parroquias
de
Sevilla,
y
cuatro
pa—
ra
Triana.
Estuvo
en
el
ejercicio
de
su
encargo
hasta
el
año
de
1627
(2):
en
que
se
dió
una
nueva
forma
á
esa
insti-
tución.
,
.
En
1592,
el
célebre
escultor
Juan
Martinez
Montañés
hizo
á
esta
hermandad,
la
donación
antes
indicada,
de
la.
Imágen
dolorosa
de
la
Santísima
Virgen
la
cual
motivó
el
caso
siguiente:
Construido
por
dicho:
artífice
es—
te
hermoso
simulacro
para
la
Cofradía
de
Nuestro
Pa—
dre
Jesús
de
la
Pasión,
al
presentarla,
esta,
ó
la
por—
sona
que
se
la
encargó
no
quiso
darle
el
premio
que
en
la
a
,
e
(2
Zúñiga,
año
de
1558,
y
D.
Justino
Matute,
en
su
citada
obra,
fólio
6.
s
it)
Zúñiga,
año
de
1558,
y
Matute
y
Gaviria
en
el
lugar
cltado.
e,»
ÓN
estimación
de
su
autor
merecia;
y
disgustado
por
esta
causa
vino
á
la
capilla
de
la
hermandad
que
describimos
y
diciendo
las
palabras
mencionadas,
la
donó;
pidiendo
se
le
recibiera
de
hermano,
graciosamente,
dándosele
por
averi-
guado
todos
los
años
que
viviese;
lo
que
asi
se
ejecutó
como
resulta
del
libro
1.”
de
entradas
de
esta
hermandad,
al
fólio
116,
que
dice:
Juan
Martinez
Montañés:
escultor
vecino
de
esta
ciudad,
en
la
collación!
de
¿S.
Lorenzo,
en
la
calle
de
los
Tiros,
entró
por
nuestro
hermano
de
luz,
juntamente
con
Ana
Villegas
su
mujer,
en
11
de
Octubre
de
1582:
tiene
rematado
por
toda
su
vida,
porque
no
se
le
ha
de
pedir
cosa
alguna,
por
haber
dado
graciosamente
á
la
Cofradia
la
Imágen
de
Nuestra
Seño—-
ra
de
talla
de
tristeza.
En
la
tarde
del
22
de
Enero
de
1605,
acompañada
esta
hermandad
de
la
comunidad
de
S.
Pablo
hizo
estación
á
la
Iglesia
de
San
Agustin,
para
visitar
la
Imágen
del
Santo
Crucifijo,
á
la
que
se
estaba
celebrando
un
novenario
por'
falta
de
aguas.
Consta
tambien,
que
la
Santidad
del
Sor.
Paulo
V
es-
pidió
tres
breves
4
favor
de
la
misma,
y
demás
corporacio-
nes
de
su
instituto,
del
orden
de
predicadores:
uno
en
31
de
Octubre
de
dicho
año
de
1606;
otro
en
28
de
Setiembre
de
1612,
y
el
último
en
1
de
Abril
de
1613.
En
ellos
se
con—
cede
indulgencia
plenaria
á
los
fieles
de
uno
y
otro
sexo
que
confesados
y
comulgados
se
inscribiesen
de
hermanos;
á
los
cofrades
que
con
la
preparación
debida
asistieran
áú
los
divinos
oficios,
el
dia
de
la
Circuncisión;
y
á
los
que
invo-
casen
en
la
hora
de
la
muerte
el
nombre
de
Jesús;
además
de
+
multitud
de
indulgencias
parciales
y
cuarentenas
de
perdón,
que
su
enumeración
individual
sería
larga
y
molesta.
Todas
.
estas
gracias
fueron
confirmadas
por
el
Papa
Inocencio
XI
en
breve
de
18
de
Abril
de
1678,
á
petición
del
M.
Reve-
rendisimo
P.
Maestro
General
Fr.
Antonio
de
Monroy;
y
de
nuevo
confirmadas
por
el
Sor.
Benedicto
XIII.
por
su
motu
propio,
expedido
en
forma
de
constitución
á
fa—
vor
de
la
órden
de
predicadores
en
26
de
Mayo
de
1727.
04
Por
acuerdo
celebrado
en
9
de
Abril
de
1717,
4
instan
cia
de
Tomás
Correa
fiscal
de
esta
hermandad,
se
añadió
un
nuevo
capitulo
ála
regla,
en
reformación
del
de
elecciones,
el
que
prévio
el
dictámen
del
Lic.
Andrés
de
Melgar,
fiscal
del
Arzobispado,
fué
aprobado
en
3
de
Junio
del
mismo
-
año;
porel
Provisor
D.
Gonzalo
Ocampo
(1).
Se
sabe
tambien,
que
en
esta
hermandad
asistia
á
la
procesión
del
Curpus
y
de
la
Bula
de
Cruzada
y
que
en
el
arreglo
de
Cofradías
de
1623,
se
unieron
á
esta,
la
del
San-
bisimo
Cristo
de
las
Siete
Palabras
y
San
Juan
Evangelista,
establecida
en
el
Cármen,
y
la
del
Señor
de
la
Sangre
y
S.
Juan
Bautista,
situada
en
San
Francisco
de
Paula,
entónces
se
colocó
al
principio
de
la
regla
una
lámina,
que
aun
conserva,
con
la
Imágen
del
Señor
de
las
Siete
Pala-
bras,
y
al
lado
derecho,
al
pié
de
la
Cruz,
la
Santísima
Vir—
gen
y-el
Evangelista;
y
al
lado
izquierdo,
el
Bautista.
Al
lado
de
esta
lámina
ó
estampa,
se
registra
otra
con
el
Niño
Jesús,
elevado
en
trono
de
nubes;
y
abajo
una
cuna
con
vá-
rios
niños,
en
significacion
de
los
expósitos
que
4
su
cuida—
do
estuvieron,
como
se
ha
expresado.
Después
de
los
acon—
tecimientos
indicados,
mo
tenemos
noticia
*de
otro
alguno
notable
del
siglo
XVII;
consta,
no
obstante,
que
la
Her-—
mandad,
con
igual
fervor
y
devoción
continuó
en
sus
prác—
ticas
devotas,
celebrando,
á
más
de
los
actos
religiosos
pre—
venidos
en
su
regla,
ejercicios
y
procesión
en
el
segundo
Domingo
de
cada
mes,
novena
al
Niño,
y
otros
devociona—
rios.
En
su
procesión
de
Semana
Santa,
llevaba
dos
pasos:
uno
con
el
Divino
Niño,
y
el
otro
con
Nuestra
Señora;
am-
bos
con
pálio
sostenido
por
seis
varas
de
plata,
y
de
esten—
sion
corta.
Algunos
años
parece,
que
fué
tambien
en
la
co-
fradia
el
Señor
de
las
Siete
Palabras,
después
de
la
unión
indicada;
y
en
ella
llevaba
el
niño
la
Hare
del
pa
de
S.
Pablo.
Por
el
celo
de
sus
individuos
y
devotos
llegó
4
tener
(1)
Reglasde
esta
hermandad,
cap.
54.
,
'
95
algunas
rentas
procedentes
de
várias
fincas
y
tributos;
bienes
que
adquirió,
unos
con
el
carácter
de
libres,
y
otros,
como
dotaciones
y
memorias
hechas
á
su
favor.
Se
fundaron
tambien
en
su
Capilla
várias
Capellanias,
de
las
cuales
era
patrona
y
administradora
la
misma
Her
mandad.
Una
de
ellas
era:
la
de
Bartolomé
Segura,
intitul—-
da
por
testamento
de
15
de
Mayo
de
1649,
ante
de
Herme-—
negildo
de
Pineda
y
Collantes.
-
Otra,
la
de
Leonor
Lopez,
por
idéntica
disposicion,
en
9
de
Julio
de
1641,
ante
Mateo
de
Medina;
llevada
á
efecto
por
su
sobrina
y
albacea
Doña
Mygustina
Guerra,
por
escri-
tura
de
22
de
Julio
de
1693,
ante
Tomás
de
Palomares.
Era,
asimismo
otra,
la
de
Cristóbal
Gallegos,
fundada
tambien
por
testamento
de.
9
de
Mayo
de
1649,
ante
Juan
de
Ballesteros,
cumplimentado
por
su
albacea
Pedro
Anton
de
la
Cerda,
el
Mozo,
por
escrituras
de
30
de
Junio
y
29
de
Agosto
de
1653,
ante
Tomás
de
Palomares,
y
finalmente
la
de
Manuel
Saenz
de
Orense
yla
de
una
hermana,
que
-no
recordamos
su
nombre,
de
las
cuales
no
podemos
dar
noticia,
circunstanciada,
por
habérsenos
extraviado
el
papel
en
que
lo
teniamos
consignado.
Del
propio
modo
administraba
el
patronato
de
Rodrigo
de
Dueñas,
y
poseia
multitud
de
alhajas
para
adorno
de
sus
Imágenes,
Capillas
y
pasos.
Entre
ellas
merecia
particular
atencion
una
hermosa
y
rica
cruz
de
carey,
con
piedras
preciosas,
que
se
le
colucaba
al
Niño
en
la
mano,
en
las
grandes
solemnidades
de
la
Corporacion.
Mas
esta
alhaja
se
destruyó
y
desapareció
al
principio
de
este
siglo,
por
habér—
sele
caido
al
Niño
en
calle
Cantarranas,
yendo
en
la
proce—
sión
del
Córpus
de
S.
Pablo;
haciéndose
pedazos.
Por
auto
del
Dr.
D.
Juan
de
Monroy,
Provisor
y
(Gro-
bernador
de
este
Arzobispado,
dictado
en
31
de
Marzo
de
1703,
en
virtud
de
un
pléito
seguido
por
algunos
hermanos
para
que
no
se
nombrara
Hermano
Mayor,
como
la
Corpo-
ración
hacía
por
no
prevenirlo
la
regla;
celebró
cabildo
ge-
neral
en
9
de
Abril
de
dicho
año,
y
acordó
la
existencia
de
1
Pe
E
AA
5
MEA
¿O
e.
TP
ea
iS
E
Y
prom:
=
E
e
06.
=
ese
cargo;
acuerdo,
que
presentado
al
referido
Provisor,
fué
aprobado
por
el
mismo,
en
27
del
indicado
mes
y
año;
adi-
cionándose
á
la
regla
como
nuevo
capitulo,
que
con
él
com-
pletó
el
número
de
cincuenta
y
cinco.
En
6
de
Marzo
d>
1731,
el
Papa
Clemente
XII,
expi-
dió
una
Bula
concediendo
á
esta
Cofradía
innumerables
in-
dulgencias,
que
omitimos
individua!lizarlas,
por
no
moles
tar.
De
ellas,
y
de
las
anteriormente
concedidas,
hablan
el
P.
Fr.
Pedro
Diaz,
del
Orden
de
Predicadores,
en
su
trata—
do
del
Rosario,
cap.
19,
fól.
496;
el
P.
Fr.
Francisco
San
chez
del
mismo
Orden,
ef
su
Exámen
de
Indulgencias,
cap.
4.”,
61.
283;
y
el
P.
Lúcas
de
Santo
Tomás,
en
el
libro
titulado:
“Excelencias
del
Dulce
Nombre
de
Jesús,
y
su
Co—
fradía,»
cap.
30
y
83.,
fóls.
196
y
203.
Continuó
esta
Hermandad
en
buen
estado
hasta
la
me-
diacion
del
siglo
precedente;
después
empezó
á
entibiarso
el
fervor;
de
modo,
que
habiendo
hecho
su
acostumbrada
es-
tacion
el
año
de
1763,
siendo
Mayordomo
D.
Juan
Fernan—
dez
Salcedo
y
Padilla,
no
ha
vuelto
á
practicarla.
Olvidada
la
procesion
de
Semana
Santa,
fué
en
aumento,
como
de
or=
-dinario
sucede,
la
decadencia
de
la
Corporacion
y
en
dis-
minucion
el
culto.
En
los
primeros
años
de
este
siglo,
mer—.
ced
al
celo
de
algunos
hermanos
fervorosos,
se
celebraban
todavía
algunos
actos
religiosos;
colocándose
los
pasos
ar-
mados
en
la
Capilla
en
los
dias
de
Semana
Santa.
Después,
desaparecieron
éstos
y
las
alhajas,
que
conservaba,
que-
dando
en
tal
postracion,
que
el
signo
exterior
de
su
exis-
tencia
puede
decirse
que
consistia
en
asistir
á
la
procesión
de
Córpus
de
S.
Pablo;
mas
exclaustrada
la
Comunidad
é
incautado
el
Estado
en
los
bienes
que
aún
poseia,
la
td
de
la
Corporación
no
pudo
set
más
desgraciada.
En
este
estado,
celebró
cabildo
el
Domingo
23
de
Fe-
brero
de
1851,
y
dió
cuenta
de
un
oficio
del
Mayordomo
de
la
Cofradia
del
Descendimiento
de
Ntro.
Señor
Jesucristo
y
Quinta
Angustia
de
Maria
Santísima;
en
el
que,
fundado
en
razones,
proponía
la
unión
de
la
Hermandad
que
repre-
iia
ed
sentaba
y
la
quenos
ocupa.
Y
habiéndose
admitido
esta
proposicion,
se
nombró
en
el
propio
acto,
una
comisión
para
redactar
las
condiciones,
bajo
las
cuales
se
llevase
á
efecto
la
unión;
precediendo
para
el
exámen
y
aprobacion
de
las
mismas,
el
competente
Cabildo.
Este
tuvo
lugar
el
Domin-
go
9
de
Marzo
del
mismo
año,
en
el
que
siendo
aprobadas
las
bases
y
condiciones
propuestas
por
la
Comision,
quedó
acordada
la
union;
y
prévias
las
oportunas
diligencias,
tu-
vo
su
cabal
cumplimiento,
ratificándose
por
el
Cabildo,
que
en
16 de
dicho
mes
y
año
celebraron
los
individuos
de
am-
bas
corporaciones
rennidos.
Las
principales
condiciones
es-
tipuladas,
fueron:
que
la
Hermandad
se
titularia;
«Dulea
Nombre
de
Jesús,
Sagrado
Descendimiento
de
Ntro.
Se-
ñor
Jesucristo
y
Quinta
Angustia
de
Maria
Santísima:
»
que
»el
escudo
que
habian
de
usar,
se
compondria
del
de
ambas
Corporaciones:
que
la
Imágen
del
Niño,
permane—
cería
en
el
altar
principal
de
la
Capilla,
y
que
en
la
procesión
de
Semana
Santa
saldría
esta
Efigie
en
particu—
lar
paso;
mas
los
estatutos
que
quedaron
vigentes
para
el
rógimen
de
esta
Corporacion,
fueron
los
de
la
del
Sagrado
Descendimiento,
por
estar
aprobadas
por
el
Supremo
Conse-
jo,
y
carecer
de
este
requisito
los
del
Dulce
Nombre
de
Jesus.
Lascapilla
de
esta
hermandad
de
la
que
nada
aun
he-
mos
dicho,
es
alegre,
hermosa
y
de
buena
fábrica,
con
una
tribuna
á
su
entrada.
La
techumbre
es
de
bóveda,
con
me-
dia
naranja,
y
el
pavimento
de
losas
azules
y
blancas,
cu-
briendo
su
pared
un
zócalo
de
jaspe
encarnado
y
negro
á
la
altura
de
vara
y
media.
El
adorno
que
tenia
ántes
de
las
variaciones
esperimentadas
por
la
union
referida,
era
el
si-
guiente:
Sobre
regular
presbiterio
do
dos
gradas
de
mármol
encarnado,
se
elevaba
el
altar
mayor
tallado
y
dorado
de
mal
gustó,
en
cuyo
centrose
veneraba
la
Sagradaimágen
del
Ni-
ño.
A
sus
lados
sobre
las
puertas
de
la
sacristía
estaban
las
efigies
de
S.
Juan
Bautista
y
Evangelista,
y
enel
segundo
cuerpo
del
altarla
Anunciación
de
Ntra.
Sra.
y
otros
Santos.
En
el
lado
del
Evangelio
en
altar
de
igual
clase
que
el
e.
eel
ocio
-
104
-
1808
hizo
estación
con
la
mayor
pompa,
celebrando
Quina-
rio,
Septenario
á
la
Santísima
Virgen,
función
4
Santiago
y
otros
actos
religiosos.
En
15
de
Diciembre
de
1809,
á
las
oraciones,
dió
prin-
cipio
á
una
Misión,
en
unión
con
la
comunidad,
por
espacio
de
nueve
noches,
haciendo
estación
por
las
calles,
exortando
á
log
fieles,
y
á
su
regreso
se
predicaba
en
la
iglesia.
El
24
del
mismo
mes
hubo
función
al
Señor
del
Amor,
y
en
la
tar-
de
de
este
dia
salió
en
procesión
de
rogativa
dicha
Imágen,
dirigiendose
á
la
Santa
Iglesia
Catedral.
|
En
1810,
con
motivo
de
la
invasión
francesa
en
que
fué
desalojada
la
iglesia
de
los
Terceros,
se
trasladó
á
la
parro
quia
de
S.
Miguel,
y
se
situó
en
una
bonita
Capilla,
pertene.
ciente
á
la
hermandad
Sacramental
de
la
misma
iglesia;
colocando
un
retablo
dorado
que.
compró
á
los
religiosos
del
suprimido
convento
de
S.
Josó.
En
el
lugar
principal
del
mismo
puso
al
Señor
del
Amor,
y
las
imáscnes
de
Nuestra
-
Señora
y
de
S.
Juan
Evangelista:
en
el
segundo
cuerpo
al
Señor
de
la
Entrada;
y
en
dos
huecos
moldurados
en
las
pa-
redes
laterales
las
Efigies
de
S.
Pedro
y
Santiago.
En
1811,
1813
y
los
años
siguientes,
hasta
el
de
1819
“inclusive,
en
todos
estos
años
hizo
estación
con
la
mayor
pompa;
adquiriendo
la
hermandad
desde
su
establecimiento
en
S.
Miguel,
tanto
incremento
y
tal
estimación
y
crédito,
que
llegó
4
constituirse
en
el
estado
más
floreciente;
pudién-
dose
decir,
que
por
aquel
tiempo
fué
como
Cofradía
de
moda.
Esto
produjo
que
el
número
de
sus
individuos
fuese
crecido
y
que
su
procesión
de
Semana
Santa
llevará
un
acompaña
miento
tan
grande,
que
despues
de
la
hermandad
del
Santo
Entierro
ninguna
Cofradia
en
el
pr
siglo
le
ha
igua-
lado
en
ese
particular.
|
En
1815
fue
declarada
Corporación
Real,
inscribiéndo-.
se
el
Rey
como
hermano
mayor;
y
en
15
de
pin
de
1818,
la
Santidad
del
Sr.
Pio
VII
la
agregó
á
la
iglesia
de
Santiago
de
Compostela;
y
ántes
de
esto,
en
24
de
Abril
del
mismo
año
obtuvo
un
breve
del
indicado
Pontífice,
con-
-
105
firmando
todas
las
gracias
qne
sus
predecesores
lo
habian
toncedido
en
diferentes
ocasiones.
Asimismo
el
Sr.
León
XII
en
3
de
Febrero
de
1824
le
concedió
el
título
de
Archicofradia
de
Nazarenos
Pontificia
por
lo
cual
desde
entónces
se
denomina:
Real
y
Primiti-
va
Pontificia
Archicofradia
de
Nazarenos,
por
haber
sido
la
primera
que
en
esta
Ciudad
alcanzarla
el
nombre
ó
título
de
Pontificia
Archicofradia.
En
1826
volvió
á
practicar
su
acostumbrada
estación,
la
que
continuó
haciendo
hasta
el
año
de
1836,
escepto
el
de
1831,
con
el
mismo
órden,
pompa
y
religiosidad
que
antes.
Por
este
tiempose
incorporó
con
todas
las
órdenes
religio-
sas
de
la
cristiandad
y
con
hermandades
insignes.
En
29
de
Abril
de
1828,
en
unión
de
la
hermandad
Sa-
eramental
de
San
Miguel
hizo
función
solemne
al
Señor
del
Gran
Poder,
por
hallarse
esta
Imágen
en
dicha
Iglesia,
desde
el
viernes
Santo
del
mismo
año,
á
causa
de
haberle
Movido
en
su
estación.
Y
paraexcitar
mas
el
fervor
de
los
fieles,
on'28
de
Abril
de
1829
alcanzó
de
la
Santidad
del
Sr.
Pio
VIII,
indulgencia
plenaria
para
los
dias
de
Quina-
rio,
y
para
la
función
de
Cruz,
aplicable
por
los
difuntos;
siendo
innumerables
las
gracias
que
disfruta
por
tener
in-
corporación
con
todas
las
órdenes
religiosas
de
la
cristian-
dad.
PA,
Las
variaciones
y
vicisitudes
de
los
tiempos
llegaron
exigir
ciertas
reformas
en
algunos
capítulos
«le
la
regla,
de
esta
hermandad;
en
su
virtud,
formando
la
misma
nuevas
ordenanzas,
en
armonia
con
las
circunstancias
de
la
época,
fueron
aprobadas
por
el
extinguido
Consejo
de
Castilla
en
17
de
Setiembre
de
1831,
espidiendo
al
intento
la
Real
provisión
ordinaria,
en
14
de
Octubre
del
mismo
año.
-
Constan
estos
estatutos
de
9
capitulos,
en
los
que
se
«dispone
la
salida
de
la
cofradía
en
la
tarde
del
domingo
de
Ramos,
6
en
su
defecto,
en
la
del
lúnes
d
mártes
Santo;
y
los
cultos
siguientes:
Quinario
al
Señor
del
Amor,
en
una
semana
de
Cuaresma;
función
principal
de
instituto
á
la
3,
Mr
A
A
A
PP
rc
-
106
-
Santísima
Cruz
en
su
dia,
ó
en
uno
de
los
festivos
del
mes
de
Mayo;
ejercicios
de
Pasión
todos
los
viernes
del
año,
y
los
del
Santísimo
Rostro
los
dias
23,
24
y
25
de
cada
mes,
y
además
misa
cantada,
con
manifiesto,
el
dia
del
Dulce
nombre
de
Jesús,
para
celebrar
al
Señor
del
Amor,
titular
de
la
hermandad,
el
dia
del
Patrocinio
de
la
Santísima
Virgen
eh
honor
de
Ntra.
Sra.
del
Socorro,
y
el
25
de
Julio
al
Apóstol
Santiago,
y
honras
por
los
herma-
nos
difuntos
con
sermon
y
procesión
en
uno
de
los
dias
no
festivos
del
mes
de
Noviembre.
Continuó
esta
hermandad
en
próspero
estado,
haciendo
estación
todos
los
años,
hasta
el
año
de
1836,
ya
expresado.
Después
por
las
circunstancias
políticas,
la
suspendió,
por
espacio
de
7
años,
volviendo
4
continuarla
en
1844.
Desde
este
año
sin
mas
interrupción
que
el
de
1856,
hizo
constantemente
estación
hasta
el
de
1865,
inclusive,
último
de
salida.
El
domingo
11
de
Marzo
de
1855
celebró
con
función
solemne
por
mañana
y
tarde,
la
declaración
dogmática
del
misterio
de
la
Concepción
sin
mancha
de
Nuestra
Seño—
a,
y
con
limosna
de
pan
y
otras
desmostraciones.
Del
pro-
pio
modo,
en
ocasiones
extraordinarias,
y
por
diferentes
motivos
de
celebrado
solemne
fiestas,
ques
seria
prolijo
enu-
merar.
Destruida
la
parroquia
de
S.
Miguel
en
1868,
por
dis--
posición
de
la
junta
revolucionaria
de
esta
ciudad,
la
her—
mandad
que
nos
ocupa,
cn
24
de
Febrero
de
1869,
se
situó
provisionalmente
en
la
iglesia
de
Padres
Terceros,
su
pri-
mitiva
residencia,
y
colocó
sus
Sagradas
Imágenes
en
el
altar
de:su
propiedad
y
en
que
estuvieron
las
mismas
en
la
época
que
residió
la
corporación
en
este
templo;
y
á
su
tiempo
oportuno
celebró
el
quinario
y
actos
de
institu-
to;
y
una
muy
solemne
función
el
Domingo
6
de
Junio
de
1869,
en
unión
con
las
hermandades
y
clero
de
la
yarro—
quia
de
Santa
Catalina,
en
desagravio
por
las
blasfemias
pfonunciadas
en
el
seno
de
la
representación
nacional
O
contra
los
angustos
misterios
de
Nuestra
SacrosantrRe-
ligión.
Mas
no
agradando
á
la
hermandad
este
templo
por
su
posición
retirada,
la
Señora
Camarera
de
la
Santísima
Virgen
Doña
Maria
de
Jesus
del
Amor
Perez
de
León,
heredera
del
celo
y
de
la
ferviente
devoción
de
su
difunto
padre
D.
J
osé)
mayordomo
que
fué
de
la
misma,
por
espacio
de
mas
de
40
años.
y
su
más
insigne
bienhechor,
compró
de
su
propio
peculio
la
iglesia
del
extinguido
o
convento
de
Monjas
Agus.
tinas,
del
Delos
Nombre
de
Jesus,
para
que
en
ella
se
situa.
rá
la
corporación.
En
su
virtud,
en
11
de
Marzo
de
1870,
se
trasladó
á
ella
la
Hermandad,
colocando
sus
Imágenes
en
el
altar
princi-
pal,
en
cuya
forma
subsisten;
habiendo
renovado
y
decora
do
el
templo
con
mejoras
convenientes.
Lascircunstancias
y
vicisitudes
de
la
época
que
atrave-
samos,
y
la
suspensión
de
su
procesión
de
Semana
Santa,
han
hecho
que
esta
Cofradia
haya
decaido
del
estado
tan
bri-
llante
en
que
ántes
estuviera;
por
cuya
causa
consideramos
muy
oportuno
para
su
fomento
el
restablecimiento
de
esa
práctica
piadosa
que
tanto
ha
llamado
siempre
la
atención
en
esta
ciudad,
y
excitado
á
la
vez
el
fervor
religioso.
Más
apesar
de
todo,
sus
cultos
internos
siguen
celebrándose
con
bastante
solemnidad,
en
cumplimiento
de
sus
estatutos.
Sus
actos
religiosos,
son:
el
quinario
del
Señor
del
Amor,
la
funcion
de
la
Santa
Oruz,
y
los
Jubileos
especiales
de
que
se
hizo
ántes
mérito.
Hasta
el
año
de
1836,
celebró
el
quinario
por
la
noche;
mas
despues
habiendo
obtenido
tres
dias
del
Jubileo
de
las.
40
horas,
que
primeramente
fueron:
el
8,
9
y
10
de
Marzo;
luego
el
14,
15
y
16
del
mismo,
y
desde
el
año
1872
el
26,
27
y
28
de
Febrero
continúa
celebrándolo
por
la
tarde
con
aumento
de
solemnidad.
|
En
la
Cofradía,
segun
ántes
se
ha
indicado,
lleva
tres
pasos:
el
primero
representa
la
Entrada
triunfante
del
Se-
ñor
en
Jerusalen,
el
cual,
vestido
de
túnica
y
capa
de
ter—
=
108:
E
_ciopalo
carmesi
se
ostenta
montado
en
una
burra,
seguida
de
su
cria,
entrando
en
aquella
Ciudad,
en
compañia
de
los
Apóstoles
Pedro,
Juan
y
Santiago,
todos
con
palmas
y
tú
nicos
de
terciopelo,
lisos.
Antes
llevaba
una
puerta
que
fi-
guraba
la
de
dicha
entrada.
Al'
lado:
derecho
del
Señor
vá
una
palmera,
y
en
ella
subido
el
lMamado
Zaqueo,
en
actitud
de
cortar
palmas.
Delante
se
hallan
seis
figuras
al
natural
vestidas
de
hebreos;
cuatro
son
hombrés,
y
dos
niños,
los
que
arrodillados,
en
ademan
de
tender
sus
capas,
entre
ramos
de
olivos
represantan
al
pueblo
hebreo,
clamando
el
Hosanna.
Este
paso
es
de
los
más
vistosos
y
celebrados,
conocido
vulgarmente
por
el
de
la
Borriquita.
Las
Imágenes,
aun—
que
de
desconocidos
autores,
atribuidas
algunas
á
discípu—
los
de
Roldan,
son
muy
regulares.
La
parihuela
se
estrenó:
el
año
1847,
y
la
peana
tiene
ocho
portaditas
de
dos
colum-—
nas:
cuatro
en
sus
esquinas,
y
las
demás
en
los
centros.
Aquellas
y
las
de
los
costados
tienen
las
armas
reales,
y
las
restantes
escudos
de
agregaciones,
de
los
cuales
lleva
tam-—
bien
en
toda
la
circunferencia,
ocupando
los
recuadros.
En
las
últimas
salidas.
de:
esta
Cofradía
sufrió
variacion
.-
esta
Beans
En
el
segundo
paso
vá
la
hermosa
Imágon
del
Señor
Crucificado,
con
el
titulo
del
Amor,
ya
mencionado,
y
lleva
cuatro
angelitos
en
los
centros,
con
lemas
alegóricos
al
in—
tento,
y
un
pelicano:
la
peana
es
tallada,
y
se
doró
en
1805.
La
Santísima
Virgen
ocupa
el
último
paso,
bajo
pálio
de
terciopelo
morado,
bordado
de
oro,
sostenido
por
doce
varas
muy
buenas
de
platina,
hechas
como
el
bordado
del
pálio,
en
1846.
La
peana
es
de
madera,
de
bastante
trabajo
y
el
vestido
de
la
Sañora,
de
terciopelo
morado,
con
manto.
azul
de
igual
tela;
ambas
prendas
bordadas
de
oro.
Este
paso
es
uno
de
los
mejores
que
se
presentan
en
la
Semana
Santa,
por
sus
joyas
y
riquezas;
mas
el
autor
do
la
Sagrada.
Imágen
se
desconoce,
pero
es
de
regular
mérito.
Esta
Conpdrabión
tuvo
almacen
propio
de
pasos
en
la
plaza
de
los
Terceros,
esquina
á
la
calle
de
este
nombre.
-
109
=
Después,
residiendo
en
la
Parroquia
de
S.
Miguel,
labró
otro,
contiguo
á
esta
iglesia,
y
con
puerta
á
ella,
y
sobre
él
una
hermosa
sala
de
Cabildos,
la
mejor
de
todas
las
de
Uo-
fradías;
mas
todo
lo
ha
perdido;
el
primer
almacen
por
la
incautación
de
1841,
á
causa
de
no
Servir
para
el
objeto
que
se
hizo,
y
el
segundo,
por
el
derribo
de
la
expresada
iglesia.
Por
último,
el
escudo
que.
usa
esta
Hermandad
es,
la
Cruz
de
Santiago;
sobre
ella
la
encomienda
de
S.
Juan,
y
enci-
ma
de
esta
el
Escudo
Real
do
España,
y
arriba
la
corona,
de
la
que
sale
la
placa
del
Toison
de
oro
que
rodea
todo
el
escudo.
as"
A
COFRADIA
DEL
DESPEDIMIENTO
DENTRO,
SOR.
JESUCRISTO,
DE
SU
SANTISIMA
MA-
DRE,
SANTO
CRISTO
DE
LAS
Y
RTUDES
Y
DULCE
NOMBRE
DE
MARIA,
ESTABLECIDA
EN
LA
PARROQUIA
DE
$.
ISIDORO.
En
la
iglesia
del
extinguido
convento
casa
grande
de
S.
Agustin
hubo
una
Cofradia,
que
erigida
á
imitacion
de
la
del
Sto.
