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Representaciones precolombinas de paisajes andinos: paisajes en macro (in situ) y en micro (in visu)

Rivasplata Varillas, Paula Ermila

Abstract

El paisaje es una realidad compleja, situada en la charnela en la que coinciden lo objetivo con lo subjetivo, lo natural, lo social y cultural. Este trabajo estudia la representación de los paisajes andinos en las categorizaciones simbólicas de determinados territorios. En dicho proceso, la clave se encuentra en la visión monista, ética, mítica y mística del universo propia de las civilizaciones precolombinas, tan diferente a la visión analítica, estética y maniquea de la cultura occidental vinculada a la modernidad. Por tal motivo se propone que el camino más riguroso para entender los paisajes andinos está en una lectura hermenéutica de los mismos, que obliga a contemplarlos como textos que hay que descifrar recurriendo a recursos tan distintos como la descripción, la analogía y la metáfora que sirven de mediadores de un diálogo complejo con culturas poco homologadas. Sin caer en el determinismo, se entiende que la naturaleza influye en estas culturas y en la constitución de sus paisajes, al tiempo que estas culturas actúan para convertir limitaciones en recursos, pero siempre desde un respeto reverencial al orden natural. Hay una necesidad de adaptarse a lo que ya existe, donde todo tiene su sitio y se complementan. La mezcla define estos paisajes, que emergen en dos escalas diferentes: la macro del paisaje in situ y la micro del paisaje in visu.

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REPRESENTACIONES PRECOLOMBINAS DE PAISAJES ANDINOS: PAISAJES EN MACRO (IN SITU) Y EN MICRO (IN VISU) Paula Ermila Rivasplata Varillas Universidad de Sevilla Resumen El paisaje es una realidad compleja, situada en la charnela en la que coinciden lo objetivo con lo subjetivo, lo natural, lo social y cultural. Este trabajo estudia la representación de los paisajes andinos en las categorizaciones simbólicas de determinados territorios. En dicho proceso, la clave se encuentra en la visión monista, ética, mítica y mística del universo propia de las civilizaciones precolombinas, tan diferente a la visión analítica, estética y maniquea de la cultura occidental vinculada a la modernidad. Por tal motivo se propone que el camino más riguroso para entender los paisajes andinos está en una lectura hermenéutica de los mismos, que obliga a contemplarlos como textos que hay que descifrar recurriendo a recursos tan distintos como la descripción, la analogía y la metáfora que sirven de mediadores de un diálogo complejo con culturas poco homologadas. Sin caer en el determinismo, se entiende que la naturaleza influye en estas culturas y en la constitución de sus paisajes, al tiempo que estas culturas actúan para convertir limitaciones en recursos, pero siempre desde un respeto reverencial al orden natural. Hay una necesidad de adaptarse a lo que ya existe, donde todo tiene su sitio y se complementan. La mezcla define estos paisajes, que emergen en dos escalas diferentes: la macro del paisaje in situ y la micro del paisaje in visu. Abstract The landscape is a complex reality, place in the hinge with which coincide the objective, the natural, the social and the cultural matter. This paper is a study of the representation of the Andean landscapes in the symbolizations of certain territories. In the above 55 mentioned process, the key is in the monistic, ethics, mythical and mystical vision of the Precolombian universe, so different from the analytical, aesthetic and simplistic vision of the western culture linked to the modernity. For such a motive, it is proposed that the most rigorous way to understand the Andean landscapes is in a hermeneutic reading of the same ones, which forces to contemplate them as texts that it is necessary to decipher resorting to resources as different as the description, the analogy and the metaphor that use as mediators of a complex dialog with Precolombian culture. Without falling down in the determinism, there is understood that the nature influences in these cultures and to its landscapes at the same time that these cultures act to turn out limitations into resources, but always from a reverential respect to the natural order. There is a need to adapt to what already exists, where everything has its site and they complement. The are two different landscapes scales representations: the macro (in situ) and the micro (in visu). Palabras claves: Paisajes, in visu, in situ, culturas precolombinas, mítico, místico. Key words: landscapes, in visu, in situ, precolombian cultures, mythical and mystical vision. Recibido 29 10 2010 Evaluado 19 11 2010 56 Introducción El paisaje tiene un amplio rango de conceptualizaciones, provenientes de la multitud de percepciones que puede admitir y que depende de los sujetos que lo perciben, de sus vinculaciones con el medio percibido y de los contextos desde los que se efectúen las mismas. Teniendo en cuenta tales criterios, han podido distinguirse entre percepciones primarias o protopaisajísticas, connotativas, institucionales o comunes. 1 Entendiendo el paisaje como el fruto de unas percepciones desinteresadas y estéticas, han sido bastante bien identificados los procesos que fueron conduciendo a las sensibilidades paisajísticas en las culturas china y occidental2. Bajo tal concepción, dichas sensibilidades fueron consideradas exclusivas de un grupo privilegiado de artistas e intelectuales, pero, paulatinamente, con la masificación de la enseñanza y de las comunicaciones, la capacidad de percibir el paisaje fue convirtiéndose en cualidad generalizada a todos y, con ello, ganó en complejidad, al ir descubriendo en las distintas historias las múltiples percepciones de paisaje, que no sólo son estéticas. Ya que, el paisaje emerge de la mirada, delimitadora, selectiva y culturalmente modelada que provoca transformaciones que con el pasar del tiempo se convierten en huellas del pasado, de ineludible constatación en el presente y la promesa de las que están por llegar. Teniendo en cuenta lo precedente, el presente trabajo pretende determinar si las sociedades precolombinas peruanas fueron paisajistas, o sea, pudieron construir, identificar y representar sus propios paisajes y bajo qué concepciones los elaboraron, observaron y representaron. Se va a tratar de hurgar las probables miradas del ser humano precolombino a su entorno natural y modificado, utilizando para ello su propia arquitectura, agricultura, iconografía o mitología, con las que plasmaron su entorno y modificaron su ambiente. 1. ¿Las sociedades precolombinas peruanas tuvieron sensibilidad paisajística? o sea: ¿Pudieron construir, identificar, representar y simbolizar sus propios paisajes? ¿Bajo 1 Juan Francisco Ojeda Rivera. “Epistemología de las miradas al paisaje. Hacia una mirada humanística y compleja”. Territorio y Patrimonio. Los Paisajes Andaluces. Sevilla: Cuadernos, nº XV. I.A.P.H. (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico), 2003, p. 192. 