Condición física y hábitos alimenticios en la escuela municipal de atletismo de Tomares
Full text
- 1 - CONDICIÓN FÍSICA Y HÁBITOS ALIMENTICIOS EN LA ESCUELA MUNICIPAL DE ATLETISMO DE TOMARES TRABAJO DE FIN DE GRADO Investigación Autor/a: Alba Borrero Gérard Grado: Educación Primaria, mención Educación Física Curso: 2019/2020 Tutor: Antonio Jesús Sánchez Oliver
- 2 - ÍNDICE 1. MARCO TEÓRICO……………………………………………4-12 1.1.Estilo de vida en niños y niñas…………………………………………………. 4 1.2.Hábitos de vida en niños y niñas……………………………………………...... 5 1.2.1. Actividad física……………………………………………………………... 5 1.2.1.1. Condición física…………………………………………………………… 6 1.2.2. Alimentación saludable……………………………………………………... 8 1.3.Obesidad………………………………………………………………………. 10 2. OBJETIVOS………………………………………………………12 2.1.Objetivos generales…………………………………………………………… 12 2.2.Objetivos específicos…………………………………………………………. 12 3. MATERIALES Y METODOLOGÍA……………………… 13-19 3.1.Muestra………………………………………………………………………... 13 3.2.Material……….……………………………………………………………...... 13 3.3.Procedimiento……….………………………………………………………… 13 3.3.1. Cuestionario FFQ……….…………………………………………………..14 3.3.2. Batería Alpha Fitness……….………………………………………………15 3.3.2.1.Composición corporal………………………………………………………16 3.3.2.2.Capacidad músculo – esquelética…………………………………………..17 3.3.2.3.Capacidad motora…………………………………………………………..17 3.3.2.4.Capacidad aeróbica…………………………………………………………18 4. RESULTADOS……….………………………….……………19-33 4.1.Resultados de la Batería Alpha Fitness……….…………………………………19 4.1.1. Resultados por sexos……….……………………………………………….19 4.1.2. Resultados por edad……….………………………………………………..20 4.2. Resultados del cuestionario FFQ……….………………………………………21 4.2.1. Resultados totales……….…………………………………………………. 21 4.2.2. Resultados por sexos……….……………………………………………….26 4.2.3. Resultados por rangos de edad……….……………………………………..28 5. DISCUSIÓN……….…………………………………….…….34-42 5.1.Batería Alpha Fitness……….…………………………………………………..34 5.1.1. Por sexos……….…………………………………………………………...34
- 3 - 5.1.2. Por edades……….………………………………………………………….35 5.2.Cuestionario FFQ……….………………………………………………………36 5.2.1. General……….……………………………………………………………. 36 5.2.2. Por sexos……….…………………………………………………………...38 5.2.3. Por edades……….………………………………………………………….40 6. CONCLUSIONES……….………………………………………..42 7. AGRADECIMIENTOS…………………………………………..43 8. ANEXOS………………………………………………………44-51 8.1. Anexo I…………………………………………………………….44 8.2. Anexo II……………………………………………………………45 8.3. Anexo III…………………………………………………………..45 BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS
- 4 - 1. MARCO TEÓRICO 1.1. ESTILO DE VIDA EN NIÑOS Y NIÑAS La sociedad se encuentra en cambio permanentemente, debido entre otras cosas a los cambios económicos, a los cambios sociales, a los avances tecnológicos… Por todo ello, se debe intentar que, aunque existan estos cambios, la sociedad mantenga un estilo de vida saludable, ya que este es un indicativo del estado de salud, además de serlo también de la morbilidad y de la mortalidad. (Loef y Wallach, 2012). En cuanto a los hábitos o comportamientos que conllevan un incorrecto estilo de vida, y por tanto posibles problemas de salud están: la inactividad física, una alimentación inadecuada, el consumo de alcohol y tabaco, o no descansar suficiente (Tomba, 2012). En relación con la infancia y la adolescencia, se sabe que son etapas claves debido a los cambios psicológicos, fisiológicos y ambientales, entre otros, que se producen en ellas. (Gómez-Martínez, et al., 2012; Ortega et al., 2008). Durante estos años se establecen los hábitos saludables que perdurarán hasta la edad adulta e influirán en su futuro estado de salud (Ortega et al., 2008), por lo que es importante fomentar desde edades tempranas un estilo de vida saludable. Por otra parte, el tiempo sedentario está en aumento en las etapas de la infancia y la adolescencia, siendo este aumento de 10 a 20 minutos al día por año. Entre los factores que más influyen en este aumento de inactividad física se encuentran generalmente los relacionados con las nuevas tecnologías: teléfonos móviles, televisión, ordenador, consolas… (Pearson et al., 2017; Cerda, 2014). Este aumento del sedentarismo es preocupante, ya que se relaciona con problemas de salud, tanto metabólica como mental. (Pearson et al., 2017). Esto es debido a que se ha relacionado el hecho de pasar horas frente a las pantallas con una reducción de la actividad física y un mayor consumo de alimentos hipercalóricos. (Cerda, 2014). Además, es alarmante ver cómo los jóvenes generalmente superan en exceso las recomendaciones de los expertos de no sobrepasar las 2 horas diarias frente a las diferentes pantallas. Superan este tiempo ampliamente, llegando a excederlo en general hasta 6 horas diarias. (Pearson et al., 2017). Finalmente, es imprescindible crear programas de evaluación, seguimiento y control de la inactividad y la condición física, además de otros que fomenten un estilo de vida saludable, sobre todo en la niñez y adolescencia, ya que ayudan a mejorar y mantener la salud, a mejorar el IMC y a tener una mejor calidad de vida. (Gómez-Martínez, et al., 2012; Mead et al., 2017).
- 5 - 1.2. HÁBITOS DE VIDA EN NIÑOS Y NIÑAS Según la Real Academia Española (RAE), un hábito es un “modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas”. Es decir, un hábito es aquella acción que se ha convertido en la costumbre de un individuo por llevarla a cabo con frecuencia. Como ya se ha mencionado anteriormente, los periodos de la infancia y la adolescencia son periodos claves, (Gómez-Martínez, et al., 2012; Ortega et al., 2008) y es probable que los hábitos de vida que se hayan establecido en estas etapas duren hasta la edad adulta (Moreno et al., 2014; Lake et al., 2006). Es por ello por lo que es importante que a estas edades se promuevan y se adquieran unos hábitos saludables que permitan llevar una vida sana y prevenir riesgos futuros. La actividad física regular, junto con una alimentación saludable son los principales elementos que ayudan a proteger al individuo frente a enfermedades producidas por ejemplo por deficiencias nutricionales o el sedentarismo, como la obesidad, además de ayudar a llevar una vida sana y libre de riesgos para la salud. (Gómez-Martínez, et al., 2012; Ortega et al., 2008). 1.2.1. ACTIVIDAD FÍSICA Como se ha mencionado anteriormente, la actividad física es uno de los pilares fundamentales para llevar una vida sana y prevenir riesgos de padecer enfermedades como el cáncer, la obesidad, la hipertensión o la diabetes, además de que reduce el riesgo de mortalidad (Tomba, 2012). Es por ello por lo que hay que concienciar a la sociedad de su importancia y los beneficios que aporta, además de promoverla en todas las edades. En cuanto a los niños y adolescentes, aquellos más activos y que realizan una mayor cantidad de actividad física son generalmente los que mayor bienestar tienen a nivel mental, físico y social. Por el contrario, aquellos que tienen comportamientos más sedentarios tienen mayor riesgo de padecer obesidad y otros problemas de salud, además de un retraso del desarrollo cognitivo y peor rendimiento académico (Wu et al., 2017). Además, los adolescentes que tienen sobrepeso y obesidad tienen una percepción aburrida de la actividad física y se dirigen a ella con una actitud más negativa que aquellos adolescentes que tienen un peso normal (Deforche, 2006), por lo que se debería encontrar la manera de conseguir que estos niños vean el realizar actividad física como una fuente de disfrute personal, de relaciones con los demás, como un hecho divertido y entretenido.
