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La cultura del toro bravo en el campo

Torres, José Carlos de

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LA CULTURA DEL TORO BRAVO EN EL CAMPO José Carlos de Torres* l estudio lingüístico de las fuentes escritas y orales sobre la vida del toro bravo o de lidia muestra dos etapas muy distintas. La primera y más bella es el ciclo de su cría en la finca campera, su mundo más natural. Por su naturaleza rural es el ciclo menos conocido al requerir el desplazamiento a la finca, donde vive el personal ganadero especializado cuyo trabajo son faenas propias y duras sin horario fijado por el reloj. Se trata de unas profesiones, muchas veces vocacionales y remuneradas, que generan actividad económica al explotar la ganadería complementada con otras labores agrícolas y ganaderas según la extensión y naturaleza de la finca. El otro ciclo de la vida del toro bravo tiene lugar en la plaza de toros, donde manifiesta la condición natural de la bravura frente al torero que lo desafía. El ganadero salmantino D. Joaquín Pérez Tabernero define la bravura como la acometida del toro a lo que se mueve con muchos matices. La presencia del público en el coso urbano convierte en fiesta (nada de esto ocurre en la caza) la lidia y muerte del cornúpeto. El protagonista que oficia el juego y rito con él es el torero, un diestro profesional que puede lidiar a caballo y a pie. El esquema lingüístico de Revista de Estudios Taurinos N.º 34, Sevilla, 2014, págs. 167-183 E * Correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid y supernumerario del Instituto de Estudios Giennenses. Pertenece a la "Tertulia internacional de los juegos y ritos táuricos" de carácter cultural. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 167 José Carlos de Torres 168 los protagonistas del espectáculo es el siguiente, pues el muy rico léxico taurino se agrupa por campos léxicos-semánticos en función de los grupos sociales que participan, es decir, ganaderos, toreros, públicos y muerte, símbolo supremo del juego y rito del que luego se hablará más: el toro la vida en el campo la muerte la lidia en la plaza: la fiesta (por la presencia del público) el torero En la lengua española hay dos verbos cuyos semas (o notas significativas que describen qué quiere decir la palabra) expresan dos sentidos muy distintos, mirar y ver. Los aficionados y los antitaurinos podemos mirar lo que sucede en el ruedo, que vemos o interpretamos de modo totalmente diferente. Nosotros miramos y vemos (en el sentido de racionalizar y sentir) el enfrentamiento voluntario del torero con su antagonista como un juego y rito, con el consiguiente peligro al crear suertes diversas, el castigo al bicho para ir atemperando su embestida, cada vez más suave, al tiempo que vemos su belleza cuando el diestro puede crearla gracias a la bravura y nobleza del astado. Los detractores miran las escenas, las contemplan, pero ven algo así como la gratuidad de un cruel espectáculo sin sentido ético ni estético. Interpretan que el toro sufre, mientras los aficionados creemos que el animal, al no tener un pensamiento racional como el hombre, padece sólo el dolor y que su naturaleza brava le estimula a embestir más. En la actualidad se está investigando en qué consiste la bravura y dónde reside. Líneas antes me he referido a la caza. Creo que siguen siendo válidas las reflexiones de Ortega y Gasset sobre la caza y los toros, sin olvidar las aportaciones de posteriores pensadores. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 168 La cultura del toro bravo en el campo 169 La caza en sí no es una fiesta creada ante unos espectadores, pues si bien intervienen el animal en su papel de presa, el cazador y la muerte de aquél, falta el público como espectador, y su escenario es el campo donde vive el animal: no hay juego y sí rito cuantas más oportunidades de escapar le da el hombre. El esquema socio-lingüístico es el siguiente: la muerte animal silvestre presa cazador (el escenario es el habitat natural del animal, donde lo busca el hombre) Desde luego estoy de acuerdo con Ortega y Gasset cuando afirma que el origen de correr, lidiar y matar toros (los verbos que