2 Augustin Berque. « Paysage, milieu, histoire ». Cinq propositions pour une théorie du paysage. Ediciones Champ Vallon, 1994. 57 qué concepciones los elaboraron, observaron, representaron y convirtieron en símbolos? 2. ¿Existen miradas del hombre precolombino a su entorno natural y modificado? ¿Existen expresiones arquitectónicas y/o agrícolas precolombinas que construyeron paisajes in situ? ¿Existen muestras iconográficas –cerámicas, textiles, pictóricas- y metáforas literarias o creaciones mitológicas que recrearon aquellos paisajes in visu? 3. ¿Pueden identificarse continuidades de elementos y sistemas paisajísticos precolombinos en los procesos históricos, para determinar si aún persisten o están desapareciendo? El paisaje y su compleja definición. Territorios y paisajes andinos peruanos La definición de paisaje presenta bastantes dificultades dada la variedad de significados y matices que acumula el uso habitual del término. A dichas dificultades se suma el hecho de que -tras el triunfo del dualismo cartesiano (res cogitans/res extensa)- el paisaje se asociase, en occidente, al campo del pensamiento y el arte, aunque, posteriormente, también se convirtiese en objeto de estudio de ciencias más empíricas, como la ecología, con lo que termina quedando vinculado a disciplinas muy distintas e incluso distantes (pintura, literatura, geografía, ecología, arquitectura, antropología...). Pero, además, el marcado éxito del término paisaje en un contexto como el actual - urbanita, mediático y clorofílico-, unido a la dificultad de precisarlo en función de su complejidad y su dialéctica objetivo-subjetiva, conducen habitualmente a un uso impreciso, confuso y banal del término El paisaje constituye, pues, un producto natural-cultural, dinámico, con formas y significados, en el cual la imagen tiene una importancia muy destacada y que es abordable a partir de unidades de paisaje o espacios concretos que adquieren singularidad por la peculiar organización que presentan de los hechos físicos y de estos con los humanos3. La complejidad y el dinamismo son, por tanto, dos características básicas del paisaje. Como hecho complejo, en cada paisaje se muestran, tanto los elementos y 3 Josefina Gómez Mendoza. Atlas de los paisajes españoles. Madrid: Ministerio de Medio Ambiente, 2003. 58 factores (físicos y humanos) que lo conforman y determinan como las interrelaciones que se establecen entre ellos y que, realmente, les otorgan su valor en el conjunto. Como hecho dinámico, cada paisaje muestra, a través de los múltiples signos acumulados, su evolución y, con ella, la del grupo social que lo ha ido construyendo. Cada paisaje refleja, por tanto, la inteligencia social de sus hacedores, su proyecto común pasado, presente y las tendencias del futuro. El paisaje no debe ser entendido, pues, como un mero sumatorio de relaciones entre elementos objetivos presentes en un lugar (ambiente, ecosistema o espacio geográfico) sino que se distingue sobre todo por ser convergencia de percepciones subjetivas y como tal patrimonio naturo-cultural de una comunidad humana. Estamos por lo tanto ante una realidad compleja (natural-histórica-cultural y objetivo-subjetiva), resiliente (con gran capacidad adaptativa) y socialmente aceptable (identitaria, connotada, simbólica, autoorganizada y autogestionada). Relacionando tal concepción multidimensional de paisaje con una comprensión cualitativa del desarrollo contemporáneo, se puede afirmar -emulando y actualizando la frase de Eliseo Reclus (1830-1905): “El cuidado y aprecio del paisaje es reflejo de la calidad de un grupo social y de su compromiso con el medio ambiente”- que el paisaje puede ser hoy indicador y factor del desarrollo de una sociedad y de su territorio. 4 Los actuales paisajes andinos peruanos responden a procesos naturales y actividades humanas vigentes y pretéritas desde hace más de 4000 años. Contienen improntas humanas precolombinas, resultados de actividades de diversa naturaleza, muchas de las cuales se siguen realizando y otras han caído en el olvido. Estos paisajes andinos –como cualquier paisajetambién se forman a partir de percepciones, apreciaciones, representaciones y simbolismos que los convierten en mitos o recursos identitarios, a través de las distintas interpretaciones autóctonas, trasmitidas oralmente desde tiempos pretéritos. A tales interpretaciones autóctonas se añaden los discursos coloniales sobre aquellos paisajes exóticos, que les otorgan nuevos valores a través de las descripciones cultas y homologadas de los cronistas, naturalistas ilustrados y románticos o científicos desde el 4 Juan Francisco Ojeda Rivera. “Paisajes en las dos orillas: Andalucía-Marruecos”. Proyecto RIHLA. Itinerarios de cultura inmaterial. Interreg III, A. Consejería de Cultura. Junta de Andalucía. (2000- 2006). 59 siglo XVI hasta el presente y también a través de diferentes expresiones artísticas que los connotan convirtiéndolos en creaciones literarias, pictóricas, cinematográficas… Las culturas precolombinas lograron adecuar su espacio geográfico (oferta) a sus necesidades (demanda), a través de sus capacidades técnicas de respuesta (tecnología), logrando la adaptación y cierta transformación de sus entornos para obtener recursos. Por ejemplo, las culturas precolombinas del altiplano aplicaron distintas modalidades de explotación del territorio que generaron cambios en el funcionamiento de sus paisajes. Fuente: Elaboración propia Figura: 1. Paisajes andinos altiplánicos Los paisajes andinos precolombinos ponen en evidencia la capacidad de adaptación de unas comunidades humanas a unos territorios especialmente complejos como son los de la cordillera, que hoy en día se siguen considerando muy limitantes para el desarrollo por las dificultades de sus diversidades climáticas y biológicas y que las culturas precolombinas supieron manejar en forma exitosa. De tal manera que la variedad geográfica y medioambiental que ofrece la diversidad andina fue convertida en oportunidad, con la domesticación de plantas, animales, con el manejo de la tierra, el agua, sabiendo utilizar la variedad de recursos que ofrecen los Andes5. Las culturas precolombinas supieron utilizar hasta las partes más frágiles del ecosistema andino como las punas con altitudes superiores 5 Elías Mújica Barreda. Los andenes de puno en el contexto del proceso histórico de la cuenca norte del Titicaca. Ponencia presentada en el simposio Conservación y Abandono de Andenes. Lima, Universidad Nacional Agraria La Molina, mayo 8 de 1997, p. 66. 