"Libro del arte de cozina", Domingo Hernández de Maceras (1607) : aproximación lingüística
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NURIA POLO CANO Universidad Nacional de Educaci6n a Distancia De todos es conocido que para el estudio de la historia de la lengua se vienen utilizando textos literarios y documentos notariales entre otros-; sin embargo, estas tipologias textuales deben ser ampliadas, tal como aconseja Oesterreicher (2004: 753): La elaboracihn modesta del texto puede ser una caracteristica de una tradicibn discursiva. El bajo grado de elaboracihn es ahora un elemento constitutive y caracteristico de un ginero textual. La simplicidad concepcional define [. . .] ciertos generos divulgativos: escritos religiosos; textos sohre agricultura y nego; tratados de construccibn o de fabricacion de productos de artesania; artes de navegar; tratados del arte militar; textos de medicina y de vetennaria; tratados de caballeria, o libros de cocina. Asi pues, hay que dirigir la atencion hacia estos textos porque como Barra Jover (2001: 195) sugiere, cabe enfocar ((la concepcion del corpus como una suma de idiolectos que deben servir, uno por uno, para someter a pmeba repetidas veces una hipotesis, evitando con ello toda afirmacion con valor absolute),, y asi, convertir este tipo de texto en un idiolect0 mas a sumar, en lo que Frago deno- ~nina (2002: 115) ((el marco teorico de la sincronia dinarnica),. Efectivamente, es inevitable sehalar que a1 estudio de las obras coquinarias desde slempre se ban acercado historiadores o, incluso, expertos gastronon~icos y cocinerosl; sin embargo, 10s recetarios y libros de cocina aun estan abandonados pot 10s estudios filologicos, ya que tan solo se cuenta con escasos trabajos como ' Por foriuna desde el puuto de vista del estudio histhrico ya han conocido nna reivindicacihn a este respecto, tal como indica Castro Martinez (1996: 36): (([historiadores actuales] rcivindicaron en su momento, y no s61o en la teoria, que el estudio de la alimentacihn era un campo de investigacihn no s6lo tan serio como 10s demb, sino incluso imprcscindible para el estudio de las economias y sociedades pasadas)).
el de Frago de 19992 y, ademas, no solo no se ha1 analizado este tipo de obras, sino que su existencia hapennanecido a menudo en el olvido3. Asi pues, en general las ediciones realizadas hasta el molnento se alejan mucho de ser criticas fielmentc realizadas por expertos investigadores4. En este sentido, no hay que olvidar las palabras de Martinez Llopis (1989: 278) cuando 10s define por las razones antes expuestas como raros: ((Solo alguno de ellos llegb a recopilar sus recetas magistrales para publicarlas, fonnando un libro de cocina. Alguno de estos ejemplares que se han conservado constituyen hoy autt-nticas rarezas bibliogrificas)). No ohstante, su importancia no radica solamente en esta rareza, sino tambit-n en algo que ya Castro Martinez (1996: 58) defiende para el caso de la historia, y se puede aplicar iyualmente para el de la lengua, esta historia de la alimentacibn no tienc nada que aportar a1 conocimien- to lingiiistico por si sola, si no es puesta en relacibn coino una fuente mL en la muestra del estado de lengua de la kpoca. Por ello, en este trabajo se pretende divulgar un tipo de texto que actualmente necesita una recuperacihn dei intert-s perdido desdc el punto de vista filolbgico, si bicn, es conocido por todos como a menudo la literatura se ha hecho eco de asuntos gastronomicos, tal como muestran las grandes obras escritas en espafio15. 2 A estc rcspccto, v&ase el trabajo de Frago (1999) donde hace un pequeiio estudio del rccctario dc Juan Altamiras, cocinero real, dc 1745. 