Crucifijo,
en
honor
de
Ntro.
Divino
Redentor,
pendiente
del
Arbol
santo
de
la
Cruz,
era
conocida
con
el
título
de
las
Virtudes,
por
tener
esta
advocacion
la
imágen
de
la
Sma.
Virgen,
á
que
tambien
daba
culto.
Por
esta
cir
cunstancia,
y
por
ignorarse
el
nombre
ó.
título
de
la
Efigie
del
Señor,
entónces
creyeron
algunos
que
esta
Corporación,
en
sus
principios,
hubiese
sido
hermandad
de
luz,
sin
con
siderar,
que
en
lo
antiguo
muchas
cofradías
se
distinguie-
ron
de
un
modo
análogo.
2
Desconocido
el
año
de
su
fundación,
podamos
fijarla
en
el
2.”
tercio
del
siglo
16,
6
al
principio
del
último,
constando.
SERA
]
empero,
por
los
años
de
1579,
su
existencia.
La
pérdida
de
su
1.”
regla
nos
priva
de
otros
pormenores
acarsa
de
su
ori
gen,
y
de
yu
procesion
de
semana
santa.
Saba
mos
que
hacía
estacion
en
la
tarde
del
miércoles,
llevando
las
Imágenes
del
Señor
Crucificado
y
dela
Sma.
Virgen;
y
parece
que
en
sus
primeros
años
se
dirigía
á
la
Cruz
del
Campo,
por
la
de—
vocion
que
se
tenia
á
este
sitio,
desde
que-el
esclarecido
don
Fadrique
Henriquez
de
Ribera,
primer
marqués
de
Tarifa,
vuelto
de
su
viaje
de
tierra
santa,
colocó
las
estaciones
de
Vía
Crucis
en
la
carrera
que
á
él
conduce,
por
la
feliz
ca-
sualidad
de
resultar
desde
su
palacio,
conocido
con
el
nom-
bre
de
Casa
de
Pilatos,
hasta
el
indicado
punto
la
misma
distancia
que
habia
desde
la
casa
del
Presidente
de
Judea
hasta
el
monte
Calvario,
segun
las
medidas
que
trajo.
Gozó
esta
hermandad
de
capilla
propia,
que
adjudicada
por
la:«Comunidad,
en
16
de
Marzo
de
1527
á
D.
Pedro
Lo-
pez
del
Aguila,
vecino
de
esta
ciudad,
despues
sus
herede-
ros
Cristóbal
de
Escobar
Morales
y
D.”
Teresa
Martel,
la
traspasaron,
con
licencia
de
los
religiosos,
á
los
Alcaldes
y
Priostes
de
esta
Cofradia;
de
la
cual
les
lanzaron
judicial
mente
en
1612;
trasladándose,
en
su
virtud,
á
la
capilla
de
la
Piedad,
on
la
que
existía
por
los
años
de
1630.
En
la
reduecion
de
Cofradías
de
1623,
se
agregó
esta
á,
la
de
la
Coronacion
de
Espinas,
juntamente
con
la
de
la
Exaltacion.
Posteriormente
se
situó
en
la
parroquia
de
$.
Isidoro,
en
donde
se
reunió
con
otra
Cofradía
que
alli
habia,
titulada,
Despedimiento
ó
Despedida
que
hizo
Ntro.
Señor
Jesucristo
de
su
Sma.
Madre
para
ir
4
padecer,
por
estar
erigida
en
memoria
de
este
pasaje
de
la
vida
del
Salvador.
El
principio
de
esta
Cofradía
se
ignora,
pero
debió
ser
des—
pues
del
año
de
1623,
en
razon
úá
no
hacerse
mérito
de
ella
en
el
arreglo
de
este
año.
Asimismo
se
desconoce
la
época
de
dicha
traslación
y
reunión;
mas
lo
uno
y
lo
otro
resulta
eje—
cutado
á
fines
del
mismo
siglo
17.
Consta
que
la
hermandad
del
Despedimiento
pertene—
cia
á
los
dedicados
á
la
venta
del
pescado;
y
constituyendo
cod
con
la
de
las
Virtudes
una
sola
Corporacion,
por
el
aconte-
cimiento
relacionado,
continuó
haciendo
estación
en
la
tar—
de
del
miércoles;
llevando
ahora
tres
pasos;
pero
ignoramos
las
particularidades
de
todos
estos
sucesos,
y
las
que
ocur—
rieran
en
lo
restante
del
siglo
17,
y
parte
del.18,
escepto.
la
de
haberle
concedido
el
Provisor
en
1675,
sitio
prefe
rente
queá
la
Espiracion
de
la
Merced,
en
la
procesion
de
Córpus.
|
Con
posterioridad
al
año
de
1758,
consta
haber
hecho
estación
en
los
de
1762,
1764,
1769,
1772,
1776,
1777,
1782,
1783,
1784,
1785
y
1787.
A
la
hora
de
las
Oraciones
del
26
de
Setiembre
del
año
de
1800,
dió
principio
4
un
quinario
que
dedicó
á
la
imágen
del
Señor
Crucificado;
y
en
la
tarde
del
domingo
28
del
mismo
mes,
sacó
dicha
Efigie
en
proce=
sion
de
rogativa,
por
la
epidemia
que
entónces
se
padecia;
haciendo
estación
á
la
Sta.
Iglesia
Catedral,
con
muchos
Nazarenos
descalzos,
y
las
comunidades
de
S.
Francisco,
S.
Diego
y
el
Pópulo.
Despues
estuvo
esta
Cofradía
en
decadencia
varios
años
hasta
que
agregándose
una
hermandad
de
luz
titulada
del
Dulce
Nombre
de
María
y
S.
Miguel
Arcángel,
que
residía
con
capilla
propia,
en
la
misma
parroquia
de
$.
Isidoro,
y
pertenecta
á
los
espendedores
de
carne
de
vaca,
se
reanimo.
Esta
hermandad
del
Dulce
nombre,
era
pasada
antigua,
puesto
que
fué
aprobada
por
la
jurisdicción
eclesiástica
en
90
de
Abril
de
1630,
y
si
no
estamos
equivocados,
creemos
que
lo
estaba
ASbon
por
el
Consejo
de
Castilla.
En
la
indicada
u
nión
se
dió
al
Señor
Crucificado
el
tí=
tulo
de
las
Virtudes,
y
á
la
imágen
de
la
Ema.
Virgen,
del
último
paso,
el
de
Dulce
nombre
de
Maria.
Reanimada,
co-
mo
se
ha
dicho,
la
Cofradía,
para
su
completo
restableci-
miento
se
trató
de
la
salida
de
su
procesion
de
semana
santa.
Al
intento
hizo
giandes
gastos;
jues
reformó
y
doró
el
paso
del
Despedimiento;
construyó
los
otros
dos;
costeó
buenos
vestidos
para
las
Imágenes,
y
todos
los
demás
objetos
nece
sarios;
y
hasta
la
Efigie
de
la
Sma.
Virgen
fué
reemplaza-
rn
O
io
td
-
1818.
DA
da
por
otra
que
ejecutó
el
escultor
D.
Juan
de
Astorga.
Con
estas
y
otras
mejoras,
llevó
á
efecto
su
estación,
en
la
tarde
del
miércoles
santo
de
1817,
repitiéndola
en
el
siguiente
de
De
esperar
era,
en
vista
del
fervor
que
impulsaba
estas
empresas,
y
del
estado
á
que
en
tan
corto
tiempo
se
elevó
la
Corporación,
un
porvenir
satisfactorio
para
la
misma.
Tan
gratas
como
fundadas
esperanzas
salieron
ilusorias;
pues
ha-
biéndose
suscitado
un
pléito
contra
la
hermandad,
por
un
arbitrio
ó
impuesto
que
cobraba
sobre
el
pescado,
no
habien-
do
podido
probar
el
derecho
que
para
ello
le
asistía,
ni
pre-
sentado
la
Real
cédula
que
alegó
tener
para
ello,
perdió
el
cobro
de
ese
impuesto,
y
4
continuación
de
esto
vino
la
ruina
de
la
Corporacion.
En
efecto,
los
grandes
gastos
que
el
Oslo
de
ese
litis
originara;
los
disgustos
que
él
produjo,
y
otras
con—
cáusas
ocasionaron,
que
en
unos
decayera
el
fervor,
y
que
en
otros
tuviese
lugar
el
desaliento,
la
retirada
y
la
fuga,
quedando
la
hermandad
en
el
mayor
abandono,
y
empeña-
das
por
deudas,
muchas
de
sus
prendas.
En
el
año
de
1846
se
trató
de
dar
vida
á
esta
Cofradia,
con
cuyo
motivo
se
practicaron
algunas
diligencias,
y
aun
hubo
quien
pensó
en
la
salida
de
su
procesion
de
semana
santa,
aquel
año;
no
obstante
las
dificultades
que
había,
co-
nociendo,
que
ese
era
el
mejor
medio
para
su
O
a
to;
todo,
empero,
se
frustró
por
algunos
inconvenientes
im-
previstos
que
surjieron.
En
1851
volvió
á
hablarse
de
su
fomento;
mas
con
igual
éxito
que
la
vez
anterior,
permaneciendo
por
lo
tanto
la
corporación
en
el
estado
más
triste
y
lastimero,
cuando
pudo
algunos
años
antes
haber
mejorado
de
suerte,
median-
te
voluntad
y
celo.
Sus
Imágenes,
y
especialmente
la
del
Señor
delas
Virtudes,
por
el
fervor
de
algunos
devotos
no
carecen
de
culto.
Desde
el
dicho
año
de
1851
se
celebra
un
solemne
quinario
en
honor
de
la
espresada
efigie,
en
los
dias
del
9
al
13
de
Setiembre,
con
jubileo
de
las
cuarenta
SI
en
sus
cuatro
primeros
dias;
colocándo!a
para
LEN
en
el
AL
tar
Mayor,
con
decoroso
aparato.
En
su
procesión
de
Semana
Santa,
segun
se
ha
indica-
do,
llevaba
tres
pasos;
el
primero
representaba
la
Despedi-
da
de
Nuestro
Señor
Jesucristo
de
su
Santisima
Madre
pa-
ra
ir
á
padecer:
cuyas
Imágenes
iban
acompañadas
de
las
de
San
Pedro,
San
Juan,
Santiago
y
la
Magdalena,
que
fi_
guraban
presenciar
aquel
acto.
La
peana
de
este
paso
era
de
buen
perfil,
tallada
y
dorada,
con
calados.
El
acompaña-
miento
que
le
precedia
no
era
de
Nazarenos.
En
el
segundo
paso,
de
estilo
moderno,
con
peana
pin—
tada
y
dorada,
estaka
colocado
el
Señor
Crucificado,
titula-
«do
comose
ha
dicho,
de
las
Virtudes;
y
en
el
último
la
San-
tísima
Virgen,
bajo
palio
de
terciopelo
negro,
con
varas
y
peana
de
madera;
cuyos
objetos
en
otro
tiempo
fueron
de
plata,
como
asimismo
otras
muchas
prendas
que
antes
po-
sela.
Tiene
esta
cofradia
dos
Capillas:
una
de
ellas
está
a,
los
piés
de
la
nave
de
la
Epístola.
Es
muy
pequeña
y
la
ocupaba
el
Señor
de
las
Virtudes,
antes
de
trasladarse
al
si-
tio
que
ahora
tiene.
La
otra
se
halla
á
la
mediación
de
di-
cha
nave,
y
pertenecia
á
la
hermandad
del
Dulce
nombre
de
María,
que
la
renovó
el
año
de
1813,
estrenándose
el
12
de
Agosto
del
mismo,
con
solemne
CE
y
maitines
la
noche
antes.
Es
de
regular
extensión,
con
media
naranja,
:
y
losas
blancas
y
azules
en
su
pavimento.
En
su
único
Al-
tar
,
de
estilo
moderno
jaspeado
y
dorado,
residia
en
su
po
cuerpo,
la
Imágen
dolorosa
de
la
Sata
Virgen;
y
en
el
segundo,
la
de
San
Miguel
Arcángel.
En
la
actua-
'
lidad
habiéndose
agrandado
el
camarín
principal
del
Altar,
-
tienen
colocación
en
él,
la
indicada
Imagen
del
Señor,
la
de
la
Soberana
Reina,
y
la
del
San
Juan.
A
los
lados
del
Altar
hay
dos
pinturas,
enforma
de
medios
puntos,
que
represen—
tan
la
Anunciación
y
la
Visitación
de
Nuestra
Señora.
Las
paredes
de
la
Capilla
están
forradas
de
tela
excarnada,
y
su
techumbre
pintada,
con
lo
cual
está
muy
devota
y
deco-
16
PP
¡puna
AAA
A
e
ir
-
114
=,
“rosa.
Tuvo
también
esta
corporación
almacen
para
sus
pa-
sos
en
la
calle
llamada
antes
de
Calabaza,
hoy
de
las
Agui-
las,
y
en
otro
tiempo
fué
asimismo
de
su
propiedad
la
casa
contigua,
ú
sea
la
del
número77.
Las
tres
Imágenes
mencionadas
son
las
únicas
que
se
conservan;
las
demás
ó
no
existen
ó
están
fuera
de
la
ac—
ción
y
pertenencia
de
la
hermandad.
Los
pasos
sirvieron
á
varias
cofradías
para
hacer
sus
estaciones;
mas
el
abondono
y
el
descuido
dieron
fin
con
ellos,
y
sedestruyeron
comple-
tamente.
Para
que
la
ruina
de
esta
corporación
fuera
gene—
ral
hasta
sus
papeles
no
han
sabido
conservar;
pues
tuvi-
mos
el
disgusto
de
saber
que
las
reglas
habian
sido
destro-
zadas
por
unos
chicuelos
de
Ja
casa
en
que
se
custodiaban,
y
de
ver
arrojado
al
suelo
el
forro
de
la
misma.
El
escudo
que
usaba
era:
una
Cruz
en
medio;
4
la
de-
recha
una
Maria
coronada,
y
á
la
izquierda
una
Mitra
con
el
báculo
atravesado.
SES
COFRADÍA
DEL
SAGRADO
LAVATORIO
Y
NTRA.
SRA.
DEL
PÓPULO
ESTABLECIDA
EN
LA
PARROQUIA
DE
STA.
MARIA
DE
LAS
NIEVES,
VULGO
LA
BLANCA.
Esta
Hermandad,
dedicada
á
contemplar
el
acto
de
profundísima
humildad
que
ejerció
Ntro.
Señor
Jesucristo
lavando
los
piés
4
los
Apóstoles,
escasea
tanto
de
noticias,
que
poco
podemos
decir
de
ella.
Fué
fundada
en
la
enuncia—
«da
Parroquia,
ignorándose
el
año;
aunque
atendido
el
tiem—
¿po
en
que
comenzaron
las
Cofradias
de
misterios,
debemos
filarsu
principio
á
fines
del
siglo
XVI,
ó
en
los
primeros
años
del
XVII.
Sus
reglas,
acontecimientos
y
particulari-
iy
dades,
nos
son
absolutamente
desconocidas:
solo
sabemos:
que
en
el
arreglo
de
1623;
se
unió
á
la
Cofradia
de
la
Quin--
ta
Angustia,
y
que
separada
después
de
ella,
continuó
en
su:
antigua
forma,
haciendo
estacion
los
años
que
su:posibili--
dad
se
lo
permitia,
hasta
el
de
1662,
que
por
última
vez
la
practicó.
La
procesión
tenia
lugar
en
la
tarde
del
Juéves
Santo,
llevando
en
ella
tres
pasos,
no
obstante
que
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon
opine
porque
nunca
los.buvo.
En
el
primero,
se
representaba
el
acto
en
que
Jesucris—
to
Señor
nuestro
lavó
los
piés
á
los
Apóstoles.
En
el
segun—
do,
iba
un
Crucifijo,
y
en
el
tercero,
la
Santísima
Virgen.
.
La
Imágen
del
Señor
Crucificado
y
de
la
Virgen,
son
de:
pasta,
construidas
por
un
escultor,
de
apellido
Nieto.
Después
del
indicado
año
de
1662,
experimentó
la
Her-
mandad
alguna
decadencia;
y
aprovechándose
de
esta
y
de
Otras
incidencias
el
Sr.
D.
Justiro
de
Neve
y
Chaves,
Ca-
nónigo
de
esta
Sta.
Iglesia,
solicitó.
la
union
de
esta
Her-
mandad
á
la
del
Santísimo
Sacramento
de
la
misma
Ig
esja,.
de
la
que
era
Presidente;
lo
cual
consiguió
en
1672,
con
le
condicion
de
que
la
Cofradía
pudiera
hacer
estacion
como
ántes.
Apesar,
empero,
de
esta
cláusula,
no'
volvió
después
á
efectuarla;
y
sin
duda
con
la
idea
de
que
nunca
la:
prac—
ticaso,
se
deshizo
de
los
pasos,
de
las
Imágenes
que:
figura—
ban
el
Lavatorio,
y
demás
útiles;
pues
segun
aparece
de-un
inventario
hecho
en
1681,
de
órden
del
mismo
Sr.
Neve,
er.
aquella
fecha,
de
todos
los
objetos
de
Cofradía,
solo
existian
ya
las
Imágenes
del
Señor
Crucificado,
de
la
Virgen
y
Saxr
Juan,
un
Sin-pecado,
de
terciopelo
celeste,
con
su
vara
de
plata,
sembrado
de
estrellas
de
oro,
con
una
Maria
en
el
centro,
y
á
los
lados
la
cruz
cuadrada,
escudo
que
tenía
la
Hermandad
y
las
jarras;
los
faldones
de
terciopelo
de
los
pasos,
el
pálio
del
de
la
Señora
y
la
regla.
Vários
de
estos
efectos
dejaron
tambien
de
existir,
por
la
aplicacion
quo
se:
hizo
de
ellos
para
obros
usos;
pues
los
faldones
se
invirtie—
ron
en
forrar
el
túmulo
ó
tumba
para
las
honras,,
y
el
pálio
se
convirtió
en
paño
de
difuntos;
y
por
último,
habiendo
DS
o
pnl
ens
=
116
-
desaparecido
en
1808
las
reglas,
solo
quedan
en
la
actuali-
dad
las
indicadas
tres
Imágenes,
las
cuales
venerándose
en
el
altar
principal
de
la
Capilla
del
Santísimo,
hoy
no
está
en
ella
la
del
Señor.
El
título
del
Pópulo,
que
dió
esta
Cofradia
á
la
Imá-
gon
do
la
Santísima
Virgen,
debió
ser,
ó
porque
en
sus
prin-
cipios
hubiese
sido
Hermandad
de
Luz,
dedicada
al
culto
de
la
Soberana
Reina,
bajo
esa
advocacion,
segun
algunos
opinan,
ó
por
especial
devocion
á
la
cólebre
Efigie
que
cou
ese
nombre
se
venera
en
Roma
desde
el
tiempo
del
Pontifi-
ce
Pascual
II,
como
tambien
á
la
que
en
el
convento
de
igual
titulo
se
daba
culto
en
esta
Ciudad.
e
-
COFRADÍA
DE LA
SAGRADA
CENA
SACRAMENTAL,
SANTÍSIMO
CRISTO
DE
LA
HU-
MILDAD
Y
PACIENCIA
Y
NTRA.
SRA.
DEL
SUBTERRANEO,
ESTABLECIDA
EN
LA
PARROQUIA
OMNIUM
SANCTORUM.
Esta
Hermandad,
erigida
en
memoria
de
la
Última
Ce-
na
que
Ntru.
Señor
Jesucristo
celebró
con
los
Apóstoles,
en
la
que
instituyó
el
adorable
Sacramento
de
la
Eucaristía,
tuvo
principio
en
la
indicada
Parroquia.
Su
fundacion,
se-
gun
se
dice,
fué
debida
á
varios
cofrades
de
la
Hermandad
del
Santísimo,
de
la
misma
Iglesia,
que
separados
de
ella
por
algunos
disgustos
ó
desavenencias
que
ocurrieran,
la
establecieron;
y
por
su
devocion
al
Augusto
Sacramento
del
Altar,
le
dieron
el
título
expresado
para
continuar
los
cultos
que
en
aquella
daban
a
tan
gran
Misterio.
El
año,
empero,
de
este
acontecimiento,
se
desconoce;
mas
se
puede
fijar
por
la
mediacion
del
siglo
XVI.
-
117
=
Constituida
en
dicha
forma,
para
su
gobierno,
y
ma=
yor
autoridad
y
firmeza,
formó
reglas,
que
presentadas
á
la
jurisdiccion
Eclesiástica,
fueron
aprobadas
en
:14
de
Diciembre
de
1580.
El
no
haber
encontrado
estas
Ordenan—
zas
y
carecer
de
papeles
la
Hermandad,
nos
impiden
saber
otros
pormenores
le
aquel
tiempo,
las
particularidades
que
después
ocurrieran,
y
la
forma
de
su
procesion
de
Semana
Santa,
entónces;
mas
es
de
creer,
que
á
ejemplo
de
otras
co”
fradias,
llevase
en
ella
algun
Crucifijo,
además
del
misterio
.
de
su
advocacion,
por
no
ser
éste
asunto
de
la
Pasion.
-
Posteriormente,
ó
por
hacerse
como
incompatible
la
existencia
de
dos
hermandades,
de
casi
idéntico
instituto,
en
una
misma
Iglesia,
Ó
por
otra
cáusa
que
se
desconozca,
trató
de
variar
de
residencia,
como
lo
hizo,
trasladándose
en
1621,
á
la
Iglesia
del
extinguido
Colegio
de
S.
Basilio.
En
este
templo,
existía
á
la
sazon
una
Cofradia,
fun—
dada,
segun
se
dice,
en
el
hospital
de
S.
Lázaro,
el
año
de
1613,
bajo
el
titulo
del
Santo
Cristo
Humillado
y
Nuestra
Señora
del
Subterráneo.
Esta
Corporacion,
á
causa
de
lo
distante
y
apartado
que
se
hallaba
de
la
Ciudad
para
hacer
estacion,
se
cree
qae
variando
de
residencia
se
situara
en
S.
Basilio,
ignorándose,
empero,
el
año
de
esa
novedad.
En
esta
Iglesia,
tomando
incremento
la
misma,
para
colo-
car
dignamente
sus
Sagradas
Imágenes,
adquirió
en
1621
de
la
Comunidad
de
Monjes
Basilios,
por
cierta
ofrenda
y
con
algunas
condiciones,
sitio
competente,
á
los
piés
de
la
nave
del
Evangelio,
sé
lado
en
él
Capilla
con
sacristia
ó
cuarto.
Trasladada,
s
egun
queda
dicho,
la
Cofradía
de
la
Cena
al
Colegio
de
S.
Basilio,
en
el
año
indicado;
ora
porque
con
anterioridad
estuviera
convenido;
ora
porque
entónces
se
pensara,
se
unió
en
el
pro
pio
año
con
la
Cofradía
del
Señor
Humillado;
constituyendo
las
dos
un
solo
cuerpo,
con
la
de—
nominación
de
Cofradía
de
la
Sagrada
Cena
Sacramental,
Santo
Cristo
de
la
Humildad
y
Paciencia
y
Ntra.
Señora
del
Subterráneo,
con
la
que
al
presente
se
distingue;
y
des-
se)
AA
A
NAS
as
E
A
Y
=
118
a
de
entóncos
saca
tres
pasos
en
su
procesion
de
Semana
Santa.
]
Consta
que
en
tiempo
del
Abad
Gordillo
era
esta,
una
de
las
Cofradías
que
concurrian
á
la
Procesion
de
Córpus,
y”
á
la
de
la
Bula
de
la
Santa
Cruzada,
y
que
en
el
arreglo
de:
Cofradías
de
1623,
se
agregó
á
ella
la
de
la
Columna
y
Azo-—
tes;
pero
despues,
se
separó,
quedando
la
que
nos
ocupa
en
el
estado
en
que
se
hallaba
antes
de
este
suceso.
Nada
mas
se
sabe
de
esta
Cofradía
respecto
al
siglo
17;
y
á
la
primera
mitad
del
18,
por
la
falta
de
papeles
queen
ella
hay,
segun
antes
indicamos;
sin
embargo,
consta
que
llegó
á
adquirir
algunos
bienes
y
alhajas
para
el
adorno
de
sus
pasos
y
ca—
pilla;
prueba
de
no
haber
faltado
en
ella
el
culto,
y
de
ha-
ber
continuado
haciendo
estación
de
penitencia
el
jueves
santo.
i
Despues
de
mediar
el
siglo
pasado
la
efectuó
en
los
años
de
1759,
1760,
1765,
1766,
1767
y
1768.
Posteriormente
entiviado
el
fervor
fué
decayendo
el
culto,
de
tal
modo,
que
en
lo
restante
del
siglo
no
volvió
4
practicar
su
estación;
quedando
en
el
estado
del
abandono
y
el
olvido.
Apesar
de
esto,
los
pocos
cofrades
á
que
queda—
ra
reducida
la
Corporación,
trataron
de
aprobar
las
orde-
nanzas
de
la
misma
por
el
Consejo
de
Castilla,
lo
que
con—
siguieron,
en
19
de
Febrero
de
1791.
Consta
esta
regla
de:
ocho
capítulos,
sin
que
en
ella
haya
particularidad
alguna
notable;
mas
se
preceptúa
en
ella
la
procesión
de
Semana
Santa.
En
la
noche
del
viérnes
12
de
Setiembre,
del
año
de:
1800,
salió
el
Señor
de
la
Humildad
en
procesión
de
roga—
tiva
que
celebró
esta
hermandad
por
la
epidemia
que
afli-
gia
entónces
á
la
Ciudad.
Pasada
la
calamidad
se
trató
de
dar
impulso
á
la
Corporación,
y
fomentarla;
y
en
efecto,
aunque
no
se
logró
su
restablecimiento,
cual
se
deseaba,
mejoró
de
estado,
teniendo
las
Sagradas
Imágenes
algun
culto.
Asímismo
se
compuso
el
Apostolado,
cuyas
efigies
estaban
muy
deterioradas;
colocándose
desde
entónces
en
la
E
,
«capilla
el
paso
de
la
Cena,
los
dias
de
Juéves
y
Viérnes
-Santo.
Durante
la
doimnación
francesa
estuvo
esta
hermam-
«dad
situada
en
la
parroquia
de
S.
Gil;
pero
después,
de
“aquéllas
circunstancias,
restablecida
la
iglesia
de
San
Basi-
lio
volvió
4
su
capilla.
En
1818
se
procuró
de
nuevo
el
fomento
de
esta
co-
fradía,
y
«aun
se
pensó
que
en
el
siguiente
año
hicie-
ran
estación;
mas
tan
buenos
deseos
no
tuvieron
el
cum-
plimiento
débido,
permaneciendo
la
Corporación
en
su
an=
'tiguo
estado
hasta
el
año
de
1829.
En
este,
se
restableció,
“y
construyendo
los
correspondientes
pasos,
haciendo
vesti-
-dos
para
las
Imágenes,
y
los
demás
objetos
necesarios,
hi-
_«zoestación
con
el
mayor
lucimiento
en
la
tarde
del
miér-
«coles
Santo
de
1830,
4
los
sesenta
y
dos
años
de
su
última
«salida.
La
practicó
asimismo,
y
en
el
propio
dia,
en
1832
y
y
1883;:en
juéves
los
años
de
1834,
1835
y
1836.
En
1844
y
Fals
tambien
estación
el
Miércoles
Santo;
y
en
este
último
año,
por
el
mes
de
Octubre
se
trasladó
á
la
iglesia
de
Belen,
por
amenazar
ruina
la
de
S.
Basilio.
En
ella
per=
maneció
hasta
el
año
de
1849,
que
reedificado
este
templo,”
volvió
á
situarse
en
él
llevando
procesionalmente
la
imágen
de
la.
Santísima
Virgen,
en
la
a
de
uno
de
los
dias
del
mes
de
Junio.
En
1851
efectuó
su
procesión
ee
Semana
Santa
el
Jueves
Santo
por
lluvias
en
el
anterior
dia
que
era
el
designado
al
intento;
y
á
la
estación
de
la
Cofradia
del
Santo
Entierro
del
año
de
1850
asistió
con
el
paso
del
Señor
de
la
Humil-
dad;
y:á
la.del
año
de
1854
concurrió
tambien,
con
este
pa=
so
y
con
'
el
de
la
Cena.
'
En
1860,
siendo
Alcalde
D.
Juan
José
Garcia
de
Vi-
nuesa
se
concibió
la
idea
de
llevar
en
la
procesión
de
Corpus
el
misterio
de
la
Sagrada
Cena.
Con
este
fin,
alistándose
en
la
hermandad
que
nos
ocupa
gran
número
de
personas,
se
dió
4
esta
mucho
pa
y
movimiento.
En:su
virtud
se
A
-
120
-
dispuso
hacer
un
magnifico
paso,
nuevas
Imágenes,
enco-
mendando
su
construcción
al
escultor
D.
Manuel
Gutierrez
Cano;
costosas
vestiduras,
y
todo
lo
que
era
necesario
y
conducente
al
objeto.
Mas
tan
grandiosos
como
satisfacto-
rios
proyectos
fracasaron
y
vinieron
á
tierra
por
disgustos,
-
desavenencias
y
aun
desconfianzas
que
sobrevinieron.
De
modo,
que
la
Corporación
quedó
en
situación
mas
triste
que
antes:
pues
poseyendo
al
tiempo
de
dicho
movimiento
todo
lo
necesario
para
su
procesión
de
“semana
santa,
en
bueno
ó
mal
estado,
llegó
4
quedar
absolutamente
imposibilitada
para
practicarla:
por
haberse
destruido
casi
todos
sus
obje-
tos
con
el
Apostolado;
y
no
existir
del
paso
de
la
cena
mas
-
que
la
imágen
del
Señor
que
estando
en
construcción
pudo
concluirse.
Mas
como
una
desgracia
suele
ser
precursora
de
otra
6
de
varias,
sucedió
esto
en
la
hermandad
que
nos
ocupa.
A
la
pérdida
de
sus
objetos
se
unió
la
de
la
Capilla,
y
depen
dencias,
porla
revolución
de
1868;
y
como
si
lo
relacionado
no
fuera
aun
bastante,
se
vió
también
privada
del
gran
al-
macen
que
para
custodiar
sus
pasos
poseia,
en
la
calle
lla-
mada
Honda,
y
ahora
del
Relator,
del
que
incautado
el
Es-
tado
por
motivos
especiales;
fué
despúés
vendido.
Entón-
ces
sin
local
para
guardar
los
espresados
objetos,
se
adoptó
]a
magnánima
y
sublime
resolución
de
desbaratar
los
pa—
sos,
y
asi
deshechos
y
destruidos,
su
destino
fué
el
fuego.
Ha
gamos
aqui
punto,
y
respiremos...
En
medio
de
tantos
desastres
los
pocos
POUMARAS
que
constituian
la
cofradía
trasladaron
la
Imágen
de
la
Santi-
sima
Virgen,
y
la
del
Señor
de
la
Cena:
á
la
parroquia
de
8.
Vicente,
y.las
colocaron
con
sus
propios
altares
en
la
Capilla
que
da
paso
ála
sacristia.
En
esta
Iglesia
recibi-
dos
algunos
hermanos
setrató
varias
veces
de
su
fomento,
celebrando
un
año
quinario
en
honor
de
la
indicada
pe
gen
del
Señor
de
la
Cena.
En
1878
ha
ciendo
nuevos
esfuer—
zos
se
propuso
la
hermandad
sacar
su
procesión
de
Semana
Santa;
y
en
eféctolo
ejecutó
en
la
tarde
del
mártes,
llevan—
UA
do
dos
pasos,
el
del
Señor
de
la
Humildad
y
el
de
la
Vir-
gen,
por
no
serle
posible
otra
cosa
por
los
motivos
antes
espresados.