60 a 4200 metros sobre el nivel del mar, en donde practicaron la agricultura y la ganadería de camélidos sudamericanos. Cada piso ecológico de la cordillera de los Andes proporciona un tipo de producto vegetal o animal, promoviendo el intercambio de estos entre los diferentes grupos humanos. Todo ello condujo a una promoción y desarrollo de la ya compleja diversidad biológica en vez de reducirla y ello quedó plasmado en los paisajes. En la cultura andina se pueden encontrar ejemplos de una relación "armónica" o "equilibrada" con el medio al realizar actividades productivas como son las cochas o lagunas artificiales en el altiplano, pero también se encuentran alteraciones o transformaciones completas de ambientes naturales, siendo las más dramáticas las extensas tierras removidas para hacer los andenes. Y, además, existen ejemplos de uso de tierras consideradas hoy improductivas como son los mahamaes o campos de cultivo hundidos en los desiertos de territorialidad colindantes a la línea costera del océano Pacifico. Territorios y paisajes precolombinos andinos Los paisajes, como expresiones de una cultura forman parte de un determinado territorio, si se entiende por territorio el resultado de la relación entre ambiente y cultura que otorga identidad espacial a una determinada colectividad humana. El territorio es “la construcción de una red de relaciones (espacio comunicacional humano), dentro de la cual se dan operaciones que portan el sentido de agenciamiento, de pertenencia e identidad, a partir de las cuales se configuran los arreglos espaciales y temporales de una cultura”6 y como tal constituye el referente identitario del sistema y pertenece al plano simbólico (los sistemas simbólicos, nacidos de la creatividad humana, tienen por función darle sentido al mundo7, y es por esta razón que no tenemos acceso a él, es decir, no es experienciable sino a través de las conductas resultantes de la relación como son los paisajes. En las culturas precolombinas, el territorio estaría delimitado por la pacarina. Según la concepción andina, cada tipo humano pertenece a un lugar específico que debe coincidir con el de sus ancestros (llamado Pacarina) y está limitado a él (consecuencia 6A.R. Malpartida y L. Lavanderos. “Ecotomo: A nature or society-nature relationship?”. Acta Biotheoretica. Volumen 48. 2000, pp.: 85-94. 7 Augustin Berque. Les raisons du paysage. De la Chine antique aux environnements de synthèse.París: Hazan, 1995. 61 principalmente del aislamiento geográfico), de manera que el traslado de un grupo a un territorio muy diferente, debía producir, según su entendimiento, debilitamiento, daño y muerte. En este concepto, algunos autores han querido ver un criterio de adaptación climática del hombre a su lugar de origen.8 Así, en la cosmovisión andina se encuentra una clasificación empírica de los seres humanos en tres grupos isotérmicos: yungas u hombres de tierras calientes, quechuas o habitantes de las regiones templadas intermedias, y kollas o pobladores de la zona fría. Esto nos permite entender esa actitud férrea del hombre andino de permanencia en el lugar de origen por más inhóspito que resultase, detectado por el religioso Antonio de Arriaga en su libro Extirpación de la Idolatría en el Perú, escrito en 1621: A las Pacarinas, que es de donde ellos dicen que descienden, reverencian también. Y esta es una de las causas, porque rehúsan tanto la reducción de sus pueblos, y gustan de vivir en unos sitios tan malos y trabajosos, que algunos he visto, que era menester bajar por el agua cerca de una legua, y a muchos no se puede bajar ni subir sino es a pie y la principal razón que dan es, que esta allí su Sacarina. 9 En consecuencia, la pacarina tiene un significado antropo-geográfico territorial que coincide con el lugar de origen familiar, la región donde se origina o nace el ayllu (conservándose allí las momias de los antepasados) y las unidades isotérmicas a las que se pertenece. 10En definitiva, la pacarina es el espacio de pertenencia, construido a través del tiempo por la relación entre cultura precolombina y ambiente andino. Cada pacarina constituye el territorio de pertenencia del sistema cultura-naturaleza, siendo los paisajes andinos, modalidades de configuración territorial con significaciones propias, que han sido identificados, simbolizados y representados en macro y en micro. Nos encontramos con paisajes modificados para la subsistencia pero también paisajes naturales sacralizados. 8 M.M Valle. Yunga, Quechua y Kolla. Criterio de la Raza en el Imperio Inca. Lima: Editorial Lumen. S.A. 1956, pp.: 36 9 Pablo Joseph de Arriaga. La extirpación de la idolatría en el Perú. Imprenta y Librería Sanmarti y Ca. Lima. 1926. (1621). 10 M. M. Valle. Op. Cit. 1956, pp.: 33-34. 62 Fuente: Valle M.M.,1956 Fi g ura: 2. La división territorial del Tahuantinsu y o por razo n bioclimaticas y de origen El criterio bioclimatico (la relacion entre hombre y temperatura(ambiente) y la pacarina(lugar de origen) que dominaba el pensamiento de los incas, como receptores y sintetizadores del desarrollo cultural precolombino, sirvió como marcador territorial, dividiendo su territorio en Cuatro suyos para simplificar la administracion de sus grandes dominios, siguiendo la cosmovisión bioclimática de tierras frias (kollas) 63 Representaciones precolombinas de paisajes andinos: Paisajes en macro (in situ) y en micro (in visu) Las culturas precolombinas peruanas manejaron sus ambientes naturales, modificándolos, creando paisajes -andenes, cochas, camellones, canales, fortificaciones, ciudadelas, templos, etc- a través de la agricultura y arquitectura; pero también los representaron en soportes de piedra, arcilla, y telares de lana y algodón que son materias primas que sirvieron como base para las expresiones paisajísticas andinas, a través de la cerámica, la orfebrería, los tejidos. en macro( in situ) en micro(in visu) Representación del paisaje andenes, cochas, camellones, canales arquitectura cerámica textilería escultura orfebrería Figura: 4. Representación del paisaje Fuente: Elaboración propia Tanto la vida cotidiana como la religiosa fueron diseñadas, labradas, modeladas, tejidas, en definitiva, capturadas para la posteridad, por unas culturas precolombinas que desarrollaron estas actividades de subsistencia y de expresión artística de manera sobresaliente. A nivel macro (in situ): A través de la agricultura, las obras hidráulicas o la arquitectura se transforman los ambientes creando paisajes. 