- 6 - Por otra parte, generalmente en la etapa adolescente la actividad física presenta una disminución (Fernández et al., 2017). La OMS recomienda que los jóvenes realicen al menos 1 hora de actividad física al día, pero la realidad es que el 80% de ellos no llega a esa cantidad, debido sobre todo a la aparición de los dispositivos electrónicos y al acceso a Internet. (Wu et al., 2017; Pearson et al., 2017; Cerda, 2014). Se ha demostrado que aquellos niños y jóvenes que pasan más tiempo frente a las pantallas (3 horas o más) son también los que menos actividad física realizan, mientras que aquellos que sí la realizan con continuidad, pasan alrededor de 1 o 2 horas frente a dichas pantallas (Cerda, 2014). Todo esto conlleva riesgos para la salud, ya que por ejemplo, pasar más de 2 horas al día viendo la televisión se asocia con un peor estado físico, peor autoestima, un peor comportamiento social y un peor rendimiento académico (Carson, et al., 2016). En conclusión, es necesario tomar medidas efectivas como llevar a cabo programas de promoción de la salud y de actividad física, que la hagan más atractiva, incidiendo en la aptitud cardiorrespiratoria, así como en la aptitud muscular y la velocidad/agilidad (Ortega et al., 2008) para que la sociedad deje a un lado los comportamientos sedentarios y lleve a cabo, al menos, el ejercicio físico recomendado por los expertos. En este sentido, la educación tiene un papel clave, ya que puede fomentar la actividad física en los niños, ayudándoles a mantenerse activos, mejorando su salud, además de crearles un hábito y gusto por el deporte (Ortega et al., 2008). 1.2.1.1. CONDICIÓN FÍSICA El término de condición (o aptitud) física hace referencia “la capacidad de realizar actividad física, y hace referencia a una gama completa de cualidades fisiológicas y psicológicas” (Ortega et al., 2008). Se ha demostrado que aquellos niños y preadolescentes que realizan deporte de manera extraescolar o competiciones deportivas, además de las horas obligatorias de su etapa educativa, tienen una mejor condición física, un menor porcentaje de grasa corporal y una menor cantidad de grasa que aquellos que no las realizan (Ara, et al., 2004). Los componentes principales de la aptitud física son: la aptitud cardiorrespiratoria, la aptitud muscular y la capacidad motora (velocidad – agilidad) (Ortega et al., 2008). • Aptitud cardiorrespiratoria. “Es la capacidad general de los sistemas cardiorrespiratorios y la capacidad de realizar ejercicio extenuante prolongado.”
- 7 - (Ortega et al., 2008). Es uno de los componentes más importantes relacionados con la salud (Bustamante et al., 2012). El mejor indicador de esta es el VO2 máximo (consumo máximo de oxígeno) (Ortega et al.,2008), es decir, “el volumen máximo de O2 que extraemos del aire inspirado, que va a ser transportado por la sangre gracias a la hemoglobina, para que músculos y otros tejidos no activos lo utilicen”. (Papí, 1997). En cuanto al trabajo de este componente, es mejor realizarlo en las edades cercanas a la etapa adulta. Esto se debe a que a lo largo de la infancia y adolescencia se trabajará y mejorará de manera implícita en competiciones, juegos, entrenamientos… sin necesidad de realizar un trabajo específico. (Lloyd y Oliver, 2012). En cuanto a su evaluación, la prueba más común es la carrera de ida y vuelta de 20m (comúnmente conocido como Course Navette o Test de Leger- Lambert) (Ortega et al., 2008). Tener un buen resultado en esta prueba, y en general, tener una buena capacidad aeróbica está relacionado con una mejor salud cardiovascular. (Ruiz et al., 2011). • Aptitud muscular. Es la “capacidad de realizar trabajo contra una resistencia” (Ortega et al., 2008). Tener un bajo nivel de fuerza muscular está relacionado con una mayor tasa de mortalidad (Metter, et al., 2002), y mejorarla implica tener un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (Ruiz et al., 2011). Los principales componentes de esta aptitud son la fuerza máxima, la fuerza explosiva, la resistencia y la resistencia isocinética. (Ortega et al. 2008). Hasta hace poco, no se consideraba correcto que los niños y jóvenes trabajaran la fuerza al pensar que era perjudicial para ellos. En la actualidad, esta idea ha cambiado, aceptando e incluso defendiendo que sí se trabaje. Para trabajar la fuerza con niños y adolescentes, es necesario que estén mental y físicamente preparados (de Pediatría y Subcomisiones, 2018). Además, se ha demostrado que un buen desarrollo de la fuerza podría ayudar a prevenir hasta un 50% de las lesiones que se producen en niños y jóvenes, entre otros beneficios, si se trabaja adecuadamente y supervisado por un profesional cualificado (Lloyd y Oliver, 2012). Para el trabajo de la aptitud muscular, se debe incidir en una técnica correcta y adecuada, y los ejercicios deben ser variados y adaptados a las habilidades, nivel, y objetivos de los individuos, entre otros factores.
- 8 - Finalmente, la prueba más usada para evaluar la aptitud muscular es la de la empuñadura (fuerza de prensión manual) y las pruebas de salto. (Ortega et al., 2008). • Capacidad motora (velocidad – agilidad). La velocidad es “la capacidad de mover el cuerpo lo más rápido posible” y la agilidad es “la capacidad de moverse rápidamente y cambiar de dirección mientras se mantiene el control y el equilibrio”. (Ortega et al., 2008). Está relacionada con la salud de los huesos, ya que estos mejoran al mejorarse la capacidad motora (Ruiz et al., 2011). Actualmente se tiene entendido que la velocidad está completamente relacionada con la edad, y es sobre todo entrenable en la infancia y adolescencia al requerir mayor activación neuronal. Los niños deberían centrar su trabajo en la pliometría, la técnica y la velocidad, para mejorar sus cualidades, y los adolescentes deberían centrarse en trabajar, además de lo anterior, la fuerza, para mejorar su velocidad general. (Lloyd y Oliver, 2012). En cuanto a la agilidad, es el componente menos investigado y por tanto del que menos se conoce, a pesar de su importancia. Se sugiere que sea mayormente trabajada durante las etapas preadolescentes y adolescentes, ya que es cuando mejor activación neuronal se tiene. (Lloyd y Oliver, 2012). En cuanto a su evaluación, la prueba que más se usa para medir la velocidad y la agilidad es el test de carrera de 4x10 metros. Finalmente, se ha demostrado según diversos estudios, que en general los niños y las niñas tienen una evolución similar de la condición física durante el crecimiento y la maduración (teniendo las niñas un mejor nivel de flexibilidad). (Lloyd y Oliver, 2012). Sin embargo, será en la adolescencia cuando los niños tengan mejor condición física (excepto en flexibilidad), debido a que las niñas presentan un crecimiento acelerado en los últimos años de la etapa escolar, además de que presentarán diversos cambios fisiológicos (Ortega et al., 2011). 1.2.2. ALIMENTACIÓN SALUDABLE Llevar una alimentación saludable es un asunto que se encuentra muy de moda. Actualmente no es difícil encontrar personas que ofrezcan dietas “milagrosas” para adelgazar, para tener una buena figura, para hipertrofiar… Pero ¿Cuántas dietas son realmente útiles? ¿Cuántas se centran conseguir el objetivo además de ser saludables? Algunas pueden ser perjudiciales para la salud, y otras simplemente no servir para nada.
- 9 - Actualmente, con la globalización y los cambios en la sociedad moderna, han cambiado los patrones dietéticos y los hábitos alimenticios en la sociedad. Esto ha producido que la sociedad cada vez recurra más a alimentos no saludables. (Grosso y Galvano, 2016). Llevar una alimentación inadecuada está relacionado con una mayor probabilidad de padecer enfermedades como, por ejemplo, la obesidad (Lavie et al., 2014). Es por ello por lo que hay que informarse y centrarse en las dietas y pautas nutricionales recomendadas por expertos y acudir a ellos. Una dieta mundialmente reconocida como una buena herramienta para prevenir y reducir enfermedades y para mejorar la calidad de vida es la dieta mediterránea. (Sofi, et al., 2008). Realmente, la dieta mediterránea es un conjunto de hábitos alimenticios saludables. El consumo de los alimentos en esta dieta, de mayor a menor frecuencia es (Sofi et al., 2010; Grosso y Galvano, 2016; Trichopoulou, 2003): • Frutas, verduras, legumbres y cereales (sin refinar). • Pescado, nueces y aceite de oliva. • Productos lácteos. • Vino tinto en las comidas. • Productos cárnicos. Esta dieta es muy beneficiosa para la salud, ya que reduce enfermedades muy conocidas y que son la principal causa de muerte en el mundo (OMS, 2018), como son: las enfermedades cardiovasculares (reduciéndose en un 9%), el cáncer (se reduce en un 6%), la diabetes, la obesidad… (Sofi et al., 2008). Por tanto, está relacionada con una mayor esperanza y calidad de vida. Además, es importante centrarse en niños y adolescentes, ya que, según los datos actuales, el número de niños y niñas con exceso de grasa ha aumentado notablemente: hoy en día hay 10 veces más niños con adiposidad que hace 30 años (Abarca-Gómez et al., 2017). En cuanto a algunos hábitos alimenticios que se deberían incluir en el día a día para llevar una dieta saludable y para evitar aumentar los riesgos de padecer entre otras enfermedades, obesidad, se encuentran los siguientes: • Evitar los alimentos ultraprocesados, ricos en grasa e hipercalóricos, debido a que tienen un alto y excesivo contenido de nutrientes. (Vandevijvere et al., 2019; Mistry y Puthussery, 2015). • No consumir en exceso azúcar y sal. (Vandevijvere et al., 2019)
- 16 - práctico. Las pruebas indicadas anteriormente se realizaron en el orden recomendado según el manual, y los resultados se anotaron en una plantilla (ver anexo II): 1. Peso y altura. 2. Perímetro de la cintura. 3. Fuerza de prensión manual. 4. Salto de longitud a pies juntos. 5. Test de velocidad agilidad 4x10m. 6. Test de ida y vuelta de 20m. 3.3.2.1. COMPOSICIÓN CORPORAL Las primeras pruebas que se realizaron fueron aquellas relacionadas con la composición corporal. Para ello, se tomaron las siguientes medidas: peso, altura y perímetro de la cintura. Por un lado, para tomar el peso solo fue necesario el uso de la báscula. Se pidió al alumnado que subiera a la báscula descalzo, se colocara recto y que se quedara quieto hasta que se le indicara que podía bajar. La prueba se realizó dos veces, y para expresar el resultado final se calculó la media de los resultados obtenidos anteriormente. Además, se expresó en kilogramos, redondeando los decimales a la décima. Por otro lado, para medir la estatura, se requirió de la cinta métrica. Se pidió al alumnado que se colocara con los talones pegados a la pared, en el lugar en el que estaba colocada la cinta métrica. Además, debía permanecer con los talones juntos, los brazos caídos a lo largo del cuerpo y la cabeza erguida. Se le pidió que realizara una inspiración, y en ese momento se tomó la medida. Se tomaron las medidas dos veces y se realizó la media de ambas para expresar el resultado final. Este se expresó en centímetros, quedando redondeados los decimales a milímetros. Finalmente, se pasó a medir el perímetro de la cintura, con la ayuda de una cinta métrica. En primer lugar se pidió a un compañero que levantara ligeramente la camiseta del alumno/a que estuviera siendo medido. A continuación se pidió al sujeto que cruzara los brazos sobre el pecho. Tras esto, se le rodeó la cintura con la cinta métrica y para finalizar se pidió que bajara los brazos. La cinta se colocó entre la décima costilla y el borde de la cresta ilíaca, sin presionar. Se realizó este proceso dos veces y se anotó la media como resultado final, expresada en centímetros y los decimales en milímetros.