En
1880
tuvo
también
lugar
dicho
acto;
en
el
propio
dia
y
formas
llevando
Nazarenos
con
túnicas
blan-
cas
y
encarnadás,
y
una
compañia
de
armados,
con
algunas
mejoras
de
útiles
que
adquirió.
En
este
mismo
año
se
tras—
ladó
la
hermandad
á
la
parroquia
Omnium
Sanctorum,
co-
locando
sus
Imágenes
en
el
cuerpo
de
la
Iglesia
en
sus
pro-
pios
altares,
mejorados
y
ampliados;
y
de
ella
hizo
estación
en
la
tarde
del
mártes
de
1831
estrenando
el
paso
del
Señor
de
la
Humildad,
aunque
no
concluido
del
todo,
y.
otros
ob-
jetos.,
Por
último,
como
nada
hemos
dicho
de
sus
antiguos
pasos,
daremos
una
breve
idea
de
ellos.
Tres
eran
estos,
segun
que-
da
indicado:
el
primero
el
de
la
Sagrada
Cena,
en
el
que
se
representaba
al
Divino
Maestro
con
sus
discípulos,
sentados
á
la
mesa
para
la
última
cena
que
con
ellos
tuvo,
y
en
la
que
instituyó
el
Sacramento
de
la
Eucaristia.
La
mosa
iba
dispuesta
de
lo
necesario
para
ese
Sagrado
banquete,
y
muy
.
adornadas;
por
cuya
causa
este
paso
llamaba
mucho
la
atención
del
vulgo,
y
eramuy
celebrado.
La
peana
del
mis-
mo,
jaspeada
y
dorada,
tenia
cuatro
portaditas
con
inscrip-
Ñ
-
ciones
alusivas
al
misterio
que
representaba.
-
Enel
segundo
paso
iba
el
Señor
de
la
Humildad.
El
Redentor
del
mundo
se
ostentaba
sentado
en
una
pequeña
-
piedra
con
la
mano
en
la
mejilla,
muy
abatido
y
devoto:
en
medio
iba
la
Cruz
tendida,
y
al
lado
izquierdo,
la
túni-
ca
inconsútil
sobre
el
monte,
para
cuyo
sorteo
estaban
allí
los
dados.
Cerca
del
brazo
de
la
Cruz
se
ve
un
judio
hacien=
do
un
barreno,
y
al
pié,
otro
abriendo
un
hoyo
para
su
exal-—
tación.
La
peana
era
de
bastante
gusto,
jaspeada
y
dorada,
con
inscripciones
propias
del
asunto
que
figuraba;
y
otros
adornos.
En
la
actualidad
se
ostenta
de
igual
modo
este
misterio.
En
el
tercer
paso
iba
la
Santisima
Virgen,
bajo
de
pa—
lio
con
varas
de
madera,
en
la
forma
de
costumbre.
En.
la
17
A
:
-
122
-
actualidad,
el
palio,
las
varas
y
la
peana
son
de
pla-
tina.
»
|
El
origen
del
título
que
lleva
la
Imágen
de
la
Santisi-
ma
Virgen
de
esta
hermandad
nos
es
desconocido,
á
no
ser
que
sus
autores
se
lo
dieran
en
consideración
á
la
que
con
la
misma
advocación,
ó
del
Soterraño
se
venera
en
la
pa-
rroquia
de
San
Nicolás
por
profesarle
particular
devo-
ción.
-
El
escudo
de
la
corporación
era
el
cordero
Pascual;
ahora
es
la
Cruz
de
Jerusalen
y
el
Cáliz.
Por
último,
goza
esta
corporación
de
inumerables
gracias
€
indulgencias
por
estar
incorporada
con
todas
las
órdonos
religiosas,
y
por
concesiones
especiales.
COFRADIA
DE
LA
SAGRADA
ORACIÓN
DEL
HU
ERTO
Y
MARÍA
SMA.
DEL
ROSARÍO,
ESTABLECIDA
EN
SU
CAPILLA,
CONTIGUA
Á
LA
IGLESIA
MONTESIÓN,
sx
Esta
hermandad,
dedicada
á
la
contemplación
dela
fer—
“viente
oración
que
en
la
noche
de
sus
padecimientos,
hizo
Ntro.
Señor
Jesucristo
á
su
Eterno
Padre,
tuvo
principio,
segun
quieren
algunos,
en
el
hospital
de
las
Cinco
Llagas,
vulgo
de
la
Sangre,
por
los
años
de
1560,
sin
manifestar
las
razones
ó
motivos
en
que
fundan
su
creencia.
Es
tradicion,
en
antiguos
vecinos
del
barrio
de
la
fe-
ria,
que
los
primeros
hermanos
de
esta
Cofradía
fueron
pa-=
“tronos
de
barcos;
circunstancia
que
nos
inclina
á
tener
esta
hermandad
por
una
emanacion
ó
procedencia,
de
la
que
con
«el
carácter
de
luz
existió
en
lo
antiguo,
en
la
hermita
de
-.
129
sl
Imágen
una
costosa
ráfaga
de
plata
el
manto
que
usaba
tenia
una
bordadura
de
oro
en
toda
su
circunferencia,
única
entónces
en
Sevilla
de
su
clase.
Asimismo.
la
peana
y
las
varas
del
palio
eran
«de
plata,
cómo
tambien
otros.
adornos
del
paso,
distinguiéndose
entre
todo
dos
masntficos
faroles
que
por
su
peso
y
hechura
eran
los
mojores
que
se
conocian.
'Podo
pues,
ha
desaparecido.
El
pino,
el
metal
ó
cobre
y
la
hoja
de
lata
ocupan
el
lusar
qua
tanto
en
esta,
como
en
las
demás
cofradías
tenia
antes
aquel
metal
precioso.
Las
ordenanzas
de
esta
hermandad,
de
las
cuales
nada
hemos
dicho
constan
de
diez
Constituciones
ó
capítulos,
en
los
que
además
de
la
estación
anual
del
Juéves
Santo
con
sus
Sagradas
Imágenes,
en
la
forma
de
costumbre,
se
pre=
viene
la
celebración
de
una
Misa
del
Rosario,
el
primer
domingo
de
cada
mes,
por
la
salud
y
prosperidad
del
Monar-
ca;
asistiendo
los
Cofrades
en
forma
de
hermandad
ú
la
pro-
cesión,
que
en
dichos
dias
celebraba
el
Colegio
de
Montesion.
Ordenan
tambien
función
y
procesión,
segun
costumbre,
el
dia
de
la
Purificación
de
Nuestra
Señora;
y
función
y
pro=
cesión
por
la
tarde,
con
toda
la
solemnidad
posible
el
dia
de
Vuestra
Sañora
del
Rosario,
asistiendo
4
las
que
celebraba
la
Comunidad
el
domingo
de
Ramos,
y
el
juéves
y
viérnes
Santo
de
cada
año
(1).
Ultimamente
determinan
la
cele-
bración
do
honras
generales
por
sus
hermanos
difuntos
el
primer
domingo
de
Diciembre,
teniendo
la
e
oreeadión
po-
sibilidad
para
ello
(2).
Sobre
el
titulo
del
Rosario
que
lleva
la
imágen
de
la
Sma.
Virgen
de
esta
hermandad,
hubo
en
lo
antiguo
gran—
des
dificultades
en
su
uso;
pues,
segun
vemos,
en
un
docu-
mento
que
obra
en
el
archivo
de
la
hermandad
de
igual
ad-
vocación,
de
la
iglesia
de
S.
Pablo
de
esta
ciudad,
habién-
dose
opuesto
esta
Corporación,
á
que
aquella
llevase
el
ex-
presado
titulo,
se
siguió
un
pleito
entre
ambas,
ón
el
que
(1)
Cap.
ó
Constit.
$.
(2)
Constit.
5.
4
18
E
130
E
«sustanciado
por
todos
sus
trámites
obtuvo
la
hermandad
de
-S.
Pablo'una
ejecutoria
del
Licenciado
Iñigo
de
Lisiñana,
«provisor
del
Arzobispado,
fechada
en
27
de
Agosto
de
1587,
y
por
ante
el
notario
mayor
Gerónimo
de
Ortega,
por
la
cual,
en
ejecución
de
tres
sentencias
conforme
se
mandó:
que
la
Cofradía
de
la
Oración
del
Huerto,
no
se
titulara
del
Rosario,
sino
de
los
cinco
Misterios
Dolorosos
y
Sagrada
Oración
del
Huerto,
sin
usar
insignias
de
Rosario:
y
asi-
mismo
que
la
hermandad
de
morenos,
de
Triana
tampoco
se
nombrase
del
Rosario,
sino
de
Nuestra
Señora
de
las
Cuevas,
y
que
solo
la
de
S.
Pablo
llevará
aquel
títu'o.
Posteriormente
habiéndose
generalizado
las
hermanda-
des
del
Santísimo
Rosario,
por
el
fomento
de
esta
devoción
en
el
siglo
17,
dejaron
aquellas
de
ser
esclusivas
del
órden
de
Predicadores,
aunque
filiales
de
este,
por
la
cual
la
que
historiamos
y
otras
usaron
de
esa
advocación.
:
Las
gracias
6
indulgencias
que
disfruta
son
muchas,
tanto
por
estar
agregada
la
Capilla
á
la:iglesia
de
Letran
en
Roma,
como
por
estar
incorporada
con
la
religión
de
Predi-
cadores
y
Otras
concesiones.
Esta
Hermandad
tiene
tambien
almacen
para
sus
pa-
sos,
en
el
Compás
de
Montesion;
y
el
escudo
que
usa,
es:
la
Cruz
de
S.
Juan;
delante
de
ella
un
cáliz,
y
al
rededor
el
Rosario;
debiendo
advertir
que
su
Capilla
fué
obra
de
la
;
piedad
de
una
Señora,
de
apellido
Becerra,
que
de
su
pro=
pio
peculio,
comprando
el
terreno
que
la
misma
ocupa,
la
labró
á
sus
expensas
para
la
Corporacion
en
1671
segun
parece,
lo
cual
hemos
sabido
después
de
escritas
las
prece—
dentes
noticias.
-.
AS
DII—
COFRADÍA
DEL
PRENDIMIENTO
Y
SOBERANO
PODER
DZ
NTRO.
SR.
JESUCRISTO
Y
MARIA
SMA.
DE
RUGLA
ESTABLECIDA
EN LA
IGLESIA
DY
NTRA.
SRA.
DE
CONSULA--
CION
DEL
EXTINGUIDO
CONVENTO
DE
PADRES
TERCEROS,
Esta
Hermandad
erigida
en
memoria
del
Prendimien-
to
de
Ntro.
Divino
Redentor,
y
del
soberano
Poder
con
que
al
imperio
de
su
voz
derribó
en
tierra
á
sus
enemigos,
cuan
do
fueron
4
prenderle,
fué
fundada
á
fines
del
siglo
XVI
en
la
Parroquia
de
Santa
Lucia,
aprobando:
su
primitiva
regla
en
1601,
el
Dr.
D.
Julian
de
Negron,
Provisor
del
Arzobis—
pado,
la
cual
no
existo.
Nada
más
se
sabe
de
esta
Cofradía,
respecto
á
sus
primerostiempos,
por
carecer
de
papeles
de
aquella
época;
pues
el
libro
más
antiguo
que
conserva,
es
uno
de
clavería
que
empieza
en
1731.
Consta,
no'obstante,.
que
en
1623
estaba
establecida
en
la
Parroquia
de
S.
Pedro;
.
y
que
en
el
arreglo
de
Cofradías
enel
mismo
año
efectuado,
se
agregó
con
la
del
Lavatorio,
á
la
de
la
Quinta
Angustia;
ignorando
hasta
cuando
subsistió
esa:
unión.
Hacía
estacion
de
penitencia
en
la
tarde
del
Miércoles
Santo;
siendo
llamada
después
de
la
Cofradía
de
la
Entra-
da
en
Jerusalen,
sin
que
se
tenga
noticia
de
otro
aconteci—
miento
antiguo,
por
la
razon
ántes
expresada,
hasta
el
año
en
que
empieza
el
libro
de
clavería
indicado.
-——
Segun
éste,
en
aquella
época
estaba
la
Hermandad
es-
tablecida
de
nuevo
en
Santa
Lucia,
habiéndose
estrenado
su
capilla
en
1732,
en
cuyo
año
y
el
siguiente
hizo
estación
ú
la
Santa
Iglesia,
en
la
tarde
del
Juéves
Santo.
En
el
de
1736,
teniéndola
acordada,
no
la
pudo
practicar
por
lluvias.
Después
faltan
las
cuentas
de
los
años
sucesivos;
no.
pu-
A
e
de
7
132
-*
diéndose
por
tanto
averiguar
las
veces
que
hizo
estacion
en
el
periodo
transcurrido
desde
el
citado
año
hasta
el
de
1757,
en
que
volvió
ú
repetirla,
y
en
el
que
hubo
una
solemne
funcion
á
la
Santísima
Virgen,
con
música
y
luminarias
la
noche
ántes,
y
procesion
con
danzas,
llevando
en
ella
la
Sagrada
Imágen.
No
se
dice
el
dia,
ni
la
cáusa
de
esta
fes—
tividad
pero
resultando
que
la
Hermandad
celebraba
una
funcion,
por
Setiembre,
á
su
amante
Titular,
pudo
suceder
que
en
el
indicado
año
la
ejecutaran
con
mayor
solemnidad.
En
1758,
1759,
1760,
1761,
1763
y
1766,
hizo
tambien
estación,
en
la
tarde
del
Juéves
Santo.
La
salida
de
la
Co-
fradía
en
este
último
año,
produjo
varios
disgustos,
ocaslo--
dados
por
no
haber
satisfecho
muchos
hermanos
las
canti-
dades
que
ofrecieron
para
sus
gastos.
De
aqui
resultó
quedar
la
Corporación
en
el
mayor
abandono,
desatendido
el
culto.
Este
estado
continuó
hasta
el
año
de
1770,
en
el
que
4
ins-
tancias
de
D.
Pedro
Diaz
de
la
Vega,
cura
de
Santa
Lucía,
celebró
cabildo
el
Domingo
4
de
Febrero,
y
en
él
haciendo
presente
dicho
señor
la
situación
lamentable
de
la
Herman-
dad,
invitó
á
sus
individuos,
4
que
deponiendo
todo
resen—
-
timiento,
la
restablecieran
y
fomentaran.
Este
acuerdo
es
el
primero
que
contiene
su
libro
más
antiguo
de
actas;
y
aparece
firmado
por
el
réferido
Párroco.
La
arenga
de
este
señor,
produjo
el
resultado
que
era
de
desear;
pues
en
el
mismo
año
volvió4
hacer
la
Herman
dad
su
acostumbrada
estacion;
efectuándola
tambien
en
1772,
1774,
1775,
1777
y
1782:
siempre
en
la
tarde
del
Jué-
ves
Santo.
Posteriormente
vino
otra
vez
á
decadencia,
hasta
el
año
de
1797,
que
restablecida
tambien
por
el
cura
que
era
entónces
de
la
misma
Iglesia,
hizo
estación
en
el
propio
año
y
en
los
siguientes,
hasta
el
de
1805
inclusive.
En
el
de
1800,
á
21
de
Setiembre
sacó
en
procesion
de
rogativa
la
Imágen
del
Señor
por
la
epidemia
que
afligia
á
esta
ciudad.
En
1808
volvió
á
efectuar
su
estación;
y
en
1810
la
BO
practicó
en
la
tarde
del
Viórnes
Santo,
hallándose
esta
ca-
pital
dominada
por
los
franceses.
En
los
años
de
1813
y
1818,
tuvo
tambien
lugar
el
mis-
mo
acto,
en
la
tarde
del
Juéves;
y
en
9
de
Octubre
de
1826
fuó
aprobada
la
regla
de
esta
Hermandad
por
el
Supremo
Consejo
de
Castilla,
expidiéndose
la
competente
real
provi-
sion
en
26
del
propio
mes
y
año.
Consta
esta
de 14
capítulos,
y
se
previene
en
ella
la
estación
de
Cofradía,
en
la
tarde
del
Juéves
Santo,
Setena—
rio
á
la
Santísima
Virgen
á
las
Oraciones,
sermon
de
Pa-
sión
el
Domingo
de
Ramos,
funcion
á
la
Señora
el
2
de
Agos-
to
con
Comunión,
y
otra
el
dia
del
Santo,
cuyo
nombre
ten—
ga
el
Monarca
que
reine
para
pedir
por
su
salud,
la
de
su
-
familia,
y
por
la
prosperidad
de
la
monarquia.
Ordena
tam"
bien
la
celebración
de
honras
en
el
tercer
Domingo
de
No-
viembre,
y
que
se
cuide
de
que
haya
todos
los
dias
festivos
Misa
á
las
doce,
y
además
los
ú
timos
Domingos
de
mes
una
cantada.
i
En
1828
volvió
á
continuar
su
estacion;
y
en
1829
que
tambien
la
practicó,
pretendió
ocupar
su
puesto
en
el
seña
lamiento
de
las
horas,
la
Cofradía
de
los
castellanos
nuevos.
Resistiéndolo
la
Hermandad
que
nos
ocupa,
se
originaron
diligencias
judiciales,
que
originaton
gastos
á
una
y
Otra
Corporacion;
mas
A
fin,
la
del
Prendimiento,
aunque
la
razon
estaba
de
su
parte,
se
allanó
á
alternar
con
la
del
Señor
de
la
Salud
en
el
sitio
que
le
correspondía,
con
lo
que
terminó
la
cuestión;
mas
en
el
dicho
año
fué
detrás
la
que
historiamos.
En
1830,
1832,
1834,
1845,
1846
y
1853,
hizo
la
esta—
ción
de
costumbre;
pero
con
mayor
lucimiento
en
los
dos
úl-
timos
años.
En
1850
y
1854,
asistió
con
el
paso
del
Señor
á
la
procesión
del
Santo
Entierro.
Después
no
ha
vuelto
4
presentarse
en
la
Semana
Santa;
debiendo
esta
Cofradía
ser
más
frecuente
en
su
estacion,
con
algun
esfuerzo
que
hicie-
ran
sus
individuos,
cuyo
mayor
númaro
pertenece
al
eN
mio
ó
ejercicio
de
la
Panaderia.
-
134
—
Continuó,
no
obstante,
por
algun
tiempo
calebrando
Setenario
á
la
Santísima
Virgen,
yalgunos
años
otros
actos:
religiosos,
con
Misa
los
dias
festivos
á
las
once
de
la
maña-
na;
mas
esta
ha
cesado
y
el
culto
es
muy
poco.
En
la
Cofradia
lleva
dos
pasos:
el
primero
representa
el
misterio
de
la
advocacion.
El
Salvador
del
mundo
apa—
rece
maniatado
en
medio
de
cuatro
judíos
armados
de
lan-—
zas
y
espadas,
que
figura
la
turba
sacrilega
que
le
prendió.
Sigue
Júdas
y
los
tres
Apóstoles
que
acompañaban
al
Señor;
llevando
uno
de
los
judios
una
linterna,
para
significar
que
fué
de
noche
el
acto.
La
Imágen
de
Jesús
viste
una
hermo-
sa
túnica
de
terciopelo,
bordada
de
oro,
y
la
peana
de
este:
paso
que
pensaron
mejorar,
es
muy
sencilla,
jaspeada
con
filetes
dorados.
En
el
otro
va
la
Santísima
Virgen,
y
tiene
peana
y
palio
con
caidas,
y
varas
de
platina,
todo
construido
recien-
temente,
y
que
aun
no
ha
sacado
en
su
estación.
La
Señora
lleva
túnica
de
terciopelo
negro
bordada
de
oro,
y
manto
de
igual
clase,
con
bordadura
por
delante.
Esta
Efigie
y
la
del
Señor,
son
de
desconocido
autor,
como
tambien
las
demás;
habiendo
mejorado
las
mismas
por
la
restauracion
hecha
por
el
Sr.
Astorga.
La
Capilla
de
esta
Hermandad
era
bas-
tante
diáfana,
toda
colgada
de
damascd;
y
en'su
único
altar
se
hallaba
en
un
mismo
camarin
el
Señor
y
la
Virgen.
Tie-
ne
asi
mismo
almacen
propio
para
guardar
los
pasos,
labra—
do
en
estos
últimos
años,
con
puerta
de
comunicacion
á
la
Capilla.
Mas
por
la
revolución
de
1868
suprimida
la
parroquia
de
Sta.
Lucía,
y
despues
vendida,
perdió
la
Corporación
la
indicada
capilla.
Entónces
se
llevaron
las
Sagradas
imáge—
nes
al
almacen
de
los
pasos,
donde
estuvieron
por
espacio
de:
algunos
años,
privadas
de
todo
culto,
y
la
hermandad
sin
.
señales
de
eS
La
inundación
de
esta
ciudad,
del
año
de
1876,
anegando
dicho
almacen,
causó
muy
peas
deterio—
ros
en
las
Efigies,
y
en
otros
objetos
de
la
cofradia,
de
mo-
1598
do,
que
en
la
forma
que
aquellas
quedaron,
no
podian
expo-
nerse
al
público
para
el
culto.
:
Condolidos
algunos
hermanos
de
este
estado
de
cosas,
trataron
de
remediar
los
males
causados,
y
reanimar
la
cor.
poración,
establecióndola
en
algun
templo
por
la
pérdida
de
la
mencionada
parroquia.
En
su
virtud,
restauradas
las
Sa-
gradas
Imágenes,
y
llevadas
á
la
iglesia
de
Ntra.
Sra.
de
Consolación,
del
extinguido
convento
de
Padres
Terceros,
quefué
la
destinada,
se
colocaron
la
del
Señor,
la
de
Nuestra
Señora
y
S.
Juan,
en
una
capilla
que
se
formó
de
lo
que
fué
antes
tránsito
para
el
convento,
en
un
bonito
altar
construi-
do
al
efecto.
Despues
se
pensó
seriamente
en
el
restableci-
miento
completo
de
la
cofradia;
y
hubo
por
algun
tiempo
grande
entusiasmo;
mas
entiviado
el
fervor
por
aconteci-
mientos
imprevistos,
yace
se
puede
decir
en
el
olvido.
El
título
que
lleva
la
imágen
de
la
Sma.
Virgen,
debió
adoptarse
por
devoción
especial
que
profesaran
los
indivi-
«duos
de
esta
hermandad
á
la
célebre
y
milagrosa
Efigie
de
Ntra.
Sra.
de
Regla,
venerada
en
su
Santuario
cerca
de.
Chipiona;
y
el
escudo
que
usa
se
compone
de
dos
palmas
en-
Jazadas
y
los
dos
ojos.
Ss.
COPRADIA
DE
LA
BOFETADA
QUELE
DIERON
Á
NTRO.
DIVINO
REDENTOR,
SMO.
CRISTO
DEL
MAYOR
DOLOR
Y
MARÍA
SMA.
DEL
DULCE
NOMBRE,
ESTABLECIDA
EN
EL
BEA
TERIO.DE
LA
SMA.
TRINIDAD,
En
1585,
ó
por
la
cuaresma
del
año
de
1584,
como
dice
Alonso
Morgado,
tuvo
principio
una
hermandad,
que
este
escritor
titula
de
los
Niños
Perdidos,
fundada
por
el
M.
R.
P,
Maestro
y
despues
Provincial
Fr.
Diego
Calahorrano,
pr
et
ii,
>
Es
136
El
del
órden
de
Predicadores,
juntamente
con
aleunas
porso-
nas
celusas
del
servicio
de
Dios
para
acoger
criaturas
huér—
fanas
y
forasteras
desampatadas,
vestirlas,
criarlas
y
redu—
cirlas
4
mejor
y
mas
cristiana
educación;
pero
principal-
mente
á
las
niñas;
y'
asi
el
titulo
de
esta
institución
fué:
para
amparar
y
socorrer
á
las
niñas
pobres
y
desamparadas,
de
ésta
ciudad
de
Sevilla,
y
que
vienen
de
fuera,
y
en
ella
por
no
tener
particular
recogimiento,
andan
a
a
y
á
peligro
de
perderse.
El
Emmo.
Sr.
Cardenal
D.
Rodrigo
de
Castro,
Arzo-
bispo
de
Sevilla,
favoreció
este
instituto;
siendo
el
primer
asiento
de
esta
Hermandad
en
la
Iglesia
del
suprimido
con=
vento
de
Montesion,
del
órden
de
Santo
Domingo,
Para
el
recogimiento
y
educacion
de
las
niñas,
tomaron
una
casa
|
en
la
calle
Cañavereria,
bajo
la
direccion
y
gobierno
de
dos.
,
mujeres
de
buena
vida
y
ejemplo.
De
esta
fundacion
resultaron
grandes
bnateios
al
pú-
blico;
porque
no
habia
año
en
que
no
se
ampararan
más
de
cien
niñas
expuestas
á
perderse;
las
que
después,
en
edad
competente
se
ponian
á
servir
en
casas
cristianas,
con
bue-
nas
costumbres,
doctrina
y
aprovechamiento.
De
la
Cañavereria
pasó
este
benéfico
establecimiento
4
la
calle
llamada
de
la
Pajeria,
y
hoy
de
Zaragoza,
en
donde
á
súplicas
del
dicho
P.
Calahorrano,
el
Ayuntamiento
lo
tomó
bajo
su
proteccion,
por
acuerdo
de
20
de
Julio
de
1587,
revalidado
por
otros
posteriores:
dando
permiso
para
colo-
car
en
él
sus
armas;
y
para
la
mayor
seguridad
de
este
pa=
tronato,
se
otorgaron
por
el
Ayuntamiento
y
la
Hermandad
las
oportunas
escrituras.
En
la
indicada
forma
permaneció
este
Asilo
de
la
orfandad,
hasta
el
año
de
1595,
en
que
á
25
de
Setiembre,
por
escritura
ante
Antonio
Alfaro,
dió
la
Ciu-
dad
para
morada
de
las
niñas
huérfanas,
en
la
cantidad
de
30472
maravediges
de
tributo
redimible,
por
1801
ducados
de
principal,
un
solar
y
sitio
que
sobró
de
la
casa
hospital,
Mamada
Santa
Cruz
en
Jerusalen
que
compró
la
misma
Ciu-
'
dad
para
ensanchar
la
calle
del
Naranjo.
A
instancias
del
+
4
k
-137-
mismo
P.
Calahorrano
en
26
de
Marzo
de
1597
renunció
el
Ayuntamiento
dicho
tributo.
En
este
sitio,
pues
se
labró
casa
para
habitación
de
las
niñas,
y
una
pequeña
iglesia,
cuya
entrada
estaba
por
la
calle
del
Angel,
frente
de
la
parroquia
de
la
Magdalena.
Animados
los
fundadores
de
esta
obra
pia
con
los
adelantos
y
progresos
de
la
misma,
dieron
reglas
y
ordenanzas
en
el
referido
año
de
1595,
á
la
hermandad,
que
sin
ellas
hasta
entónces
se
ejercitaba
en
ocupación
tan
santa;
las
que
fue—
|
ron
aprobadas,
en
el
propio
año
por
el
Arzobispo
D.
Ro-
'
drigo
de
Castro,
bajo
la
advocación
de
Ntra
Sra.
del
Soco-
/
rro
y
Amparo.
Constan
dichas
reglas
de
30
capitulos,
dirigidos
al
am-=
paro
y
protección
de
las
huérfanas;
siendo
obligación
de
los
hermanos
pedir
limosna
para
el
sustento
de
estas
niñas,
sin
poderse
invertir
en
otros
objetos
lo
recaudado
con
este
fin.
Los
acontecimientos,
empero,
de
esta
corporación,
en
lo
sucesivo
son
desconocidos,
de
modo,
que
desde
el
mismo
año
de
1595
se
pierde
su
memoria,
no
encontrándose
des-
pues
noticia
alguna
de
ella.
Ignoramos,
por
lo
tanto,
si
continuó
en
el
desempeño
de
su
caritativo
ministerio,
ó
si
por
falta
de
medios
para
prose
guir
en
él,
lo
dejó
al
cuidado
del
Ayuntamiento;
limitándose
solamente
:á
los
actos
reli-
giosos,
ó
finalmente,
si
entidiado
el
fervor
con
el
discurso
del
tiempo
concluyó
del
todo.
En
esa
oscuridad
é
incertidumbre
opinan
algunos:
que
la
Cofradia
que
á
fines
del
siglo
16
existía
en
la
iglesia
de
la
Merced,
con:el
titulo
del
Nombre
de
Maria,
era
la
her-
mandad
de
que
se
acaba
de
hacer
mérito,
fundados
en
el
desconocido
orígen
de
aquella,
en
la
ignorancia
«acerca
de
los
ulteriores
pasos
de
esta,
y
mas
que
nada,
en
aconteci_
mientos
posteriores
que
despues
reseñaremos.
Que
la
her
'
.mandad
de
las
niñas
huérfanas
en
virtud
á
las
traslaciones
que
esperimentó
la
casa
hospitalaria,
se
situara
en
la
igle-
siá
de
la
Merced,
y
adoptase
el
instituto
de
co/radía:
ora
porque
dejara
el
cuidado
de
las
niñas
á
cargo
del
Ayunta-
19
x
28
dE
miento,
su
protector;ora
porque
se
uniese
á
alguna
de
las
muchas
cofradías
que
existian
y
se
fundaban
en
aquella
época,
Ó
por
alguna
otra
causa
desconocida,
nada
tiene
de
extraño;
pero
que
esto
sucediera
no
puede
afirmarse
cuando
faltan
datos
que
lo
evidencien.
En
medio
de
tales
conjetu-
ras,
lo
que
no
admite
duda,
es
la
existencia
de
dicha
cofra=
día,
enla
Iglesia
de
los
Padres
Mercedarios
caizados,
igno—
rándose
el
año,
y
las
particulares
de su
erección.
Establecida,
pues,
en
el
referido
templo,
pagaba
todos
los
años
á
la
comunidad
por
su
estancia
en
él,
100
reales,
y
-
800
los
años
que
hacia
estación;
la
cual
tenia
lugar
en
la
tarde
del
juéves
santo;
además
de
otros
emolumentos,
con
que
contribuia
por
las
festividades
que
celebraba.
Entre
los
her—
manos
de
esta
Cofradía
se
contaban
los
escribanos
públicos
_do
Sevilla;
y
aun
cuando
de
la
primera
mitad
del
siglo
XVII
no
tenemos
noticia
particular
suya,
es
de
creer,
que
“estuvo
entonces
floreciento,
como
casi
todas
en
aquel
tiem-
po;
haciendo
estación
con
frecuencia.
Posteriormente,
y
de
resultas,
sin
duda,
de
la
peste
de
1649,
esperimentó
tanta
decadencia,
que
llegó
casi
4
extinguirse.
En
este
estado,
y
hallándose
sus
Imágenes,
quizás
por
dicha
causa,
en
un
al-
tar
debajo
del
coro,
colocadas
en
un
tabernáculo
estrecho
y:
cerrado,
en
que
apenas
cabian,
ocurrieron
algunas
desave-
noncias
entre
la
comunidad
y
los
pocos
cofrades
que
habian
quedado.
Con
este
motivo,
uno
de
ellos
acudió
el
año
de
1666
al
Ayuntamiento;
y
haciendo
mérito
del
estado
triste
en
que
se
hallaba
la
Corporación,
solicitó
que
mientras
ésta
se
restablecia
y
hallaba
iglesia
donde
situarse,
se
le
per
mitiera
colocar
sus
Imágenes
en
la
capilla
del
estableci-
miento
de
Niñas
Huérfanas
por
estar
desocupada.