70 Los grandes paisajes andinos precolombinos responden –como cualquier paisaje in situ- a la necesidad de transformar en recursos algunos ambientes naturales o espacios geográficos con importantes limitaciones y fuertes contrastes. Así, por ejemplo, la producción agrícola -en mesetas desérticas y sujetas a esporádicas lluvias a más de 4,000 metros de altitudsólo se puede conseguir con lagunas artificiales (cochas), de igual forma sólo una agricultura irrigada haría producir a las pampas yermas de la costa norte peruana y, en relación con la necesidad de defensa, las ciudadelas se construyen en las cimas de las montañas. Son algunos ejemplos de la utilización del agua y del trabajo humano como motores o fuerzas motrices que permitieron que espacios inertes se convirtieran en fértiles y que ambientes naturales se transformaran en paisajes. A nivel micro (in visu): También como otras culturas desarrolladas, las culturas precolombinas –superadas las etapas de la pura supervivenciarepresentaron sus concepciones de la vida, sus entornos ambientales y sus propios paisajes a través de la cerámica, los tejidos, la orfebrería o la iconografía.  Ejemplos de Paisajes Precolombinos en macro (in situ) y en micro (in visu) En los Incas: A nivel macro, el mundo precolombino de los valles interandinos, donde se desarrolló la cultura inca, presenta manifestaciones paisajísticas de grandes formas arquitectónicas adaptadas o impuestas a la potencia pétrea de las montañas, a las sinuosidades de los valles o a las faldas de los cerros, a manera de continuación de las mismas o destacando sobre ellas. O sea, confundidas a veces con lo natural, pero también mostrando su forzada geometría. En aquellos paisajes arquitectónicos incas dominan la piedra y el agua, constituyendo objetos bipolares que, a pesar de su aparente oposición y antagonismo, responden a la complementariedad andina de contradicción, que, considerando al agua antípoda de la piedra, entiende a la vez que en su unidad constituyen una fuerza constructiva y transformadora. 71 Es interesante anotar la similaridad de esta concepción inca con la de la civilización china en cuanto a que la conexión agua-montaña (shen-sui) represente la complementariedad. Pero con la diferencia de que mientras en la concepción inca tal complementariedad es directa y lineal, en la china se encuentra el vacío entre ambos elementos –agua y montañano apareciendo “como un espacio neutral que sirva tan solo para amortiguar el choque sin modificar la naturaleza de la oposición… (sino que) ambas obtienen su armonía por el vacío que las regula (lo que) entraña interiorización y totalización”. Entre los chinos, “la expresión montaña-agua significa por extensión el paisaje...pues constituyen, para los chinos, los dos polos de la naturaleza… La relación de contraste y de complementariedad que mantienen (hace que se conviertan) en las figuras principales de la transformación universal… las dos entidades, a pesar de su aparente oposición, tienen una relación de devenir recíproco. Cada una es percibida como un estado atraído de continuo por el estado complementario… (dando lugar a) un movimiento circular”24. El agua -a modo de cascada que se desliza por diferentes pendientespurifica las rocas con su continuo devenir (purificación), limpiando y terminando por pulir las ondulaciones de las rocas que son las del alma. La construcción pétrea Inca en las montañas es otro ejemplo de su arquitectura con la que se logra plasmar la complementariedad andina de los contrarios a través de la unidad de lo natural y lo artificial para obtener el deseado equilibrio de fuerzas. Esta arquitectura pétrea se adapta al soporte rocoso de las montañas, los resquicios de las quebradas o los llanos de las colinas, ajustándose a las sinuosidades del terreno, pero también alterándolas si es necesario, como las amplias terrazas de cultivo, cuya implantación altera pero conserva la armonía del paisaje andino. 24 François Cheng. Vacío y Plenitud. El lenguaje de la pintura china. Biblioteca de Ensayo Siruela. Madrid. 2003, pp:82-83,163-169. 72 73 Montaña Agua China Inca Agua Piedra El vacío crea vitalidad interna, permeabilidad entre los elementos opuestos Movimiento circular entre la fuerza activa y la suavidad receptiva que giran en torno al aliento primordial (vacío) Dinamismo subjetivo. El hombre interioriza el mundo exterio r vacío Oposición - Unidad Atracción de los contrarios Leyes rígidas. El hombre se somete sin ob j eta r La montaña es parte agua y viceversa La montaña y el agua se acoplan(complementan) y se cierran Fuente: elaboración propia Figura: 6. Pozo de agua ceremonial y canales Inca en Pisac –Cuzco (1450 d. C.-1533 d. C.) La cultura inca se guió de la naturaleza para construir paisajes productivos y ordenados a través de un mayor conocimiento de su entorno que sacralizaron a través de los ritos La cultura china interioriza la naturaleza y la convierte en paisaje por las vías de la filosofía y el arte (pinturapoesía) en forma subjetiva Fuente: Elaboración propia Figura: 5. Concepción china e inca de paisaje Figura: 7. Sitio arqueológico de Tipón (Cuzco) Fuente: www.rodistour.com El agua -a modo de cascada que se desliza por diferentes pendientespurifica las rocas con su continuo devenir (purificación), limpiando y terminando por pulir las ondulaciones de las rocas que son las del alma. La construcción pétrea Inca en las montañas es otro ejemplo de su arquitectura con la que se logra plasmar la complementariedad andina de los contrarios a través de la unidad de lo natural y lo artificial para obtener el deseado equilibrio de fuerzas. 74 Esta arquitectura pétrea se adapta al soporte rocoso de las montañas, los resquicios de las quebradas o los llanos de las colinas, ajustándose a las sinuosidades del terreno, pero también alterándolas si es necesario, como las amplias terrazas de cultivo, cuya implantación altera pero conserva la armonía del paisaje andino. Fuente: tilcarallajta.blogspot.com Figura: 8. Macchu Picchu Figura: 9. Andenes en Wiñaywayna, camino a Macchu Picchu Fuente:www.rittyr una.com/cuzco Aquellos arquitectos y escultores incas fueron diestros en el tallado y manejo de la piedra, con bloques enormes alisados y contorneados, unidos sin argamasa. Dominaron la técnica y, a la vez, no fueron homogéneos en su trabajo. 75 Figura: 10. La piedra de los doce ángulos en la ciudad del Cuzco Fuente:www.artehistoria.jcyl.es La piedra labrada o al natural, la cordillera, el agua son los elementos que diseñan y moldean el paisaje andino Inca a través de la arquitectura de ciudadelas, oratorios, grandes terrazas que pueden estar construidas en la cima o en la base de las montañas, e igualmente en las orillas de las lagunas Fuente: www.b ibliotecapleyades.net Figura: 11. La piedra labrada y la piedra natural en Macchu Picchu 76 Ante la duda, los creadores incas consideraban a la naturaleza la mejor consejera para la toma de decisiones. Por ejemplo, para construir un canal, lo mejor es seguir la escorrentía natural del agua en las pendientes de las montañas, en las ondulaciones de las colinas y valles; para edificar en las rectas planicies de las pampas, lo mejor es buscar lugares provistos de agua y para emplazar ciudades bien defendidas, lo mejor es adaptarlas a promontorios naturales o a zonas de camuflaje: Machu Piccu, Choquequirao. En definitiva, parece que la característica bipolaridad de elementos contrarios de la cosmovisión andina precolombina, es una constante en el paisaje construido por los incas, de manera que sus paisajes responden a adaptaciones transformadoras o a respetuosas alteraciones de la naturaleza: Respeto Alteración Naturaleza Figura: 12. La bipolaridad en la concepción andina de la naturaleza Fuente: Elaboración propia Un ejemplo de adaptación sería utilizar lo que ya existe, respetando en lo que cabe las formas naturales, que solo modificaban cuando era necesario. 