aparecen en castellano medieval para describir qué hace el hombre frente al toro bravo) está en la caza, por consiguientemente en el campo, de donde se llevó con el tiempo a un recin- to urbano; es cuando además de buscar el alimento se desea una diversión en el reto, incluso (con el tiempo) un desafío caballeresco frente al mero juego y rito a pie. Las fuentes escritas medievales en castellano, y luego en español, presentan el esquema histórico socio-lingüístico siguiente: I. El ciclo histórico de correr, lidiar y matar toros de las fuentes escritas medievales en castellano de los siglos XIII, XIV y XV. Son pasajes históricos, jurídicos y literarios. Creo que Argote de Molina en su Tratado de la Montería define muy bien el desarrollo de tal lidia medieval cuando escribe: «El correr y mo[n]tear toros en cosso es costumbre en España de tiempos antiquísimos y ay antiguas instrucciones…» (Montería, cap.38, fol.14r). Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 169 No hay tratados específicos acerca de qué se trataba, pero sí hay fuentes que permiten vislumbrar aquel correr los toros1. II. Después (siglos XVI, XVII y parte del siguiente) la atracción nobiliaria por torear a caballo en plaza transforma y enriquece, a tono con su condición social, el correr medieval a pie y a caballo. Se crean fiestas de toros a caballo por los nobles con su repercusión libresca y específica. Los pecheros no llegaron a escribir sus aficiones, que desde luego tuvieron. Aparece un léxico propio en tales tratados que indica, como los libros de caza, la técnica, la moda y el prestigio de tales fiestas cortesanas, urbanas y privadas de la nobleza. Hay estudios muy importantes2que nos permiten comprender lo que ya fue un suceso real, nobiliario y a la vez popular. Su importancia y peligro da lugar a numerosa bibliografía a favor y en contra, en castellano y en latín investigada satisfactoriamente3. Pero a diferencia de la caza, practicada desde antiguo por reyes, el arte pictórico y escultórico no es tan rico en mostrar obras taurinas y sí cinegéticas. En la literatura desde luego hay páginas espléndidas en la novela, teatro y poesía. III. El tercer ciclo corresponde a la corrida de toros a partir del siglo XVIII, época donde en la incipiente prensa se le llama función de toros. Al ir dejando de ser practicado por la nobleza el torear a caballo, con sus empeños y desempeños por su alcurnia social, se extiende un toreo asalariado y profesional a caballo y a pie. El carácter popular de su origen define las corridas que el movimiento romántico exalta por su riesgo, colo- José Carlos de Torres 170 1Consúltese mi artículo (1983). 2Consúltese (Campos Cañizares, 2007). Asimismo algunas de las colaboraciones en (García-Baquero; Romero de Solís: 2003). 3Consúltese (García Añoveros: 2007) Del mismo autor: (2011). 4Consúltese mi obra (1989). Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 170 La cultura del toro bravo en el campo 171 rido y lo español. Con un nuevo léxico que refleja la técnica de cómo se hace4. Por supuesto siguen editándose opiniones a favor y en contra, importantísimas para la historia y la cultura se redactan tratados específicos con nombre de Tauromaquias atribuidas a matadores de toros y redactadas por aficionados cultos, que tratan a aquéllos y toman de ellos su experiencia5. GABRIEL ALONSO DE HERRERA YSU TRATADO Hermano del humanista Hernando, nació en Talavera de la Reina (1470-1539) y es autor de Obra de agricultura compilada de diversos autores (Alcalá de Henares. 1513) dedicada a «don fray Francisco Ximénez, arzobispo de Toledo y cardenal de España, su señor», mecenas que protegió a su hermano en los estudios humanísticos. Considerado Gabriel como geópono, su libro ofrece unos capítulos fundamentales sobre el buey y sus beneficios, conocidos milenariamente en la cuenca mediterránea de Egipto, Creta, etc. Al hablar de los toros de casta específica los bravos y los mansos. Es decir, además de escribir sobre el aprovechamiento o utilidad de las vacas, novillos y bueyes para el hombre, no olvida a los que tienen menos beneficio en su explotación para la agricultura y ganadería: los toros bravos. Desde luego evidencia que no se criaron separados mansos de bravos en las toradas, a las que conocían los mayorales por cuidarlas y estar en contacto directo. 