- 17 - 3.3.2.2. CAPACIDAD MÚSCULO – ESQUELÉTICA Tras haber tomado las medidas de composición corporal, se determinó la capacidad músculo – esquelética. Para ello, se realizó un test de fuerza de prensión manual y un test de salto de longitud a pies juntos. En primer lugar, se realizó el test de fuerza de prensión manual, con el cual se persigue medir la fuerza isométrica del tren superior. Para ello, se requiere de un dinamómetro de agarre ajustable. Antes de empezar a realizar la prueba se ajustó el aparato a la medida de la mano del alumnado. A continuación, se le indicó cómo debían sujetar el instrumento y cómo debían realizar la prueba. El alumno/a debía apretar el dinamómetro durante dos segundos, con el codo extendido y sin que el aparato tocara ninguna parte del cuerpo a parte de la mano que lo sujeta. Se realizó el test dos veces, una vez con la mano izquierda y otra con la derecha. Se anotó como resultado el mejor de los dos anteriores, expresado en kilogramos y redondeando los decimales al centímetro. Tras haber acabado la prueba de fuerza de prensión manual, se pasó a realizar el test de salto de longitud a pies juntos, que pretende medir la fuerza explosiva del tren inferior. Para ello, se colocó al alumnado en una fila, de manera que su tiempo de descanso fue el tiempo que tardara toda la fila en realizar el salto. Dicha prueba se realizó en la pista de atletismo, de forma que la superficie no resbalara, y con una cinta métrica. Se usó la línea de meta como lugar donde colocarse para iniciar el salto. Una vez ahí colocado, se le pidió separar los pies a la anchura de sus hombros, doblar ligeramente las rodillas y que saltara lo más lejos posible, con la ayuda de los brazos. Para que el salto fuese válido, tenía que caer con los pies a la vez y sin rebote. La medida se tomó desde la línea de inicio del salto hasta la parte posterior del talón del pie más atrasado. Este test, como los anteriores, se realizó dos veces y como resultado final se tomó el mejor de los dos intentos, expresado en centímetros. 3.3.2.3. CAPACIDAD MOTORA Para evaluar la capacidad motora se llevó a cabo el test de velocidad – agilidad de 4x 10 metros, que sirve para medir la velocidad de movimiento, la agilidad y la coordinación. Esta prueba se realizó, al igual que la anterior, en la pista de atletismo para evitar deslizamientos.
- 18 - En primer lugar se llevó a cabo la preparación del test: se escogieron dos líneas de la pista que se encontraban a 10 metros de separación. En la línea opuesta a la de salida se colocaron dos esponjas, una (A) a 1m de separación de la otra (C). La esponja B se encuentra en la misma línea en la que se encuentra el punto de salida, a 1m de él. Una vez preparado el terreno, se pasó a realizar una explicación y demostración de cómo se debía realizar la prueba: tras la indicación del evaluador, el alumno debía salir corriendo lo más rápido posible a la línea opuesta y rebasarla con ambos pies, coger la esponja A y volver corriendo a la línea inicial. Allí, debía volver a rebasar dicha línea, cambiar la esponja A por la B, y volver a hacer lo mismo en la línea opuesta con la esponja C. Finalmente, debía volver a la línea inicial y cuando la cruzara con algún pie, el evaluador pararía el crono. Este test, al igual que los anteriores se realizó dos veces, dejando como tiempo de recuperación el que tardara sus otros 3 compañeros de grupo en realizar la prueba. El resultado final se expresó en segundos, redondeando los decimales a las décimas de segundo. 3.3.2.4. CAPACIDAD AERÓBICA Para finalizar las pruebas de evaluación de la condición física, se realizó un test de ida y vuelta de 20 metros, cuya utilidad es medir la capacidad aeróbica. Esta prueba se realizó en el siguiente día de clase, ya que no dio tiempo a hacerla en la sesión. En primer lugar, se pidió al alumnado que calentara y estirara como habitualmente hacen, para evitar riesgos de daños y lesiones, mientras los evaluadores procedían a la preparación de la prueba. Se marcaron con conos las líneas que señalan en la pista de atletismo los 80 y los 60 metros, y se conectó un teléfono móvil que tenía la grabación con el protocolo del test a un altavoz. Una vez el alumnado hubo calentado, se procedió a su organización. No se usó la división inicial del alumnado en grupos de 4 niños/niñas, sino que esta prueba la realizó todo el grupo a la vez. Tras esto, se procedió a la explicación de la prueba: debían desplazarse de una línea a otra, a una velocidad que marcaba un pitido en el altavoz, de manera que cuando llegaran a la línea opuesta coincidiera con el sonido indicado por la grabación. La velocidad inicial sería muy lenta, por lo que debían aprovechar para ajustar su ritmo al de la grabación. A
- 19 - medida que pasara el tiempo, aumentaría la velocidad por lo que cada vez la exigencia sería mayor. El objetivo de esta prueba es aguantar lo máximo posible llegando de una línea a otra cuando lo marcara el pitido, por lo que si el alumno llegaba después de este, debía detenerse. Cuando un alumno se paraba, los evaluadores anotaban en su ficha el estadio al que había llegado. A diferencia de las anteriores pruebas, esta solo se realizó una vez, y el resultado final se expresaba mediante el último estadio completado. 4. RESULTADOS 4.1. RESULTADOS DE LA BATERÍA ALPHA FITNESS Los resultados obtenidos en la evaluación de la condición física mediante la puesta en práctica de la Batería Alpha Fitness se detallan a continuación detalladamente, por pruebas. Además, se han analizado de dos maneras diferentes: por sexos y por edades. 4.1.1. RESULTADOS POR SEXOS A continuación se detallan los resultados obtenidos por sexos en las pruebas de la Batería Alpha Fitness (ver figura 1). En cuanto a la composición corporal (peso, altura y perímetro de la cintura), las niñas tuvieron valores más altos: tuvieron de media un peso de 36 kg, una altura de 144,5cm y un perímetro de la cintura de 60,2cm, y los niños pesaron 33,6kg, midieron 143,04cm y su perímetro de la cintura fue de 61,48cm. Por otra parte, en cuanto a los datos obtenidos en la evaluación de la capacidad musculoesquelética, las niñas obtuvieron un resultado más bajo en el test de prensión manual con la mano izquierda que los niños (17cm vs. 17,8cm), pero más alto con la mano derecha (19,4cm vs. 18.7cm). Por otra parte, en la prueba de salto de longitud a pies juntos, las niñas obtuvieron peor resultado que los niños (164,5cm vs. 169,0cm). En cuanto a la capacidad motora, en la prueba de velocidad – agilidad de 4x10m, las niñas tuvieron peores resultados que los niños (12,0s vs. 11,7s). Asimismo, en el test de ida y vuelta de 20m, las niñas también tuvieron peores resultados que los niños, consiguiendo una media de 0,6 estadios menos que los niños (6,7 estadios vs. 7,3 estadios).