Dada
cuenta
de
esta
peticion
en
cabildo
de
12
Febrero
del
propio
año
de
1666,
hubo
grande
oposicion
á
su
admi-
sion,
por
dos
terceras
partes
de
los
Capitulares;
mas
sin.
embargo
votada,
obtuvo
resolucion
fayorable
con
el
tercio
de
los
votos
de
la
justicia;
cuya
discusión
duró
desde
las
nueve
de
la
mañana
hasta
las
tres
de
la
tarde.
En
su
vir=
e
lo
tud,
el
solicitante
llevó
una
noche
de
secreto
las
Imágenes
á
la
capilla
y
las
colocó
en
ella.”
Situada
la
corporación
en
este
Templo,
se
trabajó
des-
de
luego
en
su
fomento
con
tan
feliz
resultado,
que
logró
restablecerse
y
que
volviera
4
hacer
su
acostumbrada
esta—
ción.
Mas
no
pudiendo
salir
sus
pasos
por
la
puerta
que
aquel
tenía,
abrieron
una
grande,
á
un
lado,
de
la
parte
de
la
calle
del
Naranjo,
y
por
ella
verificaron
sus
salidas.
Los
pasos,
sin
embargo,
debieron
ser
de
no
muy
grandes
di-
mensiones,
en
razón
á
lo
pequeño
del
Templo;
y
aun
cuan-
do
no
tenemos
noticias
de
su
formas
y
delas
efigies
que
con—
tenian,
segun
indica
su
titulo,
en
el
pMmer
paso
se
repre=
sentaba
el
pasaje
de
la
bofetada
que
Ntro.
Señor
Jesucristo
recibió
delcruel
Malco
en
casa
del
Pontifice
Anás;
y
en
el
segundo,
es
de
creer
llevara
un
Crucifijo
la
Sma.
Virgen
y
San
Juan,
por
conservarse
hasta
el
presente
estas
Imágenes
todas
de
regular
mérito,
4
no
ser
que
el
Cristo
Crucificado-
fuese
en
un
paso
solo;
en
cuyo
caso
eran
tres.
Mas
lo
proba=
ble,
es
que
llevara
dos,
por
la
poza
extensión
del
Templo.
Dicese,
que
algunos
años
salió
esta
hermandad
de
la
parro—
quia
de
la
Magdalena;
lo
cual
verificaria
en
sus
últimos
años,
0
por
mayor
comodidad
en
su
salida,
Ó
porque
sus
pa-
sos
fuesen
ya
mayores
de
los
que
antes
sacara;
y
en
este
tiempo,
sin
duda,
cerró
la
puerta
que
abrió
con
el
objeto
an
tes
expresado.
Restablecida
la
hermandad,
no
obstante
habérsele
con-
cedido
el
uso
de
la
Iglesia
de
las
Huérfanas,
por
via
de
in-
terin,
y
hasta
que
lograse
su
fomento,
segunella
misma
so—
licitara,
no
llegó
á
salir
de
este
Templo,
ni
hizo
gestiones
que
sepamos
para
cumplimentar
lo
que
prometió.
Por
el
contrario
posesionada
de
él,
y
de
sus
llaves,
se
consideraba
y
titulaba
como
dueña;
diciendo
en
sus
escritos:
sita
en
su
Iglesia,
desentendiéndose
del
asilo
ú
hospicio
de
Niñas
huérfanas
á
quien
pertenecía.
El
Ayuntamiento
tampoco
la
obligó
€
traslatiat
se
€
otra
Iglesia,
permitiéndole
con
su
silencio
que
continuara
as
a
a
=
140
-
en
la
suya,
aunque
haciéndole
conocer
á
veces
su
propio
dominio
con
disposiciones
que
la
contuvieran
en
los
límites
dela
dependencia.
Asi
fué,
que
tratando
la
hermandad
de
quitar
por
su
autoridad
propia
la
tribuna
de
la
Capilla,
sabedor
de
esto
el
Ayuntamiento
acordó
en
2
de
Junio
1694,
la
no
ejecución
de
esa
obra
y
de
otra
cualquiera
en
el
Tem-
plo,
sin
darse
cuenta
al
administrador
de
la
casa
para
que
por
su
conducto
se
participara
4
la
Municipalidad;
disposi-
ción
que
se
notificó
á
los
oficiales
de
la
hermandad.
Sin
em-
bargo
de
esto,
4
los
cinco
ó
seis
meses
despues,
la
hermandad
rompió
la
pared
maestra
dela
casa
y
abrió
un
postigo
á
la
sa-
eristia.
'
.
Posteriormente
necesitando
reparo
el
arco
coral
de
lo
que
figuraba
Capilla
mayor,
dispuso
el
Ayuntamiento
ú
sus
espensas
la
obra;
cometiendo
su
inspección
al
diputado
D.
Alonso
Pinto
de
Dala
Garavito,
caballero
de
la
órden
de
Santiago
y
Veinticuatro
de
esta
ciudad.
Entóncesse
colocaron
sobre
dicho
arco
las
armas
de
la
Municipalidad,
y
en
sus
pa-
rodes
inscripciones
y
un
rótulo
que
decía
asi:
“A
honra
y
gloria
de
Dios
Ntro.
Señor
y
de
su
Sma.
Madre,
por
acuer-
do
del
nobilísimo
Cabildo
de
esta
Ciudad
de 22
de
Febrero
de
1666,
se
colocó
en
esta
Capilla
la
Imágen
del
Santísimo
Cristo
del
Mayor
Dolor,
siendo
diputado
el
Sr.
D.
Alonso
Pinto
de
León
Ci
caballero
del
órden
de
Santiago
y
Veinticuatro
de
esta
Ciudad.
”
Poco
tiempo
después,
la
hermandad
mandó
pintar
las
paredes
de
la
Capilla,
picando
y
borrando
las
inscripciones
y
el
indicado
rótulo;
y
en
su
lugar
puso
este:
“Por
acuerdo
del
Ilustrisimo
Cabildo
y
Regimiento
de
esta
Ciudad,
del
añopasado
de
1666,
se
dió
el
uso
de
esta
Capillad
la
herman-
dad
del
Santísimo
Cristo
del
Mayor
Dolor,
quien
en
dicho
año
la
renovó
y
ahora
lo
hace
de
nuevo
este
año
de
1696.
Con
posterioridad,
y
con
ocasion
sin
duda
de
la
deca
dencia
que
esperimentó
el
establecimiento
de
las
Niñas
quitó
la
hermandad
la
noticia
ó
memoria
escrita
que
exis=
»
-
141
-
tia
en
la
capilla
de
la
antigivedad,
fundación
y
erección
de
la
casa;
el
cepillo
de
la
limosna;
el
cuadro
que
estaba
enci-
ma
de
la
pila
del
agua
bendita,
en
el
que
se
representaba
úá
la
Sma.
Virgen
amparando
bajo
su
manto
á
las
niñas,
y
le
inscripcion
que
tenia
la
pintura
colocada
sobre
la
puerta,
por
la
parte
de
la
calle,
que
espresaba
ser
aquella
iglesia
y
casa
del
Asilo
de
las,
Niñas
huérfanas.
A
mas
de
esto,
puso
sus
armas,
tanto
en
los
retablos
de
sus
Imágenes
como
en
los
demás
de
la
capilla,
quitando
las
del
Ayuntamiento.
En
fin,
la
hermandad
no
queria
poseer
el
templo
á
medias;
as-
Ape
á
su
absoluto
dominio
y
á
que
se
le
tuviera
Po
seño—
ra
de
él.
De
tan
arrojadas
empresas
quieren
deducir
eS
se-
gun
insinuamos
ántes,
que
esta
hermandad
era
la
fundada
por
el
P.
Calahorrano;
pero
con
mayor
probabilidad
puede
inferirse
lo
contrario;
pues
si
fuese
la
misma,
lejos
de
que-
rer
acabar
con
unas
memorias
que
tanto
la
honraran,
hu-
biera
preocurado
la
conservacion
y
perpetuidad
de
las
mis—
mas.
Lo
único
que
sabemos
posteriormente
de
esta
cofradía,
es
que
por
los
años
de
1720
á4
1730
compró
á
la
de
las
Siete
Palabras
su
paso
Ó
pasos
que
pagó
á
plazos
muy
largos;
pues
en
1733
era
deudora
aun
de
cantidad
de
reales;
y
que
hizo
su
última
estación
en
el
año
de
1745.
Despues
fué
en
decaden-
cia
hasta
el
punto
de
quedar
extinguida
a
Pra
del
presente
siglo.
El
estable
cimiento
de
las
huérfanas
vino
también
á
tan
deplorable
estado
á
fines
del
pasado
siglo,
que
llegó
á
que—
dar
reducido
á
sólo
ocho
niñas
con
una
mujer
que
las
acom-
pañaba
por
las
calles
recogiendo
limosnas
para
$u
sus-
tento.
Considerando
el
Ayuntamiento
lo
útil
que
sería
trasla-
dar
estas
criaturas
al
Beaterio
de
la
Sma.
Trinidad,
porque
entre
otras
ventajas
reportarian
la
de
una
educación
más
esmerada,
á
solicitud
del
Sor.
D.
Bartolomé
Cabello
se
ve—
rificó
la
incorporación
en
9
de
Abril
de
1795;
reservándose
el
Ayuútamiento
el
nombramiento
de
las
ocho
plazas
en
+
pS
142
=
sus
vacantes,
que
corresponden
al
diputado
qne
por
tiempo
qe
fuere.
A
Sin
embargo
de
esta
traslación
quedó
la
iglesia
de
las
E
-——Jhruérfanas
en
la
forma
que
ántes;
empero,
habiendo
conclui-
|
do
del
todo
la
Cofradía,
y
no
dándose
por
esta
causa
culto
alguno
en
ella,
fueron
llevados
sus
altares
é
Imágenes
al
di-
cho
Beaterio;
en
cuya
iglesia
subsisten
las
Sagradas
Efigies
dle
la
Cofradia.
La
del
Señor
de
la
Bofetada
en
el
altar
in-
mediato
á
la
puerta,
al
lado
del
Evangelio,
y
en
frente
el
Señor
Crucificado,
la
Virgen
y
$.
Juan.
Aquella
iglesia
aunque
desalojada
continuó
en
su
pro-
pia
forma,
sin
uso
ni
destino
hasta
nuestros
dias,
que
se
si-
tuó
en
ella
una
escribania
primeramento,
y
después
otros
establecimientos.
Entónces
perdió
su
aspecto
esterior
de
|
templo;
pues
derribada
la
portadita
de
su
entrada,
que
co=
$
mo
dijimos
ántes
miraba
á
la
plaza
de
la
Magdalena,
se
8
colocó
una
reja
de
ventana
en
su
lugar,
y
después
una
puer—
ta,
segun
permanece.
COFRADIA
DEL
SANTÍSIMO
CRISTO
DE
BURCOS
Y
NEGACIONES
Y
LÁGRIMAS
DEL
.
PRÍNCIPE
DE
LOS
APÓSTOLES
S.
PEDRO,
ESTABLECIDA
EN
LA
PARROQUIA
DE
ESTE
NOMBRE.
Esta
hermandad
fué
erigida
en
memoria
de
la
lamenta—
ble
caida
del
Priíncipede
los
Apóstoles
negando
al
Señor
y
para
recordar
también
su
arrepentimiento
y
lágrimas.
Mas
tan
escasas
son
sus
noticias
que
muy
poco
podemos
decir
de
ella.
Se
componia
de
los
Estudiantes
de
esta
Universidad;
y
aunque
no
consta
el
año
de
sufundación
debió
ser
á
fines
del
1
siglo,
XVI,
por
el
lugar
que
“ocupa
en
el
señalamiento
de
'
-
143
-
sitio.
Su
establecimiento
fué,
segun
se
asegura,
en-la
Par-
roquial
de
San
Pedro;
causa
sin
duda
que
impulsó
á
los
fundadores
para
escoger
el
paso
de
las
negaciones
para
mis-
terio
de
su
cofradia.
También
estuvo
constituida
bajo
los
auspicios
y
protección
de
Jesucristo
Crucificado
con
el
titulo
de
Burgos,
por
la
devoción
que
tuvieran
los
mismos
al
célebre
y
milagroso
Crucifijo
que
con
el
propio
nombre
se
venera
en
la
Iglesia
de
los
Padres
Agustinos
de
la
ciudad
de
Burgos.
La
advocación,
empero,
de
la
Imágen
de
la
San-
tisima
Virgen
es
ignorada.
Afírmase
también,
que
habiendo
salido
esta
herman-
dad
de
la
Parroquia
de
San
Pedro,
estuvo
situada,
aunque
de
un
modo
transitorio,
en
diferentes
Templos;
haciendo
de
ellos
sus
estaciones
la
Semana
Santa;
mas
en
el
que
su
resi-
dencia
tuvo
ya
un
carácter
mas
permanente,
fué
en
el
de
San
Ildefonso.
Nada
se
dice
de
esta
cofradia
en
el
arreglo
de
1623,
ni
el
Abad
Gordillo
habla
de
ella
una
palabra,
tal
vez
por
ha-
llarse
entónces
en
decadencia.
De
las
reglasque
la
dirigian,
de
sus
acontacimientos
y
particularidades
nada
sabemos.
Por
la
pérdida
de
sus
papeles
consta,
no
obstante,
que
su
estación
tenia
lugar
en
la'
tarde
del
viérnes
Santo;
ignoran-
do
la
forma
y
número
de
sus
pasos
que
debieron
sertres,
á
no
ir
la
Sma.
Virgen
en
el
paso
del
Sto.
Cristo.
Su
última
salida
se
verificó
de
la
Iglesia
delos
Menores,
en
la
tarde
del
juéves
Santo
del
añode
1727.
Después,
segun
parece,
volvió
á
situarse
en
San
Pedro,
extinguiéndose
al
poco
tiempo.
La
causa
de
su
conclusión
nos
es
desconocida;
algunos
la
atri-
buyen
á
disposición
de
la
autoridad
por
algunas
irreveren-
cias
cometidas.
-Desus
Imágenes
solo
se
conserva
en
la
actualidad
la
del
'Smo.
Cristo
de
Burgos,
venerada
en
la
Parroquia
de
San
Pedro
en
una
Capillamuy
adornada
por
la
piedad
deal
gunas
personas
devotas;
y
aun
cuando
en
el
propio
altar
es-
tán
colocadas
las
efigies
de
la
Sma.
Virgen
y
del
Evange-
7
144
-
lista,
son
distintas
estas
Imágenes
de
las
que
la
hermandad
poseia..
Su
escudo
segun
se
Qube
era:
un
trozo
de
columna
con
un
gallo
encima.
412
COFRADIA
DE
NTRO,
PADRE
JESÚS
DEL
SILENCIO,
DESPRECIO
DE
HERODES
Y
MARIA
SANTÍSIMA
DE
LA
AMARGURA,
ESTABLECIDA
EN LA
PARROQUIA
DE
SAN
JUAN
BAUTISTA,
VULGO
DE
LA
PALMA.
Hablando
de
esta
Cofradía
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon
hace
una
reseña
histórica
nada
exacta
de
la
de
Ntra.
Sra.
de
la
Iniesta,
suponiendo
entre
otras
cosas:
que
habiéndoso
perdido
esta
corporación
por
la
peste
de
1649,
tuvo
princi-
pio
pocos
años
despues
la
del
Silencio,
de
lo
que
infiere:
que
la
existencia
de
ésta
se
debió
á
los
hermanos
de
aquella,
salvados
de
tan
terrible
calamidad,
que
refundieron
ó
con—
tinuaron
su
antigua
Cofradía,
variando
el
titulo
de
Iniesta
que
hasta
entónces
tuviera
la
Imágen
de
la
Virgen,
en
el
de
la
Amargura.
Semejante
aserto,
consignado
sin
duda,
por
no
haber
visto
D.
Félix
papel
alguno
de
la
Cofradía
de
la
Iniesta,
es
de
todo
punto
inexacto,
como
se
evidenciará
cuando
hablemos
de
esta
corporación;
pues
aunque
modifi-
cados
sus
estatutos
respecto
á
la
procesion
de
semana
santa,
consta
su
existencia
en
la
época
en
que
se
erigió
la
del
Si-
lencio,
sin
haberla
perdido
hasta
nuestros
dias.
Pudo,
em-
pero,
suceder,
que
el
disgusto
ocasionado
por
la
reforma
de
la
regla
de
la
Iniesta
diese
causa
en
los
hermanos
descon—
tentos
para
retirarse,
y
que
en
su
lugar
fundaran
la
del
Si-
-
145
-
lencio;
aunque
no
deja
de
ofrecer
duda
el
periodo
de
años
transcurrido
de
uno
á
otro
acontecimiento.
Prescindiendo,
pues,
de
cuanto
en
el
particular
ocurrir
pudo,
es
indudable,
que
la
hermandad
del
Silencio
fué
una
creación
del
todo
nue
va,
separada
é
independiente
de
la
Cofradia
de
la
Iniesta.
El
principio
de
la
que
describimos,
fué
á
fines
del
siglo
'
XVII,
en
la
Iglesia
parroquial
de
S.
Julian;
y
su
primera
regla
se
aprobó
en
2
de
Júnio
de
1696,
por
D.
José
de
Bayas,
provisor
y
vicario
general,
por
el
Ilustrisimo
Señor
D.
Jái-
me
de
Palafox
y
Cardona,
Arzobispo
de
Sevilla;
marcándo-
sele
para
su
estación
el
domingo
de
Ramos,
4
petición
fis—
cal,
por
no
haberse
designado
dia
fijo
en
la
regla.
Esta
Co-
fradia,
como
todas
generalmente
las
que
lo
son
por
funda-
ción,
se
ha
distinguido
siempre
con
el
titulo
del
Señor,
y
no
con
el
de
la
Virgen,
como
dice
el
Sr.
Gonzalez
de
Leon;
el
que
supone
la
aprobación
de
sus
primeros
estatutos
en
1697.
Constan
estos
de
18
capitulos,
en
los
que
se
previene
la
estación
de
penitencia
(1),
y
la
celebración
de
una
fiesta
en
la
dominica
primera,
despues
de
la
octava
de
la
'Natividad
de
la
Sma.
Virgen,
con
visperas
y
comunión;
en
la
tarde
de
cuyo
dia
debian
visitar
los
hermanos
el
hospital
que
se—
ñalara
el
beneficiado
de
S.
Julián
(2);
debiendo
asimismo
hacerse
honras
generales
por
los
difuntos
en
el
mes
de
No-
viembre
(3).
El
domingo.
de
Ramos,
12
de
Abril
de
1699
hizo
su
N
primera
estación,
llevando
prestada
la
Imágen
de
Dolores.
de
la
hermandad
de
la
Iniesta,
por
no
tenerla
todavia
pro-
pia.
En
este
año
era
mayordomo,
Luis
de
los
Reyes;
Alcal-
des,
Pedro
Hernandez
y
Pedro
Ramirez;
Escribano,
Matías
Alonso
Lopez;
Hermano
mayor,
Francisco
de
Cava;
Prioste,
Juan
José
y
Fiscal,
Francisco
de
Bergara;
siendo
de
adver-
tir,
que
el
órden
de
oficios,
del
modo
aquí
espresado,
está
es-
erito
en
un
libro
de
actas,
que
aun
cuando
émpieza
en
1710,
»
(1)
Lana
AE
la
regla.
(2)
Ca]
(5)
Ci
20
AA
in
nn
146
-
hace
mérito
de
estos
particulares.
Posteriormente
consta
la
salida
de
la
Cofradía
en
los
años
de
1701,
1702
y
1714;
ha-
biéndola
practicado
en
miércoles
santo
este
último
año,
y
los
demás
en
domingo
de
Ramos.
En
1715
acordó
no
hacer
estación,
y
que
en
su
lugar
se
«costeara
el
manto
de
la
Virgen
y
otras
cosas;
mas
efectuó
la
salida
el
año
de
1718,
última
vez
que
aparece
practicada
de
la
Iglesia
de
S.
Julian.
En
virtud
de
providencia
del
provisor
de
17
de
Agosto
de
1723,
siendo
hermano
mayor
Juan
Ortiz,
y
mayordomo
Francisco
Estrada,
celebró
cabildo
general
el
domingo
22
de
dicho
mes
y
año,
con
asistencia
de
72
hermanos,
y
de
los
notarios
eclesiásticos
D.
José
Matías
de
Zuñiga
y
D,
Diego
Martin
de
la
Espada,
que
lo
autorizaron;
en
el
que
acordó
trasladarse
á
la
parroquia
de
S.
Juan
de
la
Palma,
por
diferentes
motivos
y
para
mayor
culto
y
aumento
de
la
cofradía.
Los
motivos
de
esta
determinación
aunque
el
acta,
no
lo
expresa,
eran:
desavenencias
con
el
cura
de
San
Julian
como
lo
prueba
el
acontecimiento
que
tuvo
lugar
el
12
de
Marzo
de
1724;
en
el
que
estando
reunida
la
hermandad
pa-
ra
celebrar
cabildo
y
determinar
si
había
de
hacer
estación
el
miércoles
Santo,
no
consintió
el
cura
de
dicha
Parroquia
de
San
Julian
que
lo
efectuaran
en
su
Iglesia,
y
echó
á
todos
los
hermanos
á
la
calle,
sin
que
hubiesen
dado
para
ello
mo-
tivo
alguno.
La
corporación
entónces,
pasó
á
la
Iglesia
de
Sta.
Lucia,
y
con
licencia
de
su
párroco
celebró
en
ella
el
cabildo,
acordando
la
salida
de
la
cofradía,
si
se
reunian
las
cantidades
suficientes,
y
encaso
contrario
que
se
invirtiera
lo
recaudado
en
proseguir
el
pleito;
dando
al
efecto
facultad
y
poder
al
mayordomo
y
Oficiales.
No
sabemos
á
que
pleito
se
referiría
este
acuerdo;
pues
consta
que
en
aquella
época
tuvo
dos
la
hermandad:
uno
con
los
beneficiados
de
San
Julian;
sobre
la
propiedad
de
una
Imágen
de
Ntra.
Sra.
de
Guadalupe,
cuyo
cesito
descono-
cemos;
y
otro
con
Juau
Millan,
mayordomo
que
había
sido
de
la.
corporación,
el
cual
se
oponía
á
la
traslación.
El
re-
=
147
-
sultado
de
este
es
conocido,
por
acuerdo
celebrado
en
30
de
Noviembre
de
1724,
en
el
que
se
dió
cuenta
de
haberlo
ga-
nado
la
hermandad.
Esta
á
pesar
de
los
indicados
obstácu-
los
llevó
adelante
su
proyecto
de
traslación,
obteniendo
en
San
Juan
de
la
Palma
la
Capilla
última
de
la
nave
del
Evangelio,
por
cesión
de
D.
Francisco
de
Esquivel
Medina.
y
Barba,
su
actual
patrono,
como
descendiente
de
“Alonso
de
Esquivel,
Comendador
de
Castilleja
en
la
órden
de
San-
tiago,
su
fundador
y
dueño,
segun
lo
manifestaba
un
letrero
puesto
enel
banco
de
su
antiguo
retablo
que
decia:
Este
retablo
mandó
hacer,
y
poner
en
esta
su
Capilla,
Alonso
de
Esqui-
-
vel,
Comendador
de
Castilleja
de
la
Cuesta,
á
honor,
y
reverencia
de
Ntra.
Señora
la
Madre
de
Dios
de
él
Bienaventurado
Santiago
su
Patron,
y
de
la
Bienaventurada
Santa
Catalina
martir.
Año
de
1512
(1).
Esta
Capilla
es
de
regular
estención
y
bonita;
aunque
algo
la
desfigura
el
arco
que
á
su
entrada
tieno,
por
Jo
bajo
y
ancho
de
su
espesor;
defecto
que
la
corporación
trató
de
en—
.
mendar,
mas
informaron
los
inteligentes
no
ser
posible,
á
causa
de
estar
la
escalera
del
campanario
en
uno
de
los
es-
tribos
del
mismo
arco.
En
Cabildo
de
25
de
Junio
de
1724
se
Le
otorgó
y
firmó
por
parte
de
la
hermandad
la
escritura
de
la
cesión
de
la
Capilla
por
ante
el
escribano
público
D.
Manuel
Martinez;
tomando
en
seguida
ó
poco
despues,
posesión
de
la
misma,
pues
en
27 de
Agosto
del
mismo
año
celebró
ya,
en
ella
un
cabido;
aunquela
traslación,
segun
parece,
no
tuvo
lugar
hasta
fines
del
espresado
año,
ó
principios
del
siguiente..
En
domingo
1.”de
ata
de
1727
acordó
no
hacer
es—
tabión;
y
que
con
su
importe
se
ejecutase
la
obra
necesaria
para
colocar
las
Imágenes
en
la
nueva
Capilla.
En
20
de
Eebrero
del
siguiente
año,
determinó
también
que
no
saliera
la
Cofradía
para
concluir
cón
su
costo
el
altar,,
(D)
Anales
de
Zúñiga,
año
de
1500.
ISS
atributos
do
pasión.
En
los
costados
hay
además
16
pintu-
ras
con
otros
tantos
profetas,
y
varios
adornos
en
los
otros
lados.
Lleva
asímismo
este
paso,
en
la
delantera
dos
ángeles
mancebos
arrodillados
en
actitud
llorosa,
obra
del
indicado
Hita
del
Castillo,
y
otros
pequeños
de
distinto
autor
en
los
remates
de
la
peana.
Las
circunstancias
que
reune
este
pa—
so,
lo
constituyen
en
úno
de
los
mejores
y
más
vistosos
de
Sevilla;
siendo
el
de
mayor
dimensión
despues
del
de
Santa
Catalina.
La
Sma.
Virgen
y
el
Evangelista
van
en
la
otra
pa-
tihuela,
sobre
peana
de
madera
plateada,
de
muy
buen
per-
fil
y
airosa,
bajo
palio
de
terciopelo
negro
con
fleco
de
oro,
sostenido
por
doce
hermosas
varas
de
cobre
plateadas.
La
Señora
viste
túnica
de
terciopelo
morado
bordado
de
oro
y
manto
de
igual
clase,
negro.
San
Juan
lleva
también
ves-
tido
de
terciopelo
con
ricas
bordaduras
de
oro.
-
El
escudo
que
usa
esta
hermandad
es
la
Cruz
de
San
Juan;
y
disfruta
de
muchas
gracias
é
indulgencias,
estando
agregada
á
varias
órdenes
religiosas.
La
Capilla
en
que
reside
tiene
dos
altares
modernos,
jaspeados
y
dorados.
En
el
principalse
venera
la
Imágen
del
Señor,
y
enel
otro
la
de
la
Sma.
Virgen
y
el
Evangelista.
A
los
lados
de
aquel
sobre
peanas
colocadas
en
la
pared
hay
pequeñas
Imágenes
de
San
Ignacio
de
Loyola
y
San
Fran-
cisco
Javier.
La
Capilla
está
muy
decorosa,
parte
forrada
de
papel
de
color,
y
lo
demás
pintado,
rodeándola
un
zócalo
de
madera;
obra
todo
de
estos
últimos
años.
Goza
además
de
sacristía,
sala
de
cabildo
con
otros
pequeños
cuartos
que
labró
en
terreno
que
adquirió
en
18
de
Setiembre
de
1750
de
la
autoridad
eclesiástica
por
ante
el
notario
D.
José
Nicolas
de
Arce,
y
fuera
de
la
Iglesia,
pero
én
su
misma
plazuela
tiene
almacen
para
los
pasos,
y
en
otro
tiempo
le
perteneció
la
casa
contigua
que
sobre
él
pisa.
O
COFRADÍA
DE
LOS
AZOTES
QUE
SUFRIÓ
NUESTRO
AMABILÍSIMO
REDENTOR
ATADO
Á
LA
COLUMNA,
SANTO
CRISTO
DE
LA
PÚRPURA
Y
MARÍA
SANTÍSIMA
DE
LA
VIC-
TORIA,
ESTABLECIDA
EN
LA
IGLESIA
DE
NUESTRA
SEÑORA
DE
CONSOLACION,
DEL
EXCONVENTO
DE
PADRES
TERCEROS.
,
Esta
hermandad,
dedicada
4
contemplar
la
sangrienta
]
:
flagolación
de
nuestro
Señor
Jesucristo
en
su
Pasión
dolo
|
rosa,
tuvo
principio
por
los
años
de
1563;
en
la
Iglesia
de
f
San
Benito
de
Calatrava;
siendo
aprobada
su
primitiva
re-
gla
el
lúnes
16 de
Mayo
de
1569,
por
D.
Cristóbal
de
Padi-
lla,
provisor
sede
vacante,
y
por
ante
el
notario
Francisco
Aragonés.
Se
ignora
quienes
fueron
los
fundadores,
y
sus.
+
primeroscofrades;
mas
de
seguro
no
lo
pudieron
ser
los
ope-
rarios
de
la
fábrica
de
Tabacos,
d
quienes
después
pertene-
ció,
en
razón
á
que
no
hubo
en
Sevilla
establecimiento
de
esa
clase
hasta
el
siglo
17.
Los
primeros
estatutos
de
esta
corporación
constan
de
19
capitulos,
en
los
que
se
dispone:
que
el
domingo
de
Ra-
mos
haya
cabildo,
en
el
que
se
predique
álos
hermanos;
y
que
acabado
el
sermon
se
encargue
á
los
mismos
que
confiesen
y
comulguen
el
dia
de
la
procesión,
4
fin
de
que
la
peniten-
cia
fuese
mas
acepta
á
Dios,
mediante
los
méritos
de
su
Pasión
y
sangre
que
derramó.
(1)
El
juéves
Santo
después
de
coloca—
:N
do
S.
M.
en
el
monumento
eran
preguntados
los
hermanos
por
los
Oficiales
sobre
el
cumplimiento
de.lo
encargado
el
domingo,
se
procuraba
lo
hiciera
aun
cuando
solo
pudiese
confesar;
porque
el
tal
hermano,
dico,
lleve
algun
consuelo
espi-
ritual
(2).
o
>
(1)
Cap.
3
de
la
regla.
:
(2)
Dicho
eap.
3.
AITANA”
FE»
k
$
1
sa
MA
PEA
ein,
=
156
-
La
estación,
por
razón
de
su
instituto
particular,
era
de
disciplina;
y
tenia
lugar
en
la
noche
del
juéves
Santo,
debiendo
asistir
á
ella
todos
los
cofrades
que
se
hallasen
hasta
tros
loguas
de
la
Ciudad,
con
la
pena
de
seis
reales
el
que
no
lo
hiciera.
El
traje
que
llevaban,
segun
palabras
de
su
regla,
era:
una
tunica
de
angeo
ó
presilla,
y
que
otro
mas
delgado
lienzo
no
pueda
ser,
con
un
capirote
redondo
y
una
soga
de
esparto
ceñi—
da,
conuna
insignia
en
los
pechos
que
demuestre
nuestra
advo=
cación;
y
de
media
pierna
abajo
descalzos,
y
que
el
que
estuvie—
re
enfermo
pueda
llevar
una
alpargate.
En
la
cofradia
debia
irun
estandarte
de
color
de
púrpura,
con
Cruz
colorada,
y
las
varas
de
gobierno
eran
moradas.
(1)
Al
regresar
la
hermandad
de
su
estación
estaban
«pre-
paradas
varias
vasijas
grandos,
con
vino
cocido,
arrayan
>
en
polvo,
laurel,
rosas,
violetas
y
romero
para
que
se
lava-
ran
los
disciplinantes
de
sus
heridas;
en
cuya
operación
de-
bian
asistirles
los
hermanos
que
por
justas
causas
no
hu-
biesen
ido
en
la
procesión;
y
si
de
estos
no
había,
los
de
luz;
no
pudiendo
cofrade
alguno
escusarse
sin
ser
penado
en
una
libra
de
cera.