3 Las rarones de este desconocimicnto son varias, como la propia temitica dc estos lihros . . que ha alejado a 10s investigadorcs de ellos, el escaso niunero de los conse~vados a simplemente el liaher ohviado su existcncia hace que hasta ahora no se cucntc con apenas ningun analisis de tipo lingiiistico. Para el caso de la obra en estas piginas analirada solo se conocen en las dos ediciones publicadas unas pequefias notas a partlr dcl facsilnil y de la edxiones hechas poi M.9ngeles P6rez Samper (1998) y Santiago Ghmer Laguna (1999), 10s cuales, dada sn formacihn, no han podido realizar un hahajo dirigido a tilologos y lingiiistas. No s610 este, sin0 tambien el estudio del iecetario dc Diegn de Granado esla necesitado de nna revision, tal y como indica Cruz CNL (I 997: 21): (6" libro esta oendiente de un cstudio critico. uues es dificil aue un cocinero . . tuviera la preparacion lilol6gica suticiente como para realizar la version castellana de esas recetas. aleunas bastante lareas v comulicadasu. " . - 1995: 56). As!, amhos encnentran numerosos ejemplos en el Lazarillo, en el Guzrnin dde Alfaracl~e, en el Ruscdo, en Tirsa de Molina, en La prudente venganra, Fuenteovejuna y La darna boba. dc Lopc, en las Soledades de Cdngora, en algunos de los autos de Calderbn, en La loznna andaluza ...
1. Libro del arte de cozina En el presente estudio se analiza el Libro del Artc de Cozina, publicado en Salamanca en 1607 y escrito por Domingo Hemindez de Maceras, cocinero del Colegio Mayor de Oviedo de la ciudad de Salamanca, cuyo context0 de aparicibn describe Perez Samper (1998: 64): A caballo entre el siglo XVI y el sigh XVII, el tiempo del Quijote, en que la Espafia que habia sido dominadora durante el reinado de Felipe II, [...I en la plenitud cultural del Siglo dc Oro, [...I un cocinero, orgulloso de su oficio y orgulloso de la institucion a la que habia servido durante toda su vida, publica su libro en la culta Salamanca universitaria de 1 6076. Esta misma autora explica (Samper 1998: 64) que 10s motivos que llevaron a Domingo Hemindez de Maceras a escribir la obra pueden ser varios como, por ejemplo, ccconsemar su arte, comunicarlo a 10s demas, conseguir ingresos, aumentar su fama)). Para Carabias Torres (1999: 12), las razones con las que justifica la obra son otras: ctdignificar con esta publicaci6n el oficio que con tanto celo desempeiia; igualarlo de algun inodo a la "nobleza" de aquellos ohos de Canones, Teologia o Leyes que solian publicar sus alimentados)). Hasta hace muy pocos aiios esta obra ha permanecido en el olvido, apenas recordada por algunos investigadores en cuyos repertorios mencionan su nombre como una obra cuya existencia es conocida, pero del que no tenian mayor constancia7, dato que corrobora la sospecba de una tirada cortas. Esta compuesto de ocho hojas de preliminares, entre las que se hallan una fe de erratas, la aprobacibn, la dedicatoria y el prblogo a1 lector; 142 paginas de cuerpo, y diez hojas mas con indices y el colofon. El volumen, en octavo, esta Palabras introductorias para esta obra escritas por Pt-rez Samper (1998: 172). ' Pa~a ma historia de la gastronomia espaiiola vt-ase Schraemli (1982), Martinez Llopis (1989), Castio Martinez (1996), Aguilera (1997) y Garcia (2000) entre otros. Solo se cuenta con una edicion, un facsimil del original qne sc cncuentra en el unico texto que se ha podido hallar y que se locaiiza en la University of Chicago Library, Special Collections, roll 882, que ha sido encontiado por el cocinero Santiago Gomez Laguna y publicado en 1999; y tal y como CI mismo confiesa: <<Las pocas notas que me he lilnitado a poncr, estan mas en funcion de 10s profesionales de la cocina que de los filologos, y ello por una razhn muy sencilla: soy cocinero)) (Gomez Laguna 1999 62). Se conoce tambikn otra edicihn de 1998, donde no aparece el facsimil, hecha por M." Angeles Perez Samper. En Espaiia no hay ningiin ejemplar hasta el momenta conocido, tal y como G6mez Laguna (1999) indica, ya que basa su edicihn tan solo en el de EEUU. Otro dato importante es que en casi ninguna obra de referencia gastronomica se encuentra mencionado, tan solo en rnuy pocos antores, como Martinez Llopis (1989: 278), que cunosamente no menciona la obra de Nola, sin embargo, conoce a HemBndez de Maceras; Simon Palmer que ya indicaba en 1995 la pPrdida o desaparich de esta obra y la de Gonzilez de Salcedo, cuyo olvido es total por parte del resto de 10s investigadores. lgualmente lo nombran Aguilera (1997: 167) y Garcia (2000: 50) tras la publicaci6n del facsimil. Eataa datos indican el conocimiento indirscto de la obra, aunque no se contaba con el texto en si.