- 20 - 4.1.2. RESULTADOS POR EDAD Se presentan a continuación los resultados por rangos de edad de las pruebas de la Batería Alpha Fitness (ver figura 2). En cuanto a los resultados referidos a la evaluación de la composición corporal, se obtuvieron los siguientes resultados: • El peso medio de los niños de entre 8 y 9 años fue de 27,0kg, para los de 10 y 11 años de 31,8kg y los que están entre los 12 y 13 años de 41,9kg. • La altura media de los niños y niñas de entre 8 y 9 años fue de 129,2 cm, la de los que están entre los 10 y 11 años fue de 142,8 cm y la de los de 12 y 13 años de 153,0 cm. • El perímetro de la cintura fue, para las edades de 8 y 9 años de 57,7cm, entre los 10 y 11 años de 57,5cm y en las edades de 12 y 13 años fue de 65,5cm. En cuanto a las pruebas de capacidad músculo-esquelética (fuerza de prensión manual y salto de longitud a pies juntos), se han obtenido los siguientes resultados: • La fuerza de prensión manual con la mano izquierda fue de 12,6cm para niños de 8 y 9 años, de 17,5cm para niños de 10 y 11 años, y de 20,6 para niños de 12 y 13 años. • Con la mano derecha, la fuerza de prensión manual fue de 13,2cm para niños de 8 y 9 años, de 18,9cm para los de 10 y 11 años y de 22,5cm para los de 12 y13 años. • El salto de longitud a pies tuvo los siguientes resultados: 140,3cm para los niños de 8 y 9 años, 165,8cm para aquellos de 10 y 11 años, y 182,5 para los de 12 y 13 años. Peso (kg) Estatura (cm) Perímetro cintura (cm) Prensión manual mano derecha Prensión manual mano izquierda Salto de longitud (cm) Test de 4 x 10m (seg) Test de 20m (estadio) Total Niños Niñas Figura 1: Resultados por sexos de la Batería Alpha Fitness
- 21 - En cuanto a la capacidad motora, los resultados obtenidos en la prueba de velocidad – agilidad de 4x10m fueron: 13,2s para los niños de 8 y 9 años, 11,5s para los de 10 y 11 años, y 11,4 para los de 12 y 13 años. Finalmente, en cuanto a la evaluación de la capacidad aeróbica, los resultados fueron los siguientes: los niños de 8 y 9 años consiguieron completar 4,7 estadios de media. Los de 10 y 11 años completaron 7,4 estadios, y los de 12 y 13 años llegaron a los 8,0 estadios. Todos los resultados aparecen recogidos al completo, de manera que se ofrezca una visión global y permita comparar (ver Tabla 1). 4.2. RESULTADOS DEL CUESTIONARIO FFQ Respecto a los resultados del cuestionario FFQ, se obtuvieron un total de 51 respuestas por pregunta. A continuación se recogen los resultados más relevantes de cada pregunta, de tres maneras diferentes: global, por sexos y por rangos de edad. 4.2.1. RESULTADOS TOTALES La pregunta 1 trataba acerca del consumo de fruta a lo largo de la semana, sin incluir los zumos de fruta. Destaca el 45,1% que la toma 1 o 2 veces al día. La pregunta 2 trataba sobre el consumo de verduras en una semana. No hubo un resultado destacado: Un 25,5% la toma 3 o 4 veces a la semana, un 23,5% 5 o 6 veces a la semana, un 21,6% las toma 1 o 2 veces por semana y 1 o 2 veces al día. Peso (kg) Estatura (cm) Perímetro cintura (cm) Prensión manual mano derecha Prensión manual mano izquierda Salto de longitud (cm) Test de 4 x 10m (seg) Test de 20m (estadio) Total 12-13 añosaños 10-11 años 8-9 años Figura 2: Resultados por rangos de edad de la Batería Alpha Fitness
- 22 - La pregunta 3 se relacionaba con la frecuencia de consumo de legumbres en la semana. Destaca el 62,7%, que las consume una o dos veces a la semana. En la pregunta 4, se preguntaba por el consumo de pescado blanco en la semana. Se puede resaltar que el 78,4% lo toma 1 o 2 veces a la semana, siendo el segundo mayor resultado el 11,8% que lo consume 3 o 4 veces a la semana. Tabla 1: Resultados de la Batería Alpha Fitness totales, por sexos y por rango de edad. En cuanto a la pregunta 5, trataba acerca del consumo de pescado azul en una semana. El 78,4% lo consume 1 o 2 veces a la semana, frente al 19,6% que no lo consume. Respecto a la pregunta 6, preguntaba la frecuencia de consumo de huevo en cualquiera de sus formas a lo largo de la semana. El 47,1% lo toma 3 o 4 veces a la semana, seguido del 39,2% que lo consume 1 o 2 veces a la semana. En la pregunta 7 se preguntaba acerca del consumo de carne blanca (pollo o pavo) en la semana. Destaca el 60,8%, que la toma 1 o 2 veces a la semana. SEXO RANGO DE EDAD Variable Niños Niñas 8–9 años 10–11 años 12–13 años Total COMPOSICIÓN CORPORAL Peso (kg) 33,6 36,0 27,0 31,8 41,9 34,9 Altura (cm) 143,0 144,5 129,2 142,8 153,0 143,8 Perímetro de la cintura (cm) 61,5 60,2 57,7 57,5 65,5 60,8 CAPACIDAD MÚSCULO - ESQUELÉTICA Fuerza de prensión manual mano izquierda (cm) 17,8 17,5 12,6 17,5 20,6 17,6 Fuerza de prensión manual mano derecha (cm) 18,7 19,4 13,2 18,9 22,5 19,0 Salto de longitud a pies juntos (cm) 169,0 164,5 140,3 165,8 182,5 166,7 CAPACIDAD MOTORA Velocidad – agilidad 4x10m (segundos) 11,7 12,0 13,2 11,5 11,4 11,8 CAPACIDAD AERÓBICA Ida y vuelta 20m (estadios) 7,3 6,7 4,7 7,4 8,0 7,0
- 23 - En la pregunta 8, se preguntaba sobre el consumo de carne roja en una semana. Destaca el 78,4% que la toma 1 o 2 veces a la semana. La pregunta 9 se refería al consumo de patatas, pasta o arroz a lo largo de una semana. Tienen relevancia el 51%, que lo consume 3 o 4 veces a la semana, y el 33,3% que lo toma 1 o 2 veces a la semana. La pregunta 10 recogía los datos acerca del consumo de pan a lo largo de la semana. Destaca el 64,7%, que lo toma 1 o 2 veces al día. La pregunta 11 se refiere al consumo de frutos secos en una semana. Los resultados se encuentran repartidos sobre todo entre el 46% que no los toman en ningún momento de la semana y el 34% que los toma 1 o 2 veces a la semana. En la pregunta 12 se recoge la cantidad de refrescos o zumos envasados que se consumen a lo largo de la semana. El 51,6% no los consume ningún día, seguido del un 31,4% que los toma 1 o 2 veces a la semana. La pregunta 13 recogía la frecuencia de consumo de dulces, bollerías, chucherías o snacks salados en la semana. El 58,8% los toma 1 o 2 veces a la semana. La pregunta 14 se refiere a la frecuencia de consumo de “alimentos” de comida rápida (fast food) en una semana. El 60,8% no los toman en ningún momento de la semana, y un 33,3% los consumen 1 o 2 veces a la semana. Finalmente, la pregunta 15 se refiere al consumo de bebidas estimulantes (Redbull o Monster). Cabe destacar que ningún individuo las consume.