(2)
La
fiesta
principal
de
la
hermandad
se
celebraba
el
dia
de
la
Circuncisión
del
Señor,
con
la
mayor
solemnidad
posible,
debiendo
asistir
á
ella
todos
los
hermanos,
dando
un
real,
y
el
que
faltaba
era
multado
en
una
libra
de
cera.
Ordena
también
la
regla
la
celebración
de
honras
un
lúnes
después
de
la
fiesta
de
Todos
Santos,
con
vigilia
el
dia
ántes;
y
que
el
último
domingo
de
mes
se
cantara
una
mi-
sa
solemne
en
honor
de
la
Pasión
y
por
las
almas
del
pur-
gatorio.
(3)
(1)
Cap.5y
6.
(2)
Cap.
.
(5)
Caps.
$8,
12
y
41.
3
eS.
pe,
ci
En
la
forma
indicada
hacia
estación,
esta
hermandad,
lenorándose
al
punto
dó
se
dirigiese;
y
aunque
las
orde-
nanzas
nada
dicen,
es
de
creer
llevara
en
la
procesión
un
paso
del
misterio
de
su
meditación
y
título,
pues
asi
lo
per—
suaden
el
ejemplo
de
otras
corporaciones,
y
el
veral
prin-
cipio
de
su
regla
una
estampa
con
la
Imágen
del
Señor
ata—
do
á
la
columna.
De
la
Iglesia
de
San
Bonito
se
trasladó
esta
hermandad
á
la
Parroquia
de
San
Miguel,
situándose
en
tuna
de
sus
Capillas.
Causó,
sin
duda,
esta
os
el
deseo
de
hacer
mas
comoda
la
estación
de
NA
Santa,
y
de
facilitar
la
asistencia
de
los
hermanos
á
todos
sus
actos.
Se
sabe
tam-
bién,
que
esta
corporacion,
en
la
tarde
del
26
de
Enero
de
1606
hizo
estación
á
San
Agustin,
con
la
cofradía
de
las
Tres
Necesidades
para
visitar
el
Santo
Crucifijo;
habiendo
en
la
mañana
de
este
dia
costeado
función
ádicha
Imágen
la
comunidad
de
S.
Francisco
de
Paula.
Consta
asimismo,
que
era
una
do
las
cofradías
que
á
principios
del
siglo
17
asistie-
ran
á
la
procesión
de
Córpus,
y
á
la
de
la
Bula
de
Cruzada.
El
domingo
de
Cuasimodo,
18
de
Abril
de
1610,
reuni-
dos
los
hermanos
en
cabildo
en
su
Capilla
de
San
Miguel,
hicieron
cinco
aditamentos
ú
la
regla,
siendo
uno
de
ellos,
elnombramiento
de
hermano
mayor.
En
este
tiempo,
eran
Alcaldes:
Fernando
de
Ayala
de
Belmonte
y
Andrés
de
Ribera;
fiscal,
Bernardo
de
Criales;
mayordomo,
Juan
de
Cureña
y
secretario,
Gaspar
de
Alucmada.
En
18,
tambión
de
Abril,
del
siguiente
año
de
1611,
reunidosigualmente
los
cofrades
para
hacer
elecciones
y
otros
particularos,
acorda—
ron
11
adiciones
más,
á
la
regla,
siendo-objeto
de
algunas
de
ellas,
designar
las
atribuciones
del
hermano
mayor.
Es-
te
cargo
lo
desempeñaba
entónces,
el
referido
Fernando
de
Ayala
de
Belmonte:
los
demás
oficiales
eran,
los
que
siguen:
Lázaro
de
Pantoja,
Alcalde;
Mateo
de
ObRiGON:
fiscal;
Juan
de
la
Cruz,
mayordomo;
Bomiéndo
de
Criales,
dipotsas
ma-—
yor;
ado
Ramirez,
Prioste
y
Cristóbal
de
Saavedra,
secretario.
-
158
-
En
este
mismo
año
se
trasladó
esta
hermandad
á
la
Iglesia
de
los
Terceros,
y
se
agregó
por
la
reducción
de
co-
fradias
de
1623
á
la
de
la
Sagrada
Cena.
Constituida,
después,
oon
la
independencia
que
¿ntes
tuviera
por
es-
critura
de
16
de
Diciembre
de
1674
ante
Jacinto
Me-
dina,
tomó
á
censo
una
Capilla,
el
cual
redimió
en
1690.
Ninguna
otra
particularidad
resulta
de
esta
cofradía
hasta
el
último
tercio
del
siglo
precedente,
por
carecer
de
libros
antiguos;
se
sabe
no
obstante,
que
acompañaba
á
la
comuni-
daden
losoficios
de
juéves
y
viérnes
Santo
y
otros
actos;
y
que
continuó
haciendo
estación
los
años
que
su
posibilidad
lo
permitia.
En
la
que
efectuó
el
juéves
Santo,
27
de
Marzo
Pa
a
de
1777
le
llovió,
y
quedaron
sus
pasos
en
la
Catedral,
has—
ta
el
Domingo
13
de
Abril,
que
fueron
llevados
en
procesión
á
su
Iglesia,
saliendo
el
cabildo
4
despedirlos
hasta
la
puer-
ta
de
San
Miguel,
con
Cruz,
ciriales,
preste
y
diáconos,
to-
dos
con
velas;
en
cuyo
sitio
vueltos
lospasos
y
dicha
la
An-
tifona
y
Oracion,
se
retiró
el
cabildo,
continuando
la
proce=
sion
con
la
música
y
seis
colegiales,
en
cada
paso,
con
ha-
chas
de
cuatro
pabilos,
que
dejaron
á
Ja
hermandad
con
la
cera
de
los
pasos.
/
En
4
de
Setiembre
de
1790
aprobó
su
nueva
regla
el
Consejo
de
Castilla;
y
en
24
del
mismo
mes
y
año
espidió
la
real
provisión.
be
Consta
esta
regla
de
12
capítulos,
en
la
que
se
previe-
ne:
que
el
domingo
de
Ramos
haya
cabildo,
en
el
que
se
exhorte
á
los
hermanos
á
confesar
y
comulgar
el
juéves
Sto..
segun
disponian
las
primeras
ordenanzas,
para
que
la
esta—
ción
produzca
efectos
de
devoción
y
ejemplo;
amistando
despues
a
los
que
estuvieran
reñidos
(1).
Ordena
asimismo
la
cele-
bración
de
una
fiesta
el
dia
de
la
Circuncisión,
en
contem—
plación
y
memoria
de
las
penas
que
padeció
el
Señor
por
nos-
otros;
que
se
diga
todos
los
dias
festivos
una
misa
en
ho-
(1)
Cap.
6
de
la
nueva
regla.
pd
199
=
nor
y
reverencia
de
la
Pasión,
y
por
las
almas
del
purgato-
rio
(1);
y
que
el
primer
domingo
de
Todos
Santos
haya
hon-
ras
generales
(2).
Desde
el
año
de
1758
hasta
finalizar
el
siglo
pasado
hi-
zo
estación
en
los
años
de
1771,
1773,
1774,
1777,
1781,
1782
1787
y
1788.
Despues
estuvo
en
decadencia
hasta
el
año
de
1807,
que
volvió
4
efectuarla.
En
la
época
de
la
dominación
francesa
por
haber
sido
desalojada
la
Iglesia
de
los
Terce-
ros
estuvieron
las
Sagradas
Imágenes
de
esta
hermandad
en
la
parroquia
de
Santiago,
de
donde
volvieron
á
su
templo
y
capilla,
pasadas
aquellas
circunstancias.
En
1829
se
fomentó
mucho
esta
Cofradía;
y
despues
de
-
celebrar
un
solemne
Septenario,
con
asistencia
de
la
música
de
la
Catedral,
hizo
estacion
en
la
tarde
del
juóves
santo,
con
bastante
suntuosidad,
llevando
un
numeroso
acompaña-
miento.
En
el
siguiente
año
la
repitió
tambien.
Despues
no
volvió
á
efectuarla
hasta
el
año
de
1846,
que
lo
verificó
en
'
la
tarde
del
miércoles
santo,
saliendo
de
la
parroquia
de
Sta.
Catalina,
por
estar
entónces
de
obra
la
Iglesia
de
los
:
Terceros,
Ultimamente
ha
hecho
estación
en
los
años
de
1866,
1867,
1870
y
siguientes,
hasta
el
de
1880,
en
la
forma
quo
sigue:
los
dos
primeros
años,
el
de
1874
y
1876,
en
la
tardo
del
miércoles;
en
domingo
de
Ramos,
los
años
de
1870,
1871
y
1877;
en
lúnes,el
de
1875;
en
mártes,
en
1872,
y
en
juéves
los
años
restantes.
En
1854
asistió
con
el
paso
del
Señor
á
la
Cofradía
del
Santo
Entierro.
Por
el
relato
que
acaba
de
hacerse
se
ve
que
esta
her-
mandad
escaseaba
ántes
mucho
sus
salidas;
llamándonos
la
atención
que
esto
sucediera
en
lo
antiguo,
cuando
los
indi-
viduos
que
entónces
la
constitulan,
operarios
de
la
Fábrica
de
Tabaco,
eran
en
tanto
número.
En
la
Cofradía
lleva
ahora
dos
pasos:
el
primero
re-
presenta
la
sangrienta
flagelación
de
Ntro.
Sr.
Jesucristo.
-El
salvador
Divino
se
ostenta
atado
á
una
columna,
desnu—
(2)G:
an,
a
A
la
nueva
regla.
(1)
Cap
"16D
das
sus
sacratisimas
espaldas
que
despedazan
dos
judios:
el
uno
con
cordeles,
garfios
y
puntas
de
hierro;
y
el
otro
con
un
manojo
de
varas
de
espinas.
Delante
va
otro
judio
aga
chado,
atando
otro
manojo
de
varas.
El
paso
es
de
regular
estensión,
y
su
peana
de
estilo
antiguo,
tallada
y
calada,
con
seis
medallones
de
asuntos
de
la
Pasión;
mas
han
tenido
la
torpeza
de
pintarla
varias
veces
de
aceite,
estando
dora—
do.
La
Imágen
nada
tiene
de
artístico;
las
figuras
son
re-
gulares.
En
el
otro
paso
va
la
Sma.
Virgen,
sobre
peana
de
ma-
“dera,
y
bajo
palio
de
terciopelo
bordado
de
plata,
con
varas
de
cobre
plateadas.
La
Señora
viste
una
rica
túnica
de
ter-
ciopelo
negro,
bordada
de
oro,
y
manto
negro,
igual,
liso.
y
ántes
lo
tuvo
con
bordadura
por
delante,
de
igual
clase.
Esta
Sagrada
Imágen
es
de
singular
PAN
y
se
atri-
buye
4
Montañés.
|
Antes
llevaba
otro
paso,
despues
del
de
los
Azotes,
en
e]-
que
se
figuraba
4
Ntro.
Sr.
Jesucristo
en
el
acto
de
cojer
la
túnica
para
cubrirse,
después
de
los
azotes,
mostrándose
4
su
lado
la
columna.
Desde
el
año
de
1807
que
lo
llevó
.en
la
Cofradía;
no
volvió
á
sacarlo
hasta
el
de
1874,
único
año
que
en
nuestros
dias
lo
ha
ejecutado;
mas
la
parihuela
hace
mu-
A
chos
que
no
existe.
La
capilla
en
que
reside
esta
hermandad,
la
primera
del
lado
derecho,
entrando
por
la
puerta
principal
del
Tem-
plo,
esancha,
en
forma
de
dos
capillas,
pero
de
poco
centro,
con
tros
puertas
y
otros
tantos
altares,
hcy
dos,
de
cons-
trucción
antigua,
en
que
se
veneran
sus
Imágenes.
Es
algo
oscura
por
no
tener
más
luz
que
la
que
le
comunican
sus
puertas.
Tiene
también
esta
corporacion
un
almacén
muy
capaz
para
sus
pasos,
en
la
calle
llamada
de
Gerona.
El
escudo
de
sus
insignias,
era
la
columna
y
los
corde-
les;
ahora
lo
constituyen
dos
óvalos;
uno
con
la
columna
y
disciplina,
y
el
otro
con
el
escudo
de
los
Terceros.
El
título
de
la
Victoria
con
que
esta
hermandad
distin-
-
161
=
gue
á
la
Sma.
Virgen,
su
Titular,
es
uno
de
los
más
hermo=
sos,
significativos
y
de
mayor
consuelo
para
el
mortal
en
este
valle
de
lágrimas,
que
rodeado
de
peligros
y
enemigos
-
necesita
de
la
protección
de
esa
tierna
Madre
para
salir
vic—
_
torioso
de
todos
ellos.
Mas
es
también,
uno
de
los
más
céle—
bres
y
caracterizados
que
se
conocen,
especialmente
desde
la
"conquista
de
Málaga
por
los
Reyes
Católicos,
en
1487,
por
la
que
dándose
dicha
advocación
á
la
Imágen
de
la
heras
na
Reina
que
iba
en
el
ejército
le
consagraron
Sus
Mages-
tades
un
templo
en
el
mismo
sitio
en
que
estuvieron
duran-
te
el
cerco
de
la
Ciudad.
Aumentó
todavía
más
la
celebridad
de
ese
glorioso
nombre
la
famosa
batalla
de
Lepanto,
en
la
cual
siendo
in-
vocada
la
Sma.
Virgen
con
el
título
de
la
Victoria,
.en
el
mar;
y
en
Roma
con
el
del
Rosario
se
obtuvo
tan
señalado
triunfo;
motivo
que
impulsó
al
Papa
S.
Pio
V.
á
establecer
la
fiesta
de
Ntra.
Sra.
de
la
Victoria
y
del
Rosario.
En
Sevilla
llevó
ese
glorioso
nombre
el
insigne
conven-
to
Casa-grando
del
Orden
Mínimo,
en
el
barrio
de
a
del
cual
algo
direnos
mas
adelante.
LS
COFRADÍA
DEL
SANTISIMO
GRISTO
DE
LA
CORONACIÓN
DE
ESPINAS,
NUESTRO
PA-
DRE
JESÚS
CON
LA
CRUZ
AL
HOMBRO,
NUESTRA
SEÑORA
DEL
VALLE
Y
SANTA
MU-
-—JER
VERÓNICA,
ESTABLECIDA
EN
LA
PARROQUIA
DE
SAN
ANDRÉS.
-
Esta
corporacion
debe
su
actual
forma
y
estado
ú
la
union
de
dos
cofradías.
Llamábase
una
de
ellas
de
la
¿
Coronacion
de
Espinas,
por
estar
dedicada
á
la
contempla-
cion
de
este
acto
de
la
Pasion
de
nuestro
Divina:
Redentor;
.
y
la
otra,
de
la
Santa
Faz
y
Ntra.
Sra.
de
la
Encarnacion.
22
AS
162
-
De
ambas
daremos
las
noticias
que
hemos
podido
adquirir,
empezando
por
la
segunda,
como
mas
“antigua
y
principal.
-
Uno
de
los
Templos
de
mayor
devocion
de
Sevilla,
y
aun
de
España,en
los
pasados
siglos,
fuó
de
Ntra.
Señora
delValle,
erigido
en
1403,
segun
Zúñiga
(1)
por
la
piedad
de
una
devota
mujer;
y
en
su
propia
casa,
para
colocar
una
Imágen
que
tenía
de
la
Sma.
Virgen,
del
expresado
titulo
'
en
aczion
de
gracias
por
un
favor
especial
recibido
de
esta
tierna
Madre.
En
este
santuario
célebre
desde
su
construc
ción
por
residir
en
él
tan
celestial
tesoro,
objeto
antes,
sin-
gularisimo
de
la
piedad
cristiana,
y
comun
asilo
de
necesi-
tados
y
aflgidos,
hoy
completamente
olvidado;
por
los
años
de
1450,
segun
se
afirma,
se
erigió
una
hermandad
de
luz,
titulada
do
la
Santa
Faz
y
Ntra.
Sra.
de
la
Encarnación;
cuya
fundación
se
atribuye
al
Cardenal
Arzobispo
de
esta
Ciudad
D.
Juan
de
Cervantes,
para
dar
culto
al
Santisiz
mo
Rostro
de
Ntro.
Redentor
Jesucristo,
en
una
copia
ó
rotrato
que
lo
representaba,dádiva
al
intento
de
dicho
se-
ñor
Cardenal,
segun
se
dice.
Vulgarmente
se
asegura,
que
la
dádiva
fué
de
una
efigie
de
la
major
Verónica;
mas
la;
regla
antigua
de
esta
hermandad,
sin
expresar
el
nombre
'
del
Prelado
que
la
hizo,
dice
una
Santa
Faz.
-
Esta
corporación,
cuyos
primeros
acontecimientos
des-
conocemos,
á
mediados
del
siglo
16,
siguiendo
el
espíritu
de
la
época,
se
constituyó
en
cofradia,
formando
reglas
al
intento,
que
aprobó
en
9
de
Marzo
de
1558,
elli-
cenciado
D.
Juan
de
Ovando,
provisor
del
Arzobispado;
y
en
17
del
mismo
mes
y
año,
el
Ministro
general
de
la
Or-
den
de
penitencia,
Fr.
Domingo
de
Doporto,
refrendada
de
su
secretario,
el
licenciado
Fr.
Cristóbal
de
Sampedro.
Constan
estas
reglas
de
59
capitulos,
en
los
que
se
prez.
viene
la
procesión
de
Semana
Santa
en
la
«noche
del
jué-
ves,
con
asistencia
de
todos
los
hermanos,
penando
en
un
ducado
de
multa
al
que
faltara
á
ella
(2).
Ordenan
además
«
(4)
Zúñiga,
año
de
1403.
*
(2)
Reglas
de
esta
hermandad,
cap.
57.
.
1d
A
O
TN
la
dejebración
de
cinco
funviones
al
año:
la:1.*
á
la
Ehncats
nación;
la
2.*
al
Santísimo
Sacramento;
la
3.*
a
la
Santa
Cruz
de
Mayo;
la
4.*
á
Ntra.
Señora,
Setiembre;
y
la
5.*
San
Francisco
(1);
todas
menos
esta
última
eon
prosesión.
por
la
Iglesia
y
Claustro.
Disponen
también
la
celebración
de
honras"
por
los
di-
funtos;
y
que
los
hermanos
asistan
á
los
entierros
de
los
religiosos;
estando
estos
obligados
á
salir
4
recibir
los
cadá-
veres
de
los
cofrades
difuntos,
y
los
de
sus
mujeres
é
hijos
de
ambos
sexos,
con
la
Oruz,
á
la
puerta
del
Templo
yé
darles
sepultura.
(2)
ii
Estas
disposiciones
demuestran
la
unión
intima.
que
reinaba
entro
la
comunidad
y
la
hermandad;
y
sin
duda,
con
el
objeto
de
estrechárla,
aun'mas,
se
previno
en
la
regla
la
incorporación
de
la
misma
con
los
réligiosos;
pactándose
también,
la
dejación
del
refectorio
por
parte
de
estos,
d
favor
de
lacofradía,
por
ser
la
sala
de
cabildo:que
los
her=-
manos
tenian
(3).
El
escudo
que
estos
debian
usar,
segun
los
estatutos
ora:
una
jarra
y
un
capelo
(4).
ñ
e
Posteriormente
adicionaron
la
regla
con
cuatro
capi-
tulos
mas,
disponiéndose
en
el
último
de
ellos:
que
todos
los.
lúnes
se
diera
á
la
comunidad
30
velas,
para
que
ardiesen
duránte
la
misa
y
responso,
que
dichos
dias
se
decia
por
-1os
religiosos
y
hermanos
difuntos.
Estos
capitulos
fueron
aprobados
en
14 de
Asusto
de
1565,
por
el
Dr.
Cebadilla,
provisor
del
Arzobispado
y
la.
notaria
de
Francisco
da
penoN
,
En
1567
se
establecieron
en
el
Valle
los
Padres:
cn
ciscos
Recoletos,
en
sustitución
de
los
Terceros
queantes.
lo
habitaban.
Con
este
motivo,
en
20
de
Marzo
de
1581,
fas
“aprobada
la
regla
do
la
hermandad,
por
el
P.
Fr:
Juan
de
Camora,
comisario
de
la
provincia
de
Andalucía
y
Granada,
(1)
Idem
cdps
JO
Ey
9.
(2)
Caps.
7,45
y
4.
(3)
Cap.
48.
;
AENA
(4)
Cap.
14
de
dicha
regla;
spas"
a
a
aora
|
<,
e
beds
y
.a
,
E
Y
jade
164
pes
por
el
Rmo.
P.
Mtro.
Fr.
Antonio
de
Aguilar,
comisario
general:de
toda
la
Orden
de
San
Francisco,
de
la
familia
Sismontana;
y
después
en
el
Convento
casa-grando
de
di-
cha
órden
en
+esta
Ciudad,
y
á
28
de
Noviembre
de
1592
fué
de
nuevo
aprobada
por
el
P.
Fr.
Cristóbal
de
Tolosa,
-
ministro
provincial
de
la
de
Cartagena,
y
comisario
de
la
de
Andalucia
por
el
P.
Fr.
Francisco
de
Tolosa,
ministro
general,
y
por
ante
su
secretario
Fr.
Alonso
Vargas.
El
asiento
de
esta
Hermandad
fué
en
«una
Capilla
del
claustro;
y
aun
cuando
ignoramos
las
particularidades
de
su
procesión
de
Semana
Santa,
en
los
tiempos
que
recorre-
mos,
y
en
que
todavia
se
regia
como
corporación
separada,
y
aunque
se
nos
oculten
también
otros
acontecimientos
y
pormenores
de
su
historia,
es
de
cree?,
en
vista
del
contesto
de
la
referida
regla,
que
su
estado
era
floreciento,
pues
tan-
tas
funciones
y
actos
celebraba.
La
hermandad
de
la
Coronación
de
Espinas,
que
como
dijimos
ADOS
es
otra
de
las
corporaciones
que
constituyen
á
la
que
nos
ocupa;
tuvo
principio
en
la
Parroquia
de
San
Martin,
el
año
de
1540.
La
particularidad
de
haberse
erigi-
do
en
esta
Iglesia,
en
la
que
como
es
notorio,
se
venera
una
espina
de
la
corona
de
nuestro
Redentor,
hace
presumir
si
esta
fundación
tendria,
tal
vez,
por
objeto
el
culto
de
esta
R9grada
reliquia,
y
su
cuidado
y
custodia,
antes
que
pasara
á
la
sacramental
de
dicha
Iglesia.
,
Su
primera
regla
fué
aprobada
en
8
de
Marzo
de
1553,
la
cual
nos
es
desconocida,
como
asimismo
la
época
en
que
se
constituyó
en
cofradía;
mas
sabemos,
que
se
trasladó
al
extinguido
Convento
de
Montesión,
poco
después
de
la
fundación
de
esta
casa,
que
tuvo
lugar
segun
las
historias
en
1559.
Posteriormente
reformó
sus
ordenanzas
que
aprobó
en
24
de
Abril
de
1567,
el
Dr,
Gil
de
Cebadilla.
Constan
estas
ordenanzas
de
24
capitulos;
en.
los
que
se
previenen
los
actos
religiosos
siguientes:
una
Misa
los
úl-
timos
domingos
de
mes,
por
los
hermanos
vivos
y
difuntos;
TS
función
solemne
el
15
de
Agosto,
á
la
Sma.
Virgen
y
ála
Coronación
de
espinas
de
Ntro.
Señor
Jesucristo;
otra
fun—
ción
el
dia
de
la
Candelaria
y
honras
con
sermon
por
los
di-
funtos,
un
lunes
despues
del
dia
de
su
conmemoración,
con
vigilia
la
tarde
antes.
Para
las
funciones
se
colgaba
la
igle-
ES.
sia;
y
el
oficial
0
diputado
que
se
escusaba
de
asistir
al
ador-
o
no
del
templo,
era
penado
en
4
reales.
Para
la
fiesta
del
15
h.
de
Agosto
se
daba:
un
real
por
la
luminaria;
y
el
Cofrade
:
que
no
concurria
á
ella
pagaba
2
reales
de
pena;
y
un
real
por
la
falta
de
asistencia
4
los
demás
actos
indicados.
Respecto
á
la
procesión
de
semana
Santa,
se
dispone
lo
siguiente:
El
viernes
de
Dolores
á
la
una
de
la
tarde
se
cele”
braba'cabildo
de
oficiales
para
repartir
las
varas
de
gobier
no
y
las
insignias;
designar
las
personas
para
el
lavatorio
y
nombrar
los
cofrades
que
habian
de
llevar
los
pasos
que
eran
cuatro
para
el
de
la
Virgen;
cuatro
para
el
de
la
Co-
ronación,
y
dos
para
el
Cristo.
Do
estos
nombramientos
se
daba
cuenta
el
domingo
de
E
Ramos,
en
cabildo
general
y
el
que
no
aceptaba
el
cargo
.
.
conferido,
pagaba
4
reales
de
pena,
y
se
nombraba
otro
para
que
lo
ejerciera.
En
este
cabildo
se
amistaban
4
los
que
es-
taban
reñidos;
y
el
que
no
queria
reconciliarse,
se
le
priva-
ba
de
ir
en
la
cofradía
castigándosele
en
el
pago
de
dos
li-
bras
de
cera.
Además
encargaba
á
los
hermanos
que
confe-
sasen
«y
comulgasen
para
asistir
á4
la
procesión;
y
antes
de
“concluirse
el
cabildo,
en
un
plato
que
habia
colocado
en
un
altar,
echaban
los
hermanos
y
los
encomendados
la
limosna
que
querian
para
los
gastos
de
lá
procesión.
El
Jueves
Santo
despues
de
colocado
el
Señor
en
el
.
monumento,
eran
preguntados
los
hermanos
sobre
el
cum-
plimiento
del
encargo
de
confesar
y
comulgar
y
si
alguno
nu
lo
habia
practicado,
se
procuraba
lo
hiciera,
aunque
no
hubiese
tiempo
mas
que
para
confesar.
!
La
estación
tenía
lugar
en
la
nocho
de
dicho
dia
;
fatdlo
los
hermanos
con
túnicas
de
Angel
6
de:
Presilla
pata:
con
eapirote
y
cordon
de
S.
Francisco,
ceñido
al
cuerpo,
des-
>
MITE
AAA
AMAS
RA
o
y
y
7
4
-
>
>
e
7
Ñ
$
yo
E
-
166
-
calzos,
con
un
escudo
grande
en
el
pecho,
con-la
Coronación
de
Ntro.
Señor
Jesucristo
y
una
disciplina
de
bolatin
con
tres
ó
cinco
rosetas
de
plata.
Tedos
los
hermanos
que
se
ha-
llaban
dentro
del
radio
de
tres
leguas
de
distancia
de
la
ciudad,
estaban
obligados
á
asistir
á
ella
bajo
la
pena
de
6
reales.
En
la
forma
expresada
hacia
estación
esta
hermandad
evidenciándose
por
su
misma
regla,
que
los
pasos
que
en
ella
llevaba
debian
-de
ser
muy
pequeños,
cuando
con
cua=
tro
cofrades
ora
cada
uno
conducido.
Sin
otra
particulari-
dad,
continuó
la
Corporación
hasta
el
año
de
1590,
en
que
hallándose
establecida
la
misma
en'
la
iglesia
del
Valle,
segun
parecs
pues
no
ha
y
documento
que
lo
revele,
se
unió
con
la
Cofradía
de
la
Sta.
Faz,
de
que
antes
hablamos,
la
cual
habiendo
cambiado
de
título,
se
denominaba,
entónces,
de
la
Verónica
de
Jesucristo
y
Ntra.
Sra.
del
Valle.
No
sabemos
de
qué
Hermandad
partió
la
iniciativa
de
unión;
mas
lo
cierto
es,
que
acordada
esta
por
ámbas,
cada
una
de
ellas
nombró
una
comisión
de
individuos
de
su
seno,
plenamente
facultados
para
redactar
las
condiciones
bajo
las
cuales
se
había
de
llevar
á
cabo
la
fusión.
Componian
la
de
la
Cofradía
de
la
Coronacion:
Cristóbal
Rodriguez,
Alon-
so
Rodriguez,
Alonso
de
Medina
y
Salvador
de
Vergara;
y.
la
de
Ntra.
Sra.
del
Valle,
Juan
Salvador,
Pedro
de
la
Pla
ta,
Julian
Calderon
y
Benito
(il
Castellanos.
Los
indicados
cofrades,
de
comun
acuerdo
unieron
é
incorporaron
una
Hermandad
con
la
otra,
para
que
desde
entónces,
en
adelante
y
para
siempre
fueran
las
dos
Her
mandades
una
sola,
con
las
capitulaciones
ó
condiciones
si-
guientes:
que
el
Estandarte
bordado
de
la
Cofradía
del
Va-
lle,
llamado
Frailesco,
serviria
en
las
procesiones
de
alegria
que
se
hicieran
en
el
discurso
del
año,
poniendo
en
él
una
estampa
de
la
Coronacion,
y
obra
do
Nuestra
Señora;
y
que
el
Colorado
con
Cruz
verde,
de
la
Hermandad
de
la
Corona—
cion,
se
llevara
en
la
procesion
del
Jugves
Santo
y
en
cual-
«quier
otra
de
disciplina
con
las
indicadas
'estampas:-
Que
y
de:
e
dl
>
-
*
>
Ñ
on
Ñ
ss
167
-
los
cofrades,
sobre
las
túnicas
habian
de
llevar
escapularios
frailescos
de
lanilla,
un
cordon
de
S.
Francisco
y
las
insig-
y
nias
de
la
oro
y
de
Ntra.
Señora
del
Valle:
Que
se
había
de
sacar
siempre
en-la
estación
el
paso
de
la
Corona
cion:
Que
en
las
peticiones
y
demandas
se
hiciera
mencion
de
las
advocaciones
de
ambas,
poniendo
en
todos
los
objetos
sus
insignias:
Que
en
los
escudos
de
las
varas
de
plata
que
tenia
la
Cofradía
del
Valle,
se
pusieran
en
un
lado
la
Co-
ronacion,
y
en
el
otro
la
Vité
gen
del
Valle,
con
una
corona
que
ciñese
la
Cruz;
colocándose
estampas
de
ambos
mists-
rios
en
la
regla,
la
cual
había
de
ser
una
sola:
Que
en
lo
al-
to
del
Altar
Mayor
de
la
Capilla
de
la
Hermandad
de
este
último
título,
se
colocara
el
Cristo
Crucificado,
d
Ecce-homo:
Que
los
oficiales
actuales
de
una
y
otra
Cofradía
continua
-
rian
hasta
las
próximas
elecciones,
en
las
cuales
y
en
todas
las
demás
que
se
hicieran
se
habian
de
nombrar
tanto
de
una
Corporación
como
de
otra,
precisamente:
Que
la
fiesta
del
15
de
Agosto,
de
la
Hermandad
de
la
Coronacion
se
hi-
ciera
perpétuamente,
y
la
de
la
Coronacion
por
Mayo,
co-
mo
al
cabildo
pareciere;
y
últimamente,
que
habia
de
pe-
dirse
aprobacion
de
esta
unión,
con
otras
menores
cláusulas
y
condiciones.
Dada
cuenta
de
ella
á
la
Autoridad
onlonleatias
fué
aprobada
por
el
Lic.
Bernardino
Rodriguez,
Provisor,
en
7
de
Abril
del
indicado
año
de
1590;
y
después
en
el
conven=
to
Casa
grande
de
S.