compuesto por ctpreceptos eclesiasticos, dias de ordinario y dias dc abstinencia, diferenciando entre abstinencia rigurosa, 10s viemes, la Cuaresma, las vigilias de fiestas principales, y abstinencia atenuada, propia de 10s sibados. Las recetas se dividen en las de dias de came, las de 10s sabados y las de dias de pescadox (Pt-re.? Samper 1999: 67). Son un total de 180 recetas, acompaiiadas de consejos practicos y advcrtencias, y algunos principios en el arte de cortar 10s alimentos; son, pues, consejos aliineilticios, de economia domestics y de la salud. Por lo que respecta a las fuentes, Simon Palmer recoge las palabras de Motifiog cuando ccafirma la osiginalidad de sus recetas y el hecho de que los cocineros trabajaran de memolian (Simon Palmer 1995: 29). En este sentido, aunque la obra gastronomica de Granado, publicada en Madrid en 1599, se haya comprobado como mcra copia y refundicion de otros recetarios anteriores a el, en general, las obras de estos cocineros medievales y renacentistas eran originales, aunque basadas en la tradicion de sus fogones, una tradicion que para que no cayera en el olvido ellos intentaron transmitir a generaciones futnras, se empeiiaron en la tarea de legar su saber culinario. La importancia de la obra no radica en el caricter innovador de la cocina quc muestra, una ctcocina economica, de gasto fijo y ajustado)) (G6mez Laguna 1999: 61), sino precisamente en el hecho de que sea de corte cotidiano y tradicional. Por tanto, la singularidad de este libro no se basa en su valor culinario, sino en el modo de preparacion de 10s alimentos, y es este aspecto el que ink puede interesar en cl campo de la filologia, ya que presenta un tipo de lengua con una finalidad eminentemente practica en una tipologia textual tecnica de principios del siglo XVTI. 2. Metodologia, objetivos Este trabajo no es mas que una primera aproximacion a1 estudio de la obra de Domingo Hernandez de Maceras, por lo que solo se han seleccionado una sene de fenomenos para su analisis y algunos de ellos -10s que se prestan a ello, especialmente en la morfosintaxis se estudian de fonna cuantitativa, para poder detesminar asi la variante de uso mas general en este momento, siguiendo en cier- to modo la linea de la lingiiistica variacionista. Junto a1 tema morfosintactico, ha resultado muy interesante el estudio lexicolhgico porque ha permitido adelantar en ciertos casos algunas primeras dataciones. El estudio se ha dividido en 10s tres niveles de lengua fonetico-fonologico, morfosintactico y lexicoque en una visibn de conjunto inuestran ccla sincronia dinarnica)) en la que se inscribe el texto; no obstante, resulta necesario hacer hin- Francisco Martinez Motiiio, cocinero real que publica su libro el Arte de cocina, pastelena, vizcoclieria y conserveria en Madrid en 161 l
