El sacerdote fiel que siempre hizo la voluntad de Dios y ordenó su vida por el exemplo de la de Jesu-Christo : sermon funebre historico-ascetico-moral que en las solemnes exequias celebradas el dia 18 de Febrero de este año de 1786 en el religiosisimo
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JESUS ,MARIA, YJOSEPH. EL SACERDOTE FIEL, QUE SIEMPRE HIZO LA VOLIjKTAD D£ D*OS ,\ ordenó su vida per el exempio de la de Jesu-Christo. SERMON FUNEBRE HISTORICO -AS CE TICO -MORA L, QUE EN LAS SOLEMNES EXEQUIAS CELEBRADAS El día 18 de Febrero de este año de 1786 en el religiosísimo convento CASA GRANDE DE NUESTRA MADRE, YSEÑORA de el carmen, DE LA ANTIGUA REGULAS OBSERVANCIA, EN LA CIUDAD DE SEVILLA, CON ASISTENCIA DE EL EXCELENTISIMO SEÑOR DON ALONSO MARCOS DE LLANES, DIGNISIMO ARZOBISPO DE DICHA CIUDAD ,Y su Diócesi EN SUFRAGIO, YMEMORIA DEL V. P. PRESENTADO FRAI JOSEPH DE SANTA BARBARA ORTÍZ DE LA ESTRELLA, Maestro, Prior que fue de la misma Casa, Compañero Provincial ,ySecreiairo de Provincia en esta de ios Reynos de Andalucía, &c. que falleció en el referido Convento el día 3de Ovil-Ere de el año pasado de 178; con fama, ycreditcs de Santidad. DIXO XL P. Fr. FIT.GO JOSEFH FT. CADIZ ,MISIONERO Apostólico de dOrden de Menores Ctipi.ciinos de A. S. P.San Francisco de la Irecíñela de Ah¿alucia*
k Señor TIN presentar aV. E. el Sermón que 2^ predicó el R.mo P. Mtro. Fr. Diego Joseph de Cádiz, Misionero Apostólico Capuchino, en las exequias de el ^•P» Presentado Fr. Joseph de Sta. Barbara Ortiz de la Estrella ,Religioso que fuó en este Convento Casa grande de nuestra Madre ySeñora del Carmen ,nada nuevo ofrezco aV. E. El difundido olor de las virtudes de este V. Religioso excitó el zelo infatigable de V. E. por el bien de las almas, yle conduxo, áhonrar, presidir ,ysolemnizar aquella festividad, dando exemplo asus ovejas de la estimación con que deben ser atendidos los amigos de Dios, señalándoles el precioso pasto en la imitación de sus virtudes. Y. E. es de ellas el mas sano con-
du£to., yraudal inagotable: Por esto ei inevitable dedicar aV. E. este Sermón: en él se trata de las virtudes de el V. P. Ortiz, por lo mismo es justo retribuirla* al manantial de ellas :los ríos buelven al mar de quien recibieron su origen: el parto sigue al vientre para hallar seguri* dad en el amor Paterno. V. E. es Faene, yPastor en quien se reúnen todas las virtudes, yse reducen áexercicio. V. E. epiloga el Decálogo en amar aDios ,y al próximo. Con este exercita la caridad en tan alto grado, que después de instruirle con amor, ymoderación en quan- to conduce áel bien de su alma con su voz, yvivo exempío, ocurre asus nece- :si dades temporales. En -estos anos auterioies en que afligieron áesta Provincia, Ja hambre, yenfermedades epidémicas, pasaron de cien mil pesos los que ocupó V. E. en el alimento ,ycuración de pobres desvalidos, que sin este auxilio es -verosímil huvieran perecido. Si viviera nuestro V, P. Ortiz, viera cumplido el fia de sus oraciones fervorosas ,quando pedia aDios lleno de •la-
laarímas un Pastor cuidadoso ,ylleno de santo zelo por sus ob.ejas, yun digno esposo de la Iglesia de Sevilla, Tal vez teñan oidas scs oraciones, quando se han verificado sus conatos. V. E. participo de; estas sus oraciones ,ynuestra Andalucía logra el fruto de todas ellas. Por esto parece debida correspondencia, que aceptando V. E. este corto dón ,consuele, y complazca alos que desean tener aJa vista la vida de un Venerable que tanto les mereció. El transito de .el V. P. Ortiz de esta ámejor vida, ysus religiosas honras, ocurrieron en tiempo en que era yo Prior de esta„<Casa grande. Por esto ni Religiosa Provincia, ysus Superiores me cometen la dedicación áV. E. El instrumento es débil ;pero la confianza en la aceptación de V. E. es la mayor., V. E. se complace en honrar 3a virtud ,yel mérito; yen alentar sus ovejas aque imiten tan útiles exemploa: si pulieron mucho en la única ocasión que salieron por el Apostolizo conduéto de el K.“pP. Cádiz, (que evangélicamente
si abomina los vicios parece esta reser» vado para publicar la santidad ,yvirtudes de los justos ;debemos esperar ,que dado áluz este Sermón (como lo desea esta, yotras Provincias) sirva de la mayor edificación. De este modo meditada la vida del V. P. Ortiz ,podra producir los frutos con que V. E. espirituaimente alimenta álos subditos de su Diócesi. Dios nuestro Señor conserve, dilate, yprospere la preciosa vida de V. E. mu» chos años para gloria de su Iglesia. Casa grande del Carmen de Sevilla, Marzo 19 de 1787» EXC.MO SEÑOR B. L. M. de V. Exc.* Su humilde Siervo yCapellán Mtro. Geronymo González de Ccvallos.
.3 ALABADA SEA LA SANTISIMA TRINIDAD: SUSCITABO MIHI SACERDOTEM FIDE- lem ,qid justa cor rneum ,&anlmam meamfaciet ,: : :&ambulab'it co~ rain Chrlsto meo cunclls dicbus. YO ESCOGERé PARA MI UN SACER- dote fiel ,que siempre obrará conforme álos designios de mi corazón, yde mi alma :-y vivirá continuamente en la presencia de mi Ungido. De elprimer Ub. de los Reyes, cap. i. ty. 3f* Exc.mo Señor» DÓNDE estuviere el cuerpo ,allí se congregarán las águilas. (x)Esto, que nuestro Señor Jesu-Christo nos dice en (i)XJbicumquc fuerit corgns ,illlc congregcibuutur et aquiU. Matb. 24. ’f. 28.
4.. en su Evangelio ,óbien para significarnos la claridad ,con que quando venga ajuzgarnos habrá de manifestarse átodos ;óbien la eficacia con que atraherá ási las voluntades de sus escogidos, puede apropriarse sin violencia alguna ála maravillosa conmoción que suele no rara vez notarse después de la muerte de los justos, quando no solo la plebe ,sino aun las personas mas ilustres, yhasta los Principes ,yPrelados de la santa Iglesia, concurren ásu sepulchro, yquizá antes de sepultarlos ,ápublicar su gloria con los honores, yaclamaciones, de que como verdaderos humildes huyeron en su vida. Los siglos pasados vieron esto en las Paulas ,Alezos ,yBernardos :nuestra España lo advirtió en los Diegos ,Teresas ,y.Ñolaseos •ySevilla lo ha notado en nuestros dias en los Perez ,Ulloas ,yLeonardos. ¿Pero á que me alejo tanto, si en la aétuahdad se nos presenta «na prueba nada equivoca de esta verdad ?El crecido concurso de toda clase de gentes ,.qqe en loa dias tres ,yquatro del mes de Qdtubré del and*
año próximo pasado de mil setecientos ochenta ycinco se presentó en esta santa Casa, yel que en ella miramos ahora mismo repetido, autorizándolo V. E. para su mayor recomendación con su edificativa presencia ,¿no nos evidencia el alto ,ybien fundado concepto ,que generalmente se mereció entre nosotros aquel exemplar Religioso ,que haviendo puesto su estudio en ocultarse para no ser aplaudido ,no pudo dexar de significarnos en sus mismas obras lo proprio que intentaba esconder humilde de nuestro conocimiento? Si; yaun por eso debemos llorarlo mas ahora; porque no supimos en tiempo apreciar este tésoro escondido, para aprovecharnos de sus talentos, utilizarnos de sus gracias* yvalernos de sus santas oraciones. Sobrado motivo tenemos para exclamar con el Profeta Eliséo qüando vio elevarse en un Carro de fuego á su santo Padre Elias :: Padre mió ,Padre mió .Carroza de „Israél ,su Guia, su Direétór, ysu ,, Caudillo44 Pater mi ,patcr mi ,curras Israel,et Aérig'et ejits. (i)Asi i)fieg. cu $. 12.
descendencia, ylegitima sucesión de los antiguos Profetas, hijos, yherederos del grande espiritu de vuestro Santo Padre Elias; asi pensaba, digo, después, que tuvisteis la bondad de. poner ámi cuidado el dar alguna noticia áeste devotísimo concurso de la vida oculta ,y exemplar del Padre Presentado Ortiz, oor los muchos que desde su muerte lo iian solicitado. Discurría, que asi como es importuna la Música en el llanto, (i) porque es impropria en aquel caso ,asi lo parecería sacar al público el mérito de un Religioso, en unos tiempos en que este nombre es tan odioso, ysus sequa— ces tan envilecidos. Temia se arriesgase el mérito de la verdad en lo que aquí diga por el proprio motivo, que suele ser desatendida una gran sentencia en la boca de los necios; que es, porque no saben decirla en los tiempos que conviene. (a) Yála verdad, Padres, no carece mi temor de fundamento. ¿No es notorio que estos nuevos Filósofos, oSa* bios (i) Ecli. *«. y. 6. (a) Ex ort fatut reprobMttt*. ¿ic+t UUmt Ui ttmp&rc sue Edi. ao. F.
bios pretendidos de este siglo, traspasando, óexcediendo, contra ei consejo del Espiritu-Santo ,los términos antiguos, (i)que dexaron nuestros mayores señalados, desfiguran la virtud, la equivocan con el vicio ,yla contunden con la hipocresía ;porque no saben conocerla, difinirla, ni menos observarla? ¿Qué los verdaderos virtuosos son la fábula para su entretenimiento ,el motivo de sus burlas ,yel objeto de su escarnio ?y que el nombre de Religioso les es tan importuno, que lo escuchan con fastidio,; lo miran con horror, ylo nombran cori desprecio? ¿No lo es, que en su estimación, oásu modo de pensar, no son las Religiones otra cosa ,que un agregado de vagamundos ,hombres ociosos, estafadores de los pueblos, perjudiciales al común ,inútiles al estado ,cindignos de toda sociedad ?¿Yno lo es por ultimo, que si les fuera posible, óconsistiese en su arbitrio acabarían con todos sus profesores, procurarían borrar su nombre »—----- (0 transgredían? termines anticues ,qttos gQStUrtniii gatrts tau Proverb. ta •
r4 bre de ktierra de los vivientes, yaún hacer que se olvidase en el mundo su memoria? iPues cómo les pondremos a la vista un argumento convincente de su error ,óde su engaño sin exacerbar su injusta ira ,óprovocar mas su impia maledicencia ?Mejor sera desistamos de el intento, persuadidos aque es propio de Sabios variar en su di&amen ,quando lo di&a la prudencia. Porque ¿qué dirán al vér ,que quando se halla mas abatido nuestro nombre les presentamos en un moderno exemplar todo aquello en que consiste el honor de nuestro estado ?Me parece les oigo decir: que no puede creerse a todo espiritu ,porque son mui contados los que no padecen engaño :que haviendo reprobado Jesu-Christo al que le djxo oara hablarle :Maestro bueno ,haciéndole ver que solo Dios lo era, no debemos publicar que lo haya sido, el que solo la Divina Magestad puede conocer que en la verdad lo fuese ;ypor ultimo, que mas nos importa, ómejor nos estaría el ser Santos, que sacar al público
co los que hava entre nosotros ,porque esto sin aquello es mui poca la estimación que puede concillarnos. Las Religiones, añaden, si algún tiempo han merecido estimación, sería, quando mas en sus principios ,viviendo sus fundadores, ymientras existió el motivo principal de el fin para que fueron fundadas. Cesondo después este ,ya son de el todoinútiles ,ysu crecido numero las hace estimables para aquellos solamente ,que por su obscuro nacimiento se juzgan mui honrados con tener un hijo Religiosa. En ellas, prosiguen, no se ven ya Santos, óaquellos hombres grandes que con prodigios ,yvirtudes acrediten la santidad del estado ;porque el tiempo de esa necesidad ya no se advierte ,yes mui dudosa la verdad de quanto se refiere en estos particulares. Signa nostra non vidimus ,jam non est Propheta ;(i)concluyen. No vemos ya en nuestros tiempos aquellos milagros de primer orden que vieron nuestros antepasados, yes signo evi- CO Psalm. £3*
evidente de que no hai ya varones justos, ni hombres tan perfeéios como lo fueron los antiguos Monges ,óprimeros Cenobitas. Ellos dicen :::¿pero donde voi ,ópara que refiero sus delirios, sino es ocasión esta de impugnarlos con razones ni menos de hacer caso de el encono, que evidencian en su nada piadosa censura %¿Quis est isla involvens sententías sermonlbus imperitis ?(i)¿Quienes son estos ,que con divinas sentencias confunden, ypretenden apoyar sus errores, éignorancias? Su loquela, ósu modo de producirse nos demuestra que ellos son sin duda los que en el Salmo setenta ytres nos propone el Santo Rey David, óel Profeta Asaph. Unos hombres llenos de soberna ;enemigos de Dios; profanadores de sus divinas leyes; sacrilegos, blasfemos, maliciosos, yque tienen puesto su empeño, ópretenden gloriarse con arruinar la Casa del Señor, que es su Santa Iglesia. (3) ¿Si? pues desentendámonos de sus censuras, ydejemos (1)Job. 38. y. a. (a) l’salm. 73. gec totum.