Francisco,
¿4
28
de
Noviembre
de
1592
fué
aprobada
tambien
por
el
P.
Fr.
Cristóbal
de
Tolosa,
co-
misario
de
dicha
órden
en
la
provincia
de
Andalucía.
+
Constituidas
en
una
las
dos
Hermandades
indicadas,
empezó
desde
luego
á
'sacar
tres
pasós
en
su
procesion
de
Semana
Santa,
y
segun
vemos
en
una
nota
puesta
en
la
re—
gla,
el
Orden
de
ella
en
los
primeros
tiempos
de
fusion
era
el
siguiente:
Iba
delante
la
campanilla:
luego
la
Manguilla,
llevada
por
el
Prioste,
el
Estandarte
antiguo
y
el
moderno,
que
conducía
el
Escribano
ó
Secretario,
el
Fiscal
con
su
vara
y
y
-
168
-
el
paso
de
la
Coronación.
Seguía
el
Sonatus,
la
Cruz
del
su-
dario,
llevada
por
un
religioso
lego,
con
e
apálita
después
la
religion,
ó
sean
los
religiosos
y
el
paso
de
la
Verónica;
yendo
delante.el
compañero,
segun
se
dice,
del
Prioste,
y
á
continuacion
el
Sin-pecado,
el
Alcalde
más
antiguo,
la
Cruz
parroquial
y
el
paso
de
la
Virgen,
presidiéndolo
el
Mayordomo
con
su
vela
y
el
Hermano
Mayor
con
su
vara
de
plata.
El
Alcaldo
moderno
iba
en
el
cuerpo
de
la
pro-
cesion.
Se
sabe
que
esta
Hermandad
era
una
de
las
que
al
principio
del
siglo
XVII,
asistian
á
la
procesion
general
de
Córpus,
y
á
la
de
la
Bula
de
la
Santa
Cruzada;
y
que
en
el
arreglo
de
Cofradias
de
1623,
se
unieron
á
ella
la
de
la
Exaltacion
de
la
Sta.
Cruz
y
la
de
las
Virtudes;
union
que
como
todas
las
que
se
efectuaron
en
dicho
año,
fué
poco
es-
table.
EN
|
Consta,
tambien,
que
el
gremio
de
cereros
pertenecía
¿
la
Hermandad
que
nos
ocupa,
porque
segun
creemos,
estaba
inscripto
en
la
Cofradía
de
la
Coronacion,
ántes
de
la
fu-
sion
mencionada,
y
permaneció
en
ella
después
de
realizada
ésta.
Dicho
gremio
contribuia
mensualmente
para
el
culto
de
las
Sagradas
Imágenes
con
media
arroba
de
aceite
y
dos
y
media
libras
de
cera;
práctica
que
subsistió
hasta
la
con-
clusión
del
mismo;
y
por
capitulo
de
sus
ordenanzas,
nin-
guno
podía
abrir
tienda
de
Cerería,
aunque
fuera
maestro
examinado,
sin
que
ántes
se
recibiera
de
Hermano.
La
Cor--
poración,
por
su
parte,
en
consideracion
á
todo
esto
nom-
braba
siempre
oficial
de
mesa
á
un
maestro
cerero,
y
á'obro
diputado.
Después
carecemos
de
noticias
de
esta
Cofradía.
hasta
el
año
de
1687,
en
que
á
7
de
Abril,
empieza
el
Mbro
más
antiguo
de
actas
que
la
misma
conserva,
Por
él
vemos:
que
en
el
siguiente
año
de
1688
salió
la
Cofradía
con
mucho
Incimiento,
llevando
200
hachas,
y
50.
_hermanos
con
cruces;
estrenándose
la
Imágen
del
Señor
de
la
Coronación.
Se
dice
tambien
en
una
nota
que
hay
en
el
expresado
libro,
que
en
el
propio
año
se
abrieron
los
ci-
le
169
le
mientos
para
labrar
una
Capilla
en
el
solar,
y
que
se
le
puso
puerta
á
éste.
Ienoramos
qué
solar
fuera
el
aludido,
pero
creemos
que
sería
el
terreno
en
que
tuvo
la
Corpora-
cion
sus
almacenes
y
dependencias.
Por
este
tiempo
debió
estar
la
Hermandad
en
bastante
áugo,
puesto
que
realizó
entónces,
varias
empresas,
como
fueron:
dorar
el
paso
de
la
Coronacion,
por
acuerdo
do
4
de
Abril
de
1690;
costear
una
peana
y
varas
de
plata
para
el
paso
y
pálio
de
la
Señora;
lo
cual
acordó
en
10
de
Junio
de
1692;
y
últimamente
vara
para
el
Senatus,
y
cuatro
Angeles
para
el
paso
de
la
Coronación
que
determinó
hacer
en
20
de
Setiembre
de
1693.
Asimismo
se
sabe
que
en
este
último
año.
hizo
estación,
como
igualmente
en
1697.
Mas
sus
procesio—
nes
de
Semana
Santa,
que
por
aquel
tiempo
debieron
de
ser
frecuentes,
no
pueden
fijarse
las
veces
que
tuvieran
lugar,
á
cáusa
de
que
en
sus
libros
hay
pocos
acuerdos
y
noticias
sobre
este
asunto.
:
En
el
referido
año
de
1697,
por
dectibisa
de
permuta
celebrada
ante
Pedro
Belloso,
en
30
de
Abril
y
1.”
dc
Mayo:
adquirió
la
Capilla
que
perteneció
á
la
Hermandad
del
Gran.
Poder,
dando
en
cambio
la
que
la
Corporación
poseia
en
el
eláustro.
El
motivo
de
esta
novedad
fué,
para
mayor
liber
tad
é
independencia
de
la
misma
en
sus
actos;
y
para
evitar
que
con
estos,
y
con
las
entradas
frecuentes
de
hermanos
en
lo
interior
del
convento,
se
faltase
al
silencio
y
recogimien-
to
que
debia
reinar
en
una
casa
de
Recoleccion,
como
era
la
del
Valle.
|
-
Adquirida
dicha
Capilla
colocó
en
ella
tres
altares
para
sus
Sagradas
Imágenes,
y
la
adornó
con
particular
esmero.
Para
su
especial
servicio
tenia
regular
sacristía,
provista
de
.
los
ornamentos
necesarios
al
culto,
y
además
posela
sala
de
cabildo,
dos
almacenes
para
sus
pasos
y
pugon
y
otras
des
pendencias.:
,
Se
sabe
también,
que
gozaba
de
algunas
dotaciones
y
memorias,
las
cuales
en
su
mayor
parte
estaban
á
cargo
de
la
comunidad.
Tenia
asimismo
á
su
favor
aleunos
tributos,
(23
e
PR
como
el
que
le
dejó
de
dos
ducados
anuales
Manuel
Baquero;
y
el de
cuatro
que
le
pagaba
la
casa
de
Olivares.
La
parti-
cularidad
de
concluir
su
primer
libro
de
acuerdos
en
20
de
Enero
de
1716,
y
empezar
el
2.”
de
los
que
conserva
en
7
de
Abril
de
1755,
concluyendo
en
26
de
id.
de
1761
deja
un
va
-
cio
grande
en
su
historia.
Apesar
de
esto,
por
sus
papeles
"
aparece
que
entre
otros
años
hizo
estacion
en
1744,
1751
y
1754.
En
Cabildo
de
26
de
Abril
de
1756,
con
motivo
de
ha-
ber
sufrido
la
capilla
en
el
terremoto
del
año
anterior,
se
dijo:
que
reconocida
la
misma
por
el
maestro
Diego
Suarez,
habia
manifestado
este,
que
era
necesario
derribar
toda
la
pared
del
camarin
de
la
Virgen,
y
reparar
las
otras:
en
su
virtud
acordó
la
hermandad
hacer
dicha
obra.
Concluida
esta
en
1759,
por
acuerdo
de
19
de
Abril
80
dispuso
el
estreno
de
la
capilla,
en
la
pascua
del
Espiri-
tuSanto;
en
cuyos
tres
dias
hubo
funciones
matubinas:
la
1.*
por
la
Comunidad;
la
2.*
por-la
Orden
tercera,
y
la
última
por
la
hermandad,
con
ejercicios
por
las
tardes.
Sin
otra
particularidad
.conocida,
y
las
alternativas
propias
de
los
tiempos
y
de
las
circunstancias
continuó
esta
corporacion
celebrando
los
actos
de
su
instituto;
habiendo
hecho
esta-
ción
despues
del
año
de
1754,
ya
indicado,
en
los
de
1761,
1770,
1771,:1775,
1784,
1785,
1788,
1790,
1791,
y
1792.
ibn
sufrió
alguna
A
Rui]
mas
en
1798
ha-
biéndose
recibido
en
ella
algunas
personas
fervorosas
hizo
estación
en
el
propio
año;
y
para
su
mayor
fomento
formó
“nuevos
estatutos,
que
aprobó
el
Consejo
de
Castilla
en
8
de
Abril
de
1799;
espidiéndose
la
competente
real
provision
en
21
de
Mayo
del
mismo.
Consta
esta
regla
de
19
capitulos;
previniéndoso
en
el
'
9.”
de
ellos,
que
el
primer
dia
de
cada
mes
haya
comunion
en
la
capilla
para
los
hermanos,
y
la
celebracion
de
varios
actos
piadosos,
como
son:
una
funcion
en
el
primer
domingo
del
mes
de
Mayo,
á
la
Coronacion
de:
Ntro.
Sr.
Jesucristo,
-
Setenario
á
la
Sma.
Virgen,
la
estacion
del
juéves
santo,
-
171
-
ejercicios
de
tres
horas;
y
por
el
ceprdo
19
se
ordenan
hon-
ras
por
los
difuntos.
Desde
esta
época,
tomando
de
dia
en
dia
incremento
la
hermandad,
empezó
para
ella
una
nueva
era,
hasta
el
punto
de
constituirse
en
una
de
las
más
florecientes
y
principales
cofradias
de
esta
ciudad;
debido
especialmente
este
resulta-
do,
al
celo
y
grande
afecto
del
Dr.
D.
Antonio
de
Mena,
in-
dividuo
de
la
misma
hermandad
y
singularisimo
bienhechor
suyo,
el
cual
solo
en
el
año
de
1793
gastó
de
su
peculio
24442
reales
y
12
ms.
su
memoria
no
olvidará
jamás
la
Cor-
:
/
poracion.
El
culto,
desde:
el
mismo
Homo
se
aumentó
con
sun—
tuosas
fiestas
y
otros
actos
religiosos,
tomando
el
jubileo
de
las
Cuarenta
horas,
de
los
dias
14,15
y
16
de
Marzo,en
cambio
del
que
tenia
en
Mayo,
desde
que
lo
dejó
la
hermandad
de
San
Pascual
Bailon,
del
gremio
de
Pasteleros,
establecida
en
la
misma
iglesia.
>
Asímismo
hizo
tambien
ropas
bordadas
para
Sus
Eb
genes,
reformó
sus
útiles
y
efectos,
y
costeó
otros
de
nuovo;
y
la
procesion
de
Semana
Santa
con
mayor
pompa
y
grandeza
que
antes,
salió
consecutivamente
hasta
el
año
de
1808,
in-
clusiye,
escepto
el
de
1801.
En
este
pOniado,
obtuvo
stgula-
res
concesiones.
En
13
de
Agosto
de
1803,
consiguió
un
Breve
del
Señor
Pio
VII,
por
el
cual
puede
celebrar
misa
de
los
Dolores
de.
la
Sma.
Virgen
en
cualquier
dia
que
caiga
esta
festividad.
En
26
del
mismo
mes
y
año
se
incorporó
con
el
cabildo
y
canónigos
de
S.
Juan
de
Letran,
por
15
años:
gracia
que
en
23
de
Diciembre
de
1817
se
hizo
perpetua.
:
En
13
do
Abril
de
1805,
la
facultó
el
Rey
para
llevar
en
su
procesion
de
semana
santa
Nazarenos,
con
los
rostros
cu-
biertos.
Astmismo,
á
instancias
de
su
protector,
el
M.
R. P.
Mtro.
Fr.
Crisanto
de
la
Concepcion
consiguió.
en
13
de
Enero
de
1808
el
título
de
Real.
ES:
En
1810
con
motivo
de
la
invasion
francesa
sé
trasladó.
>
a
i
E
r
E
Sha
A
cy
Cién
OR
provisionalmente
á
la
parroquia
de
S.
Roman,
en
la
que
ce-
lebró
el
jubileo
circular.
De
aquí
paso
á
la
Iglesia
de
los
Me-
nores,
en
donde
para
colocar
sus
Imágenes
construyó
un
al-
tar,
en
el
testero
del
brazo
del
crucero,
del
lado
del
Evange-
lio;
y
permaneció
en
este
templo
continuando
sus
cultos,
mónos
la
procesion
do
semana
santa,
hasta
el
año
de
1816,
que
restablecida
la
Iglesia
del
Valle
y
su
capilla,
volvió
ú
su
antigua
casa,
haciendo
estación
en
el
mismo
año
y
los
bres
siguientes.
En
23
de
Diciembre
de
1817
obtuvo
una
bula
del
Pa-
pa
Pío
VII,
concediéndole
el
título
de
Archicofradia;
y
en
92
de
Marzo
de
1825,
alcanzó
el
de
Pontificia;
por
cuya
causa,
desde
entónces
se
denomina:
Pontificia,
Real
y
Pri-
mitiva
Archicofradia
de
Nazarenos;
diferenciándoso
esta
corporación
de
las
dos
que
usan.
la
misma
denominacion
en
que
coloca
el
título
de
Primitiva,
después
del
Pontificia
y
Real,
mientras
las
otras
lo
ponen
el
primero.
La
razón
de
obrar
asi
la
Hermandad
que
nos
ocupa,
es
para
dar
á
en-
tender
que
su
primacía
se
refiere
únicamente
al
título
de
Archicofradia
por
haberle
obtenido
ántes
que
sus
compañe-
ras;
al
paso
que
éstas
para
manifestar
su
primacia
en
órden
al
de
Pontificia.
Asi
mismo
se
incorporó
con
todas
las
Or-
denes
religiosas,
porlo
cual,
y
por
las
concesiones
expresa=
das,
goza
de
un
tesoro
de
gracias
espirituales.
-
En
1827
volvió
á
continnar
su
estación;
repitióndola
en
1828
y
1829.
En
este
año,
amenazando
ruina
la
media
na-
ranja
de
la
Capilla,
y
deseosos
al
par
algunos
hermanos
de
que
la
Corporación
variase
de
residencia
por
la
posicion
re—
-
tirada
de
la
¡ielesia
del
Vallo,
se
trasladó
á
la
Parroquia
de
S.
Andrés,
situándose
en
la
Capilla
de
la
Purísima
Concep-
cion,
donde
colocó
los
tres
altares
que
tenía
en
la
del
Valle,
construidos
después
de
la
invasion
indicada.
|
En
el
principal,
que
consta
del
órden
corintio
con
4
columnas,
se
venera
la
Imágen
dolorosa
de
la
Santísima
Virgen,
titulada
del
Valle,
que
sale
en
la
procesión
de
Se-
-
mana
Santa,
y
en
los
intercolumnios
las
de
San
Juan
Evan-
1830
llo
y
los
piés
descalzos,
llevando
en
una
mano
un
Crucifijo
y
en
la
otra
un
Rosario;
pudiendo
los
que
tuviesen
legítima
causa,
usar
calzado
con
licencia
del
hermano
mayor.
En
el
centro
del
cuerpo
de
hermanos
iba
el
guion
de
color
ver
de;
y
últimamente,
una
Imágen
de
la
Santísima
Virgen,
vestida
de
negro,
y
un
escapulario
verde,
en
parihuelas
de
este
color;
yendo
un
coro
de
música
delante
de
cada
o
y
sus
trompetas.
Do
esta
suerte
saliendo
de
la
Iglesia
de
San
Basilio,
el
Viérnes
Santo
por
la
tarde,
se
habian
de
dirigir
ála
Cate-
dral
para
hacer
su
cstacióncon
la
mayor
devoción
y
silencio
que
pudiera
ser,
contemplando
la
Pasión
y
Muerte
de
Nuestro
Reden=
tor
Jesucristo
y
loque
por
nosotros
pasó
hasta
ponerse
en
la
Cruz;
volviendo
del
mismo
modo,
sin
retirarse
cofrade
alguno
de
la
estación
á
no
ser
con
licencia
del
hermano
mayor.
Este
destino
era
ya
conocido
en
la
Corporación,
como
asimismo
el
de
fiscal;
los
cuales
y
el
mayordomo
habian
de
llevar
de
insignias
(se
entiende
varas
de
gobierno)
un
áncora
con
una
Cruz
en
su
remate,
en
que
pusiesen
su
esperanza:
no
pudiendo
ir
enla
Cofradía
persona
alguna
azotándose.
En
esta
forma
hizo
la
Hermandad
su
primera
estación
el
Viernes
Santo,
5
de
Abril
de
1624.
Posteriormente
ha-
bióndole
dado
licencia
el
provisor
para
que
concurriera
á
la
procesión
del
Córpus;
ordenó
otro
capitulo,
en
el
que
pre-
ceptúa
la
asistencia
á
eso
acto;
determinando
que
el
herma-
no
mayor
llevase
el
guión,
y
el
secretario
el
Estandarte
con
el
mayor.
número
posible
de
luces.
-
Losdos
capítulos
referidos
habiendo
sido
presentados
á
la
autoridad
eclesiástica,
después
de
censurados
en
7
de
Ju-
nio
de
1624;
por
el
fiscal,
Doctor
Rodrigo
de
la
Fuente,
los
aprobó
en
el
mismo
dia
D.
Luis
Manuel,
Canónigo
de
la.
Santa
Iglesia,
y
provisor,
por
el
O
D.
Lnis
For-
nandez
de
Córdoba.
No
obstante
que
en
el
capitulo
de
Cofradia
mencionado
se
dispusiera,
que
la
Hermandad
hiciese
estación
en
la
tardo
del
Viernes;
debió
desde
luego
efectuarlo
en
la
ma-
Prrruerrecráa
Cris
ant
IA
-
184
-
drugada
de
este
dia;
pues
enun
escrito
que
el
año
de
1629,
presentó
Alonso
Fernandez
de
Córdoba,
su
mayordomo,
al
provisor
el
Doctor
D.
Luis
Venegas
dice:
que
siempre
habia
hecho
estación
en
la
madrugada
del
Viernes;
ménos
en
el
anterior
año
de
1628,
que
la
electuó
en
su
tarde,
por
habér-
sele
ordenado
asi,
á
causa
de
salir
el
Santo
Entierro.
Este
escrito
tuvo
por
objeto
pedir
licencia
para
que
la
la
Hermandad
que
nos
ocupa
hiciera
estación
en
la
mañana
del
Viernes
Santo;
y
al
efecto
se
alegó
lo
que
va
referido
y,
la
salida
de
la
procesión
del
Santo
Entierro;
en
el
propio
año.
En
este
tiempo
permanecía
aun
la
Hermandad
en
la
Igle=
sia
de
San
Basilio,
segun
resulta
de
la
indicada
solicitud,
que
con
su
decreto
al
pié,
autógrafa
se
conserva
en
el
men-
cionado
archivo.
Los
motivos
que
hubo
para
esa
pretensión
y
concesión
particular
nos
son
desconocidos;
mas
siendo
el
señalamien—
to
de
horas
privativo
del
mártes
santo,
cuando
se
recurrió
á
ese
medio,
precisamente
alguna
causa
especial
dió
¡már-
gen
á
ello.
Posteriormente
agregó
esta
Hermandad
á
su
regla
cinco
capitulos
mas,
en
los
cuales
disponen;
que
su
advocación
en
lo
sucesivo
fuese:
De
la
Sentencia
de
Muerte
que
dieron
á
Cristo
Nuestro
Redentor
y
Maria
Santísima
de
la
Esperanza:
-
quelos
hermanos
que
quisieran
verter
su
sangre,
en
memoria
de
la
que
derramó
Jesucristo,
pudiesen
salir
de
disciplina
en
la
procesión
de
Semana
Santa:
que
en
esta
había
de
lle-
'
varse
un
Paso
que
representara
la
Sentencia,
con
todo
or-
nato
y
decencia,
y
que
á
continuación
fueran
los
hermanos
de
sangre,
en
pos
de
estos,
los
de
penitencia,
luego
el
Paso
del
Santo
Cristo,
la
cera
y
la
Virgen.
Determinó
también
'
que
continuara
la
devoción
de
decir
todos
los
viernes
una
misa
cantada
al
Santo
Cristo,
en
la
Parroquia
de
San
Gil,
en
que
estaba
su
retrato
ó
efigie,
y
finalmente
que
para
tener
colocadas
en
dicha
Parodia
las
Imágenes
del
Señor
y
de
la
Virgen,
cuando
la
Corporación
pudiera
y
alcanzaso
licencia
del
provisor
labrara
una
Capilla
con
la
propia
ad-
AR
vocación
que
usaba,
en
la
que
siempre
habia
de
permane-
cer
sin
salir
de
ella;
haciendo
desde
la
misma
“sus
esta—
ciones
4
la
Santa
Iglesia,
como
lo
efectuaba.
cuando
dia
en
San
Basilio.
.
Estos
cincocapitulos
fueron
aprobados
en
16
de
Enero
del654,
por
el
Dr.
D.
Diego
de
Castrillo,
provisor
por
el
Arzobispo
D.
Fr.
Pedro
de
Tapia,
y
por
ante
su
notario
Francisco
Belloso.
Por
el
contesto
de
los
mismos
vemos:
que
la
Corporación
en
eso
tiempo
se
hallaba
ya
establecida
en
la
Parroquia
de
San
Gil,
si
bien
ignoramos
el
año
en
que
se
traslado
a
ella.
Que
Ad
de
situarse
la
Hermandad
en
dicha
Iglosia
estuviese
algun
tiempo
en
el
Hospital
de
la
Sangre,
como
vulgarmente
se
afirma,
lo
creemos
inexac—
to;
pues
segun
se
desprende
de
los
referidos
cinco
capitulos
setrasladó
á
San
Gil,
desde
la
Iglesia
de
San
Basilio,
sin
haber
residido
en
algun
otro
Templo.
Circula
tambión
otra
noticia
que
presume
de
mucha
credibilidad,
principalmente
entre
los
feligreses
de
la
men-
cionada
Parroquia
y
es,
la
de
que
la
Imágen
de
Nuestra,
Señora
de la
Esperanza
perteneció
al
dicho
hospital,
y
que
la
adquirió
la
Hermandad
por
un
reloj
que
en
cambio
en-
tregó
al
mismo
establecimiento,
con
la
condición
de
que
si
en
algun
tiempo,
entraba
la
Imágen
por
sus
puertas
que-
daria
privada
do
ella
la
Corporación.
En
nuestro
concepto
esta
noticia
no
es
mas
exacta
que
la
anteriormente
refuta—
da;
ora
porque
no
existe
documento,
memoria
ó
apunte
al-
guno,
que
directa
ó
indirectamente
persuada
su
certeza;
-
ora
porque
la
misma
Imágen
la
rechaza.
]
En
efecto,
si-el
cambio
que
se
supone
hubiera
tenido
lugar
debió
precisamente
otorgarse
algun
instrumento
pú=
blico
para
su
perpétua
validez
y
firmeza;
de
6l
hubieran
las
partes
contratantes
obtenido
las
correspondientes
copias,
y
la
Hermandad
además,
con
especial
solicitud
en
sus
libros
hubiera
consignado
ese
contrato,
para
evitar
en
todo
tiempo
la
pérdida
de
la
Imágén,
á
título
de
ignorarse
la
condición
en
él
mercada.
No
existiendo
dosumento
alguno
que
depon-
25
-
186
-
ga
de
ese
a
ni
memoria
de
que
lo
hubiese
¿qué
crédito
mérece?
Ninguno.
Dijimos
también:
que
la
Imágen
rechazaba
esa
creen-
cia.
Y
á
la
verdad,
creyéndose
ocurrido
el
cambio
indicado
en
el
tiempo
en
quese
supone
á
la
Hermandad
en
el
hospi-
tal,
preciso
es
fijar
su
fecha
antes
del
añode
1654,
en
que
-
resulta
ya
establecida
en
San
Gil;
y
considerar
la
efigie
con
la
misma
anterioridad.
Siendo
pues,
el
Soberano
Simulacro
de
Nuestra
Señora
de
la
Esperanza,
obra
de
Pedro
Roldan,
debemos
colocar
su
ejecución
en
el
último
tércio
del
siglo
XVII,
época
de
todas
las
bellas
producciones
de
ese
enten—
dido
artista,
y
periodo
de
su
gloria
y
celebridad.
Si
pues,
en
la
mediación
de
dicho
siglo
no:
existia
la
mencionada
Imágen,
ni
existir
pudo,
porque
contando
Roldan
entón-
.
ees,
pocos
años
de
edad
es
imposible
que
tuviera
ya
los
co=
nocimientos
necesarios
para
ejercer
con
acierto
una
profe-
sión,
que
4
más
de
ciertas
dotes
naturales
requiere
luengos
años
de
estudios
y
laboriosidad;
deduciremos
por
conse=
cuencia
forzosa,
que
el
hecho
que
se
supone,
es
uno
de
los
muchos
cuentos,
que
forjados
por
una
decrepitud
ignorante,
corren
entre
el
vulgo
crédulo
como
verdades
inconzusas.
Tan
imbuido
está
este
en
su
certeza,
que
ha
confirmado
ya
con
actos
su
creencia.
El
año
de
1846,
dispusieron
los
Aia
se
Estas
Her-
mandad,
que
la
Cofradia
entrara
en
el
Hospital.
En
efecto,
lo
ejecutó
el
cuerpo
de
nazarenos
del
Señor,
y
el
paso
de
esta
Imágen;
mas
al
efectuarlo
el
de
la
iban
se
alborota
el
numeroso
conenrso
allí
reunido,
prorrumpiendo
en
tales
voces
y
amenazas,
que
temiéndose
un
conflicto,
que
en
rea—
lidad
le
hay,
si
la
Virgen
continúa
adelante,
retrocedió
la
Cofradía,
sin
pisar
el
paso
de
la
Señora
los
besas
de
las
puertas
del
Hospital.
-Tal
es
la
preocupacion
do
los
foligre-
ses
de'S.
Gil
en
este
particular;
preocupacion
hasta
cierto
punto
disculpable,
motivándola
en
gran
parte
el
afecto
y
devocion
que
profesan
4
tan
hermosa
Imágen,
y
el
dolor
que
los
causaría
su
pérdida.
Su
fervor,
pues,
raya
en
entusias-
PER
po
187
-
ES
mo.
Concluida
esta
digresion,
continuemos
la
historia"
de
esta
Hermandad.
Establecida,
segun
queda
dicho,
en
la
Parroquia
de
San
Gil,
labró
y
adornó
la
Capilla
que
posee,
colocando
en
ella
bres
altares
tallados
y
dorados
de
mucho
costo,
si
bien
cons-
truidos:en
la
época
de
la
decadencia
de
las
artes.
En
el
principal
se
venera
la
Imágen
de
la
Santísima
Virgen;
en
el
del
lado
del
Evangelio,
la
del
Señor,
y
en
el
de
frente
la
.
de
Señora
Santa
Ana,
con
porcion
de
efigies
pequeñas,
re-
partidas
por
los
tres
alta
res.i
-
Por
los
años
de
1690,
existia
entre
esta
Hermandad
y
la
de
las
Tres
esstidades,
una
concordia,
con
visos
ya
de
antigua,
por
la
cual
esta
acompañaba
4
la
primera
en
su
estación
del
Viérnes
Santo,
desde
la
Iglesia
de
S.
Gil
has-
ta
la
calle
del
Amor
de
Dios
concordia
mandada
guardar
por
la
Cofradía
de
las
Tres
NeecaraS:
como
capitulo
de
regla,
segun
resulta
al
fólio
139
de
su
libro
primero
de
'
actas.
Posteriormente
la
Hermandad
que
nos
ocupa
formó
nuevos
Estatutos,
compuestos
de
diez
y
seis
capitulos;
obli=
gándose
á
su
observancia
en
1.*
de
Enero
de
1720.
En
ellos
'
se
establece
que
además
de
los
titulos
que
la
Corporacion
te-
nía,
usara
tambien
los
nombres
de
5.
Gil
y
del
Patriarca
Sr.
S.
José,
tomándolos
por
sus
patronos.
En
la
estación
de
Semana
Santa
no
hubo
otra
novedad
que
la
de:
suprimir
el
paso
del
Santo
Cristo.
(1)
Las
honras
por
los
hermanos
di-
funtos
se
fijaron
en
el
cuarto
domingo
de
Noviembre;
dis
poniéndose
continuara
la
devoción
de
la
Misa
cantada,
que
de
antiguo
se
decía
los
viérnes,
y
se
estableció
nuevamente
una
funcion
á
la
Santa
Cruz.
Mas
estos
Estatutos
no
se
pre-
sentaron,
por
entónces
4
la
jurisdiccion
eclesiástica.
|
El
año
de
1728,
de
reyreso
esta
Hermandad
de
su
acos-=
tumbrada
estacion
á
la
Sta.
Iglesia,
se
quedó
en
la
Iglesia
de
S.
Francisco
de
Paula,
por
lluvias.
Con
este
motivo,
la
(1)
Cap.
16
de
dicha
regla.
OS
*
E.
Cofradía
de
las
Tres
Necesidades
on
la
mañana
de
4
de
Abril
dia
de
S.
Tsidoro,
costeó
una
solemne
funcion
4
las
Imáge—
nes
de
aquella,
y
la
acompañó
en
la
traslación
procesional
á
su
iglesia
en
la
tarde
del
propio
dia.
En
7
de
Marzo
de
1750
adiccionaron
con
cuatro
capitu—
los
más
las
ordenanzas
últimamente
formadas;
disponiendo
varias
cosas
en
bien
y
aumento
de
la
Corporación,
y
acor-
daron
presentar
aquellas
y
las
adiciones
al
Provisor
para
la
debida
aprobacion.
En
efecto,
el
15
de
Abril
del
mismo
año
las
presentó
en
su
juzgado
Gerónimo
de
Aguilar,
man-
dando
el
Provisor
pasasen
al
fiscal,
por
tórmino
de
tres
dias
segun
resulta
de
un
auto,
que
autorizado
por
Manuel
Mon-
talvo
se
halla
á
continuacion
de
la
solicitud
del
Aguilar;
empero
ni
la
censura
fiscal
ni
la
aprobacion
de
la
autoridad
eclesiástica
aparecen.
Considerando
esta
Hermanita
en
1763,
que
da
de
las
Tres
Necesidades,
no
obstante
habérsele
dado
para
su
es-
tacion,
hora
posterior
que
á
ella,
por
razon
de
su
proximi-
dad
á
la
Catedral
habia
de
llegar
antes
4
la
Santa
Iglesia,
lo
cual,
entre
otros
embarazos
podía
dar
ocasión
para
que
é:
la
misma,
después
no
se
le
permitiese
entrar
en
dicho
tem-
plo,
dió
comision
á
sus
diputados
D.
José
Antonio
Bazan
y
D.
Nicolas
de
Rebollar,
Pru.,
para
orillar
estosincenvenien-
tes.
Avistados
éstos
con
el
Mayordomo
de
las
Trós
Necesi-
dades,
determinaron
todos
consultar
sobre
el
particular
al
Provisor,
como
lo
hicieron,
quien
les
manifestó
que
la
Her
mandad
de
las
Tres
Necesidades
podia
entrar
en
la
Cate-
dral
llegando
ántes
que
la
Sentencia,
sin
perjuicio
de
los
derechos
de
ésta,
la
cual
ningun
obstáculo
hallaria
por
lle-,
gar
después
que
aquella.