capie en que el presente analisis no es mas que un primer acercamiento, por lo que queda pendiente un trabajo de eilvergadura mayor para mvestigaciones futuras. La metodologia seguida en el desarrollo del trabajo consiste en una primera blisqueda de tipo manual de 10s ejemplos para poder ir delimitando 10s fenhmenos especificos que aparecen en el texto; posteriormente, se ha llevado a cab0 una segunda cala donde se afinan 10s datos, y ya no se hace un analisis solo cualitativo, sin0 tambien cuantitativo. Asi pues, realizado el vaciado del corpus, posteriormente, se estudian y analizan por separado, y con la ayuda de la bibliografia adecuada, todos 10s ejemplos obtenidos para poder llegar a una sene de conclusiones. En lo referente a la trascripcion de 10s ejemplos, se mantienen las grafias encontradas en el documellto -si bien, a su lado se aEade la escritura modemizada-, ya que el caracter del facsimil de la edicion permite hacer estudios sobre cl nivel grafematico y fonAtico. 3. Estudio lingiiistico Para describir cl estado de lengua que presenta el libro, cabe tener en cuenta en primer lugar que, en ocasiones, las variantes que presentan los textos no son obra de 10s propios autores, sin0 de 10s editores (Frago 2002: 24)'0; en este sentido, y dentro de 10s libros de cocina, destaca el caso de las diferentes traducciones de la obra de Nola, donde se perciben numerosos catalani~mos'~. No hay qne olvidar, ademas, no solo a 10s autores, sin0 tambien a 10s receptares, 10s cuales adquieren un papel importantisirno en la construction de este tip0 de manuales (Sim6n Palmer 1995: 18), hecho que condiciona efectivamente el discurso, tal como precisa Oesterreicher (2004: 753) cuando se refiere al estilo de estos textos que exige, ctespecialmente en la sintaxis, simplicidad y claridad para no obstaculizar su comprension?), son, pues, textos definidos por una finalidad pragmatics, ya que buscan la comprension rapida, pero, sobre todo (tuna representacion mental clara de lo expuesto e, incluso, una aplicacibn practica?). En cousecuencia, a menudo estos recetarios se caracterizan por estar poco estmclo Mas adelante vuelve a retomar el tema cn cuestion y explica qne (<el investigador ha de tener muy claro que por definition todo texto diwlgado por la imprenta es una copia, puesto que jarnis se enfrentari s610 con lo originalmente escrito par cl autor, sino tambit-n con las manipnlaciones advertrda o inadvertidamente introducidas por los intervinientes en cl proceso editorial)) (Frago 2002: 130). ' l~u~erto de Nola publica Llibre de Coch dc Nola, en Barcelona, en catalin en 1520 y posterionnente, se traduce a castellano en Toledo en 1525. Son destacables en esta obra las variaciones en 10s contenidos de las diferentes sdiciones, por ejemplo, en el caso de las especias, donde en la version catalana de 1520 predomina el jengibre sobre la canela; mientras que en la de 1525 de Toledo, sin embargo, ocurre lo contraria, elo cual hace suponer que el transcriptor adapt6 las proporciones del original a 10s gustos de su entorno)) (Garcia 2000: 82).