17> mós aDios el éxito de esta causa ,corno que toda ella es suya. Ne avertatur huimlis facías confusas::'- Exurge Dais, judica causara tuann (i) •:> : La memoria de el justo va siempre acompañada de las alabanzas de su mérito, dice el Espíritu-Santo *, (a) yaunque nosotros ignoramos quien verdaderamente lo sea ,porque solo el Señor conoce los que en la realidad son suyos, con todo ,gobernándonos por la regla infalible de las obras ,que son como un medio seguro para discernir el espiritu bueno de el malo ,de el mismo modo que el árbol bueno ,óel malo por su fruto respetivo; no podremos padecer engaño ,ódexar de encontrar con la verdad. jesu-Christo ,desechando la alabanza de el que le dixo :Maestro bueno, ensena adespreciar humanas estimaciones ,ómundanos aplausos, no reprueba celebremos las virtudes de sus siervos, quando el mismo Señor eligió la fe del Centurión, la innocencia de ¡Nathanael, 2a. (a) Proveib. io. ?• (0 Psalm. 73, y. ai. &
ycon mas particulares expresiones la santidad de el Bautista ,viviendo aun ellos en la tierra. Si: viviendo San Antonio Abad ,no dudó su espiritual hijo San Athanasio escribirle la vida, ypublicarla. Si :los Santos Padres no formaron escrúpulo en sacar al publico las virtudes, yproezas de los que con créditos d@ santidad murieron en sus dias: ysi el Espiritu-Santo permite, óaconseja, que al que merece alabanza se la demos después de la muerte ,quando con ella haya concluido ya su peligrosa carrera; (i) ¿porqué, ya que felizmente ha terminado la suya éste memorable Religioso ,hemos de ser culpables en dar al mundo noticia de lo que con su humildad nos ocultaba, ó por poco reflexivos no advertimos ?Lo liaremos ;no por alguna vana ostentación, ópor gloriarnos de la virtud agena; si para hacerles vér aesos Sabios seoun la carne, que el mismo que en los calamitosos tiempos del Santo Padre Elias supo conservar hasta siete mil justos, £ccli. cap. ii. "ft* 3Q#
if) tos ,que fo se contaminaron con la común relajación de aquel ingrato pueblo, (i) sabe también mantener ahora en las Religiones ,yen su santa Iglesia innumerables almas que con fidelidad le siryen, yáquienes ama como áhijas; acaricia como áesposas ;trata yfavorece como amigas. No falta, ni faltará jamás en la santa Iglesia la Comunión de los Santos, por mas que el numero, yrelajación de sus malos hijos parezca haverla depauperado tanto de los buenos, que pueda llamarse infeliz nuestro siglo con los antiguos comparado. Serénaos sin duda mui culpables ,si en esta comparación queremos investigar la causa de la diferencia entre los pasados tiempos, y los nuestros. ,, No digas, ópreguntes, ,, previene átodos el Espiritu-Santo, „¿qual es el motivo de que los tiempos ,, anteriores fueron mejores que los nues- „tros? porque es necia, ymui llena de ,, ignorancia pregunta semejante; “pues en todos tiempos ha havido justos que agra- (0 >• ReS- eaP<18.
agraden aDios, ypecadores que le ofendan- (i) Ne dicas: quid putas causa est, quód priora témpora metiora fuere quá/n nunc sunt ?stuha enim est hujuscemodi interrogado. (i) No, no se ha extinguindo en los fieles, ni menos en las Religiones el espíritu de Dios, que nos prometió Jesu-Christo quanda nos aseguró que estaría con nosotros hasta la consumación de el siglo, óel fin de el mundo, (3) y que permanecería siempre en nosotros, haciendo alos suyos una misma cosa consigo por perfe&a unión de caridad para que nunca falten ni justos que íe sirvan ,ni aue con su virtud le agraden. |Qué mucho es esto, quando por premio ,óen atención ala santidad de David se le asegura ,que de su descendencia no faltaría jamás quien ocupase el trono, en que él estaba hasta que viniese el Mesías prometido ,aunque en ella fueron la mayor parte pecadores? (f) (1) Hieron. ap. AlapicL in cap. 7.y. ir. fie1c. (a) ficle. 7. y-, n* (3) Math- 28. y. ao. (4) Joasn cap. 17. y. aa. (j) a. Reg. cap. 7. y.
-'¿Pero áque •mé detengo en esto ? -No hablo yo ipresencia de un Prelado doéto, yexem.plar ; rcon:unPueblo el mas piadoso; yáun. auditorio en el que la devoción compite con la ciencia ,la virtud con la discreción ,ycon la priídencia la bondad? jNo he de hablarle de un hombre áquien todos amamos T por sus prendas, veneramos por sus exemplos, yadmiramos por el tenor invariable de su penitente vida? ¿No es pública voz, yfama su notoria santidad, su elevada perfección, ylos créditos de varón justo con que fue de toda clase de gentes respetado? ¿Pues qué puede intimidarme ,para ¡hablar de un Sacerdote digno Ministro del Señor, de un cotísumado Religioso, yde un perfe&isima Cristiano ,que atento siempre átodas estas obligaciones, nada omitió de quanto conduce atestificarnos esta verdad ,y que en todo siempre, obraba conforme ala voluntad de su divino Salvador^? ¿Acaso, ser yo el que os lo tengo de de decir ?¿porque soi de distinta profesión, de diverso instituto, yde muí contraria
*8 Padre Gaspar Sánchez, nada se vio en él que fuese reprehensible. Floreció Sadoc en los dias de David ,ySalomón;- ungió aéste por Rei de Israél ;(i) asistió ásu lado en los cargos que le confirió ,(2) ymereció se perpetuase en su familia el Sacerdocio ,heredando con él sus hijos ,ydescendientes la virtud ;según lo que aun en los tiempos de Ezequiel hallamos repetido. (3) En el sentido alegórico expresan estas palabras la grande fidelidad ,que debe haver en los Sacerdotes de la Ley de Gracia ,tanto para hacer la divina voluntad en todo aquello que asu mi-, nisterio pertenece; quanto en la necesidad de ordenar su vida por el tenor que ordenó la suya jesu-Christo afirma el do&isimo Calmet. (4) Esta exposición tan oportuna me da entera seguridad para que fundado en ella pueda manifestaros quanto apetecéis saber, yámi me es licito decir de la notoria virtud ,y ventajoso mérito del Padre Presentado Or- (1) 3. Reg. 1. ir. 39. (*) Ibid. 4. y*. 4. (3} Ezech. 44. 7^. ij.& 48. 11 (4) Calmet. hic.
ig Ortiz. En efecto; su fidelidad para con Dios fue siempre la mayor en el cuidado de llenar todas las obligaciones aunque minimas de su estado ,yministerio; ysu especial empeño no fue otro,r que copiar en si vivamente las virtudes de Jesu-Christo ,para no discrepar en cosa alguna ,quanto le fuese posible, de aquel perfeéto original. Este fué todo su anhelo; esto lo que en él siempre advertimos; yesto lo que formará todo el asunto de mi Sermón en este rato. Pero debo aclararlo mas. Dos cosas son lasque, según la ya citada exposición, enel téma se contienen :una, la fidelidad del Sacerdote en obrar ámedida del corazón de Dios ,óde su divino beneplácito ;yotra la semejanza ,óconformidad de su vida con la de Jesu-Chri*-’ to nuestro bien; yestas mismas las que formarán todo mi Sermón, que para su mayor utilidad, éinteligencia dividiré: en dos partes ;yasi diré Que el Padre Presentado Ortiz fué un Sacerdote fiel, que obró en todo según la voluntad de su Señor:. Suscitaba tnihi
3®' mihl Sacerdotem fidetzm ,qut justa cor meum ,¿t’ animam mean faciet. ' Primera parte. , ! :, Que fue un perfeéto Sacerdote, porque procuró fuese su vida una viva copia, ócabal trasunto de la de nuestro Señor Jesu-Christo: jímbulabit coram Christo meo cuncíis dkbus. Segunda parte. Un Sacerdote siempre fiel ala divina voluntad ,que supo ordenar su vida por el tenor, óexemplar de la de Jesu- Christo, sera quanto ámayor gloria de Dios ,honor de nuestro estado ,yutilidad de vuestras almas os proponga en este rato. Yo no puedo negar, ni vosotros dejar de conocer lo difícil de esta empresa ;porque hablamos de un hombre que no ha declarado por Santo, ni aprobado en grado heroico sus virtudes la santa Iglesia. Pero para demonstraros quanto os dejo prometido yo no haré otra cosa que relacionaros sencillamente aquellos hechos de cuya verdad me consta por todos los medios ,yformalidades, que para su seguro crédito en lo hu-
humano se han juzgado siempre por precisos, sin que le falte aquel, de que para mayor consuelo de Abrahan se valió el Señor en su infalible promesa, quando por hacerle ostentación de su bondad, dice San Pablo, se la afianzó con juramento, (i) NI debeis estrañár me gobierne en esto por el dicho de otros hombres ,quando sabemos que no es óbice para la infalibilidad del Evangelio de San Lucas ,haverlo escrito el Santo por las noticias, yrelación que le hicieron los discipulos del Redentor :(2) ópara que tengamos declarado por de fé la transfiguración del Señor, yalgunos otros de sus prodigios, de que solo tres Apostóles pudieron dar noticia ;como no lo es tampoco para que la Santa Iglesia haya puesto en el numero de los Santos al Principe, óprimero de los Hermitaños San Pablo por la deposición única de San Antonio Abad. Degeneraríamos ciertamente de racionales, si quisiésemos poner en controversia este medio (1) Hikr. í. f, (%") Luc. i. a.
$4 tilo tan necesario para la historia, ypara qiíanto conduce aun ála humana sociedad, Bien sé están demás para los piadosos ,yprudentes semejantes convencimientos ;mas no serán improprios para los que con su arbitraria ,ynada disciplinada critica ponen en disputa todo aquello que por su materia, ópor su fin corresponde ála piedad, quando no se avergüenzan de sostener con empeño qual si fuesen infalibles verdades las fábulas mas ridiculas ,ylos soñados delirios de los hombres mas perversos, ytal vez los mas idiotas. Yo, os diré con el Padre San Gregorio Nazianzeno en el Sermón fúnebre que predicó de su hermana Santa Gorgonia: „Habré de referiros parte de aquello que vosotros „mismos sabéis ,yparte de lo mucho ,, que en la virtud de nuestro defunto ,, ignoráis ,ódel todo en él os fué des- ,, conocido. No os ocultaré ahora algu- ,, ñas de aquellas cosas particulares, que ,, con tanto estudio procuró fuesen en ,, codo tiempo ignoradas por nosotros; ,, porque aun esto conduce para la edifi- „cacion,
,„.33 ' hcacion, ydesengaño de los .que son „mas tardos en creer asuntos,,•semejan- „tes. “.(i ) Con todo, yo os debo nacer ,yen efeóto os hago estas, dos protestas. La primera, que no es mi animo en referir las virtudes de este Varón insigne ,o quando le nombro hombre justo,, 'ó Religioso Venerable .prevenir el juicio •de la- Santa Madre Iglesia ,óde la Silla Apostólica Romana, áquien por su infaüble suprema autoridad corresponde precisa, yúnicamente esta declaración, Tengo mi mayor gloria, en ser hijo suyo verdadero ,ycomo tal obedezco gustosísimo- álo decretado sobre, este particular, por varios .Symnios Pontífices *5es-, pecialmenío por la Santidad del Señor Urbano VIII ,ynovisímamente por nuestro Santísimo padre el Señor llene, diclo XIV de feliz .recordación. La so-., guada ,que áquemo yoos refiera 'perteneciente anuestro defuntq .no quiero, que le deis mayor erudito de ei que .—( 1xi p*t f **“* -M Vfi* v> I|jSU vrj ysí &>**%# 4l# <.m<er /i>Q»? ”""" """ 'u* Gorgor,Ias. la iaiid. -Sóror* ff1 —
merece una fe humana ,ypor lo tanto falible; aquella que di ¿la la piedad ,y es propia de la caridad que dice San Pablo asiente ,ycree quanto nos es motivo de edificación ,yde espiritual utilidad. (i)Si creyereis que os hablo asi con toda la verdad de mi corazón ,ni tendréis que oponer alo que os diga ,ni yo porque temer el manifestaros ya lo que os tengo prometido. Todos mis aciertos ,Dios ,ySeñor fnio amabilísimo, igualmente que el fru- to de vuestra divina palabra están en vuestro arbitrio ,yen que nos concedáis los soberanos auxilios de vuestra gracia poderosa. Esta es la que humilde, pero eficazmente os pido ,para que claramente entienda ,ycon espirito de verdad oportunamente diga lo que para mayor gloria vuestra ,ycomún edificación de todos intento manifestar de Vuestro Siervo, por quien acabamos de ofreceros nuestros Sacrificios ,yOraciones. No permitáis hable yo otra cosa quelo que fuere de vuestro mayor agrado ,y £K)i. Corintia. cap. ij. v. 4. &7.
si lo que para el bien de todos mas convenga. Concede áestos vuestros redemidos una intención refta ,un corazón dócil, yuna voluntad bien dispuesta para oirme con piedad ,yabrazar con resolución los exemplos que he de proponerles, ylos documentos que he de darles. Asi será ,óEmperatriz Soberana de los Cielos ,certísimo consuelo de todos los afiixidos ,yMadre dulcísima de nuestras almas, si logramos que interpongáis vuestros ruegos con el todopoderoso ,para conseguirnos este bien que apetecemos. Merezcamos ,Señora ,vuestra eficaz intercesión ,pues estamos seguros que nada se os negará de quanto pidiereis áfavor de los mortales. Venga pues ,óRey na, amparo ,yremedio mió ,el auxilio que pido de la gracia ,para acertar en lo que diga ,yaprovechar con lo que hablej que ya para este fin ,con todo el afeólo de nuestro Corazón ,con todas las veras de nuestra Alma ,ycon todo el fervor de nuestro espiritu os saludamos humildes ,os invocamos devotos ,f confiados os decimos. AVE MARIA- .V.
UE el Varón fiel sera mui alabado, nos dice el Espíritu Santo. Fw fiddis tnultúm .laudabltur. (i ) El que lo fuere ,añade Jesu-Christo en su Evangelio ,sera galardonado con ventajosos premios. ¿I quien es este Siervo fiel, «t quien su Magestad ha de remunerarle tanto su fidelidad ,sino aquel justo ,que atento siempre ala voluntad del Señor procura ordenar por ella sus acciones? Sabe el justo que Dios quiere su santificación por medio del mas exáéto cumplimiento de todas ,ycada una de sus obligaciones yysabe que el Unigénito de el Eterno Padre se humanó para enseñarnos con su do&rina yexemplos la necesidad de imitarle ,ordenando por la suya nuestra vida. .Deben saber los Sacerdotes ,que áestos dos puntos se reducen todas sus obligaciones ,yque en eso consiste la idoneidad ,yfidelidad que como ministros del nuevo Testamento, y dispensadores de los divinos mysterios es en fi'&M (í) Proverb. ab. ir. a».
gglj¡ mLBfijífo* •’ en ellos ^necesaria. No lo ignoraba el Padre Presentado Fray joseph de Santa Barbara Ortiz de la: Estrella ,yhecho cargo que de esta suerte. ,- yno de otra podría conseguir la perfección christiana ,yreligiosa aque se hallaba obligado ,no es. decible la eficacia, con que proponiéndose por dechado aJesu-Chris- to procuraba en un todo imitarle ,ni el esmero que tuvo en no dejar de hacer jamas lo que entendia .ser voluntad cierta de Dios. Sacerdote verdaderamente fiel, que supo ,yquiso obrar siempre seglin la voluntad de su Señor. Esto os voi á manifestar en la .. >i03 Oiií V'> ms'j PRIMERA PARTE. /<1 .Y’ rpODA la fidelidad del Venerable Sa- *_JL cerdote Sadoc consistió en obrar conforme al corazón, yalma de hdivina Magestad que se havia dignado de elegirle. Por el corazón se entiende su santísima voluntad ,afirma el Abulencon Menochio :(i) ypor el alma se .^Ü, í"sta,ufln L. :b 'IiReo’ Menocii. ap. ZaHavc msua Biblia masía, tic. V*•'
arriesgado del intento ,ni el ser la empresa tan difícil como peligrosa. 2. De esto nos ofrece una prueba no vulgar el alto aprecio que hizo siempre de su estado ,yla firmeza con que obró en todo tiempo conforme al espíritu de su vocación. Olvidó aexemplo de Abrahan su pueblo ,su parentela .yla casa de sus padres ,de modo que no queria hablar ,ni que le hablasen de ellos ,ni escribirles ,ótratarlos sino en los casos en que la caridad ,óla obediencia le estrechasen. Puso desde luego un especial empeño en retirarse de los suyos ;ya imitación de San Pablo siguió tan de veras el superior impulso del divino llamamiento ,que resolvió no volver mas ásu tierra en el tiempo de su vida; (i) pero instado ,yobligado de los que tenia en lugar de padres ,condescendió algunas veces ,ála manera que Christo nuestro Señor con los de Nazaret ,para predicar- i*.a—————— —mmmm* (I)Curtí autetn placuit ei ,qni me: zz vocavit per gra~ tlam suam :::continuo non acquievi carni ,¿7* sanguim , Gal i. <5. N"on invisí ,non adjunxi me paremtibus camalibas »consanguineis $sed lilis reliclis ,Deum vocantem sequías Cornel. Alapid hic.