- 24 - Tabla 2: Porcentajes de respuestas globales del cuestionario FFQ PREGUNTA 1 PREGUNTA 2 PREGUNTA 3 PREGUNTA 4 PREGUNTA 5 PREGUNTA 6 PREGUNTA 7 PREGUNTA 8 PREGUNTA 9 PREGUNTA 10 PREGUNTA 11 PREGUNTA 12 PREGUNTA 13 PREGUNTA 14 PREGUNTA 15
- 25 - Se presenta a continuación una tabla en la cual aparecen recogidos todos los resultados de cada pregunta: globales, por sexos y por rangos de edad. Tabla 3: Resultados por preguntas totales, por sexos y por rangos de edad del cuestionario FFQ. PREGUNTA FFQ FRECUENCIA SUJETOS POR SEXO POR RANGO DE EDAD Niños Niñas 8-9 años 10-11 años 12-13 años Total 1.FRUTA Ninguna 8 (2) 8 (2) 17 (2) 6 (1) 5 (1) 7,8 (4) 1 o 2 v/s 4 (1) 4 (1) 0 0 9 (2) 2 (1) 3 o 4 v/s 24 (6) 8 (2) 17 (2) 18 (3) 14 (3) 17,6 (9) 5 o 6 v/s 4 (1) 27 (7) 17 (2) 18 (3) 14 (3) 15,7 (8) 1 o 2 v/d 44 (11) 46 (12) 33 (4) 53 (9) 10 45,1 (23) 3 o más v/d 16 (4) 8 (2) 17 (2) 6 (1) 14 (3) 11,8 (6) 2.VERDURA Ninguna 0 0 0 0 0 0 1 o 2 v/s 16 (4) 27 (7) 50 (6) 0 18 (4) 21,6 (11) 3 o 4 v/s 24 (6) 27 (7) 8 (1) 41 (7) 23 (5) 25,5 (13) 5 o 6 v/s 20 (5) 27 (7) 0 24 (4) 36 (8) 23,5 (12) 1 o 2 v/d 32(8) 12 (3) 33 (4) 29 (5) 14 (3) 21,6 (11) 3 o más v/d 8 (2) 8 (2) 8 (1) 6 (1) 9 (2) 7,8 (4) 3.LEGUMBRES Ninguna 0 0 0 0 0 0 1 o 2 v/s 68 (17) 58 (15) 75 (9) 53 (9) 64 (14) 62,7 (32) 3 o 4 v/s 24 (6) 42 (11) 25 (3) 35 (6) 36 (8) 31,4 (16) 5 o 6 v/s 4 (1) 0 0 6 (1) 0 3,9 (2) 1 o 2 v/d 0 0 0 0 0 0 3 o más v/d 4 (1) 0 0 6 (1) 0 2 (1) 4.PESCADO BLANCO Ninguna 4 (1) 12 (3) 8 (1) 0 14 (3) 7,8 (4) 1 o 2 v/s 80 (20) 77 (20) 92 (11) 71 (12) 77 (17) 78,4 (40) 3 o 4 v/s 16 (4) 8 (2) 0 29 (5) 5 (1) 11,8 (6) 5 o 6 v/s 0 0 0 0 0 0 1 o 2 v/d 0 4 (1) 0 0 5 (1) 2 (1) 3 o más v/d 0 0 0 0 0 0 5.PESCADO AZUL Ninguna 16 (4) 23 (6) 25 (3) 12 (2) 23 (5) 19,6 (10) 1 o 2 v/s 84 (21) 73 (19) 75 (9) 82 814) 77 (17) 78,4 (40) 3 o 4 v/s 0 4 (1) 0 6 (1) 0 2 (1) 5 o 6 v/s 0 0 0 0 0 0 1 o 2 v/d 0 0 0 0 0 0 3 o más v/d 0 0 0 0 0 0 6.HUEVO Ninguna 0 0 0 0 0 0 1 o 2 v/s 28 (7) 50 (13) 42 (5) 35 (6) 41 (9) 39,2 (20) 3 o 4 v/s 56 (14) 38 (10) 50 (6) 59 (10) 41 (9) 47,1 (24) 5 o 6 v/s 16 (4) 12 (3) 8 (1) 6 (1) 18 (4) 13,7 (7) 1 o 2 v/d 0 0 0 0 0 0 3 o más v/d 0 0 0 0 0 0 7.POLLO/PAVO Ninguna 4 (1) 4 (1) 8 (1) 0 5 (1) 3,9 (2) 1 o 2 v/s 84 (16) 54 (14) 92 (11) 65 (11) 36 (8) 60,8 (31) 3 o 4 v/s 28 (7) 31 (8) 0 29 (5) 45 (10) 27,5 (14) 5 o 6 v/s 4 (1) 12 (3) 0 6 (1) 14 (3) 7,8 (4) 1 o 2 v/d 0 0 0 0 0 0 3 o más v/d 0 0 0 0 0 0 8.CARNE/CERDO /CORDERO Ninguna 12 (3) (5) 33 (4) 12 (2) 9 (2) 15,7 (8) 1 o 2 v/s 84 (21) (19) 58 (7) 88 (15) 82 (18) 78,4 (40) 3 o 4 v/s 4 (1) 8 (2) 8 (1) 0 9 (2) 5,9 (3) 5 o 6 v/s 0 0 0 0 0 0 1 o 2 v/d 0 0 0 0 0 0 3 o más v/d 0 0 0 0 0 0
- 32 - 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día FRUTA VERDURA LEGUMBRES PESCADO BLANCO 8-9 AÑOS 10-11 AÑOS 12-13 AÑOS TOTAL 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día PESCADO AZUL HUEVO POLLO/PAVO CARNE/CERDO/CORDERO 8-9 AÑOS 10-11 AÑOS 12-13 AÑOS TOTAL Figura 8: Respuestas del cuestionario FFQ por rangos de edad. Preguntas 5 a 8 Figura 7: Respuestas del cuestionario FFQ. Por rangos de edad. Pregunta 1 a 4
- 33 - 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día PATATA/PASTA/ARROZ PAN FRUTOS SECOS 8-9 AÑOS 10-11 AÑOS 12-13 AÑOS TOTAL 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día 0 veces 1 o 2/semana 3 o 4/semana 5 o 6/semana 1 o 2/día >2/día REFRESCO/ZUMOS ENVASADOS DULCE/BOLLERÍA/CHUCHERÍA/SNACK SALADOS COMIDA RÁPIDA 8-9 AÑOS 10-11 AÑOS 12-13 AÑOS TOTAL Figura 10: Respuestas del cuestionario FFQ por rangos de edad. Pregunta 12 a 14 Figura 9: Respuestas del cuestionario FFQ por rangos de edad. Pregunta 9 a 11
- 34 - 5. DISCUSIÓN En este apartado a continuación se van a analizar y comparar los diferentes resultados obtenidos en las pruebas de la Batería Alpha Fitness y en el Cuestionario de Frecuencia de Consumo de Alimentos (FFQ) para, tal y como se indica en los objetivos, conocer las diferencias existentes de condición física y de alimentación entre niños y niñas, y por rangos de edad. 5.1. Batería Alpha Fitness A continuación se analizan y comparan los resultados obtenidos en la Batería Alpha Fitness, primero por sexos y luego por edades. 5.1.1. Por sexos Al comparar los resultados obtenidos en las pruebas de la batería Alpha Fitness por sexos, se puede observar que estos son muy parecidos, y no existen diferencias significativas entre niños y niñas. Esto se debe, como se ha mencionado anteriormente, a que niños y niñas evolucionan de una manera parecida en lo que a condición física se refiere (Lloyd y Oliver, 2012). En cuanto a la composición corporal, las niñas tienen una estatura y un peso mayor que el de los niños: un peso de 36,0kg vs 33,6kg y una estatura de 143cm vs 144,5cm. Esto puede ser debido a que las niñas experimentan una maduración fisiológica antes que los niños (alrededor de la edad de los 10 años en niñas y los 12 años en los niños). Por esta razón es por la que la media de composición corporal es mayor en niñas que en niños (Lloyd y Oliver, 2012), ya que la media de edad de los encuestados es de 11 años aproximadamente. Por otra parte, en cuanto a los resultados referidos a la condición física, niños y niñas también han obtenido resultados similares, aunque los de los niños han sido superiores a los de las niñas. Los niños tuvieron resultados superiores en las pruebas de capacidad músculo – esquelética de prensión manual con la mano izquierda (17,8cm vs 17,5cm) y en salto de longitud a pies juntos (169,0 cm vs 164,5cm), excepto en la de prensión manual con la mano derecha, donde las niñas tuvieron un resultado de 19,4cm y los niños 18,7cm. También tuvieron resultados superiores los niños en las pruebas de capacidad motora (11,7s vs 12,0s) y capacidad aeróbica (7,3 estadios vs 6,7 estadios).
- 35 - Estos resultados concuerdan con los de otros estudios como el de Secchi et al. (2014), hecho en Argentina, y con el de Galán-López et al., (2019), hecho con niños sevillanos, donde indican que los estos tuvieron mejores resultados que las niñas. En general se puede decir que el hecho de que los niños obtuvieran mejores resultados que las niñas puede ser debido a que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) y Martínez-Baena et al. (2016), las niñas de entre 5 y 14 años son bastante más sedentarias que los niños, hecho que se refleja en peores resultados de condición física. Además, según Lloyd y Oliver (2012), los niños tienen mejoras más rápidas en casi todas las cualidades físicas, excepto en flexibilidad, que son las niñas quienes más rápido la mejoran y mejor la mantienen. Por tanto, las diferencias de resultados en las pruebas de la Batería Alpha Fitness entre niños y niñas se deben sobre todo al momento evolutivo en el que se encuentra cada individuo. 5.1.2. Por edades. A continuación, se van a comparar los resultados obtenidos en las diferentes pruebas de la Batería Alpha Fitness por rangos de edad. Se pueden observar diferencias significativas entre los diferentes rangos: cuanta más edad, mejor es el resultado. Esto puede deberse, por un lado, a que entre los 6 y los 10 años, los niños realizan actividades de iniciación, es decir, un entrenamiento generalizado, en el que sobre todo se hacen juegos que mejoren sus habilidades. Sin embargo, al pasar de los 10 años, los entrenamientos se vuelven más centrados en el deporte en sí, pasando a ser más específicos, más intensos y con mayor frecuencia (Bompa, 2016). Por otro lado, el crecimiento y la maduración fisiológica de los individuos está acompañado de una mejora de la condición física (Lloyd y Oliver, 2012). Por esto, los niños de mayor edad obtienen mejores resultados. En cuanto a las medidas obtenidas de composición corporal (altura, peso y perímetro de la cintura), aumentan conforme aumenta la edad. A continuación se comparan los resultados con los del estudio de Fernández et al., (2011) donde aparecen las medias del resto de niños españoles en las mismas franjas de edad: • Para los niños de 8 y 9 años los resultados fueron, aproximadamente, los siguientes: para los niños de este estudio, un peso de 27kg, una altura de 129,2cm y un perímetro de cintura de 57,7cm, y para los valores medios españoles, un peso de 30kg, una altura de 130cm y un perímetro de cintura de 57,5cm.