- ~ 490 NURIA POLO CANO turados, pues su ctordenacion de comidas es siempre arbitraria e inexistentex (Sanchez Meco 1998: 40), y, linguisticamente, se caracterizan por la simplicidad sintactica, el lkxico popular y, en ocasiones, dialectal de cada zonal2. 3.1. Fonitica yfonologia En lo que respecta a1 nivel fonktico-fonolbgico, el texto muestra una serie de caracteristicas propias y generales de la kpoca; no obstante, dado el caracter introductorio de estas paginas, en este caso se presentan tan solo 10s fenomenos que afectan principalmente a lo vocalico. En este sentido las variantes registradas son la consecuencia directa de que ((entre la segnnda mitad del siglo XVI y la primera del XVIT, se determinara el paso del sistema fonologico medieval al modernon (Lapesa 2001: 370), por lo que se ofrecen, por un lado, muestras de un estado de lengua anterior y, por otro, cambios que dan lugar a las representaciones actuales en la mayoria de 10s casos, e, incluso, un tercer estadio en el que ambas realidades compiten en contextos y situaciones. Asi pues, se puede seiialar, como un primer rasgo fonetico-fonol6gico de la lengua de esta kpoca, la disminucion de vacilaciones en el timbre de las vocales itonas (Lapesa 2001 : 368), aunque todavia se mantienen en algunos vocablos las viejas soluciones, que ah pugnan por inantenerse vigentes en un marco linguistico en el que comienzan a ser arcaicas: - Variautes ElA: einpollas (p.lO4)Iampollas (p. 134). rabanadas (p. 42)/rebana- . das (p. 72). -- Variantes EL agridulce @. 32)lagredulce @. 23)'3, gengibre @. 8)lgingibre (p. 34). mesmo: 16 ejemplos: echar la mesma cautidad (p. 63), y con csta mesma salsa @. 65), de la mesrna manera (p. 61), lo inesrno haras (p. 4), hazer el mesmo ade re$o (p. 37). mismo: 12 ejemplos: y con el mismo recaudo (p. 30), y lo mismo se puede hazer (p. 88), de la rnisma manera se puede.. . @. 43), porque todo requiere nna misma salsa (p. 108)14. Efectivamente se corrobora el trueque entre las vocales anteriores e/i y e/a, y dentro de la variacion e/i es especialmente interesante la presencia dc I2 En este sentido resulta muy interesante la ampliacihn de las investigaciones en una bli - queda dc lixico dialectal para poder delimitar el ongen del acervo basico del recctario, ya q parece probable la presencia de algunos leonesismos. 13 Corominas indica que el temino agridulce aparece por primera vcz con la grafia -i- e 1605, ante lo cual es ficil explicar la pervivencia de la grafia -e- en cl texto, por la proximida cronolhgica (1607), que indica el momento de transicihn elltrc la gratia antigua y la quc luego prevalecei-6. 14 La variacion es tal, que incluso se puede constatar el cambio denbo de la mism secuencia sintagmitica: nde la me.sma manera se puede rellenar un repollo murciano y con e rnismo adereqojj (p. 45).
LIBRO DEL ARTE DE COZINA, DOMMCO HERNANDEZ DE MACERAS (1607) 491 mesmo/mismo cuyo nu~nero de casos es parecido en ambas representaciones, un 42% presentan las formas con -i-, frente a1 58% de las variantes en -e-. Sin emnbax-- go, el context0 de uso es significative, ya que para las formas con -e-, el 43% de 10s casos se debe a esbucturas tijas del tip0 de la mesma manera, lo mesnlo, mientras que en las variantes con -i; tan solo el 25% de 10s contextos responden a estos contextos formularios, ante lo cual se puede concluir que el cambio se observa en un primer momento en las formas libres, mienhas que las mas mas y gramaticalizadas mueshan aCn la vocal mas antigua, es decir, que dada la tradicion para estas formulas se utiliza la fonna arcaica'5. 3.3. Morfologia y sintuxis De nuevo, a1 igual que en lo fonetico, en lo referente a1 estudio morfosintictico, tan so10 se mencionan algunos de 10s fenomenos, en 10s que se descubre una variation que permite postular un cambio en dicho nivel. Asi pues, 10s mas dcstacables son 10s sufijos, fluctuaciones genericas y algunos aspectos de morfologia. En lo que respecta a la cuestion de sufijos, Lapesa seiiala (2001: 395) que asi como en la Edad Media, el sufijo diminutive preferido era -iIlo, y -1ze1o tenia mayor vitalidad que ahora, 10s sufijos -ice e -it0 le disputaban la popularidad; sin embal-go, para las fecbas que nos ocupan Frago (2002: 58), por su parte, indica que -ico pierde vigencia desde segunda mitad del XVII, que es lo que efectivamente muestran 10s ejemplos recogidos en el texto, si bien algunos de ellos se encuentran lexicalizados'6: Diminutives: -illo: espaldilla, tetilla (p. 48), mustecillo, caldillo (pp. 18, 44, 70, 80, 121, 140), hlerillas (p. 103), huessezillo (p. 109), gordillo (p. 107), larg[dllo (p. 107), albondeyillas (p. 114), granillos (p. 135), rebanadillas (p. 137), gustillo (p. 80),pastelillos (p. 90), guunaldillas (p. 91), poluillos (p. 32), cacillo (p. 41), lechoncillo (p. 51), tajadillas (p. 56). Lexicalizados: mantequilla, costillas, ternillas, natillas @. 