77 Figura: 13. En el paisaje precolombino inca se encuentran ejemplos de adaptación arquitectónica a la naturaleza: La edificación pétrea está acomodada a la inclinación de la roca. Machu Picchu Fuente: www.ingemmet.gob.pe/intranet/GA-5.GIF. 78 79 Figura: 15. Ejemplo de alteración de todo el paisaje con la construcción de andenes para monocultivos de maíz, destruyendo ecosistemas propios de montañas con cactus, pastos, arbustos, árboles y fauna silvestre. Andenes de Ollantaytambo en el valle sagrado de los Incas. Fuente: www.inkasperu.com Figura: 14. En el paisaje andino inca se encuentran ejemplos de respeto arquitectónico a la naturaleza. Camino trazado siguiendo la orografía de la montaña, de tal manera que en los trozos que quedaban sin cubrir los incas construían puentes colgantes, que manipulaban a voluntad. Foto de camino de acceso a Machu Picchu. Fuente: www.estudiosgeograficos.org. “Estamos en presencia de una concepción unitaria del universo que entraña, no obstante, la relación interna y dialéctica del hombre y de la naturaleza. La naturaleza en su virtualidad revela al hombre su naturaleza propia, permitiéndole superarse; y el hombre al realizarse permite a su vez que la naturaleza se realice”.27 Haciendo un paralelismo con la cultura china, la cultura precolombina altiplánica, donde primó la observación empírica, construyó paisajes objetivamente productivos en el propio desierto; mientras que la cultura china interioriza la naturaleza y la convierte en paisaje por las vías de la filosofía y el arte (pintura-literatura) en forma subjetiva. Pero en ambos casos: “La receptividad precede y el conocimiento sigue”, de tal manera “que el hombre, al fin, se absorberá en su obra, porque en ello se halla la verdadera superación, en ello se halla la participación en el perfeccionamiento de la creación”.28 Esta contradicción de vida, surgida por el trabajo humano en medio del aparente vacío ambiental, es una característica del continuo choque de fuerzas antagónicas, entre la naturaleza y el hombre para lograr el equilibrio de ambas. Estas formas de crear paisajes altiplánicos están regidas por su cosmovisión, en la que está presente la complementariedad transformadora del caos y el orden (domesticación). Al caos se opone el orden a través de la domesticación, logrando una unidad, que no se detiene, sino que da lugar a una línea de caosorden- caosorden, en la que irán apareciendo probables inicios de procesos nuevos (Pachacuti). Estos paisajes precolombinos del altiplano andino sur peruano están representados por las cochas, camellones, andenes, bofedales. Expresiones hidráulicas y agrícolas que representaron copias humanas de la naturaleza, como una suerte de prolongación de los dones dados. De manera que: • Las cochas representan a las lagunas con sus beneficios de ser receptáculos de agua, que –a su vezpermiten la recepción de calor y la pérdida gradual de aquella, dando lugar a un microclima que mejoraría las condiciones climáticas imperantes. • Los camellones crean las condiciones cenagosas que exigen la propagación y el desarrollo de la vida. 27 F. Cheng. Ob. Cit., 2003, p.:247. 28 F. Cheng. Ob. Cit., 2003, p.: 248-249. 86 • Los andenes o terrazas permiten a los cerros ser fértiles, a través de una artificialización, que supone la ruptura de sus pendientes, el acarreo o transporte de tierra idónea y la presencia de agua por sus canales. • Los bofedales artificiales que a través de la canalización de pampas desérticas permiten ampliar la cobertura de los pastos naturales para el alimento de los auquénidos. Figura 22: Cochas y Camellones en el altiplano andino peruano Fuente grafica: Morlón Pierre; 1996 Todo ello queda representado en la arquitectura paisajística que perpetúa la presencia humana precolombina en el paisaje altiplánico andino sur peruano. A nivel micro se representa los paisajes culturales altiplánicos de forma simbólica o real en la cerámica, tejidos y escultura. 87 Significaciones de la iconografía paisajística precolombina. Características semántico-religiosas Para analizar el paisaje andino es insoslayable entender la manera en que aquellas culturas han concebido el universo. No nos dejaron textos escritos, solo indicios en su propio paisaje construido, edificado y representado y, en base a algunos de aquellos paisajes, intentaremos hurgar el alma del hombre precolombino. Esta tarea exige un enfoque analítico global, porque algunas nociones inherentes a la cosmovisión andina -tales como la combinación de la unidad por pares o la distinción de los nivelesse prestan a un análisis estructural. La cosmovisión andina, presente en sus creencias sobre las que giraban todas sus acciones y sus manifestaciones culturales, les permite recrear un microcosmos total dentro del macrocosmos, en donde prima la unidad y la armonía de su universo cósmico, terrenal e infraterrenal. Cada elemento ocupa un espacio y está integrado en los otros, de manera que el movimiento de cada elemento afecta a los demás. En función de ello, la sociedad andina precolombina estaba controlada para que no transgrediera las normas y, consecuentemente, no terminara por afectar el orden natural de las cosas, de forma que la trasgresión del orden establecido se pagaba con la muerte o el destierro. El aparente desorden estructural y semántico del universo es recreado y ordenado innumerables veces por el ser humano porque le corresponde conducirlo a una armonía que le permita lograr su propia realización, creando paisajes reales o figurativos que son resultado de sus necesidades. La observación del paisaje, plasmada en cualquier manifestación cultural, permite visualizar que desarrollaron una vía coherente de poner orden a la anarquía aparente de los fenómenos por la gran cantidad de información que contiene. Pero a través de la observación de la naturaleza y del orden cósmico lograron restringirse a las variables más fundamentales para lograr su manipulación, representación, simplificación y comprensión. 