4? caries, ópara atraherlos aDios con el eficaz exemplo de su virtud. Aborrecía mucho le tratasen de la nobleza de su Casa, ó de la honrosa graduación de sus parientes ,porque estimaba en mas los abatimientos de la Religión por ser casa del Señor ,que todo el honor que le pudiese dar el mundo permaneciendo en él entre los pecadores. (i)Solia proponer áeste intento lo que dixo Santa Agueda al tirano hablando de la humillación de los Christianos :“Que era mucho mas „honrada ,yexcelente la humildad, „yservidumbre de estos ,que toda la „magestad ,ygrandeza de los Monar- „cas. “(2) Miraba la vocación Religiosa como uno de los mayores beneficios con que Dios le havia favoreció ,considerando son felices los que habitan en la casa dei Señor ,porque ellos le alabaran después eternamente; (3) yse alegraba sobre manera quando reflexionaba lo ¡anLl?J J rT 'fÍ1“ "" *'* d0m°D‘lmeÍ *ma§is Habitare in tabernaculis peccatorum. PsaL8q. t. II. (*> Ecclesia in ejus Oftício Le<2. 4. ('?) Beati, qáhabitant in domo tua Dotnint cu.aSttcul 'um laudabuut te* Psalni. 83 .i? t te *w
4<S Jo temprano que le havía traído ala orden ;porque sabia el gran bien que es para un alma llevar este santo yugo desde su adolescencia ,ójuventud. (i ) 3. Después de su profesión fue destinado álos estudios de Filosofía ,yTeología en esta Santa Casa ,yen ellos se aventajó ámuchos de sus compañeros; porque al modo de San Pablo era mas aplicado ála observancia de sus leyes Religiosas ,como aquel dice lo fué.de las tradiciones de sus padres :(a) gastaba mas tiempo en la Oración que en los Libros 5yjamas perdía, de vista el Santo temor de Dios ,ósu justificación ,como principio siempre cierto ,ymedio el mas eficaz para conseguir la verdadera sabiduría. Esta la poseyó perfectamente, hasta el grado de ser un Varón ,en ciencia consumado. Pero lo fue mas sin comd'*‘,4 paracipn en la de los Santos; porque sus pro- (i)JBoniem est vira cum portaverit jttgum ab adolescentla. sua. Tren 3. Or. a 7. (2)Pñojiciebam supra multas coetáneos meas ::¡abur¿~ dantius aemulatur existens paternarum ntcarum tradititnutn» Gal. 1. 14 Id est ,ardentíaramatar ,¿7* Imltatar :¡:grP ¿ttriis Instltutis ,Alap. hic*
ét >i, 47 nrooresos fueron en esta tan notables, que^le miraban no sin admiración los mas provectos caminar con pasos de gigante de virtud en virtud por las delicadas sendas de la perfección religiosa, como si por mucho tiempo se tuviese en ella exercitado. Tal fue en esta su estudio ,que en el dilatado espacio de su religiosa vida jamas perdió aquella urgente gracia ,con que dicen los Teologos es santificada el alma en la profesión de sus votos. (i) Siempre la retuvo tan constante ,que pudiera discurrirse como de un San Luis Gonzaga se discurre ,si tal vez huviese sido en ella confirmado. Al pecado venial lo miraba con horror :y bastaba imaginar huviese alguna acción aun la sombra de defeélo para que procurase ,oescusarla si podía ,ópurificarse de ella con la mayor prontitud por medio de alguno de los sacramentales, que para estos fines tiene recomendados la Santa Madre Iglesia. Ya fue visto en alguna ocasión ,que acabando de oir en la pueril Thom. a. a. qu«t. l8p.art.3. ad ,ert¡
4e- puerta de su celda cierto asunto ,que su Prelado le propuso, luego que este se despidió ,aun sin haverle el Padre hablado una palabra, fue inmediatamente atomar agua bendita para limpiar su bendita alma de qualquiera levísima imperfeccion ,que tal vez huviese involuntariamente contrahido. Tanta era como esto ,la delicadeza de su conciencia no escrupulosa ,que al modo de la mystica esposa de los Cánticos no quería admitir macula en sus pies ,después de haverselos lavado de sus antiguas pequeñas faltas en su profesión solemne. Lavi pedes meas ;iquomodo ¡nquinabo tilos ?(i) Esto era de lo que San Pablo mucho se gloriaba :(2) Esto lo que nos acredita el agigantado espíritu de nuestro defunto ;yesto en lo que con toda claridad se nos demuestra su grande fidelidad en seguir la voluntad buena de el Señor. II. Ni penséis lo huviese sido menos en cumplir la de agrado ;pues fue siempre exactísimo en observar las leyes tanto obli- (1)^3# (ct) a. Cor. i. if*
49 obligatorias ,como de consejo en su Religión. Aquellas reducidas álos tres votos solemnes de obediencia, pobreza, ycastidad ;yestas contenidas en la Regla, Constituciones, yEstatutos de su Orden. i. Es la Obediencia ,dice San Buenaventura ,una subordinación de la propia voluntad áel arbitrio de la de el Superior en cosas licitas, ybuenas, (i) Esta es ,ya de necesidad ,óprecisión por la exterior violencia ;ya interesada ,óde codicia por la temporal utilidad que le resulta ;yya de caridad, quando por el amor, yvoluntad de Dios obedecemos. Esta, anade el Santo, que es de tres maneras: una espiritual, otra mas espiritual ,yotra espiritualisima, que obedece sin limitación alguna en todo lo que no advierte defeóto. (a) Con esta el verdadero obediente cumple quanto se le manda ,sigue la insinuacion.de su Prelado ,yprocura conformarse con lo que este quiere, ósabe que. desea. (3) bJa- S. Bonav. De Ptocesu Religión. Prores. 6 írem Ib-'dem cap. 27. ®Eonav. De giadibus virtut. cap. 1. .cap. 26, ci»ca €rcm*
Jamas dejó de hacer el Padre Ortiz lo que le mandaba el Superior ,ósu Padre espiritual. Parecía que estaba pendiente de sus labios, óque no tenia otra acción su voluntad ,que la que ellos le ordenaban. De aquí el asistir muchas, y largas temporadas en las casas de los seglares ,ópersonas de distinción :e! acompañar en el campo ó una Señora de la primera graduación en los últimos dias de su vida ;ydexar prontamente su retiro por mas que la abstracción de su espíritu le inclinase avivir siempre recogido, ásepararse del trato con las gentes ,yestar escondido en su Conven- to. De aqui la presteza con que en sus enfermedades se resolvía atomar algún alimento ,ómedicina ,no obstante la sumtna repugnancia de su naturaleza a ello ,yel daño áque se exponía ,y alguna vez le resultó: yde aqui ,por ultimo ,la disposición de su animo para variar ,disminuir ,ódejar del todo sus rigores ,yasperezas ;porque en esto ,ylo demas como Santa Francisca Romana ,nunca tuvo otro querer que la volun-
voluntad del Diredor, (i) Aquí es donde con desagrado del Señor tropiezan muchas almas justas :(2) la falta de esta sumisión ,la que desaprobó el Padre San Bernardo en su santo hermano Humber- to :(3) yeste rendimiento el que nos hizo demonstrable ,que el Padre Ortiz ála manera que San Simeón Estilita, no era gobernado en su estraña rigidez por propio, óimperfeto espirito, si por el de Dios ,que siempre antepone la obediencia al sacrificio. Llevado de este espíritu le bastaba tina sola insinuación de su Prelado, parat obedecerle, qual si fuese algún precepto* Notabasele en esto una cierta nimiedad, que si alos poco piadosos parecerá tal vez ridicula ,porque las cosas del espiritu son en su concepto necedad ;para los que estudian esta ciencia será exemplo laudable de suma edificación. Supo que el C1)Ecclesia in ejusofficío Le<5L C-y l' 1aie jéjunij vcstrl invcuitar voluntas vestrd .ísaK 50. >'.3. (3)Fatcsr mitins oleilens iu hac -parte (fuiste )ifc. Bm,ard-w¡nobitn
el Superior bavia significado, quería hi- 1 cíese por escrito en su ultima enfermedad el desapropio ,que es común en los que están ya para morir ;éinmediatamente pidió al mismo Religioso que tomase pluma, ypapel, yque escribiese en él ;Yo Fray Sosepk Ortíz hago desapropio. No siguió mas porque no tuvo de que desapropiarse. Pero asi en esto como en su obediencia nos dejó materia bastante para que admirásemos su rara exactitud ,yviésemos repetidos en él aquellos grandes exemplos de los, Santos Dositheo ,Pablo el simple ,ySerafín de Montegranario. •-*'••• ! Poco le parecía todo* esto ,porque anhelaba siempre ala mayor perfección; yllevado de este santo deseo procuraba no faltar álo que entendía íuese voluntad ,ódeseo de quien le gobernaba. Por esto admitió siempre con igual prontitud de animo los diversos cargos ,y oficios de Maestro de Novicios Suprior; Maestro Prior de esta Santa Casa ;de Compañero ,ySecretario de Provincia; ydespués el de Sacristán de esta Iglesia sin i
ñ sin repugnar cosa alguna ;porque decía: iSo havla ‘venido ala Religión para hacer su voluntad ,si para cumplir la de Dios manifestada por la de sus Superiores. Asi obraba ,ydiscurría ,porque no perdió jamás de vista el exempio de Jesti-Chris- to ,que en los propios términos nos refiere su altísima obediencia al Eterno Padre rDescendí de Cedo ,non ut faclam volúntatemmeam ,sed volúntatela ejus ,qui mislt me. (i) Su obediencia en esta parte parece que rayó aun mas allá de lo humano ynatural. Es peregrino el caso que lo confirma. Fue llamado un Pintor para que ya defunto sacase de él un retrato ;ymanifestando no podía hacerlo, si permanecía tendido el Cadáver en el Féretro ,se trató de sentarlo con todas las debidas precauciones para que se mantuviese reéto ;pero la flexibilidad en que se conservaba,como si estuviese vivo, dio lugar ácreerse inútil qualquiera arbitrio que se tomase. Hallábase presente el Prelado de esta Santa Casa ,ymovido de (i) Joan. 6. 38.
6o saquen de allí ,porque mientras no se '<verifique ,no me atreveré aentrar en la ceU da. Asombrado quedó el Superior al ver tan singular espíritu de pobreza ,ypara darle gusto dispuso se hiciese inmediatamente lo que pedia: postróse entonces á los pies del Prelado para besárselos en señal de su agradecimiento ,yse retiró deshaciéndose en lagrimas de espiritual alegría ,dexandole summamente edificado. ¡O espíritu agigantado, que bien nos manifiestas ansiabas por imitar la pobreza del divino Redentor ,que aseguraba de si propio no quería tener en el mundo donde reclinar su cabeza ,no obstante ,que alas bestias del campo no les faltan sus cuebas donde recogerse, ni sus nidos alas aves en que poder abrigarse! En efeéto ,lo consiguió en tales términos ,que en su ultima enfermedad haviendo de hacer el desapropio acostumbrado, se halló que al modo de S. Joseph de Cupertino no tenia cosa alguna de que desapropiarse ;siéndole de especialisimo consuelo el salir de este mundo tan pobre ,como en él havia nacido ,según lo
6i lo que San Pablo aseguraba de si propio escribiendo asu espiritual ,yamado bijo Timoteo, (i) Llevado de este mismo espíritu llegó basta carecer voluntariamente ,ycon gusto ,aun de las cosas necesarias. Para esto disimulaba sus necesidades ,ylas ocultaba de los que pudieran socorrerlas.- Todo su estudio lo puso en no tener cosa alguna de la tierra ;no por el vano fin de los Filósofos paganos ,si por el que le diétaba como al Apóstol la eminente ciencia de nuestro Señor Jesu- Christo, por cuyo amor todo lo temporal era en su estimación basura contemptible. (a) Pero aun subió ágrado tan sublime su pobreza ,que se valía de ella para remediar agenas escaseces :daba parte de su comida, como otro Job ,al hambriento, ycubría con sus propios vestidos al desnudo: yya alguna vez, asemejanza de San Martin ,dio áun pobre un pedazo ae la capa que a él le havian dado de limos- (1)tthil enlm Intuílmus In hunc mundum :haud dubiuvi £uod ucc auffirrt quid possumus.!• Timot. 6. X* 7* Pfcilipeas. 3* 7^» 8,
limosna ,quedándole tan reducida ,que solo un espíritu como el suyo pudiera después haverla usado. ¡O pobreza singular! Que bien podremos apropiarle ,lo que hablando de los Macedonios encarecía San Pablo alos fieles de Corinto: ,, Que la altísima pobreza de aquellos ,, nuevos creyentes abundaba en la libe- „ralidad de sus crecidas limosnas! u Asi en el sentido literal lo expone el Padre Alapide. Altissima paupertas eoruni abundabit in dividías simplichatis eorum. (i) 3. La Castidad ,. áque por voto nos obliga la Religión, es una virtud ,que tiene su primer origen en el Cielo, donde la aprendieron los Angeles de su mismo Criador ,yeste después hecho hombre, óvestido de nuestra humana naturaleza en la persona del divino Yerbo nos la ensenó á los mortales ,junto con su Inmaculada ,yBeatísima Madre, dice el ya citado Seráfico Dodor. (2) Sus tres grados ,para la perfección en sus (1) a. Cor. 8. 1. (2) Div. Boruvent. ubi supr. cap, 38.
sus profesores, anade el mismo, se reducen áuna firme determinación de ncoar el consentimiento atoda impureza :á macerar la carne para rendirla álas leyes de el espíritu ,domando los malos apetitos, de modo que ni la concupiscencia de la carne, ni la fragilidad propia, ni los incentivos de el mundo, ni las sugestiones de Asmodeo prevalezcan contra ella: yátenerla ya tan mortificada, ytan sujeta ,que aun el tratar de las materias obscenas en el estudio ,en la conversación, óen las consultas no le altere 5O le conturbe en modo alguno. (i)En todos ellos parece que la obtuvo el Padre Presentado Ortiz ;ylo convencen ,asi las muchas, yhorribles exteriores penitencias con que castigaba su carne ,sin admitir jamás en esto treguas ;como la guarda fiel de sus sentidos, que siempre tuvo arreglados, ysin extravagancia modestísimos ;siendo en el trato con las criaturas tan cauto ,prudente ,ycome-- dido, que su modestia, conforme al conijsejo CO Ídem ibidem. cap. 40.
ó4 sejo del Aposto! ,(i) era aquántos le tratarnos manifiesta ,yde especial edificación ;porque percibíamos con ella el suave olor de su pureza en cuerpo, y alma ;pudiéndole aplicar aquel oráculo, con que el Sumo Pontífice Paulo Y. celebró la pureza de mi San Feliz de Cantalieio ,quando le llamó aun viviendo, Santo en el cuerpo, yen el espíritu : Sanctus corpore,spirltu. Su ultimo Direótor, que conoció mui bien su agigantada virtud, depone, que. desde mui joven tuvo vida de Angel :,, En ,, toda su vida religiosa fue su pureza „verdaderamente Angelical, afirma otro ,, testigo de los de mayor excepción. “ De aqui, no menos que de el claro testimonio de sus mismas obras ,conjeturamos su castidad virginal ,no indigna de que la comparemos en ella con los Angeles por las poderosas razones que obligaron al Padre San Juan Chrisostomo a •decir, que en cierto modo es mas laudable la virginidad en los hombres, que en (i) Philipens. 4. >.
en los Angélicos Espíritus :(i) yque sin duda tuvo la Santa Iglesia para llamar ¿¡oven Angelical áSan .Luis Gonzaga por su singular limpieza, yraro candor de vida. Ni omitiré deciros para gloria de Dios, y. en confirmación de la gran pureza de este sü fiel Siervo ,que varias personas en distintas repetidas ocasiones han experimentado .aliviarse por algúntiempo ,ódisipársele? 'del todo las violentas tentaciones que contra esta delicada virtud Testaban padeciendo con oirle hablar quando vivía ;ycon invocarle ,ó solo acordarse dél después de ya delfinio. Sabido es, qué ninguno puede quedar limpio por medio de aquel, que para si no lo estuviere :Ab immundo quis munda- Uturli (a) dice el Espiritu-Santo :yesto nos da motivo suficiente para persuadirnos que fué nada vulgar su castidad ,y pureza, ypara que :le apropiemos el sin guiar, elogio con que el divino Esposo encarece la perfección agigantada de su mística Esposa ed alma justa Pulchcd. es. sfcc’i,h Iami- ’O) D:v, 'Joan. Chrisost. L;b. De Virginit. (2)Eccli. 34 ir. 4. .v •
66 amica mea ,suavis ,decora ,.y/euí Serusalem ;terribilis ut castrorum acies ordinata. (i)Hermosa eres ,dileéta mía, amable ,yagraciada como Jerusalén; terrible, ypoderosa como Esquadrones bien ordenados :entendiendo la alababa de la interior, yexterior pureza, que unida álas demás virtudes que la adornan, yjustifican la hace formidable á todos sus enemigos, yparece le da poder para vencerlos aun quando persiguen aotros, si estos solicitan su favor. 4. Pero oigamos mas. Esta pra&ica de sus Votos ,en todos tiempos inviolable, la sellaba el P. Grtiz para su mayor firmeza con la mas exáéfca observancia de la santa Regla, Constituciones, ypeculiares Estatutos de su Religión. Nimio parecía tal vez álos menos fervorosos, y solian culparle en su juicio, tachándole de material ,imprudente ,escrupuloso, yaun de ridiculo en esta parte. Pero k la verdad, él como temeroso de Dios ninguna ley por minima que fuese despreciaba: (1) Címtic. 6. -f*3.