5Consúltese (Bennassar, 2000); (Reparaz, 2000) Hay otro autor cuyo estudio se da en otra parcela, más bien literaria: (Suarez García, 2003) La bibliografía taurina es abundantísima y hay que seleccionar para el estudio científico. A pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo válido el catálogo de la exposición Los toros en letras de molde (1974) titulado La fiesta nacional. (Ensayo de bibliografía taurina). Madrid. Biblioteca Nacional. 1973 con 4.228 títulos. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 171 José Carlos de Torres 172 En el “Prólogo”6expone su pensamiento humanístico acorde con las fuentes clásicas propias del momento renacentístico en la Monarquía Hispánica de los Austria. Como considero que los toros son cultura (en el sentido etimológico de “cultivo”), comentaré algunos de los temas humanísticos que expone en tales páginas preliminares. Pues la naturaleza, en los capítulos de agricultura y ganadería, son elaboración del pensamiento y labor del hombre como centro de la vida superior. Considera que la agricultura es arte en el sentido de reglas o principios para su desarrollo: «[…] con todo eso no quiero que entienda ninguno que digo ser yo el primer inventor [ha escrito sobre Aristóteles] de esta arte de agricultura, que con razón podemos decir ser nuestra madre, […]»7. Habla del gran tema de la lengua al tiempo que recuerda ser como autor quien está vertiendo fuentes clásicas sobre la agricultura: «[…] mas puedo decir con verdad ser yo el primero que haya procurado poner en nuestro castellano las reglas y arte dello […]»8. También hay otro pasaje relacionado con el anterior, donde comenta la recepción social que tiene el tema lingüístico: «Ponerlo asimismo en otro lenguaje que nunca estuvo es cosa nueva. Yen algunos es causa de admiración, y en otros de menosprecio, porque cada cosa tanto es más preciada y temida 6 Sigo la edición del año 1551, impresa en Toledo por Juan Ferrer, signatura R-31. 761 de la Biblioteca Nacional. 7 Folio II v. El subrayado siempre es mío. 8 Gabriel Alonso de Herrera se refiere en su libro a los escritos en lengua griega y latina sobre el tema. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 172 La cultura del toro bravo en el campo 173 cuanto es más trabajosa y difícil de alcanzar. E por eso reprenden esta obra algunos que poco miran y calan las cosas»9. Merece subrayarse su parecer donde aúna el sentido moral de este tipo de trabajo con la utilidad de labrar el campo para la sociedad: «El campo en conclusión nos da todas las cosas necesarias y no podemos vivir sin él. Yesta manera de vivir contiene en sí perfectamente aquellas tres maneras de bienes, que juntas en pocos oficios se hallan: provecho, placer y honra. Y de tal manera las tiene, que acá aprovechen a esta presente vida y no desvíen más quien la vida eterna. Que el campo, como hace buen cuerpo, hace buen alma, al contario del holgar que hace mal cuerpo y mala alma, y aun mal aparato»10. Todo este argumentar se basa por consiguiente en el pensamiento cristiano, pilar ideológico de la época: «[…] mayormente en cosa que (con ayuda de Dios) se seguirá no pequeño provecho a las gentes. Que es la verdad que no hay ciencia ni arte (hablo de las humanas que las divinas aparte quedan), mas digo que de las maneras de vivir y alcanzar hacienda y todo en servicio de Dios, no hay otra alguna que en todas sus partes mirada con esta se iguale»11. Sigue escribiendo sobre la exaltación del labrador, y viene un párrafo cuya interpretación lleva a una crítica política y social de la época histórica que se está viviendo: «[…] que el ocioso y holgazán, que en pago de su pecado perece de hambre. E digo que por ser holgazana la gente castellana, hay tantas hambres en esta Castilla, que son todos a comer y destruir, y pocos los que trabajan, y muchos trabajan y viven en oficios […]». 9 Folio II v. 10 Folio III v. 11 Folio III v. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 173 José Carlos de Torres 174 Es decir, ¿por qué no quieren trabajar tantos en Castilla? Para esta cuestión se puede pensar en la sociedad, o buena parte de ella, que narran obras literarias del siglo XVI, la novela picaresca. Gabriel Alonso de Herrera bien puntualiza su pensamiento: «Digo no ser contrario ser hidalgo y labrador, pues antiguamente eran reyes y labradores. Que el ejercicio del campo de más de ser vida, esta es muy noble y no es vil»12. Termina el autor su “Prólogo” confesándole cumplida su misión a don Francisco Jiménez Cisneros, su protector, con la salvedad de que otros escritores podrán acrecentar el conocimiento del tema. Yresume las reglas cardinales de la agricultura: «La primera regla de la presente obra es que en esta, como en todas las otras obras por ser bien hechas, se requieren tres cosas. Que son saber, poder y querer, y si alguna destas falta, va errada toda la obra. Porque toda obra donde estas tres cosas concurren será perfecta, y si acierta sin alguna dellas será acaso. La segunda regla de donde de la una parte de la primera, que es del saber. Digo que el que trata en el ejercicio del campo, y aun en cualquier otro oficio, ha de tener experiencia. Ysi con la experiencia pudiere juntar ciencia y arte, es mucho mejor. Mas si lo uno ha de faltar, mas vale tener experiencia sin arte que arte sin experiencia. Porque la experiencia bien aplicada yerra pocas veces. Ypor eso han de crecer al artífice de su arte, mayormente si es bien experto en ella. La tercera regla es para que en todos los oficios, y en este principalmente, suceda bien al que a ellos se diere. Es muy necesario que la tal persona sea aficionada al tal oficio, que la afición hace buen oficial, y así los oficios del campo quieren que el labrador les tenga afición y se aprecie y honre dellos. Porque es bien que cada uno se precie del oficio que le mantiene, y sucederle a muy 12 Folio IV v. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 174 La cultura del toro bravo en el campo 175 bien poniendo en él toda diligencia. Mayormente en las cosas del campo que no se consienten holgazanes ni perezosos»13. El tratado de Alonso de Herrera al concluir el “Prólogo” presenta el texto dividido en seis libros. Los cuatro primeros dedicados a los cultivos del campo y su aprovechamiento consiguiente por el hombre. Viene tras ellos el quinto dedicado a mostrar cómo se deben tratar las crías de ciertos animales útiles para la vida de los humanos; así se encuentran tratados las abejas (y 13 Folio IV v. Fig. n.º 14.- Portada del Libro de agricultura. Compilación por Gabriel Alonso de Herrera. 1513. Apud. http: casttajijona.blogspot.com. por consiguiente habla de las colmenas y sus colmeneros), cabras, gallinas, ovejas, palomas, puercos y el ganado vacuno (capítulos XLI al XLVIII). El sexto y último libro de su Obra de agricultura está dedicado a las labores que se deben hacer cada mes en el campo, su relación con las fases de la luna y otras señales naturales que indiquen posibles cambios del tiempo por su importancia para la labranza. Completa 34 pag.QXD imprimir 12/06/2014 18:58 PÆgina 175 José Carlos de Torres BIBLIOGRAFÍA Bennassar, Bartolomé (2000): Historia de la Tauromaquia. Valencia. Real Maestranza de Caballería de Ronda. Editorial Pre-Textos. 201 págs. Campos Cañizares, José (2007): El toreo caballeresco en la época de Felipe IV. Técnicas y significado socio-cultural. Sevilla. Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Universidad de Sevilla. Fundación de Estudios Taurinos. Col. Tauromaquia 9, 935 págs, Covarrubias, Horozco (1611): Tesoro de la Lengua Castellana o Española, Madrid, Luis Sánchez. García Añoveros, Jesús María (2007): El hechizo de los españoles. La lidia de los toros en los siglos XVI y XVII en España e Hispanoamérica. Historia, sociedad, religión, derecho, ética. Madrid. Unión de Bibliófilos Taurinos. XVI + 461 págs. _______ (2011): Los ilustrados y los toros. Prólogo de R. Cabrera Bonet. Madrid. Unión de Bibliófilos Taurinos. XVIII + 199 págs. Herrera y Sotomayor, Jacinto de (1624): “Jornada que su Majestad hizo a la Andalucía”, Madrid Imprenta Real, 6 folios. Torres, José Carlos de (1983): “El léxico taurino en las fuentes medievales castellanas” en Revista de Dialectología y Tradiciones Populares (RDTP). 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