72), escudillas (p. 73), memhrillos (p. 124), assadurillas (p. 52), higadllos (p. 47), quartillo (p. 75). 40: poquito (pp. 25, 49, 91), rarnita @. 93), pedacitos (p. 54), ollita (p. 41). Lexicalizados: menuditos @. 211, pepitas (p. 123). -ico: hracico (p. lo), -uelo: bra~uelo @. 6), orejuelas @. 71), (h)ojuelas(pp. 32, 124,95). Lexicalirados: capela @. 67). -ete: cuhilete (p. 61), ajete (p. 41). 615 Es interesante ampliar este estudio hacia otras tipologias textuales, para conslatar si oculre lo mismo en Cpocas similares. l6 A pesar de todo, rcsulta dificil indicar cuales dc ellos se encuentran lexicalizados, ya que todo depende de la hpoca, y los que actualmente lo estan, puede darsc cl caso que no lo cstuviera~~ en el penodo analirado.
Aumentativos: -on: corpachon (p.lO), pastelon @. 63), ~nigajon (p. 66), torfiIIon (p. 58). Lexicalizados: cucharon (p. 131), roscon (p. 20), quarteron (p. 61). Y, efectivamente, de 10s ejemplos anotados se puede extraer una serie de conclusiones: en primer lugar, el nso del sufijo aumentativo se materializa de manera exclusiva en la forma -on, mientras que para 10s diminutivos se observa una distribution de variaotes, en claro predominio de la forma -illo, con un 69%, frente alas demis. En segundo lugar, tambikn es fonna muy usada -it@ (IS%), mientras que el resto apenas tienen representation -uelo (lo%), -ete (4%) e -ico (2%). Por lo tanto, 10s datos parecen indicar que -ill0 todavia mantiene esa presencia hegemonica medieval, mientras que un rasgo del XVI es la pkrdida de -ice, datos que corroboran lo seiialado por Frago (1999: 153). Por lo que se refiere a1 adverbio asf, sc observa, segun 10s datos recogidos en el texto, la presencia de la variante antigua ansi, con 9 representaciones (pp. 3, 8, 10, 29, 31, 34, 64, 87, 139), lo que supone un 82%, mientras que para la forma mas moderna, assi, tan so10 se recogen dos ~inicos ejemplos (pp. 27, 52), lo que supone el 18% del total; datos que indican que todavia se registra la variante arcaica en clara prepo~lderancia de uso, frente a la forma mis modema, lo que apunta que la absorcion de una forma por otra conocida para el caso de la literatura en el XVI (Lapesa 2001: 398) se constata de fonna posterior para esta tipologia textual". Algunos ejemplos: Ansi: (p. 34): Teniendo ya hecho para esto un pastelon de massa fina, o un barco, que msi llamamos. (p. 64): Y arlsime remito alli para que se vea. Assj: (p. 27): Y despues de assilampreados, siruen para hazer ojaldres. (p. 52): Ass; lo dize Galeno, en lo de cihis lasciuis. Mencion aparte merecen 10s problemas de genero que muestra el texto. Comer Seibane (2002) advierte que, para lo que se refiere al caso del Pais Vasco, ((no pockiamos hablar de errores de concordancia, sino de sustantivos de genero vacilante por causas historico-evolutivas)), como parecen indicar 10s datos del texto para tenninos muy concretos coma son anicar, aceite, miel y azumbre, cuyas vacilaciones en determinadas ocasiones perduran actualmente'8. Asi, el diccionario de la Real Academia (DRAE 2001) en su ultima edicion indica en los articulos correspondientes que el ginero de azucar y azumbre es ambiguo, el de miel es femenino, mientras que el de aceite es masculino'9. En el texto se encuentran 10s siguientes ejemplos: l7 De nuevo, como para otros aspectos de los seiialados, resulta intcresante confrontar cstos datos con los de ohas tipologias textuales para comprobar si este uso responde a determinantes tipolbgicos o diastraticos. 18 Para ampliar cl tema de 10s problemas de genero y ncutro de materia, vkanse 10s trabajos que G6mer Seibane (2002, 2003) viene reaiizando desde hace algunos aEos y la bibliografia que a este rsspecto ella recoge. 19 Corominas define amrnbre como tbnnino que proviene del Brabe hisphico que se cortesponde con una medida de capacidad para liquidos, que equivale a unos dos litros.