- 36 - • Para los niños de 10 y 11 años, los resultados aproximadamente fueron los siguientes: para los niños de este estudio, un peso de 31,8kg, una altura de 142,8 y un perímetro de cintura de 57,5cm, mientras que los valores medios para los niños españoles son un peso de 35-40kg, una altura de 140-145cm, y un perímetro de cintura de 60-65cm. • Para los niños de 12 y 13 años, los resultados fueron aproximadamente los siguientes: para los niños de este estudio, un peso de 41,9kg, una altura de 153cm y un perímetro de cintura de 65,5cm, mientras que para los valores medios españoles fueron un peso de 45kg, una altura de 155cm y un perímetro de cintura de 65-70cm. Al comparar los resultados de los participantes de este estudio con los valores medios del resto de niños españoles en 2020 (Fernández et al., 2011) que se encuentran en estas edades, se puede observar que a los 8 y 9 años coinciden, pero que conforme avanza la edad, los niños se encuentran en valores algo por debajo de los medios españoles. Esto se puede deber a que los encuestados de este estudio realizan actividad física diariamente y por lo que tienen una composición corporal mejor que la media española, ya que esta última está formada tanto por niños activos como por niños sedentarios. En relación con lo dicho inicialmente, las diferencias han sido significativas entre los rangos de edad en todas las pruebas. En algunas pruebas, aunque no parezcan diferencias tan grandes a simple vista, sí lo son. Por ejemplo, en el test de 4x10m, y esto se debe a que aunque 1 segundo parezca poco tiempo, en lo referido a la velocidad es mucho. Por tanto, las diferencias entre edades en esta prueba sí son significativas, siendo los niños de 12 y 13 años mucho más rápidos que los de otras edades. Además, en cuanto a la rápida mejora de la capacidad aeróbica, se puede decir que se debe a que es la que más se trabaja en el ámbito escolar según Lloyd y Oliver (2012). 5.2. Cuestionario FFQ Tras haber analizado los resultados de la Batería Alpha Fitness, a continuación se analizan los resultados obtenidos a partir del FFQ. Primero se analizarán de una manera general, luego por sexos y finalmente por edades. 5.2.1. General A continuación se analizan los resultados del cuestionario FFQ de manera global. Si se toma como referencia la pirámide NAOS (ver figura 11), se observa cómo la mayoría de
- 37 - los encuestados toman una cantidad de frutas adecuada, ya que la toman diariamente. Este hecho puede ser debido a que se tome a media mañana y durante la merienda, como indica el Estudio Nutricional y de hábitos Alimentarios de la Población Española (ENPE). En él se indica que el alimento más consumido por parte de la población española en estas franjas horarias es la fruta (aproximadamente el 25%). Por otra parte, al observar la frecuencia de consumo de verduras, legumbres y pescado blanco, este disminuye y llega a ser inadecuado. El consumo de verduras debería ser diario, y el de legumbres y pescado blanco varias veces por semana según la Encuesta Nacional de Alimentación en la población Infantil y Adolescente, (ENALIA). Estos resultados coinciden con el estudio ENALIA, cuyos resultados indican que solo un tercio de los encuestados consumen estos alimentos en las cantidades necesarias semanalmente. Al contrario que con los alimentos anteriores ocurre con el consumo de pescado azul. Este debe ser de 1 o 2 veces por semana (Mediterránea, 2013), y se puede observar cómo la gran mayoría de los encuestados lo consume con dicha frecuencia (78,4%), siendo por tanto adecuada. Además, estos resultados son más positivos que los del estudio ENALIA, que indica que la mitad de los encuestados no lo consume nunca, siendo en este caso un porcentaje del 19,6%. Por el contrario, el consumo de huevo a lo largo de la semana entre los encuestados se puede decir que es el correcto, teniendo que consumirse varias veces por semana. En este caso, el 47,1% de los encuestados los consume 3 o 4 veces a la semana. Aun así, es un resultado menor al resto de la población española en estas edades, siendo este porcentaje del 67,6% (ENALIA, 2017). En cuanto a los productos cárnicos, la pirámide NAOS indica que su consumo debe ser varias veces por semana. Por tanto, se observa que la mayoría de los encuestados tiene un consumo insuficiente. Tanto para la carne blanca como para la roja, la mayoría las consume 1 o 2 veces por semana, mientras que el resto de la población española la consume 2 o 3 veces por semana, siendo este consumo adecuado. Con respecto al consumo de patata, pasta y arroz, se puede decir que es muy bajo, al igual que en el resto de la población española (ENALIA, 2017). Según viene indicado en la pirámide NAOS, deberían consumirse prácticamente a diario, alternando estos alimentos. Por lo que se puede observar, la mitad de los encuestados solo consumen estos productos 3 o 4 veces por semana, y solo un 15,7% los consume 5 o 6 veces a la semana. Por tanto, se debería aumentar considerablemente el consumo de dichos alimentos, sobre todo si los
- 38 - encuestados realizan deporte, ya que son una importante fuente de energía (Mediterránea, 2013). En lo referido al consumo de pan, este debe ser a diario según la pirámide NAOS, por lo que los encuestados tienen un correcto consumo de dicho alimento. Estos resultados coinciden con los del estudio ENALIA, por lo que los encuestados tienen un consumo igual al resto de la población española. Solo un 17,6% lo consume menos de 5 o 6 veces por semana. Este consumo adecuado de pan puede venir dado debido a que este se consume sobre todo sobre todo en las comidas (desayuno, almuerzo y cena), además de que en la restauración se suele ofrecer dicho producto para acompañar las comidas (Cerdeño, 2011). Por el contrario, en cuanto al consumo de frutos secos, se observa que es escaso. Según viene indicado en la pirámide NAOS, este debería darse varias veces a la semana, y en este caso el 46% no lo consume a lo largo de la semana. Solo un 6% lo consume 5 o 6 veces a la semana. A pesar de estos bajos resultados, los encuestados consumen más frutos secos que el resto de la población española, obteniendo porcentajes mayores en el consumo diario (4% vs 1,2%). Aun así, España es uno de los países que más frutos secos consume de entre los países del Mediterráneo (Salas-Salvadó, 2005). En cuanto al consumo de los refrescos, zumos envasados, de la bollería, dulces, y de la comida rápida, debería ser ocasionalmente (pirámide NAOS), o incluso no se deberían consumir. Se observa que la mayoría de los encuestados presenta un consumo adecuado: el 54,9% no toma refrescos a lo largo de la semana, y el 60,8% no toma comida rápida a lo largo de la semana. A pesar de esto, un 58,8% toma dulces o bollería 1 o 2 veces por semana, un resultado algo elevado. Estos resultados son bastante parecidos a los del resto de la población española, por tanto, se puede decir que en este sentido la alimentación es positiva, ya que este tipo de alimentos pueden producir enfermedades como obesidad o diabetes tipo II (Martínez Álvarez, 2008). Aun así, el consumo debería reducirse para evitar lo máximo posible consumirlos, o incluso consumirlos nunca. Finalmente, cabe destacar que ningún encuestado consume bebidas energéticas, un hecho muy sano y positivo, debido a sus componentes poco saludables, como la taurina y a los perjuicios que tienen para la salud, como insomnio, ansiedad o deshidratación (Sánchez -Socarrás, 2016). 5.2.2. Por sexos Al analizar los diferentes resultados por sexos, se puede observar que los niños y las niñas
- 39 - tienen una nutrición muy parecida, sin diferencias significativas. Aun así, se puede ver cómo en general los niños de este estudio tienen mayor frecuencia de consumo a la semana de cada alimento que las niñas. Al comparar estos resultados con los del Instituto Nacional de Estadística (INE), se puede apreciar que coinciden: los niños en España tienen una mayor frecuencia de consumo de alimentos que las niñas. Esto se puede deber a que los niños realizan más actividad física que las niñas, que son más sedentarias (Martínez – Baena, 2016), por lo que tienen mayor requerimientos nutricionales. A pesar de estos datos, se necesitan más estudios que clarifiquen la causa de esta ligera diferencia de consumo entre niños y niñas. Figura 11: Pirámide NAOS de la alimentación, en la que se indica con qué frecuencia consumir cada tipo de alimento. En la base de la pirámide (zona verde), alimentos que hay que consumir a diario, en el centro (zona naranja) alimentos que consumir varias veces a la semana y en la cima (zona rosa), alimentos que hay que consumir ocasionalmente.
- 40 - 5.2.3. Por edades Al analizar los resultados por rango de edad, se observan resultados variados y sin grandes diferencias significativas. Según el estudio ENALIA, el consumo de frutas, verduras, cereales y leche disminuye conforme aumenta la edad, y por otra parte, la frecuencia de consumo de pan aumenta a la vez que aumenta la edad. Lo dicho anteriormente se ve reflejado en que el consumo de fruta y verdura de los encuestados disminuye con la edad. Al comparar estos resultados con el estudio ENALIA, se ve que la mayoría de sus encuestados consumen fruta 1 vez al día y verdura 2 o 3 veces a la semana. Sin embargo, los participantes de este estudio tienen resultados variados: los niños de 8 a 11 años toman fruta sobre todo 1 o 2 veces al día, y los de 12 y 13 años desde 3 o 4 veces a la semana hasta 3 o más al día. En cuanto a la verdura, los de 8 y 9 años la consumen 1 o 2 veces a la semana, los de 10 y 11 años 3 o 4 veces a la semana y los de 12 y 13 años 5 o 6 veces a la semana. Por tanto, se puede decir que el consumo de fruta de los encuestados es adecuado, y mayor al resto de la población española, pero el de verduras es inferior e inadecuado, ya que se debería consumir mínimo 2 raciones al día. En cuanto al consumo de legumbres, se puede decir que es insuficiente e inadecuado. Estos alimentos deberían consumirse más de 2 veces a la semana, como indica la pirámide NAOS (ver figura 11), y la mayoría de los encuestados de este estudio solo las consume 1 o 2 veces a la semana, siendo inferior a lo recomendado. Este nivel de consumo es inferior al del resto de la población española en estas edades, ya que, según el estudio ENALIA, la mayoría de los niños las consume 2 o 3 veces a la semana. Por lo tanto, su consumo debería aumentar, ya que pueden ayudar a prevenir diferentes enfermedades (Mediterránea, 2013). Por otra parte, en cuanto al consumo de pescado, tanto blanco como azul, debería ser de entre 1 y 2 veces a la semana. Se puede observar por tanto, que la mayoría de los encuestados tienen un correcto consumo de pescado blanco y azul, mientras que el resto de la población española, según el estudio ENALIA, en estas edades tiene un consumo ligeramente mayor a lo recomendado de pescado blanco (de 2 a 3 veces por semana) e inferior a lo recomendado de pescado azul (la mayoría de los menores de 10 años no lo consumen nunca y los mayores de 10 años de 1 a 3 veces al mes). Aun así, aproximadamente una cuarta parte de los encuestados en cada rango de edad no consume el pescado azul, por lo que estos deberían aumentar el consumo, ya que sus componentes ayudan a prevenir enfermedades (Mediterránea, 2013). A pesar de este dato, se puede decir que el consumo de pescado en cada rango de edad por lo general es el adecuado.