6y ciabas Qui timet Deiim ,niful negllgit :(i) ysolía decir „que en la Religión ,yen quanto por agradar áDios se hace no „hai cosa que pueda llamarse pequeña. u Por esto ,tanto siendo subdito ,como mientras fue prelado, tuvo un extraordinario empeño para no dispensarse en cosa alguna. Difícil es reducir auna breve relación lo mucho que de subdito hacía en la guarda de su Instituto. Sería necesario formarla demasiadamente prolixa si huviese todo de decirse. Basta asegurar, fue singularísimo su esmero en cumplir hasta sus mas pequeños ápices. Conoció, que asi le era necesario el llenar toda la justicia ,óatender ásu precisa justificación para llegar ála perfección que era propia de su estado; ypersuadido, que esta no podría por otro medio conseguirla, nada omitió en él, por no dejarla de alcanzar. De aqui su puntual infalible asistencia álos aéfos de comunidad, sin que, ni sus muchos años, ni sus molestos achaques. (O Eeles. 2%19é
<33 ques, ni sus merecidas graduaciones 1c dispensasen de ella. Si tal vez ,ópor legitima ocupación, ópor agravársele sus males, ópor orden de su Prelado no podía hallarse con los demás Religiosos en el coro, suplía aquella falta involuntaria rezando de rodillas en su celda aquellas horas canónicas, como* lo acostumbraba San Carlos Borroméo ;yademás los siete salmos penitenciales ,en igual conformidad. Este propio método observaba hallándose de buesped en algún otro Convento de su Provincia, quandp con motivo de predicar, ode evacuar alguna comisión, que; se le huviese confiado, tenia en ellos su asistencia. Fue tenacisi- -> .. .... .^i... mo observador del silencio religioso. En todo tiempo, para acreditarnos, qué no era vana su religiosidad ,ósu virtud, (i) refrenaba su lengua, para que no se desmandase en conversaciones inútiles. Media siempre sus palabras, de modo, que sin escasear las precisas evitaba las ociosas $pero en llegándose los tiempos ven (i) Si quis autem putattse religiosum esse ,non refr cnan$, litiguam suain x¡tujas vana est religio.Jacob, t, if»¿6*
6?? en quepót ley 'de su "Religión debía callarse, se encerraba solo en la Iglesia, ó en su celda, sin que jamás fuese visto en aquellas horas ,ni vaguear por el Convento ,pi hablar, aun con los Religiosos, ano ser urgentísimo el asunto: ysi éste podía evacuarlo con solo aétuarse de él, esclisaba contestarle de palabra ,por no quebrantar ,ni aun de ese modo ,el silencio regular. .Llevado de este fervor, ymovido de superior impulso se resolvió áobservar- las leyes de su Instituto en todo aquel rigor, con que sus primeros profesores las guardaron, no usando de las prudentes mitigaciones con que, sin haverlas relajado ,las observa hoi su sagrar, da Religión de la antigua regular observancia de Calzados. Ardua, quanto difícil empresa; pero como la gracia del Senoi; le auxiliaba ,logró ver cumplido su deseo, ysoberana vocación,: que áeste fin se le havia dado. En efeéio, el P. Ortiz nos puso ála vista en su religiosa conducta un retrato puntual de los ,Simones ,de los Angelos ,de los. Corsinos, y
seph, de quien asemejanza de el prime'» ro conocemos ,que estaba Dios con él, yen sus manos era prosperado quanto hacia, (i) para que no dudásemos supo bien cumplir la voluntad de agrado del Señor, que para ello tan especialmente le favorecía. III. En los ministerios de su Sacer- >v•a'„, "• docio con la mayor puntualidad desempeñados nos evidencia ,no menos quancli gió para tan alta dignidad. Son sus oficios principales, afirman con el Aposto! (a) los Teologos, yPadres, la digna oblaclon del sacrificio ,yel caritativo zelo en procurar el bien ,ysalvación de nuestros próximos, teniendo para ello la ciencia competente. i. Yo no encuentro expresiones suficientes, para que por ellas lleguéis áformar una cabal idea de quales eran los sacrificios de este exemplarisimo Sacerdote. Deciros los prolongados devotos exercicios con que se preparaba ;la devoción, modo, Ibii. y. a. (*) Hebr. f. y. i.
modo ,ycompostura con que estaba en el altar; yJo que después se detenia en dar ael Señor las correspondientes gracias ;es asunto, que no cabe en lo conciso de un Sermón. Si os repitiese lo que de los Venerables Avilas, de Lucas, y Eaíconis ,onos refieren sus vidas, ónos dexaron en sus escritos estampado ,tal vez no os lo expresaría todo suficientemente. Es notorio que quando llegaba á decir Misa ya llevaba quatro ,seis, y no rara vez ocho ,ymas horas de Oración fervorosa, de crueles penitencias, y de diversos espirituales exercicios ,con que procuraba prepararse para ofrecer dignamente aquel tan santo quanto tremendo Sacrificio ,gastando en esto k mayor parte de la noche ,yel rato que en la mañana al de celebrar le antecedia ,con admiración aun de los mas fervorosos ,que no sin asombro lo notaban.. La media hora ,ópoco mas que en el Altar se detenia se nos dejaba ver la llama ,con que ardía su corazón por los claros vislumbres de su estremada eir- .cunspeccion ,gravedad., exáftitu.d d<? c.e- -i >; ternes
-j'-eraof¿ias ,devota ‘pronunciación ,; prudente pausa ,ymodo devotísimo ,con que decía la Misa. Era ála verdad motiva de edificación atodos ;yal verlo no podían dejar de compungirse los que con alguna reflexión entonces le miraban todo absorto, endiosado, ycomo fuera de si, abstraído de sus sentidos, óenajenado de ellos totalmente, ocupada su alma en -la contemplación de aquellos altisimos-mysterios. Quando llegaba al Canon, ymucho mas después de haver ya consagrado, quedaba írequentemente transportado, ycomo en un profundo éxtasis, gozando las interiores dulzuras de la divina comunicación en la presencia de su amabilísimo, Criador. ¡O que aceptos le serian los sacrificios de este su fidelísimo •^siervo! ¡Con quanta complacencia le asistirían aquellos soberanos angélicos espíritus ,’ que en forma de llamas de fuego ¡han sido repetidas veces vistos por algunas* devotas almas ,como lo afirma la «Venerable Madre Antigua en sus escri- -tos! ¡Yque bien podremos discurrir que -sus sacrificios ^al modo que los; de el -«tfisaai San-
..79 Santo Aaron fusión siempre abrasados" coa fuego celestial ISacrijlc'm ipstm^eaü* sumpta sunt igiif quetiále. (i) En dar opá¿ cías se detema todo el tiempo que le -era posible, ópor lo menos todo aquel,- que en la Misa havia gastado. Sabia no obstante „como Varón prudente ,hacerse cargo de las circunstancias que ocurriah, tt birles el lugar ,yatención que mereciesen, bien que sin perder de vista la maxíma que siempre observaron Ios jusv tos ,de que ceda áDios la criatura ,H>y* espere lo que es menos álo que es mas. r a. ¿Que diré de su caritativo» zelo en procurar el bien espiritual de sus próximos? Pudiera aseguraros sin exageración alguna ,que* en él concurrían todas aquellas prendas yvirtudes, que forman un Varón verdaderamente Apostólico»» Lo acreditan las Misiones que hizo en este Arzobispado», después de concluidos sus estudios ,en las que ,no menos con el cxemplo de su vida ,que con la eficacia- «c sus voces; hizo un fruto muy coriside-» rabie;» (0 Eccli. 4^. yf.
rabie en los Pueblos ,donde estuvo. Sii frequente predicación era llena de la unción del Espíritu Santo; yaunque sencilla ,yllana ;fervorosa ,ardiente ,y penetrante por la abundancia de Escritura ,ySantos Padres, con que la proponía. Sus efe¿los fueron siempre maravillosos ;porque ninguno le oía, que no saliese de sus Sermones, ócompungido, ómejorado. En el dilatado espacio de tiempo que estuvo en el lugar llamado San Silvestre sirviendo la tenencia de aquel Curato, desempeñó tan exa¿lamerite las obligaciones de un Párroco ,que hasta el presente se conservan los frutos de su aplicación, ydesvelo. Puso particularísimo cuidado en la explicación, yensenanzade la do¿triná Cristiana, yen hacerles ver ados padres de familia era esta una de sus primeras obligaciones ;yhasta hoi ,no obstante los muchos años que han pasado, se advierte en ellos esta importante ocupación ,apesai de la en vejecida desidia en-^ que se hallaban ,y que ha llegado áser en nuestra Andalucia ^como segunda naturaleza ,con casi
universal ruina de los pueblos ,que por ella viven en una culpabilísima ignorancia. Su aplicación al Confesonario le hacía gastar muchas horas, yaun las mañanas enteras en esta Iglesia oyendo de confesión ,yconsolando aquantos para este fin lo procuraban. Las tardes solia destinarlas para la asistencia ,ydirección de las Religiosas que en diversos Conventos havia tomado ásu cargo. Aun por la noche no se escusaba de satisfacer al deseo de sus espirituales hijos ,bde alguno otro, que con igual motivo que* ría comunicarle. Tuvo ásu cargo la espiritual dirección de muchas almas ,y todas uniformemente testifican con su aprovechamiento, ycon la voz los aciertos de su enseñanza ,la celestial prudencia de que para tan delicado ministerio fue dotado, la luz sobrenatural -que le ilustraba para el conocimiento de sus vias, ócaminos ,yel sublime magisterio, con que acada uno proponía lo que 3su. estado, capacidad, yvocación le era 'conveniente. Su maxima con todos sus es-
pirituales hijos fue la misma que hallamos en el Evangelio, ypropuso Jesu- Christo ásus Discípulos :Estote &vos perfecti ,sicut &Pater vester cctkstls perfeñus est. Trabajad por ser perfe ¿los, asi como lo es vuestra Padre celestial. (i)Aconsejábales hiciesen en todo lo mejor, ycon solo el refto fin de agradar aDios en ello, yque estuviesen seguros, que para hacerlo asi jamas les faltaría la poderosa gracia del Señor. Cuidado,cuidado con hacer siempre lo mejor ;pque enseñe usted asus. dirigidos esta ciencia de agradar aDios aun en lo mas mínimo9lo mejor :lo mas perfecto :dixo en uno de sus últimos documentos áun buen Sacerdote ,cuya conciencia gobernaba. Seguía en esto el espíritu del Apóstol ,que exórtaba alos suyos áque emulasen pa- ja si los mejores carismas. (a) Ysegún esta, ylo demás que en él notamos, no le faltó prenda alguna ,ócircunstancia de las que los Santos, ymísticos, Dolores consideran precisas para formar un \. (i) Math. y. 48. jffmulatnini charismata fisra* i* Cor* ja. 7K 30. w
... 83 -período Diredor ,que entre miles apenas uno se encuentra. Oídme este raro suceso que demuestra en parte lo que acabo de decir. Cierta Religiosa se hallaba en esta Ciudad padeciendo gravísimos interiores trabajos ,causados en la mayor parte de -lo que con sus Confesores le ha vía hasta entonces sucedido; yclamando áDios en •la oración por su remedio ,se le representó un sitio delicioso-, que juzgó ser el Paraíso ,yque estando allí se le acercaba ,como si la buscase ,un Religioso Carmelita calzado; del que huyendo ella se desvaneció, ódesapareció quanto miraba. Pocos meses después fue el Padre Ortiz áaquel Convento para confesar sus Religiosas ,yllegando esta entre las demás, halló en sus dodriraas la quietud, la seguridad, ytodo quanto para su tor tal remedio havia necesitado. Quedóse desde entonces ásu cargo ,siguiendo su acertada dirección, yen ella experimentó siempre tanta utilidad su espíritu, que por los efedos no pudo dudar havia sido 'él Padre Ortiz el que Dios le señaló por
guia, y*e4 qüe para esto se le havia en ja oración representado. Casi en estos mismos términos, refiere el libro de los Hechos Apostólicos se le representó áS¿, Fablo el Santo Discípulo Ananías ,que fue quien después le bautizó, yle restituyó la, vista corporal que havia perdido: (i) ymui semejante aellos áSanta Juana Francisca Fremiot ,el Direétor que en San Francisco de Sales le tenia señalado la divina providencia. (a) No. huviera desempeñado tan cabalmente estos delicados gravísimos oficios, si le huviese faltado la precisa apreciable qualidad de la ciencia correspondiente: o por lo menos no seria su mérito tan recomendable para nosotros si le hallásemos sin esta necesarísima circunstancia. Fue sin duda el P. Presentado Ortiz uno de los hombres mas sabios que ha conocido nuestro siglo. No lo juzgareis ponderación si os hacéis cargo ,que sabía toda la Biblia de memoria, como otra Santa Paula: que en los Santos Padres fue siem*’ A^íoi.** g. 7^. i* (*) Su vida. Part.. prinu. cap- 9?