88 Dualidad: Caos de la naturaleza Orden cósmico Domesticación Escultura Iconografía Tejido Cerámica Orfebrería Arquitectura, etc Raciocinio de la dualidad: Hombre- Mujer Unidad Transformación Naturaleza Domesticada: Paisaje a nivel macro(in situ) o micro(in visu) Figura: 23. La dualidad de la cosmovisión andina Fuente: Elaboración propia Las culturas andinas giraban en torno a la religión y actuaban en sincronía y amoldándose a ella. La religión era lo determinante, lo principal y su fuente de filosofía de vida. Pero aquella religión estuvo fuertemente ligada a la naturaleza29. En las culturas precolombinas peruanas no existió el vacío originario pues en su cosmovisión el universo siempre existió, solo los seres eran los que cambiaban y se creaban sucesivamente, circulando entre el cielo, la tierra y el inframundo. Estas sociedades se rigen por el movimiento regular de los cosmos, de la tierra, de la luna, de las estaciones, del ciclo de vida de los seres vivos y, percatándose que todo tiene su espacio y su tiempo, las sociedades andinas funcionan según las leyes empíricas que perciben e interpretan del exterior. De tal manera que las leyes fundamentales del universo macroscópico mantiene vínculos orgánicos con el microcosmos que es el hombre. Esta armonía a la que se sujeta el ser humano, también aprende a imponerla en forma de domesticación de sociedades, 29 La religión del hombre precolombino principalmente la inca fue descrita en parte por los cronistas y eclesiásticos desde los primeros tiempos de la colonia española. Los ritos, las costumbres y creencias aun continúan y se practican en la actualidad, de lo que se vale la etnohistoria para sacar a la luz más interrogantes sobre la religión andina. En las costumbres se hallan camufladas muchas simbologías andinas de dualidad y complementariedad. Los investigadores hurgan y tratan de entender lo que en la inconsciencia andina aun perdura, estudiándose los mitos, fabulas, bailes, música, etc. 89 flora, fauna silvestre. Para lograr esto, los hombres dejan de lado la individualidad para ser grupo, clan o ayllu, de tal manera que la evolución de todos es la de uno. Movimiento regular del cosmos, al que se sujeta el hombre y cuya trasgresión no se permite por miedo a alterar el orden cíclico que debe mantenerse permanente. El contenido semántico religioso contaba con soportes como el labrado en piedra, el dibujo y modelado en la cerámica, el diseño en el tejido, el moldeado en el metal que eran los significantes, relativos al campo fisiológico o funcional. Significado Significante Soporte: Soporte: Religioso: cósmico cerámica, piedra, textiles Cotidiano: real metales, madera Cosmovisión Funcional Las fuerzas desconocidas se aplacaban con sacrificios y rituales que eran dones que se ofrecían para mantener la estabilidad cósmica que regia el mundo. Uno de los temas favoritos de culturas tempranas como la Mochica. 90 Figura: 24. Ritual Mochica de sacrificio para contener las fuerzas naturales Fuente grafica: Larco Hoyle, R., 2001 Características semiológicas Desde el punto de vista semiótico, la representación del paisaje en cualquiera de las manifestaciones culturales andinas -a través de sistemas de signos de comunicación iconográficagravitó de lo simple a lo complejo. Los diseños simples representaron la vida cotidiana, los complejos se identificaron con temas rebuscados, llenos de simbolismos y con significados onomatopéyicos. 91 Simple Naturalista Real Conocido Representación de la Vida real Complejo Abstracción Antropomorfo Zoomorfo Fitomorfo Desconocido Representación del Inframundo Supramundo Dioses Fuerzas naturales El signo: Significado Significante Fuente: Elaboración propia Figura: 25. La representación del paisaje andino desde el punto de vista semiótico Figura: 26. Ejemplos Moche de la costa norte peruana Diseños naturalistas o reales Diseños complejos o simbólicos Naturalista Figurativa 92 Ejemplo de complejidad iconográfica: La cosmovisión andina es cíclica. Siempre hubo vida, unos dioses crean otros y van rotando del inframundo, al mundo y al supramundo en forma indefinida. El universo nunca estuvo vacío, la presencia de los seres es constante. Gente civilizada, que es creada por dioses superiores, tienen la misión de domesticar no solo a la flora y fauna sino también a otros seres humanos. 93 Fuente: Elaboración propia Un paisaje natural de la costa norte peruana en donde se aprecian colinas con claras condiciones de escasez de agua, con vegetación y fauna propia a la zona como cactus, arbustos, culebras y pájaros Paisaje Simbólico Paisaje Natural Las culturas andinas evolucionaron las representaciones de los paisajes que les rodeaban a medida que desarrollaron sus ideas de cosmovisión o interpretación del mundo. En las culturas más tempranas como en la Chavín (800-200 a. C.) o en la Moche (100 a. C.- 800 d. C.), las representaciones iconográficas oscilan entre lo real y lo figurativo, pudiendo ser estas tan complejas que el espacio representado podría estar todo ocupado, denotando un horror al vacío. Las culturas tempranas tienden hacia expresiones animistas zoo, fito y antropomorfas para representar las formas exteriores y el dinamismo de un paisaje. Las culturas tempranas son más complejas en iconografía que las culturas tardías. Figura: 27. Representación de paisaje simbólico Chavín( 800-200 a.C.) Fuente: Hocquenghem, A. M., 1989. La complejidad en la representación precolombina hizo que algunos investigadores consideraran que se desarrolló en estas sociedades algún tipo de escritura ideográfica, como los dibujos geométricos en los textiles Inca o en los pallares de procedencia Mochica, cuyos significados se perdieron en el tiempo. 30 30 Rafael Larco Hoyle. Los Mochicas. Lima: Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera. Servicio Editorial del Perú SAC, 2001. 94 A pesar de la variedad de diseños iconográficos de cerámica moche parecen todas hechas por una misma mano, eso denota uniformidad en la técnica, quizá controlada desde el Estado. También, esta uniformidad podría explicarse porque la iconografía era una especie de información ideográfica, en proceso de ser escritura, transformando los elementos culturales y naturales en signos. Figura: 28. Pallares con signos ideográficos. Museo Rafael Larco Herrera Fuente: Fuente: Larco Ho y le R. , 2001 95 Figura: 35. La iconografía Inca dio paso a amplios espacios vacíos, limitados con figuras geométricas repetitivas Túnica Inca a modo de terrazas que encierran vida, las que dividen las inmensidades del cielo y del subsuelo (1440-1540 d. C) Técnica: tapiz de algodón y lana Largo: 176.8 cm.; Ancho: 75.2 cm. Fuente: www.geocities.com/denniskriz/tocapu Identificaciones precolombinas de paisajes andinos. Los paisajes son expresiones de territorialidad de una cultura, con significaciones propias, de esta manera, las Culturas Precolombinas andinas peruanas identificaron paisajes místicos, míticos y monistas. Las sociedades precolombinas construyeron paisajes objetivamente productivos en el propio desierto. ¿Ambientes andinos hostiles a la existencia humana: desierto, puna…? ¿Porque asentarse allí? Por motivos místicos: - Por considerarse origen propio y de los ancestros (pacarina) paisajes sagrados. - La unidad en el paisaje a través de la complementariedad de los contrarios para obtener orden y fertilidad. Concepción del universo de bipolaridad de elementos contrarios, es decir, un encuentro entre elementos iguales y opuestos. Paisajes unitarios y equilibrados. - Constante retroalimentación entre el sistema cultura-naturaleza, creando paisajes dialécticos y abiertos. Complementariedad transformadora del caos y el orden (domesticación) que da inicio a un nuevo proceso. 