- 41 - En referencia al consumo de huevo, se observa que la mayoría de los encuestados tiene un correcto consumo, siendo este entre 3 y 4 veces a la semana, como indica la pirámide NAOS (ver figura 11). Respecto a la población española, el estudio ENALIA refleja que la mayoría de los niños en estas edades consume huevo entre 2 y 3 veces a la semana, por lo que los encuetados de este estudio tienen mejor consumo de huevo que el resto de la población. Aun así, hay porcentajes considerables en cada franja de edad que solo lo consume 1 o 2 veces a la semana y que por tanto, deberían aumentar su consumo debido a los componentes nutricionales que aportan, como son las grasas, vitaminas y minerales (Mediterránea, 2013). Por otra parte, en relación con los productos cárnicos (carne blanca y roja), se puede observar cómo conforme avanza la edad, su consumo varía. La recomendación de la pirámide NAOS (ver figura 11) es que se consuma varias veces a la semana, concretamente 2 veces a la semana la carne blanca y menos de 2 veces a la semana la roja (Mediterránea, 2013). Por tanto, se puede decir que la mayoría de los encuestados en cada franja de edad tiene un consumo adecuado de productos cárnicos: con 8 y 9 años tienen una clara tendencia a consumirlos 1 o 2 veces por semana, y los niños de entre 10 y 13 años reparten los resultados desde 1 o 2 veces por semana hasta las 5 o 6 veces por semana, por lo que estos últimos deberían centrar su consumo en 1 o 2 veces por semana o menos. Relacionando estos resultados con el estudio ENALIA, sus encuestados tienen un consumo de carne blanca y roja que va de 2 a 3 veces por semana, por lo que los encuestados de este estudio tiene mejor consumo de productos cárnicos que la media española. En lo referido al consumo de patata, pasta y arroz, se recomienda que se consuma diariamente (alternando dichos alimentos). Por tanto, se observa que los encuestados tienen un consumo muy inferior al recomendado. Solo una minoría la consume 5 o 6 veces a la semana, y ninguno lo consume 1 o 2 veces al día. Estos resultados coinciden con el resto de la población española en estas edades, cuya frecuencia de consumo es de 2 a 3 veces por semana. Es recomendable entonces que los niños aumenten su consumo, ya que son una importante fuente de energía (Mediterránea, 2013). En cuanto al consumo de pan, se recomienda que se consuma diariamente (Mediterránea, 2013). Por lo tanto, se puede decir que los encuestados tienen un consumo adecuado, aunque los niños de 10 y 11 años deberían aumentar ligeramente su consumo, ya que es de 5 o 6 veces al día, para que pase a ser diario. Además, los resultados obtenidos son muy parecidos a los que indica el estudio ENALIA, por lo tanto, se puede decir que la
- 48 -
- 49 -
- 50 -
- 51 -
- 52 - BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS 1. Abarca-Gómez, L., Abdeen, ZA, Hamid, ZA, Abu-Rmeileh, NM, Acosta- Cazares, B., Acuin, C., ... & Agyemang, C. (2017). Tendencias mundiales en el índice de masa corporal, bajo peso, sobrepeso y obesidad entre 1975 y 2016: un análisis conjunto de 2416 estudios de medición basados en la población en 128.9 millones de niños, adolescentes y adultos. The Lancet, 390 (10113), 2627-2642. 2. Ambrosini, GL (2014). Patrones dietéticos infantiles y obesidad posterior: una revisión de la evidencia. Actas de la Sociedad de Nutrición, 73 (1), 137-146. 3. Ara, I., Vicente-Rodríguez, G., Jiménez-Ramírez, J., Dorado, C., Serrano- Sánchez, JA y Calbet, JAL (2004). La participación regular en deportes se asocia con una mejor forma física y una menor masa grasa en niños prepúberes. Revista internacional de obesidad, 28 (12), 1585-1593. 4. Aranceta Bartrina, J., Pérez Rodrigo, C., Pedrós Merino, C., Ramos, N., Fernández, B., & Lázaro, S. (2015). Estudio Nutricional y de Hábitos Alimentarios de la Población Española. Estudio ENPE. 5. Bompa, T. O. (2016). Periodización. Teoría y metodología del entrenamiento. Editorial Hispano Europea. 6. Bustamante, A., Beunen, G., & Maia, J. (2012). Valoración de la aptitud física en niños y adolescentes: construcción de cartas percentílicas para la región central del Perú. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, 29, 188- 197. 7. Carson, V., Hunter, S., Kuzik, N., Gray, C. E., Poitras, V. J., Chaput, J. P., ... & Kho, M. E. (2016). Systematic review of sedentary behaviour and health indicators in school-aged children and youth: an update. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism, 41(6), S240-S265. 8. Caspersen, CJ, Powell, KE y Christenson, GM (1985). Actividad física, ejercicio y condición física: definiciones y distinciones para la investigación relacionada con la salud. Representante de salud pública, 100 (2), 126-31. 9. Cerda, M. F. D. S., Ortega, C. A. O., & Rivas, J. B. (2014). Las horas pantalla se asocian al consumo de alimentos de elevada densidad calórica, sobrepeso, obesidad y sedentarismo en niños venezolanos. Rev Esp Nutr Comunitaria, 20(3), 78-84. 10. Cerdeño, V. J. M. (2011). Consumo de pan en España. Distrib y Consum, 95- citation_lastpage.
- 53 - 11. Damian, M., Oltean, A. y Damian, C. (2018). El impacto del comportamiento sedentario en la salud y la necesidad de actividad física en niños y adolescentes. Revista rumana de educación multidimensional / Revista Romaneasca pentru Educatie Multidimensionala, 10 (1). 12. De Pediatría, S. A., & Subcomisiones, C. (2018). Entrenamiento de la fuerza en niños y adolescentes: beneficios, riesgos y recomendaciones. Arch Argent Pediatr, 116(Supl 5), S82-S91. 13. Deforche, B. I., De Bourdeaudhuij, I. M., & Tanghe, A. P. (2006). Attitude toward physical activity in normal-weight, overweight and obese adolescents. Journal of adolescent health, 38(5), 560-568. 14. ENALIA, E. (2017). ENALIA 2012–2014: Encuesta Nacional de consumo de Alimentos en población Infantil y Adolescente. Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad: Madrid. 15. Fernández, C., Lorenzo, H., Vrotsou, K., Aresti, U., Rica, I., & Sánchez, E. (2011). Estudio de crecimiento de Bilbao. Curvas y tablas de crecimiento (estudio transversal). Bilbao: Fundación Faustino Orbegozo 16. Fernández, I., Canet, O., & Giné-Garriga, M. (2017). Assessment of physical activity levels, fitness and perceived barriers to physical activity practice in adolescents: cross-sectional study. European journal of pediatrics, 176(1), 57-65. 17. Gaesser, GA, Tucker, WJ, Jarrett, CL y Angadi, SS (2015). Aptitud física versus gordura: ¿cuál influye más en el riesgo de salud y mortalidad? Informes actuales de medicina deportiva, 14 (4), 327-332. 18. Galan-Lopez, P., Sánchez-Oliver, AJ, Ries, F., y González-Jurado, JA (2019). Dieta mediterránea, estado físico y composición corporal en adolescentes sevillanos: un estilo de vida saludable. Nutrientes , 11 (9), 2009. 19. Gómez-Martínez, S., Martínez-Gómez, D., de Heredia, F. P., Romeo, J., Cuenca- Garcia, M., Martín-Matillas, M., ... & Marcos, A. (2012). Eating habits and total and abdominal fat in Spanish adolescents: influence of physical activity. The AVENA study. Journal of Adolescent Health, 50(4), 403-409. 20. Grosso, G., & Galvano, F. (2016). Mediterranean diet adherence in children and adolescents in southern European countries. NFS journal, 3, 13-19. 21. Instituto Nacional de Estadística. Patrón de consumo de determinados alimentos según sexo y grupo de edad. Población de 1 y más años. (Fichero de datos).