siempre versadislmo ,especialmente en ]os tratados místicos, yexpositivos ,deniodo, que quando se ofrecía hablar de estos asuntos,, lo hacía con tanta propie,, dad cono si acabase de Jeer aquellos puntos :yque en los Sagrados Concilios, Bulas Pontificias, ylugares Teológicos estaba tan aéfuado, que átodas las consultas por graves, óintrincadas que fuesen ,satisfacía siempre, resolviendo la duda con algún Texto Sagrado, autoridad de Santo Padre, Decisión de Concilio, punto del Derecho ,ódoétrina bien fundada, de modo, que llenando el deseo de quien le preguntaba, quietaba su juicio, sin dexarle lugar ála duda ,ni motivo para que con la resolución vacilase la conciencia. Pudiera acumular aquí tantos casos en su confirmación quantas fueron las gravísimas consultas que le hicieron ;pero no permite tanto lo conciso de un Sermón. Me contento con deciros que aquellos hombres, aquieres ha respetado la República de los Sabios como Graculos de una verdadera sabiduría, y Monstruos de la mas juiciosa erudición
9^ pesar de su» cautelas certificarse del sitio, ymodo de tan sangriento exere icio. Los tiempos, en que para mas ocultárselo practicaba en lo escondido de su celda, dexaba manchadas con su sangre las ropas, ófrezadas de su cama, el suelo, las paredes ,yquanto en ella havia. Azotábase con este rigor todos los dias por lo menos una vez; con lo que no dando jamas lugar aque se cicatrizasen las llagas, conseguia llevar siempre en su cuerpo la mortificación de Jesu-Cnristo ,como el Apóstol San Pablo. El odio evangélico con que santa, J meritoriamente se aborrecía asi propio le obligó adeclarar tal guerra contra si, que tiro, sino ádestruirse, por lo menos adebilitarse las fuerzas hasta un grado ,que parece no podría resistirlo sin una especial providencia del Señor. Su abstinencia fué extremada ,de modo que su comida mas era para detener la muerte ,que para conservar la vida. Ayunaba todos ,ólos mas de los dias ,sin alimentarse por lo común mas que una sola vez en el. ios ,especialmente *:en
en los Viernes ,en que ya mui entrada la noche solía tomar una ensalada cruda, óalgún otro grosero sustento en porción bien escasa, no obstante que por su natural complexión era de mucho comer, ónecesitaba tomar mas alimento. Muchos dias los pasaba sin tomar sustento alguno: otros los ayunaba rigorosamente ápan yagua: yen la semana santa los tres dias Jueves, Viernes, ySabado los pasaba en igual rigorosísima abstinencia, sin tomar mas que un poco dé agua en este ultimo. Dos. quince últimos dias de su enfermedad ,yde su vida iué tan rígido como al parecer prodigioso su modo de ayunar; pues en todos ellos solo tomó en dos, ótres ocasiones un trago de caldo, óde agua, por obedecer al Prela lo, oDiredor que se lo mandaron, verificándose de este modo ,que ála manera de San Fruduoso, aun en el día de su muerte uo se dispensó de el ayuno. Jamás se desayunó por la mañana: ni quiso gustar la carne, aun en los dias de ^asqua ,áno ser que estuviese enfermo, 7se lo mandasen. No usaba en la comida
da de condimento alguno para el gusto, ni otro aliño, ósalsa, que la que por si tenia; ysi éste para el paladar era sabroso le echaba tanta porción de agua, que pasaba árayar en eL extremo contrario. iQué diré de su mortificación en la bebida* Aun en esta parte fue pasmosa la sobriedad de su abstinencia. No bebía todo lo que necesitaba ,yaunque solo templaba la sed con agua ,lo hacía, con el cuidado que mi Padre San Francisco, óel bendito San Conrado de no saciar aél apetito ,ógozar de algún deleite en la abundancia. Tanta fue su abstinencia en esta parte, que en los rigores del estio, óquando por los caniculares son mas fuertes los calores, se le notaba ensangrentada la boca, por la extremada sequedad en sus fauces ,sin que por esto admitiese el alivio de beber en los dias, ühoras destinados áesta grande mortificación. Por muchos años tomó el cxercicio en los veranos de irse por las siestas al huerto, yechándose la capilla tomaba el azadón, yse llevaba las tres horas seguidas cabando, ydesembolviendo la
la tierra; yesto ayuno, vestido de cilicios ,yabrasado de la sed. ¡O, yguantas veces en estas ocasiones tomaba en sus manos un vaso de agua ,ycomo otro David, con ia de la fuente de Belén, (i ) la sacrificaba al Señor con abstenerse de- 11a, acordándose de su amabilísimo Jesús sediento, yaheleado por su amor en una Cruz ! -K iÍ.J tJ m La memoria desta le representaba la dura cama que tuvo para morir el divino Redentor, ypara serle en algo semejante dispuso la suya en términos que le sirviese, no para el descanso, ysi para el recuerdo de aquel durisimo penar. Reducíase áunas tablas cubiertas con al- "*',j¡ i guna manta ,ófrezada vieja ypobrisima. Tuvo algún tiempo un pequeño colchón, que servia para disimular su penitente modo de dormir. Este era ya sobre la dura tierra en los Viernes ,Vigilias, Advientos, Quaresmas ,yotros t&Uchos dias: ya sobre las desnudas tablas; pero sentado sobre ellas, óen una si- II (*) a. Reg. 23. j?. 16.
silla asu cabecera ,vestido siempre de su avito ,yliado cotí su capa ,asi en los inviernos 'como en el verano. Muchas noches tomaba este corto alivio en algún rincón de la Iglesia ,ode el Convento^ ysi estaba fuera de el en alguna casa particular ,óposada ,jamas admitía la cama que se le ponía; yse tiene por raui cierto, que su dormir era sentado en alguna silla ,ótirado por el suelo. Quantos le trataron con alguna inmediación aseguran constantemente que en muchas noches no podían conocer quando durmíese :en otras 5cjue era cortísimo so sueno ,que quando mas se duda llegase alastres horas. En ellas se le advertía #. estar desvelado algunos ratos , porque se percibían las 'frecuentes fervorosas jacuíatorias ,con que regalaba su espíritu, J avivaba el incendio de su amor áDios. Yaunque en no pocas ocasiones solian impedirle este escasísimo reposo algunas circunstancias ocurrentes, no se quejaba, ni usaba de alguna benignidad consigo. Asi permaneció constante hasta su muerte en este espíritu de^penitencia, mitiga-
doun poco en estos últimos años por la prudencia ,ycaridad de sus sabios Diredores, pero no tanto que aun asi no fuese la admiración de los que conocían sus enfermedades habituales, ycontinuos padece-res ,siendo esta virtud como en los Alcántaras, Susones ,yCorleones su especial distintivo ,ysu cara&er. Poco huviera hecho el Padre Ortiz en esto ,con ser tanto ,sino huviese refrenado sus pasiones con la interior mortificación, que es la primera, la mas importante ,yprincipal de todas sus especies. Era por su naturaleza de un genio fuerte, pronto, yfácil ála ira. Qualquiera sinrazón le conturbaba: una pequeña ingratitud le conmovía 5yestaba pronta su colera áencenderse quando en los casos que ocurrían tropezaba con algo que le disgustase; mas llegó en ellos ádominarse de tal suerte, que consiguió con el auxilio de la gracia no experimentar aun sus primeros indeliberados molimientos ;yvivir con sus pasiones conio sino las tuviera ,al modo que David guando jugaba con los Leones eolito si N.. fue-
fuesen corderos, (j) Debió este singularísimo triunfo álos? esfuerzos de su tenacísima mortificación; ycon ella batallando interiormente consigo ,yno malogrando ocasión alguna de vencerse logró, demellar su genio hasta manejarse en Jos lances mas criticos como el hombre mas pacifico ,ydel genio mas. sosegada ,v afable; ytemblaba alguna vez, yse estremecía todo su cuerpo como el de un azogado en el aéto de vencerse; dando bien aentender en esto, asi Ja fuerza de sus pasiones, como la valentía de so espíritu en domarlas: vencimiento tan glorioso ,que por él es mas digno de alabanza ühombre ,que por la conquista de las ciudades mas fuertes ,yque por serlo pudieran parecer inconquistables % Mettor estiu qul donúnatur animo $uo,e.rpugnatore urbium. (a) No os diré de el rigor ,con que mortificaba sus sentidos ,empeñado en no darles jamás gusto en eosa alguna: no de el tesón en separar ásus potencias de
>w t,P9 sus respetivos objetos materiales ,para que ocupadas siempre en el sobrenatural, ymas útil no se deleitasen en cosa de la tierra; como ni tampoco de aquel estudio sumo ,ovivísimo deseo de no estar un solo instante sin algún genero de penalidad ,óde quebranto ,aunque de todo esto nos dio las pruebas mas convincentes en su vida. Eso seria cansaros, ycansarme inútilmente 5porque no es fácil reducirlo ápalabras. Lo que si os diré, porque no debo callarlo ,ypor ser propio de el asunto, es, la firmeza de animo ,con que para mortificar las quatro pasiones naturales, Gozo ,Esperanza ,Te* fnor ,yDolor ,se esmeró en pra&icar la delicadísima doétrina del Místico Dr. S» Juan de la Cruz, éinclinarse siempre como lo ensena el Santo, „No álo mas fa- „cil ,sino álo mas dificultoso. No á lo „mas sabroso, sino álo mas desabrido. No klo mas gustoso, sino álo que no da s, gusto. No alo que es de consuelo, sino ?> antes al desconsuelo. No álo que es des- >> canso, sino álo trabajoso. No álo mas, j» sino álo menos. No alo mas alto, y *» Pl-e“
IOO „precioso, sino alo mas bajo, ydespre- ,, ciado. No alo que es querer algo, sino a „no querer nada. No aandar buscando lo ,, mejor de las cosas, sino lo peor en todas „ellas, (i) Esta fue su vida, yestas las máximas que observo inviolablemente en toda ella. [Qué bien podía decir este Varón Justo con la mística Esposa de los: Cánticos para expresar mas los rigores; de su interior ,yexterior penitencia: „Mis, manos han destilado myrra ,y „mis dedos manan una myrra la mas se- „leéta, yamarguísima. “Marms mea sti- ¿averunt mprrham ,digiti mei pleni myrrha prohatissma !(a) [Oquarno nos da en ello que admirar el Padre Ortiz, V quanta confusión debe ser para nuestra tibieza su estremada rigidez en una vida, inculpable, ydel todo Justificada í a. La humildadrsegunda virtud, que: el Seráfico Doótor enseña ,corno propisima de este primer estado, óvia purgativa, (3) yasegura la bendita Madre Sea. Teresa, ser hermana inseparable de. la. mor- 0)Subida del' monte Carmelo. Lib% i. cap. 13. i*) Cantic. 5. J?» (3) SaBonavfe.ubi supr.cap*. 1. parUi.
mortificación, (i) os aquel sevensimo joJ» cío que hace el justo de si mismo para amar su desprecio ,en fuerza del bajo concepto, que de si tiene formado. Esta, según doétrina del Padre San Bernardo* (e) una es del entendimiento, yotra de la voluntad. Consiste aquella en el conocimiento de la propia vileza ,óde su misma nada, yde todo aquello que en lo moral advierte, ódiscurre en sí el Varonhumilde de defe&uoso. Qué bajamente pensase de si propio el P. Ortiz lo da hien áentender su retiro de las criaturas ;porque se juzgaba indigno de su trato, especialmente de Jas de primera distinción, óde mas alta esfera; y mucho mas de aquellas en quienes advertía algún aprecio particular de su persona :aquel sumo agradecimiento aDios, yásu Religión ,porque siendo indigno de vivir en ella ,no lo despojaban del avito, ni lo echaban ala calle cada dia; motivo por el qual aseguraba daría gustoso mil vidas, que tuviese en honor de Dios, 0) Sta> Teresa :can: iro de perfección. cap. io-.iíu»*. a- . (0 S. Bernarda Ser. I bCarnic. ci re. medí
io8 base mucho su corazón en estos casos ,y tal vez explicaba con lagrimas el jubilo de su espiritu ,complaciéndose como S. Pablo de que se le presentasen semejantes ocasiones de humillarse, (i) Yved aquí ya la perfección con que este Varón exemplarisimo praéticaba la elevada do&rina del estático Padre San Juan de la Cruz, que hablando áeste proposito con el que vá por esta via, dice, „que ha de procura® ,, obrar en su desprecio ,ydesear que „los demás lo hagan: hablar en su des- „precio, yprocurar que otros hagan „lo mismo: pensar bajamente de si en „su desprecio ,ydesear que los demás „también lo hagan/4(a) De este modo* ypor esta via se dispone el alma para llegar ála iluminativa ,dice mi Seráfico Doftor San Buenaventura ,por la que igualmente caminó con pasos de gigante este amado ,yescogido Siervo de el Señor ,de quien hablamos. II. Fia iluminativa, yque corresponde atos aprovechados entendemos que es (i}Phílípens. i» 18- C*) Subidade el Mo»*e Carmelo, ub. supr. »
aquella por donde el alma, mediante lt atenta consideración de las verdades eterñas ,se inflama en el divino amor (r\ yen la praótica de las virtudes/ Ella conduce ciertamente ála verdad ;(2) a{e_ j?. ?.el de todoafeito terreno ,y dirigiéndola de una virtud áotra la dispone para unirse con el sumo bien. Aqui se ven aquellas admirables ascensiones 5ue en este va^cde lagrimas dispone el justo en su corazón ,con que favorecido de la divina gracia, camina de virtud en yirtud ,basta lograr la segura deseada posesión del Diosde los Dioses en Sion. Da Oración es el medio principal para caminar por esta senda, yla practica de las virtudes es el todo, en que consiste. 1. Es la Oración el alimento de el alma; la vida del espíritu; yel fomento de toda verdadera virtud. Ella se ha llevado siempre las primeras atenciones de Jas personas espirituales; ha sido su mas "equente ocupación; ylas ha conducido \\ a f»ísól«S‘A0n*n‘ Mi.stka Thecl°g !n Prologcirc. med. vet c*(vdfmn 7™°* ¡US Slt”S‘Bon' 1v-P4r*- tonvcl ‘«jmni amoris eap. 1., .
11 °. ala perfección mas alta- El P. Presentado Ortiz -hedió'- cargo que dobgeto princioal de su instituto es la Oración, (i) la amaba tanto, que parece vivía de la Oración; ypuede bien asegurarse ,que oraba sin intermisión alguna en todo tiempo ,sin que huviese ocupación ,que lo separase ,ni aun lo distraxese de este sil principal exercicio. Desde que vistió el santo avito, se le aficionó sumamente; ydándole Dios águstar en ella las dulzuras de su trato ,yaexperimentar las utilidades, que de ella al alina le resultan ,no cabe en expresiones ló c|ue se aplicó ala pradicá ,asi de la mental, conao de la vocal ,ni los grandes progresos que con ella hizo en todo genero de virtud. Fue sobre ponderación dedicadisifflQ ala nieñtal* Oraba de dia, de noche, yátoda hora, en su celda ,en la lolesia ,ycrt quálqüiera lugar. Ocupado en elia, juntaba ,como el Padre S. Antonio Abad, los dias con las noches ,y estas con los dias. En cada uno de ellos --- tenia Ii Santa Teresa Moradas cap.1i.num. i»
III ¡o. ter.li por lo común, no solo siete, od ocaj vez diez horas, como S. Francisco de uorja , sino cacorce ,quince ,jalgunas ocasiones diez jsiete horas de oración. Muchas noches las pasaba insomnes dado todo ála meditación de las cosas eternas. Lo ordinario era levantarse á las dos de la madrugada, bajar ála loje- ®** »Ypuesto de rodillas permanecer orando hasta las ocho de la mañana u otra hora, eñ que decía Misa ,óle llamaban al Confesonario. Por la tarde. Juego que anochecía, se encerraba en su celda ,óen kIglesia, donde pasaba en essanto exercicio hasta las once de la noche. fínel intermedio del dia ocupaba en él ,quantas horas podía hurtar ásus precisas ocupaciones. Todos los Viernes destinaba infaliblemente desde las doce á .tres de la tarde ála viva considera^ £lon de las tres horas, que estuvo el Senoi padeciendo en la Cruz hasta espirar euella. Las dos veces que se tiene en el ano el Jubiléo circular en esta santa Casa perseveraba el P. Ortiz inmoble arrobino, yen oración desde que se manifes-
manifestaba eí Señor por la manana ha9* ta que puesto el sol se reservaba; sin dispensarse por esto de continuarlo en la noche ,conforme asu costumbre. En el triduo de la semana santa observo toda su vida mientras Religioso esto propió, sin salir en ellos de. la Iglesia para cosa alguna. Por muchas ocasiones fue visto gastar nueve ,ómas horas continuas en esta santa ocupación, sin moverse, ni dar señales de estar vivo ,qual si íuese un marmol. Notad ya aquí conmigo una rara, yal parecer prodigiosa circunstancia :yes ,que siendo de tantas horas la oración del Padre Ortiz, que sin dificultad congeturamos ,que la mayor parte de su vida la pasaba orando, jamas le flaqueó la cabeza ,ni se le turbó la imaginación, ni padeció en sus potencias el mas leve desconcierto. Rareza, que ,atendidas sus cortas fuerzas ,extenuadas con los ayunos, vigilias, rigorosas penitencias ,ycontinuos trabajos, parece preciso juzgarla maravillosa; porque todo este conjunto no puede caber en lo human® sin especial, óextrahordi- 'naria
11 3 Haría providencia del Señor ;según lo que en muchos cxemplares nos dicen los libros ,ylas' experiencias*. Lo mas singular de todo es ,que orando con esta continuación ,que por ella se le hicieron callos en las rodillas. como de Santiago Apóstol el menor se nos refiere, logró por premio de su constancia el privilegio concedido áSan Luis Gonzaga ,de no padecer aun leves distracciones, quando oraba; si, tal estabilidad, ófirmeza de su mente, que durante su oración ,ninguna otra cosa se la distrahia. Añado con los fundamentos que exige esta verdad, yrequiere la mas fundada congetura, que tuvo las tres particulares especies de ella ,de oración de recogimiento ,de quietud, ydé unión ,que pone, ydeclara en sus Moradas la seráfica Madre Santa Teresa de Jesús, (i) De aqui sus frequentes transportaciones, en las que, enágenado de sus sentidos, quedaba por largos ratos su espíritu cq aquel dulce sueno, con que fue regalada Pla (») Atorad. 4. cap. 3. «uní. i. Item. En las Fundaciones cap. 6. nam. 1. It. Morad, f. cap. 1.