Conformes
con
esta
propuesta,
ce='
lebró
Cabildo
la
Cofradía
de
las
Tres
Necesidades,
en
la
no-
che
del
mismo
Miércoles
santo,
en
el
que
habiéndose
dado
-
cuenta
de
todo
lo
referido,
se
acordó
obrar
con
arreglo
á
la
indicacion
del
Proyisor,
sin
menoscabo
ni
perjuicio
de
la
Hermandad
de
la
Sentencia,
á
la
cual,
para
guarda
de
su:
-
derecho,
se
le
dió
testimonio
de
esta
acta,
firmado
por
el
a
189
a
Mayordomo,
uno
de
los
Alcaldes,
los
Veedores,
dos
diputa—
dos
y
el
Secretario.
En
su
virtud,
en
dicho
año,
por
primera
vez,
hizo
estacion
la
Cofradía
que
describimos
después
de
las
Tres
Necesidades,
aunquo
en
las
nóminas
ó
papeletas
se
co-
locó
en
el
lugar
que
le
correspondía,
al
tenor
del
señala—
miénto
hecho
el
Mártes
santo.
En
1777,
determinó
la
Hermandad
de
Ntro.
Padre
Je-
sús
del
Gran
Poder
hacer
estacion
en
la
mañana
del
Viér—
nes
Santo;
y
pretendiendo
efectuarla
con
antelacion
á
la
de
la
Sentencia,
se
opuso
esta,
como
era
regular,
lo
que
dió
causa,
segun
parece,
á
algunos
procedimientos;
mas
al
fin
la
Hermandad
que
nos
ocupa,
por
razones
idénticas
á
las
que
Militaran
respecto
de
las
Tres
Necesidades,
convino
en
que
fuera
delante
la
del
Gran
Poder,
sin
perjuicio
de
su
de-
echo,
y
con
la
condicion
de
que
pidiese
su
permiso
los
años
que
saliera,
y
la
de
remitirle
una
diputacion
de
Nazarenos.
Concluido
el
porfiado
¡pléito
que
siguieron
las
Her-
mandades
del
Gran
Poder
y
Tres
Necesidades,
habiendo
las
mismas
determinado
hacer
juntas
la
estación
en
la
Semana
Santa
de
1797,
dispusieron
participar
esta
resolucion
á
la
Cofradía
de
la
Sentencia,
por
medio
de
una
diputación
de
ambos
cuerpos,
á
fin
de
obtener
su
consentimiento
para
po-
derla
practicar
con
la
antelacion
que
deseaban.
Al
efecto,
la
de
las
Tres
Necesidades
le
ofició
en
21
de
Marzo,
dándole
cuenta
de
la
concordia,
é
invitándola
á
que
señalase
dia
y
hora
para
que
pasase
la
diputacion
á
conferenciar
con
ella;
á
lo
cual
contestó
la
Hermandad
que
nos
ocupa,
con
fecha
del
26
del
mismo
mes,
haber
designado
para
el
objeto
refe=
rido,
el
Domingo
2
de
Abril
á
las
cuatro
de
su
tarde.
Reu-
nidos
en
dicho
dia
y
hora
en
su
sala
capitular,
los
oficiales
de
la
Cofradía
de
la
Sentencia,
se
personó
en
ella
la
diputa-
cion
mixta,
que
la
componian:
por
parte
de
la
Hermandad
de
las
Tres
Necesidades,
el
Licdo.
D.
Francisco
Gonzalez
de
Haro,
D.
Agustin
de
Oya
y
D.
Francisco
Gril
del
Real;
y
por
la
del
Gran
Poder,
el
Jurado
D.
Francisco
Carreño
y
D.
Fernando
Bobadilla;
é
indicado
por
la
misma,
después
de
a
AAA
E
a
ad,
E
190
=
las
atencionos
de
costumbre,
el
objeto
de
su
cometido
mani
festaron
aquellos
no
tener
inconveniente
en
que
estas
her-
mandados
hiciesen
unidas
su
estación,
y
en
el
lugar
que
de
seaban,
sin
perjuicio
de
los
derechos
de
la
Cofradía
de
la
Sentencia.
:
Dadas
á
esta
las
gracias
por.
el
favor
dispensado,
los
diputados
del
Gran
Poder
expresaron
además
su
reconoci-
miento
por
la
preferencia
de
sitio
queen
los
anteriores
años
la
misma
le
concediera.
Posteriormente
obtuvo
de
las
Hor-
mandades
favorecidas,
comunicaciones
atentas
expresivas
de
su
gratitud,
por
la
dignacion
indicada.
En
1790,
la
Hermandad
de
Nuestra
Señora
del
Rosario,
de
la
Parroquia
de
S.
Gil,
acudió
al
Consejo
de
Castilla
pa-
ra
la
aprobación
de
su
Regla;
el
que
por
auto
de
Y
de
Se-
tiembre
del
mismo
año
mando:
que
la
Audiencia
de
Sevilla
informara
lo
que
creyese
oportuno
sobre
la
pretensión
de
dicha
Hermandad,
y
si
con
arreglo
4
las
disposiciones
que
'
tratan
de
la
unión
de
Cofradías,
podia
la
Corporacion
soli-
citante
reunirse
con
otra.
El
Tribunal,
evacuando
el
infor-
me
exijido,
en
vista
de
lo
expuesto
por
el
Fiscal,
con
cuyo
parecer
se
conformo,
dijo
en
21
de
Marzo
de
1791:
que
es-
tando
unidas
á
la
Sacramental
de
la
referida
Parroquia
las
Hermandades
de
Animas
y
de
la
Purísima
Concepcion,
no
debía
agregarse
á
ella
otra
alguna:
pero
que
la
del
Rosario
podía
unirse
con
la
de
Nuestra
Señora
de
la
Esperanza
y
Sentencia;
en
cuyo
caso
convendria
tuviese
dos
mayordomos
y
dos
secretarios
para
no
confundir
ni
eludir
el
objeto
de
ambos
institutos.
El
Consejo
en
su
virtud
asi
lo
determinó;
quedando
ratificada
la
unión
de
estas
dos
corporaciones
en
31
de
Ene-
ro
de
1793,
mediante
la
aprobación
que
en
este
dia
obtuvo
la
regla
presentada
por
la
del
Rosario,
la
cual
habia
de
regir
á
ambas
Corporaciones
constituidas
ya
en
una,
De
17
capitulos
constan
estas
ordenanzas,
en
las
que
de
conformidad
con
lo
propuesto
por
esta
Audiencia
se
dis-
pone:
que
haya
dos
mayordomos
y
dos
secretarios
para
los
E
fines
espresados
(1);
que
salga
por
las
calles
todas
las
no=
ches
el
Santo
Rosario,
y
que
se
celebre
anualmente
una
'
figsta
en
honor
de
esta
devoción
el
28
de
Octubre,
y
además
las
funciones
que
acostumbrara
hacer
la
hermandad
de
la
dela
Esperanza
(2).
Desde
el
año
de
1758,
hasta
finalizar
el
pasado
siglo
hizo
esta
ción
en
los
de
1759,
1763,
1766
y
siguientes,
hasta
el
de
1769
inclusive;
los
de
1772,
1774,
1775,
1777,
1778,
1781,
1782,
1783,
1786,
1787,
1788,
1797,
y
los
tres
si-
guientes.
cio
En
4
de
Setiembre
de
1800,
á
las
oraciones,
sacóen
pro-
cesión
de
rogativa
la
imágen
del
Señor.
La
deNtra.
Señora
de
la
Esperanza
ha
salido
en
el
presente
siglo
varias
veces,
en
rogativa,
por
falta
de
lluvias,
y
por
otras
calamidades.
Su
estación
de
semana
santa
en
el
mismo,
ha
sido
bastante
_
frecuente;
pues
la
ha
verificado
en
los
años
de
1803,
1804.
.
1805,
1806,
1807
181
y
siguientes
hasta
1819
inclusive;
en,
1826,
hasta
1830,
tambien
inclusive:
en
1832,
1834,
1841
y
los
cinco
años
que
siguen,
no
habiéndola
efectuado
en
1847
por
lluvias.
Finalmente
ha
hecho
estación
en
1851,
1353,
1859
y
los
años
siguientes
hasta
el
de
1881.
En
la
cofradía
lleva
dos
pasos:
el
primero
representa
el
acto
en
que
Pilatos
pronunció
la
sentencia
de
muerte
con=
tra
elinosentisimo
Jesús.
Este
Divino
Señor
va
de
espalda
al
pueblo,
en
medio
de
dossoldados
con
espadas
y
lanzas,
frente.
de
Pilatos,
que
sentado
bajo
dosel
le
habla.
Junto
á
dicho
presidente
sa
hallan
dos
mozos
ó
pajes:
el
uno
con
palanga
na,
y
el
otro
con
una
toalla.
A
sus
lados
van
sentados
seis
consejeros
del
gram
sinedrio.
La
Imágen
del
Señor,
atribuida
á
Pedro
Roldan
lleva
úna
rica
túnica
de
haRiopalo
bordada
de
oro
que
extrenó
en
..
elaño
de
18.
Los
judios
son
do
talla
y
de
distinto
autor,
pe-
ro
noson
esculturas
despreciables,
aunque
algo
exajeradas
en
sus
formas,
con
el
objeto
sin
duda,
dc
hacerlos
aparecer
(1)
Cap.
4
de
dicha
regla.
(2)
Cap.
14
de
dd,
E
ASS
tan
feos
y
abominables
en
la
parte
fisica,
cuanto
lo
fueran
en
la
moral,
por
el
atroz
delito
que
perpetraron
condenan-
do
al
Santo
por
esencia.
Es
uno
de
los
pasos
que
llaman
más
la
curiosidad
del
vulgo.
Su
peana
estrenada
en
1859,
aun—
que
moderna,
imita
en
su
construccion
ú
las
antiguas,
talla-
da
y
calada
primorosamente
con
varios
relieves
de
la
peana
antigua.
En
el
otro
paso
vá
la
Santísima
Virgen
sobre
peana
de
cobre
plateado,
y
bajo
pálio
de
terciopelo,
con
doce
varas
de
platina.
Antes,
estas
varas,
el
pálio
y
la
peana
eran
de
plata;
en
cuyo
tiempo
era
uno
de
los
pasos
más
ricos
de
Se-
villa;
mas
todo
ha
ooncluido.
La
Sagrada
Imágen,
obra
de
Pedro
Roldan
es
una
de
las
que
tienen
más
celebridad
en
Sevilla.
Visto
túnica
de
terciopelo
morado
y
manto
do
igual
tela,
verde;
ámbas
prendas
bordadas
de
oro
de
lo
mejor
de
-
su
clase,
que
estrenó,
aunque
no
concluido
en
1880.
Este
paso
hoy
es,
de
losmejores
que
se
presentan,
y
de
los
que
más
llaman
la
atencion
por
sus
adornos.
:
De
regreso
esta
Cofradía
á
la
iglesia,
sale
por
la
puer-
ta
de
la
Macarena
y
rocorre
várias
calles
del
barrio,
llegan-
do
hasta
cerca
del
Hospital.
Las
demostraciones
de
devo-
cion
y
afecto
que
se
han
notado
siempre
en
este
sitio,
y
que
Sevilla
entera
ha
visto,
lo
han
dado
tanta
fama,
que
apesar
de
ser
tan
extenso
el
campo
del
Hospital,
por
la
afluencia
de
personas
que
concurren
á
él
para
ver
pasar
la
procesion
todo
sé
llena
de
gente.
Finalmente
sl
culto
que
dé
esta
Hermandad
es
mucho
y
decoroso.
Celebra
anualmento
Septenario
á
los
Dolores
de
la
Santísima
Virgen;
Novena
á
la
Imágen
do
Ntra.
Señora
del
Rosario,
por
el
mes
de
Octubre,
con
funcion
y
Jubileo
en
los
dias
28,
29
y
30
del
mismo,
y
algunos
años
otros
actos
con
brillantes
procesiones
en
honor
de
la
indicada
Imágen
del
Rosario;
simulacro
de
singular
devocion,
y
sin
dudaal-
guna
uno
de
los
más
bellos
que
se
admiran
en
esta
Ciudad.
El
escudo
que
usa,
es
una
ancla
con
la
Mitra
y
el.
báculo
atravesado.
=193=
-
Goza
por
último
de
bastantes
gracias
é
indulgencias,
y
para
custodiar
sus
pasos
tiene
frente
de
la
misma
parro=
quia
almacen
propio,
cuyo
terreno
adquirió
de
la
Comuni-
dad
de
S.
Basilio,
y
sobre
él
la
Sala
Capitular,
labrada
no
hace
muchos
años.
LS
corrAbÍa
DE
NUESTRO
PADRE
Jesús
NAZARENO,
SANTA
CRUZ
EN
JERUSALEN
Y
MARÍA
SANTÍSIMA
DZ
LA
CONCEPCIÓN,
ESTABLECIDA
EN
SU
CAPILLA
PROPIA
EN
LA
IGLESIA
DE
SAN
ANTONIO
ABAD.
Sin
embargo
de
todo
lo
que
se
ha
escrito
acerca
del
ori-
:
gen
y
principio
de
esta
insigne
hermandad,
y
de
cuanto
di-
-
ce
sobre
el
particular
el
autor
de
la
historia
de
las
Cofra-
días,
segun
expresa
clara
y
terminantemente
su
regla,
fué
fundada
en
el
año
de
1564,
por
Bernardo
de
la
Cruz
y
al-:
gunas
otras
personas,
en
el
hospital
de
las
Cinco
Llagas,
conocido
por
el
de
la
Sangre,
con
acuerdo
-y
parecer
de
sus
administradores
D.
Andrés
de
Aguilar,
Prior
del
Monaste-
rio
de
Santa
Maria
de
las
Cuevas,
de
Fray
Rodrigo
de
Car-
mona,
Prior
del
de
San
Isidro
del
Campo,
y
de
Juan
de
Me-
dina,
Presbitero,
Teniente
de
Administrador
que
entóncos
sa
era
de
dicho
al
deseosos
los
fundadores
de
su
sal=
vación,
son
palabras
de
la
misma
regla,
gloriándose
como
dice
el
Apóstol
en
la
Cruz
de
Nuestro
Señor
Jesucristo,
en
la
cual
fuimos
salvos
y
libres
del
poder
del
demonio,
tenién=
dola
por
Patrona,
armas
y
defensa
suya,
queriendo
imitar
al
queen
ella
murió
por
nuestras
culpas,
llevándola
sobre
sus
homz
bros,
siguiéndole
con
ella
(1).
De
las
referidas
palabras,
y
del
contesto
do
varios
ca—
(0)
educan
de
la
regla
Ufa
de
esta
hermandad.
a
ea
pítulos
de
su
citada
regla
se
desprende:
que
esta
hermandad
'en
sus
principios
tuvo
porúnico
ópor
principal
objeto
el
cul-
to
del
Sagrado
Madero
de
nuestra
redención,
distinguiéndo-
¡se
entónces,
con
el
titulo
de
la
Santa
Cruz
ó
Oruces
de
Je—
rusalen,
pues
los
escritores
de
aquellos
tiempos
la
designan
solamente
con
dichos
nombres,
dándosele
los
mismos
en
pa—
peles
y
memorias
antiguas.
Esta,
sin
duda,
fué
la
causa
de
adoptar
por
escudo
la
Cruz
de
Jerusalen,
blasón
del
mismo
hospital
en
que
se
fundó,
concedido
por
el
ilustre
D,
Fa-
drique
Henriquez
de
Ribera,
primer
Marqués
de
Tarifa,
el
que
por
su
devoción
mandó
poner
ese
sagrado
signo
en
el
escudo
de
sus
armas,
tomando
la
citada
Oruz
por
su
empre-
sa,
que
aun
conserva
el
palacio,
conocido
por
la
casa
de
Pi-
latos,
entonces
de
su
pertenencia,
sellando
con
su
Santa
forma
muohas
casas
de
su
antiguo
mayorazgo.
Es,
pues,
'
un
error
asegurar,
que
la
casa
de
Ribera,
y
el
hospital
de
)
la
Sangre
siguiendo
el
ejemplo
de
esta
hermandad
tomaron
por
blason
la
Cruz
de
Jerusalen,
cuando
el
exclarecido
D.Fadrique
falleció
25
años
ántes
que
aquella
se
fundara.
Para
el
régimen
y
gobierno
de
la
Corporación
que
nos
ocupa,
gaston
sus
cofrades
una
regla,
que
aprobó
en
el.
indicado
año
de
1564,
el
Dr.
Gi]
de
Cevadílla,
provisor
y
vicario
general
por
el
o
Señor
D.
Fernando
de
Valdés,
Arzobispo
de
Sevilla
(1).
EL
paradero
de
esta
regla
es
a
por
cuya
cau-
sa
ignoramos,
sus
disposiciones;
mas
se
cree
que
en
ella
se
preceptuaban
las
prácticas
y
usos
de
las
Cofradías,
en
aquel
tiempo
muy
en
boga
en
Sevilla,
pues
segun
escribe
el
Abad
Gordillo,
en
la
mañana
del
Viérnes
Santo
salía
procesional-
mente
esta
Hermandad
haciendo
estacion
de
penitencia
á
la
Iglesia
del
Real
Hospital
de
S.
Lázaro;
yendo
los
cofrades
descalzos,
con
túnicas
de
lienzo
leonado
6
morado,
cubiertos
los
rostros-con
cabelleras
ó
capirotes
bajos,
coronas
de
cam-=
brones
en
la
cabeza,
sogas
de
esparto
gruesas
en
las
gar-
(4)
Introducción
de
dicha
regla.
a
ds
gantas,
coñiidas
desde
el
cuello
por
todo
el
cuerpo
y
cintura,
llevando
al
hombro
cruces
del
tamaño
de
dos
y
media
varas
de
largo.
De
este
modo,
y
sufriendo
por
penitencia
y
mortifica-
cion
las
piedras
frias
y
agudas,
que
en
el
camino
se
hallaban,
«se
dirigian
por
el
campo
y
calzada
al
expresado
sitio,
con
la
mayor
devocion
y
recogimiento.
No
se
dice
la
Imágen
ó
Imágenes
que
se
llevaran
enesta
procesion;
pero
por
laprác-
tica
de
la
mayor
parte
de
las
Cofradías,
en
sus
principios,
es
de
inferir
fuera
un
Crucifijo.
Y
en
este
supuesto,
desig-
nan
algunos
al
que
con
el
título
de
la
Buena
Muerte
se.
venera
en
la
Capilla
de
esta
Corporacion.
Ninguna
otra
particularidad
sabemos
de
sus
primeros
aúos
hasta
el
1577,
enque
Mateo
Aleman,
(1)Salvador
Martin
Peña
y
Bartolo
rs
Sanchez,
Hermano
mayor
y
alcaldes,
que
entónces
eran
de
la
misma,
determinaron
reformar
y
ampliar
la
regla
de
que
ántes
hicimos
mérito.
Al
efecto,
celebrando
la
Hermandad
un
cabildo
general,
dió
comision
al
intento
al
primero
de
los
indicados
cofrades;
acordando
á
la
vez,
que
evacuada
por
el
mismo
la
reforma
y
ampliacion
pretendida,
fuese
vista
y
examinada
por
los
susodichos
alcaldes
y
veinte
hermanos
elegidos
diputados
para
este
fin,
en
nombre
de
la
Corpora-
cion;
y
que
mereciendo
la
aprobacion
de
estos
individuos
se
observara
y
guardara.
En
su
virtud,
Mateo
Aleman
ordenó
una
regla
en
los
términos
que
creyó
convenientes;
y
obteniendo
ésta
la
acep-
tación
de
las
personas
encargadas
en
su
exámen,
las
cuales
firmaron
su
asentimiento
en
el
libro
de
acuerdos
de
la
mis-
ma
Hermandad
á
6
de
Mayo
del
referido
año
de
1577,
de
que
da
fó
su
secretario
Francisco
de
Torres,
fuó
prosentada;é
a
la
jurisdicción
eclesiástica,
aprobándola
con
cinco
adiciones
.el
Licenciado
Valdecañas
y
Arellano,
provisor
del
Arzobis-'
pado
en
24
de
Abrilde
1578
(2)
(4)
Este
sevillano
es
bien
conocido
por
sus
obras
literarias,
Su
resatO
se
ha-
lla
en
la
Biblioteca
Colombina.
(2)
Introduccion
de
dicha
regla.
nm
a
a
O
WIDE
Se
divide
esta
regla
en
dos
partes:
la
primera
contiene
36
capitulos,
y
trata
del
gobierno
de
la
Cofradia.
La
segun-
da
consta
de
6,
y
habla
de
los
Presos:
toda
dirigida
á
lama-
yor
gloria
de
Dios
y
bien
espiritual
y
temporal
de
sus,in-
dividuos.
|
?
_Previénese
en
ella
la
celebración
de
una
fiesta
á
la
Santa
Cruz
el
dia'3
do
Mayo,
ó
si
en
él
no
pudiere
hacerse
dentro
delos
15
primeros
dias
siguientes,
con
visperas,
misa
y
sermon;
y
el
cofrade
que
no
asistia
á
dichos
actos
era
pe-
nado
en
un
real
de
vellon
para
los
pobres
de
la
cárcel,
y
en
media
libra
de
cera
(1).
El
dia
de
los
difuntos,
ó
enuno
de
los
quince
siguien=
tes
debian
celebrarse
honras
generales
por
los
hermanos,
-
con
sermon
y
vigilia
la
tarde
antes;
y
el
que
faltaba
en
uno
y
otro
dia
pagaba
libra
y
media
de
cera,
y
medio
mecal
para
los
pobres
de
la
cárcél
(2).
La
procesion
de
penitencia,
que
como
dijimos
anterior-
mente
hacia
esta
Hermandad
en
la
mañana
del
Viérnes
Santo,
quedó
tambien
preceptuada
en
esta
segunda
regla
en
la
forma
que
después
veremos,
con
las
variaciones
de
ser
distinta
la
estacion,
no
llevar
coronas
los
cofrades
y
con-
ducir
en
dicho
acto,
segun
lo
ejecutaban
ya
otras
Cofradías,
las
Imágenes
de
Nuestro
Redentor
Jesús
con
la
Oruz
al
hombro,
y
de
su
Santísima
Madre,
que
ántes
no
llevaban,
se—
gun
se
infiere
del
literal
contexto
del
capitulo
secunda
de
dicha
regla,
que
más
adelante
consignaremos,
como
lo.
dá
así
mismo
á
entender
comentando
sus
palabras
el
autor
de
las
Memorias
históricas
de
esta
Cofradia.
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon,
impugnando
este
aserto,
dice:
y
sentimos
lo
contrario
que
de
aquí
se
infiere.que
concreta=
ron
y
pusieron
por
obligacion
de
la
regla
que
se
llevasen
las
Imá-
genes
que
se
acostumbraban
llevar
ántes.
Palabras,
por
cierto
gratuitas,
pues
no
las
contiene
la.
regla.
¡
-
El
Juéves
Santo
confesaban
y
comulgaban
los
herma=
(1)
Capítulo
7
de
la
Regia.
cad
ASE
(2)
Cap.
2
197
nos,
y
4
la
una
del
dia
se
juntaban
en
susala
de
Cabildo.
En
este
acto,
el
hermano
mayor,
los
oficiales
y
cofrades
cada
uno
de
por
sí
daba
una
vuelta
por
la
misma
sala,
abrazán—
dose
los
unos
4
los
otros
en
señal
de
bo
amor,
pi
diéndose
perdon
en
el
caso
de
que
por
descuido
se
hubiesen
injuriado
ú
ofendido.
Después
se
predicaba
el
sermon
del
Mandato
(1).
El
Viérnes
Santo
por
la
mañana,
ántes
que
empezaran
á
ir
los
cofrades
para
la
procesión,
el
Hermano
mayor
y
los
Alcaldes
debian
tomar:
asiento
á
la
entrada
de
la
Iglesia,
para
ver
y
examinar
si
los
cofrades
llevaban
el
traje
preve.
nido
¡en
los
Estatutos
(2),
que
es
el
siguiente:
túnica
de
lienzo
leonado
4
morado,
cubierto
el
rostro
con
capirote
ba-
jo:
una
soga
de
esparto
ceñida
4
la
cintura
(3);
en
el
EN
ve
un
escudo
de
cuero
ú
hoja
de
Milan,
pintada
en
él
de
color
morado
la
Cruz
de
Jerusalen
(2),
y
los
piés
descalzos
(5).
A.
los
hermanos
ancianos
ó
enfermos,
precediendo
licen=
cia
del
Hermano
mayor,
se
les
permitía
alpargates
calzados
de
los
que
comunmente
se
usaban
en
aquel
tiempo,
sin
que
tuvieran
señal
ó
nota
alguna
(6).
La
Hermandad
debía
tenor
copia
de
túnicas
Ó
de
aparejos,
como
dice
la
regla
para
los
encomendados,
llamados
asi,
los
que
sin
ser
cofrades
asis-
tian
4
la
procesion;
y
se
facilitaban
á
todos
los
que
las
pe-
dian,
dejando
una
prenda
y
una
limosna
voluntaria
(7).
Acerca
del
órden
que
debia
llevar
la
procesion,
dice
el
citado
capitulo
segundo
lo
que
sigue:
“Acordamos
ante
toda.
la
procesion
llevar
nuestro
estandarte
de
color
morado,.en
medio
una
Cruz
santísima
de
Jerusalen,
y
tras
de
ella
vein-
te
y.
cuatro
hermanos
vestidos
como
los
demás
de
sus
tú-
nicas,
y
doce
de
cada
parte,
'llevarán
24
hachas
de
cera
-
.
(1)
Citada
regla
cap.
5.
(2)
Cap.
4.
(3)
Cap.
4.
(4)
Cap.
4.
de
su
regla,
(9,
Cap,
1.
(6)
Dichocap.
4.
+
(7)
Cap
6.
S
+
-
Ps
198
po
acompañando
una
Imágen
que
nos
represente
los
pasos
de
nuestra
salud,
poniendo
con
toda
veneración
un
Santísimo
Cristo
con
su
Cruz
acuestas,
á
quien
todos
los
hermanos
vayan
siguiendo,
y
al
cabo
de
la
dicha
procesion
con
otra
tanta
cera
en
la
manera
dicha,
se
lleve
una
Imágen
de
la
Virgen
Santa
María
Señora
nuestra,
para
que
llevando
por
capitan
delante
de
nuestros
ojos
á
Jesucristo
y
las
espaldas
amparadas
con
su
Divina
Madre,
seamos
libres
del
de-
monio.»
:
De
aste
modo,
y
saliendo
el
Viérnes
Santo
á
la
hora
de
sexta,
Ósea
á
las
doce
del
dia,
efectuaba
su
estación
la
Hermandad
que
nos
ocupa,
visitando
cinco
iglesias
(1),
que
ignoramos
las
que
fueran
por
no
señalarse;
pero
que
debie=.
ron
ser
de
las
inmediatas
al
punto
de
su
residencia.
Todos
los
hermanos
iban
con
los
ojos
bajos
y
cerrados,
rogando
á
Dios
Ntro.
Señor
por
la
felicidad
de
nuestra
Santa
Madre
la
Iglesia,
extirpación
de
las
horegías,
paz
y
union
entre
los
“principes
y
Reyes
cristianos,
y
por
los
bienhechores,
etc.
(2)
Si
en
esta
Cofradía
iban
ó
no
disciplinantes,
que
lo
du-
damos,
es
cosa
inaveriguable;
pues
ni
su
regla
hace
mérito
-
de
esto,
ni
en
escrito
alguno
antiguo
se
habla
del
particular;
consta,
empero,
que
con
arreglo
á
su
instituto,
muchos,
en
traje
de
túnica
llevaban
en
ella
Cruces
al
hombro,
no
obs-
tante
que
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon
impugnando
al
autor
de
las
Memorias
Históricas
lo
haya
negado,
afirmando:
que
dichas
Cruces
las
llevaban
los
Nazarenos
la
noche
de
la
Co-
fradia
desde
sus
casas
á
la
Capilla,
y
que
en
ella
quedaban
pupositades
mientras
se
hacia
la
estacion,
yolviéndoselas
á
lleyar
á
sus
casas
al
retirarse
los
mismos
por
la
mañana.
Pudo
tal
vez
quedar
reducida
en
estos
últimos
tiempos
4
esa
ceremonia
la
práctica
antigua
de
llevar
Cruces
en
la
estación;
mas
el
negarla
es
un
error
grande,
que
lo
eviden—
cia
del
modo
más
palpable
la
misma
regla
de
esta
Her-
mandad.
:
:
(1)
Cap.
4
de
su
regla,
'
;
(2)
Dicho
cap.
1.
y
;
Padre
Jesús.
E
NE
ONES
En
efecto,
el
capítulo
primero
dice
asi:
Y
para
siempre
armándonos
de
las
armas
verdaderas
con
que
nuestro
Re-!
tor
Jesucristo
venció
sus
enemigos,
que
son
la
señal
de
la
Cruz,
pues
en
ella
murió,
matando
nuestra
muerte,
y
repa-
rando
nuestra
vida,
llevándola
sobre
nuestros
hombros
el
Viérnes
Santo
por
la
mañana,
saliendo
de
nuestra.
casa
en
devota
procesion,
4
la
hora
de
sexta,
etc-
En
el
capítulo
segundo,
fijándose
el
órden
de'
la
proce
sion,
se
dice:
que
las
hachas
no
vayan
ni
se
Hoyen
entre
los
que
llevan
Cruces.
:
Impuesto
el
precepto
de
conducir
Cruces
en,la
estación
y
el
lugar
que
en
ella
debian
tener,
desciende
la
regla
á
se-
ñalar
y
determinar
su
forma,
como
lo
hace
en
el
capítulo
cuarto,
usando
estas
palabras:
“La
Cruz
que
cada
uno
lle-
vare
sobre
los
hombros,
tendrá
de
largo
dos
varas
y
media,
una
sesma
de
ancho
y
una
octava
de
grueso:
todo
el
brazo
de
siete
cuartas,
sin
llevar
arriba
rótulo
ni
tablilla,
salvo
'
que
la
tal
cabeza
de
la
Cruz,
salga
una
sesma
sobre
el
brazo.»
.
Hay
aun
más.
En
el
cabildo
general
celebrado
por
es-
ta
Hermandad
el
15
de
Marzo
de
1761,
enel
que
se
fijó
y
determinó
el
órden
de
-
su
estación;
cuyo
acuerdo
adicionan-
do
y
enmendando
el
capitulo
sexto
de
la
regla,
constituye
hoy.
una
de
sus
disposiciones,
por
la
aprobación
que
obtuvo
del
Consejo,
se
dica:
que
los
Nazarenos
que
quisieran
llevar
Oruces
sobre
sus
hombros,
irian
después
del
paso
de
Nuestro
Lo
expuesto
basta
para
convencer
el
engaño
padecido
por
el
autor
de
la
Historia.
delas
Cofradias
en
el
particular
referido,
descubriéndose
desde
luego
otro
motivo
para
que
á
esta
Corporacion.
se
le
distinguiera
en
lo
antiguo
con
el
ti-
tulo
de
las
Cruces.
El
de
los
nazarenos,
que
tambien
se
le
dió
lo
adquirió
mas
bien
que
por
otra
causa,
por
el
trajo
que
vistieran
sus
individuos
en
sus
primitivos
e
Continuó
esta
hermandad
con
aumento
de
fervor
en
el
referido
Hospital
hasta
6l
año
de
1582,
que-
viendo
los
co-.