102 - Por ser efectivos y necesarios se convirtieron en paisajes repetitivos, que coincide con su cosmogonía (origen del mundo organizado), criterio que guía la construcción de paisajes andinos para ampliarla al mundo no organizado. Testarudamente, imitaron, ampliaron y emularon a la naturaleza, como una suerte de prolongación de los dones dados (cochas a modo de lagos; camellones a modo de ciénagas; pirámides de barro como montañas; canales a modo de ríos, bofedales artificiales a los naturales), elementos paisajísticos que sistematizaron entre si creando Paisajes complementados horizontalmente entre sí, retroalimentándose dentro de otros, sistemas verticales (con los demás pisos ecológicos del sistema andino), y los convirtieron en paisajes productivos Elaboraron e identificaron paisajes místicos pues todas las civilizaciones precolombinas andinas –por la vía religiosabuscaron la sincronía del hombre con su mundo exterior considerado sagrado para lograr, el equilibrio, la unidad, el orden espacial31y la estabilidad. No se perdonaban las trasgresiones, por lo que todos, cual rebaño, seguían las “leyes” naturales y se organizaban disciplinariamente según sus objetivos en ayllus, minkas, mitimaes, etc. Las culturas precolombinas eran colectivas y las culturas Mochica e Inca no fueron las excepciones a la regla. Así ambas culturas construyeron y representaron paisajes místicos, en los que convergían la estética, la ética, la historia y la productividad. Si se entiende por paisajismo un cierto grado de integración de territorio e identidad32, entonces las culturas precolombinas fueron paisajísticas. Cada comunidad precolombina andina vivía en su pacarina o territorio de origen que era su identidad. Todos vivían donde nacían, así se dividieron en yungas (habitantes de tierras bajas: litoral, mar), quechuas (habitantes de tierras medias: cordillera andina) y collas 31 La geometría sagrada (los ceques: líneas imaginarias y ordenadoras de los lugares sagrados) , con base en el desarrollo de la geometría cosmológica, las matemáticas, la numerología, fue un sistema de pensamiento de valores mágico-matemáticos, estética del conjuro, que estableció una normativa de cánones proporcionales y signos de alusión mítico-cósmica y cabalística adivinatoria. Estas normas eran generadores vitales de las sagradas formas y de imágenes icónicas metafóricas vinculadas a su cosmovisión, guardadas por la casta sacerdotal y transmitida a los iniciados. (C. Sondereguer, 2000) 32 Sistema cultura-naturaleza de cuya relación emerge un territorio identitario. 103 (habitantes de tierras altas: altiplano, lago Titicaca) y se mantenían testarudamente en el territorio donde nacían independientemente de que fuera fértil o no, adaptándose culturalmente a ese ambiente y reconociendo sus características ecológicas y ecosistémicas para aprovecharlas y sacar ventaja de las mismas. El conocimiento del ambiente y el territorio ocupado era necesario en estas culturas no sólo para poder desarrollarse, sino también para sobrevivir y sobre todo para poder conectarse con sus dioses. Así, la tierra, el agua, las montañas, el cielo y lo que les rodeaba tenían que ser estudiados a través de la experimentación y la observación, que les permitían conocer los tipos de suelos, las plantas, los animales y buscar su aprovechamiento y mejoramiento. Prueba de ello son las innumerables domesticaciones agrícolas y ganaderas. Se considera, pues, que si la identificación del hombre andino con su territorio (pacarina) era total, ello constituye una confirmación de que aquellas sociedades fueron paisajísticas. Si se entiende que el paisaje es generado por la relación del sistema culturanaturaleza, de manera que cada cultura se desarrolla en relación con una naturaleza y ésta a su vez es modificada por la cultura y que ahí está la base de la unidad culturanaturaleza, cuyo resultante es el paisaje identitario como representación y significación, también puede entenderse que las culturas precolombinas fueron paisajistas. Porque el hombre andino intervenía en su ambiente imitando y reproduciendo la naturaleza benefactora y sagrada (cochas a modo de lagos; pirámides de barro como montañas; canales a modo de ríos), procurando una total correspondencia entre visión de su propio territorio e intervención en el mismo. Así, se puede observar que aquellas culturas copiaban grandes paisajes dadores de vida en otras escalas similares pero más pequeñas. En definitiva, las culturas precolombinas supieron producir la metamorfosis de país a paisaje (Roger, A) a través de “artealizaciones in situ” – por medio de sus trabajos agrícolas, hidráulicas o arquitectónicas- y de “artealizaciones in visu”- por medio de la iconografía, la escultura o el labrado en distintos soportes. Ejemplos reconocidos de las primeras serían Macchu Picchu, Choquequirao Sacsaihuaman (Inca); las pirámides escalonadas truncadas hechas de adobe como huaca la Luna, el Sol y Sipán (Mochica); y ejemplos de las segundas se han podido observar muchos a lo largo de esta tesis y de sus gráficos. 104 ¿Las Culturas precolombinas andinas altiplánicas pudieron identificar, construir, representar y simbolizar sus propios paisajes? Si, pudieron construir, representar, simbolizar identificar paisajes místicos, místicos y monistas Según la concepción occidental y eurocéntrica, el término paisaje no se puede utilizar para el análisis y comprensión de sociedades precolombinas andinas pues es un término de idea conceptual que corresponde al pensamiento moderno occidental. Según esta concepción, la apreciación de belleza y su interpretación por parte del observador se dio aproximadamente en el siglo XV en Europa, llegando a su culmen en el romanticismo. Entonces seria anacrónico su utilización fuera de este contexto, a excepción que cumpla con los criterios paisajísticos de A. Berque, como la Cultura China, siendo identificada como paisajística desde la dinastía Song, a partir del 970 d.C.