Mf la mística Esposa de los Cánticos, De aquí aquel interior ,no interrumpido trato con el Señor, áquien, ni en sus exteriores ocupaciones llegaba aperder de vista. „De las veinte yquatro horas de el ,, dia, las veinte ydos ómas se pasa el „Padre Ortiz en a&ualisima presencia ,, de Dios dixo aalgunos de sus confidentes el venerable Sacerdote ,ydoctísima Padre Maestro Fr. Francisco Xavier González, su antiguo acreditado Director. Yde aqui, por ultimo ,la grande veficacia de su oración: Muítum enim vales deprecatio justl assidua :(i)para conseguir de Dios lo que en ella solicitaba, bien acreditada en diferentes casos ,ya desesperados de remedio ,ytestificada por un exempíar, ydoétisimo Sacerdote ya defunto, que conoció, ytrató mui de cerca su espíritu, yhablando de este particular solía decir :,, Me estremezco „de solo acordarme de la valiente, y „poderosa oración del Padre Ortiz. De su oración vocal ,omitiendo referir (i) Jacob. 5.i6a
— - lí? ferir los muchos ratos ,que en ella consumía, yque no será motivo de admiración el verle rezar tanto sin faltar por ello klos ados de comunidad, ásu largo confesonario, ni áotra alguna de sus precisas, ódevotas distribuciones, bastará decir ,que su exterior compostura quando asistía en el coro árezar las horas canónicas, indicaba un interior aten- to yrecogido ;un corazón el mas devo- to ;yun espíritu todo endiosado, yposeído de los mas piadosos ,ydulces sentimientos. Siempre que llegaba ádecirse en los Maytines el Te Deum ,en las Laudes el Benedictas ,yel cántico de Magníficat en las vísperas, quedaba transportado, ycomo arrebatado en un profundo éxtasis ,sin acción ,ómovimiento alguno ,hasta que concluido volvía en sus sentidos ,como quien despierta de algún sueño. Asi lo deponen diversos testigos de mayor excepción ,ydignos de todo crédito por su caraéter, por su religiosidad, ypor su literatura. ¿Qué lo estriñáis en un varón tan espiritual ,yaplicado ála oración ,quando sabemos por
116 la sagrada historia, que apoco de hallarse el reprobo Saúl entre el coro de los Profetas }cantando cánticos, ysalmos con ellos, fue lleno del espirito de Dios, y profetizaba como los demás lo hacían? (i) 2. En la oración, como en escuela de perfección, óuniversidad ,donde se enseñan las virtudes, aprendió este exem* piar siervo del Señor la pra&ica de todas ell as. Aqui se caldeaba su bien dispuesto corazón, yse acrecentaba en él la llama de el amor áDios ,que interiormente le abrasaba, (a) Aqui su caridad con el próximo tomaba tales aumentos, que no podía ver, ni entender sus necesidades sin resolverse áremediarlas. Quitábase el bocado de la boca para dárselo alos pobres ;si le daban algún socorro, luego con el permiso ,que para esto tenia de sus superiores, lo distribuía todo entre los que conocía mas necesitados, dentro, ofuera del Convento. Su abstinencia, oparsimonia en los ayunos era para refección de el hambriento; yquan- to (i) i* Reg. 10, 7^. jo. (a) Psalm. 38. 7^. 4.
i17 to quitaba Con su mortificación al gusto, tanto daba con su caridad al mendigo, (j) Quedábase sin comer algunos dias para remediar en el próximo la penalidad de su hambre .* yen todos dividía con ellos como Job, el pan que le ponían en la mesa. Por muchos años estuvo remediando con su ración, 6pitanza la grave indigencia de una familia pobre, ymui honrada ;sin que algunos notables desaires ,con que fue correspondido ,apagasen en su corazón el fuego de esta caridad ,ni se les manifestase sentido aun en el aspedo. Distribuía secretamente, y por segundas manos no pocas limosnas* otras veces las buscaba entre los que podían hacerlas, ycon ellas vestía los desnudos ,curaba los enfermos ,consolaba, ysacaba de sus ahogos álos mas menesterosos. Compadecíase de todos ;condolíase de sus miserias; yya le sacaron lagrimas no pocas veces las penalidades, que oía ,óse le representaban de sus próximos. Llamábalos sus carísimos hermanos (0 Job. 31. 17.
124 méritos para la digna oblación del santo Sacifieio ;él que diariamente ofrecía en su Altar para crédito de su devoción ,y para su^tfaytjr consuelo. ? No será impropio ,que os anada aquí su tierna, cordial, afeéluosisima devoción ála soberana Emperatriz de los Cielos, yí la tierra María Saatisima nuestra Señora, áquien amaba como áMadre, yprocuraba servir como áhijo 'Verdadero. Gloriábase mucho, yle era motivo de un jubilo excesivo, que Dios le hubiese trahido áuna Religión tan del todo suya, que la venera por su especialisima tutelar, y por su única, yverdadera Madre. Respiraba su corazón ,yse convertían en alegría sus pesares ,quando en sus tribulaciones ,óen sus interiores desamparos se acordaba, que, como consuelo de afligidos, no le podia faltar su protección. Salia de si con la exhorbitancia de el gozo, en que era bañada su bendita alma, con la memoria de que ála hora de su muerte havia de lograr su especialisima asistencia. Creemos con bastante fundamento, porque el mismo Padre lo asegu-
1.2 f ró asi aun Sacerdote so* dirigido, ycon* fidente-, que la Santísima Virgen le asistiría en aquel ultimo trance con los Santos de su orden. Hizole digno de este ifcpecia- Jisimo favor, yde otros que congeturamos le dispensaría en su vida, el grande esmero, que siempre tuvo en obsequiarla, yacreditar con su, imitación, y. con» las obras que la amaba, yque después de Dios era el motivo de su esperanza, yla causa principal de quantos bienes havia recibido, yesperaba recibir de la divina bondad. Ayunaba muchos dias en el año en honor de la sacratísima Virgen, además de los que en cada semana acostumbra su Religión: ysobre los repetidos obsequios que su filial amor frequentemente le tributaba, le alababa en cada dia con el oficio parvo, con su sagrada Corona, con el Rosario, que él llamaba de la buena muerte, vcon otros diversos exercicios, que por dias, semanas, y meses tenia distribuidos, ypracticaba incansable con la mayor fidelidad. No havia festividad suya, que no celebrase con la mayor ternura ,ni obsequio alguno .que
*0.6 que le hiciese, en que no se liquidase su corazón con devotísimos afeólos; siendo pruebas no vulgares de esto lo trémulo, ybalbuciente de su voz, quando rezaba la Corona, en que trabajaba por disimular sus lagrimas ,yla facilidad con que diariamente se transportaba su espíritu, quando en el coro se rezaba la Magníficat ,no menos que la dulzura ,con que hablaba de sus prerrogativas, yexcelencias ,ycon que persuadía en sus sermones ,yplaticas familiares su importantísima devoción, yculto. Omito tratar ahora -de otras sus particulares devociones, ya ála Pasión yMuerte de nuestro Redentor Jesu-Christo, ya al divinisimo Sacramento de el Altar, yya al inefable misterio de la Trinidad Santísima ,para hablar de ellas en ocasión mas oportuna, que sera en la siguiente vía ,óestado á donde llega el alma, después que dilatándole Dios ios senos de su corazón ha corrido por la iluminativa las angostas sendas de sus santos ,ydivinos Mandamientos. III. La vía unitiva,que corresponde al esta-
fst3tl°de perfectos ,yconduce al alma ála peí lección de la caridad, (ij es acuella sobei ana sabiduría de los cristianos, comunicada ásus fieles siervos por Dios uno ytrino, con la que los que de verdad le aman ,desean ,no ya algún emolumento* ógusto temporal, ni tampoco sus, divinos sobrenaturales dones; si únicamente tenerle inmediato, estrechar entre sus brazos ,yunirse al Señor sumo bien objeto de sus ansias ,ytermino a que anhelan con ardentísimos afeólos, deseos insaciables, yamorosas aspiraciones. (2) Pertenecen áesta via, óestado, según doctrina de San Buenaventura, la caridad con Dios ,yla contemplación. (3) Tal vez por esto el alma deseosa de esta gran felicidad le clama al Señor con David: ,, Condúceme Señor por tu camino, y „entraré al conocimiento de tq verdad : ,, aíegrese mi corazón para que tema ,y „ame vuestro nombre Deduc me Domine in via tua ,¿Jf ingrediar in vertíate :tua : C1)S. Bonav Parv. bon. cap. 1. pai't' í. (2) S. Bo* fav vel« audí:. Mistic. Theol. cap. 3partic. 1. (3) Idem ¿bid. cap. per tot. &in Parv. bon. cap. 3. per tot.
ia8 tua :Iatetar cor rheum ,ut timcat fiothcn tuum. (i) i. Sabido es, que toda la perfección del cristiano consiste en la caridad. La caridad es el vinculo de la perfección, dice el Apóstol, (a) porque ella nos une con nuestro ultimo necesario fin, que es Dios ,yhace que permanezcamos en él, yél en hesotros. (3) Esta ,mirada en toda su latitud puede considerarse ,conforme alo que ensena Santo Tomás ,(4) ó en el objeto amado ,que es Dios, según el todo, porque puede, ydebe ser amado, que es infinito ;lo qual, solo en el mismo Señor cabe ,no en la criatura :ó en esta según el todo de sus facultades; desuerte ,que incesantemente esté con aéto positivo amando áDios; lo qual solo puede ser en la Bienaventuranza; óen la misma criatura mirada su posibilidad en esta vida, que consiste, dice el Santo, en quitar todo lo que repugna ála verdad de la divina dilección, no solo de quanto es contrario aesta esencialisima -.viril) Psal. 8,-. y. 11. (a) Colosen, j. t. 14-(3) «• Joan 1l6. (4) Thom. 2. a. q* 184. ai'** w* corp.
virtud, ¿orno lo es el pecado mortal; si también de lo que impide alos afeólos del alma, para que en todo lo que es posible aun viador se ordenen, ydirijan ásu Dios. Bastaría que para significaros la perfección del P. Ortiz, os dixese, que en él se vio literalmente observada esta doólrina ;porque además de que nunca ofendió al Señor con culpa grave, supo álexar de si todos los afeólos de la tierra, de modo que amaba áDios con toda la fuerza de su alma ,con toda la verdad de su corazón ,ycon toda la vehemencia de su espíritu ;pero como esta gene-* validad aunque comprehende mucho, determina poco, es indispensable el contrallemos con alguna individualidad ásu manifestación. Poco es decir ,que de todas las cosas de la tierra procuró tener siempre desprendido su corazón: os debo añadir, que aun de las espirituales, yeternas llegó este varón justo ásepararlo* Amaba las virtudes como medios para agradar al Señor: apreciaba los dones, y favores sobrenaturales, como finezas de yestímulos para su amor: RdeitU. ~tT*« su amado
*3° deseaba la Bienaventuranza únicamente para alabar, yamar sin intermisión al sumo bien. Asi lo acrediíó en repetidas pruebas que hicieron de él sus diredores, yprelados, yasi lo aseguró él mismo a su di redor ultimo en diversas ocasiones. Parece sería ya éste su amor de la clase de aquel, con que decía David, (i) que ni en el cielo, ni en la tierra hallaba quietud su corazón en otra cosa alguna que en su Dios, áquien amaba, ydeseaba como toda, ysu única felicidad. íl Signo evidentísimo de su amor aDios era el dolor, ysentimiento de verle ofendido por los hombres. Lloraba amargamente qaando hablaba de los pecados de el pueblo ;se le consunjían las entrañas, como de si lo aseguraba el penitente Rei, oyendo, ónotando los públicos desordenes, óel escándalo particular de alguna persona; ydesfallecía tal vez su corazón, como el de un San Estanislao Kosca ,de solo entender las graves ofensas que se cometían contra su amabilísimo criador; quit(0 ?«* tr m *L>
quisiera poder escusarlas con sacrificar su vida, ycon padecer los mayores males; ycon este intento rogaba ai Señor le afligicse sin conmiseración ycon tal que los pecadores no le ofendiesen tanto. Es signo no menos evidente su tenaz esmero en hacer siempre lo que juzgaba ser mas j>erfeéto; yáeste fin quantas reglas dan los Santos, quantas máximas los misticos proponen, yquanto para la perfección de las virtudes en sus escritos, óen sus vidas nos ensenan ,todo con la mayon, puntualidad se vio por él fielmente prac^ ticado. Los avisos de Santa Teresa de Jesús: las sentencias espirituales de S. Juan de la Cruz ;las nueve especialisimas cautelas que pone este Santo para vencer al mundo ,al demonio,yála sensualidad: los estímulos para el amor áDios, yel alfaíeto del buen Religioso,con otros semejantes tratados de San Buenaventura ,yde otros autores misticos ,parecía tenerlos de memoria ,según la puntualidad con que todo lo observaba. No he dicho mucho. Puedo añadir sin recelo de que me tengáis por arrojad® ,que los morales docu-
,31 documentos de Salomón, con los de Jesus Sirahc en sus libros sapienciales de Proverbios ,Parabolas,Eclesiasús ,5atí. duria ,pEclesiástico ;pero sobre todo las máximas, yconsejos de el Evangelio Je fueron tan familiares en la practica, que por ellos ordenaba el tenor de su arreglada religiosa vida, sin que de dios discrepase jamás en la substancia. Enmedio de esto ,no creyéndose perfeílo, anhelaba cada dia, yaun cada hora, con el exemplo de San Pablo ,áconseguir la mayor perfección ,ósubir álo mas alto de su eminente cumbre; (i) porque havia aprendido de su do&rina ser engaño imaginarse un alma tan períeóta en esta vida, que no tenga ya mas áque aspirar. Asi explica Alapide con autoridad de San Anselmo, lo que el mismo Santo Apóstol dixo ásus discípulos: „si sabéis „vosotros otra cosa Dios se dignará de „revelaros esto; “quicumque ergo perfecti sumus ,hoc sentiamus :si quid aliter sapitis ,hoc vobis Deus revtlabit. (a) No (i) Non quod jam acceperim ,atit jam perfeclus sim¡ mñtem si quomodo comprehendam.Philipens. 3. 7?* (1), PJailipens. 3. yf. 4$. Alapidc feic. i
Ko sabemos que el P. Ortiz hubiese 'hecho el arduo voto de San Andrés Aveli- IjO, de ¿piovechar cada dia en la virtud; ni el difícil con que inspirada de Dios se ligó el gigante espíritu de Santa Teresa de Jesús ,ydespués áimitación suya Santa Juana Francisca Fremiot ,de hacer en todo siempre lo mas perfe&o ;pero no puede comprehenderse quepa mayor exáditud ,puntualidad ,presteza, ardor, delicadeza, hambre, ysed de la virtud para la observancia de tal voto, que la que en este siervo de Dios reconocimos. Asi lo deponen personas espirituales ,ysabias ,testigos de mayor excepción por su caraéfer. Son finalmente signos de su ardiente amor aDios, conforme álo que la seráfica Madre Santa Teresa de Jesús nos dice en este asunto ,las humildísimas congoxas de su espíritu al reflexionar, que haviendo recibido de él tan singulares beneficios ,estaba como viador entre los riesgos de ofenderle: (i) sus vehementes de- (%) Santa Teresa de Jesús ,en su vida cap. p. cuna. *ju j
'r.; o niíiesto ,ócolocado en su déposito pnra el Jueves Santo, notándose en tales dias mantenerse siete ,nueve, doce, yaun mas horas continuas en aquella devotísima postura ,como si: estuviese extático, yfuera de sus sentidos. Tuvo siempre particular esmero en celebrar todos los dias el santo sacrificio de la Misa, de modo que aun quaado buvi ese de caminar ,proporcionaba lasa cosas en términos, que dbien antes de empezar la jornada, óbien en el comedio de ella donde havian de hacer el medio día ,no se quedase sin decirla;, porque á. la manera que el bienaventurado Padre Lorenzo de Brindis ,parece vivía, de este soberano pan; óque sin él no» podía su espíritu: conservarse.. Algo de; esto nos persuadimos quiso el Señor manifestarnos quando en las dos semanas ultimas de su vida, yde su penosa enfermedad, se mam tuvo sin otro corporal sustento que el que le prestaba, asu alma la sagrada comunión, que en, algunos se le administraba; aexcepción de aquellas dos, 6tres ocasiones que admitió por mandado de el
T41 superior un solo trago de caldo, óde agua ,de el modo que os dejo referido, pero aun es mayor ,.ó mas digna de nuestras admiraciones la particularidad de haver abierto por si mismo los ojos al tiempo de entrar su cuerpo en la sepultura, que no sin especial providencia de Dios se dispuso contra todo lo regular le quedase la cabeza donde debían estar los. pies, quedando algo vuelto azia el Sagrario, ysu: vista clavada en él, para ni aun despues.de muerto separar sus atenciones/ de el Señor Sacramentado. Casi igual suceso se nos refiere de San Pasqual jBayion en prueba de su amor al Santísimo.1Sacramento ;jen uno, yotro caso se nos Hace manifiesto, que es el divino pan de los Angeles la vida verdadera, y perdurable de ios que dignamente le frequentan ,(i) yel medio para llegar asu unión, pues los que asi lo reciben, en Dios.' están ,yDios en ellos. 4. Es Ja contemplación dice San Buenaventura, medio, inmediato para llegar (0 Joan. ó. 7^. )7«
<i’4 a gar ála divina sabiduría ,óala unión con Dios: (i) ylo son para llegar áella el dolor, llanto, 7penitencia por los pecados propios ,yagenos :la frequente devota meditación de ia Pasión, yMuerte de jesu-Christo :yel desprecio ydesafe¿tototal de las cosas de la tierra para ponerlo en solo Dios :(2) ypor estos mismos subió el P. Ortíz ála eontemplacion ,ypor ella, álo que entendemos llego ala unión con Dios en esta vida. 'No tenemos prueba cierta ni argumento evidente de que le tuviese sido' dada la que llamamos infusa ,sobre natural ,ó pasiva ;pero si lo tenemos de que obtuvo la altiva ,natural ,yadquirida ;y esto propio nos convence de su aífividad, constancia, yesfuerzo en andar estas vías ósendas difíciles de el espíritu ,bastantemente duras, intrincadas, yescabrosas para el alma ,ysus potencias, como nos Jo afirman comunmente todos los Místicos, con la M. Sta. Teresa de Jesús. (3) En (0 S, Bonav, Parv. bon. cap. 3. Partícula 3* (1)ídem Stímul. ámorís part. 2. cap. 3. (3) Camino de perfección ,cap. r8. jnam. 1.