- 54 - Recuperado de: https://www.ine.es/jaxi/Tabla.htm?path=/t15/p419/a2006/p03/l0/&file=03105.p x&L=0 22. Instituto Nacional de Estadística. Sedentarismo en tiempo de ocio según sexo y grupo de edad. (Fichero de datos). Recuperado de: https://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?path=/t15/p419/a2017/p03/l0/&file=04006.p x#!tabs-grafico 23. Kamar, M., Evans, C. y Hugh-Jones, S. (2016). Factores que influyen en la ingesta de granos integrales de los adolescentes: un estudio cualitativo basado en la teoría. Apetito, 101 , 125-133. 24. Lake, AA, Mathers, JC, Rugg-Gunn, AJ y Adamson, AJ (2006). Cambio longitudinal en los hábitos alimentarios entre la adolescencia (11-12 años) y la edad adulta (32-33 años): el estudio ASH30. Revista de Salud Pública, 28 (1), 10- 16. 25. Larson, NI, Neumark-Sztainer, D., Story, M. y Burgess-Champoux, T. (2010). La ingesta de granos integrales se correlaciona entre adolescentes y adultos jóvenes: hallazgos del Proyecto EAT. Revista de la Asociación Dietética Americana, 110 (2), 230-237. 26. Lavie, CJ; McAuley, PA; Iglesia, TS; Milani, RV; Blair, SN. (2014). Obesidad y enfermedades cardiovasculares: Implicaciones con respecto al estado físico, la gordura y la gravedad en la paradoja de la obesidad. Mermelada. Coll. Cardiol, 63 , 1345–1354. 27. Laws, R., Campbell, KJ, Van Der Pligt, P., Russell, G., Ball, K., Lynch, J., ... y Denney-Wilson, E. (2014). El impacto de las intervenciones para prevenir la obesidad o mejorar los comportamientos relacionados con la obesidad en niños (0-5 años) de familias indígenas y / o en desventaja socioeconómica: una revisión sistemática. BMC public health , 14 (1), 779. 28. Lloyd, RS y Oliver, JL (2012). El modelo de desarrollo físico juvenil: un nuevo enfoque para el desarrollo deportivo a largo plazo. Fuerza y Acondicionamiento Diario, 34 (3), 61-72. 29. Loef, M. y Walach, H. (2012). Los efectos combinados de los comportamientos de estilo de vida saludable en la mortalidad por todas las causas: una revisión sistemática y un metanálisis. Medicina preventiva, 55 (3), 163-170.
- 55 - 30. Ludwig, D. S., Peterson, K. E., & Gortmaker, S. L. (2001). Relation between consumption of sugar-sweetened drinks and childhood obesity: a prospective, observational analysis. The lancet, 357(9255), 505-508. 31. Martínez Álvarez, J. R., Villarino Marín, A. L., Polanco Allué, I., Iglesias Rosado, C., Gil Gregorio, P., Ramos Cordero, P., ... & Legido Arce, J. C. (2008). Recomendaciones de bebida e hidratación para la población española. Nutr Clin Diet Hosp, 28, 3-19. 32. Martínez-Baena, A., Mayorga-Vega, D., & Viciana, J. (2016). Relación de los niveles de actividad física con el género y el perfil de riesgo cardiovascular en adolescentes granadinos. Implicaciones didácticas para la educación física. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 20(1), 265-285. 33. Mead, E., Brown, T., Rees, K., Azevedo, LB, Whittaker, V., Jones, D., ... y Beardsmore, E. (2017). Dieta, actividad física e intervenciones conductuales para el tratamiento de niños con sobrepeso u obesidad de entre 6 y 11 años. Base de datos Cochrane de revisiones sistemáticas, (6). 34. Mediterránea, F. D. (2013). ¿Qué es la dieta mediterránea? Internet). Fundación Dieta Mediterránea. Recuperado a partir de: http://dietamediterranea. com/nutricion-saludable-ejercicio-fisico. 35. Metter, EJ, Talbot, LA, Schrager, M. y Conwit, R. (2002). La fuerza muscular esquelética como predictor de mortalidad por todas las causas en hombres sanos. The Journals of Gerontology Series A: Biological Sciences and Medical Sciences, 57 (10), B359-B365. 36. Mistry, SK y Puthussery, S. (2015). Factores de riesgo de sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia en los países del sur de Asia: una revisión sistemática de la evidencia. Salud pública, 129 (3), 200-209. 37. Moreno, LA, Gottrand, F., Huybrechts, I., Ruiz, JR, González-Gross, M., DeHenauw, S., y HELENA Study Group. (2014) Nutrición y estilo de vida en adolescentes europeos: el estudio HELENA (Estilo de vida saludable en Europa por Nutrición en la adolescencia). Avances en nutrición, 5 (5), 615S-623S. 38. Organización Mundial de la Salud (OMS). (1 de junio de 2018). Enfermedades no transmisibles. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/factsheets/detail/noncommunicable-diseases.
- 56 - 39. Organización Mundial de la Salud (OMS). (3 de marzo de 2020). Obesidad y sobrepeso. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/factsheets/detail/obesity-and-overweight. 40. Organización Mundial de la Salud (OMS). (s.f.). Obesidad. Recuperado de: https://www.who.int/topics/obesity/es/. 41. Ortega, F. B., Artero, E. G., Ruiz, J. R., España-Romero, V., Jiménez-Pavón, D., Vicente-Rodríguez, G., ... & Ciarapica, D. (2011). Physical fitness levels among European adolescents: the HELENA study. British journal of sports medicine, 45(1), 20-29. 42. Ortega, FB, Ruiz, JR, Castillo, MJ y Sjöström, M. (2008). Aptitud física en la infancia y adolescencia: un poderoso marcador de salud. Revista internacional de obesidad, 32 (1), 1-11. 43. Papí, J. D. (1997). Aeróbic en salas de fitness: Manual teórico-práctico. Inde. 44. Pearson, N., Haycraft, E., Johnston, JP y Atkin, AJ (2017). Comportamiento sedentario en la transición de la escuela primaria a la secundaria: una revisión sistemática. Medicina preventiva, 94, 40-47. 45. Pirámide NAOS. (s.f.). Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ministerio de Consumo. Gobierno de España. Recuperado de: http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/nutricion/subseccion/piramid e_NAOS.htm 46. Ruiz, J. R., España Romero, V., Castro Piñero, J., Artero, E. G., Ortega, F. B., Cuenca García, M., ... & Gutiérrez, A. (2011). Manual de Instrucciones Batería ALPHA-Fitness. Nutrición Hospitalaria, 26(6), 1210-1214. 47. Salas-Salvadó, J. (2005). Frutos secos, salud y culturas mediterráneas. Editorial Glosa, SL. 48. Sánchez-Socarrás, V., Blanco, M., Bosch, C., & Vaqué, C. (2016). Conocimientos sobre las bebidas energéticas: una experiencia educativa con estudiantes de secundaria básica de Barcelona, España. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, 20(4), 263-272. 49. Secchi, J. D., García, G. C., España-Romero, V., & Castro-Piñero, J. (2014). Condición física y riesgo cardiovascular futuro en niños y adolescentes argentinos: una introducción de la batería ALPHA. Archivos argentinos de pediatría, 112(2), 132-140.
- 57 - 50. Sette, S., D'Addezio, L., Piccinelli, R., Hopkins, S., Le Donne, C., Ferrari, M., ... y Turrini, A. (2017). Ingestas de grano integral en una muestra italiana de niños, adolescentes y adultos. Revista europea de nutrición, 56 (2), 521-533. 51. Sofi, F., Abbate, R., Gensini, GF y Casini, A. (2010). Acumulación de evidencia sobre los beneficios de la adhesión a la dieta mediterránea en la salud: una revisión sistemática actualizada y un metanálisis. La revista estadounidense de nutrición clínica, 92 (5), 1189-1196. 52. Sofi, F., Cesari, F., Abbate, R., Gensini, GF y Casini, A. (2008). Adhesión a la dieta mediterránea y al estado de salud: metaanálisis. Bmj , 337 , a1344. 53. Tomba, E. (2012). Evaluación del estilo de vida en relación con la salud. En The Psychosomatic Assessment (Vol. 32, pp. 72-96). Karger Publishers. 54. Trichopoulou, A., Costacou, T., Bamia, C. y Trichopoulos, D. (2003). Adherencia a una dieta mediterránea y supervivencia en una población griega. New England Journal of Medicine, 348 (26), 2599-2608. 55. Vandevijvere, S., Jaacks, LM, Monteiro, CA, Moubarac, JC, Girling-Butcher, M., Lee, AC, ... & Swinburn, B. (2019). Tendencias mundiales en la venta de alimentos y bebidas ultraprocesados y su asociación con trayectorias de índice de masa corporal en adultos. Obesity Reviews , 20 , 10-19. 56. Wu, XY, Han, LH, Zhang, JH, Luo, S., Hu, JW y Sun, K. (2017). La influencia de la actividad física, el comportamiento sedentario en la calidad de vida relacionada con la salud en la población general de niños y adolescentes: una revisión sistemática. PloS uno, 12 (11).