- o la europea -desde el Renacimiento. No obstante, puede partirse de un marco de referencias más generalista e inclusivo, según el cual cada sociedad elabora sus propias formas de domesticación y apreciación de su naturaleza, que implican momentos paisajísticos de identificaciones, construcciones in situ, representaciones in visu y simbolizaciones. En función de tal marco, planteamos aquí una hipótesis concreta, referida a las culturas precolombinas: Entendiendo que la singularidad de las percepciones de sus respectivas naturalezas por parte de aquellas culturas precolombinas no está tanto en los campos de la lingüística, la literatura o la pintura –aunque pueden reconocerse ciertos 105 testimonios al respectosino en el terreno de la percepción mística, es tal percepción la que les confiere el carácter de culturas paisajísticas Las sociedades precolombinas fueron paisajísticas 3.- Aquella identificación paisajística se efectuó a través de una concepción de unidad hombre-naturaleza y dentro de un territorio identitario, representado y construido (la pacarina). 2.- Efectuaron las identificaciones de sus paisajes por su singular característica de hacerlos girar –como a todas sus manifestaciones culturales– en torno a las “inexorables leyes” de la naturaleza, cuya conciencia –ligada por un factor místicoactúa como nexo de una serie de valores no sólo funcionales, sino también éticos y estéticos. porque 1.- Culturalmente dieron sentido paisajístico a sus territorios al efectuar la metamorfosis de sus países en paisajes (Roger,A.) El paisaje es una correspondencia univoca entre Una visión: monista y mística Una construcción: in situ( en macro) Una representación: in visu ( en micro) Luego si entendemos que: El paisaje surge de una experiencia territorial e identitaria propia y enmarcada en unas concepciones del mundo que son resultado de relaciones naturales y culturales. Entonces: Podríamos considerar que las sociedades precolombinas andinas fueron paisajísticas Todo lo precedente permite confirmar nuestra hipótesis general de que los paisajes andinos precolombinos son realidades complejas que – como todo paisaje – resultan, por una parte, de la adaptación o imposición del ser humano a su medio ambiente, dependiendo tanto de cambios geomorfológicos y/o climáticos como de procesos históricos que determinaron o condicionaron unas actividades antropogénicas. Por otra 106 parte, responden a valoraciones perceptivas o culturales que de ellos se hicieron por sus propios constructores o se han ido efectuando más tarde tras sus respectivos conocimientos y, además, todo queda enmarcado en la confirmación de nuestra hipótesis específica, según la cual, las culturas precolombinas peruanas fueron culturas paisajísticas, porque identificaron, representaron y simbolizaron paisajes a través de una visión mística y monista, de unidad hombre-naturaleza. Conclusión En las culturas precolombinas sus “paisajes” formaban parte de un todo, modificando y dejándose modificar por el ambiente que les rodeaba, con una fuerte presencia del elemento místico, que inducía a una elaboración de repetitivos diseños paisajísticos en su iconografía, muy lejanos a las expresiones espontáneas del espíritu y que, en algunos casos, constituyen verdaderas obras de arte por la combinación de los colores, técnica o diseño. De esta manera, se podría considerar que las culturas precolombinas peruanas construyeron, representaros e identificaron sus paisajes bajo concepciones sustancialmente místicas, en las que jugaron un papel fundamental tanto la religión como el pragmatismo. No resultándonos, por tanto, válida –según nuestra hipótesisla mera concepción estética de Augustin Berque, nos hemos orientado hacia una concepción más hermenéutica y compleja de paisaje, como la desarrollada por Michel Conan -para quien el paisaje no puede ser considerado sólo una percepción estética sino que existen otras miradas, como, por ejemplo, la cosmológica o la mística- y así hemos podido incluir entre las civilizaciones paisajísticas a las culturas precolombinas andinas por su singular característica de hacer girar a todas sus manifestaciones culturales –y entre ellas al paisaje- en torno a las “inexorables leyes” de la naturaleza, cuya conciencia –ligada por un factor místicoactúa como nexo de una serie de valores no sólo funcionales, sino también éticos y estéticos. De esta manera no serían validos los criterios de Agustín Berque para determinar si las culturas precolombinas fueron paisajísticas o protopaisajisticas, es decir, si identificaron paisaje o no, pues corresponden a un modelo conceptual cuya aplicación 107 sólo es válidamente adoptable por el mismo sistema occidental de pensamiento que lo generó. Aquellas culturas precolombinas no sólo pudieron construir, representar e identificar sus paisajes, sino que también los simbolizaron de forma simple o compleja, principalmente a través de la iconografía. Desde el punto de vista semiótico, la representación del paisaje en cualquiera de las manifestaciones culturales andinas gravitó de lo simple a lo complejo. Los diseños simples representaron la vida cotidiana, los complejos se identificaron con temas abstractos, relativos a la mitología y la génesis de lo andino. La simbología de lo representado por las culturas mas tempranas o antiguas era más compleja que de la de las tardías. Así, por ejemplo, las representaciones simbólicas de la cultura Chavín (800-200 a.C) suelen ser muy abigarradas, denotando cierto horror al vacío, mientras que las de la cultura Inca (1.440 – 1.532 d.C.), son más lineales, geométricas e íntimas. Tales criterios -elaborados desde la escuela francesa de paisajese sostienen en la visión estética y dualista (separación hombre –naturaleza) de la evolución conceptual de paisaje europeo, por lo que su aplicación directa al análisis de una visión cultural mística y monista (unidad hombre-naturaleza), como la de la cultura andina, no parece adecuada ni efectiva. La comprobación del paisajismo precolombino andino necesitaría de la elaboración de otros criterios para poder ser abordada en civilizaciones que no se inscriben dentro del pensamiento occidental, no obstante se ha tratado aquí de realizar tal comprobación recurriendo a los marcos teóricos de Michel Conan y Alain Roger, utilizando términos como “artialización in situ e in visu” o detectando otras visiones de identificar paisaje como las místicas. En función de tales criterios y en una lectura muy atenta de los mismos, se ha podido determinar que las civilizaciones precolombinas eran paisajísticas, porque lograron identificar y representar “in situ” e “in visu” sus diferentes paisajes. Además, se ha podido realizar la comparación de las culturas orientales y las precolombinas en sus consideraciones de la relación naturaleza-hombre: mientras que el confusionismo y taoísmo supieron elaborar un proceso circular y dialéctico (tipo yinyan) que les proporcionaba una explicación satisfactoria y no opresiva de dicha 108 relación, las culturas precolombinas mantuvieron una estructura cuadriculada y rígida que les significaba opresión cotidiana de lo superior( naturaleza y sus dioses) sobre lo inferior(los hombres). 109