143 En esta especie de contemplación sabemos por uniforme declaración de sus sabios Directores ,que llego áel mas alto, yperí'eCto grado áque se puede llegar en esta vida. ,, Exceptuando el breve rato T) i-> ,que dormía por la noche ,que algu- ,ñas veces aun no llegaba ádos horas, ,todo el demás tiempo lo pasaba en ac- ,, tualisima presencia de Dios ,sin per- ,, derle de vista ni por un instante- Te- „nia adquirido un habito intensísimo de contemplación aCtiva,. ycon él como1 naturalmente se iba ,yvenía conti- „nuamente áDios,, teniendo todo su co~ j, nato en agradarle. Lo< mismo era ponerse de rodillas ,que fixarse: en viva,, ,ycalorosa contemplación.. Consiguióla felicidad de no olvidarse jamás dé „Dios: de estar siempre unido amoro- „sámente con él :yde que quando des- „pertaha en el breve rato; quedormía. ,, era siempre pensando en Dios,, yamam ,, do áDios., Subió; casi hasta el estado ,, de transformación. lograba ya una ,, bienaventuranza* incohada :su mente „tan fixa en Dios,, ytan unida con él su y ii
i¿¿i 4 ,, su voluntad', que ni pensaba, ni qoe- ,, ria otra cosa, que áDios, ydarle gus- ,, to aun en lo mínimo, ómas pequeña.*4 Todo es deposición de los que gobernaron el grande espíritu de este insigne siervo del Señor: el qua! ,en este estado me parecepodiia decimos aquello de David;: y-tgifavi, &fatlas surtí si. ut pasen solitarias in testo: (t) recordé, yfui hecho semejante al pajaro solitario en el tejado ;io que místicamente expone San Juan de la Cruz ,diciendo: ,, abrí los ojos de mi entendimiento, yhálleme sobre todas las inteligencias naturales, solitario sin ellas en el texado ,que es sobre todas las cosas de acá abajo. “(2) Asi por .esta sabiduría secreta ,ciencia de amor, óvía unitiva, por donde llega el alma aunirse con su Dios, le vimos subir ala perfección de las virtudes, que supone ya en el alma que ha subido aeste estado el Señor Samo Tomás ,(3) y nos I*) V> 9? (i) Pt’afrn 101* jp. 8.(2) S. Juan de la Cruz Cántico espide* expije del Cande. *y, vers 2. Irem en la s< bida del Monte Carmelo. 1ib.2. cap. *4. (aj Div. Tíiom. 2.2. iHa. 411. 2. in coi por.
14f ¿ios persuadimos llegó por ella ala divina unión en quanto le fue posible, conforme ála gracia que para ello le fue dada ;porque nada ontitio de quanto para su logro entendió ser necesario ,como Sacerdote verdaderamente fiel ásu Señor. ¡Ojalá supiésemos imitarlo en esto, cumpliendo la divina voluntad ,yaplicándonos ánuestra santificación ,según lo que quiere de nosotros IOigamos algo en la siguiente MORALIDAD. •v» ' \\ '1 ;? ji?rt5 JGiü 5ni. JINGUNO de nosotros puede negaf ser voluntad de Dios nuestra santificación; (i) ni que hemos sido trahidos al cristianismo, óllamados ála fe para que seamos santos ,éinmaculados en su presencia mediante la caridad. (2) Das Santas Escrituras ,especialmente el nuevo Testamento ,abundan en sentencias dem****r>i*Kxi m tm (0. Thesaíon. 4. 3, (a) Ephes. Uf. 4*
i4<j demonstrativas de esta verdad ;yseríamos mui necios si negásemos su fuerza, ymui culpables si desatendiésemos la obligación que nos inducen. Pero, ¡ó dolor !que son muchos ,ymas de lo que parece los que estamos comprehendidos en esta culpable estulticia !La ley de Dios no solo está desatendida ,yolvidada ,sino también conculcada por los impíos; aborrecida ,yperseguida por los malos cristianos. Aestos puede decirse con el Santo Profeta Amos, que su cai da, órelajación es mui difícil de remedio : Domus Israel cectdit ,&non adjiciet airesurgat. (i) Son gravisimos sus males, y terribles sus castigos; yde estos solo con la enmienda de la vida, ycon atender ánuestra santificación podrémos escusarlos. Tres cosas, dice el mismo Santo Pro- i feta, que son para ello necesarias, el odio del pecado ,el amor ala virtud, yla rectitud de las acciones.(2) Pero mejor explica Jesu-Christo nuestro Señor en su Evangelio lo que para esta santificación nos es. (i) Amos 5. i/', i. (pi) Íbidí ir .1
14 7 es preciso. Tened ,nos dice ,ceñidos ios coscados :llevad en vuestras manos antorchas. encendidas ;ysed semejantes en la fidelidad de vuestro proceder ,álos cjue espei an desvelados la venida de su Señor, que son los justos, (i) En los costados ceñidos se entiende la fuga del peeadoi' en las antorchas encendidas ,la practica de las *virtudes ;(ej yla perfección de las obras ,en la imitación de los I. La fuga del pecado incluye precisamente su detestación,yel evitar la ocasión de cometerle: asi debe ceñirse los costados, hablando con la moral inteligencia, el que aspire ásantificarse. i. Como el Espiritu-Santo nos tiene arevenido, que la increada sabiduría, ó .a gracia de nuestra justificación no entrara en un alma malévola, yperversa, mientras viva en sus maldades, ni habitará en un cuerpo sujeto álos pecados; (3) de ac]!ui es, que todo cristiano, cuya vida (0 Luc 12. '#. 3J. (2) SFuJgent. Serm. de Confessor. (3)In malcvclam arumatn iTéft irTtrütétt Sapi cutid ,nec halual'it 111 corpac subdito peecutís, S¿p. ;1. 3^. 4*
148 vida debe ser santa yexcmplar ,ha de detestar los vicios ,yaborrecerlos mas que ála muerte ,ómas que al mismo infierno! Un cristiano que para vivir con la santidad que su nombre significa ,ha de ser humilde, casto, paciente ,mor- (0 Efhes. f. f, i|.
H? ¿el pecado, como huimos de la ponzoñosa mordedura de una vivora, (i) no lo hacemos con mayor presteza, yeficacia, que Moisés de su vara convertida en serpiente; Tobias del pez que le envistió para devorarlo; yel Rey David de jas hostilidades de Saúl. Mas ,¡óconfusión de nuestra culpable estulticia !'No gustaírre- (O Eccli. si- 1^. a. 40, (4) Exod. ij. (a) Job. 6.•$. 6.(3) 4. Re< 23. (?) Judie. f.su. «s4 u
ífi' . vite: los llamados por el Rey 5celebraí las bodas de su hijo, ycastigados después severamente por su renuencia ;nos hacen conocer esta terrible verdad ;y que en la muerte se aleja Chngto de aquellos, que en la vida jamás quisieron servirle, Es verdad, que murió el Señor para con la suya merecernos una preciosa muerte ;mas no creamos que esta llegue áverificarse, mientras anteriormente no la hayamos congruamente merecido, muriendo espiritualmente con él en el tiempo de la vida. Asi lo manifestó él mismo ásus Santos Apostóles, quando con toda claridad les dio áentender, que de su muerte no les resultaría bien >o emolumento alguno ,si ellos en vida no muriesen ,con la mística muerte ,que les presentaba en si mismo, yalegorizaba en el grano de trigo arrojado ála tierra para que después fructifique. Quid dlco ,(expone aquí el P. S. Juan Chrisostomo) si mortetntneam generóse non feretís ?Misi vos ipsi tnoriamini7nullurn vos scquetitr etnolumentum. (i) -A-h ! Joan, ChnsQst. Hoaill. iaJoan» t
2jf$ Ah! si esto cUxo el Señor áios que •fielmente le seguían ,yestaban con éí tmiclos por la gracia, ¿cómo podra en su muerte prometerse el fruto de la de Jesu-Christo en su divina asistencia ,él que en vida ha tropezado en esta piedra angular, le ha sido de escándalo su cruz, yel seguirle le fue siempre vergonzoso? Una penitencia hasta la ultima hora diferida; una enmienda de costumbres nunca con permanencia proye&ada ;yel cuidado de disponerse con tiempo ámorir bien, átodos los demás postergado, y menos atendido ,que los otros negocios por temporales espernibles ;¿qué fruto han de producir en la vida sino la corrupción de la carne ?¿qué resultas tendrán en la muerte sino el abandono de Jesu-Christo? ¿y qué otro efeélo producirán en la eternidad ,que el de una irreparable perdición? ¿Y podrá no sucedería asi al que por el vilísimo interés de una ilícita ganancia vende como Judas el precio infinito de aquella divina sangre? ¿al que, arrastrado de su pasión, pospone la gracia ,yvida de Jesús J '•' ‘ ' .barra'
®*> 4 barrabás de sü deleíte? ¿ó al que cotí execrable maldición carga sobre si, ysobre sus obras todas el horrendo Deicidio consumado en Jerusalén ,por no deponer su encono, ópor seguir con temerario empeño la execucion de su pecado? iNo habrá entre tantos pecadores alguno que diga ya de corazón con el Aposto! banto Tomás ásus compañeros: Vamos también nosotros amorir en su compama, i) hechos cargo, que de lo contrario no poara ser buena nuestra muerte? a*¿Psro havrá entre nosotros quien pueda persuadirse ,que en aquella fatal ¿ora le encomendará su espíritu con se- %ii»i^^^^omuerto con el en la vida ni seguido con fidelidad los exemplos de la suya? ;Qué engaño! Jesu-Christo nuestro Señor no recibirá en nuestra muerte el espíritu de aquellos, á quien esuyo no huvíere antes informado con los demás miembros de su mistico cuerpo; porque ni conocerá por suyo al cristiano ,que no tuviese vivido con su CO J^utnus ,&n,t 'ut morUmur cuto to. Joan. u. lá.