Anicar: ejemplos en masculino: mucho asucar(pp. 62, 11 1) el agucar @p 88, 126 y 134), saquel a~ocar(p. 136). agucar blanco (p. 135) una libra de asucarpiedra muy blanco (p. 48) yen femenino: mucha aqucar (p. 1311, aiadira la ac~~car(p. 73), agocar menuda @. 132)~~. Aceite: en femenino: Azeyte much (p. Z),echarles mucha ezeyte (p. 82), a freyrcon mucha azeyte (p. 85); mientras que en masculino: el azeyte (p. 751, ~m poco de azeyte (p. 106). Miel: en masculino: media agumbre de miel blanco (p. 125), mienhas que en femenino, la miel (pp. 88, 125, 127). Ambre: es femenino en: media ag~unbre de miel blanca (p. 13 l), una aqun~bl-e de leche (pp. 76, 49); mienhas que tamhikn se localizan ejemplos en masculino: un aq~unbre de leche (p. 92, 48), sin estar condicionados por el sustantivo a1 que precede. En general, la mayoria de las fluctuaciones de genero se encuentran en estos vocables, pero, en ocasiones, se pueden percibir variaciones en otros, como por ejemplo, el caso de hojaldre en femenino -y estando la ojaldre conforme here la temera (p. 33)-, y en masculino -y cubranse con un ojaldre algun tanto gordo (p. 57t; y el de azafiin en femenino, frente a su uso actual: Aqafran toda molida (p. 109). Para lo concemiente a la morfologia verbal, dadas las limitaciones de espacio del presente trabajo, tan solo se presenta una pequeiia mencihn en tomo a la variacihn lingiiistica que Garcia Macho (2004: XXXVII), entre otros autores, constata, al describir la lengua de 10s siglos XVI y XVII como oscilante, ya que sc emplean formas y tiempos verbales arcaizantes, aunque se observan en clara disminucihn, ya que en la mayoria de ocasiones se utilizan las formas actuale~~~. Para el texto que en estas piginas se describe, en lo que respecta a 10s fi1turos de indicativo se percibe que las formas verbales mas utilizadas son ya las actuales y tan s61o en un hico ejemplo se mantiene aun la arcaizante, como es el caso de temas: Y lucgo se escunva con una coiadera, y ternas vn poco de cebolla frita en manteca dc ganadn (p. 83). En conclusion, en este apartado morfosinantico, se corrobora, a1 igual que en el fonetico-fonologico, la presencia de variantes mas arcaizantes ansi, temasfrente a otros resultados mis modernos. Para el caso de 10s sufijos diminutivos se observa una distribucion de variantes con claro predominio de la forma -illo, (69%), junto con la perdida de -ico, (2%) propia del siglo XVI. Y, por lo que respecta, a la morfologia nominal se constatan variantes de genero, sobre todo, en ciertos tbrminos, coma son azlicar, aceite, ~niel y anunbre. 20 En el analisis de Altamiras oue realiza Fraeo (19991, tambien encuentra azlicar usado . , cen, tras este periodo de aliernanciaLa fines dcl siglo XVI, si bien este texto es de principi& del XVII.