1
E
290
-
frades
la
devoción
que
inmpieabas
su
procesión
de
Semana
Santa,
deseosos
de
que
los
félás:
lograran
con
más
comodi-
de
los
beneficios
espirituales
que
proporcionaban
los
ejer—
cicios
santos
de
su
instituto,
acordaron
trasladarla
al
cen=
tro
dela
ciudad.
En
su
virtud,
eligieron
como
sitio
más
acomodado,
el
de
la
iglesia
de
S.
Antonio
Abad,
casa
Hos-
pital,
entónces,
del
órden
de
Viena,
donde
existo.
En
su
nueva
residencia
hizo
la
hermandad
en
su
pro-
cesion
del
viérnes
santo
algunas
variaciones
6
reformas
que
creyó
convenientes,
como
fueron:
en
vez
de
la
hora
de
las
do-
ce
del
dia
adoptar
para
su
salida
la
de
las
dos
de
la
mañana
0
del
rayar
el
alba;
hacer
estación
4
la
Santa
Iglesia
Cate-
dral,
visitando
además
en
aquella
época
los
sagrarios
del
Salvador,
Casa
Profesa
de
la
Compañia
de
Jesús,
Convento
de
San
Pablo
y
Parroquia
de
la
Magdalena;
ir
con
calzados
los
hermanos,
y
con
capirotes
altos
en
lugar
de
los
bajos;
“vestir
las
Sagradas
Imágenes
de
lana,
y
finalmente,
en
vez
_de
música
llevar
varios
eclesiásticos
cantando
en
tono
bajo:
los
Salmos
Penitenciales.
En
lo
demás
conservando
el
mis-
mo
traje
de
penitencia,
continuó
haciendo
estación
con
el
mismo
silencio,
devoción
y
órden
que
ántes,
acompañándo-
la
el
Comendador
de
la
Casa-Hospital,
y.
muchas
mujeres
-_devotas
las
que
continúan.
En
tiempo
del
Abad
Gordillo
salía
ya
esta
Cofradia
al
amanecer
del
viérmes
Santo,
guardando
el
siguiente
órden:
Principiaba
por
un
Estandarte
morado,
y
en
sus
esquinas
dibujadas
de
oro
las
Cruces
que
llaman
de
Jerusalén,
y
en
el
centro
otra
grande
de
la
misma
figura;
detrás
la
de
Pe-
nitencia
que
parece
se
conserva
aun,
en
la
sacristía
de
su
Capilla,
y
en
ella
á
su
pió
señalado
el
año
de
1567,
y
vein=
ticuatro
hermanos
vestidos
de
Nazarenos
con
hachas
de
ce-
ra;
despnés
la
devota
Imágen
de
Jesús
con
la
Cruz
sobre
los
hombros,
solo,
sin
otra
alguna
figura,
con
túnica
de
tafetan
morado,
y
todos
los
cofrades
en
su
seguimiento;
4
lo
último
un
gran
tuúmero
de
Sacerdotes
del
hábito
de
San
Pedro,
con
'
«música
formada
de
cantores:
otros
veinticuatro
hermanoscon
a
a
'
hachas
de
la
propia
forma,
y
al
fin
las
Imágenes
de
Nuestra,
Señora
y
San
Juan
Evangelista,
acompañándolas
el
Admi-
nistrador
y
ministros
del
Hospital.
Hasta
aqui
el
citado
Gordillo,
el
cual
dice
además,
que
regresaba
esta
procesión
con
próralido
silencio,
interrum
-
pido
algunas
veces
por
el
sonido
de
dos
trompetas
doloro-
sas,
sin
Regidores
ni
Gobernadores
mas
que
sus
dos
Alcal-
des,
y
que
sus
individuos
era
gente
de
bien.
Establecida
la
Hermandad,
segun
queda
dicho,
en
la
referida
Iglesia,
labró
la
hermosa
Capilla
que
posee
para
ce-
lebrar
con
más
independencia
y
desahogo
los
actos
religio-
sos
de
su
instituto.
Esta
Capilla
es
casi
de
igual
estensión
que
la
1glesia,
con
tribunas
por
ámbos
lados,
y
una
á
los
piés
en
forma
de
coro
alto,
la
cual
ha
desaparecido
al
abrir
en
1874
la
gran
puerta
que
se
ha
colocado
al
final
de
la
misma
Capilla,
por
la
que
sale
desde
entónces
la
procesión,
por
dar
paso
á
una,
calle
nuevamente
formada.
La
techumbre
de
este
Templo
es
de
madera
y
bovedilla,
con
media
naranja
en
lo
que
figura
Capilla
mayor.
Contie-
ne
cinco
altares:
en
el
principal,
que
es
moderno,
jaspeado
y
dorado,
se
venera
la
Imágen
del
Señor,
y
en
él
está
el
Sa-
grario
de
la
Iglesia.
Al
lado
de
la
Epistola
existen
tres
bios:
en
el
prime-
ro,
tambien
moderno,
reside
la
Santisima
Virgen;
y
en
los
otros
dos,
de
aeibinación
antigua,
la
Imágen
de
San
Juan
Evangelista
que
va
en
la
Cofradía,
y
la
del
Patriarca
Se-
ñor
San
José.
En
el
lado
del
Evangelio
hay
dos
arcos
por
los
que
se
comunica
con
la
indicada
Iglesia,
y
un
altar
con
un
Cristo
Crucificado,
titulado
de
la
Buena
Muerte,
del
cual
hicimos
mención
ántes,
y
una
pequeña
Dolorosa
al
pié.
Toda
la
Ca-
pilla
estuvo
primorosamente
pintada;
y
ahora
nada
hay.
que
revele
ese
trabajo;
pues
dos
hermosos
frescos
que
se
con=
servaban
en
el
coro
bajo,
con
motivo
de
la
obra
de
la
men-
cionada
puerta
han
desaparecido.
27
20
-
208
—
en
la
Catedral,
por
lluvias
que
sobrevinieron
al
salir
de
este
Templo.
El
del
Señor
que
siguió
adelante,
llegó
á
su
Api
lla
de
prisa
y
algo
mojado.
La
Señora
£ub
trasladada
á
su
Iglosia,
el
tercer
dia
de
Pascua
de
Resurrección,
en
proce—
sión
solemne.
En
Junio
de
1761
se
recibió
en
esta
Ciudad,
la
grata
noti-
cia
de
haber
declarado
el
Papa
Clemente
XIT,
Patrona
de
“los
reinos
y
dominios
españoles
á
la
Santísima
Virgen,
en
el
misterio
de
su
Inmaculada
Concepción.
Con
este
motivo
se
hicieron
solemnes
fiestas;
y
esta
Hermandad
celebró
tres
muy
suntuosas,
en
los
dias
27,
28y
29
del
mismo
mes
de
Junio,
con
luminarias,
conciertos
de
música,
fuegos
artifi—
ciales
y
abundantes
limosnas
de
pan,
de
todo
lo
cual
per
relación
impresa.
En
1764,
por
acuerdo
celebrado
en
11
de
Marzo,
dis—
puso
reformar
la
regla,
en
razon
á
la
variedad
de
los
as
pos;
y
á
imitación
de
lo
que
hizo
el
año
de
1577
nombró
una
comisión
compuesta
de
veinte
hermanos
que
entendiera
en
dicho
particular;
los
que
trabajando
con
el
mayor
celo
y
actividad,
dieron
evacuado
su
cometido
el
31
del
mismo
mes
y
año.
En
esta
reforma
se
insertó
integra
toda
la
regla
an-
tigua,
y
al
pié
de
cada
capitulo
anotaron
las
correcciones
y
“adiciones
que
se
estimaron
convenientes.
En
25
de
Marzo
de
1767,
solemnizó
esta
Hermandad
la
gracia
concedida
por
el
Papa
Clemente
XIII,
á
ruegos
del
Sr.
D.
Cárlos
TIT,
para
que
en
sus
dominios
todos
los
sábados
del
año
no
impedidos-con
otros
rezos
se
usara
del
propio
de
la
Concepción
de
Ntra.
Señora,
por
razón
del
patronato,
y
que
en
la
Letanía
Lauretana,
después
del
verso
Mater
In-
termerata,
se
dijera
Mater
Inmaculata.
Do
esta
fiesta
y
del
acuerdo
que
para
efectuarla
precedió,
hay
tambien
relación
impresa.
En
1768
se
establecieron
los
ejercicios
espirituales
;
que
practica
esta
Hermandad
en
su
capilla
todos
los
¡viér—
nes
del
año
con
manifiesto
y
sermon,
en
virtud
de
acuerdo
celebrado
el
12
de
Abril
del
propio
año,
4
propuesta
y
ES
petición
de
D.
Juan
José
Rodriguez
de
Pedroso,
individuo
de
la
misma,
los
que
continúan.
Dispuso
tambien
en
dicho
cabildo
celebrar
todos
los
meses
un
dia
de
retiro;
práctica
que
duró
algunos
años;
mas
ya ha
cesado.
Deseosa
de
extender,
más
todavia,
la
devoción
de
la
so-
berana
Imagen
del
Señor,
acordó
en
28
de
Agosto
del
referi—
do
año
celebrar
anualmente
una
novena
en
su
honor.
Esta
en
sus
principios
se
efectuó
en
el
mes
de
Octubre,
á
causa
de
tener
la
Hermandad
el
jubileo
de
las
Cuarenta
horas
en
los
dias
11,
12
y
13
de
dicho
mes.
Después
se
trasladó
al
de
Mayo
por
la
fiesta
de
la
Santisima
Cruz,
con
el
jubileo
en
esos
dias;
y
últimamente
4
Marzo
con
el
propio
jubileo
en
los
dias
11,
12
y
13
del
mismo;
en
cuya
forma
sigue
celebrándose
con
bastante
solemnidad
y
lucimiento,
eo-
locándose
al
efecto
las
Sagradas
Imágenes
en
el
lugar
prin-
cipal
del
templo
con
hermoso
aparato
eonstruido
al
propio
intento.
En
el
indicado
año
de
1768
se
presentó
á
la
autoridad
eclesiástica
la
regla,
con
las
modificaciones
ejecutadas,
se-
gun
ántes
dijimos;
y
prévio
el
parecer
del
Dr.
Mejia,
fiscal
del
Arzobispado,
fué
aprobada
en
15
de
Setiembre
del
mis-
mo
año
por
el
Licenciado
D.
Angel
de
Cosio,
Canónigo
de
esta
Santa
Iglosia,
Provisor
y
Vicario
general
por
el
Emi-
mentísimo
Sr.
Cardenal
de
Solis,
Arzobispo
de
Sevilla,
y
por
ante
el
Notario
Francisco
de
Paula
Barbero.
Elevada
la
misma
al
Consejo
por
los
años
de
1798,
y
no
en
el
de
1782,
como
da
á
entender
D.
Félix
Gonzalez
de
León,
fué
aprobada
por
dicha
snperioridad
en
3
de
Abril
de
1788,
ob-
teniendo
la
Real
provisión
al
efecto
en
14
de
Mayo
del
pro-
pio
año,
un
mes
y
11
dias
ántes
que
el
Sr.
D.
Cárlos
II,
dictara
la
disposición
sobre
cofradías
y
hermandades,
indi-
cadas
al
principio.
]
Las
reglas,
pues,
de
la
Hermandad
que
nos
ocupa
per
miten
el
traje
de
Nazareno
con
el
rostro
cubierto,
en
deter-
minado
número;
y
el
órden
de
la
procesión
del
viérnes
San-
28
-
210
-
to
prefijado
en
ellas,
con
arreglo
á
el
acuerdo
general
del
15
de,
Marzo
de
1761,
ántes
indicado,
es
el
siguiente:
Dos
diputados
con
varas
en
traje
de
Nazarenos,
0
de
manteos
y
bonetes
siendo
eclesiásticos
deben
preceder
-á
la
Santa
Cruz
de
Jerusalen,
llevada
por
otro
Nazareno,
y
acom-
pañada
de
cuatro
con
cirios
levantados
en
alto,
entre
quie-
nes
alterna
la
conducción
de
ese
Sagrado
Signo
para
que
nunca
descanse
en
tierra.
Después
van
dos
Nazarenos
de
bocinas,
y
el
cuerpo
de
hermanos
con
cera
blanca,
y
en
el
centro,
4
proporcionadas
distancias,
el
Fiscal
y
tres
diputa-
dos
con
varas;
cerrando
este
trozo
el
Estandarte,
conducido
por
un
Nazareno,
asistido
de
otros
dos
con
velas
de
tres
li-.
bras,
que
alternan
también
en
la
llevada
de
esta
insignia.
A
continuación
los
hermanos
«de
Jesús
en
su
traje
par-
ticular,
con
cera
morada,
gobernados
por
dos
diputados
de
varas;
dos
bocinas
en
su
intermedio
y
el
Senatus,
llevado
tambien
por
un
Nazareno,
y
4
sus
lados
dos
con
velas,
asi-
mismo
de
tres
libras.
Siguen
doce
nazarenos
con
cirios
mo—
rados,
y
el
paso
del
Señor,
presidido
por
el
«Alcalde
moder-—
no,
el
Mayordomo
y
el
Secretario.
Continuan
los
hermanos
de
cera
blanda,
en
traje
de
sério,
y
en
su
centro
el
Prioste
:
vestido
de
nazareno,
con
vela
apagada
de
dos
libras;
dos
nazarenos
de
vocinas,
y
los
restantes
diputados
de
gobierno
á
proporcionadas
distancias,
terminando
éste
cuerpo
con
el
Sin-pecado,
llevado
por
un
nazareno
con
dos
de
velas
como
las
demás
insignias.
En
seguida
doce
nazarenos
con
cirios
blancos,
y
el
paso
de
la
Santísima
Virgen,
presidióndolo
el
Comendador
de
la
Casa
Hospital
entónces;
el
Hermano
ma-—
yor
y
el
Alcalde
antiguo,
todos
con
varas.
Las
canastillas
se
colocan
dos
entre
la
Cruz
y
el
Estandarte;
una
desde
es—
ta
insignia
hasta
el
Senatus,
y
la
otra
en
el
acompañamien-=:
to
del
paso
de
la
Virgen.
Los
que
quisieren
llevar
Cruces
sobre
los
hombros,
van
detrás
del
paso
del
Señor,
segun
in—
sinuamos
ántes.
:
Con
tan
numeroso
como
devoto
acompañamiento,
hacia
estacion
esta
Hermandad
en
el
pasado
siglo,
y
aun
á
prin—
de
>
E
Sn
x
E%
hi
cipios
de
este.
En
nuestros
dias
no
asisten
hermanos
de
sé=
rio;
pero
lleva
más
nazarenos
del
número
indicado,
y
su
ór
den
es
el
mismo.
Es
digno
de
todo
elogio
el
silencio
tan
pro-
fundo
que
se
guarda
en
esta
procesión
y
el
recogimiento
y
compostura
que
en
todos
se
advierte;
pues
ciertamento,
aun
cuando
los
fayoresca
la
hora
de
su
salida
infunden
devoción
en
los
mismos
espectadores,
dando
un
ejemplo
que
en
lo
po-
sible
debian
imitar
todas.
Las
reglas
de
esta
Hermandad
disponen
la
práctica
de
una
antigua
ceremonia,
llamada
Humillación,
la
cual
de-
bia
tener
lugar
en
la
Blepe
del
Duque,
al
volver
la
Cofra-
día
á
su
Iglesia.
Para
este
fin,
regresaba
la
procesión
'
por
la
calle
de
Santa
María
de
Gracia,
la
llamada
ahora
de
Tarifa,
y
plaza
del
Duque,
por
delante
de
la
puerta
de
San
Miguel;
y
al
llegar
el
paso
del
Señor
á
la
esquina
de
la
ca=
lle
de
las
Palmas,
se
paraba
con
los
doce
nazarenos
de
cirio
que
lo
acompañaban.
Seguía
adelante
el
cuerpo
de
herma-
nos
del
paso
de
la
Virgen;
mas
en
el
momento
que
la
San-
tisima
Virgen
entraba
en
la
dicha
plaza
y
daba
vista
á
su
amantisimo
Hijo,
hacia
tres
movimientos
de
humillación
reverente,
4
proporcionadas
distancias,
hasta
acercarse
al
paso
del
Señor,
el
qué
hacia
otro
movimiento
igual.
Juntos
entónces
los
des
pasos,
y
colocados
los
nazarenos
del
Señer
á
la
derecha,
y
los
de
la
Virgen
á
la
izquierda,
seguía
de
este
modo
la
procesion
hasta
su
Iglesia.
Esta
ceremonia
tu-
vo
lugar
hasta
el
año
1779,
segun
D.
Félix
Gonzalez
de
Leon,
el
que
la
describe
con
alguna
variedad
de
lo
pa
Hilda
en
la
regla.
Si
votada
la
Cofradia
no
se
verificara
la
salida
por
cau-
sa
de
lluvias,
determinan
las
ordenanzas
que
se
cante
en
este
caso
una
Misa
con
música
el
Domingo
de
Resurraccion,
_
Asistiendo
á
ella
la
Hermandad;
mas
si
por
algun
accidente
acordara
la
Corporación
no
hacer
estación,
debe
predicarse
sermon'de
Pasion
el
Juéves
Santo
á
las
siete
de
la
noche,
y
cantarse
un
Miserere
con
música.
Es
de
notar
tambien
la
preeminencia
que:
distratan
log
-
212
-
dl
á
oficiales
de
esta
Hermandad
en
las
votaciones
que
er
la
mis-
ma
tuvieren
lugar;
preeminencia
que
prescrita
en
el
capt-
tulo
25
de
la
regla,
quedó
vigente
en
su
reforma.
El
her-
mano
mayor
tiene
cuatro
votos,
y
además
la
veintena,
que
es
un
voto
por
cada
25
que
haya,
en
la
forma
siguiente:
des-
de
trece
votos,
mayor
parte
de
veinte
y
cinco,
hasta
esta
cantidad,
tiene
un
voto,
además
de
los
cuatro
que
le
com-—
peten.
A
los
trece
que
resulten
sobre
los
dichos
veinte
y
cin-
co,
Ó
sea
desde
treinta
y
ocho
hasta
cincuenta
tiene
otro,
y
asi
sucesivamente.”
Los
Alcaldes
gozan
de
tres
votos
cada
uno,
y
lo
mismo
los
ex-hermanos
mayores.
Los
demás
ofi-
ciales,
ménos
los
diputados,
tienen
dos:
mas
en
eleccior:
propia
carecen
de
todo
voto.
En
los
dias
4,
5
y
6
de
Marzo
de
1855
ioferinits
esta
Hermandad
con
un
suntuoso
Triduo
la
declaración
dogmá-—
tica
del
misterio
de
la
Inmaculada
Concepcion
de
la
Santi-
sima
Virgen,
y
repartió
con
este
motivo
abundante
limosna
de
pan,
con
otras
demostraciones;
no
habiendo
podido
cele-
brarse
por
lluvias
la
procesión
que
estaba.
anunciada
para
la
tarde
del
primer
dia.
El
dia
14
de
Diciembre
de
1879,
celebró
con
solemne:
fiesta
el
vijésimo
quinto
aniversario
de
la
Definicion
dog-
mática
del
Misterio
de
la
Inmaculada
Concepcion
de
Nues-
tra
Señora,
habiendo
asistido
á
esta
fiesta
la
Hermandad
de
S.Pedro
Ad-vincula,
inaugurándose
en
este
dia
la
concordia
celebrada
por
las
dos
Corporaciones,
al
terminarse
las
cues—
tiones
que
por
tanto
tiempo
venian
suscitándose
entre
ellas
sobre
la
primacia
del
voto,
como
ántes
manifestamos,
cuya,
concordia
fué
aprobada
en
los
cabildos
referidos
anterior-
mente
de
11
y
12
de
Diciembre
de
1879,
En
virtud
de
esta
Concordia
asistió
tambien
esta
Hermandad
de
Jesús
Naza-
reno
á
la
funcion
que
con
igual
motivo
celebró
la
de
la
Ad-
vincula
el
21
del
mismo
mes
y
año,
habiéndose
reunido
en
la
Iglesia
de
Religiosas
de
Santa
Inés,
de
donde
salió
for-
mada
con
sus
insignias
á
la
de
S.
Pedro.
Es
de
elogiar
la
constancia
y
el
celo
de
los
individuos
-
213
>
de
esta
Cofradía
en
sostener
el
culto
de
sus
Sagradas
Imá-
genes;
aun
en
los
tiempos
más
calamitosos;
motivos,
por
los
cuales
no
ha
experimentado
la
decadencia
y
vicisitudes
que
otras.
Además
de
los
ejercicios
semanales
y
de
la
novena
que
anualmente
consagra
al
Señor,
con
algunas
funciones,
como
ántes
manifestamos,
celebra
también
Septenario
á
los
Dolores
de
la
Santisima
Virgen,
con
fiesta
matutina,
y
fun-
ción
en
honor
de
su
Concepción
Purísima,
y
la
muy
solem-
ne
que
el
3
de
Mayo
dedica
á
la
Santa
Cruz,
con
limosna
de
pan;
en
la
cual
revalidaba
el
voto
de
la
Concepción
sin
mancha
de
Ntra.
Señora,
usando
para
este
acto
de
la
ban—
dera
blanca,
segun
ántes
indicamos,
la
cual
lleva
en
la
Co—
fradía
entre
los
cirios
blancos
del
paso
de
la
Virgen,
por
acuerdo
de
9
de
Abril
de
1815,
á
propuesta
y
ruegos
de
un
hermano.
|
|
Asimismo
en
el
mes
de
Noviembre
hace
honras
gene-
rales
por
sus
hermanos
difuntos:
y
ántes
celebraba
tres
dias
de
ejercicios
espirituales
con
antelación
á
la
novena,
y
qui-
nario
al
Señor
de
la
Buena
Muerte
en
la
Semana
Santa,
que
efectuó
hasta
el
año
de
1842.
A
más
de
estos
cultos,
en
ocasiones
extraordinarias
y
por
diferentes
motivos
ha
cos-
teado
fiestas
y
otros
actos
religiosos,
que
sin
ser
difuso
y
molesto
no
podriamos
particularmente
enumerar.
Finalmente,
para
las
defunciones
de
sus
individuos
tiene
esta
Hermandad
paño
y
aparato,
y
los
asiste
en
sus
funerales
con
cirios
y
misas.
En
la
salida
de
la
procesión
del
Viérnes
Santo
ha
sido
tan
constante,
que
desde
el
año
de
1700,
hasta
el
pasado
de
1881
inclusive,
la
ha
practicado
ciento
cincuenta
y
seis
ve—
ces,
única
que
haya
llegado
4
ese
número
en
el
propio
tiempo:
Disfruta
asimismo
de
muchas
gracias
é
indultos
apos—
tólicos,
particularmente
de
los
Sumos
Pontífices
Clemen-
te
XIV,
Pio
VI
y
VII,
que
le
concedieron
indulgencia
ple-
naria
para
los
dias
de
Novena,
Septenario
y
ejercicios.
La
Santidad
del
Sr.
Leon
XIT
le
concedió
también
una
indul-
-
214
gencia
plenaria
para
los
dias
de
Quinario,
y
la
agregó
en
_18de
Agosto
de
1828
á
la
Basillca
de
Santa
Cruz
en
Je-
rusalen.
Está
igualmente
agregada
á
los
Santos
Lugares,
e
incorporada
con
varias
órdenes
religiosas.
El
referido
Pontífice
Leon
XII,
por
Bula
expedida
en
Roma
á
16 de
Julio
de
1824,
le
concedió
el
título
de
Archi-
cofradía
Pontificia,
con
facultad
de
poder
unir
á
ella
otras
Cofradías
de
la
'misma
advocación
é
instituto,
legalmente
fundadas,
comunicándoles
sus
gracias
d
indulgencias.
No
es
de
olvidar,
que
en
la
capilla
de
esta
Hermandad
fundó
un
patronato
D.*
Isabel
Gomez
de
Cabreros,
herma-
na
de
la
corporación,
dejando
por
administradores
y
patro-
nos
del
mismo
al
hermano
mayor,
Alcaldes,
Mayordomo
y
Secretario
primero,
que
por
tiempo
fueran,
con
St,
dencia
de
la
Hermandad.
En
su
estación
lleva
dos
pasos:
el
primero
uta
de
una
hermosa
peana
antigua,
de
mucho
ensamblaje,
imitando
un
pedestal,
con
tarjetas
ovaladas
do
relieve
por
remate,
la
cual
estaba
pintada
imitando
al
carey
con
las
medias
cañas
y
los
perfiles
dorados;
mas
en
el
año
de
1865
se
renovó,
dorándo-
se
toda
ella,
y
aumentándole
sus
adornos,
en
términos
de
haber
quedado
magnífica.
Sobre
esta
peana,
en
un
figurado
monte,
va
la
Imágen
del
Señor
con
la
Oruz
al
hombro,
lle-
vando
el
asta
hácia
delante,
y
los
brazos
ú
la
espalda,
en
significación,
sin
duda,
de
abrazarla
ántes
de
colocárse'a
sobre
los
hombros.
Don
Félix
Gonzalez
de
Leon
no
estando'conforme
con
esta
esplicación
dice:
que
no
sabe
donde
conste
este
pasaje
por
no
referirlo
los
Evangelistas.
A
esta
objeción
podemos
replicarle,
que
muchas
cosas
sabemos,
referentes
á
la
Pasión
del
Señor,
que
no
las
escriben
los
Evangelistas,
y
sin
em-
bargo
están
admitidas
por
la
Iglesia,
y
los
fieles
todos
las
ereen,
como
son:
el
encuentro
de
la
calle
de
la
Amargura,
el
de
la
mujer
Verónica,
las
caidas
de
Jesús
en
el
camino
del
Calvario,
etc.
por
consiguiente
nada
tiene
de
estraño
el
silencio
de
los
escritores
sagrados
sobre
ese
particular
para
e
21215
dudar
de
su
cerbeza,
y
mucho
ménos
cuando
por
algún
me-=
dio
se
acredita
ó
evidencia.
El
Venerable
P.
Presentado
Fr.
Pedro
de
Santa
María
y
Ulloa
en
sus
consideraciones
del
Rosario
dice:
que
el
Señor
se
abrazó
con
la
Cruz
con
grande
ale
gria,
y
que
la
besó
con
gran
ternura.
Que
el
artífice
que
cons-
truyó
la
Imágen
de
Jesús
Nazareno
se
propusiera
recordar
ese
pasaje
no
lo
afirmaremos;
empero
que
lo
demuestra
y
fi-
gura
es
evidente.
El
mismo
Gonzalez
de
Leon,
de
la
aptitud
en
que
se
ostenta
dicha
Imágen
deduce
su
remoto
origen,
asegurando
que
en
lo
antiguo
se
ponian
ó
construían
de
ese
modo...
Antigua
es
sin
duda
alguna
la
Efigie
de
la
Hermandad
que
nos
ocupa,
aunqueno
la
creemos
de
los
siglos
XIILÓ
XIV,
como
dicho
escritor
asegura;
mas
no
podemos
convenir,
en
que
bajo
la
representación
que
la
misma
tiene
se
fabricasen
en
la
antigúedad
todas
las
Imágenes
del
Señor
con
la
Cruz
al
hombro,
cuando
tantas
y
de
gran
antigiiedad,
asi
pinta—
das
como
de
escultura
nos
representan
al
Salvador
de
los
hombres
llevando
la
Cruz
con
los
brazos
de
esta
hacia
ade-
lante.
Tampoco
estamos
conformes
con
los
que
dicen
que
nuestro
amabilisimo
Redentor
llevó
el
Sagrado
Madero
en
la
forma
que
espresa
el
referido
Gonzalez
de
Leon,
Ó
sea
con
el
asta
hacia
adelante,
porque,
siendo
aquel
en
sentir
de,
San
Gregorio
Niceno
y
de
otros
escritores,
de
madera
de
en-
cina,
gruesisimo,
tosco,
pesado
y
de
grandes
dimensiones,
naturalmente
no
podía
llevarse
en
peso,
y
al
aire
su
asta,
pues
de
otro
modo
no
era
dable
su
conducción
yendo
ésta
por
delanto:
Mas
esta
reflexión
aunque
de
valor
no
escaso
cede
á
otra
de
superior
virtud
y
eficacia
que
nos
ofrecen
los
li-
bros
Santos.
El
Evangelista
San
Juan
dice:
que
Nuestro
Señor
Je-
sucristo
llevó
la
Cruz
á
cuestas.
Entendiéndose
por
llevar
4
cuestas
la
accion
de
conducir
alguna
cosa
sobre
las
espaldas,
no
pueden
acomodarso
las
espresiones
del
Evangelista
á
Un
género
de
conducción,
en
el
cual
el
objeto
de
ella
va
coloca—
do
delante,
descansando
sobre
el
hombro.
Hay
aun
más;
en
RASCA
IATA
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8
<=
216
-
San
Lúcas
so
lee:
“Simón
Cireneo
llevó
la
Cruz
en
pos
do
J
e-
sús»;
esto
es
juntamente
con
el
Señor.
Si
caminaba,
pues,
dicho
hombre
detras
del
Salvador,
ayudándole
á
AA
el
Sagrado
Madero,
es
evidente
que
el
pié
de
la
Cruz
iba
atras,
pues
de
no
ser
asi
se
hubiera
colocado
el
Cireneo
delan-
te
del
Señor
para
que
el
alivio
6
ayuda
que
se
le
quería
pro-
porcionar
fuese
real
y
verdadero.
Luego
Nuestro
Señor
Je-
sucristo
no
pudo
llevar
la
Cruz
con
el
asta
hacia
delante:
terminada,
empero,
esta
digresión,
sigamos
nuestro
propó-
sito.
La
Imágen
de
que
nos
hemos
ocupado
lleva
una
rica
Cruz
de
carey
de
figura
cuadrada
con
cantoneras
de
plata,
y
una
costosa
túnica
de
terciopelo
bordada
de
oro
que
estrenó
el
año
de
1869.
A
sus
lados
iban
ántes
unos
ángeles
mance-
bos
con
faroles
de
plata,
y
en
las
esquinas
otros
faroles
muy
grandes,
de
los
cuales
los
delanteras
eran
también
de
plata.
Ahora
lleva
seis
hermosos
candelabros,
tallados
y
dorados.
La
Santísima
Virgen
acompañada
de
San
Juan
va en
el
otro
paso,
sobre
peana
de
plata
y
bajo
palio
de
terciopelo
morado
con
las
caidas
también
de
plata
y
estrellas,
sosteni-
do
de
doce
varas
del
mismo
metal,
como
igualmente
los
res-
piraderos.
La
Señora
viste
túnica
de
terciopelo
morado
bor-
dada
de
oro,
y
un
rico
manto
azul
de
igual
tela
todo
él
bor-
dado
costosamente
de
oro,
cuyas
prendas
construidas
porla
artista
D.”
Patrocinio
Lopez,
fueron
estrenadas
en
1868.
Gonzalez
de
Leon
dice:
que
para
bordar
el
manto
que
estrenó
la
Señora
en
1843,
se
revocaron
varios
acuerdos
de
la
Hermandad,
que
prescribian
que
las
ropas
de
la
Virgen
.
fueran
lisas;
mas
se
equivocó,
pues
acuerdos
prohibitivos
de
bordados
no
se
encuentran
en
sus
libros.
San
Juan
lleva
túnico
de
terciopelo
y
capa
bordada
de
oro;
siendo
esta
Imágen
y
la
Virgen
obras
del
acreditado
escultor
Don
Cristóbal
Ramos;
ignorándose
el
autor
y
el
pa-
radero
de
las
antiguas.
Este
último
paso
es
uno
de
los
que
llaman
más
la
atención
general
por
las
riquezas,
preciosi-
dades
y
adornos
que
contiene.
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