T su espíritu: Si quis Splrkum christi non hafoí, fue non est ejus :(i) ni encontrándonos la muerte separados por la culpa de el que es nuestra cabeza, aceptara entonces la ofrenda, que se le haga, de un alma perversa, ypecadora, por mas que con las voces la encomendemos en sus manos. El que en la vida no permaneciere unido conmigo ,dice el Señor en su Evangelio, yo le separaré de mi; quedará sin el jugo de mi gracia; yserá destinado álas eternas llamas :Si quis in me non manscrit ,mlttctur joras sicut palmes, ¿7* arescet ,eolligent eumy&in ignent mhtent ,ísf árdete (a) ¡ó sentencia la mas horrible ,ytemerosa !No permaneciendo en Christo hasta la muerte, no® será negada entonces la gracia ;nos faltará su necesario auxilio ;ypereceremos infelieisimamente. ¿Y acaso tenemos; otro modo de permanecer en Jesu-Chris- to,, que vivir ,yobrar en todo como vivía, yobraba Jesu-Christo ?Oídselo al amado discípulo, S„ Juan el que ha de (0 fioro. 8.7?. 9.. (*) Joan., ij. f. 6. I
üeur con verdad ,qoc jberfhánccc eit Cblisio de be vivir como el mismo Señor' Viij'j: Qjú dicit se in ipso maneve ,debes sicus Ule ambulavit,&ipse ambu/are. (i) Sacad ahora vosotros la consequeticia, que de estas certísimas premisas se deduce, yconoceréis no puede morir bien el que entonces no fuere hallado semejante por imitación asu Dios, yRedentor Jesu-Christo. ¡Ay de aquellos, que dejan para tan terrible trance el renovar en si la Imagen santísima de su Salvador, que desfiguró en ellos el pecado! ¡Ay de los incrédulos, libertinos, y Filósofos del siglo! ¡Ay de los amadores, ypartidarios de ci gran mundo, cuyo inbmc Dios ha obcecado sus entendimientos, para que no entre en ellos la luz de la verdad, yde eí desengaño, que el verdadero Dios les quiere comunicar! (2) ¡y ay, ay de los que declarándose en la vida enemigos de la cruz de Chfis- to por sus vicios, ignorancias, yomisiones, ni tratan de arrepentirse en tiempo. íu C* ) 1*Joan. a. 6. (ja) Cor. 4t?. 4,
5)7 ni piensan en arreglar sus costumbres al exeinplo del Señor, antes que se les llegue el punto formidable de la muerte! ¡Ay de estos, ¡y ay de todos, los que viven, ymueren sin la gracia, espíritu, yvirtud de Jesu-Christo ! III. ¡Ay de todos estos, os repito; porque viviendo, ymuriendo asi, es imposible que se salven! Para salvarnos, se ** mira como medio preciso la imitación de que os estoi hablando; porque es constante ,que sin ella ni seremos conocidos por suyos en su reéio tribunal ,ni nos comunicara después la gloria ,que nos adquirió con su vida ,ycon su muerte. i. En aquel universal juicio, en que todos hemos de comparecer para dar cuenta al Supremo Juez de nuestras buenas ymalas obras, yescuchar la sentencia adversa, ófavorable que huvieremos con ellas merecido, aparecerán los muchos libros de Jas obras, yconciencia de cada uno ,yabierto al mismo tiempo el libro de la vida de los predestinados, que es Christo ,serán por éste examinadas las de los cristianos; se verán excluidos Kk de
*58 de el premio los que se hallaren desemejantes, ysolo admitidos ásu participación los que le fueren parecidos. Ved aqui el modo, con que se nos refiere en el sagrado Apocalipsi aquella espantosa scena» (i) Allí será, donde diga no conoce por suyos: Nesclo vos ,álos que, á exemplo de las Vírgenes fatuas, no previnieron sus almas antes de aquel amargo dia con el oleo de una verdadera virtud :allí será ,donde ,aun muchos de aquellos, que en el nombre de Chris- to ohraron marabillas, oirán con horror que Ies protesta: Yo nunca os conocí por míos: (a) yallí por ultimo será ,quando niegue delante de sus Angeles ,alos que en el mundo se avergonzaron de imitarle, óde seguirle. (3)¡O quanta será entonces la confusión de un Sacerdote menos atento ásus obligaciones de lo que debiera serlo ,para acreditarse idoneo Ministro ,yfiel dispensador de los misterios de Dios, que puso ásu cargo ,quando le confirió su potestad ,y digni- (') Apocaf. ao. V. ta. Víde. Tirin. hic. (i) lVlaih. 7. *-*3- (3; Luc.ii. 9.
dignidad el supremo Sacerdote, yPontífice Summo Jesu-Christo! ¡O qué congojas mas que de muerte ,las que padecerá en aquel trance un alma tarda en responder álos suaves influxos de la gracia; infiel álas divinas inspiraciones; y nada en sus propósitos constante !¡Y ó quanto se afligirán los nobles ,los poderosos de el mundo, las mugeres delicadas ,ysoverbias ,ytodos los amadores de la vanidad, ypartidarios de la mentira, quando ávista de la humildad ,paciencia, caridad ,yvirtudes de Jesu- Christo, parezca allí la embidia ,el engaño, la malicia ,con todos los otros vicios, que lisonjeándoles el gusto, los alejaron de el tínico camino de su salvación! Allí, allí será donde se conozca este yerro, donde se advierta este engaño, ydonde se lloren sus resultas con lagrimas irremediables. a. Si; que no admitirá el Señor á la participación de su gloria álos que primero no hayan participado de la bondad de su espíritu. Oid áS. Pablo, que instruyéndonos desta importante verdad nos
Q:6o nos persuade, que asi como llevamos por el pecado la semejanza de el primer hombre ,óAdán terreno ,llevemos ahora por una verdadera enmienda la imagen de el segundo en todo celestial; porque de otra suerte no podrémos entrar en el rey no de los Cielos: Tgitur \sicut portavímus imaginan tcrrcni ,portcmus <Ld imaginan Ccdestls. Hoc autem díeo ,fratres ,quia caro ,<¿y sanguis regnum Del possidere non posunu (i) Aquellos, á quienes Dios desde su eternidad previo con su infinita sabiduría que le gozarían en ella, los predestino ,ódispuso que fuesen semejantes en la virtud ,yen la gracia ásu Unigénito ,dileólisimo Hijo, dice el mismo Santo Apóstol: (a) yninguno sube al Cielo, añade nuestro Señor Jesu-Christo en su Evangelio ,sino el que ha venido de alia,, el hijo del hombre, que está en el Cielo :Nemo ascendit in codum ,nisi qui descendlt de cedo ,Fillus hornlnis ,qui cst iin codo. (3 )Sentencia, que aunque en lo literal nos dice ,que has- CO '• Cor. if. 7?. 40. .fa) Rom. 8. y. :n. U) Joan. 3. y-, i3»
i6> i hasta entonces ninguno de los mortales havia entrado en la bienaventuranza ,nos declara en el sentido místico, que solo subirán álograr aquella felicidad eterna para reinar en ella con Christo, los que en la vida presente huvieren sido animados de su propio espíritu, informados de su gracia, yvivificados con ella ¿como miembros místicos de su cuerpo. Asi lo explica el P. S. Agustín, (i) yes bienio premeditemos nosotros ,para que quando llegue aquel temible momento, de que pende la eternidad, no nos lloremos excluidos de los inefables gozos, que vino ámerecernos con su pasión ,ymuerte Jesu-Christo, yáenseñarnos con su exerapio, ydoctrina eran los bienes ,que como verdaderos debían preferirse álos demás en nuestra estimación, ysobre todos procurarse. Pobres de nosotros, si por mef^imr- 1— m i-‘———i———————» — *r" 11 --T-t- .nm, (i)Sí nenio ascendit ,nisi qui descendit ,ipse autem est Filias hómini$' Dominas noster Jesns ;¿vis &tu ascenderé tM.em~> hrum Ípsius esto ,qui solas ascendit ,enim Ule capul ctim caetaris membris unas homo est. Et cum accendere tierno potes#, ni si qui in ejus corpore membrtim ípsius facias fuerit ;impletur, quiji nenio ascendit ,nisi qui desccndit. S. Aug. Ser. 91. de verbís Evang, Alias a.34- de terhp.. cap- 6. num, 7. tom. 3.. part. 1, Se Ser. <26 3. de Ascens. Dni. 3,11. 3. alias 174. de temp. &90.. de diversis tom. 8-
vnmente pertenecen alas tres vías purgativa, iluminativa, yunitiva, de que nos hablan los Místicos. Que el fue un perfecto Sacerdote yporque su ‘vida fue una coqña fiel de la de Christo nuestro Dios ,asi por los esmeros de su imitación en el sumo do - lor ,suma pobreza yysumo desprecio, con que le contemplaba en la Cruz ;como en la participación de su espiritu ,en algunas gracias singulares, ógratuitas, y en los frutos de su pasión ymuerte, para lo precioso de la suya, con que acabó felizmente la carrera de su vida :en una palabra, que el fue un Sacerdote siempre fiel ala divina voluntadyque supo ordenar su vida por el tenor yyexemplar de la de nuestro Señor Jesu-Christo :verifican-* dose en el ásu modo lo que dixo el Señor ásu Profeta Samuel de el Santo Pontífice Sadoc. ,, Yo escogeré para mi un „Sacerdote fiel, que siempre obrará con- ,, forme álos designios de mi corazón, „yde mi alma; yvivirá continuamen- „te en la presencia de mi Ungido: Suscitaba mihi Sacerdotan fid&le m ,qui juxta cor niaun ,animam meatn faciet :: : ¿d ..km
20Q tmbulabit corafh Chnsto meo cunu'iS dhbus* Que es lo que tengo prometido. 4. Ah! todos morimos, óhavremos forzosamente de morir para no volver mas ála vida caduca, yperecedera, de el mismo modo que las aguas derramadas en la tierra no pueden de nuevo recogerse: Omites morimur ,&quasi aqutz ditabimur tn terram qu¿a non rewertuntur. (1) Moriremos, porque asi lo tiene Dios con decreto irrevocable establecido. Seguirá después lo horrendo de el juicio ,yáél 1.0 .interminable, de lá eternidad; en la que al lado que cayere eí árbol, ófértil, óinfecundo de nuestra pobre alma, sea al Austro feliz de la bienaventuranza, ó al Aquilón desventurado de el Infierno, allí permanecerá para siempre. (2) ¿Y qual de estas dos contrarias suertes ,ó destinos le havrá cabido ánuestro amado oto? ¿Quál nos tocará ánosotros? ¿Quién puede saberlo?. Ay justos, ypecadores, nos dice el Eclesiástico; pero su *‘í .m ii,f1í.iY„íai.•4. !* ík--r a-- muJ? •jis»*’ Ád\i¿‘SJi{ */n*»/ *, cier *%«** vi- 4 icecidcrlt lienttm adÁus- •P) fteg *4 V*- 14 fa) JJ1V/~',r *viití «ti- ¿TMU#" 'aHt ad *lq'“lonem ,la ¡uocumque lecm ceciderh ,ibi crii. Eccles. 11. f. j(. j.;..Jo-’. •-
i c*cr -S> poi^c S’J infalible conocimiento esta para la otra vida reservado: Omnia itt futurum servantur incerta, (i) Murió ya el P. Presentado Fr. Joseph de Sta. Barbara Ortiz de la Estrella: murió ya, murió ya, su exemplarisima vida llena mas de vir. tudes ,yméritos que de años :su muer* te ,al parecer preciosa ,como la de lo# justos ;yla» señales que asi vivo, como después de difunto se ha dignado obrar el Señor por su medio ,nos dejan una bien fundada congetura de su dicha. Ma» esto, por ser falible nuestro juicio en materia para nosotros tan oculta, no nos dispensa de ofrecer sufragios por su alma, como efectivamente lo estamos practicando ,por si acaso aquel Señor, que aun ea sus Angeles encuentra que reprobar, (2) huviere hallado en él algo, porque afligirlo en el Purgatorio. ¿Quién no temerá de solo imaginarlo? Temamos to* dos ;que si los justos tienen porque temer su no infalible seguridad ;á los pecadores nos sobran motivos para tfospe* char nuestra merecida ruina ,yperdídon. (0 £cclc«. 9. rf. (*) Job. 4. ir» 18.
clon. Temámosla ;ypara no remos en ella, entremos ahora, ysigamos siempre por la senda estrecha ,que ciertamente nos conduce ala vida bienaventurada. Esta senda es Christo: esta vida es Chris- to; yla puerta para entrar áella es el mismo Jesu-Christo. Si deseamos de veras encontrarla, busquemosla contritos; lieguemos arrepentidos de nuestras culpas, yarrojémonos con firme resolución de enmendarnos álos pies de aquella tremenda Magestad ,que oculta veneramos en aquel su Santo Tabernáculo. £. ¡O Dios Omnipotente! Señor, Padre, yRedentor mió amabilísimo !¿Qué haré? ¿Cómo me atreveré aparecer en vuestra presencia? ¿Cómo no temeré hablar al Supremo Juez, áquien tanto he irritado cop mis culpas :al Criador de todas las cbsas, cuyo debido amor pospuse inconsiderado al de una vil criatura: al Soramo Bien ,aquien injustamente ofendí con mis ingratitudes? ¿Qué os alegaré ámi favor, que pueda justificarme? zQué disculpa daré de mis tan enormes como voluntarios yerros ?¿Qué escusa me
me valdrá en nn juicio, donde todo sera severidad, yJusticia, quaudo todo ha sido en mi crasísima ignorancia ,culpables omisiones, ymalicia refinada? Aun quando tubiese algo que alegar en mi favor, yo callaría, yde vuestra justicia apelaría avuestra Misericordia. Qui, etlam si ha* huero quippiamjustum,non respqndebo,sed meum judicem deprecabor. (i) i\o entréis. Señor, ájuicio con este pecador abominable; pues no hai quien comparado con Vos pueda quedar justificado. Concededme si, que antes de tan temible hora tengan cabal cumplimiento mis deseos de confesar mis culpas , "llorar mi mala vida, jenmendar mis deprabadas costumbres, para que Vos me perdonéis como Padre piadosísimo. Dixi :confitebor adver* jsum me injusiiúatn tneam Domino., ¿V tu remisisti impietatem pcccati mei :(a) Vuestro es el perdonarme misericordioso, aunque lo fue de jni fragilidad ,yestulticia el ha veros ofendido; pues las mu? chas aguas de mis iniquidades no sei aa ja- (*) 5. 1(2) Psaím. 31. j,
A** ,.,^y5' jarricis capaces de extinguir el inmenso fuego de vuestra clemencia ,ycaridad. Yo he pecado: yo, polvo, ceniza, ycié* no inmundo: yo, estólido jumento entre los brutos, vil gusano de la tierra entre sus malos insectos, yescuerzo hediondo, feo, yabominable de el mundo; yo esclavo infame de la culpa, cruel enemigo de mi alma, yreo capital de eternas penas: He pecado contra el Cielo, ycontra Vos; contra un Dios Omnipotente, contra un Señor benignísimo, ycontra un Padre el mas dulce, yamable para mi. ¡Obondad de Dios !¡Opaciencia de Dios ! ¡ Omisericordia de Dios siempre infinita l Jesús mío, bondad mia, paciencia mia, ymisericordia mia iya mi corazón se divide con el mas agudo dolor de ha* veros ofendido :ya se rasgan mis entrañas con el mas vivo sentimiento de mis pecados; yya mi alma se liquida con el mas dulce amor de vuestra siempre adorable Magestad. Por ser quien sois me pesa; yporque os amo sobre todas las cosas me arrepiento ,yroe duelo de lo Mmaue
274 que os tengo agraviado. Quisiera borrarlo con la sangre de mis venas, ydaría gustosísimo por ello millones de vidas que tuviese. Una sola tengo, yesa con quanto soi, con quanto puedo ,yvalgo os ofrezco junto con vuestros méritos infinitos en satisfacción de todos mis pecados. Quisiera amaros, como os aman los bienaventurados, como mereceisser amado, ycomo os amais aVos mismo; mas ya, que esto no puedo, sepan todas las criaturas de el Cielo, de la Tierra, ydel Infierno, que os amo con todo mi cora» zon, con toda mi alma, ycon todas mis fuerzas :que estoi pronto adar mil vidas que tubiera antes que volver áofenderos; yque espero de vuestra infinita misericordia me havreis de perdonar, y conceder vuestra gracia, para con ella serviros fielmente lo que me resta de vida, ygozaros en una feliz eternidad. Perdonadme, Dios mió, yesperanza mia, perdonadme por vuestra inmensa bondad- ;perdonadme ,olvidad mis ingratitudes ,los yerros de mi puericia, ylos delitos de mi jubentud. Perdonadnos á los
CJ> los vivos, para que os sirvamos en santidad, yjusticia todos los dias de nuestra vida, perdonad álos difuntos, cuyas almas padecen en el Purgatorio; yperdonad áaquel, por quien os ofrecemos estos sacrificios ,yoraciones. Goce de vuestra gloriosa vista, si aun carece de ella: vea vuestra divina Esencia, yalabe eternamente vuestro nombre con los bienaventurados. Sea asi, piadosísimo Padre, Redentor Santísimo, yamabilísimo Jesús. Asi os lo rogamos por vuestra preciosísima pasión ymuerte, ypor la intercesión de vuestra Santísima Madre ^y asi finalmente os lo pedimos para que anima ejus ,¿7* anima omtiium fidelium defuncionan per mhscricordiam Del ,recules.- cant in pace. Amen, 0. S. C. S. E. E. Ü- /.-